Sei sulla pagina 1di 12

Alegría en la advers i dad . El análisis de l os factores que mantienen las emociones positivas en sit ua c iones aversivas

E M OC I ONES PO S I T I VAS Y S ALUD

M ENTAL

L as e m oc i one s p os iti vas ti e nen bu e n a p r en sa. No

de

o es t a r a t e nto a l os

y ma g acine s. No s e

ta r d a r á e n e ncontrar a lgún al e g a to a f a v o r de l as e mo-

que s on la cl ave de

l a f e li c idad y d e l a s a lud . Terapi as, o m á s bien p seu- dot erapi as b as ada s en la r i s a , e n ve r e l mundo de

col o r d e ro s a , en c onc e ntrar s e

y r e l a jars e, c omo l o ll a m a n , y un

s in f ín d e manera s d e pr o cura s e

al e j á ndo s e de p e na s, pr e o c up ac i o n es o s ufr i mient o .

De t o da s m a ne r a s, est e int e ré s por la s e mociones po s itiva s e s n e c esar i o y , en el fo ndo , un s oplo de a i r e

fres co e n l a p s ic o l o gía ci e ntí f ica . De he c h o , l a c ur i o -

s id a d po r la s e mo c ion es po s it iv a s en l a p s icolo gí a e s

t a rd í a , p osi bl e mente p o rqu e s ie m p r e ha at r a íd o m ás lo problem á tico y po r que l as emo c ion es n e g ati vas so n m ás pr ominent e s y d es tac a n so br e cu a lquier otro

es t a do p s icol óg ic o . Nat uralm e nt e,

la v erd a d es q u e

t o d o el mundo pr ef e r irí a, e n s itu ac i o ne s normales,

q u e e nf a d a d o, tri s t e o

e s t a r a l eg r e y ris ueño ante s

ci as, de s cone c t ar

hac e f a lt a m ás qu e e ch a r un v i st az o a l a s ec c ión

autoa y u d a d e cualquier libr e r í a rep o rt a j es y notici a s de r ev i s t as

cion es po s iti v a s , d ef endi e ndo

e n ol v ida r l a s de s gra-

plac e r p s ic o l ó gi c o

JORDI FERNÁNDEZ CASTRO

de e s t i l o New Age predic a n qu e la a le gr í a e s tá e n el

i

todo lo dem ás? ¿ Qué pu e d e h ac e r algu ie n a leg r e y

c ontent o e n m e di o de la de s ola c i ó n ?

ment a l ? E s to r e cu e rda la t rá gi c a y cort an t e inte rpe l a -

c i ó n de Pil a r Man c h ó n

d e in v e s t ig ac ió n del l l-M de l a s cortes e spañolas .

¿ D e qu é se rí e n , señ o r ías? ¿ C ó mo s e puede e s tar

a l eg re y feliz a nt e el s ufrimiento a jeno ?

puede r eí r al g uien ant e un ino ce nte que s u fr e ?

¿ Qui é n mue st ra m ás salud m e nt al? ¿ Quién es t á

s iempr e ale g re p ase l o que p ase o qui é n es t á a leg r e

cu an do h ac e fa lta y t r is te c u a ndo ello es lo a d e cuado ? Po s iblemente a t o d as las p e rs o n a s le s gustaría poder

¿ E s e s o sa lud

nt e r io r , pero

¿

De qué s i rv e l a

alegría s i se pierd e

a lo s miemb r o s de l a comisión

¿C ómo se

e x p er imentar em oc ion es po s i t i vas p e rm a n ente m e nte, pero , ciertament e , no e s po s ible y, prob a b lemente ,

ta m p o c o sea s iqu i er a c on v eni e n t e.

D e he c h o h ay d os punt os de v i s t a encontra do s en

e s t a cu esti ó n : e l primero defiende q u e l a s emo cione s

ne g ati vas s on n ocivas p a r a l a salud , que la a n s i e d a d y

la de pres ión no s ó l o r e p r e s entan un a quiebra d e l a s a lud

m e nt a l , s ino qu e tie n e n ef e ct os de vastador es en l a sa lud

f í s ic a, so n un s uf ri miento inútil p u esto qu e m e rma n a

qui e n l o experim e nt a y no t i en e n nin g un a f unción po-

s i ti va . Por t a nt o , s e g ún e s te punto d e v i s t a , h ay qu e

preocup a d o . B ie n v enido s e a, por t a nto , e s t e interé s

e

lim i n a r l a s em o cione s neg a ti va s y s u s titui r la s sie mpre

por la s e mocione s p os it iv as .

p

or est a do s em oc ionale s po s iti v o s; serí a l a úni ca m a-

S in emb arg o , ha y un p e queño d e t al le que no se

pued e p asar por alto : l a r e alid a d. En l a v id a h ay fru s- tra c ione s, de s encuentros , di s cu s ion es , enf e rmed a de s, mu e r te y c ru e ld ad. A nte la dur a re alid a d , lo s g urú s

© E d icio n es P i r ámide

n er a d e a seg u ra r una bu e n a s al u d y calid a d d e v i d a

(Á la v a , 200 3) . El o tr o punto de v i s ta d ef i e nd e qu e tod as

la s em oc i o n e s hum a na s t ie nen s u fun ci ón y s u sentid o ,

aunque s ubjeti v amente pro v oqu e n dolo r y de s con c ier -

- " ' - " - " " "

218 / Emociones positivas

to. El miedo, la rabia , la tr i steza sirven para reaccionar

y superar adversidades; quien eluda la realidad y bus-

que simplemente estar contento y feliz ante los proble- mas y las dificultades será una persona con muy poca

c a pacidad de adaptarse a este mundo que nos toca vivir.

Por lo tanto, las emociones negativas tienen una fun- ción que depende de la interacción con el entorno; las emociones, tanto las po s itiva s como las negativa s, s on adaptativas o no en f unción de las s ituaciones de cada momento (Palmero y Fernánde z -Abascal , 1998 ) . En este capítulo v amo s a defender , a pe s ar de todo , la s emocione s po s iti v a s, pero desde el segundo punto de vista de lo s expues tos, vamos analizar las emociones ante la adversidad y s u función adaptativa

y v amos a defender que s e pueden mantener est a do s

emoc i onales positivo s incluso en situaciones adver-

s a s, aunque no cualquier estado emocional positi v o y

no de cualquier manera, sino aquellos que ayuden a superar la situación. Por lo tanto, las razones para promover las emociones positivas no son únicamente subjetivas, no se trata solamente de que sea más agra- dable estar contento que sufrir, sino que las emocio- nes positivas pueden ser necesarias para hallar la vía de superación de las adversidades. En resumen, estar contento cuando todo va bien no tiene ningún secreto , es lo normal; la pregunta es

s i s e puede estar alegre cuando las cosas van mal y s i eso sirve de algo , o si s e puede estar alegre de una manera diferente. Vamos a analizar la tristeza, la angustia y la pena

« normales » de las persona s no r males desde el punto

de vi s ta de los modelo s tran s accionales de las emo-

c iones. Vamos a explorar el origen de la irritación y

la fru s tración ante problemas gra v es pero que le pue-

den pasar a cualquiera . También nos preguntaremo s

si una persona puede regular su propio estado emo-

cional y sobreponerse a la s reacciones negativas que

se corresponden con una realidad adversa y si se puede mantener la alegría en la adversidad.

2. EL PROCESO DE AFRONTAR LA ADVERSIDAD

La primera escena del tercer acto de la obra de teatro Hamlet consiste en un monólogo , quizá el más

famoso del teatro universal, que no es precisamente cómico sino crudamente trágico. Este monólogo co- mienza con las siguientes palabras: ¿ Ser o no s e r?

¿ Qué es más noble para el

espíritu, sufrir los dardos y los golpes de la insultan- te Fortuna o tomar las armas contra un piéla g o de

c alamidades y , ha c i é ndoles frente , acabar con e lla s ?

Sin duda alguna , e s te pobre Hamlet era un angu s tia- do ; dudaba entre sufrir y actuar, y continuaba diva- gando sobre cuál de s u s op c iones era más moral. Pero qué acertado el planteamiento del genial William Shakespeare , porque , al menos en nuestra opinión , cuando se trata de infortunio s, penas y calamidade s, lo más importante es ser o no ser o, dicho de otra manera, actuar o sufrir , vamos a ver por qué. El modelo transaccional del estrés (Lazaru s,

1984 ; Lazarus , 2000 ; Lazarus , 1991; Lazarus , Laza-

¡He aquí el problema!

rus, Campos , Tennen y Tennen, 2006; Smith y Lazarus, 1993; Smith , 1993) significó un cambio radical en la forma de analizar la adaptación psico- lógica a las situaciones adversas a finales del si- glo xx. Según este modelo (véase la figura 11.1) , el

estrés es un estado resultante de la relación que se establece entre una persona y su entorno cuando ésta evalúa que la situación pone en peligro su bienestar y es superior a los recursos de los que dispone para

s uperarla. Es importante resaltar que el concepto

c lave de este modelo es la interacción entre la per-

sona y su entorno , que s e plasma en cómo la per s o- na percibe -evalúa- la s ituación y en cómo la afronta. La e v aluación cognitiva es una catego r i z a- ción continua de lo s acontecimientos y sus diferen- tes facetas respecto a s u s ignificado para el bienestar

de cada uno. Es decir , que el e s trés depende profun- damente de la perspectiva , las metas y los valore s de cada persona. Ante cualquier acontecimiento vital, hay dos ti- pos de evaluación : la evaluación primaria y la evaluación secundaria. Empezaremos con la eva- luación primaria , que se refiere a lo que está en juego en un acontecimiento en concreto. La evalua- ción primaria consiste en responder a preguntas como: ¿Qué significa lo que pasa para mí? ¿Me pue- de beneficiar? ¿Me puede perjudicar? ¿Me es indife- rente? ¿Va a cambiar algo ahora mismo , o en el futu- ro ? ¿ Es seguro que va a pa s ar algo o tan sólo es una

© Ed i ci o n es Pir á mid e

w ~

Alegría en la adversidad. El análisis de los factores que mantienen las emociones positivas / 219

Figur a 1 1. l.-Modelo

Evaluación

tr a nsaccional del estrés y el

osibilidad? El resultado de esta evaluación puede ser Iasificar el acontecimiento como benigno, irrelevan- e o estresante; es en este último caso cuando se pone en marcha el mecani s mo de afrontar la situación de estrés. Además , la s s ituaciones evaluadas como estre- antes pueden ser clasificadas en tre s tipos: amenaza , érdida/daño o reto.

Un acontecimiento es evaluado como irrele- vante cuando no cambia nada del entorno , cuando es lo acostumbrado; puede ser más agradable -como llegar a casa y de s can-

sar- o de s agradable -como levantar s e e ir

a trabajar-, pero forma parte de las rutinas diarias que e s tán asimiladas . Un acontecimiento se percibe como benigno cuando se consigue algo deseable, como cuando a uno le toca la lotería o le hacen un regalo por sorpresa. Una pérdida o un daño implica que algo perjudicial ha s ucedido y que l as posibilida- de s de sentirse perjudicado son muy amplias:

el daño puede s er físico , como estar herido o

© Edi c i o ne s Pir á mide

afrontamiento de L a z a rus y Folkman (1984).

enfermo ; material, pérdida de dinero o de bienes; p s i co lógico , pérdida de autoestima o de confianza en uno mismo , o social , pérdida de per s onas queridas. Una amenaza significa que algo de s agra- dable y no deseado puede pasar, igual que una pérdida o un daño pero ' en e l futuro. Es un hecho aversivo que aún no ha ocurri- do, como por ejemplo la sospecha de perder el empleo cuando corren rumores de a j ustes de plantilla s en una empresa , o cuando al- guien s iente un dolor inesperado y no sabe

s i puede s er un síntoma de alguna enfer-

medad. Un reto s ignifica que algo bueno o de s ea- do puede pasar en el futuro, siempre y cuando uno mismo sea capaz de hacer lo adecua- do para conseguirlo. Como, por ejemplo, cuando una persona opta a un puesto de tra- bajo mejor o se plantea conseguir una meta difícil. La di f erencia entre un reto y un hecho benigno e s que este último se ha obtenido sin ninguna condición , mientras que el reto es

220 / Emociones positivas

algo que se puede eventualmente obtener, o no.

Por su parte, la evaluación secundaria se refiere

a las opciones y posibilidades de manejar , afrontar y

s uperar el acontecimiento ev a luado como estresante .

La pregunta clave en este ca s o es: ¿ Qué se puede hacer ,

s i es que se puede hac e r algo ?, y , en el caso de que s e halle una manera de a frontar la situación: ¿ Seré yo capaz de hacerla ? En e s te punto e s importante recoger

las propuestas de Bandura ( Bandura , 1986 ; Bandura ,

1997 ), que en su teoría s oci a l-cognitiva distingue entre

dos tipos de expectativas: la expectativa de resulta- dos , que es la creencia en que una determinada forma de actuar puede producir un determinado efecto , en

e s te caso resolver la s ituación estresante, y la expec-

tativa de autoeficacia , e s decir , la creencia que tiene

una persona sobre s u capacidad para realizar la ac- ción. Veamos un ejemplo : ser despedido no se pued e considerar un hecho que haga feliz a nadie; es más, puede ser considerado una fuente de estrés muy po- tente. Sin embargo, no todo el mundo vive un despi- do de la misma manera: para una persona la pérdida del puesto de trabajo (su evaluación primaria) puede ser experimentada como un gran fracaso personal mientras que otra puede considerarla un s imple in- conveniente. Por otra parte , la confianza en s uperar la s ituación , es decir , hallar un trabajo igual o mejor al perdido (evaluación s ecundaria) , también tiene un papel importante. Por todo e s to, en una situación de de s pido colectivo , s e puede encontrar de s de qui e n encara la situación como un reto, es decir, un revé s que se tiene que aprovechar para encontrar un traba- jo mejor , hasta quien la i nterpreta como una terrible pérdida irreparable ante l a cual no se puede hacer nada, porque va a ser imposible encontrar otro traba- jo como el que se ha perdido . En este contexto, se puede entender la aparición de emociones y también que no todas las personas sientan lo mismo ante problemas similares. Se ha demostrado repetidamente que ante situaciones vita- les estresantes (problemas económicos, laborales, familiares, etc.) la evaluación cognitiva determina lo s

e s tados emocionales que se producen a largo plazo (Folkman y Lazarus, 1985 ; Folkman y Lazaru s ,

1988a; Folkman y Lazarus, 1988b; Lazarus y Folk- man , 1984). Los d i ferentes matices tanto de la eva- luación primaria como de la secundaria determinan el tipo concreto de emoción experimentada. Respec-

la

su congruencia (si es

coincidente con la obtención de metas deseadas, las emociones serán positivas; si no es así , serán negati- vas) y el tipo d e implicación personal (lo que está en juego, por ejemplo: la auto estima individual o colec- tiva, los ideales, el bienestar propio o de otros o lo s objetivos vitales). Lo s aspectos de la evaluación se- cundaria que influyen en el tipo de emoción experi- mentada son el potencial de afrontamiento , la convic- ción personal de que uno es capaz de actuar para eludir las amenaza s o daños o para superar lo s retos

y obtener beneficios y las expectativas de é xito. De esta manera , para Lazarus (1991), la ansiedad sería el resultado de apreciar una amenaza con incer- tidumbre; la ira, una ofensa hacia uno mismo o e l .grupo de referencia ; la tristeza, una pérdida irrepara- ble; la felicidad, el avance hacia la consecución de un objetivo; la esperanza, temer lo peor pero esperar lo mejor, y la culpa y la vergüenza, haber transgredido una norma moral o un patrón socialmente aceptado. La evaluación cognitiva (primaria y secundaria) sería la responsable no solamente del estado emocio- nal , sino también de la elección de la estrategia de afrontamiento de la situación estresante , si bien esta elección tambi é n depende de los recur s os efectivos de afrontamiento de lo s que se dispone y de las re s - tricciones que una pe rs ona asume en la resolución del

episodio estre s ante. Lazarus y Folkman ( 1984) formularon una defini- ción de afrontamiento que permite enfocar e s te pro- ceso de una manera amplia; para ellos el afrontamien-

to está constituido por aquellos esfuer z os cognitivos y

conductuales constantem e nte cambiantes qu e se de- sarrollan para maneja r las demandas específicas ex- ternas y/o internas que son evaluadas como exceden- tes o desbordantes de los recursos del individuo (p. 164). Es preciso destacar dos aspectos de esta defini- ción. El primero es el que se refiere al esfuerzo de

hacer frente a la s situaciones que provocan el proceso

y no al resultado de dicho esfuerzo , es decir, afrontar quiere decir intentar solucionar un problema de forma

to a la evaluación primaria, importancia de la situación,

se debe considerar

© Edi c i o n es Pir á mi de

Alegría en la adversidad. El análisis de los factores que mantienen las emo c iones positivas / 221

sati s factoria p e ro no nece sariament e con s eguirlo, y e l segundo e s que man e jar , e n e s ta d ef ini ción , s i g nific a tanto dominar o controlar , es decir , resolver ac t iv a - mente el problema plante a do , como minimizar , tole- rar , e v it a r , sort e ar o acept a r el problema , la s e m o cio - ne s des a tadas por el problema o ambas co s a s . Naturalmente, las posibles estrategias para a fron - tar un a co ntecimie nto e s tres a nte s on mucha s y mu y va r i a bl es y d e penden tanto de la s itu a ci ó n como d e l ind i vidu o , p e ro fundamentalment e hay tre s tipos di- ferentes: la s que se centr a n en e l problem a , las que se centran e n la s e mocione s y l as qu e s e centran en e l signifi c ado ( Folkman y M oskowitz , 2003 ).

E l afrontamie n to centrado en el prob l em a

e nglob a la s accione s cu y o objeti v o e s cam-

bi a r la pro pi a s ituación e s tre s ante actuand o

s obre el entorno o sobre u no mismo. De s arro -

ll a r un a frontami e nto a ctivo puede s er trazar -

se un plan , e nfrentar s e a a lgo o a a lgu i en ,

intent a r autocontrolarse , a ument a r e l e s fu e r-

z o, bu s car ayuda , etc.

ta h a cia la s itu a ción , e s decir , s e c a mbian la s metas.

Na turalmente que , según cad a situ a ción concr e ta , una e s trategia de a frontamiento puede cumplir c on una función u ot ra. P o r ejemplo , tra z ar s e un plan de acción en caso de que uno s ea despedido , adem ás de

a y udar a e s tar preparado en ca s o de que ello ocurra ,

a l e ja lo s pensamie nto s negati v o s y la ansied a d pro v o- cada por un futuro in c ier to. Por otro lado , podrí a s er que l a negación de un problema tuviera efectos prác - tico s; por e j emplo en el ca s o de enfermedade s en que uno mis mo no pued e hac e r nad a, la au s en ci a d e an-

s iedad producida por la negación puede ayudar a mejorar el c u rso de la enfe r medad .

U n a s pecto importante de e st e mod e lo e s que

con s id e ra el afron t amiento d e l e s tré s como un pr o ce-

s o en marcha que v a evolucionando y no como un

episodio a i s lado . A m e dida que s e de s arrolla el pro- ceso d e a fro nt a m ient o , s e pued e n ir mo d if i c and o las

e v aluacione s primar ia y s e c und a r i a , lo que se d e no- mina reevaluaci ó n . Por otr a part e, l as evaluaciones y

El afrontamiento centrado en las emocio-

e

mo c iones no s on e xc luyente s y s e pueden combinar

nes implic a reducir la i ncomodid a d o s u fr i-

o

alternar a lo l a rg o del t iempo : una p e r s ona que

mient o pro v ocado po r la s itu ac ión y no

prepara un as opo s ici one s puede c on s iderar s u s itua-

t

a nto cambiar la propia situación . Este tipo

ción una mezcl a de reto, por lo que puede obtener si

d

e afr ontamiento puede in c luir intentar no

tiene é xito , y a menaz a , po r la pérdida de t i emp o y

p

e ns a r e n l a situ a ción , e vi t a rla , in t entar r e -

e

s fu e r z o s i fraca s a . De h ec ho , Lazaru s y Folkman

l

a jars e , ha c e r otr a s activid a des p a ra d is traer -

recogen aportacio ne s p s i c odinámica s yconducti s ta s

s e, etc.

El afrontamiento centrado en el sign i ficado

c o n sis te en re i n te r preta r la s ituaci ó n c ontem- plándola d esde ot r o punto de vista, por ejem - plo, v i endo l a part e po s itiva de la s c ircunstan -

cias ne ga ti va s . E s te tipo d e e s trate g i as d e

a la teoría de l afrontamiento , p e ro en un modelo que

no e s un i d i men sio n a l ( puede haber do s emociones a

la ve z , s e pued e v er una s itua c ión c o mo po s iti v a y

negativa) ni unid i reccional : los e l ementos del mod e lo

s e influyen rec í p r oc a mente.

front a miento son e s pe c i a lm e nte i mport a ntes ante la adver s id a d ; se reinterpreta la situación

a

3.

ALTERNATIVAS A LA ANSIEDAD

c

no se ha con s egu i do el objeti v o , s e ha a pr e n-

uando ante un fraca s o se v a lora que , a unqu e

Y A LA TRISTEZA

dido mucho , cu a do se con s i g ue v er la s ame -

U

n a vez vis t o el mod e lo tran s a c c i onal del e s tré s

nazas como oportun i dades de mejorar , cuando

y

e l afront a miento, nos podemo s plantear otra vez el

s e valora la importan c i a de la s rela c ion es afe e -

t iv a s en situ a cione s ad v er s a s, etc. En e s te ca s o

no se cambi a la s ituación a v er s i va, ni se inten - ta cambiar o contro l ar las emociones; lo que cambi a es cómo uno mi s mo ev alú a y s e orien -

© Edici o n e s P ir ámide

problema de las emo c ion es po s itiv as e n s ituaciones

negativ as. ¿T i ene s entido promo v er las e mocione s

po s iti v as e n per s ona s que e s tán atra v e sa nd o situa c io-

nes penosas o advers as ? Ante l a enfermedad , la inca - pacita c ión y la m uerte propia s o de persona s c erca-

'"

222 / Emociones positivas

na s , se pueden dar men saj es optim is t as , se pued e decir: « aníma te, no piens es e n e s o » o « r íet e de l o qu e

t e pasa» . No parece lo má s adecu a do.

P e ro mirémoslo a l re vés. Ante s itu ac ion es ad-

ve r sas vi st as como a men az a s in ev itabl es o p é rdida s

irrepar a ble s , la primera re ac ción es la a n s ied a d , la .

a ngu s ti a, el s ufrimiento o l a depr esión . E s tos e s tados

e mocionale s, totalmente ne g ativ os desde el punto de

ad e más c ur a da totalmente en un a lto porcentaje de

ca s o s . Sin emb a rgo, cu a ndo una muje r descubre que

p adece e s t a enferm e dad, siente, l ógicamente, una

gran an g u s t i a. Por otra parte , el t r atamiento del c á n - cer de m a ma, aunque de g ran e f ecti vi dad , es larg o y peno s o , y un e s tado de a n s iedad e intranquilidad pu e de inter f er i r negativ a m e nte e n su ef i cac i a. W a t- son, Havi l a nd, Greer , D a vi d son y Bliss (1999) estu-

v

ista s ubjeti v o , pued en ten e r una f unción de impul s ar

di

a ron las d i ferentes maneras d e afront a r el cá ncer de

a

la acción , a cambiar un a s itu ac i ó n , a hacer a l g o ,

mama e i nt e nt a r o n rela cionar l a s con e l e s t a do f í si co

p

ero s olamente dur a nte un a pr i m e ra fa s e de choque.

y

p s icológico al final del tratamiento . Para ello de s a-

Un a cosa que se sabe con toda seguridad es que

rr

ollaron la escal a MAC (Mental Adjustment to Can -

a quell as per s onas con p r oblema s g r av e s c omo e nfer -

medad es crónic as, s oled a d , par o d e l a r ga dur ac ión ,

pé rdid a del c ó n y ug e, e tc . , y que e x p e riment a n tr is te-

za, an g u s tia o depr esión d urante período s prol o nga- dos de t iempo, pueden llegar a tener gr a ves pro b le- mas de s alud ( Stepto e y Appe l s , 1989) . Ve mo s , a s í , que la s emo c ione s neg a tiv a s pueden te ner una f un ci ón a daptati va y moder a d o ra e n f a s e s

tempr a n a s y corta s, pero s on noci v as a largo plazo. Por tanto, se deben s us t ituir estas emociones nega t i -

v a s por otra s d e s i g no po s i t i v o , pero no s ólo p o rque

se an m ás a gr adable s, s in o po r do s razon es d e p es o :

prim e ro porque la s e moci o ne s p os it iv a s de s p laz a n a las neg a tiva s (ansied a d y depresi ó n ), que tienen efec-

t

e mo c i o n es po s iti v a s promuev en l as conducta s más

a decu a da s pa ra ha c e r f ren te a la a d ve r si d a d , es decir , para a f rontarl a. P e ro ¿ cóm o con s egu i r p r om ov er y mantener la s e mociones po s i t iva s e n situac i one s de

a dvers i dad? El modelo tran s accion a l no s ofrece una

base p a ra este cambio: se trata d e tran s form a r las

a mena zas o l as p é rdidas en reto s. Es to no s i g nifica

negar u ol v idar la s a d v ersidade s s ino a c ep t ar l a s , pero

orientar las con u na s meta s a con s eg u ir . Se

tr a ta de

e ncon trar objetivos a a l can z ar qu e produzcan sa t i s -

facci ó n en s itu a cion es ad v er s a s . Vamo s a v e r có m o

se puede realizar e s t a tran s formación e n s itu a cione s

d e en f erm e dad, di s capacid a d y muerte .

o s nocivos s obre l a salud , y s e g undo porque l as

cer ), ba s ad a en el modelo transacciona l del es t ré s .

E s t a escal a permite i dentificar dif e rente s es tilo s d e

afr o nt a r e l cá nce r, cada uno de lo s cuale s in c lu ye un conjunto p ar ticul a r de evaluación cognitiva , un est a do emoci on al y u na s estr a tegias de afrontamiento que son los s iguientes :

E spí r itu de lucha. Int e rpret a n e l diagnó s ti co

como un reto a nte el que hay que crecer s e ,

perciben un alto grado d e control so b re la

s ituación , tienen una v i s ión optimi s ta del

pr o nó s tico y s u s estrateg i as de afront a miento

típ ica s s on la bú s qued a moderada de informa - ción e intentar a s umir un pape l protagoni s t a en la recup e ración y proseguir con la vida

ac t ual. El tono e mocion a l e s po s iti v o , aunque

m a nifie s t a n un a liger a a nsied a d .

Ev i t ación o negación . No aprecian n i ngun a

a m e naza e n e l diagnó s tico . Tienen una visión

del pron ós tico optimis ta y s u estrategia de afr o ntamiento c on s iste en minimiz a r la enfer -

medad y s u s sí ntoma s . Su tono emociona l e s

s er e no.

Fatalismo. Tien e n una visión de l di a gnóstico qu e s e traduce en una amena z a moderada . No per c iben ninguna po s ib i lidad de control . Se

plantean aceptar el de s enla ce d e la en f erm e -

d a d , sea bueno o malo, con dignidad. Su s

est r ate gias d e afro nt amiento s e c entran en la

ac e ptación pa siv a , y no de s p l iegan ningún

3

.1. A f rontando el cáncer

tipo de es trategi as dirig idas a l probl e ma .

A

c tualmente, el cáncer de m a ma es una en f erme-

n d efensión y desesperan z a . Con s idera n e l diagnósti co una amenaza terrible y s egur a .

I

d

a d que pu e de ser d i agnost icad a precozmen t e y

N

o perciben n ing u na posibil i da d de contro l .

© Ed i c i o ne s Pir á m id e

1 ~

Aleg r ía en la adversidad. El análisis de los factores que mantienen las emoci o nes positivas / 223

So n pe s musta s r espe cto al pronó s t ic o. S u s

es trat e gi as de a frontamiento se r e duc e n a

e x pres ar s u de s esperación sin mostr a r nin g u-

n a in i ciati v a diri g ida a l p r obl e ma. Su t o no emo c ional e s depre s i v o . Preocupación an s iosa . Ven el dia g nó s t ico

co mo una gr a n am e n a z a. Ex perimentan una

gran i ncer tidumb r e s obre s i s e puede ej e rcer

c ontrolo no s o bre l a si t uación . Su vi s ión del

pron ós tic o se car a cteri za t a mbi é n p or l a in-

c e r tidumbre re s pecto al futu r o . Su s e s tr a te-

g ias de a f ront a mi e nto s on la b úsqueda co m -

n es f ueron a s umir un a a ctitud acti v a en el cuidado de

l a en f e r medad ( inf o rm ars e, c onsultar , s eguir e s crupu -

losame nt e con s ejo s médico s , etc.) , buscar el apoyo

e moci on a l y profe si on a l de toda aquella persona

di s pue s ta a cuidar o a e s cu c har a l pa c iente y mo s trar-

s e optim i s ta. Por el contrario, las estrategias que en

ningún c as o f ueron buena s ni para el aju s te p s ico s o - cia l ni p a ra el c ur so bioló gico de la enf e rmed a d fueron resig n a r se, pens a r que no se podía hace r nada , ais lar s e socialmente y d a r vuelt as con t inu a mente a las preocup ac ion es . La con c l u si ón general e s que l as estrategi as acti -

pulsi v a de s e guridad (bús q ueda e xc e si va de

v

as s on mejor e s , aunque en rea l idad quizá no tengan

in

f ormaci ó n y m edicin as a ltern a t ivas), la ru-

un efecto mu y gra nde , en principio , s obre l a enf e r-

m

i ación y la e x ce s iva a tención a los s íntomas

med a d , p e ro en todo c as o cumplen la función de no

í s ico s di r igido s a detectar l a rec aí da . Su tono

f

dejar lugar a l a tris teza y a l a depresión y manten e r a

em ocion a l s e ca r a ct e riza p or l a a n s ied a d .

Lo s resul t ado s de e stas inves t ig a ciones indicaron que la s mujeres con un e le v ado e s p í ritu de lucha mo s traban un m e jor a juste p s icoso c ial a lo l arg o del tratamiento , as í como una menor presencia de sínto- ma s f ís i c os y de dolo r; por otro lado , la s mujere s que regi s trar o n un alto grado de preocupación a n s io sa o

de indefensión y dese s peranza fuer o n la s que mo s t r a -

ron más de sa ju s t e , m ás interferen c ia con s u s a c tiv i- dad es cotidi a na s y m á s s íntom as f ís ico s y dolor .

Sin embargo , no t o do s lo s estudio s qu e r ela c io-

nan estrategia s d e afrontamiento y a juste p s i c osocial

y c a l i d a d de vi da e n enfermo s d e cá ncer han u sad o l a

mi s mas categorí as d e estr a tegias de afront a miento .

H eim (1991) real iz ó una laborio s a in v e s t iga c ión c on-

s i s tente en un metaan á li s i s de lo s e s tudi os reali za do s sobre formas de afrontamient o y c á ncer. Seleccionó

un reducido número de investigaci o nes que ofre c ían

garantí as de s olid e z metodoló g ica , tradujo l as c a te- gorí as y defi nicione s d e las f orm as de a f ront a r el

diagnóstico de c á ncer a un único código y, l uego , comprob ó cu á le s hab ía n s ido las má s fav o ra bl es y

cu á l es l as pe o res para e l cur s o de la enf e rm e dad. Es te estudio lo r eal izó por separado para e l ajuste o adap- tación p s ico s oci a l como v ariable dependiente y p a r a

e l curso - biológico - de la e n fermedad ; qui zá lo

má s int e resante e s qu e la s estra t egias más y menos

e fecti v a s coincid í an e n un a lto grado . L as estr a tegias

m ás adaptati v as e n el ma y or número de in vestig ac io -

© Edic ion es Pir á mide

l as per s ona s co n objeti v os ; luch a r contra la e nferme- dad es el e s tado m ás po s iti v o que pu e de experimentar un persona en fe rma.

3.2 . Cuidando a enfermos crónicos

T e ner que c uidar a un f a miliar pró x imo que d e b i -

do a una enfermedad crónica no es capaz de llevar una

v ida a utónoma e s un a s ituación dura que pone a prue -

ba l a cap a cid a d d e manten e r el bi e ne s tar y el e qui l i -

b r io . E s el ca so de cuidado r e s de per s ona s con la en -

fe r m e dad de Alzheimer, de disc a p a cit a do s o de

e nfermo s p s icó tic os . Vamo s a centramo s en e s te úl t i- mo ca s o , los famil iar es de enfermos p s icó tico s cróni- cos , que deben cuidarlo s y c o nvivir c o n ellos y s e v e n

af ecta do s , a la larg a , po r e s t a t a re a y s ufren a got a mien -

to, an s ied a d , depre si ón o angu s tia . Con e l p as o del tiempo , el estado emocional de lo s cuidadores empeo -

r a e in c lu s o pu e de de se mbocar , a s u v ez , en un a gr a -

v amiento de l a enfe r medad del enfermo p s icótico.

Realmente , estamos ante una adversi d ad muy dura , y también aqu í las e m oc ione s negati v a s l a hacen peo r a ún , aunque dif ícilmente s e puede reducir el apoyo a los f a miliares cuidadores a recomend a r que

e s t é n ale g re s y po siti v o s . D e toda s man e ra s, el pro - blem a e s tan e v idente qu e, en los último s a ño s , el personal médico que se ocupa de t rat a r a los en f ermos

p s icó tico s s e ha empezado a preocupar más de l o s

fa milia re s que les deb e n cuidar , pue s to que el é x i t o

"Th

:··::t

1,1'1'

¡'I'· ji

1'1' d

\[, ,1

~Il!i':,!

'1'

~ i!

'1,'

i'l:1

J

o,!"~

' , ~

~ I

;;'

j,

- ;

224 / Emociones positivas

en mantener compensados a los enfermos depen- de mucho del bienestar y equi l ibrio emocional de

éstos. En los úl ti mos años, y gracias a investigacione s muy cuidadosas (Addington, Coldham, Jones , Ko y Addington, 2003; Harvey, Bur n s, Fahy, Manley y Tattan , 2001; Joyce et al . , 2003 ; Szmukler et al. , 2003), han caído algunos tópicos sobre los cuidado - res de enfermos psicótico s, como, por ejemplo , qu e la angus tia de los familiare s depende directamente

d e la gravedad de la enfermedad . Es decir , ha s t a

hace poco se pensaba que lo s cuidadores que m ás

s ufren son los que tienen f amiliares con s ín t om as

m ás g rav es , con má s conduct as distorsionadas y m ás

dependientes . Pue s esto no es cierto : los pacient e s

m ás afectados son lo s que evalúan más negativ a men -

t e s u s ituación y lo s que desarrollan estrategias in-

eficaces para afrontar la s dificultades planteadas,

independientemente de la gravedad «objetiva » del problema. De hecho, los cuidadores evalúan ta n to los aspec-

tos negat iv o s como l os positivos de l a situación de cuidado; los aspectos negativos son ev i dentes , pero los positivos también existen . Por ejemplo, una parte de los cuidadores expresa n que el hecho de tener que cuidar a un familiar tiene también sus recompensa s,

s obre todo en el aspecto emocional , como pueden s er

una relación especial con el familiar enfermo , el cre - cimiento personal propio y haber adquirido una vi-

s ión de la v ida que permite v alorar las pequeña s s a-

ti s facciones.

La evaluación negati v a y la evaluación po s iti v a no correlacionan negativamente , e s decir , un cuidador

puede tener, simultáneamente , un elevada evaluación

tanto de los aspectos negativo s como de los po s itivo s. Pero lo que es importante e s que el agotamiento, e l malestar, la ansiedad y la depresión de los cuidadores dependen de esa evaluación (Addington et a l. , 2003). Otro tópico se refiere al afrontamien to eficaz; se suponía q ue los cuidadores de enfermos más graves

t enían más in cide n cia de trastor n os e m ociona l es y

que ello era l a ca u sa de que tuvieran más dificu l tades para afrontar eficazmente los problemas generados por el cuidado. Sin embargo, Joyce et al . (2003) han demostrado que , independientemente de la gravedad del problema, los cuidadore s que afrontan más efi -

cazmente son los que t ienen menos trastornos emo - cionales. Resu m iendo, ante la adversida d de tener que cuidar a u n fam i liar no autónomo, las personas menos

adaptadas son las que sólo son capaces de ver los aspectos negativos de la situación y no los po s itivo s, aunque estos últimos s ean menos . Además , la s p e r-

s onas que valoran los a s pectos positivos son más

capaces de desarrollar e s trategias eficientes de afron- tamiento de l o s problemas g enerados por el cuid a do , co s a que produce biene s tar , que, a su vez , repercute en una eva l uación más po s i t i v a y menos negativa de la carga que s upone el cuidado.

3.3. Superar la amenaza y la impotencia

El resultado del análisis del estrés de cuidador de

un enf e rmo crónico es , salvando las distancias, simi- lar a l q u e hemos obtenido en relació n al cáncer, L a s personas que tiene que afrontar una adversidad grave sufren p ero no por igual, unas l o hace n más que otras.

¿ De qué de p ende esta diferencia? No de la situación

en sí misma o de su gravedad, sino d e cómo es ev a -

l uada y de cómo s e afronta. Ramon Bayé s (2001) , en su estudio sobre el s u - frimiento y la muerte , analiza las causas del s ufri- miento de los enfermo s terminales , de sus famili a re s y de los profesionale s encargados de su cuidado . S e puede sintetizar su e s tudio s obre la muerte y el s ufri - miento con la idea de que la muerte , una s ituación adversa y naturalmen t e tris te, no tiene que provocar de manera inev itable s ufr i miento . Fruto de la s in ves - tiga c iones del autor expuestas en esta obra , s e pone de manifiesto que la an s iedad ante la muerte no e s una reacción ante este hecho biológico e ineludible , sino ante su s ignific a do v ital . El sufrimiento ante l a muerte surge cuando apa - rece n dos factores : vivir la muerte como una amena - za y se n tir impotencia ante esta amenaza . Se sufre ante la mu erte cuando asusta la per sp ectiva del sufri- miento y e l dolor y se siente impot e nte para evitarlo , cuando uno se siente so l o y abando n ado e incapaz de pedir ayuda o compañía o cuando alguien al fin a l de la vida se siente culpable y no cree posible obtene r el perdón . Cuando s e de s p e jan las amenazas o la impo -

© Edi c i o n e s P i r á m i d e

-o~

Alegría en la adversidad. El análisis de los factores que mantienen las emociones positivas / 225

tencia para afrontarlas, la muerte se puede aceptar de manera serena; por tanto, según el modelo que expli- ca psicológicamente el sufrimiento, no es la muerte en sí la que hace sufrir al enfermo , s ino las circuns- tancia s negativas que la acompañan y la sensación de impotencia o incapacidad para superarlas. Bayés (2001) aplica el mismo análisis al sufri- miento de los familiares y de los profesionales sani- tarios. El sufrimiento que provoca l a muerte depende de la s amenazas percibidas, desde el punto de vi s ta de cada uno, y de la impotencia ante ellas. Por ejem- plo, cuando los familiares se centran en la perspecti-

va de pérdida inminente, teniendo en cuenta que no pueden hacer nada ante ella, pueden s ufrir mucho . En cambio , cuando ante la muerte de una persona alle- gada se plantean el objetivo de acompañar al familiar de la mejor manera y de conseguir el mínimo sufri- miento po s ible, la v ivencia de e s te proceso deja de ser negativa. Nos encontramos ahora en situa c ión de volver a plantear las emociones positivas. ¿Se pueden tener emociones positivas ante la adversidad? No es que se pueda, sino que, además, es la única manera de poder hacer frente a la adver s idad. El camino para mantener un estado emocional po s itivo no con s iste en intentar refrenar y negar la ansiedad, no s e puede negar la existencia de la adver s idad e intentar estar alegre como si no pasase nada. El camino que se ha podido observar en las personas que mantienen su biene s tar

a pesar de la adversidad es el de transformar las ame-

nazas en retos. Las personas que mantienen su equi- librio emocional ante situaciones adversas no se centran en todas la s consecuencias negativas que pueden experimentar , sino que se plantean qué pue- den hacer ante la adversidad. A veces se puede luchar para que la enfermedad no prospere , pero si no e s así se puede luchar por limitar sus efectos negativo s al máximo y buscar otras compensaciones basada s en estrechar los lazos interpersonales . Por tanto, se puede tener esperanza y alegría en

la adversidad, en la medida en que las personas, en lugar de dejarse llevar por ella, se planteen objetivos

a conseguir, aunque sean modestos. La pregunta que

surge ahora es que mientras que cierta s personas s on capace s de afrontar la adversidad de est a manera , aparentemente con poca dificultad , otras no lo con si-

o© Edici o n es Pir á mide

0

00

0_

guen y quedan atrapadas por las sensaciones de amenaza e impoten c ia, ¿Dónde está la diferencia?

4. RECURSOS PERSONALES ANTE LA ADVERSIDAD: LA COMPETENCIA PERSONAL PERCIBIDA

¿ De qué depende que la gente afronte la adversi-

dad centrándose en lo positivo o en lo negativo? Hemos visto que depende más de cómo se evalúa la adversidad que de la gravedad de ésta. Entonces, debe existir algún tipo de predisposición o de h a bilidad para ver las cosas aversivas de otro modo y poder afrontarlas positivamente . Se han propue s to muchas idea s sobre cuále s s on los moduladore s personales responsables de la ten- dencia a adaptar s e bien a las situaciones de estrés . De entre todos ellos , el concepto de competencia perci- bida puede ser e s pecialmente útil para explicar por qué unas personas se adaptan bien a situaciones de estrés y minimizan su impacto en la salud mientras que otras no. La competencia personal percibid a (Wallston, 1992) , o más sencillamente la competencia percibida , es una creencia general sobre el grado en que uno mis mo e s capaz de conseguir aquellas meta s u obje- tiv o s deseado s. La s personas con competencia perci- bida alta creen que, en general, son capaces de ir superando las dificultades de la vida de forma razo- nablemente satisfactoria. La competencia percibida implica un locus de control interno , puesto que este último es una creencia en que lo que acontece en la vida depende de las acciones de cada uno y no de factore s como el azar , la suerte u otros más podero- sos , pero con algo más, que es la creencia en que uno mismo e s capaz de hacerla. La competencia percibida tal como la definió Wall s ton (1992) tiene mucho en común con la expec- tativa de autoeficacia, pero mientras que ésta es una expectativa contextual, es decir, el grado en el que una persona cree que será capaz de realizar una con- ducta concreta en un momento determinado , la com- peten c ia percibida es una creencia general. Smith , Dobbin s y Wallston ( 1991) estudiaron la relación entre competencia percibida y adapta c ión

j

226 / Emociones positivas

s ico s ocial en un g rupo de per s ona s aqu e j a da s de artriti s, puesto que en esta situ a ción se da un a juste psico s ocial bajo y también una gran variabilidad in-

p

diferente. En un estudio de nue s tro grupo sobre la competencia personal (Fem á ndez-Castro , Álvarez, Blasco, Doval y Sanz, 1998) s e compararon dos gru-

di

v idual. Su hipót esis era qu e la competenc i a perci-

po s de padre s y madres, uno de los cuale s s e caracte-

bida e r a el med ia dor entre l a enfermedad y l a a dap- tación p s ico s ocial. Entre v i st aron a un grupo de más de do sc iento s p a ciente s aquej a do s de a rtriti s tre s v e- ces a lo largo d e un año y medio . Se e v alu ó e l dolor

referid o, la incapacidad s ocial , l as creenci a s de co n - trol , el apoyo s oci a l, la competencia per c ibida , la sintomatología depr esiva y l a s ati s facción vita l. Los autore s analizaron tanto las relaciones entre dichas variables en cada un o de los t re s momento s como su evolución a lo largo del tiempo. Lo s resultado s dieron un buen espaldara z o a la

riz a ba por ten er un hijo con una discapacidad que le obligaba a a sis tir a un centro de educa c ión e s pecial. Ambos grup os e s taban igu a lado s respecto a la edad , el s exo y el número de hijo s . L os dato s obtenido s mediante un c ue s tionario re ve l a ron que lo s padres de hijo s con nece s idades e s pe c i a les manifestaban algu - nas diferencias notables con el otro grupo, como por ejemplo en el grado de atención que requerían sus hijos ; s in embargo , no hubo diferencias en absoluto en el estré s percibido por lo s padres y madres de ambo s grupo s . Por otro lado , también se a dministró

hipóte s i s de que l a competenci a percib i d a de s empeña

a

lo s particip a ntes una adapta c i ón e s pañola de la e s -

un p a p e l mediador ent re lo s a ntecedentes, qu e en es te

c

a la de comp e tencia percibid a u s ada po r Smith et al.

cas o s erían lo s problema s de s alud ( dolor , i ncapaci-

(1 991 ); al di vi di r a todos l o s par t icipante s en el estu-

dad , etc .) y la adapt ac ión p s ico s o c ial , es decir , au se n- cia de depresión y s ati s facción vital. Analizando cada uno de los momento s puntuale s de la investigación , la competencia percibida mostraba una correlación tanto con los antecedentes como con las consecuen- cia s, pero la relación más fue r te y directa s e halló entre l a compe t en ci a percibida y l as medida s de a dap-

dio en per so n as con competencia percibida alta o baja, sin tener en cuenta si lo s hijos t enía n discapaci- dades o no, s e observó que las persona s con una competencia percibida baja manifestaban un estrés per c ibido mayor ante los p r oblemas caus ados por el cu i dado de s u s hijos. Esto s re s ultado s s ugieren que pueden llegar a pe s ar más las caracterí st ica s y creen-

ta ci ón p s icosocial.

S i s e examinan lo s dato s a lo l a rgo de l a du ra ción

c i as de las per s on as sometida s a estrés que l a gra v e-

d a d y car a cter ís tica s de l a p r opia s ituación que lo

del e s tudio , s e puede demo s tr a r que lo s pacie ntes que

origina.

mantu v ieron una c ompetencia pe rc ibida alt a , a pesar de l os cambio s en dolor e in ca pacidad , siemp r e ma- nifest a ron mayor a daptación psicosocial que el resto

En una mues tra de estudiantes sin ningún proble- ma de salud e s pecífico, también se halló una estrecha relación entre competencia percibida y m a nifestacio-

d

e la muestra. Sin embargo , dado que no pudieron

nes de est r és ( Fern á ndez-Ca s tro et al. , 1998) y , ade-

d

e mo s trar que lo s c a mbios en lo s antecedentes (g ra-

más , una alta co r relación entre la competencia perci-

v

edad de la enfermedad ) durante la primera mitad del

adapt a ción en la s egunda mit a d , l a hipóte s i s no pudo

bid a y el lo c u s de control interno. Por medio de

período s on lo s re s ponsable s de lo s cambios e n la

o r r elacione s parciale s, s e pudo demo st rar que la competencia pe r cibida predice mejor las manifesta -

c

ser corroborada tot a lmente , aunque tampoco rechaza- da. En todo caso , lo qu e se pudo ve r fue que las duras

c

iones de e s tr és que ellocu s de contro l . La competencia percibid a tiene mucho que ver

condiciones que imponen la g r avedad de la enferme- dad, junto con otro s factores aún desconocido s, pue-

on la buen a adaptación a las s ituaciones de e s tré s, pero no la as e gura. La competencia percibida es so-

c

den tener consecuencias negativas en la ad a ptación

l

a mente una creencia general que no produce direc-

psic os ocial del paciente en la medida en que deterio- ren l a c ompetenci a percibida , ya qu e si ésta perma-

a mente la adapta ción psico s ocial ; posiblemente , lo que pasa e s que las persona s con una competencia

t

ne c e incólume la ad a ptación p a rece s er buena. Ve a mo s el papel que puede r epre s entar la compe- tencia percibida ante una fuente de e s trés tota lmente

percibida alt a t i enden a evaluar las situacione s ad v e r - sas como ret os y a afrontar el e s trés de manera acti v a

y por lo tant o a adaptar s e mejor. Esta ide a s e ha po-

© Ed i c i o ne s Pir á mid e

Alegría en la adversidad. El análisis de los factores que mantienen las emociones positivas I 227

dido comprobar en un estudio reciente de nuestro po sobre la adaptación de los estudiantes a su rimer año de universidad (Rovira, Femández-Castro y Edo, 2005). En este estudio se pudo comprobar cómo una competencia percibida alta predice la e v a- luación de los exámenes má s como un reto que como una amenaza y que este tipo de evaluación predice , a su vez, un estado emocional positivo y estrategias activas de afrontamiento. Ferguson, Dodd s, Ng y Flannigan (1994) han de- mostrado que se puede diferenciar empíricamente entre las expectativa s de autoeficacia concreta s, por ejemplo de s alvar una dificultad , y la s creencia s gene-

r a les, que son más ab s tracta s y , también , más e s tables. Las expectativas de autoeficacia son los precursores más inmediatos de las conductas dirigidas a afrontar activamente el estré s y se forman a partir de la expe- riencia propia y vic a ria, la persua s ión verbal y las propias s ensacione s orgánica s . En igualdad de condi- cione s, e s muy probable que las personas con una competencia percibida alta puedan formar estas expec- tativas antes que las personas que se vean a sí mismas como incompetentes. Ferguson y su s colaboradores argumentaron , además , que las situaciones de estrés son , casi por defini c ión , nueva s, extrañas, ambiguas o inciertas y que ju s tamente por esta razón las expecta- tivas espec íficas y los hábitos aprendidos anteriores no sirven de mucho. Sin embargo, las creencias generales en la competencia personal, al no depender de contex- tos concretos , pueden tener mucha importancia para motivar lo s esfuerzo s de afrontar activamente las si- tuacione s de estrés y adaptar s e a ella s cuando los re- cursos habituales son insuficientes. La competencia percibida también tiene sus li- mitaciones . La competencia percibida obtenida por

autoinforme, tal y como hemos explicado, podría ser

una ilusión. Alloy y Abramson (1979) demostraron que la ilusión de control, en contextos experimenta-

es un fenómeno que afecta a la mayoría de la

gente ; la ilusión de control e s sencillamente creer que se controla algo que en realidad es producto del azar. Por lo tanto , una competencia percibida alta en situaciones claramente no controlables podría ser poco adaptativa. Helgeson (1992), en una investiga- ción sobre la adaptación de enfermos crónicos , des- cubrió que la competencia percibida es buena cuan- do la amenaza ( la gravedad potencial objetiva de la

enfermedad ) e s moderada o grave, pero de dudosa utilidad ante pequeños contratiempos de salud, pue s - to que en este caso se dedica innecesariamente a controlar amenazas sin importancia. También descu- brió que , en lo s enfermos que estudió , no aparecía el fenómeno de ilusión de control en términos absolu- tos sino que la creencia de control sobre la enfer- medad es beneficiosa s iempre y cuando no sea ex- tremadamente mayor que el control que realmente se puede ejercer. La conclusión que se desprende de estos trabajos es que una competencia personal alta (incluso cuando no sea del todo realista) podría s er una creencia que facilitas e la formación de e x pectativas de autoeficacia altas y el desarrollo de evaluaciones positivas y de estrategias de a frontamiento activas especialmente cuando las per s onas están en situaciones nuevas en

la s que no tienen una experiencia personal directa. Es

posible que la competencia per s onal alta no sea be- neficio s a cuando la gente se propone al c anzar meta s

o superar dificultades poco importante s y cuando la

diferencia entre s us creencias y la realidad sea extre-

madamente grande.

les,

CONSIDERACIONES FINALES

l"

I i \ hemosplante~go el papel

u;' deJ~s emociones positivas ensituaciones ' objeti-

'

y

.

- .

.

.

. •

f\'i; •.;. / ~i). , este i q~pítuIRnos

'v va ~ ente~g y ersas

Y~egati V as , HeIÚos criticado.el

pt ; tf¡Jq de . vi § ,{ w que defiende Ia-promoción de emo-

, cio : n.e . ~ posi ~ i y ás sin ,. ul1a " r e.1a . ~i ón directaconIos ¿:;". P F 9Qle i llas . PQrlos é¡\J,e ~tr ~y iesa , una persona . Pro-

~;,

.

"

•.

'

o' , '

.

-' - -'

,_ '

'

,'

. '

"

_

.

. ~.

,1;

mover la rela j ación : , e la: Tis~ r xl< :t pf ~ tIll~: ' alegría sin p r estaratel1cióna. Jos. pro~ l e . atenazan auna persona que , § esiel1te~g1Jst: ' no es efectivo o puede ser cotitrap í :Q ~ u ét: ( i 1te5 .R ~ Q f

el

que promueven los estados eJIloc j ona1~sp ó~t tíY Qs :'

contrario ; se ha hecho uh . al1~l,i s is d~io,s:t~ct~É~~

;:~~.:;.,,,:",,-)--.),:,,:_,-::y.~

© E dicion es Pir ám ide

, -- - - - - -

, - - - - - -- - - - -- - -- - - - - - - - -- - - -

228 / Em ociones posi t ivas

ante situ~c~one s a~yersas j ~asánd?se en el modelo transacc}?e~~~e,~~~aI"ús F , folk1D¡an . Los puntos clave de este anahsls son.

, , ¿

I

- Elmodelo transaccional del estrés y el aíróntamiento . partede la base de que las í' é~~ ~ ~9pes . ~~\las ) pe ~ ~onas ' ante las s~wa -

~t?~e ~ .~•.B X eI"~~~? ~g ~~Bende~ . ~ . e~al~ación

p~ill1 ar : ia~ . ~ . ecu tt ~~ria

qué" se ' Baga de

~ ésta~ y no difecta r b . ente . de sus condiciones

objétivas.?"

t

El inodelofransaccional

afro . ntamie~!~' postul ~ que 19s prosesos

evaluativos · th;tér d unan ' tanto las emo c ío -

del estrés y el

. ' i "

• . ;

•. ,./,·¡.,·.·

.

'.\l·,.,,¡'·

l . > " ' ,F ? ·

q~~fonsi~~~n evaluar 1~ .Sif?~lC}P~CO~9un re~o••.,y •no , to , m "o una ameh i lza, s ~ pbintean ' objetlvosaconseguir y ~espliegan . e strate" :

gias activas/ para eonsegu í rlos , La competencia personal percibida es la creencia en la propia capacidad para lograr los objetivosque unos é ' ha pr<?puestoc<?n-

seguir

La~ perso~~ . ~COFl ~~~ . JÍÍ I í yore & mp ' ~ f~~cia ·

personal p é tcibida tie~ . aen a . ronsidéf ~ Jas adversidades ' como retos y a gesplegi r es- trategias de afrontañÍiento á ~ livo ante ' . las dificultades , , consíg t; Í iendo a ~ un ' mayór

grado de bi é ñ estar ' "

'•

,

" " "

"

" "

,~,\ " ( ~~ } ; :.

,,\,>< ,. ,

~"

: : -:: > . ' : :( ' ,:,:::' , , :'::::::;:y<::,:"::,::

• •,•, ."

,

'

'

J ,,'

-,,-,.-

0.;

:~~, <

n~~~~p € (ri~e~ ~~ ~as . r~~o la~.••~~trate~. ~ . ~s

re~fron~ento b lemas. ,;

Elmodei O tfansacdónal a f t dntamien t opredice;

I despíegadas ante los pro -

del estrés y ' el

que el bienestar

Fínalm é ñ te, una · h ota

en dificultades . Por lo que se hae x pú . éstdeii} e ste capítulo, ' no existeiina bar r era in s alvable en t re ! las

,

a

p

ersonas

que sufren ante la ~ c . lversidacIy las pe ~ so-

,

n

. ~sque l !laIltienens~ biene~ta f : L~ l p~ r cepCi~I! ' cIe

la •c?lllHete~cia ~e~~§n~. l ; , · Jas ap~ s i~~f~ ~ ~ . X~I" r~tos en Jugar ' de~lllenazas. Y '\ l ~ l ' h~?ilíd ~ apwa ' desarrollar un afrontamiento activo ante las acl v er - ' sidades pueden ser " entrenadas y ' Í riejoradas ' con ob j eto de ' prepa r ar a la s personas a mantener - un

estado

alrededor .

emociona! positivo pase ' lo que pasea "

'

,

su

l1 } ~~ ?~ l~~ ~ Rtaz ? · e ~ ' s itua~iones ., adversas ¡<'dep~ íiª~ ~()15re!<?4 k ae la : fonna dé afr o n t ar

':.': ".'>".': ::.:.:.:: : ; ":.;'>'::>, . -':":">. ' :;::' \ ""i <":-' ::":"

:'

o

.•

.

~

,

--- ,

/.

o ,

' la~SltUáCl ? ~~ , ~ , ' L ,

- ' El ; anali ' si s H é l a " actap ' taCiÓIlde las personas

'

-;:

_:_::,~.i,~.

,

;

_,-_~:

,¡.'

_:~:',i;::~:<:

,>

:".

ante - situaci ó nes adversas como énfermeda - desgraves, cUid a do de enfermos crónicos yelproceso c . iemorif muestraque las per- sonasque maniienen bienestar son las

""}"I

.'

-

.

_,

~

-

© E di c iones Pir á mid e