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LOS ORIGENES SOCIALES DE LA DICTADURA Y DE LA DEMOCRACIA- EL SEÑOR Y EL CAMPESINO EN LA FORMACIÓN DEL MUNDO MODERNO (Barrington Moore)

Cap IV 1. LAS CLASES ALTAS Y EL SISTEMA IMPERIAL

En la China imperial, no hubo ningún sistema de vasallaje, y sólo muy limitadas concesiones de tierra a cambio de servicios militares. La organización estatal china había ya eliminado el problema de una aristocracia rural turbulenta. Desempeñó un papel en tal proceso el famoso sistema de exámenes, que ayudó al emperador a reclutar una burocracia con que combatir la aristocracia. El sistema de exámenes estuvo durante la dinastía T´ang, que se extinguió en el año 907 d.C. Es preciso prestar atención al problema de si durante la era manchú o dinastía Chíng siguió existiendo una aristocracia rural tras una fachada de centralización administrativa. El mecanismo que lo engranaba todo era la familia, el linaje patrilineal. En las áreas de agricultura se le conoce como clan. La flia funcionaba de la siguiente manera: las fortunas adquiridas mediante el servicio imperial se invertirían en terrenos; el individuo acumulaba

propiedad en beneficio del linaje. Toda flia con pretensiones aristocráticas debía contar con un graduado o un futuro graduado que alcanzaría un puesto oficial. El nexo entre oficio y riqueza a través del linaje era uno de los rasgos más importantes de la sociedad china. De ahí que esté justificado el denominador Gentry a tal clase superior de oficiales, eruditos y terratenientes. El terrateniente se aseguraba que los campesinos trabajaran para él por convenios arrendaticios que no diferían de los propios del capitalismo moderno.

El propietario aportaba la tierra y los campesinos el trabajo; la cosecha se dividía entre las

dos partes. La burocracia imperial garantizaba el control del propietario sobre la tierra. La aparecería predominaba; el propietario recibía su parte en grano más bien que en

moneda. El propio emperador era un super-terrateniente que recaudaba grano de sus súbditos. El predominio de la aparecería explica que el terrateniente tuviese un marcado

interés en superpoblación. La plétora de población sólo podía favorecer los intereses del terrateniente mientras existiese un gobierno fuerte para mantener el orden, garantizar sus derechos de propiedad

y asegurar la recaudación de sus rentas. Tal fue la tarea de la burocracia imperial; la

burocracia aún le prestaba algunos otros servicios importantes. El terrateniente tenía gran

interés en que existiese la irrigación necesaria para sus cosechas; esto lo podían conseguir

si algunos de sus miembros tenían grado académico y los contactos oficiales que el mismo

posibilitaba. En 2do lugar la burocracia deparaba los mayores beneficios materiales, más aún que la misma tierra. No existiendo la primogenitura, una flia acaudalada podía verse reducida a la penuria en pocas generaciones por la división en partes iguales del patrimonio. La mejor manera de evitarlo consistía en hacer entrar a alguien con aptitudes académicas en la burocracia. La burocracia constituía un medio alternativo de extraer un excedente económico de los campesinos. En 3er lugar las doctrinas confucianas y el sistema de exámenes legitimaban el estado social superior del terrateniente y su estar exento de trabajo manual sólo con que algún miembro de la flia lograse adquirir grado. La tarea básica de la burocracia imperial consistía de hecho en mantener la paz y recaudar impuestos. El problema de mantener la paz fue en la China de orden doméstico hasta la intrusión occidental a mediados del siglo XIX. La inexistencia de un mecanismo efectivo para impedir tal opresión fue quizás una de las debilidades estructurales más importantes del sistema. El recaudar los impuestos justa y eficientemente iba con los intereses de la dinastía. Pero contaba con pocos medios para obligar a que se hiciera así, y con un personal muy limitado. En cualquier sociedad preindustrial, el intento de establecer una

burocracia a gran escala tropieza pronto con el obstáculo de que es muy difícil extraer de la población suficientes recursos para pagar los salarios adecuados y posibilitar así que los oficiales dependen de sus superiores. La solución china fue el permitir una corrupción más o menos manifiesta.

El sistema de exámenes tendía a producir un exceso de futuros burócratas, sobre todo en

los últimos años. La sociedad China estranguló la modernización hasta que fue ya demasiado tarde para irla adaptando paso a paso.

2.

LA GENTRY Y EL MUNDO DEL COMERCIO

La sociedad china imperial nunca llegó a crear una clase urbana mercantil y manufacturera

comparable a la que surgió en la Europa occidental. El sistema de exámenes chino desvió del comercio a los individuos ambiciosos. La Gentry fue lo bastante perspicaz para darse prisa en procurar que la situación no se le escapara de las manos. Impusieron contribuciones al comercio para incautarse las ganancias. O bien lo convirtieron en un monopolio estatal reservándose los puestos más lucrativos. La actitud de los oficiales era explotadora. El comercio, como la tierra, debía ordeñarse en beneficio de una clase superior culta. Con la decadencia del aparato imperial su capacidad para absorber y controlar los elementos comerciales declinó también sin remedio. En el decenio de 1860-1870 la industria china empezó por sí misma de una manera modesta, lo hizo a la sombra de la Gentry provincial que esperaba valerse de la tecnología moderna para sus objetivos separatistas. Las 1ras plantas fueron exclusivamente militares. El impulso chino hacia la industrialización provino ante todo de los focos de poder provinciales, muy poco del gobierno provincial. La Gentry no llevó a cabo la transición de las formas de agricultura preindustriales a las comerciales.

3.

LA NO ADOPCIÓN DE LA AGRICULTURA COMERCIAL

La

clase alta china no mostró interés en la agricultura. En los indicios de la dinastía, parece

que la política imperial se había opuesto a la formación de latifundios. La relación propietario-rentero era en la China un dispositivo político para extraer un excedente

económico del campesino y convertirlo en las comodidades de la civilización. No existiendo un gran mercado urbano, había pocos motivos para modificarlas. La agricultura china, por supuesto, no se quedó estática durante la 2da mitad del siglo XIX

y 1ras décadas del XX. Dadas las condiciones que imperaban: tecnología simple y

abundante mano de obra, el terrateniente chino no necesitaba en absoluto racionalizar la producción de su granja a fin de producir para el mercado urbano. Si su granja se hallaba en las cercanías de una gran ciudad, les resultaba mucho más simple y cómodo hacerse a un lado arrendando la tierra a campesinos y dejando que la competencia por la misma elevara sus ingresos con poco esfuerzo personal.

4. COLAPSO DEL SISTEMA IMPERIAL Y AUGE DE LOS CACIQUES GUERREROS

En Europa, el conflicto entre la nobleza y la corona fue uno de los elementos políticos decisivos. El inicio de la modernización efectuó tal conflicto de diversos modos, según el

tiempo y la situación en que tuvo lugar. Durante el período que nos ocupa, las clases altas rurales de la China no desplegaron ninguna oposición de principio significativa al sistema imperial.

La clase burocrática china tenía un fuerte sentimiento de identidad corporativa, reconocido

por el emperador. El hecho de que las circunstancias excluyesen el brote de una oposición

aristocrática liberal nos lleva a encontrarnos por 1ra vez en el caso Chino: la casi absoluta desintegración del gobierno central al sufrir el influjo occidental. Durante su último medio siglo de mando, el gobierno manchú estuvo en un serio dilema. Por un lado, necesitaba mayores rentas públicas para sofocar la rebeldía interna y enfrentarse con los enemigos extranjeros. Por otro, no podía obtenerlas sin destruir todo el sistema de privilegios de la Gentry. En suma: el gobierno hubiera tenido que eliminar una enjundiosa fuente de ingresos para la Gentry y fomentar el desarrollo de una clase social que habría pasado a competir más y más aventajadamente con la Gentry. Habían preparado el terreno importantes cambios en el carácter y posición de la Gentry a

lo largo del último tercio del siglo XIX. El ideal erudito confuciano había ido derrumbándose

a medida que la base material del papel de oficial-erudito y su significado en la sociedad china iban disminuyendo sin cesar. Tras haber desvastado la Rebelión Taiping (1850-1866) inmensas áreas de la china, el gobierno, en busca de ingresos, abrió algo más el acceso a la burocracia, dejando que mayor número de personas compraran su rango en vez de obtenerlo por la senda regular de los exámenes. En 1905 se promulgó la abolición del sistema de exámenes. No habiendo nada con que reemplazarlo, el aparato gubernativo quedó tambaleante.

Al declinar el papel tradicional del erudito y debilitarse el poder del gobierno central, la Gentry pasó a controlar los asuntos locales, iniciándose así el largo período de caos y guerra de aniquilación mutua que no terminaría hasta la victoria comunista en 1949. En muchas partes del país, la Gentry impuso y recaudó sus propias contribuciones y prohibió pagarlas al gobierno central. Estableciendo el famoso likin (contribución impuesta a los tenderos y merchantes) el gobierno imperial intensificó las tendencias disgregativas. El fin de la dinastía manchú en 1911 y la proclamación de la República en 1912: durante este período considerables sectores de lo que había sido la Gentry se arrogaron el poder ya convirtiéndose en caciques guerreros ya coligándose con militares que obraban por su cuenta. Con la desaparición del gobierno central, la clase alta rural perdió uno de los mecanismos que más habían contribuido a preservar el antiguo carácter de la sociedad china. En el siglo XX los sucesores de la antigua clase dirigente recurren a nuevos aliados, sin éxito; ésta es la historia del Kuomintang.

5. EL INTERLUDIO DEL KUOMINTANG (K) Con ayuda de los soviéticos y los comunistas nativos, a fines del año 1927 el Kuomintang había conseguido controlar buena parte de la China operando desde su base en el sur. El programa social del Kuomintang lo distinguía de los caciques guerreros y le daba ventaja sobre ellos. Por algún tiempo cundió la esperanza de que la fuerza militar de K aplastaría a los caciques guerreros y unificaría a la China. No iba a ser así, pese a que la unificación formal sí se produjo. El éxito parcial del K sacó a la luz conflictos latentes. Las clases altas rurales, que surtían de oficiales al ejército, se pusieron más y más nerviosas de miedo a que los campesinos no se les escaparan de la mano. Los comunistas chinos apoyaron en aquella coyuntura a los sucesores de la Gentry. Chian Kai-chek (controlaba un sector de las fuerzas militares) maniobró para disociarse de la revolución. Hacia el final de ese proceso, Chiang se volvió contra los obreros. El 12 de abril de 1927, sus agentes llevaron a cabo una matanza masiva de obreros, intelectuales y toda suerte de personas acusadas de simpatizar con los comunistas. La victoria de Chiang inauguró una nueva fase en la política China: el K dio prioridad a la unificación nacional. La China tras la 1ra Guerra Mundial, NO era un país donde una clase de aristocráticos propietarios de enormes latifundios explotara a una masa de campesinos pobres y braceros sin tierra. Bajo la presión del comercio y la industria, la China iba encaminándose hacia un sistema de propiedad absentista con creciente diferencias en riqueza. Inexistente una tradición de dominios feudales privilegiados, la relación entre propietarios y rentero contenía muchos elementos de un contrato mercantil. A fines del 1er cuarto del siglo XX, la tierra había venido a ser casi por entero propiedad privada. El estado sólo poseía alrededor de un 7%. El 93% restante estaba en manos de particulares. La medida en que las antiguas instituciones subsistieron en el período K varió mucho de unas regiones a otras. Bajo el K los intereses comerciales e industriales no registraron grandes progresos. A ese hecho se le suma la persistente oposición agraria a la transformación de la China en una potencia industrial. La China seguía siendo preindustrial debido, en gran parte, a que los sucesores de la Gentry retenían el meollo del poder político. Las 2 décadas de gobierno del K presentan algunas de las características esenciales de la fase reaccionaria en la respuesta europea al industrialismo, entre ellas notables rasgos totalitarios. La mayor base social del K fue una coalición entre los sucesores de la Gentry y los intereses urbanos comerciales, financieros e industriales. El K, gracias a su control de los medios de violencia sirvió de vehículo para mantenerla unida. Esto le permitió intimidar al sector capitalista urbano y hacer funcionar el aparato gubernativo. En estos aspectos, el K se asemeja al NSDAP de Hitler. Sin embargo advertimos diferencias entre el K y sus paralelos europeos. Una disparidad obvia es la inexistencia en la China de una plataforma industrial sólida. El elemento capitalista fue allí mucho más débil. La invasión japonesa impidió que la fase reaccionaria china culminase en expansión exterior. Debido a todas esas razones, la fase reaccionaria y protofascista china se asemeja a las de otros países europeos subdesarrollados donde la élite agraria se mantuvo también arriba, pero sin poder llevar a cabo una política exterior agresiva. La tentativa de K de empujar a China hacia el Estado moderno por la ruta reaccionaria terminó en completo fracaso.

6. REBELIONES, REVOLUCION Y CAMPESINOS

La frecuencia de las rebeliones campesinas en la China es conocida. Las fallas estructurales más importantes fueron una serie de debilidades en los lazos que ataban al campesinado con las clases altas y el régimen vigente. Los miembros de la Gentry no parece que desempeñaran en el ciclo agrícola ningún papel, ni siquiera de supervisión que les diese un estado legítimo como dirigentes de la comunidad campesina. Y el gobierno ¿qué hacía por el campesino? La burocracia imperial cuando aún funcionaba bien mantuvo el orden público e impuso una norma objetiva de justicia notablemente adelantada respecto a la que imperaba en la mayoría de los países de Europa contemporánea. Pero la administración de justicia y la imposición de orden público tenían poco que ver con los campesinos. Dentro del clan y de la flia, los campesinos tenían sus propios ajustes para guardar el orden y administrar justicia por sí mismos. Pero el bandidaje constituye una amenaza para los campesinos y esto se debe a la actitud explotadora de la burocracia. Durante el siglo XIX, la burocracia imperial fue cada vez menos capaz de asegurar ni siquiera un mínimo de orden en vastas áreas de la China. La atadura entre dirigentes y dirigidos era débil. El régimen imperial trató de compensar el carácter artificial de dicha vinculación con 4 procedimientos:

1_ estableciendo una red de graneros, almacenes en épocas de escasez; 2_ pao-chia, sistema de vigilancia mutua que se asemeja a los procedimientos totalitarios modernos; 3_ Xiang-yüeh, sermones periódicos a la población sobre ética confuciana; 4_ el clan (grupo de gente que decía descender de un antepasado común). Aunque dirigido por los miembros pertenecientes a la Gentry, el clan incluía asimismo gran número de campesinos. En algunos casos procuraba los medios que permitían a miembros del clan aptos, pero indigentes, obtener una educación clásica y elevarse al mundo de la burocracia. El clan y el linaje patrilineal aparecen como la única atadura entre los estratos altos y bajos de la sociedad. La aldea china (célula básica de la sociedad rural de la China) carecía de cohesividad y cooperatividad. El cultivo de arroz requiere grandes cantidades de mano de obra. Loa aldeanos chinos lo afrontaron de diversas formas; a veces intercambiando trabajo: a tal fin sembraban en fechas escalonadas, de manera que el tiempo de cosecha no fuese el mismo para todos y los parientes pudiesen ayudarse entre sí. Si la parentela no podía aportar suficientes brazos se contrataban jornaleros suplementarios. La mano de obra sobrante procedía de 3 fuentes: en 1er lugar de campesinos locales q tenían poca tierra para vivir sustentar a sus flias; en 2do lugar de aquellos q no tenían tierras y en 3er lugar de personas que no podían sacar lo necesario para vivir de tierras insuficientes situadas en zonas distantes y más pobres. Las necesidades políticas de las clases altas se combinaron con las prácticas agrícolas para engendrar una combinación de individualismo campesino y excedente de mano de obra, la cual llevó a una sociedad campesina relativamente atomística. No pretendo sugerir que no haya habido algún sentimiento de comunidad. La posesión de la tierra era absolutamente necesaria para ser un miembro hecho y derecho de la aldea. Así pues la cohesividad de la sociedad campesina china parece que fue considerablemente menor que la de otras sociedades campesinas y que dependió en gran manera de la posesión de una cantidad suficiente de tierra. La estructura de la sociedad campesina china junto con la debilidad de los vínculos entre el campesinado y las clases altas, ayuda a explicar por qué la China fue especialmente propensa a las insurrecciones campesinas. A lo largo del siglo XIX y XX la pobreza fue agobiando a amplios sectores del país. Entonces los vínculos se romperían. Muchos campesinos abandonarían sus hogares para convertirse en bandidos o integrarse en los ejércitos de los caciques guerreros. Para que una rebelión represente una amenaza seria, debe adquirir una base territorial independiente del gobierno, e irla extendiendo sin cesar. La adquisición de una base territorial implica conseguir que aldeas en bloque cambien de fidelidad, cosa que en la China significaba lograr que los notables locales cooperasen y por otra parte brindar mejores condiciones de vida a los campesinos. La estructura de la sociedad China tradicional, por un lado, empujaba a la rebelión y, por el otro, imponía serias limitaciones a sus posibilidades. Durante el siglo XIX, fueron manifestándose signos de un empeoramiento en la situación económica del campesino: abandono de la labranza, deterioro de los sistemas de irrigación,

creciente desempleo agrícola. Algunas provincias continuaron disfrutando de prosperidad y abundancia, mientras que otras sufrían de hambre y condiciones conexas con el hambre, Las industrias artesanas y campesinas fueron quebrantadas por la introducción de los baratos tejidos occidentales. Los efectos de una economía de mercado penetraban asimismo más y más en las áreas rurales; el campesino fue dejado atrás y su posición en el mismo se deterioró. Cuando se endeudaban, los campesinos tenían que pedir préstamos de intereses muy altos. De no poder amortizarlos, tenían que transferir a un terrateniente el título de propiedad sobre su tierra. Esta serie de procesos hizo mella de un modo especial en las provincias costeras; allí estalló la rebelión de campesinos de 1927. El aspecto más importante de los cambios que estamos considerando fue el desarrollo de una masa de campesinos marginales en el fondo de la jerarquía social de la aldea. La base masiva de la revolución que empezó en 1927 y culminó en la victoria comunista de 1949, fue un campesinado falto de tierra. La miseria y la explotación masiva no bastan de por sí para crear una situación revolucionaria. Es preciso que salga a la luz la injusticia; la falta de un poder central fuerte motivó que cundiese la violencia privada, indispensable ahora a los terratenientes para seguir sujetando al campesinado. Muchos terratenientes se trasladaron a la ciudad, donde estaban más resguardados. Para que los campesinos se volvieran de un modo activo contra el orden social existente, fue preciso que se les guiase desde fuera. El régimen comunista forjó un nuevo enlace entre la aldea y el gobierno nacional. Pasó a ser evidente para cada campesino que su vida cotidiana dependía de un poder político nacional.

(léan la página 186 hasta la 189 es re cortito pero dice cosas muy puntillosas)