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EL PERÚ DE LOS PERUANOS

ENSAYOS Y ARTÍCULOS
ESCOGIDOS

ELIAZAR ORTIZ ESPINOZA

2008
En mi país:
El sol es de hojalata
La luna de barro, y
Las estrellas de cartón.
CUSCO-PERÚ
PROLOGO

Mirar el cielo azul al amanecer, los largos derroteros desde una colina lejana, la
luna llena en las noches dormidas, la naturaleza cautiva, la biodiversidad amenazada,
los largos ríos contaminados, la espera de los amores que nacen al borde de los
caminos extintos, la literatura popular de nuestra raza, la rebeldía del indio americano,
el genio creador de nuestras almas, la postración de una patria en la gloria de su
mediocridad, la soledad de las almas solitarias que en la compañía encuentran su
prisión.
Mirar la vida con indiferencia y no sentir ese vaho que mata, es como vivir a
sabiendas que no se vive.

Los adioses en los caminos del mañana, las partidas por los derroteros ajenos, las
mil escenas de la vida sin contar o escribir, los mil rostros de la patria peruana en la
voz de sus propios protagonistas.

El Perú De Los Peruanos, que inicialmente se llamó: El País De Los Peruanos, es


simplemente las páginas prohibidas que nacieron en los días que no debieron. No es
arte escrito ni literatura zalamera. Es la perfidia de una pluma que no existe, es el eco
de las voces múltiples en su lucha por buscar creadores innatos, genios en
proyección, los hombres del mañana que con sapiencia y rebeldía construyan un país
pujante y mejor.

EL AUTOR

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ÍNDICE

1. ARGUEDAS Y MI MUNDO……………………………………..….…… 8
2. YAWARMAKI……………………………………………………….……...22
3. CARNICEROS DE ESTE SISTEMA…………………………………... 45
4. DONDE EL PAÍS QUE CUANDO NIÑO NOS HABLARON……..… 47
5. LA MUERTE DE ARGUEDAS: SUICIDIO, INMOLACIÓN O
ARGUEDICIDIO……………………………………………………….….52
6. LA DESGRACIA DEL AÑO NUEVO…………………………………... 56
7. CARNICERÍA A MANSALVA EN ABANCAY………………………… 60
8. MEMORIA Y PASADO…………………………………………………... 61
9. NOVIEMBRE DE ROJO FUEGO, DE MUERTES, LÁGRIMAS,
MENTIRAS Y TRAICIONES…………………………………….……… 63
10. YO NO TENGO AMIGOS…………………………………………..……. 66
11. CARTA A LOS PERUANOS DE AMÉRICA……………………….….. 67
12. PERÚ, PATRIA IMPOSIBLE?……………………………………….….. 69
13. DEMAGOGO…………………………………………………………….... 72
14. TERCERA CLASE: LA OTRA CARA DEL TURISMO EN
EL PERÚ…………………………………………………………..………. 73
15. EN MI PAÍS……………………………………………………….…….…. 75
16. LOS SIN DERECHOS………………………………………………..….. 78
17. LLAPA KUMUNISTA……………………………………………………... 80
18. NO TENGO MIEDO A MORIR………………………………………..… 81
19. SOMOS NOSOTROS EL PROBLEMA DE ESTE PAÍS……………… 82
20. SE ME ACUSA……………………………………………………………. 84
21. LOS CUATRO PODERES DEL ESTADO PERUANO……………… 85
22. PARALELO………………………………………………………..………. 86
23. OTRA PATRIA ES POSIBLE?......................................................... 87

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ARGUEDAS Y MI MUNDO

A los comuneros de Asilpanpa que pagan la culpa de otros, en la cárcel de Abancay;


y que prefirieron privar su libertad por un ideal que José María Arguedas nos enseñó: a
no callar nunca, a ser unidos, libres y fuertes (como el killinchu1 en Wamanqaqa y el
búho en Atapukyu), a demostrarles que juntos podemos más que ellos.

Cállese indio! Cállese...! Fueron las primeras palabras que oí al llegar a Abancay.
Juguemos con el cholito, decían todos. Era mi primer día de clases en el colegio
Victoria, y ya me trataban mal. Por entonces tenía siete años y cursaba el segundo
año, en la primaria.
Mis padres me llevaron a Abancay, para protegerme del terrorismo. No tenían otra
alternativa, hicieron lo mejor que pudieron por mí; aunque yo tardaría años en
perdonarlos esta decisión. Muchos niños de mi edad fueron reclutados por los
senderistas, yo los vi con mis ojos y no entendí. Era aún niño, y como muchos de mi
edad empezaba a preocuparme por los juegos de mi entorno.
No entendía quién era indio, no sabía quién era cholo, ni quién era el misti2. Y no
me explicaba el por qué de sus vituperios. Hoy en el tiempo me pregunto: por qué se
burlaban y reían de mí, si yo era como ellos. Quizá lo hacían por el bolsón de lana que
llevaba o tal vez por las ojotas que estaban bajo mis pies. O quién sabe, si era por
mis cabellos encrespados y rebeldes.

En esta primera vez en Abancay, me impresioné de sus calles bulliciosas y de su


gente a quien ya no tenía que saludar. Pero al mismo tiempo me entristecía al no ver
cantar ningún chiwaco a lo alto de los capules, como en mi arroyo; a las piskalas
disputando por las habas verdes en Wamanqaqa. Por eso en las tardes frías, cuando
el sol moría en el ocaso; prefería perderme en las callejuelas solitarias de esta ciudad,
vagando por cada rincón de esta ciudad, como perro sin dueño.
Mis padres estaban lejos y yo me sentía solo. Maldecía esta maldita suerte de ser
hijo de campesinos, y empezaba a odiar la ciudad y su gente.

Fueron los días más tristes de mi vida transcurriendo en silencio y a veces con
algunos sucesos que hoy parecen sin importancia.
En los primeros días de mi estancia en Abancay, aprendí a leer con facilidad, a
hablar como cualquiera de ellos el castellano; aunque yo no formaba parte de sus

1
Cernícalo
2
Mestizo.

8
tertulias, pues prefería la soledad de las noches andinas, el silencio de los búhos, la
quietud de los ríos en agosto. No podía conversar con ellos, sentía una aberración
grande hacía ellos, como ellos sentían por mí. Odiaba incluso sus almas inmundas,
pues no olvidaba ese primer día de clases y los malos ratos que me hicieron vivir.
Ahora de grande digo: Sería quizá porque hablaba el quechua de mis raíces; o
porque siempre mencionaba a mis padres, mis tierras, mis vacas y mis caballos; quizá
por eso me odiaban; mas yo no sé por qué los odié tanto; tal vez porque ellos me
enseñaron a despreciar.

Este esquema de soledad, fue rompiéndose a diario, y yo fui madurando en mis


entrañas, el ideal que de niño aprendí, que me convertía en hombre y me hacía sentir
indio.

Era un miércoles frío, recuerdo bien aquella mañana de mi encuentro con aquel
mundo fantástico parecido al mío; cuando me llamaron a la dirección del colegio por
evadirme el día anterior. Entré casi temblando, pensando en las palabras que me
dirían. Me paré firme y simplemente me sujete a mis fuerzas pocas, que a veces me
dotaba de las ganas de vivir. Me paré frente al pupitre del director, donde al primer
vistazo había visto un libro pequeño que titulaba: José María Arguedas / Agua y otros
cuentos
Me impresioné del título Agua; porque creí que hablaba de las aguas que corren
por los ríos de mi campiña, en donde jugaba con las ranas y los sapos; de las
cascadas que bajan por los prados de mi Arroyo. Cuando niño jugaba con las
piedrecillas a la orilla de estos ríos, y me ponía a escuchar la musiquita única de esas
aguas.
El director salió por un momento, y yo me quedé solo; tomé el libro en mis manos
y di una revisión rápida; cuando volvió el director, tenía el libro entre manos, y no tuve
otra opción que ocultarlo en mi bolsillo.

Al llegar a la casa, empecé a leer con entusiasmo las primeras páginas. No


hablaba exactamente de las aguas que surcan por los ríos de mi Arroyo, no de las
bandadas de urpis, kukulis y kullkus que venían en cada estación; pero sí hablaba de
mi gente, de los indios natos de mi tierra.
Sentí una curiosidad grande y empecé a leer con avidez, todas las tardes después
de la 1:00 p.m. a las orillas del río Mariño; creía que allí era mejor, pues en casa se
darían cuenta de mis andanzas y me regañarían.
Hablaba de mi vida, contaba mi historia y la de mi pueblo. Yo era el Pantacha en
Agua, yo el niño Ernesto en Warmakuyay.
Me sentía identificado con cada personaje y creí en mí conocer todos los
escenarios de cada cuento, en los que pensé haber crecido hasta hace poco, hasta

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antes de venir a este colegio y ser enclaustrado en esta casa ajena;, donde no soy
más que un foráneo, un suche perdido en las aguas de un extraño río donde no nació.
Todas las tardes después de salir del colegio, mi cita era a las orillas de este río, venía
a escucharle cómo murmuraba, a oír el silbido del viento en los atardeceres, a leer a
viva voz el único y primer libro que, por primera vez tenía entre manos; releyendo las
partes que me llamaban la atención una y otra vez.
Yo decía: Soy hijo de kumunkunas Pantacha, hijo de los kumunkunas de
Asilpampa, de aquellos que labran la tierra y la aman.
Era hijo de ellos y no me daba miedo, por poco lograba enorgullecerme de mi
raza. Hoy podía entender con Arguedas, que mi mundo no era tan extraño como lo
predicaban ellos, era un mundo único, diferente al de ellos pero no extraño. Hoy
quería gritar libertad, quería perderme entre las nubes juguetonas de mi arroyo, podía
pelearme con él más fuerte de mi clase. Me decía: Desde hoy no me llamarán cholito,
no me volverán a decir indio, quería lanzarle un puño certero al primero que intentara
burlarse de mí.
Esta vez había aprehendido el sentido de la vida, la justicia y la libertad en mí. Al
fin comprendí un mundo que ellos no entendían. Era porque mis lecturas de Agua las
orillas del río Mariño, despertaban en mí el hombre oculto que llevaba. Me olvidé de
los juegos de mi edad, y me hice hombre, muy niño.

Todas las tardes de mi niñez en Abancay, fueron únicas y auténticas. Fui entrando
de a poco en el mundo de Arguedas, a enclaustrarme en mis ideales de niño, a
construir mi personalidad, y sobre todo a identificarme con la raza al cual me estaban
obligando a odiar.
Con Arguedas aprendí a querer mi raza, mi sangre, mi gente; a amar los campos
floridos de mi prado, a no callar ante la injusticia. Cuántas veces me ponía a llorar de
pena y rabia, pues mis padres no estaban conmigo.
Yo era un escolero de Asil, hoy entrampado en esta maldita ciudad, era niño y aún
no entendía las razones que me tenían en esta ciudad. No sabía las sazones de la
vida.
En esas tardes solitarias, en que el sol se oculta por el Ampay, llevándose toda
esperanza que me mantiene vivo, arrancando de mis memorias las escenas familiares
de cada mañana, mis juegos prohibidos a las orillas de aquel río que cruza las
campiñas de Asil; aprendí a querer la vida. Y más tarde entendí estos vacíos de mi
vida con Los Ríos Profundos.

Extrañaba a mis cuatro hermanos, que cada viernes me esperaban es


Suyt’usacha. Pero en estas tardes únicas, junto al río de la vida, aprendí a valorar mi
existir, a pensar en los niños de mi mundo, que como yo se entristecían al no estar en
la casa que de niños amaron, ni con los hombres con quienes aprendieron a vivir.

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Aprendí a entender el por qué de las cosas, a querer al viento y a la nube. No me
atemorizaba de nada, nada ya lograba asustarme; quería ser ese niño en Agua, capaz
de gritarles a todos las causas que me tenían vivo; a mí mismo me infundía aliento, en
los días tristes que me toco vivir. Hoy de lejos, al rememorar aquellos días que se
fueron y que quizá no volverán, pero que sí estarán conmigo, me lleno de nostalgias y
a veces lloro. En estas tardes, aprendí a leer, a querer los libros, a mirar a Arguedas
como a un maestro, que me decía qué hacer. No me interesé por los juegos de mi
edad, más bien me perdía en las escenas de cada cuento que me envolvían hasta
embrujarme por completo; pues hacían revivir mis fuerzas y que me inspiraban valor.
Atrás queda el pasado, los malos ratos que pasé en el colegio Victoria, las
escenas tristes que enlutaban mi alma.

Hoy era viernes, como muchos que hubo en mi vida. Yo volvía a casa como en
otras veces, por el camino que va entre Abancay y Wanipaka; por el cual recorrí más
de una vez, por entre t’astas y chachak'umas que le dan sombra. Por casualidades de
la vida, me encontré con un personaje a quien nunca olvidaré, pues marcó un hito
importante en mi vida; no sólo al regalarme aquel libro que mantengo hasta hoy; sino
porque no vio en mí al indio que todos veían; más bien al niño de siete años, al
hombre de ideales grandes. Y no me dijo como mi profesor decía, de que Arguedas
era un indigenista que solo defendía a los indios, y que detestaba a los hacendados y
a los blancos; porque tuvo la mala suerte de vivir con los indios; más bien me dijo:
Arguedas, como cualquier otro hombre lo haría, sólo denunció la injusticia que había
en su medio; como cualquiera de nosotros. Pero que él, sí se atrevió a desafiar al
tiempo y a su realidad. A más, de que los hombres somos uno, aunque a veces no
parezcamos, y que el indio es más hombre, que aquellos que lo odian, pues, ama la
tierra donde vive; quiere a las plantas y a los animales, y sobre todo que quiere a su
prójimo, y hasta lo llama wayqey, porque es como él, porque cree y sabe que es su
hermano.
Este personaje incógnito, a quien no lo volví a ver después de este día, era
maestro en una escuela del campo, donde tenía como alumnos a los hijos de los
campesinos. Le pregunté cómo eran ellos, si eran inteligentes, si sentían lástima por lo
que eran, y si allí donde él estaba había gente que odiaba a los Comuneros.
Me habló de que no hay pecado en el pasado, porque nuestros hijos dirán
mañana: La vida es una sola, y las diferencias que los hombres hacen entre sus
semejantes, es porque no entienden que la vida no es de ellos.
Le conté mi vida, le hablé mis sueños; hasta me atreví a relatarle cómo había
conseguido mi primer libro, y del impacto que este libro causó en mi vida; de cómo
había cambiado yo desde el día en que leí ese libro.

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Por primera vez, alguien me escuchaba en silencio, y yo decía: Debe ser porque
también ha leído a Arguedas y le ha cambiado hasta el alma.
Le dije: Cuando grande seré astrónomo y lucharé por mi pueblo, que siempre se
encuentra postrado y enfermo; para que no vuelvan a reírse de nosotros.
Me había escuchado atentamente sin interferirme, me había oído con entusiasmo,
y esto me gustaba.
Ya cuando íbamos a sepáranos me dijo: El libro que tienes entre manos, es un
buen comienzo para alcanzar tus sueños. A través de este libro entenderás, que tu
mundo no es distinto al mío.

Me recomendó que nunca me dejara vencer por las adversidades de la vida, que
sin ellas la vida no sería vida, a más de esto dijo, de que yo sería grande y que mi
amor por los libros era más que el deseo de ser astrónomo. Me prometió buscarme en
Abancay y regalarme un libro, en el quizá mi vida estaba escrita.

Ya había olvidado este incidente, pero no mucho después de ese encuentro me


entregaron un libro, envuelto en un papel de regalos, en el cual decía:

Con Arguedas, sabrás que no eres el primero en pasar por Abancay, ni el único en
recorrer los caminos a Kachora. Sino que hay otras huellas que ni con el tiempo se
borrarán, y nosotros sólo seguimos el sendero abierto por ellos, sé uno de ellos. El libro
llevaba como título: José María Arguedas / Los Ríos Profundos.

Decía en mí: Este sí debe ser mejor que el que tengo, es más grande; además
que habla de los ríos.
De verdad que, cuando leí este libro, me di cuenta que la vida puede ser una, y
que nosotros no somos nada más que actores pasajeros. Y mientras nos toque vivir,
vivamos lo mejor que podamos.
Era mi vida misma escrita en cada página, era otra vez yo como en los cuentos de
Agua. Me di cuenta, que no era el primer niño lejos de los seres a quienes amamos, y
que no había fuerzas más fuertes que las que nosotros llevamos en nuestro interior
que nos callen. Quizá las escenas no eran las mismas, pero se parecían en algo.
Hoy, como quería escapar para siempre de esta ciudad que me ataba, y me
separaba de mis hermanos y de los Kumunkunas de mi comunidad; de sus formas
extrañas de vivir, de sus tradiciones únicas, de los estilos de vida y de sus
conocimientos grandes; que ni con el tiempo han muerto, sino que se mantienen vivos
en el alma de mi pueblo y en la voz de mi gente. Hoy quería volver a casa, quería
olvidar el pasado y empezar de nuevo.

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Terminado el año escolar, volví a la casa que tanto extrañé en Abancay; pero me
di cuenta que ya no era el niño tímido que había salido por estas mismas puertas, era
otro. Con qué ganas me fui reencontrando, con los personajes que hicieron la historia
de Asilpampa. Empezó en mí, el respeto a la naturaleza, el amor a la vida y a mi
prójimo.
Nosotros los indios, éramos mejores en otros tiempos y hoy podemos serlo
también. Me interese por los cuentos, los mitos, las leyendas, los usos y costumbres
de mi comunidad. Olvidé que era niño y dejé de lado los juegos infantiles, que
envolvían a los niños de mi edad. Preferí preguntar a los viejos el pasado de mi raza, y
de ellos aprendí el Quechua como Arguedas, de ellos recogí los cuentos que hoy
vuelvo a contar a la generación que viene después de mí.

En la parte última de Los ríos profundos, había logrado entender que Arguedas
había tomado el camino a Wanipaka. Yo había recorrido este camino más de una vez,
todos los viernes cuando volvía a casa, con entusiasmo; a veces llorando, otras veces
de alegría y sin querer volver a Abancay. Así que este viernes con qué ganas me
levanté, salté de la cama, me lavé y fui a clases con entusiasmo; al salir del salón de
clases, no dije adiós a nadie, sabía que el alma de Arguedas me acompañaba y que
sus huellas seguían frescas en este camino. Fue la primera vez en mi vida, en que me
olvidé de mis problemas, y nunca como hoy sentí estas ganas de vivir, de no llorar, de
pensar que no era el único en andar por este sendero que cruza por los bosques
únicos de intimpas. Este era el camino por donde un día Arguedas había andado.

Mucho después, cuando terminé de leer Los Ríos Profundos y Runa Yupay,
comprendí que los sitios más únicos que tenemos en la vida, han sido hechos por los
hombres grandes, y que los caminos solitarios de la vida, por los cual caminamos; han
sido recorridos por hombres como nosotros, que más tarde se hacen importantes en
nuestra sociedad.
Es este el camino de la vida, que Arguedas me enseñó, y hoy yo lo hago
importante. Cuando cuento de estas situaciones a mis hermanos y a las personas con
quienes vivo en Kachora, sentimos que no estamos solos. Sabemos que nuestros
caminos son sagrados, nuestros ríos únicos; y decimos: toda nuestra vida es
importante.

Los últimos años de la primaria, los culminé en la EPM 54014 de Asil, donde vi las
más flagrantes situaciones de injusticia y corrupción. Profesores que venían a clases
los martes y retornaban a Abancay los días viernes. Recreos que duraban dos horas,
y nosotros los escoleros, solo aprendimos a ser como ellos.

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Cuántas veces luchamos por cambiar esta realidad, y Agua nos impulsaba a tomar
el camino a la libertad; pero como siempre sucede en la vida, los frutos de las semillas
que sembramos, casi nunca recogemos; así pasó en Asil. Después de mucho, nuestra
voz oída fue, y aquellos docentes que postergaron el futuro de mi pueblo, hoy van por
sus caminos arrepentidos, y nosotros hemos vuelto a reconstruir esta ruina.

Pero por qué hablar sólo de mi mundo, sabiendo que mi gente habla el mío; yo
también tengo que hablar el de ellos. Pues, hoy sabemos que Arguedas vive en el
alma de mi pueblo, y su voz sigue viva con nosotros, guiándonos a mejores rumbos.

Un día de aquellos, en que el sol del Ande brillaba con sus mejores rayos, y el
cielo más azul como nunca me inspiraba la paz. Ese día viajé a Cusco, a visitar a mi
hermana.
Al ver las calles de esta ciudad milenaria, rememoré los primeros pasajes vividos
por Arguedas en Los Ríos Profundos, al visitar Cusco junto con su padre. No era la
misma ciudad que él había conocido, no era la misma. Los muros de piedra del que
habló, de los que dijo que entrada la noche cobraban vida y que el alma de los incas
seguía viva; no eran los mismos.
Hoy esas piedras estaban dejando de vivir. Cada día había más borrachos
orinándolos, niños que los habían convertido en sus pizarras. Nunca será el mismo
Cusco, que con los incas floreció. Nunca será la misma ciudad que Arguedas conoció.

De regreso a Kachora vine observando con entusiasmo grande, el panorama de


los campos floridos, y allí estaba el Apurimac rugiente; pero yo no pude sentir las
mismas emociones vividas por Arguedas en Los Ríos Profundos, pues al llegar al
puente Cunyac, donde hay un puesto de control, pasé un mal rato que nunca olvido.
Yo viajaba solo y por entonces tenía doce años. Cuando subieron los policías a
recoger los documentos de identidad, yo presenté el mío; pero me pidieron que les
acompañara al puesto policial, bajé del carro pensando en lo que me dirían; aun no
salía del aturdimiento momentáneo que pasaba por mi mente, cuando oí una voz
autoritaria que me decía: Oye tú, párate en el rincón con las manos hacia la pared.
No me explicaba que es lo que pasaba, inútilmente traté de hacer caso; cuando en
eso, uno de ellos empezó a rebuscarse mi bolsillo, sabía que era menor de edad; pero
con Agua había aprendido a no callar ante las injusticias. Por un momento logré
recordar la acción grande del Pantacha y de Arguedas niño, a quienes ni las más
crueles amenazas lograron apabullarlos. Si ellos no callaron, yo tampoco podía. De un
golpe volteé y dije: ¡Qué mierda les sucede! ¿Creen ustedes que pueden robarme,
porque viajo solo? ¡Se equivocaron! Tendré doce años y pareceré niño; pero para
luchar contra la injusticia no hay edad.

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Se quedaron atónitos y sin palabras; no sabían qué decirme, y yo lanzándoles una
mirada amenazadora como Pantacha; me retiré, pensando en que si me seguían,
daría aviso a los pasajeros de lo que estaba pasando, y ellos no me dejarían solo.
Pasó un rato y ninguno de ellos salió, no repartieron los documentos que
recogieron, si no que le dieron al chofer y le dijeron que podía irse.
Por primera vez no había tolerado la injusticia, no había callado contra aquellos
que confunden su trabajo con su necesidad. Ese día me di cuenta de que al fin había
logrado ser hombre, di un beso al libro que traía en mis manos y dije: Gracias
Arguedas por enseñarme los caminos de la vida.

En casa, mi padre estaba obsesionado con que nosotros habláramos el


castellano. Ya en la hora de tomar el desayuno, en el almuerzo o en la cena,
debíamos hablar el castellano.
Poco a poco fuimos renunciando a la lengua de nuestro pueblo, que era hablada
por todos sus habitantes y que orgullosamente habíamos hablado desde niños, y la
dominábamos a perfección; pero la intención de mi padre, de olvidarnos del Quechua
no nos parecía no sólo una mala decisión, sino una injusticia. Por mucho tiempo
tuvimos que aferrarnos a su voluntad, pues a pesar de nuestros reclamos, nunca nos
oyó, y nunca nos hizo caso. No teníamos otra elección, pues él estaba decidido, y
nuestros reclamos no bastaban para contrarrestar su decisión.
Cuántas veces conversábamos en las noches de luna sentados en los maizales,
con mis hermanos; sobre esta decisión de mi padre; que no sólo limitaba nuestras
formas de expresarnos; sino que de a poco nos arrancaba de la sangre de nuestra
raza. Decíamos: ¿Por qué nos prohibirán hablar la lengua, a la que decían que era
nuestra, por otra traída de la lejana España? ¿Por qué no hablar como Wachaca,
como Jasintucha, libremente la lengua con la que nacieron?
Mi padre era de aquellos que creían, que el hablar el castellano hacía diferente a
los hombres y que era signo de cambio y de prosperidad. Nosotros durante mucho
tiempo arrastramos este complejo; hasta hoy en que logramos entender la verdad de
las cosas y volvemos a querer lo nuestro. Mi padre siempre decía: Que era por
nuestro bien, mas Arguedas me gritaba en el alma, que mis raíces eran más fuertes y
que al hombre no lo hace más hombre su lengua; sino el amor por su cultura, su
lengua y su vida.
Después de mucho tiempo, logramos hacer entender a mi padre la importancia de
comunicarnos en la lengua con la que nacimos, además de que se veía mejor y que
no sólo nos comunicábamos, sino que trasmitíamos nuestras formas de vivir. Mi padre
logró entender mis palabras, y yo por primera vez tenía entre mis manos la libertad de
recoger el pensamiento quechua, y me sentía feliz, pues juraba que cuando grande
pensaría en quechua y no renunciaría mis sitios únicos.

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No había razones fuertes, ni la voz autoritaria de mi padre, sus amenazas ¡No!
Mi sangre india es más fuerte que todas las culturas juntas, si así lo creemos.

Las historias de mi vida, que a veces parecen pocas y hasta dejan de ser
importantes para ellos; pues, según ellos era yo un simple lector de libritos, y no
realmente como ellos; a quienes les interesaba los juegos, a más de que siempre
callaban y nunca apoyaban.

En esos años de mi edad, cuando yo cursaba el quinto año en la secundaría, se


presentaron muchas situaciones tristes de injusticia, abuso, corrupción; y que a veces,
no sé como catalogarlos.
En este tiempo, yo andaba enamorado de una niña de quince años, que estaba en
el tercer año de secundaría en este mismo colegio. Andaba cortejándola; pero nunca
pensé, que la mujer a quien amas, fuera vejada por el docente, a quien le tenían más
confianza y gran estima. Ella huyó de mí para siempre, y desde ese día hasta hoy no
volví a ver.
Ella no fue la única alumna abusada por este mal docente, sino que había más
niñas de su edad, que eran citadas todas las tardes por este profesor a su casa, que
quedaba como a una cuadra del colegio. Yo no sabía qué hacer, si enfrentarme a este
profesor o callar; esto último era peor, así que busqué la manera de hacer caer a este
individuo que se creía el mejor. No podía denunciarlo directamente, sabiendo que las
represalias serían fuertes; porque todos los docentes lo apoyaban y le consideraban
buen profesor, pues cada tarde iban a emborracharse a su tienda.
Una noche de esas, entre mis cavilaciones encontré la salida. Esperé que todos
se durmieran en casa. Cuando esto sucedió, yo me levanté luego tomé los libros de
Arguedas y dije: Lo haré como tú niño Ernesto, cuando te enfrentaste al cara de sapo
de Kutu; como tú Pantacha. Asimismo lo haré.
Arranqué dos hojas de mi cuaderno y escribí dos cartas anónimas, en donde
denunciaba a este profesor, por las injusticias que cometía, las vejaciones a cuatro
alumnas y de haber sobornado a los docentes que sabían esta situación, para que
callaran; y de cobrar a los alumnos por las notas.
Esa noche dormí como nunca, al día siguiente con qué ganas me levanté, llevé en
mi bolsillo las dos cartas anónimas de mi denuncia, una logré ingresar a la dirección
del colegio y la otra la dejé en la plaza de armas de Kachora. Pasó mucho tiempo para
que los resultados se vieran; hasta ya había olvidado, de que había escrito estas
cartas anónimas.
Después de un mes, un día de esos el director me llamó a la dirección y me citó,
para encontrarnos en el aula que quedaba debajo de la biblioteca, el que era usado
como almacén. Hasta ese instante no imaginé de qué trataría la conversación que

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quería sostener conmigo; en mí cavilaba tantas situaciones. Tal vez quiere hablar de
mis poemas, o tal vez de... Cuando en eso, de pronto recordé mis cartas anónimas, de
un salto me paré y dije: Gracias al cielo dio resultado; seguramente que por eso nos
hizo firmar ayer los exámenes. ¿Pero qué querrá saber? Quizá me dirá: ¿Tienes
pruebas suficientes para denunciar al mejor profesor de este colegio?
Claro que sí las tenía; pero igual no los convencería, así que me armé de valor y
esperé con fuerza ese día.
Al fin llegó el día en que tendría que confrontar mi atrevimiento, entré sin ningún
temor al aula que servía de depósito. Una vez adentro, sacó un papel arrugado de sus
bolsillos y me tiró en la cara, diciendo: ¡Reconoce, de quién es esto! Creyó él, que yo
diría que no era mío; pero yo estaba dispuesto a defender mi carta y mi denuncia.
Dije:
─Es mío, señor director, es mío!
─¡¡¡Descarado!!! Cómo te atreves hablar así, del mejor profesor que tenemos en
este colegio. ¿Tienes las pruebas suficientes para afirmar tremenda cosa?
─¡Claro que las tengo profesor!
─¿También te atreves a desafiarme?
─¡No solo le desafío, si no que estoy dispuesto también a denunciarle a usted, si
no hace algo para revertir esta situación! ¡Usted conoce lo que ha pasado en este
colegio y lo que sigue sucediendo!
Le miré fijamente a los ojos y creo yo, que hasta dudó en contestarme; a más de
esto le dije: Es mejor que usted mismo denuncie a este mal profesor para que sea
expulsado de este colegio.
Quería replicarme, mas yo me anticipe diciendo: no piense en expulsarme por
desafiarle, ya todos conocen la verdad de este anonimato y le será más difícil
enfrentarse, a toda la población de Kachora. Casi ya cuando salía victorioso, me dijo:
Que nadie se entere de lo que hablamos hoy, que nadie se entere; que yo sabré que
hacer con este profesor.

No pasó mucho tiempo, para que se armara un tremendo escándalo en todo el


colegio, en cada recreo fueron desfilando a la dirección, alumnas del tercer y segundo
grado. Se formó una comisión investigadora que tiempo después logró esclarecer esta
situación, y este mal profesor fue denunciado formalmente y expulsado de este
colegio. Incluso estuvo en la cárcel durante dos años.
Yo, ya no logré ver todo esto, pero de algo estoy seguro, con Agua formé este
carácter fuerte que nunca calla, esta personalidad que me inspira confianza en los
momentos difíciles de la vida.
Con qué dolor dejé un día aquellas aulas, que cobijo me dieron, claro que hoy no
encuentro un solo docente que valga la pena recordarlo; pero pienso en aquellos que
bebieron del trago de estos.

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Seguro que hoy, por la vida van por sus caminos solas, tal vez llorando o
quejándose de los malos ratos que vivieron; pero las heridas hechas jamás serán
sanadas.
Yo, no volví a encontrarme con el amor de mi vida, a quien le juré amor eterno;
pero me fui feliz; pues tuve el valor de enfrentarme y de no callar.
Hoy, cuando habló de esto con los niños de mi arroyo, me dicen: Este profesor ha
vuelto nuevamente; aunque hoy es más difícil que haga lo mismo, pues hemos
aprendido que mejor es enfrentarse a los problemas que huir de ellos.

En el 99 ingresé a la UNSAAC, a la carrera profesional de agronomía. Atrás


quedaba ese sueño de un día, en que quería ser astrónomo, hoy mi pasión eran los
libros, los cuentos que contaban los viejos de Asilpampa, la música autóctona que en
cada fiesta sonaba. Había ingresado a esta carrera porque no tuve otra elección; yo
quería estudiar literatura, más no se podía; no había una carrera de literatura en
Cusco, e irme a Lima era costoso. Podía seguir educación, pero nunca me había
gustado depender de los otros, amaba la libertad de las tarukas de Inkaqaqa.
En todo este tiempo, en que estuve en Agronomía, me dediqué a los libros; pude
leer todas las obras de Arguedas, prefería evadirme de las clases, pues era mejor
leer, que escuchar las clases monótonas y aburridas de mis docentes.
En mi niñez había aprendido con Arguedas a tomar yo mismo mis caminos, mis
decisiones; a construir mi mañana. Así que, no después de mucho, postulé a la
carrera que había rechazado poco antes.
Quería ser escritor, para hablar por aquellos que no lo hacen. Hoy, con qué ganas
vivo la vida que otros no supieron amar, mas la vida nunca es feliz por completo.
En este tiempo atravesaba una etapa de crisis, por problemas sociales que se
desataron en Asil. Un día de esos saqué un libro de Arguedas de la biblioteca, y me
impresioné con los diarios que están en El Zorro De Arriba Y El Zorro De Abajo,
entendí que no era el único que tenía problemas.

Desde tiempo atrás, llevaba un diario en el que hoy al releer encuentro:

C61324
(Cusco, viernes 13 de Febrero del 2004)
Nunca lograré entender por completo la vida. Hoy un Arguedas que me habla
vivamente, los funestos momentos que le dimos para vivir. Hoy, ella que me mira y
despierta en mí esta ansiedad, este hambre de querer amarla para siempre.
Amigos, si amigos o compañeros, no lo sé. Que ha sido de tu vida... No soy el poeta
jodido (...) No soy un loco maldito como creen; solo la bestia libre en sus terruños, que
por primera vez se cansa de vivir como Arguedas...

18
Yo había aprendido de mis padres, a no ser menos que los otros, de mi gente a
amar la vida entera; pero con Arguedas había comprendido este mundo no entendido
por otros, con él aprendí el verdadero sentido de la vida. A valorar al hombre que labra
la tierra, a consolar a los que lloran. A ser maestro para aquellos que de mí esperan
una vida mejor. A hablar la verdad a los cuatro vientos. A no tolerar la injusticia. A
vivir en hermandad y armonía entre nosotros los hombres y todos los seres que hacen
nuestro mundo.
Esto mismo he enseñado a los niños de mi arroyo, esto mismo he hablado a los
comuneros de Asil; en especial con Pedrucha, quien siempre me escuchaba atónito, y
me decía: Dónde había aprendido estas ideas nuevas y rebeldes, que le harían mucho
bien a nuestra comunidad.

Después de algún tiempo escuché que Pedrucha se había enfrentado al Director


de la EPM 54014 de Asil, por la mala administración que este ejercía y el abuso de
autoridad que cometía constantemente. Y en virtud a su intervención, este había
dejado de ser director.
Pedrucha mismo me comentaba esto, de que si actuáramos todos unidos,
haríamos de nuestra tierra un pueblo grande, un pueblo libertario y rebelde. Este día
yo le confié mi libro Agua. Le dije que las cosas que le contaba habían sido escritas
por José María Arguedas, un paisano nuestro que vivió no muy lejos de Abancay, y
que había dado todo por la vida de los indios, y que nosotros deberíamos seguir estos
mismos pasos. Me agradeció mucho y me pidió que le prestara más libros. Él no
sabía leer tan bien, pero con el tiempo logró perfeccionarse.
No mucho después, me planteó que tomáramos la carretera, para que los
transportistas rebajaran el pasaje a la ciudad de Abancay, pues era una injusticia que
cobraran tan caro y trataran mal a los pasajeros. Habíamos acordado en llamar a la
gente de Asilpampa, de Marjupata, Pantipata, Tayroma y a los profesores; para tomar
la carretera y reclamar este derecho justo; cuando sucedió una situación que enlutó a
mi comunidad entera. Y desde ese día, la vida nunca ha sido igual, todo ha cambiado.

Asil siempre ha sido acechado por abigeos del lugar, que roban las vacas y
ovejas; los animales de los kumunkunas. Ellos sabían quiénes eran, pero como
siempre, detrás de un criminal hay toda una institución protegiéndole, y allí estaban la
policía, gobernadores, jueces, abogados y hasta fiscales que hacían de su familia y
comían de su mesa.

Una de aquellas mañanas en mi arroyo, murió la vida y quizá yo ese día dejé
también de ser yo. Un abigeo fue cogido con las manos en la masa, robando los
caballos de una señora; lo cercaron los kumunkunas y lo llevaron al estadio para

19
amedrentarlo, mas las amenazas de este ladrón levantaron el furor de los
kumunkunas que terminaron ajusticiándolo.
Después de la muerte de este ladrón se levantó una persecución grande contra
los kumunkunas de Asil, abogados fiscales y policías que tragaban del trabajo de este
abigeo; se levantaron en contra de mi pueblo, detuvieron a algunos kumunkunas de
Asil y los encarcelaron por más de ocho meses y tiempo después los sentenciaron a
diez años de cárcel a ocho comuneros.
Protestamos, clamamos por justicia; pero como en otros tiempos, el hombre que
labra la tierra no ha sido escuchado por completo. Tanto ellos como yo nos
resignamos.
Hoy este pueblo que siempre reía, permanece callado. Nadie logra entender, que
un ladrón valga más que ocho comuneros juntos, y más que un pueblo, que lo único
que hizo fue hacer su propia justicia, pues sus autoridades no la hacían.

Los niños de Asilpampa se olvidaron de sus juegos tranquilos e inocentes. Hoy


juegan a las cárceles, juegan a los policías, a los ladrones. Distorsionaron por
completo la vida y la historia de mi pueblo. Eso hicieron también conmigo, que desde
ese día no río y solo huyo de todos aquellos que solían llamarse amigos. Pero hicimos
justicia.
Quizá eso mismo pasó con Arguedas, cuando al final de su camino, la misma vida
lo empujó a tomar su camino, alejándolo de nosotros para siempre. Pero mi pueblo
está conmigo; Pedrucha, a pesar que está preso, me ha dicho que le lleve otros libros
de Arguedas, y que yo no me calle.

Un día de estos revivirá la alegría de nuestra gente, ya no lloraremos, no habrá


más ladrones acechándonos, seremos nosotros y la vida. Al final, después de tantas
lágrimas, se habrá construido la sociedad ideal narrada en Todas las Sangres.
Nuestro padre Túpac Amaru, al que Arguedas escribe su apología, habrá vuelto por
nosotros.
Esta vez sabremos que el cielo es nuestro y nosotros de la tierra. Hablaremos
nuestra lengua, y por primera vez los kumunkunas de Asilpampa diremos: Arguedas
ha nacido con nosotros y vive como las aguas de nuestros ríos. Estará siempre en el
alma de nuestra raza india.

Hoy, mi mente es cada día más perverso de lo que era; cada día sueño un mundo
distinto, donde mis hijos tengan al menos un grano de maíz para comer, donde la paz
sea su lema, y la vida su principal valor.
Como Arguedas, he soñado un mundo de paz, donde todas las sangres se unan.
De pronto vuelvo a amar las cosas que antes amaba y a odiar las que antes amaba.

20
He podido decir más, he debido hablar mejor, disculpe el hombre que piense de
esta manera. En fin, solo he dicho mi infancia con Arguedas en Abancay, como en la
escuela de Asil; la vida que llevé con los kumunkunas de Asilpampa, de quienes me
siento orgulloso y de las otras comunidades de Kachora; y el amor que siento hacía
mis raíces, cada vez que vuelvo a leer Yawar Fiesta, y las otras obras de Arguedas.
He hablado de mis andares en la secundaria, donde traté de actuar como el niño
Ernesto, donde no callé ante nadie; grité libertad. Había logrado aprender con
Arguedas el sentido de la vida.
He hablado los pasajes de mi vida en la UNSAAC, el amor que siento por los
libros, por los que escriben y los que leen. Desde mi encuentro con el mundo de
Arguedas en Agua y Warma Kuyay.
No he callado los sucesos que marcaron la historia de mi pueblo, que no son
distintos a El Sexto ni a La Agonía Del Rasuñiti.

Arguedas y mi mundo, son dos caminos distintos pero no separados, son las
mismas auroras del sol en las mañanas en que no nos atrevemos a mirar el horizonte.
Sé que él brilla mejor que yo, pero yo voy a sembrar sus ideales en mi ser y en el alma
de mi pueblo, que vibra como el Chawala en las noches andinas.

Todo este mundo, es nuestro mundo, amémosle. Y qué mejor manera de entender
la vida con el mundo de Arguedas.

21
YAWARMAKI
…Para que la tinta tiña sangre en sus guerras,
la pluma escriba rebeldía en sus silencios, y
las letras inspiren esperanza en sus vacíos…

IN MEMORIAN

Estas líneas rebeldes están dedicadas;


para que en sus vacíos haya esperanzas;
en sus guerras, paz; en sus luchas, fuerza;
y en sus vidas, ideal y principio.

A la vida a quien tanto amo, mi principio y mi fin


A la verdad y justicia, mis mejores aliados
A los amadores de la vida que con ellos vivo
A la soledad de mi alma, mi mejor compañía
Al silencio de mi alma, mi mejor arma y amigo
Al cielo que inspira mil versos diferentes
A los cuatro vientos andinos que susurran rebeldía
Al arroyo mío, el único mundo perfecto y fuerte
A los niños de mi arroyo, esperanzas del mañana
Al búho sabio que escribe nuestras memorias
Al cóndor, mensajero de los andes y wamanis
Al ruiseñor que canta el amor a los cuatro vientos
Al río hablador que propala este romance
A los niños del mundo que son el mañana
A las almas solitarias que construyen esperanzas
A la libertad, amor y a la vida.

A aquellos que forman parte de mi vida, de mi mundo y de mi arroyo


Al universo eterno de mi campiña que no morirá.

22
PRELUDIO

Las líneas de este trabajo expresan con consternación la violencia en el Perú en


todas sus formas. Parte por definir la violencia cómo aquella fuerza de presión o
coacción que altera la paz y armonía de los hombres y pueblos, y muestra la
significación que toma para los peruanos: muerte, robo, mentira, engaño, traición,
corrupción, amenaza; para luego a través de la voz de un niño que hace veinticuatro
años conocí, ubicarnos en el tiempo y espacio del Perú: en sus guerras, vacíos,
ausencias, silencios, esperanzas y luchas.

La segunda parte, denuncia la violencia actual en el Perú: violencia social, política,


cultural, psicológica y ambiental... Delata el hambre, la miseria, la furia de las
pandillas, las violaciones, las masacres, la alineación, la transculturización y las
enfermedades; políticas comunes en el diario vivir peruano. Busca la voz de tanto loco
suelto que vaga por las calles, el de los niños trabajadores que lidian con tenacidad
por vivir entre ustedes, la de las madres que paren hijos sin nombre y el de los perros
sin patria ni dios que vagan por las plazas, y barrios marginales de este país. Sin
titubeos, denuncia la violencia y el origen de éste, que es un problema complejo que
surge desde la incomunicación de los hogares peruanos, alimentándose de la falta de
oportunidades, y resume las secuelas que deja: la desesperanza, muerte, degradación
de la raza humana, suicidio, injusticia, caos social, y la vida monótona de un país sin
norte ni mañana, sin esperanza, condenado a morir.

Mas nada acaba con denunciar, con quejarse y llorar, si no somos nosotros
quienes forjamos los caminos al mañana; por lo que la tercera parte grita con fuerza a
hacer una literatura antisistema, una literatura que no tolere más injusticias, más dolor,
más engaño, más hambre, más lágrimas. Una literatura que grite cuando los hombres
callen, que tiña sangre en sus guerras, que denuncie sin temor. Una pluma que
increpe y escriba rebeldía cuando no tengan fuerzas para gritar, y letras que inspiren
confianza cuando se sientan solos y ausentes, y que predique un mañana diferente y
mejor. Una literatura que muestre un camino, un norte, un futuro mejor.

La cuarta parte llama a la gran convocatoria de todas las sangres (principiado en


Arguedas), de todas las voces y colores, a construir la sociedad ideal, el país que
queremos; ¿cómo? A través de la revolución (cambio social). Cambiando primero las
estructuras mentales de cada uno de nosotros, para luego cambiar las estructuras
sociales de nuestra sociedad. No una revolución con armas y sangre que no funcione
(lo han demostrado los terroristas); más bien una revolución ideológica, de ideas, de
pensamiento y conocimiento, de concepción y filosofía (¿Que para esto está la

23
educación? Lamentablemente ha fracasado); luego será más fácil cambiar la
estructura social de nuestra sociedad: la familia, política, economía, etc.
Porque si no cambiamos la manera de pensar de nuestra gente, sus modos de
actuar, sus formas de ser; ¿cómo haremos revolución, el cambio social que la
sociedad reclama a gritos? Con ignorantes no se puede hacer revolución, con
caudillos y guerrillas no; sólo nos guiarán a morir. Tenemos que cambiar nosotros
primero, luego podremos cambiar el país. ¿Que esto es imposible? ¡No! Si leemos un
libro más en vez de matar al tiempo; si somos los mejores estudiantes y no
repetidores de conceptos; si hablamos más cosas coherentes y no barbaridades; si
amamos más lo nuestro y no lo que nos ofrecen; si soñamos, pensamos, vivimos,
amamos y somos nosotros ¡Podemos cambiar esta maldita realidad que nos mata! ¡Sí
podemos cambiarlo! ¡Vamos a cambiar este país! ¡Vamos a construir la sociedad que
queremos, hoy y no mañana; pues, mañana no estaremos! ¡Vamos a construir la
sociedad que queremos, para que nuestros hijos tengan un mundo de paz y no de
arrepentimientos! ¡Juntos podemos!

24
YAWARMAKI

…Para que la tinta tiña sangre en sus guerras,


la pluma escriba rebeldía en sus silencios, y
las letras inspiren esperanza en sus vacíos…

1. UBICACIÓN EN EL TIEMPO Y ESPACIO.

Miro al Norte, al Sur, al Este y al Oeste, y no encuentro un camino que me


enrumbe a los días diferentes del que tanto se ha hablado. No hay caminos que
seguir, no un Norte que inspire esperanza. Es la hora cero a lo Congrains. Es el
tiempo muerto en el Perú, que no figurará en sus calendarios. Es el día nublado en
sus arrepentimientos. Es falsía las mañanas pronosticadas. Es mentira tanta
verborrea que sólo confunde nuestros derroteros. Nada es igual y nada está en sí.
Todo y nada es, y me recuerdan a las
…Todo acaba si no muero sombrías mañanas en que concebí: …Todo
Todo empieza si no vivo... acaba si no muero / Todo empieza si no vivo...
Acompáñenme en este recorrido por las líneas
muertas del tiempo que me dejan exánime, a comprender otros caminos diferentes
que existen, del que nos hablan poco o nada. Pues, si ya no hay estrellas que
iluminen nuestras vidas, otros caminos que seguir, emprendamos los nuestros
propios y no importa si salvajes éstos como mi alma, sólo emprendámoslo con
decisión, a renacer las esperanzas muertas, y a forjar los días difíciles y de
grandeza; para que al menos nos sean baluartes.

1.1. ¿Qué Es Violencia?

Extraño no es ya esta palabra. ¿Que no saben qué significa? Pero lo


hemos vivido en años y a diario, lo hemos sentido. ¿Somos por lo general los
peruanos violentos?
Según el diccionario de la RAE, violencia asume los siguientes
significados: Cualidad de violento / Acción y efecto de violentar o
violentarse / Acción violenta o contra el natural modo de proceder.
Según mi concepción y para los fines
de este ensayo, la violencia es Violencia, fuerza de presión o
aquella fuerza de presión o coacción coacción que altera la paz y
que altera la paz y armonía de los armonía de hombres y pueblos, y
hombres y pueblos, y limita su limita su desarrollo.
desarrollo.
Lo que debería significar para el Perú, lo que para los peruanos es: robar,
matar, destruir, violar, mentir, terrorismo, ejército, política, ignorancia,

25
corrupción, medios de prensa, cualquier acto que perturbe la paz,
tranquilidad social y la armonía de los hombres y los pueblos; en sus
aspectos: social, psicológico, cultural, biológico, natural, etc.

1.2. Recuento

Hace 24 años conocí a un niño, a quien una caricia le hacía mucho bien; el
quién padeció la maldita plaga del terrorismo, vio la muerte y conoció el crudo
invierno en la vida de los humanos; el quién olvidó los juegos de niño, sólo por
hacerse hombre lo más rápido, pues la vida exigía; el quien hoy mira desde
una ventana a la vida, el sufrir de su gente y la postración de su patria. Conocí
a ese niño que por última vez acarició a su generación, y que vendrá a
recordarles la vida que dejaron ir. Ese niño de la esquina que te alcanza la
mano, el niño de la plaza que te lustra los zapatos, el niño del bus que en vez
de jugar y reír libre, te vende caramelos.
Él me decía: Tengo memoria de la vida desde los tres años... A los 5
años, mientras corría apresurado a través del camino pedregoso, surgió la
escena que me dejó marcado para siempre, junto al río Matara. En las
grandes zancadas que di, mis ojos avizoraron en la arista del camino a un
hombre echado en tierra. Creí que era algún borracho tirado a la intemperie.
Seguí corriendo con premura; pero al llegar a él, vi el cuerpo decapitado y un
río de sangre que habría corrido unos metros, y enclavado a la cabecera del
muerto una bandera roja (con una hoz y un martillo de escudo).
Al ver el cadáver tirado en el camino, el miedo hizo presa de mí, grité con
desesperado, y sabiendo que nadie me escucharía, volví la vista a las huellas
dejadas en el camino y regrese apresurado con gran pavor a la carretera.
Al llegar a la escuela sólo escuché el comentario a media lengua: El
teniente alcalde ha sido muerto anoche, lo han sacado de su casa,
descolgándolo por el balcón, y lo han asesinado a la ribera izquierda del río,
en el camino, y allí estará el cuerpo por días, así que no se acerquen allá,
pues los kumpas1 espían a sus muertos por días y vengan con muerte todo
atrevimiento.

La primera página negra que por la entera vida se repetiría, y la niñez no


sería niñez después de este día; pues, vivimos con el miedo, jugamos con...
(Eso ya no, no conocimos más de juegos).
Todo se acabó aquel maldito día. Todo acabó aquella mañana, cuando los
terroristas llegaron y juntaron en la escuela a la comunidad toda, inculcando el

1
Terroristas.

26
buen sentido de la vida, el amarnos entre prójimos, el respeto, los valores y…
Pero ni bien voltearon el cerro del Sur, ellos mismos transgredieron su ley, los
mismos jóvenes de la zona comenzaron con el saqueo, la muerte y la
desolación, que por años arrastró a nuestros pueblos a morir.
Todo acabó aquella maldita mañana de abril, pues, después de ese día los
niños ya no fuimos niños, olvidamos nuestra niñez en el tiempo. Todo fue y
nada será. Nuestras vidas se fueron aquella mañana negra de abril.
Después de ese día, sólo oímos de rumores: En Soqllak’asa degollaron a
Prudencio; en Pantipata mataron a Pascuala en plena chacra, y su niño de
tres años gateó, lloro, maldijo a la maldita vida y lactó los senos muertos de su
madre muerta, por tres días. Y yo sólo recuerdo la muerte de mi perro Gonsalo
que fue fusilado sin piedad, sólo sé de las muertes y masacres, del caos y de
los años silenciosos. Y así cada pueblo tiene una historia distinta y negra sin
registrar, una página magra no visitada ni escrita que termina por morir en
nuestros recuerdos. Sólo recuerdo otras cosas que Jilbicha más tarde nos
contaría: cargué el pesado fusil de los kumpas hasta Wanipaka. Él decía: No
hables mal de los kumpas, pues estos mierdas oyen todo lo que hablamos y
pensamos, ellos saben todo. Y esto es el trauma que hasta hoy nos persigue.
Desde esa hora nada ha sido igual, y nada será igual si no revistamos y
olvidamos está página negra de nuestra historia que hasta hoy nos persigue.
Aunque todos intentamos escapar de esta maldita plaga (unos a las ciudades,
otros hacía los más ignotos lugares del orbe, hacía la selva más inhóspita a
rehacer una nueva vida), para salir de ese mal sueño, mas ya nada fue igual;
pues, desde ese día los hombres de mi mundo no fueron los mismos,
comenzaron con la depredación de nuestra biodiversidad, la quema de la
floresta, la contaminación de nuestro ecosistema; surgió el odio y el colapso
total de nuestra cultura. Todo fue y ya nada será.
Hoy en las ciudades buscamos a los niños que en esos días difíciles
escaparon, los llamamos en las tardes frías, los esperamos en los ocasos
nublados, y no hemos vuelto a encontrarlos.

Hace 24 años conocí a un niño; a ese niño e la esquina que canta por una
moneda, al que mendiga, al que llora, al que no come; y quizá ese niño era yo.

2. VIOLENCIA EN EL PERÚ.

¡Los viejos a la tumba, los Que los viejos hablen de sus años de
jóvenes a la obra!» Manuel gloria, de su pasado y de los tiempos que ya
González Prada. fueron, que a ellos les incumbe, que ellos
saben mejor.

27
Que los viejos nos cuenten de esos días negros que enlutaron el sol de los
Andes; que nosotros los jóvenes, por más que vivamos en la misma tierra con
ellos, no vimos ni vivimos del todo.
Y esto no lleva a negar que, hace bien mirar el pasado, el hacer una
retrospección de los días que ya fueron, para a partir de allí enrumbarnos por otros
días, para no volver a cometer los mismos errores que por años nos persigue
(¿Error del tiempo o de visión?).
Nada es nuevo, ya nada es extraño de este país. Vivimos en violencia desde
ese primer amanecer en la república (De caudillo en caudillo, de tiranía y
democracia sectaria e interesada), vivimos en violencia desde la llegada
amenazante de la sangre europea con la invasión a América, desde los Chankas
que cayeron en el sangriento día ante los Inkas, desde la América precolombina.
Y lo anterior me lleva a decir: No somos una No somos una cultura, no una
cultura, no una raza; somos todas las culturas raza; somos todas las culturas
del mundo, todas las sangres del mundo del mundo, todas las sangres
fluctuantes; todos los mundos que chocan; toda del mundo fluctuantes; todos
la tierra que se une; todos los cauces de los ríos los mundos que chocan; toda la
confluyentes; somos todos los tiempos en un tierra que se une; todos los
cauces de los ríos confluyentes;
solo segundo. Pero estas mil maneras de ser no
somos todos los tiempos en un
nos han sido baluarte, sólo han sido el origen de solo segundo.
nuestra perdición.
No ha habido un día del sol en la historia peruana, no ha habido. Todo ha sido
noche oscura, todo ha sido eclipse. Y si me tildan de pesimista, que lo hagan,
pues, no es pesimismo, es la verdad. ¿Cuándo hemos conocido felicidad?; con
tantos pobres que mendigan, con tanta injusticia, con tantos niños que trabajan por
sobrevivir; cómo pueden decir que somos felices, cómo pueden cegarse que viven;
cuando saben que han muerto más de setenta mil hombres por el flagelo del
terrorismo en las últimas dos décadas, cuando hay miles de personas que viven
con menos de un dólar al día, y cuando la política nauseabunda sólo empaña, grita
y tiraniza. La vida en el Perú es sólo decepción, ruego, mentira, traición,
corrupción; es terrorismo, narcotráfico, es violencia; Yawarmaki (Mano de sangre).
Ha sido el Perú, la cuna del desengaño, injusticia, dolor, traición y servilismo.
No hay en toda nuestra historia, una época libre de engaño, perfidia y corrupción.
No hay un tiempo fuerte que nos sostenga. Todo está plagado de años de engaño,
muerte, guerras, caudillos, persecuciones, y poco o casi nada de gloria, paz y
desarrollo.
En las líneas que siguen esta violencia es tratada (desarrollada) de manera
sucinta, o sea la violencia en el Perú en todas sus formas y géneros, y no con la
intención de decir para lo que somos buenos, no para dar motivos de
arrepentimiento; sólo por hacer el análisis de la violencia actual en la sociedad

28
peruana del siglo XXI, y para que a partir de ello reflexionemos y decidamos de una
vez, luchar por este país que de las manos se nos escapa, y para construir una
nueva sociedad. Las líneas siguientes son un todo en la vida, un todo que se
complementa y que no me ha dejado iniciar con una ni diferenciar con claridad, no
he sabido distinguir cuál es la causa primera de esta maraña que termina por
confundirme y dejarme solo, pues, todo lleva a lo mismo.

2.1. VIOLENCIA SOCIAL.

Afirman los sociólogos y los hombres entendidos en las ciencias sociales


que, la familia es la estructura básica de la sociedad (Y así lo reza la
constitución política de 1993), y que los hombres son gregarios (Son seres
sociales) por naturaleza, y que siempre vivirán en grupo. No importa si para
construir o destruir, lo que importa es que siempre lo harán en hordas.
En el desierto de este país que se cae a pedazos, con sus hombres y sus
guerras, con sus hambres y sus políticas; mientras uno no sabe ya cuál es la
causa primera de esas tardes negras en que terminamos por contar cuántos
murieron este día; incluso de cuántos morirán mañana. Me atrevo a decir: Es
para mí, la inexistencia de las estructuras familiares, la que desencadena esos
días artos difíciles.
El día que se deje de parir hijos La familia en el Perú no es la estructura
por capricho, de jugar a papá y básica de la sociedad, no es el soporte, y
mamá. Ese día quizá yo ya no aunque otros digan lo contrario, no lo es;
esté. Pero, ¿para qué dejar con madres que son padre y madre en sus
renuevos en un mundo sufrido hogares para sus hijos; con padres que
e injusto? ¿Para qué? Si salen a las 4 a.m. a trabajar y vuelven a las
ustedes han de arrancarlos los
ojos para ver con ellos. Si han
10.00 p.m. a sus casas, y que sólo tienen
de sacarlos su corazón para tiempo para encontrarse con sus hijos los
seguir viviendo. Si han de domingos, y que estos días en vez de estar
descuartizarlos y hasta han de con sus hijos, lo aprovechan para asistir a
beber su sangre. Para qué me las parrilladas del trabajo, del cual siempre
piden un hijo, si nunca sabrán vuelven borrachos; ¡Cómo vamos a decir lo
quererlo. Si han de matarlo de contrario!.
hambre y falta de amor. Si No hay comunicación entre padres e
jugaran con sus sueños, con sus
hijos, no hay en los hogares la interrelación
esperanzas. Para qué una niña,
si en sus pequeños senos que se humana. Con niños que trabajan las
proyectan, vuestras manos dieciséis horas del día y que se desplazan
asquerosas han de buscar por las calles de esta ciudad como perros
placer, y en su pequeño vientre, en busca de un hueso, con madres solteras
han de jugar a matar. ¡Para qué que a los dieciséis años parieron el hijo que
más hijos si van a matarlos!

29
jamás querrán; con toda esta magra realidad que a diario vemos o vivimos,
cómo vamos a decir que nuestra realidad es otra; cuando los niños de nuestra
urbe no tienen un pan que comer en sus hambres, un vaso de leche ni de
agua en su sed; ¿cómo va a ser este país progresista, demócrata, libre y
soberana?; cuando son otros los que deciden por nosotros (nosotros sólo
somos los autómatas que en cada elección pintamos los dedos de azul o
negro como los animales sin saber un por qué).
La falta de comunicación en las familias peruanas, y la desintegración
familiar por falta de recursos, cónyuges y oportunidades, hace que los niños
desde pequeños conciban la vida erradamente, hace que tengan que robar
para vivir, tienen que ser más vivos (sagaces), sino quieren morir. Toda esta
carencia hace que los niños se organicen en hordas, como perros para sus
cacerías; hace que en el barrio la necesidad los obligue a formar grupos
hambrientos de pan y poco de estima. Así irán surgiendo las pandillas en
nuestros barrios, las pirañas, que irán rondando las plazas y los mercados.
Hoy robarán una bolsa, pero mañana ya será un banco, asaltarán en los
carros, secuestrarán, matarán, serán los asesinos perfectos, violarán, y serán
los desempleados y subempleados, la escoria de este país. Crecerán sin
moral y ninguna ley ni principio, la necesidad y el hambre los llevará a ser los
criminales de este país, su amenaza; pero para nosotros todo seguirá siendo
igual.
¿Dónde surgió esto? En la misma cuna que un día compartiste conmigo,
en la misma mesa en que jugamos ayer,
¿por qué? Porque este país no ama, no …Este país no ama, no protege,
protege, no estima, no respeta su no estima, no respeta su
estructura social; la familia no existe para estructura social…
él, y no le importa si come o está enfermo, si vive o ya murió. ¿Que esto es
mentira? ¿Dicen que ama? ¡No!. ¿Por qué entonces nuestros niños trabajan?
¿Por qué los barrios marginales? ¿Por qué los vasos de harina y no de leche?
¿Por qué la violencia de nuestra prensa? ¿Por qué el terrorismo? ¿Por qué el
narcotráfico? ¿Por qué los accidentes de tránsito a diario? ¿Por qué la
corrupción? ¿Por qué últimos en matemática y penúltimos en comunicación,
según PISA? ¿Por qué no tenemos acceso a educación y salud de calidad?,
¿Que si lo tenemos? Mentira, de tenerlo, la caries dental no sería problema
común, la agricultura sería nuestra prioridad y no la minería, el Watanay no
sería nuestra escoria y el Vilcanota no sería la próximo víctima.

Si entre padres e hijos no dialogan, no conversan, y no se confían sus


problemas y dudas; ¿cómo va a ser este país progresista? Y a esto corrobora

30
la maldita prensa, que sólo llena de basura sus cerebros deseosos en
aprender, la política peruana los empuja a lo peor y a la degradación social.
No justifico nada, no pondero ni tolero la violencia, sólo recorro este país
de Norte a Sur, de Este a Oeste, buscando un hito fuerte para encaminarnos a
otros días en los que no haya más lágrimas, más hambre y más guerras; en
este contexto y no es la utopía religiosa, de que éstos son anhelos del paraíso.
Sólo muestro un ligero vistazo de cuanto sucede aquí, para entender hacía
donde vamos.
¿Por qué escribo? Porque los Aquí en sus guerras y vacíos, en sus
niños de la calle no comen. hambres y lágrimas, en sus ausencias y
Porque los hombres del silencios nací yo, nació mi pluma; y no me
mundo lloran. Porque se mata arrepiento de vivir entre ellos, y no de
y roba sin piedad. Porque comer de sus mesas ni de andar por sus
saquean y se reparten este país. calles, no. Soy yo en ellos, ellos en mí
Porque los indios de América
buscando un puerto fuerte. Sus amenazas y
siguen luchando por libertad,
justicia e igualdad. Porque la debilidades, son la fuerza que me impulsa a
gente no lee, no ama, no vive, luchar, a vivir un día más. Sus problemas
no siente, no conoce y no son una razón más para vivir, para construir
valora (vive por vivir). Porque la sociedad ideal del que tanto se habló.
no sé hacer otra cosa mejor. Que nuestras amenazas y fracasos sean un
¡Ahora saben más que yo, por aliciente más, un estimulo más para salir de
qué escribo! este letargo largo, y ser una sociedad
emergente.

2.2. VIOLENCIA POLÍTICA.

En este país generalmente los hombres se han reunido para engañar. No


somos los grupos sociales fuertes que se reúnen para construir, sino para:
Oye me falta esto cómo lo consigo, oye te doy esto si me das aquello, sólo
para decir cuánto hay.
Y esto ha sido la política enferma del Perú, plaga de caudillos, ladrones,
perseguidores, y no de gente honesta que apueste por el bien de este país.
¡Qué peco de exageración? ¡No! No peco de nada. Si en nuestra historia
hubiera habido hombres de bien, nuestra realidad sería diferente. Los invito a
buscar en toda nuestra historia un líder, un político que sin traición haya
guiado a bien a este país, que sin interés y engaño haya liderado. No hay uno
solo como luminaria. A no ser que me hablen de Pachakuti, Mariátegui,
Vallejo, Arguedas, Cahuide, José Gabriel Condorcanqui, Micaela Bastidas, u
otros; fuera de ellos no hay uno bueno que haya apostado por el bien de este
país. Hemos ido de mal en peor, y consecuencia de esto, hoy en día, la

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corrupción es toda una institución formalizada a lo largo y ancho del Perú; y
los grupos oligárquicos de poder libran a diario sus más grandes batallas por
matarnos.

No es política en el Perú, es barbarie, …No es política en el Perú, es


es sangre, es terrorismo, es hambre, es sangre, barbarie, terrorismo,
miseria, es enfermedad, es corrupción. corrupción, hambre, miseria,
enfermedad…
Desde la casa los hijos ya condicionan a
los hermanos, los padres sólo buscan el interés personal, los maestros sólo el
dinero, y los políticos sólo oportunidad y poder; pero nadie o casi nadie el bien
de este país. Los colegios no reciben a todos nuestros niños, los municipios y
todas las instituciones públicas roban a plena luz del sol, las universidades son
la tierra de nadie, son los campos de batalla con heridos humanos. Los
maestros corrompen, acosan, trafican y violan. Este es el país de violadores,
que preñan a cuanta mujer, sin importarle la edad ni su condición. No lo digo
esto yo, lo dicen vuestras estadísticas, lo dicen las otras naciones que
terminan por cerrarnos las puertas. ¿Que no todos somos así? Ya sé que no
todos, pero es nuestra magra realidad nos empaña a todos.
La injusticia campea; no hay justicia, no hay razón para reír ni vivir, y quizá
Arguedas tenía razón en matarse, pues vio al Perú desnudo que tratamos de
cubrir hoy. El dinero lo hace todo, y como los peruanos auténticos no tenemos
dinero, nunca podremos sobresalir de este trance, de este mal sueño que nos
pudre.
Tragan de nuestras mesas, hacen que nuestros jóvenes y nuestros
pueblos sean ignorantes; pues, sólo así podrán manipularlos a su gusto. Sólo
en este país los enfermos no tienen cura ni oportunidad a vivir. Sólo aquí la
palabra salud no significa nada. Sólo aquí
…la política hambreadora de su la libertad es cadena. Pues, la política
estado, nunca se dará cuenta que hambreadora de su estado, nunca se dará
nos está matando; a sabiendas, cuenta que nos está matando; a
imposible que lo hagan. sabiendas, imposible que lo hagan.

Este es el país sin norte, mañana, ni poco de esperanza; pues en ella no


se hallan motivos fuertes para vivir. Aunque la venda que ciega nuestros ojos
nos hagan ver distinto, en el fondo es el país muerto, el pustulento denunciado
ya por Prada. Es el reo condenado a morir y ser esclavo. ¿Qué, cómo digo
esto? Echemos un vistazo en el pasado y en el hoy; miremos cómo la maldita
deuda externa nos hace pobres cada día más; cómo las transnacionales nos
corroen; cómo el 19% de impuesto que pagamos sólo engorda a un grupo
minúsculo de ignorantes y vividores que coman, paguen carros y teléfonos, y

32
cobren como sueldo cientos de miles de soles por su ociosidad; cuando en el
otro extremo de la vida, una pobre madre no sabe que darle de comer a su hijo
que se muere, un campesino no sabe si arar la tierra o esperar el trigo y arroz
que papá gobierno los regala, un estudiante no sabe si leer o alimentarse de la
violencia de sus prensas, un loco no sabe si tirar piedras o servirles de rodillas.
Nuestros muertos se entierran en sacos y en nuestras mesas ya no existe el
pan. ¿Que no está así el Perú? Con qué derecho mentirlos yo. Eso he visto en
el tiempo que he vivido, sólo he visto sangre, hambre, terrorismo, guerras,
muerte, corrupción, violaciones, suicidios; pero no he visto la vida en vuestras
calles, sólo pandillas, pirañas, delincuencia, politiqueros y demagogos. Ya sé
que vuestras calles enrejadas no los dejan ver esto, pero en el otro rincón del
país la vida se nos está yendo de las manos. ¿De que ustedes no han visto
nada? Detengámonos un momento en el tiempo; a mirar el rostro de nuestros
niños y ver si ríen y son ellos; demos una vuelta por los barrios marginales y
por las comunidades campesinas, los hospitales, mercados y las plazas, y
verán en qué país vivimos.
Sí, ya sé que no falta un pan en vuestras mesas, eso es cierto, en el mío
rara vez falta, pero es otra la realidad y la vida en la mesa del vecino. Si esto
fuera cierto, nuestros niños no trabajarían, cada quién su pan comería, no
habría ladrones acechándonos, no habría más lágrimas, no habría mendigos
en las esquinas, no habría niños cantando en los buses, no habría locos por
las calles vagando solitarios, nuestros ríos no llorarían y no arrastrarían
vuestra escoria, no habría esto, y esta vida sería distinto. ¿De que también me
han visto a mí en la calle? Yo soy loco distinto, pero a veces como ellos; yo
vago como ellos, porque entiendo y sé que mi condición no es mejor que el de
ellos, los busco porque son mis hermanos, y a más que vivo en la misma tierra
con ellos. Y yo me hice escritor (sin pecar de tremendismo) por esto; pues al
escribir quiero ser el niño que llora, aquel que no come, aquel que maldice la
vida, quiero gritar y hablar por aquellos que acaso lo hacen.
Cada día nuestro país se hace más pobre. Es el mendigo harapiento que
ya no sabe de presentes ni mañanas, es el reo condicionado por los países
abusivos (llamados desarrollados) que nos dan migajas (de nuestro propio
dinero) para enfermarnos, mas no para nuestra salud, no para nuestra
educación, no para nuestro hambre. Eso hace el FMI, el BM y el BID. Con sus
préstamos condicionados nos están matando y nos están dejando al margen
de la vida y del subdesarrollo, no nos dejan al menos sobrevivir. Se están
llevando nuestras riquezas y conocimientos milenarios, y nosotros los estamos
mirando pasivos.
Son otros los dueños del Perú. Todas nuestras riquezas no son nuestros
ya, nuestros ríos se están olvidando de nosotros, y nuestras montañas

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sagradas claman por libertad. Han abierto las venas de nuestra tierra, han
invadido nuestros cielos y mares, pero para nosotros nada pasa, todo sigue
igual.
El TLC nos engullirá y su globalización …y yo me pregunto: ¿Por qué
sólo nos está dejando al margen de la vida; no globalizan la paz y no sus
guerras, la solidaridad y no su
y yo me pregunto: ¿Por qué no globalizan egoísmo, la libertad y no sus
la paz y no sus guerras, la solidaridad y no cadenas, el amor y no su
su egoísmo, libertad y no sus cadenas, el terrorismo, los valores y no su
amor y no su terrorismo, los valores y no barbarie?
su barbarie? Para entender un poco:
EE.UU. se ha convertido en el verdugo y mandamás del mundo, Brasil se está
haciendo amenazantemente el pulpo grande de Sudamérica, Chile en el
mercenario de siempre, y nosotros los peruanos sólo somos los condenados a
desaparece, los reos que ya no saben de libertad e igualdad, sólo de masacre,
muerte y desolación. A este paso jamás seremos nosotros, nunca la sociedad
emergente, y en vano habrá sido el sacrificio y la inmolación de Arguedas,
Mariátegui, Vallejo y otros. ¡No permitamos el colapso de nuestra sociedad, la
sangre india no tiene por qué morir! ¡La América ancestral tiene que sobrevivir,
por sobre todo va a emerger! ¡Construyamos la América Libre, juntos!

2.3. VIOLENCIA CULTURAL.

Huyen de los libros y se llaman universitarios, estudiantes pero tienen


bibliofobia y no leen.
Cuando nuestras escuelas se están cayendo en pedazos, nuestros niños
llorando y muriendo de hambre; cuando hay más ladrones corruptos
espiándonos. ¡Cómo callar, cómo decir que la literatura no es agente de
cambio!
Todos sabemos esa frase: País que no lee, país ignorante. Y no es el
cuento absurdo del que no hablan en sus aulas. Este país no lee, no piensa
(sólo repite concepciones occidentales), no sueña (sólo se adapta a
situaciones), no vive (sobrevive), no crea (sólo imita formas). Ya sé que las
luminarias que brillan en el mundo llevando en alto el nombre del Perú, son
formaciones de uno, pero no de la política de nuestro país, son sólo luchas
personales.
Cómo construir los días diferentes Y se preguntan cómo hacemos
cuando los alumnos de sus aulas tienen rebolusión, y yo respondo:
miedo a los libros; cuando su educación leyendo más libros, pues el
poder ya no está en la mira de un
sólo busca amaestrarnos como a perros, fusil, sino en las páginas de un
para tolerar la injusticia, pero nunca a libro.

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protestar ni a rebelarnos; su educación no busca más que la pasividad y la
aceptación de ordenes establecidos, pero jamás la creatividad ni el ingenio.
Claro que la ley de su constitución predica esto último, pero estas leyes son
las páginas muertas que nunca hablarán.
Si no leemos un libro más, jamás …Hay que leer un poco más / Es
podremos entender nuestra realidad, la única arma que nos queda…
jamás sabremos cómo vivimos, y en que
rincón permanecemos enclaustrados. Seguiremos siendo los vivos muertos,
los esclavos postmodernos y ya no con cadena en las manos, sino con
cadenas en el pensamiento. ¿Somos libres de pensar y de creer en nuestras
convicciones? Si somos libres aún, no dejemos que nos maten como a perros,
seamos nosotros al menos por una sola vez.
Pensemos con libertad, expresemos lo que sentimos, protestemos y
vivamos. ¿Por qué aburrirnos durante años en sus aulas y repetir sus
conocimientos trillados que no están acorde a nuestra realidad? ¿Por qué no
pensar con libertad, por qué no construir nuestros conocimientos y tecnologías
nosotros mismos, y no ser siempre consumidores? Respondan por mí.
¿Que los genios están sólo en EE.UU. y en Europa? ¡Mentira! Somos una
potencia única, somos más que ellos, ¿que esto no es cierto? ¡Cómo no va ser
verdad! ¿Entonces por qué EE.UU. regala cinco mil visas anualmente? No lo
hace por llevarse ladrones, no por llevarse
…Que América nuestro violadores ni borrachos. Es que sus
continente sea una. Que no
pueblos son ignorantes, sus jóvenes no
exista más indiferencia, ni más
hitos en nuestras fronteras. piensan. En cambio nuestros problemas y
Seamos hermanos por encima de necesidades nos obligan a crear y pensar.
nuestras diferencias, la América Saben ellos que no tienen genios, que su
emergente… sangre es muerta, y sólo queda nuestros
países como reserva. Somos genios
dormidos, despertemos ya en otros días mejores, leamos, soñemos, creamos,
vivamos, amemos, rebelémonos. No podemos tolerar más injusticia.
Los medios de comunicación (aunque uno ya no sabe si medios o miedos
de comunicación) han sido en el Perú, el causal y poder de nuestra postración;
quienes obedeciendo al dinero de los grandes, han llevado a nuestro país a su
desolación y colapso final. A través de la difusión de información que sólo
fortalece la violencia y la propalación de
música que sólo canta al odio, al desamor …Somos genios dormidos,
despertemos ya en otros días
y a la decepción, más no a la vida ni a la diferentes y mejores. Soñemos ,
esperanza. ¿Cómo?, ¿que esto no es leamos, vivamos, , rebelémonos.
violencia? ¡Entonces como llamarlo!, si la Porque no podemos tolerar más
televisión sólo propala armas, pandillas, injusticia…

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guerras, patadas y puñetes. Para ustedes no es película si no hay odio, no es
novela si no se engaña, si no se llora ni se mata no es cine.
Al encender el dial sólo escuchamos: murieron cuarenta en accidente. Y nos
hemos hecho tan insensibles que, ante esta magra realidad respondemos con
ironía: ¿Sólo cuarenta?
Niños que a su edad construirían fantasías y sueños, saben ya qué
cerveza beber, qué modelo preferir, qué marca escoger. Los medios de
comunicación se están prestando a construir un país consumista e ignorante.
Uno ya no sabe qué leer, qué mirar ni qué escuchar. Todo es interés, mentira
y engaño de aquellos que se hacen llamar grandes y qué dizque son hombres
de la alta sociedad peruana. ¿Que los periodistas afirman que esto no es
cierto? Ellos siempre dirán que no; pero miremos hoy al Perú y démonos
cuenta (aunque sea una sola vez) qué es lo que sucede aquí.
En las aulas de las escuelas lo primero que conversan los niños es: En
qué terminó la novela anoche… Yo quiero el perfume que usa tal actor… Yo el
desodorante de tal propaganda... Y en las aulas universitarias hay más
mujeres maquilladoras que estudiantes, leyendo guías y no libros; y que serán
los futuros hombres de este país; ya se imaginarán el futuro que nos espera.
¿Que la religión es distinta? No
“La religión es el opio del
hermano. Mientras paseen en andas en pueblo” Karl Marx
pleno siglo XXI a sus santos mudos y
muertos, cuando en el otro rincón de la vida las computadoras hablan, nunca
la religión será distinta.
La religión en el Perú, sólo ha sido y es somnífero y flagelo de nuestra
sociedad, ha sido y es el velo que cubre nuestros ojos. ¿Que mi afirmación es
falsa? No es falsa, y si fuera, entonces para qué los diezmos y ofrendas en
sus templos, cuando ellos andan en 4 X 4 y comen con vino en sus mesas,
cuando nosotros mascamos la nada y mordemos el polvo; para qué hablan de
los pobres, cuando ellos comen en mesas grandes y son ricos. Esto es el triste
papel que cumple la religión en el Perú, coludirse con el poder y el
autoritarismo, pero jamás inspirar esperanza ni valores, jamás ha predicado la
armonía ni el amor, nunca los valores, jamás ha defendido la vida con fervor;
sólo el interés y el dinero.
¡Cómo cambiar este país! ¡Cómo va a “Los seres humanos pueden vivir
ser la religión baluarte! cuando las sin dioses, pero los dioses le
malditas costumbres sólo llevan al alcohol, deben la vida a los seres
a la droga, al consumismo, a la lujuria, a la humanos, es decir, son una
violaciones y a la violencia. En sí a todo lo extensión imaginaria de la
negro del Perú. No niego que haya buenas realidad, el resultado de una
costumbres en los pueblos del Perú, pero insatisfacción” Luís García M.

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seamos concientes, estos están muriendo.
No digo que la religión sea mala, la verdadera religión no es mala, al
contrario ayuda a la formación de sociedades justas, pero nada de esto se
está dando en nuestro contexto.
Mientras en las aulas universitarias sigan entre ellos preguntándose: ¿De qué
signo eres? (cuando saben que la personalidad humana no se divide en doce
clases)… Esto te sucederá hoy si no haces esta cábala. Mientras todo esto
suceda nada cambiará, todo seguirá siendo igual o peor de lo que fue. No
dejen que esos malditos días lleguen, todavía estamos a punto de cambiar esa
magra realidad que amenaza, todavía estamos a tiempo de no dejar que esas
negras mañanas nazcan.
Somos el país sin identidad, bandera ni religión, los hombres sin patria ni
hermanos; claro que hay patriotas que dizque aman este país, pero si fuera
así no me daría la molestia de amargarlos la vida con este ensayo, o salvo que
yo esté percibiendo erradamente, pero muchos me han hablado de esto
mismo, así que creo que no; aunque a veces quisiera creer que nada de esto
es verdad por el bien de nosotros, pero es nuestra verdad y me lo grita con
fuerza a diario.
El encuentro de los dos mundos (invasión europea de América) ha abierto
heridas que hasta hoy no terminamos de curar, ha creado sólo racismo e
indiferencia entre nuestra gente, por esta razón pervivimos cholos, indios,
zambos, negros, mulatos, provincianos, capitalinos, serranos, costeños y
selváticos en el mismo espacio y tiempo.
Éste es el país sin norte, mañana, ni esperanza. Es la tierra de nadie. El
campo de batalla. Y lo digo sin querer, pues lo dicen también vuestras voces a
través de mí. Pero me dicen que esto no es cierto, ¿cómo que no es? Sino
como explicar tanta alineación, aculturación y transculturización. Si no fuera
cierto; por qué entonces no comemos nuestro propio pan, lo nuestro; por qué
comer la enfermedad de ellos; por qué contagiarse del cáncer de ellos; por
qué no ser nosotros; por qué imitarlos y negar lo nuestro, por qué aceptar la
cultura de ellos, cuando no hemos aceptado lo nuestro.

2.4. VIOLENCIA PSICOLÓGICA.

La historia de todos los días se repite


Prefiero morir hoy: luchando,
que mañana cuando ya no estén con fuerza entre nosotros, pues son las
ellos. Prefiero matarlos a ellos, escenas comunes: amenaza y chantaje en
como ellos sin piedad / ¡Que todos los niveles y estratos sociales, en el
últimamente hablo como hogar, la escuela y en las instituciones. Si
asesino? no haces esto te sucederá aquello, si no te

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acuestas conmigo desaprobarás el curso,
Si ellos justifican la masacre de
mi pueblo, como la lucha de las si no... Se ha hecho común decir: ¿Cuánto
clases sociales. ¡Cómo llamar yo hay? ¿Qué hay? ¿No dices nada? Y viene
mis ganas de vivir! Cómo a bien revisitar en estas líneas el pan que
llamar… si soy yo quien escapa se comparten en vuestras aulas: acoso,
de sus balas asesinas, si soy yo el amenaza, chantaje, condicionamiento y
enfermo de sus mil experimentos corrupción, que se producen a diario y con
sucios. fuerza en casi todas las instituciones
públicas: municipios, colegios, institutos y universidades. Es el pan de diario
que desencadena muchas veces la agresividad, el miedo, el temor, los
traumas, etc.
Otra forma de corroborar la violencia …Me he cansado de vivir y fingir
psicológica, es haciendo un hincapié en que estoy viviendo, me he
los traumas o secuelas dejadas en la cansado mucho de este juego
mente de nuestros congéneres, ya sea por absurdo en el que escenifico
problemas familiares (violencia familiar), papeles que no van conmigo…
terrorismo, abusos sexuales, chantaje, amenaza u otros.
Nuestras calles inseguras nos amenazan cuando penetramos en sus
extremos, los colegios nos retan con sus pandillas y pirañas, y la política de su
estado nos advierten con su terrorismo político y sus psicosociales; haciendo
que en nuestra sociedad cada día haya más locos sueltos, más suicidios y
hombres que viven sin sentido ni razón, sin poco de esperanza.

2.5. VIOLENCIA BIOLÓGICA (AMBIENTAL)

Lo peor de nuestra ignorancia, es haber comprometido a la sabia naturaleza


en nuestros juegos, en nuestra violencia. ¿Cómo? Lo hay de diversas formas:
…¿Por qué los sapos ya no croan contaminando los ríos que son fuente de
en los amaneceres, y por qué ya vida, depredando la naturaleza que a diario
no cantan después de la lluvia? muere, quemando los bosques que nos
¿Dónde los ukumaris (osos de mantienen vivos, horadando las montañas
anteojos) que a la vertiente del mágicas que nos llaman, patentizando la
Apurimac nos esperaba? flora y fauna cuando sabemos que la tierra
¿Dónde los árboles eternos, los
no es nuestra, envenenando los ríos y
chachacomos y relictos de t’asta?
¿Dónde los urpis y zorros? mares con nuestra escoria, arrancado las
¿Dónde las nieves perpetuas del flores que se marchitan en nuestros
Salkantay que a diario se jardines, cazando y talando
enlutan? indiscriminadamente, sobrepastoreando en
¿Por qué nuestros ya no nuestras praderas.
murmuran y nuestros vientos ya
no susurran?
s ríos se enlutan? ¿Por qué ?

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Dónde los loros bulliciosos, las Nos hemos hecho dueños de la tierra,
cigarras alegres y los grillos cuando sabemos que sólo somos parte de
cantores? ¿Pudieron callar tan ella y no sus traficantes.
prontamente? Está muriendo la vida con nosotros, somos
¡Que no se queme más bosques, la perdición de la naturaleza, somos torpes
más pajonales! ¡Que vuelvan los y no sabios. ¿Que esto es al revés? Cómo
sapos a croar en nuestros ríos y
los grillos a cantar! ¡Que se
va ser lo contrario. Si sólo el hombre mata
maneje sofisticada ya sus semejantes, a la flora y a la fauna.
responsablemente nuestra Sólo el hombre mata por matar y vive por
agricultura! ¡Que la tala y caza vivir. Sólo el hombre se mata a sí mismo.
indiscriminada no mate nuestra Sólo el hombre agrede sin razón. Sólo el
biodiversidad! ¡Que los niños hombre es destructor y no constructor, son
jueguen, nuestros jóvenes bárbaros asolando la tierra de sus amores,
piensen y nuestros viejos rían!... matándose entre ellos y ellos mismos.
Mañana cuando no haya más ríos, más flora, más fauna; acuérdense que
nosotros hemos llevado a la vida a morir. Si esto no fuera cierto como explicar
el llanto de los niños y familias pobres en Kamisea; el lloro del río Watanay y
de los muchos ríos del Perú que arrastran nuestra escoria; el luto de los cerros
tutelares que rodean Cusco, y que cada agosto son quemados.
Es nuestra violencia: matar por matar la vida y el ecosistema, contaminar y
destruir pero nunca construir ni curar. ¡Que esto acabe, no hagamos más daño
a la naturaleza! Recuerden: Solos no podremos vivir, moriremos de soledad.
No me dejen morir entre ustedes, si les importa la vida preserven para los que
vienen después de nosotros, para vuestros hijos.

3. …Que la tinta tiña sangre en sus guerras


la pluma escriba rebeldía en sus silencios, y
las letras inspiren esperanza en sus vacíos…

¿Cuánto han hecho la literatura y los hombres por cambiar esta miserable
realidad? ¿Con cuanta fuerza han luchado? ¿Han protestado? ¿Se han
pronunciado? Lo han hecho con Vallejo,
Arguedas, Mariátegui y otros. Pero también No soy de izquierda, no de
se han mezclado y contagiado de este derecha, tampoco de centro; sólo
cáncer, lo han defendido con entereza a soy yo por la vida / No soy
marxista, ni nihilista; es más,
sabiendas que hacían mal. Por encima de la nunca los he leído / No soy
lucha solitaria de algunos escritores por el terrorista, no revolucionario, no
bien de este país; ha habido otros que han guerrillero ¡No! / Sólo soy yo
tolerado y propiciado; y aquellos que han rebelde luchando por un mundo
luchado ¿acaso han llegado hasta nosotros? cada vez más justo.

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¿Hemos leído a Vallejo, a Arguedas, a Alegría o a Mariátegui? Seguro que no, o
sí lo hemos hecho fue por casualidad, pero no porque en ellos veamos a las
luminarias pocas de nuestro país. De haberlo hecho no nos estarían enfermando
con libros de positivismo y autoayuda, habríamos entendido ya al país en el que
vivimos, y a los hombres con los que vivimos, y hace tiempo ya que hubiéramos
cambiado este país.
¿Se ha dignado el estado en alcanzarnos textos de Mariátegui, Prada, Vallejo,
Alegría o Arguedas? ¡No! Le conviene al país que seamos ignorantes. Le
conviene que seamos los ciegos que no ven, pues sólo así podrán arrancarnos
los ojos. Le conviene que jamás nos demos cuenta de nuestra enfermedad, pues
sólo así podrán dominarnos. Despertemos ya del sueño largo y apostemos por el
país que queremos y la sociedad que soñamos.

Ha habido literatura que ha protestado con


¡Todo en mí nació rebelde como
fuerza, pero lo ha habido también aquellos que
yo un día nací!
Mis pies con mis manos rivales, han ponderado; mas yo no quiero quedarme
mis manos sediciosos. con sólo saber qué se ha hecho o no se ha
Mis ojos que alguna vez míos, hecho, no con decirlos cómo es el país en el
hoy indomables rubíes que vivimos, si no que vengo a retarles, me
insurgentes. atrevo a desafiarles, y a construir junto con
ustedes el día diferente y el mañana nuevo, la
nueva sociedad sin armas ni guerras malditas.

Nuestras plumas no deben tolerar más


No pido guerra, pido la paz, pido
sangre, más injusticia; deben mostrar nuevos que no se castre nuestro mañana,
caminos. Los hombres de nuestra sociedad pido soñar, pensar, vivir, crear, y
deben denunciar, gritar, protestar y nunca ser nosotros.
callar, tolerar ni participar de la violencia. Nace la esperanza, ustedes
Nuestra literatura debe ser la tinta que tiña viven…
sangre en sus guerras, opresiones y
violencias; nuestra pluma tiene que escribir rebeldía cuando ellos callen; debe
escribir fuerza cuando se sientan solos, tiene que protestar en sus silencios, y las
letras tienen que inspirar confianza, ideal, principios, valores y esperanzas.
El papel de nuestra literatura tiene que ser: una literatura antisistema, germen de
cambio, rebelde y no muda; que recoja el interés y la voz del pueblo, y no de
algunos grupos de poder. Tiene que ser la voz de aquellos que no hablan.
Nuestra literatura tiene que mostrar nuevos caminos y ya no predicar más
conformismo ni indiferencia.

40
Pero me dicen: La literatura no puede cambiar sociedades, no un país. Eso es
mentira. La literatura ha sido y es el inicio de los grandes cambios, el germen y
principio de las grandes luchas. Si no, ¡para qué hacemos literatura!; para que
calle, no creo; para que tolere la injusticia, no; para que sea herramienta de
manipulación, tampoco; para hallar el placer, no sólo eso.

Una literatura comprometida con el pueblo, ha sido aquel que ha guiado a los
pueblos a días mejores, ha sido aquel que fue
Vallejo decía: “Hay hermanos voz y camino, un tiempo de historia muerta no
mucho por hacer.” Nace la contado, ha recogido la voz de los
esperanza, ustedes viven… postergados, ha sido siempre rebelde; pero
de nada vale una literatura rebelde si no es
leído, si no es asimilado; es nada, es muerta.
Autor y lector son dos mundos diferentes que siempre chocan, pero en este país
esto es excepción, no se ve. ¡Que la gente lea literatura y los que escriben,
plasmemos la vida misma, sin aspavientos!

4. LA GRAN CONVOCATORIA.

Que el pasado sea el hito que Bastante me he quejado en las líneas de


nos separe de errores ya arriba, y ya mostré un posible camino a seguir,
cometidos, que sea la fuerza que
pero esto nada valdrá sin acciones. Ya todos
nos impulsa a construir días
diferentes, días de sol y no de han hablado de cambios y reformas, y quizá
sangre. yo soy uno más; pero nadie ha dado el primer
Un mundo justo en el que los paso, nadie se ha atrevido.
niños jueguen, los jóvenes
piensen y los viejos rían…. No vengo a mandarme peroratas sin sentido,
sino sólo a recordarles que nosotros somos los responsables de este tiempo del
Perú, y que las cosas que acontecen acá no es sólo error del ayer, es nuestra
culpa, es por nuestra indiferencia, es porque no hacemos nada por revertir esta
realidad.
El gran llamado, la gran convocatoria es que, olvidándonos de nuestras
diferencias, credo, bandera, color y raza, nos unamos todos por cambiar este
país, por construir una sociedad mejor, donde no haya más diferencias, más
violencia ni marginación; por construir una sociedad ideal, donde al menos haya
esperanza, haya paz; donde no haya más hambre, ni guerras; donde sólo haya
igualdad y libertad.
Esto se puede solamente cambiando nosotros primero, cambiando la estructura
mental de cada uno de nosotros, para luego cambiar las estructuras sociales de
nuestra sociedad. Pero ¿Cómo vamos a cambiar la estructura mental de nuestra

41
gente? Cambiando la manera de pensar y actuar, y esto sólo va a ser a través de
la lectura de las memorias populares y de los libros. Comenzando a pensar
diferente, no tolerando más injusticia, no más hambre. Siendo los mejores
estudiantes, siendo nosotros y no lo que otros quieren que seamos. Amando lo
nuestro, respetando y queriendo nuestros prójimos. No dejándonos llevar por lo
que los otros dicen. No actuando como la radio y la televisión nos enseñan, sino
que siendo nosotros mismos.
Hablo de una revolución ideológica y no de armas, de una revolución que cambie
al hombre primero, si quiere cambiar su sociedad ¿Que esto es tarea de la
educación? Con nostalgia digo: La educación ha fracasado, y siempre ha sido
manejado por intereses de los grandes.

Si queremos cambiar este país, tenemos que tener primero un pueblo sabio,
hombres cultos. No digo que todos vayamos a la escuela, al colegio; sino, que
luchemos contra este sistema opresor desde nuestras regiones, desde nuestros
sitios. Hace bien al país un agricultor culto, que otro ignorante; hace bien a la
sociedad un estudiante que lee, que otro que solamente repite conceptos y tiene
bibliofobia.
Sólo así este país podrá vivir un día más. No seamos sicarios, no los asesinos,
seamos constructores.
Y esto he hablado no como revolucionario, sino como hombre que lucha por un
día mejor, por un país distinto donde al menos haya esperanzas. Para que
vuestros hijos y los míos no digan mañana, que por nuestra maldita culpa este
país está como está. Dejemos a los que vienen detrás de nosotros, un mundo
mejor del que nos están dejando.

CONCLUSIONES

Al final de mi periplo por los caminos hoscos del Perú, he llegado a tres puntos en
el que me detengo por un momento.

1. Por más que lloremos, imploremos y hablemos a los cuatro vientos, el pasado
está hecho. Se mataron más de setenta mil hombres inocentes. Se destruyeron y
se siguen flagelando la flora y fauna peruana. Y no se puede volver a curar en el
tiempo, una parte de la historia peruana. Sólo queda no volver a los días en el
que ya lloramos y maldecimos la vida.
Que el pasado sea el hito que nos separe de errores ya cometidos, que sea la
fuerza que nos impulsa a construir días diferentes, días de sol y no de sangre. Un
mundo justo en el que los niños jueguen, los jóvenes piensen y los viejos rían.

42
Con nostalgia, la realidad en nada ha cambiado, es igual o peor, la violencia de
los años 80 al 2007, se ha trasladado a las familias, hoy el terrorismo es en los
hogares.
2. Con dolor y sin animadversión el país parece de enfermos e ignorantes. Con
gente que tolera tanta injusticia, que calla y permite tanto atropello ¿Cómo
llamarlo? Con estudiantes que no leen. Con pueblo consumista que se deja
encasillar y que no protesta. Con jóvenes sin capacidad de liderazgo, libertad de
pensamiento ni expresión ¿Cómo caracterizar este país? Con tanto loco suelto
que ya no arroja piedras, sino libros. Con tantos perros sueltos sin nombres que
vagan por las plazas y calles. Con niños que no comen y mujeres que paren hijos
que no amarán. Con niños que maldicen su existencia. Con país de asesinos,
borrachos, violadores, traficantes; país sin norte ni mañana, que no estima a sus
hombres, a su naturaleza, a su familia; sin identidad, alienado y transculturizado,
que reniega y niega su cultura ¿Cómo decir lo contrario?. Con niños que trabajan
más de dieciséis horas diarias por comer un pan. Con enfermos que ya no tienen
esperanza. Con medios de prensa que se prestan al juego de los grandes
¿Cómo llamar y caracterizar este país?
Es nuestra violencia (Yawarmaki), es la hora cero, es nuestra verdad aunque
nieguen.
3. Hacer una literatura antisistema, rebelde, germen de cambio; que no toleré más
injusticia, más hambre, más miseria ni más lágrimas; que no sirva sólo a
intereses transnacionales ni a los intereses de los grupos de oligárquicos de
poder. Y que tiña sangre en sus guerras y en sus violencias. Que grite libertad y
rebeldía en sus silencios y opresiones. Que inspire esperanza y muestre caminos
diferentes al mañana, al cambio, a la revolución ideológica, para cambiar primero
las estructuras mentales de nuestros hombres y luego cambiar las estructuras
sociales de nuestra sociedad, para construir la sociedad ideal y el país que
queremos.
Una literatura libre, rebelde y no muda. Que cree conciencia y valores, mas no
pasiva. Que sea voz de aquellos que no hablan. Que sea el eco de las montañas,
la protesta de la naturaleza, el susurro de los vientos. Que recoja y transmita la
voz del pueblo y de las generaciones pasadas. Que muestre un norte diferente,
nuevos caminos. Sólo así podremos vivir un día más.

Es mi voz defendiendo mi concepción, es vuestro querer si comparten o


rechazan estas tres hebras de este ensayo. Pero aunque no quieran, queda
como reto: El cambio empieza por mí y termina en ti. Estoy haciendo mi parte, te
toca a ti.
Cusco, diciembre de 2006

43
APOSTILLA

Definir violencia y pecado mayor clasificar me ha llevado a dudar de la certeza


fingida de este ensayo. No existe el hilo que pretendí seguir, no hallo el final de esta
madeja.
Cuanto más pienso y reestructuro mi forma de percibir la violencia, más inseguro
estoy de lo afirmado hasta estas líneas; porque simplemente no se puede clasificar
algo que existe por sí solo, porque el hombre existe.
Hoy que vuelvo a mirar con otros ojos la vida, veo que la clasificación mostrada
anteriormente es vacío ¿dónde queda la violencia familiar? Obvie, porque todos
hablan de ella ¿dónde la violencia física? Está inmersa en los otros tipos ¿dónde la
auto violencia? No lo sé ¿dónde la violencia deportiva de los estadios y centros de
esparcimiento? ¿Son otros tipos de violencia social? Y la violencia en los carnavales y
procesiones son de estas últimas también?
Esta inclusión e interrelación de partes es el único que no me deja arrepentirme de
lo dicho.
Que es la visión negativa que tengo de este país? Me reclaman cantar a las cosas
bellas de este país y de ser positivista, pero yo no sé de ismos e istas. Todos los
medios de prensa florean con esas cosas bellas que reclaman, lo han dicho otros, el
sistemas de este estado lo ha recordado siempre hasta el cansancio esas cosas
bellas de los que dizque no hablo.
No pretendo mostrar la otra oculta de la moneda. No, no es que sea negativista,
un renegado más de este país del cual se quiera o no soy parte. No, no es que me
esté quejando, quizá protestando. Estoy solamente hablando esta verdad que
callaron, reclamando un pedazo de tierra para vuestros hijos, sin carga de positivismo
y negativismo.
Es sólo mi concepción del mundo actual, del Perú de Hoy, un pedazo de tiempo
que discurra libre, vuestras voces han hablado por mí.

A un año de haber concebido y parido este ensayo, reconozco la superficialidad


del análisis hecho, sin que este desmerezca la verdad que propala. Hoy entiendo que
la violencia del que hablé es mucho más, y la clasificación que hice queda relegada,
olvidé la violencia de vuestras barras, la violencia espiritual y muchas otras tantas,
como la violencia familiar el que con intención no trate, porque ustedes son más
doctos que yo en estas materias. No quiero decir que la estructuración de este ensayo
este completo, es recién el primer paso a mi objetivo final.

Cusco, febrero de 2007

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CARNICEROS DE ESTE SISTEMA
Imataq kanqa wawaykiri?
Polisiyallapas kanqacha riki.
[Dicho popular]

Nos dejaron solos aquella tarde de abril, nos condenaron a morir, no sintieron
piedad por nosotros, no un poco de amor. Desde que tengo noción de este mundo
sólo he visto policías cojudos, que de rodillas y por encima de todo sirven a los
gobiernos de turno. Aquella tarde de abril cuando tanto terrorista llegó a flagelar el
pueblo mío, estos mierdas se largaron como sin nada. Los cobardes huyeron, jamás
se enfrentaron, escaparon cual perro con el rabo entre las piernas, dejando todo el
distrito en manos asesinas. La única comisaría de mi pueblo que comía de nuestras
mesas huyó el día en que más lo necesitábamos. Apenas oyeron que los terroristas se
aproximaban a K. se fueron y no volvieron en todos aquellos años negros, en los que
no conocimos paz ni días de sol. ¿Confabularon? Quizá, sólo que nos dejaron solos a
morir, no nos defendieron, nos vendieron. Años más tarde volvieron cuando el flagelo
había terminado, volvieron cuando ya no había ningún terrorista a acosarnos a
nosotros de hospedar, a culparnos de terroristas, a arrastrarnos a las cárceles,
volvieron después de aquellos años sombríos a empuñar el fusil contra nosotros los
sobrevivientes de la plaga del terrorismo a matarnos, cuando ya habíamos visto tanta
muerte, a saquear nuestros campos de sembrío, a robar nuestras pocas gallinas que
habían quedado, a traficar con nuestra hambre, a beber en las chicherías de cada
esquina, a doblegar a patadas a aquellos que sabíamos un poquito de libertad, a
fregar sus pisos en la comisaría, a saludarles buenos días jefe, volvieron a infundir
miedo en mi gente, a robar, a matar. Traidores, si el día que queríamos de ellos no
estaban ¿con que derecho eran dueños de nuestras mesa? He visto policías cojudos
como estos, que sólo son una sarta de ladrones para el colmo ignorantes, una
enfermedad más en este país, sólo al servicio del sistema, pero jamás al servicio del
pueblo indefenso.
En todos los años de mi vida sólo he visto de estos: En Kunyaq un día cuando
apenas tenía nueve años de edad vi escenas amargas de los que ya conté en otras
líneas: manos arriba, y se rebuscan mi bolsillo donde tenía mis últimas 3 monedas;
cuando vieron la fuerza en mí y no deje que estos mieras me robaran, sólo atinaron
decir: colaboré entonces con la policía nacional que está para dar seguridad a los
ciudadanos. En este mismo sitio vi otras escenas: éste era un control, por cada
mercancía que llevaban, por cada saco de papa que se traía a cusco cobraban una
cuota, un monto de dinero. Vi lágrimas, patadas, golpes, he visto la escoria de este
país y qué no han visto ustedes en cada protesta, sólo sangre, sólo bombas

45
lacrimógenas. Por eso los llamo yo los sin alma, los de negro o perros carniceros. Sin
desmerecer la encomiable labor de aquellos que dan la vida y su labor por dar
seguridad a nuestra sociedad.
Que la policía no sea la amenaza latente para nuestra sociedad, que no sea un
peligro ni verdugos espiando todos nuestros caminos ni corriéndonos por las calles y
plazas. Que sean el baluarte donde apoyarnos para combatir los males de nuestra
sociedad, el hampa, el terrorismo y no los ignorantes que no leen ni saben de valores
ni principios. No los chupamedias, defensores de este sistema neoliberal, no, eso no.
Que sean el camino abierto, la luz en nuestra oscuridad. Simplemente que sean
policías, no asesinos, no verdugos, no traidores, no matones.

46
DÓNDE QUEDA EL PAÍS QUE CUANDO NIÑO NOS HABLARON?
...Y las aves que un día criamos en el pantano
Surcarán por el cielo azul lejano
Migrarán en las estaciones de la vida
Llevarán tu nombre en sus alas
Pero nunca nos olvidarán vida mía.
Volverán tal vez mañana
Quizá al atardecer con el alba
Llegarán cansados de sus caminos
Y en las Intimpas del bosque prohibido
Gestarán las ideas revolucionarias y rebelde
Que al juntarse conmigo aprendieron...

Me han dicho que hay un lugar en el mundo, un sitio único con pasados
legendarios e historias que no dejan de sorprender; con majestuosas cumbres que
llegan hasta el cielo; con estepas que se extienden a lo largo de las llanuras andinas y
que entrada la noche silban, murmuran; con vientos que susurran y nubes juguetonas
que corretean por el cielo, con aguas dulces que nacen en las montañas más altas y
recorren nuestras costas, nuestra Amazonía de árboles inmemoriales, hasta besar las
aguas saladas de nuestros océanos. Son nuestros ríos que viven con los andes
habladores.
Con ríos que cantan melodías diferentes y mil cascadas; con ciudades que
permanecen siglos y hombres auténticos que aman la tierra y viven en armonía, con
arenales, playas y desiertos, con una Selva, un Ande, una Costa y un Mar que nace
en el horizonte, junto con el sol y la luna llena. Para que ya hablar de sus aves que
vuelan por sus cielos azules y que migran desde las lagunas andinas por nuestra
América amada.
Con flora variada y fauna única. Un país de maravillas.
¡Es este país hijo! ¡Es este! Este es el Perú que de niño me contaron. Ese día yo
era un niño y creí en las palabras de ellos, y viví esperando conocer ese país, ese
lugar en el mundo. Esperanzado he recorrido este país de norte a sur en busca de las
estepas, en busca de las chinchillas, en busca de los cóndores, en busca de esos
hombres; pero no he encontrado y tampoco fue antes que yo.

Me han dicho que existe un lugar para nosotros los peruanos en el mundo, un país
de ensueños que nos dejará vivir para siempre; pero no me dijeron que el sol estaba
oscurecido y que la noche en cualquier momento caería. Hoy el sol acaba de ocultar
su cabeza en el ocaso; acaso miento. Parece la misma vida estar en suspenso; pero
no me hablaron de sus niños enfermos, de sus ciudades escoriadas. Acaso me
hablaron de este país enfermo en el que se desarrollan las más grandes batallas por

47
sobrevivir. No me dijeron nada de sus niños que no comen, y que salido el sol en las
mañanas de todos los días, vagan por las calles de esta ciudad, explorando los
grandes basureros en busca de una migaja de pan. No me hablaron de sus ríos
enfermos que mañana no cantarán, pues, terminamos por matar la vida.
Allí está el Apurimac salvaje, bramando todavía por nuestra comprensión, y sus
ruegos son inútiles para nosotros; nunca supimos escuchar al que llora, al que clama
rasgando su corazón de dolor.
Aquí en nuestro Cusco legendario, el río sagrado (Willkamayu) arrastra
pesadamente nuestra escoria. Es un río enfermo que no vivirá. Los suche que vivían
en sus aguas profundas fueron tragados por el hombre, y aquellos que sobrevivieron
se marcharon, los otros murieron con la fetidez y las contaminaciones.
Este es el país que me dejaron y no es como las tiernas palabras de cuando niño,
no como sus sueños mágicos de siempre que nos hicieron creer. ¿Dónde los loros
habladores, donde el cóndor, señor de los aires? ¿Dónde los wamanis majestuosos
que eran nuestros santuarios sagrados? Todo ha muerto. Todo acaba; mas ellos
como siempre dirán: el PBI creció en 5%, Kamisea dará tantos millones por regalía,
Bolivia exportará su gas por nuestros puertos, firmaremos pronto el TLC, y a que no,
la transoceánica ya comienza en Inambari. Ellos dirán: ocupamos el primero puesto
en esto, somos el primer país de América; más nunca dirán: ultimo en matemáticas y
penúltimo en lenguaje. Los congresistas seguirán discutiendo banalidades, crearán
más días en el calendario viejo, habrán más feriados y quizá mañana hasta exista el
día del político, del inmoral y día del sol, que de haber mejor sería, y en nuestras leyes
figurará la ley del perro junto con el del pobre, la ley de ellos; pero nunca nuestras
voces. Pero como Arguedas dijo al referirse al Cusco semidesnudo que permanece
bajo nuestros pies, que un día moriría."Ha de morir”, y que de cierto morirá este país
en el que se ríe de cualquier cosa, pero se llora de todo.
Pasarán días, meses, años, décadas, siglos, milenios, y si vivimos este país
seguirá siendo el mismo o peor de lo que conocimos y ese día hasta dará vergüenza
de llamarse peruano.

Allá en la distancia cerca al cielo, en algún lugar del ande existirá todavía el
pajonal soñado, los árboles del sol; quien sabe si los pantanos de mi arroyo reúnen
todavía en sus aguas a las “Wallatas” que escaparon de nuestras manos, y en el
cielo; y en el cielo que soñamos, brillará la estrella que ilumina al mundo. ¿Sabrán
nuestros niños peruanos que no vivimos? ¿Sabremos nosotros entendernos a
nosotros mismo, para entender a los otros? Como siempre llegarán los días de la vida
y nuestros niños tendrán como regalos las piedras cuadradas recogida en la orilla de
mi arroyo, el cual empujaran sobre las carreteras mojadas con sus lágrimas, el
estomago vacío y la ropa raída. Y aunque no quieran, ellos preferirán la arcilla en vez

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de la plastilina, la piedra pizarra en vez de hojas y los mil colores de piedras para
escribir que vuestros sintéticos. Aman la tierra, y aunque no nos gusté, la sonrisa de
sus labios no morirá. Es mi raza fuerte; más no olvidemos que allá en el frío Ande,
donde el viento silba mil canciones en Agosto, el venado vuela con chalina y el cóndor
corre con botas; viven los hombres auténticos de estas tierras. Mas a ellos quien le
hablará la palabra de esperanza, llegarán allá los humanistas a darles un abrazo
fraterno y hacerlos sentir que somos peruanos, o esperarán las elecciones próximas,
las navidades para prepararles chocolate y llevarles el pan que nos sobra. Viven en
sus leyes.
¡No! Seguirán riendo con los hijos de su élite y separarán a nuestros niños
peruanos de aquellos otros, por el color de sus ojos, la piel, los Andes, nuestra
indiferencia, orgullo, mezquindad y religión. No son mendigos como suelen decir en
Lima la grande, no necesitan una taza de chocolate una vez al año; no te piden eso. Si
no sabíamos, nuestros niños peruanos todavía tienen un cielo más azul que tus ojos,
un río que no acaba en el horizonte y entre las sabanas de un mundo que no nace.,
una montaña que besa el cielo, un cielo único; tienen vida, tienen todo ¿Pero que
esperan de nosotros? El amor, la amistad, nuestra entrega; más el amor no viste, no
sacia el hambre. Ellos no siempre estarán con nosotros y nosotros con ellos, se
disiparán con los andes, a las noches se unirán.
No pedimos nada, nada más que un mundo justo. Al menos déjennos un mundo
con esperanza, pues pronto estos valles desaparecerán, de ella el gran río que canta
y que olvido hasta cantar, de ella la cascada de mi inspiración, el bosque de la vida y
con ellos mi nación. Al amanecer o tal vez al atardecer del alba se habrá consumido el
último ichu de la puna, el último gran águila habrá desaparecido y yo por última vez
habré amado, besado.

Déjennos al mundo como la tienen hoy, y ya no sobre nuestros lomos arrastren a


mi humanidad a morir.
Desgraciado el hombre que sabiendo que no hay mundo, destruye la tierra de la
amistad, el mundo de mis amores, la sociedad que le dejó hacerse hombre.
Me retiro al campo, a la campiña donde nací; me voy a la tierra que me vio nacer;
me marcho a los prados de mi arroyo, en donde el último búho acaba de caer de
hambre, donde el ultimo venado acaba de ser derribado de un tiro, la última rana
termina por tragar una molécula venenosa que contamino sus aguas, el último sauco
talado y el wamani sagrado perforado en sus entrañas y yo acabo de llorar con la
última gota de lágrima que quedaba.
Mátense entre ustedes, que yo no quiero verlos morir. Ya vi demasiada crueldad,
a mi gente sufrir, mendigar, nacer, morir, llorar; pocas veces triunfar y reír. Y dice ellos
que Dios tiene la culpa y que el error está en el pasado. Mentiroso, si en tus manos
está ayudar al que no tiene, amar primero lo nuestro, luchar por la paz y la justicia.

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La herida a llegado al alma de mi humanidad, en un momento todo se viene abajo
y nada podrá ser levantado; otra vez el mundo caerá aplastando ciencia y tecnología,
proeza y designio, cultura y esperanza, y nadie podrá salvarlo. Apúrense en huir o
enfrentar, que e último segundo ya marcó, último copo de oxigeno envenado se
acabó.

Déjennos al mundo como está, que nosotros sabremos curarlo; pero no se lleven
de nuestras manos la vida, de mi alma mis versos.
Déjennos al menos un mundo donde haya paz y la esperanza sobre todo, pero no
se lleven con ustedes la vida.

Pero jamás me hablaron de esta realidad miserable, nadie de este país que sufre
y muere.
Nunca me hablaron del reclamo por un mundo justo, nunca de un Perú enfermo, y
aun hoy que veo tanto dolor y flagelo no quiero creerlo; cierro mis ojos y digo: no
puede ser. En mi todavía queda la esperanza de cuando niño, de ver un mundo justo,
de encontrar y ver ese país que de niño me hablaron.
Pero es la vida el camino largo, a veces corto; el mundo pequeño, y que entre las
vueltas que da, el ir y venir, siempre nos vuelve a unir; nos volvemos a encontrar.

Pero tú puedes, puedes ayudar a que ese sueño no muera, puedes construir un
mundo nuevo, diferente; que no arrastré esas llagas de herida mortal. Puedes cambiar
el mundo, cambiando tú primero. “cambio yo y cambiará mi mundo” puedes que haya
un momento de paz, amor esperanza y armonía; amando lo que tienes que amar,
defendiendo la vida, cultivando los valores, siendo el mañana esperado, amando al
prójimo, al hijo al padre, a la esposa, a la novia que cortejas, dando tu mano a aquel
que te alcanza, partiendo el pan que comes sin desprecio al que no tiene, estudiando
con convicción, pensando en mañana, cumpliendo con el deber de hijo y padre, no
siendo conformista.
Podemos ayudar a que nuestro mundo dé el hálito de su última esperanza, no
arrancando aquella flor del camino que se ahoga, sembrando árboles para la vida,
aceptando nuestra realidad, no arrancando las páginas del libro de la vida. Aunque
convencer nunca ya se podrá a esta humanidad que cada vez se aproxima a morir, se
aleja de la vida llevándose en sus alas toda esperanza. ¡Pero intentémoslo! Tú puedes
que hay un minuto de más de esperanza, cuidando la ecología, respetando la ley de la
naturaleza, no jugando con lo poco que queda.

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La llaga del mundo no era mío, pero siento, siento en al hombre que a veces tiene
que arrastrarse por tragar una migaja de pan, la realidad que me grita en cara mis
perversiones. Quizá he pecado de honradez, de orgullo, de vivir entre ustedes. Pero
puedes dejar algo bello para mañana. Un camino, de este escombro humano que
queda una nueva manera de vivir. El reto está en ti, está en mí, está en nosotros.
Juntos podemos.

Me han dicho que hay un lugar en nuestro cosmos, un mundo justo y un país
Perú, donde la vida es el primer valor, donde hombre y naturaleza viven en armonía.
Esta esperanza vive en mí, en mi memoria quedan las palabras que de niño me
hablaron. Hagamos que es mañana viva. Hagamos que los sueños no mueran y el
país que nos hablaron cuando niño, exista.

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LA MUERTE DE ARGUEDAS: SUICIDIO, INMOLACIÓN,
ARGUEDICIDIO
…Hoy tengo miedo, no a la muerte misma sino a la manera de encontrarla…

Este país se ha caracterizado por matar a sus hombres insignes que le han hecho
bien y han luchado por él. Este país mata escritores, asesina pensadores y persigue
por cada rincón del mundo a sus hombres ilustres; pues tiembla cuando se le habla
sus verdades, y de los días diferentes; de ese mañana mejor por el que tanto se ha
luchado y ha de lucharse.
Se ha apabullado a Vallejo en la rebeldía de sus versos, lo han olvidado yaciente
en una cama de la vieja Paris; sin dinero y esperanza murió un viernes y no en los
jueves de su premonición; lejos del suelo que amó, a los años.
Queda en la historia los yaravíes de Melgar, y el eco del último disparo del fusil;
traspasando nuestros caminos, hoy sin viraje. A los veinticuatro se ha borrado de la
memoria de Silvia para siempre.
No fue excepción Mariátegui. Se le ha paseado por el mundo, por el país de los
zares y bolcheviques; sólo por tenerlo lejos. Clausuraron los diarios de su de su
rebelión.
El gran pensador de América cuantas veces golpeado, asaltado en su propia casa
por los gobiernos de entonces, y por nosotros. Le mandamos a la sepultura a los 35
años.
Puede esta línea soportar más ejemplos tétricos de lo que hace este país por sus
hombres? Los matas, los persigue, se deshace de ellos en la flor de sus vidas; pues
sigue creyéndose ser pasto de Norteamérica y de la vieja Europa.

Dejando de lado este preámbulo que sólo pide libertad en nuestros derroteros;
encaminemos mejor a desentrañar el mundo de Arguedas; que en el mejor momento
de su vida se nos fue. No es cierto, lo dejamos partir. ¿Pero por qué los escritores
peruanos mueren tan jóvenes?
Mientras avanzo por las calles vacías de esta ciudad en sus días de invierno, al
sentarme en alguna plaza pregunto:
─ Conoces a Vallejo?
─ No!
─ A Mariátegui?
─ Tampoco
─ A Melgar?
─ No hermanito, quién será!

52
─ Escuchaste hablar alguna vez de Arguedas?
─ La verdad no! Ah! Ya recuerdo… Ese, el que se mató…
─ En la Molina
─ Sí! Él. Oye pero por qué se mató? No debió matarse.

De interrogador pasé a ser interrogado. ¿Realmente fue suicidio, inmolación o


arguedicidio? Será mejor desentrañar este enigma, antes de que yo también sea
blanco de vuestra barbarie.

Creo yo, que la mejor manera de abordar un tema demasiado delicado, es


recurriendo a los mismos textos escritos dejados por Arguedas; en especial los diarios
de Los Zorros, en el que resume su pasión encendida por la vida y la muerte; y sobre
cuando dice: En abril del esperé muchos días que llegara el momento oportuno para
matarme…y por qué negar su aberración a la vida, El encuentro con una zamba
gorda, joven, prostituta, me devolvió eso que los médicos llaman tono de vida. Su
vida ha sido un espiral entre querer vivir y no vivir, y por no ser demasiado
redundante, resumamos en tres los enigmas de su trance.

1. Suicidio.- A finales del 69 su vida había sido un vaivén. Cada hora se hacía
perecedero y el día esperado no fallaría a la cita. Anoche resolví ahorcarme en
Obrajillo, de Canta, o en San miguel, en caso de no encontrar revolver… Aunque
muchas veces la necesidad de vivir se interponía con más fuerza. …En Obrajillo y San
Miguel podré unos días rascándole la cabeza a los chanchos mostrencos,
conversando muy bien con los perros y hasta revolcándome en la tierra con algunos
de esos perros chuscos que aceptan mi compañía hasta ese extremo…Había que
vivir, si no era entre los hombres, al menos en la soledad de las horas frías, entre
perros o chanchos mostrencos, lo importante había que seguir viviendo.
...En San Miguel de Obrajillo me entró la tentación de seguir viviendo aunque no
fuera sino para sentir el sol de ese pueblo y pasar los días acariciando los perros y
chanchitos mostrencos… sin embargo, ese placer no compensaría por mucho tiempo,
un buen día ese hito desaparecería, esa ansia sería nula y el esta vez no fallaría.
…por que quien está como yo es mejor que muera… El largo camino emprendido un
día llegaría a su fin, no habría más razones que lo sujeten a la vida, de todas maneras
ese era su camino, si con miedo. … hoy tengo miedo a la muerte, no a la muerte
misma sino a la manera de encontrarla…, o con cobardía, …soy cobarde para el
dolor físico y seguramente para sentir la muerte…, era su elección.
Se me pide razones que fundamenten mi argumento, que más que mío fue de él.
Suicidio es acción y efecto de suicidarse y esta acción es darse voluntariamente
muerte. Sobre las causas que le llevan a obrar se ha hablado mucho; mas será mejor
sentar mi parecer en resumidas cuentas. Desde muy niño le había tocado vivir en un

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mundo difícil, fueron las traumas psicológicas por la muerte de su madre, las
ausencias repentinas y largas de su padre, sus correrías nunca deseadas que son
narradas en El Horno Viejo, la noche en llamas con Fidela, en la batea de amasar
pan; fueron las razone que más tarde prendieran esta llama de incertidumbre en su
vida, sin dejarle otra elección que el suicidio y ya los otros han resumido mejor este
trance. …Cuando la vida es un martirio, el suicidio es un derecho.

2. Inmolación.- …Quizá conmigo empieza a cerrarse un ciclo y a abrirse otro


en el Perú (…) pero mi vida no ha sido trunca. Despidan en m un tiempo del Perú. He
sido feliz en mis llantos y lanzazos, por fueron por el Perú; he sido feliz con sus
insuficiencias porque sentía el Perú en quechua y castellano. Y el Perú ¿Qué?: todas
las naturalezas del mundo en su territorio, casi todas las clases de hombre... Había
que verter sangre, ofrecerse en sacrificio por este país.
Arguedas con su muerte ha abierto ese nuevo ciclo en el Perú que muchos no
quieren reconocerse, es que la raza india no ha muerto como se ha querido, está más
augente, más palpitante; ha abierto el camino a ese día grande, donde todas las
sangres griten al unísono la libertad de este país, donde el indio ya no hinque más las
rodillas. Nos ha abierto el camino, nos ha cedido a nosotros este ciclo. Era necesaria
su inmolación; pues solo así pudo temblar la gran Lima y entender que el Perú es
costa, sierra y selva; el Perú es todo. Y él es el norte abierto, la estrella solitaria en las
noches oscuras del Perú, para siempre terminar diciendo como él. …he luchado
contra la muerte o creo haber luchado contra la muerte muy de frente…

3. Arguedicidio.- …Estoy luchando en un país de halcones y serpientes desde


que tenía cinco años… Si homicidio es acción de matar a un ser humano
ilegítimamente y con violencia, Arguedicidio es matar a Arguedas y ya no solo
ilegítimamente, sino con furia, rabia y desesperación. Su vida ha sido constante lucha,
y nosotros, ustedes más que yo, sus asesinos que jamás (aunque quisieran) podrán
expiar este pecado. Ha luchado siempre por ese Perú nuevo, y nosotros lo
estropeamos; hasta hoy su prosa va luchando con fuerza, pero no basta eso; cuando
bien sabemos que vivimos en un país de asesinos y carniceros, y me culpan a mí de
soñador y tremendista.

Este país ha matado escritores, políticos, verdaderos pensadores, pintores; los ha


matado sin piedad, ¿cómo? Con su indiferencia, matándolos y persiguiéndolos, los
hemos matado al no acogerlos en nuestro seno, los estamos matando hoy día al no
leer más libros, los estamos martirizándolos al dejarlos solos cuando batallan en el
país de zorros, halcones y serpientes, cuando dejamos de lado los valores de nuestra
raza y negamos nuestra sangre india, cuando dejamos de pensar este país en

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quechua y castellano, cuando hacemos al corrompernos entre ellos y renunciamos
nuestra identidad.
Arguedas ha muerto en nuestras manos, y nosotros somos sus asesinos, él
nuestra víctima.

Para qué abarco más, cuando hay voces torpes que ya quieren callarme, mejor
termino con mi esbozo de mi propia pluma rebelde en Arguedas y mi mundo. Un día
de estos revivirá la alegría de nuestra gente, ya no lloraremos, no habrá más ladrones
acechándonos, seremos nosotros y la vida. Al final, después de tantas lágrimas, se
habrá construido la sociedad ideal narrada en Todas las Sangres. Nuestro padre
Túpac Amaru, al que Arguedas escribe su apología, habrá vuelto por nosotros.
Esta vez sabremos que el cielo es nuestro y nosotros de la tierra. Hablaremos
nuestra lengua, y por primera vez los kumunkunas de Asilpampa diremos: Arguedas
ha nacido con nosotros y vive como las aguas de nuestros ríos. Estará siempre en el
alma de nuestra raza india.

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LA DESGRACIA DEL AÑO NUEVO
La tierra no pertenece al hombre
el hombre pertenece a la tierra…
Si los hombres escupen el suelo
se escupen a sí mismo…
Y para que no se olviden
que la tierra no es nuestra
sino de las generaciones futuras.
NOAH SEALTH
(Jefe indio, piel roja)

Son 5 de la tarde, de un domingo incierto. Dicen que hoy es el último día de este
año viejo. La luna asoma su rostro en el horizonte, indecisa; pues sería mejor
perderse en el tiempo, que observar esta sombría noche. La penumbra cae, se oyen
los primeros alborotos en la calle abarrotada, donde mañana quedarán toneladas de
basura, orina y mierda1. Las primeras estrellas brillan con fulgor en un cielo radiante y
único. Si el cielo sonríe, ¿presagio de un buen año? Yo no sé de esas cosas.
A las 7 de la noche se levantan las primeras humaradas, y los primeros
pirotécnicos estallan, dándole colorido a la noche ausente que llora. Vuestros rostros
gestan la hora cruel; las avecillas que alguna vez habitaron entre ustedes, buscan
refugios; los árboles de nuestro orbe cierran sus estomas con rabia, pues presienten
que esta noche morirán asfixiados.
9 de la noche, grita mi alma, intuye la hora trágica; para ustedes el matiz hermoso
de año nuevo: se irá un año y vendrá otro. ¡Por qué han tenido que inventar estas
fechas? Entiendo que el hombre haya tenido que dividir el tiempo en segundos,
minutos, horas, días, meses, años… por miedo a no perderse en el tiempo, pero esto
no le da derecho (a hacer lo que hace) a matar la vida ni a la tierra, tampoco a escupir
sobre ella, no a mancillarla cuando pueda y quiera.

En la cosmovisión occidental el tiempo es lineal, y en la andina es cíclica; más en


los tiempos nuestros ya no sé si es lineal o cíclica, sólo sé que es un círculo vicioso.
A las 11 los preparativos ya están completos y las discotecas de nuestra ciudad
colmados. Las primeras llamaradas levantan polvo, la ausente noche se siente herida,
las estrellas del cielo tapan sus ojos, los árboles moribundos sienten morir. El tiempo
transcurre, es un incendio nuestra ciudad, un campo de batalla. Humaredas que en
toda dirección corren, niños en la calle que saltan en hordas cuando los pirotécnicos
estallan. Las calles van quedando vacías…

1
En su concepción: excremento.

56
Son 11.59 de la noche de otro diciembre 31 de los que nunca olvido (en esta hora
estoy dormido, pero mi ser que vaga por el mundo me despierta lloroso). En el
segundo 4, comienza la cuenta regresiva: 4, 3, 2, 1… Explota el júbilo y la alegría, las
bombardas y los abrazos saltan, lo pirotécnicos estallan. Es Irak, Hiroshima nuestra
ciudad. Brincan de alegría, una avalancha gris cubre los confines de Cusco, es un
fiasco, una paradoja sin explicación (Tenía que detenerse el tiempo en este segundo).
Mis oídos no soportan más estruendos, mis ojos ciegos lloran, y la noche al fin siente
el puñal en sus espaldas. Llueven las plegarias y los deseos, las palabras y los besos
viajan alborotados, el cumplimiento de mil cábalas… todo es un bullicio bacanal
incomprensible, que no sé cómo explicar, no sé. El brindis, las uvas, el paseo por la
manzana, y tantas cosas más en los cuales ustedes son peritos. Mas yo, en esta hora
ajena siento morir, pues las plantas de la avenida lloran, la naturaleza al fin no sabe lo
que sucede, la noche ausente ya no siente. Nuestra ciudad se nubla, el smog cubre
por completo mis ojos, y no veo ya a las estrellas compañeras que en esta noche a mi
encuentro habían salido.
Ignorancia, costumbre, tradición, maldad, razón… ¿Cómo llamar este atentado a
la tierra? ¿Cómo caracterizar nuestra degradación? Hoy, que por el Ártico pasea
ausente sin rumbo y a la deriva un iceberg, por la maldita causa del efecto
invernadero. Y cuando nuestro Huascarán ya no sabe de sus eternas nieves, el
Salkantay de sus hielos blancos, ni la tierra de futuro. Y el hombre termina
produciendo con mayor saña y jolgorio más CO2, quemando más bosques y estepas,
horadando la tierra, fabricando más humo y odio… y yo no sé cómo explicar ya este
tiempo muerto.
Y a mí me piden que estas líneas sean positivistas, que no sea problema ni
protesta, sino…; no cuando llora… ¿Quieren que diga que cada diciembre 31
quememos más ropa vieja en cada esquina, usemos más pirotécnicos, consumamos
más colorantes y preservantes, hagan más cábalas, liben más alcohol? ¡Haber si
matamos más rápido así la vida! Estas líneas no saben de positivismo y mentira, sólo
hablan una miga de verdad, sólo muestran la conmoción de mi alma solitaria ve muere
con la vida, al llorar con la tierra que agoniza; lucha porque siente morir, por reclamar
un día diferente… Pero para qué hablamos ya de capa de ozono, para qué, si en esta
noche hemos hecho mierda, tanta sapiencia y razón que decimos tener. En esta
noche negra contaminamos más que 100 fábricas, y hemos sido sólo ignorantes
consumidores. En las horas frías de esta noche, en la cama de un hotel se han
fabricado los hijos que no querrán parir mañana… entre el alcohol y el efluvio se han
preñado los vientres no consentidos, que con odio se abrirán mañana a traer a un
hombre más1 que será traficante. Clavamos el puñal a la tierra, escupimos y pateamos

1
En su concepción: varón y mujer.

57
las veces que quisimos, somos problema y no… Ahora entienden por qué da miedo
ser hombre.
El sueño se aleja, el bullicio termina por llevárselo, la llamada esperada no llega, y
mis pares en distintas lugares sólo dicen: este año tiene que ser diferente.
El tiempo es y no lo hacemos nosotros, y este año nuevo que empieza son sólo
parámetros (hitos) para no perdernos en el tiempo (pero, para ustedes, cada
diciembre 31 envejece y muere, para dar lugar al año nuevo). El tiempo es, ¡hermanos
de la tierra! Y no hagamos más daño a la tierra. ¿Dónde quedan en estos días la
razón y la sapiencia del cual el hombre se siente orgulloso? ¿Dónde el ideal, la
religión y la filosofía? ¿Dónde…? ¡Nada existe!

Son 3 de la mañana, mi ser absorto lucha por rasgar estas líneas. Con sigilo
observo la calle ausente, la cosmópolis nublada (tropiezan algunos borrachos…) ¿Y
quiénes ganaron esta noche? El sistema, el monopolio y las transnacionales. Esta
noche gastamos hasta la última moneda por fingir que no somos nosotros… ¿Qué
comerciaron? Sexo, alcohol, odio, indiferencia, hambre, barbarie… Y mientras más
fechas sean como estas, de superstición, pamplina y escape; quizá el país lidere solo
el quinto mundo, y el hombre: viva por vivir y mate por matar; y se dirá al alba: no
somos genocidas, aún sabiendo que matan… y hora entiendo el significado del color
amarillo en estos días: indiferencia.
A las 5, las avecillas moribundas recuerdan que a pesar de todo tienen que cantar;
más el cielo cusqueño seguirá nublado por horas, las calles (campos de batalla) serán
el basural, ¿y el tiempo?, sigue siendo el mismo; pero en nuestras mentes tratamos de
creer que estamos en otro año nuevo.
Disculpen si cometo otro delito al firmar esta línea (aún sabiendo que esta misma
historia se repite en cada lugar…), pues no quiero proseguir más… El bullicio no cesa,
unos duermen mientras otros despiertan.
Hoy 01 de enero de 2007 (y yo ya quiero morir) ¿Qué hace mi país? Duerme, liba
alcohol, baila, ríe… ¿Qué hará en las horas que vienen? El primer día del año y
empiezan sin trabajar, y sin darse cuenta de la maldad que imprimen a la tierra. ¿No
que el primer día del año deberíamos empezar trabajando, y no con feriados? Eso,
como lo llaman, con buen pie. ¡No!, la resaca durará semanas y el tiempo seguirá
siendo lo que fue, y yo el pez que a contra corriente nada, sabiendo que la avalancha
humana amenaza.

¿Qué hago?, sólo reclamo cordura, un día diferente, un país mejor, un pedazo de
tierra para mis hijos; sólo libertad, armonía y fraternidad para con los hombres y la
tierra cautiva. No lloro, no deseo nada, sólo un poco de razón, amor y verdad… ¡No
matemos a la vida, ni escupamos a la tierra!
Cusco, enero de 2007

58
CARNICERÍA A MANSALVA EN ABANCAY
¿Dizque una turba de cinco personas se enfrentó a la policía en Abancay?
¡Mentira! No eran cinco mil, eran más de doce mil ciudadanos, y no era una turba,
pues una turba nunca está integrada por miles de niños, estudiantes, obreros, etc.; y
no es como dicen, por razones de tinte electoral, por no aceptar los resultados del
circo electoral de las pasadas elecciones; un perdedor no agrupa a doce mil
personas… Fue por reclamar el justo derecho del pueblo abanquino: la correcta
utilización de más de un millón de soles que trataron de desviar a Andahuaylas, los
corruptos del gobierno regional, cuando ese dinero ya había sido presupuestado. Y no
se enfrentaron ellos a más de 150 carniceros de este sistema asesino, fueron los
carniceros de este estado quienes abalearon a mansalva, y asfixiaron a toda la
población abanquina.
Esta es la maldita verdad, y no como lo comercia la prensa mercantilista limeña, al
servicio de este sistema neoliberal, ni como los corruptos de este país propalan con
sarcasmo. Los carniceros asesinos, perros fieles al servicio de este sistema
dispararon a quemarropa contra una población que lo único que hacía era protestar en
sus calles, y denunciar la corrupción de sus autoridades. 

¡Esto es imperdonable! ¡Hasta cuándo este estado va a matar, el día que quiere,
justificando nuestras muertes y nuestra sangre derramada con la de vándalos y turbas
que se enfrentan a sus autoridades, cuando son sus perros los que nos muerden el
alma y nos chupan la sangre, por defender este sistema alicaído, y dizque
democrático! Quizá la democracia sea para ellos disparar a mansalva, intoxicar con
saña como lo hicieron con más de 800 niños en Huancayo, abalear con odio y a
quemarropa a veintena de ciudadanos abanquinos, y asfixiarlos con tantas bombas
lacrimógenas.

Esta es la maldita democracia de este país que, callarnos quiere el día que
queremos hablar. Pero las balas de esta cloaca de estado jamás podrán callar la voz
de lucha del pueblo apurimeño. ¡Si hoy logran callarnos, mañana nos matarán como a
perros; y esto no se puede permitir!


A los corruptos del gobierno regional, causantes de este genocidio: ¡Basta ya de hipocresía y traiciones!
¡Jamás podrán con un pueblo unido!

59
En estas líneas mi solidaridad y compromiso con mi pueblo Abancay, que se
levanta con fuerza por alcanzar sus máximos ideales. Basta ya de indiferencias y
odios hermanos peruanos de todas las latitudes, no podemos permitir que otros
mueran cómo mártires por luchar contra el centralismo capitalista, enfermedad podrida
del neoliberalismo yanqui. Basta ya de más sangre. Que no se abra más heridas en el
alma de nuestra sociedad. Que no se construya con nuestros cadáveres la postración
de este país…

¡Pueblo valeroso de Abancay, no nos callarán jamás, no podrán con nosotros,


somos más fuertes que ellos!

Y a los carniceros, perros fieles de este estado, decirlos: están para dar seguridad
a la sociedad del cual viven, cual zánganos hambrientos, y no para empuñar el fusil
contra los ciudadanos indefensos, no para defender este sistema alicaído por encima
de nuestros cadáveres.

¡En nosotros está la fuerza, el ideal y el principio, pueblo emergente de Abancay!


No tengo odio contra nadie. Apurimac es uno, es el dios hablador… ¡Basta ya de odios e indiferencias
entre abanquinos y andahuaylinos, con odios no se puede construir una región, con rencillas sólo estamos
cavando nuestro fin! ¡Unámonos hermanos y luchemos juntos, todos por un mismo ideal, y por vivir
mañana…!

60
MEMORIA Y PASADO
Ha de permanecer en los rostros risueños, los años de gloria y los días malos que
se vierten como manantial al cauce de nuestros recuerdos.
Si del Kay churay o del Qachullan (K’achullan), lo cierto es que las memorias de
mi raza datan de tiempos de tiempos inmemorables. Desde los awilas (Antecesores
de los inkas, cuyos vestigios adornan las cuevas y peñascos de mi Kachora, para
continuar labrando la historia de los inkas en Patallaqta, Kapillayoq, Qorimarca, Awila,
etc. A darnos raíces y preservar los días de nuestra tierra culta, que a la sombra del
sol ha de perpetuarse eternamente.
¿Pero, por qué hablar solo de los días de sol? ¿No cabe esta imprecación en los
sueños de sus pobladores?, que cual hijos del sol labran la tierra sagrada en Asil,
Pantipata, Marjupata, Inkawasi, etc.
Es cierto, son sus hijos labradores eternos, ciudadanos del mundo; más no quepa
olvidar los días nublados de los 80, que marcaron las páginas de nuestra historia, pero
que no lograron ensombrecer nuestras memorias. Pues solo ha permitido esparcirnos
por el mundo, desde cuyos rincones volcamos nuestras miradas a la tierra de antaño,
a recordar el majestuoso Salkantay, que no ha de moverse, el canto del Apurimac, o
los caminos serpenteantes que nos unen a Choqekiraw.
Pero también en Memoria Y Pasado nos preguntamos: ¿Por qué los sapos ya no
croan en los amaneceres, y por qué ya no cantan después de la lluvia? ¿Dónde están
los cóndores que antaño sobrevolaban nuestro terruño? ¿Dónde los ukumaris (osos
de anteojos) que a la vertiente del Apurimac nos esperaban? ¿Dónde los pumas
salteadores que con sus visitas nos alegraban?
¿Han marchado como nosotros a otros sitios, pues la parca los ausenta? ¿Dónde
los árboles eternos, los chachak’uma (chachacomo), los relictos de t’asta e intimpas?
¿Dónde los urpis, piskalas; los animales y plantas de mi Arroyo? ¿Dónde las nieves
perpetuas del Salkantay, que a diario se enlutan? ¿Por qué nuestros ríos ya no
murmuran y nuestros vientos ya no susurran? ¿Dónde la kuka (coca) que en otros
tiempos se extendía en kukamasana, y los loros habladores de Chikiska? ¿Pudieron
callar así prontamente?
Cuando se habla de los hombres (varones y mujeres) de Kachora, lo primero que
me asalta son los temores de si estaremos mañana; pues, ¿bastará con revivir el
pasado y con elogiar los días buenos ya vividos? ¡No basta eso!

Cada año gran parte de las cumbres, que cual sigilosos veladores resguardan
Kachora, se enlutan. Es el incendio humano que arrasa flora y fauna, tal vez únicos
que no estamos sabiendo valorar.

61
El uso de productos químicos (fertilizantes, pesticidas, plaguicidas y otros), están
matando nuestros ríos, nuestras tierras. ¿Y es malo hablar de esto?
Los programas asistencialistas de gobierno solo están creando dependencia en
nuestros pares. El alcoholismo campea en nuestras comunidades, y nuestra gente
boga sin norte seguro, sin ideologías que guíen a bien.
Todo poblador de nuestras comarcas solo piensa en el presente, cuando son las
aguas servidas de Kachora los que callan al Apurimac hablador, y son el turismo no
orientado que está plagando nuestros caminos a Choqekiraw. Es quizá esto, la otra
cara de la moneda del que no hablamos y siempre ocultamos.
Kachora, Memoria y Pasado; es el tiempo que fue ayer y los días que vendrán, sin
aspavientos y rencores; pues, si estos errores no se encaminan a bien, no habrá días
en los que hablemos.

Las memorias de un pueblo son los días vividos y por vivir, y el pasado es cada
segundo de lucha, que son muralla en nuestro andar.

Que no se queme más bosques, más pajonales. Que el alcohol no sea el veneno
que nos derrumbe. Que vuelvan los sapos a croar en nuestros ríos, pues son
equilibradores del ecosistema. Que se maneje sofisticada y responsablemente nuestra
agricultura. Que la tala y caza indiscriminada no mate nuestra biodiversidad. Que
nuestros niños jueguen y nuestros viejos rían. Que nuestros campesinos labren la
tierra. Y que el pisonay de nuestra plaza florezca siempre.

Busquemos la unidad para resolver nuestras diferencias y allanar los caminos


agrestes. Que las aguas servidas que enmudecen al Apurimac hablador, sean
tratadas, y a través de un proyecto global se canalice los problemas generales a
aquejan nuestra comarca. Y que los de lejos añoramos nuestra campiña,
involucrémonos en los sueños y esperanzas de nuestros hermanos cachorinos.

Que los días que nazcan sean nuestra memoria y pasado. …encaminémonos al
camino del sol. ¡Juntos podemos!

62
NOVIEMBRE DE ROJO FUEGO, DE MUERTES, LÁGRIMAS,
MENTIRAS Y TRAICIONES
…Yo soy de aquellos locos que no tienen patria,
dios, religión, bandera, color, ni partido;
pero sí una filosofía, un ideal y una esperanza…

Ayer, más de 100 alumnos envenenados en Cusco. Hoy, cerca de 1000 niños
intoxicados en Huancayo. ¿Está el estado alimentando a nuestros niños? ¿No los está
matando más bien? ¡Los está matando a mansalva y sin piedad! Y quizá mañana está
misma historia vuelva a suceder en algún lugar del Perú, y esta vez ya no serán miles,
sino todas las generaciones venideras.
En esta hora no hablo de futuro, hablo del hoy, hablo de vuestro estado asesino
peruano, hablo de sus guerras y sus hambres, de sus prevaricaciones y perversiones.

El dolor corroe mis entrañas, la rabia y la impotencia me hacen claudicar; pero a


la mierda de vuestro estado no le causa dolor ni resignación, no le molesta ni le
preocupa el vía crucis de cerca de 1000 niños que agonizan en los hospitales del
norte peruano. ¡No le importa nada! ¿Se molesta el estado traidor en estar en sus
martirios, en sus penas y en sus dolores? ¡No!.
Recuerden oligarcas, el país que nos están dejando es un país enfermo, un
estado asesino y asistencialista, que paga a su gente por ser ignorante.
Recapacitemos peruanos que, para ellos somos los perros amaestrados que
movemos los rabos, cuando papá estado nos arroja en la cara un pedazo de hueso
seco y roído, un kilo de arroz envenenado en los comedores populares, una taza de
leche tóxica en los Vasos de Leche y en los Desayunos Escolares (aunque para
muchos de ustedes la mejor dádiva). A veces somos para ellos, los mendigos que
alzamos las manos al cielo con aleluyas cuando su estado carnicero, obsequia cien
miserables soles por el Programa Juntos, para el alcohol y la necedad; más no para la
salud, educación, cultura, ni para la posteridad.
Escribo con rabia esta página, porque vuestro odio no imprime piedad; escribo con
sangre, porque siento que me están matando a mí y a mi generación conmigo.

¿Prevención de la rubéola, la fiebre amarilla…? ¿De cuándo al estado le preocupa


nuestra salud? ¿Desde cuándo al neoliberalismo le importamos? ¿No será que las
ratas de sus laboratorios hayan muerto, y necesiten más animales para probar sus
experimentos? ¿No será más bien para contagiarnos sus enfermedades hoy y

63
dominarnos mañana? ¿No será quizá el obsequió de algún benefactor del mundo, o la
ponzoña neoliberal?
─Carajo, no soy el ganado del corral de vuestro estado pordiosero, para que
vengan a inyectarme vacunas de los que desconozco y los que no pedí, y sin al
menos preguntarme por mi consentimiento ─ ¿Es el diálogo suelto de algún resentido
en vuestras calles? No sólo es eso, quizá también es la voz de muchos, y de repente
la razón de sus palabras sean ciertas ¿Qué otra cosa podría esperarse de vuestro
estado?

¡Basta ya de mentiras y de traición! Mi pueblo no es el ignorante autómata, todavía


le queda un poco de lucidez. Que acaben ya los días negros de vuestros calendarios.
Que terminen ya las absurdas elecciones (ya ganadas) de vuestra democracia, en
donde nosotros (los auténticos peruanos) marcamos como idiotas un aspa o una cruz
en cédulas ya marcadas. Dizque en el Perú democrático elegimos, quizá ustedes, yo
no. Para mí ese día es como tantos otros que hay en vuestros calendarios, en el que
me obligan a marcar por un cándido (candidato) y manchar mis dedos como un animal
más, cuando ustedes ya saben quienes serán presidentes, alcaldes y congresistas, y
a más de que, uno ya no sabe quién será ese que robe menos, y peor aún, cuando
vuestro sistema ya eligió por nosotros. ¿Y a esto lo llaman elecciones libres y
democráticas?

¡No escribo más!, que pueden saltar otras voces torpes a callarme; no hablo más
que siento ya en mí otras voces mudas opacándome. Discúlpenme que hable mal en
vuestro mes democrático, es que yo siento esto que he dicho antes y no puedo callar,
¡siento en mí las mil guerras carniceras de vuestros cándidos!, ¡siento en mis venas el
tóxico de vuestras vacunas preventivas!, ¡siento en mí el dolor y el llanto de los niños
intoxicados por vuestro estado homicida!, ¡siento en el alma las lágrimas y los ruegos
de sus padres y el de la biodiversidad amazónica que muere, porque el sistema de
vuestro estado los está matando!, ¡siento la voz de tantas lágrimas que se derraman a
diario en vuestras carreteras!, ¡siento la voz de tantos ruegos por ver un día diferente!,
¡siento la podredumbre de la cloaca de vuestro estado burgués, consumiéndonos!,
¡siento…! Puede esta lista no tener final, pero antes de cerrar está página permítanme
hablar una última palabra, algo más…
─Pero, ¿Qué libros vamos a leer en los tiempos de vuestro plan lector? ¿Los
piratas que venden tanta subliteratura absurda y barata de positivismo y autoayuda,
que sólo defiende el interés neoliberal? ¿Eso?─ Díganle a vuestro estado que
fomente la lectura, pero la lectura de literatura buena; hablo de Mariátegui, Vallejo,
Arguedas, etc. Díganle que edite libros que hablen del Perú, de nuestra realidad, del
hombre, de la tierra, y no sólo de ustedes en vuestra decadencia y desolación. ─¿Qué
los peruanos leamos?─ Sí, pero literatura buena, como: Todas las Sangres, Siete

64
Ensayos de la Interpretación de la Realidad Peruana, El Mundo es Ancho y Ajeno, etc.
Porque ese es el Perú que queremos conocer, ese Perú que niegan y del que hablan
poco. Está bien que se hayan recordado de leer un poco más, pero les recuerdo,
leamos libros que valgan la pena y no libros defensores de este sistema asesino.

No es de quejas ni de rabias esta página, es simplemente una miga de vuestra


maldita realidad que roe mis entrañas, es vuestro noviembre rojo gritando con rabia
vuestras verdades. Otra vez disculpen mi atrevimiento, es que no puedo callar cuando
siento en mí el cáncer de vuestro estado, matándome.

¿Si construir pretenden ese país emergente del que siempre hablaron, ese país
ideal que siempre soñaron y por el que se ha luchado tanto? Partamos por conocer la
verdad, por conocernos y saber de dónde venimos, quienes somos, y hacia dónde
vamos.

Perú, noviembre de 2006

65
YO NO TENGO AMIGOS
Me han dicho hace mucho que yo tengo más de loco que de poeta; más de
insurgente y rebelde que de literato; y más de trotamundos que de compañero,
estudiante y amigo. Será quizá, porque yo siempre he dicho que, no soy amigo y que
nunca me he preocupado en caerle bien a nadie (quise ser yo en todo tiempo)
Porque los amigos se preocupan por sus amigos, y yo no me preocupo por ellos.
Los amigos están con sus amigos, comparten sus penas y alegrías, ríen y lloran
juntos, se aman y profesan una amistad desinteresada y verdadera; pero yo no hago
nada de eso ¿por lo tanto, cómo podré ser amigo? Los amigos son amigos, y darían
hasta la vida por un amigo, y yo no sé si daría la vida por ustedes.
Ha de ser de repente, porque yo soy un loco apátrida sin dios, religión, bandera,
partido y sin nadie (sólo soy un alma rebelde, capaz de hacer su cielo y su infierno en
la misma vida)
Lo de poeta no tengo, lo de loco quizás. Lo de escritor tampoco; pero nací rebelde,
y creo que se van dando cuenta, que tengo más de loco indómito y rebelde que de
hombre alienado. Pero no se asusten aún, es simplemente mis ganas por seguir
viviendo y luchar, por navegar hasta el sol en el mar de la vida, cabalgando sobre el
viento hacía el norte mío.
Pero nunca olviden, que los poetas son testigos y cantores de su tiempo. Los
poetas le cantan al amor, a la amistad, al odio, a las penas y sufrimientos del hombre,
y yo sin ser poeta simplemente le canto a la vida. No olviden que los locos no piensan,
no reflexionan, no filosofan, no hacen poesía; pero yo siendo loco escribo poesía y
predico rebolusión. Y para dejar de aburrirlos o aburrirlos un poco más, voy a leerles
algún verso mío1, que escribí robando el kashkaniraqmi (Sigo Siendo) de Arguedas.
Yo que sé si será poesía, es simplemente el mundo vuestro claudicando junto al mío,
de que el hombre debe ser más hombre, pero sin matar su tiempo ni su historia, su
espacio ni su naturaleza, su mundo ni su libertad; sin asesinar, deshumanizase ni
vejar el derecho de los hijos que parió. Debe soñar, pensar, vivir (desarrollarse) Debe
ser hombre sin engañarse… y disculpen que hable mal en vuestro día.

1
El poema leído llevaba por título: Sigo Siendo.

66
CARTA A LOS PERUANOS DE AMÉRICA1
El mundo a sus habitantes, los habitantes del mundo a los peruanos, los peruanos
a los cusqueños, los cusqueños a los peruanos, los peruanos a los habitantes del
mundo, y los habitantes del mundo al mundo; encargan la tarea más noble. El mundo
a mí y yo al mundo.

Excelentísimos señores:

Es obvio que el saludo en estas líneas no cabe, además que el tiempo no me


permite expresarlo, a más que de estas cosas ustedes saben mucho. La verdad de
todo, lo único que anhelo es, que esta página sencilla nos lleve a reflexionar sobre
nuestro mundo actual, sobre su realismo y humanismo.

El alma de nuestras sociedades enferma está, el mundo en el que vivimos viejo y


desgastado que en cualquier momento puede dejar de ser; la maldad,
irresponsabilidad y la contaminación están destruyendo nuestro mundo, creando una
brecha irreparable en nuestra humanidad. El ser humano a veces tiene que
arrastrarse para conseguir una miga de pan, esta realidad preocupa, y me pregunto a
mí mismo ¿Qué estoy haciendo por aquellos, por mi mundo, y por el alma de nuestras
sociedades que está enferma?
Es la vida un camino tan largo, a veces corto, el mundo muy pequeño que entre
las muchas vueltas que da, entre el ir y venir siempre nos vuelve a unir, sin importar la
distancia donde nos encontremos.
Tú puedes ayudar a cambiar a nuestro mundo, cambiando tú primero: cambio yo y
cambiará el mundo. Puedes construir un mundo nuevo y diferente que no arrastre
esas llagas de herida mortal. Puedes que haya un momento de amor y esperanza y
armonía. Amando lo que tienes que amar, defendiendo la vida, respetando a tus
padres, siendo buenos hombres mañana, amando la esposa que debes querer, la
novia que cortejas, dando la mano a aquel que te alcanza, partiendo el pan que comes
con el que no tiene, criando a los niños con amor, estudiando con convicción
pensando en mañana.
Tú que estudias, estudia de veras no para conseguir un trabajo mañana, no por el
título; sino par da para dar trabajo a otros, para hacer de nuestro mundo un mundo
nuevo y diferente, para hacer de nuestra patria el mejor del mundo.
Tú que estás solo siente que te acompaño, pero atrévete a buscarme y no te
conformes. Tú que esperas un mañana mejor no esperes más, anda a buscarlo.
Tú que sueñas no sueñes más, has que tus sueños se hagan realidad.

67
Tú que hablas mucho, no hables más, que tus palabras sean hechos y el que no
hable que hable; pero sobre todo siendo humildes y no halagándonos a nosotros
mismos, peor confiándonos. Si amas, ama con alma vida y corazón y no te engañes a
ti mismo.

Cumplamos con el deber de hijos y de estudiantes, no siendo conformistas, más


ayudándonos a nosotros mismos. Podemos ayudar a que nuestro mundo cambie y de
el hálito de su última respiración, no arrancando aquella flor que se marchita , sino
plantando un árbol más, amando a nuestros padres, aceptando el realismo universal,
no arrancando las páginas del libro de la vida, que bien hubiera servido para mañana ,
no jugando con la vida. Aunque convencer nunca ya se podrá a esta humanidad que
cada vez se aproxima a morir, se aleja de la vida llevándose en sus alas toda
esperanza de vivir, pero tú puedes que haya un minuto más de esperanza, cuidando
la ecología, respetando la ley de la naturaleza, conservando lo poco que queda, la
llaga del mundo no era mío, pero lo siento en el alma.

Tú puedes dejar algo bello para mañana, que ni el tiempo logrará borrarlo, tal vez
un camino, un hecho, estudiando para mañana con voluntad y entusiasmo sin perder
la calma. Hagamos de la juventud de hoy la raíz de una nueva generación, y de este
escombro de vida que queda empecemos una nueva manera de vivir.

68
PERÚ, PATRIA IMPOSIBLE?
Cual ramera abrazaste los brazos que no debiste, besaste las monedas sucias
que hoy te son deuda, pintaste de rojo tus banderas, mataste sin piedad a tus hijos,
asfixiaste con tantas bombas a tus retoños en sus luchas y movilizaciones, levantaste
tus piernas seductoras a tus amantes con liberalidad, amaste los corazones de acero;
pero no te diste cuenta que en ti engendrarían muerte, desolación, corrupción,
hambre, guerras, esclavitud, deuda externa, pobreza, postración, humillación,
barbarie, lágrimas, sangre y mierda; implantarían dictadores, erigirían caudillos y
saquearían todo.
Se embriagaron de tu sangre, se hastiaron de comer tu carne, se asquearon de tu
desnudez y tu vergüenza. Tus piernas sensuales ya no seducen como ayer; y hoy te
dejaron sola, convaleciente y postrada. Pero todavía viven de ti, aún comercian con tu
cuerpo, y sobre tus pechos desnudos aún echan suertes para repartirse las parcelas
milimetradas de tu piel morena… Y tus hijos? Todavía sobrevivimos.

Regalaste a tus amantes oro y plata, guano y salitre, y cuando ya no tenías éstos,
hasta las shiringa de tus selvas junto con las lágrimas y la sangre de tus hijos. Pero
quizá el mejor obsequio fue el petróleo de tus entrañas, los repartiste como quisiste,
los llevaste hasta sus puertas. Más hoy, que convaleciente padeces, acaso
aprendiste? Todavía obsequias a tus amantes el cobre de tus Andes, el gas y los
árboles milenarios de tus selvas. En ti enmarcaron todos tus confines, se repartieron
tus tierras a su manera, cual piratas plantaron sus banderas en cuadriculas, y hasta ya
custodian las aguas de tu Amazonía para cuando no haya.
Pero rechazaste a tus propios hijos, los corriste de tus senos, y amamantaste
[aquellos que no eran tuyos] los de tus amantes. A tus hijos los apresaste como a
perros y los mataste sin piedad. Tus hijos sólo supieron de hambre y sangre, de
malditas guerras en que murieron por miles, sólo de movilizaciones y huelgas en que
sucumbieron por montones, sólo de corrupción y politiquería barata, de prensa
mercantilista que enferma… de pobreza tercermundista. Por qué dejaste que murieran
entonces tus hijos por amor a ti, sin un día dejarías el camino al llano y emprenderías
el de tus amantes? Por qué enviaste a tus hijos al holocausto neoliberal? Los
desparramaste por el mundo y acaso tuviste piedad de ellos? Sí un día tienes que
deshacerte de mí patria mía, si un día vez en mí la amenaza de tu paz fingida, es
mejor que me mates hoy a que me reserves la vida para otros días en el que igual has
de matarme.
No te estoy echando en cara las porquerías que haces e hiciste, ni estoy
reclamando por mi vida; sólo me estoy preguntando ¿hacia dónde nos llevas? Hacia

69
algún lugar más allá del sol? Viejos barcos a la deriva ¿ya hallaron el Norte en
vuestras brújulas sin Norte magnético?

Recuerda patria mía el primer amanecer americano en los Andes eternos, cuando
el viento era libre, cuando las luciérnagas tenían luz propia, cuando el tapir era
cazador y no presa, cuando el cóndor era señor y no esclavo, cuando los suches eran
peces de oro y no el botín de las truchas, cuando el puma era dios y no un adorador
convencido, cuando el sol era de oro y no de hojalata. En esos días de sol y no de
afrenta nacimos tus hijos, libres con la esperanza en el lomo y el ideal en los brazos,
vivimos por engrandecer este suelo y la hicimos milenaria; más hoy con la pesadez en
los ojos supervivimos, con el sueño y la esperanza de hacer de América una tierra
libre.

Perú, patria (paria) imposible de borrachos, ladrones, prostitutas, políticos,


apátridas, oligarcas, corruptos, aristócratas, burgueses, pobres,…? Escucha el
llamado de tus hijos, acude en sus luchas por establecer un nuevo orden social. Que
se luche por establecer ese nuevo orden social incluyente? No! Luchemos nosotros
por construir el país de todas las sangres, la América de todas las razas.
Construyamos el porvenir los americanos y no el puñado oligarca que en más de 200
años sólo hicieron mierda de este país.
Perú, patria mía; haz que la sangre de tus hijos, la lucha constante de Mariátegui,
la voz rebelde de Vallejo, la prosa florida de Arguedas, la esperanza de Scorza, el
ideal de Alegría, el canto libertador de Túpac Amaru, la valentía de Micaela Batidas y
de todos aquellos que ofrendaron su vida por ti, valgan algo y marquen el
advenimiento de una nueva era de concordia y prosperidad!

Si poesía es a rebolusión, ensayo a rebeldía, a qué es esta voz mía? Porque quizá
yo mismo, después de mi camino, no entienda para qué he vivido, no sepe por qué he
luchado. Pero de algo estaré seguro: América ha sido mi ideal y mi filosofía, mi razón
de ser y vivir. Miren en mí al apátrida con patria, al loco con cordura. Porque todo es
posible por la patria que se ama, todo es posible por la tierra que se quiere; porque no
hay imposibles para los americanos. Porque América lo es todo, porque América no
es de los yanquis que hoy se creen señores del mundo, América no es la cuadrícula
del norte neoliberal, no sólo es el Centro, es el Sur. América lo es todo, América es mi
patria, América es mi principio y mi final. América es mi ideal y mi filosofía.
En la ignorancia y el olvido nos educaron para ser animales de costumbre, nos
prohibieron protestar en las calles para ser los autómatas humanos casi libres, que
viven de las dádivas [vasos de leche y todos los programas sociales] de esta patria,
que mantiene a sus hijos en la ignorancia y el olvido. Porque quizá yo mismo luché por
aquello que no existe, y viví por aquello que no debí.

70
Un día cuando al fin mueras [pero esto no tiene que suceder] qué será de tus
hijos? Vagarán por el mundo buscando la madre que no tuvieron? Llorarán sangre
quizá en los países de su cautiverio? Patria mía no tienes por qué dejarnos regados
en los caminos del mundo, tienes que sacudirte de tantos parásitos que alimentas y
luchar [aunque sea tan sólo una vez] por la vida de los hijos que en cada esquina
pariste.

Patria mía, no hagas que la esperanza muera, no hagas que la voz inocente de
tus niños conozca sangre y fatalidad, que la libertad sea tu filosofía y el amor tu
evangelio; pero que la mediocridad y la desesperanza no carcoma nuestras vidas.
Que al rayar al alba se levante un nuevo amanecer en el horizonte, y que al caer la
tarde vean tus hijos con esperanza (desde las colinas abruptas) nuestros derroteros.
Que no haya más sangre, más mediocridad, más miedo, más marginación, más
masacre, más caos, más pobreza, más engaño, más traición, más demagogia,…
Luchemos por construir un país más justo y libre, para que la esperanza, el amor, la
justicia y la libertad no mueran.

América augente tu historia acaso es distinta a la de la patria peruana? No lo es.


Mi patria es América,

71
DEMAGOGO
Habla el burro de orejas
El asesino de preservar vidas
El ladrón de honradez
El corrupto de anticorrupción
El traidor de fidelidad
El loco de no tirar piedras ni hablar barbaridades...

Habla el vándalo de poner mano dura contra los vándalos electorales (¿no que
eran ciudadanos peruanos?) y de aplicar todo el peso de la ley (cuando vuestra
maldita ley que propalan carece de peso y principio) a los causantes de disturbios en
vuestra fiesta electoral (circo electoral). Pero se olvidaron de los golondrinos y de los
corruptos que compran y venden votos por alcanzar algún cargo en la cloaca de
vuestro estado. Se olvidaron de los malditos de la prensa amarillista y elitista que
fabrican candidatos y elige autoridades.
Hablan piedras, pues tienen bocas que alimentar de piedras no pueden, hablan de
cambios y reformas, pues vuestro título de demagogos los avala.
Hablan de democracia en este país de mercachifles que venden nuestra ruina por
montones (pregúntenle al verdugo sobre Cayara, sobre Abancay)
En el circo electoral del todo-vale de vuestro país no se puede perseguir a
mansalva a nuestros hermanos que no estaban en acuerdo con la falsa elección ya
vendida. Tenemos derecho a protestar y mostrar todo nuestro desacuerdo; pero esto
no les da derecho a encarcelar inocentes, ni perseguir a los que no estamos de
acuerdo con este sistema podrido, no les da derecho a matarnos como a perros, ni a
callarnos a la fuerza del fusil de la democracia enferma.

72
TERCERA CLASE: LA OTRA CARA DEL TURISMO EN EL PERÚ
El turismo en el Perú ¿Una alternativa o una amenaza? ¿Vivimos del turismo?
Si mentira o verdad, yo no sabría responder a estas incógnitas, lo único que puedo
argüir es que al turismo a nivel del orbe terrestre lo clasifican en categorías:
CLASE A (PRIMERA CLASE) magnates, dueños de grandes transnacionales, etc.;
destinos preferidos: Francia, Roma, España, Egipto, Italia, etc.
CLASE B (SEGUNDA CLASE) Empresarios, ejecutivos, investigadores, turistas,
etc.; destinos: Brasil, México, Cuba, El Caribe, etc.
CLASE C (TERCERA CLASE) Únicos destinos: países del tercer mundo y cuarto
mundo (Perú) integrado por fumones, violadores, espías, ladrones, drogadictos,
mochileros…
¿Qué esto no es verdad? ¿Que no es certera esta afirmación? Entonces ¿Por qué
se vende tanto estupefaciente (Éxtasis, PBC, mariguana…) en la plaza de armas del
Cusco? ¿Por qué entonces la calle Procuradores tiene que ser un antro de mala
muerte? Si verdad que asusta o perfidia de mi pluma, pero lo cierto es que nosotros
no vivimos del turismo.
Uno recorre en un atardecer ausente la plaza Hawqaypata y por los portales que
lo adornan y ve que no es de cusqueños, sino de extranjeros, limeños, o del poder
católico; son ellos quienes comercian con nuestros recursos, y los cusqueños son un
empleado más al servicio del sistema y del poder. Los mejores hoteles del Cusco
milenario no son de cusqueños sino de capitales limeños o transnacionales, las
mismas agencias de turismo, que para el colmo de males ni tributan en nuestro orbe.
Ahora siguen diciendo que vivimos del turismo. Cuando el dinero recaudado por
ingresar a los sitios arqueológicos del Cusco se va a Lima, de donde regresa una
migaja. Cuando todos los templos y catedrales son administrados por el poder católico
y no por el pueblo; y este dinero usufructuado por los curas, de los cuales no
conocemos un céntimo
Ahora entienden que no vivimos del turismo, y que no perdemos millones por un
día de paro. Son muy pocas las personas que reciben alguna miga, más no vivimos
del turismo.
Sólo el clan Montesinos-Fujimori-Toledo-García se ha hecho dueños de terrenos
comunales en alrededores de los principales sitios arqueológicos, en el que mañana
construirán hoteles y antros de mala muerte. Sólo el clan limeño comercia en Cusco,
Machupicchu y otros lugares de importancia económica ¿Por qué sólo ellos tienen que
decidir por nosotros y comerciar con nuestros recursos? ¿Por qué los Chávez y
Fujimori tienen que ser dueños de los mejores hoteles del Cusco y del monopolio?
Mas no conviene desviarme de la argumento que venía sosteniendo al principio de
esta página.

73
El turismo más allá del exiguo dinero que deja, ha traído desolación, SIDA,
prostitución infantil como sucede en Iquitos (Turismo sexual); y lo imperdonable de
todo es que los supuestos turistas sólo vienen a espiar como lo hacen en Cuba,
Venezuela y más que todo a robar. No son tan torpes, para caminar hasta
Machupicchu por el camino Inca, ni distancias tan lejanas hasta Choqekiraw. No sólo
vienen a abrazar el Cusco milenario ni a besar nuestras piedras sagradas, vienen
también a robar nuestra biodiversidad, a saquear nuestra patria, a apropiarse nuestro
potencial eco-biológico. Quizá por ello yo he visto turistas en Choqekiraw cazando
mariposas, en Machupicchu robando orquídeas. Saquean nuestra flora y fauna, el cual
lo patentan en sus países y volverán a vendérnoslo mañana. Ya lo hicieron con la
maca, la uña de gato, camélidos sudamericanos, y otros productos que ya no son
peruanos. Se internan en la inhóspita selva del Manu y Tambopata, no para espectar
el vuelo de guacamayos y colibrís, sino a cazarlos.

Ahora sé que no se vive del turismo, y quizá ahora entienden más que yo, que el
turismo que llega al Perú es de tercera clase: de hampones y vagos que no los
quieren en sus países y ven como destino el Perú. Ladrones que cobran miles por
venir al Perú y robar nuestra biodiversidad. Espías vestidos de religiosos, ONGs que
dizque apoyan a los países subdesarrollados. No, vienen por nuestra cultura y
biodiversidad, por nuestros conocimientos milenarios el que nunca supimos valorar.
Claro que no desmerezco ni dejo de hablar de que dentro de este grupo, hay
todavía un caterva que realmente viene a hacer turismo: a conocer nuestros lugares, a
realizar trabajos de investigación; pero hay más de los primeros.
Ahora que saben el rol del turismo en el Perú y el destino de de las divisas por
este rubro, contesten por mí ¿Vivimos del turismo?

74
EN MI PAÍS
Incógnita vida sin ausencias, están matando mi país y tú no protestas carajo!!!

En mi país:
La educación es instrumento de dominación y manipulación
La política es mierda y los políticos ladrones con corbata
La cultura es alienación y la biodiversidad ya no existe
La democracia es tradición neoliberal, postración, marginación…,
es burguesía aletargada con manos de acero y cruces de espada
La religión es prostituta de Sodoma, con cuerpo longevo,
seduciéndonos con la cruz de sus pechos hechos puñal
La filosofía no entiende de principios ni sabe de amores.
En mi país:
La justicia es utopía, el ideal ensueño; y la igualdad dame que no te doy
La libertad son los 206 artículos de una absurda constitución,
son decretos de urgencia y declaratorias de emergencia.
En mi país:
Las universidades ya no son trincheras de lucha, son más bien
campos de concentración de vagos, hampones…,
y para que no digan que miento, también fui universitario.
Los hospitales son mercados heridos en desiertos sin fronteras
La prensa, mercante del consumismo y bastardo defensor del sistema.
En mi país:
El sol es de hojalata, la luna de barro, y las estrellas de cartón.
La neblina, nebulosa gris de spray y pimienta que envenena.
En mi país:
Se siembra concreto en los parques y plástico en los jardines
Se planta cemento en las avenidas y piedras en los huertos
Se anega con mierda nuestros campos y con sulfuro los prados.
En mi país:
Los álamos de la alameda sufren de catarro y tos convulsiva
Los suches de insomnio y el gran águila de hastío y depresión.
En mi país:
Los cojos corren, los paralíticos andan y los ciegos ven; pero dios es pobre
Los niños ya no juegan, los jóvenes ya no piensan y los viejos ya no ríen.
En mi país:
La sapiencia es ciega, la ignorancia vidente, la escuela amaestra y los libros asustan
El subdesarrollo lo llevamos grabados, con cincel de barro, en la mente;
y los más de 400 años de dominación, esculpidos con carbón, en el alma.
En mi país:
El Norte magnético es el Sur; y el Este, Oeste
El reloj de sol es de arena granulada

75
El día es noche y la noche no sabe de alboradas.
En mi país:
No existe el mañana y la esperanza no sabe de glorias
No se puede hablar fuerte porque te callan,
y no se puede escribir con libertad porque te matan.
En mi país:
Los de negro son wachimanes y boleteros de esquina con guardapalos;
porteros y mataperros en movilizaciones, con cascos de acero y cadenas de ley.
En mi país:
El abogado es taxista que anda con las lunas cerradas por miedo a los gatos
El político, apátrida sin rostro; la prostituta, madre; La madre, monja bendita; el piraña, doctor
El wachiman, general; el estudiante, docto animal de laboratorio;
El ingeniero, picapedrero; y el mecánico vende frutas
El verdulero repara carros; y los periodistas, payasos y mercaderes sin mandil del consumismo.
En mi país:
Las montañas más altas son cascarones vacíos;
y la inhóspita selva, guarida y efluvio de repartijas
Las nieves más blancas son rocas desplomadas
Los ríos, serpientes sin venas y arterias sin conducto
Las calles y carreteras, asesinos y sicarios sin sueldo
Las esquinas, paradero y hostal de mis hermanos.
En mi país:
Con los libros se hacen fogatas, y en las bibliotecas sólo las polillas parlotean,
preguntado qué libro comer y a qué sabe el viejo libro de Arguedas, Mariátegui, Vallejo…
En mi país:
Se mancilla con intriga y desusadamente los DDHH
Se escupe sangre, respira plomo, y se come plástico
¡Las grandes transnacionales han comprado espacio y tiempo!
Ya nada es nuestro: el aire, la vida, la tierra… ¡Ya nada!
En mi país:
Los vasos de leche son grumos de pólvora y DDT,
y en los comedores populares se sirve arroz con gorgojos de condimento.
En mi país:
El hermano campesino ya no labra la tierra ni piccha su coca,
y confundido es con narco o terruco por sembrar y defender
la hoja sagrada de sus dioses, etnia y cultura.
En mi país:
¡Ya no sé qué significa la palabra libertad, y
y a lo sumo viviré 30 años, y eso que me faltan 3!

Pero en mi país de mil vientos y tempestades,


sé que muy dentro de nuestras almas,
en el rincón más incógnito de nuestros corazones
late aún la esperanza, flamea aún la llama de la rebeldía.
¡Que esa llama de insurgencia nunca muera, y la esperanza resurja!

76
De qué se molesta usted
dije que esto está pasando en mí país y no en el suyo.
Disculpen hermanos, espero que esto sólo pase en mi país y no en el vuestro.
1Hola Elio cómo estás, espero que bien, leí tu mensaje, me pareció interesante, más que una crítica una
reflexión presupone en el que lo lee, bueno eso creo, muy buena aunque creo que le puedes agregar
algunas cosas más; como:

En mi país pueden gobernar extranjeros, alienados y hasta caballos.


En mi país dicen la economía mejora cuando más personas se mueren de hambre y las cosas
suben cada vez más.
En mi país los taxistas son los de más alto rango en el mundo: abogados, médicos, militares...
En mi país dicen que hay futuro, pero no dicen que ese futuro está muy… pero muy lejano.
En mi país piden aumento los que no trabajan y los que sí, son despedidos por la corrupción.
En mi país todos leen, pero el ajá, el chino, el trome, etc.

1
Michael.

77
LOS SIN DERECHOS
A la lucha constante por libertad y esperanza (trabajo e igualdad, pan y justicia)
de los pueblos del Perú, recordando siempre que:
este estado asesino jamás podrá callarnos,
la maldita prensa mercantil nunca podrá sepultarnos
ni el neoliberalismo matarnos…

Derecho a que te maten a balazos en cada protesta y declaratoria de emergencia


Derecho a te asfixien en cada movilización y te golpeen, como a perro los carniceros
del estado
Derecho a callar y a no protestar cuando te saquen los ojos
Derecho a que violenten tu domicilio con cualquier cuento
Derecho a vestirte con harapos y a tragar el polvo rancio de sus caminos polvorientos
Derecho a que papá estado te premie con un vaso de leche envenenado y un plato de
comida putrefacta
Derecho a manchar tus dedos en cada elección dizque democrático
Derecho a soportar la porquería de la prensa mercantilista y vendida
Derecho a aguantar el show del congreso burgués
Derecho a ser calumniado si estás en desacuerdo con el sistema, y a morir si es
necesario para fortalecer la democracia, pues esta se alimenta de sangre
Derecho a ser amaestrado en sus escuelas para ser un autómata casi libre
Derecho a morir en los accidentes de tránsito, pues sin sangre nuestras vías no son
carreteras
Derecho a la inseguridad de nuestras calles y a que las pandillas te cercenen el alma
Derecho a que otros trafiquen con nuestra biodiversidad
Derecho a recibir el turismo de tercera clase de: fumones, violadores, traficadores,
drogadictos, espías y pedófilos
Derecho a callar si te matan pues ya estabas condenado
Derecho a sobrevivir con la corrupción campante
Derecho a la marginación y división en clases sociales de pobres y ricos, de andinos y
criollos, de indios y mestizos
Derecho al subempleo, y si trabajas a paupérrimas remuneraciones
Derecho a la violencia y a los psico-sociales de turno
Derecho a la paz y extravagancia de esta cloaca de estado
Derecho a percibir la propina del estado asistencialista, bien maestro en necedad
Derecho a vivir en el subdesarrollo y en la ignorancia, porque un país que no lee es un
país sin mañana.

78
De enumerar todo tus derechos las páginas no tendrían final. Pero recuerda: donde
comienzan tus derechos empiezan las de tu estado y jamás terminan.
Con todos estos derechos ya quisiera yo vivir en este país y ser el mártir de esta
pseudo-democracia.
1Hola Elio cómo estás, espero que bien, leí tu mensaje, me pareció interesante, más que una crítica una
reflexión presupone en el que lo lee, bueno eso creo, muy buena aunque creo que le puedes agregar
algunas cosas más; como:

Derecho a que nos pidan experiencia al salir de la U para conseguir trabajo, si nadie
nos lo da ¿dónde m... vamos a adquirir esa experiencia?
Derecho a que nos tilden de comunistas si reclamamos cualquier autoritarismo.
Derecho a que nos digan comechados por buscar la defensa de nuestros derechos.
Derecho a que nos permitan hacer huelgas en nuestras casas, porque en las calles es
delito.

En fin brother como dices, la lista nunca acabaría, pero vamos que podemos contra este mundo y contra los
que lo gobiernan.

1
Michael.

79
LLAPA KUMUNISTA
En Apurimac conozco a un campesino solitario que decía: llapa kumunista wayqiy
qhaynata qatqarpasqa.
Un día de abril coincidimos en trabajar juntos [En otras páginas hablaré de Braulio,
hoy solo diré lo sucedido aquel día]. En el huerto de la vetusta casa donde vivía, con
sigilo había cultivado repollos, los había cercado con espinas, pero sucedió lo
inevitable.
Braulio es de las personas poco comunes que en los años de mi vida he conocido,
es un ser único y diferente. Ama la naturaleza, cultiva plantas y cría animales. Es un
ser dotado de una cualidad suigeneris. Es el nuevo Adán del siglo XXI que puso un
sobrenombre a todos los comuneros de Asil y también a las especies vegetales y
animales.
El día aquel en que trabajamos juntos, escuché decirle al ver arrasados los
repollos de su huerto por siete gallinas que tenía. Llapa kumunista qhaynata
qatqarparisa.
Sus razones tendrían para llamar de esa forma a las gallinas. Pregunte curioso el
porqué, y el evadió con lo siguiente.
A los cerdos los llamo navarro, a la perdiz Pérez…
Entre los nombres legendarios con que rebautizó a los comuneros de Asilpampa
son: khuchimikhuna, alicate, akachuku, vikhulindu…
Las calles que otrora tenían un nombre distinto hoy poseen nombres más acordes
su característica. Al barrio de Virakochan bario hanllaku, porque allí queda la loza
deportiva y allí gran parte de los niños de Asil pierden su tiempo todas las tardes,
según él, mirando los partidos de futbol. Al barrio Salkantay se le ocurrió llamar
qorpacalle, pues es el barrio más cochino donde abundan los chupodromos, los
ovejeros y los ladrones.

Habría mucho que decir de él, pero estas líneas no fueron hechas para eso. Y no
olviden su única escuela fue la vida.

80
NO TENGO MIEDO A MORIR
(Preludio?)

Hola amigos de todo el Perú


Cuantas veces me he visto obligado a escribir desde el anonimato y amparado bajo un
seudónimo, pues mi vida no vale nada en este país. Y eso que yo jamás comulgué con
ningún partido, no besé la cruz de ningún credo religioso, no abracé ningún sistema
político. Siempre dije ser el loco diferente, el perro libre, y no entiendo por qué mi vida
tenga que verse en esta encrucijada. No me callarán, no podrán. Las primeras tardes
nubladas, lo sentí todavía en el 2000, cuando llovieron sobre mí las primeras advertencias;
mas a pesar del fuego que consume mi vida, he intentado manchar mi pluma de verdad,
amor, libertad y rebeldía.
No digo ser un escritor realista, no. Simplemente yo le canto a la vida, reclamo ese
Perú nuevo y diferente para las generaciones venideras, clamo enfurecido por la tierra que
está llorando, por los lagos y mares que se están matando, por la lucha de la raza india; y
no entiendo por qué los asusta. Jamás prediqué armas, nunca la sangre. Sí, hablé de
rebolusión, pero de una rebolusión de ideal y principio, de una rebolusión ideológica que
cambie al hombre primero, su manera de ser, pensar, actuar…; que cambie primero su
estructura mental y luego cambie la estructura social de este país.
No tengo miedo a morir hoy, no tengo, sólo una triste nostalgia de dejarlos solos en la
construcción de ese nuevo país; pero hoy quiero vivir, para ver como mueren ellos.
He hablado siempre de paz, de justicia, igualdad, de valores y de concordia entre los
hombres de la tierra. He hablado de América salvaje enmarcado en su lucha por ser un
continente emergente. He denunciado sólo nuestra violencia, las violaciones de la política
bastarda envenenándonos con sus programas de asistencialismos, sólo he gritado (la
masacre que cometen en nombre de la democracia) a los cuatro vientos, el asesinato y
masacre de este alicaído sistema burgués, he defendido la vida, he escrito porque no sé
hacer otra cosa mejor. O como dirían, no escribo para vivir, vivo por escribir. Y yo no
entiendo porque esto debe costar mi vida.
No tengo miedo a morir hoy, pues si no es igual será mañana; pero no cuando recién
estoy dando mis primeros pasos como escritor, mis libros no han llegado a ustedes, tengo
más de quince libros inéditos en mi gaveta que hasta hoy no logro publicarlo y un cúmulo
de novelas que luchan en mi mente por ser el primero; por esto, no pueden cegar mi vida
cuando recién estoy comenzando.
No callaré, no venderé mi pluma ni mi ideal por un poco de dinero, no mi principio. Si
escribir cuesta una vida en este país, con gusto doy la mía; pero no sea hoy que quiero
vivir, porque no quiero dejar esta lucha inconclusa, porque quiero ver emerger esa nueva
generación de peruanos, por esa patria mejor. Hoy o mañana es igual, porque mi paso
sobre la tierra no habrá sido en vano.

81
SOMOS NOSOTROS EL PROBLEMA DE ESTE PAÍS
Somos nosotros el problema en este país. Nosotros que criamos cuervos, sabiendo
que un día nos sacarían los ojos y el alma. Nosotros que dejamos engordar a los
peces gordos. Nosotros que empollamos serpientes, a sabiendas que serían nuestra
ruina y perdición.

Somos nosotros el problema en este país. Nosotros que callamos siempre y jamás
protestamos. Nosotros que dejamos que las cosas sucedan. Nosotros que reímos
cuando el hermano (ciudadano como lo llaman ellos) era golpeado en la calle por
reclamar el pan que hoy hace falta.

Somos nosotros el problema de este país. Somos su gloria y perdición. Nosotros que
creímos que nuestra historia era infalible, ignorando la falsedad que ella predica.

Somos nosotros el problema en este país. Nosotros que terminamos siempre


erigiendo traidores enmascarados de tiranos y demócratas, llamados hijos del pueblo.

¿De qué nos quejamos hoy, cuando fuimos nosotros los que permitimos que estos
días negros nacieran? No me digan hoy que nuestra condenación es de ahora. ¡No!
Nosotros quisimos que nuestros hijos escupan sangre y masquen la nada. Nosotros
elegimos la pseudodemocracia, para que en nombre de la ley nos saque la m… tanto
ignorante vestido de negro que defiende a un estado que también le oprime a él.

Hermanos de la patria peruana ¿A dónde hemos llegado?


Hoy:
El pan cuesta 20 céntimos, y no pasa nada.
El arroz cuesta 3.8 soles y no pasa nada.
Cada pedazo de nuestro patrimonio está siendo vendido y nosotros no decimos nada.
Decenas de campesinos mueren asesinados por terrorismo de estado y no pasa nada.
El agua, ayer líquido elemento y fuente de vida, hoy no fluye por los cauces que una
vez corrió, y a más que ya no es nuestro, el estado nos vende; pero aquí no pasó
nada.
Un tirano se ríe en nuestras narices y no decimos nada.
La prensa mercantilista termina vendiéndonos la nada y la mierda y nosotros
terminamos comprando a pesar que no tenemos dinero.

Es normal el show del estado burgués.

82
Es normal que en cada elección cual animales manchemos nuestros dedos de tinta,
para decir que en la patria elegimos y que la democracia como sistema es válida. Pero
la mierda de estado sigue igual. Y el hambre y la miseria se hacen más fuertes a cada
hora. Pero siempre terminamos eligiendo al verdugo.
Es normal que cada mañana cuando encendemos los noticieros, las noticias de
primicia sean: mueren 10, 12, 40… en accidente por falla humana y/o mecánica, o que
tal la dijo cual a tal...
Es normal que los docentes sean tildados de ignorantes, cuando somos el fruto de
este sistema político y de su sistema educativo.
Es normal que hayamos quedado últimos en matemática y comunicación porque
somos un país en desarrollo, pero cuartomundistas.
Es normal que nos engorden con programas asistencialistas, que lo único que hacen
es acelerar nuestro paso por esta vida.
Es normal la ignorancia y la mentira en nuestras aulas; pues pueblo que no lee,
pueblo fácil de doblegar.
Es normal nuestra miseria y subdesarrollo.
Todo es normal, porque nosotros fuimos los que elegimos estos nefastos días…

Pero a que no saben que como pueblo también somos capaces de construir nuestra
gloria en la cloaca de este estado. No saben que sin nosotros, este país no es país.
Este país vive de nosotros, pero no por nosotros. Vivamos nosotros por este país.
Que la ignorancia, la indiferencia y la miseria no terminen por cegar nuestras
vidas. Seamos nosotros los que dejemos un país mejor a la generación que viene
detrás de nosotros.

83
SE ME ACUSA

Se me acusa de escribir literatura 1 de protesta y de tener una visión


negativa de este país. Se me acusa de ser negativista, cuando yo no sé
de ismos de vanguardia. Se me acusa de tantas cosas de las cuales no
me defiendo y no sé si sean ciertas. Se le acusa a mi pluma de muchas
cosas que no entiendo.

Atrás queda el apego que tenía de manera involuntaria a ciertos


autores, al fin puedo decir que mi pluma baila solo. En estas líneas no
está de más recordar aquello que tantas veces repetí ¿Por qué
escribo? Porque los niños de la calle no comen. Porque los hombres del mundo lloran.
Porque se mata y roba sin piedad. Porque saquean y se reparten este país. Porque los indios
de América siguen luchando por libertad, justicia e igualdad. Porque la gente no lee, no ama, no
vive, no siente, no conoce y no valora (vive por vivir). Porque no sé hacer otra cosa mejor.
¡Ahora saben más que yo, por qué escribo!
Nunca dije que escribo literatura panfletaria ni argumenté escribir
poesía rebelde, sólo recuerdo haber dicho que, lo único que hago es
cantarle a la vida, pero este canto monótono se vuelve protesta, este
canto se vuelve rebeldía. Es mi fusil en esta lucha por reclamar un
pedazo de espacio y tiempo para vuestros hijos, un haz de luz en
nuestra noche oscura. Es mi derrotero por construir juntos un país
mejor, es mi lamento y mi ruego por no herir más a la madre tierra. Es
mi voz torpe que no sabe de cantos y melodías. Porque mi esperanza
es mi generación; y mi ideal: América.

Amo más, en mis odios este país; y quien dice que mi pluma no le
canta al amor, a la belleza, al sexo, a la vida, a la naturaleza, al
hombre, al tiempo...
Que yo escriba una literatura insurgente no me hace escritor ni sicario.
Que yo escriba las voces múltiples de mi raza y el sentir de mi gente,
no le quita el poder de mi arte de cantarle a las cosas bellas de la vida
ni a la lucha de mi raza india por una América salvaje y rebelde.

1
La literatura es la realidad hecha ficción, y la ficción hecha realidad. Es pasi ón de fuego que mata y da
vida. Es el arte rebelde de la palabra.

84
LOS CUATRO PODERES
PARALELO
DEL ESTADO PERUANO
PODER POLÍTICO : POLÍTICO.
PODER MILITAR : ARMAS.
PODER ECONÓMICO : DINERO.
PODER MERCANTIL : PRENSA.

Pero el pueblo-pueblo, no tiene armas, no tiene dinero, no es político, ni tiene cabida


en los miedos de comunicación; POR LO TANTO SEGUIRÁ SIENDO CONDENADO
A SER PUEBLO… SEGUIRÁ SIENDO CONDENADO A VIVIR EN LA IGNORANCIA
Y DE LA CARIDAD DEL ESTADO ASISTENCIALISTA. SI POBRE, IGNORANTE Y
CONSUMISTA O LO QUE SE CREA, SEGUIRÁ SIENDO MASACRADO EN SUS
PROTESTAS, ASESINADO POR LOS POLÍTICOS, CONDENADO DE
TERRORISTAS CUANDO SON SUS ASESINOS TERRORISTAS. PORQUE LAS
CALLES NOS SON SUYAS NI LAS PLAZAS, PORQUE NADA ES DE ÉL.

PORQUE COMO PUEBLO DEBE ENTENDER QUE…


SU DEMOCRACIA ES: Elegir sin saber a quién ni por qué…
SU LIBERTAD SON: Los 362 artículos de una constitución que jamás firmó, leyó ni
leerá.
SU BANDERA ES: la sangre de sus hijos que ofrendó por su patria, como viva ofrenda
por la libertad que jamás poseyó.
SU IDEAL ES: Antes la vida era mejor; pero que el día de mañana sea diferente y el
próximo presidente no sea otro ladrón.
SU RELIGIÓN ES: La cruz, los papas y sus retahílas a sus santos de mil maderas y
dimensiones.
SU COLOR ES: El amarillo, porque demuestra la indiferencia. Y el rojo que simboliza
la sangre de sus hijos, que pagaron en holocausto por una patria mejor.

Pero a que olvidan que:

NUESTRA BANDERA ES : LA LIBERTAD


NUESTRA RELIGIÓN : EL AMOR
NUESTRO COLOR : LA ESPERANZA, y
NUESTRO IDEAL : LA REBOLUSIÓN.

85
PARALELO
─Conocieron a los Inkas?
─Sé enjeñero! Han sido nuestros abuelos… Han construido Machupicchu,
Sacsayhuamán, Choqekiraw…
─Ellos tenían vaso de leche?
─No enjeñero.
─Ellos tenían comedor popular?
─No enjeñero.
─Ellos tenían Programa Juntos, Crecer…?
─No enjeñero! Pero hishieron grandes cosas que hasta hoy quidan.
─Ellos tenían teléfono, internet, carros, tractores, herramientas como nosotros?
─No enjeñero!
─Entonces cómo carajo construyeron tan grandes cosas! Y por qué carajos ustedes
no pueden construir cosas grandes teniendo todo. Por qué tienen que condenarse a
morir en la mierda de esta patria. Por qué tienen que ser pobres cuando nosotros
tenemos más que los Inkas.
─No sabemos enjeñero…!!!

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OTRA PATRIA ES POSIBLE?
Otra patria es posible?
Otra patria donde el dolor no sea estandarte ni el hambre escudo.
Otra patria donde la represión ni la mercancía de la prensa se comercie sobre
nosotros.
Otra patria donde la libertad sea libertad y no derechos ni decretos.
Otra patria donde las calles sean nuestros itinerarios seguros y no vías de balas
asesinas y guarida de pandillas, ni campos de batallas entre el pueblo indefenso y los
terroristas de estado, que al final siguen siendo los mismos hijos del pueblo.
Otra patria donde la democracia no sea la tiranía de las clases.

Otra patria, es posible?


Otra patria donde el hambre ni las guerras ya no sean amenazas.
Otra patria donde los políticos ni caudillos sean nuestros líderes sin rostro,
Otra patria… simplemente otra patria donde la vida y la libertad sean el primer valor.
Otra patria donde el dinero no valga más que nuestras vidas.
Otra patria donde nuestras vidas no sean mercancía ni nuestros sueños nada.
Otra patria donde la esperanza y los sueños existan.
Otra patria patria donde el color ni las banderas sean más importantes que nosotros
mismos.
Otra patria donde la religión sea el amor y ya no un dios que a la larga termina
ocultando su rostro en los días de su convalecencia.
Otra patria donde vivamos en armonía con la naturaleza y la vida.

Otra patria, es posible?


Otra patria donde nuestros niños jueguen con libertad e inocencia.
Otra patria donde nuestros ríos no carguen con la mierda de sus cloacas.
Otra patria donde ya no existan barrios ni zonas marginales.
Otra patria donde no haya necesidad de paros ni huelgas para reclamar los derechos
relegados que nos asignaron.
Otra patria donde las mujeres no se coman a los mismos hijos que parieron.
Otra patria donde la corrupción no sea la primera institución del país.
Otra patria donde los niños no sean mercancías sexuales ni manos de obra barata en
la minas ni en las calles.
Otra patria donde el estado no sea terrorista.
Otra patria donde las pandillas ni pirañas no nos saquen los ojos.
Otra patria donde la mediocridad y la indiferencia no existan.

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Otra patria donde la historia no tenga que escribirse en oficinas, ni ser dictada por los
gobiernos de turno.
Otra patria donde no se comercie con los pocos recursos naturales que nos quedan.
Otra patria donde nosotros explotemos nuestros yacimientos mineros, gasíferos y
petroleros; y donde ya no vivamos de la limosna de los otros, llamados regalías.
Otra patria donde la rebeldía de nuestras plumas no cueste la vida de sus autores.
Otra patria donde se valore las raíces aborígenes, y donde la alienación y la cultura
impuesta no valgan más que nuestra propia cultura.

¡Otra patria es posible…?


¡¡Otra patria es posible??


…Es

¡¡¡Otra patria es posible???


…Es posible

¡¡¡¡Otra patria es posible????


…Es posible, si lo

¡¡¡¡¡Otra patria es posible?????


Es posible, si lo queremos!!!

Cusco, 09 de Junio de 2008

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ORACIÓN DEL OPRIMIDO

VACAS SAGRADAS Y PECES GORDOS DE NUESTRO


CONGRESO BURGUÉS, QUE COMÉIS EL PASTO DE NUESTROS
IMPUESTOS Y ADORMITÁIS EN EL HEMICICLO DE NUESTRA
VERGÜENZA, NO NOS DEN MÁS LEYES BÁRBARAS NI PLOMO
EN NUESTRAS PROTESTAS, PERDÓNENSE MÁS BIEN
VUESTROS PECADOS DE ARISTÓCRATAS ALETARGADOS, ASÍ
COMO NOSOTROS ENTENDEMOS VUESTRA ALEVOSÍA, PERO
NO LOS PERDONAMOS; PORQUE SOLOS PODEMOS LIBRARNOS
DE LA BOCA DEL APRISMO, DEL NEOLIBERALISMO Y DEL
ÁSPID DE VUESTRA PRENSA.

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