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Noticias frescas del Congreso Multidisciplinario de Guadalajara, 2013

Marisa Soto Rosales 1

Quiero aprovechar la oportunidad de estar frente a ustedes para mostrar algo que me gusta asaz estudiar: la significación de un discurso y hallar su reflejo cultural. En esta ocasión, como generalmente hago, busco entender por qué funciona un discurso.

En la conferencia que les participo, el ponente, “un chico tec” que se llama Rodolfo Bello Nachón y quien según sus propias palabras, nos dijo que quizás los profesores, maestros y doctores en el área educativa allí presentes seríamos muy intelectuales y sabríamos mucho de cognición y competencias, pero no conocemos el lenguaje de nuestros estudiantes; minimizó el carácter educativo de las universidades españolas porque, según él, no son formativas, solo se la pasan “echándole ganas” al estudio de las competencias y de la inteligencia emocional. Su mismo discurso, ajeno a las formalidades académicas, sin más referencias que su propia experiencia de vida, era una provocación a la ocasión, y, sin embargo, la audiencia, encantada, lo celebró.

Eso es muy interesante: los mercadólogos y sus alter egos light: los parlanchines del éxito, fueron gestados en el entorno comercial y lo saturaron. Invadieron la esfera empresarial, la política, la religiosa y la de los centros escolares particulares; ahora vienen a insertarse entre las conferencias basadas en investigaciones serias. En este congreso fueron tres portavoces de este modus locus de enterar sin bases.

En materia, su discurso versó sobre pertenencia, emoción y deseo y la supremacía del amor.

La pertenencia del joven a su comunidad escolar, fenómeno al que él llama involucramiento (min 25 en mi grabación de mano) y consiste en que

1 Profesora de la Escuela Normal Superior del Estado de Querétaro, en ocasión del día cultural de la institución. El presente es el breve discurso, fase de divulgación de una forma de ser espectador de la conferencia Líderes con sentido humanodel propio Bello, en el Congreso Multidisciplinario Guadalajara 2013, ocasión donde lo mismo pudimos escuchar académicos del campo de la educación: Sergio Tobón, Miguel A Zabalza, y Marco Antonio Moreira, entre otros, que business-showmen: Bello Nachón, Ricardo Perret y Cuauhtémoc Sánchez.

durante el primer año universitario, el joven viva en el campus). Atribuye más peso a la formación del hombre a las actividades extracurriculares que a llenar la cabeza de matemáticas.

La emoción y el deseo. A la emoción, divertida e intensa (min72, ídem) le atribuye las cosas bellas de la vida: lo efímero, el arte. Al deseo, las mejores y más duraderas: lo material y el amor.

La supremacía del amor. Este chico tec cerró su intervención con una leyenda huichol: la de una semilla de manzana que quería ver las estrellas. Germina, crece y crece pero siempre hay árboles más grandes que le impiden ver las estrellas. Un cuchillo la parte por mitad y allí está una estrella y sus semillas:

donde están sus hijos, está la estrella. Mientras cuenta la leyenda, pasa imágenes de su familia: su esposa y su hijo a quienes presenta justo antes de comenzar la leyenda. Esta formulación lo ayuda a insertar en la comprensión del espectador la supremacía del amor que, con las cosas materiales tiene en común la línea del deseo. Lo perdurable, el plan de vida. Amor y cosas en un plan de vida, imágenes de su familia, leyenda de los hijos como el cumplimiento del más grande anhelo: lugar común que, por cierto, se encuentra lejos del mundo académico, al menos en el imaginario colectivo.

Matrimonio, maridaje de amor y cosas; cuna tradicional de la especie. En un país de tradición cristiana, ya católica, ya bautista, la gente se casa (al menos la primera vez) cubierta del aderezo de la primera carta de Pablo a los corintios, capítulo 13, versículos del 1 al 13:

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, […] y (si) entendiese todos los misterios y toda ciencia, y no tengo amor, nada soy, es un pariente muy cercano a saber de cognición y competencias, pero no conocer el lenguaje (YOLO) de los jóvenes a nuestro cargo. En ambos casos, la primera parte de la ecuación muestra rasgos de la humanidad culta: el políglota, el científico, el erudito: el hombre que ha trabajado su intelecto; quien ve por sí mismo. En la segunda parte, el que se entrega a los demás y de hecho, se niega a sí mismo (amar que “Todo lo sufre, todo lo cree, todo

lo espera, todo lo soporta” versículo 7).

Funciona que tiene estructura similar, directa, silogística y que su contenido nos es culturalmente familiar y afín. Su discurso lo posibilita para reprocharle

a la academia que no escuche por dedicarse a estudiar. Enardecida, la masa aplaude y se convence que no basta saber; que hay que amar. Que es más importante abrazar a esos muchachos que lo tienen todo y nada: “tienen ropa, pero no tienen calor, ríen, pero no están alegres, tienen familia, pero no tienen amor… no busques entender; no busques conocer… busca amar a tus alumnos (min 93)”. Es decir, para amar hay que dejar de conocer, de saber, de entender, de estudiar.

Proponemos re-pensar esta incursión del marketing a los recintos académicos como un aparato de venta que puede llegar a ser sospechoso: ¿por qué aconsejar al profesor de instituciones públicas que sobreponga el amor al conocimiento? ¿acaso deja de funcionar el corazón si se activa el cerebro? Y una más y más punzante: ¿de verdad los profesores del tec sobreponen el amor al conocimiento? ¿y así hacen líderes internacionalmente competitivos?

Pareciera que los egresados de esa escuela son líderes que no saben sustentar sus datos, pero, al menos, los tres que estuvieron en Guadalajara, y esto es interesante de analizar: saben pararse en un congreso de educación para decir que no es tan importante estudiar y encuentran un estridente aplauso en una multitudinaria asistencia de profesores.

Muchas gracias por leer.