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La puntualidad

22 mayo 2011

Eclesiastés 3:1

Juan Carlos Hoy San Mateo

Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

(BAD) Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo:

Este capítulo tres, nos habla acerca de que todo tiene su tiempo, el tiempo de nacer, el tiempo de sembrar, el tiempo de amar, y así sucesivamente nos va enseñando muchas cosas importantes acerca del tiempo, no hay nada más peligroso que un bebé nazca antes o después del tiempo en que debe nacer.

Este capítulo sin que lo cite por su nombre, nos habla de tiempos precisos, oportunos, nos habla que no deben hacerse cosas fuera de tiempo y eso no lleva a mirar acerca de la formalidad, la puntualidad.

En la Biblia no encontramos que Dios llegue tarde o haga tarde las cosas, lo mismo nuestro Señor Jesucristo, siempre estuvo en el tiempo preciso y oportuno, jamás llegó tarde, llegó en el momento que debía llegar, es más aun en la enseñanza de los obreros de la viña de Mateo 20 vemos su puntualidad, revisémoslo y pongamos nuestra atención:

Mateo 20:1-6 Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar obreros para su viña. 2 Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3 Saliendo cerca de la hora tercera del día, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; 4 y les dijo: Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. 5 Salió otra vez cerca de las horas sexta y novena, e hizo lo mismo. 6 Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día desocupados?

¿A qué horas salió el señor de la viña a contratar a la gente? Cerca de la hora tercera, (3) luego cerca de la hora sexta y novena (5) y cerca de la hora undécima (6). No vemos que haya llegado después de las horas antes nombradas, vemos una puntualidad impecable, y así podemos seguir revisando la “puntualidad” de Dios, y no encontraremos ningún justificante para

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nosotros ser impuntuales, tenemos un Dios de orden y la impuntualidad fomenta el caos, el desorden, el mal humor, las carreras, las prisas, e incluso la impuntualidad es causa de tragedias, de accidentes, de muertes.

¿Qué pasa si el cirujano no llega a la hora que está programada la operación? ¿Qué pasa si el artista no llega a la hora en que debe iniciar su concierto?

Esto me hace recordar lo que sucedió en un mundial y quedó registrado:

El sábado 24 de junio de 1950 comenzó a jugarse la Cuarta Copa Mundial de Fútbol. Para dicha ocasión, como no podían ser menos, en la ciudad de Río de Janeiro se construyó simplemente el estadio más grande del mundo. Se le conocería con el nombre del río que transcurre justo enfrente: el Maracaná.

Los accesos del estadio no se habían terminado, pero igualmente, y bajo una pertinaz lluvia, el equipo local y México dieron inicio al torneo. México perdió 4-0

El partido comenzó puntualmente aunque todavía el Presidente de la Nación no había llegado con su familia. El árbitro inglés George Reader acostumbraba en su país a comenzar siempre los encuentros con puntualidad.

Luego explicó que la prensa extranjera y los reporteros de radio estaban sujetos a un horario y que debían pasar sus informes a periódicos y emisoras en un momento fijado.

Dos semanas después, cuando se disputó el encuentro decisivo frente a Uruguay, el Presidente, su familia y otros funcionarios estuvieron sentados en sus lugares veinte minutos antes del horario anunciado para el comienzo del partido. Ganó Uruguay 2-1

Así como esto que no se debe llegar tarde, tampoco lo debe hacer un corredor, porque perderá el premio, tampoco el pasajero de avión porque perdería el vuelo.

Puede considerarse un valor, la puntualidad, que se construye por el esfuerzo de estar a tiempo en el lugar adecuado y tiene como premisa el respeto a los demás. El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de

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amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar.

Ah, pero como mexicanos no todos, pero si una gran mayoría dejan todo para el último, verificaciones, tenencias, agua, predial recibo telefónico, inscripciones, tareas.

Algunos y algunas, no son puntuales ni con la novia o el novio, llegan media hora después o de plano ni llegan, quedan de hablar determinado día y hora y ni se acuerdan, y no digamos de los trabajos, algunos son súper informales, le dicen que entregaran el trabajo el próximo lunes, lamentablemente no nos dicen de que año.

Gran mayoría de mexicanos se les conoce por su informalidad.

Ahora bien, el valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.

La falta de puntualidad habla por sí misma, de ahí se deduce con facilidad la escasa o nula organización de nuestro tiempo, de planeación en nuestras actividades, y por supuesto de una agenda, pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

Muchas veces la impuntualidad nace del interés que despierta en nosotros una actividad, por ejemplo, es más atractivo para un joven charlar con los amigos que llegar a tiempo a las clases; para otros es preferible hacer una larga sobremesa y retrasar la llegada a la oficina. El resultado de vivir de acuerdo a nuestros gustos, es la pérdida de formalidad en nuestro actuar y poco a poco se reafirma el vicio de llegar tarde.

En este mismo sentido podríamos añadir la importancia que tiene para nosotros un evento, si tenemos una entrevista para solicitar empleo, la reunión para cerrar un negocio o la cita con el director del centro de estudios, hacemos hasta lo imposible para estar a tiempo; pero si es el amigo de siempre, la reunión donde estarán personas que no frecuentamos y conocemos poco, o la persona según nosotros- representa poca importancia, hacemos lo posible

por no estar a tiempo, ¿qué más da

?

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Por ejemplo, a la persona que se le ama, hasta se hace tarde para hablarle, se le quiere hablar hasta en la madrugada, pero a quien no se ama o no es importante, y se quedó de hablar, no hablará, descolgará el teléfono, dirá que estuvo descompuesto, o qué no habló porque no tenía crédito, la verdad que ni pensó en llamarle, por el solo hecho de que esa persona no le importa.

Lo que para uno es importante, se hará todo lo posible para cumplir, para hablar o para estar en el tiempo acordado, porque nos importa ese compromiso, porque valoramos a esa persona. Cuando no se encontrará cualquier pretexto para justificarse.

Para ser puntual primeramente debemos ser conscientes que toda persona, evento, reunión, actividad o cita tiene un grado particular de importancia. Nuestra palabra debería ser el sinónimo de garantía para contar con nuestra presencia en el momento preciso y necesario.

Lo más grave de todo esto, es encontrar a personas que sienten "distinguirse" por su impuntualidad, llegar tarde es una forma de llamar la atención, ¿falta de seguridad y de carácter? Por otra parte algunos lo han dicho: "si quieren, que me esperen", "para

mismo

qué llegar a tiempo, si siempre".

",

"no pasa nada

",

"es

lo

Estas y otras actitudes son el reflejo del poco respeto, ya no digamos amor o aprecio que sentimos por las personas, sino por su tiempo y sus actividades

Para la persona impuntual los pretextos y justificaciones están agotados, nadie cree en ellos, ¿no es tiempo de hacer algo para cambiar esta actitud?

Por el contrario, cada vez que alguien acostumbrado a la puntualidad se retrasa de forma extraordinaria, llama la atención y es sujeto de toda credibilidad por su responsabilidad, constancia y sinceridad, pues seguramente algún contratiempo importante ocurrió.

Podemos pensar que el hacerse de una agenda y solicitar ayuda, basta para corregir nuestra situación y por supuesto que nos facilita un poco la vida, pero además de encontrar las causa que provocan nuestra impuntualidad (los ya mencionados: interés, importancia, distracción), se necesita voluntad para cortar a

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tiempo nuestras actividades, desde el descanso y el trabajo, hasta la reunión de amigos, lo cual supone un esfuerzo extra - sacrificio si se quiere llamar-, de otra manera poco a poco nos alejamos del objetivo.

La cuestión no es decir "quiero ser puntual desde mañana", lo cual sería retrasar una vez más algo, es hoy, en este momento y poniendo los medios que hagan falta para lograrlo: agenda, recordatorios, alarmas Hebreos 3:7-15 Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, 8 No endurezcáis vuestros corazones, Como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto, 9 Donde me tentaron vuestros padres; me probaron, Y vieron mis obras cuarenta años. 10 A causa de lo cual me disgusté contra esa generación, Y dije: Siempre andan vagando en su corazón, Y no han conocido mis caminos. 11 Por tanto, juré en mi ira: No entrarán en mi reposo. 12 Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; 13 antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. 14 Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, 15 entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.

La Biblia habla mucho del valor del tiempo, nos habla del cumplimiento exacto de eventos que Dios ha establecido y mire que Dios jamás se retardará, miremos por ejemplo:

Apocalipsis 9:15 Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres.

¿Usted cree que Dios llegará tarde a dar cumplimiento a su Palabra? No en ninguna manera. Con Dios no cabe el término de tarde o temprano, con Dios cabe el término en Su tiempo. Si muchas personas son puntuales en sus diversas actividades, llámense estas; trabajo, escuela, tareas, amigos, novio o novia, dentista, mecánico, cine, actividad deportiva, mucho mayor es Dios.

Un analista notó que hoy en día que algunos de los negocios se

organizan

Oficiales de distintas

igual

que

un

ejército.

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graduaciones e importancia conducen a las tropas en diferentes campos de batalla. Combaten con varios enemigos y emprenden diferentes misiones. Debido a que los empleados no llevan uniformes ni tienen galones ni barras, se debe buscar otras maneras para determinar el rango e importancia de una persona.

Este analista sugiere que una forma de distinguir el rango en una organización es observar a qué hora llega una persona al trabajo. Si es que la entrada es a los nueve.

* Si el individuo arriba a las diez de la mañana, puede estar seguro que es un ejecutivo.

* Si la persona llega alrededor de las nueve y media de la

mañana, puede suponer que tiene una cierta autoridad, quizá sea un encargado o un jefe de departamento.

* Si el empleado llega puntualmente a las nueve, debe marcar

tarjeta, es probable que sea un oficinista o alguien que trabaja a destajo.

* Pero si la persona aparece antes de las ocho de la mañana, lo más probable es que sea el presidente de la compañía. Fuente: El libro devocionario de Dios para Hombres

Es lo mismo en la vida cristiana Dios ya está aquí antes que lleguemos, pero a veces la hacemos de ejecutivos, que llegamos a la hora que queremos, no a la hora que debemos.

El inicio de actividades generales en la iglesia es a las 10:00 am que inicia con la oración, la reunión no inicia a las 11:30.

Alguno dirá: “Es que a mí no me gusta la oración, ni la alabanza.

A lo mejor no nos gusta, pero son actividades que Dios nos ordena

llevar a cabo para celebrar su nombre, para invocarlo, para alabarle, para adorarle, para decirle lo que significa para nosotros, lamentablemente a veces nada más se asiste a escucharle, y nos olvidamos de lo anterior, yo le doy muchas gracias a Dios, que temprano antes de que inicie la oración ya habemos varios hermanos, puntuales para iniciar la reunión.

¡Imagine que el Señor viniera por su iglesia a la hora de la

oración!

Y usted a esa hora todavía está durmiendo, porque es dominguito

y es el único día que usted se puede levantar tarde, nada más que

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le tengo una mala noticia, el día de reposo no es para pararnos tarde, sino más temprano para venir a adorar y servir a Dios, Éxodo 20:8-10 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.

¿Y qué gano con llegar puntual? A lo mejor no gana una medalla de oro, ni un aplauso, pero su puntualidad honra a Dios, y habla bien de su testimonio. Una Ley de Murphy dice lo siguiente: Si llegas puntual no habrá

nadie para comprobarlo pero, si un día llegas tarde, todo el mundo estará esperándote.

¿Y

pudiera perderse la esencia de la enseñanza si es que llega después de que haya iniciado, o pudiera perder el sentido de la misma. Esto me hace recordar a aquel ministro y el político.

a veces

qué

me

puedo perder si

no llegó

a

tiempo? Pues

La importancia de la puntualidad Rey

El Ministro recibía su cena de despedida por 45 años de trabajo en una iglesia. Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso. Como el político tardaba en llegar, el ministro decidió decir unas palabras él mismo para llenar el tiempo."Mi primera impresión de la iglesia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar.

Pensé que me habían enviado a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que se había robado un televisor, que les había robado dinero a sus papás, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras íntimas con quien pudiera. También en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas. Me quedé asombrado, asustadísimo

Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todos así, vi una iglesia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 45 años más maravillosos de mi ministerio". Justamente en este momento llegó el político, por lo que se le dio la palabra. Por supuesto, pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo: "Nunca voy a olvidar el primer día que llegó el

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ministro a nuestra iglesia que se confesó con él

De hecho, tuve el honor de ser el primero

Más allá de aprender la lección de que la falta de puntualidad pudiera costarnos mucho, a todos los mexicanos nos convendría preguntarnos qué razones hay para ser puntuales, como se jactan de serlo otras culturas.

Una de las razones más válidas está encerrada en el conocido refrán que dice: «El tiempo es oro», ya sea, como dicen algunas variantes, de 12, 14, 18 ó hasta 24 quilates.

De ahí esta otra variante que contempla las consecuencias de perder el tiempo uno mismo o hacérselo perder a los demás: «El tiempo es oro, y quien lo pierde, pierde un tesoro.» De modo que con ser puntuales, evitamos que se nos juzgue de ser culpables de desperdiciar tiempo valioso, sobre todo el tiempo ajeno.

Con razón es que concluya al respecto el columnista Antonio Martín del diario La tribuna de Tegucigalpa: «¡La cultura de la puntualidad es un valor cívico de altos quilates, y hay que cultivarlo a toda costa entre los hondureños!»

Una razón más para ser puntuales es que así también evitamos que se nos juzgue de ser personas que no cumplen su palabra. Por eso el Maestro del libro de Eclesiastés, sin vueltas ni rodeos, nos exhorta a que cumplamos nuestros compromisos con los demás, comenzando con Dios mismo. Dice así: Eclesiastés 5:4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes.

O sea, no seas informal, impuntual en tus compromisos, muchas frases se han acuñado acerca de la puntualidad. "Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera". Nicolas Boileau-Despréaux (1636-1711) Poeta y crítico literario francés. "La informalidad en atender una cita es un claro acto de deshonestidad. Igual puedes robar el dinero de una persona si robas su tiempo". Horace Mann (1796-1859) Educador estadounidense.

"La cualidad indispensable para un buen cocinero es la puntualidad, pero es también la de los invitados".

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Anthelme Brillat-Savarín (1755-1826) Gastrónomo y escritor francés.

“La puntualidad es el alma de la cortesía”, según un refrán inglés.

que no gusta de la puntualidad, bien pudiera

estropear los planes de toda una comunidad, tenemos por ejemplo a un personaje Bíblico llamado Amasa, el cual tardó más de lo indicado e hizo que con ese acto que se precipitaran otros eventos, en este caso desafortunados para el ya que perdió la vida:

2do Libro de Samuel 20:4-5 Después dijo el rey a Amasa:

Una persona

Convócame a los hombres de Judá para dentro de tres días, y hállate tú aquí presente. 5 Fue, pues, Amasa para convocar a los de Judá; pero se detuvo más del tiempo que le había sido señalado.

Si hubiese regresado en el tiempo señalado estuviera vivo, aunque quiero aclarar que no lo mataron por impuntual, fue otro el motivo, pero se pudo ver evitado, si el hubiese arreglado lo que se le encomendó a su tiempo. Usted sabe que lo mató Joab. Porque ya había discordia entre ellos.

Déjeme citarle siete puntos por los cuales algunas personas suelen ser impuntuales, debe quedar claro que no se generaliza:

1 El racionalizador: Es el que siempre se justifica. Piensa que las otras personas son muy cuadradas y el no es impuntual. "Quince minutos no es para tanto, no pasa nada", “exagerados” dice.

Pregúntele eso a una persona que necesita ser atendida inmediatamente por un paro cardiaco. Medita en el valor de un año, podrías preguntarle a un estudiante quien aplazo una material o grado. Medita en el valor de un mes, podrías preguntarle a una madre quien dio a luz a un niño prematuro. Medita en el valor de una semana, podrías preguntarle a un editor semanal. Medita en el valor de una hora, podrías preguntarle a una pareja de enamorados quienes aguardan por verse. Medita en el valor de un minuto, podrías preguntarle a una persona que no llegó a tiempo a tomar su tren dirigiéndose a su trabajo.

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Medita en el valor de un segundo, podrías preguntarle a una persona quien acaba de salvarse de un accidente automotriz. Medita en el valor de una milésima de segundo, podrías preguntarle a una persona quien acaba de ganar la medalla de plata en las olimpiadas.

2 El productivo: Dice que siempre tiene algo qué hacer. Agenda muchos compromisos con poco tiempo de separación para parecer una persona ocupada. Y por ello siempre se justifica en sus tardanzas, “ya vez estoy muy ocupado, antes di que vine.” Esa persona no tiene tiempo ni para amar:

Un minuto sirve para sonreír, sonreír para el otro, para ti y para la vida. Un minuto sirve para ver el camino, admirar una flor, sentir el perfume de la misma, sentir el césped mojado, percibir la transparencia del agua. Inhalar el aroma del ser amado. Un minuto sirve para escuchar el silencio. Es en un minuto en que uno dice el sí, o el no que cambiará toda su vida.

Un minuto para un apretón de mano. Un minuto para sentir la responsabilidad pesar en los hombros, la tristeza de la derrota, la amargura de la incertidumbre, el hielo de la soledad, la ansiedad de la espera, la marca de la decepción, la alegría de la victoria. Un minuto para romper que nos ama y romperle el corazón. Un minuto basta para amarlo o rechazarlo. Un minuto para hacerlo reír de felicidad o hacerlo llorar de dolor. En un minuto podemos dar esperanza o desesperanza.

En un minuto se puede amar, buscar, compartir, perdonar, esperar, creer, vencer y ser. En un minuto se puede salvar una vida. En un minuto se puede restaurar un corazón o terminarlo de romper.

Tan sólo un minuto para incentivar a alguien o desanimarlo.

Un minuto para comenzar la reconstrucción de un hogar, de una vida.

Cuantas veces los dejamos pasar sin darnos

cuenta, pero también cuantas veces traemos a nuestra vida los recuerdos de los minutos vividos llenos de felicidad, de alegría y tristezas.

Minutos

Con frecuencia decimos "es un minuto" que nos parece nada, pero

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cómo se aprecia ese minuto al levantar la mano y acercarla al ser amado que se va para siempre, un minuto para decirle cuán importante fue a nuestra vida, un minuto que nos sirve para alcanzar a cerrar sus ojos o ver al ser amado por última vez.

Como se valora ese minuto que hace que lleguemos tarde a nuestro trabajo, como se espera ese minuto que nos lleva a reunirnos con los que amamos, cómo nos llena de emoción ese minuto al que se entrega al hijo al nacer y como también que la vida otorgue más minutos al que la muerte separará físicamente y no veremos más.

Un minuto parece increíble, parece tan poquito, y sin embargo, puede dejar una huella tan profunda en nuestra vida. Lo importante no es vivir la vida porque sí, al hay se va dejando pasar el tiempo. Aprendamos a vivir la vida intensamente. Aprendamos a no posponer las emociones más lindas de la vida pensando que” sí no es hoy, será mañana”. Recordemos que nuestro tiempo es hoy, ahora.

3 El que deja todo al último: Nunca se programa; le gusta la adrenalina de sacar todos sus compromisos a última hora. Lo deja al último siempre y se acuerde, y lo deja al último, porque su prioridad no es la puntualidad. Hasta su salvación deja al último:

Tiempo todavía no

"Todavía no", dijo un niño entretenido en sus juegos, "Cuando crezca yo un poco pensaré en las cosas de Dios. "Llegó a ser un joven muy robusto. "Todavía no", dijo el joven. "Cuando vea yo prosperar mi negocio tendré más tiempo para asuntos espirituales.

"El negocio prosperó. "Todavía no", dijo el hombre de negocios. "Mis hijos me necesitan ahora. Cuando ellos crezcan y estén bien colocados entonces tendré más oportunidad para pensar en eso. "Envejeció "Todavía no". Siguió diciendo. "Pronto voy a retirarme de mis negocios para que tenga yo bastante tiempo para leer y reflexionar.

"Así murió. Dejó para más tarde lo que debía haber hecho cuando era joven. Vivió sin Dios y a consecuencia de esto murió sin esperanza.

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El consentidor: Es el que acepta que tiene el mal hábito, pero

no quiere quitárselo, hace cosas de forma imprevista; "hay cosas peores", dice. Ser impuntual no es tan malo, más vale ser

impuntual que ladrón o vicioso ¿no crees?

5 El distraído: Se le olvidan las citas; no sabe dónde deja el

coche o los papeles necesarios para sus compromisos, etc. Se pone

a platicar en el camino, etc. Anda en otro mundo. Ya venía en camino, ¿pero qué crees? Me encontré a un familiar que tenía años que no veía y se me hizo una grosería no detenerme a platicar con él. No fui porque la verdad se me olvidó, pero mañana sin falta allí estaré, y ese mañana no llega, porque su manera de ser es así, informal, impuntual.

6 El rebelde: Es el que no sabe respetar el tiempo de los demás,

por lo que llega tarde adrede. “Si quiere que me esperen, sino que le busquen por otro lado”. No me importa lo que digan yo soy dueño de mi tiempo, si se enojan ni modo.

7 El evasivo: Tiene poca autoestima, se devalúa a él mismo y

evade responsabilidades, entre ellas, la de ser puntual. No tiene caso llegar temprano, si no hago falta, si nadie me toma

en cuenta.

8. El que se cuelga de los demás, o se escuda en el pecado ajeno.

Como los demás son impuntuales, el por qué va a ser puntual. ¿Para qué llego temprano? Si ni el pastor es puntual, la verdad nadie es puntual, ya que comiencen a llegar temprano yo también lo haré, ya ves mi hijo que está en el servicio llega tarde cuanto más nosotros que no servimos.

9. El muy espiritual:

Dice que para que llega temprano, si ya no está bajo la ley sino bajo la gracia, el dice que la puntualidad es una exageración y un legalismo, y que además Dios está a todas horas y si está a todas horas para que desvelarse.

Pero yo le digo:

Vida Qué, quién acostumbra a caminar con Dios, jamás llega tarde a sus compromisos espirituales.

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Jesús nunca llegó tarde a ningún compromiso, ni aun cuando Lázaro murió, todo estaba perfectamente sincronizado en tiempo y forma para mostrar su misericordia, salvación y poder.

Mire a qué horas llegaba Jesús a platicar con Dios, con su Padre:

Marcos 1:35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba.

¿Quién aprendió de él? Juan 20:1 El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro; y vio quitada la piedra del sepulcro.

Dicen que la puntualidad es una virtud de pobres porque queda muy bien (luce, brilla) y no cuesta nada. A la vez un impuntual es impresentable y queda mal en todos sitios. Comenzar con una excusa es camino al fracaso.

La puntualidad es pensar en los demás, que me esperan, que son importantes y tienen otras cosas que hacer. La puntualidad es orden, dar valor al tiempo (y medir mis tareas y el esfuerzo que pongo en ellas para que no me falte diligencia ni haya distracciones). La puntualidad es conocimiento propio: Administrar mis fuerzas, no admitir más tareas de las que pueda sacar adelante; aprender a mirar el reloj y a decir basta a la hora.

El ejemplo arrastra. El ejemplo de los que están arriba acaba siendo estímulo para todas las capas sociales. Una sociedad bien estimulada trabaja más y mejor. Son muchas las horas de trabajo que se ahorran si los líderes se afanan en ser puntuales.

Con una persona que es impuntual será muy difícil trabajar, no se le puede delegar ningún trabajo, ni tareas, mucho menos responsabilidad, porque no es una persona confiable, ¿cómo dejarle algún servicio o ministerio si no sabemos si vendrá?

Las personas perseverantes, formales puntuales, es con las que mejor se trabaja, porque responderán con su puntualidad, estarán como el sol, como la luna, no faltan, esas personas son con las que se trabaja.

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Si usted fuera dueño, propietarios jefe, ¿le gustaría trabajar con

personas impuntuales, o informales que le dejan la tarea encomendada botada?

¿Contraría personas que jamás llegan temprano, que llegan por lo general corriendo, que por costumbre tienen un pretexto para no

cumplir?

¿Le gusta que la gente no cumpla con sus compromisos? Dicen una fecha, mes, día, hora e incluso año, y no cumplen en nada, no lo hacen sino anda uno tras ellos.

Una persona impuntual, retrasa los eventos, complica la existencia

a los demás, ¿por qué? Porque su trabajo lo tienen que hacer

otros, y esos otros pudiera ser que ya tenían tareas asignadas.

Una persona impuntual retrasa salidas, la persona impuntual no se presta para poder trabajar en equipo.

¿Usted ha mirado que en algún evento deportivo profesional llegue corriendo a meterse a la cancha por ejemplo, el portero, porque llegó tarde?

Yo no lo he visto ni el beisbol, ni el básquet, ni en los juegos olímpicos, eso se verá en equipos llaneros, que de plano ni van y si van algunos aparte de que llegan tarde, llegan borrachitos, si la impuntualidad no se ve en actividades profesionales, entonces porque no debe ser mejor en los asuntos espirituales.

Ah, pero somos mexicanos, le invitan a la fiesta a las tres de la tarde y llega a las cinco, por ello lo de las invitaciones, se suplica su presencia a las 12:00 del día, así le ponen en la invitación sabiendo que la mayoría llegará, si es que llega a las dos de la tarde, llegan hasta con dos o cuatro horas de retraso, y vienen riéndose, es que el tráfico, es que no daba, es que me enfermé, es que tuve que esperarme, es que hacía mucho calor, es que hacía frío, es que iba a llover. Por lo general tratando de justificar, lo injustificable:

¡Su informalidad! ¡Su impuntualidad!

A las cinco vírgenes insensatas se les cerraron las puertas por no

estar preparadas, por dejar todo hasta el último, es tiempo de revisar nuestra prioridades, Dios nada tiene por tardanza, el vendrá en el tiempos señalado, en el año, mes, hora, minuto y segundo, ni uno más ni uno menos, aunque lo dudemos:

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2da. Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

Puntualidad nos pide el Señor en este día, es una descortesía dejar a las personas esperando, respetemos sus tiempos, si quiere trabajar en equipo, si quiere fomentar el buen funcionamiento de la iglesia de Dios debe comenzar a partir de ya a ser puntual, no le vaya a pasar lo que le sucedió a los colores:

Hace mucho, muchísimo tiempo, cuando todo estaba empezando y hasta los planetas, las estrellas y casi todas las cosas antiguas eran tan pequeñas que iban al colegio, había una clase especial que era la favorita de todos, porque era la más alegre.

Allí estudiaban contentos los colores, desde el Blanco al Negro, pasando por el Rojo, el Azul, el Amarillo y todos los demás, preparándose para ser unos colores estupendos cuando fueran mayores. Todos ellos eran, además de graciosos y alegres, muy traviesos, pero especialmente Blanco y Negro, que andaban tan ocupados con sus travesuras que por lo general llegaban tarde a las clases.

Una mañana se armó un gran revuelo en el cielo. Las nubes habían comenzado a practicar sus lluvias, pero estuvieron lloviendo tanto tiempo, que crearon una tormenta tan terrible, que todos, absolutamente todos, quedaron deprimidos y entristecidos por tener tan poca luz.

Y ni siquiera el Sol cuando volvió a brillar consiguió alegrar al

mundo. La última solución era recurrir a los traviesos y juguetones colores, aunque fueran los más pequeños y pudieran no estar preparados.

Así que fueron a buscarles a su clase urgentemente. Aún que ya estaban en clases, como era su costumbre Blanco y Negro, aún no habían aparecido, pero no había tiempo para esperarles.

Tenían que hacer algo rápidamente, así que salieron corriendo por

el cielo para llegar hasta donde estaban las nubes, muy apenadas

por lo ocurrido.

Y en su camino por el cielo, cada uno de los colores dejó un rastro brillante, y la combinación de todos ellos resultó tan espectacular

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y llamativa que la alegría y la sonrisa volvió a todos con fuerza,

en medio de grandes aplausos.

Y estuvieron encantados de ser nombrados oficialmente ayudantes

del Sol, quien les rogó que a partir de entonces acudieran a ayudarle para alegrar a todos, formando su espectacular arcoíris cada vez que las nubes se excedieran con su lluvia.

Blanco y Negro llegaron a mitad de la clase, y no encontraron a nadie.

Todos felicitaron tanto

alegre

se

atrevieron a

su gran

actuación, que ellos, los más divertidos

a

los

demás colores

por

su

y alegres,

no

pedirles que les

dejaran ser parte de

invento, y desde entonces se esforzaron por ser puntuales y responsables.

Y lo hicieron tanto y tan bien, que ya no les importa no ser parte

del arcoíris: ahora son los colores más serios y más importantes,

y nadie puede hacer nada sin ellos.

Concluyo:

1. Respetar el tiempo de la otra persona.

2. Llegando tarde tendremos a otras personas esperándonos, personas que han tomado la molestia de estar a tiempo.

3. La puntualidad es una característica personal, se es puntual o

no se es, las personas impuntuales que tienen un compromiso a las

8:30 de la mañana van a llegar tarde como si su compromiso fuera

a

las 11:00 del día haciendo de la impuntualidad parte de su vida.

4.

La puntualidad nos facilita la vida sea trabajo o cualquier tipo

de compromiso, si comenzamos a tiempo terminaremos a tiempo,

evitando el stress.

5. Siendo puntual habla de nuestra disciplina y su habilidad de ser

organizado, la puntualidad le dará éxito.

6. La puntualidad es cultural, mas la impuntualidad es aceptable

en muchas culturas pobres.

Pastor: Juan Carlos Hoy Romero

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