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LOS CAMINOS DEL PODER

TRES AÑOS DE CRISIS EN LA ESCENA POLÍTICA

HENRY PEASE GARCÍA

DESCO Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo 1979

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INDICE

INTRODUCCIÓN

CAPITULO I: LOS LIMITES DEL PROYECTO VELASQUISTA

LA POLITICA ECONÓMICA AL APARECER LA CRISIS

LOS LIMITES DE LAS REFORMAS

LOS LIMITES DEL REGIMEN POLITICO

LA PRESENCIA DE FACTORES INTERNACIONALES

EL PUNTO LIMITE

CAPITULO 2: LA COYUNTURA DE AGOSTO DE 1975 Y EL INICIO DE LA “SEGUNDA FASE”

DECADENCIA DE UN REGIMEN… Y DE UN LIDER

LOS LIMITES DE LA LUCHA POLÍTICA EN LA CUPULA

LA CAIDA DE VELASCO

REACCIONES ANTE EL GOLPE DEL 29 DE AGOSTO

LA “SEGUNDA FASE”: CAMBIOS OPERADOS EN EL REGIMEN POLÍTICO

¿Por qué “SEGUNDA FASE”?

CAPITULO 3: EL LENTO CURSO DEL VIRAJE

LOS TERMINOS DEL VIRAJE EN EL GOBIERNO DE LA FUERZA ARMADA

EL PROCESO DE RECOMPOSICIÓN DE LA CLASE DOMINANTE Y EL ESTADO BURGUES

LA SEGUNDA FASE COMO PERIODO DE CRISIS ORGANICA EN LA RELACION ESTADO –


SOCIEDAD

SEGUNDA PARTE: DEL VIRAJE A LA CONTRARREFORMA

CAPITULO 4: PREPARANDO EL DESMONTAJE (29 AGOSTO 1975 – 16 JULIO 1976)

HECHOS, COYUNTURAS Y ELEMENTOS EXPLICATIVOS DEL PERIODO

UNO: UNA PRIMAVERA PARA LA DERECHA

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DOS: EL MOVIMIENTO POPULAR EN LA MIRA

TRES: EL “SOCIALISMO” VERBAL DE LA SEGUNDA FASE

CUATRO: LA POLÍTICA EN LOS HECHOS : LA CRISIS LA PAGA EL PUEBLO….EL GOBIERNO


LA ADMINISTRA

CINCO: MARZO 76: ANUNCIO OFICIAL DEL VIRAJE

SEIS: LOS EXIGENTES AMIGOS DE LA BURGUESIA

SIETE: EL CERCO SE CIERRA…PARA EL PUEBLO

OCHO: LA COYUNTURA DE JULIO 76

Fernández Maldonado expone el “paquete” Barúa”

Crisis Institucional y Depuración en el Ejercito

II. SIGNIFICACIÓN Y RESULTANTE DEL PERIODO

DEFINICIONES DADAS EN EL PERIODO

LAS FUERZAS PRESENTES EN LA ESCENA

RESULTANTE Y PERSPCTIVAS

CAPITULO 5: UN AÑO DE EMERGENCIA Y UN PUEBLO QUE DICE ¡BASTA! (16 JULIO 1976 –
19 JULIO 1977)

HECHOS, COYUNTURAS Y ELEMENTOS EXPLICATIVOS DEL PERIODO

UNO: PAGAR LA CRISIS…Y CALLAR

DOS: POLÍTICAS DE CONTRAREFORMA

TRES: BUSCANDO UNA SALIDA POLÍTICA

Con los Empresarios

Con los Partidos de la Burguesía

Con los Partidos y Organizaciones del Campo Popular

CUATRO: LA POLITICA ECONOMICA QUE EXIGIO IMPLANTAR UN AÑO DE EMERGENCIA

Los logros del Ministro Barúa

Sr. Piazza: el país no es una empresa

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CINCO: EL MOVIMIENTO POPULAR ENFRENTA AL GOBIERNO

Tres huelgas importantes en 1976

Estabilidad Laboral en debate

El movimiento popular en la coyuntura de junio y julio de 1977

SIGNIFICACIÓN Y RESULTANTE DEL PERIODO

Definiciones dadas en el periodo

las Fuerzas presentes en la escena

resultante y perspectivas

Una digresión necesaria

CAPITULO 6: EL CAMINO A LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE (19 Julio 1977 – 29 agosto 1978)

I. HECHOS, COYUNTURAS Y ELEMENTOS EXPLICATIVOS DEL PERIODO

UNO: OCUPANDO EL NUEVO ESPACIO POLÍTICO

La carrera por la inscripción

Campaña Electoral accidentada y desigual

DOS: NEGOCIANDO CON EL F.M.I EN LA RUTA DE LA CONTRARREFORMA

El General de Caballococha continuando el desmontaje de las reformas cambio de rumbo

TRES: MANO DURA CON EL PUEBLO

CUATRO: LAS JORNADAS DE MAYO 78

La reacción inmediata y espontánea

El paro como reacción organizada

Estado de Emergencia: comienzan los allanamientos

Un paro unánime: el rechazo que oculta el gobierno violencia y desórdenes

Ostensible manipulación de información

Disolución de la CNA

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CINCO: COYUNTURA ELECTORAL DE JUNIO DEL 78

SEIS: ENTRE LAS ELECCIONES Y UNA NUEVA CONVIVENCIA

II. SIGNIFICACIÓN Y RESULTANTE DEL PERIODO

DEFINICIONES DADAS EN EL PERIODO

LAS FUERZAS PRESENTES EN LA ESCENA

RESULTANTE Y PERSPECTIVAS

CAPITULO 7: NOTAS Y OBSERVACIONES SOBRE EL PROCESO POLÍTICO EN PERSPECTIVA


(1978 -79)

EL DERROTERO DE LA CRISIS

LAS ALTERNATIVAS DEL CAMPO BURGUES EN EL PERIODO DE LA ASAMBLEA


CONSTITUYENTE (1978 – 79)

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INTRODUCCION

En octubre de 1978 se han cumplido diez años de gobierno militar en el Perú y una simple
observación de to que ocurre podrá demostrar, más allá del deterioro del régimen político, la
presencia de una aguda polarización social y de muchas incertidumbres respecto del curso político
futuro. En la escena política se vuelve a percibir la presencia de viejos representantes políticos de
las clases dominantes, cuyo actuar pareciera afirmar que nada ha cambiado en esta década. Pero
junto a ellos es visible la presencia de otras fuerzas que hacen tambalear la concepción político
tradicional al representar directamente al pueblo, rompiendo muchos esquemas y previsiones. En
medio de una profunda crisis política y económica, el pueblos se ha hecho presente en la escena
sin inmisericorde, de aquellos que pagan con su vida diaria tos costos de una crisis económica
profunda, fruto de un sistema económico implacable con las necesidades populares.

Hemos visto la prolesta de miles de obreros y campesino, de empleados públicos y maestros, de


pobladores de barriadas, de un número de cada vez mayor de desempleados y subocupados, que
más allá de toda estadística expresa un clamor inorgánico aun, pero políticamente presente en el
momento actual. Un régimen aparentemente errático, que hizo abandono de todo intento reformista
preside la escena, tratando de imponer disciplina y amenazando directamente a este pueblo, al que
ni siquiera intenta ya ofrecer un proyecto y una ideotogía con visos de credibilidad. En su devenir,
la “Segunda Fase” ha confiado en la derecha económica para que con su inversión reactive la
economía y supere la crisis, mientras que ha confiado a la antigua derecha política el intento de
encuadre político y el dominio ideológico de la escena. Es la resultante de una opción burguésa de
este gobierno que no logra, sin embargo, el apoyo concreto y orgánico de la burguesía con sus
representantes corporativos y políticos.

Esta presentación de la crisis actual está mostrando ya interrogantes sobre este régimen, su
recomposición y su relación con las clases dominantes. Nadie tiene dudas sobre su carácter
antipopular y por si alguna las tuviera, el pueblos ha estado presente en las calles para expresarto,
con amplia dosis de expontaneismo y aún superando la capacidad de la izquierda para conducirto.
Podrán cerrar tos ojos tos macartistas de siempre, aquellos que tras cada acto popular sólo ven
“agitadores”, encubriendo con ello la presencia directa del pueblos y la magnitud de una
explotación que día a día cobra más vidas. Es una explotación que produce miles de niños
desnutridos y adultos tubercutosos, comiendo hoy sobras de alimentos e incluso buscando
proleínas en alimentos preparados para animales, dado que la crisis económica ha superado toda
previsión; así, sobre la antigua pobreza de nuestro pueblos, el gobierno ha cargado las facturas del
reformismo y la defensa de tos intereses de la burguesía, en una economía que se rige por las
exigencias del capital y subordina a ello las necesidades populares. Todo esto es una muestra
patente de las opciones y tos intereses de clases que ordenan la sociedad Perúana actual.
6
Es esta dura realidad nuestro libro es un intento limitado; sin embargo, puede ser útil par amostrar
situaciones y dar elementos de análisis a tos actores de la lucha política. Entendemos que puede
aportar ala conocimiento del proceso político, y éste es sólo uno de tos niveles de análisis que
requiere la realidad para, comprendiéndola, contribuir a su transformación.

Este trabajo no aspira a ofrecer una interpretación global de este período histórico. La
conformación social del país, la recomposición del Estado t las clases dominantes, así como la
nueva y significativa presencia de las clases populares en el proceso político, demandan estudios
de otra dimensión, necesarios para perfilar el curso político y entender la dinámica concreta del
presente. Sin contar con todos tos elementos mencionados, nos aproximamos a un campo más
bien restringido y ofrecemos algunas constataciones. El estudio parre del seguimiento de la escena
política –con sus ocurrencias, sus actores y sus límitos en sucesivas coyunturas- y centra su foco
de atención en el Régimen Político, no sólo en sus características institucionales o formales sino en
el juego de las fuerzas que se enfrentan durante la llamada “Segunda Fase” del gobierno de la
Fuerza Armada.

Limitando su campo de análisis al nivel de to político y dando por supuestos algunos elementos de
la caracterización de la sociedad Perúana actual –y del régimen político de esta década 1- se busca
ofrecer una visión general de la “Segunda Fase” y de su significación, explicando cómo y por qué
surge. Esto nos obliga a hacer una referencia introductoria a la “Primera Fase”, a sus límitos y
desarrollo, para ver qué es to que cambia y to que permanece a partir del 29 de Agosto. Nos
interesa mostrar cómo se reordena el régimen político en la “Segunda Fase” y cómo se
desenvuelve entre las distintas demandas sociales del período.

Empezamos preguntándonos, ¿por qué el régimen es así?, ¿por qué a pesar del viraje, no logra
representar orgánicamente a la burguesía?, ¿por qué vuelve a recurrir a elecciones y aún en medio
de ello la crisis política no se resuelve ni tiene perspectivas fáciles de estabilidad, incluso dentro del
campo burgués? Las respuestas no son simples, ni se resuelven sólo en este campo. Hay que
indagar en la propia inconsistencia de las alternativas burguésas del presente, en sus límites
internos que impiden el diseño de alianzas estables y de políticas del movimiento popular, el
avance dado en profundidad y en niveles de conciencia, la dificultad de embarcarto en cualquier
proyecto políticos de la burguesía, y la distancia que media entres y emergencia y la capacidad de
la izquierda actual para constituirse en alternativas de poder.

El libro dejará planteadas muchas preguntas. El material trabajado conlleva a nuevas demandas de
investigación que no pueden tener respuestas sólo en el nivel de este trabajo. Las interrogantes
llevan a la necesidad de investigar la composición actual de la clase dominante, su fraccionamiento

1
Algunos elementos pueden encontrarse en nuestro trabajo anterior sobre el régimen político presidido por el General
Velasco, con el cual este libro guarda relación de continuidad, aunque aborda la escena en términos más amplios y se
centra en variables de ésta, y no básicamente de la lucha al interior del gobierno. Ver: PEASE, Henry: “El Ocaso del
Poder Oligárquico. Lucha política en la escena oficial 1968 – 1975”. DESCO, Lima 1977
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y la concreción de proyecto políticos, hasta hoy inorgánicos, pero capaces de alargar la crisis
política y profundizar la crisis económica. Ello obliga a evaluar las políticas económicas y tos
modelos de desarrollo expuestos, en un a país poco acostumbrado al debate. Es igualmente
necesario investigar las nuevas formas de la presencia popular y sus niveles de organización, en
un momento que muestra cada día un nuevo avance y alguna sorpresa. Es un momento en que tos
instrumentos actuales de investigación social se quedan cortos y a veces parecen hasta superfluos
frente a la creatividad concreta de la praxis popular en momentos de crisis y de ascenso de masas.

Aspiramos a brindar en este estudio elementos, intuiciones e iniciativas para dinamizar nuevas
interrogantes en la investigación política y social. Partimos de tos hechos de la escena cuyo
análisis nos lleva a explicar el régimen político, para luego extraer conclusiones sobre el rumbo
político y la coyuntura actual, que en sí mismas son sólo preguntas e indicaciones para
investigadores más acuciosos.

En la primera parte del libro procuramos ubicar la “Segunda Fase” en relación con la década y el
conjunto del proyecto militar. Mostramos tos rasgos de la coyuntura en la que cae Velasco y se
inicia el nuevo régimen; señalamos algunos indicios del funciónamiento institucional de la cúpula a
partir de la “segunda Fase” y presentamos, en el capítulo 3, una visión global del curso político del
régimen que explica algunas de las preguntas aquí planteadas.

En la segunda parte del libro ofrecemos una periodización de la escena política que muestra cómo
se concreta el viraje del proyecto Velasquista, cómo se enfrenta al movimiento popular y se declara
la finitud del régimen, buscando una salida política. La escena se analiza a partir del estudio de tos
hechos registrados en la Cronología Política y otras fuentes de información abiertas al
investigador2. Tos hechos no han sido escogidos al capricho; se procura ordenar el conjunto de
ellos, seleccionados en función de tos ejes de análisis explicitados 3. Durante todo el período, estos
hechos giran en torno al manejo de la crisis económica –incluyendo entre las políticas asumidas, el
desmontaje de las reformas y el acercamiento a la derecha política- y al enfrentamiento del
movimiento popular que rechaza recurrentemente el desmoronamiento de su ya miserable ingreso
real y el desmontaje, no sólo de reformas sino de medidas de mínima y a veces sólo formal

2
Nos referimos principalmente a la Cronología Política publicada por DESCO, así como a sus informativos mensuales. La
referencia bibliográfica es: PEASE, Henry, FITOMENO Alfredo: Perú 1975-76: Cronología Política (Tomos IV y V).
DESCO 1977. A to largo del libro toda referencia a esta fuente se indicará sóto mencionando Cronología Política, con el
número del hecho y la página. Tos 6 Tomos de este trabajo tiene numeración correlativa, tanto para tos hechos como para
las páginas. Tos dos primero tomos (1968-73) tos trabajó al autor con Olga Verme. El Tomo III (1974) con
Alfredo Fitomeno y Julio Calderón; tos tomos siguientes (1975, 1976 y 1977) con Alfredo Fitomeno.

3
Nos referimos a lagunas críticas metodológicas respecto de “El Ocaso del Poder Oligárquico”, en el sentido de que se
construye el escenario con hechos que luego sirven mecánicamente de prueba. La observación debe considerar el trabajo
previo de la Cronología Política y el resto de fuentes que brinda el escenario, dentro del cual se seleccionan algunos hechos
que nos sirven de indicadores de las hipótesis surgidas a partir de nuestro trabajo de observación y análisis del conjunto de
la escena. Esta, además, es resumida por nosotros por razones de espacio, pero el análisis del conjunto de la escena. Esta,
además, es resumida por nosotros por razones de espacio, pero el análisis se hace sobre un conjunto de hechos más
amplios, que puede confrontarse en estas fuentes.
8
prolección legal. Los capítulos 4, 5 y 6 presenten esta periodización que coincide con cada uno de
tos tres años del régimen, no por elegir la formalidad anual sino por coincidir con tos resultantes de
las coyunturas vividas.

La tercera parte con un soto capítulo final ofrece, a partir de la periodización anterior, un análisis
del curso político en perspectiva y algunas notas sobre el proceso político. Este capítulo 7
complementa tos elementos de análisis presentados en el capítulo 3 sobre el proceso que se viene
desarrollando, aunque sólo nos limitamos a presentar sus rasgos globales.

Inevitablemente, sobre todo al presentar tos hechos, el análisis incluye la crítica que expresa el
autor desde su opción. No se observa la política desde posiciones neutras, menos aún en un
tiempo de gran polarización social. Nuestro interés por estudiar la política proviene de nuestro
compromiso con estos pueblos concretos, maltratados y agredidos por las fuerzas del poder. Mal
haríamos en callar lo que pensamos. Al explicitarlo expresamos también nuestra posición
decididamente contraria a este orden de cosas, verdadero desorden establecido en tanto que
resulta funciónal a las clases dominantes y maltrata a los pueblos mayoritarios, día a día. No
vemos en este sistema capitalista, en su consustancial explotación de las mayorías, en su lógica
central –la rentabilidad del capital- y en su confianza en el mercado –como “ordenador” ajeno a las
necesidades reales del pueblos-, ninguna víabilidad de solución ni desarrollo para este pueblos.
Menos aún con tos rasgos de este sistema en su fase imperialista, succionador sistemático de las
riquezas aquí producidas.

Explicitar esto supone decir que lo que este trabajo aporte al conocimiento de este proceso político
se da en y a parir de una opción, de la misma manera que ocurre en cualquier ser humano. No
explicitarlo sería simplemente engañar, o pretender hacerlo. Esto no significa que el análisis no
intente ser riguroso o que el trabajo sea la observación de la realidad desde el cristal de nuestros
deseos y aspiraciones. Justamente, para transformar la realidad es preciso, sin dejar de optar, ver
toda la realidad y no imaginarlo como se desea. Para ello se hace este trabajo y tiene límites,
derivados no de la voluntad de no ver sino de nuestra propia formación, de la escasez de
instrumentos y fuentes, de todo lo que es parte de una ciencia social en construcción. Si
entregamos al lector este y anteriores trabajos, no es por entender que son obras concluidas, sino
porque valoramos la discusión y la crítica como única forma de avanzar en el conocimiento, y no
cabe discusión ni crítica sin algo escrito.

Expresamos nuestro agradecimiento a Federico Velarde, Rolando Ames, Fernando Sánchez


Albavera, Marcial Rubio, Raúl Guerrero, Luis Peirano y Enrique Bernales que nos ayudaron mucho
con su crítica y discusión. A nuestros compañeros de DESCO la gratitud por el aliento que supone
trabajar con verdadera cordialidad y compromiso, en un lugar común que acepta las diferencia de
posición como una forma de contribuir a forjar alternativas unitarias para estos pueblos. A Annie
Ordóñez, pilar de todo el esfuerzo editorial de DESCO, mi gratitud por ayudarme a hacer

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compresible el texto, con reiteradas correcciones de estilo. A Eva Toskechi, que con tanta voluntad
ha mecanografiado las varias versiones del manuscrito, expresamos también nuestro
reconocimiento. Y a Mary, por lo menos agradecerle su paciencia y amor infinitos, sobre todo en
tantos madrugones y fines de semana en que este libro me expropió de su lado.

CAPÍTULO I

LOS LÍMITOS DEL PROYECTO VELASQUISTA

El estudio del período conocido como “segunda Fase” en esta década de gobierno militar nos lleva
a una necesaria, aunque sólo introductoria, referencia al período inmediatamente anterior, al
gobierno que bajo responsabilidad institucional de la Fuerza Armada, presidió el general Velasco 4.
Analizaremos los límites del proyecto Velasquista a partir de elementos visibles en la escena
política, principalmente entre 1974 y 1975, aunque muchos de estos límites pueden caracterizar a
toda la “Primera Fase”.

Entre 1968 y 1975 se transformó el llamado orden oligárquico y se emprendió un conjunto de


reformas y políticas gubernativas que alteraron la conformación del poder en consecuencia la
política del Estado, haciendo posible una profunda dinamización del movimiento popular y abriendo
nuevos horizontes al proceso social. Se rompió el aislamiento político y diptomático que vivía el
Estado Perúano en el orden internacional y se enfrentó como nunca antes el poder imperialista, a
partir de una sucesión de medidas nacionalistas que, sin embargo, no cancelaban en sí mismas
nuestra situación de dependencia. El gobierno de Velasco, surgido en plena crisis del Estado
Oligárquico, to cancela como forma arcaica de dominación y plantea desde la cúpula el problema
de definir una alternativa, a partir de un régimen político dirigido por la Fuerza Armada. Tos
trabajadores del campo y la ciudad lograron expresarse políticamente como en pocos momentos
de la historia de este siglo, constituyendo las más diversas organizaciones y gremios, en un
período intenso marcado por un sostenido esclarecimiento ideológico en amplios sectores
populares impactados por el mensaje del gobierno y de tos partidos de izquierda emergentes.

La dinamización del movimiento popular vuelve a dejar planteada el problema de la democracia,


fundamentalmente irresuelto en la sociedad Perúana a pesar de las propuestas políticas presentes
en la escena desde los años 30. Pero ahora se aplican muchos de los planteamientos tantas veces
enunciados; la aplicación de las reformas hará más visible la naturaleza del Estado y su esencia
capitalista, que impide toda democratización real del poder y la economía en esta sociedad. El

4
La personalidad y el rol conductor de Velasco sellaron este período en forma particularmente intensa; por ello apellidamos
Velasquistas al proyecto político que resultó impuesto en el período 1968-75, conocido ahora como “Primera Fase”, Velasco
y su gobierno son objeto todavía de tos más fuertes improperios, que provienen particularmente de una burguesía nativa
resentida que por unos pocos años se vio, en parte, lejos del gobierno, aún cuando no necesariamente del poder.
10
carácter burgués del Estados Perúano pasó a ser directa y visiblemente la cuestión en juego,
polarizando las diversas opciones sociales y atravesando incluso parcialmente el proyecto
Velasquista.

Sin analizar en este trabajo el conjunto del proceso político 1968-75 5, es preciso señalar los límites
que están presentes en el proyecto Velasquista para comprender el deterioro del régimen y la
coyuntura de 1975 que de origen al gobierno de la “Segunda Fase”. A esto, aunque sólo
introductoriamente, dedicamos este capítulo.

El estudio de los límites de este proyecto político, encontrando elementos causales de su deterioro,
nos lleva a cuestionar el modelo de desarrollo implícito en las acciones del gobierno. Debemos
subrayar que entendemos este modelo en función de la resultante del proceso político, más que a
partir del diseño previo de un verdadero plan de gobierno total y coherente.

En efecto, bastante se has discutido ya el curso contradictorio del proceso político, la existencia de
distintos proyectos que pugnan en el seno del gobierno y su definición en el campo de las reformas
estructurales. El curso del proceso, sin embargo, supone la conciliación y definición de una política
de desarrollo, aún cuando no se explicite coherentemente o incluso cuando su formulación
suponga la existencia de una lucha política no resuelta en la cúpula. Es decir, existe un modelo
aunque sea contradictorio y aunque resulte turbado en su aplicación por tos términos de la lucha
política. Y si nos referimos a la estrategia de desarrollo, el curso será definido primeramente por to
términos reales en que se da la política económica.

El conjunto de reformas aplicadas desde 1968 no han alterado las características fundamentales
de la economía Perúana: su carácter capitalista, la presencia de sectores productivos retrasados y
sólo parcialmente incorporados al mercado, y la dependencia del capital extranjero. Tos cambios
introducidos en la propiedad no alteran la lógica de acumulación privada que tiene la economía, ni
replantean la estructura productiva –exportadora de materias primas y con una industria
dependiente de insumos y bienes de capital importados- establecida en función de las necesidades
de un reducido sector de la población, incapaz de proporcionar el empleo y tos bienes necesarios
para las mayorías. El gobierno desarrolla una política de industrialización bajo el esquema de
sustitución de importaciones que, para entonces, ya había demostrado su invíabilidad en varios
países de América Laúna.

Para desarrollar esta política se otorgó a los empresarios un régimen promocional sin precedentes
que les permitió obtener beneficios de corto y mediano plazo anormalmente elevados. Se
incentivaba así a la burguesía al mismo tiempo que se le enfrentaba políticamente con reformas –la
comunidad laboral, el poder empresarial y supervisor del Estado, la ley de estabilidad laboral- que

5
Referimos al lector a nuestro trabajo anterior sobre la llamada “Primera Fase” particularmente en lo que se trata el
Capítulo 5 sobre tos cambios operados en la clase dominante y el Estado, que explican las referencia que aquí hacemos a
la recomposición del poder en la sociedad peruana. Ver PEASE, Henry “El Ocaso……”
11
afectaban las ganancias y su concepción liberal del proyecto político. La política contradictoria
dada en este ramo brindó a los empresarios “no sólo la oportunidad de resistir a la reforma sino
que también de realizar elevadas utilidades en el corto plazo”6. Así estos mantuvieron en pie su
enfrentamiento político con el velasquismo, acumulando fuerzas hasta lograr la coyuntura precisa
para revertir este proceso. En la base de estas contradicciones estaba el objetivo del gobierno de
aumentar la inversión privada, campo en el cual no tuvo mayores logros dada la fuga de capitales
producida particularmente en este sector.

La política económica se diseña sustentada en el ahorro interno –que al comenzar el régimen es


básicamente privado- y complementariamente en el ahorro externo. Para lograr este objetivo debe
incentivar y proleger la ganancia de las empresas, además de dar confianza a tos empresarios.
Este tema se convierte en uno de tos nudos de tensión del gobierno, en tanto cada reforma y cada
estatización espantan a la burguesía nativa, y en menor medida, al capital extranjero. En este
campo el gobierno se mueve entre el desconocimiento y el chantaje, a la vez que sortea una aguda
pugna interna. No consigue grandes éxitos en lo que a la inversión privada nativa se refiere; logra
romper el bloqueo externo de créditos que lo afecta en los primeros años y termina en la práctica
haciendo descansar en el ahorro externo su política económica 7, para lo cual contratará una
abultada deuda externa y deberá conceder las condiciones adecuadas a la inversión extranjera. A
pesar de no obtener resultados tos incentivos, afectando por una parte tos ingresos del fisco y por
otra parte la concreción de sus reformas. Al hacer descansar su política en el ahorro externo, creó
las condiciones para que, en la crisis, la presión internacional, en función de la deuda externa,
termine confluyendo con las presiónes de la burguesía nativa, haciendo invíable la continuidad del
proyecto reformista.

Lo más novedoso de la política económica seguida durante la “Primera Fase”, fue el sustantivo
incremento de la inversión pública, hasta constituirse en factor determinante del crecimiento del
Producto Nacional. En efecto, entre 1970 y 1974 la tase de incremento de la inversión bruta fija
pública fue de 23.5%, mientras que la privada fue sólo del 5%. En 1974 la primera creció en 57%,
mientras que la segunda sólo to hizo en un 10.6%. Estas cifras muestran un cambio importante

6
El profesor Roberto Abusada, del Departamento de Economía de la Universidad Católica, ha publicado diversos trabajos
sobre esta contradictoria política industrial, destacando el generoso carácter de tos incentivos promocionales que llevaron a
realizar grandes ganancias en el corto plazo y a resistir con eficacia la reforma de la empresa. Explica cómo fue percibida la
reforma por tos empresarios y señala cómo junto a las medidas reformistas se daban grandes incentivos “sin precedentes
en la historia de la promoción industrial en el Perú”. La óptica de este investigador, que en nada cuestiona el capitalismo, no
podrá ser calificada de comunista por ningún empresario; sin embargo sus conclusiones contrastan con el coro de
lamentaciones de éstos, que se presentan siempre como “víctimas” de tos “atropellos” de la “Primera Fase”. Puede
consultarse su artículo “Políticas de industrialización en el Perú 1970-76” en la Revista Economía de la Universidad
Católica, Volumen I, Dic. 1977 y también la ponencia presentada a la IV Convención de Comercio Exterior, titulada
“Antecedentes y posibilidades de Crecimiento de la Exportación no Tradicional” Lima, 1979.

7
Luego de un período inicial durante el cual el ahorro externo se resiste a venir –siendo negativas sus tasas para 1970-, a
partir de 1972 se pasa a depender cada vez más del ahorro externo. Parece ser que en el plano internacional se dan
condiciones extraordinarias de crédito, que hacen bajar la relación del ahorro nacional con el ahorro bruto total de 98% en
1972 a 43% en 1975 (ver Informe Estadístico de la Economía Peruana – CIEPA 1978)
12
respecto del comportamiento económico del Estado Oligárquico precedente y corresponden con la
expansión de la actividad económica del Estado al tomar en sus manos parte sustantiva de la
banca, tos recursos naturales y tos servicios públicos expropiados, así como parte significativa de
la industria básica. Aunque la mayor inversión se concentra en proyectos de larga maduración,
esta política corresponde con tos planteamientos formulados en la década del 60 y enarbolados
por distintas corrientes progresistas frente al abstencionismo literal propugnado por las fracciones
oligárquicas8.

Esta política, sin embargo, no altera lo sustantivo de la economía Perúana, es decir su racionalidad
económica en función del capital, coadyuvando a su reproducción. Ni las expropiaciones por sí
misma, ni la inversión pública en sí, cambian esta lógica de la economía. En el conjunto de la
política aplicada, terminan siendo uno de tos principales ejes de contradicción. Se muestra aquí el
carácter conciliador y contradictorio del proyecto reformista castrense, que terminará incentivando
a tos sectores de la burguesía, capaces no sólo de reinterpretar sino de cambiar el proyecto
Velasquista.

Esta realidad, limitante de toda transformación real, se produce durante un gobierno que
progresivamente anuncia la “recusación del capitalismo”. Si bien no es ésta la formulación inicial9, a
ella se llega a partir de las formulaciones sucesivas y de las contradicciones visibles al aplicar las
primeras reformas. Aunque esta recusación se expresa en tos discursos oficiales e incluso en
algunas normas y leyes, difícilmente puede entenderse como algo aceptado por el gobierno en su
conjunto10 y definitivamente no logra concretarse en la política económica aplicada, aunque haya
sido parte de tos proyectos en pugna. Así, la política económica de corto y mediano plazo es
conciliadora con tos intereses de la burguesía, no cuestiona en esencia el sistema un transforma

8
Las cifras están tomadas del ya citado informe estadístico del CIEPA, que en este capítulo será la fuente citada cada vez
que no se explicite otra fuente. Sobre el punto cabe recordar que antes de 1968 el Estado estaba marcado por las
exigencias de las fracciones oligárquicas que se opusieron sistemáticamente a que el mismo tuviera peso en la economía.
No hay que olvidar que hasta 1963 –en que se crea el Banco de la Nación- incluso tos impuestos se cobraban a través de
un ente mayoritariamente privado y que en 1968 el Banco Central de Reserva era mayoritariamente privado en su
directorio, Se había dado –en las décadas del 50 y el 60- una expansión del Estado en servicios no económicos y en obras
públicas de infraestructura, sin asumir significativamente actividades productivas.

9
En su formulación inicial, el proyecto político es en esencia definido como antioligárquico y nacionalista. Lo antioligárquico
es concretado en las primeras medidas con efecto contundentes y to nacionalista se expresará desde la estatización, sin
pago real, de la IPC, hasta las estatizaciones negociadas posteriormente, en variables coyunturas. La recusación del
capitalismo es un enunciado posterior que sigue el curso de la definición previa, “ni capitalista, ni comunista”, planteada no
sólo en discursos sino en la propia normatividad. El mismo gobierno señalará que su modelo progresivo se plasma en la
Ley de Propiedad Social, que al promulgarse en 1974 recibe el calificativo de “prioritaria”.

10
Tos mismo discursos de Velasco lo presentan como un conductor que concilia, a partir de su opción por una de las
tendencias, más que como expresión del conjunto. Es posible incluso la aprobación y el silencio ante formulaciones que nos
e comparten, en unos casos por debilidad, en otros por ignorancia y en otros por razones tácticas. Pero las vinculaciones
que en tos tres períodos estudiados se encuentran entre parte del gobierno y distintos sectores de la burguesía indican la
opción real presente, aunque no exhiban lazos orgánicos.
13
su estructura productiva. Al hablar de conciliación con tos intereses de la burguesía no
confundimos conciliación con concertación; es decir, nos referimos a tos intereses objetivos y no a
to que el empresariado entendía entonces como sus intereses. En este nivel hubo contradicciones
y enfrentamientos reales, así como audiencia concreta ante la gestión de tos empresarios más
flexibles. La lógica del gobierno llevaba a la imposición de su proyecto más que a la concertación
de voluntades políticas; ello correspondía también a la inflexibilidad de la mayor parte del
empresariado ante toda medida de reforma y toda acogida de las demandas populares.

El análisis de la crisis económica y política, que ya es visible en 1974 supone entonces hurgar más
allá de tos niveles declarativos y de las formulaciones legales, para llegar a la estructura
económica, su lógica de acumulación y la presencia cíclica de las crisis propias del sistema11. Pero
al hacerlo es importante situar tos hechos en relación con las características del momento histórico
en que se origina este gobierno. Es preciso recordar cuál era el horizontes ideológico de la década
del 60, en marcado en la percepción propia de tos sectores medios que enfrentaban al orden
oligárquico tradicional con distintas posiciones reformistas. Si se analiza la escena política Perúana
de entonces puede observarse la ausencia del movimiento popular; hoy esta presencia, incluso con
las limitaciones que tiene su expresión política, determina ya una sustantiva diferencia. Las
banderas políticas entonces presentes fueron las que Velasco recogió el 68 (reforma agraria,
nacionalización de la IPC y la Cerro de Pasco, relaciones con tos países socialistas, cambio del rol
económico del Estado y fortalecimiento de la inversión pública, etc.) y en la demanda expresa en la
coyuntura, tal el caso de la Comunidad Laboral dada en tiempos en que la reforma de la empresa
planteaba en términos mucho más tradicionales.

Si se analiza el espectro político de entonces, es claro que la izquierda tiene un carácter


marcadamente reformista. Puede encontrarse en sus doctrinas el planteamiento de metas
socialistas enrumbadas siempre al largo plazo y sin fórmulas alternativas explicitas en la coyuntura.
Incluso aquellos partidos de la nueva izquierda –que insurge a mediados de esa década- carecen
de propuestas alternativas y casí podía afirmarse que no forman parte del sistema político. En
efecto, luego del fracaso del foquismo guerrillero el debate de la izquierda estaba centrado
básicamente en la estrategia para la toma del poder, más que en tos pasos concretos que supone
la transición al socialismo.

Se explica así, en este contexto, la carencia de un proyecto económico alternativo y la aceptación


mecánica de la tesis industrialista, con modificaciones que no cuestionan su esencia. Aunque es
obvio que durante la “Primer Fase” maduran nuevas posiciones políticas, es visible también que

11
No es este el campo de este trabajo, aunque no podemos dejar de recurrir a ello para centrar nuestra atención en el
proceso político. Remitimos al lector a un reciente trabajo editado por DESCO, el libro “Economía Peruana: un ensayo de
interpretación” en el que Carlos Otero y Hugo Cabieses desarrollan una explicación de la crisis, contribuyendo al debate
sobre sus causas y desarrollo actual. Otros dos trabajos recientes de Armando Pillado M., aportan en esta perspectiva. Me
refiero a “Acumulación, Crisis, Estado y Socialismo”, DESCO, 1978 y al trabajo de divulgación “El Capital Hacia la
Crisis – Perú 1965-78”, DESCO, 1978.
14
en todo el período hay ausencia de alternativas económicas concretas, tanto en tos sectores del
gobierno que se radicalizan, como en la izquierda en su conjunto.

En 1974, es evidente la aparición de la crisis económica a partir de la cual se empezará a


cuestionar –desde diferentes perspectivas- el modelo de desarrollo, haciendo más visibles los
límites reales del proyecto militar12 y el anuncio progresivo de una inminente crisis política. El
proceso político mostrará tos límites de cada una de las reformas emprendidas, al chocar con el
encuadre que supone la política económica. Antes de la crisis, en la capacidad conflictiva de cada
reforma, se podrá apreciar la contradicción que supone su impulso dentro de tos parámetros del
orden económico existente, lo cual incentivará la acción de las fuerzas políticas que tos defienden,
junto con la menos visible influencia de tos sectores empresariales que –en continua estrategia de
rodeo y enfrentamiento- logran expresarse en el régimen y claman por nuevas limitaciones a las
reformas. Así el voluntarismo político de tos propulsores de las reformas se irá estrellando con el
propio régimen. Se mostrarán con mayor crudeza los límites propiamente políticos del proyecto –en
la composición del gobierno, en la vinculación vertical con el movimiento popular, en la unidad de la
Fuerza Armada- y de esta forma la lucha de tendencias en la cúpula expresará contenidos más
profundos que lo enunciado por los propios actores. Todo esto se expresa en 1974, mostrando un
régimen deteriorado y haciendo ver cómo declina el impulso inicial dado a las reformas. Cabe
revisar estos límites en el momento en que aparecen más visibles en la escena política económica
seguida en torno a tos primeros síntomas de la crisis, para ver luego los límites en las reformas, en
el propio régimen político –basado en la institucionalidad castrense- y en el contexto internacional.

LA POLÍTICA ECONÓMICA AL APARECER LA CRISIS

Al gobierno le cuesta reconocer la existencia de la crisis económica. Mucho tardará en reconocer


que es responsable de ella y nunca podrá aceptar que to es por la insuficiencia del reformismo, por
su contradictoria estrategia de desarrollo y por la naturaleza estructural de ésta. El diagnóstico es
vital para afrontar el problema. Por ello, reconocimiento y diagnóstico también significan opción.

Casí todos los actores políticos identifican al Ministro Vargas Gavilano con la negativa a reconocer
la existencia de la crisis. Ello, sin embargo, más que ubicarse en una soto Ministro –bastante débil
por cierto- debe llevar a preguntarse por el comportamiento global del régimen en la coyuntura de
1974. En ella, luego de que el gobierno sortea la pugna expresada por el Almirante Vargas
Caballero y afronta tos embates generados por la expropiación de la prensa, tiene lugar una
exposición del Ministerio de Economía en la que, con el triunfalismo que ya es característico en el
régimen, sostiene - a fines de octubre- que “…un balance honesto nos permito afirmar que nuestra

12
No afirmamos que sólo ante la crisis aparecen las críticas. Estas existen desde antes, aunque sea discutible su nivel de
concreción y la formulación de alternativas. Pero la aparición de la crisis económica hace evidente en el propio gobierno tos
límites de las reformas y como tal influye en la acción –ofensiva y defensiva- de tos actores de la escena.
15
economía sigue siendo sólida”. En su exposición abunda en cifras optimas, pero parece reconocer
en algo tos “efectos de la crisis económica internacional” al afirmar: “todo esto, en términos más
claros, significa que la dependencia del exterior aún tiene poderosa gravitación en la economía
interna, dependencia que solamente será disminuida en la medida en que el Perú alcance una
estructura de producción adecuada”.13

En efecto, ya entonces desde dentro y fuera del gobierno se cuestiona la estructura productiva.
Esta vaga formulación, no concretada en medidas, no indica sin embargo que el gobierno como tal
la asuma. Además, en varios informes, desde 1973 el Instituto Nacional de Planificación (INP) irá
advirtiendo la necesidad de tomar medidas para enfrentar tos efectos “de la crisis economía
internacional”, proponiendo mejorar la Programación de Inversiones, perfeccionar la regulación de
importaciones, controlar la sobrefacturación, atacar tos problemas del agro –“cuello de botella” del
crecimiento económico- y anunciando que se acentuará la inflación14. Tos planteos del INP no son
atendidos en muchas ocasíones.

La exposición del Ministerio, sin embargo, quedará encuadrada en su propio triunfalismo y


encerrada en una coyuntura represiva. El seminario Oiga planteará duras interrogantes al gobierno,
acusándoto de ocultar la crisis “coyuntural”, cuestionando las cifras del Ministerio y haciéndose eco
de la demanda de tos industriales que tienen dificultades para proveerse de insumos. Este hecho
se produce en medio de un repunte político de tos grupos tradicionales –marginados de tos diarios,
pero presentes en Semanarios como Opinión Libre- que arman una polémica en torno a tos
contratos de financiamiento del oleoducto, calificándotos de anticonstitucionales y de violar la
soberanía; por sujetarse a tribunales foráneos. En esta campaña se orquesta, a partir de Opinión
Libre y el Colegio de Abogados de Lima, la acción del APRA. Acción Popular y el Partido Popular
Cristiano. En efecto, rápidamente Armando Villanueva –que representa en el APRA la línea dura
frente al gobierno- demanda un “Frente Civil” democrático; Belaúnde acoge la iniciativa desde
Washington, como ocasíón propia de sentirse “nacionalista” y lavarse del barro dejado por el Acta
de Talara. Bedoya se unirá a ellos de inmediato, dando así la sensación de una orquestada acción
para desestabilizar al gobierno15. Este caerá en la lógica represiva a la que es tan propicio y
terminará deportando a varios de tos actores, dejando a medias una respuesta a OIGA, revista que
a raíz de este hecho fue clausurada.

13
Cronología Política. Hecho No. 2931, p. 1028

14
INP: Informe socio-económico Enero-Junio 1974 y proyecciones a Diciembre. 17-XII74 – No. 21-24/DI/INP. Pp.5 y
6. En ese sentido mismo año, el INP togra la creación del Comité Intersectorial de Promoción de Inversiones, que le permito
intervenir en la autorización de inversiones privadas.

15
Cronología Política. Hechos No. 2945, 2949, 2963, 2966, 2967 y 2976. pp. 1036 y 1057.
16
Desde entonces esta exposición y tos hechos que siguieron recuerdan las dificultades iniciales
para reconocer la existencia de la crisis, aún en su endulcorada y falsa versión de simple “efecto de
la crisis internacional”.

Poco después, sin embargo, las medidas del nuevo presupuesto expresan intentos limitados de
afrontar la crisis, en una dirección coherente con la política económica que el régimen viene
aplicando, pero contradictoria con las reformas y formulaciones políticas planteadas. La creciente
contradicción entre el curso de las reformas y la política económica, lleva a paralizar la primeras.
Las sucesivas coyunturas refuerzan el “realismo” de tos sectores más conservadores y agudizan el
“utopismo” con el que se califica a tos militares progresistas. El grito de “basta de reformas” que
recordáramos en un trabajo anterior, se concreta ahora en la prioridad de resolver la crisis para
luego continuar con las reformas. Señalamos así el sentido de la política, a partir de las tendencias,
pero es obvio que se ha de producir en un proceso gradual que supone sucesivas depuraciones.
Frente al realismo de “la Misión”16, expresado más coherentemente en la “Segunda Fase”, que
termina por apelar al pragmatismo liberal tradicional, la tendencia progresista no logra tener un
proyecto económico alternativo. En esto pude haber resultado decisivo el que esta tendencia no
controlará tos cargos económicos del aparato estatal, aunque tal facto no sea explicación única. El
hecho es que su pugna con la “la Misión” estaba centrada en torno al problema del MLR y la
vinculación con las organizaciones populares. Así to expresó la prensa de entonces donde, incluso
cuando se constataba la pérdida de impulso de toda acción de cambio, tos sectores más
progresistas del régimen solamente reclamaban reformas en tos sectores de vivienda y salud,
apoyando casí en comparsa tos términos de la política económica. Sobre esto, sin embargo, cabe
también anotar que en nuestro medio poco se ha acostumbrado a ofrecer críticas de fondo y
alternativas de política económica, dejando así una especie de “coto de caza” reservado a tos
tecnócratas. Posteriormente la evolución de las crisis hará que incluso la izquierda lejana al poder
afronte con mayor lucidez esta temática.

Con estos límitos, junto con el presupuesto bienal de la República para 1975-77, se aprobarían
medidas dirigidas a mitigar tos efectos de la crisis, siendo ecplícitamente reconocida como efecto
de la crisis internacional. Se señalará entonces que ésta “afecta sustancialmente a nuestra
economía”. El paquete de medidas incluyó el aumento de consumo popular –aumentando sin
embargo tos precios de una buena parte de éstos- y el reajuste de remuneraciones del sector
público, por debajo de tos aumentos reales del costo de vida.

16
Con este nombre, tomado de la escena de entonces, se explica to que era una de las tendencias en la cúpula,
carácterizando la acción concentrada de varios Ministros que constituyen entre 1974 y 1975 la versión más conservadora y
autoritaria del régimen. Aunque tiene presencia desde años antes, como tendencia alcanza rol definitorio en este período y
orquesta su acción tanto en la cúpula como en las organizaciones promovidas por el gobierno e incluso en un movimiento
que oficialmente no se reconocía apoyar – a pesar de las evidencias que luego saldrán a la luz-. Sobre el punto ver PEASE,
H. “El Ocaso…”Capítuto 4.
17
En resumen, se buscaba aumentar tos ingresos del gobierno pero no se recurría a impuestos
directos –a las personas de altos ingresos y las utilidades de las empresas. Sino a impuestos
indirectos, siempre de mayor impacto social, aunque de más rápida recaudación. Se buscaba
disminuir el déficit fiscal pero era preciso subsidiar más y más productos de impacto en una
economía popular que desde 1973 veía bajar el ingreso real debido a la fuerte inflación. Estos
subsidios, además de aumentar el egreso presupuestal no lograban frenar el alza de precios en tos
bienes esenciales de la canasta familiar.

En la exposición de estas medidas, la crisis es reconocida sólo como factor externo, sin aceptar la
responsabilidad que cabe al gobierno en ella, ni replantear la política económica seguida. Así
resulta encubriéndose las causas estructurales de la crisis y tos errores de las políticas económicas
seguida. En conjunto se procura “armonizar” el curso de las reformas y la política económica,
hecho posible en el papel pero no en la realidad. Se reitera la necesidad de profundizar y
consolidar las reformas, de “mantener un nivel de consumo que permita la satisfacción de las
necesidades básicas”. Estos no son meros enunciados, el texto se puede sustentar en tos
forcejeos internos, pero la realidad de la aplicación no profundizará las reformas y sí comprimirá tos
consumos de la población al deteriorar aún más el ingreso eral. Cabe, sin embargo, recoger tos
enunciados porque serán explícitamente rechazados por posteriores medidas de política
económica, formuladas expresamente para comprimir el consumo y sustentadas así. De la misma
forma, en este paquete no se explícita el objeto de favorecer la tasa de ganancia de las empresas
para incrementar el ahorro y la inversión privada. Esta ausencia no significa que entonces la
economía no to permitiera –to incentivó en todo la “Primera Fase”- sino probablemente que el
gobierno no requería explicitarlo para convencer al sector privado, con el cual mantenía aún
relaciones tensas.

Pero ya en 1975 el gobierno prevé la necesidad de afrontar más orgánicamente la conducción de


la política económica, para to cual el Ministerio de Economía resulta un funciónario débil en medio
de una amplia red de Ministerios de la producción cuyas funciónes se cruzan. Esta tarea es
asumida por el nuevo Premier General Morales Bermúdez, quien como Ministro de Economía
había diseñado y ejecutado to nuclear de la política económica en tos primero años del régimen.
Morales Bermúdez presidirá, y hará funciónar, el Comité Interministerial de Asuntos Económicos y
Financieros; desde tos primeros meses de 1975 se lleva a cabo una revisión global de tos
problemas económicos que culminará en el mes de junio de ese año con el primer paquete de
medidas económicas, conocido así en tanto tos anteriores fueron parte del propio presupuesto
venial y el gobierno se cuidó de no mostrar un conjunto de medidas anti-crisis como tal. En junio de
1975 se daba así el reconocimiento expreso de la crisis y el inicio de sucesivos “paquetes” anti-
crisis que, uno a uno, han ido aplicándose hasta la actualidad.

18
El paquete Morales –de junio de 1975- tuvo como antecedentes el informe del Banco Mundial
sobre la economía Perúana, el cual luego de plantear la necesidad de reducir la demanda para
evitar el crecimiento del consumo y de las importaciones, hizo varias recomendaciones básicas,
entre ellas aumentar el precio de la gasolina, revisar la política de subsidios –es decir reducirtos al
máximo- y aumentar las tasas de interés bancario para promover el ahorro y la inversión.
Recomendaba también flexibilizar la política frente al capital extranjero, particularmente en petróleo
y minería, así como el sistema de control y fiscalización de precios existentes en ese entonces.
Todo esto, en síntesis, termina defendiendo las ganancias de las empresas en general y del capital
extranjero en particular; para ello se visualiza ya entonces la necesidad de comprimir el consumo
por la vía de un incremento de salarios inferior a la inflación existente.

La importancia de este informe –cuyos términos acogerá progresivamente el gobierno- está en que
fue usado para la reunión del Grupo Consultivo de París, que se comprometió, en abril de ese año,
a estudiar la posibilidad de otorgar préstamos para proyectos de inversión por un monto de 2,850
millones de dólares, cantidad que podía elevarse a 3,500 millones17. Esa declaración nos hace
pensar en este informe como elemento de presión para que el gobierno cambie su política
económica en términos de adaptarla aún más a tos requerimientos del capital financiero
internacional, siguiendo la pauta de sus organismos de crédito18.

El paquete de junio, denominado “Plan Coyuntural” de reajuste de la economía”, ubica la crisis a


nivel coyuntural con to cual no cuestiona si el curso de la política seguida, ni las bases mismas de
la economía en que se aplica19. El plan consistió por un lado, en el aumento de precios de tos

17
DESCO. Informativo Político. No. 31. Lima, Abril 75. pp. 39 y 40

18
Ya en pleno desarrollo de la crisis esta danza de millones genera más de un espejismo y hace recordar la renegociación
de la deuda externa dada a principios del régimen; la forma en que se chantajeó frente al problema de la Internacional
Petroleum Company (IPC), las jugadas tácticas que el gobierno realizó –desempolvando incluso antiguos proyectos para
explicar una maniobra publicitaria del BID- (Cronología Política. Hecho No. 487 p. 104) y posición que el propio Morales
Bermúdez esgrimió ante el Club de Paris en junio de 1971, señalando que el Perú debía elegir pagar su desuda o invertir
en planes de desarrollo. La aceptación de la alternativa del Club de Paris -nuevos créditos e inversiones a la vez que se
pagaba la deuda anterior sin reestructurarla- llevó entonces a la ejecución de grandes proyectos cuya prioridad cabe
analizar para entender a la ejecución de grandes proyectos cuya prioridad cabe analiza para entender cómo el crédito
extranjero impone sus prioridades, su tecnología y sus reglas de juego, generando además las condiciones para presionar
sobre la política económica, cuando las deudas se van acumulando y llega la hora de pagar aún más. El manejo eficiente
de estos instrumentos termina reorientando las economías dependientes hacia las más ortodoxas condiciones del capital
financiero (Cronología Política. Hecho No. 1225 p.281)

19
En ese momento el Gral. Morales Bermúdez carácterizaba la situación y deba las siguientes razones para la aplicación
de las medidas: a) la existencia de un desajuste de precios con efectos desfavorables en el ingreso de las familias. Las
finanzas públicas y la producción nacional, que se expresaba en la gran diferencia existía entre tos productos esenciales –
que mantenían por algún tiempo precios fijos- y tos productos que se expedían sin mayor control, cuyos precios habían
subido libremente; b) la existencia de divergencias entre tos precios internos y tos que regían el mercado exterior, lo que
devino en el crecimiento del contrabando fronterizo; c) el alza del precio de tos insumos que se utilizaban para elaborar tos
productos denominados básicos había incidido en la reducción de la rentabilidad y , por to tanto, en la considerable baja de
su producción; d) entre Enero y Mayo de 1975 el subsidio de diversos productos afrontado por el gobierno no había logrado
sus verdaderos objetivos, lo que se expresaba en ese momento por ejemplo, en el hecho de que el subsidio de la harina de
19
productos –tanto los controlados como tos fiscalizados y tos no sujetos a control- a la vez que se
producía un importante recorte en tos subsidios a tos alimentos. Por otro lado, se daba un pequeño
reajuste de sueldos y de salarios20 que de ninguna manera compensaba el impacto de estas
medidas, sumadas al sostenido proceso inflacionario precedente. En síntesis, el gobierno buscaba
reducir el déficit fiscal reduciendo subsidios, con to cual elevaba tos precios de tos productos
esenciales, a la vez autorizaba –y/o constaba, según el caso- la elevación de tos precios. Trataba,
además, de equilibrar la balanza de pagos por la vía de la reducción del consumo. Como en la
lógica de esta política está la prolección de la ganancia y el estímuto de la inversión privada, no
podía reducirse el déficit de la balanza comercial racionalizando drásticamente las importaciones 21
ni introduciendo una programación industrial que alterara la política anterior. Tampoco cabía
controlar la sobrefacturación, ni otras formas de salida de capitales. Más aún, éstos saldrán de
manera importante dado el tipo de cambio que el gobierno se negaba a alterar. El gobierno no
intentará poner cupos tributarios adicionales a una empresa privada que se buscaba incentivar, a
pesar de la imposibilidad de justificar socialmente ese esfuerzo del Estado. Sólo quedaba la
ortodoxia liberal que forma parte de tos recetarios de la banca internacional contribuyendo a la
concentración monopólica del capital y utilizando cada crisis para eliminar a tos sectores menos
competitivos y recuperar la tasa de ganancia para el gran capital. En esta perspectiva había que
consumir menos, pero empezando por aquello que más afecta al consumo popular; había que
manejar el proceso inflacionario sólo dentro de las leyes del mercado libre y controlar el salario de
modo que en términos reales cada vez menor. Con ello se conseguiría –si se aíslan otras
variables- alivíar la balanza de pagos y recuperar la ganancia de las empresas. El sentido impreso
a la política económica, implícito en este paquete y explícito luego, tendrá límitos adicionales
porque se aplica sin la rigurosidad del caso, pero indicará el rumbo de la solución que se busca a la
crisis, vista entonces sólo como problema coyuntural.

trigo no hubiera a logrado el normal abastecimiento de pan francés a la población; e) el desequilibrio que afectaba a la
oferta y a la demanda, así como tos altos subsidios y la reducción del ahorro público necesarios para tos programas de
inversión, significaría requerir nuevos que aumentarían nuestra deuda externa; f) nuestra estructura de precios perjudicaba
a la de gastos, limitando la capacidad adquisitiva de tos sectores público y privado; y, g) de no haberse adoptado la
creación de nuevos cuadros de precios y remuneraciones que se aplicaban a partir de ese momento, el gobierno se habría
visto en la disyuntiva de afrontar un déficit fiscal, reduciendo la disponibilidad de recursos para la inversión pública, a lo que
se agregaría una mayor importación de alimentos y de petróleo, lo que se hubiera reflejado también en la disminución de la
producción interna alimenticia y el aumento del desempleo.

20
Se elevaron tos sueldos y salarios mínimos vitales y se reajustaron las remuneraciones con un incremento de 1,600
soles al trabajador público y entre 400 y 2,020 al trabajador privado, monto sujeto a negociación colectiva y elevable hasta
el tope de 2,500 si la situación de la empresa lo permitía.

21
Desde un par de años antes, este problema está presente en la discusión. Esta industria no satisface necesidades
económicas de las mayorías populares: ni produce tos bienes que satisfagan las necesidades básicas, ni to que produce
está al alcance de tos ingresos del pueblo. Tampoco genera un empleo significativo. Sin embargo, ninguna medida decidida
a replantear esta estructura productiva se toma y pocas veces en la historia se han dado incentivos más generosos a las
empresas. Por otra parte, el déficit de la balanza comercial proviene en buenas medidas del constante aumento de
importaciones. Y si bien ha aumentado la importación de alimentos, es el rubro de bienes de capital y de insumos
industriales el que lleva el ritmo, como puede verse en la nota siguiente.
20
Las medidas no alcanzaron tos efectos esperados. Como demostraron tos acontecimientos
económicos posteriores, no se togró ningún de tos objetivos perseguidos, salvo el de reducir el
ingreso real de tos trabajadores. El déficit fiscal se incrementó y la reducción de subsidios resultó
insuficiente. Por otro lado, el aparato productivo sintió tos efectos de estas políticas recesivas. A
pesar de éstas, el déficit de la balanza de pagos aumentó y se redujeron las reservas
internacionales en más de 500 millones de dólares debido al creciente servicio de la deuda externa
–que pasó a ser, de 1974 a 1975, del 30 al 37% del vator de las exportaciones -, al fuerte
crecimiento del volumen de importaciones y a la caída de las exportaciones.

El impresiónante crecimiento del quantum de importaciones entre 1974 y 1975, particularmente en


el rubro de bienes de capital; sólo se explica como una resultante de actividades especulativas
apoyadas en el mantenimiento de un dólar sub-valuado, to que llevó a las empresas a políticas de
sobrestockamiento22. Esto muestra –siendo sólo un ejempto- la irracionalidad de esta política
economía en términos del conjunto social. Pero a la vez indica su carácter de clases, sirviendo a
algunos grupos sociales capaces de lucrar incluso en la crisis y a pesar de la contradictoria política
gubernativa. Una vez más en el manejo de la economía capitalista to aparentemente irracional
resulta racional a la ganancia de la burguesía.

22
EVOLUCION DEL QUANTUM DE IMPORTACIONES (1970 – 1975)

AÑOINDICE DEL QUANTUM DE IMPORTACIONESBIENES DE CAPITALCOMBUSTIBLES Y CONEXOSMATERIAS


PRIMAS Y PROD. INT.1970
1972
1973
1974

1975100
112
139
157

223100
91
138
174

276100
345
541
522

1,025100
122
113
128

162El cuadro muestra el impacto del gran stock de capital en 1975 y el peso significativo del aumento de importaciones.
Pesa también el aumento de la importación de petróleo, mantenimiento subsidiada la gasolina; otra de las contradicciones
notorias de esta política, que luego se corrigió, pero dentro de un conjunto de medidas que golpeaban aún más la economía
popular.

21
Es preciso resaltar algunas constantes, que a partir de Junio de 1975 se repetirán en todos los
paquetes: se asume, en primer lugar, una política de alza de precios y salarios que da la imagen de
cuidar la economía popular, haciendo exactamente to contrario. El trabajador advierte que le están
bajando el salario real, aunque tos primeros días sienta que gana más soles. Las cifras posteriores
confirmarán este hecho y harán que algunas expresiónes aparentemente jocosas pasen a formar
parte de la antotogía de la infamia23. Esto hará que la prensa oficial alabe la “justicia” del gobierno y
dé una imagen falsa de la realidad, Será parte de la armazón psicológica que encubrirá luego el
viraje gradual del gobierno. La constante invariable en todos los paquetes que le siguen y el único
objetivo que siempre se cumple, será la reducción del ingreso de tos trabajadores. En contraste.,
otra constante de tos paquetes siguen será la dificultad para reducir el déficit económico del
presupuesto nacional24.

En el déficit presupuestal impacta el fuerte servicio de la deuda pública –cuyos intereses van en
constante aumento- así, como el mantenimiento –aunque en proporciones decrecientes- de tos
subsidios y la inversión pública. Impacta, además, la rigidez de tos gastos corrientes del Estado y
en particular tos gastos de defensa en un tiempo en que la crisis era sentida como fenómeno
coyuntural, es decir pasajero y manejable.

En la coyuntura de Julio de 1975, con la lucha política centrada en la ofensiva del MLR contra
diversas organizaciones populares y el debate centrado en éste y en tos problemas de la prensa
expropiada, no serán muchas las reacciones populares frente a este primer paquete. Ello ocurre a
pesar de que desde hace ya varios años se negocia con tope máximo tos pliegos de reclamos, to
que supone un límito en la negociación sindical y un buen servicio del gobierno a las empresas. No

23
Nos referimos al comentario posterior del Ministerio Barúa, cuando comparando la “canasta básica” y tos aumentos, en
su posterior paquete, indicó que al hombre del puebto le quedaba un saldo para “una cervecita”. Basta ver de carca las
condiciones de vida de las clases populares para entender que es muy serio –y signo de insensibilidad- hacer estas bromas
cuando se está jugando con el hambre de las mayorías.
24
El déficit Económico fue de 14,090 en 1974, de 30,591 en 1975, de 48,432 en 1976 y de 38,200 en 1977 (en miltones de
soles). Tos intereses de la deuda pública -dentro de tos gastos corrientes- fueron importantes.

INTERESES DE LA DEUDA PÚBLICA 1970 - 77

AÑOSINTERNAEXTERNA1970
1972
1974
1975
1976
1977100
129
256
368
570
1,400100
297
495
521
642
965(Ver Informe Estadístico del CIEPA 1978)
22
obstante la CGTP, la CTP y la CTRP se pronunciarán apoyando genéricamente las medidas,
aunque cuestionando algunos de tos dispositivos referentes al salario. La CGTP resalta en su
apoyo el hecho de que nos e haya evaluado la moneda y que no se hayan congelado tos salarios,
“hecho que hubiera disminuido de capacidad adquisitiva de las masas populares”. Se puede
observar aquí el impacto del estilo de las medidas: habrá baja del salario real pero el primer
iimpacto de las medidas no es reconocido aún por la más fuerte y antigua de las centrales
sindicales. Al lado de estos apoyos habrá la crítica del partido Vanguardia Revolucionaria y del
CCUSC, denunciando la política seguida25. Sin embargo, si bien estas organizaciones expresan
una prolesta, no influyen aún en tos hechos de esa coyuntura de manera significativa, ni plantean
alternativas de política económica para entonces.

Las medidas y hechos comentados muestran cómo el gobierno de la “Primera Fase” afronta la
crisis y cómo existe una relación de continuidad entre el “paquete” de medidas del Premier
Morales Bermúdez y tos sucesivos “paquetes” del gobierno de la “Segunda Fase” que éste preside.
Obvíamente habrá diferencia de grados y progresivamente se tendrán que plantear tos cambios en
las políticas de reforma, inherentes a la racionalidad de este manejo de la economía.

Lo que queda resaltado, además, es el cordón umbilical que liga la política económica de toda la
década, diseñada por este general en tanto Ministerio de Economía (1970-73), retomada como
Premier y cabeza del Comité Interministerial de Asuntos Económicos y Financieros (1975) y
desarrollada como Presidente en la “Segunda Fase”. Se maneja la economía nacional cuidando la
rentabilidad de la inversión privada, en primer lugar, confiando tercamente en tos resultados de tos
incentivos tradicionales brindados a la empresa privada26 y si descansando al máximo en las
25
Cronología Política. Hechos Nos. 3649 p. 1498 y 3692 pp. 1524-25

26
Analícese, por ejempto, qué ha significado el sacrificio fiscal al haber mantenido la presión tributaria muy baja (13%
frente a un 18% que recomiendan tos organismos internacionales para países como el Perú). Si se acepta el 18% como
norma, el sacrificio fiscal puede ser vatorado en:

SACRIFICIO FISCAL EN RELACION AL PBI (1970 – 1975)

AÑOSMILTONES SOLESSACRIFICIO FISCAL % DEL P.B.I1970


1971
1972
1973
1974
19759,867
12,164
14,144
19,756
21,480
21,1664.0%
4.6%
4.8%
5.5%
4.8%
3.2%FUENTE: Víctor Rondinel, El Proyecto de Desarrolto de 1968 y la Política de Financiamiento. Tesis de Grado,
U.N.I., Programa de Economía.
Si luego se compara el porcentaje de sacrificio fiscal con relación al déficit económico se observa:

AÑOSDEFICIT ECONOMICOSACRIFICIO / DEFICIT1970


23
posibilidades del endeudamiento externo. Se aplica, incluso forzadamente, una política
industrialista bajo el esquema do sustituci6n de importaciones, al que luego se le acopla
una serie de incentivos para industrias de exportación. No se cuestiona en la práctica
la estructura productiva y se sacrifica la producción agropecuaria en aras de una
industrialización que ni genera el empleo necesario, ni produce bienes esenciales al
alcance de las mayorías ni tampoco ayuda a equilibrar la balanza comercial, a la que
más bien presióna con la importación de más y más insumos y bienes de capital.
Estos problemas estructurales no son afrontados en tos años de holgura y más bien
serán agudizados con la política de inversión pública en proyectos de larga
maduraci6n. Hubo, asímismo, errores en el manejo del comercio exterior y baja de las
exportaciones tradicionales.

En discursos posteriores el gobierno reconocerá algunos de estos problemas, aunque


refiriéndose a ellos soto como tema de reflexión para el largo plazo. Pero, poco se
consigue al vertos sólo como cuestiones técnicas aisladas. Son parte de un todo
coherente, que se administra articulando las demandas del empresariado nativo y del
capital internacional. Por esto, al presentarse la crisis en su versión más aguda, to
sustantivo de esta política saldrá a la luz en forma meridiana. Esta política prioriza la
atención de las demandas del capital imperialista mientras, en segundo término, trata
de contentar a tos sectores nativos de la burguesía, concediendo en parte ante sus
demandas y procurando garantizar al menos to sustancial a una parte de estos
sectores: la ocasíón de lucro para el mas adaptable o... el más vivo. En efecto,
cuando las presiónes externas para ordenar la administración de la crisis en función
del puntual pago de la deuda, han comprimido el consumo de tal manera que ni las
capas medias pueden comprar -y ello afecta a la industria nativa, pues se agudiza la
recesión- se buscarán nuevos incentivos para la industria, bajo el mito de un supuesto
modelo de exportación no tradicional con un incremento del Certex tan
impresiónantemente elevado que fácilita operaciones normalmente impensables. Tras
el mito de la exportación no tradicional –que hoy nadie puede dejar de ver y escuchar-
estos incentives son más bien subsidies a la burguesía nativa para que acepte la

1972
1974
19753,282
10,831
14,090
30,591300%
130%
152%
69%Es decir que sóto en 1975 el sacrificio fiscal fue menor que el déficit económico, to cual hace pensar que se hubiera
evitado el déficit hasta ese año y reducido en forma importante en 1975. El sacrificio fiscal se debió en gran parte a las
generosas exoneraciones tributarias a las empresas y a la mala recaudación. En perspectivas se ve en este caso otro de
tos defectos más criticables de la política diseñada que terminaron incentivando a la burguesía nativa con grandes
ganancias de corto plazo, que a la larga terminan fuera del país. Este es sóto uno de tos costos de la política industrialista
seguida… habrán más y mayores.
24
prioridad imperialista, soporte la coyuntura y se reacomode a nuevos proyectos
industriales. A la vez se buscará corregir aquellos elementos de cada reforma que
afectaban en parte a tos empresarios, tos únicos capaces de reactivar -y tos únicos
que merecen incentivos- en esta forma de concebir la economía. Es hora de
flexibilizar. . . todo; pero también de ser inflexible con el campo popular.

Así, al aparecer la crisis económica, se puede observar en la escena política la


necesidad de corregir el rumbo reformista. Es el límito propio de todo reformismo; y
como en la "Primera Fase" el proceso político ha ido ra dicalizando las posiciones en
juego, será necesario remover tos obstácutos presentes en el propio gobierno para
que este pueda asumir un rumbo coherente con la política económica dada. Hay
pugna en la cúpula y esta es una dimensión central del conflicto, aún cuando se
exprese en torno a problemas más inmediatos. Por su naturaleza estructural, to
económico será decisivo en la definición de la correlación de fuerzas, claramente
desfavorable a las opciones progresistas desde 1974. Hay, sin embargo, otras
dimensiones internas y externas que influirán notoriamente en la resultante.

LOS LÍMITES DE LAS REFORMAS

Si el deterioro del gobierno resulta evidente al examinar como comienza a


"administrarse" la crisis, esta visión podrá ampliarse a su real magnitud cuan do se
evalúe el curso de las principales reformas. La pretensión de este trabajo no es
realizar la necesaria evaluación de cada reforma, sino simplemente poner en
evidencia algunos rasgos presentes al finalizar la llamada "Primera Fa se". Para
entendertos no baste comprender tos límitos del modelo o las criti cas que cada
reforma en particular original Es preciso recordar el cúmuto de expectativas
generadas por este proceso, que con todas sus limitaciones es el único intento de
cambio en la sociedad Perúana, aplicado desde el gobierno en to que va del siglo.
Por ello en cada caso la lucha de tos propulsores de las reformas por
profundizarlas, por impedir que se reinterpreten o por ir más allá de estos, adquiere
una dinámica que sobrepasa el análisis serene de tos procesos estructurales; le
impregna un voluntarismo propio de la praxis y empuja hacia acciones aún
desfasadas del curso real del régimen.

Al concluir el Gobierno de Velasco no hay ninguna decisión expresa que se aparte


del curso de las reformas. No hay viraje, a pesar de que tos "realistas" presentes en
la cúpula centren su atención en las medidas económicas y planteen el aumento de
la producción como bandera prioritaria.

25
Lo que puede verse es más bien el límito de las reformas mismas, centrado en la
incapacidad del régimen do replantear la estructura productiva y la racionalidad
capitalistas de esta economía. A la vez el régimen será incapaz de ver tebrar
alianzas con el movimiento popular, mostrando una actitud cada vez más autoritaria
y vertical.

Esta apreciación estará presente en pocos pero importantes sectores de la


población, ubicados en una izquierda que no logra concretar una alternativa d e
poder, aunque expresa sus críticas y trabaja al lado del movimiento popular en la
conquista competitiva de posiciones. Estará presente también en cuadros que desde
organismos del Estado o de las organizaciones por este propugnadas, se radicalizan
a partir del proceso mismo y se enfrentan en un desigual combate con "la Misión" y
el MLR. Llegará parcialmente a la cúpula, contribuyendo a la radicalización de
algunos de sus elementos, pero sin plasmarse en alternativas. S ó l o son parte do
una elite, pero pesan en el cuadro político. Tras ellos -de una u otra forma- amplios
sectores populares sienten la crisis, llegando a distintos grados de reflexión sobre
tos límitos estructurales del proceso y las reformas.

La formulación, sin embargo, importa poco cuando el campesino se siente exptotado


por el curso que toma la reforma agraria en las empresas aso ciativas o por no haber
llegado a ellas; cuando el comunero aprecia la burla que el empresario hace de su
Comunidad Laboral y la cómplice política del Estado, que termina desconociendo
CONACI para efectos reales; o cuando amplios sectores esperan una "propiedad
social" casí mítica, que no se expresa en empresas que operen. Variarán así las
apreciaciones y ópticas, pero habrá en la mayoría un común alejamiento y apatía
respecto del gobierno, junto con la lucha concreta por defender sus organizaciones
-sindicales o comuneras, campesinas o barriales- de la política del gobierno que
busca controlarlas y de la penetración matonesca del MLR que pretende alcanzar
hegemonía en ese proyecto de encuadramiento.

Por ello cabe señalar -incluso antes de analizar el estado de las refor mas- que la
lucha política dada por el movimiento popular en el nivel de sus organizaciones se
va tornando propiamente defensiva en materia económica 2 7 . Hasta 1973 hubo un
incremento paulaúno del salario real promedio 2 8 . En ese año, una fuerte presión

27
N o s r e fe r im o s a qu í a la r ea c c ió n de to s tr ab aj ad o re s fr en te a l a po l íti ca e co nó m i ca q ue h ac e qu e
pr og re si va m en te , ca da p li eg o d e r ec la m o s s e co n vi e r ta e n un a l uc ha p or i mp ed i r la re du c ci ón d el
sa l ar io r ea l y n o e n u na l u ch a p or me jo ra r su s co nd i c io ne s d e v id a . To qu e d eb e tom ar s e en c ue n ta , a
la ve z, e s la no to r ia di na m i za c ió n d el mo v im i en to po pu la r e n e s te p er io do qu e in di c a el ob se r va do r ,
ya e n 1 9 7 3 , l a em er ge n ci a de u n n ue vo po to e n e l es pe c tr o p ol íti c o . Es e l m ov i m ie n to p op ul ar co n
ca pa ci da d d e i mp ac ta r en l a e s ce na , c en tr ad o aú n en el fr en te s in di c a l y c on di s ti n ta s o rg an i za c io ne s
re gi on al e s . Es ta pr es en c i a in fl ui r á de c i si v a me n te en la d ina mi z a ci ón de l ro l de t o "M i s ió n y e l MR L” .

28
Ver PEASE, Henry: El Ocaso… p. 139. El cuadro.
26
sindical hizo aumentar el número de huelgas en 379 respecto del año anterior,
elevándose a 15.7 (en millares) el número de horas/hombre perdidas. Pero a partir de
1974, el salario real empieza disminuir sensiblemente y en 1975 la presión sindical se
elevará notablemente 2 9 . A la baja del salario real corresponde un incremento de las
utilidades de las empresas, que aumentan en estos años su participación en el
ingreso nacional. Es la más concisa demostración de to que significa la política de
gobierno 3 0 .

La acción sindical está defendiendo algo muy concreto: que el salario no siga
bajando. Pero, además, el movimiento sindical lucha en defensa de su propia
existencia ante tos intentos del MLR y el conjunto de aparatos estatales que procuran
encuadrarto en sus términos. Paros decretados por tos trabajadores mineros
(CENTROMIN), Telepostales y Maestros (SUTEP), así como por la Federación

29
Ibid. p. 137 y 1). 139.

30
Así, mientras en 1972 las Remuneraciones de obreros y empleados representaron el 51.3% del Ingreso
Nacional, en 1975 fueron el 47.5% y en 1977 fueron 46.5%. Por su lado, las Utilidades de Empresas en
1972 eran el 17.7% del Ingreso Nacional, subiendo al 22.7% en 1975 y al 24.7% en 1977. En la medida en
que el lugar de tos otros rubros componentes del Ingreso Nacional no ha variado sustancialmente, la
única explicación de la reducción del rubro Remuneraciones respecto al total es que las utilidades de
Empresas se ha n in cr e me n ta do . Ver al respecto el siguiente cuadro:
AÑOSREMUNERACIONES*UTILIDAD DE EMPRESASINDEPENDIENTESRENTA PREDIALINT. NET.TOTAL1972
1973
1974
1975
1976
197751.3
49.0
47.0
47.5
46.9
46.517.7
22.2
23.7
22.7
23.9
24.725.6
23.9
24.1
25.0
24.9
24.64.5
3.9
3.9
3.6
3.2
3.01.2
0.6
1.3
1.1
1.1
1.1100.00
100.00
100.00
100.00
100.00
100.00FUENTE: Banco Central de Reserva del Perú, Memoria 1977; Lima, 1978
*Obreros y Empleados
27
Departamental de Trabajadores de Arequipa (FDTA), expresan esta lucha defensiva
que el gobierno verá, tanto entonces como ahora, siempre como acto subversivo y
como provocación partidaria, sin reconocer sus causes reales 3 1 .

La contingencia sindical expresa una parte de la acción popular. En el campo, la


aplicación de la reforma agraria hará surgir viejos y nuevos problemas. Un amplio
conjunto de cooperativas y SAIS adjudicatarias será muestra del avance de esta
reforma contra el latifundista, pero en cada empresa campeará el poder concentrado
por el aparato estatal, con notoria incapacidad operativa 3 2 y el impacto de una política
económica que agrede al campo, al controlar tos precios de sus productos y
encarecer tos insumos, a la vez que el sistema de comercialización merma toda
ganancia posible No se trata simplemente de problemas técnicos: esto resulta de la
aplicación de una política económica que privilegia to urbano industrial y comprime
económicamente al sector rural. Es consecuencia también de la falta de crédito y de
su distribución entre las empresas modernas, del desgaste de varios años en que la
atención se centró en la transferencia de la tierra, y resultado de las fallas una capa
burocrática bastante tradicional que ha reforzado su poder sobre el campo.

Pero esto sólo atañe a una parte del sector rural: las comunidades campesinas
marginadas de todo impacto real de la reforma agraria, tos minifundistas
empobrecidos aún más y muchos campesinos que no alcanzan a ser suje tos de la
reforma, están presentes también en la demanda y en la espera. La reforma agraria
ha sido rápida pero le queda un cúmuto de problemas por resolver; y en el curso del
proceso, en 1974 no escapa al impacto de la lucha que atraviesa el gobierno y a la
política de "la Misión", que si bien no puede imponerle directamente al MLR, tiene en
el SINAMOS y en la estructura burocrática elementos que instrumentar. En este
cuadro político se instala la CNA*, en el cual se reproduce la pugna sin que tos
partidarios de "La Misión” togren controlarla. Compile en el campo con la CCP*, cuyas
movilizaciones se expresarán principalmente en la toma de tierras y en la
organización sindical del campesinado. Si bien nadie puede aspirar a cambiar el

31
Cronología Po lít ica . Hechos Nos. 3533, 3538, 3563, 3569, 3589, 3590, 3642, 3661 y 3757. pp. 1433-34,
1436, 1447, 1450, 1461,1495, 1503 y 1557.
32
El aparato estatal, ineficaz y centralista, es capaz de interferir en las empresas campesinas pero no
es capaz de conducirlas ni de resolver sus problemas. Hay que observar corno se dan las relaciones
con las Cooperativas y cómo quedan constantemente irresueltos to s problemas planteados por tos
campesinos. También es notoria la persistencia de poderes tocales rearticulados con el aparato estatal,
capaces de mermar aún más tos ingresos de estas empresas. Esto se agrega a las condiciones de
descapitalización que muchas de ellas tenían al momento de ser adjudicadas y en muchos casos por
responsabilidad de tos Comités de administración, que formaba el gobierno y controlaba totalmente en
el período de transferencia, o también por la tolerada descapitalización hecha por tos propios dueños al
venir la reforma. Todo to dicho tiene obvia explicación en el carácter de ese Estado, por elto es punto
de partida, razón última que incluso en perspectiva reformistas podría ofrecer resultados menos
críticos.
*Confederación Nacional Agraria (CNA) y Confederación Campesina del Perú (C C P)

28
campo en pocos años, es claro que el problema no es sólo de tiempo. En el mismo
aparato estatal se discutirán críticas a la reforma agraria que colindan pro -
gresivamente con el cuestionamiento del proyecto político en curso: tos cambios no
pueden circunscribirse al sector rural y la pauperización del campo no es simple fruto
de matos ejecutores, ni de la ausencia del "sabio patrón". La aplicación de la reforma
agraria lleva a cuestionar la política agraria como conjunto. Desaparecido el latifundista,
salen a la luz problemas estructurales irresuellos que Forman parte del conjunto de la
economía y requieren de uno política agraria esencialmente distinta en todos tos ángutos.

La reforma agraria no ha logrado incorporar al mercado a vastos sectores de economía


campesina. Tampoco ha proporcionado al régimen una base -social de sustento, capaz de
asumir su defensa, y obvíamente no ha resuello el problema agrario. Desaparecido el
terrateniente, el agro se expresa en su más profunda condición de sector subordinado de la
economía capitalista. La distancia que separa a tos campesinos del poder se expresa en
un cúmuto de mecanismos económicos que reproducen su pauperización de manera
alarmante. Así una de las reformas agrarias más avanzadas y radicales de América Laúna,
puede coexistir con una de las políticas económicas más pauperizadoras del campo. Esta
contradictoria resultante sólo se entiende analizando el juego real de fuerzas y la
capacidad de recuperación del orden burgués dada con el manejo del conjunto de la
política económica. Es probablemente uno de tos ejemptos más claros para analizar tos
límitos del reformismo; es decir, tos resultados de cambiar algo, una parte, manteniendo to
esencial del sistema.

La Comunidad Industrial sigue también un derrolero crítico hasta 1975. Se ha permitido la


burla de la ley por las empresas. Se ha impedido la organización de tos comuneros,
quebrando CONACI* para reemplazarla per la organización de tos más sumisos. Todo el
año muestra la lucha entre las dos fracciones de CONACI, anulándose mutuamente en su
capacidad de ejercer presión para que la ley se aplique y las Comunidades funciónen. El
intento de conciliación que esa Ley suponía mostró su base irreal, pero en el curso político
la lógica de las banderas de tos empresarios impactó sobre el gobierno que -con sus
operativos e impidiendo la organización comunera- favoreció la capacidad de maniobra de
las empresas, decididas a evadir la Comunidad. Lejos de su intención original, la
Comunidad laboral reforzó la conciencia política y sindical de tos trabajadores. Ello fue
visto como una amenaza por parte del gobierno, que por su ubicación en el poder togró
imponerse a la larga.

El curso de la reforma educativa y del proyecto de propiedad social queda, en 1975,


realmente soto en la teoría o en la Ley. La primera se intenta aplicar a través de una de las

29
burocracias más tradicionales, comenzando justamente por la organización del sistema
educativo, ocasíón para formular muchas normas de escasa aplicabilidad real. Esta
reforma se aplica prescindiendo del magisterio, al que en función de su lucha sindical se
enfrenta, tratándoto como enemigo. Pesa, en 1975, un conjunto de marchas y
contramarchas de esta reforma que la hacen más que incipiente fácilmente truncada.

El proyecto de propiedad social, tan largamente debatido, queda de partida entrampado en


la lógica de una economía capitalista incuestionada en tos hechos -aunque recusada en el
discurso político- y en la fundamentación del proyecto mismo, al definirto como el modelo
alternativo que ofrecía el régimen. De entrada es evidente que parte del gobierno no está
dispuesta a dar esa prioridad y, más aún, que su togro es imposible cuando depende de la
inversión que realice el Estado, justamente ese Estado que afronta una severa crisis
económica. La lentitud en la aplicación de este proyecto no da lugar a concreciones en sus
primeros años, haciéndoto así fácilmente reinterpretable en el futuro.

La reforma de la prensa -la última en iniciarse- concitará hacia fines de la "Primera Fase"
una ardua pugna interna al régimen, en medio de una crítica generalizada dentro y fuera
del país. Se ha logrado marginar a tos antiguos dueños, pero la alternativa no deja más
posibilidades que el triste espectácuto de una prensa oficial. En el primer año de esta
experiencia (1974-75), tos diarios quedan bajo el control de directivos nombrados por el
gobierno y se ofrece una transferencia a "sectores organizados de la población". Tos
diarios expresan públicamente la pugna que dentro del gobierno no existe, entre
tendencias progresistas y reaccionarias 33 . Se podrá ver cómo en unos casos se cultivan
algunos "sueños de opio" de quienes se sienten ya en otra sociedad y ven factible el
socialismo en este régimen. En otros, con pocas variaciones respecto al estilo de prensa
anterior, se desarrollará un macartismo a ultranza para expresar su apoyo a las tendencias
más reaccionarias del régimen, desatando una sorda pugna de recriminaciones y
amenazas. AI acercarse la coyuntura de Julio de 1975 -en la que debía hacerse efectiva la
supuesta transferencia- el gobierno no está dispuesto a hacerla y la posterga por un año
más. Pero en la cúpula el efecto de esta reforma ha agudizado la lucha interna a niveles
tales que llegará a optarse por una verdadera "cacería" de "infiltrados".

A través de esta prensa se han logrado expresar parcialmente las demandas del
movimiento popular. Quizá to único realmente nuevo sea que frente al silencio anterior hoy
tos problemas del campesino y del obrero tienen, al menos, algún lugar en la información.
Sin embargo, esta entrada es administrada con concepción burocrática y vertical,

33
Sobre el tema referimos al lector al libro PRENSA: Apertura y Límitos de Luis Peirano, Eduardo Ballón,
Leyla Bartet y Gilberto Valdez. DESCO, Lima 1978, que presenta el primer año de esta reforma, analizando
contenidos de varios temas importantes tratados por la prensa de entonces.
30
neutralizando en parte sus efectos políticos y dificultando toda posibilidad de que el pueblo
tenga verdaderos canales de expresión.

Esta ligera enumeración podría seguir un curso más complejo, innecesario para una
apreciación de conjunto. El deterioro visible en las reformas es fruto del propio proyecto
político, de su incapacidad de dar un salto cualitativo que acerque el poder al pueblo y
altere la conducción económica general. Estos entrampamientos centrales potencian a su
vez la acción de las fuerzas conservadoras: las convierten en "realistas" y muestran
utópica la lucha sectorial y casí defensiva de tos propulsores de las reformas. Pero, en
conjunto aíslan al régimen de todo apoyo popular mínimamente orquestado. No se puede
olvidar que son siete años de ejercicio del poder, dictando desde arriba el curso del
proceso. Para contener la propia dinámica de movilización que este supone -y la más
amplia demanda popular - el régimen recurrirá al enorme poder concentrado en el Estado y
mostrará su peor faceta. Sus últimas formulaciones políticas -la OPRP, por ejempto- ponen
de manifiesto desde la partida, la más absoluta incapacidad de arrastre. Esto no es
producto de la incapacidad de tos hombres que el gobierno ponga al frente, sino fruto del
gobierno mismo; de su composición, de su concepción del encuadre político, del límito
demostrado para acercarse a las masas, manteniendo todo el poder en la Fuerza Armada
gobernante.

El límite de las reformas tiene que observarse en relación con el manejo de la economía
-que brevemente señalamos en el punto anterior- porque allí está el núcleo del reformismo,
su sustantiva incapacidad de ofrecer una alternativa real de transformación. Las reformas
propuestas -sin negar que contribuyeran a cambiar el orden oligárquico- son incapaces por
sí mismas de transformar la económica de este país, de hacerla producir en función de las
necesidades del pueblo y de impedir que las decisiónes sean orientadas por tos dueños del
capital y por tos que lucran con la intermediación. Vistas desde este ánguto las reformas,
resulta utópica e irreal la sola mención de la prioridad o hegemonía de una propiedad
social enarbolada por el régimen como el núcleo de su proyecto. Es como si hace años,
antes de expropiar a tos agroexportadores, se les hubiera mostrado primero una ley para
aplicarla gradualistamente, sin prever que al momento planearían un golpe, y aun más que
eso.

Tras los intentos de conciliación, repitiendo que el nuevo sector afectará al actual sector
privado -al que sin embargo se le imponía la Comunidad Laboral- se descubre la
invíabilidad del reformismo en su definición misma. Es el punto límito del proceso, que
tiene ya varios años en la escena. Pero volviendo al nivel propiamente político, tos límitos
son aún mayores...; ¿De quién es este proyecto político? ¿Cuáles son tos sectores

31
sociales que lucharán por imponerto? ¿Quiénes darán la vida incluso por impedir que se
frustre?. . . Después de siete años de gobierno la base social de éste no ha cambiado. Su
sustento es la Fuerza Armada y aunque el régimen togró aprovechar el consenso pasívo y
la expectativa generada por sus actos, no articuló lazos ni alianzas con organizaciones del
pueblos. Los intentos de crear organizaciones populares y de fomentar la directa
participación popular, no sólo no cuajaron sino que chocaban desde la partida con la
institucionalidad del régimen, con su concepción (coherente con su composición
institucional) y con su consecuente necesidad de conciliación. Es la que se ha llamado
"revolución desde arriba", que no puede ser revolución al no hacer carne con las propias
demandas de amplios grupos sociales y que encuentra su punto límito al chocar no sólo
con tos viejos poderes desgastados sino con la burguesía moderna, reforzada
transnacionalmente.

Las reformas dinamizaron el proceso social activando elementos de cambio y ruptura


presentes en varias décadas anteriores. Tenían efectos de transformación que al
desbrozar el camino forzaban al replanteo de la base social del régimen. A ello no llegaron
pues en la misma composición del gobierno estaba la raíz de su contención. Tos últimos
años de la "Primera Fase" muestran un movimiento de contención -vía el encuadre de
organizaciones populares que se produce en un régimen que si bien no está internamente
de acuerdo con una política de encuadramiento represivo -y allí actúa la pugna interna de
tendencias-, no tiene la capacidad de romper su propio configuración y establecer alianzas
directas con el movimiento popular. La radicalización de algunos elementos del régimen
pudo llegar incluso a plantearse e intentar establecer víncutos con el movimiento popular,
aunque su capacidad de acción se limitaba básicamente a generar nuevas organizaciones
y competir. Pero ni esto siquiera era víable por los límites del régimen en su conjunto y
para muchos el refugio fue quedarse en la mera formulación ideológica. Queda por ver
también, en un análisis más amplio, el rol que cabe en esta parte a la izquierda Perúana
que optó en parte por el apoyo reverente y en otra -con creciente importancia- por el
enfrentamiento global y en bloque, calificando al régimen en su conjunto y dogmatizando
las definiciones hasta el punto de trabar toda posibilidad de entendimiento racional.

LOS LÍMITES DEL RÉGIMEN POLÍTICO

Aunque al tomar el poder en 1968 no parece laser una decisión institucional de la Fuerza
Armada, en la propia coyuntura de octubre de 1968 el nuevo régimen se define asumiendo esa
institucionalidad. Sus normas y documentos básicos – Estatuto, Manifiesto Revolucionario y Plan
Incasustentan la acción de gobierno a partir de la Fuerza Armada como institución. Es más, en
32
todo su mandato el Presidente Velazco se presenta como representante de la Fuerza Armada,
gobierna con ministros que en todos los casos son Oficiales Generales propuestos por sus
Comandos y define en los hechos, y en el discurso politico, que la unidad de la Fuerza Armada es
el sustento vertebral del régimen.

En la “Primera Fase” hay diversos intentos por ampliar la base social de apoyo al régimen. La
mayor parte de éstos fracasa y al analizarlo es evidente que el gobierno no acepta ni alianzas
partidarias, ni una relación horizontal y concertada con organizaciones populares. En cada ocasión
en que esta temática se aborda, queda claro que la opción definitoria – y la opción particular de
Velasco – está en términos de la institucionalidad castrense; y si bien ésta se fuerza hasta el
extremo, no se rompe – tampoco sale de sus normas y su legalismo-, ni aparece claro que en
perspectiva de mediano plazo se pudiera llegar a ello. Más aún, la ideología formulada por el
gobierno, incluyendo la tesis del no partido, aportaba a afianzar esta relación.

El régimen político se sustenta así en una base de consenso castrense – muy centrada en los
mandos – aún cuando en su desarrollo pesa el liderazgo de Velazco y del núcleo básico que con él
toma el gobierno, expresando ambos la voluntad de transformación que inaugura esta experiencia.
Una necesidad de conciliación y de establecer parámetros de distinta flexibilidad en la pugna
interna condiciona el desarrollo del proceso político, dando lugar a sucesivas crisis que enfrenta el
gobierno condicionado su resultante final.

Difícilmente un proyecto político único y coherente podía tener su origen y único sustento en la
Fuerza Armada. De hecho la lucha política se dio en la cúpula del gobierno y en la fuerza Armada.
Dentro de ésta última fue procesada por los canales institucionales, lo que significó lógicamente
concentración de poder en el comando y dispersión en la base. Sin embargo, Velasco ofreció al
militar promedio un nuevo proyecto ideológico. ¿Hasta dónde prendió este proyecto? ¿qué límites
tuvo ese liderazgo?; es algo aún difícil de investigar, pero resulta evidente al concluir la “Primera
Fase” que allí también hay crisis. El enfrentamiento más conocido fue con la Marina, donde en
1975 hubo incluso un breve putch mediante el cual se derribó a su Comandante General. Pero en
los distintos Institutos se podrá apreciar – aunque latentes – una variedad de grados de adhesión al
gobierno, lindantes algunos en la oposición velada.

Impactó mucho en estos heterogéneos grupos medios la campaña anticomunista de la burguesía y


la posterior expropiación de los diarios. Ello caía sobre terreno preparado: la formación ideológica
del militar es anticomunistas y muy pocas veces el comunismo es definido como algo concreto. En
el lenguaje corriente, lo popular y lo sindical resulta “sospechoso” por naturaleza. En más de un
momento la burguesía y sus órganos de expresión utilizaron esto para poner a la defensiva al
gobierno. En varios períodos puede observarse cómo la mayor parte de los editoriales están
dirigidos básicamente a la oficialidad castrense. Los ministros se definían muchas veces pensando
33
en el público militar, su base real de sustento; cualquiera que haya experimentado en la
administración pública el contacto con distintos jefes militares puede dar cuenta de estos rasgos,
que si bien en verdad no cuestionan el esfuerzo y la sinceridad de muchas opciones personales,
limitan sí su resultante y su eficacia.

En medio de múltiples acusaciones, desarrollando su propia lucha contra “molinos de viento” algo
míticos, la comprensión de la realidad social se dificulta y entrampa, más aún con la actuación de
un régimen en plena pugna interna. A estos límites se agregará la propia percepción de la crisis y
el aislamiento del general Velasco en razón de su enfermedad. Mirando hacia atrás aparece muy
largo el período para haberse sostenido de un régimen sólo militar y con fuerte lucha de tendecias.
No es este un gobierno transitorio que resuelve una coyuntura y vuelve a sus cuarteles como en
1962-; tampoco es un gobierno que insurge como reacción defensiva ante una amenaza inmediata
sobre el sistema, que deba reprimer militarmente. Surge para cancelar el orden oligárquico y lo
hace, pasando luego a definir un proyecto propio que intenta imponer a las fuerzas sociales en
pugna, a partir de una posición que supone niveles de conciliación de intereses aunque en el plano
político no logre la flexibilidad necesaria para concertar alianzas y se escude en su propia
institucionalidad – y en la endeble sociedad civil precedente – para retener en la Fuerza Armada
todo el poder de decisión gubernativa. Este proceso coadyuvará al deterioro del régimen, junto con
factores propiamente institucionales como los ascensos y retiros forzosos, la preocupación por los
problemas geopolíticos reabiertos desde 1973, la demanda de una mayor representatividad real,
etc.

La necesidad de estudiar en profundidad el rol de la Fuerza Armada en este período se hace


evidente en un país en el cual ésta ha tenido y tiene un poder significativo no sólo como aparato
ejecutor del Estado, sino como permanente alternativa de gobierno y factor definitorio en las
opciones del poder. En todas las sociedades modernas el poder de la Fuerza Armada es definitorio
más allá del campo operativo que la legislación le define; pero en América Latina es ya una
tradición inevitable – que ninguna fuerza política puede ignorar – el hecho de que la Fuerza
Armada asume el rol gobernante en forma intermitente. Estudiar la composición social, el
desarrollo ideológico y las articulaciones concretas con tos grupos de poder, es indispensable
para visualizar no sólo las opciones en la coyuntura sino la perspectiva estable de tas
instituciones miIitares. Si a este campo no se dirige también la atención política, si se
continua repitiendo dogmáticamente esquemas de análisis -válidos para interpretar pero no
para ser norma inmutable- muchos fracasos aguardarán tras tos períodos aparente
democratización y gobierno de la "civilidad". En este aspecto las fuerzas de la derecha
muestran en tos últimos años gran elasticidad y capacidad de reinterpretar situaciones,
consiguiendo la penetración política de tos aparatos de fuerza.

34
Durante esta década se ha expresado en el Perú tos institutos armados, aumentando su
margen de juego a partir de la crisis de la dominación oligárquica. Para sorpresa de tos
actores políticos tradicionales, es un gobierno de la Fuerza Armada el que cancela la
deteriorada vigencia de la burguesía agro-exportadora e interna imponer condiciones a tos
grupos de poder más moderno. En la base se encuentran instituciones creadas para la
defensa territorial, poco acostumbradas a ejercer directamente la represión interna –tarea
que dejan a las fuerzas policiales, pero que asumen represión interna -tarea que en última
instancia- y que en este siglo han pasado por un sostenido esfuerzo de institucionalización
y reorientación ideológica.

En América Latina, a partir de la segunda postguerra, el énfasís de la formación militar se


traslada al frente interno, preparándose para la lucha anti-subversiva propugnada desde la
época de la "guerra fría" por la administración norteAméricana. Tos problemas
geopolíticos, que en el siglo pasado tienen particular vigencia un segundo plano -que sin
embargo no desaparece y más aún se enerva en determinadas coyunturas recientes.EI
factor definitorio será, sin embargo, el hecho de entender como misión central de la Fuerza
Armada garantizar la capital transnacional y a ello responden tos regímenes militares
típicos de esta década. Esta visión general no exime de contradicciones al interior de cada
una de las sociedades y ha mostrado distintas variantes de actuación militar en las últimas
décadas, dándose en el caso Perúano una experiencia peculiar sólo explicable por las
características particulares propias de la crisis oligárquica. Surgido en este contexto el
régimen de Velasco, no estarán ausentes de él las tensiones que más claramente se
desarrollaron en el continente y esto aparecerá claramente en el curso de la "Segunda
base", cuando han sido potenciados tos sectores militares más identificados con el sistema
capitalista moderno.

La definición antisubversiva es suficientemente amplia para incluir una variada gama de


matices. Quizá tos casos límito puedan apreciarse en aquellos países del Cono Sur, donde
el movimiento popular se ha expresado -al menos en parte- en la insurgencia guerrillera,
urbana o rural y/o en grandes y poderosos movimientos de masas. Sin embargo, es
evidente que la Fuerza Armada no soto se enfrenta a aquellos proyectos políticos que
intentan imponerse por acción militar, es decir, por subversión en sentido estricto. Y el
límito, difícil de trazar, tiene implicancias evidentes para toda alternativa progresista. La
ideotogía misma de la democracia resulta cuestionada, aún en sus versiones más
formales, cuando todo el campo de to popular, así conto toda presencia sindical y política
de sus organizaciones debe enfrentar no simplemente la gestión política y económica de la
burguesía sino, ante su avance orgánico, encontrarse frente a frente con aparatos militares
amplios y especializados en la represión.

35
La historia reciente de América Latina muestra en forma descarnada esta realidad y valida
una vez más la comprensión del carácter político de la conducción militar y de su rol
funciónal de garante del sistema. El capitalismo se impone por la fuerza, como toda forma
de explotación en la historia, y estas últimas décadas to muestran en forma recurrente. El
desarrollo ideológico de la formación militar tiene así un rol definitorio porque se trata nada
menos que de convertir a tos militares en defensores de un orden desigual, de un poder
que exptota y exige represión; porque el destino de la acción militar deja de estar centrado
en la expansión geopolítica o en la pugna bélica con otros Estados y pasa a ser una
lucha contra su propio pueblos que supone represión y enfrentamiento con sus
organizaciones.

El amplio desarrollo de las llamadas "doctrinas de la seguridad nacional, en esta década,


surge como correlato de la presión en el centro hegemónico dada a la vez que el
movimiento popular asume roles cada vez más prolagónicos. La dimensión el "enemigo
interno” se deforma a un punto tal que to popular termina resultando necesariamente
enemigo fundamental del personal de estas instituciones, a pesar de que como tal su
composición social no sea estrictamente burguésa. La formación que se imparte en las
Fuerzas Armadas de América Latina, su organización basada en el ejercicio de parcelas de
poder compartido e incluso -no es nuestro caso- el desarrollo de un importante sector de
empresas militares de armamentos y anexos, hará que el víncuto de la Fuerza Armada con
las clases dominantes se tome más estrecho en el continente.

Pero en el caso Peruano existen elementos que fuerzan a profundizar el análisis. La


concepción de la defensa como misión indesligable del desarrollo estaba presente en la
configuración de esta Fuerza Armada que, por otra parte, no tenía al frente un enemigo
popular expresado en términos militares. Ello sirve de base a sucesivas formulaciones
ideológicas, que intentan redefinir el rol de la Fuerza Armada y que se encuentran en
esta década expresadas tanto por tos comandos como por personajes del gobierno
castrense. Tos límitos de esa definición tienen que ver con el orden de tos
factores mencionados pero, más que eso, con la opción que se toma en la
problemática del desarrollo. En su evolución ideológica, la Fuerza Armada
abandona su apoyo a la clase dominante tradicional y reconoce la necesidad de
reformas aún antes del 68 3 4 . Pero el mismo rol que juega al enfrentar a las clases
jerárquicas le hace dictar desde el gobierno tos límitos de las transformaciones
34
D e b e e s t u d i a r s e , p o r e j e m p t o , e l g o b i e r n o t r a n s i t o r i o d e l a fu e r z a A r m a d a e n 1962-63 d u r a n t e e l
cu a l s e cr e a el I n s t i tu t o N a c i o n a l d e P l a n i f i c a c i ó n y s e d i c ta l a Ley d e B a s e s d e l a R e f o r m a A g r a r i a .
T a m b i é n c a b e d e t e n e r s e e n su r o l d u r a n te e l g o b i e r n o d e B e l a ú n d e , d o n d e e l pr e s i d e n t e tu v o
e n t u si a s t a s s e g u i d o r e s c a s t r e n s e s . E n u n e s p e c t r o m á s a m p l i o d e l a h i s to r i a y d e l a te m á t i c a , c a b e
o b se r va r l a t e n d e n c i a d e tos g o b i e r n o s m i l i t a r e s a e x p a n d i r e l a p a r a t o e s ta t a l y e l p o d e r
co n ce n t r a d o e n é s t e , t o c u a l t o s e n fr e n t a t a n t o e n to n c e s c o m o a h o r a c o n l a s te n d e n c i a s p r i v a t i s t a s
más liberales.

36
entendiéndose intérprete de las aspiraciones populares y definiéndose en la
práctica como el único intérprete válido.

En el curso de la década se camina así hasta asumir un rol de conten ción del
movimiento popular. Haciendo uso del prestigio adquirido, con tos primeros pasos
de las reformas y con posición nacionalista inicial, la Fuerza Armada evoluciona
hacia la represión de toda alternativa a su proyecto po lítico; en la "Segunda Fase"
se darán igual tratamiento a quienes se oponen al desmantelamiento de las
reformas que esta misma emprendió. En todo el proceso se mantiene la misma
lógica, propia de quienes definen como rol de garante la función de la Fuerza
Armada y se asígnan el derecho de imponer todo el pueblo su propia visión de to
que debe ser el país.

Hasta aquí, sin embargo -en tanto sigamos su propia formulación ideológica- la
Fuerza Armada aparece al margen de las clases y conformada en términos
monolíticamente unitarios. La teoría y la historia niegan estos supuestos, ya que
pocos períodos son tan ricos en hechos indicativos de la inserción y función social
de tos aparatos de Estado, como esta década. En todo el proceso, desde el mismo
3 de octubre, la unidad y coherencia de tos componentes de la Fuerza Armada es
inexistente. Hay militares a favor y en contra del golpe; militares que aceptan
negociar con la IPC y militares que rechazan toda concesión e incluso el diatogo
con ésta; militares que concilian con las fuerzas oligárquicas y militares decididos
a sacarlas de la escena; militares que asumen la defensa de tos intereses, las
preocupaciones y tos mitos de la burguesía liberal y militares decididos a
imponerle límitos, en algunos casos a sacarla del poder; militares que llegan a
concebir su proyecto como capitalismo de Estado y militares que incluso intuyen
perspectivas de proyectos socialistas aún con grandes márgenes de indefinición.
También se pudo observar la presencia de militares decididos a apoyar y negociar
con organizaciones de los pueblos, así como de militares que sólo entendían el
diátogo en términos de encuadramiento y siempre que tras la imagen de supuesta
horizontalidad asomara la cachiporra como alternativa. En medio de todo esto -que
se mezcla en el tiempo- parece haber una importante legión de oficiales que
centran su preocupación en el ascenso y tos logrosprofesio nales 3 5 , con débil

35
Cabe recordar, sin embargo, q u e e n l a " P r i m e r a F a s e " V e l a s c o n o r e s u l t a m u y c o n c e s i v o e n l a
p r e b e n d a b á s i c a ; e s d e c i r , e n e l i n c r e m e n t o d e h a b e r e s . Su liderazgo permito c o n t r o l a r e l g a s t o e n
e s t e n i v e l , a u n q u e e n o tr o s a s p e c t o s ( i n s t a l a c i o n e s , comp r a d e a r m a s , a u m e n t o d e o t r o s d e
va c a n t e s e n g r a d e s a l to s , e t c . ) n o n e c e s a r i a m e n t e s e h a y a h e c h o . A p e s a r d e l a f u e r t e i n f l a c i ó n ,
n o t o r i a m e n t e a l t a y a e n 1 9 7 3 , a l f i n a l i z a r 1976 –un año d e s p u é s d e l a c a í d a d e V e l a s c o - e l t o p e d e
su e l d o de un General b o r d e a b a tos 40,000 s o l e s p o r to d o c o n c e p to . E n p o c o t i e m p o s e h a e l e v a d o a
ce r ca d e l t r i p l e , j u s t a m e n t e el m i s m o t i e m p o c o m p r i m e h a s ta e l m á x i m o s a l a r i o r e a l d e t o s
trabajadores.

37
conciencia de tos problemas sociales de los pueblos y por ello mismo sujetos a
una mayor influencia de la ideotogía dominante. Ante esta realidad, observable por
el más lejano actor político hablar de la unidad de la Fuerza Armada sólo es
utilizar un clisé de coyuntura que expresa necesariamente el liderazgo de turno.

Por ello, sólo podemos entender este rasgo institucional del régimen a partir de la
organización militar y del carácter vertical de su dirección. Institucionalidad quiere
decir que tos Comandos están de acuerdo y como, además, entre tos comandos
hay jerarquía, la unidad tiene un carácter coyuntural que varía según tos límitos no
sólo castrenses, sino conjunto del sistema político 3 6 . En este sentido, la década
ofrece muchos ejemptos de la existencia de una articulación concreta con tos
grupos de poder, aún cuando este mismo período ser caracteriza por la lenta
recomposición de la burguesía a partir del desplazamiento de las fracciones
oligárquicas. Estamos hablando pues, de un aparato de Estado que como tal no
puede entenderse al margen del Estado mismo y de las clases que to definen en su
conjunto, a pesar del rol preponderante que ha tenido en el gobierno de la década.
Esta constatación tantas veces confirmada no debe, sin embargo, llevar a un
análisis en bloque ni confundir actores e intenciones con el sistema de dominación
como tal. Si se hace no podrán ser percibidos tos límitos mismos del sistema y las
posibilidades, de cambio propias de la dinámica social, también válidas para las
instituciones castrenses.

En el rol de la Fuerza Armada en esta década se ha potenciado a partir de la


concentración de poder económico en el Estado y ello debe tenerse presente en
cualquier estudio del régimen actual y sus proyecciones. Se dan elemen tos -más
desarrollados, por ejempto, en Brasíl o Argentina- para encontrar campos de
articulación directa con tos grupos de poder a nivel empresarial, que es preciso
indagar para nuestro caso.

La comprensión del rol de la Fuerza Armada y el seguimiento de tos rasgos de este


régimen político hacen aparecer más claramente tos límitos del proyecto Velasquista
que se han señalado en este capítulo, tanto en cuanto a su política económica como
a las reformas concebidas. A la vez puede verse como antes de la coyuntura de
agosto de 1975 el deterioro del régimen es evidente y la crisis abarca también el
campo institucional militar. Más allá de hechos anecdóticos y apreciaciones que sólo
se sitúan en tos actores políticos -en Velasco, su enfermedad o su carácter, por
ejempto-, y sin negar la contribución secundaria de estos factores el deterioro de

36
Sobre el punto ver: PEASE, H.; El Ocaso… pp. 232-236
38
régimen radica en su misma conformación institucional. Ello se insinúa sotto vocce
en tos últimos años, cuadro se discute sobre la utopía de las posiciones
progresistas que no dan indicios de decidirse a romper el carácter institucional del
gobierno y quedan entrampadas entre este límito y la imposibilidad de articular
alianzas con grupos sociales mayoritarios, expresables políticamente.

LA PRESENCIA DE FACTORES INTERNACIONALES

Finalmente, tras el deterioro del régimen está la presencia de tos problemas


limítrofes, exacerbados por una coherente política de tos Estados Unidos. To
primero es un hecho y to segundo una hipótesis que en el contexto laúnoAméricano
suena a realidad.

Desde la caída del Presidente Allende se agudiza la tensión política con Chile. Hay
evidente y reconocido apoyo del gobierno NorteAméricano a la tiranía chilena. Este
apoyo se expresa también en armas, continuando una política que
37
ininterrumpidamente ha priorizado la ayuda militar a ese país . Hay, a su vez, un
conjunto de hechos a nivel continental que atizan el enfrentamiento y llevan a un
aislamiento del Perú. Desde declaraciones hasta acusaciones al Perú de ser cabeza
de playa de la Unión Soviética (URSS) en el continente. En todo ello se inscribe
además la campaña internacional de la Sociedad InterAméricana de Prensa contra
el régimen que expropió tos diarios. En la lógica de este curso político se produce
una carrera armamentista que Perú, a la inversa de Chile, afronta sin padrinazgo,
misiones militares, ni "donaciones" del sistema norteamericano de ayuda mutua "en
defensa continental”. Además, el hecho de comprar armamento en la URSS abrirá
agudos enfrentamientos con tos Estados Unidos, por intentar romper uno de tos más
oscuros lazos de dependencia, la tecnológico-militar.

El cuadro de tensión generado tiene repercusiones en la Fuerza Arma da. A este


gobierno no se le desestabiliza con operativos al estilo de tos que la CIA puso en

37
El a po yo de to s EEU U . a Ch il e en a rm a s h a s id o tra di c i on al me n te m u y i mp or ta n te y no se
in ter r um pe en el p er íod o de Al l en de , au nq ue se el ev a a l ca er é s te . En tre 19 50 y 1 97 0 Ch il e r ec i bi ó
má s a yu da m i li ta r ( 17 5,8 m il to ne s d e dó la re s ) qu e ni ng ún p aís en Amé r i ca La tin a , e x ce p tu an do Bra si l
(N AC L A´ S L a ti n Am er i c a , Vo l . III N o . 8 . Oc t. 19 73 ) . Es ta p re fer en c i a ap ar e ce a ún m ás ex pl íc i ta a l
an al i za r la ay ud a e co nó m i ca y mi l i tar pr e s ta da e ntr e 1 94 6 y 19 77 pa ra C hi l e y Pe rú : e n es e pe r ío do
Ch i le re cib ió 1 06 5.7 mi l ton e s d e d ól ar e s m ie n tra s qu e e l Pe rú re c ib i ó 5 90 .2 ( U .S. Ov e r se a s T oa n s
an d Gra n ts . W as hi ng to n , 19 77 ) . L as c om pr a s mi l i tar es d e am bo s pa ís e s a to s EEU U e n el pe r ío do
19 71 -7 4 fu e ro n : ( en m il e s de d ól ar e s)

19 70 19 71 19 72 19 73 19 74 CH IL E7 ,69 92 ,53 86 ,1 88 15 ,01 26 8 ,19 4 PER U2 ,1 95 1 ,5 26 90 62 4 ,59 04 3 ,5 90 ( N ACL


A'S La tin Ame r i ca n) . Vol . IX No . 1 2 - Ma rz o 1 97 5) .

Esto s y o tro s el em en to s an al íti c o s s ob re la s r el a ci on e s e n e s te pe r ío do h an s id o to ma do s d el e nsa yo


"Ca r te r y e l Pe rú " d e Ra fae l Ro n ca gl i o to y Al be r to Ad ri an z én p re se n tad o a l Se m in ar i o In ter na c i on al
de l C ID P. s ob r e im pa c to s n ac io na l e s de l a po l íti ca d e Ca r te r e n Amé ri c a L ati na , Mé x i co 1 97 9 .
39
práctica en Chile, incluyendo el apoyo a la huelga de camioneros, por ejempto,
dirigidos principalmente a apoyar a tos partidos opositores. Perú si la única base de
sustento del régimen es la Fuerza Armada, tos problemas de defensa eran aspectos
clave pues en ello y para ello son forma dos tos militares. De allí al efecto
desestabilizador de muchas versiones militares tradicionales hay un soto paso: “el
Perú está aislado del resto de América Laúna; “Velasco lleva al Perú a la guerra y la
derrola”; “… en el fondo es preferible el imperialismo al riesgo de una agresión y
derrola frente a Chile”. Estas concepciones dejan de lado una visión más amplia y
científica de la política internacional y de la geopolítica. Olvidan, además, que la
esencia de la defensa descansa en un pueblo preparado para ella, cosa que ningún
tecnocratismo militar es capaz de reemplazar.

Pero no sólo se trata de efectos desestabilizadores en el plano interno: todo el


régimen se vuelve tenso y rígido, agudizando su carácter represor, y el cúmulo de
variables que tiene que sortear el gobierno en la coyuntura interna y externa el más
claro indicador de su deterioro.

En la fase final del Gobierno del General Velasco, la nacionalización de Marcona ha de


agitar las aguas de las relaciones con tos Estados Unidos, en un cuadro mucho más
desfavorables para el Perú que el de tos conflictos iniciales en 1968. Parece cerrar el
círcuto y simbolizar la inconsistencia, la debilidad y aislamiento de un régimen, a la par que
resalta un sabor de aventura y riesgo, de coraje y arrojo, muy valioso en la cualidad
personal pero insuficiente como fuerza acumulada para romper un sistema social.

Se expresa nuevamente uno de tos límitos centrales del régimen: el carácter coyuntural de
su enfrentamiento a la potencia imperialista, en tanto que su economía capitalista to hace
blanco fácil de la presión externa: EI corte de créditos es tan grave como la amenaza
bélica. En la crisis económica que ya está presente en 1975, un régimen como el Perúano
no puede darse el lujo de enfrentarse al Departamento de Estado. Es signo de
contradicción entre la voluntad reformista de Velasco y la vigencia real de un sistema eco-
nómico capaz de reinterpretar las reformas en todo aquello que no sea ortodoxo. Y la
ortodoxia ante la crisis se convierte en exigencia... más aún, es la crisis uno de tos
mecanismos de este sistema para encuadrar toda heterodoxia.

EL PUNTO LIMITE

La coyuntura de agosto y todos los elementos ubicados tras ella, mostraran como al
concluir la "Primera Fase" el proyecto militar que Velasco representa está en crisis. No es

40
simplemente la crisis económica: es que el avance de las reformas y la políticas seguida
van llegando a un punto límito ` que muestra, al desnudo, la raíz estructural de tos
problemas sociales.

En la economía, la crisis hace planas las opciones: se cargo la crisis sobre el ingreso ya
mermado de las mayorías, o se rompe con el sistema y su ortodoxia; se evalúan,
cuestionan y reorientan las reformas para coadyuvar a una economía diseñada en base a
las necesidades populares, o el curso de esta política económica las reinterpretara en unos
casos y acabará con ellas e otros. En cuanto a la conducción política, el régimen se
encuentra ante la disyuntiva de quedarse apoyado sólo en el terreno de la "Fuerza
Armada" y a la larga caer, o abrirse hacia una representación popular real. To primero
corresponde con la política económica vigente, pero sólo podía lograrse desarticulando y
reprimiendo al pueblos con la brutalidad demostrada en 1976; To segundo es subversivo…
porque subversión es todo aquello que cambie "el orden", y subversivo es aquel que to
intenta... y fracasa.

Los límites del proyecto Velasquista quedan así presentes en los hechos y conflictos dados
en sus últimos años. Latentes desde la base de constitución del régimen político, salieron a
la luz una vez que las reformas y políticas nacionalistas desbrozaron el camino. En la
coyuntura de agosto de 1975 se expresarán en uno faceta más concreta, con la vitalidad
de tos actores en pugna. Pero tras la coyuntura, tos límitos que hemos procurado presentar
en este capítulo introductorio explican no soto el desarrollo de tos hechos sino so
naturaleza estructural y si bien no llevan mecánicamente a la "Segunda Fase" como
resultante, fijan parámetros a las posibilidades en juego, condicionando la correlación de
fuerzas.

CAPITULO 2

LA COYUNTURA DE AGOSTO 1975 Y EL INICIO DE LA "SEGUNDA FASE"

Los límitos y el deterioro del gobierno de la "Primera Faso" se han evidenciado de


distinta manera a to largo de tos años 1974 y 1975. Entre tos hechos indicativos hay uno
–aún poco estudiado- que al comenzar 1975 supone una advertencia: nos referimos a tos
sucesos del 5 de febrero, producidos a partir de la huelga policial por aumento de
remuneraciones. En esta ocasíón se suma al saqueo de tiendas y almacenes, la acción
callejera de prolesta y el incendio de algunos edificios públicos. Unos hablaran de acción
del "lumpen", mientras que otros -incluso con fotos periodísticas- podrán mostrar la
presencia del APRA en tos disturbios. Es obvio que ambas cosas existieron y que

41
también hubo negligencia en el propio gobierno al tener la ciudad sin custodia policial por
más de 24 horas -desde bastante antes que comenzaran tos disturbios, sin haber tomado
medida preventiva alguna. Pero la importancia política del hecho dejó dos constataciones
que de algún modo estarán presentes desde entonces. Por un lado la evidencia del juego
aprista a dos bandas: articulando apoyos individuales en torno al Ministro Tantaleán y “la
Misión", a la vez que aprovecha el descontento popular para orquestar actos de prolesta
-como el incendio del diario Correo y el Círcuto Militar-, dando muestras de su presencia
en la escena tras varios años de aparente inactividad. Por otra parte, una contrastación
más gruesa: el pueblo tiene algo que decir y, más allá de sus demandas y movilización
sindical, su actitud es de prolesta ante el alza de precios y el deterioro de las condiciones
de vida.

A pesar de que la coyuntura de agosto de 1975 presenta en la escena oficial sólo tos
elementos centrales, este hecho marcará el curso de ese período e impactará en tos
actores, particularmente en aquellos que por no estar en la cúpula del gobierno no suelen
compartir el activismo y el sobredimensionamiento de la pugna interna, que parece
marcar todos tos actos de tos primeros 38

En la coyuntura de Agosto de 1975 se articulan los elementos que explican la caída


de Velasco, aunque están presentes desde tiempo atrás. Tos hechos y explicaciones
que aquí, se presenten pueden contribuir a recordar las características de ese
momento político, sirviendo a la vez para entender cómo surge el nuevo gobierno.

1. DECADENCIA DE UN RÉGIMEN. . . Y DE UN LIDER

El último mes do gobierno del General Velasco muestra la décadancia de un régimen,


que parece estar tan irremediablemente enfermo como su líder. La imagen de un
gobierno cada vez mas totalitario se deja sentir en el ambien te político; pero no con
signos de fortaleza sino de decrepitud, tales como la dificultad concreta de superar su
lucha interna y la dificultad de obtener el consenso de las mayorías ante el deterioro
de la economía popular y de las mismas reformas aplicadas.

El hecho más saltante es la deportación de 29 personas en un soto día, el 5 de


agosto 3 9 . En un sólo acto político es clausurada la revista "Marka", porque "vierte

38
Sobre tos sucesos mencionados y algunas interpretaciones ver: Cronología Política. Hechos Nos. 3168. 3169, 3170,
3175, 3176, 3177, 3179, 3180, 3202; pp. 1221 a 1240. Un análisis de las versiones periodísticas de tos sucesos del 5 de
febrero puede verse en el ya citado libro de Peirano et. Al. PRENSA: apertura y límitos, cap. 4 pp. 143-164

39
Cronología Política. Hecho No. 3705 p. 1535
42
expresiónes inaceptables en contra del gobierno chileno y de sus principales
dirigentes", y se ordena la deportación de sus directivo. Se amplía el cuadro represivo
con la deportación de políticos y dirigentes sindicales, cubriendo casí todo el espectro
político: desde un funciónario de la Confederación Nacional Agraria (CNA) -que
apoyaba al gobierno- hasta dirigentes de sindicatos controlados por la izquierda
opositora, incluyendo asímismo dirigentes de tos partidos aprista y acción popular. Se
les acusa de haber "intensificado sus actividades subversivas", para to cual -dice el
gobierno en su comunicado- "han realizado frecuentes víajes a diversos lugares del
país, con el objeto de impartir consignas, de efectuar invasíones de tierras, paros,
huelgas y actos de violencia, destinados a subvertir el orden y crear situaciones de
zozobra entre la población trabajadora". En un estilo que tiene ya precedentes, no
sólo resulta subversiva la acción de oposición, sino aquella que se explica más en
términos de la lucha interna del gobierno. Se formula la acusación y ello basta para
justificar la medida represiva, incluyendo entre tos afectados a elementos de derecha
e izquierda, como para mostrar la neutralidad de las medidas, el equilibrio "ni
capitalista, ni comunista" del gobierno y la supuesta acción orquestada de tos
partidos de izquierda y derecha contra el régimen.

El gobierno endurece la mano a partir del 5 de agosto. Un tocutor de Televisión es


despedido y deportado por manifestar su desacuerdo con estas medidas, luego de la
lectura del comunicado oficial informando sobre las deportaciones, en el Programa
"24 horas" 4 0 . Cuando días después un buen número de empleados públicos se adhiere
a un documento público de prolesta, el gabinete emprenderá una detestable
depuración de estos elementos, destituyendo a unos, pidiendo renuncias y
41
propiciando penosas retractaciones en otros . Se vuelve a negar así el proclamado
participacionismo, recurriendo a la reaccionaria política de exigir del empleado público
una castración política.

En declaraciones posteriores a su derrocamiento, el General Velasco responsabiliza


de esta medida a tos Comandantes Generales de la Fuerza Armada incluyendo entre
ellos al General Morales Bermúdez y señala que podría haber sido uno de tos pasos
previos al golpe del 29 de agosto, dirigido a crear u n ambiente adecuado para éste 4 2 .
Aunque esta versión es verosímil, dada la estructura de toma de decisiónes, es
preciso recordar que el ambiente de entonces se expresa en este hecho, pero no es
40
Cronología Política. Hecho No. 3723 pág. 1543.
41
Cronología Política. Hecho No. 3743 pág. 1551.

42
Caretas No. 512. Febrero - 1977
43
causado sólo por éste. En efecto el fortalecimiento de tos aparatos represivos, la
intolerancia como estilo, agudización de las acciones dirigidas a quebrar
organizaciones populares y la exigencia de una militancia "que se cuadre", es parte
del proceso político desde hace varios años 4 3 ; conforme se producen coyunturas
tensas sea en las relaciones con países limítrofes o simplemente en la pugna que
existe entre tendencias en el gobierno, las medidas represivos se hacen sentir 4 4 . Toda
acción opositora e incluso el reclamo gremial planteado por organizaciones sindicales
de un pueblo cada vez más golpeado por el alza de precios, serán vistos por el
gobierno como actos subversivos. Por esta razón la deportación masíva de 29
personas no es sin hecho aislado: en el mes anterior se denunciaba, por ejempto, la
detención e incomunicación de Edmundo Murrugarra, sin haberto pasado a órdenes
del Juez. La detención de este dirigente tampoco es un hecho aislado: el mes
anterior, sin comunicado del Ministerio del Interior acusaba a Vanguardia
Revolucionaria del asalto a la sede de ESAL –llevado a cabo en Abril- y de promover
invasíones a través de la Confederación Campesina del Perú (CCP) en Huarabí bajo y
Querecotilto. En el comunicado se juntan acciones de dos grupos distintos pues el asalto
según se había aclarado ya anteriormente había sido realizado por un grupo escindido de
este partido. Entender, por otra parte, las acciones del movimiento campesino como
mecánicas derivaciones de este partido, resultaba iluso o premeditadamente confuso 45 . El
hecho es que la declaración del Ministerio del Interior -represiva y amedrentadora - va a
sumarse a la acción del MLR, del Ministerio de Industria y sus operativos contra CONACI y
del Ministerio de Trabajo que no sólo tolera sino articula la acción contra todo sindicalismo
que no "se cuadre", y no soto ante el gobierno sino ante sus más reaccionarias tendencias
expresadas en el MLR.

Hay así, en esta coyuntura, un progresivo aislamiento del gobierno; no sólo está huérfano
de apoyo popular expreso, sino carece de tos mínimos tolerables de consenso pasívo, En
ese aislamiento y deterioro impacta la enfermedad del Presidente Velasco. a pesar del
desarrollo del mito y de su imagen en la prensa, que to presenta como hombre de gran
43
Ver al respecto el último período de la Presidencia de Velasco y la forma que asume la lucha política en PEASE, Henry.
“El Ocaso…” Cap. IV Pág. 123-188.

44
En recientes declaraciones a Marka, Héctor Cornejo Chávez justifica el apoyo que dio desde El Comercio a la
deportación y cierre de Marka, explicando que estábamos entonces al borde de una guerra con Chile. Ello no queda
demostrado por la información pública, aunque todo el período 1973-1975 estuvo marcado por sucesivas tensiones con
Chile. Pero, además de la duda sobre la forma en que se usan estas situaciones para avanzar en el frente interno, es obvio
que el Perú no es tan débil como para llegar al extremo de impedir que una prensa no oficial se exprese en contra de uno
de tos tiranos mas desprestigiados en el mundo. En chile se han dicho peores cosas no sólo de Velasco sino del Perú como
nación…; el mismo Pinochet las escribió en su libro sobre geopolítica. Resulta pues deleznable el argumento; más bien
habría que explicar el silencio y apoyo del Dr. Cornejo, recordando tos estrechos límites impuestos a la prensa expropiada
en esos meses y la posición del propio Cornejo en la pugna que atravesaba al gobierno.

45
Cronología Política. Hechos Nos. 3584 y 3595 pp. 1459 y 1463
44
coraje ante la adversidad. Sin la menor duda sobre esta valía personal, el impacto político
producido por la enfermedad no disminuye por ello. Ha logrado aislar progresivamente al
Presidente del contacto con el pueblo y con tos cuarteles. Ha puesto sobre el tapete el
problema de la sucesión. Se ha agudizado el mal en tos últimos meses, luego de un
derrame cerebral, y esto ha condicionado también la dinámica del gobierno, aislando al
Presidente incluso de sus ministros. "En esos días se ve autoritario al Presidente"
-comentará más de un funciónario-, mientras aparecen signos de que más de un ministro
teme enfrentar al Presidente, incluso en la simple discusión. Todo ello se produce en plena
agudización de lucha de tendencias, en la cual tos actores intentan imponerse
aceleradamente. Ya Velasco está rodeado de un muro de contención que limita incluso el
acceso de algunos ministros, compañeros de armas o comprometidos asesores. El jefe de
su Casa Militar -General Ibañez Burga- y su amigo el Ministro Tantaleán parecen cumplir la
tarea de rodearlo, dando como resultado el crecimiento aislamiento del Presidente. Un
signo externo, pero indicativo, podrá verse el 7 de junio, luego de la ceremonia de la Jura
de la Bandera. El Presidente fue aislado después de la ceremonia y no salió al balcón
cuando el pueblo desfiló ante Palacio. Ya sea por su enfermedad o por maniobra de sus
íntimos, el hecho generó una frustración importante en gran parte de los presentes. La
explicación del hecho parece estar en la comprobación de que el MLR fue marginado por el
Comité Organizador, dando como resultado que tos organizadores del evento se cotocaran
en el centro de la pugna entre tendencias y en contra del Ministro –prolector del MLR-
General Tantaleán Vanini 46 .

Pero la enfermedad de Velasco, presente desde 1973, no debe verse en sí misma sino en
la medida en que afecta a la conformación de la cúpula, plantea el problema de la sucesión
y fortalece al pequeño grupo que al rodearto articula y potencia a "la Misión" como
tendencia. Este tipo de factores influyen en la coyuntura porque abren y cierran espacios a
tos actores políticos, pero no se explican por sí sotos ni pueden analizarse mecánicamente
como factores causales.

LOS LÍMITES DE LA LUCHA POLÍTICA EN LA CÚPULA

El aislamiento del Presidente se da como una variable personal, signada por su


enfermedad, pero no sólo es eso. La lucha de tendencias entre to que llamamos "la Misión”
y tos "militares progresistas" se ha agudizado entre 1974 y 1975, hasta límitos que son ya
en sí mismos desestabilizadores. Al llegar el mes de agosto, la tensión parece indicar que

46
Cronología Política. Hechos Nos. 3550, 3552, 3559, 3568. pp. 1440 a 1450.
45
o se elimina una de las dos tendencias o la crisis va a pacer estallar al régimen en su
conjunto.

La lucha contra el MLR se da, expresándose públicamente en tos diarios y en las acciones
del movimiento sindical y comunero. Se pone claramente de manifiesto en las críticas a to
ocurrido el 7 de junio con el Presidente Velasco, llegando al extremo de que el Comité
Organizador declarará formalmente que "se trato de ocultar la figura del Presidente” 47 .
Mientras esto ocurre, la lucha en la base avanza y la Federación de Pescadores censura a
su secretario General, Gil Peñaranda, eje articulador del MLR en este gremio –el más
importante de tos que controla-. Las denuncias contra el MLR no cesan en estos meses, a
pesar de que es consigna del gobierno no darles espacio en Ia prensa. En carta pública se
reclama al Presidente que tos ministros no intervengan apoyando al MLR en
organizaciones sindicales y se denuncia la acción del APRA penetrando junto con el MLR.
Este reclamo proviene de bases sólidas del movimiento popular: la CGTP la FEB, la
FETIMP, la Federación Gráfica, la Federación de Periodistas y la CONACI 48 pero no es
escuchado.

A fines de junio se había denunciado desde varios diarios no controla dos por el
MLR, que tras este actuaba el APRA, ofreciéndose como alternativa de refuerzo a
las tendencias más reaccionarias del gobierno: No sólo tos diarios sino el propio
Ministro Fernández Maldonado denuncia que el APRA y las formas de fascismo
están enquistadas en el aparato estatal. Este último to hace en un discurso que
incluye también un ataque a "un sector de Vanguardia Revolucionaria que ha estado
actuando a espaldas de nuestra realidad". La dureza del Ministro en el ataque al
APRA y a cualquier forma de fascismo o neo-fascismo, da cuenta que sus palabras
se dirigen a poderes que actúan dentro del gobierno 4 9 . Se combina así en plena
pugna de tendencias el significado de la política expresada en el MLR con to que el
APRA significa ideológica y políticamente 5 0 .
47
Cronología Política. Hecho No. 3570 p. 1451

48
Cronología Política. Hecho No. 3573 p. 1453

49
“… quienes ataquen con el rumor, la calumnia y el activismo fascista a la Fuerza Armada en nuestro país, están
atacando directa y realmente al pueblo del Perú en revolución. Todos quienes están enquistados en el aparato estatal y
actúan en contra de nuestra causa tienen que tener por seguro que el ojo vigilante de la Fuerza Armada y del pueblo jamás
permitirá que sus fines antiperuanos y contrarrevolucionarios tengan el éxito que ellos se imaginan”. “Cualquier forma o
neoaprismo son, por esencia también enemigos irreconciliables de la causa del Perú, de su pueblo, de su Fuerza Armada y
de su Revolución”. Cronología Política. Hecho No. 3601 p. 1466

50
Al margen del uso ideológico y político, cabe investigar la presencia del APRA en el proyecto de “la Misión”. Hay indicios,
y muy significativos, del juego aprista: crítico a un nivel y entrista a otro. Más allá de las vinculaciones apristas del Ministros
Tantaleán, el comportamiento del MLR en el medio sindical recuerda métodos y estilos de ese partido. Pero además hay en
este último tiempo apoyos expresos como su anuncio de participación en el mitin del 7 de junio en torno a la ceremonia de
la Jura de la Bandera. El estilo, la amplia experiencia táctica de la dirigencia aprista y tos hechos de este período hacen
difícil pensar que estas acusaciones carecieron de alguna base.
46
Las medidas tomadas con tos diarios a fines de junio se ubican en este cuadro de
lucha entre las tendencias en pugna. La represión llega a tos diarios, aunque se
mantengan equilibrios como resultado de la defensa que cada tendencia hace de
sus voceros oficiosos 5 1 . El propio Presidente Velasco denuncia que en tos
periódicos "Hay infiltrados, tanto Perúanos como extranjeros"; y el calificativo
"infiltrados" comenzará a tener efectos contundentes, estrechando aún más el
espacio político 5 2 . Se promulga el D.L. 21185 que dispone que soto tos Perúanos
podrán trabajar en tos órganos de prensa que dependen del Sistema Nacional de
Difusión 5 3 ; poco después se reglamenta el proceso de transferencia de tos diarios
de circulación nacional y se prorroga por un año más la facultad del gobierno para
designar a tos Directores y Gerentes de cada diario, trucándose así el proceso real
de transferencia 5 4 . En el mismo dispositivo se incluye una suspensión de la
estabilidad laboral a tos trabajadores que ingresaron a tos diarios después de la
expropiación, con to cual se abre la puerta para concretar el despido de tos que
entonces se llamó "infiltrados". Una agudización del debate en tos diarios.
Siguiendo el curso de las tendencias que pugnan en el gobierno, está en la base de
esta decisión. Vendrán entonces las prolestas y entre ellas la renuncia del Director
do expreso, Dr. Ruiz Eldredge, mostrando el descontento que estas medidas
causan, en quienes asumieron compromisos directos con el gobierno en el campo de
la prensa.

AI llegar el mes de agosto existe en la escena una cargada tensión en tos propios
cuadros del gobierno, reflejo del deterioro del curso Político. En su último mensaje
al país con motivo del 28 de julio, Velasco reiterará tos l í m i t o s del proceso político,
introduciendo sobre la ya antigua distinción entre capitalismo y comunismo el
ambiguo terreno del rechazo a todo pro capitalismos o pro comunismo. Rechazará el
antiaprismo y el anticomunismo, acusando a quienes exageran la importancia de uno
u otro de propiciar una política de “antis”. A tos que en su opinión exageran la
importancia del APRA, tos acusa de "ocultar la real y efectiva infiltración de
elementos comunistas en importantes áreas de la vida nacional”. A tos que en su
concepto exageran la importancia del comunismo, tos acusa de encubrir "maniobras
destinadas a favorecer la caduca dirigencia aprista". Aparece así en este discurso
51
Cronología Política. Hecho No. 3580 p. 1455

52
“Sotto Voce” Se hablará también de infiltrados militares, para acusar de comunistas a tos militares progresistas, aunque
elto se concretará en cambios sóto en la “Segunda Fase”.

53
Diario la Crónica, diario oficial El Peruano, Revista Variedades, Telecentro, ENRAD – Perú, publi-Perú y emisoras
radiales del Estado.

54
Cronología Política. Hechos Nos. 3610 y 3619 pp. 1472 y 1483
47
un matiz diferencial que no es poco importante en la coyuntura política de entonces
y que lleva justificar –como en la práctica ocurría- que el gobierno califique de
infiltrados básicamente a tos llamados comunistas.

En efecto, más allá del amplísimo espectro que cubre el utilizado calificativo de
"Comunista" -que para entonces incluye a tos militares progresistas, por ejempto –
el matiz del presidente puede verse al hablar en un case de infiltración Comunista y
en al otro referirse no a infiltrados (categoría ya trabajada ya machaconamente en e
tos diarios y en el propio lenguaje presidencial) sino a caducos dirigentes que son
favorecidos. Adicionalmente, el Presidente habla de comunistas infiltrados en
importantes “áreas de la vida nacional”, no simplemente del gobierno, es decir que
con ello tos identifica como algo ajeno –extranjero- a la vida nacional; distinto es el
trato dado a la dirigencia aprista, calificada soto de caduca y por tanto sin
cuestionar su derecho a ser tal. Si se recuerda que el 5 de febrero es el APRA, y no
partido comunista alguno, el que tuvo un rol preponderante; si se toma en cuenta
que no hubo por parte del gobierno investigación a fondo, ni una respuesta
represiva significativa al nivel de sus otras acciones represivas y si se ve que el
General Fernández Maldonado salió al frente atacando centralmente al APRA –y
este discurso tuvo lugar soto un mes antes-; aparece claro el sentido claro la opción
del Presidente, confirmando su cercanía a “la Misión” 5 5 .

En la tensa situación de entonces aún tos matices tienen importancia, como lo tuvo
en enero de 1975 la posición conciliadora del Presidente con el MLR 5 6 . La política
de esta organización y su vinculación con aquellos miembros del gobierno proclives
al acercamiento al APRA y rabiosos anticomunistas, indica que el Presidente está
optando por “la Misión”. Es obvio que esta percepción podrá reflejarse desde antes
en la cúpula, siguiendo la actuación de algunos ministros allegados al Presidente,
pero su concreción en política de exclusión parece estar llegando. En la coyuntura
de entonces la opción de Velasco por “la Misión” no parece nítida en hechos, pero
empieza sentirse. Comienza con la tolerancia ante el MLR y la política que
representa el Ministro Tantaleán. En el transcurso de tos últimos años esta política
ha ido más allá de las reglas de juego internas, como lo demuestra el nivel de
recursos estatales con que cuenta, a pesar del carácter no oficial de ese
movimiento 5 7 . El MLR mantiene la iniciativa política y no se le pone freno desde el
55
Cronología Política. Hecho No. 3681 p. 1513

56
Cronología Política. Hecho No. 3134 p. 1197

57
Recuérdese que el gobierno desautorizó toda forma no oficial de organización que tos apoyará; sóto admitió organismos
creados por el mismo y de ser posible a través de una norma legal. Cuando se formó el comité coordinador de
organizaciones populares en respuesta a tos sucesos del 5 de febrero fue rechazado; cuando se formó el movimiento de la
48
gobierno, cosa si se hace con las organizaciones del gobierno que pugnan con este
movimiento.

En este caso, la conciliación funcióna a favor “la Misión”. Resulta evidente en


agosto que al agudizarse la lucha política, esta conciliación seria definitoria de la
línea del gobierno; así será percibido por cualquier acto situado fuera de este,
especialmente en el campo popular, cuando cada vez que sufre una agresión del
MLR, to encuentran respaldado por el poderoso aparato estatal.

Con todo, a pesar de favorecer estas posiciones, Velasco mantendrá aún el rol
pendular y articulador del conjunto del gobierno que cumple desde 1968, y tanto en
la nominación de directores de diarios como en la constitución OPRP se procurará
incluir a ambas tendencias. En el primer caso sale Frías con lo cual se concilia con
tos “militares progresistas”; pero tos dos grandes diarios –El Comercio y la Prensa-
estarán en manos de personajes que sin tener una pública identificación con “la
Misión”, por razones y rasgos diferentes hacen un juego que le es favorable. El
primero, por su tradicional anticomunismo y el silenciamiento que impone a to
popular. El segundo, por su trayectoria y silenciamiento que impone a to popular. El
segundo, por su trayectoria obsecuente y que to hace desmantelar to poco que en
ese diario hubiera de progresista. Y en la Crónica, Gonzales Posada –cuñado del
Presidente- serán también una carta de apoyo a “la Misión”. Expreso y Correo, a tos
que se suma Ultima Hora, estarán en la trinchera de tos “militares progresistas”, con
diferencia entre sí pero unidos en el combate contra “la Misión” 5 8 .

La constitución de la “Organización Política de la Revolución Perúana” se lleva cabo


en el momento de máximo deterioro del régimen y, como si este procurará anular,
coincide su aparición pública con la deportación de 29 personas y la clausura de
Marka, sin que los dirigentes de este nuevo aparato político fueran siquiera
informados de lo que iba a ocurrir. El gobierno, que había discutido por largo tiempo
el proyecto, terminará generando un ente prácticamente “nombrado” y casí parte del
aparato estatal. Entre las 32 personas designadas para formarlo están presentes las
dos tendencias que pugnan en el gobierno, en deseo equilibrio que soto funcióna en
el papel. Es un verdadero “ring de box” 5 9 .

revolución peruana fue rechazado también, aunque que con mas elegancia, dado que tos firmantes eran importantes
funcionarios. Y bastante antes tos comités de defensa de la revolución y de la reforma agraria, había sido también
liquidados. Soto el MLR obtuvo, pese al rechazo activo de las organizaciones populares de diversos tipos y línea, la
anuencia y el apoyo oficial sin ser una organización aprobada por el gobierno en su conjunto.

58
Cronología Política. Hecho No. 3675. p.1511
59
Cronología Política. Hecho No. 3693. p. 1527
49
Así, como al llegar a agosto del deterioro del gobierno es grande. La lucha entre “la
Misión” y tos “militares progresistas” atraviesa todo el gobierno e impide que este
afronte coherentemente tos requerimientos de un rumbo más neto. A nivel político
en el transcurso del año se ha podido percibir la progresiva hegemonía de “la
Misión” en tanto llega a tener la iniciativa, actúa dentro y fuera del gobierno, logrando
incluso contar con la amplia tolerancia presidencial. El aislamiento del Presidente parece
favorecer a "la Misión", que logra con mayor facilidad que sus calificativos hacia el grupo
contrario -"infiltrados", "comunistas"… etc.- sean asumidos por el Presidente, aún cuando
se trate de militares muy cercanos a lo largo del proceso, a tos que- con mis
"benevolencia"- se calificaría de "ingenuos" o "tontos útiles".

En agosto, el debate político y la pugna interna no se centran en tos temas esenciales


del momento: la política económica y el virtual estancamiento de las reformas. Aunque
estos problemas están supuestos y dados en tos enfrentamientos de las tendencias en
pugna, la atención se dirige a "la Misión" y al MLR come tales, a sus acciones contra
toda organización popular que no controlen y contra todo periodista que lo descubra y
denuncie La necesaria simplificación del debate y su influencia en las más diversos
campus do la administración está paralizando al régimen que, por otra parte, no se atreve
a reconocer la verdadera dimensión de la crisis económica en razón do la lucha política
que to atraviesa.

Por mucho tiempo cada tendencia luch6 en la cúpula procurando ganar la opción del
Presidente. En agosto parece claro que ha optado -aunque mantenga su rol articulador- y
esa opción se da en un cuadro de aislamiento personal que favorece el mito y dificulta la
confrontación abierta. Dada la estructura del régimen, dicha confrontación resulta
imposible: Cuando Ministro se enfrentó con el Presidente terminó saliendo del gabinete y
truncando su carrera militar. Todo ello cede el paso a la intervención en términos
militares.

3. LA CAIDA DE VELASCO

El proceso político puede explicar así tomo tos "militares progresistas", se alejan del
Presidente Velasco en el lento año 1975, durante el cual parecen actuar siempre a la
defensiva. Se han formado nuevas alianzas en función de la amenaza que tos actores
ven en el curso del proceso. El golpe del 29 de agosto fue al mismo tiempo contra
Velasco y contra "la Misión". AI justificarlo tos actores pusieron el énfasís en uno u otro
aspecto, aún cuando se arribara a esa decisión por reconocer que el Presidente estaba
cada vez más limitado.

50
El 29 de agosto aparecen aliados tos "militares progresistas" con lo que entonces se
conocía como, el sector institucionalista, representado por el General Morales Bermúdez.
Si durante todo el período fue difícil precisar las tendencias -por el carácter militar y
formalmente unitario de tos actores-, en este caso lo es aún más porque se trata de
militares presentes "en los cuarteles", más que en cargos políticos y porque esta
tendencia parece expresar a una mayoría silenciosa, corriente de opinión formada dentro
de la Fuerza Armada, sin expresión política abierta. Lo que parece expresar esta
corriente es el desgaste que tanto la lucha interna como el ejercicio del poder directo y
excluyente, ocasíona en la Fuerza Armada. Ahora es dentro del Ejército donde se
produce una corriente que reclama banderas propias, no explicitadas en escena. Influida
por la lucha ideológica, dada casí abiertamente al interior del régimen durante los últimos
años, esta corriente está condicionada per el macartismo que la rodea. Se expresa
especialmente en preocupaciones propias de la institución militar: tos problemas
geopolíticos al Sur y lo que implica el aislamiento del Perú del resto de América Laúna,
por las profundas diferencias ideológicas que el gobierno tiene con tos tiranos del
continente; la presión armamentista y tos problemas de abastecimiento; la presencia de
un gran número de oficiales activos en cargos civiles de la Administración Pública; el
reclamo de una conducción más institucional del gobierno, que en la práctica traslade
poder a los mandos militares, tal como ocurrirá en la llamada "Segunda Fase". Esta
corriente supone, sin embargo -aunque lo esté explicito.-, elementos más profundos que
se expresaran claramente en el curso político de la "Segunda Fase": Tos temas centrales
de preocupación no son tos problemas fundamentales del país, tos de la mayoría del
pueblo. Se hará hincapié en lo institucional y en lo que supone el ejercicio del poder. La
proliferación de ambiciones y frustraciones que genera este ejercicio -puesta de
manifiestos en ascensos, cargos y prebendas- es expresión de las contradicciones de
clase más visibles en tos sectores medios; el temor a to popular junto con una variedad
de posiciones en esencia conformistas con el status que, que deforman la visión política
haciendo aparecer como técnicos, organizativos o personales tos problemas más agudos
de la economía, el gobierno y la política.

La dificultad de llegar a una apreciación más exacta proviene de la acusación de esta


corriente, básicamente dentro del Ejército. Las políticos del gobierno en la "Segunda
Fase" harán innecesario un análisis más concrete pues se verá cómo la ambigüedad
inicial sirve para desandar el camino recorrido por las reformas y repetir tos complejos,
motes y demandas de la burguesía criolla y sus aliados imperialistas. Sólo hay que
destacar la renovada vigencia del mito macartista: comunistas son todos los que se
salgan de la ortodoxia capitalista y el comunismo -así de genérico- merece todos los cali-
ficativos negativos, convirtiéndose en "el más grande peligro". Para muchos será

51
preferible un Pinochet -asesino de masas- a cualquier posición calificable de "comunista",
aún cuando no se defina como tal 60 .

Pero en tal caso, quienes actúan "en nombre" de tos institucionalistas serán tos
comandos del Ejército -el General Morales Bermúdez y varios Comandantes de Región,
dando con sus cargos el aval formal de la cúpula castrense a estas posiciones. Por ello
el golpe del 29 de agosto aparece también como decisión institucional del Ejército: En
ese hecho, sin embargo, está presente la acción de tos "militares progresistas", uno de
cuyos líderes comanda la Segunda Región Militar. Especular a estas alturas sobre
donde se ubicó la "iniciativa" parece ocioso, pero es un hecho que se dio una alianza
entre militares de distintas posiciones, que tenían en común la necesidad de eliminar a
Velasco y a "la Misión" 61 .

En el golpe la correlación de fuerzas militares y políticas favorece a las corrientes


representadas por tos institucionalistas, con el General Morales Bermúdez a la cabeza.
Al asegurar el control del Comando del Ejército y de varios Comandos Regionales, la
hegemonía en términos militares resultaba fácil y sobre todo legitima en términos
internos ya que la iniciativa partía de la más alta jerarquía institucional. Tos militares
conocidos por su ubicación en la tendencia progresista soto tienen un mando clave, la
Segunda Región Militar, a cargo del General Leónidas Rodríguez. Las demás figuras
conocidas ocupan cargos ministeriales. En conjunto esta tendencia ha actuado casí a la
defensiva durante todo el año 1975 y aún desde antes. A pesar del ingreso al
Premierato del General Morales Bermúdez, en quien confiaban para la tarea de
contener a "la Misión", esta va aumentando su poder entre enero y agosto, y logra ser
hegemónica en la política del régimen tiñendo con la imagen que proviene de sus actos
a todo el gobierno 62 .

60
En el Ocaso del Poder Oligárquico señalamos esta realidad como variable presente en cada periodo, llamando la
atención sobre muchos hechos que así to demuestran en un país que en la década del 60 vio calificar a Fernando Belaúnde
– de acción popular- y a Héctor Cornejo Chávez – de la democracia cristiana- con este mismo anatema sin preocuparse de
la relación entre estas posiciones y la de tos partidos comunistas, ya no puede extrañar su utilización en este periodo. Pero,
además hay que ver como la ideología dominante defiende caricaturizando al contrario. Del comunismo sólo se repite en
América Latina to que hay de totalitario, de violencia y de represión en las experiencias históricas que llevan ese signo. Y
esto se hace a partir de experiencias históricas capitalista que tiene en su haber tanto o más totalitarismo, violencia y
represión además de instalarse sin ambages, para reproducir la explosión económica de las masas, que permite la
acumulación monopólica de esta época. Además toda alternativa al capitalismo que se proponga será incorporada
mecánicamente a las experiencia históricas dadas en tos países llamados comunistas… mostrando de ellos obviamente
sólo lo que conviene y el margen de sus particularidades históricas.

61
Con Velasco salen del Gobierno tos más importantes exponentes de “la Misión”: Tos ministros Tantaleán, Sala Orosco,
Jiménez de Lucio, Zabaleta, Segura, Richter, así como el jefe de la casa militar, general Enrique Ibáñez, cuyo poder se
acrecienta en el último año por su capacidad de regular el acceso al presidente aislado. De todo ellos soto el general
Richter permanecerá en actividad.

52
El golpe del 29 de agosto no ubicara en la primera línea del poder a tos militares
progresistas. Apoyan con su imagen y con la unidad militar que controlan, pero
endosan un cheque en blanco a Morales Bermúdez que gana la iniciativa, el poder de
gobernar y que consolidará luego el monopolio del poder militar.

El golpe del 29 de agosto es básicamente una acción del Ejército y no de la Fuerza


Armada. Luego de producida obtiene la adhesión de la Marina y la Avíación. La primera
viene de pasar un ya largo período de crisis institucional irresuelta. Enfrentada a toda
tendencia progresista desde 1968, la Marina tiene un choque frontal con el Presidente
Velasco cuando este fuerza el retiro del Almirante Vargas Caballero, en 1974. Desde
entonces la sucesión del Comando de la Marina -Almirante Arce, Faura y Gálvez- será
una cúpula impuesta 63 , que no logra recomponer la legitimidad del comando. Cercanos
a las posiciones progresistas, se enfrentan a una oficialidad profundamente
reaccionaria, posición a la que ha llegado combinando sus opciones ideológicas
tradicionales, el actuar cercano e incentivador de importantes grupos de derecha y, en
los últimos tiempos con especial fuerza, la identificación mecánica de toda posición
progresista con la agresión a su "ser institucional" de la que culpan al Velasquismo en
el poder. Con este complejo proceso la Marina estuvo distanciada del resto de la
Fuerza Armada; se sintió golpeada por to que se calificó de excesos de Velasco o del
Ministro Arce, pero cuyo origen obvíamente está en las pretensiones cuasí golpistas
que albergó el Almirante Vargas Caballero al enfrentar públicamente al Presidente y
parte del gobierno, sin medir sus propias fuerzas 64 . Aunque todo to que se refiere a las
instituciones castrenses que hayan sido de trato reservado, estos hechos muestran
públicamente la existencia de la crisis institucional.

62
Escasas son las ocasiones en que tos "militares progresistas" salen directamente al ataque. Una de
ellas, el discurso del General Fernández Maldonado en Ayabaca. Denunciando al APRA y al neofacismo,
va a encontrar respuesta en el mensaje del 28 de julio del propio Presidente. Este acusará a su
compañero el 3 de octubre – y con él a otros- de “ocultar” la infiltración comunista. La capacidad de
convencimiento e intriga de más de un habitante palaciego, llevaba al punto de quiebre tos que fue una
relación básica de confianza entre Velasco y tos coroneles del 68. Ante tal situación éstos, formados y
liderados por Velasco durante tantos años pasarían por un lento distanciamiento que poco a poco sale a
luz en to que al Presidente se refiere. Este hecho, sumando al tipo de ministerios que ocupan más
técnicos que políticos, en perspectiva interna (ministerios como tos de energía y minas, relaciones
exteriores o agricultura que, sin desmerecer sus importancia en la política de conjunto no tiene mucha
capacidad frente a lo que es central en ese momento: la lucha contra el MRL en el movimiento popular y
en tos diarios). Explica probablemente su ubicación a la defensiva en este largo periodo.

63
Así es percibido, aunque en ambos casos se cumpla la norma de grado y antigüedad. Para lograrlo en el segundo caso
se invitó al retiro a varios almirantes, pero producido el hecho resultaba legalmente indiscutible. En el tercer caso, el nuevo
comandante es fruto del mini golpe que -supuso salida de la Escuadra a la Mar-, apreciación en la que coinciden todos los
observadores de entonces. Lograron la salida de Faura pero no lograron imponer el nombre del nuevo Comandante. Se les
impuso el nuevo Comandante, siguiendo la norma de antigüedad.

64
Véase al respecto en PEASE, Henry. El Ocaso… Cap. 3 pp. 71 a 122
53
En el golpe del 29 de agosto el General Morales Bermúdez reincorpora a la Marina
al equipo que gobierna. Presente en el anterior período sólo en términos
institucionales y formales, no había tenido la capacidad de definir quién era su
representante 6 5 . En el mismo momento del golpe, el propio Morales Bermúdez asíste
a la ceremonia de reconocimiento del nuevo Comandante, Almirante Parodi 6 6 , en
acto que al contar con su presencia adquiere un significado mayor para la
Institución y, dada la monolítica orientación de ésta, será significativo para la línea
política del nuevo gobierno.

4. REACCIONES ANTE EL GOLPE DEL 29 DE AGOSTO

La caída del Presidente y la conclusión de la "Primera Fase" es un hecho castrense


que sorprendió a las diversas fuerzas sociales. Velasco sale de Palacio ante un
pueblo que guarda silencio. Ni un grito a favor, ni grito en contra el líder militar
vivado en muchas ocasíones y que pocos años después recibiría en su entierro la
más grande manifestación hecha por el pueblo de Lima, no tiene a su lado -al salir
de Palacio- un pueblo que diga NO.

Se expresa aquí una consecuencia del modelo mismo de participación del régimen: se exige
pasívidad al pueblo. Esta no toma parte en las decisiónes políticas. Los militares gobernantes eran
tan "dueños" del poder que las decisiónes eran tomadas, aún sin consultarlas -ni en busca de
consejo- con las propias entidades políticas que generaban. Más de las intenciones y proyectos
que pugnaron dentro del gobierno, la única participación tolerada resultaba "comparsa" en la
coyuntura. Toda iniciativa popular se sentía distante, manipulable, y como tal se rechazaba. Esta
actitud y el deterioro de Ios últimos años hace imposible, incluso inconcebible, la presencia popular
defendiendo aunque sea verbalmente a Velasco. Pero lo mismo ocurrirá con sus sucesores que
ascienden al gobierno. No generan aplauso sino expectativa, temor a la regresión o aliento hacia
ella -según las opciones- y sobre todo una sensación de lejanía del gobierno.

Las fuerzas de derecha en cambio, festejarán la caída de Velasco. Su caída les abre
las puertas, pues la intuición popular de éste y el derrolero de su gobierno hacían
65
En realidad, dadas las normas castrenses y el estatuto del gobierno, ningún instituto tenía capacidad de elegir a su
representante: este era, en la junta, el oficial general más antiguo. A partir de ello se asumen tos cargos. Hasta la caída de
Vargas Caballero, en la marina se aplicó mecánicamente sin que hayan trascendido roces o tenciones. Pero luego que este
ministro es forzado a renunciar –Hecho que en su caso que to obliga a solicitar su pase al retiro- y de la junta de almirantes
se pronuncia públicamente en contra, tos acontecimientos salen ya de la esfera disciplinada y castrense para devenir en
sucesivas acciones de pugna en la que se mantiene formalmente la norma. Sin embargo, al forzar el retiro de tos que se
ubican en orden de sucesión, se deja campo al hombre adecuado a aquella parte que gana la partida. Esta situación,
indicadora de la crisis a la que llega la propia institución castrense, se dará en la aviación al principio del gobierno, siendo
rápidamente resuelta. Durante la “Segunda Fase”, en el ejército se aplicará el mismo camino para consolidar la misma línea
de Morales Bermúdez eliminando a los militares progresistas.

66
Cronología Política. Hecho No. 3766 p. 1562-63
54
muy difícil el dialogo y la concertación de acuerdos. Sin embargo, también sujetos
pasívos en lo inmediato, pues se trata de una decisión militar. Serían pocos los que
tras el lenguaje y las afirmaciones de ortodoxa continuación, logren ver entre líneas
el regreso a posiciones observadoras. Pero aprovecharan sin descanso todo el
nuevo espacio político que se les abre para defender su prensa, su empresa, su
capacidad de seguir subfacturando exportaciones y sobrefacturando importaciones,
su evasíón tributaria así como el bajo impacto de los impuestos en las utilidades
empresariales. Obvíamente, para todo ello insistirán en su preciada libertad política
siempre que ella se base y desarrolle en condiciones de desigualdad, única forma
de retener su poder dominante.

La caída de Velasco por acción militar trae consigo la caída de tos personajes
identificados con "la Misión", uno a uno, come, para confirmar que eran el centro de
la lucha en la cúpula de ese entonces. Es, en resumen, una expresión sólo militar
de la lucha política, con una resultante que cambiar: el curso del proceso. Las
fuerzas sociales y políticas permanecen a la expectativa; unas en espera del
ansiado viraje, otras -por el momento- aspiran a eliminar la política anti-sindical y
autoritaria que aparece como necesario correlato de la forma en que se afronta la
crisis económica. Pero en líneas generales campeara el escepticismo y el
movimiento popular, aún inorgánico y muy dividido, tenderá a un mayor
distanciamiento.

La coyuntura pone de relieve momentaneamente la escena oficial, particularmente la


acción de la cúpula militar. Pero no se explica sin la presencia y acción de las
fuerzas sociales que integran el poder, con base local y extran jera. En el curso
posterior habrá incluso denuncias que se referirán al juego imperialista provocando
la caída de Velasco 6 7 . Sin ser este un factor ausente, requería de mediaciones y al
parecer las había. Pero ello, al igual que muchos acontecimientos debe ser parte de
la investigación histórica, más distante y p rofunda que este nivel de análisis. En todo
caso la coyuntura tiene ya –con los elementos del deterioro del régimen vistos en el
capítulo 1- suficientes indicios para dar cuenta del carácter del curso político. En los
propios límites del proyecto Velasquista, en el desarrollo de todo el período, está indicado
el rumbo que se plasma en esta coyuntura. Desde varios años antes existe un tendencia
global que define la correlación de fuerzas en sentido contrario las tendencias progresistas
surgidas a partir del Velasquismo. Esta tendencia global parte de tos niveles más
estructurales de esta sociedad inserta en el capitalismo imperialista y hace ver los límites
del reformismo, aun en sus más avanzadas versiones. Se nutre a su vez de una coyuntura

67
Ver al respecto las diversas afirmaciones del ex Secretario del Prensa del Pdt. Velasco. Augusto Zimmermann en su libro
“Los últimos días del General Velasco”. Lima, 1978.
55
internacional desfavorable que estrecha su margen de juego y tiene impacto en las
instituciones castrenses.

Con esta coyuntura se plasma una nueva y más amplia ofensiva de Ias fuerzas
reaccionarias que significará, en toda la "Segunda Fase", un ciclo político que reduce el
margen de juego de la cúpula militar y la mantiene fácilmente a la defensiva. Sin embargo,
derrolero no será mecánico, ni perderá la conflictividad propia de un período en que la
burguesía carece año d una representación orgánica en el gobierno.

5. LA "SEGUNDA FASE": CAMBIOS OPERADOS EN EL RÉGIMEN POLÍTICO

La figura de Morales Bermúdez, sus antecedentes como Ministro de Economía "moderado"


y "monetarista", confortan a los sectores más lúcidos de la burguesía. Pero se ve que un
largo trecho falta por recorrer y no se endosan cheques en blanco. En los seguidores del
régimen -espectro amplio y difuso, sin expresión orgánica- e incluso en quienes, aunque
distante otorgan vigencia al consenso pasívo que estos regímenes utilizan, hay un margen
de crédito y de confianza en que se retome el curso de las reformas iniciales o se logre
cambiar el propio curso de estos. Es claro que una observación más profunda hace
presentir negras nubes en el horizonte: el curso de las reformas no se cambia por simple
decisión vertical. En cuanto al régimen, mantiene y acrecienta una institucionalidad militar
que de por sí no es dinámica ni factor de cambio, sino base de mantenimiento del poderes.
Pero, en medio de todo, la presencia de los militares progresistas que acompañaron a
Velasco desde el 68 y que mantenían vínculos y diálogos más abiertos con el movimiento
popular y parte de la izquierda, fue vista entonces como signo de confianza. El cuidado con
que en sus comienzos trató el nuevo régimen a la figura de Velasco es también otro
elemento de legitimación. Se percibirá al ex-presidente más enfermo y retirado, que
derrocado o "caído en desgracia". Buena parte del pueblo identificara más con el curso de
la enfermedad que con el curso deteriorado del régimen y el viraje que se viene. En sus
inicios, el nuevo gobierno se presenta apoyado en varias herencias de la "Primera Fase"
que procura levantar: el prestigio de Ias reformas, la propia figura de Velasco, la presencia
de los "militares progresistas". . . Desarrollará intencionalmente esa margen con actos y
con palabras hasta Marzo de 1976, comenzando por el hecho que llega a justificar ante
muchos ojos el golpe: eliminar a "la Misión", al MLR y sus secuaces.

Hay al comenzar un elemento que cambia el eje de la toma de decisiónes e irá definiendo
el nuevo régimen político: la Junta, formada por los tres Comandantes Generales de la
Fuerza Armada y el Presidente, funcióna como tal regularmente. Durante la presidencia de
Velasco se conocieron pocas decisiónes de este organismo; sólo actuó en momentos
claves: ratificación de Velasco, grave enfermedad de éste o en la función propia -más de
56
cada Comandante que de los tres reunidos- de proponer al Presidente ternas para
Ministros. Pero en el gobierno mismo, la Junta no sesionaba aparte del gabinete y en este
sus miembros pesaban más o menos como un ministro más. En la práctica, su
funciónamiento en la "Primera Fase" era parecido al de la Junta Militar de Gobierno de
1962-63, en la que cada ministro era miembro de la Junta que tenía cuatro Co-Presidentes,
uno de los cuales ejercía la función. Esto daba al Presidente un mayor margen de juego; lo
hacia Presidente de la República y no solo Presidente de una Junta que decide todo lo que
resulte central. Pero ello permitía, sin embargo, la expresión de las distintas tendencias
que representaban tos ministros en forma directa y no sólo tras Ios bastidores, presiónando
a los miembros de la Junta.

En la "Segunda Fase" el General Morales Bermúdez instala la Junta y define, como


bandera propia, en funciónamiento institucional en torno a ella. La reúne semanalmente
separada del gabinete y progresivamente se le asígna un espacio propio de poder político,
restado de una parte al Presidente mismo y de otra al gabinete. Ello reforzará el peso
político de cada Comandante y alterara en términos reales la correlación de fuerzas, pues
data no solo expresión sino capacidad real de imponer y/o vetar decisiónes a los sectores
más conservadores. Esto hace posible, por ejemplo, que en 1975 tos militares progresistas
no estén representados en la Junta, aunque tengan presencia en el poder. Este organismo,
por su parte, ve disminuido su poder e influencia al depender no sólo de un Presidente sino
de la decisión de tres miembros de la Junta.

En cambio operado será significativo en el manejo político de toda la "Segunda Fase". Será
una de las Fuentes de legitimación del Presidente Morales Bermúdez ante Ias instituciones
que lo nombraron, primera y lo ratificaron luego. El freno que la Junta significa en el curso
amplio de las definiciones será decisivo para iniciar el viraje que tiene más adeptos en la
cúpula ampliada -generales y almirantes ubicados en funciónes castrenses. En perspectiva
el General Morales Bermúdez tendrá capacidad de manejar un nivel de decisión
estratégica, al lograr mantenerse -su logró básico- a pesar de tantas tormentas,
presidiendo una Junta que va recomponiendo sus miembros.

Este nuevo estilo no requiere de una nueva norma jurídica. El Estatuto del gobierno es
suficientemente amplio como para permitirlo. Así se expresa, en fin de cuentas, una
acentuación de la capacidad de juego de las fuerzas reaccionarias que pronto se reflejara
en el aislamiento y depuración de la tendencia progresista. A la vez, la cúpula mantiene -y
defiende en los primeros años- la capacidad de concentración de todos los poderes
estatales. Esto último no impide que conceda gradualmente mayor atención a las
demandas de las fuerzas reaccionarias en continuado ascenso.

57
Las banderas institucionalistas llevan a buscar niveles de mayor representatividad
castrense en las acciones de gobierno. Es evidente, sin embargo que no se trata de
democratizar la estructura militar, pues en su actual estructuración ello es inconcebible. A
la vez que se críticas a la "Primera Fase" por no haber sido representativa de la Fuerza
Armada, se trasladaran cuotas de poder a los Comandantes Regionales, incluso llamados y
reunidos en situaciones difíciles antes de decidir. El desplazamiento parcial de poderes
será más visible en la crisis de 1976, pero está presente en la orientación inicial del
régimen. Este nuevo elemento también fortalecerá las posiciones más reacciona. rias.
Servirá de canal de expresión para la "pequeña" política y su secuela clientelista; servirá
de freno para todo lo que asuste a los Comandos y sobre todo impedirá fáciles consensos
en perspectiva progresista. La institucionalidad castrense no está hecha para gobernar, ni
su composición social y desarrollo ideológico propicia el cambio, siendo además
suficientemente grande la heterogeneidad como para dificultar todo camino que suponga
emprender nuevos proyectos, incluso reformistas.

El General Velasco, manejando los límites institucionales del Estatuto del Gobierno,
mantuvo a la Fuerza Armada distante de las decisiones políticas inmediatas. Si bien toda
su estructura de Estados Mayores, Servicios de Inteligencia, Comando Conjunto, etc.,
intervenga en la formulación de leyes y estudios, todo concluía en el gabinete y sólo allí se
decidía lo esencial. Lo que Velasco no hace es transferir a otra cúpula una parte del poder
de decisión o compartirlo con ella. Esto permitió que la Fuerza Armada participara en el
gobierno y a la vez este desarrollara su propia lógica. En la "Segunda Fase" por el
contrario, la imagen de esta forma de conducción está deteriorada y el camino asumido
para superarlo lleva implícita la paralización de todo cambio importante, pues estos nuevos
mecanismos se adaptan mas para mantener el orden que para cambiarlo.

En efecto, en la estructuración institucional militar es más fácil alcanzar consenso para


mantener las cosas como están que para cambiarlas, más aún si ésta decisión política que
arrastra tras sí problemas ideológicos, de información, etc. Por ello el efecto global de la
participación de los Comandos o la cúpula ampliada en los niveles de decisión del
gobierno, resulta un impedimento a toda transformación real.

Esta presencia de la cúpula militar ampliada se hace pública en varias ocasíones. Los
Comandos Regionales suelen reunirse y expresar adhesión pública -vieja costumbre- así
como demandas no públicas, participando en coyunturas claves. La elaboración del Plan
Túpac Amaru quizás el ejemplo más conocido. En su versión final -avanzada ya la
depuración de los militares progresistas- sur definición estuvo en manos de una Comisión
de Oficiales Generales de las instituciones castrenses. EI texto final ampliamente conocido
muestra un esqueleto de medidas que nada reforman pero reflejan bien el viraje,

58
yuxtaponiendo frases para contentar a distintos actores, sin concretar mucho. Es lo
posible, dentro de lo que parece ser la mentalidad de la cúpula castrense dentro de la cual
se notan los frutos de la conciliación de posiciones evidentemente no homogéneas. En ese
nivel difícilmente podría haberse contado decisiones de transformación, aún con criterio
reformista, dada la heterogeneidad propia de estas instituciones. Pero lo que interesa
señalar es el estable aumento de un nuevo espacio para la toma de decisiones y lo que ha
cambiado respecto del régimen precedente, tomándolo a la vez más complejo y más fácil
de influir por los grupos de poder.

En este mismo asunto hay antecedentes distintos en la "Primera" y en "Segunda Fase".


Entre 1968 y 1974 no se conoció la existencia de un Plan de Gobierno. Una a una, las
reformas se planearon con reserva y solo fueron anunciadas al ejecutarse. Si bien podían
estar informados los Comandos, la decisión partía y se centraba en la cúpula militar del
gobierno: Gabinete OAP. En 1974 se anuncia la existencia de un Plan de Gobierno -Plan
Inca- aprobado por el Comando Conjunto. La posibilidad de una amplia consulta en 1968
debe ser pues descartada y parece más bien que este Plan se elabora en 1974 con el fin
de formalizar lo ya hecho y lo pendiente, en un momento en que el régimen debe conseguir
consenso incluso en las instituciones militares 68 . Parece coherente pensar que una amplia
consulta entre generales y almirantes no hubiera dado como fruto el Plan Inca. Ni la
conformación, ni la estructuración de las instituciones militares está hecha para la
consulta. Estos operan con criterio jerárquico, a con los altos niveles. Esta consulta
se hizo así para el Plan "Túpac Amaru" lo no para el Plan Inca. Y la Junta parece
tener en ello algún rol. En efecto fue conocido que desde 1975 se emprende la
evaluación del Plan Inca, en pequeño equipo y con la aprobación del Presidente
Morales Bermúdez. Se llega a formular un nuevo plan. Preliminares discusiones,
aún con la presencia tos militares progresistas, dan lugar a enfrentamientos "sotto
voce" que impactan. Pero dada la estructura jerárquica, el Plan sólo podía operar
por decisión de la Junta, ese espacio nuevo de decisión, en tanto tiene distinta
función. Vetado este plan, el mismo Presidente que lo había impulsado lo rechaza
en discurso del 31 de marzo, denunciando que en su elaboración había habido
"infiltración ideológica". Como este soto se puede dar a través de personas, en este
caso con galones y estrellas, tos infiltrados deben ser purgados.

68
Siempre con el margen de error propio de un observador externo, entendemos que el Plan Inca pudo obedecer en esa
coyuntura a una triple necesidad. Por un lado, obtener consenso de la Fuerza Armada, reforzando una institucionalidad
quebrada en la pugna con el Comandante de la Marina (se recurría además al tecnocratismo planificador tan desarrollado
en la formación castrense, para indicar que el régimen no improvisaba y dar cuenta de una exacta fidelidad –imposible en
política- a un plan preestablecido tantos años antes). A la vez se notificaba a la burguesía de los límites de un proceso que
había avanzado paso a paso generalizando una sensación amplia de inseguridad; y en esto la presencia de ideas puestas
por elementos progresistas –tales como la preponderancia de la propiedad social- tendría efecto contrario, a pesar de su
gradualismo y de su inviabilidad evidente a partir de una análisis más estructural de la economía. Finalmente, podría buscar
ampliar una base de consenso, indicando un derrotero por realizar, en relación a la demanda militancia.
59
Lo que nos interesa destacar con esta disgresión es la presencia de rasgo distinto
en la institucionalidad del régimen, que tiene relación con desplazamiento de
tendencias en el gobierno, y de fuerzas en el nivel global. De un régimen que
representa a la Fuerza Armada -con rasgos propios de la verticalidad militar- pero
que gobierna desde el gobierno, se pasa a un régimen que comparte decisiones con
una cúpula ampliada de Fuerza Armada como necesaria condición para lograr
consenso en su única base real de apoyo. Ello conllevara necesariamente un
margen año mayor concesiones a las demandas militares, tanto políticas como de
recursos. Y eso será bien aprovechado por la derecha.

6. ¿Por qué “SEGUNDA FASE”?

Durante la "Primera Fase" Velasco impone su voluntad; conduce, señala un norte,


atrae apoyos de distinto corte y acumula consenso progresivamente a partir de la
toma de la IPC. Todo el gobierno estaba impregnado de la personalidad e incluso,
en parte, de su estilo. Su figura se proyectó más allá del gobierno, con una imagen
definida de caudillo. Su liderazgo se impone durante todo su gobierno. Al presidente
se le teme y en el fondo se le admira.

Muy distinto es el rol del General Morales Bermúdez: Presidente de la junta militar
prestigiado como técnico, cabeza de un equipo que no es tat...; parece simbolizar
un vacío de liderazgo. El aparato publicitario reiterara sus lidades, valiosas pero no
atractivas en términos de liderazgo. No tiene en sus manos al comenzar un solo
triunfo en dirección popular y su imagen vista en el lugar de mando, a veces
dubitativo, a veces confuso... siempre “sobre la ola". El rol "conductor" es ahora
puesto de relieve por la prensa. Antes no había necesidad de hacerlo, porque el
líder era conductor y esta conducción se sentía. En contraposición, la dubitativa y
contradictoria figura de Morales Bermúdez será identificada luego con las marchas y
contramarchas del régimen, hasta reducir el margen de credibilidad incluso entre
sus allegados y colaboradores.

Para justificar el golpe, el nuevo gobierno explicar la presencia de desvíasíones


personalistas, que imputará a Velasco. Acinia, a partir de ello, denoniinaci6m que lo
distingue del período anterior: "Segunda Fase", así definida para profundizar y
consolidar la primera, eliminando las desvíaciones personalistas de su conducción.

Progresivamenle . la Llamada "Segunda Fase" será un nuevo gobierno, cambiando Io


que puede del régimen anterior, en función de las demandas propias del campo

60
burgués, recibiendo el aplauso de los enemigos de la "Primera Fase" y
distanciándose do todos tos apoyos a medias logrados por ésta. Pero, desde el
inicio, la sola distinción establece un corte útil el rompimiento de solidaridades
-incluso en la Fuerza Armada- con el régimen anterior. Ese corte servirá también
para facilitar la regresión: se aceptará la crítica a la "Primera Fase" y la introducción
de cambios que desmantelen las reformas. Se culpará de la crisis y de las
dificultades actuales al gobierno anterior -como sintiéndose parte de otro gobierno-,
a pesar de haberlo integrado.

La distinción mencionada más arriba sirve para que el nuevo gobierno fortalezca su
propia imagen y personalidad política. Distinguiéndose del anterior, tendrá las
manos libres para actuar buscando nuevos rumbos y nuevos aliados dentro y fuera
del país. Aprovechará el prestigio que pueda darle el gobierno anterior en el
momento adecuado, dado que se ha establecido una distinción suficiente para
cambiar pero no por ello antagónica en sí mismo, "Segunda Fase" supone
continuidad y diferenciación a la vez. Su giro, sin embargo, apunta a lo segundo.

En esta coyuntura, así como en los años en que se desarrolla la "Segunda Fase", se
apreciarán así algunos rasgos que diferencian la institucionalidad del gobierno inlluyendo
en el juego de fuerzas. Los rasgos de la conducción, ya anotados, se expresarán en un
derrotero que gradualmente erradica del gobierno a la tendencia progresista, abriendo los
canales y espacios necesarios para que las fuerzas políticas reaccionarias aseguren el
rumbo del curso político. Ello se podrá apreciar en la segunda parte de este trabajo, al
recorre la periodización de la escena política. Los rasgos del régimen tendrán, sin
embargo, una fluidez propia de un período en el cual tanto la burguesía nativa como el
movimiento popular -ambos con poca organicidad en el espacio abierto- imponen
condiciones que Ilevan a marchas y contramarchas.

La asímetria propia de esta sociedad capitalista se expresa en la capacidad de las


fuerzas reaccionarias para recuperar más y más posiciones, a pesar de que en el nivel
político la crisis de la burguesía -incapaz de proponer un proyecto hegemónico y en pleno
proceso de recomposición orgánica- no esté resuelta. La burguesía nativa estaba
políticamente arrinconada al concluir la "Primera Fase", aunque todas las tendencias
estructurales corrieran en su favor. No podrá enfrentar por sí misma, mediante
alternativos liderazgos civiles, a los militares gobernantes. La "Segunda Fase" con una
conducción militar claramente proburguésa -deshaciendo heterodoxias-, le abrirá Ias
coyunturas adecuadas para que renazca la civilidad... pero sin por ello excluir la
necesidad de compartir ese rol alterno con los nuevos lideres militares.

61
CAPITULO 3

EL LENTO CURSO DEL VIRAJE

La "Segunda Fase" del gobierno de la Fuerza Armada concreta un cambio evidente en el


curso político de esta década. Todo observador puede percibir que algo importante ha
cambiado a pesar de que el gobierno se encuentra en las mismas manos, es decir en la
cúpula de la Fuerza Armada. Lo importante es aqui precisar Ios terminos del viraje y no
sólo afirmar que éste existe. Hacerlo supone analizar los hechos, los actos de gobierno, la
actuación de las distintas fuerzas sociales y más aún, ofrecer una aproximación al con-
junto, de la década, es decir a todo el proceso político y sus condicionates estructurales.
Por esto al empezar este trabajo presentamos introductoriamente los límites del proyecto
Velasquista en la "Primera Fase", su deterioro y la coyuntura en la que Velasco fue
derrocado para dar inicio a la "Segunda Face". El curso político presentado en los
capítulos 1 y 2 concreta la llamada “Segunda Fase". Sobre está sólo mencionamos hasta
ahora algunas definiciones iniciales en cuanto al régimen político construido a partir de la
institucionalidad de la Fuerza Armada.

Este capítuto intenta ahora ofrecer una visión de conjunto de la "Segunda Fase" (1975-78);
es tributario de las constantes observadas en el seguimiento de la escena política, que se
ofrecerá al lector en la segunda parte de este libro. Se trata de una aproximación inicial
que intenta analizar globlamente el significado del período, teniendo la "Primera Fase"
como perspectiba formulando apreciaciones que se retomarán en el capítulo final, para
examinar la salida política, sus tendencias y límites. El análisis a este nivel tiene mucho de
provisorio -de hipótesis sugeridas por la observación de la escena-, pero lo entendemos
útil para comprender on presente político lleno de interrogames, que no espera el paciente
análisis de la historia y reclama respuestas siempre urgentes de todo actor social.

Luego de precisar los términos del viraje del gobierno, señalaremos algunas percepciones
generales sobre la recomposición de la clase dominante y el poder burgués, que se sitúan
en la base de explicación de los cambios producidos en el Estado y presentaremos
elementos que definen la crisis políticas y económica dentro de la cual actúa este
gobierno configurando una salida coherente con su carácter burgués aunque limitada
aun en sus logros definitivos.

62
LOS TERMINOS DEL VIRAJE EN EL GOBIERNO DE LA FUERZA ARMADA

Hablar de viraje supone partir de un supuesto de continuidad y ruptura, implícito en la


concepción de "Primera" y "Segunda" Fase que usa el régimen actual. En efecto, el
régimen parte de una definición y base de sustento común: la Fuerza Armada como
institución gobernando, monopolizando el control de los aparatos de Estado. Por esto
es importante, si se trata de ver esas relaciones de continuidad y ruptura, recorder en
perspectiva lo que significa el proyecto Velasquista y los límites introductoriamente
explicados en el Capítulo 1. Más aún, necesitamos resumir lo que era el curso político y
recordar que estaba en juego en la coyuntura de agosto de 1975, al concluir la "Primera
Fase". Puede dentro de estos límites hablarse de gobiernos distintos -identificándolos
con Ios nombres de sus presidentes- pero sólo en el enten dido de que hay una base de
institucionalidad común.

El gobierno de Velasco se identifica con la cancelación del llamado Estado Oligárquico,


con la exclusión de la burguesía agro-exportadora y los terratenientes tradicionales y
con el inicio de un conjunto de reformas, enmarcadas primero por este carácter
nacionalista y antioligárquico, y luego, por los intentos sucesivos de construir un
proyecto alternativo, a los planteamientos liberales de la burguesía industrial. El curso
político muestra relaciones de colaboración y conflicto entre este gobierno y la
burguesía -en proceso de recomposición y con firmes tendencias monopólicas- que se
desarrollan atravesando la propia cúpula del gobierno y exhibiendo proyectos políticos
alternativos que terminan conciliados en una política resultante, definida en términos de
la institucionalidad del régimen. Resulta así una variante castrense del reformismo
presente en la sociedad Perúana tímidamente desde décades anteriores.

Caracterizar come reformista la "Primera Fase" implica reconocer que el régimen, por
su carácter y composición, no cuestiona el sisterua capitalista con sus logros, aunque
se pueda constatar formulaciones verbales e intentos fallidos de hacerlo, con variable
dosis de realismo. Pero este reformismo produjo transformaciones concretas en el
Estado y la sociedad precedentes, y de ninguna manera puede ser confundido con los
reformismos de la década del sesenta o con lo que significa el gobierno actual 69 .

69
Reformismo y revolución se usan en nuestro ambiente más como, calificativos que como conceptos. El
primero tiene en la izquierda una connotación peyorativa que contrasta con la valoración positiva del
segundo. Más aún, cada cual imagina -diseña en abstracto- su revolución y fácilmente recurre a tipificar
como, reformista a quien no comparta el 100°/o de su modelo, aún cuando se trate de simples matices.
Con similar lógica se califica de "ultraizquierdistas" a muchos de los que cuestionan las reformas y sus
defensores. Nos parece importante plantear un nivel de análisis distinto que sirva pare explicar y
distinguir, para facilitar opciones menos planas en el estudio y en la praxis.
En nuestro trabajo anterior (El Ocaso. . .p.47) señalamos, al examinar el cuadro político de Ios primeros
años, que se podía afirmar la existencia de una revolución política pero no - ni entonces, ni después- la
realización de una revolución social. Esta supone un acceso al poder de las clases dominadas, que en una
sociedad capitalista –aún con todos los rezagos tradicionales el Perú lo era el 68 - son Ios trabajadores,
con todos los aliados necesarios. Ello no ha ocurrido. Más aún, todas las revoluciones de la historia
-incluso las precapitalistas- muestran un papel protagónico de las masas, aún conducidas por otras clases,
63
El poder del Estado nunca estuvo en manos del pueblo, de las clases exptotadas, ni
sus representantes directos han tenido lugar alguno en el gobierno. Durante la década
la Fuerza Armada es la que gobierna, continuando un período que, a partir de la pugna
habida en la clase dominante -expresión de un anterior proceso de modernización-,
potenció el rol intermediario de las capas medias. Incluso las reformas más audaces
fueron presentadas como acto de autoridad y no como fruto de la acción o demanda
popular inmediata. El gobierno los militares asumen la representación de distintos y
contractorios intereses. Incluso las tendencias que en la cúpula expresan mejor las
demandas contra la burguesía; lo hacen sin la capacidad de articular y movilizar a las
clases populares, encuadrando su rol en un régimen institucional castrense que no
permite concertar alianzas con el pueblo organizado. La conciliación e incluso el
enfrentamiento coyuntural con la busguesía y el imperialismo, parten de un ejercicio
institucional del poder hecho por la cúpula de la Fuerza Armada, que cumple un papel
articulador a partir del cual concilia los intereses en pugna.

Los cambios iniciales, marginando a las fracciones oligárquicas en décadancia 70 ,


aumentan el peso del gobierno castrense en el manejo del Etado y a partir de éste se
procura imponer un proyecto político en cuya definición hay pugna en la cúpula que no
permite a los sectores más radicalizados enfrentar de manera estable y contundente los

que en este régimen no se daba y, por definición, no debia darse.


AI analizar la resultante de este proceso y caraclerizarlo de reformistas tratamos de recalcar que no se
cambió lo esencial de esta sociedad -su ser capitalista- ni de este Estado –burgués- (el carácter bugués
no debe entenderse mecánicamente como gobierno de burgueses ni como ausencia de contlictos agudos
con sectores de la burguesia. No es mecánica la traslación de los niveles de la estructura a los aparatos
políticos e ideológicos y las capas medias o aparatos como la Fuerza Armada pueden bien cumplir ese rol
con márgenes de autonomía que se amplían mucho en situaciones de crisis); en ello radica la inviabilidad
del proyecto y la facilidad para concretar el viraje cuando la recomposición del campo busgués lo hace
posible.
Esto implica desocncoer todo lo que ha cambiado en el EStaod y la Sociedad presendente, fruto de las
medidas nacionalistas y antiogárquicas e incluso fruto de los intentos de conciliación como la Comunidad
Laboral y el de intento de imponer a la burguesía nativa un Estado económicamente fuerte. Más aún,
vemos en las reformas iniciadas una potencialidad dinamizadora de las masas que bien podía definirse
como potencialidad revolucionaria. Pero de allí a una revolución hay saltos caulitativos como la concreción
de alianzas con organizaciones del pueblo que iban en contra de las definiciones del régimen. Más aún,
desde fines de la “Primera Fase”, lo que cada reforma tuviera de dinamizador de la participación popular
fue anatematizado por parte del gobierno y progresivamente depurado. Justamente, por esas
potencialidades que no eran aceptables por el régimen en su conjunto y apenas eran intuidas por muchos
de sus ministros progresistas. Una digresión más… aquí el margen de la pugna entre tendencias. Y no
confundamos tamoco el curso objetivo de hechos y resultados, con lo que visualizaron los actores
políticos, con lo que aspiraron o buscaron hacer. El salto tampoco es mecánico y supone un análisis
mayor.
En comparación con el proyecto Velasquista, el reformismos del gobierno Belaundista precedente es sólo
un tibio populismo que en poco concreto su vago programa.No transformó nada sustantivo del orden
precedente. El gobierno en Morales Bermúdez no puede siguiera ser calificado de reformista; su ñínea es
la contrareforma, el desmontaje de las reformas del período precedente, lo cual tampoco lo ubica en el
estrema derecha. Es que los conceptos no deben ser usados plana y linealmente.

70
Esta decadencia es un hecho objetivo a nivel económico –por el peso que van cobrando los sectores más modernos de
la economía- y a un nivel político por la reiterada incapacidad de las fracciones oligárquicas de obtener condiciones de
hegemonía en el manejo del Estado. Pero no debe confundirse decadencia con debilidad polpitica, ni con inevitabilidad de
las reformas –al menos de estas reformas. La voluntad transformadora del Velasquismo dentro del horizonte ideológico del
68 y de la percepción de los ectores medios de entonces es un hecho innegable que apenas resiste comparación con las
posiciones del gobierno precedente.
64
intereses propiamente burguéses. En la resultante, el reformismo y la conciliación de
intereses -es decir, la tendencia a no cambiar lo esencial del poder de la burguesía, aún
cuando se le afecta en sus proyectos políticos y en sus agentes mas directos por un
tiempo- era consustancial a un régimen que no tiene, ni logra obtener, una base popular
real, capaz de darle sustento por sí misma.

Todo esto ocurre en un período en el cual los cambios operados respecto del orden
tradicional no sólo se den en la cúpula o en los aparatos de estado, sine, que impactan
en obvía interacción en el desarrollo de un movimiento popular en proceso de
constitución orgánica. La presencia de grandes masas urbanas y rurales, con mayores
niveles de organización y conciencia política, era un hecho palpable desde la década
anterior, acentuado desde 1968 y con impacto en la escena política en forma recurrente
desde mediados de la "Primera Fase". Esto impacta en el propio gobierno, potenciando
las soluciones verticales y corporativas que, sin embargo, no logran cuajar y desatan la
pugna interna al régimen, en terminos mucho más agudos que al empezar las reformas.

Como la lucha política no se suele observar en los niveles de la estruclura, sino en los
actores y proyectos políticos que actúan a partir de ella, con distintos grados de
conciencia sobre sus límites, será importante recordar la lucha política dada en los
últimos años del régimen, a partir del desarrollo de Ias contradicciones ya mencionadas.
Sin repetir, en toda su complejidad, un análisis de Ias tendencies que pugnan en la
cúpula, articuladas con Ias fuerzas sociales enfrentadas en esta sociedad 71 , cabe sí
referir al lector a los límites expuestos en los capítulos 1 y 2 al analizar la coyuntura de
1975. En ésta se han podido ver cómo desde tiempo atrás las posiciones progresistas
están a la defensiva frente a tendencies que articulan mejor un proyecto burgués
construído endeblemente a partir de la experiencia militar. El análisis de la lucha
política entre 1973 y 1975 puede mostrar cómo se fortalece el campo burgués como
conjunto, a la vez que se debilitan los representantes tradicionales de la burguesía
nativa, incluyendo algunas expresiónes gremiales más tradicionales 72 . Esto hace
71
Para lo cual volvemos a referir al lector a nuestro trabajo El Ocaso…, en el cual se describen a partir de la escena oficial
gruesas tendencias en la cúpula, presentando una periodización de la “Primera Fase” en función de ls sucesivas
resultantes.

72
En esos años puede verse cómo aparecen más claramente los límites del proyecto Velasquista al cambiar la coyuntura
internacional, al agudizarse los problemas económicos y manifestarse las crisis económica; al llegar las reformas a límites
que ponen en envidencia los problemas de las estructura capitalista de esta sociedad. Todo ello potencia el campo burgués
y en éste se da un doble proceso: aparecen en ofensiva, primero, en 1973 y 1974, sus antiguos políticos civiles, auxiliados
por ministros que les son cercanos –Vargas Caballero, por ejemplo-, y gremos como la SI o los colegios profesionales. Son
coyunturalmente derrotatos a la vez que –aquí la otra dimensión- dentro del Velasquismo surge una tendencia que pretende
ser respuesta más orgánica a los intereses de la burguesía. Simbolizados en “la Misión”, significan la posibilidad de una
65
observar a diversos analistas la factibilidad de un proyecto capitalista a partir del
Estado y su aparato militar y tecnocratico, capaz de encuadrar al movimiento popular,
recurriendo a formas corporativas de cooptación. Esta alternativa suponia, sin embargo,
resolver la pugna que en la cúpula expresan las posiciones progresistas, que
combatían resueltamente esta tendencia; al aparecer decisivos factores coyunturales
-internos y externos- en momentos en que la crisis económica reclama respuestas más
ortodoxas esta lucha interna queda sobre-dimensionada y condiciona la crisis final de
gobierno de Velasco.

En 1974 y 1975 puede apreciarse el deterioro global del régimen y la potenciación de


las soluciones autoritarias, p e r o a s í c o m o se observa arrinconadas a las posiciones
progresistas -y virtualmente trabadas las reformas- la definición del curso político no se
da por la exclusión de estos opositores de "la Misión". Velasco opta por esta tendencia
en términos sustantivos, pero no acepta la exclusión del contrario. Carece de una
alternativa económica y mantiene la vigencia de reformas que van llegando al Iímite de
su desarrollo y exigen reformulaciones claras para afrontar la crisis. M á s aún los
distintos actores de ese período, incluso en los primeros m e s e s d e l a “ Segunda
Fase", no se plantean en sí mismas las medidas de contrarreforma que luego impondrá
el gobierno de Morales Bermtidez. Esto, siendo contradictorio, es enteramente
explicable -no solamente a nivel de la conciencia de los actores- puesto que las
reformas terminan siendo políticas aisladas, entrabadas por el manejo de la política
económica y por el impacto en el campo popular de la política represiva. Es en el
pragmatismo de la política económica que se definirán los cursos reales del proceso
global; per ello se mostrarán utópicas las posiciones de Velasco y de los reformistas de
entonces.

Por ello, antes de analizar el viraje y el gradualista proceso de contrarreforma, debe


recordarse que es en la "Primera Fase” -y no en la "Segunda" que se inicia el
progresivo arrinconamiento de las reformas y sus defesonres 73 . Pero no hay que
confundir arrinconamiento y viraje. No hay en el gobierno de la “Primera Fase” -menos

alternativa coherente con los sectores más poderosos –transnacionales- dialogantes, con los empresarios más ágiles y
dispuesto a subordinar a los sectores más liberales o privatistas de la burguesía, con los cuales pueden –y buscan- también
dialogar, pero siempre y cuando no “saquien los pies del plato” y desestabilicen sus proyecto político.

En la coyuntura aparece debilitada la SI –que llega a perser el reconocimiento oficial- frente a otros subgrupos. Esta
tendencia en la cúpula del gobierno se mantiene en ofensiva hasta el deterioro final de la “Primera Fase”, desarrollando una
amplia pugna con los sectores progresistas para imponer sus términos de relación con el movimiento popular.

73
Esto puede apreciarse claramente en 1973 y 1974 cuando se analizan las trabas que el propio gobierno pone al
desarrollo de la Comunidad Industrial, la imposibilidad de profundizar la Reforma Agraria, la pugna con toda organización
popular en torno a la actuación del MLR o el surgimiento encasillado del proyecto de propiedad social. No es ya sólo la
pugna inicial por imponer tal o cual reforma, sino el resultante de varios años de políticas contrapuestas y conciliaciones en
la cúpula la que van definiendo sucesivos empantamientos hasta eliminar aquellos contenidos que en cada reforma
implicarán el fortalecimiento de las opciones populares.
66
aún en Velasco- indicios de disposición a concertar con la burguesía nativa cambios en
las reformas. Lo que ocurre es que con la progresiva hegemonía de "la Misión" se están
vaciando de contenido popular las reformas, se corta y limita toda iniciativa de las
organizaciones de base y se encuadra todo el proceso en un curso represivo que
corresponde con la política económica al avecinarse la crisis. Y ésta tiene su primeras
definición en el "paquete Morales" de Junio de 1975, encaminándose hacia lo que se
conoce como políticas de estabilización.

A partir de este punto puede analizarse el viraje que encarna la "Segunda Fase".
Su . gradualismo corresponde con el hecho de que es la misma Institución - l a Fuerza
Armada- la que sustenta al gobierno en ambas fases el cambio de gobierno introduce
reajustes en el régimen político, creando el espacio adecuado para que los
74
representantes de la burguesía nativa retomen la iniciativa , y junto con los militares
"pragmáticos" concreten el desmantelamiento de las reformas. Corresponderá al
gobierno de Morales Bermúdez realizar gradualistamente la depuracion militar, aplicar
en su más ortodoxa versión la política económica que administra la crisis en función de
las demandas (let capital transnacional, corregir las reformas en función de las
demandas de la burguesía nativa y aplicar la dosis de represión necesaria para
contener toda protesta popular contra ese curso político. En el último año de la
"Primera Fase” podía verse que toda potencialidad de desarrollo popular que las
reformas incluyeran, resultaba reabsorbida por el sistema imperante. Su traducción
política era antipopular mas allá del reconocimiento objetivo de la endeblez del
proyecto, de la pugna interna al régimen, y de las interrogantes abiertas por el cuadro
nacional. La "Segunda Fase" iniciará la recomposición de ese cuadro político de
coyuntura y en el gradualismo do sus primeros meses resolverá principales incógnitas.

74
Nos referimos aquí al conjunto de pasos dados para modificar el reducido espacio político que quedaba a la burguesía
nata durante los últimos años de la “Primera Fase”. Sin diarios, con prensa chica deficiente y fácilmente clausurable, y sin
espacio de actuación para sus viejos políticos civiles, tenía restringido el campo de la gestión apropidamente política. La
experiencia ganada con los aparatosos comunicados de la Sociedad de Industrias –que poco rédito le dieron- dejaba este
campo limitado para la acción inmediata. Ello disficultaba la posibilidad de retornar la ofensiva política, a pesar de constatar
que el régimen estaba desgastado por la pugna interna, rodeado de una difícil coyuntura internacional y enfrentando el
inicio de una grave crisis económica. Estos elementos que potenciaban –desde dentro y fuera- el poder burgués, no saban
sin embargo, en sí mismos, posibilidad de abrir un espacio político para sus representantes nativos. La opción de entonces
estuvo al parecer en el rodeo de los militares más consevadores, atizando los enfrentamiento dados en la cúpula y entre
ésta y el movimiento popular, a la vez que se reclamaban las medidas protectoras de sus inversiones mediante presiones
locales y foráneas.

La “Segunda Fase”, por el sólo hech de originarse en el derrocamiento de la anterior y con el manto de una “apertura
democrática” a la prensa, los partidos y los deportados, emprendió el reajuste de ese espacio, dentro del cual se dará
luegos la ofensiva burguesa. Los rasgos señalados en el capítulo 2, indicando modificaciones en la Junta y en la relación
entre el gobierno y mandos castrensesm sirvieron en ese entocnes para que la ofensiva burguesa hiciera carne en la base
institucional del régimen y forzara, a partir de ello, la depuración de los ya arrinconados militares progresistas.
67
A partir de esta entrada puede verse directamente en la escena come se Ileva a cabo el
viraje hasta configurar la imagen de otro gobierno, con márgenes de conciliación aún
menores y una política expresamente ajustada a las iniciativas políticas que la
burguesía le va demandando 75 . Si se sigue el curso de la política económica, resulta
claro que el gobierno es incapaz de asumir una opción que replantee la base de la
política burguésa seguida. Será evidente ya que abandona progresivamente todo
esfuerzo por limitar el impacto de la crisis en la economía popular, cargando sobre el
pueblo su objetivo declarado de reducir la demanda y su meta -también explícita ahora-
de aumentar la rentabilidad de las empresas comprimiendo Ios salarios de Ios
trabajadores. En la oposición intuitiva de Velasco a Ios aumentos que más impactan en el
costo de vida popular -caso del pan y la gasolina, al margen de precisiones técnicas-
está simbolizada la diferencia de las dos fases en materia de la política económica de
corto plazo. Se trataba de una negativa sin altemativa, por tanto irreal, pero a su vez
definitoria en sí misma. En la "Segunda Fase", la crisis será administrada en una sola
dirección: cargando su costo sobre Ios hombros del pueblo.

En la apertura hacia los partidos del campo burgués está también otro indicador del
viraje. No sólo se trata de permitir su existencia -no interrumpida en el anterior período-
sino del esfuerzo explícito de la "Segunda Fase" por ganar su consenso. Ocurre que
desde el inicio de la "Segunda Fase", el gobierno abre gradualmente el espacio político
para que los políticos civiles de la burguesía se expresen. El acercamiento a la
civilidad 76 , como encarnación desigual en la vida política, se convierte en objeto del
esfuerzo de la "Segunda Fase", destinado a lograr apoyo y legitimidad. La política laboral
y la represión a las fuerzas populares será, sin embargo, el más directo indicador del
vitaje. Si en la fase anterior la represión tocaba a la vez elementos de izquierda y
derecha, en la "Segunda Fase" . sólo se reprimirár a las fuerzas populares. No se toca a la
burguesía, salvo esporádicamente a sus revistas; má s aún, se le alaba y estimula,
buscando crear incentivos para obtener su concurso en la solución de la crisis.

En el transcurso de un viraje gradual, el gobierno de la "Segunda Fase" abandonaría todo


intento de buscar el respaldo popular. Con esta afirmación no hacemos referencia a la
cancelación de Ios operativos e intentos de encuadramiento, vista con alivio luego del
asfixiante período de "la Misión", sino el hecho que su política ni siquiera le deja
75
El gobierno, a la cabeza del Estado, pierde la iniciativa política y progresivamente ve reducidos los márgenes de
“independencia relativa” de las clases básicas de la sociedad, que obtuvo inicialmente.

76
Uso este término en la aceptación común que identifica así a políticos tradicionales representantes orgánicos o no de la
clase dominante. Al referirme a la burguesía nativa pongo énfasis en los sectores menos transnacionales de la burguesía,
consciente de que hay heterogeneidad dentro de ésa y a la vez que no hay posibilidad alguna de una “burguesía nacional” y
más aún en esta época del capitalimo.
68
margenes para articular un apoyo pasívo. Toda su atención, su discurso, sus medidas
mas importantes, se han de orientar prioritariamente a recomponer su imagen dentro del
campo burgués, y en particular ante los empresarios privados. Ha de disimular incluso los
desplantes de esta clase engreída y en muchos casos -como en el desacato de la
Sociedad de Industrias al decreto presidencial de reposición de los despedidos en huelga
de hambre- ni siquiera respondera verbalmente a la solencia del "verdadero poder". Sólo
lo popular, lo sindical, lo que es hecho o expresado por Ios trabajadores y quienes lo
apoyan, sera anatematizado, caficado de subversivo y por lo tanto perseguido. Poco a
poco la consecuencia entre las palabras, la prensa y los hechos económicos y policiales
es absoluta. Los esfuerzos por corregir en nombre del "humanismo" toda deportación e
incluso toda acción judicial contra Ios representantes de la burguesía, aparecen
recurrentemente en esta etapa a la vez que se endurece la represión y el abuso hacía el
campo popular. El gobierno tiene enemigos inmediatos a la derecha; pero toda posición
progresista es vista como enemiga real, variando el grado en función de su mayor o
menor capacidad de expresar a amplios sectores populares.

En esto también hay un rasgo propio de la opción de las personas, diferentes en la


"Primera" y "Segunda Fase", pero no sólo de ello. Tanto el apoyo -activo o pasivo- como
la oposición -en distintos grados- se definen en función del curso político del gobierno; y
en la "Segunda Fase", sin matices ni confusiones, el curso político del gobierno es
decididamente antipopular. Los margenes de conciliación son muy estrechos en un
período de crisis económica y política. Este es el piso objetivo del viraje, que estrecha
los márgenes de maniobra del gobierno a partir de su propia opción burguesa.

Probablemente una evaluación de las reformas y de las medidas del gobierno en sí


mismas, podrá ofrecer una idea mas precisa del viraje. En este campo sólo recordaremos
la modificación de la Le y de Comunidad Industrial, la nueva Ley de “Inestabilidad
Laboral”, la modificación de la política de apoyo a las empresas de Propiedad Social o la
transferencia al sector privado de varias empresas. Se dan hechos importantes, además,
en la política minera petrolera, así como en todo el tratamiento global al capital
imperialista al cual ya no se intenta poner condiciones. Pero es importante hacer dos
precines: no sólo se trata de tomar en consideración Ios dispositivos legales, una reforma
se puede paralizar sin modificar la ley, al menos por un tiempo. Cualquiera que observe
el abandono y la crisis de las empresas campesinas, a la vez que comprueba el
permanente manejo estatal de las mismas, puede inferir que la Reforms Agraria ha
dejado de ser -como to fue en un inicio- el centro vital de la política del gobierno. Pero, a
la vez una segunda precisión es necesaria: cuando la "Segunda Fase" cornienza, el

69
impulso de las reformas ya está deteriorado, si no detenido. La pugna en la cúpula
atravesaba también las reformas y ya existía en parte del gobierno la consigna de combatir
la crisis sólo con más producción, incuándose la idea de Ilegar a un paréntesis en las
reformas. Es evidente que entonces no había una decisión tomada en la cúpula y que dista
mucho una situación de deterioro real de una decisión política de conceder. Pero es
necesario recordar la situación anterior porque ella explica mejor tos límites estructurales
de las reformas y del proceso como conjunto, dando cuenta de la verdadera correlación de
fuerzas desde antes del viraje. Por esto también, en el primer período de la "Segunda
Fase" los esfuerzos por retomar el impulso inicial resultan poco eficientes y pronto son
arrasados por el curso derechizante del proceso.

Un serio estudio de la política exterior podría agregar mayores elementos explicativos al


viraje operado. En la escena política hay, algunos indicios: se busca un acercamiento neto
a los Estados Unidos; se silencian las antiguas críticas a la realidad imperialista; se orienta
la Cancillería hacia los países limítrofes y el resto del Continente, quedando de lado y en
segundo plano la apertura tercermundista. Si bien es cierto que los cambios aquí son
diptomáticamente mesurados, los ejes son claros: el Perú no vuelve a la situación anterior
al 68 - aislado del Tercer Mundo y de los paises socialistas-, pero sus prioridados cambian.
La atención se centra en los Estados Unidos y en los gobiernos del Continente, a la par
que hay un alejamiento de toda decisión o intervención que pueda molestar al gran patrón
norteAméricano. Esta política es coherente con todo el curso del viraje y en particular con
la política económica que, ante tan reducidos márgenes de juego en el ambiente financiero
internacional, busca el apoyo político de la principal potencia capitalista.

En este campo, sin embargo, el análisis muestra la necesidad de explorar algunas


hipótesis explicativas del curso político en relación a una posible intervención imperialista.
El viraje se explica por los límites del proceso político anterior, pero no se posibilita
mecánicamente. Uno de esos límites estaba en el carácter sólo coyuntural de las medidas
nacionalistas tomadas, lo que dejaba un amplio campo para el chantaje en momentos en
que la coyuntura fuera adecuada. La caída de Velasco se produce en un cuadro
internacional desfavorable a su proyecto: rodeado por gobiernos tiránicos dispuestos a
exterminar toda alternativa progresista, con un conflicto latente en el sur -de notorio
impacto en la Fuerza Armada- y con una persistente campaña internacional para aislar al
gobierno Perúano y presentarlo como agresor y satelite de Moscú.

Es indudable que todo esto impacta on la Fuerza Armada, reforzando la tesis de que el
Perú corre peligro de see arrastrado a un conflicto bélico, sin contar con el apoyo del
gigante norteAméricano y, más aún, contra un país opoyado por éste. Durante la "Segunda
Fase" se maneja con altibajos esta situación, mostrando la cara -distinta y mas real- de un

70
gobierno que se derechiza y busca el apoyo explícito del antiguo patrón. En el camino,
¿qué rol juga el Departamento de Estado y sus óganos de información? Mucho se especuló
sobre la visita de Kissinger en las puertas del viraje, anunciado en el discurso de marzo de
1976, pero lo tratado con éste se desconoce. Por entonces, Kissinger pudo vanagloriarse
de realizar negociaciones sin precedentes con el Perú. Se trata aún de cabos sueltos en
cuanto a la información, pero ls hipótesis hace encajar perfectamente los intereses de la
burguesía y del imperialisnto en este lento viraje de la "Segunda Fase". A partir de este
momento la misma cúpula de la Fuerza Armada crítica a sus representantes anteriores,
que se atrevieron a enfrentar -aunque sea parcialmente- los intereses de la burguesía y el
imperio, los elimina y enrumba la conducción del gobierno en función de las necesidades
del gran capital. Cuando el viraje se observa en el nivel más simple -en la depuración, uno
a uno, de los militares pogresistas- y cuando se recorren las sucesivas coyunturas, viendo
la combinación de presiónes intemacionales y hechos internos en la lenta agonía de
régimen entrampado, se observa una racionalidad y calcuto que difícilente pudiera tener
origen sólo en el gobierno y la Fuerza Armada Perúana. Por ello este es un campo cuya
investigación histórica es necesaria, aunque en la coyuntura sepamos y soportemos la
resultante y la raíz estructural de ésta.

Si continuamos observando tos rasgos del viraje, aparecerá en la escena un


reagruparniento de las fuerzas sociales y de su expresión política. Partidos,
organizaciones, personas y grupos sociales que apoyaron al gobierno -e incluso -
algunos que surgieron a partir de este- evolucionan hacia la unificación y eI acercamiento
al movimiento popular, que en unos casos expresaba distancia y en otros oposición a la
"Primera Fase". La izquierda Perúana, aun desarticulada y dividida, muestra unidad
coyuntural en algunas movilizaciones que enfrentan la dura represión y que tienen su mejor
expresión en el paro del 19 de julio de 1977. La oposición popular al gobierno tiene otras
manifestaciones, más inorgánicas pero expresivas no sólo de una mecánica reacción ante
el hambre y el abandono, sino indicadoras de que toma conciencia del significado
objetivamente contrario a sus intereses que hay en el curso del gobierno. El mismo entierro
de Velasco expresaba, a niveles aún muy expontáneos, la identificación con la figura del
fallecido General y el contraste con el gobierno de Morales Bermúdez. Analizar las fuerzas
reaccionarias será más complejo porque a partir de la "Segunda Fase" actuarán en
estrategía doble dirigida a fortalecer a los sectores más décadas del gobierno,
apoyándolos pero reclamando más y más contra-reformas, así como una salida política que
de más y mejor acceso al gobierno para sus representantes políticos civiles.

Aquí el lento viraje del gobierno encontrará un punto límite de su propia evolución. En
medio de un profundo deterioro económico y político, sectores "duros" de la burguesía
reclaman urgentemente el poder y buscan desplazar de este a tos militares, sin aceptar
71
una prevía recomposición, para resolver la crisis económica a lo Friedman -en América
Latina esto quiere decir a lo Pinochet- con una ideologización muy fuertemente macartista
de empresarios resentidos con la "Primera Fase" y decididos a disciplinar al obrero.
Antiguos y estancados representantes políticos, también desplazados por la "Primera
Fase" y deseosos de nuevas oportunidades, influyen sobre estos halcones tradicionales.
Paralelamente frente a esta demanda de ultraderecha hay sectores moderados y más
consensuales de la burguesía, que optan por apoyar al gobierno y procuran el recambio
gradual. Unos y otros tienen expresión en la cúpula del gobierno y su influencia agrega
contradicciones a la política seguida. Ante la cercanía del reparto pleno y absoluto de la
"torta" se agudizan los conflictos interburguéses. "Las aguas han vuelto a su nivel" en tanto
que este viraje hace del gobierno una barca oscilante entre las demandas de los distintos
grupos de poder, sin capacidad de enrumbar el curso político. Si en 1968 la Fuerza
Armada logró un importante margen de juego debido a la crisis de hegemonía que habia en
el bloque en el poder, ahora una clase dominante en proceso de recomposición ha
retomado la iniciativa y fuerza a que este gobierno fije un calendario de salida. No son
suficientes las concesiones. El gobierno debe deshacer las reformas pero además debe
fijar un calendario de salida. Sus vacilaciones en tan difícil camino lo Ilevarán a más de
una coyuntura de aislamiento, en las cuales coincide el rechazo popular con la presión de
la burguesía nativa.

En el camino emprendido a partir de 1977, hacia la entrega del gobierno a Ios civiles, se
expresarán los límites propios de la recomposición de la clase dominante y sobre todo la
dificultad de concretar un proyecto p o l í t i co que tenga algo que ofrecer a las mayorías
populares y, a partir de ello, pueda construir una hegemonía. La crisis política posterior al
viraje enmarcará la escena con una permanente recurrencia a las medidas represivas que
se aplican a un pueblo que se resiste a ser mero observador de su violenta pauperización.

EL PROCESO DE RECOMPOSICION DE CLASE DOMINANTE Y EL ESTADO BURGUES

Más de un observador se ha preguntado en estos años ¿por qué no cae este régimen?,
¿quién lo sustenta? El notorio aislamiento del gobierno y Ia percepción de la crisis en la
propia institucionalidad castrense, obliga a Ilevar el análisis al problema del poder en el
Perú. El lento y gradualista viraje del gobierno, expresión de la invíabilidad del reformismo
enarbolado por el régimen militar, concedió ante muy importantes demandas de la
burguesía nativa, aplicó la política demandada por el capital financiero transnacional y
encausó con represivos diques la lucha política popular de modo que el sistema socio-
económico no fuera cuestionado en términos reales. Pero a pesar de sus logros favorables
al orden burgués, este mismo gobierno se vio reiteradas veces aislados del apoyo político

72
de la burguesía nativa y sólo consiguió su apoyo relativo a costa de fijar un calendario para
entregar el poder en 1980. Las preguntas sobre lo que es la burguesía en el Perú y sobre
los cambios dados en el Estado quedan pues abiertas, como eje explicativo de todo el
período.

En varias partes de este trabajo se ha hecho referencia al proceso de recomposición de la


clase dominante, dado a partir de la crisis oligárquica. Al incluir la "Primera Fase" puede
verse homogeneizada por la cancelación de fracciones oligárquicas, potenciándose los
sectores burguéses urbano industriales, más modernos, en una década en la cual la
asociación con los grupos de la burguesía internacional se ha dado tanto por la vía privada
como por la estatal. Esta burguesía en recomposición ha adquirido en la década mayor
experiencia en el enfrentamiento de los problemas políticos, en la necesidad -bastante
satisfecha- de convertir sus organizaciones gremiales en eficaces centros de concertación.
No es ya seguidora de otras fracciones tradicionales más poderosas, que marcaban el
ritmo de su gestión política -en la cooperaciónt y el conflicto- pero ha carecido durante el
régimen militar de canales políticos estables y eficaces.

En tos sectores nativos de esta burguesía pesa la historia política reciente. Enfrentada en
Ios años 60 a los sectores oligárquicos, no tuvo la fuerza ni los elementos para derrocar en
sus términos a la burguesía agroexportadora, a los sectores financieros tradicionales y a
los gamonales. Más aún, gran parte de estos grupos burgueses nativos actúan como
herederos ideológicos de las fracciones oligárquicas, aún ahora, con un marcado enfasís
privatista; otros sectores, más recientemente constituídos, asumen posiciones burguesas
de mayor amplitud y flexibilidad frente al poder económico del Estado.

AI cancelar el orden oligárquico, el proceso Velasquista obtuvo para la Fuerza Armada y la


tecnocracia introducida en el Estado, márgenes importantes de poder que aún no ha
perdido. El poder expropiado a tos agroexportadores, a los enclaves imperialistas o a los
viejos banqueros ha pasado . a manos del aparato estatal, controlado por una Fuerza
Armada que tiene diez años de ejercicio de la función pública. EI deterioro del p r o y e c t o
m i l i t a r y la "Segunda Fase", que reorienta sus actos en mayor coherencia con las
demandas nativas y foráneas, de la burguesía, no significa que se haya desmantelado de
poder económico del Estado, ni que el manejo de éste -en manos de la Fuerza Armada, la
tecnocracia y la burocracia- se convierta de golpe en variable dependiente, sin margen de
negotiación con la burguesía.

Más aún, esa burguesía nativa, con poder acumulado -fortalecido por su ligazón con la
burguesía transnacional y por la lógica del sistema- y con valiosa, aunque reciente
experiencia en el manejo de sus canales gremiales de acceso al poder, tiene que ser
analizada en toda su complejidad. Aunque se carece de investigaciones recientes

73
-necesarias para afinar el análisis de sus fracciones y grupos de poder- puede apreciarse
la heterogeneidad de la economía que le da el sustento y la Iimitada integración de la
estructura productiva. Ello condiciona la presencia de heterogéneos intereses inmediatos,
lo cual dificulta el consenso en las medidas de política y mediatiza su capacidad de
formular un proyecto alternativo. Puede apreciarse sectores claramente integrados al
capital transnacional junto con sectores monopólicos menos articulados y una amplia gama
de medianas y pequenas empresas, muy dependientes del mercado interno y sujetas ahora
al mayor impacto de la crisis. En su historía reciente hen experimentado el impacto del
reformismo -que mayoritariamente vieron como terrible amenaza comunista capaz de
desplazarlos- y es cierto que ese pasado les proporciona un margen de unidad ideológica
basicos en todo enfrentamiento con la izquierda y eI moviminto popular. En su percepción
del gobierno de Morales Bermúdez, Ios intereses inmediatos y las dificultades que genera
la administración de la crisis harán más dificil una reacción homogénea pues las medidas
favorecen a unos sectores -los de mayor capacidad concentradora- y dañan a otros.

Es más, en el análisis de la burguesía en el Perú -de esta clase dominanes de hoy, ya


depurada en lo esencial de las fracciones oligárquicas es indispensable resaltar el
predominio de Ios representantes de la burguesía transnacional. Sus intereses y demandas
son Ios que deben ser atendidos por el Estado en primera instancia. Sus
condicionamientos potencian en la burguesía nativa a aquellos elementos que se asocian
directamente a sus empresas o bloques empresariales y de convicción en intermediarios.
Aun cuando las Ieciones de la burguesía nativa que están menos articulados, les tributan el
reconocimiento de la iniciativa y sólo ven salidas potenciando nuevas inversiones
extranjeras, existen contradicciones entre estos sectores, dificiles de zanjar en la
administración de la crisis económica. De hecho la política económico anticrisis ha
golpeado a la pequeña y mediana industria, al tiempo que ha favorecido -aunque en forma
indisciptinada- las demandas del capital transnacional. En este nivel cabe recordar que la
minería y el petroleo siguen siendo decisivos en la economía Perúana y en este campo la
inversion extranjera y la inversion estatal son las que tienen importancia. Más aún, puede
decirse que buena parte de la presión de Ios grupos transnacionales se orienta en primer
término a mejorar sus condiciones en estos sectores. En la crisis, además, ha sido
definitoria la presión de los grupos financieros transnacionales. Todo ello deja en segundo
término a Ios sectores industriales que producen para el mercado interno y, entre estos,
aún más arrinconados a los sectores nativos medianos y pequeños de la burguesía. Pero
no debe verse este panorama en forma estatica. Hay margen de concesión y reacomodo,
incluyendo reorientación de actividades y bastante especulación. Ello se va produciendo
paralelamente a la crisis.

74
En esta burguesía en reacomodo, pesa definitivamente el carácter intermediario que
impone la asociación con la burguesía internacional. De allí viene su mayor fortaleza Io
hace aparecer muchas veces débil e inepta a la burguesía nativa, en cuanto a su peso
político, pues la clave de su poder viene de su asociación y correspondencia con el
encuadre imperialista. Esto hace saltar a Anibal Quijano las "discontinuidades" que genera
el hecho de que sólos burgueses Peruanos puedan ocupar un lugar en el manejo del
Estado 77 lo cual Ileva a hacer hincapie, una vez mas, en la incapacidad de la burguesía
para formular un proyecto político nacional capaz do resultar ractivo para amplios grupos
sociales. Esta constatación resulta muy importante para el análisis de las necesidades
políticas de la burguesía hoy, que une a su fortaleza material una notable debilidad política
y fuerza a replantear el roI tradicional del Estado, donde la nueva tecnocracia y la Fuerza
Armada pueden desempeñar un rol particularmente importante.

No es este tin fenomeno limitado al caso pertrano. Recorre toda América Latina desde
mediados de la década del 60 y se ha expresado en cada país, con diferencias que
provienen de cada formación social. La burguesía, aun aquellos países que tuvieron en el
pasado un significativo capital nacional, o puede ofrecer un proyecto nacional, capaz de
imponerse por la hegemonía, siguiendo la pauta de las democracias burguesas típicas.
Como clase es básicamente transnacional en esta etapa imperialista y ello impide la
concertación e intereses con Ios más amplios grupos sociales que dependen del mercado
interno. Requiere de una reformulación del rol del Estado, dejando de lado Ias posiciones
abstencionistas de este en el pasado y fortaleciendo el rol intermediario de Ios aparatos de
fuerza y de la tecnocracia.

Las variantes internacionales incluyen diversos régimenes en las cuaIes el grado de


cohersión ha sido mucho más definitorio que en el caso peruano. Hoy en Latinoamérica el
capitalismo se impone... ni siquiera su forma política se elige per votacion 7 8 y se
mantiene recurriendo a refinados métodos de represión masíva. Como siempre la
represión es función de la amenaza, y la barbarie del Cono Sur no se explicaría sin
77
Nos referimos al artículo de Aníbal Quijano “Las nuevas condiciones de la lucha de clases en el Perú” en la Revista
Sociedad y Política No. 7, Mayo 1977, en el cual analiza la recomposición de la burguesía en el Perú y sus dificultades
políticas.

78
En este trabajo no pretendemos desarrollar un análisis comparativo de la situación de América Latina. Sólo hacemos una
referencia que ubique al lector. En este sentido hay que recordar que la realidad continental no es uniforne. Las
excepciones formales de Colombia y Venezuela, así como algunos casos centroamericanos, corresponden a sus propias
particularidades, sin por ello dejar de ser una excepción no representativa de América Latina hoy. En Argentia, Chile, Brasil,
Perú, Ecuador, Bolivia y Uruguay se gobierna a partir de las Fuerzas Armadas con regímenes que no son juntas
transitorias, ni dictaduras caudillistas del pasada. No son iguales pero lo común gana de lejos a los particular, sobre todo en
la direccionalidad económica.
75
tener en cuenta el grado de desarrollo previo del movimiento popular en esos paises.
El caso Peruano muestra otra discontinuidad en la década, al desarrollarse el
proyecto Velasquista al mismo tiempo que favorecian las sanguinarias dictaduras del
con Sur. Este régimen lograba entonces -a partir de condiciones particulares de esta
sociedad- construir un espacio que ha permitido el desarrollo de nuevas formas de
articulación con el capital transnacional, sin enfrentar al movimiento popular y aún
admitiendo su desarrollo. Los límites ya enunciados de esta experiencia y el
enfrentamiento decidido con el movimiento popular en la "Segunda Fase", indicarán
semejanzas y diferencias que permiton ubicar al Estado de hoy dentro de esta nueva
situación internacional.

El Estado burgués tiene así nuevas y decisivas funciones que cumplir; en el caso
Peruano ello potencia la importancia de la Fuerza Armada y de una amplia
tecnocracia desarrollará en toda la década; Aunque on la "Segunda Fase" el gobierno
ha actuado a la defensiva -frente a la burguesía nativa y su partidos- este rol de
intermediación resulta inevitable. Ha sido uno de los factores que ha dado estabilidad
al régimen, favoreciendo la opción por una salida gradual que haga posible la
negociación interburguesa -y entre burguesía burocracia y Fuerza Armada- para
encontrar un rediseño institucional y definir los límites de un nuevo régimen político.
No es tarea fácil, pero es irrenunciable. La Segunda Fase -y sobre todo el período de
la Asamblea Constituyente- será un tiempo político rico en ejemptos de esta
recomposición del poder burgués en el Perú.

No debe confundirse, sin embargo, lo que es una necesidad objetiva -y una tendencia
global mas allá del caso Perúano- con su concreción mecánica en la coyuntura, ni con
lo que perciben los actores y las fuerzas sociales y politicas, incluido el campo
burgués. Más aún, en este caso, por la historia reciente de la "Primera Fase", buena
parte del empresariado y de tos líderes políticos tradicionales han actuado con
esquemas políticos liberales y antiestatistas que incluso ahora dificultan la
negociación interburguesa. La radicalización de posturas antimilitaristan han sido
reflejo de este hecho en las elecciones de 1978, expresado preferentemente a los
núcleos más nativos de la burguesía. De los dintintos actores políticos, el Partido
Aprista parece haber sido el que más claramente ha visualizado esta tendencia, que
por otra parte corresponde mejor a su composición social. Pero si hay algo evidente
en tod el período, es que la burguesía transnacional favorece este curso políticos
articulando sus presiones y su apoyo al gobierno de la “Segunda Fase”, para
encamilarlo a aquella solución que la coyuntura permita –entre la “democracia
restringida” y la dictadura militar tecnocrática-, pues sus intereses se consolidad con
un Estado así definido, aunque varíen las formas de régimen.
76
LA SEGUNDA FASE COMO PERÍODO DE CRISIS ORGANICA EN LA RELACION
ESTADO-SOCIEDAD

En este período que estudiamos, se expresa nuevamente la incapacidad de la clase


dominante y sus aliados de concretar un proyecto hegemónico, es decir, capaz de
atraer y enrumbar a grandes grupos sociales. Esto configura a situación particular de
crisis que Ilega a ser característica central de la “Segunda Fase", aunque sus
antecedentes esten en la recomposición del bloque en el poder, dada durante el
gobierno de Velasco. Hay que indagar por propia inconsistencia de las alternativas
políticas burguesas, visible en el Perú y en tantos paises de América Latina. Las
Ilamadas "políticas de desarrollo" han fracasado en el Continente, los modelos
industriales vía sustitución de importaciones -primero- y siguiendo el modelo
exportador de manufacturas -luego- no mostraron ser capaces de satisfacer las
necesidades de amplios sectores sociales sin empleo y sin acceso a los bienes
esenciales, que esta industria no produce. 7 9 La crisis de la producción agropecuaria
-desincentivada por las políticos que favorecen el polo urbano industrial de economía-
ha Ilevado a nuestro pail a importar lnas y más alinaentos. El acaso del reformismo
experimentado en la década es sentido en la "Segunda Fase", sin que surjan
alternativas al frente. La burguesía nativa no logra, en este tiempo, concretar un
mensaje capaz de enrumbar el conjunto social y muestra en forma descarnada sólo la
defensa "chata" de sus intereses ininediatos.

Volver a la historia reciente permite comprender los términos de la nueva crisis que
se presenta en la “Segunda Fase” y la caracteriza como periodo. Hay que recordar
que el gobierno de la Fuerza Armada se inicia con la quiebra definitiva del orden
oligárquico y que el proyecto Velasquista surge en esa etapa como un intento de
resolver la crisis de hegemonía dada en el bloque en el poder y extendida al Estado
oligárquico como forma de dominación. El proyecto Velasquista marcará las
características de la recomposición de las clases dominantes. Hará suyas las más

79
Los incentivos otorgadas por el gobierno –el Certex por ejemplo- dan cuenta de una política destinada a satisfacer las
necesidades de lucro inmediato de parte de la burguesía nativa, procurando corregir –sólo para ella- los efectos de las crisis
económica y la política recesiva. Es en buena cuenta dar de ganar a estos voraces y “necesitados” empresarios, sin que el
gobierno ni ADEX hayan sido capaces de mostrar la viabilidad de este tipo de políticas para el desarrollo de la economía.
Más aún, esa industria, que se protege a tal alto costo, no sólo no provee el empleo adecuado, sino que genera presiones
mayores sobre la balanza comercial, sin aportar bienes esenciales que el pueblo pueda consumir para satisfacer sus
necesidades básicas. Se pregona un modelo a la brasilera, ramplon, sin advertir lo que ocurre movimientos “espontáneos”
de los estratos populares más vastos posibilitan la llegada al poder de la clase subalterna más adelantada por la debilitación
objetiva del Estado, la toma de poder es efímera”. Gramsci señalará que el elemento espontáneo es característico de las
clases subalternos y esto hará que se fonunda la lucha de clases con el bandisaje, el terrorismo y otras manifestaciones
similiares (Ver Portelli; op. cit. p. 126-7)
77
avanzadas banderas de transformación existentes en la escena política de aquel
entonces; cancelará la vigencia política y social de las fracciones oligárquicas;
concentrará el poder económico expropiado, básicamente en manos de los aparatos
de Estado; estatizará buena parte de los enclaves imperialistas ubicados en la
explotación de los recursos naturales; tratará de imponer condiciones y límites a la
burguesía, generando un largo conflicto con los sectores liberales – o privatistas más
tradicionales – y estableciendo parcial asociación con los elementos más modernos
de ésta, que no por ello hacen suyo el proyecto reformista. El régimen abre entonces
un espacio político que, aunque restringido en cuanto a la participación popular,
dinamiza con las reformas y su mensaje ideológico, el ascenso del movimiento
popular, dinamiza con las reformas y su mensaje ideológico, el ascenso del
movimiento popular en el campo y la ciudad. El movimiento popular madura al compás
de las expectativas y frustraciones generadas por las reformas y, más allá de éstas,
encontrando en la “Segunda Fase” nuevas formas de generar impacto y maduración
política.

Esta presencia en la escena política de un movimiento popular más conciente de sus


reales intereses, impacta en el período conocido como “Segunda Fase” y configura
rasgos particulares de la crisis política que este régimen busca encauzar. La
presencia popular con reacciones violentas y en mucho espontáneas aún, se produce
en el marco de una profunda crisis económica administrada contra los intereses del
pueblo, mediante un amplio despliegue de los aparatos represivos, al mismo tiempo
que se produce un viraje político que arría las banderas reformistas y aísla al
gobierno de todo apoyo popular, incluso pasivo.

El fracaso del proyecto Velasquista en medio de una crisis institucional que atañe a
las propias contradicciones de ese régimen político, potencia en la escena la ofensiva
de la burguesía nativa y fuerza la lenta renegociación entre ésta y los militares, tarea
dificultada por el impacto de la crisis económica. El gobierno de Morales Bermúdez
abre un espacio a la burguesía nativa a partir del cual, sin embargo, le será difícil
retomar la iniciativa política. La dinámica propia del movimiento popular en la escena
política – enfrentado sin intermediaciones al bloque dominante – abrirá el camino a
una situación que hace visible en la escena política una crisis orgánica en la relación
Estado – Sociedad, dentro de la cual se desarrolla un gobierno que parece no
representar a nadie en lo inmediato; es atacado a la vez por la burguesía nativa y por
las fuerzas populares, hasta encontrar rumbo en concertaciones trabajosas y
endebles dentro del campo burgués. En forma aparentemente errática – pero con una

78
sustantiva direccionalidad burguesa – se administra una sucesión de coyunturas
tensas y conflictivas hasta configurar una salida política, aún hoy en proceso de
maduración.

Una crisis orgánica es una crisis de autoridad, o del Estado en su conjunto, que va
más allá de la pugna o el reacomodo en la clase dominante, cuestionando la
capacidad de ésta como conjunto para imponer su hegemonía a las clases
asubalternas. Supone una separación de los grupos sociales de sus representantes
esencialmente a la sociedad civil mostrando a la clase dirigente sólo como clase
dominante. Este concepto tomado de Gramsci 8 0 supone – en uno de los ejemplos
usados por éste – que importantes capas sociales pasan de la pasividad política a
una acción reinvindicativa “que es revolucionaria en la medida que es inorgánica” y su
inorganicidad se refiere tanto a la ruptura del vínculo entre las masas y sus
representantes tradicionales como al acento espontáneo en el movimiento popular
expresado en la escena 8 1 . Gramsci señala la correspondencia de esta crisis con
movimientos reaccionarios en las clases dominantes y con situaciones de crisis
económica, por sí misma y al margen de la magnitud de sus efectos, genera una crisis
82
de este tipo.

En el estudio de la "Segunda Fase" la noción de crisis orgánica es útil para señalar la


magnitud de la crisis política y social, para explicarse las características que asume
el régimen político y para comprender cómo la crisis pasa a ser una característica
permanente de la escena política. Es preciso, sin embargo, introducir un matiz sobre
las características de esta sociedad civil, que resulta importante para analizar el caso
y para incentivar la discusión teórica. ¿Hubo en el pasado algún período de
organicidad? Esta sociedad civil ha sido tradicionalmente débil. En el Perú la clase
dominante ha recurrido poco a la hegemonía y mucho a la coerción. Tanto en el
ordenamiento oligárquico como en la "Primera Fase", hay ausencia de amplios
canales de participación y articulación política. Sin embargo, el poder no se ha

80
Ver sobre el punto Gramsci, Antonio: Antología “Escritos Políticos”. Ed. S. XXI, México 1970. También Sacristán, M.:
Antología Gramsci, S. XXI, Ed. México 1978.

81
Portelli, Op. Cit. P. 126.

82
“Estos accesos revolucionarios coinciden generalmente, señala Gramsci, con un movimiento reaccionario de la derecha
de la clase dominante y ambos por el mismo motivo – por ejemplo una crisis económica-. De ahí que las posibilidades de
éxito de estos movimientos sean aleatorias, ya que incluso en los casos en que los movimientos “espontáneos” de los
estratos populares más vastos posibilitan la llegada al poder de la clase subalterna más adelantada por la debilitación
objetiva del Estado, la toma de poder es efímera”. Gramsci señalará que el elemento espontáneo es característico de las
clases subalternas y esto hará que se confunda la lucha de clases con el bandidaje, el terrorismo y otras manifestaciones
similares. (Ver Portelli; op. Cit. P. 126-7)
79
ejercido sólo con recurrencia a la coerción o dictadura, habiendo períodos
significativos en los que la actuación de los partidos o la expectativa generada por las
reformas y las nuevas organizaciones han ofrecido márgenes diferenciales de
consenso. Puede decirse, entonces, que en el pasado hubo períodos en que sí hubo
organicidad, pero en la pasividad 8 3 . Es importante la distinción para no aplicar
mecánicamente conceptos construidos en otras latitudes políticas y para comprender
las diferencias existentes con las formas de dictadura ejercidas, por ejemplo, en el
llamado año de Emergencia. Lo evidente es que siendo el ejercicio del poder del
Estado una combinación de consenso y coerción, en este período el gobierno se
apoyó sustantivamente en la coerción dada la dificultad para obtener consenso; esto
se ha dado tras un gradual viraje de sus iniciales posturas reformistas, hasta el punto
de no tener nada propio que ofrecer ante amplios grupos sociales. En su derrotero,
soportó el embate de la burguesía nativa hasta conceder ante sus demandas -que
incluían un cronograma de salida- y en medio de ello surgió, con diversos grados de
violencia, la protesta popular masiva, en gran parte espontánea pero con sucesivas
expresiones de articulación con las fuerzas políticas de izquierda, que acompañan en
la década el desarrollo del movimiento popular. Es importante, en todo caso, no
confundir crisis orgánica con crisis revolucionaria y entender que su resolución
-aunque el proceso dure años- puede favorecer inicialmente al campo burgués para el
presente, aunque sea un indicador de su debilidad estratégica para el largo plazo. Es
decir, la existencia de una crisis orgánica en la relación Estado-Sociedad, condiciona
la salida política que el gobierno y la burguesía nati va tratan de concertar. Esta salida
resulta endeble, sujeta a nuevas coyunturas de crisis y por ello mismo aparece -en
todas sus variantes alternativas- la necesidad de represión. Pero la existencia de
condiciones objetivas de crisis orgánica no supone que el movimiento popular este en
condiciones de ser la iniciativa de poder; no están dadas las condiciones subjetivas
de una crisis revolucionaria.

Estos elementos pueden contribuir a estudiar mejor el proceso político este período.
Pueden explicar mejor la necesidad de un gradual retorno a los cuarteles, generando

83
A pesar de las características sólo formales de la “democracia” dad en el orden oligárquico, los regímenes de Prado
(1956-62) y Belaúnde (1963-68) hacen posible el desarrollo de partidos como el APRA y Acción Popular, que arrastran
masas populares tras sus líderes y construyen consensos importantes para la estabilidad de esos gobiernos. Endeble, pero
existente, hay una recurrencia a las funciones de hegemonía, aunque en una sociedad cerrada y excluyente para grandes
masas, principalmente rurales. En el gobierno de Velasco el mensaje reformista impacta en el pueblo, hasta el punto de
desactivar momentáneamente la capacidad de reacción de los partidos. El régimen recurre a diversos intentos de
organización y encuadre de masas, a la vez que permite –como nunca antes- el desarrollo de diferentes organizaciones
fuera de su control. Los intentos de control que priman en los últimos años no son capaces de desarticular el desarrollo del
movimiento popular alcanzando en el período y si bien afectan el consenso del régimen, no lo aíslan en la forma que
mostrará la “Segunda Fase”.
80
un tiempo político en el cual -tras la formalidad de Asamblea Constituyente- se
reconstituya las alianzas y se definan los límites del nuevo régimen político. El
seguimiento de la escena política entre 75 y 1978 permitirá, en la segunda parte de
este libro, ver la necesidad de nuevo régimen político y sus límites, apreciables tanto
en la coyuntura, en juego de alternativas no descartadas, como en el más largo plazo.
En este iodo la crisis orgánica sale a la superficie, puede ser vista en la escena. Pero
crisis orgánica no se resuelve fácilmente, incluso recurriendo a nuevos pro yectos con
mayor capacidad de articular a las capas medias y de cooptar parte de los sectores
populares. Una alianza como la que hoy se visualiza entre el APRA y los dirigentes
militares, esta expresando la necesidad que tiene la clase dominante de obtener
aunque sea parciales condiciones de hegemonía. Esta alternativa lleva en sí, sin
embargo, límites importantes que radican tanto en conformación de la burguesía
como, en la presencia de un movimiento popular más consciente de sus intereses.
Por eso la conciliación sigue siendo difícil la renegociación también lo es, más aún
cuando esta economía no proporciona, para el corto y mediano plazo, los recursos
que financien un gobierno populista. Y en este plano, de las alternativas de
desarrollo, la burguesía y aliados políticos -civiles o militares- tienen muy poco que
ofrecer en una etapa de predominio de los intereses transnacionales. Por eso su
dominación es inseparable del ejercicio periódico de alternativas de fuerza.

81
SEGUNDA PARTE

DEL VIRAJE A LA CONTRARREFORMA

La “Segunda Fase” del Gobierno de la Fuerza armada se inicia declarando enfáticamente la


continuidad y profundización de la línea política expresada en su fase anterior, por el proyecto
velasquistas. En el curso de varios meses, gradualmente podrán apreciarse los cambios
iniciales introducidos en la institucionalidad del régimen y en el juego de las fuerzas presentes
en la escena política. Rápidamente se hará evidente la ofensiva de la burguesía como
conjunto y el avance de posiciones derechistas nativas frente a un gobierno que
progresivamente ha perdido la iniciativa política y se debate en sucesivas tensiones de cúpula,
explicables desde el conjunto de la escena.

En la evolución de este periodo será vital examinar el año de vigencia del Estado de
Emergencia, que permite pasar del viraje gradualista dado el primer año a la posterior
contrarreforma o desmantelamiento real de las reformas y medidas del velasquismo que
habían afectado a los sectores de la burguesía nativa. El seguimiento de la escena tendrá
importancia adicional porque permitirá apreciar las dimensiones del desmontaje, así como la
dureza y direccionalidad de la represión. Pero en el periodo siguiente (1977 – 78) la dinámica
propia del movimiento popular, con una ofensiva de nivel cualitativamente superior al pasado,
será un factor importante para definir el curso del régimen político, será un factor importante
para definir el curso del régimen político. Durante la vigencia de la legislación de emergencia,
un paro nacional unitario significa una quiebra del espacio institucionalmente determinado, que
excluía y reprimía toda huelga. Este hecho obliga – junto con otros factores – a acelerar la
salida política y a levantar el Estado de Emergencia, ya en peligro de convertirse en norma
obsoleta que podía minar, aun más, la imagen del régimen. Junto a esto, el propio reacomodo
de fuerzas mostrará que el régimen sólo puede apelar al uso de mecanismos de coerción para
contrarrestar la crítica y la oposición, tanto de la derecha como de la izquierda. Primero se va
aislando ante la ofensiva de la derecha y luego, dada la dinamización alcanzada en 1977 y
1978, ante la ofensiva de un bloque popular en formación.

Para estudiar esta etapa conocida como la “Segunda Fase”, intentamos periodizar la escena
política; su seguimiento permite apreciar la coyuntura y las fuerzas que actúan en ella. La
visión de conjunto que ofrece, facilita el análisis de los límites del régimen y ayuda a situar las
características de la salida política que encuentra.

82
En función de los hechos y coyunturas definitorias, se han identificado tres periodos
principales. El primero abarca desde el 29 de agosto de 1975 hasta el 16 de julio de 1976. Es
un tiempo caracterizado por el viraje gradual, dentro del cual la tendencia progresista que
subsiste en el gobierno actúa cada vez más aislada y a la defensiva. Se desarrolla en este
tiempo la fase previa al desmontaje de la reformas, incluyendo la depuración de sus
defensores. Marca el término de este periodo, la eliminación de la tendencia progresista y el
momento en que el gobierno abandona todo intento real de continuidad reformista en la línea
del proyecto velasquista, llegando al enfrentamiento abierto con el movimiento popular – y no
sólo mediante la articulación “tras bambalinas”, característica de la actuación de la burguesía
en gran parte de la “Primera Fase”

El segundo periodo cubre desde julio de 1976 hasta el 19 de julio de 1977, fecha del paro
nacional unitario. Es el tiempo de “emergencia” en el cual el gobierno aplica sistemáticamente
mecanismos represivos destinados a excluir de la escena a la izquierda, al movimiento popular
e incluso a los sectores progresistas que se van desvinculando del régimen. Tras varios meses
a la defensiva y en condiciones bastante precarias, podrá notarse que la unificación de fuerzas
de bloque popular y el enfrentamiento al gobierno en sucesivas movilizaciones, contribuirán
decisivamente al aislamiento de éste y obligarán a replantear las medidas de emergencia. En
este periodo se aprecia el desmontaje de las reformas y el esfuerzo del gobierno por obtener el
expreso respaldo de las fuerzas del campo burgués, con magros resultados en tanto éstas
demandan la finitud del régimen. Su aislamiento llevará a definir la salida política electoral y a
generar un nuevo espacio político para el juego de fuerzas, que dará cabida, a su vez, a una
mayor dinamización del movimiento popular, a pesar de mantenerse en el tercer periodo una
direccionalidad represiva principalmente antipopular. Este tercer periodo del régimen, que
comienza en agosto de 1977 y culmina tiempo después de la instalación de la Asamblea
Constituyente, será decisivo en el reagrupamiento y la polarización de fuerzas.

La periodización de la escena ha sido establecida con criterios metodológicos similares a los


de nuestro trabajo anterior, ya citado, aunque buscamos enfatizar en este caso la escena
amplia. En efecto, en “El Ocaso del Poder Oligárquico” prestábamos especial atención a la
escena oficial y a la ubicación de las tendencias existentes en la cúpula. Aunque esa
periodización estudiaba las tendencias existentes en el seno del gobierno, mostrando su
articulación con las fuerzas sociales en pugna, indicábamos el énfasis puesto en la cúpula y la
validez que tenía – especialmente en los dos primeros períodos – dado que el gobierno retenía
la iniciativa política frente al conjunto de la sociedad civil. Ya en tercero de los períodos de la
“Primera Fase” presentados, tuvimos que empezar analizando diversos elementos de la
escena amplia para explicar el deterioro de la iniciativa política del gobierno, en relación al

83
conjunto de la sociedad civil. Sin embargo, a pesar de los límites indicados, ese trabajo fue útil
en tanto la acción del régimen se daba en una mayor desestructuración de la sociedad civil –
por las características del espacio político restringido para la acción de los partidos y la prensa
– y dado el lento ascenso del movimiento popular y los mismos mecanismos de exclusión
propios del régimen. Estos rasgos serán alterados en la “Segunda Fase” por la ofensiva que se
muestra desde la sociedad civil hacia el Estado, particularmente en el primer periodo, desde el
29 de agosto, pero con elementos ya presentes en los últimos años de Velasco. Esto nos
induce a ampliar el ámbito de atención, refiriéndonos también a las tendencias que se
expresan en la cúpula pero sin centrarnos en su pugna para el análisis. Con todo, recorrer la
escena amplia es tarea más compleja que tiene límites dadas a las dificultades de información
sistematizada, particularmente en lo referente a las fuentes periodísticas.

En cada uno de los tres capítulos que presentan la periodización de la escena política, deben
distinguirse dos partes diferentes, pero complementarias. Una primera sección presenta una
selección de hechos, coyunturas y elementos explicativos del curso político del período. Se
trata de una selección hecha en base a las fuentes mencionadas en la introducción y otras
citadas en cada capitulo. Es decir, se trata de hechos extraídos de un universo más amplio,
investigado y accesible al lector en esas fuentes. Seleccionamos los hechos en función de ejes
básicos para analizar la escena: se trata de ver cómo se relaciona el gobierno con los
empresarios, con los partidos del campo popular y con el movimiento popular en sus distintas
expresiones. Se trata de examinar cómo actúan estas fuerzas y de apreciar las principales
coyunturas. Se trata de analizar las medidas más significativas que expresan este juego de
fuerzas – es decir no tanto en sí mismas como en cuanto son expresión de su direccionalidad
política – y permiten reconocer las reacciones de instituciones significativas: la prensa, la
iglesia y otros componentes de la sociedad civil.

La primera parte de cada capítulo presenta un resumen de los hechos e incluye apreciaciones
propias del autor y de los actores citados en la escena, que explican los hechos - y en parte
lo no ocurrido – así como la forma en que fueron percibidos. Sirve para recordar lo esencial
del curso político, indicando al lector referencias a las fuentes que permiten ampliar
información particular al respecto. No se trata de construir artificialmente un escenario sino
de dar una visión representativa de esas relaciones políticas básicas, que exprese la
coyuntura y explique la direccionalidad del proceso político, a partir de los hechos
registrados en las fuentes a nuestro alcance.

En la segunda sección de cada uno de estos capítulos se analiza el significado del período
como conjunto y se examina su resultante vinculada al proceso continuado de estos tres
años. Está formulada a partir de los hechos y coyunturas señalados en la parte anterior, y
a los supuestos sobre el conjunto del periodo que están dados en la primera parte del libro.

84
Entendemos la periodización de la escena política como un instrumento para analizar el
proceso político. No es el único, obviamente, pero aporta una comprensión del conjunto,
que se enriquecerá con investigaciones económicas y sociales que profundicen en los
niveles de la estructura, en las percepciones ideológicas de los actores, en el análisis de
los efectos de las políticas aplicadas, etc.

CAPITULO 4

PREPARANDO EL DESMONTAJE

(29 Agosto 1975 - 16 Julio 1976)

HECHOS, COYUNTURAS Y ELEMENTOS EXPLICATIVOS DEL PERÍODO

Este primer período de la "Segunda Fase" se inicia con el derrocamiento del Presidente
Velasco; cubre once meses durante los cuales se produce un viraje gradual que culmina
con la exclusión de los "militares progresistas" de la cúpula del gobierno. Por ello
hacemos el corte en la fecha en que pasa al retiro el General Fernández Maldonado,
dejando el comando del Ejército y el cargo de Primer Ministro.

Se trata de un período intenso que comienza con las justificaciones al derrocamiento de


Velasco, mostrando una ofensiva de la derecha política desde la prensa y los partidos,
bastante bien articulada con una ofensiva empresarial contra el movimiento popular así
como con la sólida presión imperialista expresada en la negociación respecto de la
nacionalización de Marcona y en el margen de gestión de nuevos créditos para una
economía en crisis, que se administra en un caldeado ambiente geopolítico.

Tras unos meses de contradictorios intentos de los sectores progresistas, para definir en
sus términos el rumbo de la “Segunda Fase”, se combinará la eliminación gradual de
éstos con el diseño de la política económica que administra la crisis, cargando sobre el
consumo popular sus costos fundamentales. Se prepara el desmontaje enfrentando las
demandas del movimiento popular y diseñando el andamiaje legal del "Estado de
Emergencia", usado más adelante por el gobierno para complementar la aplicación de sus
“paquetes” económicos.

85
Presentamos en primer lugar, un conjunto de hechos y coyunturas que explican el curso
político del período y permiten apreciar las fuerzas en pugna, sus límites y niveles de
conciencia, procurando combinar un ordenamiento cronológico y el tratamiento de algunos
momentos definitorios. Luego analizaremos, en el punto II, los rasgos característicos del
período y las perspectivas de su resultante.

UNO UNA PRIMAVERA PARA LA DERECHA

Un titular del diario Correo de la época, "La primavera de Lima", nos sirve para
resumir el significado aparente de los primeros meses deI régimen. En agosto de
1975 es tal el ambiente político represivo en que cae el gobierno, que las primeras
medidas de la "Segunda Fase" se ven con un respiro de alivio. Coincide el calendario
con el inicio de la primavera, pero la referencia de Correo parece más bien referirse a
lo que fue la "primavera de Praga" durante el corto plazo liberal de Dubcek. Si este
fue el intento comparativo, hubo un algo de sentido predictivo en el titular; al igual
que en Praga, le sucederá en Lima un intenso período represivo que nos regresa al
"orden establecido", que en nuestro caso puede ser una democracia formal o una
dictadura militar, pero cuyo signo es, en esencia, ajeno a toda óptica de cambio social
real.

En la primera sesión del gabinete se dejan sin efecto las órdenes de extrañamiento y
la clausura de revistas dispuestas en agosto. Progresivamente reapareceran las
revistas clausuradas, interviniendo en el debate político de tal forma que, en
articulación con las dirigencias de los partidos, las fuerzas conservadoras llegarán
casi a adueñarse del espacio político. Tomando la iniciativa, estas revistas han de
influir decisivamente en el gobierno y los mandos de la Fuerza Armada. En el curso
posterior, el gobierno actuará en la prensa a la defensiva, a pesar de contar con los
diarios de circulación nacional. Estos, en efecto, expresarán el debate de las
corrientes alternativas que tiene el gobierno en sí; responderán a la derecha, pero sin
articularse eficazmente para dar una lucha frontal. Los límites que el propio gobierno
les había impuesto y los cambios que se producen el propia OCI dificultan esta
articulación. Aparece como una pesada maquinaria.

En setiembre y octubre aparecen dos nuevos seminarios: “Equis X” y “El Tiempo”.


Reaparecen tambien las revista Oiga y Opinión Libre, clausuradas en agosto por
Velasco. Con perfecta orquestación y diferenciándose sólo en pequeños matices,
constituirán el centro de la ofensiva reaccionaria desde el primer momento,

86
reclamando un inicial apoyo al nuevo gobierno y levantando a los sectores más
conservadores de éste, así como a los partidos políticos de derecha. 8 4

.Estas revistas unifican su mensaje en varios ejes que impactaran en la escena y en


el gobierno. Todas concentran su ataque en la prensa de circulación nacional,
denunciando a los "infiltrados" y propiciando su cambio. El anticomunismo como
bandera central que se coloca en cabeza de todo opositor progresista al régimen y el
ataque a toda expresión y demanda del movimiento popular, caracterizan los primeros
números de estas revistas. Las huelgas serán presentadas como "maniobra
comunista" o "intento desestabilizador" y se Ilegará a culpar a los trabajadores de la
crisis económica, curiosa postura en la que Ios sectores explotados resultan
responsables de los actos del poder. Se hablará de "complot rojo" en unos casos, de
"infiltrados" a todo nivel y de la necesidad de imponer una "disciplina laboral". Sólo -
Oiga recordará, a la vez que ataca a las dirigencias sindicales, el efecto deI decreto
deI año 1913 que el Ministerio de Trabajo aplica contra los trabajadores en esta
coyuntura . 8 5

De esta forma, con variantes poco significativas, se ha de orquestar la presión al


gobierno para que depure a los sectores progresistas, que ellos denominarán
“infiltrados” o "tontos útiles"; se defenderá a la empresa privada contra la comunidad
laboral 8 6 ; se expresará el temor de los empresarios ante la existencia del proyecto de
propiedad social, reclamando límites para éste; se defenderá a los “pequeños” y
medianos agricultores ante la reducción del límite de inafectabilidad; y se atacará al
nuevo Frente de Defensa de la Revolución que propicia el gobierno. Se aplaudirá la
caída del General Leonidas Rodríguez y cada medida del gobierno que abra campo a
los sectores más conservadores, y comenzará el reclamo de elecciones bajo diversas
variantes. Se producirá así un debate político de claro sesgo conservador, en el cual
incluso actores vinculados al desarrollo de la "Primera Fase" jugarán un rol ideológico
y político que significa regresión.

84
La primera es dirigida por Ismael Frías. Nombrado Director de Ultima Hora por la "Primeras Pase'', fue
el eje del apoyo periodístico a la Misión" y el MLR, recibiendo biendo el inusual reconocimiento de este
último al dejar el cargo. Antiguo militante trotskista, apoya al gobierno militar en varios cargos.
Periodista en Expreso y en La Crónica, asesor del Ministro Jiménez de Lucio y fugaz integrante del
equipo del SINAMOS en su inicio, caerá en julio de 1975 al recomponerse la dirección de los diarios. El
Tiempo es dirigido por un antiguo periodista de El Comercio - AI fonso Baella- que fue jefe de la página
politica de ese diario en la época en que se enfrentó con la "Primera Fase", En Oiga se recompondrá el
antiguo equipo sin Francisco Igartúa, que trabajaba entonces en México, y en Opinión Libre se con-
centra un equipo de periodistas de La Prensa de Beltran, radicalizados en su opción derechista
conforme avanza el curso deI proceso de cambios. (Cronología Política. Hecho No. 3682 p. 1513).
85
Cronología Política. Hechos Nos. 3816, 3850, 3912, 3914, pp. 1595 a 1660.

86
Opinión Libre, de entrada, planteará cambiarla por accionariado difundido.

87
Frente a esta prensa de derecha reaparecerá la revista Marka y aparecerá un
Semanario dirigido al medio laboral: La Palabra deI Pueblo. Ambos se ubican a la
izquierda del régimen. En 1976 se les unirá la revista Momento, más cercana a una línea
del Partido Comunista, el cual mantendrá su semanario Unidad, dirigido principalmente al
medio laboral 87 . Esta prensa acogerá la óptica popular en la coyuntura, expresando su
crítica a la conducción económica y política, mostrando como tras el "aumento de la
producción" -bandera principal del gobierno - se esta dándo una política antilaboral
incentivada - demandando aún más radicalidad - por las revistas de derecha. En su ataque
a estas últimas señalan su capacidad de penetración en el régimen y denuncian la
88
existencia de una "ofensiva patronal" articulada con el Ministerio de Trabajo .

El ambiente político resulta así dinamizado por la presencia de esta prensa ágil y con
mayor impacto que en períodos anteriores. Sin embargo, su articulación con otros actores
políticos dará vigencia y rol preponderante a las revistas de derecha. El espacio político se
abre también para los partidos, cuyos dirigentes reactivaran declaraciones a la prensa, a
través de comunicados, entrevistas y presiones, evidenciando su retorno a la escena. Esos
partidos son obviamente los antiguos partidos del orden político anterior al 68. Defensores
de posiciones oligárquicas o reformistas de entonces, han radicalizado su opción
conservadora durante Ios últimos años y, sin nada nuevo que ofrecer, sienten que se Ies
abre espacio para convertirse en alternativa ante el desgaste del régimen. El APRA y
Acción Popular Belaundista aplauden rápidamente la primera medida política del régimen,
levantando las órdenes de deportación y aperturando las revistas. Poco después una
declaración del Partido Aprista celebrando su 45 0 Aniversario, procura retomar una
posición progresista, recurriendo para ello a sus origenes y afirmando que apoyó las
reformas, pero que sus críticas no fueron escuchadas. Califica de pronunciamiento
revolucionario al cambio del 29 de agosto y apoya la definición dada por el Presidente
Morales Bermudez a la "Segunda Fase", cuyos propósitos, sostiene " . . abren una nueva y
positiva etapa del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada". Culmina este
pronunciamiento - uno de los más cercanos al gobierno con la reivindicación de la vigencia
de los partidos. En el otro extremo del espectro de los antiguos partidos, el Partido
Comunista también apoya los cambios producidos en el gobierno 89

Pronto desaparecerá la unanimidad en el apoyo de los partidos de derecha, para dar lugar
a la estrategia de oposición en unos casos y de entrismo en otros. Acción Popular
87
El partido Comunista no enfrentará la política económica del gobierno en este período y aún tiempo después, llega a
apoyar las medidas de Barúa. Habrá otros niveles de crítica clara a las fuerzas de derecha, pero cuidando su relación con el
gobierno.

88
Cronológia Política. Hechos Nos. 3830, 3936, 4113 pp. 1605, 1673 y 1831.

89
Cronologia Política. Hechos Nos. 3796, 3781, y 3820pp.1585, 1576 y 1598.
88
Belaundista expresará “su radical discrepancia y categórico rechazo” cuando en noviembre
el presidente Morales Bermúdez anuncia que la Fuerza Armada permanecerá seis años
más en el poder 90 . Por su lado, el ex – Alcalde Bedoya Reyes cuestionará como futuro
Premier al General Fernández Maldonado, porque “se declaró solidario con la revolución
Chilena dirigida por Salvador Allende” 91 . En esta misma óptica, que introduce mensajes
dirigidos a las instituciones militares para acelerar su crisis, el ex – Presidente Belaúnde
declarará al comenzar 1976 que “el futuro de la República no puede estar sujeto a los
vaivenes de un muy discutible escalafón, sino a la seriedad y presión del calendario de
consultas populares” 92 . Los partidos políticos comenzarán a utilizar el nuevo espacio
abierto. Este tiene una direccionalidad específica: es el campo en el que la derecha puede
desarrollarse mejor y retomar la iniciativa política. Al margen de intenciones declaradas
este es el curso del proceso político aperturado con el golpe del 29 de agosto, dado el
cuadro político en que aparece y la composición del régimen.

En efecto, las revistas y los partidos aprovecharán al máximo las nuevas condiciones
dadas en la cúpula del gobierno, presionando sobre ésta y sobre la cúpula de la Fuerza
armada. La crisis económica y la distinción entre “Primera” y “Segunda Fase” serán las
cuñas iniciales para introducir una progresiva lógica de revisión de reformas y la
consiguiente depuración de civiles y militares progresistas.

Ese espacio dejará un lugar progresivamente limitado para las organizaciones populares
surgidas "al calor del proceso". En estas habrá un inicial respaIdo al nuevo régimen por
parte de la CTRP, la CNA y organismos similares. Comenzara el movimiento de las "100
bases" sindicales de la CTRP, luchando por derribar a la antigua dirigencia que estuvo
vinculada al MLR y "la Misión". En lento proceso que culminará en el mes de abril, lograrán
la forzada renuncia del Secretariado Ejecutivo -afiliado al MLR - y se formará una directiva
provisoria que, sin embargo, en el mes de mayo no puede retener el poder gremial ante Ios
operativos armados por funcionarios del SINAMOS para apoyar a una directiva más
manejable. En CONACI continuará también la pugna sin resolverse. "La Misión" ha caido y,
si bien se desactiva el MLR, el gobierno de la "Segunda Fase" procura que las dirigencias
de reemplazo no molesten" con exceso de iniciativa 93 . El Frente de Defensa de la
Revolución Peruana que el gobierno propicia en sus primeros meses, articulando estas
organizaciones y circunscrito sólo a ellas, no logrará desplegar ni asumir una defensa real
de las reformas. El curso del proceso político va más rápido que su lenta y burocrática
90
Cronología Política. Hecho Nº 3967 p. 1688.

91
Cronología Política. Hecho Nº 3981 p. 1695.

92
Cronología Política. Hecho Nº 4028 p. 1774.

93
Cronología Política. Hechos Nos. 3805, 3496, 4100 y 4199 pp. 1535, 1589, 1687 y 1822-23.
89
conformación y en el mismo gobierno los apoyos y las trabas encapsulan su acción.
Durante este período el gobierno todavía busca articular un apoyo popular “dirigido” desde
la cúpula. Este intento será abandonado en julio de 1976, quizás ante la constatación de la
impopularidad de sus políticas.

DOS EL MOVIMIENTO POPULAR EN LA MIRA

Las condiciones "primaverales" que caracterizan el espacio político en el que


campea la derecha, no son tales para el movimiento sindical. Este afrontará serios
retos, apenas puesto de la larga lucha contra "La Misión" y el MLR. Al alza del costo
de vida y a las dificultades propias de la negociación sindical, se agrega la opción
abierta de un gobierno que en su política laboral opta cada vez más explícitamente
por proteger los intereses de las empresas.

El Ministerio de Trabajo siempre se ha caracterizado por la venalidad de su alta


burocracia, la abierta parcialidad de sus fallos y la inconmensurable madeja
burocrática que imposibilita toda negociación abierta. En los últimos años la política
implementada por "la Misión" y la intervención de este Ministerio en apoyo del MLR
y de la quiebra de sindicatos que éste realizaba, lo convirtió en sede política de las
corrientes más reaccionarias del gobierno. En la "Segunda Fase", si bien se
abandona al MLR y se desactivan sus dirigencias especializadas en quebrar
sindicatos opositores y formar entes paralelos, persiste en la política laboral el
carácter antisindical y propatronal que estaba en la base del comportamiento
anterior. Lo sindical es visto como potencialmente subversivo. Toda huelga termina
siendo declarada "ilegal", y lo que se examina en ella no son las condiciones
concretas de los trabajadores, sino la calificación política de sus dirigentes a los
que siempre se Imputara objetivos desestabilizadores. Esto no toma en cuenta u
oculta deliberadamente que el obrero -tanto entonces como ahora - lucha
defensivamente, no para aumentar su salario real y mejorar su nivel de vida, sino
para que este no descienda aún más; es decir para empobrecerse a un ritmo menos
brusco.

En este período, como para mostrar que debe ser coherente con la dureza de la
política económica, este Ministerio sacará a relucir y comenzará a aplicar después
de años de desuso, un Decreto Supremo dado en 1913 para trabar – y por tanto
ilegalizar – toda declaratoria de huelga. Se enfrenta así a todo el movimiento
94
sindical

94
Es ya casi una característica en los últimos años, que toda huelga importante sea declarada ilegal…aun cuando después
se negocie. En la mentalidad gobernante toda huelga es subversiva, aunque se diga lo contrario y esta rigidez se agudiza
90
Clamarán contra este Decreto sindicatos, centrales, periódicos y revistas
95
progresistas . Plantearan la necesidad de definir una nueva política laboral, pero
este decreto seguirá vigente hasta comienzos de febrero de 19 76 , a pesar de la
intervención personal del Presidente un mes antes. El cuadro producido tiene claras
connotaciones políticas pues la protesta obrera no se da aisladamente. Hay signos
de una ofensiva patronal en varios frentes: despidos, arbitrariedades,
incumplimiento de pactos colectivos, negativa a negociar, influencia directa de
empresarios y recurso a sus "apoyos" castrenses en el Ministerio de Trabajo. La
ofensiva empresarial tiene su correlato político en la campaña de las revistas de
derecha, que hace responsables de la crisis a las huelgas, clama por "disciplina
laboral", demanda cambiar la Ley de Estabilidad Laboral y crea el ambiente
necesario para impactar en amplios sectores, especialmente en la Fuerza Armada, y
empujar al gobierno a una represión masiva. El alto índice de huelgas registrado en
19 75 tiene así su explicación, tanto en el alza del costo de vida como en esta
política gubernativa y en la ofensiva patronal.

Entre las distintas acciones de esta ofensiva, la empresa "Plásticos El pacífico" se


lleva las palmas, al despedir a todos los trabajadores de la empresa que
participaban en una huelga decretada por la Federación de Trabajado res de
Calzado. Cuando esta huelga se levanta para negociar, la actitud de la empresa
-dispuesta a recibir, previa reinscripción sólo a los trabajadores que ella no tache -
Ilevará a mayores acciones de defensa gremial, arrastrando a la CGTP, a decretar
un paro en Lima y Callao -medida a la que hace muchos años no había recurrido -
que se realiza el 29 de diciembre. Este hecho, producido mientras que se lucha
contra la aplicación del Decreto del año 19 13 y a la vez que se producen en cadena
una serie de conflictos sindicales -no conciliados por el Ministerio - ha de Ilevar a
un fuerte clima de tensión, que la derecha aprovecha para justificar sus acusaciones
contra tos sectores progresistas y revertir el curso político en provecho propio.

Entre octubre y marzo se suceden importantes luchas sindicales, evidenciando un


cuadro político social cada vez más tenso. Los trabajadores de Toquepala paran en
octubre, reclamando aumento de salarios; suspenden la huelga a los 7 días al

conforme avanza la crisis. Pero en este caso la acción enerva al más ecuánime sindicalista pues va cerrando todo espacio
de legalidad para la lucha sindical: “la huelga debe aprobarse con la concurrencia de los dos tercios del total de los
trabajadores, en votación secreta y debe adjuntarse la nómina de los declarados en huelga, con designación de sus
domicilios”. La puesta en práctica de este decreto significa exigir “la condición imposible”, no sólo a los sindicatos de
empresas con sedes muy dispersas sino a los sindicalistas que vienen de vivir una experiencia de represión en toda su
historia, con sucesivas aperturas y cierres del espacio requerido para actuar. La aplicación del Decreto es amedrentadora,
aun para el trabajador no politizado, que al igual que las mayorías sabe lo que pasa cuando la policía o la PIP llegan a su
domicilio (Cronología Política. Hecho Nº 3858 p. 1630).

95
Cronología Política. Hechos Nos. 3858, 4057 y 4075 pp. 1630, 1793 y 1801.
91
lograr la reposición de su dirigente - Victor Cuadros – y tras la larga negociación,
que los obliga a un paro de 72 horas en diciembre, obtienen una resolución
favorable 9 6 . Este resultado no es obtenido por otras empresas "menos decisivas".
En octubre los trabajadores despedidos de Paramonga en 1973, realizan una
huelga de hambre para lograr su reposición. En ese mismo mes paran los
trabajadores de Nissan y Moraveco; los primeros reclaman la reposición de dos
dirigentes y protestan por la reducción de personal que dejará en la calle a 117
trabajadores, mientras que el despido e incumplimiento de leyes es invocado por el
Sindicato de Moraveco 9 7 . En noviembre paran los obreros municipales; la huelga
también es declarada ilegal y se autoriza a los Alcaldes a contratar nuevos
personal 9 8 .

Hay ejemplos más grotescos, aunque particulares. El SIMA Callao –empresa de


construcción naval a cargo de la Marina – es declarado en reorganización, como
paso previo para despedir a 250 trabajadores por haber realizado paros laborales.
La rigidez e insensibilidad social recurre en este caso no sólo a argumentos
económicos, sino de “seguridad nacional” - a pesar de ser obreros civiles que construyen barcos,
generalmente petroleros – para “suspender a todo personal obrero como medida
disciplinaria, sin goce de remuneración y por el término no menor de seis días” 9 9 .
Esta acción que mancha la imagen de la Marina, representa quizás el cúmulo de
prepotencia reunida a partir del ejercicio del poder. Ninguna autoridad civil o
laboral podrá cuestionar este hecho. En la práctica, se argumentará razones
militares para encubrir la intransigencia hecha política.

La posterior huelga de los gráficos impactará por dejar a la ciudad sin diarios y un
largo conflicto en “Manufacturas Nylon S.A”, que ocasiona un paro en los
sindicatos de la carretera central, servirá para indicar el amplio campo de
maniobra patronal para reducir personal de sus plantas 1 0 0 . La CTP (Central

96
Cronología Política. Hechos Nos. 3842 p. 1620 y 4005p. 1707.

97
Cronología Política. Hecho Nº 3844p. 1621.

98
También en noviembre paran 48 horas los trabajadores de Nacional; la empresa se niega a reponer a 9 trabajadores,
según lo ordenado por el Ministerio. Este tiene que recurrir a la intervención policial para que se cumpla la orden que los
empresarios rechazan. Fundición Callao, en ese mismo mes, no paga salarios a dos trabajadores repuestos y para demorar
el trámite de ejecución, enjuicia a dos funcionarios. La Fentup parará en noviembre y los empleados bancarios pararán 48
horas ese mes por “incumplimiento de pactos colectivos”. Esto no es sino una muestra de algunos casos, que
investigaciones más acuciosas podrán analizar más a fondo. Pero es evidente que en la raíz de los conflictos confluyen la
ofensiva empresarial, la rigidez del gobierno y la crisis económica que recae sobre los hombros del pueblo. (Cronología
Política. Hechos Nos. 3923, 3924, 3934, 3939 y 3960 pp. 1666, 1672, 1675 y 1685.)

99
Cronología Política. Hecho Nº 4025 p. 1772.

100
Cronología Política. Hecho Nº 4051 y 4356 pp. 1787 y 1986
92
Aprista) llamará también a un paro ante la vigencia de los D.L: 21394 y 21396 que
ponen tope a las negociaciones sindicales, y dada la persistencia del Decreto del
año 1913 1 0 1 . A pesar de que esta Central expresa su apoyo al gobierno y de que su
trayectoria es mucho mas conciliadora con las empresas, no vacilará en realizar el
paro aún después de que el Presidente anuncia la modificación de esos
dispositivos. Esto, sin embargo, no le atraerá el ataque orquestado de la derecha.
Sus revistas saben con que tipo de sindicalismo pueden contar y esperan que las
movilizaciones fortalezcan a la central aprista, por entonces en decadencia.

Aunque en febrero de 1976 el gobierno suspende el Decreto de 1913 y modifica los


topes salariales, y a pesar de las declaraciones del Presidente Morales Bermúdez
reconociendo la necesidad de una nueva política laboral, el efecto no se
concretará en cambios reales y la política laboral se endurecerá más aún. A las
carencias materiales se agrega la represión, el despido, el abuso ante cada
protesta. Comienza una lógica que agarrara carne meses después: se quiere un
pueblo inerte, que sufra la crisis y que encima calle, no proteste, no use sus
organismos de defensa.

En ese cuadro, una declaración de los sacerdotes de ONIS es muestra de la


reacción que se produce ante la lógica de estos hechos; en ella se protesta contra
la ilegalidad de las huelgas, los despidos de trabajadores amparados por autoridad
de trabajo y por la detención de dirigentes y asesores sindicales, manifestando
sobre el problema de fondo:

"Los problemas aquí señalados tienen como causa desencadenante, de un lado, la


actual crisis capitalista y de otro, las orientaciones básicas de la política
económica adoptada en el país, lo que agrava las ya deterioradas condiciones de
vida de las clases más pobres. La cuestión prin cipal no es pues solo saber si las
futuras decisiones económicas afectarán en mayor o menor medida a las clases
populares. La cuestión es más bien como impedir que las condiciones vigentes las
sigan afectando. Por lo tanto la protesta y movilización del pueblo en defensa de
sus legítimos intereses no pueden ser considerados frutos de manipulación. Juz -
garlas aquí equivale a menospreciar la capacidad de tos sectores popula res para
designar sus dirigentes y escoger Ios programas adecuados a la satisfacción de
sus mas urgentes demandas" 1 0 2 .

101
Cronología Política. Hechos Nos. 4057 y 4092 pp. 1776 -77.

102
Cronología Política. Hecho Nº 4072p 1800.
93
Paradójicamente, en el mismo mes en que se desarrolla esta situación y se constata
la ilegalización real de las huelgas y la ofensiva antisindical, el re presentante
Peruano en la OEA reclamará incluir "los derechos de agremiación y de huelga"
dentro de la carta de esa organización 1 0 3 . A estas paradojas irá acostumbrándonos
el gobierno, mostrando siempre una doble cara que expresa su propia contradicción.

Esta postura externa no se condice con una medida que ya desde el mes de
diciembre inquieta a todo el medio laboral y sirve de advertencia: se trata de la
detención de varios abogados, asesores sindicales, entre ellos los Dres. Díaz
Chávez, Ledesma Izquieta, Oña Meoño y Salas, que están detenidos junto con
varios dirigentes mineros como Hernán Cuentas y Víctor Cuadros, serán enviados a
104
la selva, a la Colonia Penal de El Sepa . Las detenciones se producen en medio
de conflictos sindicales en Centromin y otras minas, y conforme a la política antes
descrita, durante todo diciembre el gobierno ni siquiera se preocupara de explicar el
hecho. El tratamiento dado a los aboga dos sindicales es indicativo de lo que ha de
ser un elemento central de política del gobierno. En la práctica, el gobierno
desconoce el derecho d e h u e l g a q u e p r o c l a m a p a r a s u i m a g e n e x t e r i o r y e s t a
c o n s t a n t e polariza el cuadro político. La prisión de los abogados y dirigentes
mineros que se mantiene por largo tiempo a pesar de todo género de protestas en el
Perú y el extranjero es sólo un indicio.

TRES EL "SOCIALISMO" VERBAL DE LA SEGUNDA FASE

Es importante analizar el discurso político porque es expresión de Ias tendencias


que hay en la cúpula, sirve de enlace entre las dos fases y a la vez constituye punto
central de contradicción con el curso real del proceso. Se ha podido ver como el
espacio político abierto a partir de agosto de 1975 fue prácticamente copado por las
fuerzas de derecha. Al mismo tiempo, la relación del gobierno con el movimiento
sindical se hizo más rígida, endureciendo el curso político y derivando en clara
represión a pesar de intentos conciliatorios expresados por el propio
Presidente al comenzar 1976. En estos dos aspectos la resultante que se aprecia
puede ser fruto de tendencias contrapuestas, menos definidas que antes, pero
visiblemente contradictorias. El discurso político expresa en cambio la opción que
por entonces parecía primar en el Presidente -por lo menos hasta marzo- plasmada

103
Cronología Política. Hecho Nº 3983 pp. 1696-97

104
Cronología Política. Hecho Nº 3675p. 1511.
94
en algunas disposiciones valor simbólico para las posiciones progresistas. Si nos
limitaríamos a analizar el nivel de las declaraciones, encontraríamos coherencia
entre ellas durante los primeros meses. Pero al confrontar estas con Ios hechos,
tanto en el campo laboral como en las medidas económicas y en los cambios
militares, la apreciación es otra. Es notoria en este caso la clara contradicción, que
Ileva a pensar en la posibilidad de en manejo hábil de las declarativas posiciones de
avanzada, como parte de una estrategia que "cubre la retirada" y permite el viraje
gradual del gobierno a la derecha 1 0 5 .

Desde el 29 de agosto hasta los primeros meses de 1976 el discurso político


enfatiza en un nivel la continuación y profundización del proceso de cambios, y
radicaliza las precisiones referidas tanto al modelo final como al cuestionamiento de
la base económica y de la política seguida hasta entonces. Si nos atenemos sólo al
discurso, podría incluso afirmarse que se está proponiendo una revisión de la
política económica de la “´Primera Fase”, no exactamente en un rumbo tradicional.

En su primer discurso como Presidente, el mismo 29 de agosto, el General Morales


Bermúdez recalcará que el gobierno continúa "con Ios mismos principios" y con el
mismo modelo. Enfáticamente afirmará: "Nada de esto a cambiar un solo
milímetro…". El cambio en la presidencia se definirá como referido exclusivamente a
"sus procedimientos políticos", al "manejo y la conducción política". Sólo una
referencia al objetivo de buscar "la unión y la concordancia de lodos Ios peruanos"
podría interpretarse en dirección diferente, aunque ello está presente en muchas
formulaciones habladas y escritas en la "Primera Fase" 1 0 6 . AI Ilegar a Lima,
dirigiéndose a la reunión de Ministros de los Países No Alineados que tenía lugar en
esos momentos, reiterará "la militancia tercermundista y no alineada de la
Revolución Peruana" y “… el solemne compromiso de la Fuerza Armada... Con una
insoslayable política contra toda forma de dependencia o sometimiento a interés

105
La hipótesis anterior es posible, pero no resulta muy avaIada por el curso
posterior del proceso. Difícil resulta pensar en maquiavelismo tan perfectamente
calculado. De serlo, su perfección indicaría más bien la presencia de estrategias "trae
del trono”, con una visión no solo localizada en el gobierno sino en un espectro más
bien continental. Contrastaría esta estrategia técnicamente lúcida, con la
incapacidad del gobierno de retomar la iniciativa en materia económica y política,
tanto entonces como en el curso posterior. Hay hechos, sin embargo, que apuntalan
la hipótesis: Ios militares progresistas son encumbrados y, uno a uno eliminados. AI
mismo tiempo que se Ilevan a cabo las primeras depuraciones, se formulan las
declaraciones y medidas más avanzadas -siempre en términos relativos- , y de esta
forma se amengua el golpe.
106
C ron o lo g ía Po lít ic a . H e ch o N ° . 3 67 5 p . 1 51 1 .
95
extraños”, para culminar expresando que "la Revolución que hoy los despide es
misa que hace unos días los recibió con fraterno abrazo" 1 0 7 .

En su primer mensaje al país, días más tarde, el nuevo Presidente estableció la


distinción entre "Primera" y "Segunda Fase", haciendo una cuidadosa justificación de
la primera y presentando la necesidad de una "actividad y metodología distintas", casi
como un problema técnico, sin enfatizar la crítica propiamente política. Reafirmó
entonces "la necesidad de profundizar y consolidar el proceso" y subrayo - esto si es
nuevo- la necesidad de efectuar "ya importantes transformaciones en el campo
político para completar debidamente los sistemas social, económico y político, a fin
de concretar el esquema total de la democracia social de participación plena". Nada
de esto se sale del curso definido en la "Primera Fase". Pero, por si hubiera dudas, se
precisa lo que se entiende por "profundización": "... no significa desvíos
direccionales", "significa intensificar las acciones iniciadas pare lograr el objetivo final
en memos tiempo", "significa reorientar las acciones emprendidas, si se han desviado
de su finalidad, reconocer los errores y enmendarlos, significa también comenzar las
acciones señaladas en el Plan de Gobierno (ref. Plan Inca) y aún no iniciadas".
Dentro de la generalidad de la exposición, el discurso indicaba continuidad de
dirección. Cualquier análisis que sólo se basa en el nivel de lo expuesto, tendería a
confirmarlo en ese momento, aunque es obvio que ningún análisis debe seguir sólo
las palabras y en este caso los límites reales de direccionalidad podían apreciarse
desde tiempo antes y se han presentado esquemáticamente en la primes parte de
este trabajo 1 0 8 .

El Presidente Morales Bermúdez concreta el "cambio de estilo" invitando a la Policía


de Investigaciones a "abandonar los métodos tradicionales que se han venido
empleando" y expresando admonitoriamente: "No son, pues, precisamente el abuso,
la prepotencia, el autoritarismo, maneras adecuadas para mantener una buena
imagen de nuestra institución" 1 0 9
107
C ro n o lo g ía Po lít ica . He c ho N ° 3 76 7 p. 15 63 .

108
No solo es el Presidente el que interviene. EI Premier Vargas Prieto, en un discurso en Moquegua,
Ievantará la imagen de José Carlos Mariátegui el Amauta que constituye la figura principal del
socialismo en el Perú. Sobre él dirá: “El combativo revolucionario que hiciera de su vida y de su obra
un sólido molde de conducta e ideas", "su pensamiento y su vida van ilustrado las mejore páginas e
inscrito sangre de ideas nuevas y libertarias en el mapa ideopolítico del Perú". El carácter simbólico de
Mariátegui, primer pensador marxista coherente en el Perú, había sido poco usado antes por el
gobierno, siendo más bien patrimonio de la izquierda peruana.

109
Viendo en perspectiva estas palabras y recordando la conducta política desarrollada desde
principios de 1976 por el Ministro del Interior, General Cisneros Vizquerra, uno duda si optar por elegir
una interpretación dura del maquiavelismo del régimen o pensar que por entonces había una inocencia
virginal en la cúpula. Porque pocas veces en la historia de la represión ha campeado con tal impunidad
el abuso, la prepotencia, el autoritarismo y pocos Ministros del Interior han hecho tanto escarnio verbal
a los perseguidos políticos como este General. (Cronología Política. Hecho N° 3806 p. 1590).

96
El anuncio hecho por el Presidente Morales Bermúdez de que "la pro piedad social
será reforzada" y de que "las cooperativas agrarias serán reestructuradas para ir
hacia su integración en el sector de propiedad social", causará expectativa en los
sectores progresistas del gobierno, que van que el im pulso de este tipo de empresas
su prioridad sobre los otros sectores de propiedad y más aun la pretendida
hegemonía no sería alcanzado sin un apoyo real y concreto del Estado 1 1 0 . En el
mismo sentido, la importante respuesta aI Presidente de la SIP 1 1 1 viene a reiterar el
sentido de la reforma de la prensa y a borrar la idea de que la “Segunda Fase”
significa “otro gobierno”

Desde principios de octubre, el discurso político incluirá un conjunto de apreciaciones


que indican la presencia de algunas de las críticas hechas al sentido y direccionalidad
de la conducción económica de la "Primera Fase". Ello parece indicar la presencia de
posiciones alternativas con la discusión de política económica pero, como se podrá
ver más adelante, éstas no se expresan en medidas concretas. El 3 de octubre, en
Huancayo, el Presidente expresará: "El pluralismo que preconizamos será respetado,
pero no debe entenderse como un pluralismo neutro ni de alianzas y coaliciones, sino
como pluralismo orientado a la construcción de una sociedad humanista, socialista
cristiana" 1 1 2 . Se acoge aquí una crítica sobre Ia imprecisión y ambigüedad que
significaba el planteo del pluralismo tal como fue utilizado desde años antes. Al
precisar que se trata de un pluralismo “orientado” y calificar más específicamente la
sociedad final, el Presidente acoge una de las críticas hechas desde la tienda
progresista. Muy distinto será este pluralismo del que ofrecerá verbalmente a partir
del 31 de marzo: se vuelve a la utilización neutra del concepto, en lo económico y lo
político, lo que equivale a garantizar la hegemonía a los detentadores actuales del
poder, a los capitalistas.

Pero es el discurso pronunciado ante los empresarios en CADE 75, el 16 de octubre,


el que mostrara más apertura en cuanto al replanteo de la política económica.
Comenzará relacionando la crisis económica con el "proceso de industrialización

110
Cronología Política. Hecho N° 3829 p. 1605.
La derecha -y el empresariado en particular- sí tomaron en cuenta, tanto antes como ahora, el discurso
político. La viabilidad del sector de Propiedad Social -visto como amenaza- pensaban se lograría
convirtiendo las Cooperativas Agrarias en empresas de este sector, e inyectando altos niveles de
inversión en los primeros años. Al respecto, un análisis de este tipo puede verse en el artículo de Ro-
berto Abusada "Políticas de Industrialización en el Perú 1970-76” en la revista: Economía- Universidad
Católica No. 1 p.13. 1978.

111
Cronología Política. Hecho N° 3832 p. 1607.

112
Cronología Política. Hecho N° 3848 p. 1623.

97
dependiente, poco racional y de escasa eficiencia" 1 1 3 , para luego desarrollar una de
las más duras críticas hechas por el gobierno al sector industrial y al modelo que él
mismo ha contribuido a desarrollar en la "Primera Fase": "con crudeza revolucionaria
podemos afirmar que la imagen artificial de una industria pujante y vigorosa, en
ciertos sectores productivos, esconde el hecho de que lo que ha proliferado en el país
son empresas ensambladoras o transformadoras de insumos importados . . . ", "una
industria que no puede funcionar sin insumos y bienes de capital extranjeros, es una
industria que verá limitadas sus perspectivas de expansión y alterado su funciona -
miento normal, cada vez que los ingresos de divisas al país resulten insuficien tes". EI
Presidente señalará que el gobierno " . . . ha reconocido la necesidad impostergable
de construir las bases de un desarrollo industrial autónomo que, teniendo como marco
la economía en su conjunto, sea programado y estructurado según las necesidades
que imponen de un lado nuestra soberanía y del otro, la promoción social ...se trata
de construir paulatinamente una nueva economía, con un sustento auténticamente
socialista, sin dañar la exigua base económica sobre la que hasta hoy se asienta el
país, pero al mismo tiempo, despojándola de sus opresores e injustas connotaciones
inherentes a su esencia capitalista" 1 1 4

En este último discurso, el Presidente va a plantear nuevos elementos para


interpretar la crisis económica, que Ilevarían un diagnóstico muy distinto del que el
gobierno ha venido haciendo: la referencia al proceso de industriali zación
dependiente es un paso a ello. Pero, a la vez va a plantear Ia redefinición de la
política industrial que pase por programar Ia industria en función de necesidades
nacionales y sociales, señalando que el gobierno dirige paulatinamente hacia una
economía “de base socialista”. Estos aspectos indican un rumbo que no es
precisamente el que viene modelando la política económica. Pareciera referirse al
debate interno sobre la programación de importaciones y la racionalización de la
industria en función de las necesidades y no del lucro y la especulación, como
siempre ha estado. Estos y otros puntos eran parte de diversas propuestas
presentadas por el Instituto Nacional de Planificación que no se concretaron en
medidas. Es obvio que uno o dos discursos no permiten deducir toda una política
coherente y alternativa. Pero parece hacer signos de cambio que podrían concretarse
113
Recuérdese que hasta entonces -y oportunamente- el gobierno no reconoce la crisis en su carácter
estructural y sólo la presenta como crisis coyuntural sin aceptar el hecho de que es resultado de la
estructura capitalista actual, promotora del industrialismo dependiente; y de la política del gobierno
que, manteniendo y produciendo esa economía, lo incorporó la presión de los grandes proyectos
Pú blicos.

114
Cronología Política. Hecho N ° . 3 88 1 p . 1 64 3 .

98
en políticas. Lo que habría, que evaluar, sin embargo, era la factibilidad de esas
políticas, teniendo en cuenta no sólo las palabras sino la concreción en medidas;
recordando los límites políticos del régimen, su composición, etc.

En la formulación política tendrán importancia las precisiones que introduce el


Presidente sobre el rumbo final del proyecto que guía al gobierno. En varios de los
discursos, comentados haya referencias a la sociedad “socialista” o a una economía
“de base auténticamente socialista” que son innovaciones respecto del discurso de la
“Primera Fase”. En ella, en efecto, el Presidente Velasco se refirió siempre a una
"democracia social de participación plena", a una sociedad "ni capitalista, ni
comunista", pero nunca habló de una sociedad socialista. La precisión máxima fue
que el modelo del régimen se inspiraba en valores y corrientes de pensamiento
humanistas, socialistas, libertarias y cristianas 1 1 5 .

Debemos precisar que sólo se trata de palabras y matices, pero al respecto cabe
recordar todo el valor simbólico del término y la vinculación que su formulación ofrece
con el cambio efectivo y real de la sociedad capitalista, que en cualquiera de sus
acepciones se da por supuesto. En efecto, puede haber múltiples precisiones al
concepto usual de socialismo, pero en cualquiera de ellas proponer el socialismo
implica rechazar el capitalismo y oponerle una economía socializada y un Estado con
dirección popular. En cualquiera de sus opciones, supone que la propiedad privada no
es hegemónica ni define la lógica de acumulación del proceso económico. Olvidar
esto es pura y simplemente ignorancia o confusionismo que ni siquiera los
socialdemócratas europeos -integrados al sistema capitalista- utilizan ahora sin hacer
antes precisiones y salvedades.

EI Presidente hablará en Puno, afirmando: "Hemos escogido la ruta del socialismo


peruano". Lo hace a los pocos días de eliminar de su equipo a los Generales José

115
Puede consultarse al respecto en Velasco: la voz de la Revolución, varios de lo s discursos del ex-
Presidente. El 2 8 de julio de 1 97 1 sostendrá "…esta revolución se inscribe, con toda su probada
autonomía conceptual, en la tradición más ilustre del pensamiento libertario, socialista y humanista" (p.
105). El 1° de diciembre ante el Presidente Allende: "…de lo anterior se desprende que nuestra revolución
se sitúa en una posición en la que confluyen valores humanistas libertarios, socialistas y cristianos" (p.
16 7) . El 28 do octubre de 19 71 en la reunión del Grupo de l o s 77 : "Esta posición que recoge e l legado
mejor de las tradiciones libertaria, socialista y cristiana, en lo que esta última tiene de renovador pensa-
miento social, representa la confluencia de las vertientes más ilustres del pensamiento
revolucionario. . ." ( p . 2 72 ) . Parece implícita la negativa de Velasco a Ila mar "socialismo peruano" o
"sociedad socialista" a su proyecto. En noviembre de 19 70 había sostenido: "Sin embargo, al ver que
recusamos por igual las vías capitalista y comunista, algunos definen nuestro movimiento como
socialista, olvidando que, por la enorme variedad significativa que ha llegado a adquirir esta apelación,
ha perdido capacidad de expresar por sí sola fundamentales diferencias de concepción y de práctica
política concreta. En efecto, bajo la denominación "socialista" se cobijan las más variadas
formulaciones teóricas y las más plurales r e a l i d a d e s p o l í t i c o - s o c i a l e s e n e l m u n d o c o n te m p o r á n e o , l o
cu a l t o m a n e b u l o s o s i g n i f i c a d o r e a l d e l a p a l a b r a . P o r t a n to , a l n o p e r m i t i r el t r a z a d o d e l í n e a s
su s t a n t i va s d e d i f e r e n c i a c i ó n , n o d e f i n e u n a p o s i c i ó n c o n c r e t a y d e t e r m i n a d a s i n o e n e l m á s
g e n e r a l d e l o s s e n t i d o s . O t r o s n o s a d j u d i c a n e c l e c t i c i s m o “ te r c e r i s t a ” q u e m u y p o c o a g r e g a a l a
co m p r e n s i ó n d e l p r o c e s o p e r u a n o … ” ( p . 1 1 ) .

99
Graham H. y Leónidas Rodríguez, que desde 1968 se identifi can con las posiciones
progresistas. Cuando, al día siguiente, durante una importante manifestación
campesina en el Cuzco se le reclama la presencia de Leónidas Rodríguez,
propondrá la organización de un Frente de Defensa de la Revolución Peruana en
base a organizaciones "del pueblos" 1 1 6 . En ambas ocasiones y a pesar del
entusiasmo de algunos diarios, quedará flotando la duda sobre el oportunismo de
las palabras, mientras se desarma el equipo inicia. Posteriormente -ante la propia
oficialidad de la Fuerza Armada, sostendrá que "la lucha por nuestra segunda
independencia es la lucha por la construcción del socialismo peruano" 1 1 7 . En esta
misma ocasión -como corolario de Ios anteriores signos que aparentaban un
replanteo de la conducción económica afirmará que el gobierno "… adoptará
medidas de máxima austeridad para evitar que el impacto golpee la economía de
los sectores populares". Esta misma posición será reiterada en Chincha, a fines de
febrero 1 1 8 , siguiendo toda la Iógica de los planteamientos anteriores. Un mes más
tarde el viraje supondrá suprimir la palabra socialismo, pero el significado de este
replanteo concretará mucho más allá de las palabras.

De este modo lodo el discurso político irá expresando un desfase entre palabras y
políticas, una composición contradictoria pugnando en la cúpula sin mucha
claridad. Se produce en un periodo en el cual las fuerzas de derecha agreden
desde las revistas y desde los partidos, a la vez que políticos y empresarios
desarrollan el centrismo tradicional. En todos estos casos se parte de una
distinción que, enfrente la "Primera" y la "Segunda Fase", reclamando
pragmatismo para resolver la crisis…, obviamente en una dirección tal que
liquidará gradualmente todo reformismo.

Hay en este período algunas medidas, casi simbólicas, dirigidas a hacer avanzar
las reformas. Fueron reclamadas por los sectores progresistas, aunque ninguna de
ellas en particular, ni todos en conjunto, pueden significar que es tos sectores
retomen la iniciativa política. Representan el impulso inicial, con energía retomada

116
C r o n o l o g í a P o l í t i c a . H e c h o s N°. 3291 y 3295 pp. 1665 y 1667.

117
C r o n o l o g í a P o l í t i c a . Hecho N° 3990 p. 1699.

118
E s t a s m o d a l i d a d e s s o n m u y d i f e r e n t e s a l a s q u e s e u s a n e n l a s g r a n d e s c o r r i e n te s p o l í t i c a s d e l
m u n d o y m e q u i e r o r e f e r i r f u n d a m e n ta l m e n t e a l o q u e u s t e d e s c o n o c e n d e l c a p i t a l i s m o y d e
co m u n i sm o , n o s o t r o s q u e r e m o s l o g r a r e n n u e s t r a p a t r i a e s d e m o c r a c i a s o c i a l d e p a r t i c i p a c i ó n
p l e n a a b a s e d e u n a a u té n t i c a v í a s o c i a l i s ta d e u n s o c i a l i s m o p e r u a n o q u e s e b a s a e n l o q u e
n o so t r o s s a b e m o s y c o n o c e m o s e n l a s h e r e n c i a s e s p i r i tu a l e s q u e e l Pe r ú t e n í a , u n s o c i a l i s m o q u e
se b a sa e n v e r d a d e r o s i n te l e c tu a l e s r e v o l u c i o n a r i o s q u e h a te n i d o n u e s t r a P a t r i a y u n s o c i a l i s m o
q u e se a p r o fu n d a m e n t e h u m a n i s t a ; u n s o c i a l i s m o q u e te n g a la g r a n b a n d e r a d e l n a c i o n a l i s m o , u n
so c i a l i s m o q u e l l e v e s i e m p r e l a v o z c r i s t i a n a . Es o e s l o q u e r e m o s p a r a el P e r ú " .
C r o n o l o g í a P o l í t i c a . H e c h o N° 4137 pp. 1851-57.

100
de la "Primera Fase", y podían indicar que las palabras antes analizadas tenían
una intención, utópica o no, que pronto va a ser co rregida para asumir el
"pragmatismo". Pero incluso hay un largo salto entre lo que significarían tales
medidas y lo expresado en los discursos sobre política económica, programación
industrial, etc. Las medidas se refieren a la reforma agraria, reduciendo de 150 a
50 hectáreas el límite de inafectabilidad 1 1 9 ; al Decreto Ley que congela el monto
de los alquileres 1 2 0 , entendido como una medida coyuntural y aislada; al Decreto
Ley que autoriza a que las Coo perativas que lo desean mayoritariamente pueden
pasar integrar el sector de propiedad social 1 2 1 ; y la medida que dispone que el Jefe
de CONAPS tenga voz en el Consejo de Ministros, con lo cual se le da el mismo
nivel que el Instituto Nacional de Planificación SINAMOS en la estructura del
Estado. Las intervenciones del Presidente Morales Bermúdez, desde fines de año,
sobre la necesidad de una nueva política laboral -concretándose en la anulación
del Decreto Supremo de 1913 y la corrección de los Decretos sobre topes de
negociación colectiva- se interpretaron también dentro de este conjunto de
medidas de corte progresista, aunque de ninguna manera definieran el curso
global del proceso político. En las medidas de política económica se concreta
opción real de este período y en los cambios de militares y civiles se expre sa el
real curso político.

CUATRO LA P O LÍ TI CA EN LO S HE CHO S : LA CRI S IS LA P ACA EL


P UE BLO . . . E L GO BI E RNO LA AD MI NI S TRA

Revisando en perspectiva la política económica del gobierno, la "Segunda Fase"


muestra una relación de continuidad con el período anterior, particularmente con
las medidas del "paquete Morales" de julio de 1975. Lo único evidente es que al
caer Velasco se eliminó un obstáculo importante para que la política económica
administrativa la crisis de acuerdo a las demandas del capital. Era un hecho
conocido que el Presidente se oponía sistemáticamente aunque sin plantear
alternativa coherente al aumento de precios de la gasolina, el pan y algunos
productos básicos para el consumo popular. También se suponía que toda
devaluación porque -al igual que muchos no iniciados- participaba del mito
existente sobre toda medida devaluatoria, entendiéndola co mo tradicional, valorada

119
Cronología P o l í t i c a . H e c h o N° 3991 p. 1700.

120
D e c r e t o L e y N° 21379 d e l 9.1.76.

121
D e c r e t o L e y N° 21317 d e l 25.11.75.

101
ideológicamente y no como instrumento. Forzaba de esta forma a una política
conciliadora, que no resultaba racional ante la crisis. La racionalidad, sin embargo, no
es algo abstracto ni neutro. Supone direccionalidad política y así como se evidenciaba
la carencia de una política popular alternativa -y eso no es tanto problema de
hombres como asunto que tiene que ver con la composición e intereses que el
gobierno asume como propios- es obvio que el cambio operado el 29 de agosto
resulta derribando ese poder de veto parcial, dando curso a una política que con
menos margen de conciliación, cargara el costo de la crisis sobre los hombros de la
mayorías empobrecidas. Esta direccionalidad es coherente con el curso global de la
economía, intricada en su lógica por las reformas. La decisión anunciada de continuar
y profundizar las reformas no confluye en medidas que supongan un replanteamiento
real en el diseño económico básico. En momentos parecen estar planteándose otras
alternativas con la cúpula y esto se expresa parcialmente en las declaraciones del
Presidente, en los planteamientos del Instituto Nacional de Planificación y en - la
información que se trasluce. Pero no se concretan medidas que redefinan la forma de
afrontar la crisis y cuestionen Ios ejes que encuadran el proceso económico en la
ortodoxia capitalista. Hay así la impresión de que hubo un "salto cualitativo que no se
quiso dar", estando sus planteamientos presentes aunque sin alcanzar el peso
necesario en la correlación de fuerzas. En perspectiva, parece, sin embargo, que un
cambio de política era demasiado pedir al régimen como tal, ya que aún contando con
elementos progresistas y críticas desde dentro, estos carecían de una alternativa
económica.

El Ministro Barúa expone al país, en los últimos días de setiembre de 1975, la "difícil
situación por la que atraviesa la economía nacional como consecuencia de la crisis
que viene de la economía mundial" 1 2 2 . Bajo este diagnóstico "tipo", que ya es parte
del lenguaje político oficial que no acepta aún mayor grado de explicación sobre la
crisis -informará el Ministro sobre el deterioro de la balanza comercial producido por
un incremento en valor de las importaciones, mientras que disminuía el valor de lo
exportado. Informa que durante el primer semestre de 1975 no crece el ingreso por
habitante porque "la actividad productiva... mostró un lento crecimiento, similar al

122
Este diagnóstico se repetirá muchas veces, sin proporcionar la información suficiente, ni ofrecer las
condiciones pare el debate. Las respuestas sobre las causas de la crisis se referían siempre a l o
internacional, sin entrar a discutir lo que fue propio del manejo de la economía durante la "Primera
Fase", tanto en lo coyuntural como en lo básico , es decir en lo que toca a la estructura productiva.
Tampoco es cuestionada la política de industrialización y su correlato opresivo para el agro; y lo que se
refiere, a fin de cuentas, a la lógica misma de una economía capitalista dependiente recusada en las
palabras pero no en la conducción de la política económica de la "Primera Fase". Ante este límite, las
reformas -que con todo eran vistas como amenazas por la burguesía nativa- fueron acciones
heterodoxas frente a la lógica del sistema.

102
aumento de la población”'. Indicó que en el agro y la minería habían disminuido Ios
niveles de producción 1 2 3 .

En cuanto al agro -según el Ministro- el deterioro de la producción proviene de


factores climáticos, de problemas de comercialización, del alza de costos de insumos
tales como fertilizantes y pesticidas, y de Ios bajos precios que tuvieron los productos
del campo en 1974. Varios de estos problemas son consecuencia directa de la política
económica que se aplica desde la "Primera Fase", pero ni se enuncia ni se admite
como tal. Así se hace evidente que no existe la voluntad, o Ia fuerza, para un
replanteo de política que, en este aspecto, corrija de raíz la explotación del campo
por la ciudad y la prioridad dada a la política industrialista dependiente 1 2 4 .

El Ministro culpará a las huelgas y a la continua reducción de Ios precios


internacionales del deterioro de la producción en el sector minero que bajó en el año
6%. Lo primero está forzando una política expresa que, alentada por las revistas más
reaccionarias, termina culpando a los trabajadores de baja producción y mediante un
salto lógico -fácil en las simplificaciones periodísticas- también de la crisis económica.
Olvidan aquí tanto el Ministro como las revistas que los conflictos laborales están en
directa relación con las condiciones concretas -económicas, patronales y políticas-
que viven Ios trabajadores; olvidan también la incapacidad del Ministerio de Trabajo
para “conciliar” los conflictos, que desembocan en irremediables huelgas. Más aun,
ocultan que el endurecimiento de la política laboral -desde fines de la "Primera Fase"
Ileva, desde Ia partida, a que el Estado, protegiendo específicamente la utilidad de
estas empresas, enfrente como enemigos a los trabajadores que plantean el
conflicto. No sólo se trata de un problema ideológico sino que es consecuencia
lógica de la política económica que se sigue y, por tanto de los intereses que el
Estado hace suyos en cada conflicto. Al culpar a los trabajadores, el Ministro sigue

123
No se reconoce aquí la responsabilidad del gobierno y del empresariado en el crecimiento
especulativo en el volumen de importaciones –al que nos referimos anteriormente- y en la caída de las
exportaciones. Respecto a este último aspecto todo reconocimiento del problema se limitará, en e l
fu tu ro in me di a to , a culpar de esta caída a la s h ue lg a s re su l tad o , otra vez, l o s explotados como
responsables de las decisiones y rigidez- del poder. Un análisis de lo s términos del intercambio en el
período, muestra además, que fueron en general positivos y que Io s problemas no son entonces do
valor sino do volumen. Más aún, los saldos negativos de la balanza de pagos, existentes desde 1972,
debieron inducir al replanteamiento total de la política de comercio exterior.

124
La política agraria era ya entonces fuertemente cuestionada como parte de la política económica
global. Las relaciones ciudad-campo adquieren en el período una agudizada línea desfavorable al
sector rural. El problema no es la reforma agraria, en cuanto redistribución de tierras, aunque así lo
quiera ver la burguesía. Aunque sobre sus límites y sobre las empresas surgidas de ella haya críticas
centrales y válidas, el problema está en la política agraria global. En el aspecto propiamente económico
hay incapacidad en el Estado de volcar créditos, asistencia técnica y proyectos realistas que incentiven
la producción alimenticia y la incorporación al mercado de vastos sectores campesinos. La estructura
productiva -el qué y cómo se produce- no ha sido tocada y la política de comercialización así como los
precios fijados por el Estado, afectan decisivamente la producción y el nivel de vida de los campesinos.

103
la lógica de esta política y contribuye a la campaña de distorsiones múltiples que la
burguesía y sus revistas llevan a cabo contra los Sindicatos, la Comunidad Laboral
y la Estabilidad Laboral. En campo estrictamente económico, olvida el Ministro que
no hubo una política de comercio exterior que alentara el crecimiento del volumen
de las exportaciones en aquellos productos con posibilidades en el mercado
mundial. Además la pequeña minería afronta serios problemas financieros y fue
prácticamente abandonada a su suerte.

El Ministro señalará también el menor ritmo de crecimiento de la industria, afectada


por la disminución de la demanda de bienes de consumo en una población de bajos
ingresos. Ello confirmará la siempre ocultada pauperización de los sectores
populares y medios en Ios últimos anos, pero hará recordar también las críticas a
una industria cuya producción se orienta principalmente a un consumo de sectores
altos y medios, buscando ampliar esos mercados en el Pacto Andino. Aunque ya en
el mencionado discurso del Presidente en CADE 75 se presentan elementos de esta
crítica, ninguna reformulación de políticas se concreta. El gobierno "administra la
crisis", pero no redefine las políticas de mediano y largo alcance, que toquen el
fondo de los problemas que esa crisis expresa.

El Ministro terminará anunciando un reajuste de precios y salarios, y una pequeña


devaluación que pone la moneda a 45 soles por dólar americano. Sostiene que como
consecuencia de las medidas el Producto Interno deberá tener un crecimiento del
orden de 5.5% 1 2 5 ; esta meta no será alcanzada, y ya desde entonces su optimismo
no será compartido por ninguno de los analistas del momento. Afirma, a la vez, que
la devaluación no producirá una mayor inflación -especialmente en lo que toca al
consumo popular- porque el gobierno controla Ios precios de los productos de
primera necesidad. Expresará que Ios beneficiarios de la devaluación no serán,
como antes, "pequeños grupos" y concluirá, con optimismo, reiterando una supuesta
"solidez" de nuestra economía. Por entonces, comentaristas especializados
entenderán que el déficit de la balanza de pagos ofrece perspectivas mucho más
serias; señalarán que "mucha gente del mundo de los negocios" está convencida de
la necesidad de una devaluación adicional, opinando que ésta se dará en 6 ó 9
meses (como efectivamente ocurrió, en junio de 1976); criticarán el optimismo de
Barúa respecto a que la devaluación no incrementará la presente tasa de inflación,

125
Pa ra Ile ga r a es a ta sa , el M in i s tro es pe ra q ue e l pr od uc to d el a gr o cr e z ca al 2 .5 %, e l in du s tr ia l e n
7% y e l d e la co n s tru c c ió n en 1 2 %. Poco de sp ué s M arka l e m os tr ar á su e qu i vo c a ci ón e n Ios
esti ma do s (C ro n o lo g ía Po lít ica . He ch o s N ° 3 83 3 p p . 16 08 -9 y N ° 4 08 1 p. 18 06 ) .
104
calificándola de "deseo político" y expresarán que "no es visto co mo remotamente
posible" el incremento de la producción que ofreció alcanzar el Ministro 1 2 6 .

Con estas medidas el gobierno continúa cargando, en progresión geométrica, la


crisis sobre los sectores populares. Cada vez que se anuncia un paquete, que
incluye un aumento de salario, se está disminuyendo el salario real porque los
precios se aumentan más. El gobierno tiene elementos suficientes que le señalan
que el curso económico se desenvuelve en forma diferente a las previsiones del
Ministro Barúa. El Instituto Nacional de Planificación, por ejemplo -indicando la
presencia de posiciones minoritarias en el gobierno- sostendrá luego que los efectos
de las medidas van en la dirección antes señalada y propondrá correctivos no
logrados e insuficientes 1 2 7 . En la resultante, la devaluación de setiembre no logró
los objetivos buscados. Por un lado, no aumentaron las exportaciones, sino que más
bien, como veremos luego, se comprimieron en forma importante. Por otro lado, las
importaciones aumentaron significativamente. En tercer lugar, el proceso
inflacionario agudizó aún más. En cuarto lugar, la recaudación de ingresos para el
Estado no sólo resultó insuficiente, sino que el déficit presupuestal aumentó. Por
último, se comprimió aún más el salario real de los trabajadores con el siguiente
efecto en la disminución de la demanda y contracción de la producción y el empleo.

En enero de 1976 el Ministro Barúa vuelve a dirigirse al país. Anuncia un "Programa


de Reactivación Económica" que incluye medidas tributarias entre otras, incremento
de impuestos a la renta de personas naturales, pero no a las utilidades de las
empresas; inclusión de empresas públicas que no tributaban impuesto a la renta e
incremento de impuestos a las Cooperativas Agrarias de Producción y Sociedades
Agrarias de Interés Social), Medidas Fiscales (incremento del Presupuesto de
Inversión en 27.7% respecto al aprobado en 1975 -61, 254 millones de soles-,
estableciendo a la vez reducción del 5% en gastos de consumo corriente y duradero

126
C ro n o lo g ía Po lít ica . He c ho N° 3840 p. 1616.

127
En un estudio sobre los e fe c to s de la d ev a lu a ci ón , so s tu v o el INP, po r en to n ce s , qu e de el la "no se
espe ra un in c re m en to s ig n i fi ca ti v o en n ue s tr a s e xp or ta c io ne s o u na r ed uc c i ón s i gn i fi ca ti v a e n
nu estr a s im po r ta c io ne s ". Señ a la q ue "e l e fe c to p ri n c ip al de la d ev a lu a ci ón se rá l a re di s tr i bu c ió n d el
in gr e so na c io na l ha ci a tre s ár ea s fun da me n ta l e s : a) se c to r e xp or ta c io ne s , p or un in c re me n to d el va lo r
de ca mb io ; b) transferencias de in gr es o s de Ios se c to re s de su el do s y sa l ar i o s fi j o s , a su e ld o s y
sa l ar io s fle x ib l e s v ía in fl a ci ón ; c ) el Es ta do , a tra v é s de i mp ue s to s a la r en ta pa r ti c ip ar á co n u n
po rcen ta je d e l a tra n s fer en c i a p or la in fl a ci ón ... y po r de va l ua c ió n pa r ti c i pa rá p or c on c ep to de
im pu e sto a l a re n ta . . . "
El e stu d io s eñ a la m á s ad el an te , l a ne ce s i da d de u na po l íti ca qu e d eb er ía ten er como ob je ti v o la
re ca ud a ció n to ta l d e la tr an s fe re n ci a ( ma yo r e s im pu e s to s a l a re n ta ) co n e l pr op ós i to de q ue la
tra n sfe r en c ia de ri qu e za y la i n fla c ió n con s ti tu ya un el em en to d el a ho rr o es ta ta l ... Par a e l la rg o pl azo
se po dr á i ni c i ar el a ná li s i s d e l a es ta ti z a ci ón de l se c to r co me r c io a fi n d e e fe c ti vi z a r lo s c on tr a to s
co n ce r tad o s de p ro du c c ió n … ma y or c on tr o l de s ue ld o s y s a la r io s q ue p er mi tan un e fe c ti v o co n tro l d el
pr oce so in fla c i on ar i o in te rn o y e vi ta r el e x ce s i v o us o d e l a po l íti ca mo ne tar i a y fi s c al ( A PE- IN P
De va lu ac ió n; Li ma , Oc tub re de 19 75 – mi me o pp .19 y 20 ) .

105
del gobierno central); medidas referidas al campo de la balanza de pagos,
(reducción de la importación de bebidas alcohólicas -30%-, papel periódico -15%-;
medidas para fomentar exportaciones no tradicionales -incremento del Certex)
reducción de subsidios en 8,200 millones de soles, quedando s61o 9,815 millones
para tal fin; reajuste de precios en todos los productos sujetos a control y
fiscalización, salvo en algunos ya aumentados en junio de 1975. Se aumentaron las
remuneraciones en 840 soles mensuales como asignación por variación de precios y
se estableció en 55 soles diarios el límite para negociación colectiva que resultaba
menor que el anterior fijado en 1975 en 70 soles diarios. Volvió a presentarse la ya
famosa "canasta Barúa", con cálculos que nadie creyó y que la evolución posterior
desmentiría.

El nuevo paquete del Ministro Barúa concitará la crítica casi unánime. La revista
Equis X, expresa su disconformidad señalando que el programa “no ataca las
causas", que lo que ha fallado es la planificación del desarrollo y el manejo de la
coyuntura económica y que no solo se requieren medidas económica, sino políticas.
Plantea como necesidad urgente, la reestructuración de la deuda externa, el
aumento de la producción, la protección al sector privado para que apoye a la
construcción del socialismo (sic) y la disciplina de las empresas 1 2 8 . La revista Marka
señalará cómo el curso de la crisis demuestra que ésta no es coyuntural sino
estructural y que el problema se evade -"paquete tras paquete"- es la no
modificación de la dependencia imperialista. Mostrará como todos los cálculos
optimistas de Barúa, en setiembre resultaron inexactos. Criticará la reducción de los
subsidios a los alimentos, recordando la enorme proporción del pueblo no
asalariado- sub-empleado, obrero inestable de pequeñas y medianas empresas,
campesinado- que no recibe siquiera los aumentos decretados y, por tanto, soporta
el alza de precios en condiciones cada vez más dramáticas 1 2 9 .

Sostuvo Marka, como también otras voces de la izquierda, la necesidad de plantear


una moratoria de la deuda externa. Expresaba que esta medida podría ser el inicio
de acciones efectivas para materializar el rompimiento de los fuertes lazos que nos
unen al imperialismo y de empezar a dirigir la econo mía por el verdadero camino del
desarrollo". Señaló que esto "... significaría la reordenación de la política del
comercio exterior y la reestructuración de nuestro sistema de Planificación". En
estos planteamientos está implícita una alternativa a la política económica seguida,

128
C ro n o lo g ía Po lít ica . He c ho N ° . 40 53 p . 17 90 y 4 06 7 p. 17 97 .

129
C ron o lo g ía Po lít ic a . H e ch o s N ° , 4 05 4 y 40 81 pp . 1 79 0- 91 y 1 80 6- 0 7.
106
o más bien una base para ella, porque sostener la necesidad de una moratoria de la
deuda externa, supone cuestionar entonces la base de la direccionalidad política del
régimen. Plantear la moratoria suponía desenmascarar el carácter de clase de este
Estado incapaz de enfrentar Ios intereses imperialistas- y plantear el problema del
poder en su relación con la coyuntura.

Es obvio quo sólo la moratoria no es un planteo de política económica, obvio


también que tal propuesta supone un enfrentamiento de tal natura leza que obliga a
replantear la política seguida en todos sus términos. Es cierto también que la
izquierda no tenía una alternativa concreta, que sustentara un conjunto de políticas
de corto plazo para afrontar la crisis. El gobierno limitará –entonces como ahora- a
sostener que la moratoria es inviable y a calificar esa posibilidad de disparatado
planteamiento. Pero lo que debía precisarse era, en concreto, qué significaba una
moratoria: sostener su necesidad que equivale en todos los casos a la extrema
postura de aislarse y decir "no paso”. Era también posible replantear la base de
negociación a partir de una po sición nacionalista que combinara acciones políticas y
diplomáticas en distintos frentes,, con una firme exigencia de un período
significativo de gracia o con el planteo de una moratoria selectiva. Es distinto
afirmar que se desconoce la deuda, a tomar la moratoria como punto de partida de
una negociación bajo distintas bases. Pero eso no podía discutirse si para el
gobierno el pago de la deuda, en las condiciones dadas, era una invariable, que no
se podía replantear ni siquiera ante el hambre popular. En esto es cierto que faltó
entonces realismo y programa en la izquierda. Pero al gobierno no le interesó
plantearse el problema, ni afrontar el debate. Caricaturizó la posición opositora de
Marka y siguió el curso que indicaban las exigencias de los prestamistas foráneos a
costa de sacrificar al pueblo hasta extremos insospechados. No por gusto era
entonces plenamente coherente la posición adoptada ante el problema micro y la
política quo desmantela todo impacto positivo de las reformas para contentar a la
burguesa nativa, a la vez que se reorienta la política exterior hacia Ios países
latinoamericanos que tienen posiciones más reaccionarias.

Otros órganos de prensa como Oiga critican también la política seguida y el


optimismo que sucede al ocultamiento de la crisis. El Tiempo reclama "política
realista y pragmática, lejos del ilusionismo verbal", recordando el viejo recetario de
Beltrán y de Ulloa que ahora el régimen ha de asumir ca da vez más coherencia; y,
en esta lógica, toda alternativa a la ortodoxia liberal, todo lo que afecte a los grupos
de poder es “ilusionismo verbal” 1 3 0

130
Cronología Política. Hecho N° 4056 p. 1792.
107
Casi solitario aparecerá entonces el apoyo dado al gobierno por el Partido Comunista
(Unidad). Apoya las medidas de Barúa como las "únicas posibles". Al expresar su apoyo,
afirma: "junto con el anuncio de que se profundizarán los cambios estructurales (por
ejemplo, señala, con la Ley General de Vivienda) el país sabe ahora que el peso de la
crisis no recaerá, en lo fundamental, sobre las espaldas del pueblo, sino sobre los
131
sectores que más posee . Aparentemente pareciera que las palabras pronunciadas por
el Presidente y sus Ministros enceguecieran la capacidad de análisis sobre los decretos
que firman y las acciones que toman en la política laboral, por ejemplo. En todo caso se
trata de un acto "de fé” hecho por este partido y dramáticamente invalidado por Ios
hechos de esa misma coyuntura.

Otras organizaciones y partidos se pronunciaron sobre el tema en época, como el SUTEP


y el Partido Comunista Revolucionario 132 , pero sin hacer exposiciones más amplias ni
ofrecer alternativas de política. Eso resulta difícil desde la lucha popular -dura y
entorpecida por el restringido espacio político que existe para el pueblo- pero debe
hacerse para pasar de los calificativos al debate esclarecedor. En el Perú las clases
dominantes han rehuido siempre el debate político real y con base científica, mis aún
cuando en épocas como la actual sus representantes políticos más preciados parecen
necesitar altas dosis de gerovital, y no solo en razón de su edad cronológica. Es preciso
desde el campo popular, y para mejor defensa de sus intereses, forzar el debate y el
análisis; pasar de los calificativos a la confrontación de posiciones y tesis políticas, aún
cuando cada organización se vea lejos del ejercicio del poder. De otra forma se seguirán
venciendo “elefantes” al pueblo.

Dar cuenta de las alternativas políticas y de su concreción sería más fácil si en el período
se hubieran dado condiciones de debate abierto. No es así. El gobierno formula su
política anti-crisis y la impone al país; no sólo no incentiva el debate y la formulación de
alternativas, sino que cuando estas se dan -aunque sean elaboraciones incompletas- el
debate no se produce y más aún se reprime toda oposición. Esta es una constante que
se agudizará m mesa mes, y a partir de junio de 1976; significará que quien se oponga
sustantivamente a la política económica devendrá en subversivo y, por lo tanto, en sujeto
de represión. A ello se agrega el hecho de que sean pocos los actores que puedan
centrar el debate en lo fundamental, tanto por la propia opción como por grandes
limitaciones en la información que sale al público y por el espacio político que encuadra
todo debate. A la política del gobierno responden las revistas de derecha con una burda
ideologización de los intereses inmediatos de los sectores más tradicionales. Impactados
131
Cronología Política. Hecho N° 4052 pp. 1788-89.

132
Cronología Política. Hechos N°. 4052 y 4055 pp. 1788 y 1791.

108
por Ios cambios de la "Primera Fase", solo ven la manera de aprovechar la crisis para
retomar las riendas directas del poder estatal. Si Ios empresarios actúan demandando la
modificación de las reformas 133 y el aumento de los incentivos como única forma de
resolver la crisis, los agentes políticos de la burguesía reclamarán la vuelta a un régimen
constitucional y la depuración de todo lo que simbolice la "Primera Fase". Los primeros
mostrarán más fácilmente el doble juego que combina la gestión de "incentivos" con el
ataque a través de sus gremios. Los segundos serán más planos y frontales en su
oposición, recurriendo al estilo de prensa más tradicional. La derecha carece de
alternativas económicas claras. En el fondo sabe que en lo esencial la política del
gobierno sigue el curso de sus intereses, aunque deba reclamar más, tanto para
doblegarlo políticamente hasta reemplazarlo, como para corregir aspectos técnicos del
manejo de la crisis, donde se producen diferencias no sólo de matices sino de grados y
giros de distintos grupos de poder, unidos por el objetivo de aprovechar la crisis para
reformar todo el control del Estado.

La respuesta de los sectores de izquierda se produce en dos campos, cada uno con sus
propias Iimitaciones. A la inversa de los empresarios, e incluso de los antiguos
representantes políticos de éstos, la izquierda está lejos del poder. Ni siquiera los
cuadros comprometidos con la "Primera Fase" tendrán acceso al gobierno. El diálogo que
puedan mantener con los "militares progresistas", que quedan aún en el gabinete, no
solo es limitado sino carente de resultados y más parecido a un coro de lamentaciones...
que calla recriminaciones mutuas. La izquierda se expresa más bien en algunas revistas
y fundamentalmente en la actuación del movimiento popular. Las críticas y alternativas
que plantea –desde Marka e incluso desde los comunicados de las organizaciones
promovidas inicialmente por el gobierno- no merecen ni atención ni discusión en un
gobierno que tiene opción claramente distinta y que no está acostumbrado a discutir de
igual a igual con nadie. Las palabras escritas no generan debate y a las acciones del
movimiento popular solo se responde con represión.

Lo que en la política anticrisis se define es la direccionalidad del régimen: es el paso de


la conciliación y el proyecto propio, al enfrentamiento directo con el movimiento popular y
con quienes opten per su defensa. Esta disyuntiva se superpone a los planteamientos
que desde la izquierda cuestionan, ya más ampliamente, el carácter conciliador del
reformismo, anal izando sus resultados e indicando con su crítica cómo la alternativa real
supone cambiar de raíz la estructura económica y la política que la administra y reprodu-

133
Eliminar la estabilidad laboral, modificar la comunidad laboral, limitar la propiedad social, disminuir el
poder empresarial del Estado y privatizar las empresas rentables de este….

109
ce. El régimen no tiene ninguna posibilidad de hacerlo. Su propia conformación lo impide.
So opción se centra en "administrar la crisis" dentro de los parámetros del sistema y a lo
más, los rezagos progresistas aspirarán a que estos años sean un paréntesis, luego del
cual pueda retomarse el impulso inicial y recién entonces "profundizar" las reformas. A
estas alturas es dramáticamente visible la utopía presente en esta posición 134 .

CINCO MARZO 76: ANUNCIO OFICIAL DEL VIRAJE

En este período, así coma en Ios años posteriores, habrá momentos en que el gobierno
se ve aislado de todo apoyo; arrinconado entre un mundo de palabras de su prensa, que
no son capaces de generar consenso alguno. Es normal que en coyunturas como esta
hable el Presidente al país -buscando una fecha conmemorativa o aun sin ella, como en
este caso- y procure formular una justificación ideológica adecuada que amplíe la base
de consenso pasivo de un régimen cada vez más a la defensiva. Marzo de 1976 nos
recuerda eso. Han pasado seis meses de gobierno sin que éste ha sido capaz de asumir
liderazgo alguno dentro del conjunto social. La crítica desde la derecha y la izquierda se
profundiza, al mismo tiempo que en muy diversos sectores la política económica sigue
golpeando con fuerza, sin ofrecer alternativas de solución. Los discursos presidenciales
-pronunciados en un activista recorrido por diversos departamentos- no son capaces de
atraer ningún apoyo. La burguesía ataca en todos Ios frentes y tiene puesta la puntería
en la Fuerza Armada, donde es evidente que existe una crisis institucional que ya ha
cobrado sus facturas a las posiciones progresistas, con la caída de los Generales
Graham y Rodríguez Figueroa.

En marzo, el Presidente anuncia -con palabras y con hechos- que habrá un viraje. No
solamente se continuará con una política económica antipopular, sino que deberán
introducirse cambios en las reformas y en la ampliación de Ios márgenes de exclusión
que establece el régimen. Para entender esta coyuntura es preciso considerar el
agotamiento del impulso inicial de la “Segunda Fase"; es decir, la percepción de un
gobierno que está a la defensiva frente al avance de los sectores reaccionarios en la

134
Entre Abril y Junio hay, en las revistas, diferentes críticas que no reproducimos en la medida que los
ejes son similares al período inmediato anterior y el debate no aporta nuevos elementos. Se trata de un

diálogo de sordos” en tanto, que al gobierno no le interesa debatir prefiere seguir las presiones
empresariales y foráneas, a lo más con discusiones internas. Posteriormente el gobierno sostendrá que la
izquierda no propone alternativas; pero ante l o s planteos de moratoria de Marka –que luego recoge
Momento- no acepta el debate y se caricaturiza la posición. Sin negar que la izquierda recién desbroza el
camino- en una materia q ue mucho depende de la información que el gobierno maneja como “secreto militar”
-el debate no se da porque no hay interlocutor y apenas se expresa en algunos artículos de C .H . Cabrera
en La Prensa, por ejemplo.
La crítica de las revistas de derecha tampoco es escuchada. Estas, sin embargo, son expresión de alguna
parte de la burguesía, la más radicalizada. Op in ió n L ib re atacará las medidas fiscales y las referentes a
exportación. Eq u is X, en cambio, señalará uno de los nudos de la política del gobierno: no logra reducir su
propio gasto.

110
prensa y Ios partidos, en las demandas del imperialismo y en su propia configuración
interna, pues es dentro y no solo fuera del gobierno donde Ios sectores más
conservadores adquieren cada vez más coherencia y definen el curso del proceso. Si al
tomar el poder derrocando al Presidente Velasco el gobierno tuvo alguna oportunidad de
iniciativa política, ahora se le ve a la defensiva, respondiendo a las críticas o callando
ante ellas, a la vez que se constata que hacen mella en su única base de sustento: la
Fuerza Armada o más bien, la cúpula ampliada de esta, que es la que cuenta.

El gobierno va a tomar gradual conciencia de su propia impopularidad y ha de asumir, en


consecuencia, una política dirigida a desincentivar sus propios proyectos destinados a
organizar y encuadrar el respaldo popular. Las huelgas y la protesta popular le van a
indicar que poco ha de lograr con más palabras y ofertas, cuando se está imponiendo al
pueblo una política que le carga Ios costos de la crisis. Este alejamiento de todo intento
de búsqueda de respaldo popular, tiene relación con la presión de elementos de la
derecha y miembros del gobierno a quienes lo popular "apesta", aun cuando esté
encuadrado. El Frente de Defensa de la Revolución inicialmente promovido, dejará de ser
promocionado por el gobierno, al mismo tiempo que, cuidadosamente, sus dirigentes
expresan una que otra crítica. Ocurre que siendo este proyecto más amplio en márgenes
y estilos que el del MLR y “la Misión" -y aunque la "Segunda Fase" recusó a ésta última-
el gobierno no está dispuesto siquiera a discutir ninguna decisión y menos con dirigentes
de sectores populares, aún cuando actúen brindando su apoyo al régimen.

El gobierno llega al mes de marzo atacado por la derecha y rechazado por la izquierda.
La primera combina la adulación y el halago a Ios miembros más conservadores del
gobierno, con el ataque a toda expresión o rezago progresista. Los diarios, que en su
mayor parte son dirigidos por elementos progresistas, han de ser las "cabezas de turco" y
recibirán sin descanso el ataque de toda la derecha. El gobierno concretará en ellos el
primer hecho contundente de esta coyuntura de viraje: el 16 de marzo destituye a todos
los, directores de diarios, reemplazándolos por personas que en ningún caso se pueden
caracterizar por su lealtad a la "Primera Fase", ni por su parte del espectro
progresista de la "Segunda". M á s aun, entre los nombrados ha de incluirse a más de
un crítico de la "Primera Fase" 1 3 5 . El Presidente Morales en persona remarcará el
sentido del hecho, sosteniendo que los nuevos directores deben "retomar el camino
de la prensa socializada sin manipulación…" y señalando que "no deseamos una
prensa que distorsione…" 1 3 6 . En su mensaje, acusará a esta prensa -es decir a los
Directores salientes- de contribuir "a este aparente debilitamiento de la autoridad".
135
Cronología P o l í t i c a . Hecho N ° 4172p. 1880.

136
Cronología P o l í t i c a . Hechos N ° . 4 1 7 3 y 4 1 9 3 p p . 1 8 8 0 a 1 8 9 7 .

111
Insinúa el Presidente la presencia de "nuevas oligarquías" en el seno de los diarios,
los ataca por mantener la línea "sensacionalista, alienante y venal" "que ha
caracterizado su información", y lo acusa de convertirse en "voceros de ideologías
ajenas al país y al proceso revolucionario, tergiversadoras de su realidad y alentadora
de la desunión y la lucha de clases entre peruanos". Es decir, otra vez como en julio
de 1975, el problema es de "infiltrados".

Resulta incomprensible esta andanada presidencial si no se ubica en el contexto; si


no se recuerda que una constante de la "Segunda Fase" será la combinación de
debilidad ante los poderosos con ensañamiento frente a los caen, de distorsión
sistemática de la realidad en cada ocasión en que se acerca una crisis. Esta política
expresa un confusionismo sistemático que solo se entiende cuando, por controlar
todos los medios masivos de comunicación, no hay peligro de réplica ni de
ridiculización a corto plazo. En este caso, no existe en el gobierno ni el más
elemental pudor. Que se recuerde, los conflictos de la OCI con los diarios no han sido
por "sensacionalismo alienante y venal" -no aparece un solo choque o crítica al
respecto-, sino por discrepar políticamente con el gobierno. Los conflictos han surgido
por pedir explicaciones sobre el retiro del General Rodríguez -hecho político y no solo
castrense-, por informar del homenaje que le hicieran los campesinos en Caudivilla;
por impulsar el debate sobre lo que debe ser el Frente auspiciado por el gobierno -en
contra de los verticales de siempre- o por informar, admitir y publicar comunicados de
los trabajadores en conflicto. Esto último si preocupa al gobierno. Para éste, apoyar
las demandas de los trabajadores es alentar la lucha de clases. Invocarlos a que
callen y no peleen para obtener una migaja más, es fomentar la "unión nacional". Por
ello, con los nuevos y "morales" directores, los diarios fomentarán la unión nacional,
silenciando las informaciones y declaraciones de los trabajadores 1 3 7 -salvo que
apoyen ocasionalmente algo hecho por el gobierno- y acusándolos de ser "traidores a
la patria, subversivos, etc., cada vez que se enfrentan a un conflicto sindical. En
marzo de 1976 este curso era previsible. Algunos pueden haber creído en la
sinceridad de las palabras del Presidente, a pesar de todo; pero luego, con tiempo
para apreciar lo que este cambio de hombres buscaba como alternativa y con la
perspectiva del conjunto del viraje político dado, se comprenderá que el cambio de

137
Al escribir esta parte -en febrero de 1978- hay alrededor de 100 trabajadores despedidos que
Ilevan en huelga de hambre mes y medio. Los diarios sólo informan "a cuenta gotas" y dando sólo la
visión del gobierno. Gran parte de la ciudadanía desconoce el hecho o, a lo más, tiene una Iimitada y
distorsionada visión del mismo. EI gobierno, con insensibilidad que la historia juzgará, no acepta
negociar, a pesar de un decreto suyo ocasionó los despidos (implantando un estilo de ven ganza política
a raíz del paro del 19 de julio). En cualquier momento puede morir alguno y tampoco se sabrá, o
seremos informados de ello por un comunicado "técnico" que adjudica la causal a otro hecho. Esta es la
prensa que el gobierno necesitaba desde marzo de 1976. Si la anterior era limitada y mediatizada, ésta
alcanzará aún mayores límites.

112
directores era coherente con el viraje que el Presidente anuncia el 31. En el fondo, lo
que el gobierno necesitaba eran diarios con parámetros aun más estrechos, que no
dieran cabida alguna a las demandas de las organizaciones populares ni a las críticas
sustanciales que se hicieran a la política económica 1 3 8 .

Por esto, "el problema de la credibilidad" que el Presidente reconoce en su Mensaje


del 31 de marzo es importante; se centra en el contradictorio discu rso político así
como en las medidas del gobierno, especialmente en materia económica, que no sólo
son insuficientes sino persistentemente ofrecen un diagnóstico de los problemas que
a los pocos meses se demuestra falso.

El mensaje del 31 de marzo 1 3 9 se produce así en plena "crisis de credibilidad", luego


de un orquestado ataque de la derecha y un cuestionamiento sólo de la izquierda
opositora, sino de amplios cuadros que militaron desde las filas del gobierno. Ni en
unos, ni en otros, el mensaje generó un apoyo real; a la derecha le seguirá
pareciendo insuficiente y a los sectores progresistas les indicará un cambio de rumbo,
aún cuando se mantengan -ya casi sin posibilidad de juego- "militares progresistas"
en el gobierno 1 4 0 .

En concreto, el mensaje expresa el viraje del gobierno. Su dirección principal es el


ataque a lo que dentro del gobierno podría calificarse de progresista tanto en
personas coma en la prensa. En lo que se refiere a medidas concretas, por primera vez
se expresa que la prioridad del sector de propiedad social es política -o sea, no
económica- y en ese contexto se afirma "debemos defender la propiedad privada
reformada", lo que resulta plenamente coherente con la política real que sigue el
gobierno y que poco después será propiedad privada a secas, al anular en lo esencial
la comunidad laboral. Sin embargo, el discurso intenta mantener los rasgos de un
proyecto propio, coma modelo que el gobierno insiste en ofrecer y que cada vez se
torna más confuso e incoherente con su praxis.

Así, el Presidente insiste en señalar que el modelo "no puede ser capitalista" porque la
sociedad capitalista, por más concesiones que haga, "no puede eliminar nunca por

138
Obviamente no nos referimos a uno que otro artículo en la semana -como ocurre en La Prensa de
L . J . Cisneros con log artículos de Cesar H . Cabrera- sino a la línea del diario y a las campañas
periodísticas a la información abierta que en vez del coro de aplausos a cada paso del régimen analice,
critique y cree opinión.

139
Cronología P o l í t i c a . Hecho N ° 4 1 9 3 p p . 1 8 9 0 a 1 8 9 7 .

140
Izquierda y derecha, así como progresistas, son términos ambiguos. Los primeros sólo nos sirven
para señalar los límites del espectro o del gobierno, según indiquemos. Progresista lo usamos dentro de
los términos en que definimos a esta tendencia en el Capítulo 4 de El Ocaso del Poder Oligárquico. No
lo hacemos simplemente como calificativo.
113
completo la explotación". La veracidad de esta afirmación se puede ver empíricamente
en todo el período en que la Fuerza Armada intenta aplicar las distintas reformas, pero
aparece más crudamente cuando la crisis económica polariza las alternativas. Sin
embargo, este gobierno -diciendo que no quiere ser capitalista- aplica una política
concreta que estimula y reproduce el capitalismo en toda la década, al mismo tiempo
que sostiene verbalmente que "lo recusa" coma sistema. En este mensaje, el Pre-
sidente comprende su propia contradicción y parece intentar una formulación política
que la haga explicable: el modelo planteado será tal al final; pero en el presente ese
modelo ("democracia social de participación plena" o "socialismo humanista y
cristiano") no se ha de imponer "a sangre y fuego", en "forma total e inmediata". Por
ello "es necesario en esta revolución aceptar formas mixtas en las que se puedan
presentar ciertas estructuras de tipo capitalistas”.

Las debilidades de este planteamiento saltan a la vista pues la sociedad actual


funciona y se reproduce con un modelo, el capitalista, que exige políticos coherentes
ante la crisis, y la coherencia de su lógica no solo rechaza reformas que lo cuestionen,
sino tampoco funciona cuando un Presidente anuncia que se le va a sustituir. El
gobierno tiene la experiencia de casi ocho años aplicando reformas que el sistema
reabsorbe: se entregan tierras al campesino pero el sistema "se chupa" todo excedente
y descapitaliza al campo; se propugna la cogestión pero los empresarios no la aceptan
-coma tampoco aceptaron la estabilidad laboral- e impiden su desarrollo; el gobierno
"pide" más inversión y los empresarios le exigen modificar la Comunidad, porque eso
es la lógica del sistema y no un simple capricho de éstos.

Todo lo anterior será justificado en el discurso, recurriendo al más burdo maniqueísmo:


"o bien la Revolución fracasa, se trunca, retorna al pasado y muere” -porque si no se
procede gradualmente “el sistema económico tendrá un colapso” – o “se impone un
socialismo de dictadura implacable, vía violenta, en la que el pueblo no puede tener
una verdadera participación en las decisiones colectivas". Aparecen así solo dos
alternativas extremas y un centro justo, que supuestamente Ilevará al modelo de
sociedad buscado. Es una falacia decir que "retornaremos al pasado", porque el pasado
es pasado. Las clases tradicionales que sustentaban el Estado oligárquico como forma
de dominación ya no existen coma tales y la burguesía - en recomposición y homoge-
neizada- al igual que las nuevas fuerzas sociales, suponen un Estado que tiene
diferencias con ese pasado ya lejano, aunque por mediación de los mandos de la
Fuerza Armada se haya mantenido la esencia de dominación burguesa que
corresponde a este Estado. A la vez, es otra falacia presentar la situación presente

114
coma neutra, con participación que se puede perder o simplemente co mo algo mejor,
en referencia a anteriores formas de dominación. Lo que el gobierno entiende como
revolución -o aunque solo fuera la voluntad de cambiar algo de este "orden socio-
económico"- ya no existe en términos objetivos y la referencia al "socialismo de
dictadura implacable", identificado connotativamente al decir "vía violenta", no tiene
asidero. Se trata de un simple recurso ideológico reaccionario, porque caricaturiza las
experiencias históricas ajenas, identifica socialismo con dictadura y violencia cuando ni
dictadura ni violencia son inherentes a las alternativas socialistas. El Presidente
plantea una falsa alternativa para justificar el mantenimiento de un orden injusto. Se
recurre como siempre al mito de la violencia y de la dictadura. En pocos meses el
pueblo va a sentir que la violencia y la dictadura se agudizan sobre él que se explota
aun más y se Ie obliga a callar. ¿Y eso no es lo mismo?

Cada vez que se utiliza este tipo de macartismo refinado habría que recordar que ya en
esta década la mayor violencia de América Latino no se simboliza en Cuba, sino en
Pinochet -o en los régimenes brasileño y uruguayo-; pero que además, a diferencia del
caso cubano, ni squiera tras la violencia inicial el pueblo ve mejoradas sus condiciones
de vida porque estos regímenes nacen para servir al gran capital transnacional. Ya es
hora de que en política exijan pruebas de las afirmaciones a los actores; que no se deje
tergiversar la historia y que si se sostiene la validez de un proyecto político nacional se
discutan sus términos como tales comparando si se quiere historia con historia, pero
completa, no simplificando manipuladoramente lo exterior para atacar Io interno. Esto
vale decirlo, además, porque en nada se puede achacar a las posiciones progresistas
que se planteaban entonces, de calco o copia de modelos socialistas "importados" En el
gobierno se habían deslindado posiciones hasta el exceso, abusando incluso de la
pretendida "autonomía conceptual". Y en los actores fuera del gobierno -aún en el
Partido Comunista (U)- no existe planteo alguno de alternativa "violenta". La violencia
viene del injusto sistema impuesto, de la insoportable carga de la crisis sobre los
hombros del pueblo y de las demandas de la derecha más reaccionaria. Es violencia
instalada en y por el mismo sistema de dominación. Por ello es más grave la falsa
alternativa del Presidente: no solo confunde sino desvía el lente para que los
subversivos no sean Ios elementos de derecha -expresados por ejemplo, en el golpe
de Bobbio-, sino todos aquellos que luchan desde el pueblo.

Hay partes de este discurso que resultan de antología en un jefe de gobierno, por el
divorcio que suponen con la realidad de su propio gobierno. Para fundamentar la
defensa de la propiedad privada reformada, sostiene que ésta es la única manera de

115
"evitar la inaceptable manipulación de las mayorías, que significaría una imposición a
sangre y fuego de una fórmula política como nuestra democracia social de
participación plena…". Sostiene esto el jefe de un régimen que hace 8 años impone al
país, no solo sus esquemas sino también el resultado de su pugna interna, sus
caprichos y las rabietas de sus jefes. Se considera manipulación imponer cambios a
Ios empresarios, pero no lo es imponer su subsistencia como régimen a todo el país o
imponer al pueblo que cargue con la crisis. Resulta que el gobierno manipula si
impone su modelo definido como “no capitalista” (o como democracia social de
participación plena); pero no se considera manipulación si paraliza las reformas,
elimina todo órgano autónomo de expresión, prohíbe las huelgas, mete preso a quien
le da la gana y reduce cada vez más el salario real de las mayorías, mientras difunde
e incentiva la utilidad de las empresas, o sea el modelo que los capita listas imponen
a todo el pueblo.

En la coyuntura del 31 de marzo, el Gabinete y la Junta se identificaron con Ios


términos del mensaje del Presidente, haciendo evidente que el margen de juego de
los sectores progresistas llegaba a ser nulo. Quizás la reacción más precisa que se
deseaba, pero por ello mismo aislada, fue la del empresario Octavio Mavila, de Honda
del Perú, al colocar un aviso en El Comercio el 3 de abril, en el cual expresaba:
"Respuesta al señor Presidente General de División, Francisco Morales Bermúdez:
Tenemos confianza. Ahora, sin temor, invertiremos 160 millones de soles" 1 4 1 . Es obvio
que este empresario no tenía sus millones "bajo el colchón" y que la decisión de
invertir combina diversos factores; pero si era la reacción que el Presidente buscaba
entre los empresarios, éstos piden más y, además, muy pocos podrán hacerlo por
razones más complejas. Poco después, un amplio número de entidades 1 4 2 publicará
un aviso en el que sostienen que el Mensaje "es positivo". Sin embargo, tiene
"algunas discrepancias de fondo". El documento reconoce que el mensaje contiene
"voluntad de cambios", pero que no bastan las palabras: que es preciso conseguir
realidades concretas y mostrar "unidad de mando". Reclaman "una nueva política que
demuestre que hay una efectiva variación en la conducción del gobierno". Mas
explícitos no pueden ser los empresarios; han comprendido el viraje que anuncia el
Presidente pero lo quieren en concreto modificar la Comunidad Laboral, limitar la
estabilidad laboral, que el gobierno busque "modelos adecuados a la realidad
nacional" (¿nos recomendarán copiar Taiwán, como lo hace más adelante Opinión
Libre"), que el sector de Propiedad Social se constituya "en actividad complementaria
a las ya existentes", etc. La simple lectura de este comunicado puede indicar dos

141
Cronología Política. H echo N° 4198 P. 1899.
142
Cronología Política. Hecho N° 4219 p. 1912-13.
116
elementos de la coyuntura: en primer lugar comenzó a explicitarse –ergo, alcanzó
mayores niveles de consenso en la cúpula- el viraje en lo referente a las reformas,
aunque queden "militares progresistas" en cargos claves. En segundo lugar, si en los
últimos meses el gobierno estaba a la defensiva, ahora estará progresivamente
arrinconado hasta que se entregue totalmente a ser expresión de la burguesía
nativa… y cuando ello ocurra surgirán pocas alternativas. EI gobierno dio marcha
atrás, dando como resultado que la avalanche ahora sea "pedir más" y forzar el
retroceso. Por un tiempo todo su actuar se limitará a respon der a las demandas que
estos grupos de poder formulan.

SEIS LOS EXIGENTES AMIGOS DE LA BURGUESIA

Luego del 31 de marzo acaba todo impulso progresista. Pareciera que la presencia en
el gabinete, de algunos cuadros militares identificados con esta tendencia solo
permite intentos coyunturales de postergar las decisiones que más adelante indicarán
el viraje en cada reforma. En todo caso se trata de un breve período de espera que,
como siempre, se cancela eliminando a Ios actores que en la cúpula ya no
representan poder real.

EI gobierno busca ahora el apoyo y la compresión de los empresarios; esta búsqueda


lo lleva también a continuar acercándose a la “clase política” desplazada el 68 y que
desde agosto de 1975 va regresando progresivamente a la escena. Estos "exigentes
amigos" han de demandar del gobierno más y más pruebas de ortodoxia, aunque en lo
básico este ya ha ido cediendo. Como contraparte en este período se prepara y afina
el instrumental represivo para el futuro, contra toda respuesta que venga del lado
popular. Ya no espera captar una base social de apoyo y “competir con la derecha y
con la izquierda”. Simplemente enfrenta y reprime, especialmente en el campo
sindical. En su lógica económica, el capitalista debe ser “incentivado”; el obrero,
tratado como mercancía, simplemente debe ser manejado, manipulado. Como aquí no
funciona una sociedad civil abierta y sólida, el Estado debe garantizar, reprimir, etc.,
complementando esa acción del mercado y la empresa. Así lo hace: cada huelga es
contra él, y como tal la reprime; la renegociación colectiva es entre Estado y empresa
por un lado, y sindicato por otro. Y el amedrentamiento, junto con el aumento de la
represión selectiva, se desarrolla y perfecciona en el período.

OCHO LA COYUNTURA DEJULIO 76

117
En el mes de julio se van a producir, entrelazados, un conjunto de hechos que
definen la resultante de este primer período de la "Segunda Fase” confirmando el
curso político anterior y dándole expresión en la conformación del gobierno. Julio
comienza bajo el impacto del nuevo "paquete" del Ministro Barua, que el 30 de junio
fuera anunciado al pais por el Premier Fernández Maldonado. De inmediato, y casi
"en frio", se declara el Estado de Emergencia Nacional que ha de prolongarse por
mas de un año. Poco después, sin embargo, será visible que la "Emergencia" está en
el propio Ejército, que allí y no en el pueblo hay intentos de rebelión que el régimen
sofocara sin gran esfuerzo. El período se cerrará con la caída del Premier Fernández
Maldonado y la salida de los sectores progresistas del gobierno.

En este trabajo los hechos observables en la escena se presentan en cada período


como indicativos del proceso político - sin pretender agotarlos, presentando sólo lo
más saltante - para luego analizar el período en conjunto, extrayendo sus
características de la realidad misma. Pero hay coyunturas partículares que presentan
los hechos interrelacionados. Tal es el caso de este mes de julio en el cual la dureza
del nuevo paquete económico, Ios terminos de Ia exposición del Premier, el golpe del
Gral. Bobbio, el Estado de Emergencia y el retiro de los sectores progresistas se dan
no sólo casi al mismo tiempo sino en la misma lógica política. Veremos así el corte de
tiempo que esta coyuntura significa, aislando estos elementos, para describirlos y
señalar su significado, de modo de integrarlos más adelante en una visión de conjunto
de la resultante.

FERNANDEZ MALDONADO EXPONE EL "PAQUETE BARUA"

El 30 de junio el Premier Fernández Maldonado y el Ministro Barúa harán juntos una


exposición al país, en la cual se anuncia un nuevo “paquete” económico. Esta vez se
devalúa en 44% la moneda; se restringe Ios gastos de remuneraciones,bienes y
servicios, así como el 32% de los gastos de inversión de empresas estatales y el 68%
de Ios gastos de inversion con cargo al Tesoro Público; se dispone un impuesto del
15% a las exportaciones tradicionales y se reduce el CERTEX del 40% al 30%,
aumentándose de inmediato el impuesto a la gasolina, Ios pasajes, y casí todos Ios
precios de los bienes; se flexibiliza el sistema de control de precios y se dispone un
reajuste de sueldos y salarios que va de 750 soles a 1,500 soles mensuales, en
escala ascendente.

118
En su diagnóstico, el Ministro Barúa comienza afirmando que el país está consumiendo
por encima de lo que produce y tiene que cubrir esa brecha con importaciones.
Explica cómo a partir de este exceso de consumo se genera la brecha externa
-proveniente de Ios déficit de la Balanza de Pagos- que se esta cubriendo con
préstamos externos, pero ahora con limitaciones porque el país tiene un tope en su
capacidad de endeudamiento. Expone que no sólo los créditos a largo plazo sino los
créditos a corto plazo comienzan a ser negativos a partir de 1974, estos últimos por
desconfianza de los agentes que trabajan con divisas debido a la disminución de
nuestras reservas internacionales. A partir de ello justifica la devaluación del sol.
Desarrolla luego Ia explicación de la situación de la Balanza Comercial y el impacto
que en ella tiene la crisis internacional 1 4 3 .

En la lógica de la exposición del Ministro Barúa hay dos ejes importantes para el
análisis y un componente incuestionado. Los dos ejes del diagnóstico son la
existencia de un consumo mayor de lo que se produce y la insuficiencia del ahorro
interno. El componente invariable e incuestionado es el pago puntual de la deuda
externa y la gestión - cada vez más onerosa - de nuevos créditos que alivien el déficit
actual.

EI diagnóstico utilizado lleva a una política que busca comprimir el consumo e


incentivar el ahorro, metas que - dejando eufemismos de lado - significarán comprimir
el consumo popular y alentar las ganancias de las empresas en espera de éstas sean
reinvertidas en el país. Lo que no se dice al sostener que hay exceso de consumo es
que éste no se reparte por igual en la población; que la presión sobre la balanza
comercial no proviene tanto de alimentos y bienes que satisfacen necesidades
básicas, como de insumos y bienes de capital adquiridos por una industria que no
produce en función de las necesidades populares – empleo incluido - y de un conjunto
de proyectos estatales de larga maduración que en mucho siguen la misma lógica. El
gasto público y el gasto de defensa impactan decisivamente en la balanza de pagos.
Pero las medidas tomadas - y la política seguida desde antes- centra su objetivo en la
compresión del ingreso real de Ios trabajadores, reclamando - al que vive ya por

143
El Ministro, también triunfalista, expone su expectativa en la próxima operación de grandes
proyectos de inversión (Petróleo de la Selva - vía oleoducto que aho rrara 2 0 0 millones de dólares -,
producción de Cerro Verde). Desarrolla luego la más amplia y fundamentada explicación de la
decisión del gobierno de incentivar el ahorro nacional, que en lo fundamental es ahorro de las
empresas y del Estado, aunque en la exposicón del Ministro se desarrollen como medidas para
promover el ahorro do las familias. Tras esta edulcorada vision del "ahorro nacional” lo que se
favorece es la rentabilidad de las empresas, el aumento de sus ganancias que supuestamente han de
reinvertir; salvo que especulen, sobre-facturen o fuguen capituales con otros medios, cosa que el
gobierno se niega a ver y controlar. Esas ganancias y esas nuevas inversiones se dan dentro de la
lógica de concentración y centraIización del capital, que fortalece el poder de la empresa capitalista
en la economia peruana y fortalece el sistema que lo sustenta. Y es Ia defensa de esas ganancias,
que terminan fuera del pais en alta proporción, la que asume la política del gobierno.

119
debajo de los Iímites mínimos - que consuma menos y produzca más, como si de este
dependiera.

Lo que ha significado esta política - cada vez más explícita - ha sido la compresión del
salario real: un reajusto de sueldos y salarios a ritmo siempre mucho menor que la
inflación. Como se confía en las ciegas leyes del mercado, tampoco se racionalizará esa
compresión del consumo. Ni se revisa ni se restringe el consumo suntuario de una
minoria, así como tampoco se afecta en mayor proporción el consumo secundario de los
sectores medios, que aunque serán afectados progresivamente no lo son en la
proporción grotesca en que aumentan los bienes y servicios esenciales. Con varios años
de aplicación de esta política el consumo popular de bienes esenciales se ha deteriorado
a niveles dramáticos, sin que por ello se resuelva el déficit de la balanza de pagos. Más
adelante, la recesion generada por esa política producirá un reordenamiento industrial
que afecta a las empresas pequeñas y medianas porque el equilibrio se alcanzará en
función de la lógica de concentración del capital monopólico.

Tras la meta explicita de incentivar el ahorro nacional, lo que se hace con esta política es
cuidar las ganancias del capital instalado – proteger la rentabilidad de las grandes
empresas concentradoras – y facilitar lo que para el gobierno resulta el único modo de
conseguir la recuperación económica: aumentar la inversión privada. La rentabilidad se
está aumentando al reducir el salario real y al facilitar los despidos. Hay coherencia
interna en esta política. La rentabilidad se está aumentando al reducir el salario real y al
facilitar los despidos. Hay coherencia interna en esta política y ninguna medida que
afecte las ganancias del capitalista será promovida por el gobierno. Ni siquiera se
intentará controlar la fuga de capitales o la especulación; más aún, serán tomadas más y
más medidas para favorecer una inversión que en proporción cada vez mayor
descapitaliza a la larga este país. Los incentivos demandados por la burguesía – nativa y
foránea – serán otorgados progresivamente en función de la segunda. Ha llegado el
momento de sacrificar incluso reformas identificadas con el régimen – como la
comunidad laboral, la propiedad social y la estabilidad laboral – porque esto permitirá
contentar a la burguesía nativa, a la vez que el manejo económico le concede sólo
aquello que sea compatible con las demandas del capital transnacional.

Aquí se ubica el componente incuestionado e invariable: tal como lo demandan las


grandes empresas y la banca internacional, el problema de la deuda externa es el eje del
manejo de la crisis. Hay que pagar, a la vez que se gestionan más créditos cuyas
condiciones son cada vez más duras. No se puede replantear, ni siquiera
momentáneamente, los términos de negociación. Y al pedir más crédito de coyuntura hay

120
que satisfacer las exigencias de los organismos de crédito de coyuntura hay que
satisfacer las exigencias de los organismos de crédito, que coherentemente demandan
medidas que favorezcan al capital transnacional y les den la oportunidad de obtener mas
jugosas ganancias. Aunque el gobierno trata de postergar la negociación directa con el
FMI, la banca privada internacional le pondrá condiciones que llevan en esa dirección,
porque tos intereses en juego son los mismos.

Tratamos de resumir el sentido de la política trazada, dejando a análisis más


especializados lo específico de las medidas económicas. En este sentido es importante
la exposición que hace el Premier Fernandez Maldonado, introduciendo al Ministro de
Economía, porque explica en términos más amplios el curso político del régimen. El
Premier era uno de los militares integrante desde la "Primera Fase", de los Ilamados
sectores progresistas. Ubicado en 1968 imo uno de los Coroneles que constituyeron el
equipo de Velasco, es percibido en todo el período como uno de los más decididos
defensores de las reformas, encabezando en 1975 la oposición a los sectores más
conservadores y represivos. Cuando se derrocó al Presidente Velasco no estuvo en
Palacio - en la reunion de gabinete - sino en la Division Blindada, junto con los
generales Vargas Prieto y Rodríguez Figueroa, expresando así su participación en
golpe. Convertido en Comandante General del Ejército, Primer Ministro y Ministro de
Guerra desde el 1° de Febrero de 1976, era blanco principal de Ios ataques de la
derecha dentro y fuera del Ejército. En el ejercicio de ese cargo parece no tenor margen
de juego alguno por la composición de Ias dos Regionales y el desarrollo de la crisis
militar. Fernandez Maldonado simboliza entonces a los "militares progresistas"… o más
bien a lo que queda ellos. No se da en todo este período ninguna acción visible que le
permita tomar la iniciativa. Más bien aparece arrinconado, ubicado en funciones formales
-castrenses o políticas--, absolutamente leal a su compañero de promoción Morales
Bermúdez, y en espera -no conscientemente, como es obvio zarpaso final que lo saque
de la escena. El mensaje que dirige al país el 30 junio agrega a la importancia de lo que
dice el hecho de ser el último Premier, pues pocos días después de defender la política
del gobierno sera derribado por presión militar, aceptada -con complicidad o no- por el
Presiente Morales Berrmidez.

El tono del Mensaje expresa la posición do Ios "militares progresistas" la cúpula: sin
tener iniciativa política ni alternativa económica, a la defensiva y esgrinniendo como
argumento, casi a nivel psicológico, la utopia final deI modelo. Tiene este general el valor
de decirlo, el peso de la sinceridad, pero ya entonces -y objetivamente desde antes- el
rol de perdedor. Porque si bien el mensaje expresa reiteradamente la voluntad del

121
compromiso con la utopía -el modelo final "socialista"- ello no refleja ya la decisión de
buena fe del gobierno, ni corresponde con la realidad. En la coyuntura aparece como un
juego de palabras porque la política desde el poder se expresa en decisiones, y todas las
que toma el gobierno reflejan el viraje a la derecha y los cada vez mayores compromisos
con los grupos de poder económico. En este contexto, nadie puede creer en la
profundización y consolidación de las reformas, y menos aún en un salto cualitativo que
supone cualquier transición a una sociedad socialista, cualquiera que sea el apellido y
los matices ésta Ileve.

La exposición del Premier recurre a la labor realizada por el gobierno para explicar que
ésta -tanto en transformaciones como en proyectos de versión- supone un costo social y
económico. Obviamente se refirio a la "Primera Fase", pues la segunda poco tiene que
mostrar. En esas realizaciones -que presenta acrítica y triunfalistamente- y en la
reiteración de la decisión de Ilevar adelante "un proyecto original de socialismo",
sustenta el eje central de la justificación del esfuerzo que pide a las mayorías. Explica la
crisis recurriendo principalmente al argumento de su caracter internacional en el mundo
capitalista. "El Perú no es una isla económica, ni tampoco una isle política. Nos movemos
en un contexto esencialmente capitalista...”, A Ios factores exógenos se agrega el
reconocimiento de algunos factores coyunturales, que en ningun caso asume como una
crítica a la estrategia de desarrollo seguida. No puede explicar cómo remando hacia la
derecha se termina en la izquierda. Señala que sin los cambios estructurales y sin "la
política económica nacionalista y revoluciunaria", los efectos de la crisis habrían sido
"devastadores”. Pero no logra explicar por que, entonces, no se emprenden cambios
estructurales a fondo en la base económica, ni por qué antes fueron mermados y ahora
deben esperar los debilitados planteos reformistas. Tampoco explica como se puede
afirmar que la política económica seguida es revolucionaria, si la estructura productiva
sigue siendo la tradicional y la Iógiica de la economéa sigue siendo capitalista a pesar de
las reformas que en su concepto llevan al socialismo.

Reconoce el Premier la existencia de "algunos errores conteptuales", que pone el enfasís


en las causes exteriores de la crisis y la presenta como “portada". Más aún, termina
explicitando que Ios errores no están "en la concepción del modelo de desarrollo sino en
la conducción de las políticas aplicadas".

Pero el centro de las contradicciones del mensaje está en la idea de réntesis" que otorga
a esta coyuntura, en el reconocimiento de que no existe alternativa a la política del
gobierno y que sólo ese es válida porque, en caso contrario, se aplicaría una política

122
estatista de un "inmenso costo social". Es decir, la misma falacia macartista expuesta por
el Presidente el 31 de marzo Dice el Premier:

"La aparente contradicción mire nuestro esquema socialista participatorio y pluralista, y


los métodos muchas veces de corte calpitalista a los que ahora aplicamos, se puede
entender por nuestro rechazo a las fórmulas estatistas totales q u e acumularían en el
aparato burocrático la resdistribución de una renta globalmente captada, con lo cual
designariamos a los productores sociales de la riqueza del fruto directo de su trabajo con
la lógica imposición de drásticas medidas económicas, contracción de la demanda y un
inmenso costo social" 144 .

En este caso el confusionismo mezcla planos y situaciones para llegar a justificación de


cualquier política. La contradicción no está en los métodos sino en la política económica,
en sus fines de corto y largo plazo. ¿Se pretende Ilegar al socialismo aumentando la
rentabilidad, la riqueza y el poder de las grandes empresas?, ¿se pretende llegar al
socialismo pauperizando al pueblo y reprimiédolo para que no proleste?, ¿se va a llegar
al socialismo acabando con la reformas? Más aún ¿llevan las reformas al socialismo? No
... bajo ninguno de sus matices. Si se hubieran profundizado, podrían haber servido para
generar un cuadro de fuerzas que hiciera posible un salto cualitativo, hecho distinto y
basado en el pueblo. Pero ya entonces todo esto es más historia pasada que coyuntura
presente.

La utilización del "contrario", -la "posibilidad" de llegar al "estatismo”'- como la razón que
explica la aplicación de Ios "métodos" capitalistas que no son simplemente métodos, sino
objetivos ... ; s i no, habría que leer exposiciones de Barúa, es ya insostenible, en la
teoría y en la práctica. ¿Es que se tiene un modelo que no tenga métodos propios?, ¿es
que se tiene estrategia para llegar a ese modelo?, ¿es que se tiene temor a que el
aparato burocratico "acumule" la redistribución de la renta? ¿Por qué no se confía en el
pueblo y se organiza con él -desde la base- un esfuerzo, aunque defensivo, que impida
ese burocratización?. Pero, más aún: se teme cambiar los métodos porque al caer en el
supuesto estatismo "desligaríamos a productores sociales de la riqueza, del fruto directo
de su trabajo ...". Acaso hoy no están desligados de ese riqueza o es que se considera
productor social sólo a Ios 200 empresarios principales?

Este párrafo reproduce la interminable contradicción refejada en la utopía del régimen,


entrampada en "matices" ideológicos, pero que en el fondo significa no concretar
opciones claras. Se usa la ideología dominante en el sistema capitalista, que ha
anatematizado toda alternativa al capitalismo tachándolo de suversión, comunismo,
144
“Programa de Reactivación Económca”. Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) p. 7, Lima 1976
123
materialismo, ateismo, burocratismo, estatismo, represión, altos costos sociales; y se
aplica esta ideologización para justificar que se mantenga la vigencia del capitalismo. En
el fondo seria más coherente reconocer la matriz ideológica de este raciocinio, es decir,
que si todo lo que se sale del capitalismo es peor que éste y todo lo que permanece en
sus límites es la única alternativa posible, entonces a "batir Palmas" y a mantener el
sistema. Sostener la necesidad de cambiar este sistema es y será signo de
contradicción: porque quienes defienden el capitalismo tienen millones de razones
para no cambiar y sin embargo no pueden ganar consenso convenciendo de las
bondades del sistema, porque la mayoría lo sufre. Por ello sólo pueden actuar ahora
generando con sus palabras no enemigo mítico y envasando allí todo lo que se les
oponga. Con el enorme costo social de la crisis -ya en 1976- y con las negras
perspectivas de las medidas que se vienen, es incomprensible que el Premier hable
en esta ocasión de temor a Ios costos sociales de otra alternativa: equivale a cerrar los
ojos o a repetir formulaciones ideologizadas, sin pensar en ellas.

De esta forma, en toda su contradicción, el mensaje expresa el intento de justificar


las medidas económicas recurriendo a una utopía que ya es percibida en toda su
debilidad. Se acusaba a la derecha de querer retornar al pasado y a la "ultra
izquierda" de que "jamas ha elaborado ni propuesto un propuesto coherente y realista
de desarrollo socialista que no sea el dogmático y totalitario … " Esta formulación del
espectro político es simplificada e incompleta, aunque pueda tener parte de razón 1 4 5 .
Pero sirve al Premier para cerrar Ios ojos ante críticas que no han sido rebatidas, ni
siquiera discutidas. Pueden no constituir un proyecto, con toda la elaboración
tecnocrática del caso, pero son formulaciones concretas, que cuestionan la
direccionalidad de esta política y la recusan de partida para en el debate concretar
altelnativas. Cuando un gobierno elige este estilo conduce a "un dialogo de sordos".
Este estilo viene desde la "Primera Fase" y tiene el sello autoritario del régimen.
Cuando en vez de encausar el debate se encasilla como "ultra" y se anatematiza, sólo
queda lugar para el ronroneo de la adulación burocrática, que castra toda imaginación
y creación.

145
En efecto, se puede criticar a la izquierda por la carencia de alternativas económicas de corto plazo, pero para hacerlo
hay que analizar cuál es esa izquierda y cuáles son sus límites. En su desarrollo reciente, en su lucha ubicada básicamente
al nivel sindical, en su enfrentamiento global a la “Primera Fase”, pueden hacer muchas limitaciones que, sin embargo,
pueden corresponder al desarrollo histórico que entonces tiene el movimiento popular. Pero después de estar ocho años en
el gobierno, estos sectores progresistas no tienen laternativa que concrete en el manejo de la economía su discurso
ideológico. Eso es mucho más grave, más aún si se actúa como acusador; si se es parte de un régimen que no sólo no ha
incentivado el debate sino que ha anatematizado toda la crítica de izquierda a su política económica. La utopía no es capaz
de recubrir toda la realidad dura de los hechos y la política de verdad se define en éstos que tiene en la resultante de la
“Primera Fase” y en estos meses de la “Segunda” mucho más correspondencia con las necesidades objetivas del orden
burgués que con planteo alternativo socialista alguno.
124
El mensaje concluye, retomando el inicial triunfalismo que ve la victoria “a la vuelta
de la esquina", reclamando al pueblo "la fé que nos ha demostrado en calles y
plazas".

"La solución pluralista sigue siendo vigente y válida. EI socialismo participatorio sigue
en pie. Nuestra voluntad de Ilevar adelante un proyecto revolucionario que garantice
la justicia social, dentro de un clima de libertad responsable, sigue en plena
vigencia".

En la misma lógica de las medidas de Barúa y las palabras de Fernandez Maldonado


habrá, sin embargo, algo más: la necesidad de consolidar la represión. Es obvio que
el gobierno no obtiene consenso para aplicar sus programas, ni siquiera entre las
minorias, pues no satisface las exigencias inmediatas de la derecha política -y las
grandes empresas no movilizarán masas en su apoyo-, se puede satisfacer a tan
diversos grupos empresariales -medios y pequeños parlicularmente- que serán
afectados por la recesión. A falta de consensos mayoritarios, una política como está
sólo puede ser aplicada con represión. Se requiere que el trabajador no proteste ni
paralice las fábricas. Se requiere desarticular toda oposición para que no se organice
la protesta del pueblo. Por ello el Estado de Emergencia, la suspensión de garantías,
el toque de queda, el cierre de revistas, la persecusión y deportación de todo el que
cuestione la política económica, serán parte de la lógica de estas medidas.

Así, poco después de la exposición de las medidas económicas se declar a r á


oficialmente el Estado de Emergencia. Para aplicar este paquete y su correlato
represivo, será necesaria la eliminación de los sectores progresistas de cúpula,
porque aún estando arrinconados constituyen un estorbo que afecta necesidad de que
el gobierno sea coherente y la imagen de un régimen le debe reconciliarse con la
derecha política para ser víable. No se necesitan muchos días para hacerlo porque la
crisis atraviesa el Ejército y permitirá una composición coherente.

3. CRISIS INSTITUCIONAL Y DEPURACION EN EL EJÉRCITO

Un intento de levantamiento militar encabezado por el Gral. Cartos Bobbio,


Comandante de Centro de Instrucción Militar (CIMP), expresará también en este mes
la crisis institucional exacerbada por la lucha política de los últimos años. Pocos días
después la caída, por acción de la cúpula militar, del Premier Fernandez Maldonado y
la salida de Ios ministros progresistas del gabinete, Ilevará al sentido esperado de la
resultante del período. Un intento fallido de mini golpe de algunos jóvenes oficiales

125
progresistas -el 20 de julio- cerrará el conjunto de hechos castrenses que resaltan en
esta coyuntura.

Poco puede analizarse de los dos intentos de levantamiento militar, dado el


formalismo de la reducida información official 1 4 6 . Queda claro que todo caso que la
iniciativa de Bobbio representa a las corrientes mas reaccionarias del Ejército, que unos
observadores entendieron comparable a un pinochetazo y otros resaltaron como camino
habia la entrega del poder a los partidos tradicionales. En todo caso, no es facilmente
comparable la situación peruana a la que produce un Pinochet. Pero esto no significa que
el cuadro económico no demandará dura represión y exclusión política, ni que entre
actores no hubiera precipitados. Ocurre que el régimen de Morales Bermúdez I o gró ese
objetivo sin ser derrocado, con esa capacidad de viraje oportuno varias veces
demostrada, al margen de todo l o declarado sobre sus intentos reformistas. Por otra
parte, las perspectivas de una salida electoral inniediata, en j u n i o de 1 9 7 6 , resultan
muy débiles por el propio curso impreso a la "Segunda Fa se" hasta entonces.

También en julio -aunque sin mayor trascendencia- parece haber un intento de rebeldía
de un grupo de oficiales jóvenes identificados como progresistas y rápidamente
depurados. N o parecen concretar un golpe, aunque hay aún versiones contradictorias
sobre los hechos. S u efecto en la coyuntura de julio no fue importante, aunque sirvió
después para que el Ministro del Interior articular a un amplio y contradictorio comptot
civil-militar que usó cobertura para reprimir sistemáticamente a diferentes sectores
políticos 147 .

Estos hechos están expresando la magnitud alcanzada poe la crisis institucional que
afecta a la Fuerza Armada tras ocho años de ejercicio contradictorio del gobierno. Pero
no es sólo en este mes que la crisis ha aparecido presente en la escena política. En el
golpe de Morales Bermúdez y en todo e se período hay signos de su existencia y
desarrollo. S i bien los antecedentes que se produjeron en la "Primera Fase" afectaban a
la Marina principalmente, es evidente que ya esos hechos indicaban descomposición de
146
La poca información pública está resumida en el Cronología Política. Hechos Nos. 4456, 4457 y 4459 pp. 2055 a
2059. El intento golpista del 10 de julio se presentará en los comunicados como un hecho castrense que no cuestiona el
“proceso revolucionario” ni la conducción del Presidente Morales Bermúdez Maldonado el 11 parece presentarlo a él mismo
como le principal cuestionado. Existe notoria diferencia entre el primer comunicado de la Junta Revolucionaria –que califica
de rebeldía el acto de Bobbio- y este segundo comunicado que aparentemente anuncia el término del conflicto. El firmante,
General Fernández Maldonado, caéra sólo seis días después de firmar este comunicado y en este corto lapso los diarios
darán versiones contradictorias sobre los nuevos nombramientos en los altos mandos (ver Cronología Política, Hecho No.
4463 p.2061) lo que va indicando el proceso de continuo juego en la cúpula. En todo caso, Bobbio no podría cuestionar sólo
al Presidente, menos aún cuando éste había dado ya sobradas muestras de que entendía su función de “conductor” al
margen de cualquier línea predefinida por el gobierno, es decir, siguiendo el viento agitado en la cúpula castrense por la
burguesía. Intentanto ir más rápido, o más regresivamente, Bobbio podía querer jugar el rol de cancelador de los
progresistas en la cúpula, pero el Presidente tenía demasiado “nivel” para ser objetivo vialble.

147
En la revista ABC Nos. 46 y 47 (1978) puede leerse un trabajo del Mayor (R) Fernádez Salvatecci, “Yo acuso …yo debo
causar” que es uno de los pocos testimonios del caso.
126
la única base de poyo del régimen. En la "Segunda Fase" se expresa la crisis en el
Ejército y aparece en la escena con la depuración gradual de militares progresistas que
ocupaban mandos militares y/o estaban en la línea de sucesión para comandar el
Ejército. El hecho más significativo se habia producido en octubre de 1976, al pasar al
retiro los Generales José Graham Hurtado y Leonidas Rodríguez 148 . Pero hubo también
movimientos en los mandos de la Fuerza Aérea, que indican que la crisis toco también a
esta institución 149 .

La depuración de los militares progresistas fue gradual e individualizada. La exclusión de


los generales Graham y Rodríguez fue acompañada de declaraciones reafirmando la
decisión de "profundizar la revolución", al tiempo que se anunciaba que el General
Fernandez Maldonado sería Comandante General y Premier el 1° de Febrero siguiente.
Pero estos cambios permitían que en esa fecha, tal como ocurrió, los Comandos
regionales del Ejército responderán más directamente al Presidente Morales Bermúdez,
pudiendo quedar fácilmente aislado Fernández Maldonado, según el curso de la
coyuntura.

El cambio de hombres es decisivo cuando se conoce la heterogeneidad de posiciones que


hay en la cúpula. Tanto entonces como en julio se repetirá que se trata sólo de un cambio
de hombres; pero tanto entonces como en julio, al caer Fernández Maldonado, tras la
caída de los actores vienen las medidas que concretan el viraje. En todo este período la
tendencia progresista está a la defensiva, hasta el punto que antes de caer, el propio
Fernández Maldonado apareció defendiendo las medidas anticrisis. Dentro de la
ambiguedad del proceso podía haber sido una concesión más, que sin embargo no dejaba
de mostrar a este general como un obstáculo para que, una a una, se desmantelaran las
reformas.
148
Ambos eran Generales de División en línea de sucesión para el Comnado del Ejército y ambos ocupaban lugar central
en el proceso político desde octubre de 1968 en que eran aún Coroneles. Graham es invitado al retiro pocos mese antes de
la fecha en que sucedería al Comandante, Gral. Vargas Prieto. Se le aplica una Ley de la “Primera Fase” que permite al
Comando, a su criterio, invitar al retiro a oficiales de alta graduación. Rodríguez Figueroa era entonces Comandante de la II
Región Militar y Jefe de la OCI, en adición a sus funciones militares. Solicita su retiro cuando sorpresivamente y sin
consulta, se cambia al Comandante de la División Blindad, unidad clave de esa Región. Graham seguía siendo Jefe del
COAP desde 1969. Este acontecimiento causó fuerte impacto y obligó al gobierno a recurrir a toda su autoridad formal para
impedir la protesta de us propia prensa. Desde El Comercio, Ultima Hora y Correo, funcionarios vinculados en el
SINAMOS al Gral. Rodríguez expresarán su desconcierto inicialmente. En un editorial Expreso reclamará también una
explicación. No pudo impedir el Presidente Morales Bermúdez que en plena manisfestación cmapesina en el Cuzco se le
raclamara la presencia del Gral. Rodríguez Figueroa. Estas acciones dan cuenta del impacto que tuvo esta decisión en los
propios cuadros civiles del gobierno; pero al igual que en el pasado, confirmarán una vez más que el poder político está en
el gobierno de la Fuerza Armanda y que “no hay derecho al pataleo”, ni a la discusión. Cronología Política. Hechos Nos.
3910, 3916, 3825, 3929, y 3933 pp. 1658 a 1670.

149
También en la Fuerza Aérea se habían producido problemas que transcendieron, aunque no se dieron explicaciones al
respecto. El 19 de octubre de 1975 asumió el Mando de la Fuerza Aérea Peruana, el General Dante Poggi, luego de que se
retiraran a “su solicitud” el Comandante anterior y los dos Generales que le seguían en orden antigüedad. Se habló
entonces de un “mini-golpe” realizado por Generales más jóvenes. Poco después, también sin que se dieran explicaciones
al respecto, pasan al retiro tres Generales Jóvenes: los Mayores Generales Thorndike, Calle y Niezen.
Cronología Política. Hechos Nos. 3890 y 3911 pp. 1640 y 1659
127
La crisis institucional deberá ser estudiada con otros instrumentos de análisis. Los hechos
que aparecen en la escena dan cuenta de su impacto en la coyuntura y de la coherencia
que existe entre la correlación global de fuerza y la direccionalidad que se observa en el
desarrollo de la crisis institucional de la Fuerza Armada. Los márgenes de autonomía
logrados en la "Primera Fase” son cada vez más estrechos y lo que en esta década ha
alcanzado indica importancia de estudiar a la Fuerza Armada en su composición, su
ideología y su desarrollo institucional. Esto, sin dejar de entenderla como aparato ejecutivo
del Estado, subordinado al carácter de este y que en tal sentido debe ser analizado sin
traslaciones mecanicistas, pero sin aislarla del conjunto social para poder entender no sólo
lo que es aspiración de sus actores sino lo que pueden significar en la vida política.

II. SIGNIFICACION Y RESULTANTE DEL PERÍODO

El seguimiento de Ios hechos y coyunturas descritas en este capítulo da una idea global
del significado de este corto período de menos de once meses que se inició con el
derrocamiento del Presidente Velasco. Ofreceremos ahora una visión de conjunto que
procura explicar el significado de Ias definiciones dadas en este período, a partir de la
escena recorrida, resaltando las fuerzas presentes y las perspectivas de la resultante del
período, que enmarcarán el curso político posterior.

DEFINICIONES DADAS EN EL PERÍODO

Todo gobierno recibe al comenzar, un margen de credibilidad y expectativa que cubre sus primeros
pasos hasta la definición de sus políticos. En nuestro caso estos serán términos relativos por
tratarse de un gobierno militar que surge sorpresivamente, y sosteniendo que se trata de la
continuación sustantiva del mismo régimen anterior, en el cual -afirman- sólo ha habido un cambio
de personas y de "métodos políticos". Este período inicial de la “Segunda Fase" será suficiente,
para definir el sentido de la continuidad y la rúptura, en su evidente complejidad. Al concluir haber
desaparecido defenitivanente todo impulso reformista, lo cual no significa mecánicamente que se
identifique al gobierno con los sectores más extremos de la derecha política. Ocurre que el
gobierno tiene que responder a una base de sustento heterogénea dentro del cambo burgués,
correspondiente con la recomposición de la burguesía y el Estado en el Perú.

Sin desarrollar la discusión sobre Ios rasgos particulares del régimen, ni a relación de continuidad y
rúptura -que planteamos en la primera parte libro en relación a la "Primera Fase", podemos
constatar que en este primer período se ha concretado la preparación del desmontaje del proyecto
reformista tal y cual se daba en el gobierno de Velasco. Los últimos años este gobernante
128
indicaban el deterioro del proyecto y los límites de su intento de definir los alcances de la
recomposición del Estado burgués, una vez excluídos los sectores oligárquicos. En la coyuntura de
agosto de 1975 -y en los meses que le siguen- la burguesia nativa encontrará los elementos para
retomar la ofensiva contra un gobierno que no la expresa plenamente. Recurrirá tanto a antiguos
representantes políticos como a elementos de la nueva tecnocaria militares más conservadores,
para que expresen en la lucha inmediata las demandas de desmontaje del proyecto Velasquista, y
logrará excluir deI gobierno a los actores que se aferran al proyecto reformista precedente.

Debemos destacar la correspondencia entre las presiones de los elementos nativos de la


burguesía y las exigencias del capitalismo trasnacional que encuadra esta experiencia,
porque en ello se sustenta la fuerza de la burguesía nativa en la coyuntura. En este
período hay diferencias -en cuanto a demandas concretas- dentro del campo burgués, pero
la unidad fundamental contra el campo popular -que se apreciará en Ios años siguientes
con ejemplos más nítidos- pasa en este primer período por la unidad de la burguesía
para eliminar la experiencia reformista y sus rezagos. Ello corresponde tanto con la
experiencia “sufrida” por la derecha durante la "Primera Fase", como con las exigencias de
una ortodoxia cads vez más rígida que trae la presencia y profundización de la crisis
económica.

Tras una imagen dubitativa inicial, en la que el gobierno intenta continuar planteando medidas
reformistas, la iniciativa política pasará a manos de la derecha expresada en el gobierno, en los
mandos de la Fuerza Armada, en la prensa privada y en el renaciente actuar de los dirigentes de
partidos políticos tradicionales. Pero es en la definición de la política económica ante la crisis
donde se encontrará el eje de la opción del gobierno. La política del Ministro Barúa será definida
como un intento de "ajuste" a la marcha de la economía mundial, procurando resolver tos
desequilibrios internos y externos – las famosas brechas- con un conjunto de "paquetes" que
comprimirán más y más el salario real, incentivando la ganancia de las empresas, y "flexibilizando"
las medidas que afectaran a la burguesía.

L a política económica de la "Segunda Fase" guarda relación de continuidad con la lógica de las
medidas dictadas en junio de 1975 por el equipo que encabezaba e, General Morales Bermúdez
como premier, pero esas resultaban "...siendo económicamente insignificantes"1 5 0 ,aunque
inauguraban una política de "ajuste" que se dirige progresivamente por los caminos de las
conocidas políticas de estabilización. Ya en este período, su impacto en la economía popular será
significativo y tendrá efecto en la dinamización de la protesta sindical. El gobierno desarrolla en
150
H a g o r e f e r e n c i a a l a n á l i s i s d e C. H. Cabrera, siguiendo el derrot ero de la polí t ica
e c o n ó m i c a y a f i r m a n d o q u e e n J u nio de 1975 se produce un cort e " … una clara rupt ura
c o n e l p e n s a m i e n t o e c o n ó m i c o a n t erior. P recisament e, la idea clave en t odos los procesos
d e d e s a r r o l l o n a c i o n a l h a s i d o l a del divorcio ent re la est ruct ura ext erna e int erna de
p r e c i o s . . . " . V e r a l r e s p e c t o : " P e r ú: la crisis y la polí t ica de est abilización" en la serie
" M a t e r i a l e s d e T r a b a j o" N o 1 7 - I L DI S - Lima, A bril, 1978.

129
estos meses una política represiva en zig zag, que contrasta con la apertura del espacio político
que se ofrecerá fundamentalmente al campo burgués. Esta política será decisiva en el aislamiento
de todo apoyo popular que caracteriza en adelante al gobierno de Morales Bermúdez.

En este período la definición del curso político pasa por el desarrollo de la crisis institucional de la
Fuerza Armada, expresada particularmente en el Ejército. El gobierno se ha de conducir dentro de
ella ampliando la participación de los mandos castrenses en las decisiones políticas y procediendo
a una gradual depuración de los sectores progresistas que concluye en la coyuntura de Julio, al
conseguir su eliminación del Comando del Ejército y del Gabinete. De esta forma, eliminados los
sectores progresistas y garantizada la opción del Presidente Morales Bermúdez en el curso de la
política de estabilización, el desmantelamiento de las reformas de la "Primera Fase" está
preparado. Sin embargo, para contener la incipiente protesta popular s e r e quiere conseguir la
aplicación de una política represiva que impida toda huelga y limite incluso la protesta verbal como
correlato de la política económica. Se declara así, al concluir el período, el Estado de Emergencia
Nacional.

2. LAS FUERZAS PRESENTES EN LA ESCENA

La escena política muestra en este período una ofensiva desde la sociedad civil hacia el Estado,
que contrasta con el notorio repliegue que se da en período anterior -fines de la "Primera Fase"- y
en el posterior año de emergencia. El gobierno de la "Segunda Fase" ofrece, al comenzar, la aper-
tura de un espacio político mas amplio, que es copado rápidamente por las fuerzas del campo
burgués. A partir de entonces, estas fuerzas lograrán ampliar progresivamente ese espacio político
para expresar sus demandas: después de Julio tendrán momentáneamente cortada su expresión
pública, al empezar el Estado de Emergencia, pero será sólo un breve intervalo del cual saldrán
más fortalecidas.

Desde los primeros meses el gobierno pierde la iniciativa política. Dentro de éste hay tensión y
reacomodo que va arrinconando a los sectores progresistas. Elementos "moderados" del gobierno
-junio a otros decididamente accionarios- serán "levantados" por la prensa de derecha y calificados
positivamente por los viejos líderes políticos. Las revistas de derecha, los gremios de la burguesía,
los partidos del campo burgués, movilizarán sus recursos para atacar a la "Primera Fase", y a los
militares identificados con ella, para fortalecer a los militares más conservadores y para señalar al
nuevo gobierno el curso del viraje. Toda acción del movimiento popular es anatematizada y cada
una de las reformas es presentada como medida que traba la solución de la crisis económica. El
espacio político permitido es el más adecuado para la actuación de la derecha: la prensa, con sus
altos costos; las figuras políticas, construidas durante años; la gestión pública y privada de los
diversos gremios empresariales. No es campo de mítines y amplias movilizaciones de masas,
tampoco hay a la vista inmediatas contiendas electorales.
130
En el espacio, reducido aún, en el que la burguesía ha tenido años de práctica. Conforme avanza
este período -particularmente después de marzo- se ampliarán las oportunidades para el campo
burgués, conforme se aíslan y retroceden las posiciones reformistas del régimen. Ya en marzo
estas fuerzas contarán con la amplia prensa del gobierno, de la cual se excluyó a los voceros de
los sectores progresistas. E l impacto de las campañas de la prensa de derecha puede bien
evaluarse observando como el régimen asume poco a poco sus banderas, sus temores y sus
mitos. El propio Presidente Morales Bermúdez reflejará en su mensaje del 31 de marzo y en
posteriores intervenciones, la acogida dada a los contenidos de ésta prensa. Las medidas
tomadas después de Julio, irán concretando luego la coherencia de las palabras con los
hechos.

En el espacio abierto para la burguesía vuelven a actuar los tres principales partidos
políticos. El APRA inicia ya, su cuidadoso camino de "opositor leal", que años más tarde
mostrará en la campaña electoral y en la Constituyente. Aunque exige que los militares
vuelvan a sus cuarteles, les ofrece un lugar de poder en el llamado Congreso Económico y
recoge la rama de olivo -olvidar el pasado- que le ofrece en Trujillo el Presidente Morales
Bermúdez. Es un inicio premonitor del posterior curso político, también válido para Acción
Popular Belaundista, que radicaliza la demanda electoral a pesar de que para buena parte
de la burguesía es conveniente que los propios militares redefinan las reformas. Este
partido tendrá líderes que se muestran algo más conciliadores -como Ulloa que exalta la
figura de Morales Bermúdez en declaraciones ya citadas-, expresión de cómo hay en la
burguesía elementos lúcidos, capaces de advertir el curso político y dejarlo transcurrir en
su propia lógica, aprovechando el momento para indicar a los menos visionarios que es lo
que debe ser atacado. Bedoya Reyes aparecerá básicamente en la prensa de derecha,
levantando declaraciones audaces, sin destacar con un juego particular en este conjunto.

Frente al bloque burgués, no encontraremos en un solo bloque a la izquierda y al campo


progresista que se expresa todavía en parte del gobierno. Pesará por un buen tiempo el
espectro político de la "Primera Fase", en el cual se decantarán las posiciones progresistas
en múltiples juegos de opciones, quedando cada vez más a la vista las limitaciones del
reformismo y de esta experiencia en particular. No , aparece tampoco una articulación de
coyuntura, ni avanzados niveles de organización política. Lo más visible es un movimiento
popular que se expresa a nivel sindical más que en el plano político, respondiendo a la
crisis con una creciente sucesión de huelgas sectoriales y de fábrica. Sin embargo, la
conducción nacional, a nivel de centrales, tiene a fines de 1975 un paro decretado en todo
Lima y Callao por la CGTP. Esta central es obligada a tomar una medida de fuerza frente a
la ofensiva patronal y a la endurecida política laboral del gobierno. Es un paro de 24 horas
enmarcado en conflictos que tienen como base el caso de una empresa, cuya patronal
radicalizo posiciones al extremo. No es solo un paro por demandas salariales inmediatas,
131
aunque ello no puede estar ausente pues es parte de las movilizaciones, de conjunto. En
este hecho culmina la protesta masiva contra la política laboral del gobierno, expresando
además las dificultades del Partido Comunista en el movimiento sindical. En efecto, ese
partido apoya aún al gobierno y no quiere enfrentarlo en conjunto, pero cada vez encuentra
menor margen de juego y menores posibilidades de defender entre tos trabajadores a ese
gobierno.

La respuesta del movimiento sindical es más amplia que el hecho mencionado y en parte
ha sido mostrada en este capítulo. Pero conforme avanza este período se sitúa más y más
a la defensiva. Es que una de las dimensiones claves de la ofensiva burguesa se da en el
campo sindical y hay que resaltarla. Las huelgas corresponden no sólo con un mayor
endurecimiento de la política laboral del gobierno -y de los márgenes de negociación
colectiva-, sino con una ofensiva dada en muchas empresas y expresada en la violación de
pactos colectivos, en la más armoniosa relación que guardan los empresarios con el
Ministerio de Trabajo, en el aumento de despidos y trámites de reducción de personal, etc.
Esta ofensiva aparece recubierta por una bien articulada campaña de la prensa
reclamando "disciplina laboral" y culpando a las huelgas del desarrollo de la crisis.

En este campo la izquierda opositora al gobierno, dividida en muchos y pequeños partidos


y grupos, casi no tiene expresión política más allá del plano sindical; adquiere presencia en
la prensa semanal con la reaparición de Marka y la aparición de dos pequeños semanarios,
de corta duración. Responde a la derecha con menos recursos y en un campo más
limitado. Al mismo tiempo que estos sectores expresan su oposición de conjunto al
régimen, los sectores progresistas del gobierno intentan una poca exitosa rearticulación.
Consiguen inicialmente que el gobierno retire su apoyo at MLR y a las dirigencias de
organizaciones como la CTRP y CR-CONACI que enfrentaron al final de la "Primera Fase",
pero no logran articularse ampliamente ni superan la capacidad de neutralización que
elementos moderados del gobierno les imponen. El Frente de Defensa de la Revolución
Peruana, que en momentos aparece apoyado por el propio Presidente Morales Bermúdez,
no logra despegar -en medio de enormes trabas burocráticas- ni menos articular a
organizaciones del campo y la ciudad. Sirve inicialmente paro entretener a aquellas fuerzas
ligadas al proyecto Velasquista y evolucionará al final del período hacia el campo opositor.
En los sectores progresistas hay signos también de enfrentamiento y descomposición,
propios de un largo y contradictorio periodo con escasas expresiones orgánicas. Aunque
pueden ser percibidos más cercanos a las posiciones del Partido Comunista y el CUOS
(Consejo Unificador de Organizaciones Sindicales) no hay una vinculación estable entre
ellos.

132
Las fuerzas que se oponen al campo burgués están así divididas,expresando la
desarticulación provocada en el período precedente, aunque es claro que sus demandas y
percepciones se acercan con el decantamiento del reformismo. No puede decirse que los
sectores progresistas que hay en la cúpula tengan un vínculo adecuadamente orgánico con
estas distintas fuerzas, aunque defiendan e incentiven sus demandas, en los casos más
cercanos, o exijan tolerancia frente a los opositores más radicales. Las reglas de juego del
propio régimen castrense siguen, como en el pasado, limitando esta relación,

CAP I TULO 5

UN AÑO DE EMERGENCIA Y UN PUEBLO QUE DICE ¡BASTA!

(16 Julio 1976 - 19 Julio 1977)

HECHOS, COYUNTURAS Y ELEMENTOS EXPLICATIVOS DEL PERIODO

La resultante del primer período que identificamos en la "Segunda Fase” encierra


gruesamente las caracteristicas de este segundo período de algo más de un año de
duración. Comienza en la coyuntura de Julio, la recomposición el gobierno luego de la
exclusión de los sectores progresistas. Se desarroIla a partir de entonces encuadrado en la
legislación de emergencia dada primeros días de Julio, bajo el impacto del nuevo paquete
de medidas no económicas del Ministro Barúa. Se estrecha el espacio político: revistas
clasuradas, prohibición de paros y huelgas, suspension de garantías, persecusión atención
de dirigentes políticos y sindicales al arbitrio de la autoridad político-militar. Se concretarán
entonces las medidas de contra-reforma. El período concluye con la coyuntura del Paro
Nacional unitario del 19 de julio de1977, que condiciona el replanteamiento de las medidas
de emergencia y fuera acelerar la salida política.

Los hechos y coyunturas que presentamos en este capítulo permiten comprender el curso
político de este período y su impacto en los años siguientes. Su magnitud apenas resulta
indicada por tos hechos principales, la intensidad de los acontecimientos. El comentario
puntual esta dirigido a expresar el significado de los hechos, su dirección, aunque no
pueda evitar en ellos la marca que ocasiona la represión y el abuso.

133
UNO PAGAR LA CRISIS. . . Y CALLAR

AI anunciar las medidas económicas el 30 de junio, estaba debidamente preparada la


acción represiva. Esta no se hace esperar y 48 horas después de la exposición televisada
del Ministro Barúa, ya se ha decretado el “Estado de Emergencia", utilizando como
pretexto desórdenes menorol ocurridos en Lima y Callao en protesta por las medidas, y
respondiendo específicamente al paro decretado por los microbuseros 151 . La ciudad ha
visto desórdenes muchos mayores sin con ello llegar a ver aplicar un "Estada de
Emergencia Nacional". Pero esta disposición servirá al gobierno para poner en marcha
todo el andamiaje legal-represivo destinado a impedir la protesta popular y liquidar incluso
cualquier forma de crítica a la política del gobierno. Se clausuran todas las revistas,
quedando así el gobierno con el absoluto monopolio de tos medios de comunicación 152 , y
comienzan las medidas represivas: se deporta a Hugo Blanco y al abogado sindical
Ricardo Díaz Chávez; se detiene al ex-Secretario General de la CGTP, Gustavo Espinoza y
al ex-Secretario de prensa de Velasco, Augusta Zimmermann, liberándolos posteriormente.
El periodista Alfonso Baella T., director del derechista seminario El Tiempo, se asila en una
Embajada hasta que se declara que no es perseguido. Comienzan otras persecusiones,
que ya serán claramente en una sola dirección: hacia el campo popular.

La legislación de emergencia pone bajo control militar todos los departamentos del país y
suspende las garantias individuales y sociales que establece la letra de la constitución. Se
impone además el toque de queda en Lima y Callao que será regulado, en lo que al horario
se refiere, pero mantendrá su vigencia hasta Abril de 1977. La suspension de garantias
signilica que por orden de la autoridad político-militar se ingresa al domicilio, se detiene y
se persigue sin vigencia de protección legal alguna, se prohiben las reuniones -salvo
aquellas que gusten a la autoridad- y los órganos policiales tienen plena capacidad para
actuar. A pesar de que siempre se ha reprimido, con o sin garantías, la suspension de
éstas traba la defensa legal y sirve para amedrentar. Pero en esta circunstancia la
legislación es más amplia: el toque de queda regula la circulación en la ciudad y pone en
mano de jóvenes soldados la capacidad de disparar a quien no obedezca su orden de
"alto". Con ello se amedrentará especialmente a la población de barrios populares, para
quienes no hay defensa posible ante cualquier abuso. Con ello se trabará la acción política
y sindical, que siempre ocupa horas de la noche. En los sectores medio y acomodados las
trabas serán menores, por el sólo hecho de vivir en mejores condiciones de habitación y
movilidad. Con cinismo -entre paternalista y machista- algunos ministros alabarán esta
medida como "protectora de la unidad familiar…", afirmando que es "aplaudida por las
señoras…". El núcleo de esta legislación estará, sin embargo, en la ilegalización de las

151
Cronología Política. Hechos Nos. 4420, 4421 y 4422 pp. 2036-2040
152
Cronología Política. Hecho No. 4418 p.2035
134
huelgas, marchas y mítines de protesta contra la política económica que se impone así to
establece la legislación durante el Estado de Emergencia. El sólo hecho de decretar on
porn ocasiona inmediata detención y persecusión de dirigentes, si como la suspension de
la estabilidad laboral y el despido masivo.

Apoyada en estas normas de emergencia se desarrolla una lógica represiva estrechamente


vinculada a la necesidad del régimen de imponer la reducción del consume popular y
aplicar el desmomaje de las reformas sin oposición manifiesta significativa. En julio de
1976, protestar o criticar -incluso sólo con la palabra- es considerado subversive. Lo es
también la acción sindical -de dirigentes y asesores-, salvo que "cooperen" con el gobierno
y ni siquiera amenacen con la huelga. A partir de ello se sucederán detenciones,
deportaciones, allanamientos y persecusión. Es un manejo refinado, pero no por ello
menos brutal. Se detiene, desaparece gente por un tiempo, se persigue a los que se
esconden y se tenía incluso como rehenes a familiares para forzar que se presenten los
dirigentes escondidos. Se suelta a los detenidos, cuando ya ha pasado la coyuntura, pero
son notificados de que en cualquier momento y a la primera señal se repetirá la detención.
Se deporta a otros o se fuerza el asilo; algunos casos incluso serán llevados a la Justicia
Militar. Hay así una política ágil como para ser eficaz en desarticular e impedir toda
oposición política y toda defensa laboral. El número de presos oficialmente reconocido no
es elevado; pero los que sufren la figura de "depositados" (que el gobierno no reconoce
como presos) es mayor.

La represión consigue por un buen tiempo impedir toda expresión real de protesta. Ello
hará creer a algunos mienbros del gobierno que la protesta existe, que han sido
"comprendidos" por el pueblo. Así to expresa el propio Premier Arbulú 153 y así se usa en la
propaganda official, que siempre presentará a un pueblo "patriota y comprensivo" ante sus
explotadores y calificará de subversión y defensa de intereses extraños a toda protesta de
opositores políticos o sindicales. El control de todo medio de comunicación de masas
permitirá adermás desinformar, presentando los acontecimientos no sólo parcialmente sino
en dosis tales que resulte difícil establecer conexión entre un hecho y otro.

Los afectados con estas medidas son ahora exclusivamente quienes se ubican al lado del
pueblo. No hay represión -y habrá anmistía- para los sectores más conservadores que en
la "Primera Fase" resultaron afectados. Ellos serán sllenciada su prensa por un tiempo,
pero podrán reabrirla luego, al establecer un "pacto de caballeros" con el gobierno. Esto,
sin embargo, no significa que no tengan "audiencia" en un gobierno que los reclama e
incentiva. Las críticas -que las hay- no son al sistema y pueden ser asimiladas, a la vez
que la apertura es útil a la imagen del gobierno. En cambio, todo lo popular se reprime

153
Cronología Política. Hecho No. 4820 pp. 2312-13
135
y es declarado subversivo. La dimensión del campo popular se reprime porque
muchos cuadros de la "Primera Fase" se incorporan gradualmente a Ia oposición
desde el pueblo. Serán también perseguidos, detenidos y deportados.

De este modo, la represión toca tanto a cuadros que se alejan del gobierno, como a
opositores del conjunto amplio de la izquierda. Desde julio es perseguido Rafael
Roncagliolo, sociólogo y periodista despedido de Expreso, y Presidente de una de las
dos Federaciones de Periodistas del Perú. Para apresarlo actuaron -por varios
meses- la policía y Ios servicios de inteligencia, sin que medien más causa conocidas
que sus sucesivas declaraciones contra el viraje del gobierno 1 5 4 . En su búsqueda la
policia detuvo a familiares de Roncagliolo y a otro periodista cercano a él, Alfredo
Fitomeno. Esta repetida muestra de abuso, junto con el acosamiento a las familias 1 5 5 .
Se convirtió luego en parte del estilo policial para forzar a entregarse a dirigentes
sindicales que se escondían para evitar la prisión. Roncagliolo terminó por asilarse en
la Embajada de México en setiembre. El Ministro Cisneros había declarado el 25 de
agosto que se le perseguía por "actividades subversivas” pero luego afirmará, el 14
de setiembre, que "el Sr. Roncagliolo ha realizado actividades subversivas en el país.
Si la conciencia le acusa, es posible que haya solicitado asilo, pero lo cierto es que
no hay orden de detención contra él. Insinuará luego que se trata de una maniobra
publicitaria. En el mismo sentido declarará el Premier Arbulú: "Nadie lo ha perseguido
en ningun momento 1 5 6 . Este es también un estilo utilizado en adelante por estos
Ministros, califica todo de subversivo, sin explicarto. Y se desconocen públicamente
medidas persecutorias e intimidatorias que se aplican.

Algo semejante ocurre en el case de Augusto Zimmermann, ex-Secretario de Prensa


del Presidente Velasco, quien se asila en la Embajada de Panamá a principios de
agosto 1 5 7 . El Ministro del Interior negó tambien que hubiera orden de detención contra
él, insinuando que sería una maniobra publicitaria para difundir su reciente libro sobre
los primeros años del Gobierno de Velasco, que a su vez el gobierno confoscó. El
Ministro sostuvo que no se perseguía a nadie por razón de sus ideas..., Pero cuando
estas ideas se quieren convertir en actos, en algunos casos se convierten en
actividad subversiva, frente a las cuales no vamos a toner ningún reparo. . ." 1 5 8 .
154
“Lo que exise hoy en el Perú es un gobierno contrarevolucionario, que expropiando la revolución ha iniciado el camino
de la restauración capitalista”, en el Excelsior de México. Cronología Política. Hecho No. 4509 p.2083
155
Cronología Política. Hechos Nos. 4565 y 4581 pp. 2126 y 2137.

156
Cronología Politica. Hechos Nos. 4582 y 4625 pp. 2137 y 2170. Cronología Política. Hecho No. 4537 p. 2105 pp.
2112-13

157
Cronología Política. Hecho No. 4537 p. 2105 pp. 2112-13

158
Cronología Política. Hecho No. 4537 p. 2105.
136
Es evidente que el Ministro no tiene ningún reparo y no sólo frente a lo que considera
subversivo; mas aún, él y todo el gobierno acomodan a su medida "lo subversivo",
pudiendo ocurrir que la simple expresión de ideas se convierta en subversión. Así
aparece en el caso de Zimmermann, cuyo libro fue requisado 1 5 9 . El Director de Marka,
Cartos Urrutia, es detenido también en agosto por protestar en una carta, publicada
en Expreso, contra la clausura de las revistas y por incluir en ella un comentario a las
declaraciones del Ministro el Interior sobre la persecusi6n de las ideas 1 6 0 .

El asilo y la deportación serán también aplicados a oficiales del Ejércit o luego de


darlos de baja, dando cuenta de la magnitud de los desplaza mientos internos que va
ocasionando el viraje. En octubre se asilaron en la embajada de Venezuela el Mayor
José Fernández Salvatecci y el Capitán Eloy Villacrez. En diciembre lo hizo el Capitan
Portella. Habían sido dados de baja recientemente y el Ministro del Interior los acusó
de estar involucrados en intento subversivo efectuado por un supuesto "Ejército
Popular Peruano". El gobierno reconoció la labor de "seguimiento" realizada y la
detención del Capítan Portella. La denuncia de este supuesto plan subversivo, muy
levantada por la prensa, contribuyó a justificar y ampliar fácilmente la represión.
Luego de ser perseguidos, se asilan en la Embajada de Panamá Antonio Ara gón y
Elio Portocarrero, vinculados por el Ministro del Interior al E.P.P. El primero era
conocido come dirigente del Pueblo Joven "Villa El Salvador", teniendo antecedentes
en el trotskismo. Portocarrero participó en la guerrilla del MIR en 1964-65. Ambos
eran considerados cuadros "militantes del proceso" hasta pocos meses atrás 1 6 1 . Más
adelante el Ministro trató de vincular a la CGTP con este supuesto EPP y en los
comentarios periodísticos sobre conferencia de prensa dada por el Ministro, Expreso
sindicaba a Patria Roja y Bandera Roja como las organizaciones extremistas
implicadas. En noviembre un deportado más, Diego Ruiz Eldredge Goycochea, es
también vinculado por el propio Ministro del Interior al E.P.P. La posición política de
este estudiante, ligado más bien a tendencies de la izquierda marxista opositora en
nada vinculada a la "Primera Fase", hace pensar que si fuera cierta toda la variedad
159
El Libro de Zimmermann relata periodísticamente una versión de los primeros años del Gobierno Velasco que el Ministro
considera como “aspectos negativos y sacando a publicidad aspectos que son internos al gobierno”. Le agrega la acusación
de dividir a la Fuerza Armada (Cronología Política. Hecho No. 4657 p.2188), justificando con ello el haberlo requisado. El
libro relata hechos políticos de un gobierno de la Fuerza Armada y obviamente da su versión de la actuación de su cúpula
gobernante. Es indefendible el supuesto derecho del gobierno a tener “asuntos internos” no divulgables y con esta lógica
cualquier cosa atenta contra la unidad de la Fuerza Armada, pues gobernar supone, salvo en dictaduras –y el gobierno no
se reconoce como tal- ser cuestionado y criticado..

160
“Es decir no se persiguen las ideas sino la práctica de las ideas. Miestras las ideas están en la cabeza son respetables,
pero cuando se expresan o se llevan a la acción entonces deben ser reprimidas. Claro, no todas las ideas, sino aquellas
que son subersivas, es decir, opuestas al gobierno” (Cronología Política. Hecho No. 4564 p.2125).

161
Cronología Política. Hecho No. 4707 y 4821 pp.2227 y 2314Cronología Política. Hecho No. 4707 y 4821 pp.2227 y
2314.
137
de posiciones que incluye el tal "Ejército " sólo San Martín de Porres podría
dirigirlo 1 6 2 .

Por informaciones posteriores se pudo confirmar varios años después la existencia -el
20 de julio de 1976- de un intento de levantamiento que no llegó a cuajar y fue
rápidamente sofocado por Ios Comandos. Una serie de artículos publicados en la
revista ABC reprodujeron en 1978 un texto del Mayor Fernandez Salvatecci. Este
hace un confuso relato que enfatiza frustración de oficiales jóvenes ante el viraje del
gobierno y las características de su Comando Militar, sin que de esta u otras
afirmaciones pueda deducirse la posibilidad de que tras estos oficiales existiera la
amplia aglutinación de posiciones de izquierda que le adjudicó el Ministro Cisneros.
Mas aún, desea so importancia y la posibilidad de constituir amenaza a la estabilidad
del régimen -comparativamente mucho menos serio que el golpe de Bobbio-, lo que
debe destacarse es el uso que el gobierno hizo del hecho, anunciando casi tres
meses después la existencia de un "Ejército Popular" y justiftcando, en función de
este, una represión mas amplia que cubría sectores aún hoy decididamente
enfrentados dentro de la izquierda.

La deportación mas notoria se produce el 8 de Enero, afectando en este caso al


General Leonidas Rodríguez -uno de los Coroneles que inteivino con Velasco en el
golpe del 68, retirado en octubre de 1975- y a otros oficiales retirados: el ex-Ministro
de Industria, Contralmirante Jorge Dellepiane; el excretario del Consejo de Ministros,
General-Abogado, Arturo Valder y el Capítan de Navío, Manuel Benza. Todos ellos,
distanciados del Gobierno de la “Segunda Fase", pertenecian al Partido Socialista
Revolucionario, formado sea antes.

Sin poder acusarlos de subversivos por formar un Partido -dada que formalmente no
estin prohibidos de hacerlo- el gobierno los acusa do haber realizado "actividades
políticas con el propósito de presentar a la opinión pública y muy especialmente
dentro del seno de las instituciones castrenses, una situación de truncamiento del
proceso revolucionario. . . "Es decir, estos ciudadanos -con todos sus derechos, en
tanto que militares ya retirados- extrañados del país por participar en "actividades
políticos" enteramente normalmente y además hacer afirmaciones ciertas en este
caso (¿quién salvo un demente o un loco puede pensar que hay un proceso
revolucionario en 1976?), pero que incomodan al gobierno. Si el problema es interno
a la Fuerza Armada los mecanismos a aplicar deberían ser otros para el caso, aunque
es utópico pensar que la Fuerza Armada gobernante no puede ser críticada y pueda
mantener fuera de discusión y de la discusión a sus miembros. En la realidad, se les

162
Cronología Política. Hecho Nos. 4668, 4674, 4683, 4690 y 4694. Pp. 2201, 2199, 2211, 2215 y 2296.
138
expulsó por el sólo hecho de formar un Partido "que mantenía discrepancias muy
fuertes con el régimen", como reconocerá posteiormente el Canciller on Madrid 1 6 3 . Y
lo importante para el gobierno era que ese Partido pudiera tener impacto en la
oficialidad por incluir a destacados oficiales de la "Primera Fase". Esta parece ser la
razón por la cual se desata tiempo después una fuerte persecusión al PSR.

Como para simbolizar el curso del gobierno, su cercanía a la burguesía n a t i v a y sus


agentes políticos a la vez que su distanciamiento y enfrentamiento a los trabajadores,
Ios últimos meses de 1976 y Enero de 1977 concentran, estas deportaciones, a la par
que se inicia el diálogo con las revistas de derecha 1 6 4 Ilamado "pacto de caballeros" y
la reapertura de estos. Al mismo tiempo se indulta a quienes favorecieron a la
Internacional Petroleum Company en 1968: el ex-Ministro Ulloa puede ya regresar con
aire de perdonavidas.

Sin embargo, la represión no esta dirigida principalmente al campo político militar. Su


objetivo principal es el medio laboral. Lo político será subversivo sólo si está
vinculado a estos intereses y Ios primeros perseguidos serán los asesores sindicales.
Se detiene y deporta al abogado Camilo Valqui por "instigar huelgas" y al abogado
Oña Meoño por el mismo motivo, en diciembre 1 6 5 . También en diciembre se deporta al
dirigente metalúrgico Julian Sierra. Poco antes, en setiembre, había sido despedido
de la firma SETRO S.A., junto con otro trabajador recien repuesto por orden del
Ministerio de Trabajo. Poco después, el Ministro del Interior confirmó haber detenido a
Sierra porque el y otro dirigente "instigaron a los trabajadores para que malograrán
herramientas que iban a ser exportadas". Puede verse en este caso cóono la
represión política reemplaza a la autoridad jurisdictional de trabajo en la resolución
de conflictos. Pero hay un antecedente que hace dudar más de lo normal de las
163
Dijo el Canciller:
“Estos militares, en situación de retiro, habían creado un partido –el Partido Socialista Revolucionario- que mantenía
discrepancias muy fuertes con el régimen, lo que está considerado una violación del Estatuto Militar” (Desco –Informativo
Político No. 53- Feb.77. p.16 Amplia información sobre el hecho puede encontrarse en el No. 52 de enero pp. 9-14). Parece
que no es cierto tal “violación del Estatuto Militar”; pues éste no limita la actividad política de los oficiales en retiro. En todo
caso, en decalracines posteriores el Ministro del Interior .que era un General del Ejército- con referencia a la formación del
PSR y la actuación en éste de los Grles. Rodíguez y Vladés, respondió: “la ley no contempla ninguna restricción a los
militares en retiro. Yo creo que la ética profesional sí contempla algunas restricciones”. (Cronlogía Política. Hecho No.
4834 p. 2322-3). Como se ve, la subjetiva “ética profesional” justifica una deportación y si la opinión del Canciller vale, el
elemento que encubre la palabra ética profesional es mantener “discrepancias my fuertes con el régimen”. Si ese es el trato,
y el margen de juego que dan a un general sus colegas generales del régimen, es comprensible comunes… más aún de los
trabajadores.

164
El diálogo incluyó al Semanario Unidad, del Partido Comunista, cuya inclusión en la reapertura en nada cambia la
direccionalidad de la medida: ni siquiera la proporición derecha-izquierda es 5 a 1 porque la significación de Unidad no
equivale a uno en términos relativos a ese conjunto. En cambio, su presencia sirve al gobierno para justificar su
“pluralismo”, encubridor de su direccionalidad real. A su vez, la línea de Unidad y su partido deja poca posibilidad de
expresión a los demás trabajadores y a los perseguidores (Cronología Política. Hecho No. 4866 p. 2339).

165
Cronología Política. Hecho No. 4808, 4834 pp. 2304 y 2320-21. Cronología Política. Hecho No. 2875 (Tomo III)
Hechos Nos. 3061, 3213, 3217, 3375, 3418, 3428, 3435, 3470 y 3524 (tomo IV); y hechos Nos. 4618 y 4865 (Tomo VI).
Cronología Política. Hecho No. 4573 p. 2131
139
razones esgrimidas por el Ministro: Julián Sierra fue despedido en 1974 por esta flrma
y libró una titánica lucha, apoyada por organizacones laborales, diarios y revistas,
hasta ser repuesto por la autoridad de trabajo en abril de 1975. La empresa usó
entonces todas Las argucias posibles. El caso adquirió un verdadero carácter
simbólico, para la empresa, para cada aquellos reaccionarios y timoratos que ven el
cuco en cada triunfo de los trabajadores, y también para las organizaciones
sindicales. ¿Puede entonces creerse que esta es una decisión objetiva? ¿El Estado
de Emergencia no es el manto que encubre estas pequeñas pero enormes
166
venganzas? .

En el mundo de los trabajadores este período es tenso y ainedrentador sin descanso


en la "caza de brujas" y sin margen real para el trabajo sindica. La lógica es muy
simple: el gobierno legisla para la "Emergencia" y en consecuencia prohibe paros y
huelgas, todo aquel que las promueva será considerado subversivo. Pero el
pensamiento es muy difícil de controlar, e incluso sí uno habla puede expresar "ideas
subversivas", o pueden ser interpretadas por el Ministro del Interior o por aquellos
empresarios que al amparo del "orden" buscan deshacerse de todo el que moleste. De
esta forma el gobierno aplica sus propias leyes y el Ministro del Interior puede darse
el lujo de decir "Yo no tengo la espada desenvainada contra nadie". "Yo detengo a
todos aquellos que incumplen los dispositivos legales"- Le faltó decir: yo mismo hago
dar la ley, para defender la ganancia de unos pocos, para poner orden y eliminar a
todo "comunista", para poder definir yo mismo que es subversivo y qué no lo es;
establezco ademas q u é es una falta punible en las relaciones laborales, cómo
conviene penarla y ademas aplico la pena 1 6 7 .

Si las deportaciones o los asilos forzados se dan en cases significativos los


llanamientos de locales, la persecusión de dirigentes, las detenciones y
amedrentamiento no tienen límite, aunque se suceden alternados con la Iiberación de
detenidos en busca de dar la apariencia de apertura. Es un zig za g interminable que
anula toda oposición o toda presión sindical por sus hechos. El Ministro Cisneros
reconoce esta política. Refiriéndose a las detenciones dira, "…tratamos de hacerlas
antes de que se produzcan los acontecimientos, a fin de hacer lo posible por evitar
todo enfrentamiento; con las Fuerzas del Orden". Esto significa que la simple
presunción puede dar lugar a la detención como en efecto ocurre y que en todos los
cambios político y sindical, por ejemplo puede especularse con posible “desorden" y
detenerse a los actores que se oponen al régimen. EI gobierno administra el país
166
Cronología Política. Hecho No. 2875 (Tomo III) Hechos Nos. 3061, 3213, 3217, 3375, 3418, 3428, 3435, 3470 y 3524
(tomo IV); y hechos Nos. 4618 y 4865 (Tomo VI).

167
Cronología Política. Hecho No. 4573 p. 2131
140
como si fuera su propiedad privada: define qué se hace, qué está prohibido, qué es
bueno y malo, y cómo sancionar toda violación Ias reglas que ha establecido. El
mismo gobierno aplica luego sus normas, beneficio de unos pocos. Es brutalmente
indicativo apreciar cómo en las mismas declaraciones, el Ministro Cisneros habla de
esta política que se sique con los trabajadores y, a la vez, declara que el indulto a los
autores de 'pagina 11" y el anuncio del retorno del ex-Ministro Ulloa es "una
demostración de que el gobierno cree que este año debe ser un año de unidad
nacional" 1 6 8 . Ya sabemos para qué y entre quiénes es esa unidad.

Con esta lógica, es comprensible el allanamiento de locales -que afecta a maestros, a


estudiantes de la UNI, a la Universidad "La Cantuta" o a la Juventud del Partido
Comunista, por ejempto- o las detenciones a voluntad del ejecutor. De estas
arbitrariedades hay ejemplos interminables 1 6 9 . Las detenciones son "pan de cada día"
sin que exista manera de establecer bien la causal, al amparo de una legislación de
emergencia que se aplica cual si fuera un estado de guerra por más de un año,
facultando a autoridades de todos los niveles a actuar.

Cada uno de los conflictos sindicales da lugar a la persecusión y detención -tanto


preventiva, como posterior- de dirigentes, asesores y todo aquel que "la autoridad"
estime vinculado al hecho. En Ios tres casos de huelga efectiva dados entre Julio y
diciembre de 1976 -pescadores, municipales y telepostales- la detention es
significativa y la persecusion recurrre a todo tipo de acciones amedrentadoras,
dirigidas en más de un caso a esposas de los dirigentes "depositados" en la
Prefectura, originando la inmediata mediación de la Iglesia. Desde fuera es
imposible medir exactamente el número de afectados por estos hechos, aunque los
efectos son evidentes. En setiembre, Ios maestros señalarán que hay "decenas" de
detenidos en el país y darán cuenta de allanamientos de locales en Cuzco,
168
DESCO, Informativo Político No. 52, Enero 77 p. 17.

169
Veamos algunos ejemplos: 12 profesores detenidos al allnar el local de la Cooperativa Magisterial en julio (Cronología
Política. Hecho No. 4505 p. 2083); siete dirigentes de pescadores detenidos en Julio –antes de que estalle el conflicto
ocasionado por la privatización de la pesca- (Ibid. Hecho no. 4511 pp. 2085-6); varios dirigentes mineros de CENTROMIN
son detenidos al mismo tiempo que se negocia con el Ministerio de Trabajo el pliego de recalmos, en agosot (Ibid. Hecho
No. 4563 p.2124); detención de estudiantes de la Universidad de Ingeniería –en número de 100 en un momento- (Ibid.
Hecho No. 4598 p.2150) en setiembre; dos dirigentes de la Comunidad Industrial Gráfica Varesse, en el mismo mes (Ibid,
Hecho No. 4646 p.2180); doce dirigentes de “Villa el Salvador” son detenidos al comenzar noviembre (Ibid. Hecho No. 4732
p.2246); la detención del Secretario General de INRESA, también en ese mes (IBid. Hecho No. 4766 p.2269); la detención
de 27 trabajadores de SIDERPERU por intentar un paro de solidaridad los perscadores (DESCO, Informativo Político No.
53 p. 16); o al Secretario General de FESIDETA y SIDERPERU en Enero (Informativo Político No. 52 p. 28) en el mismo
mes; detención de 3 dirigenmtes de PPJJ en Trujillo –hecho conocido sólo en marzo, cuando sus familiares denuncian los
maltratados que han sufrido- (Informativo Político No. 54 p. 11); en marzo también se detiene dos día al ee-Secretario
General de la CGTP, Gustavo Espinoza, y al abogado sindical Barrantes Lingan, así como al Presidente del Instituto
Criminológico Peruano, Juan G. Crisóstomo, detenido en circunstancias en que se encontraba ejerciendo su profesión de
abogado y liberado 20 días después (Informativo Política No. 54 p. 11 y 12); tres Catedráticos y nueve estudiantes son
detenidos también en Ayacucho (Informativo Política No. 54 p. 28). Esto no es siquiera una muestra de las detenciones
habidas. Son sólo algunos casos que han logrado salir a la luz en los diarios y revistas.
141
Arequipa, Chiclayo, Iquitos y Lima 1 7 0 . En octubre de 1976, un "Comité de lucha por
Libertad y Repatriación de Luchadores Sindicales y populares" demanda la libertad
de 16 trabajadores mineros y de 8 dirigentes de obreros municipales. En octubre se
detiene al Secretario General de la Federación Provincial de Trabajadores del
Callao, Conrado Alvan, quien el mes anterior declare tipificando la situación sentida
por tos trabajadores: "… no se puede hacer nada, por cuando por cualquier reclamo
que se hace, se nos acusa de agitadores" 1 7 1 . En diciembre, FESIDETA reclamará la
libertad de 40 detenidos en Chimbote y Trujillo 1 7 2 . En Febrero, hay 50 detenidos en
"seguridad del Estado", según una carta pública que aparece en Correo
denunciando que están "en celdas carentes de salubridad, con mala alimentación y
deficiente o casi nula atención médica", señalando que algunos han recibido malos
tratos y que "algunos Ilevan más de tres meses de detención 1 7 3 . Por esto, cuando el
Ministro Cisneros declare en febrero que debe haber entre 118 y 120 detenidos; que
"salen 6. . . Entran 8" 1 7 4 , está describiendo la lógica real de esta "represión
selectiva". Esta forma de resión implica que los afectados directos son muchos más
que Ios reconocidos oficialmente, ya que la ciudadanía no puede tener una visión
real de magnitudes; pero todos, poco a poco, van comprendiendo que el ambiente
es irrespirable y que todos y cada uno están a merced de una larga cadena de
autoridades con poder para detener, perseguir, deportar y “manejar” al país, sin
estar obligados para brindar otra explicación que los anatemas de costumbre. Eso
ya había sido anunciado en agosto por el Ministro Cisneros, cuando declaraba "el
Ministerio del Interior viene realizando una serie de investigaciones Ios centros
laborales del Perú para establecer la infiltración de elementos ultraizquierda en Ios
mismos" 1 7 5 . Se unifica así en una todopoderosa mano, la capacidad de definir como
subversivo y ultraizquierdista a todo aquel que moleste al gobierno o al empresario
"incentivado" por esta político antilaboral. Este podía deshacerse así de todo el que
molestaba, del que no era sumiso, a la par que amedrentaba al resto. En algunos
casos, incluso del Ministerio del Interior le vendrá la orden de despedir a los que ya
están detenidos: en otros puede ser la empresa la que "pase el dato". Una práctica

170
Cronología Política. Hecho No. 4043 p. 2179.

171
Cronología Política. Hecho No. 4599 y 4706 pp. 2151 y 2227.

172
Cronología Política. Hecho No. 4810 p.2306. DESCO.

173
DESCO, Informativo Político No. 53 p.16

174
DESCO, Informativo Político No. 53 p.17

175
Cronología Política. Hecho No. 4544 p. 2111
142
reformulación de la estabilidad laboral, con la puntería puesta en los dirigentes y en
todo aquél que sea opositor político.

Se combinará adecuadamente la acción de detener y liberar, con los juicios ante el


Tribunal Militar. Estos procesos implican que -no se sabe como- y más trabajadores
en conflicto, asesores y dirigentes políticos, terminan “agrediendo" a los símbolos
nacionales y a tos institutos armados (¿no será dado que la Fuerza Armada
gobierna, ésta resulta incuestionable por ser tal?). En este pais, aplicando
legislación antigua, pero no menos inaceptable, el fuero Militar -con Jueces que son
oficiales de arma, nombrados por sus ministros y cuya carrera depende de éstos-
juzga a los civdes por délitos que supone atentan contra la seguridad nacional, la
integridad de los Institutos Armados o los símbolos patrios. Ello se aplica en esta
época y no sólo a los supuestos casos de guerrilleros que son tan aislados 1 7 6 .

A las detenciones y deportaciones se agregará también la persecusión sistemática.


El caso del abogado sindical Genaro Ledesma Izquieta será particularmente notorio,
consignando en su denuncia que se detuvo y chantajeó a campesinos que
supuestamente lo ocultaban 1 7 7 .

Esta situación será denunciada por diversos ciudadanos, en público y en privado,


cuando es evidente la injusticia que ampara este curso político. En setiembre se
publics el "pronunciamiento" de unas doscientas personas, que lo incluyen catedráticos
universitarios, sacerdotes, profesionales, ex-altos funcionarios de la "Primera Fase",
periodistas, artistas y dirigentes sindicales. En dicho pronunciamiento se declara: ". .
Consideramos un deber expresar nuestra prolesta por la vigencia de una serie de medidas
que restringen elementales derechos democráticos, fundamentalmente de los sectores
populares. . .". El pronunciamiento reclama levantar el Estado de Emergeneia, el toque de
queda la suspensión de garantías; cesar las "persecusiones, detenciones y deportaciones
de las personas por razón de sus ideas o de sus luchas por Ia causa popular” restituir el
derecho al pleno funcionamiento de las organizaciones laborales, incluido el derecho de
huelga; reconocer el derecho al trabajo y a la estabilidad laboral, reponiendo despedidos; y
"el levantamiento de todas las trabas los óganos de prensa ligados a la defensa de los
intereses del pueblo y Ias garantías prácticas y efectivas para el debate científico,
ideológico y político la situación nacional" 178 . Este comunicado fue aceptado y publicado
por La Prensa, que no podía ya dejar de hacerlo pues días antes había aceptado otro que

176
Ver algunos hechos, siempre incompletos, en Cronología Política. Hechos Nos. 4642, 4847 pp. 2178 y 2329 e
Informativo Político No. 53 p.16; No. 56 p. 16.

177
Informativo Político No. 56 p.17

178
Cronología Política. Hecho No. 4641 pp. 2176-77
143
reclamaba sólo la reapertura de todas las revistas clausuradas 179 . Si se revisan los
nombres de los firmantes de la última declaración mencionada, y su vinculación con los
grupos de poder, poder emprenderse cómo estas personas son insensibles ante lo que el
pueblos y sus organizaciones lab rates viven. Ellos no sienten la represión ni se ven
afectados por casos de represión que les sean cercanos, pero si requieren expresarse para
defender mejor sus intereses. Obvíamente la falta de información hace que algunos estén
desinformados sobre la represión existente y sólo valoren la ausencia de vistas.

Varias organizaciones laborales también demandarán en setiembre la libertad y reposición


de todos los trabajadores despedidos y detenidos. En los firmantes se encuentran
organizaciones que apoyaron al gobierno en el pasado. El comunicado es firmado por la
CGTP, la CNT, la CTRP-Lima y varias Federaciones no afiliadas a estas Centrales
(Gráficos, Pescadores, Comercio Lima-Callao, etc.). Posteriormente los Obispos de la
Iglesia Católica Peruana emiten un documento titulado "Reflexiones de Fe sobre el
Momento Actual", que en un largo texto, con amplias referencias doctrinales, plantea entre
otros puntos el Deber y Derecho al trabajo (dentro del cual señala que “la iniciativa
individual y el simple juego de la competencia no serían suficiente para asegurar el éxito
del desarrollo" y que "No hay que arriesgarse a aumentar todavía más la riqueza de los
ricos y la potencia de los fuertes, confirmando así la miseria de los pobres y añadiéndola a
la servidumbre de los oprimidos”) y el derecho a una Remuneración Justa del trabajo ("si el
obrero obligapor la necesidad o acosado por el miedo de un mat mayor, acepta, aún no
queriéndola, una condición más dura, porque la impone el patrono o el empresario, esto es
ciertamente una violencia, contra la cual reclama la justicia"). Reclaman los Obispos "que
sin una grave necesidad del bien común 180 no se recorte la plena vigencia de aquellos
derechos que la Doctrina Social de la Iglesia ha proclamado desde el inicio hasta el
presente", explicitando entre estos derechos el de libre asociación sindical y el de huelga.
El documento influye reflexiones sobre las inversiones, las funciones de la propiedad, los
conflictos geopolíticos y la superación de la crisis. Sobre esta última, entendiendo “que
tiene un precio que todos debemos asumir", explicita que "los estratos medios y altos,
sobre todo tos que tenemos funciónes de responsabilidad" dei "proceder con ejemplo de
austeridad en la restricción de su consumo, ya que son los menos afectados por las
condiciones de vida" 181 . El gobierno difundió ampliamente en los diarios este documento.
Estos últimos editorializan sobre su sabiduria, pero ninguno destacó aquello que -como lo

179
Cronología Política. Hecho No. 4607 p. 2154

180
Pero es esta sociedad quien define esa grave necesidad del bien común es el gobierno, el mismo que
cada vez más vinculado a los empresarios es parte interesada en que no haya huelgas. Por algo hace mucho
que cada huelga se concreta en conflicto con el Estado.

181
Cronología Política. Hehco No. 4666 pp. 2194 a 2198
144
citado - contradice en esencia la política del gobierno en el manejo de la crisis económica
-dado que carga más a los más pobres-, en el campo laboral –dado que impone una
injustificada suspension de sus medios de lucha- y en el derecho al trabajo.

De este modo, la demanda entra al terreno de tos derechos humanos, el gobierno no


reconoce violar y que más aún en su propaganda exterior dice defender. Cuando en agosto
de 1977, el representante del gobierno firma declaración de la ONU sobre estos derechos,
nadie puede olvidar cómo la situación aquí descrita los ha pisoteado 182 . Y esta conclusión
es válida, o en los elementales derechos materiales -alimento, comida y vestido- que la
política económica hace mas dificil aún alcanzar, como en las libertades indivitluales y
sociales. El libre transito, el no ser detenido a libre voluntad, el vivir en su propio país, el
organizarse y expresar sus ideas, el organizarse sindicalmente, el mismo derecho de
huelga, son elementales derechos humanos, tan necesarios como aquellos que violan la
tortura o la cartel. Nuevamente en este caso ninguna enumeración es suficientemente
completa. Pero, ¿quién duda que los ejemplos anteriores suponen una objetiva violación
de los Derechos Humanos?.

Por si hiciera falta más, se informa de maltratos fisicos y torturas afligidas al ex-guerrillero
Gonzato Fernandez fiasco 183 , quien termina hospitalizado; anteriormente se hen
mencionado malos tratos en los detenidos (en Seguridad del Estado, en Trujillo…) y hay
que recordar que la sola detención con esta legislación, en este estado actual, y más aún
dada la situación de las cárceles- es ya de por sí violatoria de los derechos humanos. Así
lo denuncian familiares de los detenidos en las carceles del Callao y Lurigancho, así lo
denuncia también el Colegio de Abogados de Loreto –por los maltratos sufridos por un
Abogado en Iquitos 184 -, demostrando que todo ello no es simple problema causado por
algunas "autoridades subalternas" que abusaron de la Ley. Estas autoridades actúan al
amparo de una Ley que propicia el abuso y como ejecutores de una política represiva que
se diría contra el pueblo como si fuera un enemigo, generando el espacio donde se hace
posible la violación de derechos. Nadie imagina al Ministro del Interior ordenando la
tortura. Pero el mismo desata la caza de brujas -o de subversivos, o de agitadores, o de
todo esto a la vez- contra quien se identifica con la protesta del pueblo. Se encarga
genericamente la función represiva la policía o a los servicios de inteligencia; se suspende
toda ley que garantice derechos individuales y procedimientos legales; se impide incluso
que se conozcan hechos y causas reales, porque no hay prensa libre y menos si es
cercana al pueblo, ni hay tampoco acceso a la información real pare esa prensa. Así, todo
lo demás viene por añadidura.
182
Informativo Político. No. 59 p. 9
183
Cronología Política. Hecho no. 4733 p. 2247
184
Informativo Político. No. 56 p.12
145
La dramatica revelación de un ciudadano, que no parece ser ni dirigente ni político, cuya
detención se hizo buscando a un homónimo, es aleccionadora.

"Me pregunto: aunque no hubiena habido error ¿era necesario asustar e insultar a mi
esposa e hijos por teléfono? ¿era necesurio esperar a noche sin papel ni documento,
revólveres en mano, tratar de forzar puestas y proferir chantjistas gritos para que la
victirna intimidada se entregase, sin saber a quiénes ni para qué?"

La carta del Sr. Herrera Monge 185 revela un caso que más bien constituye un estilo. Sin
embargo, no se detuvo a sus familiares para encontrarlo (como en la persecusión de
Rafael Roncagliolo o en la de los dirigentes telepostales, por ejemplo), ni su situación
demoró mucho en aclararse. Lamentablemente, el sistema mismo hacia necesario que
actuase así el ejecutor policial cuando se detiene al simple sospechoso -en forma
preventiva- o se detiene persigue a muchos, y ello no se quiere reconocer, la no
identificación la policia sirve para que "el depositado" no sea reconocido oficialmente como
detenido, por lo menos por un tiempo. Mientras tanto familias desesperadas deambulan de
comisaría en comisaría, temiendo encontrar en la morgue al ser querido.

Hay muertos también: el caso del estudiante Lozano, levantado con esfuerzo por la revista
Equis X, fue el más visible. Murió estando en manos de la polcia y la oscuridad de los
Comunicados emitidos al respecto fue notoria 186 . Un dirigente minero de Cerro de Pasco
-Lucio Baldeón- muerto de un disparo en la sien hecho desde el puesto policial de
Colquisjirca, según denuncia pública de la Federación Regional, es otro hecho oscuro 187 .
La desaparicin -sin dejar rastro- del dirigente máximo del "Pueblo Joven Gambeta" del
Callao, es otro hecho sonado y que aún ha quedado sin respuesta, los óganos de prensa
señalarán también casos extremes. Pero ello no es una muestra del "caso límite", al que
felizmente no se Ilega sino en contadas circunstancias, pero al borde del cual se pone a
amplios sectores de la acción.

La comparación con otros países -en esta dramática competencia de tiranías


latinoamericanas que violan los derechos humanos- deja aparentemente bien parado al
gobierno peruano, porque la magnitud de las violaciones es menor si el análisis se centra
sólo en los casos de muerte y tortura. Hay que recordar, sin embargo, la diferencia en
cuanto a las situaciones históricas y magnitud de la oposición organizada. Perú es preciso
revisar toda la declaración de derechos del hombre, porque si sólo se habla de muertos y
torturados se estará tocando sólo lo que aparece más extremo. Todo lo demás en el ha
sido masivamente violado: libertades y necesidades materiales, garantías de organización
gremial y política; domicilio y familiares. Se ha impuesto el orden en el que la única actitud
185
Informativo Político. No 551 p. 16.
186
Cronología Política. Hechos Nos. 4811, 4825, 4828, 4836 y 4838 pp. 2306 a 2325
187
Informativo Política. No. 53 p.22
146
tolerada al pueblo es el silencio y el trabajo, cuando hay trabajo. Y la aplicación de esta
política represiva, violatoria de derechos humanos, tiene una dirección clara: es el pueblo,
los trabajadores, campesinos 188 , Ios dirigentes sindicales y sus asesores; los dirigentes
políticos que se identifican con sus interés y por ello son la izquierda opositora al régimen.
No es igual la situación de las minorías. Ni cargan con la crisis en proporción a sus
posibilidades –más aún cuando los núcleos más poderosos ganan más, protegidos por el
Estado-, ni la represión se dirige a ellos. Pronto vuelven sus deportados, incluso los que
tiene sentencia judicial son indultados, y reaparecen sus revistas.

El gobierno comienza a ser denunciado en el exterior por violar los derechos


humanos, en un contexto en el que esta situación se focaliza en las dictaduras del
Cono Sur. Estas denuncias se son justamente en un período en que la Cancillería
prioriza las relaciones con los países del continente, la mayor parte gobernados por
tiranos que tienen las manos manchadas de sangre. Preocupara en este campo la
hostilización de extranjeros acogidos en este país forzados migrantes de este
continente en manos dictatoriales. El traslado la Dirección de Migraciones al
Ministerio del Interior 1 8 9 - a integrarse más con los organismos policiales- es sólo un
indicador de la política seguida, restringiendo su permanencia en el país y
acosándolos por medio de la hostilización burocrática. A ello se suma un nuevo
dispositivo legal que exige autorización del gobierno -a través de la Cancillería-
para realizar cualquier reunión internacional 1 9 0 . En este mismo campo causó
sorpresa e indignación la desaparición en abril de 1977 del ciudadano argentino
Carlos Alberto Maguid , que residía en Lima y hasta la fecha no ha aparecido. Se le
supone muerto, secuestrado, posiblemente sacado del país por manos extranjeras.
Su esposa denunció por esta acción al grupo ultraderechista argentino denominado

188
Porque se expresan menos en la prensa y también por economía de espacio no sean
dado auí mucho ejemplos de la represión en el campo. Esta existe sin duda. La
intervención de 12 cooperativas en el Alto Piura (cronología política. Hecho No.
4867) o el enfrentamiento dado en Huamachuco (Cronología Política. Hechos No.
4768) son algunos de los hechos que transcienden. Tampoco se han desarrollado
hechos de violencia represiva policial dado particularmente en pueblos jóvenes que
lucha por un espacio para vivir en la ciudad o para impedir su reubicación, choque
policial en el Pueblo Joven “10 de febrero”, con saldo de muertos, heridos y
desaparecidos (ver Informativo Político No, 52 p. 19) o en “Condevilla Señor”,
con similar saldo (Informativo Político No, 54 p. 15) ejemplifican esas situaciones.
189
Cronología Política. Hecho No. 4787 p. 2289
190
Cronología Política. Hecho No. 4714 p. 2232
147
“Triple A", aunque también se especuló sobre la acción de órganos más ligados a
los aparatos represivos de la dictadura militar argentina 1 9 1 .

En medio de obvias dudas -que en este caso no eximen totalmente a las autoridades
Peruanas surgen previsoras las palabras del citado Mensaje de los
Obispos Católicos en octubre do 1976, señalando que “es obligación grave de todos
evitar en nuestra patria la posibilidad de un espiral de violencia... ". EI llamado final
del mencionando documento es indesligable de todo el texto y de aquella parte
anterior del mismo en la que al referirse los salarios de hambre afirma ". . . esto es
ciertamente soportar uno violencia, contra la cual reclama la justicia". La violencia
del sistema económico que explota a las mayorías, a la que se agrega la violencia
represiva para impedir que estas luchen -gremial y políticamente- por cambiar esta
situación injusta, es una situación que engendra violencia. La espiral desatada en
América Latina no es casual ni se debe a "mentes enfermas" que se vuelven
subversivas. En este período, muchos Peruanos van adquiriendo en carne propia,
vivencias reales y dolorosas de la violencia del orden establecido. El régimen no
ataca sus causes... sólo detecta sus efectos y dentro de estos su ideología
convierte en causa lo que es epidérmico o aquello que expresa el clamor de las
mayorías.

DOS POLITICAS DE CONTRARREFORMA

Hasta julio de 1976 el curso de la “Segunda Fase” había significado un viraje gradual con respecto
al gobierno anterior. Sin embargo, hasta entonces se mantiene en el régimen el mínimo de
forcejeo, a la defensiva, que suponía la presencia de militares progresistas en la cúpula. A partir de
la caída del Premier Fernández Maldonado los hechos indicadores del viraje se sucederán uno a
otro, complementando el endurecimiento de la política económica con medidas que eran
especialmente reclamadas por las revistas de derecha. Estas, aunque clausuradas durante un
semestre, podrán ver cómo el gobierno va concretando uno a uno sus reclamos: caen los ministros
que más atacaron y cuestionaron – incluyendo el propio Premier-; renuncian o se alejan los
funcionarios más ligados a la “Primera Fase”, siguiendo el camino de los directores de diarios en
marzo; se impone disciplina laboral con la política represiva que se encumbre con el “Estado de
Emergencia”; ello mismo sirve para combatir todo lo que estos reaccionarios ven “rojo” y para
suspender – en sus efectos prácticos- la Ley de Estabilidad Laboral. El tercermundismo de la
política exterior es reemplazado por un acercamiento a las dictaduras latinoamericanas y por una
política en la que participan más los comando militares – en visita a sus colegas- que Torre Tagle.
La sumisión a Washington vuelve a presidir el comportamiento de la política exterior, cada vez más

191
Informativo Político. No. 55 p. 19
148
necesitada de su indulgente apoyo a la gestión incesante de nuevos créditos. Los “Hombres
privados”192.aumentan su presencia y peso en las decisiones del gobierno, sin asumir por supuesto
responsabilidad en éste.

En efecto, en pocos meses se concretan éstas y otras demandas de la burguesía nativa. La


desestatización de la pesca de anchoveta es una de las primeras. El gobierno se saca de encima a
más de 5,000 trabajadores y pone a la venta las bolicheras, ofreciendo a estos últimos la
“oportunidad” de adquirirlas con sus indemnizaciones de retiro y con préstamos adicionales. En
medio de un panorama de crisis en el que el propio gobierno sostenía que sobraba la mitad de
hombres y lanchas, se pretende que el riesgo económico sea asumido por los trabajadores a costa
de lo único que acumulan para la vejez y se los fuerza a competir con empresas privadas, que
rápidamente podrán desplazarlos. Las voces de protesta de los pescadores – acalladas con dura
represión – y la crítica de la Sociedad Nacional de Pesquería – que pone énfasis en la gravedad de
quebrar la unidad fábrica-flota – no merecieron del gobierno ninguna atención. La medida se
impone sin el menor “dialogo” que permita el mínimo debate político. Aprovechando la situación de
emergencia se aplica toda la dureza represiva a los trabajadores de la pesca, que luchaban por
mantener su puesto de trabajo.193

También en materia petrolera variarán las restricciones para entregar nuevas áreas de explotación
en contrato con compañías extranjeras. Formalmente se siguen las pautas del llamado “modelo
peruano” – que hace tiempo ha sido superado en el Ecuador – y las nuevas aperturas se dan en un
cuadro que disminuye la capacidad de negociación del gobierno, que adjudica áreas reservadas
para el largo plazo. Más adelante se firmarán contratos aún más favorables para la Occidental
Petroleum.194. En la cancillería se sentirán también los cambios.

El énfasis que ahora se pone en diálogos, visitas y entrevistas con los países del Cono Sur – que
comienza con la entrevista sostenida con el dictador Brasileño-, tiene su correlato en el menor peso
de las relaciones con los países del Tercer Mundo. Obviamente el viraje en estos casos es más
“diplomático”, pero se expresa en posiciones más conciliadoras con los interéses de las grandes
potencias; por ejemplo absteniéndose de votar en las resoluciones sobre Angola y Puerto Rico, en

192
Frase introducida por el Presidente Morales Bermúdez para referirse al empresario
privado. Suponemos que ha querido hacer un contraste con hombre público, pues está
muy lejos de querer atacarlos o “satanizarlos”
193
Sobre este tema Carlos Malpica escribe el trabajo titulado La desnacionalización de
la flota de Pesca Perú: una medida anti-histórica. Ed. Labor. Diciembre 1976. Allí se
analizan el Paro y la medida del gobierno. En este documento se reproduce la crítica de
la Sociedad de Pesquería.
194
Cronología Política. Hecho Nº 4493 pp. 2076-77
149
195
la cita de países No Alineados realizada en Colombo . En cuanto al Pacto Andino, en agosto de
1976 el Perú cambiará su posición sobre el tratamiento del capital extranjero (Decisión 24)
planteando la necesidad de elevar el porcentaje máximo de remisión de utilidades y modificando
“los aspectos que no son claros o que por el momento actual del mundo no son realistas” 196. Llego
la hora de “flexibilizar” la antes firme posición peruana.

El cambio de rumbo en el proyecto de propiedad social se sentirá netamente en las primeras


declaraciones del nuevo Jefe de CONAPS, quien califica de “enemigos de la revolución”
quienes”….consciente o inconscientemente han propiciado un enfrentamiento entre el sector
197
privado reformado y el de Propiedad Social, como si fueran antagónicos . Respondiendo a las
demandas de la empresa privada, se plantea arrinconar en las zonas deprimidas al sector de
empresas de propiedad social, impartiendo la directiva principal de no competir con la empresa
privada, es decir no ubicarse en los núcleos vitales del proceso de acumulación. De esta forma se
puede mantener el sistema actual y la hegemonía del capital privado198, dejando que las empresas
de propiedad social tengan el mismo o similar rol que las empresas cooperativas dentro del
capitalismo. Más adelante se criticará también los mecanismos que orientan la acumulación hacia
el sector en vez de centrarlos en cada Empresa de Propiedad Social y, con el argumento de dar el
poder real a cada empresa, se preparará el terreno para limitar aún más su impacto en el conjunto.

En torno a este tema cabe recordar que la propiedad social fue presentada por el gobierno como la
alternativa a la propiedad privada y que a través de estímulos estatales debía convertirse en el
sector preponderante de la economía. Aún en sus contradictorias referencias al pluralismo
económico, el gobierno sostenía que a largo plazo la hegemonía corresponde al sector de
propiedad social. Sin embargo ningún elemento de su política podía garantizarlo, menos aún la ley

195
Cronología Política. Hecho Nº 4675p. 2206

196
Cronología Política. Hechos Nos. 4483p. 2072 y 4589p. 2141.

197
Cronología Política. Hecho Nº 4524p. 2097.

198
Otra vez en este caso – como ocurrió en la Comunidad Laboral- el gobierno parece desconocer la lógica del sistema
económico en el que opera. Es para éste la voluntad de los actores- que calificará rápidamente de “infiltrados”, sobre todo
siendo civiles- y no lo que la ley significa en el contexto en que se da. Esta – y toda la ideología del gobierno, ahora
reformulada – planteaba la necesidad de construir un sector de empresas “plenamente competitivo” con los demás y con el
apoyo del Estado, que lo definía como “sector prioritario” de la economía. Y tal era la prioridad otorgada que básicamente
en ella se basaba el carácter “esencialmente distinto”, no capitalista para Velasco y socialista para Morales Bermúdez, de la
nueva sociedad propuesta por el régimen. Al margen de la utopía o validez de esta propuesta, la competencia está
planteada desde la partida y el antagonismo es sentido por el empresario que ve en este proyecto un peligro para su
empresa (que en adelante tendrá que competir con otras apoyadas por el Estado) y para el sistema que él defiende: la
hegemonía de la propiedad privada. Los infiltrados son así, primero el mismo Velasco y luego Morales Bermúdez, aunque
pueda especularse sobre la sinceridad con que antes la apoyaba este último. Cronología Política. Hecho Nº 4496 pp. 2077-
78.

150
de empresas de propiedad social dada en 1974. los empresarios reaccionaron ante esta lógica con
un rechazo decidido a toda promoción de estas empresas, calificándolas de competencia desleal,
por gozar de incentivos particulares que el propio gobierno no aplicaba. La burguesía no puede
aceptar que se le cuestione el futuro; su vocación de poder exige ser hegemónica hoy y mañana.
Lo que se reclamaba del viraje era así una definición frente a un planteamiento que no podían
aceptar. Pero la realidad de entonces ofrecía una situación aún más precaria, presente ya en 1975,
en la dificultad de obtener los recursos de capital para crear empresas de Propiedad Social. La
situación económica general condiciona su crecimiento, en tanto que el Estado no dispone de
fondos – presupuestales o crediticios – para generar estas empresas. Si estas deficiencias ya eran
visibles anteriormente y cuestionaban la preponderancia real del sector de Propiedad Social, en la
situación posterior lo convertirán en algo insignificante. Por lo mismo, lo que se concreta en este
período no es el desmontaje de un proyecto existe, sino la variación de un objetivo declarado,
antes de haber sido aplicado en términos significativos. Es el fácil viraje ante la presión de los
empresarios, en nombre del realismo y de sus intereses predominantes.

La acogida del gobierno a las demandas de los empresarios se da también en lo relativo a la Ley
de Estabilidad Laboral, aunque la norma legal siga en pie todavía. Durante mucho tiempo, la
derogatoria de esa ley fue el reclamo central de la burguesía porque limitaba – aún con claros
escapes – la capacidad de cada empresas de deshacerse de todo trabajador que molestara.
Obviamente, la argumentación se ha de centrar en aspectos disciplinarios y laborales de rutina. Se
dirá que la empresa pierde capacidad de eliminar el ocioso y al inepto. Se presentará muchos
ejemplos de ello, a pesar de que la norma prevé el procedimiento para estos aspectos. Aún
admitiendo posibles abusos, es obvio que el problema no es el de los casos “justos” o extremos de
“criolla” inconsecuencia. Lo que el empresario ha estado acostumbrado a tener es el arma de
chantaje para que el obrero sea obediente y sumiso, incapaz de reclamar ni discutir; para que
incluso ante los abusos que lo afectan, prefiera callar para no quedarse en la calle. Esto es real y
vital en la experiencia de los trabajadores. Pero tiene además connotación política, pues se aplica
prioritariamente a los dirigentes sindicales que – salvo en contactos sindicatos, muy fuertes – no
han tenido en el pasado margen de protección para cumplir su función sin resultar, a corto o
mediano plazo, despedidos.

Indudablemente en la polémica está presente otra limitación: la capacidad de despedir


masivamente ante situaciones de crisis o cuando se pretexta esta necesidad, pero lo que en
definitiva se busca es deshacerse de trabajadores caros y antiguos para contratar otros a menor
costo. Este reclamo de los empresarios asume tal tono que pareciera que, al amparo de esta Ley,
la mayor parte de los trabajadores fueran ociosos e indisciplinarías. Se ha de anunciar varias veces

151
la modificación de la Ley 199 y entre los términos del nuevo ante-proyecto se especuló incluso con la
posibilidad de aquel empresario tuviera “derecho” a eliminar a un pequeño número por año, sin dar
cuenta de ello a nadie. El hecho es que la nueva ley no se concreta en este período sino en el
siguiente, pero la situación política cambia de tal manera que la estabilidad laboral casi no existe ya
como tal. Porque la autoridad de trabajo, cumpliendo obviamente directivas políticas y sin descartar
la “gestión” de los empresarios, dictamina sucesivamente facilitando el despido y la reducción de
personal. Porque la Legislación de Emergencia – primero restringida a Pescadores, Mineros y
Periodista, pero luego generalizada a todos – permite el despido a voluntad cada vez que se
genera un conflicto y se plantea la posibilidad de huelga. Difícil será estimar el número de
despedidos desde entonces – incluso antes del D. S. 010-, pero es un hecho que se ha logrado
amedrentar a los trabajadores y que la presión de las empresas sobre el gobierno para cambiar
esta Ley ha decrecido momentáneamente. Asi lo admite – implícitamente – el Ministro del Interior
cuando para fundamentar la necesidad de modificar la Ley de Estabilidad Laboral sostiene que
antes del Estado de Emergencia – es decir, no durante éste – muchos dirigentes han estado
realizando actividad netamente política en los centros de trabajo, aprovechándose de la estabilidad
laboral200.

Esta Ley – a pesar de sus grandes límites – es una de las conquistas más sentidas por los
trabajadores en una sociedad acostumbrada a lograr eficiencia sólo a través de la explotación y el
abuso. En el sector estatal, sin embargo, el verticalismo y la conducción prepotente no tiene nada
que envidiar a la empresa privada tradicional y esto ha sido agudizado con la presencia de
directivos acostumbrados a la disciplina castrense. Para un régimen que se proclama humanista,
este es el campo en que muestra sus mayores contradicciones, por más que recurra a estigmatizar
como “Política” o “subversiva” la reacción de los trabajadores. Y el entrampamiento proviene de los
valores y de las estructuras propias del sistema que contribuye a reproducir. No sólo de las
personas.

La inestabilidad laboral impuesta por la política del gobierno será uno de los hechos de mayor
impacto en la población urbana. El otro es la reducción de salarios reales, como producto de la
política económica seguida. El trabajador rural será afectado también por esta política, que se

199
Había mucho de utopía en la formulación inicial del proyecto de Propiedad Social, a pesar de que entonces pudiera
pensarse que al aprobarse la Ley lo importante era la voluntad política que hubiera detrás. Superar el capitalismo supone
alterar la lógica de funcionamiento del sistema, sus reglas de funcionamiento basadas en el lucro. La existencia de
empresas estatales y de empresas de propiedad social en números significativo no altera esa lógica. Depende también de
la orientación de esas empresas, de su ubicación en los sectores de punta y del reordenamiento total de la estructura
productiva en función de las necesidades sociales y no del lucro, que es motor de la acumulación privada. Nada de eso
quedaba garantizado en la Ley.

200
Cronología Política. Hechos Nos. 4530 y 4596 pp. 2100 y 2194.
152
superpone a los graves efectos que desde antes la política económica causa en el agro. En cuanto
al proceso de reforma agraria, si bien no se devuelve masivamente tierras a sus antiguos
propietarios, habrá sin embargo, algunas devoluciones dispuestas por el Tribunal Agrario 201. A la
par, se pauperiza la mayor parte de empresas campesinas por efecto de la situación económica y
el control ejercido por el Estado sobre ellas se torna cada vez más opresivo para los trabajadores –
socios. Un indicador de esto y del ajuste que a todos los trabajadores se impone, será la creación
de una Dirección para la regulación de salarios en las Empresas Campesinas, invalidándose
cualquier aumento salarial que no cuente con la aprobación de la respectiva Zona Agraria.202

La modificación de la Comunidad Industrial, respondiendo a las demandas de los empresarios, se


concreta en Febrero de 1977 en una Ley que desnaturaliza el modelo original y reduce
sustentantivamente la participación de los trabajadores en la propiedad y en la gestión de la
empresa203. Como siempre, el gobierno proclamará que estas modificaciones son hechas en
beneficio de los trabajadores y criticará la Ley anterior, diciendo que “…ha perjudicado al final a los
que pretenden favorecer”204. Los trabajadores no los sentirán así y más bien harán constar durante
la elaboración de esta nueva ley, “su preocupación” porque ésta se elabora sin escucharlos 205.
CONACI, a nombre de los Comuneros Industriales, rechazó la nueva Ley y señaló que a pesar de
lo ofrecido no se le hizo conocer el anteproyecto206. Este trato desigual, en un terreno en el cual ya
ni siquiera se intenta conciliar, es bien representativo del curso del régimen y de su opción. Con

201
“Yo soy muy respetuoso de los Sectores y en realidad ésta es una pregunta que debe ser formulada al Ministro de
Trabajo. Está todavía a nivel de funcionarios de Trabajo, el estudio de esta modificación. Lo único que puedo decirles, en
términos generales, es que si es necesario modificar la Ley de Estabilidad Laboral para lograr una mayor productividad en
el país y para mejorar las relaciones laborales entre empresarios y trabajadores, habrá que modificarla. Lamentablemente
hay muchos dirigentes sindicales que aprovechándose de esta estabilidad laboral, en épocas anteriores al estado de
emergencia, han estado realizando una actividad netamente política en un buen número de centros de trabajo”. Cronología
Política. Hecho Nº 4596 p. 2194

202
Cronología Política. Hecho Nº 4621p. 2167

203
Cronología Política. Hecho Nº 4645 p. 2180

204
La diferencia fundamental de la nueva Ley con la anterior es que antes la comunidad laboral, como institución, obtenía
un bloque de acciones que le daban derecho a voto en la asamblea de accionistas, que podía llegar hasta el 50% del
capital. En la nueva Ley los trabajadores recibirán acciones individuales preferenciales, que no le darán derecho a voto.
Estas acciones no formarán parte del capital social de la empresa, sino de un nuevo rubro llamado “participación
Patrimonial del Trabajo”. Este no podrá exceder del tercio del patrimonio total de la empresa. El Fondo de la Participación
Patrimonial del Trabajo forma parte del patrimonio de la empresa, pero no del capital social. Este fondo de los trabajadores
puede llegar como máximo a una cantidad igual al 50% del capital social. Es decir que el patrimonio de la empresa será de
una vez y media el capital social, y el fondo de los trabajadores no podrá superar el tercio del patrimonio. Las deducciones
que haga la empresa a favor de la Comunidad continuarán siendo el 25% de las utilidades, libres de impuestos y serán
repartidad entre todos los trabajadores de la empresa, sean o no miembros de la Comunidad Industrial.

205
Véase, por ejemplo, las afirmaciones del Presidente Morales Bermúdez en Cronología Política Hecho Nº 4778pp 2277-
80

206
Cronología Política. Hecho Nº 4800p 2298.
153
palabras que aparentan armonía, el gobierno no sólo encubre la desigualdad estructural que
caracteriza al sistema capitalista, sino soslaya su negativa a intentar propiciar conciliaciones e
incluso a tener presentes y escuchar las demandas de los trabajadores. Se le impone aquí una Ley
que recorta sus derechos, de la misma forma en que se le impone la disminución de su ingreso
real. La experiencia de los trabajadores en este período es así una sucesión de golpes, tanto a su
situación real como a las expectativas generadas por la “Primera Fase” de este régimen. En un
proceso gradual, los trabajadores verán que en todos los frentes el gobierno gira en su contra para
responder a las demandas de los empresarios, abandonando sus banderas de reforma o
reduciéndolas a su misma expresión. Los empresarios y sus voceros políticos podrán palpar más y
más muestras del “dialogo eficiente”, que sí existe para ellos. Sus representantes tendrán acceso
incluso a la evaluación y formulación de normas para la actividad empresarial del Estado.207

La aparición del Plan Tupac Amaru será ocasión para que el propio gobierno explicite su crítica a
los objetivos expresados en el Plan Inca, obviamente centrados en su aplicación y en sus
“desviaciones”. La fórmula genérica que adoptan los objetivos de este Plan deja amplio campo
para la reformulación de las reformas, según el curso político. La ausencia de debate, si bien está
influída por la total desconfianza que el gobierno genera tanto en la izquierda como en la derecha,
se debe también a la imprecisión y generalidad de las formulaciones que evaden lo que es central
en todo proyecto político, más aún en una coyuntura. En este campo, complejos y en apariencia
detallados documentos – como el Plan Tupac Amaru – evaden lo central, aquello que definirá el
curso de las políticas sectoriales: el plan económico, eje de una estrategia de desarrollo, que aquí
se sustituye por “paquetes” coyunturales sucesivos, básicamente centrados en aliviar la angustia
financiera.

En las formulaciones discursivas del gobierno y de su prensa se apreciará también la concreción


del viraje político. El término “socialismo peruano” que el mismo Presidente Morales Buermúdez
introduce en el lenguaje oficial a principios de su gobierno, y al que recurre hasta meses antes,
deja de gustarle en el mes de agosto.

“No me gusta el término libertario, ni me gusta el término socialista. Porque, en


nuestra responsabilidad política son términos que el mundo, no nosotros, los tiene
confundidos, son términos que nos sindican en el mundo en este momento, y,
nosotros, lo que queremos realmente es la grandeza de nuestra Patria, trabajar

207

154
unidos nosotros los peruanos. Aquí en el Perú ya no hay oligarquías. Eso ya se
acabo. Pero no podemos engrandecer el Perú, seguir adelante si no aceptamos la
iniciativa de los hombres peruanos. ¿Es un pecado aceptar la iniciativa de los
hombres privados del Perú? No Señores.208

Es interesante observar cómo la primera formulación que hace al respecto, desemboca en una
defensa de la iniciativa de los “hombres privados”(sic). Hay confusión, pero no sólo en el mundo
sino en las palabras del Presidente. Entender su confusión, en todo caso, es un juicio menos
severo que hablar de utilización oportunista de un concepto que tiene un valor simbólico en la
política nacional desde hace mucho tiempo. El propio gobernante reconoce ese valor simbólico,
refiriéndose a la incomprensión de la derecha, sector que evidentemente le preocupa y que quiere
atraer e incentivar. Mas adelante, el Presidente declara en una entrevista:

“Pensamos que el término Socialismo, a pesar de haberlo empleado en muchos discursos el que
habla, me he dado cuenta que no es bien interpretado en el Perú…Me he dado cuenta por ciertas
reacciones y ciertos análisis internos aquí, dentro del Perú, en diferente estamentos sociales, que
no es una palabra bien interpretada. Y muy simplemente le voy a decir: los grupos de derecha, no
hablo de ultraderecha, porque con la ultraizquierda, los grupos de derecha donde hay buenos
peruanos, que, claro, tienen su pensamiento de derecha, pero es gente muy positiva en la vida del
país y que entienden muchos de los problemas aunque no estén muy de acuerdo con todo el
proceso revolucionario, ellos pueden estar de acuerdo con determinados aspectos y en eso
apoyan; pero la mayor parte de la gente de los grupos de derecha, confunden la palabra
Socialismo con Comunismo. Eso yyo he podido detectarlo en conversaciones, en análisis de
informaciones, etc. Y los grupos del otro lado le dan diferentes interpretaciones que no coinciden
con los postulados de las Bases Ideológicas..”209

Lo que la derecha, ninguna derecha, aceptará jamás es que se cuestione la propiedad privada y el
sistema en el cual es hegemónica: el capitalismo. En tanto que el socialismo – en cualquiera de
sus versiones – cuestiona el sistema capitalista y pretende reemplazarlo, no hay acuerdo posible.
En ese punto la conciliación no cabe y el cambio de palabras refleja una opción. La situación
concreta en que estas afirmaciones se dan es sin embargo distinta. Una alternativa socialista no es
sólo cuestión de palabras y la política del régimen no es ni socialista, ni alternativas al capitalismo.
Es una política capitalista que se mide en sus acciones, en su conducción económica, en sus

208
Cronología Política. Hecho Nº 4790p. 2290

209
Cronología Política. Hecho Nº 4587p. 2139
155
reformas y en algo esencial: la marginación del pueblo respecto del poder. Que la palabra
socialismo es hoy insuficiente como definición, nadie lo duda. Pero lo que define en la partida es un
mínimo: no hay socialismo capitalista ni capitalismo socialista. En la “Primera Fase”, el General
Velasco no pretendió calificar de socialista el proyecto que encabezaba, aún cuando explicitaba la
recusación del capitalismo en el discurso político. Las reformas emprendidas no cancelan el
carácter capitalista de la sociedad peruana ni lo pretendían, salvo en el caso del proyecto de
propiedad social, que lo enuncia en la ideología aunque no lo materializa. La ideología formulada
por ese gobierno corresponde gruesamente con sus realizaciones; tiene grandes vacíos y aspectos
indefinidos, y las bases ideológicas así lo expresan. Hubo cuidado en no calificar de socialista al
modelo del régimen y en llamar bases – es decir no formulación definitiva – a ese documento.
Ningún analista serio podrá encontrar en las realizaciones y en las formulación ideológica de
entonces, una alternativa socialista concreta; sin negar por ello en absoluto los valores de esas
reformas, su carácter antioligárquico y nacionalista, así como el valor de las posiciones surgidas a
partir de su praxis, que llevaron a muchos actores a entender que la ruptura del sistema capitalista
era necesaria, aún cuando no llegaran a concretarla en un proyecto político alternativo y viable.
Pero el problema de fondo no es de personas ni de valores o buenas intenciones. En la base está
la capacidad de analizar con criterios científicos la realidad, de vincularse con las fuerzas sociales
capaces de cambiarla y de lograr convertir en un proyecto social válido y propio para esta realidad,
un modelo socialista alternativo. Eso no es cuestión de discursos y el gobierno, en particular, abusa
del discurso y se enreda en su propio confusionismo, porque no sólo fue incapaz de resolver las
contradicciones existentes en el gobierno anterior, sino que al afrontar la crisis económica – que
hace planas y dramáticamente visibles las opciones, dificultando la conciliación – opta por
abandonar las reformas y el nacionalismo, y además requiere justificarlo en palabras.

Más allá del confusionismo de las palabras, lo que expresa el Presidente es el nuevo curso político
y la búsqueda del consenso de la derecha moderna.

Estos “ buenos peruanos”210 no se enfrentan a un régimen socialista pidiéndole conciliación. Lo que


hacen es pedir coherencia ideológica a un régimen capitalista que concilia con ellos en lo
fundamental y que en el viraje de las reformas, así como en las medidas anticrisis, está eliminando
los obstáculos para la compresión política plena con esa derecha. En la realidad actual del
continente, la burguesía no tolera recetas heterodoxas. Las condiciones del capitalismo
monopólicos, de las transnacionales y de la crisis económica, no dejan amplios márgenes a las
burguesías criollas para ser concesivas con el pueblo y el proceso político de los últimos años, al
avanzar las reformas, han tornado aún más rígidos ideológica y políticamente a los empresarios.
Cuando “confunden” socialismo y comunismo con todo cambio – cuando en todo planteamiento

210
Cronología Política. Hecho Nº 4620p.2161
156
socialista sólo ven totalitarismo, que no ven en el capitalismo de hoy-, hay que recordar que en
este sistema esto no es casual ni accesorio. El eje ideológico es: toda alternativa al capitalismo es
la destrucción. Socialismo – comunismo-violencia-terror rojo – subversión, etc., son parte de una
misma secuencia lógica.

La concreción del viraje toca también a la posición nacionalista del régimen. No es casual pues el
enlace estructural; es propio del sistema. La negociación sobre el pago por la expropiación del
Marcota concluye en condiciones bastante onerosas, que dan cuenta del escaso margen de juego
211
del gobierno . El curso de la política anticrisis y su recurrencia al crédito internacional y al apoyo
de los Estados Unidos para obtenerlo, serán ahora el centro de las preocupaciones del gobierno.
En este campo es difícil conocer la dimensión y oportunidad de la presión imperialista, y las
concesiones hechas a puerta cerrada. Ello pertenece al campo de la práctica política que el
régimen maneja en exclusividad, en un país desinformado políticamente. Nadie puede negar, sin
embargo, dos constataciones que no aparecen en forma gratuita: la primera es que las relaciones
con los Estados Unidos son óptimas, sin roce importante, cosa que no ocurrió en la “Primera Fase”.
La segunda es expresada por el Secretario de Estado Norteamericano, Henry Kissinger, en octubre
de 1976; ejemplificando los progresos en las relaciones entre su país y Latinoamérica, expresó que
se habían logrado “negociaciones sin precedentes con los gobiernos de Panamá y Perú”212.

TRES BUSCANDO UNA SALIDA POLÍTICA

En la concreción del viraje el gobierno tenía la implícita necesidad de concretar con la


burguesía nativa términos de acuerdo mis estables. Esto era aún más necesario si el
rechazo popular lo había obligado a cerrar drásticamente el espacio político, con la
legislación de emergencia. El gobierno emprende el diálogo con los empresarios y con
211
La bondad y el patriotismo no se miden tan simplemente. Pueden teóricamente ser personas muy buenas, amorosas y
patriotas los “hombres privados” de las derecha. O También los de la izquierda, que no sabemos si serán para el Presidente
hombres privados o sub-hombres, pues hombres públicos no son. Sin embargo, el amor a la patria es indesligable de la
solidaridad con los hombres que mayoritariamente constituyen esta Patria y el sistema capitalista defendido por la derecha
los oprime y explota en cualquiera de sus versiones lo reconoce el propio Presidente cuando dice el 31 de marzo,
refiriéndose a la sociedad capitalista: “….por más concesiones que haga no puede eliminar nunca por completo la
explotación que la ideología encubre. En el fondo es la opción por los propios intereses o por los ajenos, por el bienestar de
las mayorías, recubierta con los mitos, los enemigos míticos, los tecnicismos y los valores de la ideología dominante”

212
Esta Expropiación merece ser estudiada por mostrar los estrechos límites de maniobra que quedaban al Estado
peruano en esta negociación, por la imposibilidad de vender hierro fuera de los condicionamientos de Japón y Estado
Unidos. Pero la simple lectura de las cifras indica un caso tal de fraude en la empresa norteamericana, que justificaba el no
pago por las instalaciones expropiadas, cosa que por los rasgos dependientes de esta economía – en una coyuntura muy
distinta al 68 no se hizo. En 1974 Marcona declaraba exportar aproximadamente 9 millones de toneladas largas a un precio
FOB de 8 dólares/tonelada. Este precio sin embargo, en 1977, que fue el más bajo alcanzado por este mineral, - por la
crisis del mercado – era de 15 dólares/toneladas, cosa que permite ahora a Hierro Perú mostrar gran rentabilidad
exportando sólo 4´200,000 toneladas largas ese año.

157
los partidos del campo burgués. Incluye en esta línea algunas fuerzas del campo
popular pero claramente en condiciones marginales pues el diálogo obedece entonces
al rumbo del proceso político. Los hechos que se señalan al respecto, pueden expresar
los elementos que se traslucían al público.

I. CON LOS EMPRESARIOS

En busca del consenso y respaldo expreso de la burguesía, el gobierno ha hablado y


actuado gradualmente desde el período anterior. En cada mensaje se destaca ahora el
rol de la empresa privada y de la inversión extranjero no sólo para resolver la crisis
sino para generar empleo. Los empresarios son parcos en la respuesta y sus demandas
muestran la heterogeneidad de intereses de la burguesía nativa, a la vez que indican su
derrotero común respecto a lo fundamental. El mensaje presidencial del 28 de julio, al
anunciar la modificación de la Ley de Comunidad Laboral -cuya "esencia" no ha sido
comprendida, según el Presidente 213 pone énfasis en una verdadera priorización de los
intereses "privados" de la burguesía y obtiene el pronto apoyo de la CONACO, cuyo
Presidente declara estar "impresionado" por "la franqueza de sus planteamientos, con
aspectos positivos y reflexiones muy importantes. Obviamente, lo que "le impresiona"
positivamente es que Morales Bermúdez resalta la importancia de la empresa privada y
la decisión de "reajustar" la Comunidad Laboral 214 .

Para el Presidente la importancia de la inversión privada se justifica ahora por la


necesidad de aumentar las fuentes de empleo. Así lo afirma en Iquitos, a la vez que
ataca a los "grupos sectarios" que, "abusando de la falta preparación política y de
cultura de nuestro pueblos - ", introducen en "las gentes idea extrañas a la realidad
nacional" 215 . Comprendiendo bien el sentido de estas declaraciones presidenciales, la

213
Este mensaje debió titularse “El gobierno incomprendido”. Para el Presidente no sólo no fue comprendida la esencia de
la Comunidad Laboral tampoco fueron comprendidas las medidas de “la Segunda Fase”, ni sus llamados “fraternos”,
combinados con una represión poco fraterna y una política económica menos fraterna aún. Tampoco son comprendidos los
cambios militares hasta se insinúa la intromisión civil en ese campo reservado, reiterando la nunca probada pretensión de
“…tergiversar el sentido de las situaciones y aprovecharlas políticamente”, ¿Somos tan idiotas los peruanos? ¿Tan
incapaces de comprender? Este discurso pronunciado cuando el gobierno reprime toda expresión en su contra e impone al
país el Estado de Emergencia, demuestra hasta qué punto este gobierno distorsiona la realidad para cubrir su propia
reiterada.

214
Cronología Política. Hecho No. 4534 p. 2103

215
En estos casos el Presidente desconoce que no sólo en el Perú sino en toda América Latina están ampliamente
demostrado, con cifras y cuidadosas investigaciones que en esta época de transnacionales la empresa privada moderna se
muestra incapaz de generar no sólo el empleo que esta población requiere sino incluso el empleo industrial que generó en
158
Sociedad de Industrias las aplaudirá expresando a través de su Presidente Interino que
el anuncio "… es reconfortante, porque señala y reconoce el único camino que debe
seguir el país para salir de la crisis económica, apoyar la inversión privada, apoyar a la
empresa privada". A la vez recordarán los empresarios que han hecho "planteamientos
concretos que aún no han sido, debidamente recogidos" y que esperan” ...que antes de
fin de año este anuncio se haga realidad…" 216 . Los trabajadores, especialmente los
comuneros industriales, han sido pues notificados.

En el mismo sentido se pronunciará el Gerente de la CONACO, quien pone énfasis en


la necesidad de inversiones extranjeras y expresan que "hay e reconocer que existe un
clima muy propicio para el trabajo del empresario. Se viene alentando la confianza y el
respeto que se había perdido en el Perú con relación a la sana empresa privada…". El
trabajador conoce ya ese clima impuesto con el Estado de Emergencia y la anulación
de toda capacidad gestión sindical. En la misma oportunidad el Vice-Presidente de la
Cámara Comercio de Lima considerará muy saludable el enfoque "realista" que se
formula, "…dejándose de lado análisis y planteamientos demagógicos, sin lento
sustento económico e inspirados en modelos ajenos a nuestras realidades nacionales";
pero a la vez, indicando su oposición ante los "simplificaciones y generalizaciones",
señalará: "no puede de ningún modo ignorarse nuestra situación de dependencia del
exterior y la profunda crisis que afecta a la economía”.

Es interesante indicador la preocupación que se evidencia en este case, la situación de


dependencia, que podría indicar la presencia de empresas nacionales que amplían su
marco de compresión de esta realidad cada vez más favorable, en todo el Continente, a
las transnacionales. Cabe preguntarse, sin embargo, sobre el carácter estructural de
esa dependencia, sobre la habilidad de una ruptura de esa situación mientras
predomina la lógica "privada" articulada mayoritariamente al capital transnacional, a su
tecnología y lógica de funcionamiento. Y estos no son "esquemas demagógicos" sino
resultados de investigaciones científicas, bastante amplías, hechas en América Latina.

los países de desarrollo originario, en la dase competitiva del capitalismo. Parece desconocer que toda la tecnología
moderna –sin la cual la empresa privada deja de ser rentable en este sistema- está dirigida a ahorrar mano de obra. Parece
olvidar que todo sistema económico tiene su propia coherencia y que en el capitalismo la rentabilidad del capital, y no la
necesidad de dar empleo y satisfacer las necesidades sociales, se impone prioritariamente.

216
Cronología Política. Hecho No. 4749 pp. 2260-61
159
La reunión de CADE 76 dará lugar a una nueva exposición de los planteamientos del
empresariado, que reclama concreciones del gobierno logrando sucesivos avances en
el terreno de la articulación de sus intereses. En la inauguración, el Vice-Presidente
de la Southern Perú Co. “.....responsabiliza a la política del gobierno de todos los
males que aquejan a la economía del país. Llama consecuentemente a reducir la
acción pública a ser mínima expresión, en el entendido de que sólo ello, y el
despliegue de la iniciativa privada, p e r m i t i r á n superar la crisis e incluso el atraso del
país". Como bien anota en La Prensa César Humberto Cabrera, "olvidó decir también
que la acción gubernamental que hoy tan acremente crítica tuvo su origen inmediato
en el impase económico y político a donde condujeron al país los defensores al país
libre iniciativa, y esto, independientemente de las críticas que se puedan hacer a la
gestión gubernamental, tal como nosotros mismos lo hemos en oportunidades
anteriores" 2 1 7 .

Las criticas y demandas de la burguesía nativa -en el ejemplo bien articuladas con el
capital extranjero- encuentran a un gobierno “a la defensiva que progresivamente
recorta el alcance de las reformas y políticas iniciadas es la "Primera Fase". En su
discurso, el Presidente Morales Bermúdez, sin responder a las críticas, anuncia la
modificación de la Comunidad Iaboral para adecuarla a Ios empresarios empresarios
e informa también del rumbo el gobierno quiere dar al sector de propiedad social,
para que no sea competitivo con el sector propiedad privado. Se le orienta a "dar la
preferencia, por no decir exclusividad, a los proyectos que permitan emplear la mayor
cantidad de mano de obra". Anuncia a su vez "la individualización orgánica” de las
empresas 2 1 8 . ¡Que diferente óptica la de este discurso con la del pronunciado por el
mismo Presidente en CADE 75, un año antes! Para el más superficial lector,
aparecerá evidente en esos dos documentos el viraje que tanto niega el gobierno
entonces. En la óptica de hoy -es la hora del pragmatismo- lo que importa es producir
más, sin discernir cualitativamente el q u é , el cómo y el para quién. Esas son
decisiones "privadas", a aunque ocasionen crisis en la balanza de pagos por su
necesidad de traer más y más insumos y bienes de capital importados, a la vez
exportan -legal e ilegalmente- más y más capitales. El imperio de estas decisiones
privadas, tomadas en función de las mayores ganancias y no de una racionalidad
productiva del conjunto económico social, es lo que reclama el empresariado.

217
Cronología Política. Hecho No. 4775 p. 2276

218
Cronología Política. Hecho No. 4778 pp. 2270-80
160
El gobierno escuche las demandas, no contestadas a las críticas y real sus reformas
en aquello que más habían alcanzado por cambiar los empresarios modificar la
Comunidad Laboral y asegurar la no competitividad "desleal" de Ia Propiedad Social.
La reducción progresiva de controles y la decisión de no planificar realmente la
economía, ni siquiera en la crisis 2 1 9 , es la respuesta inicial del gobierno a las
demandas de privatización. Luego, en una lógica gradualista, vendrán acogidas más
explicitas a las demandas de tos empresarios.

En su acercamiento a Ias industriales, el gobierno concede primero la modificación de


la Comunidad Laboral -concretada en Ley el 1° de Febre ro-, aunque es más lento en
aceptar la plena liberalización que reclaman del control estatal. La sociedad de
industrias reclamará entonces -el mismo día que se aprueba la nueva Ley de
Comunidad Laboral una nueva Ley de Industrias. Los industriales piden más, aunque
en este campo la Ley vigente y la capacidad de planificación del gobierno les dejan
amplio margen de Luego 2 2 0 . Sin embargo, la relación del gobierno con la Sociedad de
industrias no tiene fluida en este momento, por su cuestionamiento del poder estatal.
En abril, al pronunciarse sobre el Plan Túpac Amaru, sostendrá que este "refleja
cambio sustancial de actitud…" pero no recusa la ideología de la "Prime ra Fase" ni
cambia el estatismo del gobierno, a pesar de sus "resultados contraproducentes". En
219
Nos referimos principalmente a la negativa a programar importaciones, a planificar una industria diferente, a aceptar las
críticas que desde el propio gobierno se le hicieron antes.

220
La Sociedad de Industrias, en su pronunciamiento, pide:

1) La sustitución del D.L. 18350 (Ley General de Industrias) por otro instrumento legal con las siguientes
característica:

a) Que tenga para la industria finalidades promocionales y no meramente punitivas.

b) Que considere el porcentaje de participación de la Comunidad Laboral en la industria en pie de igualdad con
los otros sectores y no constituya, como hoy, una carga discriminatoria.

c) Que elimine los controles y trabas burocráticas, para el funcionamiento y la creación de empresas.

d) Que evite la intervención estatizante en sectores que operan con eficiencia productiva.

e) Que se dirija a una real descentralización

f) Que proteja al patrimonio industrial contra la devaluación y el obsoletismo.

g) Que coloque al país en condiciones de igualdad y aptitud para enfrentar el reto del Grupo Andino.

h) Que favorezca promocionalmente la exportación de productos peruanos.

2) La participación de la Entidades Representativas de los Sectores Privados en las discusiones de las leyes que les
conciernen, como el medio más eficiente de evitar los errores que se han cometido

Informativo político No. 53 Febrero 77 p. 15


161
sus conclusiones propone un conjunto de requisitos PIan, que la identifica plenamente
con Ios planteamientos que entonces estaban sosteniendo Ios antiguos partidos
políticos 2 2 1 .

El énfasis que pone la Sociedad de Industrias en el calendario político y la


Constituyente, no será compartido por todos los empresarios, pero será indicativo
entonces del aislamiento en que se encuentra el gobierno a pesar del viraje. A
principios de junio un pronunciamiento de una "Confederación de Pequeñas y Medianas
Empresas" reclama un "dialogo sobre la situación económica... antes de volcarse
exclusivamente en el diálogo político". Expresa la necesidad de destinar medios para
aliviar la situación de emergencia a la que los está llevando la crisis económica,
especificando la necesidad de mejorar Ia capacidad adquisitiva de los pobladores y la
urgencia de generar liquidez 222 . Estos empresarios sienten en carne propia el impacto
de la crisis, aunque no parecen visualizar cómo la política económica del gobierno
-favoreciendo a las grandes empresas que concentran capital- los está arrinconando
aún más. El impacto en la disminución del consumo popular está afectando
recesivamente la demanda para estas empresas y generará no solo quiebras si no
ventas forzadas a las empresas más grandes, con capacidad concentradora menos
dependientes de las fluctuaciones del consumo popular. Son más radicales aún en la
posición anti estatista y en el reclamo de la "inviolabilidad de la propiedad privada", sin
medir su escaso margen de juego en una economía que favorece los grandes
monopolios transnacionales.

2. CON LOS PARTIDOS DE LA BURGUESÍA

221
Finalmente, la Sociedad de Industrias señala en sus conclusiones que en un Plan de Gobierno que “sea realmente
instrumento funcional y eficiente de desarrollo para el Perú y que rectifique los errores del pasado. “ debería a) ser producto
de la ciudadanía; b) considera la necesidad de provocar al poder constituyente para que elabore, sin agenda previa, la
Constitución que el Perú reclama; c) recurrir al único mecanismo de consulta al pueblo que es digno de Fé, el voto secreto y
universal d) garantizar en forma absoluta e irrestricta la libertad del poblador peruano es todos los campos de su actividad y
de modo especial la libertad de prensa; e) hacer de conocimiento público la verdadera y exacta posición económica por la
que atraviesa el país; el ocultamiento de los datos aparte de ilícito y discriminatorio genera desconfianza y temor con graves
efectos incluso para la promoción económica; f) fijar un calendario a término fijo y breve para la permanencia de las Fuerzas
Armadas en el Gobierno, por la responsabilidad exclusiva que les compete en el reencuentro de la estabilidad económica
nacional; g) derogar la ley de industrias y sustituirla por una legislación industrial que sea promocional para la industria
privada. Todo ello es necesario para convertir la empresa industrial en la base del desarrollo económico autosostenido e
impedir así aquellas etapas de nuestra historia republicana que ofrecieron al país una prosperidad falaz; h) revisar con
criterio funcional los resultados de la reforma agraria dando al agro peruano el impulso necesario a través del aumento de
los productos del agro y satisfacer de ese modo las necesidades de nuestra población.

DESCO, Informativo Político No. 55. Abril 1977. p. 15

222
Informativo, Político No 57. Junio 1977 p. 17
162
El esfuerzo del gobierno por acercarse más a los empresarios es parte de un diálogo
más vasto y difícil que lleva a ampliar el espacio de actuación de los partidos políticos
del campo burgués. Es que, a estas alturas, no solo los agentes políticos tradicionales
reclaman elecciones. También lo hacen los empresarios de la Sociedad de Industrias.
Ello es parte de un panorama global en el cual el gobierno, al tratar de reacomodarse
para expresar más netamente los intereses de la burguesía, tendrá que conceder no
solo reajustes en las reformas sino su propia declaración de finitud, a fin de dar a la
burguesía nativa acceso gradual al directo ejercicio del poder político a través de sus
agentes civiles. Entre estos Acción Popular, el partido del ex presidente Belaúnde,
asumirá desde el primer momento el reclamo más beligerante, Su Secretario General
se niega a reconocer apertura alguna, aún en diciembre de 1976 223 pocos días antes
de que el Gobierno indultara a los dos ex Ministros de Belaúnde que fueron
sentenciados por el escándalo de la “página once” del Acta de Talara.

Así, el gobierno tiene planteado el problema de su próximo término, pero tomará tiempo
en afrontarlo. Las primeras declaraciones serán ambiguas y reactivarán el reclamo de
elecciones. El Presidente afirmará, al concluir 1976, que la Fuerza Armada "no piensa
permanecer eternamente en el poder, pero tampoco piensa hacer una entrega tan a
corto plazo que podría ser perjudicial para todo el Perú . . . " 224 . Esta afirmación es
hecha en diciembre, cuando ya se anuncia la reapertura de las revistas que participan
en el "Pacto de Caballeros" ofrecido por el gobierno.

Pero la publicación del proyecto de Plan Túpac Amaru desatará nuevos sucesivos
reclamos de una salida política, que se agregan a tos expresados en períodos
anteriores. La discusión será centrada por los partidos en el calendario electoral que
este Plan no incluye explícitamente. La discusión misma permitirá ir distinguiendo las
posiciones de los partidos que intervienen en el debate. Las revistas influirán en este

223
El diálogo fue suprimido en el Perú por la dictadura de Velasco. Este déspota intimidó a la prensa:
persiguió a los periodistas insumisos; confisco 'Expreso'; monopolizó la radio y la televisión; parámetro los
diarios de circulación nacional; clausuró revistas, deportó políticos.
Su sucesor pretendió una rectificación tímida de algunos de tales actos arbitrarios y permitió la aparición
de algunas revistas, para luego clausurarlas. No advirtió ninguna modificación sustancial entre una y otra
etapa. Dialogar es debatir. Se dialoga en el Parlamento, en la televisión, en la radio, en las revistas y
diarios. Todos estos canales de diálogo están erradicados". Cronología Política. Hecho No 4815 pp. 2309-
10.

224
Cronología Política. Hecho No 4868 p. 2340.
163
panorama, poniendo énfasis en la exigencia de elecciones y procurando acortar los
plazos previstos 225 .

3. CON LOS PARTIDOS Y ORGANIZACIONES DEL CAMPO POPULAR

Dado que el debate se centra en la salida electoral, los pronunciamientos de las


organizaciones gremiales y políticas ligadas a los sectores populares si no se expresan
en la escena, pues su atención está puesta en los problemas que entraña para ellos la
represión y la cada vez insostenible situación sindical; frente a la verdadera ofensiva
desatada por el binomio empresa gobierno tienen además evidente desventaja en la
prensa. El Partido Socialista Revolucionario (PSR), un nuevo partido formado durante el
Estado de Emergencia, será una de las excepciones al expresar su rechazo global al Plan
Túpac Amaru. En su pronunciamiento señala que "… desemboca en una sola dirección: la
renegociación de la dependencia y la modernización capitalista a favor de un grupo de
empresas monopolísticas y en contra de los trabajadores y las familias". Analizará la
crisis económica señalando que se trata de una crisis estructural y no coyuntural, como la
define el gobierno. Dedica una parte del documento a denunciar "la liquidación de las
reformas", señalando que el modelo lleva a ello. Destaca, a su vez, el acento "antilaboral"
presente en el texto del plan, que "acusa sistemáticamente a los trabajadores de ser la
causa inicial de los problemas del país" 226 . En este caso, la discusión del Plan ocasión
para criticar la política económica y el modelo del régimen.

La comparación con otros países -en esta dramática competencia de tiranías


latinoamericanas que violan los derechos humanos- deja aparentemente bien parado al
gobierno peruano, porque la magnitud de las violaciones es menor si el análisis se centra
sólo en los casos de muerte y tortura. Hay que recordar, sin embargo, la diferencia en
cuanto a las situaciones históricas y magnitud de la oposición organizada. Perú es preciso
revisar toda la declaración de derechos del hombre, porque si sólo se habla de muertos y
torturados se estará tocando sólo lo que aparece más extremo. Todo lo demás en el ha
sido masivamente violado: libertades y necesidades materiales, garantías de organización
gremial y política; domicilio y familiares. Se ha impuesto el orden en el que la única actitud
tolerada al pueblo es el silencio y el trabajo, cuando hay trabajo. Y la aplicación de esta
política represiva, violatoria de derechos humanos, tiene una dirección clara: es el pueblo,

225
Informativo Político No 53. Febrero 77 pp. 12-13.

226
Informativo PolíticoNo. 56 Mayo 77. Pp 10-11
164
los trabajadores, campesinos 227 , Ios dirigentes sindicales y sus asesores; los dirigentes
políticos que se identifican con sus interés y por ello son la izquierda opositora al régimen.
No es igual la situación de las minorías. Ni cargan con la crisis en proporción a sus
posibilidades –más aún cuando los núcleos más poderosos ganan más, protegidos por el
Estado-, ni la represión se dirige a ellos. Pronto vuelven sus deportados, incluso los que
tiene sentencia judicial son indultados, y reaparecen sus revistas.

El gobierno comienza a ser denunciado en el exterior por violar los derechos


humanos, en un contexto en el que esta situación se focaliza en las dictaduras del
Cono Sur. Estas denuncias se son justamente en un período en que la Cancillería
prioriza las relaciones con los países del continente, la mayor parte gobernados por
tiranos que tienen las manos manchadas de sangre. Preocupara en este campo la
hostilización de extranjeros acogidos en este país forzados migrantes de este
continente en manos dictatoriales. El traslado la Dirección de Migraciones al
Ministerio del Interior 2 2 8 - a integrarse más con los organismos policiales- es sólo un
indicador de la política seguida, restringiendo su permanencia en el país y
acosándolos por medio de la hostilización burocrática. A ello se suma un nuevo
dispositivo legal que exige autorización del gobierno -a través de la Cancillería-
para realizar cualquier reunión internacional 2 2 9 . En este mismo campo causó
sorpresa e indignación la desaparición en abril de 1977 del ciudadano argentino
Carlos Alberto Maguid , que residía en Lima y hasta la fecha no ha aparecido. Se le
supone muerto, secuestrado, posiblemente sacado del país por manos extranjeras.
Su esposa denunció por esta acción al grupo ultraderechista argentino denominado
“Triple A", aunque también se especuló sobre la acción de órganos más ligados a
los aparatos represivos de la dictadura militar argentina 2 3 0 .

227
Porque se expresan menos en la prensa y también por economía de espacio no sean dado auí mucho ejemplos de la
represión en el campo. Esta existe sin duda. La intervención de 12 cooperativas en el Alto Piura (cronología política.
Hecho No. 4867) o el enfrentamiento dado en Huamachuco (Cronología Política. Hechos No. 4768) son algunos de los
hechos que transcienden. Tampoco se han desarrollado hechos de violencia represiva policial dado particularmente en
pueblos jóvenes que lucha por un espacio para vivir en la ciudad o para impedir su reubicación, choque policial en el Pueblo
Joven “10 de febrero”, con saldo de muertos, heridos y desaparecidos (ver Informativo Político No, 52 p. 19) o en
“Condevilla Señor”, con similar saldo (Informativo Político No, 54 p. 15) ejemplifican esas situaciones.

228
Cronología Política. Hecho No. 4787 p. 2289

229
Cronología Política. Hecho No. 4714 p. 2232

230
Informativo Político. No. 55 p. 19
165
En medio de obvias dudas -que en este caso no eximen totalmente a las
autoridades Peruanas surgen previsoras las palabras del citado Mensaje de los
Obispos Católicos en octubre do 1976, señalando que “es obligación grave de
todos evitar en nuestra patria la posibilidad de un espiral de violencia... ". EI
llamado final del mencionando documento es indesligable de todo el texto y
de aquella parte anterior del mismo en la que al referirse los salarios de
hambre afirma ". . . esto es ciertamente soportar uno violencia, contra la cual
reclama la justicia". La violencia del sistema económico que explota a las
mayorías, a la que se agrega la violencia represiva para impedir que estas
luchen -gremial y políticamente- por cambiar esta situación injusta, es una
situación que engendra violencia. La espiral desatada en América Latina no es
casual ni se debe a "mentes enfermas" que se vuelven subversivas. En este
período, muchos Peruanos van adquiriendo en carne propia, vivencias reales y
dolorosas de la violencia del orden establecido. El régimen no ataca sus
causes... sólo detecta sus efectos y dentro de estos su ideología convierte en
causa lo que es epidérmico o aquello que expresa el clamor de las mayorías.

DOS POLITICAS DE CONTRARREFORMA

Hasta julio de 1976 el curso de la “Segunda Fase” había significado un viraje gradual con respecto
al gobierno anterior. Sin embargo, hasta entonces se mantiene en el régimen el mínimo de
forcejeo, a la defensiva, que suponía la presencia de militares progresistas en la cúpula. A partir de
la caída del Premier Fernández Maldonado los hechos indicadores del viraje se sucederán uno a
otro, complementando el endurecimiento de la política económica con medidas que eran
especialmente reclamadas por las revistas de derecha. Estas, aunque clausuradas durante un
semestre, podrán ver cómo el gobierno va concretando uno a uno sus reclamos: caen los ministros
que más atacaron y cuestionaron – incluyendo el propio Premier-; renuncian o se alejan los
funcionarios más ligados a la “Primera Fase”, siguiendo el camino de los directores de diarios en
marzo; se impone disciplina laboral con la política represiva que se encumbre con el “Estado de
Emergencia”; ello mismo sirve para combatir todo lo que estos reaccionarios ven “rojo” y para
suspender – en sus efectos prácticos- la Ley de Estabilidad Laboral. El tercermundismo de la
política exterior es reemplazado por un acercamiento a las dictaduras latinoamericanas y por una
política en la que participan más los comando militares – en visita a sus colegas- que Torre Tagle.
La sumisión a Washington vuelve a presidir el comportamiento de la política exterior, cada vez más
necesitada de su indulgente apoyo a la gestión incesante de nuevos créditos. Los “Hombres

166
privados”231.aumentan su presencia y peso en las decisiones del gobierno, sin asumir por supuesto
responsabilidad en éste.

En efecto, en pocos meses se concretan éstas y otras demandas de la burguesía nativa. La


desestatización de la pesca de anchoveta es una de las primeras. El gobierno se saca de encima a
más de 5,000 trabajadores y pone a la venta las bolicheras, ofreciendo a estos últimos la
“oportunidad” de adquirirlas con sus indemnizaciones de retiro y con préstamos adicionales. En
medio de un panorama de crisis en el que el propio gobierno sostenía que sobraba la mitad de
hombres y lanchas, se pretende que el riesgo económico sea asumido por los trabajadores a costa
de lo único que acumulan para la vejez y se los fuerza a competir con empresas privadas, que
rápidamente podrán desplazarlos. Las voces de protesta de los pescadores – acalladas con dura
represión – y la crítica de la Sociedad Nacional de Pesquería – que pone énfasis en la gravedad de
quebrar la unidad fábrica-flota – no merecieron del gobierno ninguna atención. La medida se
impone sin el menor “dialogo” que permita el mínimo debate político. Aprovechando la situación de
emergencia se aplica toda la dureza represiva a los trabajadores de la pesca, que luchaban por
mantener su puesto de trabajo.232

También en materia petrolera variarán las restricciones para entregar nuevas áreas de explotación
en contrato con compañías extranjeras. Formalmente se siguen las pautas del llamado “modelo
peruano” – que hace tiempo ha sido superado en el Ecuador – y las nuevas aperturas se dan en un
cuadro que disminuye la capacidad de negociación del gobierno, que adjudica áreas reservadas
para el largo plazo. Más adelante se firmarán contratos aún más favorables para la Occidental
Petroleum.233. En la cancillería se sentirán también los cambios.

El énfasis que ahora se pone en diálogos, visitas y entrevistas con los países del Cono Sur – que
comienza con la entrevista sostenida con el dictador Brasileño-, tiene su correlato en el menor peso
de las relaciones con los países del Tercer Mundo. Obviamente el viraje en estos casos es más
“diplomático”, pero se expresa en posiciones más conciliadoras con los interéses de las grandes
porencias; por ejemplo absteniéndose de votar en las resoluciones sobre Angola y Puerto Rico, en
234
la cita de países No Alineados realizada en Colombo . En cuanto al Pacto Andino, en agosto de
1976 el Perú cambiará su posición sobre el tratamiento del capital extranjero (Decisión 24)
planteando la necesidad de elevar el porcentaje máximo de remisión de utilidades y modificando

231
Frase introducida por el Presidente Morales Bermúdez para referirse al empresario privado. Suponemos que ha querido
hacer un contraste con hombre público, pues está muy lejos de querer atacarlos o “satanizarlos”

232
Sobre este tema Carlos Malpica escribe el trabajo titulado La desnacionalización de la flota de Pesca Perú: una medida
anti-histórica. Ed. Labor. Diciembre 1976. Allí se analizan el Paro y la medida del gobierno. En este documento se
reproduce la crítica de la Sociedad de Pesquería.

233
Cronología Política. Hecho Nº 4493 pp. 2076-77

234
Cronología Política. Hecho Nº 4675p. 2206
167
“los aspectos que no son claros o que por el momento actual del mundo no son realistas” 235. Llego
la hora de “flexibilizar” la antes firme posición peruana.

El cambio de rumbo en el proyecto de propiedad social se sentirá netamente en las primeras


declaraciones del nuevo Jefe de CONAPS, quien califica de “enemigos de la revolución”
quienes”….consciente o inconscientemente han propiciado un enfrentamiento entre el sector
236
privado reformado y el de Propiedad Social, como si fueran antagónicos . Respondiendo a las
demandas de la empresa privada, se plantea arrinconar en las zonas deprimidas al sector de
empresas de propiedad social, impartiendo la directiva principal de no competir con la empresa
privada, es decir no ubicarse en los núcleos vitales del proceso de acumulación. De esta forma se
puede mantener el sistema actual y la hegemonía del capital privado237, dejando que las empresas
de propiedad social tengan el mismo o similar rol que las empresas cooperativas dentro del
capitalismo. Más adelante se críticará también los mecanismos que orientan la acumulación hacia
el sector en vez de centrarlos en cada Empresa de Propiedad Social y, con el argumento de dar el
poder real a cada empresa, se preparará el terreno para limitar aún más su impacto en el conjunto.

En torno a este tema cabe recordar que la propiedad social fue presentada por el gobierno como la
alternativa a la propiedad privada y que a través de estímulos estatales debía convertirse en el
sector preponderante de la economía. Aún en sus contradictorias referencias al pluralismo
económico, el gobierno sostenía que a largo plazo la hegemonía corresponde al sector de
propiedad social. Sin embargo ningún elemento de su política podía garantizarlo, menos aún la ley
de empresas de propiedad social dada en 1974. los empresarios reaccionaron ante esta lógica con
un rechazo decidido a toda promoción de estas empresas, calificándolas de competencia desleal,
por gozar de incentivos particulares que el propio gobierno no aplicaba. La burguesía no puede
aceptar que se le cuestione el futuro; su vocación de poder exige ser hegemónica hoy y mañana.
Lo que se reclamaba del viraje era así una definición frente a un planteamiento que no podían
235
Cronología Política. Hechos Nos. 4483p. 2072 y 4589p. 2141.

236
Cronología Política. Hecho Nº 4524p. 2097.

237
Otra vez en este caso – como ocurrió en la Comunidad Laboral- el gobierno parece desconocer la lógica del sistema
económico en el que opera. Es para éste la voluntad de los actores- que calificará rápidamente de “infiltrados”, sobre todo
siendo civiles- y no lo que la ley significa en el contexto en que se da. Esta – y toda la ideología del gobierno, ahora
reformulada – planteaba la necesidad de construir un sector de empresas “plenamente competitivo” con los demás y con el
apoyo del Estado, que lo definía como “sector prioritario” de la economía. Y tal era la prioridad otorgada que básicamente
en ella se basaba el carácter “esencialmente distinto”, no capitalista para Velasco y socialista para Morales Bermúdez, de la
nueva sociedad propuesta por el régimen. Al margen de la utopía o validez de esta propuesta, la competencia está
planteada desde la partida y el antagonismo es sentido por el empresario que ve en este proyecto un peligro para su
empresa (que en adelante tendrá que competir con otras apoyadas por el Estado) y para el sistema que él defiende: la
hegemonía de la propiedad privada. Los infiltrados son así, primero el mismo Velasco y luego Morales Bermúdez, aunque
pueda especularse sobre la sinceridad con que antes la apoyaba este último. Cronología Política. Hecho Nº 4496 pp. 2077-
78.

168
aceptar. Pero la realidad de entonces ofrecía una situación aún más precaria, presente ya en 1975,
en la dificultad de obtener los recursos de capital para crear empresas de Propiedad Social. La
situación económica general condiciona su crecimiento, en tanto que el Estado no dispone de
fondos – presupuestales o crediticios – para generar estas empresas. Si estas deficiencias ya eran
visibles anteriormente y cuestionaban la preponderancia real del sector de Propiedad Social, en la
situación posterior lo convertirán en algo insignificante. Por lo mismo, lo que se concreta en este
período no es el desmontaje de un proyecto existe, sino la variación de un objetivo declarado,
antes de haber sido aplicado en términos significativos. Es el fácil viraje ante la presión de los
empresarios, en nombre del realismo y de sus intereses predominantes.

La acogida del gobierno a las demandas de los empresarios se da también en lo relativo a la Ley
de Estabilidad Laboral, aunque la norma legal siga en pie todavía. Durante mucho tiempo, la
derogatoria de esa ley fue el reclamo central de la burguesía porque limitaba – aún con claros
escapes – la capacidad de cada empresas de deshacerse de todo trabajador que molestara.
Obviamente, la argumentación se ha de centrar en aspectos disciplinarios y laborales de rutina. Se
dirá que la empresa pierde capacidad de eliminar el ocioso y al inepto. Se presentará muchos
ejemplos de ello, a pesar de que la norma prevé el procedimiento para estos aspectos. Aún
admitiendo posibles abusos, es obvio que el problema no es el de los casos “justos” o extremos de
“criolla” inconsecuencia. Lo que el empresario ha estado acostumbrado a tener es el arma de
chantaje para que el obrero sea obediente y sumiso, incapaz de reclamar ni discutir; para que
incluso ante los abusos que lo afectan, prefiera callar para no quedarse en la calle. Esto es real y
vital en la experiencia de los trabajadores. Pero tiene además connotación política, pues se aplica
prioritariamente a los dirigentes sindicales que – salvo en contactos sindicatos, muy fuertes – no
han tenido en el pasado margen de protección para cumplir su función sin resultar, a corto o
mediano plazo, despedidos.

Indudablemente en la polémica está presente otra limitación: la capacidad de despedir


masivamente ante situaciones de crisis o cuando se pretexta esta necesidad, pero lo que en
definitiva se busca es deshacerse de trabajadores caros y antiguos para contratar otros a menor
costo. Este reclamo de los empresarios asume tal tono que pareciera que, al amparo de esta Ley,
la mayor parte de los trabajadores fueran ociosos e indisciplinarías. Se ha de anunciar varias veces
la modificación de la Ley 238 y entre los términos del nuevo ante-proyecto se especuló incluso con la

238
Había mucho de utopía en la formulación inicial del proyecto de Propiedad Social, a pesar de que entonces pudiera
pensarse que al aprobarse la Ley lo importante era la voluntad política que hubiera detrás. Superar el capitalismo supone
alterar la lógica de funcionamiento del sistema, sus reglas de funcionamiento basadas en el lucro. La existencia de
empresas estatales y de empresas de propiedad social en números significativo no altera esa lógica. Depende también de
la orientación de esas empresas, de su ubicación en los sectores de punta y del reordenamiento total de la estructura
productiva en función de las necesidades sociales y no del lucro, que es motor de la acumulación privada. Nada de eso
169
posibilidad de aquel empresario tuviera “derecho” a eliminar a un pequeño número por año, sin dar
cuenta de ello a nadie. El hecho es que la nueva ley no se concreta en este período sino en el
siguiente, pero la situación política cambia de tal manera que la estabilidad laboral casi no existe ya
como tal. Porque la autoridad de trabajo, cumpliendo obviamente directivas políticas y sin descartar
la “gestión” de los empresarios, dictamina sucesivamente facilitando el despido y la reducción de
personal. Porque la Legislación de Emergencia – primero restringida a Pescadores, Mineros y
Periodista, pero luego generalizada a todos – permite el despido a voluntad cada vez que se
genera un conflicto y se plantea la posibilidad de huelga. Difícil será estimar el número de
despedidos desde entonces – incluso antes del D. S. 010-, pero es un hecho que se ha logrado
amedrentar a los trabajadores y que la presión de las empresas sobre el gobierno para cambiar
esta Ley ha decrecido momentáneamente. Asi lo admite – implícitamente – el Ministro del Interior
cuando para fundamentar la necesidad de modificar la Ley de Estabilidad Laboral sostiene que
antes del Estado de Emergencia – es decir, no durante éste – muchos dirigentes han estado
realizando actividad netamente política en los centros de trabajo, aprovechándose de la estabilidad
laboral239.

Esta Ley – a pesar de sus grandes límites – es una de las conquistas más sentidas por los
trabajadores en una sociedad acostumbrada a lograr eficiencia sólo a través de la explotación y el
abuso. En el sector estatal, sin embargo, el verticalismo y la conducción preporente no tiene nada
que envidiar a la empresa privada tradicional y esto ha sido agudizado con la presencia de
directivos acostumbrados a la disciplina castrense. Para un régimen que se proclama humanista,
este es el campo en que muestra sus mayores contradicciones, por más que recurra a estigmatizar
como “Política” o “subversiva” la reacción de los trabajadores. Y el entrampamiento proviene de los
valores y de las estructuras propias del sistema que contribuye a reproducir. No sólo de las
personas.

La inestabilidad laboral impuesta por la política del gobierno será uno de los hechos de mayor
impacto en la población urbana. El otro es la reducción de salarios reales, como producto de la
política económica seguida. El trabajador rural será afectado también por esta política, que se
superpone a los graves efectos que desde antes la política económica causa en el agro. En cuanto
al proceso de reforma agraria, si bien no se devuelve masivamente tierras a sus antiguos
propietarios, habrá sin embargo, algunas devoluciones dispuestas por el Tribunal Agrario 240. A la

quedaba garantizado en la Ley.

239
Cronología Política. Hechos Nos. 4530 y 4596 pp. 2100 y 2194.

240
“Yo soy muy respetuoso de los Sectores y en realidad ésta es una pregunta que debe ser formulada al Ministro de
Trabajo. Está todavía a nivel de funcionarios de Trabajo, el estudio de esta modificación. Lo único que puedo decirles, en
170
par, se pauperiza la mayor parte de empresas campesinas por efecto de la situación económica y
el control ejercido por el Estado sobre ellas se torna cada vez más opresivo para los trabajadores –
socios. Un indicador de esto y del ajuste que a todos los trabajadores se impone, será la creación
de una Dirección para la regulación de salarios en las Empresas Campesinas, invalidándose
cualquier aumento salarial que no cuente con la aprobación de la respectiva Zona Agraria.241

La modificación de la Comunidad Industrial, respondiendo a las demandas de los empresarios, se


concreta en Febrero de 1977 en una Ley que desnaturaliza el modelo original y reduce
sustentantivamente la participación de los trabajadores en la propiedad y en la gestión de la
empresa242. Como siempre, el gobierno proclamará que estas modificaciones son hechas en
beneficio de los trabajadores y críticará la Ley anterior, diciendo que “…ha perjudicado al final a los
que pretenden favorecer”243. Los trabajadores no los sentirán así y más bien harán constar durante
la elaboración de esta nueva ley, “su preocupación” porque ésta se elabora sin escucharlos 244.
CONACI, a nombre de los Comuneros Industriales, rechazó la nueva Ley y señaló que a pesar de
lo ofrecido no se le hizo conocer el anteproyecto245. Este trato desigual, en un terreno en el cual ya
ni siquiera se intenta conciliar, es bien representativo del curso del régimen y de su opción. Con
palabras que aparentan armonía, el gobierno no sólo encubre la desigualdad estructural que
caracteriza al sistema capitalista, sino soslaya su negativa a intentar propiciar conciliaciones e
incluso a tener presentes y escuchar las demandas de los trabajadores. Se le impone aquí una Ley
que recorta sus derechos, de la misma forma en que se le impone la disminución de su ingreso
real. La experiencia de los trabajadores en este período es así una sucesión de golpes, tanto a su
términos generales, es que si es necesario modificar la Ley de Estabilidad Laboral para lograr una mayor productividad en
el país y para mejorar las relaciones laborales entre empresarios y trabajadores, habrá que modificarla. Lamentablemente
hay muchos dirigentes sindicales que aprovechándose de esta estabilidad laboral, en épocas anteriores al estado de
emergencia, han estado realizando una actividad netamente política en un buen número de centros de trabajo”. Cronología
Política. Hecho Nº 4596 p. 2194

241
Cronología Política. Hecho Nº 4621p. 2167

242
Cronología Política. Hecho Nº 4645 p. 2180

243
La diferencia fundamental de la nueva Ley con la anterior es que antes la comunidad laboral, como institución, obtenía
un bloque de acciones que le daban derecho a voto en la asamblea de accionistas, que podía llegar hasta el 50% del
capital. En la nueva Ley los trabajadores recibirán acciones individuales preferenciales, que no le darán derecho a voto.
Estas acciones no formarán parte del capital social de la empresa, sino de un nuevo rubro llamado “participación
Patrimonial del Trabajo”. Este no podrá exceder del tercio del patrimonio total de la empresa. El Fondo de la Participación
Patrimonial del Trabajo forma parte del patrimonio de la empresa, pero no del capital social. Este fondo de los trabajadores
puede llegar como máximo a una cantidad igual al 50% del capital social. Es decir que el patrimonio de la empresa será de
una vez y media el capital social, y el fondo de los trabajadores no podrá superar el tercio del patrimonio. Las deducciones
que haga la empresa a favor de la Comunidad continuarán siendo el 25% de las utilidades, libres de impuestos y serán
repartidad entre todos los trabajadores de la empresa, sean o no miembros de la Comunidad Industrial.

244
Véase, por ejemplo, las afirmaciones del Presidente Morales Bermúdez en Cronología Política Hecho Nº 4778pp 2277-
80

245
Cronología Política. Hecho Nº 4800p 2298.
171
situación real como a las expectativas generadas por la “Primera Fase” de este régimen. En un
proceso gradual, los trabajadores verán que en todos los frentes el gobierno gira en su contra para
responder a las demandas de los empresarios, abandonando sus banderas de reforma o
reduciéndolas a su misma expresión. Los empresarios y sus voceros políticos podrán palpar más y
más muestras del “dialogo eficiente”, que sí existe para ellos. Sus representantes tendrán acceso
incluso a la evaluación y formulación de normas para la actividad empresarial del Estado.246

La aparición del Plan Tupac Amaru será ocasión para que el propio gobierno explicite su crítica a
los objetivos expresados en el Plan Inca, obviamente centrados en su aplicación y en sus
“desviaciones”. La fórmula genérica que adoptan los objetivos de este Plan deja amplio campo
para la reformulación de las reformas, según el curso político. La ausencia de debate, si bien está
influída por la total desconfianza que el gobierno genera tanto en la izquierda como en la derecha,
se debe también a la imprecisión y generalidad de las formulaciones que evaden lo que es central
en todo proyecto político, más aún en una coyuntura. En este campo, complejos y en apariencia
detallados documentos – como el Plan Tupac Amaru – evaden lo central, aquello que definirá el
curso de las políticas sectoriales: el plan económico, eje de una estrategia de desarrollo, que aquí
se sustituye por “paquetes” coyunturales sucesivos, básicamente centrados en aliviar la angustia
financiera.

En las formulaciones discursivas del gobierno y de su prensa se apreciará también la concreción


del viraje político. El término “socialismo peruano” que el mismo Presidente Morales Buermúdez
introduce en el lenguaje oficial a principios de su gobierno, y al que recurre hasta meses antes,
deja de gustarle en el mes de agosto.

“No me gusta el término libertario, ni me gusta el término socialista. Porque, en


nuestra responsabilidad política son términos que el mundo, no nosotros, los tiene
confundidos, son términos que nos sindican en el mundo en este momento, y,
nosotros, lo que queremos realmente es la grandeza de nuestra Patria, trabajar
unidos nosotros los peruanos. Aquí en el Perú ya no hay oligarquías. Eso ya se
acabo. Pero no podemos engrandecer el Perú, seguir adelante si no aceptamos la
iniciativa de los hombres peruanos. ¿Es un pecado aceptar la iniciativa de los
hombres privados del Perú? No Señores.247
246

247
Cronología Política. Hecho Nº 4790p. 2290
172
Es interesante observar cómo la primera formulación que hace al respecto, desemboca en una
defensa de la iniciativa de los “hombres privados”(sic). Hay confusión, pero no sólo en el mundo
sino en las palabras del Presidente. Entender su confusión, en todo caso, es un juicio menos
severo que hablar de utilización oportunista de un concepto que tiene un valor simbólico en la
política nacional desde hace mucho tiempo. El propio gobernante reconoce ese valor simbólico,
refiriéndose a la incomprensión de la derecha, sector que evidentemente le preocupa y que quiere
atraer e incentivar. Mas adelante, el Presidente declara en una entrevista:

“Pensamos que el término Socialismo, a pesar de haberlo empleado en muchos discursos el que
habla, me he dado cuenta que no es bien interpretado en el Perú…Me he dado cuenta por ciertas
reacciones y ciertos análisis internos aquí, dentro del Perú, en diferente estamentos sociales, que
no es una palabra bien interpretada. Y muy simplemente le voy a decir: los grupos de derecha, no
hablo de ultraderecha, porque con la ultraizquierda, los grupos de derecha donde hay buenos
peruanos, que, claro, tienen su pensamiento de derecha, pero es gente muy positiva en la vida del
país y que entienden muchos de los problemas aunque no estén muy de acuerdo con todo el
proceso revolucionario, ellos pueden estar de acuerdo con determinados aspectos y en eso
apoyan; pero la mayor parte de la gente de los grupos de derecha, confunden la palabra
Socialismo con Comunismo. Eso yyo he podido detectarlo en conversaciones, en análisis de
informaciones, etc. Y los grupos del otro lado le dan diferentes interpretaciones que no coinciden
con los postulados de las Bases Ideológicas..”248

Lo que la derecha, ninguna derecha, aceptará jamás es que se cuestione la propiedad privada y el
sistema en el cual es hegemónica: el capitalismo. En tanto que el socialismo – en cualquiera de
sus versiónes – cuestiona el sistema capitalista y pretende reemplazarlo, no hay acuerdo posible.
En ese punto la conciliación no cabe y el cambio de palabras refleja una opción. La situación
concreta en que estas afirmaciones se dan es sin embargo distinta. Una alternativa socialista no es
sólo cuestión de palabras y la política del régimen no es ni socialista, ni alternativas al capitalismo.
Es una política capitalista que se mide en sus acciones, en su conducción económica, en sus
reformas y en algo esencial: la marginación del pueblo respecto del poder. Que la palabra
socialismo es hoy insuficiente como definición, nadie lo duda. Pero lo que define en la partida es un
mínimo: no hay socialismo capitalista ni capitalismo socialista. En la “Primera Fase”, el General
Velasco no pretendió calificar de socialista el proyecto que encabezaba, aún cuando explicitaba la
recusación del capitalismo en el discurso político. Las reformas emprendidas no cancelan el
carácter capitalista de la sociedad peruana ni lo pretendían, salvo en el caso del proyecto de
248
Cronología Política. Hecho Nº 4587p. 2139
173
propiedad social, que lo enuncia en la ideología aunque no lo materializa. La ideología formulada
por ese gobierno corresponde gruesamente con sus realizaciones; tiene grandes vacíos y aspectos
indefinidos, y las bases ideológicas así lo expresan. Hubo cuidado en no calificar de socialista al
modelo del régimen y en llamar bases – es decir no formulación definitiva – a ese documento.
Ningún analista serio podrá encontrar en las realizaciones y en las formulación ideológica de
entonces, una alternativa socialista concreta; sin negar por ello en absoluto los valores de esas
reformas, su carácter antioligárquico y nacionalista, así como el valor de las posiciones surgidas a
partir de su praxis, que llevaron a muchos actores a entender que la ruptura del sistema capitalista
era necesaria, aún cuando no llegaran a concretarla en un proyecto político alternativo y viable.
Pero el problema de fondo no es de personas ni de valores o buenas intenciones. En la base está
la capacidad de analizar con criterios científicos la realidad, de vincularse con las fuerzas sociales
capaces de cambiarla y de lograr convertir en un proyecto social válido y propio para esta realidad,
un modelo socialista alternativo. Eso no es cuestión de discursos y el gobierno, en particular, abusa
del discurso y se enreda en su propio confusionismo, porque no sólo fue incapaz de resolver las
contradicciones existentes en el gobierno anterior, sino que al afrontar la crisis económica – que
hace planas y dramáticamente visibles las opciones, dificultando la conciliación – opta por
abandonar las reformas y el nacionalismo, y además requiere justificarlo en palabras.

Más allá del confusionismo de las palabras, lo que expresa el Presidente es el nuevo curso político
y la búsqueda del consenso de la derecha moderna.

Estos “ buenos peruanos”249 no se enfrentan a un régimen socialista pidiéndole conciliación. Lo que


hacen es pedir coherencia ideológica a un régimen capitalista que concilia con ellos en lo
fundamental y que en el viraje de las reformas, así como en las medidas anticrisis, está eliminando
los obstáculos para la compresión política plena con esa derecha. En la realidad actual del
continente, la burguesía no tolera recetas heterodoxas. Las condiciones del capitalismo
monopólicos, de las transnacionales y de la crisis económica, no dejan amplios márgenes a las
burguesías criollas para ser concesivas con el pueblo y el proceso político de los últimos años, al
avanzar las reformas, han tornado aún más rígidos ideológica y políticamente a los empresarios.
Cuando “confunden” socialismo y comunismo con todo cambio – cuando en todo planteamiento
socialista sólo ven totalitarismo, que no ven en el capitalismo de hoy-, hay que recordar que en
este sistema esto no es casual ni accesorio. El eje ideológico es: toda alternativa al capitalismo es
la destrucción. Socialismo – comunismo-violencia-terror rojo – subversión, etc., son parte de una
misma secuencia lógica.

249
Cronología Política. Hecho Nº 4620p.2161
174
La concreción del viraje toca también a la posición nacionalista del régimen. No es casual pues el
enlace estructural; es propio del sistema. La negociación sobre el pago por la expropiación del
Marcota concluye en condiciones bastante onerosas, que dan cuenta del escaso margen de juego
250
del gobierno . El curso de la política anticrisis y su recurrencia al crédito internacional y al apoyo
de los Estados Unidos para obtenerlo, serán ahora el centro de las preocupaciones del gobierno.
En este campo es difícil conocer la dimensión y oportunidad de la presión imperialista, y las
concesiones hechas a puerta cerrada. Ello pertenece al campo de la práctica política que el
régimen maneja en exclusividad, en un país desinformado políticamente. Nadie puede negar, sin
embargo, dos constataciones que no aparecen en forma gratuita: la primera es que las relaciones
con los Estados Unidos son óptimas, sin roce importante, cosa que no ocurrió en la “Primera Fase”.
La segunda es expresada por el Secretario de Estado Norteamericano, Henry Kissinger, en octubre
de 1976; ejemplificando los progresos en las relaciones entre su país y Latinoamérica, expresó que
se habían logrado “negociaciones sin precedentes con los gobiernos de Panamá y Perú”251.

TRES BUSCANDO UNA SALIDA POLÍTICA

En la concreción del viraje el gobierno tenía la implícita necesidad de concretar con la


burguesía nativa términos de acuerdo mis estables. Esto era aún más necesario si el
rechazo popular lo había obligado a cerrar drásticamente el espacio político, con la
legislación de emergencia. El gobierno emprende el diálogo con los empresarios y con
los partidos del campo burgués. Incluye en esta línea algunas fuerzas del campo
popular pero claramente en condiciones marginales pues el diálogo obedece entonces
al rumbo del proceso político. Los hechos que se señalan al respecto, pueden expresar
los elementos que se traslucían al público.

250
La bondad y el patriotismo no se miden tan simplemente. Pueden teóricamente ser personas muy buenas, amorosas y
patriotas los “hombres privados” de las derecha. O También los de la izquierda, que no sabemos si serán para el Presidente
hombres privados o sub-hombres, pues hombres públicos no son. Sin embargo, el amor a la patria es indesligable de la
solidaridad con los hombres que mayoritariamente constituyen esta Patria y el sistema capitalista defendido por la derecha
los oprime y explota en cualquiera de sus versiones lo reconoce el propio Presidente cuando dice el 31 de marzo,
refiriéndose a la sociedad capitalista: “….por más concesiones que haga no puede eliminar nunca por completo la
explotación que la ideología encubre. En el fondo es la opción por los propios intereses o por los ajenos, por el bienestar de
las mayorías, recubierta con los mitos, los enemigos míticos, los tecnicismos y los valores de la ideología dominante”

251
Esta Expropiación merece ser estudiada por mostrar los estrechos límites de maniobra que quedaban al Estado
peruano en esta negociación, por la imposibilidad de vender hierro fuera de los condicionamientos de Japón y Estado
Unidos. Pero la simple lectura de las cifras indica un caso tal de fraude en la empresa norteamericana, que justificaba el no
pago por las instalaciones expropiadas, cosa que por los rasgos dependientes de esta economía – en una coyuntura muy
distinta al 68 no se hizo. En 1974 Marcona declaraba exportar aproximadamente 9 millones de toneladas largas a un precio
FOB de 8 dólares/tonelada. Este precio sin embargo, en 1977, que fue el más bajo alcanzado por este mineral, - por la
crisis del mercado – era de 15 dólares/toneladas, cosa que permite ahora a Hierro Perú mostrar gran rentabilidad
exportando sólo 4´200,000 toneladas largas ese año.

175
II. CON LOS EMPRESARIOS

En busca del consenso y respaldo expreso de la burguesía, el gobierno ha hablado y


actuado gradualmente desde el período anterior. En cada mensaje se destaca ahora el
rol de la empresa privada y de la inversión extranjero no sólo para resolver la crisis
sino para generar empleo. Los empresarios son parcos en la respuesta y sus demandas
muestran la heterogeneidad de intereses de la burguesía nativa, a la vez que indican su
derrotero común respecto a lo fundamental. El mensaje presidencial del 28 de julio, al
anunciar la modificación de la Ley de Comunidad Laboral -cuya "esencia" no ha sido
comprendida, según el Presidente 252 pone énfasis en una verdadera priorización de los
intereses "privados" de la burguesía y obtiene el pronto apoyo de la CONACO, cuyo
Presidente declara estar "impresionado" por "la franqueza de sus planteamientos, con
aspectos positivos y reflexiones muy importantes. Obviamente, lo que "le impresiona"
positivamente es que Morales Bermúdez resalta la importancia de la empresa privada y
la decisión de "reajustar" la Comunidad Laboral 253 .

Para el Presidente la importancia de la inversión privada se justifica ahora por la


necesidad de aumentar las fuentes de empleo. Así lo afirma en Iquitos, a la vez que
ataca a los "grupos sectarios" que, "abusando de la falta preparación política y de
cultura de nuestro pueblos - ", introducen en "las gentes idea extrañas a la realidad
nacional" 254 . Comprendiendo bien el sentido de estas declaraciones presidenciales, la
Sociedad de Industrias las aplaudirá expresando a través de su Presidente Interino que
el anuncio "… es reconfortante, porque señala y reconoce el único camino que debe
seguir el país para salir de la crisis económica, apoyar la inversión privada, apoyar a la

252
Este mensaje debió titularse “El gobierno incomprendido”. Para el Presidente no sólo no fue comprendida la esencia de
la Comunidad Laboral tampoco fueron comprendidas las medidas de “la Segunda Fase”, ni sus llamados “fraternos”,
combinados con una represión poco fraterna y una política económica menos fraterna aún. Tampoco son comprendidos los
cambios militares hasta se insinúa la intromisión civil en ese campo reservado, reiterando la nunca probada pretensión de
“…tergiversar el sentido de las situaciones y aprovecharlas políticamente”, ¿Somos tan idiotas los peruanos? ¿Tan
incapaces de comprender? Este discurso pronunciado cuando el gobierno reprime toda expresión en su contra e impone al
país el Estado de Emergencia, demuestra hasta qué punto este gobierno distorsiona la realidad para cubrir su propia
reiterada.

253
Cronología Política. Hecho No. 4534 p. 2103

254
En estos casos el Presidente desconoce que no sólo en el Perú sino en toda América Latina están ampliamente
demostrado, con cifras y cuidadosas investigaciones que en esta época de transnacionales la empresa privada moderna se
muestra incapaz de generar no sólo el empleo que esta población requiere sino incluso el empleo industrial que generó en
los países de desarrollo originario, en la dase competitiva del capitalismo. Parece desconocer que toda la tecnología
moderna –sin la cual la empresa privada deja de ser rentable en este sistema- está dirigida a ahorrar mano de obra. Parece
olvidar que todo sistema económico tiene su propia coherencia y que en el capitalismo la rentabilidad del capital, y no la
necesidad de dar empleo y satisfacer las necesidades sociales, se impone prioritariamente.
176
empresa privada". A la vez recordarán los empresarios que han hecho "planteamientos
concretos que aún no han sido, debidamente recogidos" y que esperan” ...que antes de
fin de año este anuncio se haga realidad…" 255 . Los trabajadores, especialmente los
comuneros industriales, han sido pues notificados.

En el mismo sentido se pronunciará el Gerente de la CONACO, quien pone énfasis en


la necesidad de inversiónes extranjeras y expresan que "hay e reconocer que existe un
clima muy propicio para el trabajo del empresario. Se viene alentando la confianza y el
respeto que se había perdido en el Perú con relación a la sana empresa privada…". El
trabajador conoce ya ese clima impuesto con el Estado de Emergencia y la anulación
de toda capacidad gestión sindical. En la misma oportunidad el Vice-Presidente de la
Cámara Comercio de Lima considerará muy saludable el enfoque "realista" que se
formula, "…dejándose de lado análisis y planteamientos demagógicos, sin lento
sustento económico e inspirados en modelos ajenos a nuestras realidades nacionales";
pero a la vez, indicando su oposición ante los "simplificaciones y generalizaciones",
señalará: "no puede de ningún modo ignorarse nuestra situación de dependencia del
exterior y la profunda crisis que afecta a la economía”.

Es interesante indicador la preocupación que se evidencia en este case, la situación de


dependencia, que podría indicar la presencia de empresas nacionales que amplían su
marco de compresión de esta realidad cada vez más favorable, en todo el Continente, a
las transnacionales. Cabe preguntarse, sin embargo, sobre el carácter estructural de
esa dependencia, sobre la habilidad de una ruptura de esa situación mientras
predomina la lógica "privada" articulada mayoritariamente al capital transnacional, a su
tecnología y lógica de funcionamiento. Y estos no son "esquemas demagógicos" sino
resultados de investigaciones científicas, bastante amplías, hechas en América Latina.

La reunión de CADE 76 dará lugar a una nueva exposición de los planteamientos del
empresariado, que reclama concreciones del gobierno logrando sucesivos avances en
el terreno de la articulación de sus intereses. En la inauguración, el Vice-Presidente
de la Southern Perú Co. “.....responsabiliza a la política del gobierno de todos los
males que aquejan a la economía del país. Llama consecuentemente a reducir la
acción pública a ser mínima expresión, en el entendido de que sólo ello, y el
despliegue de la iniciativa privada, p e r m i t i r á n superar la crisis e incluso el atraso del

255
Cronología Política. Hecho No. 4749 pp. 2260-61
177
país". Como bien anota en La Prensa César Humberto Cabrera, "olvidó decir también
que la acción gubernamental que hoy tan acremente crítica tuvo su origen inmediato
en el impase económico y político a donde condujeron al país los defensores al país
libre iniciativa, y esto, independientemente de las críticas que se puedan hacer a la
gestión gubernamental, tal como nosotros mismos lo hemos en oportunidades
anteriores" 2 5 6 .

Las críticas y demandas de la burguesía nativa -en el ejemplo bien articuladas con el
capital extranjero- encuentran a un gobierno “a la defensiva que progresivamente
recorta el alcance de las reformas y políticas iniciadas es la "Primera Fase". En su
discurso, el Presidente Morales Bermúdez, sin responder a las críticas, anuncia la
modificación de la Comunidad Iaboral para adecuarla a Ios empresarios empresarios
e informa también del rumbo el gobierno quiere dar al sector de propiedad social,
para que no sea competitivo con el sector propiedad privado. Se le orienta a "dar la
preferencia, por no decir exclusividad, a los proyectos que permitan emplear la mayor
cantidad de mano de obra". Anuncia a su vez "la individualización orgánica” de las
empresas 2 5 7 . ¡Que diferente óptica la de este discurso con la del pronunciado por el
mismo Presidente en CADE 75, un año antes! Para el más superficial lector,
aparecerá evidente en esos dos documentos el viraje que tanto niega el gobierno
entonces. En la óptica de hoy -es la hora del pragmatismo- lo que importa es producir
más, sin discernir cualitativamente el q u é , el cómo y el para quién. Esas son
decisiones "privadas", a aunque ocasionen crisis en la balanza de pagos por su
necesidad de traer más y más insumos y bienes de capital importados, a la vez
exportan -legal e ilegalmente- más y más capitales. El imperio de estas decisiones
privadas, tomadas en función de las mayores ganancias y no de una racionalidad
productiva del conjunto económico social, es lo que reclama el empresariado.

El gobierno escuche las demandas, no contestadas a las críticas y real sus reformas
en aquello que más habían alcanzado por cambiar los empresarios modificar la
Comunidad Laboral y asegurar la no competitividad "desleal" de Ia Propiedad Social.
La reducción progresiva de controles y la decisión de no planificar realmente la
economía, ni siquiera en la crisis 2 5 8 , es la respuesta inicial del gobierno a las

256
Cronología Política. Hecho No. 4775 p. 2276
257
Cronología Política. Hecho No. 4778 pp. 2270-80

258
Nos referimos principalmente a la negativa a programar importaciones, a planificar una industria diferente, a aceptar las
críticas que desde el propio gobierno se le hicieron antes.
178
demandas de privatización. Luego, en una lógica gradualista, vendrán acogidas más
explicitas a las demandas de tos empresarios.

En su acercamiento a Ias industriales, el gobierno concede primero la modificación de


la Comunidad Laboral -concretada en Ley el 1° de Febre ro-, aunque es más lento en
aceptar la plena liberalización que reclaman del control estatal. La sociedad de
industrias reclamará entonces -el mismo día que se aprueba la nueva Ley de
Comunidad Laboral una nueva Ley de Industrias. Los industriales piden más, aunque
en este campo la Ley vigente y la capacidad de planificación del gobierno les dejan
amplio margen de Luego 2 5 9 . Sin embargo, la relación del gobierno con la Sociedad de
industrias no tiene fluida en este momento, por su cuestionamiento del poder estatal.
En abril, al pronunciarse sobre el Plan Túpac Amaru, sostendrá que este "refleja
cambio sustancial de actitud…" pero no recusa la ideología de la "Prime ra Fase" ni
cambia el estatismo del gobierno, a pesar de sus "resultados contraproducentes". En
sus conclusiones propone un conjunto de requisitos PIan, que la identifica plenamente
con Ios planteamientos que entonces estaban sosteniendo Ios antiguos partidos
políticos 2 6 0 .

259
La Sociedad de Industrias, en su pronunciamiento, pide:

3) La sustitución del D.L. 18350 (Ley General de Industrias) por otro instrumento legal con las siguientes
característica:

i) Que tenga para la industria finalidades promocionales y no meramente punitivas.

j) Que considere el porcentaje de participación de la Comunidad Laboral en la industria en pie de igualdad con
los otros sectores y no constituya, como hoy, una carga discriminatoria.

k) Que elimine los controles y trabas burocráticas, para el funcionamiento y la creación de empresas.

l) Que evite la intervención estatizante en sectores que operan con eficiencia productiva.

m) Que se dirija a una real descentralización

n) Que proteja al patrimonio industrial contra la devaluación y el obsoletismo.

o) Que coloque al país en condiciones de igualdad y aptitud para enfrentar el reto del Grupo Andino.

p) Que favorezca promocionalmente la exportación de productos peruanos.

4) La participación de la Entidades Representativas de los Sectores Privados en las discusiones de las leyes que les
conciernen, como el medio más eficiente de evitar los errores que se han cometido

Informativo político No. 53 Febrero 77 p. 15

260
Finalmente, la Sociedad de Industrias señala en sus conclusiones que en un Plan de Gobierno que “sea realmente
instrumento funcional y eficiente de desarrollo para el Perú y que rectifique los errores del pasado. “ debería a) ser producto
de la ciudadanía; b) considera la necesidad de provocar al poder constituyente para que elabore, sin agenda previa, la
Constitución que el Perú reclama; c) recurrir al único mecanismo de consulta al pueblo que es digno de Fé, el voto secreto y
universal d) garantizar en forma absoluta e irrestricta la libertad del poblador peruano es todos los campos de su actividad y
de modo especial la libertad de prensa; e) hacer de conocimiento público la verdadera y exacta posición económica por la
que atraviesa el país; el ocultamiento de los datos aparte de ilícito y discriminatorio genera desconfianza y temor con graves
179
CUATRO LA POLÍTICA ECONÓMICA QUE, EXIGIO IMPLATAR UN AÑO DE EMERGENCIA

1. LOS LOGROS DEL MINISTRO BARUA

En el curso de este año el gobierno aplica el paquete Barúa -con las medidas
tomadas el 29 de julio-, mostrando a la vez que tanto en este paquete como en Ios
anteriores la única meta que se alcanza, incluso más allá de lo previsto, es la
compresión del consumo popular. El Ministro Barúa caerá en mayo de 1977, luego de
mostrar claramente que no tiene poder para disciplinar el Gasto Público en función de
su programa. Tampoco logrará sus optimistas previsiones en cuanto al aumento de la
producción y perderá paulatinamente el apoyo de la banca privada de los Estados
Unidos, a la que recurrió en negociación directa para evitar la lenta y difícil gestión con
el Fondo Monetario Internacional. La presión imperialista para imponer medidas
dirigidas a servir a sus intereses financieros -a cualquier costo- tomará visos
dramáticos que arrinconan al gobierno y lo obligan a aceptar, cada vez más, las recetas
del Fondo Monetario Internacional. Todo el enorme esfuerzo gobierno por ganarse a los
empresarios nativos y por atraer la inversión extranjera - expresados en las medidas
políticas del viraje y en la corrección de las reformas- serán mediatizados por la
evolución de una crisis cuyo manejo la burguesía puede criticar ya técnicamente, por
la incapacidad demostrada por el gobierno para darle mejores condiciones de operación
al no resolver coherentemente la crisis. El gobierno vacila entre presiones del
capitalismo financiero internacional para cobrar su deuda y presiones del capitalismo
productor por lograr condiciones más operativas a su ganancia. Entre estas opciones
opuestas sigue presionando una amplia gama de intereses y necesidades del propio
gobierno y de su base de apoyo, la Fuerza Armada.

En efecto, la política económica trazada no soto es criticable desde una opción de


intereses alternativos, expresada en la crítica al sistema en su conjunto. Para quienes

efectos incluso para la promoción económica; f) fijar un calendario a término fijo y breve para la permanencia de las Fuerzas
Armadas en el Gobierno, por la responsabilidad exclusiva que les compete en el reencuentro de la estabilidad económica
nacional; g) derogar la ley de industrias y sustituirla por una legislación industrial que sea promocional para la industria
privada. Todo ello es necesario para convertir la empresa industrial en la base del desarrollo económico autosostenido e
impedir así aquellas etapas de nuestra historia republicana que ofrecieron al país una prosperidad falaz; h) revisar con
criterio funcional los resultados de la reforma agraria dando al agro peruano el impulso necesario a través del aumento de
los productos del agro y satisfacer de ese modo las necesidades de nuestra población.

DESCO, Informativo Político No. 55. Abril 1977. p. 15


180
defienden y se benefician del capitalismo dependiente, la política llevada a cabo es
también criticable. Barúa no logra cumplir con la reducción del déficit fiscal ni parar la
expansión del Presupuesto Público que al probarse para 1977, indica "una decisión del
gobierno de incrementar su programa de gastos por encima de los existentes en el año
261
anterior" . En esta expansión del gasto se muestra patentemente la tensión infra-
burocrática, quedando claramente demostrado que en el mismo gabinete "no hay homo-
neidad de opinión respecto al proyecto económico a seguir". La situación lleva también
a una pugna entre burguesía y burocracia que concluye, junto con la anterior, en la
generación de una mayor inflación 262 . La eficacia lograda en comprimir el consumo,
mediante la fuerza represiva del período, puede observarse al comparar la evolución
del costo de la propia canasta familiar presentada por Barúa:

"Es evidente que los aproximadamente 22,000 millones de soles de incremento neto del
presupuesto de 1977 representa un sector público que lejos de `comprimirse' se
expande.

Es importante subrayar este punto pues los voceros oficiales del gobierno no han
explicitado una determinada posición respecto a la política económica a seguir,
intentando conciliar en torno a ésta, intereses con sectores del capital nacional y con
los órganos financieros extranjeros.

Esta expansión del presupuesto refleja la falta de homogeneidad de opinión respecto al


proyecto económico a seguir. Esta falta de consenso asume, quizás
momentáneamente, la forma de un "boicot pasivo atomizado". Este podría ser el reflejo
de contradicciones intraburocráticas existentes debido a la imposibilidad del gobierno
de obtener un proyecto político consolidado. Pero, además, refleja también las
contradicciones propias de una situación de crisis, ante sectores de la burguesía y de
la burocracia. Así, por ejemplo, el sector financiero privado se siente fuertemente
agredido y colocado en situación de desventaja pues a) el proceso inflacionario ha
disminuido su capacidad do captar ahorros, b) su liquidez se ve año aun más
presionada por la política de contracción del crédito implementada por el gobierno
como parte de sui proyecto de estabilización; c) sus rangos de acción se ven
recortados por verse enfrentados con una de las organizaciones sindicales más fuertes
del país (la FEB), lo que les impide aumentar se tasa de ganancia presionando sobre
los, salarios, d) ven en el Estado un límite permanente a sus utilidades, pues su
mecanismo de ganancias se halla directamente interferido por éste: cada vez que

261
Informativo Político No 52 Enero 77 pp. 31-32.

262
Informativo Político No 52 Enero 77 p. 32.

181
consigue aumentar su capital, el Estado puede obligarlos a tomar más bonos del tesoro
para asegurar sus requerimientos de liquidez.

Todo lo anterior, impulsa al sector financiero a exigir que toda expansión del
financiamiento se produzca a través suyo y no a través del sector público. Y este es un
importante punto de coincidencia con el empresariado privado, que reclama mayor
capacidad de financiamiento Entonces, son las pugnas inter e intra burguesía y
burocracia las que, en esta situación de reflujo del movimiento popular, son fuentes
generadoras de inflación. Pero estos sectores coinciden en la necesidad de disminuir la
tasa inflacionaria. Y coinciden también en la forma de hacerlo: dis minuyendo el
consume popular'.

EV O LUCI O N DE L COS TO DE LA CANAS TA FAMI LI AR 19 73 -1 97 7

(E n Sol es )

Unidad de 1973 1974 1975 1976 1977 Gasto Cantidad


Consumo Enero Julio Enero Julio Enero Julio según que se
en 1973 el puede
ingreso consumir
real (9) en Feb 1977
Alimentos

Pan Francés 449 panes 2,726 3,229 3,659 4,407 4,988 6,029 6,374 6,989 5,061 291 panes
Fideos 7.5 kg. 157 225 225 292 337 427 427 449 291 5.2 kg.
Arroz 25.2 kg. 82 111 133 134 158 199 199 218 151 15.2 kg
Papa 29.3 kg. 164 214 232 335 416 504 504 504 304 15.3 KG.
Leche 31 latas 132 147 152 205 264 293 293 469 245 29 latas
evaporada 3.4 kg. 244 285 381 401 403 484 484 484 453 2.7 kg.
Frijol castilla 12.6 kg. 29 32 43 56 65 68 68 71 54 29 latas
Azúcar 3.7 kg. 71 71 71 71 101 158 158 158 133 2.7 kg.
Carne de res 6.4 kg. 183 204 241 259 300 370 370 444 340 10.6 kg.
Carne de pollo 3.6 kg. 289 320 352 435 512 582 582 691 537 2.8 kg.
Aceite de 81 83 86 91 94 147 147 191 151 5.0 kg.
cocina - 2.9 lt.
Otros 1,294 1,537 1,743 2,128 2,338 2,797 3,142 3,310 2,402 -
alimentos y
bebidas -
-
No 103 2,132 2,426 2,618 3,000 3,420 4,416 4,832 4,998 3,958 -
alimenticios pasajes 413 482 520 586 625 723 817 841 767 -
Idumentaria - 258 309 361 412 464 721 721 721 480 -
Pasaje urbano 11.1 230 270 291 321 350 385 441 446 427 68 pasajes
Vivienda galones 61 61 61 61 69 92 92 92 113 -
Kerosene 1e 82 112 128 160 192 240 240 320 152 13.7
Agua cilindros 1,088 1,192 1,256 1,460 1,720 2,255 2,521 2,578 2,019 galones
Prod. Ind. Div. - 7.6
cilindros
-

TOTAL - 4,858 5,655 6,277 7,407 8,408 10,445 11,206 11,987 9,019 -
INGRESO

182
FAMILIAR - 4,858 5,349 5,349 6,199 7,039 8,209 9,019 9,019 9,019 -
NOMINAL (1) (2) (3) (4) (5) (6) (7) (8)
MENSUAL

FUENTE: INEI ELABORACION: GEPE - DESCO

(1) La cifra ha sido tomada de en estudio elaborado por el Institute Nacional de


Estadíticas en el año 1974. Se trata del ingreso de una familia de seis mienbros en el
primer estrato de ingresos correspondientes a los estratos establecidos por la cuenta
ENCA Ilevada a cabo en 1973. Al respecto ver: "Indices Precios al consumidor en
Lima Metropolitano por Estratos", ONEC, Lima 1975.

(2) A la cifra de 1973 se le ha agregado el 10.1%, que fue el incremento producido en


los salaries nominales según datos del B.C.R. AI respeeto ver: Informativo político
DESCO- Enero de 1977.

(3) Se supone que en enero de 1975 el ingreso es el mismo del año 1974.

(4) A la cifra de enero de 1975 se lo han agregado los 400 soles de reajuste de
remunciones otorgadas por el D.L. 21202 y el aumento que podrían haber obtenido los
trabajadores por convenio colectivo y que hemos considerado igual a 450 soles que es
el mínimo permitido por la mencionada Ley.

(5) A la cifra de julio de 1975 se le han agregado Ios 840 soles que se otorgaron en
enero por el D.L. 21394.

(6) A la cifra de julio de 1976 se le han agregado los 720 soles de reajusec salarial por
el D.L. 21531 y el aumento de 450 soles por convenio colectivo tal como se hace para
la cifra de julio de 1975.

(7) A la cifra de julio de 1976 se le ha incrementado Ios 810 soles de reajuste


concedido por el D. L. 21781.

(8) No se ha producido ningún aumento adicional.

(9) A la cifra de ingreso de Febrero de 1977 se le ha aplicado la ponderación del gasto


que figura en el Cuadro No. 1. Cuadro elaborado en base a la canasta familiar
presentado por el Ministro Barúa en Enero de 1976 para justifcar Ios S/. 840 de
incremento de remuneraciones entonces concedido. Fuente Informativa Político No 53
- Febrero 77

Es reconocido por diversos analistas que ya se está solicitando al Ministerio de Industrias la


reducción de la jornada de trabajo en un buen número de mepresas. A la vez que esto

183
ocurre, “Funcionarios del ámbito financiero sostienen…. que han sido ya incapaces de
controlar la demanda de gasto de los Ministros y los Mandos Militares, aún dentro de un
programa gradual…”263

El plan Barúa fracasa así, no sólo en sus previsiones, sino en los mismos objetivos
propuestos. De este modo se prepara la negociación con el Fondo Monetario Internacional,
que procurará imponer al gobierno sus exigencias draconianas. En su gestión inicial. Barúa
había preferido negociar directamente con la banca privada norteamericana 264 , pero ya en
Marzo de 1977 los mismos bancos que antes lo apoyaron reclamarán como condición preva
el aval del Fondo Monetario Internacional. Al caer Barúa, el gobierno había desarrollado ya
tensas negociaciones con la misión del Fondo, parte de las causales trascendieron al
publicarse una carta del equipo de economistas del Banco Central de Reserva en la cual
implícitamente se reclama disciplina y constancia al propio gobierno, a al vez que se expresa
que el Fondo “…exige condiciones que creemos definitcamente inaceptables…” 265 . El
gobierno ha de negociar cada vez más arrinconado y dando muestras de indefinición en la
aplicación de su propia política. Su Ministro Barúa cae después e que los sucesivos
paquetes económicos “…no produjeron los resultados esperados, por no hblar de un rotundo
fracaso”266
263
Las ventas han disminuido no solamente en productos tales como cosméticos y
otros bienes de consumo similares, sino aún en productos normlamente estables como
jabones, muchas medicinas, llantas y lubricantes, constituyendo estos últimos un
indicador tradicionalmente digno de confianza para determinar el nivel de actividad
económica. Más de 50 empresas han solicitado reducir la jornada de trabajo ante el
Ministerio de Industria y los basqueros predicen que en mayo y junio la proporción de
dichas solicitudes va aumentar considerablemente. Mucas compañías pueden parar
totalmente su producción. La industria de la construcción continúa recesada desde el
año pasado. DESCO. Informativo Político No. 55 Abril p.41.
264
Incluso en Estados unidos se criticó la presión ejercisda por la banca privada sobre
la política peruanal, a partir del crédito de US$ 397 millones otorgado para equilibrar la
balanza de pagos. Se recalcó que ese rol político correspondía al FMI, organismo
interncional que por su carácter de tal recubre de apariencia tecnocrática y apolítica la
actuación imperialista de esta gran potencia. Ver en Cronología Política. Hechos Nos.
4472 y 4591 pp. 2065-66 y 2142 a 2145.
265
Los párrafos centrales de la carta de los funcionarios del Banco Central y las
condiciones del Fondo están incluida en un artículo editorial de la “Carta Económica
del Perú” reproducido en: Informativo Político No. 56 pp. 43-44. El texto completo
de la carta, además del informe del FMI sobre la economía del país, aparecen también
en Economía Peruana: un ensayo de interpretación de Carlos Otero y Hugo
Cabieses. DESCO 1977
266
Informativo Político No. 57 p.36
184
EI enjuiciamiento de esta política anti-crisis no puede, sin embargo, hacerse sólo en
los aspectos que se refieren a su implententación. Ya a través de períodos anteriores
hicimos referencia a las distintas críticas que se centran en el propio diagnóstico de
la situación y en la opción básica que la política trazada implicaba. Entender la crisis
sólo como coyuntural y adjudicar sus causales sólo a los factores externos, era
insuficiente e incompleto. Centrar todo el problema de la economia actual en el sector
externo, en torno al pago de la deuda es, además, inhumano...y expresión de una
opción de clase. Aunque en Julio do 1976, el propio Presidente, expresará una tímida
autocrítica de la política económica, se referiría aún entonces sólo a la políticas de
"corto plazo", sin cuestionar la propia conducción del conjunto de la economía y la
estrategia misma de desarrollo 2 6 7 . Hubo entonces no sólo críticas de la izquierda
opositora -con la cual el gobierno no aceptaba dialogo alguno- sino del propio Partido
Comunista que, a pesar de todos los cambios del curso político, mantenía su respaldo
al régimen. Este partido, comentando el mensaje del 28 do Julio do 1976 y las
medidas económicas recientemente adoptadas, las que crítica con especial cuidado,
se formularó preguntas como éstas. . . si es cierto que necesitamos aumentar la
producción y es también cierto que esta necesidad es entorpecida por el boicot
consciente de los capitalistas, por su negativa a invertir, por su resistencia
sistemática a la Comunidad Laboral . . . ¿por qué se castiga los paros y las huelgas
obreras y no el lock out de los patrones? ¿Por qué ahora Ios trabajadores huelguistas
pierden su derecho a la estabilidad del trabajo y sufren la disminución de sus
derechos vacaciones mientras que Ios empresarios actúan impunemente y no son
objeto de sanción alguna?” … “Si el descenso de la producción y el uso insuficiente
de la capacidad instalada afectan en primer término a los trabajdores, ¿por qué no se
garantiza plenamente la participación obrera de los aspectos de la gestión
267
“… si bien la crisis presente tiene como causa importante la crisis mundial, es
necesario analizar la parte de nuestra crisis qus se debió al manejo interno de nuestra
economía y a la trabazón burocrática, resultado de una distorsión en cuanto a la
instrumentación del Proceso. No fueron las reformas estructurales en sí las causas
internas. Si la instrumentación y el manejo de la política económica del corto plazo se
hubiera adecuado a la realidad, gran parte de los probleas actuales se hubieran
salvado.

Las normas dadas por el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada en su “Primera


Fase” para cambiar las estructuras económico-sociales con el fin de poder contar con
un país sólido y progresista, debieron acompañarse de medidad oportunas en la
política económica en el cortor plazo para salvar la coyuntura y evitar que ese ésta
pudiera derivar un problema estructural y de fondo”.

Cronología Política. Hecho No. 4512 pp. 2086 a 2089


185
empresarial?” y refiriéndose al encarecimiento de las subsistencias, cuya causa el
gobierno sitúa en la obra de Ios especuladores, el Partido Comunista se preguntará
"por qué no se generaliza y legisla la participación directa y efectiva de la
población…?" 2 6 8

Pero el gobierno no es sensible a la crítica, ni siquiera cuando parte de bienes lo


apoyan. Y no hacemos referencia sólo a este partido, cuyo apoyo “molesta"
ideológicamente al gobierno, sino incluso a las críticas expresadas desde dentro por
sus propios cuadros. Esto demuestra una clara limitación de gobernantes, pero no
sólo eso. Se trata de las limitaciones del régimen mismo, cuya correlación de
fuerzas no le permite desatender Ios reclamos de la burguesía en primer lugar; y las
propuestas implícitas en las preguntas del partido Comunista son inaceptables para
la burguésfa, como lo eran también la ogramación de importaciones, el control de la
sub-valuación de exportaciones y sobrefacturación de exportaciones, etc. Tomar
esas medidas Ilevaría a enfrentamiento tal que el gobierno no podría seguir
esperando que la activación" de la economía proviniese de la "volutad de la
inversión privada" que es la única capaz de lograrla en su concepto. Este y otros
aspectos centrales -que no parecen percibir los autores de ese pronunciamiento -
están en la base que impide al régimen cambiar su política económica, de corto
largo plazo, y revisar su estrategía de desarrollo para apoyarla en el trabajo creativo
de las mayorías, en la movilización real y efectiva de las porencias nacionales y no
en el capital y el lucro privado, reticentes hoy ante cuaquier intento de reforma.

Es que todo el proceso va a mostrar reiteradamente la invíabilidad del reformismo,


visible no a partir de radicales formulaciones ideológicas, sino la pragmática realidad
que enfrentan las reformas -en su momento- y las posturas que intentan atenuar el
efecto de la crisis en las mayorías, sin cambio sustantivo. Lo que la burguesía
reclama es plena libertad de operación, control alguno y con todo tipo do incentivos.
En caso contrario, no inviete aquí lo que el gobierno hace es reajustar y conciliar.
Obtiene aplausos verbales, pero pocos resultados efectivos. Sin embargo, el cuadro
se agrava cuando por su propia lógica esa inversión -nativa y extranjera - origina
ciclos de crisis al desequilibrar la balanza comercial y al succionar hacia el extranjero
recursos, mientras que no genera el empleo esperado. Cuando a esta situación se
agregan Ios efectos de la propia política de inversiónes del Estado, no apartada de

268
Cronología Política. Hecho No. 4549 pp. 2114 a 2116
186
esta lógica y de las condiciones del financiamiento externo 2 6 9 , y encima se afrontan
efectos del curso actual de la crisis del capitalismo internacional, se confluye en una
hecatombe como ésta. Sobre todo ello, pero no antes, agréganse los errores
cometidos por el gobierno al manejar la política de corto plazo, su propia indisciplina
o su indecisión. Por todo esto el curso económico y político cuestiona muy a fondo las
posibilidades de esta política y de este régimen, recordando que la exptotación
económica de las mayoría se reproduce y agudiza no por consideraciones personales
de Ios actores del sistema, sino por su incapacidad de replantearto. Cuando en el
curso del proceso político la ideología capitalista defiende el mito de la inversión
privada como el dinamizador que hace salir del subdesarrollo, recurriendo no sólo a
otras realidades sino a otras fases del capitalismo y a otro siglo de la historia para
ejemplificar tal afirmación, hay que recordar que esa ideotogía nunca ha cubierto el
salto lógico que armonice el interés privado de aumentar la ganancia con el interés
general de satisfacer las necesidades sociales y progresar. De bemos recordar que
ese salto "automático" se logro en las porencias y países avanzados de hoy,
oprimiendo y descapitalizando a otros pueblos; y que en la fase actual, monopólica,
del capitalismo ningún pueblo se ha desarrolldo y liberado del imperialismo dentro de
ese sistema.

2. ¡SR. PIAZZA: EL PAIS NO ES UNA EMPRESA!

El curso del proceso político evidencia la agudización de la crisis económica y política


tras la eficacia del gobierno en reprimir y pauperizar al pueblo, pues sólo en la
reducción del consumo popular se cumplió el plan Barúa Caído este ministro, el
gobierno presentará su nueva carta, el empresario Walter Piazza, conocido como
cuestionador de la "Primera Fase" y defensor del "legítimo egoísmo” expresado en la
empresa privada 2 7 0 . AI incorporarle, el gobierno ofrece una carta de aliento a los

269
Que imponen junto con su dinero no sólo altos intereses sino la tecnología (que es
eficiente para sus economías, pero no para la nuestra) y sus prioridades. Al ver los
costos de las inrrigaciones de la Costa cabe preguntarse si para las necesidades del
país no sería más adecuado impedir la pérdida de tierras de cultivo, dad en alta
proporción, e irrigar con técnica más tradicionales nuestra sierra, movilizando amplios
contingentes de campesinos sin emplo real. Pero ¿las agencias internacionales
financiarían estos proyecto? Allí la imposición tecnológica no funciona igual y más de
un “técnico” del sistema calificaría de poco rentables estos proyectos, obviamente
dentro de su criterios de rentabilidad capitalista.
270
El Ing. Walter Piazza – Ministro de Economía y Finanzas- sustentó su posición
doctrinaria y política ante el Presidente Velasco en CADE 1972. En esta ocasión afirmó
que el hombre…. “Hay que definirlo tal como es: un ser por naturaleza egoísta que
187
empresarios privados a quienes sistemáticamente trata de reivindicar, presentando un
Ministro dispuesto a disciplinar la acción del gobierno. Las medidas que plantea al
gobierno se expresan en un "Programa de Emergencia" que sigue la misma Iógica de
los presentados por su antecesor. El Ministro mismo las resumirá de la siguiente
manera en su exposición al país:

“1. Procurar reducir tos gastos del Gobierno para que el déficit fiscal
disminuya, desde el rango de 55,000 a 80,000 millones de soles
antes indicados, a un nivel manejable para este año de 30,000 a
35,000 m i l l o n e s d e soles.Este recorte de gastos tendría que hacerse
en el breve lapso de 7 meses, lo que demanda un gran esfuerzo. Para
ello se ran a tener que posponer una serie de proyestos e implantar
políticas d e severa austeridad.

Como una medida conducente a lograr este objetivo, y por 12 meses, se


han congelado las plazas en el Gobierno Central y los sectores
administrativos de las Empresas Públicas y se ha prohibido la compra,
entre otras cosas, de automóviles y equipo de oficina.

2. Eliminar la pérdida de PETROPERU y procurar que esta Empresa empiece a


generar recursos propios suficientes para un crecimiento diversiticado y
sostenido. Para ello va a ser necesario elevar los precios de la gasolina y los

busca su felicidad, pero que sólo alcanza su calidad verdaderamente humana cuando
su espíritu se proyecta sobre la sociedad”. De allí dibujo que “la sana ambición del
hombre y su LEGITIMO EGOISMO, en la medida que no perjudiquen al conjunto social,
han sido, son serán vigorosas fuerzas motoras de progreso”. A partir de esta
formulación doctrinal defendióel pluralismo económico en los términos en que
convenía a la empresa privada tal como ahora en que los empresarios privados podía
acpetar la comunidad laboral: la participación sí, pero sin compartir la autoridad. El
Presidente Velasco respondió señalando “reparos y discrepancias significativas” y
sosteniendo que desde el punto de vista del gobierno “…hay un fundamental error
INSUBSANABLE en sostener un enfoque de los problemas sociales, económicos y
políticos basado en el individualismo o en una reducción de la compleja naturaleza de
lo humano a la sola dimensión del egoísmo en el individuo o finalmente en aceptar que
la ambición y el egoísmo siempre y por siempre serán vigorosas fuerzas motoras del
progreso…”

Sostuvo el Presidente Velasco, al rechazar ese planteamiento capitalista liberal, que el


gobierno rechazaba también el comunismo estatista y el capitalismo con planificación
estatal, al que identificó con los tercerismos. Señaló finalmente que “la participación es
participación en la toma de decisiones o no es nada” y que en síntensis, el planteo del
gobierno frente a la empresa privada reformada es”…a propiedad compartida dirección
o autoridad compartida”. Ver Cronología Política Hecho No. 1898 pp.449 a 452.
188
combustibles. El nuevo precio a partir de manana de la gasolina de 84 octavos
será de 75 soles por galón.

3. Reducir en este año, en 200 millones de dólares, las importaciones del Estado
de Bienes y Equipos, incluyéndose la Defensa Nacional.

4. No efectuar ajustes bruscos en vuestra tasa de cambio y mantener el sistema


de ajustes graduales, en función de nuestra realidad económica.

5. Compensar, en parte, la pérdida de capacidad adquisitiva de la población


-capacidad adquisitiva que se ve afectada por el incremento de los precios-,
cuidando de proteger proporcionalmente más a los que menos ganan.

6. Apoyar los recursos de caja en moneda extranjera, mediante la concertación,


en condiciones adecuadas de financiamiento, de 250 millones de dólares que se
requieren en lo que queda del año, en materia de Balanza de Pagos" 2 7 1 .

El Ministro Piazza expondrá este "Plan de Emergencia" a la vez que expli ca la


situación económica en términos claros, que tocan la sensibilidad de buena parte del
gobierno ya que implican una crítica que muchos no estaban dispuestos a aceptar.
Ademas de insinuar una crítica a la falta de información al público sobre la
verdadera situación económica -que El Comercio parece responder- 2 7 2 , el Ministro
censura el optimismo habido en la programación de los proyectos de inversión a
largo plazo, los limítes que han hecho que la producción agrícola no aumenta, las
trabas impuestas por la burocracia a la empresa privada, el gran crecimiento del
aparato estatal y la planifitcación del desarrollo -que no ha Iogrado ni armonizar los
sectores público, privado y social lo expresarse en el desarrollo y financiación de los
proyectos 2 7 3 . Su exposición incluirá obvíamente la defensa de la empresa privada,
crítican que hayan sido maltratados "los promotores de empresas y profesionales"
que se haya considerado sus utilidades "como hechos vergonzosos y
antisociales" 2 7 4 . Senalara mas adelante, que cl estancamiento de la cconomia se d

271
Informativo Político. No. 57 Junio 1977 p.35
272
Informativo Política. No. 58 p.14
273
Informativo Política. No. 57 p.34
274
Puede afirmarse que los empresarios ejercen actividades “vergonzosas y
antisociales” tanto en su generalizado comportamiento anti laboral como en la burla de
la ley, en la suvaluación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones, en mil
mecanismos para evadir la presentación de utilizades que si bien pueden no has hecho
por todos y cada uno, son representativas y reconocidas públicamente. Pero hay,
189
be, on parte (pero las otras partes no las indica y por tanto esta es la cenlr al clima
de desaliento que esto ha producido y a la falta de ahorro.

El impacto de esta exposición y de estas medidas será muy grande en la coyuntura de


entonces. Pero no sólo por obra del Sr. Piazza, sino, por venir luego de tantos
"paquetes" en la misma dirección y por representar un golpe más sobre una poblacion
ya enormemente pauperizada y cofinada a callar en base a los límites de la represión
instituída al amparo del Estado de Emergencia.

Un titular del Semanario Oiga, "iSr. Piazza: el país no es una empresa", ha de reflejar
claramente el ánimo general -al borde del estallido- presente al acercarse el final de
este período de un año de "Emergencia", diseñado para aplicar la política de
estabilización económica del gobierno. Más expresivo de la vision popular, el
Semanario Unidad titulará esa coyuntura diciendo: "Piazza: habló el Patrón". Incluso
en ese moniento, el Partido Aprista -que aunque se define como, izquierda
democrática no se ha opuesto a la política económica del régimen- declarará, a través
de su Secretario General Colegiado Armando Villanueva, que las medidas económicas
"… se inspiran una política más de tipo empresarial que popular. Esas medidas se
vinculan más a los intereses de las altas empresas que del pueblo productor que -re-
marcó- será el que pague el costo de la crisis" 2 7 5 .

La caida de Piazza, en medio de disturbios que se generalizan en todo el país, parece


explicarse en la suma de tensiones generadas por su propia expo sición y por su
decisión de reducir el gasto público, afectando a sus colegas de gabinete. Esto se da
en un cuadro en el que los propios mandos militares regionales tiene oeasión de
comprobar la reaecion popular ante las nuevas alzas. El desenlace se produce en
plena discusión de los términos de negociación con el Fondo Monetario Internacional,
para obtener el necesario y deseado stand by.

además, la permanete recurrencia a reduciar la crítica hehca al sistema a una crítica a


este nivel, como si quienes plantean un cambio real fueran algo asi como neuróticos o
“gentes cegadas por el odio”. No es así; aunque pueda haber también deformaciones,
fruto de la tensión social. Al menos eso no es lo central a toda sociedad alternativa
requirirá de empresaris profesionales, pero “incentivados” de otra manera, y no
necesariamente privados… de un compromiso tangible con las necesidades de las
mayorías por la lógica de lucro del sistema, que es aquí la única medida de su éxito o
fracaso como empresarios.
275
Informativo Político. No. 58. Julio 77 p.16
190
CINCO EL MOVIMIENTO POPULAR ENFRENTA AL GOBIERNO

El Estado de EMergencia estuvo destinado a impedir toda movilización y protesta de


los trabajadores. Era el necesario complemento de la política económica del régimen
y por ello el gobierno recurrió al despliegue de todo su aparato legal y represivo para
aplicarla. Hay que calibrar on toda su dimension que significó para los trabajadores y
sus organizaciones este período. En la base se soporta un proceso creciente de
pauperización. En 1977 -segun cifras oficiales- el salario real del trabajador ha
descendido en un 23% respecto a 1973, mientras que el sueldo real ha disminuido en
un 33% para el mismo periodo. 2 7 6 Más dramática aún es la situación de los amplios

276
Sueldo, Salarios y Mínimo Nominal y Real en Lima Metropolitana 1973 –
1979

(En soles mensuales)

SUELDOSSALARIOSMINIMO LEGALIndice de precios al


ConsumidorNominalRealIndiceNominalRealIndiceNominalRealIndice1973
1974
1975
1976
1977
1978
1979
Ene.
Feb.
Dic.*10338
11088
13977
17100
20458
26259

28329
29674
3857610338
9487
9062
7986
6883
5087

5189
5080
4671100
92
88
77
67
49

50
191
sectores sub empleados y desempleados 2 7 7 . A este estado de cosas se agregará en
Ios últimos años la despedida ocasionada por la reducción de plantas o turnos,
como aquella que proviene de los conflictos sindicales. De este modo, el trabajador
lucha desde hace varios años por subsistir, más que por ampliar su nivel de vida a
condiciones más humanas. Cada "paquete" económico reduce salario real, a pesar
de que reciba más billetes. Pero, añadida a esta difícil situación, la ofensiva de los
patrones y del gobierno se desata con verdadera furia. Los primeros agregarán a las
condiciones objetivas de la crisis un resentimiento acumulado desde los primeros

49
455150
5670
7468
10788
11850
16794

18864
20209
262715150
4852
4842
5038
3987
3253

3455
3459
3181100
94
94
98
77
63

67
67
622400
3000
3540
4500
5400
6900

6900
8970
116002400
2540
2295
2101
1816
1367
192
años del gobierno de Velasco, porque se sintieron afectados por las reformas
aunque sus margenes de ganancia fueran siempre estimulados. El gobierno, sin
imaginación y desgastado al enfretar la crisis, entiende que las huelgas son
provocaciones que atentan no sólo contra su plan económico sino contra su
estabilidad. Consciente de su impopularidad creciente, reacciona contra el pueblo
con actitud vertical y paternalista, impositiva de sus "políticas" e incapaz de dialogar
y armnonizar incluso en los conflictos más simples.

Las organizaciones sindicales, sus dirigentes y asesores legales, se han convertido


en subversivos. Se legisla de tal forma que no desaparecen formalmente los
sindicatos, pero se procura atarlos de manos. El Estado de Emergencia y la
suspensión de garantías se extienden al ámbito laboral por el D.S. 011-TR que
prohibe e ilegaliza toda huelga, ordenando el despido masivo en caso, de
producirse; pero como, además, están suspendidas las garantías, se detiene a
cualquiera y de hecho la detención de dirigentes se darán desde el momento en que

1263
1535
1412100
106
96
88
76
57

53
64
59100.00
118.10
154.24
214.13
297.23
516.22

545.91
584.12
825.15FUENTE: BCR hasta 1978. DESCO, cifras de 1979
*Previsto suponiendo una tasa de inflación de 60% para todo el año y reajuste por un
total de 30% adicional en las remuneraciones.

DESCO. Resumen Semanal. (24 de Febrero al 2 de marzo 1979) No. 9 p.4


277
La población subempleada en 1977 era el 48.1% de la PEA. Este porcentaje se ha
incrementado significativamente desde 1973 en que era 41.3. En 1976 fue de 44.7. El
desempleo abiero fue de 5.8 en 1977, habiendo sido de 4.0 en 1975 (fuente Ministerio
de Tabajo, Dirección General de Empleo)
193
se preve una posible huelga, aún en plenas negociaciones. Con una represión
"selectiva" pero eficaz, dirigida principalmente contra dirigentes y organizaciones
sindicales, se buscó -y logró al principio- desarticular al movimiento popular e
impedir toda protesta. La prensa del gobierno no sólo rehusa dar acogida a sus
reclamos sino que, ante cada movilización, desde forma, ataca e intimida. Las
revistas que circulan sólo acogen simbólicos casos, aliándose casi siempre al coro
antipopular. De este modo el sistema estaba armado para que el pueblo calle y
soporte los sucesivos golpes de la política impuesta por el gobierno.

Toda esta situación enmarca otro hecho real: el sindicato pierde toda capacidad de
negociación. Debe presentarse desarmado a la mesa de negociaciones, porque no
puede ordenar un paro ni negociar fuera del tope puesto por el gobierno. Si a ello se
agrega la capacidad de la empresa para sobornar funcionarios y la recurrencia
concreta al Ministerio del Interior ante cada conflicto importante, aparecera claro
que el sindicato tiene al frente un poderoso aparato, dispuesto a impedir cualquier
avance. Durante la vigencia del Estado Enrergencia la intervención del Ministerio
del Interior es inmediata, deteniendo dirigentes, amedrentando familiares e incluso
participando en un nivel negociación cuando los sindicatos reclaman por la
detención de dirigentes 2 7 8 . Esta perdida de capacidad de negociación se
complementa con la política del Ministerio de Trabajo -que favorece abiertamente a
las empresas en conflicto- y con la campaña antisindical de los empresarios,
debidamente acogida por diarios y revistas que, a su vez, silencian y distorsionan
los comunicados de los trabajadores.

I. TRES HUELGAS IMPORTANTES EN 1976

En el segundo semestre de 1976, tres grandes huelgas demostraron la capacidad de


respuesta de los trabajadores frente a la agresión específica del gobierno. En ellas
se luchó con notoria desventaja y, aunque se soportaron de rrotas en cada caso, se
fue construyendo la conciencia de que sólo un paro general podría tener efectos
reales. Las tres huelgas principales fueron la del gre mio de pescadores, la de
trabajadores municipales y la de trabajadores telepostales.

La huelga de pescadores transcurre entre octubre y diciembre de 1976, período en


el cual el gobierno apela a todos los métodos para quebrarla. Recurre la detención
de dirigentes y a su desconocimiento legal, intenta impulsar sindicatos paralelos y
278
Informativo Político. No. 52 p. 21, Enero 1977; ver allí la intervención del Director
Superior del Ministerio del Interior en el retiro de un pliego de reclamos.
194
obtener la censura de los dirigentes en sus bases, establece el toque de queda en
todos los puertos del litoral y detiene a más de un centenar de dirigentes y
trabajadores. En útima instancia, apela a la ya cotidiana acusación de subversivos,
al despido general por violar la Ley de Emergencia y a brindar la “oportunidad" de
reinscripción para quebrar el gremio 2 7 9 .

A todo lo largo del conflicto, esta actitud será apoyada por una campaña orquestada de la
prensa del gobierno que, barajando contradictorias a argumentos, sostiene -en
noviembre- que un número creciente -cinco mil- de trabajadores se aprestaba a salir a la
mar, al mismo tiempo que insistía en la cuantiosa pérdida que esa huelga seguía
ocasionando, dejando de lado –de principio a fin- la necesaria veda de pesca que se
requiere año a año 280 .

Esta era una huelga claramente defensiva, originada en la decisión del gobierno de
vender a pequeñas empresas las embarcaciones, ofreciéndolas en venta a los
trabajadores en términos que de ninguna forma les podía parecer conveniente 281 . No se

279
Sobre el particular puede consultarse el tesmonio de Carlos Malpica en su folleto La
desnacionalización de la flota de Pesca-Perú: una medida anti-histórica. Ed.
Labor, Lima 1976.
280
En la obra citada, dice Malpica: “En mi calidad de asesor económico recurrí a
prácticamente todos los periódicos y hablé con su directores sobre el problema
pesquero. Unos me dijeron francamente que la actual situación de la prensa no
permitiría este tipo de libertades, menos aún tratándose de un grupo laboral tan
combativo. Otro, con una franqueza asombrosa, me manifestí que ta él estaba de
refreso de sus veleidades izquierdistas y que creía en las virtudes del capitalismo, lo
hiciera de verdad y no recurriendo a arcaimos antieconómicos y antisociales, me
replicó que él creía que todo lo que hacía este gobierno estaba bien. Y luego me
preguntó sobre la vida de viejas amistades, con lo que terminó el diálogo (…)”. “En los
últimos meses, ni siquiera como aviso pagado se ha permitido a la Federación publicar
sus opiniones respecto a la transferencia de las bolicheras que, sin lugar a dudas, a
ellos más que a nadie interesa”.

Malpica, Carlos, op.cit. p. 17


281
“Por su experiencia, los trabajadores del mar sabe que en este sector las pequeñas
empresas están condenadas al fracaso. Casi tres décadas de historia le han
demostrado esta verdad. Les constaba además que, en las empresas pequeñas que
subsistieron, las condiciones de trabajos eran bastante más difíciles que en las
grandes flotas y, además, como su situación económica siempre fue precaria, en canto
se les perestara a los pescadores una oportunidad se trasladaban a una gran empresa.
Esta y no otra es la verdad, de allí su desconfianza en la solución acordaba por el
195
propicia diálogo alguno, ni existe la más elementos actitud de discutir una medida tan
cuestionable; el gobierno se presenta como "dueño absoluto de la verdad" y como
"propietario privado" de este bien público. Las declaraciones y comunicados del
Ministerio de Pesquería y de la empresa Pesca Perú expresan claramente esta posición
que recurre de partida la condena del contrario 282 . Sin ser escuchados, los trabajadores
van a huelga para defender su trabajo y sus derechos, siendo a causa de ello
brutalmente reprimidos y desarticulados 283 .

La huelga de trabajadores municipales es mucho más breve y su Federación la suspende


para dialogar. Esta versión es desmentida por el Ministro del Interior quien, con
desparpajo que pasará a la historia, declara:

"Eso hay que acdararto. Los trabajadores Municipales no han levantado


la huelga... La huelga la ha roto el Gobierno y que ahora por estrategia
digan que la han levantado, eso es otra cosa" 2 8 4

Para entonces había once dirigentes detenidos y 420 obreros municipales virtualmente
despedidos. El mismo curso segura la huelga de Telepostales, plantean en diciembre de
1976 un "pliego de necesidades mínimas" para un gremio pauperizado que tiene los más
bajos sueldos de la Administración Pública. La represión incluye en este caso la
detención de esposas de dirigentes escondidos (una en estado de embarazo), el

Decreto Ley No. 21558. Por otra parte, un grupo laboral como los pescadores que
percibe un promedio de doce mil soles mensales, con una carga familiar promedio de
siete personas, prácticamente no tiene capacidad de ahorro y por lo tanto no puede
pagar la cuidat inicial que, en gran parte de los casos, supera los tres millones de soles.
Si la experiencia les había demostrado la poca viabilidad de las pequeñas empresas y
adicionalmente no tenían dinero para la cuota inicial, lógica resulta su oposición a la
medida y su exigencia de encontrar alternativas más convenientes y viables. Por otra
parte, el Decreto Ley No. 21558 estableció que los pescadores tenían preferencia, casi
exclusivamente, en los casos de embarcaciones cuyo valor no superase los 3 millones
de soles; es decir, podía comprar sólo las bolicheras más chicas y en peor estado de
conservación”. Malpica, Carlos…, Op cit. p. 16
282
Cronología Política. Hecho No. 4568 p. 2128, 4598 p. 2150, 4601 p. 2151 y 4701
p. 2225
283
Puede encontrarse mayor información sobre los motivos de la citada huelga en
Cronología Política. Hecho No. 4710 p. 2229
284
Cronología Política. Hecho No. 4686 pp.221-12
196
amedrentamlento de empleaads en sus propias oficinas y por supuesto el despido de sus
dirigentes 285 . Este útimo caso la destitución se ampara, además, en la anacrónica
legislación que impide sindicalizarse al empleado público 286 .

2. LA ESTABILIDAD LABORAL EN DEBATE

Sin necesidad de variar la Ley, el Estado de Emergencia ha hecho desahecer la


estabilidad laboral. Aunque hay sucesivas declaraciones anunciando cambio de esta Ley,
la política aplicada muestra como se está despidiendo arrinconando a los trabajadores,
aún antes de cambiarla. Finalmente, el gobierno no Ilega a cambiar la Ley en este
período sino el año siguiente, pues es innecesano mientras dure la vigencia de la
legislación de Emergencia.

Así lo entiende, por ejempto, la revista Andean Report en su último número del 1976,
cuando expresa:

"Se supone que cambiará la Ley de Estabilidad Laboral, pero los


cambios no necesitan ser particularmente profundos. Bastaría un
cambio en la actitud de las autorldades de Trabajo, y en muchas partes
del país esto ya ocurre. Ya no es más una convicción definitiva la de
que sus quejas acerca del comportamiento sus trabajadores son
siempre, escuchadas a través de los canales normales. Los sindicatos
más activos -los miebros, los maestros (SUTEP), los metalúrgicos
(FETIMP) y los pescadores- van a tener un año difícil, dado que son el
enemigo número uno del gobierno" 2 8 7 .

285
Cronología Política. Hecho No. 4860 p. 2335 y 4864 p. 2338; e Informativo
Político No. 57 p. 23.
286
La experiencia de estos paros ha´ra más visible que ante esa situación ni siquiera
las Federeaciones pueden lanzarse solas a una huelga. Habrá, además, paros en
Bancarios (Cronología Política. Hecho No. 4741 p. 2252), en Pucalá (Cronología
Política. Hecho No. 4551 p. 2117), en Maestros (Informativo Político No. 56 p. 33
No. 58 p. 33), una huelga de las Cooperativas Azucareras en mayo de 1977
(Informativo Político No. 56 pp. 29 y 30) y una huelga en Toquepala en julio
(Informativo Político No. 58 p. 22). En todos los casos, la represión estará presente
en función de su significado (no se vea esto como un listado –imposible a partir de la
prensa- sino como mención de ejemplos).
287
Informativo Político No. 52 Enero 77 p. 38
197
Esta revista acoge así dos hechos centrales que los empresarios ven manejan,
aunque se nieguen a reconocerlo. Que el viraje de política les favorece, aún con la
Ley antigua; y que los sindicatos en la lógica actual, dado el verticalismo y la política
del gobierno, son definidos como el "enemigo número uno" de este ultimo. Muchos
empresarios aprovecharan esta situación forzando despidos y conflictos, a la vez que
levantan una importante campaña de prensa contra los trabajadores. La lucha se
centra en el "problema de la estabilidad laboral", pero incluye la denuncia antisindical,
calificando de subversivos y agitadores a los dirigentes. Por su parte, los trabajadores
denunciando la agresión patronal, la línea del Ministerio de Trabajo, la despedida
constante de trabajadores y la disminución de su salario real.

Luego de que en Enero de 1977 el Ministro de Trabajo anuncia que está lista la nueva
Ley de Estabilidad Laboral, "para ser colocada en agenda do Consejo de Ministros", la
campaña se acrecienta, El mismo ministro señala que los despidos que vienen
denunciando los trabajadores se deben a la "baja deliberada de la producción" o
huelga blanca. El Decreto 011 -TR -de Emergencia- ha incluido entre las causales de
despido a esta nueva causal, cuya prueba controla a su arbitrio la empresa. Esta
situación será denunciada por la CTRP Lima 2 8 8 y Por la CGTP, que en su comunicado
denuncia que al amparo del D.S. 011 se ha despedido masivamente a trabajadores,
por "baja de producción" y explicita cómo a partir de ese decreto un simple "parte"
policial -que el poder Judicial nunca admitó como prueba- es considerado instrumento
legal probatorio de Ios "atentados" contra la empresa 2 8 9 . Esto mismo será
denunciando por 56 federaciones sindicales y comuneras que logran expresare en un
suleto de La Prensa.

288
Informativo Político No. 54, Marzo 77 p. 16
289
“La más amplia unidad sindical y popular de debe dar en el Perú en defensa de la
estabilidad laboral. Resulta indispensable impedir que en la nueva ley se inserte el
espíritu del Decreto 011 y se establezca como causal de despedida la “baja de la
producción”, cuando la más de las veces responde ella a la maniobra de los
empresarios. Nadie puede admitir que el parte Policial sea considerado instrumento
legal destinado a justificar atropellos policiales por cuando ni el Poder Judicial lo
admite. No puede concebirse que los empresarios dispongan de un porcentaje de
plazas para despedir anualmente trabajadores sin justificación alguna”. Informativo
Político No. 54. Marzo 77 p.16
198
Las empresas asumen la pública defensa del D.S. 011-TR, en sucesivos comunicados
pagados y contando para ello con amplio espacio. En febrero, once empresas -entre
las que está la Philips Peruana, la Good Year del Perú y varias textiles- defienden el
Decreto acusando a los dirigentes de ser "seudo aljadores", "infiltrados en la cúpula
de los Sindicatos" que tienen como, meta "destruir la actividad productiva del país".
Defienden el Decreto 011, indicando que "en el corto tiempo transcurrido" se esta
recuperando la normalidad de la producción, habiéndose logrado su incremento y el
restablecimiento del "principio de autoridad y de la disciplina" 2 9 0 . La firma Nizzola; en
el mismo sentido, alabará el decreto luego de expresar que lo ha aplicado; Motor Perú
y la Sociedad de Industrias harán lo mismo en sendos comunicados. Esta última
"considera que debe derogarse el régimen legal que permi te esta situación", o sea la
Ley de Estabilidad Laboral, "y que el D.S. 011-76-TR -que sanciona el sabotaje y el
daño a la actividad productiva- es un buen paso en el camino conveniente" 2 9 1 . Las
empresas Volvo y Profin Perú se sumarán a la campaña, mientras la CGTP y la
Federación de Bancarios, por un lado, y la CTRP- Lima por otro asumen el
contraataque, con mucho menor apoyo de Ios medios de comunicación. La primera
denuncia la "desocupación masiva" que se está generando e informa que en 1976
hubo no menos de 12,000 despedidos, según cifras oficiales, sólo en Lima
Metropolitana 2 9 2 .

La segunda denuncia los términos que incluiría la nueva Ley de Estabilidad Laboral,
considerando como falta grave -causal de despido- la "falta de respeto al superior",

290
Informativo Político No. 53 Febrero 77 pp. 19-20
291
Informativo Político No. 54. Marzo 77 p.16-17
292
“En ese sentudo denunciamos que en 1976 se han producido más de 32 mil
despedidos en Lima Metropolitana; dato que se deduce de las informaciones
proporcionadas por el Ministerio de Trabajo al diario EXTRA y publicadas por éste en
su edición del 16 del presente mes, en que se da cuenta de la presentación durante el
año pasado de 160 mil expedientes de reclamos, el 20% de los cuales, o sea 32 mil
versabn sobre reposición en el trabajo. Si se considera que cada expediente no es
obligatoriamente referido a un solo trabajador sino a más, y se repara en la modalidad
de despidos masivos que viene practicando las empresas, es fácil concluir que los
despidos masivos que vienen practicando las empresas, es fácil concluir que los
despidos masivos que vienen practicando las empresas, es fácil concluir que los
despidos suman más de 32 mil trabajadores. La desocupación masiva no es, pues,
resultado de ninguna “escala político-sindical de inspiración partidaria”; es llana y
sencillamente producto de factores derivados del sistema y particularmente de la
voracidad del empresariado capitalistas que lura más en épocas de crisis”.
Informativo Político No. 53 Febrero 77 pp. 20-21
199
dejando "en manos de los empleadores la calificación de la falta grave de atentar contra
la producción" y creando una autorización para "que las empresas, sin mediar causal
alguna, puedan despedir trabajadores anualmente, de acuerdo a una determinada
proporción 293 ".

Los diarios del gobierno se unirán a la campaña de los empresarios para atacar a los
sindicatos, justo en momentos en que el Estado de Emergencia reduce al mínimo su
margen de acción. Centran su mensaje en la necesidad de elevar la producción,
mantener la disciplina laboral y modificar Ia actual Ley de Estabilidad Laboral. Reclaman
"disciplina laboral", acusan de la baja producción y de los conflictos a "agitadores
laborales" y presentan como un éxito del Estado de Emergencia la disminución de Ios
huelgas en un 43.5% en 1976 sobre el año anterior 294 , asumiendo tanibien la defensa del
D.S. 011 76-TR. 295 La campaña de prensa continuará en mayo, en los mismos términos.
Se llegará a culpar a los sindicatos del "incumplimiento de los pactos laborales" -causa
oficial del 89% de los conflictos sindicales entre 1974 1977- aunque es obvio, como
sostendrá Unidad, que ese incumplimiento es responsabilidad principal de las empresas
y materia de reclaino permanente por parte de Ios trabajadores.

En el punto máxima do la campaña, Oiga se preguntará: "¿son absurdos todos Ios


reclamos laborales?".

293
Informativo Político. No. 54 Marzo 77 p.18
294
"Duranto 1976, y gracias a Ias medidas laborales dictadas por el gobierno
revolucionario durante el Estado de Emergencia, las huelgas han disminuido en 43.5% en
relación al año anterior, y las horas hombre perdidas en 66.3%. Las huelgas en 1976
Ilegaron a 440 y Ias horas hombres perdidas Ilegaron a 6 millones 822 mil 220, en tanto
que en 1975 Ias cifras fueron realmente alarmantes: 779 huelgas y 20 millones 269 mil
428 horas-hombre perdidas.
En el primer trimestre de este año, las huelgas Ilegaron a 35, en tanto que el pasado, y
en el mismo lapso, el numero de huelgas Ilegó a 181.
Las horas-hombre pérdidas en el mismo trimestre fueron 34 mil 475, miestras es el
mismo lapso del año pasado, Ilegaron a 3 millones 907 mil 302". Informativo Político No
55. Abril 77 p. 22.
A esta forma do argumentación, bajo la fría apariencia de Ias cifras que le convienen, nos
acostumbra el gobierno, su prensa y Ios empresarios. Ni una palabra por qué de las
huelgas: Ia disminución del ingreso real de los trabajadores, la violación de pactos
colectivos, la incapacidad de arbitraje del Ministerio, etc., luego se multiplican cifras de
horas-hombre perdidas, de millones de soles en "pérdidas", etc...
Con estos argumentos se busca amedrentar a Ios trabajadores para que callen
acepten . . . ¿qué pasaría sí a los gerentes, a Ios generales y a los altos burócratas les
bajaran a la mitad su ingreso real?.
295
Puede verse ampliamente desarrollada esta campaña en los Informativos
Políticos Nos. 54 y 55 de DESCO
200
"De esta manera, decenas de dirigentes sindicales han sido puestos en la calle. La suspensión
de los derechos de reunión y de huelga han sido hábilmente utilizados por empresarios que
como retribctión publicaban sendos avisos en tos diarios agradeciendo al gobierno por tales
medidas que según ellos, habían permitido aumentar la producción. Más recientemente los
diarios orquestaron una campaña destinada a ridicularizar las `absurdas' reclamaciones
hechas por algunas dirigencias sindicales. Mencionaban, entre ellas, el pedido de un sindicato
para que se otorgue un sueldo de gratificación a cada trabajador que saliera de vacaciones; y
el de otro sindicato que pedía a su empresa una gratificación de cinco jornales por el “día de la
Madre”. Tal campaña no podía haber sido sincronizada sin pedido o autorización expresa de
alguna alta autoridad del Ministerio de Trabajo"296

L La carts de on antiguo dirigente sindical -publicada en La Prensa~fega raegara


argumentos vivos a la defensa de Ins trabajadores, senalando:

"Tos trabajadores no son titeres para it a una huelga cuando 'un dirigente politizado' las
ordena. Tos plazos de huelga se diseuten, analizan y aprueban por mayoria on Asamblea
General de afiliados. Y ese mayors da sit voto por la huelga, cuando ve que es la unica
forma de hacerse eseuehar o de enniendar tos desaguisados empresariales y
burocrdticos de funciónarios. Tos trabajadores desde la epoca de Leguia hemos cornpro-
bado que hav períodos, como el actual, en que tos patrónes se coluden para emprender
batallas antisindicales provoc6ndotos do diversas maneras. Perú claro, resulta mat
comodo para machos eulpar a tos trabajadoresy a sits dirigentes"(296).

Los ejemplos citados no sólo muestran el tenor reaccionario de la camapaña antisindical


sino la perfecta articulación entre las empresas, el gobierno y su prensa. Ello se da en
una situación de reflujo del movimiento sindical, amparado por la legislación de
Emergencia, para justificar no sólo el estado de excepción que esta impone sino su
concreción en una forma estable de legislación. Ello ocurre en el primer semestre de
1977, cuando muy distintas voces cuestionan y denuncian la vigencia de un Estado de
Emergencia que sólo se mantiene para reprimir más fácilmente al movimiento sindical.
Sin embargo éste, agredido par la represión "selectiva" y el cierre de todo espacio legal,
no podido ser liquidado. Si bien los duros golpes recibidos en 1976 han mermado su
capacidad de respuesta, lo han de impulsar hacia la unificación. Su actividad

296
Informativo Político No. 56. Mayo 77 p. 22
201
practicamente ilegal lo obliga a actuar "en la clandestinidad", pero no lo hace
desaparecer.

3. EL MOVIMIENTO POPULAR EN LA COYUNTURA DE JULIO DE 1977

Toda esta experiencia, reseñada aquí a lo más como simple muestra, ha de expresar en
la coyuntura de junio y julio de 1977: La unidad, endeble aún, se va forjando en cada una
de estas luchas, al comprobar que la agresión represiva y patronal no puede contenerse
sino con una respuesta unitaria ni y masiva. Si bien se trata de una unidad coyuntural,
con rasgos de inmadura política no superados 297 , es una unidad efectiva, lograda a pulse
y que expresó -en la unica forma posible entonces- el rechazo de los trabajadores a la
política de pauperización, represión y agresión sindical que se viene aplicando. Desde
fines de junio de 1976 existen llamados a coordinar y realizar el piloto, bajo distintas
formas 298 . La coyuntura en la que acaba este período, un año después, expresa la
protesta popular en el Paro del 19 de julio; pero no sólo en esta forma, pues desde
mediados de junio se extiende en todo el país la protesta contra las medidas económicas
y la represión, con mucho de espontaneismo ydesarticulación, reflejando el clima político
generado situación del pais.

En efecto, el 13 de junio paran los empleados bancarios por 90 minutos, protestando


contra las nuevas medidas económicas; ese mismo día se producen disturbios en Lima,
principalmente de universitarios, que dejan un saldo de 100 detenidos; el 16 hay
disturbios estudiantiles en Arequipa, a raíz de los cuales son suspendidas las clases, y
en el Cuzco se decreta el Toque de Queda luego de diversos disturbios. La CGTP
informará el 19 que en Cuzco se ha producido un paro de 24 horas decretado por un
"Frente Amplio” e indicará que se produjeron "cheques aislados cuya gravedad debe
confirmarse, por conocerse extraoficialmente graves y dolorosas consecuencias".
Tambien se informó el 22 de disturbios y saqueos en Sicuani, Espinar y Quillabamba, de
una manifestación disuelta por la policía en Trujillo y de disturbios en Ayacucho. Un Paro
General decretado por la FDTA en Arequipa realizó durante 48 horas los días 22 y 23 de
junio, mientras continúan incidentes en Cuzco y Puno, donde el 24 el Comandante
Militar, Gral. Matallana, "prometió a la ciudadanía que los precios de la carne, arroz,

297
Véase, por ejempl, la automarginación del paro por parte de los mineros, gremio
conducido por el Partido Comunista del Perú – Patria Roja, para luego lanzarse solos y
fracasar.
298
Cronología Político. Hecho No 4521 p. 2092 e Informativo Político No 22 y 31
202
azúcar, leche evaporada no subirán hasta nuevo aviso". En Tacna, al finalizar el mes
numerosos incidentes y protestas llevan al gobierno a imponer el Toque Queda 299 .

Para el gobierno y sus diarios, se tratará de una escalada subversiva para desestabilizar
su poder; para El Tiempo, alimentador incansable del macartismo y su odio de clase
poderosa, se trarará de "desestabilizar" al gobierno e iniciar una "semana roja". Para la
Iglesia Católica, en voz del Episcopado del Sur andino, será ocasión de un enérgico
Ilamado de atención que denuncia las causas reales de tales hechos y la miseria del
pueblo. En efecto, los Obispos del Sur señalan, a partir de los sucesos ocurridos en su
región, las causas de la violencia. En dicho documento denuncian la violencia de la
represión y el sistema económico, formulan peticiones por el respeto a los derechos
humanos y reflexionan, a partir del Evangelio, sobre lo que esta ocurriendo, sobre su
significado y lo que demanda el compromiso con los pobres y la tarea evangelizadora. La
tensión que este documento causa en el gobierno es inegable pues contribuirá aún año
más a su aislamiento.

Para los obispos del Cuzco, Sicuani, Ayaviri, Puno y Juli, las causas de esta grave
situación se definen de la siguiente forma 300 :

"Desde hace tiempo peso sobre nosotros una situación de violencia que se
torno insoportable con las últimas medidas económicas: la continua alza del
costo de vida, la congelación de salarios, la falta de estabilidad laboral, los
bajos precios asignados a los productos de los campesinos, la escasez de
tierra para la mayoría del campesinado, las leyes contra rias a los
trabajadores, la prolongada suspensión de garantías v otras muchas
medidas que de hecho golpean al pueblo en beneficio de una minoria.

Como causas de fondo descubrimos un modelo de desarrollo económi co y


un sistema social y político que no toman en cuenta los intereses de la
mavoría y se apoyan en una doctrina de la Seguridad Nacional que somete
a las personas al poder del Estado y las pone a su servicio. La falta de

299
Informativo Político. No. 58 pp. 14 a 26
300
Informativo Político. No. 58 pp 43-44
203
libertades que el pueblo soporta lo colocan en una situación de
desesperación que se traduce en rebeldía v estalla en violencia.

Estos hechos nos obligan a dar una respuesta de fe como cristianos y a


tomar posición con el deseo de ser fieles al Senor y a su pueblo".

A partir de ellas se denuncia:

• “La violencia de la represión y la voltunad de atemorizar al pueblo.

• el sistema econónico, social y político que no tonta en cuenta tos intereses de la


mayoria.

• el hecho de que una minoría privilegiada descargue el peso de la crisis


económica en los hombres de los sectores populares".

Y se formulan las siguientes peticiones:

"Anhelando para nuestra Patria la Paz, cuya base es la justicta y el respeto a los
Derechos Humanos, pedimos:

• Cese de la represión y amedrentamiento.

• Información exacta sobre los muertos y desaparecidos.

• Libertad para los detenidos.

• Cese al alza del costo de vida, especialmente en los productos primera


necesidad, transportes, gasolina.

• Precios y salarios justos para los campesinos y trabajadores.

• Asumir todos la austeridad que exige el momento actual, suprimiendo tos


privilegios económicos.

• Plena información y libertad de expresión para el pueblo.

204
• Respeto a las organizaciones indepedientes del pueblo y a su capacidad de
decisión sobre los principales problemas que los afectan

• Restablecimiento de las garantías constitucionales.

• Un ordenamiento social basado en los intereses de las mayorías”.

En la coyuntura de julio, los sucesos del sur se ligan estrechamente al Paro Nacional, aún
cuando por su dimensión sobrepasen la dirección de las organizaciones sindicales y
políticas de la izquierda. La coordinación de Centrales y Sindicatos de diversa línea política
se expresa en la misma convocatoria al paro -con la automarginación de la CTP, central
controlada por el Partido Aprista- cuyo texto centra los terminos precisos de la demanda
popular:

"Las organizaciones Sindicales abajo frmantes declaraciones nuestro más


firme rechazo a las medidas económicas implementadas por el Gobierno
cuyo objetivo es descargar la crisis econónica en las espaldas de los
trabajadores y el pueblo peruano.

Constatamos que estas medidas económicas se traducen en el alza


vertiginosa del costo de vida y el congelamiento de sueldos y salarios.
Aparejada a esta situación el Gobierno viene desarrollando una violenta
ofensiva contra los derechos y conquistas de la clase trabajadora para
imponer sus medidas antilaborales v antipopulares. Es así que se
continúa restringiendo las negociaciones colectivas, se ha suspendido el
derecho de huelga al amparo de lo cual se ha desatado por parte del
Gobierno de lo patronal una ola de provocaciones y despidos que apuntan
a dictar una Ley de Inestabilidad laboral. Así mismo se interviene en las
organizaciones sindicales, se persigue y detiene a los dirigentes con el
afán de atemorizar a los trabajadores.

Manifestamos nuestro propósito de defender enérgicamente los derechos


y conquistas alcanzadas. En tal sentido levantamos la siguien plataforma
de lucha:

205
1. Por un aumento general de sueldos y salarios de acuerdo con el alza del costo
de vida y contra el Programa de Emergencia de Piazza.

2. Por el congelamiento de los precios de los artículos de primera necesidad.

3. Por la vigencia de los Pliegos Anuales, sin topes ni recortes.

4. Por la plena vigencia de la estabilidad laboral (Derogatoria del D.S. 011-76).

5. Por la reposición de todos los trabajadores despedidos. Libertad de los


detenidos y repatriación de los deportados por razón de sus luchas sindicales
y sociales.

6. Por la vigencia irrestricta de las libertades democráticas fevanta miento de la


Lev de Emergencia. Toque de queda, libertad del derecho de huelga, de
reunión, de prensa, libertad de organización, expresión y movilización. No a la
intervención en los organismos representativos de los trabajadores.

7. Solución a la crítica situación por la que atraviesan tos trabajadores del mar.

8. Por la no intervención en las empresas campesinas y la supresión de la deuda


agraria.

9. Por la no intervención en las universidades.

Las organizaciones sindicales abajo frmantes, hacemos un llamado a todas las


organizaciones independientes y Bases de la CTP a unir fuerzas para llevar
adelante la plataforma de lucha mediante EL PARO NACIONAL de nuestras
organizaciones, el DIA 19 DE JULIO DE 1977.

Lima, Julio de 1977".

La unanimidad del Paro no será afectada ni por la campaña de prensa, por las amenazas
que en mensaje televisado formuló el Ministro del Interno. Este último expresó que su
ministerio "tomará todas las previsiones y realizará las acciones que sean necesarias para
contrarrestar la realización del paro" y anunció que el gobierno se encontraba "empeñado
en un gran esfuerzo para aprobar en breve importantes medidas económicas y
laborales" 301 . El paro se cumplió en todo el país. La C.T.P. mostró no contar con bases o
no poder controtarlas en su decisión de no parar, y sólo los Mineros se automarginaron.

301
Informativo Político. No. 58 p. 25
206
Los diarios no pudieron ocultar entre líneas la unanimidad del Paro, a pesar de levantar
sólo los desórdenes y supuestas adhesiones al gobierno:

"Los periódicos dedican gran espacio a comentar los sucesos de la víspera.


Algunos de tos titulares son: "Paro de ayer fue parcial", "Las empresas del
Estado suspendieron sus labores", "Lima quedó semi-paralizada", "Callao:
Tensa Calma", "Ausentismo se produjo por temor. Paro fue parcial", "La CTP
no paró", "Locales sindicales custodiados por la G.C, detenidos algunos
dirigentes", "Calma y Serenidad hubo a ver en todo el país", "Carretera
Central entre Vitarte y Chosica: Zona de Bloqueos", "Estudiantes de San
Marcos Bloquearon los accesos a la ciudad Universitaria", "Centromin y
Marcona no pararon", "Calma en el Centro de Lima", "Agitadores perturbaron
el order en poblados de la zona sur: Atocongo", "Los pocos actos de violencia
no tuvieron respaldo de mayorías", "Un grupo de huelguistas bloqueo Puente
Dueñas", "Servicio de Transportes se retiró por precaución", "Continuidad*,
Antena dio, una hermosa lección al rechazar el paro", "Exaltados causron
violentos desórdenes en Zonas periféricas de la Gran Lima, principalmente en
Avenidas Cotonial, Argentina y salidas al norte y Centro,", "Poder Judicial atendió
ayer con absoluta normalidad ", "Murieron seis personas durante disturbios ayer",
"El servicio aéreo se cumplió normalmente", "Helicópteros por Bloqueo en Vitarte
traslado a tripulantes de un Jet", "Incendiaron Concejo de San Juan de
Miraflores", "El paro fue sólo parcialmente acatado en interior del país”', "Muy
pocos micros varios sectores de Lima”, “Paro convocado por ultraizquierda,
ultraderecho comenzar el día". "Graves disturbios causan agitadores políticos en
varios sectores de Lima", "Paro convocado por ultraizquierda, ultraderecha y
CGTP se cumplió parcialmente en todo el país". En La Prensa se informa que en
Huancayo se levantó el "toque de queda". Correo dice que, al cierre de su
edición continuaba sesionando el Consejo de Ministros "abocado al estudio de los
lineamientos del plan de medidas, económicas, planteado por el Ministro de
Economia y Finanzas" 302

El gobierno queda golpeado y aislado. Sin retroceder en lo inmediato no pudo eludir el


impacto nacional e internacional del "NO" expresado claramente por el pueblo 303 .
302
Informativo Político. No. 58 p. 25
303
En el New York Times del 28.7.75 aparecerá un artículo titulado “Militares
peruanos advertidos por la Iglesia”, refiriéndose a toda la coyuntura y en Le Monde
207
Dispuso, para ejemplarizar y descabezar el movimiento sindical, el D.S. 010-77-TR que
faculta a las empresas para despedir -a su arbitrio- a los organizadores e instigadores
del paro; apresó a dirigentes en masa y por buen tiempo. Todo ello confirmará aún mis
su aislamiento, del que procura salir anunciando la convocatoria a elecciones para la
Asambles Constituyente en 1978 y la entrega del poder en 1980. En esa misma ocasión
-Fiestas Patrias-, recibirá otra sería llamada de atención, que ahonda aún más
aislamiento: el 27 de Julio, el Cardenal Primado de la Iglesia Católica a la vez que
invoca la "unión y solidaridad de todos" para superar la crisis "sin odios, rencores, ni
violencias", advertirá:

"La violencia ni el exceso de autoridad, en estos momentos tan difíciles, son el


camino adecuado para aliviar la seria situación del país ya que por el contrario
ello nos llevaría a agudizarla aún más" 304 ..

En lo inmediato el gobierno -cuyo exceso de autoridad es cuestionado- no escucha


llamados y aplica los dispositivos represivos, generando enorme cantidad de despedidos.
Pero a partir de este momento, la coyuntura cambiará hacia una apertura limitada del
espacio político, que se expresa en el levantamiento del Estado de Emergencia y en el
llamado a elecciones, la primera de estas medidas concretada en agosto y la segunda
anunciada el mismo 28 de Julio.

II. SIGNIFICACION Y RESULTANTE DEL PERÍODO

Los hechos y coyunturas analizados nos permiten ahora intentar una visión de conjunto de
este período que comienza en julio de 1976 -al recomponerse el gobierno- y concluye con
el Paro Nacional Unitario del 19 de julio de 1977. Las medidas políticos que son
consecuencia de esta coyuntura recién serán tomadas en agosto, un mes después, pero se
definen en la lógica de la coyuntura del paro y sus efectos. Esta aparece claramente en los
hechos, no resultante de todo este período signado por la Emergencia impuesta al pueblo.

del 31.7.77 aparece otro similar, aunque mpas breve, bajo el titular “El gobierno
refuerza su control sobre la prensa”.
304
Informativo Político. No. 58 p. 26
208
Veremos, en esta parte, las definiciones que enmarcan el período, las fuerzas presentes
en la escena política y las perspectivas de la resultante. Una disgresión final dedicada a
ubicar este régimen dentro del contexto latinoameano, se hace necesaria dado que
durante el Estado de Emergencia el gobierno adquirió rasgos dictatoriales que a cualquier
analista inducían a la comparación con las dictaduras del cono Sur, cuestión que merece
algunas precisiones.

I. DEFINICIONES D A D A S EN EL PERÍODO

En la coyuntura de Julio de 1976 se dieron las definiciones que enmarcan el período que
surge a continuación. La recomposición del gobierno -excluyendo a los sectores
progresistas- y su opción decididamente antipopular encuadran el proceso político en
terminos cada vez más definidos. En efecto, entonces el gobierno ya no tiene nada que
ofrecer al pueblo, no aspira a desarrollar un proyecto propio, hace abandono de sus
posturas reformistas y de los precedentes intentos de conciliación de intereses. En forma
consecuente, tampoco espera nada del pueblo, es consciente de su impopularidad y se
encierra en la cúpula. Abandona todo esfuerzo de propiciar organizaciones o buscar
clientelas populares. Esta perspectiva política -inherente a los hechos analizados en el
Capítulo anterior- supone ahora la necesidad del gobierno de concretar el apoyo político de
la burguesía nativa para no quedar aislado. Me camino se comienza a recorrer en este
nuevo período.

En la coyuntura de Julio 76 ha quedado establecido otro rasgo que se caracterizará todo el


período: es el curso represivo, bajo el manto del "Estado de Emergencia" más largo de
nuestra historia. El gobierno ha reducido sustantivamente el espacio político y comienza
una represión sistemática contra toda expresión de la izquierda y los sectores populares.
En la lógica de política económica y del desmontaje de las reformas es preciso impedir
toda oposición sustantiva, y dadas las dificultades coyunturales, es necesario restringir el
espacio político incluso a las posiciones de derecha que no cuestionan lo esencial de estas
políticas, pero que afectan a un gobierno desgastado.

Estos rasgos marcan el proceso político. A partir de ellos podia verse prodrá de este
período. Si en el año anterior se prepare el desmontaje del proyecto Velasquista, ahora se
concretará este viraje en decisiones de contrarreforma, o en reajustes que corrijan las
reformas. Si el proyecto Velasquista tentaba ofrecerse como alternativa a los partidos
209
burgueses precedentes, a organizaciones gremiales y a la izquierda, el gobierno ahora
trata de concretar una salida política que supone concertar una alianza política que pasa
por Ios partidos burgueses ya existentes. Es concreción lógica de su acercamiento a la
burguesía nativa en las condiciones actuales.

De esta forma, durante el "año de Emergencia" el gobierno negociará con Ios empresarios
Ios correctivos que éstos demandan a las reformas y políticas de la "Primera Paso", y
discutirá con estas y con los políticos del campor burgués los términos de una salida
política que dé estabilidad a esta forma modernizada de dominación. Es un matrimonio
difícil porque en ambos planos hay heterogeneidad de intereses y percepciones que
dificultan los acuerdos. Además, como esto se produce al mismo tiempo que se administra
una crisis económica ya grave, la negociación será contradictoria y complicada. Por otra
parte, aunque el gobierno se encierra en la cúpula y desde ella dicta el curso de la
represión, no resulta fácil la exclusión de amplios sectores populares dinamizados en la
década. Por esto el curso político se complica haste punto de mostrar al final del período a
un gobierno aislado, que recibe a vez el ataque de derechas e izquierdas.

En este período el gobierno pone en práctica las medidas que la burguesía nativa
demandaba el año anterior. Si ésta exigía "disciplina laboral", gobierno la impone
progresivamente impidiendo toda protesta de Ios trabajadores, prohibiendo en la práctica
toda huelga y aplicando una política laboral que sólo escucha las demandas patronales,
con amenazas, despidos y represión presidiendo toda negociación laboral. Si la burguesía
demandaba como el régimen de estabilidad laboral, el gobierno suspenderá de hecho la
vigencia de este derecho caro a los trabajadores y aunque la norma legal no se derogó
hasta un año después, Ios dispositivos de Emergencia suspenden su vigencia real. A la
vez se modifica la Comunidad Industrial, cancelando toda perspectiva de cogestión, toda
como lo reclamaban los empresarios. En el mismo sentido, se restringe la definición del
proyecto de propiedad social, corrigiendo el discurso político, que ahora sera coherente
con la dimensión real de este sector de empresas. Aunque la Ley no ha cambiado, lo
importante en este caso da en la definición de políticas -no competir con el sector privado-
y la asignación de recursos, que lo mantiene en un nivel menos signifcativo que Ias
actuales cooperativas.

En todos los casos, las reformas pierden prioridad y toda potencialidad que en el pasado
hubiera de contribuir al desarrollo popular. Si bien -como señalamos anteriormente- este es

210
un proceso que viene desde la "Primera Fase", en este año se definirá un curso político
que cierra toda posible reversión de esa situación, sea al concretarla en Ley o al encuadrar
cada reforma dentro de los límites de la política económica global. Si en la reforma agraria
por ejemplo, no se concrete en forma signiffcativa una devolución de tierras- ello es
menos signifcativo para la burguesía actual- toda la acción del Estado se dirige a fiscalizar
y controlar las empresas campesinas, cerrando al paso a sus dirigentes y encuadrándolas
en el proceso de pauperización del campo, con situaciones cada vez mis dramáticas.

Sin embargo, en el proceso de contrarreforma habra tensión entre el gobierno y la


burguesía nativa en torno a una demanda cara a ésta, aunque no decisiva para los
sectores más transnacionalizados: la desestatización, que reduzca a su mínima expresión
el poder económico del Estado. Si bien hay pasos en este sentido -particularmente en el
sector pesquero- tanto milita como tecnócratas se opondrán a perder una base sustantiva
de su negocia en el campo burgués. Otras políticas del gobierno, tales como la política
anterior, concretarán nuevos virajes que corresponden con su reducido margen de juego
actual.

Si la negociación con Ios empresarios Ilega a logros decisivos en el períod o -sin por ello
contentartos-, las conversaciones con los partidos del campo burgués serán más dificiles.
Se demanda elecciones en un contexto el cual el gobierno manifiesta todavía voluntad de
permanencia. Aunque el viraje Ileva implícita una salida política, dentro de ésta hay formas
y tiempos distintos. El gobierno se resiste hasta finales del período a concretar el cronogra-
ma que le demanda la derecha. Utiliza su propio viraje y la necesidad de resolver la crisis
económica como elementos que justifican su permanencia Ir el campo burgués. Pero sus
interlocutores no poseen -en todos los casos- la misma paciencia, ni comprenden
fácilmente la necesidad de rediseñar un régimen político antes de dejar el gobierno.

Es por ello comprensible que la negociación sea dificil dentro del campo burgués y genere
situaciones contradictorias. Lo es más al advertir significado de la crisis institucional de la
Fuerza Armada, que el gobierno define en este año, y al observar que toda esta
renegociación se produce dentro de un espacio político sumamente restringido. El gobierno
no admite que se cuestione su política, ni siquiera desde el campo burgués. Menos aun
permitire el impacto que pueden producir las críticas en su unica base propia sustento, la
Fuerza Armada. Por ello cierra incluso las revistas de derecho aunque se cuida de no
reprimir cuadros políticos de la burguesía -se acabaron las deportaciones a dos bandas-

211
sólo reabrirá las revistas poco a poco previo compromiso, o "pacto de caballeros". Todo el
año está marcado por esta rígida política que gradúa el espacio. Para la derecha,
excluyendo e ilegalizando la acción de la izquierda. Es tiempo de dictadura que -como
siempre- tiene direccionalidad política, pero incluso en el campo burgués actores deberán
cuidar sus pasos para no salirse de los estrechos límites que otorga el régimen.

El período es así contradictorio en la política de corto plazo, aunque su derrotero sea claro
y perceptible por cualquier observación. Las dificultades para la renegociación en el campo
burgués -con este régimen en su seno- se expresarán en un progresivo aislamiento del
gobierno hacia julio de 1977. Esta conflictiva renegociación con empresarios y políticos de
la burguesía hará que en la coyunlura de Julio el gobierno no cuente con su apoyo,
evidente que en el campo popular el gobierno no goza de credibilidad ni apoyo alguno. Por
esto la coyunlura de julio lo muestra tan aislado y le exige un golpe de timón que acelera
su declaración de finitud y la suspensión de legislación de Emergencia.

Las dificultades del manejo económico influyen evidententente en esta resultante de


aislamiento y en esta falta de consenso, aún dentro del campo burgués. El Ministro Barúa
fracasa al no poder disciplinar el gasto público, tiempo que impone férrea disciplina al
pueblo con la ayuda del Ministro d e l Interior. Hay pugna entre los sectores del Estado y en
ésta juega rol importante el gasto de defensa, aunque no es el único gasto que no se logra
comprimir. El gobierno tiene aún afán de "hacer obra", al margen del sentido social político
que ésta tenga en la coyunlura. En el complejo manejo de este Estado, los apetitos de
poder entremezclados con rezagos de las políticas reformistas se enfrentan con una
dracroniana política de estabilización, dando como consecuencia que Ias conciliaciones
que hace la cúpula no resulta coherentes con los objetivos estabilizadores. Un tecnócrata
civil, sin base apoyo en los gremios empresariales, no logrará imponerse a Ministros que
son generales, con peso definitorio en el régimen castrense. Pero al fracasar Barúa
tampoco un empresario -que puede representar a los sectores que el gobierno trala de
alentar cada vez más. Para articular alianzas estables- puede imponer disciplina a los
generales-ministros. La fugaz gestión de Walter Piazza deja a los empresarios con sabor
amargo de hartazgo y fracaso, viendo que el gobierno resuelve sus problemas de corto
plazo, a pesar de haberles aceptado varias de sus demandas.

En el período se agrava la crisis económica, no por hacer concesiones al campo popular


sino por la propia concertación interburguesa, intraburocrática y entre burguesía y

212
burocracia, todo ello en medio de consistentes presiones castrenses debido a los
problemas de defensa. AI pueblo se le carga la crisis paquete tras paquete. En la
perspectiva, ya muchos empresarios pueden ir que si se le pauperiza más -dado que se
está afectando a amplios sectores medios - la recesión industrial pasará a convertirse en
una quiebra masiva.

Todo este conjunto de tensiones se proceso en una cúpula que cada vez tiene menos
margen de juego ante las presiones intemacionales. Barúa debe pararse para negociar con
el FMI y también lo hará Piazza, pero ambos en antes de concluir esta gestión. No pueden
salirse de los límites de las conocidas "políticas de estabilización" porque en su visión de
la economía, propia de lo que al régimen es prioritario, el ángulo privilegiado es la defensa
la acumulación capitalista y dentro de esta no se puede replantear entonces el pago de la
deuda. Sólo queda obtener más y más préstamos para cuadrar la caja del Banco Central. Y
en este terreno cada vez hay márgenes más derechos y condiciones más duras. El
gobierno ha afirmado que procure atenúar tos efectos de esta política para el pueblo; ha
reiterado que negocia para hacer menos duras las condiciones de la banca mundial;
incluso para ello procuró demorar la recurrencia al FMI. Ahora ya no puede hacerlo. En el
camino no ha sido capaz siquiera de contener su propio gasto. Y lo que no viene será peor
aún.

Si antes se negó a replantear la política económica, si no pretendió plantear la estructura


productiva ni atender prioritariamente las necesidades populares, reformulando incluso el
problema de la deuda, ahora esto ya es imposible dado el curso político. El hambre del
pueblo no es para este régimen -ni lo ha sido- el problema número uno. Es algo que se
toma en cuenta sólo en tanto el pueblo sea consumidor -y reactivador- de una industria
débil y dependiente. Pero ahora ni siquiera esa perspectiva puede ser prioritaria, más aún
dada la reducida población que puede tener acceso a los frutos de esa industria.

Con esta política, que muestra cada vez más estrechos márgenes, el gobierno ni siquiera
puede tolerar el endeble debate que en el período anterior comenzaba a darse en materia
económica. El gobierno sostiene al empezar y al concluir este período, que no existe
afernativa, que no que otro camino y por to tanto en la practica, durante todo el año de
Emergencia será subversivo discutir su política económica. Al recorrer la escena ya hemos
visto lo que ocurre a los "subversivos". Aun así, en distintos sectores se ha evidence que
no sólo es discutible la política seguida, sino que -aun dentro de los parámetros
burgueses- cabia un manejo económico mas eflciente. Un análisis más profundo y un

213
necesario debate, harán ver además que el problema de las alternativas es indesligable de
la opción que caracteriza al Estado a la dominación burguésa.

Durante este período el gobierno recurre, como solución de su plazo, al aparato represivo.
Lo único que al pueblo no se le ha prohibido pensar. . . mientras sus pensamientos no se
traduzcan en propuestas que el gobierno estime subversivas. Es obvio que la represión se
aplica en función de peligrosidad -aunque hay casos de típica venganza personal o
política- dimensión de cada actor o grupo de actores. La represión fuerza un rol del
movimiento popular, particularmento en el campo sindical. Ahora, un asesor o un dirigente
sindical no sólo es potencialmente subversivo. Se han ilegalizado sus herramientas de
lucha -la huelga en particular - se persique detiene, maltrata y amenaza ante la simple
suposición de que se promoverá una huelga. ¿Cuáles son los Iímites de la represión?
Dependerá de cada coyuntura, según la magnitud de la amenaza y de acuerdo al lugar y
tipo de organización y/o persona a reprimir. Este país complejo tiene superpuestos muchos
mecanismos de dominación, tradicionales y modemos: a un campo -en los lugares más
retrasados- puede golpearsele y aun más, sin que nadie entere. En Lima la "civilización"
exige no reconocer que se ha detenido a dirigente o político, tenerlo "depositado" mientras
se le chantajea, amedrenta…. o simplemente olvida.

En cualquier análisis de casos resultará claro que el gobierno no vaciIa en violar todos los
derechos humanos, incluidos los referentes a la conservación de la vida y la protección de
la familia. Pero en un análisis global apreciarse que no se Ilega masivamente al use de la
tortura o a causar la muerte por acción de las fuerzas represivas. Esto muestra una
diferencia más en la situación Peruana y la del Cono Sur -que no es sólo debida a los
rasgos del gobierno- pero no puede evitarse, desde entonces, la imagen de una pendiente
que, engendrando violencia a partir de la violencia instalada en este Estado termine en
situaciones aún peores. Así lo verán diversos observadores, que no pueden desconocer
que en el propio manejo de la economía hay ya una violación sustantiva de derechos del
hombre.

Los Iimitos de la represión deben verse, sin embargo, en otro nivel. Lo que en este período
se muestra es que la represión, en la circunstancia concreta de este régimen--que no es
expresión organica de la burguesía monopólica-, lo Ilevo a una coyuntura de aislamiento en
la que el movimiento popular expresó masivamente su rechazo. Ese es el punto límite que
fuerza al gobierno a cancelar la emergencia y retomar a otro ritmo su negociación con la

214
derecha para encauzar en terminos más estables la lucha política. Ello es parto resultante
de este tenso período.

2. LAS FUERZAS PRESENTES EN LA ESCENA

El notorio estrechamiento del espacio político durante el Estado de emergencia, dificulta la


identificación del conjunto de fuerzas en la escena. Pero hay elementos suficientes en los
hechos revisados y en las definiciones que caracterizan el período, para ver el desarrollo
de sus tendencias fundamentales. Salta a la vista una primera apreciación de conjunto que
marca una diferencia respecto del período anterior. Entonces afirmabamos la existencia de
una ofensiva política desde la sociedad civil hacia el Estado, a partir del espacio político,
casi copado por los sectores burgueses a comienzos del gobierno de Morales Bermúdez.
Ese período cumplió su objetivo y la escena se aprecia ahora mucho más estrecha para la
prensa, los partidos, las instituciones de diversa indole no integradas al aparato estatal.
Esto afecta fundamentalmente a la izquierda y el movimiento popular porque sus fuerzas
políticas no tienen acceso alguno al gobierno ni son beneficiadas por el curso político
global.

El Estado de Emergencia no impide que los empresarios se expresen presionen al


gobierno, sean recibidos por los ministros y altos funcionarios, reúnan en sus asociaciones
gremiales y defiendan sus intereses, Más aún si lógica misma del gobierno Ileva a
incentivarlos, a buscar una concertación decisiones políticas. Aunque no en el mismo
grado, Ios partidos de la burguesía saber que el curso político los favorece y que pronto
serán llamas a "dialogar" con los más altos niveles del gobierno. Las revistas de derecha,
aunque tambien fueron cerradas en Julio, podrán consolarse con una situación
incuestionable: han sido escuchadas sus demandas de disciplina laboraI, corrección del
conjunto de reformas, exclusión de los militares progresistas, represión de lo que ellos
Ilamaban "comunista". . . etc. Es probable que coincidieran un grado y forma con las
medidas tornadas, pero pocas veces la escena ha mostrado tanta concordancia entre lo
demandado por la prensa y lo ejecutado al poco tiempo por el gobierno. Y en pocos meses
habrá un "acuerdo de caballeros".

De este modo, en lo sustantivo el nuevo espacio político no está cerrado a los distintos
componentes del campo burgués. Ello no los Ileva, necesariamente, a la coincidencia con
el gobierno. No sólo por las obvias diferencias que existen dentro del campo burgués
sino porque para un órgano de prensa es vital existir, es el instrumento de acceso al

215
poder de sus dueños y para un partido es por definición inaceptable que los militares
gobiernen -salvo transitorias coyunturas-, pues objetivamente Ios desplazan de su rol
político en la escena. Estos canales de la representación política burguesía tienen que
defender sus "condiciones de existencia”, más aún cuando tantos años de gobierno
castrense los encuentra -en ambos casos – hartos de ser actores limitados y
conscientes del peligro de resultar obsoletos -por razones cronológicas e ideológicas-
come representantes de la burguesía.

En el campo burgués se apreciará primero una diferencia entre el empresariado y los


dirigemes políticos. Para los primeros es prioritario que Ios militares corrijan ya las
reformas -incluyendo para buena parte de éstos la desestatización- mientras que para
los segundos lo esencial es un cronograma que lleve a la realización de elecciones.
Habrá confluencia -al final del período- cuando la misma Sociedad de Industrias
reclame elecciones ante el impacto- cuando la misma Sociedad de Industrias de las
dificultades que muestra el gobierno para administrar la crisis concederles más puntos
en la privatización de empresas. Pero en todo el período pueden percibirse
intensidades distintas en las demandas planteadas. Un probable punto de encuentro
sería -al inicio- la importancia de que Ia propia Fuerza Armada deshaga sus reformas y
pierda con ello posibles consensos futuros, pero incluso ante el deterioro evidente del
gobierno, los actores priorizan su particular ánguto de interes.

EI campo burgués no es homogéneo. Se pueden observar tendencias radicalizadas del


empresariado -y del ámbito castrense- para las cuales toda represión es insuficiente y
la moderación que el gobierno trata de enarbolar -en Ia implícita comparación con el
Cono Sur- resulta interpretada como debilidad. Habrá también sectores más opuestos a
la drástica compocisión de consumo popular, que corresponden con aquella industria
más afectada por la recesión, que desaparecería con un modelo a lo Fridman, con su
contraparte Pinochetista. Los sectores de mediana y pequeña empresa podrán críticar
incluso la preferencia que el gobierno da a la atención de las demanda de la burguesía
transnacional, entremezcladas en la coyuntura con las exigencias de los grupos y
organismos financieros. Se trata, sin embargo, de matices en tanto ya no caben -menos
en esta dimensión de la crisis- posturas nacionlistas en un campo burgués donde las
transnacionales son decisivas. Aún siendo matices, estos tópicos pesan en la
negociación interburguesa centrada coyunturalmente en un Estado con poder
económico efectivo, gobernado de esta burguesía heterogénea. Es el campo de las
alianzas y redefiniciones cuyo lento curso de Ilevar a concertar acuerdos más estables.

216
En el plano político, a esta heterogeneidad se añade la presencia de partidos de opción
burguesa, pero no orgánicos representantes de la burguesía. Ello es particularmente
visible en el APRA, de un Estado económicamente fuerte, en cuyo gobierno aspiran a
reemplazar a los militares.

Todas las fuerzas del campo burgués concentran sus presiones en la cúpula, a la que
si tienen acceso. Encuentran a un intertocutor vacilante, que se resista a dejar las
riendas del poder pero que quere negociar. La negociaciónn toca el punto de la salida
política, el cronograma, pero supone definir cuál será el próximo régimen político, sus
Iímites y el rol que alli jugara esta Fuerza Armada acostumbrada al ejercicio de las
atribuciones de gobierno.

En torno al manejo de la economía -con las ya mencionadas dificultad es de Barúa y


Piazza-, en la graduación del espacio político a los partidos, en el escaso margen de
atención dado a las demandas de privatización y en el calendario electoral, se darán
durante todo el período pugnas sucesivas que terminarán mostrando aislado a gobierno
en la coyuntura de julio

En el campo popular la magnitud de la represión condiciona un período de reflujo del


movimiento popular, con serias dificultades para continuar expresando sindicalmente la
protesta del pueblo. La ausencia de organizaciones políticas populares en la escena. El
repliegue que se produce en el período no será, sin embargo, total y la propia represión
favorecerá los esfuerzos de unificación. Desde el período anterior las organizaciones
antes ligadas al proyecto Velasquista revolucionarán hacia una mayor confluencia con
el resto del movimiento popular. No hay posibilidades de mayores ilusiones basadas en
la cúpula militar y eIlo se refleja en las posiciones asumidas por el FDRP*, la CNA
CONACI que llama a un frente popular- y la CTRP - Lima.

Más aún, tiene varios años en la escena la depuración de posiciones reformistas. A


pesar de Ios dogmatismos que han caracterizado el debate entre reformismo y
revolución en la izquierda, este tiempo político crea condiciones para un acuerdo en la
base, dado que toda opción popular es perseguida y carece de juego alternativo. No se
van a superar -ni entonces ni ahora- las diferencias políticas, situadas en mucho a nivel

217
de calificativos. Pero la acción política tendrá puntos de encuentro que se expresarán
en julio de 1977. Los esfuerzos unitarios se sitúan en el campo sindical, limitados a la
organización de un paro nacional de protesta que, para concretarse, supuso amplitud
en la coordinación de distintas fuerzas políticas. La izquierda del espectro político tuvo
entonces una ocasíon concreta do actuación unitaria, que enseña más que varios años de
debate intelectual. La afrontó con éxito, aunque no debe verse exageradamente su impacto
en las posibilidades de unificación de Ia izquierda.

Los fracasos sufridos por el movimiento sindical en las tres paralizaciones de 1976, unida a
la represión sistemática sufrida por muchos otros esfuerzos aislados, fue construyendo la
conciencia de la necesaria unidad en la coyuntura. La izquierda construyó así lentamente
su respuesta a este año Emergencia, dada basícamente en el campo sindical en tanto era
ese el nivel principal de su actuación en la década. Poco podre expresarse en el plan -
político, sin óganos de expresión y con partidos incipientes o muy reducidos. El espacio
político se define para este campo popular por la exclusión. Pocos ejemplos habrán que
expresen sus crítica a la política económica o al diálogo del gobierno con los partidos, en
tanto la izquierda no tiene acceso fundamental a ese espacio 305 .

3. RESULTANTE Y PERSPECTIVAS

El 19 do Julio do 1977 el pueblos dijo iBasta! a sus opresores, sacando fuerzas de la


propia dureza de la represión. Es un hecho limitado pero de enorme trascendencia en la
coyuntura. Es sólo un acto de protesta, pero sin precedentes en la historia. Es, en alguna
medida, la constitución del movimiento popular como fuerza social capaz de causar un
impacto político decisivo en la escena: Obviamente no invierte los términos del poder en el
Perú de entonces, pero fuerza al gobierno a replantear el curso político inmediato.

Pocas coyunturas han mostrado al pueblo así, como protagonista de historia en el Perú
republicano. Esta es una de ellas, sin duda la de más amplitud y cobertura. La coyuntura
ofrece todo un conjunto de confluencias que le hicieron posible -entre ellas la pasividad de
gran parte de la burguesía- pero sin duda en este hecho las clases populares no fueron
seguidoras do proyecto ajeno ni tampoco actores de segunda línea en la escena.

305
En forma limitada la usará el PSR, con pronunciamientos que complementan muchas
“pintas” en las calles. El PDC y el PC (Unidad) serán invitados al diálogo de partidos con
el gobierno.
218
El éxito de este paro, realizado en plena vigencia de la opresora legalización de
Emergencia y cumplido a pesar de las amenazas del Ministerio del Interior y de la
desarticulación informativa, fuerza al gobierno a poner término al Estado de Emergencia y
a acelerar su acuerdo con las fuerzas burguesas que le reclamaban un calendario
electoral. En pocas ocasiones se vió tan aislado un gobierno: críticado por derechas e
izquierdas, con un empresariado reticente y cansado de ambiguedades y fracasos
económicos, e incluso con la visile crítica de personajes de la intelectualidad y de la Iglesia
que reclaman respeto por los derechos del pueblo. El movimiento popular impactó en todo
esIe conjunto por su acción unitaria que, aunque coyuntural, resultaba un golpe decisivo.

El paro no fue un hecho aislado en tanto que la protesta popular -en gran medida
espontánea- se daba en todo el territorio nacional, desde las medidas de Junio, con
distintas grados de violencia. Lo espontaneo en política debe analizarse con cuidado, por
su ambivalencia y por inducir a interpreciones triunfalistas. Sin embargo, lo objetivo es que,
en este case, la izquierda supo actuar sobre lo espontáneo y también a partir de las
contradicciones el campo burgués; por ello capitalizó los resultados de este hecho. Pero de
allí a la toma del poder hay mucho camino por recorrer. Este es, en si, el heho político
decisivo en esa coyuntura, más importante si se evalúan las condiciones represivas que lo
precedían.

A partir de julio el gobierno tiene que suprimir el Estado de Emergencia al cual se adapta
tan fácilmente la mentalidad castrense gobernante. Ya es eficaz. Se ha utilizado en un
largo período, lo que sólo suele ser herramienta extrema para manejar tiempos cortos. Ello
afecta su imagen incluso en el campo internacional, marcada por el desprestigio de las
dictaduras del Cono Sur y por la alternativa propiciada por la administración Carter, y
contribuye a su aislamiento local. También lo obliga a que rompa el aislamiento
concertando alianzas políticas con los partidos del campo burgués y para ello eI primer
paso es señalar su finitud, anunciando el cronograrna. Debe alcanzar ahora el consenso
necesario para gobernar, pero no a partir de un proyecto político propio, ni del resultado de
sus obras, sino de la oferta de elecciones, es decir del cronograma político tan demandado
por la derecha. Pero, a la vez, la salida política debe tener en cuenta a ese pueblo que
masivaniente se ha expresado y que sólo, parcialmente pueden captar los partidos del
campo burgués. Es necesario poner en práctica instrumentos ideológicos, organizativos y
políticos menos endebles que las entelequias intentadas por este gobierno hasta el período

219
anterior. Será pues un lento pero decisivo, camino para rediseñar el sistema de
dominación.

Así, la perspectiva que se abre después del 19 de julio es un tiempo político en el cual el
gobierno castrense y los partidos del campo burgués tratan negociar los términos de un
nuevo régimen político. Podrá apreciarse en el nuevo período que subsisten las tendencias
incubadas en el anterior: por una parte sectores militares y tecnocráticos que ven en el
Partido Aprista la oportunidad de confirmar una alianza estable, eficiente, con capacidad
de oportar el apoyo de bases populares coaptadas tradicionalmente por el APRA. Por otra
parte, sectores militares y políticos que reclaman una mayor represión para lo cual estarían
dispuestos a dar un mayor tiempo a los militares o reemplazarlos Pqr un político civil que
gobierne con ellos, a partir de exclusión formal y real de la izquierda. Hay también posturas
provenientes de la desgastada democracia formal prevía al 68, que no avisoran la
necesidad de definir primero un nuevo régimen político y sólo aspiran a obtener -cuanto
antes- el retiro de los militares. El proceso político se inscribe dentro un cuadro
internacional que favorece la constitución de "tecnocracias restringidas", apoyadas por la
administración Carter ante el desprestigio las dictaduras del Cono Sur, viables si existen
condiciones para fórmulas socialdemocratas, dóciles con tos intereses imperialistas. En
este complejo cuadro has distintas fuerzas del campo burgués pugnan en la cúpula,
mostrando desconcierto ante la presencia del movimiento popular.

Y es que, en el período que se abre en perspectiva, aparecen condiciones para que el


movimiento popular deje de expresarse sólo en el plano sindical y pase -sin descuidar este
último- a tener expresiones políticas propias. En el campo burgués, esta presencia popular,
en medio de la administración de la crisis económica, lleva a afinar el aparato represivo.

El período que comienza en julio, si bien abre un nuevo espacio político en el que se
legaliza el juego de las distintas fuerzas -para la competencia electoral- muestra la
permanente recurrencia a la represión. Es una necesidad propia del sistema, que se
exacerba por las dimensiones de la crisis económica y su impacto en el pueblo. La relativa
liberalización que está implícita en proceso electoral , que sigue a un año de Estado de
Emergencia, se contribución con sucesivos momentos represivos en todo el período
siguiente.

4. UNA DISGRESION NECESARIA


220
El andlisis de la escena política en este período de Emergencia, caracterizado por una
represión sistemática de las iniciativas del campo popular, hace necesaria una disgresión
que compare este régimen político con las dictaduras que se vienen desarrollando en el
Cono Sur del continente. Desde los primeros meses de este período, al ver en toda su
profundidad el cuadro represivo y objetiva violación de derechos humanos fundamentales,
más de uno se ha planteado la comparación de este régimen con el de Pinochet en Chile,
Videla en Argentina o con la ya antigua dictadura brasileña. Pareciera por momentos que la
diferencia fuera sólo de grados. Se trata, sin embargo, de condicional históricas diferentes.
Como en más de una ocasión connotados elementos del régimen -más en privado que en
público- se han distinguido de estas desprestigiadas dictaduras, presentándose como la
única alternativa a ellas, conviene establecer de entrada comparaciones y explicaciones
sobre las respectivas situaciones sociales y políticas.

Resulta insuficiente afirmar que entre la dictadura de Morales Bermúdez y la de Pinochet o


Videla, hay sólo diferencia de grados. Ambas descansan de procesos sociales y realidades
distintas: La Peruana se asienta en una sociedad en la que el movimiento popular es débil
y ha sido golpeado por antiguos procesos desarticuladores. Engarzado en una econornia
diversificada en distintos sectores productivos, que cuenta con un sector industrial menos
avanzado y de más reciente surgimiento que en esos paises, el movimiento obrero no tiene
una tradición de fuerza. Tampoco la tienen las instituciones de sociedad civil -a excepción
de la Iglesia- pues ni Ios partidos, ni la prensa, ni gremios de clase media, ni las
instituciones sociales y culturales son s6óidas y tienen gran peso en el sistema político.
Fáciles de desarticular, sin arraigo, anunciadas con el pasado a voluntad de los sectores
oligárquicos, las instituciones de la sociedad civil no se desarrollan en magnitud y peso
político 306 . La política es tarea reservada a unos pocos, ante un desarrollo escaso de las
“Instituciones Democraticas" y la permanente recurrencia a la dictadura. El Estado, por lo
general, no se ha manejado en base a "consensos activos", menos aún "participantes"; la
política se dicta desde un gobierno militar o un gobierno civil, a lo más hay debate entre
"poderes del Estado" y grupos económicos, pero la política "se impone" a las mayorias y no
se discute. La diferencias entre Ios gobiernos dictatoriales y "democráticos" (o entre
dictadura y dictablanda, canto precisará el sociólogo francés Francois Bourricaud) se

306
El APRA es excepción, pero dentro de los términos de la regla. Sólo adquiere
legalidad cuando sus líderes son coptadas por las clases oligárquicas y pasas a ser
aliados que concilian con sus intereses. Este partido cuante con masas, organización y
tradición, pero sólo llega al poder en alianza con los intereses oligárquicos y pasan a
ser aliados que concilian con sus intereses. Este partido cuenta con masas,
organización y tradición, pero sólo llega al poder en alianza los términos del sistema
político anterior.
221
refiere al mayor o menor espacio político de la cúpula para la participación reducidos
sectores de las clases dominantes y sectores aliados o de apoyo; es más bien el
"consenso pasivo" de las mayorias o la falta de este, lo que forzara el Paso de la
dictablanda a la dictadura. Con este encuadre previo, la “Primera Fase" del gobierno de la
Fuerza Armada cambia el signo político: se frenta al orden oligárquico, dirige su acción
contra las clases que tenian el mayor poder político tradicional y reprime a sus agentes
políticos. - Paralelamente, dinamiza la organización de amplios sectores populares 307 y
realiza reformas planteadas en la escena política desde los años 30, para luego reprimir y
procurar el encuadre del propio movimiento popular, cuando la dinámica de este
muestra sus propios términos. Se apoya por largo tiempo en el "consenso pasivo' de
amplios sectores y lo pierde con su política de "contestación" y "encuadre". Pero el
movimiento popular se dinamiza más allá de previsiones. La "Segunda Pase" se
asienta sobre esta realidad política, enfrenta su propio deterioro y al optar
abiertamente por resolver la crisis económica en función de Ios intereses del gran
capital, pierde incluso todo rezago de consenso pasivo y tiene que recurrir a la
dictadura pura y simple -sin un margen mínimo de consenso, incluso pasívo- con Ios
mismos instrumentos y métodos del antiguo aparato estatal hoy modernizado. Pero
aún así estos regímenes se asientan sobre una sociedad menos articulada que las del
Cono Sur, particularmente manejada por minorías -civiles y militares- que no tienen
que construir estructuras políticas de consenso y Iegitmación de gran alcance 3 0 8 . La
variante que está presente como elemento nuevo entre 1976 y 1977 es una absoluta
falta de consenso y un movimiento popular mucho más organizada que en el pasado,
pero distante de la organicidad y eficacia que confiere el tiempo y el desarrollo de los
procesos sociales 3 0 9 .

En Chile o en la Argentina, por el contrario, los tiranos deben desarrollar -destrozar,


incluso- on sistema de partidos de larga tradición y poderosas organizaciones
gremiales (la CUT de Chile o la CGT do Argentina) o enfrentar, en el caso argentino,

307
Esta dinamización se produce por influencia de las reformas, pero no sólo a partir de ella y de hecho va más allá de la
ovlunatd del gobierno en su conjunto, aunque parte de éste –luego calificada de “desviacionista”- lo impulsa también.
Recuérdese, por ejemplo, que hasta este período la centralización campesina es casi inexistente (en éste se reactiva la
CCP y se forma la CNA) y que recién se reconoce oficialmente a la CGTP y se negocia con ella.

308
Compárese la realidad nacional con los gremios, los partidos y la prensa de los países del Cono Sur del Continente.
Aquí, el voto –hecho aislado y que ejerce sólo una parte de la población- se manea con líderes caudillescos y con
clientelismo reproduciendo y manteniendo bajísimos niveles de educación política.

309
Si se comparan las medidas anticrisis del Beltrán en 1968, con las acutales y se recuerda que entonces no fue preciso
aplicar un año de Estado de Emergencia como éste, puede verse alguna diferencia en la capacidad de respuesta popular a
políticas económicas similares, diferentes sólo y parcialmente en cuanto a magnitud de la crisis, pero no es un impacto
inmediato sobre la economía popular.
222
una vasta guerrilla interna. Son sociedades en las cuales se ha gobernado en el
pasado con necesaria generación de consensos en más amplios sectores sociales.
Los niveles de educación política y expresión eran bastante más extendidos. Estas
dictaduras, por otra parte, toman el poder sin ponerse caretas ni prometer una
"profundización" de previos procesos de reforma. Se trata, por lo tanto, de situaciones
histórica diferentes que requiere, quieren de una distinta forma de represión, tanto on
grado conio on estiloy! on aparato. La represión es función do la necesidad de
imponer; no se reprime en base a condiciones psicológicas del represor -que las hay,
pero corresponden a otro nivel de análisis- sino en función de lo que se busca
destruir, de su margnitud. Por ello en el Perú la represión puede ser selectivo y
desarticulados, sin recurrir a presiones inasivas (en 1975, el 0.2% de Ia población
uruguaya estaba en prisión y el 2% de esa población había sufrido interrogatorios o
detención transitoria en los últimos 6 años, según Amnistía Internacional Informe
1970), a "desapariciones" y asesinatos en masa, etc. La represión en el Perú cumple
su objetivo reaccionario con menos desgaste pero con similar eficacia. Más aún,
aplicar aqui la política do Pinochet en cuanto a represión daría los propios intereses
que el gobierno busca defender y el consenso que quiere en la burguesía mediana y
pequeña, así como en el conjunto internacional.

Sin embargo, la distinción anterior no lleva a variar el juicio ético sobre fines logrados
por este gobierno, ni simplemente significa que debe conspirarse como "mejor" o tan
distante la situación. Evidentemente hay menos sectores medios afectados y a la
situación de temor y amedrentamiento vivida por las mayorías, no se agregan
matanzas en serie. Esto si es cuestion de grados, difícil además de medir cuando se
controla toda la información 3 1 0 . Pero el curso real de todos estos regímenes es el
mismo: hoy se reprime y se violan los derechos humanos del individuo libertad,
tortura, muerte - para poder continuar violando sistemáticamente los derechos
sociales de las masas, decir el derecho a la alimentación, al trabajo, a la salud... etc.

En efecto este gobierno, al igual que sus similares del continente, reto pare imporner
a las mayorías el dominio y la explotación de la burguesía nativa e imperialista, para
seguir descapitalizando nuestros países en función de las transnacionales y su
Banca, para garantizar la supervivencia del capitalismo. Aplican en esta coyuntura
una política gruesamente similar, en la medida que carga sobre el pueblo Ios costos

310
¿Cuántos murieron durante el toque de queda) ¿Cuántosen masacres o choques policiales?No se sabe, ni se sabrá por
mucho tiempo sino lo que el gobierno quiere que se sepa.
223
de la crisis econoniica y de la acumulación intensiva de capital que en plena crisis
requiere la burguesía. Tienen en común también, la imposición de esa política sin
mínimo de consenso, porque perdieron los apoyos iniciales de la pequeña y mediana
burguesía, sectores medios e incluso populares, o sea porque nunca lo obtuvieron o
se expresa eficientemente. Tienen en común, ademas, la intolerancia ante a
imposición real y toda discusión a su política económica, aunque en ello también
varien las situaciones on cada coyuntura.

Pero al mismo tiempo hay otras diferencias que es importante estudiar: gobierno
Peruano actual no es una dictadura orgánica de los monopolios, en un gobierno
militar que reniega del reformismo a partir de su propia de bilidad ante el avance de la
burguesía modernizada que lo atravicsa, sin luto de este su expresión coherente. Prioriza
la atención de las demandas de la burguesía imperialista, en medio de un proceso de
recomposición que en el Perú toca a toda la clase dominante y al Estado, haciendo débiles
las expresiones políticas de la burguesía nativa. Viene de un proceso que ha concentrado
manos de la Fuerza Armada y de la tecnocracia un fuerte poder económico este período es
parte de uno más amplio en el que se negocia el rediseóo del Estado Burgués. Por otra
parte, cabe recorder que el viraje se produce en un medio de un contexto internacional que
ha asumido en parte del cuestionamiento a las dictaduras del Cono Sur, desgastadas en
tantos años de represión ante la imagen internacional, que no pueden controlar. Los
terminos de la política de Carter en América Latina exigen, en este sentido, por lo menos
cuidar Ias apariencias.

Este gobierno militar tampoco es una dictadura contrarrevolucionaria surgida en un


montento histórico de auge del movimiento popular, que para subsistir deba liquidar
-incluso fisicamente- poderosas organizaciones, incluyendo organizaciones armadas. Las
diferencias, por to tanto, no son sólo de grado; ni como algunos piensan con ingenuidad se
trata simplentente intenciones y moderación de los principales actores. Por esto mismo, el
análisis del curso político, si bien no hay "pendientes inevitables" esta presente también la
alternativa radical de nuevas formas "fascistas", dependiendo más que de uno u otro actor,
del desarrollo global de las fuerzas. La mirada la previsión debe así dirigirse a más largo
plazo y al nivel de Ia estructura para aquellos que en su opción verdaderarnente rechazan
el "neofascismo".' al hacerlo podrán ver como Ios problemas no parten de lo político sino
se aplican en Ias necesidades actuales de la dominación capitalista.

224
Creemos que la comparación es necesaria y los estudios más específico también, porque
en esta recurrence realidad latinoamerica los fenómenos políticos se reproducen a tiempos
distintos y no en forma igual, y porque Ios gobernantes utilizan muy bien el "cuco" de
afuera para generar temores y distancias o para convencer a débiles y timoratos. El
reclamo de medidas represivas -que puede verse en alguna prensa de 1977 y 1978
corresponde a la enceguecida defensa de los intereses tradicionales y oculta en su
ideologizacicón macarista la más absoluta insensibilidad humana y la deformación que
generan los mitos de la burguesía. Entre esos mitos esta la caricatura de la "revolución
violenta" y de las "dictaduras sangrientas" que se identifican en su momento - y en la
propaganda del sistema capitalista - con el cotinunismo, con todo socialismo e incluso con
todo aquello que rompa la ortodoxia capitalista. Aún ante la propia realidad de estos
regímenes cercanos, sólo se mira la represión y la violación de derechos humanos en el
sistema que se tome, aunque se ubique lejos histórica, geográfica y políticamente; así se
reclama la misma represión que se proclama combatir, pero aplicada en defensa del
capitalismo imperialismo actual.

Es por ello inprescindible denunciar las simplificaciones, hacer docencía el mas puro
sentido del término, cuestionar estereotipos y discernir en experiencias históricas de
distinto signo, lo cierto y lo falso, lo que es coyuntural y lo que es inherente al sistema.
Denunciar esta propaganda que se mete a través de los más eficaces medios de
comunicación, es indispensable para no contribuir a fortalecer las más brutales dictaduras.
Todo régimen y todo promotor de estas sintplificaciones macartistas, encubre con su
discurso ideológico iguales o peores violaciones de los derechos humanos que las que
clara combatir y presenta sólo Ios errores o los fracasos del modelo contrario, haciendo
abstracción de las situaciones históricas concretas. Búsquense cifras… ¿hubo más
muertos en la revolución Cubana que en el Chile de Pinochet o en la Argentina de Videla?,
no son comparables Ias cifras de prisioneros de un pequeño país como Uruguay y las de la
Alemania nazi?, ¿está el chileno de hoy en condiciones de vida más humanas que el
cubano, que en esta propaganda se presenta oprimido y hambriento?, ¿es que los
derechos humanos son sólo "normas jurídicas" o tienen indispensable relación con las
condiciones de vida de las mayorías? Y conste aqui que al comparar no optamos por los
errores, excesos o límites de las experiencias históricas intencionadas; simplemente
invitamos a desmitificar lo que es deformado, o presentado al margen de cada historía
concreta, por la propaganda del sistema que vivimos.

225
Esto y mucho más es parte de la realidad brutalmente manifiesta en 1976 y 1977 en el
Perú. No sólo habra que examinar algunos hechos indicativos, como hace este trabajo.
Habrá que i r al fondo y ver hasta que extremos la pauperización del pueblo para
beneficio de una minoria. Habrá que ver cómo ese deterioro del salario real, del empleo y
de la capacidad de luchar por mejores condiciones de vida, se expresa en niños enfermos
y muertos por desnutrición o por enfermedades simples, en adultos tuberculosos -cuando

la enfermedad habrá disminuido notoriamente en el país-. Habra que ver cómo la vida real
de las mayorias y la forma en que se les impone una vigencia y una clara política de
amedrentamiento para callar la protesta; habrá que ver cómo so reprime y se anatematiza
toda acción política o gremial, cuando en el fondo responde las más elemental solidaridad
humana y a la defensa de derechos mundialmente reconocidos.

CAPITULO 6

EL CAMINO A LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE

(19 Julio 1977 - 29 Agosto 1978)

En esta periodización de la escena política, el corte temporal se produce función de


resultantes coyunturales que, por lo general, coinciden con fechas significativas -que
usamos en el título- aunque los hechos sean más continuados y las medidas que
enmarcan la resultante aparezcan semanas después. Este período comienza con la
resultante del paro nacional del 19 de juIio de 1977 y termina, un mes después de
instalada la Asamblea, cuando se logran concretar acuerdos básicos entre el gobierno
y la mayoría de la constituyente. Esta situación se produce en medio de la última
ofensiva del movimiento sindical, que al no lograr sus objetivos iniciará un período de
reflujo observable en los meses siguientes. Hemos escogido el discurso del
Presidente Morales Bermúdez del 29 de agosto, como indicador, no exclusivo pero si
importante, de la coyuntura en que concluye este período.

226
Levantado el Estado de Emergencia y convocadas las elecciones 3 1 1 , espacio político
se amplía permitiendo el juego de las distintas fuerzas políticas. Una campaña
electoral "al trote" se desarrolla al mismo tiempo que el gobierno administra la crisis
económica en su momento más crítico, golpeando, aún más, la debilitada economía
popular. La protesta del pueblo adquiere dimensiones nunca vistas en los últimos
tiempos, condicionando la respuesta lesiva de un gobierno desgastado cuya
legitimidad pasa por el cronograma salida. Es un tiempo político intenso que tras el
andamiaje electoral -aparentemente igualitario- muestra al concluir que la asimetría
propia de la política burguesa no ha sido capaz de impedir la expresión tangible de un
movimiento popular, que ha dado el salto de lo sindical a lo político, avanzando niveles de
madurez, conciencia y organización a pesar de la recurrente política represiva.

1. HECHOS, COYUNTURAS Y ELEMENTOS EXPLICATIVOS DEL PERÍODO

UNO OCUPANDO EL NUEVO ESPACIO POLÍTICO

I. LA CARRERA POR LA INSCRIPCION


La convocatoria a elecciones significa para todas las fuerzas políticas constreñidas durante
casi una década, la apertura de un espacio concreto que las acerca al poder y les brinda la
ocasión de expresarse y medir fuerzas. En coyuntura de Agosto de 1977, es claro que este
espacio es estrecho. Se trata de una confrontación electoral que permitirá "medir fuerzas"
y posibilita una movilización parcial del pueblo, pero no por ello dichas fuerzas recibirán el
poder político que retiene la Fuerza Armada hasta 1980, según su cronograma. Sin
embargo, es obvio que ere espacio político se puede ampliar. Surgen en la coyuntura
elementos que llevan a ello, así como elementos que indican que, sin embargo, podría
cerrarse violentantente. Entre los primeros está el desgaste del gobierno, las dificultades
que encuentra incluso en su única base de apoyo -la Fuerza Armada-, el compromiso
mismo de las sucesivas promesas de apertura, la presión "democratizante" de la política de
los Estados Unidos y la dificultad del gobierno para actuar sin el respaldo firme de la
burguesía nativa, que da muestras de no quedar satisfecha con el viraje de reformas y se
une intermitentemente a las presiones dirigidas a acelerar una salida política. Entre los
segundos esta la agudización de la crisis y Ias necesidades represivas de una política
311
El primer anuncio de la convocatoria a elecciones para la Asamblea Constituyente…, con la misión
exclusiva de elaborar la nueva Constitución, una carta que ase gure la continuación del proceso
revolucionario; la conciliación de las transforma ciones estructurales con las libertades y las
garantías democráticas, es decir, con la instauración de una democracia social", fue he ch o por el
Presidente Morales Bermúdez en el mensaje de Fiestas Patrias (2 8 julio de 19 77 ) . En ese mensaje
sólo se señalaron los plazos del cronograma y no se trato lo referente al Estado de Emergencia.
Un mes después, el 29 de agosto, el Presidente anuncia la restitución de las garantía a
suspendidas y el término del Estado d e Em ergencia, volviendo a reiterar l a perspectiva de la
“transferencia del poder”. El Decreto de convocatoria (D.L. 21949) recién se expidió el 4 de
octubre, estableciendo el 4 de junio como fecha de elecciones.
227
económica que no puede lograr consenso alguno en las mayorías del país. El pueblo, sin
embargo, ha mostrado en junio y julio que la represión es insuficiente para contener la
protesta popular y que su aplicación a "ojos cerrados" puede llevar a extremos que la propia
burguesía vería con preocupación, tanto por su efecto desestabilizador del sistema como
por llevar a fortalecer el poder estatal en la coyuntura, justamente cuando cuestiona
incluso la eficiencia técnica del gobierno en la administración la crisis económica.
Las fuerzas políticas actuarán con amplios márgenes de duda sobre verdadero curso
político, pero aprovechando casi todas con decisión, el espacio ganado al gobierno. Los
partidos tradicionalmente vinculados a la derecha -APRA, Acción Popular Belaundista (AP),
el Partido Popular Cristiano (PPC)- lograrán una ventaja desde la partida. No salen de un
período que los reprimiera o desarticulará. A lo largo de la "Segunda Fase" han sido
Ilamados aI diálogo para definir la salida política; se han presentado como pertinaces
defensores de la salida democrática y cuentan en su favor con el apoyo de muchos
empresarios convencidos de que son adecuados representantes políticos de sus intereses,
dado el desgaste de los militares y la ambivalencia de su actuación. Resulta fácil para
estos partidos articular en torno a banderas muy genéricas el descontento de pequeños y
medianos empresarios, de amplios sectores medios y de sectores populares poco
organizados, con difusa conciencia de sus propios intereses, pero que fácilmente pueden
identificar al gobierno no causante de sus problemas económicos, agudizados al extremo
en los últimos años. El discurso político -con la simplificación intencional que le es propia-
buscará mecánicamente confundir al pueblo identificando las dos fases del gobierno
afirmando que las reformas son las causantes de la crisis, identificando toda posición
progresista con los "comunistas" de la "Primera Fase", causantes de la crisis y llegando
incluso a sostener que la izquierda actual estuvo en el poder con el gobierno de entonces.
En su ofensiva, cada fuerza del campo burgués procurará obtener el favor del
empresariado, con márgenes distintos en su concesión a las otros fuerzas sociales:
recurrirán unos a pociones reaccionarias radicalizadas, a la vez que explotan el
sentimiento popular antimilitar -como el Partido Popular Cristiano de Bedoya Reyes-; otros,
siguiendo más de cerca a las masas, procurarán convencer a la burguesía nativa la
necesidad de un pragmatismo populista conciliador, definido como "izquierda democrática".
Pero en conjunto, con posiciones que variarán en la coyuntura, logran un impulso decisivo
para sus aparatos partidarios, apoyándose en las condiciones que ofrece el juego político
de viejo estilo en el cual son expertos. Luego de diez años de relativo receso, sin haber
sufrido masivas percusiones, esta derecha política se presenta desgastada. No ofrece
nuevos cuadros. Reaparecen los mismos líderes, con mal disimuladas canal y con
planteamientos políticos que cada vez resultan más huecos y desvinculados de la realidad.

228
Este será su mayor límite, a pesar de que casi no hay debate y ello pide que se haga más
palpable su decrepitud.

Pero el nuevo espacio se abre también a otros actores que en los períodos anteriores no
fueron "llamados" al diálogo, o en los casos en que estuvieron presentes -el Partido
Comunista o el Partido Demócrata Cristiano, por ejemplo- tenían poco que aprovechar del
curso político de un gobierno que alejaba más y más de sus planteos originales. Los
partidos de izquierda -y posiciones progresistas, en general- han de ocupar también parte
del espacio político creado, en condiciones adversas, pero con expectativas en su favor
por las propias contradicciones del proceso. La realidad es en este caso polarmente
distinta. La mayor parte de la izquierda viene de soportar la más sistemática represión de
los últimos tiempos; en agosto sus cuadros apenas pueden salir del actuar clandestino y
su vinculación con el movimiento popular los obliga a no descuidar la lucha sindical,
agredida ahora, además, por los despidos masivos autorizados por el gobierno. Con
dirigentes detenidos o perseguido con deportados y sin acceso significativo a los
medios de comunicación, la izquierda se ubica en una coyuntura llena de dificultades,
pero no se queda a defensiva. Durante largo tiempo su espacio político estuvo reducido
al campo sindical y al difícil espacio generado por las reformas de la "Primera Fase"
núcleo de sucesivos operativos dirigidos por el gobierno. Compuesta por su variedad de
agrupaciones y partidos, compitió en ese campo limitado, sin ampliar su proselitismo a
importantes sectores populares y medios, menos politizados que las dirigencias
sindicales, urbanas y rurales, que se expresan en organizaciones gremiales más
dinámicas. Hacen frente a la campaña del gobierno y la derecha que, englobándolos en
un sólo saco, desarrolla un activo macartismo e incluso divide a los sectores populares
menos politizados con su mensaje. Sin embargo, en el último "año de emergencia" se
dan esfuerzos d e unidad que en lo concreto superan parcialmente sus seculares
divisiones y amplían el espectro político en el que influyen. De las luchas populares de
junio y julio surgen elementos que indican que sus logros provienen de la madure que
se va adquiriendo y de la conciencia popular que cada vez más claramente va
identificando a sus enemigos reales.

El nuevo espacio político no se asume en forma triunfalista; se tiene conciencia de que


este favorece principalmente a las fuerzas de derecha pero la coyuntura ofrece
condiciones útiles para acumular fuerzas, brinda oportunidad de expresar las demandas
reales del pueblos, de contribuir a su más seria educación política, de aprovechar

229
márgenes más amplios de legalidad y de disputar a la derecha el monopolio del
escenario político 312 .

Puede verse a partir de agosto de 1977 que los partidos de izquierda dialogan entre
sí 313 y se hacen presentes en la escena, no sólo desde el plano gremial -donde la
unidad inicial más bien se resquebraja y se procura recomponer- sino en los distintas
espacios que la prensa y la televisión ofrecen para debatir o exponer posiciones. La
coyuntura, desde períodos anteriores, ha ido acercando posiciones antes
irreconciliables, incluso en organismos que como la Confederación Nacional Agraria
surgen del propio gobierno. En el diálogo y en la práctica política estaban presentes no
sólo distintas posiciones sino la dificultad de dar la lucha en un terreno vedado por casi
una década, que no dejó espacio para el surgimiento de nuevos líderes que llegarán a
ser conocidos más allá del campo gremial. Pero con todos los límites y dificultades
existentes, la izquierda estará presente en el nuevo espacio, articulando y rearmando
sus fuerzas a un ritmo veloz que supera incluso las expectativas de los más asustados
derechistas, acostumbrados a inflar "su peligro". La actividad partidaria rearmada
incluye la presencia de más partidos de lo que esperaba la derecha y, a pesar de que la
dispersión es un problema crónico, aparece claro, que entre diversas organizaciones
existen márgenes de dialogo que se pueden ampliar y que variarán, tanto con la
aplicación de las normas electorales como en el curso político posterior.
En un período relativamente corto, esta izquierda del espectro político expresará en el
antiguo Partido Comunista (Unidad); en dos frentes que reúnen por primera vez a la
izquierda marxista distinta al Partido Comunista -la U D P y el FOCEP 314 -; en un partido

312
Pueden verse declaraciones no triunfalistas sobre este espacio que se abre, en la Informativo Político Nos. 59 y 60,
agosto y setiembre de 1977

313
Hasta Febrero de 1978 se dan conversaciones en busca de una dificil unidad de izquierda que en
forma recurrente se verá bloqueada. Más de una década de pugnas y redefiniciones hacen dificil esta
necesaria unidad y los plazos de la legislación entorpecen la obtención de alianzas. En cambio, los partidos
de derecha necesitan explicitar alianzas en este momento. Ya en épocas anteriores las han concretado
eficientemente luego de las elecciones. Las conversaciones existen y los puntos de convergencia son
mayores. Pero consideran importante medir antes su caudal electoral.

314
La UDP (Unidad Democrática Popular) surge a mediados de diciembre de 1977, constituida por 5
organizaciones políticas: Vanguardia Revolucionaria -el Propietario: Partido Comunista Revolucionario
-Clase Obrera; Movimiento do Izquierda Revolucionaria - IV Época; Movimiento de Izquierda
Revolucionaria- Voz Rebelde; Movimiento de Acción Proletaria y personalidades de la izquierda. Posterior-
mente su integraron el Partido Comunista Revolucionario - Trinchera Roja; Organización Proletaria
Revolucionaria; Círculo Marxista de Oposición Proletaria; Movimiento de Izquierda Revolucionaria - El
Militante; Vanguardia Revolucionaria - Reconstrucción: Vanguardia Revolucionaria Político -Militar; Frente
de Izquierda Revolucionaria Marxists - Leninista.
Paralelamente, se conforma la Unidad Popular de Izquierdas (UPDI), que Integraba a Izquierda Popular,
Insurgencia Socialista; Partido Vanguardia Revolucionaria – Posición Proletaria; Frente de Izquierda
Revolucionaria - Partido Obrero Campesino; Frente do Izquierda Revolucionaria - IV Internacional;
Federación Minera y un grupo independiente encabezado por Carlos Malpica.
A mediados de enero do 1978, lo UDP y la UPDI se fusionan.
Para las elecciones, la UDP llevo como aliado al Partido Comunista Mayoría, producto de reciente escisión
del Partido Comunista (Unidad) y al Frente Unico de Trabajadores.
230
de reciente formación vinculado a las posiciones de izquierda de la "Primera Fase" -el
PSR-; en dos partidos progresistas que estaban inactivos desde 1968 y que se
vincularon a la "Prime Fase" -1a Democracia Cristiana y Acción Popular Socialista.

Anunciada la convocatoria, las distintas fuerzas políticas discutirán públicamente los


términos y límites de ésta, aunque el debate será bastante limitado. El apoyo más
entusiasta a la convocatoria de la Asamblea Constituyente vendrá del Partido
Aprista, que ya desde períodos anteriores venia clamándola 3 1 5 . El Partido Popular
Cristiano considerará la convocatoria como un hecho positivo, aunque señalara las
imprecisiones de su primer anuncio 3 1 6 . La Democracia Cristiana, en cambio,
considerara "precipitada convocatoria" porque la revolución esta aún a medio
hacer" 3 1 7 . Así se han pronunciando los distintos partidos, centrando su atención en la
conformación de la Asamblea Constituyente. Sólo uno de ellos, Acción Popular
Belaundista, manifestara en todo momento su frontal oposición a la Constituyente la
exigencia de elecciones generales inmediatas. Esta posición de permanente rechazo
se dará en medio de contradictorias posturas internas, que concluya en su
autoexclusión del proceso electoral. En agosto, este partido considera que la
Asamblea es "requisito previo y dilatorio" 3 1 8 de las elecciones generales que reclama
para 1978; en setiembre, califica de "parametrada" a la Constituyente y señala que
no cuenta con respaldo de la opinión pública 3 1 9 ; en octubre, ante la convocatoria,
sostiene que "no es la solución a los problemas del país" y reitera que la única
solución a la crisis económica y política es la convocatoria a elecciones
320
generales . Este planteamiento se reiterado en noviembre. En diciembre, su líder
máximo declarará que la convocatoria "era un peso hacia la constitucionalidad",
pero que su partido ha propuesto que el 28 de julio de 1978 juro no sólo la
FOCEP (Frente Obrero, Campesino, Estudiantil y Popular) se constituye en enero de 1978, e integra a un
grupo independiente encabezado por Genaro Todesma, Laura Calicr, Manuel Scorza y otros; asimismo, el
Partido Corona Marxista Revolucionario (POMR); el Partido Socialista de Trabajadores de Hugo Blanca
(que luego se dividiría surgiendo of Partido Revolucionario de los Trabajadores), Posteriormente se
integraron al FOCEP el Partido Comunista Peruano - Bandera Roja; el Frente Democrático Popular
(FEDEP), y la Confederación de Campesinos del Perú do Saturnino Paredes.

315
Informativo Público. No. 59 p. 12 y no. 61 p. 10

316
Informativo Público. No. 59 p. 12

317
Su líder, Héctor Cornejo Chávez, había señalado anteriormente que sería funesto el regreso a la democracia formal y
que “en ninguna época ni en ninguna parte se le ha ocurrido a revolución alguna someterse al veredicto de sus enemigos,
de los indiferentes y adictos no muy convencidos, a medio camino…” (ver Informativo Político No. 60 p. 14 y No. 61 p.11)

318
Informativo Político No. 59 p. 12

319
Informativo Político No. 60 p. 15

320
Informativo Político No. 60 pp. 10 -11
231
Constituyente sino un nuevo Presidente, enfatizando que no pueden coexistir un
gobierno de facto y uno Asamblea Constituyente y reiterando que la crisis
económica es impostergable y sólo puede ser resuelta "con la anuencia del pueblos
y sus representantes elegidos por el voto popular" 3 2 1 . Luego, este partido se inscribe
y apresta a participar en las elecciones; su Secretario General Ilega a declarar que
si logra mayoría, esa mayoría saldría de los límites puestos por el gobierno,
legislaría e incluso el mismo día de su instalación elegiría un gobierno por adelante
esto ha contradicho por el ex presidente Belaúnde. En el partido parecía haber que
las diferentes sobre lo que debía hacerse con la coyuntura, planteando algunos
dirigentes la urgencia de un pacto o frente de partidos del campo burgués 3 2 2 . Luego
de inscribirse, Acción Popular BeIaundista se negará a presentar su lista de
candidatos, al no obtener que el Comando Conjunto de la Fuerza Armada declare, a
solicitud de su líder máximo, que no intervendría contra la Asamblea Constituyente
si ésta se sale de los límites fijados en la convocatoria, expresamente en lo relativo
a la institucionalización de las reformas. En ese momento, el aislamiento de Acción
Popular es interpretado por muchos como intento golpista, dirigido a apoyar supues -
to militares descontentos con la convocatoria a la Constituyente, prestos en abril a
derribar al gobierno y entregar el poder en plazos más cortos. Señalará también que
esta decisión, claramente tomada por Belaúnde en persona, tiene relación con las
pugnas internas existentes en ese partido y con estilo caudillista del ex-Presidente,
que en reiteradas oportunidades impidió la consolidación de su estructura partidaria
en función de su propia opción política, presente o futura. El hecho es que aunque
esta abstención limita la capacidad de estas elecciones de reflejar el caudal político
de cada fuerza, el proceso sigue su curso, y sin duda el vacio será fácilmente
ocupado. Con uno jugada riesgosa, el ex-Presidente se garantiza una posición
expectante en las elecciones siguientes dadas las posibilidades de desgaste de sus
competidores.

El retiro de Acción Popular será destacado por Opinión Libre y entusiastamente


asumido por El Tiempo, órganos de prensa de la extrema derecha que sin
problemas incentivaron intentos golpistas y políticos aún más represivas,
encubiertas bajo el manto de uno elección adelantada. La revista Caretas, cambio,
reprochará duramente a Belaúnde esta decisión, entendiéndola co mo resultado del
"desconcierto ideológico" por el que navega ese partido y, coincidencia con el APRA
321
Informativo Político No. 63 p. 9

322
En enero de 1978 el dirigente populista Javier Arias Stella escribe en La Presna sobre el Frente de partidos;
posteriormente el Secretario General, Alva Orlandini, señala que esta afirmación no responde a la posición del partido sino
a la opinión personal de este dirigente. Informativo Político No. 63 p. 14
232
-partido con el cual parece propiciar un pacto belaundista, inspirado por Ulloa-,
exigirá un mayor pragmatismo que ofrezca a los militares la posibilidad de uno
salida airosa y un lugar activo en el nuevo sistema político 3 2 3 .

En el nuevo espectro, el debate no se centrará fácilmente en el tema de la


convocatoria, es decir en los términos de la nueva Constitución. La preocu pación de
los partidos hace referencia primero a cómo será la composición de la asamblea y a
cuál será la amplitud del electorado permitido por ley. Las condiciones y libertades
mínimás para el ejercicio democrático serán tema de la demanda de los partidos y
se debatirá también, aunque en forma superficial, un tema que es parte de la
convocatoria; la institucionalización de las reformas. Ocupado en armar su aparato
partidario, en recoger no menos 40,000 firmás en 3 meses, en armar su lista de 100
candidatos y en afrontar otras dimensiones de la coyuntura -como la convocatoria a
un paro nacional su revocatoria y posterior realización, así como la atención de una
huelga de hambre de cerca de 100 despedidos, en el caso de los partidos de
izquierda los partidos entrarán en febril activismo electoral durante los primeros
meses de 1978; Sin grandes mítines, inmovilizaciones de masas, los Iíderes de la
derecha comienzan a recorrer el país expresando las mismas y genéricas
formulaciones de hace diez años, a las que agregan una sistemática cadena de
ataque a todos los intentos de reforma y a la conducción actual del gobierno.

En el debate, reclamarán el voto de todo ciudadano mayor de 18 años –incluyendo


analfabetos- la Democracia Cristiana, el Partido Socialista Revolucionario, el Partido
Comunista (U), la Confederación Nacional Agraria y otros actores de la izquierda. El
Partido Aprista -que lo propuso en Constituyente de 1933- sostendrá una posición
ambivalente, recordando necesidad de que este derecho sea incorporado a la
Constitución, a la ve que algunos líderes expresan que la ley electoral del gobierno
actual no puede otorgar ese derecho. Los demás partidos de derecha evadirán el
tema, cuidándose de explicitar una oposición frontal, pero recordando trabas legales o
Movimiento Democrático Peruano, por ejemplo- o técnicas, y recurriendo a fantasma
de la manipulación de este voto, como si en estos tiempos dependiera de la lectura y
escritura 3 2 4 . AI comenzar 1978, una Comisión del Episcopado emitirá un documento
de reflexión sobre el tierra, reabriendo un debate que el gobierno ya había cerrado al
marginar a los analfabetos de la ley electoral, dada en octubre 3 2 5 . De este modo, dos
323
Caretas del 21.3.1978

324
Ver Informativo Político No 59 p. 12; No 60 pp. 13-14; No 61 pp. 10-11.
325
Se trata de un documento de la Comisión Episcopal de Acción Social dirigido a los Obispos y a las
Comunidades Cristianas, para reflexionar sobre el problema de este amplio sector de la población. Fue
233
millones de peruanos quedan marginados de esta consulta electoral, a través de la
cual se define la composición del organismo que se supone les reconocerá o negará
este derecho fundamental.

La participación directa de las organizaciones populares en la lid electoral, en


particular de aquellas surgidas en la "Primera Fase" con apoyo del gobierno, es
objeto también de debate ante la posibilidad insinuada por el gobierno de que tengan
representación en la Asamblea. Esta participación es rechazada, tanto por los
partidos de derecha como por varios partidos de izquierda. El Partido Demócrata
Cristiano y el Partido Comunista (U), así como Confederación Nacional Agraria y la
Confederación General do Trabajados del Perú, reclaman que se haga efectivo esto
acceso. El gobierno parece indeciso al principio y el propio Jefe del SINAMOS declara
que las "organizaciones de base” participarán real y efectivamente en la
Constituyente. Posteriormente, en la Ley Electoral, el gobierno sólo les reconocerá el
derecho de participar en la misma forma y con los mismos requisitos que los partidos
último, el Jurado Nacional de Elecciones, al impedir la inscripción de la
Confederación Nacional Agraria como tal, cerrara toda posibilidad de parti ción directa
de estas organizaciones 3 2 6 siendo objeto entonces del reclamo sólo de esta
organización campesina, sino de otras fuerzas políticos.
El Partido Socialista Revolucionario (PSR) y la Confederación Nacional Agraria (CNA)
demandaran desde el inicio de esta etapa -en declaraciones y comunicados- la
vigencia de las garantías recortadas para los sectores populares, estableciendo de
facto el vínculo entre la escena electoral y la política real del régimen sobre los
sectores mayoritarios. Se reclama reiteradamente el retorno de los deportados, la
liberación de los detenidos políticos, la suspensión de toda persecución. La demanda
será permanente desde agosto de 1977. Entonces, el PSR y la CNA reclaman la
vigencia de estas condiciones democráticas como condición para que tengan
legitimidad las elecciones para la constituyente 3 2 7 . El PSR reitera este reclamo en
setiembre, denunciando que "esta voluntad represiva intenta repetir la farsa

utilizado por la prensa y entendido para la Confederación Nacional Agraria como pronunciamiento de la
Asamblea Episcopal, cuestión ilegal aclarada, indicándose que se trataba de una Comisión de Obispos
encargada de las funciones de Acción Social sin haber habido en esa ocasión una reunión de la
Asamblea, que lo discutiera y lo dicta carácter resolutivo y oficial del máxima organismo de la Iglesia
Peruana. La aclaración hecha se refiere a la forma en que fue interpretado –y no al documento. Pues
éste precisa que es sólo un documento de reflexión; el documento y las posteriores aclaraciones
formales dieron lugar –y ante cada ocasión en que la Iglesia se pronuncia o actúa en materia social del
lado de las mayoría oprimidas- articula una campaña divisionista que busca relegarla a una función
atemporal y desencarnada, porque ello conviene a su particulares intereses, olvidando el largo tiempo
en que por propia iniciativa a toda perspectiva de cambio social.

326
Informativo Político No. 59 p. 12; no. 60 p. 17; No. 61 pp. 12-13

327
Informativo Político No. 59 p. 12
234
democrática que siempre ha vivido nuestro país" 3 2 8 . En octubre, tanto estas
agrupaciones como el resto de la izquierda reiteran estas demandas reclamando la
amnistía política y laboral. En este momento se suma pedido Ismael Frías, que
intentaba formar el Movimiento Socialista Democrática. “Si se acaba de amnistiar a
quienes delinquieron contra la economía nacional sacando divisas del país, no veo
que se necesiten argumentos más convincentes para exigir tal amnistía (políticas y
laboral)" declarará el profesor de derecho, Luis Pasara 3 2 9 . La Confederación
Nacional Agraria agregará entonces una demanda que la afecta en inmediato: que
cesen los "operativos" del gobierno destinados a descabezar desde dentro a las
organizaciones populares.
A pesar de las demandas, que fuera del marco electoral incluían además el pedido
de la Iglesia de reporte a los despedidos y el rechazo legal del Colegio de Abogados
de Lima a los Decretos que ordenaron los despidos, el gobierno mantendrá firme su
política antilaboral y sólo a fines de marzo luego de una huelga de hambre de más
de 40 años- ordenará la reposición de 78 de los despedidos, sin aceptar la
reincorporación de miles de los trabajadores dejados en la calle como represalia por
el paro nacional del 19 de julio. La demanda se generalizara luego -en el caso de
los deportados- a casi todos los grupos políticos de izquierda y derecha. Los
deportados serán amnistiados a la víspera del plazo de inscripción de candidatures
ante el jurado nacional de elecciones, cuando es obvio que el hecho de que muchos
de ellos son candidatos a la Constituyente ha de crear un problema al gobierno.
Pesa sobre la imagen de éste el mantenimiento de políticas represivas contra los
dirigentes de organizaciones populares a pesar de que permitió la actuación de los
partidos de izquierda. Es claro también que esta política del gobierno limitó las
posibilidades de hacer campaña electoral a la izquierda.
El debate supuestamente más importante de ese momento estaba centrado en la
institucionalización de las reformas, tema que la Ley Electoral incluyó en la
convocatoria 3 3 0 . La pobreza del debate, el desinterés de los partidos en el mismo,
tiene relación con dos elementos: la generalidad de esta formulación y el nivel
normativo -generalmente sólo enunciativo -que tiene el debate constitucional. En
efecto, lo primero es aún más evidente cuando el propio gobierno corrige rumbos,
modifica las reformas- como la comunidad Laboral - y por tanto nos deja claramente
328
Informativo Político No.60 p. 13

329
In fo rma t ivo Po lít ic o No 61 pp. 10-13.
330
L a Asa mb le a Co ns ti tu y en te te n ía c om o ex c lu s i v a fi na l id ad l a d ac ió n de l a n ue va C on s ti tu ci ón
Pol íti ca de l Es ta do , l a q ue co n te nd r á e se n c ia l me n te , e n tr e o tra s l as d is po s i c io ne s q ue
in sti tu cio na l i ce n la s tr an s fo rm a c io ne s e s tru c tu ra le s qu e v i en e l le v an do a c ab o e l Go b ie rn o
Re vol u cio na ri o d e l a Fu er z a Ar ma da " (D.L 21949)

235
establecido que es lo que la nueva Constitución ha de institucionalizar. Ello significa
que tanto la derecha como la izquierda pueden aceptar o cuestionar el enunciado
definido por la ley de convocatoria, y luego normar en la Asamblea con todo el
margen de juego que deseen. Pero lo segundo es aún más claro. El desarrollo de
las reformas, y de todos los problemas concretos que suponen, depende más del
curso político global que propicie esta "apertura democrática" que de la articula ción
de normas constitucionales, por más precisas que éstas resulten. El curso de la
Reforma Agraria dependerá no tanto de una utópica norma que devuel tas tierras,
sino de la política agraria que aplique el gobierno, que sin norma especial en la Ley
puede llevar a la quiebra a las empresas campesinas y forzar una natural
reorientación de la propiedad o del fruto de ésta. Si esto es válido para la más
antigua y desarrollada de las reformas, lo es más aun para el resto. Y hasta aquí el
ejemplo sólo se refiere a lo avanzado por las reformas, no a su profundización ni al
enfrentamiento del resto de problemas estructurales evadidos por cada reforma. Sin
embargo, el tema tiene importancia relativa por el indicador de la voluntad política
de cada grupo, aunque en términos muy generales indica el punto de partida de los
conciliaciones que harán los partidos de derecha o de la crítica que formularan los
de izquierda. En los meses inmediatos a la convocatoria, pocos partidos tomaran
posición clara al respecto. Lo harán Acción Popular Socialista, el Partido Comunista,
la Democracia Cristiana y el APRA, para apoyar la institucionalización, reclamando
profundización. Partido Popular Cristiano y Acción Popular se opondrán este último
precisar6 más bien la necesidad de revisarlas en la Constituyente. En las
motivaciones y enunciados se aprecia la presencia de diversos matices: Partido
Comunista y Acción Popular Socialista apoyaran la institucionaliza ción reclamando
profundización. El Partido Demócrata Cristiano dejará claramente establecido que
las reformas están "a medio camino y las apoyará más en actitud defensiva frente a
una coyuntura que no concuerda con sus expectativas". El APRA, en cambio, utiliza
el tema para vender su imagen de cuida r apoyo al gobierno -crítico en los aspectos
propiamente democráticos- seguidor de su rumbo Político. Reconoce como "un
hecho histórico el pro revolucionario" y plantea la inclusión de las reformas en la
Constitución, señalando que pertenecen al conjunto de banderas que este partido
levantó desde los años 30 3 3 1 .
De esta forma, incompleta y vertiginosamente rápida, el espacio político acoge
nuevamente a los partidos, sin debate de fondo ni presencia de masas aún. Al cierre
de las inscripciones, se han inscrito 13 organizaciones políticas para participar en la
contienda electoral. A las ya mencionadas hay que agre gar dos más: el Partido

331
Informativo Político No. 59 p. 12 No. 60 pp. 13-14 y 16; No. 61 pp. 11 y 15
236
Demócrata Reformista del Perú -PDRP- que encabeza hija del ex-presidente Leguía
(1919-1930) y el Frente Nacional de Trabajadores y Campesinos –FNTC-,
encabezado por Roger Cáceres, ex-diputado por Puno, miembro de una importante
familia de Juliaca 3 3 2 . Finalmente sólo 12 competirán por llegar a la Asamblea
Constituyente, dado el rol de Acción popular, con un sistema electoral que favorece
la dispersión de votos y votantes. En el curso del proceso seguido de agosto de
1977 a marzo 1978, el nuevo espacio ha dado lugar a que las distintas fuerzas
calienten motores, preparen las estructuras partidarias y diseñen estrategias. El
poder político es aún lejano, pero, el período inmediato resulta clave para definir el
rumbo político futuro.
En efecto, año sin la incorporación de la población analfabeta, el electorado ha
variado en 10 años. Hoy se estima una población electoral de 4'96 6,016 incluidos los
jóvenes que cumplieron 18 años, cifra ya distante de los 2'316,196 votantes que
participaron en las elecciones municipales de 1966 3 3 3 . Las interrogantes, sin
embargo, no provienen sólo del número de votantes. El proceso político de la
década ha hecho más abierta esta sociedad. El campesinado -aunque en gran
proporción marginado- ha hecho sentir su presencia en la escena política durante
los últimos años. Los niveles de conciencia en trabajadores urbanos y rurales son
más avanzados, tornando difícil repetir con tanto éxito el clientelismo y los
populismos del pasado. Estos elementos y el desgaste natural de los líderes de la
derecha -todos por encima de los 50 años y con más de veinte en la escena-,
podían ocasionar sorpresa quizás por ello el APRA -sin presentar prueba alguna -
comienza a hablar de voluntad de fraude y Belaunde prudentemente se automargina.
Bedoya Reyes puede lanzarse sin nada que arriesgar, contando con la coyuntura
excepcional que le brinda el retiro de Belaunde. Su mensaje reaccionario, infringido
casi exclusivamente a la burguesía más resentida, puede ampliar su efecto en una
campaña al mejor estilo norteamericano, con millonaria inversión de dinero y vacía
de contenido programático alternativo.

332
A muchos sorprenderá ya entonces el número de partidos que la izquierda ha logrado inscribir, más aún si se tiene en
cuenta las agudas condiciones laborales y sociales de estos meses, que incluyeron un paro frustrado y un paro unitario
cumplido en Febrero. Gruesamente, dentro de este campo el PDC se inscribió con 70,000 firmas: la UDP con 53,004; el PC
(U) con 50,000; el PSR con 54,479; el FOCEP con 47,194 y APS (luego llamada ARS) con 41, 130. Suman 315,807 firmas
por la izquierda que, sin ver votos, sirven de tentativa muestra. En la derecha el PPC presentó 154,850 firmas; AP 137,000;
el APRA 77,777; el MDP 43,000, la UNO 68,001 y PDRP 50,879 sumando 531,507. EL FNTC presentó 86,000 firmas.
Varios partidos informaron luego que se inscribieron con más firmas, entre ellos AP y MDP (los datos se toman del
Resumen Semanal –Febrero- 1° semana, hecho a partir de la prensa de entonces).

333
Cifras de inscritos en el Registro Electoral proporcionada por el Jurado Nacional de Elecciones, tomadas del cuadro
comparativo de participación electoral dado en el artículo de Enrique Bernales “Análisis y proyecciones Sociales” en La
Prensa 3.2.79
237
Sin embargo, el cuadro político no está despejado para la izquierda. Más de un
estudio demuestra que sus partidos y sus líderes son desconocidos en el país. La
capacidad de llegar a grandes masas, muy dispersas, es limitada no sólo por las
características de la coyuntura sino por el factor tiempo. No es raro que, por
ejemplo, la opinión de muchos votantes este influida por conocer sólo la imagen
gruesa de aquellos personajes que han ejercido el gobierno posiciones de figuración
política una década atrás, forjando un nombre y una imagen; cuyas antiguas
claudicaciones pueden ser tamizadas después de diez años de "primera plana"
militar. En este campo, la izquierda tiene para recorre un largo camino, en el cual
deberá imponer sus términos para no jugar constantemente en el terreno del
adversario. En los meses transcurridos hay, sin embargo, importantes indicadores
de madurez. Los esfuerzos de unidad entre partidos que sólo se diferencian
ideológicamente par matices -reunidos por ejemplo en la UDP- y el diálogo que se
ha notado entre el grueso de partidos y frentes que componen la izquierda, a pesar
de tener aún grandes límites, pueden dar lugar a un resultado significativo en las
elecciones.
En conjunto, sin embargo, el panorama no se aparta mucho del tradicional en la
democracia formal, dada en varias ocasiones de la historia peruana: Se combina la
represión al pueblo y la dureza de la explotación económica con una escena
electoral en la que participan partidos con aparente igualdad de condiciones, pero
con opciones y realidades muy diferentes. El sistema mismos, su ideología
dominante, sus recursos económicos, sus medios de comunicación, favorecen a la
derecha y atacan a la izquierda aunque eventualmente deslinden posiciones
criticando a la extrema derecha, como respuesta a los ataques que Bedoya les
hace. El sesgo del sistema de información y comunicación no se corrige con otorgar
algunos espacios gratuitos en la prensa, o la radio y la televisión, aunque ello sea
una medida importante casi sin precedentes en América Latina. La igualdad de
oportunidades supondría cambios estructurales de verdad, no dados aún, y una
opción distinta del gobierno en la coyuntura. Este, en efecto, no sólo se entrega más
y más a la derecha, sino requiere establecer un sistema de "cuotas de poder" en el
que la derecha hegemónica. Puede oponerse a tos sectores políticos más
reaccionarios de tentar alianza con supuestos centros más conciliadores como el
APRA, no puede aceptar que la izquierda triunfe porque ello cuestionaría su curso
inmediato anterior y la decisión misma, ya tomada, de orientar las reformas hacia la
mejor consolidación del sistema capitalista, quitándoles toda, potencialidad de
cambio y anatematizando -para aislar- toda alternativa real de cambio social.

238
No habrá que olvidar, sin embargo, que tras la competencia es pequeño el poder
inmediato a repartir; que las alianzas políticas más duraderas se establecerán a
partir de tos resultados electorales y que incluso el margen de la apertura política
dependerá de ello. Más aún cuando entre las cartas puestas sobre la mesa hay una
que pocos jugadores han recogido: el rol político de la Fuerza Armada en el futuro.

2. CAMPAÑA ELECTORAL ACCIDENTADA Y DESIGUAL


Los hechos revisados desde la convocatoria a elecciones hasta la inscripción de los
partidos se refieren principalmente a la escena electoral, que obviamente no está aislada
de todo el conjunto de hechos políticos al relacionarse con el conjunto de la política del
gobierno -que incluye la administración la crisis y el sostenido viraje con las reformas- y
con la dinámica del movimiento popular. Si bien los puntos que seguidamente serán
analizados en este capítulo constituyen ejes centrales para comprender la coyuntura global
del período y su desembocatoria en la coyuntura electoral resultante, es preciso ahora
revisar someramente la campaña electoral en sí y la acción que en relación ella desarrollan
el gobierno y las distintas fuerzas sociales.
Es claro que el gobierno militar no está ausente de la escena elector pues su política global
la condiciona decisivamente. Busca dar una imagen árbitro imparcial, pero no deja de
insinuar amenazas cuidadosas que orientan la acción de parte de las cúpulas partidarias.
Su enorme aparato publicitario -prensa diaria, radio y televisión- está actuando claramente
en favor de fuerzas de derecha, pero principalmente del APRA. Esta prensa tiene roces
ocasionales con los partidos burgueses y concede alg6n lugar, pequeño y desubicado, a
los partidos de la izquierda. Sin embargo, las medidas de política global -nuevas alzas de
precios, mantenimiento de disposiciones represivas como el D.S. 010, una nueva Ley de
Estabilidad Laboral (que bajo eso nombre consagra la inestabilidad)- así como reiterados
operativos y obstáculo a las organizaciones populares, marcan un período fuerte en
tensiones. Dentro del gobierno se desarrolla una pugna clara, que trasciende desde la
llegada General Molina al Premierato, en febrero de 1978. Se ha de desarticular
gradualmente el conjunto de elementos que dieron omnímodo poder al Ministro del
Interior, comenzando por la caída del Director de La Prensa, Dr. Luis Jaime Cisneros
-hermano del Ministro- y luego del Jefe de la O.C.I., General Vinatea. La tensión estaría
latente hasta la renuncia del Ministro Cisneros -muy cerca de las elecciones - luego de
haber sido uno de los más claros ejes del poder, a la vez que simbolizaba las más duras
posiciones contra los trabajadores durante el Estado de Emergencia. La siempre
amenazante posición de este Ministro, le valdrá no sólo el rechazo de la izquierda sino
incluso de órganos de derecha, que llegan a ver en sus declaraciones un "desafío a la
civilidad". La pugna no es anecdótica, pues durante el período preelectoral de gobierno

239
continúa golpeando sustantivamente la economía popular, a la vez no logra expresar con
coherencia las demandas del empresariado, a pesar todo el viraje operado.
Mientras los partidos de derecha compiten a la vez por los votos del pueblo y el apoyo de
la burguesía, esta última desarrolla una ofensiva sistemática contra el movimiento popular.
Crea una nueva agrupación, la Unión Nacional de Empresarios Privados, y desde allí,
como desde los antiguos gremios, enfrenta cada intento de paralización y desarrolla una
campaña macartista que sirve de manto a la defensa de sus intereses. Combinando la
negociación y el ataque frontal, apoyándose en una bien financiada prensa semanal,
reclama nuevas medidas, defiende las exoneraciones y privilegios concedidos el CERTEX,
por ejemplo- y enfrenta decididamente al gobierno cuando éste, acosado por una larga
huelga de hambre, ordena una reposición parcial de despedidos. Reclama coherencia y
rechaza las vacilaciones, agudizando el ya dramático clima de hambre y conflicto en el que
ha desembocado la política el régimen. En marzo y abril la coyuntura muestra una
profunda crisis de gobierno. Sin embargo, más que eso, se trata de una crisis de autoridad
ante el efectivo desacato que los empresarios hacen de la orden de reposición de
despedidos. Libran una fuerte campaña por la privatización del cemento, que parece
encontrar un muro de contención en la política del Premier Molina, y muestran la imagen
de un gobierno arrinconado entre las presiones del Fondo Monetario Internacional, las
demandas del capital nativo y la protesta popular.
Este cuadro, que aquí no desarrollamos, impactos en la escena electoral que día a día se
presenta más hueca y vacía de alternativas. Se trata de 12 paros o frentes opositores,
ninguno con responsabilidad de gobierno en más de la década, que se presentan
enfrentados en diverso grado al supuesto único responsable de la crisis. De estas fuerzas,
la derecha y el empresariado más radicalizado tienen en el PPC de Bedoya Reyes su
expresión más directa. En su millonario recorrido por el país ataca frontalmente la Reforma
Agraria y expresa reiteradas veces, pero particularmente en un comunicado hecho público
en febrero, las demandas de los empresarios: reducir el Estado "sobredimencionado",
reforma la ley de industrias y las leyes que estatizan el comercio interior, entre otros
puntos. Ataca sistemáticamente al gobierno militar en dos fases, defiende en todos los
tonos de la propiedad privada y, en el mes abril, uno de sus dirigentes declara que habría
que convertir las cooperativas azucareras en sociedades anónimas, afirmando que el PPC
también luchará contra la institucionalización de las reformas. Uno de sus dirigentes pro-
clama en mayo: "Si, somos un partido de gerentes", expresando la identidad política y
social que tiene su campaña. En este período, el PPC representa la presión más orgánica
que la burguesía nativa ha logrado en un partido político; su campaña se sincroniza con las
demandas de los gremios empresariales" localizados, no sólo en cuanto su ya larga
ofensiva por el poder del gobierno sino también por Ios efectos de una administración de la

240
crisis económica que afecta parcialmente, al tener que acceder más y más a las presiones
del capital financiero internacional expresados en el Fondo Monetario Internacional.
La campaña electoral del APRA responde, en cambio, a ese ejercicio de la ambigüedad
que, si bien da a veces buenos resultados en el corto plazo puede dificultarle el apoyo del
empresariado más radicalizado. Su estrategia se dirige principalmente a la Fuerza Armada
y a su gobierno, reiterando Haya de la Torre la necesidad de olvidar antiguos odios.
Reafirma que respetaría las reformas y se aleja de algunos planteamientos empresariales
al sostener, por ejemplo, que tos diarios no deben pasar a sus antiguos dueños sino a sus
trabajadores. Al mismo tiempo tiene especial cuidado en mostrar, con su ya larga
experiencia al respecto, que los empresarios y sus intereses serán ampliamente
respetados. Su ataque al gobierno es necesario, sin embargo, no sólo por la impopularidad
de este sino por la necesidad de obtener un adecuado margen negociación posterior.
Reiterando la existencia de "voluntad de fraude" uniéndose a la protesta popular contra las
medidas económicas, señalara al gobierno como causante de la crisis, pero poniendo
énfasis en la "Primera Paso De esta forma se ofrece, dentro del conjunto del espectro
político, como "leal opositor" con el cual es posible asegurar una salida "con honor".
Los partidos de la izquierda combatirán frontalmente al gobierno, poniendo el énfasis en la
política hambreadora que lo caracteriza, así como en la represión sistemática y calculada
que han soportado y soportan. La variación de grados y de énfasis, pero el enfrentamiento
con el gobierno es materia central. La ausencia de alternativas programáticas es común a
todo el espectro político, aunque en contadas exposiciones de la izquierda hay excepción
que, sin embargo, caen en el vacío. Nadie tiene su preocupación puesta en carta
Constitucional y cuando el PSR, la DC o la UDP formulan: algunas ha puestas alternativas
de política económica, no hay interlocutores para el debate en el otro polo. La cada vez
mayor cantidad de despedidos, el peso dramático del alza del costo de vida, la nueva ley
de "Inestabilidad Laboral" y las tantas otras medidas antipopulares enervan los ánimos en
esta corta campaña favorecen toda forma de protesta verbal. La campaña de la izquierda
logra provechar tos espacios gratuitos de radio y televisión, aunque prácticamente se
pierdan en medio de la gran prensa y la masiva campaña televisada y radial que puede
hacer el gobierno en beneficio propio y de la ideología dominante, común a los partidos de
derecha. A pesar de ello, el gobierno deberá recurrir al corte de programas políticos y a la
represión de mayo, no sólo para mantener "su orden" sino para impactar en los sectores
menos politizados.
La referencia global a esta campana electoral dada al trole, requiere un seguimiento
detenido de los nuevos hechos dados en la política económica y en la política dirigida a
reprimir al movimiento popular, para lograr al apreciar en conjunto la resultante de este
período, expresada en la coyuntura el total de Junio y sus resultados.

241
DOS NEGOCIANDO CON EL F.M.I. EN LA RUTA DE LA CONTRARREFORMA
I. EL GENERAL DE CABALLOCOCHA
Para muchos observadores políticos, la selección del general Alcibiades Saenz Barsallo
como reemplazante del fugaz Ministro Piazza, en junio de 77, sólo puede explicarse en
términos castrenses. Ante la pugna dada en la cúpula, que se resiste a una necesaria
austeridad -siempre menos dramática que la que impone al pueblo- y siendo los gastos de
defensa problema fundamental del momento, el gobierno recurre otra vez a un hombre de
sus filas, que "se cuadre" ante las directivas de los comandos. Desde el primer momento
pero más aún al analizar su gestión, la imagen de este Ministro no puede ser más
representativa de la magnitud de la crisis. Más aún, demostrará que ya es tan sólo una
crisis económica, sino mucho más que eso. Indicará que el deterioro llega al nivel de los
cuadros del régimen. Aun suponiendo en este general las mejores cualidades castrenses,
nadie podía encontrar en él antecedentes de versación alguna en materia política o
económica. Evidentemente ello, con esa criolla ironía que a veces es el único consuelo de
quienes cacen de "estrellas" para tener algo que decir al poder, varios semanarios se
refieren al Ministro, no por su nombre sino por el de su ciudad natal: Caballococha.
En lo fundamental, la política de este ministro seguirá el curso de las políticas anteriores.
El gobierno -desde la gestión del Gral. Morales Bermúdez como Premier- no ha
encontrado otra forma de afrontar la crisis que siendo los diagnósticos y recetas del capital
internacional, aunque con altibajos grados y tiempos distintos, sobre todo en lo que al
gasto público se refiere, la carga de más y más medidas contra el pueblos tuvo también
variaciones, aunque ya en 1977 su efecto acumulativo torna la situación intolerable. De dos
modos, las variaciones sólo eran cuestión de grados: actuar de golpe o actuar poco a poco.
En este nivel, sin embargo, el efecto sucesivo de esta política es una implacable
pauperización de las clases medias y populares; se está afectando la pequeña y mediana
empresa, al favorecer las tendencias a la contratación de capital. Al mismo tiempo, en el
que al gasto público se refiere si como a aquellas medidas que directamente afecten a las
grandes empresas o sus aliados- las contramarchas hacen mayores los golpes que
demanda del Fondo Monetario Internacional (FMI). En ese nivel hay poder de prensión
sobre la cúpula y hay pugna en ella misma. Justamente la entrada de este ministro se
relaciona con la pugna intraburocrática y las presiones del empresariado.
En Agosto de 1977 "ni el Gobierno ni los bancos, parecen capaces imaginar una salida a
lo que un banquero de New York finalmente llama dilema del Perú" 334 . En varios
momentos -tanto en agosto como posteriormente en 1978- la impresión es que "se está
tocando fondo", describiendo tanto la falta de divisas -frente a una mortal deuda externa

334
The Andean Report Vol. III – No. 8
242
cuyo servicio (amortización más intereses) sobrepasa en exigencias el 40% de las
divisas obtenidas por todas las exportaciones en 1977- como la situación económica del
pueblo, reiteradamente sacrificada por el gobierno en aras del pago la deuda y los
incentives otorgados a las ganancias empresariales.
En agosto de 1977 varios partidos se pronuncian sobre la crisis; todos señalan su
gravedad y culpan al gobierno, aunque el énfasis de los partidos de derecha quede sólo
puesto en la "Primera False". Así lo hace el Partido Popular Cristiano al sostener que la
crisis es estructural, pero curiosamente del como estructural la falta de aliento a la
iniciativa privada en la "Primera Fase", causal central que se complementa con la
excesiva generación de medios de pago y deuda externa 335 .
La Unión Nacional Odriísta y el Movimiento Democrático Peruano-resucitados voceros de
la vieja oligarquía- se limitaran a reclamar atención para los sectores menos favorecidos
y moderación en los gastos del gobierno. La Democracia Cristiana considera
"insatisfactorio, por general e inconcreto” el Mensaje Presidencial del 28 de julio y
reclama una político de equidad "que distribuya el peso de la crisis entre todos, civiles y
militares, en proporción a la capacidad económica de cada cual”; demanda ampliar el
esfuerzo por reducir el precio de productos de primera necesidad 336 . El Partido Socialista
Revolucionario propone un programa de emergencia, afirmando que ningún nativo
aislado cambiará la situación dentro del sistema capitalista y senado que su propuesta de
coyuntura se orienta hacia el socialismo, a pesar de ser sólo un conjunto de medidas y
no su plan de gobierno 337 . El Partido Comunista, comentando el mensaje del 28 de julio,
335
“Los crecientes déficits presupuestales, acumulados y progresivamente; los igualmente crecientes déficits de las
empresas estatales o para-estatales; la disminución de la inversión de capitales nuevos y el desaliento de la iniciativa
privada sembrado principalmente en la Primera Fase del Proceso Revolucionario, ha inducido al Gobierno a generar medio
de pago desproporcionados a la real riqueza nacional y a contraer una millonaria deuda externa destinada en parte a
solventar sus propios déficits presupuestales y a adquirir bienes no reproductivos todo lo que pasa negativamente sobre la
economía del país más que por el monto de la deuda externa acumulada por su mala estructura, pues está constituida por
préstamos a corto plazo cuyos servicios de intereses y amortización representan, según información del anterior Ministerio
de Economía, alrededor del 40 por ciento del valor de nuestras exportaciones, cuando no debieran ser superiores al 15 por
ciento o a lo más al 20 por ciento del mismo. Con estos antecedentes es totalmente explicable que nuestra Balanza
Comercial y nuestra Balanza de pagos se hayan tornado peligrosamente deficitarias y que cada vez sean mayores nuestras
dificultades para obtener el proceso productivo e iniciar una etapa de recuperación, frenar progresivamente el proceso
inflatorio, estimular adecuadamente la producción y la productividad y defender con proyecciones de futuro el poder de
compra de la población, se impone una política de austeridad y de sacrificios y esfuerzos compartidos, que sólo puede
plasmarse con amplio margen de participación popular y un abandono del triunfalismo y la demagogia”. Informativo
Político No.59 p. 34

336
Informativo Político No.59 p. 30

337
El PSR propone: “I. Aumentar el poder adquisitivo de los sectores más deprimidos de la población, a fin de ir logrando
una más adecuada distribución del ingreso y, al mismo tiempo, una incentivación del mercado interno y de la producción del
ingreso bienes esenciales en el campo y la ciudad…”. “2. Estructurar una política cambiara acorde con las necesidad
internas del país…” (política de cambio discriminatorio). “3. Eliminar el déficit de balanza de pagos a través de programación
de importaciones selectiva y mecanismos de control…” “4. Mantenimiento del nivel de gasto público especialmente la
inversión pública, para dinamizar la demanda interna, incrementando para tal efecto los ingresos tributarios directos…” “5.
Disminuir los niveles actuales de desempleo…”. “6. Lograr un sistema de estabilidad en el trabajo y de respeto a los
derechos inalienables de los trabajadores…”. “7. Iniciar transformaciones sustanciales dirigidas a cambiar la estructura
243
criticará que no se denuncie al FMI, aunque reconocerá que se han tomado medidas de
reducción de precios de algunos bienes e incremento de remuneraciones, que aunque
insuficientes son distintas a las del Fondo Monetario Internacional y el ex-Ministro
Piazza, a quien ubica como hombre de la Sociedad de Industrias 338 .
El Ministro Saenz administra la crisis sin ofrecer una idea clara del rumbo a seguir.
Corrige algunas alzas de precios y otorga un aumento de remuneraciones, medidas que
no son capaces siquiera de aliviar la situación popular. Las negociaciones con el FMI
terminan en un acuerdo que ya al firmarse parece ser imposible de cumplir. Continúa la
político económica centrándose en medidas coyunturales para pagar la deuda,
gobernándose sin un plan económico v mayor alcance. Pero ahora, además, se ha
consagrado la indisciplina en el gasto público que antes limitó las gestiones de Barúa y
Piazza. Así, el Ministro Economía convertido en simple cajero llegara a encontrarse sin
fondos para pagar.
Es fácil comprender así que el año 1978 se inicie con un empantanamiento de las
relaciones con el FMI, luego de haber firmado un acuerdo de stand by que el gobierno no
puede cumplir 339 . La negativa de la Banca norteaméricana a otorgar un nuevo paquete
de préstamos por 260 millones dólares sin aval del FMI y la indignación de este
organismo ante ingenuas maniobras contables del Ministro para aparentar que cumple
los términos del acuerdo 340 , llevan a un callejón sin salida al equipo económico que
encabeza Sáenz Barsallo, en momentos en que los cuadros técnicos capaces de
negociar en el exterior se habían alejado del gobierno.
El gobierno ha impuesto nuevas cargos sobre la deteriorada economía popular en
enero. Como efecto de esta política continuada que reajusta los sueldos y salarios a un
ritmo mucho menor que la inflación, es notoria disminución cuantitativa y cualitativa del
consumo de alimentos. Eso significa hambre y graves problemas de salud en el pueblo,
como puede verse en cuadro que citamos 341 . Luego se dirá que es político-partidaria y
productiva y el sistema financiero, ampliar el control y captación de excedentes del comercio exterior, controlar la
producción y comercialización de bienes esenciales y ampliar la cobertura de los servicios sociales….”

Informativo Político No. 59 p. 31

338
Informativo Político No. 59 p. 38

339
Este presiona en Enero para diferir el pago de la deuda de la URSS a la vez que mantiene su presión para reducir
drásticamente el déficit fiscal, aumentar los impuestos y los intereses bancarios. Estas últimas medidas, en tanto afectan a
las empresas, no son puestas en práctica por el gobierno en ese momento.

340
La revista inglesa The Economic (18.3.78) divulga la situación financiera de entonces y los “métodos contables” que
ocasionaron el disgusto de la Misión del Fondo de febrero: “las reservas internacionales habían sido elevadas en año nuevo
mediante un préstamo por pocos días de US$ 40 millones, obtenido de una subsidaria del DresdnerBank” (Oiga 27.3.78).

341
La siguiente información del Ministerio de Alimentación habla por sí sola; hasta el 1er. Semestre de 1978 el consumo de
calorías y proteínas per cápita en Lima Metropolitana estaba muy por debajo de los requerimientos mínimos recomendados
por la FAO, siendo esto más grave en el estrato de bajos ingresos:
244
subversiva la reacción popular en los paros organizados al comenzar ese año,
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