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ADORACIÓN Y MÚSICA A LA LUZ DE GÉNESIS 4:1-24.


Pbro. Samuel Gallegos

RVA Génesis 4:1 Adán conoció a Eva su mujer, 13 Caín dijo a Jehová: -- ¡Grande es mi castigo
la cual concibió y dio a luz a Caín. Entonces ella para ser soportado!
dijo: " He adquirido un varón de parte de 14 He aquí que me echas hoy de la faz de la
Jehová!" tierra, y me esconderé de tu presencia. Seré
2 Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel errante y fugitivo en la tierra, y sucederá que
fue pastor de ovejas, y Caín labrador de la tierra. cualquiera que me halle me matará.
3 Aconteció después de un tiempo que Caín 15 Jehová le respondió: --No será así. Cualquiera
trajo, del fruto de la tierra, una ofrenda a Jehová. que mate a Caín será castigado siete veces.
4 Abel también trajo una ofrenda de los Entonces Jehová puso una señal sobre Caín, para
primerizos de sus ovejas, lo mejor de ellas. Y que no lo matase cualquiera que lo hallase.
Jehová miró con agrado a Abel y su ofrenda, 16 Así partió Caín de delante de Jehová, y habitó
5 pero no miró con agrado a Caín ni su ofrenda. en la tierra de Nod, al oriente de Edén.
Por eso Caín se enfureció mucho, y decayó su 17 Caín conoció a su mujer, y ella concibió y dio
semblante. a luz a Enoc. Caín edificó una ciudad a la cual
6 Entonces Jehová dijo a Caín: --¿Por qué te has llamó según el nombre de su hijo Enoc.
enfurecido? ¿Por qué ha decaído tu semblante? 18 A Enoc le nació Irad. E Irad engendró a
7 Si haces lo bueno, ¿no serás enaltecido? Pero Mejuyael. Mejuyael engendró a Metusael. Y
si no haces lo bueno, el pecado está a la puerta y Metusael engendró a Lamek.
te seducirá; pero tú debes enseñorearte de él. 19 Lamek tomó para sí dos mujeres. El nombre
8 Caín habló con su hermano Abel. Y sucedió de la una fue Ada; y el nombre de la otra, Zila.
que estando juntos en el campo, Caín se levantó 20 Ada dio a luz a Jabal, quien llegó a ser el
contra su hermano Abel y lo mató. padre de los que habitan en tiendas y crían
9 Entonces Jehová preguntó a Caín: --¿Dónde ganado.
está tu hermano Abel? Y respondió: --No sé. ¿Soy 21 El nombre de su hermano fue Jubal, quien
yo acaso el guarda de mi hermano? llegó a ser padre de todos los que tocan el arpa y
10 Le preguntó: --¿Qué has hecho? La voz de la la flauta.
sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. 22 Zila también dio a luz a Tubal-caín, maestro
11 Ahora pues, maldito seas tú, lejos de la tierra de todos los que trabajan el bronce y el hierro. Y
que abrió su boca para recibir de tu mano la la hermana de Tubal-caín fue Naama.
sangre de tu hermano. 23 Entonces Lamek dijo a sus mujeres: "Ada y
12 Cuando trabajes la tierra, ella no te volverá a Zila, oíd mi voz. Oh mujeres de Lamek, escuchad
dar su fuerza. Y serás errante y fugitivo en la mi dicho: Yo maté a un hombre, porque me hirió;
tierra. maté a un muchacho, porque me golpeó.
24 Si Caín ha de ser vengado siete veces,
Lamek lo será setenta y siete veces."

INTRODUCCIÓN
En mi experiencia como adorador, músico y pastor, me he dado cuenta de una
constante: los músicos, directores de alabanza o la iglesia en general, solemos hacer
de la experiencia de litúrgica o cúltica un fin en sí mismo. No quiero decir que el culto
no sea una experiencia de Dios o que la música no pueda ser portadora de una
experiencia de Dios, pero ambos, música y culto, han de ser bien entendidos para que
sirvan como experiencia de Dios. También sucede que hemos hecho de la experiencia
litúrgica, una reducción del encuentro con Dios y de la vida cristiana. Le atribuimos a
la experiencia cúltica la suma del encuentro con Dios, cuando es una realidad que
desborda de maneras sorprendentes dicha experiencia. Por otro lado, creo que
solemos ser muy simplistas a la hora de explicar la adoración, siendo que en la Biblia
la adoración no es en absoluto algo simple, sino un fenómeno complejo.
Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones en torno a la adoración y a la
música, partiendo de la primera experiencia de adoración, contenida en Génesis 4,
leído en clave litúrgica. No son reflexiones conclusivas, aunque doy algunas
conclusiones. Intento abrir el diálogo, hacer ver que la experiencia de la adoración es
más profunda y mucho más compleja de lo que parece. Por razones del objetivo de
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ésta reflexión, dejo de lado muchas cosas del pasaje. También dejo de lado todos los
otros datos bíblicos sobre la adoración. Sin embargo, al igual que el relato de la
creación del mundo y de la caída del ser humano están presentes implícitamente en
toda la Biblia y explica el porqué de la intervención de Dios en la historia humana, así
también en éstos primeros datos sobre la adoración están contenidos criterios que,
necesariamente están implícitos en todos los demás datos sobre adoración de la Biblia.

CONSIDERACIONES GENERALES
El capítulo 4 de Génesis, sigue inmediatamente al relato de la desobediencia de
Adán y Eva y a su expulsión de Edén. Los especialistas dicen que el relato de Caín y
Abel, pudo haber existido independiente de éste contexto y que el autor pudo haber
sido el mismo yavista (autor de Génesis 2-3), por que el lenguaje utilizado es el mismo.
Sin embargo, no lo sabemos. Tal como tenemos el texto actualmente, tenemos que
reconocer que no es un texto completo, como su predecesor o como el que le sigue
sobre el diluvio. Está armado en pedazos que se extienden hasta el capítulo cinco. En
éste sentido es difícil saber cuál era el mensaje original. Se han propuesto varias
lecturas:
a. que habla de la diferencia de la vida pastoril y agrícola, representada por los
dos hermanos;
b. que habla de los sacrificios aceptables en las tribus;
c. que trata de la institución de la venganza de sangre en las sociedades
tribales;
d. que trata de un clan nómada que se caracterizaba por una señal en sus
frentes;
e. que es la representación de la relación de Israel con los caínitas, un grupo
tribal que estuvo con ellos en el desierto pero que no entró con los hebreos a
Canaán;
f. que es la representación de David que mata a Urías para quedarse con su
mujer;
g. los que se inclinan por ubicar el relato en la misma fecha que la de Gn 2-3,
ven la representación de Salomón que mata a su hermano para subir al
trono.
Cada una de éstas posturas, y otras más, se han sostenido con más o menos
solidez. Lo cierto es que no tenemos información suficiente sobre el relato y que no
sabemos cuál era su intención original. Muy seguramente, los hebreos que lo oyeron
por primera vez conocían el trasfondo del relato y no necesitaban mayor explicación.
El redactor final de éste relato, lo arregló y lo dejó como está, dejando muchas
lagunas, haciendo sugerencias sutiles, entrelazando datos, y así nos llegó. Por todo
esto y por no tener más información, nos vemos obligados a hacer reflexiones con el
relato tal como está.
Mi postura en cuanto a la historicidad del texto, es que no importa si el relato
hace mención de hechos históricamente ciertos, es decir, si existieron Caín y Abel (que
no existieron) o si las tierras que se mencionan se pueden localizar en el mapa (hasta
la fecha, no aparecen por ningún lado), lo que importa es que el texto es histórico en
cuanto retrata ciertas actitudes y actividades de la humanidad que se dan en la
historia. En éste sentido, nos descubrirá el corazón de los seres humanos en los
primeros intentos de civilización. Si además, el texto es revelación de Dios, nos
descubrirá la evaluación de Dios respecto de las actividades de la humanidad en ésos
intentos. Esto justifica que se pueda hacer una reflexión sobre la adoración y la
música. No sabemos si la intención del autor era hablar sobre el origen de la
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adoración, pero parece claro que no era la intención del autor hablar de los orígenes
de la música. El hecho de que mencione acciones rituales de adoración y un dato
sobre la música en un relato fundacional, los hace relevantes. Eso nos obliga a que
busquemos las conexiones de los hechos narrados en su totalidad con los datos de
adoración y música, ahí mencionados. Si es revelación de Dios (y así lo considero),
entonces justifica tratar de entender cuál es el pensamiento de Dios respecto de la
adoración y la música, en un relato fundacional como éste.
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EL NOMBRE DE LOS DOS PRIMEROS ADORADORES


A Caín y Abel los podemos llamar con toda propiedad, los primeros adoradores.
Es evidente que son los primeros en ofrecer ofrendas a Dios. Los primeros en adorar.
Llama la atención el nombre de los adoradores: ‫( ןיק‬Qayín) y ‫( לבה‬Habel).
El nombre de Qayín, inicialmente está definido por lo que dice su madre: He
adquirido un varón de parte (otros traducen “con la ayuda”) de Jehová. En realidad se
fuerza mucho el texto al hacerlo decir “con el favor” o “con la ayuda” de Jehová, pero
no nos meteremos en eso. La palabra ‫יתינק‬, “qaniti”, que juega con ‫ןיק‬, “Qayín,
ciertamente significa “adquirido”, “obtenido”, pero también “creado”, “hecho”. Hay
otros tres posibles significados de “Qayín”. El más antiguo, es el de “forjador”, en el
sentido del que “forja armas”. El segundo es vincularlo con ‫( אנק‬qana’), “envidioso”. El
tercero, es relacionarlo con ‫( ןנק‬qanan), “hacer nido”. Más allá de las implicaciones de
cada significado, podemos notar una constante: todos los posibles significados son
“acciones”. Podemos definir a Caín, en términos generales, como un hombre cuyo
nacimiento está en relación directa con Dios y como un hombre de acción, es decir, en
constante movimiento.
En cuanto a Habel, significa “vanidad”, “efímero”, “soplo”, “suspiro”, “vacío”. Es
la gran afirmación inicial de Eclesiastés 2:2: ‫( םילבה לבה‬habel habelim) “vanidad de
vanidades”, soplo de soplos”, “suspiro de suspiros”, “efímero entre lo efímero”, “vacío
de vacíos”. Podemos definir a Habel como un hombre pasivo, débil, vacío, sin duración.
Esto se confirma con el hecho de que no se dice quien le puso nombre, ni se le
relaciona con Dios como a Qayín. Si definimos la adoración por el significado de éstos
nombres, tendríamos que la adoración, en término litúrgicos, es “una acción efímera”.
¿Sería decir demasiado?

OFICIO Y CULTO DE LOS DOS PRIMEROS ADORADORES


A parte de la diferencia de nombres, los dos primeros adoradores se distinguen
por su oficio. Habel es pastor de ganado menor: ovejas. Qayín es agricultor. Estamos
ante el atisbo de la diferenciación social. Los hijos de Adán se distinguen por dos
maneras de productividad: cuidado de animales y cultivo de la tierra. Los pastores de
ganado son nómadas. Viven sobre el campo abierto, moviéndose de un terreno a otro.
Esto contradice el significado de Habel, pues como pastor de ovejas, necesita estar en
movimiento constantemente. Por su parte, los agricultores son sedentarios. Buscan
una tierra donde establecerse y poder cultivar. Esto también contradice el significado
de Qayín, pues resulta que, por su actividad, sería el que no quiere moverse de la
tierra que cultiva. Como podemos ver, la personalidad de los personajes bíblicos no se
puede definir sólo por el significado de sus nombres. Pero, por toro lado, nombre y
actividad de los personajes se complementan.
La primera experiencia de adoración, se plantea inicialmente con éstos dos
hombres que están solos en el mundo. Los padres, las mujeres y los hijos entrarán en
segundo plano. Descubrimos que éstos dos hermanos adoran a Dios. Descubrimos
también que Dios no les ha pedido que lo adoren. ¿Es la adoración un acto que inicia el
hombre o es algo que Dios pide? En éste texto, la adoración es un acto que inicia el
hombre, no la exige Dios. ¿Así es toda adoración ritual o cúltica? Eso es lo que
trataremos de descubrir. Lo que vemos es que la adoración de estos primeros
adoradores se concreta, por un lado, en una ofrenda frutal o vegetal y por otro, en un
sacrificio de animales. Una adoración de agricultores y otra de pastores. No hay
música en ésta adoración, sólo gestos. La música en éste pasaje, no entra ni como
herramienta secundaria en el fenómeno cúltico. ¿Se necesita la música para una
verdadera adoración? Según éste relato, la respuesta es no.
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Las preguntas que surgen son muchas, pero sólo me limitaré a lo evidente en el
relato. Lo evidente es que Dios aceptó la ofrenda de Habel y no la de Qayín. Es
evidente que la ofrenda de Habel es violenta, pues ha tenido que matar animales y
destasarlos para ofrecer su adoración. En cambio la ofrenda de Qayín es pacífica, no
ha derramado sangre de nadie. Ciertamente, en Gn 3:21 se da a entender que es Dios
quien primero hace violencia sobre los animales para hacer las túnicas a Adán y Eva.
Pero no autoriza al hombre a matar animales sino hasta después del diluvio (Gn 9:2-5).
Por otro lado había establecido muy claramente que hombres y animales comerían
vegetales (Gn 1:29-30). Bajo la perspectiva de estos primeros datos, ¿cuál de éstas
ofrendas tenía más posibilidades de ser aceptada? Aún cuando Dios no autorizaba
expresamente la violencia contra los animales, ya había el antecedente excepcional y
único de que Él mismo la había hecho. Además, había una expresa orden de usar los
vegetales.
El texto no dice que la ofrenda de Qayín es mejor que la de Habel. Ni tampoco
dice que una está mejor hecha que la otra. Ni muchos menos afirma que Habel es
mejor ser humano que Qayín. Lo que sí dice es que Dios miró con agrado, ‫“( העש‬sha’a”
= agrado) una ofrenda y la otra no le agradó. Le gustó más la de Habel y no le gustó la
de Qayín. Vale la pena hacer tres observaciones importantes:
Gn 4 no dice que clase de ritual hicieron Qayín y Habel para ofrecer sus
ofrendas. Simplemente dice que “Qayín trajo, del fruto de la tierra, una ofrenda
a Jehová y que Habel también trajo una ofrenda de los primerizos de sus
ovejas, lo mejor de ellas”. El que se omita el tipo de ritual que hicieron, me parece
un detalle sumamente inteligente del autor, pues si lo hubiera descrito, entonces nos
hubiera obligado a considerar ésa forma como revelación de Dios y por lo tanto,
estaríamos obligados a realizar el mismo ritual toda vez que ofreciéramos culto a Dios.
Gn 4 no dice que una ofrenda era mejor que la otra, sólo dice que Habel
presentó una ofrenda en donde escogió a los primogénitos de sus ovejas. Ésta
acotación del escritor, no creo que deba ser interpretada como si Dios estuviera
diciendo que la ofrenda de Habel era mejor que la de Qayín. La expresión ‫ןהבלחמו‬
(vemejelebhen), que se ha traducido en RV 1989 como “lo mejor de ellas” y en RV
1960 como “de lo más gordo de ellas”, significa literalmente “y de su grasa”. En
la expresión ‫( ןהבלחמו‬vemejelebhen), la palabrita ‫מ‬, (me) viene de ‫( ןמ‬min), que significa
“perteneciente a”, “que se origina en”, “que se separó de” (en el sentido de que le
quitan una parte a algo o a alguien). Lo cual quiere decir que lo que hizo Habel fue
llevar a los primogénitos, quitarles la grasa y ofrecerla también. La Biblia de Jerusalén
(BJ), traduce bien cuando dice “y de la grasa de los mismos”. Así pues, no
necesariamente lo que hace Habel es ofrecer lo mejor de los primogénitos de sus
ovejas, sino simplemente quitarles la grasa y ofrecerla junto con la carne, pero
separada de ella.
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Gn 4 no dice porqué razones específicas Dios prefirió una ofrenda sobre la otra.
Esto está íntimamente ligado con el punto uno. La ofrenda ofrecida dependió por
entero del agrado de Dios1. Esto también me parece un dato inteligente del autor del
relato, pues el agrado de Dios no tiene que ver con el ritual, ni con el tipo de ofrenda,
ni conque una haya sido mejor que la otra. Cualquier cosa que el autor hubiera puesto
como razones por las que Dios escogió una ofrenda sobre la otra, nos hubiera
condicionado la vida en términos de gestos litúrgicos, de tipos de ofrendas y de calidad
de ofrendas. Lo más interesante es que el agrado de Dios queda en el misterio. Sólo Él
sabe de cierto que tipo de ofrendas litúrgicas le gustan.
Así pues, hay que darnos cuenta de una cosa: la adoración, que no pide Dios en
éste relato, depende enteramente de que le agrade o no a Dios. Con ésto entramos en
un hecho fundamental de la adoración: la diferencia. Con su aceptación de una
adoración y con el rechazo de la otra, Dios ratifica la diferencia entre los seres
humanos. Las cosas no son iguales y las respuestas de Dios tampoco. De hecho son
impredecibles. ¿Porqué? No hay razones. El texto no contesta nada. Pero hay algo que
es evidente. Éstos dos hombres, semejantes por haber nacido de la misma madre y del
mismo padre, son diferentes en nombre, oficio y actividad cúltica. Me permito una
interpretación psicológica que, aunque fuera de lugar porque no es la intención del
texto, es posible por lo que sugieren las actividades y respuestas de los adoradores.
Tenemos que la ofrenda de Habel es violenta, quizá por eso él es pacífico. La matanza
de animales le sirve para canalizar su agresividad. La ofrenda de Qayín es pacífica.
Quizá por eso él es violento, no tiene hacia donde canalizar su agresividad y por eso
termina matando a su hermano. En el fondo, los dos adoradores son violentos: uno con
los animales y el otro con el hermano. Pero aquí queremos resaltar las diferencias de
los dos adoradores. Los seres humanos son diferentes. Quizá un principio de adoración
que podemos ver aquí, es que la verdadera adoración se da en donde entendemos que
cada ser humano es diferente y se acepta ése hecho.

DIOS PLATICA CON EL ADORADOR


Dios es incomprensible. No pidió adoración y cuando Qayín y Habel se la
ofrecieron, sin más razón explícita, que su gusto personal, aceptó una adoración y
rechazó la otra. Incluso el enojo de Qayín nos parece lógico. Pero también hemos de
darnos cuenta que la adoración que se le da a Dios no depende de que el adorador
quiera que Dios la acepte o que crea que su adoración sí está bien o que el adorador
establezca las reglas de la adoración, sino que depende totalmente del gusto de Dios.
¿Estamos ante el primer atisbo de lo que en el N.T. se llamará “gracia de Dios”? Quizá.
El caso es que Qayín el adorador se enoja. La adoración, que se cree que ha de acercar
al adorador a Dios, en ésta primera experiencia, termina alejando a uno de ellos.
¿Puede la adoración a Dios alejar al adorador? La respuesta de éste pasaje es que sí. El
enojo de Qayín lo confirma. Ya veremos hasta donde llega esto.
Dios busca al primer a dorador para dialogar con él. Son palabras técnicamente
difíciles de traducir, pero luminosas en su sentido simbólico. Dicen literalmente: “Y dijo
Yavéh a Qayín: ¿porqué hay ira para ti y porqué decaen tus caras? Si haces bien, ser
1
En el caso de Hebreos 11:4, que afirma que un sacrificio fue mejor que el otro, la afirmación de la calidad
del sacrificio, no recae en la forma o en la ofrenda en sí. Por un lado, el autor está haciendo tal afirmación
como un dato de la fe. De acuerdo al versículo anterior, así como por la fe entendemos que Dios hizo el
universo (no tenemos ninguna prueba científica de que así sea), del mismo modo entendemos que Abel
ofreció un mejor sacrificio que Caín. Por otro lado, tal dato de la fe, no recae en la calidad del sacrifico o
en la forma de ofrecerlo, sino en Dios. El autor de hebreos hace lo mismo que el autor de Génesis: pone a
Dios por testigo del acontecimiento y es Dios el que emite el juicio sobre el sacrifico.
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levantado y si no haces bien, el pecado acecha a la puerta y para ti su deseo y tú


dominas en él”. Enigmáticas palabras. Propongo la siguiente traducción e
interpretación2. Dios pregunta “¿Bajo qué lógica te enojas y te deprimes? Si aceptas
que me gustó más la ofrenda de Habel que la tuya, puedes enfrentar el hecho sin
mayor problema, pero si no lo aceptas, puede ser que te dejes llevar por tu enojo y
cometas un gravísimo error. Pero tú puedes gobernar sobre tu enojo”. Creo que en la
experiencia de la adoración siempre hay una fiera hambrienta acechando.
Hasta aquí, podemos afirmar que la adoración está marcada por la
incertidumbre del adorador. ¿Cómo sabe cuál es la forma correcta para adorar? A decir
verdad, no hay forma correcta. Todo depende de que le guste a Dios o no. Sólo que en
la realidad cúltica, no se puede saber si le gusta o no a Dios lo que se hace para
adorarlo, por la sencilla razón de que no lo tenemos como interlocutor directo. Sin
embargo, en ésta primera experiencia de adoración, lo que podemos deducir es que
tenemos que aceptar que no hay una forma mejor que otra, incluso no hay un
adorador mejor que otro. Lo que hay es una reacción a la adoración, de parte del
adorador, que puede ser mejor que otra. Alguien puede estar en una celebración
cúltica y su reacción a la adoración de los demás puede alejarlo de Dios, por parecerle
que la adoración del otro es mejor aceptada que la suya o que tiene mejor forma que
la suya o que su adoración es mejor que la del otro, etcétera. Es entonces que la fiera
hambrienta se despierta y acecha al adorador. Sin no la controla, puede “llenar de la
sangre de su hermano” su adoración.

EL PRIMER INTENTO DE ADORACIÓN TERMINA EN HOMICIDIO


La violencia llena ésta primera experiencia de adoración. Un adorador termina
matando al otro, que es su hermano. Nuestra cultura está basada en ésta violencia,
entendida, en el caso de Habel, como agresión a los animales y en el caso de Qayín,
como agresión al hermano. Con la muerte de uno de los primeros adoradores, la tierra
se vuelve más maldita de lo que estaba cuando Dios se lo hace ver a Adán, diciéndole:
“maldita será la tierra por tu causa”. Ahora la tierra está doblemente maldita, porque
alguien que pretendía adorar a Dios, terminó regando de sangre la tierra y ésa sangre
inocente, le grita a Dios más fuerte que cualquier adoración. La hermandad humana se
ha roto también. Éste homicidio ha introducido la inseguridad, el gusto por la sangre y
la venganza. El gesto de adoración se ha vuelto gesto de muerte contra el hermano, y
el gesto de muerte contra el hermano se ha vuelto una pregunta que parece resumir el
lema de la raza humana: “¿soy yo acaso el guarda de mi hermano?”. Éste lema, hace
2
La expresión “si haces bien” ( ‫תםא‬
ֿ ‫)ביטי‬, creo que no debe ser entendida tan literalmente o como si
dijera “si te portas bien”, sino “si aceptas mi decisión”. La frase “ser levantado” ( ‫)תאש‬, no debe
entenderse como “serás enaltecido”, sino en relación con el “decaen” (‫ )ולפנ‬tus caras. Entonces el
sentido sería “andarás con la cara levantada”. Es probable que pueda tener el sentido de “enfrentar”,
“dar la cara a un problema”. La expresión “y si no haces bien” ( ‫ )ביטית אל םאו‬por lo dicho
anteriormente significaría “y si no aceptas mi decisión”. La expresión “el pecado acechante a la
puerta” ( ‫)ץבר תאטח חתפל‬, es una animalización del pecado ( ‫)תאטח‬, es decir, se habla del pecado como
de un animal salvaje en espera de agarrar a su presa. La palabra ‫( תאטח‬jath’at), es la palabra más
frecuente para “pecado”. Significa literalmente “no dar en un blanco”. La palabra ‫( ץבר‬robets),
“acechar”, hace referencia al animal que se agazapa para cazar. “Y para ti su deseo” ( ‫)ותקושת ךילאו‬
puede traducirse “tiene deseos de ti”, igual que la mujer tiene ‫( תקושת‬teshuqat), “deseo” por el
hombre en Gn 3:16. En cuanto a “y tú dominas en él” (‫בלשמת התאו‬ ֿ ‫ )ו‬se usa también ‫( לשמת‬mashal),
como en Gn 3:16, en donde se sentencia a la mujer a ser dominada por el varón. “Mashal” es una
palabra que significa “gobernar”, “administrar sabiamente”, incluso “concordar” y por extensión
“proverbio”, pues hace referencia a la concordancia de dos líneas poéticas.
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al ser humano un Qayín, un errante, un ser sin residencia fija. No sólo un errante en la
tierra que habita, también un errante en el corazón del hermano. El ser humano ya no
puede encontrar residencia en el corazón de ninguno de sus congéneres. Sabe que su
lema, es el lema de todos, y entonces cualquiera lo puede matar. Su sentido de vida
se moverá entre dos polos: rehuir cuidar a su hermano y procurar que su hermano no
lo mate.
Dios pone una señal en Qayín. Una señal en la que Dios le dice a Qayín que si lo
matan, quien lo hiciere será castigado. ¿Qué protección puede ser ésa? ¿Ser vengado
después de que lo han matado? Por otro lado, ¿qué tan en serio puede tomar ésta
señal, un hombre que termina alejado de Dios? No se sabe de cierto qué es ésa señal.
Propongo que significa la protección que todo ser humano tiene de Dios,
independientemente de que crea o no en él. Es una señal de protección que Dios da a
la humanidad, aún cuando está en pecado, en desobediencia y en separación de Dios.
Sin embargo es una señal que no se acepta, que no se cree en ella o bien que, en el
mejor de los casos, se cree insuficiente. Por eso la señal no cuenta para la humanidad
y su vida se traducirá en búsqueda de seguridad, en lucha contra fuerzas hostiles, en
dominio de los hombres, de las mujeres y de la naturaleza, en búsqueda de garantías
que estén al alcance de la mano, garantías que parecen genuinas, pero que en
realidad no protegen de nada. ¿Tenemos en cuenta los adoradores ésta señal o
también la hemos olvidado?

LA ADORACIÓN DE SÍ MISMOS: LA VIOLENCIA SOCIAL


Destinado a ser un errante, Qayín se va a la tierra de Nod. ‫“ דאנ‬nod” significa
“vagabundeo”, lo que sugiere que Qayín es errante en una tierra que ha convertido en
tierra para vagar. Tierra maldita por la desobediencia, por la sangre derramada y por
la falta de residencia fija. Es en ésta tierra en donde tratará de hallar seguridad.
¿Cómo? Teniendo hijos y construyendo una ciudad. Nos interesa la ciudad, porque
somos adoradores en una ciudad.
La ciudad es el intento de Qayín de no seguir vagando. Es la búsqueda de la
seguridad que no siente. Es el intento de crear artificialmente su Edén. La ciudad
aparece en éste relato como la primera estructura social de violencia. En un sentido,
para el autor de éste relato, en el principio de la vida humana como grupo no está la
vida errante de un grupo de hombres perdidos en el campo, sino el orden social de la
violencia reglamentada. El nombre que le da Qayín a la ciudad es ‫( ךונח‬Henoc), que
significa “iniciación”, “dedicación”, “inauguración”. Con la ciudad, Qayín inaugura un
nuevo mundo opuesto al creado por Dios. Con la ciudad, Qayín “crea” su propio
mundo, sus propias leyes. La creación de Dios es considerada como nada. Ya no es el
comienzo de Dios el que vale, sino el de la humanidad homicida. La protección de Dios,
simbolizada en la “señal”, queda atrás. Ahora Qayín se construye su propia protección.
Ya no tendrá que depender de un río para tener agua, ahora sólo abrirá una llave. Ya
no tendrá que cosechar los frutos de la tierra, ahora los comprará en el mercado. Ya no
tendrá que ser guarda del hermano en el campo, mucho menos del hermano en la
ciudad. Incluso con la construcción de la ciudad, Qayín está construyendo la historia
humana. La Creación de Dios y el Edén se vuelven cuentos sin fundamento para
entender al ser humano. Lo que desde entonces tendrá validez, serán los hallazgos de
las ciudades antiguas. Con ésos hallazgos el ser humano se sentirá seguro de su
pasado y de su sabiduría. La historia sólo se dará en la ciudad y en sus logros. Se
intentará que la gente de campo no sea parte de la historia.
Qayín llena de gente la ciudad con sus descendientes. Entre ellos, está Lamek,
quien será el portador y garante de la cultura de la violencia. Es hijo de homicida y
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piensa como homicida. Pero además es padre de los grupos culturales de la historia:
ganaderos, músicos y forjadores de hierro y bronce (¿armas incluidas?). Es inevitable
ver que éstos tres grupos, están en el centro de la explicación de la personalidad de
Lamek. Lamek es el que les da significado. A diferencia de Adán, de Qayín y de todos
sus familiares antecesores que sólo tienen una sola mujer, Lamek toma dos mujeres
por esposas. He ahí el primer acto de violencia de la ciudad. El dominio sobre la mujer,
se vuelve más crudo porque un mismo hombre la ejerce sobre dos mujeres. Las dos
mujeres de éste relato, tendrán que tener el deseo del mismo hombre y éste se
enseñoreará de las dos. Pero más aún. Lamek está satisfecho de su violencia y la
canta frente a sus mujeres:

"Ada y Zila, oíd mi voz.


Oh mujeres de Lamek, escuchad mi dicho:
Yo maté a un hombre, porque me hirió;
maté a un muchacho, porque me golpeó.
Si Qayín ha de ser vengado siete veces,
Lamek lo será setenta y siete veces."

Lamek canta su venganza para ellas y ante ellas, para que sean ellas las
primeras que escuchen y sepan que han de mantenerse sometidas para que no les
suceda lo que al hombre que lo golpeó. Con la muerte del muchacho que golpea a
Lamek, se confirma la violencia y se establece como algo común a la ciudad. Con esta
primera canción, se le alaba. El autor nos presenta la primera experiencia musical
como el medio que expresa la violencia. En éstas circunstancias familiares, en la
primera ciudad, nacen los “padres” de éstos tres grupos culturales. Lo que nos
interesa aquí, es que en medio de la violencia nace la música. La música es un talento
de hijos de homicidas, en medio de una ciudad que promueve y canta el homicidio
ante mujeres sometidas. Es claro que la canción de Lamek es un canto de adoración
de sí mismo, es un canto de adoración de su propia violencia. El autor, sin
proponérselo, nos plantea que la música no viene de Dios y, por lo tanto, no la coloca
en el campo que es la creación de Dios. En cambio, la coloca en la ciudad como
construcción humana y, por lo tanto, tan construcción humana como la ciudad. Creo
que Harry Partch tiene razón cuando dice:

“La música no tiene más que dos ingredientes a los que se les puede llamar
dones de Dios: la capacidad de un cuerpo para vibrar y el mecanismo del oído humano
que lo registra. Todo lo demás que pueda ser estudiado y analizado en el arte de la
música fue creado por el hombre, o está implícito en los actos humanos y, por
consiguiente, sujeto al más riguroso de los escrutinios3”

CONCLUSIÓN
Partiendo de la definición de los nombres de Qayín y Habel y considerándolos en
la clave de adoración con la que he leído éste pasaje, creo que decir que adoramos, es
decir nada. Quizá tendríamos que hablar con más humildad en éste sentido. Quién
dice y dirá si adoramos, es Dios. Depende de que a él le guste nuestra adoración, no
de que a nosotros nos guste. ¿Cómo sabemos si le gusta o no? En realidad no lo
sabemos. Lo único que podemos ver, es que nosotros reaccionamos ante la adoración
que dan los demás y la que damos nosotros. En todo caso, para saber que le agrada
nuestra adoración a Dios, tendremos que, por lo menos, soportar en amor la adoración
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Harry Partch, Genesis of a Music, Nueva York, Da Capo Press, 2º Ed., 1964, pag. 16.
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de los demás, aunque no nos guste, tampoco imponerla, no sea que la fiera de la
envidia o del enojo o cualquier fiera que nos aleje de los demás, nos devore y
terminemos convirtiendo nuestra adoración en homicidio.
Creo que en toda adoración hay violencia. Más cuando la adoración ha sido una
experiencia bonita. Porque en realidad, la adoración, toda adoración, incluyendo la de
nuestros días, está manchada de sangre. Entre más bella es la adoración, más
olvidamos que adoramos en una tierra maldita. Adoramos en una tierra regada con
sangre inocente. Adoramos en una tierra en la que el clamor de la sangre regada, es
más fuerte que cualquier gesto de adoración o cualquier canto de alabanza. Adoramos
en cultos en donde no se tiene en cuenta ésta maldición de la tierra ni el grito de la
sangre inocente. Adoramos en la inseguridad, en la desobediencia, en la ruptura de los
lazos de hermandad. Adoramos buscando garantías de que la adoración a Dios es
buena y grata a él.
Pero además adoramos en la ciudad, símbolo tangible del endiosamiento de la
humanidad. Es muy seguro que los adoradores que vivimos en la ciudad de México,
estemos marcados por todo lo que significa la ciudad en éste relato. Creo que los que
nos dedicamos a dirigir la alabanza, exageramos el papel de la misma y hacemos del
fenómeno cúltico y musical, el todo de la adoración. Y lo que es peor, creemos que,
como músicos, hemos sido tocados por el soplo divino. Sobre valoramos nuestro
servicio. Éste texto nos pone en nuestro lugar. Nos dice que los músicos tenemos
genes de homicida. Estamos marcados por el pecado de la violencia de nuestros
padres Qayín y Lamek. Somos portadores de una adoración que terminó en homicidio.
La primera canción que escuchamos fue la de nuestro padre Lamek cantándose a sí
mismo. La primera alabanza que escuchamos fue la elevada al homicidio y la
venganza, enfrente de nuestras madres sometidas.
¿Es la adoración un acto que inicia el hombre o es algo que Dios pide? Si
entendemos “adoración” como observancia de días correctos o sagrados, de espacios
sagrados, de fiestas solemnes, de rituales sagrados, de formas litúrgicas correctas,
etcétera, entonces podemos afirmar con toda certeza que tal “adoración” es un acto
que inicia el hombre y que Dios no lo pide. Si entendemos la adoración como la
encarnación del Espíritu de Dios, entonces estaremos hablando del sentido bíblico, que
es precisamente lo que busca Dios, adoradores en Espíritu y en Verdad, es decir,
adoradores que adoren al estilo de Jesucristo y es algo que inicia Dios. Ciertamente en
la historia bíblica encontremos textos en donde parece que Dios designa días, fiestas,
lugares, etcétera, pero eso debe ser entendido en el sentido de que Dios quería remitir
a algo que está más allá de todas éstas cosas y que el autor de la Carta a los Hebreos
aplica totalmente a la persona de Jesucristo.
Estoy seguro que en el fondo de nuestra adoración redimida por Jesucristo,
sigue estando la realidad del pecado expuesto en éste relato. Estoy seguro que lo que
en todo caso Dios nos ha dado como don, no es la música, sino lo que le ha dado a
todo el que cree en Jesucristo: su Espíritu. Es su Espíritu el único que puede hacer que
nuestra adoración no termine matando a nuestro hermano. Su Espíritu es el único que
puede hacer que escuchemos el grito de la sangre del hermano y lo volvamos nuestro
canto. Su Espíritu es el único que puede hacer que, a pesar de que adoramos en una
tierra y en una ciudad malditas, nuestra adoración sea de bendición. Finalmente, es su
Espíritu el único que puede hacer que nuestro canto y nuestra música, no termine
siendo un canto de alabanza a nosotros mismos y a nuestra violencia, sino un canto
que acepte al hermano, que acepte su adoración y que busque adorar unidos en amor.
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