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Tilde@liberal

Estafa bursátil en “La Sala de las Calderas”

27 DE SEPTIEMBRE DEL 2012

en “La Sala de las Calderas” 27 DE SEPTIEMBRE DEL 2012 Quien ha sido víctima de

Quien ha sido víctima de la estafa telefónica que le solicita comprar tarjetas de llamadas para que “el coronel pueda hablar y le suelten su familiar”, notará la semejanza con el fraude bursátil en “Boiler Room”. Para empezar, talento innato para engañar, entrenamiento satánico en la trama y labor previa de inteligencia sobre el objetivo. Los banqueros de inversión tramposos contratan a jóvenes varones, universitarios o recién graduados, por las destrezas para manejar situaciones en conflicto con la ética o la ley y la disposición para asumir el riesgo de recibir sanciones penales o civiles. Su selección más relevante, por ejemplo, administra un casino clandestino desde su propia casa. El que tiene labia para atraer a jugadores que se exponen a perder dinero y privacidad en el aseo personal, asimilará en seguida el protocolo básico para despertar y mantener interés en una embaucadora oferta de acciones calientes. De su ingenio particular también se espera que incorpore nuevas estratagemas para timar a presas sobre las que han identificado vulnerabilidades.

Estos depredadores de ahorros se concentran en contactar por teléfono a hombres maduros que ya tienen experiencia en el mercado de valores. Estos tienen cuentas de corretaje, portafolios conservadores y residen en Ohio, Indiana y otros estados del Medio Oeste, donde las personas son más amables y abiertas a escuchar a un corredor importante con acento de New York. En caso que responda la esposa, se les ordena colgar de inmediato. Está prohibido vender acciones a las mujeres. “No vale la pena, son una astilla en el trasero. Te llamarán todos los días para saber por qué la acción bajó dos centavos y cuando los sube, ¡Dios

en el trasero. Te llamarán todos los días para saber por qué la acción bajó dos

no lo quiera!, lo harán cada quince minutos con preguntas donde no verán el final” se explica a cada trainee en la sesión individual donde, además, se le revela la sustancia de la estafa que los convierte en cómplices con el primer contacto exitoso. ¿Por qué? Les cuento a continuación, evitando, lo más que pueda, caer en eso de que “el asesino es el jardinero” o “lo penoso es que se ahoga el protagonista”.

Es evidente que la forma y fondo de la llamada es ilegal. Se les dice que tienen luz verde para identificarse en la forma que crean más conveniente para motivar interés en la persona contactada. Cambiar de nombre, agregarse un guion al apellido, inventarse grados académicos o improvisar cualquier fantasía que abra las puertas para lograr que la persona acepte, con motivación auténtica, recibir por correo información sobre una propuesta de negocios. Deben enfatizar que no están vendiendo, que el interés es darle datos sobre una compañía que viene con un producto revolucionario y la exitosa oferta pública de acciones que hará próximamente. En la propuesta escrita encontrará más detalles. Un corredor autorizado y de experiencia, conocedor del producto y la industria, lo llamará en unas semanas para responder inquietudes y cerrar operaciones.

semanas para responder inquietudes y cerrar operaciones. En ese compás de espera para hacer efectiva la

En ese compás de espera para hacer efectiva la estafa se aparta “Boiler Room” de la que, localmente y un poco en desuso, tiene que ver con dictar por el teléfono códigos de tarjetas de llamadas que permitan sacar, de ficticio apuro carcelario, a un familiar. Aquí el éxito está en mantener en línea a la madre o esposa angustiada, al punto que los mismos engatusadores preguntan por el número del colmado más cercano para ellos mismos solicitar el delivery. El inocente dueño del establecimiento, “en su espíritu de servicio a la comunidad”, no titubea en complacer el inusual pedido de RD$2,500 en tarjetas para una viuda cuya compra anterior más alta fue de un doble litro y una malta oscura criolla. La estafa bursátil en la película, por el contrario, se consuma con la

segunda llamada que al potencial inversionista hace un bróker certificado, tal como le había prometido el trainee en ese clave primer contacto de la operación.

El mensaje hasta aquí es que en los títulos valores es prohibido vender con las técnicas de ofertas para apartamentos vacacionales de “tiempo compartido”. Si el almuerzo gratis con mariachis y la charla financiera culminan en la impostergable decisión de comprar bonos y acciones de alta rentabilidad, agradezca las atenciones y no invierta un centavo. En las conversaciones de “Boiler Room” es frecuente también escuchar ofertas de beneficios garantizados, algo más ilógico que ilegal en títulos como las acciones que, por definición, son de renta variable. Tampoco es posible tratar de ganar nuevos clientes con publicidad sobre la rentabilidad que han logrado para sus actuales inversionistas o usar para sus promociones celebridades del deporte o la farándula. Finalmente, cada cliente de los puestos de bolsa debe recibir un trato personalizado, con orientaciones de compra y venta adaptadas a su perfil individual de riesgo y rentabilidad. Nunca, como en “Boiler Room”, puede un puesto de bolsa ofertar un mismo título a todos sus clientes, sin tener en cuenta sus preferencias reveladas en transacciones pasadas o los documentos de apertura de cuentas.