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MANUAL DE ADIESTRAMIENTO CANINO

INDICE

PRINCIPIOS DEL ADIESTRAMIENTO CANINO

5

PRINCIPIOS DEL ADIESTRAMIENTO CANINO

7

CONDICIONAMIENTO CLÁSICO

8

CONDICIONAMIENTO OPERANTE

10

EL ABC DE LA CONDUCTA

14

REFORZAMIENTO POSITIVO

16

REFORZAMIENTO NEGATIVO

18

REFORZADORES CONDICIONADOS

20

PRINCIPIO DE PREMACK

22

PROGRAMAS DE REFORZAMIENTO

24

CASTIGO POSITIVO

26

CASTIGO NEGATIVO

29

MOLDEADO Y ENCADENAMIENTO DE CONDUCTAS

31

CONTROL POR EL ESTÍMULO

33

GENERALIZACIÓN

36

EXTINCIÓN DE LA CONDUCTA

38

DESENSIBILIZACIÓN

41

SENSIBILIZACIÓN

43

LA SESION DE ADIESTRAMINTO CANINO

45

LA SESIÓN DE ADIESTRAMIENTO CANINO

47

EL LUGAR DE ADIESTRAMIENTO

48

PERÍODOS Y SESIONES DE ADIESTRAMIENTO

50

LOS CRITERIOS EN EL ADIESTRAMIENTO DE PERROS

53

LA TASA DE REFORZAMIENTO

56

EL TIMING EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO

58

PLANES DE ADIESTRAMIENTO CANINO

62

EQUIPO DE ADIESTRAMIENTO CANINO

65

CÓMO USAR EL CLICKER

70

CÓMO ELEGIR LOS REFORZADORES

72

CÓMO USAR LOS REFORZADORES EN LA SESIÓN DE ADIESTRAMIENTO

75

LAS ÓRDENES O SEÑALES

77

ETAPAS DEL ADIESTRAMIENTO

79

ESTRATEGIAS PARA ENTRENAR NUEVAS CONDUCTAS

83

ESTRATEGIAS PARA ELIMINAR MALOS HÁBITOS

86

OBEDIENCIA CANINA

91

OBEDIENCIA CANINA: CARGAR EL CLICKER

92

OBEDIENCIA CANINA: RECONOCER EL NOMBRE

97

ALTERNATIVAS PARA ENSEÑARLE A TU PERRO A RECONOCER SU NOMBRE

102

ENTRENA A TU PERRO PARA SENTARSE A LA ORDEN

104

ALTERNATIVAS PARA ENSEÑARLE A TU PERRO A SENTARSE A LA ORDEN

109

ENTRENA A TU PERRO PARA ECHARSE A LA ORDEN

111

ALTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA ECHARSE A LA ORDEN

115

ENTRENA A TU PERRO PARA ACUDIR AL LLAMADO

117

ALTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA ACUDIR AL LLAMADO

121

ENTRENA A TU PERRO PARA PARARSE A LA ORDEN

123

ALTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA PARARSE A LA ORDEN

126

ENSÉÑALE A TU PERRO A IGNORAR COSAS

127

ENTRENA A TU PERRO PARA CAMINAR SIN JALAR LA CORREA

130

ALTERNATIVAS PARA ENTRENAR A TU PERRO PARA CAMINAR SIN JALAR LA CORREA

136

ENTRENA A TU PERRO PARA PRESTAR ATENCIÓN

141

ENSÉÑALE A TU PERRO A SALUDAR ADECUADAMENTE A LAS PERSONAS

143

ENSÉÑALE A TU PERRO A IR A SU CAMA

146

ENSÉÑALE A TU PERRO A ECHARSE LADEADO

148

EL MÉTODO DE LOS 300 PICOTAZOS EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO

150

ALTERNATIVAS PARA AUMENTAR LA DURACIÓNDE LOS EJERCICIOS DE OBEDIENCIA CANINA

 

154

ENSÉÑALE A TU PERRO LA ORDEN DE LIBERACIÓN

156

ENSÉÑALE A TU PERRO A SOLTAR OBJETOS

159

ALTERNATIVAS PARA ENSEÑARLE A TU PERRO A SOLTAR OBJETOS

164

OBEDIENCIA INTERMEDIA: MANTENER LA POSICIÓN (QUIETO)

167

ALTERNATIVA DE ADIESTRAMIENTO: MANTENER LA POSICIÓN (QUIETO)

170

ELIMINA EL CLICKER Y LOS REFORZADORES PRIMARIOS DEL LUGAR DE ADIESTRAMIENTO

 

172

OBEDIENCIA INTERMEDIA: IGNORAR COMIDA EN EL SUELO

175

ALTERNATIVAS DE ADIESTRAMIENTO: IGNORAR COMIDA EN EL SUELO

178

ENSÉÑALE A TU PERRO A DETENERSE A LA ORDEN

180

GENERALIZA LOS EJERCICIOS DE OBEDIENCIA CANINA

183

OBEDIENCIA AVANZADA:

DISCRIMINACIÓN DE ÓRDENES

185

OBEDIENCIA AVANZADA: DISTRACCIONES INTENSAS EN EL ADIESTRAMIENTO CANINO

189

SOCIALIZANDO A TU PERRO

191

SOCIALIZANDO A TU PERRO

193

SOCIALIZACIÓN PERRO PERRO

194

SOCIALIZACIÓN PERRO HUMANO

196

SOCIALIZACIÓN DEL PERRO CON OTROS ANIMALES

198

HABITUACIÓN DEL CACHORRO AL AMBIENTE

199

INHIBICIÓN DE LA MORDIDA

200

CONSEJOS PARA LA SOCIALIZACIÓN DEL CACHORRO

202

EDUCA A TU PERRO A IR AL BAÑO

205

EDUCA A TU PERRO PARA IR AL BAÑO

207

ADIESTRAMIENTO CON PAPEL

209

ADIESTRAMIENTO ACTIVO PARA NO ENSUCIAR LA CASA

211

ADIESTRAMIENTO CON JAULA

213

CONSEJOS PARA LA EDUCACIÓN HIGIÉNICA DEL CACHORRO

216

ADIESTRAMIENTO DEL PERRO DESTRUCTOR

219

EL PERRO DESTRUCTOR

221

LOS PERROS QUE MASTICAN TODO LO QUE ENCUENTRAN

225

CÓMO ELEGIR LOS JUGUETES DE TU PERRO

230

EVITAR QUE LOS PERROS CAVEN EN EL JARDÍN

232

CONSEJOS ADICIONALES PARA VIVIR CON UN PERRO DESTRUCTOR

236

ADIESTRAMIENTO DEL PERRO LADRADOR

241

EL PERRO LADRADOR

243

¿POR QUÉ LADRAN LOS PERROS?

246

EVITA QUE TU PERRO LADRE CONSTANTEMENTE

249

CÓMO ELIMINAR LOS LADRIDOS EXCESIVOS

251

ENTRENA A TU PERRO PARA LADRAR Y CALLARSE A LA ORDEN

256

COLLARES ANTILADRIDOS, CASTIGOS Y OPERACIONES

260

PRINCIPIOS DEL ADIESTRAMIENTO CANINO

Principios del adiestramiento canino

El adiestramiento canino consiste en la modificación de conductas del perro a través del

aprendizaje guiado. Por tanto, los principios del adiestramiento canino son los mismos

principios propuestos por las teorías del aprendizaje, sólo que se aplican de una manera

específica. Aunque existen muchos entrenadores que tienen éxito sin conocer estos principios, conocerlos te ayudará a entrenar mejor y con más eficiencia. Ya sea que te interese convertirte en un adiestrador profesional de perro, que ya seas uno o que solamente quieras entrenar a tu perro en el nivel más básico, los principios del adiestramiento te darán una enorme ventaja sobre quienes no tienen este conocimiento.

Condicionamiento clásico

El condicionamiento clásico o condicionamiento respondiente es uno de los tipos de

aprendizaje más simples y el primero que fue sometido a investigación científica intensa. Fue el

fisiólogo ruso Iván Pavlov quien desarrolló el concepto de condicionamiento clásico, cuando

estudiaba procesos digestivos en perros.

Aprendizaje por condicionamiento clásico

Muchos estímulos ambientales producen respuestas reflejas que no han sido aprendidas. Por

ejemplo, la presencia de comida en la boca produce salivación, un ruido fuerte causa

sobresalto, la luz intensa produce contracción de las pupilas, etc. Los estímulos que producen

estas respuestas se conocen como estímulos incondicionados, y las respuestas se conocen

como respuestas incondicionadas. En este caso, el término "incondicionado" significa que no

es necesario el aprendizaje para que el estímulo provoque la respuesta.

Otros estímulos son neutros porque no causan las respuestas reflejas en el organismo. Por

ejemplo, el sonido de una campanita no provocará la salivación.

El condicionamiento clásico ocurre cuando el estímulo neutro adquiere la propiedad de producir

la respuesta incondicionada, porque ha sido asociado repetidas veces con el estímulo

incondicionado. Por ejemplo, si haces sonar una campanita cada vez que le das comida a tu

perro, después de unas cuantas veces él asociará el sonido de la campanita con la comida y

salivará cada vez que lo escuche.

El estímulo neutro que ha adquirido la propiedad de producir la respuesta refleja se conoce

como estímulo condicionado. El término "condicionado" significa que el aprendizaje es

necesario para que el estímulo provoque la respuesta.

Es fácil ver el condicionamiento clásico en la vida cotidiana. Abundan los ejemplos con perros:

Perros que se vuelven locos de emoción cada vez que su propietario toma la correa para ir a pasear. Perros que acuden inmediatamente cada vez que ven a sus propietarios levantar el recipiente de comida. Perros que corren a esconderse cada vez que aparece el jardinero, porque asociaron a esta persona con eventos desagradables. Contracondicionamiento

Una respuesta que ha sido condicionada, también puede ser contracondicionada. Es decir que

el aprendizaje por condicionamiento clásico puede revertirse empleando el mismo proceso.

Por ejemplo, un perro que aprendió a ser agresivo porque tuvo malas experiencias con la

gente, puede aprender a socializar con las personas si le ocurre algo agradable cada vez que

ve un extraño. El proceso de contracondicionamiento se usa con frecuencia para modificar

conductas emocionales inapropiadas, y suele llevarse a cabo junto con la desensibilización.

El condicionamiento clásico en el adiestramiento canino

El condicionamiento clásico es una herramienta muy poderosa en el adiestramiento de perros,

ya

que

permite

trabajar

directamente

sobre

las

emociones

del

animal.

Por

tanto,

el

condicionamiento clásico te será de utilidad para socializar a tu perro, para eliminar fobias que

pueda tener y para reducir la agresión. En todos esos casos, el principio de adiestramiento

consiste en lograr que tu perro asocie con cosas agradables (comida, juegos, etc.) a la gente, a

otros perros y a situaciones estresantes. También usarás el condicionamiento clásico para crear un reforzador condicionado. Un reforzador condicionado es una señal que le indica a tu perro que ha hecho algo correcto y que las consecuencias de su conducta serán agradables. El reforzador condicionado es la base del adiestramiento con clicker.

Condicionamiento operante

El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje que tiene que ver con el desarrollo de nuevas conductas, y no con la asociación entre estímulos y conductas reflejas como ocurre en el condicionamiento clásico. Los principios del condicionamiento operante fueron desarrollados por B. F. Skinner, quien recibió la influencia de las investigaciones de Pavlov, de Edward L. Thorndike y de la teoría de la selección natural de Charles Darwin.

Aprendizaje por condicionamiento operante

En el condicionamiento operante las conductas se emiten espontáneamente y sus consecuencias determinan el aprendizaje. Así, las consecuencias agradables (apetitivas) tienden a fortalecer una conducta. En cambio, las consecuencias desagradables (aversivas) tienden a debilitar una conducta. Un ejemplo claro del aprendizaje por condicionamiento operante ocurre en los perros que jalan la correa cuando salen a pasear. El perro jala la correa y su propietario lo sigue, hasta que llegan a donde el perro quiere ir. Entonces, la conducta (inapropiada) de jalar la correa se fortalece porque el perro consigue lo que quería. Es por eso que ves tantos perros arrastrando a sus dueños por las calles. Por el mismo proceso de aprendizaje, aunque con consecuencias opuestas, algunos niños aprenden que no deben tocar la estufa cuando está caliente. Cuando tocan la estufa se queman la mano. Entonces, la conducta de tocar la estufa cuando está encendida desaparece porque tiene consecuencias desagradables. Existen varios principios del condicionamiento operante, y verás algunos más adelante, pero todos ellos se pueden resumir en cuatro grandes grupos:

1. Reforzamiento. Es el aumento de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro de algo como consecuencia de esa conducta. Por ejemplo, tu perro se sienta y le das comida cuando lo hace. Tu perro se sienta cada vez con más frecuencia porque la comida ha funcionado como reforzador. Esto se conoce como reforzamiento positivo porque la adición de algo (comida) aumenta la frecuencia de la conducta (sentarse). Ahora imagina que tu perro tiene miedo de la gente. Una persona se le acerca y él ladra agresivamente. La persona se aleja y tu perro deja de sentir miedo. Entonces, aprende que ladrando agresivamente puede alejar a la gente. Esto se conoce como reforzamiento negativo porque el retiro de algo (la gente) aumenta la frecuencia de la conducta (ladrar agresivamente). 2. Castigo. Es la disminución de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro de algo como consecuencia de esa conducta. Imagina que tu perro se acerca a un extraño al que no le gustan los perros, y esta persona le da una patada. Entonces, tu perro aprende a evitar a las personas. Esto se conoce como castigo positivo porque la adición de algo (la patada) disminuye la frecuencia de la conducta

(acercarse a las personas). Este tipo de castigo no es recomendable en el adiestramiento porque tiene consecuencias adversas que implican daño físico y/o emocional del perro. Un caso diferente ocurre si tu perro está jugando contigo al tira y afloja. Tú tiras del extremo de un trapo, mientras tu perro tira del otro extremo. En su entusiasmo por morder el trapo, tu perro te muerde la mano, por lo que terminas el juego y te vas. Entonces tu perro aprende a no morderte cuando juegan. Esto se conoce como castigo negativo, porque el retiro o de algo (el juego) disminuye la frecuencia de la conducta (morder tu mano). 3. Extinción. Es la disminución de la frecuencia de una conducta aprendida, que ocurre cuando dicha conducta deja de ser reforzada. Es decir que dejan de existir las consecuencias que antes reforzaban la conducta. Imagina que cuando tu perro era un cachorro saludaba a las personas saltando sobre ellas, porque lo acariciaban y jugaban con él. Entonces aprendió que esta es la manera correcta de saludar a la gente. Un buen día, la gente deja de acariciarlo y jugar con él cuando salta. En cambio, le dan la espalda y lo ignoran. Con el tiempo tu perro deja de saltar para saludar a las personas. Esto ocurre porque la conducta aprendida (saltar sobre las personas) deja de tener consecuencias reforzantes y, entonces, se produce la extinción de la conducta. 4. Control por el estímulo. Es el aumento de la frecuencia de una conducta en presencia de un estímulo, pero no en presencia de otros. El control por el estímulo es fácil de observar en perros que tienen un adiestramiento avanzado en obediencia canina. Cuando se le pide al perro que se eche, él se echa. No se sienta, no salta, no da vueltas. Sólo se echa. Esto ocurre porque la orden para echarse se ha convertido en el estímulo que controla la conducta. Por supuesto, el perro también se echa en otras ocasiones que no tienen que ver con el adiestramiento, como cuando está cansado, porque otros estímulos controlan esa conducta en otras situaciones.

El condicionamiento operante en el adiestramiento canino

El condicionamiento operante te servirá para modificar la conducta de tu perro porque

al menos durante las sesiones de

adiestramiento. El condicionamiento operante es un tipo de aprendizaje que tiene que ver con el desarrollo de nuevas conductas, y no con la asociación entre estímulos y conductas reflejas como ocurre en el condicionamiento clásico. Los principios del condicionamiento operante fueron desarrollados por B. F. Skinner, quien recibió la influencia de las investigaciones de Pavlov, de Edward L. Thorndike y de la teoría de la selección natural de Charles Darwin.

controlarás todas las consecuencias de su conducta

Aprendizaje por condicionamiento operante

En

el

condicionamiento

operante

las

conductas

se

emiten

espontáneamente

y

sus

consecuencias determinan el aprendizaje. Así, las consecuencias agradables (apetitivas) tienden a fortalecer una conducta. En cambio, las consecuencias desagradables (aversivas) tienden a debilitar una conducta. Un ejemplo claro del aprendizaje por condicionamiento operante ocurre en los perros que jalan la correa cuando salen a pasear. El perro jala la correa y su propietario lo sigue, hasta que llegan a donde el perro quiere ir. Entonces, la conducta (inapropiada) de jalar la correa se fortalece porque el perro consigue lo que quería. Es por eso que ves tantos perros arrastrando a sus dueños por las calles. Por el mismo proceso de aprendizaje, aunque con consecuencias opuestas, algunos niños aprenden que no deben tocar la estufa cuando está caliente. Cuando tocan la estufa se queman la mano. Entonces, la conducta de tocar la estufa cuando está encendida desaparece porque tiene consecuencias desagradables. Existen varios principios del condicionamiento operante, y verás algunos más adelante, pero todos ellos se pueden resumir en cuatro grandes grupos:

1. Reforzamiento. Es el aumento de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro de algo como consecuencia de esa conducta. Por ejemplo, tu perro se sienta y le das comida cuando lo hace. Tu perro se sienta cada vez con más frecuencia porque la comida ha funcionado como reforzador. Esto se conoce como reforzamiento positivo porque la adición de algo (comida) aumenta la frecuencia de la conducta (sentarse). Ahora imagina que tu perro tiene miedo de la gente. Una persona se le acerca y él ladra agresivamente. La persona se aleja y tu perro deja de sentir miedo. Entonces, aprende que ladrando agresivamente puede alejar a la gente. Esto se conoce como reforzamiento negativo porque el retiro de algo (la gente) aumenta la frecuencia de la conducta (ladrar agresivamente). 2. Castigo. Es la disminución de la frecuencia de una conducta, resultante de la adición o retiro de algo como consecuencia de esa conducta. Imagina que tu perro se acerca a un extraño al que no le gustan los perros, y esta persona le da una patada. Entonces, tu perro aprende a evitar a las personas. Esto se conoce como castigo positivo porque la adición de algo (la patada) disminuye la frecuencia de la conducta (acercarse a las personas). Este tipo de castigo no es recomendable en el adiestramiento porque tiene consecuencias adversas que implican daño físico y/o emocional del perro. Un caso diferente ocurre si tu perro está jugando contigo al tira y afloja. Tú tiras del extremo de un trapo, mientras tu perro tira del otro extremo. En su entusiasmo por morder el trapo, tu perro te muerde la mano, por lo que terminas el juego y te vas. Entonces tu perro aprende a no morderte cuando juegan. Esto se conoce como castigo negativo, porque el retiro o de algo (el juego) disminuye la frecuencia de la conducta (morder tu mano). 3. Extinción. Es la disminución de la frecuencia de una conducta aprendida, que ocurre cuando dicha conducta deja de ser reforzada. Es decir que dejan de existir las consecuencias

que antes reforzaban la conducta. Imagina que cuando tu perro era un cachorro saludaba a las personas saltando sobre ellas, porque lo acariciaban y jugaban con él. Entonces aprendió que esta es la manera correcta de saludar a la gente. Un buen día, la gente deja de acariciarlo y jugar con él cuando salta. En cambio, le dan la espalda y lo ignoran. Con el tiempo tu perro deja de saltar para saludar a las personas. Esto ocurre porque la conducta aprendida (saltar sobre las personas) deja de tener consecuencias reforzantes y, entonces, se produce la extinción de la conducta. 4. Control por el estímulo. Es el aumento de la frecuencia de una conducta en presencia de un estímulo, pero no en presencia de otros. El control por el estímulo es fácil de observar en perros que tienen un adiestramiento avanzado en obediencia canina. Cuando se le pide al perro que se eche, él se echa. No se sienta, no salta, no da vueltas. Sólo se echa. Esto ocurre porque la orden para echarse se ha convertido en el estímulo que controla la conducta. Por supuesto, el perro también se echa en otras ocasiones que no tienen que ver con el adiestramiento, como cuando está cansado, porque otros estímulos controlan esa conducta en otras situaciones.

El condicionamiento operante en el adiestramiento canino

El condicionamiento operante te servirá para modificar la conducta de tu perro porque

al menos durante las sesiones de

controlarás todas las consecuencias de su conducta adiestramiento.

El ABC de la conducta

Para explicar porqué tu perro se comporta de la manera en que lo hace, debes comprender

tres conceptos básicos de la modificación de conductas: antecedentes, conducta y

consecuencias.

Los antecedentes son aquellas cosas que ocurren o están presentes antes que se produzca la

conducta, y pueden ser cualquier cosa. Puedes considerarlos como el gatillo que dispara la

conducta (aunque técnicamente no lo son).

La conducta es todo lo que tu perro realiza. Puede ser cualquier acción, ya sea que la veas o

no. Por ejemplo, tu perro puede mostrarse muy atento (una conducta que puedes ver) cuando

levantas su plato para ponerle comida, pero también puede empezar a salivar y secretar jugos

gástricos (conductas que no ves).

La definición de conducta es compleja y existen diferencias sobre esta definición entre quienes

estudian el comportamiento (psicólogos, etólogos, etc.). Sin embargo, para fines prácticos,

basta con decir que la conducta es cualquier cosa que hace tu perro. Como dicen algunos

adiestradores "si lo puede hacer un perro muerto, entonces no es conducta".

Las consecuencias son las cosas que ocurren después de la conducta. Como indican los

principios del condicionamiento operante, la conducta puede ser modificada por sus

consecuencias. Las tres maneras de modificar la conducta a través de sus consecuencias

consisten en:

Usar consecuencias que aumentan la frecuencia de la conducta. Estas consecuencias se conocen como reforzadores. También se conocen como recompensas, pero este término no es correcto. Usar consecuencias que disminuyen la frecuencia de la conducta. Estas consecuencias se conocen como castigos. No usar ninguna consecuencia, y así disminuir una conducta aprendida con anterioridad. La ausencia de consecuencias se usa en el proceso de extinción de conductas.

La relación entre antecedentes, conducta y consecuencias se conoce formalmente como

contingencia. ¿Por qué ABC? Los autores norteamericanos popularizaron el acróstico ABC para referirse a las contingencias, porque esas son las iniciales en inglés de los tres elementos de la contingencia: Antecedent, Behavior, Consequence. Aunque viene del inglés, el acróstico se ha popularizado también entre los conductistas de habla hispana.

Las contingencias en el adiestramiento canino

Una consecuencia puede modificar una conducta en particular, solamente si la consecuencia

ocurre inmediatamente después de la conducta y no en otras situaciones. Es decir que la

consecuencia debe ser dependiente o contingente a la conducta.

Si esa consecuencia ocurre en cualquier momento (no es contingente a la conducta), entonces

no modificará la conducta.

Por ejemplo, imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse. Decides que un pedacito

de pollo cocido es una consecuencia reforzadora porque a él le gusta mucho el pollo.

Entonces, le das un pedacito de pollo cuando se sienta.

Pero después que le diste el primer pedacito de pollo, tu perro se te acerca alegre para recibir

más comida. Como te da pena ver sus ojazos de cachorro abandonado, le das un poquito más

de pollo. Entonces, tu perro salta y ladra, y le das otro pedacito de pollo "porque es tan tierno".

Y así te pasas toda la sesión de adiestramiento dándole pedacitos de pollo a tu perro, a veces

cuando se sienta y otras veces cuando hace otras cosas.

El resultado es que tu perro se "morfa" medio pollo y no aprende a sentarse. En este ejemplo,

el pedacito de pollo no actúa como reforzador de la conducta de sentarse, porque le das a tu

perro la comida en diferentes circunstancias. Es decir que el pollo no es contingente a la

conducta de sentarse.

Ahora imagina la misma situación, pero solamente le das el pollo a tu perro cuando se sienta.

No importa si se te acerca, ladra, salta, resuelve ecuaciones diferenciales o toma rehenes. El

pollo cocido aparece solamente después que tu perro se sienta.

En poco tiempo tu perro deja de ladrar, saltar y resolver ecuaciones diferenciales. Incluso libera

a sus rehenes. Ahora lo único que hace es sentarse. Esto ocurre porque, en este ejemplo, los

pedacitos de pollo cocido sólo aparecen cuando tu perro se sienta. Es decir que el pollo es

contingente a sentarse. En definitiva, para adiestrar a tu perro tienes que controlar las consecuencias y hacer que sean contingentes a la conducta particular que quieres fortalecer o debilitar.

Reforzamiento positivo

El reforzamiento positivo es el aumento en la frecuencia de una conducta cuando se presenta un evento favorable inmediatamente después de esa conducta. Este evento favorable se conoce como reforzador positivo. En otras palabras, la conducta se fortalece cuando es seguida por un reforzador positivo. El término "positivo" significa que el reforzador se presenta o se adiciona inmediatamente después de la conducta. Los reforzadores positivos suelen ser cosas agradables para el individuo, o cosas por las que el individuo está dispuesto a hacer algún trabajo. Por eso es común que se los confunda con recompensas, pero no son lo mismo. Un reforzador positivo siempre aumenta la frecuencia de una conducta. En cambio, una recompensa no lo hace. Imagina que te desafían a comer un plato de cucarachas vivas, a cambio de 1000 dólares. Si te comes las cucarachas te habrás ganado el dinero, pero es poco probable que aumente la frecuencia con que comes cucarachas vivas (que espero sea cero). En este caso, habrás sido recompensado con dinero por comer cucarachas, pero esa conducta no habrá sido reforzada. Por otra parte, un reforzador positivo no siempre es una recompensa. Todo colegio tiene un profesor odiado por los alumnos. Cuando un alumno se porta mal y ese profesor lo reprende, la reprimenda suele reforzar la mala conducta porque viene del "profesor odiado". En ese caso la consecuencia de la conducta no es una recompensa, pero sí un reforzador positivo. Puedes ver un ejemplo típico de reforzamiento positivo en la vida cotidiana si observas el comportamiento de un niño pequeño. La mayoría de los niños pequeños, sino todos, lloran para conseguir lo que quieren. ¿Quieren un chocolate? Lloran. ¿Quieren el juguete que tiene

su hermana? Lloran. ¿Quieren quedarse viendo tele en vez de ir a dormir? Lloran

¡Que niños

más llorones! Lo que ocurre es que los llantos incomodan tanto a sus padres que éstos terminan cediendo en la mayoría de las situaciones. Entonces, la conducta de llorar se refuerza positivamente en los

niños porque les permite conseguir lo que quieren.

El reforzamiento positivo en el adiestramiento canino

Los reforzadores positivos más comunes en el adiestramiento de perros son la comida y los juegos. Sin embargo, también existen otros reforzadores que puedes usar.

Todos los perros son diferentes entre sí, y cada uno tiene preferencias particulares. Por eso, no es posible afirmar que todos los perros tienen que ser entrenados con tal o cual tipo de comida,

o que los juegos de tira y afloja sirven como reforzadores en todos los casos.

En la sección sobre la sesión de adiestramiento canino encontrarás un ejercicio para identificar reforzadores positivos para entrenar a tu perro en diferentes circunstancias.

A continuación tienes dos ejemplos sobre el uso correcto e incorrecto del reforzamiento positivo

en el adiestramiento canino.

Ejemplo 1: Uso correcto del reforzamiento positivo

Uno de los ejercicios de obediencia canina consiste en que el perro se siente a la orden y

mantenga esa posición hasta que el adiestrador le indique que puede levantarse.

Para hacer esto, primero se le enseña al perro a sentarse a la orden y, luego, se le enseña a

permanecer sentado por períodos cortos. Gradualmente se aumenta el tiempo, hasta que el

perro puede quedarse sentado por unos minutos.

Un procedimiento para enseñarle al perro a mantener la posición consiste en darle pedacitos

de comida mientras está sentado. Entonces, "quedarse sentado" es la conducta que se

refuerza y el perro aprende a mantener esa posición cada vez por más tiempo.

El secreto del éxito en este procedimiento radica en dar la comida mientras el perro está

sentado. Si llega a levantarse antes de tomar la comida, se estará reforzando la conducta de

levantarse.

Ejemplo 2: Uso incorrecto del reforzamiento positivo

Otro de los ejercicios de la obediencia canina es el "Junto", también llamado "Fuss". Consiste

en que el perro camine a la izquierda de su guía, con el hombro a la altura de la pierna

izquierda del guía. Además, en la versión estilizada que se usa en algunos deportes caninos, el

perro debe ir mirando a los ojos del guía.

Muchos entrenadores usan un juguete alargado, conocido como "chorizo", para entrenar este

ejercicio. Cuando el perro camina correctamente, hacen aparecer repentinamente el juguete e

inician un juego de tira y afloja con el perro.

El juego de tira y afloja actúa como reforzador, pero el reforzamiento positivo no es contingente

porque cuando el entrenador hace aparecer el juguete, el perro deja de mirarlo a los ojos y

puede adelantarse. Entonces, la conducta inmediatamente anterior a la presentación del

reforzador positivo no es la que se desea y el perro aprende un "Junto" impreciso. Lo mejor para evitar este problema es usar un reforzador condicionado, que es un tipo de reforzador que sirve de "puente" entre la conducta que se desea reforzar y el momento en que se presenta el reforzador primario.

Reforzamiento negativo

El reforzamiento negativo es el aumento en la frecuencia de una conducta cuando se retira

un evento aversivo (desagradable) inmediatamente después de esa conducta. Este evento

aversivo se conoce como reforzador negativo.

En otras palabras, la conducta se fortalece cuando es seguida de la eliminación de un

reforzador negativo. El término "negativo" significa que el reforzador se retira o se "sustrae"

después de la conducta.

Los reforzadores negativos son desagradables, pero no todo lo que es desagradable actúa

como reforzador negativo. Para que algo sea un reforzador negativo, la conducta que lo hace

desaparecer tiene que aumentar su frecuencia.

Existen muchos ejemplos de reforzamiento negativo en la vida cotidiana, y uno de los más

frecuentes tiene que ver con el llanto de los niños pequeños. Cuando leíste sobre

reforzamiento positivo viste que el llanto de los niños pequeños se refuerza positivamente

porque con él consiguen lo que quieren.

Bueno, la situación es inversa para los padres. El llanto de los niños resulta desagradable para

sus padres. Al ceder a las peticiones de los niños, los padres eliminan ese llanto. Entonces, las

conductas con las que ceden a las peticiones del niño aumentan sus frecuencias, ya que son

reforzadas negativamente en los padres.

El reforzamiento negativo en el adiestramiento canino

El reforzamiento negativo es muy frecuente en las técnicas tradicionales de adiestramiento

canino. Los entrenadores que usan esas técnicas también usan herramientas que causan

molestia, o incluso dolor, para que los perros aprendan. Algunas de estas herramientas son los

collares de ahorque, los collares de púas y los collares eléctricos.

Aunque un entrenador hábil puede conseguir buenos resultados con el reforzamiento negativo,

existen procedimientos basados en el reforzamiento positivo que son igualmente efectivos.

La molestia para el perro es una de las desventajas del reforzamiento negativo, pero no la

única. Otras desventajas son que:

El adiestramiento se convierte en una lucha de poder entre el entrenador y el perro. El aprendizaje activo generalmente se reduce porque el perro es obligado por la fuerza a realizar las conductas que se le enseñan. La relación entre perro y entrenador puede malograrse porque el perro asocia al entrenador con cosas desagradables.

Además, cuando se usa reforzamiento negativo y castigo positivo, es muy fácil maltratar al

perro sin querer hacerlo. De hecho, algunos procedimientos de adiestramiento basados en

reforzamiento negativo son tan crueles que deberían estar prohibidos por las leyes de

protección a los animales.

Por supuesto, también existen procedimientos basados en el reforzamiento negativo que no

son tan agresivos. Por ejemplo, una manera de enseñarle a un perro a sentarse consiste en

realizar una ligera presión a la altura de los riñones del perro, con el pulgar opuesto a los

demás dedos, como ves en la secuencia de fotos.

En ese procedimiento, la presión se realiza apretando la espalda baja del perro, y no

empujando la grupa hacia abajo. Empujar la grupa hacia abajo causa más resistencia por parte

del perro, lo que dificulta el aprendizaje.

Al final, el perro se sienta para evitar la sensación desagradable. Cuando esto ocurre, se retira

la presión y la conducta de sentarse es reforzada negativamente. Ten en cuenta que te presento el ejemplo anterior sólo para que comprendas cómo se usa el reforzamiento negativo en el adiestramiento canino. No es necesario que lo lleves a cabo porque puedes encontrar procedimientos basados en el reforzamiento positivo en la sección de obediencia canina. Además, si tu perro es pequeño, tiene problemas de espalda o presionas muy fuerte, lo puedes lastimar. Y si lo lastimas te puede morder.

Reforzadores condicionados

Para que un reforzador positivo sea efectivo, tienes que presentarlo inmediatamente después de la conducta que quieres fortalecer. Si presentas el reforzador varios segundos después, será difícil que tu perro establezca la relación entre la conducta y el reforzador (es decir que el reforzador no es contingente a la conducta). Esto significa que tienes que conseguir una sincronía entre la conducta de tu perro y la presentación del reforzador. Esta sincronía se conoce como "timing". Imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse. Él se sienta y le das un pedacito de comida para reforzar la conducta. Pero resulta que cada vez que acercas tu mano para darle la comida, él se levanta para tomarla. Entonces, terminas enseñándole a levantarse, ya que le das la comida a tu perro cuando se levanta y no cuando se sienta. Es decir que tu timing es incorrecto para la conducta que quieres entrenar. ¿Cómo puedes hacer para presentar el reforzador justo después que tu perro se sienta, pero antes que se levante? Necesitas una señal que le indique a tu perro cuál es la conducta correcta. Esta señal es un tipo particular de reforzador que se conoce como reforzador condicionado.

Tipos de reforzadores

Existen dos tipos generales de reforzadores: los reforzadores incondicionados o primarios, y los reforzadores condicionados o secundarios. Los reforzadores incondicionados no dependen del aprendizaje para adquirir su propiedad reforzante. Es decir que tu perro no tiene que asociarlos con otros eventos para que funcionen como reforzadores. Puedes pensar en estos reforzadores como "reforzadores naturales". La comida y el agua son dos ejemplos típicos de reforzadores incondicionados. En cambio, los reforzadores condicionados son eventos que se vuelven reforzantes por medio del aprendizaje. Es decir que son eventos neutros que, después de ser asociados con reforzadores existentes, se convierten en reforzadores. Las felicitaciones y los elogios son reforzadores condicionados, ya que no significan nada hasta que se asocian con otros eventos reforzantes.

Los reforzadores condicionados en el adiestramiento canino

Imagina que le estás enseñando a tu perro a sentarse, pero antes has creado un reforzador condicionado. Este reforzador condicionado es el sonido "click" hecho con un clicker. Entonces, cada vez que tu perro se sienta, haces "click" y luego le das un pedacito de comida. Como el "click" es un reforzador condicionado, no es necesario que tu perro permanezca sentado mientras acercas tu mano para darle la comida. La conducta de sentarse ha sido reforzada con el "click", que es seguido de la presentación de la comida. El reforzador condicionado funciona como una señal que le indica a tu perro "eso que acabas

de hacer es lo correcto". Esto te permite retrasar el reforzador primario unos segundos y

alcanzar un timing adecuado para enseñarle a tu perro cualquier cosa. El reforzador condicionado no sólo te sirve para "marcar" las conductas que estás entrenando, sino para comunicarte con tu perro. Ten en cuenta que el reforzador condicionado no sólo es un marcador, sino que es una señal del inicio del proceso de reforzamiento.

Principio de Premack

El principio de Premack indica que una conducta de alta probabilidad puede reforzar una

conducta de baja probabilidad. Para que esto ocurra, la conducta de alta probabilidad debe ocurrir inmediatamente después de la conducta de baja probabilidad.

El

ejemplo clásico del principio de Premack es la norma de permitir a los niños ver la televisión

o

jugar solamente cuando han terminado sus tareas escolares. Como ver la televisión y jugar

son conductas de alta probabilidad, pueden servir para reforzar el hacer las tareas, que es una conducta de baja probabilidad. Aunque no se sabe con certeza por qué funciona el principio de Premack, su utilidad se ha comprobado tanto en el laboratorio como en la vida real. La gran ventaja de este principio es que amplía el número de reforzadores que se pueden usar en la práctica. Por supuesto, no todas las conductas de alta probabilidad sirven como reforzadores en cualquier circunstancia, pero es fácil identificar cuáles sirven porque los

resultados se notan con rapidez.

El principio de Premack en el adiestramiento canino

Antes de usar el principio de Premack para entrenar a tu perro, debes conocer algunas

conductas de alta probabilidad. Para identificar estas conductas, te bastará con registrar cuáles son las conductas más frecuentes de tu perro en determinadas circunstancias. O, si quieres verlo desde una perspectiva diferente, tienes que identificar las conductas que más le gustan a

tu

perro.

El

empleo de juegos como reforzadores es una manera de aplicar el principio de Premack en el

adiestramiento canino. Por ejemplo, los juegos de tira y afloja son muy divertidos para la mayoría de los perros. Es por eso que muchos adiestradores usan estos juegos como reforzadores durante el adiestramiento.

A continuación tienes algunos ejemplos del uso correcto e incorrecto de la aplicación del

principio de Premack en el adiestramiento de perros.

Ejemplo 1: Uso correcto del principio de Premack

A

tu perro le encanta salir a la calle, así que cada vez que abres la puerta sale disparado, o por

lo

menos intenta salir. La conducta de salir a la calle es de alta probabilidad cuando abres la

puerta. Entonces, decides usar esta conducta como reforzador para enseñarle a tu perro a esperar hasta que le des una orden para salir a pasear. Abres la puerta pero le bloqueas el paso a tu perro para que no pueda salir. Cuando tu perro retrocede, vuelves a dejar libre el paso. Él vuelve a intentar salir y le vuelves a bloquear el paso.

Repites este procedimiento varias veces hasta que tu perro espera por un segundo. En ese momento, le das la orden para ir a pasear y le permites salir. Gradualmente, y en varias

sesiones, aumentas el tiempo que tu perro debe esperar hasta que le permitas salir.

Este ejemplo incluye el castigo negativo y el principio de Premack. El castigo negativo ocurre

cuando bloqueas el paso, y el principio de Premack se expresa en el reforzamiento de la

conducta de esperar la orden para salir. Entonces, salir a pasear (conducta de alta

probabilidad) es la actividad que usas para reforzar la espera de la orden (conducta de baja

probabilidad).

Ejemplo 2: Uso incorrecto del principio de Premack

A tu perro no le gusta mucho ir a recoger una pelota, y realiza esta actividad pocas veces. Más

aún, cuando juega a recoger una pelota, se aburre muy rápido y luego se dedica a explorar los

alrededores.

Decides enseñarle a sentarse a la orden, y quieres usar ese juego como reforzador. El

resultado es que no puedes realizar suficientes repeticiones en cada sesión de adiestramiento,

y tu perro no llega a aprender lo que quieres.

El problema en este ejemplo es que el juego de recoger la pelota es una conducta de baja

probabilidad. Por tanto, no te sirve para reforzar otras conductas de baja probabilidad. Sería

mejor permitirle explorar los alrededores por unos segundos después que se sienta a la orden,

porque ésta parece ser una conducta de alta probabilidad. Ten en cuenta que para aplicar el principio de Premack debes conocer cuáles son las conductas de alta probabilidad (alta frecuencia). No te engañes pensando que conoces las actividades que le gustan a tu perro sólo porque las viste algunas veces.

Programas de reforzamiento

Los programas de reforzamiento sirven para establecer la frecuencia con que refuerzas las conductas de tu perro. El programa de reforzamiento que uses determinará si vas a reforzar todas las conductas correctas de tu perro o solamente algunas.

Los programas de reforzamiento en el adiestramiento canino

Existen muchos programas de reforzamiento, pero aquí solamente encontrarás dos de ellos porque no necesitarás más para entrenar a tu perro. De hecho, es muy probable que solamente uses uno de estos programas. Además, los dos programas están enfocados solamente en el reforzamiento positivo. Los dos programas de reforzamiento que tendrás que considerar son el programa de reforzamiento continuo y el programa de reforzamiento de razón variable. Tienes que usar el primero mientras le enseñas una nueva conducta a tu perro y hasta que esa conducta está perfectamente establecida. La aplicación del programa de razón variable es común después que esa nueva conducta está bien establecida, pero es posible que no necesites este programa.

Programa de reforzamiento continuo

Este programa consiste en presentar el reforzador todas las veces que tu perro realiza la conducta que estás entrenando. Por ejemplo, si estás usando comida para enseñarle a tu perro a sentarse a la orden, tienes que darle un pedacito de comida todas y cada una de las veces que se sienta. El programa de reforzamiento continuo es obligatorio para enseñarle nuevas conductas a tu perro, ya que es el que permite el aprendizaje. Su principal desventaja consiste en que las conductas aprendidas tienden a extinguirse rápidamente cuando dejan de ser reforzadas. Como te imaginarás, este programa de reforzamiento asusta a mucha gente, algunos adiestradores incluidos, porque nadie quiere andar todo el tiempo con pedacitos de comida o juguetes para perros. Sin embargo, lo que mucha gente no comprende (incluyendo a algunos adiestradores) es que los reforzadores no son solamente comida y juguetes. Por otra parte, si mantienes un estándar alto para el adiestramiento, tu perro no dejará de responderte sólo porque no refuerzas su conducta algunas veces. Por tanto, podrás reservarte los pedacitos de comida sólo para las sesiones de adiestramiento. Además, a medida que entrenes a tu perro, notarás que algunas órdenes se convierten en conductas de alta probabilidad y pueden ser usadas como reforzadores, tal como lo indica el

principio de Premack.

Finalmente, existe una manera más de evitar que las conductas entrenadas desaparezcan

cuando no son reforzadas frecuentemente: ponerlas bajo un programa de razón variable.

Programa de reforzamiento de razón variable

Este programa consiste en presentar el reforzador sólo algunas de las veces en que tu perro

realiza la conducta correcta. Ten en cuenta que esto sólo sirve para conductas que ya has

entrenado, y no para enseñar nuevas conductas.

En el programa de reforzamiento de razón variable, el reforzamiento ocurre de manera

aleatoria, de tal forma que tu perro nunca sepa si va a recibir un pedacito de comida o algún

juguete la próxima vez que obedezca una de tus órdenes.

La única utilidad de este programa de reforzamiento consiste en evitar que las conductas que

le has enseñado a tu perro se extingan por falta de reforzamiento frecuente. Sin embargo, este

programa no es necesario para el adiestramiento de la mayoría de los perros.

Si mantienes estándares altos para el adiestramiento, y creas varios reforzadores

condicionados (como felicitaciones y caricias), es posible que no necesites el reforzamiento de

razón variable. De todos modos, uno de los métodos que encontrarás en la obediencia canina emplea un programa de reforzamiento de razón variable. Es un método ideado por la adiestradora de caballos Alexandra Kurland para aumentar la duración de las conductas, y se conoce como el método de los 300 picotazos.

Castigo positivo

El castigo positivo es la disminución en la frecuencia de una conducta cuando se presenta un

evento aversivo (desagradable) inmediatamente después de esa conducta. En otras palabras,

la conducta se debilita porque produce la aparición de algo desagradable.

El término "positivo" significa que el castigo consiste en añadir o "adicionar" algo.

Por ejemplo, tu perro tiene la costumbre de mordisquear las plantas del jardín. Entonces,

decides rociarlas con un líquido de sabor amargo que compraste en una tienda para mascotas.

Cada vez que tu perro muerde una planta, se presenta el sabor desagradable (el castigo),

entonces la conducta disminuye su frecuencia hasta que tu perro deja de morder las plantas

del jardín.

Acerca de este ejemplo Existen muchas marcas de líquidos para rociar sobre plantas y

muebles, pero ninguna funciona el 100% de las veces. De hecho, es común que los perros se

acostumbren al sabor, y sigan mordisqueando plantas, muebles y otros objetos. Sin embargo,

el procedimiento funciona en algunos casos.

En el ejemplo anterior, el castigo positivo es contingente a la conducta porque aparece

inmediatamente después que tu perro muerde una planta. Ese es un requisito para que el

castigo positivo funcione. Si el sabor amargo se presentara varios segundos después, la

conducta de mordisquear las plantas no se castigaría y no se reduciría su frecuencia.

En la vida cotidiana existe un concepto diferente de castigo, ya que se considera como algo

desagradable que ocurre como consecuencia de un comportamiento inadecuado, pero no

siempre reduce la frecuencia de ese comportamiento. Por ejemplo, un padre le da un pellizco a

su hijo por comportarse mal. Aunque el comportamiento inapropiado del hijo se detiene en ese

momento, su frecuencia no disminuye en el futuro. Esto es lo que se conoce comúnmente

como castigo, pero no corresponde a la definición técnica de castigo positivo.

Ten en cuenta que si la aparición de un evento desagradable no reduce la frecuencia de una

conducta, entonces no es un castigo positivo. Puede ser abuso, maltrato, venganza o incluso

mala suerte, pero no es castigo positivo.

El castigo positivo en el adiestramiento canino

El castigo positivo es muy común en las técnicas tradicionales de adiestramiento canino, y fue

popularizado por adiestradores famosos como Bill Koehler y Helmut Raiser.

Los procedimientos que involucran el castigo positivo pueden tener efectos colaterales

indeseados. Sin embargo, es bueno que conozcas las formas en que se aplica el castigo

positivo en el adiestramiento de perros, para que puedas tomar una decisión informada si

alguien te propone usar alguna de esas técnicas. La orden "No" es un castigo suave que puede ser enseñado sin necesidad de malos tratos. Puede ser entrenada como un castigo positivo condicionado o como una orden para ignorar cosas y prestar atención al entrenador. Los tirones de correa, ya sean con collar normal, collar de ahorque o collar de púas. Son castigos comunes en el adiestramiento tradicional y pueden ser suaves o muy

violentos, dependiendo del adiestrador y el estilo que siga. También pueden ser muy eficaces o completamente inútiles según la capacidad del adiestrador. Los choques eléctricos emitidos por collares eléctricos y por cercas invisibles. Son castigos duros que pueden ser muy efectivos o causar problemas muy serios. En algunos casos se usan los collares eléctricos como reforzadores negativos. Los sabores amargos o picantes que se aplican sobre ciertas cosas para evitar que el perro las muerda. Pueden ser castigos suaves o duros, dependiendo de la sustancia. Son efectivos en algunos casos, pero no en todos. Golpear la nariz del perro, con los dedos o con la correa, para llamar su atención durante el ejercicio de "Junto". Es un procedimiento típico de la vieja escuela, y sirve para castigar al perro cuando mira hacia otro lado. Es moderadamente efectivo pero es duro y humillante para el perro, y no es necesario. Los ruidos fuertes e imprevistos. Se recomiendan en la mayoría de los libros antiguos, pero no se usan mucho en la práctica. Pueden ayudar a detener la conducta del perro en el momento, pero no suelen dar buenos resultados en el largo plazo. Pueden ser castigos muy dañinos con perros hipersensibles o miedosos. Chorros de agua y otras sustancias que se descargan sobre la cara del perro. Se usan a través de collares antiladridos y otros dispositivos. Aunque parecen castigos suaves, pueden tener efectos adversos intensos, porque no suelen ser contingentes a las conductas, por lo que los perros no los relacionan fácilmente con alguna conducta en particular. Golpear al perro con un periódico. Es un procedimiento practicado por gente que no tiene la menor idea de adiestramiento. Más que un castigo es una venganza. Quien piense que al perro no le duele que le peguen con el periódico enrollado, debería recibir unos cuantos periodicazos en la nariz estando desprevenido, a ver si le duele o no. Casi todas las cosas que tienen que ver con la "dominancia" ("alpha roll-over", castigo jerárquico, etc.) son castigos positivos. Algunos pueden ser ligeros y otros muy violentos.

Desventajas del castigo positivo

Además del maltrato que recibe el perro, existen muchas desventajas de entrenar con castigos

positivos. Estas desventajas dependen de muchos factores, como la intensidad del castigo, la

frecuencia del mismo, la habilidad del entrenador, etc.

Algunas desventajas de usar castigo positivo en el adiestramiento canino son:

El castigo puede provocar agresión. Algunos perros reaccionan agresivamente a los castigos duros, porque se sienten amenazados. Se suele clasificar a estos perros como "dominantes", pero el problema real es que se está aplicando un procedimiento incorrecto. Deterioro de la relación con tu perro. Si entrenas en base a castigos, tu perro te asociará con los castigos. Entonces, la relación que tienes con él se deteriorará. El castigo no proporciona mucha información. El castigo positivo sirve para eliminar conductas, pero no sirve para enseñar nuevas conductas porque no proporciona suficiente información. Con el castigo, el perro solamente aprende a evitar situaciones. El castigo positivo no es específico. Aún cuando tengas un buen timing para castigar a tu perro, el castigo puede asociarse a diferentes conductas. Por tanto, cuando castigas una conducta inapropiada, también estás castigando otras que pueden ser apropiadas. Habituación al castigo positivo. Los perros se acostumbran a los castigos ligeros, por lo que cada vez son necesarios castigos más intensos. Es por eso que no basta con un tirón de collar de ahorque para que el perro aprenda, sino que se necesita dar tirones frecuentemente. No es fácil conseguir un buen timing. Es difícil conseguir un buen timing para castigar positivamente porque este tipo de castigo normalmente requiere el contacto físico. Entonces, es fácil castigar las conductas apropiadas, en lugar de castigar las inapropiadas.

Estas desventajas hacen que el castigo positivo no sea una buena opción para entrenar a tu

perro, pero hay algo más que hace del castigo positivo una mala elección: ¿Por qué entrenar a

tu perro con castigos si puedes conseguir mejores resultados con métodos amigables?

Cuándo usar castigos positivos

A pesar de todas las desventajas del castigo positivo, existen algunas situaciones en las que se

justifica su uso. Las situaciones en que se puede justificar el uso del castigo positivo son

aquellas en que la vida o el bienestar de una persona o del perro están en juego.

Tales situaciones podrían incluir perros que deben trabajar en campos de batalla, perros

detectores de minas antipersonales, entrenar al perro para evitar víboras venenosas y cosas

por el estilo. En estos casos, el riesgo de un error es muy alto, y el castigo positivo puede ser

una herramienta útil para establecer niveles excepcionales de confiabilidad, y debería ser

usado después que el perro ha aprendido lo que debe hacer. La educación básica del perro mascota no requiere de castigos positivos. En estos casos, puedes alcanzar los niveles requeridos de confiabilidad sin necesidad de usar el castigo positivo.

Castigo negativo

El castigo negativo es la disminución en la frecuencia de una conducta cuando se retira un

evento favorable inmediatamente después de esa conducta. En otras palabras, la conducta se debilita porque hace que desaparezca algo agradable.

El término "negativo" significa que el castigo consiste en retirar o "sustraer" algo.

Seguramente has sido, o eres, aficionado a algún juego de video o de mesa. Y seguramente has jugado ese juego varias veces. Cada vez que cometiste un error que causaba el fin del juego, esa acción era castigada negativamente. Después de eso, tu comportamiento con relación al juego cambiaba. Quizás realizabas otras acciones o quizás buscabas otro juego porque "éste juego es una reverenda #$%#!". Quizás incluso seguías jugando sin modificar las acciones de tu personaje en el juego, pero sin sentir tanta diversión o justificando las acciones erróneas. Cualquiera de esas situaciones involucra un cambio de conducta a causa del castigo negativo.

Si has tenido esas experiencias con un juego, puedes saber cuán poderoso es el castigo

negativo. La frustración que causa el retiro o la finalización de algo agradable es muy grande. De hecho, el castigo negativo puede tener tantas desventajas y efectos colaterales como el castigo positivo. Es por eso que el castigo negativo tampoco es la mejor manera de enseñar algo nuevo. Sin embargo, el castigo puede ser necesario en algún momento para eliminar o reducir alguna conducta inapropiada.

El castigo negativo en el adiestramiento canino

El castigo negativo es la opción adecuada para castigar a tu perro cuando sea necesario. Sin

embargo, ten en cuenta que el castigo negativo debe ser usado lo menos posible y nunca para enseñar conductas nuevas.

Una desventaja importante del castigo (tanto positivo como negativo) es que las personas se acostumbran con mucha facilidad a usarlo y luego basan todo el adiestramiento en castigos.

Si necesitas castigar a tu perro por algo, usa el castigo negativo. Pero, por favor, no abuses de

él. Si tienes que castigar a tu perro con frecuencia, entonces estás haciendo algo mal. La

norma en el adiestramiento con clicker (o cualquier estilo de adiestramiento en positivo) es que casi nunca es necesario el castigo negativo, y nunca el positivo.

El único ejercicio en que usarás el castigo negativo con cierta frecuencia es la orden "Suelta".

Pero aún en ese ejercicio usarás el castigo negativo muy pocas veces y sólo por un par de

sesiones

A continuación puedes ver un par de ejemplos para familiarizarte con el uso del castigo

negativo en el adiestramiento de perros.

y eso que el ejercicio se basa en el uso del castigo negativo.

Ejemplo 1: Uso incorrecto del castigo negativo

Cada día sacas a pasear a tu perro y lo sueltas en el parque para que juegue con sus amigos.

Cuando se cumple el tiempo de paseo llamas a tu perro, le pones la correa y vuelves a tu casa. Con el tiempo, te das cuenta que tu perro deja de acudir cuando lo llamas. Lo que ocurre en este caso es que cada vez que tu perro obedece a tu llamado, le quitas la oportunidad de seguir jugando con sus amigos. Sin darte cuenta estás aplicando un castigo negativo a la conducta de acudir a tu llamado. La solución al problema sería que llames a tu perro algunas veces durante cada paseo y le des algún reforzador (alguna galletita o unas caricias) para fortalecer la conducta de acudir a tu llamado. Inmediatamente después, le permites volver a jugar con otros perros, así el volver a jugar también funcionará como reforzador.

Ejemplo 2: Uso correcto del castigo negativo

Juegas con tu perro a jalar un juguete alargado (o un trapo viejo que sea juguete de tu perro). Tu perro jala de un extremo y tú jalas del otro. En un momento dado, tu perro trata de quitarte el juguete y te toca la mano con sus dientes. Inmediatamente terminas el juego y te vas. Con el tiempo, tu perro evita tocarte con los dientes cuando juegan a jalonear un trapo. En este caso, el castigo negativo consiste en terminar el juego.

Moldeado y encadenamiento de conductas

El moldeado es una técnica que permite desarrollar conductas complejas que no están presentes en el repertorio del individuo y, por tanto, no se pueden reforzar directamente. Por ejemplo, que un perro apoye sus patas traseras en la pared mientras mantiene las delanteras en el suelo. Esta conducta sería imposible de reforzar directamente porque el perro no la realiza nunca de forma espontánea. Para moldear una conducta final, tienes que reforzar pequeñas aproximaciones sucesivas a dicha conducta, hasta que ésta se produce. Por ejemplo, para lograr que tu perro apoye sus patas traseras sobre la pared, puedes empezar reforzando cada vez que mueve hacia atrás una de esas patas. Luego, refuerzas cuando levanta una pata trasera. Después refuerzas que toque la pared con una pata trasera. Y así sucesivamente, hasta que levante las dos patas traseras y las apoye contra la pared.

El moldeado de conductas es una técnica muy útil para conseguir conductas que no son

naturales, pero no es la única. Otras técnicas son igualmente efectivas, pero el moldeado tiene

la ventaja de que favorece el aprendizaje futuro, desarrolla la creatividad y no necesita la

manipulación física (forzar al perro). Para que no te confundas Es común que los adiestradores confundan moldeado con modelado. El modelado es una técnica diferente que consiste en manipular físicamente al perro hasta obligarlo a realizar la conducta deseada. Por su parte, el encadenamiento de conductas consiste en ordenar en una secuencia varias conductas que existen en el repertorio del individuo. La conducta compleja final es la secuencia completa, y se conoce como cadena de conductas. Por ejemplo, uno de los ejercicios del schutzhund consiste en que el perro salte una valla y recoja un objeto que ha sido lanzado por el guía. Luego, salta la valla de vuelta y entrega el

objeto a su guía. Este ejercicio es una cadena de conductas que involucra siete pasos: correr hacia la valla de ida, saltar la valla de ida, tomar el objeto con la boca, correr hacia la valla de vuelta, saltar la valla de vuelta, correr hacia el guía y entregar el objeto. Cada uno de estos pasos puede ser entrenado por separado y luego se unen en una sola cadena de conductas.

A diferencia del moldeado, las cadenas de conductas se suelen construir de atrás para

adelante. Es decir que primero se trabaja sobre el final de la cadena (en el ejemplo anterior sería entregar el objeto) y sucesivamente se van añadiendo las conductas anteriores.

Moldeado y encadenamiento de conductas en el adiestramiento canino

Tanto el moldeado como el encadenamiento de conductas son muy útiles en el adiestramiento

de

perros,

pero

todavía

no

son

muchos

los

adiestradores

que

usan

estas

técnicas

conscientemente. Puedes practicar el juego del entrenador para desarrollar tus habilidades en el moldeado de conductas y comprender mejor cómo se siente tu perro durante las sesiones de adiestramiento.

Control por el estímulo

El control por el estímulo se presenta cuando es probable que ocurra una conducta después de un evento antecedente particular, pero no después de otros estímulos. En otras palabras, una conducta está bajo el control de estímulos si ocurre después de ciertos estímulos, pero no después de otros. Términos técnicos El control por el estímulo también se conoce como control de estímulos. Cualquiera de los dos usos es correcto. Para que la conducta se encuentre bajo el control de estímulos, el individuo debe discriminar

entre los diferentes estímulos. Es decir que el individuo debe responder de manera diferente a diferentes estímulos. Por ejemplo, levantar el teléfono es una conducta que está bajo el control de un estímulo: el timbre del teléfono. ¿Cuántas veces que no vas a hacer una llamada levantas el teléfono sin

que timbre? Seguramente pocas, si tienes más de tres años

entonces

Muchos niños pequeños acostumbran a levantar el teléfono y simular que conversan con alguien, imitando a sus padres. En esos casos, la conducta de levantar el teléfono no está bajo

el control del timbre telefónico, sino de otros estímulos. A medida que crecen, dejan de levantar el teléfono en cualquier momento, y solamente lo hacen cuando suena el timbre. En ese momento, la conducta de levantar el teléfono se ha puesto bajo control de un estímulo en particular. Otro ejemplo típico de control por el estímulo ocurre en las aulas escolares. Si el profesor está

en el aula, los niños se sientan en sus pupitres y prestan atención

o por lo menos duermen

si tienes menos de tres años,

felicidades por ser capaz de leer esta web!

(viejos recuerdos). Pero si el profesor sale del aula, los niños se levantan, juegan, corren, etc. En este caso, la conducta de los niños está controlada por la presencia o ausencia del profesor.

El control por el estímulo en el adiestramiento canino

El control por el estímulo es fundamental en el adiestramiento de perros. Por una parte, todas las órdenes de la obediencia canina deben convertirse en estímulos que controlan ciertas conductas de tu perro. Por ejemplo, si le pides a tu perro que se siente, debe sentarse y no echarse. Por otra parte, muchas situaciones de la vida cotidiana también deben actuar como estímulos que controlan la conducta de tu perro. Por ejemplo, si tu perro está sobre la alfombra no debe hacer pis. En cambio, si está sobre una superficie de tierra, puede hacer pis. La alfombra debe actuar como estímulo para que no se presente la conducta de hacer pis, mientras que la superficie de tierra debe actuar como estímulo para que esa conducta pueda ser realizada. En este caso no es necesaria una orden de obediencia, sino solamente los estímulos de la vida cotidiana.

Karen Pryor propone en su libro "No lo mates

de tu perro se encuentra bajo el control de un estímulo si cumple con cuatro propiedades:

1. La conducta ocurre inmediatamente después del estímulo. En teoría, la conducta ocurre

siempre después del estímulo, pero en la práctica se pueden dar situaciones en que el perro "falla". Incluso los perros de alta competencia pueden fallar alguna vez, pero el número de errores es tan pequeño que se puede decir que la conducta se presenta "siempre" después del estímulo.

enséñale!" que puedes saber si una conducta

2. La conducta no ocurre si no se presenta el estímulo. Esto es cierto, pero también pueden

existir otros estímulos que controlen la conducta en ciertas situaciones. Por ejemplo, tu perro nunca se echa en las sesiones de adiestramiento o en la pista de competencia a menos que se

lo

ordenes, pero sí se echa sin ninguna orden cuando está en tu casa.

3.

La conducta no se presenta como respuesta a otro estímulo. Por ejemplo, tu perro no se

sienta cuando escucha la orden "Echado". Igual que en el caso anterior, la orden puede ser el estímulo de control en circunstancias relacionadas con el adiestramiento, pero tu perro puede

sentarse en respuesta a otros estímulos en otras situaciones (cuando está en su tiempo libre).

4. Ninguna otra conducta se produce como respuesta a ese estímulo particular. Si le

pides a tu perro que se siente, él no salta, no se echa, no sale corriendo, no te muerde, no hace pis, no se rasca, etc.

A

continuación puedes ver un par de ejemplos sobre la aplicación del control por el estímulo en

el

adiestramiento canino.

Ejemplo 1: Uso correcto del control por el estímulo en el adiestramiento canino

Cuando un perro camina en "Junto", debe ir con el hombro a la altura de la pierna izquierda de

su guía. Cuando el guía se detiene, el perro debe sentarse a su lado. Si el guía indica "Quieto",

el perro debe quedarse sentado aunque el guía reinicie la marcha.

Muchos adiestradores empiezan a caminar con el pie izquierdo cuando el perro debe continuar

la marcha con ellos, y empiezan a caminar con el pie derecho cuando el perro debe quedarse

quieto. Esta es una forma de control por el estímulo mediante lenguaje corporal. El perro presta atención a la pierna con la que inicia la marcha el guía y, de acuerdo con eso, responde quedándose quieto o continuando la marcha. Esta estrategia es muy común y no tiene nada particularmente malo. De hecho, es empleada por muchos adiestradores para facilitar el aprendizaje. Aunque es una estrategia correcta para lograr el control por el estímulo, no es necesaria porque el perro puede aprender a responder solamente con la orden verbal. Entonces, "Junto" y "Quieto" pueden ser suficientes para que el perro sepa si va a continuar la marcha o debe quedarse. Esta estrategia es un uso correcto del control por el estímulo si no tienes ningún problema en empezar a caminar siempre con la pierna izquierda para que el perro te siga, y empezar a

caminar con la pierna derecha para que el perro se quede quieto. Sin embargo, es una

estrategia incorrecta si quieres eliminar el uso del lenguaje corporal como parte de tu orden.

El lenguaje corporal te puede ayudar a controlar las respuestas de tu perro en ciertos deportes

caninos como el freestyle canino y el agility, porque podrás hacer muchos gestos que son

admitidos. Sin embargo, puede ser una desventaja en deportes como el schutzhund donde los

gestos evidentes son penalizados.

Ejemplo 2: Uso incorrecto del control por el estímulo en el adiestramiento canino

Cuando se utiliza comida para entrenar a un perro, es frecuente guiar al perro con la comida.

Por ejemplo, para lograr que el perro se siente, se lleva la comida por encima de la cabeza del

perro y un poco hacia atrás.

Tales procedimientos son muy útiles porque permiten entrenar conductas sencillas en poco

tiempo. Sin embargo, muchos adiestradores guían con la comida muchas veces, hasta que

ésta se convierte en parte del estímulo que controla la conducta. Entonces, los adiestradores

piensan que los perros entrenados con comida solamente responden cuando la comida está

presente. El error está en utilizar la comida como parte del estímulo en todas las ocasiones. Para evitar este problema, basta con que la comida deje de formar parte del estímulo después de unas pocas repeticiones. Ten en cuenta que la comida debe ser usada como reforzador y no como antecedente.

Generalización

La generalización es la transferencia de las respuestas entrenadas a situaciones diferentes a aquellas en las que se llevó a cabo el adiestramiento. Es decir que para que tu perro responda correctamente en diferentes situaciones, tiene que generalizar lo que aprende durante las sesiones de adiestramiento. Conceptos del análisis de conductas La generalización es un concepto que puede implicar fenómenos más complejos, pero para fines prácticos solamente consideraremos la definición anterior. Por ejemplo, a las bailarinas de ballet se les exige que mantengan una postura corporal erguida durante las prácticas, los ensayos y las presentaciones. Aunque esta exigencia no está presente en otras situaciones de su vida, las bailarinas de ballet siempre mantienen una postura erguida. Esto ocurre porque la conducta ha sido generalizada a diferentes situaciones. En cambio, los alumnos de un colegio mantienen un comportamiento tranquilo y atento mientras el profesor está en el aula, pero juegan, ríen, corren y hacen otras cosas si el profesor sale. En este caso el comportamiento tranquilo y atento no se generaliza a otras situaciones porque depende de la presencia de un estímulo determinado; es decir que está bajo control de estímulos.

La generalización en el adiestramiento canino

La generalización es tan importante en el adiestramiento canino como el control por el estímulo. A través de la generalización puedes conseguir que tu perro obedezca y mantenga un comportamiento adecuado en diferentes circunstancias. Los perros son excelentes discriminadores, por lo que es relativamente fácil conseguir el control por el estímulo en el lugar de adiestramiento. Sin embargo, también son malos generalizadores, por lo que resulta más difícil que respondan correctamente en diferentes situaciones. Debido a que los perros generalizan mal, existen muchos perros que han sido "entrenados" pero solamente responden dentro de la casa, o en la escuela canina. Quizás hayas conocido perros que fueron entrenados por adiestradores profesionales y que responden muy bien a su entrenador pero no a su dueño. Éste es el resultado de una generalización pobre, y es por eso que muchos adiestradores prefieren enseñarle al dueño en vez de trabajar solamente con el perro. También es por eso que es mejor que seas tú quien entrena a tu perro, y que el entrenador te guíe en el proceso. También puede ser que conozcas perros que responden muy bien en su casa pero no en el parque. O perros que trabajan muy bien en una pista de competencia pero no en sus casas. Todos esos perros tienen un adiestramiento limitado, en el que no se ha dado mucha importrancia a la generalización de la respuesta. A continuación puedes ver dos ejemplos sobre la generalización en el adiestramiento.

Ejemplo 1: Presencia de la generalización en el adiestramiento canino

Los perros de búsqueda y rescate proporcionan uno de los mejores ejemplos de generalización

en el adiestramiento canino. Estos perros son entrenados para detectar personas a través de

su olfato, y su adiestramiento se realiza en condiciones controladas aumentando gradualmente

la complejidad del ambiente.

Una vez que los perros de búsqueda alcanzan un nivel determinado de adiestramiento, están

listos para participar en operaciones de rescate de personas. Cuando se presenta una de esas

situaciones, los perros responden de la misma forma que en las sesiones de adiestramiento

porque han generalizado su entrenamiento.

Ejemplo 2: Ausencia de la generalización en el adiestramiento canino

Algunos competidores de schutzhund preparan a sus perros solamente para superar los

requisitos de la competencia, pero no trabajan con situaciones variables. Entonces, estos

perros responden correctamente sólo si las condiciones de la prueba son parecidas a las de las

sesiones de adiestramiento.

Estos perros pueden fallar si se presenta un figurante notoriamente más grande o pequeño que

aquél al que están acostumbrados, si el figurante usa la manga en el otro brazo, si los

espectadores hacen mucho ruido, etc.

Por supuesto, no todos los perros de schutzhund tienen este problema. Muchos son

entrenados con suficientes variantes ambientales como para generalizar su adiestramiento en

grado extremo. En particular, los perros de schutzhund de alta competencia reciben un

adiestramiento que incluye situaciones muy diferentes a las de la prueba.

En una ocasión pude ver un ejemplo parecido con un perro policía que se desorientó cuando

se le puso en frente una figurante mujer de pequeño tamaño y que no se movía. Este perro

tenía un adiestramiento excepcional de altísimo nivel, pero hasta ese momento sólo había

atacado a figurantes hombres. Además, el figurante con el que más se había trabajado (un excelente figurante, por cierto) es un señor de talla considerable. Entonces, el perro no había generalizado el ataque a otro tipo de personas. Por supuesto, el perro terminó atacando a la figurante pequeña. La generalización de esta conducta era algo que se buscaba en el adiestramiento de este perro, y la participación de diferentes figurantes era parte del programa de adiestramiento.

Extinción de la conducta

La extinción es el proceso que reduce la frecuencia de una conducta cuando ésta deja de ser reforzada. A diferencia del castigo, en la extinción, la conducta no tiene consecuencias desagradables. Simplemente no tiene ninguna consecuencia. El factor clave en la extinción es que la ausencia de consecuencias significa que la conducta deja de ser reforzada. Es decir que esa conducta antes tenía alguna consecuencia reforzante, pero ya no la tiene. La aclaración puede parecer absurda, pero es fundamental para comprender la extinción de conductas. Mucha gente piensa que basta con ignorar una conducta para que ésta se extinga, pero esto no es cierto. Además de ignorar la conducta, tienes que eliminar todos los reforzadores positivos o negativos que el ambiente pueda presentar. En caso contrario, la conducta seguirá siendo reforzada aunque la ignores. Por ejemplo, imagina que juegas fútbol todos los sábados y siempre vas a la cancha con un amigo. Te alegra que tu amigo vaya porque es el mejor delantero de tu equipo, así que cada sábado lo recoges de su casa. Sin embargo, un sábado te dice que no puede ir porque tiene otras cosas que hacer. Al sábado siguiente ocurre lo mismo, y al subsiguiente también. Así pasan seis sábados en que tu amigo no puede ir a jugar y, de repente, el siguiente sábado dejas de ir a recogerlo. La conducta de ir a recoger a tu amigo era reforzada porque él siempre estaba listo para ir a jugar, pero se extinguió porque dejó de ser reforzada. Ahora imagina que cada vez que ibas a recoger a tu amigo tenías la chance de ver a su vecina que es la chica de tus sueños. Quizás seguirías yendo a "recoger" a tu amigo cada sábado porque esa conducta sigue siendo reforzada. Recuerda que ignorar la conducta no siempre conduce a la extinción. Para que la extinción ocurra, la conducta debe dejar de ser reforzada.

La extinción de conductas en el adiestramiento canino

La extinción de conductas es útil en el adiestramiento de perros, pero no se aplica a muchos casos porque tiene algunas desventajas que vale la pena mencionar. Una de estas desventajas es que la extinción puede tomar mucho tiempo cuando se trata de conductas fuertemente arraigadas. Otra desventaja muy importante es que no puedes ignorar todas las conductas inapropiadas de

tu perro. Por tanto, la extinción es útil para eliminar algunas conductas inapropiadas, pero no todas. Además, este procedimiento no sirve para eliminar conductas que se refuerzan a sí mismas o redirigir conductas determinadas genéticamente (conductas instintivas). Otro problema importante consiste en que las conductas que son reforzadas de forma aleatoria

e intermitente, entran en el programa de reforzamiento de razón variable y son más resistentes

a la extinción. Por tanto, si quieres extinguir una conducta de tu perro, tienes que ser muy constante con esto. Si permites que esa conducta sea reforzada ocasionalmente, sólo la

estarás fortaleciendo.

Al aplicar la extinción, debes tener en cuenta que la conducta inadecuada puede empeorar por

un tiempo antes de desaparecer. Esto ocurre por la frustración que siente el perro cuando algunas conductas que antes eran reforzadas ya no lo son. Sin embargo, después de este período crítico, las conductas no reforzadas suelen extinguirse. Los siguientes ejemplos te muestran el uso correcto, incorrecto e irresponsable de la extinción en el adiestramiento de perros.

Ejemplo 1: Uso correcto de la extinción en el adiestramiento canino

Tu perro te salta encima cada vez que llegas a tu casa. También le salta

encima a cualquier visitante que llega. Lo que motiva a tu perro es la necesidad de atención, por lo que esa conducta es reforzada cada vez que acaricias a tu perro mientras él te salta encima y también cada vez que lo reprendes. Incluso puedes estar reforzando la conducta si golpeas a tu perro cuando te salta encima (cosa que sé que no harías jamás). Decides extinguir esa conducta, por lo que le das la espalda a tu perro y lo ignoras cada vez que te salta encima. Al principio, la conducta empeora y tu perro no sólo te salta encima, sino que te muerde tratando de jugar. Sin embargo, con el paso del tiempo, deja de saltarte encima, ya que esa conducta no es reforzada en forma alguna. En este caso ocurre todo el proceso de extinción de la conducta, incluyendo la etapa en que ésta empeora. Al final la conducta desaparece, aunque no ha sido olvidada por tu perro.

Ejemplo 2: Uso incorrecto de la extinción en el adiestramiento canino

Tu perro ladra incesantemente cuando se queda en el jardín por la noche, y eso perjudica tu sueño y el de tus vecinos. Decides probar la extinción, así que simplemente ignoras los

ladridos de tu perro. Un tiempo después te das cuenta que tu perro no sólo sigue ladrando por

la

noche, sino que cada vez ladra por más tiempo.

El

problema en este caso es que ladrar es una conducta que se refuerza a sí misma, por lo que

ignorarla no te servirá más que para que siga ocurriendo. Además, puede empeorar las cosas, ya que otros perros del vecindario pueden adquirir el hábito de ladrar en respuesta a los ladridos de tu perro. La solución a este problema depende de las características de tu perro y de tu casa. Sin embargo, algunas alternativas posibles serían: modificar el ambiente (dejar a tu perro dormir en tu cuarto), desensibilizar a tu perro a la soledad nocturna o enseñarle una conducta incompatible.

Ejemplo 3: Uso irresponsable de la extinción en el adiestramiento canino

Tu perro sale disparado de tu casa cada vez que se abre la puerta y ataca a cualquier persona

o perro que esté en los alrededores. Tú decides extinguir esa conducta ignorándola. Como

consecuencia, tu perro lastima a muchas personas y perros, recibe heridas cuando ataca a otros perros, tú recibes una notificación legal y finalmente tienes que entregar a tu perro para que lo pongan a dormir. La agresión suele reforzarse a sí misma, por lo que es imposible tratarla mediante la extinción. Pero lo peor de este caso no es el error al decidir el procedimiento de trabajo, sino la irresponsabilidad al ignorar los ataques del perro. Por supuesto, el caso es hipotético, y tú no ignorarías las agresiones de tu perro. Sin embargo, es bueno que lo tengas en cuenta (aunque es un ejemplo extremo) para que notes que la extinción puede resultar inútil y peligrosa en algunos casos. Por ejemplo, tu perro se expone a ser atropellado o a causar accidentes de tránsito si sale corriendo cada vez que abres la puerta. Esta conducta tampoco debe tratarse mediante la extinción ya que el procedimiento sería inútil e inseguro.

Desensibilización

La desensibilización sistemática es una técnica que aumenta la tolerancia a estímulos o situaciones que provocan ansiedad. Consiste en presentar el estímulo gradualmente para que el individuo se acostumbre a él. De esta forma, desaparecen la ansiedad y las conductas asociadas. Esta técnica fue desarrollada por Joseph Wolpe, y se basa en el condicionamiento clásico o, más precisamente, en el contracondicionamiento. Qué es la ansiedad Si bien existen diferentes definiciones de ansiedad, para fines prácticos la consideraremos como la sensación de inquietud, temor, nerviosismo o angustia. La desensibilización se usa frecuentemente para tratar fobias en las personas. Por ejemplo, las personas que tienen fobia a las arañas pueden superarla exponiéndose gradualmente a estos artrópodos, sin recibir consecuencias desagradables. La exposición puede empezar imaginando las arañas, con fotos de arañas, con videos o presentado arañas vivas a cierta distancia. Una vez que el tratamiento ha dado resultados, esas personas dejan de temer a las arañas. Para que la desensibilización funcione, se debe presentar el estímulo con una intensidad tan baja que no provoca reacciones incontrolables (por ejemplo, imaginar las arañas). Es decir, que la ansiedad debe ser tan baja que el individuo puede relajarse después de un tiempo corto de exposición al estímulo. Gradualmente se aumenta la intensidad del estímulo, siempre por debajo del umbral de respuesta incontrolable, hasta alcanzar la intensidad máxima (por ejemplo, una araña caminando sobre la mano de la persona).

La desensibilización en el adiestramiento canino

La desensibilización te servirá para eliminar gradualmente ansiedades, miedos, conductas nerviosas y reacciones exageradas de tu perro. Como no puedes hacer que tu perro imagine las situaciones que le causan ansiedad, tienes que manejar estas situaciones de manera que se presenten gradualmente. Algunas situaciones en que la desensibilización es útil en el adiestramiento canino son:

Quitarle al perro el miedo a los truenos y relámpagos. Acostumbrar al perro de caza o al perro de trabajo a los disparos. Reducir la agresión por miedo. Enseñarle a un perro agresivo a tolerar a otros perros y/o a las personas. Acostumbrar al perro a no reaccionar cuando otros perros le ladran desde el otro lado de una reja o una puerta. Acostumbrar al perro a los bebés antes del nacimiento de un hijo. Por supuesto, existen otras situaciones en las que la desensibilización es útil para educar a un perro, pero son tantas que no todas pueden ser mencionadas aquí. Los perros que pasan todo el día en el patio y no salen a pasear con frecuencia, suelen

"volverse locos" cuando salen a la calle. Algunos se desesperan por ir a jugar con otros perros, otros actúan agresivamente y otros se aterrorizan de todo lo que ven. Todos estos perros reaccionan de manera exagerada porque no están habituados al ambiente que existe en las calles. En el otro extremo del espectro, puedes encontrar a los perros que viven en las calles pero reciben comida de algunas personas. Estos perros generalmente son tranquilos, no muy juguetones y no se asustan de estímulos comunes (gente caminando, autos en la calle, etc.). Estos perros están habituados a los estímulos y situaciones comunes en las calles y, por tanto, ignoran esas situaciones. Por supuesto, también pueden reaccionar agresiva o temerosamente, pero esto depende de sus experiencias previas y sus reacciones no son exageradas. Lo que se busca con la desensibilización es habituar gradualmente al perro a diferentes estímulos. Por tanto, la desensibilización te servirá para que tu perro ignore los estímulos y situaciones de la vida cotidiana que no implican peligro. Considera los siguientes ejemplos para comprender mejor la desensibilización.

Ejemplo 1: Uso de la desensibilización en el adiestramiento canino

Quieres entrenar a tu perro para que sea cazador, pero él le tiene miedo a los disparos. Entonces, decides usar la desensibilización para eliminar ese miedo. Para eso, un amigo tuyo hace disparos con un arma de fogueo mientras juegas con tu perro a la distancia. Has tomado la precaución de estar muy alejado de tu amigo, tanto que tu perro ignora naturalmente los disparos. Pasas un tiempo jugando con tu perro mientras tu amigo hace los disparos de fogueo. Al día siguiente repites el mismo procedimiento, pero tu amigo hace los disparos un poco más cerca. Como sólo se acercó un poco, tu perro sigue ignorando los disparos y se concentra en el juego. Poco a poco, y en varias sesiones, acortas la distancia entre los disparos y tu perro hasta que puedes jugar con tu mascota estando a pocos metros de tu amigo que dispara. Así, logras que tu perro considere a los disparos como algo inofensivo y sin importancia.

Ejemplo 2: Ausencia de desensibilización en el adiestramiento canino

Quieres entrenar a tu perro para que sea cazador, pero él le tiene miedo a los disparos. Entonces, decides acostumbrarlo a los disparos. Te encierras con él en un cuarto y haces varios disparos con un arma de fogueo. Como resultado, tu perro adquiere cada vez más miedo a los disparos y otros ruidos fuertes, hasta que le resulta aterrador verte con un arma en la mano. En este caso no llevas a cabo un protocolo de desensibilización por que no habitúas gradualmente a tu perro. En cambio, ocurre un proceso de sensibilización que hace que tu perro se asuste cada vez más de los ruidos fuertes y repentinos.

Sensibilización

La sensibilización es el proceso opuesto a la desensibilización. Ocurre cuando una respuesta

ansiosa aumenta porque el individuo es forzado a enfrentar situaciones que causan mucha ansiedad.

La sensibilización no tiene utilidad en el adiestramiento de perros, sino que es negativa y puede

causar serios problemas de comportamiento. Es importante que puedas reconocerla y evitarla, porque ocurre con frecuencia cuando se aplican incorrectamente algunas técnicas de adiestramiento. Una de las técnicas que se usa con mucha frecuencia en el adiestramiento tradicional es la inundación. La inundación consiste en mantener al perro en presencia de un estímulo que le causa mucha ansiedad, sin permitirle escapar, hasta que las respuestas ansiosas dejan de ocurrir. Cuando se realiza correctamente, la inundación es efectiva para eliminar respuestas ansiosas.

Sin embargo, incluso a los profesionales expertos les resulta muy difícil de aplicar correctamente. Y cuando no se aplica correctamente, tiene resultados opuestos a los

esperados. Uno de esos resultados es la sensibilización, en la que se aumenta la ansiedad en lugar de reducirla.

El sufrimiento o la frustración que pasa el perro durante el tratamiento es otro de los aspectos

negativos de la inundación. De hecho, el sufrimiento o la frustración pueden ser tan intensos que el perro puede reaccionar agresivamente para tratar de evitar esa situación angustiante. Es por eso que la desensibilización sistemática es un procedimiento más aceptado para solucionar problemas de ansiedad. También existen procedimientos basados en la medicación, pero quedan fuera del alcance de esta web y deben ser recomendados por veterinarios especialistas en comportamiento, cuando corresponda.

A continuación puedes ver dos ejemplos de sensibilización y sus consecuencias en el

adiestramiento de perros.

Ejemplo 1: Sensibilización al ruido de la aspiradora

Normalmente los perros se asustan con el ruido de la aspiradora. Son pocos los perros que ignoran naturalmente ese ruido. Cuando se aspira la casa, un perro normal encuentra dos formas posibles de reaccionar ante ese ruido atemorizante: escapar o pelear. Si el perro tiene oportunidad, se aleja de la aspiradora y se esconde en algún lugar. Si el perro no puede escapar, ataca la aspiradora e incluso puede morder a quien trate de detenerlo. Algunos adiestradores recomiendan encerrar al perro en un cuarto y encender la aspiradora hasta que el perro se acostumbre. Esto correspondería a la inundación si es que el procedimiento da resultados. La mayoría de las veces, sin embargo, el perro no pierde el miedo al ruido de la aspiradora,

sino que su reacción es cada vez más intensa y puede generalizarse a otros ruidos. Esto es un caso típico de sensibilización. Un tratamiento más confiable emplearía la desensibilización para solucionar este problema.

Ejemplo2: Sensibilización a los disparos

Una vez me llamó un cazador para que entrene a su pointer porque tenía terror a los disparos. Este perro tenía muy buenas cualidades para la caza, pero su miedo a los disparos impedía que acompañara a su dueño en el campo. Cuando le expliqué al señor el procedimiento de desensibilización que debía seguir, se enojó y me dijo que no sabía entrenar perros. Me dijo que lo que había que hacer era encerrar al perro en un cuarto y disparar muchas salvas hasta que el perro se acostumbre. Unas semanas después me volvió a llamar porque el perro era un manojo de nervios y ni siquiera podía lograr que entre a la casa. Cada vez que quería meterlo a la casa, el perro empezaba a llorar y gritar como si lo estuvieran matando. En lugar de acostumbrar al perro a los disparos, este señor había sensibilizado a su perro a los sonidos fuertes. Peor aún, el perro había asociado los disparos de salva con la casa, por lo que se aterraba cada vez que querían llevarlo adentro. Solamente se mostraba tranquilo cuando estaba a solas en el jardín. Lastimosamente, ese señor no tenía ningún interés en solucionar el problema del perro a menos que se resolviera en un par de días, cosa que no era posible. Así que su decisión fue regalar al perro y conseguir otro "más valiente".

LA SESION DE ADIESTRAMINTO CANINO

La sesión de adiestramiento canino

La sesión de adiestramiento canino es el tiempo que dedicas a entrenar formalmente a tu perro sin interrupciones. Aunque la mayoría de los libros de adiestramiento de perros hablan sobre la sesión de adiestramiento, normalmente le dedican un espacio pequeño y no la tratan en detalle. Por eso, muchos entrenadores principiantes se confunden al decidir cómo van a trabajar en cada sesión. Algunos ocupan mucho tiempo para una sesión, otros eligen mal el lugar, otros tratan de entrenar muchos ejercicios en cada sesión, etc. Aquí aprenderás todo lo relacionado con las sesiones de adiestramiento canino, desde cuál es el mejor lugar para entrenar a tu perro hasta qué tono de voz debes usar para dar las órdenes. Antes de iniciar una sesión de adiestramiento canino, tienes que definir en qué lugar la llevarás a cabo, qué criterio entrenarás en esa sesión, qué equipo necesitarás y qué reforzadores vas a usar. En otras palabras, tienes que haber planificado la sesión de adiestramiento antes de empezarla. Para poder planificar correctamente una sesión, tienes que conocer la diferencia entre sesión y período de adiestramiento canino. También debes comprender la importancia del timing, la tasa de reforzamiento y los criterios de adiestramiento canino. En los artículos que encontrarás aquí, aprenderás a planificar y llevar a cabo las sesiones de adiestramiento canino. Además, aprenderás algunas estrategias para entrenar nuevas conductas y eliminar malos hábitos de tu perro, y conocerás las categorías de los diferentes ejercicios de obediencia básica.

El lugar de adiestramiento

El lugar en el que llevas a cabo las sesiones de adiestramiento es de suma importancia. Si eliges bien el lugar de adiestramiento habrás asegurado el 50% del éxito en la sesión. Si, por el contrario, eliges un lugar equivocado, habrás asegurado el fracaso absoluto. Debes considerar al lugar de adiestramiento como una parte más del equipo que usarás en cada sesión. De la misma manera que no empezarías una sesión de adiestramiento canino sin contar con el equipo adecuado, tampoco debes hacerlo en un lugar inadecuado. Para enseñarle a tu perro un nuevo ejercicio, debes llevar a cabo la sesión de adiestramiento en un lugar tranquilo y sin distracciones. Tú debes ser lo más interesante que tu perro encuentre en ese lugar, de tal forma que puedas captar su atención fácilmente.

Además, es bueno que tomes en cuenta las condiciones climáticas. Por ejemplo, te resultará más difícil enseñarle a tu perro a echarse si el piso está muy frío o muy caliente. Al entrenar nuevos ejercicios, será mejor si realizas las sesiones de adiestramiento dentro de tu casa, porque es donde menos distracciones encontrarás. Por supuesto, debes pedirles a tus familiares que no te interrumpan durante la sesión o, mejor aún, que te colaboren. No necesitarás un lugar muy amplio para enseñarle nuevos ejercicios a tu perro, así que puedes usar cualquier ambiente cerrado. Algunos lugares útiles para enseñar nuevos ejercicios son: la cocina, el baño, la sala o cualquier ambiente en el que haya suficiente espacio. Para los perros que viven en el jardín Si tu perro pasa la mayor parte del tiempo en el jardín y rara vez entra en la casa, el mejor lugar para enseñarle nuevos ejercicios quizás sea el jardín. Como él no está acostumbrado a estar adentro, puede distraerse con cierta facilidad cuando entra a la casa. De todos modos, antes de decidirte por el jardín, haz la prueba de llevarlo adentro (con correa) un par de veces para ver cómo reacciona. Una vez que tu perro ha aprendido un nuevo ejercicio, tiene que generalizar ese aprendizaje, por lo que deberás entrenar en otros lugares. Al principio, serán otros lugares dentro de tu casa. Luego podrás practicar en el jardín y, de forma gradual, empezar a entrenar en la calle. Antes de cambiar de un lugar a otro, tu perro debe cumplir con el criterio que te hayas planteado. Por ejemplo, antes de empezar a generalizar un ejercicio, tu perro debe realizarlo correctamente en el lugar inicial de adiestramiento. Las primeras veces que introduzcas nuevos criterios (duración, distancia, distracciones, etc.), debes hacerlo en un lugar tranquilo sin más distracciones que las que tú introduces de forma controlada. Gradualmente podrás ampliar este rango de lugares de práctica hasta que tu perro responda correctamente en cualquier lugar. No es una buena idea que intentes enseñar nuevos ejercicios en lugares públicos, como el parque, porque tu perro encontrará muchas cosas con qué distraerse. Incluso si no hay personas o perros en la calle o un parque, los olores pueden ser una distracción muy intensa.

Por tanto, lo mejor es que entrenes cada nuevo ejercicio dentro de tu casa.

A continuación tienes dos ejemplos sobre la elección correcta e incorrecta del lugar de

adiestramiento.

Ejemplo 1: Elección correcta del lugar de adiestramiento

Quieres entrenar a tu perro para sentarse a la orden. Empiezas entrenando en el baño, porque ahí no hay ninguna distracción. Te toma dos sesiones enseñarle a tu perro a sentarse a la orden en el baño. Luego, repites el mismo entrenamiento, pero esta vez en tu dormitorio. Te toma otras dos sesiones. Después, practicas en la sala cuando no hay nadie en tu casa. Esta vez, a tu perro le toma una sola sesión responder correctamente en el nuevo lugar.

Empleas otras tres sesiones para practicar en la cocina, la lavandería y el dormitorio de tu hijo. Tu perro responde correctamente a la primera sesión en todos estos ambientes, porque ya ha generalizado el ejercicio dentro de tu casa. Luego empiezas a practicar en el jardín trasero, y tu perro no parece comprender el ejercicio.

Te toma tres sesiones hacer que responda correctamente en ese lugar. Cuando lo has logrado,

practicas en el jardín delantero y ocurre lo mismo, necesitas tres sesiones más para que tu perro generalice el ejercicio. En este punto puedes decir que tu perro se sienta a la orden en cualquier parte de tu casa. Todavía falta para que responda correctamente afuera de tu casa, pero tienes claro el procedimiento a seguir, así que seguramente lo lograrás en poco tiempo. ¿Te parecen muchas sesiones? Quizás te parezca que toma mucho tiempo enseñarle a tu perro a sentarse a la orden en tu casa, porque hay muchas sesiones de por medio. ¿Y qué tal

si cada sesión sólo dura dos minutos? Cuando entrenes los ejercicios de obediencia canina

notarás que las sesiones son muy cortas y, aunque la generalización no es inmediata, toma menos tiempo del que parece.

Ejemplo 2: Elección incorrecta del lugar de adiestramiento

Quieres entrenar a tu perro para sentarse a la orden. Como tu perro es muy tranquilón, empiezas a entrenar en el parque. Eso sí, tomas la precaución de ir en un horario en que no hay mucha gente ni perros. Empiezas la sesión y tu perro no te presta la más mínima atención. Si no se distrae con algún sonido, se la pasa olfateando el suelo. No importa que le pongas un filete frente a la nariz, tu perro igual te ignora olímpicamente. Has elegido mal el lugar inicial de adiestramiento y no podrás enseñarle nada nuevo a tu perro por el momento, porque no está listo para trabajar en ese lugar. Antes de entrenar en el parque tendrías que haberle enseñado algunas cosas en un lugar sin distracciones.

Períodos y sesiones de adiestramiento

El tiempo que le dedicas cada día al entrenamiento de tu perro se divide en períodos y sesiones de adiestramiento canino. Una sesión de adiestramiento es el tiempo que entrenas de forma continua, sin descansos. En cada sesión ocurrirán varias repeticiones que comprenden una acción tuya y una respuesta de tu perro, sin importar si esa respuesta es la correcta o no. Por ejemplo, imagina que le estás enseñando a tu perro a echarse. Para esto, acercas un pedacito de comida a su nariz y luego lo mueves lentamente hacia el suelo. Tu perro puede

responder echándose, golpeándote la mano con su pata, ladrando, etc. Todo el proceso, desde que acercas el pedacito de comida a tu perro hasta que él responde (echándose o haciendo cualquier cosa), es una repetición. Pateando el castellano La palabra "evento" sería más apropiada que "repetición" porque la

primera acción de cada ejercicio no ha sido realizada antes, pero

web las llamamos repeticiones aunque no hayan ocurrido antes. Entonces, en cada sesión de adiestramiento tendrás varias repeticiones, algunas exitosas y otras fallidas. Es recomendable que al final de cada sesión registres el número de repeticiones exitosas para hacer un seguimiento objetivo del progreso de tu perro. Aprenderás a hacer esto cuando leas acerca de la planificación y los registros en el adiestramiento canino. Por otra parte, un período de adiestramiento es un conjunto de sesiones sucesivas, separadas entre sí por tiempos de descanso. Por ejemplo, el lunes haces una sesión de adiestramiento que tiene 10 repeticiones. Al terminar la décima repetición, le das un descanso de medio minuto a tu perro mientras registras los resultados de la sesión. Luego haces otra sesión y no vuelves a entrenar hasta el martes. Entonces, el lunes has realizado un solo período de adiestramiento, que tenía dos sesiones.

Duración de las sesiones y los períodos de adiestramiento

Las sesiones de adiestramiento tienen que ser cortas. De esta manera son más efectivas, más agradables y más fáciles de evaluar. Una buena idea consiste en que cada sesión tenga solamente 10 repeticiones (sin importar si la respuesta es correcta o incorrecta). Si haces las cosas de esta manera, cada sesión durará entre uno y tres minutos aproximadamente. En otro artículo verás que para levantar el criterio de adiestramiento tienes que haber conseguido una tasa de éxito del 80% en dos sesiones sucesivas. Te será más fácil calcular esta tasa si cada sesión tiene 10 repeticiones. Por ejemplo, dos respuestas correctas representarán un 20% de éxito en cada sesión; ocho respuestas correctas serán un 80%; etc. Por supuesto, algunas sesiones serán más largas a medida que el adiestramiento progrese. Por ejemplo, las sesiones en que aumentes la duración de un ejercicio pueden llegar a varios minutos.

a quién le importa. En esta

Los períodos de adiestramiento pueden incluir dos o más sesiones, pero también deben ser cortos. Un período de dos o tres sesiones es adecuado para empezar. De esta forma, cada período de adiestramiento durará entre cinco y 10 minutos, incluyendo los descansos.

El descanso entre dos períodos de adiestramiento no necesita ser largo. Cinco minutos pueden

ser suficientes si tu perro continúa motivado. Sin embargo, suele ser más efectivo programar los períodos de adiestramiento con algunas horas de separación. Por ejemplo, un período de dos sesiones en la mañana y otro en la noche.

Cuánto tiempo entrenar cada día

Como el adiestramiento con clicker es divertido y motiva mucho a los perros, puedes hacer muchos períodos de adiestramiento por día. La motivación de tu perro es lo que determinará si sigues entrenando o no. Si tu perro se motiva fácilmente, puedes hacer muchos períodos

diarios. Si tu perro pierde la motivación fácilmente, confórmate con uno o dos períodos cortos cada día. Para empezar es mejor que consideres un tiempo límite de 10 a 15 minutos diarios dispersos a

lo largo del día. Por ejemplo, puedes aprovechar las tandas comerciales del noticiero para

entrenar a tu perro. Si el noticiero tiene cuatro tandas publicitarias, tendrás cuatro períodos de adiestramiento cada día. Entonces, puedes hacer una o dos sesiones cortas en cada tanda publicitaria.

O puedes realizar un período de dos o tres sesiones (aproximadamente cinco minutos en total)

en la mañana, justo después que tu perro hizo sus necesidades, otro similar en la tarde y otro en la noche. Si eres un adiestrador profesional y tienes un horario predeterminado para trabajar con el perro, entonces ese horario será el período de adiestramiento y deberás acomodar las sesiones en el tiempo disponible. Por ejemplo, si tienes una hora para trabajar con el perro, puedes realizar cinco o seis sesiones de tres minutos en esa hora, ocupando un máximo de 15

a 20 minutos para el adiestramiento formal. El resto del tiempo lo dedicarás a otras actividades como preparar la sesión, tomar registros, jugar con el perro (muy importante), instruir al propietario, etc.

A medida que progrese el adiestramiento, conocerás mejor a tu perro y podrás decidir si

aumentas más sesiones dispersas a lo largo del día. ¿Cuántos ejercicios se deben entrenar en cada sesión? Ésta es una de las mayores incógnitas de los adiestradores principiantes y, aunque no lo creas, de muchos adiestradores experimentados. La razón por la que esta pregunta resulta imposible de contestar es porque no se trata de cuántos ejercicios entrenar en cada sesión, sino de cuántos criterios.

En cada sesión debes concentrarte en un solo criterio de adiestramiento canino, que es un objetivo final o parcial.

Cuándo entrenar y cuándo no

Cuando le enseñes un nuevo ejercicio a tu perro, será mejor si llevas a

cabo un par de sesiones cortas justo antes de sus comidas. De esta forma, estará muy motivado por la comida y te será más fácil entrenar. Nunca lleves a cabo las sesiones de adiestramiento inmediatamente después que tu perro ha comido. Un perro que acaba de comer no se motivará fácilmente con comida. Además, si usas juegos para entrenar después de las comidas, tu perro puede sufrir torsión gástrica que es una condición clínica complicada que puede ser fatal. Entonces, si no quieres o no puedes hacer las sesiones antes de las comidas de tu perro, hazlas por lo menos un par de horas después que ha comido. También debes asegurarte que tu perro no tiene ganas de ir al baño durante el adiestramiento. Así que si entrenas cerca de sus horarios de ir al baño, dale un tiempo para hacer sus necesidades antes de empezar la sesión. Esto es particularmente importante si entrenas temprano por la mañana. Por otra parte, debes evitar entrenar ejercicios que requieren gran esfuerzo físico cuando las condiciones climáticas son extremas, especialmente si hace mucho calor. Los perros no resisten bien el calor y pueden sufrir golpes de calor que son muy peligrosos, e incluso fatales. Además, un perro aletargado por el calor no podrá concentrarse en aprender algo nuevo por más que quiera. Si vives en una zona cálida, evita entrenar al mediodía y programa las sesiones de adiestramiento para temprano por la mañana y/o al terminar la tarde. En cambio, si vives en un lugar muy frío, tal vez sea mejor que entrenes cerca del mediodía para aprovechar el calorcito. Deja de lado el entrenamiento si tu perro está enfermo o si te parece que lo está. Si tu perro está decaído o enfermo no solamente retrocederás en el adiestramiento, sino que harás pasar un muy mal momento a tu queridísimo amigo de cuatro patas. Incluso podrías poner en riesgo su vida si la enfermedad es grave. En estos casos, consulta inmediatamente con el veterinario.

Los criterios en el adiestramiento de perros

Los criterios de adiestramiento son las respuestas que reforzarás en cada sesión. Al mismo tiempo, son los objetivos que quieres conseguir en esa sesión. Estos criterios pueden ser pasos intermedios para lograr un ejercicio, el ejercicio completo o secuencias de una cadena de conductas. Cuando entrenas a tu perro, debes enseñarle cada criterio por separado, alcanzando pequeños objetivos en cada sesión. Aunque parezca ilógico, avanzar poco a poco te permitirá avanzar más rápido. Por eso, nunca intentes entrenar muchos criterios de una sola vez.

Un solo criterio en cada sesión

En cada sesión de adiestramiento debes concentrarte en un solo criterio. Por ejemplo, imagina que estás entrenando a tu perro para sentarse a la orden. El criterio inicial podría ser que su trasero toque el suelo. Así que cada vez que el trasero de tu perro toca el suelo, refuerzas esa conducta con un pedazo de comida o algún juego. Tu criterio de adiestramiento es claro: el trasero de tu perro debe tocar el suelo. Entonces, no importa si se sienta rápidamente, lentamente, ladeado o derecho. Mientras su trasero toque el suelo, reforzarás la respuesta. Al terminar la sesión, registrarás todas esas respuestas como repeticiones exitosas. En cambio, no reforzarás las respuestas en las que tu perro se sienta a medias (sin tocar el suelo con su trasero), se echa, ladra, salta, camina, se te acerca, etc. Todas esas acciones producen repeticiones fallidas.

Levantar el criterio

Levantar o incrementar el criterio de adiestramiento significa aumentar la dificultad del ejercicio. Por ejemplo, tu perro se sienta cuando se lo pides, pero lo hace ladeado (apoyándose sobre un costado). Quieres que se siente derecho, así que tu nuevo criterio de adiestramiento exige que distribuya su peso equitativamente. Has levantado el criterio, por lo que sólo reforzarás las respuestas en las que tu perro se sienta derecho. Ya no reforzarás las respuestas en las que se sienta ladeado. Para levantar el criterio de adiestramiento, debes haber logrado una tasa de éxito del 80% en el criterio anterior para dos sesiones consecutivas de adiestramiento canino. Por ejemplo, estuviste entrenando a tu perro para que se siente derecho. En la segunda y tercera sesión lograste ocho repeticiones exitosas de las 10 que hiciste. Entonces, tu tasa de éxito es 80% en cada una de esas sesiones y puedes levantar el criterio en la cuarta. En la cuarta sesión quizás podrías reducir el tiempo que tarda en sentarse, o trabajar sobre otro criterio de tu interés. Si la tasa de éxito es inferior al 80%, tienes que seguir en el criterio anterior hasta que alcances

el 80% de repeticiones exitosas en dos sesiones consecutivas. Si no logras un 80% en dos sesiones seguidas, tu criterio puede ser muy alto. En este caso, es mejor que retrocedas hasta un criterio más sencillo todavía (por ejemplo, que tu perro se siente aunque sea ladeado). También es bueno reducir un criterio si ocurren dos repeticiones fallidas sucesivas, aunque la tasa de éxito sea alta. 80 no es 90 Es bueno levantar el criterio de adiestramiento cuando alcanzas el 80% de éxito y no esperar hasta el 90% o más. La razón de esto es que las respuestas que presentan un 80% de éxito todavía no están muy bien consolidadas y resulta más fácil levantar el criterio. Las respuestas que se presentan un 90% de las veces o más, pueden ser más resistentes al cambio y dificultar el incremento del criterio. Ten en cuenta que al levantar un criterio necesitarás relajar un poco los criterios anteriores por un tiempo. Por ejemplo, si quieres que tu perro se siente inmediatamente cuando le das la orden, puedes no dar importancia a que se siente ladeado por un tiempo. Una vez que tu perro haya comprendido que debe sentarse inmediatamente, podrás exigirle nuevamente que lo haga derecho. Aunque esto parece muy largo y complicado, en la práctica resulta más sencillo que en la teoría. Cada ejercicio de obediencia canina de esta web, está explicado para que lo puedas realizar paso a paso, así que no necesitarás pensar mucho en cómo levantar los criterios. Sin embargo, este conocimiento te servirá para continuar el adiestramiento por tu cuenta.

Los 300 picotazos

Existe otra manera de levantar el criterio, que no exige que consigas un 80% de éxito para el criterio anterior. Este procedimiento fue desarrollado por la adiestradora de caballos Alexandra Kurland y se conoce como "los 300 picotazos". En el adiestramiento canino, el procedimiento de los 300 picotazos sirve para aumentar la duración y distancia de los ejercicios. Consiste en levantar un criterio cada vez que tu perro responde bien, y volver a empezar desde el principio si tu perro falla. Por ejemplo, si le estás enseñando a tu perro a mantener la posición de "Sentado", le pides que se siente y cuentas mentalmente UNO. Refuerzas esa respuesta. Luego le pides a tu perro que se siente y cuentas UNO, DOS, y refuerzas si tu perro mantiene la posición. Después repites el procedimiento, contando UNO, DOS, TRES. Y así vas aumentando el tiempo que tu perro mantiene la posición. Si tu perro se levanta antes que cuentes hasta el número correspondiente, vuelves a empezar desde UNO. Para poder llevar a cabo este procedimiento necesitas un reforzador condicionado, que puede ser el "click" de un clicker, porque sino tu perro no sabrá cuándo puede levantarse y cuándo no.

Criterios comunes en el adiestramiento de perros

Los criterios de adiestramiento varían de acuerdo con los objetivos que tienen los entrenadores para sus perros. Sin embargo, existen algunos criterios comunes a todas las aplicaciones del

adiestramiento canino. Estos criterios son. Conseguir la conducta básica. El perro realiza la conducta que el entrenador quiere, aunque esta conducta no sea perfecta. Perfeccionar la conducta. El perro realiza el ejercicio con precisión. Reducir la latencia. El perro obedece inmediatamente después de la orden. Aumentar la duración. El perro mantiene una posición por algún tiempo. Aumentar la distancia. El perro obedece a la orden aunque el adiestrador esté lejos. Aumentar distracciones. El perro responde a las órdenes del entrenador aunque haya distracciones en el lugar. Aumentar la diversidad. El perro responde en diferentes lugares y con distracciones de diferente tipo. Discriminación. El perro no confunde las órdenes.

La tasa de reforzamiento

En el adiestramiento canino, la tasa de reforzamiento es el número de reforzadores que tu perro recibe por unidad de tiempo. Por ejemplo, si le das a tu perro 20 reforzadores en un minuto, la tasa de reforzamiento será de 20 por minuto.

Junto con los criterios de adiestramiento y el timing, la tasa de reforzamiento es uno de los factores más importantes para determinar el éxito del entrenamiento. Debes mantener una tasa de reforzamiento muy alta mientras le enseñas un nuevo ejercicio a

tu perro y cuando levantas los criterios de adiestramiento. Lo ideal es ofrecer un reforzador

cada dos o tres segundos. Por eso es importante que definas criterios de adiestramiento que pueden ser alcanzados con cierta facilidad. Obviamente, será difícil que consigas una tasa de reforzamiento muy alta en la primera sesión de un ejercicio nuevo. Tu perro no tendrá la menor idea de lo que quieres y no ofrecerá con mucha frecuencia las respuestas que cumplen tu criterio de adiestramiento. Sin embargo, en

cuanto logre comprender la idea básica, podrás aumentar la tasa de reforzamiento con facilidad. Una vez que tu perro haya convertido los ejercicios de obediencia en hábitos, no será necesario que refuerces con tanta frecuencia esas respuestas en la vida cotidiana. Sin

embargo, es buena idea que mantengas elevada la tasa de reforzamiento durante las sesiones

de adiestramiento.

Ejemplo 1: Ineficacia de una tasa de reforzamiento baja

Un adiestrador tradicional que conozco estaba entrenando a un perro

mestizo. El perro se distraía con facilidad porque el lugar de adiestramiento era un área pública. Ya llevaban tres semanas entrenando y el perro no respondía a ninguna orden a menos que el entrenador le diera tirones de collar y lo empujara. Según el entrenador, el perro sabía caminar en "Junto" y sentarse a la orden, pero no respondía porque era "muy terco y dominante". Entonces, la única alternativa que había considerado era ponerle al perro un collar de púas.

A simple vista era claro que el entrenador no había elegido correctamente el criterio de

adiestramiento, ya que el perro no estaba listo para trabajar en un área pública. De hecho, ni

siquiera había intentado entrenarlo en un lugar tranquilo, pero ya catalogaba al pobre perro de terco y dominante. Sencillamente, le estaba exigiendo al perro mucho más de lo que podía dar

en ese momento.

Pero al ver una de las sesiones de adiestramiento noté un error adicional: la tasa de reforzamiento era extremadamente baja.

Para lograr que el perro se eche, el entrenador tiraba de la correa hacia abajo, de tal forma que

el collar de púas causaba una sensación desagradable o quizás dolorosa al perro. Además,

empujaba los hombros del perro para vencer la resistencia del animal. De esta manera lograba

que el perro se eche una vez cada minuto y medio o cada dos minutos aproximadamente. Cuando el perro se echaba, el entrenador le daba un pedacito de comida para "reforzar" la conducta. Su conclusión era que el reforzamiento positivo no servía con perros "tercos y dominantes", pero de lo que no se daba cuenta es que no estaba reforzando nada. La tasa de reforzamiento era exageradamente baja y había muchas distracciones además del estrés al que estaba sometido el perro. Era imposible que la comida funcionara como reforzador en esas circunstancias. Darle un pedacito de comida al perro cada minuto no sirve de nada. Incluso cinco refuerzos por minuto proporcionan una tasa de reforzamiento muy baja para enseñar nuevos ejercicios.

Ejemplo 2: Eficacia de una tasa de reforzamiento elevada

Hace unos años entrené un perro bóxer que aprendía nuevos ejercicios con una rapidez impresionante. Sin embargo, era casi imposible sacarlo a pasear porque se emocionaba tanto cuando veía otros perros, que su mente se bloqueaba y no hacía otra cosa más que tirar de la correa. Esta conducta había sido reforzada muchas veces porque cada vez que arrastraba a sus dueños podía saludar a los otros perros. De hecho, era un perro tan fuerte que era indiferente quién lo sacara a pasear. Él siempre se salía con la suya, arrastrando a cualquier persona. Aunque habíamos practicado dentro de la casa el ejercicio de caminar sin jalar la correa, no tenía buenos lugares para generalizarlo. Apenas abría la puerta de la casa podía ver dos o tres perros sueltos en esa calle, y el bóxer se volvía loco de emoción al ver a sus amigos. La solución para entrenar a ese perro fue usar una tasa de reforzamiento extremadamente alta. El perro daba un paso y yo hacía un sonido de click con la lengua (el reforzador condicionado), e inmediatamente le entregaba un pedacito de salchicha o pollo cocido. En otras palabras, el reforzador aparecía con tal rapidez que el perro no tenía tiempo para tensar la correa. La primera sesión fuera de su casa apenas duró un minuto. Solamente cruzamos la calle y volvimos, pero pudimos pasar al lado de otro perro sin que el bóxer se mosqueara. Estaba completamente atento porque la tasa de reforzamiento era muy alta. Las siguientes sesiones fueron más sencillas y gradualmente pude reducir la tasa de reforzamiento, hasta que ya no era necesario utilizar comida para pasear al perro. Así que no subestimes la importancia de la tasa de reforzamiento. Es un factor crucial, tanto cuando levantas el criterio como cuando enseñas nuevos ejercicios.

El timing en el adiestramiento canino

Para que un reforzador positivo sea efectivo, debe ser contingente a la respuesta que estás entrenando. Es decir que tienes que presentar el reforzador positivo en el mismo instante en que tu perro realiza la conducta que quieres fortalecer, o inmediatamente después. Esta sincronía entre la respuesta de tu perro y la presentación del reforzador positivo se conoce en el adiestramiento canino como timing. El timing es uno de los factores críticos del adiestramiento porque si tardas mucho en presentar el reforzador positivo, tu perro no podrá asociarlo con la conducta que querías reforzar. Entonces, estarías reforzando una conducta diferente. Como no siempre resulta fácil presentar el reforzador positivo en el mismo instante en que tu perro realiza una acción, usarás un reforzador condicionado para marcar esos instantes. El reforzador condicionado será el sonido "click" (hecho con un clicker, con tu lengua o con cualquier dispositivo que lo haga) o una palabra corta y fácil de diferenciar. Ese reforzador condicionado actuará como una señal que marca el inicio del proceso de reforzamiento, y te permitirá retrasar la presentación del reforzador positivo por unos segundos. De esta manera te será más fácil alcanzar un timing óptimo. El timing para el castigo y el reforzamiento negativo El timing también es muy importante si entrenas a tu perro con castigo positivo y reforzamiento negativo. Pero como esta web no se orienta a enseñar esos principios del condicionamiento operante, no aprenderás a desarrollar un buen timing para esos casos. Los siguientes ejemplos te ayudarán a comprender mejor la importancia del timing.

Ejemplo 1: Adiestramiento con mal timing

Le has enseñado a tu perro a sentarse a la orden y a quedarse echado. Ahora quieres aumentar la distancia desde la que le das la orden para que se siente. Dejas a tu perro echado y te alejas dos pasos. Luego le pides que se siente y él se sienta. Entonces te acercas para darle un pedacito de carne cocida, que es lo que usas como reforzador positivo. Pero en el instante en que das el segundo paso, tu perro se levanta. De todos modos le das la carne porque obedeció a la orden de sentarse. Haces otra repetición. Tu perro vuelve a sentarse cuando se lo pides y vuelve a levantarse cuando te acercas a darle la carne. Después de unas cuantas repeticiones, cada vez que dices "Sentado" desde dos pasos de distancia, tu perro se levanta.

Le has enseñado a tu perro a responder a la distancia

pero no has entrenado el ejercicio que

querías. Tu timing era malísimo porque presentabas el reforzador (la carne) cuando tu perro se levantaba y no cuando se sentaba.

Ejemplo 2: Adiestramiento con timing óptimo

Estás en la misma situación que en el ejemplo anterior, sólo que ahora

decides usar el sonido "click" de un clicker como reforzador condicionado.

Entonces, dejas a tu perro echado y te alejas dos pasos. Le pides que se siente y él obedece. El momento en que se sienta, haces sonar el clicker. Tu perro se levanta mientras te acercas y le das la carne cocida. Repites varias veces el procedimiento y cada vez que le pides a tu perro que se siente, él se sienta. No se levanta cuando le da la gana, sino que lo hace después que escucha el sonido del clicker. En este ejemplo, tu timing es adecuado porque el "click" del clicker es la señal que marca el inicio del proceso de reforzamiento. Por tanto, no tiene mucha importancia que tu perro se levante después de ese sonido. Hacer click En diferentes artículos encontrarás la frase "haz click". Esto significa que hagas sonar el clicker, hagas un sonido de click con la lengua o digas la palabra corta que usas como reforzador condicionado.

Alcanza el timing óptimo para entrenar a tu perro

El siguiente ejercicio te ayudará a practicar tu timing hasta que alcances el óptimo. Si vas a usar un clicker para entrenar a tu perro (te lo recomiendo), practica el ejercicio haciendo click con tu clicker y no con la lengua. Es mejor que tu perro no esté cerca mientras practicas el ejercicio, así no te molestará. Pídele a un amigo que haga rebotar una pelota o, si no tienes quién te ayude, lanza una pelota al aire y déjala que caiga y rebote. Haz click cada vez que la pelota toque el suelo. Practica todas las veces que necesites hasta que puedas hacer click justo cuando la pelota toca el suelo.

     

R

R

Fecha

Criterio

RE

E

E

1-2-

       

2008

Se sienta

3

8

9

2-2-

       

2008

Se sienta derecho

 

5

8

8

3-2-

       

2008

Se sienta cuadrado

 

6

9

8

4-2-

       

2008

Se sienta mientras muevo los brazos

 

9

9

4-2-

       

2008

Se sienta mientras miro en diferentes direcciones

 

8

9

5-2-

Se sienta mientras troto en mi posición

 

8

1

 

2008

 

0

5-2-

       

2008

Introducir la orden

 

8

8

6-2-

Reducir

la

latencia

a

menos

de

dos

     

2008

segundos

2

5

3

No trates de anticipar el momento de hacer click porque tenderás a hacer click antes que la pelota toque el suelo. Tienes que considerar como un error a cualquier click que hagas antes que la pelota toque el suelo. De manera similar, son errores todos los clicks que hagas cuando la pelota ya rebotó. Los aciertos serán todos los clicks que hagas justo cuando la pelota toca el suelo. Si puedes, fílmate practicando este ejercicio. Así podrás ver tus aciertos y errores. Si no puedes filmarte, intenta que un amigo te indique los aciertos y errores. También pídele a un amigo que practique el ejercicio mientras tú lo observas. Así podrás notar los errores desde otra perspectiva.

Tres factores críticos para resolver problemas en la sesión de adiestramiento

Cuando se te presenten problemas en las sesiones de adiestramiento, los tres primeros factores que debes revisar son:

El criterio de adiestramiento. Asegúrate que no sea muy alto para el nivel en que está tu perro. La tasa de reforzamiento. Asegúrate que no sea muy baja. El timing. Asegúrate que sea correcto. La mayoría de los problemas que surgen en las sesiones de adiestramiento canino se

encuentran en esos tres factores.

Planes de adiestramiento canino

Antes de empezar a entrenar a tu perro debes tener claro qué es lo que quieres conseguir.

¿Estás entrenando a tu perro para que tenga buenos modales? ¿Quieres triunfar con tu perro

en deportes caninos? ¿Sólo te interesa eliminar un mal hábito de tu perro?

Uno de los errores más grandes de los adiestradores aficionados consiste en entrenar

siguiendo una receta. Por ejemplo, los tres primeros días entrenan la orden "Sentado", los tres

siguientes entrenan la orden "Echado", luego pasan al ejercicio de "Junto", etc.

Uno de los problemas con ese enfoque es que no hay planificación y no se prevén las posibles

contingencias. Otro problema, y quizás más importante, es que con ese enfoque se pueden

enseñar muchos ejercicios pero no se sabe para qué.

Por eso es muy importante que planifiques el adiestramiento de tu perro. Primero tienes que

definir un objetivo general. Por ejemplo, "quiero que mi perro responda de manera confiable en

cualquier lugar y sin correa a todas las órdenes de obediencia canina básica".

Luego tienes que planificar las sesiones de adiestramiento para cada día. Para esto, tienes que

definir el criterio sobre el que vas a trabajar en cada sesión, considerando los ocho factores

siguientes:

1. Cuál tiene que ser la conducta final. Cómo se verá la conducta o el ejercicio final.

2. Cuál será la latencia de la conducta. ¿La respuesta tiene que ser inmediata o puede

demorarse un poco?

3. Duración de la conducta. Si es que tu perro tiene que realizar esa conducta por un tiempo

determinado (por ejemplo, estar echado por un minuto).

4. Distancia de respuesta. Si es que las órdenes o señales serán dadas desde lejos.

5. Lugares en que se presentará la respuesta. Por ejemplo, si estás entrenando la orden

"Échate", seguramente querrás poder usarla en cualquier lugar que visites frecuentemente con

tu perro. En cambio, si quieres que tu perro deje de ladrar cuando suena el timbre de casa, no

necesitarás entrenarlo para que haga lo mismo en la casa del tío del amigo de la secretaria del

cuñado de la hermana del vecino de tu dentista

del cuñado de la hermana del vecino de tu dentista seas tú.

6. Las distracciones que se pueden presentar en la realidad. Por ejemplo, otros perros en el

parque, niños corriendo en el patio, comida en el piso de la cocina, etc.

7. La orden o señal que usarás para esa conducta. Define si usarás una orden verbal, señales

hechas con la mano, un silbato, etc.

8. Confiabilidad. Es la tasa de éxito de una conducta entrenada. Si bien todas las conductas

finales deben ser altamente confiables, la confiabilidad para levantar el criterio de

adiestramiento debe ser del 80% en dos sesiones consecutivas. Por supuesto, la confiabilidad

de la conducta final debe ser lo más alta posible (cercana al 100%). Ten en cuenta que la planificación diaria no necesariamente culminará con una conducta completa. Cada sesión debe ser planificada para alcanzar criterios de adiestramiento

a menos que el tío del amigo de la secretaria

claramente definidos que, en la mayoría de los casos, serán pasos intermedios para lograr una conducta final. Un porcentaje de éxito del 80% en dos sesiones consecutivas es el necesario para aumentar el criterio en la siguiente sesión.

El registro de las sesiones de adiestramiento

Registrar el resultado de cada sesión de adiestramiento ayuda mucho a los adiestradores

porque les da un panorama preciso del avance real de los perros. Una forma sencilla de

planificar el adiestramiento de tu perro y hacer el seguimiento correspondiente consiste en

llevar un registro como el del ejemplo siguiente:

Conducta: Boby se sienta a la orden inmediatamente, derecho y "cuadrado".

Orden (señal): Sentado

Latencia: Inmediata.

Lugares: En cualquier lugar

Distracciones: Cualquier distracción presente en lugares que frecuentamos, especialmente en el

parque donde paseamos todas las mañanas. Otros perros, personas trotando, ciclistas, chicos

jugando fútbol. Debe mantener la posición aunque las personas lo acaricien o se le acerquen otros

perros.

Duración: Cuatro minutos (dos más que lo exigido por el reglamento de Obediencia Clase

Internacional)

Distancia: 15 metros

En el ejemplo anterior, conducta, orden, latencia, lugares, distracciones, duración y distancia

corresponden a lo explicado anteriormente en esta página. Criterio es el criterio de

adiestramiento sobre el cuál trabajas en cada sesión. RE muestra el número de repeticiones

exitosas en cada sesión de 10 repeticiones. Existen tres columnas porque en el registro de

ejemplo se asumen tres sesiones por día, pero tu registro puede tener más.

El ejemplo es hipotético, igual que el perro Boby, pero te permite tener una idea de cómo

registrar el avance de las sesiones de adiestramiento para la orden "Sentado".

Nota que el ejemplo asume solamente tres sesiones por día, lo que daría alrededor de cinco

minutos diarios de adiestramiento. Esto es muy poco, pero vale para explicar cómo llevar el

registro. Si llevas a cabo más sesiones diarias, puedes introducir la orden en uno o dos días.

Analicemos el ejemplo:

El primer día sólo quieres que Boby se siente. En la primera sesión la tasa de éxito es inferior

al 80%, por lo que mantienes ese criterio. En las dos siguientes sesiones logras un éxito de

80% o más, así que levantas el criterio.

Al día siguiente tu criterio es que Boby se siente derecho. Es decir que debe estar equilibrado

lateralmente, sin apoyarse sobre un costado. También te toma tres sesiones conseguir el 80%

de éxito para dos sesiones consecutivas.

El siguiente día quieres que Boby se siente cuadrado, o equilibrado sobre el eje antero-

posterior. Es decir que no debe estirar hacia adelante sus patas delanteras. Logras esto en tres

sesiones más.

El 4-2-2008 empiezas a generalizar la conducta, estableciendo como criterio que Boby se siente aunque estés moviendo los brazos. Como sólo te toma dos sesiones alcanzar el 80% de éxito, dedicas otras dos sesiones de ese día a un nuevo criterio: Boby se sienta mientras miras en diferentes direcciones. Consigues este criterio en las dos sesiones y es la primera vez que trabajas con dos criterios en un día (pero en diferentes sesiones de adiestramiento). Al día siguiente continúas generalizando la conducta, pero esta vez trotando en tu sitio. Consigues este criterio y decides introducir la orden. También consigues este criterio en el mismo día, habiendo hecho un total de cuatro sesiones en un día para dos criterios diferentes. El último día de esa semana decides reducir la latencia (el tiempo entre la orden y la respuesta de tu perro) a menos de dos segundos. Pero no consigues el 80% de éxito en tres sesiones, por lo que debes replantear tu criterio para la siguiente sesión. Quizás debas pensar en un tiempo un poco mayor para comenzar, tres segundos o algo así, y reducirlo poco a poco. El ejemplo solamente incluye algunos de los criterios que necesitas para lograr la conducta final. Todavía te faltaría reducir la latencia, generalizar la respuesta en diferentes lugares, aumentar distracciones, aumentar la duración y aumentar la distancia. Deberías planificar cada nueva sesión en función a los resultados obtenidos en la sesión anterior.

Equipo de adiestramiento canino

Para llevar a cabo los ejercicios obediencia básica necesitas tener el equipo de adiestramiento

canino adecuado. En esta página conocerás el equipo de adiestramiento obligatorio, sin el cual

no podrás entrenar la obediencia básica.

También conocerás el equipo de adiestramiento opcional. Los elementos del equipo opcional

no son imprescindibles, pero algunos te serán muy útiles y es recomendable que los consigas.

Equipo obligatorio para entrenar la obediencia canina

El equipo obligatorio es suficiente para entrenar a la mayoría de los perros. Consiste en un

collar o arnés, una correa reglamentaria, una correa larga, comida en trocitos, juguetes para

perros, una bolsa o riñonera, una manta o una cama para perros, y una libreta y bolígrafo para

llevar el registro de cada sesión de adiestramiento. Collar o arnés

Cuando empieces a entrenar en lugares abiertos necesitarás algunas herramientas para poder

contener a tu perro si se distrae con algo. Si tu perro es mediano o grande, un collar te dará

mayor seguridad que un arnés. En cambio, si tu perro es pequeño, un arnés (pechera) será

suficiente y más seguro para tu mascota.

Recuerda que en el adiestramiento con clicker no se usan castigos positivos, así que el collar o

el arnés sólo te servirán como herramientas de seguridad. Nunca los usarás para dar tirones o

castigar en otra forma a tu perro. Por tanto, el collar debe ser un collar regular para perros, o

collar de hebilla. No usarás collares de ahorque o púas.

Si tu perro usa un arnés, también debe ser uno regular, no uno contra tirones. No usarás un

arnés contra tirones para entrenar a tu perro, porque con este método no necesitarás

manipularlo físicamente. Correa reglamentaria

Una correa reglamentaria es una correa de dos metros de largo. Las mejores son las de cuero

porque lastiman menos en caso que el perro jale. Sin embargo, es difícil conseguir una correa

de cuero de buena calidad, y la mayoría se desgastan muy rápido.

Si no puedes conseguir una correa de cuero de buena calidad, consigue una de nylon. Las

correas de nylon pueden lastimarte las manos si tu perro jala repentinamente, así que no son la

mejor opción. Sin embargo, incluso las de mala calidad suelen ser resistentes y duran mucho.

Si eliges una correa de nylon, busca una gruesa y ancha porque lastiman menos en caso que

tu perro jale.

Al igual que el collar, la correa sólo te servirá como medida de seguridad. Sin embargo, ten por

seguro que en algún momento tu perro jalará de la correa cuando entrenes el ejercicio de

"caminar sin jalar la correa". Entonces, asegúrate que tanto la correa como el collar sean

resistentes.

Si no consigues una correa de dos metros, busca una con longitud similar. Puede ser un poco

más larga o más corta. Correa larga

La correa larga tiene cinco o más metros de longitud. Te servirá como medida de seguridad

cuando empieces a practicar ejercicios a distancia en lugares públicos. No la usarás para

castigar a tu perro.

Con muchos perros no es necesaria la correa larga, pero proporciona una sensación de

seguridad que ayuda mucho en el adiestramiento. Me atrevería a decir que es un elemento

más útil para tranquilizar al entrenador que para contener al perro.

No necesitas la correa larga para empezar a entrenar porque recién comenzarás a usarla

cuando entrenes ejercicios a distancia en situaciones reales. Eso ocurre en etapas avanzadas

del adiestramiento.

Si no consigues una correa de cinco metros, puedes fabricar una con una cuerda. Sólo

asegúrate que sea suficientemente gruesa para no lastimarte las manos si necesitas sujetarla

repentinamente.

Las correas extensibles son excelentes para pasear, pero no sirven para el adiestramiento

porque siempre mantienen alguna tensión sobre el collar o el arnés. No confundas la correa

larga con las correas extensibles. La correa larga no es retráctil, es solamente una correa de

cinco metros o más. Comida en trocitos

La comida te servirá para reforzar las respuestas correctas de tu perro en las primeras etapas

del adiestramiento. Para que sea efectiva, tiene que estar cortada en trocitos pequeños, de tal

manera que puedas realizar muchas repeticiones en cada sesión.

Si los trozos de comida son muy grandes, tu perro se llenará rápidamente y no podrás hacer

muchas repeticiones. Además, la tasa de reforzamiento será baja porque tu perro necesitará

más tiempo para masticar y tragar.

No existen reglas precisas sobre el tamaño en que debe estar cortada la comida, pero

pedacitos del tamaño de una arveja funcionan bien con la mayoría de los perros. En algunos

casos quizás necesites usar pedazos más grandes al empezar las sesiones, pero eso lo

aprenderás cuando veas cómo elegir los reforzadores.

Es importante que la comida que uses como reforzador sea algo muy agradable para tu perro.

Con algunos perros puedes usar su comida regular o golosinas comerciales para perros, pero

con otros necesitarás carne cocida, salchichas, pollo cocido y otras comidas para humanos.

Nunca uses golosinas para humanos porque pueden ser muy dañinas para tu perro.

Especialmente el chocolate, que es tóxico para los perros y en grandes cantidades puede

matarlos. Juguetes para perros

Los juguetes son otros reforzadores muy efectivos. Aunque usarás comida para entrenar los

primeros criterios de cada ejercicio, los juguetes te servirán para variar los reforzadores,

fortaleciendo aún más las respuestas de tu perro.

También te servirán para reducir la latencia (aumentar la velocidad de respuesta de tu perro)

porque te permitirán llevar a tu perro a un estado de gran entusiasmo.

Los juguetes más comunes en el adiestramiento canino son las pelotas, las cuerdas y los

"chorizos" o mordientes. Los últimos son unos juguetes alargados que sirven para jugar al tira y

afloja con el perro.

Sin embargo, los juguetes que usarás para entrenar a tu perro serán aquellos que más le

gusten a él. Debes asegurarte que sean lo suficientemente grandes como para que no los

pueda tragar, ya que eso puede ser muy peligroso. También debes asegurarte que no sean

tóxicos.

Las pelotas de tenis son muy útiles y les gustan a la mayoría de los perros, pero debes cuidar

que tu perro no las destroce porque podría tragarse los pedazos. El mismo consejo vale para

cualquier juguete de tu perro. Bolsa o riñonera

También necesitarás una riñonera o bolsa que puedas sujetar a tu cinturón o ajustar alrededor

de tu cintura. Esta bolsa te servirá para guardar los pedacitos de comida durante las sesiones

de adiestramiento, de forma que los tengas a mano para dárselos a tu perro rápidamente.

Una riñonera funciona muy bien, pero también hay bolsitas especiales que venden en las

tiendas para mascotas. Estas bolsas se venden como "bolsas para recompensas". Manta o cama para perros

Una mantita o una cama para perros te servirá para enseñarle a tu perro a ir a su cama. Es un

elemento muy útil cuando quieres entrenar a tu perro para que se quede en un sitio sin

molestar.

Libreta y bolígrafo

Finalmente, necesitarás un cuadernito o una libreta y un bolígrafo. Este material te servirá para

llevar el registro de las sesiones de adiestramiento.

También puedes usar un tablero de cartón prensado con un clip para sujetar las hojas. Yo uso

uno de esos porque me resulta más cómodo imprimir los formularios de registro, como el

formulario de ejemplo de los planes de adiestramiento canino, en lugar de hacerlos a mano. Equipo opcional para entrenar la obediencia canina

El equipo opcional no es necesario con la mayoría de los perros, pero puede ser muy útil en

algunos casos. Aunque no es obligatorio, te puede facilitar el entrenamiento de muchos

ejercicios. Algunos de los elementos de este equipo son más útiles que otros, y algunos

pueden parecerte completamente absurdos. De todos modos te los indico porque pueden

resultarte de utilidad.

El equipo opcional consiste en un clicker, una jaula de viajes, un palito u otro objeto diana, un

arnés contra tirones y una filmadora. Clicker

El clicker es una cajita plástica que tiene una lámina metálica. Cuando lo aprietas y sueltas,

hace un doble sonido "click-click".

Aunque el estilo de adiestramiento en que se basa este método se conoce como

adiestramiento con clicker, el clicker no es necesario. El clicker funciona como reforzador

condicionado, así que puedes reemplazarlo por un click hecho con tu lengua (pegas la lengua a

tu paladar y la despegas rápidamente) o con una palabra corta y seca.

Podrías usar "Ok" o "Toma" en lugar del clicker. Si decides usar "Ok", asegúrate de no usar la

orden "Aquí" para llamar a tu perro porque las dos palabras pueden ser muy parecidas cuando

las pronuncias rápidamente.

De todos modos, el clicker es una herramienta muy útil. Cuando se usa correctamente, permite

un timing mucho más preciso. Por eso, si puedes consigue un clicker. Te ayudará muchísimo

en las etapas iniciales del adiestramiento. Jaula de viajes o transportín

La jaula de viajes no es necesaria para los ejercicios de obediencia canina, pero puede servirte

para complementar el ejercicio en el que tu perro se queda en un lugar sin molestar. No

reemplaza a la manta, pero puedes practicar el mismo ejercicio con la jaula de viajes. Así, tu

perro se acostumbrará a estar en la jaula.

La jaula de viajes sí es necesaria para enseñarle a tu perro otras cosas. Por ejemplo, es muy

útil para enseñarle a tu perro a hacer sus necesidades en un lugar adecuado.

Palo u otro objeto diana

El palo diana también se conoce como "target stick" y sirve para guiar a tu perro. Primero le

tienes que enseñar el ejercicio "Toca", que consiste en que tu perro toque con la nariz un

extremo de ese palo.

Cuando tu perro conoce ese ejercicio, puedes usar el palo diana para guiarlo a diferentes

posiciones y lugares, como si lo estuvieras guiando con comida.

También puedes usar otros objetos para este cometido, e incluso tu mano. Estos elementos

son muy útiles para entrenar trucos y otros ejercicios, pero no son necesarios para la

obediencia básica. Arnés contra tirones

Es un arnés o pechera que tiene adelante la argolla en la que se une la correa. Entonces, si tu

perro jala la correa, se desequilibra y gira, quedando frente a ti. Esto impide que jale la correa.

El arnés contra tirones te puede servir para que tu perro no jale la correa cuando lo sacas a

pasear, pero no es una herramienta de adiestramiento. Si lo usas, sólo será para pasear a tu

perro temporalmente, hasta que él aprenda a caminar sin jalar la correa. No usarás este arnés

en las sesiones de adiestramiento.

No pienses que un arnés normal puede convertirse en arnés contra tirones sólo con cambiar el

lugar de la argolla. Los arneses contra tirones tienen un diseño diferente y deben ajustarse

correctamente para no lastimar la piel del perro, ya que su uso puede causar fricción en

algunas zonas. Así que si quieres un arnés contra tirones, compra uno diseñado

específicamente para esta función. Filmadora

Sí, éste es el elemento absurdo al que me refería antes. Una filmadora no es necesaria para

entrenar a tu perro y puedes pensar que estoy loco por sugerirla, pero la verdad es que puede

ser muy útil.

Si tienes la posibilidad de filmar las sesiones de adiestramiento canino, hazlo. La mejor manera

de comprobar que tu timing y la tasa de reforzamiento son correctos, es viéndote entrenar. Y

solamente podrás hacer eso si te filmas.

La filmadora no es necesaria para entrenar a tu perro, pero ayudará muchísimo en tu

aprendizaje. Por supuesto, no es un elemento por el que debas preocuparte. Si no tienes una

filmadora

pues no la tienes y punto. Igual puedes entrenar a tu perro.

Cómo usar el clicker

Como ya viste en el equipo de adiestramiento canino, el clicker es una cajita que hace un

sonido "click" cuando lo aprietas, y otro sonido "click" cuando dejas de apretarlo.

Lo usarás para marcar las respuestas correctas de tu perro, iniciando el proceso de

reforzamiento positivo. El momento en que suena el clicker, termina la conducta que estaba

realizando tu perro y él es libre de moverse a su antojo.

Entonces, el clicker te sirve tanto para marcar una respuesta correcta, como para iniciar el

proceso de reforzamiento.

Para poder usar el clicker en el adiestramiento de tu perro, primero tienes que cargarlo. Es

decir que tienes que lograr que tu perro asocie el sonido "click" con cosas agradables, lo que

conseguirás a través del condicionamiento clásico. Si no haces esto, el click no tendrá ningún

significado para tu perro.

Debes presentar un reforzador primario (comida, juguetes, etc.) después de cada click. No

debes hacer click sin presentar el reforzador primario, porque anularás la acción del clicker.

También ten en cuenta que el clicker está diseñado para que aprietes y sueltes. Entonces,

cada vez que marques una respuesta correcta de tu perro, el sonido será "click-click". Esa es la

forma correcta de usar el clicker, así que no lo mantengas apretado para que suene una sola

vez. ¿Qué hago si no tengo un clicker?

El clicker es muy útil y por eso le dedico una página completa. Sin embargo, no es

imprescindible. Si no tienes un clicker, lo puedes reemplazar haciendo click con tu lengua o

usando una palabra corta.

Para hacer click con tu lengua, sólo debes pegarla a tu paladar y despegarla rápidamente.

Si decides usar una palabra corta, debes elegir una que no uses frecuentemente. Además,

debes pronunciarla rápidamente para que sea un buen marcador. Algunas palabras útiles son:

Ok, toma, si, k (ka).

El sonido que uses en lugar del click debe ser diferente de las órdenes de obediencia canina.

Si usas "Ok", debes evitar usar la palabra "Aquí" para llamar a tu perro. Si usas "k" (pronunciar

la letra k), debes evitar usar "Acá" para llamar a tu perro. Si usas "si", debes evitar usar "Sit"

para pedirle a tu perro que se siente. Ejemplo 1: Uso incorrecto del clicker

Algunos entrenadores tienen la idea de que el clicker es una especie de cajita mágica que

funciona sin necesidad de darle comida o proporcionarle juegos al perro.

Estos entrenadores tienen la costumbre de hacer click varias veces sin dar ningún reforzador.

Entonces, en sus sesiones de adiestramiento se escucha mucho "click-click-click-click-click",

pero no se ve mucho reforzamiento.

Al hacer esto, los entrenadores anulan el valor que tiene el clicker, ya que no les sirve para

reforzar las conductas del perro. Además, se perjudican al manejar una herramienta que no les

sirve porque la emplean mal.

En el mejor de los casos, éste es un procedimiento inútil que molesta pero no daña el

adiestramiento. En el peor de los casos, el adiestrador se concentra en la herramienta más que

en el adiestramiento y no progresa. Ejemplo 2: Uso correcto del clicker

Le estás enseñando a tu perro a sentarse a la orden. Estás en la etapa inicial, así que el criterio

de adiestramiento es que tu perro se siente sin importar cómo lo haga. En otras palabras, sólo

quieres que el trasero de tu perro toque el suelo.

Tu perro se sienta. En ese mismo instante haces click, y después del click le das a tu perro un

pedacito de comida (el reforzador primario). No importa si él se levanta después que has hecho

click. El click ya marcó la respuesta que es reforzada.

Repites varias veces la secuencia y tu perro aprende a sentarse a la orden.

Cómo elegir los reforzadores

Es muy común usar comida y/o juguetes para reforzar las respuestas del perro durante el adiestramiento. Sin embargo, debes tener en cuenta que la utilidad de los reforzadores es relativa y no se puede afirmar que un reforzador funcionará para todos los perros o para todas las situaciones. Esto significa que un reforzador puede funcionar muy bien para entrenar a un perro en una situación, pero es necesario un reforzador diferente para entrenar en otras situaciones. También significa que un perro puede responder muy bien cuando se lo entrena con un reforzador particular, pero es necesario usar otro reforzador para trabajar con otro perro en las mismas situaciones. Los entrenadores que no comprenden esto afirman cosas como "la comida sólo sirve para entrenar a algunos perros", "los juguetes no sirven con todos los perros" o "existen perros que no se motivan ni con comida ni con juguetes". Entonces, esos entrenadores apelan a los collares de ahorque, púas o eléctricos, porque no son capaces de identificar los reforzadores apropiados para diferentes perros y diferentes situaciones. Para no caer en el error de esos entrenadores, tienes que ser capaz de elegir los reforzadores apropiados para las diferentes sesiones de adiestramiento canino. Antes de elegir los reforzadores para entrenar a tu perro, debes conocer algunas características de los reforzadores positivos:

La comida es muy útil, pero no es el único reforzador existente en el adiestramiento canino. Algo que funciona como reforzador en una situación, puede ser ignorado en otra situación. Algo que resulta un excelente reforzador para un perro puede carecer de utilidad para entrenar

a otro perro, o incluso puede ser un castigo. Por ejemplo, las caricias funcionan como

reforzadores para perros que las adoran, pero son una molestia para perros que no han aprendido a disfrutarlas. Existen muchas cosas en la vida cotidiana que pueden competir con los reforzadores que normalmente usas. Por ejemplo, el juego con otros perros suele ser un competidor muy

poderoso de la comida y los juegos con humanos. Si manejas correctamente la situación,

puedes aprovechar estos competidores y usarlos como reforzadores para el adiestramiento de

tu perro.

Puedes utilizar actividades cotidianas para reforzar la conducta de tu perro, tal como indica el principio de Premack. Por ejemplo, liberar a tu perro de la correa para que vaya a jugar con otros perros, solamente si antes obedece alguna orden. En este caso, la libertad y el juego con otros perros serán los reforzadores. Algunos ejercicios de la obediencia canina y algunas conductas frecuentes de tu perro pueden convertirse en reforzadores muy poderosos. Por tanto, tienes que identificar qué cosas motivan a tu perro en diferentes circunstancias.

Quizás puedas usar comida regular para adiestrar a tu perro en tu casa, pero tengas que usar

comida especial para practicar los ejercicios en la calle. O quizás puedas usar el juego para

adiestrar a tu perro en presencia de otros perros. Elige los reforzadores para entrenar a tu perro

A continuación tienes una lista de reforzadores que se usan frecuentemente y que pueden

servirte para adiestrar a tu perro. Haz la prueba de usar estas cosas en diferentes situaciones,

antes de adiestrarlo. Luego, haz una lista de las cosas que más motivan a tu perro en cada

situación. Por ejemplo, anota "comida regular para entrenar en el jardín", "jugar con la pelota y

trocitos de hígado para practicar en el parque", etc.

A medida que avances en el adiestramiento podrás variar los reforzadores y, gradualmente,

eliminar los que te resulten incómodos (como la comida, ya que no querrás cargar trocitos de

comida a todas partes).

Comida

Salchicha, hígado seco congelado, carne cocida, pollo cocido, comida para gatos, comida para

bebés, queso fundido, hamburguesas, queso, papas fritas, comida para perros, golosinas para

perros.

Ten en cuenta que cualquiera de estos reforzadores tiene que venir en tamaño pequeño, así

que tendrás que cortar la comida que no cumpla con esta característica. Generalmente

funcionan bien los pedacitos de comida cortados del tamaño de una arveja, pero es bueno que

hagas la prueba con pedazos más grandes cuando empieces a introducir distracciones.

El queso fundido y la comida para bebés se pueden usar untando un poquito en tu dedo y

permitiendo a tu perro lamer el queso o la comida para bebés.

La comida es normalmente uno de los mejores reforzadores, así que tómala muy en cuenta

para adiestrar a tu perro.

Una nota de precaución Por favor consulta con el veterinario antes de usar alguna comida

poco común. Si el veterinario te dice que no es buena idea darle algo a tu perro, entonces

sigue su consejo y no arriesgues la salud de tu mejor amigo. Recuerda que las golosinas para

humanos pueden ser tóxicas para los perros. Especialmente el chocolate que puede ser fatal.

Así que nunca uses golosinas de humanos para entrenar a tu perro.

Juguetes

Pelotas de tenis, palos para lanzar (asegúrate que no tengan astillas), frisbees, cuerdas

gruesas para jalar, juguetes de goma dura (pelotas, aros, etc.), pelotas de fútbol y cualquier

juguete para perros.

En algunas tiendas para mascotas puedes encontrar los "chorizos", que son juguetes

alargados (de yute o bayeta) y sirven para jugar al tira y afloja con tu perro. Estos juguetes son

muy útiles ya que este juego le fascina a la mayoría de los perros, así que un "chorizo" te

puede ser muy útil.

Asegúrate que los juguetes de tu perro sean resistentes y no se rompan con facilidad. Tu perro

podría tragar los pedazos rotos y esto puede ser muy grave. Actividades divertidas

Salir de la casa, entrar al auto, salir del auto, correr contigo, jugar con otros perros, jugar con algún objeto, subir al sillón o a la cama, etc. Ten en cuenta que puedes usar cualquier actividad que le agrade a tu perro para reforzar las conductas adecuadas. Ejercicios de la obediencia canina Los ejercicios que más motiven a tu perro pueden servir como reforzadores de otras conductas. Por ejemplo, saltar sobre una valla podría ser un buen reforzador para perfeccionar el "Junto". Por supuesto, la orden de liberación es un reforzador por excelencia. Obviamente, estos reforzadores los podrás identificar y utilizar sólo después que se han convertido en ejercicios fluidos y precisos.

Cómo usar los reforzadores en la sesión de adiestramiento

Si bien los avances científicos son muy útiles e importantes para la humanidad, la aplicación de

las teorías científicas en la vida cotidiana suele chocar con interpretaciones equivocadas. Un

claro ejemplo de esto es la creencia popular de que el hombre desciende del mono, cosa que

jamás fue postulada por la biología evolutiva.

Los principios del condicionamiento operante, y particularmente el reforzamiento positivo,

sufren este mismo problema cuando son aplicados al adiestramiento canino. Muchos

adiestradores piensan que reforzamiento positivo es equivalente a guiar al perro con comida o

juguetes. Algunos incluso llegan a pensar que han descubierto algún fenómeno nuevo cuando

logran que el perro haga algo alejándose de la comida o los juguetes.

Estas interpretaciones erróneas son dañinas para el adiestramiento canino, y especialmente

para el adiestramiento en positivo, porque conducen a entrenamientos incompletos, limitan la

capacidad de aprendizaje del perro, limitan las estrategias con que cuenta el adiestrador y

hacen pensar que es necesario complementar el adiestramiento con castigos positivos.

El problema en esos casos está en que los reforzadores no se utilizan solamente para

fortalecer las conductas deseadas, sino también como antecedentes de dichas conductas.

Entonces, se termina con perros que sólo responden fluidamente si tienen a la vista la comida

o los juguetes.

El uso correcto de los reforzadores en el adiestramiento canino evita todos esos problemas y

acelera el aprendizaje del perro. Por eso, siempre debes tener presente que los reforzadores

positivos sirven para aumentar la frecuencia de una conducta, y no deben ser usados como

antecedentes de dicha conducta.

En muchos ejercicios propuestos en esta web encontrarás procedimientos en los que guiarás a

tu perro con comida, porque ésta es una estrategia sencilla para conseguir algunos resultados

rápidos. Sin embargo, debes asegurarte de no usar muchas veces la comida para guiar a tu

perro, porque en ese caso la comida actuará también como antecedente y te resultará difícil

eliminarla después.

Si necesitas guiar a tu perro con comida para algún ejercicio, debes dejar de hacerlo en la

primera sesión de adiestramiento o, como máximo, en la segunda. Así estarás utilizando

apropiadamente la comida como reforzador y no como antecedente. Recuerda que el

reforzamiento positivo no significa que tu perro debe perseguir un trozo de comida.

Por supuesto, usarás la comida para reforzar las respuestas correctas durante más sesiones,

pero ya no la usarás para guiar a tu perro. Ejemplo 1: Uso incorrecto de los reforzadores en el adiestramiento de perros

Usas comida para enseñarle a tu perro a acudir al llamado. Cada vez que lo llamas le muestras

un pedacito de pollo y él acude corriendo para que se lo des.

Repites el mismo procedimiento cada vez que tu perro se aleja lo suficiente y, después de un

tiempo, él aprende a acudir corriendo cada vez que lo llamas con un pedazo de pollo en la

mano.

Un buen día lo llamas sin tener el pollo en la mano y tu perro te mira como diciendo "¿Quieres

que vaya y no me ofreces nada para comer? ¡Ja! Como si no supieras que la orden correcta es

con un pedacito de pollo en la mano."

Como cada vez que llamabas a tu perro le mostrabas el pedacito de pollo, esto ha actuado

como antecedente y se ha convertido en parte de la orden para acudir al llamado. Dado que los

perros no generalizan las respuestas con facilidad, tanto tu lenguaje corporal como la presencia

de comida en tu mano se han convertido en parte de la señal para el llamado.

El uso incorrecto del reforzador te ha llevado a entrenar a tu perro para acudir al llamado sólo si

además de la orden le muestras un pedacito de comida. Ejemplo 2: Uso correcto de los reforzadores en el adiestramiento de perros

Usas comida para enseñarle a tu perro a acudir al llamado, pero en lugar de mostrársela para

que él acuda, haces un sonido que llame su atención. Cuando él se acerca, haces click y

recién en ese momento le presentas la comida.

Después de un par de sesiones introduces la orden y dejas de hacer el sonido que llama la

atención de tu perro. Entonces, solamente haces click y das la comida si tu perro se te acerca

cuando lo llamas.

Repites el procedimiento varias veces hasta que tu perro es un experto en acudir a tu llamado.

Y

la gran ventaja es que no necesitas mostrarle comida ni otras cosas para que acuda cuando

lo

llamas. Sólo necesitas la orden.

En este ejemplo has usado la comida como reforzador y no como antecedente de la conducta.

Es el uso correcto del reforzador, ya que tu perro no aprende a acudir al llamado por seguir un

pedazo de comida, sino porque ha operado el principio del reforzamiento positivo.

Las órdenes o señales

Las órdenes, señales o comandos del adiestramiento canino son los eventos que anteceden a

determinadas conductas de los perros.

Las órdenes más evidentes del adiestramiento canino son las palabras y los gestos realizados

con la mano, pero no son las únicas. Puesto que las órdenes no son más que antecedentes de

la conducta, muchas otras cosas pueden formar parte de ellas.

Quizás conozcas perros que solamente responden a las órdenes adentro de la casa, pero no

en la calle. Para esos perros, el ambiente forma parte de las órdenes.

O quizás conozcas perros que saltan sobre sus propietarios cuando éstos llegan a casa, pero

no en otros momentos. Para estos perros, la llegada de la persona a la casa se ha convertido

en una señal para saltar sobre la gente.

Órdenes, señales y comandos en el adiestramiento con clicker En el adiestramiento con clicker

se prefiere el término "señal" en lugar de orden o comando, porque el primero es más

apropiado para referirse a los antecedentes de la conducta y no hace alusión a la supuesta

relación de dominancia/subordinación entre propietario y perro. Sin embargo, en esta web

usaré "orden" cuando me refiera a los ejercicios de obediencia canina, porque éste es un

término más frecuente. Usaré "señal" cuando me refiera a los antecedentes no verbales, tales

como gestos, elementos del ambiente y otros.

Para que una orden de obediencia canina sea efectiva, tiene que ser el estímulo que controla la

conducta deseada. Características de las órdenes del adiestramiento canino

Para evitar la confusión de tu perro, las órdenes que usas deben ser diferentes entre sí.

Cuando son órdenes verbales, los sonidos deben ser claramente diferentes para cada una de

ellas, de tal forma que tu perro no interprete erróneamente lo que le estás pidiendo.

Es muy útil que elijas palabras con sonidos diferentes para cada orden y, de preferencia, que

tengan terminaciones diferentes. Esta es una de las razones por las que muchos adiestradores

prefieren utilizar órdenes clásicas del adiestramiento canino, que ya están estandarizadas.

Además, es importante que las órdenes que uses para entrenar a tu perro sean muy diferentes

del reforzador condicionado. Si usas un clicker o haces click con la lengua no tendrás

problema, pero si usas una palabra corta debes cuidarte de no elegir alguna orden que suene

parecida a esa palabra. Por ejemplo, no es buena idea usar la palabra "Aquí" para llamar a tu

perro si usas "Ok" como reforzador condicionado.

Cuando uses señales hechas con la mano, también es importante que sean claramente

distintas entre sí. En este caso, la ventaja es para ti más que para tu perro porque los animales

son muy buenos para "leer" señales sutiles que nosotros no apreciamos con facilidad.

Es por eso que también es importante que evites, en la medida de lo posible, usar el lenguaje

corporal. Si te acostumbras a usar mucho el lenguaje corporal durante el adiestramiento de tu

perro, es muy fácil que no percibas las señales sutiles que estás incluyendo inconscientemente

en las órdenes.

En definitiva, usa órdenes y señales claras y bien diferenciadas. Cuándo y cómo usar las órdenes de adiestramiento

En este método de adiestramiento canino no usarás las órdenes hasta que tu perro ofrezca la

conducta apropiada frecuentemente. Esto te puede resultar un poco confuso, pero es una de

las claves del adiestramiento con clicker. Al leer sobre las etapas del adiestramiento canino

aprenderás cuándo debes empezar a usar la orden para cada ejercicio.

Debes usar un tono de voz normal para dar las órdenes verbales. No necesitas gritar ni usar un

tono autoritario porque eso no trae ningún beneficio adicional. Al contrario, es más útil usar un

tono normal para no tener que andar gritando todas las veces que le pides algo a tu perro.

Además, debes dar la orden una sola vez. Si repites las órdenes le estarás enseñando a tu

perro que debe esperar antes de responder a lo que le pides. Por ejemplo, si dices "Sentado,

sentado

Ejemplo 1: Elección incorrecta de órdenes en el adiestramiento canino

Uno de los nombres de perros que no se aconseja es "Moe" porque cuando se pronuncia

rápidamente suena muy parecido a la palabra "No".

Como a la mayoría de la gente le sale un "No" desde el alma cada vez que su perro hace algo

malo, el perro que se llama "Moe" termina asociando su nombre con un castigo.

Ten presente que el nombre de tu perro es una orden más del adiestramiento canino. Ejemplo 2: Elección correcta de órdenes en el adiestramiento canino

Javier, un amigo y colega, entrenó a Úrsula, su pitbull, para realizar varios ejercicios de la

obediencia básica. Para enseñarle a Úrsula a sentarse a la orden, usó la palabra "Sentada". La

palabra "Echada" no es igual, pero tiene la misma terminación. Por tanto, para enseñarle a

Úrsula a echarse a la orden, usó la palabra inglesa "Lay".

De esta forma, las dos órdenes no pueden ser confundidas accidentalmente por Úrsula.

¡Sentado!", tu perro aprenderá que debe esperar el tercer "Sentado" para sentarse.

Etapas del adiestramiento

Las etapas del adiestramiento canino que te presento aquí, son las fases por las que atraviesa un ejercicio de obediencia desde el inicio de su aprendizaje hasta que está consolidado como un hábito más de tu perro. Estas etapas varían de acuerdo con el método que se emplea. Por tanto, las etapas de adiestramiento que encuentras aquí, corresponden a mi método particular de entrenar y pueden diferir de las que emplean otros adiestradores, ya sea que practiquen el adiestramiento con clicker o el adiestramiento tradicional. Algunos ejercicios de obediencia canina atraviesan todas estas etapas, mientras que otros sólo requieren de algunas. De todos modos, las 12 etapas del adiestramiento canino que yo tomo en cuenta son:

1. Conseguir la conducta básica

Lo primero que debes hacer para enseñarle a tu perro un nuevo ejercicio de obediencia es conseguir la conducta básica. En esta etapa no te interesa conseguir la conducta perfecta, sino solamente un bosquejo general del resultado final. Por ejemplo, al entrenar a tu perro para sentarse a la orden, la primera etapa sólo consiste en

que su trasero toque el suelo. Ésta es la conducta básica y no necesita ser precisa ni rápida ni elegante.

2. Perfeccionar la conducta

En esta segunda etapa buscas pulir la conducta básica para que se aproxime lo más posible al resultado final que deseas. Al perfeccionar la conducta buscas precisión.

Por ejemplo, ya conseguiste que tu perro se siente (la conducta básica) y en esta etapa buscas que lo haga derecho y cuadrado; es decir, distribuyendo su peso equitativamente (la conducta perfeccionada).

3. Generalización inicial de la conducta

Una vez que consigues una conducta lo más aproximada a la que deseas, debes conseguir que tu perro la realice aunque tu posición y ubicación cambien. De esta forma, empiezas a generalizar dicha conducta y evitas que el lenguaje corporal y las variables ambientales se conviertan en eventos antecedentes. Por ejemplo, ya conseguiste que tu perro se siente derecho y cuadrado frente a ti. En esta etapa debes conseguir que lo haga aunque tú estés de lado, mirando hacia el techo, sentado,

trotando en tu posición, saltando, etc. También debes conseguir que tu perro se siente aunque tu ubicación dentro del lugar de adiestramiento cambie (en una esquina, en el centro, etc.).

4. Introducir la orden

Las tres etapas anteriores las llevas a cabo sin utilizar ninguna orden de adiestramiento canino. Es recién en la etapa cuatro que introduces la orden. En esta etapa consigues que tu perro realice la conducta que venías entrenando, sólo si se lo

pides. En otras palabras, refuerzas la conducta cuando ocurre después de la orden pero extingues las conductas que ocurren sin orden. Por ejemplo, al empezar a usar la orden para que tu perro se siente, sólo refuerzas aquellas repeticiones en que lo hace después de la orden. Todas las repeticiones en que tu perro se sienta sin la orden, son repeticiones fallidas y no las debes reforzar. Cuando has conseguido introducir la orden, tu perro se sentará cuando la escucha, pero no en otros momentos de la sesión de adiestramiento canino. 5. Perfeccionar la respuesta En la segunda etapa perfeccionaste la conducta lo más que pudiste. Sin embargo, esa conducta no era la respuesta a una orden tuya, por lo que ahora te toca perfeccionar la respuesta. Para perfeccionar la respuesta de tu perro tienes que conseguir que realice el ejercicio con la mayor velocidad (menor latencia después de la orden) y mayor precisión posibles. También debes conseguir que tu perro responda a la orden aunque estés mirando en otra dirección, estés sentado, saltando, trotando sobre tu sitio, moviendo los brazos, etc. Y que lo haga aunque estés en diferentes ubicaciones del lugar de adiestramiento. Esta etapa viene a ser como poner junto todo el adiestramiento de las etapas dos, tres y cuatro. Por ejemplo, tu perro ya sabe sentarse a la orden pero tarda en hacerlo. Es decir que la latencia de la respuesta es alta. Es en esta etapa que te concentrarás en reducir la latencia (aumentar la velocidad de respuesta). En las etapas anteriores todavía no has completado suficientes criterios de adiestramiento para reducir la latencia. Ten en cuenta que después de haber entrenado un ejercicio puedes necesitar volver a esta quinta etapa de adiestramiento para mejorarlo o arreglarlo si se hubiese deteriorado. 6. Eliminar el clicker y los reforzadores primarios de la escena Ésta es la etapa en que retiras el clicker y los reforzadores primarios de la escena de adiestramiento. Todavía seguirás usando reforzadores para continuar y mantener el adiestramiento de tu perro, pero en esta etapa debes hacer que ya no formen parte de la escena de adiestramiento para evitar que se consoliden como antecedentes de las respuestas de tu perro. También es en esta etapa que empezarás a usar la orden de liberación como reforzador condicionado. Por ejemplo, dejas unos cuantos pedacitos de comida sobre una mesa un poco distante y empiezas la sesión de adiestramiento canino sin tener el clicker en tu mano. Le pides a tu perro que se siente y cuando él lo hace, dices la orden de liberación y corres hasta la mesa para darle un pedazo de comida a tu perro. Ten en cuenta que necesitarás volver a usar el clicker y los reforzadores primarios cuando levantes los criterios, y especialmente cuando aumentes distracciones intensas. Por tanto, esta

etapa puede repetirse varias veces durante el adiestramiento de cada ejercicio.

7. Aumentar la duración

Esta etapa consiste en aumentar el tiempo que tu perro permanece haciendo algo que le has pedido. Por ejemplo, se queda sentado por un minuto. No es necesario aumentar la duración para todos los ejercicios de obediencia canina, pero sí

para algunos. Ejercicios como acudir al llamado no tienen duración. Ejercicios como sentarse a la orden o caminar sin jalar la correa, requieren aumentar la duración de forma gradual. Esta etapa también se repite varias veces durante el entrenamiento de cada ejercicio en que necesites aumentar la duración. Primero debes aumentar la duración hasta un tiempo determinado y luego continuar con otras etapas como aumentar distracciones ligeras o aumentar un poco la distancia. Luego vuelves a aumentar la duración un poco más y así sucesivamente hasta que alcanzas el ejercicio final tal como lo deseas.

8. Aumentar distracciones

Esta es una de las etapas más importantes y quizás la más difícil. Consiste en lograr que tu perro responda a las órdenes aunque existan distracciones en el lugar. Por ejemplo, tu perro responde a la orden "Sentado" en un parque público, aunque haya otros perros y gente caminando por ese lugar. Debes aumentar las distracciones de forma gradual, empezando por las más ligeras hasta

llegar a las más intensas. La generalización inicial de la conducta, en la tercera etapa, es una forma de introducir distracciones muy ligeras. Esta etapa también incluye el adiestramiento en diferentes lugares que pueden ser por sí mismos una distracción para tu perro. Al igual que el aumento de la duración, esta etapa también ocurre varias veces durante el adiestramiento de tu perro.

9. Aumentar la distancia

Consiste en conseguir que tu perro responda a tus órdenes aunque estés lejos de él. Por ejemplo, que tu perro se eche cuando se lo ordenas, aunque estés a 20 metros de distancia. Es una etapa sencilla pero requiere paciencia. Es necesario intercalarla con el aumento de duración y de distracciones (pero no todo junto), por lo que esta etapa también se repite durante el entrenamiento de cada ejercicio. 10. Discriminación y control por el estímulo Esta etapa en realidad comienza cuando introduces la orden. Es ahí cuando tu perro empieza a discriminar entre los estímulos que conducen a respuestas que serán reforzadas y los estímulos que no conducen al reforzamiento. La discriminación y el control por el estímulo ocurren en todas las etapas desde que introduces la orden, pero es bueno que además trabajes sobre estos criterios de forma específica. En esta etapa debes conseguir que tu perro diferencie claramente las órdenes. Por ejemplo, en

una sesión puedes pedirle a tu perro que se siente, se eche, se levante y acuda al llamado. Él

debe realizar todos esos ejercicios de acuerdo con lo que le pides y no confundir las órdenes. 11. Transferencia del adiestramiento a la vida cotidiana Esta etapa es una transición en la que empiezas a usar en la vida cotidiana todo lo que le enseñaste a tu perro en las sesiones de adiestramiento formal. En esta etapa sigues llevando a cabo sesiones formales de adiestramiento canino, pero las combinas con prácticas informales en situaciones cotidianas. También empiezas a utilizar reforzadores de la vida cotidiana en lugar de pedacitos de comida y juguetes. Por ejemplo, antes de abrir la puerta para ir a pasear con tu perro, le pides que se siente. Si responde correctamente, abres la puerta y salen. Si no responde correctamente, no hay paseo. En esta etapa tu perro aprenderá que desobedecer tiene consecuencias desagradables. Sin embargo, no es necesario usar el castigo positivo. Cuando sea necesario harás uso del castigo negativo, pero es probable que no lo necesites mucho porque los ejercicios de obediencia serán sólidos. 12. Consolidación de hábitos Esta es la etapa en que la obediencia se convierte en un hábito de tu perro. Algunas conductas se automatizan y otras adquieren propiedades reforzadoras. Entonces, ya no necesitas reforzar las respuestas correctas de tu perro más que ocasionalmente. Esta etapa toma tiempo y no esperes alcanzarla sólo con seis semanas de un curso de adiestramiento canino. Dependiendo del ejercicio y de las características de tu perro, puede tomarte meses o incluso algunos años llegar hasta este punto. Ten presente que el adiestramiento es una actividad de por vida y no debes pensar que una vez que tu perro alcanzó cierto nivel puedes dejar de mantener la obediencia. La buena noticia es que cuando alcanzas esta última etapa, el mantenimiento de la obediencia canina es prácticamente automático porque las conductas están muy bien establecidas.

Estrategias para entrenar nuevas conductas

Entrenar nuevas conductas es una frase que puede causar confusión. Al entrenar muchos ejercicios básicos de la obediencia canina, en realidad estarás enseñándole a tu perro a ejecutar a la orden conductas que ya conoce. Por ejemplo, no le enseñarás a tu perro a sentarse. Él ya sabe hacerlo. Sí le enseñarás a sentarse a la orden, que es algo que todavía no sabe. Por esta razón, algunos adiestradores prefieren hablar del entrenamiento de nuevos ejercicios o nuevas respuestas en lugar de nuevas conductas. Sin embargo, en algunos casos sí entrenarás nuevas conductas en tu perro. Por ejemplo, puede ser que tu perro no sepa ignorar un pedazo de comida que cae al suelo. Ésta es una conducta que entrenarás, y forma parte de un ejercicio de la obediencia canina.

O puede ser que tu perro nunca te haya mirado fijamente a los ojos porque no se anima a

hacerlo. Mirarte fijamente a los ojos es otra conducta que entrenarás en tu perro, y que forma parte del ejercicio en que le enseñas su nombre. Por tanto, creo que es más acertado hablar del entrenamiento de nuevas conductas y no sólo

de ejercicios.

Como viste en los principios del adiestramiento canino, para entrenar nuevas conductas tienes que usar los principios del condicionamiento operante, y principalmente el reforzamiento positivo. Sin embargo, para poder reforzar las conductas que quieres entrenar, primero debes conseguir que tu perro las realice. Existen siete estrategias generales para conseguir que un perro realice alguna conducta en particular: atracción, captura, targeting, moldeado, creación de cadenas de conductas, modelado y modelación. 1. Atracción La atracción también se conoce como "guía con señuelo" y consiste en guiar a tu perro con alguna cosa que le interesa, hasta que realiza la conducta deseada. Por ejemplo, acercas un pedacito de comida a la nariz de tu perro y luego mueves tu mano lentamente por encima de su cabeza, y un poco hacia atrás. Tu perro, al seguir la comida, se sienta. Mediante la atracción has conseguido que tu perro se siente, y has logrado el primer paso del adiestramiento para que se siente a la orden. La atracción es una estrategia muy frecuente en el adiestramiento de perros porque permite obtener resultados fácilmente y con rapidez. Sin embargo, recuerda que el uso correcto de los reforzadores exige que éstos no se conviertan en antecedentes de la conducta.

Por tanto, si usas la atracción para conseguir una conducta de tu perro, debes hacerlo muy pocas veces y eliminar esta guía en la primera o segunda sesión de adiestramiento canino.

Ten en cuenta que esta estrategia es muy útil para conductas simples, pero no sirve para conductas complejas.

2. Captura

La captura es la estrategia más sencilla, pero la que más paciencia requiere. Consiste en esperar a que tu perro realice voluntariamente la conducta deseada y reforzar dicha conducta. Por ejemplo, sujetas un pedacito de comida en tu mano y esperas a que tu perro se siente. No haces nada más, sólo ignoras a tu perro. En el momento en que él se sienta por voluntad propia, haces click y le das la comida. Has capturado la conducta de sentarse. La captura es una estrategia sencilla y que funciona muy bien con algunas conductas simples.

Como no necesitas guiar a tu perro con comida o juguetes, esta estrategia te permite mantener el reforzador fuera de la vista durante las sesiones de adiestramiento. Esta estrategia, sin embargo, no sirve para entrenar conductas complejas porque podrías esperar toda la vida y tu perro no las ofrecería. Es una estrategia que requiere paciencia.

3. Targeting

El targeting es una variante de la atracción y consiste en enseñarle a tu perro a tocar un objeto y luego usar ese objeto para guiar a tu perro hasta la conducta deseada. Por ejemplo, le enseñas a tu perro a tocar con su nariz un disco de papel (o la tapa de un frasco de café). Cuando tu perro ya sabe hacer eso, pegas el disco en la puerta y le pides a tu

perro que lo toque. Tu perro toca el disco y, al hacerlo, cierra la puerta. Has usado el targeting para conseguir que tu perro cierre la puerta. El targeting es muy utilizado para trabajar con perros y otros animales actores. Los animales son entrenados para tocar con la nariz un palo (el "targeting stick" o palo diana), tocar con las patas delanteras algún disco u otro objeto, tocar con las patas traseras algún objeto diana, etc. Entonces, los adiestradores pueden acomodar fácilmente a sus animales en distintas ubicaciones y posiciones para las filmaciones o sesiones fotográficas. Por ejemplo, si el perro debe ubicarse en un lugar específico de la escena, simplemente se pone un objeto diana en ese lugar y se enseña al perro a pararse sobre ese objeto. Esta estrategia es muy útil para acomodar fácilmente a tu perro en diferentes posiciones, sin necesidad de que siga un pedazo de comida o un juguete. Tiene un sinfín de aplicaciones en el adiestramiento de trucos, pero no es tan necesaria para entrenar la obediencia canina básica.

4. Moldeado

El moldeado consiste en reforzar aproximaciones sucesivas a la conducta final. Por ejemplo, para conseguir que tu perro se eche puedes hacer click y darle un pedacito de comida cuando mira hacia el suelo. Luego, haces click y le das la comida cuando baja la cabeza. Luego, cuando agacha un poco los hombros. Luego, cuando toca el suelo con su pecho. Y así sucesivamente hasta que se echa. El moldeado es una de las estrategias más divertidas y desafiantes para conseguir conductas

nuevas. Te permite entrenar casi cualquier cosa, pero no es recomendable para entrenar

conductas simples que puedes conseguir mediante la atracción o la captura.

5. Modelado

Consiste en manipular físicamente a tu perro para conseguir la conducta deseada. Por ejemplo,

haces una presión sobre sus cuartos traseros hasta que se sienta. Entonces, has empleado el

modelado para lograr que tu perro se siente.

Otra forma de emplear el modelado consiste en preparar las situaciones de adiestramiento en

forma tal que tu perro se vea forzado a realizar ciertas conductas. Por ejemplo, algunos

entrenadores empiezan a entrenar el "Junto" caminando cerca de una pared, manteniendo al

perro con la correa entre ellos y la pared. El perro se ve forzado a caminar al lado o atrás del

entrenador porque la correa y la pared le impiden separarse.

El modelado es una estrategia común en el adiestramiento canino tradicional, pero es casi

inexistente en el adiestramiento con clicker.

6. Creación de cadenas de conductas

El encadenamiento de conductas consiste en unir varias conductas simples en una secuencia

ordenada, para conseguir una conducta final más compleja.

Por ejemplo, para enseñarle a tu perro el llamado formal (para competencias), tienes que

enseñarle a acudir a tu llamado y a sentarse frente a ti. Estas dos conductas se entrenan por

separado y luego se encadenan, de tal forma que tu perro se sienta frente a ti cada vez que

acude al llamado.

Esta estrategia es muy útil para conseguir conductas complejas, pero no tiene mayor utilidad

en el caso de conductas simples.

7. Modelación

La modelación es la imitación. Por ejemplo, un perro acude al llamado porque vio que eso le

permitió conseguir comida a otro perro.

La modelación no tiene utilidad en el adiestramiento de perros porque involucra muchas

variables que no pueden ser controladas por el adiestrador.

La modelación es cuestionada por muchos científicos que no creen que los perros tengan esta

capacidad de abstracción, y es apoyada por otros científicos que consideran que los perros son

más inteligentes de lo que se cree normalmente.

Aunque no tengo evidencias científicas de la modelación, estoy convencido de que los perros

son capaces de imitar, por lo menos a sus congéneres, porque es algo que he visto en miles de

perros callejeros. De todos modos, esta estrategia no tiene utilidad en el adiestramiento de

perros y te la menciono solamente porque es posible que la reconozcas como parte del

aprendizaje natural de tu perro. Quizás algún día se desarrolle un procedimiento sistematizado para emplear la modelación en el adiestramiento de perros. Quién sabe.

Estrategias para eliminar malos hábitos

Todos los animales desarrollan a lo largo de su vida, patrones de conducta fuertemente arraigados. Estos patrones conductuales son los hábitos. Los malos hábitos son los principales problemas de comportamiento de los perros, y por eso es importante conocer las estrategias útiles para eliminar estos malos hábitos. En el adiestramiento tradicional se emplean los castigos para eliminar malos hábitos del perro. Sin embargo, tanto los castigos positivos como los castigos negativos pueden llevar a que los malos hábitos sean reemplazados por otras conductas inapropiadas. Es por eso que los castigos no deben ser la primera opción para eliminar los malos hábitos de tu perro. Sí usarás el castigo negativo como parte del adiestramiento, pero no para eliminar malos hábitos de tu perro, sino para hacerle saber que la desobediencia tiene consecuencias desagradables.

Las estrategias que tienes a disposición para eliminar los malos hábitos de tu perro son:

extinción, desensibilización sistemática, contracondicionamiento, adiestramiento de conductas incompatibles, perfeccionamiento de la conducta inapropiada, modificar el ambiente, y proporcionarle a tu perro suficiente ejercicio y compañía.

1. Extinción

La extinción de la conducta consiste en dejar de reforzar conductas que antes eran reforzadas, hasta que éstas desaparecen.

Recuerda que la extinción es útil en algunos casos pero no en todos y que requiere de paciencia.

2. Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática consiste en acostumbrar a tu perro gradualmente a ciertos estímulos ambientales. La desensibilización te servirá para introducir y aumentar algunas distracciones durante el adiestramiento de tu perro, y para transferir el adiestramiento a situaciones de la vida

real. También te será de utilidad para que tu perro se acostumbre al sonido del clicker, si es que ese sonido lo asusta.

3. Contracondicionamiento

El contracondicionamiento te sirve para revertir una conducta inapropiada creada por

condicionamiento clásico. Por ejemplo, si tu perro se asusta de otros perros porque tuvo algún encuentro violento con un congénere cuando era cachorro, puedes hacer que cada vez que se acerca otro perro, ocurran cosas buenas para el tuyo. Habrás contracondicionado la respuesta negativa (el temor) cuando tu perro se sienta cómodo, o incluso feliz, con la presencia de otros perros.

4. Adiestramiento de conductas incompatibles

Entrenar conductas incompatibles es una estrategia genial y muy efectiva para eliminar malos hábitos de tu perro. Consiste en entrenar a tu perro para ejecutar conductas que no puede hacer al mismo tiempo que la conducta inapropiada. Por ejemplo, si tu perro salta sobre las personas puedes entrenarlo para que se siente cada vez que saluda a alguien. Como no puede sentarse y saltar al mismo tiempo, tendrá que elegir una de esas dos conductas. Si el adiestramiento para sentarse es sólido, la conducta incompatible será la que predomine y habrás eliminado el mal hábito de saltar. 5. Perfeccionamiento de la conducta inapropiada Esta estrategia consiste en entrenar la conducta inapropiada para que ocurra (no para eliminarla) y ponerla bajo el control de un estímulo determinado. Este estímulo es una orden o una señal que tú elijas. Una vez que la conducta inapropiada está bajo el control de la orden, solamente ocurrirá cuando des esa orden. Esta estrategia parece incoherente pero funciona muy bien en algunos casos. Sin embargo, no es de utilidad para la mayoría de los malos hábitos porque es necesario mantener un control constante sobre el perro, cosa que no siempre es posible. Perfeccionar la conducta inapropiada no debe ser tu primera opción para eliminar un mal hábito de tu perro, porque es una estrategia que puede salir mal si no tienes experiencia con ella. En todo caso, considérala como el último recurso. Adiestrar conductas incompatibles es una estrategia más fácil de llevar a cabo exitosamente. 6. Modificar el ambiente para eliminar malos hábitos del perro Esta es la forma más sencilla de eliminar un mal hábito de tu perro, pero no siempre estarás dispuesto a realizarla. No es una estrategia de adiestramiento canino, sino una estrategia de manejo del perro. Consiste en retirar los elementos ambientales que causan el mal comportamiento. Por ejemplo, si tu perro ladra por las noches cuando duerme en el jardín, pero no lo hace cuando duerme dentro de tu casa, puedes permitirle dormir adentro. Con un simple cambio del ambiente habrás eliminado un hábito muy molesto. Por supuesto, esta estrategia no es la mejor porque no le enseña nada a tu perro y no puedes cambiar todo en tu vida sólo para que tu perro no moleste. De hecho, es muy probable que no quieras cambiar nada, excepto la conducta de tu perro. Sin embargo, en muchos casos es necesario modificar temporalmente el ambiente, mientras le enseñas a tu perro a comportarse con educación. Por ejemplo, puedes usar la correa para controlar a tu perro cada vez que llegan visitas, hasta que él aprenda a no saltar sobre las personas. Una vez que él aprende a saludar correctamente ya no necesitas usar la correa cuando tienes visitantes. También ten en cuenta que en muchos casos resulta más fácil, cómodo, barato y efectivo modificar el ambiente permanentemente. Una familia que conozco descubrió

que la mejor manera de evitar que sus dos perros suban a los sillones era comprando dos camas para perros. Al parecer los perros se sentían incómodos echándose sobre el suelo de parquet y sólo necesitaban un lugar cómodo, aunque no fueran los sillones. En lugar de invertir su tiempo entrenando y controlando a sus perros, o su dinero en contratar un adiestrador profesional, esta familia encontró una solución fácil e inmediata. Así que antes de pensar en procedimientos complejos para eliminar un mal hábito de tu perro, piensa si no es mejor hacer algún cambio que elimine esos hábitos. 7. Proporciónale suficiente ejercicio y compañía a tu perro Una frase clásica de la gente de perros es "un perro cansado es un perro bueno". Si tu perro no recibe suficiente ejercicio físico y mental, nunca se comportará apropiadamente. Siempre tendrá energía excesiva que necesitará liberar en alguna forma. Aunque ésta no es una estrategia de adiestramiento, es una estrategia imprescindible para convivir armoniosamente con cualquier perro. Asegúrate de darle a tu perro suficiente ejercicio y compañía, y verás que sus malas conductas se reducen casi de inmediato.

OBEDIENCIA CANINA, EJERCICIOS PARA TENER EL CONTROL DE TU PERRO

Obediencia canina

La obediencia canina consiste en adiestrar perros para que hagan ciertos ejercicios cuando se les da la señal u orden correspondiente. A veces se confunde obediencia canina con adiestramiento canino porque la primera es la forma más común de adiestramiento. Sin embargo, no son sinónimos, sino que la obediencia es una parte del adiestramiento. En los artículos que encontrarás aquí, aprenderás cómo entrenar a tu perro o cachorro para realizar diferentes ejercicios de obediencia. Algunos de los ejercicios de obediencia más comunes son: sentado, echado, acudir al llamado y caminar sin jalar la correa. Obediencia canina para la vida cotidianaExisten diferentes exigencias para el adiestramiento en obediencia según cuál es el objetivo que se persigue. Es decir que el adiestramiento en obediencia canina será diferente si se entrenan perros que realizan trabajos en la vida real (perros de búsqueda y rescate, perros de policía, etc.), perros deportivos (schutzhund, agility, etc.) o perros mascota. La obediencia que se entrena en perros de trabajo real y en perros deportivos cuenta con algunos ejercicios que no son útiles en la vida cotidiana de un perro mascota. Por ejemplo, el ejercicio de caminar junto al guía en schutzhund y en obediencia deportiva exige, entre otras cosas, que el perro vaya con el hombro derecho a la altura de la pierna izquierda de su guía. Ese ejercicio resulta muy vistoso, pero es inútil para sacar a pasear al perro porque no le da mucha libertad. Para perros mascota, es mejor entrenar el ejercicio de caminar sin jalar la correa, que permite al perro disfrutar los paseos con cierta libertad. Aquí encontrarás los ejercicios de obediencia canina que son útiles para la vida cotidiana de un perro mascota. Saber cómo se entrenan también te ayudará si quieres participar en deportes caninos, pero en ese caso es probable que necesites aumentar algunos criterios de adiestramiento relacionados con la precisión, velocidad y otras exigencias deportivas. Existen muchas maneras válidas de entrenar los ejercicios de obediencia canina, pero las técnicas que encontrarás aquí corresponden al adiestramiento con clicker porque es sencillo, eficaz y evita la violencia contra el perro. Por la misma razón, puedes usar estas técnicas con cachorros al igual que con perros adultos de cualquier edad y raza. Sólo ten en cuenta que los cachorros no tienen la misma capacidad de atención que los adultos, y que los más jóvenes no tienen buena coordinación.

Obediencia canina: Cargar el clicker

El clicker es una cajita plástica con una lámina metálica que hace un doble sonido "click-

click" cuando lo aprietas, y es parte del equipo de adiestramiento canino.

Antes de empezar a entrenar a tu perro en obediencia canina, tienes que cargar el

clicker. Cargar el clicker consiste en hacer que tu perro asocie el sonido de este

dispositivo (el click) con cosas agradables. Conseguirás esto mediante el

condicionamiento clásico, asociando el click con comida.

Una vez que has cargado el clicker, el click que éste produce se convierte en un

reforzador condicionado que te permitirá comunicarte con tu perro. Por tanto, cuando

hayas cargado el clicker, lo usarás para indicarle a tu perro qué conductas son las

correctas.

Ten en cuenta que sólo es necesario cargar el clicker una vez. No necesitas hacerlo en

cada sesión de adiestramiento canino, sino solamente una vez. El procedimiento para cargar el clicker

Antes de empezar "Hacer click" significa que hagas sonar el clicker, o que hagas el sonido

que hayas decidido usar como reforzador condicionado.

El procedimiento para cargar el clicker es el siguiente:

1. Estás con tu perro suelto (sin correa) en un lugar tranquilo. Este lugar puede ser el baño, la

cocina o cualquier espacio cerrado en que no existan distracciones de ningún tipo. Además,

tienes la riñonera en tu cintura y varios pedacitos de comida apetitosa dentro de ella. La comida

puede ser salchicha, carne cocida, pollo cocido, o cualquier cosa que le gusta a tu perro, y

debe estar cortada en pedacitos pequeños (aproximadamente del tamaño de una arveja o un

poquito más grande).

2. Tomas un pedacito de comida en una mano y en la otra sujetas el clicker. Haces click e

inmediatamente después le das un pedacito de comida a tu perro. Puedes darle la comida

desde tu mano o lanzarla al suelo, pero debes hacerlo inmediatamente después del click.

Asegúrate de no llevar la comida a la boca de tu perro mientras haces click. Primero el click y

luego recién tomas la comida para dársela a tu perro. Es bueno que, en lo posible, evites hacer

movimientos mientras haces click, porque tu perro empezará a asociar esos movimientos con

la presencia de comida.

3. Tomas otro pedacito de comida y repites el procedimiento. Asegúrate de repetir el

procedimiento variando el tiempo que pasa antes que hagas click, para que tu perro no asocie

la comida con el paso del tiempo, sino con el click. Por ejemplo, en la segunda repetición deja

pasar dos segundos antes de hacer click, cinco segundos en la tercera, un segundo en la

cuarta, etc.

4. Repite este procedimiento hasta que notes que tu perro se pone atento o alegre cada vez

que escucha el click. Notarás que tu perro ha asociado el click con la comida cuando cada vez

que haces click, él levanta las orejas, mueve la cola o hace cualquier otra cosa que demuestre

su entusiasmo.

Cargar el clicker suele tomar pocas repeticiones, pero puedes hacer varias si lo consideras

necesario.

Ten en cuenta que tu perro no debe haber comido antes de cargar el clicker, por lo que debes

asegurarte de hacer este ejercicio antes de darle una de sus comidas diarias o por lo menos un