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EDUARDO _ GALEANO Biografia Eduardo Galeano nacié en Montevideo, Uruguay, el 3 de setiombre de 140. Su nombre completo es Eduardo Hughes Galeano, A los catorce afos, publics sus primeros dibujos con el seudénimo "Gius", que es la pronunciacién castetana de su primer apalido. Fus jafa ‘de Radaccién del semanario Marcha y director del dierio Eooca en Uruguay. En Buenos Aires, dirigié la revista Grisis. Durante el periodo de cictadura milter que vivo Uruguay, se radiod en Espafa, regresenco al restablecerse la democracia, Entre sus obras mas cconocides (algunas de las cuales han sido leidas en todo el mundo, y treducidas a varias lenguas) figueen Las venas abiartas de América Latina, Memoria del Fuego, Dias y noches de amor y guerra y 6 ibro de los abrazos. ‘Gran conocedor de los seres humancs, cbservacor critica y sagaz de las reaicades que se viven en el ‘mundo de hoy, sensible a fos dolores, las alogrias y las ‘esperanzas, se ha sabido ganar con justicia un lugar de privlegio en la Iteratura contemporénea, Eduardo Galeano i Uselo y tirelo El mundo del fin de! milenio, visto desde una ecologia latinoamericana SONGS y sa: as ~ Bs Arn: Bost 28, resp oxide sew erecersen owe 1.psn9 urgiyo% To coo ues Disote d cubiona Brands Comunicason (romano some (© 1994, Eduardo Galen CDovechos de exon casolano resaados para too ot mundo: (9.2004, 2008, Grupo Eaton Pancta SALC. Publeada ba al ato Booker® Inependenca 1688. 1109 ABO, Buenos Aes vworoctoralplanaa cone 1 exickn del sla Book en este formato: dtm ee 2000 4.000 eros ISBN 978-087-590-344.2 Ipreso on Atos (Concopsdn Avenel 1562, Catal Feder, fn almas ce nenerre do 2008. Hecho el daposto que prov aay 11.729, Igeoso en a gonna veggies tonne, acer et an ee nee ine cena Hemaarauhiee scene Bae Algunos capitulos de este libro provienen de otras obras mtas. Alpie de esos textos, se citan las fuentes originales. Siel libro funciowa, el mérito es de Guillermo Saba- nes, quien tuvo la idea ele juntar esos textos ya publi eados con otros que no habtan sido reunidos en libro. Pero siesta especie de antotogia ampliada resulta ust plomo, la culpa es mia y de nadie mas, Las ilustraciones se han extratilo de cerdmicas y tj dos de diversas culturas precolombinas. EDUARDO Gatrano Cinco frases que hacen crecer Ia nariz de Pinocho “Somos todos culpables de la ruina del planeta” La salud del mundo esta hecha un asco. “Somos todos responsables”, claman las voces de la alarma universal, yla generalizaci6n absuelve: si somos todos responsables, nadie es. ‘Como conejos se reproducen los nuevos tecn6- cratas del medio ambiente. Bs Ia tasa de natalidad mas alta del mundo: los expertos generan expertos y mas expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofén de la ambigiiedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al “sacrificio de todos" en las declaraciones de los gobiernos y en Jos solemnes acuerdos internacionales que nadie cum- ple, Estas cataratas de palabras, inundaci6n que ame- naza convertirse en una catéstrofe ecoldgica compa- 7 rable al agujero de ozono, no se desencadenan gra- tuitamente. Ellenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quie- nes la imponen por modelo en nombre del desarro- Ilo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadisticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerio revelan que el veinte por ciento de a humanidad comete el ochenta por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los ase- sinos llaman suicidio, yes la humanidad entera quien paga las consecuencias de Ia degradacién de la tie- ra, la intoxicacidn del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidacién de los recursos naturales no renovables. La sefiora Harlem Bruntland, que encabeza el gobierno de Noruega, comprobé recientemente que *3i los siete mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los paises desarrollados de Occidente, harfan fata diez planetas como el nues- tro para satisfacer todas sus necesidades”. Una expe- riencia imposible. Pero los gobernantes de los paises del sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, inigico pasaporte que nos hard a todos ricos y fel ces, no sélo deberian ser procesados por estafa, No solo nos estén tomando el pelo, no: ademés, esos gobernantes estén cometiendo el delito de apologta del crimen, Porque este sistema de vida que se oftece como paraiso, fundado en la explotaci6n del projimo yen [a aniquilacién de la naturaleza, es el que nos 8 estd enfermando el cuerpo, nos esté envenenando el alma y nos esté dejando sin mundo, Extirpacién del comunismo, implantacién del consumismo: la ope- raci6n ha sido un éxito, pero el paciente se esta mu- riendo. “Es verde lo que se pinta de verde” Ahora los gigantes de la industria quimica hacen su publicidad en color verde y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecologia en cada pagina de sus informes y tifiendo de verde sus prés- tamos. “En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas’, aclara el presi- dente de la suprema banquerfa del mundo. ‘Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida conereta limita la libertad de contaminacién. Cuando se aprobé en el Parlamento del Urnguay una timida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron siibitamente la recién comprada careta verde y grita- ron su verdad en términos que podrian ser resumi- dos asi: “Los defensores de la naturaleza son aboga- dos de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo econémico y a espantar la inversién extranjera’ E| Banco Mundial, en cambio, es el principal pro- motor de la riqueza, el desarrollo y la inversion extranjera, Quiads por reunir tantas virtudes el Banco 9 manejaré, junto a las Naciones Unidas, el recién cre- ado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondré de poco dinero, cien veces menos de lo que habfan pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destru- yan la naturaleza, Intenci6n ireprochable, conclu- si6n inevitable: si es0s proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial esté admitiendo, de hecho, que todos sus dems proyectos hacen un fiaco favor al medio ambiente. E| Banco se llama Mundial, como el Fondo Mone- tario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien pag, manda; y la numerosa tecnocracia jams escupe el plato donde come. Siendlo, como es, el prin- cipal acreedor del llamado Tercer Mundo, e! Banco Mundial gobierna a nuestros patses cautivos, que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil délares por minuto; y les impone su politica econémica en funcién del dinero que concede o pro- mete. No hay manera de apagar la sed de esa vasija agujereada: cuanto més pagamos, mas debemos, y cuanto més debemos, mejor obedecemos.La asfixia financiera obliga al negocio de jugo répido, que exprime en plan bestia a la naturaleza y a la gente y que al precio de la devastacién oftece divisas inme- diatas y ganancias a corto plazo. Asi se vela el desarrollo hacia adentro y se des- precia al mercado interno ya las tradiciones locales, 10 sindnimas de atraso, mientras pueblos y tierras son Sacrificados, en nombre de la modernizacién, al pie de los altares del mercado intemacional. Las mate. ras primas y los alimentos se entregan a precio de ‘egalo, cada vez més a cambio de menos, en una his toria de desarrollo hacia afuera que en América Latina lleva cinco siglos de mala vida aunque ahora mienta que es nueva ~neoliberalismo, Nuevo Orden Mundial- y que s6lo ha servido, ala vista esta, para desarrollar colosales mamarrachos. Ladivinizacién del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de migicas chucherias a las grandes ciudades del sur del ‘mundo, drogadas por la religién del consumo, mien- tras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques. Hasta los dragones asiéticos, que tanto sonrien ara la propaganda, estan sangrando por esas heri- das: en Corea del Sur, s6lo se puede beber un tercio del agua de los efos; en Taiwan, un tercio del arroz no se puede comer. “Plantar atboles es siempre un acto de amor a la naturaleza” El mundo estd siendo desollado de su piel vegetal xv la tierra ya no puede absorber y almacenar las liu- uw vies, Se multiplican las sequfas y las inundaciones mientras sucumben las selvas tropicales, devoradas por las explotaciones ganaderas y los cultivos de exportacién que el mercado exige y los banqueros aplauden, Cada hamburguesa cuesta nueve metros cuadrados de selva centroamericana. Y cuando uno se entera de que el mundo estard calvo més temprano que tarde, con algunos restos de selvaen Zaire y Bra- il,y que los bosques de México se han reducido a la mitad en menos de medio siglo, uno se pregunta: &Quignes son peligrosos? {Los indjgenas que se han alzado en armas en la selva lacandona, o las empre- sas ganaderas y madereras que estén liquidando esa, selva y dejan a los indios sin casa ya México sin arbo- les? ZY los banqueros que imponen esta politica, identificando progreso con méxima rentabilidad y modernizacién con devastacion? ero resulta que los banqueros han abandonado la usura para consagrarse a la ecologfa, y la prueba esti: cl Banco Mundial otorga generosos eréditos para fores- tacidn. El Banco planta drboles y cosecha prestigio en tun mundo escandalizado por el arrasamiento de sus bosques. Conmovedora historia, digna de ser llevaca ‘ala televisi6n: el destripador distribuye miembros orto- prédicos entre las vietimas de sus mutilaciones. En estas nuevas plantaciones madereras, no canten los pajaros. Nada tienen que ver los bosques natura- lus aniquilados, que eran pueblos de arboles diferen- tex abrazados a su modo y manera, fuentes de vida R dliversa que sabiamente se multiplicaba a sfmisma, con estos ejétcitos de érboles todos iguales, plantados como soldaditos en fila y destinados al servicio industrial Las plantaciones madereras de exportacién no resuelven problemas ecol6gicos, sino que los crean, y Jos crean en los cuatro puntos cardinales del mundo. Un par de ejemplos: en la regién de Madhya Pradesh, en el centro de la India, que habia sido céiebre por la abundancia de sus manantiales, la tala de los bosques naturales y las plantaciones extensivas de eucaliptos han actuado como un implacable papel secante que ha acabado con todas las aguas; en Chile, al sur de Concepeién, las plantaciones de pinos proporcionan madera a los japoneses y proporcionan sequia a toda la regi6n. El presidente del Uruguay hincha el pecho de orgullo: los finlandeses estén producienclo madera cen nuestro pais. Vender érboles a Finlandia, pais made- rero, es una proeza, como vender hielo a los esquima- les, Pero oourre que los finlandeses plantan en el Uru- guay los bosques attficiales que en Finlandia estan prohbidos por las leyes de proteccién a la naturaleza, “Entre el capital y el trabajo, Ja ecologia es neutral” Se podri decir cualquier cosa de Al Capone, pero €1era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus victimas. Las empresas 43 sigantes de la industria quimica, la industria petro- leray la industria automovilistica han pagado buena parte de los gastos de la Eco-92, la conferencia inter- nacional que en Rfo de Janeiro se ocupé de la ago- nia del planeta. ¥ esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condené a las empresas trasnaciona- Jes que producen contaminacién y viven de ella, y ni siquiera pronuncié une palabra contra {a ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno, Como sefial6, en aquellos dias, el comenta- rista André Carothers, “en el programa de accién finalmente aprobado, la principal referencia a las compatifas trasnacionales entra dentro de la catego- rfa de grupos cuyo papel en los procesos decisorios internacionales debe reforzarse, de manera que los sigantes de la industria figuran junto a los nifios, las mujeres y los grupo: En el gran baile de mascaras del fin del milenio, hrasta la industria quimica se viste de verde. La angus. tia ecol6gica perturba el suefio de los mayores labo- ratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza estén inventando nuevos cultivos biotecnoldgices. Pero estos desvelos cientiticos de los grandes labora. torios no se proponen encontrar plantas més resis- tentes, que puedan enfrentar las plagas sin ayuda qui- ‘mica, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen, De las diez empresas pro- ductoras de semillas mas grandes del mundo, seis “ / fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba-Geigy, Dekalb, Pei- zer, Upjohn, Shell, ICI). La industria quimica no tiene tendencias masoquistas. En cambio, as tendencias homicidas y mundicidas de los grandes laboratorios no sélo se manifiestan en dos pafses del sur del mundo -adonde envian, bauti- 2ados con otros nombres, los productos que el norte prohibe- sino también en sus paises de origen. En su edicién det 21 de marzo de 1994, la revista Newsweek informé que en el titimo medio siglo el esperma mas- culino se ha reducido a la mitad en los Estados Uni- dos, al mismo tiempo que se ha multiplicado especta- cularmente el céncer de mama y el de testfculo, Segiin Jas fuentes cientificas consultadas por la revista, los datos disponibles indican que la intoxicacién qufmica de la tierra y el agua tiene la responsabilidad principal ‘en estos desastres, y esa intoxicacién proviene, en gran medida, de ciertos abonos y pesticidas industriales 4Lo que es bueno para las grandes empresas es bueno para la humanidad? La reconquista de este mundo usurpado, la recuperacién del planeta o lo gue nos quede de él, implica la denuncia de la impu- nidad del dinero y la negacién de la mentirosa iden- tidad entre la libertad del dinero yla libertad humana, La ecologia neutral, que mas bien se parece a la jar- 4inerfa, se hace e6mplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y sl sifencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagartos, 5 Han sido pobres todos los muchos muertos del eélera en América Latina, ahora que volvié aque- a peste de los tiempos viejos: las aguas y los ali- mentos contaminados por los desechos industria- les y los venenos quimicos han matado gente como moscas. {Sera que Dios cree, como los sacerdotes del mercado, que la pobreza es el castigo que la in- ficiencia merece? Toda esa gente que habla come- tido el delito de ser pobre, fue sacrificada por el ¢6- lera o por un sistema que pudre lo que toca, y que en plena euforia de la libertad del mercado desman- tela los controles estatales y desampara la salud pi- blica? Chico Mendes, obrero del caucho, cay6 asesinado afines de 1988, en la Amazonia brasilefia, por creer Jo que crefa: que la militancia ecol6gica no puede dlivoreiarse de la lucha social. Chico crefa que la flo- resta amazSnica no ser salvada mientras no se haga In reforma agraria en Brasil. Sin reforma agratia, los ‘ampesinos expulsados por el latifundio seguirén siendo puntas de lanza de la expansién del propio latifundio selva adentro, un ejército de colonos muer- tos de hambre que arrasan bosques y exterminan indios por cuenta del pufiade de empresarios que aca- paran la tierra conquistada y por conquistar. Cinco afios después del crimen de Chico Mendes, los obispos brasilefios denunciaron que més de cien wabojadores rurales mueren asesinados, cada afio, en la lucha por la tierra, y eeleularon que cuatro millo- 16 nes de campesinos sin trabajo se encaminaban a las ciudades desde las plantaciones del interior. Adaptando las cifras a cada pais, esa declaracién de los obispos retrata a toda América Latina. Las gran- des ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasiGn de los exiliados del campo, son una catéstrofe ecoldgica: una catéstrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los limites de una ecologia sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso politico. Nuestros hormigueros urba- nos seguirén siendo infiernos de la ecologia aunque se pongan en préctica los proyectos surrealistas que deliran ante las consecuencias por impotencia ante las causas: en Santiago de Chile proponen volar un cerro con dinamita, para que los vientos puedan lim- piar el aire; en Ciudad de México se proyectan ven- tiladores del tamatio de rascacielos... “La naturaleza esta fuera de nosotros” En sus Diez Mandamientos, Dios olvidé mencio- nar a la naturaleza, Entre las érdenes que nos envid desde el monte Sinaf, el Sefior inubiera podido agre- gar, pongamos por caso: “Honrards a la naturaleza Ge Ia que formas parte”. Pero no se le ocurrié Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilizacién invasora con- W fundi a le ecologfa con Ia idolatria. La comunién con la naturaleza era pecado, y merecfa castigo. Segin las erénicas de la conquista, los indios ndmadas que usaban cortezas para vestirse jamés desollaban el tronco entero, para no aniquilar el érbol, y los indios sedentatios plantaban cultivos diversos y con perio: dos de descanso, para no cansar la tierra, La ci zacién que venta a imponer los devastadores mono- cultivos de exportacién, no podia entender a las cculturas integradas a la naturaleza, y las confundi6 con la vocacién demonfaca o la ignorancia, Y asf sigui6 siendo. Los indios de Yueatiin y los que después se alzaron con Emiliano Zapata, per- Aeron sus guerras por atender las siembras y las cose- chas del maiz. Llamados por la tierra, los soldados se desmovilizaban en los momentos decisivos del com- bate. Para a cultura dominante, que es militar, as los indios probaban su cobardfa o su estupidez, Para la civilizaciGn que dice ser occidental y cris- tiana, la naturaleza era una bestia feroz que habla que domar y castigar para que funcionara como una midquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre, La naturaleza, que era etema, nos debfa esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos; y hemos sabido que, como nosotros, puede morir ase~ sinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza: ahora hasta sus verdugos dicen que hay que prote- 18 gerla, Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida onaturaleza protegida, ella esté fuera de nosotros. La civilizaci6n que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo. 19 Quinientos afios de soledad S>- Fin del siglo, fin del milenio, fiesta de cumplea- fios, El mundo de nuestro tiempo -mundo conver- / tido en mercado, tiempo del hombre reducido a mer- cancia~ ha celebrado los quinientos afios de su edad. E112 de octubre de 1492 habfa nacido esta realidad que hoy vivimos a escala universal: un orden natu- ral enemigo de la naturaleza y una sociedad humana que Hlama “humanidad” a la quinta parte de la huma- nidad, Un salvoconducto para huir de la historia En su pastoral de 1992, los obispos de la Iglesia Catélica de Guatemala han pedido perdén al pueblo maya y han rendido homengje a la religion indigena “que vefa en la naturaleza una manifestaciéa de Dios”. 20 | | i i | El Vaticano, sin embargo, ha festejado los quinientos afios de “la Ilegada de la fe al continente americano”: No existia la fe en América, antes de Colén? La con- 4quista impuso su fe como tinica verdad posible, v ast calumnié al Dios de los cristianos, atribuyéndole la orden de invasién contra las tierrasinfieles. En aque- os tiempos, muy proféticamente, empezd a lamarse libertad de comunicacién al derecho del invasor, duefio de la voz, ante el invadido mudo. Los indios fueron condenados por set indios, o por seguir siéndolo. Los bérbaros que no se dejaban civi- lizar merecian la esclavitud, 2Cusintos ardieron en la hoguera, por el delito de creer que toca tierra es sageada? Adorando a la naturaleza, los pagatios prac- ticaban la idolatria y ofendfan a Dios. €Ofendfan a Dios, o més bien ofendfan al capitalismo naciente? De aguel entonces proviene la identificacion de la propiedad privada con la libertad: la libertad de expri- mir al mundo como fuente de ganancia y objeto de consumo, De Carlos V a la dictadura electr6nica: Cinco siglos después, el planeta es tierra arrasada, El color de la piel no haba tenido la menor impor- tancia en las civilizaciones anteriores, La Europa del Renacimiento fundé el racismo. ¥ cinco siglos des- pués, Europa no consigue curarse de esa enfermedad. Mision de evangelizaci6n, deber de civilizacisn, horror ala diversidad, negacién de la realidad: el racismo era yes-un eficaz salvoconducto para huir de la historia, Los ganadores han nacido para ganar, los perdedores 2 hhan nacido para perder. Si el destino esté en los genes, Ja riqueza de los ricos es inocente de cinco siglos de crimen y saqueo, ¥ la pobreza de los pobres no es un. resultado de la historia, sino una maldicion de la bio- logfa. Si los ganadores no tienen de qué arrepentirse, Jos perdedores no tienen de qué quejarse. El otro muro Fin del siglo, fin del milenio, tiempo del desprecio. Pocos propietarios, muchos poseidos; pocos opinado- res, muchos opinados; pocos consuumidores, muchos ‘consumidos; pocos desarrollados, muchos arrollados. Los pocos, cada vez menos. Los muchos, cada vez mas: dentro de cada pais, y en el mapa internacional. A lo largo de este siglo, la brecha que separa a los pafses pobres de los patses ricos se ha multiplicado por cinco. Bl mundo de nuestros dias es la obra maestra de una escuela artistica que podriamos llamar el realismo capitalista, En su infinita generosidad, el sistema nos ‘otorga a todos la libertad de aceptarlo 0 aceptarlo, pe- 0 el ochenta por ciento de la humanidad tiene pro- hibido el ingreso a la sociedad de consumo. Se puede verla por televisi6n, eso sf: quien no consume cosas, ‘consume fantasfas de consumo. El mundo se parece ahora a cualquiera de las gran- des ciudades latinoamericanas: inmensos suburbios acorralan a las fortalezas amuralladas de los bartios 2 de lujo. Ya ni los escombros quedan del fugaz muro de Berlin, pero esté cada dia més alto y més ancho el muro mundial que desde hace cinco siglos separa a los que tienen de los que quieren tener. éCudintos han. caldo, y cada dia caen, quetiendo saltarlo? Nadie los cont6, nadie los cuenta. Fin del siglo, fin del milenio, tiempo del miedo. El Norte tiene panico de que el Sur se tome en serio las promesas de su publicidad, como el Este se creyé la invitacién al Paraiso. Un suefio imposible: si el ‘ochenta por ciento de la humanidad pudiera consu- mir con la voracidad del veinte por ciento, nuestro pobre planeta, ya moribundo, morirfa, Si el despilfa- rro no fuera un privilegio, no podrfa ser. El orden internacional, que predica la justicia, se funda en la injusticia y de ella depende, No es por casualidad que la industria del miedo ofrece los negocios més lucrativos del mundo actual! la venta de armas y el tréfico de drogas. Las armas, productos del miedo de morir; y las drogas, produc- tos del miedo de vivir. El poder esta enfermo de violencia y miedo ‘Tiempo del miedo: graves agujeros en Ia eapa de cozono y mds graves agujeros en el alma, Hace cinco siglos nacié este sistema, que univer saliz6 el intercambio desigual y puso precio al pla- 23 neta y al género humano. Desde entonces, convierte en hambre 0 dinero todo Jo que toca. Para vivir, para sobrevivir, necesita la organizaciGn desigual del mundo como los pulmones necesitan el aie. Hoy dia la debilidad de los débiles, personas débi- les, paises débiles, es motivo de burla o listima. La solidatidad ha pasado de moda. Pero, équé tan fuerte es la fortaleza de los fuertes? El poder, hijo de la vio- lacién, esté leno de violencia, esta leno de miedo. Musculoso cuerpo asustado de su propia sombra, cuerpo sin alma, sociedad des-almada, Cuerpo ciego de si, perdido de st: propietario de todo, ya no es dueio de sf. Ya no puede permitirse otea pasién que Ia pasién del consumo. Ha sacrificado el derecho a la vida, su propia vida, en los altares del derecho de propiedad; y ya ha empezado a consu mismo. El pecado original En octubte del 92, mientras el poder cumplia sus obscenas ceremonias de autoelogio, celebrando el holocausto de los indios y los negros, muchas otras celebraciones, de signo opuesto, ocurrieron en el mundo entero: ellas han celebracio la larga resisten- cia y la porfiada dignidad de los veneidos, y han denunciado que la conquista continda, Una de esas ‘muchas fue el tribunal que la Fundacién Basso con- 2 voe6 en Padua, pata discutir el derecho internacio- nal ala luz de los quinientos afios de la conquista de América, El derecho internacional, hijo del derecho de conquista, est4 marcado en la frente por eso que Francois Rigaux llama “su pecado original’, Nos han acostumbrado’a olvidar lo que merece memoria y a recordat lo que merece olvido; pero hombres y muje- res del Sur y del Norte nos hemos reunido en Padua a partir de la certeza de que el mundo no es “este” mundo, mutilada plenitud, humillada dignidad, ni el derecho es “este” derecho, coartada de un sistema que jamés dice lo que hace ni hace lo que dice. Enel viaje hacia Italia, pasé por Andalucta, ¥ allé escuché una copla de cante flamenco, el canto hondo, elcante jondo, que en tres brevisimos versos contesta, del modo més certero, a la civilizacisn que confunde ser con tener. La copla se me qued6, y todavia canta dentro de mi: “Tengo las manos vacias de tanto dar sin tener, Pero las manos son mias”. 25 Ellos venian desde lejos Si hubieran conocido la lengua de Ja ciudad, habrian podido preguntar quién hizo al hombre blanco, de dénde salié la fuerza de los automdviles, ‘c6mo se sostienen los aviones, por qué los dioses nos rnegaron el acero, Pero no conocfan la lengua de la ciudad, Habla- ban el viejo idioma de los antepasados, que no habian sido pastores ni habfan vivido en las alturas de la sie- ra nevada de Santa Marta, Porque antes de los cua- tro siglos de persecucidn y de despojo, los abuelos de los abuelos de los abuelos habian trabajado las tie- ras fértiles que los nietos de los nietos de los nictos no habjan podido conocer ni siquiera de vista o de fdas. De modo que ahora ellos no podian hacer otro comentario que el que les nacfa, en chispas burlonas, de los ojos: miraban esas manos pequeftitas de los hombres blancos, manos de lagartja, v pensaban: esas 26 ‘manos no saben cazar, y pensaban: s6lo pueden rega- lar regalos hechos por otros. Estaban parados en una esquina de le capital, el jefe y tres de sus hombres, sin miedo. No los sobre- saltaba el vértigo del tréfico de las maquinas y los transetintes, ni temian que los edificios gigantes pu- dioran desprenderse de las nubes y detrumbarseles encima, Acariciaban con las yemas de los dedos sus collares de varias vueltas de dientes y semillas, y no se dejaban impresionar por el estrépito de las aveni- das, Sus corazones se compadeefan de los millones de ciudadanos que les pasaban por encima y por debajo, por los costados y por delante y por detrés, sobre piernas y sobre ruedas, a todo vapor: “éQué seria de todos ustedes -preguntaban lentamente sus corazones- si nosotros no hieigramos salir el sol todos los dias?” (De Vagamundo y otros relatos) 27 Las tradiciones futuras El desprecio y el miedo , El lenguaje como traici6n: les gritan verdugos. En el Ecuador, los verdugos llaman verdugos a sus victimas ~ilndios verdugos! -tes gritan, De cada tres ecuatorianos, uno es indio. Los otros dos le cobran, cada dfa, la derrota hist6rica ~Somos los vencidos. Nos ganaron la guerra. Nosotros perdimos por creerles. Por eso -me dice ‘Miguel, nacido en lo hondo de la selva amazénica. Los tratan como a los negros en Suddirica: los indios no pueden entrar en los hoteles ni en los res- taurantes. -En la escuela me metian palo cuando hablaba uestva lengua -me cuenta Lucho, nacido al Sur de la sierra Mi padre me prohibla hablar quichua. Es por tu bien, me decia -recuerda Rosa, la mujer de Lucho. 28 i | | | i Rosa y Lucho viven en Quito, Estén acostumbra- dos a escuchar: Indio de mierda Los indios son unos tontos, vagos, borrachos. Pero el sistema que los desprecia, desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme. Tras la mascara del des- precio, asoma el panico: estas voces antiguas, por- fiadamente vivas, qué dicen? éQué dicen cuando hablan? {Qué dicen cuando callan? Las voces porfiadamente vivas Hay un tinico lugar donde ayer y hoy se encuen- fran y se reconocen y se abrazan, y ese lugar es mafiana, ‘Suenan muy futuras ciertas voces del pasado ame- ricano muy pasado, Las antiguas voces, pongamos Por caso, que todavfa nos dicen que somos hijos de la tierra, y que la madre no se vende ni se alquila. Mientras llueven pajaros muertos sobre la ciudad de México, y se convierten fos ros en cloacas, los mares «en basureros y as selvas en desiertos, esas voces por- fiadamente vivas nos anuncian otro mundo que no es este mundo envenenador del agua, el suelo, el aire yel alma, ‘También nos anuncian otro mundo posible las voces antiguas que nos hablan de comunidad. La comunidad, el modo comunitario de produccidn y de 29 vida, es la més remota tradiciGn de les Américas, la més americana de todas: pertenece a los primeros tiempos y a las primeras gentes, pero también perte- rece a los tiempos que vienen y presiente un nuevo Nuevo Mundo, Porque nada hay menos fordneo que el socialismo en estas tierras nuestras. Forsineo es, en cambio, el capitalismo: como la viruela, como la gripe, vino de afuera (De Bl libro de tos abrazos) | i Las profecfas (I) Vendré la gente vestida El que hizo al sol y a la luna avis6 a los tafnos que se cuidaran de los muertos. Durante el dia los muertos se escondian y cormian suayaba, pero por las noches salfan a pasear y desa- fiaban a los vivos. Los muertos ofrectan combates y las muertas, amores. En la pelea, se esfumaban cuando, ‘querfan; y en lo mejor del amor quedaba el amante sin nada entre los brazos. Antes de aceptar Ia Iucha con- tra un hombre o de echarse junto a una mujer, era pre- ciso rozarle el vientre con la mano, porque los muer- tos no tienen ombligo. El duefio del cielo también avis6 a los tafnos que mucho mas se cuidaran de la gente vestida, El jefe Céicihu ayuné una semana y fue digno de su voz: Breve serd el goce de la vida, anuncié el invi SL sible, el que tiene madre pero no tiene principio: Los hombres vestidos legardn, dominardn y matarén. Nos atraparé la telarafia Bebeagua, sacerdote de los sioux, sofié que seres jams vistos tejfan una inmensa telarafia alrededor de su pueblo. Despert6 sabiendo que asf seria, y dijo a los suyos: Cuando esa extraiia raza termine su tela~ rafia, nos encerrardn en casas grises y cuadradas, sobre tietra estéril, y en esas casas moriremos de hambre. Las voces del fuego, el agua, Ia tierra y el aire Un dia ya lejano, los magos volaron hasta la cueva de la madre del dios de la guerra. La bruja, que lle- vaba ocho sigtos sin lavarse, no sonrié ni saludo, Acept6, sin agradecer, las oftendas, mantas, pieles, plumas y escuchd con una mueca las noticias. México, informaron los magos, es sefiora y reina, y todas las ciudades estan a su mandar. La vieja grufié su nico comentario: Los aztecas han derribado a los oiros, dijo, y otros vendrén que derribardn a los aztecas. Pasé el tiempo. Y se suceden los signos: 2 J Una hoguera estuvo goteando fuego, desde el cen- tro del cielo, durante toda una noche. Un stbito fuego de tres colas se ala6 desde el hori- zonte y vol6 al encuentro del sol. Se suicidé la casa del dios de la guerra, se incen- 4i6 asf misma: le arrojaban céntaros de agua y el agua avivaba las llamas, Otro tempto fue quemado por un rayo, una tarde que no habia tormenta, La laguna donde tiene su asiento la ciudad, se hizo caldera que hervia. Las aguas se levantaron, canden- tes, altas de furia, v se levaron las casas por delante yllas arrancaron. Las redes de fos pescadiores alzaron un péjaro de color ceniza mezclado con tos peces. En la cabeza del péjaro habfa un espejo redondo. El emperador Moctezuma vio avanzar, en el espejo, un ejército de soldados que corrian sobre patas de venados y les escich6 los gritos de guerra. Luego, fueron castiga- dos los magos que'no supieron leer el espejo ni tuvie- ron ojos para ver los monstruos de dos cabezas que acosan, implacables, el suefio y la vigilia de Mocte- zuma, El emperador encerr6 a los magos en jaulas v los conden6 a morit de hambre. * Cada noche, los alaridos de una mujer invisible sobresaltan a todos los que duterinen en Tenochtitlin yen Tlatelolco. Hijitos mios, grit, ipues ya tenemos (que imos lejas! No hay pared que no atraviese el llanto de esa mujer: éAddnde nos iremos, hijites mios? 33 Humillarén al mundo Echado en la estera, boca arriba, el sacerdote-jaguar de Yueatén escuché el mensaje de los dioses. Ellos le hablaron a través del tejado, montados a horca- jadas sobre su casa, en un idioma que nadie més en- tendia, Chilam Balam, el que era boca de los dioses, recordé lo que todavia no habia ocurrido: ~Dispersados serdn por el mundo las mujeres que ccantan y los hombres que cantan y todos los que can- $ tan... Nadie se librand, nadie se salvard... Mucha miseria habré en tos aiios del imperio de la codicia. Los hombres, esclavos han de hacerse. Triste estard el rostro del sol... Se despoblard el mundo, se hard pequerto y humillado. (De Memoria det juego: Los nacimientos) 4 | | | | La tierra y los indios