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7133891 Libro de Hernia Inguinal

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Fernando Carbonell Tatay

Hernia inguinocrural

Hernia inguinocrural Fernando Carbonell Tatay Director Bajo los auspicios, la ayuda, y en colaboración con la Asociación Española de Ci rujanos. Valencia, 2001

© Ethicon, 2001 de la 1ª Edición, 1500 ejemplares Paseo de las Doce Estrellas, 5 -7 Campo de las Naciones, 28042 Madrid Diseño y maquetación: MacDiego e-mail: Mc Diego@McDiego.com © de las ilustraciones: Nacho Casanova Idea y dirección: Ferna ndo Carbonell Tatay e-mail: fercarb@comv.es Queda prohibida la reproducción tota l o parcial, por cualquier sistema, de los textos e imágenes de este libro, sin permiso del editor. Impreso por: e-mail: grafiques@vimar.es ISBN: 84-607-1850-6 Depósito legal: V-1374-2001

A la memoria de D. Antonio de Gimbernat y Arbós y, con él, a todos los cirujanos españoles que durante muchos años han ejercido con dedicación la mayoría de las veces sin publicar sus resultados.

Agradecimientos El capítulo primero, “Aproximación histórica al conocimiento de la hernia”, no se podría haber hecho sin la extraordinaria amabilidad, paciencia y facilidades que me ha prodigado D. José Antonio Díaz Rojo, Titulado Superior Especializado del CSIC, del Instituto de Historia de la Ciencia y Documentación López Piñero y de la Biblioteca y Museo Histórico-Médico de la Facultad de Medic ina de Valencia, de donde se ha extraído una gran parte de la documentación gráf ica y teórica. De la misma manera, la Profesora Titular del Departamento de Hist oria de la Medicina y Documentación, de la Facultad de Medicina de la Universida d de Valencia, D . M . José Báguena Cervellera, desde el primer momento, nos abr ió las puertas de acceso a toda la documentación y ha tenido la extraordinaria a mabilidad de leer y supervisar todo el texto, demostrando también una gran pacie ncia, cariño e interés por este proyecto, que sin ella no hubiera sido posible. Desde estas líneas, mi gratitud, admiración y amistad sincera hacia ellos. Al eq uipo de maquetación y diseño de MacDiego, que dirige con especial elegancia Dieg o Ruiz de la Torre, que ha tenido una fundamental, importantísima y desinteresad a participación desde un principio para que este libro saliera adelante. Gracias , Diego, amigo. Gracias, Begoña. Mi gratitud personal a Alfredo Diego Pérez, que ha soportado a un cirujano que no sabe de presupuestos finales, defendiendo el proyecto contra viento y marea. A Nacho, que además de pintar, ha colaborado en todo, aceptando con paciencia nuestras exigencias. Al profesor Pascual Parilla P aricio por su manifiesto apoyo a esta idea y el afecto que me dispensa. Al profe sor Francisco Martínez Soriano, Catedrático de Anatomía de la Facultad de Medici na de la Universidad de Valencia, por su amabilidad, amistad y por haber supervi sado todas las figuras anatómicas de la obra.

 

 

Prefacio Un libro-tratado sobre la hernia inguinocrural que contuviera todo el s aber actual sobre el tema era la idea que me inquietaba desde hacía tiempo. Los conceptos clásicos estaban cambiando muy rápidamente: la llegada y aceptación de las prótesis en la reparación, de la laparoscopia y de muchas técnicas american as con nombre propio, que se añadían a los epónimos de la complicada región anat ómica, contribuían a crear más confusión a los cirujanos generales. Desde siempr e he tenido un especial interés por la hernia y probablemente hayan influido en ello muchos factores, como el descubrimiento, cuando era estudiante, de los trat ados anatómicoquirúrgicos del siglo XIX y principios del XX en la biblioteca de mi padre; de las primeras intervenciones en que le ayudaba, mientras me hablaba de los antiguos cirujanos-barberos; del descubrimiento de Bassini; de las técnic as de Ferguson y Halsted y del único español que da nombre a un ligamento en la zona inguinal, Gimbernat, haciéndome tocar el ligamentum lacunare, enseñándome e l tendón conjunto, el ligamento inguinal y cómo explorar bien toda la región par a no dejar hernias sin resolver. La ligadura alta y resección del saco era enton ces la maniobra más importante, además de la plastia; hoy no es así y, por otro lado, cuando un futuro cirujano empezaba su formación hospitalaria, la hernia, q ue se consideraba como una patología menor, era la única que los cirujanos del S ervicio le dejaban operar, muchas veces en la urgencia, con una presentación com plicada, motivo final de este interés, pues la mayoría de las veces los resident es solo podíamos operar estas “pequeñas cosas”. Los grandes hospitales, hoy llam ados terciarios o de referencia, donde se formaban y forman los cirujanos por el sistema MIR, en España no recibían casi hernias inguinocrurales, ya que se ocup aban de patologías “mayores” abdominales; de esta manera, los cirujanos del Serv icio no podían enseñar a los más jóvenes una buena técnica, ni tampoco había int erés en un seguimiento clínico, pues no se consideraba importante la publicación de los casos. El resultado era un desconocimiento real de los índices de reprod ucción, muy altos en las revisiones que se hicieron, incluida la de mi hospital durante esos años, que llegan a la década de 1980-1990 y más adelante. Las “corr upciones” e interpretaciones personales de la técnica clásica de Bassini, así co mo las derivadas de ella, Mc Vay y, en los últimos años, Shouldice, y quizá, las lagunas anatómicas por la diversidad de nombres y epónimos, fueron además los f actores que influyeron en estos malos resultados y, desde luego, en los peores a l reoperar una hernia recidivada. Basta revisar nuestra revista Cirugía Española , el órgano oficial de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), para corrobora r estos datos y comprobar que en los años setenta y ochenta no hay casi publicac iones ni comunicaciones sobre el tema, ya que no interesaba. Fernando Carbonell Tatay Profesor Asociado de Cirugía Universidad de Valencia. Sábado 23 de Septiembre de 2000 Algunos cirujanos en nuestro país comienzan a partir de los últimos diez años a cambiar este estado de cosas, prodigando reuniones y congresos sobre la hernia, midiendo resultados con seguimientos controlados, comunicándolos e interesando a muchos más, creándose en el seno de la Asociación Española de Cirujanos, la sec ción de Pared Abdominal. Por otro lado, la presencia más actual de Unidades de C irugía sin Ingreso especializadas en este tipo de patología, así como la aceptac ión general de la reparación protésica en la hernia, inimaginable hace unos años , están cambiando el panorama quirúrgico en este tema. Muchos de estos cirujanos con inquietud, no todos como hubiera sido mi deseo, han contribuido a la redacc ión de este libro que espero les sea de utilidad. Desde estas líneas mi amistad y agradecimiento personal a todos ellos. No hubiera podido editarse sin la ayuda de la empresa de material quirúrgico que, de una manera aséptica, nos ha ayudad o dejando al editor y a los autores toda la libertad de elección y de expresión. Gracias. Quiero acabar dando las gracias a mi mujer Daniela y a mis hijos Ferna ndo, Alicia, Javier y Guillermo, a los que he robado nuestro tiempo, que me han soportado con enorme paciencia y animado para que llevara adelante este proyecto . A mis padres, por su ejemplo.

Prólogo Vaya por delante mi agradecimiento al doctor D. Fernando Carbonell Tatay por concederme el privilegio de prologar este magnífico libro sobre "Hernia ing uinocrural". La patología quirúrgica o conjunto de enfermedades tributarias de t ratamiento quirúrgico está en continua evolución, y prueba de ello es que los ci rujanos vemos como nuestros pacientes van cambiando con el paso del tiempo. Desa parecen unas (úlcera péptica gastroduodenal no complicada, por ejemplo) cuando a parecen soluciones menos cruentas que la cirugía (inhibidores de la bomba de pro tones y erradicación del Helicobater Pylori) y aparecen otras (cirrosis hepática , por ejemplo) cuando la cirugía ofrece soluciones nuevas (trasplante hepático) a problemas que no tenían solución con medidas conservadoras. Pues bien, en este saco abierto que contiene las enfermedades tributarias de la cirugía, siempre e stuvieron las hernias de la pared abdominal que ocuparon y preocuparon a los cir ujanos durante muchos siglos, desde las civilizaciones arcaicas y primitivas. Si n embargo, hasta que los anatomistas del Renacimiento, disecando cadáveres human os, rompen con los esquemas galénicos, la cirugía de las hernias abdominales ext ernas no tenía una base científica, ya que se desconocía la anatomía humana. Mas tarde, en el siglo XVIII nace la técnica quirúrgica, como fundamentación anatóm ica precisa del acto operatorio, gracias al cultivo de la anatomía topográfica, en una época en la que abundan los cirujanos-anatomistas. Y no será hasta la seg unda mitad del siglo XIX cuando, vencidos el dolor (anestesia), la infección (an tisepsia) y la hemorragia (hemostasia), se sientan las bases del tratamiento qui rúrgico de las hernias de la región inguinocrural, que se mantienen, con pocos c ambios sustan ciales, hasta hace unos 15-20 años. A lo largo del siglo XX, espec ialmente en su segunda mitad, llama la atención la escasez de publicaciones refe ridas a esta cirugía y su escaso protagonismo en congresos y reuniones científic as. Probablemente, porque se consideraba que las técnicas al uso eran difícilmen te mejorables y también porque los líderes de opinión de la cirugía estaban ocup ados en otras tareas: desarrollo de la cirugía cavitaria (craneal, torácica y ab dominal), desarrollo de la cirugía funcional y la cirugía experimental, puesta a punto de la circulación extracorpórea y del trasplante de órganos, etc. Había m ucho "territorio por conquistar" y las hernias inguinocrurales se consideraban " territorio ocupado". En los últimos 15-20 años, el escenario ha cambiado de form a espectacular. Por una parte, cuando se analiza rigurosamente el porcentaje de recidivas herniarias a corto, medio y largo plazo, en series con seguimiento com pleto, se comprueba que los resultados pueden y deben mejorarse. Por otra parte, se producen múltiples innovaciones con repercusión directa en este campo: perfe ccionamiento de materiales protésicos, introducción de la cirugía laparoscópica, mejora de las técnicas de anestesia locorregional, aparición de la cultura de l a "eficiencia" (la solución más eficaz al menor costo posible) con las unidades de cirugía mayor ambulatoria (CMA) y cirugía de corta estancia, etc. Se cuestion an los "dogmas" y asistimos a un aumento considerable del número de publicacione s referidas a esta patología. Son muchas las cuestiones abiertas: prótesis ¿si o no? y en qué casos; cirugía laparoscópica ¿si o no? y en qué casos; hospitaliza ción ¿si o no? y en qué casos; tipo de anestesia, etc. Y es mucha la información que va llegando, con Prof Pascual Parrilla Paricio Catedrático de Cirugía Presidente de la Asociación Española de Cirujanos frecuencia contradictoria y no siempre libre de intereses bastardos. Ante esta s ituación, el cirujano debe alejarse de dos posturas viciosas e igualmente peligr osas: el inmovilismo, entendido como la negativa a modificar un milímetro los es quemas que aprendió en su periodo formativo; y el esnobismo, entendido como la a ceptación sin crítica de todas las innovaciones. En este ambiente, ciertamente c onfuso, el libro que acabo de leer tiene, cuanto menos, el don de la oportunidad . A lo largo de 34 capítulos, sus autores, todos ellos cirujanos con especial de dicación a este campo, condensan y exponen el conocimiento actual sobre las dist intas posibilidades terapéuticas ante la hernia inguinocrural, con capítulos esp eciales dedicados a materiales de sutura, prótesis, anestesia local, CMA, anális is de costes y beneficios, formación del postgrado, etc. Destaca entre ellos, el dedicado a la historia de esta cirugía por su rigor histórico y riqueza documen tal. Debe destacarse, asimismo, la abundante iconografía que acompaña toda la ob

ra, por su claridad y su riqueza artística. Si a todo lo anterior, añadimos la p asión que el director de la publicación, el Dr. Carbonell Tatay, ha puesto al se rvicio de la obra, el resultado es un libro espléndido que será de gran utilidad para todos los cirujanos generales y que contribuirá indudablemente a mejorar l a calidad de vida de los pacientes afectos de una hernia inguinocrural. Este, y no otro, es el premio que van a recibir los autores a quienes quiero felicitar y agradecer su esfuerzo, en nombre de todos los cirujanos españoles.

Sumario Capítulo 1. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .19 Capítulo 2. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 107 Aproximación histórica al conocimiento de la hernia. Los médicos que la describi eron y trataron Fernando Carbonell Tatay Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19 - El periodo clásico (460-146 a. de C.): medicina Griega. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20 - El periodo greco romano (146 a. de C. al 476 d. de C.). - El periodo bizantino (476 - 732 d. de C.). - El periodo árabe y jud ío (732 - 1200). .................... Importancia de la hernia en nuestra especialidad. Datos demográficos José M. Aragón Caro 21 23 23 24 Capítulo 3...................................................................... ......111 Anatomía de la región inguinoabdominal e inguinocrural Francisco Martínez Soriano Región inguinocrural . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 111 - Límites y referencias externas. - Planos superficiales. - Plano muscular, pared anterio r del conducto inguinal y orificio superficial, músculos y ligamentos. - Planos retromusculares, pared posterior del conducto inguinal, fascia trasversalis y te jido celular preperitoneal. - Arterias y venas. - Nervios. Región inguinocrural o femoral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 120 - Límites y referencias externas. - Planos super ficiales, tejido celular subcutáneo, fascias, vasos, nervios y linfáticos. - Pla no muscular, anillo crural y conducto crural. Relación de sinónimos y epónimos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 125 ...................................... ........................................... ............ - El periodo medieval. La edad Media occidental (1096-1453). Los cirujanos barbe ros. - Periodo monástico (del siglo V al X). - Periodo salerlitano (siglos XI y XII). - Periodo de la ilustración temporal (siglo XIII). - La cultura árabe inje rtada en Occidente. - El periodo del Renacimiento. El resurgir de la ciencia y de la cirugía. Los ci rujanos anatomistas. La disección (1453-1600). . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 27 - Los cirujanos del siglo XVII. Los contemporáneos de la época d e los descubrimientos científicos individuales. La cirugía del Barroco. . . . . . . . . . 36 - El siglo XVIII. El periodo de las teorías y los sistemas. Cirugía de la ilustración. El siglo de las luces. Los comienzos del siglo XIX. El Roman ticismo. Los cirujanos anatomistas de la era preanestésica y prelisteriana. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37 - Los “in ventores de nuevas técnicas” para el tratamiento de la hernia no estrangulada de

 

l siglo XIX. El descubrimiento de la anestesa. Las técnicas quirúrgicas. Los tra tamientos alternativos. Las inyecciones esclerosantes o el método esclerógeno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52 - El positivismo de final del siglo X IX y los comienzos del XX. El descubrimiento de la asepsia. Los cirujanos despué s de Lister. El comienzo del avance organizado de la ciencia. La era moderna de hernioplastia, la primera curación radical: Eduardo Bassini, sus contemporáneos y seguidores. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55 - El positivismo. Lister y la asepsia. - Los ci rujanos que operaban hernias con procedimientos “propios” no definitivos, con el “método antiséptico” de Lister. Contemporáneos de Bassini. La reparación por ví a anterior. La aparición en la historia de los cirujanos americanos. - Eduardo B assini. - Los otros contemporáneos de Bassini. - Los cirujanos que aportaron alg una novedad efectiva a la vía anterior en la herniorrafia de Bassini. El refuerz o con el ligamento de Cooper. Antecedentes de abordajes posteriores. - Un antece dente de la vía transabdominal. - El tratado de Kirschnner: operaciones para la cura radical de las hernias. - Los cirujanos del siglo XX. Las vías de abordaje actuales: anterior y posterior. La llegada definitiva de las prótesis y la cirug ía laparoscópica. . . . . . . . . . . . .68 - Las imágenes de hernia. Los atlas anatómicos del siglo XIX. Los bragueros. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .70 - Los grabados de dibujos anatómicos del siglo XI X. - Los bragueros. - Las láminas de hernia de N.H. Jacob (París, 1866-1867) - L as plastias artificiales en la hernia, los antecedentes de las actuales técnicas protésicas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .93 - Frases y comentarios sobre la hernia a través del tiempo. - Galería fotográfica de los personajes cuyas técnicas se describen en este libro. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .104 . . . . . . . . . . . . . . . . . . .95 Capítulo 4...................................................................... ......127 Etiopatogenia. Últimos avances y conceptos actuales J. A. Flinch Carbonell, J. Luis Ponce Marco Teoría congénita. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128 Fa ctores anatómicos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 128 Factores bi ológicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130 - El colágeno. Desnutrición y toxinas. - El tabaco. - Yatrogenia. Factores ambientales. .............................................................. 132 Capítulo 5...................................................................... ......135 Clasificación Fernando Carbonell Tatay Conceptos generales: Hernia congénita y adquirida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .135 - Hernia primaria, reproducida, reductible, incarcerada y e strangulada. Clasificación según el contenido del saco: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .136 - Hernia de Ritcher, de Littr é, deslizada. Clasificación basada en conceptos anatómicos: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .138 - Oblícua externa o indirecta, oblícua interna o directa, hernia crural. Clasificación específica de la hernia crural: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .139 - Concept os anatómicos clásicos. - Anomalías del orificio de salida, hernias prevasculare s, retrovasculares, de Velpeau, etc. - Anomalías del trayecto, hernia pectínea, de Cooper ó multisacular, etc. Clasificaciones para la hernia inguinal con nombr es propios: . . . . . . . . . . . .139

- Clasificación de Corbellini. - Clasificación de Casten. - Clasificación de Mc Vay. - Clasificación de Gilbert. - Clasificación de Nyhus. - Clasificación de Ru tkow y Robbins. - Clasificación de Bendavid. - Clasificación de Stoppa. Clasific ación para las hernias recidivadas. - Clasificación de Campanelli. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .145 Comentario personal a las clasificaciones herniarias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .145 Capítulo 6...................................................................... ......147 Exploración clínica Fernando Carbonell Tatay Examen de las regiones inguinal y crural. ¿Cómo diagnosticaremos una hernia?. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1 47 Diagnóstico diferencial. Situaciones que nos podemos encontrar. Examen del co nducto inguinal en el hombre. Modo de explotar al paciente y diferenciar una her nia inguinal directa de una indirecta. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .148 Exploración de la región crural. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .148 La región inguinocrural en la mujer. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .149 Clasificación de los materiales de sutura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .168 Ventajas e inconvenientes: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .169 - Suturas absorbibles frente a suturas no absorbibles. - S uturas trenzadas frente a monofilamentos. - Suturas naturales frente a sintética s. Calibrado de las suturas. Fuerza tensil. Elección del material de sutura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .171 Las agujas quirúrgicas.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .171 Partes de la aguja Características de las agujas quirúrgicas. Las puntas. Las suturas y la cirugía de la hernia inguinal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .174 Características físicas de las suturas. Sutur as no absorbibles. Suturas absorbibles. Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .175 Capítulo 10..................................................................... .....177 Anestesia local aplicada por el cirujano Fernando Carbonell Tatay Concepto. Datos generales. Mecanismo de acción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .177 Recuerdo histórico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .178 Clasificación de los anestésicos locales: química y por la duración de su acción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .179 Ane stésicos para infiltración y bloqueo nervioso periférico. Los más utilizados hoy : concentració, duración y dosis máximas. . . . . . . . . . . . . . . . . .179 C onceptos generales básicos para la anestesia local infiltrativa: la anestesia de la piel, del tejido celular subcutáneo, de las aponeurosis, del tejido muscular , de los huesos y del periostio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .180 Anestesia local pa ra la herniorrafia inguinal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .182 Bloqueo nervioso periférico. Infiltración plano a plano. Métod o de Cushing. Técnica mixta. “Field Block”. Anestesia por planos según el Britis

h . . .

Hernia Centre. Anestesia local para . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

las . . . . . .

hernias crurales. . . . . . . . . . . . . . . . . .183 Comentario personal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .184

Capítulo 7...................................................................... ......151 Exploraciones especiales: radiodiagnóstico Luis Martí Bonmatí Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1 51 La radiología simple. La herniografía. La ecografía. La Tomografía Axial Comp uterizada (TAC). La Resonancia Nuclear Magnética (RNM). Pautas globales y resume n. Capítulo 8...................................................................... ......157 Las prótesis P. Negro, D. Propósito, F. Gossetti, M. Carboni, L. D’Amore Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1 57 Materiales protésicos para la reparación herniaria. Clasificación. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .157 Referencias histórica s. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .158 Clasificación, características y propiedades de las prótesis sintéticas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 160 Prótesis no reabsorbibles: poliéster, polipropileno, politetrafluoruroetilen o. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .162 Prótesis reabsorbibles, ácido poli glicólico, poliglactina, etc. . . . . . . . . . . . . .165 Prótesis compuestas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .166 Capítulo 11..................................................................... .....185 La anestesia en la hernia inguinal: el punto de vista del anestesista J. Ricart SantaCruz, J. Soliveres Ripoll Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .1 85 Técnicas anestésicas: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .185 - Anes tesia general. - Anestesia regional. - Anestesia local. - Dolor postoperatorio. Capítulo 12..................................................................... .....189 La reparación al ligamento inguinal. Técnica de Bassini Manuel Limones Esteban Biografía de Bassini. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .189 La técn ica quirúrgica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .190 Cuidados postoper atorios. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .192 Capítulo 9...................................................................... ......167 Las suturas Alfredo Diego Pérez Concepto y definición. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .167 Materiales d e sutura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .167

Capítulo 13..................................................................... .....193 La reparación al ligamento de Cooper. La técnica de Mc Vay Manuel Limones Esteban, A. Carabias Fernández Referencia histórica al ligamento de Cooper. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .193 Biografía de Chester Mc Vay. Descripción de la técnica. Indicaciones. Resultados. Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .195 Capítulo 17..................................................................... .....225 Hernioplastia con taponamiento de redecilla. Técnica de Rutkow-Robbins Fernando Carbonell Tatay, Manuel De Juan Burgueño Biografía de Ira M. Rutkow y Alan W. Robbins. Objetivos que persigue. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .225 . . . . . . . . . . . . . . . . . . .226 Principios fundamentales en los que se basa la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .227 Anestesia aconsejada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .227 Descripci ón de la técnica quirúrgica: - En hernias indirectas tipos I, II y III. - En la hernia inguinal recidivada. - En la hernia crural. Indicaciones de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .231 Incidencias per y postoperatorias a corto y la rgo plazo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .231 Conclusiones y resumen. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .231 Capítulo 14..................................................................... .....197 La técnica canadiense. Técnica de Shouldice. Jose Luis Porrero Caro Biografía de Earle Shouldice. Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .197 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .197 Capítulo 18..................................................................... .....233 Herniorrafia sin tensión. La técnica inguinal de Lichtenstein Antonio Torregrosa Gallud, Cristobal Zaragoza Fernández Biografía de Irving L. Lichtenstein. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .233 Generalidades. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .234 Objetivos que persigue la té cnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .234 Anestesia recomendada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .235 Descripción de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .235 Indicaciones de la hernioplastia sin tensión: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .237 - En la hernia inguinal primaria. - En la hernia inguin al recidivada - En la hernia crural Complicaciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .238 Principios fundamentales en los que se basa la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .197 Objetivos que persigue. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 197 Tipo de anestesia recomendada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .198 Descripción de la técnic a. Indicaciones. Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .198 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .200 . . . . . . . . . . . . . . . . . . .200 Incidencias per y postoperatorias a corto y largo plazo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .200 Capítulo 15..................................................................... .....201 Reparación de las hernias de la ingle por la vía preperitoneal, anterio r, «corta». Técnica de Nyhus David Dávila Dorta, Ramón Trullenque Peris Biografía de Lloyd Milton Nyhus. Recuerdo histórico de la reparación por vía pre peritoneal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .201 Principios anatómicos de la vía preperitoneal. Objetivos del abor daje preperitoneal. Anestesia recomendada. Descripción de la técnica: - En la he rnia oblícua externa. - En la hernia directa. - En la hernia crural. Indicacione s de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .208 Incidencias per y postoperat orias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .209 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .20 2 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .204 Capítulo 19..................................................................... .....239 Doble malla constituida. PHS. Manuel Hidalgo Pascual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .205 El sistema de Prolene® para hernias Introducción y breve referencia histórica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .239 Objetivos que persigue. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .239 Anestesia recomendada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .240 Descripción de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .240 Inciden cias per- y post operatorias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .242 Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .242 Consejos y conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .210 Capítulo 16..................................................................... .....219 La reparación sin suturas. Técnica de Gilbert Fernando Carbonell Tatay Biografía de Arthur Gilbert.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .219 Capítulo 20..................................................................... ....243 Técnica de Berliner Jose Luis Porrero Caro Principios fundamentales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .243 Principios fundamentales en los que se basa la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .220 Objetivos que persigue la reparación sin suturas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .220 Objetivos de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .243 Tipo de anes tesia recomendada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .243 Descripción de la técnica. Indicaciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .243 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .244 . . . . . . . . . . . . . . . . . . .244 Descripción de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .220 Incidencias per y postoperatorias. Conclusiones y consejos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .224 Incidencias per y postoperatorias a corto y largo plazo.

Capítulo 21..................................................................... .....245 Reforzamiento protésico gigante del saco visceral. Técnica de Stoppa Eduardo De la Morena Valenzuela, M Jose García Coret Breve referencia de René E. Stoppa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .245 Principios fundamentales en los q ue se basa la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .245 Anatomía del esp acio preperitoneal. Fundamentos del abordaje preperitoneal. Objetivos que persig ue la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .246 Tipo de anestesia recomendado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .24 6 Descripción de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .246 Indicaciones del procedimiento de Stoppa. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .248 Incidencias per y postoperatorias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .249 Conclusio nes y consejos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .249 Clasificación de la hernia femoral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .269 Tratamiento quirúrgico de la hernia femoral: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .269 - Acceso femoral. - Acceso inguinal. - Acceso preperitoneal, anterior y lap aroscópico. Indicaciones aconsejadas de las diferentes técnicas, según el autor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .275 Incidencias intra y postoperatorias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .276 Conclusiones y consejos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .276 Capítulo 25..................................................................... .....277 La hernia inguinal recurrente Alfredo Moreno Egea Introducción. Importancia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .277 Etiopatogenia apli cada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .277 Cronología de la presentación: - Recurrencias tempranas. - Recurrencias tardías. - Prevención de las recurrenci as. Tratamiento quirúrgico de la hernia recurrente. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .279 Abordaje anterior. Abordaje preperitoneal abi erto: - Técnica de Rives. - Técnica de Bendavid. - Técnica de Read. Abordaje pre peritoneal posterior: - Técnica de Nyhus. - Técnica de Stoppa. - Técnica de Riga ult. - Técnica de Wantz. - Técnica de Trabucco. Abordaje totalmente preperitonea l por laparoscopia (TEP). Recidivas tras las colocación de prótesis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .286 Indicaciones, aconsejadas por el autor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .286 Morbilidad y resultados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .287 Conclusiones y consejos del autor. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .288 Capítulo 22..................................................................... .....251 La reparación por vía laparoscópica. Vía preperitoneal (TEP) Javier Feliu Palá Biografía de J. Barry Mc Kernan. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .251 Principios fundamentales e n los que se basa la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .251 Referenci as anatómicas básicas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .252 Objetivos que persigue la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

. . . . .253 Tipo de anestesia recomendada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .253 Descripción de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .254 Indicaciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .256 Incidencias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .257 Coste económico. Curva de aprendizaje. Resultados actuales. Conclusiones y consejos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .259 Capítulo 23..................................................................... .....261 El tratamiento de la hernia inguinal por laparoscopia. La vía transperi toneal (TAPP) Enric Laporte Roselló, Mercé Güell Garré Biografía de Leonard S. Schultz y referencias históricas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .261 Bases anatómicas de la técnica quirúrgica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .262 Objetivos que persigue la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .262 Indicaciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .262 Preparación preoperatoria. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .263 Descripción de la técnica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .263 Complica ciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .265 Conclusione s y comentario personal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .265 Capítulo 26..................................................................... .....289 La hernia complicada: incarceración y estrangulación Joaquín Ortega Serrano Introducción y concepto. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .289 Etiopatogenia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .290 Secuencia de l a estrangulación herniaria. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .290 Diagnóstico clínico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .290 Fases clínicas de la hernia complicada. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .290 Exploraciones comple mentarias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .291 Tratamiento: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .291 - Médico. - Quirúrgico. Postoperatorio. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .294 Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .294 Capítulo 24..................................................................... .....267 La hernia crural Alfredo Moreno Egea, José Luis Aguayo Albasini Historia e importancia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .267 Principios anatómicos y fisiológicos: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .267 - Anatomía aplicada. - Etiopatogenia aplicad a. - Patogenia de la hernia femoral.

Capítulo 27..................................................................... .....295 Hernia en el lactante y en el niño Benjamín Solsona Narbón, M Consuelo Sebastian Pastor Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .2 95 Aspectos históricos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .295 Inc idencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295

 

Organogénesis. Recuerdo embriológico. Patogénesis. Clínica, exploración y diagnó stico. Exploración inguinal contralateral. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .295 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .299 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .300 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .304 además de la hernia inguino crural. - Seguimiento del paciente operado. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - Anestesia utilizada. - Protocolo de Resultados. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .332 Conclusiones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .332 alta. . . . . . . . . .

Tratamiento. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 306 Técnica de Mitchell-Banks. Técnica de Ferguson. Cirugía sin ingreso en la ci rugía de la hernia en el niño. . . . . . . . . . . . . . . . . . .310 Complicaciones. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .310 Capítulo 32..................................................................... .....333 Coste y beneficio del proceso herniario Capítulo 28..................................................................... .....311 Hernias abdominales en diálisis peritoneal Javier Alvariño Herrero, Ricardo Baquero Valdelomar Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .311 Dalila Patrizia Greco Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .333 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .334 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .335 . . . . . . . . . . .336 El sistema de los indicadores. Tareas e instrumentos del equipo médico directivo. Conclusiones. Los modelos gestionales. Régimenes de estancia hospitalaria. Breve recuerdo anatomo fisiológico de la membrana peritoneal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .311 Factores favorecedores de la aparición de hernias en éste tipo de enfermos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .312 Prevención. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .312 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .313

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .337 Capítulo 33..................................................................... .....339 La cirugía de la hernia en la formación del residente Ramón Trullenque Peris, Ramón Trullenque Juan Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .339 Catéteres. Tipos. Técnicas de implantación. Diagnóstico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . de hernia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . en los pacientes sometidos a diálisis peritoneal. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .314 Tratamiento quirúrgico. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .315

La experiencia del Servicio de Nefrología, del Hospital La Fe de Valencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .315 ¿Por qué se . . . . . . . . . . . . ia? . . . . . . considera una buena prueba de la experiencia técnica? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .339 ¿Cuales son las dificultades intrínsecas de la herniorraf . . . . . . . . . .340

Capítulo 29..................................................................... .....317 Hernia e infección Segundo Gómez Iglesias, Segundo Gómez Abril ¿Se han producido variaciones técnicas importantes en los últimos años? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .340 ¿La experiencia técnica de los médicos residentes en formación, es ficiente? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .341 ¿Qué se puede hacer para mejorarla? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .341 . . . . . . . . . . . . . . . . . .342 ¿Debe considerarse un área de capacitación específica? Capítulo 30..................................................................... .....321 Complicaciones de la cirugía de la hernia inguinal Conrado Herrero Bernabeu Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .321 Capítulo 34..................................................................... .....343 El consentimiento informado de la Asociación Española de Cirujanos A. E. C. Documento de Consentimiento Informado para el tratamiento quirúrgico de la herni a. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .343 Documento Informado para el tratamiento quirúrgico utilizando además la vía laparoscópica en el tratamiento quirúrgico de la hernia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .346 Complicaciones debidas a la anestesia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .321 Complicaciones debidas a la técnica qu . . su . .

irúrgica: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .322 - Peroperat orias. - Postoperatorias. Recurrencias. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .326 Capítulo 31..................................................................... .....327 Hernia y cirugía ambulatoria Cristobal Zaragoza Fernández, Violeta Gisbert Ninet Introducción. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .327 Bibliografía.................................................................... ......349 Índice alfabético de autores ......................................... .......365 Índice alfabético de nombres propios y materias.................369 P áginas web relacionadas con la hernia y la cirugía ...........375 Concepto y definición. . . . . . . . . . . . . . . . Cirugía Mayor Ambulatoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . riterios de inclusión para po de unidades . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .327 La Unidad de del Hospital General Universitario de Valencia: . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .328 - Estructura física. - Selección de pacientes. C cirugía ambulatoria. - Patologías a tratar en éste ti

«A veces, apenas puedo escribir una línea al día, sin contar que he de ir a la e scuela y correr de aquí para allá a fin de ganarme la vida, pues con mi trabajo he de hacer frente a todo lo que mi casa y yo necesitamos» Henry de Mondeville 1 260-1320 ABRACADABRA ABRACADABR ABRACADAB ABRACADA ABRACAD ABRACA ABRAC ABRA ABR AB A Capítulo 1 Aproximación histórica al conocimiento de la hernia. Los médicos que la describieron y trataron. Fernando Carbonell Tatay Introducción La hernia de la pared abdominal y, desde luego, la hernia inguinocrural, ha acom pañado al hombre desde su creación. Es además un defecto que se ve, que se nota palpándose con las manos, y que se reconoce hoy como se hizo en la más remota an tigüedad; se trata de una patología con una proyección externa, en la piel, y qu e cabe suponer fue conocida por simple observación como pudieran haber sido las llagas de la piel en los leprosos, los tumores, deformidades, etc. Así parece qu e la primera alusión conocida sobre la hernia lo fue en el papiro de Ebers (1560 a. de C.) «un tumor en los genitales, en el que se mueven los intestinos». La c irugía prehelénica, primitiva, está basada en la magia y el empirismo, y la «ope ración» más arriesgada y conocida fue la trepanación del cráneo. Son numerosos l os cráneos neolíticos trepanados que se conocen y la finalidad de la misma sería , según Paul Broca, antropólogo francés del siglo XIX, liberar los espíritus mal ignos ¿Quizá a algún hombre del neolítico con una hernia estrangulada se le perf oraría el cráneo para curarle? En esta modesta aproximación al estudio de la hernia, a través del tiempo, somos conscientes de la imposibilidad de saber con exactitud todas las descripciones y remedios que se fueron utilizando. Nos ceñiremos a las trasmitidas por los tra tados que se conservan y que forman parte del conocimiento médico-quirúrgico del mundo occidental en el que vivimos. Las imágenes de la portada de algunos libro s, las ilustraciones de algunos instrumentos quirúrgicos, dibujos anatómicos y l os retratos en la galería de personajes, tampoco pueden ser todos los que fueron , sí son los que hemos podido recuperar y que nos han parecido más relevantes en relación con la hernia inguinocrural, objeto de este estudio. El desconocimient o y la suposición teórica lo son hasta el desarrollo de la medicina helenísticoromana. El nacimiento de un estudio racional en la curación de la enfermedad sur ge sin duda en la Grecia Antigua, aunque desde Homero (s. VIII a. de C.) a Hipóc rates, hay trescientos años anteriores a la era cristiana en los que solo conoce mos referencias poco concluyentes del saber quirúrgico, hasta que nace Hipócrate s. 19

1. El periodo clásico (460-146 a. de C.): La medicina griega Hipócrates de Cos (460-375 a. de C.) nacido en la isla griega de Cos, se conside ró «el padre de la medicina»; la aprendió al lado de su padre Heráclides. A part ir de la escuela de Alejandría, desde el s.III a. de C., se reunieron una serie de escritos, atribuyendo su autoría a Hipócrates, el llamado Corpus Hippocraticu m, escrito o recopilado entre el 430-380 a. de C.; fue contemporáneo de Platón, Sófocles, Eurípides y Sócrates. En estos tratados, 70 libros, hace mención a las hernias; aparece un pasaje relativo a «las rupturas de la parte inferior del vi entre», y según Hipócrates. Grabado en madera, de la Opera de Paré. 1582 ca experiencia profesional. Su obra se tradujo del griego por primera vez en 152 5, la Opera Omnia, traducida y editada en Roma por Fabius Calvus, patrón de Rafa el, auspiciado por el papa Clemente VII. Una importantísima traducción en diez v olúmenes (1831-1861) conteniendo el texto griego y la traducción francesa es la hecha en París, curiosamente por un cirujano relacionado con el tema de la herni a que nos ocupa: Littré. El Juramento Hipocrático tiene una frescura y una actua lidad evidente con conceptos que nunca deberían olvidarse. Posteriormente y cono ciendo sus tratados, a partir del s. III a. de C., el auge de la investigación a natómica en Alejandría, con Herófilo y Erasistrato, favoreció el desarrollo para lelo de la actividad quirúrgica, de tal manera que la cirugía romana comprende d os momentos diferenciados, el anterior y el posterior a la introducción de la ci rugía alejandrina. La cirugía que se desarrolló en la gran Roma desde finales de l s. II a. de C. tuvo una presencia de cirujanos formados en Alejandría de orige n y lengua griegas. En el año 219 a. de C. comienza el periodo llamado greco o h elenístico-romano. cuentan Coelius Aurelianus y Praxágoras, habría recomendado, en ciertos casos, a brir el vientre para liberar al intestino obstruido, probablemente en casos de h ernia estrangulada. Conocía perfectamente el arte de la taxis y la herniotomía. Ejerció como cirujano en el «iatreón»(casa del médico). La cirugía hipocrática r efleja dos grandes novedades para su época: conforma por una parte una considera ción técnica y racional de la enfermedad y por otra es expresión de una ri20 Opera Omnia Hippocratis Traducción latina por J. Hagenbut. Impresa en Venecia, 1 737. Tipografía Radiciana Biblioteca y Museo Histórico - Médico, Facultad de Med icina de Valencia

2. El periodo grecoromano (146 a. de C. al 476 d. de C.) El siguiente personaje que debemos mencionar es Aurelius Cornelius Celso, en el año 25-35 d. de C., ya en el siglo I de nuestra era, que vivió durante el reinad o de Tiberio César, y escribió una conocida y gran obra, compuesta de varios tom os: De Re Médica. En ella, los libros VII y VIII están dedicados plenamente a la cirugía. Celso describe por primera vez dos clases de hernia, la del ombligo y la del escroto, y conoce que el intestino o el epiplón pasa o cae a través de un a ruptura de la pared abdominal. Describe así la intervención como una incisión en el escroto para tratar de introducir la hernia en la cavidad, dejando la heri da abierta después de la cauterización de la zona. Conocía los vendajes-braguero s y la compresión de las heridas y hernias con tablillas de madera. No llegó a c onocer bien la estrangulación. Además tenía la idea errónea de que el saco herni ario era una continuación de la pared abdominal y su sección muchas veces iba ac ompañada de la pared del saco y la del intestino provocando la consecuente perit onitis, que debió ser la causa de muchas muertes. Describió numerosos instrument os quirúrgicos, reconocidos por hallazgos arqueológicos, siendo el primero en ha cerlo, ya que no se mencionan en el Corpus Hippocraticum. Es entonces cuando, po r primera vez, Celso describe al cirujano como un especialista autónomo, con sus instrumentos propios, su código deontológico, su ética y sus reglas técnicas es pecíficas. Su tratado es el más importante de la antigüedad romana pregalénica. El manuscrito se perdió durante la Edad Media y fue recuperado en 1443 por el fu turo papa Nicolás V, Tomás de Sezanne, imprimió el trabajo de Celso y no es pues hasta el Renacimiento cuando logra su renombre póstumo. Hay algunos historiador es, criterio que comparte el Profesor Riera, que sospechan que Celso se limitó a traducir los textos de la escuela ale jandrina, del griego al latín, pues parece imposible que llegara a escribir y re copilar tanto conocimiento médico. Celso menciona en su De re Médica la adormide ra, la lechuga en agraz, la mora y el puerro como plantas que «excitan al sueño» y para calmar el dolor prescribía la adormidera, el beleño y la mandrágora, en forma de ungüentos o bebedizos, intentando una forma de anestesia en las interve nciones quirúrgicas. Un siglo mas tarde, en el siglo II después de Cristo y casi cinco siglos transcurridos desde la muerte de Hipócrates, al que respetó profun damente siguiendo sus enseñanzas, ejerce Galeno de Pérgamo (130-210), personaje importante en la historia de la medicina y cirugía, médico de los gladiadores en Roma y el más grande de los médicos griegos después de Hipócrates, pero que se dedicó, teniendo muchos conocimientos quirúrgicos a la medicina teórica, a pesar de que nunca practicó una disección humana, aunque sí la hizo en cerdos y monos . Describió en sus escritos el concepto de «ruptura del peritoneo con estiramien to de la aponeurosis y los músculos como causa de la hernia». Sus contribuciones científicas han sido aceptadas como verdades definitivas hasta la época de Vesa lio. Galeno cierra el periodo antiguo. Los cirujanos romanos posteriores a los g riegos entre los siglos II y IV no brillaron por ninguna aportación importante. ¿Qué conceptos generales nos deben quedar del periodo grecoromano de la cirugía? Con los griegos, la medicina y la cirugía, ocupó un lugar preponderante. El gen io griego se caracterizó por su civismo, aprecio a la inteligencia y su desarrol lo. Sin embargo, a los romanos les preocupaban más los asuntos militares y el cu lto a la fuerza física, dejando así un poco de lado el desarrollo intelecGaleno. Grabado en madera, de la Opera de Paré. 1582 Aurelio Cornelius Celso 21

tual; cuando desapareció la República, el predominio de la aristocracia militar acentuó esta tendencia y colocó en un lugar inferior a otras profesiones en las que el estudio era necesario, principalmente a los médicos. Esta influencia pers istió mucho tiempo incluso aún después del acceso al poder de la Iglesia de Roma , los militares continuaban conservando un rango mayor que los propios sacerdote s; lo primero era el soldado; segundo, el sacerdote; tercero, el jurisconsulto; cuarto, el mercader; quinto, el médico, y, por último, casi al nivel de los más humildes trabajadores, le llega el turno al cirujano. ¡Así estaban las cosas! En cuanto al tratamiento de la hernia, se usaban bragueros-vendajes de presión con maderos y hierros sobre la zona herniaria, aceites, baños calientes, reduccione s y solo Portada de la edición de Juan de Junta de la obra de Galeno. Venecia, 1625. Bibl ioteca y Museo Histórico - Médico, Facultad de Medicina de Valencia en los casos graves (el dolor era indicación de cirugía, sobre todo en jóvenes, pero no la estrangulación), intervención con sección en la pared abdominal sobre el tumor herniario, reducción, ligadura del saco y curación de la herida por se gunda intención. Se procuraba aislar el saco del cordón, aunque en ocasiones se seccionaba también. Una página del manuscrito latino «De partibus artis Medicinae» de Galeno. Siglo XII, Biblioteca del Escorial, Madrid Detalle de la portada del «Methodus Medendi», de Galeno, traducida por Thomas Li nacre en 1530. Facultad de Medicina, París 22

3. El periodo bizantino (476-732 d. de C.) En este periodo hasta la Edad Media destaca Leónidas de Alejandría, de la citada escuela alejandrina que era la que más brillaba en la época. Emite opiniones ju iciosas y conoce la estrangulación herniaria y sus efectos describiendo la taxis , recomendando después un vendaje compresivo. Sus tratados fueron conservados y completados por Aetius (Aecio de Amida), médico bizantino del siglo VI, en el 54 0. Aetius nació en Amida, ciudad de la Alta Mesopotamia a comienzos del siglo VI , se formó en Alejandría y ejerció en Constantinopla; fue médico de la corte de Justiniano y recibió de este la dignidad de comes obsequii (jefe del séquito imp erial). Se cree que fue cristiano. Escribió el Tetrabiblon, vasta recopilación d e carácter práctico, dieciséis Logoi o discursos que se limitan a repetir el sab er médico griego. La cirugía es ampliamente tratada en su Tetrabiblon y en su di scurso XIV trata sobre las hernias y órganos sexuales. Aetius, contrario a la qu elotomía y a la castración («Ut ne recidat aeger, aservandi gratia, perpetuis li gamentis utatur

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