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CANIS ET FELIS N. o 40

taff PROGRAMA 1999 Coordinación Editorial: N. o 37 (Febrero) DIRECTOR: M. A. García Fernández MÁRKETING
taff
PROGRAMA 1999
Coordinación Editorial:
N. o 37 (Febrero)
DIRECTOR:
M. A. García Fernández
MÁRKETING EN LA CLÍNICA
VETERINARIA
J. Antonio Aguado Ramo
Dr. Juan José Tabar Barrios
Centro Policlínico Veterinario
“Raspeig“
San Vicente. Alicante
Redactora Jefe:
Elena Malmierca
N. o 38 (Abril)
Producción Editorial:
DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO
DE LAS PRINCIPALES
ENDOCRINOPATÍAS
Jaume Rodón Vernet
Fernando Latorre Margolles
Dirección Artística:
José Luis García Alonso
DIRECTOR DE LA MONOGRAFíA:
Coordinación estudio:
N. o 39 (Junio)
Mª Carmen Rodríguez García
Centro Policlínico Veterinario
“Raspeig”
San Vicente. Alicante
Isabel Velasco Granados
GERIATRÍA CANINA. (I)
Fernando Rodríguez Franco
Maquetación y Reproducción
fotográfica:
N. o 40 (Agosto)
AFECCIONES DEL TRACTO
URINARIO INFERIOR DEL GATO
Mª Carmen Rodríguez
Mª Luz Franco Fdez- Conde
Correción de textos:
Marta Martínez Sandoval
COLABORADOES:
N. o 41 (Octubre)
ENFERMEDADES ESPINALES. (I)
Tomás Fernández
J.J. Azcárate Mengual
Composición de textos:
V.
Coll Gali
M.ª Dolores Llano García
P.
Esteve
R.
López Rodríguez
Colaboradores:
.J. Tabar Barrios
N. o 42 (Diciembre)
GERIATRÍA CANINA. (II)
Fernando Rodríguez Franco
Beatriz García Martín
Jose Manuel Piñón Cubero
Enrique Leiva Hidalgo
Martín Jose Manuel Piñón Cubero Enrique Leiva Hidalgo Pasaje Virgen de la Alegría, 14 Teléfono 405

Pasaje Virgen de la Alegría, 14 Teléfono 405 15 95. Fax 403 49 07 e-mail: veterinaria@luzan5.es

http://www.luzan5.es

28027 Madrid

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ISSN: 1133-2751

Imprime: EGRAF, S.A.

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

CANIS ET FELIS N. o 40

CANIS ET FELIS N. o 40 ndice STAFF EDITORIAL ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO

ndice

STAFF

EDITORIAL

ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL GATO

ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

LA URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

INDICE DE COLABORADORES

37 MÁRKETING EN LA CLÍNICA VETERINARIA

38 DIAGNÓSTICO DE LABORATORIO DE LAS PRINCIPALES ENDOCRINOPATÍAS

39 GERIATRÍA CANINA (I)

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

40 AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

41 ENFERMEDADES ESPINALES (I)

42 GERIATRÍA CANINA (II)

CANIS ET FELIS N. o 40

CANIS ET FELIS N. o 40 ditorial S S I partimos de la anterior exposición, en

ditorial

SS I partimos de la anterior exposición, en los años 80, sobre las enfermeda- des del tracto urinario inferior felino, en la que se englobaban todas ellas dentro de lo que se denominaba Síndrome Urológico Felino (FUS), podemos observar cómo se ha contestado a muchas de las preguntas que entonces

quedaron en el aire. Gracias a muchos estudios realizados por especialistas en la materia, sabemos ahora algo más de por qué los felinos padecen disuria, hematuria, polaquiu- ria y obstrucción uretral sin la presencia de bacteriuria, anomalías anatómicas, urolitos o disfunción neuromuscular. También sabemos algo más acerca de los tratamientos que ayudan a controlar los signos clínicos, incluso de algunos tratamientos específicos. Se han planteado varias teorías sobre la formación de los tapones uretrales y sobre su incidencia en determinadas poblaciones de gatos machos y hembras. Se ha estudiado la posible implicación de algunos virus en la aparición de la enfermedad del tracto uri- nario inferior felino (ETUIF). Sabemos algo más sobre si la disinergia refleja o los diver- tículos vesicales son causa o consecuencia de la ETUIF. Incluso cómo pueden afectar el estrés y la obesidad para la aparición de la ETUIF espontánea. Estos trabajos han puesto de manifiesto la efectividad que pueden tener, o el daño que pueden producir, algunos tratamientos, tanto médicos como quirúrgicos, como pueden ser los antiinflamatorios, el desbridamiento de la mucosa vesical o la uretrostomía perineal. Estos conocimientos nos ofrecen soluciones, y por tanto nos dan la responsabilidad de diagnosticar a nuestros pacientes felinos de forma más descriptiva y con ello tratar- los de un modo más eficiente, satisfaciendo así las necesidades de éstos y de sus pro- pietarios, que nos piden siempre la mejor solución para “sus” problemas. A partir de ahora quedarán planteadas otras dudas que requerirán más estudios para poder ser resueltas.

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Mª Carmen Rodríguez García

Centro políclínico veterinario Raspeig San Vicente . Alicante

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

ANATOMÍA ANATOMÍA Y Y FISIOLOGÍA FISIOLOGÍA APLICADAS APLICADAS DEL DEL APARATO APARATO URINARIO URINARIO INFERIOR
ANATOMÍA ANATOMÍA Y Y
FISIOLOGÍA FISIOLOGÍA
APLICADAS APLICADAS DEL DEL
APARATO APARATO URINARIO URINARIO
INFERIOR INFERIOR DEL DEL GATO GATO
ROCÍO LÓPEZ RODRÍGUEZ
Departamento de Medicina y Cirugía Animal.
Facultad de Veterinaria
Universidad de Córdoba
QQ UIENES tenemos el placer de tener al gato como paciente en nuestra consulta observamos
con preocupación como, a pesar de los avances en medicina felina, la enfermedad del
aparato urinario inferior continúa afectando a una parte importante de dicha población.
El conocimiento adecuado de las características anatómicas y fisiológicas de los órga-
nos implicados (fundamentalmente vejiga y uretra) y de los complejos mecanismos neu-
rofisiológicos que regulan el reflejo de la micción en esta especie nos ayudarÁn a comprender mejor los
mecanismos fisiopatológicos responsables, la aplicación de los diferentes métodos de exploración y las
bases de los tratamientos farmacológicos y quirúrgicos empleados en la actualidad.

CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

L aparato urina- rio inferior inclu- ye uréteres, veji- ga urinaria y ure- tra. Los uréteres

transportan la orina desde los riñones hasta la vejiga, que la almacena temporalmente, sien- do la uretra la encargada de transpor- tarla al vestibulo vaginal en la gata o al exterior en el gato 1 .

EE

ANATOMÍA URETERAL

Los uréteres son estructuras retrope- ritoneales que transportan en forma activa la orina desde la pelvis renal a la vejiga 2,3 . La pared del uréter posee una adventicia externa, una muscular media y una mucosa interna 4 . El apor- te sanguíneo se debe a la arteria ure- teral craneal, que deriva de la arteria renal, y a la arteria ureteral caudal, que procede de la arteria vestibular 5 . En el abdomen craneal, corren paralelos y adyacentes a la vena cava caudal y a la aorta abdominal. Cerca de la pelvis, penetran entre las dos capas del peritoneo, que forman el ligamento lateral de la vejiga, y alcan- zan la superficie dorsolateral de la veji- ga 2 . Discurren al principio intraparie- talmente y más tarde por debajo de la mucosa de la vejiga, siguiendo un curso oblicuo hacia el cuello vesical 3 para vaciar en la luz de la vejiga a tra- vés de un orificio en forma de hendidu- ra (orificio ureteral) 6 . No existen válvulas ureterovesicales anatómicas; sin embargo, el curso obli- cuo de los uréteres a través de la pared vesical normalmente previene el reflujo

de orina cuando aumenta la presión dentro de la vejiga (fig. 1), pero no evita que ésta se siga llenando porque la resistencia es superada por las contracciones peristálticas de la pared ureteral 1,2,4,7 .

ANATOMÍA VESICAL

La vejiga es un órgano de almacenamiento de la orina cuya posición normal es intraabdominal 6 . Tiene forma de pera 2 , con tres partes: un vértice craneal, un cuerpo intermedio y un cuello caudal 3,4,7 . El tamaño, la forma y la posición de la vejiga en el abdomen caudal varían según el grado de distensión. Cuando está llena, se extiende por delante del borde de la pelvis, pudiendo llegar cranealmente hasta la altura del ombligo. Cuando está vacía, disminuye mucho su tamaño y se sitúa más caudalmente, cerca de la pelvis. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en otras espe- cies, la vejiga felina siempre yace en su mayor parte den- tro del abdomen, lo que facilita la cistocentesis. La posi- ción abdominal también significa que toda la vejiga uri- naria está cubierta por peritoneo 1,2,6 . La vejiga está compuesta de tres capas 2,8 :

— Serosa. — Muscular: el músculo detrusor consta de tres capas de fibras lisas: dos longitudinales, externa e interna, y una capa circular media más gruesa. Todas las fibras

y una capa circular media más gruesa. Todas las fibras Fig. 1.— Unión uretero-vesical: la dirección

Fig. 1.— Unión uretero-vesical: la dirección oblicua de los uré- teres al entrar en la vejiga impide el reflujo de orina.

CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL G ATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

musculares toman una apariencia cir- cular u oblicua en la unión uretra-veji- ga (cuello vesical), formando un esfín- ter funcional (esfínter uretral interno). — Mucosa: con epitelio pluriestratifi- cado pavimentoso (células de epitelio de transición).

El trígono vesical es un área triangu- lar situada en el aspecto dorso-caudal de la vejiga, cerca del cuello vesical, forma- da por el orificio uretral y los dos orifi- cios ureterales 2 . Es interesante resaltar que el cuello de la vejiga felina es excepcionalmente largo y estrecho, por lo que puede con- fundirse con la parte inicial de la ure- tra, sobre todo en radiog rafías de con- traste positivo 1 . La posición de la vejiga se mantiene con la ayuda de tres ligamentos, que en realidad son hojas dobles de peritoneo. Los dos ligamentos umbilicales laterales conectan la superficie lateral de la vejiga con la pared pélvica lateral, en tanto que el ligamento umbilical medio, más largo, se proyecta desde la superficie ventral de la vejiga hasta la sínfisis pélvica y pared abdominal ventral 6,7 . La vejiga anterior está ir rigada por las arterias vesicales craneales, que derivan de las arterias umbilicales que llegan a la vejiga con los ligamentos umbilicales laterales. La vejiga poste- rior y el cuello vesical están irrigados por las arterias vesicales caudales, que proceden de las arterias urogenitales 3 .

ANATOMÍA URETRAL

La uretra es un conducto que pro- longa el cuello vesical hasta el meato urinario 1 .

La uretra

del gato

macho es larga

y estrecha 1 .

Podemos dividirla en las siguientes partes 6,9,10 (fig. 2):

— Uretra pelviana, que a su vez se divide en:

• Preprostática: se extiende desde la vejiga urinaria (cuello vesical) hasta la glándula prostática. Proporcionalmente, es más larga que en el perro. • Prostática: transcur re a través de la glándula pros- tática. En ella podemos distinguir el colículo seminal, engrosamiento de la submucosa dorsal en el que se abren a la luz uretral múltiples conductos prostáticos y los dos conductos deferentes. • Pospros tática: está situada entre la próstata y las dos glándulas bulbouretrales.

entre la próstata y las dos glándulas bulbouretrales. Fig. 2.— Segmentos uretrales en el gato. CAPÍTULO

Fig. 2.— Segmentos uretrales en el gato.

CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL G ATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

— Uretra peneana , que se extiende

desde las glándulas bulbouretrales hasta el extremo del pene. Normalmente no existe hueso penea- no, pero cuando está presente, no está surcado para acomodar a la uretra peneana como en el perro.

El diámetro luminal de la uretra dis- minuye aproximadamente el 50% desde el cuello vesical al segmento ure- tral peneano 10 , lo que explica que los segmentos distales sean asiento fre- cuente de obstrucciones. La uretra está compuesta de 2,8 :

— Una capa muscular externa estria-

da que forma el esfínter externo de la uretra.

— Una capa muscular lisa, prolonga-

ción de la muscular vesical, que consti- tuye el esfínter interno. Dicho esfínter está compuesto de dos capas muscula- res, una longitudinal u oblicua, la otra circular. En el gato parece que la capa

circular constituye el verdadero esfínter interno, mientras que la capa longitudi- nal sirve probablemente para abrir durante la micción.

— Un epitelio pavimentoso estratifi- cado (células de transición).

En el macho, el esfínter interno de la uretra ocupa el cuello de la vejiga y la uretra preprostática. El músculo uretral estriado alrededor de la uretra pos- prostática forma el esfínter uretral externo 6 . La uretra de la gata es mucho más corta y más gruesa que la del macho 1,2 . Se localiza entre el suelo de la pelvis y la vagina. Desagua en un

surco (orificio uretral externo), situado cranealmente en el suelo del vestíbulo de la vagina. El esfínter uretral inter- no ocupa los dos tercios craneales de la uretra de la hem- bra, además del cuello de la vejiga. El tercio caudal de la uretra está rodeado por músculo uretral estriado, que constituye el esfínter uretral externo 6 . En el gato, el epitelio transicional (urotelio) limita el tracto urinario desde la pelvis renal hasta la uretra media, donde gradualmente se hace columnar o cuboi- dal estratificado, para ser reemplazado por escamoso estratificado en el orificio uretral externo. En la gata, la mucosa permanece columnar estratificada hasta el orifi- cio uretral externo 7 . Glándulas mucosas (glándulas uretrales de Littre) están presentes en toda la uretra del gato, y distalmente en la gata 7 . La cateterización urinaria de las gatas es relativamen- te fácil debido a las características anatómicas de la ure- tra. La cateterización de los gatos, sin embargo, es más difícil debido a la longitud, curvatura y estrechez de la uretra, y está además complicada por la dirección cau- dal del pene y la dificultad de prolapsar el pene corto y cónico, del prepucio 1 . La irrigación sanguínea de la uretra deriva de la arte- ria urogenital en ambos sexos, y también de las arterias prostática y dorsal del pene 3 .

MECANISMO DE LA MICCIÓN (fig. 3)

La micción normal se puede dividir en dos fases: de almacenamiento o llenado y de vaciado, gracias a la actividad neuromuscular coordinada de la vejiga y la uretra 8 . Las estructuras que intervienen en la micción son:

— Músculos:

• Vesical (detrusor), liso.

• Esfínter interno, liso (más funcional que anatómico),

constituido por el cuello vesical y el tercio proximal de la uretra.

• Esfínter externo, estriado, situado en la uretra pos-

prostática en el gato y en la uretra distal en la gata.

CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 3.— Fisiología de la micción: inervación de la

Fig. 3.— Fisiología de la micción: inervación de la vejiga urinaria y de la uretra. G.M.C. = Ganglio Mesentérico Caudal. G.P. = Ganglio Pélvico. R.C. = Receptores Colinérgicos (Neuromediador: acetilcolina). b -2 = Receptores beta--2-adrenérgicos (Neuromediador: noradrenalina). a -1 = Receptores alfa-1-adrenérgicos (Neuromediador: noradrenalina).

— Nervios:

• Sistema neurovegetativo o autó- nomo:

- Fibras ortosimpáticas: se originan de los segmentos medulares L2- L5 en el gato, hacen estación en el ganglio mesentérico caudal y forman los ner -

vios hipogástricos que inervan la vejiga y el músculo liso uretral, a través de receptores beta-2-adrenérgicos (mús- culo detrusor) y alfa-1-adrenérgicos (cuello vesical y ure- tra proximal, es decir, esfínter uretral interno), siendo la noradrenalina el neuromediador. Hacen estación tam- bién en el ganglio pélvico (parasimpático) inhibiendo la actividad parasimpática durante la fase de llenado. La respuesta alfa-adrenérgica se refuerza en presencia de estrógenos (hembra) o testosterona (macho) y la beta-

CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL G ATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

adrenérgica en presencia de progeste-

rona 8,9,10 .

La estimulación simpática produce la relajación del detrusor y el cierre del esfínter interno, favoreciendo el llena- do vesical 8 . - Fibras parasimpáticas: se originan de los segmentos medulares S1-S3 y constituyen los nervios pélvicos. Hacen escala en los ganglios pélvicos e iner- van el músculo detrusor de la vejiga a través de receptores colinérgicos cuyo neuromediador es la acetilcolina 8 . También poseen un componente afe- rente implicado en reconocer la disten- sión vesical 9 .

La estimulación de los nervios pélvi- cos produce la contracción del detru- sor, la inhibición de la actividad simpá- tica y el vaciado de la vejiga 8 . Los nervios pélvico e hipogástrico pasan a la vejiga en los ligamentos laterales, cerca de las arterias vesica- les caudales 3 .

• Sistema somático: fibras parasim- páticas: se originan de los centros medu- lares sacros localizados entre S1-S2,

pero también contribuyen los centros L7 y S3. Forman los nervios pudendos inter- nos, que inervan el esfínter uretral estria- do y los músculos perineales 8,9,10 , donde existen receptores colinérgicos 10 . Su estimulación produce la contrac- ción del esfínter externo, con lo que refuerza la continencia vesical 8 , bajo control voluntario; sin embargo, ante un aumento súbito de la presión intra-

) se produ-

abdominal (tos, estornudo

ce un arco reflejo sacro que provoca la contracción involuntaria del esfínter externo.

La inervación sensitiva se basa en receptores conteni- dos en la pared vesical y uretral:

- Receptores propioceptivos musculares (sensibles a la contracción y la tensión). - Receptores exteroceptivos submucosos (sensibles al dolor, a la temperatura y al tacto). Los influjos sensitivos son vehiculados hacia la médula lumbar y sacra por los nervios hipogástricos y los nervios pélvicos para los de origen vesical, y por los nervios pudendos internos para los de origen uretral 8 .

— Centros reguladores 8 :

• Medulares: regulan localmente la actividad vesico-

esfinteriana.

• Protuberanciales: actúan bajo el efecto de influjos

sensitivos vehiculados por las vías espinotalámicas para

los influjos vesicales y las vías de los cordones posterio- res para los influjos uretrales. Los influjos motores lo hacen mediante las vías reticuloespinales laterales y mediales.

• Diencefálicos, corticales (cara interna del lóbulo

frontal) y cerebelosos: ejercen sobre el centro protube- rancial tanto efectos facilitadores como inhibidores.

El funcionamiento normal de la vejiga y de sus esfínte- res puede ser esquematizado de la manera siguiente:

En la fase de almacenamiento de la micción predo- mina la actividad simpática, distribuida por el nervio hipogástrico. Los efectos beta-adrenérgicos sobre el músculo detrusor mantienen la relajación de la vejiga, de manera que ésta aloja un volumen de orina en aumento sin experimentar una presión intravesical sus- tancialmente mayor. Simultáneamente, el esfínter ure- tral interno mantiene la continencia por la contracción bajo influjo alfa-adrenérgico. El esfínter uretral externo proporciona una resistencia adicional al flujo de salida a través de la activación del nervio pudendo (sistema nervioso somático) 8,9,11,12 . El sistema parasimpático es inhibido durante esta fase 13 . La fase de vaciado está dominada por la actividad

CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

parasimpática, distribuida por el ner- vio pélvico. Esta fase comienza cuando los receptores de tensión de la pared de la vejiga detectan la plenitud de ésta. El impulso se conduce a través de los nervios pélvicos hasta los segmen- tos sacros de la médula espinal y por la médula espinal hasta el tronco cere- bral. A este nivel se produce un reflejo que desciende por la médula espinal hasta el núcleo parasimpático sacro y de ahí se envían impulsos a través del nervio pélvico hasta el músculo detru- sor, se estimula la despolarización de la musculatura lisa del detrusor y éste se contrae. La onda de despolariza- ción y contracción se propaga de una fibra muscular a otra a través de unio- nes estrechas especializadas situadas entre ellas. La contracción del detrusor

se acompaña de la inhibición de la actividad simpática y somática, lo que determina la relajación de los esfínteres uretrales interno y externo respectivamente, y la emisión de orina. Cuando la vejiga está vacía,la actividad del detrusor cesa y se recupera el tono de los esfínte-

res 9,12,13 .

Así, el reflejo de la micción es una integración com- pleja de vías parasimpáticas, simpáticas y somáticas que se extienden desde los segmentos sacros de la médula espinal hasta la corteza cerebral. Es necesaria la inte- gración en el tronco cerebral para que el reflejo detrusor sea coordinado y sostenido el tiempo suficiente para la evacuación vesical. El cerebelo tiene un efecto inhibitorio sobre el centro de la micción del tronco cerebral. Las vías sensoriales que van al tallo cerebral y señalan la disten- sión de la vejiga también envían colaterales a la corteza cerebral. La integración a nivel cortical permite el inicio voluntario (por ejemplo, en el marcaje territorial) o inhi- bición (por ejemplo, en el entrenamiento en casa) de la micción 14 .

BIBLIOGRAFíA

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CAPÍTULO I ANATOMÍA Y FISIOLOGÍA APLICADAS DEL APARATO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Mª CARMEN RODRÍGUEZ GARCÍA Centro
ABORDAJE DE LA
ENFERMEDAD DEL
TRACTO URINARIO
INFERIOR DEL GATO
Mª CARMEN RODRÍGUEZ GARCÍA
Centro Policlínico veterinario Raspeig
San Vicente. Alicante
SS
IENDO fieles a la idea de describir la enfermedad del tracto urinario inferior felino
(ETUIF), intentaremos averiguar la localización de la lesión (uretra, vejiga, próstata, ),
la causa (virus, bacterias, parásitos, trastornos metabólicos, neoplasia, formas idiopáti-
cas,
),
las alteraciones morfológicas (inflamación, neoplasia,
)
y los mecanismos fisio-
patológicos que la desencadenan (uropatía obstructiva, disinergia refleja,
).
Ello per-
mitirá aplicar un tratamiento etiológico siempre que sea posible y de esta forma obtener mejores resul-
tados, tanto por la rapidez en la recuperación, por el reconocimiento de la posibilidad de conseguir
una curación definitiva del problema, así como por poder realizar una mejor prevención y tratamiento
de las recaídas. Además evitaremos el uso innecesario de fármacos y las manipulaciones sobre el ani-
mal que puedan producir más ag resión.

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

LL OS signos clínicos que se presentan en las ETUIF, hematuria, disu- ria, polaquiuria, mic- ción inadecuada y obs-

trucción parcial o total de la uretra, van a ser comunes a dife- rentes etiologías. Esto se debe a que el sistema urinario felino va a reaccionar de forma limitada y previsible a dife- rentes tipos de ag resión. La incontinen-

cia urinaria suele deberse a alteraciones anatómicas con- génitas o adquiridas, como los uréteres ectópicos o la fís- tula ureterovaginal, muy poco frecuentes en el gato, aun- que también puede aparecer en casos de inflamación por infección urinaria, hipersensibilidad o urolitiasis. En primer lugar debemos diferenciar entre procesos obstructivos y no obstructivos. Los obstructivos suelen deberse a urolitos, con o sin infección urinaria, o a tapo- nes uretrales cristalinos (con mas del 90% de cristales), mucocristalinos o mucosos. Estos últimos más raramen-

TABLA I Causas confirmadas de enfermedad de las vías inferiores del gato doméstico. (Tomado de Osborne et al.)

Trastornos metabólicos (nutricionales incluidos) Urolitos Tapones uretrales Trastornos inflamatorios Infecciosos Bacterianos Virales ¿? Anaplasmas/Ureaplasmas ¿? Micóticos Parasitarios No infecciosos Inmunomediados ¿? Traumatismos Trastornos neurógenos Disinergia refleja Espasmo uretral Vejiga hipo o atónica (primaria o secundaria) Enfermedad yatrogénica Soluciones lavado retrógrado Catéteres uretrales Lavado Permanentes Postquirúrgicos Complicaciones de uretrostomías

Alteraciones anatómicas Congénitas Anomalías uraco Fimosis Útero masculino persist. Adquiridas Estenosis uretrales

Neoplasias Benignas: Cistadenoma vejiga Leiomioma vejiga Fibroma vejiga Papiloma vejiga Hemangioma vejiga

Malignas:

Carcinoma transic. vejiga-uretra Carcinoma epidermoide vejiga Carcinoma indiferenciado Adenocarcinoma vejiga Hemangiosarc., Mixosarc vejiga Linfosarcoma (prim., metas.) Adenocarcinoma prostático Rabdomiosarcoma vejiga Adenocarcinoma endometrio invasivo-compresión uretra

Idiopáticas

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL G ATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

te, ya que suelen ceder a la presión ejercida por la vejiga para expulsar la orina. Los procesos no obstructivos pueden deberse a infecciones urina- rias bacterianas u otros agentes infec- ciosos o parasitarios, anormalidades anatómicas, neoplasia o a afecciones idiopáticas. Consideramos proceso idiopático todo aquél en el que no puede ser demostrada la causa. Entre estas causas están algunos virus, fenó- menos de hipersensibilidad con forma- ción de inmunocomplejos y antígenos inflamatorios, el estrés y la cistitis intersticial (tabla I).

UROLITIASIS

Es la formación de piedras en el tracto urinario a partir de agregados de material cristalino y matriz orgánica cuando la orina se sobresatura con sus- tancias calculogénicas. No debe consi- derarse como una entidad patológica

por sí misma, sino como el resultado de una o más alte- raciones subyacentes, luego su hallazgo es sólo el prin- cipio del diagnóstico. El conocimiento de la composición mineral del urolito, de la dieta del paciente, de las concentraciones en orina de minerales calculogénicos, de promotores e inhibido- res de la cristalización y de las interacciones entre és tos, ayudan a diagnosticar, tratar y prevenir la urolitiasis (tabla II). Los urolitos están compuestos de un núcleo, no siempre orgánico, de una o varias capas de mineral o minerales más o menos entremezcladas y de una capa superficial incompleta de cristales (fig. 1). Esto explica por qué no es suficiente analizar el tipo de cristales superficiales para hacer un buen tratamiento. El diagnóstico de los urolitos será radiográfico y/o eco- gráfico (figs. 2, 3 y 4). La radiografía informará del núme- ro, tamaño, forma y radiopacidad de éstos (tabla III). El análisis de orina es fundamental para la detección de anomalías indicativas de inflamación (piuria, hematuria, proteinuria y mayor número de células epiteliales). La rea- lización de cultivos cuantitativos y cualitativos ayudará a predecir la composición mineral del cálculo; es el caso de la urolitiasis de estruvita por la presencia de bacterias pro- ductoras de ureasa, fundamentalmente estafilococos. La

TABLA II Composición mineral de Osborne et al.)

9.481 urolitos

felinos. (Tomado de

Mineral mayoritario % Nº de urolitos Fosfato amónico magnésico Fosfato hidrógeno magnésico Oxalatos cálcicos
Mineral mayoritario
%
Nº de urolitos
Fosfato amónico magnésico
Fosfato hidrógeno magnésico
Oxalatos cálcicos
Fosfatos cálcicos
Ácido úrico y uratos
Xantina
Cistina
Mixtos (sin núcleo ni envoltura diferenciados)
Compuestos (distintas capas de diferente mineral)
Urea
47,6
4.515
0,2
23
39,6
3.756
0,8
80
6,3
593
0,1
11
0,3
26
1,4
129
2,2
206
< 0,1
4

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL G ATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

formación del cálculo ocurre debido a que estas infecciones de orina pueden ser asintomáticas, presentando el gato los signos de infección (hematuria, disu- ria, polaquiuria) al cabo de semanas o meses, tiempo suficiente para que estos precipitados sean visibles por radiogra- fía simple. No siempre es así, ya que hay que tener en cuenta la aparición de bac- terias oportunistas que no son calculogé- nicas (un 30% de los pacientes con cál- culos dan cultivos positivos). El pH de la orina también ayudará a predecir la composición de los cálculos y a prever su aparición, pero éste puede variar a lo largo del día, especialmente con respec- to al momento de la ingesta y al tipo y la cantidad de comida (ola alcalina pos- prandial: el pH máximo se detecta trans- curridas 2-3 horas tras la ingesta). También la hiperventilación que padece el gato en el trayecto hasta la clínica y en la sala de espera, por estrés, produce una alcalinización de la orina. Por todo ello debemos interpretar con precaución una medida aislada. La recolección de los urolitos para su análisis puede hacerse a partir de los excretados por micción natural, aspirándolos a través de un catéter hacia una jeringa (fig. 5), o por vía qui- rúrgica si es que éstos son responsa- bles de obstrucciones repetidas. Para la disolución médica de los uro- litos, cuando no se puede disponer de ellos, será necesario conocer, además de los ya mencionados, todos los fac- tores posibles que sugieran la proba- ble composición mineral de los mismos (fármacos y dietas administradas pro- longadamente, electrólitos en sangre, raza y antecedentes familiares, etc.).

en sangre, raza y antecedentes familiares, etc.). Fig. 1.— Representación esquemática de la composición

Fig. 1.— Representación esquemática de la composición más habitual de un urolito. 1: núcleo, 2: piedra, 3: corteza y 4: cristales superficiales.

Urohidropropulsión excretora

Es la alternativa a la cistotomía para la extracción de los urolitos de la vejiga. Se trata de aprovechar la dilata- ción uretral que se produce en la fase excretora de la mic- ción, para que los pequeños cálculos puedan pasar a tra- vés de ésta. Para ello se coloca al gato en posición verti-

de ésta. Para ello se coloca al gato en posición verti- Fig. 2.— Radiografía simple lateral

Fig. 2.— Radiografía simple lateral de una gata europea cas- trada de 9 años, con disuria, hematuria y polaquiuria, y urocultivo positivo, que muestra cálculos radiopa- cos de estruvita.

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

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Fig. 3.— Ecografía de un corte longitudinal de la vejiga urinaria de la misma gata de la figura 2. Las flechas lar- gas señalan la pared vesical dorsal como una doble capa hiperecogé- nica separada por una línea hipo- ecogénica, única zona de la ima- gen en la que podría evaluarse la pared; las irregularidades en su capa interna debidas a cistitis deberían ser evaluadas con mode- rada distensión vesical. Las cabe- zas de flecha marcan las sombras hiperecógenas que producen los cálculos. Obsérvense las sombras anecógenas en la dirección del haz que produce el material mine- ral. En el interior de la vejiga ape- nas aparecen áreas hipoecoicas correspondientes a la orina debi- do a la polaquiuria.

Fig. 4.— A: Urolitos compuestos de un 70% de fosfato cálcico y un 30% de fos- fato amónico magnésico, extirpa- dos quirúrgicamente a una gata de 20 meses. B: Cálculo de fosfato amónico magnésico eliminado por urohidropropulsión por una gata europea de 10 años. C: Tapón ure- tral cristalino de cristales de estruvi- ta extraído por maniobra desobs- tructiva, de un gato macho euro- peo de 2 años (el extremo derecho aparece aplastado digitalmente).

cal, con la vejiga llena a presión mode- rada, y se ejerce presión sobre la vejiga hasta provocar la micción (fig. 6). Este procedimiento puede precisar tranquili- zación o anestesia en algunos casos, sobre todo si es necesario cateterizar la uretra para llenar la vejiga de suero fisiológico. El tamaño máximo de las piedras que podrán eliminarse por

El tamaño máximo de las piedras que podrán eliminarse por urohidropropulsión excretora dependerá de su forma
El tamaño máximo de las piedras que podrán eliminarse por urohidropropulsión excretora dependerá de su forma

urohidropropulsión excretora dependerá de su forma más o menos angulosa y del sexo del gato. Así, cuando son lisas, para el gato macho será de 1 mm de diámetro, mien- tras que para la hembra será de 5 mm. Cuando la super- ficie es irregular se debe tener más precaución porque pueden producir erosión severa de la mucosa uretral. Si alguno de los cálculos se atascara en la uretra, se puede realizar una urohidropropulsión retrógrada para enviar de nuevo el cálculo a la vejiga y eliminarlo por cistotomía,

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o bien intentar disolverlo con tratamien- to médico y/o dietético.

TAPONES URETRALES

Consisten en grandes cantidades de material que se acumula en la luz de la uretra produciendo un mayor o menor grado de obstrucción. Dependiendo de cuál sea su constituyente mayorita- rio se diferencian tapones de matriz mucosal, cristalinos o mucocristalinos. Parece ser que cuando hay inflamación de la mucosa vesicouretral por algún tipo de infección urinaria (bacteriana, micótica, vírica) u otras agresiones, ésta fabrica mayor cantidad de muco- proteína (fig. 7). Esta matriz mucosa puede atrapar hematíes, leucocitos, células epiteliales, bacterias y células que contienen virus, además de crista- les presentes en la orina. Ésta es la hipótesis de la “gelatina de frutas”, y sería un fenómeno semejante a la for- mación de cilindros en la luz de los túbulos renales: la proteína de Tamm- Horsfall forma un gel en la luz de los túbulos que atrapa a diferentes células (cilindros celulares), gotas de lípidos (cilindros g rasos) o células en desinte- gración (cilindros granulosos) (fig. 4). Al igual que ocurre en el caso de los urolitos, la evaluación de los cristales en la orina no debe ser el único criterio para determinar la composición mineral de los tapones uretrales. Lo ideal es el análisis cuantitativo de todo el tapón ure- tral, lo que no significa que esta evalua- ción no sea un indicador útil de la efica- cia de los protocolos destinados a disol- ver los urolitos o a prevenir la formación de éstos y los tapones uretrales (fig. 8).

TABLA III Radiopacidad de los urolitos felinos más frecuentes

Fosfato amónico magnésico (estruvita) Mixtos y compuestos

+ a ++++

Oxalatos cálcicos

+++ a ++++

Fosfato cálcico

Urato amónico

Ácido úrico

0

a ++

Cistina

Matriz

0

a +

INFECCIONES BACTERIANAS

Son muy raras en el gato. La incidencia de las infec- ciones bacterianas en las ETUIF, demostrables por cultivos de orina positivos, ha sido menor del 5% cuando se toma- ban las muestras en el primer episodio de enfermedad,

toma- ban las muestras en el primer episodio de enfermedad, Fig. 5.— Aspiración de urolitos de

Fig. 5.— Aspiración de urolitos de la vejiga urinaria a través de un catéter para su análisis. Es necesaria la distensión vesical, si la vejiga está vacía, con suero fisiológico y la agitación previa, ya que los cálculos se localizan en la zona más pendiente de la vejiga.

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 6.— Urohidropropulsión excretora. Se coloca al gato

Fig. 6.— Urohidropropulsión excretora. Se coloca al gato verticalmente, de forma que los urolitos presentes en la orina se dirijan hacia el cue- llo vesical en el momento en que se presiona la vejiga.

mientras que alcanzó hasta el 15 % al 43%, según estudios, cuando las mues- tras de orina se tomaban en episodios recurrentes. Esto indica que los gatos son más susceptibles de padecer infec- ción cuando sus mecanismos de defen- sa están disminuidos, bien por altera- ciones físicas de la orina (trastornos hormonales que bajan la densidad), de los componentes protectores de la mucosa uretrovesical (por cálculos o cateterizaciones previas que lesionan la capa de glucosaminoglicanos) o por haber sufrido uretrostomía perineal. En esta última situación se reduce la longi- tud de la uretra, aumenta el tamaño del

se reduce la longi- tud de la uretra, aumenta el tamaño del Fig. 7.— Sedimento urinario

Fig. 7.— Sedimento urinario (10x) de un gato con disuria, pola- quiuria y hematuria que muestra una célula epitelial cargada de mucoproteína.

orificio uretral externo, disminuye la presión en la uretra postprostática en la fase de almacenamiento de la orina por disfunción del músculo uretral estriado (debido a una técnica quirúrgica agresiva), y finalmente, desaparecen los mecanismos de defensa locales de la uretra peneana

al ser suprimida. Esto explica en qué poblaciones son más

diagnosticadas estas infecciones, machos adultos jóvenes

y hembras añosas.

infecciones, machos adultos jóvenes y hembras añosas. Fig. 8.— Imagen microscópica (10x). Cristales de fosfato

Fig. 8.— Imagen microscópica (10x). Cristales de fosfato amóni- co magnésico y hematíes de un tapón uretral cristalino.

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Las bacterias responsables de estas infecciones son las mismas que en otras especies (fig. 9). En la mayoría de los casos es responsable un único tipo de bacteria. El diagnóstico más fiable es un uro- cultivo positivo de una muestra extraí- da por punción vesical o por cateteri- zación uretral estéril ( 1.000 bact./ml), aunque en algún caso podría recogerse durante la micción ( 10.000 bact./ml). Puede orientar la detección de piuria y bacterias en el estudio del sedimento urinario. El tratamiento consistirá en utilizar el fármaco antimicrobiano adecuado a los resultados del urocultivo y, en su caso, resolver la causa subyacente. Para elegir un fármaco presumiblemen- te eficaz suele ser suficiente conocer el agente bacteriano que ha crecido en el urocultivo, aunque es necesario reali- zar antibiograma en casos que no reaccionan al tratamiento inicial o cuando crecen microorganismos de sensibilidad imprevisible (tabla IV). Para que el fármaco sea eficaz es necesario que alcance concentraciones elevadas en la orina, debiendo ser res- petados los intervalos de dosificación en cada caso. La duración del tratamiento depen- derá del tipo de proceso, agudo o cró- nico, primario o secundario. Un grupo aparte representan las bacterias aerobias de las especies Mycoplasma y Ureaplasma, responsa- bles de inflamaciones urinarias en otras especies. Según los pocos estu- dios realizados hasta ahora, no pare- cen ser importantes en el desarrollo de la ETUIF.

no pare- cen ser importantes en el desarrollo de la ETUIF. Fig. 9.— Bacterias responsables de

Fig. 9.— Bacterias responsables de infecciones urinarias en gatos.

ENFERMEDADES HEREDITARIAS Y CONGÉNITAS

Entre las responsables de provocar ETUIF cabe des ta- car los divertículos uracovesicales. Se trata de una alte-

TABLA IV Microorganismos producto- res de infección urinaria y fármacos antibacterianos más indicados

Escherichia coli

Trimetoprim/sulfametoxazol,

Staphyloccus spp.

Enrofloxacina Ampicilina, Amoxicilina/ácido

Streptococcus spp.

clavulánico

Proteus spp.

Klebsiella spp.

Cefalexina, Enrofloxacina

Pseudomonas spp.

Tetraciclina, Enrofloxacina

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AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

ración congénita en la que el uraco no sufre una atrofia completa, pudiendo quedar vestigios macro o microscópi- cos (fig. 10). Los divertículos uracales congénitos microscópicos se caracteri- zan por lúmenes microscópicos revesti- dos por epitelio transicional en el vérti- ce de la vejiga que puede persistir desde la capa submucosa hasta la sub- serosa. Estudios recientes indican que los divertículos macroscópicos podrían desarrollarse a partir de divertículos microscópicos debido al aumento de presión intravesical que se produce en las ETUIF adquiridas, bien por obstruc- ción o por hiperactividad del detrusor. No se conoce la incidencia de los diver- tículos uracovesicales congénitos. Un porcentaje elevado de los divertículos macroscópicos desaparece a los 15 ó 20 días de resolverse los signos clínicos de enfermedad urinaria. Se han considerado responsables de infecciones urinarias recurrentes. En este caso, y cuando persisten los signos clíni- cos de hematuria y disuria sin que haya desaparecido el divertículo, está indica- da la resección quirúrgica del mismo.

Fig. 11.— Cistografía de doble contraste de una gata persa de 7 meses con polaquiuria, hematuria y disuria intermitente desde hacía varios meses. Presenta un diver- tículo intramural “microscópi- co” en la parte ventral del ápex vesical acompañado de un engrosamiento de la pared cra- neoventral.

acompañado de un engrosamiento de la pared cra- neoventral. Fig. 10.— Esquema de anormalidades uracales. A:

Fig. 10.— Esquema de anormalidades uracales. A: Uraco persistente. B: Quiste uracal. C: Divertículo vesiculouracal. (Tomado de Osborne, Kruger y Johnston).

La técnica diagnóstica de elección es la cis tografía de contraste positivo y de doble contraste (figs. 11 y 12). Otras alteraciones congénitas que se dan con cierta frecuencia son la fimosis o menor tamaño del orificio pre- pucial, y epispadia e hipospadia (fig. 13), en las que la uretra desemboca en un punto aberrante del prepucio. Se han descrito otras muchas como hipoplasia vesical, normalmente en conjunción con uréteres ectópicos, fístu- las uretrorrectales, uretra ectópica, disrafia espinal, uro- litos de cistina y uratos, etc.

disrafia espinal, uro- litos de cistina y uratos, etc. CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Fig. 12.— Cistografía de contraste positivo de un gato siamés de 2 años rea- lizada tras resolverse la obstruc- ción uretral que presentaba. Se observa un divertículo vesicoura- cal macroscópico que protruye desde el vértice de la vejiga.

macroscópico que protruye desde el vértice de la vejiga. Fig. 13.— Uretrograma de vaciado en un
macroscópico que protruye desde el vértice de la vejiga. Fig. 13.— Uretrograma de vaciado en un

Fig. 13.— Uretrograma de vaciado en un gato persa de 10 meses que padecía un epispadia, con disu- ria, polaquiuria y hematuria desde hacía varios meses. Se observa estrechamiento de la uretra distal.

INFECCIONES NO BACTERIANAS

La posible etiología vírica de las ETUIF ha sido propuesta a partir de estudios en los que se han aislado calicivirus, herpervirus y virus sincitial felino de orina y tejido urinario de gatos, tanto asintomáticos como clíni- camente enfermos. Igualmente, en estos pacientes, se han detectado anticuerpos específicos contra estos virus. Esta hipótesis se apoya también en la resolución espontánea de episo-

dios de hematuria y disuria al cabo de 5 a 10 días sin haber aplicado ningún tipo de tratamiento. Probablemente, el estrés y la enfermedad concurrente pueden exacerbar los signos clínicos de infección. Para el tratamiento de estos procesos podrían utilizar- se agentes antivirales, pero todavía no se han evaluado en las ETUIF. Las infecciones micóticas del aparato urinario parecen ser una complicación en gatos con defensas disminuidas, tanto locales (antibioterapia prolongada, corticoterapia, cateterizaciones prolongadas, aciduria) como sistémicas (inmunodepresión, leucopenias, diabetes mellitus). El diagnóstico requiere confirmar la presencia de hon- gos en tejido urinario, bien por urocultivo o por análisis

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

del sedimento urinario. La muestra de orina debe conseguirse por cistocente- sis, debido a los posibles contaminan- tes fecales y genitales. Se han identifi- cado, por ejemplo, hongos tipo levadu- ras como Candida, Torulopsis y Criptococcus. El tratamiento habitual consistirá, por tanto, en suprimir las causas pre- disponentes. Sólo en casos de resisten- cia y con sintomatología clínica se utili- zarán fármacos etiológicos con la debi- da precaución. Entre ellos figuran la flucitosina, la anfotericina B, el ketoco- nazol y el fluconazol. La infección parasitaria por Capilaria feliscati ha sido descrita asociada raras veces a infección urinaria inferior. En cualquier caso parece ser asintomática, probablemente debido a su localización superficial en la mucosa vesical.

CISTITIS INTERSTICIAL

Se ha llamado así a algunos casos de ETUIF que comparten similitudes con la cistitis intersticial que se da en el ser humano, especialmente en mujeres. Se caracteriza clínicamente por la apa- rición de una forma crónica recidivante de dolor prepúbico, aumento de la fre- cuencia y urgencia de las micciones; cistoscópicamente por hemorragias petequiales submucosas; histológica- mente por edema, vasodilatación sub- mucosa y, en algunos casos, la presen- cia de mastocitos; y menor concentra- ción de glucosaminoglicanos protecto- res de la mucosa en la orina excretada. El dolor puede manifestarse por exce- so de acicalamiento de abdomen cau- dal y área genital (pelo rasurado),

maullidos y resistencia durante la exploración, y miccio- nes fuera de la caja de deyecciones, también consecuen- cia, en algunos casos, de la urgencia para orinar. Esto no parece deberse a incontinencia, ya que los volúmenes de orina excretados son muy pequeños. El mayor motivo de recurrencia, tanto en seres huma- nos como en gatos, parece ser el estrés. Parece lógico, por tanto, que el tratamiento vaya dirigido a combatir el dolor y a modificar el entorno del animal. Uno de los fár- macos más utilizados es la amitriptilina (2 mg/kg/día) por sus efectos analgésicos, antiinflamatorios y estabili- zador de los mastocitos. Se trata de ajustar la dosis para conseguir un efecto calmante casi imperceptible. En la mayoría de los casos estudiados, la respuesta beneficio- sa se apreció antes de los 7 días de tratamiento, mientras que en otros transcurrieron varias semanas. Posibles efectos secundarios son somnolencia, ganancia de peso, disminución de la conducta de aseo y la formación de urolitos. Se deben vigilar las enzimas hepáticas antes, un mes después y anualmente tras iniciar el tratamiento. No hay estudios que expliquen la falta de respuesta en algu- nos casos. A pesar del tratamiento, los cambios patoló- gicos a nivel de tejido urinario permanecen invariables. También parece tener efectos beneficiosos el aumento de la ingesta de agua.

DISINERGIA ESFÍNTER-MÚSCULO DETRUSOR

Es una anomalía de la fase de vaciamiento de la mic- ción por incoordinación entre la contracción del músculo detrusor y la relajación de los músculos estriados y lisos de la uretra y el cuello vesical. Se trata de un trastorno de origen neurológico central, entre el centro pontino de la micción y la médula espinal sacra, descrito muy raras veces en los animales domésticos, y menos en el gato. Los espasmos de la musculatura uretral o lesiones intra- murales en la uretra, como edema, fibrosis, hemorragia, inflamación o infiltración neoplásica, pueden provocar la incapacidad de la uretra para dilatarse durante la mic- ción (fig. 14). Estas alteraciones no causan disinergia detrusor-esfínter, sin embargo poseen una presentación clínica similar. La disinergia refleja es más frecuente en el

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Fig. 14.— Ecografía de un corte longitudinal de la zona del cuello vesical y ure- tra proximal, de un gato europeo, macho, de 8 años, que presentaba obstrucción urinaria. Se observa dilatación de la uretra preprostáti- ca y estrechamiento moderado del esfínter, en el que se aprecia una pequeña área hiperecoica en zona dorsal (inferior en la imagen), pro- bablemente debida a espasmo muscular. La sombra ecogénica en el interior de la vejiga en área cau- doventral que llega hasta la uretra se debe a un artefacto ecográfico (pseudosedimentación).

macho. El animal siente la vejiga llena

e intenta orinar, pero sólo consigue

pequeñas salidas de orina de forma intermitente. La sonda urinaria suele

pasar con cierta facilidad hasta la veji- ga. La retención de orina no suele ser

tal como para provocar uremia.

Tras excluir todas las posibilidades que dificultan el paso de la orina por la

luz uretral, para confirmar el diagnósti-

co son necesarias simultáneamente una

cistometría y una electromiografía del esfínter uretral externo, además de pruebas urodinámicas con víudeo o una ecografía durante la micción. En la disinergia refleja el detrusor puede tener hiperreflexia o funcionar normal-

mente, pero debido a daño por sobre-

distensión persistente podría detectar-

se una hipor reflexia. La actividad elec-

tromiográfica normal del esfínter es

mínima al iniciarse la micción y máxima

al finalizarla.

El tratamiento será etiológico siem- pre que se encuentre una causa neuro- lógica, mientras que el sintomático se

una causa neuro- lógica, mientras que el sintomático se basará en relajantes uretrales para músculo estriado

basará en relajantes uretrales para músculo estriado y liso. El fármaco más empleado es el bloqueante alfa- adrenérgico fenoxibenzamina (0,5 mg/kg/día), por actuar disminuyendo el tono del músculo liso del cuello vesical y de la uretra. La dosis puede incrementarse len- tamente hasta alcanzar un caudal de orina aceptable, vigilando los efectos secundarios de hipotensión, taqui- cardia, glaucoma e irritación intestinal. Puede añadirse si es necesario diazepam (0,5 mg/kg/8 ó 12 h), relajante de músculo esquelético de acción central. Cuando existe disfunción secundaria del detrusor daremos betanecol (1,25-5 mg/gato/8 ó 24 h), un agonista simpático, para estimular su contracción.

CÓMO ACTUAR CUANDO LLEGA UN GATO A CONSULTA CON SOSPECHA DE ETUIF

— Se debe hacer una buena historia clínica: tiempo

que lleva con el problema, episodios anteriores, tipo de

micciones (número, volumen, lugar y quejidos durante las mismas), hematuria macroscópica, dieta, condiciones ambientales y cambios, aumento de la conducta de aseo.

— Exploración clínica completa: palpación vesical (lle-

nado, turgencia, dolor, eliminaciones pulsátiles de orina), irritación de la piel por lamido, hidratación, estado de aler- ta, signos de uremia.

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

— Radiografía simple de abdomen

incluida la región uretral. Puede infor- mar de cálculos radioopacos o areni- lla, llenado de la vejiga en animales obesos.

— Colección de una muestra de

orina no alterada para su análisis com-

pleto, por cistocentesis, mejor, o por cateterización estéril antes de hacer lavado vesical. — Si hay obstrucción uretral, el paso

siguiente sería permeabilizar la uretra

o una cistocentesis, dependiendo del

estado del animal, lo que podría preci- sar un análisis de sangre previo.

— Si no hay obstrucción uretral

puede ser útil una exploración neuroló -

gica. Entonces trataremos conforme a los datos recibidos de la exploración e

historia clínicas y del análisis de orina.

Si no existe un cultivo positivo y no ha

sido necesaria la cateterización uretro- vesical no aplicaremos antibióticos, ya que la mayoría de la ETUIF “idiopáti- cas” se resuelven espontáneamente en unos pocos días con o sin tratamiento. Podemos tratar entonces con estimulan- tes del sistema inmunitario, aconsejar un cambio de dieta para modificar el pH urinario y la formación en exceso

de algún tipo de cristales, actuar sobre

la actividad del detrusor y/o la muscu-

latura del esfínter y uretra, o proporcio- nar al gato un entorno más tranquilo.

— En caso de recaída o falta de res-

puesta a es te tipo de tratamiento hare- mos un estudio radiográfico de con - traste de las vías urinarias bajas e inclu- so un estudio ecográfico. Considero que otras técnicas como cistoscopia, cistometría y electromiografía pueden no estar fácilmente a nuestro alcance

en estos momentos. En el caso de obstrucción uretral recurrente, o cuando es imposible permeabilizar la ure- tra, deberíamos saber a qué nivel se encuentra la obs- trucción, ya que puede plantearse como tratamiento la

uretrostomía perineal, y hay que prever si ésta va a solu-

cionar el problema o no.

— Si se descar tan etiologías no obstructivas diagnosti-

cables por estos métodos (divertículos, infección, cálcu- los, neoplasia, etc.), se puede intentar un tratamiento con psicotropos.

SIGNOS CLÍNICOS QUE PUEDEN SER CONFUSOS

— Falta de micción en periodos de hasta 48 horas.

Puede ser normal en el gato si no encuentra un lugar ade- cuado.

— Hematuria sin acompañarse de otros signos como disu-

ria, polaquiuria o micciones inadecuadas. Probablemente sea debido a enfermedad renal o sistémica.

— La presencia de leucocitos en el sedimento urinario

no es sinónimo de infección, luego su sola presencia no justifica el uso de antibióticos. — La hematuria y disuria prolongadas pueden no deberse a enfermedad prolongada, sino a enfermedad no diagnosticada ni tratada convenientemente.

— La presencia de urolitos no indica necesariamente que

éstos sean de estruvita, es preciso su análisis cuantitativo.

— La obstrucción uretral es una consecuencia de una

causa subyacente, luego la desobstrucción no es equiva- lente a curar la enfermedad.

TRATAMIENTOS DE CUESTIONABLE EFECTIVIDAD UTILIZADOS

EN LA ETUIF IDIOPÁTICA

Los acidificantes urinarios pueden estar justificados cuando la cristaluria de estruvita es un componente sig- nificativo de la enfermedad del gato y no se emplean die- tas acidificantes. El cloruro amónico (150-300 mg/kg/24 h) y la metionina (1.500 mg/gato/24 h), administrados de forma prolongada, pueden dar lugar a

CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

acidosis metabólica crónica, agota- miento de potasio, desequilibrios óseos y minerales, insuficiencia renal y uroli- tiasis de oxalato cálcico. Los agentes espasmolíticos vesica - les, como los anticolinérgicos propan- telina y oxibutinina, no han objetivado su efectividad en estudios de doble ciego. Deben vigilarse posibles reten- ciones de orina, además de infecciones urinarias favorecidas por el retraso del lavado mecánico. Agentes intravesicales como el dimetilsulfóxido (DMSO), antiinflama- torio y analgésico local. Puede ser útil en casos de enfermedad idiopática rebelde, sobre todo en casos de pared vesical engrosada. Se inyectan vía

catéter uretral 10-20 ml de DMSO al 10% y se dejan en la vejiga durante 10 min, luego se retiran. Su uso puede contribuir a ciertas lesiones renales, irritar localmente y provocar hemólisis intravascular y hemoglobinuria por sobredosificación. Los glucocorticoides se han utilizado para aliviar la inflamación de vejiga y uretra. En un estudio con otros gatos tratados con placebo no hubo diferencias en el tiempo que tardaron en mejorar los signos clínicos ni en las anomalías del sedimento urinario. Sin embargo, si están demostrados sus efectos debilitadores frente a infecciones, probables o instauradas, y sus efectos cata- bólicos en gatos deshidratados e hiperazotémicos. El desbridamiento de la mucosa vesical consiste en ras- par la mucosa inflamada o con pequeños urolitos. Puesto que no parece haber ningún estudio experimental contro- lado, no se aconseja este procedimiento debido a los sig- nos clínicos asociados de dolor, estranguria y malestar.

BIBLIOGRAFíA

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CAPÍTULO II ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

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AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Mª CARMEN RODRÍGUEZ GARCÍA Centro policlínico veterinario Raspeig San Vicente. Alicante II NDEPENDIENTEMENTE de la
Mª CARMEN RODRÍGUEZ GARCÍA
Centro policlínico veterinario Raspeig
San Vicente. Alicante
II
NDEPENDIENTEMENTE de la causa, el gato con obstrucción uretral puede sufrir signos clínicos (pola-
quiuria, hematuria, disuria, deshidratación, uremia) y consecuencias clínicas y laboratoriales carac-
terísticas (hiperazotemia, poliuria, atonía del detrusor, lesiones uretrales, infecciones urinarias, rotu-
ra de vejiga y uretra) que dependerán del grado y la duración de la obstrucción. Para resolver esta
obstrucción utilizaremos diferentes técnicas según el estado del animal y la rapidez en restaurar la
permeabilidad uretral (cistocentesis, desalojamiento de urolitos y tapones uretrales, cateterización uretral
mantenida).

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

CC UANDO la obsta- culización a la excreción de orina dura más de 24 horas, con frecuencia se pro-

duce hiperazo temia postrenal, debido

a que el incremento de presión retró-

grada en el riñón dificulta la filtración glomerular, el flujo sanguíneo renal y

la

función tubular. En gatos normales,

la

muerte puede producirse a los 3 ó 6

días, pero ésta puede adelantarse cuando existen serias lesiones de la mucosa vesical. A pesar de esta posibi- lidad, las alteraciones bioquímicas son potencialmente reversibles con un tra- tamiento adecuado. La mayoría de las obstrucciones uretra- les están producidas por urolitos o por tapones uretrales. Aunque éstos pudie- ran disolverse con tratamientos médicos que actúen sobre el pH urinario, la situa- ción debería resolverse en cuestión de horas, los tapones uretrales pueden con- tener gran cantidad de matriz mucosa, incluso más de un tipo de cristales que respondan de forma opuesta al pH uri- nario, y lo que es más importante, hasta no resolver la posible acidosis metabóli- ca secundaria a la hiperazotemia, no se deben aplicar acidificantes urinarios.

PERMEABILIZACIÓN DE LA URETRA

Antes de disponernos a permeabilizar

la uretra debemos asegurarnos de que

ésta está realmente obstruida. Cuando la obstrucción es total, la vejiga suele palparse dura y del tamaño de una pelota de tenis, mientras que cuando es parcial o lleva pocas horas obstruida,

aunque dura, suele aparecer más pequeña (fig. 1). Puede ocurrir que el gato haga intentos de orinar sin conseguirlo y que la vejiga se encuentre muy llena pero flácida, de forma que al presionarla consigamos la salida de orina. En este caso no se tratará de una obstrucción, sino de una dis- función del detrusor (neurológica o secundaria). En la mayoría de los casos va a ser necesario el uso de tranquilización o anestesia para llevar a cabo la manio- bra desobstructiva, ya que el dolor desencadenará espasmos de la musculatura uretral, que cerrarán más la luz, y provocará movimientos del gato, aumentando los riesgos de daño producido por el catéter. El agente anes- tésico a elegir dependerá del estado clínico del gato, siendo necesario en muchos casos asegurarse del grado de azotemia mediante un análisis de sangre. Puede utili- zarse anestesia inhalatoria con halotano o isofluorano por medio de la colocación de una máscara, o inyecta- ble, como el propofol, por ser anestésicos que se meta- bolizan en el hígado. En cualquier caso se necesitarán dosis anestésicas menores en animales hiperazotémicos. La ketamina (1-5 mg/kg) combinada con diazepam (0,2- 0,5 mg/kg), como miorrelajante, y atropina (0,02-0,05 mg/kg) suele ir bien si se utiliza con precaución, sobre todo si hay que aplicar dosis sucesivas, ya que la keta- mina es de eliminación renal.

sucesivas, ya que la keta- mina es de eliminación renal. Fig.1— Radiografía lateral de un gato

Fig.1— Radiografía lateral de un gato macho, europeo, de 7 años, que presenta una vejiga urinaria sobredistendida debido a obstrucción uretral de más de 48 horas de duración.

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Ante un caso de obstrucción uretral actuaremos con las siguientes manio- bras por orden prioritario:

— Masaje de la uretra. Primero masaje-

ando suavemente el pene entre los dedos para desplazar posibles tapones localizados en la uretra peneana hacia el orificio uretral externo. También puede masajearse la uretra preprostáti-

ca y pélvica por vía rectal para fraccio- nar tapones aquí localizados.

— Presión manual sobre la vejiga. Esta

medida sola es difícil que funcione, excepto cuando la única causa de la obs- trucción sea la aparición de espasmos uretrales por dolor que desaparezcan al anestesiar al gato. Se aplicará tras el masaje uretral con el fin de aumentar la presión intraluminal sobre el tapón ure- tral ya fragmentado y facilitar su expul- sión. Los riesgos que conlleva son la infección renal por el posible reflujo vesi- coureteral, en el caso de haber infección urinaria, y los daños a la pared vesical (hemorragias, rotura de la pared). — Cistocentesis. Aplicar este procedi- miento antes de intentar la cateteriza- ción de la uretra tiene varias ventajas. En primer lugar disponer de una muestra de orina para su análisis y cultivo, no alte- rada por soluciones de lavado ni micro- organismos habitualmente localizados en la uretra distal y prepucio. Incluso, esta muestra, por su aspecto macroscó- pico, mostrará posibles precipitados intraluminales que harán imaginar la probable reobstrucción. La segunda ven- taja es la de permitir la descompresión de una vejiga sobredistendida sobre la que no se puede aplicar presión ni intro- ducir volúmenes añadidos de las solucio-

nes de lavado retrogrado. Con esta descompresión, hasta

vaciar casi todo su contenido, aliviaremos los posibles efec- tos adversos (hiperazotemia, etc.) de la uropatía obstructi- va. Los inconvenientes son la posibilidad de extravasación de orina a cavidad peritoneal (que rara vez produce com- plicaciones si no existe infección urinaria), o el daño de la pared vesical, cuando está muy desvitalizada, o estructuras adyacentes pudiendo ocasionar hemorragias (fig. 2),así como pinchazo de un asa intestinal con la consiguiente con- taminación peritoneal. Estos inconvenientes se minimizan con una buena técnica. — Cateterización e irrigación de la uretra. La irrigación de la luz uretral con suero fisiológico o solución de Ringer Lactato estéril permite, en muchas ocasiones, eli- minar tapones uretrales o urolitos por fragmentación y dilatación del lumen uretral. Si esta maniobra no tiene éxito, intentaremos introducir en la vejiga el material luminal, insertando un catéter hasta la vejiga a la vez que le abrimos paso a través del lumen uretral inyectan- do la solución de lavado. Cuando estos procedimientos no consigan permeabilizar la uretra sospecharemos una causa mural o extramural de obstrucción uretral (edema,

y será necesario hacer radiogra-

fías y ecografías diagnósticas (fig. 3).

espasmo, neoplasia,

)

y ecografías diagnósticas (fig. 3). espasmo, neoplasia, ) Fig. 2 — Aparato urinario, en necropsia, de

Fig. 2 — Aparato urinario, en necropsia, de un gato macho en el que se aprecia un hematoma en la pared ventrola- teral de la vejiga urinaria. A este gato se le practica- ron repetidas cistocentésis hasta que se consiguió permeabilizar la uretra.

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Técnica de cistocentesis

Rara vez es necesario aplicar tranqui- lizantes. Se utiliza una aguja de calibre 22G conectada a un conjunto de extensión de goma de gotero, a la que

a su vez se conecta una jeringa de

gran capacidad intercalando una vál- vula de tres vías (fig. 4). Se coloca al gato en posición lateral o en decúbito supino y se inmoviliza la vejiga digital- mente, por su cuello y hacia la pelvis, sin ejercer demasiada presión, lo que

facilitaría el escape de orina hacia cavi- dad peritoneal. Después de haber lim- piado el área de piel correspondiente,

se inserta la aguja de forma oblicua a la

pared para favorecer el sellado en pos- teriores distensiones vesicales, dirigida hacia el cuello y en cara ventral o late- ral de la vejiga para evitar dañar estruc-

turas importantes (uréteres, vasos, asas intestinales) (fig. 5). Otra persona extra- erá la orina con la jeringa, vaciando ésta mediante la válvula de tres vías, de forma alternativa, hasta dejar siempre unos 15 ml de orina para evitar daños

en la pared vesical con el extremo de la

aguja. El lugar de la inserción de la aguja es menos importante cuando se

trata de una cistocentesis diagnóstica en

la que únicamente queremos una mues-

tra de orina.

Fig. 4 — Equipo utilizado para la cistocen- tesis terapéutica. Aguja de 22G x 30 mm conectada a una goma de extensión de gotero a la cual se conecta, a su vez, una jeringa de gran capacidad intercalando una válvula de tres vías.

de gran capacidad intercalando una válvula de tres vías. Fig. 3 — Uretrografía retrógrada de un

Fig. 3 — Uretrografía retrógrada de un gato macho castrado, persa, de 4 años, que presentaba obstrucción uretral recidivante. Se aprecia un estrechamiento de la uretra distal de origen mural, probablemente debido a anti- guas cateterizaciones. La flexura que se aprecia en la uretra prostática sobre el suelo de la pelvis se debe a que la vejiga pendula hacia el abdomen ventral empujada por la grasa en el gato obeso.

Técnica de lavado uretral

Teniendo en cuenta que la capa superficial protectora de glucosaminoglicanos de la mucosa urinaria suele estar dañada, utilizamos soluciones de lavado como suero Fisiológico y Ringer Lactato por ser estériles y no irritantes (se desaconseja el uso de soluciones ácidas

y no irritantes (se desaconseja el uso de soluciones ácidas CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Fig. 5 — Cistocentesis. Técnica para la inser- ción de la aguja en la vejiga urina- ria de manera que no se dañen estructuras importantes, exista un buen sellado posterior y no sea necesario volver a insertar la aguja para vaciar casi completamente la vejiga. (Tomado de Kruger).

para disolver los cristales de estruvita por favorecer la adherencia de crista- les al urotelio). Puede ser útil el uso de anestesia local en este lavado, pero en pequeñas dosis, ya que su absorción a través de la mucosa vesical dañada podría ser tóxica. El equipo consiste en un catéter con punta de oliva, más o menos largo, conectado a un conjunto de extensión intravenoso unido a una jeringa que contiene la solución de lavado (fig. 6). Se lava la zona prepucial convenien- temente, con agua tibia, y se maneja el pene y el equipo para hacer el proce- dimiento lo más estéril posible. Se intro- duce el catéter con punta de oliva más corto en la uretra, impregnado con lubricante acuoso estéril. Sin cerrar el orificio uretral externo se irriga varias veces la uretra con el fin de conseguir la fragmentación y posterior salida de material alojado en ella. Iremos utili- zando catéteres cada vez más largos si

Fig. 6 — Equipo utilizado en el lavado ure- tral: catéter con punta de oliva de varias longitudes, para utilizarlas sucesivamente segœn avancemos en la desobstrucción a través de la uretra, conectado a una goma de extensión de gotero y ésta a una jeringa.

a una goma de extensión de gotero y ésta a una jeringa. el material obstructivo ocupa

el material obstructivo ocupa mayor trayecto en la uretra (fig. 7). Se puede hacer una urohidropropulsión hacia el exterior del material uretral: mientras se mantiene cerra- da la uretra preprostática y pélvica, por vía rectal digi- talmente, hay que ejercer mucha presión con la solución de lavado e inmediatamente sacar el catéter.

Técnica de cateterización uretrovesical

La preparación del paciente y las precauciones son las mis- mas que para el lavado uretral. Cuando la única posibili- dad de desobstrucción sea empujar el material alojado en la uretra hacia la vejiga, utilizaremos catéteres estériles y mínimamente traumáticos para la mucosa uretral. Por este motivo son preferibles los de goma roja, o los de Cook de

motivo son preferibles los de goma roja, o los de Cook de CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 7 — Lavado uretral que permite la sali-

Fig. 7 — Lavado uretral que permite la sali- da al exterior de fragmentos del tapón uretral a medida que apli- camos la solución de lavado. (Tomado de Osborne y col.)

silicona, a los de propileno, rígidos, ampliamente comercializados. El incon- veniente de este tipo de sondas es que, al ser menos rígidas, exigen mayor mani- pulación, y por tanto habrá mayor ries- go de infección yatrogénica (fig. 8). A medida que se va avanzando se va inyectando solución de lavado para dilatar la uretra e ir abriendo paso al catéter. Una vez en la vejiga, el extre- mo del catéter debe quedar a nivel del cuello vesical para no dañar la pared. Entonces se introduce y se aspira

varias veces solución de lavado para eliminar el material

precipitado en la vejiga y evitar así la reobstrucción ure- tral al retirar la sonda. Puede ser necesario mantener la sonda durante algún tiempo hasta que la permeabilidad de la uretra esté ase- gurada (desobstrucción muy dificultosa, hematuria seve-

ra o chorro de orina muy débil o pequeño tras la per-

meabilización). Se elegirá, entonces, el máximo calibre que podamos introducir, de forma que no quede espacio entre la sonda y la mucosa uretral, que favorecería el ascenso de microorganismos contaminantes desde el exterior. En la mayoría de los casos es suficiente con 24 horas, pero otras veces hay que dejarla hasta tres días, incluso. Después de retirarla puede ser necesario intro- ducirla de nuevo si el gato sigue sin poder orinar. En

estos casos se sutura el catéter al prepucio y se conecta

a un sistema cerrado de recogida de orina. De esta

forma se minimizan los problemas de contaminación uri- naria. Se consigue reutilizando los equipos de infusión intravenosa de suero, aun estériles, conectados al caté- ter, procurando que la botella quede por debajo del nivel del gato para evitar reflujo de orina. Esto facilita la toma de muestras de orina no contaminadas para hacer

la toma de muestras de orina no contaminadas para hacer Fig. 8 — Sondas urinarias. 1:

Fig. 8 — Sondas urinarias. 1: Cook tipo Folley de silicona de 5F; 2: de goma roja de 5; y 3: de goma roja de 3,5F. Los esparadrapos sirven para suturar las sondas al prepucio en el caso de ser colocados de forma per- manente, o bien para saber hasta dónde se tiene que introducir.

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

un seguimiento de la posible aparición de una infección: pinzamos la sonda para que se acumule la orina en la veji- ga y luego tomamos la muestra de esta orina vesical despreciando los prime- ros mililitros, en otra jeringa, que corresponderían a los localizados en la sonda. También permite el cálculo del volumen de orina producido, nece- sario para el control del equilibrio hídrico.

CONSECUENCIAS DE LA OBSTRUCCIÓN URINARIA

La enfermedad metabólica que puede presentarse en la uropatía obstructiva es uno de los motivos para la cateteri- zación permanente. La poliuria es uno de los trastornos que ocurren tras la desobstrucción. La fisiopatología y tra- tamiento de estos dos problemas se verá en capítulo aparte. La administración de antibióticos de amplio espectro profilácticos durante el mantenimiento del catéter es contro- vérsica, ya que puede favorecer la aparición de bacterias resistentes a estos antibióticos con el consiguiente riesgo de septicemia. El uso de éstos se pospondrá has ta que se retire el caté- ter, evaluando a posteriori los cuidados en la técnica utilizada o realizando cul- tivo urinario. También se deberían utili - zar cuando existan signos sistémicos como fiebre o leucocitosis. No se deben emplear corticosteroides duran- te la cateterización, ya que aumentan el riesgo de infecciones renales. Tras la retirada de la sonda uretral, el gato debería ser hospitalizado durante al menos 24 horas para monitorizar la

recurrencia de obstrucción y la función de la vejiga. En caso de obstrucción mantenida, el estiramiento consecuente del

músculo detrusor puede lesionar sus uniones musculares y terminaciones nerviosas. La uretra puede estar también irri- tada y ofrecer resistencia funcional, lo que va a dificultar la salida de orina. Los signos clínicos en caso de reobstrucción

y de atonía vesical son similares, el gato se coloca para ori- nar pero elimina, como mucho, algunas gotas. La diferencia está en que en el caso de atonía del detrusor saldrá un amplio chorro de orina exprimiendo la vejiga manualmen- te y ésta se encontrará flácida, mientras que en la reobs- trucción esto no ocurre. La atonía del detrusor se trata con descompresión manual cada 4 ó 6 horas durante 2 ó 3 días. Si la atonía es evidente todavía, trataremos con cloruro de Bbetanecol (1,25-5 mg/8-24 h) durante 7 a 10 días, parasimpaticomimético que aumenta la contractilidad de músculo liso. Utilizaremos dosis bajas que aumentaremos

si no se ha conseguido el efecto deseable transcurridas 2

horas. Efectos secundarios que pueden aparecer son lagrimeo, salivación, vómitos, diarrea, anorexia y calam- bres abdominales. Debe estar asegurada la permeabili- dad de la uretra antes de instaurar este tratamiento, ya que el betanecol puede aumentar la resistencia a la eva- cuación de orina al producir contracción del cuello vesi- cal y de la uretra proximal, así como del cuerpo de la vejiga. Para contrarrestar la resistencia funcional de la uretra se puede utilizar un mior relajante que actúe, dependien- do de la parte de la uretra afectada, sobre el músculo liso o estriado. En general utilizaremos diazepam (1,25- 2,5 mg/8-12 h), relajante del músculo esquelético de acción central, por actuar sobre uretra distal, habitual- mente el sitio lesionado en obstrucciones recientes. Debe vigilarse la función hepática porque se ha relacionado con necrosis hepática tras su administración durante 8-14 días. Se ha empleado experimentalmente otro relajante del músculo estriado, el dantroleno (0,5-2,0 mg/kg/8 h), incluso combinado con alfa-agonistas, como la prazosina (0,25-0,5 mg/gato/8-12 h), que actuarían sobre la mus- culatura lisa uretral, es decir, sobre las porciones pre- prostática y prostática de la uretra.

CAPÍTULO III TRATAMIENTO MÉDICO DE LA OBSTRUCCIÓN URETRAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

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AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

MANEJO MANEJO DE DE LA LA AZOTEMIA AZOTEMIA POSTRENAL: POSTRENAL: DIAGNÓSTICO DIAGNÓSTICO Y Y SEGUIMIENTO
MANEJO MANEJO DE DE LA LA
AZOTEMIA AZOTEMIA
POSTRENAL: POSTRENAL:
DIAGNÓSTICO DIAGNÓSTICO Y Y
SEGUIMIENTO SEGUIMIENTO
JUAN JOSÉ AZCÁRATE MENGUAL
Centro Policlínico veterinario Raspeig
San Vicente. Alicante
EE L tratamiento de los gatos azotémicos en la enfermedad del tracto urinario inferior se basa
en dos pilares: la fluido terapia y la desobstrucción.
La fluidoterapia varía dependiendo del es tado de azotemia y de uremia, si es que exis-
te, del animal. Ésta actúa también sobre la deshidratación, la acidosis y la hiperkalemia que
suelen acompañar a es tos gatos.
A veces el potasio está tan elevado que puede producir efectos cardiotóxicos, detectables en el
electrocardiograma. En este caso, cuando la fluidoterapia no es suficiente, podemos desplazar el pota-
sio extracelular al interior de la célula mediante soluciones de bicarbonato intravenosas, que también
actúan sobre la acidosis metabólica, potenciadora de los efectos cardiotóxicos.
En la fase de diuresis postobstructiva se puede presentar una hipokalemia que asociamos con debi-
lidad muscular de distinto grado y alteraciones en la conducción y ritmo cardiaco. Dependiendo del
grado de depleción de potasio, éste se administrará por vía oral o por vía intravenosa a distintas con-
centraciones y velocidades de infusión.

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENT O

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

INTRODUCCIÓN

CC

UANDO

en

la

e n fe rm e d a d del tracto uri- nario inferior del gato se

produce obs- trucción en la excreción de la orina, se puede llegar a producir una pérdida brusca de al menos el 75% de la fun- ción renal. Hablamos, en es te caso, de una insuficiencia aguda postrenal. Ésta se caracteriza por una oligoanuria res- ponsable de disturbios en el equilibrio hidroelectrolítico y ácido-básico y alte- raciones por la retención de sustancias nitrogenadas en sangre. En un gato con insuficiencia renal aguda (IRA) obstructiva, clínicamente visualizaremos un síndrome urémico que es un cuadro polisistémico caracte- rizado por anorexia, vómitos, letargo, astenia e inicialmente, oligoanuria. Esta uremia se confirmará laboratorial- mente por azotemia, es decir, un exce- so de creatinina y urea en plasma. Dependiendo del tiempo que haya per- manecido obstruida la vía excretora, Cotard diferencia dos tipos de situacio- nes con respecto al tratamiento:

— Tratamiento de las obstrucciones uretrales de menos de 24 horas. — Tratamiento de las obstrucciones uretrales de más de 24 horas.

Tratamiento de las obstrucciones uretrales de menos de 24 horas

En un gato que no es azotémico la simple desobstrucción puede ser sufi- ciente, pero si ya hay azotemia, aun-

que no uremia, deberemos de someterlo, además, a flui- doterapia. Para saber el estado analítico tomaremos una muestra sanguínea para medir urea, creatinina y potasio, así como otra de orina. La fluidoterapia se puede aplicar a través de la vía subcutánea en dos o tres aplicaciones diarias, a una dosis total de 80-100 ml/kg/día reparti- dos en varios puntos de inoculación, procurando no intro- ducir más de 100 ml en cada punto de aplicación. Se puede utilizar cualquier zona de superficie corporal del

gato, salvando las extremidades. El fluido de elección es,

o bien el suero fisiológico, o la solución de Ringer Lactato. Una vez el animal esté en fase de convalecencia,

deberemos controlar el estado de hidratación, creatini- na, urea y kalemia. Atendiendo a es te último parámetro

es

importante tener en cuenta que en la fase poliúrica de

la

resolución el potasio puede disminuir dramáticamente,

necesitando ser suplementado.

Tratamiento de las obstrucciones de más de 24 horas

En este caso tendremos un animal urémico. Tanto la

resolución de la obstrucción como el tratamiento del sín- drome urémico en sí son imprescindibles. El dilema es qué hacer primero. La respuesta nos la debe dar el esta- do clínico del gato. Si lo que predomina es la depresión empezamos con

la fluidoterapia, pudiendo realizar una cistocentesis para

aliviar la sobrecarga de orina y restablecer el flujo, per- mitiendo a los riñones que puedan reanudar su función y así evitar el coma urémico. Si, por el contrario, el animal está alerta, podemos

comenzar por intentar desobstruir antes de iniciar la tera- pia antiurémica. Vamos a dividir el tratamiento de la hiperazotemia en distintos apartados, entendiendo esto sólo desde el punto de vista puramente didáctico, ya que en la prácti-

ca será un tratamiento globalizado.

FLUIDOTERAPIA

Es el componente más importante en el tratamiento de

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

los gatos con hiperazotemia grave. Actúa también sobre la deshidratación, la acidosis y la hiperkalemia. En un estudio, 10 de 13 gatos con uremia postrenal murieron tratándose solamente con desobstrucción. Por el contrario, 8 de 8 vivieron añadiendo la terapia de fluidos a la desobstrucción. Colocamos un catéter en una vía central o periférica, recogiendo una muestra sanguínea para determinar la urea, creatinina, electrólitos y hemo- grama. El control hematológico debe ser diario hasta que el gato orine, coma, beba y tenga una actitud nor- mal. Los fluidos más utilizados son la solución salina y la solución de Ringer Lactato. Hay quien utiliza soluciones

la solución de Ringer Lactato. Hay quien utiliza soluciones Fig. 1.— Gato con ETUIF sometido a

Fig. 1.— Gato con ETUIF sometido a flui- doterapia, al que se le está reali- zando un ECG.

que contienen dextrosa, con o sin insulina, así como com- binaciones de solución salina y dextrosa, pero éstas no han demostrado ser más útiles que las soluciones tradi- cionales (fig. 1). En pacientes con hiperpotasemia grave podría consi- derarse de elección la solución salina en vez del Ringer Lactato, por contener ésta po tasio, pero su cantidad es mínima (4 mEq/L) no contraindicando su uso. La cantidad de fluidos a administrar se basa en el grado de deshidratación, los signos urémicos y la hiper- kalemia. Para estimar las pérdidas es tradicional el uso de la regla de deshidratación del 5, 8 y 12%, en la que se asume que un gato con signos leves de deshidratación ha perdido aproximadamente un 5% de su peso corporal; con signos medios, la pérdida es aproximadamente del 8%; y del 12% si los signos son graves. Debido a que la azotemia se puede desarrollar de un modo rápido y consecuentemente los signos de deshi- dratación pueden estar ausentes, se presume que en un gato hiperazotémico sin clínica su grado de deshidrata- ción se sitúa entre el 3 y 5%. Existen tablas que relacionan los hallazgos clínicos con el grado de deshidratación (tabla I). Para calcular la cantidad de líquido a reponer multi- plicamos el grado de deshidratación, en tanto por cien- to, por el peso del animal en kilogramos. Por ejemplo, un gato de 4 kg, con un 8% de deshidratación, necesitará 320 ml de solución para reponer su deshidratación. Esta cantidad se administrará aproximadamente en el plazo de dos horas, aunque este plazo es orientativo, siendo necesario en muchas ocasiones individualizar la veloci- dad de la fluidoterapia basándonos en la evolución clíni- ca, cambios en la hidratación, actitud mental y volumen urinario. Cuando la velocidad del suero es demasiado lenta, la kalemia, acidemia y los signos de uremia no serán rápidamente evertidos. Por el contrario, si el flujo es muy rápido, corremos el riesgo de provocar un edema de pulmón. En cualquier caso la velocidad no debe sobrepasar los 90 ml/kg/h. Después de reponer las pérdidas generalmente se aprecia una mejoría en el letargo del gato, la producción

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

TABLA I

% de deshidratación Hallazgos clínicos < 5% Clínicamente indetectable. 5% a 6% Pérdida sutil de
% de deshidratación
Hallazgos clínicos
< 5%
Clínicamente indetectable.
5% a 6%
Pérdida sutil de la elasticidad cutánea.
7% a 8%
Pérdida evidente de la elasticidad cutánea (la piel retorna lentamente a
su posición cuando se pellizca).
Leve prolongación del tiempo de relleno capilar.
Posible sequedad de mucosas.
10% a 12%
La piel pellizcada permanece elevada.
Tiempo de relleno capilar prolongado.
Mucosas secas.
Ojos hundidos en las órbitas.
Posibles signos de shock (pulso débil, taquicardia, extremidades frías).
12% a 15%
Signos evidentes de shock.

de orina se reinstaura y la cifra de potasio tiende a normalizarse. En este punto comenzamos a aportar fluidos de mantenimiento que corresponden a los que pierde por orina más las pérdi- das insensibles (20 ml/kg/día). Si no podemos medir la cantidad de orina, el cálculo se hace sobre 50-70 ml/kg/día, tomando la referencia mayor en animales de poco peso y la menor en los grandes. Hay que vigilar tanto los signos de deshidratación como los de sobrehi- dratación para ajustar la cantidad de líquido administrada. Intentaremos dar de beber y de comer al animal tan pronto como los vómitos cesen y el gato esté activo. Esto suele ocurrir, si todo va bien, en las primeras 24 horas.

Tras la desobstrucción puede aparecer una fase poliú- rica que puede durar desde horas hasta días, depen- diendo del tiempo que el gato estuvo obstruido y de la magnitud de la hiperazotemia. Por este motivo se produ- ce una deshidratación que se puede controlar con suero- terapia subcutánea, una vez que los signos de uremia han desaparecido y la kalemia se ha normalizado. Las cantidades de fluido son las mismas que en el caso de obstrucciones de menos de 24 horas. Se piensa que el origen de esta diuresis postobstructi- va es la disminución de la función tubular que se produ- ce como consecuencia de la retención de orina manteni- da y de la necesidad de excretar gran cantidad de solu - tos retenidos durante la obstrucción. Por otro lado, una diuresis postobstrucción elevada puede ser debida a una administración exagerada de suero.

HIPERKALEMIA

`

Se considera hiperkalemia a la cifra de potasio en san-

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

gre superior a 5,6 mEq/L, siendo la normal la que se sitúa entre 4 y 4,5 mEq/L. Es la causa más común de muerte en es tos animales y se produce por la incapacidad del riñón de excre- tar iones de potasio. Cuanto más tiem- po dura la obstrucción mayor será el grado de hiperkalemia (fig. 2). El exceso de potasio actúa sobre el corazón disminuyendo su contractili- dad y produciendo diversos tipos de alteraciones en la conducción. La aci- dosis metabólica también altera la con- tractilidad y potencia los efectos car- diotóxicos de la hiperkalemia. Existen dos métodos útiles para medir el exceso de potasio en estos gatos:

— Medición directa de su valor séri- co, que en estos casos suele estar por encima de 7,5 mEq/L. — Medición indirecta mediante el

por encima de 7,5 mEq/L. — Medición indirecta mediante el ECG que nos da una idea

ECG que nos da una idea de la elevación del potasio y, lo que es más impor tante, nos habla del grado de toxici- dad cardiaca. Las alteraciones que encontramos por orden de into- xicación y gravedad son:

— Aumento de la onda T (altas y picudas).

Alargamiento de los intervalos P-R y del complejo

QRS.

— Ondas P aplanadas y anchas.

— Bradicardia acusada.

— Desaparición de ondas P (paro auricular) y apari-

ción del ritmo sinoventricular o de ritmos de escape.

— Fibrilación ventricular, asistolia.

La hiperpotasemia normalmente mejora con la desobstrucción y la fluidoterapia. Consideramos cifras peligrosas y cardiotóxicas las que superan los 8 mEq/L. Se pueden utilizar diversas medidas para bajar más rápi- damente las cifras de potasio. El bicarbonato sódico a dosis de 0,5-1 mEq/kg inyec- tado por vía intravenosa lenta, baja rápidamente la kale- mia, además actúa sobre la acidosis metabólica frecuen- temente presente en este síndrome. El bicarbonato desplaza al potasio extracelular, que es el cardiotóxico, al interior de la célula, dismi- nuyendo la concentración sérica del mismo, sin alterar

Fig. 2.— Gato con hiperkalemia grave. En la secuencia (A) del ECG presentaba un potasio de 10,5 mEq/L. Había parada auricular con ritmo sinoventricular y alteracio- nes en la conducción ventricular. No existe onda P, los complejos QRS son anómalos, la frecuencia era de 120 l/m. Se instauró tratamiento con bicarbonato a dosis de 1 mEq/kg en 15 minutos. A los 30 minutos

(B) continuaba la parada auricular con ritmo sinoven-

tricular (130 l/m). Las alteraciones en la conducción ventricular comenzaban a corregirse. A las dos horas se instauró otra dosis de bicarbonato a 0,5 mEq/kg y

(C) comenzó a visualizarse alguna onda P. Las ondas

T se invirtieron, la kalemia era de 8,5 y la frecuencia

de 230 l/m. (D) A las 12 horas el potasio estaba en 4,4

y el ritmo era sinusal.

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

su concentración total. Su efecto dura

varias horas. El calcio actúa como antagonista

de los efectos cardiotóxicos del pota- sio, utilizado en inyecciones intrave- nosas lentas de gluconato cálcico al 10%, a dosis menores de 0,5 mEq/kg de peso corporal. Este tratamiento se debe realizar con monitorización electrocardiográfica por su tendencia

a producir bradicardia, que puede

ser peligrosa. Su efecto es muy corto, aproximadamente 15 minutos, y no disminuye la concentración de pota- sio extracelular, por lo que sólo se debe utilizar como una medida de urgencia, a corto plazo, para dar tiempo a que otros mecanismos, flui- doterapia y cistocentesis, en situacio- nes muy comprometidas, bajen la cifra sérica de potasio. La administración intravenosa de glucosa al 20%, con o sin insulina rápida a razón de 0,5-1 UI por cada 2-3 gramos de glucosa administrados, induce el paso de potasio al interior de la célula. Este efecto dura varias horas. Estos dos últimos métodos no parecen tener beneficios respecto al bicarbonato.

ACIDOSIS METABÓLICA

La acidosis metabólica se produce en la IRA de origen obstructivo por la incapacidad del riñón de eliminar hidrogeniones. También altera la con- tractilidad cardiaca potenciando los efectos de la hiperkalemia. Los signos clínicos de la acidosis metabólica son más frecuentemente debidos a la enfermedad subyacente

que a la acidosis en sí. En humanos es típica una respira- ción denominada acidótica de Kussmaul, caracterizada por movimientos respiratorios profundos y rítmicos. Esto no es característico de los animales y en la práctica la acidosis metabólica es sospechada por la existencia de una baja concentración de CO 2 total y confirmada por gasometría, técnica prácticamente inaccesible en la clíni- ca veterinaria actual. La acidosis metabólica produce un efecto deletéreo sobre la contractilidad cardiaca cuando el pH está por debajo de 7,1, y actúa también sobre el ritmo predis- poniendo a arritmias ventriculares. También tiene efec- to venoconstrictor facilitando el edema de pulmón, sobre todo en situaciones de fluidoterapia intensiva, como es el caso. En situaciones avanzadas produce depresión del SNC. Por otro lado, la restauración del flujo de orina y la fluidoterapia, sobre todo en pacientes con ETUIF no sobrepasada, serán suficientes para moderar el pH y corregir la acidosis. Si nos vemos obligados a tratar la acidosis metabó- lica, hay algunas alternativas a la gasometría para detectar anormalidades en el equilibrio ácido-básico. Existen paneles bioquímicos disponibles que nos pue- den medir el CO 2 total, el cual es 1 ó 2 mEq/L más alto que la concentración de bicarbonato. Así podemos estimar indirectamente el bicarbonato en suero, pero sin determinar el pH ni la PCO 2 que darían una infor- mación total. Cuando en estos gatos el CO 2 total esté anormalmen- te bajo, lo más común será que exista una acidosis meta- bólica con un descenso de la concentración de bicarbo- nato. El fármaco de elección es el bicarbonato sódico. El objeto no es normalizar el pH, sino subirlo hasta cifras en las que los efectos cardiovasculares de la acidosis meta- bólica no se produzcan (> 7,2). Administraremos suficiente bicarbonato como para elevar la concentración del mismo por encima de 12 mEq/L. Para calcular la dosis inicial de bicarbonato se puede utilizar la siguiente fórmula:

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO TABLA II Kalemia (mEq/L) Grado 3,0-3,7 Moderada 2,5-3 Media

TABLA II

Kalemia (mEq/L) Grado 3,0-3,7 Moderada 2,5-3 Media < 2,5 Severa
Kalemia (mEq/L)
Grado
3,0-3,7
Moderada
2,5-3
Media
< 2,5
Severa

Esta dosis se administra lentamente en 15 minutos. Posteriormente, en una o dos horas podremos reevaluar el estado ácido-básico del paciente, actuando con prudencia y comproban- do la respuesta al tratamiento.

HIPOKALEMIA

La hipokalemia ocurre cuando la con- centración de potasio en suero es menor de 3,5 mEq/L. El riesgo se produce en los gatos con enfermedad del tracto uri-

nario inferior a partir de las primeras 24 horas de haber vencido la obstrucción,

en la fase poliúrica postobstructiva.

Además el potasio suele bajar con la flui- doterapia muy rápidamente, antes de

que lo hagan la urea y la creatinina.

Esto se da con mayor frecuencia en

de 5 mEq/250 ml a partir las 24 horas de la desobs- trucción previene la hipokalemia. La severidad de los signos clínicos va asociada con el grado de depleción de potasio. Comienzan con debilidad muscular y apatía. En ocasiones presentan una marcha rígi- da con hipermetría y dolor a la palpación muscular, pudien- do llegar a una ventroflexión cervical mantenida como con- secuencia de la debilidad de los músculos extensores del cuello. Otros signos son desorientación y tambaleo. También se presentan alteraciones en la conducción y el ritmo cardiacos, como bradicardia sinusal, alargamiento del Q-T, depresión del S-T, disminución de onda T, bloqueos aurículo-ventriculares y taquicardias y fibrilación ventricular. Confirmamos la hipokalemia midiendo el potasio en suero. Las pérdidas se clasifican en moderadas, medias y severas (tabla II). En los déficit moderados y medios podemos utilizar una suplementación oral. Se aporta en forma de glu- conato potásico o de cloruro potásico en dosis de 5-10 mEq/24 h repartidos en dos tomas. En el caso de hipokalemia severa o cuando en los casos anteriores el gato es anoréxico o tiene vómitos, usaremos la vía parenteral. Se añade cloruro potásico en solución Ringer Lactato. Nunca debemos sobrepasar la cantidad de 0,5 mEq/L. Para calcular la cantidad de potasio que tenemos que añadir y la velocidad de infusión nos podemos ayudar de la tabla III. La kalemia se recupera en 2-4 horas. En este momento la velocidad de infusión se disminuye a la mitad y se man- tiene las horas siguientes hasta que la kalemia permanezca normalizada y estable.

CONTROL DE LA TEMPERATURA

gatos anoréxicos y que han recibido

Los gatos urémicos tienen con frecuencia hipotermia,

una

terapia de fluidos libre de potasio

por lo que es conveniente mantener un ambiente cálido

y

han adicionado bicarbonato.

en la zona donde se encuentren, hasta que su tempera-

Contrariamente, los gatos que han reci- bido soluciones balanceadas con pota- sio son más resistentes a esta complica- ción. La aplicación de potasio a dosis

tura corporal se normalice. En cuanto a los fluidos administrados, con objeto de que el animal no pierda más calor, se calentarán a la temperatura corporal antes de su uso.

CAPÍTULO IV MANEJO DE LA AZOTEMIA POSTRENAL: DIAGNÓSTICO Y SEGUIMIENTO

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TABLA III

Potasio en suero (mEq/L) mEq de KCl a añadir en 250 ml Cantidad máxima perfusión
Potasio en suero
(mEq/L)
mEq de KCl a añadir
en 250 ml
Cantidad máxima
perfusión (mEq/kg/h)
< 2
20
6
2,1-2,5
15
8
2,6
10
12
3,1-3,5
7
18
3,6-5
5
25

BIBLIOGRAFíA

Cotard JP. Néfrologie et Urologie du chien et du chat, 1993. DiBartola S. Fluid therapy in Small Animal Practice. Saunders, 1992. DiBartola S. Potassium depletion and renal function in cats. Hypokalemia Clinical Manifestations and Treatment, Daniels Pharmaceuticals, Inc. Dow S, Fettman M. Management of the potassium-depleted cats. The Compendium, Vol 12, nº 11, Nov,

1990.

Dow S, Fettman M y col. Hypokalemia in cats: 186 cases (1984-1987). JAVMA; vol 194, no 11, pp 1604- 1608, 1989. Down S y col. Hypokalemia in cats: 186 cases (1984-1987). JAVMA, Vol. 194, nº. 11, june 1, 1989. Fettman M. Feline kaliopenic polymyo- pathy/ Nephropathy syndrome Vet. Clin of Nor Am: S.A.P. ,Vol. 19, nº 3, may 1989.

Polzin D, Osborne C, Bartges J.

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1214.

Sherding RG. The Cat; Diseases and clinical management.Churchill Livingstone, 2ª edic. 1994.

nov. 1990, pp. 1206- 1214. Sherding RG. The Cat; Diseases and clinical management.Churchill Livingstone, 2ª edic.

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

DIAGNÓSTICO DIAGNÓSTICO POR POR IMAGEN IMAGEN DE DE LAS LAS ENFERMEDADES ENFERMEDADES DE DE LAS
DIAGNÓSTICO DIAGNÓSTICO POR POR
IMAGEN IMAGEN DE DE LAS LAS
ENFERMEDADES ENFERMEDADES DE DE
LAS LAS VÍAS VÍAS URINARIAS URINARIAS
INFERIORES INFERIORES DEL DEL
GATO GATO
Mª CARMEN RODRÍGUEZ GARCÍA
(Diagnóstico radiográfico)
Centro Policlínico veterinario Raspeig
San Vicente. Alicante
PEDRO ESTEVE
(Diagnóstico ecográfico)
Clínica veterinaria Moratalaz
Madrid
CC OMO se ha dicho anteriormente, la esperanza de resolución de las enfermedades
de las vías urinarias inferiores del gato mediante un tratamiento adecuado, pasa por
un diagnóstico etiológico siempre que sea posible. Para ello resulta imprescindible
la aplicación de la radiografía y la ultrasonografía al diagnóstico de muchos de
estos casos de enfermedad. La mayoría de las veces se usarán para descartar pato-
logías para las cuales existe una terapia específica, como es el caso de la urolitiasis. En ocasiones, estos
dos métodos van a dar una información complementaria.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

DIAGNÓSTICO RADIOGRÁFICO

EE L diagnóstico radiográfi- co es esencial para una valoración precisa de la anatomía del tracto uri- nario inferior (TUI).

Se utilizan diferentes técnicas para el diagnóstico de las alteraciones radioló- gicamente visibles. Entre ellas destacan:

la radiografía simple, la cistografía de doble contraste, la uretrografía de vacia- do y la uretrocistografía retrógrada, así como la cistografía de contraste positivo. Puede ser útil también la urografía excre- tora para la identificación de uréteres ectópicos o fístulas ureterovaginales como complicación de tratamientos qui- rúrgicos, muy poco frecuentes en el gato, o como vía de introducción del contraste positivo en la vejiga urinaria.

Radiografía simple

Esta técnica no necesita prepara- ción del paciente. Los signos radiográ- ficos que identifican anormalidades del TUI a nivel de la vejiga urinaria inclu- yen cambios en:

— La forma, pudiendo indicar flaci-

dez o, por el contrario, una falta de

elasticidad localizada en una zona de la pared vesical.

— El tamaño, indicando polaquiuria

cuando está muy pequeña o dificultad en el vaciado cuando aparece muy grande (fig. 1). Especialmente útil en

animales obesos con dificultad para la palpación.

— La posición, por desplazamiento

relativo debido a otros órganos, depó- sitos de grasa o masas.

debido a otros órganos, depó- sitos de grasa o masas. Fig. 1.— Radiografía simple lateral de

Fig. 1.— Radiografía simple lateral de una gata obesa europea, de 9 años, que padecía una cistitis bacteriana. Se aprecia el pequeño tamaño de la vejiga.

— La radiopacidad, debida a calcificaciones que difi- culten la distensión de la pared vesical o por la presencia de urolitos radiopacos (oxalato cálcico, fosfato cálcico y estruvita) (figs. 2, 3 y 4).

cálcico, fosfato cálcico y estruvita) (figs. 2, 3 y 4). Fig. 2.— Radiografía simple lateral de

Fig. 2.— Radiografía simple lateral de un gato europeo macho, de 14 años, que presentaba polaquiuria, hematuria y disuria. Se observa calcificación generalizada de la pared vesical. También se pudo observar esta calcifi- cación a nivel de vasos y otros tejidos blandos, por lo que no se relacionó con la enfermedad urinaria, aun - que sí pudo influir en las micciones frecuentes por falta de elasticidad de la pared de la vejiga.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 3.— Radiografía simple lateral de un gato europeo

Fig. 3.— Radiografía simple lateral de un gato europeo macho, de 8 años, que presentaba obstrucción par- cial de la uretra. Se aprecian varios urolitos radiopacos en el centro de la imagen de la vejiga.

Fig. 4.— Esquema de diferentes patrones en la cistografía de doble contraste. En el interior de la vejiga se localiza el material de contraste radiopaco rodeado del gas, radiolúcido. A: los cálculos se observan como estruc- turas radiolúcidas en el centro del medio de contraste; B: los coágulos de sangre aparecen con distribu- ción y formas irregulares; y C: las burbujas de aire aparecen como sombras circulares radiolúcidas de contornos muy delimitados y sue- len localizarse en la periferia.

muy delimitados y sue- len localizarse en la periferia. La proyección lateral es más infor- mativa

La proyección lateral es más infor- mativa que la ventrodorsal, sobre todo para la identificación de cálculos en vejiga y uretra. La radiografía simple lateral de abdo- men puede mostrar signos indirectos que afecten a la función de la vejiga, como osteoartrosis vertebral, o incluso de los riñones, como cambios en su tamaño.

Cistografía de doble contraste

Es la técnica de elección para visua- lizar la pared vesical e incluso la ure-

tral. La mucosa vesical no se identifica en la radiografía simple porque la orina tiene idéntica densidad radiográ- fica. Es necesario impregnarla de un medio de contraste que la evidencie (fig. 5). Consiste en la introducción de 0,5-1 ml de un medio de contraste positivo, soluble en agua, a través de un catéter conectado a una válvula de tres vías e introducido en la veji- ga hasta el nivel del cuello vesical. A continuación se rota al paciente con el fin de que el contraste cubra bien toda la superficie mucosal y se introduce entonces el contraste negativo, aire, a razón de 4 ml/kg de peso. Yo utilizo un contraste yodado al 20% como contraste positivo, y como contraste negativo aire de la habitación, aunque podría uti- lizarse óxido nitroso o dióxido de carbono. El catéter debe-

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

ría ser de polivinilo o silicona de un cali- bre de 3,5 F para el macho y 5 F para hembras, mejor tipo Folley. Si se quieren apreciar signos en la uretra debería introducirse el catéter sólo 1,5 cm en la uretra del macho y justo dentro del orifi- cio uretral en el caso de la hembra. La preparación del paciente exige anestesia general o tranquilización profunda y una apropiada limpieza del colon. Esto es extensible a todas las técnicas que se practican en vías urina- rias bajas que exijan cateterización. Si el gato siente molestias tenderá a “ori- nar” el medio de contraste antes de haber conseguido la toma radiográfi- ca, tendremos borrosidad cinética e incluso podemos provocar lesión con la manipulación de la sonda. Esta técnica es útil para la identifica- ción de urolitos radiolúcidos (uratos, xantina y cistina), coágulos de sangre, concreciones de matriz mucosal, irre- gularidades de la mucosa vesical (ero- siones, divertículos microscópicos) y engrosamientos murales (inflamación, neoplasia). Además permite apreciar si existe dificultad para la distensión de la pared por un aumento de la presión intravesical, o si por el contrario, la vejiga está flácida apareciendo la pared con ondulaciones después de haber introducido todo el volumen de contraste (figs. 5 a 10). La mayoría de los defectos de llenado se aprecian mejor en las proyecciones laterales que en la ventrodorsal. Se ha aconsejado al menos la realización de dos proyecciones laterales para que el estudio de la pared sea completo, dere- cha (LD) e izquierda (LI). Las proyeccio- nes oblicua 45°C ventrodorsal derecha

(LI). Las proyeccio- nes oblicua 45°C ventrodorsal derecha Fig. 5.— Cistografía de doble contraste lateral de

Fig. 5.— Cistografía de doble contraste lateral de un gato macho, siamés, de 12 meses con disuria, hematuria y polaquiuria. El patrón irregular del medio de con- traste se debe a la presencia de moco y sangre. También se aprecia engrosamiento de la pared vesi- cal e irregularidades en su superficie interna. En la uretra prostática se aprecian burbujas de aire.

(OVDD) y oblicua 45°C ventrodorsal izquierda (OVDI) son una alternativa para adquirir más información cuando se superponen la columna y el colon, y pueden sustituir a la ventrodorsal (VD).

y el colon, y pueden sustituir a la ventrodorsal (VD). Fig. 6.— Radiografía simple lateral de

Fig. 6.— Radiografía simple lateral de un gato macho, euro- peo, de 3 años, que presentaba obstrucción uretral. Se observan gran cantidad de cálculos radiopacos de fosfato cálcico.

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AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 7.— Radiografía lateral del mismo gato de la

Fig. 7.— Radiografía lateral del mismo gato de

la figura 6 tras la permeabilización

parcial de la uretra e introducción de contraste positivo. Se puede obser- var la apariencia más radiolúcida de los urolitos en comparación con el medio de contraste.

de los urolitos en comparación con el medio de contraste. Fig. 8.— Cistografía de doble contraste

Fig. 8.— Cistografía de doble contraste de un gato macho, persa, de 2 años, con signos de polaquiuria, disuria y hematuria. Se aprecian burbujas en

la zona craneoventral de la vejiga

periféricamente al medio de con- traste positivo. También se puede apreciar el pielograma accidental en los dos riñones, consecuencia del ascenso del medio de contraste, tanto negativo como positivo, por los uréteres desde la vejiga.

negativo como positivo, por los uréteres desde la vejiga. Fig. 9.— Cistografía de doble contraste de

Fig. 9.— Cistografía de doble contraste de un gato macho, siamés, de 12 años, que había manifestado en varias ocasiones disuria, hematuria

y polaquiuria. Se puede apreciar

irregularidad mucosal en zona cra- neodorsal, además de un engrosa- miento mural en zona craneoven- tral y craneodorsal que impide la normal distensión de la vejiga en estas zonas alterando su forma.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Fig. 10.— Cistografía de doble contraste de un gato macho castrado, persa, de 3 años que había pre- sentado desde hacía un año y medio varios episodios de obs- trucción urinaria. La pared vesi- cal presenta ondulaciones en mitad craneal de la vejiga que muestran flacidez de la misma en esta zona, además de un engrosamiento en mitad caudal debido a inflamación.

Los fallos en la interpretación suelen ser debidos a una inadecuada disten- sión de la vejiga. Por defecto, los sig- nos radiográficos pueden minimizar la enfermedad inflamatoria o neoplásica. Por exceso puede hacer desaparecer signos de irregularidad en la mucosa.

Uretrografía de vaciado. Cistografía de contraste positivo

El uretrograma de vaciado consiste en la opacificación de la uretra con

medio de contraste positivo durante la fase de vaciado de la vejiga urinaria.

El contraste puede introducirse en la

vejiga vía intravenosa (urografía excre- tora) o por cateterización uretral.

Después se retira el catéter. Para el comienzo de la micción espon- tánea es necesario la máxima distensión de la vejiga. Normalmente se hace pre- sión sobre la vejiga para provocar la micción, por ejemplo, con una cuchara de madera. En este caso yo utilizo 5 a

10 ml de un contraste yodado, no iónico

a una concentración de 200 mg/ml,

empleando suero fisiológico como dilu-

de 200 mg/ml, empleando suero fisiológico como dilu- yente. Se debe hacer la proyección lateral y,

yente. Se debe hacer la proyección lateral y, si ésta es inconcluyente o la lesión no está bien delimitada, también la VD. La toma se hará durante el momento de máximo flujo de medio de contraste. Esta técnica permite evaluar la uretra para estrecha- mientos y defectos de llenado por cálculos, inflamación o neoplasia, y para pérdidas a través de la pared por rotu- ras (fig. 11).

pérdidas a través de la pared por rotu- ras (fig. 11). Fig. 11.— Uretrograma de vaciado

Fig. 11.— Uretrograma de vaciado en proyección lateral de un gato macho, persa, de 3 años, con dolor prepúbico, hematuria, polaquiuria y micciones dolorosas. El ure- trograma es normal y las flexuras se deben a que la vejiga se ha desplazado caudalmente al presionarla para provocar la micción.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Si se quiere realizar también una cis- tografía de contraste positivo se debe- ría evaluar la vejiga antes de hacer el uretrograma. Esta técnica es la más útil para apreciar divertículos vesicales macroscópicos (fig. 12).

Uretrografía retrograda

En este caso el uretrograma se consi- gue cuando se inyecta líquido de con- traste a través de una sonda uretral inser- tada en la uretra distal. Si la sonda no es de balón hinchable puede ser necesario ocluir el orificio uretral para evitar que el

ser necesario ocluir el orificio uretral para evitar que el Fig. 12.— Cistografía de contraste positivo

Fig. 12.— Cistografía de contraste positivo en proyección ventrodorsal de una gata persa, de 2 años, que presentaba una cistitis bacteria- na. La imagen muestra un diver- tículo uracovesical en el ápex de la vejiga. La pared aparece más engrosada en el polo vesical.

catéter se salga de la uretra en el momento de la inyección del material de contraste. El medio de contraste se inyecta a una velocidad de 1 ml/s y la radiografía debe ser tomada cuando se están inyectando los últimos mililitros. El diámetro de la uretra distal de la hembra aumenta en función del grado de dis- tensión de la vejiga, mientras que en el macho no se ve afectado. Inyectaremos un mínimo de 5 a 10 ml (fig. 13). El uretrograma, bien retrógrado o de vaciado, es el único método para evaluar la uretra pélvica debido a la superposición ósea.

Posibles complicaciones

La rotura de la pared vesical o uretral. En la vejiga podría ocurrir por aumento de presión intravesical o por defectos de elasticidad de la pared, generalizada o loca- lizada, debido a la presencia de divertículos, tumores o inflamación. En la uretra por estenosis u obstrucción pro- vocadas por inflamación, tapones uretrales, cálculos o tumores.

por inflamación, tapones uretrales, cálculos o tumores. Fig. 13.— Uretrografía retrógrada del mismo gato de la

Fig. 13.— Uretrografía retrógrada del mismo gato de la figura 6 en la que se evidencian varios urolitos radiopacos de fosfato cálcico gracias a la presen- cia del medio de contraste yodado. En la radio- grafía simple no se pudieron visualizar debido a la superposición con la pelvis.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Debido al particular proceso de curación del urotelio, es tas lesiones se repararán más fácilmente que en otros tejidos epiteliales, en los que la rege- neración se produce sólo a partir de la capa de células basales. El urotelio se regenera gracias a la proliferación de las tres capas de epitelio celular de transición. La resistencia de los tejidos se normaliza pronto. Rara vez es nece- saria la intervención quirúrgica. En el caso de la perforación vesical puede ser necesaria la inserción de un catéter durante 3 a 5 días para mante- ner contraído el músculo detrusor, pero como en la mayoría de los casos existe polaquiuria, la vejiga no llega a dis- tenderse y permite una buena aposi- ción de los bordes de la pared disrum- pida. Cuando es la uretra la que se perfora, suele ser necesaria la coloca- ción de un catéter bastante ajustado al diámetro de la uretra para que no exis- ta extravasación de orina alrededor del catéter, que dificultaría la cicatriza- ción del urotelio. La mucosa uretral se regenera en 7 días ( Degner y Walshaw). Antes de la extracción del catéter puede realizarse una cistogra- fía de contraste positivo a baja presión para evaluar la integridad de la pared. La orina y el medio de contraste acumulados en la cavidad peritoneal se absorberán y se excretarán vía renal con rapidez.

Hematuria yatrogénica. Por sobredistensión de la veji- ga. Normalmente desaparece a los pocos días.

Reacciones adversas al medio de contraste positivo. Son muy raras.

La estandarización de la técnica radiográfica es esen- cial para poder reproducir y comparar imágenes obteni- das por radiografía.

Momento de realizar el examen radiográfico

La radiografía simple debe hacerse cuando se recibe al paciente, debido a la inocuidad y a la información que puede aportar. La radiografía de contraste exige la valoración del estado clínico del paciente (hidratación, uremia, dolor, grado de obstrucción), ya que para llevarla a cabo es necesario tranquilizar al paciente. Como agentes tran- quilizantes suelo utilizar combinaciones de diazepam (0,25-0,5 mg/kg) y Ketamina (1-5 mg/kg). Por otra parte, en casos de obstrucción que impliquen la coloca- ción de un catéter, el estudio de contraste radiográfico debe hacerse en este momento, inmediatamente antes, o después de la desobstrucción, porque ello ayudará a conocer la causa y la localización de la obstrucción, lo que permitirá aplicar un tratamiento más adecuado. En el caso de la urografía excretora es fundamental la consecución previa de un buen estado de hidratación y haber solucionado la azotemia, en su caso.

CORRELACIÓN ECOGRÁFICA EN EL DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LA ENFERMEDAD DE VÍAS URINARIAS BAJAS EN EL GATO

Infección urinaria yatrogénica. Por la cateterización. Si una vez finaliza- do el procedimiento radiográfico se cree muy probable la aparición de ésta, puede aplicarse entonces anti- bioterapia.

La exploración mediante ultrasonidos del tracto urina- rio ha permitido la evolución en la consecución de un diagnóstico más concreto de las enfermedades que afec- tan a las vías urinarias. Es necesario enmarcar esta prueba diagnóstica dentro del protocolo de pruebas que son necesarias a la hora de

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

plantearse en la clínica un caso de estas características, teniendo en cuenta pre- viamente la historia y la exploración físi- ca, el análisis de orina, las pruebas radiológicas, etc. En el momento de iniciar la explora- ción mediante ecografía tendremos que realizar los pasos comunes a toda exploración ecográfica, como son el rasurado de la zona a explorar, la apli- cación de gel, y en el caso de pacientes poco colaboradores realizar la explo- ración bajo sedación del paciente. Es muy importante que la vejiga tenga una cantidad de orina que sea suficiente para la valoración completa tanto de la pared vesical como del posi- ble contenido que pueda tener. Si no es así, tendremos que esperar o utilizar varias técnicas para favorecer la pro- ducción de orina, como es la instaura- ción de suero intravenoso, junto con diu- réticos tipo furosemida o realizar el son- daje y la posterior introducción de suero fisiológico dentro de la vejiga, que per- mita la dilatación de la vejiga y su poste- rior estudio. Es necesario poder contar, antes de realizar la ecografía, con los datos clí- nicos necesarios que nos puedan ayu- dar en el momento de la exploración así como con los datos de las otras pruebas diagnósticas realizadas hasta el momento. La sonda más conveniente para el estudio de la vejiga será la de 7,5 MHz, debido a que la vejiga es un órgano de localización superficial, y por tanto obtendremos una mejor defi- nición cuanto mayor sea la frecuencia de la sonda utilizada. Es útil emplear una almohadilla de

de la sonda utilizada. Es útil emplear una almohadilla de Fig. 14.— Vejiga de exploración ecográfica

Fig. 14.— Vejiga de exploración ecográfica normal. Vejiga con contenido anecogénico correspondiente al conteni- do en orina. La pared posterior (dorsal) se observa hiperecogénica.

ecografía o stand-off que permite separar ligeramente la pared abdominal y así poder tener la pared ventral de la vejiga en la distancia focal adecuada para su examen, sobre todo en casos de cistitis localizadas en la pared ven- tral de la vejiga. Es necesario realizar un examen tanto en proyección

vejiga. Es necesario realizar un examen tanto en proyección Fig. 15.— Proyección longitudinal de la vejiga

Fig. 15.— Proyección longitudinal de la vejiga con pared vesical dorsal irregular. En la porción ventral de la imagen se aprecia una banda hiperecogénica debido a un ajuste incorrecto de la ganancia a nivel proximal.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

longitudinal como transversal y reco- rrer todo la anatomía vesical, desde el polo craneal hasta el polo caudal, con el fin de poder realizar un examen completo y minucioso tanto de la pared vesical como del contenido de la vejiga. En condiciones normales, y con una cantidad suficiente de orina, el interior de la vejiga se observará anecogéni- co, patrón ecográfico característico de los líquidos que transmiten totalmente los ultrasonidos. Las paredes vesicales se observarán con una zona interior hipoecogénica y una línea hiperecogé- nica que limita de forma externa la veji- ga (fig. 14). Con una buena definición de imagen se pueden observar tres del- gadas capas. En cuanto a la visualiza- ción de los uréteres, en condiciones normales no son visibles, ni tampoco la zona del trígono, si bien, podrán obser- varse cuando se producen alteraciones o dilataciones ureterales. Es necesario poder examinar com- pletamente el interior de la vejiga en busca de posibles lesiones focales o difusas. Esto se observa en caso de lesiones inflamatorias de la pared vesi- cal con la existencia de engrosamiento de la pared, debido a la inflamación (figs. 15 y 16). Además, es importante determinar la existencia de puntos hiperecogéni- cos producidos por coágulos o por pequeñas estructuras de sedimento que flotan en el interior de la vejiga y que es frecuente encontrar en gatos, bien con cristaluria por estruvita o por oxalato cálcico. Estos últimos producen una imagen más marcada de sombra acústica, si bien este hallazgo no es

marcada de sombra acústica, si bien este hallazgo no es Fig. 16.— Proyección longitudinal y transversal

Fig. 16.— Proyección longitudinal y transversal de un creci- miento localizado en la pared dorsal de la vejiga. Masa de características hiperecogénicas y que care- ce de sombra acústica posterior.

y que care- ce de sombra acústica posterior. Fig. 17.— Proyección longitudinal con presencia de una

Fig. 17.— Proyección longitudinal con presencia de una banda de sedimento acumulado en la porción dorsal de la vejiga en un gato con cristaluria por estruvita.

patognomónico y deberemos realizar un análisis de orina y el examen del sedimento para confirmarlo. En casos en los que el gato esté obstruido, se puede obser- var la dilatación de la uretra proximal. En algunos casos podremos observar la existencia de áreas hiperecogénicas con sombra acústica posterior correspondiente con un cálculo vesical. Este hallazgo no debe ser confundido con la sombra acústica del colon.

CAPÍTULO V DIAGNÓSTICO POR IMAGEN DE LAS ENFERMEDADES DE LAS VÍAS URINARIAS INFERIORES DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Por este motivo, hay que examinar la vejiga desde diferentes posiciones, y mover el transductor o situar al gato en estación para que así se desplace hacia la cara ventral (fig. 17). En gatos jóvenes, con historial de cis- titis recurrentes, es necesario descartar por completo la persistencia de un uraco o divertículo uracal. Para ello, la ecogra- fía podrá mostrarnos las imágenes secundarias de cistitis y habrá que exa- minar el polo craneal con el fin de poder encontrar alguna imagen de cavidad puntiaguda que asoma desde el interior. De forma ocasional, se pueden encontrar pequeñas áreas quísticas anecogénicas craneales a la vejiga correspondientes con quistes uraca- les, formados por estructuras epitelia- les aisladas que proceden del epitelio uracal y que persisten estructuralmen- te.

Las alteraciones en la pared vesical con morfología variable, tipo creci- miento pediculado, suelen ser conse- cutivas a problemas de origen tumoral aunque suelen ser raras en gatos. En casos en los que sospechemos de pro- ceso neoplásico, está contraindicado realizar la cistocentesis y es recomen- dable tomar las muestras mediante sondaje.

Una de las utilidades de la ecografía es guiar a la hora de realizar punciones en órganos abdominales. Así, nos puede ayudar a realizar una correcta cistocentesis con el fin de tomar una muestra de forma estéril y poder realizar el examen del análisis de orina, cultivo y anti- biograma y citología sin las interferencias que se obser- van al tomar la orina mediante sondaje o mediante mic- ción espontánea (fig. 18). En resumen, la ecografía nos va a ayudar a conocer el interior de la vejiga, el estudio de la pared vesical y la posibilidad de visualizar estructuras dentro de la vejiga, que no son posibles de determinar mediante radiología porque son de tipo radiolúcido, mediante una técnica atraumática, no invasiva y que proporciona gran canti- dad de información.

invasiva y que proporciona gran canti- dad de información. Fig. 18.— Proyección longitudinal con la presencia

Fig. 18.— Proyección longitudinal con la presencia de dos líne- as hiperecogénicas correspondientes a una sonda urinaria.

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during double contrast cysto- graphy. Veterinar y Radiology & U l t r asound, vol 38,

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

URETROSTOMÍA URETROSTOMÍA PERINEAL PERINEAL EN EN EL EL GATO GATO JUAN JOSÉ TABAR BARRIOS Centro
URETROSTOMÍA URETROSTOMÍA
PERINEAL PERINEAL EN EN EL EL
GATO GATO
JUAN JOSÉ TABAR BARRIOS
Centro Policlínico Veterinario “Raspeig”
San Vicente. Alicante
LL uretrostomía perineal es un procedimiento quirúrgico que crea un estoma perineal per-
A
manente a nivel de la uretra pélvica, movilizando y exteriorizando la luz de la uretra y sutu-
rando la mucosa uretral a la piel. Está indicada como solución definitiva y permanente de
la
obstrucción uretral en el gato, como prevención de las recidivas de la obstrucción o
como tratamiento de las obstrucciones que no puedan solucionarse por cateterización.
Indicaciones claras serían el tratamiento de traumatismos uretrales irreversibles o tumores, mientras que
la obstrucción de las vías urinarias inferiores por tapones cristalinos o urolitos es una indicación más con-
trovertida.
Con un adecuado manejo no quirúrgico de los gatos obstruidos es te procedimiento es menos veces
necesario, salvo en casos con recidivas frecuentes, estenosis uretrales traumáticas provocadas por los
cálculos o por los repetidos sondajes, y además es necesario advertir al propietario de que la uretros-
tomía es solamente una medida de manejo más y que el tratamiento médico debe continuar de todas
formas.
Es necesario identificar la localización exacta y la naturaleza de la obstrucción o estenosis, bien intra-
luminal, mural o extraluminal, para lo que es fundamental la realización de un uretrograma retrógrado,
ya que únicamente los gatos con obstrucciones distales a las glándulas bulbouretrales se beneficiarán
de la uretrostomía perineal.

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

RECUERDO ANATÓMICO

LL A cara inferior del pene del gato corresponde a la cara dorsal del pene de otros animales. En el gato la arteria del

pene discurre en la cara inferior del pene y corresponde a la arteria dorsal del pene de otros ani- males. En erección el pene se dirige hacia abajo, con el glande ligeramente incur- vado hacia delante; su cara superior e inferior son respectivamente posterior y anterior de otras especies. El pene se encuentra fijo al íleon por los músculos pares isquiocavernosos, las raíces del pene, los músculos isquiouretrales y un único ligamento peneano medial; hay que incidir y cor- tar estas estructuras para liberar el pene y la uretra pélvica (fig. 1). La uretra peneana discurre por la cara dorsal del mismo, cubierta por el músculo retractor del pene; el músculo bulbocavernoso y las glándulas bulbou- retrales se encuentran a nivel del extre- mo proximal de la uretra peneana. Estos elementos constituyen los signos de sepa- ración de la uretra pélvica y peneana. La uretra del gato macho se divide en cuatro segmentos: preprostática, prostática, postprostática y peneana. La resistencia y control del flujo urina- rio se controla con el músculo liso de la uretra preprostática y peneana, y este músculo uretral se considera como el esfínter uretral externo. Las glándulas bulbouretrales (glán- dulas sexuales accesorias del gato) marcan el paso de la uretra postpros- tática a la uretra peneana; el diámetro

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

el diámetro CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO Fig. 1.— Descripción anatómica de las diversas

Fig. 1.— Descripción anatómica de las diversas porciones de la uretra del gato macho. 1) Unión vesicouretral. 2) Uretra preprostática. 3) Uretra postprostática. 4) Glándulas bulbouretrales. 5) Músculo uretral estriado. 6) Uretra peneana. 7) Próstata.

interno de la unión vesicouretral es de 2,4 mm, por tér- mino medio; la uretra preprostática tiene un diámetro medio de 2,0 mm; la uretra postprostática de 2,3 mm; la uretra a nivel de las glándulas bulbouretrales de 1,3 mm y la uretra peneana de 0,7 mm de diámetro medio. Así pues, el diámetro interno de la uretra a nivel de las glándulas bulbouretrales es casi el doble que el diá- metro de la uretra peneana, y el diámetro de la uretra postprostática casi el triple. Esta diferencia de diámetro explica la razón de que la uretra peneana sea la locali- zación más frecuente de obstrucción uretral en el gato. Además, es necesario continuar la disección uretral, durante el procedimiento quirúrgico, aproximadamente 1 cm craneal a las glándulas bulbouretrales para llegar a la uretra postprostática con un diámetro interno de adecuadas medidas. Una gran par te de las infecciones del tracto urinario son consecuencia de la migración ascendente de agentes patógenos y la uretra cumple un papel fundamental pues

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

asegura la resistencia al flujo urinario manteniendo la continencia urinaria y asegurando las defensas locales contra las infecciones bacterianas ascenden-

tes. Entre los factores de defensa loca- les aportados por la uretra se incluyen

el normal flujo urinario, resistencia ure-

tral, longitud uretral, peristalsis uretral, función vesiculouretral y barreras de defensa de la mucosa (anticuerpos, capa superficial de mucoproteínas, propiedades intrínsecas antibacteria- nas, interferencia bacteriana y exfolia- ción de células epiteliales uretrales). El flujo urinario durante la micción realiza un lavado del tracto urinario, impidiendo la colonización bacteriana antes de que los agentes patógenos alcancen la uretra proximal y la vejiga; igualmente la contracción del músculo uretral aporta una barrera anatómica

a la migración bacteriana. Si eliminamos esta barrera uretral de defensa al practicar la uretrostomía perineal, es obvio que el gato será más propenso a tener problemas de infec- ciones urinarias ascendentes, por lo que todo animal intervenido necesitará controles periódicos para vigilar las infecciones del tracto urinario inferior.

PROCEDIMIENTO

QUIRÚRGICO

La técnica quirúrgica normalmente utilizada para practicar una uretrosto- mía perineal en el gato es la descrita por Wilson y Harrison, modificada des- pués por diversos autores, tratando de paliar o evitar alguna de las complica- ciones observadas con el procedimien- to clásico.

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

Antes de la cirugía es primordial estabilizar el estado metabólico y de hidratación del gato, lo cual supone corregir la obstrucción mediante sondaje y, en caso de no ser posible, mediante punción de la vejiga. Es necesario aplicar fluidos intravenosamente para restaurar una hidratación normal y controlar los niveles de potasio para evitar una hipocalemia; asimismo conviene aplicar suero glucosalino durante la intervención para obtener una veji- ga llena al finalizar la intervención y poder comprobar la permeabilidad de las vías urinarias por presión vesical así como el flujo de un adecuado chorro de orina. Como tratamiento preanestésico se recomienda el butorfanol (0,2-0,4 mg/kg/SC) y diacepam, la inducción mediante barbitúricos de acción corta (tiopental) o pro- pofol, y mantenimiento con agentes inhalatorios, isofluo- rano o halotano; si se utiliza ketamina, únicamente dosis bajas por vía intravenosa (2 mg/kg a un máximo de 5 mg/kg) ya que el producto se elimina por vía renal en su forma activa. El gato se coloca en decúbito esternal con la región perineal ligeramente elevada, por lo que es preciso man- tener una adecuada ventilación asistida; se coloca y fija la cola sobre el dorso. Se aplica una sutura en bolsa de tabaco alrededor del ano para evitar la contaminación con las heces, y se sonda la uretra para permitir su iden- tificación durante la cirugía. Se practica una incisión elíp- tica englobando el escroto y prepucio, y en los machos enteros, se práctica la castración. Se ligan o cauterizan los vasos de las bolsas y pene, teniendo en cuenta que es fundamental una buena hemostasia para no dificultar la identificación de las estructuras anatómicas en la cirugía. Se aísla el pene por disección roma de los tejidos adyacentes hasta las inserciones pélvicas en el isquión (fig. 2). Se retira dorsalmente el pene hacia un lado en un ángulo de 45° y se diseca el lado opuesto hasta iden- tificar el músculo isquiocavernoso e isquiouretral, que se secciona junto a sus inserciones en el isquión, evitando así dañar el nervio pudendo, (figs. 3 y 4). Se reclina el pene hacia el lado opues to repitiendo la maniobra en el lado contrario; se reclina el pene dorsalmente y se sec- ciona el ligamento del pene (fig. 5), y una vez secciona- do este ligamento puede disecarse el pene y la uretra

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 2.— Inserciones pélvicas del pene y uretra pélvica.

Fig. 2.— Inserciones pélvicas del pene y uretra pélvica. ICM: Músculo isquiocavernoso. IUM: Músculo isquiouretral. PeC: Raíz del pene. PeL: Ligamento del pene. Pu:

Uretra pélvica. I: Incisión cutánea.

pélvica de la base de la pelvis por disección roma. El pene se dirige entonces ventral- mente para exponer la superficie dorsal; por disección del tejido conjuntivo se identifica el músculo retractor del pene, que se encuentra por encima de la uretra (fig. 6), y se prolonga la disección hasta identificar el músculo bulbocavernoso y las glándulas bulbouretrales, que se encuentran ligeramente proximal y dor- salmente al músculo bulbocavernoso y de los músculos isquiocavernosos seccio- nados previamente (fig. 7). Las glándulas bulbouretrales son aproximadamente de 0,5 a 0,7 cm de

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

a 0,7 cm de CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO Fig. 3.— Disección del pene

Fig. 3.— Disección del pene y separación de los tejidos circun- dantes hasta sus inserciones pélvicas en el isquión. Pene reclinado dorsolateralmente 45° hacia un lado.

Pene reclinado dorsolateralmente 45° hacia un lado. Fig. 4.— Aspecto del tiempo quirúrgico de la figura

Fig. 4.— Aspecto del tiempo quirúrgico de la figura 3 en un caso clínico.

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Fig. 5.— Sección del ligamento del pene y liberación ventral del pene y uretra.

diámetro, pero en los gatos castrados están atrofiadas y a veces casi inapre- ciables; dichas glándulas no se retiran. Se diseca el músculo retractor del pene, con lo que se identifica mejor el catéter en la uretra sondada. Se incide la uretra longitudinalmen- te en su aspecto dorsal a nivel de la uretra peneana con bisturí nº 11 y se continúa la incisión con unas tijeras de iris hasta la uretra pélvica, aproxima- damente 1 cm craneal a las glándulas bulbouretrales (figs. 8 y 9). El diámetro de la uretra seccionada deberá permi- tir el paso de unas pinzas hemostáticas

bulbouretrales (figs. 8 y 9). El diámetro de la uretra seccionada deberá permi- tir el paso

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Fig. 6.— Separación del músculo retractor del pene.

de mosquito cerradas sin resistencia. Si la incisión no alcanza a la uretra pélvi- ca, y seccionamos únicamente a nivel de la uretra peneana, su diámetro más estrecho sería la causa de la aparición de una estenosis posterior. Es fundamental practicar la incisión con esmero pues hay que identificar exactamente la mucosa uretral para poder proceder a su correcta sutura con la piel. Se sutura la mucosa uretral a la piel, con sutura no reabsorbible del 4-0, siendo fundamental identificar la super- ficie de la mucosa uretral y no confun- dirla con el tejido periuretral, que puede tener una apariencia similar a la mucosa, para no suturarlo a la piel en

similar a la mucosa, para no suturarlo a la piel en CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

a la piel en CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO vez de la mucosa, lo

vez de la mucosa, lo cual sería causa de estenosis y de extravasación de orina en el subcutáneo. Se colocan primero dos puntos proximales desde la uretra pelvica al periné en un ángulo de 45° con respec - to a la línea media; estos puntos tiran la uretra pélvica hacia fuera y dilatan el orificio de la fístula de la uretros- tomía; se sutura la mucosa uretral a la piel incluyendo dos tercios de la uretra peneana (figs. 10 y 11). Se coloca una sutura perforante alrededor del cuer- po del pene y se practica la amputación de la porción distal del mismo; se completa la sutura de la uretra peneana a la piel y los dos últimos puntos se colocan en un ángulo de 45° para aumentar el diámetro del colgajo uretral. Para comprobar la permeabilidad del orificio de ure- trostomía y eliminar los restos de tapones, coágulos, etc. que puedan quedar en vejiga o uretra, se comprime la veji- ga verificando el flujo del chorro urinario (figs. 12 y 13). Hay varios pasos críticos en el procedimiento quirúrgico:

— La disección del pene debe continuar hasta el nivel de las glándulas bulbouretrales para conseguir un diámetro adecuado en el nuevo estoma uretral: la falta de moviliza- ción del pene e inadecuada disección sin alcanzar la uretra a nivel de las glándulas bulbouretrales, es la causa más fre-

Fig. 7.— Reclinación ventral del pene y disección dorsa. BUG:

Glándulas bulbouretrales. BCM: Músculo bulbocaver- noso. RPM: Músculo retractor del pene.

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO Fig. 8.— Incisión de la uretra peneana a través

Fig. 8.— Incisión de la uretra peneana a través del glande y prolongación de la incisión hasta la uretra pélvi- ca. PU: Uretra pélvica. BUG:

Glándulas bulbouretrales. ICM:

Músculo isquiocavernoso. IUM:

Músculo isquiouretral. PeC: Raíz del pene. PeU: Uretra peneana.

cuente para tener que realizar una rein- tervención por estenosis uretral.

— Es necesaria una cuidadosa disec-

ción del retractor del pene y una inci- sión precisa de la uretra para no lace- rar la mucosa así como una sutura de

la mucosa a la piel, pues si no se sutu- ra la mucosa, fallará la uretrostomía.

— Aposición perfecta de la mucosa

a la piel para prevenir la extravasación de la orina en el tejido perineal.

Los cuidados postoperatorios com- prenden la colocación de un collar isa- belino para evitar automutilaciones del

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

del CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO Fig. 9.— Incisión de la uretra y disección

Fig. 9.— Incisión de la uretra y disección de la mucosa.

Fig. 9.— Incisión de la uretra y disección de la mucosa. Fig. 10.— Sutura de la

Fig. 10.— Sutura de la mucosa de la uretra pélvica y peneana a la piel del periné. S-1: puntos iniciales. PU: Uretra pélvica. PeU: Uretra peneana.

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

campo quirúrgico, no utilizar arena en la cama porque se pegaría a la herida ure- tral y remplazarla por papel recortado; no sondar ni manipular la uretrostomía hasta la retirada de los puntos de sutura; si se produce una hemorragia durante la micción, puede formarse un coágulo en la uretra, que no es necesario tocar pues en las siguientes micciones será arrastra- do por el flujo urinario. Normalmente es necesario sedar al gato en el momento de retirar los puntos de sutura para rea- lizarlo de una forma atraumática y poder verificar perfectamente el estado de la uretrostomía.

COMPLICACIONES

Se han descrito diversas complica- ciones a corto plazo de la uretrostomía

diversas complica- ciones a corto plazo de la uretrostomía Fig. 13.— Aspecto del estoma uretral en

Fig. 13.— Aspecto del estoma uretral en el momento de retirar las suturas a los 12 días de la intervención.

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO

CAPÍTULO VI URETROSTOMÍA PERINEAL EN EL GATO Fig. 11.— Sutura de mucosa uretral a la piel

Fig. 11.— Sutura de mucosa uretral a la piel del periné.

Fig. 11.— Sutura de mucosa uretral a la piel del periné. Fig. 12.— Aspecto del estoma

Fig. 12.— Aspecto del estoma uretral al finalizar la sutura.

perineal felina, que comprenden disuria, poliaquiuria, hematuria y hemorragias en el campo quirúrgico, com- plicaciones que normalmente se corrigen al retirar las suturas, y otros problemas más graves a largo plazo que fundamentalmente consisten en la aparición de recidivas de la obstrucción, estenosis e infecciones del tracto uri- nario. La reobstrucción por aparición de tapones cristalinos en la uretra normalmente es corregida fácilmente por lavado y sondaje, pero es necesario controlar su forma- ción con tratamientos adecuados que corrijan el pH uri-

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

nario y aumentando el volumen de orina que disuelva los tapones. La aparición de las infecciones del tracto inferior urinario puede afectar a un 25-30% de pacientes después de la cirugía, con lo que se neutraliza el efecto preventivo de la cirugía en el manejo de estos gatos y deben ser eva- luados periódicamente aun en pacien- tes asintomáticos y tratados con las drogas adecuadas. Las estenosis uretrales postquirúrgi- cas constituyen la mayor complicación de la uretrostomía perineal, normal- mente por una inadecuada técnica (escaso diámetro uretral por no movili- zar adecuadamente la uretra y mala aposición de mucosa uretral y piel). Se necesita algún tipo de reintervención para corregirlas, bien con revisión de la uretrostomía perineal o mediante uretrostomía antepúbica. La revisión de la uretrostomía se practica realizando una incisión circun- ferencial alrededor de la unión muco- cutánea, liberando la uretra de sus nuevas inserciones pélvicas y exteriori- zando la uretra más craneal para for-

mar un nuevo estoma; la dificultad estriba en la identifi- cación de la mucosa y en no dejar con excesiva tracción la uretra a la piel. Si no es posible practicar una revisión de la uretrostomía perineal, la única solución, como último recurso, es la ure- trostomía antepúbica: practicando una incisión abdominal, se exteriorizará la uretra preprostática y se practicará un estoma paramedial, suturando la uretra prostática a la piel abdominal, con el inconveniente de que el animal perma- necerá con incontinencia urinaria permanente.

CONCLUSIÓN

Teniendo en cuenta que la obstrucción uretral recidiva en un 35% de los gatos no tratados quirúrgicamente en un plazo de 6 meses, y que según diversos autores, la mortalidad de los gatos obstruidos puede ser superior a un 35%, la uretrostomía perineal está indicada para evi- tar la obstrucción y corregir la obstrucción uretral, tenien- do en cuenta que las recidivas son muy raras si la técnica utilizada es correcta; pero no hay que olvidar que la ure- trostomía perineal es una ayuda más al manejo del gato con obstrucción uretral permanente o recurrente, y hay que tener presentes las posibles complicaciones, especial- mente la posibilidad de aparición de infecciones urina- rias, que va a ser necesario controlar durante el resto de la vida del gato.

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AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

COMPORTAMIENTO COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO ELIMINATORIO EN EN EL EL GATO GATO VICTORIA COLL GALI Clínica veterinaria
COMPORTAMIENTO COMPORTAMIENTO
ELIMINATORIO ELIMINATORIO EN EN EL EL
GATO GATO
VICTORIA COLL GALI
Clínica veterinaria Vetercans
L conocimiento del comportamiento eliminatorio normal del gato es de gran interés ya
EE
que, no sólo nos permitirá resol ver consultas de sus propietarios, sino también identificar
determinados trastornos del animal. Las alteraciones de la micción pueden estar justifica-
das por un problema orgánico, es decir, por enfermedad del tracto urinario inferior, o por
un problema conductual de origen diverso. Dependiendo de cuál sea nuestro diagnósti-
co variará el enfoque terapéutico.

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

INTRODUCCIÓN

EE L comportamiento de eliminacián del gato es una conducta que puede verse alterada por diferentes motivos.

Esto es algo que rápi- damente preocupa a los propietarios de es tos animales y es motivo de con- sulta. Hay animales que pueden dejar de utilizar la caja de arena o incluso, a pesar de su uso diario, pueden orinar o defecar en otras zonas de la casa. Este comportamiento es mal tolerado por su entorno que considera que la mayor cualidad del gato es precisamente su fama de limpio, con lo cual su compor- tamiento para nada es considerado como normal o aceptable. Existe un comportamiento de marca- je en el gato que puede aparecer durante el periodo de celo y está den- tro de la normalidad, pero existen muchos otros motivos que pueden desencadenar esta conducta y que podremos, en algunos casos, conside- rarlos como síntomas de estados pato- lógicos. Podemos dividir este comportamiento en dos grandes grupos, los casos de un comportamiento de eliminación inade - cuada y los casos de marcaje (tabla I).

DESCRIPCIÓN Y DEFINICIÓN

Eliminación inadecuada

Al hablar de problemas de elimina- ción inadecuada, hablamos de aque- llos casos en que el gato orina o defe- ca fuera de la caja de arena adoptan- do la misma postura que utiliza en sus

TABLA I Comportamiento eliminatorio

Eliminación Marcaje urinario inadecuada Déficit de aprendizaje Mal manejo de la caja Fobia a la
Eliminación
Marcaje urinario
inadecuada
Déficit de aprendizaje
Mal manejo de la caja
Fobia a la caja
Problemas orgánicos
Marcaje sexual
Patologías del comportamiento

evacuaciones dentro de ésta. Como veremos más ade-

lante, cuando se trata de marcaje con orina el gato utili- za una postura en concreto bien definida y fácil de repa- rar. En este caso no es así, sino que el animal se agacha como lo haría en la caja y puede realizar además toda

la secuencia completa de rascado y cubrición de sus eli-

minaciones. Otra diferencia es que la cantidad de orina que encontraremos es grande, no se trata de pocas gotas

sino de pequeños charcos, y las localizaciones de los mis- mos serán muy variadas en función de cuál sea la causa que ha producido tal comportamiento. Entre las posibles causas que pueden llevar al gato a

un comportamiento de eliminación inadecuada podemos

encontrar:

— Un déficit del aprendizaje.

— Mal manejo de su caja de arena.

— Miedo (fobia) hacia la caja.

— Problemas orgánicos.

Déficit de aprendizaje

Desde muy temprana edad el gato utiliza ya una zona

concreta donde eliminar lejos de su zona de descanso. Ello suele ocurrir a partir del momento en que tiene sufi- ciente capacidad para desplazarse. El porqué utiliza de preferencia una zona y no otra suele tener su explicación en varios factores. Por un lado es sabido que el gato organiza todo su espacio en áreas dedicadas cada una

a actividades distintas. Ello supone que aparezca un

área destinada a su eliminación. Por otro lado, la posibi-

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

lidad de imitar el comportamiento materno facilita un aprendizaje en la selección del lugar adecuado. Así, es posible en los animales separados demasiado pronto de su madre (antes de las 5 semanas de edad) que haya un déficit en el aprendizaje correcto del lugar donde eliminar o haya un déficit en las secuencias que componen el comportamiento de eliminación. Entre las 4 y las 6 semanas el gato rea- liza ya una secuencia completa de eli- minación. Existe una primera fase en que el animal siente la necesidad de evacuar y busca para ello el sustrato aprendido que lo estimula. Después de olerlo, empieza a escarbar, se detiene, huele otra vez y vuelve a escarbar. Acto seguido orina o defeca y, una vez ha terminado, escarba, se gira, huele de nuevo y vuelve a escarbar con el fin de cubrir lo que ha hecho. A veces podemos encontrarnos con animales que jamás cubren sus excre- mentos o que simplemente van a la caja, orinan o defecan y vuelven a salir, sin realizar ningún tipo de rasca- do o cubrición. Se cree que este dete- rioro en la secuencia podría estar rela- cionado con un déficit en su aprendi- zaje por haber sido separado dema- siado temprano de su madre. En otros casos podemos encontrar- nos con gatos que prefieren sustratos distintos a la arena de la caja. Se esti- mulan encima de ropa, periódicos, mosaico o incluso plástico. Y ello desde su llegada a casa. Entonces con ellos podemos sospechar que ha habido un déficit en cuanto al aprendizaje del sus- trato de preferencia. No han elegido como sustrato que los estimule la arena

sino cualquier otro material que han tenido a su alcance durante las primeras semanas. Es algo que se observa sobre todo en gatos que pasan mucho tiempo en esca- parates encima de periódicos o en la jaula, sin acceso a una caja de arena. Su preferencia por un sustrato puede ser fijada sobre estos materiales y ello dificultará muchí- simo un nuevo aprendizaje.

En los casos en que el aprendizaje ha sido correcto, nos podemos encontrar frente a gatos que en principio presen- taban un correcto comportamiento de eliminación, pero poco a poco han empezado a ser sucios, apareciendo eli- minaciones fuera de lugar. Las causas de ello podemos encontrarlas en los factores que se exponen a continuación.

Mal manejo de la caja de arena

Al hablar de manejo no sólo nos referimos a su limpieza sino incluso a variaciones tan insignificantes como pueden ser cambios de arena, de localización de la caja Los cambios de arena sobre todo se producen cuando proporcionamos arenas con un fuerte aroma que puede parecernos a nosotros muy agradable. Puede ocurrir que para nuestro gato, acostumbrado a una arena inodora, este cambio le sea sumamente desagradable. La noción de olores agradables no es la misma para el animal que para nosotros, con lo cual el cambio puede ser tan mal recibido que obliguemos al gato a buscar nuevas zonas de elimina- ción. Por tanto, veremos que realmente está eliminando igual como lo haría en la cajita, sólo que esta vez se ha ido a las macetas o a cualquier otro lugar de la casa. También un cambio en cuanto a la estructura de la arena puede dar lugar a un comportamiento inadecua- do. Si nuestro gato ha tenido siempre un tipo de arena con una determinada textura, cambiar ésta por una más absorbente pero de menor tamaño y que tiene el incon- veniente de pegársele a las patas, puede producir un efecto adverso. A los gatos les gusta llevar siempre las patas limpias y si cada vez que va a su caja debe pasar- se largo tiempo sacudiendo sus extremidades o lamién- dose para arrancarse los restos de arena que se le han pegado, puede decidir que ello es sumamente desagra-

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

dable y empezar a aliviarse en otro lugar donde esto no ocurra. El tamaño de la caja puede ser tam- bién un factor importante. El gato se gira y da numerosas vueltas antes de elimi- nar, con lo cual precisa del espacio sufi- ciente para poder hacerlo. Si la caja es demasiado pequeña, incluso es una caja cubierta, esto no podrá hacerlo y pode- mos encontrarnos con que sus excremen- tos o sus micciones se hallan fuera de la misma. En cuanto a las cajas cerradas, éstas pueden ser mal aceptadas por cier- tos gatos, sobre todo cuando no las han tenido desde las primeras semanas de vida. A algunos les asustan las puertas y se niegan a entrar, a otros el ruido de la arena al golpear dentro del espacio cerrado les incomoda o les hace salir huyendo. A otros simplemente de poder escoger entre una caja abierta y otra cerrada prefieren exclusivamente la pri- mera. También la limpieza puede ser un factor determinante. Este tipo de cajas, si no se limpian muy a menudo, crean en su interior un fuerte olor que puede moles- tar al animal surgiendo un fenómeno de aversión hacia la misma. En cuanto a la limpieza, éste es tam- bién un factor muy importante. Existen gatos que no aceptan la presencia de una simple defecación en su caja. Cuando se encuentran con esta situa- ción, deciden cambiar de sitio yendo a una zona donde no haya nada. La lim- pieza que exigen es muy apurada y nos obligan a estar pendientes de cada vez que defecan para rápidamente dejar limpia la caja si queremos que siempre recurran a la misma. Otros precisan de un cambio completo de toda la arena a diario, de forma que

desaparezcan los restos de eliminaciones anteriores. Y otros al contrario, con simplemente sacar la arena man- chada a diario o cada dos días se sienten satisfechos. Lo que sí que no suelen tolerar ninguno, es una caja sucia en la que los excrementos y las micciones se acumulen durante días. Cuando esta situación se produce, seguro que el animal defecará u orinará en otro lugar.

Cambios de localización

Se cree que lo que estimula a un gato a orinar es el hecho no sólo de encontrar el sustrato adecuado para ello, sino la presencia de olores de evacuaciones ante- riores. Sin embargo, existen clientes que nos comenta- rán que, al cambiar la caja de lugar dentro de su casa, el gato ha dejado de utilizarla y ha realizado sus nece- sidades encima del mosaico, allí donde antes tenía su cajita. Parece ser que en estos casos es mal tolerado un cambio de localización de la caja y el gato mantie- ne fijo el espacio donde realizaba este comportamien- to. Recordemos en este sentido que todo el territorio del gato se estructura en diferentes zonas en las que realiza distintas actividades. Así, tiene una zona de descanso, una zona de juegos, una zona de alimenta- ción y una zona donde eliminar. Cambiar su caja puede suponer también cambiar el valor de estas zonas, algo que ciertos individuos no tolerarán. Un ejemplo de la importancia de la localización se puede ver en los gatos que se orinan encima de una alfom- bra. Al sacar ésta, se ve con gran sorpresa por parte de los propietarios que su compañero continúa elimi- nando en el mismo lugar pero sin tener como sustrato la alfombra. Quizás el olor que queda en la zona es determinante para ello o simplemente el aprendizaje de que ese área es de eliminación. Sí que para algunos animales encontrar restos de olor de micciones anteriores los incita a utilizar de nuevo esa zona. Y es el caso, por ejemplo, de familias que tienen más de un gato y hay uno que se orina en algún lugar. Los demás pueden empezar a utilizar esta nueva zona por el olor que halla en la misma, que actuará como detonante. Incluso al limpiar con lejía o amoniaco estas

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AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

superficies, no conseguimos un efecto repulsivo con estos productos, sino que conseguimos un efecto completamente contrario. Al gato le atrae el olor de la lejía y ello puede potenciar que prefie- ra estas zonas así aromatizadas antes que otras.

Miedo a la caja

Siguiendo con la localización de la caja, en otras ocasiones puede ser que

el animal se asuste al ir a utilizar la misma. Esto es lo que ocurre, por ejem- plo, si el animal es sorprendido por la caída de un objeto durante su elimina- ción. Vimos un claro ejemplo de ello en un gato que tenía la caja de arena en un patio cubierto interior. Un día los propietarios encontraron una toalla de un vecino dentro de la caja del animal

y desde ese día se negó a utilizar la

misma. Parecía evidente la posibilidad

de que la toalla cayó justo en el instan- te en que el gato estaba utilizando la caja, con lo cual asoció este uso con la recompensa negativa que obtuvo. En otros casos la causa no es tan evidente, pero, por ejemplo, cajas que se hallan al lado de electrodomésticos, debajo de escaleras, en mitad de pasillos pueden hacer aparecer fácilmente estos problemas. También en el caso de presencia de otros animales domésticos como, por ejemplo, un perro: el hecho de que éste tenga acceso a la caja puede ser

el detonante para la aparición de pro-

blemas, sobre todo cuando el perro aprovecha que el gato esté en la caji- ta, a su alcance, para lamerlo o inci- tarle al juego con ladridos, mordiscos o

empujones. Para nuestro felino, que nada entiende del significado de este comportamiento, suele ser sumamen- te molesto e incluso tan adverso que deja de usar su caja. En otras ocasiones no es necesaria la presencia de un perro para que el gato se sienta en la necesidad de bus- car una zona en la que goce de mayor «intimidad». Pensemos en los casos en que la caja está en medio del pasillo de una familia numerosa en la cual las constantes idas o venidas de los miembros del grupo pueden con- vertirse en sumamente molestas para el animal. En todas estas ocasiones tendremos un deterioro en el uso de la caja de arena que aparecerá progresivamente con el tiempo.

Problemas orgánicos

El padecimiento de ciertas enfermedades orgánicas que afecten al tracto urinario o digestivo puede ser el origen de un mal uso de la caja de arena. Esto es lo que ocurre por ejemplo en gatos que padecen de una importante parasi- tación intestinal. Las diarreas y el mal estar que de ello resulta, llevan al animal a aliviarse en zonas distintas a la caja y puede surgir de ello un aprendizaje incorrecto. Pensemos que este problema suele darse en animales jóve- nes en los que el correcto aprendizaje del uso de la caja de arena aún no se ha realizado completamente. También el dolor experimentado al defecar puede ser asociado con el uso de la caja y crear así una aversión a la misma. Es algo común a los procesos orgánicos que producen dolor al eliminar que se produzca una asociación del malestar con la caja y como consecuencia la aversión a su uso. Otros problemas orgánicos pueden ser los casos de cistitis crónicas, en las que hay también aparición de micciones en distintos lugares de la casa. Pueden seguir utilizando la misma, pero la necesidad frecuen- te de orinar lleva a los animales a aliviarse en cual- quier zona. Los casos de obstrucciones urinarias por cálculos, pro- blemas de glándulas anales, diarreas crónicas, etc. pue- den ser enfermedades que, aún una vez resuelta la causa orgánica, lleven al gato a un mal uso de la misma por la

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

aversión creada hacia esta, por un desa- prendizaje en su uso o por el hallazgo de estímulos olorosos en distintas zonas. Es pues importante a la hora de tra- tar un problema de eliminación inade- cuada conocer cuál es el manejo de la caja de arena, cuáando empezaron los problemas y el posible padecimien- to de enfermedades orgánicas que hayan podido ser el detonante de tal comportamiento.

Marcaje urinario

Cuando hablamos de marcaje urina- rio, nos referimos a la marcación con orina que realizan algunos animales en zonas distintas de su territorio, adoptan- do para ello una postura característica. En este caso, el gato suele orinar per- maneciendo de pie y suele emitir un pequeño chorro de orina hacia un soporte vertical, bien visible, previamen- te escogido. Es frecuente ver también una secuencia completa en este tipo de comportamiento. Así, primero hay una selección del lugar que suele ser un soporte vertical y puede tener una base horizontal mullida que permite al animal manosearla durante el primer tiempo de excitación. Acto seguido, el gato se gira con la cola levantada, erizada, y orina. La cantidad de orina es pequeña y una vez eliminada suelen maullar, girarse para oler su orina y alejarse después tranquilamente sin intentar recubrir su micción. Esto es un dato importante, no veremos aparecer nunca secuencias de rascado o intentos de cubrir lo que han hecho. Este comportamiento lo podemos observar en diferentes ocasiones:

— Comportamiento normal en un contexto de marcaje

sexual.

— Uno de los síntomas en casos de patologías del com- portamiento.

Marcaje sexual

Durante el periodo de celo, es posible observar este comportamiento en los machos, así como también en las hembras. El gato marca con orina su espacio para dar constancia de su presencia ante hembras en celo. Es un comportamiento normal que realizan la mayoría de los felinos para dejar una marca visual y olfativa. Pensemos que en la orina del gato se hallan feromonas que permiten comunicarse a los animales durante el periodo de reproducción. Este comportamiento parece potenciado por la presencia de hormonas sexuales masculinas (testosterona), pero eso no significa que sea extraño que lo realicen las hembras en celo, aun- que ocurra con menor frecuencia. Los soportes escogi- dos son soportes próximos a ventanas o puertas, zonas bien visibles, y suele ir acompañado este com- portamiento de fuertes maullidos. La importancia de todo ello es recordar que es un comportamiento normal, que no se trata de una conduc- ta patológica, aunque entendamos que pueda ser moles- ta para el entorno del animal. Sin duda, el mejor tratamiento para estos casos es una castración rápida al inicio del comportamiento. En caso de no realizarse tratamiento alguno, podemos encon- trarnos con una degradación del comportamiento. Así, es posible observar en ciertas ocasiones que con el tiem- po, el gato deja de adoptar una postura de marcaje y puede orinar realmente como lo haría en su caja, en las zonas donde hasta entonces hallábamos este marcaje. Ello puede ser debido a una habituación. El hallazgo constante de estímulos olorosos puede llevar al animal a considerar finalmente estas zonas como suficientemente adecuadas para su alivio, al igual como lo sigue siendo su caja de arena. Es posible ver cambiar la secuencia de tal forma que incluso aparezcan intentos de rascado, aunque ello no es siempre obligatorio.

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

Alteraciones del comportamiento

El marcaje urinario es uno de los síntomas que podemos hallar en dife- rentes patologías del comportamiento que pueden afectar al gato. El estudio del resto del comportamiento del ani- mal permitirá diagnosticar situaciones de depresión o de ansiedad. No debemos considerar en estos casos que el marcaje urinario es en sí una patología y el único punto a tratar, sino que en estos casos deberemos descubrir cuál es la patología com- portamental que padece el animal para poder realizar un correcto trata- miento que permitirá a su vez erradi- car el problema de marcaje. Algunas de las patologías más fre- cuentes en las que podemos hallar un comportamiento de marcaje son (tabla II):

— Ansiedad de deterritorialización.

— Agresividad intraespecífica.

— Depresión crónica del adulto.

— Depresión de involución.

Ansiedad de deterritorialización

• Descripción y etiología:

Los cambios en el entorno en que

TABLA II Patologías del comportamiento

Ansiedad de deterritorialización Ansiedad de cohabitación Depresión crónica del adulto Depresión de involución

vive el gato pueden ser motivo para que el animal deje de marcar fácilmente y pase a marcar con orina. Como ya hemos visto anteriormente, el gato organiza su espacio en diferentes áreas. Estas áreas están comu - nicadas por pasajes que el animal utiliza a diario y que marca facialmente. Este marcaje realizado con las glán- dulas que posee a ambos lados de la cabeza, es un mar- caje de familiarización que le permite orientarse en su espacio y que posee un efecto ansiolítico para el animal. Cuando se produce una pérdida masiva de estas marcas, ello puede alterar al animal y aparece un estado de ansiedad que puede manifestarse con un marcaje urina- rio. Donde antes marcaba facialmente, el animal pasa ahora a marcar con orina.

• Evolución:

Normalmente el estado del animal puede deterio- rarse si no se inicia un tratamiento. Sólo en algunas ocasiones, si el entorno vuelve a la normalidad, puede desaparecer el comportamiento. Cuando no es así, veremos una desestructuración de las secuencias del comportamiento de marcaje. Incluso con el tiempo el gato puede adoptar una postura agachada para ori- nar, dejando de utilizar la postura característica ante- rior. Y los lugares escogidos dejarán de cumplir los requisitos necesarios con lo que aumentará el número de zonas marcadas.

• Diagnóstico:

El diagnóstico se basa en la aparición de forma brus- ca de un comportamiento de marcaje urinario, después de producirse ciertos cambios en la ecología del animal. Así, estos cambios pueden ser cambios a nivel del mobi- liario de la casa, entrada de nuevas personas, gatos u otros animales. Cambios de vivienda, estancias en resi- dencias o clínicas durante largos periodos y vuelta al hogar. Cambios a la casa de verano, etc. Secuencias claras de marcaje urinario, con selección de un soporte específico. Ausencia de marcaje facial y aparición de otros sín-

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

tomas de ansiedad como puede ser alteración del comportamiento ali- mentario, comportamiento lúdico o de sueño.

• Diagnóstico diferencial:

Debe basarse en posibles alteracio- nes orgánicas como por ejemplo cisti- tis. Y en problemas en el manejo de la caja de arena.

Tratamiento:

Para tratar a estos animales pode- mos utilizar como fármaco clomipra- mina. Además es interesante el uso de feromonas de familiarización que depositaremos en las zonas sobresa- lientes del entorno del gato. Estas feromonas pueden recogerse restre- gando gasas estériles en los costados de la cara del gato, pero es un pro- ceso tedioso que además suele estre- sar al animal, con lo que es mejor el uso de feromonas sintéticas que tie- nen un efecto ansiolítico para el ani- mal al depositarlas en su entorno (Feliway ® ).

Ansiedad de cohabitación

• Descripción y etiología:

La presencia de otro gato en el terri- torio puede desencadenar un estado de ansiedad en el gato residente. Esto puede suponer la aparición de un com- portamiento de marcaje urinario por la pérdida del marcaje facial y por la pre- sencia de marcas del otro individuo. Suelen además aparecer secuencias de

agresividad y un deterioro progresivo de los comporta- mientos de ambos animales.

A veces el problema no se produce con la llegada de

un nuevo animal, sino que puede suceder cuando uno de los miembros del grupo es sacado de éste durante cierto tiempo. A su regreso puede no ser reconocido por los miembros del grupo, lo que desencadena un estado de ansiedad colectivo. También la invasión frecuente, pero no permanente, del entorno del gato por otros gatos puede desencade- nar este marcaje.

• Evolución:

El cuadro puede mantenerse sin evolucionar durante

mucho tiempo, sobre todo en los casos de animales que ven invadido su territorio por gatos del exterior pero que no permanecen siempre en este espacio. Por el contrario, con la entrada de un nuevo gato en la familia, o cuando uno de los miembros deja de ser reconocido como per- teneciente al grupo, la evolución suele ser mala, deterio- rándose cada vez más el comportamiento de los anima- les afectados. Lo más frecuente es que vayamos hacia un estado de obnubilación de uno de los animales y una inhibición del otro.

• Diagnóstico:

Se basa en la aparición del problema desde la entra- da de un animal nuevo, o la desaparición momentánea de uno de los residentes. Aparición de otros síntomas de ansiedad

• Diagnóstico diferencial:

Debemos pensar en situaciones de agresividad redirigi- da, así como en déficit en la socialización de los animales.

• Tratamiento:

Será distinto para cada animal afectado. En los ani- males cuya hipervigilancia y agresividad son los sínto-

CAPÍTULO VII COMPORTAMIENTO ELIMINATORIO EN EL GATO

AFECCIONES DEL TRACTO URINARIO INFERIOR DEL GATO

mas predominantes, puede utilizarse fluoxetina o seleginina. En los casos en que hay una inhibición de todos los comportamientos puede ser inte- resante el uso de seleginina.

Depresión crónica del adulto

• Descripción y etiología:

Estamos frente a una alteración importante de casi todo el comporta- miento del gato. Suele haber una inhi- bición crónica de todo su comporta- miento alternada con fases de crisis de actividad. Durante las mismas pode- mos ver secuencias de rolling-skin-syn - drom, marcaje urinario, bulimia y lami- do excesivo que puede dar lugar a alo- pecias. También hay alteraciones del sueño con despertares bruscos y agit a- ción antes de dormirse. Puede ser un cuadro que aparece como evolución a situaciones de ansie- dad permanente, a alteraciones hor- monales o uso abusivo de derivados de progesterona, corticoides, neurolépti- cos o benzodiacepinas.

• Diagnóstico:

Se basará en la presencia de fases de depresión con alteraciones del sueño y comportamiento de lamido. Disfagia y marcaje urinario.

• Diagnóstico diferencial:

El diagnóstico diferencial se basará en la posibilidad de depresión de invo- lución o de estados de ansiedad per- manente sumamente evolucionados.

• Tratamiento:

Se pueden utilizar diferentes fármacos en función del déficit y los síntomas predominantes en el animal. Entre ellos podemos hablar de seleginina, clomiprami- na y fluoxetina. Además pueden utilizarse feromonas de marcaje facial para controlar el comportamiento de marcaje urinario y terapias de juego y de estimulación del animal.

Depresión de involución

• Descripción y etiología:

Aparición en animales de más de 7 años de edad. El gato aparece confuso con deambulaciones frecuentes y maullidos constantes. Hay una pérdida de rituales y apren- dizajes. Una falta de sueño generalizada con noches en las que el animal deambula sin cesar, maullando. El comporta- miento eliminatorio está alterado apareciendo marcaje en cualquier lugar y con una secuencia incompleta. Puede, incluso, existir un comportamiento de exploración oral con ingesta de cuerpos extraños. La etiología es poco clara, pero se sospecha de casos de ansiedad no tratados, problemas de enveje- cimiento con alteraciones hormonales y lesiones del diencéfalo.

• Diagnóstico:

Se basa en estados de depresión crónica con desor- ganización del comportamiento eliminatorio y secuen- cias de marcaje. Comportamiento de exploración oral, alteraciones del sueño y animales de más de 7 años de edad.

• Tratamiento:

Basado también en los síntomas existentes se puede hablar de clomipramina o seleginina. También puede ser útil el uso de feromonas de marcaje facial para reorien- tar al animal en el espacio (tabla III).

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CONCLUSIÓN

Como hemos podido observar, el comportamiento de eliminación del gato puede verse alterado por diferen- tes motivos y es imprescindible conocer la causa del mismo antes de decidirnos por uno u otro tratamiento, si queremos conseguir solucionar el problema.

TABLA III

Clomipramina Seleginina Fluoxetina 0,5 mg /kg en dos tomas 0,5 mg /kg día 0,5 a
Clomipramina
Seleginina
Fluoxetina
0,5 mg /kg en dos tomas
0,5 mg /kg día
0,5 a 1 mg /kg en dos tomas

BIBLIOGRAFíA

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4. Pageat P. Patologie du comportement de chien. Collection Vétérinaire.

5. Pageat P, Beata C. Etología Clínica. Curso de base. Universidad Nacional Autónoma de Méjico.

Vétérinaire. 5. Pageat P, Beata C. Etología Clínica. Curso de base. Universidad Nacional Autónoma de Méjico.

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