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TEMA 2: CONTENIDOS PROPIOS DE ESTE ÁREA

INTRODUCCIÓN

El niño menor de seis años se encuentra en el período de aprendizaje por excelencia.


Todo es nuevo para él por lo que dicho aprendizaje se constituye en actividad permanente,
natural y alegre, aunque requiera el esfuerzo del niño y del adulto.

La principal fuente de aprendizaje para el niño es la experiencia vital, que es,


fundamentalmente, actividad y juego. La estructura psíquica del pensamiento del niño exige un
aprendizaje a través de la observación, la experiencia y la comunicación y en este proceso lógico
se va formando la inteligencia que, según Piaget, se desarrolla cuando el niño logra asir
fuertemente el medio que le rodea.

La asignatura de Conocimiento del Medio plantea integradamente los aspectos naturales,


sociales y culturales de la realidad. Agrupa temas destinados a que el niño, en su proceso de
descubrimiento y asimilación de la realidad que le rodea, consiga un mejor:

- Conocimiento de sí mismo.
- Conocimiento del medio natural y de las características de los objetos del entorno
en que vive.
- Conocimiento del medio social y cultural y de sus características y elementos
más significativos.
- Desenvolvimiento en el medio y en su entorno social.

El conseguir tales logros hacen de este área la principal fuente de aprendizaje sobre el
mundo exterior, al tiempo que lo convierten en un sector de experiencias vitales de trascendental
importancia.

Según una pauta lógica, el niño inicia su pensamiento asimilando la información del
medio más cercano. Es decir, se descubre a sí mismo con una potencialidad perceptiva y motriz
en un espacio determinado.

Posteriormente, el proceso de asimilación continúa, orientándose hacia todo lo que existe


a su alrededor: tanto hacia los seres que tienen vida (animales y plantas) como hacia los seres
inanimados. Descubrirá el sol, el agua, la tierra y el aire como realidades que le insertan
plenamente en el dominio de la Naturaleza.

Mientras esta asimilación de la realidad se produce, las personas se van revelando como
los elementos más importantes de la misma. Los padres, hermanos, familiares y amigos llegarán
a convertirse en interlocutores de una comunicación verbal y afectiva que se continuará con la
comprensión de la organización social en sus más diferentes ámbitos: laboral, social, escolar,
relacional, etc.

En síntesis, en esta área se pone énfasis tanto en lograr la comprensión del medio natural
y de la realidad social y cultural como en el adquirir comportamientos, hábitos y actitudes que
favorezcan un adecuado dominio humano del medio, dominio que equilibre la utilización y
modificación del entorno con las exigencias ecológicas de la materia viva.

A continuación, y junto a una breve justificación de la elección, se recoge la panorámica


de temas a tratar en esta asignatura.

SER HUMANO

Se inicia el trabajo en esta área con el conocimiento del cuerpo: de sus elementos,
necesidades y funciones, introduciendo desde el principio los criterios sobre su cuidado e
higiene.

El propio cuerpo del niño se constituye en el primer elemento significativo para él. El
niño observa que él es diferente de los demás. Verifica cómo es su cuerpo, cómo debe cuidarle y
para qué le sirven los sentidos: con ellos explora el medio y va situando en su mente los
conceptos que más tarde utilizará en la búsqueda y descubrimiento de ese medio que le rodea con
el fin de adaptarse a él y manejarlo. El niño pequeño comienza su aprendizaje experimentando
cómo es su cuerpo. Descubre que tiene manos, cabeza, pies, etc. y que hay en él múltiples
posibilidades. Puede ver, oír, tocar, etc. cuanto le rodea. Explora el medio con su propio cuerpo y
sentidos, entrando así en contacto con el mundo que hay a su alrededor. De ahí la gran
importancia del desarrollo de los sentidos en estos primeros años que hace que la educación
sensorial esté en la base de la educación infantil con la obligación por parte del profesor de
proponer múltiples actividades sensoriales que permitan al niño perfeccionar los procesos
sensomotores. Por ello el conocimiento del cuerpo es un tema fundamental, que obliga a
plantearlo en las etapas iniciales del curso.

El conocimiento y dominio progresivo del cuerpo ocupa al niño desde su nacimiento y


durante toda la etapa que abarca la Educación Infantil. Desde las primeras semanas de vida se
desarrollan sistemas de control sobre el propio organismo a la vez que un instinto de
conservación innato descubre los mecanismos de que dispone el ser humano para la defensa y
conservación de la propia vida.

Cuando el niño llega a la Escuela posee ya aprendizajes, habilidades, técnicas y actitudes


de cierta consideración. Identifica y sabe nombrar algunas de las partes principales de su cuerpo
y ha asimilado algunas de sus necesidades como comer y dormir. No obstante, este tipo de logros
está enormemente disperso. Su descripción se hace en términos rudimentarios y los niños no
encuentran una expresión verbal adecuada. Algunas funciones fisiológicas como la respiración ni
siquiera han sido descubiertas y las nociones de autocuidado resultan en su mayoría
desconocidas al haber sido satisfecha esta necesidad por los padres de forma prácticamente total.

La educación escolar, además de reafirmar los logros ya adquiridos, debe:

- Conseguir que los pequeños conozcan global y segmentariamente su cuerpo así como
sus posibilidades perceptivas y motrices.
- Sistematizar y estructurar las sensaciones recibidas del propio ser físico.

- Abordar las necesidades básicas del hombre como organismo vivo junto con la forma
de satisfacerlas.

- Lograr que los niños sepan servirse de las posibilidades expresivas del cuerpo para
manifestar sus sensaciones y sentimientos.

- Fomentar el conocimiento del cuerpo en un contexto de respeto y valoración de la


individualidad de cada uno, favoreciendo actitudes contrarias a la discriminación.

Los niños deben ir elaborando una representación del propio cuerpo cada vez más
detallada y compleja.

El conocimiento del propio cuerpo, uno de los primeros referentes del niño pequeño para
reconocerse como persona, interviene en la formación del concepto de uno mismo. El concepto
de uno mismo dista mucho de ser neutro y aséptico, estando desde muy pronto cargado de
componentes de valoración positiva o negativa que proceden de las interacciones sociales que el
niño mantiene. La autoestima que el niño se forma es, en gran parte, una interiorización de la
estima que se le tiene y de la confianza que en él se deposita. Directa e indirectamente, explícita
e implícitamente, al niño no dejan de llegarle informaciones sobre hasta qué punto se tiene o no
confianza en él. Además, las experiencias que continuamente va teniendo, le dan la sensación de
dominio y competencia o de fracaso e incapacidad.

La identidad psicológica es una de las resultantes del conjunto de experiencias que el


niño tiene en la relación con su entorno físico y social. La idea que el niño va teniendo de quién
es él, cómo es, etc. se va forjando a partir de los elementos que le llegan a través de múltiples
vías: desde las sensaciones que producen en su cuerpo las caricias, a la imagen que le devuelve el
espejo, al nombre que se le da, a las etiquetas que se le asignan en relación con el sexo al que
pertenece, a la comparación de sí mismo con los demás, etc.

A la vez que el niño se familiariza con los procedimientos y conceptos que le llevan al
conocimiento de sí mismo y de los demás, tiene que ir adquiriendo actitudes de respeto y
aceptación de sus características individuales y de las de los demás, tanto las más habituales
(sexo, talla, rasgos físicos, etc.) como las menos frecuentes (incapacidad o disminución de algún
tipo) logrando ser capaces de convivir en distintos grupos.

El niño debe adquirir los instrumentos que le permitan ir discriminando de forma cada
vez más precisa sus propias sensaciones (frío, dolor, bienestar, hambre, etc.) y las que le
producen los objetos del entorno. Debe poder utilizar las posibilidades expresivas que le ofrece
su cuerpo para dar a conocer a los demás tales vivencias y sentimientos, así como para
reconocerlas cuando son otros quienes las expresan.

Un conjunto de contenidos básicos a trabajar en esta etapa lo constituyen los relacionados


con el cuidado del cuerpo (aseo, alimentación, respiración, vestido, descanso, salud y propia
seguridad).

Se debe señalar la importancia que tiene, en la etapa de la Educación Infantil, la


adquisición de unos buenos hábitos de salud, de higiene y de nutrición, aspectos muy
relacionados con el cuidado del propio cuerpo y de los espacios en los que se vive. En el período
que ocupa la Educación Infantil, el niño pasa de depender totalmente del adulto para su cuidado,
higiene y salud, a ser parcialmente ayudado por él para, posteriormente, actuar de forma
relativamente autónoma en el desempeño de esas funciones. El niño debe ir logrando hábitos e
independencia en los campos del aseo y de la alimentación hasta adquirir una cierta autonomía y
debemos evitar que los adultos cercanos al niño anulen su posibilidad de aprendizaje con su
actitud superprotectora. Esta autonomía contribuye al desarrollo de los sentimientos de
competencia y autoeficacia necesarios para la formación de una imagen positiva de uno mismo.

Además de la limpieza e higiene de uno mismo y de los hábitats, la alimentación es uno


de los factores que intervienen decisivamente en el bienestar general del niño. Ello debe conducir
a que, incluso los más pequeños, se acostumbren a una alimentación rica, variada y sana, a que
adquieran los hábitos de una alimentación equilibrada, y a que regulen la ingestión excesiva de
determinados productos particularmente nocivos para la salud (caramelos, dulces, etc.).

Los autocuidados y la higiene servirán, además de para asimilar los criterios de


autoprotección, para iniciar la comprensión de procesos fisiológicos como la respiración, la
digestión, el descanso, etc. El educador debe contribuir a que se vayan incorporando normas de
actuación favorables a la salud (que debe presentarse siempre en relación con el bienestar
personal) que impliquen diversas habilidades, actitudes y comportamientos como pueden ser los
siguientes: aprender a respirar, actuar conforme a las propias posibilidades sin forzarse en
extremo, evitar corrientes de aire cuando se está sudando, etc.

Cualquier actividad que emprenda el niño y cualquier tarea que se proponga resolver
implican componentes motrices. El niño descubre que puede moverse libremente y por dónde
puede hacerlo, que puede desplazar su cuerpo por el espacio y entrar en contacto con el medio
explorándolo. Por supuesto debe aprender a caminar con equilibrio y a orientarse. Las
adquisiciones en este terreno no se deben sólo a procesos madurativos cerebrales, aunque éstos
son requisitos de primer orden. Importancia igualmente fundamental tienen: el trabajo del
cuerpo, la actividad del niño y las interacciones sociales.

Son de gran valor la coordinación y el control dinámico general, quienes permiten al niño
llevar a cabo todas las actividades relacionadas con el juego físico (marchas, carreras, saltos,
giros, etc.) y con gran variedad de tareas cotidianas. Mediante estas actividades, el niño disfruta
y educa su cuerpo y movimiento.

En la educación del cuerpo cobra también un sentido especial el control o actitud postural
que se requiere para la ejecución de las diversas actividades que el niño debe realizar,
constituyendo un objetivo de la Educación Infantil la adopción de posturas adecuadas en función
de las tareas que hay que resolver y de las situaciones en que uno se encuentra.

Las situaciones de contacto físico con otros niños y adultos, las tareas compartidas, los
juegos grupales en los que hay normas a seguir, el trabajo por parte del educador del tono, la
postura, el movimiento, etc. van permitiendo el progresivo conocimiento de sí mismo, favorecen
el autocontrol y repercuten en el equilibrio emocional y en la posibilidad de compaginar los
propios deseos y emociones con los de los demás.

El cuerpo humano es el centro de interés por excelencia ya que, aprovechando la


curiosidad por sí mismo que caracteriza al niño pequeño, puede ser utilizado como elemento
globalizador de actividades de todas las áreas sin excepción.

Los contenidos correspondientes pueden estructurarse del siguiente modo:

I. El cuerpo humano.
A. Segmentos y elementos: cabeza, cráneo, cara, cuello, garganta, nuca, pecho, tripa,
genitales, espalda, nalgas, brazos, hombros, antebrazos, codos, muñecas, manos,
dedos de las manos, piernas, muslos, ingles, rodillas, tobillos, pies, dedos de los
pies, etc.
B. Características diferenciales del cuerpo: sexo, altura, grosor, color del pelo, de los
ojos, etc.
C. Representación global del cuerpo humano.
II. Sensaciones y percepciones del propio cuerpo.
A. Necesidades básicas del propio cuerpo: hambre, frío, sed, calor, pis y caca, etc.
B. Los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y sus funciones.
III. Sentimientos y emociones.
A. Los propios sentimientos y emociones, y los de los demás: triste, enfadado,
contento, alegre, sorprendido, etc.
B. Los sentimientos y emociones de los otros a través de su expresión corporal: cara
de enfadado, de susto, aspecto cansado, etc.
IV. La salud y el cuidado de uno mismo.
A. Higiene y limpieza (corporal, de la ropa, etc.) y su relación con el bienestar
personal.
B. Alimentos y hábitos de alimentación: algunos tipos de alimentos, alimentos
saludables y no saludables, el exceso o defecto de alimentos y sus consecuencias,
distribución de las comidas durante la jornada, etc.
C. La enfermedad y el dolor corporal (de barriga, de cabeza, etc.).
D. Medidas que favorecen la salud (alimentación, dieta, descanso, etc.).
V. El cuidado del entorno y el bienestar corporal.
A. Limpieza e higiene de las dependencias del Centro (clase, lavabos, cocinas, patio,
etc.) y de otros hábitats (casa, habitación, calle, parque, colegio, etc.).
B. Cuidado del entorno natural (limpieza, recogida de desperdicios, prevención de
incendios, etc.).
VI. Movimientos y posturas del cuerpo.
A. Caminar, marchar, correr, saltar, girar, subir, bajar, etc.
B. Rasgar, dibujar, cortar, pegar, pinchar, enhebrar, etc.
C. Echado, sentado, de pie, en cuclillas, relajado, tenso, etc.
VII. Desplazamientos en el espacio y en el tiempo.
A. Arriba, abajo, delante, detrás, cerca, lejos, a un lado, etc.
B. Deprisa, despacio, lento, rápido, etc.

MEDIO NATURAL

En los niños de estas edades hay una curiosidad innata: tocan, prueban, experimentan,
manipulan y preguntan. Este deseo natural de aprender debe fomentarse de manera que,
proporcionándoles a los niños oportunidades de observar, comparar, medir y describir, estemos
iniciándoles en el aspecto científico que todo aprendizaje exige.

El niño debe descubrir, conocer y comprender los entornos inmediatos, así como otros
ámbitos que, a pesar de su posible lejanía física y temporal, se encuentran estrechamente ligados
a sus intereses y provocan su curiosidad y deseos de saber (la selva, los animales salvajes, la vida
de un pueblo primitivo, los viajes al espacio, etc.).

La perspectiva globalizadora, que es punto de referencia obligado para el trabajo


sistemático en la etapa de Educación Infantil, se enriquece con la profundización en algunos
aspectos que captan el interés y la curiosidad del niño pequeño: el estudio de los animales y de
las plantas. En su proceso de descubrimiento, el niño llegará a los objetos de su alrededor
orientando su curiosidad primero hacia todo lo que tiene vida: animales y plantas. Al niño le
interesa especialmente la naturaleza viva que hay a su alrededor: le gustan los animales y los
observa y disfruta en el campo dando rienda suelta a su vitalidad al tiempo que descubre las
plantas, los insectos, etc. Además de lo que los niños se encuentren en su contacto con la
naturaleza, debemos hacer posible que tengan oportunidad de cuidar en la clase a plantas y
animales.

Por sus características de vida propia, los seres vivos constituyen un foco privilegiado de
la atención del niño. El estudio sistemático de los mismos, ya sea en su medio natural, ya sea en
medios recreados en el centro escolar, pone en juego procedimientos de observación, de
manipulación, de exploración, de recogida de datos, etc. que permiten al niño conocer los
elementos de su medio, constatar los cambios que en él se operan, contrastar el resultado de sus
acciones (si no se riegan, las plantas se ponen mustias, etc.), etc. y todo ello a la vez que sientan
las bases de una actitud que aúna curiosidad y rigor. Esta comprensión de la materia viva debe
desembocar en actitudes y comportamientos estables (hábitos) de utilización correcta, cuidados y
protección de los seres vivos.

La vida animal es altamente motivante para los pequeños. Los animales son uno de los
elementos del entorno natural más significativos para el niño. Desde el interés que suscita, el
animal permite trabajar ciertos procedimientos como la observación y comparación, desarrollar
actitudes de respeto y cuidado y aproximar a los niños a algunas nociones (ser vivo, ciclo vital,
comportamientos, etc.) que en etapas posteriores se van ampliando.

Los animales sirven al niño como elemento de juego, de observación y de experiencias.


Se pretende el contacto y la familiarización con este medio y la observación amplia de toda la
riqueza de este reino.

El trabajo escolar sobre el reino animal debe perseguir lo siguiente:

- Conocer los animales y sus características como seres vivos.

- Comprender la relación entre los animales y su medio ecológico.

- Identificar la utilidad de los animales para el hombre.

En la clase se puede tener algún pequeño animal para que los niños aprendan a cuidarlo,
observen sus características, sus modos de alimentación, sus ritmos de vida, etc. Las salidas a
una granja o al zoo ofrecen la posibilidad de ver a los animales en distintos ambientes y observar
directamente aquellos que no sería posible conocer más que a través de fotografías, películas, etc.

Al contrario de lo que sucede con los animales, un elevado porcentaje de niños entre los 2
y 5 años ignora que el medio vegetal es una manifestación de la materia viva. La respiración,
alimentación, reproducción, etc. de las plantas son funciones que muy difícilmente, sin ayuda del
adulto, puede descubrir el niño. La ausencia de movimiento aparente y una relación con el
entorno limitada en el espacio son dos de las razones que dificultan su identificación como
materia viva. Es importante que los niños descubran que las plantas, aunque estáticas, son seres
vivos que respiran, necesitan cuidados, se transforman y mueren. Trabajando este tema, los niños
verán y comprobarán por sí mismos que, efectivamente, las plantas cambian con el tiempo y
también conocerán las condiciones necesarias (cuidados) para una evolución positiva así como
los productos y utilidad que de ellas se obtienen.

Tener algunas plantas en la clase y en el patio del colegio, dedicar un rincón a plantar,
cuidar, observar y recoger mediante dibujos datos sobre la evolución de distintos vegetales,
servirá para incidir en las primeras actitudes de conservación del medio natural, así como para
adquirir y aplicar las primeras estrategias de observación sistemática.

El planteamiento de la relación entre los seres vivos y el medio permite introducir el


conocimiento de la materia, sus estados y elementos.

Dadas las tres grandes manifestaciones o estados de la materia (sólido, líquido y


gaseoso), en cada uno de ellos se ponen de manifiesto los atributos de la misma y sus
variaciones:

FORMA.

Constante en los sólidos. Entendiendo como tal su tendencia a permanecer invariable si


no actúa un agente externo que la modifique.

Variable en líquidos y gases dependiendo de la forma del recipiente, y mucho más


pronunciada en los gases.

ELASTICIDAD, que clasifica a los objetos en:

Elásticos. Los que tras la deformación recuperan su forma original.


Inelásticos. Dentro de ellos se pueden distinguir:
Rígidos (incapaces de deformarse)
Deformables (capaces de cambiar perdiendo su forma original).

RESISTENCIA. Propiedad que tiene la materia de soportar a los agentes mecánicos


que se le oponen, y en función de la cual pueden encontrarse objetos:

Resistentes. Con un elevado grado de resistencia a la fuerza.


Frágiles. Con un grado mínimo de tolerancia.

TRANSPARENCIA, que divide la materia en:

Transparente, que permite el paso de la luz y de la forma.


Translúcida, que permite parcialmente el paso de la luz.
Opaca, que impide el paso de la luz.

PESO. Característica obvia para un niño en sólidos y en líquidos pero muy difícil de
distinguir en los gases.

COLOR.

. Diferencias de nitidez, según el estado de la materia, desde la persistencia cromática


del estado sólido a la difusión del color en los gases.
. Estabilidad de la distribución de los colores en sólidos que presentan además mezclas
de matices y tonos. Inestabilidad en la distribución del color en los líquidos.

TEXTURA. Bien diferenciada en sólidos distintos lo que da lugar a clasificaciones por


pares de opuestos (liso-rugoso, suave-áspero). Casi indiferenciada en los líquidos y con
una característica propia que es la humedad. Apenas perceptible en los gases.

Como representantes de los elementos naturales que mejor caracterizan a nivel infantil a
los tres estados físicos de la materia, se estudian los minerales (sólido), el agua (líquido) y el aire
(gaseoso). Integradamente con los procesos de cambio de cada elemento se estudia la energía.

Se analizan las características físicas de estos elementos con el objetivo de familiarizar al


niño con la materia y con un método científico válido para estudiarla. El niño pequeño no sólo
asiste curioso a incipientes experimentos, sino que llega a interesarse extraordinariamente por las
posibilidades de manipulación y transformación de la materia, llegando él mismo a convertirse
en un principiante de experimentador.

Ningún ámbito natural susceptible de observación por parte del niño puede quedar fuera
del marco referencial proporcionado por la escuela quien debe ayudar a organizar y a estructurar
lógicamente cuantos fenómenos son observados por los niños.

Una vez caracterizados físicamente los elementos naturales, se trabaja sobre su utilidad
para el hombre, utilidad que les confiere un valor único con respecto al resto de los objetos del
entorno. De este modo, se identifica la tierra como base física y fuente de alimento, el agua y el
sol como elementos vitales para animales y plantas y el aire como factor esencial para la
respiración. Se alude también a la energía pues no es de extrañar que los niños, influidos por los
medios de comunicación, se interroguen sobre este tema.

El niño debe descubrir, conocer y comprender su entorno inmediato o no tan inmediato.

En la etapa de Educación Infantil hay que proponer al niño que conozca algunas
relaciones elementales que se establecen entre las condiciones del medio natural y las formas de
organización de la actividad humana que son propias de cada entorno. En este sentido, el estudio
de los diversos ambientes (aquellos a los que el niño pertenece, como el familiar y el escolar, y
aquellos que se le presentan, como un taller o una tienda), puede considerarse como una
aproximación al estudio del medio natural-social-cultural, que presenta la ventaja de la
accesibilidad a la vez que permite abordar algunas relaciones funcionales entre las características
físicas de los entornos y las formas de vida que se asientan en ellos.
Estos ambientes no aparecen aislados, descontextualizados, sino que se sitúan en
determinados paisajes que les confieren muchas de sus peculiaridades y características, e incluso
en ocasiones su propia razón de ser (un barco se relaciona con el mar o con una superficie grande
de agua, una estación de esquí sólo puede existir en un paisaje de alta montaña, etc.). La
comprensión de las realidades que se le presentan a los niños requiere su ubicación en los
contextos paisajísticos correspondientes, a los que, por otra parte, los niños suelen referirse
(montaña, mar, campo, ciudad, etc.).

También interesan al niño los fenómenos atmosféricos, sobre todo cuando son
espectaculares. Disfruta, por ejemplo, pisando la nieve y haciendo bolas con ella. El tiempo
atmosférico se refiere al conjunto de fenómenos que en un momento dado y en lugares
determinados caracterizan el estado de la atmósfera. Se abordan aquí los fenómenos
meteorológicos más comunes, sus efectos y sus consecuencias, así como las catástrofes que
pueden llegar a producir y las medidas de prevención que los seres humanos toman frente a las
mismas. Se trata de identificar los agentes atmosféricos más característicos y diferenciarlos entre
sí.

Los contenidos correspondientes pueden estructurarse del siguiente modo:

VIII. Los seres vivos: personas, animales y plantas.


A. Tipología y características. Características similares (alimentación, reproducción,
etc.) y características diferenciales (forma, desplazamiento, etc.).
B. Los animales y plantas del entorno.
1. Animales del entorno. Clasificación: características externas,
desplazamiento, alimentación, hábitat, reproducción, etc. Cuidados.
Reconocimiento de animales de agua, de tierra y de aire. Los animales
salvajes.
2. Vegetales del entorno. Los árboles y las flores. Partes de la planta: raíz,
tallo, hojas y flores. Clasificación: forma, tamaño y color. Factores
externos necesarios para la vida de las plantas: agua, luz, tierra, aire,
temperatura adecuada, etc. Cuidados.
C. El medio natural y los seres vivos: el campo, el bosque, el mar y los animales y
plantas que viven en ellos.
D. Cambios (evolución y ciclo vital: nacimiento, crecimiento, reproducción y
muerte) que se dan en los seres vivos en el curso de su desarrollo.
IX. Utilidad de los seres vivos para el hombre.
A. Utilidad relacionada con la alimentación: animales de granja y cultivos.
B. Utilidad relacionada con la compañía: animales domésticos, plantas de
ornamentación, de interior y de jardín.
C. Otras utilidades: vestido, protección, trabajo, perfumes, muebles, papel,
herramientas, instrumentos, etc.
X. La materia y sus estados.
A. Estados de la materia: sólido, líquido y gaseoso.
B. Características y propiedades básicas de la materia: forma, elasticidad,
resistencia, transparencia, peso, color y textura.
XI. Elementos naturales.
A. Conocimiento de la tierra y los minerales.
1. Características de la tierra: color, olor y textura.
2. Clasificación de las piedras: dureza, forma y color.
3. La tierra como: suelo físico, base de vida, fuente de alimento, guarida de
animales y nuestro planeta.
B. Conocimiento del agua.
1. Características: color, olor, sabor, peso, fluidez y humedad.
2. Cambios de estado.
3. Localización del agua.
4. Ciclo del agua.
5. Utilidad para el hombre: alimentación, riego, hábitat, aseo y diversión.
C. Conocimiento del aire.
1. Propiedades: color y fluidez.
2. Utilidad: respiración y movimiento.
D. Conocimiento de la energía.
1. Fuentes de energía: propio cuerpo, sol, viento y combustibles (carbón,
madera, petróleo, gas, etc.).
2. Importancia de la energía para el hombre.
3. Aplicación de la energía: máquinas.
XII. El paisaje natural.
A. Los elementos del paisaje natural: tierra, árboles, agua, viento, etc.
B. Distintos tipos de paisaje natural: campo, mar, montaña, etc.
C. Accidentes geográficos básicos: montañas, llanuras, ríos, lagos, mar, islas, etc.
D. Paisajes cercanos y lejanos (selva, desierto, zona polar, etc.).
E. Distintas formas de organización humana (costumbres, vivienda, tareas) según su
ubicación en distintos paisajes (Mar: turismo y pesca. Campo: granja, labradores,
etc.).
F. El propio entorno natural: caracterización y elementos que lo integran.
XIII. Los fenómenos atmosféricos.
A. Fenómenos y agentes meteorológicos. Lluvia, nieve, granizo, niebla, escarcha,
tormenta-tempestad, truenos, rayo, arco-iris, etc.
B. Efectos.
C. Catástrofes naturales. Incendios, inundaciones y derrumbamientos.
D. Medidas de protección civil.

REALIDAD SOCIAL Y CULTURAL

En el medio social y cultural se incluyen las organizaciones y relaciones sociales


inmediatas (familia, casa, calle, parque, escuela, grupo de clase, compañeros, amigos, personal
escolar, museos, fiestas, etc.). En su proceso de descubrimiento el niño llegará a la comunicación
con los que encuentra más próximos en su ambiente y espacio vital: padres, compañeros, amigos
y vecinos.

La inserción del niño en su medio, manipulándolo, conociéndolo y comprendiendo los


procesos que en él se desarrollan, requiere también la instalación de los elementos básicos del
proceso de socialización. Se trata de que el niño descubra, conozca y comprenda todo aquello
que configura su realidad, la que está al alcance de su percepción y experiencia.

Progresivamente el niño va estableciendo una diferenciación entre el yo y el otro, entre el


yo y el mundo externo. Esta diferenciación es producto de los intercambios y de las relaciones
con los demás y ayuda a la formación de la identidad mediante el reconocimiento de la
individualidad propia frente a los otros y frente al mundo.

En la construcción de la propia identidad intervienen, entre otros factores, la imagen


positiva de uno mismo y los sentimientos de autoeficacia, autoestima y autoconfianza. Estos
factores contribuyen a la elaboración de un autoconcepto ajustado que permite al niño percibir (y
actuar conforme) las propias posibilidades y limitaciones, así como evitar tanto los
comportamientos temerosos e inseguros como los omnipotentes y despóticos.

Es importante que el niño aprenda a coordinar las propias emociones y actividades con
las de otras personas (especialmente con el grupo de iguales) y todo lo que esta capacidad
implica: capacidad de mostrar, sentir y recibir afecto, de colaborar con los demás, de prestar
ayuda, de aceptar la demora o renuncia, de admitir las críticas razonables, etc. En ello reside la
posibilidad de actuar constructivamente con los demás desde la aceptación de uno mismo y de
sentirse parte integrante de un grupo en un clima de seguridad, tranquilidad y confianza.

En la interacción con los demás, el niño podrá actualizar sus instrumentos cognitivos,
afectivos y relacionales responsables de un desarrollo pleno y armónico. Es a través de la
interacción social con los adultos significativos como se accede al conocimiento, al afecto, a la
comunicación y a la relación interpersonal.

Un aspecto privilegiado para acceder al análisis del medio del niño en la etapa de la
Educación Infantil, lo constituyen los distintos sistemas u organizaciones sociales de que forma
parte (familia, grupo de iguales, escuela, calle, barrio, pueblo, etc.) y que se dotan de unas
normas de funcionamiento que facilitan y regulan la convivencia y las relaciones sociales en su
seno. Al entrar en contacto con estos distintos sistemas, el pequeño va conociendo las
peculiaridades de las relaciones que en ellos se dan (de parentesco, de amistad, de vecindad, de
intercambio, etc.), así como las normas y reglas que los rigen, que deben aprender a valorar y
respetar. De este modo, el niño va construyendo su propia identidad individual al tiempo que se
percibe como miembro de diversas organizaciones sociales, con roles y funciones distintas según
el grupo de que se trate.

Es objetivo de la etapa de la Educación Infantil que el niño pueda actuar con autonomía,
confianza y seguridad en los sistemas sociales más próximos (especialmente familia y escuela),
que conozca y utilice las reglas que permiten la convivencia en ellos y que contribuya a su
establecimiento, así como a su discusión cuando sea necesario.

La instancia social más cercana al niño es, evidentemente, la familia y en este área se
insiste en su análisis desde la perspectiva integradora de reconocerse en ella. La conducta social
del niño se inicia en sus experiencias en el campo familiar. El trabajo en dicho campo está
orientado a la integración del niño en este grupo humano que es el más próximo a él.

La pertenencia a un determinado grupo familiar es, para la mayoría de los niños de edad
preescolar, un hecho absolutamente claro. Su sentimiento filial es tan acusado que bien puede
decirse que es el único vínculo social que el niño se reconoce.

La familia es el más cercano exponente para el niño sobre la realidad social. La


organización familiar ejerce sobre los niños un activísimo papel en la adquisición de nociones,
hábitos y contenidos sobre la realidad social. La vida familiar, sus miembros y relaciones se
convierten para los niños en un sistema natural de aprendizaje de conceptos y actitudes.

En este tema se aborda inicialmente la identificación de los miembros de la familia y sus


relaciones para después estudiar, desde las funciones de cada miembro, el tema de los roles:
adulto, infantil, paterno, materno, etc. De ahí se pasará a precisar el papel de la familia como
estructura social básica y órgano nuclear de la sociedad occidental actual.

La vida familiar se desarrolla en el hogar, y entre los 2 y los 6 años de edad, la casa,
como edificio y centro de esa vida, adquiere un papel preponderante. La casa, el hogar, es para el
niño el refugio seguro de su actividad. La casa es, por tanto, a este nivel, consustancial a la
propia familia.

El proceso de socialización iniciado en el entorno familiar se continúa en el centro


educativo. Después de la familia, el colegio se convierte en el principal agente de socialización
del niño y le proporcionará condiciones indispensables para la experiencia y la práctica de la
vida social.

Con la excepción de los padres y los familiares más directos, el profesor es el adulto
quizás más importante para el niño hasta el punto de que se convierte en el sustituto de los
padres. Comprender su función educativa es uno de los primeros logros a conseguir por el niño.

El primer ambiente en el que el niño se va a encontrar fuera del familiar es el centro


escolar. Éste le va a ofrecer la experiencia de un entorno propicio para la práctica social y para su
desarrollo como individuo independiente en la comunidad cultural a la que pertenece.

El conocimiento paulatino de la clase y las dependencias del centro (clase, patio, baño,
comedor, cocina, otras clases, jardín, gimnasio, etc.), que no debe dejarse al azar, sino que debe
ser objeto de exploración conjunta grupo-educador, contribuirá decisivamente a la adaptación del
niño al centro. Una conquista a efectuar por el niño es el conocer y moverse con seguridad y
confianza en el edificio, saber sus rincones más característicos y familiarizarse con otras
personas que desarrollan allí su trabajo.

El acceso al centro de Educación Infantil, que el niño debe identificar y valorar,


representa la primera posibilidad de trascender el entorno familiar y la necesidad de enfrentarse a
un mundo de objetos y de relaciones diferentes, de exigencias nuevas en la realización de todo
tipo de tareas. Un mundo que puede y debe ser a la vez retador y estimulante, gratificante y
alentador.

Para manejarse en este nuevo medio, el pequeño precisa de todos sus instrumentos
cognitivos y relacionales para atribuir sentido a lo que ocurre a su alrededor y para poder, con la
ayuda del educador, y progresivamente de sus compañeros, comprender adecuadamente parcelas
mayores de la realidad y actuar en ellas y sobre ellas, estableciendo objetivos y planes de acción
y evaluando luego su resultado. Todo ello requiere buena dosis de iniciativa, de autonomía y una
autoimagen ajustada que permita establecer hasta dónde se puede llegar solo y cuándo se
requiere la ayuda de los demás, aprendiendo al tiempo a actuar colectivamente de forma
coordinada.

Los niños deben buscar y encontrar compañeros para realizar las actividades escolares.
En el seno de los grupos a que pertenece, particularmente en el grupo de clase, el pequeño debe
aprender a valorar las ventajas inherentes a la vida de grupo, así como las limitaciones y
renuncias que impone. Aprende también a responsabilizarse y a cumplir las pequeñas
obligaciones que se desprenden de los cargos y reparto de tareas como por ejemplo cambiar el
agua de las flores. Además, una actuación relativamente autónoma requiere conocer y manejarse
adecuadamente en los ámbitos en los que se desarrolla la vida de grupo, saber utilizar sus
elementos y dependencias, y situarse en las rutinas que organizan las actividades que en ellos se
dan.

El grupo de iguales en el centro escolar contribuye, por una parte, a desarrollar


sentimientos de pertenencia y, por otra, ayuda al niño a reconocerse como individuo y a
configurar una imagen ajustada de sí mismo.

La experiencia que el niño adquiere en el grupo promueve habilidades sociales necesarias


para adaptarse a futuras situaciones, y es a través de esta relación como descubre las ventajas que
puede proporcionar el intercambio de ideas y donde puede poner en práctica las normas de vida
colectiva (esperar turno, respetar el lugar de los otros, cuidar de los materiales comunes), e ir
ajustando progresivamente la propia conducta en el sentido que marcan las actitudes de
colaboración y respeto y los valores de solidaridad.

El colegio se convierte entonces en una estructura intermedia entre la propia familia y la


sociedad ya que representa, por un lado, la prolongación del hogar y, por otro, es la primera
instancia ajena al mismo que el niño conoce con cierta profundidad. En el colegio se inician las
nociones de trabajo, división de funciones, competencias, deberes, colaboración en tareas
comunes, etc. El colegio debe convertirse en lugar de juego, aprendizaje e interacción social.

En el tránsito de la familia a la sociedad propiamente dicha, la calle constituye otro medio


de integración social. La introducción del núcleo de la calle supone un paso más en el
conocimiento y desenvolvimiento en el medio que el niño ha de conseguir. Este tema contribuye
no sólo al conocimiento del medio, urbano o rural, sino que ayuda también a la inserción e
integración en la propia comunidad.

La calle es y ha de ser para el niño no sólo una vía de comunicación y paso entre los
distintos lugares sino que debe ser también un elemento de comunicación e inter-relación entre
personas. En ella encuentra el niño oportunidades de entrar en relación con todo un hábitat y las
personas que lo integran: tenderos, vecinos, funcionarios públicos, etc. La calle le proporciona al
niño ocasiones válidas para aprender a vivir y a respetar a los demás. El niño debe ir
descubriéndolas y poniendo en práctica su comportamiento ciudadano como miembro
responsable, a su medida, de esa sociedad. Puede colaborar al bien común en mantener una
ciudad o un pueblo más limpio, por ejemplo, y en hacer agradable la vida de cuantos le rodean.
También ha de ser la calle un elemento activo en el conocimiento de temas como: indicaciones
de tráfico, normas de circulación peatonal, tipos de edificios y uso, características urbanas o
rurales de la propia comunidad, etc.

No se trata sólo de conocer la calle, sus partes, funcionalidad y características principales.


Se trata además de considerarla como:

- Un lugar del entorno susceptible de ser disfrutado tanto por el niño como por sus
compañeros.
- Un espacio de encuentro entre personas, cuyas actitudes de respeto y cuidado de aquel
constituyen un eje importante en la socialización del niño.

- Un ámbito, resultado del equilibrio entre los seres humanos, sus creaciones
arquitectónicas y sus necesidades sociales de transporte, comunicación, punto de
intercambio de productos, etc.

- Un medio que puede ser aprovechado para que los niños se inicien en conductas de
respeto, cuidado y conservación del medio.

Es también en esta unidad donde deben ser abordadas las nociones iniciales de la
circulación vial, entre las que sobresalen:

- Conseguir una circulación peatonal ordenada y segura por parte de los niños: caminar
despacio por la acera, no correr, caminar por la derecha o pegado a los edificios, tener
cuidado al atravesar salidas de garajes, entradas de tiendas, etc.

- Saber cruzar una calle: respetando el paso de cebra y comprendiendo el significado de


los colores del semáforo.

- Conocer algunas de las señales de peligro más importantes para el tráfico peatonal.

Además de la diferencia existente entre los medios urbano y rural, y las distintas
características de las calles en cada medio, la calle, sus elementos y su funcionalidad son
comunes a estos dos ámbitos, y la potencialidad educativa, como centro globalizador de la
misma, es universal.

Los avances tecnológicos en los medios de transporte y comunicación y su incidencia en


la sociedad actual, requieren de los niños las adquisiciones y actitudes para su conocimiento que
les permitan la integración en el medio social.

Los transportes y las comunicaciones actuales son dos de esos núcleos de ámbito social a
conocer y desarrollar por los niños.

Los medios de transporte suelen ser conocidos por los alumnos antes de su entrada en la
escuela: coches, trenes, aviones, etc. son juguetes de uso común por parte del niño. Tanto por
placer como por exigencia de la distancia y de la vida moderna, el viajar suele estar al alcance
prácticamente de todo el mundo siendo muy habitual el uso de los medios de transporte. El niño,
que sin duda los utilizará, debe descubrir cuanto puedan aportarle. Lo mismo sucede con los
principales medios de comunicación que posee la sociedad como la televisión, la radio, los
periódicos, el teléfono o el cine. Debemos enseñar al niño a utilizarlos, a comprender los
mensajes que nos transmiten, a criticarlos, a dosificarlos, etc.

La acción educativa, pues, tiene la ventaja de contar con ese conocimiento previo. Se
imponen entonces, desde el ámbito escolar, las tareas de clasificación de los medios de transporte
y comunicación, su utilidad y los criterios y hábitos de uso, acercar y capacitar a los niños para
su utilización en los niveles iniciales de la misma, así como la aclaración de las condiciones de
utilización específica en cada uno de ellos: el billete, las paradas, los criterios de seguridad, etc.
así como la comprensión de su trascendencia social y de su necesidad.

Las personas que forman parte del entorno del niño también tienen especial interés. Saber
en qué trabajan, cuáles son sus roles sociales, qué funciones desempeñan médicos, bomberos,
policías, etc., son aspectos que interesan a los niños y cuyo conocimiento servirá para que
entienda las relaciones sociales de su medio cultural, para que se identifique como miembro de
diversos grupos, y para aproximarse a la organización y a los servicios de la comunidad a que
pertenece. Todo ello es además de la mayor utilidad para la construcción de la propia identidad y
para darle al niño un marco de personas y relaciones sociales en cuyo interior él está situado.

El conocimiento de una importante faceta del medio social se produce como


consecuencia de la identificación del mundo del trabajo y de las profesiones más características
del mismo. El niño tiene que introducirse y sensibilizarse ante el mundo del trabajo hasta que
descubra las auténticas dimensiones de éste como posibilidad de realización personal, servicio a
la comunidad y medio de obtención de ingresos y no como una carga más o menos pesada. Debe
descubrir la necesidad y la alegría que supone un trabajo bien realizado.

Tan necesario como el manejo de un vocabulario adecuado de referencia y el


conocimiento de la labor desempeñada en los puestos de trabajo socialmente imprescindibles
como aquellos referidos a la obtención de materias primas, distribución de las mismas y
conservación de la salud, es que el niño considere y comprenda la importancia de otros trabajos
tales como barrenderos, bomberos, mineros, transportistas, etc. y, sobre todo, las cadenas
laborales que se organizan para el disfrute de los bienes de consumo.

Por ejemplo, el hecho de consumir pan implica el trabajo de:

agricultores........... siembra y cuidados


recolectores........... recolección del grano
transportistas......... transporte
fábrica de pan......... producción del pan
panaderos.............. expendedores de pan

No debe olvidarse trabajar con los niños las profesiones relacionadas directamente con
las comunicaciones humanas y debe prestarse una atención especial a aquellos trabajos creativos
y artísticos cuya misión principal es la de crear belleza.

También se impone que la escuela eduque al niño como consumidor. Debe aprender a
consumir lo necesario y a disfrutar de lo bueno que la sociedad puede ofrecerle pero sin sentirse
esclavo de ella.

Hay elementos del ambiente que en sí mismos tienen componentes motivacionales, como
ocurre con muchos objetos. El niño pretende saber cómo son y cómo funcionan las cosas que hay
a su alrededor. Todo lo que ve le interesa manipularlo, tocarlo, descubrirlo. El niño debe
descubrir, conocer y comprender los entornos y objetos físicos.

En el contexto de los hábitos de convivencia con los demás resulta de gran interés
formativo implicar a los pequeños en la realización de tareas cotidianas (regar las plantas, poner
y quitar la mesa, ordenar los juguetes, etc.). Estos pequeños encargos deben convertirse
progresivamente en responsabilidades que el niño ejerza de manera afable y autónoma,
aprendiendo así la importancia de la colaboración y de la responsabilización para la creación de
un clima de armonía que facilite la convivencia y el bienestar común.

El tiempo es el eje que nos permite integrar al hombre en el medio y sirve de enfoque a la
realidad social mediante los fenómenos vinculados a la temporalidad.

El transcurso del tiempo tiene su fundamentación en el devenir temporal como sucesión


continuada e ininterrumpida de momentos y susceptible de estructuración y de medida según los
períodos que abarque: días, noches, semanas, meses, estaciones, años, etc. Como ya ha
expresado LOVELL (1982): Los niños de tres o cuatro años poseen sentido del tiempo, pero no
el concepto de tiempo. Observan los sucesos y son capaces de determinar la duración de su
actividad pero no tienen conciencia de la noción abstracta del tiempo.

Se iniciarán las nociones de seriación temporal impuestas por los ritmos de la naturaleza
y de la vida cotidiana del niño, además de su posibilidad de medida y representación
rudimentarias. Primero se abordan los conceptos DÍA Y NOCHE como períodos temporales
caracterizados respectivamente por la luz y la oscuridad con el sol y la luna como astros
representativos de cada uno de ellos. Después, con el uso de horarios y calendarios semanales,
mensuales o estacionales adaptados a los intereses infantiles se inicia la asimilación de las
características sociales del transcurso temporal.

Los contenidos correspondientes pueden estructurarse del siguiente modo:

XIV. Principales grupos sociales de los que se es miembro: familia y escuela.


A. La familia.
1. Los miembros de la familia (padres, hermanos, abuelos y tíos) y las
relaciones de parentesco que entre ellos se establecen.
2. Diversos tipos de estructura familiar (con padres separados, adoptivos,
sin hermanos, con un solo progenitor, etc.).
3. Funciones y ocupaciones de los distintos miembros de la familia.
Funciones de la familia.
4. El propio lugar en la familia.
5. Pautas de comportamiento y normas básicas de convivencia.
6. Fiestas y reuniones familiares.
B. El Centro.
1. Los miembros del Centro: compañeros, educadores y personal auxiliar.
Los niños del propio grupo, los amigos (quiénes son, cómo son, etc.).
2. Funciones y ocupaciones de los distintos miembros del Centro. Función
del Centro: lugar de aprendizaje, centro de relación y lugar de juego.
3. Nombre del Centro y símbolos.
4. Pautas de comportamiento y normas básicas de convivencia.
XV. Hábitats relacionados con el grupo familiar y escolar.
A. La vivienda.
1. La casa como centro de vida familiar.
2. Distintos tipos de vivienda (piso, casa, casa de pueblo, etc.). La vivienda
en un medio próximo y en un medio geográfico más amplio.
3. Espacios y dependencias de la vivienda y sus funciones. Mobiliario.
Funciones de la vivienda: protección y descanso.
4. Características y ubicación (calle, plaza, número) de la propia vivienda.
B. El Centro.
1. Características del edificio (una planta, varias, pabellones separados, con
patio, con jardín, etc.).
2. Dependencias del Centro (clases, comedor, cocina, salas polivalentes):
sus usos y funciones. Elementos físicos del aula.
XVI. La calle.
A. Elementos de la calle.
B. Tipos de calle.
C. Funciones de la calle: tránsito y ordenación de viviendas.
D. Partes fundamentales para el tráfico: acera y calzada.
E. Indicaciones de tráfico.
F. Normas de circulación peatonal.
G. Edificios y lugares públicos: tipos y función.
H. Pertenencia a la comunidad propia.
XVII. El paisaje urbano.
A. Diferentes tipos de paisaje urbano: barrio, pueblo, ciudad, etc.
B. El propio entorno urbano: caracterización y elementos que lo integran.
C. Elementos que configuran el espacio urbano: naturales (árboles, ríos, etc.) y
construidos por las personas (calles, plazas, edificios de diverso tipo, etc.).
D. Algunos de los elementos característicos de los paisajes urbanos y sus funciones:
postes de la luz, semáforos, buzones, cabinas telefónicas, papeleras, coches, etc.
XVIII. La comunidad.
A. Los servicios relacionados con el transporte: distintos medios de transporte de
objetos (carro, tractor, camión, etc.) y de personas (autobús, taxi, tren, barco,
avión, etc.). Medios de locomoción: urbana, interurbana y particulares/colectivos.
Transportes terrestres, aéreos y marítimos. Puertos, aeropuertos y estaciones. Las
paradas y el billete. Medidas de seguridad en los transportes. Funciones de los
medios de locomoción: transporte y ahorro de tiempo.
B. Los servicios relacionados con el consumo: establecimientos de visita frecuente
(alimentación, farmacia, ropa, zapatería, etc.).
C. Los servicios relacionados con la seguridad y la sanidad. Algunas personas
(guardias, policías, bomberos, médicos, enfermeras, etc.) e instituciones (hospital,
etc.) implicadas.
D. Normas elementales de seguridad vial (no bajar de la acera, cruzar con el
semáforo verde, etc.).
E. Ocio y cultura: espacios (teatro, cine, museos, biblioteca, librería, etc.) y
posibilidades que ofrecen.
F. Costumbres y folklore característicos de la comunidad a la que se pertenece.
Algunas manifestaciones culturales del presente y del pasado.
XIX. Los medios de comunicación.
A. Distintos medios de comunicación (televisión, radio, prensa, teléfono, correo,
etc.). Forma de comunicación: palabra, gesto y dibujo.
B. El papel de los medios de comunicación como instrumentos para el ocio y como
difusores de acontecimientos sociales. Utilidad de los medios de comunicación.
XX. Trabajo y comercio.
A. Tipos de trabajo en función de: obtención de materias primas, transformación,
comercio, servicios caseros, transporte, educación, cultura, diversiones,
comunicación, etc.
B. Utilidad del trabajo.
C. El comercio como intercambio.
D. El dinero: diferente valor adquisitivo. Utilidad del ahorro.
XXI. Los objetos.
A. Diferentes tipos de objetos presentes en el entorno.
1. Objetos habituales: juguetes, aparatos, utensilios, herramientas, productos
relacionados con las necesidades y actividades cotidianas.
2. Conocimiento de algunos objetos no habituales: imanes, lupa, etc.
3. Los atributos físicos de los objetos: color, tamaño, peso, textura, sabor,
sonido, etc.
B. Funciones y utilización de los objetos cotidianos por las personas.
1. Instrumentos relacionados con el aseo y la higiene personal: peine,
cepillo, jabón, etc.
2. Instrumentos relacionados con la comida: cuchara, tenedor, cuchillo, etc.
3. Instrumentos relacionados con la transformación de objetos: tijeras,
sierra, lima, etc.
XXII. Las distintas actividades de la vida cotidiana (de juego, de cumplimiento de rutinas, de
resolución de tareas: individuales y colectivas, en la clase, al aire libre y en otros
contextos) y sus requerimientos.
XXIII. Normas de relación y de convivencia: saludar, despedirse, dar las gracias, pedir, ayudar,
etc.
XXIV. Las formas sociales del tiempo.
A. Día-noche y mañana-tarde.
B. Ayer, hoy y mañana.
C. Días de la semana.
D. Tipos de días (festivos, laborables, etc.).
E. Las estaciones y algunos hechos relevantes (vacaciones, Navidad, etc.).
F. Ritmo temporal: días, semanas, meses y estaciones.
G. Instrumentos de valoración del tiempo: reloj, horario y calendario.