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EL MISTERIO CRISTIANO

EL MISTERIO CRISTIANO Rodney Collin

Rodney Collin

I

DIOS creó al hombre a su propia imagen. A su propia imagen creo también la nebulosa, el sol, la tierra, la célula y la molécula. Por que su imagen es el diseño de una criatura con siete naturalezas, viviendo de tres alimentos, y dotado con todas las posibilidades. Tal criatura es en verdad un cosmos. Dios es triple, y a través del juego de su resplandor, su masa y su tiempo, todas las criaturas y todos los fenómenos vienen a al existencia y adquieren su ser. Por su naturaleza triple, también,se sostienen. Por Dios son sostenidos con tres alimentos, sin ninguno de los cuales podría sobrevivir cualquier creatura, pereciendo miserablemente.Comida, aire y la luz son estos tres alimentos. Es en la interacción de estos tres alimentos, que produciendo seis procesos, Dios da a cada cosmos la energía para realizar todas las posibilidades inherentes a cada uno. Y las seis danzas de la divinidad son el crecimiento, purificación, decaimiento, condenación, curación, y el renacimiento o regeneración. Todas las creaturas de Dios comen y son comidas, se sirven de los alimentos para su existencia y sirven como alimento para la existencia de otros ordenes de creación. ¿Qué es entonces la condenación? Ser comido por un orden de cosmos más bajo. ¿Para que es entonces la Regeneración…el Renacimiento? Para ser parte e integrarse a un cosmos más Alto. Entonces dejad a la célula ser integrada al ser del hombre, al hombre ser integrado en el ser del Sol, el Sol ser incorporado en el seno de Dios el Absoluto. Así es que el todo es redimido, y quien fue separado en el principio llegara a ser la totalidad en el UNO, al final. Pero el tiempo – la paciencia de Dios – se encuentra entre nosotros y nuestra perfección. Cada cosmos es dotado con una parte da la vida, esa otra medida de su tamaño. Y las vidas de los cosmos conviven y se unen, como el pájaro al árbol, y el árbol a las estaciones. La vida del hombre es solamente una respiración para su madre Tierra y tan solo un guiño de ojo para su padre el Sol. La redención de cada cosmos deviene de la redención de aquel cosmos más alto que al abrazar al más bajo realiza todas sus posibilidades en Él. Si mi corazón siente dolor, siento dolor: si siento éxtasis, mi corazón conoce a Dios. Para la totalidad existe la redención definitiva si todos son redimidos, y si cualquier parte faltase, ninguna conocerá la paz. Pero somos demasiado débiles para lograr nuestra propia regeneración, demasiado breve el tiempo de nuestra vida para compartir la ascensión milenaria de la tierra. ¿Qué esperanza tenemos entonces nosotros? Ninguna; salvo que Cristo descendió de las estrellas para crear un nuevo cosmos en cuya redención nosotros podemos participar, un cosmos entre hombre y tierra, el cosmos de la cristiandad, el misterio cristiano.

II

Cada cosmos es dotado de un cuerpo y la promesa de otros dos cuerpos. El posee un cuerpo físico de carne y hueso, ya hecho; una circulación de sangre

y aliento que, hecha consciente, deviene en un alma; un corazón de fuego que,

al hacerse consiente, llega a ser el espíritu. El cuerpo es de la tierra; el alma es de los planetas, aéreo; el fuego es del espíritu, iluminado. El alma esta unida al cuerpo en seis lugares. El espíritu lo esta al mismo en tres. El alma esta unida al espíritu en doce. Esta es la imagen divina de nueve, la imagen de Dios. Cuando el Carnero transite hacia el Pez, y la tierra logre su madurez, Cristo

y la jerarquía serán requeridos para crear una nueva imagen de Dios entre los

hombres. ¿Quién debe generarla? ¿Y sobre quien? Paso las edades y desde entonces la roca que había sido fundida se fue endureciendo. Sobre la roca ya seca el roció cayo, las aguas se formaron y los moluscos nadaban en ellas. Al borde de las aguas los reptiles se arrastraron, los helechos crecieron, los arboles se extendieron. Lentamente entre los

arboles volaron las aves y las mariposas, y debajo de ellos se apresuraron ciervos y tigres. Y el Hombre fue hecho. Hizo Fuego, casas, levantaron cultivos

y rebaños. Luego Civilizaciones, cada una un cosmos en sí, sucediéndose una

a otra. Cada una siendo generada por la jerarquía. Cada una desarrollando su

forma de comprensión, sus cultos y ritos, sus guerras, levantando monumentos hasta que cada una fue envejeciendo y muriendo. Atlantis, Egipto, India, Caldea, Grecia y Roma. El mundo espero y sufrió. Y después ¿Qué es lo que sigue? ¿Qué es lo que sigue? La humanidad primitiva era apreciada por los hijos de Dios que se hicieron hijos de los hombres. Luego, los hombres fueron asistidos por los hijos de los hombres que se hicieron hijos de dios. En conjunto ellos formaron la jerarquía. Hércules, Krishna, Buddha, Sócrates. Los mensajeros eran multiplicados. Muchos hombres se levantaron. Sin embargo las masas rezagadas seguían siendo ovejas– con pastor o sin pastor, sin embargo seguían siendo ovejas. A lo lejos y en lo alto de la escalera, una puerta seguía estando cerrada. En lo profundo todo se seguía moviendo, había actividad en lo mas hondo, de lado a lado, y en lo alto la puerta seguía cerrada. Y después ¿Qué es lo que sigue? Si el Sol es el padre de la tierra, la estrella del Can es su Rey. Si del Sol se deriva el crecimiento y desarrollo de la tierra, del Can Mayor provendrá su regeneración. Así como el Sol es a la Tierra, así es la estrella del Can al Sol. Y entre el Sol y el Can Mayor una puerta permanece cerrada. Cuando del Carnero se paso al Pez y la Tierra logro su madurez, esa puerta se abrió. ¿Si el Rey entrase por la puerta, la criada en el fregadero no se regocijaría? ¿Si un Rey entrase a nuestra casa, no sacarías las botellas añejas del mismo sótano a la luz? ¿Y si el Rey, por su amor, dejase su semilla en esa casa, que pasaría? ¿Qué pasaría? ¿Si el Sol es Dios para el Hombre, que será entonces para el la estrella del Can Mayor? Una nueva imagen de Dios tuvo que ser creada, en la que los hombres podrían lograr su redención, en la que las ovejas también deben redimirse. ¿Quién debe generarla? ¿Y sobre quien? El Padre de Dios debe generarlo sobre la hija de los Hombres.

III

Cada cosmos tiene un cuerpo, un alma y un espíritu. El cuerpo se mueve en el circulo 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9; el Alma se entrelaza en seis puntos: 1, 4, 2,

8, 5, 7; el espíritu describe la triada 3, 6, 9. En las posiciones del eneagrama esta intrincado el monograma cósmico. El cuerpo. ¿Cómo es que el cuerpo se desenvuelve atravez del círculo? No por los años de la tierra, sino por su tiempo interno, cuyo paso los sobrepasa. El Hombre va cayendo en el tiempo, lentamente al principio, cada minuto, cada día, cada mes esta lleno hasta el borde con experiencias: entonces rápidamente y muy rápidamente va, hasta que los años se ven, poco a poco vacios de toda experiencia. En el punto Cero, lo conciben. En Uno, el cerebro, el corazón y los intestinos se distinguen en la matriz. En Dos, él se mueve. En el Tres, nace y respira. En el Cuatro, se arrastra y crece. En el Cinco, ya piensa y se percibe de su persona. En el Seis, emerge de la niñez hacia el mundo de los hombres. En el Siete, se casa y engendra. En el Ocho, llega a su zenit, se equilibra, construye, aspira y se aterroriza. Nueve, decae, muere, retorna al infinito. Hasta, perderse en la extremidad del círculo de la vida, donde el punto nueve deviene en cero una vez más. De igual manera se da en el cuerpo del misterio cristiano. Cero, el mundo se encuentra esperando, y una chispa vuela desde el sol de soles. Uno, un salvador nace de la Virgen Maria en Bethlehem. Dos, la reunión de los discípulos con Juan en Jerusalén. Tres, Cristo crucificado en el Calvario. Cuatro, la dispersión en Asia Menor, tierra de María Magdalena. Cinco, la iglesia católica surge de Pedro en Roma. Seis, Cristo es crucificado sobre la ley: periodo de Pablo el perseguidor. Siete, se da la cristiandad. Ocho, la traición de Judas al mundo. Nueve, el fin del mundo, retorno de Cristo en su majestad, la segunda venida. En los nueve puntos en el cuerpo del misterio cristiano, Cristo también estableció a quienes deberían cumplir con su función, donde sus facultades deberían crecer. A la una, la Virgen María: a las dos, Juan el discípulo a quien amó: a las cuatro María la Magdalena: a las cinco Simón llamado Pedro; a las siete, esa otra María; a las ocho, Judas que debe traicionarlo. Y el tres, seis y nueve, él las afronto: a las tres a solas, a las seis con Pablo el perseguidor y a las nueve con su padre que está en cielo. Y en la primera imagen, una y dos son medidos por años, cuatro y cinco por décadas, siete y ocho por muchos siglos. Y en la segunda, todos existen siempre y en todas partes, en todo momento y en todo lugar. Y las dos imágenes son una. Por que así se completa el cuerpo del misterio cristiano.

IV

EL ALMA. En el hombre el alma se lleva en la sangre, y es la sangre la que constituye la esencia en su circulación. ¿Cómo viaja el alma del hombre? La unidad se divide en siete partes: entre seis de estas se da el peregrinaje del alma. 1, 4, 2, 8, 5, 7, es el resultado de esa división, y el patrón de ese camino. Uno, el puro mecanismo instintivo de las entrañas; cuatro, la carne tibia; dos, el airoso movimiento de los miembros; ocho, el fuego del sexo; cinco, la pasión de la mente; siete, la compasión del corazón. Y reuniendo todo lo que ha adquirido el alma en su viaje, retorna al punto uno de nuevo. ¿Podemos entender que éste punto de las funciones instintivas es aquél punto en el cual las partes fueron distinguiéndose en la matriz? ¿Que este cuatro de la carne tibia, es el cuatro de crecimiento infantil? ¿Que este dos de los miembros móviles es aquel dos que posibilita el movimiento? ¿Que este ocho del sexo es el ocho en el que el hombre, por las normas, es traicionado? ¿Que este punto siete de compasión, el siete donde el hombre se casa y engendra, es donde se va hacia otro ciclo? Si podemos comprenderlo así comenzaremos a percibir la totalidad.

¿Y el alma del misterio cristiano? Uno, la Virgen María, matriz fresca de la oscuridad en la cual el salvador germina: en cuatro el turno para la carne caliente de María Magdalena, la sangre y las lágrimas, el abandono y el arrepentimiento. En dos, a Juan el mensajero, rápido corredor de su maestro, elocuente en las palabras que no son de su propia elección. A las ocho, humillado con los cargos que le imponía la ley de los hombres, torturado fuertemente y con dolor, vemos a judas traicionando y sin embargo no es culpable. En el cinco, a Pedro, quien confundió la atención de Marcos y lo acompaño de vuelta otra vez. En el siete a esa otra María, madre y piadosa compañera de todos los hombres. ¿Entonces todos los cristianos han de pasar a lo largo de esta peregrinación? ¿El alma de cada cristiano deberá imitar este gran peregrinaje? Sí: puesto que el alma del misterio cristiano tiene su tiempo, donde ellos van en su tiempo. El Espíritu es de la pureza del Fuego, es la luz pura, el estático bombardeo de electrones en cada grieta del universo. Se encuentra en todas partes. Sin embargo, especialmente describe un triangulo en el universo de cada ser, de cada hombre. ¿Qué es este triangulo del Espíritu? Una inundación de la Divinidad. Y a cada revolución en su corriente algo de la divinidad no se realiza, pero sigue, sigue adelante en lo desconocido. En su ápice el Espíritu dice: “Oh, signatura de hombre, se concebido, entra en la matriz”. En el próximo ángulo, el Espíritu dice: “Oh, infante, nace, sal al aire”. En el siguiente, Él dice: “Oh niño, se valiente, ve a vivir entre los hombres”. Y en lo alto del vértice una vez más, Él proclama: “Oh hombre, se libre, ve hacia la eternidad”. Pero solo hay este único ápice así que pasar a la eternidad es pasar de nuevo a la matriz. Para el vértice es el cero de la generación, el próxima ángulo, el tres, donde se da el nacimiento, en el siguiente que es el seis de entrada en la madurez, y el vértice que es el nueve, punto de la muerte es también el cero, lugar de la regeneración. El triángulo puede ser llamado Dios. Pero Dios es espíritu, y los que le adoran, lo adoran en su espíritu. Dios cruza él mismo tres caminos, y una divina signatura se echa en el vacío. Que la signatura es un triángulo, ese triángulo un espíritu, ese espíritu un hombre. Pero existen los espíritus mayores y los espíritus menores. ¿Cuál es entonces el espíritu del Misterio Cristiano? En su vértice superior la Divinidad dijo: "Oh, Cristo, te encarnaras en la carne de Jesús de Nazaret, surja en el mundo un salvador de cuerpos!" En el siguiente ángulo la Divinidad dijo: "Oh Cristo, serás crucificado en la carne de Jesús de Nazaret, surja en el paraíso un salvador de almas!" Y luego en el próximo vértice la Divinidad dijo: "Oh Cristo, será crucificado en la iglesia y en la ley, en la pompa y el engaño, ¡surja en el cielo un salvador de espíritus!" Y en el vértice superior de nuevo, la divinidad proclamara: "Oh Cristo, muera al mundo y a los hombres, ve más allá de los cielos hacia donde se encuentra Él que le envió!" Y el misterio cristiano será consumado, para retornar de nuevo en una mayor gloria.

VI

Los ACONTECIMIENTOS QUE VENIAN se habían estado proyectando desde mucho antes. Catorce generaciones de patriarcas desde Abraham a David. Catorce generaciones de la tradición de David para los ausentes llevados a Babilonia. Catorce generaciones de hombres Sabios, desde los que fueron llevados, hasta José. Desde la muerte del Minotauro, monstruo que habitaba

el Laberinto y que mató Teseo, y desde Akhenaton quien recogió la sabiduría del antiguo Egipto, una línea intacta de preparación. Sin embargo, Cristo no nació de esta preparación: José no era su padre. Porque los hombres deben construir solo hasta alcanzar la altura en donde, él que no es de los hombres, pueda descender hasta ellos. Y descendió. El diseño del Misterio Cristiano fue echo. ¿Cómo explicar que la figura del misterio cristiano es muchas figuras y sin embargo una sola figura? La figura fue creada una vez con los actos de Cristo, una segunda vez con los actos de los Apóstoles, una tercera vez por los actos de la Iglesia. Y así, muchas otras veces. Sin embargo, las figuras siendo muchas, son una sola figura, así como el lanzamiento de una piedra en un estanque produce una ondulación tras otra, que va abrazando, ahora un pie, ahora la yerba y ahora el estanque completo. Es la misma ondulación, esa ondulación donde el rastro en la materia procede de quien lanzo la piedra. Por lo tanto, en cada punto de la figura, los hombres van y vienen, los hechos se suceden unos o a otros, en la medida que, ahora una luego otra gota de agua se van levantando con la corriente de la onda. En eso vemos como un evangelio se construye sobre un milagro, una orden sobre un evangelio, una catedral sobre una orden. Y toda la figura del misterio cristiano, en todas sus partes, y en todos los corazones, es inimaginable.

VII

En la figura del misterio Cristiano, el circulo del cuerpo es el Camino hacia la Decadencia, la red del Alma es Camino del Sacrificio, el Triangulo del Espiritu es el Camino de la Gloria. Escoge entonces los actos de Nuestro Señor Jesucristo. Sobre el Camino de la Decadencia Jesús vivió su vida corporal, encontrando en cada encrucijada a quienes habían sido designados; a quienes le esperarían para desempeñar sus papeles. Nació de la Virgen María: anunciado por San Juan Bautista y amado por Juan el divino: guiado por la luz hacia su ministerio: la mujer de Samaria le dio de beber, y fue amado por María Magdalena: fue reconocido y a la vez negado por Pedro: fue transfigurado:

sostenido secretamente por José de Arimathea: traicionado por Judas y condenado por Pilatos: finalmente muerto y enterrado. Luna, Mercurio, Gloria:

Venus, Martre, Gloria: Jupiter, Saturno, Gloria. Total, Nueve encrucijadas.

VIII

Sobre el Camino del Sacrificio el logro su propio trabajo, laboro, sufrió, aguanto y se supero. Esto lo hizo solo. Fue perseguido por Herodes hasta Egipto - silencio-. Abandonó a la Virgen Luna - "Mujer, ¿qué he de hacer contigo?". Ayuno, y fue tentado por el Diablo en el Desierto: “El Hombre no vive solo de Pan”. Reunió a sus Discípulos: “Dejad todo lo que tienes y sígueme”. Predico en la Montaña: “Bienaventurados los Hombres que son mancillados, por causa de la justicia”. Paso por Venus: “Los pecados le son perdonados, por que ella amo mucho”. Era misericordioso con las personas: “La cosecha es en verdad abundante, pero los obreros son pocos”. Realizo sanaciones en Secreto: “Ve, anda, y vigila que ningún hombre se entere”. Reconoció a Mercurio: “Él es de quien se ha escrito: `He aquí que yo envío mi Mensajero delante de ti´”. El ayuno, la tentación del diablo en el desierto: “Mantente detrás de mi, Satanás”. Fue bautizado por Juan en el Jordán: “Dejad que sea así por ahora,

para que de esta forma, todo se cumpla de acuerdo a lo que fue ordenado”. Fue crucificado: “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? Descendió a los infiernos –silencio-. Estuvo de acuerdo con la traición de Saturno: “Aquel que lleve conmigo la mano al plato, será quien habrá de traicionarme.” En soledad le hizo frente a su agonía en el jardín de

Gethsemani: “¿Qué, ustedes no podían velar una hora conmigo?”. Sus amigos se lavan los pies: “Si yo no te he lavado, no tenéis ninguna parte conmigo". Calmo el temor: “¿Por qué se os amedranta, vosotros de poca Fe?”. Retrato la pasión de Marte en su marcha: “¿Vas tú a dar tu vida por mi

causa?

Acepta ser reconocido: “Tengan cuidado de que nadie os engañe”. Entra en Jerusalén: “Todas las cosas que habéis de pedir en oración, creyendo, os serán concedidas”. Fue sostenido por Júpiter –silencio-. En la soledad le hizo frente a su agonía en el Jardín: “Oh padre mío, pasa de

mi este trago amargo, más no se haga mi voluntad sino la tuya”. Fue juzgado

ante Pilatos: “y él le contestó nunca una palabra”. Subió en la gloria - silencio, silencio. La rueda de la fortuna, luna. Crecimiento, el ermitaño, la emperatriz, Venus; la alta sacerdotisa, el mago, Mercury; Purificación, fuerza, crucifixión. El hombre colgado, Saturno, corrupción; el carro, el emperador, Marte; el Hierofante, tentación, Júpiter; Curación, justicia, ascensión. Veinticuatro encrucijadas. A las seis es sostenido por los hombres. A las doce es sostenido por Dios. En dos ocasiones se encuentra solo, solo. En la última es donde desciende al infierno. En la última es donde sube a los cielos.

Esta noche, antes de cantar el gallo, me habéis de negar tres veces”.

IX

Sobre el Camino de la Gloria, realizo la Gran Obra del Padre, fue sostenido por Dios, era Dios. Desde el Angulo superior, Cristo viene de Dios el Espiritu, el Espiritu. En la primera encrucijada con el Camino del Sacrificio, “siendo advertidos por Dios” huyen con el bebe de la cólera de Herodes hacia Egipto.La Rueda de la Fortuna gira. Empieza abandonándolo todo. Un niño para el Altar. El cordero

de dios, el fruto del Sacrificio.

En la segunda encrucijadaes bautizado por Juan en Jordania, "el Espíritu de Dios que descendía como paloma sobre él". Fortaleza de la obediencia. Dios el aguador, portador del rocío del cielo. En la tercera se dirigen a él sus discípulos. De Dios el proyecto de peces milagrosos. "No temas, desde ahora en adelante los hare pescadores de hombres”. El Ermitaño, quien aspira a ser Dios dentro del Dios Universal. Dios los peces - que nada dentro de sí mismo. Dios el pez , el nada dentro de si mismo. En la cuarta, la curación, el perdón de los pecados. “Sera más fácil decir ¿tus pecados te son perdonados o, levántate y anda? Uno y otro pertenecen solo a Dios. El Mago, actuación de Dios, crea un nuevo comienzo. Dios el Carnero, el esfuerzo para empezar. En el segundo ángulo. Un sacrificio es necesario. Una ascensión es prometida. “el envió a Juan y fue decapitado en prisión”. Cristo tomo su lugar. Dios el Hijo, el Hijo. En la quinta encrucijada él predica a la multiplicidad sobre la montaña. “Bienaventurados los pobres en Espíritu, por que para ellos es el Reino de los Cielos”. Y “después de esta manera tendréis que orar `Padre nuestro que estas

en los cielos…´”. El velo de la Alta Sacerdotisa fue levantado. Dios el Toro, el es quien sostiene.

En la sexta encrucijada, el milagro de los panes y los peces. Quien, "mirando al cielo, bendijo, y dio a la multitud". La emperatriz, la naturaleza, la sierva de Dios en su abundancia. El matrimonio de carne y espíritu. Dios los gemelos - el par de opuestos. En la séptima encrucijada, se dirige hacia ellos caminando sobre el agua. "De verdad tú eres el Hijo de Dios". El Emperador, el que gobierna los cuatro elementos, ya que en ellos también es Dios. Dios Cangrejo - incipientes en la materia. En la octava, entra en Jerusalén en medio de aplausos y palmas. "¡Hosanna al Hijo de David, Hosanna en el cielo". El soberano. El Hierofante revelado. Dios el León – emerge triunfante. En el tercer ángulo. El es transfigurado sobre lo alto de la montaña. Cuerpo divino, espíritu puro, guarda silencio junto a Moisés y Elías. Dios el Padre, el Padre. En la novena encrucijada, la Última Cena. "Toma, come, este es mi cuerpo:

esto es mi sangre del nuevo testamento, que es vertida para el perdón de los pecados”. Los amantes, hermanos de sangre. Él, sin embargo no es tocado por la adoración o la traición. Dios la Virgen –que deberá concebir.

o la traición. Dios la Virgen –que deberá concebir. En la decima, el juicio ante Poncio

En la decima, el juicio ante Poncio Pilatos. "¿Eres tú el Rey de los Judios?" "Tú lo dices". Y todo se hizo como debe ser. Justicia. Dios la balanza - la medición más perfecta. En la undécima, flagelación, la corona de espinas, las burlas. "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". El carro de fuego, el que ha gobernado tanto al bien como al mal. Dios el Escorpión -el cuchillo a punto de de penetrar. En la duodécima le colgaban de la cruz, fue traspasado por una lanza. "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Su traidor también partió, y fue y se ahorcó. El ahorcado. Dios el Arquero – la flecha en el blanco. Hacia el ángulo superior, una vez más. Alfa y omega. Dios el Espíritu, el Espíritu. Quince momentos cruciales. Doce en el Camino del Sacrificio, tres en el Camino de la Decadencia. Todos divinos, todo ordenado por Dios.

X

Observa como Cristo invirtió el Tiempo EL CUERPO. El Hombre va cayendo en el tiempo, lentamente al principio, cada minuto, cada día, cada mes esta lleno hasta el borde con experiencias:

entonces rápidamente y muy rápidamente va, hasta que los años se ven poco

a poco vacios de toda experiencia. EL ESPÍRITU. Jesús pasó treinta años y lo previó todo, estudiado, aprendiendo. Tres años cumpliendo su ministerio - dando las enseñanzas, realizando curaciones, milagros, logrando la comunión con la multitud, y preparando a sus discípulos! Tres meses, desde que entra en Jerusalén hasta el final - más rápido, más rápido se remueve la materia, más estricto, más estrictamente el tiempo es comprimido. Los Tres días de su pasión: cada minuto, cada segundo sentido en la agonía y la creación. Tres horas sobre la cruz - "Y he aquí, el velo del templo se dividió en dos". Tiempo dividido. Pasado, presente, por encima y por debajo se fusionaron. Y en esas horas una gran Edad para el desarrollo del hombre era formada. Esta es la regeneración. La reversión del tiempo. De la lentitud hacia la rapidez, más potente, deslumbrador, vertiginoso, intolerable. Ruptura! éxtasis. Dios.

XI

Cristo Muerto. Cristo Resucito. La figura creció. No en intensidad poro si en

tamaño, como la ampliación de la onda en el estanque. Los caracteres se movieron a los nuevos lugares, en otra escala. Otros entraron. Los Hechos de los Apóstoles. Los actos de la Iglesia. Esto no en Treinta años, pero si en Tres mil. El resorte de la espiral del tiempo, comprimido más allá del punto límite, se desenvuelve de nuevo

rehaciendo el misterio cristiano en la historia. En el espacio y por los siglos. Su cuerpo. El vértice - Dios, el misterio y las escuelas ocultas de misterios. De la escuela en Egipto Jesús regresó a su lugar de nacimiento. Donde la madre Virgen Maria establecía los nuevos principios en Bethlehem, con todo lo que ello significaba. Paz en la tierra, para los hombres de buena voluntad. Navidad, humildes nacimientos. De Belén Jesús pasó triunfante a la capital. Donde Juan era ahora quien aguardaba en Jerusalén, lugar de peregrinación, oración, lleno de sangrientas cruzadas, donde las sectas en sus guerras acuartelaban, y los hombres se adherían a ellas de acuerdo al nivel de su ser. El segundo vértice – La pasión de Cristo, crucificado, ascendió, en todo el mundo. Pablo a los Gálatas, Juan de Patmos y las siete iglesias que están en Asia. Donde María Magdalena establecía los nuevos fundamentos en Asia Menor, la tierra de Diana y Astarté, la Iglesia Oriental, Bizancio. Pedro y Pablo a Roma. "Sobre esta roca, voy a construir mi iglesia". Donde Pedro estableció entonces en Roma, la Roma imperial y eterna, el Vaticano y los Papas, la Iglesia católica

y militante.

Y como entre Marte y Venus, de modo que entre Occidente y Oriente, Roma y Bizancio, católica y ortodoxa, las dos caras del misterio cristiano deben librar la guerra confederal hasta una unidad cuya hora y fecha no se ha vislumbrado aun. El tercer vértice - Pablo el perseguidor, opositor, fanático, militante, emisario de las escuelas, y también martirizado y ascendido. Las tres Marias a Provenza, José de Arimatea a Glastonbury. Donde se establecieron los nuevos fundamentos de la Europa cristiana. Monasterios, órdenes, los Caballeros Templarios, canciones en la iglesia parroquial, la devoción de los campesinos en su peregrinaje a los santuarios. Benito, Agustín, Francisco, Lutero y más.

Coptos a Etiopía, los jesuitas a China, los franciscanos a México. Donde Judas ahora representaba el mundo cristiano. Mezcla de la revelación y de la traición. Valor, martirio, amor; sangre, crueldad, corrupción de la pureza antigua. Millares de sectas de fanáticos fantasiosos. Cada hombre con sus prejuicios y su imaginación armado con el cristianismo. Sin embargo, equivocados sinceros, no tienen la culpa: Pues es la humanidad degenerada por quien Cristo vino a lograr la redención. El primer vértice de nuevo - Dios, misterio, y las escuelas de misterios, adónde la totalidad del círculo de la vida anhela.

XII

El Espíritu del Misterio Cristiano en el Tiempo. En cada uno de las doce encrucijadas en el camino de la gloria, Cristo colocó a un apóstol. "Primero vienen, quien se llama Simón Pedro, y Andrés su hermano, Santiago el Zebedeo y Juan su hermano". El primer lado del triángulo. "Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano". El segundo lado del triángulo. "Santiago el hijo de Alfeo, y Lebbaeus cuyo apellido era Tadeo, Simón el cananeo, y Judas Iscariot, quien le traiciono". El tercer lado del triángulo.

Y éstos, por su tipo y hechos, eran quienes señalarían el camino en cada

encrucijada, una guía para cada hombre que llegara hasta allí. Para ellos la guía serán los santos. Después, en las primeras cuatro encrucijadas fueron puestos en pie, los cuatro evangelios. En la quinta la revelación de Juan, y en la octava los hechos relatados por Pablo. Según Venus y Marte para siempre. Revelaciones de las guerras en el Apocalipsis, y hechos de la guerra con la Revelación descendiendo a las edades. Y en la otra encrucijada se plantearon otras escrituras, por los padres, santos, místicos, en aquellos tiempos y posteriormente. Y todos estos son los órganos del misterio cristiano, por los

cuales corren las energías finas de la fe y el anhelo para verterse en el arroyo, al pasar por ellos, hasta que el misterio cristiano se cerrará. Las edificaciones sagradas también se fueron añadiendo. En la primera parte, los santuarios de los Santos Lugares - el lugar de nacimiento, la Tumba, el Monte de los Olivos. En la segunda grandes templos y catedrales, las cúpulas de Bizancio contra las torres de Roma, Santa Sophia contra la magnificencia de Notre Dame, Venusinos de Cluniacs contra la austeridad marcial de los Cistercienses, la lucha eterna y a la vez complemento de los opuestos. También Lourdes y Guadalupe.

Y en la tercera, los monumentos de las órdenes y otras obras que surgen

fuera de las mismas. Monumentos esplendidos del retorno al misterio de Dios. Obras Monumentales que surgen de la búsqueda interna. Palabras, libros, pinturas. De Lutero y Laud, pero también Blake y Goethe e Ibsen. Palabras, aunque no religiosas siguen siendo del mismo misterio. Todos estos son los centros magnéticos en el cuerpo de la cristiandad. Posadas en el camino de la gloria. Evocan la gloria original, la almacenan, la recolectan y la entregan. Y cada viajero es juzgado al pasar por cada uno.

XIII

¿Y el Alma del Misterio Cristiano? ¡Ah, El Alma!

Esta es tu empresa. Por que el Alma del Misterio Cristiano es realizada por el paso de los cristianos a lo largo del Camino del Sacrificio. No existe otra manera en la que se pueda realizar. Nosotros ¿Cómo podremos entrar en este camino, como ir por el y avanzar? ¿Cómo podemos movernos del lugar en el que nos encontramos? En este camino podrán moverse desde cualquier lugar en el que se encuentre. Cuando nacen, pueden decir: "Dios me sostiene". Cuando están en el seno de su madre, dicen: "Oh Luna, dejadme depender y aprender". Cuando lleguen por primera vez a la tentación en el desierto, reconozcan que es el medio de crecimiento. Cuando se reúna con otros que pertenecen al misterio cristiano, podéis decir: "Reconozco a Dios". Cuando reciba la recompensa de la naturaleza, diga: "Dios me reconoce". Cuando sientas la carne tibia sobre vosotros, decid: " Oh Venus, dejadme amar y dar!" Cuando vean a la multitud adolorida, reconoce a Dios en ellos, y decid: 'Yo amo a Dios". Cuando tus pecados sean perdonados, exclamad: "Dios me ama". Cuando sientas vuestro verbo resonar y cantar en la garganta, y el movimiento en tus miembros, decid: "Oh mercurio, permitidme alabar y servir". Cuando vienes una segunda vez a la tentación en el desierto, tened presente que son los medios de lograr vuestra purificación. Cuando recibáis el agua de la comprensión, decid: "yo sirvo a Dios". Cuando seáis injuriados, traicionados, abandonados, atacados, reconoce que son los medios de la crucifixión. Cuando bajes a los infiernos, rogad: "Dios, asistidme". Cuando la mente revolotee y la voluntad vacile, decid: "Oh Saturno, dejadme comprender y hacer" Cuando llegues a la agonía en el jardín, tened presente que es la batalla contra la corrupción. Cuando te sea revelado para tus adentros en lo más intimo de tu ser, orad:

“Yo comprendo a Dios”. Cuando otros se pongan de manifiesto ante ti en un juicio, exclamad: "Dios comprendedme". Cuando la pasión torne la sangre en fuego, haciendo los miembros semejantes al aire, afirmad: “Oh Marte, permitidme osar y transformar”. Cuando involuntariamente cause daño, e inconscientemente destruya, decid:

“Yo destruyo a Dios”. Cuando la enfermedad le sobrevenga, decid: “Dios me destruye”. Cuando otros vengan hacia ti, y a su vez tú te dirijas hacia otros, pedid: “Oh Júpiter, permitidme sostener y cobijar”. Cuando te encuentres a la agonía en el Jardín, una segunda vez, reconoce en esto el medio para lograr la curación. Cuando sufras dolor, decid: “Yo sostengo a Dios”. Cuando llegue la muerte, sabed que es la oportunidad de la Ascensión. En el nombre del Cristo, en el nombre de nuestro maestro, Amen.

Lent, 1952

R. C.

LETANIA PARA EL ENEAGRAMA

LETANIA PARA EL ENEAGRAMA

EL CÍRCULO 1. Yo recojo mi carne sobre mí. 2. ¡Oh luna, dame los intestinos!

EL CÍRCULO

1. Yo recojo mi carne sobre mí.

2. ¡Oh luna, dame los intestinos!

3. Me muevo en la matriz.

4. ¡Oh mercurio, otorgadme los miembros!

5. Salgo al aire.

6. ¡Oh Dios, Oh alegría!

7. Yo respiro y crezco.

8. ¡Oh Venus, dadme la sangre!

9. Yo observo y me cuestiono.

10. ¡Oh Marte, me da la mente!

11. Salgo a la experiencia.

12. ¡Oh Dios, Oh dolor mío!

13. siento odio; me caso.

14. ¡Oh Júpiter, dadme la compasión!

15. Reflexiono sobre el significado.

16. ¡Oh Saturno, dadme la sabiduría!

17. Decaigo y muero.

18. ¡Oh Dios, Oh libertad!

EL TRIANGULO

1.

Dios el Cordero — La fruta de sacrificio.

2. Dios el Aguador — el rocío de cielo.

3. Dios el Pez — él nada dentro de sí.

4. Dios el carnero — el esfuerzo para empezar.

5. Dios el hijo — el hijo

6. Dios el toro — el que permanece.

7. Dios los Gemelos — el par de opuestos.

8. Dios el Cangrejo — latente en la Materia.

9. Dios el León — surge valeroso.

10. Dios el padre — el padre

11. Dios la Virgen — quien concebirá.

12. Dios la Balanza — el más perfecto equilibrio.

13. Dios el escorpión— el cuchillo presto a enterrarse.

14. Dios el Arquero— la flecha en el blanco.

15. Dios el espíritu— el espíritu

LA FIGURA

1. Dios me sostiene.

2. ¡Oh Luna, quiero depender y aprender!

3. Crecimiento.

4. Reconozco a Dios.

5. Dios me reconoce.

6. Oh Venus, quiero dar amor!

7. Yo amo a Dios.

8. Dios me ama.

9. ¡Oh Mercurio, quisiera alabar y servir!

10. Purificación.

11. Yo sirvo a Dios.

12. Extinción.

13. ¡Dios asistidme!

14. Oh Saturno, dejadme comprender y hacer!

15. La degeneración.

16. Comprendo a Dios.

17. Dios me comprende.

18. ¡Oh Marte, permitidme osar y transformar!

19. Yo destruyo a Dios.

20. Dios me destruye.

21. ¡Oh Júpiter, quiero sostener y cobijar!

22. Curación.

23. Yo sostengo a Dios.

24. Ascensión.