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Definiciones:

(Ricardo Logui)

Una relación interpersonal es una asociación de largo plazo entre dos o


más personas. Estas asociaciones pueden basarse en emociones como el
amor y el gusto, negocios y actividades sociales. Las relaciones
interpersonales tienen lugar en una gran variedad de contextos, como la
familia, amigos, matrimonio, amistades, trabajo, clubes, barrios, y las
iglesias. Que puede ser regulado por ley, costumbre o acuerdo mutuo, y son
la base de los grupos sociales y la sociedad en su conjunto

LAS RELACIONES INTERPERSONALES SON CONTACTOS PROFUNDOS O


SUPERFICIALES QUE EXISTEN ENTRE LAS PERSONAS DURANTE LA
REALIZACION DE CUALQUIER ACTIVIDAD. (Mercedes Rodriguez Velázquez)

ES LA HABILIDAD QUE TIENEN LOS SERES HUMANOS DE INTERACTUAR


ENTRE LOS DE SU ESPECIE. (OMAR PACHECO)

ES EL AMOR QUE UNA SIENTE POR OTRA PERSONA. TRATANDO DE


RESPETAR SUS DERECHOS PERSONALES.TRATANDO SER DE SER CORTES
CON TODAS LAS PERSONAS JUAN REYNOLDS (JUAN REYNOLDS)

Es la amistad que une ya sea espiritual o relación que se entabla en grupos


sociales (fredy quispe ticona)

Interacción por medio de la comunicación que se desarrolla o se entabla


entre una persona y el grupo al cual pertenece. (Georgina Ehlermann)

Es la interacción por medio de la comunicación que se desarrolla o se


entabla entre una persona y al grupo al cual pertenece. (Georgina
Ehlermann)

ES LA HABILIDAD CON LA CUAL NACEMOS, LA QUE DEBEMOS DESARROLLAR


Y PERFECCIONAR DURANTE TODA NUESTRA VIDA, PARA QUE CADA DIA SEA
LO MEJOR POSIBLE. (PAULA TRONCOSO)

ES LA HABILIDAD CON QUE NACEMOS, LA QUE DEBEMOS DESARROLLAR Y


PERFECCIONAR HASTA EL FIN DE NUESTRA VIDA. (PAULA TRONCOSO
MUÑOZ)

Es la capacidad que tenemos para trabajar juntos con una meta definida,
haciendo del trabajo diario una oportunidad de vida para uno mismo y los
seres que nos rodean. (carmen cifuentes)

Es saber respetar a las personas y compartir a través de una excelente


comunicación para el alcance de objetivos comunes. (AG)

Es la capacidad que tenemos para comunicarnos entre sí con una o más


personas, con respeto y estableciendo lazos de comunicación efectivos. (A
G.)
Es la capacidad de desarrollarse íntegramente a través del 'otro ', con el fin
de encontrar sentido a nuestras vivencias sociales e individuales, buscando
siempre la felicidad. (María a. Fer)

(Wilkins)

Es la relación que tenemos con las personas que tenemos a nuestro


alrededor con las cuales compartimos, inquietudes, logros, amor. (Trola
karina estrada g.)

'Es la capacidad que posee el ser humano para interactuar con otras
personas respetando sus derechos, manteniendo una óptima comunicación
y trabajando unidos en pos de un objetivo en común'. (Jénnifer De Jesús
Jaramillo Rolas)

ES LA ETAPA EN LA QUE EL INDIVIDUO ENTRA EN UNA RELACION MAS


PROFUNDA CON OTRAS PERSONAS YA SEA DE AMISTAD O NEGOCIOS Y HAY
RESPETUO MUTUO DE OPINIONES Y A LA VEZ CIERTAS SUGERENCIAS
RELACIONADAS AL TEMA. (RELACIONES INTERPERSONALES)

REPRESENTA LA INTERACCION COTIDIANA QUE TIENE LUGAR ENTRE LOS


MIEBRES DE UN GRUPO DE TRABAJO (OMAR VIDAL CABRERA)

Las relaciones interpersonales son aquellas que no s hacen convivir con


otros se res y ,son las que nos hacen ser quen somos (tavo para los que
hacen tarea)

Es la comunicación entre los seres humanos en busca de comprencion y


entendimiento. (Daniel Materán)

Importancia en el desarrollo personal de las relaciones interpersonales

Las relaciones interpersonales son aquellas que nos ayudan a crecer como
individuos, respetando la forma de ser de los demás y sin dejar de ser
nosostros mismos. (Anónimo)

Es la interaccion recíproca entre 2 o más personas (A. Laura Petriz M.)

Es aprender a interrrelacionarse con las demós personas respetando su


espacio y aceptando a cada uno como es, con sus defector y sus virtudes,
recordando que nuestros derechos terminan cuando comienzan los de los
demás. (Tamaris Arcelay, Puerto Rico)

LAS RELACIONES INTERPERSONALES SON LA MANIFESTACIÓN DE QUE


COMO SERE HUMANOS SOMOS SERES SOCIALES, QUE CO-CONSTRUIMOS
NUEVAS HISTORIAS PARA EL MEJORAMIENTO DE RELACIONES SALUDABLES
(ANA XIMENA)

LAS RELACIONES INTERPERSONALES SON CONTACTOS PROFUNDOS O


SUPERFICIALES QUE EXISTAN ENTRE LAS PERSONAS DURANTE LA
REALIZACION DE CUALQUIER ACTIVIDAD. (MERCEDES RODRIGUEZ
VELASQUEZ)

LAS RELACIONES INTERPERSONALES SON CONTACTOS PROFUNDOS O


SUPERFICIALES QUE EXISTAN ENTRE LAS PERSONAS DURANTE LA
REALIZACION DE CUALQUIER ACTIVIDAD. (MERCEDES RODRIGUEZ
VELASQUEZ)

Sin importar la connotación que esta tenga (positiva o negativa)dice de


cómo nos involucramos con los demás y de nuestra capacidad para
adaptarnos a otros. (Daniela Fernández)

Las relaciones interpersonales son el conjunto de contactos que tenemos los


seres humanos como seres sociables con el resto de las personas. (maria
teresa marinakis)

Importancia de las relaciones interpersonales:


(Euro)

Comenzamos esta sección haciendo nuestras las palabras de Marroquín y


Villa (1995: 21) sobre la importancia de la comunicación interpersonal:

“La comunicación interpersonal es no solamente una de las dimensiones de


la vida humana, sino la dimensión a través de la cual nos realizamos como
seres humanos (...) Si una persona no mantiene relaciones interpersonales
amenazará su calidad de vida”.

Según los citados autores, los principios de la comunicación interpersonal


son los siguientes:

“Las personas se comunican porque esa comunicación es totalmente


necesaria para su bienestar psicológico.

La comunicación no es sólo una necesidad humana sino el medio de


satisfacer otras muchas.

La capacidad de comunicación interpersonal no debe medirse


exclusivamente por el grado en que la conducta comunitaria ayuda a
satisfacer las propias necesidades, sino también por el grado en que facilite
a los otros la satisfacción de las suyas”.

Las relaciones interpersonales constituyen, pues, un aspecto básico en


nuestras vidas, funcionando no sólo como un medio para alcanzar
determinados objetivos sino como un fin en sí mismo (Monjas, 1999). Por
tanto, la primera conclusión a la que podemos llegar es que la promoción de
las relaciones interpersonales no es una tarea optativa o que pueda dejarse
al azar.
Desde el campo psicoeducativo estamos viviendo un interés creciente por la
llamada educación emocional. Autores como Gardner (1995) a través de las
Inteligencias Múltiples y Goleman (1996) con su concepto de Inteligencia
Emocional, han inclinado sensiblemente la balanza ante los aspectos
emocionales del individuo. La extensa obra de estos y otros autores
(Pelechano, 1984; Mayer, Caruso y Salovey, 1999) afirman con rotundidad
que el éxito personal ya no depende tanto de nivel de inteligencia lógico-
matemática como de las habilidades que el individuo tenga para manejar
contextos interpersonales.

Si esto es así, la consecuencia es clara: hemos de educar a las futuras


generaciones en habilidades como la empatía, la resolución de conflictos
interpersonales, el manejo de sus sentimientos y emociones, el control de la
ansiedad, la toma de perspectiva y estrategias comunicativas, ya que les
estaremos preparando para el éxito, entendido éste como un elemento que
contribuye a una mayor calidad de vida.

Según Bisquerra (1999) la educación emocional tiene como objetivo último


potenciar el bienestar social y personal, a través de un proceso educativo
continuo y permanente que aúne el crecimiento emocional y el cognitivo,
porque ambos son necesarios para el desarrollo de la personalidad integral.

De acuerdo con este autor, la educación emocional facilita actitudes


positivas ante la vida, permite el desarrollo de habilidades sociales, estimula
la empatía, favorece actitudes y valores para afrontar conflictos, fracasos y
frustraciones y, en definitiva, ayuda a saber estar, colaborar y generar
climas de bienestar social.

(Jhoiser)

Relaciones interpersonales comparadas con


otros renglones para una buena calidad de
vida:
Dimensiones Indicadores

Bienestar emocional Seguridad Espiritualidad


Felicidad Disminución del
Auto concepto estrés
Satisfacción
Relaciones Intimidad Afecto
interpersonales Familia Interacciones
Amistades Apoyos
Bienestar material Ser propietario Comida
Seguridad Finanzas
Empleo Posesiones
Estatus Protección
socioeconómico
Desarrollo personal Educación Habilidades
Satisfacción Competencia personal
Actividades Progreso
significativas
Bienestar físico Salud Actividades de la vida
Ocio diaria
Seguros médicos Movilidad
Cuidados sanitarios Tiempo libre
Nutrición
Autodeterminación Autonomía Valores personales y
Decisiones metas
Autodirección Control personal
Elecciones
Inclusión Social Aceptación Voluntariado
Apoyos Ambiente laboral
Ambiente residencial Roles sociales
Actividades Posición social
comunitarias
Derechos Derecho a voto Juicio justo
Accesibilidad Derecho a ser
Privacidad propietario
Responsabilidades
cívicas

LA AMISTAD
La sabiduría popular afirma que “quien tiene un amigo tiene un tesoro”. Ciertamente, la
amistad tiene un papel vital en el desarrollo inicial del niño y se torna un asunto vital en
la etapa de la adolescencia. Durante estas primeras etapas de desarrollo, el niño y joven
con síndrome de Down, ayudado por sus iguales, va adquiriendo habilidades de relación
cada vez más complejas y sofisticadas que le serán de gran utilidad en su etapa adulta.

(Entre todos)

Preguntas y respuestas acerca de la


importancia de las relaciones interpersonales
(Diego)

1. ¿Qué son las habilidades sociales o habilidades de relación interpersonal?

Las habilidades sociales son las conductas o destrezas sociales específicas requeridas
para ejecutar competentemente una tarea de índole interpersonal. Se tratan de un
conjunto de comportamientos aprendidos que se ponen en juego en la interacción con
otras personas (Monjas, 1999).
De acuerdo con Prieto, Illán y Arnáiz (1995), centrándose en el contexto educativo, las
destrezas sociales incluyen conductas relacionadas con los siguientes aspectos, todos
ellos fundamentales para el desarrollo interpersonal del individuo:

• las conductas interpersonales (aceptación de la autoridad, destrezas


conversacionales, conductas cooperativas, etc.)
• las conductas relacionadas con el propio individuo (expresión de sentimientos,
actitudes positivas hacia uno mismo, conducta ética, etc.)
• conductas relacionadas con la tarea (trabajo independiente, seguir instrucciones,
completar tareas, etc.)
• la aceptación de los compañeros

2. ¿Por qué son tan importantes?, ¿por qué actualmente todo el mundo les otorga
tanta importancia?

Las habilidades sociales o de relación interpersonal están presentes en todos los ámbitos
de nuestra vida. Son conductas concretas, de complejidad variable, que nos permiten
sentirnos competentes en diferentes situaciones y escenarios así como obtener una
gratificación social. Hacer nuevos amigos y mantener nuestras amistades a largo plazo,
expresar a otros nuestras necesidades, compartir nuestras experiencias y empatizar con
las vivencias de los demás, defender nuestros intereses, etc. son sólo ejemplos de la
importancia de estas habilidades. Por el contrario, sentirse incompetente socialmente
nos puede conducir a una situación de aislamiento social y sufrimiento psicológico
difícil de manejar.

Todas las personas necesitamos crecer en un entorno socialmente estimulante pues el


crecimiento personal, en todos los ámbitos, necesita de la posibilidad de compartir, de
ser y estar con los demás (familia, amigos, compañeros de clase, colegas de trabajo,
etc.). Baste recordar los esfuerzos que, tanto desde el ámbito educativo como desde el
entorno laboral, se realizan para favorecer un clima de relación óptimo que permita a
cada persona beneficiarse del contacto con los demás, favoreciendo así un mejor
rendimiento académico o profesional.

(Roberto platano)

3. ¿Cuántas habilidades sociales hay?, ¿son todas igual de necesarias?, ¿cuáles son
básicas e imprescindibles?

Existen numerosas habilidades sociales, algunas de ellas muy básicas y que son
aprendidas a edades muy tempranas (fórmulas de cortesía como saludar, dar las gracias
o pedir las cosas por favor), hasta otras habilidades mucho más complejas exigidas en el
complejo mundo de los adultos (saber decir que no, negociar, ponerse en el lugar del
otro, formular una queja sin molestar, etc.).

Prieto y cols. ofrecen una relación de las habilidades que debe poseer el niño con
necesidades educativas especiales y poner en práctica en el aula. Dichas habilidades le
reportan refuerzo social y favorecen una relación gratificante con los demás
compañeros.
• Destrezas de supervivencia en el aula: pedir ayuda, prestar atención, dar las
gracias, seguir instrucciones, realizar las tareas, participar en las discusiones,
ofrecer ayuda, hacer preguntas, no distraerse, hacer correcciones, decidir hacer
algo, marcarse un objetivo.
• Destrezas para hacer amistades: presentarse, empezar y finalizar una
conversación, participar en juegos, pedir favores, ofrecer ayuda a un compañero,
hacer cumplidos, sugerir actividades, compartir, disculparse.
• Destrezas para abordar los sentimientos: conocer los sentimientos y expresarlos,
reconocer los sentimientos de los demás y mostrar comprensión ante ellos,
mostrar interés por los demás, expresar afecto, controlar el miedo, otorgarse
recompensas.
• Destrezas sobre distintas alternativas a la agresividad: utilizar el autocontrol,
pedir permiso, saber cómo responder cuando le molestan a uno, evitar los
problemas, alejarse de las peleas, resolución de problemas, saber abordar una
acusación, negociación.
• Destrezas para controlar el estrés: controlar el aburrimiento, descubrir las causas
de un problema, quejarse, responder a una queja, abordar las pérdidas, mostrar
camaradería, saber abordar el que le excluyan a uno, controlar los sentimientos
de vergüenza, reaccionar ante el fracaso, aceptar las negativas, decir “no”,
relajarse, responder a la presión de grupo, controlar el deseo de tener algo que
no te pertenece, tomar una decisión, ser honesto.

Asimismo, existe una clasificación, ya clásica pero aun vigente, de las posibles
habilidades sociales, elaborada por Goldstein y sus colaboradores (1980), que se
recogen en el Programa de Aprendizaje Estructurado de habilidades sociales para
adolescentes, y que resulta sumamente útil para revisar qué habilidades son manejadas
adecuadamente por un joven o adulto y cuáles de ellas requerirán de un entrenamiento
específico. Se tratan de las siguientes habilidades:

1. Iniciación de habilidades sociales:

Atender
Comenzar una conversación
Mantener una conversación
Preguntar una cuestión
Dar las gracias
Presentarse a sí mismo
Presentar a otras personas
Saludar

2. Habilidades sociales avanzadas

Pedir ayuda
Estar en compañía
Dar instrucciones
Seguir instrucciones
Discutir
Convencer a los demás

3. Habilidades para manejar sentimientos


Conocer los sentimientos propios
Expresar los sentimientos propios
Comprender los sentimientos de los demás
Afrontar la cólera de alguien
Expresar afecto
Manejar el miedo
Recompensarse por lo realizado

4. Habilidades alternativas a la agresión

Pedir permiso
Ayudar a los otros
NegociarUtilizar el control personal
Defender los derechos propios
Responder a la amenaza
Evitar pelearse con los demásImpedir el ataque físico

5. Habilidades para el manejo de estrés

Exponer una queja


Responder ante una queja
Deportividad tras el juego
Manejo de situaciones embarazosas
Ayudar a un amigo
Responder a la persuasión
Responder al fracaso
Manejo de mensajes contradictoriosManejo de una acusación
Prepararse para una conversación difícil
Manejar la presión de grupo

6. Habilidades de planificación

Decidir sobre hacer algo


Decir qué causó un problema
Establecer una meta
Decidir sobre las habilidades propias
Recoger información
Ordenar los problemas en función de su importancia
Tomar una decisión
Concentrarse en la tarea

Lógicamente, tratar de entrenar todas ellas al mismo tiempo resultaría una tarea
improductiva. Así pues, de acuerdo con la edad, las características de la persona, sus
aprendizajes previos, etc. será oportuno comenzar asegurando un buen aprendizaje de
las habilidades más básicas (fórmulas de cortesía, pedir ayuda, adecuado contacto
ocular, iniciar y mantener una conversación sencilla, preguntar por un familiar, etc.)
hasta otras habilidades más complejas (ser asertivo, ser discreto, solucionar una disputa
con un amigo, etc.).

(Rossbel)
4. ¿Qué dificultades pueden tener las personas con síndrome de Down en el área de
las habilidades sociales?

Lógicamente, hay que tener en cuenta que, como el resto del mundo, nos encontraremos
con personas con síndrome de Down más abiertas, extrovertidas, con facilidad para
entablar relaciones en entornos nuevos, y otras que, por contra, se mostrarán más cautas,
más reservadas e introvertidas ante situaciones sociales. Es importante conocer a la
persona en particular y respetar su personalidad y su manera de ser en sociedad. No
todos somos iguales en nuestros ámbitos sociales.

Ahora bien, las personas con síndrome de Down, al igual que el resto de las personas,
pueden manifestar en algún momento de su vida, dificultades en el ámbito de las
relaciones sociales. Estas dificultades dependerán de sus historias de aprendizaje,
vivencias, experiencias positivas y negativas en el contacto con los demás,
oportunidades o barreras de carácter social, etc.
En general, podemos observar limitaciones en el repertorio de habilidades sociales
debidas a las siguientes situaciones:

a. Falta de oportunidades sociales y modelos de referencia que ayuden a aprender


diferentes habilidades
b. Dificultad para determinar qué habilidad social es más adecuada, oportuna y
eficaz en cada caso o situación
c. Sentimientos de incompetencia social, ansiedad ante situaciones sociales,
impulsividad, expectativas de fracaso, etc.
d. Contextos sociales poco apropiados, objetivamente negativos para la persona,
donde se den conductas de rechazo manifiesto, minusvaloración, recriminación
sistemática de sus dificultades, etc.

5. ¿Todas las dificultades en las habilidades sociales son iguales?, ¿qué tipos de
dificultades de relación social puede tener una persona?

En ocasiones, la persona manifiesta dificultades en su competencia social simplemente


porque no ha tenido ocasión u oportunidad de aprender estas conductas. A veces, en
contextos poco enriquecidos o con limitados modelos de referencia, la persona
sencillamente no ha tenido ocasión de experimentar determinadas situaciones y por
tanto y no sabe cómo comportarse ante las mismas cuando éstas se dan por primera vez.
Imaginemos el hipotético caso de que un joven con síndrome de Down nunca haya ido
con sus amigos a un restaurante, o nunca haya tenido ocasión de hablar más
íntimamente con una persona hacia la cual siente una atracción especial, o nunca se
haya visto en la necesidad de rechazar una invitación inadecuada. Es muy probable que,
ante estas situaciones totalmente desconocidas, nuestro joven o adulto con síndrome de
Down no tenga dentro de su repertorio de habilidades sociales las conductas apropiadas
para manejar estas situaciones adecuadamente. Por tanto, cuantos más escenarios
diversos, experiencias y oportunidades de relación proporcionemos a los niños,
adolescentes, jóvenes y adultos con síndrome de Down, en mayor medida estaremos
facilitando que entrenen, adquieran y consoliden habilidades sociales cada vez más
complejas y adecuadas a esta diversidad de situaciones. Se trata de un proceso de
generalización de habilidades y transferencia a diferentes situaciones.
En otras ocasiones, es posible que se hayan aprendido un amplio rango de habilidades
sociales, pero resulte complejo determinar cuándo poner en práctica unas u otras en
función de las exigencias del contexto social. Se trata, en este caso, de un proceso de
diferenciación o discriminación de la conducta apropiada. Imaginemos un adulto que ha
aprendido adecuadamente diversas fórmulas de saludo (dar la mano, un abrazo, un
caluroso beso, etc.) pero que tiene dificultad para llevar a cabo la fórmula más
apropiada según la situación. Por ejemplo, al comenzar un nuevo trabajo, deberemos
decidir qué saludo es más oportuno según las características de nuestro interlocutor. Así
evitaremos situaciones comprometidas tales como abrazar calurosamente al Director
General cuando lo más apropiado, con toda probabilidad, hubiera sido dar la mano
afectuosamente y con decisión.
En este sentido, éstas podrían ser algunas de las dificultades con las que se puede
encontrar la persona con síndrome de Down:

• Dificultad para percibir y discriminar los estímulos relevantes del contexto.


• Dificultad para generar alternativas de respuesta y valorarlas en función de sus
posibles consecuencias.
• Dificultad para tomar decisiones y planificar el curso de acción ante una
situación social.
• Dificultad para evaluar la propia conducta y su adecuación a las exigencias del
contexto.
• Dificultad para aprender de los errores y adecuar la acción.

(Jorge Porche)

6. Sentir ansiedad ante situaciones de relación social ¿es un problema?

La ansiedad, además de una sensación muy molesta y perturbadora para la persona, es


un factor que actúa como cortocircuito para desempeñar determinadas conductas,
realizar determinadas acciones o simplemente comportarse de acuerdo con unas
exigencias sociales. Pensemos en un gran experto que maneja ampliamente un área de
conocimiento determinado pero que, ante una audiencia, se muestra muy ansioso y, por
tanto, es incapaz de transmitir sus conocimientos y mostrarse competente de acuerdo
con los requerimientos de dicha situación social.

La ansiedad, asimismo, dificulta nuestro flujo de pensamiento (sentimos que no


podemos pensar con claridad, nos quedamos en blanco, etc.), provoca en nosotros
reacciones fisiológicas desagradables (respiramos con dificultad, aumenta nuestra
sudoración, notamos sequedad en la boca, etc.), nos lleva a analizar las situaciones de
manera distorsionada (todo el mundo me mira, se están riendo de mí, etc.) y nos
conduce a anticipar futuros fracasos (nunca conseguiré hacer amigos, nunca me aceptará
esa chica que tanto me gusta, no gustaré en la entrevista de trabajo, etc.).

Cuando un niño, joven o adulto con síndrome de Down se muestra incompetente


socialmente debido a la ansiedad es necesario valorar exhaustivamente varias
cuestiones:

• En qué contextos se muestra ansioso (colegio, en una fiesta, en los medios de


transporte, en el trabajo, en su grupo de amigos, etc.)
• Ante qué personas muestra dicha ansiedad (con desconocidos, con gente de su
edad, con personas de otro sexo, con personas de cierta autoridad, con los
compañeros de trabajo, con el supervisor, etc.)
• Qué reacciones tiene la persona en dichas situaciones (se pone rojo, agresivo,
retraído, se evade de la situación, se siente mal, siente ganas de llorar, etc.)
• Qué pensamientos le acompañan ante dicha situación (soy aburrido, soy torpe,
no gusto a la gente, no sé hablar con los demás, no me expreso bien, etc.)
• Una vez tengamos delimitadas estas situaciones, resulta eficaz comenzar a
abordar aquellas que pueden resultar más sencillas y manejables para la persona,
y enseñarle qué conducta debe realizar a la vez que intentamos mantener a la
persona en una situación relajada y tranquila, transmitiéndole pensamientos
positivos sobre sí mismo y su capacidad para afrontar con éxito esta situación.
Reforzar cualquier mejora en la conducta ayudará a incrementar el sentimiento
de competencia y anticipar futuros éxitos en situaciones similares. Si la ansiedad
bloquea seriamente a la persona, resultará necesario contrastar estas situaciones
con un profesional, quien determinará la necesidad de poner en marcha técnicas
más sistemáticas para el control de la ansiedad (desensibilización sistemática,
técnicas de relajación, reentrenamiento atribucional, etc.)

(Jhoiser)

7. ¿Se pueden mejorar las habilidades sociales de una persona?

Por supuesto, como ya hemos comentado, las habilidades sociales son conductas
concretas que se aprenden si se dan las condiciones adecuadas para dicho aprendizaje.
Existen numerosos programas de entrenamiento específicos para enseñar a una persona
a ser socialmente habilidoso. En ocasiones, es útil comentar con algún profesional de
confianza la posibilidad de ayudarse de alguno de estos programas más estructurados,
sobre todo, si la persona con síndrome de Down manifiesta dificultades en diversos
ámbitos de su vida (con los amigos, en la escuela, en el trabajo, etc.) o si estas
dificultades le provocan un malestar significativo en su vida cotidiana (tristeza por no
tener amigos, problemas en el trabajo, conflictos con los hermanos, etc.). En estos
casos, el profesional junto con los familiares podrá delimitar con precisión qué
dificultades concretas manifiesta la persona y qué habilidades se deben entrenar,
partiendo de las más sencillas para ir abordando progresivamente otras más complejas.

Ahora bien, en muchos casos, el aprendizaje por observación y el modelado en los


contextos naturales suelen ser vías muy eficaces y sencillas para ayudar a que un niño,
joven o adulto con síndrome de Down incorpore nuevas habilidades sociales en su
repertorio o competencia social. Mostrar explícitamente, cada vez que se dé la ocasión,
cómo pedir un favor o cómo rechazar una invitación o propuesta que nos desagrada
suele ser una manera natural y espontánea de ir modelando su competencia social. Es
importante, en estos casos, que las personas más allegadas estén alertas a estas
situaciones y aprovechen la mínima oportunidad para hacer consciente a la persona con
síndrome de Down de cuál es la habilidad o conducta social específica más óptima en
dicha situación. Una sencilla explicación verbal acompañada de una muestra real de
cuál es la conducta adecuada facilita el aprendizaje de la misma por imitación.
Asimismo, se le podrá solicitar a la persona con síndrome de Down que repita la
conducta mostrada varias veces y en distintas situaciones, hasta conseguir su
automatización, esto es, su ejecución espontánea.
En definitiva, las habilidades sociales, al igual que muchas otras conductas, se aprenden
observando a los demás, poniéndolas en práctica y normalmente no requieren de una
instrucción mediada. Ahora bien, en ocasiones mostrar explícitamente unas pautas
concretas, sencillas y adecuadas a su edad y capacidad, puede favorecer y optimizar el
aprendizaje de dichas habilidades. Si las limitaciones o dificultades son importantes y
preocupan a los familiares lo oportuno es contrastar esta inquietud con algún
profesional, quien determinará si se precisan de pautas más específicas para abordar esta
situación.

(Wilkins)

8. Si existen diferentes tipos de problemas, ¿existen distintas técnicas de


intervención?

Ante situaciones de dificultad en el ámbito social que resulten muy limitantes para la
persona con síndrome de Down, que perduren en el tiempo, o que no se resuelvan
progresivamente con medidas más sencillas en el ámbito doméstico, escolar, familiar,
etc. lo oportuno es consultar con un profesional, quien determinará si es preciso una
intervención más sistemática, como ya se ha indicado. Lógicamente, existen muy
diversas técnicas que pueden aplicarse ante estas situaciones, y que dependerán de una
valoración pormenorizada de cuál es la dificultad y qué factores pueden estar
ocasionando la misma.