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SANIDAD Y MANEJO EN UNA EXPLOTACIÓN CUNICULTURA

Las características de variabilidad e inestabilidad (fisiológicas y psíquicas) del


conejo hacen indispensable una buena política preventiva. Ello implica, entre
otras tareas, poner en práctica programas muy meditados de vacío sanitario,
limpieza, desinfección, fumigación, encalado, etc. en alojamientos e
instalaciones.
Los niveles de higiene de las instalaciones y la calidad sanitaria de los
alimentos han de ser correctos. No hay que olvidad ni por un instante el papel
clave de las condiciones ambientales; habrá que tener siempre en cuenta las
relaciones entre temperatura, humedad relativa, velocidad del aire y contenido
en gases deletéreos.
Tienen gran importancia el control de roedores e insectos, portadores de
muchas enfermedades, una correcta política de cuarentena, el tratamiento de
enfermedades y la correcta eliminación de cadáveres.
La explotación debe estar cercada y cerrada, para evitar la entrada de perros,
gatos y otros animales, también para controlar el ingreso de personas.
Las enfermedades pueden afectar a los conejos desde la etapa embrionaria
hasta la edad adulta. Hay procesos específicos de una fase determinada, como
la estafilococia de los gazapos lactantes; otros, como las colibacilosis más
graves, no conocen límite de edad.
Las principales patologías de origen infeccioso o parasitario suelen resultar
contagiosas para toda la población sensible a ellas.
Enfermedades respiratorias
Tienen especial trascendencia en el caso de afectar a hembras reproductoras,
que contagian a los gazapos, con lo que se producen disminución de las
producciones, muertes y decomisos en el matadero. Se deben sobre todo a
problemas en las condiciones de temperatura, humedad relativa y velocidad del
aire en el interior de las instalaciones.
Los agentes infecciosos atacan en primer lugar las vías respiratorias altas,
provocando rinitis, y coriza si la rinitis es productiva; a continuación, afectan al
resto del aparato respiratorio, al oído, los genitales externos y el tejido
subcutáneo.
Los principales microorganismos que provocan estas enfermedades son la
Pausterella multocida, la Bordetella bronchiseptica y el Staphylococcus aureus.
Se pueden controlar los casos crónicos con la vacunación y revacunación de
los reproductores, además de una desinfección ambiental frecuente, con cuatro
o cinco pulverizaciones cada semana.
Enfermedades digestivas
Presentan importancia particular en el cebadero, porque hacen disminuir la
producción e incrementan la mortalidad. Los factores de riesgo más frecuentes
están relacionados con el alojamiento y con los descensos de temperatura, la
contaminación del agua, la calidad del concentrado, el estrés que provoca el
manejo, y la higiene de los animales y el personal.
Los agentes patógenos más frecuentes son los llamados Escherichia coli
(colibacilosis), y Clostridium spp. (enterotoxemias).
Coccidiosis, una enfermedad protozoaria común de los conejos, que presenta
distribución a nivel mundial. Los animales que se recuperan a menudo se
convierten en portadores. Existen dos formas anatómicas: hepática,
ocasionada por Eimeria stidiae, e intestinal, cuya causa podría ser E. Magna,
E. irresidua, E. media, E. perforans u otras especies de los oocistos
esporulados, generalmente en alimentos o agua contaminados.
Coccidiosis hepática: La severidad de la enfermedad depende del número de
oocistos ingeridos. Puede haber infección sin signos evidentes, o en raras
ocasiones, la muerte puede seguir a un curso corto. Los conejos jóvenes son
más susceptibles.
La sulfaquinoxalina administrada continuamente en el agua de bebe (al 0.04%
durante 30 días) evita el desarrollo de los signos clínicos de la coccidiosis
hepática en conejos expuestos a concentraciones elevadas de E. stiandae. La
sulfaquinoxalina también puede administrarse en el alimento al 0.025% durante
20 días, o durante 2 días de cada 8, hasta llevarse los animales al mercado. No
debe administrarse el fármaco dentro de los 10 días anteriores al sacrificio de
conejos para consumo. Los conejos tratados con éxito adquieren inmunidad a
infecciones subsiguientes.
Los tratamientos descritos no dan resultado alguno si no se instituye
simultáneamente un programa de higiene.
Coccidiosis intestinal; esta forma de la enfermedad puede ocurrir tanto en
conejos que reciben muy buen cuidado como en los criados bajo condiciones
no higiénicas. Típicamente, las infecciones son leves y no se observan signos
clínicos. En las infecciones intestinales hay pocas lesiones; más tarde, el
intestino puede estar grueso y pálido. Todos los coccidios responsables se
desarrollan en el intestino. Si bien un buen programa de higiene elimina la
coccidiosis hepática, este mismo programa no parece eliminar la forma
intestinal. El tratamiento es igual que para la coccidiosis hepática.
La sulfadimerazina, nitrofurazona, nicarbazin, y sulfaquinoxalina, que son
eficaces para el tratamiento de la coccidiosis, se encuentran en medicamentos
ya preparados y específicos para ese fin.

Enfermedades de la reproducción
Puesto que todos los factores de producción están implicados en el buen
funcionamiento del proceso reproductivo, las enfermedades que se relacionan
con él, pueden tener un origen multifactorial. Este tipo de trastornos se clasifica
en afecciones específicas y colaterales.
Entre las específicas se cuentan: la salmonelosis de la madre y los gazapos;
las estafilococias de los gazapos, que producen pústulas en la región ventral
(se contagian a través de la madre); la metritis inflamación de la matriz) y las
piometras, que son pasteurelosis o estafilococias; la mastitis o mamitis
(inflamación mamaria, frecuentemente crónica, con afección de una sola
glándula de la mama); los prolapsos uterinos; la orquitis (inflamación de los
testículos); la balanitis (inflamación de la mucosa del glande) y la vulvovaginitis.
Entre las colaterales, dolencias de otro tipo que inciden directa o
indirectamente en la eficiencia reproductiva, destacan la enfermedad vírica
hemorrágica (EHV), por cuanto impide las cubriciones, y las patologías
respiratorias y digestivas, el mal de patas (la humedad y suciedad pueden
provocar problemas en las patas), que favorecen el rechazo de la monta y
provocan una disminución del porcentaje de gestaciones y de gazapos nacidos
vivos (también afectan el proceso reproductivo el frío, la humedad y la falta de
luz). La contaminación puede llegar a una granja con la entrada de
reproductores que porten gérmenes patógenos. Para evitar daños se
utilizan antisépticos específicos con los gazapos y vacunas con los
reproductores.
Enfermedades de la piel
La piel se ve afectada por diversos agentes infecciosos y parasitarios. La
enfermedad más importante es la dermatofitosis o tiña, que provoca muchos
trastornos en los reproductores y puede llegar a convertirse en zoonosis. Se
manifiesta en enrojecimientos, pérdida del pelo y picazón. Para evitarla hay que
controlar a los animales que llegan a la explotación, así como a los vehículos
de transporte y al personal ajeno, y evitar el exceso de aves y roedores.
Los principales mecanismos de lucha contra la dermatofitosis incluyen: el uso
de compuestos azufrados en el nido; la utilización de antisépticos específicos
en el concentrado (griseofulvina); la administración de antisépticos por vía
tópica (enilconazol); la eliminación de pelos contaminados; el flameado de
jaulas, y la desinfección del ambiente y el material.
El mal de patas de los adultos y de los gazapos provoca graves mermas en su
rendimiento. Se debe fundamentalmente a problemas con las rejillas de las
jaulas, aunque se ve favorecido por la presencia de otras enfermedades
colaterales. El empleo de reposapatas (una especie de alfombrillas que evitan
el contacto directo con el enrejillado) y la aplicación de un aerosol con
antibiótico en el momento de la palpación y después de la monta constituyen
medidas muy efectivas para controlarlo.
La sarna es un proceso poco relevante si en la granja se ponen en práctica
medidas higiénicas. De todos modos se recomienda emplear de forma
sistemática un antisárnico (bactericida) en el momento del parto.
En los cebaderos podemos encontrarnos con casos de otitis externas,
producidas por microorganismos como la Pasteurella spp. O los Staphilococus
spp.
Enfermedades víricas
En este grupo destacan, por su gran incidencia, dos dolencias:
La mixomatosis es una enfermedad fatal de todas las variedades del conejo
doméstico y de los Oriyctolagus cuniculus (el conejo salvaje europeo). El
conejo común (Sylvilagus) y la liebre americana son bastantes resistentes.
Todos los otros mamíferos son refractarios. El virus de la mixomatosis, un
miembro del grupo de virus variólicos, es transmitido por los mosquitos, las
moscas picadoras y por contacto directo. Varias de sus cepas son patógenas.
El primer signo característico es la conjuntivitis que se acentúa rápidamente y
se acompaña de una descarga lechosa de los ojos. Al animal está letárgico y
su temperatura a menudo alcanza los 42ºC (108ºF). En brotes agudos, algunos
animales pueden morir 48 horas después de exhibir los primeros signos. Los
que sobreviven presentan depresión progresiva, capa áspera y edema de los
párpados, hocico, labios y orejas, que les da un aspecto de cabeza hinchad. En
las hembras, la vulva se inflama y desarrolla edema; en el macho, el escroto se
hincha. Invariablemente se observa descarga nasal purulenta.
Se recomienda vacunar a los futuros reproductores (machos y hembras) a los
dos o dos meses y medio de edad con una vacuna heterólogica (virus de
diversas cepas) y revacunarlos dos meses más tarde con una homóloga (un
único virus, en forma atenuada). Es preciso eliminar, de forma rápida e inocua,
las conejas y gazapos enfermos.
La enfermedad hemorrágica viral (EHV), es altamente contagiosa, afecta
principalmente a los conejos domésticos. Se cree que el agente causante sería
un parvovirus antigénicamente relacionado con el parvovirus porcino y con el
de ratón y rata, aunque algunos sugieren que puede pertenecer a las familias
Calciviridae o Picornaviridae. La transmisión por aerosol parece ser importante,
aunque todas las secreciones y excreciones pueden ser también fuentes de
infección. Es posible que la transmisión mecánica por fomitas, roedores y otras
alimañas, productos del conejo y el hombre tengan importancia. Los insectos
no parecen ser vectores importantes.
El periodo de incubación es corto (24 a 72 horas). Típicamente, los conejos se
encuentran muertos sin haber presentado indicación previa de enfermedad en
la colonia. En los casos de mayor duración se puede observar disnea,
congestión de los párpados, ortopnea, respiración abdominal, taquicardia y
aumento de la inquietud.
En algunos casos se puede ver una descarga nasal teñida de sangre. También
se han comunicado pisos manchados de sangre debajo de las jaulas conde los
animales han muerto. Se calcula una morbilidad de 30% y una mortalidad del
80% al 90%.
El curso peragudo de la enfermedad es la característica más sobresaliente.
Este, conjuntamente con la dificultad respiratoria, el alto grado de mortalidad y
la difusión rápida, sugieren un diagnóstico presunto.
La EHV debe diferenciarse de las formas agudas de otras enfermedades de
conejos como Pasterelosis, mixomatosis atípica, enteretoxemia y
envenenamiento.
Se deben aplicar rigurosas medidas de cuarentena a conejos que llegan de
otras granjas, control de roedores, control de personal, eliminación de animales
muertos y desinfección de las jaulas.
Postración por calor
Los conejos son sensibles al calor. El tiempo caluroso y húmedo, junto con
jaulas mal ventiladas o transporte en vehículos mal ventilados pueden dar lugar
a la muerte de muchos conejos, especialmente las hembras preñadas. Los
conejos afectados se acuestan de lado y jadean. Deben sumergirse en agua
fresca. Las jaulas deben construirse de manera que puedan rociarse en tiempo
caluroso y húmedo. Debe proporcionarse libre acceso a agua fría. Donde sea
posible controlar el ambiente, los criterios óptimos son: temperatura 15 a 25º C
(50 a 70ºF), humedad relativa 40 a 60%, con 20 cambios de aire por hora. Es
preferible utilizar jaulas de alambre en vez de sólidas.
Canibalismo
Las hembras jóvenes pueden matar y consumir sus crías por cualquiera de
varias cusas, entre ellas nerviosismo, negligencia (fallo en amamantar) y frío
intenso. El canibalismo del cachorro muerto ocurre como instinto natural para
limpiar el nido. Los perros o los animales de presa que penetran en una
conejera a menudo causan que las hembras nerviosas maten y coman sus
crías. Si todas las prácticas de cuidado son adecuadas y la hembra canibaliza
dos camadas seguidas, debe ser sacrificada.
Bioseguridad
Los conejos criados en jaulas son propensos (sobre todo cuando se trata de
explotaciones con una alta densidad animal) a contraer enfermedades. Por
esta razón resulta preciso insistir en la limpieza y la desinfección constantes,
así como en la necesidad de un permanente control de las instalaciones y los
alojamientos. La calidad profesional de la mano de obra directa tiene una
notable incidencia en el resultado técnico económico final de las granjas
dedicadas a la cunicultura.
Sigue siendo mejor prevenir que lamentar, las granjas de crianza de conejos
deben aplicar principios de bioseguridad para evitar en la medida de lo posible
el ingreso de vectores de enfermedades.
La desinfección de los vehículos que ingresen debe ser obligatoria, y se debe
además contar con un área para que estos puedan estacionarse sin acercarse
a los sitios de producción.
EL concentrado debe almacenarse en un lugar libre de roedores y cualquier
tipo de animal o insectos.
No deben ingresar perros o animales de presa a las galeras para evitar
situaciones de estrés en los conejos.
Y por último pero no menos importante, las personas que trabajan día a día en
el manejo de los conejos deben tener conocimientos que les permitan realizar
su trabajo con calidad, lo cual evitara muchos problemas y pérdidas
económicas en la granja.
La bioseguridad no es un término que se aplique solamente a las granjas de
cerdos y aves, esta debe ser aplicada a cualquier tipo de explotación pecuaria.