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SERCHAMAN

es editado por

LIBRO LATINO S.A Algarrobo 881

c.P. 1293, Buenos Aires, Argentina. Tel.! Fax: 302-8424 E-mail: Iibrolatino@inrerlink.com.ar Prohibida su reproducci6n total o parcial. Derechos Reservados. Impreso en Poligráfica del Plata S.A. Argentina. Pnnred in Argentina

J.S.B.N. NQ 987-9167-91_0

Buenos Aires, enero de 1999.

SER

LedoMiranda Lules

INTRODUCCION

Ser chamán hoy

El chamanismo es quizá la práctica religio- sa más antigua de la humanidad. A la vez, si bien cam- biando de forma a través de los siglos y las culturas, es la que se ha mantenido más viva y la que goza hoy de una vigencia absoluta, no ya entre los exóticos de tri- bus perdidas, sino en todo círculo social en el que ha- ya personas interesadas en la trascendencia del hom- bre y el mejoramiento de la espiritualidad humana. En medio de nuestra sociedad occidental, hipertecnificada, deshumanizada, vertiginosa, en me- dio de este mundo acelerado y feroz es en donde más sentido adquiere la labor del chamán, que no es otra que la de ser un lazo de comunicación entre el hom- bre y la

El chamán es, antes que nada, "el que cu- ra", pero tomando la palabra "curación" en un senti- do mucho más amplio y profundo que el medicinal (aunque una de las funciones principales de los cha- manes de toda época y cultura haya sido el cuidado de la salud). El chamán es el que cura no sólo el cuer- po sino el alma, el espíritu que constantemente se ale- ja de la divinidad que fue su cuna. Lejos de los ecos de misterio que la pala- bra chamán despierta en los oídos de una persona co- mún, que quizá rápidamente relacione esa palabra con extrañas culturas y con otras realidades, la verda- dera práctica charnánica siempre ha estado muy rela- cionada con los problemas concretos de la cultura a la que cada chamán pertenece y con un sentido "prác- tico" y aplicable a lo inmediato, a la vida cotidiana.

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1

No hay nada más directamente aplicable a resolución de los problemas cotidianos de las perso-

nas que la labor de un chamán. De ahí que se confun-

da muchas veces al chamán de culturas primitivas con

el "médico-brujo"; pero, si bien cumple esas funciones,

que eso. Dicho de otra ma-

nera: un chamán puede y suele ser además médico cu- rador, pero no cualquier curador es un chamán.

el charnán es mucho más

Si la tradición chamánica se ha manifesta-

do desde prácticamente ser social y ha sobrevivido

sespiritualizada

los albores del hombre como aun en una época tan de-

el

como

la que vivimos,

es porque

mensaje y la tarea del chamán se relacionan

con los

más íntimos anhelos del hombre en todos los tiem-

pos: la salud de espíritu

ambos, el equilibrio interior.

y cuerpo,

la armonía entre

Por eso hoy, aquí y ahora, el chamanismo dejó la oscuridad y la lejanía para convertirse en prác- tica habitual incluso entre intelectuales de sólida for- mación científica (Carlos Castaneda, antropólogo y es- critor, es quizás el caso más representativo). Por más desarrollo tecnológico que haya, existen respuestas que ninguna máquina ni programa de computación darán nunca al hombre, porque se trata de respuestas

que anidan en lo profundo

del corazón,

en los rece-

vecos del alma, allí donde la tecnología

no llega,

allí

donde sólo llega el hombre mismo. De ahí la total

ac-

tualidad del chamán, que puede ser una persona

ver-

o pue-

de ser uno mismo. Porque la tarea del chamán empie- za por unirse a la divinidad y entrar en armonía con

la energía del universo, y esto no deja de parecerse la búsqueda individual de cualquier persona que an- hele sentirse 'en armoDÍa consigo misma.

de la

sada en tradiciones y prácticas milenarias o

a

La gran diferencia

con otras épocas

humanidad consiste

1'11 llamar la Era de Acuario, ya no hay lugar

en que, en esto que se ha dado

para sa-

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hidurías ocultas e inalcanzables. El saber, en esta era, ya no es patrimonio de Grandes Iniciados como lo ha-

bía sido hasta ahora, sino que los que bucean

sabiduría saben que tienen también como misión

abrir las puertas

al resto de la gente,

en la

para que todos

tengan la oportunidad de iniciar una búsqueda espiri-

tual. Por eso las antiguas tradiciones chamánicas en-

cuentran hoy infinidad de seguidores

cen" a códigos y problemas de nuestro tiempo y las adaptan para su uso práctico. Tanto en relación con

el chamanismo como con tantas otras técnicas de co- nocimiento y filosofías tendientes a la armonización

del hombre

que las "tradu-

con su propio

espíritu, la gran novedad

de la Era de Acuario es que los secretos no son guar-

dados en escritos oscuros ni en bibliotecas secretas de ningún palacio, sino que los practicantes y expertos

al al-

cance de quien quiera iniciar un camino de autocono- cimiento y se anime a llevarlo adelante. Ser chamán es comunicarse con la divinidad, entrar en armonía con el universo para aprovechar la energía de toda la creación en beneficio de la vida hu- mana. Ser chamán hoyes, también, saber reconocer el chamán que cada uno de nosotros lleva en su interior.

Por eso en este libro el lector encontrará dos secciones principales, que se van intercalando a lo

largo de toda la obra. En una

distintos aspectos históricos, sociales y misceláneos acerca del chamanismo desde la más remota antigüe- dad hasta nuestros días, incluyendo interesantes datos y curiosidades. La otra sección lleva el título genérico de "Mi chamán interior", y en cada uno de sus aparta- dos el lector verá que se suceden una serie de ejerci- cios prácticos orientados hacia la optimización energé- tica mediante técnicas chamánicas de éxtasis, medita- ción y respiración que abarcan todos los aspectos físi- co-energéticos, desde la relajación hasta la sexualidad.

de estas técnicas y filosofías acceden

a ponerlas

sección irá conociendo

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Orígenes delchamanismo

El término "chamán" evoca realidades le- janas y contradictorias, muchas veces difusas, cu- bieI:taspor un halo misterioso. No es extraño que así suceda, porque esa palabra nos remite a algo de origen ancestral y la propia diferencia cultural con los orígenes del chamanismo nos ha distanciado de sus métodos, muchas veces incomprensibles y ex- tremos a nuestros ojos.

La palabra usada internacionalmente pa- ra nombrar a estos antiguos sacerdotes del alma es "chamán" o "shaman", y su remoto origen es man- chú-tungú; llegó al lenguaje científico europeo a través del idioma ruso. Esta antigua palabra, en su acepción original, deriva del verbo "sha" o "xa", que significaba "saber". Por 10 tanto, en el origen mismo de la palabra encontramos la idea de "hom- bre sabio" o conectado con la sabiduría. Podría es- tablecerse que esta práctica tiene sus orígenes allá por los comienzos del período neolítico, ubicándo- se principalmente en una amplia Zona de la tundra siberiana. Sin embargo, hay indicios para suponer que la práctica es aún mucho más antigua. Existe la posibilidad de que originaria- mente la palabra "shaman" derivara del sánscrito. Esto ha llevado a algunos expertos y lingüistas a re- lacionar "shaman" con la palabra "samadhi", que se refiere a un estado de éxtasis, pero esto probable- mente sea erróneo; la confusión se originaría en que desde el principio la práctica chamánica tuvo que ver con ciertos estados de éxtasis muchas ve- ces producidos por la ingestión de alucinógenos. Sin embargo, el concepto de "samadhi", como

10

IjJl uu.r el estudioso Luciano Lauro, se refiere a una 11.1';(' de éxtasis en el que no intervienen para nada 1.11i drogas ni ningún otro elemento externo. . A título de curiosidad, podemos hacer 1111:-. breve lista de los diferentes nombres que se le hun dado al chamán de acuerdo con la cultura a la que pertenecía. El charnán original de la tundra si- beriana fue llamado "kam" por los turcos aItaicos, "bakshi" en Asia Central, "rnoíta" entre los lapones, "tíetojo" entre los finlandeses o "táltos" entre los an- tiguos húngaros, así como en toda la América pre- colombina tuvo su expresión: "1 paveyá" entre los guaraníes, "xon" en la antiquísima comunidad Selk- 'nam de la Patagonia sur, "pi'oxonac" entre los ma- tacos, "nataden" entre los indios del Chaco, "machi" entre los mapuches, "shói-e-ken" entre los tehuel- ches o "aka'egú" entre los indios del noreste argen- tino; también encontramos al chamán en Oceanía bajo los nombres de "taskul" o "waipara", y en Aus- tralia como "kundela" entre los aruntas o "wongai- bon" entre los unambal, hasta en la China, entre los nung, con el nombre de "yai-ki". Esta enumera- ción es apenas una brevísima muestra, puesto que casi cada pueblo desde la antigüedad hasta estos tiempos ha tenido en su organización social la figu- ra del chamán. Entre los antiguos, el chamán era a la vez hechicero y sacerdote. Sus actividades principales en la comunidad eran curar enfermedades, presidir . los sacrificios rituales y demás ceremonias religio- sas, y acompañar a las almas de los muertos en su viaje al otro mundo. Todas estas cosas las realizaba recurriendo a una técnica que el chamán dominaba a la perfección y que siempre fue su distintivo por excelencia: la técnica del éxtasis. Es decir, el poder de abandonar su propio cuerpo a voluntad para

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proyectarse en viajes astrales a los dominios del ()( 1'0 mundo, para introducirse en otros cuerpos, además de otras hazañas físico-espirituales. Del te- ma del "éxtasis" nos ocuparemos muy extensamen-

adelante, puesto que se trata del punto cen-

tral en la técnica y las prácticas charnánícas. En general, entre los antiguos, la condi- ción de chamán podía adquirirse básicamente de dos formas, que tenían que ver con el ámbito geo- gráfico. En Siberia y el norte de Asia, la forma más difundida y respetada de que un individuo se con- virtiera en chamán era por derecho de herencia. En cambio, en América existió muy tempranamente la idea de que el método principal para convertirse en chamán era la búsqueda voluntaria de los pode- res y el éxtasis.

te más

Más allá de la forma en que alguien lle-

como tal

hasta no haber pasado una serie de pruebas iniciá- ticas controladas y aprobadas por otros maestros ya capacitados. En general, entre los primitivos cha- manes estas pruebas consistían en largos períodos de verse sometidos a duras experiencias, como va- gabundear por desiertos durante largo tiempo (cu- riosamente esta experiencia remite a la travesía por el desierto de Jesús, lo que podría considerarse una suerte de experiencia iniciática chamáníca, más

adelante trataremos

chamáníco" de Jesús). Otra forma común de inicia- ción era que el charnán pad~:i! ~n largo períod Q

de enfermedad, durante el cual sufría los_embates

del mal como parte de una experiencia religiosa de confirmación de su poder, que terminaba una vez

que erchamán

curarse por completo.

gara a ser un chamán, no era reconocido

el

tema

de

"el costado

lograba dOminar la enfermedad

y

En cierta forma, estas manifestaciones pri-

12

mítívas tienen un significado simbólico perfectarnen- te aplicable a nuestra época y a cualquier persona ~ común que inicie un camino de autoconocimiento y de mejoramiento espiritual. Simbólicamente, la ini-

ciación del chamán significa que ese ·indiVTd.\i"o

-~-'

"muere" y experimenta un "nuevo nacimiento". - Y es- to eiJ? que sucede cuando una {2ersona se dé.cid~ de.E_ratrás su e!0blemática y sup~e e~iritu~l-

mente: de alW:!na forma "muere" la persona conflic-

tuiaay

-

-

ato~da

- queera

para 11renacer"

en el

equilibrio espi'ritüary Yaarmo§í~ del conocimiento.

Otro rasgo llamativamente

"moderno"

que tiene el chamanismo antiguo tiene que ver con

la conciencia de g~o

oÍvhlada por la

medicina tradicional, que siempre se centró exclu- sivamente en el síntoma físico de la enfermedad sin importarle la parte anímica (aunque gracias a la di- fusión de tantas medicinas alternativas, la propia medicina tradicional hace tiempo que está reviendo este concepto fallido). La función principal del chamán era curar enfermedades, pero la idea

efae!.~Esta idea ha sido larg;;;'ente

Y alma son una uni-

chamáníca era que una enfermedad es gada, una dolenfia_o_un_desordeQ_del

proyecta .en la .Qarte física. Por lo tanto, a través de

di-

ªn~.S_Q1.l~.

a1r.!:aqUJ: se

'las técni.cTs' del éxtasis: eT chamán se conectaba

rectamente con el ailna-del enfermo y atendía es"e

desorden •.9 extravío que. la, aqueiiba,

pués se ocupaba del síntoma físico. Lo que la medicina tradicional recién ha comenzado a retomar en los últimos años, para el

chamanismo era la idea básica a partir de la cual ac-

y sólo des-

tuaba: no hay cuerpos enfermos

mentadas que producen síntomas al cuerpo, porque

el hombre es una lJ

sino almas ator-

indivisible.

nidacLcuerpo-alma

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Mi chamán interior 1:

Elsiwncio interior

Todos los ejercicios que se explicarán en los apartados bajo el título de "Mi chamán interior" deben ser tomados como un entrenamientg_en.J.a_

(reubicación _y r~istribuciónlle la energíaitlesperdi:_ ciada~e G~dª. persona. El chamán es, fundamenraf' mente, alguien que ha aprendido a man~r y opt~- mízar su energía y por lo tanto puede disponer de

- -_

ella para los f¡nesgue PC;:Sigue: curativos, mágicos,

etcétera.

_

No se trata de fórmulas mágicas para ob- tener un fin determinado; no hay recetas para curar

espíritus. Estos

ejercicios están dirigidos al trabajo "personal" (en pareja en algún caso) y cotidiano, y apuntan a gene- rar las condiciones para que el chamán (la energía

que todos tenemos

presencia activa en nuestra vida de todos los días.

enfermedades ni ritos para convocar

en nuestro interior) adquiera

El cham<tDislAv_enseña

que uno está per-

manentemente

conecta9.<? al mundo cotidiano P QI

medio un "diálogo inte!i~r: 9.ue jamás se detiene. Es; to sucede porque de esta manera uno nunca deja de estar atento a las exígencías del mundo para la super- vivencia física. Dicho de otra manera, si uno viviera en éxtasis o en permanente meditación probable- mente dejaría de interesarse en cosas biológicamen- te vitales, como comer, o socialmente importantes, como bañarse y vestirse. El "diálogo interior", que no es otra cosa que la perm~te actividad de pensa- miento de nuestra mente, nos hace estar conectados ~ todo el tiempo a lo que llamamos "realidad".

14

No hay que ser muy observador

para no-

1.11 que en todo momento estamos pensando en al- HO N uestra mente es una pista veloz por donde

sk-mpre hay alguna palabra deslizándose.

Nunca

deja de manar ese río de pensamiento.

Esto tien~

tina función práctica,

como

se ha dicho.

Pe~

no_

:-.ignífica que esto deba ser así siempre,

ya un5egündOen nuestra vid'aéñ que no podamos

estar sin pensamiento~Muy por el contrario, hay ve- ces en -que lograrA detener el "diálogo interior" e~ una manera de lograr serenidad, concentración;y_

de recargar en~~.

a su

mente "¡Deja de pensar ya!". Podemos probarlo, y comprobaremos que nuestra mente sigue producien-

que no ha- _

La pregu·rrt;" es cómo lograrlo.

Es claro que uno no puede ordenarle

do palabras una detrás de otra, y que cuanto más le.

ordenemos dej~ de "pensar

_!lláseStaremos pensando

y pensando. Esto tiene una explicación simple: no se

·puede apagar una QogueJa echando más leña al fue- -

go, el pensamient<;> ns> puede ordenarse

g.ejar de QensaL Sin embargo, no quiere decir que es- temos condenados a no poder detener nuestro "diá- logo interior" y debamos resignarnos a nunca llegar a conocer la experiencia maravillosa y energízante de

vivir un momento de "silencio interior".

del

chamanismo, en especial entre los pueblos más an-

el chamán recurría a téc-

a sí mismo

En muchas

culturas

dependientes

tiguos de Asia y Améríca,

nicas de éxtasis para detener su "diálogo interior", y muchas veces se ayudaba con la ingestión de sus-

tancias alucinógenas,

en especial ciertos hongos de

uso ritual muy comunes en diversas culturas. Al estar bajo los efectos de ªlucinógenos~

obviamente

recto colllas demandas del mundo cotidiano y se desconecta de ese estado de permanente atención

di-

la mente deja

de estar en contacto

15

10"''''''''''<), U~o ~::=ntars;:_

0 .)l.!La.J2»sio;ió n s§:-

en el queyíve. En las décadas del 40, 50 Y 60 mu-

¡ilnll. l ,

lo mas

c6moaa

9

ue

l.~~'pos121e_Rara

cada_

chos investigadores

muy serios intentaron reprodu-

I illl"

I"s decir: si la tradicional

posición del loto

en

cir estas experiencias conciencia mediante

puesto que esa práctica

ca posibilidad

de alcanzar

de

Pero por su-

está muy lejos de ser la úni-

otros estados

el uso de drogas.

de liberar la mente

para entrar

en el

"silencio interior".

En realidad,

hay desde tiempos remotos

en

todas sus formas y las danzas

por un momento de ese constante "estar conectados

la realidad cotidiana". Lo que hay que entender es que

cada una de esas técnicas tiene mucho

cultura que las utilizaba. Es decir, quizás un ejercicio de meditación mántrica no tenga la misma utilidad pa-

del ~o

que le sirviera

pleado bancario de hoy. Es probable

mucho más a aquel sacerdote, porque formaba parte

a sus

de su cultura. El hombre de hoy debe acudir

cientos de otras técnicas, como son la meditación

rituales que nos sacan

a

que ver con la

1000 que para un em-

ra un sacerdote budista

EEopias técnicas, ade~®'p

tidianamente.

mo detene;'el "diálogo interior" para vivir la experien-

cia de un momento de "silencio interior"?

el

chamán que todos llevamos dentro y que con prác-

fluir en

nosotros mismos) debe conocer la experiencia del

"silencio interior". Para

conecte por unos instantes y se detenga

ginoso pensar constante en que vivimos, es muy

útil la práctica de la meditación libre. Esta es una

técnica muy sencilla, cuya 12rácticahabitual

Entonces, volvemos a la pregunta: ¿có-

a la realida5L~

~ec~-

Un chamán

moderno

(por ejemplo,

tica y concentración

podremos

ir haciendo

mente

que nuestra

se des-

ese verti-

hará

que ~gr~dualme!!!~a ~t~

más extensos y má.1

. G técñica p;;a detener'él

or" consiste.l- como premisa

vaya lqgrando período~ de "silencio interior".

"c!_iálogo interi-

básica, en no intentar

P.uros

- - ----

16

!' le f'l'. enseña a meditar provoca calambres

en las

pit'I¡W¡ a los cinca minutos, entonces

ftll~ld6n correcta. Lo importante no es la posición

('1\ sí. sino que 1,,11':". justamente,

acalambrar-

ésa no es la

comodidad se esté fí-

nos resulte

de absoluta

evitar que nuestra

mente

1,IIldo en que el dedo

M.' o la columna vertebral duele Y necesita estirarse.

del pie amenaza

No es necesario

hacer esta práctica

a so-

l.is. Muchas veces los grupos de meditación

son re-

l'omendables,

porque

~ que una canti'.!ad ds.termh.

nada de personas

maactividad con uñtñismo sentido genera Üna co~

annóniéa' Y contenedora~""<lúé f~n-

alIümo ra -y a yua:a al des-

rri~e

esté unida Q_ara realizar una mis-

e~gética

dona

coma una mullida

canso d~ .@_JIl~~

Una vez ubicados

que podamoS

exter~.

r;_: :o:

en la mejor y más có-

cada uno

moda posición

de nosotroS, hay que empezar, por supuesto,_Qo~L

~encio

hallar

para

::si;:;g!:n::if::i.:c:.a

:n;.:e::.;c::.;e:;:s:.:a::.r;:.ia:::rn;;::.:,;e.,;n:.;:.te:;

lencio total: n:_uchas v<;S

es_llQ.amú §ica a~a~.

le gfa'"~ aY.3!da para la _~ajación

es

física Y mental

~

(más adelante veremos

en detalle la relación

entre

la música y el éxtasis del chamán).

 

El siguiente

pa-

so es no preocuparsc-pot

detener

-

n\l~trQ l?eI}sa-

-miento,

en ningún sentido. La concefl:~r~ción no es

algo que pueda " o raeñarse"

craoraen" geñéfa 'úná- feñsión Y la tensión es algo

a la mente-

I??rq_ue t_o- -

que obviamente

se contr'apone

con la re-lajación.

Así, nuestra' mente seguirá

en principia

llenándonos

mientras nosotroS

simplemente permanecemos quietos. No es necesa-

rio ni siquiera

de pensamientos,

cerrar los ojos. ~chas

vece~los ojo~

-- cerrados ayudan a una sensación de intimidad y

.

.,---

17

P:lZ, pero

no significa que

alguien

con

los ojos

abiertos no sea capaz de entrar en meditación.

,f-

Sin fijar e~esivamente la atención, de modo qpe no nos tensione_mos J2ara nada, podemos empezar entcnces.a.reparar, el) nuestra respiración, Sólo "reparar" ~n ell~, _no "intentar controlar~. ~ J.g_mQezar a prestarle atenciQ!L aUlujQ normal.de la respiración, sin intentar forzarla a ser más o menos profunda. Si bien las primeras veces no será. tan no- table, después de practicar esta clase de meditación unas cuantas veces empezaremos a sentir que el ai- re entra y sale de m:i"estro<:.u~~ -a su propio ritmo. Ñuestra-úñTca "l2!"eocup~.sión" debe ser no interferir con nuestrüdclo respiratorio. Esto suená muy sim- ple, pero requiere iñúcha práctíca porque ~n_vJ~r.dad nos cuesta mucho llegar a hacer en forma conscien- te lo que nue§J!:Q_f~<;,tpohace en .f.9rma inco1).sc~ te, es decir, respirar sin que nadie lo controle. Uno en ningún momento del día se dice "ahora voy a inspirar, ahora voy a exhalar". El ciclo respiratorio se cumple sin una intervención consciente de nues- tra parte. Pero en cuanto_ no¿_ dedicamos a prestar atencíón al ciclo respiratorio, enseguida q_ueremos

-

------

I_~ intervenir en él, _y elppe~amos a respirar de ésta .Q de aquella otra manera. Y justamente debemos ha- cer lo contrario: "no interferir con el ciclo re~pjrW- río", sino dejarlo has~r 10 q!:!e él quiera. tAtender

.

-~

a~se siste ~ fllLe e1~q,tr.e

rros pulmones ya es en sí una experiencia maravi- llosa que atrapará nuestra mente y la empezará a "desactivar" de tanto pensamiento y tanta palabra'-1' Con la práctica, uno comenzará a sor- prenderse de qué ,goco aire se necesita cuando uno entra en un estado de relajación y serenidad. Hasta es probable qíie las -prTmeras veces que tomemos

s.onsci~~w=ente

gr~ceso tan natural_g~~

.sol~

sa1~ ~9Jg.de nues- ~

18

conciencia de esto nos asustemos. Porque en estado

de relajación, cuando uno comienza

práctica de "no ~.I~Q!!.1a respiración, se pue- de comprobar que por momentos el aire ~s exhala- do y nuestro cuerpo permanece por eternos segun-

dos sin volver a inhalar. Hasta que de repente,

ninguna ansiedad ni violencia, el aire entra de nue-

vo y llena

luego volver a salir en una especie de danza que no necesariamente tiene un ritmo regular. La respiración libre no se basa en inhalar y exhalar como si un tam- bor marcara el ritmo. Por el contrario, suele suceder que a una corta exhalación sigue una pausa, luego

pulmones

sin

a dominar

la

nuestros

gozosamente,

para

una inhalación profunda, después un momento de quietud y un reiniciarse del ciclo sin que necesaria- mente a una inspiración profunda deba seguir una

exhalación profunda. Concentrada

de la respiración, nuestra mente comienza a perder

en esta maravilla del ciclo

el sentido de ese díálogó'

ta. No quiere decir qu"e uno deje de pensar, pero ese río de palabras que ~(Uz~ nuestra mente empieza a

intérior que jamás se cor-

no distraernos, nuestra atención,

comportarse como m!estra

pensar y d~ Qroducir palabras, per;-ell~s

~alen sin que e;c:. ~ov

pendientes de la realidad gue nos rodea

- "Mientras tanto, seguimos en estado de re-

lajación. Si hemos decidido meditar junto a un gru-

actuar con la

percepción

respiración.

cosa. Si lo que nuestros

bonita espalda de otra persona que está meditando con nosotros, el mirarla no va a interferir con nues-

cual

la

a no ser importante,

Es

a no reclamar

No deja de eñtr'an y

decir: "la mente empieE_~

f§~piración".

imiemo~

nOs obligue a estgr

po y con los ojos abiertos, debemos

del entorno

con No hay que obligarse a mirar talo

oJos tienen adelante

tal cual actuamos

es fa

19

tru relajación, sino más bien al COntrario.Nuestra atención está puesta, sin tensión, en seguir nuestro ciclo respiratorio; nuestra mente está "distraída"Con ese ciclo y, sin dejar de producir palabras y pensa- mientos, ya no nos reclama la atención; y nuestro cuerpo está relajado en una posición cómoda y nuestros ojos vagan por donde quieran, mirando sin analizar, viendo sin pensar en lo que ven.

Estamos a un paso de llegar a un estado de éxtasis digno del chamán que llevamos en nues- . tro interior. Estamos a un paso de lograr ~trar en "otro estado de conciencia", en el cual el diál0B

I

o

lnterj2r seraJee"U!!a2ad'2

e~~~nS!.2

int~

Este "silencio interior" no es una ausencia de soní-

dOs""Yj,7nsami~nt~s que n?! -hacen peii!er Ja _co;;-

ciencia, sino todo 10 COntrario.Se trata de una dan- za en ~iaque "nuestra 'respIraciÓn,fluyendo a su an- tojo, ba.i1acon la sensación de descanso de nuestro cuerpo cómodamente sentado y la imagen que ten- emos ante nuestros ojos se mezcla armónicamente con la música que elegimos para acompañar ese momento o con el murmullo que nos llega quizá desde la calle a través de la ventana abierta del Cuarto en el que estamos.

Mediante la práctica Constante y habitual de este ejercicio de meditación libre, notaremos que cada vez logramos permanecer por más tiem-

po en ese e §.tad.o~~ó.Q.

cq_n e.lIl!.uQ.docQ-

.!idi~no Esto nos permite una clase de descanso que ni~gl:i.gsueño ~P-o_dtia_darnog(pue-sto que du- rante el sueño nuestra mente $igue haciendo de las suyas). Hemos dado el primer paso en el dominio de una técnica de éxtasis adecuada para nuestro tiempo y nuestra vida Contemporánea. Hemos da-

do .el primer e as <2_ hacia el desarrollo del .chamá o. que todos llevamos adentro.

20

Eléxtas~

Hay tres elementos primordiales para de- IInli la condición de chamán. Puede distinguirse co- Itln chamanes a quienes: a) son capaces voluntaria- uu-nte de entrar en estados alterados de conciencia; 1)) en esos estados se experimentan a sí mismos "viajando"y c) utilizan esos viajes como un método Irara adquirir conocimiento o poder y para ayudar .1 la gente de su comunidad. El vehículo del rhamán es el éxtasis. El universo en el que se mueve y trabaja el chamán puede ser entendido desde lo que psico- lógicamente se llama "estados modificados de con- ciencia". Estos estados, a los que se accede general- mente a través de un período de educación y tran- sición, a veces son identificados como "trance" o "viaje". Evidentemente un estado modificado de conciencia es un período de transición entre dos estados habituales de conciencia. Pero además los estados modificados se desarrollan en tres etapas:

1) Transición al estado modificado. 2) Estado modificado propiamente dicho. 3) Transición de regreso al estado habitual. En ellos entran no sólo el sanador, sino también la persona atendida y frecuentemente los demás participantes de las ceremonias chamánicas. Para modificar el estado de conciencia existen diversas estrategias, la mayor parte de las cuales no incluyen la utilización de sustancias psi- coactivas o alucinógenos. A medida que se adquie- re experiencia resulta más fácil entrar en estos esta- dos; lo mismo ocurre al practicar técnicas de relaja- ción. En el transcurso de un día cualquiera se pro-

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ducen cambios naturales en el estado de concien- cia. Durante el período del sueño, por ejemplo, se dan modificaciones de distintas características en el nivel de conciencia y en sus contenidos.

a sí

El ser humano puede entenderse

mismo desde una perspectiva más amplia al cono- cer sus primeras respuestas frente al dolor, la enfer-

medad y la muerte. Este conocimiento contribuye al bienestar y la salud, en la medida en que pro- porciona un mejor entendimiento práctico y natu- ral de la conexión de la persona con la totalidad de sí misma, incluyendo su entorno, su ecosistema de referencia. El charnán es, en este sentido, un super- viviente: ha pasado de una manera o de otra por el dolor, la enfermedad y la muerte, y ahora que co- noce esas experiencias desde adentro está en con- diciones de utilizar ese conocimiento para ayudar a las demás personas.

actúa en un área de la reali-

es compartida por

los místicos y los médicos. Incluye en su actividad lo que sería propio de un psiquiatra o psicotera- peuta prehistórico, muy anterior a la ciencia de la psiquiatría, en especial considerando que la psico- terapia no es otra cosa que un camino para la ex- pansión de la conciencia. Como dice el especialis- ta Shainberg: "La psicoterapia es una actividad en el desarrollo de nuestra vida que nos ayuda a no- sotros mismos y a los otros, para despertar del es- tupor de la inconsciencia y la ignorancia conocien- do quienes somos nosotros realmente». y esta es exactamente la misión del charnán.

El chamán

dad que en muchas ocasiones

¿En qué se diferencia

la labor

de un

IE

'l'hlwcliva

el

111\'1'1 "normal" de la conciencia. Esto lo hace uni-

1"'011,puesto que estos estados modificados de la , !!II( lencia son comunes a todo el género humano

del éxtasis, es decir, trascendiendo

111 distinción

de épocas o razas. Y por eso mismo

II práctica chamánica puede tener tanta vigencia 111,y: ya que sólo requiere el éxtasis, se la puede Id.1 ptar a la vida contemporánea sin ninguna difi- cultad y además eso es lo que la hace más efectiva. 1'::-; un hecho científicamente aceptado en psicotera- 1'1.1 que uno de los factores de buen pronóstico en c.1 tratamiento es que el tratante y su paciente com- purtan su mundo de referencia básico, sus valores. Como las técnicas chamánicas no necesitan que el que las usa acuda a ritos antiguos y alejados de su idiosincrasia y costumbres, permiten esa identifica- ción y por lo tanto "mejor pronóstico" del que ha-

bla la psicoterapia. Volviendo al tema del éxtasis: desde una perspectiva psicológica, el éxtasis es un estado ab- sorbente de arrobamiento y a veces de enajenación. En cambio, desde la perspectiva teológica, el éxta- sis hace referencia a un estado de unión con Dios o con lo divino por medio de la contemplación y el amor vivido íntimamente.Y exteriormente se mani- fiesta por la suspensión en mayor o menor medida de la actividad sensorial en relación con el mundo

externo. Esta "desconexíón'' del mundo externo

puede alcanzarse de distintas formas, que varían de acuerdo con las culturas y las religiones. Por ejem- plo: en la llamada "meditación del néctar" del bu- dismo tibetano, el meditador traslada toda su aten-

chamán de la de otros "ayudadores-, como sacer-

ción a una parte muy concreta del organismo:

la

dotes, médicos, curanderos, magos, brujos y hechi-

punta de la lengua. A medida que se concentra

la

ceros? Justamente en que enfoca su tarea desde la

atención en ella el practicante va sintiéndose inmer-

22

23

so en un profundo estado de dulzura. Intuitivamen-

te, a través de la propia práctica y experimentación, los chamanes del Tíbet descubrieron este método de focalizar la atención y modificar el nivel de con- ciencia. Hoy sabemos a partir de datos objetivos su- ministrados por el microscopio que en la parte an- terior de la lengua se concentran terminaciones sensoriales capaces de captar lo dulce, mientras que las de lo salado, lo picante o lo amargo se dis- tribuyen por otras partes de la lengua.

del éxtasis no implica ne-

La experiencia

cesariamente pérdida de control ni mayor control de uno mismo. Sólo implica la entrada en otro es- tado de la conciencia. Básicamente, podríamos ha- blar de cuatro clases de éxtasis, que no se exclu- yen enter sí, sino que por el contrario muchas ve- ces se presentan combinadas. Además del éxtasis chamánico, los otros tres serían:

Éxtasis místico y profético: La idea de la unión extática con Dios nos habla de una desbor- dante presencia actual de lo divino en uno mismo durante el trance. Esta experiencia de grandeza y unión mística con Dios ha sido descrita con exqui- sita poesía por San Juan de la Cruz. Los místicos, desde esas experiencias de inmersión en 10 divino, pueden a veces anticipar visionariamente sucesos. del porvenir. Por eso la actividad profética tan a menudo" se ha relacionado con trances y visiones. Éxtasis sexual: Está relacionado directa- mente con lo que se denomina "la respuesta orgás- mica". Durante ella se produce un estado modifica-

do de conciencia en unas ocasiones fugaz y en otras

difícil de estimar. El tantrismo, practica-

de duración

do desde el marco del yoga o del budismo, preten- de ampliar la conciencia utilizando el alerta y la fo- calización que produce la actividad sexual por me-

24

lit, 'JI' lúcnicas específicas. Durante el orgasmo uno ÍlI u :ll1sitoriamenteun periodo con las característi-

r. t 11.' un estado modificado de conciencia, con l .1I1Ibios en la percepción corporal, en la estimación .t, I 1lempo, y en otras variables psicológicas. Éxtasis producido por sustancias: El éxta- ¡., por sustancias puede presentar diferencias se- BI'" sus características. El marco cultural, las expec- r.utvas y el modo de consumo pueden condicionar IlI'l)fundamente la experiencia Y 10 que se aprenda .1 través de ella. Obviamente, por las características (Il' las sustancias utilizadas su peligrosidad es extre- ma en caso de tratarse de una práctica informal sin fundamento ni asesoraniiento científicos.

25

Mi chamán interior 11:

Energíayéxtas~

El universo es energía. La física cuántica ha demostrado que la materia no es otra cosa que energía en movimiento. Lo que llamamos "materia" está muy lejos de ser algo sólido y concreto: su com- posición más íntima, el nivel atómico y subatómico de la materia no es más que espacios inmensos en los cuales partículas infinitesimales se mueven dispara- das a velocidades inimaginables por energía (neutri- nos, protones y toda la numerosa familia de las par- tículas subatómicas). En un átomo podemos ver, a es- cala infinitesimal, el mismo paisaje que vemos al con- templar el espacio exterior: millones y millones de cuerpos flotando en enormes vacíos, sostenidos por fuerzas energéticas que regulan su comportamiento. Por supuesto, el ser humano no es más que otra ver- sión de lo mismo. Somos básicamente energía en mo- vimiento, sólo que el movimiento de esa energía es tan vertiginoso que crea la ilusión de realidad física. El éxtasis chamánico nos facilita técnicas y métodos para reorganizar esa energía que a menudo las personas no saben aprovechar. Al practicar. y dominar la forma de meditación libre de la que ha- blamos en el apartado acerca de "El silencio interior", lo que obtenemos es, antes que nada, una sensación de armonía y de descanso. Tras un día de lucha y vertiginosidad, las tensiones acumuladas y las angus- tias reprimidas nos provocan una sensación de can- sancio; al terminar de realizar esa técnica de medita- ción libre parecemos haber recuperado fuerza y nos sentimos más centrados y livianos. ¿Qué hemos he-

26

i hu ¡'un esa práctica? Reorganizar la energía dispersa. I J' ,''iO se trata. Cada técnica que vayamos dominan-

l. I I \()S irá permitiendo reciclar y reordenar nuestra 111 r~¡a. Lo que al principio es apenas una ayuda pa-

.,' :il'l'ltirse más armonizado se va convirtiendo, a me- dld,l que avanzamos, en un estado de armonía que

hasta que llegue un

tkll<Je a hacerse permanente,

IIII ¡mento en que no estaremos practicando técnicas p.ira descansar de las tensiones diarias sino que ese

l,:.¡tadode armonía será lo normal y lo cotidiano.

. La meditación libre es un ejercicio de "de-

sanudar" la mente para permitirnos descansar de ella. Cuando hemos aprendido esto, podemos empezar a "utilizar" la mente para manejar los estados de con- ciencia. Para ello, debemos empezar por entender que "no somos la mente", sino que la mente es sólo un componente más de la totalidad que somos. Por eso la mente no debe jamás ser la que maneje nues- tra totalidad. La mente debe aprender a manejarse só- lo a sí misma, y de esa forma dejará de ser nuestra principal enemiga para convertirse en una aliada. Usando la mente, usando el pensamien-

to, podemos darle forma a esa misma mente con la

que producimos los pensamientos.

que "desenmascarar" a esa farsante que es nuestra mente, la cual todo el tiempo nos hace cumplir con- tratos que nunca firmamos. ¿Cuáles son estos con-

Para eso

hay

tratos? Por ejemplo: a partir de determinada edad ya no somos jóvenes. ¿Quién firmó ese contrato? ¿Dón-

de

somos jóvenes? Es nuestra mente la que nos va con- dicionando a actuar de determinada manera en ca- da etapa de nuestra vida, sin dejarnos diferenciar

entre los "conceptos sociales" y nuestra vida huma-

no le interese que una perso-

figura la edad en la que debemos asumir que no

na. Que a la sociedad

na de 50 años de edad participe

en un desfile de

27

moda junto a las modelos top es una cosa. Otra bien distinta es que creamos que eso refleja nues- tra realidad como seres humanos. Lo que sucede es que la mente es el sitio donde se alojan esas con- venciones sociales, y nosotros fuimos educados pa- ra regimos por los dictados de nuestra mente. De ahi el profundo significado del éxta- sis, mediante el cual la mente deja de tener el pri- mer lugar en las decisiones de nuestra vida. Pero aun antes de avanzar en otras técnicas concretas de éxtasis, cualquiera de nosotros puede empezar a trabajar sobre sí mismo mediante el antiguo sistema de las afirmaciones. Recordemos en qué consiste. Si ya somos capaces de reorganizar míni- mamente nuestra energía mediante la meditación li- bre, eso nos permite contar con las fuerzas necesa- rias para empezar a reorganizar los archivos de esa computadora que es nuestra mente. Si comprende- mos que somos nosotros mismos quienes programa- mos esa "computadora", sabremos que podemos "re- programarla" para evitar que nos siga poniendo pie- dras en el camino. Supongamos que un día cualquie- ra nos sentimos de buen ánimo y muy energizados por nuestras prácticas de meditación libre, y de re- pente nos damos cuenta de que esa persona que es nuestro jefe o jefa en el trabajo es, además, alguien con quien nos gustaría tener otra clase de relación. Cuando la mente nos dice linoes correcto que hagas eso", está respondiendo a una programación social que "nosotros" le permitimos que almacenara. La pregunta más obvia que podemos hacernos es la que nos resolverá el problema: "¿Ypor qué no es co- rrecto?". ¿Dónde está el contrato que firmamos con una cláusula que dice lino te enamores de tu jefe"? ¿Quién dijo que eso no es correcto? Si uno se mira a sí mismo y se reconoce como una persona correcta,

28

1I 1 1\It· no va a pl~ntear correctamente lo que está lillII'1Il1o? 11 Y si la otra persona se asombra o se rno-

h",t. 1 pnr el planteo, simplemente será porque no

1

1)\lel h' ver la naturalidad de nuestra actitud, Y ése no 1111 problema nuestro. Lo único seguro e irrefuta-

no puede ser algo malo. y

I .Ir l'~ que la sinceridad

I1I ,.mbargo, el consejo que nos daba nuestra mente 1 11 '11) es correcto que hagas eso") era como decir lino

l", correcto que seas una persona sincera". Cuando perdamos el miedo a las conven- clones que nuestra mente nos inculca, estaremos tI,mdo un gran paso hacia nuestra armonización es- piritual. y para ello hay que "enfrentar" a nuestra Inente con afirmaciones: "Novoy a desconfiar de mis sentimientos"; "me hace bien hacer 10 que siento IIno temo las consecuencias de un acto sincero". Aunque parezca increíble, las órdenes que nos envía todo el tiempo nuestra mente tienen que ver con ocultar sentimientos, reprimir impulsos sinceroS e in- cluso mentir; y en estas actitudes está la raíz de nues-

1t

;

tras angustias. Cuando la mente nos pone una piedra en el camino, para apartarla sólo hay que preguntarse "¿por qué no?"y contestarse sinceramente. Estas afir- maciones irán modelando nuestra mente para que se adecue a los nuevos estados de conciencia que ex- perimentamos cuando empezamos a seguir las direc- tivas de nuestro chamán interior. El chamán interior nos ayudará a curar las dolencias del alma, que son las que nos quitan la energía y las que a la larga acaban por enfermar nuestro cuerpo. Cuanto más nos acerquemoS' a un estado en que ese chamán interior pueda fluir en no- sotros, más cerca estaremos de un estado de armo- nía permanente. Con la meditación libre y las afirma- ciones ya hemos dado dos pasos en el camino.

29

Chamanes, magosymédiums

Dado que la actividad del chamán es de vi- tal importancia en muchos ámbitos de cada cultura en

la que

vale a decir casi en todas), sus funciones

fundirse con las de otros personajes

tual. A continuación veremos algunas diferencias bá-

el chamanismo ha estado presente (yeso equi-

suelen con-

de la vida espiri-

sicas entre un charnán y otros representantes piritualidad:

de la es-

Chamanes y sacerdotes:

La primera diferencia fundamental es que

en el caso del chamán

ciencia es un medio imprescindible para el desarrollo de su actividad. El sacerdote no necesita modificar su

de con-

el estado modificado

estado de conciencia para actuar, no necesita utilizar

tienen mu-

cho más que ver con lo adminiStrativo del culto que

con la acción directa y pragmática

sobre los fieles.

técnicas de éxtasis, porque sus funciones

Además, en general el conocimiento del charnán se ha basado históricamente en su propia experiencia indi- vidual, mientras que el sacerdote en muchas culturas

no fue más que un depositario de reglas y fórmulas transmitidas de generación en generación.

El sacerdote forma parte de una estructura religiosa más jerarquizada, más centralizada, organiza-

da en forma

las relaciones del chamanismo con sus fieles son me- nos jerárquicas, y las relaciones interpersonales son más directas, más "horizontales". El contexto chamání- ca es menos autoritario en cuanto a la conducta indi- vidual, y a ese nivel hay menos regulaciones formales de la moral particular.

muP10 más piramidal. Por el contrario,

Por supuesto, sobran los ejemplos en di-

30

111,!tI e1dIuras en las que el mismo chamán cumplía a 1,1Vt~? 1.1t'! funciones de sacerdote.

huuuutos Y médiums.

Hay entre ambos personajes más de una si-

lílltillld, como por ejemplo el trato en forma directa

"11

l'l mundo

espiritual.

En ambos

se produce

un

,.lIl1hio en el estado de conciencia, una modificación

¡l' Il' consiste en una entrada

en trance o éxtasis que

pllt'dcn buscar voluntariamente. La gran diferencia I\"ilde en que el médium es sólo un medio a través del 1:11,11 los espíritus toman contacto con el mundo terre- 11;11, usándolo como vehículo sin voluntad ni decisión, mlcntras que el chamán, por el contrario, tiene poder

(k: decisión sobre los espíritus que contacta. Incluso en el éxtasis se verifica una díferen-

da básica: mientras que en el trance el médium

sivo, en el chamán

activo en el que no se

pierde el control. La actividad chamánica del éxtasis podría

ser descrita parcialmente como "viaje". Una vez termi-

chamánico es un fenómeno

es pa-

su trance o estado

de conciencia

nado este viaje, el chamán

médium generalmente

sucedió durante el trance.

Chamanes y curanderos:

es capaz de recordarlo.

El

no recuerda

10 que hizo o le

.

El curandero se presenta como persona ca- paz de tratar enfermedades que son particularmente temidas por la gente y para las cuales la medicina

no

posee todavía los métodos terapéuticos más eficaces.

La actividad del curandero puede ser muy variada e

inusual. Su conexión

xima como la que tiene habitualmente el chamán, y en general no implica una conexión de tipo religioso

con los pacientes

no es tan pró-

o sagrado. Más allá de la diferencia fundamental,

decir, la ausencia de éxtasis en el curandero, el chamán

es

31

podría ser considerado como una especie más desarro- llada de curandero, pero desde ya que no todos los cu- randeros podrían ser considerados chamanes. Cbamanes y magos:

Ambos comparten atribuciones en muchos sentidos similares: intervienen sobre el espacio y el tiempo, producen el sentimiento de lo extraordinario, rompen los códigos de la vida "normal"y cotidiana. Según el célebre Ouspensky: "Elmundo de lo mágico ha sido en ocasiones caracterizado por una intensificaciónde la actividad o por conocimiento con- creto obtenido a través de medios extraordinarios. Es posible clasificarlocomo objetivo, cuando sus resulta- dos finales pueden de alguna manera cuantificarse.Y subjetivo cuando los resultados son imaginarios o no contrastables". Esta idea de lo mágico está presente, sin lugar a dudas, en el chamanismo. Pero los chama- nes son básicamente los curadores físicos y espiritua- les en las culturas aborígenes de todo el mundo, yes en este único sentido que utilizan lo que podría deno- minarse "magia".El mago es capaz de suscitar el mis- mo asombro que el chamán, y acaso se pueda remon- tar hacia él sus orígenes. Sin embargo, carece de la proyección sanadora que es inherente al chamanismo. Cbamanes y místicos:

El místico comparte con al charnán el he- cho de que repetidamente experimenta sobre sí mis- mo y observa los cambios resultantes de esas expe- riencias, con un sentido de evolución. También, al igual que el chamán, el místico utiliza el canto, la mú- sica, la meditación y otros sistemas para trasladarse a particulares regiones de su mente. La gran diferencia entre ambos es que el místico se mueve en el terreno de lo psicológico-espiritual, mientras que el chamán utiliza sus conocimientos y experimentaciones en un sentido mucho más práctico.

32

Metas delcnamán

La actividad del chamán está básicamen- 11 orientada a curar, a la sanación. Busca actuar 1 111\l0 si fuera él mismo un remedio. Desarrolla una 11 lncíón de ayuda con el consultante o paciente, qlH': consiste en una división de la tarea chamánica I.n seis aspectos principales:

1) Restaurar la salud. 2) Limpiar. 3) purificar. 4) Reparar. 5) Mejorar las relaciones del individuo

con su grupo y entorno. 6) Dar sentido a lo que está ocurriendo al paciente, explicándolo o reencuadrándol o de una manera significativa.

Este tipo de actividades chamánicas pue- den desarrollarse sobre problemas corporales, emo- cionales, cognitivos o sociales. Sin embargo, lo que diferencia específicamente al chamán de otros ayu- dadores es, como ya hemos apuntado, que utiliza "estados modificados de conciencia". Es decir, mo- difica deliberadamente su atención con un propósi- to específico durante su trabajo, apuntando toda su energía en una dirección para lograr la curación. Mientras dura la tarea su entrega es absoluta. El aspecto central del chamanismo es la capacidad de entrar a voluntad en un estado modi- ficado de conciencia con un propósito terapéutico, para buscar conocimiento. Una vez terminado ese trance el chamán es capaz de recordar lo que acon-

33

teció durante esa experiencia para utilizar el cono- cimiento adquirido en la curación. Por eso cada si- tuación que se le presenta al chamán tiende a ser vi- vida como un reto, y por lo tanto, está dotada de un gran poder motivador, al mismo tiempo que consti- tuye una fuente de inspiración. El chamán, intervi- niendo sobre un cuerpo o sanando las relaciones in- terpersonales, hará continuas referencias al mundo del "espíritu" o estado chamánico de conciencia, en el cual se desarrolla su trabajo fundamental.

lugares de

Canadá, como Thunder Bay (Ontario), siguiendo las tradiciones de la población ojiwey local, esta

técnica se utiliza en el tratamiento de los proble- mas con el alcohol y la heroína. Ambas sustancias pueden actuar de manera global psíquica-somática- social sobre la persona y, como consecuencia, es lógico pensar que los tratamientos integrales son más eficientes.

Aun hoy en día, en algunos

El punto número

6 de la clasificación

precedente (dar sentido a 10 que está ocurriendo al

paciente, explicándolo o re encuadrándolo de una manera significativa) tiene suma importancia en el contexto de la relación del chamán con su consul- tante. La mayoría de las dolencias tienen un origen

desconocido para quien las padece. La angustia no surge por un determinado dolor físico sino del sen- timiento de no entender pOI qué se está padecien- do. Esto es así incluso en el caso de alguna enfer- medad muy concreta y localizada físicamente: lo peor de, digamos, un tumor no es sólo sus conse- cuencias físicas sino la tremenda pregunta "¿por

qué a mí?". De ahí que la tarea del chamán

completa si no incluye darle al paciente un camino de comprensión para que entienda el origen de su

ante el

problema y no se sienta tan desprotegido

no sea

34

11.''1 IU ' de la enfermedad. Este dotar de significado

I l., dolencia es un paso fundamental

para encarar

11 f ur.tcíón.

Tomemos otro ejemplo: el problema de

1111.1 .idíccíón. Está claro que una adicción no se cu-

1.1 (1)11 abstinencia Y nada más. podemos

1111 .ultcto

, e Insuma,

Y no habremos hecho nada para curarlo;

a la cocaína durante diez meses sin que

internar a

1.1 mayor parte del problema consiste en dilucidar 1)111 qué es adicto, no en las consecuencias físicas

(11' esa adicción. Es tarea del chamán reacomodar la

1'Iwrgía del adicto para devolverle la capacidad

verse a sí mismo, k' sucede lo que

de

Y a partir de ahí entender por qué le sucede. Sólo entonces el adicto

tendrá la posibilidad de empezar a librarse de la

adicción. Esto suena parecido

intenta la psicoterapia, pero la diferencia es que la psicoterapia intenta racionalizar la problemática es-

piritual del paciente, Y muchas veces esto sólo con-

duce a mayores confusiones

mentales. En cambio, lo que hace el chamán

verbalizar el origen del problema sino reacomodar la energía del paciente para que tenga la fuerza y la claridad suficientes como para "comprender" su es- tado de no-salud, y a partir de allí intentar reencau-

decir

a lo que se supone

Y nuevos enredos

no es

zarse

Dicho de otra manera:

más que poder

del largo proceso

que llevó a un estado de enfermedad, el paciente

con palabras

cuál fue el origen

debe sentir que está enfermo, vivenciar que ese es-

tado es anormal con respecto

de su es-

al equilibrio

píritu y su cuerpo, reconocerse en la enfermedad. Muchas veces, "saber" de dónde viene la enferme- dad (lo que puede conseguirse con psicoterapia) no implica haberla aceptado ni poder enfrentarla. ~Para el chamán es mucho más práctico reconocer la enfermedad aun cuando no se sepa claramente su

35

origen clínico. "Sólo se cura quien está preparado para estar sano." Ninguna pastílla ni ninguna teoría analítica nos dan la voluntad de curarnos o la ener- gía para sobrellevar ese proceso. Una persona puede operarse 'Ui1 tumor, pero si cree que con eso se libró de la enfermedad, 10 más seguro es que volverá tarde o temprano. Además de la operación (es decir: atacar el sínto- ma físico), es imprescindible lograr la armoniza- ción que permita un adecuado uso de la energía para mantenerse en estado de salud armónica cuer- po-espíritu (es decir: atacar el problema de fondo). Esa es, en definitiva, la culminación de la tarea de un chamán.

36

Mi chamán interiór 111:

La v~ualizacióncreativa

Yo no "estoy" enfermo. Yo "soy" la enfer- medad. Esta es la visión del chamán. También, por lo tanto, la del charnán interior, ese que debemos ir despertando en nosotros mismos a través tanto de la conciencia como de la ejercitación. El primer ejercicio de reconocimiento de esta visión es lo que se denomina "visualización creativa". ¿Por qué estas dos palabras? Ver y crear. Ver el interior, ver lo que está enfermo. Pero no quedarse con eso, sino transformarlo, crear. Crear, en principio, desde la visión. Un pequeño paso ini- cial de transformación. Aquí nuevamente es de enorme utilidad la ayuda de la música. Y esta vez sí se trata de un ejercicio que debe realizarse en soledad y en el ma- yor de los silencios posible. Idealmente, sólo debe- ríamos escuchar la música elegida para acompañar el ejercicio. Llegado el caso, se pueden utilizar au- riculares para facilitar la concentración en la músi- ca. Pero este recurso no es lo ideal; lo óptimo sería realizar el ejercicio en un ambiente silencioso, y que la música fluyera en todo el ámbito, rebotando naturalmente y envolviéndonos con un sentido más abarcador, lo cual no se logra del todo con la cer- canía del sonido de' auriculares. En cuanto a qué clase de música es la ideal para este tipo de prácticas, no hay una en es- pecial que sea "correcta". Básicamente, buscaremos una música que personalmente nos haga sentir bien. Por el tipo de actividad que realizaremos difí-

37

cilmente encontremos apropiada una música muy estridente, aunque no quiere decir que esté prohi- bida. Lo central es que tiene que ser una música con la que nos identifiquemos personalmente. En lo posible, sin intervención del canto; la palabra tiene demasiado poder de distracción. Si fuera imprescindible aconsejar una cla- se de música, nos inclinaríamos por música instru- mental, en lo posible una formación de pocos instru- mentos y un estilo de líneas melódicas continuas que se presten a ser seguidas en nuestra mente. Por ejemplo, cualquier sonata para violín y piano, cual- quier música de flauta acompañada por otro instru- mento, o música para instrumentos solistas (guitarra, piano).

Como en anteriores ejercicios, lo primero

es sentarnos con absoluta comodidad. No hay una posición ideal; lo importante es que la comodidad haga que nuestra mente no se distraiga pensando en que nos duele la espalda o tenemos hormigueo en

pierna. Las luces deben estar muy bajas, casi a

oscuras (es válido utilizar la luz de un velador o lám- para pequeña sobre la que se ha colocado un pañue- lo para atenuar, preferiblemente de color violeta, que es positivo desde el punto de vista energético). Una vez ubicados y con la música sonando en el ambien- te, se empieza por lograr la respiración libre. Cuando ya nuestra respiración fluye por

sí sola, sin

una

que estemos pensando en ella, nuestra

mente será quien nos ayude a realizar la "visualiza- ción creativa". Nuestra mente, sí, esa que hasta ha-

ce poco no hacía más que distraernos, será quien ahora nos ayude porque la práctica de la medita- ción libre y las afirmaciones la han ido entrenando para que sea nuestra aliada. Con los ojos cerrados, relajados, oyendo

38

la música, hay que imaginar una pequeña bolilla de 11IZ que flota en nuestra cabeza, en un punto ímagí- narío situado por detrás y entre medio de los ojos. La imagen es como una pequeña luciérnaga de un color amarillo-anaranjado, de menos de 5 milímetros de circunferencia. Al principio la imagen será inter- mitente; es decir, aparecerá y desaparecerá, porque al comienzo no podremos fijarla del todo. Debemos concentrarnos en la imagen de esa pequeña bolilla de luz, hasta que esa imagen sea constante. Esto to- mará determinado tiempo, durante el cual lo único que debe atraer nuestra atención es esa luz que po- co a poco irá haciéndose más concreta y tomando entidad física, al tiempo que comenzará a relacionar- se con la música y a moverse a su ritmo.

Una vez que la luz ya forma

parte de

nuestra visión interna, que podemos "sostenerla" sin esfuerzo en esa posición por detrás y entre medio de los ojos, pasaremos a la siguiente fase. Esta con- siste en llevar la luz desde el centro de la cabeza ha- cia el interior de nuestro cuerpo, manejándola como si fuera una sonda lumínica que alguien ha metido en nuestro cuerpo, es decir, como algo muy físico, como un instrumento real y no una simple luz ima- ginada. Debemos sentir que somos el médico que introduce su sonda para recorrer el interior de nues-

tro cuerpo. Por lo tanto, la luz se irá moviendo

de la cabeza hacia abajo, y la seguiremos con nues-

tra visión interna movimiento a movimiento. A medida que la sonda de luz

recorre

des-

nuestro interior, debemos permanecer muy atentos porque nuestro cuerpo, conectado totalmente a

libre y la re-

nuestra alma a través de la respiración

lajación que estamos practicando, estará en condicio- nes de darnos avisos acerca de lo que está mal en él.

Esto significa que a medida que la luz va pasando (y

39

debemos imaginar perfectamente ese recorrido sin olvidar pasar por ningún sector) el cuerpo irá sin- tiendo esa sonda que lo recorre. Cuando la sonda de luz toque algún punto que está sufriendo alguna cla- se de dolencia o disfunción o está a punto de sufrir- la, el cuerpo utilizará esa luz para dar un aviso. Las primeras veces que se realice esta práctica quizás esto no sea del todo claro, porque como ya hemos dicho sólo la repetición de una práctica la va haciendo efectiva a medida que se progresa en su realización. Pero pronto el practi- cante se sorprenderá de lo claro que puede ser el aviso que el cuerpo nos da a través de esa sonda de luz. La sonda de repente se. detiene bruscamen- te en un punto de nuestro interior, y en ocasiones hasta puede provocar una sensación de calor en ese punto, como si la luz de pronto se pusiera incan- descente. Pues bien: allí hay un problema. Nuestro cuerpo no se equivoca. Las más serias teorías y prácticas externas (desde la ciencia a la magia) pue- den llegar a equivocarse en algún momento del proceso de diagnóstico. En cambio, nuestro propio cuerpo no se equivoca acerca de sí mismo. Donde él señale que algo anda mal, es mejor apresurarse a arbitrar los medios para saber de qué se trata exac- tamente. Porque, a no dudarlo, ahí hay algo que funciona mal. Esta experiencia de visualización no tie- ne nada de mágico. Sucede que habitualmente no estamos en condiciones de escuchar los avisos de nuestro cuerpo, e incluso en muchos casos nuestro propio cuerpo ya está adormecido por nuestro de- sinterés por él y ni siquiera puede avisarnos lo que le sucede. Lo que estamos haciendo con este ejer- cicio de recorrernos internamente con la sonda de luz es generar las condiciones de atención y con-

40

I I 111 ración corporales que hacen que podamos de- 1t_:1_l.lf Y notar "físicamente" los puntos que tienen tlp;únproblema en ese momento, algo que el cuer- "11 haría naturalmente si en nuestra vida cotidiana ,~',llIviéramosmás atentos a él. Así como la fractura de un hueso "en ca-

Iil'nle" no duele, e incluso uno

d('terminado tiempo haciendo lo que estaba hacíen- II() cuando se fracturó, lo mismo sucede con estos .rvísos del cuerpo que en la vida diaria no logramos II,-,gistrar.Vivimos demasiado "en caliente", y enton- ('cs los estímulos con los que nuestro cuerpo avisa (t.!l dolor, por ejemplo, es uno de ellos, pero hay in- I1nidadmás) no son registrados por nuestra concien- da. Recién los registramOs cuando son demasiado evidentes, es decir, cuando el problema empieza a entrar en una fase de impOltancia a la que no hay por qué llegar. Mediante el ejercicio descrito, 10 que hacemos es "enfriar" nuestra actividad. Así podemos registrar el mapa de nuestras dolencias y disfuncio- nes porque el cuerpo nos avisa de todo 10 que le su-

puede continuar por

cede, y en este estado podemos escucharlo. Esto lo logramos mediante la visualiza- ción interna o "creativa". ¿Qué significa esto? Es una actitud que uno debe tomar ante los avisos del cuerpo, y que constituye en sí misma toda una transformación de hábitos y costumbres. Una vez que la luz se detiene en un pun- to determinado, porque el cuerpo ha avisado que allí hay un problema, lo que debemos hacer es fijar la luz en ese punto. Es decir, imaginar que una vez que abandonemos ese estado de concentración, la luz seguirá allí, apoyada en ese punto, y que la sen- tiremos todo el tiempo; eso mismo sucederá con ca- da punto que hayamos "fijado" en nuestra recorrida interna. Algunos pensarán: "Pero qué cosa más in-

41

debemos imaginar perfectamente ese recorrido sin olvidar pasar por ningún sector) el cuerpo irá sin- tiendo esa sonda que lo recorre. Cuando la sonda de luz toque algún punto que está sufriendo alguna cla- se de dolencia o disfunción o está a punto de sufrir- la, el cuerpo utilizará esa luz para dar un aviso.

Las primeras

veces

que se realice

esta

práctica quizás esto no sea del todo claro, porque

como ya hemos

dicho sólo la repetición

de una

práctica la va haciendo

efectiva a medida

que se

progresa en su realización. Pero pronto el practi-

cante se sorprenderá

de 10 claro que puede

ser el

aviso que el cuerpo nos da a través de esa sonda de luz. La sonda de repente se. detiene bruscamen-

te en un punto de nuestro interior, y en ocasiones hasta puede provocar una sensación de calor en ese

punto,

descente. Pues bien: allí hay un problema. Nuestro

cuerpo no se equivoca. Las más serias teorías y

como si la luz de

pronto se pusiera incan-

prácticas externas (desde la ciencia a la magia) pue- den llegar a equivocarse en algún momento del proceso de diagnóstico. En cambio, nuestro propio cuerpo no se equivoca acerca de sí mismo. Donde él señale que algo anda mal, es mejor apresurarse a arbitrar los medios para saber de qué se trata exac-

tamente. Porque, a no dudarlo,

funciona mal.

ahí hay algo que

Esta experiencia de visualización no tie- ne nada de mágico. Sucede que habitualmente no estamos en condiciones de escuchar los avisos de nuestro cuerpo, e incluso en muchos casos nuestro propio cuerpo ya está adormecido por nuestro de- sinterés por él y ni siquiera puede avisarnos lo que le sucede. Lo que estamos haciendo con este ejer- cicio de recorrernos internamente con la sonda de luz es generar las condiciones de atención y con-

40

!l1I'jIC lón corporales

que hacen que podamos de-

h IL I ¡le Y notar "físicamente"

los puntos que tienen

i\JIIIII

problema en ese momento, algo que el cuer-

ll 1r.uta naturalmente si en nuestra vida cotidiana

l' I,'¡('ramos más atentos a él. Así como la fractura

de un hueso "en ca-

1"'1111,11 no duele, e incluso uno puede continuar por Il'lelllllnado tiempo haciendo lo que estaba hacíen- Ir I cuando se fracturó, lo mismo sucede con estos 1\ ¡S()~ del cuerpo que en la vida diaria no logramos !qJ,lslrar. Vivimos demasiado "en caliente", y enton-

I c· los

(1,1 dolor, por ejemplo, es uno de ellos, pero hay in- tlnklad más) no son registrados por nuestra concien- 11;1, Recién los registramos cuando son demasiado ,'vltlentes, es decir, cuando el problema empieza a c'nlrar en una fase de importancia a la que no hay por qué llegar. Mediante el ejercicio descrito, lo que 1l.lcemos es "enfriar" nuestra actividad. Así podemos registrar el mapa de nuestras dolencias y disfuncio- nes porque el cuerpo nos avisa de todo lo que le su-

cede, y en este estado podemos escucharlo. Esto lo logramos mediante la visualiza-

ción interna o "creatrva". ¿Qué significa esto? Es una

del

toda una

transformación de hábitos y costumbres. Una vez que la luz se detiene en un pun-

que

estímulos con los que nuestro cuerpo avisa

actitud que uno

debe

tomar

ante

los avisos

cuerpo, y que constituye

en sí misma

to determinado, porque el cuerpo ha avisado

allí hay un problema, lo que debemos hacer es fijar la luz en ese punto. Es decir, imaginar que una vez que abandonemos ese estado de concentración, la luz seguirá allí, apoyada en ese punto, y que la sen- tiremos todo el tiempo; eso mismo sucederá con ca- da punto que hayamos "fijado" en nuestra recorrida

interna. Algunos pensarán: "Pero qué cosa más in-

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cómoda. ¿Por qué tengo que andar lleno de moles-· tias internas, de luces que me marcan con calor dónde hay un punto con problemas?". No se trata de regocijarse en el sufrimiento, sino todo lo con- trario. Habitualmente cuando nuestras dolencias fí-

sicas se presentan y mientras no son algo realmen- te de envergadura, solemos decir "bueno, sí, ya me enteré de que siento tal dolor o tal molestia, vere-

". y el

único momento para atender al cuerpo es ya. Por eso la visualización debe ser complementada con la fijación del punto con problemas y enseguida ir a lo concreto: hacer algo al respecto. Ver a un médi- co en todos los casos, pero también actuar directa- mente porque en general sabemos bien la causa de muchas de nuestras dolencias, sólo que hacemos de cuenta de que no es tan importante. Dicho de otro modo: cualquiera sabe que si la luz marcó un punto en la zona de los pulmones y uno fuma 40 cigarrillos por día, no es difícil imaginar qué nos puede estar pasando en ese pulmón. La visualiza- ción creativa implica una actitud responsable hacia lo que descubrimos de nuestro cuerpo, porque par- te de la idea de que no hay enfermedades afuera de nosotros. Nosotros "somos" nuestras enfermeda- des, y tenemos que ser los primeros en aceptarlas y en pensarnos "en salud". Si no hacemos de esto una práctica habitual, no tendrá sentido buscar cha- manes o curadores "de afuera". No hay charnán que pueda ayudarnos si tiene que enfrentarse al cha- mán que tenemos adentro de nosotros. Si nuestra mente, entrenada por medita- ción libre y afirmaciones, se concentra en la prácti- ca de la visualización creativa y en el cambio de ac- titud que esto implica, habremos dado un nuevo pa- so en el camino del fluir de nuestro chamán interior.

mos qué hacer cuando llegue el momento

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La llamada del chamán

El proceso de la enfermedad Y su cura- ( Ión recorren cuatro estados fundamentales: el pri- mero es la situación previa a la manifestación de la vnfermedad, en la cual se dan los antecedentes de la misma; el segundo es el momento de la aparición y el desarrollo del problema; el tercero es el mo- mento de la crisis de la enfermedad; Yen cuarto lu- Aar,el momento de la recuperación. En el chamanismo tradicional, este pro- ceso, es decir, la enfermedad misma, es el camino para llegar al conocimiento terapéutico. El chamán estudia y desarrolla minucio- samente en sí mismo estos cuatro momentos del proceso de la enfermedad. Antes de ponerse a cu- rar a otros, el chamán debe experimentar estos pro- cesos, para saber exactamente cómo enfrentarse a ellos. En el proceso de su formación como chamán se repiten de alguna forma esos cuatro pasos ya descritos. En la fase de "antecedentes" estarían la aparición de experiencias inusuales o signos físicos extraños que dan singularidad a un individuo que llegará a ser chamán. También pueden existir perío- dos de larga reflexión solitaria. La búsqueda de res- puestas en el aislamiento voluntario ha sido una de las formas en que los seres humanos han iluminado o reencuadrado sus problemas y han mantenido una sabiduría que va más allá de lo cotidiano. To- do este proceso culmina en lo que podría denomi- narse una "llamada", quizá proveniente del mundo de los espíritus o del propio mundo interior del in- dividuo, una llamada que avisa de esa vocación tan especial que esa persona desarrollará a partir de en-

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tonces, ya como chamán. Los estudiosos de las for- mas históricas del chamanismo coinciden en tipifi- car estas "llamadas", como se verá a continuación:

a) La "llamada" de alguna enfermedad:

Es evidente que para aprender algo lo mejor es practicarlo, vivirlo intensamente o sufrirlo, y sobre todo ponerse manos a la obra. Una de las formas primordiales de aprender sobre un problema es ha- ber pasado por él y haberlo superado. En el caso concreto de una enfermedad, sobrepasarla con éxi- to será una de las formas primarias de conocerla y saber cómo manejarla. El contacto con el dolor y la muerte constituye un modo poderoso de exposi- ción al conocimiento o a la necesidad de saber acerca de situaciones críticas. Todo ex enfermo pa- sa a convertirse en experto, en fuente de informa- ción sobre ese proceso de enfermedad. Por eso el chamán ha sido definido también como "el curador herido", en el sentido de que las cicatrices son se- ñales de su transformación en el camino del cono- cimiento para sanar. El psicoanalista que pasa por su propio psicoanálisis antes de empezar a trabajar representa otra manifestación de esta manera de aprender. La persona que forma parte de un grupo de autoayuda comparte sus experiencias y consti- tuye un ejemplo de ese conocimiento de primera mano puesto al servicio de los otros. b) La "llamada 11 cbamánica familiar: La transmisión familiar o social del conocimiento es otra de las formas elementales de adquisición de conocimientos. El hecho de tener modelos cerca- nos y accesibles para imitar facilita cualquier pro- ceso de aprendizaje. El charnán habitualmente tra- baja en el mismo lugar donde vive y donde está su familia o su grupo. Es un sistema tradicional para transmitir experiencia, sobre todo en tareas que in-

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( luyen especialización artesanal. c) Las "llamadas" espirituales: Junto a las

l!lteriores, debe incluirse también otro tipo de lla- Iliadas, que se atribuyen genéricamente a los "espi- IltUS". Son señales, con valor profundo para un in- dividuo concreto. Muchas veces esta llamada proviene "desde arriba". En el mundo del chamán

primitivo, los cielos y

mundo superior, más intelectual Y espiritual. Lo que había bajo el agua o bajo la tierra representaba al mundo inferior, más físico. El mundo medio entre .unbos no es solamente el lugar donde se vive, sino también donde se sienten y se dan los estados ordi- narios de conciencia. La "llamada" busca traducirse en hechos concretos capaces de modificar este mundo de lo cotidiano. Esta "llamada" puede perci- hirse a través de los sueños, de sucesos extraordina- rios o en medio de problemas individuales o grupa- les que precisan una solución radical. En numerosas culturas Cbramánica, bali- nesa, indoamericana, etcétera) la montaña represen- ta un lugar especial. Allí es posible alcanzar visiones, conectarse con realidades benéficas, conocerse me- jor a uno mismo o encontrar remedios para distintos problemas. El poder creador que tienen el silencio, la observación, la contemplación parece estar pre- sente en ella. El propio poder generador de la natu- raleza es el que realiza la "llamada",al producir una "parada del tiempo" o una "rotura en las rutinas de la vida", según define Carlos Castaneda. Estas premisas propias del chamanismo clásico y aborigen deben ser entendidas hoy desde una visión más cercana a nuestro tiempo. El cami- no del chamán a partir de que siente la "llamada" hasta que es un "ser de sabiduría o conocimiento" es un "viaje":el de alguien que ha ido, ha vuelto y

las montañas representaban al

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ahora está aquí como "remedio" después de una transformación profunda. Un viaje con el mismo espíritu de las grandes peregrinaciones -Meca, Ro-

ma, Jerusalén, Santiago de Compostela, Guadalupe y tantos otros lugares-, un espíritu que manifiesta de manera consistente en cada cultura la idea de una transformación personal, profunda y enrique- cedora. Para manifestar su importancia, en algunos casos, como en el mundo musulmán, hasta se cam- bia el propio nombre o se le añade otro.

humano, no

sólo centrado en el mero hecho de adquirir cono-

cimiento. Es una transformación profunda de la

persona, que se ha obligado

periencias de autoconocimiento

dejar atrás muchas ideas y sentimientos a los que se aferraba, porque de otra manera ni hubiera po- dido realizar el viaje. Así era el viaje del chamán antiguo, y así lo es el del chamán de hoy. El

charnán de las culturas primitivas era el único de-

Es un viaje profundamente

a pasar por duras ex-

y ha tenido

que

de curar a su gente; el

puede ser

un chamán, y por eso trabaja de igual a igual con cada persona. La gran diferencia entre uno y otro

de hoy acepta que no vivimos ocultos, y que por lo tanto la

mejor ayuda y cura que puede brindar es ayudar a la persona a descubrir el chamán que lleva en sí misma. Porque de todas formas la persona acabará sabiendo que el chamán que tiene en su interior despertará y se pondrá al mando de su cuerpo-es- píritu en armonía. Nosotros mismos somos lo me- jor para nosotros mismos.

positario de la posibilidad

chamán de hoy sabe que cada persona

es que el chamán una era de saberes

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Eisa impecabk

La actividad del chamán consiste en un fuerte impulso o inclinación (no necesariamente re- flexivo) a ayudar. Al mismo tiempo, una progresiva e:x:periencia acumulada le dará un sentido de la sa- biduría y de los roles a desarrollar. La propia vida y sus dificultades contribuyen a que el chamán no se dé excesiva importancia a sí mismo, aunque pueda tenerla de un modo relativo. Carece de importancia porque su fuerza enfrentada a la naturaleza es rela- tiva, y él 10 sabe. Al mismo tiempo es capaz de co- nocer cosas que otros ignoran y cuya aplicación en tiempo de crisis puede ser' muy necesaria. El chamán sabe que es capaz de confron-

tar a los espíritus, a las fuerzas de la naturaleza. El conocimiento Y la relación de ayuda le pueden per- mitir creerse un ser superior u orgulloso. Sin em- bargo, elige no darse importancia a sí mismo, por- que esto le permitirá actuar con más eficiencia e "impecabilidad" (según la definición de Carlos Cas- taneda). Este concepto es importantísimo para el chamanismo actual, que debe estar cada vez más lejos del egoísmo y la vanidad porque estos ele- mentos sólo sirven para hacer más torpe su tarea.

por más que su camino de au-

El "ser impecable",

toconocimiento lo haya llevado a tener capacidades asombrosas a los ojos del común de la gente, siem- pre debe guardar esa humildad de no tomarse de- masiado en serio a sí mismo, porque al hacerlo des- perdiciaría energías que en realidad necesita para su tarea. La siguiente frase fue extraída de un libro del investigador J. Hay, y pertenece a una mujer- chamán contemporánea: "Yo no soy una sanadora.

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El concepto que tengo de mi misma es el de un peldaño en la senda del autodescubrimiento. No sano a nadie: creo un espacio en donde las perso- nas pueden aprender lo increíblemente maravillo- sas que son, enseñándoles a amarse a sí mismas". Dicho en otras palabras, aquí encontra- mos la sabia idea de que "curar" es "curarse". La esencia del chamán, "curar", hoy debe ser entendi- da como la capacidad de hacer o facilitar que los otros se curen. Se debe considerar al chamán un "catalizador" (término utilizado en química para de- finir a la sustancia que facilita la producción de reacciones de transformación, y que sin su presen- cia serían más difíciles o más lentas). El trato habitual con situaciones extre- mas, con la enfermedad, con el miedo y la muerte, con el tormento y el éxtasis, hacen del charnán un ser valiente y al mismo tiempo lo ayudan a "perder la propia importancia" (según palabras de Castane- da). El narcisismo es el peor aliado de las personas de conocimiento, porque representa el no ser capaz de ver la realidad con los ojos y los sentimientos de los otros. Y esto es fundamental en el chamán: ver a través del otro. El chamán no es un sabio al que se acude para hacer preguntas sobre el sentido de la vida. El chamán es alguien que nos ve sufrir, nos ve a partir de nuestra propia mirada, con nuestros propios ojos, y por eso \sabe cómo Y de qué mane- ra estamos sufriendo, y se entrega a la curación sin orgullo personal, sin miedo, ejerciendo su poder pa- ra ayudar y no para someter. De hecho, cosas como el orgullo, el miedo, el poder y la muerte son ene- migas naturales del chamán, Porque a la vez son re- tos que tiene que ir superando día tras día durante toda su vida, hasta el momento de, como lo define Castaneda, "su última danza con la muerte".

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"

Michamán interior IV:

Yono ~mporto,~os~ lo

mas tmportante

Como en los siguienteS apartados de esta .1Ibsec ción denominada "Mi chamán interior" entra-

Il'l)).OS de lleno en ejerciciOSdirectamente relaciona- IIIlS con el proceso físico del éxtasis chamánico.

p:tra acceder al despertar de capacidades

de amplio

poder en el manejo de la energía, hay que hacer previamente una pausa de reflexión imprescindible. La mayor dificultad de un chamán no es

l~nfrentarsea la enfermedad o la muerte, sino la de enfrentarse a sí mismo. ¿por qué? porque el poder y autodominio que un chamán puede llegar a ad- quirir sobre sí mismo Y sobre los demás es tal que debe cuidarse mucho de no caer en la trampa de que su ego lo conduzca a la soberbia. Pero por otra parte, sólo confiando ciegamente en sí mismo Y en sus conocimientos el chamán puede actuar sobre la enfermedad o la energía. Entonces, ¿cómo resolver este problema? El chamán debe mantener fuerte su

en la soberbia Y el ego-

yo, y a la vez evitar caer

centrismo. Parece una encrucijada. Sin embargo, la aparente contradicción expresada en el título de este apartado ("Yo no im- porto, yo soy lo más importante") no es tal. por el contrario, esa frase es una Fórmula de Afirmación que el chamán debe repetir diariamente como un ejercicio de oración durante toda su vida. Así como el creyente católico repite noche a noche frases co- mo "No nos dejes caer en la tentación", Y en cada re-

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ligión hay frases similares mediante las cuales el cre- yente reafirma a cada momento los principios de su fe, de la misma manera el chamán debe utilizar la Fórmula de Afirmación que lo mantenga alejado del riesgo del egoísmo: "Yo no importo, yo soy lo más importante". En la frase no hay contradicción porque "yo" no es una sola cosa. El primer "yo" de la frase se refiere al yo social y al ego, al yo que nuestra mente va creando desde que tenemos conciencia del mundo y que nos hace caer en tantos errores a lo largo de la vida. Ese "yo" realmente no importa en un camino de conocimiento y mejoramiento espiri- tual, no sirve para nada. El segundo "yo" que la fra- se menciona es el que hay que cuidar, el "más ím- portante", porque es la energía que cada uno de no- sotros es, esa energía que es también la que nos une al resto del universo constituido de la misma ener- gía. El "yo" como energía, es lo único que puede sostenemos en el camino de la tarea chamánica. Por eso ese "yo" sí importa. Entonces, el ehamán adquiere el hábito de esta Fórmula de Afirmación mediante su prácti- ca constante e ininterrumpida: repitiéndola no me- nos de 5 veces al despertar y otras 5 antes de en- trar en el sueño, más una cantidad indeterminada pero significativa de veces durante el día (Simple- mente cada vez que le viene a la mente, lo que la práctica hará que suceda muy a menudo), y antes de iniciar cualquier clase de tarea chamánica, en especial cuando esa tarea esté dirigida a modificar de alguna forma la energía de otra persona. "Yono importo, yo soy lo más importan- te." "Yo no importo, yo soy lo más importante." El chamán empieza por cuidar de sí mis- mo "cuidándose" de sí mismo.

50

Canto chamánico:

poder ~sanación

El canto es un elemento fundamental en la tarea del chamán. Desde siempre, desde la más remota antigüedad. Diferentes expresiones del can- to chamánico se han observado en infinidad de cul- turas primitivas. El tema tiene una importancia extre- ma en el chamanismo, por lo que en este apartado lo veremos en su aspecto histórico. En la selva del Perú, "ícaro" es el nombre con el que se denomina al canto o melodía que uti- lizan los chamanes durante la realización de sus tra- bajos y rituales. Esta palabra no tiene una traduc- ción literal al idioma castellano, tampoco al que- chua u otra lengua de la zona. De todos modos, su significado en el plano operativo y práctico es mu- cho más profundo e importante que poder traducir-

lo a una palabra entendible. El canto del chamán es

una de sus más importantes armas curativas, una

expresión en lo concreto de la sabiduría chamánica

y también un vehículo de la energía personal del

chamán. El "ícaro" es una parte fundamental del quehacer chamánico en toda la Amazonia. Ese can- to resume el conocimiento del chamán, ya que constituye su patrimonio curativo, su arma de tra- bajo y la herencia que deja a sus discípulos. y es, fundamentalmente, el vehículo de su energía. Un maestro chamánico, como ya hemos visto, no trans- mite a su aprendiz una instrucción formal sino que lo acompaña y lo guía para que capte el conoci- miento que ya está en su interior. Como parte de

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esta enseñanza, el chamán le va cediendo "sus" ica- ros a su discípulo. En estas culturas, el hecho de "icarar" significa concretamente que el chamán está "car- gando" con su poder un objeto o una pócima, a la que de esta manera le confiere alguna propiedad determinada para ser transmitida a quien la recibi- rá, ya sea protección, curación, limpieza o para in- fluir sobre su voluntad en algún sentido. Esto se hace cantando el icaro directamente sobre el obje- to o sustancia que oficiará de transmisor. Los icaros que utilizan los chamanes pri- mitivos poseen letra muy simple, aludiendo a de- terminadas plantas, animales y elementos del pai- saje local poseedores de poder o simbolismo. In- cluso, a. partir de la integración de culturas desde la conquista de América, puede encontrarse en mu- chos icaros ideas provenientes directamente del cristianismo y alusiones bíblicas. La mayor parte de ellos está escrita en castellano, quechua y otros dialectos, según la procedencia de los maestros más antiguos, aunque algunos son sólo melodías monocordes y muy repetitivas. De todos modos, ni las palabras ni la comprensión del texto del icaro son imprescindibles, pero sí la melodía y que el cu- randero sienta, comparta su espíritu. Si el chamán está íntimamente compenetrado con el icaro sabrá cuándo, cómo y con quién utilizarlo. Cada chamán es "dueño" de sus icaros, como es dueño de su experiencia y sabiduría, por haberlas recibido a su vez de su maestro o directa- mente de la naturaleza. Es común que los curande- ros manifiesten que las cosas que saben, incluidos los icaros, han sido aprendidas en sueños, en visio- nes o que les han sido dadas por las plantas. Cuen- tan que en estos estados de conciencia inducidos

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por brebajes de "plantas maestras" han captado la melodía, sin mediar voluntad ni raciocinio, sintien- do que se impone por sí misma y muchas veces en idioma desconocido. En el momento de la curación, generalmente, surge en igual forma. La doctora en medicina Rosa Giove, quien trabajó en la selva peruana con comunidades primitivas muy entroncadas con la tradición chamánica, cuenta que su primer contacto con el "icaro" o canto chamánico fue al ver a las ancianas soplando con humo de tabaco o perfume "icarado" sobre los centros energéticos de los niños nerviosoS o asustados, o con cólicos y gases, con resultado fa- vorable inmediato. A partir de esto, la doctora co- menzó a investi~! Y experimentar. Descubrió ense- guida qu.~el mismo efecto tenían estos métodos so- bre los adultos. Tuvo también oportunidad de ver cómo las madres de dos lactantes con míasis (enfer- medad producida por la presencia de larva de mos- ca dentro de la glándula lacrimal) susurraban una tonada monótona semejante al sonido del insecto adulto para hacer que la larva se asome al orificio de entrada. En ambos casos, el ícaro tuvo resultado positivo. También la doctora tomó contacto con un charnán conocido en toda esa extensa región, aun- que reside permanentemente en el pueblo de Cha- zuta (lugar conocido por ser residencia de muchos chamanes): Reninger Guerra Flores, famoso por cu- rar la mordedura de serpientes venenosas; durante el proceso de curación, Reninger alivia el intenso dolor mediante la utilización de icaros. Así relata parte de estas experiencias la propia doctora Giove: "Durante rituales curativos donde se utilizan brebajes de plantas, los curande- ros orientan la curación, modulan la energía indivi- dual y colectiva, y cuidan la unidad del grupo. Per-

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cibido bajo un estado modificado de conciencia, el icaro ayuda a metabolizar las visiones, remueve contenidos subjetivos en diferentes niveles, nos guía en el trabajo de autoexploración y al mismo tiempo es la ligazón con el plano real actua1. Aun- que no hay una secuencia precisa para estos icaros, el chamán sabe o percibe cuál es el adecuado. La fuerza del curandero se ve en la eficacia de sus ica- ros, que son captados a nivel físico por cada miem- bro del grupo". Ella misma participó de experien- cias de adquisición de icaros, sólo que mediante la ingestión de una pócima durante una sesión de "ayahuasca" (ritual curativo en que se ingiere una pócima psicoactiva a base de Psycbotria uiridis,

Banísteriopsis Caapi y Brugmansía).

El sentido de estas ceremonias grupales es compenetrarse en la comprensión del sentido de los icaros. Cabe destacar que, aunque se utilizan brebajes que tienen un efecto psicoactivo (es decir, modifican el estado de conciencia ampliando el sentido de percepción y visión), el participante no pierde contacto con la realidad. Sí suele en esos momentos tener visiones, que relaciona con las pa- labras del icaro que están trabajando en ese mo-

mento

to del canto.

y que de alguna forma le dan sentido al tex-

De todos modos,

este tipo

de acerca-

miento al canto chamánico tiene suma importancia antropológica pero no es la vía por la cual la per-

sona común, cuya vida se desarrolla muy lejos de estas comunidades y sus costumbres, podrá acce- der y aprovechar ese elemento energético tan im- portante. En el próximo apartado veremos ese cos- tado práctico del canto chamánico.

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Michamán interior V:

El canto interno del chamán

Al igual que los mandalas en las tradícío-

111''' orientales del budismo, el canto chamánico ac- 111.\ sobre determinados centros energéticos, me- dl.lOte vibración sonora, modulando así la función

'Irgánica. El canto chamánico actúa por resonancia:

_,si como al tocar una cuerda de la guitarra hay otras cuerdas que resuenan por simpatía (se denomina así

:1 una propiedad acústica por la cual un cuerpo

bra en respuesta a un sonido que está vibrando en su misma frecuencia), del mismo modo el sonido del canto ch.amánico hace vibrar energéticamente Y por simpatía determinados puntos (conocidos tam- bién como "chakras", que son los centroS energéti- cos en la tradición hindú), armonizándolos. Hay diferentes ejercicioS de canto interno, y cada uno apunta a la armonización de determina- da energía. Así, puede hablarse de cantos chamáni- cos destinados a la sexualidad, al dominio de miedos y angustias, al entrenamiento de la visión interior, Y demás. Desarrollaremos enseguida algunos ejercicios relacionados con estos cantos energéticos. Pero antes que nada es necesario hablar de algo común a todos ellos: cada canto se monta sobre una melodía única y personal, que sólo cada persona puede "componer" para sí misma. ¿Quiere decir esto que sólo aprendien- do música podremos seguir adelante con la práctica de estos ejercicios? Claro que no. El primer ejercicio será, justamente, el que nos ayude a dominar el pro- ceso mediante el cual la melodía de un canto

vi-

chamánico surge de nosotroS mismos.

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"-

Este ejercicio deberemos combinarlo a la vez con uno de los cantos chamánicos, ya que ca- da melodía es para un canto y no surgirá si no se relaciona con un canto determinado.

, ideal es nuevamente el silencio, la luz tenue y la so- ledad (en otros ejercicios de canto chamánico vere- mos que es propicia la práctica en pareja o en gru- po). Ahora no habrá música, por supuesto, porque seremos nosotros mismos quienes la aportaremos. A estas condiciones ambientales se debe agregar un elemento nuevo, que está bastante relacionado con el tema de la utilización de estímulos externos, cos- tumbre entre los chamanes primitivos, aunque en es- te caso no se trata de plantas alucinógenas ni mucho menos. Se refiere a estimular la concentración a tra- vés del sentido del olfato. Para ello se utilizarán, se- gún el canto chamánico que vayamos a practicar, di- ferentes elementos, como aceites aromáticos, incien- sos, etcétera. En este caso, utilizaremos mirra, que quemaremos en carbón vegetal (obviamente par~ es- to hay que procurarse un pequeño brasero, que se consigue sin dificultad, probablemente en el mismo comercio donde adquieran la mirra). Una vez que es- tán dadas las condiciones del ambiente, y que el aro- ma de la mirra comienza a difundirse placenteramen- te por todo el lugar, podemos comenzar el ejercicio. Hay que pararse en medio del lugar en el que estemos, a una distancia más o menos equidis- tante de todas las paredes. Esto es sumamente im- portante por cuanto se relaciona con el rebote acús- tico de la melodía que cantaremos durante el ejer- cicio. Sin duda, lo ideal sería disponer de un lugar acústicamente acondicionado (como si lo realizára- mos parados en medio de un estudio de grabación de música), pero el trabajo del chamán nunca debe

Para este primer ejercicio, el ambiente

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I "II'UfSe en "lo ideal" sino en "lo posible". Esta idea " una de las piedras basales del chamanismo, y hay q\ll' tenerla siempre muy presente, porque así nos ctlllremo s cómodos en cualquier lugar Y también

l.'sl,II'emO S preparados para realizar nuestra ejercita- I ¡t'H) en cualquier condición Y circunstancia. Dicho I h' .otro modo: debemos generar las, mejores candi-

I I'lnes posibles para nuestra actividad, pero la reali- 1,.ld6n de la actividad es más importante que las

I 'ondiciones en que se la

IH.'ns~rsiempre en una frase que pertenece a un poético sanador de qalmas de origen brasileño, Y que dice: "La ejecución de la magia es más impor- lante que la magia en sí". El chamán jamás se detie- ne en lo teórico o filosófico: el chamán realiza. Parados a distancia equidistante de las pa- redes, con los brazos relajados a ambos lados del cuerpo y cuidando que los hombros no presenten tensión alguna, realizaremos primero un breve ejer- cicio de respiración controlada, que consiste en lo- grar que durante una inspiración el aire recorra to- dos los lugares que habitualemente puede recorrer, sólo que guiado por nuestra voluntad. Después de unos segundos de relajación, inspiramos profunda- mente por la nariz, al mísrno tiempo que hacemos expandir nuestro vientre. Esta acción simultánea de los músculos abdominales y la inspiración hará que el aire vaya solo, naturalmente, a alojarse en el vien- tre, que mantendremos "inflado" Y lleno de aire por un par de segundos. Luego, con un movimiento consciente, hay que generar espado para el aire en los intercostales. En las primeras prácticas quizá sea difícil para quien no está adiestrado ubicar ese espa- cio entre las costillas a cada lado del cuerpo; enton- ces, la primera vez puede ayudarse apoyando la pal- ma de la mano en el costado del troncO, exactamen-

realiza. El. chamán debe

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te a mitad de camino entre la axila y la cintura, con la punta de los dedos apuntando hacia el frente, de manera que el filo de la mano (el lado del meñique) apoye en la costilla inferior, y el resto de la mano se apoye desde allí hacia arriba. Hay que empezar por el lado izquierdo del cuerpo. Esta mano izquierda apoyada funcionará como una simple localización del lugar al que debe dirigirse el aire. Luego hay que intentar expandir los músculos intercostales (que están señalados por la mano apoyada, y son los que mueven hacia arriba las costillas), y enton- ces "empujar" con los abdominales el aire para que salga del vientre y se dirija al costado izquierdo, al mismo tiempo que los músculos del vientre se van contrayendo (es decir, la panza se mete hacia aden- tro) para que el aire no vuelva allí. Apoyando aho- ra la mano derecha en el costado derecho de la mis- ma manera, el movimiento será el mismo sólo que ahora los intercostales izquierdos se contraen y em- pujan el aire hacia los intercostales derechos, que se abren para recibirlo. Después de practicar este ejer- cicio algunas veces, se comprueba que el dominio del cuerpo es algo mucho más simple y natural de lo que quizá la mayoría de la gente suponía. Entonces, la respiración completa consis- te en inspirar por la nariz, llenar el vientre, pasar el aire al costado izquierdo, luego al costado derecho, después intentar repartir el aire en iguales propor- ciones entre los costados izquierdo y derecho, y desde allí expulsarlo con energía por la boca. Primero hay que dominar bien este ciclo, y entonces es posible agregar un detalle más: al ex- pulsar el aire por la boca, se puede endurecer un poco los labios para que presenten cierta resisten- cia a la salida del aire; esto refuerza notablemente la capacidad energizante de esta respiración.

58

Volviendo al ejercicio de canto chamán~co:

se comienza por realizar tres o cuatro veces esta res- piración recién descrita. Luego, tras permanecer diez o quince segundos en completa relajación, comienza la etapa del canto. En este primer caso, se trabajará con la letra "E";en general, los primeros ejercicios se- rán con letras sueltas; el canto chamánico con pala- bras, con texto, es una etapa más avanzada. La letra "E" se corresponde con el deno- minado "chakra frontal". Este chakra o punto de energía está relacionado con el "escuchar", no sólo en el sentido de captar con claridad el sonido, sino también en cuanto a "entender" el mensaje que nuestro cuerpo o la naturaleza nos da y de aprove- charlo en su máxima amplitud. Primero se trabaja sólo con el sonido pu- ro de la letra. Inspirando profundamente Y envian- do el aire al estómago, se lo mantiene por un se- gundo allí y luego comienza a exhalarse con mucha lentitud Ycontrol, pronunciando a la vez la letra "E" en una sola nota monocorde. Es esencial concen- trarse en el sonido de esa "E", que recién se apaga cuando el último hálito de aire termina de ser ex- halado. Se repite lo mismo dos veces más. Entonces empieza una etapa tal vez difi- cultosa al principio, pero que eS sólo cuestión de perseverancia y práctica; de esta etapa que viene ahora es de donde saldrá la melodía, la música par- ticular y exclusiva que uno estará dando a su can- to chamánico del chakra frontal, esa melodía que será diferente de la de cualquier otra persona que practique el mismo canto. Para llevar a cabo esta etapa, combinare- mos la técnica de respiración Librecon el canto cha- mánico del chakra frontal, es decir, la letra "E". El objetivo es que la respiración llegue a ese estado de

59

libertad, en el que uno 110 interfiere para nada en el ciclo respiratorio, sino que el aire entra y sale solo de nuestros pulmones, a su propio ritmo y sin inter- vención de nuestra mente. La diferencia es que en este momento tendremos la boca dispuesta en la posición para pronunciar la letra "E", de manera que cuando el aire sale de nuestros pulmones sólo haremos el mínimo esfuerzo para que al pasar por las cuerdas vocales haga sonar esa letra. Este míni- mo esfuerzo de estar atentos cuando el aire sale se- rá necesario sólo al principio, porque con la prácti-

ca de este ejercicio, se notará rápidamente

una evo-

lución en la experiencia. Primero la letra empezará a ser pronunciada sin necesidad de atención por nuestra parte, porque el sistema vocal se habrá aco- modado solo en una posición en la cual el simple paso del aire ya produce el sonido. Para que se comprenda esto, podemos hacer una analogía con ciertos instrumentos musica- les. La mayoría de los instrumentos denominados "de viento" en general reproducen en cierta medida el mecanismo por el cual la voz produce sonidos. Al enviar aire por determinados conductos, suena de- terminada nota que quisimos producir. Pero hay también otra clase de instrumentos de viento que no están preparados de esta manera, sino que funcio- nan sin intervención del hombre. Un ejemplo con- creto es el "windharp", creado por el noruego Sve- rre Larssen, quien se basó en la antiquísima arpa eó- lica de los griegos para crear un instrumento que reacciona por el estímulo directo del aire del am- biente y produce un sonido de altísima pureza, que es la muestra más acabada de lo que llamamos "el sonido del viento" hecho notas musicales. El instru- mento no se "toca": simplemente se lo deja apoya- do en cualquier lugar (existen estupendas grabacío-

60

pi '1 del "windharp" de Larssen hechas con el ínstru-

III I IHU apoyado en los desolados fiordos de la costa

IIll1ilega),Y el

, .1 (le acuerdo con las corrientes de aire que van pa-

por su interior. Pues bíenn al practicar a con-

"windharp" va produciendo su músi-

I"do

I I('nda este ejercicio de canto chamánico, la idea es qlll' nuestro propio cuerpo será un "windharp". Una vez que se llega a la etapa en que la

lI~spiraciónlibre entra y sale de nuestro cuerpo y lIuestro sistema vocal está "colocado" para que el sonido de la "E" se produzca sin nuestra interven- 1 Ión directa, lo siguiente que se notará es que este sonido empieza a producirse no sólo cuando sale el .ure sino también cuando entra. El sonido de la "E" al entrar será muy distinto del de "salida", como también lo serán los de entrada y los de salida en- tre sí, porque ya sabemos que, en esta clase de res- piración libre, a una inspiración profunda e intensa puede seguir una exhalación suave y corta, y a ésta un intervalo sin aire. Es decir: cada "E" será una no- ta musical "diferente", que irá construyendo una melodía: la única y personal música de nuestro can-

to chamánico. En esta etapa, cuando ya se dominan téc- nicas para el silencio interno, la respiración libre y el canto chamánico, sentirán que cada nueva oca- sión en que realizan el canto irán logrando un ma- yor grado de concentración en la tarea, Y por lo tanto una mayor liberación de la conciencia del en- torno. Es decir: están empezando a experimentar "estadOSmodificados de conciencia". y para hacer- lo no han necesitado acudir a ninguna ayuda exter- na, como drogas. Se empieza a lograr "por propia voluntad", característica principal de un chamán. ¿Qué significa esto? Que el chamán interior está sur- giendo con toda su fuerza. Felicidades

61

La música del chamán

La música entendida como un comple- mento de la experiencia del trance extático es algo

común a toda la historia de la humanidad,

pero

nunca como en estos tiempos esto se ha masifica- do y popularizado. Jamás en la historia hubo tanto y tan fácil acceso no sólo a música creada especial- mente para estas experiencias sino a experiencias musicales de integración entre lo tradicional y lo moderno encaradas con un sentido místico. Pero empecemos por el aspecto general de la música. Según la definición clásica, la música

es el sonido organizado, con un orden impuesto por el ser humano de acuerdo con sus contingen- cias históricas y cognitivas, y cuyo contenido es en-

tendido

por la colectividad

que la compone,

la in-

terpreta

y la mantiene viva. Desde el punto de vis-

ta biológico, se puede afirmar que el hecho musi- cal es también algo innato en el ser humano, en el

sentido de que aunque

no se ha hallado ningún

"neurotransmisor musical", no hay una sola cultura

ni una sola sociedad humana que carezca de músi- ca. Además, ciertos trabajos de investigación han puesto de relieve que muy probablemente existe una zona operacional del cerebro encargada de la producción y la recepción musical, y que no es la misma que se encarga de la elaboración del len-

guaje. Desde el punto de vista de la antropología,

no hay duda

cultural relacionado con la música es la religión dentro de ella la búsqueda de estados extáticos de arrebatos emocionales. y esto se puede afirmar

tanto en referencia a la música chamánica como a

alguna de que el principal elemento

y

y

62

h)~ l'llntoS gregorianos

t • u t I'~specto

medievales, pero también

mucho

a la moderna música de discoteca baí-

New Age, de carácter

1.11lit-

o a la música

111.1.',elaborado Y refinado. En el mercado discográfico

actual hay

I '1le Irme disponibilidad de músicas tradicionalmente 11'"ldaspara dirigir experiencias religiosas de carácter

.;,Iatico. Es fácil conseguir: los cantos de los lamas ti- 1Jl'1.100S; los cantos gregorianos más elevados, inter- IlIl'lados por monjes de diferentes comunidades cris-

toda

I1. lilas , y las músicas chamánicas orientales de

"lOveniencia. Cualquiera de estas grabaciones son (Iv utilidad Y recomendables para el practicante de

Il'cn.icas de meditación o de trance

una idea

extático.

Pero hay que tener

en cuenta

central: en ningún otro arte tiene tanto que ver co- mo en la música la cuestión de la relación cultural

que debe existir entre

"emisor" (la música) y "re-

ceptor" (el oyente). Dicho de otra manera: ninguna

música se acercará más a nuestra sensibilidad que la que se hace en el tiempo en que vivimos. En es- te sentido, resultan apropiadísimos los trabajos que siguen una tendencia muy contempóranea (y que

mucho tienen que ver con la Era de Acuario)

unir culturas Y expresiones espirituales diversas, en las que confluyen lo tradicional Y las tendencias musicales modernas, plasmadas por músicos occi-

de

dentales de estos días. La cantidad de trabajos musicales de alta calidad de reflexión Y profundidad espiritual es tan enorme que sería imposible reflejarlos en este apar- tado. Pero a modo de orientación se pueden men- cionar algunos de esos trabajos para complementar

un ejercicio de meditación o éxtasis. Algunos de los artistas enrolados en esta "música del espíritu" son de origen europeo, como

63

el genial saxofonista noruego Jan Garbarek, que re- cientemente realizó Officium, una edición de músi- ca sacra occidental en la que fue acompañado por The Hilliard Ensemble. Son también muy interesan- tes los trabajos de la serie bajo el título común de Awankama, no menos de 20 discos compactos que se encuentran en cualquier comercio. También es de interés consultar los trabajos de artistas como Neji, Gabin Dabiré, Anouar Brahem (que también grabó ya en dos ocasiones con el citado Garbarek), cualquiera de los trabaros de Krishna Bhatt (espe- cialmente destacable el que compartió con el per- cusionista Zakir Hussein), la música étnica de los llamados "ángeles africanos": Papa Wemba, Oumou Sangare y Francis Bebey.vy otros artistas como Nis- hat Khan, Nana Vasconcelos, Clannadd, Loreena MacKenny,Antonio Breschi, Chogyal Namkhai Nor- bu Rinpoche, AuriaVizia (especialmente Muste o/ tbe Seven Cbahras), etcétera. Párrafo aparte merece un músico cuyas grabaciones resultan de especialísimo interés por- que representan una tradición antiquísima del can- to extático. Se trata de Michael Vetter, un músico alemán de 55 años de edad, que es un especialista en el llamado "canto armónico" de los monjes del TIbet. Esta estremecedora y maravillosa forma de cantar parte de una técnica que lleva años apren- der, y que puede parecer mágica a quien toma con- tacto con ella por primera vez. Cuando uno escucha a alguien practicar el "canto armónico" tibetano, por increíble que pa- rezca, lo que escucha es "dos voces" saliendo de una misma garganta. Esto responde a una ardua técnica que no cualquiera puede llegar a aprender, pero cuyo resultado es que la voz "natural" es emi- tida de tal manera que provoca que las cuerdas vo-

64

1"'" vibren también por simpaúa, produciendo 1111.\ "segunda" melodía que se superpone a la de la

VUI_ "normal". Los monjes tibetanos llegan a lograr tal Iu'll'ecciónen esta técnica que pueden independizar \.l'i dos melodías, logrando realmente cantar "a dos ,( Ices" con una sola garganta y produciendo dos lí- IH';\S melódicas distintas. MichaelVetter ha llegado a ,,,,te dominio casi increíble de la técnica vocal, y sus ~rabaciones son verdaderas "meditaciones sonoras" tIlle sumen al oyente en un trance absoluto. Dejarse llevar por el canto armónicO tibe- lano es en sí una experiencia de éxtasis Y medita-

dón altamente recomendable.

65

Mi chamán interior VI:

Canto interno de lasexualidad

Ahora pasaremos a explicitar un segun- do ejercicio de canto interno chamánico. Esta vez se trata del canto chamánico relacionado Con el lla- mado "chakra de la base", el que maneja la sexua- lidad. Tiene que ver con la energía 'vital y el poder curativo del cuerpo, la fuerza de la tierra que va hacia arriba,' hacia el sol, el principio masculino ar- .monizando con el principio femenino. Esta energía de la base se refleja en dos puntos denominados "infraumbilical" y "supraum- bilical" (por debajo y por encima de la zona del vientre, cuyo centro es el ombligo). El sonido de este canto chamánico, basado en dos letras conso- nantes, activará estos dos centros energéticos que están en relación con los impulsos más primarios. Este ejercicio debe ser practicado en pa- reja. La pareja debe estar integrada por un hombre y una mujer. Esto no tiene ninguna relación con cuestiones acerca de la sexualidad en cuanto a "elección sexual", sino con la necesidad de la pre- sencia del principio masculino y el principio feme- nino en la armonización y optimizaciÓn energética en que redunda este canto interno. En el mismo sentido, vale destacar que cuando hablamos de "pareja" no estamos mencionando ninguna relación que ligue a ambos integrantes, sino que el término se refiere a "dos como complemento", "masculino- femenino", y no a marido-esposa. Por supuesto que resultará muy gratificante practicar este ejerci- cio entre amantes o esposos, pero también entre

66

amigos, ya que el ejercicio no implica ninguna con- notación sexual sino que se refiere a la parte ener- gética de la sexualidad. Para este ejercicio será necesario disponer de una colchoneta delgada, que será colocada en el suelo. No necesariamente debe ser realizado en una habitación. A decir verdad, lo ideal sería un espacio al aire libre, pero como también son imprescindibles el silencio, la privacidad, la desnudez y la música, las posibilidades de realizarlo al aire libre dependen de que los participantes cuenten con un espacio pri- vado (un jardín interno, o algo semejante). De todos modos, lo describiremos en las condiciones ideales, es decir, en un espacio exterior. La preparación ambiental requiere músi- ca y aromas. Lamúsica nuevamente será elegida te- niendo en cuenta el grado de identificación de los participantes, ya que ambos deben sentirse perso- nalmente relacionados con la música seleccionada. En caso de que no haya coincidencia entre los par- ticipantes, lo aconsejable es utilizar una que sepan que cumple ciertos requisitos mínimos de suavidad y nobleza pero que ninguno de los dos conozca en

detalle. También trabajaremos este ejercicio con aceites. Se debe elegir un aceite aromático para el ambiente, de esos que al quemarse invaden de fra- gancia el lugar, y también un aceite corporal. Lo im- portante es que ambos aceites sean exactamente de la misma fragancia. Una vez puesto a quemar el aceite aromático y con la música sonando, pasamos al ejercicio propiamente dicho. Se trata de un ejer- cicio cuya duración es bastante extensa y consta de pasos previos que generan las condiciones para el trabajo final sobre los puntos enérgeticos ínfraum- bilicales y supraumbilicales.

67

Ambos integrantes de la pareja deben es- tar desnudos. Una vez extendida la colchoneta en

el suelo,

la mujer se tiende boca abajo, con el cuer-

po bien

extendido, las piernas apenas separadas

por no más de veinte centímetros de distancia en-

sobre las palmas' sirviendo de apoyo

y con los dedos entrecruzados

tre pie y pie, las manos apoyadas

a los labios, que serán los que sostengan

ción de la cabeza. En esta posición se puede des-

la posi-

cargar todo el peso de la cabeza

aflojando desde la nuca. hacia los hombros para

sobre los labios,

que toda esa zona quede libre de tensiones puesta a ser trabajada.

y dis-

El hombre se ubica apoyando cada rodilla a un lado de la cintura de la mujer, sin llegar a tener contacto, es decir, sin "sentarse" sobre ella. Tomando

el aceite corporal, lo deja gotear a todo lo largo de la columna vertebral de la mujer, desde la nuca hasta el coxis. Luego, con las palmas de ambas manos, pro- cederá a distribuir el aceite por toda la espalda de la mujer, de la siguiente forma: con ambas manos cerca de la mitad de la espalda, cruzando la columna ver- tebral con los dedos hacia adentro (es decir que los dedos de la mano izquierda apuntan a la muñeca de- recha y Viceversa), comienza a pasar suavemente las palmas por toda la espalda con movimiento circular en una serie que empieza con círculos pequeños; con cada movimiento se va ampliando hasta alcanzar

Entonces

el hombre

vuelve

a tomar

el

aceite corporal, unta sus propias manos Y comienza un masaje en la zona cervical de la siguiente mane- ra: empieza por apoyar la yema de ambos pulgares en la vértebra cervical superior (que se reconoce fá- cilmente debajo de la nuca), Y luego recorre las pri- meras vértebras cervicales siguiendo luego el con- torno interno de los omóplatos hasta su base, la parte más saliente. Una vez ubicados Y afirmados allí ambos pulgares, los otros dedos se extienden hasta afirmarse en cada costado de la mujer (en los

se

intercostales).

desplazarán hasta recorrer con ambos pulgares una

diagonal desde la base del omóplato

lumna vertebral (quedará aproximadamente en la zona de las vértebras torácicas o dorsales). Luego

bajarán los otros dedos por el costado hasta alinear-

Desde

allí

ambas

manos

hasta

la co-

se otra vez con los pulgares; después

bajan una vez más por la columna y los demás de-

dos los siguen, siempre

de estar en contacto

vimiento se repite hasta que ambas manos llegan apenas debajo de la cintura, quedando los pulgares en el coxis' Y los demás dedos a ambos lados de las

caderas, un poco sobre las nalgas. Lo importante de esta parte del masaje es

los pulgares

dedo deje

sin que ningún

con la piel de la mujer. El mo-

que los diez dedos estén en permanente

con la piel, de manera que funcionen como eje de

contacto

toda la extensión

de la espalda, de forma tal que el

cada movimiento; durante estos movimientos

las

aceite cubra toda la superficie. Esto no es un masaje,

palmas son lo único que se separa apenas

de la

por lo

que las palmas del hombre no deben ejercer ningu- na clase de presión sobre la espalda de la mujer. Los movimientos siguen hasta que el hombre note que sus palmas ya no resbalan tan fluida mente porque el aceite ha penetrado en la piel de la mujer.

sólo se trata de repartir el aceite aromático,

68

piel. Durante el recorrido

na de la cintura, la presión

mínima pero firme y constante, porque la función de este contacto es activar un flujo energético-san-

de los dedos hacia la zo-

que ejerzan

ha de ser

guíneo que afloje los nudos de tensión

centran en toda la zona trabajada. Pero para ello no

que se con-

69

se necesita fuerza sino sólo movimiento, por lo cual es importante estar muy concentrado en que los dedos no presionen innecesariamente las vértebras. Este masaje combinado de vértebras e intercostales debe repetirse seis veces seguidas, cuidando el hombre de lubricar sus manos con aceite cada vez que sea necesario, porque es muy importante la suavidad de deslizamiento. Tras los seis recorridos del masaje, se habrá generado un flujo que probablemente -la mujer sienta como ca-

lor en la espalda. Ese calor

acción frotadora del masaje sino con la activación interna de corriente sanguíneo-energética.

En la siguiente etapa ya comienza a par- ticipar el canto chamáníco. Por lo tanto, ya no es

no se relaciona con la

necesaria

la música que acompañó hasta aquí el

ejercicio.

La mujer debe poner ahora brazos al cos- tado del cuerpo y la cabeza apoyada de costado so- bre la colchoneta o una pequeña almohada (lo su- ficientemente delgada como para que no obligue a la cabeza a inclinarse por encima del hombro). En esa posición permanecerá con los ojos cerrados, tratando de no controlar ni pensar demasiado en la respiración (la posición impide realizar apropiada- mente el ejercicio de respiración libre, pero se pue- de lograr una especie de respiración libre "interme- dia", acotada por la presión del cuerpo apoyado bo- ca abajo). El hombre mientras tanto se habrá pues- to de pie para "descansar" de la posición que man- tuvo hasta ese momento, posición que debe reto- mar para continuar el ejercicio, recordando que de- be permanecer arrodillado sin "sentarse" en la zona lumbar de la mujer, sin que haya contacto directo. Después de esto el hombre vuelve a lu- bricar, esta vez muy abundantemente, la espalda de

70

1.1 mujer con aceite aromático, Y luego comienza un « lluevo masaje en el que ambos deberán participar ('onectándos e en un nivel profundo de relación en-

t re el movimiento de las manos del hombre,

lacto con la piel de la mujer Yla respiración de ella. El hombre comienza por apoyar ambas

su con-

manos en la zona lumbar de la mujer, casi en el co- mienzo de las nalgas, con los dedos de ambas manos mirando hacia el lado de afuera. Al apoyar las palmas en esa zona el hombre notará que hay un punto donde sus manos encajan a la perfección. Este punto de apoyo perfecto es aproximadamente por debajo de la línea de la cadera y a la altura de la última vértebra lumbar, pero como depende de la conformación del cuerpo de cada mujer no se lo puede señalar exactamente sino que el hombre de-

be buscarlo en cada ocasión. Cuando el hombre siente que sus manos

"encajaron" en el punto del que partirá el masaje, deja las manos ahí por unos segundos mientras la mujer inhala profundamente haciendo una respira- ción completa, es decir, enviando el aire al vientre, de allí a ambos intercostales, luego al medio y ex- pulsándolo con fuerza y energía. Atento el hombre a esta exhalación, hará coincidir la culminación de la salida del aire con el inicio de sus movimientos

hasta la culmi-

de masaje, que ya no se detendrán

nación de esta etapa. El movimiento del hombre combinado con la respiración de la mujer generarán la melodía

del canto chamánico. La melodía irá surgiendo na- turalmente de la interrelación entre el sonido emiti-

practicante Y el aire que entra y sale li-

bremente. Como en este caso la respiración libre no

do por el

puede realizarse, el movimiento de las manos del hombre regulará la respiración de la mujer. Es de-

71

cir, ambos deberán entrar en un concentrado esta- do de comunicación, hasta lograr integrarse en una especie de danza que hará surgir la melodía chamánica. Vayamos a los pasos concretos que hay que combinar para lograrlo. La mujer trabajará este canto con la letra "MI!(que está relacionada con el chakra infraumbi-

lical), El hombre, con la letra "S"(chakra supraum- bílical). Ambas letras requieren un mínímo de mo-

vimiento bucal.

.

Una vez que la mujer exhaló fuertemen- te, debe concentrarse en inspirar y exhalar siguien- do los movimientos de las manos del hombre so- bre su espalda, segúnur¡ orden determinado. Pero antes debemos explicar esos movimientos: el hom- bre arrancó de la posición de "encaje" de sus ma- nos sobre la cintura y zona lumbar de la mujer. Concentrado en el calor que sus manos comenza- rán a generar y sin cerrar los ojos, es decir, miran- do todo el tiempo sus propios movimientos, co- menzará a mover ampliamente sus palmas por to- da la espalda de la mujer desde la parte superior de las nalgas hasta la nuca y los hombros y en to- da la extensión desde un costado a otro, con mo- vimientos circulares independientes de una y otra mano, de manera que ambas se cruzan yentrecru- zan: una sube mientras la otra baja, una va al cos- tado mientras la otra sube. a un hombro, la izquier- da se cruza al hombro derecho de la mujer mien- tras la derecha busca el lado izquierdo de su cintu- ra. El hombre debe concentrarse en estos movi- mientos circulares e independizar una mano de la otra, para que de algún modo vuelvan a unirse en una especie de danza que cada una realiza libre- mente. La presión sobre la espalda de la mujer no ha de ser muy potente, pero sí firme y mucho ma-

72

yor que en el anterior masaje. Debe sentirse el ca- lor que genera, esta vez nacido sí de la frotación misma. La velocidad de los movimientos ha de ser más bien lenta, para que la respiración de la mujer pueda "engancharse" con ellos. La mujer se concentrará en los movimien- tos de las manos, sintiendo cada uno de ellos como un trazo de calor que se dibuja en su espalda. Su respiración comenzará a acoplarse a estos movi- mientos según el siguiente orden: cuando las manos se alejan una de otra, la mujer inspira; cuando las manos se acercan, la mujer exhala. Debe intentar "ver" las líneas elípticas que las manos del hombre van dibujando en su espalda, y dibujar el mapa de los movimientos. Así, cuando las manos se cruzan en un punto y comienzan a alejarse una de otra la mujer inicia una inspiración, que se prolongará mientras dure el movimiento de las manos del hom- bre. Cuando la mujer sienta que las manos vuelven a ir una hacia otra, exhalará el aire que aspiró. Las manos recorren la espalda de la mu- jer, el aire recorre su interior. Ambos recorridos son circulares Y libres. Las manos se alejan, el aire en- tra. Las manos se acercan, el aire sale. Como puede verse, sin lugar a dudas la pa- labra más exacta para describir esta conexión entre el movimiento del hombre y la respiración de la mujer es "danza".Pero aún falta agregar un elemento. Una vez que la mujer siente que su res- piración se acomodó al movimiento de las manos sobre su espalda y que las inhalaciones Y exhala- ciones fluyen sin intervención de su mente, debe aprovechar el momento de una exhalación para co- locar su cavidad bucal en la posición de pronunciar la "M", que como se sabe no requiere apertura de labios. A partir de allí, en cada exhalación estará

73

produciendo ese sonido de "M" hasta que pronto, como sucedió con el ejercicio en el que utilizamos la "E", el sistema bucal quedará "colocado" para pronunciar la "M"sin necesidad de que intervenga la voluntad de la mujer. y también como en el ej~r- cicío de la "E", la alternancia de exhalaciones Cor- tas y largas, intensas y suaves, hará que cada "M" tenga una altura, duración, intensidad y timbre di- ferentes, conformando en su sucesión la melodía chamánica particular de este canto, la que además se combinará con la que surgirá del hombre, quien trabaja con la letra "S".

Con el fin de lograr su propia melodía para este canto chamánico, el hombre solamente tendrá que seguir también el ritmo que generan sus movimientos. Pero en vez de concentrarse en sus Propios movimientos, debe concentrarse en escu- char la respiración de la mujer, y seguirla. Es decir:

sigue el ritmo de sus propios movimientos de ma- nos (porque la mujer los sigue para respirar), pero a través de la respiración de la mujer que él mismo está provocando. De esta forma se optimiza la in- tensidad de la conexión espiritual y energética de ambos participantes del ejercicio y se evita que ninguno de los dos tenga una posición más activa sobre el otro. El hombre con sus movimientos ge- nera una respiración en la mujer y luego la sigue; es decir: a la vez provoca el canto y deja que se lo provoquen (esto remite, sin lugar a dudas, a aque- llo de "Yo no importo, yo soy lo más importante"). Una vez que el hombre logró llevar su respiración al ritmo de la de la mujer, esperará que surja de ella el canto chamánico basado en la "M",v enron- ces simplemente entreabrirá sus labios para produ- cir el sonido "S", que incorporará a sus inspiracio- nes y exhalaciones, llegando enseguida a la melo

74

.11;1 por los mismos caminos que ya se explicaron

II;lraa la mujer. Después de un tiempo de experimentar ,'sta fase del ejercicio, tiempo que dependerá exclu- "ivamente de ambos participanteS Y puede exten- derse todo lo que ellos deseen, pasamos a la fase final, la más importante: la culminación. La mujer en este caso (luego será el hom- bre cuando realicen el ejercicio a la inversa) será quien disponga el cambio de una fase a otra, exten- diendo sus brazos hacia adelante Y levantando la ca- beza como mirando al frente. En esta posición, el hombre irá deteniendo el masaje paulatinamente, lentificando los movimiehtoSde sus manoSy aflojan- do poco a poco la presión sobre la piel hasta que sus manos práctiCamente queden realizando lentos movimientos en el aire. En este momento es necesa- ria una absoluta concentración, para mantener laten- te el estado extático alcanzado. Entonces la mujer se colocará acostada boca arriba, extendida totalmente, con los brazos a 45 grados del cuerpo y las piernas entreabiertas, con los pies separados aproximadamente 40 centí- metros uno de otro, y siempre con los ojos cerra- dos. El hombre volverá a colocarse sobre ella apo-

yando

sus rodUlas a cada lado de la mujer, pero es-

ta vez a la altura del pecho de ella y mirando hacia sus piernas, es decir, de espaldas a la cabeza de la mujer; también ahora deberá cuidar de no "sentar-

se" sobre el pecho de la mujer. Una vez que se encuentren ubicados de esta manera, el hombre apoyará su mano derecha en el vientre de la mujer, apenas por encima del ombligo y con sus dedos mirando hacia la izquier- da. Luego apoyará su mano izquierda con los dedos apuntando hacia la derecha, apenas por debajo del

75

ombligo, sobre el nacimiento de la pelvis. En este

momento las manos del hombre conservan todavía el calor generado en el masaje de la fase anterior, y están apoyadas directamente sobre los puntos ener- géticos supraumbilicales e infraumbilicales. Enton- ces volverán a iniciarse los movimientos de sus ma- nos, esta vez cruzándolas de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, recorriendo en cada movi-

miento desde el punto de apoyo hasta posarlas cada costado de la mujer y volviendo al punto

miento desde el punto de apoyo hasta posarlas cada costado de la mujer y volviendo al

en

de

apoyo para seguir" cruzando hacia el otro lado, has-

que

tendremos un movimiento durante el cual las ma-

nos se cruzan: la mano izquierda hacia el costado derecho y la mano derecha hacia el costado izquier-

en el que las manos se abren

do; y otro movimiento

una de otra, yendo la izquierda hacia el lado iz-

quierdo y la derecha

ta los costados y volviendo al centro. Es decir

hacia el lado derecho. Este

masaje debe ser más profundo que 'los efectuados

anteriormente, pero quizás algo más lento, dete- niéndose muy brevemente cada vez que ambas ma-

en el punto central de apoyo en

medio del vientre de la mujer. Mientras tanto la mujer ha recuperado el ritmo libre de su respiración. Es esta respiración la que ahora guiará la frecuencia y velocidad de los movimientos de las manos del hombre sobre los puntos energéticos, al tiempo que tanto ella como él dejan surgir el canto "M" y "S" respectivamente. Esta es la fase culminante del ejercicio, que tam- bién tiene una duración determinada por los parti- cipantes, que unidos en una fuerte conexión inter- na sabrán perfectamente cuándo el ciclo del ejerci- cio se cumplió. Y una vez cumplido todo este ciclo completo, ambos participantes descansan un inter- valo de no más de media hora, y vuelven a realizar

nos se encuentran

76

el ciclo completo, esta vez intercambiando

les, es decir, el hombre

mujer, y viceversa. La práctica del canto interno de la sexua-

los rO-

la

en el lugar que estuvo

lidad cumple dos funciones fundamentales. Por una parte, en cuanto al entrenamiento chamánico que venirnos realizando' a través de los ejercicioS expli- cados hasta ahora. En este sentido, este ejercicio es el primero en que el practicante debe integrarse con otra persona. Esta es una de las facetas principales

del chámán: el trabajo con otros; la capacidad

entrar en estados de éxtasis y profunda concentra-

ción conduciendo a otra persona al mismo estado. Por otra parte, la función concreta de es-

te ejercicio, al trabajar en estado de éxtasis sobre los puntos irlfraurnbilicales y supraumbilicales, es reali- zar una redistribución Y optimización de la energía sexual. Las fases previas, que incluyen el masaje Y la preparación del canto, generan las condiciones para que la energía sexual esté movilizada cuando se encara la fase final, la del trabajo de las manos sobre los puntos del vientre. Entonces, en esta fase, la energía sexual que está movilizada, como en es-

el movi-

de

tado de ebullición, es reconducida

miento de las manos (que a su vez es dirigido por la respiración Y el canto) hacia una concentración en esos dos puntos que son, o deberían ser, su ba- se habitual. Una vez reubicada la energía en su lu-

por

gar correcto, no queda "guardada" allí, sino todo lo

contrario: vuelve a sus puntos

do de movilización permanente, de manera que es- tá lista para ser utilizada a voluntad. En un próximO apartado acerca de este tema se explicará breve- mente cómo acudir a esta fuente de energía sexual a voluntad, mediante un ejercicio de visualización.

de base en un esta-

77

~

Música ytranceextático

En relación con la utilización de música para acompañar o incluso provocar el trance extá- tico, la gran pregunta sin respuesta absoluta es

"por qué la música tiene esa particularidad".

¿Se

trata de una cuestión fisiológica (vibraciones sono- ras, empatía de ritmos endógenos y exógenos, es-

timulación de alguna desconocida parte del sistema nervioso central o directamente del cerebro)? ¿O bien se trata de un puro entrenamiento cultural?

a lo

Platón atri-

buía el estado de trance extático a un efecto direc- tamente asociado al sonido del "aulos" (el famoso instrumento de doble lengüeta, predecesor del ac-

tual oboe),

al

Estas preguntas fueron planteadas

largo de la historia de la humanidad.

en tanto que Aristóteles lo atribuía

"modo musical frigio" (el primer modo o escala de la música griega clásica, que consistía en una esca- la descendente que comenzaba y acababa en "re"

y que era notable por producir una exaltación pa- roxística antes de los ataques guerreros). Es decir,

lo atribuía a una causa fí-

en tanto que el primero

sica, el segundo apostaba por una causa cultural. A fines del siglo XI, el árabe Ghazzálí in- tentó demostrar que la causa final del trance extáti- co radica en la propia física del sonido. Para lograr esto utilizaba el ejemplo de los pastores de drome- darios que con sus cánticos conseguían dormir a sus animales. Siguieron pasando los siglos y la pre- gunta aún no tenía respuesta. Durante el Renaci- miento, los poetas y músicos de la Pléyade (farno- sa escuela poética francesa de mediados del siglo XVI, agrupada en tomo de Rostand) afirmaban con

78

total seguridad que los buscados efectos extáticos

se debían a la unión de música

lante fue el pensador y escritor Jean Jacques Rous- seau quien se pronunció categóricamente en contra del poder de los sonidos. Ya en nuestro siglo, en la década del 60, el investigador norteamericano en

y poesía. Más ade-

neurofisiología Andrew Neher afirma haber demos- trado todo lo contrario; es decir, que la causa real de la relación que aparece universalmente entre la música y el trance extático sería de carácter neuro- fisiológica, por tanto, de nuevo una causa física. Ne- her afirma que la estimulación rítmica afecta direc- tamente la actividad bioeléctrica de "muchas zonas

sensorias y motoras

tán normalmente afectadas debido a sus conexiones con la zona sensorial que es estimulada". Esto es

del cerebro,

zonas que no es-

posible porque los receptores auditivos de baja fre-

cuencia son más resistentes

licados receptores de alta frecuencia. En este senti- do, Wolfgang Jilek, conocido etnopsiquiatra resi-

a los daños que los de-

dente en Canadá, describió

los tambores

en sus ritos iniciáticos y extáticos dominan las fre-

cuencias bajas de 4 a 7 ondas por segundo, que es la misma frecuencia de las llamadas ondas theta en

los electroencefalogramas. Estas mismas ondas apa- recen en electroencefalogramas de cerebros afecta- dos por el uso de la sustancia visionaria "ayaliuas-

cómo en el sonido

de

de piel de ciervo que usan los salish

ca" (de la que

extendido uso de tímpanos Y de otroS instrumentos que producen sonidos medios y agudos con las mismas finalidades extáticas en otras culturas con- tradice y pone en evidencia la parcial falsedad de la anterior afirmación: las ondas de baja frecuencia pueden tener alguna relación física con los trances extático s , pero no pueden ser la causa. En defíniti-

ya hablamos antes). No obstante, el

79

va, la cantidad de respuestas posibles no hace más que confundirnos.

Lo único que podemos afirmar con total seguridad es que más allá de por qué la música es el acompañante ideal' de las experiencias de medi- tación y trance, no se puede dudar de que sin un complemento de tan profunda raíz en el espíritu humano, estas experíencíás místicas no serían qui- zá tan hondas y movilizadoras.

80

Mi chamán interior VII:

VIsualización ~utilización de laener~ia

El reacomodamiento de la energía sexual

situada en los chakras umbilicales produce una

suerte de "depósito"

puede acudir cuando lo necesite. y cada chamán sabe en qué momento necesita acudir a esa reserva

de energía

al que el chamán

de energía. El ejercicio explicado anteriormente tiene por finalidad entrenar esa energía para que este (lis- . ponible. Lo que haremos a continuación es apren-

der a llamarla. Tras dominar,

por efecto de la práctica

constante, la entrada en trance extático a través del canto interno de la sexualidad, esa energía puede ser traída a nuestra conciencia casi automáticamen- te, sólo acudiendo a una simple técnica de visuali- zación, similar a otras que ya hemos explicado. En el canto de la energía sexual trabaja-

mos con las letras "S" Y "M". En el momento en que el chamán quiere convocar esa energía acumulada de sus chakras umbilicales, sólo tiene que concen- trarse cerrando los ojos Y recordando la melodía chamánica que le es propia para ese canto y que sólo él tiene en su memoria; luego debe visualizar a la altura de los puntos energéticos (uno apenas por encima del ombligo; el otro apenas por debajo, en el nacimiento de la pelvis) esos "depósitos" de energía, a los que verá como formas luminosas pe- queñas y latentes, listas para desplegarse. Entonces visualizará la forma de esa "S" que ha cantado, co- mo si fuera una pequeña serpiente roja de luz y de

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fuego que inicia su movimiento desde el punto su- praumbilical, se desprende del punto de luz -o me- jor dicho se estira desde el mismo y repta lenta y graciosamente hacia la zona de la pelvís-, envol- viendo el punto de luz infraumbilical, e iniciando luego un ascenso nuevamente hacia el abdomen y la región sacra. Mientras se visualiza este movi- miento, también el cuerpo debe visualizarse como una cavidad de cristal transparente dentro de la cual vemos esa graciosa serpiente roja dirigiéndose hacia el plexo solar. ' Este recorrido de luz que visualizaremos tiene por finalidad que esa energía surja hacia el ni- vel más exterior de nuestra conciencia, de forma que sea un elemento "físico"tan simple y natural de utilizar como si se tratara de nuestra mano o lengua. Una vez que se ha conseguido esto, sólo hay que "apuntar" esa energía al objeto sobre el que quere- mos actuar. Pero debe ser muy claro el recorrido que estaremos visualizando. Ese recorrido es el siguiente: La energía circulante que nace entre estos dos puntos (in- fraumbilical y supraumbilical) forma un arco lumi- noso que elevándose desde el vientre en un plano horizontal forma una especie de figura de sol-gira- sol amarillo que llega al plexo solar. Se activa en- tonces este importante centro energético, relacio- nado con emociones -como la tristeza y la alegría-, con la curación y la comunicación sin palabras de contenidos profundos. La "S" roja y luminosa aho- ra es como una serpentina espiral que al activar el chakra del plexo solar juega girando horizontal- mente. Hasta que el ascenso encuentra el siguien- te punto fundamental: el punto del corazón, repre- sentación del ciclo eterno, fundamental, la línea di- recta de comunicación del infinito. Es allí donde re-

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side el máximo poder curativo, que es el amor, re

presentado en esta visualización como un sol de color violeta alrededor del cual baila la serpiente de luz roja Y donde reside también el saber intuitivo.

Es en este punto

de la visualización

cuando la energía está lista para ser utilizada Y só- lo le queda al chamán "enfocarla" hacia el objeto o persona sobre el que esté trabajando. La manera de realizar este enfoque es simple: con los brazos le- vantadOSa la altura de los hombroS Y los codos fle- xionados para poder apoyar la palma de la manO derecha sobre el dorso de la izquierda (quedarán ambas manos aproximadamente apenas por debaj() del mentón), haremos que las manos rolen siete ve ces una alrededor de la otra sin perder contactO de piel entre ambas. Con el mismo movimiento núme- ro siete la mano derecha debe ser disparada hacia adelante con firmeza, con los dedos extendidos, hasta que el brazo quede apuntando recto hacia adelante. En ese exacto momento es imprescindible cerrar el puño con fuerza, "atrapando" la energía que hemos hecho pasar desde los chakras trabaja- dos hacia ese puñO, que quedará absolutamente

cargado. Como los apartados titulados "Michamán ien

interior" están destinados al trabajo de mejoram

so espiritual Y energético de la persona sobre sí misma, su principal apUcación práctica consiste en la realización de los ejerciciOS,que en sí mismoS irán potenciando los poderes chamánicos que to- dos llevamos en nosotroS mismos. Estos poderes chamánico s a desarrollar son los mismos que bajo otro sistema de creencias se pueden denominar "el poder de la Fe y la Palabra", "la ayuda de los Án- geles", "los poderes tántricOs del Yoga" o cualquier otra de las infinitaS denominaciones que se le pue-

-

83

de dar a 10 que no es más que el poder interno in- herente al ser humano, que simplemente la mayo- ría no puede utilizar por tener sus energías mal dis- tribuidas y por lo tanto desaprovechadas. Pero por supuesto que, negado un pun- to de alto desarrollo de estos poderes chamánicos, la persona puede también actuar sobre su entorno. y llegado ese punto, no hay que dudar de que la persona sabrá cómo y en qué utilizar sus capacida- des desarrolladas. Más adelante volveremos sobre este tema.

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El "intento": la conducta

permanente delchamán

En el camino del chamán hay un apren-

dizaje permanente que se centra en especial sobre sí mismo. Antes de poder ayudar a otros e incluso de curar, el chamán trabaja con Y contra su propio ser. ¿Por qué esto es así? Porque el charnán no deja de ser un ser humano, así que por más alto que sea su grado de desarrollo espiritual no dejará nunca de estar a merced de las contingencias que amenazan a cualquier persona. y estas contingencias son prin- cipalmente las que tienen que ver con las idas y ve-

: que nos somete el "ego" en su afán de atra-

pamos en las redes del mundo social: es decir, el or- gullo, el egoísmo, la vanidad, la envidia, etcétera De ahí una de las prácticas ya explicadas:

nidas

repetir el mantra chamánico "Yo no importo, yo soy lo más importante". Pero ése no es todo el trabajo que puede hacer un chamán sobre su ego. Ya 1?~ habló de una idea que Carlos Castaneda expresó con las palabras "ser impecable". El chamán debe ser "impecable", Y además vivir constantemente en lo que también Castaneda denomina "el intento". Esto significa una actitud permanente del chamán de saber que a cada paso debe probarse, que a ca- da paso debe volver a intentarlo, que nunca la me- ta es alcanzada. Castaneda lo explica con un len- guaje algo más oscuro, pero primero escuchémosl o a él y luego lo analizaremos con palabras más sim- ples: "En el intento de los bruios". dice Castaneda, remarcando que para él la palabra "brujo" equivale a "chamán", "el objetivo último es la libertad, que se

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alcanza a través del conocimiento del ser: no es Só- Jo bienestar psicofísico derivado de los ejercicios chamánicos. Para los brujos cada uno de nosotros es como una ciudad asediada por un Depredador muy especial que forma parte del universo: una fuerza invisible que ellos alcanzan a ver físicamen- te mientras devora nuestra energía. El Depredador se apodera de nuestro saber, y nos deja prisioneros del ego y por tanto infelices. Redistribuyendo la energía bloqueada con los ejercicios apropiados se puede apartar de uno mismo a ese Depredador, fa- voreciendo el crecimiento de la sabiduría y la ex- pansión de la percepción. y con ello los practican- tes pueden acceder a mundos inconcebibles". El "Depredador" del que habla Castane- da no debe ser interpretado necesariamente como una especie de monstruo devorador de energía, si- no como la simple presión que el mundo Social ejerce sobre el ego, incitándolo a perder tiempo y energía revolcándose en sentimientos inútiles, co- mo la envidia o el egocentrismo. Contra esta pre- sión del mundo, el charnán se levanta cada día a hacer su "intento" de lograr a través del trabajo so- bre sí mismo ser "impecable", sabiendo incluso que éste nunca será un estado permanente en él, sino que deberá día a día intentar ser impecable y nun- ca podrá dejar de estar intentándolo. Más allá de las palabras simbólicas "inten- to", "impecabilidad" y "Depredador", la ensefianza que debe dejarnos este concepto es que lo que vale no es la meta, que en realidad jamás se termina de alcanzar, sino el camino mismo. Es ésta, y ninguna otra, la verdadera actitud permanente de un chamán. Ni siquiera el final de esta vida física es una meta final para el chamán. Dice Carlos Casta- neda. "Para los chamanes no hay nada que perder

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o ganar al final de la vida. Sólo se puede aspirat a continuar la lucha por la sabiduría en otros niveles de realidad. El universo permite a los brujos trans- formarse por completo en conciencia del ser; así, el cuerpo físico se transforma en energía. Y en esta nueva forma le esperan nuevos desafíos". Dicho de otra manera: tiene que seguir "intentándolo" más allá de este mundo, en los otros mundos que exis- ten más allá del universo físico que conocemos. Lo interesante es que, puestos a la prácti- ca permanente del "intento", descubrimoS que ésta no es una tarea agobiante o pesada, una cadena que debemos arrastrar toda la vida y en 01 ras vida:>y otras realidades, sino todo lo contrario: nadie hay más descansado que un chamán, nadie hay más cansado que una persona que no trabaja en el in- tento y desperdicia su enegía inútilmente. El chamán, que todo el tiempo está en el "intento", suele ser una persona de excelente humor, de am- plia vitalidad, de esas que se dice popularmente que "regalan salud". Por tomar un ejemplo célebre, po- dríamos hablar del chamán don Juan Matus, maes- tro de Carlos Castaneda (de ambos personajes nos ocuparemos muy extensamente en capítulOs poste- riores). Relata Castaneda acerca de su maestro: "Una de las frustraciones más grandes que experimenté ) en mi vida fue la innegable realidad de que, a pesar de que por edad habría podido ser mi abuelo, don Juan era infinitamente más joven que yo. En compa- ración con él, que me doblaba largamente en edad, yo estaba entumecido. En cambio él, por el contra- rio, lucía fresco, ágil, creativo, y estaba lleno de re- cursoS. En síntesis, poseía algo que yo, a pesar de supuestamente ser joven, no tenía: juventud". Don Juan no se cansaba de repetirle a Castaneda que tener pocos años no significaba te-

87

ner juventud, y que ser joven no implicaba que uno no estuviera senil. Es más: decía que si uno observaba atentamente a su alrededor, la m'ayoría de las personas al llegar a los veinticinco o treinta años ya estaban seniles, y no hacían más que repe- tirse neciamente, repetir sus conductas, sus errores, sus miserias. Esto era, para don Juan, actuar como un viejo.

En cambio, don Juan, el "viejo indio me- xicano", era capaz de hazañas físicas que a su jo- ven discípulo Castaneda le resultaban imposibles. Don Juan sostenía que, además de deberse a cues- tiones de mala alimentación y absurdo ritmo de vi- da, esto se debía a que las personas que no saben reacondicionar y utilizar su energía se cansan de su propio no hacer nada. En cambio, don Juan pasó su vida en el "intento", y lo que logró al cabo de los años fue cada vez mayor vitalidad y "juventud", en el verdadero sentido de ese término. No hay tarea más vigorizante y descansa- da que estar permanentemente trabajando en el in- tento de ser impecable. y ésa es la tarea del chamán.

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Hbtorias de chamanes:

el monasterio de las cuevas de bambú

A 130 kilómetros al noreste de Bangkok, capital de Tailandia, el tren puede conducir hasta Lopburi, ciudad en cuyas afueras se encontrará el monasterio budista de Wat Tharn Krabok. Este sitio es célebre por el original tratamiento que aplican a las personas con adicciones. En medio de una vegetación tropical, ro deado por las colinas rocosas de Prong Prah, put' de verse un conjunto de edificios Y casitas adorna- das por enormes budas meditativos. Apenas uno se acerca seguramente verá algún hombre de hábito color ocre, con la cabeza rapada, en cuclillas sobre algún montículo de piedritas amontonadas, con los dedos protegidos con rústicos dedales de jebe, gol- peando metódicamente unas enormes piedras que reduce al tamaño de ripio. Se trata de un monje, sonriente y tranquilo, que irradia una gran paz in- terior. Con esa misma serenidad, entre olores de mangos y hierba luisa, desde hace más de treinta años, los monjes tudong han acogido millares de arl,ictostailandeses Y extranjeros, a los que atienden con un tratamiento sumamente rápido, eficaz y po- co convencional. El desarrollo del monasterio de Tham Kra- bok y de sus actividades terapéuticas está directa- mente vinculado con la personalidad carismática de su responsable, el abad Phra Chamroon Parnchand, Este verdadero chamán del budismo na- ció en Lopburi en 1926 Y más tarde se trasladó a es- tudiar a Bangkok. En 1945, a los 20 años, se íncor-

89

poró a la Real Policía Thaí, donde demostró

muy

rápidamente

habilidades,

al punto

de ganar

en

1948 una distinción por sus servicios en la repre- sión del delito. Se dedicó a la detección, arrest<? y persecusión de narcotraficantes.

A medida que el tiempo pasó y ascendió en grado, los peligros aumentaron en su trabajo:

"Me di cuenta de que tenía que encontrar algo pa- ra reducir los riesgos", recuerda Phra Charnroon. "La mayor parte de los budistas buscan un poder exterior, algo como un secreto de la naturaleza. Me fijé en un legendario metal que se Suponía daba a su poseedor una protección sobrenatural Contra to- do tipo de adversidad. Cuando empecé a buscarlo, sentí crecer un poder dentro de mí. Poco a poco, se manifestó una sabiduría que consolidó mi con- fianza para moverme en situaciones peligrosas sin ser afectado. Luego, un día que me encontraba sentado en pose de meditación, lo que no es una

práctica extraña en Tailandia, tuve una visión. Vi a

un monje vestido con una brillante ropa color par-

do. Me preguntó: 'Si hay algo mejor que el metal que buscas, ¿lo aceptarías?'. Dije que sí. Entonces

mi

interés por este metal se disolvió. Yo quería es-

ta

'cosa mejor'. Para descubrir qué era, ¿qué más

me quedaba sino seguir el camino del monje? Ello parecía ser el mensaje de mi visión."

Para seguir este camino, fue al encuentro

de su tía, una mística sumamente respetada por su

dimensión espiritual. En Tailandia, el papel de las religiosas budistas se limita generalmente a atender a los monjes. En este caso, su aura era tal que un número creciente de monjes se acercaba a ella pa- ra buscar consejos espirituales. En este papel de lí- der espiritual, era considerada asexuada y afectuo- samente llamada Luang Poh Ya, "muy reverendo

90

padre". Cierta gente la estimaba como una auténtica santa, dotada de sorprendentes poderes sobrenatu- rajes, que había alcanzado la iluminación espiritual. Guiado por Luang Poh Ya, el joven coro-

la policía para ser orde-

nel de 27 años abandona

nado monje en la secta esotérica

dong. Deja también una esposa y dos hijas: "Dejé una pequeña responsabilidad para llevar una mu-

de los monjes ro-

cho más grande", añade Phra Chamroon. Empieza entonces su iniciación durante

los primeros cinco años en diversas

partes de Tai-

landia y Camboya. Tiene que vivir solo, aislado en

'la selva o en cuevas, como es la rradtcíón

de los 111

dong. Realiza prolongados ayunos. Est~les una dv las lecciones de esa época que le gusta citar más:

"Es más fácil vivir con animales salvajes en la jun-

gla que con la gente de nuestra época". Luego vuelve con su tía, que le servirá de

guía y maestra espiritual hasta su muerte en 1970. Su hermano menor se le une y hasta hoy 10 sigue ase- sorando en el monasterio, dedicándose a trabajos de

investigación

monjes tudong para vivir en las cuevas de las colinas de Prong Prab. Por la forma cilíndrica de las cuevas, se llaman "las cuevas del bambú" o "Tham Krabok" en idioma thai y darán nacimiento al actual monaste- rio .En 1959, cuando el número de monjes asciende a 30, el gobierno thai decreta la prohibición del con- sumo de opio. Por la influencia de los comerciantes chinos, existía desde hacía tiempo un consumo tradi- cional de opio. De la noche a la mañana mucha gen- te, incluso de edad avanzada, se encuentra en la ile- galidad. Algunos piden consejo a los monjes para

Y de arte.

En 1957 se agrupa

con 9

poder dejar su antiguo consumo de opio. Allí comienza la gran tarea del monaste- rio. Phra Chamroon recuerda: "Consulté con mi tía

91

y me dictó una lista de plantas purgativas y habla- mos sobre el significado del sajja o voto sagrado. Así comencé con el tratamiento de adictos." En 1960 el monasterio de Tham Krabok

contaba

10.000 adictos, aunque no había en esa época re- gistro de pacientes ni publicidad del tratamiento. Este se fue perfeccionando hasta adquirir pronto su fórmula actual, la misma desde hace 30 años. Aho- ra se establece un registro de pacientes que se

con 60 monjes y se atendió,

hasta 1962,

mantiene en estricto anonimato, lo que permite acoger discretamente adictos de toda clase: el indí- gena de las tribus del Triángulo de Oro al noroes- te de Tailandia, el fumador de opio (se atendieron 3.000), el joven heroinómano de las afueras de Bangkok, el funcionario de la policía o del gobier- no que se dedica a inhalar cocaína, el drogadicto

europeo que vaga en Asia con la "hierba"

Contra-

riamente a opiniones establecidas, Phra Charnroon subraya que, según su experiencia, la supuesta- mente inocente marihuana "arruina a la persona y es más resistente al tratamiento, deprime el sistema nervioso y la calidad humana".

En el transcurso de más de treinta años de funcionamiento, el monasterio de Tham Krabok recibió unos 80.000 pacientes y Phra Charnroon de- clara un porcentaje de éxito del 70%. El monaste- rio es muy conocido en Tailandia y países vecinos. Más allá de los cocteles vegetales que utiliza en el tratamiento (una de las principales téc- nicas chamánicas), Phra Chamroon moviliza pode- rosas fuerzas curativas que nacen de su profunda naturaleza de terapeuta, heredada de fuentes an- cestrales. Sabemos que su padre sabía muchísimo acerca de plantas para curar. Su larga iniciación le permitió adquirir poderes curativos del mismo mo-

92

do que en todas las tradiciones iniciáticas chamáni

caso Algunos dicen que heredó

poderes de su tía fallecida. Durante nuestra estancia en Tham Kra- bok, su amable secretaria Y traductora, Rambhai Singhsumale e , nos contó cómo en caso de necesi- dad phra Chamroon podía usar su poder personal

en gran parte los

para "cargar" con su energía cualquier hoja o plan-

ta y utilizarla como medicamento: "A veces, el abad

pide una planta cualquiera, de la cual saca tres ho- jitas para tratar, por ejemplo, el dolor de cabeza de algún paciente, aunque a esta planta no se le cono ca. esa virtud. También utiliza su saliva para parur la hemorragia de una herida o deshinchar una rodilla

Z

inflamada

surva ". Green cuenta cómo un día vio a

una mujer acercarse al abad con un bebito enfermo en los brazoS. Sin una palabra, agarró una botella con una pócima medicinal hecha con plantaS medi-

cinales Y la sostuVO por un momento en sus roanos.

Luego sopló en la botella.

La mujer se fue alegre

con su remedio. Este procedimiento sin duda se re-

laciona con la tradicional "soplada" propia de mu- chas tradiciones curativas chamánicas del mundo. Esta curación chamánica directa se com-

plementa con el tratamiento con plantas. Un médi- co que fue al monasterio a tratar su adicción al al- cohbl y la heroína cuenta que muchos de sus cole- gas médicOS estaban sumamente interesados en la composición química de las pócimas que allí se da- ban a los pacientes. Se supone que las pócimas su- man propiedades eméticas, laxativas Y psicOtrOpas. Pero phra Charnroon decidió desde el inicio mante- ner un total secreto. El motivo aducido más frecuen- temente es la necesidad de evitar la comercializa- ción de la mezcla de plantas Y que alguien se bene-

93

ficie del conocimiento ancestral puesto aquí gratuí- tamente a disposición de los más necesitados. Phra Charnroon también 10 presentaba a veces bajo este ángulo y se refería a las posibilidades de uso inco- rrecto de la pócima. Sin embargo, cuando decía:

"Los que me ayudan en la composición de la purga no conocen la fórmula exacta", hay que entender que aludía a otra dimensión del preparado y no es- pecíficamente a una cuestión de dosis o metodolo- gía en la elaboración de la pócima. El médico adic- to habló con el abad sobre este tema, y éste le di- jo: "Si te doy el preparado y 10 analizas científica- mente, encontrarás por ejemplo 9 principios activos (sustancias base), pero el décimo se te escapará porque es invisible. Es el Espíritu". Cuando un adicto se presenta a Tham

entre la 1 y las 5 p.m. Llena

Krabok, se lo recibe

un formulario con la historia de su adicción y una breve descripción biográfica. El monje encargado de la recepción le hace la inevitable pregunta:

"¿Tieneun sincero deseo de abandonar su adicción por toda la vida?". A la menor duda o demora en responder, el candidato es simplemente rechazado. La motivación del paciente es considerada funda- mental para el éxito del tratamiento. Phra Cham- roan señala: "Cualquier adicto puede dejar el con- sumo si está convencido de a hacerlo. El éxito de la cura depende de esta decisión". Tal decisión es- tá reforzada por el hecho de que se ofrece una so- la posibilidad de curación a cada individuo: no hay segunda oportunidad en el monasterio. Si es aceptado, el paciente firma un do- cumento en el cual acepta en pleno conocimiento someter temporalmente (10 días) su voluntad a los monjes. Ello significa que no cederán a sus súpli- cas, especialmente durante la fase inicial de desin-

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toxicación (5 días), donde el síndrome de abstinen- cia se manifiesta a veces de manera muy intensa. El paciente quedará bajo vigilancia permanente de los monjes, que durante este tiempo podrán decidir

por él.

El adicto entrega sus efectos personales y

su .dinero, que le serán devueltoS a la salida. En un cuarto designado para ello, se procede a una revi- sión completa del sujeto (por si hubiera droga es- condida) Yse le da la ropa del monasterio, "sarong" para las mujeres y pantalones cortos de pañO rojo para los varones. Este uniforme muy conocido en la región lo identificará inmediatamente si <.:S(,':J \)11 dl'1 monasterio, con el riesgo de ser detenido por tu po

licia y devudto. El primer pa:soen el tratamiento es el vo- to pronunciado ese mismo día por todos los nuevOs internoS a las 6 p.m. Este voto o sajja se da delante de la imagen del Buda, sentado serenamente sobre un sencillo altar en un pequeñO templo invadido por el olor a incienso. LoSno budistas lo dirigen a su Dios o al Universo. El sajja es un compromisO de nunca volver a consumir drogas ni comercializarlas ni inducir a nadie a su consumo. Como lo precisa el abad de Tham Krabok, "el sajja o voto inaugura una nueva etapa aunque no borre el pasado. Cuando se saca .~.ma rama de un árbol para plantarla Yque crez- ca, el viejo Los tronco internOSpasan permanece". entonces al centro de tratamiento, donde un monje les explica breveluen- te 10 que pueden hacer Y 10 que no en el monaste- rio durante su estadía. Desde este momento entran en abstinencia completa e inmediata de las drogas

que consurni an .

En seguida empieza la purificación con

plantas medicinales. Los pacienteS, en ayunas desde

95

por lo menos el mediodía, acuclillados en fila en una parte del patio, reciben unos 2025 ce del famo- so "yotak", una cocción de alrededor de 100 plan-

tas, raíces y cortezas medicinales. La mayor parte de las plantas medicinales utilizadas crecen alrededor del monasterio, el resto (20%) proviene de diferen- tes partes del país. Después de una breve espera de 5-10 minutos para que el brebaje haga efecto, el su- jeto ingiere una gran cantidad de agua (de 5 a 7 li- tros). Los pacientes que pasan esta primera fase de 5 días ayudan a los novatos a ingerir rápidamente la

mayor cantidad

anima mediante cantos, aplausos, bromas, al ritmo de unas enormes tumbadoras.

posible de agua. Otro grupo los

A los pocos minutos de ingerir

la póci-

ma, los pacientes empiezan a vomitar violentamen-

te y de manera espectacular durante 15 a 30 minu- tos. La purga hace efecto expulsando la droga del cuerpo. Esta fase penosa y dura constituye un mo-

mento clave del tratamiento. El paciente,

cansado,

se va a bañar y tomar un caldo caliente

-sopa de

arroz con un poco de verdura-

2 días en agua salada, antes de descansar en el cuarto reservado a la primera fase del tratamiento. En esta sala, con los colchones juntos, los pacien- tes quedarán cinco días bajo llave y saldrán única- mente acompañados de los monjes para las sesio- nes de curación (poción y sauna). Disponen de un bailo con ducha y se les entrega la comida a través de una ventanilla. Los días siguientes, al amanecer, se repi- te la misma cura vomitiva hasta culminar el quinto día. En las tardes, los pacientes van medía hora a la sauna de vapores medicinales, donde siguen eli- minando los residuos tóxicos acumulados en el or- ganismo. Esta eliminación sudoral se fomenta con

y huevo remojado

96

la ingestión de otras amargas pócimas depurativas. Se puede así observar una ritual fila de pacientes disciplinados, encabezados por un monje, dirigirse todas las tardes hacia uno de las dos saunas. Pasan delante de un montículo de piedras donde, imper- turbable, hay siempre algún monje dando martilla-

zos a la roca. Al terminar esta primera

Y durísima fase

del tratamiento,

drogas. Pasa a otro ambiente, donde permanecerá un mínimo de cinco días más para su recuperación y descanso, estando su cuerpo aún impregnado por las plantas ingeridas. Esta vez, las pl1(.!rl~'sl'sl,lI) 1cn

se considera

al paciente

libre de

abiertaS, pero no pueden pasar del patio, danlll .te delimitadO por un pequeñO muro. Los pacientcs están invitados a trabajar en las diferentes tareas del monasterio, las huertas Y los talleres, siempre bajO la supervisión de un monje. Si prefieren descansar, no se los obliga a trabajar. Tienen también acceso a

revistas o libros. A los diez días, se considera que el trata-

miento básico ha terminado Y el paciente puede so- Ucitar su salida. Sin embargo, se le recomienda per- manecer un mes para dar tiempo a la reubicación de sus perspectivas futuras. Es lo que hace la ma- yoría de los pacientes. phra Chamr oon considera

que se necesitan

de 4 a 6 meses para favorecer una

completa transformación de vida. En todo caso, a los díez, días se invita nuevamente al paciente a pronunciar el sajja, esta vez sano Y con la mente lú- cida. Además, phra Charnroon le enseña un mantra personal escrito sobre un pedazo de papel, que el paciente es invitado a memorizar al instante, para de inmediato tragarse el papelito. El mantra perma- necerá secreto. En la misma ceremonia le entrega una medalla que le servirá de protección. Cada vez

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que el paciente se sienta malo en peligro, podrá así reconectarse con Tham Krabok y la fuerza pro- tectora que de allí emana. El mantra está compues-

to por

palí, y debe ser recitado en forma repetitiva. Son generalmente el inicio de frases de textos de sagra-

das escrituras.

dos o tres palabras del idioma sagrado, el

A partir del décimo día, la ingestión de tabletas de plantas medicinales es facultativa. Des-

pués de la jornada

de sauna a las 2.30 p.m. Durante toda la permanen- cia en Tham Krabok se recomienda a los pacientes tomar duchas frecuentes para facilitar la depura- ción. Los familiares no tienen derecho a visitas los primeros cinco días. Si traen comida, los monjes la revisan antes de entregarla. Durante el tratamiento la comida es buena y variada pero se excluyen to- talmente alimentos fríos o helados. Hemos presen- ciado visitas de grupos escolares que concurren a observar el efecto concreto de las drogas en suje- tos de carne y hueso. Las espectaculares vomitadas colectivas son lo suficientemente impresionantes como para convencer a niños y adolescentes del sufrimiento que representa el camino de las drogas. Finalmente, se propone a los pacientes seguir una formación laboral en alguno de los ta- lleres del monasterio: carpintería, metalurgia, cos- tura, electrónica, música, transformación de plantas medicinales, horticultura, fabricación de estatuas, etcétera. Dada que al volver al mismo ambiente y círculo aumentan los riesgos de reincidencia, esta preparación tiene por finalidad dar al sujeto pers- pectivas diferentes de vida al salir del monasterio. La confianza del entorno en el valor del tratamien- to es también muy importante para fortalecer al su- jeto curado. Phra Chamroon insiste en que el cam-

de trabajo se mantiene el baño

98

y el

compromiso

es gente ya diferente. Si.los familiares tienen la me- nor duda al respecto, ello equivale a empujarlos de

bio total del paciente

se debe

a la curación

del sajja: "La gente que se curó aquí

nuevo hada las drogas". Con relación al aspecto econ6mico, vale

la pena subrayar que el proceso curativo (,!s~r nuito.

Los monjes proporcionan alimentación, lratamiento

y hasta una asignación diaria para la compra de pro-

ductos de aseo. Se entrega también cigarillos a los pacientes autorizados a fumar tabaco fuera de los lo- cales. No es raro tampoco ver a algún monje fumar un cigarrillo. El costo del tratamiento por los 10 días clave es de 50 dólares. L0S pacientes aportan econó- micamente si pueden y lo desean. También tienen la oportunidad de retribuir al monasterio mediante la participación activa y benévola en las tareas cotidia-

nas. La gratuidad se debe al hecho de que ningún paciente debe ser inhibido de solicitar ayuda por cuestiones económicas. Phra Chamroo n precisa ade- más que este trato fomenta en los pacientes un sen- timiento de deuda hacia el monasterio que sólo pue- de ser pagada manteniéndose alejados de las drogas

y fieles a su voto solemne. Phra Chamroon

no sólo creó un trata-

miento original y efectivo contra las adicciones, sino que también una nueva orden budista adaptada a

los fines que perseguía y a su visión del budismo. Por tradición, los monjes budistas tb.eravada (literal- mente: "camino de los mayores") se limitan al estu- dio y la meditación, rehusando comprometerse con problemas humanos individuales. Phra Chamroon

cree, por el contrario, en la necesidad

de los demás. En

otras palabras, violó el Vinaya, un código de con- ducta para monjes budistas de más de 3.000 años de

promiso activo con el bienestar

de un com-

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por ejemplo,

que en Tham Krabok los locales, cargan la tierra. Se atienden un monje no pue-

de siquiera recibir una taza de té de las manos de

mujeres cuando tradicionalmente

antigüedad.

Este código prohíbe,

tra-

bajos físicos fuertes mientras

los monjes mismos construyen

los costales de maíz, cultivan

una mujer. Las relaciones

muy estrictas entre mon-

por el. con-

jes y monjas en ámbitos tradicionales,

trario, Son cordiales y naturales en Tharn Krabok.

Sin embargo,

la secta tudong estableció

en Tham Krabok exigencias

con los monjes:

no pueden

estrictas y claras para. tocar dinero para fines

personales, no ingieren ninguna comida a partir

del mediodía hasta la mañana siguiente, no pueden

no

viajar con ningún sean sus propios

medio de locomoción

pies.

Así, para recibir

que

el premio

Magsaysay de manos del embajador

de Filipinas,

Phra Chamroon fue caminando los 260 kilometros hasta Bangkok, ida y vuelta.

Este chamán, ración de adicciones, plos de uso benéfico res chamánicos.

que dedicó

su vida a la cu-

ejem-

a los pode-

es uno de los mayores

que puede

darse

100

Mi chamán interior VIII:

Dominio de los doseuerpos

El ser humano posee un cuerpo "material" unido e interrelacionado a su energía espiritual. El chamán, en cambio, posee "dos" cuerpos. Las personas comunes, con su energía inter-

na mal ubicada y desperdiciada,

do

rrecta, apenas pueden manejar un porcentaje minimo de las potencialidades de ese cuerpo. Y esto es ¡ISI ¡IIIII en el caso de los deportistas. Porque el buen aprove chamiento del cuerpo no está relacionado con entrena- miento deportivo: esto sólo sirve para rendir en un de- porte. El chamán tiene "dos cuerpos" porque maneja el común a todos los seres humanos y el cuerpo comple- mentario. Este "complementario" no es otro cuerpo di- ferente, sino que se refiere a las capacidades del cuer- po común que no se utilizan, que están anuladas. Así como la mayoría de las personas tiene su energía mal distribuida y por lo tanto no la aprovecha en todo su poder, lo mismo sucede con el cuerpo, cu- yos movimientos están acotados a las funciones básicas para vivir en esta sociedad: caminar hacia adelante, co- rrer, sentarse en una silla, acostarse y algunas pocas más. Supuestamente nadie necesita, por ejemplo, "cami- nar para atrás". Esa es la clase de movimientos que te- nemos restringidos por nuestra mente (no por nuestro cuerpo, que puede hacer casi cualquier cosa que se le ordene si está adecuadamente entrenado).

con su cuerpo fatlga-

por el trabajo y sometido a una alimentación iun)

En realidad hay una razón muy

profunda

para que el chamán trabaje en el dominio de "sus dos cuerpos". Una persona común es probable que no se

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vea nunca en una situación

responderle caminando hacia atrás, pero el chamán sí.

en la cual su cuerpo deba

El chamán trabaja con su energía, que ya hemos visto cómo concentrar y utilizar en varios ejercicios anterio- res. Llega un punto en la práctica chamánica en que esa energía que el charnán convoca es tan potente que necesita que su cuerpo acompañe el uso de esa ener-

los

que hacemos

en un momento así es imprescindible

esté preparado para responder. La cantidad de energía que puede llegar a estar manejándose y el destino que

gía con movimientos que no son necesariamente

todos los días. Y, como es de imaginar,

que el cuerpo

el chamán quiera darle a esa contrarse con el obstáculo de hacer cierto movimiento.

energía no pueden en-

no sabe

que el cuerpo

El dominio del cuerpo "común" yel "com- plementario" no requiere mucha ejercitación física, porque las trabas que tiene nuestro cuerpo "común" no son físicas sino mentales. Por lo tanto, la tarea de acondicionamiento de nuestro cuerpo será más men- tal que física.

El ejercicio es sumamente simple menos lo parece. Al empezar a practicarlo,

comprobará que algo que suena tan "simple" le trae-

rá unas cuantas dificultades; supere.

o por lo el lector

la práctica

hará que las

Empecemos

por recordar la "respiración

completa" explicada en el apartado "El canto interno

del charnán": consiste en inspirar por la nariz, llenar el vientre, pasar el aire al costado izquierdo, luego al cos-

tado derecho,

después

repartir

el aire

en iguales

proporciones

entre los costados izquierdo

y derecho,

y desde allí expulsarlo con energía por la boca.

fases del

ejercicio. En la primera, el practicante debe pararse en

medio de un cuarto cerrado, que no debe ser demasía-

Ahora pasemos

a las diferentes

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do amplio y debe estar nonnalmente amueblado; es de- cir: no debe uno molestarse en apartar muebles para hacer espacio. Aflojando los brazos al costado del cuer-

po, se inicia el ciclo de la respiración completa. Tras tres

o cuatro ciclos de respiración con los ojos cerrados, l"

practicante empezará a caminar hacia atrás, dando UIl largo paso cada vez que exhala con fuerza d ,li.-l· pm

la boca (como si ésta fuera su fuerza de propulsíon).

Esta primera fase se realiza con lo:> ojos ce rrados porque así es más fácil que caminar hada atrás

con los ojos abiertos. Se aconseja un lugar no muy am-

plio y amueblado

pongan en el camino no son ningún impedimento, sino que por el contrario funcionarán como con lene- dores y ayuda en estos primeros pasos. y se utiliza co-

mo propulsión y regulador rítmico la exhalación, por- que al principio es imprescindible que el practicante tenga algo con que guiarse y en lo que concentrarse, porque de 10 contrario el simple "caminar hacia atrás"

porque los obstáculos

que se ínter

sería absolutamente

desestabilizador.

Las siguientes fases del ejercicio consisten

simplemente en repetirlo día a día abandonando

vez alguna de las circunstancias que se usaron en la pri- mera fase. Es decir: primero deben empezar a buscar ambientes más amplios y con menos obstáculos para realizar la caminata hacia atrás; luego lo harán con los ojos abiertos, pero aun concentrados en la respiración; sena ideal llegar a realizarlo en un amplio espacio exte- rior, como por ejemplo un parque; entonces, a medida que la caminata hacia atrás se hace más larga, se deja de lado la respiración completa hasta llegar a realizar el

cada

ejercicio con respiración libre, sin ninguna regul~\1idad.

La práctica

de ese ejercicio

nos enseñará

es que al

practicarlo por primera vez uno se asombrará de lo ca- si imposible que le resulta caminar hacia atrás con se-

más de una cosa sorprendente.

La primera

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guridad y equilibrio. Se pueden dar uno o dos pasos, por supuesto cualquiera puede. Pero caminar hacia atrás libremente manejando el cuerpo con naturalidad es algo que nuestra mente no está preparada para rea- lizar. A medida que se avance en la práctica del ejez--«, cicio, lo que el practicante notará es simplemente que \ va logrando caminar hacia atrás con libertad, equili- brio y comodidad. Pero lo que realmente estará logrando no es sólo una habilidad física (que en este sentido sería bastante inútil, por cierto), sino que estará desarman- do mecanismos mentales que restringen movilidades

e impulsos reflejos. De esta forma su mente dejará de

interferir en los movimientos corporales, y el cuerpo empezará a manejarse por el reflejo de contacto entre su capacidad de movilidad y la energía que a través de él se pone en funcionamiento. Cuando con este ejerciciose desarmen esos mecanismos mentales que dificultan ciertos movimien- tos de nuestro cuerpo, éste estará preparado no sólo para caminar hacia atrás sino para cualquier otro movi- miento que el uso de la energía chamánica requiera. Como puede verse una vez más, la tarea del chamán no consiste tanto en hacer pases mágicos, sino en trabajar sobre sí mismo en cosas aparentemente tan simples como el arte de caminar hacia atrás. Pero la verdadera pregunta es: ¿hay algo que pueda llamarse "simple",hay alguna tarea que el chamán deba consi- derar que no está a su altura?Aquí tenemos otra ense- ñanza que nos deja el ejercicio:si el charnán piensa que hay alguna tarea o ejercicio que son demasiado tontos o simples para el nivel de manejo energético que él ha alcanzado, está cayendo en una actitud que para él es como un cáncer: la soberbia. Ahí entonces el chamán debería retirarse para repetir cientos de veces el mantra "Yono importo, yo soy lo más importante".

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Castaneda: unaapnximación

No hay dudas de que una de las perso nas que más y mejor contribuyó en la segunda mi tad de este siglo a la popularización de las tccnkas y la filosofía de los chamanes y su divulgación en- tre el público occidental fue el antropólogo y escri- tor Carlos Castaneda. A sus trabajos acerca del cha- manismo de los antiguos mexicanos, brillantemen- te plasmados en una serie de libros de lectura im- prescindible realizados con una maestría literaria envidiable, debemos la apertura al público de esta . temática. Si bien, como se dijo, su trabajo se centró en los chamanes del antiguo México (en realidad se centró casi exclusivamente en su maestro, el "na- gual" o charnán don Juan Matus), sus libros fueron el punto de partida para que legiones de lectores ampliaran el campo de sus conocimientos acerca del chamanísmo buscando también en otras tradi- ciones aún más antiguas, como las provenientes de Asia.

Aunque todo dato concreto sobre Carlos Castaneda es algo para tomar con pinzas porque él mismo se ocupó de jamás explayarse sobre su vida personal, se podría afirmar casi con seguridad que nació en Perú, en la ciudad andina de Cajamarca, hacia 1925. Su padre, César, era un orfebre-reloje- ro. Dentro de los pocos datos ciertos acerca de su infancia, Castaneda dijo una vez, en uno de 105 po- quísimos reportajes que concedió en su vida, que en su infancia vivió con su familia en la Argentina, en Buenos Aires. Al parecer, estudió en un colegio del cen- 11'0 de la ciudad, donde estuvo internado. No da la

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impresión de tener un recuerdo particularmente fe- liz de aquellos años, ya que era un niño "más ancho que alto", según su propia descripción, y sufrió en carne propia la discriminación de "esos argentinos tan altos y buenos mozos que siempre miré con en- vidia".

En 1951 emigra a Los Angeles, Califor- nia, donde cursa estudios de antropología en la UCLA.En 1968 obtiene el doctorado. Su tesis, pu- blicada por la misma universidad, se tituló "En la escuela del brujo", y sería la base sobre la que re- dactaría el primero de sus muy famosos libro