Sei sulla pagina 1di 16

revista De

DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA

DeLitOs eCONóMiCOs CONtraveNCiONaL GaraNtÍas CONstitUCiONaLes PrOCesaL PeNaL e JeCUCióN De L a PeNa

DIRECtOR

eUGeNiO raúL ZaFFarONi

ÁREA PROCESAL

MiGUeL Á. aLMeYra

COMItÉ ACADÉMICO

eDUarDO aGUirre OBarriO (arGeNtiNa 1923-2011) CarLOs JULiO LasCaNO (arGeNtiNa) LOL a aNiYar De CastrO ( veNeZUeL a) LUis arrOYO ZaPaterO (esPaña) DaviD BaiGúN (arGeNtiNa 1926-2015) NiLO Batista (BrasiL) rOBertO BerGaLLi (arGeNtiNa) JOrGe De L a rUa (arGeNtiNa 1942-2015) eDGarDO aLBertO DONNa (arGeNtiNa) LUiGi Ferra JOLi (itaLia) JOsé LUis GUZMÁN DaLBOra (ChiLe) JULiO B. J. Maier (arGeNtiNa) serGiO MOCCia (itaLia) FraNCisCO MUñOZ CONDe (esPaña) esteBaN riGhi (arGeNtiNa) GL aDYs rOMerO (arGeNtiNa 1933-2014) NOrBertO sPOL aNsKY (arGeNtiNa) JUareZ tavares (BrasiL) JOhN vervaeLe (hOL aNDa) JOsé saeZ CaPeL (esPaña)

revista De DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA DeLitOs eCONóMiCOs • CONtraveNCiONaL • GaraNtÍas CONstitUCiONaLes • PrOCesaL PeNaL

COORDINADORES

MatÍas BaiLONe

rODriGO CODiNO

COMItÉ DE REDACCIÓN

GaBrieL iGNaCiO aNitUa FerNaNDO arNeDO riCarDO BasÍLiCO veróNiCa BiLCZYK MarÍa LaUra BöhM JOsé aNGeL BraNDariZ GarCÍa LeONarDO BrOND CarLOs CaraMUti rOBertO MaNUeL CarLés CarLOs Chiara DÍaZ MeLiNa De BairOs MOUra Javier De LUCa hOraCiO Dias MatÍas eiDeM DaNieL erBetta NaDia esPiNa aDriÁN FerNÁNDeZ rUBéN e. FiGari MariaNO GUtiérreZ

JUaN MaNUeL LeZCaNO MaNUeL MarOtO CaL ataYUD JULiaNa OLiva LOreNa PaDOvaN JOrGe PaL aDiNes rODrÍGUeZ MarCeLa PaUra GaBrieL PéreZ BarBerÁ JONathaN POLaNsKY PaBLO QUaLiNa rODriGO M. rasKOvsKY MarCeLO riQUert GUiDO rissO CristiNa sÁNCheZ heNrÍQUeZ MÁXiMO sOZZO PaBLO teLLO vaLeria veGh Weis MYrNa viLLeGas DÍaZ JONataN WaJsWaJN veróNiCa YaMaMOtO DieGO ZYsMaN QUirós

CON EL AuSPICIO DE ASOCIACIÓN LAtINOAMERICANA DE DERECHO PENAL Y CRIMINOLOGÍA (ALPEC)

Criterios uniformes para el envío de colaboraciones

Los trabajos de doctrina y/o comentarios jurisprudenciales deben ser remitidos vía e-mail a laley.redaccionjuridica@thomsonreuters.com Los mismos deben ir acompañados del curriculum vitae del autor y sus datos de contacto.

issN: 0034-7914 reGistrO NaCiONaL De La PrOPieDaD iNteLeCtUaL: eN trÁMite

sUMariO

derecho PeNAL

DOCtriNa

suspensión del juicio a prueba. el escribano ¿es funcionario público? Por Carlos Llera ..........................................................................................................................

3

Ius absurdus. La hipertrofia del Derecho penal y su especial incidencia en los delitos contra la seguridad vial Por Ignacio Esteban Fernández ...............................................................................................

8

e l resurgimiento de los viejos estigmas en la moderna codificación. a propósito del artículo 39 del Código Civil y Comercial Por Yanina Di Blasio ..................................................................................................................

22

Juicio por jurados al genocidio argentino Por Camilo J. Curi Antun ...........................................................................................................

27

NOta a FaLLO

La reparación integral del perjuicio (art. 59, inc. 6, Cód. Penal) ¿alcanza a los delitos tribu- tarios en la provincia de Buenos aires? Por Marcelo A. Riquert ..............................................................................................................

50

eXtiNCióN De L a aCCióN PeNaL / sobreseimiento. reparación del perjuicio. aplicabi- lidad del art. 59 del Cód. Penal. interpretación de la ley. Delitos tributarios (CGarantías en lo Penal, La Plata) .......................................................................................................................

50

crIMINoLoGÍA

DOCtriNa

Genocidio, jurisdicción universal y criminología cautelar Por Matías Bailone .........................................................................................................................

63

GArANtÍAs coNstItucIoNALes

DOCtriNa

reflexiones superficiales sobre las profundas restricciones a la autonomía por lo lícito-ilícito:

colisión de deberes, espacio libre de derecho, estado, tolerancia Por Matheus Almeida Caetano ....................................................................................................

73

traición a la patria y corrupción. Garantía constitucional y la necesidad de su instrumentación Por Armando Rafael Aquino Britos .............................................................................................

89

Derecho penal y orden público Por Guillermo J. Yacobucci ...........................................................................................................

107

eJecucIÓN de LA PeNA

DOCtriNa

La pena según Zygmunt Bauman Por Raúl F. Elhart ...........................................................................................................................

117

hacer vivir. Una reflexión acerca de la evolución del antiguo derecho de espada Por Nicolás Laino y Leandro Fernández .....................................................................................

127

Mediación penitenciaria, una alternativa para la reducción de la violencia intramuros. Proyec- ciones en la argentina Por María Cecilia toro ...................................................................................................................

133

P oLÍtIcA crIMINAL

DOCtriNa

entre Junios: de las protestas urbanas hasta los mega-eventos. el crecimiento de la repre - sión policial Por Luiza Lacava y Eduardo Diniz ...............................................................................................

143

sobre las ideologías actuales en las reformas penales Por Mariano H. Gutiérrez ..............................................................................................................

154

derecho coMPArAdo

DOCtriNa

Procesos de reforma penal en Chile. aproximaciones desde el campo del Derecho Penal Político Por Myrna Villegas Díaz ................................................................................................................

169

el agente encubierto en la investigación de delitos de pornografía infantil. su inclusión en la Ley de enjuiciamiento Criminal de españa. Necesidad de legislarlo en nuestro país

Por

Hugo A. Vaninetti ....................................................................................................................

191

ActuALIdAd

 

DOCtriNa

Consideraciones sobre la operación “lava jato”. régimen legal del arrepentido, prisión pre- ventiva e “impeachment” en el Brasil Por Gabriel González Da Silva .....................................................................................................

201

Manifiesto por una nueva política criminal en materia de espacio y orden públicos Grupo de Estudio en Política Criminal (España) .......................................................................

214

PÁGINAs cLÁsIcAs

 

DOCtriNa

Delito imposible y putativo (su determinación conceptual) Por Blasco Fernández De Moreda ...............................................................................................

219

 

BIBLIoGrAFÍA

revisión de la cosa juzgada (írrita y fraudulenta), por Osvaldo A. Gozaíni. Comentado por

 
 

Guido Croxatto

249

DOCTRINA

POlíticA crimiNAl

DPyC
DPyC

Entre Junios: de las protestas urbanas hasta los mega-eventos. El crecimiento de la represión policial

Por Luiza Lacava y Eduardo diniz

Sumario: I. Introducción. — II. La criminalización de los movimien- tos sociales y su herencia histórica en Brasil. — III. Los nuevos mo- vimientos sociales y la actualidad en Brasil. — IV. Las “Jornadas de Junio” y la represión de las manifestaciones. — V. “Entre Junios”: el crecimiento de la represión policial y los mega-eventos en Brasil. — VI. Conclusión.

I. Introducción

El 12/7/2014, el día anterior a las finales del Mundial de Fútbol, la policía de Río de Janeiro hizo 37 arrestos de personas presuntamente re- lacionadas con manifestaciones programadas para el fin del evento; la operación movilizó a 80 policías e incluso un avión.

De estas, 26 se realizaron por orden de prisión temporal, 2 por prisión en flagrancia y 16 “prisio- nes para investigación”, modalidad no receptada por la Constitución vigente y rescatada del perío- do de la dictadura militar en el país. Junto con las detenciones, que abarcaron periodistas, profeso- res, locutores y mediáticos, se incautaron objetos como periódicos, revistas y banderas de los mo- vimientos sociales, los que según la policía serían suficientes para demostrar su participación en las manifestaciones, algunas de ellas acusadas de formación de milicia armada (1) (art. 228, Cód. Penal brasileño).

Hace un año se produjo en el país la mayor ola de protestas en décadas; la llegada de los mega-eventos es también la representación de un mejoramiento de los sistemas punitivos y el recrudecimiento del aparato represivo del Es- tado. En un Estado Democrático de Derecho, ¿cómo garantizar las libertades constitucionales y asegurar el derecho a la manifestación pública? Cuando el estado de excepción es, de hecho, la regla (Benjamin, 2005), el derecho de circulación

y los derechos de propiedad se superponen a las garantías fundamentales, se crean, de esta forma, trucos para la desmovilización y la neutraliza- ción de las demandas populares.

En este ensayo, nos proponemos examinar cómo la acción del Estado brasileño por su apa- rato represivo interfiere en la garantía de los derechos fundamentales y deja espacio para la creación de un “estado de excepción permanen- te” en la concepción Giorgio Agamben. Según el filósofo, el estado de excepción se establece en la fina frontera entre el derecho público y hecho político, entre el orden jurídica y la situación so- cial, o en palabras del autor, es “la forma jurídica de aquello que no puede tener forma jurídica” (Agamben, 2004). Es el resultado de una situa- ción excepcional, en teoría, limitado en el tiem- po y en el espacio, es parte y se integra el cuerpo del derecho vigente, lo que perpetúa las prácti- cas circunstanciales y acaba por establecerse en el Estado Constitucional. Lo que fue concebido como una práctica de emergencia, cuando es aplicado habitualmente a la administración de la vida se eleva al nivel de paradigma guberna- mental en los Estados democráticos (2). Como base teórica, Agamben utiliza los conceptos del Estado de Excepción de Carl Schmitt y Walter Benjamin.

Si tiene la intención de determinar en qué medida las prácticas excepcionales promovidas por el Estado reflejan en el mantenimiento y la

(1) BBC BRASIL, “Prisões na véspera da final da Copa despertam críticas”, disponible en www.bbc.co.uk/portu-

guese/noticias/2014/07/140712_wc2014_prisoes_rio_jp

(acceso 20/10/2014).

(2) LUIZ, J. V. R., “’Estado de exceção como regra’: o im- passe contemporaneo à resistência política no pensamen- to de Giorgio Agamben”, disponible en www.estig.ipbeja. pt/~ac_direito/jose_luiz_33.pdf (acceso 12/9/2014).

doctrina

POLÍtICA CRIMINAL

DPyC
DPyC

garantía del Estado Democrático de Derecho. El concepto, aquí, es entendido desde la perspecti- va de José Afonso da Silva, como la junción entre el Estado de Derecho, que requiere que todos los ciudadanos por igual respeten la ley; y el Esta- do Democrático, garante de la ciudadanía, de la dignidad humana, del pluralismo político y de la participación social efectiva. El Estado Democrá- tico de Derecho se presenta como una organiza- ción política, según lo dispuesto en el art. 1 de la Constitución Federal de 1988.

Tratamos de establecer una genealogía de la represión estatal en el país, centrándose princi- palmente en los movimientos sociales y en las manifestaciones de carácter urbano, para final- mente analizar el comportamiento del aparato represivo en dos momentos distintos: las protes- tas en junio de 2013 y en el Mundial de Fútbol. El método utilizado fue la síntesis histórica combi- nada con el análisis de reportes, no sólo periodís- ticos, sino también de las personas involucradas en el conflicto.

II. La criminalización de los movimientos sociales y su herencia histórica en Brasil

Marcado por la famosa declaración del últi- mo presidente republicano, Washington Luis, “La cuestión social es un asunto de la policía” (3), el período de la Primera República (finales del siglo XIX y principios del XX) vio la aparición de los primeros movimientos sociales organizados en Brasil, surgidos en el campo y en las nuevas estructuras de los centros urbanos. En gran parte, fueron fruto de las malas condiciones de vida en las ciudades, la concentración de la tierra y la ex- plotación de mano de obra en el campo y un pro- ceso general de marginación social, heredado de la época imperial y mantenido por los gobiernos republicanos. A diferencia de los movimientos del campo, que eran de carácter más disperso y en muchos casos vinculados a factores religiosos, los movimientos urbanos se basaban en el crecimien- to de la economía industrial, que dio lugar a la for- mación de una “clase obrera” en las ciudades.

El carácter anarco-sindicalista era fomentado por el liderazgo de los inmigrantes de origen ita- liana, el movimiento obrero protagonizó en São

(3) ESTADÃO, Acervo, “Washington Luís”, disponible en http://acervo.estadao.com.br/noticias/personalidades, washington-luis,566,0.htm (acceso 20/10/2014).

Paulo y en la antigua capital Río de Janeiro una ola de huelgas por mejores condiciones de tra- bajo, entre los años 1917 y 1920, siendo la más grande la huelga general en 1917. Como ocurrió en los movimientos sociales rurales, las huelgas fueron severamente reprimidas por el aparato estatal. Las cárceles se llenaron de obreros pre- suntamente anarquistas; se les impidió el fun- cionamiento de las organizaciones laborales; las viviendas fueron invadidas y cerca de 200 traba- jadores murieron en la represión (Toledo, 2007). En el marco jurídico, se destaca en 1921 aproba- ción parlamentaria de dos leyes de instrumen- talización de la represión: la primera permitió la expulsión de los extranjeros cuya conducta fuera considerada dañina (condujo a la deportación de muchos de los líderes); y la segunda se dirigió a combatir el anarquismo, considerando delitos las conductas que amenazasen el orden público (Fausto, 1994).

En la “Era Vargas”, período posterior a las re- públicas oligárquicas, hay un cambio estratégico en los medios represivos contrarios a la movili- zación social. Mientras la República ignoraba las demandas de los trabajadores y la respuesta del Estado siempre llegaba en la forma de represión y violencia física, Vargas empezó una política de asignación de derechos y un estricto control de los sindicatos y organizaciones de trabajadores. En un intento por adelantarse a la izquierda y ga- rantizar la lealtad de los trabajadores, se estable- ció una amplia legislación laboral y del bienestar social, tales como la regularización del trabajo de mujeres y menores de edad; la concesión de la licencia y el límite de 8 horas para la jornada de trabajo (Fausto, 1994).

La nueva estructura fue administrada bajo un estricto control del Ministerio de Trabajo, que legitimaba los sindicatos e imponía sus agentes (apodados de “pelegos”) en posiciones de lide- razgo, lo que minimizaba la acción de los acti- vistas sindicales independientes en gran parte comunistas y anarcosindicalistas (Skidmore, 1967). Por lo tanto, Vargas pudo establecer un gobierno de carácter paternalista y controlar los movimientos obreros urbanos. Sin embargo, una salvedad es necesaria en cuanto a los movi-

mientos del campo, cuyas demandas no fueron

en absoluto contempladas por el presidente. Las tres décadas que siguieron al gobierno de Vargas fueron marcadas por la restricción del derecho

   

Luiza Lacava y eduardo Diniz

de huelga y por la frágil aceptación de los parti- dos de izquierda, que recurrentemente salían y regresaban a la ilegalidad.

En el período de la dictadura militar (1964- 1985) se observó en Brasil y en muchos países la- tinoamericanos un gran aumento de la represión física en contra movimientos organizados y sec- tores de la sociedad pro democracia. Esta radica- lización extrema de la represión estuvo marcada por los crímenes más brutales contra la huma- nidad y la dignidad humana; los secuestros, las torturas y las muertes de militantes eran hechos comunes durante el régimen. En este período; la represión tenía como base ideológica la llamada “Doctrina de Seguridad Nacional”, difundida por los Estados Unidos en el contexto de la Guerra Fría por una supuesta contención al avance co- munista y reproducido por los militares brasile- ños en el contexto nacional (Fernandes, 2009). La materialización de esta teoría ocurrió en 1967 por la Ley de Seguridad Nacional, diseñada para permitir, dentro de la ideología militar, la protec- ción del Estado contra el “enemigo interno”.

En 1968, bajo el gobierno del general Arthur da Costa e Silva, tuvo lugar el más represivo de los “actos institucionales” del período dictatorial, el acto institucional Nº 5 (AI-5). Entre las medidas se encontraban el cierre temporal del Congreso; la facultad a los Tribunales Militares para juzgar delitos civiles y la medida que permitió el llama- do “terrorismo del Estado”: la suspensión del hábeas corpus (Fausto, 1994). En conjunto, estas medidas legales dieron subsidios a una de las mayores masacres de la historia de Brasil; tales como el movimiento conocido como la Guerri- lla del Araguaia —movimiento armado de mili- tantes de izquierda (en su mayoría jóvenes estu- diantes) en la región de Araguaia, al norte de Bra- sil— que culminó en una confrontación directa con las fuerzas militares, causando la muerte de unos 70 militantes, además de las desapariciones (Miranda, Tiburcio, 2008). Al final de la dictadu- ra militar (1983) se promulgó la última y más re- ciente Ley de Seguridad Nacional, en vigor hasta el día de hoy.

En 1985; el desgaste del régimen militar y las diversas demandas populares de elecciones di- rectas (movimiento conocido como “¡Elecciones Directas Ya!”) inició el proceso de nueva demo- cratización, marcado por una serie de reivindi-

caciones sociales, como el movimiento por la amnistía amplia, general e irrestricta y el regreso de los exiliados políticos. En este contexto surge en el año 1988, como resultado de una Asamblea Constituyente, la Constitución Federal de 1988, llamada de Constitución Ciudadana. De hecho, la CF/88 ha traído varias garantías sociales y de derechos fundamentales, consolidadas en su art. 5; es importante destacar, sin embargo, que aunque muchos temas han recibido tratamiento progresivo, este no fue el caso en la relación entre civiles y militares (Zaverucha, 2005).

En este contexto, se mantuvieron varias disposi- ciones legales del régimen militar, como el “Esta- tuto de los Extranjeros”, que prohíbe la participa- ción de los residentes extranjeros en la vida políti- ca y en los negocios públicos del país; las políticas de desarrollo para la Amazonía, que atienden a grandes proyectos de minería y energía, sin con- siderar las aspiraciones de protección ecológica y ambiental; la mayor parte de los reglamentos administrativos, que profundizaron la división entre la administración directa (organismos dependientes de los ministerios) y la indirecta (autoridades y fundaciones), lo que dificulta la participación ciudadana en la gestión pública; y la Ley de los Medios, que hoy crea obstáculos a la labor de los periodistas y los medios de co- municación. El mayor legado, sin embargo, es el mantenimiento de una policía militar en Brasil, lo que garantiza la perpetuación de la ideología militar en el aparato represivo del Estado, dando lugar a una de las policías más violentas y mortí- feras del mundo.

Según el informe de la Oficina de Reclamacio- nes de la Policía de São Paulo, entre los años 2005 y 2009 la policía de la ciudad mató ella sola un 6% más que toda la policía en los EE.UU. junta. En igual sentido, el informe: “Fuerza Letal - Violen- cia Policial y Seguridad Pública de Río de Janeiro y São Paulo”, lanzado en diciembre de 2009 por la ONG internacional Human Rights Watch, indi- ca que la tasa de muertes en arrestos hechos por la policía de São Paulo es 108 veces más grande que toda la policía estadounidense (4). Entre los

(4) INSTITUTO BRASILEIRO DE CIÊNCIAS CRIMINAIS,

“Em 5 anos, PM de São Paulo mata mais que todas as po- lícias dos EUA”, disponible en http://www.ibccrim.org.br/

noticia/13905-Em-cinco-anos,-PM-de-Sao-Paulo-mata-

mais-que-todas-as-policias-dos-EUA (acceso 13/9/2014).

doctrina

POLÍtICA CRIMINAL

DPyC
DPyC

mecanismos que legitiman estos índices está el llamado “auto de resistencia” o “resistencia se- guida de muerte”, modo no contemplado en el Código de Procedimiento Penal, utilizado para enmascarar y obstaculizar la investigación de las ejecuciones sumarias, protegiendo a los agentes agresores.

En los años que siguieron al régimen militar, confirmando una tendencia económica inter- nacional, ha sido adoptado por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso el modelo neolibe- ral, visto como la única opción para la apertura económica del país tras el proteccionismo del régimen militar. En consecuencia, gradualmen- te, hubo un desguace de las estructuras sociales y sectores vulnerables de la sociedad se quedaron desprotegidos (Noble, 2013). En este escenario, se destacaron los movimientos sociales rurales, con énfasis en el Movimiento de los Sin Tierra (MST), que alcanzó su ápice de articulación na- cional durante los años 90; con el mayor número de expropiaciones de fincas (Stédile; Fernandes, 2012). El período, sin embargo, se caracterizó por un importante recrudecimiento de las relaciones entre el Estado y los movimientos rurales, dan- do espacio a masacres como el de Eldorado dos Carajás (1996), en el cual 19 militantes sin tierra murieron en un enfrentamiento con la policía.

A pesar de las particularidades que marcaron cada época histórica brasileña, perdura la inca- pacidad por parte del Estado de establecer un diálogo efectivo con los movimientos sociales y las demandas populares. Desde el inicio de la República hasta la nueva democratización, la historia está impregnada por episodios violentos y represiones severas, presentando claramente la tendencia del gobierno a utilizar el aparato de poder en la resolución de conflictos, ya sean rurales o urbanos. Esta mentalidad punitiva y la falta de comunicación con los movimientos so- ciales, aunque revisada, no han sufrido grandes cambios en el modus operandi del Estado brasi- leño actual.

III. Los nuevos movimientos sociales y la ac- tualidad en Brasil

El período de la nueva democratización y las libertades recién adquiridas, castradas en Lati- noamérica durante las dictaduras (como la liber- tad de pensamiento, de expresión y la libertad de reunión), han traído consigo movimientos socia-

les de distinto carácter. Los “nuevos movimientos sociales” (5) desvían el enfoque de las demandas históricas de clase, vinculados a las fuerzas polí- ticas (o sea partidos políticos) y el poder sindical; y permitieron el surgimiento de nuevos agentes políticos, vinculados a cuestiones de identidad (reconocimiento de género, etnia y orientación sexual) y ocupación del espacio urbano; movi- mientos de vivienda, el transporte y el acceso a la educación (John, 2002). Si bien las cuestiones partidistas y de proyecto político dieron lugar a reclamaciones individuales y colectivas de ca- rácter a menudo difusos y multifacético, fueron ampliando también los medios de participación política y los formatos originales de las deman- das sociales.

Difundidos y modificados los medios de repre- sentación, también lo hubo de ser el medio de la represión y el control social. Si antes se observa- ba la represión basada en: a) el aislamiento polí- tico, b) la cooptación de líderes y c) la represión pura (Sauer, 2008), fue necesario rediseñar los instrumentos de control para que se adecuaran en una sociedad en que los nuevos medios de comunicación hacen que sea imposible el aisla- miento, el liderazgo es difuso o inexistentes y la represión tradicional ya no puede contener las manifestaciones.

Una vez intensificada la represión en su forma pura, especialmente con respecto a la conten- ción de las revueltas urbanas, la nuevas formas de represión social se caracterizan por la crimi- nalización por parte de la opinión pública, la ma- nipulación por parte de los grandes medios de comunicación, la criminalización de la pobreza y la marginación de la población, la militarización de territorios y el uso del sistema judicial para la creación de condiciones legales legitimadoras de la represión física, que restringen el acceso a las políticas públicas y dirigen las acciones discrimi- natorias de los tribunales.

Entre las nuevas formas de represión adopta- das por el Estado para mantener el orden social y las diversas manifestaciones que han surgido en diferentes partes del mundo, desde la Prima-

(5) Matrizes Teóricas dos Novos Movimentos Sociais (NMS): Da escola de Frankfurt: Theodor W. Adorno, Jürgen Habermas. Do idealismo contemporáneo: Félix Guattari, Gilles Deleuze, Michel Foucault.

Luiza Lacava y eduardo Diniz

DPyC
DPyC

vera Árabe en 2010, podemos destacar algunos factores comunes. El descreimiento en el pro- ceso tradicional de la participación política, en gran parte, sostenido por los grandes medios de comunicación, llevó a una descalificación de la política y de los propios agentes políticos; el llamado “system blame” (SOUZA, 1988), lo que contribuyó en gran medida a que las demandas puntuales evolucionaren a la crítica del sistema político. Las reclamaciones por lo tanto no se detiene cuando se alcanza el objetivo principal; mostrando el carácter estructural que conlleva las manifestaciones (Zizek, 2013). Unido a esto se encuentra la crisis de representación sufrida por los viejos medios de comunicación: aunque permanezcan como el vehículo de transmisión de información más grande, pierden espacio y protagonismo con gran velocidad por los medios alternativos. En este contexto de caída y ascenso de nuevos actores sociales, surgen las manifesta- ciones brasileñas de junio de 2013, que se con- virtieron en cada vez más frecuentes protestas en el país.

IV. Las “Jornadas de Junio” y la represión de las manifestaciones

El 6/6/2013, 5.000 manifestantes cerraron la Avenida Paulista en São Paulo, en protesta contra el aumento de la tarifa del autobús en la ciudad, de R $ 3,00 a R $ 3,20. Menos de un mes después, 1,5 millones de personas tomaron las calles en diferentes ciudades del país, multiplicando no sólo la adhesión, sino también las reivindicacio- nes, que extrapolan mucho la cuestión del trans- porte urbano (6). Sorprendidos por la repentina ola de movilización nacional y sin preparación para trabajar en manifestaciones a gran escala, los gobernantes y el aparato represivo funciona- ron como los principales factores que aseguraron las proporciones de las ahora llamadas “jornadas de junio”.

Convocadas por el “Movimiento Pasaje Libre” (MPL), una organización compuesta principal- mente por jóvenes estudiantes, que defiende la tasa cero para el transporte público y la inclusión social a través de la movilidad urbana, las prime-

(6) G1, “Resultados das manifestações de junho. Veja quais foram as principais demandas, a linha do tempo dos protestos e como os poderes reagiram a eles”, disponi- ble en http://g1.globo.com/brasil/linha-tempo-manifesta- coes-2013/platb (acceso 20/9/2014).

ras protestas que dieron origen a las manifesta- ciones tenían baja adherencia de la población y la falta de apoyo del público, que se colocó en contra los actos de “vandalismo” cometidos por los manifestantes, como el saqueo de la propie- dad pública y privada, especialmente de las prin- cipales instituciones en el sistema financiero, tales como sucursales bancarias y cajeros auto- máticos (acto tipificado por art. 163, Cód. Penal brasileño, como delito de daños).

En la semana decisiva para el curso de las pro- testas, el movimiento convocó cinco actos (7) en los cuales hubo una intensificación progresiva de la actividad policial. En el 13 de junio, un enfren- tamiento entre las tropas de choque de la policía militar y los manifestantes resultó en más de 200 detenidos y 4 acusados de vandalismo, destruc- ción del patrimonio y formación de banda (8). La utilización indiscriminada de una gran variedad de armas de letalidad baja, como balas de goma y gases lacrimógenos, resultó en miles de manifes- tantes heridos, incluidos periodistas y miembros de la prensa. En gran parte debido a los medios de comunicación alternativos, imágenes y videos de la violencia policial tomaron las redes sociales del país y llegaron a la prensa internacional, lo que obligó al público a reconsiderar su posición. La violencia policial antes selectiva y restringida a los barrios y barriadas marginales indignó a la población cuando fue dirigida a jóvenes de clase media, y luego de unos días, el país asistió a la más grande movilización pública en décadas.

En un Estado Democrático de Derecho, es cier- to que constantemente se contraponen derechos y garantías fundamentales, a menudo nublan- do la frontera entre la garantía del derecho y la lesión de otro. ¿Cómo conciliar la garantía fun- damental de la seguridad pública (art. 144 de la Constitución) y el derecho de ir y venir (art. 5, Sección XV), el derecho constitucional de reu- nión y de libre expresión del pensamiento (art. 5, Título II, secciones XVI y IV de la Constitución)? A pesar de este aparente impasse, es posible dis- tinguir y poner freno a las conductas que restrin- gen las libertades y son ofensivas para los dere-

(7) G1, “Resultados

...”,

cit.

(8) G1, “Quatro continuam detidos após protesto desta quinta feira em SP”, disponible en http://g1.globo.com/

sao-paulo/noticia/2013/06/cinco-permanecem-detidos-

apos-protesto-de-quinta-em-sp.html (acceso 13/9/2014).

doctrina

POLÍtICA CRIMINAL

DPyC
DPyC

chos promovidas por el Poder Público. La iden- tificación de estos comportamientos es esencial, ya que busca impedir la formación de un estado punitivo, y la estructuración de un derecho ba- sado en la garantía social mínima, pero penali- zación máxima. Se analizan aquí algunos de los dispositivos legales utilizados para tipificar con- ductas de participantes de las manifestaciones, siéndolos la asociación criminal para la creación milicias privadas (art. 288-A, Cód. Penal), la Ley de Seguridad Nacional y la “prisión para investi- gación”.

Para la interpretación correcta del tipo de aso- ciación delictuosa para creación de milicia pri- vada (art. 288-A, Cód. Penal), no es posible de- jar de considerar el contexto político y social que dio origen a su formulación, o sea, la contención del tráfico y la protección de la población vulne- rable en las Vilas de pobreza de Río de Janeiro. Tratando de comprender el fenómeno de las “milicias privadas”, Ignacio Cano (2008) llevó a cabo la investigación “¿Seis por media docena? Un estudio exploratorio de las milicias en Río de Janeiro” que resalta sus principales característi- cas: a) dominio territorial de las zonas de vulne- rabilidad de la población por grupos armados; b) la coacción de los residentes; c) el afán de lucro individual; d) el discurso de legitimación relativa a la liberación del tráfico de drogas. Está presente la “interpretación amplia” incrimina- toria al aplicar el tipo penal, que se configura como uno de los crímenes colectivos de penas más severas del sistema, a los manifestantes, en lesiones evidentes a los principios de proporcio- nalidad y razonabilidad, y vehemente desprecio del contexto en el que debería ser aplicado (9). El propósito de la tipificación de “formación de milicias privadas” es precisamente la protección de la paz pública, y se dirige a los delitos más graves, incongruente, todavía, cuando se apli- ca a los miembros de los movimientos sociales cuyos crímenes generalmente son “de pequeño potencial ofensivo”, tales como los delitos de da- ños. En el mismo sentido se muestran sin pro- pósito las acusaciones contra los militantes por

(9) JUNIOR, A. P. - GOMES, E. X. - SILVESTRE, F. G. - SILVA, N. M., “A utilização do Direito Penal como ferramenta política na repressão de manifestações públicas”, disponible en www.ammp.org.br/inst/artigo/Artigo-86.pdf (acceso

13/9/2014).

los delitos de conspiración (art. 299, Cód. Penal) y formación de milicias armadas (art. 288, pá- rrafo único, Cód. Penal) que también ocurrie- ron durante las manifestaciones (10).

La Ley de Seguridad Nacional antes mencio- nada, promulgada en diciembre de 1983 por la dictadura militar, fue resucitada recientemente como una forma de contener las protestas. Sus fundamentos son relativos a geopolítica (nación como el único proyecto del Estado), la bipolari- dad (maniqueísmo y polarización del mundo en- tre el Occidente democrático y bloque comunis- ta) y la guerra total (la lucha contra el enemigo de la nación debe movilizar a todos los sectores de la sociedad), constituyendo así instrumento de de- fensa del Estado contra el ciudadano (Comblin, 1978). El dispositivo, que ni siquiera fue revisa- do, ofrece muy altas penas como la restricción de la libertad de hasta cuatro años por “incitar a la animosidad entre las fuerzas armadas y las clases sociales” y 10 años por “sabotear los medios de comunicación”. Lo más preocupante, sin embar- go, son las acusaciones, basadas en dispositivos extremadamente abiertos y de alta subjetividad, como el “uso de la violencia en contra del orden” y “incitar a la subversión del orden nacional”, que dan lugar a diversas arbitrariedades, establecien- do, así, la inseguridad jurídica.

El dispositivo más anacrónico utilizado para criminalizar las manifestaciones fue, sin embar- go, la “prisión para investigación”. Usado durante el régimen dictatorial y no admitida por la Cons- titución de 1988, la normativa ya superada jus- tificó la detención de más de 150 manifestantes en una jornada de protesta, a pesar de la Consti- tución Federal y el Código de Procedimiento Pe- nal admitieran penas de prisión sólo en casos de flagrancia, o por orden expresa de la autoridad judicial, o “durante el procedimiento penal”, en virtud de la detención preventiva o tempo- ral (art. 5, LXI, CF., y art. 283, Cód. Proc. Penal). Fue resaltado por los ministros Celso de Mello e Celso Bastos (11) que “la detención para inves-

(10) O GLOBO, “Irmãos presos em manifestação con- fessam e são indiciados por quadrilha armada”, disponi-

ble en http://oglobo.globo.com/rio/irmaos-presos-em-

manifestacao-confessam-sao-indiciados-por-quadrilha-

armada-10476826 (acceso 20/9/2014).

(11) CANOTILHO, J. J. G. - MENDES, G. F. - SARLET, I. - STRECK, L., “Comentários a Constituição do Brasil”, Ed. Saraiva, São Paulo, 2013.

 

DPyC

Luiza Lacava y eduardo Diniz

tigación” sólo es posible en una situación en la cual se suspenden las garantías constitucionales para la defensa del poder del estado o estado de sitio, así, ¿de qué manera es posible admitir su uso para la detención de manifestantes en las ca- lles, en ejercicio de su derecho constitucional en el Estado Democrático de Derecho?

En el mismo sentido de las detenciones in- constitucionales también se vio el surgimiento de la modalidad cómica de “prisión por poseer vinagre”, artefacto utilizado por los manifestantes para neutralizar los efectos de ardor en los ojos y la garganta, producidos por las bombas de gas la- crimógeno lanzados por la policía. En la protesta del 13 de junio, en São Paulo, marcada por el ma- yor recrudecimiento policial hasta el momento, 40 personas fueron llevadas a las comisarías de policía, incluso antes del acto, por motivos de “posesión de vinagre” (12).

Además de los tipos penales desplegados para contener a los manifestantes, es necesario llamar la atención sobre cómo se llevó a cabo la repre- sión de las protestas en sí. El uso indiscriminado de baja letalidad (como gas pimienta, gas lacri- mógeno y balas de goma) y la falta de legislación en el país que rija el uso de tales municiones ori- ginó a muchos abusos. Hay casos emblemáticos como la bala de goma que afectó el ojo de la pe- riodista Giuliana Vallone cuando cubría el acto de 13 de junio (13), y la no tan noticiada muerte de la basurera Cleonice Vieira de Moraes debido a la intoxicación de gas lacrimógeno durante la jornada de protesta del 21 del mismo mes (14) muestran la falta de preparación de las tropas de choque de la policía militar para contener mani- festaciones que, por regla general, se iniciaron de una manera pacífica.

Esta imagen se acentúa ya que la ley 10.826 de 2003, que legisla sobre el uso de armas en Brasil, sólo se ocupa de las armas de fuego, dejando un vacío normativo sobre las llamadas “armas no letales”, quedando sólo a los códigos de buena conducta, editados por la policía militar de los estados, y la dejando más difícil de investigar los abusos cometidos (15). Aunque su uso sea un intento de neutralizar las amenazas sin utilizar armas de fuego, y por lo tanto reducir el número de muertes en enfrentamientos con la policía, la insuficiente formación dispensada a los agen- tes sobre el manejo y uso de los dispositivos, así como el rastreo y la investigación, ya precarios, de la forma y de las circunstancias en las que se emplearon da lugar para que la munición “no letal” se convierta en algo igualmente ofensivo. Además de no regulados, muchos de los artefac- tos utilizados también tenían fecha de caducidad ultrapasada y el riesgo, por tanto, incierto para la población, como el gas lacrimógeno, como denuncia de la agencia de periodismo Repórter Brasil, en el momento de las protestas (16).

Muy usados en manifestaciones urbanas, los armamentos de “baja letalidad” fueron diseña- dos principalmente para uso en grandes conflic- tos. Por ejemplo la bomba de gas lacrimógeno, desarrollada durante la Segunda Guerra Mundial y considerada arma química por las ONG inter- nacionales Amnistía Internacional y Físicos por los Derechos Humanos, y el gas pimienta, que tiene su utilización prohibida en las guerras por la Convención sobre Armas Químicas (1993 - art. 1), visto como método tortura. A pesar de la falta de regulación legal y su potencialmente letal ya demostrada durante las protestas de junio, Bra- sil se ha convertido en un importante productor mundial de las armas no letales. La compañía Condor SA, industria química titular de la manu-

factura en el país de estas armas, fue responsable

(12) CARTA CAPITAL, “Em São Paulo, vinagre dá cadeia”,

disponible

en

www.cartacapital.com.br/politica/em-sao-

paulo-vinagre-da-cadeia-4469.html (acceso 13/9/2014). (13) UOL NOTÍCIAS, “Repórter da TV Folha é atingida

no olho por bala de borracha durante protesto em SP”, dis- ponible en http://noticias.uol.com.br/cotidiano/ultimas-

de proveer la mayor parte del gas lacrimógeno utilizado en Turquía en las protestas de 2013,

(15) CARTA CAPITAL. IZABEL, Tomaz Amorim, “No-

vos mercados da violência no Brasil”, disponible en http://

negrobelchior.cartacapital.com.br/2013/08/28/novos-

  • noticias/2013/06/13/reporter-da-tv-folha-e-atingida-no- mercados-da-violencia-no-brasil-as-armas-nao-letais (acceso 13/9/2014).

olho-por-bala-de-borracha-durante-protesto-em-sp.htm (acceso 13/9/2014).

(14) ESTADÃO, “Morre em Belém gari que inalou gás lacri- mogêneo em protesto”, disponible en http://brasil.estadao.

(16) REPÓRTER BRASIL, “Em São Paulo, PM usa bom- bas de gás vencidas contra manifestantes”, disponible en

http://reporterbrasil.org.br/2013/06/em-sao-paulo-pm-

  • com.br/noticias/geral,morre-em-belem-gari-que-inalou- usa-bombas-de-gas-vencidas-contra-manifestantes (acce-

gas-lacrimogeneo-em-protesto,1045335 (acceso 20/9/2014).

so 13/9/2014).

doctrina

Política criminal

DPyC
DPyC

durante la primavera árabe, y es el proveedor lí- der de los armamentos que se utilizarán durante la realización de los grandes eventos en Brasil, Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos (17).

V. “Entre Junios”. El crecimiento de la repre- sión policial y los mega-eventos en Brasil

Durante los preparativos para los Juegos Olím- picos y el Mundial de Fútbol en Seúl y Corea del Sur (1988 y 2002 respectivamente), se estima que más de 720.000 personas han sido retiradas de sus hogares, un total de aproximadamente el 15% de los residentes en la ciudad (18). En 2010, cuando fue sede del Mundial, Sudáfrica vio la re- moción de 20.000 personas (19). De acuerdo con estimaciones de la Coordinación Nacional de los Comités Populares de la Copa (ANCOP), una organización diseñada para vigilar los abusos cometidos durante el evento en Brasil, el nú- mero de remociones, en su mayoría forzadas e irregulares, puede llegar a 220.000 en el país. A pesar de los esfuerzos de embellecimiento pro- movidos por los gobiernos, los mega-eventos como una regla ocultan una faceta de drástica violación a los derechos humanos y el despre- cio por la Constitución de los “países recepto- res”, comúnmente locales de legislación poco consolidada y, por lo tanto, más vulnerables a las exigencias de la organización de los eventos. En Brasil, el legado más importante del Mundial parece ser una mejora del aparato coercitivo y la expansión de la —ya extensa— zona de suspen- sión de derechos (20).

En su libro Estado de excepción, Giorgio Agam- ben explora los límites de dichas situaciones “ex- cepcionales”, como la guerra, estado de sitio y los eventos de movilización mundial, y el potencial de perpetuar sus prácticas más allá del efecto temporal, creando un tipo de “jurisprudencia muda”, que aunque no se establezca claramente, es seguida de manera efectiva (21). En palabras de Agamben: “Delante del avanzo de lo que fue definido como una guerra civil mundial, el esta- do de excepción tiende siempre más a ponerse como un paradigma de gobierno dominante en la política contemporánea. Ese cambio de una medida pasajera y excepcional hacia una técnica de gobierno amenaza con cambiar mucho —y, de hecho, ya cambió— la estructura y el sentido de la distinción tradicional entre diversos tipos de constitución”.

En Brasil, estas “excepciones” se verificaron en la forma de aprobación de leyes que abrie- ron verdaderos abismos en la Constitución para permitir la implementación de mega-eventos, de acuerdo con los requisitos de las entidades internacionales. La conocida como Ley General de la Copa (LGC) 12.663/2012, resultado de un acuerdo entre el gobierno brasileño y la FIFA, institución privada, tiene varias disposiciones que entran en conflicto con la legislación na- cional y violan —abiertamente— la soberanía, como la restricción del derecho de huelga desde tres meses antes del evento, la creación de “zo- nas limpias” de comercio exclusivo de la FIFA restringiendo el comercio popular, la responsa-

bilidad de la Unión por los daños causados por

(17) AGENCIA PÚBLICA DE REPORTAGEM E JORNA- LISMO INVESTIGATIVO, “Bomba brasileira na pele turca”, disponible en http://apublica.org/2013/06/gas-lacrimo- geneo-brasileiro-utilizado-pela-policia-na-turquia (acce- so 13/9/2014).

(18) CATHOLIC INSTITUTE FOR INTERNATIONAL RELATIONS, “Disposable People: Forced Evictions in South Korea”, Catholic Institute for International Rela- tions, London, 1988, p. 56.

(19) BBC BRASIL, “Copa pode provocar despejo de 250 mil pessoas, afirmam ONGs”, disponible en www.bbc.

terceros y fenómenos de la naturaleza, la exen- ción de la institución y sus subsidiarias para pa- gar los costos y gastos legales, entre otras deter- minaciones. A un mes del inicio del Mundial, la Corte Suprema cedió a la presión política y des- estimó la acción directa de inconstitucionalidad (ADI) 4976, escrita por la Procuraduría General y que cuestionó la validez de diversas disposi- ciones de la ley, lo que permite que ella se apli- que en su totalidad antes del 31/12/2014. A pe- sar de la Ley “General”, las ciudades donde hubo

  • co.uk/portuguese/noticias/2013/06/130614_futebol_des- juegos fortalecieron su legislación para aprobar leyes de seguridad, exención de impuestos, la

pejos_cm_bg (acceso 20/9/2014).

(20) INSTITUTO MOREIRA SALLES, ARANTES, Paulo, “Democracia de baixa intensidade militariza gestão so-

cial”, Quatro perguntas para Paulo Arantes”, disponible en

(21) FOLHA DE S. PAULO. SAFATLE, Vladimir, “Legado

  • www.blogdoims.com.br/ims/legado-da-copa-e-mecanis- para não esquecer”, disponible en www1.folha.uol.com.

mos-de-repressao-quatro-perguntas-para-paulo-arantes (acceso 13/9/2014).

br/colunas/vladimirsafatle/2014/07/1486026-legado-pa-

ra-nao-esquecer.shtml (acceso 13/9/2014).

Luiza Lacava y eduardo Diniz

DPyC
DPyC

transferencia de potencial constructivo y limi- tación territorial (22).

La privatización de los espacios públicos y la protección de los activos dan lugar a la compren- sión de que es necesario promover “el manteni- miento del orden”, constantemente alimentado por la estructura social moderna que promue- ve la inseguridad como un principio de orga- nización de la vida colectiva, los intercambios económicos y el comportamiento individual (Wacquant, 2006). Este sentimiento de insegu- ridad general contribuye a conferir legitimidad social y dar lugar a la formulación de normas que restringen la libertad. En este sentido, en diciem- bre de 2013, el Ministerio de Defensa publicó el decreto 3.461/ D, titulado Garantía de Ley y Or- den. El documento establece las situaciones en las que se puede accionar los militares para las operaciones de seguridad pública, a pesar de que esta asignación no está prevista en el art. 144 de la Constitución Federal relativo a la institución. Entre las “amenazas” están las diferentes formas de manifestaciones y protestas sociales, amplias para cualquier situación considerada como “des- orden” que legitima la convocatoria y la conten- ción por parte del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea.

A principios de 2014, aprovechando la histeria social causada por la muerte del periodista San- tiago Andrade, alcanzado por un cohete durante una manifestación contra el aumento de tarifas en Río de Janeiro, el Senado volvió a examinar el proyecto de ley 499/2013, la “Ley contra el Terro- rismo”. Mientras que todos los delitos previstos en el proyecto de ley ya están sancionados en el Código Penal (como el secuestro, el asesinato, la apología al delito), que aparecen en el proyecto vinculado con un delito donde no lo hay, el delito de “terrorismo”. Con redacción abierta y genéri- ca, el proyecto de ley que criminaliza la acción terrorista da lugar al autoritarismo de las fuerzas de seguridad y permite la persecución política, marcando un enorme retroceso para los logros democráticos. La discusión del proyecto plantea un doble oportunismo: por un lado, la falsa ga- rantía de la seguridad pública, en un año electo-

(22) G1, “Visando à Copa, PMs aumentam estoque de armas não letais”, disponible en http://g1.globo.com/bra-

ral, por el recrudecimiento de los tipos delictivos; la otra, la expansión de la criminalización, ade- cuado para la proximidad de los mega-eventos en el país.

Aun así, el legado más tangible del Mundial de Fútbol ha sido, sin duda, la mejora de apa- rato coercitivo. Según el Ministerio de Defensa, el gobierno asignará el valor de 2320 millones para la seguridad de los mega-eventos, inclu- yendo la compra de equipos, construcción de nuevas instalaciones y la capacitación de los agentes (23). La inversión, que se divide entre la Copa del Mundo 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, es compatible con la llamada “innovación de gestión”, programado para la seguridad pú- blica. Nuevos órganos como los Centros de In- tegración de Comando y Control y la Secretaría Especial de Seguridad Pública para los Grandes Eventos garantizan la interconexión de los apa- ratos coercitivos, y éstos con las fuerzas arma- das, por no hablar de los equipos tecnológicos antidisturbios que se están comprados en bulto para la ocasión. Según la investigación llevada a cabo por el Ejército, la Unión adquirió de la Compañía Condor $ 46,5 millones en armas me- nos letales para las ciudades sede del Mundial, distribuidos en Kits Operativos, que contienen las maletas armadas de bala de goma, bombas de gases lacrimógenos y paralizantes, armas de electrochoque, entre otros dispositivos. Según la encuesta, la munición química y no letal ad- quirida sería suficiente para hacer 797 disparos de bala de goma y 819 lanzamientos de grana- das de gas al día entre junio de 2013 y julio de 2014, fecha del Mundial (24).

El 30/6/2013, cuando tuvo lugar en la ciudad de Río de Janeiro la final de la Copa de las Con- federaciones, la Unión tuvo la oportunidad de poner en práctica lo que fue la mayor operación de seguridad prevista hasta ahora para un even- to deportivo en la historia del país. Se movilizó

(23) OBSERVATÓRIO DAS METRÓPOLES, “Segurança pú-

blica nos megaeventos do Rio”, disponible en http://www.ob-

servatoriodasmetropoles.net/index.php?option=com_k2&vi

ew=item&id=263%3Aseguran%C3%A7a-p%C3%BAblica-

nos-megaeventos-do-rio&Itemid=164&lang=pt (acceso 13/9/

2014).

(24) G1, “Visando à Copa, PMs aumentam estoque de armas não letais”, disponible en http://g1.globo.com/bra-

  • sil/noticia/2014/05/visando-copa-pms-aumentam-esto- sil/noticia/2014/05/visando-copa-pms-aumentam-esto-

que-de-armas-nao-letais.html (acceso 13/9/2014).

que-de-armas-nao-letais.html (acceso 13/9/2014).

 

DPyC

POLÍtICA CRIMINAL

doctrina

a 10.000 policías (siendo 1200 del “comando an- tidisturbios”) y otros 7.400 militares del Ejército, distribuidos en puntos estratégicos de la ciudad, así como vehículos blindados, helicópteros y la caballería (25).

Contrariamente a lo esperado, las cifras de la Policía Militar mostraron la presencia de sólo 5.000 manifestantes en la mañana, y 1.200 du- rante el juego, en las dos protestas programadas para el día. Sin embargo la desproporción de casi 3 oficiales para cada manifestante la noche del juego estuvo marcada por una intensa represión por los agentes con el uso irrazonable de las ar- mas químicas, lo que permitió a los jugadores decir más tarde que habrían sentido los efectos de los gases en el interior del estadio Maracaná durante el partido (26).

Realizada la prueba, y con el fin de alcanzar los estándares de seguridad establecidos por la FIFA, las autoridades consideraron necesario casi tripli- car el número de hombres para la seguridad pú- blica durante el Mundial de Fútbol con relación a la Copa de las Confederaciones, alcanzando 170.000 agentes (27). Las protestas, sin embargo, demostraron una vez más la desproporción entre el aparato represivo y la amenaza real. El 12 de junio, prevista para la ceremonia de apertura del Mundial en São Paulo, las manifestaciones conta- ron con poco más de 700 personas (28). Aunque empezaron pacífica, las protestas terminaron con 31 detenidos y varios heridos, entre ellos las

(25) ESTADÃO, “Rio mobiliza 10 mil policiais para segu- rança na final do Maracanã”, disponible en http://espor-

periodistas Shasta Darlington y Barbara Arvani- tidis, corresponsales de CNN en Brasil, que se vieron afectadas por la metralla de las bombas lacrimógenas (29). La falta de preparación de los agentes públicos para contener las manifestacio- nes que se proponen pacíficas, y el uso indiscri- minado de la fuerza aliada a las armas antidis- turbios constituyen un escenario de aumento y equipamiento de los sistemas de coerción cen- trados a la contención y la represión de la mani- festación popular.

VI. Conclusión

La participación popular en la vida política del país aparece como una piedra angular en la construcción del Estado Democrático de Dere- cho. Desde los años 80, con la eliminación de los regímenes autoritarios en América Latina, la pre- sencia de los ciudadanos en la toma de decisiones públicas y la garantía de los derechos constitucio- nales establecidos como una herramienta para promover la democracia, así como una salva- guardia contra el abuso de poder del Estado (30). El Estado tiene el deber de dar los medios para potenciar y motivar esta participación, tal como se expresa José Afonso da Silva: “Este [el Estado Democrático de Derecho] tiene como función el principio de la soberanía popular, que impone la participación efectiva y real del Pueblo en todo lo que es público, participación que no termina en la formación de las instituciones del Estado,

que sin embargo representan una parte impor-

tante del Estado Democrático, no constituyen su totalidad”.

  • tes.estadao.com.br/noticias/futebol,rio-mobiliza-10-mil- La capacidad y la garantía del derecho a di- sentir, expresar libremente la opinión y resistir a las fuerzas represivas del Estado son condicio- nes necesarias para la democracia. La libre ex- presión en una sociedad pluralista permite una

policiais-para-seguranca-na-final-no-maracana,1048157

(acceso 13/9/2014).

(26) “Eu e outros jogadores estávamos com os olhos queimando. Perguntei se tinham espirrado algum spray de pimenta por ali”, declarou o atacante Hulk em entrevis-

ta para o jornal O Estado de S. Paulo, disponible en http://

  • esportes.estadao.com.br/noticias/futebol,rio-mobiliza- mejor distribución del poder entre los grupos de presión, permitiendo cada segmento de recla-

10-mil-policiais-para-seguranca-na-final-no-maraca - na,1048157 (acceso 13/9/2014). (27) GAZETAWEB, “Segurança na Copa: 170 mil homens e investimento de R$ 1,9 bilhões”, disponible en http://ga-

(29) G1, “Protestos contra abertura da Copa deixam feri- dos e detidos em SP”, disponible en http://g1.globo.com/sao-

zetaweb.globo.com/mobile/noticia.php?c=362043&e=3

(acceso 13/9/2014). (28) IG, “Policiais e manifestantes contrários à Copa en-

tram em confronto na Lapa”, disponible en < http://odia.

paulo/noticia/2014/06/protestos-contra-abertura-da-copa-

deixam-feridos-e-detidos-em-sp.html (acceso 13/9/2014).

(30) PARENTE, Lygia Bandeira de Mello, “Participação social como instrumento para a construção da democracia:

  • ig.com.br/noticia/rio-de-janeiro/2014-06-12/policiais-e- a intervenção social da administração pública brasileira”, Brasília, 2006, disponible en http://portal2.tcu.gov.br/por- tal/pls/portal/docs/2054994.PDF (acceso 13/9/2014).

manifestantes-entram-em-confronto-na-lapa.html (acce- so 20/9/2014).

 

DPyC

Luiza Lacava y eduardo Diniz

mar derechos sociales y mejoras sociales (31). En relación con el derecho penal, su función princi- pal es asegurar que se penaliza con mayor rigor delitos que obstaculicen o impidan el ejercicio de esos derechos y el logro de los objetivos de un Estado democrático, es decir, la función del de- recho penal objetiva como una herramienta de promoción de la democracia, no como un pro- blema y un factor criminalización (32).

La acusación formal de los manifestantes por delitos colectivos de alto contenido punitivo, la ausencia de pruebas de lastre y el desconoci- miento del contexto que establece el tipo penal correspondiente, el uso de tipos arcaicos de ca- rácter excepcional para el marco de delitos co- munes y el uso excesivo de la fuerza para conte- ner las manifestaciones populares muestra una tendencia a criminalizar los movimientos políti- cos y del aumento del aparato represor, un retro- ceso en la maduración del régimen democrático. Esta tendencia sigue teniendo el efecto perjudi- cial de causar desaliento e incredulidad cuanto a

(31) MERLIN, Meigla Maria Araújo, “O Município e o Federalismo”, Mandamentos, Belo Horizonte, 2004.

(32) FOSCARINI, Tatiana, “A criminalização dos Movi- mentos Sociais e o Sistema Judiciário”, en: MOSTRA DE PESQUISA DA PÓS-GRADUAÇÃO - PUC-RS, III, 2008, disponible en www.pucrs.br/edipucrs/online/IIImostra/

CienciasCriminais/62784%20-%20LEIA%20TATIANA%20

FOSCARINI.pdf (acceso 13/9/2014).

la eficacia de las manifestaciones pacíficas, ame- nazando un medio importante de petición popu- lar y el aumento de los riesgos de radicalización, incluso por grupos pequeños. Esa herramienta entonces se convierte en potencial agresor de las instituciones y amenaza la estabilidad social.

La individualización de las conductas y la in- vestigación completa de la autoría de los críme- nes deben estar presentes en la investigación de las acciones emprendidas tanto por civiles como por agentes públicos. No es aceptable, en ningún momento, que se emplee más o menos rigor en la búsqueda de la responsabilidad. Del mismo modo, no se puede aceptar que los tipos pena- les de carácter amplio sean empleados con el fin de suprimir las acciones sin caracterización ade- cuada de las circunstancias y el contexto en que se produjeron.

Por último, nunca está de más señalar que la legislación vigente ya establece la caracteriza- ción necesaria para prevenir y castigar los actos de violencia cometidos intencionalmente duran-

te las protestas públicas, y, en la mayoría de los casos, los intentos innecesarios y oportunistas del legislativo. Es imprescindible, sí, que el Esta- do permita espacios a los reclamos de la pobla- ción y pueda garantizar los derechos constitucio- nales y la estructuración de una fuerza policial que promueve la ciudadanía y la participación popular. u