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Coat , 0) ds 1962 Fm 1872, El gaucho Martin Fierro hizo su aparicién en un folleto po- ‘bre, mal impreso, plagedo de erra- tas” Su autor se proponi., segiin con- fessba en Ja Carta-proiégo, dibujar Tes rasgos de Ja “*Gsonomia ‘moral" del goocho 7 “log accents de rt existencia Vena de peligros, de in- quietades, de turas y de ‘Nadie se hublera strevido a sospe- char que ese poema giuchesco, cu parte se publicaria siete Tor después, iba s gozar de una popularidad arrebatadora y persis tente, asi como a constituir un texto ‘dave —y problemético—de le lite- satura argentin Hombre, de una sole obra, el polit- co y periodista José Hernandez pre- senta'a la historia y a la critica un conjunto de incégnites. Aqui se tra- tarin de despejar princpalmente: 4, los micleor de una vida caracte- ‘Héada por la lucha polit’ca, el de- yy la aventura; 2, Iv flexion lar de sus ideas y programa focal: 3 el Morin lero como tee to complejo en el cual confluyen erature gauchosca y le denvncia socal, pero que mo puede explicarse son por ells ce espetor del poem, su-densided significativa y sv per- Gurabilided estética fueron., por lo ‘menos desde 1910, tema de la refle- Hom critica y del ensayo sobre el Ger nacional; 4, testimonio del lugar que el poemsa iba ocupando en le cultura argentina, también ese con- fumto de ensayos debe pensarse al Plabtear algunas de las cuestiones que suscita el texto de Hernindez, La Argentina rural. — Le infam- a de José Hernindes transcurre en Ta provincia de Buenos Aires, gober~ nade entonces por Rosaa, Necido en 4834, los primeros quince afios de su ‘vida ‘coinciden con el apageo de ese ‘Gstanciero saladerista que habla re- melto mediante el qutcritariame po- Iitico fos conflietos dela segunda mi tad de Ia década del 20. Hlacia 1832, eomo dice Halperin en De la revo ‘3 lucién de ‘independencia a la confe- deracién rosista, "se produce wn Yer- dlodero rush hacia ln frontera; basta Jos primeros sfids de la década si- guiente el proceso ba de contizuar, smug a rfane mals bans go de é] terminaran de it © Economia productive de be Dre vincia esas tierras (mas vastas que Tar pobladas basta 1820), tesica- reeabe abiertes con las paces de ese ‘ano, y aseguradas por la Expediciéa al Desierto, \dida por Rosas th 1855-34, Lx prvadsneen, bajo Ia forma de gran propiedad, de les arms rcernada, ats ete Seri expancion de le ganaderia he- ca el sury el Sate dems del sur- rmiento de ovejeros en e] sur, son Taogos fundamentals del dece- no que corre entre 1835 y 1645. Pax ralelamente. el ‘inis econémi- toy politico de los "rurales” sobre ‘el conjunto de cieded bonaeren- se es consecurncia del gobierno de ‘Rosas, aunque como fenémeno estu- Joven a onigen p fortalecient, El'padre de José. Rafael Herninder, era tambien hombre de campo. Se- guramente trabaj en In chacra de Pueyrredén, de la familia de su ex . yen 1843.—segin lo testi- mon’a Rafael. el hermano menor Gel poeto-— estaba establecido et la campafia. adonde José fue eaviado for mt abuelo, Enfermo, ol parecer, Tal pecho, José Horednder se rects pers en ese medio semibérbaro don- de su padre se desempefiaba como tuyordemo y encergedo de estan- ‘Ga. “gozands de renombre en ¢] pai- faaeje murero, por fur grandes ex presas en volieadas de baciendas al- Eee, No e dit) imeginar el primitivismo de este mt rural Pfudson 7 los vajeos imgeves To hhan descripto— ‘donde la destreza dee caballo con el lao, era ond Sin Srdspensatle no silo de le m2- direcciones rela y Darwin han destacado el co- | ricter Ficlento oinario de lai Taenas de. apart "ro deo, .arreo 0 matanza de -vacunos, Vinculada con ello se constituyé une comunidad campesina donde el co-, ‘aje y la guapeza ern atributes exi- gidos tanto en el peém camo en al patrén, Los afios de infancia de Her- hindé2, transcurridos en este medio, seguramaente le permitieron capter sistema de valores, lealtades y ba- bilidades que cohesionaban a ia so- Geded reel. Entonces, qauchos y mayordomos paseban de las faenas spaderas # la defensa del ‘ te a] indie o a Ja participacién semicongeiente en las asonadas po- tices. Fueron, por otra parte, aos de relativa paz en la campafa, dis- ‘iplinada con leyes severisimas; es sabido que Rosas podia cobijar ex us estancias a un goucho que se bubiera desgraciedo con el cuchillo, pero jemis a un ledrén, Cuando en 1857 muere Refsel Her. nindez, fulminado por un rayo en medio del campo, #4 hijo José ya Inabia pesedo de la provincia de Bue- nos Aires’s la ciudad de Parand, esa pobre aldes convertida en capital ar- sina. Testigos d= esa época lo hen eencil lo y conversador, ha- estentérea, arreba- stares de la politica detenerse en pero com tiem el mercado, “donde se pasaba escu- chando los dichos y chistes gauches- cos, de los czenices, que entonces ‘eran todos cid 7 Se ndumentaria campere,” Mir de uno ver escucho de labios de viejos ‘gauchos Ia historia de sus andanzas Tas luchas que sacuden las. prow fncias argentinas”. El mundo rural jrrumpe con insistencia en le ciuded semiurbanizada y Tama la atencién de Hernénder; es ésie el medio don- de transcurricron les dias de su for- macién politica e intelectual, ‘unde, los Steric de a tica_y de las multiples, fun- Gone, pablices desarrollé alguna actividad comercial, lo hizo como conistaista de secendas y"tierras. EL exo con el tuazdo rural parece ‘no.cortarse nunca por completo,..En esos aos se funda “la autoridad incontestable que tenia en asuntor smog sagen eos ccupacién permanente por cue tiones de erganizacén agraria, pro- pieded de la terra, Somme de calo- nias, icin lefensa de las iromteras Finalmente, recite tu ‘conocimiento institucional cuanso Dardo Rocks, en 1881, le encomtan da fa flrea de redactar un mamat el gobierno de la estanaa, 1879, 1a edicidn de Le vuslta de Martin Fierro incluye wes anuncos camertisles que, no por casualidad, pareleni resume el espacio material ¢ intelectual conde se movié José Hernandez, Su texto es el siguiente: “UIBRERIA DEL PLATA DE JOSE HERNANDEZ / FUNDADA EN Pe net a jurtide gene ie libres. calidad en libros sobre América an- tiguas y modernos, — Surtide com- pleto de rancno tiles de escrito Hio/ EL GAUCHO MARTIN, FIE- RRO - LA VUELTA DE MARTIN Refecl Hernindes / Agrimensor 3 fael Hernandez / Agriz Tice Se ocops de oss Toe weber relativos @ su profesién / RECIBE drdenes: Tacuari 17... COMPRA JOSE TA- CUART 17, quien se encarga de to das Jas diligencias necesarias”, Se he dicho que Martin Fierro es al tinico personaje literarig que trax asd su nombre al autor. Elective. mente, cuando en 1886 murié José Herndndez, lor diaries publicaron la noticia con el siguiente titulo: “Ayer fallecié el senador Martin Fierro”. Es caro gue Hernindes oo fue wn gaucho, ni tempoco un Tepresentan-, te sipico.del.sector_ge grandes cieres portetios. No es imposible “eturar que se af mismo :omo hombre de campo, formado en el corazén de una culture Wena de -Fasges :rurales, arcaicos, paterialir Rofecl Herndndes, hermano de Took tas, Muchos de éstos, como se veri, al Martin Fierro y, 8 la vez, contribuyen a explicarlo, La etapa de Parani. — Algunos riticos de] Martin Fierro, como Eze Wulel Martiner Estrada, ‘ban conmsi- isiva para Ta formaciéa de José Hernander la etapa de odios ¥‘huchas poiticar en que tanscurns ju infancia, cuyo eje fue el enfren- tamiento entre federales y unitarios bajo el gobierno de Juan Mamuel de Ross Pero de hecho, apenas caido Rosas, otras oposiciones y alianzas finesperadas se articularon de inme- fate es que, Urquizn, federal del Titoral, derroté a Rosas, federal bo- maerense, con el ay de muchos unitarios que immedistamente se vol- ‘Heron en's contr, bacendo causa gar con viejo sistas porch. antag it entre iede- rales y uniteros sin dada exsté 7 ve monifes aun en el sen0 de ia familia de José Hernandez, una de cuyas rama: —Ia materna, de Tos la same patore estaba vinculada « los federales. Una pba de la re- formulacién que suirieron estas ubi- scans a pert delete exaico Preseataba lespués de eros, puede hallarse en el hecho de que en 1860 el coronel Manuel Alghntie Pueyrredén (to de Her- néndez) residia en Parand y llegé ‘a interceder ante Urquiza por su s0- baits i 2 mismo José Hernan- toroé lay arnas por primers vex fen ru juventod para defeoder ol go> emo separatist de Buenos Alex, ‘sin embargo, poco tempo después pas a Porand para sumarce a la Erosa ‘de Ia i En el cato de José Hemindez, ode mis do stender conflict entre 1s formacién politica: el enfrenta mento entre Buenos Aires y 1a Con- federacién, que se extendié desie 1852 hasta 1861 y cuyos aspector Sorgonto de infarterta del ejército de Buenos-Aires...Dibuio.da.H-Meyer— 3 & : Chacra da Perdriel, donde nacié José Hernindes Justo-Joré-de: Urguica 4 instituctonales reciéa ge resolvieran en 1880. Esta perspectiva permite wa mejor acercamento a ciertos ma- idea ae Hendes "pects le ez, te ex io que se refiere & las caracteris- ticas peculiares de su federalismo y de su liberalisme. El proceso que candujo a la separa- cidn entre Buenos Aires y Ins pro- Yincias comenzé al dia siguiente de Gaseros, ya que los sectores que con- vergieron en el ejército de Urquiza —unitarios, eros. del litoral, federales-antirrosistas— no, tenian intereses ni proyectos politicos coin cideates, ‘La provincia de Buenos Aires rehusé incorporarse los pla nes de organizacién nacional pro- puestos por Urquiza y rechazd el acuerdo de San Nicolds, Mientras Unquiza se encontraba en Sante Fe preparando el Congreso Constituyen- fe, estallé en Buenos Aires la revo- lucia del 11 de ecembre de 1858, separacién quedé asi confirmada Jie goblerna muclonal te ines, B. ‘nalmente, en Parané, Los diez ‘acs qie transeurrieron hasta la presidencia de Mitre (1862) fueron sumamente agitedos y con- fusoe, com gran movilidad poltea, cambios de bindo y de faccén, de seeioo sires sheen 7 cer turas, “Todos los valores se habla confundido", dice Busaniche. De ambos lados del Arroyo del Medio Inubo hombres que apoyaron 6 Rosas ombres que lo combatieron, bam que buscaban la modernizecién dela Argentina y adherian a los rincipios del Uberalismo econémico, Las convergencias y divergencies se anudan y desanudan, y durante esos iez afios os la guerra, con sus alza- rmientos, batallas, crimenes, exibios 7 traiciones, El gobierno nacional de Parané, cot Jas presidencias de Urquiza y- Der ga y al eve mnaia te Vetere a, constituye ‘uno iis inciertos de nuestra hiswtis.” ET sahogo econdmico y la derrota final haan colocado. sus protagonistas.ett yindola m veces deliberade, se co Fresponde ajustadamente con esta otra oscuridad, © mis bien opacded tuna pequefia ciudad de provincia Las guerras, Is inestabilidad y ta po- brezo fueron los denominadores de festa etapa: guerra @ veces sonda, @ eces estridente, pero siempre, como brea que itn- simiento, opulencia sas al got pager Jor sueldos de sus representan- tes: Buenos Aires se dio el lujo de comprar 8 Ia escuadra de la Confe- deratién, tobornande as coman- dante, el inglés Coe. Disuelto el gobierno de la Confedera- ién después de Pavén, los vencidos Ge Parané militaron en la oposicién a Mire y 4 Sarmiens, icon le guerra del Paraguay 0, como ‘José Hernénder, se incorporaron a las i times y ya onocrinicas roanifesta- ciones el federalismo provinciano: Tas revoluciones de Lépez Jordin, Durante esos diez afis, el debate de ideas fue ten intenso como el mili- tar y el politico, Las Bases de Al- bberdl (1889) condensan en torno al je de Ins Ubertades (de comercio, je tins, de navegacin, de cll) ‘un conjanto de problemas que hacen ‘a la constitucién del pais unificedo: Ta cuestién de la capital, le distribu ign de las rentas de la sduana, 1a Libre navegacién de los rics, las ‘au- ‘tonomias provinciales. Este debate, gue no gra nuevo y en al ue ve fa insertarse textos antenores como el Dogma socialista de Echeve- trie, el Facunda 'y Argirépolis de Sarsaento, se agudizg frente la ne- cesidad de resolver e! hecho inespe- Sedat, eatllra dl ee Nicolds Grondona donde se ggru: alrededor de Urquiza Dpurar provenientes del roriamo, umlancé sovenes imtelectuaies ¥ foxes de tas provinaes No se ‘sabe con exacttud en que afio Her- nénaez se traslago a Parana, m qué monves lo unpulsaron a ello. Segun ‘algunas biografias Tue en 1856, se ‘gut otras, ext 1858: algunos indican omo causa un duelo, otros, las pre- siones que el partido liberal (“pan- Gillero”) ejercia sobre sus opositares reformistas (“chupandinos"), Sea como fuere, én 1856, Nicolis Calvo fund La Reforma Pacifica, perié- co que ba Ia tendencia re focmista.ala.que. pertenecian Mi- guel Navarre Viola, Tomés Guido, Gridio Lagos, Jos, Gonziles del Se los Hernéndez y otros travecorias eeguirin enconténdose durante muches alos. Se dice gor José Hernindez colabors en Le Re- Forma Pacifica 0 que fue si corres- ponsal en Parana, Este dato incerto es ef que siti. las primeras activi des periodisticas de José Hernén- dez, que Ivego serfan tan fecundas Desde 1859 Hernandez ocupé el car- te taguigrafo en el Congress de Rota "cere oe reabics, i fue proplos palabras, se tudios constitucionales”. Este traba- 39, Junto con ef periodismo, sem pee egabecte con Jos problemas ade provincias 7 como “enemigo de efrculo que oprime a Buenos Aires” le proveyd el material y las perspec- tivas que animan no sélo gran parte de sus escritos en prosa, sino tam: bién e] mismo Martin Fierro. De proscripto jordanista a auto- nomista nacional, —En 1860, Joss Morndndez fie secretaria privado de. Joan Esteban Pedernere, el vicepre- ‘Sdonte de Derqui, quien va aio mis tarde declaré disuelto el gobierno de la Confederacién Argentina, acatan- do ia resolucién que la politica 7 las armas habian dado a la cuestién de le amidad nacional en Pavén, De 1866 1868 desempenié diversas car- get —secretario del gobernador, fis- Gal general del*Estedo, secretario de Je Legislatura y ministro— en Is incia de Corrientes, junto al go- bemador Lépez, que fue derrocede por una esonada mitrista en ese ul fimo afio: uno més de los intermi- ables epitodios. de la rounificacion “Racional bajo la hegemionia de Bue- nos Aires. A fines de 1870 se incor- pord a las fulas del ejéreito jordams- {e parueagg en la derrota de Naem- bé y emgge el Brasil. Mis de wna détada on Te que Her. inéndez perece ubicerse en el partido de los'vencides. Miguel Navarro ‘Viola, si amigo, al disolverse la Con federacién, escribid,a Nicolés Calvo: Se ha ‘mudado tan bruscamente la escene que casi carecemes.de puntos de referencia,” Nuestros querides ¥ estudindos proyectos ya no podrén fer". Mitre y Sarmiento en la pre- Henan senirieon «te repircon energea. militar antes que politics. Sete Laeras del vatencr que toda. via no aceptaben el sistema de par- ne instrunento de le reunificacién del fstado, Hernandez, como mem- bro de esa capa de intelectuales-po-. Titicos portefies que habian acompa- findo las vicisitudes de lo racién, se vio orrastrado (por, una mezela donde es dificil discernir les ‘obvicciones, Is razén politica y las a renales) a Jot nos cepisodios de eras civiles de eRpeniacitn argent Por eso es significative que en la Le- ura bonaerense, desde su bance fe diputado, haya descargado ex 1890 este rotunda confesién politica. “2. los dictados de mii conciencia tue dicen, camo argentino, que 20 debe haber partidos que dividan la sociedad”. Repasemos los datos: dex de Ie derrota de la insurreeeién janista y, sobre todo, frente a la ‘campafia por lo sucesién presiden- tial de Sarmiento, se abre la opcién ode abandonar la politica por el ca- Iino de la proscripcién 0 de reubi- carse dentro de las filas que dirigian, en Buenos Aires, al reciente y fragil Extedo nacional.’ Quienes debian op- tar eran restos dispersos de le fec- ‘dn de Lépex Jordan y del partido reformista, del federalisino urquicis- ‘a, ex funcionarios de la Confedera- ee y antiqus memos del ea politico de la década del sesenta, Jo- 36 Hernéndes ‘era, por su origen € Sorie personel un pd pola periodistico, de gobierno. Miembro de esa élite urbana, con frecuentes y_tupidas raices rurales, que sum. Aistraba funcionarios pare los aps- ratot estatales y militares, Hernan: ddez, sin sncrificar algunas eninanes profundas. vuelve a Buenos, Aires y fe-hace autonomsta, Va e identifi- arse, en ef avtonomeme, con et grupo ae jovenes que tampién rte gran Anxichuio del Valle, Leandro ‘Alem, Vicente F. Lépez, Dardo fo- ea Es preciso recapitular brevemente Tas condiciones de 1a vida politica en ros era un hecho absolutamente des- conocido. Los micleos politicos se reunian y dispersabon en forno a las leccrones. y las luchas de faccién tenian, en grado emmente cuanda figuras mas important odo: Alsina, Mitre, Tejedor, en de Buenos Aires, Los mismo tiempo, de conflicto nes 7, ‘entre facciones, tendencias, centros. El coronel Bartolomé Mitre en 1857. Oleo'de-Narciso-Desmedryl- Principales hechos de fa vida de José Hernandez 1834. 10 de noviembre. Nace en fa Ares, Sus padres soa Pedro Rafael Hemnindez ¢ Isabel Pueyrredén. 1835, Juli. Es bautizado con los nombres de José Rafeel. Su abuclo patermo spadina ef bautismno. 1840, Durante e305 afios, hecbos como el asesinato de Quiroga (1835) y In Invasion de Lavalle, derrotado en Quebracho Herrada, indican el encono de a Tacha entre federales y unitarios, Sus fos Pueyrredén, con quienes se ha ceriado, deben buir del pois, Jost pasa a vivir Com su abuelo. 184145, Hace sus estudios primarios en la stvela"del’ maestro Pedro Sénchez. ‘En ~ HAS more ea madre, Comenzs el bloquee siglofrances x ie noviena cde 1845 se produce In batalla de Obtigado, Ea 1844 sparece en Montevideo le primera parte de Amalia y en 1845 Sarmiento pobliea el Facundo, 1846. Es levedo al campo en Ia provincia de Buenos Aires. Comienza su contacto ‘con las faenas rurales, en las que coopers con su padre, En ese aio aparece el Dogma Socialista de Echeverria, 41851, Urquiza se pronuncia contra Rosas. Hilario Ascasubi publica Paulino Lucero 1 trabaja en su Santos Vega. 1852. Roses ex derrotado en Caseros, Se firma el Acuerdo de San Nicolés, Buenos ‘Aires se separa de 1a Confederacién. ‘Aparecen Iss Bases de Alberdi. 1853, Jost Hernindez integra Ins fuerzas de Pedro Rosts y Belgrano, para combatir a Hilario Lagos, que habia isto sitio a Bucoos Aires, Parcipa en batalla de San Gregorio, donde los muyos son derrotados, Mientras tanto, 2 Santa Fo se sancions Ix Constitclén Nacional, slientelas, chubes. La lucha por el pris; palten fre enconada, pee a ripides giros y mutaciones, ci- ‘yas bases prograniiticas solfan pesar poco en la dinimica de los cambios. De ie lanarecin mile scabece. da par Mitre para impedi de Avellaneda a la prosidencia, hae ta ia revuelta de Tejedor Be de ta siguiente sucesién presidencial en 1880, la lucha por el poder se ogu- dizé en Buenos Aires, que conden- saba le disputa i En esos avatares de la organizacién institu- ional y de las costumbres electora- Jes, los inierabros dela dite poltica se 7 iazaban con rapidez. Hn 1880, en le Logislarurs portefa el misao Hernandez dio detalles personales sobre este punto (y es importante ‘atender a las dos razones que expre- 42): "Mi situacién es exeepeional en Me sustains 9a cx Reptiblica. ‘primer peric coud apenas ge dinates by exer didatures, me encontraba vinculado al doctor Tejedor. Crei después que fu politica lo conducia a estos tos extremes: 0 la derrota 0 la guerra; Y, Como no estaba dispuesto a sufrir ana derrota ni a contibuir a una guerra me fui a mi casa”, El federal, el ex jordanista.’ dispues- to a hacer politica 05 Atres a mediades de la década del setenta, ba dado por terminedas las aventu- ras, Con la presidencia de Avellane- da, esa amnistia no ia que incorporé «los hombres del litoral al escenario politico nacional, se cie- mya el periodo de la organizacién del Estado y Ja unificacién del teritorio argentino, Aunque, como veremos, ‘hasta noviembre de 1880 queda uaa cuestién pendiente, EI Partido Autonomista era un haz de facciones, de cireulos y de clubes politicos, heterogéneos desde el pune fo de vista de sus 5, evando Sts tenfon jormulaciéa explicite, y dividides ror las rencillas que se nl- celian frente 2 cada elecciin pro- vincial. Relativumente unificade en toro & Alsima, las fracciones, sin exabargo, conservatan sus perfiles fis bases de apoyo en crcunscrp Gonesirenalesy ias urbanas, Hernindex, hi ™masd ge objetrvas en el que en 1870. enarbolo uno % tos ‘circuios eutonomistas, el Club 25 de Mayo, en el que milltaban Leandro ‘Alem'e Erpsle eAgoren: ls le. isn popultt de los ees do par 1w aholiciéa del sorrino de fronterad Ee Preocupaciones de un sector autonomismo, que se ed dee sale ley de Bert la provincia de Buenos Aires (1875), estaban unidas a una reflexion cons. tante sobre ¢l destino de la Gerra pu- ‘fica (recordamos que se atravestba ‘un periodo de silenciosos negociados, con el cetastro como palanca funda. mental). Pero @s preciso tambida que se pro- duzca un giro para que el auteno- mismo, partido ultrafederalista pro wiocial, acuerde respetar los pactos que lo constituirian en el instrumen: to bonaerense de to eleccién de’ Roca 4 la presidencia: el Partido Autono- mista Nacional. De las cuatro o cin- co fracciones que se disputaron el en el autonomisme, sdlo' que- fuera del’ acuerdo le encabezada por Gainza, da del mitrismo y del derrotado Tejedor.” José y Rafael Heménder, Hipélito Yrigoyen, Lu- i Mansilla. nod Navarro Vio- la, entre otros, raron e] &e julio de 1880; "Propenderemos © que la orgenizaciéa nacional se com- plemente y a que sean resueltas las Prescripeiones pendientes. una de és- tas es la designacién de la capital de Je Repiiblica, retardada hasta el. pre- sente por incertidumbres y dudas que deben terminar, Hecho deloro- $08 acaban de mostrarnos que las va- cilaciones de treinta afios tienen ya ‘que cesar, y que los poderes publicos delen furcianay sin eyponerlos & competencies y ‘gue redun- dan en dafios de las provincias-y de Ja Necién”. Et Partidn Autonomista Naciorial se. de LiDlustration de Parts. 1874 Un soldado de las fuercas de Lbpes Jordin, Grabado 1854, Nucramente se bats en defense de Buenos Aires, em Ia batalla de Fl Tals, EI gobierno de la Confederacién ve instala en Pareng, y Urquiza es nombrado presidente, 1856, Nicolfs Calvo fanda La Reforma Paclfica, periédico de oposiciéa a Buenos Aires. José Hemnindez colabora ex €l y adhiere al Partido Federal Reformista, En esos afos pasa a Parand, 1857. Su padre muere folminado por om ayo. 1858, Trabaja en Parané como empleado de comercio y ocupa um cargo ea Ja Adainistracién Nacional. 1859, A partir de junio es mquigrato del Scaado en ls Confederacién, En octubre participa en In batalla de Cepeda, donde fas fuerzas de la Confederacién derrotan a Ins de Buenos: Aires. Cada vez ¢3 mayor Ja afluencia de emigradas a Parané. 1860. Se desempea como secretario privado del vicepresideate Pederera durante su interinato, y como taguigralo de Ia Consiituyente que debe reformat a ‘Constitucién de 1855, Escribe en el diario Et Nacional Argeatino, de cuys direcci6a se hee cargo, Urgaiza aime Ja gobernacién de Ear Rica y Derqul ocupa In presidencia de le Confederaciéa. 1861. Ingres en la masonesis. En setiembre, interviene en In batalla de Pavéa, donde las fuerzas de Buenos ‘Aires derrotan a las de In Confederaciéa, En noviembre asiste al desastre de resolver la cuestién de la Expual en Buenos Aires, Ea este punto conviene recapituler eso significaba y sobre todo ik Signiticado desde 1853, En sus Ex fudios sobre la Constinucién Argen- fing, Alberdi babis sfirmado que, estuviera donde estuviera In capital, Gnieatras no se la fijare en Buenos ‘Aires, la tensién surgida de esta dua- lidad'seria un elemento de desquicio ca is politica Ja organic ine Stucional argentine, El antigao re- resentante de la Confederacién @ conccia por experiencia pro- pia los desgarramientos de esa ten- én, que también José Herndndex habia pdecid en sus acs de inicia- cién, Resolver 1a cuestida. capital significa, en realidad,-abordar des- de oto punto de vista y de una vex pera siempre, las tareas de consoli- Jacién del Estado argentino y de las releciones que la provincis més po- Gerosa entablaria con el resto dol pais, Dicko de otro modo: cudles se- an las formas que la hegemonis porteia adoptaria después de Pavés, Jhomento de giro en el que Urquze comprendié que sélo el consenso po- dia devolver et Estado de Buenos Ai- ret a los lazos de la Coniederacién. 1a cen de Ta capital y la tién de la provincia de Buenos Aires estaban Unidas, tanto para los restos Ultrafederalistas del autonomismo (Leandro Alem, entre ellos) coimo para los federales reformistas (co no lo bobia side Hernéndes) y para los componentar de la nueva Liga de Zapital era, ex soma; Ia cuestién de cha serene Borat oe ee 1 argentino 7. cOmo, desde entonces, 5¢ ae baa Ta distribu tien el poder Cuando. ee ‘Hernandez en Jes iginas de ita. a Pees ao sede federal de lat 3. Hidedes naciontles-colocs en el can- ‘ro de sus rezones “la unién y espl- rita de orden”-que permitirien a la Hn Tm Hil ml oe 2 i iu bares tell ae Sta ee i ue i REE u tl j bia enfrentar. Tan decisivo que, des- pués de aprobada la ley, Sarmiento sarrojé contra la opinién del Cor 10 todo el peso del veto presidencial, La capital Buenos Airesy fn tarea de fondo que era preciso re- “ry laf én de Buenos ‘Aires, al tinico. camino posible desde ‘el punto de vista de le coalicién de” fuerzas que se impuso en 1880. El Partido Autonomista Nacional fue el instrumento de esta resolu- én. Y Hernindez, su portavoz en ia legislatara bonaerense que (des- pués de aprobada la ley par el Con- Freso. Nacional) dehia coder el te- yritorio de la ciudad. Su intervene én ef larga; responde a Jn de Lean- de Alem y abarca varios dias de fesiones, Se trataba, dijo entonces Herndndez, de resolver “uno de los problemas més dificiles de nuestra organizacién politica”, que termina ia "la obra de la reorganizacién ina- fe pinisa Senta Heridn- que representa dex considera que eeder el territorio de ta ciudad de Buenos Aires es pre- condicién-del afianzamiento de las periodismo y al comercio. Léper Jordin derrotado en Ia batalla de Don Gonzalo, donde, se dice, ef gobierno eaiples por primera vex armamento lerno. 1874, Hernéndez coatinda vinculado » Lépex Jordan, Mientras tanto, se_suceden Jas edisiones de El guucho Martin Fierro y se publiean algunos comentarios sobre [x obra, Fracaza Ia revoluciéa mitrista y Avellaneda es elegido presidente, Durante ‘esos aos continda In guerra contra lot indios en el sar. 1875, Regresa, a Buenos Aires, al amparo de-las mejores condiciones que ofrece ef gobierno de Avellaneda, y s¢ instala en Belgrano, Reedita su Vida del Chacho, lo ‘que Ie vale una polémica periodistica. 1876. Empieza e colaborar con sutonomismo y continéa ein ‘us actividades periodistices y comerciales, Su vide entra em couces mis apacibles. Lépez Jordin es derrotado por ultima vez en. Alearacito. Micatras fanto, se ye Jatensificando Ia politiea de inmigraciéa y colonizacién, y ge hace el primer erabarque experimental de carnes enfrindas, hecbos que sedalen furaros cambios decisivos en tes formes de explotacién egropecuaria, 1877. Ante ta concilizci6n con Tos mitrstas, Heraésder se retrae de la activided partidaria. Surge dentro del ‘eutonomisaaa un ala még popular, @ 1 que pertenccen Alem 7 Del Valle. 1878, Adquiere Ia Librera del Pliua » organiza una colecta en favor de os hos de Ricardo Lépex Jordan, que estaba preso en Rosario. Se publica ta undécima Pficion de El eaneho Martin Fierro. u 4879, Aparece La vuelta de Martin Fierro, gue obtiene numerosos fuicios crittcos ¥ Gxite editorial. Es electo dipmtado por i Provincla de Buenos Aires. En eso afio Roca inal ru Campaiia al Desierto. 1880. Obticne Ia vicepresidencin de Ia Cémnara de Diputados. Se niega # tomer parte en Ins luches que deset proyecto de [ederalizaciGn de te civ de Becaot Airs, 7 ovum, ca cambio Junto con Guide y Spano, de 0 el aunilio. a los ‘heridos. Defiende eq Ie legislature el proyecto de federalizaci6n, en posiciéa opuesta a la de Leandro Alem y 2 la de sus propios argumentos de diez afos atrés. El proyecto es aprobado, y Buenos Aires se convierte-en la capital del pais. Se inicia Ta primera presidencia de Roca. 1881, Es electo senador por [a provincia de Buenos Aires. Eseribe Ia Instruccién del estanciero, 1882, Participa, junto a Dardo Rocha, en Ia fundaci6a dela ciudad de La Plata. Continia en el Senado provincial y 6 micmbco de numerosas comisiones oficiales. 1883, Comienzan a hacerse visibles los cambiza sociales y. urbanisticos que ‘caracterizan a Ia década del 80, Ba ese aiio se instale sl primer frigorifica ea Campane, ‘Sarmiento publica Conflicto y armontas ade las razas en América. 1884. Jost Hernéadez, que ya posce campos, compra su quinta de Belgrano. Contindn a a legi bonaerease y participa ca la actividad politica local, Tembiéa integra comisiones det Monte de Piedad, del Banco Hipotcenio'y el Conse Nacional de Edvcecién, Son los aiios de Jac reformes Incas del gobierno de Roce. Juan Bautista Alberdi muere en Paris. Juan Moreira Wega a los teatros. 1885, Asume su cargo de senndat elesto, Aparecen Santos Vega de Dbligado y Sin rumbo de Cambsceres, 41885, 21 de octubre, Muere en me quinta de Belgrano, Sus Gltimas palabras fueron: "Buenos Aires, Buenos Aires...” 12 a la Nacién, sino si ésta puede prescindir de la tiudad mas impor: tante del pais conto distrito federal, Retomando ergumentos que habia desarrollado Aiberdi afos antes, se afirma que los gobiemos. nocionales wo podrian resistir lor embater de tos {ntereses encontrados que han asolado y todavia efectan al pals, sin a fuerza 7 le Sa prestigiosa de Ja capital en Buenos Aires, Alem ha dicho. ceder Buenos Aires co- mo capital es amenazar a la Nacién con une ditadure en esse or nandez replica a su correligionario que Tie bs ge jeter ‘por la Giyanizaciéa neconal se opuiefon sales lpchow'a que oe desplitara capital de Buenos Aires. Tacitamen- ter lo idea de que fa capital en Bee nos Aures contrabalencearia, el peso de una provincia demasiado rica y Sertey Rex af ipcuran Come’es sabido, 1a ley:que defendis Herninder fe! opines, junto a wits sgsicien do ge zaciéa argentiza, parece afiauzarse al bienestar y la’ seguridad personal y politica en la vide de Hefadndes, ‘De alli en mis, no deberd enfrentar betallas donde todo se juege ni en- crucijadas peligrosas. Hombre de confianza del gobernador bonaeren- se Dardo Rocha, desempelé basta su muerte (1886) cargos provindales y ccupé una banca en fa Tegicletura. Esos afios de la Sie de Ce fr que perecan lang ls gece Kiga ieuccay geseaiie ner dy politics argentina, foeren también para Flernindez sus afos de bonan- za, En ellos esistié a Ja asombrosa sone Martin Fray ta bre Sto Sus Bea verdadery dete os bd Ditos litererios y sociales de su épo- ce, es nocesaria detenerse 4 consite: rar las reacciones que generé, La critica en el momento de aps- ricién del Martin Fierro. — A menudo 22 ha sefialado que en sm momento. Martin Fierro no aleanzé, en la critica culta, le z que bubiere ido a su for midable éxito editorial; éxito que, ademés, s¢ vio reforzado por la re produccién total o parcial del poema 2 -numiereses penidicos argentinos y erientales, A su inusitede divul- gacién parecerie corre:ponder una extrafia parvedad de la critica con: tertpordnea. Pero a poco que se ana- licen las caracteristicas de esa acti. vidad en Ia época de aparicién del oema, surge la necesidad de formu- lar algunas precisiones, En primer conviene recordar que quienes ejercian la critica lite- varia: entre 1870 y 1880 eran los multifacéticos politicosescritores, racteristicos de nuestra organizacién nacional, cuyos protatipos encarnan Mitre y Sarmiento, Como actividad sistemitica y especializada la critica, or entonces, no existla, salvo algu: ‘bos precursores aislados, Por Io tan- to, no debe extraiiar que al ocuparse de obras nacionales y en un miclea ten reducdo comp f era el ambi Bterario de aquella época, rozara plano de las tvlaciones personales José Herméndez escribié en forma 2 cartay algunos de sos prélogos. gSe debe por esto conjeturar. que se SG re ouprars gue gin escritor quiso comprometerse profesionalmente en le tarea? Pare- ce més correcto conectar estos. pré- con'el meterial critco sobre fariin Fierro, y deduar de sus-ca- racteristicas algunos rasgos de Ja co- munidad.literaria de la época, de si. fonamiento y de sus pautes de valor, Uno de eios rasgos, justamen- ta es el que se acaba de apuntar: elcanicter personal de las relacones iterarias, la‘critica ejercida en modo Portada de la primera edicién de El gaucho Martin Fierro rivado, en cartas dirigides a los au- ores como respuesta al envio de un Iibro dedicado, y luego dada a co- nocer al publica en préloges de las sucesivas ediciones. . ‘Hernindez no se sustrae a.este pri- mario mecanismo de promocién. Ante Hen se osoge 8 8 proper: de produccién ciertamente de mayor miérito que la mia, y ellos saben por experiencia propia, cudn intima so- Ustactién derrame en el emiritu de guitare gu pensmiento forme Vibro, el ver ese mismo Libro ho- eado por los hombres de letras, hon de 1874, en el cual es posible apre- ciar la valoracién explicita que hace Hernandez de Ja literatura culta, y Be oe IO ote pice leoade it leto, entre pul no Jeerado, m desonatarios de sus envios se di- ferencian en \o5 dos momentos co- lientes a la Jaa y a 1a Vuelta. parte figuran muches nombres vin- culades @ la trayectoria politica de Hernindez, como Guido, Peliza, Navarro Viola, Torres. Los nombres ‘can les puntas sobre los que se ar- ticola Ia red de esa “epublica de las Tetras” que os comentarios periodis- ‘cos, aparecidos en diversos diarios Primera pégina del cuademo borredor det ‘Martin Fierro 13 ee: % ts é Gran Hotel Argentino, donde José Hernandez excribiés parte del Martin Fierro, £872 de Fecundo, que algunos consideran como la antitesis del Martin Fierro, y autor, camo Hemindes, de wa, cimiento del valor del porma en lo que contiene de verdad, y la ne gacidén de su cardcter artistico aun cuando se le reconozca cierta “belle- za”, Asi, los cénones literarios cues- Sonaban el valor estético de la gau- chesca en servian, en par- ticular, pare fundementar el recbazo de una obra irsitativa, ‘Ea el conjunto de esas criticas, el trabajo de elaboracién que se pone en evidencia en los manuscrites co- contentado con improvisar después. del mate” (Jose Tomas Guido, 1878), “Su trabajo, escrito sin duda ti »..» tierie la be Tear eta verdad’ (Palisa, 1673). belleza estética sino natural, come al gorjeo de los pajaros. | ‘Estas criticas ponen de manifies- to la dificultad del pensamiento i- terario de la. época para asimilar la obra, pero a pesar de eso se puede Pique & pat de elias todo aquel que ba escrito sobre literatura argentina se ha’ referido necesaria- mente a Martin Fierro, aun cuando fuera, como en el caso de Argerich, para rechazirlo, Asi no es Rojas ol primero en reclamar st inclusién en Jos estudios de literatura argentina, pues Ja aucencia babja sido denun- Giada por el Dr. Moorne, profesor de literatura del Colegio Nacional. En 1894, Unamuno llamé le aten- ‘idm sobre el valor estético de su ca- ricter popular, para él herencia del spirit hispdaico; y poco después Menindez Pidal también se ocupé del poeme, Fn 1902, Ernesto Que. sada, en El crtollismo en la literatura @rgenuina, 0 una particular ‘rherprniacion te diferenens eb twe la Ida y la Vuelds, segtin 1a cual Hernindia, alnrraedo por la apart: cin de Ja veta moreirista, narra el regreso de un gaucho trabajador y manso, para corregir Io que consi- deraba efectos aocivos de be primera porte, Estos datos apuntan a mos- frar cierta continuidad de los juicios criticos sobre Martin Fierro, E] Centenario: exaltacién de Maztin Fierro como poema na ional, — De lo que antecede se de- duce que el reseate de Martin Fie. 770 que realizaron Rojas y Lugones eave 1910 y 1916 no ngmbico un ‘esurgumiento despues de un eclipse, fino una nueva valoracién que e3 hecesario ubiear dentro de la. pro- lemaice de dofaciones de leiden: tidad nacional que se formulé alre- dedor del Centenario, Es sebido fos festeos de estos eniverseri dere ataron wna verdadera ormia de fer ‘vor patridtico. En ese chma, fos in Yerregantes acerca de la esencia de la nacionalidad se movieron entre dos poles que iban desde el optimis. mo de une élite gobernante que veia cumplides sus planes de progreso, al malestar que provocaba la rapida certidumbre de que ese mismo éxito acarveaba consigo un precio ancroso: Ja aparicidn de nuevos grupos, ex pecialmente de origen inmigratorio, que fueron vividos como wna ame- naza al orden social, En esa época, sumerosas obras tra- taron de formular, desde distintas perspectivas, una respuesta adecua- da a los interrogantes que plenteaba el enigma de una nacionalidad jo- ‘Yen, tan probleméticamente consti- tuida desde sus cimfentos a partir de la conquista espafola, y tan fuerte- mente sacudida después por el im- pacto inmigratorio, Lugones, Rojas, ©. 0. Bunge, Joaquin V. Gonzdlez, Galvez son algunos de los nombres que se vinculan con tales obras. En ‘ste marco, proclamar a Martin Fie- Fro como poema épico, fundante de muestra necionalidad, no ere un acto aislado ni casual y se alimentabe del conjunto de circunstancias que ro- dearon a los festejos del Centenario. En el caso de Lugones las conferen- ias del Teatro Odedn, a las que, come se sabe, concurmé la mis alta reciedad de la época con et presiden- te Saenz Pata a la cabeza, En el de Rojas, In cresciin de la cétedra de ‘uteratura argentina en [a Universe dad, en 1912, »amada a su de pubticar la histona de Ta litera hited woes fr tT sey én 1913, ae ss ee a a tedra por, Rojas, la revista Nosotros realizé una encuesta sobre é! cardc- ter épico del weve toe k tres exponentes, Rojas, ere flee Sed me Aner ae Ber po cps, 7 a mods che esa poléanica, C4 alld het 8 of pti a ot Bees s ie 7 = tee rt En literario de 1és, El eile ea iste’se mane la empresa patridtica que venia Hemdndez y Sarmiento En 1881, Dardo Rocha, gobernador de Ia proviticia de Buenos Aires, firmé om deereto por ef que se encomendd » José ‘Hernandez In redaccién de un manual sobre explotaciones rarales, fijindosele una partida para realizar un viaje de Investigacion alrededor del mundo. Hernindex rechaz6 el honor que se le habia conferido, pero no desistié de la misién de escribir un texto sobre fe “industria rural’. En su opinién el viaje por ef mundo era innecesario, los pesos en él empleados podian destinarse 4 Fines miis provechosos y la tarea a cumplir podia realizarse Tesumirado la valiosa experiencia de fos explotaciones rurales que 4 conocia. Los bidgrafos de Herninde: sedalen invariablemente su desinterés y rectitud frente a Ia honrosa y atractive wisiGa encomendada por el gobierno provincial, Estas cualidades patecea indiscutibles, pero en [a respuesta de Hernandez se pone de manifiesto un rasgo més profendo de ou carder ¢ ideas: of wedisonalisma gue, al entrar en composicion con el betalismo y ef progresismo, produce un efecto particular. Herindez escribié cfecdvamente un texto sobre Ia estancia y es In prictica de los establecimientos gacaderos que 4 conoce la que conTluye al conjumto de méximas y consejos, comprobaciones © Indicaciones com Ias que teje su texto, ‘Si hay un rasgo que se destaca en él 3 cl empirismo y Ia reivindicaciéa de la cuca direc: “No bey bres, no hay awores que pudicran serviraos de guia para una obra de esta clase, en fin, este no es un libro hecho con otros Ubros”... “ua libro eseacial y exclosis:cente erfollo ...”" “nuestro bro soio ser4 una exposiciéa clara de Te (que so practica en ia campain. ..” habia solamente del pas”. 16 realizando desde Et imperio jesuitico en Ia que también se incluyen, entre otros texins, Le guerra guucha y las Odas seculares— y resulta un Trance ejemplo del rescate de Martin Fierro desde una perspectiva que exalta aquellos contenidos naciona- ls que harfan de él un poema épico. La evocacién de las condiciones cons- ‘itutivas de todo coy como empresa de verded. de nie ¥ de be- Meza, nq alcanza a ocultar, el escozor que ‘provocaban las presencias que al geecimiento del pal habla, gone rado: “La, plebe ultramarina”, “sus, edooplices mulatos 7 mestizos" y Ie “ralea mayoritaria”. Frente a’ esa ‘estridente realidad, la silenciosa ima- gen del gaucho desaparecido se eri 16 como refugo de virtudes cefini- ioras de nuestro ser nacional y de- postadas en un pasado del cual el inmgrante quedaba excluido. La Slloiogia y las humanidades for- ‘man parte del bagaje intelectual en que se asienta la demostraciéa lago- Riana det eartcter épito de Martin Fierro, En ese context, raza ¥ 1 ién constituyen los conceptos cla- vex que encuadran la realizacién de los ideales de justicia y Libertad in- herentes a la porsia épica. Una vez defimda Ia épica, a través de Ia ac- tividad heroics, el Martin Fierro se incerta en ella’a través de las vit- idee y acciones de su protagonista, el gaucho, En el ratamiento de esta figura es posible percibir algunas d las contradicciones de su rescate: si por un lado ef gaucho es el béroe y el civilizador ‘de [a pampa, por el otro su inferiaridad racial lo condena 4 la desaparicién. Bs asf como al tex- to de Lugones oscila entre una exal- tada reivindicacién y una justifica- cién de su exterminio,.que le permi- te afirmar que “todo cuanto es ori- gen propiamente nacional viene de 2", y al mismo tiempo que “su des- apancion es un bien para el pais, porque contenfa un elemento infe- Hor ea su parte de