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Toda situación depende tanto de nuestras intenciones y creencias como de las pequeñas incertidumbres (en el
sentido de completa determinabilidad de un ente que conforma el entramado de lo real) que hacen que un
acontecimiento sea irreproducible al punto de la exactitud, que implica una réplica exhaustiva.
Esto sucede ya que desconocer todos y cada uno de los posibles parámetros que intervienen en la situación
equivale a tener una idea errónea acerca de ésta, aunque lo que se pretenda sea solamente un mapa de
acercamiento inevitablemente se tornaría en una caricatura.
Por lo tanto partiendo del supuesto de que cada fenómeno está compuesto por una cantidad inaprensibles de
variables que la producen, de tal importancia que solo una de ellas puede variar de una manera considerable
el fenómeno hasta el punto de anularlo o transformarlo en otro distinto.
Esta primera afirmación establecida como supuesto de base se discutirá en un momento.
Aunque el hecho de desconocer una variable en un cúmulo de éstas, se transforma en una figura poética, ya
que no poder manejar una variable que se desconoce es un problema que no ofrece garantía de buenos
resultados. Sin embargo, demuestra que los criterios elegidos para determinar la relevancia de una variable
frente a otra dependen estrictamente de lo que se quiera encontrar en el fenómeno.
Estas presunciones implican un supuesto inicial que afirma que ningún fenómeno puede ser subsumido de
manera exhaustiva a una cierta cantidad finita de principios abstractos que la explique de una manera
acabada. Parto de la base que el conocimiento en tanto se ha concebido sistemáticamente supone que un
fenómeno determinado que compone lo real es una unidad aislada de todo el resto del entramado de lo real,
por lo tanto basado en ésta suposición se pueden despreciar ciertas variables que no serían relevantes, se
establece un corte donde se determina hasta que punto el resto de lo real determina a un fenómeno
específico.
Aceptar éstas premisas nos devuelve como resultado el viejo estado cognoscitivo de los escépticos, ya que
este estado supone que toda reconstrucción teórica de un fenómeno como mapa de la realidad resulta errónea
por el simple hecho de ser un esquema. Es decir toda afirmación que haga la ciencia o cualquier otra
disciplina, acerca de la realidad, será genéticamente incompleta y por lo tanto genéticamente incorrecta.
Solamente por intentar una esquematización de los fenómenos, que es aparentemente el único camino
posible para poder aprehender lo real, se está incurriendo en una trasgresión a la verdadera y compleja
estructura de los fenómenos. Pero, ¿cómo se puede saber que la estructura de los fenómenos es compleja e
indeterminable, acaso esa no es ya una afirmación que tiene pretensiones de objetividad sobre lo real?
Frente a esto la ciencia (como ejemplo paradigmático de disciplina racional con pretensiones fuertes de
objetividad), trata desesperadamente de demostrar que en primer lugar las variables desconocidas no son
relevantes ya que no afectan de manera considerable la individualidad del fenómeno que se considera, de
ahí que se desconozcan o se desestimen;
En segundo lugar sus intenciones y única manera de proceder posible es, de una forma inevitablemente
implícita la negación de uno de los supuestos manejados anteriormente; a saber: la posibilidad de subsumir
lo real bajo ciertos principios generales.
Puesto de otra manera su sustento principal es la abstracción auto legitimada. Sin embargo las distintas
teorías científicas (básicamente las cosmologías físicas) son atacadas y derrocadas recurriendo a variables
desconocidas o desestimadas.
Esta objeción puede no alcanzar a la ciencia teórica especulativa ya que su único parámetro de validez a fin
de cuentas es la coherencia interna (en cierta manera también se podría hacer referencia a la capacidad
explicativa, pero sería demasiado engorroso justificar los parámetros necesarios para establecer una
comparación entre un modelo de teoría que actualmente esta completamente desacreditado). Por otra parte
aplicando la primera sección de éstas consideraciones sería problemático determinar cuales son las
variables que tienen una incidencia mayor en la supervivencia de una teoría, si las internas lógico
estructurales de la propia teoría o las externas sociopolíticas. Además también sería dificultoso justificar
una división de variables como ésta.
Cuestión que nos retrotrae a la problemática original. Las variables que componen un fenómeno resultan ser
un entramado complejo e irreducible. Pero no por ésta razón nos tenemos que perder en una nebulosa de
complejidad mal entendida. Una de las constantes de las que se puede dar cuenta con el menor compromiso
ontológico es la tarea de atribuir significado, esta ha sido llevada a cabo por el hombre desde el momento en
que se apercibe inmerso en un medio determinado. Esta atribución de significado ha tenido una relación
inversamente proporcional entre tiempo transcurrido y ambición explicativa; esto se debe a que la
historicidad de los distintos tipos de sistemas explicativos generan una especie de efecto de verdad que a
través de la distinta sucesión de sistemas explicativos (cosa que aparentemente provocaría la desconfianza
en el marco referencial de los distintos sistemas) hace las veces de protección del mencionado marco
referencial. Este marco epistémico serían los patrones comunes que engloban y unen a los distintos tipos de
sistemas significantes, ya sean científicos, filosóficos o religiosos. Cabe realizar una pequeña advertencia que
en este trabajo se hará referencia casi exclusivamente al marco referencial de pretensiones epistémicas y sus
correspondientes sistemas significantes ya que por las pretensiones que se desarrollan aquí los fenómenos de
un sistema significante o marco referencial de raíz mágica plantearía ciertas dificultades a la hora de
constatar y describir fenómenos sobrenaturales. Aunque se hagan referencias con respecto a los marcos
referenciales de raíz mágica se los tratará solamente en cuanto a la práctica de atribución de sentido como
fundamento común con el marco referencial de pretensiones epistémicas y sus sistemas significantes. El
marco referencial a través del transcurso de su historicidad se foguea de un efecto de verdad que hace que
sus conceptos, creencias y metodologías desprendidas de éstas logren un status de objetividad inapelable.
Estas creencias se postulan de la siguiente manera, 1°) el mundo tiene una estructura ordenada subsumible a
un número finito y determinado de principios y variables. 2°) es necesaria una legalidad que se imbrique de
manera exacta con la legalidad del mundo. 3°) si la legalidad del marco referencial X ha demostrado su
probidad históricamente a través de sus distintos sistemas significantes ergo el marco referencial X posee
realidad objetiva.
El problema aquí es que las creencias y conceptos que se mantienen históricamente son apenas aquellos que
mantienen la posibilidad del discurso acerca del mundo, a saber que el mundo posee una estructura
predicable. Ni siquiera puedo mantener que estos valores puedan ser verdaderos sin incurrir en un
compromiso ontológico.
Es cierto por otra parte que en cierta manera se podría argumentar que “las variables que se mantienen
históricamente” puede ser perfectamente campo de determinación del sistema significante de turno.
En cierta forma lo que podemos establecer a partir de estas consideraciones es que el hombre posee una
manera particular y constante de atribuir significado, que obedece a dos cuestiones. La primera es su
constitución psicofísica. La organización de la anatomía cerebral del hombre permite que lo que se pueda
registrar son los acontecimientos regulares, ya que todo individuo sufre una especie de condicionamiento
por parte de las regularidades del medio, condicionamiento que incluye la asociación entre conocimiento de
las regularidades y supervivencia.

1.1
Se podría afirmar que las implicancias que conlleva el postular al hombre como productor de sistemas
significantes en el plano de lo que sería una tesis gnoseológica, se remontan como ya resulta evidente al
plano de la antropología. En cierta manera cuando se está postulando una forma de conocer se esta también
postulando un determinado grupo de características del sujeto que conoce, Sin embargo, esta asociación no
siempre fue validada. En primer lugar para que pueda existir un cuestionamiento acerca de la manera en que
conoce el hombre se debe apelar a una capacidad o facultad aprehensible por parte de los individuos en su
experiencia cotidiana, ya que usualmente por el contrario, partimos de una situación en la que el
conocimiento y su estructuración se encuentran articulados por un concepto abstracto que excede las
posibilidades del propio sistema significante de poder dar cuenta de concepto en forma exhaustiva. De ésta
manera el concepto abstracto que representa a la facultad cognoscitiva (como una de las posibilidades en que
se da este tipo de proceso) adquiere una realidad material y sustituye al individuo que conoce. Por lo tanto
como un caso de éste tipo el individuo como sujeto cognoscente desaparece sustituido por la razón. A través
de ésta racionalización que se le imprime a la actividad cognoscitiva, se la despoja de toda posibilidad de
error, ya que la torna infalible, el hombre es capaz de cometer errores pero no la facultad. En cierta forma
desproblematiza el fenómeno del conocimiento. Purifica la actividad cognoscitiva de los distintos avatares
del proceso histórico creando a su alrededor una especie de paraíso teórico especulativo, ya que lo único que
tiene que hacer la razón como ejemplo de una de éstas facultades, es develar o retratar los fenómenos.
El panorama cambia completamente cuando se reconoce que el proceso del conocimiento es llevado a cabo
por personas “reales” y no por una facultad abstracta sobre la cual el hombre no tiene dominio o
conocimiento y solamente la aplica.
A fin de cuentas se sustituye la existencia del sujeto empírico por la de una ficción teórica. Como el sujeto
cognoscente, y lo que comienza siendo una convención adoptada por comodidad se solidifica y comienza a
tener una realidad propia independientemente de lo que representaba anteriormente.
La objeción presentada aquí en realidad no se esgrime en contra de la utilización de éstos conceptos o
ficciones teóricas para poder tener una abstracción más elegante, el problema resulta cuando estas ficciones
no son ya representaciones sino que son entidades a las cuales se les otorga un papel preponderante con un
status explicativo determinante dentro un sistema significante.
En éste caso se ha apelado de una manera que puede resultar un tanto sospechosa a dos recursos, en primer
lugar la razón como ejemplo de una de las ficciones teóricas dentro de lo que estaría en segundo lugar que
sería una especie de teoría del conocimiento. Esta elección ha sido, aunque solamente en parte a propósito.
Esto se debe a que en la gnoseología es donde la abstracción llega a uno de los niveles más altos; por lo
tanto la proliferación de entidades teóricas fictas, en tanto que convencionalismos explicativos, es más
abundante (además de su separación inherente de la experiencia cotidiana). Por lo tanto, resulta más
evidente y más cuestionable, el status de la entidad teórica, ya que no está resguardada por el efecto verdad
que le otorga estar relacionado con otros conceptos que tengan una mayor referencia experiencial, cosa que
sucede en la ciencia.
El cuestionamiento de las facultades cognoscitivas o explicativas hubiera sido imposible sin las distintas
rupturas emocionales que implican haber cambiado la imagen de hombre y mundo que se tiene, es decir, sin
las rupturas gnoseológicas que se han dado tanto a nivel filosófico, científico o religioso. Hago una
introducción de la religión aquí ya que en tanto que sistema significante es exactamente igual que un
paradigma científico o una corriente filosófica, ya que da una imagen de mundo, del hombre y de su papel en
el, dando así un corpus más o menos coherente al individuo de normas morales, preferencias estéticas,
creencias metafísicas y gnoseológicas. En algunos sistemas significantes ciertas partes de éste corpus son
más fuertes que otras, en los religiosos los preceptos morales y estéticos son más relevantes en tanto que en
los científicos preponderan los metafísicos y gnoseológicos. Sin embargo, aunque de manera asimétrica todo
el corpus está presente.
,
Ya que el concepto más relevante que se trata de desarrollar en éste opúsculo es el de el postulado
antropológico del hombre como productor de sistemas significantes es de una importancia primordial que se
realice una descripción lo más detallada de uno de los términos de este postulado como lo es la de sistema
significante. La postulación de la noción de sistema significante trata de determinar un cierto parecido de
familia de todas las maneras en que el hombre pretende obtener el conocimiento de si mismo y de su
entorno.
Un sistema significante es un conjunto de creencias más o menos coherentes que tiene su génesis inmersa
en la acción productiva del hombre. Este sistema permite una aprehensión de los fenómenos que componen
la experiencia vital de los individuos. Estos sistemas en su mayoría pretenden explicar los fenómenos
experienciales externos que sufren los individuos, pero estos poseen un lazo extremadamente fuerte con la
vida anímica de los individuos. Estos sistemas no poseen en su génesis una distinción tajante entre
fenómenos objetivos o subjetivos, aunque algunos postulen ésta distinción como supuesto fundante, es más la
noción de fenómeno es producto de la consolidación de este tipo de sistema significante.
Existe una especie de pretensión de verdad que trata de encontrar ciertos ritos o mecanismos que a cambio
de su estricto cumplimiento presenten al los interesados la oculta y verdadera arquitectura de lo que se
pretende conocer. Esta aspiración de la voluntad de los individuos participa de manera activa en la
interpretación de los datos obtenidos y de los ritos que llevan a cabo para poder hacer responder de manera
correcta ya sea a un dios a la naturaleza o a un electrón.
La producción de sistemas significantes puede abarcar desde explicaciones de corte mítico-religiosa a
propuestas científico- técnicas. En éste trabajo se tomarán casi exclusivamente los sistemas con pretensiones
de verdad de raíz epistémico, aunque se hagan ciertas referencias a los de corte mítico religioso solamente
será en su condición de sistema significante que procede de la misma manera que los de base epistémico en
cuanto a la práctica de atribución de sentido.
Podemos pasar ahora al nexo que subsumiría a estos dos tipos de sistemas significantes aparentemente tan
distintos.
En primer lugar la acción de atribuir significado en una práctica interpretativa, que hace aprehensible, la
maraña de estímulos nerviosos, (tanto externos como internos) que después del procesamiento
correspondiente (que se extrae de los supuestos constitutivos de cada sistema) produce un resultado que se
toma como el entramado del aspecto de la realidad que se deseaba conocer.
En segundo lugar cada uno de estos sistemas que se auto postulan como el único capaz de sonsacar el
verdadera y única estofa de la realidad.
En tercer lugar se podría presumir que cada sistema significante actúa como un decodificador criptográfico
de los estímulos percibidos por los individuos, lo que daría un carácter noumenal a aquello que es
interpretado por el sistema. Sin embargo, esta especie de cosa en sí o input sensitivo sin interpretación tiene
un carácter hipotético y se postula a través de una inferencia que lo presupone existente y causa del sistema.
Se solicita una causa del efecto que en este caso sería el sistema como relato de la realidad última. Sin
sostenerse en ésta inferencia no es posible sustentar su existencia, aquí nos encontraríamos frente a lo que se
podría denominar la barrera del escepticismo. Realmente no es de mi interés entrar en el escepticismo en
éste opúsculo. De hecho para estas consideraciones realmente la problemática que implica el escéptico no
tiene ningún provecho, ya que si tomamos en cuenta el principio general empírico de imposibilidad
postulado por Von Hayek, la imposibilidad de apercibir la totalidad de lo real, hace que necesariamente
cualquier forma de conocimiento que se desee postular necesite de la ayuda de una subsumción de lo real
bajo determinados principios rectores cosa que es una de las vetas más ricas para la entrada del escepticismo.
Por otra parte el sistema significante, como lo afirma su propio nombre atribuye significado, por lo tanto
crea su propia ontología. Por ésta simple razón un sistema significante no puede ser falseado por la
experiencia ya que éste es el que crea la experiencia. Además el sistema produce una construcción
coherentista de la experiencia a partir de la significación atribuida por el sistema al cúmulo de estímulos
nerviosos.
El sistema significante aparece como un instrumento solamente cuando existe alguna problemática
extendida, no tanto en su aparato teórico ya que estas desavenencias se solucionan a través de sofismas, sino
que en sus implicancias o sus resultados prácticos. El sistema se comienza a mostrar como tal cuando
adolece de una tensión interna que deja al descubierto la arbitrariedad de sus procesos intestinos o hace que
su sustentación a nivel de la praxis sea insostenible a un nivel masivo.
De hecho puede existir un enfrentamiento teórico entre un sistema y otro, sin embargo este tipo de ataques
no llega a ser un conflicto propiamente dicho, es más estos pavoneos fortalecen en gran medida a cada
sistema y sirven para poder reunir más prosélitos. A lo único que se llega realmente en éste enfrentamiento
es a la comprobación de que se parte de supuestos fundantes completamente distintos por lo cual es
imposible determinar cual es el sistema “verdadero”, pero esto es tomado por cada uno de los disputantes
como la comprobación de que el sistema significante que detenta es no solamente el relato único y acabado9
de la realidad sino que es lo real... el efecto de verdad que logra el sistema es tal que no se postula como una
manera de captar la realidad, un espejo de la naturaleza, sino se autopropone como la realidad misma sin
instrumento intermediario que pueda llegar a interferir.
Estos simulacros de conflicto entre distintos tipos de sistema no implican ningún riesgo ya que no pretenden
ocupar el lugar del otro ni regirse por sus parámetros, sino que en su acta fundacional todos detentan el
título de relato último de lo real.
Estos tipos de enfrentamiento se dan usualmente entre los sistemas de tipo mítico-religioso con los sistemas
filosófico-científicos. El primer tipo de sistema se postula a nivel teórico como incuestionablemente objetivo
abocándose más a las prácticas que se desprenden de su concepción de hombre y mundo.
Mientras que el segundo postula una imagen de pretensión de objetividad a nivel teórico, sin embargo en el
resultado práctico de sus implicancias pretende ser tan incuestionablemente objetivo como el primer tipo de
sistema. Esto se da necesariamente de ésta manera ya que un sistema significante no puede sostenerse con
éxito sin propugnarse como el verdadero relato de lo real.

En cierto sentido se podría afirmar que el núcleo de ésta tesis parte de la siguiente presunción: Es imposible
dar una representación real y acabada del mundo, pueden existir representaciones más o menos completas o
complejas, mejores o peores de acuerdo a determinados criterios; ya que la pretensión del término real en el
modo en que ha sido aplicado hasta ahora se iguala a verdadero: Por lo tanto es imposible dar una
representación verdadera de lo real ya que una representación del mundo no es factible de ser predicada con
valores de verdad, ya que una representación no es algo que sea constatable de una manera empírica y
directa, ni siquiera de una manera indirecta.
El error de suponer que se puede afirmar que una representación es verdadera o falsa se basa en una
concepción correspondentista de la verdad y de la representación. Esto iguala a la representación a una
especie de imagen que se aparece frente a la mente y que es un reflejo de un segmento del mundo. Si
continuamos en esta base no se habría superado ni un ápice la postura cartesiana. Por lo tanto una
representación del mundo resultaría ser una colección de imágenes o en algunas versiones más elaboradas
las regularidades encontradas en esta colección de imágenes, que por cierto solo tienen sentido en tanto que
tienen éxito ajustándose a lo que es el mundo externo el cual pretenden ser una representación.
Sin embargo si en necesario calibrar las representaciones con lo representado, cabría preguntar como se
podría hacer esto, debería tener en mi mente las representaciones, luego ascender a un nivel superior de
captación para poder aprehender la totalidad de lo real de una manera no representacional, ya que si no el
ajuste entre teoría y realidad sería solamente un ajuste entre representaciones, cayendo en un solipsismo que
no permitiría predicar sobre el mundo externo, en su pretensión de captar lo real lo deja de lado.
Otra posibilidad que se presenta es partir de manera incuestionada del ajuste previa y firme entre la
representación y el mundo representado, donde la representación por sus características intrínsecas
necesariamente refiere de manera inmediata a lo real. Una especie de garantía de conexión a prueba de
fallas.
En este caso la tarea cognoscitiva no sería más que un mero juego absurdo ya que uno podría preguntarse
para que se trata de constituir una representación que es un mero rótulo de una captación directa e inmediata
de lo real. Por otra parte esto igualmente acarrea un problema bastante evidente pero que no siempre se
capta, si la inherencia de éste tipo de representación es ser necesariamente correcta por calibrarse de una
manera exitosa siempre se estaría generando una especie de fábrica de tautologías todas las representaciones
son correctas, al ser todas correctas por su propias características internas se excluye la posibilidad de la
falsedad. Esto nos hace entrar en una paradoja ya que cualquier representación que se trate de explicitar con
estas características no podrá ser falsa aunque se lo proponga. Esto sucede en gran medida con las
concepciones que otorgan un gran énfasis a la representación a través de lo lingüístico.
Volviendo al inicio de esta tesis deberíamos buscar el meollo del asunto no en lo que se desea representar o
como se representa, variables que han tenido cambios muy frecuentes, sino en la única constante que se ha
mantenido a pesar de todos lo cambios, quien es el que representa.
El hombre constantemente ha tratado de representar de atribuir sentido, forja modelos con pretensión de
objetividad y realismo copista basado en la causalidad. Pero es justamente aquí cuando empiezan los
problemas. Cuando se sostiene que el hombre representa no se está de ninguna manera que atribuir sentido,
que significar sea un sinónimo fiel. El propio sentido de la palabra representar a excedido su significado y
acarrea en su sentido todas las implicancias copistas que pretenden o detentan objetividad. Por lo tanto el
sentido de la palabra representar trata de negar aquello que está haciendo, trata de negar que la
representación de algo implique la atribución de sentido ya que los compromisos de su sentido se encargan
de negarlo. La multivocidad del término representar trata de sostener que lo único posible es la univocidad.
Cuando se hace referencia a lo que implica re-presentar encontramos una tarea de carácter contemplativo
que resulta hija de la concepción copista, volver a presentar a la mente aquello que quedo registrado,
(mientras que Locke pasa asintiendo afirmativamente con su tabla ya no tan raza bajo el brazo), mientras
que atribuir sentido implica una intervención, infringir una acción sobre aquello que se encuentra fuera que
se pretende conocer, pero también parece acarrear ciertos hedores de arbitrariedad y modificación.
Esto se debe a que la contemplación como opuesta a la intervención, el recuerdo de aquellos sabios barbados
que contemplaban extasiados los astros ha hecho carne en el efecto de verdad de la ciencia.
No en vano el status del experimento se vuelve relevante hace solamente pocos siglos.
De que manera se podría conocer la estructura del mundo sino modificando e interviniendo en el segmento
determinado del mundo sobre el cual se desea averiguar, interrogándolo a la fuerza para poder analizar como
responde. Por lo tanto para poder generar una representación del mundo es necesario e inevitable intervenir
al mundo. Ya que pensar lo contrario sería extremadamente absurdo, equivaldría suponer que el científico
cuanto se pone la bata blanca flota ingrávido e inmaterial sobre el universo para poder sacarle una foto
instantánea.
Hasta el hartazgo se ha discutido en círculos académicos la crítica a la objetividad de la ciencia y el
compromiso que implica sostener un carácter progresivo, llevándolo a un punto tal que ser positivista en
cualquiera de sus formas a éstas alturas resulta ser peor que un sacrilegio.
Sin embargo ha quedado en la simple crítica externa sin asumir los cambios que introducen estas críticas en
la nueva configuración de la ciencia con respecto a la posibilidad de generar una representación del mundo
de una manera no comprometida con una concepción contemplativo-copista. Ya que hasta ahora no me
enterado de ningún científico que haya cambiado su modus operandi por las críticas de los epistemólogos, es
mas estoy casi seguro que dudan de la existencia de los epistemólogos.
Laudan propone un criterio pragmático de mejoramiento de teorías basado en la capacidad de resolver mayor
cantidad de problemas.
"La adecuación a los datos experimentales no es lo único que cuenta, cuenta también la habilidad para
resolver problemas conceptuales. Puede ser racional la prosecución de una investigación basada en ideas que
no se adecuan a la información presente, ya que la investigación, su valor de la solución de problemas que se
lleva a cabo conforme avanza la investigación.”1.
Esto nos muestra principalmente dos cosas. En primer lugar el punto que ya se explicitó hace unos
momentos la intervención a la hora de generar una representación del mundo es necesaria e inevitable
dentro de un marco de atribución de sentido.
En segundo lugar se podría afirmar que resulta extremadamente difícil sino imposible abordar un criterio de
mejoramiento de teorías con una carga de compromiso mucho menor que el que necesita un criterio para dar
cuenta de un progreso hacia la verdad. Cuando afirmo que la teoría T2 es mejor porque resuelve más
problemas que su predecesora T1, estoy ocultando los criterios que supongo para determinar que cosa es un
problema, cuando se vuelve de relevancia para ser un éxito de la teoría que justifique afirmar que la vuelve
superior a su predecesora. Cundo podemos afirmar que estamos frente a un problema conceptual de la
representación y cuando estamos frente a un problema de lo real de lo representado. Que cosa sería
realmente un problema ya que como vimos en palabras del propio Laudan que no resulta un problema que la
información presente no se adecue a las ideas en las cuales estoy basando la investigación.
Esto demuestra algo de gran importancia, esto es que existe una intervención anterior que la producida por
la experimentación, existe una intervención anterior dada por la significación, cosa que le atribuye el valor
de la capacidad explicativa, la función y hasta la especificidad ontológica de los conceptos o entes
manejados en la teoría. Esta intervención previa determina que cosa es un problema y que cosa no,
enmarcado en la determinación de la totalidad de la ontología a través de la atribución de sentido.
A otro nivel podría decirse que aquello que en cualquier laboratorio sería una catástrofe que os datos
recabados no se adecuen a las bases conceptuales rectoras de la investigación, Laudan lo resignifica en base
al trocamiento del progreso hacia la verdad por el mejoramiento en tanto que resolución de problemas,
tornándolo en una circunstancia e carácter menor.
Esto se debe a que tanto la representación del mundo (aprehensible de manera absoluta a través de una
teoría) así como la representación de la ciencia (disciplina que produce teorías que crean representaciones
que copian lo real de manera cada vez más perfecta hasta poder llegar a la identificación con lo real o sea la
verdad) fueron resignificadas, su sentido en tanto que representaciones fue regenerado. Las mismas prácticas
que ya no son las mismas porque les fueron atribuidas un papel distinto. Cabría preguntar como es posible
saber que son las mismas prácticas, es posible ya que el sentido cambió o pretende cambiar a nivel de la
filosofía de la ciencia pero no para los científicos cuya mayoría todavía son positivistas a conciencia y siguen
incólumes en su ruta hacia la verdad sin importarles mucho que dijo Laudan o si Thomas Kuhn es un nuevo
comediante de moda.
Se podría cuestionar en éste momento si tanto énfasis en la intervención no fue tirado a la basura con la
aparición del concepto de resignificación tiñéndolo todo con un tinte de idealismo hegeliano. Frente a esto se
podría recitar a coro con Ian Hacking "Pienso que la realidad tiene que ver más con lo que hacemos en el
mundo que con lo que pensamos acerca de el"
Frente a esto es necesario puntualizar lo siguiente. Hacking afirma en otras palabras, si es manipulable es
real. Frente a esto uno, ¿podría preguntar ingenuamente es posible intervenir sobre un "guaraguajito" si mi
ontología no cuenta con el ente antes mencionado?
Sería definitivamente imposible intervenir sobre lo inexistente, sobre la nada, (en este caso abstenerse de
incurrir en reflexiones sartreanas sobre la nada).
En éste caso se podría plantear inmediatamente que ésta afirmación parte de una suposición totalmente
contraria a la de Hacking, algo así como que se estaría partiendo de la base de una determinación idealista

1
L. Laudan, A problem solving approach to scientific progress. En Ian Hacking (comp.), Scientific
Revolutions, Oxford, 1981 pp. 144 ss
de las prácticas, esto sería un extremo bastante ingenuo, pero como se ha estado trasluciendo a lo largo de
éstas líneas la praxis no puede partir de una base nula de supuestos, en los supuestos básicos estructurantes
de la praxis es donde sitúo la condición previa de existencia de algo para su posterior manipulación o al
menos el germen de posibilidad de ese ente a descubrir.
Las posibilidades de la intervención sobre lo real están determinadas por el sentido atribuido y a su vez esas
mismas prácticas de intervención determinan el sentido atribuido a lo real, se da una codeterminación entre
las prácticas materiales concretas y las prácticas de significación. Resulta ser una tarea bastante engorrosa
sobretodo en éste punto del desarrollo de la histórico de las disciplinas científicas saber cual se da primero o
si mantienen una jeraquización bien distinguida, lo único que se puede afirmar con seguridad es que las
prácticas materiales concretas serían solamente un continuo movimiento a azar del cual no se podría dar
cuenta si no existieran las prácticas de significación.
Por lo tanto la actividad de atribución de sentido, la significación, no es una actividad unilateral donde un
individuo que ostenta una disponibilidad de imágenes de lo real etiqueta los entes de la ontología sino que es
una práctica que a su vez es determinada por las posibilidades y límites de las capacidades de intervención
de los individuos concretos.
La posibilidad de la acción sin pensamiento es tan absurda como las indignadas denuncias de la falta de
valores de la juventud. En el segundo de los casos una real carencia de valores implica no tener criterios en
base a los cuales poder decidir que acción se acomete, de la misma maneta una acción implica una actividad
cerebral implica un pensamiento. En este caso evidentemente el arco-reflejo y acciones de ese tipo están
fuera de la discusión.
Hasta los movimientos más básicos que pueda realizar como mover la mano para espantarme una mosca de
la cara implican la existencia de una jerarquización de las posibilidades de intervención en escala
descendente con respecto a las probabilidades de éxito de la acción mencionada. Parámetros que implican de
manera imperceptible que pasarse la mano por el rostro tiene muchas mas probabilidades de ser una acción
exitosa en comparación con chasquear la lengua o pensar en zapatos de payaso.
¿Se estaría abriendo aquí un camino hacia el antirealismo?
Lo dudo, el antirealismo en tanto que postura que afirma que los entes postulados por las teorías son
solamente construcciones para representar de una manera más gráfica, atribuyen a la incapacidad
gnoseológica del individuo o a la complejidad de lo real la imposibilidad de llegar a lo real, pero la
efectividad de una representación copista no esta en cuestión.
Por esta razón también son antirrealistas acerca de las teorías en tanto que relato verdadero de lo real: El
antirrealismo no cree en entidades, tampoco en teorías solo las considera aplicables o útiles. El problema
está en la incapacidad del individuo, un ejemplo de ésto es el principio general empírico de imposibilidad de
Von Hayek, o en la complejidad de lo real, pero no se encuentra en el instrumento creado para poder generar
la copia de lo real (la ciencia).
En base a esto han habido acrobacias intelectuales de la talla de la de Popper que renuncia a alcanzar la
verdad pero no renuncia a acercarse cada vez más.
Pero lo particular de ésta postura es que sí cree en la tecnología, turbinas sí, fotones no.
El problema que surge aquí es como explico el funcionamiento de la turbina. La aceptación de la tecnología
implica un compromiso con respecto al realismo que implica dos posibilidades.
La primera posibilidad es que el artefacto tecnológico X consigue reproducir el fenómeno F1 que sucede en
el mundo real, para esto es necesario que me comprometa con una teoría T1 que explique de manera total y
acabada a F1 para poder reproducirlo de manera aislada y controlada en el artefacto X. En este caso, ¿se
puede mantener un escepticismo sobre las entidades pero cual sería el criterio para creer en ciertas entidades
y en otras no, que hace más real a las turbinas y menos reales a los fotones, el tamaño tal vez?
Una segunda posibilidad sería que el artefacto X produzca un fenómeno Fn con un origen sui generis. Esto
implica que Fn no se encuentra en el mundo real, fue creado de la nada por el hombre, pero desde el
momento en que fue creado ya pasa a ser real. Para poder haber sido creado debe haber habido una teoría
sobre Fn que haya dado sus condiciones de posibilidad, en el caso en que no haya sido generado en base a
una teoría igualmente esta teoría sobre Fn se vuelve necesaria para que Fn pueda reproducirse de manera
aislada y controlada requisitos que constituyen la base de los artefactos tecnológicos.
Asumir que la teoría Tn sobre el fenómeno Fn no dice nada sobre lo real es comprometerse con una
concepción sobre lo real donde la intervención del hombre no esta presente, pues si esa intervención no esta
presente o no es real o es menos real por ende es lícito inferir sobre esta base que el productor de tal
intervención no es real. Por ende la conclusión del antirealismo sustentada en una concepción naif de lo real
concluiría que el hombre no existe.
¿Cuál es el punto que trato de marcar con esto? Buena pregunta.
El antirealismo que desconfía de las entidades pequeñas y de las teorías y solo se compromete con la
tecnología verificable empíricamente cae sin darse cuenta y de una manera inevitable en un realismo, ya que
es imposible negar que la tecnología es parte de lo real y a su vez es el puntal para hacer real la teoría que
explica su funcionamiento y que hace posible su reproducción de manera aislada y controlada.
Esta tesis no es un antirealismo ya que éste se agota en la desconfianza específica de ciertas entidades o
conceptos, sin poder aportar una fundamentación clara sobre que hace entidades como la tecnología, tan
reales y a otras tan irreales como los fotones. Evidentemente estamos de a cuerdo que el criterio de tamaño
tendría poca resistencia a las críticas.
La práctica de atribución de sentido como forma de crear una representación del mundo excede los límites
de la discusión entre realismo y antirealismo ya que este debate y la discusión del problema del realismo
esconden en sus distintas formas el supuesto de que la única posibilidad de generar una representación del
mundo es a través de una colección de datos o de representaciones parciales subordinadas a un esquema
general en base a una copia del mundo a partir de dichas representaciones. Las formas en que se presentan
estos esquemas del realismo o antirealismo van desde la más clásica representación copista iconográfica
hasta la copia solapada en la forma de cadena de efectos causales. En cualquiera de éstos casos se encuentra
la posibilidad de que esas representaciones subsidiarias que conforman la representación general del mundo
sean predicables de mayor o menor realidad, mayor o menor objetividad cuestión que inevitablemente
retrotrae al calibramiento y el ajuste con lo real. Pero si fuera posible tener de un lado las teorías
representativas y del otro lo representado para poder ajustarlo, para que estoy construyendo una teoría que
pretende llegar a lo que ya puedo captar sin la teoría o sea lo representado, lo real.
3
Verdad y verosimilitud objetiva
Resulta un tanto extraño pero cuanto más especulativas y holísticas eran las teorías y cuanto más imprecisos
los datos de las ciencias resultaban ser más creíbles sus teorías, pero cuanto más específicas profundas y
diversificadas se volvieron, supuestamente cuanto más se acercaban a la estofa de lo real más desconfianza
despertaban.
Esto se exacerbó hasta el punto en que se llegaron a lograr acrobacias intelectuales de la talla de Berthrand
Russell para poder salvar la objetividad y el efecto de verdad de la entidades no observables subsumiendo la
complejidad de los fenómenos observables para no cargar la ontología con entidades que no tuvieran la
garantía de llevar la rúbrica de "lo vi con mis propios ojos". Otra de estas piruetas que se merece un
reconocimiento son los intentos de Rudolph Carnap por tratar de darle una base sólida a la lógica inductiva.
Lo que se puede extraer de ésto es que una determinada teoría científica no debe ser solamente verdadera
sino que también debe ser verosímil.
Un sistema significante si desea ser tomado en serio debe generar un efecto de verdad convincente que se
podría plantear en base a lo que presenta Lakatos2. "Las matemáticas son ese producto de la actividad
humana que se enajenan de la actividad humana que las ha estado produciendo. Se vuelven un organismo
viviente e crecimiento que adquiere cierta autonomía de la actividad que la produjo". Aunque después se
arrepienta y toma hacia otros rumbos esta cita es bastante útil para poder dilucidar la siguiente cuestión. El
realismo es más una cuestión de verosimilitud que de verdad. Aquí entra una de las herramientas más
poderosas para poder lograr el efecto de verdad necesario para que una teoría sea real; el lenguaje.
Cada concepto que se utiliza en un sistema significante contiene dentro de sí la carga de sentido de la
totalidad del sistema que a su vez resulta ser el sustento de dicho concepto.
Putnam propone una salida al fracaso de la verdad correspondentista, la aceptabilidad racional, sin embargo
esta es otra manera para poder continuar la defensa del realismo como problema sosteniendo la enajenación
del todo el resto del aparataje conceptual mientras lo único que se reformula es el concepto de verdad, lo
demás resulta intacto.
En éste caso particular el logro de Putnam fue crearle un cinturón protector en el sentido de la jerga
Lakatosiana a la racionalidad. Las pretensiones de verdad de la racionalidad antekuhnianas se ven
recuperadas en esos reductos se seguridad representacional que son los esquemas conceptuales.

2
Imre Lakatos, Proof and refutations p. 146
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Los datos aislados que se encuentran son constantes que se perciben de una manera regular en ciertos
marcos referenciales, como la forma en que los objetos caen para el marco referencial epistémico. Los
sistemas significantes reorganizan esos datos de una u otra manera.
Esta tesis gnoseológica estaría basada en una codeterminación entre la significación de lo real y
las determinaciones sufridas por el individuo en la materialidad concreta y el sedimento de esta acción
continua a lo largo del tiempo en la especie.
Es necesario dar una base firme para sustentar dos cosas en primer lugar poder determinar donde se asienta
y adquiere fundamento esta actividad de atribución de sentido para que no caiga en un idealismo o en un
esquematismo a lo Putnam. En segundo lugar dar el puntal de una serie de datos que se pueden adquirir de
una manera objetiva pero que no son suficientes para poder crear una representación del mundo, esto
demuestra que los datos cuanto más específicos son resultan más seguros pero esta seguridad que brinda la
especificidad hace que estos datos que se pueden catalogar como objetivos resulten insuficientes para poder
crear una representación del mundo en el sentido de una teoría que abarque un campo explicativo que pueda
brindar la representación de la totalidad de un aspecto del mundo. He aquí la falencia de la mecánica
cuántica para poder predecir o siquiera interpretar los fenómenos de tamaño superior a unas pocas
moléculas.
Las leyes que no tienen una teoría son la evidencia de que la actividad de atribución de significado se asienta
en un mundo material concreto que determina al individuo en tanto que ser concreto y en tanto que especie.
La supervivencia y la adaptación del humano en el mundo material concreto así como las distintas
estructuraciones de la constante que ha sido el carácter social en la especie le ha dado una especificidad a su
constitución sobretodo del sistema nervioso central que lo formo con determinadas posibilidades y
determinadas especificidades en cuanto al contenido y a la manera en que atribuye sentido
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Las pretensiones que aparentemente persigue la tesis de los sistemas significantes tienden a estar dominadas
por un escollo bastante grande, este es, la dificultad que se presenta en como fundamentar una propuesta lo
menos ontológicamente comprometida que no resulte en un escepticismo. Descartes empezó desde la
negación de la escolástica recorrió los bajos fondos del escepticismo y de ahí resurgió hacia la modernidad,
aunque algunos afirman que todavía nos saluda desde La Fleche mientras que otros están convencidos que lo
hace desde el pozo escéptico.
En los principios de la modernidad el cogito cartesiano hizo las veces de cimiento de todo el sistema, pero
un cogito más complejo que la conclusión inmediata y automática que se presenta en el Discurso del Método,
sino la versión presentada en las Meditaciones, sin embargo, en última instancia esta versión compleja está
basada en la indubitabilidad del yo, es decir existe un criterio previo que sustenta al cogito y este es la
indubitabilidad de la experiencia del yo.
No es que esté criticando o poniendo en tela de juicio este criterio previo, solo estoy mostrando las
dificultades a las que se enfrenta un pensamiento que trata de desembarazarse de los compromisos de una
concepción de lo real establecida. Además en éste mismo sentido desconfío de las propuestas plagadas de
auto propaganda de radicalidad extrema. Cabría la acotación de considerar el artículo de Edward Moore,
"En defensa del sentido común", más allá de su supuesta inocencia contiene una seria advertencia para los
escépticos de gabinete que desconfían de la existencia de la silla en que están sentados y del papel en el que
escriben.
Por lo tanto como ya se va vislumbrando existe una gran dificultad aunque no una imposibilidad para poder
sustentar un fundamento serio de una propuesta que se desembarace de un compromiso ontológico fuerte.
Resulta extremadamente engorroso tratar de desarrollar la posibilidad de un pensamiento sin supuestos, por
no afirmar que sería imposible, pero si se puede tratar de reducir los compromisos que implican éstos
supuestos.
La tesis de los sistemas significantes parte en primer lugar de la existencia de individuos concretos que
interactúan en un medio. Estos individuos poseen la capacidad de conocer ciertas características o constantes
puntuales con respecto a éste medio. Este conocimiento se da en el marco de una codeterminación, en un
sentido el medio por sus características determina a los individuos concretos y en otro sentido los individuos
determinan al medio transformándolo. En este momento se podría adivinar algunos puntos de contacto con
las conclusiones más antropológicas de la obra de Marx, podría aceptarse solamente alguna similaridad con
respecto a la determinación material e histórica con ciertas salvedades pero no con la dialéctica y menos
todavía con el supuesto del trabajo como praxis y su supremacía. De que manera el medio determina a los
individuos, lo hace determinando las posibilidades y limitaciones físicas que éste medio les impone en
relación estrecha a la especificidad de su constitución biológica. Podemos partir de la base de que estos
individuos poseen ciertas necesidades básicas que deben ser satisfechas para poder sobrevivir en tanto que no
son organismos autónomos y auto sustentables. Estas necesidades hacen que en los individuos queden fijadas
las constantes que caracterizan al medio y que a su vez están estrechamente ligadas a la supervivencia. Por
lo tanto para los individuos es posible conocer y fijar todo aquello que suceda de manera repetitiva y regular,
de ésta manera los individuos desarrollan la capacidad de aprehender y registrar todos aquellos fenómenos
que se den de manera regular en su entorno y que a su vez jueguen un papel crucial en la supervivencia. Esta
capacidad de registrar fenómenos regulares se diversifica y puede aplicarse a fenómenos más distantes a los
estrictamente vinculados a la supervivencia en tanto que organismo. Por lo tanto ya que conocer lo regular es
lo que permite la supervivencia es la conducta que se fija y prevalece, por lo tanto lo cognoscible debe de ser
regular, de ésta manera si asumimos que el mundo es cognoscible entonces el mundo necesariamente debe de
ser regular a priori.
Se podría afirmar que los individuos son moldeados por el medio que ellos mismos transforman, una especie
de condicionamiento operante, en el sentido de Skinner llevado a cabo por las especificidades del medio.
El sistema nerviosos central de los individuos está configurado de una manera tal que las constantes del
medio se fijan en base a un criterio determinado por la actividad que desempeñe el individuo concreto,
partiendo de la base de un arranque primario constituido por las constantes que aseguran la supervivencia.
Hay constantes cognoscibles pero porque existen algunas cognoscibles y otras no, por que algunos
fenómenos son constantes y otros no, cabría preguntar por qué siempre se asumió que los fenómenos son
cíclicos y tienden a repetirse, los que son cíclicos y tienden a repetirse son registrados y fijados los otros no.
Durante toda la producción de la racionalidad occidental se han manejado dos posibilidades la pretensión de
un conocimiento acabado o tendiente a lo acabado y su contrario el escepticismo absoluto, el primero
partiendo del supuesto ya manejado de la necesaria homogeneidad y regularidad del universo y el segundo
siempre atribuido a la incapacidad gnoseológica del hombre. Parece ser que nunca se ha plateado la
posibilidad de poder conocer solamente ciertos fenómenos que son regulares y no poder aprehender los que
no se cumplen de manera regular, por lo tanto partir de una base que postula un universo heterogéneo.
A esto en realidad le cabría una pregunta y una acotación, la acotación sería que ganancia cognoscitiva daría
partir de un universo en el que la parte cognoscible es evidentemente afectada por la no cognoscible de una
manera indeterminable, no haría esto que la parte determinable a través de leyes fuera indeterminable al no
poder aprehender como afecta la influencia de los sucesos caóticos a los regulares; No sería exactamente lo
que se estaba criticando en el estado del escéptico radical. La pregunta sería como puedo saber que algo es
un mismo fenómeno pero que no se rige siempre por las mismas leyes, o que algo sucede de manera caótica.
En cualquiera de los casos me parece que todavía quedan unos cuantos asuntos más inmediatos por explicar.
Cuando surge el marco referencial de la Episteme se parte de la fundación de un cosmos en tanto que
universo ordenado y constante, por la simple razón de que sería imposible o inútil tratar de aprehender los
fenómenos de un universo caótico. También se agrega la cognocibilidad de éstas constantes, apéndice
incluido en la tesis del cosmos. Aunque los argumentos escépticos de Protágoras sobre la regularidad,
cognocibilidad y comunicabilidad de la predicación sobre el mundo resultan bastante atractivos a simple
vista, en realidad no son más que un artilugio técnico, no poseen más fundamento que la simple negación de
los postulados anteriormente presentados.
Lo que si puede ser objeto de una eterna discusión son los límites de la capacidad gnoseológica y sus
apéndices técnicos, de los individuos en su conjunto, pero no sus bases, ya que al negar la cognocibilidad del
mundo se convierte en una tarea que pone en práctica las facultades que permiten lograr la cognocobilidad
del mundo referido. Es decir, es una desautorización racional de la razón.
Como puedo saber que una explicación E de un fenómeno del mundo es errónea, (por lo tanto no
cognoscible) sin presuponer otra explicación de dicho fenómeno que si se plantea a si misma como
verdadera o que presenta determinadas características que la hacen incognoscible. Que dicho sea de paso, si
conozco las características que hacen a un fenómeno incognoscible ya se está anulando la susodicha
propiedad de incognocibilidad. Si es realmente incognoscible no podría ser un fenómeno, ni siquiera una
cosa. Dejemos estos trabalenguas para que los teólogos continúen con sus justificaciones de castillos de
naipes de entidades sobrenaturales.
Esto nos da la entrada hacia otro aspecto de la codeterminación, la transformación del medio por parte de los
individuos. Para ganar tiempo se dará por supuesto y aceptado el nivel más evidente e inmediato de la
transformación del medio dado por los aspectos físicos resultado de la acción de los individuos en su
conjunto a través del tiempo. Es decir el resultado material de la cultura, pero se tratará de obviar de aquí en
más términos tan ambiguos como cultura.
La transformación que interesa más en éste momento debido a sus implicancias es la transformación del
medio que implica la tecnología. Aunque se podría afirmar que una gran parte del producto material de los
individuos sería imposible sin la tecnología. Cual sería esta implicancia que hace a la tecnología relevante en
éste momento, es el conocimiento de los fenómenos del mundo que brinda la tecnología, partiendo de la base
que ya se estableció anteriormente que sostienen que resulta imposible negar la tecnología como parte de lo
real. No se hace referencia a ala tecnología en tanto que artilugios de consumo sino en tanto que objeto
material que provoca un procedimiento técnico que permite recabar un fragmento de información
determinada sobre algo que no es su propio funcionamiento.
Como base de partida de la crítica de Ian Hacking a la afirmación de que la observación y el experimento
son siempre guiados por una teoría.
Hacking afirma “Muchas veces la tarea experimental la prueba de ingenio e incluso de grandeza, no es tanto
observar e informar, sino construir una pieza de equipo que muestre un fenómeno de una manera
confiable… a veces la atención persistente puesta en una rareza que otro experimentador de menor talento
hubiera descartado es precisamente lo que lleva a un conocimiento novedoso” (hacking p. 195)
Para poder introducir esta cuestión de manera más clara sería necesario plantear en éste momento un
esquema al menos de una manera extremadamente sintética de como se organizan las distintas etapas o
niveles de los sistemas significantes y sus fundamentos.
1) Sistema de creencias básicas
Este sistema de creencias básicas es el nivel más fundamental que hace las veces de cimiento para cualquier
tipo de construcción de atribución de sentido al mundo externo. Es el nivel que esta en contacto directo con
las especificaciones genéticas ganadas en la filogénesis, sobretodo con respecto a las potencialidades y
determinaciones dados en la estructuración específica del sistema nervioso central.
La constitución dinámica de éste conjunto de creencias formada por supuestos metafísicos y antropológicos
mínimos para poder interactuar de manera adaptable en el medio, por lo que resultan conjuntamente en
presunciones metodológico-gnoseológicas. En pocas palabras es una concepción básica de carácter funcional
que plantea que es el mundo, en el sentido de identificación del medio, y que es el hombre, en sentido de
autoconciencia.
2) Marcos referenciales
Los marcos referenciales, son estructuras sostenidas en los sistemas de creencias básicas que los especifican
y desarrollan. Plantean que límites metafísicos tiene su medio y su propio ser con respecto a su ethos y sus
posibilidades gnoseológicas.
Los marcos referenciales dan el código en el cual será interpretado el mundo, planteandolo ya sea como
ontología o como capacidad gnoseológica. En este momento se postula la composición y estructura interna
del mundo que habita el individuo, ya sea un mundo exclusivamente compuesto por fenómenos materiales o
uno compuesto por uno que incluya fenómenos sobrenaturales. Estas divisiones básicas dan a luz marcos
referenciales de carácter mágico o de pretensiones epistémicas.
3) Sistema significante
El sistema significante es el único nivel que aperciben la mayoría de los individuos, puede identificarse con
teorías unificadas o cúmulos de teorías, para el caso del marco referencial de pretensiones epistémicas y
religiones específicas en marco referencial de raíz mágica. En este segundo caso la mayoría de los sistemas
significantes de carácter mágico tienden a un holismo cerrado ya que las prácticas y concepciones que
distinguen a uno de otro son tomadas como patrones de identificación e individuación cultural, por lo tanto
la fusión (operación que genera las teorías unificadas) implica la anulación de lo individualizado y de su
proceso de identificación. Este tipo de sistema significante posee un índice muy alto de mutabilidad por ésta
razón
El sistema significante ya sea generado en un marco referencial de pretensiones epistémicas o de raíz mágica
es la herramienta cuyo uso directo le permite al individuo poner en marcha el doble proceso de significar al
mundo y a su vez a partir de esta significación o sentido atribuido interpretar sus prácticas incluida la
significación posterior.
Las significaciones primarias que dan inicio al proceso parten de los estadios anteriores.
Las teorías unificadas, o teorías unitarias de gran alcance tanto explicativo como predictivo, constituyen los
sistemas significantes, al no haber un sistema significante constituido que dirija su atención a un
determinado aspecto especifico del mundo, porque el anterior sistema significante fracasó en su tarea de
determinación de los fenómenos a través de la atribución de sentido, en éste caso la observación o
interpretación puede estar guiada por el marco referencial cosa que no excluye que estos fenómenos tengan
un carácter real o verdadero fuera del marco referencial, el hecho de que ningún individuo haya notado o
explicado un fenómeno no implica que este fenómeno no exista o no sea verdadero. El marco referencial no
inventa un fenómeno o campo del mundo de manera sui generis sino que el marco referencial a falta de
sistema significante lo sustituye hasta que se genere un sistema significante nuevo o que uno ya establecido
se ocupe de ese campo o fenómeno.
Se pueden verificar varios ejemplos de leyes sin teoría citados por Ian Hacking lo que el llama leyes
experimentales en busca de una teoría. (Pág. 193)
Aunque el marco referencial construya un fenómeno verdadero ad hoc para poder fundar un sistema
significante que ese ocupe de el, no implica que puedan haber tantos sistemas significantes como
interpretaciones posibles dadas por los marcos referenciales.
Los fenómenos que se dan en el mundo son apercibidos en una determinada complejidad y amplitud
dependiendo del marco referencial que se ocupe de ellos cosa que luego dará paso a la fundación de un
sistema significante que se ocupa de explicarlos con mayor detalle, hacerlos encajar en el aspecto del mundo
del cual se ocupan y tratar de cerrar su explicación de manera holística reconociendo como relatos de lo real
solamente en algunos casos a algunos sistemas significantes con una cierta semejanza de parentesco
pertenecientes al mismo marco referencial, como sucede en el caso de teorías unificadas compuestas por
teorías unitarias de gran alcance predictivo y explicativo.
Lo que se pretende emprender ahora es la fundamentación de que la práctica de atribución de sentido no
implica un esquematismo o como se podría sospechar un escepticismo encubierto planteando el
descubrimiento de ciertas leyes científicas fuera de una teoría específica, postuladas como “fantasías
fundacionales”.
Como intermedio en éste momento cabe acotar que las afirmaciones que se están haciendo sobre los sistemas
significantes hacen referencia casi exclusivamente a los que surgen dependiendo de un marco referencial de
pretensiones epistémicas ya que por la formación occidental, filosófico-científica, los fenómenos materiales
serían los únicos plausibles de ser constatados. Evidentemente, al afirmar que en la formación occidental con
pretensiones de verdad lo único sobre lo que se predica son fenómenos materiales le estaría cerrando la
posibilidad por un lado a la rama más actual de la física, la física teórica y a una teoría de alta aceptación y
valor explicativo como es el psicoanálisis, campos cognoscitivos típicamente occidentales.
Esto estaría mostrando que hasta el marco referencial con pretensiones de verdad y objetividad característica
de occidente ha tenido grandes cambios desde la implícita formulación de los físicos jonios de un universo
ordenado cognoscible y netamente material.
Tanto los marcos referenciales como los sistemas significantes poseen una gran elasticidad, un carácter
dinámico que en su desempeño incrementa su complejidad para poder ganar en capacidad explicativa. Esto
también es verificable en la solidez que ha adquirido el cinturón protector en sentido lakatosiano de los
preceptos básicos del marco referencial del cristianismo. En éste caso la complejidad se concentra en el
sistema significante como protección del marco referencial que sustenta el a un dios único creador y su
providencia.
Por lo tanto la primera asociación que se había hecho entre los sistemas significantes y teorías de gran
capacidad explicativa ahora se puede superar ya que un sistema significante puede continuar su existencia
aunque cambien los preceptos más básicos de la teoría que lo conformaban al sufrir unificaciones con alguna
otra teoría o revisionismos profundos, casos como los que podrían revelar un estudio comparativo del
psicoanálisis del propio Freíd y el macro-corpus teórico actual con todas sus corrientes y sus interrelaciones
o como la teoría del campo unificado en el caso de Hawking donde se unifican dos teorías supuestamente
incompatibles, la mecánica cuántica y la relatividad general.
En el caso del psicoanálisis las reformulaciones producto de la construcción histórica de la disciplina a
través de la investigación ha dado como resultado la reformulación en ciertos casos de afirmaciones tajantes
como el determinismo del inconsciente que se han negado. En el segundo caso, Hawking, encuentra
implicancias en la teoría general de la relatividad que, negadas por el propio Einstein que lo llevan a la
posibilidad de la teoría del campo unificado.
Lo que se ha visto aquí es que evidentemente el sistema significante al ser una construcción emprendida por
un subgrupo social especializado a través del tiempo no se limita a las formulaciones hechas por el iniciador
de una teoría. Esta expansión de la teoría original y su posible alianza con otras es lo que le atribuye el
carácter dinámico al sistema significante. De aquí evidentemente se deduce que la práctica de atribución de
sentido es dinámica ya que es de carácter temporal y activo. Las significaciones atribuidas a un determinado
fenómeno fueron afectadas por significaciones anteriores y a su vez afectaran otras prácticas incluidas las
posteriores significaciones que se atribuirán.
La cuestión ahora es tratar de determinar por qué este enredo de sistemas y marcos escapan al
esquematismo.
En la recopilación de sentidos atribuidos a la noción de esquema conceptual hecha por Donald Davidson en
De la verdad y la interpretación página 189 se pueden rescatar los siguientes, los más significativos:
a) Formas de organizar la experiencia.
b) Categorías que dan forma a los datos de las sensaciones.
c) Puntos de vista.
La idea general que se implica en estas tres concepciones es la de una especie de decodificador de impulsos o
señales incomprensibles. La cuestión es por que razón estas señales son incomprensibles y necesitan de un
aditivo para que puedan ser procesadas y comunicadas por los individuos.
En referencia al papel que cumplen los esquemas conceptuales Davidson afirma “La realidad misma es
relativa a un esquema; lo que cuenta como real en un sistema puede no hacerlo en otro” (189)
De esto se deduce que la real existe en tanto que exista un esquema que le pueda dar realidad. Por lo tanto el
status de real o no real está dado por el esquema y no por los entes. Esto equivaldría, siguiendo un poco la
línea argumentativa que defiende el esquematismo, que cada esquema posee un mundo distinto, un mundo
para cada esquema y hasta para cada individuo si llevamos al extremo (por no decir al absurdo) las
consecuencias. Por lo tanto siguiendo lo expuesto por Davidson a este respecto en el mito de lo subjetivo, en
Mente mundo y acción, (argumentación que se dará por supuesta) resulta una ficción filosófica las ideas
tanto de lenguajes, esquemas o mundos intraducibles o inconmensurables. Cabe hacer un pequeño
experimento mental revisando todas las concepciones culturales distintas a la occidental que podemos
concebir y sus distintas ontologías para ver que las entidades y objetos que se postulan como reales no son
muy disímiles, es más se encuentran más constantes y repeticiones de las que se esperarían.
La segunda parte de la afirmación en defensa de los esquemas conceptuales plantea que lo es real para un
sistema puede llegar a no ser real para otro. Con respecto a esto parece ser que si tomamos en cuenta el
sistema de creencias básicas y los marcos referenciales típicos de occidente con sus respectivos sistemas
significantes constituyen un esquema totalmente distinto e inconmensurable antes y después de la invención
del bolígrafo ya que en la época del esquema pre-boligráfico no era real la entidad bolígrafo que sí es real
para el esquema pos-boligráfico.
A lo que se hace referencia es que un sistema significante o un marco referencial, o hasta un sistema de
creencias básicas pueden diferir enormemente pero al poseer un carácter dinámico dado por la elasticidad de
la praxis significante, y gestarse por la determinación de un mismo y único mundo, un cierto cúmulo de
necesidades básicas similares dadas por la misma constitución biofísica. La incompatibilidad que existe entre
los distintos marcos referenciales y sus sistemas significantes es el grado de complejidad al que auto postulan
llegar en la cadena causal de fenómenos y el grado de diferenciabilidad entre entidades. Esta cadena de
causas que constituye al mundo parece ser una de las constantes que se presenta independientemente de que
tipo de marco referencial o sistema significante se trate. Es el artilugio que le da unidad al mundo y
coherencia a las experiencias de los individuos, mientras que la diferenciabilidad lo desgaja en clases
manejables.
Esta especie de principio de causalidad se sustenta en la experimentación de una coherencia, regularidad y
continuidad de los fenómenos. Esta continuidad regular moldea las costumbres y herramientas cognoscitivas
de los individuos. Es cierto que se producen infinidad de variantes en los resultados a los que se llegan, esto
se debe a la variedad de sentidos que se atribuyen en codeterminación con las demás prácticas.
Por lo tanto esto no es una aseveración ontológica sino un postulado gnoseológico producto de las suma de
distintas condicionantes, tanto del medio como de los propios individuos, como ya se han visto.
Pero ahora uno se podría preguntar si esto es así por qué existe esa necesidad de pensar en esquemas, y más
aún todavía en problemas gnoseológicos. Esto se debe a que lo real no sucede en clave discursiva, los
fenómenos no poseen una estructura discursiva, pero la necesita para hacer a los fenómenos
comunicables y preservables a través del tiempo. De esto se desprende lo absurdo que resulta la pretensión de
una teoría o sistema significante que de cuenta de manera absoluta la totalidad de fenómenos (en el marco de
una teoría copista de la verdad) ya que éstos no fueron generados a partir de una base o programa discursivo.
Partir del supuesto de la necesidad de ajuste de ajuste entre estructura e lo real y teoría refleja la suposición
de un universo creado bajo un plan específico en clave discursiva; ya sea como planteaban los pitagóricos o
en la reformulación de ésta versión filtrada a través de Platón en el cristianismo y judaísmo, el dios cuya
palabra crea. Lo real solo se transforma en discursivo para ser comunicable y preservable a través del
tiempo.
Sin embargo esto no implica que sea necesario un decodificador para poder desentrañar una especie de caos
sensorial. Strawson afirma que los distintos sistemas de conceptos son una redistribución de los valores de
verdad de las oraciones según varias formas sistemáticas3. Cosa que implica que en éste caso el esquema no
decodifica impulsos incomprensibles sino que solamente da una estructuración determinada a los mismos
entes que están presentes en los distintos esquemas. Esto se acercaría un poco mas a la tarea de los sistemas
significantes, pero la afirmación de Strawson se compromete con una teoría de la verdad
independientemente de la estructuración que se haga en cada sistema, cosa que aquí se planteará como
dependiente del marco referencial. El meollo del asunto es que la práctica de atribución de sentido excede
los límites de la atribución de valores de verdad a un conjunto de oraciones, ya que el hecho de se predicable
con valores de verdad implica la preexistencia de enunciados lingüísticos que son las únicas entidades
factibles de ser predicables con valores de verdad. La práctica de atribución de sentido en primer lugar
implica la adopción por parte de lo factual de una morfología discursiva de carácter lingüístico. Al enfrentar
dos enunciados de dos sistemas significantes o dos marcos referenciales no existen solamente las dos
posibilidades de la bivalencia verdadero/falso. Esta presunción de poder enfrentar pares de oraciones que
resultan positivas en un sistema de conceptos y negativa en otra nace de la esperanza de poder lograr un
sistema fijo de conceptos propio del marco referencial de pretensiones epistémicas, donde la univocidad es
uno de los paraísos prometidos. La pretensión de univocidad como se da en la ciencia o como la han
pretendido autores como el primer Wittgenstein o Quine entre muchos otros solamente se limitan a una
noción del significado relativa al uso, no agotan la idea de significado y menos todavía la de sentido.
Sin embargo si el hilo argumental se mantiene de ésta manera se estaría recorriendo el camino allanado por
Davidson justificando la conexión del realismo a través de mediadores causales, evidentemente ya se ha
desistido la tarea de justificar la existencia de mediadores epistémicos. Pero a fin de cuentas cuando se está
asumiendo el compromiso de identificar aunque sea la hipótesis de un ente cualquiera que esté provocando
una determinada proferencia ya estamos haciendo una atribución de sentido que asume que aunque yo veo
una pelota rayada mientras que el otro está viendo una hoja lisa de papel nos referimos a objetos concretos,
materiales, manejables, conocidos, e identificables. Pero igualmente esta presunción se salva mediante la
afirmación del realismo genético que encierra el mediador causal cosa que hace innecesario al mediador
causal mientras que sería muy útil rescatar la génesis de las proferencias, independientemente a que se
refieran.
El germen del realismo está en la génesis de lo lingüístico más que en la existencia de mediadores causales o
de cualquier tipo de calibramiento, sin embargo, también esto incluye el germen de su propia resignificación,
la reformulación del realismo como problema. Ya que partimos de la base de la existencia de un mundo
plagado de individuos entre los cuales existe un subconjunto (el humano) que es capaz de interpretar de
distintas maneras los sucesos de éste mundo y sus propios actos.
Se podría adivinar en una primera aproximación a ésta propuesta que la diferencia entre sistemas de
creencias básicas y marcos referenciales marcarían un problema con respecto al grado de realismo que
implica cada una. La cuestión que aquí se desprende es que muchos de los marcos referenciales y sistemas
de creencias básicas tranquilamente pueden ser compartidos y coexistir en el imaginario de un individuo o
de una cultura, la asociación de un sistema de creencias básicas y un único marco referencial a una cultura
es la suposición de que el esquematismo es necesario.
Un sujeto puede pasar de asumir un sistema de creencias a otro determinado por ciertas circunstancias de su
desempeño vital concreto, sin tener que afiliarse de manera vitalicia a uno o pasar por un proceso de
aculturación para cambiarlo. Hasta Einsten evitaba pasar por debajo de una escalera.
Entre un marco referencial de pretensiones epistémicas y otro de base mítico religiosa la mayoría de los

3
P. Strawson, The Bounds of sense
fenómenos del mundo vital concreto, que se aceptan como reales, son los mismos, la única divergencia se da
en las causas de los fenómenos y gran parte de las veces basadas en la diferencia en la denominación
lingüístico discursiva. Problema que aplicando el principio de caridad davidsoniano podrían ser resueltos
con éxito. También es cierto que gran parte de las diferencias entre estos marcos referenciales no son meras
diferencias de nombres, pero pueden construir explicaciones causales porque están de acuerdo y surgieron
del mismo mundo concreto, cosa en la que no difieren. Los sistemas significantes son los primeros intentos
de atribuir sentido a los fenómenos luego con el tiempo se asientan las bases para poder organizarlos en
clases determinadas componiendo los marcos referenciales desde donde se destilan sus creencias básicas
fundamentales.
Las diferencias radicales se encuentran en las causas primeras que se le atribuyen al mundo y al hombre.
Punto en el cual cualquiera que sea el marco referencial o sistema significante solo puede especular, por lo
tanto la resignificación del problema del realismo se puede resumir en dos puntos. El primero es la
inconducencia del problema del realismo aplicado a los fenómenos del mundo vital concreto. El segundo
punto sería en que términos cabría plantear el problema del realismo de los orígenes y fundamentos del
hombre y el mundo a un nivel especulativo.
Se podría afirmar que si se sostiene que la conexión del discurso lingüístico es directa con el mundo no
podría existir una afirmación falsa con respecto al mundo, (aplicando el viejo contrargumento presentado a
Cratilo)4. La respuesta a esto es que al estar el lenguaje vinculado de manera genética al mundo sin
mediadores la discusión del realismo o antirrealismo en un sentido clásico y radical, solamente desempolva
las viejas y muertas esperanzas de la univocidad de estructura bivalente.
El germen del escepticismo solo se puede generar acerca de la construcción simbólica de base lingüística que
se gesta por sobre la determinación significativa del mundo concreto. Como ya se dijo hasta para las
acciones más simples que se puedan plantear fue necesaria una atribución de sentido que la hiciera
significativa, pero este estrato del realismo ya se ha sedimentado, por esta razón la discusión actual del
realismo pasa por grandes construcciones simbólicas de carácter cosmogónico o por especulaciones sobre lo
infinitesimalmente pequeño. No en vano los portavoces de los argumentos mayoritariamente manejados en
referencia al realismo o al antirrealismo estén en manos de las incansables concepciones míticas o de los
nuevos acercamientos de la física teórica con base en la mecánica cuántica.
En cuanto al papel que desempeña la tesis de los sistemas significantes en, referencia al realismo, es
necesario replantear ciertos lugares comunes de los desarrollos epistemológicos del siglo XX. Uno de ellos, a
decir verdad, el bastión del antirrealismo ha sido la distinción entre entes teóricos y entes observables, esta
distinción tomó fuerza con el desarrollo de la tecnología experimental capaz de incursionar en las entrañas
de lo macro y lo microcósmico; campo vedado para la ciencia experimental hasta hace muy poco.
Grover Maxwell plantea que la distinción entre un ente observable y un ente teórico es vaga 5 vaguedad
aprovechada como fertilizante del escepticismo, argumentos que vuelven a incurrir en lo que se describía al
principio si un ente o un fenómeno se describen de manera esquemática, (como mapa de lo real),
automáticamente son irreales por no ser el ente o el fenómeno mismo.
La suposición que sustenta esta división, afirma Lakatos, sostiene que existe una frontera psicológica entre
las proposiciones especulativas y las observacionales y que las proposiciones observacionales pueden
demostrarse mirando los hechos.6
De ésta manera Maxwell postula la idea de continuo teórico observacional, sin embargo la cuestión aquí no
se trata de defender o rechazar la existencia o sustentabilidad de dicha distinción sino su implicancia, esta
idea de continuo que se cristaliza en forma de superación en Contra el Método de Feyerabend 7 “Nadie puede
negar que tales distinciones se hacen pero nadie va a tomarlas en serio porque no desempeñan un papel
decisivo en los asuntos de la ciencia”
Por mi parte agregaría que ahondar en estas cuestiones son artilugios del escéptico de gabinete.
Al principio se afirmo que era imposible que se descubra un “guaraguajito” si este no existe al menos en una
forma germinal-especulativa en mi ontología, ahora se sumaría, para no caer en los caminos del idealismo,
tampoco o podría descubrir si los fenómenos experimentales no me brindan la posibilidad de describir el

4
Platón, Diálogos, Kratilos, Ediciones Ibéricas, Madrid, pag. 212 y ss.
5
Hacking p. 198
6
Hacking p.200
7
Contra el método; Feyerabend P. p. 168
mencionado ente, o que la teoría necesite de dicho ente dándole la relevancia suficiente que evite su
desestimación.
Nuevamente recurriendo a Maxwell: “La distinción entre lo meramente observable y lo meramente teórico
no le interesa a la ontología”
Pero yo sostengo que lo que sí le interesa a la ontología es el resultado de su interacción. La idea central aquí
se divide en dos partes A) Cancelar el antirrealismo que invoca a la visión como evidencia de lo real.
B) Plantear los límites del realismo que implica la tesis de los sistemas significantes

Con respecto a la parte A:


Para poder dar fin a esta cuestión se podría traer a colación una referencia de Von Fraasen8 que cree
firmemente en la existencia de los aviones a reacción al deducirlos a gran altura a partir de la estela de humo
pero desconfía de los electrones al ver la estela de ionización.
Utilizando este argumento podríamos confiar en las observaciones de un científico a ojo desnudo pero
desconfiaríamos rotundamente de uno que utilice anteojos, ya que está valiéndose de un implemento
tecnológico que hace impura su observación.
Con respecto a la parte B:
Se planteará el tipo de realismo que postula la tesis de los sistemas significantes.
En cierta forma los sistemas aceptarían un tipo de realismo científico similar al que postula Ian Hacking
donde a través de la tecnología experimental se tiene la posibilidad de dar cuenta de una manera cada vez
más íntima de los entes y fenómenos del mundo.
Inevitablemente inferimos el mundo a partir de consecuencias, desde las más primitivas irritaciones de
superficie hasta las micrografías de alta definición. El problema aquí no es tratar de defender éste realismo
presuponiendo una falencia en el sino analizar si las evidencias del problema justifican una inclinación hacia
el antirrealismo.
A fin de cuentas, ¿qué haría más real a la imagen construida por el globo ocular en el cerebro, que la que se
logra con el microscopio acústico? La indubitabilidad de la evidencia de la costumbre no sería una
justificación demasiado seria. De la misma manera en que se constituye una imagen de un objeto usando no
solamente la visión sino los demás sentidos para poder generar esta “imagen” (en sentido amplio, no solo
implicando lo visual), también se utilizan distintos implementos tecnológicos, (microscopios que utilizan
distintos procesos físicos para poder generar una imagen), para generar la imagen de un espécimen.
Cabría la posibilidad de cuestionarse que tan seria es la postura que desconfía del resultado que ofrece el
microscopio como de cualquier aparto tecnológico, pero no desconfía del proceso físico que constituye al
aparato tecnológico como tal. Una especie de desconfianza selectiva que no cree en los electrones pero si en
la ionización. O retomando el ejemplo de unas líneas atrás que planteaba un escepticismo frente a los
procesos físicos de los aparatos tecnológicos, pero una confianza ciega frente al proceso físico que genera la
imagen del globo ocular en el cerebro.
Desde este punto el único camino alternativo al realismo científico sería el de Berkeley.
La novedad y el interés (si es que tiene alguna de las dos), de la tesis de los sistemas no se encuentra en la
defensa de éste realismo sino en las limitaciones que presenta.
Donde termina el alcance del realismo científico comienzan a actuar los sistemas significantes.
Por medio de la tecnología experimental es posible dar cuenta de los fenómenos cuya consistencia excede la
posibilidad de ser analizados a simple vista. Adelanto que permitió reconocer entes y fenómenos
desconocidos. Cabría preguntar aquí lo siguiente: considerando que hace cuestión de poco tiempo gran
cantidad de entidades hipotético-teóricas resultaron, por medio de la tecnología experimental, entes
concretos materiales (del modelo atómico de Bohr a los quarks). ¿Cuál sería el límite al desarrollo del
realismo experimental?
Este límite esta inserto genéticamente en su propia especificidad. Por una parte es necesario reconocer al
sujeto concreto material que desarrolla la tarea cognoscitiva. El sistema nervioso central, como compuesto
reactivo registra las secuencias regulares de las cuales espera una coherencia y una continuidad constante.
No sería una cuestión de sociología de la ciencia o de un sujeto cognoscente abstracto, sino que es necesario
notar que antropológicamente la condición de posibilidad de conocimiento descansa en ésta especificidad
material concreta que hace posible una interacción exitosa de los individuos con el mundo. Todo

8
En Hacking cerca de los de los microscopios
conocimiento se sustenta en éste nivel básico, después se resignificará con una gran variedad de
simbolizaciones usualmente haciendo desaparecer éste nivel en ficciones teóricas o míticas.
Esta base material concreta que hace posible un conocimiento de los fenómenos y entidades más concretos,
es la misma que hace posible un acuerdo con respecto a la ontología de entidades materiales básicas. ¿Que
implica esto? Que no habría un desacuerdo generalizado entre cualquier tipo de cultura, interpretación del
mundo, religión o ciencia que no este de acuerdo con respecto a la realidad de un cierto conjunto de objetos
materiales de manejo usual.
Volviendo a la idea del límite; lo que los microscopios y los experimentos nos revelan son fenómenos o
entidades muy particulares y localizadas. Un realismo de este tipo es un realismo extremadamente fuerte
pero también de muy corto alcance compuesto de afirmaciones aisladas y muy específicas, aunque también
extremadamente concretas.
¿De qué nos sirve un realismo tan localizado? Filosóficamente, para casi nada. A nivel científico-práctico no
viviríamos sin el. Habría que considerar que el tipo de praxis implicado en éste realismo experimental
localizado encierra los resultados materiales que van desde la pantalla plana de televisión hasta el hacha de
piedra. Elementos que han gestado el camino de la transformación de la especie y que lo seguirán haciendo.
Pero donde queda aquella pretensión de un realismo holístico de carácter cosmogónico, el realismo con
respecto a una concepción del mundo. Pues bien, el realismo, aquí, ya no podría ser encauzado en terminos
de objetividad o existencia como en lo experimentalmente manejable, ya que entrarían en juego otras
actividades humanas que escapan de lo concreto de ver y constatar.
En “Physics, the elements” de N.R. Campbell9 se encuentra una idea que ya se ha comentado muchas veces y
de varias maneras, pero cuyas implicancias no se han apercibido cabalmente. Esta afirma que incluso en una
teoría terminada, los enunciados teóricos no se conectan directamente con nada observable. No habría
manera de deducir pruebas experimentales de las proposiciones centrales de la física clásica. Aunque no
llegaría al extremo de Campbell tampoco comparto la aproblematicidad con que Popper plantea esta
deducción.
De cualquier manera esto muestra la preocupación de poder lograr la conexión de carácter confirmativo de
la teoría de carácter especulativo con la materialidad de los hechos.
En primer lugar esto supone una unilateralidad de la tarea científica donde el experimento puede
interpretarse de dos maneras, (ambas simplistas), la primera lo plantea como una última etapa de
confirmación para la teoría pero con el ánimo de lograr la aceptación generalizada, el experimento como
marketing científico. La segunda, lo plantea como la contrastación irrefutable y objetiva, como puede verse
reflejado con mayor fuerza en el sistema falsacionista donde un hecho aislado es suficiente para destruir una
teoría.
Tampoco se caerá en una apología de la independencia del experimento, ya que sería igualmete simplista e
ingenuo.
Hasta la física teórica contemporánea ha dependido en su gestación de una actividad experimental
complementaria a la teorización local.
Sin embargo, la preocupación clásica de poder generar experimentos a posteriori para poder confirmar la
teoría de carácter especulativo han opacado el salto que se da desde la conjunción entre experimentación y
teorización local, hasta la teoría completa que pretende una imagen de mundo correcta o en algunos casos lo
mas aproximado posible a lo real.
El problema de que existan dudas sobre la conexión entre la imagen de mundo postulada por la teoría
terminada y los tests experimentales que la generan, no es la cuestión de la distancia entre lo teórico y lo
fáctico, sino, el cuestionamiento sobre el carácter de la justificación que posee una imagen completa y
abarcativa de mundo, construida desde experimentos y teorizaciones concretas y localizadas.
La tarea aquí es averiguar de que forma y por qué razón se da ese acrobacia suicida (gnoseológicamente
hablando) de pasar de ciertos datos concretos y específicos10, demostrablemente reales, a una riesgoza mega-
construcción teórica como imagen de mundo.
En este momento se podría hipotetizar un poco sobre la causa que genera la necesidad de crear una imagen
de mundo de carácter holístico, una cosmovisión que excede las necesidades no solo de supervivencia de los

9
PONER REFERENCIA DE LIBRO DE CAMPBELL
10
Datos que tranquilamente pueden permitir el clásico dueto predicción-explicación, además de la creación
de tecnología
individuos sino que en gran medida carece de toda aplicación o aprehensión concreta.
Bajo el mismo criterio nos podríamos preguntar para que razón se crea un lenguaje si solo una parte no su
totalidad tiene una aprehensión o aplicación concreta en referencia a la adaptabilidad y por consecuencia la
supervivencia de los individuos.
Cualquiera de éstos cuestionamientos nos llevaría a tratar de determinar cual es el papel de la creación
simbólica, de la atribución de sentido a través de la génesis y desarrollo histórico del hombre. Lo complejo
del asunto resulta cuando tratamos de combinar ésta creación con la pretensión de verdad en sentido
epistémico.
En un nivel primario no sería muy difícil constatar que la creación de imágenes de mundo es tan antigua
como los registros rastreables de actividad humana y tan nueva como las implicancias sobre espacio y tiempo
en la teoría del campo unificado.
Cabría preguntas si la creación de imágenes de mundo, sobre todo en la actualidad, (como característica
antropológica), y sobre todo las imágenes de los sistemas significantes con base en marcos referenciales de
carácter epistémico podrían ser explicados por la noción de atribución de sentido.
Si el lector lo permite se darará un giro un poco más amplio para poder demostrar éste punto. Se podría
constatar que tanto la conducta como algunos aspectos del lenguaje son los campos en donde se puede ver
mas claramente que la atribución de sentido les da una existencia y una trascendencia temporal a través de
su enjuiciamiento. Es decir el enjuiciamiento estimativo en tanto que aprobación o desaprobación estimativa.
Tanto las conductas como las intenciones reveladas por el lenguaje existen en tanto que se les atribuye un
sentido significativo. Ya sea un a un nivel lingüístico básico concreto o a un nivel de especulación
conceptual.
Pero evidentemente pasar de la atribución de sentido a una conducta, no es lo mismo que la atribución de
sentido a los elementos concretos materiales de una ontología. En sentido estricto, la atribución de sentido
no se vuelca de manera directa en forma de construcción conceptual de un objeto, ya que esto haría
comprometer a la tesis con un idealismo conceptual. Sino que la atribución de sentido se ve reflejada en el
status explicativo, la imbricación con las demás entidades y el nivel de complejidad contemplado dentro de
la cadena causal que se toma para poder construir una imagen de mundo a partir de los componentes
materiales y concretos de la ontología de entidades11.
La atribución de sentido a nivel ontológico se ubica en los intersticios entre los entes, en el entramado que le
da unicidad a la ontología. Es la atribución de sentido lo que conecta a las entidades en el entramado de lo
real.
Dicho esto, el lector perspicaz podría sentir un cierto hedor a redistribución de valores de verdad o a una
reorganización de los mismos elementos haciendo referencia a un esquematismo.
Sin embargo, el nivel de ésta fundamentación es mucho más básico. Los entes materiales que componen al
mundo son básicamente, comportando ciertas diferencias determinadas por la focalización en algunos
aspectos del mundo en detrimento de otros, debido a la multiplicidad de factores fisiológicos y geográfico-
naturales. De esta manera casi la totalidad de argumentos que amenazan con esquematismos o
escepticismos resultan ser ficciones teóricas de carácter académico. Aquellos epistemólogos que afirman que
la realidad es compleja e inaprensible para la ciencia rodeados por tecnología de consumo y a kilómetros de
distancia de cualquier laboratorio científico.
Si los parámetros de significación de los distintos sistemas de significación fueran tan disímiles como para
que no se pueda comprender o para que se puedan perder objetos concretos materiales de la ontología en el
pasaje de uno a otro; no sería ni siquiera posible lograr la comunicabilidad sobre nada.
Los maestros y discípulos del esquematismo, la inconmensurabilidad y el escepticismo en su preocupación
por fortalecer la inconsistencia de sus presunciones especulativas desconocen las discusiones a nivel no
académico de los distintos marcos referenciales y los siglos de sincretismos.
Se olvidan que el científico, luego de sus correspondientes ocho horas, sale del laboratorio de la
multinacional farmacéutica, después de analizar la estructura genética e una bacteria clonada, va el domingo
a la iglesia protestante con su familia, se prepara infusiones de hierbas por recomendación de una curandera

11
La noción de ontología de entidades hace referencia a que se toman solamente los entes materiales y
concretos que componen la ontología ya que usualmente se asocia lo ontológico no solamente a los entes sino
que también se incluye como una propiedad intrínseca de estos elementos su interrelación con otros entes o
su status explicativo.
indígena para el resfrío y de manera puntual se presenta al consultorio de su psicoanalista para su hora de 50
minutos de exorcismo profano, sin olvidar la contribución mensual para greenpeace.
A partir de esto la práctica de atribución de sentido se construye sobre el realismo básico de una ontología de
entidades dándole un contexto, una estructura causal y una interrelación y a través de una extrapolación crea
una imagen de mundo.
La interrelación o la causalidad entre los entes generada por la atribución de sentido es extrapolada por esa
misma atribución creando una imagen de mundo.
Al ser esta creación de una imagen de mundo una atribución de sentido no es factible de ser cuestionada en
etiquetas de realismo o antirealismo.
Esto se debe a que por medio de una especie de propiedad transitiva el realismo de la ontología de entidades
se trasmite a la imagen de mundo que a partir de cuya base se crea. Por lo tanto esta construcción realizada a
partir de un realismo básico y localizado se autopostula como inevitablemente realista. Una metáfora que
podría aclarar la cuestión sería las series de líneas entrecortadas utilizadas por la gestalt, que se perciben
como figuras de contorno interrumpido. Los sistemas significantes hacen exactamente lo mismo, a partir de
ciertas pautas concretas (los entes concretos y materiales de la ontología) constituyen una imagen de mundo
acabada.
La manera en que se da ésta extrapolación es a través de los conceptos y conectores articuladores.
Los conceptos articuladores son aquellos que por su inespecificidad son aplicables a todos los fenómenos,
dándole al mundo una unicidad fenoménica. Un caso clásico sería el concepto fuerza, dentro de un marco
referencial epistémico, o el concepto de equilibrio o justicia dentro de un marco referencial mítico-mágico.
Los conectores articuladores son aquellos que le darán una interrelación dinámica a los entes y a su vez a la
unicidad fenoménica del mundo.
Usualmente estos conectores dan la existencia (en sentido gnoseológico) a los fenómenos ya que trabajan en
un entramado temporal12. Dentro de éstos conectores estarían la noción de causalidad y de subordinación
aplicables a cualquier tipo de marco referencial.
Evidentemente aquí cabría cuestionarse si éstos conectores son circunstanciales a un conjunto de creencias
básicas determinado históricamente o resultan ser apodícticos ya sea en el mundo o al menos en la forma de
conocer al mundo. De hecho, ¿para qué nos sirve la causalidad?, podríamos solamente contentarnos con una
especie de principio de continuidad de la naturaleza a lo Hume.
La cuestión aquí es la siguiente, la causalidad es la única noción de la cual puedo obtener la integridad del
mundo tanto interno como externo. Solamente la causalidad es capáz de generar el único tipo de
combinación que logra una interacción biunívoca entre los elementos del mundo y el individuo con el mundo
a través de la intervención ya sea ésta material y concreta o de atribución de sentido13 .
Por otra parte la causalidad brinda la organización holística (integridad) tanto al mundo externo como
interno, que luego se estructura mediante la subordinación independientemente del marco referencial de que
se trate.
Esta subordinación sería similar a la que postula John Nash en Introspective hierachical logics14, que
también resulta el tipo de organización que se da entre el sistema de creencias básicas, los marcos
referenciales y los sistemas significantes. Sería una especie de lenguajes de órdenes consecutivos que se
regulan entre sí, pero que trata de evadir el ordenamiento estrictamente cardinal.
Esta noción de causalidad es la que abre la posibilidad de solución al problema que se presenta si se
considera que existe un nivel de teorización localizada en el realismo científico anteriormente postulado ya
que ésta causalidad es la que hace posible la intervención sobre el mundo.
Cabría preguntarse en éste momento si no podría ser ésta causalidad solamente una de las formas de en las
que el individuo conoce, como una especie de categoría postulada por Kant como una de las formas que se le
imprime al mundo pero sin poder saber si de hecho es una forma existente en el mundo.
12
No se hace referencia a una estructura de tiempo de acuerdo a una teoría específica sino temporalidad
como apercepción de la sucesión por parte del sujeto, principal creador de esa noción de la temporalidad que
después de la abstracción teórica de los modelos usualmente desaparece). Esta idea de temporalidad no está
ni siquiera cerca de las nociones Heideggerianas
13
Evidentemente esta separación entre intervención material concreta distinta de intervención a través de la
práctica de atribución de sentido no es tajante y solamente se instrumenta de manera analítica con fines de
comprensión más cabal.
14
Artículo publicado en la página web de la Universidad de Priceton por el departamento de matemáticas
Anteriormente ya se planteó esta posibilidad basada en que la constitución fisiológica del sujeto a partir de la
causalidad es lo que hace posible cualquier tipo de conocimiento al darle unicidad al mundo pero si el
mundo no funcionara de una manera causal la intervención sobre el mundo por parte de los individuos sería
una tarea imposible o al menos vana ya que una intervención mas o menos exitosa y la predicción de
fenómenos concretos localizados sería imposible.
La constitución causal del mundo genera a un tipo de individuo material concreto cuya constitución
fisiológica evoluciona adaptándose en consonancia, teniendo en cuenta que éste sujeto material concreto es
la base de posibilidad del conocimiento, ya que todo sujeto cognoscitivo o trascendetal son solamente
aspectos desgajados de éste individuo material concreto.
Esto nos lleva a una divergencia ¿Si los sistemas significantes resultan construcciones, esto implicaría la
postulación de conjuntos necesariamente homogéneos constantes y regulares?.
En el caso que se contestara afirmativamente, estaríamos considerando explicaciones donde se atribuye un
determinado sentido a conjuntos que empíricamente aparecen como regulares igualmente que aquellos que
no lo son, la atribución de sentido homogeneizaría a éstos dos tipos de conjuntos evitando la posibilidad de
anomalías haciendo regulares y constante a aquellos conjuntos que no lo son, planteando la supremacía de la
teorización sobre la información obtenida. Como plantea Bachelard15 en su noción de obstáculo
epistemológico donde el espíritu científico debe pasar por encima del sentido común aplicado a la
experiencia en favor de la interpretación postulada por la teoría sobre esa experiencia. Cuanto mayor sea el
nivel de abstracción mas cerca de la verdad me encuentro; cosa que se convierte a su vez en un seguro en
contra de cualquier intromisión de anomalías que refuten la interpretación de lo hechos que hace la teoría.
Si se plantea que los sistemas significantes, en el contacto con la experiencia necesariamente la ordenan en
regularidades, dado que fisiológicamente lo único fijable o manejable son las regularidades basadas en una
estructura causal, podemos encontrar paradojas del tipo Goedeliano16 pero que solamente son posibles
porque el universo en el cual se dan fue creado teóricamente y por lo tanto se conocen de antemano las
características de éste universo y sus posibilidades así como su leyes regulativas.
Todo esto llevaría a pensar que las organización regular del mundo dada por los sistemas fueran
contingentes, donde las circunstancias históricas materiales o teóricas podrían haber generado un tipo de
organización completamente distinta, mediante categorías completamente distintas, minando así las
pretensiones de realismo del nivel más básico de los sistemas significantes, es decir el realismo localizado
mencionado anteriormente. Sin embargo, esas organizaciones distintas o mundos posibles solamente tienen
una posibilidad de existencia artificial y no aplicable ya que la posibilidad de que la atribución de sentido
genere un sistema caótico o muy distante del real es posible solo de manera artificial. Ya que éste como se
dijo no podría generar intervenciones exitosas o predicciones medianamente acertadas. Esto sería aplicable a
cualquier marco referencial en el nivel de la ontología de entidades (material concreta).
Sin embargo la presencia predominante de la experiencia en el realismo localizado que comopone el nivel
básico de los sistemas significantes hace más difícil la subsumción de anomalías o paradojas que se puedan
presentar en la teorización localizada. Desde la materialidad de la experiencia la posibilidad de intervención
sobre el mundo presente en el realismo localizado no elimina pero reduce a un mínimo la bracha
interpretativa. Cosa que puede garantizar al menos la pretensión de realismo. Cosa que no podría existir si
tomamos al sistema significante en su totalidad ya que este siempre tiende a separarse del realismo
localizado en pro de una imagen de mundo más general abstracta y abarcativa, fenómeno que trae como
consecuencia el ensanchamiento de la brecha interpretativa dada por la atribución de sentido. Provocando de
ésta manera la imposibilidad de pretensión de realismo.
Por lo tanto el arma más efectiva para poder defender el realismo localizado sería la posibilidad de
intervención y las consecuencias que ésta genera.
Dentro de los sistemas significantes y marcos referenciales de carácter mítico la intervención es un factor
que resulta casi inexistente por lo tanto aunque exista una pretensión de explicación o predicción no se posee
la herramienta que lo garantiza cerrando la brecha interpretativa de la atribución de sentido.
Cual sería la base de todo esto, la siguiente, el mundo a partir de sus condiciones va forjando las condiciones
fisiológicas de conocimiento del hombre, aquellas condiciones que le permitirán la adaptabilidad. Una

15
Gastón Bachelard, La formación del espíritu científico.
16
Cabe notar que la detección de las paradojas de Goedel asi como la demostración de sus implicancias de
sus axiomas en referencia a la verdad o falsedad requiere un lenguaje de orden superior al que las generaron.
pregunta muy pertinente sería, si se afirma esto también se podría aceptar que los animales poseen un
aparato cognoscitivo porque tienen capacidad adaptativa. Esto no es así ya que la capacidad adaptativa en los
animales está dada por la determinación que el medio cumple en la conservación de ciertos caracteres
genéticos (mayormente de estructura física externa o del sistema nervioso periférico) en detrimento de otros.
De la misma manera el sistema nervioso del hombre ha sido forjado por la determinación del medio dándole
la capacidad de registrar regularidades constantes. Sin embargo esa posibilidad tiene un cierto límite dado
por la propia capacidad de esa fisiología, que implica a su vez una limitación del aparato cognoscitivo. Esto
es lo que nos permite mantener un realismo localizado pero solo poder tratar de atribuir sentido en el plano
de un alcance más abarcativo.

Hacer discursiva la totalidad del mundo en un intento de determinación que primero se plantea de forma
poética en lo mítico porque asume (por su carencia técnica) que no podría aprehenderlo limitándose de
hecho a lo meramente fáctico, (ya que lo concreto fáctico necesariamente se plantea como resultado de
causas fundamentales superiores o distintas de lo concreto) degenera después en una pretensión de
aprehensión fáctica que se traiciona a si misma en un primer lugar por pretender aprehenderla en su
totalidad luego determinarla de forma discursiva. Sucede algo similar en el comentario de Derrida sobre el
estudio de Foucault sobre la locura en la época clásica (derrida sobre foucaul pag 14) en referencia al cógito
como aquello primitivo y único que no trata de escapar a la locura pero si la asume el cogito también es
válido para el loco pero cuando se trata de ir más allá a buscar certezas y verdades en la creación de axiomas
como los de causalidad o fundacionismos racionalistas. El cogito es tan valedero para el loco como para el
cuerdo por lo tanto no sería en última instancia un pilar de la racionalidad en rpo de la verdad y la certeza.
Esta sería la razón por la que no se puede limitar una explicación a los datos concretos útiles se trata de
generar una imagen de mundo, siempre se tiende a una explicación holística en clave discursiva de la
totalidad de lo real.
Esto implicaría que no existe una diferencia esencial o radical entre las explicaciones míticas y las
explicaciones racionales, más allá de las reducciones que realizan y los axiomas que se crean para lograr el
mapeo de la totalidad de lo real.
Aquí sería relevante plantear un análisis sobre las teorías de verdad con las que se relacionarían estos
planteos
Verdad como posibilidad técnica de determinación en una base experimental localizada, no es asertabilidad
como el pragmatismo ni correspondencia. Pero en cierta manera el punto de anclaje del realismo
experimental tiene un componente alto de asertabilidad ya que cuando se exprimenta se estan testeando
ciertas reaciones localizadas de los fenómenos, sin embargo el proceso explicativo excede el simple testeo.
Se podría hablar de verdad a nivel del sistema significante pero solamente sería en el sentido de James como
“unicamente el expediente de nuestra forma de pensar” (Willuiam James Pragmatism, Indianápolis Hackett,
1981 pag.100)
Rorty sobre james “no podía utilizarse la verdad como una noción explicativa” (rorty objetividad realimo
verdad escritos filosóficos 1 paidos )
“la verdad no tiene un uso explicativo”
tesis 4 del pragmatismo según rorty compartida por james y davidson “carecen de sentido los debates
realismo-antirrealismo pues estos debates presuponen la idea vacía y erronea de verificar las creencias”
la cuestión aquí es que suponen una distinción entre la creencia generada y el hecho que los pueda verificar
donde el error se encuentra evidentemente que si ya se separa de manera tan tajante entre lo supuesto y el
hecho que lo verifica, la manera de plantearlo ya lo postula desde su origen como erroneo. Esto sucede
cuando se trata de verificar un tipo de creencia de carácter mas bien abstracto y general que por sus
cartacterísticas epecíficas resulta innverificable, lo que si se podría verificar si estuviera de acuerdio con la
verificación serían hechos tan loacaalizados y concretos que no importarían o no serían de provecho para un
realismo generalizado. Pero sí muy útil para la tecnología y si se puede captar un fenómeno de manera mas o
menos completa para reproducirlo de manera artificial es que al menos se ha comprendido o al menos se esta
en camino de compremnder dicho fenómeno por ende terminamos nuevamente en el realismo localizado. No
se esta de acuerdo con la verificación pero como se conoce a nivel experimental? Ya se sabe que no hay una
división tajante entre lago que se hipotetiza y algo que se comprueba. Pero que hay??????????