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CAPITULO 11:

LA CATBGOKIA DBGENERO

Víctor Hugo Quintanilla Coro

La democratización de las élites. Apuntes sobre género y educación superior.

La Paz: Viceministerio de Asuntos de Género, generacionales y familia, 1999.

L a D e m oc r ati z a c i ó n

d e l a s E li t es

La c at e goría d e g é n e ro fue empleada por " prim e r a ve z" en el cont e xto d e la psicologí a médi c a d e John Mon ey e l año 1955 . D es d e entonces, s e han desarr o llado cuatro fu e nte s

discursivas: e l feminismo lib er al . el radical, e l

socialista y los denominados

antropológicos y / o enci c lopédicos de la mu -

estudios

jer .

Al plant e ar esto, sin embargo, no preten -

demos , en absoluto , sugerir una histo ri a d e

acer -

ca de la mujer, sino más bien referimos a los distintos movimientos discursivos que habrían fundado los horizontes d e visibi l idad desd e la distinción únicamente s e xual, pasando por el patriarcado hasta devenir en el actual paradigma d e género.

El horizonte explicativo de la mujer en tan- to categoría biológica supuso , en este senti - do, la definitiva inclinación del feminismo li - beral a pensar la mujer sólo como un sujeto sexual y la creencia de que el origen de la sub - ordinación femenina era natural. es decir, bio- lógico-sexual . En mayor o menor medida , e llo trajo consigo el fracaso anticipado de su pro- grama ideológico, debido a que dicho hori z on - te d e visibilidad ocasionó su caráct e r r educcionista , a sí como su incapacidad para supera r el abismo entre el sólido proyecto de liberación f e menino - burgués y el movimiento de las mujer e s de las clases populares.

Aunq ue es te p r oblema tendió a ser e x ce- dido por l a posterior ide n t ificac i ón de las cl a- ses subalternas con el m o vimiento sufragista

y el derecho al voto, promovido otra vez y pa-

las id ea s y posiciones pol í t í co - ideológicas

radójicamente desde la burguesía femini s t a ,

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la omisión de determ i naciones históricas en la explicación de la marginación-dominación de la mujer, continuó reproduci e ndo, por un lado , e l carácter parcial del movimiento y, por otro, acentuando cada vez más la insuficien- cia del potencial exp l icativo de sexo .

Esta concentración en la oposición igual - dad-desigualdad, trajo consigo la inev i table i n ce r tidumbre de degradar la diferencia feme- nina a una simple igualdad de sexos.'

Si bien el feminismo naturalista, léase l í- beral . atribuía la marginación de la mujer al hecho de ser sexualmente inferior, lo que se marca posteriormente no es tanto la determi - nación sexual en sí misma, sino los estereoti - pos qu e una sociedad, una cultura, un deter - minado recorte histórico, poseen al respecto. De ahí que hasta nuestros días se vaya afir- mando que el sexo o, mejor, la identidad sexual del sujeto , es resultado de los estereotipos que una sociedad construye, imagina . Esto supo - nía, inmediatamente, la organización de un otro horizonte de visibilidad, considerando otras determinaciones que no necesariamen- te fueran naturales, sino históricas, sociales y culturales, ya que el " género . sexual" era el re- sultado de una construcción sociocultural . También de este modo se llegaba a la convic- ción de que la construcción social o cultural de las especificidades sexuales estaba condi- cionada por las costumbres y el origen de las distintas civilizaciones .

Frente a ese primer movimiento social, entonces, la hipótesis de que la opresión de la mujer ya no solamente se debía a su determi - nación sexual, sino también a los estereotí -

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L a De m o c r a tiza c i ó n

d e l a s E lit es

pos sociales y cultural es que int e rvenían en la configuración de s u id e ntidad, significó un r e ordenami e nto crítico, que d e rivó en la tesis d e que la subordinación de la mujer era el re- sultado d e una construcción simbólica sociocultural . Este inicial propósito explicati - vo o piedra fundamental de una teoría que fi- nalmente no llegó a constituirse, significó la localización de las causas de la subordinación femenina ya no en sí misma, en el ámbito de su sexualidad , sino en el cont e xto social . Lle- gamos , entonces , a la conclusión de que ~s en el espacio público donde se generan y están en constante circulación y modificación las con- diciones que organizan y trascienden la subord í - nación-marginación-dominación de la mujer.

En 1970, Kate Millet "concluye" y "define " esta formulación cuando operativiza la noción d e patríarcado para explicar el orden jer á rqui- co de una sociedad corno el resultado de los estereotipos y / o funcionalidades atribuidos a los sujetos de acuerdo a su sexualidad.

Las teóricas del patriarcado han abordado de diferent e s formas la desigualdad ent r e hom- bres y mujer e s; pero las teorías con las que lo han hecho presentan probl e mas de tipo epistemológico . No explican, por ejemplo , cómo el sist e ma o , mejor, la organización so- cial de los sexos domina toda organ i zación social; así como tampoco de qué manera la desigualdad entre el hombre y la mu j er dan lugar al resto de las desigualdad e s o , para de-

cirio con otras palabras, cómo afecta la r e la - ción social de los sexos a aquellas áreas d e la vida y la soci e dad que no parecen con ec tados con dicha relación

Un segundo problema, qu i zá e l m á s im - portante y difícil de r e solver, t ie n e que v e r con el hecho de que la dominación d e las muj e r e s no necesariam e nte e s triba en s u dominación física y ello, al utilizarse e l concepto d e mujer para explicar esta relación dota a su e x plica- ción de su peor defecto: el de la ahistoricid ad . Ello en el sentido de que mujer estaría hac ie n- do alusión sólo a la condición biológi c a d e la mujer como origen o príncipio primordial de su dominación a gran escala (social), e spa c io público, como a menor escala (familia) , e spa- cio privado.

A partir de ese momento, el feminismo ya

no se propuso únicamente generar nuevos cuerpos teóricos para el estudio de la mujer y su liberación, sino destruir el ordenamiento patriarcal de la sociedad, que era "a la pobla - ción femenina lo que el capitalismo a la clase obrera" 1 r según una transposición vulgar del marxism0 2 .

El discur s o feminista en general tornó a pro -

ducir , entonces, conocimientos sobre la socie- dad; pero sin ningún especifico deslindamiento teórico que precisara sus reflexiones a partir del presupuesto de patriarcado. los elementos cons - titutivos del sistema que, según ellas , eran tam - bién patriarcales.

1 T e r e sita d e B a rbi e ri: o p . ci t . , p . 28.

.

.

.

.

2 no Es to r econoci implica e ran un movimi l a urg e e ncia nto e d nc e cambi a minad a r o a a l mun cuesdüo o e n n ar¡¡toda°drgfni avor ~ ,,!S mUj za ciónpO~i~~~~~;r:~~;~~ e re s ~ ~~ s ~~:~~ ~ fo~d:sO~o ;~C: ::d~~~ ; r :; 7~~:; ~

l

a s mujeres t a mbi é n pudi e ran ser r es p o n sa ble s d e pod e r p ú bli co.

La Democ r atizac i ón

De e n trada,

de las Eli t es

u na facción

del mismo

femin i smo radica l r eve l ó la doble invalidez del

marxismo a l sos t ene r , a nivel

incapac id ad para "es t r u c t urar un análisis m ater i a li s t a so b re la opr es i ó n de la mUjer,,3 y , a n ive l pr áct i co, al d e mo s t ra r qu e el proyecto po l í ti co d el p r ole t a riad o n o podía i nc l uir propósi t os ant i pa tri arca l es. Una de las consec u e n c i as d e es t e n uevo giro discursivo , se regis t ra cua ndo u n gr u po de mujeres intenta co mb i n a r la l uc h a c ontr a e l si st ema capitalista co n e l p ro yec t o d e l a t ransf o rma c ión de l a soc i eda d pa t r i arca l . Pos t eriormente, al r eco n oce r s u in ca pa c idad para estructu r ar un a n á li sis má s po líti c o so b re l a con di ción de la muj e r , da lug a r a la v e r s i ó n soc i a li s t a del d i sc u rso f e mini s ta.

teórico, su

S i bi e n es t e nu e vo p os i c ion amien t o no l o- gró r o mp er to t a lm e nt e co n e l f e m i n ismo radi- ca l , pues t oda ví a eje r c i taro n la s po sibi lid ades ex p lica ti vas de l a no c i ó n d e p a t riarcad o des- de l a t eor í a m arxis t a , es d e not a r que s u pa rti- c ul ar i da d r esi di ó e n int e n tar confi gurar u n a teo r ía so br e l a soc i e dad p at ri arc al en re l ac i ó n a l a teoría de c l ase s o c ial . P ara dóji came nt e, a l dar por es t a bl ec i da s u l ec tura d e l a relac i ó n soc i a l e ntr e e l h o mbr e y la muj e r , este f e mi- ni smo n o l ogró adve rt i r l a p e ligro sa p rox i mi- dad ent r e su in d i scr imin ada adm i nistració n de l a noción de patriarcado y el concepto ah i s t ór i co , el adjetivo, de mach i smo.

E l fe min ismo socialista pudo h aberse refe- r i do, así , a dos tipos d e patriarcado: po r u n l a d o, l a d om i nación d e l a muje r e n el á m bito

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privado, resultado del orden establecido en el espacio público y, por otro, a la ideología androcéntrica que sustentaba la organización también patriarcal de toda sociedad y cultura. Pero no fue así .

A partir de este "nuevo" pr e supuesto críti- co, una de las tareas de la nueva agenda femi- nista se concentró en el descubrimiento, la definición y descripción de todos los aspectos que sustentaban la opresión social y cultura l de las mujeres. A corto plazo, ello significó la apresurada aceptación de que las relaciones de reproducción, en t endidas como la división sexual del trabajo , fundamen t aban y justifica- b an l a organización de una sociedad patriarcal , cuando en rea l idad ocurría todo lo contrario. No era la división del trabajo la instancia generadora de las relaciones sociales . Era la particular forma de las relaciones sociales la que se manifestaba en determinadas mane- ras de repartir el trabajo de acuerdo a las dife- renciaciones sexuales.

Al respecto, deseamos poner de relieve el defecto de este feminismo al explicar las des - i g u a l dades entre las mu j eres y los hombres a partir de l a corresponde n cia mecánica de és- t os úl ti mos a la esfera púb l ica (poder) y de aquéllas al espacio privado o doméstico (no- poder). No estamos diciendo que dicha formulación sea totalmente errónea, sino que constituye un presupuesto y, a la vez , un argu- mento ins u ficiente para dar cuenta de la des- igua l dad entre l os géneros const r uidos, ima- ginados, social y culturalmente. Así , pues, en

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L a D e m o cratiza c i ó n d e la s El i te s

lugar de pr e guntamos "c ómo hombres y mu- j e r e s se distribuyen en las actividades labo- rales , debemos inv e rtir el planteamiento y preguntamos cómo cada sociedad constru- y e su representación de las diferencias entre l os sexos y cómo a través del reconocimien- to de las capacidades y habilidades diferen- ciales se distribuyen las actividades,,4 y la co- rr e spondencia de los hombres o de las mu- j e res a determinados espacios discursivos .

Se trata, adelantándonos un tanto en nues- tro recorrido, de identificar los sistemas discusivos y simbólicos. a partir de los cuales cada sociedad configura las diferencias entre los géneros sexuales . La situac i ó n de l a m u- jer, por l o tanto, ya no podía ser explicada sólo r ec ordando las atribuciones laborales de acuer- do a su determinación sexual , sino de acuer- do a l as construcciones imaginarias que una sociedad o cultura especificas formula b an res- p e cto a ella, interpelaciones definitivas de a c uerdo a la igualdad o desigualdad de clase d e los sujetos genéricos .

Paralelam e nte a estas dos últimas orienta- ciones, se desarrollaron otras dos tendencias c ríticas que marcan los dos últimos tramos hacia la con s titución d e l gén e ro como concep - to teórico . Nos r e ferimos a los estudios empí- ri c os sobr e l a muj e r y a la denominada antro- pología feminista .

La prim e ra tendencia estuvo compuesta por un grupo d e muj e r e s qu e, guiadas por un

interés académico contrario al de las feminis- tas, no sólo renunciaron a construir una teoría respecto a la subordinación femenina, sino que más bien se propusieron la tarea de producir conocimientos empíricos sobre las condicio- nes de vida de las mujeres que, posteriormen- te, les permitieran registrar constantes crítico- teóricas y así recién organizar una teoría. Esto, en palabras de Barbieri. suponía "rescatar del pasado y del pr e sente los aportes de las muje- res a la sociedad y la cultura; hacerlas visibles en la historia, en la creación y en la vida coti- diana"S . En otras palabras, se trataba de dis- poner o, mejor , conf i gurar una tradición expe- rimental para la posterior formulación de una epistemología de la mujer.

El desarrollo de estos estudios de campo, no obstante, jamás estuvo libre del deseo de investigar también las causas de la subordina- ción de las mujeres. Así , este movimiento aca- démico se distinguió desde sus primeros mo- mentos por presentar dos posturas claramen- te discemibles: por un lado, l a intención con- centrada en "acumular y revisar información e hipótesis sobre las condiciones de vida y de trabajo , la creación y la cultura producida por las mujeres" y, por otro, el afán por referirse "a la sociedad como %eneradOrade la subor- dinación de la mujer" .

Ambas posiciones, entonces, se concen- traron en diseñar objetos de estudio empírica- mente observabl e s, que permitieran plantear,

4 Y a nasig a ko y Co l/i e r c i ta d os po r Co m as: o p. c i t. , p

. ' ) T e r e sit a d e Ba rbi e ri: " S o br e l a catego rí a gé n e ro: una i n troducc i ón t eó ri c o-metodo l ógic a" .

3 5 .

Edi c i on e s de l as muj e r e s:

No. 17 , 1 99 2 , p. 2 9 .

La D e m oc r a t i zac i ó n

d e l as Elit e s

de modo pr e liminar, t e orí a s de mediano al ca n- ce . N o se tr a taba, como lo habían he c ho las feministas , de l a nzar afirmacion e s insost e nibl es ; sino de ir e spec ifi cando po c o a poco la con s istencia d e la identidad sexual construída s o cialmente , de los factores cultu - rales , históri c os, ideológicos que intervenían en la conc e pción de las determinaciones y roles sexual e s del sujeto femenino.

P e ro mi e ntras para la primera perspectiva el punto central consistía en la producción de información sobre las distintas determinacio- nes d e las mujeres , para la orientación intere - sada e n la subordinación de éstas la tarea con- sistía en estudiar soc i edades concretas y ana- lizar las re l aciones sociales entre l os sexos .

Paro d óji c amente, e s "en esta búsqueda donde surge y se expande e l concepto d e gé- nero como categoría que en lo social . corres- ponde al se x o anatómico y fisiológico de las ciencias b io l ógicas . E l géne r o es el sexo so- cialmente cons t ruido" 7 . A u nque, por muchas razon e s , est e nuevo cambio d e perspe c tiva es equiv a lente al " giro ep í st é m í co" entre el f e mi- nismo radi ca l y e l feminismo socia l ista, s us logros tanto e mpíricos como teó r icos no de- jan de hacemos pensar e n e l gran avance teó- rico que pudo haber significado , pero que de- bido a su excesiva "un i versa l ización" ha deri- vado e n ser, por un lado, tan sólo un término sustitutivo d e algunos c onceptos feministas y, por ot r o, un a noción política e ideológica , ca- rácter que h a empobr ec ido su potencial analí- tico y e xpli ca tivo.

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Si d urant e e l s iglo pasado y más de la mi- tad d e l p r es e nt e , el feminismo se concentró sólo e n l a im a g e n de la igualdad d e derechos como tambi é n una mer a igualdad de sexos y e l estudio d e la soci e dad como sociedad patriar c al . el movimiento académico de los " estud i os sobre la mujer " de los años ochenta se caracter i za por el retorno al origen temáti- co fundacional del feminismo. P e ro esta vez, integrando a l go que ya había sugerido la me- morabl e frase de Simone de Beauvoir : "no se nace mujer , se llega a serio " . La intervención de l imaginari o social en la configuración de la s ituac i ón y constitución de las id e ntidades f e - meninas .

Sin embargo , cabe todavía explicitar que, si bien los " e s tudios sobre la mujer " significa - r o n el tránsito empírico decisivo hacia los es- tudios de g é n e ro, hacia falta, por otra parte , una contri b uc i ón teórica que marcara de ma - nera rotunda una ruptura entre las aproxima- ciones reivindicativas de los derechos socia- les, culturales y pol í ticos de la mujer y las aproximaciones de género . Contrariament e a lo que se pudi e ra pensar , la antropología fem i - nista cumplió un papel muy importante en este sentido .

Su aparición en el escenario de las cien - c ias socia l es, precisamente en la antropología social, se debió a la escasa consideración que la antropología en general prestaba a la mujer en sus inve s tigaciones teóricas Yo e mpíricas. Fue así como alr e d e dor de los años '70, una s e rie de antropólogas feministas ll e garon a la con -

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L a De m oc r a tiza c i ó n

d e l as Elit es

clusión de que los informes demográficos se caracterizaban por tener un sesgo marcadamente androcéntrico, razón por la cual también se ha- cía evidente la incapacidad de los antropólogos para producir conocimientos sobre las activi - dades de las mujeres. Y ello "no sólo porque la mayoría (de los antropológos) son hombres

y les es difícil introducirse en el mundo de las mujeres, sino también porque consideran que las actividades masculinas son más importan- tes que las femeninas para entender el siste -

ma social y cultural " S .

.

Aunque, por otra parte, algunas "investiga- doras se orientarán a estudiar y describir lo que hacen las mujeres, para dar visibilidad a sus actividades y dar voz a los silencios con que a menudo las mujeres expresan su resis- tencia a los patrones de dominación mascul í - na 9 . El principal problema no era, sin embar- go, únicamente de origen empírico, sino más bien de carácter crítico o de "representación" de la mujer por parte de la antropología, como diría Henrietta L. Moore 1° . Así , sobre el fun- damento de este tipo de críticas, nace, en 1970 , la antropología de la mujer, no con el propósito explícito de realizar trabajos de cam- po, sino más bien para explicar cómo se re- presentaba a la mujer en la l i teratura antropológica producida hasta el momento.

En medio de certezas pero también de di-

el análisis de dicha Iite-

fíciles incertidumbres,

8 D o Jor s C oma s D ' Arg e mir : op . cit ., 1 9. Mi s c orchetes .

9 Ard e n er ( 1 9 7 5) citad a por C om a s : o p , c it . p . 19.

la Op . c it o p . 1 . 3 - 15 .

ratura significó la localización de tres defectos de aproximación en la antropología ejercitada por los profesionales masculinos: "El primer nivel corresponde a la visión personal del antropólogo , que inserta a la investigación una serie de suposiciones y expectativas acerca de las relaciones entre hombres y mujeres, yacer- ea de la importancia de dichas relaciones en la percepción de la sociedad en un sentido más amplio . El segundo efecto distorsionador es inherente a la sociedad objeto del estudio. En muchas sociedades se considera que la mujer está subordinada al hombre , y esta vi - sión de las relaciones entre los dos sexos será la que probablemente se transmita al antropólogo encuestador. El tercer y último nivel de androcentrismo procede de una par- cialidad ideológica propia de la cultura occi- dental: los investigadores , guiados por su pro - pia experiencia cultural , equiparan la relación asimétrica entre hombres y mujeres de otras culturas con la desigualdad y jerarquía que presiden las relaciones entre los dos sexos en la sociedad occidental" 11 .

Avanzando un poco más, la emergencia de la paradójica antropología de la mujer y su consolidación constituyó el tránsito definitivo hacia la dimensión teórica de la antropología feminista. Una orientación que termina por exceder la limitación del estudio teórico/críti- co de la mujer en la antropología , para susci- tar el último tramo hacia los estudios de géne -

L a D e m oc r a ti za c i ó n d e l as Elite s

ro : " l a

p a p e l de l gén ero e n l a es tructuración de la s soci e dades humanas , d e su historia, ideolo- g ía , s ist e m a ec onómico y organización políti -

c a ,, 12

re l ac i ó n e ntre la mujer y el varón , y d e l

A p a rtir d e es e mom e nto, género pasa a c on ve rtirs e e n e l princip a l horizonte de visibi- lida d y p a r a digma te óri c o / crítico a partir d e l c ua l l a apro x imación a la situación de la r e ali-

da d d e la muj e r incluirá , aunque

m e d i o c ridad , aspectos d e carácter históri c o, s o c ial y cultural . Ya no s e trata, ahora, simple- mente d e r e alizar aproximaciones a partir de las diferencias sexuales , pues ellas, como ha- bía e stado ocurri e ndo hasta el momento, no o frecian , a nivel empíri c o, una base lo sufi- c ientement e universal para la configuración de l ec turas y teorías social e s. Fue así, por lo tan- to , c omo el concepto d e mujer , único horizon- te ex plí c ativo - d e l feminismo , tendió a ser "d e s -

plazado " como categoría analítica y horizonte d e vis i bilidad , debido a que no poseía el mis- mo pot e n c i a l analítico que género. De modo qu e t a mb ié n e x pr e sion e s como " subordina- c ió n d e la muj e r ", " situ a ción de la mujer " o "he g emo nía de l hombr e " pecaban d e e xc es i- va uni ve rsali da d teórica c omo p a ra continu a r s i e ndo ut i l iza do s e n e l es tudio de la muj e r.

E sta par a d ój i ca ant ropología femini s ta , e nton ces, ya no podía pr e tender , como lo ha- bí a in t e n t a d o po co ant e s d e la introdu c ción de g é n e r o en e l ár ea d e los instrum e ntos e x - p licativos , qu e l a s d e t e rmin a cion e s biológicas ,

con ci e rta

1 2 H e nri e tt a L . n oo r e. 1 . 3 H e n r i e t t a L . n oo r e.

op. c i op . c i t

p . 1 8 . p . 22.

-

21

como eje principal de su discurso liberador, se impongan como factores interpretativos de la realidad de las mujer e s . Sin embargo, este movimi e nto al darse cuenta de esta imposibi- lidad , en lugar de preocuparse por cómo se estructura y expresa la noción de género a tra- vés d e la cultura, se propuso aún la tarea de observar " cómo se manifiesta y se estructura la economía , la familia y los rituales a través de la noción de género , ,13 . Se quiso, así , rei - terar, " clandestinamente " , los devaluados ar- gumentos del feminismo radical para replantear la opresión sexual y patriarcal de las mujeres. Amén de su otro propósito de pretender describir de qué modo se manifes- taba género (el concepto de mujer) dentro de contextos colonialistas, neoimperialistas y ca- pitalistas .

Posteriormente, este particular discurso de transición se materializó e n una reestructura- ción crítica de la categoría universal "mujer" , acompañada de una ev a luación igualmente crítica d e la eventualidad de que las mujeres fueran especialmente aptas para estudiar a otras muj e res. Algunos de los efectos de esta posición fueron el replanteamiento de nuevos puntos de vista críticos , nuevas áreas de in- vestigación teórica y , finalmente, la redefinición o, mejor , sustitución d e s u anterior proyecto d e " e studio d e la mujer" por el novedoso "es- tudio d e g é n e ro" . La construcción de soportes teóri c os qu e contribuyen a la configuración t e óric a d e la dif e rencia racial ( é tnica) y social a trav é s del gén e ro, terminará caracterizando

22

L o D e m oc ratiza c i ó n

de los Elites

este momento como uno de los principios que marca la ruptura entre las aproximaciones naturalistas a la realidad de la mujer y las aproximaciones sociales a la misma.

De este modo, la antropología de la mujer se constituye a la vez en la causa de una an - tropología feminista, que adopta como tradi- ción los estudios sobre la mujer para adentrarse "en el estudio del género, de la re- lación entre la mujer y el varón, y del papel del género en la estructuración de las socieda- des humanas de su historia, ideología, siste- ma económico y organización política" 14 .

Es en estas búsquedas donde surge y se expande e l concepto de género como una ca- tego r ía que, en principio , denomina la cons- trucción simbólica de las diferencias biológi- co-sexuales. El surgimiento del género como nuevo paradigma explicativo pudo haber sig- nificado un gran adelanto epistemológico. El carácter tantas veces reducc i onistamente po- l ít i co desde e l cua l se lo e m p l eó impidió que lograra tomar distancia de las especulaciones simplemente feministas. Más aún, reiteró di- recta o indirectamente la explicación de la subordinación de la mujer , estableciendo una correspondencia excesivamente mecánica entre la subordinación femenina y su determi- nación biológica . Estos estudios sobre la mu- jer, entonces, se caracterizan por marcar el retorno al origen temát i co fundacional de la academia feminista. Con la única salvedad de haber integrado a su discurso algo que ya ha- bía sugerido la memorable frase de de

Beauvoir: "no se nace mujer, se llega a serio". Es decir, la intervención del imaginario social en la constitución de la marginación-domina- ción-subordinación femeninas.

Con el surgimiento de la mencionada an- tropología feminista, el género logró estable- cer alguna distancia entre los estudios sobre la mujer y los discursos reivindicativos de la femeneidad y así constituirse como categoría a partir de la cual las aproximaciones a la si- tuación de la mujer incluirán, aunque artificialmente, aspectos de carácter histórico, social y cultural . Lo que a partir de este mo- mento nos interesa poner de relieve, sin em- bargo, ya no es tanto la correspondencia que este nuevo recurso descriptivo-explicativo- interpretativo pudiera guardar con la tradición reivindicativa de los feminismos, sino más bien las perspectivas desde las que continúa (des )construyéndose.

Para una teoria de género

Las actuales reflexiones sobre género, cuando menos las elaboradas en la bibliogra- fía desde los años 80 hasta 1995, no han lo- grado configurar una teoría en el más estricto sentido del término, sino tan sólo múltiples planteamientos al respecto . Partimos de la asunción que una teoría supone la organiza- ción de un lenguaje descriptivo u operacional en el cual formula las significaciones conteni- das en el o los sujetos de estudio, y otro metodológico, para definir y verificar los con- ceptos descriptivos y la cohesión interna de los mismos.

L a Democrat i zació n

de l as E li tes

A pa rtir de es t o plan tea mo s, tam b i é n de

qu e l a es tru c tur a d e s u p re -

t e ndido c ar ác t e r a nalíti c o e st á si e ndo dirigid o

a part i r de d o s enfoqu e s cr íticos , qu e e n v e z

de apuntar a la organización de una teoría, e n

e l s e ntido ant e s mencio n ado, tienden m á s bi e n

a cancelar d e antemano cualquier oportuni -

dad e pistemo l ógica o, lo que e s peor, a d e sa- rrollar difer e nt e s y acaso i r reconciliables c o - rrient e s de e s t udio s obre la identidad , l a f e mene i dad . la masculinidad , la incorpo r ac i ón

del niño a la v ida social di v id i da en rol es se x ua-

les , e t c

prácti c o, est a s orientaciones tienen qu e ve r con el empl e o nominal o figurativo-políti c o de género, y género en tan t o c onstrucción s im-

bólica de l os sexos . Género como el resultado de un pa r ti c u l ar imaginario social .

En este s e ntido , cab e advertir que ambas posiciones s e encuentran sostenidas, prim e ro por la cre e ncia de qu e género, e l sexo biológicam e nt e determinado, es un atributo intrínseco a los sujetos y , s e gundo, por la id e a de que gén e ro es un ordenador colecti v o e histórico de lo social .

Como ya habíamos m e ncionado al princi- pio, el prim e r empleo d e género tiene su ori - gen en la importación del t é rm i no de la ps ic o- logía médica d e John Mon e y al feminismo in- glés, en lo s años post e riores a la Segunda Guerra Mundial , y, por otr a parte, en la apa r i - ción del mismo entre la s "te óricas " del idioma español , resultado de su l ec tura política de las feministas inglesas y nort e am e ricanas. Aunqu e

al principio la introducción d e esta palabra t e -

nía un propósito meram e nt e ordenador d e los

mod o s u sc in to.

et c

e tc . Tanto a nivel teó r ico como

2 3

co n oc i m i entos a l os q u e se había derivado des pu é s d e h aber ago t a d o las posi b i li dades ex plicati vas d e l a ca te goría patria r c ado , pos- terior me nt e el d e s eo de organizar la noc i ón, c om o al go má s qu e u na simp l e c ateg orí a c l a- sifi c a t oria, ll e v ó a produ c i r ref l ex i o n es teó ri- c as e n to r no al val o r e xpl icat i vo- i n t erp r etativ o d e la p a l a bra .

D es pu és de h abe r ag o tado l a s p osibi lida - des exp li c ati v as de l a c a te go ria pat r i a rcado, el d e s e o d e organizar la noc ión como algo más que una s i mpl e ca t e goria c la sif i c a t or ia qu e a demás

se distingui e r a de l se x o bi o lág ica m e nt e con st i - tuido , de riv ó e n e l e m ple o de género, prime - ro, como u n novedoso, eficaz y c on v i nce n te s us t ituto d e l c onc ep to univ e r sal d e m u jer y , se gundo, par a dój i c am ent e , co mo un a e st r at e- gia p ara c ontinuar (re)p r odu cie ndo i n v e stig a - ciones r e fe ri das a l pr o b l em a de l a su bor di na-

c ión de

la frecu e nte publ i ca ci ón d e tr ab a jos d enom i - nados de g é n er o cuand o e n re al i d a d so n estu- dios qu e d esc riben un d e t e r mina d o es t a do de la muj e r y no , como la s i mplicac i one s de la no c ión su gieren , lectur as d e l a co n d ici ón fe- m e nina considerando det e rminac i o nes si m b ó- Iico - imaginarias . Demás está de c i r, en e st e sen - tido , q ue mucha s inv e stiga ci o ne s que se p r o- yectan como gen é ricas a r rastran el de f ec t o de emplear e s ta noción úni c am e nte como una versión ampliada del horizont e d e visibilid a d de sexo - mujer. No como u na v e rdad e r a c a te- goría ana l ítica d e carácter social , c ultura l , hi s-

tó r ic a y / o di sc ur s iva .

Cree mos, no obstante , qu e s i bi en se ex- perim e ntó el d e splazamient o d e un o d e l os

la muj e r. Pr ue ba d e e llo fu e - y e s aún -

24

pr e supuestos teór ic os fu n d amenta l es del fe - minismo - el de patríarcado - es t e i n tento no d ej ó d e constituirse como una simp l e sustituc i ón nominal y no como l o qu e d e bí a habe r s i do:

cuando m e nos l a r ec on f igur a ción del o lo s sujetos de e s t u d io y la o r ganización d e u n a coherente i nt e r r elación de cat e gorías de lec - tura, que fu er an el sopor t e de l nuevo modelo e xplicat i vo de género. En el fondo, por lo tan - to , no es qu e este rechazo h a ya significado una reforrnulación teórica , sin o más bien una tentativa que se encargó de fijar como tradi - ción especulativa y empírica aque l la contra la que se estaba yendo : la real i d ad de la mujer en el contexto de sociedade s pat ri arcales , subordinadoras de la femeneidad .

Nos encontramos, entonc e s, frente a un consumo teórico sumamente permisivo, cuya epistemología se encuentra constituida por su correspondencia con la conocidísima referen- c ia gramatical de " género" f e m e nino y " géne- ro " masculino . La introducción de género en e l te r reno d e las c ie ncias soc ia l es, por lo tan - to , no s i gn i ficó e n el fondo má s que una i nte-

L a D e m oc ratiz ac i ó n d e la s Elites

lig e nt e traducción de la dicotomía de sexo fe- menino versus sexo mascul i no a la di c otomía social de "g é nero" femenino ve rsus " g é n e ro" masculino . F u e así como gén e ro se an c ló e n l a nec e sidad de estudiar el mundo cr e ado por e l hombre y tratar de descubrir por qu é las muj e res s i endo parte de él eran marginadas a l a h o r a de ocupar cargos de poder y dirección. Asimismo se buscó precisar la trascendencia de los r oles sexuales, la construcción soc i al de los se x os , en diferentes áreas temporales y e spac i al e s y finalmente el valor operativo de gé n er o para la r enovación de la sociedad. En otr a s palabras los estudios de género como los f undamentos de un futuro proyecto de li- b e ración .

La v e rsión r e lacional de género supuso, por otra parte, la sustitución premeditada del con-

cepto mujer , e n tanto categoría de análisis, para

el estudio del hombre 15 . Este

inclu ir tambi é n

" prim er" empl e o de género se fundamentó, pue s , e n l a ne cesidad de estudiar el mundo c rea do por e l ho m bre y tratar de descubrir por qué las mujeres siendo parte de él son margí -

1 5 - La preg u nta po r l o especif i co fe m enino , es d eci r , l a bú sque d a de una de f inición d e l a categ orí a " mujer ", es uno d e lo s puntos en tomo

J. S e gún m I opIn ió n , la pr e gunta por lo

J es t a p r eg un ta l e co ndujo a cometer error e s similares a los de

l a c ritica c on ven ci o n a l , c u yo fa l o lo goce n t ri s mo h ab í a desen masc a r a do , y qui zá sea ta mbi é n por la forma en qu e s e planteó la pregunta

J. Q u is i e r a señ a lar en qu é medid a la introducción de

l a ca t egor í a a n a l í t ica -ge nd e r - / g é n ero , l a cual d esig n a a l gé n er o c o n s truido s o c iohls t óric a m e nt e, como construcio soc ial , puede ofr e cer

una salida a e st as difi c ultad es. (

produ cc ión

qu e ambos polos se c ondicionan mu t u a m e nt e . (

f e minista centr a s u int erés e n l as e s tra t eg i as s oc ia l es, e ntr e ellas la s t e xtuales , qu e producen esta estructura gen é rica blnaria . Como la c rític a s urgi ó d e l movimi e nto f e mini sta de l 6 8 , s us m e tas son d e indole p o lítica ; está orientada a criticar y cambiar las condiciones so cial e s , qu e ri e ndo hac e r vi s ibl e l a op r es i ó n d e l a mu je r a p artir de l a suposic i ón de que e s a causa de su sexo que está oprimida .

J la crítica feminista tiene que operar con

l a c a te g orí a " g é n e ro " p a r a no redu c ir se a l a b s ur d o : s in o exis t e n " mujeres '

es t r u c tur as d o min a nt es (

qu e l a c rit ica fe m i ni s t a se e n c u e nt ra h oy, al pa r e c er, e n un call ejó n s in sa lida . (

fe m e n i n o es l a co ndi ció n pr evia a cua l q u ier plan t ea mi e nt o f e mi nis t a .

a l c u a l se pro du je ron ta mbi é n en l a crí t ica femin ista l a ti n o am e ri ca n a much o s de b ates.

J. A t ravés d e l a substitu c i ó n d e la cat e gori a " muj e r " por la de - género ', lo fem e nino .y por ende la

lit e raria d e muj e r es - n o s i g u e s i e ndo v i s to independi e nt e ment e, s ino en su r e lación con lo masculino , e s decir , se supone

J . Al utilizar la c ategoría - g e nde r' d e finida como constructo sociohlstórico la crítica

A boli r e st a op r es ión , e nton ces, si g ni f i caría qu ere r s u spen d er l a di co tomía de lo s ' g é n e ros '.

que son oprimidas

o excluídas

( . J no puede

criticar las por el otro

J. El dU ema está e n qu e por un l a do l a d i v isión de los géneros es criticada y desconstruída , pero

lad o hay qu e mant e n e r l a s c at e gorí as " hombr e' y "m uj er" y a qu e sigu e n si e ndo una r e alidad socter ; At¡ja Bloss : -La escritora como he r o ín a: Glorific a ción d e lo femenino e n l a critica f e mIn i sta sobre l a li te r at u ra de mujeres latinoamericanas . (Una critica d e la " glnocrítica"J .

C ol o quio CELE BRACION y LOCTURAS . LA C RITI C A LITERARIA EN L A TINOAMERI C A . Be rlín : del 20 al 23 de noviembr e de 19 9 1 . (Fotocopia d e l a po nen c ia ).

La D e m oc rati zac i ó n

d e l as E l ites

nadas a la hora de ocupar cargos de pod e r y dirección . D e ahí que g é nero también haya pasado a significar, más tarde, la relación y el estudio de los sexos e n sociedad .

Esta comprensión d e género, habiendo constituido ya un prim e r intento teórico, de- bió haber rechazado las e xplicaciones biológi- cas d e la relación verti ca l e ntre los hombr e s y las mujeres y profundizado más en el caráct e r sociocultural de estas condiciones. Pero la ilu- sión de haber sustituido e l concepto mujer por el de género , como principio relacíonal. t e n- dió a construir este último só l o como una es- trategia de replanteamiento verba l y no en calidad de un "nuevo" horizonte de v i sib il idad explicativo, que diera cu e nta de la subordina- ción de l a mujer desde un punto de vista so- cia l y cultura l y no político-ideológico .

Paradójicamente , la formulación de que l a mujer y el hombr e tenían sentido sólo el uno en rela c ión a l comportami e nto social del otro, estaba sugiriendo olvidar la realidad de los hombres y l as muj e r e s co mo historias , com- portamientos o r e latos aislables entre sí , p a r a dar lugar a una c ompr e n s ión simbó l ica de los g é neros sexuales: las f o rmas en que ambas sexualidades se iban c onstruyendo a partir de la imaginación d e valor e s sociales y cultura- les, distintivos y recípro co s , al mismo tiempo. Se buscaba , por lo tanto , precisar la trasc e n - dencia de los roles sexu a l e s atribuidos a cada s e xualidad . El género c omo la construc c i ón ,

25

determinación o convención social acerca d e los s e xos , tomando en cuenta las diferentes

áreas t e mporal e s y espacial e s y, finalmente, e l valor op e rativo de e sta consideración de género para la renovación de las soc í eda-

des

¿Hasta qué punto fu e posible esto si géne- ro aún no lograba designar sino la relación de los sexos por encima d e los procesos y cam - bios históricos, sociales y culturales? Para ello, era necesario aún el desplazamiento de la aco- gida nominal y figurativo-política de género, para seguidamente organizar el término en forma de mode l o de análisis social, integrador de o t ros fac t ores que no estuvieran supedita - dos a la determinación sexual de los sujetos femeninos, sino más bien a condicíones y cir- cunstancias, insistimos , propiamente históri- cas.

Aquí nos referimos a la consideración de clase y e tnia , básicamente, como rasgos dis- tintivos y matizadores de la subordinación y desigualdad d e las mujeres entre ellas mismas y de és ta s en r e lación a los varones de una particul a r sociedad y / o c ultura . Aquel probl e - ma , sin e mbargo, tendió a complejizarse aún más cuando género llegó a incluir en el terre- no de discusión el tema de la identidad feme- nina, con el propósito de d e scubrir cuáles eran , precisamente, las circunstancias que la susci - taban y que determinaban un específico tipo d e post e rgación femenina.

16

1 6 " L a co nstru cc i ó n soc i a l d e g é n e r o se fundam e nta , pu e s , e n l a sex u a lidad y , m ás e n con c r e to , e n la s n oc i o n e s s obr e l a procr e ación y l a r e pr o du c ción hum a na. L a sex u a lid a d , t a l como s e vi e n e in s i s ti e nd o d e sd e h a ce unos años, e s t a mbi é n un a c onstru c ción soc i al, y a qu e

as p ec to s t a l es co m o e l c oito o c t co rt e jo , por e j e mp l o , s e o r ga ni za n e n c ont e xto s so c i a / e s e spec i fi c as y s e con ce ptu a li za n simbóli c am e nt e" .

26

Estas circunstancias, organizadas en tres ejes básicos, el de clase, raza y sexo, sugerían el dilema de tener que establecer alguna co- rrespondencia entre clase, en tanto determi- nación identitaria, resultado de un sofisticado proceso económico e histórico, y raza y sexo, más bien como determinaciones naturales, li- bres de cualquier connotación histórica o eco- nómica.

para

explicar e interpretar la constitución de las iden- tidades femeninas, llegaron a constituir tan sólo una relación yuxtapuesta entre ellas: una suerte de pantallas dispersas, a través de las cuales se proyectaba una imagen fracturada (equívo- ca, claro) de las identidades y situaciones fe- meninas. Y no, como debiera haber sido, ex- plicaciones diferenciadas de dichas identida- des, a partir de la diferenciación y definición de las mencionadas categorías socioculturales y categorías ahistóricas. Todo lo cual traería consigo también la necesidad de distinguir los atributos identitarios imaginarios, de los atri- butos identitarios irreductibles o fundantes del sujeto, como son la edad, el sexo o el idioma de origen. El modelo de género, así perfilado,

por lo tanto, se encontró también epistemológicamente fracturado entre una di- mensión simbólica, la categoría de clase, y otra inmediatamente opuesta a ésta y, por lo mis- mo, ahistóríca. irreductible, asimbólica, inamo- vible: la dimensión configurada por raza y sexo .

Género ya no llegó a poseer, dadas estas implicaciones, utilidad para explicar la relación social de las sexualidades y las identidades femeninas, sino que se constituyó tan sólo en

Así , pues, las categorías mencionadas,

La Democratización

de las Elites

una suerte de "filtro crítico" para distinguir, cada vez con mayor (im)precisión, entre las descripciones consciente o inconscientemen- te feministas (políticas) de la realidad de la mujer y las explicaciones sociales y culturales de la misma. Para ser aún más precisos, el estudio de la intervención de factores étnicos (no raciales) , sociales (de clase) y discursivos en la postergación, la dominación o marginación de la mujer.

Según la perspectiva que acabamos de tra- zar y discutir, género nos lleva, así , necesaria- mente a explicitar un sistema aún más com- plejo de posibilidades explicativas, razón por la cual ya no nos es posible reflexionarlo sino como un potencial efecto teórico. Género como una estructura que ha intentado definirse

a partir del fuego cruzado de categorías "obje-

tivas" (raza y sexo) y determinaciones subjeti- vas que exceden los significados básicos atri- buidos a género, en lo que hasta el momento hemos estado exponiendo bajo la denomina- ción de los empleos nominales, figurativos y /

o políticos de género. Ya dentro del marco de

ciertas consideraciones que se van alejando cada vez más del feminismo, dichas represen- taciones tienen que ver con el intento de arti- culación de las nociones de etnia y clase para el redimensionamiento de género.

Estos primeros empleos "operatívos" o metodológicos de género, al integrar en el te- rreno de debate la consideración de la identi- dad femenina tomando en cuenta particulari- dades de clase, raza-etnia y sexo, iniciaron la ruta definitiva de los estudios sobre la mujer a los estudios propiamente genéricos y, con ello,

L a D e m oc r a ti zac i ó n

d e l as E li tes

27

tam bi é n e l tr a n scur s o d e g é n er o sól o como

o d e mu je r a gé -

y

soc io c ultur a l . E s d ec ir, l a c o n s id e ración, p or

un a p a rt e , d e l a muj e r y su dom i nac i ón rec u-

rr iend o a fa c tor e s social es, cultu r ale s e histó - ri c os y, por o tra, g é n e ro c omo un instrum e nto anal í ti c o , ef ec to de la int e rrelación ent r e p ro- c e sos imagin ar ios (etnia y géner o ) y r e alida- d e s ob je tiva s ( r a za y s exo) .

Se tendi ó a r ech aza r , e ntonc es , l as ex pl i-

r e l e v a nt e sin ó nimo d e s e xo n e r o c om o c o n s tru cc ión

simból ica

cacion e s bi o logist a s d e la r e la c ión entr e lo s hombr e s y l a s mujeres y a profundizar e n e l

ca ráct e r histó r ico de la condición femenina. Este

virtu a l d e splazamiento y r e dimensionami e nto de g é n e r o, sin e mbargo, no logró ofrecer explica - c iones unitarias, sino más bien lect u ras frag- m e ntarias d e la realidad de la mujer, en el sen- tido d e que género , en tanto construcción so - cial o c ultural de las dif e rencias sexuales , no log r ab a gen e rar ni articular las exp l icacion e s étnicas de l a condición de la mujer y las de clase social t a mbién como efectos díscursivo - ima g ina r ios .

Así , por otra parte, también se llegó a con-

so l idar género como una metáfora topográfica,

a partir de l a c ual el hombre fue mecánica-

men te re lacionado con el espacio público y el

poder y l a mujer con el e spacio privado y do-

no se ll e gó a determinar es

qu e gé ne r o no p o se ía, a ni ve l teórico , las mis -

mas posibilid a d es exp li ca ti v as respecto a la

m és ti c o . Lo q u e

muj e r l o caliz a d a e n e l es pacio público

resp e cto al h o mbr e e n e l mismo espacio. Mien-

tras éste último e staba s i e ndo determinado y "nec e sariam e nt e" e xpli ca do de a c u e rdo a

que

at r i b utos s imb ó lico - históricos , los de clase, et n ia o i de ología, aqu é lla sólo e ra estudiada d es d e s u s atribucion e s y funcionalidades bio - l ó gi co-sex ual e s, aún si e stas eran repensadas c omo construcciones imaginarias .

Dada la imposibilidad de operativizar, pa- ralelam e nte a género, otras cat e gorías que no f uer an sólo la de sexo real o sexo i maginado, u n a d e la s formas en que se resolvió el dilema f u e vo l v i e ndo a formular el proyecto de géne- r o c omo categoria analítica, tomando en cuenta qu e es to ya no era posible sino al nivel de la construcción simbólica de los sexos . Se da , así , la ruptura entre la inicial emergencia de género como proyecto que intenta denominar la construcción simbólico-imaginaria de los sujetos tomando en cuenta las determinacio - nes de sexo, etnia y clase y la concepción que plantea género también como categoría analí- ti c a, pero sólo al nivel de la construcción ima- ginaria de las diferencias sexuales.

Aquí se pone de manifiesto el fracaso críti- co - teórico de género. Siendo el sujeto femeni- no el resultado cuando menos de una deter- minación sexual , étnica y de clase, sólo esta- ba siendo explicado a partir de una de sus causalidades : la de sexo . Como un sujeto re - ducido a una de sus determinaciones identitarias irreductibles. Un sujeto que no al- canzaba, como el masculino , a se r definido multiplicado e indefinido en su propia diversi - dad.

Vanos fueron, entonces, los intentos para constituir una teoría de género que mediana- mente ayudara a explicar la identidad

28

sociocultural de lo s sujetos f e meninos . El in- tento de relacionar conceptos , como hemos vist o , más que tender a fortificar la capacidad he r menéutica de género, tendió más bien a de b i l itar su capacidad ana l ítica y cayó en un error inverso: (des)construir género sólo por l a descripción del comportamiento de las mujeres re l acionado a un imaginario sexualdeterminado.

Lo s momentos descritos hasta ahora no sólo se han caracterizado por constituir los esla b ones de una cadena más o menos unívo- ca y continua ; sino sobre todo por haber con- figura d o un particular proceso discursivo o ideol ó gico que se ha i do desarrollan d o b ajo l a for m a de desplazamien t os y artic u lación de hori zo n t es de visibilidad 17 . Se ha intentado poner d e re li eve e l momento en que las consi - deracio n es en torno a la dominación sexual de l a muje r se tornan ' en aproximaciones teó- r icas y e m píricas a la real i dad de género . Es decir, la c o nside r ación d e la s i t u ación femeni- na ya no como e l efecto de su determinación

1 7 Con est e c on ce pto d e nomi n amos

e l l oc u s de enunci a ción

La D e m oc r a t i z ac i ó n

de l as E l it e s

b

i ológica, sino más bi e n como la cons ec uen-

ci

a de un esp e cifico imaginario social 18 , c ul-

tural y / o histórico.

La construcci ó n simbó l ica

de géner o

El cuestionamiento "actual" de l as muje- res negras a l a posición homogeneizadora de las fem i nistas blancas 19 , nos puede servir como nuevo punto de partida para referimos

a la necesidad en que posteriormente deriva-

ron las teóricas de género al intentar consti - tuir esta noción como una compleja estructu- ra conceptual , un modelo descriptivo-explica - tivo - interpretativo integrador de presupuestos históricos, sociales, cu l tura l es y d i sc u rsivo - ideológicos en el es t udio de l a m ujer en e l espacio públ i co y e n el espac i o privado .

Tomando e n c uenta sólo la producción

bi b liográfica de la última década, este proyec-

to dio lugar a una l a rga serie de investigacio - nes dirigidas a estab l ecer , por una parte, la diferen c ia entre sexo y géner o 20 y, por otra, la recíproca autoimplicación de género e iden t i -

d i s c ursivo

desde el q u e se d e sc ri b e,

e xp l ica e int e rp r eta

e sa in s t a ncia

imagi n a r ia c o n oc i da como " r eal i dad ", pe r o también e l efecto qu e pu e de t e ne r dicha d i m e n sió n cua n do se e nc u entra co n ce ntrada , sin t etizada , e n u n e sp e c if ico t é rmino.

1 8 " Lo qu e h e d e nominado ,

d e sd e 1 96 4 , e l imaginario

social (

) , n o ti e n e nada que v e r co n lo qu e s e pres e nta

como " im a gin a r io "

e n

a lg u nas corri e nt e s psicoa n a l íti c as :

lo ' e specular ,

que obviament e n o es más que Imag e n r e f l e jada , o sea , ref l ejo , o sea , tamb i é n ,

un

s ubprodu c to d e l a ontología platóni ca ( . ) . El imaginario

e l " e spejo " mism o y su po s ibilídad , y e l otro como espejo , son o bra s del imagina r io , qu e es c r e a c ión ex nihi l o . Qui e n e s hab l an de " imag i nario ", e nt e ndi e nd o po r e llo l o " es p e culer " , e l r e fl e jo o l o " f ic ti c io ", no h acen m á s qu e rep e tir . muy a m e nudo sin sa b e rlo , la a firmación qu e l es e n ca denó para si e m p re a algún subsuelo de l a famosa cavema : es n e c e s a rio qu e (e ste mund o) sea ima ge n de a l go.

(social - histórica y p s íquic a) de

D ímagin a ri o d e l qu e h a b l o ya no e s im a gen de . t:s cr ea ción in ces ant e y esencialment e ind e t e rminada

f i g u ras / form as / im á g e n e s , y sólo a p a rtir d e é stas pued e tr a tars e d e a lg o. Lo que llamam os " r ea lidad " y " racion a l id a d " son obr a s d e e sta c r e ación " . Co m e lius C a stori a dis: " La i n s titución imaginaria de l a soc i e dad ". El imaginario social . Montevideo - Buenos Air e s : N orden

C omunidad-Altamira . 1 99 3 . p . 2 9 .

no ex ist e a pa rtir de la imagen e n e l e spejo o en l a mirada de l otro . M ás bi e n ,

1 9 V e rena Stol c k e : "Se x o e s a g é n e ro l o qu e raza e s a e tnickied " . M á rgen e s Encuentro

y D e bat e: año V . No . 9 . octubre

1992 , pp . 6 5-66.

2 0 En versión d e V e r e n a s to t ck e.

un i v e rsallsta y e s e ncla l lsta d e q u e " l a

bio l ogía e s e l d es ti n o ", e nfatiza n do má s b i e n e l significado soci a l , cultural y psicológico impuesto sobre l a Ide nt ida d biológica s e x u a l .

En consecu e n c ia, es n ece s a rio disting ui r entr e " gén e ro " como un a c r eac ión simbó l ica , " s e xo " q u e se re f i e re a l h ec h o bio l óg i co d e ser va r ó n o hembra , y " s e x u a li dad" q u e t i ene que v e r con las prefer e n c ias y la conducta s e xual " . Verena S t o l c k e: op . cit., p . 69 . P a r a más

" El co n ce pto d e " g é n e r o" nació p a ra cu e stionar el enun c i a do

L a D e m oc r a t i z a c i ó n

d e l as Elit e s

dad 21 ( e tni a y c lase). T e ntativas cor r e spo ndi e n - tes, r e sp e ctivamente, a la determina c ión natura l de las identidades denominadas f a l a zm e nt e ge- nérico-s e xual e s y a la c onstrucción s imb ó li c a (social y cultural) de las misma s . S in e mb ar - go, e sta bifurcación del proyecto g ene ral d e género, trajo otra vez e l defecto d e p e ns ar di - cha s formulaciones d e sd e el est a bl eci m ie nto de sexo como la posibilidad de g e n e rar e xpl i - cacion e s y es tablecer r e lacione s c rít i co-t e óri- cas con las categoría s d e etnia y c las e .

G é nero pasó a ser d e finido, d e est a man e- ra , como "el c onjunto d e atributo s s imbóli c os , social e s, ec o nómicos , jurídicos , políticos y c ul- turales asiqnados a las p e rsonas de acu e rdo a su s e xo, , 22 . Conviene e xplicitar, asimismo, que e ste tipo de plant e am ie ntos no estuvo exento de c ierto disimulado intento d e autor e nova c ión del f e m i nismo . El afán d e r e - ducir " todo " 1;10 específi ca ment e a la c onst r uc- ción d e una nu e va vent a na teóric a , s i no a l es tu- dio implícito de la subordinación simbóli ca, s o - cial , e conómica, juridica, política y c ultural d e la muj e r d e sd e l a ahistóri c a p e r s p ec ti v a de s e x o , constituyó y c onstituy e toda ví a e l obstá c ulo fun - dam e nta l e n l a organización de gén e ro c om o un a e stru c tura c on ce ptual a ni ve l d e los pro c e s o s his-

29

t ó ríco s. soc i a l e s , c ultural e s y dis c ursivos. Salvo r aras e x ce p c ion e s, e l int e nto d e ex plicar la si- tu ac i ó n d e l a muj e r no c omo suj e to femeni- no, s in o s im p l e ment e co mo es o , como rnu - j e r 23 , fue torn án dose ca da v e z más disperso.

El l o, p or q u e ya no s e e staba ll e gando a con- figur ar gé n e r o co mo lo qu e s e había estado de - seando q u e fu e ra al p r incipio: un modelo con- c eptu a l e xpli ca tivo-interpr e tativo de la forma sexo- c las e - e tnía-díscursoty otro s ) ; sino más bien y , otra v e z , como una ordinaria categoria sinonímica d e mujer , tendi e nte sólo a explicar la situaci ó n d e la mujer por las desventajas atri - buidas d e a c u e rdo a su se xo; y no, más ' bien, a la muj e r en tanto suj e to femenino efecto de interp e lacion es e xternas a su e s e ncialidad .

Argum e nto s como la t e nd e ncia disimula- da d e l a s oci e dad a naturalizar las desigualda- des d e c l ase y e tnia sobr e e l f undam e nto d e lo e ternam e nt e s e xual fu e ron can c elando las posibilidad es t e óricas de género hasta derivar e n la su s titu c ión de gén e ro en tanto modelo descriptivo j ex plica U vo j int e rpretativo por g é ne - ro ya só l o e n t a nto categoría analítica .

¿ Qu é s ignifi c ó esto e n el cont e xto general de la s r e fl ex ion e s sobr e g é n e ro ?

2 I f , J int e r é s p o r l a i de ntidad f e m e nina , p o r c i e rt o, s ur g i ó y a d e s d e l os a ñ os 7 0 d e l d e b a t e e n t r e l a s p e rsp ec ti vas c o n c e ntr a d a s úni ca m e nt e e n l a s ubordin ac i ó n d e l a muj e r y l as t eó ri c a s qu e sos t e ni a n l a s upr e m a c í a d e l a s ubj e t ivid a d y de l a e xp e ri e n c i a f e m e nin a s e n l a

c o n s ti t u c ión de l s uj e t o f e m e n i n o. ros t e ri o rm e n t e.

f e mini s m o a n g l osa j ó n , " p a r a r e f e rirs e a l a co n s t r u cc i ón s o cia l d e l o f e m e nin o y l o m asc uli n o , pri v il eg i a n do

s o br e l o b io l óg i co e n l a e x p li cac i ó n d e l as d i fe r e nc i as e n t r e h o m b r es y muj e r es " ( Lu z G a b r i e l a A r a n go , M a g d a l e n a L eó n y Mart a Vi v e ros:

" In t r o d u cc i ó n . E s tu d i os d e ge n e r o e id e n t i dad : d es p l aza m ie n t os t eó ri c os " . Lu z Ga bri e l a A r a n go e t a l ( co m p il ado r as ) : G e n e r o e id e ntid a d E n s a y os sobr e l o f e m e n i n o y l o m a sc ulin o . C o l o m bia : U ni a n d es, F ac ult a d d e C i e n c i as H um a nas y T e r ce r M u n d o , 1 995, p . 22 ), influ y ó d e dos m a n e r as e n l a c o n s i de r ac i ó n d e l a i de n t i d a d f e m e n i n a: p ri me r o , d if e r e n c i a nd o l a i d e n tid a d d e g e n e r o , co n s tru c c í ó n soc i o c ul - tu r e t . d e l a id e n tid ad s ex u a l , ente ndid a co m o es tr u c tur ac i ó n ps i q ui ca a part ir de un a d e t e rm in ac i ó n a n ató m ica es p ec í f i c a ; y se g un d o, in t eg r a n do e l es t u d i o d e l a i de n ti d a d m as c ulin a e n s u int e r r e l ac i ó n c o n l a i d e n t id a d f e m e nin a .

l a in t r o d u cc i ó n

d e l a n o c i ó n

d e g e n e r o e n m e dio

d e e s t a di s c u s i ó n

por pa rt e d e l

l o s o c i a l y l o s imb ó li co

22 M a r ce l a L ag a rd e : G e n e r o y d esa rroJl o d e sd e l a t e o r i a f e m in is t a . L a P az: C JDEM , 1 99 5 , p . 1 0 .

2 . 3 " S uj e to f e m e nin o " a lud e a l a es t ru c tur ac ión d e l as id e ntid a d e s a p a r t ir d e fa c t o r e s s o c i a l e s , c ultural e s y di sc u rs iv os fund a m e n ta lm e nt e.

r

" Muj e r ", e n ca mbi o , sól o a s u d e t e rmin a c i ó n

d e l a mi s m a d e s d e e l p unto d e v i s t a s e x u a l.

30

L a D e m oc rati z a c i ó n

d e l as Elit e s

Prime r o la falacia de d e signar estudios de g é ne ro a cua l q u ier ante r ior inv e stiga c ió n o es - t u di o c uyo ún i co y mí nimo ref e re n te f u er a e l d e muj e r 2 4 y seg u n d o - a d emás d e l a r es igna- ció n incon c i e nt e a pens a r género sólo como e a - t eg or ia analíti ca - la g e n e ración de un conjunto d e c ompr ensi on es qu e , s i bi e n te ndieron a s e r c a d a vez m á s ban a l es. por otr o lado, tendie- r o n a r e fl ex i o n ar g é nero , la m ay or parte de las v e ces , c om o un a c onstruc c ión s imbólica: las s e x ual i d a d e s como el e fecto d e una pa r ticular c omposición s o c io c ultural o imaginario.

Para no r ec ord a r más qu e un ejemplo del primer e fecto no des e ado , e n la transición de g é nero como mod e lo a g é n e r o c omo catego- ría analíti c a , ba s ta record a r l a a firmación de Enriqu e Gomariz d e que " podría a ceptarse que son reflexion e s sobre género todas aquellas que se han h ec ho e n la historia d e l pensamien- to humano acerca d e {as con sec uencias y sig- nific a dos qu e tien e perten e c e r a cada uno d e lo s s e xos , por c u a nto e sa s co nsecu e ncias , mu c has v eces e nt e ndidas c om o " natural es",

n o so n s in o formul ac ion es d e gé n e ro. (

) .

M e diant e es t e an c l aje t e mát ico, puede habl a r -

s e a sí de f orma amp l ia d e "es tudios d e géne - r o " p ara refe rir e l se gm e nto de l a pr oducción cog niti v a qu e s e h a ocupad o d e e ste ámbito d e l a e xp e ri e ncia humana , ,25 .

Esta posi c ión no trajo sólo e l serio d e fecto

d

e e xplicar o int e rpretar como id é nticos y / o equi-

v

al e ntes los distintos conceptos o paradigmas

c

ritico - teóric o s d e los feminismos, la antropolo -

g

ía y las ci e n c i a s sociales , a partir de los cuales

se abordó e l problema de la mujer, como su- jeto marginado , dominado y/o subalterno. Esta

visión homogen e izadora de los distintos dis-

c ursos sobr e la mujer estableció también la

di f icultad d e historiar (registrar , diferenciar y

je

rarquizar) e l d es plazamiento , la emergencia

y

articulación d e conceptos, categorías y mo-

delos, considerados parte fundamental del transcurso crítico que hoy ha suscitado el gé-

nero como "nu e vo" instrumento analítico .

Aqu í . deseamos poner de relieve el hecho

de que género , ya significando el estudio de la mujer integrando determinaciones históricas

y d í scursivas. haya tenido que servir tan sólo

para nombrar y realizar lecturas político-ideo- lógicas de la subordinación s ex ual de la mu - j e r. Aproximacion e s que durante más de tres

siglos s e habí a n e stado resolviendo ú n icamen- t e c o mo po s i c ion es fe ministas y no, absoluta-

m e nt e, como aproximaciones genéricas a la

r e al i dad , condiciones e identidad de l a mujer.

P en sar gé nero desde otro punto de vista ,

d e b er í a supon e r marcar un límite entre las

ex pl ic acion es involuntariamente fem in i s tas 26

24 A un, q u e : e l e mp l e o d e ' g é n e r o ' tr ata d e s u bray a r l a s e ri e dad acad é m i c a d e u,n a o br a po rqu e ' g é n e ro ' s u e n a m ás n e u t r a l y o bj e ti v o qu e muj e r es ( J oa n W . s c ou. op. c it ., pp . 27 , 28) , e ll o n o d e j a de co ndu c ir in ev t teb l e m e nt e a ca n c e l a r c u a lqui e r p os ibilid a d de co nfigur a r g e n e ro c om o a l go m a s q u e un a c a t ego rí a a n a lí t i ca .

2 5 Enr i q u e O o m á ri z : op. c i t

2 6 N

o e s p a r a d o O .·· JI C O s, m e m ba r go , d e s c u .brir qu e f e m!n,i s t as co nt e m po ~ á n eas co ~ o H e nri e t a L . Moo r e a finn e n qu e " L a c r iti ca f e mini s t a n o

p . 8 4 .

se basa e i! c l e st u d i o d e l a muj e r , S In O e n e l e n e u s t s d e l as r e t ec i o n e s

1 1 U~ a n as . O p. C I t . , p. 9 . E II ? s e d e b e , a u,! s impl e pr o . cf ? so d e a utor e n o v ac i ó n , r e formul ac i ó n c riti c o - t e ori ce qu e bu sca e nriqu ece r e l d e b iti teao . d e v a lu a do d e b e n a m os a ec i r . d t sc ur so t e mini s t e d e es t e nu e v o fin d e s i g l o .

d e g e n ero co mo p rincipi o

e stru ct ur a l d e t o da s l as soc i e dad

L a De m oc r at i zac i ó n

de l as Elit es

d e l a r ea li da d de la mu j er y l as l e ctu ras socio c ultur a l es d e la si tu a ci ó n d e lo s s uj e to s f e menin os. El valor d e a n a li z ar g é ner o c o mo una c on s tru cc i ó n s imb ó li c a, a sí , s e pondrí a d e man if i es to únicament e si una vez comprend i - do cóm o s e c onfiguran lo s roles alrededor de los se xos, l a categoría puede aún expli c ar " cómo se ar t i c ulan soc i almente los hombre s y las muj e res y cómo el r es ultado de e sta articu - lació n de fin e y redefine la acti v idad soc i al',27

Ahora bien , puesto que ya hemos deriva- do en e l segundo resultado inesperado acerca d e la construcción de género dentro de los reflexion e s que apenas s e han detenido en su cons i deración conceptual , ¿cuál es la consis- tencia de g é n e ro en tanto categoría analití - ca 28 : género aún como construcción sociocultural y / o simbólica? La pregunta ya no sugiere género como una gran oportunidad para sustituir el devaluadísimo concepto de sexo y mujer , sino la composición del mismo a partir de una aleación de las categorías de clase y etnia, básicamente, para el estudio de los sexos en una sociedad o cultura dete r mi - nadas. De s d e esta perspectiva, género, en un primer momento, devi e ne en construcci ó n sociocultural y/ o simbólica que "transforma la sexual i dad biológica en productos de la a c tivi- d a d (imaginaria ) humana, , 29

31

E sta s " a c tividades humana s" , sin e mbar-

g o, s e l i mitaban a designar la cl a sificación d e

la so cie dad " m e d i ante la organización del pa- r e nt esco, qu e al dividir v a rones y mujer e s y

c asabl e s d e no c asables ,, 30 t e ndía a conc e n -

trar el ca rácter analíti c o d e género, junto con las r estant e s variantes de clase y etnia , una

v ez más e n e l ámbi t o d e la identidad se x ual .

Demás es tá d e cir , al respecto , qu e la construc - ción simbólica de género no llegaba a contem- plar también l a construcción simbólica de las variantes de clase y etnia. Estas , en detrimen - to de gran parte de la categoría , permanecían abandonadas o como hipótesis conceptuales solam e nte a u xiliares .

En otra dimensión , la (des)construcción de la categoría suponía el desfase, quizá todavía implícito, entre una de sus determinaciones naturales, construidas de modo social y cultu- ral, y dos det e rminaciones históricas, carentes de un corr e lato biológico o natural . La estruc- tura conceptual de género, por lo tanto , se encont r aba dividida entre clase y etnia, ya en tanto constru c ciones imaginarias e n sí mismas,

y sexo e n tanto inmed i ato corre lato natural de

la constr uc ción simbólica, so c ial y cultural de

g é nero . Gén e ro s e convierte, así , solamente

en u n a r tif i c i al recurso para generar e x plica -

cione s e n torno a los roles del hombre y de la

27

ff e nri e tt a L . n oo r e. o p . c it ., p

3 0 .

28

NlS.1 in te r és e n e l gé n e r o co m o ca t e goría analitica h a surgid o s ó l o a finale s d e l s iglo XX . t : . s t á a u se nt e d e l im po rt a n te co njunto d e t eo ri as

soc i a l es f or mul adas des d e e l s i g l o X VIII ha s t a comi e nzo s d e l actu a l .

J, alguna s d e esas t e o r í a s c o n s tru ye ron s u l ó gi ca sobr e a nalo g í as

a la op os i c i ó n d e ho m br e y muj e r , otr as r ec ono c i e ron

un a 'c u es ti ó n

d e la muj e r " , y otr as, por últim o,

se pl a nt ea n

l a formaci ó n

de l a

id e n t i da d sex u al su bj e ti va, pe r o e n n i n g ú n ca so hiz o s u a p a r ic ión e l gé n e r o co m o f o rm a d e h a bl a r de lo s s i s t e m as d e r e l acio n es soc i a l es o sex u a l es". J oa n W . Scott : o p . ci t ., p . 42 .

2 9

O a yl e Rubí n c i teae/o

por T e r es it a d e Ba rbi e rí : o p . c it . , p. 57 . Mi s co r c h e t es .

 

32

L a De m oc r a tiza c i ón

de l as Elit es

m uj er , c ons i d e rados esta v e z ya no en tanto r es ul t ado d e cond i ciones biológicas , sino ela - bo r aciones simból i cas generizadas. Es decir, imaginación de situaciones sociales y cultura- l e s distribuidas d e acuerdo a una filiación s ex ual esp e cifica.

Si bien todo ello supuso, e n alguna medi- d a, la superación de la conc epc ión de géne r o como un mecánico cor r elato nominal de la identidad inamovible de sexo, queremos in - sistir en que a nivel operativo esto no trajo consigo la menor intención d e nombrar direc - tamente las nociones de clas e y etnia, razón por la cual éstas quedaban a medio camino en la vertiginosa, laberíntica q u izá, (des)constitución de género como categoría analítica, y de sexo como la categoría verda- d e ramente analítica . El valor d e analizar géne- r o como construcción simbóli c a, entonces, no s ó lo pasó con esto a designar más bien la cons - trucción sociocultural de las nociones de "hom - br e " y " mujer", sino el (re)establecimiento de g é nero únicam e nte como una cáscara metodológica en relación a l o s términos de cl a se y etnia ( am é n de otras posibles catego - r ías analíticas) .

Frente a género , ahora despojado de sus co nstituyentes históricos , l a s c onst r ucciones si mbólicas de lo f e menino y lo masculino, en- t o nc e s , se encu e ntr a n directam e nt e definidos por e l co njunto d e c ondiciones y v ivencias, rela - ci on a das a las experiencias d e pertenecer al "géne ro" f e m e nino o al " género" masculino .

a los

qu e a nteriorm en t e d e nom i n a mos lo fe m e ni - no y lo ma sc ul i no , se re f i ere n al c o njun to d e creencias, construcciones simb ó li cas, es t e r e o -

tipos , atribuciones fun c ional e s s ex ual es, cons - truidas por una sociedad o una c ultura , en tor - no a las dos diferencias sexuales bás i c a s: el se r biológicamente muj er y e l ser biológicament e hombre.

Por otra parte, sin embargo, pensar géne- ro sólo como una metáfora topográfica no descartaría la posibilidad de nombrar, por lo menos, el permanente diálogo entre los dos ámbitos mencionados. Pero ello no porque cada uno corresponda directamente a la mu - jer o al hombre. Al contra r io. Género denomi- nando ambos espacios en la medida en que éstos, primero que nada , denominan un con - junto de prácticas, comportamientos y discur- sos fundacionales que producen , constituyen o determinan identidades .

Así , no só l o estaríamos poniendo en crisis la idea de que son los mismos sujetos la fuen- te de sus propias identidades , sino que géne- ro, en tanto construcción simbólica, denomi - na la fuente de l as ide n tidades femeninas o masc u linas son el conjunto diferenciado de prá c ticas, estereotipos y comportamientos imaginados por los discursos de un determi- nado recorte histórico , por el imaginario de un particula r momento sociocultural 31 .

Las posibilidades analíticas de género, en este sentido , ya no tendr í an que ver tanto con

Estos si stemas s imb ó li c os d efi niti v o s,

. 3 I Para más deta ll es ace r ca d e l d isc u rso co mo l a fu e nt e originar ia d e s uj e t o s , v e r mi cont r ibu c ión

a l res pe c t o : Vi c t o r Hug o Q uint a nilla

Coro: 'S uj e to, d i scurso e im ag in a ri o soc i a l ' , P o n e ncia l e id a e n la s J o rn a d as Andln a s d e Lit e r a tura Latino a m e ric a n a

4 a l 8 de agosto de 1 997,

(J ALLA) , Q ui to: d e l

La D e m oc r a ti zac i ó n

d e l as E l it e s

33

l as do s dif e r e n c ia s s e xu a l e s irr e du c tib l es a n- te s m e n c ion a das - se r biológicam e nte muj e r y s e r biol ó g i cament e hombr e - sino más bi e n co n las pr ác ti c as, c omportami e ntos y disc u rsos que e ll o supon e.

Sin embargo, en medio de esta disyuntiva , de género solamente como sexos " reales" o d e género como prácticas sexuales imagina- rias, es reconfortante adv e r t ir que refl e xione s c omo la de Joan W. S c o t t resuelven el probl e- ma refo r mulando el proyecto de g é nero como teoría a gén e ro como categoría analítica. To- mando en cu e nta que e l lo ya no e s posible sino a un so l o nivel: precisamente la const í tu- ción d e g é n e ro como cat e goría de análisis de las constru c ciones simbó l ico-imaginarias que determinan o generan l as identidades se x ua- les y no al r e vés: de la determinación de lo s i mbóli c o-im a ginario a partir de las realidades sexua l es "r e al e s", intrín se cas a cada sujeto.

Así pues, sin olvidar qu e Joan W . S c ott pr e - tende r e dis e ñar gén e ro como instrum e nto analíti c o de ca rácter históri c 0 32 , la d e finición qu e pr o pon e e st á compu es ta po r dos part e s y vari a s s ubp a rt e s int e rr e lacionadas y ana l ític a - m e nt e di s tint a s . L a rela c ión e ntr e género como consti t u ye nt e d e las relaciones basadas e n las diferenci as sex u a l e s y g é n e ro como una for- ma primaria d e relacion es significantes d e pod e r c onforman e l e je c e ntral d e su compr e n -

s ión. La prim e ra pr o posición d e l mismo está compuesta , a la v e z, p o r cuatro fragmentos interr e la c ionados . Ést os son los sí mbolos sexuales c ulturalmente construidos, los con- c eptos normativos que e xpresan la s int e rpre - t ac i on es de los significados de los símbolos, l as no c iones pol í ticas y ref e r e ncias institucion a l e s y, finalmente, la identidad sub -

j e tiva.

El prim e r c omponente denomina el imagi- nario d e un e sp e cífico espacio social o cu l tu- ral r es p ec to al orden de lo femenino o lo mas- culino . E l s e gundo aspecto, en cambio , ten- dría más bien una función catalizadora de las compr e nsiones simbólicas anteriores, como la misma Joan W. Scott lo afirma, "en un intento de limitar y conten e r sus posibilidades metafóricas,,33 . Específicamente, en un inten- to d e limitar las comprensiones de las repre- sentacion e s simbólico-imaginarias de los se xos . E l p e núltimo elemento, a partir de la s constantes qu e determinan la prolongación de la conc e pción binaria de género - mujer / hom - bre - inclu y e la r e visión d e l as nociones políti- cas e in s titucionales pertinentes a las relacio- nes d e g é n e ro . La fami l ia, la educac i ón, el su- fragio s e rían algunas de estas dimensiones. El último con s tituyente, basado e n las propues- tas de Gayle Rubin 34 r alude al he c ho de la constant e r e producción de la identidad d e género, a " l as formas en que se construyen

. 3 2 Es t o m e h ac e p e n sar e n l a pos i b ilid a d d e c on s trui r gé n e r o co mo un a cate gorí a a n a lít i ca d e ca r ác t e r lit e r a ri o. a p a rtir d e l a co nsid e ra c i ó n c on c e p tu a l de l os r e c u rs o s d e r e p r ese n tac i ó n y es tr a t e gi as n a rr a tiv as qu e int e rvi e n e n e n l a co nfi g ur ac ión d e l o s p e r so n a j e s f e m e nino s en l as n a rr a tiv as e sc rit as po r muje r es .

. 3 . 3 J oa n W . Scott: o p . c i t

. 3 4 V e r Oa y l e R u bin: "E l t rá f ico d e muj e r es : not as so br e l a eco n o mí a p o l íti ca d e l se x o". N u e v a a ntr o polo a í a : núm

s o br e e l se x o : notas pa r a un a t e o rí a r ad i ca l d e l a se xu a lid a d ". ce r o t e V a n ee (c ompi l a d o r a): P l ace r y pe ligr o Ex pl o r a nd o l a s ex u a lid ad

p . 45 .

3 0 . 1 986 ; y "Re fl e xíon a nd o

34

L a Democra ti za c i ón

de l as Elit es

ese ncialm e nt e la s id e n t id a d es ge n é ri cas y re - l ac ionar su s h a ll a z g o s co n un a se ri e d e ac t ivi- d a d e s , org a niz a ci o n e s s o c i a l es y r e p resen t a - c ion e s c ultu ra l e s históric a m e nt e espec í ñ- ca s , ,35 .

D e mo d o qu e a niv e l op e r a ti v o, l a pr i mera p a rt e d e la d e finic ió n d e g é n e r o d e Sc ot t c om - p r e nd e cuatro part e s interd epen di e n tes, lo c u a l , sin embargo , no implica e l funcion a m ien- to simultáneo de los mismos.

A nivel t e órico , " género es un a f orrn a prí - maria de r e lacion e s significant es d e pod er , , 36 . Aunque las r e laciones de g é n e ro no so n la s únicas dim e nsiones que se manifiestan tam - bi é n como relaciones de pod e r , las m i smas aparecen como la instancia m á s s a cudida por e l poder, especialmente dentro d e toda la tra- dición occidental judeo-cristíana e islámi c a . Ello , d e bido a que prolongan e l c aráct e r as imétrico d e dichas r e lacione s. No es ca s ua l , e nton c es , qu e los conceptos d e género est a - bl ec idos como un c onjunto obj e tivo d e re f e -

re n cias e stru c tu re n " l a percep ción y l a organi-

zación, c on creta y s imbólica, d e tod a la vi d a social',37 . El l o se d a hasta e l punto d e qu e esta s referen c ias -dif e r e ncias también est abl e-

cen re l a cion es d e p od e r q ue se ex p r esa n en el des igu a l c ontr ol d e r e cu r sos mat er ial es y s i m b ó li c o s. F i nal m en t e, en la l e git i m a ción del

po d er a p a rtir de l as d e sigualdades s e xual e s .

U na p ru e b a d e el l o es, co mo lo demue s tra

Pi err e Bou r di eu , l a or g an i zación de ciertas cul -

tura s para l a e xplota c ión agrícola de acuerdo

a "conceptos de tiem p o y temporada que se

as entaban s o br e d e finiciones e specíficas de

l a oposición e nt re masculino y f e menino,,38 E l aporte de S c ott 39 r en este sentido, es fun- damental cuando el valor de su definición de g é nero se conc e ntra en la consideración de lo fem e nino y lo mascu l ino como los únicos es- pacios de su jurisdicción, desplazando implí-

c itam e nt e las dim e nsiones qu e det e rminan la

id e ntidad d e los sujetos como p e rten e ci e ntes

a una e tnia (c u l tur a) o una cla se ( sociedad ) .

En otr a s palabr as y rei terando una id e a ante-

. 3 5 Joa n W . S c ot t : op . c i t . , p . 46 .

. 3

. 3 7 Joa n W . S c ot t : op .

. 3 8 Ib i d e m .

. 3 9 A l res p ec t o . d e Be r b i e r i se m a n i fi est a d e l a s i g ui e n te ma n era : " D es d e mi punto d e v i s t a . e l apo rt e d e S co tt es f un da m e nt a l e n va r ios s e n t id o s : a ) po r qu e co n c ib e e l g é n e ro c o mo un a c u e st i ó n de l a so c i e d a d y n o só l o d e l os in d i vi du os y s u s ide n t i da d es ; b) porq u e es c o n sti tu t i vo d e l as r e l aciones soc i a l e s . e s d e c ir . intr od u ce la corpor e idad e n l a a c c ió n socia l ; c) po rqu e para l a a u to r a (gé n e r o] es una c o n s t r u c c i ó n soc i a l co mpl e ja. co n div e rs i dad d e e l e m e nt os consti tu ti v os ; d ) po rqu e co n s id e r a e l gé n e r o co m o r e l ac i ó n d e po d er; es dec ir . co m o r e l ac i ó n s o ci a l co n ñ t a i ve . e n e l se nt i do e n qu e h a n s i do co n c e pt u a li zadas e n l a soc i o lo gía l as t e orias r es p e ct i vas p o r opos i c i ó n a l as te a ri as de l o rd e n . En ot r as pa l a br as . a br e l a posibi l idad d e co m p r en d e r q u e i nte rn a m e nt e . l a r e l a c i ó n so ci a l gé n e r o es d i ná mi ca . ca p az d e ca mbi a r y de g e n e r a r t r an s fonna c i o n es s o c i a l e s ' .

" No obsta n t e e l a lt o v a l o r h e u ris ti co d e e sta d e fini c i ó n . po r t r ata r s e d e u n a r e fl ex i ó n s ur g id a t r as mu c h os a ñ os de in vest i gac ión hi stór i ca . p i e nso qu e la p e r spec ti va d e Sc ott ti e n e a lgun as limi tac i o n es. Va ri as cu es ti o n es m e pr eoc up a n : a) e n r e l ac i ó n co n los e l e m e nt os co n s titu t i vos d e l gé n e r o . pi e n so q u e un lug a r d es t aca d o . ade m ás d e l os se ñ a l a d os p or l a a ut o r a lo oc u pa l o co n s tituti v o po r l a s pr áct i cas soc i a l e s y. e n pa rti c ul a r . l as q u e dan c u e nta d e l a di v i s i ó n soc i a l d e l tr aba j o; b ) ti e n e un a v i s i ó n muy es t á ti ca d e lo s

c) s u v e r s i ó n d e po de r l a

6

Joan W . S c ott : op . cit . , p

47 .

p . 48 .

c u e r p os. d e l r e a l qu e or igin a l as r e l ac i o n es so c ial es. y no

e n c u e n t r o d e m as i a d o c e ntr a d a e n e l á mbit o d e l as r e l a cion es in t e rpe r so n a l e s y li m it a p a r a e l es tudi o d e l as f o nn as d e l a do min a ción;

d ) fin a lm e nt e . y po r t o d o l o a n te ri o r . m e pr e o c upa su visión di co t ó mi ca d e l g é n e ro . m asc ulin o y f e m e nin o. de m a s i a d o apega d a a las

c o n ce ptu a li zac i o n es occ id e nt a l es". T e r e s í t a d e B a rbi e ri: op. c

tom a e n c u e nt a l a hi s t or i c i d a d

pp . 65-66 . Mi s co r c h e t e s.

d e l os mi s m os;

La D e mocratiza c ión

d e la s Elites

rior, Joan W. Scott intenta resolver el proble- ma planteando que género ya no es posible como categoría sino a partir de su concen- tración en un solo nivel: el de la construc- ción simbólica de las identidades sexuales,

habíamos

las dimensiones que anteriormente

denominado como lo femenino y lo masculi-

no.

Así pues, los restantes conceptos con los que se había traspuesto el umbral que separó

el proyecto de un posible, casi remoto ya, pro-

yecto teórico de género a género únicamente como categoría analítica, quedan a medio cami- no debido a un exceso de peso epistemológico

o a la imposibilidad de los mismos de operar

"simultáneamente" a la categoría de sexo. Género viene a denominar la construcción social , cultural e histórica de las condiciones

imaginarias que adscriben (fundan quizá) al

sujeto a una determtnada sexualidad; sólo con

la dificultad de que este proceso no posibilita,

como lo quiere suponer Scott , la construcción de una categoría analítica con valor aplicativo- operativo u explicativo.

De manera que género ya sólo denomina el proceso mediante el cual la sociedad se imagina las sexualidades o, con mayor preci- sión, el efecto de un particular imaginario so- cial , cultural o momento histórico respecto a los significados de ser hombre y ser mujer.

En un segundo momento, correspondien- te a la segunda proposición de Scott, género también opera al igual que en la primera par- te: denominando -descontruyendo-las relacio- nes de género también como relaciones origi- nales de poder; pero con la grave dificultad de

35

que esta otra dimensión genérica, si bien está sirviendo para localizar un fenómeno suscep- tible de ser teorizado, no está, por otro lado, significando que género sea también el instru- mento analítico a partir del cual se está descri- biendo, explicando, interpretando su consis- tencia. Ello, porque la resemantización del carácter nominal con que género ahora tam- bién sirve para denominar relaciones de po- der, ha cancelado toda posibilidad analítica del mismo.

Lo que deseamos expresar en definitiva, entonces, es que, por lo menos en la contri- bución de Joan W. Scott , género fundado con un excelente valor nominativo no puede, al mismo tiempo o, mejor, no llega a constituir- se también en un dispositivo que sirva para describir, explicar o interpretar los fenómenos de género, porque sus constituyentes -los cua- tro mencionados como constituyentes de la primera definición de género - también han sido inhabilitados como ventanas de reflexión, de - bido a que sólo están nombrando el fragmen- to de algún fenómeno en vez de analizarlo, en vez de servir como instrumentos analíticos. Considerando, además, que ya de entrada género en Joan W. Scott se encuentra despo- jado de constantes como las de etnia y clase y "reducido" a la construcción simbólica de las sexualidades.

Hasta aquí , si bien habíamos venido mar- cando la fractura entre la inicial emergencia de género como proyecto teórico, luego la (des)construcción del mismo como modelos y (su posterior u obligada reducción a) género como categoría analítica, ahora nos referimos

36

a la ruptura entre las perspectivas que intenta-

ron (des)construir género como categoría ana- lítica, integrando determinaciones como las de clase y raza-etnia y la posición de Scott por reformular género también como categoría analítica, pero retornando únicamente una de las determinanciones naturales del sujeto: la de sexo .

Por otro lado, pensamos que una de las causas para argumentar esta nueva posición frente a género, es que anteriormente no exis - tían reflexiones o empleos de género que es - tuvieran aludiendo o poniendo de relieve, jun- to a la construcción social-simbólica del sexo, también la construcción social-simbólica de clase y etnia o, en el peor de los casos, de raza.

Ciertamente, había un desfase metodolágico

consistente en que si género estaba denominan- do las imaginaciones de una sociedad respecto

a lo que debían ser y hacer un hombre y una

mujer, paralelamente no había otro término alternativo para aludir la construcción imagi- naria de clase y etnia, debido a que éstas sen- .

cillamente ya eran en sí mismas construccio- nes culturales, sociales, simbólicas, el produc- to de un particular imaginario social .

De manera que género no lograba com- prender ni teórica ni prácticamente otros con- ceptos que descubrieran una d i ferencia en- tre la clase como determinación equivalente

a la de sexo y la clase como determinación

equivalente a la de género. Lo mismo, en menor o mayor medida, para la variable de etnia. Aunque para este último concepto po- demos establecer la relación raza / etnia como

La Democratización

de las Elites

simétricamente equivalente a la de sexo/gé- nero . ¿La dificultad? Se encuentra en que has- ta el momento no hemos encontrado una re- flexión o trabajo empírico en el que se haya marcado la diferencia entre la raza en tanto determinación natural o biológica y etnia como la construcción social , simbólica o cul- tural de raza.

Verena Stolke estuvo muy cerca de resol- ver este problema de construcción y corres- pondencia, cuando sostuvo explícitamente que "sexo es a género lo que raza es a etn í c í dad". Queriendo manifestar con ello que si género era la construcción social de sexo, etnia o etnicidad significaba la construcción social o cultural de raza. Así , Stolcke deriva en la formulación implícita de configurar las relaciones sexo/género y raza/etnia-etnícidad como dos instrumentos analíticos simultá- neos o paralelos para explicar, como ella misma dice, las formas en que la sociedad de clases "naturaliza" ideológicamente las desigualdades sociales y no la corresponden- cia raza/etnia como constitutiva de género en cuanto categoría analítica. Sin embargo, dichas relaciones serían particularmente operativas sólo si a partir de la interrelación de ambas, la determinación de clase hubie- ra derivado en la conclusión del proceso de naturalización de la situación y localización de las identidades femeninas y masculinas, fundadas en rasgos anatómico - biológicos, precisamente los de raza y sexo.

Fuera de esta coincidencia, ambas rela- ciones únicamente poseen la virtud de nom- brar diferentes construcciones simbólicas,

l

t

I

r

I

I

L a De m oc r a ti z a c i ó n

d e l as E lit e s

o

e tni c id a d 40

H e mos in te ntado , entonc e s, " d ese nm ara- ñar la forma c ompleja en l a c ual g é n e ro , cl a s e y raza s e entr ec ruzan e n l a r e producción d e la sociedad de c lases com o c onsecu e ncia d e las contradiccion e s inherent e s a ella. La natu r ali - zaci ó n de la s d e siguald a d es sociales es una d i mensión id e ológico- po l ítica f u ndam e nt a l d e la so c i e dad de clas es. Es es to lo qu e a rr a ig a las r e l acion e s d e gén e r o e n las dif e r e n c ia s d e se x o y a la e tnicidad en l a r a za. Las div e r s as experi e ncias de opr e sión de las mujeres , d e-

p r ec i sa m en t e

la s d e gé nero

y e tn i a

37

pen di e n d o de s u cl ase y / o r a z a son un r es u l t a- do d e e s to , ,4 1 .

G é n e r o , por lo t a nto , d e vi e n e e n una c a t e- goría d e a n á li s i s que no es c ap a z d e explicar la configur a ción de los suj e t os f e m e ninos , sino al pre c i o d e " mult í pllcarlos " a isladament e e n - tr e sus dif e r e nt es d e t e rmin a cion es id e ntitarias:

la muj er fr ag m e ntada e n t r e las d e t e rminacio- nes d e e tn ia , d e cla s e y d e sexo . Para sólo m e n c i o nar a lguna s y sin in co rp o rar los proc e- sos id e ntit ar io s qu e c ad a d ete rmin ac ión c on - ll e va.

40 f, n l a v e r s ión d e S t o l c k e . di c h a s c o nstruc c i o n e s simb ó li ca s se d a n d e la si g ui e n t e f on n a : "f, 1 c o nc e pt o d e gé n e r o n a c i ó pa r a c u e stion a r e l e nun c iad o univ e r s alist a y e s e n c i a li s ta d e qu e l a bio l og i a e s e l d es tino . e nfat iza nd o m ás bi e n e l signifi ca do soci e l , c u l tura l y psi co l ógi co i mpu e st o sobr e l a id e ntid a d b i o l ó gi ca se x u a l . f , n c on s e c u e n c i a e s n ec es a r io di s tin g uir e ntr e gé n e ro como una c r eac ió n s i mból i ca. se x o q u e s e r e fi e r e a l h e c ho bi o lógi co d e se r va rón o h e mbr a. y s e x u a li d a d qu e ti e n e qu e ve r co n l a s p r e f e ren c ias y l a c ond u c t a s e x u a l . i '1 ás a ún e n l os es tudi os d e g é n e r o e s t á Impli c lta una politi ca d e gé n e r o nu e v a y s ubv e rsi v a q u e no sólo d e s a fi a e l p o d e r d e l v a r ó n sin o t a m b i é n l as r aíce s c u l tur a l es d e l a d e s i g uald a d d e gé n e r o . D e es t a m a n e r a . l a t e or i za c ió n d e l g é n e r o impli ca d os c onjunto s d e cu e sti o n e s a n a li t i ca s. f,n v i st a de qu e d esa f ia l os ese n c I a li s m os b i o l ó g i c os a nt e ri or e s . p a r a ce nt r a r e l a n á lisis e n e l g é n e r o c om o un s i s t e m a

s im b ó li c o d e s i g n i fi ca d os y r e l ac i o n e s . so c i a lm e nt e c r e ad o. p r o bl e mat iza e in i c I a un a nu e va exp lor ac i ó n d e la fo rm a e n l a c u a l l os h ec h os n at u r a l e s d e l as d if e r e n c ia s s e x u a l es s e r e l a c i o n a n c o n l a s e st ru c tu r a s d e gé n e ro . S imult á n e am e nt e. e l c o n c e p t o d e g é n e r o c o m o un a f onn a so c i o - hi stó ri ca d e d e s i g u a l da d e n t r e m uj e r e s y h o mbr es llam a la at e n c I ó n h ac i a o tr as c at e go ri as d e d if e r e n c i a qu e s e t r a d u ce n e n de si g u a ld ad . ta l es co m o r a z a y c l as e .

" f, 1 u so del t e rmin o e tn i cIdad y d el ad j e t ivo é tni c o par a d es i g n ar u na categor ia de g e n te l iga d a p or un núm e r o d e r asgos c om un e s es

r ec i e n t e. e n co ntr a st e c o n r az a d e o ri ge n m u y a n t e rio r .

"f , 1 c ambio de r aza a e tni c id ad

h a t e n i d o po r l o m e n os d o s con se c u e n c i as .

Por un l ad o te nd ía a minimi z ar e l ra c i s mo r e a lm e n t e

ex i st e nt e. e s de c i r . dis c ri m i n a c I o n e s y e x c lu s i o n es i nt e rp r e tadas id eo l ó gi ca m e n t e

mo r a l es e in t e t ec t u e t e s . y po r l o ta n to h e r e di t arios . Por o t r o l a do . l a r aza s e r e i ficó c o m o u n fen ó men o dif e r e nt e .

L as ll a mad as r e l ac i o n e s é t ni c as p o d i an int e r preta r se c o m o f e n ó m e n os de d i f e r e n c I as c ultura l es y por l o t a nt o abi e rt os a l c a mb io . D e

e sta m a n e r a . l o s soc i ó l ogos n or t e a m e ri ca n os

c o m o l a c on d i c i ó n d e p e r t e n e n c i a a un grup o é tn i co p a r t i c ul a r . e int e rpr e ta b an l as instan c i as d e t e n s i o n es d e g rup o co mo co nf l ict os

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