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FLUIDODINÁMICA APLICADA A LA MINERÍA

Editor

Juan Rayo Capacitación S.A.

TOMO I

Copyright © Copyright 2013. Juan Rayo Capacitación S.A. (JRCap). Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de esta obra, por cualquier medio, sin la autorización escrita de JRCap.

Registro de propiedad intelectual inscripción N° 224.267 ISBN 978-956-9285-01-1 (Tomo I) ISBN 978-956-9285-00-4 (Obra completa)

Juan Rayo Capacitación S.A. Luis Uribe 2343, Ñuñoa Santiago, Chile

Fono: (56 2) 2361 8200 www.jrcap.cl

Esta PRIMERA EDICIÓN, de 200 ejemplares, fue impresa por Caupolicán Servicios Grá cos, Fono 26716467, en Santiago de Chile, durante febrero de 2013.

PRÓLOGO

Mi primer contacto con la uidodinámica fue hace poco más de 40 años. Corría el

último año de la década del 60, con todo lo que un joven de esa época podía pedir (protestas contra la guerra de Vietnam, el hombre a la luna, la reforma universitaria,

etc.), y dado que mi paso por la universidad sólo había sido de teorías y números

(ecuaciones diferenciales, mecánica racional, etc.), realmente tuve una grata sorpresa:

me enfrentaba a un curso que mezclaba teoría, sobre bases matemáticas duras (vecto-

res y tensores) con aplicaciones prácticas directas (podía entender hasta la hidráulica domiciliaria).

Poco después entendí que la uidodinámica que nos enseñaba el profesor Ramón Fuentes (PhD), era esencialmente la base cientí ca y empírica para comprender los fenómenos continuos de la minería y metalurgia del país. Con esa base entendí los

fenómenos de: ventilación minera, manejo de aguas y pulpas, manejo de gases calien-

tes y otros.

Las bases que nos enseñó, a jóvenes que recién cumplíamos los veinte años, posible-

mente no se nos haya olvidado a ninguno. Más aún, hace algún tiempo, en la empresa Juan Rayo Ingeniería S.A. (hoy, JRI Ingeniería S.A.), nos tocó revisar un proyecto de drenaje de una mina subterránea profunda de la V Región, y nos encontramos con un sistema que levantaba alrededor de 20 m 3 /h de aguas mina desde una profundidad

de 800 metros, y cuyas memorias de cálculo (fechadas año 1976), estaban basadas

sólo en los apuntes de las clases de uidodinámica que yo asistí y cuyo autor era un ex compañero que se demoró algo más que el promedio en terminar la carrera. Ese

ejemplo es relevante, porque en base a conceptos y pautas de una enseñanza de pre- grado, se había materializado con éxito un sistema que operó por más de 20 años.

El desarrollo de mi carrera profesional estuvo tempranamente ligado a la uidodi- námica. Mi tesis la realicé en base a estudiar el sistema presurizado de transporte de relaves de Minera Andina (División de Codelco Chile), cuando, a principios de la década del 70, tras la nacionalización de la Gran Minería del Cobre, no quedaba en Chile ningún ingeniero norteamericano que explicara los conceptos de ese proyecto.

Posteriormente, y después de una variada participación en investigación, ingeniería y operaciones, que me llevó casi 10 años, tuve la oportunidad de formar mi empresa consultora para dar apoyo a la operación de las plantas concentradoras de ese enton- ces. Los problemas operacionales siempre fueron similares: canaletas que rebosaban, tuberías que se embancaban, sistemas de bombeo con falta de capacidad, etc. Todos estos problemas requerían de un análisis profundo de uidodinámica, para ver en qué fallaban y cómo resolverlos. La empresa consultora JRI, sociedad que encabeza el Grupo JRI al cual pertenece JRCap, creció en base al prestigio de lograr resolver los problemas operacionales complejos.

La década del 90 tuvo para nosotros el desafío uidodinámico mayor, consistente en diseñar (hasta el nivel de detalles) y poner en funcionamiento, el sistema de trans- porte de pulpa de mineral molido de Los Bronces a Las Tórtolas. Ese fue realmente

un desafío extremo, que consistía en bajar 37.000 ton/día de mineral en una pulpa al

57% de concentración en peso, desde la cota 3.500 m.s.n.m. hasta la cota 750 m.s.n.m.,

atravesando tres valles mediante túneles y puentes relevantes. El éxito o fracaso de

la empresa minera Disputada-Exxon, dependían de la correcta funcionalidad de un sistema que nunca se había probado en el mundo y que, hasta hoy, constituye un hito no superado. El día 5 de mayo de 1992, y contra los malos presagios de algunos envidiosos competidores, el sistema empezó a operar sin problemas mayores hasta nuestros días. Por el éxito de ese proyecto, recibí el premio al Profesional Distingui- do del año 1995, del Instituto de Ingenieros de Minas de Chile.

El desarrollo de JRI, con 30 años de vida, siempre ha estado ligado a la uidodiná- mica aplicada a la minería. Como empresa participamos (directa o indirectamente) en todos los concentraductos de Sudamérica, en la gran mayoría de los grandes rela- veductos y en más de la mitad de los acueductos construidos en Chile. Acumulamos experiencias de manejo de pulpas espumosas, en pulpas de alta concentración, en pulpas de ujo muy variado, en manejo de todo tipo de uidos industriales (aceites, reactivos, lechada, ácidos, soluciones, etc.) y en condiciones uidodinámicas extre- mas (golpe de ariete, cavitación, mezclado, etc.).

Desde hace más de 15 años que JRI dispone como consultor permanente al profesor Ramón Fuentes (PhD). Como parte relevante de su sta , este doctor en ciencias ha enseñado uidodinámica compleja, a más de 50 ingenieros que han tenido la suerte de tener que trabajar con él en la solución de problemas complejos y desafíos rele- vantes. Para JRI, y para mi persona en particular, es un orgullo tener como guía tec- nológica a un Miembro de Honor de la Asociación Internacional de Investigaciones Hidráulicas (IAHR - Internacional Association of Hydraulic Research).

El equipo de especialistas en uidodinámica de JRI, incluyendo al Dr. Fuentes y quien expone, creemos que el mundo minero de Chile necesita que el conocimiento acumulado de nuestro profesor y de todos los especialistas de JRI, sea compartido en forma abierta y sin restricciones con los profesionales del mundo minero nacional (operaciones, mantenimiento, ingeniería, investigación, docencia).

Es por ello que hemos impulsado la edición del libro Fluidodinámica Aplicada a la Minería, el cual constituye el primer texto en esta materia elaborado por un organis- mo no-universitario de Chile. En este caso, es JRI, a través de su rma ligada JRCap, que, con su participación, avala y endosa que los conceptos que se expresan en este documento, constituyen el estado del saber sobre la uidodinámica minera.

El documento que estoy presentando no ha tenido ningún tipo de sesgos en sus fun- damentos y aplicaciones. Los conceptos básicos han sido expresados mediante mate- máticas avanzadas, las ideas en forma explícitas y las aplicaciones en base a ejemplos reales de la minería sudamericana (se ha suprimido, eso sí, el nombre de las empresas mineras involucradas).

Juan Rayo Prieto Gerente General JRCap Gerente Técnico JRI

AUTORES

RAMÓN FUENTES AGUILAR

Educación:

Ingeniero Civil, mención Hidráulica, Universidad de Chile, 1964 Ingénieur Hydraulique, Université de Grenoble, Francia, 1966 Docteur en Physique, Université de Grenoble, Francia, 1969

Experiencia:

Más de 40 años de experiencia como consultor, tanto en el área cientí ca como en proyectos mineros. En estos últimos, ha participado en la caracterización de relaves y en la simulación y modelación de transporte de agua y otros

uidos.

Experto en:

Mecánica de uidos, dinámica de suspensiones y fenómenos de transporte en metalurgia

Membresías:

Miembro Honorario de la International Association for Hydraulic Research (IAHR)

JUAN RAYO PRIETO

Educación:

Ingeniero Civil de Minas, Universidad de Chile, 1974 Diplomado en Transporte Hidráulico de Sólidos, Saskatchewan Research Council, Canadá, 1975

Experiencia:

Más de 35 años de experiencia en dirección de proyectos de ingeniería, desarrollo de actividades académicas, trabajos de investigación aplicada, y

realización de auditorías técnicas, estudios de validación, per les de negocios

y planes estratégicos.

Experto en:

Transporte hidráulico de sólidos, proyectos industriales de plantas de concentración y análisis de riesgos en minería

Membresías:

Colegio de Ingenieros de Chile A.G. Colegio de Ingenieros del Perú Instituto de Ingenieros de Chile Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh)

CHRISTIAN MORENO GONZÁLEZ

Educación:

Ingeniero Civil, con mención en Hidráulica, Universidad de Chile, 1998 M.Sc. in Water Resources Engineering and Management, Universität Stutt- gart, Alemania, 2004

Experiencia:

13 años de experiencia profesional, especializándose en las áreas de abastec-

imiento de agua y sistemas de transporte de pulpas minerales.

Experto en:

Sistemas de transporte de pulpas minerales y sistemas de suministro de agua

Membresías:

-

CRISTIÁN RICKENBERG DÍAZ

Educación:

Ingeniero Civil Metalurgista, Universidad de Santiago de Chile, 2000

Experiencia:

12 años de experiencia como ingeniero y especialista de procesos, participan-

do tanto en el diseño como en la puesta en marcha de proyectos industriales y mineros.

Experto en:

Optimización de plantas concentradoras, manejo de costos de plantas con- centradoras, plantas de manejo y disposición de relaves

Membresías:

-

ALBERTO SALAZAR OGUEDA

Educación:

Ingeniero Civil Mecánico, Universidad Técnica del Estado, 1975 Diplomado en Transporte Hidráulico de Sólidos, Saskatchewan Research Council, Canadá, 1976

Experiencia:

40 años de experiencia en estudios y proyectos de ingeniería en el sector

minero-metalúrgico, desempeñándose como Gerente/Jefe de Proyecto en una vasta cantidad de proyectos de gran tamaño, y actuando también como consultor-especialista en múltiples estudios y proyectos.

Experto en:

Plantas de bene cio y sistemas de manejo y transporte de pulpas minerales

Membresías:

-

VÍCTOR ENCINA MONTENEGRO

Educación:

Ingeniero Civil de Minas, Universidad de Chile, 1976

Experiencia:

Más de 35 años de experiencia en las áreas de estudios, proyectos y operacio- nes, en empresas de ingeniería y faenas mineras subterráneas, de mediano y gran tamaño.

Experto en:

Minería subterránea e innovación tecnológica en minería

Membresías:

Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh)

SOLEDAD GUTIÉRREZ DELGADO

Educación:

Ingeniera Civil, con mención en Hidráulica, Ponti cia Universidad Católica de Chile, 2000

Experiencia:

Más de 10 años de experiencia como ingeniera y especialista hidráulica en proyectos mineros y de transporte de pulpas.

Experta en:

Sistemas de bombeo de pulpas, sistemas de conducción gravitacional en pre- sión y en acueducto, análisis de transientes hidráulico, y sistemas de trans- porte de uidos a larga distancia

Membresías:

-

LISTA DE COLABORADORES

Alejandra Álvarez, Licenciada en Ciencias, con mención en Física, y Doctora en Ciencias, con mención en Física, de la Universidad de Chile.

Sofía Arriagada, Ingeniera Civil de la Universidad de Concepción.

Daniel García, Ingeniero Civil Metalúrgico de la Universidad de Santiago de Chile.

Felipe Hernández, Ingeniero Civil de la Universidad Técnica Federico Santa María.

Jorge Ipinza, Ingeniero Civil Metalúrgico y Doctor en Ciencias de la Ingeniería, con mención en Metalurgia, de la Universidad de Concepción.

Ximena Lira, Dibujante Técnico Industrial de INACAP.

José Muñoz, Ingeniero Civil, con mención en Hidráulica, Sanitaria y Ambiental, de la Universidad de Chile.

Yasna Olivares, Ingeniera Civil Química de la Ponti cia Universidad Católica de Valparaíso.

María Teresa Prado, Ingeniera Civil de la Universidad de Concepción.

Jorge Serey, Ingeniero Civil, con mención en Hidráulica, Sanitaria y Ambiental, de la Universidad de Chile.

Carolina Silva, Ingeniera Civil, con mención en Hidráulica, Sanitaria y Ambiental, de la Universidad de Chile.

Héctor Stack, Ingeniero Civil Mecánico de la Universidad de Santiago de Chile.

Marcela Rojas, Ingeniera Civil Metalurgista de la Universidad de Santiago de Chile.

ÍNDICE TOMO I

Módulo I:

FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

11

Capítulo 1 Historia de la uidodinámica clásica

13

Capítulo 2 Propiedades de algunos uidos

21

Capítulo 3

Hidrostática

35

Capítulo 4 Conceptos básicos de uidodinámica

45

Capítulo 5 Hidrodinámica aplicada: tuberías

155

Capítulo 6 Hidrodinámica aplicada: canales

175

Capítulo 7 Hidrodinámica aplicada: bombas

197

Capítulo 8 Inyección de burbujas en un reactor

219

Módulo II: FLUIDODINÁMICA CLÁSICA II

223

 

Capítulo 9 Escurrimientos impermanentes en tuberias a presión

225

Capítulo 10 Flujo compresible de gases en ductos

269

Capítulo 11 Escurrimientos multifasicos en minería

285

Capítulo 12 Mecánica de suspensiones

293

.

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I
MÓDULO I
FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

.

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I Capítulo 1 Historia de la fluidodinámica clásica Autor: Ramón Fuentes
MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I
Capítulo 1
Historia de la fluidodinámica clásica
Autor: Ramón Fuentes
CONTENIDO 1. HISTORIA DE LA FLUIDODINÁMICA CLÁSICA 15 1.1. Introducción 15 1.2. Inicio del riego
CONTENIDO
1.
HISTORIA DE LA FLUIDODINÁMICA CLÁSICA
15
1.1. Introducción
15
1.2. Inicio del riego
15
1.3. Culturas uviales
16
1.4. Sistematización de las obras hidráulicas
17
1.5. Nacimiento de la física de uidos
17
1.6. Galileo y Newton
17
1.7. Nacimiento de la hidrodinámica ideal y de la hidráulica experimental
18
1.8. Advenimiento de la mecánica de uidos moderna
18
1.9. Referencias
19

Capítulo 1: Historia de la fluidodinámica clásica

15

1.

En el caso de Chile, en que una parte signi cativa del país es desértico, estas cifras son de un efecto mayor

HISTORIA DE LA FLUIDODINÁMICA CLÁSICA

1.1. Introducción

que en otros países cercanos y, para la minería, resultan especialmente graves. Examinando nuevamente la Tabla 1.1 sólo caben tres lugares comunes:

Lugar común (LC) es una palabra, frase o idea con- siderada como un vicio del lenguaje por ser demasiado sabido o por su uso excesivo o gastado. Se entiende que son juicios, opiniones o aseveraciones que todo el mun- do acepta y nadie discute. El problema es que nadie toma en cuenta los lugares comunes. Estos lugares comunes corresponden a los listados a continuación. LC1: El agua es la fuente de la vida LC2: El agua es indispensable para la vida LC3: El agua es el elemento más abundante: cubre la mayor parte del planeta Para comenzar, el tercer punto (LC3) es cierto para los peces pero es falso para los animales de tierra rme, en particular para el hombre: en la Tabla 1.1 se muestra la distribución del agua en la Tierra (adaptado de Na- nía y Gómez Valentín, 2004). Efectivamente, el agua salada (marina o no) es muy abundante (97,5 % del total), pero el agua dulce es solo una pequeña fracción: 2,53 %. Esta cifra es inquietante, pero lo es más el advertir que el agua de los ríos, que ha sido la fuente natural para los seres humanos, es sola- mente 2 millonésimos del agua dulce total.

Economizar agua

Buscar fuentes nuevas

Emplear agua de mar

Finalizando la introducción, el lugar común LC1 pertenece a la biología y no se discutirá aquí; El LC2 tiene un enorme contenido histórico y es el tema.

1.2. Inicio del riego

contenido histórico y es el tema. 1.2. Inicio del riego Figura 1.1 Localidad de El-Kown, Presencia

Figura 1.1 Localidad de El-Kown, Presencia de canales para eva- cuación de aguas servidas, 6500 AC (Adaptada de Viollet, 2004)

 

Tabla 1.1 Distribución del agua en la Tierra

 

Agua Salada

Agua Dulce

Agua Salada

Agua Dulce

[km3]

[km3]

%

%

Océanos Agua subterránea dulce Agua subterránea salada Humedad del suelo Hielo polar Hielo no polar y nieve Lagos dulces Lagos salinos Embalses Ríos Agua biológica Agua atmosférica

1.338.000.000

96,5

10.530.000

0,76

12.870.000

0,929

16.500

0,0012

24.023.500

1,73

340.600

0,0246

91.000

0,0066

85.400

0,0062

11.470

0,0008

2.120

0,0002

1.120

0,0001

12.900

0,0009

Agua Salada Total Agua Dulce Total

1.350.955.400

35.029.210

97,5

2,53

Agua Total

1.385.984.610

 

16

Figura 1.2 Expansión del núcleo levantino, alrededor del 9500 AC (Adaptada de Viollet, 2004) 1.3.
Figura 1.2 Expansión del núcleo levantino, alrededor del 9500 AC (Adaptada de Viollet, 2004)
1.3. Culturas uviales
La agricultura nace en el “cuarto creciente fértil”
(croissant fertile, fertile crescent) regado por cuatro
ríos: el Éufrates, el Tigres, el Jordán y el Nilo. Allí, hacia
12500 AC, los recogedores-cazadores trashumantes se
establecen, haciéndose sedentarios. Hacia 9500 AC se
expanden al “núcleo levantino” (Figura 1.2) y comien-
za la “domesticación de los cereales” esto es la agricul-
tura. Hacia 7000 AC, la agricultura se ha expandido
hacia el Este y el Oeste.
La lluvia y los escurrimientos uviales llegan a ser
insu cientes. Hacia 5000 AC, se obtiene agua de fuen-
tes artesanas. Aún antes, es plausible la existencia de
canales de riego. Vestigios de pequeños canales para
evacuar aguas servidas se encuentran en El-Kown. La
ubicación de esta localidad se muestra en el mapa de la
Figura 1.1 y datan de 6500 AC.
La relación directa entre la civilización y el agua se ve
clara si se considera que las grandes culturas antiguas
se desarrollaron alrededor de grandes ríos (Figura 1.3):
Egipto y el Nilo, Sumer y el dúo Tigris – Éufrates, India
y el Indus, China y el Río Amarillo.
Esta relación lleva de inmediato a las obras hidráuli-
cas, esto es, a la hidráulica clásica.
Hacia 3000 AC existían canales entre el Tigres y el
Éufrates (al menos cuatro de treinta metros de ancho).
Eran lo su cientemente desarrollados e importantes
como para ser sometidos a reglas de navegación (códi-
go de Hammurabi (1760 AC), en Viollet, 2004). Estas
notas podrían extenderse muchísimo si se agregaran
las máquinas hidráulicas, los barcos y así adelante. Al
respecto puede consultarse a Viollet, 2004 y la WEB.
Figura 1.3 Desarrollo de antiguas culturas en las cercanías de ríos (Adaptada de Viollet, 2004)
MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

Capítulo 1: Historia de la fluidodinámica clásica

Pero la intención aquí es simplemente mostrar lo an- tiguas que son las obras hidráulicas y la plani cación asociada a ellas.

1.4. Sistematización de las obras hidráulicas

a ellas. 1.4. Sistematización de las obras hidráulicas Figura 1.4 Fotografía del Pont du Gard (gentileza

Figura 1.4

Fotografía del Pont du Gard (gentileza de Ramón

Fuentes)

Hace 2000 años el Imperio Romano era dueño de todo el mundo conocido por Occidente. El gobierno de este enorme imperio requería de muchas condiciones. Una de ellas era desarrollar normas y reglas para cons-

truir y operar obras hidráulicas. Existen documentos al respecto, y son de destacar los tratados de Vitrubius

y de Frontinus (Rouse & Ince, 1963). Pero no han llega-

do hasta hoy documentos que indiquen bases concep- tuales y/o mecánicas. Empero, el nivel alcanzado en las obras es tal, que muchas de ellas funcionan o podrían funcionar hoy, y a menudo se trata de instalaciones que incluyen elemen- tos de elevado nivel tecnológico. Para muestra, basta observar el Pont du Gard (Figura 1.4). Resulta inimaginable que estas obras fuesen dise- ñadas y construidas mediante “trial and error” como sugerirían algunos empiristas de hoy.

1.5. Nacimiento de la física de uidos

Resulta claro que no era posible un avance en la ui-

dodinámica sin que la física lo hiciese. Ahora bien, pese

a la magní ca herencia griega, la física de Aristóteles

no contenía una mecánica satisfactoria ni aún una ci- nemática coherente, y sus textos tuvieron fuerza de ley hasta y aún después de la revolución copernicana. Hay que reconocer, sin embargo, que se realizaron impor-

17

tantes aportes aislados. En este contexto hay que citar a Arquímedes de Siracusa. Contrariamente a lo que se dice habitualmente, es demostrable que los primeros avances cientí cos cer- canos a ideas modernas fueron realizados en la Edad Media. Citando solamente tres autores, Swineshead (Oxford), Nicolas de Oresme y Jean Buridan (Paris) en el siglo XIV, realizaron aportes decisivos a la cinemá- tica y a la dinámica, incluyendo críticas a la física de Aristóteles. Algunos de estos aportes pre guraban los de Galileo y Newton, realizados en el siglo XVII. Aunque es un juicio debatible, se plantea aquí que el estudio físico de los uidos nació con la obra de Leo- nardo da Vinci (1452-1519), tanto en los aspectos espe- culativos como en las bases físicas directas. En efecto, de los escritos de Leonardo se deduce claramente que construyó lo que hoy se llamarían instalaciones expe- rimentales para estudiar el movimiento del agua. Al- gunos de sus juicios y observaciones son válidos hoy (Rouse e Ince, 1963). En uno de sus códices, Leonardo explica cómo rea- lizar un tanque para visualizar los orbitales del oleaje. Más adelante esquematiza un canal para estudiar on- das de gravedad.

1.6 Galileo y Newton

Sus aportes a la mecánica de uidos son enormes, tanto directos como indirectos. En el caso de Galileo el aporte indirecto mayor está contenido en los “Discor- si e dimostrazioni matematiche, intorno à due nuove scienze” (1638). Basta indicar que las dos nuevas cien- cias son la Mecánica y la Resistencia de Materiales. Newton, en sus “Philosophiae Naturalis Principia Mathematica” (1686) entrega nada menos que las leyes de la dinámica y del análisis in nitesimal.

Como aportes directos de Galileo, para mencionar solo un mínimo, se mencionan los siguientes:

La introducción cuantitativa de la presión de vacío;

El desarrollo del análisis dimensional;

El estudio de los fenómenos capilares;

La experimentación directa de la convección natu-

ral. En el caso de Newton, igualmente una lista arbitra- riamente corta es:

• La ley hidrodinámica de resistencia cuadrática;

• El coe ciente de contracción de chorros;

• El período de las ondas de gravedad;

• La introducción y de nición de la viscosidad diná- mica.

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

18

1.7 Nacimiento de la hidrodinámica ideal y de la hidráulica experimental

Las herramientas entregadas por Galileo y Newton fueron desarrolladas y empleadas grandemente en el siglo XVIII. En la mecánica de uidos basta mencio- nar a Bernoulli, Euler, Clairaut, D’Alembert, Lagrange

y Laplace. Nuevamente como juicio personal, se considera aquí que el mayor aporte es el entregado por Euler, quién abarcó en forma profundizada la hidrostática, la diná- mica del uido invíscido, las turbomáquinas, etc.

Una disquisición necesaria:

La herramienta más básica que se asocia a la hi- dráulica clásica es el teorema de Bernoulli. Una de

varias formas de enunciarlo es

2 g

Rouse e Ince (1963) examinaron el texto de Bernou- lli (1738). De su análisis se deduce que Bernoulli jamás llegó a nada parecido a la fórmula escrita

arriba. Solamente se obtiene una relación bastante obscura entre la velocidad y la presión.

El año 1755 Euler presentó tres memorias sobre

mecánica de uidos a la Academia de Ciencias de Berlín. La tercera (Euler, 1755), en la página 354, muestra la fórmula siguiente:

1755), en la página 354, muestra la fórmula siguiente: V corresponde al potencial de las fuerzas

V corresponde al potencial de las fuerzas exter-

nas. En el caso particular del potencial gravitatorio

V = - g Z. Introduciendo esta expresión en la fór- mula de Euler, colectando las variables en el primer miembro y dividiendo por 2 g se encuentra exac- tamente el enunciado, erróneamente atribuido a Bernoulli. Resulta entonces claro que el teorema de Bernoulli debiera llevar el nombre de Euler. Estos comentarios ya fueron indicados parcialmente por Rouse e Ince,

1963.

Z+ P + V

2

= Cte .

En lo que se re ere a la uidodinámica, la mayor par- te de los aportes se realizaron para un uido invíscido, esto es, de viscosidad estrictamente nula. Esta hidrodi- námica invíscida o ideal entregaba resultados notables, pero que se alejaban fuertemente de los valores reales,

si la resistencia del uido era importante.

Esta situación culminó con un acontecimiento espe-

cial:

A raíz de un concurso abierto por la Academia de

Ciencias de Berlín (1750), D’Alembert demostró mate- máticamente que un cuerpo sometido a una corriente uida no experimentaba ninguna resistencia. El estu- dio era para un uido invíscido. El propio D’alembert encontró que el resultado contradecía la experiencia. Había nacido así la paradoja de D’Alembert, pero el enorme (y merecido) prestigio de D’Alembert hizo que este resultado se difundiera, para confusión y conster- nación de los investigadores en uidodinámica.

Se puede admitir así que los ingenieros abocados a

problemas reales de diseño no se interesaron en los re-

sultados de la hidrodinámica teórica y se volcaron ha-

cia la investigación experimental. Así, los siglos XVIII

y XIX mostraron un desarrollo enorme de los estudios

de laboratorio concernientes a los problemas hidráu- licos. Por otra parte, los hidrodinamicistas siguieron rea- lizando trabajos para el uido invíscido. Algunos in- tentaron enfrentarse con la hidrodinámica del uido viscoso. Este problema es muy complicado, tanto que hasta hoy los resultados exactos completos son poco numerosos. Ellos, sin embargo son muy valiosos, ya que una vez veri cados experimentalmente, resolvían el misterio planteado por la paradoja de D’Alembert.

1.8. Advenimiento de la mecánica de uidos moderna

En Agosto 1904, se realizó en Heidelberg, el Tercer Congreso Internacional de Matemáticas. Un ingenie- ro mecánico joven, Ludwig Prandtl, a la sazón ense- ñaba en la Technische Hochschule de Hannover y ha- bía apreciado la diferencia entre teoría y experiencia, mientras trabajaba en una empresa de maquinarias. Realizó algunas investigaciones originales y se decidió

a presentarlas en dicho Congreso. Se expusieron más

de ochenta trabajos y el de Prandtl pasó casi inadverti-

do (la presentación duró 10 minutos (Anderson, 2005). Pero Félix Klein, el prestigiado matemático y profe- sor de Gottingen, apreció el trabajo, tanto que llamó a Prandtl para que fuera profesor y director de un peque- ño laboratorio de ingeniería mecánica (Rouse e Ince,

1963).

En breve, el trabajo de Prandtl contenía las bases de la Teoría de la Capa Límite (Grenzschicht- eorie, éorie de la couche limite, Boundary layer theory), pilar fundamental de la mecánica de uidos moderna

y cuya importancia ha crecido incesantemente hasta hoy.

Capítulo 1: Historia de la fluidodinámica clásica

1.9

Referencias

Anderson, J.D. (2005). Ludwig Prandtl’s Boundary La-

yer. Physics Today, 42-48. Bernoulli, D. (1738). Hydrodynamica, Sive de Viribus et Motibus Fluidorum Comentarii. Estrasburgo. Euler, L. (1757). Continuation des Recherches Sur la eorie du Mouvement des Fluides. Mémoires de l’Académie des Sciences de Berlin, 11, 1757, 316-

361.

Galilei, Galileo (1638). Discorsi e Dimostrazioni Mate- matiche, Intorno à due Nuove Scienze. Editorial Elsevier, Leyden, Holanda. Nanía, L.S. y Gomez Valentin, Manuel (2004). Ingenie- ría Hidrológica. Grupo Editorial Universitario, España. Newton, Isaac (1686). Philosophiae Naturalis Principia Matematica. Imprimatur S. Pepys, Royal Society Praeses, London, UK. Rouse, H. e Ince, S. (1963). History of Hydraulics. Do- ver, New York, USA. Viollet, P.L. (2004). L’Hydraulique dans les Civilisations Anciennes. 2ª edición, Pressea de l’Ecole Naciona- les des Ponts et Chaussées, Paris.

19

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MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I Capítulo 2 Propiedades de algunos fluidos Autor: Ramón Fuentes
MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I
Capítulo 2
Propiedades de algunos fluidos
Autor: Ramón Fuentes
CONTENIDO 2. PROPIEDADES DE ALGUNOS FLUIDOS 23 2.1. Introducción 23 2.2. Densidad 23 2.3. Peso
CONTENIDO
2.
PROPIEDADES DE ALGUNOS FLUIDOS
23
2.1. Introducción
23
2.2. Densidad
23
2.3. Peso especí co
23
2.4. Ecuación de estado
23
2.4.1.
Unidades
24
2.5. Ecuación de estado de los gases perfectos
24
2.6. Procesos Politrópicos
24
2.7. Densidad de los líquidos
25
2.8. Densidad de los gases
26
2.9. Módulo de compresibilidad del agua
26
2.10. Dilatabilidad térmica isobárica del agua
27
2.11. Presión de vapor del agua
27
2.12. Viscosidad
27
2.13. Viscosidad de metales líquidos
29
2.14. Viscosidad de escorias
29
2.15. Viscosidad de los gases
29
2.16. Modelos para la viscosidad de los gases
30
2.17. Tensión super cial
30
2.18. Fórmula de Laplace
31
2.19. Ángulo de contacto
32
2.20. Referencias
33

Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos

2. PROPIEDADES DE ALGUNOS FLUIDOS

2.1. Introducción

Los dos uidos más conocidos son, por razones ob- vias, el agua y el aire. Más aún, en algunas especialida- des de ingeniería son casi los únicos que interesan. En otras áreas aparecen los aceites, el petróleo, los gases industriales, los magmas y más En minería y metalurgia la lista de uidos que inter- vienen es grande y las propiedades que interesan son numerosas. Antes de empezar, se señala que en minería y meta- lúrgica son primordiales las propiedades de transporte, asociadas a cantidad de movimiento (Newton), energía (Fourier) y masa (Fick): viscosidad dinámica, conduc- tividad térmica y difusión, respectivamente. Aquí se omitirá la información sobre conductividad térmica y difusión. Asimismo, la caracterización de las suspensiones y las propiedades asociadas a la reología se tratarán apar- te y más adelante.

2.2 Densidad

La noción corresponde a la masa por unidad de vo- lumen. En forma algo más precisa (Figura 2.1), en un dominio pleno de un medio continuo se aísla un volu- men dV. Allí existe una masa dM. Se de ne entonces la densidad:

Allí existe una masa dM. Se de ne entonces la densidad: Figura 2.1 De nición de

Figura 2.1 De nición de la densidad

dM

dV

(2.1)

En sistema SI (Sistema Internacional de unidades) las unidades son [Kg/m 3 ].

2.3. Peso especí co

Corresponde al peso por unidad de volumen y se re- laciona con la densidad:

= ρ g

(2.2)

23

En sistema SI las unidades son [N/m 3 ].

Se requiere entonces el valor de la aceleración de gra-

vedad “g” para su determinación. La determinación precisa de “g” es un problema complejo, ya que depende de numerosas variables, en- tre ellas la distancia al centro de la tierra y la latitud. Un valor estándar que se acepta normalmente es

(BIPM, 1901):

g 0 = 9,80665 [m/s 2 ]

El valor de “g” puede estudiarse hoy e investigarse

fácilmente. Se concluye que para los cálculos referentes

a las minas chilenas puede emplearse un valor grueso:

g

= 9,8 [m/s 2 ]

Si

se desea emplear tres cifras signi cativas, un valor

mejor es:

g = 9,78 [m/s 2 ]

Entonces, aproximadamente, para el agua:

γ

1000 x 9,80 = 9800 [N/m 3 ]

O

bien:

γ

1000 [Kgf/m 3 ]

2.4. Ecuación de estado

En un medio continuo y deformable, la ecuación de estado es una relación local o global que liga la presión P, la temperatura T y la densidad ρ:

F(P,T, )=0

(2.3)

Si bien se sabe que ella existe, en la mayoría de los

casos de interés la forma especí ca de la ecuación de

estado es desconocida. Se procede entonces a escribirla cerca de un punto e introducir coe cientes medibles (Craya, 1960):

=

(

P

)

T

P

+

(

T

)

P

T

(2.4)

Coe ciente isobárico de expansión térmica (β):

-

1

T

P

(2.5)

Coe ciente de compresibilidad isotermo (K):

1

=

1

P

K

T

(2.6)

Finalmente, la ecuación 2.4 puede escribirse como:

P

=

K

-

T

(2.7)

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

24

2.4.1. Unidades

En el sistema SI la presión se mide en pascales:

1 [Pa] = 1[N/m 2 ]

Esta unidad es relativamente pequeña: la presión at- mosférica estándar vale 101.325 [Pa]. Se emplea enton- ces el [bar]:

1

[bar] = 100.000 [Pa]

Si

se emplea el sistema MKS o sistema técnico, la uni-

dad es el [Kgf/m 2 ]. [Kgf/m 2 ] = g [N/m 2 ] = g [Pa] g corresponde a la aceleración de gravedad g. Cuando se trata de presiones pequeñas puede ser útil

emplear el sistema CGS. La presión se expresa entonces en [dina/cm 2 ]. Entonces:

[dina/cm 2 ] = (1/10) [Pa] En el sistema USA, la unidad de presión más usada es [libra (fuerza)/pulgada 2 ] o:

1 [lb/sq in] = 1 [psi] ≈ 6894,8 [Pa]

Por último, también se emplea la atmósfera, esto es la presión ambiente. Como esta es variable, se de ne un

valor estándar. La temperatura que interviene en la ecuación de es-

tado es la absoluta T y se expresa en grados Kelvin [°K]. La relación con la temperatura θ en grados centígrados [°C] es:

T [°K] = θ [°C] + 273,15

2.5. Ecuación de estado de los gases perfectos

Es uno de los ejemplos más simples y útiles. Consti- tuye una aproximación valedera para presiones y tem- peraturas moderadas. En la mayor parte de los, casos las temperaturas y presiones que se manejan en mine- ría y metalurgia, incluso en pirometalurgia, permiten su uso. Para el empleo en uidodinámica se escribe:

P =

Ro

M

T

(2.8)

R o = 8314,3 [Kg.(m/s) 2 /(Kg-mol.°K)] (constante univer- sal de los gases ideales). M: Masa molecular del gas.

Introduciendo la constante de un gas en particular R = Ro/M:

P=R T

(2.9)

En la Tabla 2.1 (BORSIG, c.1990) se da M para algunos gases; también se muestra el calor especí co isobárico Cp y el isocórico C v , en condiciones estándar, de nidas por:

P=101325 [Pa]; θ = 0 [ o C]

Tabla 2.1 Propiedades de algunos gases

Gas

M

Cp

CV

[Kg/Kg-mol]

[J/(Kg.°K]

[J/(Kg.°K]

Aire Oxígeno Hidrógeno Nitrógeno Anhídrido carbónico Anhídrido sulfuroso Vapor de agua

28,964

1005

716

32,00

914

654

2,016

14248

10120

28,016

1039

743

44,011

819

630

64,066

608

479

18,016

1855

1390

El

caso más frecuente es el del aire, para el cual:

R

= 8314,3/28,964 = 287,06 ≈ 287 [J/Kg-mol]

Es interesante recordar que R o admite como expre-

sión:

R

o

=N K

A

B

(2.10)

N A = 6,023 x 1023 [molécula/Kg-mol] (Número de Avogadro) K B = 1,3805 x 10-23 [J/(molécula °K] (Constante de Boltzmann)

2.6. Procesos Politrópicos

Por de nición, son aquellos en que la presión es fun- ción solamente de la densidad. Los más frecuentes obe- decen a la ley:

k

P = Cte

(2.11)

Donde k es el exponente politrópico. Un caso particular importante es la compresión adiabática de un gas ideal:

C

C

p

v

:

:

Calor

Calor

k= =

C

p

C

v

especí co especí co

isobárico

isocórico

(2.12)

El valor del exponente adiabático γ depende del gas.

Para el aire, el hidrógeno, el oxígeno y el nitrógeno, a

25

temperaturas entre 0 y 200 [ o C] corresponde al presen- tado a continuación. γ
temperaturas entre 0 y 200 [ o C] corresponde al presen-
tado a continuación.
γ = 1,40 (Daily y Harleman, 1966)
Entonces:
Tabla 2.4 Densidad del agua en función
de la temperatura
ρ
[ºC]
[Kg/m3]
0
999,9
10
999,7
P = Cte
(2.13)
20
998,2
30
995,7
40
992,2
50
988,1
60
983,1
2.7. Densidad de los líquidos
70
977,8
80
971,8
En la Tabla 2.2 se muestra la densidad de algunos lí-
quidos importantes en la minería.
90
965,3
100
958,4
Tabla 2.2 Densidad de algunos líquidos
Líquido
Temperatura
[ o C]
Densidad
[Kg/m 3 ]
Conviene recordar que ρ no varía monotónicamente
con la temperatura θ: la densidad alcanza un máximo
(1000,0 [Kg/m 3 ]) para θ cercana a 4 [°C] (Figura 2.2).
Agua
Aceites
Petróleo
Combus ble
Lubricante
Mercurio
Acido Sulfúrico
20
1000
D&H (1966)
20
850 928
928 979
850 876
20
20
20
13546
ICT (1926)
20
1834
ICT(1928)
En la Tabla 2.3, se indican las densidades de algunos
líquidos asociados a la pirometalurgia del cobre.
Los líquidos son poco compresibles, es decir, su den-
sidad aumenta muy suave y monotónicamente con la
presión.
La densidad de los líquidos disminuye monotóni-
camente con la temperatura (el agua es una excepción
parcial notable).
En la Tabla 2.4 se dan los valores de ρ para el agua
en el intervalo de temperaturas [°C] (0,100) para una
presión cercana a una atmósfera: 101,325 [KPa].
Figura 2.2 Variación de la densidad del agua dulce con la
temperatura
Este comportamiento no tiene importancia en los
cálculos de la hidráulica clásica, pero es de gran interés
Tabla 2.3 Densidades de algunos líquidos en la pirometalurgia del cobre
Temperatura
Densidad
Líquido
Referencia
[oC]
[Kg/m3]
Cobre (*)
Cobre blister
Calcocina (Cu2S)
Sulfuro ferroso (FeS)
Metal blanco (**)
Sílice (SiO2) (***)
Escoria de fundición
Escoria de conver dor
1200
7808-8328
ICT(1926)
1080
7800
Biswas y Davenport (1994]
1130
5900
1190
1130
1130
5900
¿?
2100
1150
3500
1150
3800
(*) 8940 [Kg/m 3 ] a 20 [°C] (ICT, 1926)
(**) 80 % Cu + Cu2S + FeS
(***): Líquida
Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

26

en estudios ambientales (convección natural, otabili- dad, etc.). En la práctica minera, el rango de temperaturas para manejar agua como líquido es normalmente (0 → 40) [°C]. En ese intervalo ρ no se aleja más allá de 0,8% de 1000 [Kg/m 3 ]. Es, entonces, frecuente adoptar este valor:

ρ = 1000 [Kg/m 3 ]

Por otra parte se dispone para ρ( )de la fórmula de Kell (García Flores y Maza Alvarez, 1998):

5

0

(kg/m

3

1

1 + b C)

) =

a

a

a 2

a 3

a 4

a 5

b

0

1

=

 

100

=

999,83952

=

1694,5176

=

79,870401

=

46,170461

=

10,556302

=

2,8054253

=

1,687985

a

i

i

(2.14)

La presión ambiente es una atmósfera. La fórmula de Kell, en el intervalo θ[°C] (0 → 100) da resultados que no di eren en más de 0,1 [Kg/m 3 ] respecto a los de la Tabla 2.4.

2.8. Densidad de los gases

En el caso más general, hay que recurrir a tablas especiales. Pero en la práctica minera es casi siempre aplicable la Ec. 2.8 para los gases perfectos. Tomando como condiciones estándar:

P = 101325 [Pa];

θ = 0 [ o C] → T = 273,15 [°K]

Se encuentran los valores estándar de la densidad del

gas. Como ejemplo, la Tabla 2.5 muestra cifras aproxima- das obtenidas de la Ec. 2.8 y la Tabla 2.1.

Tabla 2.5 Densidad estándar aproximada de algunos gases

Gas

Densidad estándar

[Kg/m3]

Hidrógeno

0,0899

Oxígeno

1,428

Nitrógeno

1,250

Aire

1,293

2.9. Módulo de compresibilidad del agua

De acuerdo a Batchelor (1967), K se de ne en general como:

=

K es una función de estado:

= ( )

(2.15)

(2.16)

Asimismo, depende del proceso termodinámico que

sufre el uido.

En el caso del agua, K varía muy suavemente con la temperatura y la presión (Perry, 1985). Para temperatu-

ras θ (20 → 40) [ o C] y P = 50 [GPa], K crece en 2,6 [%].

Para presiones P (1,3 → 20) [GPa] y θ = 20 [ o C], K crece

en 4,9 [%].

Entonces, para las temperaturas y presiones norma-

les en estudios de conducciones [θ (10 → 40) y (1 → 10)

[GPa]], K puede considerarse una constante. Como es

de esperar, el valor de K es diferente según el autor que

se consulte. Esto puede constatarse observando la Ta-

bla 2.6.

Tabla 2.6 Valor de la constante K según diferentes autores

Autor (ES)

K [GPa]

Batchelor Streeter (1978) Streeter (1993) Chaudry Thorley Jaeger Mancebo Díaz y Sosa

2,04

2,20

2,24

2,19

2,19

2,03

2,20

2,19

Se recomienda adoptar el valor dado por Streeter en 1993, ya que el método de obtención es convincente y es conservativo para el cálculo de presiones:

= [ ]

(2.17)

Para los gases, K es variable y depende del proceso. Generalizando la Ec. 2.6:

=

Para un proceso isotermo vale la Ec. 2.8; entonces:

K = P Para un proceso adiabático, empleando la Ec. 2.12:

K = γ ·P

Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos

2.10. Dilatabilidad térmica isobárica del agua

La dilatabilidad térmica isobárica del agua (β) se muestra en la Tabla 2.7 como función de la tempe- ratura, para una presión cercana a una atmósfera (Isachenko et al., 1977). Ya que la densidad del agua tiene un valor máximo para una temperatura cercana a 4 [°C], la dilatabilidad es nula allí y pasa de valores negativos a positivos. En todo caso, ella es relativamente pequeña, pero su efec- to es considerable en muchos fenómenos ambientales e industriales (convección natural: circulación en calde- ras y chimeneas, por ejemplo).

Tabla 2.7 Dilatabilidad térmica isobárica del agua (P 1 [atm])

q

x 10 4

[°C]

[1/°K]

0

-0,63

10

+0,70

20

1,82

30

3,21

40

3,87

50

4,49

60

5,11

70

5,70

80

6,32

90

6,95

100

7,52

La dilatabilidad térmica de los gases ideales se obtiene de las Ecs. 2.5 y 2.7:

β = 1/T

2.11. Presión de vapor del agua

La presión de vapor del agua (Pv) es la presión para la cual el vapor está saturado. Su valor depende de la temperatura. Esto es equivalente a decir que, para una temperatu- ra del aire dada, existe un máximo contenido de hume- dad que el aire puede tener. En la Tabla 2.8, se muestra la presión de vapor del agua como función de la temperatura (WEB, 2012). Existen varias curvas interpolantes para calcular Pv. Aquí se da la de Raudkivi (Chow et al., 1994):

Pv Pa ] =

[

611 exp

17,27

[

o

C

]

237,3 [ C

+

o

]

(2.18)

Esta fórmula, en el intervalo θ(0→10) [°C] muestra una discrepancia máxima de 5 [%] respecto a los valores da-

27

dos en la Tabla 2.8. En el intervalo θ(10→100)[°C], esta discrepancia máxima baja a 2 [%].

Tabla 2.8 Presión de vapor del agua en función de la temperatura

Temperatura

Presión de vapor [KPa]

Presión de vapor [mmHg]

[°C]

0

0,6

4,5

3

0,8

6,0

5

0,9

6,8

8

1,1

8,3

10

1,2

9,0

12

1,4

10,5

14

1,6

12,0

16

1,8

13,5

18

2,1

15,8

19

2,2

16,5

20

2,3

17,3

21

2,5

18,8

22

2,6

19,5

23

2,8

21,0

24

3,0

22,5

25

3,2

24,0

26

3,4

25,5

27

3,6

27,0

28

3,8

28,5

29

4,0

30,0

30

4,2

31,5

32

4,8

36,0

35

5,6

42,0

40

7,4

55,5

50

12,3

92,3

60

19,9

149,3

70

31,2

234,1

80

47,3

354,9

90

70,1

525,9

100

101,3

760,0

2.12.

Viscosidad

Su de nición puede asociarse al resultado del si- guiente ensayo imaginario (Figura 2.3):

al resultado del si- guiente ensayo imaginario (Figura 2.3): Figura 2.3 Esquema del escurrimiento de un

Figura 2.3 Esquema del escurrimiento de un uido

Sea un escurrimiento en una dirección invariable. Más especí camente, se considera la capa de uido comprendida entre dos planos paralelos separados a

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

28

una distancia dy. Estos planos están orientados en la dirección del movimiento. En el plano superior, el ui- do tiene una velocidad superior en du a la del plano in- ferior. Aparece una tensión tangencial τ. Asimismo, se produce una deformación angular dγ. Es fácil ver que:

=

=

(2.19)

γ: Velocidad de deformación angular Se de ne entonces como viscosidad dinámica μ o simplemente viscosidad:

(2.20)

Ella es una variable de estado y como tal depende de

la presión y la temperatura. En muchas aplicaciones la

viscosidad se introduce como difusividad de momen- tum o viscosidad cinemática ν:

(2.21)

La fórmula dimensional de la viscosidad cinemática es [L 2 T -1 ] y entonces, en el sistema métrico se expresa en [m 2 /s]. Como un valor de uso frecuente:

ν = 10 -6 [m 2 /s] (agua – θ ≈ 20 [°C]) La viscosidad de los líquidos varía moderadamente con la presión. Cuando P cambia de 1 a 100 [bar] y la temperatura lo hace entre 0 y 100 [°C], la viscosidad del agua muestra un comportamiento complejo, pero

la diferencia máxima, en valor absoluto, es ∆μ = 2,2

x 10-5 [Pa.s]. Esto representa 2,2 x 10 -7 [Pa.s/bar]. Se deduce que para presiones moderadas la variación de μ con P es prácticamente despreciable para el agua. Como ejemplo de lubricantes, el M100 experimenta

un crecimiento máximo de la viscosidad con la pre- sión para una temperatura cercana a 20 [°C] y es de (240→450) [mPa.s] para P (0→200) [bar]. Este aumento es 1 [mPa.s/bar] y es prácticamente despreciable para presiones que se alejan poco de la ambiente. En cam- bio, la variación con la temperatura es signi cativa. La Tabla 2.9 entrega la viscosidad dinámica μ del agua en el intervalo θ[°C] (0→100) (presión ambiente cercana a una atmósfera).

Tabla 2.9 Viscosidad dinámica del agua en función de la temperatura

θ

μ

[ºC]

[mPa s]

0

1,792

10

1,308

20

1,005

30

0,801

40

0,656

50

0,549

60

0,469

70

0,406

80

0,356

90

0,317

100

0,284

1 [mPa.s] = 1 [cPoise]

Como puede verse, μ disminuye signi cativamente

con la temperatura: ella decrece a la mitad, aproxima- damente, cuando la temperatura pasa de 10 [°C] a 40 [°C].

A continuación se da la relación desarrollada por

Bingham y Jackson, ecuación 2.22, que da buenos re-

sultados entre 0 y 100 °C:

=

1

1

10

2,1482

-

0

+

+

(

-

0

)

2

+ 8078,4 - 120

(2.22)

μ : Viscosidad dinámica en [Pa.s]

θ : Temperatura [°C]

θ 0 = 8,435 [°C]

La viscosidad cinemática puede calcularse de su de-

nición o buscarse en tablas y grá cos, pero si se em- plea en computadora es más conveniente emplear una fórmula. A continuación se muestra una correlación

desarrollada en base a la ecuación de Williams, Landel

y Ferry (Paz Castillo y Fuentes, 1983):

4,56 10

=

-8

exp

θ

0

θ

1

+

θ

v Viscosidad cinemática [m2/s]

θ Temperatura [°C]

θ 0 = 394,8 [°C]

θ 1 = 107,6 [°C]

:

:

(2.23)

Esta fórmula no produce un error mayor que 0,4 %

en el intervalo θ [°C] (0→ 40).

2.13. Viscosidad de metales líquidos

Se muestra en la Figura 2.4, expresada en [cP] (o [mPa.s]) como función de mil veces el valor recíproco de la temperatura Kelvin (adaptado de Szekely y e- melis, 1971). Si se recuerda que el agua para θ cercana a 20 [°C] tiene viscosidad de 1 [cP], se concluye que las viscosi- dades de los metales líquidos son moderadas.

las viscosi- dades de los metales líquidos son moderadas. Figura 2.4 Viscosidad de metales líquidos en

Figura 2.4 Viscosidad de metales líquidos en función de 1/T

En la Figura 2.5 se muestra ampliada una parte del diagrama anterior. La viscosidad del cobre puede calcularse empleando una curva interpolante:

[Pa.sec] =

1

2700

exp

3300

o

T [ K]

La temperatura del cobre en un convertidor Peirce- Smith está razonablemente en el intervalo (1250→1300) [°C] (Carrillo et al., 2004). Si T = 1600 [°K] (≈1327 [°C]):

[Pa.s] =

exp(3300/1600)

2700

=

0,0029 [Pa.s] 3[mPa.s]

29

Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos
Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos

Figura 2.5 Ampliación de una parte del diagrama de la Figura 2.4

Es interesante observar que a esa temperatura: ¡El cobre es solamente 3 veces más viscoso que el agua a 20 [°C]!

2.14. Viscosidad de escorias

Las escorias de cobre tienen viscosidades altas: pue- den alcanzar 0,1 y 1 [Pa.s] (Szekely y emelis, 1971). Estos valores dependen fuertemente de la composición, y entonces, no es fácil dar valores, salvo en algunos ca- sos ya estudiados. Existen métodos de cálculo semiempíricos (“mode- los”). Como ilustración, puede consultarse Szekely y emelis (1971) y Kondratiev et al. (2006).

2.15. Viscosidad de los gases

Para una temperatura dada, la viscosidad aumenta con la presión, pero levemente para presiones mode- radas. En la Figura 2.6, se muestra un grá co en coor- denadas adimensionales para la viscosidad de un gas. (Adaptado de Bird et al., 1960).

30

Figura 2.6 Representación adimensional de la viscosidad de un gas. (Adaptado de Bird et al.,
Figura 2.6 Representación adimensional de la viscosidad de un
gas. (Adaptado de Bird et al., 1960)
MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

pc : Presión crítica absoluta Tc : Temperatura crítica absoluta μo : Viscosidad dinámica del gas a presión ambiente

Para jar ideas, se puede examinar el caso del aire. De las tablas de Bird et al. (1960):

pc

= 36,4 [atm]

Tc

= 132 [°K]

La curva T/Tc = 2 corresponde aproximadamente a θ = 0 [°C]. Entonces, para que la viscosidad a presión forzada exceda a la de presión ambiente en 1 [%], en- tonces p/pc = 0,36 (punto negro en la Figura 2.6). Esto signi ca = 0,36 x 36,4 ≈ 13 [atm] !! Se entiende que la viscosidad no dependa de la pre- sión para presiones incluso un orden de magnitud ma- yor que la atmosférica. La viscosidad de los gases, a presiones cercanas a la atmosférica, aumenta signi cativamente con la tem- peratura. En la Tabla 2.10 se muestra la viscosidad di- námica como función de la temperatura absoluta para el aire, el oxígeno y el nitrógeno, respectivamente. La razón de escoger estos gases y el rango de temperaturas es para abarcar las aplicaciones pirometalúrgicas.

2 .16. Modelos para la viscosidad de los gases

Este es un tema extenso y aquí se mencionarán dos resultados clásicos. La teoría cinética de los gases predice que, en pri- mera aproximación, la viscosidad de un gas crece con la raíz de la temperatura absoluta independientemente de la presión. En numerosos estudios se emplea la fórmula de Sutherland, basada en la teoría cinética de los gases (Comolet, 1963):

C

T

0

1 +

0

=

T T 0
T
T
0

1 +

C

T

(2.24)

T en grados Kelvin

Tabla 2.10 Viscosidad dinámica en función de la temperatura absoluta (aire, oxígeno y nitrógeno, para P=1 atm)

aire = f(T) x 10-6 [Pa.s]

[°K]

O2 = f(T) T [°K] x 10-6 [Pa.s]

N2 = f(T) T [°K] x 10-6 [Pa.s]

150

10,64

150

11,4

150

10,3

200

13,59

200

14,7

200

13,1

250

16,14

250

17,8

250

15,5

260

16,63

270

17,12

280

17,6

290

18,02

300

18,43

300

20,6

300

17,7

310

18,87

320

19,29

330

19,71

340

20,13

350

20,54

360

20,94

370

21,34

380

21,75

390

22,12

400

22,52

400

25,4

400

21,5

500

26,33

500

29,9

500

25,1

600

29,74

600

33,9

600

28,3

700

33,03

800

35,89

800

41,1

800

34,2

900

38,65

1000

41,52

1000

47,6

1000

39,4

1500

53,82

1500

62,1

1500

51,5

2000

64,77

2000

74,9

2000

61,9

C, no es estrictamente una constante. Si se toma T 0 = 273 [ 0 K] y μ 0 = μ a 20[°C], los valores de C son los de la Tabla 2.11, que se muestra a continuación.

Tabla 2.11 Valores de C para diferentes gases

Gas

C [0K]

Hidrógeno

79

Amoníaco

352

Metano

144144

Anhídrido carbónico

277

Nitrógeno

109

Oxígeno

138

Aire

113

2.17. Tensión super cial

La tensión super cial se asocia a las fuerzas que na- cen en las interfaces entre líquidos, sólidos y gases. El caso más importante en minería es el de una doble in- terfaz líquido gas (burbujas) y su presencia en las celdas de otación, pero existen otros ejemplos de interés. La acción capilar puede explicarse como una energía por unidad de super cie E. La Figura 2.7, muestra una interfase que abarca un área A de forma cualquiera.

Figura 2.7 Área interfasial de una forma geométrica arbitraria Entonces, si la tensión super cial

Figura 2.7 Área interfasial de una forma geométrica arbitraria

Entonces, si la tensión super cial o capilaridad se designa por σ:

E= A

(2.25)

Si una fuerza dF, distribuida uniformemente a lo lar- go del perímetro “s” logra aumentar el área en dA, se tiene que: dE = σ ·dA. Considerando ahora el trabajo equivalente a dE: dF ·dn = σ ·dA = σ ·dn ds Entonces:

=

(2.26)

Se deduce que la tensión super cial puede interpre- tarse como un fuerza por unidad de perímetro y nor- mal a este en cada punto.

2.18. Fórmula de Laplace

La tensión super cial induce una discontinuidad de presión al actuar sobre una super cie curva. La rela- ción cuantitativa que describe este fenómeno fue dedu- cida por Laplace (1795-1825). Se considera una super cie in nitesimal (Figura 2.8). En un punto dado se traza la normal a ella, direc- ción en la que actúan las presiones P 1 y P 2 . Se trazan dos radios de curvatura en planos ortogonales. Las fuerzas de tensión super cial en uno de esos planos se mues- tran en la Figura 2.9. Se observa que la presión debe ser mayor en la zona cóncava de la super cie elemental. El equilibrio de fuerzas indica:

=

=

De donde se obtiene:

=

+

+

31

Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos
Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos

Figura 2.8 Super cie in nitesimal

de algunos fluidos Figura 2.8 Super cie in nitesimal Figura 2.9 Fuerzas de tensión super cial

Figura 2.9 Fuerzas de tensión super cial sobre un plano

+

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

32

Los cocientes diferenciales dθ 1 /ds y dθ 2 /dn, son por de nición los recíprocos de los radios de curvatura R 1

y R 2 . Así queda la fórmula de Laplace:

=

+

(2.27)

En algunos textos, se indica que los radios R 1 y R 2 , son los radios de curvatura principales (máximo y mí- nimo). Esto no es así: existe un teorema de la geometría diferencial (Teorema de Meusnier, Voigt, 1925), desde el cual se puede demostrar que la suma (1/R 1 + 1/R 2 ) es un invariante que solamente depende del punto de la super cie en que se mide. Dicho de otra manera, R 1

y R 2 pueden ser cualquier par de radios de curvatura ortogonales en un punto de la super cie.

2.19. Ángulo de contacto

Para jar ideas, se examina el equilibro de tres fa-

ses (gas, líquido y sólido) que se muestran en la Figura

2.10.

(gas, líquido y sólido) que se muestran en la Figura 2.10. Figura 2.10 Sistema trifásico en

Figura 2.10 Sistema trifásico en equilibrio

Realizando el balance de fuerzas se encuentra:

=

Esta relación indica que ya que los tres valores de la tensión interfasial pueden ser diferentes, el ángulo α variará igualmente. Se dice que un líquido moja la pared si α = 0 [°]. Es el caso clásico del sistema agua-aire-vidrio. El líquido no moja la pared si α = 180 [°]. La moja en forma im- perfecta si el ángulo está comprendido entre 0 y 180 [°]. Por ejemplo, para el sistema aire-vidrio-mercurio α≈ 40 [°].

Como ilustración, se muestran en la Figura 2.11 los ángulos de contacto de una gota de solución ácida so- bre dos láminas de minerales diferentes (azufre (S) y calcopirita (CuFeS 2 )).

diferentes (azufre (S) y calcopirita (CuFeS 2 )). Figura 2.11 Esquema de ángulos de contacto de
diferentes (azufre (S) y calcopirita (CuFeS 2 )). Figura 2.11 Esquema de ángulos de contacto de

Figura 2.11 Esquema de ángulos de contacto de una gota de solución ácida con dos láminas de minerales

La tensión super cial disminuye con la temperatura. La Tabla 2.12 muestra valores de σ para diferentes lí- quidos (se supone que el sistema es aire-vidrio-líquido) (Adaptada de Daily & Harleman, 1966).

Tabla 2.12 Tensión super cial para diferentes líquidos

Líquido (*)

[mN/m]

Agua Petróleo crudo Kerosén Mercurio (**) Alcohol e lico

73

23-38

23-32

514-486

22

P= 101325 [Pa] θ = 20 [ 0 C] (*) En contacto con el aire (**) En contacto con su propio vapor

Capítulo 2: Propiedades de algunos fluidos

2.20. Referencias

Batchelor, G.K. (1967). An Introduction to Fluid Me- chanics. Cambridge University Press. Bird, R.B., Stewart, W.E. & Lightfoot, E.N. (1960) Transport Phenomena, Ed. John Wiley & Sons, USA. Biswas, A. K. & Davenport, W.G. (1994). Extractive Metallurgy of Copper. Tercera edición. Perga- mom, Great Britain, UK. Borsig (c.1990). Borsig Pocket Book, Borsig GmbH, 1 Berlin 27, Alemania. Bureau Internationale Des Poids Et Mesures (1901) 3er. Congres Générale des Poids et Mesures, Comptes Rendues 70. Carrillo, F., Hernández, R., Martínez, J & Roselló, A. (2004) Cinética del Soplado a Cobre en un Conver- tidor Peirce-Smith. Kinetics of the Copper Blow in the Peirce-Smith Converter, Información Tecno- lógica-Vol. 15 N°5-2004, págs.: 33-36. Chow, V.T., Maidment, D.R., Mays, L.W. (1994). Hidro- logía Aplicada. Traducción de J. G. Saldarriaga. E. McGraw-Hill Comolet , R. (1963) Mécanique expérimentale des ui- des Vol. 2, Editorial Masson, Paris. Craya, A. (1960) Mécanique des transferts dans les uids. ENSIH, Grenoble. Daily, J.W.& Harleman D.R.F. (1966) Fluids Dynamics, Addison-Wesley.

33

Garcia Flores, M. Maza Alvarez J.A. (1998) Manual de Ingeniería de Ríos, Instituto de Ingeniería, Uni- versidad Nacional Autónoma de México, México D.F, México. (ICT) International Critical Tables (1926) McGraw- Hill. Isachenko, V.P., Osipova, V.A.& Sukomel, A.S. (1977) Heat Transfer (traducción del ruso), editorial MIR, Moscú. Kondratiev, A., Jak, E. & Hayes, P.C. (2006) Slag Visco- sity Prediction and Characteristics, Research Re- port 58, e University of Queensland, Australia. Laplace, P.-S. (1799-1825) Mécanique Céleste. Paz Castillo, F. Fuentes, R. (1983) Fórmulas de interpo- lación para algunas propiedades físicas del agua, aire y del mercurio, Informe N° 83-09, Laborato- rio Nacional de Hidráulica de Venezuela, Cara- cas, Venezuela. Perry, N. M. (C 1985) Chemical Engineer’s Handbook, 6a. Edición, Ed. McGraw-Hill. Szekely, J. Y emelis, N.J. (1971) Rate Phenomena in Process Metallurgy, E. John Wiley & Sons, USA. Voigt, H. (1925). Elements de Mathématiques Supe- rieures. Décimonovena edición, Librairie Vui- bert, Paris Web (2012). Vapor pressure of water.

.

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I Capítulo 3 Hidrostática Autor: Ramón Fuentes
MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I
Capítulo 3
Hidrostática
Autor: Ramón Fuentes
CONTENIDO 3. HIDROSTÁTICA 37 3.1. Introducción 37 3.2. Tensiones - conjetura de Euler 37 3.3.
CONTENIDO
3.
HIDROSTÁTICA
37
3.1. Introducción
37
3.2. Tensiones - conjetura de Euler
37
3.3. Isotropía de las presiones - principio de Pascal
37
3.4. Ecuación de equilibrio
38
3.5. Campo gravitatorio
38
3.6. Fuerzas hidrostáticas sobre super cies
39
3.7. Caso particular de las super cies planas inclinadas
40
3.8. Esfuerzos sobre una pared vertical de forma rectangular
40
3.9. Empuje de Arquímedes
40
3.10. Tiraje de una chimenea
41
3.11. Relaciones barométricas
41
3.12. Distribución de presiones en silos y tolvas
41
3.13. Presión capilar
42
3.14. Ley de Jurin
43
3.15. Discontinuidad de presión en una burbuja
44
3.16. Referencias
44

Capítulo 3: Hidrostática

3.

HIDROSTÁTICA

3.1. Introducción

Una denominación más adecuada es uidoestática, ya que trata de los uidos en reposo, sean líquidos o gases. Pero históricamente se ha guardado la denomi- nación referida al agua. Por de nición no existe movimiento, y solamente se requiere expresar la igualdad de fuerzas opuestas en el interior del uido, considerado un medio continuo.

3.2. Tensiones - conjetura de Euler

Se considera un glóbulo muy pequeño en el seno del

uido en equilibrio (Figura 3.1). Si este glóbulo se sepa- ra en dos partes mediante un corte plano de área dA, en ambos trozos deben actuar fuerzas de contacto iguales

y opuestas. Estas fuerzas, tomadas separadamente, to-

talizan dF. En general, dF puede considerarse la suma

de una componente normal dFn y otra tangencial dFt.

suma de una componente normal dFn y otra tangencial dFt. Figura 3.1 Esquema de un glóbulo

Figura 3.1 Esquema de un glóbulo pequeño en equilibrio en el seno del uido

Se de nen naturalmente las tensiones τ como fuer- zas por unidad de super cie. Aparece entonces la ten- sión normal

y la tangencial

=

n

=

t

dF

n

dA

dF

t

dA

(3.1)

(3.2)

Ahora debe introducirse la conjetura de Euler (1755):

Para que el uido esté en equilibrio, las tensiones deben ser normales a las super cies en que se aplican; las tensiones tangenciales son entonces rigurosamen- te nulas.

37

Esta es una interpretación libre: el texto original pue- de examinarse en el recuadro de la Figura 3.2. Cuando Euler la enunció era simplemente una conjetura. A lo largo del tiempo su certeza ha recibido abrumadora evidencia teórica y experimental.

ha recibido abrumadora evidencia teórica y experimental. Figura 3.2 Texto original de la obra Euler (1755)

Figura 3.2 Texto original de la obra Euler (1755)

3.3. Isotropía de las presiones - principio de Pascal

Se analiza un prisma elemental en el seno del uido (Figura 3.3).

un prisma elemental en el seno del uido (Figura 3.3). Figura 3.3 Esquema de un prisma

Figura 3.3 Esquema de un prisma en el seno del uido

Tomando como eje de proyección OY:

PdA cos = P dA

Y

Y

Pero, examinando el ángulo diedro θ entre dA y dA Y :

=

MÓDULO I FLUIDODINÁMICA CLÁSICA I

38

Entonces:

=

Generalizando para los otros ejes:

P

X

=

P

Y

=

P

Z

=

P

(3.3)

Esto es, en todo punto de un uido en reposo la presión es la misma en todas direcciones.

I.e., la distribución local de presiones es isotrópica. Esta aseveración se ha demostrado y entonces es un teorema, pero dada su enorme importancia y su origen histórico, se le designa como Principio de Pascal.

Presión relativa y presión absoluta

La presión relativa se cuenta desde presión ambiente y la absoluta desde cero. Entonces

Presión absoluta = Presión relativa + Presión ambiente

((3.4)

3.4. Ecuación de equilibrio

+ Presión ambiente ((3.4) 3.4. Ecuación de equilibrio Figura 3.4 Diagrama de fuerzas externas másicas Se

Figura 3.4 Diagrama de fuerzas externas másicas

Se consideran fuerzas externas másicas, esto es, pro-

porcionales a la masa (ver Figura 3.4). La intensidad, es

f

decir, el valor por unidad de masa de estas fuerzas es . Si la densidad es ρ, la resultante de las fuerzas externas es:

V

fd

La resultante de las presiones es:

P dA

A

Ambas resultantes deben sumar cero:

V

f d

-

P dA

A

= 0

El teorema de la divergencia o de Gauss-Ostrogadsky (Weatherburn, 1966), escrito para un escalar genérico λ se lee:

A

dA

=

V

d

A

Haciendo λ = P y reemplazando en la suma:

V

( P -

f )d

A

= 0

Esta nulidad debe mantenerse para una elección ar- bitraria del volumen e incluso si este es in nitesimal; entonces necesariamente:

1

P f

=

(3.5)

Esta es la condición general de equilibrio buscada. En forma desplegada:

1 P =

X

f

X

1 P

Y

= f

Y

1 P =

Z

f

Z

(3.6X)

(3.6Y)

(3.6Z)

3.5. Campo gravitatorio

Se considera OXY como plano horizontal y OZ orientado según la vertical ascendente; el peso por uni- dad de masa es g:

Las ecs. 3.6 devienen:

g= 0 i + j-gk

0

ˆ

ˆ

ˆ

1 P

X

1 P

1

Y

P

Z

=

=

=

0

(3.7X)

0 (3.7Y)

g

(3.7Z)

Aplicando las dos primeras a la tercera:

dP

dZ

= g

(3.8)

Esta es la ecuación básica para estudiar el equilibrio de los uidos pesados (¡en una tierra plana!). Se deduce:

Para todos los uidos pesados en equilibrio la pre- sión disminuye localmente con la cota. Si se considera un uido incompresible, entonces la densidad es invariable (líquidos). Integrando la Ec. 3.8:

P + g Z = Cte.

(3.9)

Algunas consecuencias:

En un plano horizontal la presión es constante.

Una super cie libre es tal que toda ella se mantiene a

presión constante. Entonces dicha super cie es nece- sariamente un plano horizontal. La presión disminuye cuando la cota Z aumenta, siempre que ésta se mida en la dirección de la vertical ascendente. La distribución de presiones en un líquido pesado en reposo es lineal.

Las super cies libres más frecuentes son las que se encuentran a la atmósfera y entonces la presión allí es denominada atmosférica o ambiente. Interesa la expresión de la presión según la profundi- dad h, que se mide desde la super cie libre (Figura 3.5). Se tendrá Z+h = Cte. y entonces la ecuación se es- cribe:

P= g h+P

a

P a : Presión ambiente

(3.10)

P = g h + P a P a : Presión ambiente (3.10) Figura 3.5 La

Figura 3.5 La presión en función de la profundidad

39

3.6. Fuerzas hidrostáticas sobre super cies Analicemos la Figura 3.6. Capítulo 3: Hidrostática
3.6. Fuerzas hidrostáticas
sobre super cies
Analicemos la Figura 3.6.
Capítulo 3: Hidrostática

Figura 3.6 Elemento de super cie

La fuerza total es:

F

=

PdA

AA

La presión se obtiene de la Ec. 3.10 y, descontando la presión atmosférica

F

=

g hdA

AA

La componente vertical se obtiene proyectando en esa dirección:

esto es:

F

V

Entonces:

F k

ˆ

= g

=

AA

g h dAk

AA

h dA

h

= g

F

V

= g =

(3.11)

Esto es, la componente vertical es exactamente el peso de la columna líquida que gravita sobre la super cie A. Para obtener la componente horizontal hay que es- coger una dirección hacia la cual proyectar. Ella queda

de nida por un vector unitario

ˆ

h