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Preguntas

que nunca

cesan

gipto es una tierra repleta de misterios; los relatos de los tesoros y los secre- tos de los faraones han ejercido su fas- cinación desde los tiempos de la antigua Grecia. Posee todos los ingredientes de un tema irresistible: un idioma olvidado, anti- güedad, ruinas monumentales, tesoros ente- rrados, creencias enigmáticas y una magnífi-

ca riqueza en oro y joyas. Durante siglos se ha reflexionado sobre los enigmas de las arenas

de Egipto, pero con el tiempo

y las preguntas no han hecho más que crecer,

aunque la arqueología

unido para ofrecernos una idea más clara de quiénes eran los antiguos egipcios y de dónde

nuestro interés

y la genética se han

procedían. ¿Cuáles fueron las razones origi- narias por las que los primeros pobladores se establecieron en el territorio y cómo fueron capaces de crear una civilización tan dura- dera y esplendorosa en medio de un desierto estéril? La ciencia moderna está ayudando a disipar las ideas preconcebidas y las especu- laciones descabelladas acerca de los orígenes de la población del valle del Nilo.

El destino del "faraón hereje" Akenatón y de su bella esposa Nefertiti ha suscitado gran interés durante muchó tiempo, y las nuevas teorías y pruebas han transformado radicalmente nuestro conocimiento sobre las repercusiones del Período de Amarna y sobre la suerte que corrieron los miembros de la familia real. ¿Por qué Amenhotep IV cambió su nombre por el de Akenatón? ¿Por

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egipcios? ¿Eran negros los faraones

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Tras las muchas investigaciones emprendidas sobre

este tema, todo apunta a que los únicos faraones

¿Qué .eertl·ti? fue de Akenatón y

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Akenatón y Nefertiti formaron una de las parejas

más célebres del Antiguo Egipto. A pesar de

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¿Qué misterios envuelven a la Gran Esfinge ?

La Gran Esfinge de Giza es la imagen viva

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meras dinastías del Período Temprano, Dreyer descubrió en la tumba de Horus Escor- pión 1 (3200 a. C.) vasijas y tablillas de arcilla con ins- cripciones, tal vez la muestra del más antiguo sistema de escritura conocido, anterior incluso a la cuneiforme de

Mesopotamia.

En el Imperio Antiguo (2686- 2134 a. C.), Zoser, el segundo

faráon de la tercera dinastía, mandó levantar la primera pirámide escalonada en Sa- qqara, la mayor necrópolis de Menfis. El comienzo de la siguiente dinastía brilló con

el perfeccionismo arquitec-

tónico de Snefru (2613-2589

a. C.), que construyó varias

pirámides en Meidum y en Dahshur, donde destacaron la romboidal y la septentrio- nal, la segunda más grande de Egipto. Su sucesor, Jufu -en griego, Keops- reinó 23 años, casi el mismo tiempo invertido en la construcción de la Gran Pirámide de Giza, de base cuadrada, cuyos 146 m de altura y más de dos millones de bloques de

piedra caliza la llevaron a la cumbre de la magnitud casi inconmensurable. Las otras dos pirámides de Giza, de menor porte, se edificaron bajo el reinado de Jafra -en griego, Kefrén- (2558-2532

a. C.) y Me~kaura -en griego

Micerinos- (2532-2503 a. C).

La relación matemática entre

las caras de la pirámide

altura tenía una enigmática proporción áurea. Junto al templo de Jafra seesculpió la Gran Esfinge, enorme figura con cuerpo de león y cabeza humana llena de misterio.

y su

La fiebre de las pirámides, notoria en Abusir y Saqqara, fue disminuyendo a medida que avanzaba el Imperio An- tiguo. En la pirámide de Unas (2375-2345 a. C.), cuarto y último soberano de la quinta dinastía, aparecieron por primera vez los Textos de las

Pirámides, inscriptos en las paredes de la antecámara y la cámara funeraria. Rituales, leyendas y conjuros para que el faraón pudiera afrontar su viaje al más allá. Los reinados de Teti y Pepi, ya dentro de la sexta dinastía, marcaron el fin del Imperio Antiguo y el inicio de un

Primer Período Intermedio (2134-2030 a. C.), con más de 25 soberanos en 50 años (de las dinastías VII y VIlI), que llevó a la división del país en dos reinos, Heracleópolis en el norte y Tebas en el sur.

EL IMPERIO MEDIO

Hacia el año 2030 a. C., el faraón Mentuhotep de la dinastía Xl tebana contribuyó a la caída de la dinastía X de Heracleópolis, volvió a unifi- car las Dos Tierras, dio inicio al Imperio Medio y convirtió Tebas en la nueva capital. En Deir el-Bahri erigió su templo funerario. Fue una

época dorada en la que hubo prosperidad y paz interior, aunque tampoco faltaron las campañas militares contra Libia, Palestina y Nubia con el fin de ampliar las fronteras, obtener minerales, especial- mente oro, y controlar las rutas del comercio. A Senus- ret 1, segundo faraón de la dinastía XlI, se debe la cons- trucción de la capilla blanca en Karnak.famosa por sus relieves, y de dos obeliscos de granito rojo en Heliópolis, uno de los cuales se mantiene en pie y es el más antiguo de los conservados en Egipto. Después de la muerte de la

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Las dos grandes capitales

Situada en el delta del Nilo y fundada por Narmer (o Menes), Menfis fue la capital de Egipto durante mil años, hasta que en el año 2050 a. C. el título le fue arrebatado por Tebas, cuna de la XI dinastía, la cual reunificó Egipto y fundó el Imperio Medio. Tebas retuvo su capitalidad a lo largo de todo el Imperio Nuevo. En algunos períodos ambas ciudades compartieron capitalidad: política, Menfis, religiosa, Tebas.

PRINCIPALES YACIMIENTOS

El valle del

de tres mil años de historia. Los yacimientos arqueológicos más

conocidos en orden de antigüedad son: la ciudad protodinástica

de Abidos. sede del gran templo de Os iris y del cementerio real más antiguo del mundo; Menfis, con las necrópolis de Dahshur,

Nilo está repleto de ruinas del Antiguo Egipto. fruto

BAJO

EGIPTO

Saqqara

y Giza, que acogen las pirámides; Tebas, con los

templos

de Karnak y Luxar, y el Valle de los Reyes.

FARAONES Y MONUMENTOS

O Zoser

(2665·2645 a. C.) {l1 dinastía

Durante su reinado se construyó el primer gran complejo funerario de piedra del mundo: la pirámide escalonada de Saqqara .

Jufu

(2579-2556 a. C.) IV dinastía

Mandó construir la Gran Pirámide de Giza, su mausoleo. Fue el padre del faraón Jafra y abuelo de Menkaura, los otros grandes soberanos constructores de pirámides de Giza.

8 Ramsésll

(1290-1224 a. C.) XIX dinastía

Faraón guerrero y constructor. Protagonizó la batalla de Qadesh. Multiplicó las estatuas colosales; construyó los templos de Abu Simbel y el Ramesseum, y fundó la ciudad de Pi-Ramsés (Tanis), su capital.

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EGIPTO

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12

GRANDES ENIGMAS DE LA HUMANIDAD

hermanastra y mujer principal de su padre, Hatshepsut, pasó a ser la corregente. La reina, apoyada por el alto funcio- nario político y arquitecto real Senen- mut (1473-1458a. C.), quizá también su amante, asumió el poder absoluto como faraón y empezó a ser represen- tada como si fuera un hombre. Uno de los hitos de su reinado fue la expe- dición comercial por tierra y mar al país de Punt. A cambio de productos típicos egipcios, posiblemente colla- res, cuentas o armas, obtuvo ébano, marfil, oro y, sobre todo, árboles de incienso, cuya sustancia resinosa

se quemaba en las ceremonias reli-

giosas. En las paredes del templo de

Hatshepsut en Deir el-Bahri se con- servan los detalles del viaje, aunque nadie sabe a ciencia cierta dónde se encontraba ese lugar mítico, quizá en Etiopía o Eritrea.

A la sombra de Hatshepsut, Tutmo-

sis III aprendió el papel de faraón, que pudo ejercer con espíritu de dominador a los 21años de edad. Las incursiones militares de aquel soberano, descrito como el "Napoleón egipcio",parecían no tener fin.Todas estuvieron coronadas por el éxito a juzgar por losAnales de Tutmosis III grabados en las paredes del templo de Amón-Ra en Karnak, que eran fielreflejo de los diarios de campaña, obra de sus escribas. Su régimen de conquista hizo que el único reino de las Dos Tierras se convirtiera en la principal potencia de Oriente Próximo, incluyendo en sus fronteras Nubia (hasta la cuarta catarata), Si-

da-Palestina, Libia y la costa fenicia.

A caballo del pragmatismo político,

solía traer a Egipto a los príncipes

de los países conquistados para que. conocieran la grandeza de su cultura

y aprendieran a ser leales al imperio.

El conquistador Tutmosis m,que

reinó hasta 1425a. C., supo embarcar-

cuatro de los cuales fueron llevados luego a plazas de Roma, Estambul, Londres y Nueva York. Las nuevas excavaciones en el templo funerario

de Tutmosis en Luxor, unido a Kar-

nak por un paseo de esfinges y alejado

de su tumba en el Vallede los Reyes,

mostraron que se construyó sobre

una antigua necrópolis, arriba de cua-

tro niveles de tumbas.

EL CISMA DEAKENATÓN

El Imperio Nuevo avanzó hacia el

culto a Atón, representado por un disco solar, que apareció por primera

vez en el templo de Heliópolis,duran-

te los reinados de Amenhotep II (1427-1400a. C.) -probablemente el faraón mencionado en el Éxodo de la Biblia- y Amenhotep III (1390-1353 a.C.). Pero fue su sucesor Amenhotep

IV (1353-1336a. C.) quien impuso a

Atón como dios único de Egipto y

prohibió la adoración a Amón-Ra. En el quinto año de reinado cambió su nombre por el de Akenatón y levantó una nueva capital llamada Aketatón (Tell el-Amarna). Su esposa principal era Nefertiti, muy bella y misteriosa según la leyenda, que tuvo un impor- tante papel político y religioso hasta el punto de que a veces se la repre- sentó con la corona de faraón. Después de la muerte de Akenatón, el oscuro Smenkhare asumió brevemen- te elpoder faraónico. Algunos egip- tólogoscreen que bajo aquel nombre

se escondía Nefertiti. Lo cierto es que todos ellos parecieron ser borrados

de un plumazo de la memoria egipcia,

incluidoAtón, a partir del momento

en que un niño de nueve años llamado

Tutankamón (1332-1323a. C.),hijo

deAkenatón, se convirtió en faraón, aunque elgobierno real fuera cosa

del visir Ayy del general Horemheb.

Siglos después, una vez encontrada

su tumba casi intacta en 1922,se con-

virtió en el "chico de oro" del Antiguo

se

en grandes proyectos arquitectó-

Egipto y sigue siendo una fuente

DECADENCIA E INVASIONES

nicos. Aparte de la construcción de un buen número de templos y monu- mentos, se destacala sala de festejos

inagotable de sorpresas y misterios.

y la capilla roja en Karnak. Asimismo,

En

el período de los ramésidas de las

erigió siete grandes obeliscos, cuya

dinastías

XIX y XXdestacó el faraón

punta de oro reflejaba el brillo del sol,

guerrero

Ramsés II (1290-1224a. C.).

Centinela y protectora

Fue esculpida sobre una roca caliza de la cantera de la Gran Pirámide. Su construcción se atribuye a Jafra. La cabeza, supuesto retrato de dicho faraón, se talló en un estrato duro de la roca, mientras que el cuerpo se esculpió en otros más blandos, y

está más erosionado.

cubierta por la arena del desierto. A lo largo de la historia fue reparada con mampostería. Concebida como una figura vigía,

integrada en el conjunto funerario de Jafra, habría ejercido las funciones de centinela y protectora del recinto sagrado de Giza.

Durante siglos la colosal figura estuvo

DIMENSIONES Fecha de construcción:

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Este soberano protagonizó una batalla legendaria contra los hititas en Qadesh, acaba-

da en tablas y resuelta tras la firma de un tratado de paz, el primero de la historia entre dos grandes potencias, que hizo describir en los pilonos de su colosal templo funera- rio del Ramesseum en Tebas. A orillas del Nilo,en la Baja Nubla, dejó un extraordinario legado arquitectónico: los dos templos excavados en la roca de Abu Simbel, uno de

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20

GRANDES ENIGMAS DE LA HUMANIDAD

¿Eran negros los faraones egipcios?

La procedencia de los reyes del Antiguo Egipto aún enfrenta a los egiptólogos. Frente a los defensores de la negritud de los faraones se alzan los partidarios de los orígenes caucásicos, sin que se haya justificado ninguna de ambas teorías.

ras las

T muchas

investí-

gaciones

emprendidas

sobre este

tema, todo apunta a que los

únicos faraones negros del Antiguo Egipto fueron los nubios procedentes del reino de Napata, que empezaron

a gobernar en Egipto al final

del Tercer Período Interme- dio, después de una época de dominio libio.El soberano de origen nubio Piye fundó en 747 a. C. en Tebas la dinas- tía conocida comokushita. Le sucedieron los reinados de Shabaka, Shabitko y Taharka, que apenas com- pletaron un siglo de negritud, al que puso finla invasión de los asirios en el 664 a. C. Los reyes kushitas recupe-

raron en Nubia la tradición funeraria de las pirámides.

A excepción de Taharka, que

mandó construir la pirámi- de más grande en Nuri, los

otros faraones negros fueron enterrados en las cámaras funerarias de la pirámide de El Kurru. Sobre la africanidad geográ- fica del Antiguo Egipto no existen dudas. Pero sobre los rasgos, los hábitos o las cos- tumbres de los antiguos egip- cios ya es otra historia. Si, en 1899,el arqueólogo francés

el Antiguo Egipto, llamado kemit (país de los negros) por sus habitantes y vinculado a los reinos de Nubia y Etiopía. Según ellos, el eurocen- trismo habia escondido la . realidad egipcia. En apoyo de su teoría no dejaron de presentar ejemplos afrone- gros, como la Gran Esfinge de Giza o el contenido de la

Émile Amélineau concluía que "las poblaciones asenta- das en el valle del Nilo eran negras, teniendo en cuenta las leyendas que hablaban de la diosa Isis negra-rojiza", en el siglo xx algunos antropó- logos destacaron el vínculo físico de los egipcios con los pueblos de Europa y del sur de Asia en detrimento de los del África subsahariana. Los defensores del afrocen- trismo se opusieron a esta versión en la que los egipcios aparecían como caucásicos

tumba de Mesehti, un alto funcionario de la dinastía XI del Imperio Medio, en Asuit. También la reina Tiy, a quien su esposo, el faraón Amenho- tep III, consagró el templo de Sedeinga, situado en Nubia, entre la segunda y tercera cataratas del Nilo, ha sido incluida en el catálogo del Egipto negro. Frente a estas posiciones . antagónicas, el antropólogo estadounidense Charles Loring Brace ha subrayado que "los intentos por forzar

o indoeuropeos.

Los afrocen-

la calificación de los egipcios

tri stas tampoco

tenían dudas

en negros o blancos no tienen

sobre la negritud reinante en

justificación biológica".

24

GRANDES ENIGMAS DE LA HUMANIDAD

¿Qué fue de Akenatóny Nefertiti?

El faraón Akenatón y su esposa, la hermosa Nefertiti, han pasado a la historia como una pareja enamorada.

Juntos encabezaron una revolución religiosa

pero

repentinalnente la reina desapareció sin dejar rastro.

kenatóny

nes de los creyentes, el clero

titi ("Ha llegado la bella"), la

Nefertiti

se había convertido en una

más conocida de las reinas

formaron

amenaza, capaz de interferir,

egipcias por el famoso busto

una de

incluso, en la sucesión real.

que la representa, desempeñó

las pare-

Para evitarla, al quinto año de un papel prominente en la

instauración del nuevo culto, hasta el punto de que se le atribuyó el cisma. Ajuzgar por

cismático faraón y su amada Atón, representado por el los hallazgos arqueológicos, su

A pesar de ello, la historia del

célebres del Antiguo Egipto.

jasmás ascender al trono Amenho-

tep IV inició una revolución

religiosa. Impuso el culto a

disco solar, cambió su nombre importancia política y religiosa

esposa está repleta de mis- terios. Akenatón fue el segundo hijo

varón de Amenhotep III y clamó sumo sacerdote, único

de su Gran Esposa Real, Tiy. Criado por su madre, que no

era de linaje real, sino hija de

un alto noble de la corte de resultara evidente, abandonó

Tutmosis IV, fue introducido

dad más al norte a la que deno-

con gran prei:licamento en el seno de la familia real,

Los faraones pretendían trasladada la corte. Inauguró vos de adoración a Atón, cbmo

impulsar el culto al nuevo dios además un nuevo estilo artísti- el de Hutbenben.

y reducir el poder alcanzado

co, más próximo, naturalista y

Tebas y fundó una nueva ciu-. dedicada exclusivamente a los

en la veneración a Atón, una ~ueva divinidad

por el de Akenatón ("el que beneficia a Atón") y se pro-

fue extraordinaria. Recibió el nombre de Neferneferua- tón ("La más perfecta de las

mediador entre los hombres perfecciones de Atón") y fue

y el nuevo dios supremo. representada incluso con una

Además, para que el cisma

maza en la mano masacran- do a los enemigos -imagen

faraones- o en escenas cere-

minó Aketatón ("el horizonte moniales en plano de

igualdad

de Akenatón") -actualmente

con su marido. Llegó a contar,

Tell el-Amarna-, a la que fue además, con templos exclusi-

por los sacerdotes de Amón, el más popular de los dioses egip- cios en el Imperio Nuevo por

atribuírsele la expulsión de los el Antiguo Egipto. oscuros.

hicsos. Gracias a las donacio-

los reyes, algo inconcebible en orígenes

familiar, alejado de las clásicas representaciones hieráticas de

Su Gran Esposa Real, Nefer-

MISTERIOSA NEFERTITI

A diferencia del faraón, los

de Nefertiti son Algunos autores

creen que se trataba de una

13

princesa de Mitanni; otros, en cambio, creen que era hija de Ay, un hermano de Tiy, la madre de Akenatón. Sea como fuere, si tenemos en cuenta las imágenes que han llegado hasta nosotros, su matrimo- nio con el faraón -con el que tuvo seis hijas- fue dichoso al menos hasta el duodécimo año de reinado. A partir de aquel momento, la preeminen- cia de Nefertiti decae hasta desaparecer definitivamente poco después. Un doloroso acontecimiento, la muerte de Maketatón, la segunda de las hijas de la pareja real, debió de

preceder a este rápido eclipse. Al luctuoso suceso se sumó, poco tiempo después, la defun- ción de Tiy, la querida madre de Akenatón.

DESAPARICiÓN Y HALLAZGOS

Ante la súbita desaparición de la reina, los egiptólogos

mantienen varias teorías, La

primera y más sencilla es que Nefertiti murió al año siguien- te. Por eso, el soberano contra- jo nupcias con su hija mayor -y de su adorada esposa-, Meritatón. La segunda es que, caída en desgracia por algu- na razón desconocida, fuese

repudiada por su marido. Tal vez apenado por la desgracia, Akenatón atribuyera la muer- te de su hija a un castigo de Atón por el hecho de carecer de herederos varones, de lo que el faraón habría acabado culpando a su esposa. Otros, en cambio, opinan que Nefer-

titi siguió unida a su marido

y que sería el enigmático

corregente Neferneferuatón.

Los hallazgos arqueológicos sobre los confusos últimos

años de Akenatón parecen apuntar a que Nefertiti falleció realmente y que la corregencia

a ella atribuida correspondió

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1I

e

en realidad a su hija Meritatón, quien se casó con Smenkhare, el breve sucesor de Akenatón. La ausencia de referencias a Nefertiti durante los últimos años de reinado ha intrigado a varias generaciones de egiptó- logos, que no descartan que la venganza de los sacerdotes de Amón alcanzara a los restos de

la reina, ala que habrían con- denado al peor de los castigos imaginables: borrar su nombre y hacerla desaparecer de la memoria. Los descubrimientos en el Valle de los Reyes de las tum-

bas KV35 por el francés Víctor

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Zqll!'SSIl&IlHeoopauadtno

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sopua!unLU!'OlJalS

30

GRANDES ENIGMAS DE LA HUMANIDAD

¿Qué misterios

envuelven a la Gran Esfinge?

Quién la construyó, cuándo y para qué son las grandes cuestiones que aún plantea este colosal monumento con cuerpo de león y cabeza humana que custodia la necrópolis de Giza desde hace miles de años.

;~~:~~:~

del enigma.

A primera

vista parece

tras

han rebatido esa afirmación,

defendida por los estadouni-

denses J ohn Anthony West,

egiptólogo y autor esotérico,

y Robert M. Schoch, geofísi- co. Además, el hecho de que

durante casi 3.100 de sus 4.500 años de existencia haya estado cubierta por la arena

del desierto hasta el cuello e incluso por completo en algu- nos períodos, impide precisar con exactitud el alcance de los efectos de la erosión en su estructura.

TESOROS OCULTOS

Parece claro que la mísiórude la Gran1Esflnge es proteger un lugar sagrado, como las tum- bas de los primeros faraones que se elevaron a la categoría de dioses en la Tierra. No obss tante, que su rostro, orientado hacia oriente, mire directa-

mente al alba en los equinoc- cios de marzo y septiembt~ ha contribuido a revestir a la eporme figura de enigmáticos significados cósmicos.

Desde que el historiador

romano Plinio (siglo 1d. C.) se

hiciera eco de los rumores de

que en el interior de la esfin-

ge se hallaba la tumba del rey Horemheb (o Harmais), las fantasías sobre tesoros ocultos bajo su gigantesca mole han perdurado hastá el presente. De hecho se han ef~ctUaqo prospecciones'geológicas-a la búsqueda de salas subte- rráneas ocultas o'ile criptas desconocidas por toda la meseta de Giza y, en especiiU, alrededor de la esfinge~Como resultado se han.detectado varias "anomalías" su].tel1vá- neas cerca del monumentó. En 1935 se localizó, junto a la calzada de la piránñae de Jafra, una zona funeraria_que incluía la cripta denomirÍa- da !!pozof4eOsiris". Pese a estos ha¡}~zgos, los pasadizos loc]liza~os y explorados de la Gran Bsfínge no han condu- cido a ninguna tumba o sala oculta repletos de tesoros.

la

L imagen viva

el guardián de la faraónica

necrópolis de Giza¡ pero

su imponente cuerpo de león

y cabeza humana se esconden

las huellas de un pasado remo- to que todavía nadie ha sido capaz de caracterizar a cien- cia cierta. Sor-prendentemen- te ignorada en los registros históricos del Antiguo Impe- rio, período en que, según los egiptólogos, fue esculpida, su antigüedad siempre ha sido un misterio. Así, aunque los expertos no dudan de que fue levantada durante la dinastía IV, se han formulado teorías que, basándose en la erosión del monumento, confieren a

la Gran Esfinge una edad de

·entre 9.000 y 15.000 años,

No obstante, las contribucio- nes de eminentes geólogos, arqueólogos y egiptólogos

-

¿Secasaban los faraones con

'?

h

.

sus ermanas:

Aunque no está probado que se practicara en todas las dinastías, los faraones del Imperio Nuevo mantuvieron relaciones incestuosas con sus hermanas e hijas para

c onserv ar el poder supremo en elseno de la propia estirpe.

D ~:;~~~el

faraón era

la reencar-

nación de

Osiris,la

deidad que venció a la muerte gracias a su hermana y espo- sa Isis, con la que engendró a Horus, A imitación de los dioses fundadores de Egipto, sus herederos en la Tierra acordaron el matrimonio entre vástagos de la misma sangre. La sucesión al trono establecía que las mujeres de la familia

real eran las depositarias de los derechos al trono, por lo que el heredero debía casarse con una hija de la Gran Es- posa Real de su padre. De este modo, se mantenía el carácter sagrado de la estirpe del faraón, fuente de su poder absoluto. En realidad, la relación car- nal entre parientes de la realeza fue una práctica poco usada, circunscripta a ciertos momentos del Antiguo Egipto, en especial el Imperio Nuevo y el período de los ptolomeos.

Ya durante el Segundo Perío- do Intermedio, al final de la dinastía xvn tebana, Ahho- tep 1,se desposó con su herma- no mayor Seqenenra. El hijo de ambos, Amosis, que expulsó a los hicsos y fundó la dinas- tía XVllI del Imperio Nuevo, imitó a sus progenitores y se casó también con varias de sus hermanas. Una de ellas, Amosis-Nefertari, convertida en su Gran Esposa Real y Señora de las Dos Tierras, fue ascendida a "Esposa del Dios", un título que se transmitió de

M,tril!'0nio entre padre e hija Meritainón, Bintanat y Nebettany fuer.on'grandes esposas reales de su padre. Henuttauy, otra l\ijil,.Io fue seeundarla, Con la mayoría tuvo déscendencla,

slJOna~U1Ra.['leamdazapsn

aurpare¡qÁRfbanRqRom~R.l

srsourvÁslsourv-.lRPaJaNl papua;¡sau'Rl;¡

~URS.lÁaell~¡1!apRpapns

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¡UOUIO;¡UOIsls-NJaa.l'~ÁO;¡U

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¡WemJep501acsqaouass

lapv)lullno3!1Id¡0'

ÚLTIMA REINA

Mito, leyenda y propaganda se mezclan al hablar de la última, enérgicay fascinante peina~el !Antiguo Egipto.

En su Vida deMarco!l!ntonio

el'l'iistoriador y biógrafo griego Plutarco «e.us d. G,~ describió a Cleopatra como una mujer de una belleza con"

E)gipto faraónico. La derrota en la batalla naval de Actium (31a. C.) había dejado abierto a Octavio el camino de la anexión de Egipto a Roma. Para evitar la humillación de los vencidos, Marco Antonio se quitó la vida. Más tarde, lejos de su esposo, Cleopatra

se dejó'rn

oculto en una cesta de higos, ~unquetambien se"especula que podría haber alcanzado la muerte ingiriendo veneno por orden del victorioso Octavio.

order

por un ásp-id"

¿Quién incendió la Biblioteca de Alejandría?

Las leyendas sobre la des- trucción de la Biblioteca de Alejandría, fundada por los primeros faraones de la dinastía ptolernaica, con- tinúan vigentes. Con casi un millón de manuscritos, abierta al público y a erudi- tos de todo el Mediterráneo, fue considerada una de las

maravillas de la Antigüed-ad. ¿Fue la Un día desapareció bajo las

llamas de un incendio orde- nado por algún jefe romano sobre cuyo nombre nadie se pone de acuerdo: Julio César (48 a. C.), Aureliano (273 d. C.), el emperador Dio- cleciano (297 d. C.) o, a instan- cias del obispo Teófilo, Teo- dosio el Grande (391 d. C.). Según otras versiones, el califa Umar ibn al-Jattab (581-644 d. C.) repartió los manuscritos de la biblioteca entre las casas de baños para hacer fuego con el que calen- tar las calderas.

.

prmcesa

Baketatón la

madre de Tutankamón?

Gracias a las pruebas de ADN que se han efectuado con las momias se ha descubierto que la madre de Tutankamón

fue una hermana de su padre,

Akenatón, con la que este

mantuvo relaciones inces-

tuosas. Ahora bien, ¿cuál de

las hermanas probadas de

Akenatón fue? ¿Meritamón, Henuttaneb, Isis, Nebetta

o

Baketatón? De momento,

y

de acuerdo con los datos

biográficos recogidos sobre estas princesas, parece que Baketatón podría ser la can-

didata con más posibilidades. Hija pequeña de Amenhotep

III

y de la reina Tiy, permane-

ció

junto a su madre en Tebas

hasta la muerte de esta. El hecho de que su momia fuera almacenada junto a la de la reina Tiy en la tumba KV35

se puede deber a algo más

que la casualidad. Los espe-

cialistas no descartan que la joven, que al parecer murió violentamente, fuera ente- rrada originalmente junto a

su progenitora, a la quehabía estado muy unida.

TESORO ALEJANDRINO Grabado que representa el interior de la célebre biblioteca egipcia.

u~fno?

dIlJBlB.IdlUIJd

Ji.pulallepseap[Vuonl'l!1

o[l'ljUa.lse[aSUI?Saixausss

ome.rapunapaB[So.r-ouo

uuW91aul'l!S)O[JI!'eO'('a[

JI.!S/iaNJan.lsqoa[)·sl'laul)

saptdsnmualsa[nlnO:N!Ol-

a<lUlOIW<lUO'posadros.uafus

.IdfnrnU9BIBJ¿

pa[e!pUenSBlAuaa[duq-s

l'la!'01da[[1)1l!OUsoqe.lauo

I.!Onl'l!1UVoJnarmelnur.ta

ullUlupuaul'lI.!aol'lI;:J01!N.!'Se

[ebnapsaJJ.lq!9TO;:JUOS?Ul"

oínpo.rdId

j?optrenas

opoxadPSOl

¿soJpnf

;:Ja.)e'Il[Baubna[OSrnO)pS

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¿Fueron ejecutados los constructores de la tumba de Tutmosis I?

Cuando Howard Cartel' exca- vó en 1904la tumba KV20 en el Valle de los Reyes halló la siguiente leyenda: "Nadie oyó ni vio nada". Tan enig- mático texto despertó pronto las especulaciones sobre su sentido. Visto el diseño del sepulcro, que en el interior de la montaña describía una extraña curva hacia la dere- cha para acabar en la cámara funeraria, pronto se pensó en

un macabro significado. Un simple análisis de la tumba demostraba que su cons- tructor, el célebre arquitecto Ineni, pretendía dificultar el acceso a la tumba, ocultarla. De hecho, la localización y la construcción del mausoleo tuvieron la consideración de un asunto de Estado. Por todo ello, se creyó que los obreros que habían participa- do en las obras fueron poste- riormente ejecutados. Otras voces, sin embargo, creen que este sacrificio humano carecía de sentido. En pri- mer lugar porque ya existía la cofradía de artesanos de Deir el-Medina, dedicada a la excavación de las tumbas en la necrópolis tebana y funda- da por Tutmosis 1,precisa- mente el destinatario de este proyecto funerario -aunque fue reutilizado por su hija Hatshepsut-. Por ello, es pro- bable que con estas palabras se aludiera precisamente a la existencia de esta comuni- dad, que vivía al margen de la sociedad egipcia. Con ello las autoridades pretendían mantener la discreción de los obreros y artesanos sobre la situación y suntuosidad de las tumbas.

TUTMOSIS I

Fue el primer faraón que mandó construir su hipogeo en el Valle de los Reyes.

¿Oculta la Gran Esfinge tesoros de los atlantes?

Bajolas arenas de la Gran Esfinge de Giza se encuentran ocultos,creen algunos,los archivos de la civilización atlante. El vidente estadouni- dense Edgar Cayce (1877- 1945)aseguró en sus obras que el tesoro de los archivos de la Atlántida estaba enterrado en una cámara bajo la esfinge para evitar el peligro de las inundaciones.Las teorías de Cayce,conocidocomoel "profeta durmiente" y quiense creía la reencarnación de un atlante, consiguióseguidores con sus visionesde la Atlánti- da original,una isla a la altura de las columnas de Hércules, más grande que LibiayAsia juntas, desaparecida en el mar y descripta por el filósofo griego Platón en el Criton y en el Timeo. Pese a la palabra de Cayce,que alimentó a los creyentes de la Gran Esfinge como producto de una civi- lizaciónpreegipcia con una antigüedad de 8.000 a 12.500 años, nadie pudo encontrar el acceso al pasadizo del supues- to escondidotesoro atlante.

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Fecha de catalogación: 17/11/2011