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DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL

Edward Salazar Cruz

DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL

Convenios, Protocolos y Declaraciones Globales Relacionados y Vigentes en Nicaragua

VOLUMEN I

SABIDURIA ECOLOGICA

DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL

Edward Salazar Cruz Derecho Ambiental Internacional Convenios, Protocolos y Declaraciones Globales Relacionados y vigentes en Nicaragua. Volumen 1 1a. Ed.­ Managua, Enero, 2006 502 pags.

1. Derecho Ambiental Internacional

@Primera Edici ón Electrónica: Enero del 2006

@Reservados todos los Derechos conforme a las Leyes de la Rep ública de Nicaragua

Dise ño de Portada: EMSC Levantado de Texto y Diagramaci ó n: EMSC Edici ón al cuidado de: EMSC

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Dedico esta obra a:

Karla Patricia Cruz Gé nesis Belé n Salazar Cruz

y

Con gratitud a mi amigo y amiga:

Steve Herrick Juscha Robinson

A Ingrid Betancourt y familia

VERITAS VERDIS, VERABIS VOS

DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL

INTRODUCCION p/6

INDICE

VOLUMEN I

1969

Convenio Internacional Relativo a la Intervenci ón en Alta Mar en Casos de Accidentes que Causes Contaminaci ón con Hidrocarburos p/14

1970 a 1979

Convenci ón Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como H ábitat de Aves Acuáticas p/28

Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano p/38

Convenci ón para la Protecci ón del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural p/47

Convenci ón sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES) p/ 63

Convenio internacional para prevenir la Contaminació n por los Buques(MARPO 73) y el Protocolo de 1978 p/ 85

1980 – 1989

Carta Mundial de la Naturaleza p/ 127

Convenci ón de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar p/134

Convenci ón de Viena para la Protecci ón de la Capa de Ozono p/ 395

Protocolo de Monstreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono p/ 415

Enmienda del Protocolo de Monstreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono

p/430

Convenio de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminaci ón p/ 447

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Carta de la Tierra

VOLUMEN II

1990 a 1999

Convenio sobre la Diversidad Biol ógica

Convenci ón Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim ático

Declaración de R ío sobre el Medio Ambiente y desarrollo

Declaración Autorizada ­sin fuerza jur ídica obligatoria­ de Principios para un Consenso Mundial Respecto de la Ordenación, la Conservaci ón y el Desarrollo Sostenible de los Bosques de Todo Tipo

Agenda 21

Convenci ón de las Naciones Unidas de la Lucha contra la desertificaci ón de los Paí ses

afectados por la Sequí a Grave o

desertificaci ón particularmente en África

C ó digo de Conducta para la Pesca Responsable

Declaración de Nairobi

Protocolo de Kyoto

Acuerdo Relativo al Programa Internacional para la Conservaci ón de Delfines

2000 al 2006

Declaración de Malm ö Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnologí a del Convenio sobre la Diversidad Biol ógica Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Org ánicos Persistentes La Declaració n de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible

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INTRODUCCION

La globalizaci ón de la destrucci ón ecol ógica y la globalizaci ón de la pobreza vinculada a la globo colonizació n de la economí a post capitalista ponen en riesgo la viabilidad de la existencia de la Tierra, la Vida y la Especie Humana. En Nicaragua, como en muchas otras naciones de Am érica Latina y el Caribe, las pol íticas neo liberales y la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio contribuyen a mediano y largo plazo a agudizar esta crisis que afecta a las mayor ías del planeta.

Frente a los “Tratados de Libre Comercio” que son “Tratados de Privatizaci ón de los Mercados” existe una enorme corriente eco ambientalista, eco pol í tica y un amplio conjunto de instrumentos jur ídicos ambientales valiosos para construir y comprender, desde otro punto de vista (La Tierra y la Vida) los hechos ecol ógicos, econó micos, sociales y polí ticos. Estos instrumentos jur ídicos conocidos como protocolos, convenios, acuerdos, declaraciones ambientales, algunos firmados, otros ya ratificados, suponen en general propuestas de que hacer o no hacer en materia ambiental a fin de prevenir dañ os al medio ambiente, formular polí ticas publicas a favor de preservar la existencia de la tierra, la vida que en ella hay, la seguridad de las poblaciones y la calidad de vida de las personas y las comunidades.

Estos dos primeros vol úmenes sobre Derecho Ambiental Internacional, tienen como objetivo: a) Facilitar a los movimientos sociales alternativos de Nicaragua y Am érica Latina y el Caribe los Protocolos, Tratados, Acuerdos y Declaraciones en la que los Estados han participado, suscrito y ratificados y que por un lado expresan las realidades que se está n planteando, por otro las soluciones que se proponen y finalmente lo que se espera que hagan los estados y las sociedades. b) Aportar modestamente a la causa verde en las Americas, ya que la lucha que enfrentamos a lo inmediato, es una causa basada en la realidad, los valores y en los aportes que nos vienen del derecho ambiental internacional, del Derecho Internacional publico, de los Derechos Humanos y de los valores libertarios consignados en nuestras constituciones y en nuestras conciencias. c) Informar de los Protocolos, Convenios y Declaraciones ambientales internacionales a los Estudiantes de diversas carreras interesados en conocer la legislaci ón ambiental internacional vigente para muchos de nuestros pa íses y en la cuales muchos de los Estados de las Amé rica se abstienen de firmar o ratificar.

La obra la he divido en dos volú menes:

1) En el Volumen I abordo: Convenio Internacional Relativo a la Intervenció n en Alta Mar en Casos de Accidentes que Causes Contaminaci ón con Hidrocarburos, Convenció n Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como H ábitat de Aves Acuá ticas, Declaraci ón de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano , Convenci ón para la Protecci ón del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural , Convenci ón sobre el Comercio Internacional de Especies

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Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES), Convenio internacional para prevenir la Contaminaci ón por los Buques(MARPO 73) y el Protocolo de 1978 , Carta Mundial de la Naturaleza , Convenci ón de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar , Convenci ón de Viena para la Protecci ón de la Capa de Ozono , Protocolo de Montreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono , Enmienda del Protocolo de Montreal Relativo a las Sustancias que Agotan la Capa de Ozono y el Convenio de Basilea sobre el Control de los Movimientos Transfronterizos de los Desechos Peligrosos y su Eliminació n

2) En el Volumen II se aborda: La Carta de la Tierra, Convenio sobre la Diversidad Biol ógica, Convenci ón Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climá tico, Declaració n de R ío sobre el Medio Ambiente y desarrollo, Declaraci ón Autorizada ­sin fuerza jur í dica obligatoria­ de Principios para un Consenso Mundial Respecto de la Ordenaci ón, la Conservació n y el Desarrollo Sostenible de los Bosques de Todo Tipo, La Agenda 21, La Convenci ón de las Naciones Unidas de la Lucha contra la desertificaci ón de los Paí ses afectados por la Sequí a Grave o desertificaci ón particularmente en África , el C ó digo de Conducta para la Pesca Responsable, la Declaración de Nairobi, El Protocolo de Kyoto, los Acuerdo Relativo al Programa Internacional para la Conservaci ón de Delfines, la Declaració n de Malm ö, el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnologí a del Convenio sobre la Diversidad Bioló gica, el Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgá nicos Persistentes, la Declaración de Johannesburgo sobre el Desarrollo Sostenible

Los documentos son presentados de forma cronol ógica desde 1969 hasta la actualidad. Se estima que existen 300 tratados multilaterales y cerca de 900 tratados bilaterales. En estos volú menes presentamos los m ás conocidos.

Es necesario apuntar dos notas de orden t écnico – teórico: a) ¿Que entendemos por Derecho Ambiental? b) ¿Que entendemos por Derecho Ambiental Internacional? No pretendemos escribir por supuesto un tratado del mismo, pero si esbozar ambos té rminos b ásicos.

01 El Derecho Ambiental

1.1. Definiciones

“El derecho ambiental constituye una rama del Derecho, nutrida por otras ramas del conocimiento jur ídico que regulan las conductas individuales y colectivas para prevenir y remediar las perturbaciones que alteran su equilibrio”, esta e la definici ón que sin animo de establecerla nos la da el Dr. Francisco Moreno Aranda, en Marco Legal Ambiental.

Otra definici ón sobre lo que es el Derecho Ambiental, la da el Dr. Raúl Brañ es, citado por el Dr. Moreno que dice: “Es el conjunto de normas jur ídicas que regulan las conductas humanas que pueden influir de manera relevante en los procesos de interacci ón que tienen lugar entre los sistemas de los ó rganos vivos y sus sistemas de ambiente mediante la generaci ón de efectos de los que se espera una

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modificaci ón significativa de las condiciones de existencia”.

Y es que el Derecho Ambiental, es una rama nueva de las ciencias jur ídicas y tiene como tenor fundamental el regular las relaciones entre las especie humana organizada pol í ticamente (Sociedad – Estado) y los Ecosistemas de la Tierra y tiene en com ún el ser un instrumento jur ídico altamente preventivo a fin de garantizar la preservaci ón de la tierra, sus ecosistema y la calidad de vida humana.

Y que como bien afirma el Jurista Mexicano, Miguel Ángel Cancino, el derecho como la

manifestació n de la relaci ón sociedad naturaleza nos muestra que tanto la sociedad y la naturaleza así como la naturaleza y la sociedad se influyen recí procamente, siendo as í, que “las acciones humanas inciden en los ecosistemas y los efectos ecol ógicos inciden en el sistema social”. De ahí que el Derecho Ambiental sea un reflejo, en tanto marco jur ídico, de esas interrelaciones.

Es claro que se cuentan con problemas ambientales comunes como son: cambio clim ático, cantidad y calidad de agua, perdida de la biodiversidad y deforestación, desertificació n, inadecuados manejos de residuos (peligrosos), agotamiento de la capa de ozono y afecci ón de zonas costeras y marinas. A esto se suma las tendencias que se suman como son: perfil demogr áfico, proceso de urbanizaci ón, transformaciones econ ómicas (agricultura – Industria – Servicios).

Es por lo anterior que el Derecho Ambiental tiene como objeto la preservació n, protecci ón, y tutela de las condiciones que hacen posible la viabilidad de la tierra, la vida y la especie humana organizada social y pol íticamente. De ahí que por su objeto el derecho ambiental es posible establecer la existencia de: Una legislació n comú n de relevancia ambiental, Legislaci ón sectorial de relevancia ambiental y la legislaci ón propiamente ambiental.

Moreno, va m ás all á al afirmar positivamente que el Derecho Ambiental tiene por “objeto garantizar una relaci ón aceptable entre el ser humano y su entorno, lo cual implica un proceso de adaptaci ón de los ordenamientos jur ídicos a las reglas del planeta”. Y esto nos recuerda una vez mas las acertadas palabras del Te ólogo y Filosofo Ignacio Ellacuria quien en su Filosofí a de la Historia nos decí a: “puede haber naturaleza sin historia pero jam ás historia sin naturaleza”.

El bien jur ídico tutelado por el Derecho ambiental es el mismo ambienta como un “conjunto de

elementos naturales objeto de una protecció n especifica”. No solo se abarca la seguridad ecol ógica pero

con ella la seguridad de la misma comunidad humana.

Pero mas all á de las definiciones citadas tenemos que destacar que el derecho ambiental pretende establecer una marco jur ídico regulador de las relaciones entre naturaleza y sociedad pero esto lo es en sistema globo­dominador de “capitalismo salvaje”, donde ecologí a y pobreza y ecologí a y explotaci ón transnacional de los recursos planetarios van de la mano. Es un hecho en nuestras sociedades que los mayores da ños al ambiente y a la calidad de la vida en el planeta nos vienen dado

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por los sistemas econó micos y las practicas pol íticas en la que predomina el enfoque de capitalismo globo colonizador.

1.2. Principios del Derecho Ambiental

Sobre los principios teórico – instrumentales:

fundamentales que guí an al Derecho Ambiental existen varias propuestas

a) El Dr. Francisco Moreno propone en su estudio del Marco Legal Ambiental:

1. El principio de interacci ón fí sico – econó mico

2. El principio de la Interdisciplinariedad

3. El Principio del Derecho Internacional

4. El Principio de Derecho Interno

5. El Principio prospectivo del Derecho Ambiental

6. El Principio del Desarrollo Sostenible

b) Mart í n Mateo propone como mega principios:

1. El principio de Ubicuidad

2. El principio de Sostenibilidad

3. El principio de Globalidad

4. El principio de Subsidiaridad

Otros principios fundamentales que el Jurista Mateo señala son:

1. El sustratum ecol ógico

2. Espacialidad singular

3. Énfasis preventivo

4. Componente t écnico reglado

5. Vocaci ón retributiva

6. Primac ía de los intereses colectivos

c) Silvia Jaquenod en su obra El Derecho Ambiental y sus principios rectores” propone:

1. El Principio de Realidad

2. El principio de solidaridad

3. El principio de regulaci ón jur ídica integral

4. El principio de responsabilidad compartida

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6. La introducci ón de la variable ambiental

7. El Principio de Acci ón mas adecuada al espacio a proteger

8. Tratamiento de las causas y los s íntomas

9. El principio de unidad de gesti ón

10. El Principio de la trasnpersonalizacion de las normas jur ídicas

d) Patricia Madrigal Cordero, afirma:

1. El Derecho a un ambiente sano como un Derecho Humano

2. La Soberan ía como base fundamental del Derecho Internacional Ambiental

3. La responsabilidad por daños mas all á de la jurisdicci ón nacional

4. El que contamina paga

5. El Derecho a la Participació n

6. El Principio precautorio

7. El principio preventivo

8. El principio de Equidad í nter Generacional

9. El principio de desarrollo sostenible

e) Finalmente, Miguel Ángel Cancino propone:

1. La naturaleza como patrimonio com ún de las personas

2. El principio precautorio

3. El principio “quien contamina paga”

4. El principio preventivo

5. El principio de acceso (participaci ón social)

6. El principio de inducci ón

7. El reconocimiento de los Derechos de las Comunidades Indí genas

Como se puede apreciar el conjunto de todos los principios antes mencionado denota el inter és y la motivació n que existe en la comunidad cient í fica jur ídica por proponer criterios que ha de guiar la formulació n del Derecho Ambiental.

02 El Derecho Ambiental Internacional

El Dr. Roberto Jones Fajardo, define el Derecho Ambiental Internacional como un derecho positivo (o “legislació n ambiental”), que esta : “constituido por el conjunto de normas que regulan las conductas de los Estados que pueden influir de una manera relevante en los procesos de interacci ón que tienen lugar entre los sistemas de los organismos vivos y sus sistemas de ambiente, mediante la generación de efectos de los que se esperan una modificaci ón significativa de las condiciones de existencia de dichos organismos”.

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Segú n el Dr. Jones, se pueden distinguir tres tipos de normas jur ídicas:

a) La Legislaci ón propiamente ambiental, integrados por las normas jur ídicas expedidas últimamente con

arreglo a la moderna concepci ón que visualiza al medio ambiente como un todo organizado a la manera

de un sistema.

b) La Legislaci ón de relevancia ambiental sectorial, integrada por las normas jur ídicas expedidas para la

protecci ón de ciertos elementales ambientales o para proteger el medio ambiente de los efectos de

algunas actividades; y

c) La Legislaci ón de relevancia ambiental casual, integrada por las normas jur ídicas expedidas sin ning ún

propósito ambiental, pero que regulan conductas que inciden significativamente en la protecci ón del

medio ambiente.”

Continua el Dr. Jones, ilustrando: “la legislaci ón propiamente ambiental esta fundada en la moderna concepci ón del medio ambiente que lo visualiza como un todo organizado a la manera de un ”

sistema, esto es, bajo un criterio holistico y sistem ático

Segú n, la Licenciada Patricia Madrigal Cordero en su ensayo de “Conceptos Básicos de Derecho y Derecho Ambiental”, los principios que han orientado el Derecho Ambiental Internacional son:

a) El Principio de Soberanía.

b) El Principio de Responsabilidades por daños transfronterizos y de cooperaci ón.

c) El Principio precautorio

d) El principio de notificaci ón y aceptació n.

Sin embargo la relación entre el Derecho Ambiental Internacional y el Derecho Ambiental interno plantea como retos:

a) Fortalecer los mecanismos de aplicaci ón y cumplimiento

b) Lograr la coordinació n entre organismos internacionales para un aprovechamiento m ás eficaz

de los recursos.

c) Fortalecer el papel de los organismos no gubernamentales internacionales

d) Su desarrollo a nivel nacional para una correcta aplicación.

De lo anterior se desprende, que los tratados y protocolos ambientales internacionales expresan la voluntad pol ítica manifiesta de los estados a la hora de firmar y ratificar de contribuir a la preservaci ón ecol ógica de la tierra, la vida y la especie humana. Dichos acuerdos ambientales internacionales y

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regionales, aunque tengan un calor programá tico, pero al ser ratificado e incorporado a las legislaciones internas constituyen leyes de cumplimiento obligatorio para los mismos. Estos instrumentos jur ídicos ambientales contribuyen a llenar vací os jur ídicos en materia ambiental y con ello permita en la cooperaci ón cientí fica internacional, el intercambio de tecnolog ías, la asesor ía t écnica y financiera. 1

Quiero expresar que esta sistematizacion de tratados (compilacion de tratados, protocolos y convenciones) tanto en el presente volumen I y el Volument II constituyen un modesto esfuerzo a fin de fomentar el conocimiento de estos importantes esfuerzos internacionales en los que Nicaragua ha participado con responsabilidad y espiritu positivo. Algunos tratados son vinculantes juridicamente a Nicaragua, otros son de car ácter programatico y a los cuales Nicaragua se ha comprometido a promover, como por ejemplo, la Declaracion de Rio, la Declaracion de Malmo o la Declaracion de Johannesburgo.

1 Cf. Dr. Jones Fajardo, Roberto. Derecho Ambiental Internacional. ( S.L., S.F.), Dr. Ángel Cancino, Miguel. “Derecho Ambiental en América Latina y el Caribe. CONFERENCIA.( Tabasco, 2005), Maria Cristina ZEBALLOS DE SISTO. El Derecho Ambiental Internacional: esquema de su evolución. Ensayo. (S.L.:1999), Silvia Jaquenod. El Derecho Ambiental y sus principios rectores” (Madrid, 1991), Martín Mateo, Ramón. Tratado de Derecho Ambiental. Volumen I. (Madrid, 1991), Madrigal cordero, Patricia. Conceptos Básicos de Derecho y Derecho Ambiental. (Costa Rica, S.F.), Dr. Francisco Moreno Aranda. Marco Legal Ambiental. (Managua, 2002).

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1969

Convenio Internacional Relativo a la Intervenci ó n en Alta Mar en Casos de Accidentes que Causes Contaminació n con Hidrocarburos

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CONVENIO INTERNACIONAL RELATIVO A LA INTERVENCION EN ALTAMAR EN CASOS DE ACCIDENTES QUE CAUSEN UNA CONTAMINACION POR HIDROCARBUROS

Los Estados Partes del Presente Convenio,

CONSCIENTES de la necesidad de proteger los intereses de sus poblaciones contra las graves consecuencias de un accidente mar ítimo que cause un riesgo de contaminaci ón del mar y del litoral por hidrocarburos,

CONVENCIDOS de que en tales circunstancias puede surgir la necesidad de tomar en alta mar medidas de car ácter excepcional para proteger esos intereses y que tales medidas no lesionen el principio de la libertad de los mares,

HAN CONVENIDO lo siguiente:

ARTICULO I

1. Las Partes del presente Convenio podr án tomar en alta mar las medidas necesarias para prevenir, mitigar o eliminar todo peligro grave e inminente contra su litoral o intereses conexos, debido a la contaminaci ón o amenaza de contaminación de las aguas del mar por hidrocarburos, resultante de un accidente mar í timo u otros actos relacionados con ese accidente, a los que sean razonablemente atribuibles consecuencias desastrosas de gran magnitud.

2. No se tomar á sin embargo ninguna medida en virtud del presente Convenio contra barcos de guerra u otros barcos cuya propiedad o explotació n corresponda a un Estado y destinados exclusivamente, en el momento considerado, a servicios no comerciales del Gobierno.

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ARTICULO II

Para los efectos del presente Convenio:

1. "accidente mar í timo" significa un abordaje, una varada u otro siniestro de navegaci ón o acontecimiento a bordo de un barco o en su exterior resultante en daños materiales o en una amenaza inminente de daños materiales a un barco o su cargamento;

2.

"barco" significa:

(a)

toda nave apta para la navegació n cualquiera que sea su tipo, y

(b)

todo artefacto flotante, excepto las instalaciones o aparejos destinados a la exploraci ón y explotaci ón

de los recursos del fondo de los mares, de los océ anos o sus subsuelos;

3. "hidrocarburos" significa crudos de petr óleo, fuel­oil, aceite diesel y aceite lubricante:

4. "intereses conexos" significa los de un Estado ribereño directamente afectado o amenazado por el accidente mar ítimo, por ejemplo:

(a) las actividades mar ítimas costeras, portuarias o de estuario, incluidas las actividades pesqueras, que

constituyan un medio esencial de existencia de las personas interesadas;

(b)

los atractivos tur ísticos de la regi ón interesada;

(c)

la salud de la poblaci ón ribereña y el bienestar de la regi ón interesada, incluida la conservaci ón de los

recursos marinos vivientes y de su flora y fauna;

5. "Organizaci ón" significa la Organizaci ón Consultiva Mar ítima Intergubernamental.

ARTICULO III

Cuando un Estado ribereñ o ejercite su derecho de tomar medidas de conformidad con el Art í culo I, se

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atender á al siguiente procedimiento:

(a) Antes de tomar medida alguna, el Estado ribere ño consultar á con los otros Estado afectados por el

accidente mar ítimo, en particular con el Estado o Estados cuyos pabellones enarbolen los barcos;

(b) el Estado ribere ño notificar á sin demora las medidas que se propone tomar a aquellas personas

f í sicas o jur ídicas que, según le conste o haya llegado a su conocimiento durante las consultas, tengan

intereses que con toda probabilidad quedar án afectados por esas medidas. El Estado ribereño tendr á en cuenta toda opini ón que le expresen esas personas;

(c) antes de tomar medida alguna, el Estado ribereño puede iniciar consultas con expertos independientes escogidos en una lista mantenida por la Organizaci ón;

(d) en casos de extrema urgencia que exijan la adopci ón inmediata de medidas, el Estado ribereñ o

puede tomar las medidas que la urgencia de la situació n haya hecho necesarias sin notificaci ón ni consulta previas, o sin continuar las consultas ya iniciadas;

(e) antes de tomar tales medidas, y durante la aplicaci ón de las mismas, el Estado ribere ño har á cuanto

é ste a su alcance para evitar riesgos a vidas humanas y prestar a las persona siniestradas toda la ayuda que puedan necesitar y, seg ún proceda, para facilitar la repatriación de las tripulaciones de los barcos sin

suscitar obstá culos a la misma;

(f) las medidas que se tomen en aplicació n del Art ículo I ser án notificadas sin demora a los Estados y a las personas fí sicas o jur ídicas afectadas que se conozcan, as í como al Secretario General de la Organizació n.

ARTICULO IV

1. Bajo la supervisi ón de la Organizaci ón se compilar á y mantendr á la lista de expertos referida en el Art ículo III del presente Convenio. La Organizaci ón formular á las reglas necesarias y apropiadas relativas a esa lista y fijar á las calificaciones exigibles.

2. Los Estados Miembros de la Organizaci ón y dem ás Partes de este Convenio podr án nombrar candidatos para su inclusi ón en la lista. Los expertos ser án remunerados por los Estado que acudan a su pericia, seg ún los servicios prestados.

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ARTICULO V

1. Las medidas que tome el Estado ribereñ o de conformidad con el Artí culo I ser án proporcionales al daño causado o riesgo previsto.

2. Esas medidas no rebasar án lo razonablemente necesario para conseguir el objetivo mencionado en el

Art ículo I y cesar án tan pronto como se haya conseguido dicho objetivo; no se coartar án innecesariamente los derechos e intereses del Estado del pabell ón, terceros Estados u otras personas f í sicas o jur ídicas interesadas.

3.

Para apreciar si las medidas guardan proporció n con los dañ os se tendr á en cuenta:

(a)

la extensi ón y probabilidad de los dañ os inminentes si no se toman esas medidas,

(b)

la probabilidad de que esas medidas sean eficaces, y

(c)

el alcance de los dañ os que pueden ser causados por esas medidas.

ARTICULO VI

Toda parte del Convenio que haya tomado medidas en contravenci ón de lo estipulado en el mismo, causando da ños a otros, tendr á la obligaci ón de pagar una indemnizaci ón equivalente al monto en que los daños resultantes de esas medidas excedan de los que hubieran sido razonablemente necesario para conseguir el objetivo mencionado en el Artí culo I.

ARTICULO VII

Salvo cuando se disponga expresamente lo contrario, ninguna clá usula del presente Convenio derogar á derechos, deberes, privilegios o inmunidades previstos de otro modo, ni privar á a ninguna de la Partes, ni a otras personas f ísicas o jur ídicas interesadas, de los recursos que puedan normalmente interponer.

ARTICULO VIII

1. Toda controversia entre las Partes para dirimir si las medidas tomadas en virtud del Art ículo I

contravinieron las disposiciones del presente Convenio, si hay obligació n de indemnizar con arreglo del Art ículo VI, y cuál es el monto de la indemnizació n debida si éste no pudo fijarse mediante negociaci ón entre las Partes encausadas o entre la Parte que tom é las medidas y las personas fí sicas o morales que

demanden la indemnizaci ón, ser á sometida, salvo que las Partes decidan de otro modo, a conciliació n cuando lo pida una de las partes encausadas y, si la conciliaci ón no prospera, a arbitraje de conformidad

con

lo

dispuesto

en

el

Anexo

al

presente

Convenio.

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2. La Parte que tom ó las medidas no tendr á derecho a rechazar la demanda de conciliaci ón o arbitraje

interpuesta en virtud del p árrafo anterior únicamente por no haberse agotado todos los recursos ante sus propios tribunales previstos en su legislaci ón nacional.

ARTICULO IX

1. El presente Convenio quedar á abierto a la firma hasta el 31 de diciembre de 1970 y seguir á posteriormente abierto a la adhesi ón.

2. Los Estados Miembros de las Naciones Unidas o de cualquiera de sus Organismos Especializados o

del Organismo Internacional de Energ ía At ómica, o Partes del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia podr án adquirir la calidad de Partes de este Convenio mediante:

(a) firma sin reserva en cuanto a la ratificació n, aceptaci ón o aprobación;

(b) firma con reserva de ratificaci ón, aceptació n o aprobaci ón, seguida de ratificaci ón, aceptación o aprobaci ón; o

(c) adhesi ón.

ARTICULO X

1. La ratificación, aceptaci ón, aprobaci ón o adhesi ón se efectuar á depositando ante el Secretario General de Organizaci ón un instrumento expedido a dicho efecto en la debida forma.

2. Cuando se deposite el instrumento de ratificació n, aceptación, aprobaci ón o adhesi ón después de

entrar en vigor una enmienda al presente Convenio que sea aplicable a todas las Partes existentes o despu és de cumplidas todas las medidas requeridas para la entrada en vigor de la enmienda respecto de esas Partes, se entender á que dicho instrumento se aplica al Convenio modificado por esa enmienda.

ARTICULO XI

1. El presente Convenio entrar á en vigor noventa días después de la fecha en que los Gobiernos de

quince Estado lo hayan o bien firmado sin reserva en cuanto a ratificació n, aceptaci ón, aprobaci ón, o bien depositado instrumentos de ratificaci ón, aceptación, aprobació n o adhesi ón ante el Secretario

General de la Organizaci ón.

2. Para cada uno de los Estados que posteriormente ratifiquen, acepten o aprueben el Convenio, o se adhieran al mismo, el presente Convenio entrar á en vigor a los noventa días de ser depositado por ese Estado el instrumento pertinente.

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ARTICULO XII

1. El presente Convenio puede ser denunciado por cualquiera de las Partes en cualquier momento despu és de la fecha en que el Convenio entre en vigor para ese Estado.

2. La denuncia se efectuar á depositando un instrumento ante el Secretario General de la Organizaci ón.

3. La denuncia surtir á efecto un añ o después de la fecha de depósito del instrumento de denuncia ante el Secretario General de la Organizació n o al expirar el plazo estipulado en el mismo si éste es m ás largo.

ARTICULO XIII

1. Las Naciones Unidas, cuando sean la autoridad administradora de un territorio, o cualquier Estado

Parte del presente Convenio que sea responsable de las relaciones internacionales de un territorio, deber án consultar lo antes posible con las autoridades competentes de dicho territorio o tomar las medidas que parezcan oportunas para extender el presente Convenio a ese territorio y podr án declarar en cualquier momento que el Convenio se extender á al citado territorio notificándolo por escrito al Secretario General de la Organización.

2. El presente Convenio se extender á al territorio mencionado en la notificaci ón a partir de la fecha de

recepci ón de la misma o de cualquier otra fecha que en ellas se estipule.

3. En cualquier momento después de la fecha en que el Convenio haya quedado así extendido a un

territorio, las Naciones Unidas o cualquier Parte que haya hecho una declaraci ón en ese sentido de conformidad con el pá rrafo I de este Artí culo podr án declarar, notific ándolo por escrito al Secretario

General de la Organizaci ón, que el presente Convenio dejar á de aplicarse al territorio mencionado en la notificaci ón.

4. El presente Convenio dejar á de aplicarse al territorio mencionado en dicha notificaci ón un añ o después

de la fecha en que el Secretario General de la Organizació n haya recibido la notificació n, o al expirar el

plazo que en ella se estipule si é ste es m ás largo.

ARTICULO XIV

1. La Organizació n puede convocar una Conferencia con objeto de revisar o enmendar el presente Convenio.

2. La Organización convocar á una Conferencia de los Estados Partes del presente Convenio para

revisarlo o enmendarlo a petici ón de por lo menos un tercio de las Partes.

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ARTICULO XV

1. El presente Convenio ser á depositado ante el Secretario General de la Organizaci ón.

2. El Secretario General de la Organización:

(a) informar á a todos los Estado que hayan firmado el Convenio o se hayan adherido al mismo de

(i) cada nueva firma o depósito de instrumento indicando la fecha del acto;

(ii) todo depósito de instrumento de denuncia de este Convenio, indicando la fecha del depósito:

(iii) la extensi ón del presente Convenio a cualquier territorio de conformidad con el párrafo 1 del Artí culo

XIII y del t érmino de esa extensi ón segú n lo dispuesto en el p árrafo 4 de ese Artí culo, indicando en cada

caso la fecha en que el presente Convenio quedó extendido o dej ó de estarlo;

(b) transmitir á copias autenticadas del presente Convenio a todos los Estados signatarios y a todos los Estados que se adhieran al presente Convenio.

ARTICULO XVI

El Secretario General de la Organizaci ón transmitir á el texto del presente Convenio a la Secretar ía de las Naciones Unidas tan pronto como entre en vigor con objeto de que sea registrado y publicado de conformidad con el Artí culo 102 de la Carta de las Naciones Unidas.

ARTICULO XVII

El presente Convenio queda redactado en un solo ejemplar en los idiomas francé s e ingl és, siendo ambos textos igualmente auté nticos. Con el original rubricado ser án depositadas traducciones oficiales en los idiomas españ ol y ruso.

EN

FE DE LO CUAL los infrascritos, debidamente autorizados al efecto por sus respectivos Gobiernos,

han

firmado el presente Convenio.

HECHO EN Bruselas el veintinueve de noviembre de 1969.

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ANEXO

CAPITULO I DE LA CONCILIACION

ARTICULO 1

Salvo que las Partes interesadas decidan de otro modo, el procedimiento de conciliació n se regir á por las normas estipuladas en este Capítulo.

ARTICULO 2

1. Se constituir á una Comisi ón de Conciliació n a instancia de una de las Partes dirigida a otra en cumplimiento del Art í culo VIII del Convenio.

2. La instancia de conciliaci ón presentada por una de las Partes revestir á la forma de una declaració n

con los particulares del caso a la que se adjuntar án los documentos justificativos a que haya lugar.

3. Una vez entablado el procedimiento de conciliaci ón entre dos Partes, cualquier otra Parte cuyos

s úbditos o cuyos bienes hayan sido afectados por las mismas medidas, o que como Estado ribereñ o haya tomado medidas semejantes, podr á sumarse al procedimiento de conciliación mediante notificació n

escrita dirigida a las Partes que hayan iniciado el procedimiento, a menos que una de las otras dos Partes se opongan a ello.

ARTICULO 3

1. La Comisi ón de Conciliación estar á constituida por tres miembros: uno nombrado por el Estado

ribere ño que tom ó las medidas, uno nombrado por el Estado cuyos s úbditos o cuyos bienes hayan sido

afectados por esas medidas y un tercer miembro, que presidir á la Comisi ón, nombrado de com ún acuerdo por los dos primeros.

2. Los conciliadores ser án seleccionados en una lista compilada anteriormente de conformidad con el

procedimiento dispuesto en el Art ículo 4 siguiente.

3. Si dentro de un plazo de 60 dí as contados desde la fecha de recepci ón de la instancia de conciliaci ón

la Parte a la que vaya dirigida dicha instancia no ha notificado a la otra Parte encausada el nombramiento de conciliador cuya selecci ón le incumbe o si, dentro de un plazo de 30 dí as contados desde la fecha del nombramiento del segundo miembro de la Comisi ón que han de designar las Partes, los dos primeros conciliadores no han logrado designar de com ún acuerdo al Presidente de la Comisi ón, el Secretario General de la Organizaci ón, a petici ón de una de las Partes y en el plazo de 30 dí as, efectuar á é l mismo

los nombramientos pertinentes. Los miembros de la Comisi ón así nombrados ser án seleccionados en la

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lista prevista en el pá rrafo anterior.

4. En ningún caso podr á el Presidente de la Comisi ón ser o haber sido sú bdito de una de las Partes

encausadas en el procedimiento, cualquiera que sea el m étodo de nombramiento.

ARTICULO 4

1. La lista prevista en el Artí culo 3 anterior quedar á constituida por personas calificadas designadas por

las Partes y ser á mantenida al dí a por la Organizació n. Cada Parte puede designar para su inclusi ón en

la lista a cuatro personas, las cuales no ser án necesariamente sú bditos suyos. Los nombramientos se har án para per íodos de seis años y ser án renovables.

2. En caso de fallecimiento o dimisi ón de una persona cuyo nombre figure en la lista, la Parte que nombr ó a esa persona quedar á autorizada a nombrar a un substituto para el per íodo no vencido del mandato.

ARTICULO 5

1. Salvo que las Partes decidan de otro modo, la Comisi ón de Conciliaci ón establecer á sus propias

normas de procedimiento que, en todo caso, ser á contradictorio. En cuanto a la investigaci ón, la Comisi ón, salvo que un ánimemente decida de otro modo, se atender á a lo dispuesto en el Capí tulo III del Convenio de la Haya del 11 de octubre de 1907 para la resoluci ón pac ífica de las controversias internacionales.

2. Las Partes estar án representadas ante la Comisió n de Conciliaci ón por agentes cuya misi ón ser á

actuar como intermediarios entre las Partes y la Comisi ón. Cada una de las Partes puede acudir al asesoramiento de consejeros y expertos nombrados por ella a dicho efecto y puede requerir que se de audiencia a toda persona cuyo testimonio le parezca ú til.

3. La Comisi ón tendr á facultades para pedir explicaciones a los agentes, consejeros y expertos de la

Partes, así como a toda persona que, con el asentimiento de su Gobierno, le parezca útil convocar a comparecencia.

ARTICULO 6

Salvo que las Partes decidan de otro modo, las decisiones de la Comisión de Conciliaci ón se tomar án por voto mayoritario y la Comisi ón no se pronunciar á sobre el fondo de la controversia sin que est én presentes todos sus miembros.

ARTICULO 7

Las Partes facilitar án las tareas de la Comisión de Conciliaci ón. En particular, de conformidad con su

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legislació n

(a)

(b) dar a la Comisi ón entrada en su territorio para oí r a testigos o expertos y para visitar los lugares

afectados.

deben:

y

usando

a

todos

la

los

medios

los

de

que

dispongan,

e

las

Partes

proporcionar

Comisió n

documentos

informació n

necesarios:

ARTICULO 8

A la Comisió n de Conciliaci ón incumbe: elucidar las cuestiones litigadas, reunir para ello toda la

informació n pertinente por ví a indagatoria u otros medios y procurar la conciliaci ón de las Partes. Una

vez examinado el caso, la Comisió n transmitir á a las Partes una recomendació n que le parezca apropiada en las circunstancias, fij ándoles un plazo que no exceder á de 90 d ías para que le comuniquen si aceptan o rechazan la recomendaci ón.

ARTICULO 9

La recomendaci ón incluir á una exposici ón de motivos. Si la recomendación no representa total o parcialmente la opini ón uná nime de la Comisi ón, cualquier conciliador podr á ejercer el derecho de dar su opinió n separadamente.

ARTICULO 10

Se considerar á fracasada la conciliaci ón si, a los 90 dí as de serles notificada la recomendaci ón, ninguna

de

la Partes notificó a la otra su aceptació n de dicha recomendaci ón. Tambi én se considerar á fracasada

la

conciliaci ón si la Comisió n no quedó constituida dentro del plazo prescrito en el tercer párrafo del

Art ículo 3 anterior o, salvo que las Partes hayan decidido de otro modo, si la Comisió n no emiti ó su

recomendaci ón en el plazo de un año contado desde la fecha en que fue nombrado el Presidente de la Comisi ón.

ARTICULO 11

Cada miembro de la Comisi ón ser á remunerado por su trabajo. El monto de los honorarios ser á fijado de com ún acuerdo entre las Partes, cada una de las cuales costear á una cuota igual.

2. Los gastos generales incurridos por la Comisi ón durante sus tareas ser án repartidos del mismo modo.

ARTICULO 12

Las Partes en la controversia podr án en cualquier momento durante el procedimiento de conciliación decidir de comú n acuerdo recurrir a un procedimiento diferente para la resoluci ón de conflictos.

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CAPITULO II

DEL ARBITRAJE

ARTICULO 13

1. Salvo las Partes decidan de otro modo, el procedimiento de arbitraje se regir á por las normas estipuladas en este Cap ítulo.

2. Si no prospera la conciliaci ón sólo podr á incoarse instancia de arbitraje dentro del plazo má ximo de 180 dí as siguientes al fracaso de la conciliaci ón.

ARTICULO 14

El tribunal de Arbitraje estar á constituido por tres miembros: un árbitro nombrado por el Estado ribereño, que tom ó las medidas, un árbitro nombrado por el Estado cuyos súbditos o cuyos bienes han sido afectados por esas medidas, y otro árbitro que ser á nombrado de com ún acuerdo por los dos primeros y asumir á la presidencia del Tribunal.

ARTICULO 15

1. Si al vencer el plazo de 60 dí as contados desde el nombramiento del segundo árbitro no ha sido

todaví a nombrado el Presidente del Tribunal, el Secretario General de la Organizaci ón, a petició n de una de las dos Partes, efectuar á ese nombramiento dentro de un nuevo plazo de 60 dí as, seleccionándolo en una lista de personas calificadas compilada previamente conforme a lo dispuesto en el Artí culo 4 anterior. Esta lista ser á distinta de la lista de expertos referida en el Art ículo IV del Convenio y de la lista de conciliadores referida en el artí culo 4 del presente Anexo: no obstante, el nombre de la misma persona podr á figurar en la lista de conciliadores y en la de á rbitros. Sin embargo no podr á elegirse como árbitro a una persona que haya actuado como conciliador en el mismo litigio.

2. Si dentro del plazo de 60 dí as contados desde la fecha de recepci ón de la demanda, una de las Partes no ha nombrado al miembro del Tribunal cuya designaci ón le incumbe, la otra Parte puede informar directamente al Secretario General de la Organización, quien nombrar á al Presidente del Tribunal dentro de un plazo de 60 d ías, seleccion ándolo en la lista referida en el párrafo 1 del presente Art í culo.

3. Tan pronto como haya sido nombrado, el Presidente del Tribunal requerir á a la Parte que no haya

designado árbitro para que lo haga del mismo modo y con arreglo a las mismas condiciones. Si la Parte no efect úa el nombramiento requerido, el Presidente del Tribunal pedir á al Secretario General que efectué él dicho nombramiento con arreglo a la forma y condiciones prescritas en el párrafo anterior.

4. Cuando sea nombrado en virtud de lo dispuesto en el presente Art ículo, el Presidente del Tribunal no

podr á ser ni haber sido un s úbdito de una de las Partes a menos que así lo consientan la otra u otras

Partes interesadas.

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5. En caso de fallecer o faltar un árbitro cuyo nombramiento incumbe a una de las partes, dicha Parte

nombrar á a un substituto dentro del plazo de 60 dí as desde la fecha del fallecimiento o falta. Si dicha Parte no efect úa el nombramiento, continuar á el procedimiento de arbitraje bajo los restantes árbitros. En caso de fallecer o faltar el Presidente del Tribunal, se proceder á a nombrar un substituto con arreglo a lo dispuesto en el Art í culo 14 anterior o, si no hubiera acuerdo entre los miembros del Tribunal dentro del plazo de 60 dí as desde la fecha del fallecimiento o falta, según lo dispuesto en el presente Art í culo.

ARTICULO 16 Una vez entablado el procedimiento de arbitraje entre dos Partes, cualquier otra Parte cuyos súbditos o cuyos bienes hayan sido afectados por las mismas medidas, o que como Estado ribereñ o haya tomado medidas semejantes, podr á sumarse al procedimiento de arbitraje mediante notificaci ón escrita dirigida a las Partes que hayan iniciado el procedimiento, a menos que una de las dos Partes se oponga a ello.

ARTICULO 17

Todo Tribunal de Arbitraje constituido en virtud de lo dispuesto en el presente Anexo establecer á sus propias reglas de procedimiento.

ARTICULO 18

1. Las decisiones del Tribunal tanto en materia de procedimiento y ubicación de las cesiones como

respecto a la controversia que le sea sometida, ser án tomadas por voto mayoritario de sus miembros; la ausencia o abstenci ón de uno de los miembros del Tribunal cuyo nombramiento incumbió a las Partes no constituir á impedimento para que el Tribunal dictamine. En casos de empate, el voto del Presidente ser á

decisivo.

2. Las Partes facilitar án las tareas del Tribunal. En particular, de conformidad con su legislaci ón y usando

todos los medios de que dispongan, las Partes deben:

(a) proporcionar al Tribunal los documentos e informaci ón necesarios;

(b) dar al Tribunal entrada en su territorio para oí r a testigos o expertos y para visitar los lugares afectados.

3. La ausencia o falta de una Parte no constituir á impedimento para que se siga el procedimiento.

ARTICULO 19

1. El fallo del Tribunal, que ir á acompa ñado de una exposici ón de motivos, ser á definitivo e inapelable. Las Partes deber án cumplir desde luego lo dispuesto en el fallo.

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2. Toda controversia que se suscitase entre las Partes en cuanto a la interpretació n y ejecució n del fallo podr á ser sometida por una de las Partes al Tribunal que lo pronunció para que decida y si éste dispers ó a otro Tribunal constituido a dicho efecto del mismo modo que el primero.

ESTATUS JURIDICO EN NICARAGUA

Firmado: 1969 y su protocolo en 1973

Ratificado: Septiembre de 1994

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1970 a 1979

Convenci ó n Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Há bitat de Aves Acuá ticas

Declaraci ó n de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano

Convenci ó n para la Protecci ó n del Patrimonio Mundial, Cultural y Natural

Convenci ó n sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestre (CITES)

Convenio internacional para prevenir la Contaminació n por los Buques (MARPO 73) y el Protocolo de 1978

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Convenci ó n Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como H ábitat de Aves Acuáticas

Ramsar, Ir án, 2.2.1971

Modificada según el Protocolo de Par ís, 3.12.1982 y las Enmiendas de Regina, 28.5.1987 Copia certificada

Par ís, 13.7.94 Director, Oficina de Normas Internacionales y Asuntos Legales Organizaci ón de las Naciones Unidas para la Educaci ón, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

Las Partes Contratantes,

Reconociendo la interdependencia del hombre y de su medio ambiente,

Considerando las funciones ecol ógicas fundamentales de los humedales como reguladores de los regí menes hidrol ógicos y como h ábitat de una fauna y flora caracter ísticas, especialmente de aves acuáticas,

Convencidas de que los humedales constituyen un recurso de gran valor económico, cultural, cientí fico y recreativo, cuya pérdida ser ía irreparable,

Deseando impedir ahora y en el futuro las progresivas intrusiones en y pérdida de humedales,

Reconociendo que las aves acuá ticas en sus migraciones estació nales pueden atravesar las fronteras, y que en consecuencia deben ser consideradas como un recurso internacional,

Convencidas de que la conservació n de los humedales y de su flora y fauna pueden asegurarse armonizando polí ticas nacionales previsoras con una acció n internacional coordinada,

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Han convenido lo siguiente:

Art í culo 1

1. A los efectos de la presente Convenci ón son humedales las extensiones de marismas, pantanos y

turberas, o superficies cubiertas de aguas, sean éstas de r égimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad en marea baja no exceda de seis metros.

2. A los efectos de la presente Convenció n son aves acuá ticas las que dependen ecológicamente de los

humedales.

Art í culo 2

1. Cada Parte Contratante designar á humedales id óneos de su territorio para ser incluidos en la Lista de

Humedales de Importancia Internacional, en adelante llamada "la Lista", que mantiene la Oficina establecida en virtud del Artí culo 8. Los lí mites de cada humedal deber án describirse de manera precisa y tambi én trazarse en un mapa, y podr án comprender sus zonas ribereñas o costeras adyacentes, as í como las islas o extensiones de agua marina de una profundidad superior a los seis metros en marea baja, cuando se encuentren dentro del humedal, y especialmente cuando tengan importancia como h ábitat de aves acu áticas.

2. La selecci ón de los humedales que se incluyan en la Lista deber á basarse en su importancia internacional en t érminos ecoló gicos, botánicos, zool ógicos, limnol ógicos o hidrol ógicos. En primer lugar deber án incluirse los humedales que tengan importancia internacional para las aves acuáticas en cualquier estaci ón del año.

3. La inclusión de un humedal en la Lista se realiza sin prejuicio de los derechos exclusivos de soberaní a

de la Parte Contratante en cuyo territorio se encuentra dicho humedal.

4. Cada Parte Contratante designar á por lo menos un humedal para ser incluido en la Lista al firmar la

Convenci ón o depositar su instrumento de ratificació n o de adhesi ón, de conformidad con las disposiciones del Art í culo 9.

DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL

5. Toda Parte Contratante tendr á derecho a añ adir a la Lista otros humedales situados en su territorio, a

ampliar los que ya están incluidos o, por motivos urgentes de inter és nacional, a retirar de la Lista o a reducir los l í mites de los humedales ya incluidos, e informar án sobre estas modificaciones lo m ás

r ápidamente posible a la organizació n o al gobierno responsable de las funciones de la Oficina permanente especificado en el Artí culo 8.

6. Cada Parte Contratante deber á tener en cuenta sus responsabilidades de car ácter internacional con

respecto a la conservaci ón, gestió n y uso racional de las poblaciones migradoras de aves acuá ticas, tanto al designar humedales de su territorio para su inclusió n en la Lista, como al ejercer su derecho a modificar sus inscripciones previas.

Art í culo 3

1. Las Partes Contratantes deber án elaborar y aplicar su planificaci ón de forma que favorezca la conservaci ón de los humedales incluidos en la Lista y, en la medida de lo posible, el uso racional de los humedales de su territorio.

2. Cada Parte Contratante tomar á las medidas necesarias para informarse lo antes posible acerca de las

modificaciones de las condiciones ecoló gicas de los humedales en su territorio e incluidos en la Lista, y

que se hayan producido o puedan producirse como consecuencia del desarrollo tecnol ógico, de la contaminaci ón o de cualquier otra intervenció n del hombre. Las informaciones sobre dichas modificaciones se transmitir án sin demora a la organizaci ón o al gobierno responsable de las funciones de la Oficina permanente especificado en el Art ículo 8.

Art í culo 4

1. Cada Parte Contratante fomentar á la conservació n de los humedales y de las aves acuáticas creando

reservas naturales en aquéllos, est én o no incluidos en la Lista, y tomar á las medidas adecuadas para su custodia.

2. Cuando una Parte Contratante, por motivos urgentes de inter és nacional, retire de la Lista o reduzca

los lí mites de un humedal incluido en ella, deber á compensar en la medida de lo posible, la pé rdida de

recursos de humedales y, en particular, crear nuevas reservas naturales para las aves acuáticas y para la protecci ón de una porción adecuada de su hábitat original, en la misma regi ón o en otro lugar.

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3. Las Partes Contratantes fomentar án la investigació n y el intercambio de datos y de publicaciones

relativos a los humedales y a su flora y fauna.

4. Las Partes Contratantes se esforzar án por aumentar las poblaciones de aves acuáticas mediante la

gestió n de los humedales idó neos.

5. Las Partes Contratantes fomentar án la formaci ón de personal para el estudio, la gesti ón y la custodia

de los humedales.

Art í culo 5

1. Las Partes Contratantes celebrar án consultas sobre el cumplimiento de las obligaciones que se

deriven de la Convenció n, especialmente en el caso de un humedal que se extienda por los territorios de m ás de una Parte Contratante o de un sistema hidrol ógico compartido por varias de ellas. Al mismo tiempo, se esforzar án por coordinar y apoyar activamente las polí ticas y regulaciones actuales y futuras relativas a la conservaci ón de los humedales y de su flora y fauna.

Art í culo 6

1. Se establecer á una Conferencia de las Partes Contratantes para revisar la presente Convenci ón y

fomentar su aplicaci ón. La Oficina a que se refiere el Art í culo 8, p árrafo 1, convocar á las reuniones

ordinarias de la Conferencia de las Partes Contratantes a intervalos no mayores de tres añ os, a menos que la Conferencia decida otra cosa, y reuniones extraordinarias a petición por escrito de por los menos un tercio de las Partes Contratantes. En cada reunió n ordinaria, la Conferencia de las Partes Contratantes determinar á el lugar y la fecha de la reuni ón ordinaria siguiente.

2. La Conferencia de las Partes Contratantes ser á competente:

1. para discutir sobre la aplicaci ón de esta Convenci ón;

2. para discutir las adiciones y modificaciones a la Lista;

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3. para considerar la informaci ón referida a los cambios en las condiciones ecol ógicas de los humedales

incluidos en la Lista, proporcionada en aplicaci ón del Artí culo 3.2;

4. para formular recomendaciones, generales o especí ficas, a las Partes Contratantes, y relativas a la

conservaci ón, gesti ón y uso racional de los humedales y de su flora y fauna;

5. para solicitar a los organismos internacionales competentes que preparen informes y estadí sticas

sobre asuntos de naturaleza esencialmente internacional que tengan relación con los humedales.

6. para adoptar otras recomendaciones o resoluciones con miras a fomentar la aplicaci ón de la presente

Convenci ón.

3. Las Partes Contratantes se encargar án de que los responsables de la gestió n de los humedales, a

todos los niveles, sean informados y tomen en consideració n las recomendaciones de dichas Conferencias en lo relativo a la conservaci ón, gesti ón y uso racional de los humedales y de su flora y fauna.

4. La Conferencia de las Partes Contratantes adoptar á el reglamento de cada una de sus reuniones.

5. La Conferencia de las Partes Contratantes establecer á y revisar á permanentemente el reglamento

financiero de la presente Convenció n. En cada una de sus reuniones ordinarias votar á el presupuesto del ejercicio financiero siguiente por una mayor ía de los dos tercios de las Partes Contratantes presentes y votantes.

6. Cada Parte Contratante contribuir á al presupuesto seg ún la escala de contribuciones aprobada por

unanimidad por las Partes Contratantes presentes y votantes en una reuni ón ordinaria de la Conferencia

de las Partes Contratantes.

Art í culo 7

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2. Cada una de las Partes Contratantes representadas en una Conferencia tendr á un voto, y las

recomendaciones, resoluciones y decisiones se adoptar án por mayor ía simple de las Partes Contratantes presentes y votantes, a menos que en la Convenció n se disponga otra cosa.

Art í culo 8

1. La Uni ón Internacional para la Conservació n de la Naturaleza y de los Recursos Naturales

desempeñar á las funciones de la Oficina permanente en virtud de la presente Convenci ón, hasta el momento que otra organizaci ón, o un gobierno, sea designado por una mayor ía de los dos tercios de

todas las Partes Contratantes.

2. Las obligaciones de la Oficina permanente ser án, entre otras:

1. colaborar en la convocatoria y organizaci ón de las Conferencias previstas en el Art ículo 6;

2. mantener la Lista de Humedales de Importancia Internacional y recibir información de las Partes

Contratantes sobre cualquier adici ón, extensión. supresi ón o reducció n de los humedales incluidos en la Lista, según lo previsto en el Art ículo 2.5;

3. recibir informaci ón de las Partes Contratantes sobre cualquier modificaci ón de las condiciones

ecol ógicas de los humedales incluidos en la Lista, seg ún lo previsto en el Art í culo 3.2;

4. notificar a las Partes Contratantes cualquier modificaci ón de la Lista o cambio en las caracter ísticas de

los humedales incluidos en ella, y proveer para que dichos asuntos se discutan en la Conferencia

siguiente;

5. poner en conocimiento de la Parte Contratante interesada las recomendaciones de las Conferencias en lo que se refiere a dichas modificaciones de la Lista o a los cambios de las caracter ísticas de los humedales incluidos en ella.

6.

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Art í culo 9

1. La Convenci ón permanecer á indefinidamente abierta a la firma.

2. Todo miembro de la Organizaci ón de las Naciones Unidas o de una de sus agencias especializadas, o

de la Agencia Internacional de la Energí a At ómica, o Parte de los Estatutos de la Corte Internacional de Justicia, puede ser Parte Contratante en esta Convenció n mediante:

1. la firma sin reserva de ratificaci ón;

2. la firma bajo reserva de ratificació n, seguida de la ratificaci ón;

3. la adhesió n.

4. La ratificació n o la adhesió n se efectuar án mediante el depó sito de un instrumento de ratificaci ón o de

adhesió n ante el Director General de la Organizaci ón de las Naciones Unidas para la Educació n, la Ciencia y la Cultura (llamada en adelante "el Depositario").

Art í culo 10

1. La Convenci ón entrar á en vigor cuatro meses después de que siete estados hayan pasado a ser

Partes Contratantes en la Convenci ón, de conformidad con las disposiciones del Art í culo 9.2.

2. A partir de ese momento, la Convenci ón entrar á en vigor para cada Parte Contratante cuatro meses

despu és de la fecha en que la haya firmado sin reserva de ratificaci ón o en que haya depositado su instrumento de ratificación o de adhesió n.

Art í culo 10 bis

DERECHO AMBIENTAL INTERNACIONAL

2. Toda Parte Contratante podr á presentar propuestas de enmienda.

3. El texto de toda propuesta de enmienda y los motivos para la misma se comunicar án a la organizació n

o al gobierno que actúe como Oficina permanente en virtud de esta Convenci ón (denominada en adelante "la Oficina"), y ésta las comunicar á sin demora a todas las Partes Contratantes. Cualquier comentario de una Parte Contratante sobre el texto se comunicar á a la Oficina durante los tres meses siguientes a la fecha en que la Oficina haya comunicado las propuestas de enmienda a las Partes Contratantes. La Oficina inmediatamente despu és de la fecha lí mite de presentaci ón de los comentarios, comunicar á a las Partes Contratantes todos los que haya recibido hasta esa fecha.

4. A petici ón por escrito de un tercio de las Partes Contratantes, la Oficina convocar á a una reuni ón de

las Partes Contratantes para examinar toda propuesta de enmienda comunicada con arreglo al pá rrafo 3. La Oficina consultar á a las Partes en cuanto a la fecha y lugar de la reuni ón.

5. Las enmiendas se aprobar án por mayor í a de los dos tercios de las Partes Contratantes presentes y

votantes.

6. Una vez aprobada la propuesta la enmienda entrar á en vigor, para las Partes Contratantes que la hayan aceptado, el primer d ía del cuarto mes que siga a la fecha en que los dos tercios de las Partes Contratantes hayan depositado un instrumento de aceptaci ón ante el Depositario. Para toda Parte Contratante que deposite un instrumento de aceptaci ón despué s de la fecha en que los dos tercios de las Partes Contratantes hayan depositado un instrumento de aceptació n, la enmienda entrar á en vigor el primer dí a del cuarto mes que siga a la fecha de depósito del instrumento de aceptaci ón por esa Parte.

Art í culo 11

1. Esta Convenci ón permanecer á en vigor por tiempo indefinido.

2. Toda Parte Contratante podr á denunciar la Convenci ón transcurridos cinco añ os de la fecha de entrada en vigor para dicha Parte, mediante notificació n por escrito al Depositario.

3.

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Art ículo 12

1. El Depositario informar á lo antes posible a todos los Estados que hayan firmado la Convenci ón o se hayan adherido a ella de:

1.

las firmas de esta Convenci ón;

2.

los dep ósitos de instrumentos de ratificaci ón de esta Convenci ón;

3.

los dep ósitos de adhesi ón a esta Convenci ón;

4.

la fecha de entrada en vigor de esta Convenci ón;

5.

las notificaciones de denuncia de esta Convenci ón.

2.

Cuando esta Convenci ón haya entrado en vigor, el Depositario la har á registrar en la Secretar ía de la

Organizació n de las Naciones Unidas, de conformidad con lo dispuesto por el Artí culo 102 de la Carta.

EN FE DE LO CUAL, los infrascritos, debidamente autorizados al efecto, firman la presente Convenci ón.

HECHO en Ramsar el dí a 2 de febrero de 1971 en un sólo ejemplar original en inglé s, franc és, alem án y ruso, textos que son todos igualmente auté nticos * . La custodia de dicho ejemplar ser á confiada al Depositario, el cual expedir á copias certificadas y conformes a todas las Partes Contratantes.

Conforme a lo estipulado en el Acta Final de la Conferencia que dio por concluido el Protocolo, el Depositario suministr ó a la Segunda Conferencia de las Partes Contratantes las versiones oficiales de la Convenci ón en árabe, chino y españ ol, versiones que fueron preparadas en consulta con los gobiernos interesados y con la asistencia de la Oficina.

ESTATUS JURIDICO EN NICARAGUA

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Instrumento Jur ídico: Convenci ón 2 Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como H ábitat de Aves Acuá ticas ­ RAMSAR

Firmado por Nicaragua: Febrero de 1992

Ratificado: 24 de de Febrero de 1997

Gaceta: Decreto Legislativo 3320

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DECLARACI ÓN DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO HUMANO

Esta Declaració n forma parte (Cap ítulo I, Primera Parte) del Informe de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano. Dicha Conferencia se llevó a cabo en Estocolmo, Suecia, del 5 al 16 de junio de 1972.

Capítulo Primero

DECLARACIÓN DE LA CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO HUMANO

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano,

Reunida en Estocolmo del 5 al 16 de junio de 1972, y

Atenta a la necesidad de un criterio y unos principios comunes que ofrezcan a los pueblos del mundo inspiraci ón y gu ía para preservar y mejorar el medio humano,

I

Proclama que:

1. El hombre es a la vez obra y art í fice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evoluci ón de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la r ápida aceleració n de la ciencia y la tecnologí a, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes, cuanto lo rodea. Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma.

2. La protecci ón y mejoramiento del medio humano es una cuesti ón fundamental que afecta al bienestar

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de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y un deber de todos los gobiernos.

3. El hombre debe hacer constantemente recapitulaci ón de su experiencia y continuar descubriendo,

inventando, creando y progresando. Hoy en d ía, la capacidad del hombre de transformar lo que le rodea, utilizada con discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de ennoblecer su existencia. Aplicado errónea o imprudentemente, el mismo poder puede causar dañ os incalculables al ser humano y a su medio. A nuestro alrededor vemos multiplicarse las pruebas del dañ o causado por el hombre en muchas regiones de la Tierra: niveles peligrosos de contaminaci ón del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecoló gico de la biosfera; destrucci ón y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud fí sica, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja.

4. En los países en desarrollo, la mayor í a de los problemas ambientales est án motivados por el

subdesarrollo. Millones de personas siguen viviendo muy por debajo de los niveles m í nimos necesarios para una existencia humana decorosa, privadas de alimentaci ón y vestido, de vivienda y educació n, de sanidad e higiene adecuadas. Por ello, los pa íses en desarrollo deben dirigir sus esfuerzos hacia el desarrollo, teniendo presentes sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio. Con el mismo fin, los paí ses industrializados deben esforzarse por reducir la distancia que los separa de los países en desarrollo. En los pa íses industrializados, los problemas ambientales est án generalmente relacionados con la industrializació n y el desarrollo tecnológico.

5. El crecimiento natural de la poblaci ón plantea continuamente problemas relativos a la preservaci ón del

medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a estos problemas. De cuanto existe en el mundo, los seres humanos son lo m ás valioso. Ellos son quienes promueven el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la tecnolog ía, y, con su duro trabajo, transforman continuamente el medio humano. Con el progreso social y los adelantos de la producci ón, la ciencia y la tecnologí a, la capacidad del hombre para mejorar el medio se acrece cada dí a que pasa.

6. Hemos llegado a un momento en la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo

atendiendo con mayor cuidado a las consecuencias que puedan tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia podemos causar dañ os inmensos e irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento má s profundo y una acci ón m ás prudente, podemos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio m ás en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre. Las perspectivas de

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elevar la calidad del medio y de crear una vida satisfactoria son grandes. Lo que se necesita es entusiasmo, pero, a la vez, serenidad de ánimo; trabajo afanoso, pero sistem ático. Para llegar a la plenitud de su libertad dentro de la naturaleza, el hombre debe aplicar sus conocimientos a forjar, en armon ía con ella, un medio mejor. La defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se han convertido en meta imperiosa de la humanidad, que ha de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya establecidas de la paz y el desarrollo econó mico y social en todo el mundo, y de conformidad con ellas.

7. Para llegar a esta meta ser á menester que ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones, en todos los planos, acepten las responsabilidades que les incumben y que todos ellos participen equitativamente en la labor com ún. Hombres de toda condició n y organizaciones de diferente í ndole plasmar án, con la aportaci ón de sus propios valores y la suma de sus actividades, el medio ambiente del futuro. Corresponder á a las administraciones locales y nacionales, dentro de sus respectivas jurisdicciones, la mayor parte de la carga en cuanto al establecimiento de normas y la aplicaci ón de medidas en gran escala sobre el medio. Tambi én se requiere la cooperaci ón internacional con el objeto de allegar recursos que ayuden a los paí ses en desarrollo a cumplir su cometido en esta esfera. Y hay un n úmero cada vez mayor de problemas relativos al medio que, por ser de alcance regional o mundial o por repercutir en el ámbito internacional comú n, requerir án una amplia colaboraci ón entre las naciones y la adopció n de medidas por las organizaciones internacionales en inter és de todos. La Conferencia encarece a los gobiernos y a los pueblos que aú nen sus esfuerzos para preservar y mejorar el medio humano en beneficio del hombre y su posteridad.

II

Principios

Expresa la convicci ón com ún de que:

Principio 1

El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad, la igualdad y el disfrute de condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras. A este respecto, las pol í ticas que promueven o perpetú an el apartheid, la segregaci ón racial, la discriminació n, la opresi ón colonial y otras formas de opresi ón y de dominaci ón extranjera quedan condenadas y deben eliminarse.

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Principio 2

Los recursos naturales de la Tierra, incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras mediante una cuidadosa planificaci ón u ordenaci ón, seg ún convenga.

Principio 3

Debe mantenerse y, siempre que sea posible, restaurarse o mejorarse la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales renovables.

Principio 4

El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y fauna silvestres y su hábitat, que se encuentran actualmente en grave peligro por una combinaci ón de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo econ ómico debe atribuirse importancia a la conservaci ón de la naturaleza, incluidas la flora y la fauna silvestres.

Principio 5

Los recursos no renovables de la Tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparte los beneficios de tal empleo.

Principio 6

Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tó xicas y de otras materias y a la liberaci ón de calor, en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizarlas, para que no se causen dañ os graves o irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos los paí ses contra la contaminació n.

Principio 7

Los Estados deber án tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminació n de los mares por

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sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades de esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones leg ítimas del mar.

Principio 8

El desarrollo econ ómico y social es indispensable para asegurar al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la Tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de vida.

Principio 9

Las deficiencias del medio originadas por las condiciones del subdesarrollo y los desastres naturales plantean graves problemas, y la mejor manera de subsanarlas es el desarrollo acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de asistencia financiera y tecnoló gica que complemente los esfuerzos internos de los paí ses en desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.

Principio 10

Para los paí ses en desarrollo, la estabilidad de los precios y la obtenci ón de ingresos adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales para la ordenaci ón del medio, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores económicos como los procesos ecol ógicos.

Principio 11

Las polí ticas ambientales de todos los Estados deber ían estar encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual o futuro de los paí ses en desarrollo y no deber ían menoscabar ese potencial ni obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos, y los Estados y las organizaciones internacionales deber ían tomar las disposiciones pertinentes con miras a llegar a un acuerdo para hacer frente a las consecuencias econ ómicas que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de la aplicació n de medidas ambientales.

Principio 12

Deber ían destinarse recursos a la conservació n y mejoramiento del medio, teniendo en cuenta las

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circunstancias y las necesidades especiales de los pa íses en desarrollo y cualesquiera gastos que pueda originar a estos pa íses la inclusi ón de medidas de conservaci ón del medio en sus planes de desarrollo, así como la necesidad de prestarles, cuando lo soliciten, m ás asistencia t écnica y financiera internacional con ese fin.

Principio 13

A fin de lograr una má s racional ordenació n de los recursos y mejorar así las condiciones ambientales, los Estados deber ían adoptar un enfoque integrado y coordinado de la planificació n de su desarrollo de modo que quede asegurada la compatibilidad del desarrollo con la necesidad de proteger y mejorar el medio humano en beneficio de su poblaci ón.

Principio 14

La planificació n racional constituye un instrumento indispensable para conciliar las diferencias que puedan surgir entre las exigencias del desarrollo y la necesidad de proteger y mejorar el medio.

Principio 15

Debe aplicarse la planificaci ón a los asentamientos humanos y a la urbanizaci ón con miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio y a obtener los m áximos beneficios sociales, económicos y ambientales para todos. A este respecto deben abandonarse los proyectos destinados a la dominació n colonialista y racista.

Principio 16

En las regiones en que exista el riesgo de que la tasa de crecimiento demogr áfico o las concentraciones excesivas de poblaci ón perjudiquen al medio o al desarrollo, o en que la baja densidad de poblaci ón pueda impedir el mejoramiento del medio humano y obstaculizar el desarrollo, deber ían aplicarse polí ticas demogr áficas que respetasen los derechos humanos fundamentales y contasen con la aprobaci ón de los gobiernos interesados.

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Principio 17

Debe confiarse a las instituciones nacionales competentes la tarea de planificar, administrar o controlar la utilizaci ón de los recursos ambientales de los Estados con miras a mejorar la calidad del medio.

Principio 18

Como parte de su contribució n al desarrollo econ ómico y social, se debe utilizar la ciencia y la tecnologí a para descubrir, evitar y combatir los riesgos que amenazan al medio, para solucionar los problemas ambientales y para el bien comú n de la humanidad.

Principio 19

Es indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales, dirigida tanto a las generaciones j óvenes como a los adultos y que preste la debida atención al sector de poblaci ón menos privilegiado, para ensanchar las bases de una opini ón p ública bien informada y de una conducta de los individuos, de las empresas y de las colectividades inspirada en el sentido de su responsabilidad en cuanto a la protecci ón y el mejoramiento del medio en toda su dimensi ón humana. Es tambi én esencial que los medios de comunicaci ón de masas eviten contribuir al deterioro del medio humano y difundan, por el contrario, información de car ácter educativo sobre la necesidad de protegerlo y mejorarlo, a fin de que el hombre pueda desarrollarse en todos los aspectos.

Principio 20

Se deben fomentar en todos los paí ses, especialmente en los paí ses en desarrollo, la investigaci ón y el desarrollo cient í ficos referentes a los problemas ambientales, tanto nacionales como multinacionales. A este respecto, el libre intercambio de informació n cient ífica actualizada y de experiencia sobre la transferencia debe ser objeto de apoyo y asistencia, a fin de facilitar la soluci ón de los problemas ambientales; las tecnologí as ambientales deben ponerse a disposició n de los pa íses en desarrollo en unas condiciones que favorezcan su amplia difusi ón sin que constituyan una carga económica excesiva para esos paí ses.

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Principio 21

De conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y con los principios del derecho internacional, los Estados tienen el derecho soberano de explotar sus propios recursos en aplicaci ón de su propia pol ítica ambiental y la obligaci ón de asegurar que las actividades que se lleven a cabo dentro de su jurisdicci ón o bajo su control no perjudiquen al medio de otros Estados o de zonas situada fuera de toda jurisdicci ón nacional.

Principio 22

Los Estados deben cooperar para continuar desarrollando el derecho internacional en lo que se refiere a la responsabilidad y a la indemnizaci ón a las ví ctimas de la contaminaci ón y otros dañ os ambientales que las actividades realizadas dentro de la jurisdicció n o bajo el control de tales Estados causen a zonas situadas fuera de su jurisdicció n.

Principio 23

Sin perjuicio de los criterios que puedan acordarse por la comunidad internacional y de las normas que deber án ser definidas a nivel nacional, en todos los casos ser á indispensable considerar los sistemas de valores prevalecientes en cada paí s y la aplicabilidad de unas normas que si bien son v álidas para los países m ás avanzados pueden ser inadecuadas y de alto costo social para los paí ses en desarrollo.

Principio 24

Todos los países, grandes o pequeños, deben ocuparse con esp íritu de cooperación y en pie de igualdad de las cuestiones internacionales relativas a la protección y mejoramiento del medio. Es indispensable cooperar, mediante acuerdos multilaterales o bilaterales o por otros medios apropiados, para controlar, evitar, reducir y eliminar eficazmente los efectos perjudiciales que las actividades que se realicen en cualquier esfera puedan tener para el medio, teniendo en cuenta debidamente la soberaní a y los intereses de todos los Estados.

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Principio 25

Los Estados se asegurar án de que las organizaciones internacionales realicen una labor coordinada, eficaz y dinámica en la conservació n y mejoramiento del medio.

Principio 26

Es preciso librar al hombre y a su medio de los efectos de las armas nucleares y de todos los dem ás medios de destrucci ón en masa. Los Estados deben esforzarse por llegar pronto a un acuerdo, en los ó rganos internacionales pertinentes, sobre la eliminaci ón y destrucci ón completa de tales armas.

21.a Sesi ón Plenaria Estocolmo, Suecia ­ 16 de junio de 1972

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CONVENCI ÓN SOBRE LA PROTECCI ÓN DEL PATRIMONIO MUNDIAL, CULTURAL Y NATURAL

LA CONFERENCIA GENERAL de la Organización de las Naciones Unidas para la Educaci ón, la Ciencia y la Cultura, en su 17a, reunió n celebrada en Par ís del 17 de octubre al 21 de noviembre de 1972,

Constatando que el patrimonio cultural y el patrimonio natural est án cada vez má s amenazados de destrucció n, no s ólo por las causas tradicionales de deterioro sino tambi én por la evoluci ón de la vida social y econ ómica que las agrava con fenómenos de alteraci ón o de destrucci ón aú n má s temibles,

Considerando que el deterioro o la desaparició n de un bien del patrimonio cultural y natural constituye un empobrecimiento nefasto del patrimonio de todos los pueblos del mundo,

Considerando que la protecció n de ese patrimonio a escala nacional es en muchos casos incompleto, dada la magnitud de los medios que requiere y la insuficiencia de los recursos econó micos, cient íficos y t écnicos del paí s en cuyo territorio se encuentra el bien que ha de ser protegido,

Teniendo presente que la Constituci ón de la UNESCO estipula que la Organizaci ón ayudar á a la conservaci ón, al progreso y a la difusió n del saber, velando por la conservaci ón y la protecció n del patrimonio universal, y recomendando a los interesados las convenciones internacionales que sean necesarias para ese objeto,

Considerando que las convenciones, recomendaciones y resoluciones internacionales existentes en favor de los bienes culturales y naturales, demuestran la importancia que tiene para todos los pueblos del mundo, la conservaci ón de esos bienes ú nicos e irremplazables de cualquiera que sea el paí s a que pertenezcan,

Considerando que ciertos bienes del patrimonio cultural y natural presentan un inter és excepcional que exige se conserven como elementos del patrimonio mundial de la humanidad entera,

Considerando que, ante la amplitud y la gravedad de los nuevos peligros que les amenazan, incumbe a la colectividad internacional entera participar en la protección del patrimonio cultural y natural de valor

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universal excepcional prestando una asistencia colectiva que sin reemplazar la acció n del Estado interesado la complete eficazmente,

Considerando que es indispensable adoptar para ello nuevas disposiciones convencionales que establezcan un sistema eficaz de protecci ón colectiva del patrimonio cultural y natural de valor excepcional organizada de una manera permanente, y segú n mé todos cient í ficos y modernos,

Habiendo decidido, en su decimosexta reunió n, que esta cuesti ón ser ía objeto de una Convenció n

internacional,

Aprueba en este d ía diecis éis de noviembre de 1972, la presente Convenció n:

I. DEFINICIONES DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL

ARTICULO 1

A los efectos de la presente Convenci ón se considerar á "patrimonio cultural":

Los monumentos: obras arquitect ónicas, de escultura o de pintura monumentales, elementos o estructuras de car ácter arqueol ógico, inscripciones, cavernas y grupos de elementos, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la ciencia,

los conjuntos: grupos de construcciones, aisladas o reunidas, cuya arquitectura, unidad e integració n en

el paisaje les dé un valor universal excepcional desde el punto de vista de la historia, del arte o de la

ciencia,

los lugares: obras del hombre u obras conjuntas del hombre y la naturaleza así como las zonas incluidos los lugares arqueoló gicos que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista hist órico, est ético, etnol ógico o antropol ógico.

ARTICULO 2

A los efectos de la presente Convenci ón se considerar án "patrimonio natural":

los monumentos naturales constituidos por formaciones f ísicas y biol ógicas o por grupos de esas

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formaciones que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista est ético o cient í fico,

las formaciones geol ógicas y fisiogr áficas y las zonas estrictamente delimitadas que constituyan el habitat de especies animal y vegetal amenazadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista est ético o cient ífico,

los lugares naturales o las zonas naturales estrictamente delimitadas, que tengan un valor universal excepcional desde el punto de vista de la ciencia, de la conservació n o de la belleza natural,

ARTICULO 3

Incumbir á a cada Estado Parte en la presente Convenció n identificar y delimitar los diversos bienes situados en su territorio y mencionados en los artí culos 1 y 2.

II. PROTECCION NACIONAL Y PROTECCION INTERNACIONAL DEL PATRIMONIO CULTURAL Y NATURAL

ARTICULO 4

Cada uno de los Estados Partes en la presente Convenci ón reconoce que la obligació n de identificar, proteger, conservar, rehabilitar y transmitir a las generaciones futuras el patrimonio cultural y natural situado en su territorio, le incumbe primordialmente. Procurar á actuar con ese objeto por su propio esfuerzo y hasta el m áximo de los recursos de que disponga, y llegado el caso, mediante la asistencia y la cooperaci ón internacionales de que se pueda beneficiar, sobre todo en los aspectos financiero, art ístico, cient ífico y t écnico.

ARTICULO 5

Con objeto de garantizar una protecci ón y una conservació n eficaces y revalorizar lo m ás activamente posible el patrimonio cultural y natural situado en su territorio y en las condiciones adecuadas a cada país, cada uno de los Estados Partes en la presente Convenci ón procurar á dentro de lo posible:

a. adoptar una pol í tica general encaminada a atribuir al patrimonio cultural y natural una funci ón en la vida colectiva y a integrar la protecci ón de ese patrimonio en los programas de planificaci ón general;

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b. instituir en su territorio, si no existen, uno o varios servicios de protecció n, conservaci ón y

revalorización del patrimonio cultural y natural, dotados de un personal adecuado que disponga de medios que le permitan llevar a cabo las tareas que le incumban;

c. desarrollar los estudios y la investigació n cient ífica y t écnica y perfeccionar los m étodos de

intervenció n que permitan a un Estado hacer frente a los peligros que amenacen a su patrimonio cultural

y natural;

d. adoptar las medidas jur ídicas, cient íficas, t écnicas, administrativas y financieras adecuadas, para identificar, proteger, conservar, revalorizar y rehabilitar ese patrimonio; y e. facilitar la creació n o el desenvolvimiento de centros nacionales o regionales de formació n en materia de protecci ón, conservaci ón y revalorizaci ón del patrimonio cultural y natural y estimular la investigación cientí fica en este campo;

ARTICULO 6

1. Respetando plenamente la soberan ía de los Estados en cuyos territorios se encuentre el patrimonio

cultural y natural a que se refieren los artículos 1 y 2 y sin perjuicio de los derechos reales previstos por la legislació n nacional sobre ese patrimonio, los Estados Partes en la presente Convenci ón reconocen que

constituye un patrimonio universal en cuya protecci ón la comunidad internacional entera tiene el deber de

cooperar.

2. Los Estados Partes se obligan, en consecuencia y de conformidad con lo dispuesto en la presente

Convenci ón, a prestar su concurso para identificar, proteger, conservar y revalorizar el patrimonio cultural

y

natural de que trata el artí culo 11, párrafos 2 y 4, si lo pide el Estado en cuyo territorio esté situado.

3.

Cada uno de los Estados Partes en la presente Convenció n se obliga a no tomar deliberadamente

ninguna medida que pueda causar daño, directa o indirectamente, al patrimonio cultural y natural de que tratan los artículos 1 y 2 situado en el territorio de otros Estados Partes en esta Convenci ón.

ARTICULO 7

Para los fines de la presente Convenció n, se entender á por protecció n internacional del patrimonio mundial cultural y natural el establecimiento de un sistema de cooperaci ón y asistencia internacional destinado a secundar a los Estados Partes en la Convenció n en los esfuerzos que desplieguen para conservar e identificar ese patrimonio.

III. COMITE INTERGUBERNAMENTAL DE PROTECCION DEL PATRIMONIO MUNDIAL CULTURAL Y

NATURAL

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ARTICULO 8

1. Se crea en la Organizaci ón de las Naciones Unidas para la Educació n, la Ciencia y la Cultura un

Comit é intergubernamental de protecci ón del patrimonio cultural y natural de valor universal excepcional,

denominado "el Comit é del Patrimonio Mundial". Estar á compuesto de 15 Estados Partes en la Convenci ón, elegidos por los Estados Partes en ella, constituidos en Asamblea General durante las reuniones ordinarias de la Conferencia General de la Organizaci ón de las Naciones Unidas para la Educació n, la Ciencia y la Cultura. El número de Estados Miembros del Comit é se aumentar á hasta 21, a partir de la reuni ón ordinaria de la Conferencia General que siga a la entrada en vigor de la presente Convenci ón en 40 o m ás Estados.

2. La elecci ón de los miembros del Comit é garantizar á la representació n equitativa de las diferentes

regiones y culturas del mundo.

3. A las sesiones del Comit é podr án asistir, con voz consultiva, un representante del Centro Internacional

de estudios para la conservació n y restauració n de los bienes culturales (Centro de Roma) un representante del Consejo internacional de monumentos y lugares de inter és art í stico e histó rico (ICOMOS) y un representante de la Unió n internacional para la conservación de la naturaleza y sus recursos (UICN), a los que se podr án a ñadir, a petició n de los Estados Partes reunidos en Asamblea General durante las reuniones ordinarias de la Conferencia General de la Organizaci ón de las Naciones Unidas para la Educació n, la Ciencia y la Cultura, representantes de otras organizaciones intergubernamentales o no gubernamentales que tengan objetivos similares.

ARTICULO 9

1. Los Estados Miembros del Comit é del patrimonio mundial ejercer án su mandato desde que termine la

reuni ón ordinaria de la Conferencia General en la que hayan sido elegidos hasta la clausura de la tercera reuni ón ordinaria siguiente.

2. Sin embargo, el mandato de un tercio de los miembros designados en la primera elecci ón expirar á al

fin de la primera reuni ón ordinaria de la Conferencia General siguiente a aquella en que hayan sido elegidos y el mandato de un segundo tercio de los miembros designados al mismo tiempo, expirar á al fin de la segunda reuni ón ordinaria de la Conferencia General siguiente a aquella en que hayan sido elegidos. Los nombres de esos miembros ser án sorteados por el Presidente de la Conferencia General despu és de la primera elecci ón. 3. Los Estados Miembros del Comité designar án, para que los representen en é l, a personas calificadas en el campo del patrimonio cultural o del patrimonio natural.

4.

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ARTICULO 10

1.

El Comit é del Patrimonio Mundial aprobar á su reglamento.

2.

El Comit é podr á en todo momento invitar a sus reuniones a organismos públicos o privados, así como

a

personas privadas, para consultarles sobre cuestiones determinadas,

3.

El Comit é podr á crear los órganos consultivos que considere necesarios para ejecutar su labor.

ARTICULO 11

1.

Cada uno de los Estados Partes en la presente Convenció n presentar á al Comit é del Patrimonio

Mundial, en la medida de lo posible, un inventario de los bienes del patrimonio cultural y natural situados en su territorio y aptos para ser incluidos en la lista de que trata el pá rrafo 2 de este artí culo. Este

inventario, que no se considerar á exhaustivo, habr á de contener documentació n sobre el lugar en que est én situados los bienes y sobre el inter és que presenten.

2. A base de los inventarios presentados por los Estados según lo dispuesto en el párrafo 1, el Comité

establecer á, llevar á al d ía y publicar á, con el t ítulo de "Lista del patrimonio mundial", una lista de los

bienes del patrimonio cultural y del patrimonio natural, tal como los definen los artículos 1 y 2 de la presente Convenció n, que considere que poseen un valor universal excepcional siguiendo los criterios que haya establecido. Una lista revisada puesta al dí a se distribuir á al menos cada dos años.

3. Ser á preciso el consentimiento del Estado interesado para inscribir un bien en la Lista del patrimonio

mundial. La inscripci ón de un bien situado en un territorio que sea objeto de reivindicació n de soberaní a

o de jurisdicción por parte de varios Estados no prejuzgar á nada sobre los derechos de las partes en

litigio. 3. El Comit é establecer á, llevar á al dí a y publicar á, cada vez