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DEPARTAMENTO DE PROYECTOS ARQUITECTÓNICOS DE LA UPC.

Enero de 2006

DELEGACIÓN DE BARCELONA.

CRITERIOS PARA LA DOCENCIA DE PROYECTOS. DOCUMENTO BASE

Consideración preliminar

Establecer los criterios básicos en que debe fundarse la docencia de Proyectos en las Escuelas de Arquitectura es una cuestión doblemente problemática. Un primer obstáculo deriva del desdibujado perfil que en la actualidad presenta la figura del arquitecto, lo cual hace difícil definir los contenidos en los que debiera sustentarse su formación. Un segundo obstáculo proviene de las condiciones específicas del proyecto arquitectónico, que lo convierten en una materia imposible de reducir a fórmulas fijas y soluciones definitivas.

A pesar de ello, los profesores de nuestro Departamento se han manifestado a favor de redactar un documento que trate de definir un marco general en el que basar la docencia de Proyectos y que establezca, así mismo, los contenidos específicos de los diversos cursos. Por tanto, el objetivo del este documento no es otro que proporcionar una visión de conjunto sobre las líneas maestras de la docencia del Departamento de Proyectos que sirva de guía a los estudiantes y que permita a los profesores situar su aportación específica dentro de una estrategia de carácter general. No se trata, pues, en ningún caso, de fijar los programas, temas o ejercicios de las diversas asignaturas, tarea que debe corresponder a los responsables de los cursos y, menos aún, de establecer las condiciones concretas de la actividad didáctica, aspecto que cada profesor debe poder decidir con suficiente margen de maniobra.

El modo concreto en que se ha de impartir la asignatura de Proyectos es algo que interesa y preocupa a los profesores, que son conscientes de que, en esta materia más que en ninguna otra, el cómo es tan importante como el qué. Una cosa parece estar clara: la unidad didáctica de Proyectos es el taller de proyectos, formado por un profesor y un grupo de estudiantes. Esta unidad o célula puede agruparse con otras para desarrollar aquellas actividades que requieran un mayor debate o una ampliación de los puntos de vista. También pueden agruparse varios talleres para asistir a las clases teóricas de carácter general que se impartan a lo largo del curso.

La preocupación por los problemas didácticos que conciernen al ámbito del Proyecto da lugar a una constante discusión sobre la pertinencia de los métodos empleados en el taller. En este sentido resulta paradójico que exista una difusa actitud autocrítica sobre el aprendizaje del Proyecto, cuando la propia Universidad, a través de estudios recientemente elaborados, propone algo muy parecido al taller de proyectos como modelo de referencia de una didáctica universitaria avanzada.

Existe un amplio acuerdo de que el principal objetivo de carácter didáctico debe ser el avance hacia un tipo de aprendizaje integrador, transversal y cooperativo que sea capaz de superar la pasividad que las clases meramente expositivas

suelen producir entre los estudiantes. Para ello el profesor debe fomentar la creación de lo que la UPC ha denominado “grupos de aprendizaje cooperativo informal” (GACI). Pues bien, eso es lo que los buenos profesores de Proyectos han venido haciendo desde siempre: otorgar a los estudiantes un papel activo en la producción de conocimientos y conseguir que éstos aprendan tanto de sus compañeros como del propio profesor, gracias, naturalmente, al trabajo oculto que el profesor lleva a cabo.

El Proyecto es un procedimiento basado en un saber que se vincula directamente a la acción y que requiere de la acción para alcanzar su propio desarrollo. Esto produce un tipo de conocimiento distinto del que genera la estricta razón especulativa. El proyecto, por tanto, no puede ser nunca el resultado de aplicar unas fórmulas estáticas y prefijadas sino que debe ser el fruto de una relación dialéctica entre pensamiento y acción. Este es el motivo de la desconfianza que los profesores de Proyectos suelen manifestar hacia las actitudes doctrinarias y hacia las teorías basadas en dogmas indiscutibles.

CONTENIDOS DOCENTES DE LOS DIVERSOS CURSOS

A continuación se exponen de modo resumido los contenidos docentes que se consideran básicos e imprescindibles para los diversos cursos de Proyectos, partiendo de la premisa de que los estudios de grado para el título de Arquitecto constarán de cinco cursos más el PFC y que en todos ellos estará presente la asignatura de Proyectos.

PRIMER CURSO

El primer curso de Proyectos gravita en torno a la noción de habitabilidad.

En vez de fomentar la “artisticidad” del proyecto y la expresión del arbitrio subjetivo del proyectista, se trata de comprender el vínculo profundo que une la arquitectura a la utilidad y también al confort, al buen uso de los recursos naturales y a una concepción biotécnica del mundo.

Hay que ejercitar intensamente la facultad de observación del estudiante.

Éste es un entrenamiento que requiere constancia y capacidad autocrítica. El objeto de nuestra observación es el universo de la arquitectura visto en el contexto más amplio de la cultura material que abarca el conjunto de artefactos que la humanidad construye para hacer el mundo habitable.

A proyectar se aprende proyectando y además estudiando los proyectos

y obras de arquitectura

Es preciso convencer al estudiante de que para proyectar hace falta conocer la arquitectura y eso implica estudiar con atención los ejemplos. Hay que dedicar tiempo al estudio utilizando recursos metódicos como la descripción y el análisis o descomposición del objeto en sus elementos constitutivos.

El objetivo primero del proyecto es resolver un problema arquitectónico, no lograr una determinada forma.

La forma es el resultado de nuestro trabajo; no es el objetivo que nos guía. Durante nuestro aprendizaje, y más aún en su fase inicial, no hemos de preocuparnos de ser “artísticos” o de “expresar nuestra personalidad” sino tratar de dominar las técnicas que constituyen el oficio de arquitecto.

Las asignaturas que mejor complementan esta enseñanza en primer curso son:

dibujo (croquis, apuntes del natural), geometría, composición e historia del arte.

SEGUNDO CURSO

El segundo curso se basa en dos nociones primordiales: construcción y lugar.

El proyecto arquitectónico es un documento cuya principal misión es hacer posible la construcción material de lo que en él se representa. Por tanto es un documento técnico. Sus objetivos son, entre otros, la precisión de las medidas y la solidez del conjunto. Al mismo tiempo, todo proyecto lo es de un sitio específico y debe poder extraer de él sus más significativas particularidades.

Construir significa reunir coordinadamente una serie de elementos materiales estableciendo entre ellos determinadas relaciones.

La construcción define las reglas sintácticas de la arquitectura. Desde ese punto de vista construir equivale a com-poner, es decir, a poner juntos de un modo concertado los elementos de la arquitectura adoptando el valor de la materialidad como verificación decisiva del proyecto.

Todo lugar es un ámbito acotado y dotado de identidad. El proyecto debe interpretar el lugar y poner de manifiesto sus cualidades específicas.

No hay que confundir el concepto de lugar con el de contexto. Todo lugar es un espacio dotado de memoria en el que se depositan los estratos materiales en el curso del tiempo. El objetivo es revelar, a través del proyecto, la potencialidad del sitio en que se opera.

La arquitectura no es el fruto de la invención individual sino el resultado de un proceso de transformación de un material preexistente.

En el proyecto siempre partimos de un material preexistente de cuya manipulación surge la nueva forma. Transformar significa pasar de una forma a otra. A su vez, el lugar introduce la dimensión temporal de la arquitectura. Las asignaturas más adecuadas para complementar los contenidos docentes de segundo curso son: construcción, historia (de la arquitectura), estructuras (estudio conceptual de las principales formas estructurales) y dibujo.

TERCER CURSO

Este curso analiza las relaciones entre vivienda y ciudad.

La ciudad considerada como obra colectiva es el contexto habitual de la arquitectura, y ésta es el sustrato material de aquella. Ciudad y arquitectura son inseparables. La residencia constituye el principal ingrediente del tejido urbano.

Casuística de los distintos sistemas de agrupación residencial.

Se trata de definir las formas de la residencia en base a criterios de densidad, de posición topológica y de rol urbano, operación que permite comprender las implicaciones del proyecto residencial en la definición de la forma urbana.

Estudio de la dualidad público-privado en el espacio de la residencia.

El espacio de la residencia comprende no sólo las viviendas sino también los servicios, los espacios libres y los lugares colectivos a escala vecinal. Todo ello conforma un complejo entramado que el proyecto residencial debe afrontar.

La planta baja como lugar de intersección entre vivienda y ciudad.

La planta baja juega un papel primordial como punto de contacto entre lo privado y lo público. Algunos elementos requiere especial atención: accesos de peatones y vehículos, locales comerciales, espacios comunitarios, etc.

Implicación económica y social del proyecto residencial.

Estos aspectos resultan determinantes en cualquier proyecto residencial. Ello no debería desviar al estudiante de los problemas arquitectónicos específicos sino, por el contrario, ayudarle a resolverlos.

Las asignaturas que mejor complementan estos contenidos son urbanismo, historia (de la ciudad y de la casa), construcción y dibujo.

CUARTO CURSO

Este curso trata de los edificios y los lugares públicos.

La idea de casa encierra una comprensión inmediata y profunda de la arquitectura. Los edificios públicos pueden concebirse como casas destinadas a las actividades colectivas.

El proyecto como ámbito de integración disciplinar.

Este curso permite ensayar la integración en el proyecto de una serie de disciplinas que se han estudiado en paralelo y que ahora se consideran simultáneamente para conseguir la definición que el proyecto requiere.

Programa, economía, sostenibilidad.

Hay que atender a la real complejidad de los programas y comprender su dimensión arquitectónica. Es preciso fomentar una visión de la economía que incorpore criterios para optimizar los recursos energéticos.

El papel de las técnicas de la arquitectura en la determinación de la forma.

Los aspectos técnicos de la arquitectura tienen cada vez más importancia. Este curso sitúa entre sus prioridades el estudio de temas estructurales, constructivos y energéticos que forman parte de las cuestiones previas que el proyecto debe considerar desde el principio.

Las asignaturas que mejor complementan estos contenidos son: construcción (incluyendo visitas de obras), urbanismo, acondicionamientos y estructuras.

QUINTO CURSO, AULA PFC Y PFC

Los cuatro primeros cursos definen un itinerario obligatorio para el estudiante. El tramo final de la carrera (quinto curso, aula PFC y PFC, que se desarrollan en continuidad como un proceso natural) le permitirá elegir entre varias líneas de trabajo en función de sus intereses. La oferta de distintos programas docentes de Proyectos para quinto curso estará basada en las líneas específicas de investigación que propongan los grupos de profesores y apruebe el Consejo del Departamento. El estudiante deberá asumir su autonomía dentro del espacio académico de amplias opciones que se le ofrece.

Uno de los aspectos que puede contribuir a diversificar las distintas opciones sería el énfasis puesto en el uso de las escalas de trabajo que oscilarían entre la 1:2000 para el nivel de proyecto urbano, y la 1:20 para el estudio de los pormenores arquitectónicos. Es conveniente que los proyectos afronten temas reales, en localizaciones precisas, con adecuada documentación topográfica, y a partir de programas razonados que no surjan de la improvisación. No cabe confundir la existencia de este pequeño abanico de opciones con el concepto de especialización. En esta etapa final de los estudios para la titulación en arquitectura, no se dan las condiciones para generar ni siquiera un inicio de especialización profesional auténtica.

Quinto curso se concibe como el espacio adecuado para desarrollar la mayor parte de las asignaturas optativas, entendidas como lugar de encuentro entre las diversas áreas de conocimiento que representan los Departamentos. El carácter interdepartamental podría ser también un elemento distintivo de los talleres del último curso y de las aulas PFC. De este modo el proyecto podría alcanzar un mayor grado de complejidad culminando la progresión que recorre todo el proceso formativo.

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