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F~IDADAUTONOMA DE PUEBLA kv* - Jnstitutode Ciencias Sociales y Ilumanidades Lic. Aifonso Velez Pliego, Dircctor

CONSEJO ESTATAL DE CIENCIA Y ECNOLOG~A Puebla, he. Dr. Augusto Moreno Moreno, Director General

Traduccidn del francés realizada por:

L. Adela Rojas Ramírez Gonzalo Hemández Martínez Luisa Ruiz Morcno

Consejo editorial

Marcelo Gauchat Agustín Grajales Ricardo ~éllez-~ir6n

Diseíio

Marcelo Gauchat

Fonnacidn

Alicia,Mendoza

, D.R. O Algirdas Julien Greimas Puebla, Mexico, 1996.

Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades Av. Maximino Avila Camacho 208 C.P. 72 000, hehla, Pue. Tel. (22) 46 26 00

La tarea compartida

La enunciacidn.Una postura epistemológica

LA TAREA COMPARTIDA

El cuaderno que ahora se presenta es el resultado de un trabajo práctico que hicimos, de manera compartida, con Adela Rojas Ramírcz y tionzdo Hernández Martínez en el Seminario Semidtica visual y del espacio -Maestría en Ciencias del Lenguaje durante el segundo semestre de 1994. Y el lector se preguntará: iQu6 tendrán que ver los problemas que plantean a la semiótica las manifestaciones visuales y espaciales con el tema de la enunciación? ¿Ycámo fue que de un seminario de investigación se terminó por traducir un texto? Las respuestas quc podemos ofrecer parecerán de igual modo desviantes pcro al fin y al cabo cciitralcs y simples. Nos habíamos propuesto seguir detenidamente un análisis de Jacques Fontanille sobre una imagen visual. Y fue al darnos con el concepto que eri metalenguaje llamamos ernbrague/desembrague quc, necesaria e ineludi- blemente, fuimos a repasar las lecciones de enunciación. Si en semiótica no analizamos más que enunciados, sean éstos del tipo que fueren, ¿cómo no habriamos de volver la atención sobre un concepto que funciona corrio presupuesto de todos los demás? Y así desempolvarnoseste texto exrito en francés y que a continuación damos a conocer en su versión espaiiola. Y digo desempolvar porque fue encontrado en un alto de fotocopias viejas que sirvieron, sin embargo, del nutriente intelectual a los altininos de la primera generación de la Maestría en Ciencias del Lenguaje. Tampoco era una novedad en aquella epoc4

-sería por 1983 o

Revista Brasileira de ~emidtica,'No.1, p. 9-25. Es decir, que a veinte añosi de haber sido publicado, este escrito se convertía, para nosowos, casi en uq documento de archivo y su lectura, por lo tanto, se tomaba en un u hacia las fuentes. Y es claro q"e lo era pues se trata de un escrito de Greimas En reaiidad no e; Precis&ente un artfcdo de ~reimas:L( ia palabr! del maestro, grabada y escrita por otros. ~reirri&responde a unas pregund que le llcgan por escrito pero lo hace coloquialmente. Éste es un detalle:

de tener en cuenta porque enmarca a estas páginas en el género de la entrevis lo cual conlleva sus características -particulares. Tales particularidades significan, en primer lugar, una gran riquezq de contenido para quien lee la entrevista en su lengua original: la voz parecf oírse a pesar de la &inscripción, los matices propios de la comunicación ora plantean enigmas y uno rccibe un pensamiento con toda la tonicidad coi que ha sido expuesto en ia conversación, pero, en segundo lugar, ellas ocasiona una dificultad enonne para la empresa de la traduccibn. i

1984- pues había sido en 1974 en Significacao.

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Y esta última, en tanto preparación de un material para otros, no era nuestro primer objetivo sino el de traducir para leer y entender según los prop6sitos de nuestra búsqueda específica y en los ihnites de la materia que desarroliábarnos.Fue despub, cumdo nos dimos cuenta que habíamos paseado por toda la teoría para desentrañar esta lectura, que surgió la iniciativa de reeIaborar el trabajo para un destinatario que esáiviera fuera de nosotros mismos. La necesidad se presentb bien pronto: en el Seminario de estudios sobre la significacidn se decidió revisar el tema de la enunciación. Nuestro trabajo fue recibido alli como una colaboración, pero cuando se leyó y discutió nos dimos cuenta de todo lo que le faltaba para ser presentable: muchas cosas no se entendían y otras tantas se entendían al revés: las ironlas, por ejemplo, las aíticas con humor. Y asi pensamos que un material que daba tantos elementos a la reflexión bien valía la pena ser revisado nuevamente, a fin

& quedar en condiciones de gozar de una circulación más amplia.

Hacemos enirega, entonces, de una última revisión pero no estamos seguros & que no admita nuevas correcciones que todavía la mejoren. Sí tenemos, en cambio, la seguridad de que lo principal se rescata: se trata de una exposición que es la síntesis de un pensamiento fundante (la Semdntica

estructural tenía, apenas, ocho años de haber aparecido; Del sentido 1, cuatro aííos, y el primer diccionario todavía no aparecfa); y, como todo texto histórico, arroja un aire fresco sobre probledticas, aunque abandonadas de la escena

& la discusión, nunca bien acabadas. Es una postura, franca y decidida, y

por lo mismo no exenta de un deber ser y de un deber hacer, es decir, de una Ctica científica. Por último, quiero decir que esta traducción, resultado de un largo proceso y pretexto para un aprendizaje sólido, se debe, fundamentalmente, a la aplicación y a la exigente paciencia de Adela Rojas Ramírez y Gonzalo Hemández Martínez.

Luisa Ruiz Moreno

LA ENWCIACI~N. UNA POSTURA EPISTEMOL~GICA

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La pregunta que los señores López y Assis da Silva me han remitido por escrito me ha hecho pensar mucho; mucho, yo no diria cuantitativamente sino cualitativamente. Es una cuestión que tiene que ver con un conjunto de problemas fundamentales y de actualidad. Es decir, ello concierne a la dicotomia enunciaci6n/enunciado,a la dicotomía lenguaje-objeto/metalengua- je y al problema de la isotopía, es decir, al de la coherencia del discurso. Esos son quizás tres pioblemas que constituirían cada uno de ellos un capítulo de la semiótica. La pregunta es la siguiente: ¿el paso del nivel del eiiunciado al nivel de la enunciación es un cambio del nivel de la lengua-objeto al nivel metalingüístico? Es decir, ¿la dicotomía enunciación/enunciado es homolo- gable con la dicotomía metalenguajdenguaje-objeto? ¿Es que la relación entre esos dos niveles es la misma en un caso como en el otro? Esa sería la primera cuestión. Luego, teniendo en cuenta que el metalenguajees -según Jakobson- de orden metafórico, que el metalenguaje es la metáíora del lenguaje objeto -siempre, según Jakobson- ¿la negación del lenguaje objeto no presupone una relación entre el primer cuadrado lógico y el segundo?El primer cuadrado lógico sería aquel en el que se puede resumir a nivel profundo, digamos, el contenido semántico del lenguaje-objeto; el otro cuadrado lógico serfa el que subsume el nivel del lenguaje que niega al lenguaje-objeto. ¿Hay alli alguna relación? Si la hay, iquC tipo de relación puede existir entre esos 1 dos niveles? Como ustedes ven, esto no es una cuestiún, sino las cuestiones. I De allí mi deseo de descomponer el problema y de decirles algo de lo que 1 pienso sobre tal o cual problema y de proporcionar, en última instancia, una respuesta sólo al conjunto global de los problemas que me han planteado. , La primera parte tratará del problema del enunciado y de la enunciación. Digamos entonces que eunciado esi un concepto bastante claro, es

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en el fondo la frase lingüistica con sus elementos m$,.simples;,es decir, es un enunciado elemental, sea sujeto, predicado, verbo, sea destinador, mensaje, 1 destinatario, etcktera. Poco importa por el momento. Este enunciado es, como 1

la palabra misma lo indica, 'q.gu,emes@enunciado, lo que está dicho o escrito, !

lo - que está, finalmente, comunicado.jUno puede decir que el enunciado en

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su forma más simple puede tener la forma canónica del enunciado frhico, ;

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o bien, uno puede considerar en un sentido más amplio que el enunciado :

es lo que está enunciado, es decir, todo el encadenamiento sintagmático que trasciende, sobrepasa las dimensiones de la frase, y que comprende, pues, I

al discurso en tanto que enunciado. En el fondo, es formular bajo otra terminologia el problema que constituye un rompecabezas para los niños en Francia en sus clases de filosofía: el pensarniento pensante piensa el pen- sumienlo pensado. El enunciado es este pensarniento pensado que es la manifestación -en terminos psicológicos- del proceso del pensamiento. Es evidente que para que el enunciado sea enunciado es necesario que se lo enuncie. Es necesario que el enunciado posea un predicado, una función, en fin: la enunciación. Y que si hay ya un enunciado en tanto que objeto de pensamiento, de enunciación, y si existe el proceso llamado enunciación, ello presupone la existencia de un sujeto de la enunciación. Tenemos finalmente que la enunciación se opone al enunciado, pero ella tebiCn posee la es-ngura del enunciado ---elemental- con un --suje!o, ~n-~rcd&abo_~!n objeto.,Y he aquí que inmediatamente encontramos que el actante objeto de la enunciación es un enunciado. Yo digo qrre yo estoy enferrno. Entonces, yo: sujeto, digo: verbo, y el actante-objeto es: yo esroy enfermo. Pues yo estoy enfermo es un enunciado, y, yo digo que es del orden de la enunciación. El problema se complica por el hecho de que esta enunciación que les presento ya está, en su ámbito, igualmente enunciada. Pues uno no puedc hablar de la enunciación más que en la medida en que esta enunciación está ya enunciada. Así, podemos dar una primera definición de la enunciación; la enunciación es un enunciado cuyo s610 actante objeto está manifiesto y si esta enunciación no estuviera manifiesta ¿cómo se pdría saber algo? La única respuesta válida es que uno puede saber algo de ella porque la enunciación posee una estructura que es la del enunciado y que, conociendo la estructura del enunciado y conociendo uno de los elementos del enunciado manifiesto, podemos lógicamente presuponer la existencia de los otros elementos de este enunciado que se llama enunciación. Sabemos, por ejemplo, que la presencia del actante-objeto implica la presencia del actante-sujeto y que la relación entre ambos es una función, es una relación predicativa. Partimos de esta definición: que la enunciación es un enunciado. Entonces, si uno de los términos del enunciado es conocido, los otros pueden ser deducidos. Ellos están presupuestos de manera lógica. Pues la enunciación no puede ser conocida sino bajo la forma de presuposición lógica y es esta la sola manera de existir de la enunciación. Toda la confusión viene del hecho de que el sujeto de la enunciación que es un sujeto lógico, es considerado por los linguistas y sobre todo por los literatos y filósofos, como un sujeto ontológico. La confusión es simple. Porque si yo estoy aquí hecho de carne y hueso, como un ser existente, y yo digo: 10 tierra es redonda, entonces, se diría que es Greimas el que es sujeto de la enunciación de este

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enunciado la tierra es redonda. Pero, linguísticamente, postular la existencia de Greimas, significa postular la existencia de un referente exterior al lenguaje. Esto es antisaussuriano y toda la semiótica se dcmmba. Porque esto querría decir que existe una realidad extralinguistica que podemos conocer por metodos linguisticos. Dicho de otra manera, si es por mCtodos no lingüísticos como nosotros conocemos, no hay coherencia lógica cuando hablamos lingüística-

mente. Y luego, esta es la vía abierta a todas las filosofías, a todos los psicoanálisis y a todo lo que ustedes gusten. En consecuencia, en literatura ¿qué significa todo eso? Significa que

la principal conquista, digamos, de la semiótica está abolida y que uno vuelve

a la psicología del autor, a la biograffa, y ya sabemos cuáles han sido sus

consecuencias. Lo cual no es más que una escapatoria Si uno se pone a

r-- estudiar la ideología reduce el texto al sujeto, digamos, psicológico u ontológico que está fuera del mismo. En el fondo, esto consiste en una renuncia a la lingüística puesto que es evacuar el texto, que es el objeto linguistica que

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- estudiamos, mandarlo hacia cualquier cosa que no es lingüística; es decir, que significa renunciar, abandonar las propias responsabilidades y decir que

ahora son los psicólogos y los filósofos los que van a ocuparse del texto, lo cual consiste en abolir el objeto lingüístico. He ahí la importancia de la

- elección. Doy razones sentimentales y razones que son el fundamento de las razones lógicas.

1 La actitud del

linguisp-frente al texto es la de decir, con Saussure, 2-

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que el discurso, el texto, en la medida en que está manifiesto, es la sola

realidad de la cual la liG$stiia

se _ogu~;.,~entonces ella dice todó lo que

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quiere decir a propósito de ese texto manifiesto, pero la linguistica tarnbien dice.que eiia no pretende que no existan, aparte, otr;is realidades. Si la linguistica

tiene un proyecto de investigación coherente debe atenerse a el y a lo que puede hacer. No se trata de ser un hombre universal. Ocurre que, como la ciencia se ha erigido en un punto de vista sobre el mundo y no como en una exploración, por todos lados la ciencia se ha convertido en la medida del mundo. Cada ciencia es sólo una aproximación al mundo. Por lo tanto, nosotros tenemos una manera propia de aproximarnos pero allí debemos detenemos. Esto es capital porque de ahí viene, por ejemplo, el gran malentendido con la linguística americana. Cuando Van Djik habla del relato, 61 habla de las acciones, habla de los humanos, y de los perros, etcetera. No se sal>e entonces si habla del texto, es decir, de humanos descritos, de acciones descritas, de perros descritos, o bien habla de acciones reales, de comportamientos humanos. Hay que saber de que uno habla. Cuando 61 habla