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Desde 1999 tres católicos uruguayos (Diác

24/06/2013

FFee yy RRaazzóónn

Revista virtual gratuita de teología católica

Publicación del Centro Cultural Católico “Fe y Razón” Desde Montevideo (Uruguay), al servicio de la evangelización de la cultura

Nº 60 – Agosto de 2011

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est” “Toda verdad, dígala quien la diga, procede del Espíritu Santo” (Santo Tomás de Aquino)

“Hoy se hace necesario rehabilitar la auténtica apologética que hacían los Padres de la Iglesia como explicación de la fe. La apologética no tiene por qué ser negativa o meramente defensiva per se. Implica, más bien, la capacidad de decir lo que está en nuestras mentes y corazones de forma clara y convincente, como dice San Pablo "haciendo la verdad en la caridad" (Ef 4,15). Los discípulos y misioneros de Cristo de hoy necesitan, más que nunca, una apologética renovada para que todos puedan

tener vida enÉl.” (Documento de Aparecida, n. 229).

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Venta de libros de la Colección “Fe y Razón” – Están disponibles los siguientes títulos:

1.

Miguel Antonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.

2.

Daniel Iglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.

3.

Néstor Martínez Valls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.

4.

Guzmán Carriquiry Lecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.

5.

Miguel Antonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng.

6.

Horacio Bojorge, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Segunda edición.

7.

Daniel Iglesias Grèzes, En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes.

Estos libros están disponibles en Lulu, en: http://stores.lulu.com/feyrazon, en dos formatos: la versión impresa y la versión electrónica (descarga de archivos PDF). Para comprar libros en Lulu se requiere una tarjeta internacional. Cada libro impreso cuesta el precio del libro más el costo de envío. Lulu imprime el o los ejemplares adquiridos y los

envía por correo al comprador desde los Estados Unidos. Ofrece tres formas de envío de los libros, que difieren entre sí por su seguridad, su rapidez y su costo.

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Equipo de Dirección de la Revista: Ing. Daniel Iglesias Grèzes, Lic. Néstor Martínez, Diác. Jorge Novoa.

Colaboradores: Mons. Dr. Miguel Antonio Barriola, R.P. Lic. Horacio Bojorge, Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Pbro. Eliomar Carrara, Dr. Eduardo Casanova, Carlos Caso-Rosendi, Ing. Agr. Álvaro Fernández, Mons. Dr. Jaime Fuentes, Dr. Pedro Gaudiano, Ec. Rafael Menéndez, Dr. Gustavo Ordoqui Castilla, Pbro. Miguel Pastorino, Santiago Raffo, Juan Carlos Riojas Álvarez, Dra. Dolores Torrado.

Tabla de Contenidos

Sección

Título

Autoro Fuente

Editorial

Santa María, ruega por nosotros

Equipo de Dirección

Magisterio

Carta sobre la recepciónde la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados que se hanvuelto a casar

Congregaciónpara la Doctrina de la Fe

Libros de Fe y Razón

Segunda edicióndellibro de Horacio Bojorge:Teologías deicidas

Equipo de Dirección

Libros de Fe y Razón

Nuevo libro de DanielIglesias Grèzes:En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes

Equipo de Dirección

María

Ave verum Corpus natum de Maria Virgine

Mons. Dr. MiguelAntonio Barriola

María

Unarca de gracia (1)

Carlos Caso-Rosendi

Biblia

La historicidad de los Evangelios segúnla doctrina católica

Ing. DanielIglesias Grèzes

Familia yVida

¿Repensar elmatrimonio civil?

Lic. Néstor Martínez

Familia yVida

Comunicado sobre elproyecto de Leyde "ReproducciónAsistida"(fecundación artificial)

Asociación“Familia yVida”

Oración

Acordaos

SanBernardo de Claraval

Santa María, ruega por nosotros

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24/06/2013

Equipo de Dirección

1. Cursillo sobre la Perspectiva de Género

Durante el pasado mes de julio, el Lic. Néstor Martínez, Presidente del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, dictó un muy interesante cursillo sobre la perspectiva de género en la Facultad de Teología delUruguay “Monseñor Mariano Soler”. Con alegría constatamos que se ha conformado un grupo de 10 a 20 personas que suelenparticipar de las charlas de “Fe yRazón”.

2. Nuevos títulos de la Colección“Fe y Razón”

Nos complace anunciar la publicaciónde dos nuevos títulos de la Colecciónde Libros “Fe yRazón”:

:::Nº 6 – Horacio Bojorge, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Segunda edición. :::Nº 7 – DanielIglesias Grèzes, En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes.

Enelpresente número incluimos uncomunicado sobre cada una de estas obras.

3. “No singrave daño”

Recientemente el Lic. Néstor Martínez fue invitado a sumarse al grupo de bloggers (alrededor de una treintena) del portal católico españolInfoCatólica. El blog de Néstor, dedicado a la filosofía yla teología tomistas, se denomina “No singrave daño”ysudirecciónes:

Junto alIng. DanielIglesias Grèzes, Néstor se convierte asíenelsegundo integrante de “Fe yRazón”que colabora conInfoCatólica.

4. Fecundaciónartificial

El Parlamento uruguayo está considerando nuevamente un proyecto de ley sobre la reproducción humana asistida que atenta de diversas maneras contra el derecho humano a la vida y contra los derechos de la familia. En este número incluimos un comunicado sobre ese tema de la Asociación “Familia y Vida”. Una vezmás exhortamos a los fieles católicos uruguayos a comprometerse activamente enla defensa ypromociónde esos derechos humanos básicos.

5. Cristianos divorciados y vueltos a casar

Últimamente se ha discutido en nuestro medio acerca de la situación de los bautizados divorciados y vueltos a casar civilmente, y del problema de su adecuada integración en la vida de la Iglesia. Por eso nos ha parecido oportuno incluir en el presente número un documento de Congregación para la Doctrina de la Fe (órgano de la Santa Sede) sobre ese tema, para contribuir a aclarar cuáles elMagisterio de la Iglesia alrespecto. Los énfasis en negrita sonnuestros.

6. Unnuevo colaborador

Damos la bienvenida al Equipo de la Revista “Fe y Razón” a un nuevo colaborador: Carlos Caso-Rosendi. Carlos es un laico argentino residente en Estados Unidos desde hace muchos años. Extestigo de Jehová convertido al catolicismo, Carlos es un destacado exponente de la apologética católica en Internet. Recientemente publicó un libro sobre la Virgen María, titulado “Arca de Gracia”. Desde hace unos meses trabaja en forma honoraria en el diseño de un nuevo sitio web para “Fe y Razón”. Oportunamente anunciaremos la dirección de ese sitio, que está en construcción. Agradecemos a Carlos sus valiosos aportes.

7. Jornadas sobre JohnHenry Newman

Informamos que el lunes 29 y el martes 30 de agosto de 2011, de 18:00 a 20:30, en Puntas de Santiago 1604 esq. Blanes Viale (Carrasco – Montevideo), tendrá lugar la primera edición de las Jornadas Humanismo y Universidad, las que constituyen un homenaje a John HenryNewman. La asistencia a estas Jornadas, organizadas por la Universidad de Montevideo, es de carácter gratuito. Por informes e inscripciones, por favor escriba a:

8. Campaña de suscripciones de la Obra Social Pablo VI

Informamos que la asociación civil “Obra Social Pablo VI” (www.osp6.blogspot.com), que desde 1995 sirve a las personas sin techo de Montevideo, ha iniciado una campaña de suscripciones a través de los siguientes servicios telefónicos:

:::0908 3201 - $ 50 :::0908 3202 - $ 100 :::0908 3203 - $ 200 :::0908 3204 - $ 400

Quien desee realizar una contribución mensual a esta Obra Social sólo necesita llamar una vez a uno o más de los números indicados, desde su propio teléfono fijo (en Uruguay). La Obra verificará por teléfono que el titular del servicio realmente desea suscribirse. Los montos respectivos (en pesos uruguayos) serán incluidos cada mes en la factura del servicio de Antel, hasta nuevo aviso de parte del suscriptor. Éste, si lo desea, puede solicitar la baja en cualquier momento, escribiendo a:ospablovi@gmail.com.

Eldinero recaudado será utilizado para la adecuación delnuevo localdelAlbergue Nocturno Pablo VI, para completar la construcción de la tercera casita en elHogar Transitorio “Casita delSeñor”ypara financiar gastos operativos.

El núcleo directivo de la citada asociación está formado por:Alessio Ortolani, Diego Manzo, Claudio Garófalo, Graciela Bellinzona, RafaelEiris y Daniel Iglesias Grèzes.

Rogamos a nuestros lectores uruguayos que colaborenenla difusiónde esta campaña.

9. La VirgenMaría

En este mes de agosto, en el que la Iglesia celebra la gran fiesta de la Asunción, nuestra revista incluye dos artículos referidos a la Bienaventurada Virgen María:uno de Mons. MiguelAntonio Barriola yotro de Carlos Caso-Rosendi. Tambiénincluye el“Acordaos”, bella oraciónde SanBernardo de Claraval.

Santa María, Madre de Dios, ruega pornosotros pecadores, ahora y enla hora de nuestra muerte. Amén.

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Congregación para la Doctrina de la Fe

Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados que se han vuelto a casar

Excelencia Reverendísima:

1. ElAño Internacional de la Familia constituye una ocasión muy importante para volver a descubrir los testimonios del amor y solicitud de la Iglesia por la familia [1] y, almismo tiempo, para proponer de nuevo la inestimable riqueza delmatrimonio cristiano, que constituye elfundamento de la familia.

2. En este contexto merecen una especial atención las dificultades y los sufrimientos de aquellos fieles que se encuentran en situaciones matrimoniales

irregulares [2]. Los pastores están llamados, en efecto, a hacer sentir la caridad de Cristo y la materna cercanía de la Iglesia; los acogen con amor, exhortándolos a confiar en la misericordia de Dios y, con prudencia y respeto, sugiriéndoles caminos concretos de conversión y de participación en la vida de la comunidad eclesial[3].

3. Conscientes sin embargo de que la auténtica comprensión y la genuina misericordia no se encuentran separadas de la verdad [4], los pastores tienen el

deber de recordar a estos fieles la doctrina de la Iglesia acerca de la celebración de los sacramentos y especialmente de la recepción de la Eucaristía. Sobre

este punto, durante los últimos años, en varias regiones se han propuesto diversas soluciones pastorales según las cuales ciertamente no sería posible una admisión general de los divorciados vueltos a casar a la Comunión eucarística, pero podrían acceder a ella en determinados casos, cuando según su conciencia se consideraran autorizados a hacerlo. Así, por ejemplo, cuando hubieran sido abandonados del todo injustamente,

a pesar de haberse esforzado sinceramente por salvar el anterior matrimonio, o bien cuando estuvieran convencidos de la nulidad del anterior

matrimonio, sin poder demostrarla en el foro externo, o cuando ya hubieran recorrido un largo camino de reflexión y de penitencia, o incluso cuando pormotivos moralmente válidos no pudieransatisfacerla obligaciónde separarse.

En algunas partes se ha propuesto también que, para examinar objetivamente su situación efectiva, los divorciados vueltos a casar deberían entrevistarse con un sacerdote prudente y experto. Su eventual decisión de conciencia de acceder a la Eucaristía, sin embargo, debería ser respetada por ese sacerdote, sin que ello implicase una autorizaciónoficial.

En estos casos y otros similares se trataría de una solución pastoral, tolerante y benévola, para poder hacer justicia a las diversas situaciones de los divorciados vueltos a casar.

4. Aunque es sabido que análogas soluciones pastorales fueron propuestas por algunos Padres de la Iglesia y entraron en cierta medida incluso en la práctica,

sin embargo nunca obtuvieron el consentimiento de los Padres ni constituyeron en modo alguno la doctrina común de la Iglesia, como tampoco determinaron su disciplina. Corresponde al Magisterio universal, en fidelidad a la Sagrada Escritura y a la Tradición, enseñar e interpretar auténticamente el depósito de la fe.

Por consiguiente, frente a las nuevas propuestas pastorales arriba mencionadas, esta Congregación siente la obligación de volver a recordar la doctrina y la disciplina de la Iglesia al respecto. Fiel a la palabra de Jesucristo [5], la Iglesia afirma que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el anterior matrimonio. Si los divorciados se han vuelto a casar civilmente, se encuentran en una situación que contradice objetivamente

a la ley de Dios y porconsiguiente no puedenaccedera la Comunióneucarística mientras persista esa situación[6].

Esta norma de ninguna manera tiene un carácter punitivo o en cualquier modo discriminatorio hacia los divorciados vueltos a casar, sino que expresa más bien una situación objetiva que de por sí hace imposible el acceso a la Comunión eucarística: «Son ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral:sise admitieran estas personas a la Eucaristía los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad

delmatrimonio»[7].

Para los fieles que permanecen en esa situación matrimonial, el acceso a la Comunión eucarística sólo se abre por medio de la absolución sacramental, que puede ser concedida «únicamente a los que, arrepentidos de haber violado elsigno de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, están sinceramente dispuestos

a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente que cuando el hombre y la mujer,

pormotivos serios, –como, porejemplo, la educación de los hijos– no pueden cumplirla obligación de la separación, "asumen el compromiso de

vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos"» [8]. En este caso ellos pueden acceder a la Comunión eucarística, permaneciendo firme sinembargo la obligaciónde evitar elescándalo.

5. La doctrina y la disciplina de la Iglesia sobre esta materia han sido ampliamente expuestas en el período post-conciliar por la Exhortación Apostólica

Familiaris consortio. La Exhortación, entre otras cosas, recuerda a los pastores que, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las diversas situaciones y los exhorta a animar a los divorciados que se han casado otra vez para que participen en diversos momentos de la vida de la Iglesia. Al mismo tiempo, reafirma la praxis constante y universal, «fundada en la Sagrada Escritura, de no admitir a la Comunión eucarística a los divorciados vueltos a casar» [9], indicando los motivos de la misma. La estructura de la Exhortación y el tenor de sus palabras dejan entender claramente que tal praxis, presentada como vinculante, no puede sermodificada basándose enlas diferentes situaciones.

6. El fiel que está conviviendo habitualmente «more uxorio» con una persona que no es la legítima esposa o el legítimo marido, no puede

acceder a la Comunión eucarística. En el caso de que él lo juzgara posible, los pastores y los confesores, dada la gravedad de la materia y las exigencias del bien espiritual de la persona [10] y del bien común de la Iglesia, tienen el grave deber de advertirle que dicho juicio de conciencia riñe abiertamente con la doctrina de la Iglesia [11]. También tienen que recordar esta doctrina cuando enseñan a todos los fieles que les han sido encomendados.

Esto no significa que la Iglesia no sienta una especial preocupación por la situación de estos fieles que, por lo demás, de ningún modo se encuentran excluidos de la comunión eclesial. Se preocupa por acompañarlos pastoralmente y por invitarlos a participar en la vida eclesial en la medida en que sea compatible con las disposiciones del derecho divino, sobre las cuales la Iglesia no posee poder alguno para dispensar [12]. Por otra parte, es necesario iluminar a los fieles interesados a fin de que no crean que su participación en la vida de la Iglesia se reduce exclusivamente a la cuestión de la recepción de la Eucaristía. Se debe ayudar a los fieles a profundizar su comprensión del valor de la participación al sacrificio de Cristo en la Misa, de la comunión espiritual [13], de la oración, de la meditaciónde la palabra de Dios, de las obras de caridad yde justicia [14].

7. La errada convicción de poder acceder a la Comunión eucarística por parte de un divorciado vuelto a casar, presupone normalmente que se atribuya

a la conciencia personal el poder de decidir en último término, basándose en la propia convicción[15], sobre la existencia o no del anterior

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matrimonio y sobre el valor de la nueva unión. Sin embargo, dicha atribución es inadmisible [16]. El matrimonio, en efecto, en cuanto imagen de la uniónesponsalentre Cristo ysuIglesia asícomo núcleo basilar yfactor importante enla vida de la sociedad civil, es esencialmente una realidad pública.

8. Es verdad que el juicio sobre las propias disposiciones con miras al acceso a la Eucaristía debe ser formulado por la conciencia moral adecuadamente

formada. Pero es también cierto que elconsentimiento, sobre elcualse funda elmatrimonio, no es una simple decisión privada, ya que crea para cada uno de los cónyuges y para la pareja una situación específicamente eclesialy social. Por lo tanto el juicio de la conciencia sobre la propia situación matrimonial no se refiere únicamente a una relación inmediata entre el hombre y Dios, como si se pudiera dejar de lado la mediación eclesial, que incluye también las leyes canónicas que obligan en conciencia. No reconocer este aspecto esencial significaría negar de hecho que el matrimonio exista como realidad de la Iglesia, es decir como sacramento.

9. Por otra parte la ExhortaciónFamiliaris consortio, cuando invita a los pastores a saber distinguir las diversas situaciones de los divorciados vueltos a

casar, recuerda también el caso de aquellos que están subjetivamente convencidos en conciencia de que el anterior matrimonio, irreparablemente destruido, jamás había sido válido [17]. Ciertamente es necesario discernir a través de la vía del fuero externo establecida por la Iglesia si existe objetivamente esa nulidad matrimonial. La disciplina de la Iglesia, al mismo tiempo que confirma la competencia exclusiva de los tribunales eclesiásticos para el examen de la validez del matrimonio de los católicos, ofrece actualmente nuevos caminos para demostrar la nulidad de la anterior unión, con el fin de excluir encuanto sea posible cualquier diferencia entre la verdad verificable enelproceso yla verdad objetiva conocida por la recta conciencia [18].

Atenerse al juicio de la Iglesia y observar la disciplina vigente sobre la obligatoriedad de la forma canónica en cuanto necesaria para la validez de los matrimonios de los católicos es lo que verdaderamente ayuda al bien espiritual de los fieles interesados. En efecto, la Iglesia es elCuerpo de Cristo y vivir en la comunión eclesial es vivir en el Cuerpo de Cristo y nutrirse del Cuerpo de Cristo. Al recibir el sacramento de la Eucaristía, la comunión con Cristo Cabeza jamás puede estar separada de la comunión con sus miembros, es decir con la Iglesia. Por esto elsacramento de nuestra unión con Cristo es también el sacramento de la unidad de la Iglesia. Recibir la Comunión eucarística riñendo con la comunión eclesial es por lo tanto algo en sí mismo contradictorio. La comunión sacramental con Cristo incluye y presupone el respeto, muchas veces difícil, de las disposiciones de la comunión eclesial y no puede ser recta y fructífera sielfiel, aunque quiera acercarse directamente a Cristo, no respeta esas disposiciones.

10. De acuerdo con todo lo que se ha dicho hasta ahora, hay que realizar plenamente el deseo expreso del Sínodo de los Obispos, asumido por el Santo Padre JuanPablo II yllevado a cabo conempeño yconlaudables iniciativas por parte de Obispos, sacerdotes, religiosos yfieles laicos:con solícita caridad hacer todo aquello que pueda fortalecer en el amor de Cristo y de la Iglesia a los fieles que se encuentran en situación matrimonial irregular. Sólo así será posible para ellos acoger plenamente el mensaje del matrimonio cristiano y soportar en la fe los sufrimientos de su situación. En la acción pastoral se deberá cumplir toda clase de esfuerzos para que se comprenda bien que no se trata de discriminación alguna, sino únicamente de fidelidad absoluta a la voluntad de Cristo que restableció y nos confió de nuevo la indisolubilidad del matrimonio como don del Creador. Será necesario que los pastores y toda la comunidad de fieles sufran y amen junto con las personas interesadas, para que puedan reconocer también en su carga el yugo suave y la carga ligera de Jesús [19]. Su carga no es suave y ligera en cuanto pequeña o insignificante, sino que se vuelve ligera porque el Señor –y junto con él toda la Iglesia– la comparte. Es tarea de la acción pastoral, que se ha de desarrollar con total dedicación, ofrecer esta ayuda fundada conjuntamente en la verdad y enelamor.

Unidos en el empeño colegial de hacer resplandecer la verdad de Jesucristo en la vida y en la praxis de la Iglesia, me es grato confirmarme de su Excelencia Reverendísima devotísimo enCristo.

Joseph Card. Ratzinger, Prefecto. + Alberto Bovone, Arzobispo tit. de Cesarea de Numidia, Secretario.

El Sumo Pontífice Juan Pablo II, durante la audiencia concedida al Cardenal Prefecto ha aprobado la presente Carta, acordada en la reunión ordinaria de esta Congregación, y ha ordenado que se publique.

Roma, en la sede la Congregación para la Doctrina de la Fe, 14 de septiembre de 1994, fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

[1] Cf. JUAN PABLO II, Carta a las Familias (2 de febrero de 1994), n. 3.

[2] Cf. JUAN PABLO II, Exhort. apost. Familiaris consortio nn. 79-84:AAS 74 (1982) 180-186.

[3] Cf. Ibid., n. 84:AAS 74 (1982) 185; Carta a las Familias, n. 5; Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1651.

[4] Cf. PABLO VI, Encicl. Humanae vitae, n. 29:AAS 60 (1968) 501; JUAN PABLO II, Exhort. apost. Reconciliatio et paenitentia, n. 34:AAS 77 (1985) 272; Encicl. Veritatis splendor, n. 95:AAS 85 (1993) 1208.

[5] Mc 10,11-12: "Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio".

[6] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1650; cf. tambiénn. 1640 yConcilio de Trento, sess. XXIV:DS 1797-1812.

[7] Exhort. Apost. Familiaris consortio, n. 84:AAS 74 (1982) 185-186.

[8] Ibid, n. 84:AAS 74 (1982) 186; cf. JUAN PABLO II, Homilía para la clausura delVI Sínodo de los Obispos, n. 7:AAS 72 (1980) 1082.

[9] Exhort. Apost. Familiaris consortio, n.84:AAS 74 (1982) 185.

[10] Cf. I Co 11,27-29.

[11] Cf. Código de Derecho Canónico, can. 978 § 2.

[12] Cf. Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1640.

[13] Cf. CONGREGACION PARALADOCTRINADE LAFE, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunas cuestiones relativas al Ministro de la Eucaristía, III/4: AAS 75 (1983) 1007; STA TERESA DE AVILA, Camino de perfección, 35,1; S. ALFONSO M. DE LIGORIO, Visitas al Santísimo Sacramento ya María Santísima.

[14] Cf. Exhort. apost. Familiaris consortio, n. 84:AAS 74 (1982) 185.

[15] Cf. Encicl. Veritatis splendor, n. 55:AAS 85 (1993) 1178.

[16] Cf. Código de Derecho Canónico, can. 1085 § 2.

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[17] Cf. Exhort. apost. Familiaris Consortio, n. 84:AAS 74 (1982) 185.

[18] Cf. Código de Derecho Canónico cann. 1536 § 2 y1679 yCódigo de los cánones de las Iglesias Orientales cann. 1217 § 2 y 1365, acerca de la fuerza probatoria de las declaraciones de las partes endichos procesos.

[19] Cf. Mt 11,30.

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Segunda edición del libro de Horacio Bojorge: Teologías deicidas

Equipo de Dirección

ElCentro CulturalCatólico “Fe yRazón”se complace enanunciar la publicacióndelsexto título de suColecciónde Libros. Se trata de la segunda ediciónde una importante obra delR.P. Lic. Horacio Bojorge SJ:Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto. La primera edición (Ediciones Encuentro, Madrid 2000), de 1.500 ejemplares, se agotó en2003.

Este libro de 373 páginas es unreexamen, un informe crítico y una evaluación (desde el punto de vista de la fe católica) del pensamiento de Juan Luis Segundo, sacerdote jesuita uruguayo, uno de los más destacados exponentes de la “Teología de la Liberación” latinoamericana. El libro contiene una introducción, doce capítulos, una conclusión, tres anexos y una bibliografía selectiva de y sobre Juan Luis Segundo. Acontinuación reproducimos los títulos de los doce capítulos de esta obra:

1. La esjatología cercenada – 2. Vicios de argumentación lógica, teológica y escriturística – 3. Errores acerca de la Revelación y de hermenéutica – 4. Actitud ante el Magisterio – 5. Recomendación y defensa del marxismo – 6. La adoración de la historia: la “fe”neguentrópica – 7. Intermezzo histórico. La inversión antropocéntrica:naturalismo y gnosis – 8. Elgiro antropocéntrico en Juan Luis Segundo: del misterio divino al proyecto humano – 9. ¿Es teología el pensamiento de JuanLuis Segundo? – 10. Acedia ante elpueblo creyente – 11. Eclesiología gnóstica yelitismo – 12. Señalaciones de heterodoxia.

El entonces Prepósito General de la Compañía de Jesús estimuló al autor a publicar la primera edición de esta obra, escribiéndole lo siguiente: «Sería oportuno que usted publicara su evaluación de la obra del P. Segundo, participando así en el diálogo teológico y contribuyendo a la formación de la mentalidad de los cristianos y, en particular, de los miembros de la Compañía. Sería quizás una aplicación particular de los análisis que hace en su obra En mi sed me dieronvinagre:la civilizaciónde la acedia, que acabo de recibir»(M.R.P.G. Peter Hans KolvenbachSJ).

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El Padre Horacio Bojorge (Montevideo, 1934), se formó en la escuela y el liceo laicos del Estado uruguayo. Militó enla Acción Católica de Estudiantes (1949-1952). Ingresó en la Compañía de Jesús en 1953. Se licenció en Filosofía en el Colegio Máximo de San Miguel (1959), en Teología en Maastricht - Holanda (1966), yenSagrada Escritura enelPontificio Instituto Bíblico de Roma (1969).

Terminados sus estudios, volvió al Río de la Plata en años marcados en lo político por la guerrilla urbana, en lo teológico por la teología política y de la liberaciónyenlo eclesialpor la división, la confusiónydesorientación.

Es Profesor emérito de Sagrada Escritura en diversos seminarios y facultades católicas de teología, y de Cultura y Lenguas Bíblicas del Departamento de Filología y Lenguas Clásicas de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República (Montevideo). Es autor de un método para elaprendizaje del hebreo bíblico. Ha publicado numerosos libros, artículos yreseñas enrevistas especializadas yde divulgación.

Desempeña toda clase de ministerios sacerdotales entre los fieles –dirección de ejercicios espirituales, predicación de retiros y novenas, confesiones, direcciónespiritual, formaciónbíblica– encasas religiosas, contemplativas o activas, yenparroquias de Uruguay, Argentina yParaguay.

Otras obras del autor:

:::La figura de María a través de los evangelistas (1975) :::Introduccióna los Salmos (1976) :::Signos de suVictoria. Elcarisma de los religiosos a la luzde la Sagrada Escritura (1983) :::Siguiendo a Cristo por elcamino de José (1985) :::Elfiellaico enelhorizonte de supertenencia (1989) :::Enmised me dieronvinagre. La civilizaciónde la acedia (1997, 1999) :::Mujer:¿por qué lloras? Gozo ytristezas delcreyente enla civilizaciónde la acedia (1999) :::ElLazo se rompió yvolamos. Vicios capitales yvirtudes (2001) :::Las Bienaventuranzas. Vivir como elHijo, vivir como hijos. Comentario espiritual(2003) :::Anuncio delSermónde la montaña. Vivir como elHijo, vivir como hijos. Predicaciones (2004) :::Elevaciones alPadre Nuestro ¡Upa Papá! Orar como elHijo, orar como hijos (2004) :::La debilidad política de los católicos – Fátima yla civilizaciónde la acedia (2006) :::La Casa sobre Roca. Noviazgo, amistad matrimonialyeducaciónde los hijos (2005-2007) :::José yFelicita. Una historia de Amor. Cartas 1926-1932 (Presentador) (2007) :::Elliberalismo es la Iniquidad. La Rebelióncontra elPadre (2008) :::Vivir de cara alPadre. Nacidos de Nuevo yde lo Alto (2009) :::¿Qué le pasó a nuestro amor? Respuestas divinas a preguntas humanas (2010)

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El libro en cuestión (cuya corrección y edición estuvo a cargo de DanielIglesias Grèzes) puede ser adquirido enLulu, el mayor sitio de auto-publicación a nivelmundial, enla siguiente dirección:http://www.lulu.com/product/paperback/teolog%C3%ADas-deicidas/16181251

Allíse permite ver la tapa ylas primeras páginas dellibro, yse puede obtener elmismo encualquiera de las siguientes dos modalidades:

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ygrado de seguridad. Es recomendable utilizar fomas de envío “rastreables”(garantizadas por Lulu).

Actualmente la Colección“Fe y Razón” está compuesta por los siguientes libros:

1. MiguelAntonio Barriola, “En tu palabra echaré la red” (Lc 5,5). Reflexiones sobre Dios en la historia.

2. DanielIglesias Grèzes, Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica.

3. Néstor MartínezValls, Baúl apologético. Selección de trabajos filosóficos y teológicos publicados en “Fe y Razón”.

4. GuzmánCarriquiryLecour, Realidad y perspectivas del laicado católico en nuestro tiempo.

5. MiguelAntonio Barriola, “Cristo amó a la Iglesia” (Ef 5,25). Reflexiones sobre la cristología de J. L. Segundo y la eclesiología de H. Küng.

6. Horacio Bojorge SJ, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, Segunda edición.

Todos estos títulos estándisponibles en: http://stores.lulu.com/feyrazon

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Carta del Cardenal Alfonso LópezTrujillo Pontificium Consilium pro Familia Prot. N. 2419/01 – 11/01

Ciudad delVaticano, 28 de noviembre de 2001.

Estimado P. Bojorge:

Elestudio que ha tenido a bien enviarme, Teologías deicidas. El pensamiento de Juan Luis Segundo en su contexto, del que es Ud. autor, publicado por Ediciones Encuentro, se ocupa de una cuestiónbienimportante, yle agradezco suatenciónde enviármelo.

En efecto, como señala Ud. en su carta de 28 de junio, la influencia de J. L. Segundo, no sólo en América Latina, sino en todo el mundo, es amplia. Su valiente denuncia pública de los peligrosos aspectos de la obra de este autor es muy oportuna, teniendo en cuenta que su influencia perdura todavía en muchos medios académicos ypastorales.

Su extenso, cuidadoso y valioso estudio, según sus propias palabras “más allá de señalar los errores del jesuita uruguayo, que fue su circunstancial divulgador”, permite entender correctamente su lugar en el contexto de las corrientes del pensamiento que dieron lugar a la teología de la liberación de inspiración marxista. Se señalan con atención diferentes aspectos naturalistas, modernistas y neo-gnósticos, hoy también muy extendidos y presentes en otros lugares, que, talycomo Ud. pone de manifiesto, resultanimportantes para comprender elconjunto de sus escritos.

Agradeciendo de nuevo suamable envío, le saludo afectuosamente enCristo.

Fdo.: Alfonso Cardenal LópezTrujillo Pontificium Consilium pro Familia

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Nuevo libro de Daniel Iglesias Grèzes: En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes

Equipo de Dirección

El Centro Cultural Católico “Fe y Razón” se complace en anunciar la publicación del séptimo título de su Colección “Fe y Razón”. Se trata de una obra del Ing. Daniel Iglesias Grèzes: En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes. Próximamente, esta misma obra será publicada porla Editorial Vita Brevis, dentro de suColecciónInfoCatólica.

Este libro de 204 páginas es la primera parte de una trilogía apologética que el autor, si Dios quiere, completará algún día. Su tema es la “demostración religiosa”, el primero de los tres pasos del proceso apologético que tiende hacia la fe católica. Por consiguiente, se trata de una propuesta y una defensa racionales del monoteísmo cristiano.

Ellibro, cuya corrección y diseño estuvo a cargo delpropio autor, contiene una presentación del Pbro. Dr. Antonio Bonzani, Rector de la Facultad de Teología del Uruguay “Monseñor Mariano Soler”, un prólogo, dieciocho capítulos, agrupados en dos Partes (1. Dios – 2. El hombre y la religión), un epílogo, tres apéndices yuna bibliografía recomendada. A continuaciónreproducimos los títulos de los capítulos:

1. Nuevos datos de la ciencia que apuntan hacia el Creador – 2. El origen del universo – 3. Creación y evolución. Aclaraciones preliminares – 4. Creación y

evolución no se oponen – 5. El milagro de los monos literatos – 6. Más críticas al darwinismo – 7. Posturas insatisfactorias sobre el darwinismo y el movimiento ID en ambientes católicos – 8. Las pruebas clásicas de la existencia de Dios – 9. Las pruebas de la existencia de Dios que parten del hombre – 10. Objeciones contra la existencia de Dios – 11. El conocimiento de Dios según la doctrina católica – 12. Dios puede hacer milagros – 13. La finalidad del universo – 14. Un encuentro con el nuevo ateísmo – 15. Errores comunes del pensamiento ateo – 16. ¿Qué es el hombre? – 17. Las implicaciones antropológicas de la vida moral– 18. Elhombre, ser religioso.

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El libro puede ser adquirido, usando una tarjeta internacional, como libro impreso o como libro electrónico (e-book), enLulu, el mayor sitio de auto- publicacióndelmundo, enla siguiente dirección:http://www.lulu.com/product/paperback/en-el-principio-era-el-logos/16268562 Allíse permite ver la tapa yalgunas páginas dellibro.

::: El libro electrónico cuesta US$ 4. Es descargado inmediatamente porel compradorenformato PDF. ::: El libro impreso cuesta US$ 10 más el costo de envío desde Estados Unidos. Lulu ofrece varios modos de envío, que difieren entre sí en costo, rapidez y grado de seguridad. Es recomendable utilizar una forma de envío “rastreable” (garantizada por Lulu). Se puede comprar cualquier cantidad de ejemplares (de uno enadelante). Lulu imprime la cantidad de ejemplares pedida ylos envía alcomprador.

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Texto de la contratapa:

“Dos cosmovisiones principales se disputan la adhesión de las mentes y los corazones de los hombres y mujeres de nuestro tiempo, especialmente en el ámbito de nuestra civilizaciónoccidental:elcristianismo yelateísmo materialista.

Una forma sencilla de captar la diferencia esencial entre estas dos cosmovisiones es dirigir la mirada a los orígenes. Para la fe cristiana, en el principio no era elcaos, nila confusión, nila oscuridad, nielazar, nila nada, nielvacío, nielabsurdo, nielsinsentido (como postulan las diversas variantes delmaterialismo), sino elLogos, la Palabra o Razón, la Palabra Razonable, que estaba en Dios y era Dios. El Dios que es Luz y Vida es también el inteligentísimo Diseñador que, en el principio, creó el cielo y la tierra, todo lo visible y lo invisible, dotando a nuestro universo material de ingeniosas y elegantes estructuras matemáticas. ElLogos no es unsubproducto tardío delazar yla necesidad, sino que existía enelprincipio, desde siempre, porque es Dios.

Nunca se insistirá lo suficiente sobre este hecho, que sitúa a la religión cristiana a una distancia abismal de cualquier forma de irracionalismo. La misma palabra griega Logos (=discurso racional, ciencia), que está en la raíz del nombre de tantas ciencias, designa al Hijo único de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad, Aquelque, enla plenitud de los tiempos, se anonadó a Símismo enelmisterio de la Encarnación.”

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DanielIglesias Grèzes nació en Montevideo (Uruguay) en 1959. Se graduó como Ingeniero Industrial (Opción Electrónica) en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República en1985, como Magíster enCiencias Religiosas enelCentro Superior Teológico Pastoralen1996 ycomo Bachiller enTeología enelInstituto Teológico delUruguay“Monseñor Mariano Soler”en1997.

Es socio fundador de la Obra SocialPablo VI, de la SecciónUruguay de la Sociedad InternacionalTomás de Aquino y del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Fue miembro del Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II” y de la ComisiónNacional de Pastoral Familiar, Encargado de Redacción de la Revista Pastoral Familiar, miembro delIV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo yconductor delprograma Verdades de Fe enRadio María Uruguay.

En 1999, junto con el Lic. Néstor Martínez y elDiác. Jorge Novoa, creó Fe y Razón, un sitio web de teología y filosofía cuyo propósito es contribuir a la evangelización de la cultura en fidelidad al Magisterio de la Iglesia Católica y difundir la obra de Santo Tomás de Aquino y otros grandes pensadores cristianos. En2003 una encuesta de Catholic.net incluyó a Fe y Razón entre los doce portales católicos favoritos delmundo de habla hispana.

Desde 2006 DanielIglesias ha editado 59 números de la revista virtualFe y Razón. Además, desde 2009 ha editado los títulos de la Colección de Libros Fe y Razón ydesde 2010 colabora conelportalespañolInfoCatólica, mediante sublog Razones para nuestra esperanza.

Tambiénes autor de los siguientes cuatro libros:

:::Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica :::Cristianos en el mundo, no del mundo. Escritos de teología moral social y temas conexos :::Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio. Exposición de algunos puntos de la doctrina católica :::Sintió compasión de ellos. Escritos teológico-pastorales

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Ave verum Corpus natum de Maria Virgine

Miguel Antonio Barriola

I – María inseparable de Cristo

Cuando Urbano IV encargó a Santo Tomás de Aquino la composición del Oficio y Misa para la Festividad del Corpus Christi (1264), en el himno de Vísperas, elSanto Doctor une íntimamente este misterio conla VirgenMaría:

“Pange lingua gloriosi/ corporis mysterium Sanguinisque pretiosi/ queminmundipraetium FRUCTUS VENTRIS GENEROSI / Rexeffudit gentium”[1]

Otro de los himnos más hermosos al cuerpo eucarístico de Cristo, el “Ave verum” [2], comienza y termina con el recuerdo de María, como un abrazo materno a este sublime sacramento, talcomo lo fue enla vida delVerbo encarnado:BelényelGólgota:

“Ave verumcorpus NATUM DE MARIA VIRGINE… O Jesudulcis, o Jesupie, o JESU FILI MARIAE”

Talinsistencia entre María y la Eucaristía no se debe sólo a un impulso devocional, sino también a una necesidad teológica. Elnacimiento delHijo de Dios de María había sido en tiempo de los Padres el argumento principal contra el docetismo [3], que negaba la realidad del cuerpo de Cristo. Así Tertuliano se preguntaba [4]:“¿Por qué decimos que Cristo es hombre, sino porque nació de María, que es una criatura humana?”

Algo similar sucedió, cuando Berengario de Tours (+1088), anticipándose a algunos protestantes [5], veía en la Eucaristía un puro símbolo. En el texto del juramento que le exigió elSínodo Romano de 1079, leemos que elpan y elvino, “después de la consagración, son elverdadero cuerpo de Cristo, nacido de María Virgen, que pendió de la cruz, ofrecido por la salvacióndelmundo yque está sentado a la derecha delPadre”[6].

María existió exclusivamente en función de Cristo, su Hijo. Ella fue quien ancló a Dios en la tierra y la humanidad; la que, con su divina y humanísima maternidad, hizo para siempre de Dios elEmmanuel, el“Dios connosotros”.

Tiene razónSanIreneo alenseñar que quienno entiende la encarnación, tampoco puede entender la Eucaristía [7].

Es, pues, imposible amar la Eucaristía sin amar y ser agradecidos con la que donó a Cristo la carne humana, que Él, a su vez, nos regala en este sacramento. No tendríamos la Eucaristía, sino hubiera existido María.

Coneltípico lenguaje alusivo de la era de las persecuciones (fines delSiglo II), este lazo entre las dos realidades era ya claro a los cristianos de la primerísima hora. La famosa inscripción del obispo Abercio de Hierápolis [8] habla de un “pez [9] de agua corriente, grandísimo y purísimo, pescado por una virgen inmaculada”, que la Iglesia por todas partes da de comer a los amigos [10]. Por eso, un prefacio de Adviento (II /A) asíora:“Delseno virginalde la Hija de Sión ha germinado aquel que nos nutre con el pan de los ángeles”. Y Santa Catalina de Siena veía los dos misterios maravillosamente enlazados, cuando rogaba:“María, seas bendita entre todas las mujeres, por los siglos de los siglos, porque nos has hecho participar de tuharina”[11].

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II – La Mesa de la Palabra

Así, a la luzde laAnunciaciónse ilumina poderosamente elsentido de la liturgia de la Palabra. La Virgen fue y es el“corazón” que escucha (Lc 2,19.51), que revuelve en su interior los mensajes divinos, aunque a veces no los comprende de inmediato: “Ellos (María y José) no entendieron lo que les decía… Su madre conservaba estas cosas ensucorazón”(Lc 2,50-51) [12].

Pero también ella es el “ambón” que nos comunica la Palabra de la vida, como lo percibimos en la Visitación, con su estupendo cántico del Magnificat. Ella es el libro santo en el que está escrito el Verbo de Dios y también la matriz del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia. Así cuando el autor de Hebreos, el máximo teólogo del Sacerdocio de Cristo, en 10,5-7, tomando y corrigiendo levemente el Sal. 40,7-9, recuerda: “Tú no has querido sacrificio ni holocausto, encambio me has dado uncuerpo… para hacer, Dios, tuvoluntad”, está implícitamente apuntando a María, “granseminario”delSupremo Sacerdote.

Lo intuyó también muy vivamente la ya citada Santa Catalina de Siena: “¡Oh María, dulcísimo amor mío, en ti está escrito el Verbo del cual tenemos la doctrina de la vida; túeres la mesa que nos ofrece la doctrina”.

La Anunciación es el dechado de la escucha activa, para nada superficial: no comprende de entrada (Lc 1,29), pregunta (v. 33), se va introduciendo poco a poco enla propuesta divina. Se necesita tiempo para captar la vozque viene delcielo, para sentirla haciendo eco enlas fibras más íntimas delalma.

III – Liturgia del sacrificio

Pasando a la liturgia delCorpus Christi, presente bajo los accidentes de panyvino yreservado después eneltemplo, María, alaceptar la maternidad divina, llega a ser el primer sagrario del pan de vida. Sobre ella se concentran los signos antiguos de la presencia de Dios: “El Espíritu… te cubrirá con su sombra” (Lc 1,35:episkiásei soi, usando el verbo especializado en los LXX para indicar la presencia de la Nube-YHWH, tanto sobre la tienda-tabernáculo: Ex 13,22; 19,16; 24,16, como en la consagración del templo de Salomón: I Rey 8,10). La encarnación fue una preparación de la víctima para el sacrificio de la cruz. El cuerpo “entregado por nosotros” y la sangre “derramada por todos para la remisión de los pecados”, los recibió Jesús de su Madre. El Verbo encarnado y crucificado “es carne y sangre de su Madre”, exclamaba el Beato Juan Pablo II [13]. Ella es la mujer que dijo: “He aquí la servidora”, la del Fiat, delAmén. Siempre, aun cuando una espada le atraviese el corazón (Lc 2,34-35). Lo proclama muy justamente el prefacio 7° de las Misas de María Santísima: “Es ella la Virgen cooperadora y ministra del nuevo pacto de Salvación, que ofrece a Ti el cordero sin mancha, destinado a la cruz por nuestra redención… Así, ¡oh Padre!, por disposición tuya, un solo amor asocia al Hijo y la madre, un solo dolor los une, una sola voluntad los empuja a agradarte, único ysumo bien”.

Ycomo compendia felizmente el (hoy) Card. Angelo Amato: “Sabemos ahora que en esta economía sacramental, desde su inicio, está María: ‘Hagan lo que Él les diga’ (Jn 21,5) [14]. Esta economía sacramental se funda en otro ‘Hagan’: ‘Hagan esto en memoria mía’ (Lc 22,19). Un hacer misterioso y omnipotente que realiza lo que dice: hacer realmente presente el cuerpo y la sangre de Cristo, como alimento del alma, como sacrificio de alabanza, como recreacióndelhombre enDios”[15].

Es verdad que la celebración tiene siempre y por encima de todo el encuentro transfigurador con Cristo. Pero esto no excluye, al contrario implica, la comunión de todos los santos que viven en Él, entre los cuales descuella María: “En comunión con toda la Iglesia, recordamos y veneramos ante todo a la gloriosa ysiempre virgenMaría, Madre de Nuestro Señor Jesucristo”[16].

Por eso, alprepararnos para cada Eucaristía, deberíamos tener presente elconsejo de SanAmbrosio:“Que se encuentre en cada uno elalma de María, para glorificar al Señor… Si, según la carne, una sola es la madre de Cristo, segúnla fe Cristo es fruto de todas las almas [17], pues cada uno, de hecho, con tal que se conserve sinmancha ylibre de pecado, acoge ensíla Palabra de Dios”[18].

IV – María y la Eucaristía segúnJuanPablo II

Paso ahora la palabra al Beato Juan Pablo II, que siempre, al hablar de María, encuentra felices expresiones, fruto de su íntegra entrega a la mediación de la Madre delSalvador (Totus tuus) [19].

Ensuencíclica Ecclesia de Eucharistia (2003), ofrece una jugosa reflexióntitulada “Enla escuela de María, Mujer ‘eucarística’”(nn. 53-58).

“Siqueremos descubrir entoda suriqueza –nos enseña– la relacióníntima que liga a la Iglesia conla Eucaristía, no podemos olvidar a María, madre ymodelo de la Iglesia. En la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, señalando a la Virgen Santísima como Maestra en la contemplación del rostro de Cristo, también he insertado entre los misterios de la luzla instituciónde la Eucaristía. En efecto, María nos puede guiar hacia este Santísimo Sacramento, porque tiene conéluna profunda relación.

A primera vista, el Evangelio calla sobre este tema. En el relato de la institución, la tarde del Jueves Santo, no se habla de María. Se sabe, en cambio, que Ella estaba presente entre los Apóstoles ‘unánimes enla oración’ (Hech1,14), enla primera comunidadreunida después de la Ascensiónenespera de Pentecostés. Esta presencia suya por cierto que no podía faltar en las celebraciones eucarísticas entre los fieles de la primera generación cristiana, asiduos ‘enla fraccióndelpan’ (Hech. 2,42).

Pero, más allá de su participación en el Banquete eucarístico, la relación de María con la Eucaristía puede ser delineada indirectamente a partir de su actitud interior. María es ‘mujer eucarística’ con toda su vida. La Iglesia, mirando a María como a su modelo, está llamada a imitarla también en su propia relaciónconeste Misterio santísimo.

Mysterium fidei! Si la Eucaristía es misterio de fe, que supera tanto a nuestra inteligencia, que nos obliga al más puro abandono a la palabra de Dios, nadie como María puede servirnos de sostén y guía en semejante actitud. Cuando repetimos el gesto de Cristo enla Última Cena, al cumplir su mandato: ‘¡Hagan esto en memoria mía!’, acogemos al mismo tiempo la invitación de María a obedecerlo sin dudas: ‘Hagan lo que Él les diga’ (Jn 2,5). Con la premura materna, atestiguada en las bodas de Caná, María parece decirnos: ‘No tengan titubeos, confíense en la palabra de mi Hijo; Él, que fue capaz de cambiar el agua en vino, es igualmente capaz de hacer del pan y del vino su cuerpo y su sangre, entregando a los creyentes en este misterio la memoria viva de su Pascua, para hacerse de talmodo ‘pande vida’’.

En cierto sentido, María ha ejercitado sufe eucarística todavía antes de que la Eucaristía fuese instituida, por el hecho mismo de haber ofrecido su seno virginal para la encarnación del Verbo de Dios. La Eucaristía, al remitirnos a la pasión y la resurrección, se pone al mismo tiempo en continuidad conla Encarnación. María concibió en la Anunciación alHijo divino en la verdad también física delcuerpo y la sangre, anticipando en sílo que, en cierta medida, se realiza sacramentalmente encada creyente que recibe, enelsigno delpanydelvino, elcuerpo yla sangre delSeñor.

Hay, por lo tanto una analogía profunda entre elfiat pronunciado por María a las palabras del Ángel y elamén que cada fiel pronuncia cuando recibe el cuerpo del Señor [20]. Se le pidió a María creer que aquel que ella concebía ‘por obra del Espíritu Santo’ era el ‘Hijo de Dios’ (cf. Lc 1,30-35). En continuidad conla fe de la Virgen, enelMisterio eucarístico se nos pide que creamos que aquelmismo Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, se hace presente consuser humano-divino entero enlos signos delpanydelvino.

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Feliz la que ha creído’ (Lc 1,45):María también ha anticipado, en elmisterio de la Encarnación, la fe eucarística de la Iglesia. Cuando, en la Visitación, lleva en su seno al Verbo hecho carne, ella se hace, en alguna manera, ‘tabernáculo’ –el primer ‘tabernáculo’ de la historia– donde el Hijo de Dios, todavía invisible a los ojos de los hombres, se concede a la adoraciónde Isabel, casi‘irradiando’suluza través de los ojos yla vozde María. ¿Yla mirada extasiada de María contemplando el rostro de Cristo apenas nacido y al estrecharlo entre sus brazos, no es acaso el inalcanzable modelo de amor, en el que debe inspirarse cada comunióneucarística nuestra? [21].

María hizo suya, contoda la vida junto a Cristo, yno sólo sobre elCalvario, la dimensiónsacrificial de la Eucaristía. Cuando llevó al niño Jesús al templo de Jerusalén ‘para ofrecerlo al Señor’ (Lc 2,22), sintió que el anciano Simeón le anunciaba que aquel Niño debería ser ‘signo de contradicción’ y que una ‘espada’atravesaría también su alma (Lc 2,34-35). Así era preanunciado el drama del Hijo crucificado y de aquella manera era prefigurado el stabat mater de la Virgen a los pies de la Cruz. Preparándose día a día para el Calvario, María vive una especie de ‘Eucaristía anticipada’, se diría una ‘comunión espiritual’ de deseo y de ofrecimiento, que tendrá su cumplimiento en la unión con el Hijo en la pasión y se expresará después, en el período postpascual, en suparticipacióna la celebracióneucarística, presidida por los Apóstoles, como ‘memorial’ de la pasión.

¿Cómo imaginar los sentimientos de María, al escuchar de boca de Pedro, Juan, Santiago y los otros Apóstoles las palabras de la Última Cena: ‘Esto es mi cuerpo dado en sacrificio por ustedes’ (Lc 22,19)? ¡Aquel cuerpo dado en sacrificio y representado en los signos sacramentales era el mismo cuerpo concebido en su seno! Recibir la Eucaristía debía significar para María casi un volver a acoger en el seno aquel corazón que había latido al unísono con el suyo yunrevivir aquello que había experimentado enprimera persona bajo la cruz.

‘Hagan esto en memoria mía’ (Lc 22,19). En el ‘memorial’ del Calvario está presente todo lo que Cristo ha cumplido en su pasión y en su muerte. Por lo tanto no falta lo que Cristo ha cumplido también hacia la Madre en favor nuestro. De hecho a ella entrega al discípulo predilecto y, en él, entrega a cada uno de nosotros:‘¡He ahía tuhijo!’ Igualmente nos dice a cada uno de nosotros:‘¡He ahía tuMadre!’ (cf. Jn19,25-27).

Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros –a ejemplo de Juan– a aquella que cada vez nos es dada como Madre. Significa asumir al mismo tiempo el compromiso de conformarnos con Cristo, poniéndonos en la escuela de la Madre y dejándonos acompañar por ella. María está presente, con la Iglesia y como Madre de la Iglesia, en cada una de nuestras Celebraciones eucarísticas. Si Iglesia y Eucaristía son un binomio inseparable, otro tanto se ha de decir del binomio María y Eucaristía. También por esto el recuerdo de María enla Celebracióneucarística es unánime, desde la antigüedad, enlas Iglesias de Oriente yde Occidente.

En la Eucaristía la Iglesia se une plenamente a Cristo y a su sacrificio, haciendo suyo el espíritu de María. Es verdad que se puede profundizar releyendo el Magnificat enperspectiva eucarística. La Eucaristía, de hecho, como elcántico de María, es ante todo alabanza yacciónde gracias. Cuando María exclama ‘Mi alma engrandece al Señor y mi espíritu exulta en Dios mi salvador’, ella lleva en su seno a Jesús. Alaba al Padre ‘por’ Jesús, pero lo alaba también ‘en’ Jesús y‘con’ Jesús [22]. Y ésta es precisamente la verdadera ‘actitud eucarística’.

Al mismo tiempo María hace memoria de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvación, según la promesa hecha a los padres (cf. Lc 1,5), anunciando la maravilla que las supera a todas, la Encarnación redentora [23]. En elMagnificat, finalmente, está presente la tensión escatológica de la Eucaristía. Cada vez que el Hijo de Dios se presenta a nosotros en la ‘pobreza’ de los signos sacramentales, pan y vino, se pone en el mundo el germen de aquella historia nueva en la que los poderosos ‘son derribados de los tronos’ y son ‘elevados los humildes’ (cf. Lc 1,52). María canta aquellos ‘cielos nuevos’ y aquella ‘tierra nueva’ que en la Eucaristía encuentran su anticipación y en cierto sentido su ‘proyecto’ programático. Si el Magnificat expresa la espiritualidad de María, nada nos puede ayudar tanto como esta espiritualidad para vivir el misterio eucarístico. La Eucaristía nos es dada para que nuestra vida, como la de María, sea toda ella unmagnificat”.

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[1] “Publica, lengua y canta / el misterio del cuerpo glorioso / y de la sangre santa / que dio por mi reposo / el fruto de aquel vientre generoso” (La traducción de La Liturgia de las Horas para los Fieles, México / Bilbao 2007, 378, manteniendo el sentido fundamental, no es literal).

[2] Que goza de una hermosa melodía gregoriana y también fue magníficamente musicalizado por W. A. Mozart. H. De Lubac lo atribuye también a Santo Tomás (Corpus Mysticum. L’ Eucaristia e la Chiesa nel Medioevo, Milano 1982, 166). Pero es asunto discutido. Por lo general el autor que se cita más a menudo es el Papa Inocencio IV (+ 1254). Ver: R. Cantalamessa, El Ave verum, en su obra: Esto es mi Cuerpo – La Eucaristía a la luz del Adorote Devote y del Ave verum, Bogotá 2007, 175, n. 1.

[3] De dokéin (=parecer), dado que estos herejes, llevados por una equivocada concepción de la trascendencia de Dios, no podían admitir que Dios tuviera carne humana, hubiera nacido, sufrido. Para ellos todo eso fue sólo “apariencia”.

[4] De carne Christi, V, 6.

[5] No a Lutero, que admitía la presencia real de Cristo en la Eucaristía, si bien no la explicaba por medio de la transubstanciación. Sí respecto a Zwinglio (y otros), que veía en este sacramento una mero recuerdo simbólico.

[6] En: Denzinger-Hunnermann, 700.

[7] Adversus haereses, V, 2, 3.

[8] Que viajó por todas las Iglesias de Oriente y Occidente.

[9] I X TH U S (= pez), eran las iniciales de: Iesus Xristós Theoú Uiós Sotér (= Jesús Cristo de Dios Hijo Salvador).

[10] K. Kirch, Enchiridion Fontium Historiae Ecclesiasticae Antiquae, Friburgi Brisgoviae (1914), 155.

[11] Oración 11.

[12] Notemos, de paso, cómo “la escucha” no es para nada una actitud “pasiva”, como a veces se inculca en ciertas tácticas pedagógicas. Como si todos (en la liturgia, en las clases, tuvieran que “intervenir de algún modo espectacular”, para que la docencia y el correlativo aprendizaje sean “activos”. Viene bien, para el caso, repasar las agudas meditaciones de Albino Luciani-Juan Pablo I, en su impagable libro: Ilustrísimos Señores, BAC, Madrid 1978, 245-246. En un imaginario diálogo con Quintiliano (gran maestro de retórica del siglo I de nuestra era; nacido en España –Calahorra– pero que actuó en Roma con gran aprecio de Vespasiano), después de haber apreciado el método “activo”, también razonaba así: “Esto, sin embargo, no excluye, sino que supone la enseñanza del maestro. De hecho: -la dependencia es algo natural en la mente, la cual no crea la verdad, sino que sólo debe inclinarse ante ella, venga de donde venga; -si no nos aprovechamos de las enseñanzas de otros, perderemos mucho tiempo buscando verdades ya adquiridas; -no es posible lograr siempre descubrimientos ya realizados; -por último, la docilidad es también una virtud útil… No se crea que, porque se escuche a un profesor, hay que estar en plan puramente pasivo o receptivo. Los alumnos que sean verdaderos discípulos de la verdad no son como escudillas esperando recibir ‘las alubias’ que el maestro les eche, dándoles bien el cazo de su erudición. Dante, Leonardo y Galileo, cuando estaban al pie de la cátedra, no se contentaban solamente con ‘sentarse’ y Santo Tomás demuestra que quiere que los alumnos estén bien ‘de pie’ cuando dice: el maestro se limita a ‘moverse’, a estimular al discípulo, y el discípulo sólo cuando sabe responder a este estímulo –durante o después de la exposición del maestro– alcanza un verdadero aprendizaje. Por otra parte, ¿qué es mejor? ¿Ser discípulo de las grandes ideas o autores originales de ideas mediocres?” (ibid., 246-248 –énfasis nuestro).

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[13] Redemptoris Mater, 20.

[14] Acotamos: se trata de las últimas palabras que nos constan transmitidas de María.

[15] María y la Trinidad, Salamanca 2000 (ed. original: 1999).

[16] Canon Romano.

[17] Se está refiriendo a Mc 3,33-35, cuando María busca a su Hijo en la vida pública, respondiendo éste que “su madre y hermanos” son los que hacen la voluntad de su Padre. Podemos, pues, ser “madre de Cristo”.

[18] Expositio in Evangelium Lucae, II, 26.

[19] Algunos conceptos reiterarán lo ya expuesto anteriormente. Pero la “repetición” es un buen ejercicio espiritual, como lo aconsejaba San Ignacio de Loyola, porque ayuda a grabar más fuertemente las verdades en el alma.

[20] Intercalamos que, según se puede observar, habría que insistir en este signo exterior litúrgico, ya que, muy frecuentemente, más de uno ni lo dice, o se lo suele expresar a la disparada. En cambio, debería tratarse de una solemne y convencida declaración de fe.

[21] Interrumpo la cita porque hace recordar, a quienes vivimos rituales preconciliares, una hermosa acción de gracias que se proponía a los sacerdotes para después de la Misa: Oratio ad Beatam Mariam Virginem (ver: Missale Romanum, Romae-Tornaci-Parisiis, Desclée & Socii, 1948, cxxix).

“¡Oh María, virgen y madre Santísima, acabo de recibir a tu dilectísimo Hijo, al que concebiste, nació de ti, le diste de mamar y estrechaste con suavísimos abrazos. Aquel, con cuya vista te deleitabas y te llenabas de toda delicia, al mismo, humildemente y con amor, te lo presento y ofrezco, para que lo abraces con tus brazos, lo ames con tu corazón y lo ofrezcas a la Santísima Trinidad, en el supremo culto de latría, para tu mismo honor y gloria y por mis necesidades y las de todo el mundo. Te pido, pues, Madre piadosísima, que ruegues por el perdón de todos mis pecados y (me alcances) la gracia abundante para servirlo más fielmente de ahora en adelante y, por fin, la gracia final, para que, junto contigo, lo pueda alabar por todos los siglos de los siglos”.

[22] No es difícil descubrir la alusión a la gran doxología final del canon de la Misa.

[23] Tal referencia a “Israel, Abraham y su descendencia”, es igualmente una alusión a la “liturgia de la palabra”, en la que se repasan con frecuencia (sobre todo en Adviento y Cuaresma) las preparaciones de Dios a la llegada final a nuestra historia de su Hijo e Hijo de María.

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Carlos Caso-Rosendi

Un arca de gracia (1)

Como introducción a este artículo sobre Nuestra Señora me gustaría citar un breve párrafo del apologista anglicano C. S. Lewis. En él, el célebre autor, nacido enelUlster de la más pura cepa de la Iglesia de Inglaterra, nos da una lección de moderación y equilibrio en este asunto de tratar las diferencias entre católicos y protestantes, especialmente en lo que toca al tratamiento de esta persona excepcional: la mujer que dio a luz al Hombre-Dios, Jesús, el salvador delmundo.

" no hay controversia entre los cristianos que necesite ser más delicadamente tratada que ésta. Las creencias católicas sobre este tema se sostienen no sólo con el fervor inherente a toda creencia religiosa sincera sino (muy naturalmente) con la, por así decirlo, caballerosa sensibilidad que un

hombre experimenta cuando el honor de su madre o de su amada están en cuestión. Por eso es muy difícil diferir de ellos sin aparecérseles como un grosero además de un hereje. Por elcontrario, las opuestas creencias protestantes en lo que a este tema se refiere inspiran sentimientos que van hasta las mismas raíces delmonoteísmo por excelencia. Alos protestantes radicales les parece que la distinción entre Creador y criatura (por sana que ésta sea) se ve amenazada: que el politeísmo ha vuelto a resurgir. Por lo tanto es difícil disentir con ellos de modo que uno no parezca algo peor incluso

que unhereje:unidólatra, o unpagano

Arca de Gracia — Nuestra Señora en las Sagradas Escrituras, cap. XIII).

"(Mero

Cristianismo, Harper Collins Publishers, New York 2006, p. 11. Citada en: Carlos Caso-Rosendi,

Una cosa que a veces olvidamos es la seriedad de los cargos que ciertos protestantes hacen con respecto al honor especial (hyperdulia) que los cristianos católicos otorgan a la Madre de Dios. Este honor especiales interpretado por los protestantes como un retorno a las costumbres paganas, como lo fueran las prácticas de adoraciónde la Bona Dea entre los romanos.

Sialgo asíestuviera ocurriendo en la Iglesia Católica, eso sería una seria violación de los mandamientos. Asíque primero tenemos que dejar bien claro que el respeto especial con que los católicos honran a María NO ES de ninguna manera la misma adoración que merecidamente recibe el Todopoderoso, el Creador de María. No hay ninguna brecha entre el honor que se da a la criatura y el que se debe al Creador, aun cuando Dios mismo llenó a María de gracia, segúnlo declaranlos evangelios desde elmismo principio.

Esa característica de la gracia completa se expresa en elsegundo capítulo de Lucas y es un ángelelque nos da la información. Esa expresión se vuelve a usar para otra persona enelprimer capítulo delEvangelio SegúnSanJuan:

“Y la Palabra se hizo carne yhabitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto sugloria, la gloria que recibe delPadre como Hijo único, lleno de gracia yde verdad.”(Juan1, 14)

Aquí las Escrituras nos comprueban esa maravillosa simetría que revela el especial papel de María en la historia de la salvación de la raza humana. Dos seres llenos de gracia, uno por la magnífica realidad de la Encarnación, Jesucristo, la Palabra que viene y habita entre los hombres dándonos a conocer la plenitud del tesoro de la gracia que ha recibido del Padre. El segundo ser que resulta ser lleno de gracia es María, que recibe los favores de Dios en su humilde persona yse somete completamente a ellos, pues elVerbo Encarnado debe ser recibido yentrar almundo por una puerta acorde a sudivina dignidad.

Con eso se completa simétricamente la contraparte, la respuesta de Dios a la alevosa entrada del mal en el mundo: una mujer escucha las palabras de un ángel malo y prepara el camino para la desobediencia del hombre en el pecado original. Pero ahora, en la plenitud de los tiempos, una mujer igualmente inocente escucha la invitación de un ángel santo y la acepta, preparando el camino para que de ella nazca la salvación y la restauración de la humanidad a la obediencia enelamor de Dios. Esa persona única es María.

Indicios de la singularidadde María

Nuestro lector se pregunta por qué la Biblia dice tan poco de María. Con esto casi expresa una frase católica que solía repetirse mucho cuando el latín se hablaba en la Iglesia con más frecuencia que las lenguas vernáculas: "de Maria nunquam satis", lo que puede ser traducido como "de María nunca se dice

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demasiado". Y es cierto que la Biblia, aunque dice mucho de María, no lo hace de una manera directa y hay que esforzarse un poco para penetrar en las Escrituras yhallar los muchos indicios de la singularidad ypeculiaridad de esta mujer única entoda la historia de la salvación.

Comencemos por la ya famosa visita delángela Nazaret:

Lucas 1, 26-29 — Alsexto mes fue enviado por Dios elángelGabriela una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgenprometida a unhombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se conturbó por estas palabras, ydiscurría qué significaría aquelsaludo.

Analicemos lo que las Escrituras dicen aquí y tratemos de ponernos en la situación exacta. Las Escrituras asumen que tenemos entendimiento (Marcos 7,17- 18), que hemos orado a Dios por la luz del Espíritu Santo para sacar del buen tesoro de la riqueza de Dios cosas buenas (Mateo 12,35). No podemos ponernos en la persona del ángel, pero sí como humanos sabemos lo suficiente como para ponernos en el lugar de María, una jovencita judía, obviamente piadosa.

Evidencia de familiaridadconlos ángeles

Primero veamos eltrato que da alángel. Yo no sé cuántos entre vosotros habéis recibido visitas angelicales visibles; yo no he tenido nunca elgusto de recibir una. Pero si la memoria no me falla, al leer las Escrituras, todas las apariciones de ángeles producen algún temor sobrenatural entre los presentes. En muchas ocasiones los mensajeros celestiales debendecir "no temáis", porque la apariciónde la pureza celestialinspira temor enlos humanos imperfectos.

Lo que primero me llama la atención es la naturalidad de María ante el evento. Un ángel del cielo la saluda y ella discurre que el saludo es "inusual". Esto indica prima facie que no era la primera vez que un ángel se le aparecía. A mi juicio, esto evidencia que María mantuvo un trato frecuente con seres angelicales antes de la Anunciación relatada por Lucas. ¿Sería esa familiaridad la consecuencia de una pureza superlativa, pureza que nosotros humanos

(Génesis 3,8-10), pero ya al tiempo de Samuel los

comunes descendientes de Eva hemos perdido? Es muy probable. Adán oía la voz de Dios en el jardín

humanos debenser entrenados para oír lo que tannaturalmente escuchabannuestros primeros padres (1 Samuel3,1-21).

En esto vemos en el ángel un cambio, que María advierte ("¿Qué clase de saludo es éste?"). Tenga un poco de paciencia el lector y asumamos por un momento —aunque solamente tengamos una evidencia indirecta— que María compara este saludo con otros encuentros anteriores, pues de otro modo ¿cómo podría juzgarlo "inusual"? Si se nos aparece un ángel, eso por sí mismo es "inusual" y el saludo inusual no sería sorprendente en una situación inusual. Es sólo dentro del marco de una situación más o menos corriente que el saludo podría llamar la atención. Para comparar —jocosamente— digamos que estoy en micasa y desciende en mipatio un vehículo espacialy desciende de élun enanito verde con antenas y tres ojos y me dice:"¡Saludos, terrícola!"¡No creo que nadie eneste pobre planeta, visto enesa situación, se pusiera a discurrir sobre la inusualidad delsaludo! ¿Se entiende ahora lo que quiero decir?

La vida temprana de una santa princesa

Entonces, asumimos con cierta confianza que María había tenido contacto con ángeles en su cercana infancia antes de los quince o dieciséis años que probablemente tenía al tiempo de la Anunciación por Gabriel. Pero por la Escritura deducimos también que nunca hasta entonces un ángel la había llamado kejaritomene, "llena de gracia". Luego daré más detalles, pero pongámonos ahora en el oficio del ángel y de otros ángeles que deben haber estado a cargo de la protección de María. ¿Por qué? Porque como en todas las cortes del mundo, las princesas tienen guardaespaldas y no van a ningún lado sin escoltas. Dios no es menos cuidadoso que Rainiero de Mónaco. Y María, desde su nacimiento, en la presciencia de Dios, fue mucho más preciosa que la princesa Carolina cuando tenía esa edad. Los ángeles la cuidabany—siella era realmente inmaculada como fueronAdányEva antes de pecar— sucapacidad de ver ángeles no debería sorprender a nadie.

Imagino entonces a la pequeña princesa, con total desconocimiento de su destino (como todas las princesitas niñas que sólo piensan en muñecas, flores y lazos de colores como todas las pequeñas de su edad) jugando bajo la cuidadosa mirada de sus guardianes y pensando en su simplicidad que todas las niñas puedencontemplar lo mismo que ella ve.

Sin embargo, al llegar al tiempo de los juegos con otras niñitas de la aldea, María debe haber notado que lo que ella veía y oía era algo que solamente ella podía ver y oír. Eso debe haber agudizado en ella la necesidad de reflexionar en su mente infantil sobre el mundo espiritual. Aleccionada por los santos ángeles, la princesita fue aprendiendo los secretos de la vida y a los quince o dieciséis ya sabía lo suficiente como para poder consagrar su virginidad a Dios, sabiendo muybiencómo era que los niños vienenalmundo.

Decidida ella a mantenerse virgen de por vida, debe entonces haber surgido entre los mayores, el tema de qué hacer con María, pues María es pobre y carece de la dote necesaria para casarse conunlevita ypoder dedicarse alTemplo. Ahíentra enla escena elbueno de José.

¿Qué hacemos conla niña?

José es un carpintero, no un carpintero fino, sino untekton, la clase de "mecánico"que arregla arados, arneses, cercas y corrales. Curiosamente, la clase de trabajador que un día producirá elxilon, la Cruz donde morirá Jesús. Nuestro buen José es mayor que María, es quizás un hombre de muy pocas palabras, muy devoto. Como su antecesor José, elhijo de Jacob, tiene sueños y ha aprendido a obedecer lo que Dios le dicta en sus sueños (Génesis 37,2-11; Mateo 1,20; 2,12; 2,19). José, por lo poco que sabemos, es probablemente célibe. Es posible que se haya dedicado como nazareo a Dios, permaneciendo virgen. También es posible que no fuera capaz de hablar o que tuviera un habla muy limitada. Observemos que la Escritura no registra una sola frase de este hombre tanimportante, padre putativo delMesías. José es unhombre manso yobediente, sencillo ytrabajador, unhombre puro yfuerte enalma ycuerpo.

Los responsables por el futuro de María deben haber juzgado que, entre los hombres de la aldea, José era el mejor partido para María por su pureza y su buena disposición y por ser de la misma tribu de María. La niña que había ya hecho votos de virginidad a Dios, no podía casarse con un hombre cualquiera que necesitara procrear descendientes. Por lo tanto se la prometieron a José. El recio carpintero tendría quien le cocinara y guardara su casa de por vida, alguienque hablaría por élylo ayudaría ensupequeño negocio. Pero los planes humanos no ibana salir tanredondos

¿De dónde vendrá ese niño?

Eldestino de María empieza a manifestarse conla visita de ese ángelque la saluda de manera "inusual".

Lucas 1, 30-33 — Elángelle dijo:"No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en elseno y vas a dar a luz un hijo,

a

quienpondrás por nombre Jesús. Élserá grande yserá llamado Hijo delAltísimo, yelSeñor Dios le dará eltrono de David, supadre; reinará sobre

la

casa de Jacob por los siglos ysureino no tendrá fin."

Hasta aquí, todo muy claro. María sabe que tiene el favor de Dios y que Dios ha decidido que ella quede encinta (aún no sabe cómo). Sabe que el niño será de Dios y el ángel le dice lo que ella seguramente ya sospechaba: ¡El niño es el largamente esperado Mesías! María se da cuenta que ella —¡sí, ella! la joven más pobre de suparentela— ¡va a ser la gebirah, la madre delReyEterno de Israel! ¡Cuántas veces enla sinagoga había escuchado las palabras delrollo de Isaías, sin siquiera sospechar que era ella la bendita mujer de la que hablaba el profeta! ¡Más feliz que Sara, que Lea y Raquel, María, la pequeña María de Nazareth!

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Isaías 62, 1-5 — Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación, como una antorcha encendida. Las naciones contemplarán tu justicia y todos los reyes verán tu gloria; y tú serás llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca delSeñor. Serás una espléndida corona en la mano delSeñor, una diadema realen las palmas de tu Dios. No te dirán más "¡Abandonada!", sino que te llamarán"Mideleite", ya tutierra "Desposada". Porque elSeñor pone entisudeleite ytutierra tendrá unesposo. Como unjovense casa conuna virgen, asíte desposará elque te reconstruye; ycomo la esposa es la alegría de suesposo, asíserás túla alegría de tuDios.

Y aquíMaría, conla rapidezmentalque caracteriza a las mujeres de suraza, le pregunta respetuosamente alángel:

Lucas 1, 34 — [

]

"¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?"

Transcribo aquíunpárrafo dellibro Arca de Gracia conalgunas reflexiones sobre este pasaje.

"Esta pregunta de María nos revela muchas cosas. Ya Lucas nos había referido antes que María estaba prometida en matrimonio a un hombre llamado José. Ahora bien, si María esperaba tener relaciones conyugales con su futuro esposo, ella nunca habría hecho esa pregunta. Simplemente habría asumido que ella y José iban a ser los padres del Mesías después de haberse casado. Sin embargo, ella pide respetuosamente al ángel que le explique cómo es que este bebé va a nacer. La única manera razonable de explicar esa pregunta es concluir que María había consagrado su virginidad a Dios y no esperaba tener relaciones conyugales con su futuro esposo. La práctica de consagrar la virginidad a Dios se encuentra bien fundamentada en la cultura judía de esa época. Hay algunos precedentes bíblicos, como por ejemplo, la hija del juezJefté (Jueces 11,34-40) y la profetisa Ana que se consagró a Dios cuando quedó viuda siendo muy joven (Lucas 2,36-37; 1 Corintios 7,23-40). Para ser un testimonio perfecto y eterno delpoder de Dios, la virginidad de María tiene que ser eterna. Su voto de permanecer Virgen por toda la vida se puede deducir claramente de la pregunta que ella hizo a su mensajero angelical." (Carlos Caso-Rosendi, Arca de Gracia—Nuestra Señora en las Sagradas Escrituras, cap. I).

La respuesta delángelno es menos interesante:

Lucas 1, 35-37 — El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder delAltísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril ya se encuentra ensusexto mes, porque no haynada imposible para Dios".

Elángelusa la palabra episkiasei para describir cómo elEspírituSanto se acercaría a María. Esa palabra es la misma que se usa enelÉxodo para describir a los "querubines cubrientes"que extendían sus alas sobre elasiento de misericordia delArca de la Alianza y también en Éxodo 40, 34-35. Allector entrenado enlas Escrituras no se le escaparándos cosas:

1. ElArca de la Alianza contenía varias cosas que representaban diversos aspectos de Jesús, elMesías. Las tablas de la Ley que Jesús cumplió fielmente. La

escudilla con el maná preservado milagrosamente y que representa a Jesús como "pan del cielo". El báculo que había florecido y dado fruto para testimonio

delSumo Sacerdocio de Aarón, símbolo prefigurativo de Cristo como Sumo Sacerdote yBuenPastor.

2. La misteriosa mujer que ve elapóstolJuanconelArca de la Alianza enlos cielos, ensuvisiónde Apocalipsis 11,19-12,6.

María, como elArca de la Alianza, contiene en su seno a Jesús, asícomo elArca contenía las representaciones proféticas de Jesús. Esa misma Arca aparece en los cielos en la visión de Juan, pero ahora es una mujer que da a luz "un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono." Ese hijo varón es el Mesías resucitado "arrebatado a Dios y a su trono" luego de triunfar sobre el mal en el Calvario yahora seguramente destinado a regir almundo "concetro de hierro"(Salmo 2,7-9).

Todas las generaciones me bendecirán

María comprende inmediatamente la maravilla de su singularidad. Ella será la madre del Rey Eterno de Israel, o sea la Reina Eterna de Israel y lo expresa inspirada por el Espíritu Santo en elMagnificat, que no salió de la pluma de Lucas, sino del corazón de María. ¡Que no se diga jamás que no han quedado palabras de María enla Escritura!

Lucas 1, 46-55 — María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque Él miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque elTodopoderoso ha hecho en mígrandes cosas. ¡Su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahamyde sudescendencia para siempre".

En esto hay ecos de los Salmos (Salmos 45,6-17) y de la canción de Hanna (1 Samuel 2,1-10). Hanna es una figura profética de María pues tiene un hijo, Samuel, a quien dedica a Dios (1 Samuel1,24-28; cf. Lucas 2, 21-24). Curiosamente, altiempo de su petición, Hanna es acusada de estar ebria con el vino delPentecostés (1 Samuel1,12-17) asícomo María ylos cristianos enelprimer Pentecostés de la Iglesia sonacusados de lo mismo (Hechos 2,13).

Yahora que venimos al Pentecostés, el principio de la Iglesia y de su misión, pongámonos otra vez en los zapatos (o más bien en las sandalias) de aquellos hombres ymujeres, los ciento veinte de los que hablanlos Hechos, entre los cuales estaba María (Hechos 1,14). (Continuará).

Carlos Caso-Rosendi es el autor de Arca de Gracia - Nuestra Señora en las Sagradas Escrituras, cuya publicación se espera para el año en curso. Mientras tanto la obra completa puede ser leída en el internet en el sitio Arca de Gracia, http://arca-de-gracia.blogspot.com. El autor escribe para varios sitios católicos eninglés, español y portugués.

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La historicidad de los Evangelios según la doctrina católica

Daniel Iglesias Grèzes

La doctrina católica sobre elcarácter histórico de los Evangelios es muyclara:

"La santa madre Iglesia ha defendido siempre y en todas partes, con firmeza y máxima constancia, que los cuatro Evangelios mencionados, cuya historicidad afirma sin dudar, narran fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres, hizo y enseñó realmente para la eterna salvación de los mismos hasta el día de la ascensión"(Concilio Vaticano II, constitucióndogmática sobre la Divina Revelación, Dei Verbum, n. 19).

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De esta doctrina se deduce inmediatamente la incompatibilidad entre la fe católica y las tesis escépticas, minimalistas y semi-minimalistas acerca de la historicidad de los Evangelios.

El“escepticismo histórico”niega radicalmente elvalor histórico de los cuatro Evangelios canónicos, atribuyendo a éstos uncarácter mitológico.

El“minimalismo histórico” afirma que los Evangelios permiten conocer apenas la existencia histórica de Jesús y un mínimo de hechos de su vida (por ejemplo, sumuerte enla cruz).

Lo que llamo “semi-minimalismo”(o “cuasi-minimalismo”) niega el valor histórico de amplias porciones de los Evangelios (por ejemplo, de muchos dichos de Jesús, incluso de los Evangelios sinópticos).

Generalmente el “minimalismo” y el “cuasi-minimalismo” responden a una tendencia racionalista, que rechaza todos los aspectos sobrenaturales de los Evangelios (por ejemplo, todos los milagros).

Habiendo descartado ya algunas tesis evidentemente inaceptables para un católico, podemos preguntarnos ulteriormente cómo ha de entenderse la doctrina católica sobre la historicidad de los Evangelios. ¿Es una historicidad total o parcial? (o sea, ¿cada relato evangélico tiene un valor histórico?) ¿Es una historicidad global, que admite algunas o muchas excepciones? ¿O bien es una historicidad sustancial, que admite interpretaciones no estrictamente históricas (por ejemplo, simbólicas) para algunos o muchos detalles accidentales?

Se trata de una cuestión compleja, a la que sólo puedo dar aquí un esbozo de respuesta, en una primera aproximación. Las respuestas de los exegetas católicos contemporáneos a esta cuestión son muy variadas, pero algunas de ellas no caben en el campo del pluralismo teológico legítimo dentro de la Iglesia Católica, porque se oponen, enmayor o menor grado, a la citada doctrina católica sobre la historicidad de los Evangelios.

Una respuesta posible que hoy está descartada (y sobre esto existe un amplísimo consenso entre los exegetas católicos) es el“concordismo”. Esta tendencia exegética buscaba armonizar plenamente los cuatro Evangelios canónicos, entre sí y con la historia conocida, en todos sus detalles. Podemos ilustrar el “espíritu” del concordismo con un ejemplo: el Evangelio de Mateo narra el Sermón de la Montaña, mientras que el Evangelio de Lucas narra un sermón parecido, que habría ocurrido en un llano. Para armonizar ambos relatos, los exegetas “concordistas” solían sostener que la multitud que escuchó ese sermón de Jesús era tan grande que ocupaba a la vez un monte y un llano adyacente. El concordismo multiplicaba así las soluciones ingeniosas, pero con frecuencia forzadas, a la “cuestiónsinóptica” (elproblema de las numerosas diferencias de detalle entre los tres Evangelios “sinópticos”:Mateo, Marcos y Lucas), a la “cuestiónjoánica” (el problema de las numerosas diferencias de detalle entre el Evangelio de Juan y los sinópticos) y, más en general, a la “cuestión bíblica”: el problema planteado por las numerosas discrepancias de detalle entre distintos textos de la Biblia o entre éstos y datos ciertos que constan por otras fuentes.

Ya hacia 1900 estaba claro que el concordismo era impracticable como solución global a estos problemas. Después de un tiempo de maduración, en 1943, por medio de la encíclica Divino Afflante Spiritu, elPapa Pío XII aceptó oficialmente los principios generales de la solución de la cuestión bíblica, sobre los cuales se había formado gradualmente unconsenso intra-católico. La ya citada constitucióndogmática Dei Verbum enuncia asídos de esos principios:

"Como todo lo que afirman los hagiógrafos, o autores inspirados, lo afirma el Espíritu Santo, se sigue que los Libros sagrados enseñan sólidamente, fielmente ysinerror la verdadque Dios hizo consignarendichos libros para salvaciónnuestra."(Dei Verbum, n. 11).

"El intérprete indagará lo que el autor sagrado dice e intenta decir, según su tiempo y cultura, por medio de los géneros literarios propios de su época."(Ídem, n. 12).

Estos principios permiten descartar el concordismo sin perjuicio alguno para la fe católica. Por ejemplo, que José (padre legal de Jesús) haya sido hijo de Jacob (Mateo 1,16) o hijo de Helí(Lucas 3,23) no afecta a la verdad delmensaje religioso que las dos genealogías de Jesús nos transmiten, haciendo uso de algunos elementos simbólicos. Por ejemplo, la genealogía de Jesús de Lucas 3, al remontarse no sólo hasta Abraham(como la genealogía de Mateo 1), sino hasta “Adam, hijo de Dios” (Lucas 3,38), subraya el carácter universal de la salvación traída por Jesús, hijo de David y Mesías esperado por Israel. No es necesario para la fe católica sostener que elpadre de José tuvo históricamente dos nombres (Jacob yHelí).

Subsisten sin embargo múltiples cuestiones disputadas en el campo intra-católico. Por ejemplo, la tesis que afirma que las dos multiplicaciones de los panes contenidas en el Evangelio de Mateo, y también en el de Marcos, son dos relatos diferentes de un único suceso (correspondientes a dos tradiciones diferentes) se ha vuelto un lugar común entre los exegetas católicos. Pienso que se puede decir que esta tesis es defendible pero no indiscutible. Es decir que el ancho campo de la ortodoxia católica admite tanto a los que defienden la historicidad estricta de la segunda multiplicación de los panes (podríamos llamarlos “maximalistas”, enrelaciónconla cuestiónde la historicidad de los Evangelios) como a los que relativizan la historicidad de ese relato en elsentido indicado, sinnegarla.

Distinta es en cambio la postura de quienes niegan de plano la historicidad de algunos relatos evangélicos (como por ejemplo el de la Transfiguración o el de la caminata sobre el lago). Salvo mejor opinión, entiendo que dichas posturas son erróneas y peligrosas para la fe. En efecto, si la “creatividad” de las primitivas comunidades cristianas llegó hasta el punto de forjar relatos enteros sin sustento histórico, no se ve cómo seguir sosteniendo la doctrina tradicionalsobre la historicidad de los Evangelios.

Aun suponiendo (no concediendo) la ortodoxia de esa postura, es claro que su manifestación a través de la predicación (por ejemplo, en la homilía de la Misa) es ungrave errorpastoral, almenos por las siguientes dos razones:

I. Porque esa postura plantea serias dificultades intelectuales para la fe católica que, aun en la hipótesis de que tuvieran solución, no podrían ser resueltas adecuadamente en el transcurso de una homilía. La función de una homilía no es plantear dificultades ni menos aún sembrar dudas, sino defender y promover la fe.

II. Porque el predicador cristiano no debe predicar sus teorías personales, sino la doctrina cristiana. Todo predicador debería poder decir, como Nuestro Señor Jesucristo:“Midoctrina no es mía sino delque me ha enviado”(Juan7,16).

Personalmente me inclino por una línea “cuasi-maximalista”, a la que considero la mejor combinación entre los datos aportados por el estudio científico de los Evangelios yla interpretacióncatólica tradicionalde los mismos, conbase enla Revelaciónyla fe. Enotras palabras, pienso que Dei Verbum 19 debe interpretarse en el sentido de una historicidad sustancial de cada texto evangélico, aunque no siempre sea fácil encontrar la sustancia histórica de cada perícopa. Por ejemplo, hoy suele admitirse que los “Evangelios de la infancia” (Mateo 1-2 y Lucas 1-2) plantean algunos problemas particulares con respecto a su historicidad, lo que no equivale a negar que tengan una sustancia histórica. La diferencia entre el género literario de esos capítulos y el del resto de los Evangelios se comprende fácilmente teniendo en cuenta que los Apóstoles (autores o fuentes principales de los Evangelios) fueron testigos oculares de los hechos de la vida pública de Jesús yde superíodo post-pascual, pero no de la infancia de Jesús nide suvida oculta enNazaret.

No es correcto calificar como “fundamentalistas” a quienes sostienen posturas “maximalistas” o “cuasi-maximalistas” en la cuestión de la historicidadde los Evangelios. Para sustentar esta afirmación, indicaré dos razones:

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i. Es evidente que la Sagrada Tradiciónde la Iglesia ha sostenido siempre posturas de esa clase.

ii. Generalmente se llama “fundamentalista” a quien da una interpretación “pie-de-letrista” (atada al sentido aparente) a textos como Génesis 1, por ejemplo sosteniendo que realmente Dios creó el mundo en seis días de 24 horas. Pero es evidente la enorme diferencia entre el género literario de Génesis 1 (escrito por un autor sacerdotalen torno alaño 400 AC) y elde los Evangelios. Obviamente no hay testigos humanos de la creación delmundo; mientras que los Evangelios dependen esencialmente del testimonio de los Apóstoles, testigos directos de muchos de los acontecimientos narrados en los Evangelios. Lucas advierte que antes de escribir su Evangelio se informó cuidadosamente sobre los hechos transmitidos por testigos oculares (Lucas 1,1- 4); y Juan expresa que ély los demásApóstoles dan testimonio de lo que han visto y oído a propósito de Jesucristo, la Palabra que estaba junto alPadre yque lo ha manifestado (1 Juan1,1-4; cf. Juan1,1-18). Y este testimonio de los Apóstoles llegó generalmente hasta elextremo delmartirio.

Considero que la obra de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI “Jesús de Nazaret” (en dos volúmenes) es un excelente ejemplo de exégesis católica, que combina armoniosamente los datos del estudio histórico-crítico de los Evangelios con los datos de la fe católica. Ya hace más de medio siglo KarlRahner criticó la ultra-especialización que había disociado en gran medida a la teología dogmática de la exégesis bíblica y viceversa. Entre otras cosas, Rahner se quejaba de que a menudo los trabajos de los exegetas suscitabanproblemas dogmáticos de los que ellos se desentendíantotalmente, dejando a los teólogos dogmáticos la tarea de resolverlos.

La tendencia racionalista presente en la exégesis católica contemporánea se ha acentuado hasta el punto de que hoy parte de ella ya no es propiamente

teología, porque ha perdido su relación esencialcon la fe católica. Como solución a este problema elPapa Benedicto XVI propone la “exégesis canónica”, es decir la lectura científica y creyente de cada texto bíblico teniendo en cuenta su carácter inspirado y su inserción en el conjunto del canon bíblico; pero él no se ha limitado a proponer esa solución en forma teórica o abstracta, sino que, en su obra citada, ha ofrecido un ejemplo particular y sobresaliente de “exégesis canónica”aplicada alnúcleo más centralde la Sagrada Escritura. Así, a pesar de que talvezalgunos detalles de suobra puedanmerecer reparos, él ha contribuido ampliamente a la “curación” de la exégesis católica contemporánea. Seguramente su ejemplo será imitado, produciendo muchos buenos

frutos.

Para concluir, agregaré que no puede asimilarse la actitud de Benedicto XVI cuando (en su obra citada) discute la cuestión del carácter estrictamente pascual de la Última Cena a la de quienes niegan la historicidad de la Transfiguración o la caminata sobre el lago. Ya sea que la Pascua judía haya coincidido con el Viernes Santo o con el Sábado Santo, es evidente que de todos modos la Última Cena tuvo una relación muy profunda con el rito judío de la cena de Pascua. Negar esto sería indicio de un legalismo o ritualismo exagerado. El mismo Jesús afirmó inequívocamente el carácter “pascual” de la Cena en la que instituyó la Sagrada Eucaristía: “Cuando llegó la hora, se puso a la mesa y los apóstoles con Él. Yles dijo: -Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios.”(Lucas 22,14-16). No se puede, portanto, tacharde “fundamentalista” a quiensostiene el carácterpascual de la Última Cena.

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¿Repensar el matrimonio civil?

Lic. Néstor Martínez

Nos han hecho llegar un texto llamado “Repensar el matrimonio civil” que se atribuye a Rafael Domingo, Director de la Cátedra Garrigues de la Universidad de Navarra.

Hasta donde lo entendemos, se propone allí distinguir entre el matrimonio y los “contratos de convivencia”. El primero estaría reservado a las parejas heterosexuales, mientras que elsegundo estaría abierto a toda clase de parejas ytambiéna grupos de más de dos personas, basados o no enelafecto sexual, como pueden ser dos amigos, dos parientes cercanos, o grupos de más personas que conviven por diversas razones. En todos estos casos se trataría de que la leyasegurase las ventajas sucesorias, fiscales ylaborales a este tipo de “contratos de convivencia”de la más variada índole.

La razón de reservar el matrimonio a las parejas heterosexuales, según el autor, es la necesidad de proteger a los hijos, basada en la orientación jurídica propia de las “sociedades democráticas y avanzadas”, consistente en proteger al más débil. El más débil es aquí el hijo, y sus intereses deben ser protegidos nada menos que frente a los intereses de los padres, promoviendo la estabilidad del matrimonio. Los “contratos de convivencia”, por su parte, no estarían sujetos a ninguna exigencia legalde estabilidad.

El principio en que se basa el autor es que la orientación sexual no tiene que tener ningún efecto jurídico. Según él, la ley no puede tomarla en cuenta porque eso constituiría un acto de discriminación. Argumenta que elmismo orden jurídico (probablemente se refiere alespañol) permite a las personas homosexuales el matrimonio con alguien de otro sexo. En este principio basa la necesidad de admitir dentro de los “contratos de convivencia” también a las parejas

homosexuales.

En el mismo principio basa también la posibilidad de adopción por parte de parejas homosexuales. Concede solamente que, como la adopción debe en lo posible imitar a la naturaleza, elmatrimonio entre unvarónyuna mujer debe tener preferencia enla lista de candidatos a adoptar a unniño.

Obviamente, este texto nos merece varias observaciones críticas; enordende importancia más o menos creciente:

1. No se ve muy bien en qué está la mayor estabilidad de un matrimonio en el cual se admite la posibilidad de divorcio por voluntad de uno solo de los

cónyuges, como en otra parte señala el mismo autor. Dicho a la inversa, no se ve bien en qué está la mayor “libertad” de un “contrato de convivencia”, pues

se supone que la palabra “contrato”da lugar a unmínimo de obligaciones mutuas.

2. Es curioso, por decir lo menos, que la especial protección jurídica del matrimonio, que en definitiva se reduce aquí a limitarlo a parejas de un varón y una

mujer, se base enla necesidad de proteger los intereses delhijo frente a los de los padres (!!!). Da la impresiónde que se admite una nueva especie de “lucha de clases”intrafamiliar, ya no –como decía Engels– entre los esposos, sino entre los padres ylos hijos.

3. La amplitud ilimitada de los propuestos “contratos de convivencia” también es problemática. Pensemos por ejemplo en grupos de seis u ocho personas

que quieren vivir juntas para practicar el sexo grupal en forma regular: ¿el Estado deberá conferir protección legal a tales asociaciones, de modo tal que sean tenidos en cuenta los aspectos sucesorios, fiscales y laborales? ¿Se mide el efecto social de un semejante tratamiento jurídico dado a semejantes asociaciones?

Se puede decir que no habrá necesidad alguna de especificar elmotivo de la asociación, sino simplemente la decisión de configurarla como asociación de una determinada cantidad de personas que conviven, a fin de acogerse a los beneficios mencionados. Pero eso no cambiaría el hecho notorio de que tales asociaciones estaríanprotegidas por ley, yademás ¿es factible que la leyadscriba beneficios a las “sociedades de convivencia”sininteresarse por los motivos yelcarácter de esa convivencia?

Por otra parte, ¿no hay límite para el número de posibles participantes en tales contratos? ¿Unblock de viviendas económicas podría configurarse, según

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24/06/2013

esto, como una sola asociación de convivencia, de modo que, por ejemplo, todos participasen en los derechos sucesorios de todos? ¿Se dirá que ellímite es la cantidad de personas que cohabitan en una sola unidad domiciliaria, por ejemplo un apartamento o una casa? ¿No resulta más bien arbitrario limitar así la “libertad contractual”de estas asociaciones? Lo mismo que sise fijase unnúmero límite de participantes, por ejemplo, 16 o 27.

4. Respecto del principio de que la ley no debe tener en cuenta la orientación sexual de las personas, ante todo hay que decir que no vemos que sea

totalmente respetado en elmismo planteo delautor. Después de todo, es la orientación sexualde las personas homosexuales la que determina que configuren una pareja homosexual que por tanto es infecunda, y por tanto, según el autor, no goza de la especial protección que la ley confiere al matrimonio (es decir, como ya vimos, la protección del hijo, “más débil”, ante los intereses de los padres…). Los partidarios del mal llamado “matrimonio gay” podrían sin duda decir que tambiénelplanteo delautor los discrimina por razónde suorientaciónsexual.

5. Por otra parte, el autor reconoce la posibilidad de adopción por parte de las parejas homosexuales, a la vez que pone la necesidad de proteger

especialmente al matrimonio en las obligaciones que los padres tienen “en relación al correcto desarrollo de la personalidad del nuevo ciudadano”, lo cual

puede también perfectamente decirse de los padres legales de un hijo adoptivo. ¿Por qué, entonces, esos padres legales no podrían ser una pareja homosexualque por tanto tendría tambiénderecho a que suuniónfuese considerada “matrimonio”por la ley?

6. Por lo que toca al Uruguay, en nuestro país está lamentable e injustamente reconocida la posibilidad de legalizar las uniones concubinarias, incluidas las

homosexuales, con lo cual el problema de los derechos sucesorios y afines ya estaría “resuelto”. Sin embargo, ellobby homosexual sigue presionando para obtener la legalización del “matrimonio” homosexual. Lo cual prueba claramente que el verdadero móvil no es la necesidad de atender a esos derechos sucesorios, laborales y fiscales, sino lograr la completa equiparación del matrimonio con las uniones homosexuales, de modo de contribuir a la “desnaturalización”, en elideario de la sociedad, delmatrimonio, y la consiguiente “normalización” totalde la homosexualidad, que es uno de los objetivos de la ideología homosexualista.

7. La necesidad que pone elautor de dar tratamiento jurídico especialalmatrimonio basado en la necesidad de protección delmás débil, que en este caso es

el hijo, señala el defecto principal, a nuestro modo de ver, de esta clase de planteos. El matrimonio y la familia son realidades naturales que son la base de la

sociedad y por tanto tienen derecho a ser protegidos como tales por la ley. Si el hijo, el esposo, la esposa, la familia toda, reclaman la protección legal del Estado, es en su calidad de tales, y por tanto, en virtud de lo que son naturalmente. No se trata sólo ni ante todo de la condición de “más débil”, sino de la precisa condiciónde esposo, esposa, padre o hijo.

De hecho, en elmismo planteo delautor no se ve cuálsea la razón de fondo para reservar elmatrimonio a las parejas de un varón y una mujer, sino elhecho de que naturalmente son las únicas capaces de tener hijos. Y eso quiere decir que la ley positiva está inexorablemente unida a la ley natural, de la cual depende ya la cualno puede contradecir.

Ningún Estado puede ser “laico” frente a la ley natural, porque la razón misma de ser del Estado está en la naturaleza social del ser humano, y su finalidad es la plena realizaciónenlo temporalde las personas humanas que lo integran.

La ley natural, como su nombre lo indica, no depende esencialmente de la fe cristiana ni es válida solamente para los cristianos o para los católicos. Está arraigada en la naturaleza humana, puede ser conocida en principio por la sola razón natural, y es válida por tanto para todos los seres humanos, más allá de que la reconozcano no, pues tampoco depende delreconocimiento de cada uno elser persona humana o no serlo.

Nadie que reconozca que la ley natural es la base de la ley positiva, como implícitamente lo hace también nuestra Constitución al reconocer los derechos “inherentes a la personalidad humana” (pues, por tanto, no tendría sentido, obviamente, legislar contra esos derechos), puede pretender que el Estado sea completamente “neutral” también en cuestiones que afectan a la misma ley natural. Yentre esas cuestiones está sin duda lo referente a la familia, base de la sociedad, como tambiénreconoce la Constituciónde la República.

El “positivismo jurídico” consiste justamente en la negación de la ley natural y de la dependencia de la ley positiva respecto de la ley natural. El Estado es la fuente última de la validez y la obligación de las leyes positivas. Según esta filosofía, se debe cumplir la ley simplemente porque el Estado la ha promulgado como ley.

No vemos qué podría tener de “avanzada” o de “democrática” una sociedad en la que el Estado, de acuerdo con esta filosofía del “positivismo jurídico”, se considerase el referente último y sin apelación en materia de derechos y deberes. Más bien vemos en esto la realización más plena del concepto de “tiranía” que pueda pensarse.

Pensemos que el mismo concepto de “derechos humanos” subsiste solamente si se lo apoya en la ley natural, anterior al Estado y a la ley civil, y obligatoria también para el mismo Estado. De lo contrario, el Estado se considerará dueño y señor de anular o modificar los derechos del hombre, aunque lo haga bajo el pretexto de votaciones mayoritarias debidas en buena medida a la previa manipulación de la opinión pública, que ha llegado a ser una ciencia o poco menos ennuestros días. Y de todos modos, los derechos de la persona humana no puedendepender de mayorías o minorías.

Endefinitiva, la alternativa que plantea elfuturo es entre uniusnaturalismo coherente yunpositivismo jurídico igualmente coherente y, por tanto, ilimitadamente tiránico y anti-humanista, al estar cada vez más liberado de los últimos resabios de la antigua cultura cristiana. Los tiempos de alternativas coherentes son malos tiempos para todos los amigos de la conciliacióna cualquier precio, pero soncada vezmás los tiempos que se aproximan.

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Comunicado sobre el proyecto de Ley de "Reproducción Asistida" (fecundación artificial)

Asociación "Familia y Vida"

La “reproducción asistida” es un procedimiento por el cual se busca remediar de algún modo el drama de las parejas que padecen esterilidad. Consiste en extraer un óvulo de la mujer y fecundarlo con un espermatozoide de un donante, que puede ser el esposo u otro hombre. El embrión humano resultante se implanta enelvientre de la mujer para que siga conelciclo delembarazo.

Para asegurar el éxito del tratamiento, se fecundan varios óvulos. El proyecto de ley que está en el Parlamento establece que se obtendrá un máximo de tres embriones por tratamiento y que todos los embriones producidos serán transferidos alvientre de la madre, salvo excepciones que elproyecto también prevé, encuyos casos podránser preservados para ser utilizados por otra mujer. La forma de preservarlos es mediante congelamiento o técnicas similares.

Elproyecto de leyestablece una pena de uno a tres años de prisiónpor la muerte voluntariamente provocada de uno de estos embriones. Almismo tiempo se autoriza a realizar sobre elembriónasíproducido diagnósticos de viabilidad o de enfermedades hereditarias.

El hablar de producción, utilización y manipulación de un ser humano ya nos dice que en este proyecto de ley no se respeta suficientemente la dignidad de la persona humana.

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Estos embriones son seres humanos ya existentes y dotados del derecho básico a la vida y a la dignidad propio de todo ser humano. El mismo proyecto lo reconoce cuando penaliza la muerte intencionalmente provocada de estos embriones que ni siquiera han sido transferidos al vientre materno. Esto debe ser tenido encuenta, nos parece, enotro debate que se lleva a cabo actualmente, sobre la despenalizacióndelaborto.

Nos preguntamos qué va a suceder con los embriones a los que se diagnostique “inviabilidad” o alguna enfermedad hereditaria. Obviamente, no van a poder ser “utilizados” por ninguna pareja. Por otra parte, el proyecto establece pena de cárcel para el que los mate. ¿Serán conservados indefinidamente, con los gastos que eso conlleva?

En ese sentido, surgen dudas a propósito del pasaje del proyecto que establece que el Ministerio de Salud Pública podrá modificar las condiciones de conservaciónde estos embriones “enordena una mejor ymás pronta disposiciónypreservaciónde los elementos genéticos involucrados”.

¿Qué se entiende por “más pronta disposición”, cuando se trate de embriones que no podrán ser “utilizados” por su “inviabilidad” o sus enfermedades hereditarias? Entendemos que este proyecto de ley favorecerá la instalación de una mentalidad discriminadora que considerará válido negar el derecho a la vida a algunos seres humanos envirtud de algunas de sus características genéticas.

Por otra parte, si se tiene que producir varios embriones, y todos los embriones resultantes de la técnica se transfieren al vientre materno ¿se espera que los partos sean necesariamente de mellizos o trillizos? ¿Qué va a pasar cuando la voluntad de los padres sea tener solamente un hijo? En estos casos, parece inevitable que se quiera hacer la “selecciónintrauterina”, abortando a los “no deseados”.

De hecho, la transferencia de múltiples embriones se hace debido alalto porcentaje de fallos conlos consiguientes abortos que se producenenestas técnicas.

Por estas razones, vemos que elproyecto no ofrece garantías suficientes de proteger elderecho a la vida delser humano desde que existe, es decir, desde la concepción. Nos parece totalmente adecuada la frase utilizada enuna campaña contra una leysemejante enCosta Rica:

“Hola, soySofi, la tercera de tres hermanitos, y aunque mis papitos me amen con todo su corazón, sé que para venir al mundo mis otros siete hermanitos murieronenunlaboratorio.”

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Acordaos

Acordaos, ohpiadosísima VirgenMaría, que jamás se oyó decir que ninguno de los que hanacudido a vuestro amparo, implorado vuestra protección yreclamado vuestro socorro haya sido abandonado por Vos.

Animado conesta confianza, a Vos acudo, ohMadre Virgende las vírgenes, ygimiendo bajo elpeso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana.

OhMadre de Dios, no despreciéis mis súplicas, antes bienescuchadlas yatendedlas benignamente. Asísea.

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San Bernardo de Claraval

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