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JOSÉ BORTOLINI

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COMO LEER LA PRIMERA CARTA A LOS

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COMO LEER

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COMO LEER EL LIBRO DEL GÉNESIS Eutlttle? Martin? Balancín - Ivo Síomiolo COMO LEER EL LIBRO DEL ÉXODO Euchdes Martín? Balancín - Ivo Stormolo COMO LEER EL LIBRO DE AMOS Elidida Mamn? Balancín - Ivo Stormolo COMO LEER EL LIBRO DE JOÑAS Elidida Martin? Balancín - Ivo Stormolo COMO LEER EL LIBRO DE MIQUEAS Eitchde? Martin? Balancín - Ivo Stormolo COMO LEER EL LIBRO DEL ECLESIASTES Eudidc? Martin? Balancín - Ivo Stormolo COMO LEER LA PRIMERA CARTA A LOS TESALONICENSES Jo?e Bortohm

En preparación:

COMO LEER LOS LIBROS DE SAMUEL Euilide? Martín? Balancín • ho Stormolo COMO LEER LA SEGUNDA CARTA A LOS TESALONICENSES Jo?é Bortohm

José Bortolini

Cómo leer la primera carta a los

Tesalonicenses

Fe, amor, esperanza

SAN PABLO

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K,

Tílulo Original Como ler a primeira carta ao\ Tewalomcenses Fé, amor, esperanza

Traducción

© Edicoes Paulinas Sao Paulo, (Brasil)

Jorge Gómez

© SAN PABLO 1993 Carrera 46 No. 22A-90 FAX (9-1) 2684288

Distribución: Departamento de Divulgación Calle 170 No 23 31 A A 100383 - FAX (9-1) 6711278

Santafé de Bogóla, D.C - Colombia

ISBN: 958 - 607 - 708 - X

"COMO LEER LA BIBLIA"

" Y

Candace, reina tic los etíopes, que estaba a cargo de todos sus tesoros, y había venido a adorar a Jerusalén, regresaba sentado en su carro, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu le dijo a Felipe: "Acércate y ponte junto a ese carro". Felipe COMIÓ hasta él y le oyó leer al profeta Isaías; y le dijo: "/.l'.nllemles lo que vas leyendo?". El contestó:

"¿Cómo lo puedo entender si nadie me hace de guía?" Y rogó a Felipe que subiese y se sentase con él.

he aquí que un etíope eunuco, alto funcionario de

Entonces

el eunuco preguntó a Felipe: "Te ruego que

me digas de quién dice esto el profeta: ¿De sí mismo o de

olio?". Felipe, entonces, partiendo de ese texto de la Escritura, se puso a anunciarle la buena nueva de Jesús" (HchK. 27 ll.34-.Vi).

La serie "Como leer la Biblia" es simple y osada, al mismo tiempo. Simple, porque no pretende ser un co- mentario a cada uno de los libros de la Biblia, sino una clave de lectuia, una especie de linterna que nos ayude a enfocar bien, en MI conjunto, uno o más libros de la Biblia. Pero es también osada, porque estimula a leer los textos con los pies en el suelo de la existencia, sin per-

der nunca de vista los anhelos de vida y de libertad de nuestro pueblo. No tenemos la pretensión de ser como Felipe, pues la Biblia no pertenece a los estudiosos sino al pueblo. Nuestra tarea es la de aproximarnos al pueblo, sentarnos junto a él, escucharlo, preguntarle e indicar posibles caminos de comprensión. Por eso nos atrevimos a sinte- tizar, en un subtítulo, el posible eje sobre el que gira el libro en cuestión. Estos opúsculos los preparamos para las personas que se reúnen en torno a la Biblia, hecho que ya nos indica la presencia del Espíritu en nuestra marcha. Como el etíope que regresa a su casa, el pueblo busca hoy el modo ade- cuado de encarnar la Biblia en la vida y en la sociedad. Justamente nuestro esfuerzo es el de ayudarle a entender lo que está leyendo, mientras prosigue su viaje en la espe- ranza y la alegría (cf Hch 8,39). Por eso estos folletos parten siempre de la situación que los vio nacer y abren pistas para su comprensión en el hoy de nuestra marcha. Esperamos que esta serie traiga nuevas luces para las personas de las comunidades y haga resonar una vez más la alabanza de Jesús: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas

revelado a los

pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito"

a sabios e inteligentes y se las has

(Mt 11,25-26).

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INTRODUCCIÓN

Los libros del Nuevo Testamento se parecen a los miem- bros de nuestras comunidades: cada uno tiene su edad, su historia, su modo de ser, sus preocupaciones y sobre todo, su capacidad de contribuir al bien de la comunidad. La Primera carta a los tesalonicenses es el primer es- crito del Nuevo Testamento y, oviamente, el primer texto escrito por Pablo. Fue compuesta en grupo, exactamente como lo hacemos actualmente. Pablo, Silvano y Timoteo (cf lTs 1, 1) son, simultáneamente, autores del texto.

Vamos, pues, antes de adentrarnos en la comunidad de Tesalónica por medio de la carta, a recordar de manera sin- tética como nació ese escrito. En efecto, a Pablo lo conoce- mos sobre todo por las cartas. Pero eso no es todo, ya que las cartas son una fase posterior en la vida de Pablo y de las comunidades que fundó y a las que escribió una o más car- tas. Casi todas las comunidades, a las que él escribió, nacieron durante sus viajes. Más tarde, imposibilitado para visitarlas, les escribió sus cartas, con el deseo de aclarar y animar la marcha de esos grupos que habían adherido al anuncio de Jesucristo.

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Este detalle es importante para que entendamos las car- tas de Pablo en su conjunto. Ellas son, ante todo, textos pastorales destinados a comunidades bien concretas, con sus alegrías, certezas, dudas, sufrimientos, problemas y debilidades. Ellas nacieron del conocimiento de la realidad de cada una de las comunidades. Cuando Pablo escribe a una comunidad no está preocu- pado ante todo en establecer normas generales para los otros grupos que se reunían en el nombre de Jesucristo. La mayoría de los problemas que trata en una carta reflejan la situación propia de dicha comunidad. Sin embargo, en el transcurso del tiempo, algunas orientaciones dadas a una determinada comunidad sirvieron de norma general de comportamiento para todos los tiempos y situaciones, lo cual ciertamente no era la intención de Pablo (cf ICo 11: el tema del velo de las mujeres).

Cuando leemos a Pablo, deberíamos adoptar la actitud de aquel hombre sencillo que dijo:

—"José, déjeme explicar lo que yo entiendo que es la Biblia. Ella es como una naranja: tiene jugo, semillas y cascara. Cuando la gente lee la Biblia, tiene que apro- vechar el jugo. Las semillas y las cascaras las bota".

El jugo de las cartas de Pablo está formado por la certezas que él llevaba en su corazón. Una de ellas es ésta:

El evangelio —es decir, la vida, muerte y resurrección de Jesús— es el fermento de la transformación social. Ella produce nuevas relaciones en la sociedad y hace surgir en el mundo un nuevo amanecer de vida y de libertad.

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LA FUNDACIÓN DE LA COMUNIDAD DE TESALONICA

Estamos en el segundo viaje de Pablo, descrito por Lucas en Hch 15, 39-18, 22 (cf mapa). El viaje duró cerca de tres años (49-52 dC). Pablo partió con Silas (Silvano) rumbo a las comunidades que había visitado en el primer viaje: Derbe, Listra, Iconio (Hch 16, lss). En Derbe encontraron a Timoteo, que se les juntó. El equipo

misionero estaba formado. Parece que Lucas también se agregó al grupo. En efecto, desde Hch 16, 10 en adelante comenzó a describir los acontecimientos empleando la

primera persona plural (procuramos

camos

Pero antes de eso, Pablo había estado en las regiones de Galacia (cf Hch 16, 6). Los Hechos de los Apóstoles no nos dan ninguna información sobre lo acontecido en esa región durante ese tiempo. Mediante la Carta a los gálatas, sin embargo, nos enteramos de la enfermedad que retuvo a Pablo en esos lugares, lo cual permitió la fundación de las comunidades gálatas. Lucas pasa en silencio los acontecimientos de Gala- cia porque está preocupado sobre todo por el hecho más importante de este segundo viaje: la entrada del evange-

nos embar-

)

señal de que se unió al grupo en esa ocasión.

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lio en Europa. Esto aconteció cuando Pablo y sus com-

pañeros llegaron a Filipos (Hch

fundaron una comunidad cristiana. Allí en Filipos, Pablo y Silas fueron flagelados y en- carcelados. En esta ocasión, Pablo hizo valer sus dere- chos de ciudadano romano y obtuvo así su libertad. Corporalmente heridos y espiritualmente adoloridos, Pablo y Silas llegaron a Tesalónica (Hch 17, 1). Cierta- mente tuvieron que abrirse espiritualmente y explicar a sus oyentes el porqué de sus heridas corporales. Más tarde, ellos recordaron a los tesalonicenses la dureza de ese memento:

16, 11-40) en donde

"Bien saben ustedes, hermanos, que nuestra ida a ustedes no fue en vano sino que, después de haber padecido sufrimientos e injurias en Filipos, como ustedes lo saben, tuvimos la valentía de predicarles el evangelio de Dios entre frecuentes luchas" (lTs 2, 1-2).

¿Cuál habrá sido dicha oposición? Los Hechos de los apóstoles narran que "los judíos llenos de envidia, reunieron gente maleante de la calle, armaron tumultos y alborotaron la ciudad" (Hch 17, 5a). La situación era delicada. ¿Cómo era posible que un pequeño grupo al- borotara una ciudad tan grande como Tesalónica? Y Lu- cas, en los Hechos, nos da una pista. Escribe:

"Se presentaron en casa de Jasón, buscándolos para lle- varlos ante el pueblo. Al no encontrarlos, arrastraron a Jasón y a algunos hermanos ante los magistrados de la ciudad, gritando: "Esos que han revolucionado todo el mundo se han presentado también aquí, y Jasón les ha

dado hospedaje. Además todos ellos van contra los edic- tos del César y afirman que hay otro rey: Jesús. Al oír esto, el pueblo y los magistrados se alborotaron" (Hch 17,

5b-8).

En Tesalónica se dio el mismo tipo de agitación que ocurrió en Jerusalén con motivo del nacimiento de Je-

sús. Los magos, llegados de oriente, fueron a la ciudad y preguntaron: "¿En dónde está el recién nacido rey de los

Al oír esto, el rey Herodes se turbó y toda la

ciudad de Jerusalén con él" (Mt 2, 1-3). Los poderes políticos de Tesalónica se alarmaron por lo que Pablo y Silas estaban anunciando:

judíos?

Basándose "

traba que Cristo tenía que padecer y resucitar de entre los muertos. Y atestiguaba: "Este Mesías es Jesús, a quien yo les anuncio" (Hch 17, 2-3).

en las Escrituras, Pablo explicaba y demos-

Haga este ejercicio

Consulte su Biblia y anote, en la Primera carta a los Tesalonicenses, todas las veces que Jesús es llamado SEÑOR. Este era el modo como el Emperador se hacía llamar por los subditos de todo el Imperio Romano. El era considerado el dueño del mundo y era adorado como un Dios. Después, en su comunidad o grupo, inter- cambie ideas sobre las siguientes preguntas:

1. ¿Por qué la carta insite tanto en llamar a Jesús con el título de SEÑOR?

2. Los fundadores de la comunidad son acu- sados de "transtornar el mundo entero, de ir contra la ley del Emperador y de afirmar que existe otro rey llamado Jesús". ¿Cuales son

las acusaciones levantadas contra los líderes

y sus comunidades hoy?

3. Compare la respuesta que la Carta da a es-

te

tema en 1 Ts 2,15-16.

El evangelio anunciado por Pablo y Silas va a en- frentarse con los intereses y privilegios de la clase domi- nante, pues es denuncia de una sociedad injusta, y al mismo tiempo anuncio de un mundo nuevo y de una vi- da mejor para todos. Y esto no sucede sin oposiciones por paite de quienes no están interesados en que las co- sas cambien en favor de los intereses del pueblo que su- fre. A causa de esta oposición, Pablo y Silas tuvieron que partir para Berea, de noche (Hch 17, 10a). Pero podemos ir más allá de las informaciones que nos da Lucas y llegar más cerca de Pablo y oír latir su corazón. En aquel tiempo, las grandes ciudades del im- perio romano, como Tesalónica, por ejemplo, no eran muy diferentes de nuestras metrópolis en cuanto a rece- tas fáciles para conseguir la felicidad y la realización. Las plazas estaban repletas de personas que anunciaban las más exóticas y atractivas doctrinas que afirmaban te- ner respuesta para todos los problemas que aflijen a las personas y a la humanidad. Y de paso, se ganaban así la vida. Para atraer al mayor número posible de escuchas (y para enriquecerse fácilmente) tenían que poseer todos los requisitos que exige una buena publicidad: buena

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apariencia del predicador, palabras suaves y cautivado- ras para los escuchas, convencerlos de que se encuen- tran delante de la propuesta insuperable para lograr la felicidad, etc.

Pablo y Silas sabían esto muy bien. Haciendo de ne- cesidad virtud, corporalmente heridos y espintualmente adoloridos, se decidieron anunciar a los tesalonicenses la nueva y definitiva propuesta de felicidad: el evangelio de Jesucristo.

"Nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza ni con engaño, sino que así como hemos sido juzgados apios por Dios para confiarnos el evangelio, así lo predicamos, no buscando agradar a los hombres, sino a

Dios que examina nuestros corazones. Nunca nos presen- tamos, ustedes bien lo saben, con palabras aduladoras, ni con pretextos de codicia, Dios es testigo, ni buscando glo-

son testi-

gos y Dios también de cuan santa, justa e irreprochable-

mente nos comportamos con ustedes, los creyentes" (lTs

ria humana, ni de ustedes ni de nadie

Ustedes

2,3-6.10).

Por extraño que parezca, un buen número de tesa- lonicenses (cf Hch 17, 4) dio crédito a esos dos predica- dores que estaban corporalmente heridos y espiritual- mente adoloridos y así nació una comunidad cristiana, llena de valor. En efecto, una vez que Pablo y Silas salieron de Tesalónica, los adversarios intentaron des- truir por completo las semillas del evangelio que habían sido sembradas en esa comunidad. Pablo lo había pre- visto. Y por eso estaba desasosegado. Se encontraba en Atenas, pero su corazón estaba en Tesalónica. Le hubie- ra gustado poder volver a esa ciudad para completar lo que le faltaba a la fe de la comunidad (cf 3, 10), pero

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prefirió mandar a Timoteo (que, al parecer, no se había visto envuelto en el conflicto). Pero no pudiendo aguan- tarse más, él y Silas se quedaron solos en Atenas y enviaron a Timoteo (3, 1: en realidad quien se va solo es Timoteo, mientras que Pablo se queda acompañado de Silas. Pero aunque tenga la compañía de Silas, se siente solo pues se encuentra lejos de la comunidad. Este detalle es importante para entender lo que pasa en el alma de Pablo).

Timoteo regresó con magníficas noticias: la comuni- dad estaba firme, había enfrentado la persecución y la venció; sentía nostalgia de su fundador y tantas otras buenas noticias que provocaron la acción de gracias del equipo misionero. Pablo tuvo la impresión de estar resu- citando: "Ahora sí que vivimos, pues ustedes permane- cen firmes en el Señor" (3, 8). ¡Entre tantas buenas noti- cias, qué son las inquietudes y problemas que tenía! Es hora de dar gracias al Señor y de escribir a la comu- nidad.

En Corinto, en ese ambiente de alegría y de acción de gracias, nació, sin que Pablo se diera cuenta, el pri- mer escrito del Nuevo Testamento: la Primera carta a los tesalonicenses (fines del año 50 o comienzos del 51 dC).

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Para continuar la reflexión

La novedad surge, la mayoría de las veces, en un clima de tensión. Así sucedió en Tesa- lónica: muchas dificultades, muchas dudas, mucho sufrimiento, mucha humillación. Pe- ro también había mucha osadía, mucha transparencia, mucha confianza en Dios, mucha puesta en común, mucha correspon- sablidad.

1. ¿Cómo reaccionan los que no quieren ver que nuestra sociedad cambie? 2. ¿Si el evangelio no incomoda a nadie, será auténtico? ¿Por qué?

3. ¿Cómo comenzó nuestra comunidad?

¿Vale la pena haber sufrido tanto? 4. ¿Qué le diríamos a una comunidad que comienza, si tuviéramos que escribirle una carta?

Una pequeña comunidad en una gran ciudad

Los Hechos de los apóstoles nos informan muy po- co, casi nada, sobre Tesalónica. Los escritos paulinos nos ayudan un poco más. Aquí y allá, como por entre resquicios, podemos ver algo que aclare un poco más este tema: una pequeña comunidad en una gran ciudad. Otras informaciones nos llegan por los que han estudia- do el asunto.

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Sabemos que Tesalónica era la capital de una región llamada Macedonia. Estaba situada junto al mar. A ella llegaban barcos de todo el mundo y por ella pasaban las grandes vías del Imperio romano. Imaginémonos lo que sucede en una metrópoli que esté unida a otras grandes ciudades y que tenga un puerto bien concurrido: poco a poco, la población comienza a diversificarse, la ciudad alberga gente de todo el mundo, cada cual con su propia cultura, su lengua, sus dioses, su folclor, sus tradiciones y supersticiones, etc. La cuestión de la comunicación es problemática en una ciudad así, ya que no se hablaba sólo el griego, la lengua común, sino muchas otras, además de los dialectos.

Podemos igualmente imaginarnos el comercio inter- no y externo de Tesalónica. Las vías romanas y el puerto se encargaban de llevar y traer mercancías de todo el mundo. En una ciudad, para poder albergar a tanta gente venida de afuera, tenía que haber una infraestructura de base (pensiones, hospederías, saunas, teatros, plazas pú- blicas, santuarios e incluso prostíbulos). En el campo había rebaños, cultivos de oliva, uva y frutas. La tierra estaba en manos de los latifundistas. En el mar, muchos pescadores sacaban de las aguas el alimento para los es- tivadores, comerciantes, marineros, soldados, funciona- rios públicos, fiscales, picapedreros, maestros de obra, ferreteros, artesanos, es decir, un sin número de per- sonas y de funciones, además de los desempleados y los vaga-bundos (Hch 17, 5). Pero tanto los trabajadores del campo como los pescadores sobrevivían apenas, pues los latifundistas y los intermediarios se quedaban con las ganancias de los productos.

Si pasamos de los oficios a las clases sociales, descu- brimos que en Tesalónica había una élite dominante,

3

Cómo

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la primera

tarta

a los Te salome ense s

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formada por los líderes políticos (politarcas y magistra- dos) y militares y por las minorías que poseían y contro- laban el comercio y los medios de producción (arma- dores, latifundistas, grandes comerciantes).

Había en la ciudad también una clase media, forma- da en su mayoría por funcionarios públicos (fiscales y cobradores de impuestos, ya que Roma exigía pesados tributos) militares residentes, arquitectos y otros. La mayoría del pueblo era pobre. Había muchos es- clavos, cargadores de puerto, gente que recibía un salario mínimo, más o menos. Estos no participaban en las deci- siones ni tenían voz ni voto. En la mentalidad de aquel tiempo —como también en la de muchos de nuestros con- temporáneos— no era posible pasar de una clase so-cial a otra: los pobres no lograban salir de su situación ya que el sistema privilegiaba al grande y el grande, como siempre, no admite descender en la escala social.

En síntesis, podemos afirmar que Tesalónica era una ciudad desigual como cualquier ciudad grande de nues- tro país: las oportunidades son muchas pero están abier- tas sólo para unas pocas y seleccionadas personas.

Haga este ejercicio:

Abra su Biblia en lTs 4,3-8. Procure leer entre líneas lo que hay en el texto, es decir, como se vivía en Tesalónica antes de la lle- gada de los evangelizadores. Intente, en co- munidad, contestar a estas preguntas:

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1 eran las relaciones entre las per- ;Hoy, cómo son esas relaciones?

2 pensaban y reaccionaban las per-

sonas en relación con el propio cuerpo? ¿Actualmente la situación ha cambiado?

3 ¿Cuál es la novedad que aporta el evange- lio?

¿Cómo

sonas?

¿Cómo

A estas alturas queremos saber a qué clase social pertenecían los miembros de la comunidad de Tesalóni- ca. Si nos quedamos con Lucas, la comunidad estaría compuesta por gente rica: "Algunos judíos (pequeños o grandes comerciantes, es decir, clase media) creyeron y se unieron a Pablo y a Silas, como también un buen número de griegos, adoradores del Dios único y no po- cas mujeres de la alta sociedad' (Hch 17, 4). Pero si se- guimos a Pablo, tendremos, como en Filipos, una co- munidad de gente empobrecida:

"Os damos a conocer, hermanos, la gracia que Dios ha otorgado a las iglesias de Macedonia. Pues aunque proba- dos por muchas tribulaciones, su rebosante alegría y su extrema pobreza, han desbordado en tesoros de generosi- dad" (2Co 8, 1-2).

Con esas palabras, Pablo está invitando a los corintios a que sean generosos en la colecta que se está haciendo en favor de las comunidades pobres de Jerusalén. Y les dice que, pese a su extrema pobreza, la comunidad de Te- salónica "ha desbordado en tesoros de generosidad". • ¿Cómo superar esta divergencia de opinión entre los Hechos de los apóstoles (Lucas) y la Segunda carta a los

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corintios (Pablo)? ¿Quién tiene la razón? ¿Qué tipo de comunidad era la de Tesalónica? Hay un gran consenso entre los estudiosos a favor de Pablo. Pero además hay un indicio esclarecedor: ¿en la fundación de la comunidad de Tesalónica, las personas de clase media y alta darían crédito a Pablo y a Silas, corporalmente heridos y espiritualmente adoloridos, sin ningún interés personal? Pablo nos dice qué hizo para sobrevivir en Tesalónica:

"Ya saben ustedes como deben imitarnos, pues estando entre ustedes no vivimos desordenadamente, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que día y noche con fatiga y cansancio trabajamos para no ser una carga a ninguno de

Además cuando estábamos entre ustedes les

mandábamos esto: si alguno no quiere trabajar que tam- poco coma" (2Ts 3,7-8. 10).

ustedes

También lTs afirma que en esa comunidad había gente que no hacía nada: "Por favor, hermanos, corrijan a los que no hacen nada" (5, 14). En Tesalónica, Pablo trabajaba día y noche para ganarse el pan, y en la noche, anunciaba el evangelio (cf lTs 2, 9), lo mismo que se hace actualmente en las co- munidades: durante el día se trabaja para ganarse el sus- tento diario y de noche se aprovecha para lo de la vida de la comunidad (reuniones, círculos bíblicos, etc.). Pablo aceptó bajar el nivel social. Tanto él como los demás apóstoles tenían un precepto del Señor: "El obre- ro es digno de su salario" (Mt 10, 10; cf lTs 2, 7). Pero no hizo caso de este privilegio, sino que trabajó con sus propias manos, es decir, actuaba como los esclavos. En efecto, ricos y pobres en Tesalónica afirmaban que el hombre ideal era aquel que no tuviera que trabajar con

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sus manos. Y aquí surge una pregunta que nos ayudará a entender el asunto: ¿cómo habrán reaccionado aquellas personas ricas de Hch 17, 4 (cuyo ideal era el de no tra- bajar con sus propias manos) ante la corrección que Pablo pide que se le haga al que no quiere hacer nada? ¿Estarían dispuestos a bajar de condición social (cf Flp 2, 5-11) para pertenecer a la comunidad?

Todo nos lleva a pensar que la comunidad de Tesa- lónica, poco a poco, se fue identificando con Pablo po- bre y trabajador. Y así volvemos al asunto inicial: una pequeña comunidad, en una gran ciudad: ¿cuál fue su función y su alcance? Vamos a tratar de desarrollar esta pregunta en lo que sigue.

Para continuar la

reflexión

Tesalónica era una ciudad de desigualdades y en una comunidad así la fe en el evangelio echó profundas raíces.

1. ¿Actualmente, cómo son nuestras ciuda- des? ¿Qué tipo de sociedad manifiestan?

2. ¿Por qué Pablo aceptó bajar en su condi- ción social?

3. Comentar estas ideas: ¿la opción preferen- cial por los pobres continúa marcando el derrotero de la marcha de las comuni- dades y de la Iglesia como un todo, o habrá ya perdido su encanto?

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EL RETRATO DE LA COMUNIDAD

Veamos ahora el retrato de la comunidad de Tesaló- nica, un pequeño grupo cristiano en medio de una gran ciudad. Hagámoslo como Pablo, Silvano y Timoteo: en primer lugar, recordaremos las cosas buenas de esta co- munidad; luego veremos que estas personas tenían tam- bién sus limitaciones y sus fallas. Esto nos ayudará a ani- marnos para valorar todo lo bueno que existe entre noso- tros y a progresar en el compromiso con el reino de Dios.

Las cosas buenas: fe, amor y esperanza, el trípode que sostiene a la comunidad

Los autores de la Primera carta a los tesalonicenses comienzan recordando las cosas buenas que hay en la comunidad de Tesalónica. Es importante que nos demos cuenta que más de la mitad de la carta (ce 1-3) es una acción de gracias a Dios (cf 1, 2) por los resultados que la Palabra ha producido en la comunidad. Pablo acos- tumbra, casi en todas sus cartas, comenzar dando gracias a Dios por lo que la comunidad ha logrado.

El pueblo empobrecido de Tesalónica encontró la buena noticia: Dios los ama y los escoge para producir, en la gran ciudad, una forma alternativa de vida y liber- tad para los marginados: "Hermanos, amados por Dios, sabemos que él los escogió a ustedes" (1, 4). Para dar color y sabor a esa elección de Dios y para darle una expresión concreta, los tesalonicenses se han unido en una comunidad. De esa manera, se convierten en una alternativa que va venciendo un tipo de ciudad desigual y al mismo tiempo en fermento de un nuevo amanecer. Pablo cree que poco a poco el evangelio irá apoderándo- se de la ciudad. Esta es su estrategia pastoral: ir a las grandes ciudades de su tiempo y fundar ahí un núcleo cristiano como alternativa capaz de esparcir sus semillas en todos los lugares. Al comienzo de la lTs encontramos esta frase:

"En todo momento damos gracias a Dios por ustedes, recordándoles sin cesar en nuestras oraciones. Tenemos presente ante nuestro Dios y Padre la obra de vuestra fe, los trabajos de su caridad y la tenacidad de su esperanza en Jesucristo nuestro Señor" (1, 2-3).

Fe activa, amor capaz, de sacrificios, firme esperan- za: he ahí el trípode que sostiene a la comunidad de los tesalonicenses. Es la más importante clave de lectura para toda la carta. Es el cuadro más bonito y completo que encontramos de la comunidad de Tesalónica. Así se convierte en fermento de transformación de toda la so- ciedad.

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Fe activa

En el corazón de la gran ciudad, un puñado de per- sonas adhirió activamente al proyecto de Dios. La carta resume esto en pocas palabras: los creyentes de Acaya y de todos los lugares "cuentan de nosotros y cuál fue nuestra entrada a ustedes y cómo se convirtieron us- tedes de los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero" (1, 9). La fe, en los escritos de Pablo, es una adhesión que provoca denucia, sufrimiento, servicio y alegría. Tesalónica estaba llena de predicadores que trataban cada uno de "vender su mercancía" a toda costa y con el mayor número de recursos posibles, aunque para lograr- lo hubiera que engañar al pueblo. Cosa difícil debió ha- ber sido para los tesalonicenses el discernimiento entre la verdad de los evangelizadores y la mentira de los oportunistas. El hecho es que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, dieron crédito a las palabras de quien llevaba en su cuerpo las señales de la tortura pa- decida en Filipos (cf 2, 2). La carta aclara un poco más:

"De ahí que también por nuestra parte no cesemos de dar gracias a Dios porque, al recibir la palabra de Dios que les predicamos, ustedes la acogieron, no como palabra de hombre, sino cual es en verdad, como palabra de Dios, que permanece operante en ustedes, los creyentes" (2, 13).

Para acoger la palabra de Dios, ellos tuvieron que acoger al pobre y al sufriente, es decir, a Pablo y a Silas, ya que Dios escogió al pobre y al sufriente como men- sajeros de la buena noticia del reino. Si no hubieran a cogido a Pablo y a Silas (cf 2, 1-2) la palabra de Dios hubiera pasado desapercibida en Tesalónica. ¿Actual- mente también nosotros nos damos cuenta de que para

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acoger la palabra de Dios tenemos que acoger al pobre que sufre? La fe de los tesalonicenses provocó la denuncia y la ruptura: tuvieron que abandonar los ídolos, denuncián- dolos como generadores de esclavitud y de muerte. No

se trata tan sólo de cambiar de religión, ya que el versí- culo citado antes (1,9) pone frente a frente, como reali- dades irreconciliables, a los ídolos que provocan muerte

y

al Dios verdadero que suscita vida. Adherir al Dios de

la

vida supone, por lo tanto, una ruptura con la sociedad

que genera siempre más muerte y un compromiso con la

vida que nace de Dios y echa raíces en una sociedad jus-

ta y fraterna. (Sería interesante, para profundizar en este

tema, que se reflexionara sobre los acontecimientos de Filipos que precedieron a la fundación de la comunidad de Tesalónica, cf Hch 16, 16-40).

No es cosa fácil ni romántica pasar de los ídolos a la adoración y al servicio de Dios vivo y verdadero. Esto provoca sufrimiento y persecución. Fue lo que les pasó a Pablo y a Silas en Filipos (Hch 16, 16-40) y que ahora le pasa a la comunidad de Tesalónica: "Ustedes se hicieron imitadores nuestros y del Señor, abrazando la Palabra con gozo del Espíritu Santo en medio de muchas tribu- laciones" (1 Ts 1,6)

Tribulación, según Pablo, "se refiere a las opresiones

y represiones de que es víctima el pueblo de Dios: opre-

siones y represiones por parte de los poderes humanos, que procuran reducir el alcance del testimonio cristiano para que no debilite la estructura vigente en la socie- dad". Pablo y los tesalonicenses han pasado por las mis- mas tribulaciones que el Señor Jesús. El camino de las tribulaciones a causa de la Palabra continúa hoy en nuestra marcha. ¿Cuáles son estas tribulaciones?

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Pablo y los tesalonicenses no se dejaron abatir por las tribulaciones ni asumieron el aire de víctimas. Por increíble que parezca, el testimonio firme va acompaña- do de la alegría del Espíritu Santo (cf 2, 6). Esta resis- tencia alegre —como el viento que esparce las semillas por todos los lugares— es la única que logra que el testi- monio de la Palabra de vida corra libre y sin impedi- mentos:

"Partiendo de ustedes, en efecto, ha resonado la palabra del Señor y la fe de ustedes en Dios se ha difundido no "

(1,8).

sólo en Macedonia y en Acaya, sino por todas partes

El mejor servicio que podemos prestar al Dios vivo (cf 1, 9) es el de la resistencia alegre hasta el fin, sin permitir que las tribulaciones sofoquen en nuestro cora- zón la alegría de estar en el mismo camino que Jesús, Pablo y los tesalonicenses. Otro aspecto que debe considerarse es el siguiente: el primer escrito del Nuevo Testamento asocia la acogida de la Palabra tanto a la tribulación como a la alegría del Espíritu Santo. Debemos desconfiar de una fe que no provoca ningún conflicto, sobre todo en una sociedad desigual e injusta como la nuestra. ¿Por qué en muchas partes el evangelio no provoca ningún conflicto si las injusticias continúan creciendo siempre más? ¿No esta- remos anunciando un evangelio domesticado, que ha perdido su carácter de levadura en la masa?

Amor

capaz de

sacrificios

La fe activa de los tesalonicenses, los llevó a formar una comunidad.

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Al hablar de comunidad se habla igualmente de li- derazgo. En Tesalónica había líderes:

'"Les pedimos, hermanos, que tengan en consideración a los que trabajan entre ustedes, los que los presiden en el Señor y los amonestan. Ténganlos en la mayor estima con amor por su trabajo" (5, 12-13).

La ciudad de Tesalónica era administrada por una élite, la clase social alta. Y sabemos cómo gobiernan las élites. En la comunidad (en la carta) el poder es consi- derado como un servicio que trae consigo fatiga y no privilegios; trabajo y no explotación de los líderes sobre los liderados. Una comunidad cristiana ubicada en el co- razón de la gran ciudad, acaba con el poder que se basa en el dominio de unas personas sobre otras. ¿Actual- mente será que nuestras comunidades viven la dimen- sión del poder como fatiga, trabajo y servicio?

La fe activa es como un río que desemboca en el mar. El mar aquí es el amor capaz de sacrificios. El lecho del mar es la comunidad, en donde las relaciones no vienen indicadas por la dominación sino por la acogida. En efecto, los tesalonicenses acogieron con cariño a los anunciadores de la Palabra, dándole confi- anza a quien sólo merecía desprecio. Además de las señales de la flagelación que sufrieron en Filipos, Pablo y Silas ex-perimentaron, en Tesalónica, las cadenas. Debió haber sido muy duro para los habitantes de Tesalónica descu-brir, de pronto, que todos son her- manos, que las barre-ras intraspasables de las clases sociales han caído por causa del evangelio. Además, la carta muestra, en diversos pasajes, el cariño recíproco entre los remitentes y los destinatarios, por ejemplo, en

3,6:

28

"Nos acaba de llegar de ahí Timoteo y nos ha traído bue- nas noticias de su fe y su caridad; y dice que conservan siempre un buen recuerdo de nosotros y desean vernos como nosotros a ustedes".

El amor genérico no transforma ni a las personas ni a las ciudades. No podemos afirmar que en Tesalónica no existiera el amor antes de la llegada del evangelio anun- ciado por Pablo y Silas. Pero era un amor incapaz de superar las barreras entre los ricos y los pobres, incapaz de traducir el poder en servicio, trabajo y fatiga. Este as- pecto lo entenderemos mejor si tenemos presente algu- nas recomendaciones que la carta le lleva a la comuni- dad:

"Porque ésta es la voluntad de Dios: que ustedes sean san- tos, que se alejen de la fornicación, que cada uno sepa

poseer su cuerpo con santidad y honor

su hermano ni se aproveche de él en este punto" (4,3.6).

que nadie falte a

La comunidad de Tesalónica traducía en amor, a los hermanos, la fe en el Dios vivo y verdadero, de modo que la carta puede afirmar que los tesalonicenses son, en este punto, "discípulos de Dios": "En cuanto al amor mutuo, no necesitan que les escriba, ya que ustedes han sido instruidos por Dios para amarse mutuamente''' (4, 9). A pesar de que Pablo los ama como madre y padre al mismo tiempo, no es su amor el modelo que deben imi- tar, sino el amor de Dios que abraza y envuelve a todos sin distinciones, al punto de darnos a su Hijo.

Sin embargo, a pesar de afirmar que no es necesario escribirles nada más en relación con el amor fraterno, la carta insiste en la concretización de ese amor: "Que sea para ustedes cuestión de honor vivir en tranquilidad,

2«>

ocupándose en sus asuntos, trabajando con sus manos, como se lo hemos recomendado" (4, 11). Como dijimos antes, el ideal humano que se tenía en Tesalónica era el que dispensaba a la persona de la fati- ga del trabajo manual. La élite de la ciudad que adhirió al evangelio y a la nueva propuesta de vida que brota de él. pretendía perpetuar en la comunidad cristiana el sis- tema de dominación al que estaba acostumbrada desde antes y aumentar —ahora en nombre del evangelio— la dominación de los grandes sobre los pequeños. La prop- uesta del evangelio muestra que el honor del cristiano está en trabajar con sus propias manos, sin tener necesi- dad de ser sostenido por los otros (cf 4, 12). La carta muestra igualmente que el amor es capaz de sacrificio celebrativo. El ambiente de toda la carta es el de acción de gracias. Pablo pide que la carta se lea a toda la comunidad en las celebraciones (cf 5, 27). Hay otro aspecto que debe destacarse en lTs: como esta carta es el primer escrito del Nuevo Testamento, es también la primera vez que a un grupo de personas se les da el nombre de Iglesia: "Iglesia que está en Dios Padre y en el Señor Jesucristo" (1 . 1). Esto se hace más interesante si recordamos que la palabra iglesia, en cir- cunstancias y tiempos nuevos, traduce el término asam- blea del Antiguo Testamento, es decir, la reunión y la unión del pueblo al rededor de un objetivo común, la po-sesión de la tierra prometida y la celebración de la fe en el Dios de la vida. En otras palabras, la comunidad de los tesalonicenses, reunida en Dios Padre y en el Señor Jesucristo, es el nuevo pueblo de Dios que camina hacia la construcción de una nueva sociedad y de una historia, tomando así el puesto que tenía, con exclusividad, el pueblo hebreo en el Antiguo Testamento.

30

Haga este ejercicio

Lea en su Biblia y anote cuántas veces apa- rece en lTs la palabra hermanos (o herma- no). Luego, en comunidad, ponga en común y dialogue sobre estas preguntas:

1. ¿Por qué insiste tanto la carta en esa pa- labra?

2. ¿Qué valores nuevos introduce la carta en las relaciones personales?

3. ¿Actualmente nos relacionamos con base en la fraternidad?

Firme esperanza

Con la firme esperanza (cf 1, 3) completamos el trípode sobre el que se apoya la comunidad de los tesa- lonicenses. Tenemos, pues, esta secuencia: fe activa, por la cual los tesalonicenses dejaron los ídolos muertos pa- ra comprometerse con el Dios vivo y verdadero; amor capaz de sacrificio, expresión concreta de la fe viva; fir- me esperanza, es decir, el dinamismo que impele a la comunidad hacia adelante, hacia la realización plena del proyecto de Dios manifestado en la persona de Jesús.

Los autores de la carta elogian la firme esperanza de los tesalonicenses que es también el motivo de acción de gracias (1, 3). La firme esperanza de esta comunidad re- percutió con fuerza en los cristianos de Macedonia, Acaya y de todos los lugares, de modo que todos la elo-

31

giaran: "Ellos mismos cuentan

cómo ustedes

esperan

a su Hijo Jesús

que ha de venir de los cielos,

a quien

resucitó de entre los muertos y que nos salva de la ira

futura"

(l,

10).

Los primeros cristianos esperaban que Jesús volviera pronto. Esta creencia —que hacía parte de la predicción de Pablo— provocó en todas las comunidades alegría y ansiedad al mismo tiempo. Tesalónica fue tal vez la ciu- dad que más influencia sufrió en relación con la parusía del Señor. Este tema aparece con mucha fuerza en lTs y 2Ts. Sucedió que entre la fundación de la comunidad y la visita de Timoteo, falleció algún miembro de la co- munidad. Los tesalonicenses creían —y los autores de la carta también— que para la venida del Señor mucha gente estaría todavía viva. Y así surgió en la comunidad el desconsuelo, pues los tesalonicenses se imaginaban que entonces los muertos no iban a estar presentes en el momento de la manifestación gloriosa de Jesús (Fijé- monos que los mismos autores de la carta —particular- mente Pablo— reconocen un dato cierto: no hubo tiem- po de aprender todos los elementos de la catequesis ini- cial, ya que Pablo y Silas tuvieron que huir precipitada- mente de Tesalónica).

La carta, además de elogiar la firme esperanza de la comunidad, destaca algunos rasgos. Podemos verlos al inicio del capítulo 5. El texto descarta la previsión de la venida del Señor. Para los autores, la firme esperanza se da en medio de las incertidumbres de la vida y en medio de las tribulaciones de la marcha. ¿Entonces qué hacer? Algunos pensaban que no valía la pena seguir preo- cupándose por las cosas de la vida. Y vivían sin hacer nada, importunando la vida de otros, y eran un peso para la comunidad.

32

Los autores de la carta tratan de iluminar este asunto. Puesto que no tenemos seguridad del día de la venida del Señor, se necesita estar firmes en la esperanza y pre- parados. Emplean para esto la metáfora del soldado ar- mado y vigilante: "Seamos sobrios, revestidos con la coraza de la fe y del amor y con el yelmo de la esperan- za en la salvación" (5, 8). Podemos hablar de una espe- ranza activa de una pequeña comunidad cristiana en el corazón de la gran ciudad, ya que los cristianos son lla- mados a conservarse irreprensibles con miras a la venida del Señor Jesucristo (cf 5, 23). El mundo no es una fatal- idad en la que nada puede ser transformado. Al con- trario, es la cantera inmensa de obras para la construc- ción del proyecto de Dios. Y la esperanza es la herra- mienta más importante.

Para continuar la reflexión

La fe activa, el amor capaz de sacrificios y la firme esperanza es el trípode que forma y sostiene a la comunidad cristiana de los te- salonicenses.

1. Actualmente ¿cuáles son las bases de nuestra comunidad?

2. ¿Logramos traducir en amor capaz de sa- crificios la fe que profesamos? ¿Cómo se logra esto?

3. ¿Cómo mantener firme la esperanza en una sociedad como la nuestra?

4. Hacer una escenificación en la que apa- rezca la ruptura y la denuncia de los ído- los de la sociedad.

33

No todo es perfecto:

Una comunidad con limitaciones y fallas

Los límites y las fallas de la comunidad de los tesa- lonicenses obedecen, en primer lugar, al hecho de que Pablo y Silas tuvieron que salir huyendo precipitada- mente de la ciudad y así dejaron incompleta la catcque- sis inicial (cf 3, 10). En segundo lugar, provienen de las personas mismas y de su incapacidad para captar que el evangelio transformaba radicalmente las relaciones so- ciales, permitiendo así que la comunidad fuera, en el co- razón de la ciudad, un fermento de transformación. Cuando hablamos de la firme esperanza, anotamos igualmente el desconsuelo de quienes habían perdido sus seres queridos. Además mostramos que, creyendo que la venida del Señor sería casi inmediata, cuestión de meses, algunos miembros de la comunidad dejaron de trabajar, inventándose una cantidad de teorías y desviando así la enseñanza de Pablo (2Ts 2, 2 habla de "cartas falsas" atri- buidas a Pablo). De este modo desanimaban a la comu- nidad, que tenía que mantener a esas personas que no hacían nada. Más arriba, vimos cómo los autores de la carta ayudaron a la comunidad a superar esas dificultades.

Algunas limitaciones venían también de la incapacidad para captar que el evangelio crea nuevas relaciones en la comunidad y en la sociedad. Veamos algunas de ellas.

En relación

con el otro

El evangelio cambia radicalmente la manera de con- siderar al otro. La carta habla del respeto al propio cuer- po y al cuerpo de los otros:

34

"Porque ésta es la voluntad de Dios: la santificación de ustedes, que se alejen de la fornicación, que cada uno de ustedes sepa poseer su cuerpo con santidad y honor y no dominado por la pasión, como hacen los gentiles que no conocen a Dios. Que nadie se aproveche de su hermano en este punto" (4, 3-6a).

En el Antiguo Testamento había objetos y personas consagrados a Dios. Para Pablo, toda persona es pro- piedad de Dios y violar la integridad del cuerpo humano es atentar contra Dios y despreciarlo, pues él ha puesto en el cuerpo de las personas al Espíritu Santo. En otra de sus cartas, Pablo trata de manera más clara:

"¿O no saben que su cuerpo es santuario del Espíritu Santo que está en ustedes y han recibido de Dios y que ustedes no se pertenecen? ¡Ustedes han sido bien compra- dos! ¡Glorifiquen a Dios en su cuerpo!" (ICo 6, 19-20).

En relación

con los

líderes

Es probable que Pablo, al fundar la comunidad de Tesalónica, le haya dado una organización básica, colo- cando en ella a algunos líderes. lTs 5,12 dice que los di- rigentes se fatigan en la dirección y en la enseñanza (amor capaz de sacrificios). Al mismo tiempo, pide, en ese mismo versículo, que la comunidad entera reconoz- ca ese servicio, que causa fatiga. Entre líneas se puede leer una tensión entre los miembros de la comunidad y los líderes.

35

En relación con la sociedad en cuanto tal

Vimos que en la comunidad había gente ociosa. Ade-más la impresión que se tiene es que el bien era pagado con indiferencia, que el mal se pagaba con el mal y que los intereses personales se ponían en primer lugar, creándose así una indiferencia ante el bien común: "Mi-ren que nadie devuelva a otro mal por mal, antes bien, procuren siempre el bien mutuo y el de todos" (5, 15).

En relación con la comunidad

También se detecta en el texto un desprecio por las profecías. Esto nos permite suponer que en las celebra- ciones no todos tomaban en serio al Espíritu que habla- ba mediante algunas personas. En los escritos de Pablo, la profecía no tiene nada que ver con la previsión del fu- turo. Es, en cambio, la palabra oportuna (que en ocasio- nes toca nuestras heridas) pronunciada por las personas sencillas que participaban en la celebración. Por otra parte, no se trata de aceptar todo pasivamente. Se hace necesario el discernimiento, toda vez que el camino de la comunidad no está predeterminado: "No extingan el Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno" (5, 19-21). El camino de la co- munidad pasa por la confrontación de ideas y proyectos:

no pensar que todo lo que los otros dicen es malo, ima- ginándose que sólo lo que nosotros pensamos tiene va- lor y merece aprecio.

Recordemos que la comunidad de Tesalónica no tenía un código rígido de normas, en el que todo estaba ya previsto. Esto supone que la comunidad estaba abier-

36

ta a lo nuevo, pues en ello puede esconderse la oportu- nidad para crecer. La carta muestra que nadie tenía respuestas inmediatas para los nuevos desafíos que iban apareciendo en la marcha: "Examínenlo todo y quédense con lo bueno". ¿No es éste un nuevo criterio de morali- dad?

Para continuar la reflexión

Examinar juntos las limitaciones y fallas de la comunidad:

1. ¿Nuestras relaciones están basadas en el evangelio?

2. ¿Cómo nos relacionamos con el poder y el liderazgo?

3. ¿Qué vale más: la comunidad o los intere- ses personales de cada uno?

4. Actualmente ¿qué significa "examinarlo todo y quedarse con lo bueno"?

37

3

EL RETRATO DEL AGENTE DE PASTORAL

Hemos presentado el retrato de la comunidad como era, hacia adentro y hacia afuera. Vamos ahora a trazar el perfil de Pablo y en él, el del agente de pastoral de ese entonces y de ahora. En efecto, la Primera carta a los te- salonicenses facilita mucho trazar este perfil.

Coordinación participada

La primera característica que presenta lTs es ésta: el agente de pastoral es alguien capaz de trabajar junto con otros. Démonos cuenta de que la carta tiene tres au- tores: Pablo, Silvano y Timoteo (1, 1). Sin duda alguna, la persona más destacada es Pablo, pero él no se aisla, ni asume él solo la responsabilidad. Se tiene la impresión de que él está acostumbrado a lo que actualmente llama- mos "una coordinación participada". Probablemente, an- tes de escribir la carta, los tres compartieron la acción de gracias a Dios por la fe activa, el amor capaz de sacrifi- cios y la firme esperanza de los tesalonicenses. La carta es, pues, la expresión de un sentimiento común.

39

Lucha y ternura

La carta está marcada por la alegría y sobre todo por la acción de gracias, a pesar de los conflictos y los te- mores. Los tesalonicenses conocieron los mismos con- flictos que tuvieron los autores de la carta. Pablo, Silva- no y Timoteo tenían suficientes motivos de temor. Pero su actitud es de optimismo, alegría y agradecimiento a Dios. Las luchas de la marcha no entorpecieron el senti- do de sus vidas. Al contrario, encontraron que es ahí precisamente en donde se manifiestan la gracia y la paz de Dios (cf 1, 1). De la lucha nace la ternura, como de los dolores del parto brota la vida. El agente de pastoral irradia esperanza.

Integridad

íntegra.

Dijimos que las grandes ciudades estaban llenas de pre- dicadores ambulantes que ofrecían el oro y el moro y hacían de éstos su modo de sustento (cf 2, 9). Para con- seguir sus objetivos, disfrazaban muy bien sus intereses y procuraban adular a los oyentes. Pablo y Silas en cam- bio, traían, cuando fundaron la comunidad de Tesalóni- ca, las señales de la flagelación que habían padecido en Filipos. Además, Pablo trabajaba de día —y así se gana- ba el sustento— para que el evangelio no estuviera mez- clado con intereses económicos. Los tesalonicenses pu- dieron darse cuenta de la integridad exterior de Pablo:

"No buscamos gloría humana ni de ustedes ni de otros" (2, 6). La integridad interior, que no puede ser detectada por la comunidad, está comprobada por Dios: "No nos presenta-

El agente de pastoral ha de ser una persona

40

mos

cluye: "Ustedes son testigos y Dios también, de cuan santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con ustedes y los cre- yentes" (2, 10).

con pretextos de codicia, Dios es testigo" (2, 5). Y con-

Poder y servicio que genera vida para el pueblo

El agente de pastoral entiende y vive el poder como servicio. Los misioneros de aquel tiempo se hacían sos- tener por las comunidades, las cuales encontraban justo y razonable mantener a sus líderes. El mismo Jesús in- dicó orientaciones en ese sentido, (cf Mt 10, 10). Pablo prefería trabajar para no ser un peso para las comuni- dades. Así muestra que la buena noticia, a ejemplo de Jesús, opta por dar más que por recibir: dar no sólo con- tenidos, sino comprometerse y gastar la vida por la co- munidad:

"Recuerden, hermanos, nuestros trabajos y fatigas. Tra- bajando día y noche, para no ser gravosos a ninguno de

Aunque hubiéramos podido imponer nuestra

de esta manera,

amándolos, queríamos darles no sólo el evangelio de Dios, sino incluso nuestra propia vida, porque habían lle- gado a sernos muy queridos" (2, 9. 7a. 8).

ustedes

autoridad por ser apóstoles de Cristo

Optar por los pobres

Trabajando con sus propias manos, Pablo se pone en el nivel más bajo de la sociedad se identifica con los es-

41

clavos. Al hablar de este asunto, en la Segunda carta a los tesalonicenses dice: "Ya saben cómo deben imitar- nos" (3, 7). Y en otro texto afirma: "Efectivamente, siendo libre de todos, me he hecho esclavo de todos pa- ra ganar a los que más pueda" (ICo 9, 19).

Pablo y como él toda persona comprometida con la evangelización, no teme bajar de nivel social, pues su punto de referencia es el Hijo de Dios que se hizo siervo (cf Flp2, 5-11).

Ser madre y padre

El agente de pastoral ama a las comunidades y al po- bre con amor de padre y de madre. Esta carta muestra, al mismo tiempo, lo femenino y lo masculino de Pablo. El sabe ser padre y madre para la comunidad.

"Nos mostramos amables con ustedes, como una madre cuida con cariño sus hijos. Ustedes son testigos, y Dios también, de cuan santa, justa e irreprochablemente nos comportamos con ustedes, los creyentes. Como un padre con sus hijos, lo saben bien" (2,7. 10-11).

Es interesante anotar que Pablo consiguió amar a toda la comunidad y no sólo a unas personas de la co- munidad. Es capaz de un amor total (madre-padre para la comunidad), a pesar de las limitaciones y las fallas de los tesalonicenses. Identificándose como madre y padre al mismo tiempo, Pablo nos hace ver que el agente de pastoral ha de conocer la realidad de cada persona, res- petando su modo de ser, su ritmo, y a animarla en los momentos difíciles: "Tratamos a cada uno de ustedes como un padre trata a sus hijos" (2, 11).

42

Al afirmar que el agente de pastoral es madre para la comunidad, la carta muestra igualmente en qué consiste la relación: acariciar y amamantar (2, 7). La imagen evoca inmediatamente la figura de la madre con su niño al cuello, amamantándolo. Un día, el niño no tendrá ya necesidad de la leche materna, pues, sabrá alimentarse por sí mismo; tampoco sentirá necesidad del calor del cuerpo de la madre. No obstante, la función del agente de pastoral, continuará siendo viva en la comunidad, pues la carta afirma:

"De esta manera, amándolos a ustedes, queríamos darles no sólo el evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser, porque u^edcs habían llegado a sernos muy queri- dos" (2, 8)

Al afirmar que el agente de pastoral es padre para la comunidad, la carta nos hace ver el modo de ejercer el liderazgo: exhortando, animando y amonestando para que las personas vivan de manera digna de Dios, que las

(2, 12). Los autores de la

carta no se sienten dueños de la comunidad, ni les impo-

nen nada ya que quien llama es Dios. Ni tienen la pre- sunción de que se consideren perfectos, ya que los tesa- lonicenses son exhortados a vivir "de una manera digna de Dios".

llama a su reino y su gloria

Comunicador auténtico

Finalmente, el agente de pastoral es un comunicador auténtico, fraterno y coherente. Si examinamos la carta en conjunto, notamos que los autores se comunican vi- talmente. Trasmiten convicciones, (fe viva) calor, emo-

43

ción, pasión, deseos no reprimidos, frustraciones, (amor capaz de sacrificios) optimismo (firme esperanza). Aun cuando se muestran duros con los que impiden la mar- cha de la comunidad (cf 2, 14-14) su preocupación no se centra en los que los persiguen, sino en la alegría de ver que la comunidad está firme, resistiendo a las opresio- nes.

Para continuar ia reflexión

La primera Carta a los tesalonicenses nos mostró algunos colores en la fotografía del agente de pastoral.

1. Actualmente, ¿cuál es el perfil del agente de pastoral? ¿Es alguien que impone? 2. ¿Cuáles de las características encontradas son más urgentes con miras a la "nueva evangelización" 1 ?

44

índice

"Cómo leer la Biblia"

5

Introducción

7

La fundación de la comunidad de tesalónica

9

Una pequeña comunidad en una gran ciudad

16

?

El retrato de la comunidad

23

Las cosas buenas: fe, amor y esperanza,

el trípode

que sostiene a la comunidad

23

Fe activa

25

Amor capaz de sacrificios

11

Firme esperanza

31

No todo es perfecto:

Una comunidad

con limitaciones y fallas

34

 

En

relación

con el otro

34

En relación

con los líderes

35

En relación con la sociedad en cuanto tal

36

En

relación

con la comunidad

36

3

El retrato del agente de pastoral

39

Coordinación participada

39

Lucha y ternura

40

Integridad

40

Poder y servicio que genera vida para el pueblo

41

Optar por los pobres

41

Ser madre y padre

42

Comunicador auténtico

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