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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

DIOS HABLA HOY


Deuterocanoó nicos
Segunda Edicioó n

Sociedades Bíblicas Unidas

EDICION Y PUBLICACION: Manuel Sergio Rondón Rivera (persona con discapacidad)

FECHA: 14, agosto, 2013.

LUGAR: TACNA-PERU.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

CONTENIDO

Tobit
Judit
Ester (dc)
1 Macabeos
2 Macabeos
Eclesiástico
Sabiduría
Baruc
Daniel (dc)
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

INTRODUCCIÓN
Se llaman deuterocanónicos, o sea, “del segundo canon”, a los libros de Tobit, Judit, Primero y Segundo
Macabeos, Eclesiástico, Sabiduría, Baruc y algunos pasajes adicionales de Ester y Daniel. Estos libros no se
encuentran en la Biblia hebrea tal como la fijaron los rabinos judíos a finales del siglo I de la Era Cristiana.
Pero formaban parte de la versión griega llamada Septuaginta (LXX), hecha, probablemente, a partir del
año 250 a.C. Fue la versión usada en un principio por los judíos de habla griega y por los primeros
cristianos. A los libros de la Biblia hebrea se les llama también protocanónicos, o sea, “del primer canon”.
Algunos de estos libros ( Tobit, Judit, 1 Macabeos y Eclesiástico ) se escribieron originalmente en hebreo
(o algunos probablemente en arameo), en tanto que otros ( 2 Macabeos, Sabiduría y las adiciones a Ester )
se escribieron en griego. De algunos ( Baruc y adiciones a Daniel ) no se sabe con certeza cuál era su
lengua original.
Sin embargo, de los libros escritos originalmente en hebreo (o arameo), solo se conserva buena parte
del texto original de Eclesiástico, y algunos pequeños fragmentos de otros libros. El texto completo de
todos ellos se ha conservado únicamente en griego y en otras versiones antiguas. Para la presente versión
se ha tomado como base el texto griego de la Septuaginta (LXX) editado por Alfred Rahlfs. En el caso
de Eclesiástico, se ha procedido según se indica en la introducción particular a dicho libro.
La inclusión de los libros deuterocanónicos entre los del Antiguo Testamento ha sido objeto de discusión
desde tiempos muy antiguos. Ya hemos visto que, finalmente, los judíos optaron por excluirlos. Algunas
iglesias han hecho lo mismo, o bien no les confieren la misma autoridad en materia de fe y doctrina que al
resto de los libros de la Biblia, y prefieren darle el nombre de apócrifos, palabra que originalmente significa
“escondidos”, tal vez para indicar que no se destinaban a la lectura general. La Iglesia Católica Romana y
algunas iglesias orientales los reciben como parte integrante de las Escrituras, y algunas confesiones
protestantes los reconocen como libros provechosos para la lectura privada, aunque no los consideran
como base de doctrina.
Algunas veces estos libros deuterocanónicos se imprimen intercalados con los protocanónicos; otras
veces se les incluye como un grupo aparte antes del Nuevo Testamento, que fue lo que hizo San Jerónimo
en su versión latina, y es también lo que se ha hecho en la presente edición.
No es de la competencia de las Sociedades Bíblicas fallar sobre las cuestiones en que difieren entre sí las
iglesias cristianas, como en el caso de los libros deuterocanónicos, ni les corresponde dictaminar en cuanto
a la autoridad de estos. De conformidad con lo establecido desde su fundación, su propósito es servir a
todas las iglesias cristianas en lo tocante a la Biblia, y para cumplirlo se abstienen de tomar partido en
aquello en que ellas difieran. Para quienes desean tener en su Biblia los libros deuterocanónicos se ha
preparado esta traducción y se ha hecho la presente edición, según los mismos principios que se han
seguido para la traducción y la edición de estudio de los demás libros.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

TOBIT

Introducción
01 Libro de los hechos de Tobit, hijo de Tobiel, hijo de Ananiel, hijo de Aduel, hijo de Gabael, hijo de
Rafael, hijo de Ragüel, de la descendencia de Asiel, de la tribu de Neftalí.
02 En tiempos de Salmanasar, rey de Asiria, Tobit fue deportado de Tisbé, que está al sur de Cades de
Neftalí, en la Alta Galilea, más arriba de Hasor, hacia el oeste, y al norte de Sefet.
03 Yo, Tobit, seguí los caminos de la verdad y de la justicia todos los días de mi vida. Hice muchas
limosnas a mis hermanos y a mis compatriotas deportados conmigo a Nínive, en el país de los Asirios.
04 Cuando yo era joven y vivía en mi país, en la tierra de Israel, toda la tribu de mi antepasado Neftalí se
había separado de la casa de David y de Jerusalén, la ciudad elegida entre todas las tribus de Israel para
ofrecer sacrificios, donde se había edificado y consagrado para todas las generaciones futuras el Templo en
el que habita Dios.
05 Todos mis hermanos y la familia de Neftalí, ofrecían sacrificio sobre todas las montañas de Galilea al
ternero que Jeroboam, rey de Israel, había hecho en Dan.
06 Muchas veces yo era el único que iba en peregrinación a Jerusalén, conforme a la prescripción que
obliga para siempre a todo Israel. Me apresuraba a llevar a Jerusalén las primicias de los frutos y de los
animales, el diezmo del ganado y las primicias de la esquila de las ovejas.
07 Entregaba todo eso a los sacerdotes, hijos de Aarón, para los sacrificios del altar. A los levitas que
cumplían sus funciones en Jerusalén, les entregaba el diezmo del vino y del trigo, del olivo, de las granadas
y de los otros frutos. Cambiaba por dinero el segundo diezmo e iba a gastarlo cada año a Jerusalén.
08 El tercer diezmo lo daba a los huérfanos, a las viudas y a los prosélitos que vivían con los israelitas: lo
repartía cada tres años, y los comíamos, siguiendo las prescripciones de la Ley de Moisés y las
instrucciones de Débora, madre de nuestro antepasado Ananiel, porque mi padre había muerto, dejándome
huérfano.
09 Cuando me hice hombre, me casé con una mujer de la descendencia de nuestros padres que se llamaba
Ana, y de ella tuve un hijo, al que llamé Tobías.
10 Después que me deportaron a Asiria y fui llevado cautivo, llegué a Nínive. Todos mis hermanos y mis
compatriotas comían los manjares de los paganos.
11 Pero yo me cuidaba muy bien de comer esos manjares.
12 Y como me acordaba de mi Dios de todo corazón,
13 el Altísimo me concedió el favor de Salmanasar, y llegué a ser el encargado de sus compras.
14 Yo iba a Media y hacía las compras, hasta que él murió. En una ocasión, dejé en casa de Gabael,
hermano de Gabrí, en el país de los Medos, unas bolsas con diez talentos de plata.
15 Al morir Salmanasar, reinó en lugar de él su hijo Senaquerib. Entonces se interrumpieron las
comunicaciones con Media, y ya no pude volver allí.
16 En tiempos de Salmanasar, yo hacía muchas limosnas a mis compatriotas,
17 Daba mi pan a los hambrientos, vestía a los que estaban desnudos y enterraba a mis compatriotas,
cuando veía que sus cadáveres eran arrojados por encima de las murallas de Nínive.
18 También enterré a los que mandó matar Senaquerib cuando tuvo que huir de Judea, después del
castigo que le infligió el Rey del Cielo por todas las blasfemias que había proferido. Lleno de cólera,
Senaquerib mató a muchos israelitas: yo ocultaba sus cuerpos para enterrarlos, y aunque él los buscaba,
no podía encontrarlos.
19 Un ninivita informó al rey que era yo el que los enterraba clandestinamente. Cuando supe que el rey
estaba informado de eso y que me buscaba para matarme, tuve miedo y me escapé.
20 Todos mis bienes fueron embargados y confiscados para el tesoro real: no me quedó nada, excepto mi
esposa Ana y mi hijo Tobías.
21 Pero antes de cuarenta días, el rey fue asesinado por sus dos hijos, que luego huyeron a los montes de
Ararat. Su hijo Asaradón, reinó en lugar de él y confió a Ajicar, hijo de mi hermano Anael, la contabilidad y
la administración general del reino.
22 Entonces Ajicar intercedió por mí y pude volver a Nínive. Bajo el reinado de Senaquerib, rey de Asiria, él
había sido copero mayor, guardasellos, administrador y contador, y Asaradón lo confirmó en esos cargos.
El pertenecía a mi familia, era mi sobrino.
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Desgracia de Tobit
01 Durante el reinado de Asaradón regresé a mi casa y me devolvieron a mi mujer Ana y a mi hijo Tobías.
En nuestra fiesta de Pentecostés, que es la santa fiesta de las siete Semanas, me prepararon una buena
comida y yo me dispuse a comer.
02 Cuando me encontré con la mesa llena de manjares, le dije a mi hijo Tobías: «Hijo mío, ve a buscar
entre nuestros hermanos deportados en Nínive a algún pobre que se acuerde de todo corazón del Señor, y
tráelo para que comparta mi comida. Yo esperaré hasta que tú vuelvas».
03 Tobías salió a buscar a un pobre entre nuestros hermanos, pero regresó, diciéndome: «¡Padre!». Yo le
pregunté: «¿Qué te pasa, hijo?». Y él agregó: «Padre, uno de nuestro pueblo ha sido asesinado: lo acaban
de estrangular en la plaza del mercado, y su cadáver está tirado allí».
04 Entonces me levanté rápidamente, y, sin probar la comida, fue a retirar el cadáver de la plaza, y lo
deposité en una habitación para enterrarlo al atardecer.
05 Al volver, me lavé y me puse a comer muy apenado,
06 recordando las palabras del profeta Amós contra Betel: «Sus fiestas se convertirán en duelo y todos sus
cantos en lamentaciones».
07 Y me puse a llorar. A la caída del sol, cavé una fosa y enterré el cadáver.
08 Mis vecinos se burlaban de mí, diciendo: «¡Todavía no ha escarmentado! Por este mismo motivo ya lo
buscaron para matarlo. ¡Apenas pudo escapar, y ahora vuelve a enterrar a los muertos!».
09 Aquella misma noche, después de bañarme, salí al patio y me acosté a dormir junto a la pared, con la
cara descubierta a causa del calor.
10 Yo no sabía que arriba, en la pared, había unos gorriones; de pronto, su estiércol caliente cayó sobre
mis ojos, produciéndome unas manchas blancas. Me hice atender por los médicos, pero cuantos más
remedios me aplicaban, menos veías a causa de las manchas, hasta que me quedé completamente ciego.
Así estuve cuatro años privado de la vista, y todos mis parientes estaban afligidos. Ajicar me proveyó de lo
necesario durante dos años, hasta que partió para Elimaida.
11 Desde ese momento, mi esposa Ana empezó a trabajar en labores femeninas: hilaba lana,
12 enviaba el tejido a sus clientes y recibía el pago correspondiente. Una vez, el siete del mes de Distros,
terminó un tejido y lo entregó a sus clientes. Estos el pagaron lo que correspondía y, además, le regalaron
un cabrito para comer.
13 Cuando entró en mi casa, el cabrito comenzó a balar. Yo llamé a mi mujer y le pregunté: «¿De dónde
salió este cabrito? ¿No habría sido robado? Devuélvelo a sus dueños, porque no podemos comer nada
robado»,
14 Ella me respondió: «¡Pero si es un regalo que me han hecho, además del pago!». Yo no le creí e insistía
en que lo devolviera a sus dueños, llegando a enojarme con ella por este asunto. Entonces ella me replicó:
«¿Para qué te sirvieron tus limosnas y tus obras de justicia? ¡Ahora se ve bien claro!».

Desgracia de Sara
01 Con el alma llena de aflicción, suspirando y llorando, comencé a orar y a lamentarme, diciendo:
02 «Tú eres justo, Señor, y todas tus obras son justas. Todos tus caminos son fidelidad y verdad, y eres tú
el que juzgas al mundo.
03 Y ahora, Señor, acuérdate de mí y míreme; no me castigues por mis pecados y mis errores, ni por los
que mis padres cometieron delante de ti.
04 Ellos desoyeron tus mandamientos y tú nos entregaste al saqueo, al cautiverio y a la muerte,
exponiéndonos a las burlas, a las habladurías y al escarnio de las naciones donde nos has dispersado.
05 Sí, todos tus juicios son verdaderos, cuando me tratas así por mis pecados, ya que no hemos cumplido
tus mandamientos ni hemos caminado en la verdad delante de ti
06 Trátame ahora como mejor te parezca: retírame el aliento de vida, para que yo desaparezca de la tierra
y quede reducido a polvo. Más me vale morir que vivir, porque he escuchado reproches injustos y estoy
agobiado por la tristeza. Líbrame, Señor, de tanta opresión, déjame partir hacia la morada eterna y no
apartes de mí tu rostro, Señor. Es preferible para mí la muerte, antes que ver tanta opresión en mi vida y
seguir escuchando insultos».
07 Ese mismo día sucedió que Sara, hija de Ragüel, que vivía en Ecbátana, en Media, fue insultada por una
de las esclavas de su padre.
08 Porque Sara se había casado siete veces, pero el malvado demonio Asmodeo, había matado a sus
maridos, uno después de otro, antes de que tuvieran relaciones con ella. La esclava le dijo: «¡Eres tú la
que matas a tus maridos! ¡Te has casado con siete y ni uno solo te ha dado su nombre!
09 Que tus maridos hayan muerto no es razón para que nos castigues. ¡Ve a reunirte con ellos y que jamás
veamos ni a un hijo ni a una hija tuyos!».
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10 Aquel día, Sara se entristeció mucho, se puso a llorar y subió a la habitación de su padre, con la
intención de ahorcarse. Pero luego pensó: «¿Y si esto da motivo a que insulten a mi padre y le digan: «Tú
no tenías más que una hija querida, y ella se ha ahorcado por sus desgracias»? No quiero que por culpa
mía mi anciano padre baje a la tumba lleno de tristeza. Mejor será que no me ahorque, sino que pida al
Señor que me haga morir. Así no oiré más insultos en mi vida».
11 Entonces, extendiendo los brazos hacia la ventana, Sara oró de este modo: «¡Bendito seas, Dios
misericordioso, y bendito sea tu Nombre para siempre! ¡Que todas tus obras te bendigan eternamente!
12 Ahora yo elevo mi rostro y mis ojos hacia ti.
13 ¡Líbrame de esta tierra, para que oiga más insultos!
14 Tú sabes, Señor, que yo he permanecido pura, porque ningún hombre me ha tocado;
15 no he manchado mi nombre ni el nombre de mi padre, en el país de mi destierro. Soy la única hija de
mi padre; él no tiene otro hijo que sea su heredero, ni tiene hermanos ni pariente cercado a quien darme
como esposa. Ya he perdido siete maridos, ¿por qué debo vivir todavía? Si no quieres hacer morir, Señor,
mírame y compadécete de mí, para que no tenga que oír más insultos».
16 A un mismo tiempo, fueron acogidas favorablemente ante la gloria de Dios las plegarias de Tobit y de
Sara,
17 y fue enviado Rafael para curar a los dos: para quitar las manchas blancas de los ojos de Tobit, a fin de
que viera con ellos la luz de Dios, y para dar a Sara, hija de Ragüel, como esposa de Tobías, hijo de Tobit,
librándola del malvado demonio Asmodeo. Porque Tobías tenía derecho a ser su esposo, antes que todos
los demás pretendientes. En aquel mismo momento, Tobit volvía de patio al interior de su casa, y Sara,
hija de Ragüel, bajaba de la habitación alta.

Encargo y consejos de Tobit a su hijo Tobías


01 Aquel día, Tobit se acordó del dinero que había dejado en depósito a Gabael, en Ragués de Media,
02 y pensó: «Ya que he pedido la muerte, haría bien en llamar a mi hijo Tobías para hablarle de ese dinero
antes de morir».
03 Entonces llamó a su hijo Tobías y, cuando este se presentó, le dijo: «Entiérrame dignamente. Honra a
tu madre, y no la abandones ningún día de su vida. Trata de complacerla y no la entristezcas.
04 Acuérdate, hijo mío, de todos los peligros a que estuvo expuesta por tu causa, mientras te llevaba en su
seno. Y cuando muera, entiérrala junto a mí en la misma tumba.
05 Acuérdate del Señor todos los días de tu vida, hijo mío, y no peques deliberadamente ni quebrantes sus
mandamientos. Realiza obras de justicia todos los días de tu vida y no sigas los caminos de la injusticia.
06 Porque si vives conforme a la verdad, te irá bien en todas tus obras
07 como a todos los que practican la justicia. Da la limosna de tus bienes y no lo hagas de mala gana. No
apartes tu rostro del pobre y el Señor no apartará su rostro de ti.
08 Da limosna según la medida de tus posibilidades: si tienes poco, no temas dar de lo poco que tienes.
09 Así acumularás un buen tesoro para el día de la necesidad.
10 Porque la limosna libra de la muerte e impide caer en las tinieblas:
11 la limosna es, para todos los que la hacen, una ofrenda valiosa a los ojos del Altísimo.
12 Cuídate, hijo mío, de toda unión ilegítima y, sobre todo, elige una mujer del linaje de tus padres. No
tomes por esposa a una extranjera, que no pertenezca a la tribu de tu padre, porque nosotros somos hijos
de profetas. Acuérdate, hijo mío, de Noé, de Abraham, de Isaac y de Jacob, nuestros antiguos padres: ellos
eligieron sus esposas entre las mujeres de sus parientes. Por eso fueron bendecidos en sus hijos y su
descendencia poseerá la tierra en herencia.
13 Por lo tanto, hijo mío, prefiere a tus hermanos; no te muestres orgulloso con los hijos y las hijas de tu
pueblo, rehusando tomar una esposa entre ellos. Porque el orgullo acarrea la ruina y un gran desorden, y
la ociosidad lleva a la decadencia y a la miseria; ella es, en efecto, madre de la penuria.
14 No retengas hasta el día siguiente el salario de un trabajador; retribúyele inmediatamente y, si sirves a
Dios, él te lo retribuirá. Hijo mío, vigila todas tus acciones y muéstrate siempre educado.
15 No hagas a nadie lo que no te agrada a ti. No bebas hasta embriagarte y que la embriaguez no te
acompañe en el camino.
16 Comparte tu pan con los que tienen hambre y tus vestidos con los que están desnudos. Da limosna de
todo lo que te sobra y no lo hagas de mala gana.
17 Ofrece tu pan sobre la tumba de los justos, pero no lo des a los pecadores.
18 Pide consejo a las personas sensatas y no desprecies un buen consejo.
19 Pide En cualquier circunstancia bendice al Señor, tu Dios; pídele que dirija tus pasos y que todos tus
caminos y todos tus proyectos lleguen a feliz término. Porque ningún pueblo posee la sabiduría, sino que es
el Señor el que da todos los bienes: él humilla a quien quiere, hasta lo más profundo del Abismo. Hijo mío,
acuérdate de estos preceptos, y que nunca se borren de tu corazón.
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20 Y ahora, quiero hacerte saber que yo dejé en depósito a Gabael, hijo de Gabrí, en Ragués de Media,
diez talentos de plata.
21 No te preocupes de que nos hayamos empobrecido. Tú tienes una riqueza muy grande si temes a Dios,
si evitas cualquier pecado y si haces lo que agrada al Señor, tu Dios».

Preparativos para el viaje


01 Entonces Tobías respondió a su padre Tobit: «Yo haré, padre, todo lo que me has ordenado.
02 Pero ¿cómo podré recuperar ese dinero que tiene Gabael? El no me conoce a mí, ni yo a él. ¿Qué señal
le daré para que me reconozca, me crea y me entregue el dinero? Además, no sé qué camino hay que
tomar para ir a Media».
03 Tobit le dijo: «El me dio un recibo y yo le di otro; lo dividí en dos partes, cada uno tomó la suya y yo
puse mi parte con el dinero. Ya hace veinte años que deposité esa suma. Ahora, hijo mío, busca una
persona de confianza para que te acompañe; le pagaremos un sueldo hasta que vuelvas. Ve entonces a
recuperar ese dinero».
04 Tobías salió a buscar un buen guía, que conociera el camino para ir con él a Media. Afuera encontró al
ángel Rafael, que estaba de pie frente a él y, sin sospechar que era un ángel de Dios,
05 le preguntó: «¿De dónde eres, amigo?». El ángel le respondió: «Soy uno de tus hermanos israelitas, y
he venido a buscar trabajo aquí». Tobías le dijo: «¿Conoces el camino para ir a Media?».
06 «¡Por su puesto!, le respondió el ángel. He estado allí muchas veces y conozco todos los caminos de
memoria. He ido frecuentemente a Media y me he alojado en casa de Gabael, uno de nuestros hermanos,
que vive en Ragués de Media. Hay dos días de camino desde Ecbátana hasta Ragués, porque Ragués está
situada en la montaña y Ecbátana en medio de la llanura».
07 Tobías le dijo: «Espérame, amigo, mientras voy a avisar a mi padre, porque necesito que vengas
conmigo. Yo te pagaré tu sueldo».
08 El ángel le respondió: «Te espero aquí, pero no tardes».
09 Tobías entró a avisar a su padre que había encontrado a uno de sus hermanos israelitas. Y Tobit le dijo:
Preséntamelo, para que yo sepa a qué familia y a qué tribu pertenece. Quiero saber si se puede confiar en
él para que te acompañe». Tobías salió a llamarlo y le dijo: «Amigo, mi padre te llama».
10 El ángel entró en la casa, Tobit lo saludó primero y aquel le respondió: «Mis parabienes, hermano».
Pero Tobit le dijo: «¿Qué alegría puedo tener? Estoy ciego, no veo más la luz del sol y me encuentro
sumergido en la oscuridad, como los muertos que ya no contemplan la luz. Estoy enterrado en vida; oigo la
voz de los hombres, pero no los veo». El ángel le dijo: «¡Animo! Dios te curará pronto». Tobit añadió: «Mi
hijo Tobías desea ir a Media. ¿Podrías tú acompañarlo como guía? Yo te pagaré un sueldo, hermano». El
ángel le respondió: «Estoy dispuesto a acompañarlo. Conozco todos los caminos; he ido varias veces a
Media , he atravesado todas sus llanuras y conozco muy bien los senderos de sus montañas».
11 Tobit le preguntó: «¿Quieres decirme, hermano, de qué familia y de qué tribu eres?».
12 «¿Qué importa mi tribu?», le dijo el ángel. Tobit insistió: «Quiero saber con seguridad de quién eres hijo
y cómo te llamas».
13 El ángel le respondió: «Yo soy Azarías, hijo de Ananías el Grande, uno de tus hermanos».
14 Tobit le dijo: «¡Bienvenido, hermano , y Salud! No tomes a mal que haya querido conocer la verdad
acerca de tu familia, Por lo visto, eres un hermano de respetable y noble origen. Conozco a Ananías y a
Natán, los dos hijos de Semeías el Grande. Ellos me acompañaban a Jerusalén; allí adoraban junto
conmigo, y nunca se apartaron del buen camino. Tus hermanos son hombres de bien y tú eres de buena
estirpe. ¡Sé bienvenido!».
15 Luego siguió diciendo: «Te pagaré como sueldo una dracma diaria, y tendrás todo lo que necesite, lo
mismo que mi hijo.
16 Acompáñalo, y yo te daré un sobresueldo». El ángel respondió: «Sí, iré con él, no tengas miedo.
Volveremos tan bien como hemos salido, porque el camino es seguro».
17 Tobit exclamó: «¡Bendito seas, hermano!». Después llamó a su hijo y le dijo: «Hijo mío, prepara lo
necesario para el viaje y parte con tu hermano. El Dios que está en el cielo los proteja y los haga volver a
mi lado sanos y salvos. ¡Que su ángel los acompañe con su protección, hijo mío!». Tobías salió para
ponerse en camino, y abrazó a su padre y a su madre. Tobit le dijo: «¡Buen viaje!».
18 Su madre se puso a llorar y dijo a Tobit: «¿Por qué has hecho partir a mi hijo? ¿Acaso no es el bastón
de nuestra mano, el que guía nuestros pasos?
19 ¿Para qué acumular más dinero? No importa nada comparado con nuestro hijo.
20 Con lo que el Señor nos daba para vivir ya teníamos bastante».
21 Tobit le respondió: «¡No pienses eso! Nuestro hijo se va muy bien y volverá junto a nosotros con toda
felicidad; tus propios ojos verán el día en que regresará sano y salvo. No te preocupes ni temas por ellos,
hermana.
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22 Un ángel bueno lo acompañará, él hará un buen viaje y volverá sano». Y ella dejó de llorar.

El viaje
01 El joven partió con el ángel, y el perro los seguía. Caminaron los dos y, al llegar la primera noche,
acamparon a orillas del río Tigris.
02 El joven bajó a lavarse los pies en el río, y de pronto saltó del agua un gran pez que intentó devorarle el
pie. El joven gritó,
03 pero el ángel le dijo: «¡Agárralo y no lo dejes escapar!». Entonces él se apoderó del pez y lo sacó a
tierra.
04 El ángel le dijo: «Abrelo, sácale la hiel, el corazón y el hígado, y colócalos aparte; luego tira las
entrañas. Porque la hiel, el corazón y el hígado son útiles como remedios».
05 El joven abrió el pez, y le sacó la hiel, el corazón y el hígado. Asó una parte del pez y la comió, y guardó
la otra parte después de haberla salado.
06 Luego los dos juntos continuaron su camino hasta llegar cerca de Media.
07 Entre tanto, el joven preguntó al ángel: «Hermano Azarías, ¿qué clase de remedio hay en el corazón, en
el hígado y en le hiel del pez?».
08 El ángel le respondió: «Si se quema el corazón o el hígado del pez delante de un hombre o de una
mujer atacados por un demonio o espíritu maligno, cesan los ataques y desaparecen para siempre.
09 En cuanto a la hiel, sirve para ungir los ojos afectados de manchas blancas: basta con soplar sobre esas
manchas para que se curen».
10 Cuando entraron en Media y ya se acercaban a Ecbátana,
11 Rafael dijo al joven: «¡Hermano Tobías!». Este le preguntó: «¿Qué quieres?». El ángel continuó: «Es
necesario que pasemos esta noche en casa de Ragüel; él es pariente tuyo y tiene una hija que se llama
Sara.
12 Ella es su única hija, Por ser tú el pariente más cercano, tienes más derecho sobre ella que todos los
demás, y es justo que recibas la herencia de su padre. Es una joven seria, decidida y muy hermosa, y su
padre es una persona honrada».
13 Y añadió: «Tú tienes el derecho de casarte con ella. Escúchame, hermano: esta misma noche, yo
hablaré de ella a su padre para que él la haga tu prometida; y cuando volvamos de Ragués, celebraremos
la boda. Yo sé que Ragüel no podría negártela ni comprometerla con otro, sin hacerse reo de muerte,
conforme la lo prescrito en el Libro de Moisés. El sabe, en efecto, que a ti te corresponde tomar por esposa
a su hija antes de cualquier otro. Por eso, óyeme, bien, hermano: esta noche, hablaremos de la joven y la
pediremos en matrimonio. Cuando volvamos de Ragués, la tomaremos y la llevaremos con nosotros a tu
casa».
14 Tobías dijo a Rafael: «Hermano Azarías, he oído decir que ella se ha casado siete veces, y que todos sus
maridos han muerto la noche misma de la boda, apenas se acercaban a ella. También he oído decir que es
un demonio el que los mataba.
16 El ángel le dijo: «¿No recuerdas que tu padre te recomendó casarte con una mujer de tu familia?
Escúchame bien, hermano. No te preocupes de ese demonio y cásate con ella. Estoy seguro de que esta
noche te la darán por esposa.
15 Yo tengo miedo, ya que a ella no le hace ningún mal, porque la ama, pero mata a todo el que intenta
tener relaciones con ella. Y soy hijo único, y si muero, mi padre y mi madre bajarán a la tumba llenos de
dolor por mi causa. Y ellos no tienen otro hijo que les dé sepultura».
17 Pero eso sí, cuando entres en la habitación, toma una parte del hígado y del corazón del pez, y
colócalos sobre el brasero de los perfumes. Entonces se extenderá el olor, y cuando el demonio lo huela,
huirá y nunca más aparecerá a su lado.
18 Antes de tener relaciones con ella, levántense primero los dos para orar y supliquen al Señor del cielo
que tenga misericordia de ustedes y los salve. No tengas miedo, porque ella está destinada para ti desde
siempre y eres tú el que debe salvarla. Ella te seguirá, y yo presiento que te dará hijos que serán para ti
como hermanos. No te preocupes».
19 Cuando Tobías oyó decir esto a Rafael y supo que Sara era hermana suya, de la misma descendencia
que la familia de su padre, la amó intensamente y se enamoró de ella.

Boda de Tobías y Sara


01 Cuando llegaron a Ecbátana, Tobías dijo: «Hermano Azarías, llévame directamente a la casa de nuestro
hermano Ragüel». El ángel lo llevó, y encontraron a Ragüel sentado a la puerta del patio. Ellos lo saludaron
primero, y él les respondió: «¡Salud, hermanos, sean bienvenidos!». Y los hizo pasar a su casa.
02 Luego dijo a su mujer Edna: «¡Cómo se parece este joven a mi hermano Tobit!».
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03 Edna les preguntó: «¿De dónde son, hermanos?». Ellos les respondieron: «Somos de los hijos de Neftalí
deportados a Nínive».
04 «¿Conocen ustedes a nuestro hermano Tobit?», les dijo ella. «Sí, lo conocemos», le respondieron. Ella
les preguntó: «¿Cómo está?».
05 «Vive todavía y está bien», le dijeron. Y Tobías agregó: «Es mi padre».
06 Ragüel se levantó de un salto, lo besó y lloró.
07 Después le dijo: «¡Bendito seas, hijo mío! Tienes un padre excelente. Es una gran desgracia que un
hombre tan justo y generoso haya quedado ciego». Y echándose al cuello de su hermano Tobías, se puso a
llorar.
08 También lloró su mujer Edna y su hija Sara.
09 Luego mataron un cordero del rebaño y los recibieron cordialmente. Después de lavarse y bañarse, se
pusieron a comer. Entonces Tobías dijo a Rafael: «Hermano Azarías, dile a Ragüel que me dé por esposa a
mi hermana Sara».
10 Ragüel lo oyó y dijo al joven: «Come y bebe, y disfruta de esta noche, porque nadie tiene más derecho
que tú, hermano, a casarse con mi hija Sara. Ni siquiera yo puedo dársela a otro, ya que tú eres mi
pariente más cercano. Pero ahora, hijo mío, te voy a hablar con toda franqueza.
11 Ya se la he dado a siete de nuestros hermanos, y todos murieron la primera noche que iban a tener
relaciones con ella. Por el momento, hijo mío, come y bebe; el Señor intervendrá en favor de ustedes».
12 Pero Tobías le replicó: «No comeré ni beberé hasta que hayas tomado una decisión sobre este asunto».
Ragüel le respondió: «¡Está bien! Ella te corresponde a ti según lo prescrito en la Ley de Moisés, y el Cielo
decreta que te sea dada. Recibe a tu hermana. Desde ahora, tú eres su hermano y ella es tu hermana. A
partir de hoy es tuya para siempre. Que el Señor los asista esta noche, hijo mío, y les conceda su
misericordia y su paz».
13 Ragüel hizo venir a su hija Sara. Cuando ella llegó, la tomó de la mano y se la entregó a Tobías,
diciendo: «Recíbela conforme a la Ley y a lo que está prescrito en el Libro de Moisés, que mandan dártela
por esposa. Tómala y llévala sana y salva a la casa de tu padre. ¡Que el Dios del cielo los conduzca en paz
por el buen camino!»
14 Después llamó a la madre y le pidió que trajera una hoja de papiro. En ella redactó el contrato
matrimonial, por el que entregaba a su hija como esposa de Tobías, conforme a lo prescrito en la Ley de
Moisés. Después empezaron a comer y a beber.
15 Ragüel llamó a su esposa Edna y le dijo: «Hermana, prepara la otra habitación, y llévala allí a Sara».
16 Ella fue a preparar la habitación, como se lo había dicho su esposo, llevó allí a Sara y se puso a llorar.
Luego enjugó sus lágrimas y le dijo: «¡Animo, hija mía! ¡Que el Señor del cielo cambie tu pena en
alegría!». Y salió.

La noche de bodas
01 Cuando terminaron de comer y beber, decidieron ir a costarse. Acompañaron al joven y lo hicieron
entrar en la habitación.
02 Entonces Tobías se acordó de los consejos de Rafael, sacó de su bolsa el hígado y el corazón del pez y
los colocó sobre el brasero de los perfumes.
03 El olor del pez alejó al demonio, y este huyó por el aire hacia las regiones de Egipto. Rafael lo persiguió,
lo sujetó y lo encadenó al instante.
04 Mientras tanto, los padres habían salido de la habitación y cerraron la puerta. Tobías se levantó de la
cama y dijo a Sara: «Levántate, hermana, y oremos para pedir al Señor que nos manifieste su misericordia
y su salvación».
05 Ella se levantó, y los dos se pusieron a orar para alcanzar la salvación. El comenzó así: «¡Bendito seas,
Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! ¡Que te bendigan los
cielos y todas tus criaturas por todos los siglos!
06 Tú creaste a Adán e hiciste a Eva, su mujer, para que le sirviera de ayuda y de apoyo, y de ellos dos
nació el género humano. Tú mismo dijiste: «No conviene que el hombre esté solo. Hagámosle una ayuda
semejante a él».
07 Yo ahora tomo por esposa a esta hermana mía, no para satisfacer una pasión desordenada, sino para
constituir un verdadero matrimonio. ¡Ten misericordia de ella y de mí, y concédenos llegar juntos a la
vejez!».
08 Ambos dijeron: «¡Amén, amén!»,
09 y se acostaron a dormir. Cuando Ragüel se levantó, llamó sus servidores y fue con ellos a cavar una
fosa.
10 Porque había pensado: «No sea que Tobías haya muerto y nos expongamos a caer en el ridículo».
11 Apenas terminaron de cavar la fosa, Ragüel volvió a la casa, llamó a su mujer
9
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

12 y le dijo: «Manda a una de las sirvientas a la habitación, para ver si él está vivo. Así, si está muerto, lo
enterraremos sin que nadie se entere».
13 Mandaron adelante a la sirvienta, encendieron la lámpara y abrieron la puerta. Ella entró y los encontró
a los dos juntos, profundamente dormidos.
14 Luego salió y les avisó: «Está vivo; no ha pasado nada malo».
15 Entonces Ragüel bendijo al Dios del cielo, diciendo: «¡Bendito seas, Señor, con la más pura bendición!
¡Que te bendigan por todos los siglos!
16 ¡Bendito seas por la alegría que me has dado! No ha sucedido lo que yo temía, sino que nos has tratado
según tu gran misericordia.
17 ¡Bendito seas por haberte compadecido de estos dos hijos únicos! ¡Manifiéstales, Señor, tu misericordia
y tu salvación, y concédeles una vida llena de alegría y de gracia!».
18 Después Ragüel ordenó a sus servidores que rellenaran la fosa, antes que amaneciera.
19 Luego dijo a su mujer que hiciera una hornada de pan, y él fue al establo, tomó dos bueyes y cuatro
carneros, mandó cocinarlos y comenzaron los preparativos.
20 Hizo llamar a Tobías y le dijo: «Durante catorce días no te moverás de este lugar. Te quedarás, aquí,
comiendo y bebiendo conmigo, y alegrando a mi hija que ha sufrido tanto.
21 Después tomarás la mitad de mis bienes y volverás sano y salvo a la casa de tu padre. Cuando mi
mujer y yo hayamos muerto, también recibirás la otra mitad. ¡Animo, hijo mío! Yo soy tu padre y Edna es
tu madre. Desde ahora y para siempre, estamos unidos a ti lo mismo que a tu hermano. ¡Animo, hijo
mío!»

Cobro del recibo de Tobit


01 Entonces Tobías llamó a Rafael y le dijo:
02 «Hermano Azarías, toma contigo cuatro servidores y dos camellos, y ve a Ragués.
03 Preséntate a Gabael, entrégale el recibo y ocúpate del dinero; luego tráelo contigo a la boda.
04 Tú sabes que mi padre está contando los días. Si me demoro un solo día más le daré un gran disgusto.
05 Por lo demás, conoces el juramento que hizo Ragüel, y yo no puedo quebrantarlo». Rafael partió para
Ragués de Media con los cuatro servidores y los dos camellos, y se alojaron en la casa de Gabael. Le
presentó el recibo y le dio la noticia de que Tobías, hijo de Tobit, se había casado y lo invitaba a la boda.
Gabael contó en seguida las bolsas de dinero con los sellos intactos, y las cargaron sobre los camellos.
06 Por la mañana temprano, partieron juntos para la boda. Al llegar a la casa de Ragüel, encontraron a
Tobías sentado a la mesa. Tobías se levantó de un salto y lo saludó. Gabael lloró y lo bendijo con estas
palabras: «¡Qué hijo tan bueno de un padre excelente, justo y generoso! Que el Señor te dé la bendición
del Cielo, a ti y a tu mujer, a tu padre y a los padres de tu mujer. ¡Bendito sea Dios, que me ha permitido
ver el vivo retrato de mi primo Tobit!».

El regreso a casa
01 Mientras tanto, Tobit contaba uno por uno los días que debía durar el viaje de ida y vuelta. Cuando se
cumplió el plazo, sin que su hijo hubiera vuelto,
02 pensó: «¿Lo habrán retenido allí? A lo mejor, ha muerto Gabael y no hay nadie que le entregue el
dinero».
03 Y comenzó a preocuparse.
04 Ana, su mujer, decía: «¡Mi hijo ha muerto, ya no está entre los vivos!». Y se puso a llorar y a
lamentarse por su hijo, diciendo:
05 «¡Qué desgracia, hijo mío! Yo te dejé ir, a ti, la luz de mis ojos!».
06 Tobit le decía: «¡Tranquilízate, hermana, no pienses eso! El está bien. Habrán tenido algún
contratiempo. Su compañero es persona de confianza, es uno de nuestros hermanos. No te preocupes por
él. Llegará de un momento a otro».
07 Pero ella replicaba: «Déjame, no trates de engañarme. Mi hijo ha muerto». Y todos los días salía a
mirar el camino por donde se había ido su hijo, porque no se fiaba de nadie. Al caer la tarde, entraba en su
casa y pasaba las noches llorando y lamentándose sin poder dormir. Cuando pasaron los catorce días de la
fiesta que Ragüel había prometido celebrar en honor de su hija, Tobías fue a decirle: «Déjame partir,
porque seguramente mi padre y mi madre piensan que ya no volverán a verme. Te ruego, padre, que me
dejes volver a la casa de mi padre. Ya te dije en qué estado lo dejé».
08 Ragüel respondió a Tobías: «Quédate conmigo, hijo mío. Yo enviaré mensajeros a tu padre Tobit, para
que le lleven noticias tuyas».
09 Tobías insistió: «No, por favor. Déjame volver al lado de mi padre».
10 Ragüel le entregó en seguida a Sara, con la mitad de todos sus bienes en servidores y servidoras, en
bueyes, camellos, asnos y camellos, en vestidos, plata y utensilios.
10
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 Así los hizo partir contentos. Al despedirse de Tobías, le dijo: «¡Salud, hijo mío, y buen viaje! ¡Que el
Señor del Cielo los guíe, a ti y a tu esposa Sara, y que yo pueda ver a sus hijos antes de morir!».
12 A su hija Sara le dijo: «Ve a la casa de tu suegro. Desde ahora ellos son tus padres, como los que te
hemos dado la vida. Vete en paz, hija mía. ¡Ojalá toda mi vida pueda oír buenas noticias tuyas!». Y
después de abrazarlos, los dejó partir.
13 Edna, por su parte, dijo a Tobías: «Hijo y hermano muy querido, quiera el Señor que vuelvas, y que yo
tenga vida para ver a tus hijos y a los de mi hija Sara, antes de morir!». En presencia del Señor, te confío
a mi hija para que la cuides. No la entristezcas ni un solo día de tu vida. Vete en paz, hijo mío. De ahora en
adelante, yo soy tu madre y Sara es tu hermana. ¡Ojalá pudiéramos ser igualmente felices todos los días
de nuestra vida!». Luego besó a los dos y los dejó partir llenos de alegría.
14 Tobías salió feliz y contento de la casa de Ragüel, bendiciendo al Señor del cielo y de la tierra, el Rey
del universo, por el buen resultado de su viaje. Ragüel le dijo: «Ojalá puedas honrar a tus padres todos los
días de su vida!».

Curación de Tobit
01 Cuando se acercaron a Caserín, que está frente a Nínive,
02 Rafael dijo a Tobías: «Ya sabes en qué estado dejamos a tu padre.
03 Adelantémonos para preparar la casa, antes que llegue tu esposa con los demás».
04 Los dos siguieron caminando juntos, y el ángel le recomendó a Tobías que tuviera a mano la hiel. El
perro iba detrás de ellos.
05 Ana estaba sentada con la mirada fija en el camino por donde debía volver su hijo.
06 De pronto presintió que él llegaba y dijo al padre: «¡Ya viene tu hijo con su compañero!».
07 Rafael dijo a Tobías, antes que él se acercara a su padre: «Seguro que tu padre va a recobrar la vista.
08 Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que las manchas blancas se contraigan y se
desprendan de sus ojos. Así tu padre recobrará la vista y verá la luz».
09 La madre corrió a echarse al cuello de su hijo, diciéndole: «¡Ahora sí que puedo morir, porque te he
vuelto a ver, hijo mío!». Y se puso a llorar.
10 Tobit también se levantó y, tropezando, salió por la puerta del patio. Tobías corrió hacia él,
11 con la hiel del pez en su mano; le sopló en los ojos y, sosteniéndolo, le dijo: «¡Animo, padre!». Después
le aplicó el remedio y se lo frotó.
12 Luego le sacó con ambas manos las escamas de los ojos.
13 Entonces su padre lo abrazó llorando y le dijo: «¡Te veo, hijo mío, luz de mis ojos!».
14 Y añadió: «¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea su gran Nombre! ¡Benditos sean todos sus santos ángeles!
¡Que su gran Nombre esté sobre nosotros! benditos sean los ángeles por todos los siglos!
15 Porque él me había herido, pero tuvo compasión de mí, y ahora veo a mi hijo Tobías». Tobías entró en
la casa, lleno de gozo y bendiciendo a Dios en alta voz. Luego informó a su padre sobre el buen resultado
del viaje: le contó cómo había recuperado el dinero y cómo se había casado con Sara, hija de Ragüel. Y
añadió: «Llegará de un momento a otro, porque está a las puertas de Nínive».
16 Tobit salió al encuentro de su nuera hasta las puertas de Nínive, bendiciendo a Dios lleno de alegría. Al
verlo caminar con todo su vigor, sin la ayuda de nadie, los habitantes de Nínive quedaron maravillados.
Tobit proclamaba delante de todos que Dios había tenido misericordia de él y le había devuelto la vista.
17 Después se acercó a Sara, la esposa de su hijo Tobías, y la bendijo, diciendo: «¡Bienvenida, hija mía!
¡Bendito sea Dios, que te trajo hasta nosotros! ¡Bendito sea tu padre, bendito sea mi hijo Tobías, y bendita
seas tú, hija mía! ¡Entra en tu casa con gozo y bendición!».
18 Ese fue un gran día de fiesta para todos los judíos de Nínive, y los sobrinos de Tobit, Ajicar y Nadab,
vinieron a compartir su alegría.

Rafael revela su secreto


01 Cuando terminó de celebrarse la boda Tobit llamó a su hijo Tobías y le dijo: «Hijo mío, ya es hora de
pagarle lo convenido a tu compañero, agregando incluso algo más».
02 Tobías le respondió: «Padre, ¿cuánto tengo que darle? Aunque le entregara la mitad de los bienes que
él trajo conmigo, no saldría perdiendo.
03 El me ha conducido sano y salvo, ha curado a mi esposa, ha traído conmigo el dinero y te ha curado a
ti. ¿Qué puedo darle por todo esto?».
04 Tobit le dijo: «Hijo, es justo que se lleve la mitad de lo que trajo».
05 Tobías llamó a su compañero y le dijo: «Toma en pago la mitad de lo que has traído, y vete en paz».
06 Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo: «Bendigan a Dios, y celébrenlo delante de todos los
vivientes por los bienes que él les ha concedido, para que todos bendigan y alaben su Nombre. Hagan
conocer debidamente a todos los hombres las obras de Dios y nunca dejen de celebrarlo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

07 Es bueno mantener oculto el secreto del rey, pero las obras de Dios hay que revelarlas y publicarlas
como es debido. Practiquen el bien, y así el mal nunca los dañará.
08 Vale más la oración con el ayuno y la limosna con la justicia, que la riqueza con la iniquidad. Bale más
hacer limosna que amontonar oro.
09 La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado. Los que dan limosna gozarán de una larga vida.
10 Los que pecan y practican la injusticia son enemigos de su propia vida.
11 Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Ya les dije que es bueno mantener oculto el secreto
del rey y revelar dignamente las obras de Dios.
12 Cuando tú y Sara hacían oración, era yo el que presentaba el memorial de sus peticiones delante de la
gloria del Señor; y lo mismo cuando tú enterrabas a los muertos.
13 Cuando no dudabas en levantarte de la mesa, dejando la comida para ir a sepultar un cadáver, yo fui
enviado para ponerte a prueba.
14 Pero Dios también me envió para curarte a ti y a tu nuera Sara.
15 Yo soy Rafael, uno de lo siete ángeles que están delante de la gloria del Señor y tienen acceso a su
presencia».
16 Los dos quedaron desconcertados y cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
17 Pero él les dijo: «No teman, la paz esté con ustedes. Bendigan a Dios eternamente.
18 Cuando yo estaba con ustedes, no era por mi propia iniciativa, sino por voluntad de Dios. Es a él al que
deben bendecir y cantar todos los días.
19 Aunque ustedes me veían comer, eso no era más que una apariencia.
20 Por eso, bendigan al Señor sobre la tierra y celebran a Dios. Ahora subo a Aquel que me envió. Pongan
por escrito todo lo que les ha sucedido». Y en seguida se elevó.
21 Ellos bendecían a Dios, entonando himnos, y lo celebraban por haber obrado esas maravillas, ya que se
les había aparecido un ángel de Dios.

Canto de Tobit
01 Y Tobit dijo: «¡Bendito sea Dios, que vive eternamente, y bendito sea su reino!
02 Porque él castiga y tiene compasión, hace bajar hasta el Abismo y hace subir de la gran Perdición, sin
que nadie escape de su mano.
03 ¡Celébrenlo ustedes, israelitas, delante de todas las naciones! Porque él los ha dispersado en medio de
ellas,
04 pero allí les ha mostrado su grandeza. Exáltenlo ante todos los vivientes porque él es nuestro Señor,
nuestro Dios y nuestro Padre, él es Dios por todos los siglos.
05 El los castiga por sus iniquidades, pero tendrá compasión de todos ustedes. y los congregará de entre
todas las naciones por donde han sido dispersados.
06 Si vuelven a él de todo corazón y con toda el alma, practicando la verdad en su presencia, él se volverá
a ustedes y no les ocultará más su rostro.
07 Miren lo que ha hecho con ustedes y celébrenlo en alta voz. Bendigan al Señor de la justicia y
glorifiquen al Rey de los siglos.
08 Yo lo celebro en el país del destierro, y manifiesto su fuerza y su grandeza a un pueblo pecador.
¡Conviértanse, pecadores, y practiquen la justicia en su presencia! ¡Quién sabe si él no les será favorable y
tendrá misericordia de ustedes!
09 Yo glorifico a mi Dios, el Rey del cielo, y mi alma proclama gozosamente su grandeza.
10 Que todos lo celebren en Jerusalén: Jerusalén, Ciudad santa, Dios te castigó por las obras de tus hijos,
pero volverá a compadecerse de los hijos de los justos.
11 Alaba dignamente al Señor y bendice el Rey de los siglos, para que su Templo sea reconstruido con
alegría,
12 para que Dios alegre en ti a todos los desterrados y muestre su amor a todos los desdichados, por los
siglos de los siglos.
13 Brillará una luz resplandeciente hasta los confines de al tierra; pueblos numerosos llegarán a ti desde
lejos, y los habitantes de todos los extremos de la tierra vendrán hacia tu santo Nombre, con las manos
llenas de ofrendas para el Rey del Cielo. Todas las generaciones manifestarán en ti su alegría, y el nombre
de la ciudad elegida permanecerá para siempre.
14 ¡Malditos sean los que te insulten, malditos los que te destruyan, los que derriben tus murallas, los que
echen por tierra tus torres y los que incendien tus casas! Pero ¡benditos para siempre los que te edifiquen!
16 ¡Felices los que se afligieron por tus desgracias, porque se alegrarán en ti y verán para siempre toda tu
felicidad! ¡Bendice, alma mía, al Señor, el gran Rey,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

15 Entonces tú te alegrarás y te regocijarás por los hijos de los justos, porque todos ellos serán
congregados y bendecirán al Señor de los siglos. ¡Felices los que te aman, felices los que se alegran por tu
paz!
17 porque Jerusalén será reconstruida, y también su Templo por todos los siglos! ¡Feliz de mí, si queda
alguien de mi descendencia para ver tu gloria y celebrar al Rey del cielo! Las puertas de Jerusalén serán
hechas de zafiro y esmeralda, y todos sus muros, de piedras preciosas; las torres de Jerusalén serán
construidas de oro, y sus baluartes, de oro puro. Las calles de Jerusalén serán pavimentadas de rubíes y de
piedras de Ofir;
18 las puertas de Jerusalén resonarán con cantos de alegría; y todas sus casas dirán: ¡Aleluya! ¡Bendito
sea el Dios de Israel! Y los elegidos bendecirán el Nombre santo, por los siglos de los siglos».

Muerte de Tobit
01 Así terminó Tobit su canto de acción de gracias
02 Tobit murió en paz a la edad de ciento doce años y fue enterrado honrosamente en Nínive. El tenía
sesenta y dos años cuando se quedó ciego; y después de recuperar la vista, vivió en la abundancia,
haciendo limosnas, bendiciendo siempre a Dios y celebrando su grandeza.
03 Cuando estaba por morir, llamó a su hijo Tobías y le recomendó» «Hijo mío, llévate a tus hijos
04 y parte en seguida para Media, porque yo creo en la palabra que Dios pronunció contra Nínive por
medio de Nahúm: todo eso se realizará y le sobrevendrá a Asiria y a Nínive. Se cumplirá todo lo que han
anunciado los profetas enviados por Dios. No se perderá ninguna de sus palabras, y todo sucederá a su
tiempo. Habrá más seguridad en Media que en Asiria y en Babilonia. Porque yo sé y creo que todo lo que
Dios ha dicho se cumplirá y se realizará: no fallará ni uno solo de sus oráculos. Nuestros hermanos que
habitan en la tierra de Israel serán llevados cautivos fuera de su hermoso país. Toda la tierra de Israel
quedará desierta. Samaría y Jerusalén quedarán desoladas. La Casa de Dios será incendiada y devastada
por algún tiempo.
05 Pero Dios volverá a compadecerse de ellos y los hará volver a al tierra de Israel. Ellos reconstruirán su
Casa, aunque no como la primera, hasta que se cumpla el tiempo señalado. Entonces volverán todos del
destierro y reconstruirán Jerusalén con toda su magnificencia. La Casa de Dios será reconstruida en ella,
como lo anunciaron los profetas de Israel.
06 Todas las naciones de la tierra se convertirán y temerán de verdad a Dios. Todos abandonarán los
ídolos que los hicieron extraviar en el error.
07 Y ellos bendecirán al Dios de los siglos, practicando la justicia. Todos los israelitas que se hayan salvado
en aquellos días se acordarán sinceramente de Dios e irán a reunirse en Jerusalén; habitarán seguros en la
tierra de Abraham y la recibirán para siempre. Se alegrarán los que aman verdaderamente a Dios, y
desaparecerán de la tierra los que cometen el pecado y la injusticia.
08 Ahora, hijos mío, yo les recomiendo que sirvan a Dios de verdad y que hagan lo que a él le agrada.
Manden a sus hijos que practiquen la justicia y la limosna, que se acuerden de Dios y bendigan de verdad
su Nombre, siempre y con todas sus fuerzas.
09 Tú, hijo mío, vete de Nínive; no te quedes aquí.
10 Una vez que hayas enterrado a tu madre junto a mí, parte el mismo día y no te quedes más en este
país, donde veo que se cometen desvergonzadamente la iniquidad y el engaño. Mira, hijo mío, todo lo que
hizo Nadab con Ajicar, que lo había criado. ¿Acaso no lo sepultó en vida? Pero Dios hizo pagar su infamia al
criminal, porque Ajicar salió a la luz, mientras que Nadab entró en las tinieblas eternas, por haber tramado
la muerte de Ajicar. A causa de sus limosnas, Ajicar se libró de la trampa mortal que le había tendido
Nadab, y este cayó en ella para su perdición.
11 Vean entonces, hijos míos, cuál es el fruto de la limosna y cuál el de la injusticia que lleva a la muerte.
Pero ya me falta el aliento». Entonces lo tendieron sobre su lecho, y él murió y fue enterrado
honrosamente.
12 Cuando murió su madre, Tobías la enterró al lado de su padre. Después partió con su esposa para
Media y se estableció en Ecbátana, junto a su suegro Ragüel.
13 El cuidó respetuosamente a sus suegros durante su vejez, y los enterró en Ecbátana de Media. Tobías
heredó el patrimonio de Ragüel y el de su padre Tobit,
14 y vivió rodeado de estima, hasta la edad de ciento diecisiete años.
15 Antes de morir, fue testigo de la ruina de Nínive, y vio como sus habitantes eran llevados cautivos a
Media por Ciajares, rey de Media. El bendijo a Dios por todo lo que había hecho a los ninivitas y a los
asirios. Antes de su muerte, pudo alegrarse por la suerte de Nínive y bendijo al Señor Dios por los siglos de
los siglos. Amén.
13
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

JUDIT

Nabucodonosor y Arfaxad
01 Era el año duodécimo del reinado de Nabucodonosor, que gobernó a los asirios en la gran ciudad de
Nínive, mientras Arfaxad reinaba sobre los medos en Ecbátana.
02 Este había construido alrededor de Ecbátana una muralla de piedras talladas que medían un metro y
medio de ancho y tres de largo. La muralla tenía treinta y cinco metros de altura y veinticinco de espesor.
03 También había erigido junto a sus puertas unas torres de cincuenta metros de alto, sobre cimientos de
treinta metros de ancho;
04 y había hecho levantar sus puertas hasta una altura de treinta y cinco metros, por veinte de ancho,
para que pudiera pasar su poderoso ejército y desfilar su infantería.
05 En aquellos días, el rey Nabucodonosor declaró la guerra al rey Arfaxad en la gran llanura, la que se
extiende sobre el territorio de Ragau.
06 Se unieron a él todos los habitantes de la región montañosa y los que vivían a lo largo del Eufrates, del
Tigris y del Hidaspes y en las planicies de Arioc, rey de los elimeos. Y muchos pueblos se reunieron para
combatir a los hijos de Jeleúd.
07 Entonces Nabucodonosor, rey de los asirios, envió mensajeros a todos los habitantes de Persia y a
todos los que residían en Occidente: a los de Cilicia y Damasco, del Líbano y el Antilíbano, y a todos los
que vivían en el litoral;
08 a las poblaciones del Carmelo y Galaad; a la Galilea superior y a la gran llanura de Esdrelón,
09 así como también a todos los que habitaban en la Samaría y sus ciudades; a los del otro lado del
Jordán, hasta Jerusalén, Betané, Jelús y Cades; y más allá del Torrente de Egipto, a Tafne y Ramsés, lo
mismo que a todo el territorio de Gesén,
10 hasta más arriba de Tanis y Menfis; y a todos los habitantes de Egipto, hasta los confines de Etiopía.
11 Pero los habitantes de todas esas regiones, sin excepción, despreciaron el llamado de Nabucodonosor,
rey de los asirios, y no se aliaron con él para la guerra, porque no le tenían, sino que lo consideraban como
un hombre falto de apoyo. Por eso despidieron despectivamente a sus emisarios con las manos vacías.
12 Nabucodonosor se enfureció contra todas aquellas regiones y juró por su trono y por su reino vengarse
de todo el territorio de Cilicia, la Damascena y Siria y destruir con su espada a todos los habitantes de
Moab, a los amonitas y a todas la Judea, así como también, a todos los habitantes de Egipto, hasta la
región de los dos mares.
13 El año decimoséptimo, Nabucodonosor atacó con su ejército al rey Arfaxad y, después de derrotarlo,
aniquiló todo su ejército, su caballería y sus carros de guerra.
14 Se apoderó de sus ciudades, avanzó hasta Ecbátana, expugnó sus torres, destruyó sus plazas y
convirtió su esplendor en ignominia.
15 Además, hizo prisionero a Arfaxad en las montañas de Ragau, lo acribilló con sus jabalinas, y lo aniquiló
para siempre.
16 Finalmente, regresó con sus tropas y con la enorme multitud de guerreros que lo habían seguido, y
todos se entregaron despreocupadamente a la buena vida durante ciento veinte días.

Campaña contra occidente


01 El año decimoctavo, el día veintidós del primer mes, se notificó en el palacio de Nabucodonosor, rey de
los asirios, que él se vengaría de toda la tierra, como lo había anunciado.
02 El rey convocó a todos sus oficiales y a todos sus funcionarios, se reunió en consejo secreto con ellos y
decretó él mismo el exterminio de toda la tierra.
03 Entonces, de común acuerdo, se decidió aniquilar a todos los que no habían respondido al llamado del
rey.
04 Una vez terminado el consejo, Nabucodonosor, rey de los asirios, llamó a Holofernes, general en jefe de
su ejército y segundo después de él, y le dijo:
05 «Así habla el gran rey, el señor de toda la tierra: Al; salir de mi presencia, tomarás contigo hombres de
reconocido valor ?unos ciento veinte mil soldados de infantería y un contingente de doce mil caballos con
sus jinetes
06 y atacarás a todos los pueblos de Occidentes, porque se negaron a escuchar mi llamado.
07 Intímalos a que se sometan totalmente, porque en mi indignación voy a marchar contra ellos; cubriré
toda la superficie de la tierra con los pies de mis soldados y se la entregaré al saqueo:
08 los heridos colmarán sus valles; los torrentes y los ríos desbordarán, llenos de cadáveres,
09 y deportaré a sus cautivos hasta los confines de la tierra.
10 Parte en seguida y ocupa para mí sus territorios. A los que se te sometan, resérvamelos para el día de
su castigo;
14
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 pero no perdones a los rebeldes: entrégalos a la matanza y al saqueo en todas partes.


12 Porque juro por mi vida y por el poder de mi reino que ejecutaré con mi propia mano lo que acabo de
decir.
13 No quebrantes ni una sola de las órdenes de tu señor, sino ejecútalas estrictamente como te lo he
mandado. ¡Cúmplelas sin tardanza!».
14 Apenas se alejó de la presencia de su señor, Holofernes convocó a todos los generales, oficiales y
capitanes del ejército asirio.
15 Reclutó para la campaña unos ciento veinte mil soldados escogidos y doce mil arqueros de a caballo,
como se lo había ordenado su señor,
16 y los dispuso en orden de batalla.
17 Juntó, además, un gran número de camellos, asnos y mulos para el equipaje, a sí como también
innumerables ovejas, bueyes y cabras para el abastecimiento;
18 y cada hombre recibió provisiones en abundancia y una gran cantidad de oro y plata del palacio real.
19 Holofernes avanzó con todo su ejército, para preceder al rey Nabucodonosor y cubrir toda la superficie
de la tierra, hacia Occidente, con sus carros de guerra, sus jinetes y sus soldados escogidos.
20 Lo seguía una multitud numerosa como las langostas y como los granos de arena de la tierra: su
número era incalculable.
21 Desde Nínive, avanzaron durante tres días en dirección a la llanura de Bectilet, y acamparon en sus
inmediaciones, al pie de la montaña que está a la izquierda de la Cilicia superior.
22 Desde allí, Holofernes penetró en la región montañosa con todo su ejército de soldados, jinetes y carros
de guerra.
23 Luego se abrió camino a través de Fud y de Lud, y arrasó a todos los rasitas e ismaelitas que estaban al
borde del desierto, hacia el sur de Jeleón.
24 En seguida vadeó el Eufrates, atravesó la Mesopotamia y destruyó todas las plazas fuertes en las
riberas del torrente Abrona, hasta las costas del mar.
25 Después ocupó los territorios de la Cilicia, destrozó a cuantos le opusieron resistencia y avanzó hasta
los confines meridionales de Jafet, en las fronteras de Arabia.
26 Sitió a todos los madianitas, incendió sus campamentos y saqueó sus establos.
27 Descendió luego a la llanura de Damasco, en la época de la cosecha del trigo, e incendió todos sus
sembrados; exterminó ovejas y vacas, saqueó sus ciudades, arrasó sus campos y pasó a todos sus jóvenes
al filo de la espada.
28 El pánico y el terror se apoderaron de todo el litoral: de los habitantes de Sidón y de Tiro, de Sur y de
Oquina, y de todos los habitantes de Iamnia. También los de Azoto y Ascalón quedaron despavoridos ante
él.

Rendición de todos los pueblos


01 Entonces le enviaron mensajeros con la siguiente propuesta de paz:
02 «Aquí estamos los servidores del gran rey Nabucodonosor, rendidos ante ti: trátanos como mejor te
parezca.
03 Están a tu disposición nuestras posesiones, todo nuestro suelo, todos los campos de trigo, nuestras
ovejas y nuestras vacas, y también todos los corrales de nuestros campamentos: puedes hacer con ellos lo
que quieras.
04 Hasta nuestras mismas ciudades y sus habitantes están a tu servicio; ven y trátalas como te parezca».
05 Aquellos hombres se presentaron ante Holofernes y le transmitieron su mensaje.
06 El descendió con su ejército hacia la costa del mar, estableció guarniciones en las plazas fuertes y
reclutó en ellas hombres selectos como tropas auxiliares.
07 Ellos, y toda la región circunvecina, lo recibieron con guirnaldas y danzas corales al son de los
tambores.
08 Pero él devastó todo su territorio y taló sus bosques sagrados, porque había recibido la orden de
exterminar a todos los dioses del país, para hacer que todas las naciones adoraran solamente a
Nabucodonosor, y todas sus lenguas y tribus lo invocaron como dios.
09 Así llegó Holofernes a Esdrelón, en las inmediaciones de Dotaim, que está ante las montañas de Judea.
10 Acampó entre Gueba y Escitópolis y permaneció allí un mes, a fin de reunir todos los efectivos de su
ejército.

Alerta sobre la proximidad del enemigo


01 Los israelitas que habitaban en Judea se enteraron de la manera como Holofernes, general en jefe de
Nabucodonosor, rey de los asirios, había tratado a aquellos pueblos y cómo había devastado sus
santuarios, entregándolos luego a la destrucción.
15
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

02 Un pánico indescriptible cundió entre ellos ante la presencia de Holofernes y temblaron por la suerte de
Jerusalén y la del Templo del Señor, su Dios.
03 Hacía poco tiempo, en efecto, que ellos habían vuelto del cautiverio, y sólo recientemente se había
congregado todo el pueblo de Judea y habían sido consagrados los objetos de culto, el altar y el Templo,
antes profanados.
04 Entonces alertaron a toda la región de Samaría, a Coná, a Bet Jorón, a Belmain, a Jericó, a Jobá, a
Esorá y al valle de Salem.
05 Luego ocuparon apresuradamente las cimas de las montañas más elevadas, fortificaron las aldeas
situadas en ellas y se abastecieron de víveres en previsión de una guerra, ya que hacía poco que había
terminado la cosecha de sus campos.
06 Joaquím, el sumo sacerdote que entonces residía en Jerusalén, escribió a los habitantes de Betulia y de
Betomestaim, que están frente a Esdrelón, ante la llanura contigua a Dotaim,
07 para decirles que ocuparan las subidas de la montaña, porque eran el único camino de acceso a la
Judea. Les advertía, además, que sería fácil detener a los invasores, ya que lo angosto del desfiladero no
permitía el paso de más de dos hombres a la vez.
08 Los israelitas cumplieron todo lo que les había ordenado el sumo sacerdote Joaquím y el consejo de los
ancianos del pueblo de Israel, que residían en Jerusalén.
09 Todos los hombres de Israel clamaron insistentemente a Dios y observaron un riguroso ayuno.
10 Ellos con sus mujeres y sus hijos, su ganado, y todos los que residían con ellos, sus mercenarios y
esclavos, se vistieron con sayales.
11 Y todos los israelitas que habitaban en Jerusalén, hombres, mujeres y niños, se postraron ante el
Templo, cubrieron de ceniza sus cabezas y extendieron sus sayales ante la presencia del Señor. Cubrieron
el altar con un sayal
12 y clamaron ardientemente todos juntos al Dios de Israel, a fin de que no permitiera que sus hijos fueran
entregados al pillaje, sus mujeres deportadas, las ciudades de su herencia destruidas y el Santuario
execrado y escarnecido, para satisfacción de los paganos.
13 El Señor escuchó sus plegarias y miró su aflicción. Entretanto, el pueblo, en toda la Judea y en
Jerusalén, siguió ayunando durante largo tiempo, ante el Santuario del Señor todopoderoso.
14 El sumo sacerdote Joaquím y todos los que prestaban servicio ante el Señor, sacerdotes y ministros del
Señor, vestidos con sayales, ofrecían el holocausto perpetuo, las oblaciones votivas y los dones voluntarios
del pueblo;
15 y, con los turbantes cubiertos de ceniza, imploraban al Señor con todas sus fuerzas, para que visitara
favorablemente a toda la casa de Israel.

Informe de Ajior
01 Cuando informaron a Holofernes, general en jefe del ejército de Asiria, que los israelitas se habían
preparado para la guerra, y habían bloqueado los desfiladeros de la montaña, fortificando todas las cimas
de las altas montañas y levantando parapetos en las llanuras,
02 se enfureció y convocó a todos los príncipes de Moab, a los jefes de Amón y a todos los sátrapas del
litoral.
03 El les preguntó: «Díganme, cananeos, ¿Qué pueblo es ese que vive en la montaña? ¿Cuáles son las
ciudades que habita y los efectivos de su ejército? ¿De dónde proceden su vigor y su fuerza, y quién es el
rey que los gobierna y dirige sus ejércitos?
04 ¿Por qué ellos solos, a diferencia de todos los habitantes de Occidente, se han negado a venir a mi
encuentro?».
05 Ajior, jefe de todos los amonitas le respondió: «Si me escuchas un momento, te haré conocer la verdad
acerca de este pueblo que habita en las montañas contiguas a las que tú ocupas; y nada de lo que yo te
diga será falso.
06 La gente de este pueblo desciende de los caldeos.
07 Primero emigraron a Mesopotamia, porque no quisieron seguir a los dioses de sus padres, establecidos
en la tierra de los caldeos.
08 Ellos abandonaron el camino de sus padres y adoraron al Dios del cielo, al que habían reconocido como
Dios. Entonces fueron expulsados de la presencia de sus dioses y se refugiaron en Mesopotamia, donde
habitaron mucho tiempo.
09 Pero luego su Dios les ordenó salir de ese lugar y dirigirse al país de Canaán. Allí se instalaron y se
enriquecieron con oro, plata y numerosos rebaños.
10 Después bajaron a Egipto, porque el hambre azotaba el país de Canaán, y permanecieron allí mientras
tuvieron qué comer. En Egipto se multiplicaron de tal manera, que su descendencia se hizo innumerable.
16
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 El rey de Egipto se levantó contra ellos y los oprimió astutamente obligándolos a fabricar ladrillos: así
los humillaron y los redujeron a esclavitud.
12 Ellos, por su parte, clamaron a su Dios, y él castigó al país de Egipto con plagas irremediables; por eso
los egipcios los expulsaron.
13 Dios secó el Mar Rojo delante de ellos
14 y los condujo por el camino del Sinaí y de Cades Barné. Ellos desalojaron a todos los habitantes del
desierto
15 y se establecieron luego en le país de los amorreos, exterminando por la fuerza a los jesbonitas.
Después cruzaron el Jordán y tomaron posesión de toda la región montañosa,
16 desalojando a su paso a los Cananeos, a los Perizitas, a los Jebuseos, a los Siquemitas y a todos los
Guirgasitas. Allí permanecieron mucho tiempo.
17 Mientras no pecaron delante de su Dios, gozaron de prosperidad, porque un Dios que odia la injusticia
está con ellos.
18 Pero, cuando se desviaron del camino que les había señalado, fueron completamente exterminados en
numerosos combates y deportados a una tierra extranjera: el Templo de su Dios fue arrasado hasta su
cimientos, y sus ciudades cayeron en poder de sus adversarios.
19 Pero ahora que se convirtieron a su Dios, volvieron de las regiones donde estaban dispersos, ocuparon
Jerusalén, donde se encuentra su Santuario, y repoblaron las montañas que habían quedado desiertas.
20 Y ahora, soberano señor, si hay una falta en este pueblo, si pecan contra su Dios y comprobamos en
ellos algún motivo de ruina, entonces sí, subamos y hagámosle la guerra.
21 Pero si no hay ninguna transgresión en esta gente, que mi señor pase de largo, no sea que su Señor y
su Dios los proteja y seamos la burla de toda la tierra.
22 Apenas Ajior terminó de pronunciar estas palabras, toda la multitud que estaba alrededor de la tienda
de campaña hizo oír un murmullo de protesta. Los oficiales de Holofernes, y todos los habitantes del litoral
y de Moab, querían hacerlo pedazos.
23 «No nos dejaremos amedrentar por los israelitas, exclamaban, porque son gente sin fortaleza ni vigor,
incapaz de oponer una tenaz resistencia.
24 ¡Subamos, y ellos serán un bocado para todo tu ejército, Holofernes, señor nuestro!

Ajior entregado a los israelitas


01 Cuando se apaciguó el tumulto de los que rodeaban al Consejo, Holofernes, general en jefe de las
fuerzas asirias, increpó a Ajior en presencia de la multitud de extranjeros y de todos los moabitas,
diciéndole:
02 «¿Quién eres tú, Ajior, y ustedes, vendidos a Efraím, para que vengan a profetizar entre nosotros como
lo has hecho hoy? ¿Por qué quieres disuadirnos de hacer la guerra a la estirpe de Israel, pretextando que
su Dios los protege? ¿Acaso hay otro dios fuera de Nabucodonosor? El enviará su fuerza y los exterminará
de la superficie de la tierra sin que su Dios pueda librarlos.
03 Nosotros, sus servidores, los aplastaremos como a un solo hombre, y no podrán resistir el empuje de
nuestra caballería.
04 Los pasaremos a sangre y fuego; sus montañas quedarán empapadas con su sangre y sus llanuras se
llenarán con sus cadáveres. No lograrán resistir ante nosotros, sino que serán completamente aniquilados,
dice el rey Nabucodonosor, dueño de toda la tierra. Porque él ha hablado y sus palabras no caerán en el
vacío.
05 Y tú, Ajior, mercenario amonita, que has pronunciado estas palabras en un momento de desvarío, no
verás más mi rostro hasta que me haya vengado de esa raza escapada de Egipto.
06 Entonces serás atravesado por la espada de mi ejército y por la lanza de mis guerreros, y caerás entre
sus heridos cuando yo vuelva del combate.
07 Mis servidores te llevarán a la montaña y te dejarán en una de las ciudades de los desfiladeros,
08 porque no morirás hasta que seas exterminado con esa gente.
09 Y si abrigas la secreta esperanza de que no serán capturados, ¡no agaches la cabeza! Yo lo he dicho, y
ninguna de mis palabras dejará de cumplirse».
10 Luego Holofernes ordenó a los servidores que estaban en su tienda de campaña que tomaran a Ajior, lo
llevaran a Betulia y lo entregaran a los israelitas.
11 Ellos lo condujeron a la llanura, fuera del campamento, y después de atravesar la llanura en dirección a
la montaña, llegaron junto a las fuentes que están debajo de Betulia.
12 Apenas los divisaron los hombres de la ciudad que estaban en la cumbre de la montaña empuñaron sus
armas y salieron fuera de la ciudad, mientras los honderos arrojaban piedras para impedirles el acceso.
13 Ellos, deslizándose por la ladera de la montaña, ataron a Ajior y lo dejaron tendido al pie de la misma.
Luego volvieron a presentarse ante su señor.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

14 En seguida los israelitas bajaron de su ciudad, se acercaron a él y lo desataron. Luego lo condujeron a


Betulia y lo presentaron a los jefes de la ciudad,
15 que en aquellos días eran Ozías, hijo de Miqueas, de al tribu de Simeón, Cabris, hijo de Gotoniel, y
Carmis, hijo de Melquiel.
16 Ellos convocaron a todos los ancianos de la ciudad, y también concurrieron a la asamblea los jóvenes y
las mujeres. Pusieron a Ajior en medio de todo el pueblo y Ozías lo interrogó acerca de lo sucedido.
17 El les refirió las deliberaciones del Consejo de Holofernes, lo que él mismo había dicho ante los jefes
asirios, y las orgullosas amenazas de Holofernes contra el pueblo de Israel.
18 Todo el pueblo, postrándose, adoró a Dios y Exclamó:
19 ¡Señor, Dios del cielo!, mira su arrogancia y compadécete de la humillación de nuestra raza: vuelve en
este día tu mirada a los que te están consagrados».
20 Luego tranquilizaron a Ajior y lo felicitaron efusivamente.
21 Al terminar la asamblea, Ozías lo llevó a su casa y ofreció un banquete a los ancianos. Y durante toda
aquella noche, imploraron la ayuda del Dios de Israel.

Asedio de Betulia
01 Al día siguiente, Holofernes ordenó a todo su ejército y a toda la tropa de auxiliares que se habían unido
a él, que emprendieran la marcha hacia Betulia, que ocuparan los desfiladeros de la montaña y atacaran a
los israelitas.
02 Y aquel mismo día, todos sus guerreros levantaron el campamento. Su ejército se componía de ciento
setenta mil soldados de infantería, y de doce mil jinetes, sin contar los encargados del equipaje, y los
hombres de a pie que los acompañaban: era un inmensa multitud.
03 Acamparon en el valle cercano a Betulia, junto a la fuente, y se desplegaron a lo ancho, desde Dotaim
hasta Belbaim, y a lo largo, desde Betulia hasta Ciamón, que está frente a Esdrelón.
04 Al ver aquella multitud, los israelitas quedaron despavoridos y se decían unos a otros: «Estos van a
arrasar ahora toda la superficie de la tierra; ni las más altas montañas, ni los barrancos, ni las colinas
podrán soportar su peso».
05 Entonces cada uno empuñó sus armas de guerra y montaron guardia toda aquella noche, encendiendo
fogatas sobre las torres.
06 Al segundo día, Holofernes exhibió toda su caballería delante de los israelitas que estaban en Betulia;
07 luego examinó los accesos de la ciudad; inspeccionó los manantiales y se apoderó de ellos, colocando
allí puestos de guardia. Después volvió a reunirse con sus tropas.
08 Vinieron entonces a su encuentro los príncipes de los hijos de Esaú, todos los jefes del pueblo de Moab
y los oficiales del litoral, y le dijeron:
09 «Si nuestro señor se digna escuchar un consejo, no habrá bajas en su ejército.
10 Este pueblo de los israelitas no confía en sus lanzas, sino en las alturas de las montañas donde habitan,
porque no es fácil escalar las cimas de sus montañas.
11 Por eso, señor, no entres en combate con ellos y no caerá ni uno solo de tu pueblo.
12 Quédate en tu campamento y reserva a todos los hombres de tu ejército; basta con que tus servidores
se apoderen de la fuente que brota al pie de la montaña,
13 porque de ella sacan el agua todos los habitantes de Betulia; así, devorador por la sed, tendrán que
entregar la ciudad. Mientras tanto, nosotros y nuestra gente escalaremos las cimas de las montañas
vecinas y acamparemos allí, para impedir que alguien salga de la ciudad.
14 El hambre los consumirá a ellos, a sus mujeres y a sus niños, y antes que los alcance la espada caerán
tendidos en las calles de la ciudad.
15 Así les harás pagar bien caro su rebeldía y el haberse rehusado a salir pacíficamente a tu encuentro».
16 La propuesta satisfizo a Holofernes y a todos sus oficiales, y él decidió proceder de esa manera.
17 Un destacamento de amonitas partió acompañado de cinco mil asirios. Ellos acamparon en el valle, y se
apoderaron de los depósitos de agua y de los manantiales de los israelitas.
18 Entre tanto, los edomitas y los amonitas subieron para acampar en la colina situada frente a Dotaim y
enviaron a algunos de ellos hacia el sur y hacia el este, frente a Egrebel, que está cerca de Cus, a orillas
del torrente Mocmur. El resto del ejército asirio tomó posiciones en la llanura, cubriendo toda la superficie
de la región. Sus tiendas de campaña y sus equipajes formaban un inmenso campamento, porque era una
enorme multitud.
19 Al verse rodeados por todos sus enemigos, los israelitas invocaron al Señor, su Dios, porque se sentían
anonadados y sin posibilidad de romper el cerco.
20 Todo el ejército asirio ?los soldados, los carros de guerra y los jinetes? mantuvieron el cerco durante
treinta y cuatro días. A todos los habitantes de Betulia se les agotaron las reservas de agua
18
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

21 y las cisternas comenzaron a secarse, de manera que nadie podía beber lo indispensable para cada día
porque el agua se les distribuía racionada.
22 Los niños languidecían, y las mujeres y los jóvenes desfallecían de sed y caían exhaustos en las plazas
de la ciudad y en los umbrales de las puertas.
23 Todo el pueblo, los jóvenes, las mujeres y los niños se amotinaron contra Ozías y contra los jefes de la
ciudad, y clamaban a gritos, diciendo a los ancianos:
24 «Que Dios sea el juez entre nosotros y ustedes, por la gran injusticia que cometen contra nosotros al no
entrar en negociaciones de paz con los asirios.
25 Ya no hay nadie que pueda auxiliarnos, porque Dios nos ha puesto en manos de esa gente para que
desfallezcamos de sed ante sus ojos y seamos totalmente destruidos.
26 Llámenlos ahora mismo y entreguen la ciudad como botín a Holofernes y a todo su ejército,
27 porque es preferible que seamos sus prisioneros: así seremos esclavos, pero salvaremos nuestra vida y
no tendremos que contemplar con nuestros propios ojos la muerte de nuestros pequeños, y no veremos a
nuestras mujeres y a nuestros hijos exhalar el último suspiro.
28 Los conjuramos por el cielo y por la tierra, y también por nuestro Dios y Señor de nuestros padres, que
nos castiga por nuestros pecados y por las transgresiones de nuestros antepasados; hagan hoy mismo lo
que les decimos».
29 Y toda la asamblea prorrumpió en un amargo llanto, implorando a grandes voces al Señor Dios.
30 Pero Ozías les dijo: «Animo, hermanos, resistamos cinco días más. En el transcurso de ellos, el Señor,
nuestro Dios, volverá a tener misericordia de nosotros, porque no nos abandonará hasta el fin.
31 Si transcurridos estos días, no nos llega ningún auxilio, entonces obraré como ustedes dicen».
32 Luego disolvió a la multitud para que cada uno regresara a su puesto: los hombres se dirigieron a los
muros y a las torres de la ciudad, pero a las mujeres y a los niños los envió a sus casas. Mientras tanto, la
ciudad quedó sumida en una profunda consternación.

Presentación de Judit
01 En aquellos días llegó todo esto a oídos de Judit, hija de Merarí, hijo de Ox, hijo de José, hijo de Oziel,
hijo de Helcías, hijo de Ananías, hijo de Gedeón, hijo de Rafaín, hijo de Ajitob, hijo de Elías, hijo de
Jilquías, hijo de Eliab, hijo de Natanael, hijo de Salamiel, hijo de Sarasadai, hijo de Israel.
02 Su esposo Manasés, que era de su misma tribu y de su misma familia, había muerto durante la cosecha
de la cebada:
03 mientras vigilaba a los que ataban las gavillas en el campo, tuvo una insolación que lo postró en cama,
y murió en Betulia, su ciudad. Allí fue sepultado con sus padres, en el campo que está situado entre
Dotaim y Belamón.
04 Judit había permanecido viuda en su casa durante tres años y cuatro meses.
05 Sobre la terraza de su casa se había hecho levantar una carpa; llevaba un sayal sobre su cuerpo y
vestía ropas de luto.
06 Ayunaba todos los días, excepto los sábados, los novilunios y los días de fiesta y de regocijo del pueblo
de Israel.
07 Era muy hermosa y de aspecto sumamente agradable. Su esposo Manasés le había dejado oro y plata,
servidores y servidoras, ganados y campos, y ella había quedado como dueña de todo.
08 Nadie podía reprocharle nada, porque era muy temerosa de Dios.
09 Judit se enteró de las amargas quejas que el pueblo, descorazonado por la falta de agua, había dirigido
al jefe de la ciudad. También se enteró de la respuesta que les había dado Ozías, cuando juró entregar la
ciudad a los asirios en el término de cinco días.
10 Envió entonces a la servidora que estaba al frente de todos sus bienes, para que llamara a Cabris y
Carmis, ancianos de la ciudad.
11 Estos se presentaron, y ella les dijo: «Escúchenme, por favor, jefes de la población de Betulia. Ustedes
se equivocaron hoy ante el pueblo, al jurar solemnemente que entregarían la ciudad a nuestros enemigos,
si el Señor no viene a ayudarnos en el término fijado.
12 Al fin de cuentas, ¿quiénes son ustedes, para tentar así a Dios y usurpar su lugar entre los hombres?
13 ¡Ahora ustedes ponen a prueba al Señor todopoderoso, pero esto significa que nunca entenderán nada!
14 Si ustedes son incapaces de escrutar las profundidades del corazón del hombre y de penetrar los
razonamientos de su mente, ¿cómo pretenden sondear a Dios, que ha hecho todas estas cosas, y conocer
su pensamiento o comprender sus designios? No, hermanos; cuídense de provocar la ira del Señor, nuestro
Dios.
15 Porque si él no quiere venir a ayudarnos en el término de cinco días, tiene poder para protegernos
cuando él quiera o para destruirnos ante nuestros enemigos.
19
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

16 No exijan entonces garantías a los designios del Señor, nuestro Dios, porque Dios no cede a las
amenazas como un hombre ni se le impone nada como a un mortal.
17 Por lo tanto, invoquemos su ayuda, esperando pacientemente su salvación, y él nos escuchará si esa es
su voluntad.
18 Porque no hay nadie en nuestro tiempo, ni hay entre nosotros, en el día de hoy, tribu, ni familia, ni
comarca, ni ciudad que adore dioses fabricados por mano de hombre, como sucedía en los tiempos
pasados.
19 A causa de eso, nuestros padres fueron entregados a la espada y a la depredación, y sucumbieron
miserablemente delante de nuestros enemigos.
20 Nosotros, en cambio, no reconocemos otro Dios fuera de él; por eso esperamos que no nos despreciará,
ni a nosotros ni a ninguno de nuestra raza.
21 Si nosotros nos rendimos, caerá toda la Judea y nuestro Santuario será saqueado. Entonces tendremos
que responder con nuestra propia sangre por esa profanación.
22 Además, el Señor hará rezar sobre nuestra cabeza, en medio de las naciones donde estaremos cautivos,
la matanza de nuestros hermanos, la deportación de la gente del país y la devastación de nuestra
herencia; y seremos objeto de burla y escarnio por parte de nuestros conquistadores.
23 Porque nuestra esclavitud no nos hará ganar la benevolencia de los vencedores, sino que el Señor,
nuestro Dios, la convertirá en deshonra.
24 Por eso, hermanos, demos un buen ejemplo a nuestros hermanos, ya que su vida depende de nosotros,
y lo más sagrado que tenemos, el Templo y el altar, también dependen de nosotros.
25 Más aún, demos gracias al Señor, nuestro Dios, que nos somete a prueba, lo mismo que a nuestros
padres.
26 Recuerden todo lo que hizo con Abraham y en qué forma probó a Isaac, y todo lo que le sucedió a Jacob
en Mesopotamia de Siria, cuando apacentaba las ovejas de Labán, hermano de su madre:
27 así como a ellos los purificó para probar sus corazones, de la misma manera, nosotros no somos
castigados por él, sino que el Señor golpea a los que están cerca de él, para que eso les sirva de
advertencia».
28 Ozías le respondió: «En todo lo que has dicho te has expresado con sensatez y nadie puede contradecir
tus palabras.
29 No es esta la primera vez que se manifiesta tu sabiduría: desde que eras joven, todo el pueblo conoce
tu inteligencia y la bondad de tu corazón.
30 Pero ahora el pueblo está consumido por la sed y nos ha obligado a ejecutar lo que le hemos propuesto
y a comprometernos con un juramento que no nos es lícito violar.
31 Tú, que eres una mujer piadosa, ruega por nosotros para que el Señor envíe la lluvia que llenará
nuestras cisternas, y así no quedaremos exhaustos».
32 Judit les respondió: «Escúchenme, porque voy a hacer algo que se transmitirá de generación en
generación a los hijos de nuestra estirpe.
33 Esta noche, ustedes se ubicarán ante la Puerta de la ciudad. Yo saldré con mi servidora, y antes del
plazo fijado para entregar la ciudad a nuestros enemigos, el Señor, por mi intermedio, visitará a Israel.
34 No traten de averiguar lo que voy a hacer, porque no les diré nada hasta haber ejecutado mi proyecto.»
35 Ozías y los jefes le dijeron: «Vete en paz, y que el Señor Dios vaya delante de ti para escarmiento de
nuestros enemigos».
36 Luego salieron de la carpa y regresaron a sus puestos.

Oración de Judit
01 Entonces Judit se postró en tierra, esparció ceniza sobre su cabeza, puso al descubierto el sayal con que
estaba ceñida e imploró al Señor en alta voz. Era la hora en que se ofrecía en Jerusalén, en el Templo de
Dios, el incienso de la tarde. Judit dijo:
02 «¡Señor, Dios de mi padre Simeón! Tú pusiste en sus manos una espada vengadora contra aquellos
extranjeros que arrancaron el velo de una virgen para violarla, desnudaron su cuerpo para avergonzarla y
profanaron su seno para deshonrarla. Aunque tú habías dicho: «Eso no se hará», ellos, sin embargo, lo
hicieron.
03 Por eso entregaste a sus jefes a la masacre, y así su lecho, envilecido por su engaño, también por un
engaño quedó ensangrentado. Bajo tus golpes, cayeron muertos los esclavos con sus príncipes y los
príncipes, sobre sus tronos.
04 Tú entregaste sus mujeres al pillaje y sus hijas al cautiverio, y dejaste todos sus despojos para que
fueran repartidos entre tus hijos predilectos, los cuales, enardecidos de celo por causa de ti y horrorizados
por la mancha infligida a su propia sangre, habían invocado tu ayuda. ¡Dios, Dios mío, escucha ahora la
plegaria de este viuda!
20
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

05 Tú has hecho el pasado, el presente y el porvenir; tú decides los acontecimientos presentes y futuros, y
sólo se realiza lo que tú has dispuesto.
06 Las cosas que tú has ordenado se presentan y exclaman: «¡Aquí estamos!». Porque tú preparas todos
tus caminos, y tus juicios están previstos de antemano.
07 Mira que los asirios, colmados de poderío, se glorían de sus caballos y sus jinetes, se enorgullecen del
vigor de sus soldados, confían en sus escudos y sus lanzas, en sus arcos y sus hondas, y no reconocen que
tú eres el Señor, el que pone fin a las guerras.
08 ¡Tu nombre es «Señor»! Quebranta su fuerza con tu poder, aplasta su poderío con tu ira, porque se han
propuesto profanar tu Santuario, manchar la Morada donde habita la Gloria de tu Nombre, y derribar tu
altar a golpes de hierro.
09 Mira su arrogancia, descarga tu indignación sobre sus cabezas: concédeme, aunque no soy más que
una viuda, la fuerza para cumplir mi cometido. Por medio de mis palabras seductoras
10 castiga al esclavo junto con su jefe y al jefe junto con su esclavo. ¡Abate su soberbia por la mano de
una mujer!
11 Porque tu fuerza no está en el número ni tu dominio en los fuertes, sino que tú eres el Dios de los
humildes, el defensor de los desvalidos, el apoyo de los débiles, el refugio de los abandonados y el salvador
de los desesperados.
12 ¡Sí, Dios de mi padre y Dios de la herencia de Israel, Soberano del cielo y de la tierra, Creador de las
aguas y Rey de toda la creación: escucha mi plegaria!
13 Que mi palabra seductora se convierta en herida mortal para los que han maquinado un plan siniestro
contra tu Alianza y tu Santa Morada, la cumbre de Sión y la Casa que es posesión de tus hijos.
14 ¡Que toda tu nación y cada una de sus tribus reconozcan que tú eres Dios, el Dios de toda fuerza y de
todo poder, y que no hay otro protector fuera de ti para la estirpe de Israel!

Judit llega al campamento enemigo


01 Apenas terminó de invocar al Dios de Israel con todas estas palabras,
02 Judit se levantó del suelo, llamó a su servidora y bajó a la casa donde pasaba los sábados y los días de
fiesta.
03 Luego se despojó del sayal que tenía ceñido, se quitó su ropa de viuda, se lavó el cuerpo con agua, se
ungió con perfumes y peinó sus cabellos. Después ciño la cabeza con un turbante y se puso la ropa de
fiesta con que solía engalanarse cuando aún vivía su marido Manasés;
04 se calzó las sandalias, se puso collares, brazaletes, anillos, aros y todas sus joyas: en una palabra, se
embelleció hasta el extremo, para seducir a todos los que la vieran.
05 En seguida, entregó a su servidora un odre de vino y una vasija de aceite; llenó una bolsa con granos
tostados de cebada, una torta de higos secos y panes puros; lo envolvió todo cuidadosamente y lo entregó
a su servidora.
06 Después se dirigieron a la puerta de Betulia, y encontraron apostados junto a ella a Ozías y a los
ancianos de la ciudad, Cabris y Carmis.
07 Cuando vieron a Judit con el rostro trasformado y la ropa cambiada, quedaron maravillados de su
hermosura y dijeron:
08 «Que el Dios de nuestros padres te conceda ser bien recibida y dar cumplimiento a lo que te has
propuesto, para orgullo de los israelitas y exaltación de Jerusalén».
09 Judit adoró a Dios y les respondió: «Ordenen que me abran las puertas de la ciudad, para que yo salga
a cumplir lo que acaban de expresarme». Ellos ordenaron a los jóvenes que le abrieran, como ella lo había
pedido.
10 Así lo hicieron, y Judit salió acompañada de su servidora. Los hombres de la ciudad la siguieron con la
mirada, mientras descendía de la montaña hasta que atravesó el valle, y allí la perdieron de vista.
11 Mientras caminaban a lo largo del valle, les salió al encuentro una avanzada de los asirios.
12 Ellos detuvieron a Judit y la interrogaron: «¿De dónde eres? ¿De dónde vienes y a dónde vas?». Ella
respondió: «Soy una hebrea, pero huyo de mi pueblo, porque está a punto de convertirse en presa de
ustedes.
13 Por eso vengo a presentarme ante Holofernes, el general en jefe del ejército, para darle buenas
informaciones; yo le indicaré un camino por el que podrá pasar para apoderarse de toda la región
montañosa, sin que pierda la vida ni uno solo de sus hombres».
14 Al oír sus palabras y contemplar su rostro, que los dejó cautivados por su extraordinaria hermosura,
aquellos hombres le dijeron:
15 «Has puesto a salvo tu vida, apresurándote a presentarte ante nuestro señor. Ahora, sigue adelante
hasta su tienda de campaña, y algunos de nosotros te escoltarán hasta hacerte comparecer ante él.
16 Cuando te presentes, no temas: comunícale todo lo que acabas de decir, y él te tratará bien».
21
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

17 Entonces eligieron a cien de sus hombres, para que la escoltaran, a ella y a su servidora, hasta la carpa
de Holofernes.
18 Cuando se divulgó por el campamento la noticia de su llegada, se produjo una agitación general: todos
se acercaban y la rodeaban, mientras ella permanecía fuera de la carpa de Holofernes, esperando que la
anunciaran.
19 Maravillados de su hermosura, no podían menos de admirar también a los israelitas y se decían unos a
otros: «¿Quién podrá despreciar a un pueblo que tiene semejantes mujeres? ¡No conviene dejar en pie ni a
uno solo de sus hombres, porque los sobrevivientes serán capaces de seducir a toda la tierra!».
20 Los guardias personales de Holofernes y todos sus oficiales salieron e introdujeron a Judit en la carpa.
21 Holofernes estaba reclinado en su diván, bajo un dosel de púrpura, recamado en oro, esmeraldas y
piedras preciosas.
22 Judit fue anunciada, y él salió a la antecámara de la carpa, precedido de lámparas de plata.
23 Cuando apareció Judit delante de él y de sus oficiales, todos quedaron maravillados por la hermosura de
su rostro: ella se postró con el rostro en tierra, pero los servidores de Holofernes la levantaron.

Judit ante Holofernes


01 Holofernes le dijo: «Ten confianza, mujer; no tengas miedo, porque jamás he hecho mal a nadie que se
haya decidido a servir a Nabucodonosor, rey de toda la tierra.
02 Incluso ahora, si tu pueblo, que habita en las montañas, no me hubiera despreciado, yo no habría
levantado mi lanza contra ellos; son ellos mismos los que han provocado esto.
03 Ahora dime por qué te has escapado de ellos y has venido hasta nosotros. Con sólo venir hasta aquí, te
has salvado. Ten confianza, porque conservarás tu vida esta noche y en adelante.
04 Nadie te causará ningún daño: por el contrario, te tratarán bien, como corresponde a los servidores de
mi señor, el rey Nabucodonosor».
05 Entonces Judit le respondió: «Acepta de buen grado las palabras de tu esclava, y permítele hablar en tu
presencia. Todo lo que yo te diré esta noche es verdad.
06 Si sigues los consejos de tu servidora, Dios llevará a buen término tu empresa, y no fracasará nada de
lo que te has propuesto.
07 ¡Por la vida de Nabucodonosor, rey de toda la tierra, y por el poder de él, que te envió para poner en
orden a todos los vivientes! Gracias a ti, no sólo lo sirven los hombres, sino que también, gracias a tu
fuerza, las fieras, el ganado y las aves del cielo vivirán sometidos a Nabucodonosor y a toda su dinastía.
08 Hemos oído hablar, en efecto, de tu sabiduría y de la sagacidad de tu inteligencia, y se comenta en toda
la tierra que tú eres el más valiente, el más experto y el más admirable estratega de todo el reino.
09 También nos hemos enterado del discurso pronunciado por Ajior en tu Consejo, porque la gente de
Betulia le perdonó la vida, y él les contó todo lo que había dicho en tu presencia.
10 Por eso, soberano señor, no desoigas sus palabras; antes bien, tómalas en cuenta, porque son exactas,
ya que nuestra estirpe no será castigada ni sometida por la espada, a no ser que haya pecado contra su
Dios.
11 Pero ahora, para que mi señor no sufra una derrota y un fracaso, y para que la muerte caiga sobre
ellos, han incurrido en un pecado con el que provocarán la ira de su Dios apenas cometan ese desatino.
12 Porque como han empezado a faltarles los víveres y escasea el agua, decidieron echar mano a sus
ganados y sustentarse con todo lo que Dios en sus leyes les ha prohibido comer.
13 Incluso, están resueltos a consumir las primicias del trigo y los diezmos del vino y del aceite, que ya
han sido consagrados y reservados para los sacerdotes que ejercen sus funciones delante de nuestro Dios
en Jerusalén: esas cosas que a ninguno del pueblo le es lícito ni siquiera tocar con sus manos.
14 Más aún, han enviado gente a Jerusalén, donde todo el mundo hace lo mismo, con el encargo de
obtener la debida autorización de los ancianos.
15 Apenas la obtengan, harán uso de ella, y ese mismo día te serán entregados para su perdición.
16 Por eso, yo, tu servidora, al enterarme de todo esto, escapé de su lado. Y Dios me ha enviado para
realizar contigo tales hazañas, que llenarán de asombro en toda la tierra a aquellos que las escuchen,
17 porque soy piadosa y sirvo noche y día al Dios del cielo. En adelante permanecerá a tu lado, señor mío,
pero cada noche saldré al valle, para orar a Dios, y cuando incurran en el pecado, él me lo hará saber.
18 Al regresar, te informaré; entonces podrás salir con todo tu ejército, no habrá nadie entre ellos que
pueda oponerte resistencia.
19 Luego te conduciré a través de la Judea hasta las puertas de Jerusalén, y pondré tu sitial en medio de
ella. Tú los conducirás como a ovejas que no tienen pastor, y ni siquiera un perro se atreverá a ladrar ante
ti. Todas estas cosas me fueron comunicadas anticipadamente, y yo he sido enviada a anunciártelas».
20 Las palabras de Judit agradaron a Holofernes y a todos sus oficiales, los cuales, admirados de su
sabiduría, exclamaron:
22
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

21 «De un confín al otro de la tierra no hay mujer como esta, por la hermosura de su rostro y la sensatez
de sus palabras».
22 Y añadió Holofernes: «Dios ha hecho bien en enviarte delante de tu pueblo para que el triunfo esté en
nuestras manos y la perdición en aquellos que han menospreciado a mi señor.
23 Tu aspecto es tan encantador como son hábiles tus palabras: si obras como lo acabas de decir, tu Dios
será mi Dios, y tú habitarás en el palacio del rey Nabucodonosor y serás famosa en toda la tierra».

Judit se mantiene fiel a la ley


01 Luego Holofernes la hizo pasar al lugar donde tenía preparada su vajilla de plata, y ordenó que le
sirvieran de sus propios manjares y le dieran a beber de su vino.
02 Pero Judit le dijo: «No comeré de ellos, para no incurrir en falta; lo que he traído conmigo me bastará».
03 Holofernes le respondió: «Y cuando se acaben tus provisiones, ¿De dónde sacaremos otras semejantes,
ya que entre nosotros no hay nadie de tu pueblo?».
04 Judit le dijo: «Quédate tranquilo, señor, porque antes que consuma mis provisiones, el Señor habrá
cumplido por mi intermedio lo que tiene determinado».
05 Luego los oficiales de Holofernes la condujeron a su carpa, y ella durmió hasta la medianoche. Antes de
la aurora, se levantó,
06 y mandó decir a Holofernes: «Señor, ordena que me dejen salir para hacer oración».
07 Y él ordenó a sus guardias personales que no se lo impidieran. Así permaneció Judit tres días en el
campamento; cada noche salía al valle de Betulia y se bañaba en la fuente que estaba en el campamento.
08 Cuando salía del agua, oraba al Señor, el Dios de Israel, que dirigiera sus pasos para resurgimiento de
los hijos de su pueblo.
09 Y cuando regresaba, ya purificada, permanecía en al carpa hasta que le traían su alimento, hacia el
atardecer.
10 Al cuarto día, Holofernes ofreció un banquete, exclusivamente para su personal de servicio, sin invitar a
ninguno de sus oficiales.
11 Y dijo a Bagoas, el eunuco que era su mayordomo: «Trata de convencer a esa mujer hebrea que está
bajo tu cuidado para que venga a comer y a beber con nosotros.
12 Porque sería vergonzoso que dejáramos partir a una mujer como esta sin haber gozado de ella. Si no
logramos conquistarla, ella se burlará de nosotros».
13 Bagoas salió de la presencia de Holofernes, fue adonde estaba Judit y le dijo: «No tenga reparo esta
preciosa joven en presentarse ante mi señor, para ser honrada por él y beber alegremente con nosotros.
Hoy serás tratada como una de las asirias que viven en el palacio de Nabucodonosor».
14 Judit le respondió: «¿Quién soy yo para contradecir a mi señor? Haré gustosamente todo lo que le
agrade, y eso será para mí un motivo de alegría hasta el día de mi muerte».
15 En seguida se levantó, y se atavió con sus vestiduras y con todos sus adornos femeninos. Su servidora,
se adelantó y le extendió en el piso, ante Holofernes, las pieles que Bagoas le había dado para su uso
diario, a fin de que comiera reclinada sobre ellas.
16 Judit entró y se reclinó; el corazón de Holofernes quedó cautivado por ella, su espíritu se turbó, y ardía
en deseos de poseerla, porque desde la primera vez que la vio, buscaba la oportunidad de seducirla.
17 «Bebe, le dijo Holofernes, y alégrate con nosotros».
18 Judit le replicó: «Beberé con mucho gusto, señor, porque desde el día en que nací, jamás he apreciado
tanto la vida como hoy».
19 Entonces tomó lo que le había preparado su servidora, y comió y bebió en presencia de él,
20 mientras Holofernes, encantado con ella, bebió tanto vino como nunca lo había hecho en un solo día
desde su nacimiento.

Muerte de Holofernes
01 Cuando se hizo tarde, sus ayudantes se retiraron inmediatamente, Bagoas cerró la carpa por fuera,
después de hacer salir a los que estaban con su señor, y todos se fueron a dormir, rendidos porque habían
bebido demasiado.
02 Sólo Judit quedó en la carpa, mientras Holofernes, completamente ebrio, yacía tendido en su lecho.
03 Judit mandó a su servidora que se quedara fuera de su dormitorio y que la esperara a la salida como
todos los días, porque había dicho que saldría para hacer oración y había hablado en el mismo sentido a
Bagoas.
04 Cuando todos ya se habían retirado de la carpa, y no quedaba nadie dentro de ella, ni grande ni
pequeño, Judit, de pie junto al lecho de Holofernes, dijo en su corazón: «Señor, Dios todopoderoso, mira
favorablemente en esta hora lo que voy a hacer para la exaltación de Jerusalén.
23
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

05 Ha llegado el momento de acudir en ayuda de tu herencia, y de realizar lo que me había propuesto para
aplastar a los enemigos que se alzaron contra nosotros».
06 Judit se aproximó entonces a la barra del lecho que estaba junto a la cabeza de Holofernes, descolgó de
allí su espada,
07 y acercándose al lecho, lo tomó por la cabellera y exclamó: «¡Fortaléceme en esta hora, Dios de
Israel!».
08 Luego le asestó dos golpes en el cuello con todas sus fuerzas y le cortó la cabeza.
09 Hizo rodar el cuerpo desde el lecho y arrancó el cortinado de las columnas. Poco después, salió y
entregó a su servidora la cabeza de Holofernes.
10 Esta la metió en la bolsa de las provisiones, y las dos salieron juntas, como lo hacían habitualmente
para la oración. Atravesaron el campamento y, bordeando el barranco, subieron la pendiente de Betulia
hasta llegar a sus puertas.
11 Judit gritó desde lejos a los guardias de las puertas: «¡Abran, abran las puertas! Dios, nuestro Dios,
está con nosotros para manifestar todavía su fuerza en Israel y su poder contra nuestros enemigos, como
lo ha hecho hoy».
12 Apenas escucharon su voz, la gente de la ciudad se apresuró a bajar a las puertas, y convocaron a los
ancianos de la ciudad .
13 Todos acudieron rápidamente, desde el más pequeño hasta el más grande, porque les parecía increíble
que hubiera vuelto. Abrieron las puertas para recibirlas, encendieron una hoguera para poder ver y se
agolparon alrededor de ellas.
14 Judit les dijo en voz alta: «¡Alaben, alaben a Dios! Alaben a Dios, que no ha retirado su fidelidad del
pueblo de Israel, sino que, por mi intermedio, ha destrozado esta noche a sus enemigos».
15 Entonces sacó la cabeza de la bolsa y la mostró, diciendo: «Aquí está la cabeza de Holofernes, el
general en jefe de los ejércitos asirios, y este es el cortinado bajo el cual estaba tendido completamente
ebrio. ¡El Señor lo ha matado por la mano de una mujer!
16 ¡Por la vida del Señor, que me protegió en el camino que recorrí! Mi rostro lo sedujo para su perdición,
pero él no cometió conmigo ningún pecado que me manchara o me deshonrara».
17 Todo el pueblo quedó fuera de sí y, postrándose, adoraron a Dios y exclamaron unánimemente:
«Bendito eres, Dios nuestro, porque hoy has aniquilado a los enemigos de tu pueblo».
18 Ozías, por su parte, dijo a Judit: «Que el Dios Altísimo te bendiga, hija mía, más que a todas las
mujeres de la tierra; y bendito sea el Señor Dios, creador del cielo y de la tierra, que te ha guiado para
cortar la cabeza del jefe de nuestros enemigos.
19 Nunca olvidarán los hombres la confianza que has demostrado y siempre recordarán el poder de Dios.
20 Que Dios te exalte para siempre, favoreciéndote con sus bienes. Porque no vacilaste en exponer tu vida,
al ver la humillación de nuestro pueblo, sino que has conjurado nuestra ruina, procediendo resueltamente
delante de nuestro Dios». Y todo el pueblo añadió: «¡Amén! ¡Amén!».

Culminación de la victoria
01 Judit les dijo: «Escúchenme, hermanos; tomen esta cabeza y cuélguenla sobre las almenas de la
muralla,
02 Después, cuando despunte el alba y se levante el sol sobre la tierra, cada uno de ustedes tomará sus
armas de combate, y todos los que puedan hacerlo saldrán de la ciudad. Pónganles al frente un jefe como
si fuera a descender a la llanura, hasta los puestos de avanzada de los asirios, pero no bajen.
03 Ellos tomarán sus armas e irán al campamento a despertar a los jefes de su ejército. Estos, a su vez, se
precipitarán hacia la carpa de Holofernes y, al no encontrarlo, quedarán aterrorizados y huirán delante de
ustedes.
04 Ustedes y todos los habitantes del territorio de Israel los perseguirán, exterminándolos en su retirada.
05 Pero antes de ejecutar todo esto, tráiganme a Ajior, el amonita, para que él vea y reconozca al que
había despreciado al pueblo de Israel, y lo envió para que muriera entre nosotros».
06 Llamaron entonces a Ajior, que estaba en la casa de Ozías. Cuando este llegó y vio la cabeza de
Holofernes en la mano de uno de los hombres de la asamblea del pueblo, cayó desvanecido.
07 Apenas lo reanimaron, se arrojó a los pies de Judit y, postrándose ante ella, exclamó: «Bendita seas en
todos los campamentos de Judá y en todas las naciones, las que al escuchar tu nombre, quedarán
asombradas.
08 Pero ahora cuéntame lo que has hecho durante todos estos días». Judit, en medio del pueblo, le contó
todo lo que había hecho desde el día de su partida hasta ese momento.
09 Cuando terminó de hablar, el pueblo la aclamó dando grandes vítores, y los gritos de júbilo se
extendieron por toda la ciudad.
24
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

10 Ajior, por su parte, al ver todo lo que había realizado el Dios de Israel, creyó firmemente en él, se hizo
circuncidar y fue incorporado al pueblo de Israel hasta el día de hoy.
11 Al despuntar el alba, colgaron de las murallas la cabeza de Holofernes, y todos los israelitas empuñaron
sus armas y avanzaron en escuadrones por las laderas de la montaña.
12 Los asirios, al divisarlos, enviaron mensajeros a sus jefes; estos, a su vez, se dirigieron a los generales
y capitanes y a todos sus oficiales.
13 Ellos llegaron a la carpa de Holofernes y dijeron a su mayordomo: «Despierta a nuestro señor, porque
esos esclavos han tenido la audacia de bajar a combatir contra nosotros, para ser totalmente
exterminados».
14 Bagoas entró y golpeó las manos ante la cortina de la carpa, suponiendo que Holofernes estaba
acostado con Judit.
15 Como nadie respondía, descorrió la cortina, penetró en el dormitorio y lo encontró muerto, tendido
sobre el umbral y decapitado.
16 El lanzó un alarido, llorando y sollozando; y dando grandes gritos, desgarró sus vestiduras.
17 Luego entró en la carpa donde se alojaba Judit, y al no encontrarla, se precipitó hacia la tropa,
vociferando:
18 «¡Esos esclavos nos han traicionado! ¡Una mujer hebrea ha cubierto de vergüenza la casa de
Nabucodonosor! ¡Miren cómo yace Holofernes, tendido en el suelo y sin cabeza!».
19 Al oír estas palabras, los jefes del ejército asirio rasgaron sus túnicas, completamente desconcertados, y
lanzaron grandes gritos y alaridos por todo el campamento.

Alabanzas a Judit
01 Al enterarse de la noticia, los que estaban en el campamento quedaron fuera de sí por lo ocurrido.
02 El terror y el pánico se apoderaron de ellos, y ni un solo hombre permaneció al lado de su compañero;
todos se desbandaron, escapando apresuradamente por todos los senderos de la llanura y de la montaña.
03 También se dieron a la fuga los que estaban apostados en la montaña alrededor de Betulia; y todos los
israelitas capaces de empuñar las armas se precipitaron sobre ellos.
04 Ozías envió mensajeros a Betomestaim, a Bebai, a Jobai y a Colá, y a todo el territorio de Israel, para
anunciar lo sucedido, a fin de que todos acometieran contra los enemigos hasta aniquilarlos.
05 Cuando la noticia llegó a los demás israelitas, todos, como un solo hombre, cayeron sobre ellos y los
arrasaron hasta Jobai. También acudieron los de Jerusalén y los de toda la montaña, porque ya se había
enterado de lo ocurrido en el campamento. Además, los de Galaad y los de Galilea los acometieron por los
flancos, causándoles un gran estrago, hasta más allá de Damasco y sus fronteras.
06 Mientras tanto, los demás habitantes de Betulia irrumpieron en el campamento asirio y lo saquearon,
obteniendo un riquísimo botín.
07 Los otros israelitas, por su parte, al volver de la matanza, se apoderaron del resto; y lo mismo hicieron
los habitantes de los poblados y caseríos, tanto los de la montaña como los de la llanura: todos se
apoderaron de abundantes despojos, porque los había en cantidades fabulosas.
08 El sumo sacerdote Joaquím y los ancianos del pueblo de Israel que habitaban en Jerusalén vinieron para
contemplar los beneficios con que Dios había colmado a Israel, y también para ver a Judit y saludarla.
09 Al verla, todos a unas, la elogiaron y le dijeron: «¡Tú eres la gloria de Jerusalén, tú el gran orgullo de
Israel, tú el insigne honor de nuestra raza!
10 Al realizar todo esto con tu propia mano, has hecho un gran bien a Israel, y Dios ha aprobado tu obra.
Que el Señor todopoderoso te bendiga para siempre». Y todo el pueblo dijo: «¡Amén!».
11 El pueblo se entregó al saqueo del campamento durante treinta días. Asignaron a Judit la carpa de
Holofernes, con toda su vajilla de plata, sus lechos, sus recipientes y todo su mobiliario. Ella tomó esas
cosas, cargó su mula, enganchó sus carros y amontonó todo encima.
12 Todas las mujeres de Israel acudieron a verla y a elogiarla, y algunas de ellas formaron un coro de
danzas en su honor. Judit, tomó en sus manos unas guirnaldas y las distribuyó entre las que las rodeaban.
13 Luego ella y sus compañeras se coronaron con ramos de olivo, y ella, al frente de todo el pueblo, dirigía
las danzas corales de todas las mujeres. Al mismo tiempo, los hombres de Israel, con sus armas y ceñidos
de coronas, la seguían entonando himnos de alabanza.
14 Entonces Judit entonó este canto de acción de gracias en presencia de todo Israel, y todo el pueblo
coreó su canto.

Cántico a Judit
01 Judit dijo: «¡Entonen un canto a mi Dios con tamboriles, canten al Señor con címbalos; compongan en
su honor un salmo de alabanza, glorifiquen e invoquen su Nombre!
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

02 Porque el Señor es un Dios que pone fin a las guerras: él estableció su campamento en medio del
pueblo y me libró de mis perseguidores.
03 De las montañas del norte llegó Asiria, avanzó con un ejército innumerable: sus tropas obstruyeron los
valles y su caballería cubrió las colinas.
04 Amenazó con incendiar mis territorios y pasar a mis jóvenes al filo de la espada, con estrellar a mis
pequeños contra el suelo y entregar a mis niños como presa y a mis muchachas como botín.
05 ¡Pero el Señor todopoderoso los eliminó por la mano de una mujer!
06 Su jefe no fue abatido por jóvenes guerreros, ni lo golpearon hijos de titanes, ni lo atacaron enormes
gigantes: lo desarmó Judit, la hija de Merarí, con la hermosura de su rostro.
07 Ella se quitó su ropa de luto, para exaltar a los afligidos de Israel:
08 se ajustó el cabello con una diadema, se puso ropa de lino para seducirlo.
09 Sus sandalias deslumbraron los ojos del guerrero, su hermosura le cautivó el corazón... ¡y la espada le
cortó la cabeza!
10 Los persas temblaron por su audacia y los medos se turbaron por su temeridad,
11 Entonces mi pueblo humillado gritó de alegría y los otros se llenaron de espanto; mis débiles lanzaron
gritos de triunfo y ellos quedaron aterrados; mi pueblo alzó su voz y ellos se dieron a la fuga.
12 Hijos de jóvenes mujeres los traspasaron, los acribillaron como a esclavos fugitivos: ¡todos perecieron
en el combate de mi Señor!
13 Cantaré a mi Dios un canto nuevo: ¡Señor, tú eres grande y glorioso, admirable por tu poder e
invencible!
14 Que te sirvan todas las criaturas, porque tú lo dijiste y fueron hechas, enviaste tu espíritu y él las
formó, y nadie puede resistir a tu voz.
15 Las montañas y las aguas se sacudieron desde sus cimientos, las rocas se derretirán como cera en tu
presencia, pero tú siempre te muestras propicio con aquellos que te temen.
16 Poco vale un sacrificio de aroma agradable y menos aún toda la grasa ofrecida en holocausto, pero el
que teme al Señor será grande para siempre.
17 ¡Ay de las naciones que se levantan contra mi pueblo! El Señor todopoderoso los castigará en el día del
Juicio: pondrá en su carne fuego y gusanos, y gemirán de dolor eternamente».
18 Apenas llegaron a Jerusalén, todos adoraron a Dios y, una vez que el pueblo se purificó, ofrecieron sus
holocaustos, sus ofrendas voluntarias y sus dones.
19 Judit dedicó todo el mobiliario de Holofernes, que el pueblo le había obsequiado, y consagró en
homenaje a Dios el cortinado que ella misma había arrancado de su lecho.
20 El pueblo prolongó los festejos durante tres meses delante del Templo de Jerusalén, y Judit permaneció
con ellos.
21 Pasado este tiempo, cada uno regresó a su herencia, Judit, por su parte, volvió a Betulia y siguió
administrando sus bienes. Ella se hizo célebre en tu tiempo por todo el país.
22 Muchos la pretendieron como esposa, pero ella no volvió a casarse, después que su esposo Manasés
murió y fue a reunirse con sus antepasados.
23 Su fama fue creciendo cada vez más, mientras envejecía en la casa de su esposo, hasta llegar a los
ciento cinco años. Otorgó la libertad a su servidora, y murió en Betulia, siendo sepultada en la caverna de
su esposo Manasés.
24 La casa de Israel estuvo de duelo por ella durante siete días. Antes de morir había repartido sus bienes
entre los parientes de su esposo Manasés y entre sus propios parientes.
25 Nadie atemorizó a los israelitas mientras vivió Judit, y hasta mucho tiempo después de su muerte.
26
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

ESTER

Sueño de Mardoqueo

1 [1a] El día primero del mes de Nisán del segundo año de reinado del gran rey Artajerjes, Mardoqueo tuvo
un sueño. Mardoqueo, hijo de Jaír y descendiente de Simí y de Quis, de la tribu de Benjamín,
2 [1b]
era un judío que vivía en la ciudad de Susa. Era un hombre importante y estaba al servicio del rey en
el palacio.
3 [1c]
Era uno de los que el rey Nabucodonosor de Babilonia había llevado cautivos desde Jerusalén, junto
con Jeconías, rey de Judá.
4 [1d]
El sueño que tuvo fue el siguiente: oía gritos, tumulto, truenos, un terremoto y mucha confusión en la
tierra.
5 [1e]
Veía también dos enormes dragones, que avanzaban listos para pelear el uno con el otro, y que rugían
espantosamente.
6 [1f]
Al oír aquel ruido, todas las naciones se prepararon a declararle la guerra al pueblo de los justos.
7 [1g]
Era un día de oscuridad y tinieblas, aflicción y angustia, sufrimiento y mucha confusión en toda la
tierra.
8 [1h]
Todo el pueblo de los justos se llenó de miedo al presentir las calamidades que estaban por caer sobre
ellos, y se prepararon a morir; pero levantaron la voz pidiendo ayuda a Dios,
9 [1i]
y en respuesta a sus clamores apareció un pequeño manantial, que se convirtió en un enorme río con
mucha agua.
10 [1j]
Salió el sol y hubo mucha luz. Los que estaban humillados se levantaron y devoraron a los que habían
recibido muchos honores.
11 [1k]
Después de tener este sueño y de ver lo que Dios había decidido hacer, Mardoqueo se despertó; pero
siempre tenía presente el sueño y, desde la mañana hasta la noche, por todos los medios, trataba de
entenderlo.

Mardoqueo descubre un complot

12 [1l]
Mardoqueo vivía en el palacio junto con Gabata y Tarra, los dos hombres de confianza del rey que
hacían guardia en el palacio,
13 [1m]
y los oyó conversar. Trató de entender de qué hablaban, y al darse cuenta de que estaban tramando
un atentado contra el rey Artajerjes, fue y los denunció ante el rey.
14 [1n]
El rey interrogó a sus dos hombres de confianza, los cuales confesaron y fueron condenados a
muerte.
15 [1ñ]
Entonces el rey mandó escribir estos sucesos, para que no se olvidaran; y Mardoqueo también
escribió un relato de ellos.
16 [1o]
Después el rey empleó a Mardoqueo en el servicio del palacio, y en agradecimiento le hizo varios
regalos.
17 [1p]
Pero Amam, hijo de Hamedata y descendiente de Bugai, que había recibido muchos honores del rey,
buscaba hacer mal a Mardoqueo y a los de su nación, por el asunto de los dos hombres de confianza del
rey.

Banquete del rey Artajerjes

[18 [1q] La siguiente historia tuvo lugar en el tiempo en que Artajerjes reinaba sobre un imperio de ciento
veintisiete provincias, que se extendía desde la India hasta Etiopía
19 [2]
y que tenía establecido su gobierno en la ciudad de Susa.
20 [3]
En el tercer año de su reinado, el rey Artajerjes dio un banquete en honor de sus amigos, de la gente
de las demás naciones, de las personas notables de Persia y Media y de los jefes de las provincias.
21 [4]
Durante medio año les mostró la riqueza de su reino y el esplendor de sus ricos banquetes.
22 [5]
Una vez terminado aquel banquete, dio el rey otro banquete más para las personas de otras naciones
que se encontraban en la ciudad, el cual duró seis días y se celebró en el patio del palacio real.
23 [6]
El patio estaba adornado con cortinas blancas de lino y algodón, sostenidas por cordones blancos y
morados y sujetas a bloques de oro y plata que descansaban sobre columnas de mármol y de piedra.
27
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

También se habían puesto divanes de oro y plata, y el suelo estaba embaldosado con piedras esmeralda y
con perlas y mármol. Había cojines transparentes con rosas bordadas alrededor.
24 [7]
Había copas de oro y plata, y estaba expuesto un vaso de rubí que valía noventa millones de siclos. El
vino, muy bueno y abundante, era del mismo que bebía el rey.
25 [8]
No se había puesto ningún límite a la bebida. Sin embargo, el rey había ordenado a los camareros de
palacio que no obligaran a nadie a beber, sino que respetaran la voluntad del rey y la de los invitados.
26 [9]
La reina Astin, por su parte, dio también un banquete a las esposas de los invitados en el palacio del
rey Artajerjes.
27 [10]
El séptimo día del banquete, el rey estaba muy alegre, y ordenó a Amam, Bazán, Tarra, Boraze,
Zatolta, Abataza y Taraba, los siete hombres de confianza que estaban a su servicio personal,
28 [11]
que llevaran a su presencia a la reina Astin, para que se mostrara luciendo la corona real y para que
los jefes y el pueblo pudieran admirar su belleza, pues realmente la reina era muy hermosa.
29 [12]
Pero ella se negó a ir con los hombres de confianza del rey. Entonces el rey se puso muy triste, y
lleno de ira
30 [13]
dijo a sus amigos:
—Vean lo que ha respondido Astin. Juzguen ustedes y decidan lo que hay que hacer en este caso.
31 [14]
Entonces se le acercaron Arceseo, Sarsateo y Malesear, altas personalidades de Persia y Media muy
allegados al rey y que ocupaban altos cargos en el gobierno de la nación,
32 [15]
y le dijeron lo que de acuerdo con las leyes había que hacer con la reina Astin, por no haber
obedecido ella la orden que el rey le había dado por medio de sus hombres de confianza.
33 [16]
Entonces Muqueo dijo al rey y a los demás jefes:
—La reina Astin no solamente ha ofendido a Su Majestad, sino también a todas las autoridades y a los jefes
del reino
34 [17]
(el rey les había repetido lo que la reina había dicho y cómo había respondido al rey). Y si ella
respondió así al rey Artajerjes,
35 [18]
hoy mismo las esposas de los jefes persas y medos sabrán lo que ella le dijo al rey, y se atreverán a
faltar al respeto a sus maridos.
36 [19]
Por lo tanto, si a Su Majestad le parece bien, publíquese el siguiente decreto real, y quede registrado
entre las leyes de los persas y los medos, pues no hay otra cosa que hacer: «La reina no podrá presentarse
nunca más delante del rey.» Y que el rey dé el título de reina a otra mujer más digna.
37 [20]
El decreto real deberá publicarse por todo el reino, y así todas las mujeres respetarán a sus maridos,
sean éstos pobres o ricos.
38 [21]
La idea de Muqueo les pareció bien al rey y a los miembros del consejo real, y el rey la puso en
práctica.
39 [22]
Envió cartas a todas las provincias de su reino, escritas en la lengua de cada provincia, ordenando en
ellas que todo marido fuera respetado en su casa.

Ester es elegida reina

2 [1] Después de algún tiempo, el ánimo del rey se calmó; pero volvió a llamar a Astin, recordando lo que
ella había dicho y cómo él la había condenado.
2
Entonces los funcionarios de su gobierno le dijeron:
—Es necesario que se busquen para el rey jóvenes vírgenes y bellas.
3
Que nombre el rey delegados en todas las provincias de su reino, con el encargo de que sean traídas
todas ellas al palacio de las mujeres que el rey tiene en la ciudad de Susa, y que se les ponga bajo el
cuidado del hombre de confianza del rey y guardián de las mujeres. Que se les someta a un tratamiento de
belleza,
4
y que la joven que más le guste al rey sea nombrada reina y ocupe el lugar de Astin.
La idea le agradó al rey, y así se hizo.
5
En la ciudad de Susa vivía un judío llamado Mardoqueo, hijo de Jaír y descendiente de Simí y de Quis, de
la tribu de Benjamín.
6
Este Mardoqueo era uno de los muchos judíos que el rey Nabucodonosor de Babilonia había llevado
cautivos desde Jerusalén.
7
Tenía a su cuidado a una joven, hija de Aminadab, un tío suyo por parte de padre, a la que había
educado, cuando sus padres murieron, para casarse con ella. Se llamaba Ester, y era muy bella.
8
Cuando se publicó el edicto del rey, muchas jóvenes fueron reunidas en el palacio real de la ciudad de
Susa y puestas bajo el cuidado de Gai, el guardián de las mujeres. Entre ellas estaba Ester.
28
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
9
La joven agradó mucho a Gai y se ganó su estimación, así que Gai la sometió en seguida a tratamiento de
belleza y le dio los mejores alimentos; puso a su servicio siete criadas que había en el palacio real, y a ella
y a sus criadas las trató muy bien en el palacio de las mujeres.
10
Ester no dijo nada en cuanto a su raza o su familia, pues Mardoqueo le había ordenado que no lo hiciera.
11
Y Mardoqueo se paseaba todos los días por el patio del palacio de las mujeres, para saber qué le había
sucedido a Ester.
12
Todas aquellas jóvenes eran sometidas a un tratamiento de belleza, que duraba doce meses. Los
primeros seis meses se untaban el cuerpo con aceite de mirra, y los seis meses restantes con perfumes y
cremas de los que usan las mujeres. Terminado el tratamiento, cada una de las jóvenes se presentaba por
turno ante el rey,
13
y se le permitía llevar del palacio de las mujeres al palacio real todo lo que pidiera.
14
Iba al palacio real por la tarde, y a la mañana siguiente pasaba a otra sección del palacio de las mujeres,
bajo el cuidado de Gai, hombre de confianza del rey y guardián de las mujeres; después ya no volvía a
presentarse ante el rey, a menos que éste expresamente la mandara llamar.
15
Cuando a Ester, hija de Aminadab, tío de Mardoqueo, le tocó presentarse ante el rey, no descuidó
ninguna de las instrucciones que le había dado Gai, hombre de confianza del rey y guardián de las mujeres.
Para entonces, Ester se había ganado ya la simpatía de todos los que la trataban.
16
Ester fue presentada ante el rey Artajerjes en el mes doce, el mes de Adar, del séptimo año de su
reinado.
17
Y el rey se enamoró de Ester y la favoreció más que a ninguna otra joven, y le puso la corona de reina.
18
Luego, para celebrar las bodas con Ester, dio un banquete que duró siete días, e invitó a todos sus
amigos y a las autoridades, y rebajó impuestos a los súbditos de su reino.

Mardoqueo descubre un complot contra el rey

19
Mardoqueo prestaba servicio en el palacio.
20
Ester, siguiendo el consejo de Mardoqueo, no había dicho a nadie cuál era su patria. Cuando ella estaba
bajo el cuidado de Mardoqueo, éste le había encargado que tuviera reverencia a Dios y que cumpliera sus
mandamientos, y ella no cambió su manera de vivir.
21
Los dos hombres de confianza del rey y jefes de sus guardaespaldas se disgustaron de que Mardoqueo
hubiera sido ascendido, e hicieron planes para asesinar al rey Artajerjes.
22
Mardoqueo supo de este complot y se lo contó a la reina Ester, quien a su vez se lo comunicó al rey.
23
El rey interrogó entonces a los dos hombres de confianza, y los condenó a la horca. Luego mandó que en
el archivo real se hiciera la alabanza de Mardoqueo y se dejara constancia del servicio que le había hecho.

Mardoqueo y Amam

3 [1] Algún tiempo después, el rey Artajerjes elevó a Amam, hijo de Hamedata, descendiente de Bugai, a un
alto cargo, dándole precedencia sobre todos los otros amigos del rey.
2
Todos los que servían al rey en su palacio se arrodillaban delante de él, porque así lo había mandado el
rey; pero Mardoqueo no lo hacía.
3
Los funcionarios del rey preguntaron a Mardoqueo por qué no cumplía la orden dada por el rey.
4
Y como todos los días le preguntaban lo mismo y él no les hacía caso, fueron a contarle a Amam que
Mardoqueo no obedecía la orden del rey. Mardoqueo ya les había dicho que era judío.
5
Y cuando Amam se enteró de que Mardoqueo no se arrodillaba delante de él, se llenó de indignación
6
y decidió acabar con todos los judíos que vivían en el reino de Artajerjes.

Decreto para destruir a los judíos

7
En el año decimosegundo del reinado de Artajerjes, Amam echó suertes para fijar el día y el mes en que
debía exterminar, en un solo día, a la nación de Mardoqueo, y salió el día trece del mes de Adar.
8
Entonces dijo Amam al rey Artajerjes:
—Disperso entre todos los pueblos del reino de Su Majestad, hay uno que tiene leyes distintas de las de
todos los demás pueblos, y que no cumple las órdenes de Su Majestad. No conviene a Su Majestad que
este pueblo siga viviendo en su reino.
9
Por lo tanto, si a Su Majestad le parece bien, publíquese un decreto que ordene su exterminio. Yo, por mi
parte, entregaré al tesoro real trescientos treinta mil kilos de plata.
29
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
10
Entonces el rey se quitó su anillo y se lo dio a Amam para que sellara el decreto contra los judíos,
11
y le dijo:
—Puedes quedarte con la plata. En cuanto a ese pueblo, haz con él lo que mejor te parezca.
12
El día trece del primer mes del año fueron llamados los secretarios del rey, los cuales escribieron las
órdenes de Amam a los gobernadores y jefes de todas las ciento veintisiete provincias, desde la India hasta
Etiopía, y a las autoridades de cada nación. Estas órdenes fueron escritas en la lengua de cada nación, por
mandato del rey Artajerjes,
13
y enviadas luego por medio de correos a todas las provincias del reino. En ellas se les ordenaba que en
un solo día del mes doce, es decir del mes de Adar, destruyeran por completo al pueblo judío y se
apoderaran de todos sus bienes.]

Texto del decreto

14 [13a]
Ésta es una copia de la carta:
«El gran rey Artajerjes a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias del imperio, desde la India
hasta Etiopía, y a los demás funcionarios subordinados.
15 [13b]
»Yo, como rey de tantas naciones y soberano de todo el mundo, quiero asegurar siempre a mis
súbditos una vida tranquila, procurar al reino la calma y la seguridad hasta las últimas fronteras, y
restablecer la paz por la que todos suspiran. Hago esto no porque el poder me llene de orgullo, sino porque
quiero gobernar siempre con suavidad y bondad.
16 [13c]
Habiendo consultado a mis consejeros en cuanto a cómo alcanzar este objetivo, Amam me dio la
respuesta. Él se ha distinguido entre nosotros por su sano juicio, y se ha señalado por su inalterable afecto
y su firme lealtad; por eso ha recibido el honor de ocupar el segundo lugar en el reino.
17 [13d]
Amam me ha informado de que, mezclado entre todas las naciones de la tierra, hay un pueblo
enemigo, contrario en sus leyes a todas las demás naciones, que nunca obedece los decretos reales, con lo
que pone impedimentos a mi gobierno bien intencionado e irreprochable.
18 [13e]
»Considerando, pues, que este pueblo es el único que se opone siempre a todos los demás, que lleva
una vida diferente por causa de sus extrañas leyes, y que al despreciar mis decretos comete los peores
crímenes, impidiendo así la estabilidad del reino,
19 [13f]
decreto que todos aquellos que Amam, mi ministro de gobierno y mi segundo padre, señale en su
carta, junto con sus mujeres y sus hijos, sean radicalmente exterminados por la espada de sus enemigos,
sin compasión ni misericordia, el día catorce del mes doce, el mes de Adar, del presente año.
20 [13g]
Así, esas personas que ahora y siempre han sido enemigas, en un solo día morirán violentamente, y
yo podré en adelante gobernar en paz y tranquilidad.»
[21 [14] Copias de este decreto fueron publicadas y dadas a conocer en todas las provincias y pueblos, a fin
de que se prepararan para aquel día.
22 [15]
Rápidamente el decreto fue publicado también en Susa. Y mientras el rey y Amam brindaban, en la
ciudad reinaba la confusión.

Tristeza de los judíos a causa del edicto

4 [1] Cuando Mardoqueo supo lo que había pasado, se rasgó la ropa en señal de dolor, se vistió con ropas
ásperas, se echó ceniza sobre la cabeza, y empezó a recorrer las calles de la ciudad gritando: «¡Una nación
inocente va a ser exterminada!»
2
Así llegó hasta la entrada del palacio real, y allí se detuvo, pues no se permitía que nadie entrara vestido
de tal manera y cubierto de ceniza.
3
También en cada provincia adonde llegaba el edicto, los judíos manifestaban con gritos su tristeza y
aflicción, y se acostaban sobre la ceniza y se vestían con ropas ásperas.

La intervención de Ester

4
Las criadas que estaban al servicio de Ester y los hombres que formaban su guardia personal, le
comunicaron lo que estaba sucediendo. La reina, al oírlo, se llenó de angustia y envió ropa a Mardoqueo
para que se cambiara las ropas ásperas que llevaba puestas, pero él no quiso aceptarla.
5
Ester llamó entonces a Acrateo, que era de su guardia personal, y le ordenó que fuera de parte de ella a
ver a Mardoqueo y averiguara exactamente lo que estaba sucediendo.
30
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
7
Mardoqueo lo puso al corriente de lo que pasaba, y le habló de los trescientos treinta mil kilos de plata
que Amam había prometido entregar al tesoro real a cambio de que los judíos fueran exterminados.
8
También le entregó una copia del decreto de exterminación publicado en Susa, para que se la diera a
Ester. Además, le recomendaba a Ester que hablara personalmente con el rey y le suplicara que
interviniera en favor de su pueblo;]
8a
que se acordara de cuando vivía humildemente bajo el cuidado de Mardoqueo, y que supiera que Amam,
quien ocupaba el segundo lugar después del rey, había hablado a éste contra los judíos y quería matarlos.
Igualmente le encargó que invocara al Señor y que hablara al rey en favor de los judíos y los salvara de la
muerte.
[9 Acrateo volvió y le contó esto mismo a Ester.
10
Ella le contestó: «Pues ve a ver a Mardoqueo y dile:
11
“Todas las naciones del reino saben que todo hombre o mujer que entre en el patio interior del palacio
sin que el rey lo haya llamado, no tiene salvación, a no ser que el rey tienda su cetro de oro hacia esa
persona en señal de clemencia, y le salve así la vida. Por lo que a mí toca, hace ya treinta días que no he
sido llamada por el rey.”»
12
Cuando Acrateo le comunicó a Mardoqueo la respuesta de Ester,
13
Mardoqueo le dijo: «Ve y dile: “No creas, Ester, que por estar tú en el palacio real, vas a ser la única
judía que se salve.
14
Si ahora callas y no dices nada, la liberación y la ayuda a los judíos vendrán de otra parte, pero tú y la
familia de tu padre morirán. ¡A lo mejor tú has llegado a ser reina precisamente para ayudarnos en esta
situación!”»
15
Ester encargó entonces al mensajero que llevara a Mardoqueo esta respuesta:
16
«Ve y reúne a todos los judíos de Susa, y ayunen por mí; no coman ni beban nada durante tres días y
tres noches. Mis criadas y yo haremos también lo mismo, y después iré a ver al rey, aunque eso vaya
contra la ley. Y si me matan, que me maten.»

Oración de Mardoqueo

17
Mardoqueo fue y cumplió todas las indicaciones de Ester,]
18 [17a]
y recordando todas las obras del Señor, oró de esta manera:
19 [17b]
«Señor, Señor, Rey que tienes poder sobre todas las cosas, porque todo está bajo tu dominio: no
hay nadie que pueda oponerse a ti, si es tu voluntad salvar a Israel.
20-21 [17c]
Tú hiciste el cielo y la tierra y todas las maravillas que existen bajo el cielo; tú, Señor, eres Señor
de todos, y no hay nadie que pueda oponerse a ti.
22-23 [17d]
Tú lo sabes todo, y sabes que si no me arrodillé delante del orgulloso Amam, no fue por soberbia,
orgullo o ambición; tú sabes que, por la salvación de Israel, estaría dispuesto hasta a besarle las plantas
de los pies.
24 [17e]
Si no lo hice, fue para no poner el honor de un hombre por encima del honor de Dios. Yo no me
arrodillaré delante de ningún otro fuera de ti, Señor; y si actúo así, no es por orgullo.
25 [17f]
¡Ahora pues, Señor, Dios y Rey, Dios de Abraham, no castigues a tu pueblo! Nuestros enemigos
quieren destruirnos, quieren exterminar al pueblo que desde el principio ha sido tuyo.
26 [17g]
¡No te desentiendas de tu propiedad, a la que libraste del país de Egipto para que fuera tuya!
27 [17h]
Escucha mi súplica, Señor; mira con bondad a Israel, que es tu propiedad, y convierte nuestro luto
en alegría, para que viviendo podamos cantar a tu nombre. ¡No hagas callar los labios que te alaban!»
28 [17i]
De igual manera, todos los israelitas clamaron a Dios con todas sus fuerzas, porque veían cercana su
muerte.

Oración de Ester

29-31 [17j]
También la reina Ester, dominada por una angustia mortal, recurrió al Señor. Se quitó sus vestidos
lujosos, y se puso ropa de luto y tristeza; en lugar de finos perfumes, se cubrió la cabeza de ceniza y
basura; maltrató mucho su cuerpo y, en vez de llevar sus alegres adornos, se dejó los cabellos sueltos y
despeinados. Luego oró al Señor, el Dios de Israel, diciendo:
32 [17k]
«¡Señor mío, Rey de todos nosotros, tú eres único! Ayúdame, pues estoy sola; fuera de ti, no tengo
a nadie que me ayude; estoy en gran peligro.
33 [17l]
En mi niñez, estando con la gente de la tribu de mi padre, oía decir que tú, Señor, escogiste a Israel
entre todas las naciones y a nuestros patriarcas entre todos los antepasados, para que fueran tu propiedad
eterna, y que les cumpliste todo lo que les habías prometido.
31
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
34-35 [17m]
Pero nosotros pecamos contra ti, y tú nos entregaste en poder de nuestros enemigos, porque
dimos culto a sus dioses. Tú eres justo, Señor.
36-37 [17n]
Pero nuestros enemigos no se contentaron con someternos a amarga esclavitud, sino que delante
de sus dioses han jurado impedir que se cumplan tus promesas, y exterminar a tu propiedad haciendo
callar los labios que te alaban, y acabar con el esplendor de tu templo y de tu altar.
38 [17ñ]
Así podrían los paganos celebrar el poder de ídolos que no tienen ningún valor, y honrar eternamente
a un rey de carne y hueso.
39 [17o]
¡No renuncies, Señor, a tu poder soberano en favor de dioses que no son nada! No dejes que los
demás se rían al ver nuestra ruina. Haz que sus planes se vuelvan contra ellos mismos, y da un castigo
ejemplar al hombre que inició este plan contra nosotros.
40 [17p]
¡Acuérdate, Señor! ¡Date a conocer en este momento de aflicción para nosotros, y dame valor, Rey
de los dioses, Señor todopoderoso!
41 [17q]
»Ayúdame a encontrar las palabras apropiadas cuando me enfrente al león. Haz que su odio hacia
nosotros se convierta en odio hacia nuestro enemigo, y sean así exterminados él y todos los que piensan
como él.
42 [17r]
A nosotros, en cambio, sálvanos con tu poder; y a mí, que estoy sola, ayúdame, pues no tengo a
nadie más fuera de ti, Señor.
43 [17s]
»Tú lo sabes todo; tú sabes que aborrezco los honores de parte de los malvados, y que detesto ser
esposa de un pagano y extranjero.
44 [17t]
Tú conoces la difícil situación en que me encuentro. Tú sabes que detesto la insignia de reina que
llevo en la cabeza cuando me presento en público; la detesto como un paño manchado de sangre impura, y
cuando estoy sola nunca me la pongo.
45 [17u]
Yo, tu sierva, nunca he comido en la mesa de Amam, ni he apreciado los banquetes del rey, ni he
tomado del vino que ofrece a sus dioses.
46 [17v]
Desde que me trajeron aquí hasta ahora, nunca he sentido alegría en otro fuera de ti, Señor, Dios de
Abraham.
47 [17w]
Tú, oh Dios, que tienes poder sobre todos, escucha las súplicas de los que están sin esperanza, y
líbranos del poder de los malvados; y a mí, líbrame del peligro que temo.»

Ester se presenta ante el rey

[5/>[1] Tres días después de haber hecho su oración, Ester se quitó los vestidos que se había puesto para
orar, y se puso las vestiduras reales.]
2-4 [1a]
Estando en todo su esplendor invocó a Dios, que todo lo ve y a todos salva, y tomó a dos de sus
criadas. En la una se apoyaba delicadamente, y la otra iba detrás de ella, sosteniéndole la cola del vestido.
5 [1b]
Tenía la cara sonrosada y estaba radiante de belleza. Sin embargo, aunque se la veía alegre y amable,
su corazón estaba angustiado por el miedo.
6 [1c]
Pasó por todas las puertas hasta llegar a la presencia del rey. El rey estaba sentado en su trono,
vestido con todo su esplendor y reluciente de oro y piedras preciosas; su aspecto era imponente.
7 [1d]
Su cara, que deslumbraba por su esplendor, se cambió en terrible gesto de enojo en cuanto vio a
Ester, la cual cambió de color y se desmayó, quedando apoyada en el hombro de la criada que iba delante
de ella.
8 [1e]
Entonces Dios hizo que el rey se volviera amable; y éste, angustiado, se levantó del trono y la sostuvo
en sus brazos hasta que se repuso. Además la tranquilizó con palabras amables, y le dijo:
9-10 [1f]
—¿Qué pasa, Ester? No tengas miedo, yo soy tu esposo. No vas a morir. Esa ley se refiere solamente
a la gente ordinaria. Acércate.
[11-12 [2] Entonces el rey tomó el cetro de oro, lo puso sobre el cuello de Ester, la besó y le dijo:
—Dime lo que quieras.]
13-14 [2a]
Ella respondió:
—Yo vi a Su Majestad, y me pareció un ángel de Dios. Al ver su esplendor me llené de miedo y confusión.
¡Qué admirable es Su Majestad, y qué hermoso es su aspecto!
15-16 [2b]
Mientras Ester estaba hablando, volvió a desmayarse. El rey se preocupó mucho, y todos los
criados trataron de reanimarla.
[17 [3] El rey le preguntó:
—¿Qué quieres, Ester? ¿Qué deseas? ¡Aunque sea la mitad de mi reino, te lo concederé!
18 [4]
Ester respondió:
—Hoy es un día muy especial para mí. Si le parece bien a Su Majestad, le ruego que asista al banquete que
he preparado hoy en su honor, y que traiga también a Amam.
32
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
19 [5]
Entonces el rey ordenó:
—Busquen en seguida a Amam, para que cumplamos el deseo de Ester.
Así los dos fueron al banquete de que Ester había hablado.
20 [6]
Durante el banquete, el rey dijo a Ester:
—¿Qué pasa, reina Ester? Te concederé lo que me pidas.
21 [7]
Y Ester contesto:
—Sólo deseo y pido esto:
22 [8]
que si Su Majestad me tiene cariño, asista mañana, acompañado de Amam, a otro banquete que voy a
preparar en su honor. Entonces haré lo que Su Majestad me pide.

Amam prepara la horca para Mardoqueo

23 [9]
Amam salió del banquete muy contento y satisfecho; pero se llenó de ira al ver a Mardoqueo en el
patio del palacio.
24 [10]
Cuando llegó a su casa, mandó llamar a sus amigos y a Zosara, su mujer,
25 [11]
y les mostró sus grandes riquezas y el esplendor que había recibido del rey, y les habló también de
cómo el rey le había dado el primer lugar y el mando del reino.
26 [12]
Y añadió:
—Además, yo fui el único invitado de la reina Ester al banquete que hoy ofreció al rey; y me ha invitado de
nuevo al banquete que le ofrecerá mañana.
27 [13]
Sin embargo, todo esto no me satisface, mientras vea yo a ese judío Mardoqueo en el patio del
palacio.
28 [14]
Entonces su mujer y sus amigos le dijeron:
—Manda construir una horca de veintidós metros de altura, y mañana por la mañana pídele al rey que
cuelguen en ella a Mardoqueo. Así podrás ir al banquete con el rey sin ninguna preocupación.
Esta idea le agradó a Amam, y mandó preparar la horca.

Triunfo de Mardoqueo

6 [1] Pero el Señor hizo que aquella noche el rey no pudiera dormir, por lo que mandó a su secretario que le
trajera el libro en que estaban escritos todos los sucesos importantes de la nación, para que se lo leyeran.
2
En él encontraron el relato de cómo Mardoqueo había descubierto el complot de los dos oficiales de la
guardia real para asesinar al rey Artajerjes.
3
Entonces el rey preguntó:
—¿Qué hemos hecho para recompensar y honrar a Mardoqueo?
—Nada absolutamente —respondieron los funcionarios.
4
Mientras el rey estaba averiguando acerca del servicio que le había hecho Mardoqueo, entró Amam en el
patio del palacio.
—¿Quién anda en el patio? —preguntó el rey.
En ese momento entró Amam para pedirle que Mardoqueo fuera colgado en la horca que había mandado
preparar.
5
—Es Amam —contestaron los funcionarios.
—¡Háganlo pasar! —ordenó el rey.
6
Entonces le preguntó:
—¿Qué debo hacer al hombre a quien quiero honrar?
Amam se dijo a sí mismo: «¿Y a quién va a querer honrar el rey sino a mí?»
7
Así que respondió:
—Para ese hombre
8
deberán traer los criados del rey la túnica de lino que usa Su Majestad, y un caballo de los que Su
Majestad monta.
9
La túnica y el caballo se entregarán a uno de los amigos más honorables de Su Majestad, para que vista
al hombre a quien Su Majestad estima tanto y lo conduzca a caballo por la plaza de la ciudad, diciendo:
«¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar!»
10
Entonces el rey dijo a Amam:
—Tal como has dicho, así hazlo con Mardoqueo, el judío que me sirve en el patio del palacio. No dejes de
cumplir ningún detalle de los que has mencionado.
11
Amam tomó la túnica y el caballo, y vistió a Mardoqueo, lo hizo montar en el caballo y lo condujo por la
plaza de la ciudad, gritando: «¡Así se trata al hombre a quien el rey quiere honrar!»
33
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
12
Mardoqueo volvió al patio del palacio, y Amam se fue a toda prisa a su casa, triste y con la cabeza baja.
13
Allí les contó a su mujer y a sus amigos lo que le había pasado, y ellos le dijeron:
—Si ese Mardoqueo es judío, has comenzado a perder autoridad ante el rey, y fracasarás por completo. No
podrás vencerlo, porque el Dios viviente está con él.
14
Todavía no había terminado de hablar, cuando llegaron los criados que estaban al servicio personal del
rey, para llevar inmediatamente a Amam al banquete que Ester había preparado.

Amam es condenado a muerte

7 [1] El rey y Amam fueron al banquete,


2
y también este segundo día, durante el banquete, dijo el rey a Ester:
—¿De qué se trata, reina Ester? ¡Pídeme lo que quieras y te lo concederé, aun si me pides la mitad de mi
reino!
3
Y Ester respondió:
—Si Su Majestad me tiene cariño, lo único que deseo y pido es que Su Majestad me perdone la vida y la de
mi pueblo;
4
pues tanto a mi pueblo como a mí se nos ha vendido para ser destruidos por completo, y saqueados, y
para ser esclavos; nosotros y nuestros hijos seremos convertidos en esclavos. ¡Nuestro enemigo es una
deshonra para la corte de Su Majestad!
5
Entonces el rey preguntó:
—¿Quién es el que se ha atrevido a hacer semejante cosa?
6
—¡El enemigo es este malvado Amam! —respondió Ester.
Al oír esto, Amam se quedó paralizado de miedo ante el rey y la reina.
7
El rey se levantó del banquete y salió al jardín. Pero Amam, al ver la mala situación en que estaba,
empezó a pedirle compasión a la reina.
8
Cuando el rey volvió del jardín, Amam estaba inclinado sobre el diván en que se encontraba Ester,
pidiéndole compasión. Entonces exclamó el rey:
—¿Acaso quieres también deshonrar a mi esposa en mi propia casa?
Al oír esto, Amam volvió la cara lleno de vergüenza.
9
Entonces Bugatán, uno de los oficiales de la guardia personal del rey, dijo a éste:
—Amam ha mandado construir en su casa una horca de veintidós metros para Mardoqueo, el hombre que
tan buen informe dio a Su Majestad.
—¡Pues cuélguenlo en ella! —ordenó el rey.
10
Y así Amam fue colgado en la misma horca que había preparado para Mardoqueo. Con eso se calmó la ira
del rey.

Decreto en favor de los judíos

8 [1] Aquel mismo día, el rey Artajerjes regaló a Ester todo lo que había pertenecido a Amam el enemigo.
Ester le dijo al rey que Mardoqueo era su pariente, y el rey lo mandó llamar.
2
Entonces el rey se quitó el anillo que había recobrado de Amam, y se lo dio a Mardoqueo. Ester, por su
parte, lo nombró administrador de todos los bienes que habían sido de Amam.
3
Luego Ester habló nuevamente con el rey y, echándose a sus pies, le suplicó que anulara la malvada
orden de Amam y todo lo que había hecho contra los judíos.
4
El rey tendió hacia Ester su cetro de oro. Ella se levantó, y de pie ante él
5
dijo:
—Si a Su Majestad le parece bien, y si realmente Su Majestad me quiere, que se escriba una orden que
anule las cartas que Amam envió, en las que se ordenaba exterminar a los judíos que hay en el reino.
6
Pues ¿cómo podré soportar la desgracia que está por caer sobre mi pueblo, y cómo podré salvarme, si mi
patria va a ser destruida?
7
El rey contestó entonces a Ester:
—Yo te he dado ya los bienes que eran de Amam, y a éste lo hice colgar en la horca por haber atentado
contra la vida de los judíos. Si quieres algo más,
8
los autorizo a escribir, en mi nombre, lo que mejor les parezca. ¡Y sellen las cartas con el sello real, pues
una carta firmada en nombre del rey y sellada con mi sello no se puede anular!
9
Los secretarios del rey fueron llamados. Era el día veintitrés del mes primero, o sea el de Nisán, del
mismo año, y fue escrito a los judíos todo lo que Mardoqueo ordenó a los gobernadores regionales y
34
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

provinciales de las ciento veintisiete provincias que se extendían desde la India hasta Etiopía, en la lengua
de cada provincia.
10
Las cartas fueron firmadas en nombre del rey y, después de sellarlas con el sello real, fueron llevadas por
medio de correos.
11
En ellas el rey autorizaba a los judíos, en cualquier ciudad donde vivieran, a seguir sus propias leyes, y a
defenderse y hacer con sus enemigos y adversarios lo que quisieran.
12
Todo esto debería hacerse en un mismo día en todo el reino de Artajerjes; el día señalado era el trece del
mes doce, o sea el mes de Adar.]
13 [12a]
Ésta es una copia de la carta:
14 [12b]
«El gran rey Artajerjes saluda a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias, desde la India
hasta Etiopía, y a sus leales súbditos.
15 [12c]
»Hay muchas personas que, al recibir grandes honores de la generosidad de sus bienhechores, se
llenan de orgullo, y no sólo procuran tratar injustamente a mis súbditos sino que, no pudiendo resistir
tantos honores, se dedican a hacer planes contra sus bienhechores.
16 [12d]
No se contentan con ser desagradecidos con los hombres, sino que se llenan de orgullo al verse
aplaudidos por los tontos, y se imaginan que pueden escapar del justo castigo de Dios, que siempre lo ve
todo y aborrece el mal.
17 [12e]
Los gobernantes confían a veces el gobierno de los asuntos a hombres que consideran amigos, pero
éstos muchas veces los persuaden a hacerse cómplices de crímenes contra personas inocentes y a causar
males irreparables;
18 [12f]
con engaños y mentiras malévolas traicionan la sinceridad y las buenas intenciones de los
gobernantes.
19 [12g]
Esto puede verse no solamente en las historias antiguas que nos han transmitido, sino también
ahora. Basta con abrir los ojos para darse cuenta de la cantidad de crímenes cometidos por esa peste de
gobernantes indignos.
20 [12h]
Por eso, mis esfuerzos se enderezarán en el futuro a asegurar a todos los hombres un reino tranquilo
y pacífico,
21 [12i]
efectuando los cambios necesarios y juzgando siempre con la mayor bondad posible los asuntos que
lleguen a mis manos.
22 [12j]
»Yo había recibido como huésped al macedonio Amam, hijo de Hamedata, que en realidad no era de
origen persa, sino extranjero y muy alejado de mi bondadosa manera de ser;
23 [12k]
y él había experimentado la bondad con que trato a todas las naciones, hasta el punto de que fue
proclamado «padre del rey» y reverenciado por todos como la segunda persona en dignidad después de
mí.
24 [12l]
Pero él no supo llevar tan elevado cargo, sino que tramó quitarme el reino y la vida,
25 [12m]
y valiéndose de enredos y engaños pidió la muerte para Mardoqueo, quien me había salvado la vida
y siempre me había hecho beneficios, y para Ester, mi intachable compañera en la dignidad real, lo mismo
que para toda su nación.
26 [12n]
Por estos medios pretendía tomarme desprevenido y quitarles a los persas el dominio, y pasárselo a
los macedonios.
27 [12ñ]
Pero yo he averiguado que los judíos, a los cuales este pésimo criminal quería exterminar, no son
malhechores, sino que viven de acuerdo con leyes sumamente justas
28 [12o]
y que son hijos del gran Dios, altísimo y viviente, quien lo mismo a mí que a mis antepasados nos ha
conservado el reino en estado floreciente.
29 [12p]
»Así pues, no se debe hacer ningún caso a las cartas que envió Amam, porque él, que fue quien
tramó todo esto, ya ha sido colgado en la horca junto con su familia delante de las puertas de Susa. De
esta manera Dios, que tiene poder sobre todo, le dio prontamente el castigo que merecía.
30 [12q]
»Copias de esta carta deben colocarse en todo lugar público. Y debe permitirse a los judíos vivir de
acuerdo con sus leyes. También deben los demás ayudar a los judíos, para que se defiendan de quienes los
ataquen el día trece del mes doce, el mes de Adar, en caso de que se encuentren en dificultades.
31 [12r]
Porque Dios, Señor de todas las cosas, ha hecho que este día sea un día de alegría y no de
exterminio para el pueblo elegido.
32 [12s]
Y ustedes, los judíos, entre sus otras fiestas y conmemoraciones, deben celebrar con toda alegría
este día memorable, para que, tanto ahora como en el futuro, tengamos prosperidad yo y los persas bien
dispuestos, y al mismo tiempo sea para mis enemigos un recuerdo de su destrucción.
33-36 [12t]
Si alguna ciudad o región no cumple estas órdenes, será terriblemente destruida con las armas y el
fuego. Ningún hombre volverá a acercarse a ella, y hasta las fieras y las aves sentirán horror de ese lugar.
[37 [13] »Las copias de la orden deben ser publicadas a la vista de todos en el reino, para que los judíos
estén preparados aquel día para pelear con sus enemigos.»
35
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
38 [14]
Los correos partieron a toda prisa, a caballo, para cumplir lo que el rey había ordenado, y el edicto
fue publicado también en Susa.
39 [15]
Mardoqueo salió del palacio vestido con una túnica real, una corona de oro y un turbante de lino color
púrpura. Al verlo, la gente de Susa se alegró,
40 [16]
y para los judíos todo fue luz y alegría.
41 [17]
En todas las ciudades y provincias donde se publicó el decreto, los judíos se llenaron de gozo y
alegría, y lo celebraron con banquetes. Además, por miedo a los judíos, muchos hombres de aquellas
naciones se circuncidaron y se hicieron judíos también.

Triunfo de los judíos

9 [1] El día trece del mes doce, llamado Adar, llegó el decreto enviado por el rey.
2
En ese día perecieron los enemigos de los judíos. Era tal el miedo que infundían los judíos, que no hubo
nadie que se les enfrentara.
3
Las autoridades de las provincias, los gobernadores regionales y los secretarios reales honraban a los
judíos por miedo a Mardoqueo,
4
pues habían recibido la orden del rey de que se le honrara en todo el reino.
6
Tan sólo en la ciudad de Susa mataron los judíos a quinientos hombres;
7
mataron también a Farsanestáin, Delfón, Fasga,
8
Fardata, Barea, Sarbaca,
9
Marmasima, Arufeo, Arseo y Zabutaitán,
10
que eran los diez hijos de Amam, el enemigo de los judíos, y además les quitaron sus bienes.
11
Aquel mismo día, al enterarse el rey del número de muertos,
12
le dijo a Ester:
—Si los judíos han matado en Susa a quinientos hombres, ¿qué no habrán hecho en las otras provincias?
¡Dime qué más deseas, y te lo concederé!
13
Y Ester respondió:
—Que se permita a los judíos hacer mañana lo mismo que ya han hecho, y que se cuelguen en la horca los
cuerpos de los diez hijos de Amam.
14
El rey ordenó que se hiciera así, y que les entregaran los cadáveres de los diez hijos de Amam para que
fueran colgados.
15
Los judíos que vivían en Susa se volvieron a reunir el día catorce del mes de Adar, y mataron allí a
trescientos hombres; pero no tocaron sus bienes.
16
Los judíos que vivían en las otras provincias del reino se reunieron el día trece del mismo mes para
defenderse y deshacerse de sus enemigos; mataron a quince mil de ellos, pero no tocaron sus bienes.
17
El día catorce descansaron, y lo celebraron con gozo y alegría.
18
Como los judíos de Susa se habían concentrado también el día catorce, no descansaron ese día, pero el
día quince lo celebraron con gozo y alegría.
19
Por eso, los judíos que viven dispersos en las provincias celebran el día catorce del mes de Adar con
alegría, como día de fiesta, y unos a otros se hacen regalos. En cambio, los que viven en las ciudades
principales celebran además el día quince con alegría, como día de fiesta, y unos a otros se hacen regalos.

Institución de la fiesta

20
Mardoqueo puso por escrito estos acontecimientos, y envió cartas a los judíos en las provincias del reino
de Artajerjes, tanto cercanas como lejanas,
21
ordenándoles que establecieran estos días de fiesta y que celebraran los días catorce y quince del mes de
Adar,
22
pues en estos días los judíos se habían deshecho de sus enemigos, y que celebraran todo ese mes de
Adar como el mes en que la tristeza y el dolor se cambiaron en alegría y fiesta. Todo el mes debían
celebrarlo con banquetes y alegría, y hacer regalos a los amigos y a los pobres.
23
Los judíos recibieron, pues, el relato que Mardoqueo les había escrito,
24
donde les contaba cómo Amam el macedonio les había declarado la guerra, cómo había echado la suerte
para exterminarlos
25
y cómo se había presentado ante el rey para pedirle que colgara a Mardoqueo en la horca; pero que los
males que Amam había pensado hacer caer sobre los judíos, habían caído sobre él, y que Amam y sus hijos
habían sido colgados en la horca.
36
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA
26
Por tal razón, estos días fueron llamados purim,a causa de las suertes. En la lengua de los judíos se
llaman purim, a causa de lo que se dice en esta carta y de lo que sufrieron y lo que les sucedió.
27
Los judíos, pues, aceptaron esto y establecieron esta costumbre para ellos y sus descendientes y para
todos los que se convirtieran al judaísmo: celebrar sin falta estos días como una conmemoración, de
generación en generación, en todas las ciudades, familias y regiones.
28
Estos días de purim deberían ser celebrados siempre, para que jamás se perdiera su recuerdo en todas
las generaciones.
29
La reina Ester, hija de Aminadab, y Mardoqueo el judío, escribieron todo lo que habían hecho, para
confirmar la carta que habían escrito acerca de la fiesta de Purim.
31
Ellos se hicieron responsables de esta decisión y se empeñaron con su propia vida en realizar el plan.
32
Ester estableció el decreto para siempre, y todo esto se puso por escrito para que quedara recuerdo.

Elogio de Mardoqueo y conclusión

10 [1] El rey impuso tributos en todo su reino, que se extiende por tierra y por mar.
2
Su poder, su valor, su riqueza y el esplendor de su reino están escritos en el libro de los anales de los
reyes de Persia y de Media.
3
Mardoqueo reemplazaba al rey Artajerjes, y fue un gran personaje en el reino y muy respetado entre los
judíos. Su manera de vivir le ganó el aprecio de toda su nación.]
4 [3a]
Mardoqueo dijo: «Dios es el que ha hecho todo esto.
5 [3b]
Ahora me acuerdo del sueño que tuve, que se refería a estas cosas. Nada dejó de cumplirse:
6 [3c]
el pequeño manantial que se convertía en un río, la luz, el sol y la gran cantidad de agua. El río es
Ester, con la cual se casó el rey y a la que hizo reina.
7 [3d]
Los dos dragones somos Amam y yo.
8 [3e]
Las naciones son aquellos que se juntaron para destruir a los judíos.
9 [3f]
Mi nación son los israelitas, que elevaron su voz a Dios y fueron salvados. Verdaderamente, el Señor
ha salvado a su pueblo; el Señor nos ha librado de todos estos males, haciendo grandes milagros y
prodigios, como nunca se han visto entre las otras naciones.
10 [3g]
Porque Dios preparó dos suertes, una para su pueblo y otra para las demás naciones.
11 [3h]
Después vino el día, la hora y el momento en que estas dos suertes debían ser sacadas, cuando Dios
iba a juzgar a todas las naciones.
12 [3i]
Y Dios se acordó de su pueblo, de Israel, que es su propiedad, y le hizo justicia.
13 [3j]
Por eso los israelitas celebrarán los días catorce y quince del mes de Adar reuniéndose con alegría y
gozo delante de Dios. Y así se hará siempre, por todas las generaciones, en Israel, el pueblo de Dios.»
14 [3k]
En el año cuarto del reinado de Tolomeo y Cleopatra, Dositeo, que afirmó ser sacerdote de la tribu de
Leví, y Tolomeo su hijo, trajeron la citada carta acerca de la fiesta de Purim. Afirmaron que era auténtica y
que la había traducido Lisímaco, hijo de Tolomeo, quien vivía en Jerusalén.

PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS

Antíoco saquea Jerusalén


37
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

01 Alejandro, hijo de Filipo, rey de Macedonia, que venía del país de Quitim, reinaba en toda la Grecia.
Después de haber vencido a Darío, rey de los persas, reinó en su lugar.
02 Sostuvo numerosas batallas, se apoderó de ciudades fortificadas y dio muerte a los reyes de esas
regiones.
03 Llegó hasta los confines del mundo, amontonando riquezas de muchos países. La tierra tuvo que
callarse ante él y su orgullo no tuvo límites.
04 Reunió a un ejército muy numeroso, dominó a provincias, pueblos y reyes y los hizo sus súbditos.
05 Pero después de todo eso cayó enfermo y vio que se iba a morir;
06 entonces convocó a sus compañeros, a los que habían sido educados con él desde la infancia, y les
repartió su reino estando aún con vida.
07 Alejandro murió después de doce años de reinado;
08 sus compañeros tomaron el poder, cada cual en su sector.
09 Luego de su muerte, todos ellos se hicieron coronar como reyes y lo mismo hicieron sus hijos después
de ellos durante largos años: el mal fue aumentando en la tierra.
10 De su descendencia salió aquel retoño impío, Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco. Había estado
primero como rehén en Roma, pero el año ciento treinta de la realeza de los griegos subió al trono.
11 Fue entonces cuando surgieron en Israel unos renegados que arrastraron a muchos consigo:
«Reconciliémonos con las naciones que nos rodean, pues desde que nos separamos de ellos, nos han
ocurrido muchas desgracias».
12 Esta sugerencia tuvo buena acogida:
13 algunas personas de nuestro pueblo fueron a ver al rey quien los autorizó para que siguieran las
costumbres de los paganos.
14 Construyeron en Jerusalén un gimnasio, tal como lo hacían los paganos,
15 se repusieron los prepucios y renegaron de la Alianza Santa para engancharse al mismo carro que los
paganos; se vendieron para hacer el mal.
16 Cuando Antíoco creyó que tenía ya el reino en sus manos, quiso también reinar en Egipto y ser así el
soberano de los dos reinos.
17 Invadió Egipto con un poderoso ejército, con carros, elefantes, caballería y muchos barcos.
18 Atacó a Tolomeo, rey de Egipto, quien no opuso resistencia y emprendió la fuga; muchos de sus
hombres cayeron muertos.
19 Antíoco se apoderó de las fortalezas de Egipto y arrasó con todas las riquezas del país.
20 Después de haber vencido a Egipto, tomó el camino de regreso, el año ciento cuarenta y tres. Fue
entonces cuando se abalanzó sobre Israel y sobre Jerusalén con un poderoso ejército.
21 Lleno de orgullo, Antíoco entró en el santuario y sacó el altar de oro, el candelabro en el que brilla la
luz, con todos sus accesorios,
22 la mesa y las vasijas para las ofrendas, las copas, los incensarios de oro, el velo, las coronas; arrancó
todas las placas de oro que adornaban la fachada del Templo.
23 Juntó todo el oro y la plata, objetos preciosos y todos los tesoros escondidos que pudo descubrir
24 y se fue a su país llevándoselo todo. Derramó mucha sangre e hizo declaraciones injuriosas contra Dios.
25 Todos los pueblos de Israel están de duelo,
26 los jefes y los ancianos gimen, las muchachas y los jóvenes están macilentos y las mujeres han perdido
su belleza.
27 Las canciones de boda se han cambiado en lamentaciones y la recién casada está de duelo en su pieza.
28 La tierra se estremece al ver quiénes la ocupan, y toda la casa de Jacob está cubierta de vergüenza.
29 Dos años después, el rey envió a un jefe a las ciudades de Judá, quien llegó a Jerusalén con un
poderoso ejército.
30 Engañó a los habitantes con palabras pacíficas, pero, cuando se hubo ganado su confianza, se lanzó por
sorpresa sobre la ciudad, la castigó brutalmente y dio muerte a mucha gente de Israel.
31 Saqueó la ciudad, la incendió, demolió sus casas y sus murallas.
32 Sus soldados se llevaron cautivas a las mujeres y a los niños y arriaron con todo el ganado.
33 Después reconstruyeron la ciudad de David, haciendo allí una fortaleza con una muralla muy ancha y
con poderosas torres.
34 Dentro de la fortaleza pusieron gente sin conciencia, a renegados que se hicieron fuertes allí.
35 Almacenaron allí armas y provisiones, y amontonaron dentro todo lo que habían reunido en Jerusalén;
pasó a ser una terrible amenaza.
36 Era un peligro para el Lugar Santo y el enemigo amenazaba desde allí a Israel a cada momento.
37 Derramaron sangre inocente alrededor del Santuario, profanaron el Lugar Santo.
38 Los habitantes de Jerusalén huyeron, y ésta se convirtió en una guarida de extranjeros; pasó a ser una
extranjera para sus hijos, y éstos la abandonaron.
38
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

39 Su templo se convirtió en un desierto, sus fiestas se cambiaron en días de luto, sus sábados fueron
burlados, era el desprecio en vez del respeto.
40 Era tan grande su vergüenza, que su gloria de otrora, su grandeza, cedió el lugar al duelo.
41 El rey ordenó después que todos en su imperio formasen un solo pueblo;
42 cada cual debía renunciar a sus propias costumbres. Todos los paganos se sometieron a las órdenes del
rey
43 e incluso en Israel muchas personas dieron buena acogida a su culto, sacrificando a los ídolos y
profanando el sábado.
44 El rey mandó mensajeros a Jerusalén y a las ciudades de Judá para que les transmitieran sus órdenes:
en adelante tenían que seguir costumbres extranjeras,
45 acabar con los holocaustos del Templo, los sacrificios y las libaciones. Había que profanar los sábados y
las fiestas,
46 ensuciar el Santuario y todo lo que es santo,
47 instalar altares, lugares de culto y templos a los ídolos, inmolar cerdos y animales impuros.
48 Debían dejar sin circuncisión a los hijos y ensuciarse con toda clase de impurezas y profanaciones.
49 En una palabra, tenían que olvidarse de la Ley y enterrar todas sus prescripciones;
50 el que no obedeciera las órdenes del rey debería ser condenado a muerte.
51 Así se expresaban las cartas que envió el rey a todo su reino; le impuso inspectores a todo el pueblo y
ordenó a todas las ciudades de Judá que ofrecieran sacrificios.
52 Mucha gente del pueblo obedeció, todos aquellos que abandonaron la Ley; hicieron el mal en el país,
53 obligando a Israel a esconderse en refugios.
54 El día quince del mes de Quisleu, el año ciento cuarenta y cinco, el rey instaló la Abominación de la
Desolación en el altar de los holocaustos, y se levantaron altares en las ciudades vecinas de Judá.
55 Se quemaba incienso en las puertas de las casas y en las plazas,
56 se rompían y se echaban al fuego los libros de la Ley cuando se los encontraba,
57 y si se descubría en la casa de alguien un libro de la Alianza o si alguien obedecía a la Ley de Dios, se lo
condenaba a muerte según el decreto del rey.
58 Mes a mes en sus ciudades se castigaba a los israelitas que eran sorprendidos contraviniendo lo
dispuesto,
59 y el veinticinco de cada mes se ofrecían sacrificios en el altar instalado en el lugar del altar de los
holocaustos.
60 Según esa ley se condenó a muerte a mujeres que habían hecho circuncidar a sus hijos,
61 junto con sus niñitos abrazados a su cuello; también eran condenados a muerte sus familiares y los que
habían hecho la circuncisión.
62 A pesar de todo eso, muchos continuaron siendo fieles en Israel y fueron lo bastante valientes como
para no comer alimentos impuros.
63 Preferían morir antes que volverse impuros con alimentos que iban en contra de la Alianza Santa, y
fueron ejecutados.
64 Esto fue una gran prueba para Israel.

La rebelión de Matatías
01 Por esos días, un sacerdote de nombre Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, de la descendencia de
Yoarib, salió de Jerusalén y se estableció en Modín.
02 Tenía cinco hijos: Juan, apellidado Gadi,
03 Simón, apellidado Tassi,
04 Judas, apellidado Macabeo,
05 Eleazar, apellidado Avaram, y Jonatán, apellidado Afús.
06 Al ver todos esos pecados que se cometían en Judá y en Jerusalén,
07 exclamó: «¡Qué desgracia! ¡No nací para ver la ruina de mi pueblo y la ruina de la ciudad santa!
Mientras permanezco aquí sentado, la ciudad está en manos de los enemigos, y el Templo en poder de los
extranjeros.
08 El Templo de Dios es ahora como un hombre despreciado.
09 Todo lo que constituía su gloria partió para el cautiverio. Sus hijos fueron asesinados en las plazas, y
sus jóvenes, muertos por la espada del enemigo.
10 ¿Hay alguna nación que no haya recibido sus bienes en herencia; que no se haya apoderado de sus
despojos?
11 Le han robado toda su belleza, la que era libre, es ahora esclava.
12 El Lugar santo, nuestra maravilla y nuestra gloria, no es ahora más que un desierto, pues lo han
profanado los paganos.
39
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

13 ¿De qué me sirve seguir aún con vida?»


14 Matatías y sus hijos rasgaron sus ropas, se vistieron de sacos e hicieron un gran duelo.
15 Llegaron por entonces a Modín los oficiales del rey, que debían imponer la apostasía y obligar a ofrecer
sacrificios.
16 Muchos israelitas se pusieron de su parte, pero Matatías y sus hijos, no.
17 Los oficiales del rey dijeron a Matatías: «Tú eres un personaje importante y respetado en esta ciudad,
tú tienes hijos y hermanos que te siguen;
18 ven tú, el primero, a obedecer las órdenes del rey, tal como lo han hecho todas las naciones, los jefes
de Judá y los que se quedaron en Jerusalén. Si lo haces, tú y tus hijos serán admitidos entre los amigos del
rey, y serán recompensados con oro y plata y con muchas otras cosas».
19 Matatías respondió con todas sus fuerzas: «Aunque le obedeciesen al rey todos los pueblos que
conforman su imperio, aunque todos abandonasen el culto de sus padres para seguir sus ordenanzas,
20 yo, mis hijos y mis hermanos seguiremos la Alianza de nuestros padres.
21 ¡Líbrenos Dios de abandonar la Ley y sus prescripciones!
22 No obedeceremos pues las órdenes del rey ni nos apartaremos de nuestra religión ni a la derecha ni a la
izquierda».
23 Apenas terminó de hablar, se adelantó un judío, delante de todo el pueblo, para sacrificar en el altar de
Modín, según el decreto del rey.
24 Al ver eso, Matatías, lleno de indignación y de cólera, dando rienda suelta a su furor, se abalanzó sobre
el hombre y lo degolló ante el altar.
25 Luego mató al oficial del rey que obligaba a sacrificar y derribó el altar.
26 Su celo por la Ley fue igual al de Pinjas, cuando hirió de muerte a Zimri, hijo de Salú.
27 Luego Matatías salió gritando por medio de la ciudad: «¡Los que quieran defender la Ley y continuar con
la Alianza, que me sigan!»
28 Huyó a los cerros junto con sus hijos, dejando en la ciudad todo lo que tenía.
29 Muchas personas que respetaban la justicia y los decretos de la Ley, se fueron a instalar en el desierto.
30 Llegaron allá con sus hijos, sus mujeres y su ganado, porque la vida se había vuelto imposible.
31 Les comunicaron a los oficiales del rey y a las tropas acantonadas en Jerusalén, en la ciudad de David,
que mucha gente rechazaba las órdenes del rey y buscaba refugio en los escondites del desierto.
32 Salió entonces un fuerte destacamento a perseguirlos y atacarlos; se apostó frente a ellos y se dispuso
a atacarlos siendo día sábado.
33 Les dijeron: «¡Basta ya, salgan! ¡Obedezcan la orden del rey y salvarán su vida!
34 Pero ellos respondieron: «¡No saldremos! No cumpliremos el decreto del rey y no violaremos el día
sábado».
35 Entonces los atacaron.
36 Ellos se negaron a responder, a lanzar piedras o a formar barricadas en sus escondites:
37 «Muramos todos, decían, así nadie nos reprochará algo; el cielo y la tierra son testigos de que ustedes
nos matan injustamente».
38 Los otros emprendieron el asalto siendo día sábado, y ellos murieron junto con sus mujeres, sus niños y
su ganado; había allí alrededor de unas mil personas.
39 Cuando Matatías y sus amigos supieron lo sucedido, hicieron un gran duelo.
40 Pero se dijeron entre sí: «Si hacemos lo mismo que nuestros hermanos, si no nos defendemos de los
paganos para salvar nuestra vida y nuestras observancias, muy pronto nos eliminan de este país».
41 Por eso tomaron ese mismo día esta decisión: «Si alguien viene a atacarnos un día sábado, lo
enfrentaremos y no nos dejaremos aplastar como lo hicieron nuestros hermanos que murieron en sus
refugios».
42 Se les unieron luego un grupo de Asideos, israelitas valientes y devotos de la Ley.
43 Todos los que huían del peligro fueron a reforzarlos y a engrosar sus filas;
44 así fueron organizando su ejército. Comenzaron después a descargar su cólera sobre los renegados, y
su furor sobre los que habían abandonado la Ley. Estos tuvieron que huir a los poblados paganos en busca
de refugio.
45 Matatías y sus amigos llevaron a cabo expediciones para destruir los altares
46 y circuncidar a la fuerza a los niños no circuncidados que encontraban en el territorio de Israel.
47 Persiguieron a los insolentes y tuvieron pleno éxito;
48 recuperaron su religión de manos de las naciones paganas y de su rey, y redujeron al silencio a los
pecadores.
49 Cuando la vida de Matatías llegaba a su fin, reunió a sus hijos: «Ustedes ven ahora el reinado de la
insolencia y del menosprecio, les dijo, el tiempo de los trastornos y el desborde de la cólera.
50 Ustedes, hijos míos, dedíquense por entero a la Ley y den sus vidas por la Alianza de nuestros padres.
40
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

51 Acuérdense de lo que nuestros padres realizaron en su tiempo, y conseguirán una gran gloria y un
nombre inmortal.
52 Abrahán fue hallado fiel en la prueba y por eso fue considerado como un justo.
53 José, en el tiempo de la desgracia, supo cumplir la Ley y llegó a ser dueño de Egipto.
54 Pinjas, nuestro padre, ardía de celo y recibió por eso la alianza de un sacerdocio eterno.
55 Josué cumplió fielmente su misión y llegó a ser juez de Israel.
56 Caleb proclamó la verdad en medio de la asamblea y recibió una herencia en el país.
57 David, por su piedad, recibió un trono real que perdurará más allá de los siglos.
58 Elías, que ardía de celo por la Ley, fue llevado al cielo.
59 Ananías, Azarías, Misael tuvieron confianza y fueron salvados de las llamas.
60 Daniel, que no transigió, fue salvado de las fauces de los leones.
61 Sepan pues que, de generación en generación, los que esperan en Dios no serán vencidos.
62 No teman las amenazas de un hombre que va en contra de Dios, porque su gloria terminará en la
basura y en la podredumbre.
63 Hoy lo honran, pero mañana ya nadie lo conoce; volverá al polvo de donde salió y nada quedará de sus
proyectos.
64 Hijos míos, sean pues valientes y sigan fieles a la Ley, porque de ella provendrá su gloria.
65 Miren a su hermano Simeón, sé que tiene buen criterio. Háganle siempre caso, él será un padre para
ustedes.
66 Judas Macabeo ha sido valiente desde su infancia, él será el comandante del ejército, él dirigirá la
guerra contra las naciones.
67 Vayan a reunir a todos los que observan la Ley y venguen a su pueblo.
68 Devuelvan a las naciones paganas el mal que les hicieron a ustedes y manténganse firmes a los
mandamientos de la Ley».
69 Luego los bendijo y fue a reunirse con sus padres.
70 Murió el año ciento cuarenta y seis; lo enterraron en la tumba de sus padres en Modín, e Israel hizo un
gran duelo por él.

Judas Macabeo
01 Lo reemplazó su hijo Judas, por sobrenombre Macabeo.
02 Sus hermanos y todos los que estaban con su padre le entregaron su apoyo, y llevaron exitosamente la
lucha de Israel.
03 Expandió la fama de su pueblo, era un gigante cuando se ponía la coraza y tomaba sus armas para
entrar en la batalla. Su espada protegía el campamento de Israel.
04 En las batallas era como un león, como un leoncito que ruge tras su presa.
05 Persiguió a los renegados, buscando y condenando a la hoguera a los que perturbaban a su pueblo.
06 Sembró el terror entre los renegados; los que habían transgredido la Ley estaban aterrorizados, y
gracias a él se logró la liberación.
07 Les amargaba la vida a los reyes, pero sus hazañas eran motivo de alegría para Jacob; su memoria será
bendita para siempre.
08 Recorrió las ciudades de Judá, exterminando a los impíos y apartando de Is rael la cólera divina.
09 Reunió a los que estaban perdidos, y su fama alcanzó hasta los confines del mundo.
10 Apolonio reunió a paganos y a mucha gente de Samaría para luchar contra Israel.
11 Cuando lo supo Judas, salió a su encuentro, lo atacó y le dio muerte; muchos cayeron heridos de
muerte y los demás huyeron.
12 Cuando se recogieron los despojos, Judas tomó para sí la espada de Apolonio; a partir de entonces la
usó siempre en los combates.
13 Serón, el general del ejército de Siria, supo que Judas había reunido en torno a él a muchos creyentes y
soldados.
14 Entonces pensó: «Esta es la oportunidad para hacerme célebre y para cubrirme de gloria en el reino.
Voy a combatir con Judas y sus hombres que desprecian las órdenes del rey».
15 Llegó pues con un poderoso ejército de impíos para vengarse de los hijos de Israel.
16 Cuando se acercaba a la subida de Bet-Horón, Judas salió a su encuentro con un pequeño contingente.
17 Al ver el ejército que avanzaba contra ellos, los hombres de Judas le dijeron: «¿Cómo podremos
combatir con un ejército tan grande si somos tan pocos? Además estamos sin fuerza porque hoy no hemos
comido nada.»
18 Judas les respondió: «No es difícil que muchos hombres sean vencidos por unos pocos. Para el Cielo da
lo mismo conceder la salvación con muchos hombres o con unos pocos;
19 sepan que en la guerra la victoria no es de los más numerosos, sino que la fuerza proviene del Cielo.
41
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

20 Es el orgullo y la impiedad que los llevan, porque quieren acabar con nosotros, nuestras mujeres y
nuestros hijos, y apoderarse de nuestros bienes.
21 Nosotros, en cambio, defendemos nuestras vidas y nuestras leyes,
22 y el Cielo los hará añicos ante nuestros ojos. ¡No les teman, pues!»
23 Apenas terminó de hablar, se abalanzó sobre ellos de improviso: Serón y sus hombres fueron
derrotados.
24 Los persiguieron por la bajada de Bet-Horón hasta la llanura; murieron como ochocientos hombres y los
demás huyeron al país de los filisteos.
25 Comenzaron a temer a Judas y a sus hermanos, y se apoderó el pánico de todas las naciones vecinas;
26 su fama llegó hasta el rey y todos los pueblos comentaron las batallas de Judas.
27 Antíoco se enojó mucho cuando lo supo, y dio orden de concentrar todas las tropas de su reino: era un
ejército formidable.
28 Abrió sus cofres y dio a las tropas el sueldo de un año, pidiéndoles que se quedaran en pie de guerra.
29 Luego se dio cuenta de que faltaba el dinero en sus arcas y que habían disminuido los impuestos de la
provincia a causa de las divisiones y de otros problemas que él mismo había provocado al suprimir en el
país las leyes que existían desde siempre.
30 Acostumbraba gastar y regalar, como no lo habían hecho los reyes que habían estado antes que él, pero
entonces tuvo miedo de que no tuviera lo suficiente para hacer frente a tantos gastos.
31 Al verse en serias dificultades, decidió dirigirse a Persia para recaudar los impuestos de las provincias y
regresar con mucho dinero.
32 Dejó pues a Lisias, un noble de la familia real, como encargado de sus asuntos desde el Eufrates hasta
la frontera con Egipto.
33 Lisias debía cuidar de su hijo Antíoco hasta su vuelta.
34 Le pasó la mitad de su ejército con los elefantes y le dio instrucciones sobre todo y muy especialmente
sobre los habitantes de Judá y de Jerusalén.
35 Tenía que despachar en contra de ellos a un ejército para que los aplastase, eliminar las fuerzas de
Israel y el pequeño resto de Jerusalén, para que no se volviera a hablar más de esa ciudad.
36 Después de eso instalaría extranjeros en todo el territorio y les distribuiría esas tierras.
37 El rey tomó la otra mitad del ejército y salió de su capital de Antioquía el año ciento cincuenta y siete;
atravesó el Eufrates y se adentró en las provincias de la montaña.
38 Lisias escogió entre los amigos del rey a Tolomeo, hijo de Dorimeneo, Nicanor y Gorgías, todos
personajes influyentes.
39 Junto con ellos envió a cuarenta mil soldados de infantería y siete mil de caballería para invadir y
destruir el territorio de Judá, según la orden del rey.
40 Gorgías se puso en marcha con todo ese ejército y llegó hasta cerca de Emaús, en la llanura costera;
allí instaló su campamento.
41 Cuando los comerciantes de la provincia se enteraron de eso, llegaron cargados de oro y plata, con
muchas esposas para apresar y se presentaron en el campamento listos para comprar prisioneros
israelitas. También se les juntaron gente de Idumea y del territorio de los filisteos.
42 Cuando Judas y sus hermanos vieron los ejércitos acampando en su territorio, se dieron cuenta de que
las cosas iban muy mal. Se informaron también de la consigna que había dado el rey: destruir totalmente a
su pueblo.
43 Entonces se dijeron unos a otros: «Salvemos a nuestro pueblo de la destrucción y luchemos por nuestro
pueblo y por nuestro Lugar Santo».
44 Se convocó a una asamblea; allí se prepararon para la batalla, se oró y se imploró piedad y
misericordia.
45 Jerusalén, despoblada, era un desierto. Ninguno de sus hijos entraba allí, ni nadie tampoco salía; el
santuario había sido pisoteado; extranjeros vivían en la ciudadela, que se había convertido en una guarida
de paganos. En Jacob se habían acabado los bailes, y ya no se oía el sonido de la flauta ni de la lira.
46 Todos se reunieron en Masfa, frente a Jerusalén, porque Masfa había sido antes un lugar de oración
para Israel.
47 Ese día ayunaron, se vistieron con sacos, se echaron ceniza en sus cabezas y rasgaron sus ropas.
48 Se desenrolló el Libro de la Ley para hallar allí respuestas, las mismas que los paganos pedían a sus
ídolos.
49 Se trajeron las vestimentas de los sacerdotes, primicias y diezmos; también pidieron que fueran allá los
nazireos que habían terminado el tiempo de su manda,
50 y todos se pusieron a clamar al cielo diciendo: «¿Qué haremos con esa gente? ¿A dónde los llevaremos?
51 Tu Lugar Santo ha sido pisoteado y profanado. Tus sacerdotes están de duelo, humillados.
42
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

52 Las naciones se han aliado en contra de nosotros para hacernos desaparecer. Tú conoces bien sus
intenciones.
53 ¿Cómo podremos resistirles si tú mismo no vienes a ayudarnos?»
54 Entonces tocaron las trompetas y lanzaron grandes aclamaciones.
55 En seguida designó Judas jefes para el pueblo, jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.
56 A los que estaban construyendo una casa, a los que se habían casado recién o acababan de plantar una
viña, y a todos los que tenían miedo, les dijeron que se volvieran a su casa, tal como lo autorizaba la Ley.
57 Después el ejército se puso en marcha y fue a acampar al sur de Emaús.
58 Judas les dijo: «¡Cada cual tome su equipo y sean valientes! Estén listos para pelear mañana con esas
naciones que se han congregado en contra de nosotros para destruirnos a nosotros y a nuestro santuario.
59 Es mejor para nosotros morir en la batalla que contemplar la destrucción de nuestro pueblo y de
nuestro Lugar Santo. ¡Que sea lo que el cielo quiera!»

Victoria de Judas en Emaús


01 Gorgías salió de noche, llevando consigo a cinco mil soldados de infantería y a mil de los mejores de
caballería,
02 para asaltar el campamento de los judíos y tomarlos por sorpresa. Lo guiaban hombres de la ciudadela.
03 Le avisaron a Judas, quien salió entonces con sus hombres para atacar al ejército del rey que estaba en
Emaús,
04 aprovechándose de que dichas tropas se habían alejado del campamento.
05 Gorgías llegó de noche al campamento de Judas, pero, como no encontró allí a nadie, se puso a buscar
a los judíos por los cerros, pues se decía: «Han huido ante nosotros».
06 Mientras, al amanecer, apareció Judas en la llanura con tres mil hombres. No tenían, en realidad, ni las
armaduras ni las espadas adecuadas,
07 y veían ante sí el campamento de los paganos, poderoso y bien fortificado, con toda la caballería en
derredor; era gente que sabía combatir.
08 Judas dijo entonces a sus hombres: «No teman a esa muchedumbre ni tiemblen ante su ataque.
09 Recuerden cómo fueron liberados nuestros padres en el Mar Rojo cuando el faraón los perseguía con su
ejército.
10 ¡Clamemos pues al Cielo! Si él lo quiere, se acordará de su Alianza con nuestros padres y hoy mismo
aplastará a ese ejército que ven ante ustedes.
11 Entonces sabrán todas las naciones que Alguien rescata y salva a Israel!»
12 Al levantar la vista, los extranjeros vieron a los judíos que se dirigían hacia ellos,
13 y salieron del campamento para combatir. Los soldados de Judas tocaron las trompetas
14 y entraron en la batalla. Los paganos fueron derrotados y emprendieron la fuga a través de la llanura,
15 pero todos los rezagados cayeron bajo la espada. Los persiguieron hasta Gazer, hasta las llanuras de
Idumea, de Azoto y de Jamnia; hubo más o menos tres mil muertos.
16 Cuando volvió de la persecución con su ejército,
17 Judas dijo al pueblo: «Todavía no es el momento de pensar en el pillaje, porque nos espera aún otro
combate:
18 Gorgías y sus hombres están en los cerros muy cerca de nosotros. Quédense listos para enfrentar a
nuestros enemigos; después de eso, podrán recoger el botín sin miedo».
19 Recién había Judas pronunciado esas palabras, cuando divisaron a las tropas enemigas que los
observaban de lo alto de los cerros.
20 Habían visto que los suyos ha bían emprendido la fuga y que las llamas habían devorado su
campamento; les bastó con ver el humo para darse cuenta de todo.
21 Ese espectáculo los llenó de terror; pero cuando vieron en la llanura al ejército de Judas en orden de
batalla,
22 emprendieron la fuga hacia el territorio de los filisteos.
23 Entonces Judas regresó para saquear el campamento; juntaron muchas monedas de oro y plata, telas
de púrpura violeta y de púrpura roja y muchas otras riquezas.
24 A su regreso, los judíos alababan y bendecían al Cielo cantando: «¡Es bueno, eterno es su amor!»
25 Ese día logró Israel una gran victoria.
26 Los extranjeros que pudieron huir contaron a Lisias todo lo sucedido.
27 Esa noticia lo molestó y lo desalentó, pues los asuntos de Is rael no se habían desarrollado tal como lo
deseaba y el resultado era todo lo contrario de lo que el rey le había ordenado.
28 Al año siguiente, reunió Lisias a sesenta mil de sus mejores hombres y a cinco mil soldados de
caballería, para acabar con los judíos.
29 Llegaron a Idumea y acamparon en Bet-Sur. Judas salió a su encuentro con diez mil hombres.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

30 Al ver ese poderoso ejército, hizo esta oración: «¡Tú eres bendito, tú que salvas a Israel! Tú hiciste
fracasar el ataque del poderoso guerrero por medio de tu servidor David, tú entregaste el campamento de
los filisteos en manos de Jonatán, hijo de Saúl, y de su escudero;
31 ¡pon pues ahora ese ejército en manos de tu pueblo Israel! ¡Que se sientan avergonzados de sus tropas
y de su caballería!
32 Siembra el pánico en sus filas, desarma la confianza que tienen en sus fuerzas y que su derrota los
desaliente.
33 Haz que caigan bajo la espada de los que te aman, y que los que conocen tu nombre te alaben con
cánticos».
34 Se lanzaron al ataque unos contra otros y en la batalla cayeron cinco mil hombres del ejército de Lisias.
35 Al ver la derrota de su ejército y la valentía de los soldados de Judas, decididos a vivir o a morir
valientemente, Lisias se volvió a Antioquía, donde reclutó a extranjeros para atacar de nuevo a Judea con
un ejército aún más numeroso.
36 Judas y sus hermanos dijeron: «Aprovechemos ahora la derrota de nuestros enemigos para purificar el
Santuario y celebrar su consagración».
37 Se reunió entonces todo el ejército y subió al cerro Sión.
38 Allí vieron que el Lugar Santo estaba abandonado. El altar había sido profanado, las puertas quemadas;
en los patios crecían los arbustos como en un bosque o en un cerro y los aposentos estaban destruidos.
39 Entonces rasgaron sus ropas e hicieron un gran duelo echándose ceniza en la cabeza.
40 Se postraron con el rostro en tierra y al toque de las trompetas lanzaron gritos al cielo.
41 Judas designó a unos hombres para que fuesen a combatir a la gente de la ciudadela mientras se
limpiara el Santuario.
42 Luego seleccionó a sacerdotes puros y llenos de celo por la Ley;
43 purificaron el Santuario y echaron en un lugar impuro las piedras del altar pagano.
44 Se preguntaron qué harían con el altar de los holocaustos que había sido profanado;
45 tuvieron la buena idea de destruirlo, porque era para ellos motivo de humillación el hecho de que los
paganos lo hubieran manchado.
46 Lo demolieron y depositaron las piedras de ese altar en el cerro de la Morada, en un sitio conveniente,
esperando que llegara algún profeta para que se pronunciara al respecto.
47 Tomaron piedras que no ha bían sido talladas, tal como lo manda la Ley, e hicieron un nuevo altar
según el modelo del anterior.
48 Repararon el santuario y el interior de la Morada, y purificaron los patios.
49 Después que hicieron nuevos utensilios sagrados, instalaron en el Templo los candelabros, el altar de
los perfumes y la mesa para los panes.
50 Quemaron incienso en el altar, encendieron las velas del candelabro que brillaron en el interior del
Templo.
51 Pusieron en la mesa los panes, colocaron las cortinas y terminaron todo su trabajo.
52 El veinticinco del noveno mes, llamado el mes de Quisleu, el año ciento cuarenta y ocho, se levantaron
de madrugada,
53 y ofrecieron un sacrificio, como lo manda la Ley, en el nuevo altar de los holocaustos que habían hecho.
54 La inauguración del altar fue al son de cantos, de cítaras, arpas y címbalos, en el mismo mes y día en
que había sido profanado por los paganos.
55 Todo el pueblo se postró para adorar, y elevó su alabanza al cielo que había permitido todo eso.
56 Durante ocho días celebraron la consagración del altar, ofrecieron holocaustos con alegría, y también un
sacrificio de comunión y acción de gracias.
57 Decoraron la fachada del Templo con coronas de oro y con escudos, repararon las entradas y pusieron
puertas a las piezas.
58 El pueblo estaba muy alegre; ya se había borrado la vergüenza que les habían infligido los paganos.
59 Junto con sus hermanos y toda la asamblea de Israel, Judas decidió que los días de la consagración
fueran celebrados anualmente la misma fecha, durante ocho días, a partir del veinticinco del mes de
Quisleu, con júbilo y fiesta.
60 Por esos mismos días rodearon de murallas y de torres fortificadas al cerro Sión, para que los paganos
no vinieran a profanar de nuevo esos lugares.
61 Judas puso allí un destacamento para custodiarlo, y fortificó además Bet-Sur para que el pueblo tuviera
una fortaleza frente a Idumea.

Judas va a salvar a los judíos dispersos


01 Cuando las naciones vecinas supieron que el altar y el Santuario habían sido reconstruidos tal como
antes, se enojaron mucho
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

02 y decidieron acabar con los descendientes de Jacob que vi vían entre ellos. Comenzaron pues los
asesinatos y las expulsiones de la gente de nuestro pueblo.
03 Judas declaró la guerra a los hijos de Esaú en Idumea; avanzó contra los habitantes del territorio de
Acrabatane, que asaltaban a los israelitas; los atacó violentamente, los derrotó y se apoderó de sus
despojos.
04 Se acordó también de la maldad de la gente de Bayán, que eran una amenaza y un peligro para el
pueblo porque armaban emboscadas en los caminos.
05 Los obligó a encerrarse en sus torres, los sitió y los condenó al anatema; prendió fuego a sus torres y
las quemó con todos los que estaban dentro.
06 De allí se dirigió donde los amoneos; se topó allí con un poderoso ejército y un pueblo numeroso
mandado por Timoteo.
07 Los atacó, los venció y los aplastó completamente.
08 Se apoderó luego de Yazer y de las aldeas vecinas y regresó después a Judea.
09 Los paganos de Galaad se coaligaron para acabar con los israelitas que vivían en su territorio, y éstos se
refugiaron en la fortaleza de Datema.
10 Les mandaron cartas a Judas y a sus hermanos, en las que les decían: «Los paganos que nos rodean
han venido a sitiarnos para acabar con nosotros,
11 y se preparan para tomar por asalto la fortaleza en que estamos refugiados. Quien comanda su ejército
es Timoteo.
12 Ven pues a librarnos de sus manos, porque ya muchos de nosotros han muerto.
13 Todos nuestros hermanos que eran del territorio de Tobías han sido asesinados, sus mujeres y sus hijos
han sido llevados cautivos, y se han apoderado de sus bienes; ya han perecido en este lugar como mil
hombres».
14 Estaban todavía leyendo esas cartas, cuando llegaron unos mensajeros de Galilea, con sus ropas hechas
tiras y que traían noticias parecidas:
15 «Tolemaida, Tiro y Sidón, decían, se han unido contra nosotros junto con la Galilea de los paganos para
hacernos desaparecer».
16 Al saber eso, Judas y el pueblo convocaron a una gran asamblea: ¿Qué se puede hacer por esos
hermanos que están en problemas y que tienen que luchar por su vida?
17 Judas dijo a su hermano Simón: «Escoge a algunos hombres y ve a salvar a los hermanos que están en
Galilea. Yo y mi hermano Jonatán iremos al territorio de Galaad».
18 Dejó en Judea, para que mantuvieran la guardia, a José, hijo de Zacarías y a Azarías, jefe del ejército,
con el resto del pueblo.
19 Pero les dio esta orden: «Ustedes quedan al frente del pueblo, pero no combatan con los paganos hasta
nuestro regreso».
20 Le dieron tres mil hombres a Simón para la Galilea, y ocho mil a Judas para el territorio de Galaad.
21 Simón salió para Galilea, sostuvo varias batallas con los paganos, a los que barrió.
22 Los persiguió hasta las puertas de Tolemaida, cayendo muertos cerca de tres mil de ellos, cuyos
despojos recogió.
23 Juntó luego a los judíos de Galilea y de Arbata con sus mujeres, hijos y cuanto poseían, y se los llevó a
Judea en medio de la alegría general.
24 Mientras tanto Judas Macabeo y Jonatán, su hermano, atravesaron el Jordán y caminaron tres días por
el desierto.
25 Se toparon con los nabateos que los acogieron bien y que los pusieron al corriente de lo que les pasaba
a sus hermanos en el territorio de Galaad:
26 «Muchos de ellos, les dijeron, están encerrados en las ciudades fortificadas de Bosora, de Bosor, cerca
de Alena, de Casfo, de Maqued y de Carnaín.
27 Otros están siendo sitiados en las demás ciudades del territorio de Galaad y sus enemigos han resuelto
atacar mañana esas fortalezas, apoderarse de ellas y acabar, en un solo día, con todos los que se
encuentren allí».
28 Judas ordenó entonces a su ejército que se dirigiera al desierto de Bosora; se apoderó de la ciudad, dio
muerte a todos los varones y después de haber recogido todo el botín, le prendió fuego.
29 Se fue de noche y llegó muy cerca de la fortaleza de Tatema.
30 Al amanecer pudieron ver que una gran multitud instalaba escalas y máquinas de guerra para asaltar la
ciudad.
31 Judas vio que el ataque había ya comenzado, y se oía el clamor que subía desde la ciudad al Cielo,
como también el sonido de las trompetas.
32 Dijo, pues, a los hombres de su ejército: «¡Combatan hoy por sus hermanos!»
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

33 Sus hombres atacaron al enemigo por la espalda, dispuestos en tres grupos, se tocó la trompeta y
lanzaron el grito de guerra.
34 Cuando el ejército de Timoteo reconoció a las tropas de Macabeo, salieron todos huyendo, pero él los
derrotó de tal forma que ese día dejaron cerca de ocho mil hombres en el campo de batalla.
35 Luego se volvió contra Anema, la atacó, se apoderó de ella, y después de haber dado muerte a todos
los varones y de haber recogido el botín, le prendió fuego.
36 De allí fue a apoderarse de Casfo, de Maqued, de Bosor y de las otras ciudades del territorio de Galaad.
37 Después de todo eso, Timoteo volvió a organizar otro ejército que fue a acampar frente a Rafón, al otro
lado del torrente.
38 Judas mandó a algunos hombres que fueran a reconocer el terreno, y éstos le dijeron: «Todos los
paganos que nos rodean se han reagrupado en torno a ese jefe y conforman un ejército muy grande.
39 Contrataron además como auxiliares a los árabes que están acampados al otro lado del torrente y que
están listos para atacarnos». En vista de eso, Judas partió a su encuentro.
40 Mientras Judas y su tropa se acercaban al torrente, Timoteo dijo a sus generales: «Si él pasa primero
hacia acá, no podremos resistirle, pues nos llevará la delantera.
41 Pero si tiene miedo y se queda al otro lado del arroyo, entonces nosotros atravesaremos y acabaremos
con él».
42 Al llegar junto al torrente, Judas dispuso a los oficiales del pueblo a lo largo del torrente y les dio esta
orden: «No dejen que la gente instale sus carpas, sino que vayan todos a combatir».
43 Y él fue el primero en franquear el torrente y marchar contra el enemigo, siendo seguido por todo el
pueblo. Derrotó a todos los paganos, que tiraron sus armas y corrieron a refugiarse en el santuario de
Carnaín.
44 Los judíos se apoderaron de la ciudad e incendiaron luego el templo con todos los que allí estaban;
Carnaín fue arrasado y en adelante nadie más fue capaz de oponer resistencia a Judas.
45 Judas juntó después a todos los israelitas que vivían en el territorio de Galaad, desde el más pequeño
hasta el más grande; las mujeres y los niños con sus pertenencias formaban una columna inmensa que
tomó el camino de Judá.
46 Llegaron a Efrón, que era una ciudad grande y fortificada. Como quedaba en medio del camino y no se
podía desviar ni a la derecha ni a la izquierda, había que atravesarla.
47 Sus habitantes les negaron el paso y bloquearon las puertas con piedras.
48 Judas sin embargo les mandó un mensaje de paz: «Tenemos que pasar por el territorio de ustedes para
llegar hasta el nuestro, pero nadie les hará daño. Atravesaremos como simples viajeros». Pero ellos no
quisieron abrirles las puertas.
49 Judas ordenó entonces que se transmitiera esta orden entre las filas: «Cada cual póngase en posición
de combate allí donde esté».
50 Todos los hombres de su tropa tomaron posiciones y Judas emprendió el asalto de la ciudad durante
todo el día y toda la noche; al final ésta cayó.
51 Exterminó a todos los varones y atravesó la ciudad por encima de los cadáveres.
52 Después atravesó el Jordán entrando a la Gran Llanura frente a Bet-seán.
53 Judas, por su parte, fue reagrupando a los rezagados y animando al pueblo durante todo el trayecto
hasta su arribo al territorio de Judá.
54 Subieron el cerro Sión en medio de alegría y fiesta, y ofrecieron allí holocaustos, porque todos habían
vuelto sanos y salvos sin que nadie se perdiera.
55 José, hijo de Zacarías, y Aza rías, jefe del ejército, se informaron de todo lo que habían hecho
56 Judas y Jonatán en el territorio de Galaad y su hermano Simón que sitiaba Tolemaida en Galilea, de sus
actos de heroísmo y de sus combates.
57 Entonces dijeron: «Hagámonos célebres también nosotros, vayamos a atacar a los paganos que nos
rodean».
58 Dieron pues órdenes a las tropas que comandaban para que se dirigieran a Jamnia.
59 Pero Gorgías y sus hombres salieron de la ciudad a su encuentro y los atacaron.
60 José y Azarías se dieron a la fuga; los persiguieron hasta las fronteras de Judea y ese día perecieron
alrededor de dos mil hombres del pueblo de Israel.
61 Fue una gran derrota para el pueblo, y esto, por no haber escuchado a Judas y a sus hermanos.
Quisieron dárselas de valientes,
62 pero no eran de esos hombres a los que se les concedió salvar a Israel.
63 El valeroso Judas y sus hermanos, en cambio, se hacían merecedores de las alabanzas de todo Israel y
de todas las naciones donde se oía hablar de ellos.
64 La gente iba a verlos para felicitarlos.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

65 Judas y sus hermanos llevaron a cabo una expedición contra los hijos de Esaú, en la región del sur; se
apoderó de Hebrón y de las aldeas circunvecinas, derribó las fortificaciones y prendió fuego a las torres de
defensa.
66 Levantó después su campamento y se dirigió al territorio de los filis teos; atravesó Marisa.
67 Ese día, algunos sacerdotes, queriendo dárselas de valientes, atacaron de manera temeraria y fueron
muertos.
68 Judas continuó su camino hasta Azoto, en territorio de los filisteos, destruyó sus altares, quemó los
ídolos de sus dioses, saqueó las ciudades y luego regresó al territorio de Judá.

Muerte de Antíoco Epífanes


01 Mientras el rey Antíoco recorría las provincias de la montaña, oyó hablar de la ciudad de Elimaida, en
Persia, célebre por sus riquezas, su plata y su oro.
02 El templo de esa ciudad era muy rico, y tenía tapices de oro, corazas y armas que había dejado allí
Alejandro, hijo de Filipo, rey de Macedonia (el que reinó primero sobre los griegos).
03 Llegó pues allá y quiso apoderarse de esa ciudad para saquearla, pero no lo logró, porque los habitantes
de la ciudad estaban alerta.
04 Lo recibieron con las armas en la mano y tuvo que emprender la fuga y abandonar el lugar muy
amargado, regresando a Babilonia.
05 Cuando todavía estaba en Persia, recibió esta noticia: «Los ejércitos que invadieron el territorio de Judá
fueron derrotados.
06 Lisias, que había llegado allí con un poderoso ejército, tuvo que ceder el terreno a los judíos. Estos se
han reforzado en armas y en hombres, sin contar todo lo que han quitado a las columnas que han
derrotado.
07 Derrocaron la abominación que había instalado el rey sobre el altar de Jerusalén, rodearon de altas
murallas igual que antes su Lugar Santo y también Bet-Sur, una de las ciudades reales».
08 Al enterarse de esas noticias, el rey se impresionó mucho y se sintió muy abatido, se dejó caer en su
cama enfermo de pena, porque las cosas no se habían dado como lo quería.
09 Permaneció así por muchos días, hundiéndose cada vez más en una profunda depresión. Cuando vio
que estaba a punto de morir,
10 convocó a todos sus amigos: «El sueño, les dijo, ha huido de mis ojos y mi corazón está repleto de
inquietud.
11 Me pregunto: ¿Hasta qué grado de angustia he llegado? ¿Cómo he llegado a caer en una tal depresión,
yo, que era bueno y que era querido cuando era poderoso?
12 Ahora me acuerdo de todo el mal que hice a Jerusalén, de cuando me apoderé de todos los objetos de
plata y oro que allí había y de cuando mandé a mis hombres para que acabaran, sin haber motivo, con
todos los habitantes de Judá.
13 Reconozco que esa es la causa de las desgracias que ahora me acosan. Miren cómo voy a morir
miserablemente en una tierra extraña».
14 Mandó llamar a Filipo, uno de sus amigos, y le encargó todo su reino.
15 Le dio su corona, su manto y su anillo, para que cuidara de la educación y de la manutención de su hijo
Antíoco hasta que ascendiera al trono.
16 El rey Antíoco murió en ese lugar, el año ciento cuarenta y nueve.
17 Al enterarse de su muerte, Lisias nombró como su sucesor a su hijo Antíoco, al que había educado
desde la infancia y al que había puesto el sobrenombre de Eupator.
18 Los defensores de la ciudadela bloqueaban a Israel alrededor del templo; se aprovechaban de cualquier
circunstancia para provocar daño y eran un punto de apoyo para los paganos.
19 Judas decidió eliminarlos y convocó a todo el pueblo para sitiarlos.
20 Se reunieron todos y empezaron el sitio de la ciudadela el año ciento cincuenta; construyeron torres y
máquinas de asalto.
21 Sin embargo, algunos de los sitiados lograron escapar. Se les adhirieron israelitas impíos,
22 y juntos fueron a ver al rey. Le dijeron: «¿Hasta cuándo vas a esperar para hacernos justicia y
vengarnos de nuestros hermanos?
23 Nosotros nos declaramos a favor de tu padre, obedecimos sus órdenes y observamos sus decretos,
24 y por eso nos asedian la gente de nuestro pueblo y nos ponen en entredicho. Más aún, asesinaron a los
nuestros que cayeron en sus manos y se apoderaron de nuestros bienes.
25 Pero no sólo les ha dado con nosotros sino también con tus territorios.
26 Actualmente están sitiando la ciudadela de Jerusalén para apoderarse de ella y fortificaron el Templo y
Bet-Sur.
27 Si no tomas la delantera, harán mucho más daño aún y ya no podrás detenerlos».
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

28 El rey se enojó mucho al oír todo eso, reunió a sus amigos, a los jefes de su ejército y a los
comandantes.
29 Le llegaron además tropas mercenarias de otros reinos y de las islas del mar.
30 Su ejército contaba con cien mil soldados de infantería, veinte mil de caballería y treinta y dos elefantes
entrenados para la guerra.
31 Llegaron por Idumea y sitiaron Bet-Sur con sus máquinas; el sitio se prolongó mucho porque los
defensores efectuaban salidas, prendían fuego a las máquinas y luchaban valientemente.
32 Judas, en vista de eso, dejó el sitio de la ciudadela y fue a acampar en Bet-Zacarías frente al ejército
del rey.
33 Habiéndose levantado muy temprano, el rey condujo a sus tropas muy entusiasmadas por los caminos
de Bet-Zacarías, donde tomaron posiciones para el combate.
34 Tocaron la trompeta, pusieron bajo los ojos de los elefantes jugo de uva y jugo de mora para excitarlos
al ataque,
35 se repartieron los animales entre los diversos batallones del ejército; alrededor de cada elefante había
filas de mil hombres con corazas de hierro y cascos de bronce; acompañaban además a cada elefante
quinientos de entre los mejores hombres de a caballo.
36 Observaban todos los movimientos del animal y lo acompañaban a todas partes sin apartarse nunca de
él.
37 En cada elefante, servía como defensa una sólida torre de madera, que iba sujeta con cinchas y en la
que iban tres guerreros que combatían sobre el lomo del elefante, fuera de su conductor.
38 El resto de la caballería había sido distribuido por el rey en los dos lados del ejército, para combatir al
enemigo y proteger a los batallones del ejército.
39 Cuando el sol brilló sobre los escudos de oro y de bronce, los cerros se iluminaron y resplandecieron
como antorchas encendidas.
40 Una parte del ejército del rey se desplazó por la cumbre de los cerros y la otra, al pie. Avanzaban en
formación regular y bien ordenada.
41 Bastaba con oír el ruido de esa masa, el paso de esa multitud y el estruendo de las armas que chocaban
entre sí para sentirse lleno de espanto; en realidad era un ejército grande y poderoso.
42 A pesar de eso, Judas y sus hombres se lanzaron al combate y cayeron seiscientos hombres del ejército
del rey.
43 Eleazar, por sobrenombre Anaram, divisó a uno de los elefantes que llevaba arneses reales; como era
mucho más alto que los otros, pensó que el rey iba en él.
44 Sacrificó su vida para salvar a su pueblo y hacerse célebre para siempre.
45 Audazmente, corrió hacia el animal, matando a diestra y siniestra, de tal modo que los enemigos se
apartaban a su paso.
46 Se deslizó debajo del elefante, lo hirió por debajo y lo mató; la bestia se derrumbó en tierra encima de
Eleazar, quien murió allí mismo.
47 Al percartarse los judíos de las fuerzas del rey y del ardor de sus soldados, les cedieron el terreno.
48 Una parte del ejército del rey subió a Jerusalén para atacarla y el rey declaró el estado de sitio en Judea
y el cerro Sión.
49 Al mismo tiempo hizo la paz con la gente de Bet-Sur, quienes abandonaron la ciudad porque no tenían
alimentos para seguir resistiendo el sitio, ya que era el año sabático en que la tierra descansaba.
50 El rey tomó posesión de Bet-Sur e instaló allí una guarnición para defenderla.
51 Sitió el Templo durante largos días con sus torres y sus máquinas de asalto, con sus máquinas para
lanzar fuego y rocas, y con las más pequeñas para las flechas y las piedras.
52 Los sitiados, por su parte, instalaron también máquinas contra las de los sitiadores y el sitio se prolongó
por mucho tiempo.
53 Ya no quedaban provisiones en los almacenes porque era el año séptimo y además porque los israelitas
que habían sido rescatados de los países paganos y traídos a Judea habían consumido las últimas reservas.
54 Quedaban pues sólo algunos hombres en el Lugar Santo, porque la hambruna era muy grande y cada
cual se había ido a su casa.
55 Fue entonces cuando recibió Lisias noticias de Filipo, al que el rey Antíoco había elegido, aún en vida,
para que educara a su hijo Antíoco y lo preparara para reinar.
56 Había vuelto de Persia y de Media con las tropas que habían acompañado al rey, y trataba en esos
momentos de tomar en sus manos los asuntos.
57 Lisias quiso dar la señal de partida lo más pronto posible. Dijo pues al rey, a los jefes del ejército y a los
soldados: «Estamos debilitándonos, tenemos pocos víveres y la plaza que asediamos está muy bien
fortificada; mientras tanto nos esperan los asuntos del reino.
58 Hagamos la paz con estos hombres, hagamos las paces con ellos y con todo su pueblo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

59 Permitámosles que vivan según sus costumbres como antes, pues fue justamente a causa de esas
costumbres que nosotros suprimimos que ellos se rebelaron y llegaron hasta esto».
60 Estas palabras agradaron al rey y a los generales; el rey mandó a unos hombres para ofrecer la paz a
los judíos, quienes aceptaron.
61 El rey y los generales se comprometieron bajo juramento y los sitiados salieron de la fortaleza.
62 Pero cuando el rey entró en el cerro Sión y vio la inexpugnabilidad de esa plaza, faltó al juramento que
había prestado y dio órdenes de destruir toda la muralla.
63 Desde allí salió rápidamente rumbo a Antioquía. Allí se encontró con que Filipo era dueño de la ciudad,
le presentó batalla y recuperó a la fuerza la ciudad.

Expedición de Baquides y de Nicanor


01 El año ciento cincuenta y uno, Demetrio, hijo de Seleuco, abandonó Roma y desembarcó con algunos
hombres en un puerto, de donde comenzó a reinar.
02 Al ver que retomaba el reino de sus antepasados, el ejército tomó presos a Antíoco y a Lisias para
entregárselos.
03 Cuando se enteró de la cosa, declaró: «No quiero ver sus caras».
04 Inmediatamente el ejército los ejecutó y Demetrio se sentó en su trono.
05 Todos los renegados de Israel, esos hombres sin fe ni ley, fueron a verlo; al frente de ellos iba
Alquimes, que pretendía el puesto de sumo sacerdote.
06 Acusaron a su pueblo ante el rey diciendo: «Judas y sus hermanos dieron muerte a todos tus amigos y
nos echaron de nuestro país.
07 Envía pues ahora a un hombre de confianza, para que vea todo el daño que nos ha hecho Judas, a
nosotros y a los territorios del rey, y castigue a esa gente junto con todos los que los ayudaron».
08 El rey eligió a Baquides, gobernador de la provincia al oeste del Eufrates. Era uno de sus amigos, un
gran personaje y fiel al rey.
09 El rey lo mandó junto con Alquimes, ese hombre impío al que nombró sumo sacerdote, y le ordenó que
reprimiera a los israelitas.
10 Emprendieron pues el trayecto y llegaron al territorio de Judá con un numeroso ejército. Enviaron a
Judas y a sus hermanos mensajeros con buenos recados para engañarlos,
11 pero éstos no les creyeron, pues habían visto que llegaban con un poderoso ejército.
12 Hubo, sin embargo, una reunión entre los maestros de la Ley y Alquimes y Baquides, para hallar una
solución justa.
13 Los asideos eran los primeros entre los israelitas en pedir la paz,
14 pues decían: «Ya que un sacerdote de la raza de Aarón ha venido con este ejército, no nos hará daño».
15 Este les presentó palabras de paz e incluso les juró: «No queremos hacerles daño ni a ustedes ni a sus
amigos».
16 Le creyeron, pero mandó arrestar a sesenta de ellos y fueron ejecutados en un solo día, según la
palabra de la Escritura:
17 Han dejado en el suelo los cuerpos de tus fieles y derramado sangre alrededor de Jerusalén, y nadie les
dio sepultura.
18 Ante eso, todo el pueblo, presa del miedo y del pánico, decía: «No tienen palabra ni sentido alguno de
justicia, porque violaron el acuerdo y el juramento que habían hecho».
19 Baquides abandonó Jerusalén y fue a acampar en Bet-Zet; desde allí mandó detener a algunas personas
importantes que se habían pasado a su bando, y junto con ellas a algunos del pueblo; mandó que los
degollaran y los echaran en un gran pozo.
20 Luego confió la provincia a Alquimes, dejándole tropas para que lo apoyaran, y regresó donde el rey.
21 Alquimes trató de imponerse como sumo sacerdote,
22 y todos los que perturbaban al país fueron a unírsele. Se adueñaron del territorio de Judá e hicieron
mucho mal a Israel.
23 Al ver Judas que Alquimes y sus partidarios hacían más daño a los israelitas que los mismos paganos,
24 empezó a recorrer la Judea para vengarse de los que se habían pasado al enemigo e impedirles que
anduvieran por el país.
25 Alquimes, viendo que Judas y sus partidarios iban reforzándose, comprendió que no podría resistirle.
Volvió pues donde el rey y los acusó de los peores crímenes.
26 El rey mandó inmediatamente a Nicanor, uno de sus más ilustres generales y que además sentía un
gran odio y desprecio por Israel. Le ordenó que exterminara a ese pueblo.
27 Nicanor llegó pues a Jerusalén con un numeroso ejército. Transmitió a Judas y a sus hermanos buenas
palabras:
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

28 «No nos hagamos la guerra, iré a verlos con espíritu de paz junto a una pequeña escolta». Pero no era
más que un ardid.
29 Cuando llegó donde Judas, se saludaron pacíficamente, pero los enemigos estaban listos para capturar
a Judas.
30 Este se dio cuenta de que Nicanor había venido con malas intenciones, desconfió de él y se negó a
recibirlo de nuevo.
31 Al ver que su plan había sido descubierto, Nicanor avanzó para enfrentarse con Judas cerca de
Cafarsalama.
32 Nicanor perdió quinientos hombres y los demás se refugiaron en la ciudad de David.
33 Después de eso, Nicanor subió al cerro Sión; algunos sacerdotes salieron del Lugar Santo con ancianos
del pueblo para saludarlo pacíficamente y mostrarle el holocausto que se estaba ofreciendo por el rey.
34 Pero Nicanor se burló de ellos, los puso en ridículo, y los despreció multiplicando los insultos.
35 En el colmo de su rabia, hizo este juramento: «Si Judas no cae ahora en mis manos junto con su
ejército, quemaré este Templo cuando regrese victorioso». Y se fue muy enojado.
36 Los sacerdotes, a su vez, se fueron a parar delante del altar. Frente al Templo se pusieron a llorar:
37 «Tú elegiste esta Casa para que lleve tu Nombre, para que sea para tu pueblo una casa de oración y de
súplica.
38 Véngate de ese hombre y de su ejército, que perezca a espada. Acuérdate de sus insultos y no tengas
piedad de él».
39 Nicanor salió pues de Jerusalén e instaló su campamento en Bet-Horón, en donde se le juntó el ejército
de Siria.
40 Judas, por su parte, acampó en Adasa con tres mil hombres. Hizo esta oración:
41 «Cuando blasfemaron los enviados del rey, salió tu ángel e hirió a ciento ochenta y cinco mil.
42 Aplasta de igual forma ante nosotros a ese ejército, para que sepan todos que fueron sus insultos a tu
Santuario lo que provocó su desgracia.
43 Los ejércitos comenzaron la batalla el trece del mes de Adar; el ejército de Nicanor fue aplastado y él
mismo cayó en la batalla.
44 Cuando los soldados de Nicanor vieron que había caído, arrojaron sus armas y emprendieron la fuga.
45 Los judíos los persiguieron todo el día, desde Adasa hasta las inmediaciones de Gazer, y mientras los
perseguían, tocaban la trompeta con todas sus fuerzas.
46 De todas las aldeas de Judea salía gente para cercar a los fugitivos y obligarlos a detenerse para que se
defendieran; así fue como perecieron todos a espada y no escapó ni uno solo.
47 Juntaron sus despojos y todo lo que encontraron; cortaron la cabeza de Nicanor, más su mano derecha,
y las llevaron a Jerusalén, donde fueron expuestas.
48 El pueblo estaba alegre y ese día se hizo una gran fiesta;
49 decidieron que ese día sería celebrado cada año, el trece del mes de Adar.
50 Después de eso el territorio de Judá gozó de paz durante un tiempo.

La alianza con los romanos


01 Judas oyó hablar de los romanos. «Son poderosos, le dijeron, comprensivos con todos los que se ponen
de su parte y ofrecen su amistad a los que se dirigen a ellos. Además, su ejército es de los mejores».
02 Le contaron a Judas sobre sus guerras y sus hazañas entre los Galos, de cómo habían dominado a ese
pueblo y lo habían obligado a pagar impuestos.
03 Le contaron también todo lo que habían hecho en España para apoderarse de las minas de plata y oro
de ese país,
04 y cómo se habían adueñado de todo ese país, muy distante del suyo, gracias a su inteligencia y su
perseverancia. Habían aplastado además a todos los reyes que habían venido de los extremos de la tierra a
combatirlos, les habían infligido una gran derrota, de tal forma que los sobrevivientes tuvieron que
pagarles cada año un impuesto.
05 Por último, ha bían triunfado por medio de las armas sobre Filipo, sobre Perseo, rey de los griegos, y
sobre los que se habían alzado contra ellos; los habían sometido a todos.
06 Antíoco Magno, rey de Asia, había marchado en su contra con ciento veinte elefantes, caballos, carros y
un inmenso ejército, pero había sido completamente derrotado.
07 Incluso lo habían capturado vivo, y habían gravado a él y a sus sucesores con un pesado impuesto que
de bían pagar en una fecha determinada, y con la entrega de rehenes.
08 Le habían quitado el territorio de la India, Media, Lidia y varias de sus más hermosas provincias y se las
habían dado al rey Eumeno.
09 Como los griegos quisiesen librarse de los romanos,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

10 al saberlo éstos, habían mandado en su contra a un solo general, quien los había derrotado, haciendo
numerosas víctimas. Los romanos habían luego llevado cautivas a las mujeres y a los niños, se habían
apoderado de sus bienes y sometido al país, destruido sus fortalezas y reducido a la esclavitud a mucha
gente que se encontraba todavía allí.
11 Los demás reinos e islas que habían presentado resistencia, habían sido destruidos y sometidos por los
romanos.
12 «Pero, le dijeron, ellos mantienen su amistad con los que les son fieles y confían en ellos; como han
sometido a reyes cercanos o lejanos, todos los que oyen hablar de ellos les temen.
13 Los que ellos apoyan y quieren que reinen, reinan, y cambian a los que quieren cambiar; su poder es
considerable.
14 A pesar de eso, nadie de entre ellos se ha puesto la corona ni revestídose del manto real para adquirir
gloria.
15 Instituyeron un consejo de trescientos veinte miembros que deliberan diariamente sobre los asuntos
públicos para que todo esté en orden.
16 Anualmente confían a un solo hombre la autoridad y el poder sobre todo el país; todos obedecen a ese
hombre y no hay entre ellos ni envidia ni celos».
17 Judas eligió entonces a Eupolemo, hijo de Juan, de la familia de Accos, y a Jasón, hijo de Eleazar, y los
mandó a Roma para que hicieran con los romanos un tratado de alianza y de amistad.
18 Con eso quería romper el yugo de los griegos, pues veía que esta gente mantenía a Israel en la
esclavitud.
19 Al cabo de un largo viaje, llegaron a Roma, entraron en el Senado, donde hablaron así:
20 «Judas, apellidado Macabeo, sus hermanos y el pueblo judío nos han mandado donde ustedes para
firmar con ustedes un tratado de alianza y paz. Queremos que nos consideren entre sus aliados y amigos».
21 Esta petición agradó a los senadores
22 y esta es la copia de la carta que escribieron en tablillas de bronce y que enviaron a Jerusalén para que
allí la tuvieran como un documento de paz y de alianza:
23 «¡Haya paz entre los romanos y la nación de los judíos, tanto en mar como en tierra, para siempre!
¡Aléjense de ellos la espada y el enemigo!
24 Si llegare a haber una guerra con Roma o con alguno de sus aliados, doquiera se extiende su poder,
25 la nación de los judíos combatirá lealmente a su lado según lo indiquen las circunstancias.
26 No darán ni proporcionarán a sus adversarios trigo, armas, dinero ni barcos, ateniéndose en eso a las
decisiones de Roma; serán fieles a sus compromisos sin recibir paga alguna.
27 De igual modo, si hubiere alguna guerra con la nación de los judíos, los romanos combatirán lealmente
a su lado, según lo indiquen las circunstancias.
28 No proporcionarán a los enemigos ni trigo ni armas, ni dinero ni barcos, pues así lo ha decidido Roma, y
serán fieles a sus promesas sin paga alguna.
29 Este es el acuerdo que han concluido los romanos con el pueblo judío.
30 Si en adelante unos u otros quieren añadir o quitar algo, lo decidirán con toda libertad, y lo que añadan
o quiten tendrá fuerza de ley.
31 Respecto a los males que el rey Demetrio ha hecho a los judíos, le hemos escrito esto: ¿Por qué
oprimes a los judíos? ¡Ellos son nuestros amigos y aliados!
32 Si llegan a acusarte de nuevo, les haremos justicia y te combatiremos por mar y tierra».

Muerte de Judas
01 Cuando supo Demetrio que Nicanor había perecido junto con sus hombres, mandó de nuevo a Baquides
y a Alquimes a la cabeza del ala derecha del ejército rumbo al territorio de Judá.
02 Tomaron el camino de Galilea y pusieron sitio a Mesalot, en el territorio de Arbeles; se apoderaron de
ella y masacraron a muchos de sus habitantes.
03 El primer mes del año ciento cincuenta y dos, instalaron su campamento frente a Jerusalén,
04 y luego se dirigieron a Berea, llevando consigo veinte mil soldados de infantería y dos mil de caballería.
05 Judas, por su parte, había levantado su campamento en Eleasa y tenía consigo a tres mil de entre los
mejores soldados.
06 Cuando vieron que los enemigos eran tan numerosos, se asustaron y muchos huyeron del campamento;
no quedaron más que ochocientos.
07 Judas vio que su ejército se desintegraba en el preciso momento en que el combate les venía encima;
quedó consternado, pues ya no tenía tiempo para reunir a los fugitivos.
08 A pesar de eso, dijo a los que se habían quedado con él: «¡De pie! ¡Ataquemos a nuestros enemigos y
veamos si podemos vencerlos!»
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

09 Sus compañeros trataron de disuadirlo, diciéndole: « Por ahora lo único que podemos hacer es salvar
nuestras vidas. Volveremos luego a reemprender la lucha junto con nuestros hermanos, pues en realidad
somos muy pocos».
10 Judas les respondió: «¡Nunca haré eso, líbreme Dios de huir frente a ellos! Si ha llegado nuestra hora,
muramos como valientes por nuestros hermanos, pero no hagamos algo que pueda mancillar nuestro
honor».
12 Baquides iba con el ala derecha, la infantería avanzaba por ambos lados al son de la trompeta. Los que
estaban con Judas tocaron también la trompeta,
11 El ejército salió del campamento para enfrentarlos, habiendo dividido en dos la caballería; los honderos
y los arqueros marchaban adelante y las primeras filas estaban formadas por los más valientes.
13 y la tierra se estremeció con los gritos de los ejércitos. El combate comenzó en la mañana y duró hasta
la tarde.
14 Judas vio que Baquides y sus tropas más firmes se hallaban a la derecha; junto con los más valientes
que se congregaron a su alrededor,
15 rompieron el ala derecha de Baquides y la persiguieron hasta el cerro Azara.
16 Pero al ver que el ala derecha había flaqueado, los sirios que formaban el ala izquierda se lanzaron tras
Judas y sus compañeros y los pillaron por atrás.
17 El combate se hizo encarnizado y cayeron muchos en ambos bandos;
18 Judas también cayó y el resto de sus hombres huyó.
19 Jonatán y Simón tomaron el cuerpo de su hermano Judas y lo sepultaron en la tumba de sus padres en
Modín.
20 Todo Israel lo lloró e hicieron por él un gran duelo, repitiendo por muchos días esta lamentación:
21 «¿Cómo es que ha caído el héroe que salvaba a Israel?»
22 El resto de las acciones de Judas, sus guerras, sus actos de valentía y sus títulos de gloria no fueron
escritos porque eran demasiados.
23 Después de la muerte de Judas, los renegados salieron de la oscuridad en todo el territorio de Israel, y
volvieron a figurar todos los que hacían el mal.
24 Por esos días azotó al país una gran hambruna y mucha gente se pasó al otro bando.
25 Baquides eligió entonces a hombres sin fe ni ley para gobernar el país.
26 Sometieron a los partidarios de Judas a pesquisas y sumarios, los hacían comparecer ante Baquides,
quien los castigaba y humillaba.
27 Israel experimentó una opresión tan terrible como no la había tenido desde el fin del tiempo de los
profetas.
28 Entonces se reunieron todos los partidarios de Judas y le dijeron a Jonatán:
29 «Desde que murió tu hermano Judas ya no tenemos a un hombre de su valentía para que dirija la
guerra contra nuestros enemigos, contra la gente de Baquides y de todos aquellos que odian a nuestra
nación.
30 Por eso te hemos elegido para que lo reemplaces como nuestro jefe y general; tu dirigirás nuestros
combates».
31 Y desde ese momento, Jonatán tomó el mando y la sucesión de su hermano Judas.
32 Al informarse de eso Baquides, trató de asesinar a Jonatán.
33 Cuando lo supieron Jonatán, su hermano Simón y todos sus compañeros, huyeron al desierto de Tecoa
y acamparon cerca de la cisterna de Asfar.
34 Baquides lo supo un día sábado, y atravesó también el Jordán con todo su ejército.
35 Jonatán mandó a su hermano, que ocupaba un puesto de mando en el ejército, donde sus amigos
nabateos; quería guardar donde ellos su equipaje, que era considerable.
36 Pero la gente de Medaba, los Yambritas, salieron para apoderarse de Juan y de todo lo que tenía, y
emprendieron luego la fuga con el botín.
37 Poco tiempo después, Jonatán y su hermano Simón se informaron de que los Yambritas iban a celebrar
una boda y que traerían desde Nabata a la novia en medio de un gran cortejo; ella era hija de uno de los
grandes personajes de Canaán.
38 Se acordaron entonces de la muerte de su hermano Juan y fueron a esconderse en la montaña.
39 Divisaron pronto a una muchedumbre numerosa y bullanguera que se acercaba con tamboriles, música
y ricos trajes militares; allí estaba el novio con sus amigos y sus parientes.
40 Los judíos, de lo alto de la emboscada, se abalanzaron sobre ellos y los masacraron; mataron a muchos
y los sobrevivientes huyeron a los cerros. Se apoderaron de todos sus despojos.
41 Así fue como la boda se transformó en un duelo y la alegre música en lamentaciones.
42 De ese modo se vengaron de la sangre de su hermano y luego retornaron a las orillas fangosas del
Jordán.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

43 Al saberlo Baquides, avanzó un día sábado hasta las márgenes del Jordán con un numeroso ejército.
44 Jonatán dijo entonces a sus hombres: «¡De pie, defendámonos, pues este día no va a ser como las
otras veces!
45 El combate está frente a nosotros, y tras nosotros está el agua del Jordán: no hay pantano o espesura
por donde batirse en retirada.
46 Clamemos pues ahora al Cielo para que nos salve de nuestros enemigos!»
47 Cuando comenzó la batalla, Jonatán extendió su brazo para asestarle un golpe a Baquides, pero éste se
echó para atrás.
48 Jonatán y sus hombres se tiraron al Jordán y alcanzaron a nado la otra orilla, pero los enemigos no
atravesaron el río para perseguirlos.
49 Ese día cayeron alrededor de mil hombres del bando de Baquides.
50 Baquides regresó a Jerusalén y se puso a construir fortalezas en Judea: Jericó, Emaús, Bet-Horón,
Betel, Tamnata, Faratón y Tefón. Hizo allí grandes murallas, con puertas guarnecidas de cerrojos.
51 Dejó una guarnición en cada una para mantener la represión en contra de Israel.
52 Fortificó Bet-Sur, Gazer y la ciudadela, y puso allí hombres armados, con víveres de reserva.
53 Tomó como rehenes a los hijos de los jefes del país, y los mantuvo bajo una buena custodia en la
ciudadela de Jerusalén.
54 En el décimo mes del año ciento cincuenta y tres, Alquimes ordenó demoler el muro del patio interior
del Santuario. Esto no significaba menos que destruir la obra de los profetas. Comenzaron a demolerlo,
55 pero Alquimes tuvo un ataque y sus planes quedaron allí. Tenía la boca paralizada y no podía pronunciar
palabra alguna ni dar órdenes respecto a su casa.
56 Así murió Alquimes en medio de grandes sufrimientos.
57 Al ver que Alquimes había muerto, Baquides regresó donde el rey, de tal modo que el territorio de Judá
quedó en paz por dos años.
58 Tuvieron una reunión todos los renegados, y dijeron: «Jonatán y los suyos viven ahora en paz y
seguridad. Llamemos de nuevo a Baquides para que los detenga a todos en una sola noche».
59 Fueron pues a verlo y lo discutieron con él.
60 Baquides emprendió, una vez más, el camino con una poderosa tropa y despachó en secreto cartas a
todos sus partidarios de Judea, para pedirles que arrestaran a Jonatán y a sus compañeros. Pero no le
resultó, porque los otros se habían enterado de su plan.
61 Jonatán y sus compañeros tomaron presos en el país a unos cincuenta hombres que eran los causantes
de ese plan criminal y los ejecutaron.
62 Después de eso, Jonatán y Simón se retiraron, junto con sus partidarios, al desierto de Bet-Basi.
Repararon esa ciudad en ruina y la fortificaron.
63 Cuando Baquides lo supo, reunió a todos sus hombres y convocó a sus partidarios de Judea.
64 Instaló su campamento cerca de Bet-Basi y durante largos días mandó que se construyeran máquinas
para el ataque.
65 Jonatán, dejando a su hermano Simón en la ciudad, recorrió los alrededores con un destacamento.
66 Atacó el campamento de Odomera y de sus hermanos, y el de la gente de Fasirón. Los enemigos
también se decidieron a atacar y subieron con sus tropas.
67 Simón y sus hombres, por su parte, efectuaron una salida y quemaron las máquinas sitiadoras.
68 Después atacaron a Baquides y le infligieron una tal derrota que cayó éste en un profundo abatimiento,
porque su proyecto y su ataque habían fracasado.
69 Se enfureció entonces con los renegados que le habían aconsejado que viniera al país; dio muerte a un
gran número de ellos y decidió volverse a casa con los suyos.
70 Al enterarse de eso, Jonatán le envió a algunos hombres para proponerle la paz y el canje de
prisioneros.
71 Baquides aceptó y cumplió sus promesas. Y juró a Jonatán que hasta el día de su muerte no le
perjudicaría en nada.
72 Baquides liberó a los prisioneros que había tomado antes en el territorio de Judá, luego regresó a su
casa para nunca más volver al país de los judíos.
73 Hubo un tiempo de paz en Israel, y Jonatán se estableció en Micmas, de donde juzgaba al pueblo; hizo
que desaparecieran los impíos de en medio de Israel.

Guerra entre Alejandro y Demetrio


01 El año ciento sesenta, Alejandro, hijo de Antíoco Epífanes, organizó una expedición y ocupó Tolemaida.
Fue bien recibido, comenzando allí su reinado.
02 En cuanto supo la noticia, el rey Demetrio reunió un ejército muy poderoso y marchó, en son de guerra,
contra aquél.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

03 Demetrio envió a Jonatán cartas amistosas en las que le prometía colmarlo de honores.
04 Pues decía: «Hagamos pronto la paz con esos hombres, antes que la hagan con Alejandro en contra
nuestra,
05 pues seguramente Jonatán no se habrá olvidado de todo el mal que les hicimos, tanto a sus hermanos
como a su nación».
06 Le dio, pues, permiso para que formara un ejército, fabricara armas y se presentara como su aliado,
además ordenó que le entregaran los rehenes retenidos en la ciudadela.
07 Jonatán llegó pues a Jerusalén y leyó el mensaje ante todo el pueblo y ante los hombres de la
ciudadela.
08 Cuando éstos oyeron que el rey lo autorizaba a reclutar tropas, la gente de la ciudadela se llenó de
temor.
09 Entregaron los rehenes a Jonatán, quien se los pasó a sus padres.
10 Jonatán se estableció en Jerusalén y comenzó a reconstruir y a reparar la ciudad.
11 En especial dio órdenes a los encargados de los trabajos de reconstruir la muralla y el contorno del
cerro Sión con piedras talladas, para que fuera así una defensa; lo que se hizo.
12 Los extranjeros que ocupaban las fortalezas construidas por Baquides emprendieron la fuga;
13 abandonaron sus puestos y retornaron a su país.
14 En Bet-Sur, sin embargo, quedaron algunos hombres que habían desertado de la Ley y de los
preceptos, pues este era un lugar de refugio.
15 El rey Alejandro supo de las promesas que Demetrio había hecho a Jonatán; le contaron sobre las
guerras y las hazañas en las que se habían distinguido tanto aquel como sus hermanos, como asimismo las
pruebas que habían tenido que sufrir.
16 Entonces el rey exclamó: «¿Dónde hallaremos un hombre como él? Hagámoslo nuestro amigo y nuestro
aliado».
17 Le escribió pues una carta redactada en estos términos:
18 «El rey Alejandro saluda a su hermano Jonatán.
19 Como nos han hecho saber que eres un hombre muy valiente, mereces ser nuestro amigo.
20 Por eso te hacemos ahora el sumo sacerdote de tu nación y te otorgamos el título de Amigo del rey (al
mismo tiempo le mandó un manto de púrpura y una corona de oro), así tú serás uno de los nuestros y nos
mantendrás tu amistad».
21 Así fue como, en el séptimo mes del año ciento sesenta, para la fiesta de las Tiendas, Jonatán se
revistió de los ornamentos sagrados; reclutó tropas y fabricó muchas armas.
22 Demetrio quedó muy contrariado con eso.
23 «¿Qué hemos hecho? decía. Alejandro ha sido más rápido que nosotros para ganarse la amistad de los
judíos y reforzar su posición.
24 Pues bien, yo también les voy a escribir para persuadirlos, ofreciéndoles honores y beneficios, para que
así vengan a ayudarme».
25 Les escribió pues esto: «El rey Demetrio saluda a la nación de los judíos.
26 Ustedes han respetado los acuerdos anteriores entre nosotros y ustedes; nos han mantenido su amistad
en vez de pasarse al lado de nuestros enemigos, lo que al saberlo nos dejó muy felices.
27 Permanezcan pues fieles y sabremos recompensarles lo que hacen por nosotros.
28 Los liberaremos de muchas obligaciones y les haremos muchos favores.
29 Desde ya dispenso a todos los judíos y los libero de los impuestos, de las contribuciones a la sal y de la
tasa real.
30 Desde ahora y para siempre dejo de percibir el tercio de los productos de la tierra y la mitad de las
frutas de los árboles que hasta aquí me correspondían, tanto en el territorio de Judá como en los tres
distritos de la Samaría-Galilea que están anexos.
31 Jerusalén será una ciudad santa, dispensada de diezmos y de gabelas, como también sus alrededores.
32 Renuncio a la posesión de la ciudadela de Jerusalén y se la doy al sumo sacerdote, quien elegirá
personalmente a los hombres encargados de custodiarla.
33 Otorgo la libertad, sin necesidad de rescate, a cualquier persona de origen judío que haya sido llevada
fuera del país de Judá y que esté cautiva en cualquier parte dentro de mi reino. Todos quedarán exentos
de impuestos, incluso de aquel al ganado.
34 Quiero que todas las fiestas, los sábados, las lunas nuevas, los días determinados por la Ley y los tres
días que los preceden y que siguen, sean días en los que se perdonen las deudas y los derechos de
consumo a todos los judíos de mi reino.
35 Durante esos días nadie podrá exigir un pago o inquietar a un judío por cualquier negocio.
36 Los ejércitos reales reclutarán de entre los judíos hasta treinta mil soldados, los que recibirán el mismo
sueldo que las demás tropas del rey.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

37 Se los ubicará en las más importantes fortalezas reales y en los cargos de confianza de mi reino. Sus
supervisores y sus jefes saldrán de sus filas y vivirán según su Ley, tal como el rey lo ha ordenado para
todo el país de Judá.
38 Los tres distritos que han pasado a depender de Judea, a expensas de la provincia de Samaría, serán
anexados a Judea; se los considerara como dependientes de un solo hombre, obedeciendo únicamente al
sumo sacerdote.
39 Doy la ciudad de Tolemaida y el territorio dependiente al Templo de Jerusalén para asegurar así los
gastos necesarios para el culto.
40 Daré personalmente, cada año, quince mil monedas de plata, que se deducirán de la parte que le
corresponde al rey en los lugares que se designarán.
41 En adelante los funcionarios entregarán, para los trabajos del Templo, todo el excedente de los
impuestos que no haya sido gastado, como en los años anteriores.
42 Se descontaban cada año, de los ingresos y rentas del Templo, cinco mil monedas de plata; en adelante
esta cantidad se destinará para beneficio de los sacerdotes que ejecutan el servicio litúrgico.
43 Si alguien es perseguido por deuda al tesoro real o por cualquier otra deuda, y se refugia en Jerusalén o
en sus inmediaciones, quedará libre de pago, al igual que todos los bienes que posea en mi reino.
44 Los gastos necesarios para los trabajos de construcción o de restauración del Templo, serán cargados a
la cuenta del rey.
45 También se cargará a la cuenta del rey el dinero necesario para reconstruir los muros de Jerusalén,
fortificar su entorno y reparar las murallas de las ciudades de Judea».
46 Cuando Jonatán y el pueblo oyeron esas palabras, no las creyeron y se negaron a confiar en ellas, pues
recordaban muy bien el mal que Demetrio había hecho a Israel y cómo los había oprimido.
47 Optaron pues por el partido de Alejandro, que veían más ventajoso para ellos, y fueron sus fieles
aliados.
48 El rey Alejandro organizó por entonces un gran ejército y avanzó contra Demetrio;
49 los dos reyes se trenzaron en combate y el ejército de Demetrio dio vuelta la espalda. Alejandro lo
persiguió y logró imponerse.
50 Luchó enérgicamente hasta la puesta del sol y Demetrio fue muerto ese mismo día.
51 Entonces Alejandro mandó unos embajadores donde el rey de Egipto, Tolomeo, para decirle:
52 « He vuelto a mi reino y me he sentado en el trono de mis padres. Me he apoderado del poder, aplasté
a Demetrio y tomé posesión de mi país.
53 Pues sostuve una batalla con él, siendo aplastado por nosotros él y su ejército. Ahora que he subido a
mi trono real,
54 hagamos un tratado de amistad entre ambos. Dame a tu hija por esposa, yo seré tu yerno y les haré a
ti y a ella regalos dignos de ti».
55 El rey Tolomeo le respondió así: «¡Sea bendito el día en que regresaste al país de tus padres y en que
ocupaste el trono real».
56 Haré por ti lo que me pides, pero ven a mi encuentro en Tolemaida para que nos veamos el uno al otro,
y luego seré tu suegro, como tú lo dices».
57 Tolomeo salió de Egipto con su hija Cleopatra y llegó a Tolemaida el año ciento sesenta y dos.
58 El rey Alejandro fue a encontrarse con Tolomeo quien le dio a su hija Cleopatra, y se celebró en
Tolemaida el matrimonio con mucha solemnidad, tal como convenía a reyes.
59 El rey Alejandro escribió a Jonatán que fuera a visitarlo;
60 en vista de eso, Jonatán se dirigió a Tolemaida con un gran cortejo. Se encontró allí con los dos reyes;
les dio, tanto a ellos como a sus amigos, plata y oro; distribuyó muchos regalos y conquistó su favor.
61 Algunos renegados, la peste de Israel, se habían juntado y se presentaron para quejarse de él, pero el
rey no les prestó ninguna atención.
62 Ordenó más bien que Jonatán dejara la ropa que llevaba para vestirlo de púrpura, lo que así se hizo.
63 Luego el rey lo hizo sentarse cerca de él y dijo a sus secretarios: «Vayan con él a la ciudad y proclamen
esto: Nadie venga a quejarse de él por cualquier asunto y nadie trate de molestarlo por cualquier motivo».
64 Cuando sus acusadores vieron los honores que se le habían hecho, y cuando oyeron la proclamación
que se hacía, salieron todos huyendo.
65 El rey le concedió el honor de contarlo entre sus primeros Amigos y lo nombró jefe supremo y
gobernador,
66 después de lo cual Jonatán regresó muy feliz a Jerusalén, sano y salvo.
67 El año ciento sesenta y cinco, Demetrio, hijo de Demetrio, llegó al país de sus padres, procedente de
Creta.
68 Cuando el rey Alejandro lo supo, quedó muy desconcertado y regresó a Antioquía.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

69 Demetrio confirmó a Apolonio en el cargo de gobernador de Elesiria. Este reunió un poderoso ejército y
estableció su campamento cerca de Jamnia. Luego mandó decir al sumo sacerdote Jonatán:
70 «¿Serás tú el único en tomar partido en contra de nosotros? ¿No ves que se burlan de mí y que me
insultan por culpa tuya? ¿Por qué quieres sustraerte a nuestra autoridad en tus montañas?
71 Si tanta confianza tienes en tu ejército, baja a la llanura donde nosotros, y allí nos mediremos, porque
conmigo está el ejército de las ciudades.
72 Infórmate y sabrás quién soy yo y quiénes son los que están conmigo; me han dicho que ustedes no
podrán oponernos resistencia, pues tus padres salieron huyendo dos veces en su propio país.
73 Ahora tú no podrás hacer frente a mi caballería y a un ejército tan poderoso, en esta llanura donde no
hay rocas ni piedras ni senderos para refugiarse».
74 Cuando Jonatán oyó las palabras de Apolonio se impactó mucho. Reclutó a diez mil hombres y salió de
Jerusalén; su hermano Simón fue a reunírsele y a ayudarlo.
75 Instaló su campamento frente a Jope; la gente de la ciudad le cerraron las puertas, porque había en
Jope una guarnición de Apolonio. Atacaron la ciudad;
76 presas del pánico, los habitantes de Jope abrieron las puertas, y Jonatán se adueñó de la ciudad.
77 Cuando Apolonio lo supo, equipó tres mil soldados de caballería y una numerosa infantería y tomó la
dirección de Azoto, como si quisiese atravesar el país. Se adentró así en la llanura, confiando en la
importancia de su caballería.
78 Jonatán lo persiguió en dirección a Azoto y los dos ejércitos entraron en batalla.
79 Apolonio había dejado escondidos tras él a mil soldados de caballería,
80 pero Jonatán se enteró de esa emboscada a sus espaldas. La caballería rodeó a su ejército y le
dispararon flechas desde la mañana hasta la tarde.
81 El ejército resistió, tal como Jonatán se lo había ordenado, mientras se cansaban los caballos del
enemigo.
82 Cuando la caballería estuvo agotada, Simón con sus tropas atacó los batallones. Los enemigos fueron
derrotados y huyeron,
83 mientras que la caballería se dispersaba por la llanura. Los fugitivos llegaron a Azoto y entraron en Bet-
Dagón, el templo de su ídolo, buscando allí refugio.
84 Pero Jonatán incendió Azoto y las ciudades vecinas; juntó todo en el terreno y quemó el templo de
Dagón con todos los que se habían refugiado allí.
85 El número de los que habían muerto a espada o habían sido quemados llegaba a ocho mil.
86 Jonatán se fue de allí e instaló su campamento cerca de Ascalón, los habitantes de esa ciudad salieron a
su encuentro y lo recibieron con muchos miramientos.
87 Después regresó Jonatán a Jerusalén con sus compañeros llevando un inmenso botín.
88 Cuando el rey Alejandro se enteró de eso, le otorgó a Jonatán muchos honores.
89 Le envió un broche de oro, como se acostumbra hacer con los parientes de los reyes, y le dio en
propiedad Acarón con todos sus alrededores.

Jonatán renueva las alianzas


01 Cuando Jonatán vio que las cosas se daban favorables para él, escogió unos hombres, a los que mandó
a Roma para confirmar y renovar la amistad con los romanos.
02 Despachó cartas parecidas a Esparta y a otras ciudades.
03 Sus enviados llegaron a Roma, entraron en el Senado y dijeron: «El sumo sacerdote Jonatán y la nación
de los judíos nos han mandado para que se renueve la amistad y la alianza que ustedes habían acordado
anteriormente con ellos».
04 El senado les entregó cartas de recomendación para que en cada país los encaminaran en paz hasta el
territorio de Judá.
05 Esta es la copia de la carta que Jonatán escribió a la gente de Esparta:
06 «El sumo sacerdote Jonatán, el senado de la nación, los sacerdotes y todo el pueblo judío saludan a los
habitantes de Esparta, sus hermanos.
07 Ya en tiempos pasados le llegó al sumo sacerdote Onías una carta de parte de Arios, rey de ustedes; en
ella se sostenía que ustedes son hermanos nuestros, como lo demuestra la copia adjunta.
08 Onías acogió con honores al hombre que habían enviado, y recibió la carta en la que se hablaba
claramente de alianza y de amistad.
09 No pretendemos con esto pedirles ahora que nos ayuden, pues los libros santos que están en nuestras
manos son nuestro consuelo.
10 Pero no quisiéramos ser unos extraños para ustedes, por eso hemos querido reafirmar nuestra
fraternidad y nuestra amistad, porque han pasado ya muchos años desde que les enviamos una carta.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 No dejamos de pensar en ustedes en cualquier oportunidad, en nuestras fiestas y en nuestros días


santos, en los sacrificios que ofrecemos y en nuestras oraciones, tal como es justo y conveniente hacerlo
por los hermanos.
12 ¡Nos sentimos felices por el éxito de ustedes!
13 En cuanto a nosotros hemos estado colmados de pruebas y de guerras continuas, porque los reyes que
nos rodean nos han atacado.
14 Con ocasión de esas guerras, no hemos querido ser una carga ni para ustedes ni para nuestros aliados
y amigos,
15 y como nos ha venido a ayudar el auxilio del Cielo, nos hemos liberado y nuestros enemigos han sido
humillados.
16 Por eso elegimos a Numenios, hijo de Antíoco y a Antípater, hijo de Jasón, los mismos que enviamos
donde los romanos para renovar con ellos la amistad y la alianza de otrora.
17 Les encargamos que fueran donde ustedes para saludarlos y llevarles esta carta que reafirma nuestra
fraternidad.
18 Tengan ahora la bondad de respondernos».
19 Esta es la copia de la carta que había sido enviada a Onías:
20 «¡Arios, rey de los espartanos, saluda al sumo sacerdote Onías!
21 Se ha descubierto en un escrito que los espartanos y los judíos son hermanos, pues son de la raza de
Abrahán.
22 Ahora que sabemos eso, sería bueno que nos escribieran para que nos digan si les va bien en todo.
23 Por nuestra parte, nosotros les decimos que sus ganados y sus bienes son nuestros y los nuestros son
de ustedes. Hemos dado las instrucciones respectivas para que se lo hagan saber».
24 Jonatán se enteró que los generales de Demetrio habían vuelto para atacarlo con un ejército más
poderoso que antes.
25 Salió pues de Jerusalén y se dirigió a su encuentro en el territorio de Hamat, no dándole así tiempo para
invadir su país.
26 Mandó espías al campamento de ellos y a su regreso le informaron que los sirios hacían preparativos
para sorprenderlo durante la noche.
27 Por eso, cuando se puso el sol, Jonatán ordenó a sus hombres que estuvieran en vela y con las armas
en la mano toda la noche, listos para combatir, y dispuso centinelas avanzados alrededor del campamento.
28 Cuando los enemigos supieron que Jonatán y los suyos estaban listos para el combate, se llenaron de
miedo y pavor; encendieron fogatas en su campamento y se dieron a la fuga.
29 Como veían fogatas, Jonatán y sus hombres no se percataron hasta la mañana siguiente de la partida
de aquellos.
30 Jonatán los persiguió pero no logró alcanzarlos porque habían atravesado el río Eleuterio.
31 Jonatán se volvió entonces contra los árabes llamados zabadeos, los derrotó y se apoderó de sus
bienes,
32 luego levantó su campamento, llegó a Damasco y recorrió toda la provincia.
33 Simón por su parte había salido y había avanzado hasta Ascalón y las fortalezas vecinas; luego regresó
hasta Jope y la ocupó,
34 pues se había informado que los habitantes de esa fortaleza tenían la intención de entregársela a
Demetrio; dejó allí una guarnición para custodiar la ciudad.
35 De regreso en Jerusalén, Jonatán convocó a los ancianos del pueblo y decidió con ellos construir
fortalezas en Judea,
36 elevar las murallas de Jerusalén y construir un muro elevado entre la ciudadela y la ciudad para aislarla
de ésta y para que sus habitantes, así aislados, no pudiesen más comprar ni vender.
37 Se juntaron para reconstruir la ciudad, porque una parte de la muralla que da hacia la quebrada que
está al este se había caído. Renovaron también el barrrio llamado Cafenata.
38 Simón por su parte reconstruyó Adida en la planicie costera, la fortificó y le puso puertas guarnecidas
de cerrojos.
39 Trifón quería reinar en Asia, coronarse como rey y apresar al rey Antíoco,
40 pero tenía miedo de que Jonatán se lo impidiese y le declarase la guerra. Por eso Trifón buscaba la
manera de apoderarse de él y de darle muerte; se puso en camino y llegó a Bet-Chean.
41 Jonatán salió a su encuentro con cuarenta mil de entre los mejores hombres y marchó contra Bet-seán.
42 Cuando Trifón vio que Jonatán llegaba con un poderoso ejército, no se atrevió a apresarlo.
43 Lo recibió con todos los honores, se lo recomendó a todos sus Amigos, le ofreció regalos y ordenó a sus
Amigos y a sus soldados que le obedecieran como si fuera él.
44 Dijo luego a Jonatán: «¿Por qué cansas a todos esos hombres, siendo que no tenemos conflicto?
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

45 Mándalos de vuelta a su casa, quédate sólo con algunos para acompañarte y ven conmigo a Tolemaida.
Pondré esa ciudad en tus manos como también las demás fortalezas, las otras tropas y a todos los
servidores del rey, luego me volveré a Antioquía, pues para eso vine».
46 Jonatán le creyó e hizo como el otro le decía; despachó a sus hombres, que volvieron a Judea,
47 no reservándose para sí más que tres mil. Mandó dos mil a Galilea y se quedó con mil para que lo
acompañaran.
48 Pero en cuanto Jonatán entró en Tolemaida, los habitantes cerraron las puertas, lo tomaron prisionero y
mataron a espada a todos los que lo acompañaban.
49 Trifón mientras tanto había mandado un ejército y una caballería a Galilea para aplastar en la Gran
Llanura a todos los hombres de Jonatán.
50 Pero cuando éstos supieron que Jonatán había sido apresado y que había caído junto con todos sus
compañeros, se dieron ánimo los unos a los otros y empezaron a caminar en filas apretadas, listos para
combatir.
51 Viendo que estaban decididos a defender su vida, los que los perseguían dieron media vuelta,
52 y así fue como todos aquellos regresaron sin problema al territorio de Judá; lloraron a Jonatán y a sus
compañeros y un gran terror se apoderó de ellos. Todo Israel hizo un gran duelo.
53 Todas las naciones de los alrededores no pensaban más que en eliminarlos, pues decían: «¡Ya no tienen
ni jefe ni aliados; ataquémoslos ahora y borremos su memoria de en medio de los hombres!»

Simón sucede a Jonatán


01 Supo Simón que Trifón había formado un gran ejército para invadir el territorio de Judá y devastarlo.
02 Viendo que el pueblo tenía miedo, que reinaba el terror, subió a Jerusalén y reunió al pueblo.
03 Lo arengó con estas palabras: «Saben ustedes todo lo que mis hermanos, yo mismo y toda la casa de
mi padre hemos hecho por nuestras leyes y por nuestra religión.
04 Todos mis hermanos dieron la vida por Israel y he quedado yo solo;
05 pero, líbreme Dios de ponerme a resguardo en momentos difíciles, porque mi vida no vale más que la
de mis hermanos.
06 Ya que las naciones que nos odian se han puesto de acuerdo para destruirnos, yo haré justicia a mi
pueblo, al Templo, a nuestras mujeres y a nuestros hijos».
07 Al oír esas palabras, se despertó el espíritu del pueblo,
08 y respondieron con grandes aclamaciones: «¡Tú serás nuestro jefe en lugar de Judas y de tu hermano
Jonatán!
09 ¡Dirígenos en el combate y haremos todo lo que nos digas!»
10 Simón reunió entonces a todos los hombres aptos para la guerra. Terminó rápidamente las murallas de
Jerusalén y fortificó todo el contorno de la ciudad.
11 Mandó luego a Jope a Jonatán, hijo de Absalón, con un poderoso ejército; éste desalojó a los que allí
estaban y se instaló en la ciudad.
12 Trifón salió de Tolemaida con un poderoso ejército para invadir el territorio de Judá; llevaba consigo
prisionero a Jonatán.
13 Simón, por su parte, estableció su campamento en Adida, frente a la llanura.
14 Cuando Trifón supo que Simón había tomado el mando en lugar de su hermano Jonatán y que estaba
listo para atacarlo, le mandó unos mensajeros:
15 «Tenemos preso a tu hermano Jonatán, dijeron, a causa del dinero que debe al erario real como alto
funcionario.
16 Mándanos pues cien talentos de plata y a dos de sus hijos como rehenes para que, una vez en libertad,
no se nos escape; entonces lo soltaremos».
17 Simón comprendió que sus palabras no eran sinceras; mandó sin embargo el dinero y a los dos jóvenes
para que no cayera sobre él la cólera del pueblo, porque podrían luego decir:
18 «Como no mandó el dinero ni los jóvenes, mataron a Jonatán».
19 Mandó pues a los niños y los cien talentos de plata, pero Trifón no cumplió su promesa ni soltó a
Jonatán.
20 Trifón avanzó luego para invadir el país y devastarlo; dio un rodeo, tomando el camino de Adora, pero
Simón y su ejército se le interponían doquiera él iba.
21 Los hombres de la ciudadela mandaron unos mensajeros donde Trifón para suplicarle que fuera
rápidamente por el desierto y les llevara víveres.
22 Trifón dispuso toda su caballería para ir allá, pero como esa noche hubo una fuerte caída de nieve, la
nieve impidió el paso. Levantó su campamento y se dirigió a Galaad.
23 Antes de llegar a Bascama, ordenó ejecutar a Jonatán, al que enterraron en ese lugar.
24 Luego Trifón emprendió el regreso para volver a su país.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

25 Simón mandó recoger los restos de su hermano Jonatán y los enterró en Modín, en la ciudad de sus
padres.
26 Todo Israel hizo un gran duelo por él y lo lloraron durante muchos días.
27 Simón mandó construir un mausoleo en la tumba de sus padres y de sus hermanos; estaba hecho de
piedras labradas por delante y por detrás y era lo bastante alto como para que se viera de lejos.
28 Mandó erigir siete pirámides, unas frente a otras, por su padre, su madre y sus cuatro hermanos,
29 para así conservar su recuerdo para siempre. Rodeó estas pirámides con un círculo de altas columnas
rematadas con armaduras, al lado de esas armaduras ordenó que se esculpieran barcos que podrían ser
vistos por todos los que navegan por el mar.
30 Ese es, hasta el día de hoy, el monumento que Simón ordenó construir en Modín.
31 Trifón, que actuaba con doblez con el joven rey Antíoco, acabó por asesinarlo
32 y reinó en su lugar. Tomó la corona de los reyes de Asia e hizo mucho daño al país.
33 Simón reconstruyó las fortalezas de Judá, instaló en ellas altas torres, murallas elevadas, puertas y
cerrojos y dejó allí provisiones de reserva.
34 Simón, además, escogió a algunos hombres que mandó donde el rey Demetrio para que hiciera al país
exento de impuestos, porque Trifón no hacía más que robar y asaltar.
35 El rey Demetrio respondió a su demanda con esta carta:
36 «¡El rey Demetrio saluda a Simón, sumo sacerdote y amigo de los reyes, a los ancianos y a la nación de
los judíos!
37 Hemos recibido la corona de oro y la palma que nos enviaste, estamos dispuestos a firmar con ustedes
una paz total y a escribir a los recaudadores reales para que les hagan diferentes concesiones.
38 Todos nuestros compromisos con ustedes se mantienen firmes, las fortalezas que han construido
ustedes son suyas.
39 Queremos olvidarnos de todas las faltas y de las ofensas cometidas hasta ahora, como también de la
tasa real que nos debían; y si por casualidad se cobraba en Jerusalén algún otro impuesto, que no se cobre
más.
40 Si hay entre ustedes gente dispuesta a enrolarse en nuestra guardia personal, que vaya a enrolarse y
que reine la paz entre nosotros».
41 Así fue quitado, el año ciento setenta, el yugo de las naciones que pesaba sobre Israel.
42 El pueblo de Israel comenzó a fechar sus actas y sus contratos de esta manera: «El primer año de
Simón, eminente sumo sacerdote, general y gobernador de los judíos».
43 Por esos días, Simón se dirigió a Gaza y la hizo sitiar por sus tropas; construyó torres rodantes y las
emplazó para atacar la ciudad; logró hacer un hoyo desde una de esas torres y entrar en la ciudad.
44 Los que estaban en la torre rodante saltaron afuera y cundió el pánico;
45 los habitantes, sus mujeres y sus hijos subieron a las murallas, con sus ropas hechas tiras y lanzando
grandes gritos, le pidieron a Simón que les concediera la paz.
46 Le decían: «¡No nos trates según nuestra maldad sino según tu misericordia!»
47 Simón tuvo compasión de ellos y detuvo el combate, pero expulsó a los habitantes de la ciudad, purificó
las casas en las que habían ídolos e hizo una entrada solemne, entonando himnos, cánticos y salmos de
acción de gracia.
48 Después de haber sacado de la ciudad todas las impurezas, puso allí hombres fieles a la Ley, luego la
fortificó y se construyó allí una casa.
49 Durante todo ese tiempo, los hombres que ocupaban la ciudadela de Jerusalén no podían ya ni salir ni
circular por el país ni comprar ni vender; estaban sufriendo de hambre y eran muchos los que morían de
inanición.
50 Le suplicaron a Simón que hiciera la paz con ellos. Este se la concedió, pero los echó de allí y purificó la
ciudadela de cualquier impureza.
51 Entró allí solemnemente el día vigésimo tercero del segundo mes, el año ciento setenta y uno, con
palmas y cantos de alabanza, al son de cítaras, címbalos, arpas, himnos y cánticos, porque había sido
derrotado un gran enemigo de Israel.
52 Ordenó que se celebrara ese día anualmente.
53 Fortificó la colina del Templo situada al lado de la ciudadela y residió allí con los suyos.
54 Viendo que su hijo Juan era ya un hombre, Simón le confió el mando de todas las tropas y le dio como
residencia Gazer.

Simón vencedor gobierna la Judea


01 El año ciento setenta y dos, el rey Demetrio reunió sus fuerzas y partió para Media para reclutar allí
tropas auxiliares, porque quería combatir con Trifón.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

02 Arsaces, rey de Persia y Media, al saber que Demetrio había entrado en su territorio, mandó contra él a
uno de sus generales para que lo capturara vivo.
03 Este se puso en marcha, derrotó a la columna de Demetrio y lo apresó; se lo llevó a Arsaces, quien lo
arrojó en una prisión.
04 El país estuvo por eso en paz durante todo el reinado de Simón. Este sólo procuró el bien del pueblo y
durante todos sus días el pueblo apreció su autoridad y su fama.
05 Añadió a sus títulos de gloria la toma de Jope; mandó hacer allí un puerto que le abría el camino de las
islas del mar.
06 Extendió las fronteras de su nación y fue el dueño del país.
07 Hizo que volvieran un gran número de prisioneros, se apoderó de Gazer, de Bet-Sur y de la ciudadela,
retiró de allí todas las impurezas y nadie más pudo oponerle resistencia.
08 Cada cual trabajaba sus campos en paz, la tierra daba sus productos y los árboles de los campos, sus
frutas.
09 Sentados en las plazas, los viejos hablaban de la prosperidad del país y a la gente joven le gustaba
ponerse vistosos trajes de guerra.
10 Simón proveyó a las ciudades de víveres y de todo lo necesario para su defensa; su fama llegó hasta los
confines de la tierra.
11 Devolvió la paz al país e Israel disfrutó de una gran prosperidad.
12 Cada cual pudo sentarse bajo su parra o su higuera sin que nadie los amenazara.
13 Habían dejado de atacarlos en su país, y los reyes habían sido vencidos.
14 Simón fue el apoyo de los humildes y de su pueblo; como estaba lleno de celo por la Ley, hizo que
desaparecieran los renegados y los malvados.
15 Devolvió al Templo su gloria y multiplicó los objetos sagrados.
16 Cuando se enteraron en Roma y en Esparta de la muerte de Jonatán, se sintieron muy apenados;
17 pero cuando supieron que su hermano Simón había pasado a ser sumo sacerdote en lugar de aquél, que
era dueño de todo el país y de todas las ciudades que había en él,
18 le escribieron en tablillas de bronce para renovar con él la alianza y la amistad que habían concertado
con sus hermanos Judas y Jonatán.
19 Se leyó ese documento ante toda la asamblea en Jerusalén; esta es la copia de la carta que enviaron
los espartanos:
20 «Los jefes de los espartanos y la ciudad saludan al sumo sacerdote Simón, a los ancianos, a los
sacerdotes y a todo el pueblo de los judíos.
21 Los embajadores que ustedes enviaron a nuestro pueblo nos hablaron de su gloria y de su prosperidad.
Hemos quedado felices con su visita
22 y así hemos registrado su declaración en las actas de nuestro pueblo: Numenios, hijo de Antíoco, y
Antípater, hijo de Jasón, embajadores de los judíos, vinieron donde nosotros para renovar su amistad con
nosotros.
23 Ha sido un placer para el pueblo recibir a esos hombres con honor y depositar la copia de su discurso en
los archivos de la nación, para que el pueblo de Esparta conserve su memoria; mandamos hacer esta copia
para el sumo sacerdote Simón».
24 Simón mandó después a Roma a Numenios con un gran escudo de oro que pesaba más de cincuenta
quilos, para confirmar la alianza con los romanos.
25 Al saber todo eso, el pueblo dijo: «¿Cómo podremos testimoniar nuestro reconocimiento a Simón y a
sus hijos?
26 El, sus hermanos y la familia de su padre han animado la resistencia; vengaron a Israel de sus
enemigos y le aseguraron su libertad». Grabaron pues una inscripción en tablillas de bronce que fijaron en
una columna en el cerro Sión.
27 Esta es su copia: «El dieciocho del mes de Elul, el año ciento setenta y dos, el tercer año del sumo
sacerdote Simón, en el patio interior del Templo,
28 tuvieron una gran asamblea los sacerdotes y el pueblo, los príncipes de la nación y los ancianos del
país. Publicaron este decreto:
29 Simón, hijo de Matatías, de la familia de Joarib, y sus hermanos se han expuesto al peligro en los
continuos combates que han tenido lugar en el país; se han levantado contra los enemigos de la nación
para mantener el Templo y la Ley, cubriendo así de gloria a su nación.
30 Jonatán unificó a la nación y llegó a ser sumo sacerdote, luego fue a reunirse con sus padres.
31 Los enemigos de los judíos quisieron entonces invadir el país para devastar su territorio y apoderarse
del Lugar Santo,
32 pero se levantó Simón y luchó por su nación. Ha gastado mucho de sus propias riquezas para proveer
de armas a los combatientes de su nación y darles un sueldo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

33 Fortificó las ciudades de Judá y también Bet-Sur, en los límites de Judea; en esa ciudad, que hasta ese
entonces había estado ocupada por los enemigos, instaló una guarnición judía.
34 Fortificó Jope en la costa, y Gazer en la frontera con Azoto; antes estaba habitada por los enemigos
pero él instaló allí colonos judíos y se preocupó de todo lo necesario para su sustento.
35 Viendo la fidelidad de Simón y la gloria que quería dar a su nación, el pueblo lo nombró gobernador y
sumo sacerdote, en reconocimiento a todos los servicios que había prestado, y a la justicia y fidelidad que
había demostrado con su nación, porque en cualquier ocasión, había tratado de exaltar a su pueblo.
36 En sus días y gracias a él, los judíos arrojaron a los extranjeros de la provincia, especialmente a los que
se habían hecho fuertes en la ciudad de David en Jerusalén, de donde hacían incursiones para manchar los
alrededores del Templo y profanar su santidad.
37 Colocó allí soldados judíos y la fortificó para asegurar la defensa del país y de la ciudad; también alzó
las murallas de Jerusalén.»
38 Después de eso, el rey Demetrio le asignó el cargo de sumo sacerdote,
39 lo nombró entre sus amigos y le concedió los más altos honores;
40 pues se había informado que los romanos trataban a los judíos de amigos, aliados y hermanos, y que
habían recibido con honores a los enviados de Simón.
41 El rey tomó en cuenta lo que pareció bueno a los judíos y los sacerdotes: que Simón fuera príncipe y
sumo sacerdote para siempre, hasta el día en que aparezca un profeta digno de fe;
42 que él comandara sus ejércitos, que tuviera a su cargo los Lugares Santos y nombrara a los
responsables de los servicios públicos y de la administración del país; que también se preocupara de los
armamentos y de la defensa de las fortalezas.
43 Tendría a su cargo el pueblo santo, y sería de todos obedecido. Todos los actos públicos del país serían
escritos en su nombre y él se vestiría de púrpura y de oro.
44 Nadie del pueblo ni de los sacerdotes podría objetar cualquiera de estos puntos, contradecir cualquiera
de sus órdenes o convocar sin su autorización a una asamblea en el país, ni llevar ropa de púrpura o
broche de oro.
45 Cualquiera que procediere de manera contraria a este decreto o violare uno solo de sus artículos sería
castigado.
46 El pueblo estimó que era bueno que Simón actuara según este decreto
47 y Simón aceptó. Quiso desempeñar el cargo de sumo sacerdote, de jefe del ejército y de gobernador de
los judíos y de los sacerdotes, en una palabra, de ejercer el mando supremo.
48 Decidieron que se grabaría este documento en tablillas de bronce y se las pondría en la galería del
Templo, en un lugar bien visible;
49 también depositaron una copia en la cámara del tesoro para uso de Simón y de sus hijos.

Nueva guerra con los sirios


01 El rey Antíoco, hijo de Demetrio, mandó desde las islas del mar una carta a Simón, sumo sacerdote y
gobernador de los judíos y a toda la nación.
02 Esto era lo que allí se leía: «El rey Antíoco saluda a Simón, sumo sacerdote y gobernador y también a la
nación de los judíos.
03 Unos bandidos se han apoderado del reino de mis padres, pero yo quiero recuperarlo para restablecerlo
tal como era antes. Para eso he reclutado numerosas tropas y armado muchos barcos de guerra.
04 Tengo la intención de desembarcar en el país para vengarme de los que lo han arruinado y que han
destruido un gran número de ciudades de ese reino.
05 Te confirmo, pues, todas las exenciones de impuestos que te concedieron los reyes que estuvieron
antes que yo y todas las otras eximiciones que te otorgaron.
06 Puedes acuñar moneda a tu nombre en todo el país,
07 Jerusalén y el Templo serán libres, las armas que fabricaste, las fortalezas que construiste y que ocupas
quedarán en tu poder.
08 Todo lo que debiste o debas al tesoro real te será condonado ahora y para siempre.
09 Cuando hayamos tomado posesión de nuestro reino, te colmaremos de honores a ti, a tu nación y al
Templo, de tal modo que la gloria de ustedes resplandecerá en toda la tierra».
10 Antíoco emprendió el trayecto rumbo al país de sus padres el año ciento setenta y cuatro; todas las
tropas fueron a agruparse en torno a él, de tal modo que le quedaron a Trifón solo unos pocos hombres.
11 El rey Antíoco se lanzó en su persecución y Trifón huyó a Dora, en la costa.
12 Veía que se cernía sobre él la desgracia y que su ejército lo abandonaba.
13 Antíoco llegó para acampar frente a Dora con ciento veinte mil hombres y ocho mil de caballería.
14 Puso sitio a la ciudad y sus barcos, por su parte, la bloqueaban por el lado del mar; así la cercó por
tierra y por mar, no dejando que nadie entrara o saliera de allí.
61
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

15 Llegaron por ese entonces de Roma Numenio y sus compañeros con cartas para los reyes y para los
países. Esto se leía en ellas:
16 «Lucio, cónsul de Roma, saluda al rey Tolomeo.
17 El sumo sacerdote Simón y el pueblo judío nos enviaron embajadores como amigos y aliados, para
renovar la antigua amistad y la antigua alianza.
18 Nos trajeron un escudo de oro de más de cincuenta quilos,
19 por eso nos ha parecido conveniente escribirles a los reyes y a los países para que no les hagan daño, ni
los ataquen, respeten sus ciudades y su país, y no proporcionen ayuda a los que quisieran hacerles la
guerra.
20 Estimamos que era bueno recibir su escudo.
21 Por lo tanto, si malos sujetos han huido de su país al de ustedes, entréguenlos al sumo sacerdote Simón
para que los castigue según sus leyes».
22 Mandaron la misma carta al rey Demetrio, a Atala, a Ariartes, a Arsaces
23 y a todos los países: a Sampsamo, a los espartanos, a Delos, a Mindos, a Sicione, a Caria, a Samos, a
Panfilia, a Licia, a Halicarnaso, a Rodas, a Fasélida, a Cos, a Side, a Arados, a Gortina, a Guido, a Chipre y
a Cirene.
24 Y se hizo una copia de esas cartas para el sumo sacerdote Simón.
25 El rey Antíoco atacó el barrio nuevo de Dora; sus hombres avanzaban poco a poco y construían
máquinas. Sitió a Trifón de tal modo que ya no se podía entrar ni salir.
26 Simón le mandó dos mil de sus mejores guerreros para ayudarlo, junto con plata, oro y muchos
materiales.
27 Pero el rey no quiso recibirlos, al contrario, anuló todos los compromisos que había contraído antes con
Simón y cambió de actitud para con él.
28 Le mandó a uno de sus Amigos, Atenobio, para hablar con él: «Ustedes, mandaba decirle, ocupan Jope,
Gazer y la ciudadela de Jerusalén, que son ciudades de mi reino.
29 Ustedes han asolado sus alrededores, devastado el país y se han adueñado de muchas de las ciudades
de mi reino.
30 Pues bien, devuélvannos ahora las ciudades que han tomado y los impuestos de las ciudades que
ustedes han recaudado fuera del territorio de Judá.
31 Si no, dennos en vez de eso quinientos talentos de plata y otros quinientos por las devastaciones que
han cometido y por los impuestos que pagaban esas ciudades. En caso contrario, les declararemos la
guerra».
32 Cuando Atenobio, Amigo del rey, llegó a Jerusalén, vio la riqueza de Simón, el aparador lleno de vasos
de oro y plata, y el lujo que lo rodeaba. Quedó estupefacto. Cuando transmitió las palabras del rey,
33 Simón le respondió: «No hemos conquistado una tierra extranjera ni nos hemos apoderado de los
bienes ajenos, sino que era la herencia de nuestros padres, que nuestros enemigos nos habían robado por
un tiempo.
34 Como la ocasión era favorable, nos aprovechamos de ella para reconquistar la herencia de nuestros
padres.
35 Jope y Gazer, que tú reclamas, son dos ciudades que han hecho mucho daño a nuestro pueblo y a
nuestro país; por eso, sólo daremos por ellas cien talentos». Atenobio nada respondió,
36 sino que partió furioso donde el rey y le transmitió la respuesta de Simón. Le habló de su riqueza y de
todo lo que había visto, y eso le produjo al rey una gran indignación.
37 Trifón había huido en barco a Ortosia.
38 El rey eligió entonces a Cendebo como gobernador de la zona marítima y le pasó un ejército de
infantería y de caballería.
39 Le ordenó que instalara su campamento frente a la Judea, que reconstruyera Cedrón, reforzara sus
puertas y combatiese al pueblo; el rey, por su parte, iría a perseguir a Trifón.
40 Cendebo llegó hasta Jamnia y comenzó a desafiar al pueblo. Hacía incursiones en Judea, mataba gente
y se llevaba prisioneros.
41 Fortificó Cedrón, instalando allí una tropa de caballería e infantería que hacían incursiones y patrullaban
los caminos de Judea, tal como el rey lo había mandado.

Simón es asesinado
01 Juan subió desde Gazer para comunicar a su padre lo que Cendebo estaba haciendo.
02 Simón llamó entonces a sus dos hijos mayores, Judas y Juan, y les dijo: «La familia de mi padre, mis
hermanos y yo hemos combatido a los enemigos de Israel desde nuestra juventud hasta el día de hoy, y
gracias a nosotros Israel se ha salvado muchas veces.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

03 Ahora, ya soy mayor, mientras que ustedes, gracias al Cielo, están en la flor de la edad. Tomen pues mi
lugar y el de mi hermano. Partan a combatir por su nación y que la ayuda del Cielo los acompañe».
04 Reclutó entonces en el país a veinte mil hombres de infantería y de caballería que marcharon contra
Cendebo y pasaron la noche en Modín.
05 Cuando se levantaron por la mañana, avanzaron por la llanura, pero salió a enfrentarlos un poderoso
ejército compuesto de infantería y caballería; sólo los separaba un torrente.
06 Juan pensaba instalar su campamento frente al enemigo, pero vio que sus hombres tenían miedo de
atravesar el torrente. Entonces lo pasó él primero. Al ver eso, sus hombres pasaron detrás de él.
07 Dividió su ejército en dos, ubicando a la caballería en medio de la infantería, porque la caballería de los
enemigos era mucho más numerosa.
08 Tocaron la trompeta y Cendebo tuvo que huir con su ejército; cayeron muchos de sus hombres y los
que lograron escapar se refugiaron en la fortaleza.
09 Entonces fue herido Judas, hermano de Juan, pero éste persiguió al enemigo hasta que Cendebo llegó a
Cedrón, que había fortificado.
10 Como los demás se habían refugiado en unas torres, en las afueras de Azoto, Juan les prendió fuego;
sucumbieron dos mil de ellos y Juan volvió en paz a Judea.
11 Tolomeo, hijo de Abubos, había sido nombrado gobernador de la llanura de Jericó; era rico en oro y
plata,
12 y era yerno del sumo sacerdote.
13 En su orgullo anhelaba ser el dueño del país, y en su maldad, se puso a pensar cómo acabar con Simón
y sus hijos.
14 Pues bien, Simón, preocupado del bienestar de las ciudades, andaba haciendo una gira de inspección;
fue así como llegó a Jericó con sus dos hijos, Matatías y Judas, en el mes de Sebat, el undécimo mes del
año ciento setenta y siete.
15 El hijo de Abubos los recibió hipócritamente en una pequeña fortaleza que había construido y cuyo
nombre era Doc. Les preparó un gran banquete, pero había escondido a unos hombres,
16 y cuando Simón y sus hijos estuvieron ebrios, Tolomeo y sus hombres tomaron armas y se abalanzaron
sobre Simón en el comedor; lo mataron junto con sus dos hijos y algunos de sus compañeros.
17 Era un gesto odioso, por el cual devolvía mal por bien.
18 Tolomeo escribió al rey para contarle lo que había hecho. Le pidió que le mandara tropas para que así
entregara al rey el país y las ciudades de los judíos.
19 También mandó unos hombres a Gazer para que asesinaran a Juan, y pidió por carta a los generales
que se juntaran con él, ofreciéndoles plata, oro y otros regalos.
20 Por último mandó a otros para que se apoderaran de Jerusalén y de la colina del Templo.
21 Pero hubo un hombre que se les adelantó corriendo. Informó a Juan, que estaba en Gazer, del
asesinato de su padre y de sus hermanos. También le dijo: «Mandó unos hombres para matarte».
22 Al saberlo, Juan se quedó pasmado. Pero apresó a los hombres que venían a matarlo y los mandó
ejecutar, pues sabía que venían para asesinarlo.
23 El resto de la historia de Juan, sus guerras, sus actos de valentía, las murallas que edificó y todo lo que
hizo,
24 ¿no está escrito en los archivos de los sumos sacerdotes, a contar de la fecha en que recibió ese cargo
en el que sucedió a su padre?

La muerte de Alejandro
01 El rey de Egipto reunió un ejército tan numeroso como la arena que hay a orillas del mar y una gran
flota, porque pretendía apoderarse con astucia del reino de Alejandro y unirlo al suyo.
02 Entonces se dirigió a Siria con pretextos pacíficos, y los habitantes de las ciudades le abrían las puertas
y salían a su encuentro, porque Alejandro había dado orden de recibirlo, ya que era su suegro.
03 A medida que Tolomeo entraba en las ciudades, dejaba una guarnición en cada una de ellas.
04 Cuando estuvo cerca de Azoto le mostraron el templo de Dagón incendiado, la ciudad y sus alrededores
en ruinas, los cadáveres esparcidos y los restos calcinados de los que habían sido quemados en la batalla,
porque los habían amontonado por donde iba a pasar el rey.
05 Entonces contaron al rey todo lo que había hecho Jonatán, esperando que lo desaprobara, pero el rey
guardó silencio.
06 Jonatán, por su parte, fue a encontrarse con el rey en Jope con gran pompa: ambos se saludaron y
pasaron la noche allí.
07 Después Jonatán acompañó al rey hasta el río llamado Eléuteros, y de allí regresó a Jerusalén.
08 El rey Tolomeo se adueñó de las ciudades del litoral hasta Seleucia Marítima. Mientras tanto, maquinaba
sus planes contra Alejandro.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

09 A tal efecto, Tolomeo mandó a una embajada al rey Demetrio, con este mensaje: «Hagamos una
alianza entre nosotros. Yo te dará a mi hija, la que ahora tiene Alejandro, y tú serás rey en el reino de tu
padre.
10 Estoy arrepentido de habérsela entregado, ya que él trató de asesinarme».
11 En realidad, le hacía estos cargos porque ambicionaba su reino.
12 Entonces quitó su hija a Alejandro y se la dio a Demetrio: así rompió con Alejandro y se puso en
evidencia su enemistad.
13 Después entró en Antioquía y se ciñó la corona de Asia, poniendo así sobre su frente dos coronas, la de
Egipto y la de Asia.
14 En ese momento el rey Alejandro se encontraba en Cilicia, porque la gente de aquella región se había
rebelado.
15 Apenas se enteró, salió a combatirlo, pero Tolomeo se movilizó con un poderoso ejército y lo derrotó.
16 Alejandro huyó a Arabia en busca de refugio, y el rey Tolomeo quedó dueño de la situación.
17 El árabe Zabdiel le cortó la cabeza a Alejandro y se la envió a Tolomeo.
18 Pero tres días después murió también Tolomeo, y los habitantes de las plazas fuertes mataron a los
egipcios acantonados en ellas.
19 Demetrio comenzó a reinar el año ciento sesenta y siete
20 En ese tiempo, Jonatán reunió a los habitantes de Judea para atacar la Ciudadela de Jerusalén y con
ese fin levantó numerosas máquinas de guerra.
21 Algunos renegados, enemigos de su propia nación, acudieron al rey y le anunciaron que Jonatán tenía
sitiada a la Ciudadela.
22 Esta noticia lo enfureció y en seguida se puso en marcha y fue a Tolemaida. Al mismo tiempo, escribió a
Jonatán, ordenándole suspender el asedio e ir lo antes posible a Tolemaida para entrevistarse con él.
23 Cuando Jonatán se enteró de esto, ordenó continuar el asedio y decidió enfrentar él mismo el peligro:
eligió un grupo de ancianos y sacerdotes de Israel,
24 y fue a Tolemaida a entrevistarse con el rey, llevando consigo plata, oro, vestiduras y muchos otros
regalos. De esta manera, se ganó el favor del rey
25 Algunos renegados de su nación lo acusaron,
26 pero el rey lo trató como lo habían hecho sus predecesores y lo honró en presencia de todos sus
Amigos.
27 Lo confirmó en el sumo sacerdocio y en todos los altos cargos que había tenido antes, y le dio un lugar
preeminente entre sus principales Amigos.
28 Jonatán pidió al rey que eximiera de impuestos a Judea y a los tres distritos de Samaría, prometiéndole
en cambio trescientos talentos.
29 El rey lo aprobó y extendió a Jonatán un documento acerca de lo conversado, en los siguientes
términos:
30 «El rey Demetrio saluda a su hermano Jonatán y al Pueblo judío.
31 A título de información, les adjuntamos una copia de la carta que hemos escrito acerca de ustedes a
nuestro pariente Lástenes.
32 El rey Demetrio saluda a su padre Lástenes.
33 Por sus buenos sentimientos hacia nosotros, hemos decidido favorecer al Pueblo judío, que es Amigo
nuestro y respeta nuestros derechos.
34 Les confirmamos los límites territoriales de Judea, con los tres distritos de Aferema, Lida y Ramataim.
Estos, con todas sus adyacencias, fueron separados de Samaría y anexados a Judea, para beneficio de los
que ofrecen sacrificios en Jerusalén, en compensación por los impuestos reales que el rey percibía de ellos
cada año, sobre los productos de la tierra y los frutos de los árboles.
35 En lo que respecta a nuestros otros derechos ?los diezmos, los impuestos que nos corresponden de las
salinas, y las coronas de oro? a partir de ahora, los declaramos exentos de toda obligación.
36 Ninguna de estas concesiones será derogada de ahora en adelante.
37 Manden hacer una copia de este documento, para entregarla a Jonatán y exponerla en la Montaña
santa, en lugar bien visible».
38 El rey Demetrio vio que todo el país estaba en calma bajo su mando y que no encontraba ningún
obstáculo. Entonces licenció a su ejército, enviando a cada uno a su casa, excepto a los extranjeros que
había reclutado en las islas de las naciones. Por ese motivo, se atrajo la hostilidad de todas las tropas de
sus antepasados.
39 Trifón, antiguo partidario de Alejandro, al ver que todas esas tropas protestaban contra Demetrio, fue a
ver al árabe Imalcué, preceptor de Antíoco, el hijo de Alejandro.
40 Lo presionó para que se lo entregara, a fin de que reinara en lugar de su padre; lo puso al corriente de
todo lo que había hecho Demetrio y del odio que le tenían sus tropas, y permaneció allí mucho tiempo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

41 Entre tanto, Jonatán pidió al rey Demetrio que retirara las guarniciones de la Ciudadela de Jerusalén y
de las plazas fuertes, porque hostigaban continuamente a Israel.
42 Demetrio mandó decir a Jonatán: «No sólo haré por ti y por tu nación lo que me pides, sino que te
colmaré de honores a ti y a tu nación apenas se me presente la ocasión favorable.
43 Pero ahora harías bien en enviarme algunos hombres en mi auxilio, porque todas mis tropas han
desertado».
44 Jonatán le envió a Antioquía tres mil soldados aguerridos, y cuando se presentaron al rey, este se
alegró de su llegada.
45 Pero los habitantes de la ciudad, unos ciento veinte mil hombres, se amotinaron en las calles con la
intención de matar al rey.
46 Este se refugió en su palacio, mientras la gente ocupaba las calles y comenzaba el ataque.
47 Entonces el rey pidió auxilio a los judíos, y ellos se agruparon todos juntos alrededor de él. Luego se
dispersaron por la ciudad, y ese día mataron a unas cien mil personas.
48 Después incendiaron la ciudad y recogieron ese mismo día un cuantioso botín, salvando así al rey.
49 Cuando la gente vio que los judíos dominaban completamente la ciudad, se desanimaron y comenzaron
a suplicar al rey:
50 «¡Hagamos las paces! ¡Que esos judíos dejen de atacarnos a nosotros y a la ciudad!».
51 Y deponiendo las armas, hicieron la paz. Los judíos se cubrieron de gloria delante del rey y de todos sus
vasallos, y regresaron a Jerusalén con un abundante botín.
52 Así el rey Demetrio se afianzó en su trono real, y el país quedó pacificado bajo su mando.
53 Pero luego faltó a sus promesas y se distanció de Jonatán, no correspondiendo a los servicios que le
había prestado y ocasionándole grandes sufrimientos.
54 Después de un tiempo, regresó Trifón, acompañado de Antíoco, que todavía era muy joven, y este
ocupó el trono, ciñéndose la corona.
55 Todas las tropas dadas de baja por Demetrio se pusieron de su parte y lucharon contra Demetrio, lo
derrotaron y lo obligaron a huir.
56 Trifón se apoderó de los elefantes y ocupó Antioquía.
57 Entonces el joven Antíoco escribió a Jonatán, en estos términos: «Te confirmo en el sumo sacerdocio, te
pongo al frente de los cuatro distritos y quiero que te cuentes entre los Amigos del rey».
58 Al mismo tiempo, le envió una vajilla de oro y un juego completo de mesa, autorizándolo a beber en
copas de oro, a vestirse de púrpura y a llevar un prendedor de oro.
59 A su hermano Simón lo designó comandante desde la Escalera de Tiro hasta la frontera de Egipto.
60 Jonatán salió a hacer un recorrido por la región y las ciudades de este lado del Eufrates, donde se le
incorporaron todas las tropas sirias como aliados de guerra. Cuando llegó a Ascalón, sus habitantes
salieron a recibirlo con muchos honores.
61 De allí pasó a Gaza, pero los habitantes le cerraron las puertas. Entonces sitió la ciudad y saqueó e
incendió sus alrededores.
62 Los habitantes de Gaza fueron a pedirle clemencia y Jonatán hizo las paces con ellos, pero tomó como
rehenes a los hijos de los jefes y los envió a Jerusalén. Luego atravesó el país en dirección a Damasco.
63 Jonatán se enteró de que los generales de Demetrio se encontraban cerca de Quedes de Galilea con un
ejército numeroso, para hacerlo desistir de su proyecto.
64 Entonces dejó en el país a su hermano Simón y salió al encuentro de ellos.
65 Simón acampó frente a Betsur, la atacó durante muchos días y la sitió.
66 Sus habitantes le hicieron una propuesta de paz y él aceptó, pero los obligó a evacuar la ciudad, y se
apoderó de ella, poniendo allí una guarnición.
67 Jonatán y su ejército acamparon junto al algo de Genesaret y, muy de madrugada, llegaron a la llanura
de Asor.
68 El ejército extranjero les salió al encuentro en la llanura, dejando algunos hombres emboscados en las
montañas. Mientras el ejército avanzaba de frente,
69 los que estaban emboscados salieron de sus puestos y entraron en combate.
70 Los hombres de Jonatán huyeron y no quedó ni uno solo, a excepción de Matatías, hijo de Absalón, y de
Judas, hijo de Calfí, generales del ejército,
71 Jonatán rasgó sus vestiduras, se cubrió de polvo la cabeza y oró.
72 Luego reanudó el combate, derrotó al enemigo y lo puso en fuga.
73 Al ver esto, los hombres de Jonatán que huían se unieron de nuevo a él, persiguieron juntos al enemigo
hasta su campamento en Quedes, y acamparon allí.
74 Aquel día cayeron unos tres mil hombres del ejército extranjero. Después Jonatán regresó a Jerusalén.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

SEGUNDO LIBRO DE LOS MACABEOS

Primera Carta a los judíos de Egipto


01 ¡Salud a los hermanos que están en Egipto! Sus hermanos judíos de Jerusalén y del territorio de Judea
les desean una verdadera paz.
02 Dios los colme de sus bendiciones, se acuerde de su Alianza con Abrahán, Isaac y Jacob, sus fieles
servidores;
03 les dé a todos un corazón para adorarlo y hacer su voluntad generosa y sinceramente;
04 les abra el corazón a su Ley y a sus mandamientos y ponga en él la paz.
05 Atienda sus plegarias y se reconcilie con ustedes, porque él no los abandonará en el día de la desgracia.
06 Nosotros, por nuestra parte, oramos desde aquí por ustedes.
07 Nosotros, los judíos, les habíamos ya escrito el año ciento sesenta y nueve, bajo el reinado de
Demetrio, en lo más duro de la prueba que nos tocó sobrellevar esos años, cuando Jasón y sus partidarios
traicionaron la causa de la Tierra Santa y del reino,
08 quemaron las puertas del Templo y derramaron sangre inocente. Pero nosotros nos volvimos hacia el
Señor y fuimos escuchados. Ahora podemos ofrecer el sacrificio y la ofrenda de harina flor, encendemos las
lámparas y exponemos los panes de la ofrenda.
09 Por eso los invitamos a celebrar los días de la fiesta de las Tiendas el mes de Casleu. Fecha de esta
carta: año ciento ochenta y ocho».
10 «Los habitantes de Jerusalén y de Judea, el Senado y Judas saludan y le de sean buena salud a
Aristóbulo, consejero del rey Tolomeo y miembro de la familia de los sacerdotes consagrados, como
también a los judíos que están en Egipto.
11 Acabamos de ser salvados por Dios de grandes peligros, y le agradecemos mucho que nos haya
ayudado contra el rey.
12 El mismo eliminó a los que se habían lanzado armados contra la Ciudad Santa.
13 Pues habiendo su jefe partido para Persia con una escolta que se parecería a un ejército, él y los suyos
fueron eliminados en el templo de Nanea, gracias a una trampa de los sacerdotes de la diosa.
14 Antíoco había ido a ese lugar con el pretexto de casarse con la diosa Nanea, pero en realidad quería que
le dieran como dote el tesoro.
15 Los sacerdotes del templo de Nanea habían expuesto el tesoro y Antíoco, más algunos amigos, habían
entrado en el templo; pero los sacerdotes cerraron las puertas cuando estuvieron dentro,
16 y luego de haber abierto una puerta secreta en el entretecho, lo mataron a peñascazos. En seguida lo
descuartizaron y lanzaron su cabeza a los que estaban afuera.
17 ¡Bendito sea Dios en todas las cosas, pues ha entregado los impíos a la muerte!
18 Ya que vamos a celebrar la purificación del Templo el veinticinco del mes de Casleu, pensamos que es
bueno avisarles para que ustedes también celebren la fiesta de las Tiendas y del Fuego que apareció
cuando Nehemías ofreció sacrificios, después de haber reconstruido el Santuario y el altar.
19 Pues deben ustedes saber que cuando nuestros padres fueron llevados a Persia, algunos sacerdotes
celosos de esa época tomaron fuego del altar, lo escondieron secretamente en un hoyo, muy parecido a un
pozo seco, y lo dejaron tan seguro que nadie conocía el lugar.
20 Al cabo de muchos años, según el beneplácito de Dios, el rey persa mandó a Nehemías. Este ordenó
entonces a los descendientes de los sacerdotes que lo habían escondido que buscaran el fuego. Cuando
éstos le explicaron que no habían encontrado fuego sino un líquido espeso, Nehemías les ordenó que
sacaran de él y se lo llevaran.
21 En el momento en que los sacrificios estaban listos, Nehemías ordenó a los sacerdotes que derramaran
ese líquido sobre la leña y sobre las ofrendas que se habían puesto encima; y se hizo tal como lo ordenó.
22 Hasta ese instante el sol estaba oculto por las nubes, pero cuando brilló de repente, se encendió un
enorme fuego, quedando todo el mundo admirado.
23 Mientras se quemaban las ofrendas, los sacerdotes hacían la oración junto con todos los que estaban
presentes. Jonatán y los sacerdotes comenzaban, y Nehemías y los demás respondían.
24 Esto decía esa oración: «¡Señor! ¡Señor Dios, creador de todo, tú eres terrible y poderoso, justo y lleno
de misericordia! Sólo tú eres rey, sólo tú eres bueno,
25 sólo tú eres generoso, justo, todopoderoso y eterno. Tú salvas a Israel de todo mal, tú elegiste a
nuestros padres y los santificaste.
26 Recibe este sacrificio en nombre de todo tu pueblo de Israel, guarda tu herencia y santifícalo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

27 Reúne a los nuestros que están dispersos, libra a los que están cautivos en medio de las naciones y allí
son despreciados, mira con bondad a los que son menospreciados y considerados una nada; así sabrán las
naciones que tú eres nuestro Dios.
28 Reprime a los que nos oprimen, nos insultan y nos tratan con desprecio.
29 Instala a tu pueblo en tu Lugar Santo, tal como lo prometió Moisés».
30 Los sacerdotes acompañaban los cánticos con arpas.
31 Cuando el sacrificio se quemó entero, Nehemías ordenó derramar el líquido sobrante sobre grandes
piedras;
32 se encendió un fuego que fue pronto eclipsado por el resplandor del fuego del altar.
33 Se difundió este hecho y al mismo rey de los Persas le llevaron esta noticia: «En el lugar donde los
sacerdotes habían escondido el fuego cuando iban a ser deportados, se encontró un líquido con el que
Nehemías y sus compañeros quemaron las ofrendas santas.»
34 Después de verificar los hechos, el rey hizo levantar una cerca y decretó que sería lugar sagrado.
35 Regalaba este líquido y se lo devolvían, de manera que obtuvo importantes ganancias con ello.
36 Nehemías y sus hombres llamaron a ese líquido «neftar», que quiere decir purificación, pero
comúnmente se lo llama nafta.

La fe popular
01 En otros archivos también se lee que el profeta Jeremías dio a los desterrados la orden de recuperar el
fuego, tal como se dijo.
02 También recomendaba a los desterrados no olvidarse de los mandamientos del Señor y no dejarse
engañar cuando vieran estatuas de oro y plata adornadas y vestidas.
03 De mil maneras les recomendaba que no dejaran que la Ley se alejara de su corazón.
04 En esos mismos archivos se lee que por orden de Dios el profeta tomó la Tienda y el Arca, y subió al
cerro a donde había subido Moisés y de donde había contemplado la herencia de Dios.
05 Al llegar allá, Jeremías encontró una gruta que servía de habitación y depositó allí la Tienda y el Arca
con el altar de los perfumes y luego clausuró la entrada.
06 Algunos de sus compañeros fueron en seguida a marcar el camino con señales, pero no pudieron
hallarlo.
07 Cuando Jeremías lo supo, les llamó la atención: «Ese lugar, les dijo, debe permanecer oculto hasta el
día en que Dios reúna a su pueblo y tenga misericordia de él.
08 Entonces revelará el Señor todo esto, la Gloria del Señor aparecerá en la nube, tal como se apareció en
tiempos de Moisés, o cuando Salomón pronunció su oración con motivo de la consagración solemne del
Templo».
09 A propósito del sacrificio que ese rey ofreció para la dedicación y la inauguración del Templo en el
tiempo de su sabiduría, se lee también esto:
10 «Igual como Moisés había orado al Señor y cayó del cielo un fuego que con sumó la víctima, así también
a la oración de Salomón bajó el fuego y consumió los holocaustos.
11 Moisés lo había dicho: Como la víctima por el pecado no tenía que ser comida, fue consumida.
12 Eso mismo ocurrió cuando Salomón celebró los ocho días de la fiesta de la Dedicación.»
13 Todo esto se contaba en los archivos y en las crónicas del tiempo de Nehemías. Allí también se dice que
Nehemías inició una biblioteca y depositó allí los libros sobre los reyes y los profetas, los libros de David y
las instrucciones de los reyes respecto a los sacrificios.
14 Judas también ha reunido todos los libros que se habían dispersado durante la guerra que hemos
tenido, y están ahora en nuestras manos.
15 Si ustedes necesitan esos libros, mándennos a algunos mensajeros para que se los lleven.
16 Les enviamos esta carta mientras nos preparamos para celebrar la fiesta de la Purificación; sería bueno
que celebraran esos días junto con nosotros.
17 Dios ha salvado a su pueblo; les ha devuelto a todos su herencia, haciendo de ellos un reino, un
sacerdocio y un pueblo santo,
18 tal como se lee en la Ley. Al ver cómo nos ha librado de grandes desgracias y purificó el Templo,
esperamos que pronto tendrá piedad de nosotros y nos reunirá de todas partes en el Lugar Santo.
19 La historia de Judas Macabeo y de sus hermanos, la purificación del Templo, la dedicación del altar,
20 las guerras contra Antíoco Epífanes y su hijo Eupator,
21 las manifestaciones celestes que tuvieron lugar en favor de aquellos que luchaban heroicamente por el
judaísmo, porque a pesar de su número reducido reconquistaron toda la región e hicieron huir a los
ejércitos bárbaros,
22 y cómo recuperaron el Templo célebre en todo el universo, liberaron la ciudad y restablecieron las leyes
que querían abolir, cuando el Señor siempre justo les fue favorable,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

23 todo eso fue expuesto por Jasón de Cirene en cinco libros que trataremos de resumir en uno solo.
24 Pues nos fijamos en la gran cantidad de cifras que hay allí, y creemos que una documentación tan
abundante se hará pesada a los que quieran interiorizar los relatos de la historia.
25 Por eso tuvimos la preocupación de ofrecer un texto agradable a los que se contentan con una simple
lectura, práctico para los que gustan recordar esos hechos, y útil para todos.
26 Para nosotros que nos hemos encargado del trabajo penoso de este resumen, no ha sido una obra fácil,
sino que nos ha costado harto hacerla,
27 lo mismo que no resulta nada fácil preparar un banquete que sea del gusto de todos. Pero hacemos
como el organizador del banquete y soportamos con gusto esta fatiga para complacer a otros.
28 Dejando que el autor averigüe y pormenorice los hechos, nos esforzamos por resumirlos.
29 Actuamos como el arquitecto de una nueva casa que debe tener en mente el conjunto de la
construcción, mientras que el encargado de las pinturas y de la cera estudia lo que mejor conviene para la
decoración.
30 Analizar los pormenores, debatir los puntos discutibles, dedicar mucho tiempo a los detalles,
corresponde al historiador;
31 pero al que intenta adaptarla se le permite resumir y no presentar una narración completa de los
hechos.
32 Comencemos pues nuestro relato sin añadir más a lo ya dicho, porque sería ridículo ser largo en el
prefacio de la obra y luego breve en la historia misma.

Heliodoro quiere saquear el Templo


01 En la época en que los habitantes de la ciudad santa gozaban de una verdadera paz, y en que las leyes
eran escrupulosamente observadas gracias a la piedad del sumo sacerdote Onías, quien odiaba el mal,
02 hasta los mismos reyes honraban el Santo Lugar y adornaban el Templo con magníficos presentes.
03 Así fue como Seleuco, rey de Asia, pagaba, de sus ingresos personales, todos los gastos necesarios para
el servicio de los sacrificios.
04 Pero sucedió que un tal Simón, de la tribu de Benjamín, que era administrador del Templo, tuvo un
problema con el sumo sacerdote con respecto a la fiscalización de los mercados de la ciudad.
05 Como no logró ganarle a Onías, fue a ver a Apolonio, hijo de Tra seos, que en esa época era el
gobernador de Celesiria y Fenicia.
06 Le contó que el tesoro de Jerusalén contenía enormes sumas, una cantidad increíble de riquezas que no
tenían relación con los gastos necesarios para los sacrificios, y que era posible, por tanto, traspasar todo
ese tesoro a manos del rey.
07 Una vez que se encontró con el rey, Apolonio le habló de las riquezas que le habían mencionado y el rey
designó a Heliodoro, que estaba al frente de sus asuntos; lo mandó con la orden de que confiscara todas
las riquezas de las que se hablaba.
08 Heliodoro emprendió el viaje inmediatamente, so pretexto de que iba a inspeccionar las ciudades de
Celesiria y Fenicia, pero en realidad para poner en ejecución la orden del rey.
09 Al llegar a Jerusalén, Heliodoro fue recibido amigablemente por el sumo sacerdote y por la ciudad.
Contó entonces lo que le ha bían dicho, manifestó el objetivo de su visita y preguntó si todo eso era
exacto.
10 El sumo sacerdote le explicó que el tesoro contenía los depósitos de las viudas y de los huérfanos,
11 que una parte pertenecía a Hircano, hijo de Tobías, un hombre muy importante, pero que al contrario
de las mentiras de Simón, ese hombre impío, el tesoro se reducía a cuatrocientos talentos de plata y
doscientos de oro.
12 Por otra parte era imposible quitarles lo que era suyo a los que habían puesto su confianza en la
santidad de ese lugar y en la majestad intocable de un templo venerado en todo el universo.
13 Pero Heliodoro, basándose en las órdenes que había recibido del rey, sostenía que de todos modos ese
dinero tenía que ser confiscado para el tesoro real.
14 El día acordado para entrar en la cámara del tesoro y para hacer el conteo de esas riquezas, toda la
ciudad estaba trastornada.
15 Los sacerdotes se habían postrado ante el altar, revestidos con sus ornamentos sacerdotales, e
invocando al Cielo que había dado la ley sobre los depósitos, le pedían que conservara esos bienes intactos
para los que los habían depositado.
16 Al ver el rostro del sumo sacerdote cualquiera se impresionaba, porque su rostro extenuado, su palidez,
demostraban bien la angustia de su alma.
17 Era presa de un terror que hacía temblar todo su cuerpo, y todos eran testigos del sufrimiento que
experimentaba.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

18 Los habitantes salían de sus casas y en grupos oraban para que el Lugar Santo no conociera esa
vergüenza.
19 Las mujeres con sacos ceñidos a su cintura repletaban las calles, las jovencitas que se habían quedado
en casa corrían a las puertas o subían al muro, otras se inclinaban sobre las ventanas.
20 Todas las manos estaban tendidas al Cielo clamando su plegaria;
21 daba pena ver la angustia de esa muchedumbre unida en un mismo abatimiento y la ansiosa espera del
sumo sacerdote.
22 Mientras se suplicaba al Señor Todopoderoso que guardara intactos y salvos los depósitos a los que los
habían efectuado,
23 Heliodoro procedía a hacer lo que había dicho.
24 Ya estaba con su guardia cerca del tesoro, cuando el Soberano de los espíritus y poderes de todo orden
produjo una gran aparición en ese mismo lugar; todos los que se habían atrevido a entrar quedaron sin
fuerza y sin ánimo, como paralizados por la fuerza de Dios.
25 Se les apareció un caballo montado por un jinete terrible y ricamente equipado, que parecía llevar una
armadura de oro; se lanzó directamente hacia Heliodoro, amenazándolo con sus patas delanteras.
26 Al mismo tiempo aparecieron dos jóvenes, rebosantes de energía, deslumbrantes de luz, y vestidos con
magníficos trajes. Se pusieron a ambos lados de Heliodoro y empezaron a azotarlo, dejando caer sobre él
una lluvia de golpes.
27 Heliodoro cayó a tierra y se halló sumido en profundas tinieblas. Lo tomaron y lo pusieron en una
camilla,
28 y ese hombre que acababa de entrar en la cámara del tesoro con un numeroso séquito de guardias y
hombres armados, fue llevado afuera, incapaz de ayudarse a sí mismo; así se había manifestado a todos el
poder de Dios.
29 Mientras Heliodoro, golpeado por la fuerza divina, yacía enmudecido y sin esperanza de curación,
30 los judíos bendecían al Señor que había glorificado su Santo Lugar. El Templo que, hacía apenas un
momento estaba invadido por el espanto y la inquietud, se llenaba ahora de gozo y de alegría como
consecuencia de la manifestación del Señor Todopoderoso.
31 Inmediatamente algunos compañeros de Heliodoro pidieron a Onías su intercesión para que el Altísimo
concediera la vida a aquel que estaba tendido en tierra medio muerto.
32 El Sumo Sacerdote, por su parte, temía que el rey sospechara alguna maquinación de los judíos contra
Heliodoro, y ofreció un sacrificio por su salud.
33 Cuando el sumo sacerdote ofrecía el sacrificio de reparación, aparecieron de nuevo a Heliodoro los
mismos jóvenes vestidos con los mismos trajes, y poniéndose de pie al lado de él le dijeron: «Puedes darle
muchísimas gracias al sumo sacerdote Onías, porque por él fue que el Señor te conservara la vida.
34 Ya que has sido azotado por el Cielo, darás a conocer a todos el Gran Poder de Dios». Después de decir
eso, desaparecieron.
35 Heliodoro ofreció un sacrificio al Señor e hizo largas oraciones al que le había conservado la vida; luego,
después de haber prometido a Onías su amistad, regresó con sus hombres donde el rey.
36 A todos contaba esa intervención del Dios Grandísimo que había visto con sus propios ojos.
37 Cuando el rey preguntó a Heliodoro quién sería el más indicado para que fuera de nuevo a Jerusalén,
Heliodoro le respondió:
38 «Si tienes algún enemigo o hay alguien que ha hecho un perjuicio al Estado, mándalo allá abajo para
que vuelva desgarrado a azotes, si es que logra escapar, porque realmente hay allá una fuerza divina;
39 el que mora en el Cielo vigila ese lugar y lo protege. Castiga y da muerte a los que van con malas
intenciones».
40 Esto es lo que ocurrió a Heliodoro y así fue como se salvó el tesoro.

Una crisis cultural


01 Ese mentado Simón, que había delatado el tesoro y a su propia patria, comenzó a calumniar a Onías;
según él era Onías quien había ordenado que se atacase a Heliodoro y quien era el causante de todas esas
dificultades».
02 Más aún, se atrevía a hacer pasar por enemigo del Estado al que era el bienhechor de la ciudad, el
defensor de sus compatriotas y que observaba tan fielmente la Ley.
03 Llegó tan lejos ese odio que uno de los partidarios de Simón cometió crímenes.
04 Onías comprendió el peligro de esa rivalidad y vio que Apolonio, hijo de Menesteo, el gobernador de
Celesiria y Fenicia, estimulaba la maldad de Simón.
05 Por eso fue a ver al rey, no para acusar a sus compatriotas sino porque estaba preocupado del interés
general y del bien particular de todo su pueblo;
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

06 bien veía que sin una intervención del rey los problemas no se solucionarían y Simón continuaría con
sus locuras.
07 Seleuco había muerto y sucedióle en el trono Antíoco, apellidado Epífanes. Jasón, hermano de Onías, se
apoderó entonces del soberano pontificado.
08 En una entrevista con el rey, le prometió trescientos sesenta talentos de plata y ochenta talentos
provenientes de otras entradas.
09 Además estaba dispuesto a comprometerse por escrito con ciento cuarenta talentos más si lo
autorizaban a construir por su cuenta un gimnasio y una escuela militar, y a otorgar a habitantes de
Jerusalén el título de «ciudadanos de Antioquia». El rey consintió en todo.
10 En cuanto Jasón obtuvo el poder, comenzó a introducir entre sus conciudadanos las costumbres griegas.
11 Suprimió las franquicias que por humanidad habían otorgado los reyes a los judíos (éstas habían sido
conseguidas por Juan, padre de ese Eupolemo que más tarde fue enviado a Roma como embajador para
firmar un tratado de alianza y amistad con los romanos). Suprimió también las legítimas instituciones e
inauguró costumbres contrarias a la Ley.
12 Disfrutó construyendo un gimnasio al pie de la fortaleza y trajo lo mejor de la juventud a los ejercicios
del gimnasio.
13 Jasón se comportaba como un impío y no como sumo sacerdote. Con su descarada corrupción, hubo
una invasión de costumbres extranjeras y vivir a la griega estuvo de moda.
14 Los sacerdotes ya no mostraban interés por el servicio del altar, despreciaban el Templo y descuidaban
los sacrificios; en cuanto oían el llamado para ir a lanzar el disco, corrían al estadio para tomar parte en
competencias prohibidas por la Ley.
15 Se burlaban de los valores tradicionales, pues estaban convencidos de la superioridad griega.
16 Con esto ellos mismos se preparaban tiempos difíciles, porque aquellos cuyas maneras de vivir trataban
de copiar y a los que querían asemejarse en todo, iban a convertirse en sus enemigos y en sus verdugos.
17 El siguiente período mostrará que no se violan las leyes divinas sin castigo.
18 Como se celebraran en Tiro, en presencia del rey, los juegos que se efectuaban cada cuatro años,
19 el despreciable Jasón envió allá, como delegados de Jerusalén, a unos «ciudadanos de Antioquia» que
llevaban trescientas dracmas de plata para el sacrificio en honor de Heracles. Afortunadamente los que
llevaban el dinero no quisieron donarlo para el sacrificio, pensando que no era conveniente, y pidieron que
se hiciera otro uso de él.
20 Por eso el dinero que había donado Jasón para el sacrificio en honor de Heracles fue destinado a la
construcción de barcos de guerra, debido a la solicitud de los que lo habían traído.
21 Apolonio, hijo de Menesteo, había sido enviado a Egipto para asistir al casamiento de rey Filometor.
Antíoco supo que ese rey se había vuelto hostil a su política, de ahí que se preocupara de su propia
seguridad; por eso llegó a Jope, y luego alcanzó hasta Jerusalén.
22 Jasón y la ciudad lo recibieron solemnemente, haciendo su entrada a la luz de antorchas y en medio de
aclamaciones; después de eso se dirigió a Fenicia con sus tropas.
23 Al cabo de tres años, Jasón envió a Menelao, hermano de ese Simón del que se habló antes, para
llevarle un dinero al rey y arreglar algunos problemas importantes.
24 Menelao se consiguió recomendaciones ante el rey y se presentó como un hombre importante; le ofreció
trescientos talentos de plata más de lo que había hecho Jasón y logró que le atribuyeran el soberano
pontificado.
25 Después de haber recibido los documentos reales que lo confirmaban en el cargo, regresó, pero nada
tenía para merecer ese título de sumo sacerdote, a no ser la violencia de un tirano cruel y la rabia de una
fiera salvaje que poseía.
26 Así pues Jasón, que se había apoderado del lugar de su hermano, veía ahora como otro ocupaba su
lugar y lo obligaba a huir a Ammantida.
27 Menelao se apoderó del poder, pero no entregó nada del dinero que había prometido al rey,
28 a pesar de los reclamos de Sóstrato, prefecto de la fortaleza, que estaba encargado de recaudar los
impuestos. Por eso ambos fueron citados ante el rey.
29 Menelao dejó en su reemplazo como sumo sacerdote a su hermano Lisímaco, y Sóstrato dejó a Crates,
jefe de los chipriotas.
30 Fue entonces cuando se sublevaron los habitantes de Tarso y de Malos porque su ciudad había sido
dada como regalo a Antióquida, concubina del rey.
31 El rey partió inmediatamente para allá con el fin de arreglar ese asunto, dejando como su reemplazante
a Andrónico, alto funcionario.
32 Menelao pensó que era el momento propicio para sustraer algunos vasos de oro del Santuario y
ofrecérselos a Andrónico; logró vender otros en Tiro y en las ciudades vecinas.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

33 Cuando Onías lo supo con certeza, fue a refugiarse en un lugar de asilo, en Dafne, cerca de Antioquia, y
desde allí lo denunció.
34 Por eso Menelao habló en privado con Andrónico y lo presionó para que asesinara a Onías. Andrónico
fue pues a ver a Onías con malas intenciones, le hizo un juramento tendiéndole la mano derecha y lo
convenció, a pesar de las sospechas de éste, a salir de su asilo; en cuanto salió le dio muerte sin el menor
respeto por la justicia.
35 No solo los judíos sino también muchos de los no judíos quedaron indignados y encontraron
escandaloso el criminal asesinato de ese hombre.
36 Cuando el rey volvió de la región de Cilicia, los judíos de la ciudad y los griegos que detestaban el mal,
fueron a verlo para hablarle del injusto asesinato de Onías.
37 Al acordarse de la sabiduría y de la irreprochable vida de la víctima, Antíoco lloró, pues estaba
sinceramente apenado y conmovido hasta lo más profundo de su ser.
38 Luego se apoderó de él la ira, le quitó su cargo a Andrónico y le ordenó que le rasgaran su ropa; hizo
pasear a ese asesino por toda la ciudad y mandó ejecutarlo en el mismo lugar donde había asesinado a
Onías; así fue como el Señor le dio el castigo que merecía.
39 Durante ese tiempo, Lisímaco, de acuerdo con Menelao, había cometido muchos robos sacrílegos en la
ciudad. Como el rumor crecía, el pueblo se rebeló contra Lisímaco después que muchos de los objetos de
oro habían ya salido.
40 Para reprimir el levantamiento del pueblo encolerizado, Lisímaco armó a cerca de tres mil hombres y
adoptó la vía de la violencia; había puesto al frente de ellos a un tal Auranos, tan loco como viejo.
41 Al verse atacados por Lisímaco, unos tomaron piedras, otros palos y unos terceros tomaron en sus
manos brasas que allí había y todos juntos se lanzaron en medio de la trifulca contra la gente de Lisímaco,
42 a tal extremo que muchos de éstos quedaron heridos y algunos hasta muertos; hicieron huir a los
demás y lincharon cerca del tesoro al sacrílego ladrón.
43 Por todos esos hechos se inició un proceso contra Menelao.
44 Cuando el rey llegó a Tiro, tres hombres enviados por los ancianos fueron a exponerle su acusación.
45 Al verse perdido, Menelao prometió una gruesa suma de dinero a Tolomeo, hijo de Dorimenes, para que
intercediera por él ante el rey.
46 Tolomeo llevó al rey aparte bajo una galería, con el pretexto de tomar el fresco, y le hizo cambiar de
decisión.
47 El rey declaró a Menelao inocente de todos esos cargos, siendo que en realidad era culpable de todos
esos males, y condenó a muerte a unos desdichados que habrían sido declarados inocentes incluso entre
los bárbaros.
48 Esos hombres, que habían asumido la defensa de la ciudad, del pueblo y de los objetos sagrados,
sufrieron inesperadamente esa pena injusta.
49 Hasta los mismos habitantes de Tiro quedaron escandalizados e hicieron a las víctimas solemnes
funerales.
50 Menelao, por su parte, conservó su cargo gracias a la gente en el poder que sólo estaba interesada en
el dinero; siguió creciendo en mal y en crueldad, siendo el látigo de sus compatriotas.

Antíoco saquea el Templo


01 Antíoco preparó, por ese entonces, su segunda invasión de Egipto.
02 Pues bien, por esa misma época, hubo apariciones en toda la ciudad, durante cerca de cuarenta días:
jinetes cuyos trajes estaban bordados en oro galopaban por el cielo, tropas armadas desfilaban en
formación,
03 escuadrones montados se aprestaban para la batalla, con ataques y cargas de una y otra parte,
movimientos de escudos, bosques de lanzas, espadas desenvainadas, flechas que volaban, armaduras de
oro brillando con todo su esplendor, y corazas de todo tipo.
04 Ante eso todos deseaban que esas apariciones sólo anunciaran algún acontecimiento feliz.
05 Basándose en un falso rumor sobre la muerte de Antíoco, Jasón juntó a unos mil hombres y fue a atacar
la ciudad de improviso; los que defendían las murallas fueron superados y la ciudad fue tomada, obligando
a Menelao a refugiarse en la fortaleza.
06 Jasón se dedicó a matar a sus propios conciudadanos sin piedad alguna, sin pensar que una victoria que
se obtiene sobre sus compatriotas es la mayor derrota; los masacró viendo en ellos enemigos y no gente
de su nación.
07 No logró, sin embargo, apoderarse del poder; su expedición terminó en un fracaso y se vio obligado a
refugiarse nuevamente en la región de Ammán.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

08 Su conducta criminal llegó a su fin; acusado primero ante Aretas, rey de los árabes, trató de refugiarse
de una ciudad en otra. Perseguido por todos, detestado por haber renegado de las leyes, repudiado como
verdugo de su patria y de sus compatriotas, se fue a Egipto.
09 El que había desterrado a tanta gente lejos de su patria murió al final en una tierra extraña, porque se
había ido a Lacedemonia donde pensaba que lo acogerían debido a nuestro parentesco de raza con ese
pueblo.
10 El que había dejado tantos cadáveres sin enterrar, no fue enterrado en el sepulcro de sus padres: nadie
lo lloró, nadie cumplió las últimas obligaciones con él.
11 Cuando el rey se enteró de eso, pensó que la Judea se quería independizar; salió pues de Egipto,
furioso como una fiera salvaje y se apoderó de la ciudad a mano armada.
12 Ordenó a sus soldados que mataran sin piedad a los que encontraran y que degollaran a los que se
refugiaran en sus casas.
13 Así se dio muerte a jóvenes y ancianos, se eliminó a mujeres y niños, se degolló a muchachas y a niños
de pecho.
14 En tres días hubo ochenta mil víctimas; cuarenta mil cayeron bajo los golpes y los otros fueron vendidos
como esclavos.
15 Como si eso no bastara, el rey penetró en el Santuario más santo de toda la tierra, guiado por Menelao
que hasta allí había llegado en su traición a las leyes y a la patria.
16 Con sus manos impuras tomó los vasos sagrados, con sus manos profanas cogió las ofrendas que otros
reyes habían depositado allí para aumentar más aún la gloria de ese lugar.
17 Henchido de orgullo, Antíoco no veía que el Señor descuidaba ese lugar por unos momentos, porque
estaba enojado con los habitantes de la ciudad a causa de sus pecados.
18 Si éstos no hubieran sido culpables de un gran número de pecados, Antíoco habría sido vapuleado en
cuanto hubiera entrado, y castigado por su audacia, tal como ese Heliodoro al que había enviado el rey
Seleuco para inspeccionar el tesoro;
19 pero Dios no eligió al pueblo por ese lugar, sino a ese lugar por el pueblo.
20 Por eso ese lugar ha participado de las desgracias del pueblo y también ha estado asociado a las
bendiciones del Señor ; fue abandonado por el Todopoderoso en su enojo y también fue restablecido en
toda su gloria cuando el Señor todopoderoso se reconcilió con su pueblo.
21 Antíoco había sacado del Templo mil ochocientos talentos y se había vuelto rápidamente a Antioquia,
tan orgulloso que se hubiera creído capaz de navegar en tierra firme y de trazar caminos en el mar.
22 Dejó a algunos funcionarios para reprimir a nuestra raza: en Jerusalén a Filipo, originario de Frigia, que
era más cruel aún que el que lo había puesto allí;
23 en Garizim a Andrónico y, fuera de ésos, a Menelao, cuya maldad hacia sus hermanos era peor aún:
odiaba a sus compatriotas judíos.
24 El rey mandó al gobernador Apolonio al frente de un ejército de veintidós mil hombres, con orden de
degollar a todos los que estuvieran en la flor de su edad y de vender como esclavos a las mujeres y a los
niños.
25 Llegó a Jerusalén simulando ser hombre pacífico y esperó hasta el santo día sábado. Aprovechándose
del descanso de los judíos, ordenó a sus hombres que efectuaran un desfile;
26 luego mandó matar a todos los que habían salido para presenciar el espectáculo y recorriendo la ciudad
con sus soldados, dio muerte a una gran cantidad de personas.

La persecución religiosa
01 Poco tiempo después, el rey mandó a Geronte, el Ateniense, para obligar a los judíos a abandonar el
culto de sus padres y para que no vivieran más según las leyes de Dios;
02 quería profanar el Templo de Jerusalén consagrándolo a Zeus Olímpico, y el templo de Garizim a Zeus
Hospitalario, según lo habían pedido los habitantes del lugar.
03 Esta agravación del mal fue penosa y difícil de soportar para todos.
04 El Santuario estaba lleno de desenfrenos y orgías de los paganos que se entretenían con prostitutas,
que hacían el amor con mujeres en los portales sagrados y que además llevaban allí cosas prohibidas.
05 El altar estaba cubierto de víctimas inaceptables, prohibidas por las leyes;
06 ya no había derecho para celebrar el sábado, observar las fiestas de nuestros padres y ni siquiera para
confesar que uno era judío.
07 Cada cual estaba obligado por una dura necesidad a participar cada mes en la comida ritual, el día del
nacimiento del rey, y cuando llegaban las fiestas de Dionisio, había que acompañar el cortejo de la
divinidad llevando coronas de hiedra.
08 Por iniciativa de Tolomeo, se publicó un decreto para las ciudades griegas de los alrededores: debía
reprimirse a los judíos de la misma manera y obligarlos a tomar parte en las comidas rituales;
72
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

09 y a los que se negaran a adoptar las costumbres griegas había que degollarlos. Todo eso era el anuncio
de terribles desgracias.
10 Así fue como dos mujeres fueron llevadas al tribunal por haber circuncidado a sus hijos; las pasearon
públicamente por la ciudad, con sus niños colgando de su seno, antes de lanzarlas de lo alto de las
murallas.
11 Otros, que se habían reunido en cavernas vecinas para celebrar secretamente el día sábado, fueron
denunciados a Filipo. Fueron todos condenados a la hoguera; no quisieron defenderse por creer que eso
era ir en contra de la santidad de ese día.
12 Les suplico a quienes tengan este libro en sus manos que no se escandalicen por tantas desgracias, sino
que tengan confianza en que las persecuciones no acabarán con nuestra raza; ellas, más bien, sirven para
corregirnos.
13 Cuando los pecadores no permanecen tranquilos por mucho tiempo sino que rápidamente les
sobreviene el castigo, eso es señal de gran bondad.
14 Vemos que con las demás naciones el Señor espera con paciencia a que lleguen al colmo de sus
pecados, pero no ha estimado conveniente actuar así con nosotros.
15 No ha querido esperar para castigarnos que nuestros pecados llegaran hasta el tope.
16 El no abandona a su pueblo, más bien nos corrige por medio de la prueba y no nos priva de su
misericordia.
17 Bástenos con haber recordado esta verdad; retomaremos nuestro relato después de estas breves
reflexiones.
18 Eleazar era uno de los principales doctores de la Ley, un hombre de edad y de noble aspecto. Quisieron
abrirle la boca a la fuerza para hacerle comer carne de cerdo,
19 pero prefirió una muerte gloriosa a una existencia vergonzosa y marchó voluntariamente al suplicio de
la rueda.
20 Escupió lo que tenía en la boca, tal como deben hacerlo los que tienen la valentía de rechazar lo que
está prohibido, antes de comérselo por apego a la vida.
21 Los que presidían esa comida ritual, prohibida por la ley, lo llamaron aparte, porque conocían a ese
hombre desde hacía mucho tiempo. Lo invitaron a que simulara comer la carne ofrecida en sacrificio según
la orden del rey, pero que en realidad fueran carnes autorizadas por la Ley y que él mismo hubiera
preparado.
22 Al actuar así, y gracias a esa vieja amistad que los unía, se libraría de la muerte.
23 Pero él tomó una noble decisión, digna de su edad, de la autoridad que le otorgaban su vejez y sus
venerables cabellos blancos por la edad, digna también de su conducta irreprochable desde su niñez y
conforme a las santas leyes establecidas por Dios mismo. Respondió que mejor lo enviaran al lugar de los
muertos.
24 Y añadió esto: «A nuestra edad no es conveniente hacer tal cosa; muchos jóvenes podrían pensar que
Eleazar, con sus noventa años, se dejó conquistar por los extranjeros.
25 Y así ellos se descarriarían junto conmigo debido a mi doble juego, en un momento en que me queda
tan poco para vivir. De esa manera atraería sobre mi vejez la vergüenza y la deshonra.
26 Y si por ahora escapara al castigo de los hombres, no escaparé vivo o muerto de las manos del
Todopoderoso.
27 Al abandonar ahora la vida valientemente, me mostraré digno de mi vejez,
28 y dejaré a los jóvenes el noble ejemplo de una muerte voluntaria y generosa en defensa de las
venerables y santas leyes». Y así hablando, caminó derecho al suplicio de la rueda.
29 Para los que lo llevaban, las palabras que acababa de pronunciar no eran más que locura, y la
generosidad que hacía poco habían tenido con él se trocó en maldad.
30 Cuando estaba a punto de morir a golpes, dijo en un suspiro: «El Señor que posee el exacto
conocimiento, ve cuán crueles dolores soporto bajo los golpes en mi cuerpo, siendo que podría haber
escapado a la muerte; pero él ve que en mi alma los sufro con alegría por el temor que le tengo».
31 Así entregó la vida, dejando con su muerte un ejemplo de valentía y el recuerdo de su virtud, no sólo a
la juventud sino a la gran mayoría de la nación.

El martirio de los siete hermanos


01 También fueron detenidos siete hermanos con su madre, y el rey quiso obligarlos, haciéndoles azotar
con correas de cuero, a comer carne de cerdo prohibida por la Ley.
02 Uno de ellos tomó la palabra en nombre de todos y dijo: «¿Qué exiges y qué quieres saber de nosotros?
Estamos dispuestos a morir antes que desobedecer a la Ley de nuestros padres».
03 Furioso, el rey ordenó poner en el fuego ollas y sartenes. En cuanto estuvieron calientes,
73
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

04 ordenó que le cortaran la lengua al que había hablado en nombre de todos, que le arrancaran el cuero
cabelludo y le cortaran las extremidades ante los ojos de sus hermanos y de su madre.
05 Cuando estuvo completamente mutilado, ordenó el rey que lo acercaran al fuego y lo cocieran en la
sartén, siendo que aún respiraba. Mientras el humo de la sartén se expandía a lo lejos, sus hermanos y su
madre se daban ánimo unos a otros para morir valientemente, diciendo:
06 «El Señor Dios que nos mira tendrá seguramente piedad de nosotros, según la palabra de Moisés en el
Cántico que pronunció frente a todos. Allí se dice: Tendrá piedad de sus servidores».
07 Cuando el primero hubo así pasado a la otra vida, llevaron al segundo al suplicio, le arrancaron la piel
de su cabeza junto con sus cabellos y le preguntaron si quería comer cerdo en vez de ser torturado en
todos los miembros de su cuerpo.
08 Respondió en la lengua de sus padres: «¡No!» Por lo cual sufrió a su vez los mismos suplicios que el
primero.
09 En el momento de dar su último suspiro dijo: «¡No eres más que un criminal! Nos quitas la vida
presente, pero el Rey del Universo nos resucitará a una vida eterna, a nosotros que morimos por fidelidad
a sus leyes».
10 Después de éste torturaron al tercero; cuando el verdugo se lo pidió, presentó inmediatamente la
lengua y extendió sin vacilar sus manos.
11 Tuvo la valentía de declarar: «Del Cielo he recibido estas manos, pero las sacrifico por sus leyes, y de él
espero que me las devuelva».
12 Hasta el mismo rey y su corte quedaron asombrados de la valentía de ese joven que no tomaba en
cuenta para nada sus sufrimientos.
13 Cuando murió, sometieron al cuarto a los mismos suplicios.
14 Estando a punto de morir, dijo: «Felices los que mueren a manos de los hombres, teniendo la
esperanza recibida de Dios de ser resucitados por él; pero para ti no habrá resurrección para la vida».
15 Trajeron después al quinto y lo torturaron. Con sus ojos fijos en el rey, le dijo:
16 «Aunque eres mortal, tienes autoridad sobre los hombres y haces lo que quieres, pero no creas que
nuestra raza esté abandonada de Dios.
17 Espera y verás su gran poder y cómo te atormentará a ti y a tu raza».
18 Después de él trajeron al sexto. Cuando estaba a punto de morir, dijo: «No te hagas ninguna ilusión,
porque si hemos atraído sobre nosotros estas desgracias y si nos tocan ahora pruebas poco comunes es
porque pecamos contra nuestro Dios.
19 Pero tú, que te atreves a hacerle la guerra a Dios, no creas que quedarás sin castigo».
20 ¡Esa madre que vio morir a sus siete hijos en el transcurso de un solo día fue realmente admirable y
merece ser famosa! Lo soportó todo sin flaquear, basada en la esperanza que ponía en el Señor.
21 Fue animando a cada uno de ellos en la lengua de sus padres, y llena de los más bellos sentimientos,
sostuvo con coraje viril su ternura de madre.
22 Les decía: «No sé cómo aparecieron ustedes en mis entrañas, pues no soy yo quien les dio el espíritu y
la vida, ni quien ensambló los diferentes miembros que conforman su cuerpo.
23 El Creador del mundo, que formó al hombre en el comienzo y dispuso les propiedades de cada
naturaleza, les dará a ustedes en su misericordia el espíritu y la vida, ya que ahora se menosprecian a sí
mismos por amor a sus leyes».
24 Antíoco pensaba que lo estaba insultando y maldiciendo. Como el menor aún estaba vivo, el rey le dijo
que si dejaba las tradiciones de sus antepasados lo haría rico y feliz, e incluso le prometió con juramento
que lo haría su amigo y que le encomendaría altas funciones.
25 Como el joven no le hiciera caso, el rey ordenó que se acercara la madre y le insistió a que aconsejara
al niño que salvara su vida.
26 En vista de tanta insistencia, ella aceptó persuadir a su hijo.
27 Se aproximó pues donde él y, engañando al cruel tirano, habló así a su hijo en la lengua de sus padres:
«¡Hijo mío, ten piedad de mí! Te llevé en mis entrañas nueve meses, te amamanté durante tres años, te he
alimentado y educado hasta la edad que tienes; me he preocupado en todo de ti.
28 Te suplico pues, hijo mío, que mires el cielo y la tierra, y contemples todo lo que contienen; has de
saber que Dios fue quien los hizo de la nada; así apareció la raza humana.
29 No le temas a ese verdugo, sino que muéstrate digno de tus hermanos, acepta la muerte para que te
encuentre con tus hermanos en el tiempo de la misericordia».
30 Todavía le estaba hablando, cuando el joven dijo: «¿Qué están esperando? Yo no obedezco a las
órdenes del rey, obedezco más bien a las prescripciones de la Ley dada por Moisés a nuestros padres.
31 ¡Pero tú que has acarreado tantas desgracias sobre los hebreos, no escaparás de las manos de Dios!
32 Nosotros sufrimos por nuestros pecados,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

33 Nuestro Señor que vive nos ha mostrado por un momento su cólera para corregirnos y educarnos, pero
se reconciliará con sus servidores.
34 Tú en cambio, impío y el más impuro de los hombres, no te infles de orgullo, abandona tus sueños y
deja de levantar tu mano contra los servidores de Dios,
35 porque no has escapado aún al juicio del Dios Todopoderoso que vela por todo.
36 Mis hermanos sufrieron una prueba pasajera a cambio de una vida que no se acaba y ya están cubiertos
por la Alianza de Dios. Tú empero, por la justicia de Dios, experimentarás el castigo de tu orgullo.
37 Al igual que mis hermanos entrego mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis padres. Le suplico a Dios
que tenga pronto piedad de nuestra raza y que te lleve mediante tormentos y sufrimientos a reconocer que
El es el único Dios.
38 Ojalá la cólera del Todopoderoso, que se ha desencadenado justamente contra nuestra raza, se detenga
por fin en mí y en mis hermanos».
39 El rey se sintió profundamente herido por esas palabras desafiantes. Muy furioso, torturó a éste más
cruelmente que a los otros.
40 Así murió ese joven, en la rectitud y en la total confianza en el Señor.
41 Al último murió la madre, después de sus hijos.
42 Pero ya es bastante sobre la cuestión de las comidas rituales y los suplicios espantosos.

Las guerras de Macabeo


01 Entretanto Judas Macabeo y sus hombres se introducían secretamente en las aldeas. Reu nían a sus
parientes y se llevaban consigo a los que permanecían fieles al judaísmo; fue así como juntaron cerca de
seis mil hombres.
02 Suplicaban al Señor que mirara a su pueblo al que todos pisoteaban y que tuviera piedad de su Templo
profanado por los impíos,
03 que tuviera piedad de la ciudad destruida y poco menos que nivelada, que escuchara la voz de la sangre
que clamaba hacia él,
04 que se acordara de la muerte criminal de pequeños inocentes, y de los insultos inferidos a su Nombre,
en fin, que mostrara su odio contra los malvados.
05 En cuanto Macabeo tuvo una tropa organizada, los paganos no pudieron oponerle resistencia, porque la
cólera del Señor se había cambiado en misericordia.
06 Cayendo sorpresivamente sobre ciudades y al deas, las quemaba; ocupaba las posiciones más
favorables y desde allí infligía al enemigo severas pérdidas.
07 La noche era su mejor aliado para ese tipo de expediciones; su fama de valiente se difundió por todas
partes.
08 Viendo Filipo que ese hombre no dejaba de progresar y que sus victorias eran cada vez más frecuentes,
escribió a Tolomeo, que era el jefe militar de Celesiria y Fenicia, para que restableciera los asuntos del rey.
09 Tolomeo eligió inmediatamente a Nicanor, hijo de Patroclo, uno de los principales Amigos del rey, y lo
mandó con un ejército de más o menos veinte mil hombres de diversas naciones a exterminar toda la raza
de los judíos; junto con él mandó también a Gorgías, un general que tenía buena experiencia en asuntos
de guerra.
10 Como el rey debía a los romanos un tributo de dos mil talentos, Nicanor pensó pagarlo con la venta de
los cautivos que se harían en Judea.
11 Rápidamente envió, pues, una invitación a las ciudades marítimas para que fueran a comprar esclavos
judíos, ofreciéndoles noventa de ellos por un talento. Pero no contaba con la venganza del Todopoderoso,
pronta a caer sobre él.
12 Judas se informó de la expedición de Nicanor y comunicó a sus compañeros la llegada de ese ejército.
13 Los que carecían de valor y no creían en la justicia de Dios huyeron a otros lugares.
14 Los otros, en cambio, vendieron todo lo que les quedaba, y suplicaron al Señor que los librara del impío
Nicanor que los había vendido antes de comenzar la batalla.
15 Le pedían que interviniera, no por ellos mismos, sino en consideración a las alianzas concluidas con sus
padres, y porque ellos mismos llevaban su Nombre augusto y lleno de majestad.
16 Macabeo reunió pues a los que se habían quedado con él, unos seis mil hombres, y los arengó a que no
se acobardaran frente al enemigo ni se dejaran impresionar por el número de esos paganos que los
atacaban sin ningún derecho. Debían pelear como valientes,
17 pensando en la profanación escandalosa del Lugar Santo, en el trato que aquellos infligieron a la ciudad
ultrajada, y en la ruina de las instituciones de sus padres.
18 Macabeo les decía: «Ellos creen sólo en sus armas y en su intrepidez, mientras que nosotros contamos
con Dios, el Dueño del universo, que con un gesto puede derribar a los que nos atacan, y con ellos a todo
el mundo».
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

19 Ante sus ojos pasó revista a los antiguos ejemplos de la protección de Dios, como aconteció con esos
ciento ochenta mil hombres que perecieron en tiempos de Senaquerib.
20 Les recordó la batalla que tuvieron con los gálatas en Babilonia; los judíos que participaban en la batalla
al lado de los cuatro mil macedonios no eran más que ocho mil hombres, y como los macedonios se
encontraran en apuros, esos ocho mil derrotaron a ciento veinte mil enemigos, gracias a la ayuda venida
del Cielo, juntando además un cuantioso botín.
21 Después de haber renovado su confianza con esos ejemplos y de haberlos predispuesto a morir por las
leyes y por la patria, dividió su ejército en cuatro destacamentos.
22 Puso a sus hermanos Simón, José y Jonatán al frente de cada uno de esos destacamentos y dio a cada
uno de ellos mil quinientos hombres. También estaba allí Eleazar.
23 Efectuó la lectura del Libro Santo, y dando como consigna «¡Ayuda de Dios!», encabezó el primer
destacamento y atacó a Nicanor.
24 El Dueño del universo fue a ayudarlo: mataron a más de nueve mil enemigos, hirieron y mutilaron a la
mayor parte de los hombres de Nicanor y los hicieron huir.
25 Juntaron el dinero de los que habían ido a comprarlos y persiguieron bastante lejos al enemigo, pero
debieron detenerse porque les faltó tiempo.
26 Como empezaba la víspera del sábado, dejaron de perseguirlos.
27 Una vez que juntaron las armas de los enemigos y les quitaron sus pertenencias, celebraron el sábado;
bendecían a Dios miles de veces y alababan al Señor que los había librado ese día y había tenido para con
ellos un primer gesto de misericordia.
28 Después del sábado distribuyeron una parte del botín a los que habían sufrido la persecución, a las
viudas y a los huérfanos; el resto se lo repartieron entre ellos y sus hijos.
29 Luego se pusieron a orar todos juntos, suplicándole al Señor misericordioso que se reconciliara
totalmente con sus servidores.
30 Después enfrentaron a los hombres de Timoteo y Baquides, dando muerte a más de veinte mil de ellos;
se apoderaron de fortalezas elevadas y repartieron de nuevo el botín conformando dos partes: una para
ellos, y otra para las víctimas de la persecución, los huérfanos, las viudas y los ancianos.
31 Recogieron las armas y las depositaron cuidadosamente en los sitios más convenientes, luego
transportaron a Jerusalén el resto del botín.
32 Ejecutaron al jefe de los guardias de Timoteo, que era un hombre muy malo y que había hecho mucho
daño a los judíos.
33 Cuando estaban celebrando su victoria en su capital, quemaron también a los que habían incendiado las
puertas santas y que se habían refugiado con Calístenes en una pequeña casa; así recibieron el justo pago
por su impiedad.
34 Ese tres veces criminal de Nicanor, que había convocado a mil mercaderes para efectuar la venta de los
judíos,
35 fue humillado, con la ayuda del Señor, por gente que él pensaba era lo peor de todos. Nicanor tiró sus
ropas principescas y emprendió la fuga a través de los campos como un esclavo fugitivo, sin
acompañamiento. Tuvo la inesperada suerte de llegar hasta Antioquia después del desastre de su ejército.
36 Y él, que había prometido pagar el tributo que se debía a los romanos con el dinero por los cautivos de
Jerusalén, anunciaba ahora que los judíos tenían a Dios como defensor y que eran invencibles porque
obedecían las leyes que éste les había ordenado.

Muerte del perseguidor


01 Por ese entonces Antíoco estaba regresando muy humillado de las regiones de Persia.
02 Pues había ido a una ciudad llamada Persépolis, y como intentara robar al templo y someter la ciudad,
la muchedumbre se amotinó. Los habitantes del lugar tomaron las armas y derrotaron a Antíoco, el que se
retiró sin gloria.
03 Cuando estaba en la región de Ecbatana, se enteró de lo que había ocurrido con Nicanor y con el
ejército de Timoteo.
04 Loco de rabia, pensó hacer pagar a los judíos la audacia de los que lo habían obligado a huir. Ordenó
pues al conductor de su carro que continuara sin parar para llegar lo más pronto posible; pero la venganza
del cielo lo perseguía, pues en su orgullo había dicho: «En cuanto llegue a Jerusalén, convertiré a esa
ciudad en la tumba de los judíos».
05 Pero el Señor Dios de Israel, que lo ve todo, lo castigó con una llaga incurable y horrible a la vista. No
acababa aún de pronunciar esas palabras, cuando contrajo un malestar a los intestinos, sin esperanza de
curación, con agudos dolores al vientre.
06 Era eso muy justo, porque había desgarrado las entrañas de otros en medio de suplicios crueles e
increíbles.
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07 No disminuyó con eso, sin embargo, su insolencia y, repleto siempre de orgullo, avivó más aún el fuego
de su cólera contra los judíos, ordenando que se acelerara la marcha. De repente cayó de su carro, y fue
tan violenta la caída que se dislocaron todos los miembros de su cuerpo.
08 Poco antes se consideraba un superhombre, listo para dar órdenes a las olas del mar o para pesar en
una balanza la masa de las montañas: ahora estaba tirado en tierra y tenían que llevarlo en una camilla.
Entonces resplandeció a los ojos de todos el poder de Dios.
09 Del cuerpo de ese impío que aún estaba vivo salían los gusanos, sus carnes se desprendían a pedazos
en medio de atroces dolores, y el hedor de la podredumbre que salía de él molestaba a todo el ejército.
10 Debido a esa hediondez insoportable nadie podía ahora estar cerca de aquel que antes parecía tocar los
mismos astros del cielo.
11 Entonces, en medio de sus terribles sufrimientos, comenzó a volver de su orgullo y a reconocer su
condición bajo el castigo divino que a cada momento redoblaba sus dolores.
12 Como ni siquiera él mismo podía soportar ya su propia fetidez, reconoció: «Es justo someterse a Dios y,
siendo mortal, no igualarse con la Divinidad».
13 Ese hombre impuro hizo entonces un voto al Señor que ya no tenía piedad de él.
14 Hablando de esa Ciudad Santa, a la que quería llegar pronto para arrasarla y convertirla en tumba de
sus habitantes, prometió que la declararía libre.
15 Prometió igualar con los atenienses a esos judíos que, hacía unos momentos, no consideraba dignos de
sepultura y los entregaba a ellos y a sus hijos como alimento de las aves de rapiña y de las fieras salvajes.
16 Prometió adornar con las más hermosas ofrendas el Templo Santo que había antes saqueado,
devolverle con creces todos los objetos sagrados y pagar con sus propias rentas los gastos de los
sacrificios.
17 Más aún, prometió que se haría judío y que recorrería todos los lugares habitados para proclamar la
omnipotencia de Dios.
18 Pero sus sufrimientos no se calmaban, porque se había abatido sobre él el justo castigo de Dios;
entonces, viéndose en una situación desesperada, escribió a los judíos esta carta, que más parecía una
súplica, y que estaba redactada así:
19 «El rey y general Antíoco saluda a los judíos, sus excelentes ciudadanos, y les desea salud y felicidad
perfectas.
20 Tendremos una razón más de confiar en Dios si ustedes y sus hijos están bien y sus negocios
prosperan,
21 pues recuerdo afectuosamente las señales de honor y bondad que recibí de parte de ustedes. Al
regresar de las regiones de Persia, he contraído una cruel enfermedad, por eso he creído conveniente
preocuparme del futuro de ustedes en todo.
22 No es que desespere de mi situación, pues aún tengo esperanza de salir de esta enfermedad,
23 sino que pienso en mi padre que designaba a su sucesor cuando salía de expedición a las provincias
lejanas.
24 El quería que en caso de una desgracia imprevista o de una mala noticia, la gente del reino no quedara
desconcertada sino que supiera a quién le correspondía el gobierno.
25 También me doy cuenta que los príncipes establecidos sobre las fronteras del reino están atisbando la
ocasión y están al acecho de todo lo que pueda ocurrir. Por eso he designado como rey a mi hijo Antíoco.
Más de una vez, cuando tuve que ir a las provincias lejanas, lo he recomendado a la mayoría de ustedes, y
le he escrito respecto de ustedes la carta reproducida más abajo.
26 Les pido pues y les suplico que se acuerden de los beneficios que han recibido de mí, todos ustedes o
alguno en particular, y que sigan siendo benevolentes conmigo y con mi hijo.
27 Estoy cierto que él continuará con moderación y humanidad mi política respecto a ustedes y que se
mostrará benigno con ustedes».
28 Así fue como ese asesino, ese blasfemo, pasó por terribles sufrimientos, tal como se los había hecho
experimentar a otros, antes de morir de una muerte miserable en una tierra extraña, en medio de las
montañas.
29 Filipo, su compañero de infancia, ordenó que trasladaran su cuerpo; luego se refugió en Egipto al lado
de Tolomeo Filometor, porque temía al joven Antíoco.

Judas purifica el Templo


01 Macabeo y sus compañeros, con la ayuda del Señor, recuperaron el Templo y la ciudad.
02 Destruyeron los altares levantados por los extranjeros en las plazas, como también los recintos
sagrados.
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03 Después de haber purificado el Templo, hicieron un nuevo altar y, después de sacar fuego del pedernal,
ofrecieron sacrificios. Luego de dos años de interrupción, hicieron humear el incienso, encendieron las
lámparas y depositaron en la mesa los panes de la proposición.
04 En seguida, postrados y tendidos en el suelo, le rogaron al Señor que no los dejase más caer en esas
desgracias. Le pedían que si volvían a pecar los corrigiera como es debido, pero que no los entregase más
a naciones impías y bárbaras.
05 El Templo fue purificado el mismo día en que había sido profanado por los paganos, esto es, el
veinticinco del mes de Casleu.
06 Se celebró jubilosamente la fiesta durante ocho días, como se hace en los días de las Tiendas; podían
recordar que hasta hacía poco tiempo se había celebrado la fiesta de las Tiendas en las montañas,
escondiéndose en cavernas como animales salvajes.
07 Por eso, llevando ramos, ramas y palmas, entonaron cánticos a la gloria del que había llevado a cabo la
purificación de su Templo.
08 Después de una declaración pública y de una votación, decidieron que toda la nación judía celebraría
anualmente esos mismos días.
09 Acabamos de decir cuál fue el fin de Antíoco, llamado Epífanes.
10 Hablaremos ahora de Antíoco Eupator, el hijo de ese rey impío, resumiendo las desgracias ocasionadas
por las guerras.
11 Después de haber heredado el reino, Antíoco Eupator, puso al frente de sus asuntos a un tal Lisias, al
que también nombró general supremo de Celesiria y Fenicia.
12 Allí sucedió a Tolomeo, llamado Macrón. Ese hombre trataba de solucionar los problemas de los judíos
de una manera pacífica; incluso había sido el primero en reparar con justicia las injusticia cometidas con
los judíos.
13 Por eso los Amigos del rey lo acusaron a Eupator. Oía a cada rato que lo llamaban traidor; le criticaban
que hubiera abandonado Chipre, la que le había sido confiada por Filometor y que se hubiera pasado al
lado de Antíoco Epífanes. Viendo que no podía más desempeñar su cargo con honor, se envenenó.
14 Gorgías, que fue nombrado general en la misma región, mantenía mercenarios con los que hostigaba a
los judíos.
15 Al mismo tiempo, los idumeos que poseían fortalezas bien ubicadas, no dejaban de molestar a los
judíos. Acogían a los que habían sido expulsados de Jerusalén y hacían todo para prolongar las
hostilidades.
16 Macabeo y sus hombres hicieron rogativas públicas. Le pidieron a Dios que se pusiera de su lado y
luego se lanzaron al ataque de las fortalezas de los idu meos.
17 En medio de un violento combate se adueñaron de esas posiciones, después de haber hecho retroceder
a todos los que combatían en las murallas. Luego degollaron a cuantos caían en sus manos, matando al
menos a veinte mil.
18 Nueve mil se habían refugiado en dos torres bien fortificadas y provistas de todo lo necesario para
resistir un sitio.
19 Macabeo dejó allí a Simón y a José, como también a Zaqueo y a sus compañeros, en número suficiente
para mantener el asedio y él partió a combatir a donde era más urgente.
20 Pero los hombres de Simón, por amor al dinero, se dejaron sobornar por algunos de los que estaban en
las torres; dejaron escapar un cierto número por setenta mil dracmas.
21 En cuanto se enteró Macabeo de lo que había pasado, reunió a los jefes del pueblo y acusó a esos
hombres que habían vendido a sus hermanos y que habían dejado escapar a sus enemigos por dinero.
22 Mandó ejecutar a esos traidores y se apoderó luego de las dos torres.
23 Tuvo pleno éxito con las armas en la mano y dio muerte en esas dos fortalezas a más de veinte mil
hombres.
24 Mientras tanto Timoteo, que había sido vencido anteriormente por los judíos, regresó. Había reclutado
numerosas tropas extranjeras, entre ellas una numerosa caballería que venía de Asia, y pensaba
apoderarse de Judea por las armas.
25 Cuando se aproximaba, Macabeo y sus hombres se vistieron de saco para suplicarle a Dios y se echaron
polvo en la cabeza.
26 Se postraron al pie del altar, pidiendo al Señor que les demostrara su bondad, haciéndose el enemigo
de sus enemigos y el adversario de sus adversarios, tal como la Ley lo dice.
27 Terminada su oración, tomaron sus armas y avanzaron bastante lejos de la ciudad. Cuando llegaron
cerca del enemigo, tomaron posiciones.
28 Cuando el sol apenas acababa de salir, ambos bandos se lanzaron al ataque. Unos contaban para
obtener el éxito y la victoria con su valentía pero sobre todo con la ayuda del Señor, los otros no tenían
más guía que su pasión.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

29 En lo mejor de la refriega, los enemigos vieron que venían del cielo cinco hombres magníficamente
montados en caballos con riendas de oro, los que avanzaban al frente de los judíos.
30 Pusieron a Macabeo en medio de ellos, y protegiéndolo con sus armaduras lo volvían invulnerable. Al
mismo tiempo lanzaban a los enemigos flechas y rayos, y éstos, enceguecidos y aterrorizados, salían
huyendo para todas partes. 31 Murieron veinte mil quinientos y seiscientos de caballería.
31 Murieron veinte mil quinientos y seiscientos de caballería.
32 Timoteo, por su parte, se refugió en una plaza llamada Gazara, una importante fortaleza cuyo general
se llamaba Quereas.
33 Llenos de entusiasmo, Macabeo y sus hombres sitiaron la fortaleza durante cuatro días.
34 Los que estaban dentro, contando con la solidez de sus defensas, pronunciaban toda clase de
blasfemias y palabras que no se pueden repetir.
35 Al inicio del quinto día, veinte jóvenes del ejército de Macabeo, furiosos por esas blasfemias, se
lanzaron contra la muralla con gran valentía y golpearon salvajemente a todos los que cayeron en sus
manos.
36 Los otros atacaron también a los sitiados tomándolos por la espalda y prendieron fuego a las torres;
encendieron hogueras, donde fueron quemados vivos los que habían blasfemado. Otros rompieron las
puertas y le abrieron un boquete al resto del ejército que se apoderó de la ciudad.
37 A Timoteo, que se había escondido en una cisterna, lo degollaron junto con su hermano Quereas y
Apolofane.
38 Cuando terminaron, bendijeron al Señor con himnos y cantos de acción de gracias, porque acababa de
conceder a Israel un gran favor al otorgarle la victoria.

La guerra con Lisias


01 Lisias, el tutor y pariente del rey y que gobernaba el reino, se sintió muy contrariado con lo que estaba
pasando.
02 Poco tiempo después reunió alrededor de ochenta mil hombres y toda la caballería, y fue al encuentro
de los judíos, muy decidido a convertir la ciudad santa en una localidad griega,
03 a retirar el dinero del Templo igual como se hacía con el de los santuarios paganos, y a subastar cada
año el cargo de sumo sacerdote.
04 Se dejaba enceguecer por la multitud de sus soldados de infantería, por los miles de caballería y sus
ochenta elefantes, y no tomaba en cuenta para nada la fuerza de Dios.
05 Entró pues en Judea y se aproximó a Bet-Sur, una fortaleza que distaba más o menos treinta kilómetros
de Jerusalén, y la sitió.
06 Cuando Macabeo y sus hombres supieron que Lisias venía a sitiar las fortalezas, suplicaron al Señor con
clamores y lágrimas; junto con todo el pueblo suplicaban al Señor para que enviara a su buen ángel para
salvar a Israel.
07 Macabeo fue el primero en tomar las armas, arengando a los demás a desafiar con él el peligro en
defensa de sus hermanos. Y juntos emprendieron valientemente el camino.
08 Cuando aún estaban cerca de Jerusalén, apareció marchando al frente de ellos un jinete vestido de
blanco y que llevaba una armadura de oro.
09 Todos juntos bendijeron al Dios lleno de misericordia, pues a partir de ese momento se sentían llenos
de coraje, dispuestos a enfrentar no sólo a los hombres sino a las fieras más feroces y a derribar murallas
de fierro.
10 Avanzaron pues en orden de batalla junto con ese aliado venido del cielo: el Señor había tenido piedad
de ellos y venía a socorrerlos.
11 Se lanzaron como leones sobre los enemigos y mataron once mil de ellos, más mil seiscientos de a
caballo, obligando a huir a todos los demás.
12 La mayoría de ellos huyeron heridos y sin armas y el mismo Lisias salvó su vida gracias a una huida
vergonzosa.
13 Pero Lisias era inteligente, y reflexionó sobre la derrota que acababa de sufrir. Comprendió que los
hebreos eran invencibles porque el Dios poderoso combatía por ellos.
14 Por eso les mandó un emisario para persuadirlos a firmar la paz sobre bases justas, y añadía que
convencería al rey de que debía ser amigo de ellos.
15 Macabeo aceptó todo lo que Lisias le proponía, porque no tenía más interés que el bienestar del pueblo,
y efectivamente el rey concedió a los judíos todo lo que Macabeo había exigido a Lisias por escrito.
16 Esto decían las cartas enviadas por Lisias a los judíos: «Lisias saluda a la comunidad de los judíos.
17 Sus emisarios Juan y Absalón, después de entregar las peticiones de ustedes, aguardaban una
respuesta a los problemas que han plan teado.
18 He expuesto al rey todo lo que le incumbe y ha otorgado todo lo que era conveniente.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

19 Si ustedes conservan pues sus buenos sentimientos hacia el estado, trataré de hacer en el futuro todo
lo que pueda favorecerles.
20 Respecto a los detalles, he ordenado a los emisarios de ustedes y a los míos que los discutan con
ustedes.
21 Pórtense bien. Año ciento cuarenta y ocho, veinticuatro de Zeus Corintio».
22 Así estaba escrita la carta del rey: «El rey Antíoco saluda a su hermano Lisias.
23 Habiéndose ido nuestro padre a reunir con los dioses, queremos ahora que los súbditos de nuestro reino
puedan ocuparse de sus asuntos sin inquietud.
24 Sabiendo que los judíos no aceptan seguir las costumbres de los griegos, como lo quería nuestro padre,
sino que prefieren vivir a su manera y piden que les respeten sus costumbres,
25 y queriendo que esa nación salga de sus tribulaciones, hemos decidido que le sea devuelto su Templo y
que puedan vivir según las costumbres de sus antepasados.
26 Harás bien en tomar contacto con ellos en son de paz, para que conozcan nuestras buenas intenciones,
y puedan dedicarse a sus asuntos sin que los molesten».
27 Aquí va ahora el texto de la carta del rey a la nación: «¡El rey Antíoco saluda al consejo de los ancianos
de los judíos y a todos los demás judíos!
28 Deseamos que estén gozando de buena salud como lo estamos nosotros.
29 Menelao nos ha manifestado el deseo de ustedes de regresar a sus hogares y de ocuparse de sus
asuntos.
30 Por eso tendemos la mano y ofrecemos la paz a todos los que regresen a sus casas antes del treinta del
mes de Xántico.
31 Los judíos podrán comer sus alimentos y seguir sus leyes como antes. Ninguno de ellos será molestado
de cualquier modo por las faltas que haya cometido por ignorancia.
32 Les envío además a Menelao para que los tranquilice.
33 Pórtense bien. El año ciento cuarenta y ocho, el quince del mes de Xántico».
34 Los romanos por su parte mandaron la siguiente carta: «Quinto Memmio, Tito Manilio, Manio Sergio,
embajadores de Roma, saludan al pueblo judío.
35 Estamos totalmente de acuerdo con lo que Lisias, pariente del rey, les ha concedido.
36 En cuanto a los problemas que Lisias decidió someter a la consideración del rey, mándennos
rápidamente a alguien para que podamos examinarlos y presentárselos al rey como ustedes lo quieren.
Porque ahora nos dirigimos a Antioquia.
37 No tarden pues en enviarnos a alguien para que sepamos lo que ustedes piensan.
38 Tengan buena salud. El año ciento cuarenta y ocho, el quince del mes de Xántico».

Campañas y victorias sobre los pueblos vecinos


01 Una vez firmados esos acuerdos, Lisias regresó donde el rey, y los judíos volvieron a los trabajos de sus
campos.
02 Pero muchos de los jefes militares de la región: Timoteo, Apolonio, hijo de Geneo, Jerónimo, Demofón y
Nicanor, el jefe de los mercenarios de Chipre, no dejaban tranquilos ni en paz a los judíos.
03 Por otra parte, los habitantes de Jope cometieron un odioso crimen. Invitaron a los judíos que vivían
entre ellos a que fueran a pa sear en unos barcos que habían preparado, junto con sus mujeres e hijos;
04 eso respondía a un decreto de la ciudad que no dejaba entrever ninguna mala intención. Los judíos
aceptaron como gente que quiere la paz y no tiene desconfianza alguna; pero cuando estuvieron en alta
mar, los echaron a pique; eran cerca de doscientos.
05 Apenas se enteró Judas de esa cruel acción cometida con la gente de su nación, se lo hizo saber a sus
hombres.
06 Después de haberle suplicado a Dios, el justo Juez, fue a sorprender a los asesinos de sus hermanos.
Incendió el puerto durante la noche, quemó todos los barcos y dio muerte a todos los que se habían allí
refugiado.
07 Como la ciudad estaba cerrada, se fue muy decidido a volver para dar muerte a todos los habitantes de
Jope.
08 Supo que los habitantes de Jamnia querían hacer lo mismo a los judíos que vivían entre ellos.
09 Entonces, de noche, atacó Jamnia y prendió fuego al puerto y a las embarcaciones; el incendio era tan
grande que la iluminación de las llamas se veía desde Jerusalén, distante de allí unos cincuenta kilómetros.
10 Desde allí se encaminaron contra Timoteo. Cuando se habían alejado uno o dos kilómetros, se dejaron
caer sobre Judas los árabes, en número de cinco mil hombres y quinientos jinetes.
11 El combate fue serio, pero los hombres de Judas, con la ayuda de Dios, obtuvieron la victoria. Los
derrotados nómades pidieron a Judas que les tendiera la mano, le prometieron pro veerlo de ganado y
prestarle servicios en el futuro.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

12 Judas pensó que podrían serles útiles para muchas cosas y aceptó firmar la paz con ellos. Los árabes,
luego de haber hecho las paces, se retiraron a sus tiendas.
13 Judas atacó después una ciudad fortificada, protegida por terraplenes y murallas, cuya población era
muy mezclada y que se llamaba Caspín.
14 Los del interior contaban con la solidez de sus murallas y sus reservas de alimento. Se mostraron
groseros con Judas y sus hombres; los insultaban y profe rían blasfemias con palabras horribles.
15 Judas y sus hombres suplicaron entonces al Gran Soberano del mundo, que había hecho caer a Jericó
sin arietes ni máquinas de guerra en tiempos de Josué. Luego se lanzaron con furia contra la muralla.
16 Se apoderaron de la ciudad por voluntad de Dios e hicieron allí una matanza tan increíble que el
estanque vecino, que tiene más de cien metros de largo, parecía lleno de sangre.
17 Después de haber caminado unos ciento cuarenta kilómetros, llegaron a Jaraca, en el territorio de los
judíos tubienses,
18 pero no encontraron allí a Timoteo. Se había ido sin haber hecho nada, pero había dejado, en un
determinado lugar, una guarnición muy poderosa.
19 Dositeo y Sosípater, generales de Macabeo, efectuaron una expedición hasta allá y dieron muerte a los
diez mil hombres que Timoteo había dejado en esa plaza.
20 El Macabeo, entonces, dividió su ejército en batallones y puso jefes al frente de ellos, luego se lanzó
contra Timoteo. Timoteo tenía consigo ciento veinte mil soldados de infantería y dos mil quinientos de
caballería.
21 Cuando Timoteo se informó del avance de Judas, envió a las mujeres, los niños y todo el equipaje a un
lugar llamado Carnión. Era una fortaleza inexpugnable, porque los pasos por ese sector son muy estrechos
y el acceso muy difícil.
22 En cuanto apareció la vanguardia de Judas, los enemigos se llenaron de miedo; también los asustó una
manifestación del que todo lo ve, de tal modo que huyeron por todas partes. Se atravesaban unos a otros
y muchos quedaron heridos por sus propios compañeros.
23 Judas los persiguió sin descanso, derrotó a esos bandidos y dio muerte a más de treinta mil hombres.
24 El mismo Timoteo cayó en manos de los hombres de Dositeo y de Sosípater, pero fue lo bastante hábil
para pedirles que lo dejaran sano y salvo, al decirles que tenía prisioneros a parientes y hermanos de
muchos de ellos y que podría ocurrirles alguna desgracia.
25 Por eso, después que se comprometió de palabra a dejar libres a esas personas, lo soltaron para salvar
a sus hermanos.
26 Judas efectuó una expedición a Carnión y a Atargateión y masacró allí a veinticinco mil hombres.
27 Después de haber hecho huir o destruido a sus enemigos, Judas organizó una expedición contra Efrón,
ciudad fortificada donde vivía Lisias. Jóvenes vigorosos, puestos en fila al pie de las murallas, combatían
con coraje y en el interior había numerosas máquinas con reservas de proyectiles.
28 Pero, luego de haber implorado al Soberano que rompe con su poder la fuerza de los enemigos, los
judíos se apoderaron de la ciudad y dejaron en tierra a más o menos veinticinco mil hombres de los que allí
había.
29 Saliendo de allí, se dirigieron a Escitópolis, a unos cien kilómetros de Jerusalén.
30 Los judíos que residían allí les declararon que la gente de Escitópolis se había portado bien con ellos y
se había preocupado de ellos en los días de desgracia.
31 Judas y sus hombres se lo agradecieron a los habitantes de Escitópolis y los comprometieron a que
continuaran con su buena disposición hacia los de su raza. Después de eso regresaron a Jerusalén poco
antes de la fiesta de las Semanas.
32 Después de esa fiesta, llamada de Pentecostés, se lanzaron contra Gorgias, general de la Idumea.
33 Ese Gorgias avanzaba con tres mil soldados de infantería y cuatro cientos de caballería.
34 Luego de iniciarse la batalla, cayeron algunos judíos.
35 Un vigoroso jinete de la tropa de Baquenor, llamado Dositeo, atrapó a Gorgias en persona por su capa;
lo tiraba con fuerza porque quería capturar vivo a ese hombre maldito, pero un jinete tracio se lanzó sobre
Dositeo y le partió el hombro, lo que permitió a Gorgias huir a Marisa.
36 Como el combate se prolongaba, los hombres de Esdrias comenzaron a rendirse de fatiga. Entonces
Judas pidió al Señor que se mostrara en el combate como su aliado y su guía.
37 En alta voz, en la lengua de sus padres, lanzó el grito de guerra y entonó himnos, luego cayó de
improviso sobre los hombres de Gorgias y los hizo huir.
38 Judas condujo su ejército hasta la ciudad de Odolam. Cuando llegó el séptimo día de la semana, se
purificaron según la costumbre y celebraron el sábado en ese lugar.
39 Al día siguiente, no se podía esperar más para levantar los cadáveres de los que habían caído en el
combate, y los hombres de Judas fueron a sepultarlos con sus parientes en las tumbas de sus padres;
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

40 y se encontraron con que bajo las túnicas de cada muerto había idolitos de Jamnia, lo que está
prohibidos a los judíos por la Ley. Todos, pues, comprendieron que este era el motivo por el que esos
hombres habían sucumbido.
41 Entonces bendijeron el comportamiento del Señor, justo Juez, que saca a la luz las cosas ocultas,
42 y le pidieron que el pecado cometido fuera completamente borrado. El heroico Judas animó a la
asamblea a que se abstuviera de cualquier pecado, pues acababan de ver con sus propios ojos lo que había
ocurrido a sus compañeros, caídos a causa de sus pecados.
43 Luego efectuó una colecta que le permitió mandar a Jerusalén unas dos mil monedas de plata para que
se ofreciese allí un sacrificio por el pecado. Era un gesto muy bello y muy noble, motivado por el
convencimiento de la resurrección.
44 Porque si no hubiera creído que los que habían caído resucitarían, habría sido inútil y ridículo orar por
los muertos.
45 Pero él presumía que una hermosa recompensa espera a los creyentes que se acuestan en la muerte,
de ahí que su inquietud fuera santa y de acuerdo con la fe. Mandó pues ofrecer ese sacrificio de expiación
por los muertos para que quedaran libres de sus pecados.

Antíoco invade Judea


01 El año ciento cuarenta y nueve, Judas y sus hombres supieron que Antíoco Eupator avanzaba hacia
Judea con un gran ejército.
02 Iba acompañado por su tutor Lisias, administrador del reino. Cada uno tenía un ejército griego de ciento
diez mil soldados de infantería, cinco mil trescientos de caballería, veintidós elefantes y trescientos carros
armados de cuchillas.
03 Se les había juntado Menelao, quien con gran astucia incitaba a Antíoco, no para salvar a su patria, sino
con la esperanza de recuperar su cargo.
04 Pero el Rey de Reyes despertó la ira de Antíoco contra ese malvado. Como Lisias hiciera ver al rey que
Menelao era la causa de todos los males, Antíoco ordenó que lo llevaran a Berea para hacerlo morir según
la costumbre del lugar.
05 Hay allí una torre de veinticinco metros de alto, repleta de ceniza y provista de un mecanismo que da
vueltas y que de todos los lados hace caer en la ceniza.
06 Allí precipitan para darle muerte al que ha robado cosas sagradas o ha cometido algún crimen odioso.
07 Esa muerte le tocó a Menelao, el impío; hasta la misma tierra se negaba a recibirlo.
08 Justo castigo para el que había cometido muchos pecados contra el altar, cuyo fuego y cenizas son
sagradas; en la ceniza encontró la muerte.
09 Avanzaba pues el rey con bárbaras intenciones: quería que los judíos vieran cosas peores aún que las
experimentadas bajo el reinado de su padre.
10 Al saberlo Judas, ordenó al pueblo que invocara al Señor día y noche para que una vez más, tal como lo
había hecho tantas otras veces, viniera en ayuda de aquellos a los que se quería privar de la Ley, de su
patria y del Templo Santo.
11 No podía abandonar al pueblo que acababa de recuperar la vida y dejarlo caer de nuevo en manos de
paganos infames.
12 Cuando todo el mundo terminó de orar al Señor lleno de misericordia con lágrimas, ayunos y
postraciones continuas durante tres días, Judas les dirigió la palabra y les ordenó que estuviesen
preparados.
13 Luego se retiró con los ancianos y todos decidieron no esperar que el ejército del rey invadiera Judea y
tomara Jerusalén, sino salir y, Dios mediante, buscar una decisión con las armas.
14 Después de encomendar esta decisión al Creador del mundo, Judas animó a sus compañeros para que
combatieran valientemente hasta la muerte, por las leyes, el Templo, la ciudad, la patria y las
instituciones; luego instaló su campamento en los alrededores de Modín.
15 Les dio a sus hombres esta contraseña: «¡Victoria de Dios!» Y de noche atacó la tienda del rey con lo
más selecto de los jóvenes. Mató en el campamento a más o menos dos mil hombres y traspasó al elefante
que iba al frente junto con el que estaba en su torre.
16 Sembró el terror y la confusión en el campamento y todos se retiraron después de un éxito total.
17 Apenas comenzaba a clarear el día cuando ya todo estaba terminado, gracias a la constante protección
del Señor en favor de Judas.
18 El rey había podido apreciar el coraje de los judíos. Trató entonces de apoderarse de las plazas fuertes
efectuando algunas maniobras.
19 Atacó a Bet-Sur que era una plaza fuerte de los judíos, pero fue rechazado, puesto en jaque y vencido.
20 Mientras tanto Judas pasaba a los sitiados todo lo que necesitaban.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

21 Rodocos, del ejército judío, entregaba los secretos a los enemigos; por lo cual hicieron una
investigación, lo detuvieron y lo eliminaron.
22 El rey volvió a tener contacto con la gente de Bet-Sur, hizo la paz con ellos y se retiró para atacar a los
hombres de Judas, pero fue vencido.
23 Supo entonces que Filipo, a quien había dejado en Antioquia para que gobernara el reino, se había
rebelado. Quedó consternado. Pidió a los judíos una tregua y aceptó bajo juramento todas sus condiciones.
Se reconcilió con ellos y ofreció un sacrificio, honró al Templo y trató con generosidad al Lugar Santo.
24 Le brindó una buena acogida a Macabeo y dejó a Hegemónides como gobernador desde Tolemaida
hasta el país de los Gerenios.
25 Se dirigió luego a Tolemaida, cuyos habitantes estaban muy disgustados por aquel acuerdo, pues ellos
mismos habían inspirado los decretos que se suprimían.
26 Entonces subió al estrado Lisias para defenderlos. Convenció a la gente de Tolemaida, los calmó y los
dejó bien dispuestos, luego se fue a Antioquia. Así fue como se desarrolló la ofensiva y retirada del rey.

El acuerdo entre Nicanor y Judas


01 Tres años después los partidarios de Judas oyeron hablar de Demetrio, hijo de Seleuco, que acababa de
desembarcar en el puerto de Trípoli con un gran ejército y una flota.
02 Se había apoderado del país y había dado muerte a Antíoco y a su tutor Lisias.
03 Entonces apareció un tal Alcimo, que había desempeñado antes el cargo de sumo sacerdote y que se
había vuelto impuro voluntariamente en tiempos de la revuelta. Comprendía que ya no tenía ningún futuro
y que jamás recuperaría su lugar junto al santo altar.
04 Por eso, el año ciento cincuenta y uno, fue a ver al rey Demetrio y le ofreció una corona de oro con una
palma, y según la costumbre, además ramos de olivo en nombre del Templo. Ese día no hizo nada más.
05 Pero su perversidad halló una buena ocasión cuando Demetrio lo convocó al Consejo y lo interrogó
sobre las intenciones y los planes de los judíos. Respondió entonces:
06 «Un grupo judío, el de los Asideos, cuya dirección ha tomado Judas Macabeo, mantiene la guerra y la
sedición. Ellos no permitirán que el reino encuentre su estabilidad.
07 Por mi parte, me privaron del cargo que me venía de mis antepasados, hablo del soberano sacerdocio.
Si he venido hasta aquí ahora,
08 ha sido, en primer lugar, con la sincera preocupación de los intereses del rey, pero también porque
quiero el bien de mis conciudadanos. Porque toda mi raza experimenta una verdadera miseria por culpa de
esos insensatos que acabo de nombrar.
09 Infórmate en detalles, oh rey, y luego haz algo por nuestro país y por nuestra raza tan amenazada, con
esa benevolente humanidad que muestras en todo.
10 Porque mientras esté allá Judas, el estado no conocerá la paz».
11 En cuanto terminó de hablar, los demás amigos del rey, que detestaban también a Judas, hicieron todo
lo posible para irritar aún más a Demetrio.
12 Este designó inmediatamente a Nicanor, que había llegado a ser jefe de los elefantes, como general
para la Judea.
13 Lo mandó con la orden de hacer desaparecer a Judas, de dispersar a sus hombres y de restablecer a
Alcimo como sumo sacerdote del Sublime Templo.
14 Los paganos que habían huido de Judea por temor a Judas se fueron en masa con Nicanor, pensando
que las miserias y desgracias de los judíos causarían su propia dicha.
15 Cuando los judíos se enteraron de la venida de Nicanor y de la agresión de los paganos, se cubrieron de
polvo para implorar al que había establecido a su pueblo para siempre y que, cada vez, ayudaba
personalmente a los suyos con alguna manifestación.
16 Luego dio el jefe sus órdenes y, caminando rápido, se trenzó en combate con el enemigo más arriba de
Desau.
17 Simón, hermano de Judas, atacó a Nicanor, pero sorprendido por la respuesta del enemigo, tuvo un
pequeño revés.
18 A Nicanor, sin embargo, le informaron de la bravura de Judas y de sus hombres, su coraje en los
combates que sostenían por la patria, y temía tener que someterse a la decisión de una batalla.
19 Por eso envió a Posidanio, Teodoto y Matatías para que tendieran la mano a los judíos.
20 Examinaron cuidadosamente sus propuestas; el jefe se las comunicó a las tropas y como todos eran de
la misma opinión, los acuerdos fueron aprobados.
21 Se determinó un día en el cual se reunirían particularmente los jefes. Avanzó un carro de cada lado, y
pusieron asientos de honor.
22 Judas había ubicado en sitios estratégicos a hombres armados, preparados para todo, en caso de una
traición repentina de parte de los enemigos; pero la entrevista se desarrolló correctamente.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

23 Nicanor se quedó en Jerusalén sin hacer nada malo, incluso despidió a la gente que se le había juntado.
24 Como Judas estaba a su lado, sentía cada vez más inclinación por ese hombre.
25 Le aconsejó que se casara y tuviera hijos; Judas se casó, disfrutó de la paz y llevó una vida normal.
26 Alcimo se dio cuenta de esa mutua comprensión. Se consiguió entonces una copia del tratado que
habían firmado. Se presentó a Demetrio y le dijo que Nicanor exponía los intereses del estado; entre otras
cosas había designado como su lugarteniente a Judas, el enemigo del reino.
27 Fuera de sí y excitado por las calumnias de ese miserable, el rey escribió a Nicanor para comunicarle su
disgusto por esos acuerdos. Le ordenaba que mandara inmediatamente a Antioquia a Macabeo, cargado de
cadenas.
28 Cuando supo eso Nicanor, quedó consternado porque le costaba violar los acuerdos sin que Judas
hubiera faltado en algo.
29 Pero, como no podía chocar con el rey, buscó una ocasión favorable para cumplir esa orden.
30 Macabeo, por su parte, se dio cuenta que Nicanor le daba un trato más reservado y se ponía más duro
en las entrevistas acostumbradas, y comprendió que aquella conducta no anunciaba nada bueno. Llamó
pues a su lado a un buen número de sus partidarios y no se dejó ver ya por Nicanor.
31 Cuando Nicanor vio que sus planes habían sido frustrados de buena manera, fue al Templo tan grande y
santo a la hora en que los sacerdotes ofrecen los sacrificios habituales y les ordenó que le entregaran a ese
hombre.
32 Los sacerdotes declararon con juramento que no sabían dónde se hallaba aquel que buscaban.
33 Entonces extendió su mano derecha hacia el Templo y juró: «Si no me entregan encadenado a Judas,
arrasaré este lugar consagrado a Dios, demoleré el altar y en este mismo lugar construiré un templo
magnífico en honor a Dionisio».
34 Después de esas palabras se alejó. Los sacerdotes alzaron sus manos al Cielo, invocando al perpetuo
Defensor de nuestra nación.
35 «A ti, Señor del universo, que nada necesitas, te agradó tener entre nosotros un Templo donde moras.
36 Ahora, pues, Señor, Santo de toda Santidad, mira a esta casa que acaba de ser purificada, y protégela
para siempre de cualquier inmundicia».
37 Denunciaron ante Nicanor a un tal Razis, uno de los ancianos de Jerusalén. Era un hombre de muy
buena fama que amaba a sus conciudadanos y al que llamaban, por su bondad, «el padre de los judíos».
38 En los primeros momentos de la rebelión había sido acusado de judaísmo y se había dedicado en cuerpo
y alma, de mil maneras, a defender el judaísmo.
39 Nicanor, queriendo dar pruebas de que les daba duro a los judíos, mandó a más de quinientos soldados
para que lo detuvieran.
40 Pues pensaba que deteniendo a ese hombre causaría un grave perjuicio a los judíos.
41 Cuando ya los soldados ocupaban la torre y mandaban a buscar fuego para incendiar la puerta de
entrada y forzarla, Razis, viéndose cercado, se traspasó con su espada;
42 prefería morir noblemente antes que caer en manos de esos bandidos y sufrir ultrajes indignos de su
nobleza.
43 Pero había actuado precipitadamente y no acertó el golpe. Así pues, cuando franqueaban ya su puerta,
se subió valientemente a lo alto del muro y desde allí se lanzó sobre la turba.
44 Al retroceder la gente, Razis cayó en medio de la plaza vacía.
45 Respiraba aún; lleno de ardor se levantó chorreando sangre y cubierto de terribles heridas. Atravesó
corriendo por medio de la turba y se paró en una roca
46 y allí, casi sin sangre, se sacó sus entrañas y tomándolas con sus dos manos se las tiró a la turba.
Luego, después de pedir al dueño de la vida y del espíritu, que se los devolviera algún día, dejó esta vida.

Victoria de Judas y muerte de Nicanor


01 Cuando Nicanor se enteró que Judas y sus hombres estaban por el lado de Samaría, se decidió a
atacarlos sin riesgo un día sábado.
02 Los judíos que lo seguían por obligación le dijeron: «No les des muerte de una manera tan salvaje y
bárbara. Respeta ese día al que confirió excelencia y santidad Aquel que todo lo ve».
03 Entonces ese triple criminal preguntó si era soberano en el cielo el que ordenó celebrar el día sábado.
04 Los judíos le respondieron: «El Señor vivo, el Soberano del cielo es quien ha ordenado celebrar el
séptimo día».
05 Pero el otro declaró: «Muy bien, yo que soy soberano en la tierra, ordeno que tomen las armas y que
obedezcan a la voluntad del rey». No pudo, sin embargo, realizar su sanguinario proyecto.
06 Con mucha suficiencia y presunción, Nicanor había decidido hacer una exposición con los restos de
Judas y de sus hombres.
07 Macabeo, por su parte, no tenía menos confianza, pues contaba firmemente con la ayuda del Señor.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

08 Animó a sus hombres a que no temieran el ataque de los paganos; los invitaba a recordar las ayudas
que les habían llegado del Cielo en el pasado, por lo cual debían estar seguros que el Todopoderoso les
daría ahora la victoria.
09 Les volvió a leer las palabras de la Ley y de los profetas y reanimó su entusiasmo trayéndoles a la
memoria las victorias anteriores.
10 Después de haber reavivado así su ardor, reafirmó sus palabras haciendo ver a sus hombres la
deslealtad de los paganos y cómo habían violado su juramento.
11 De ese modo cada uno de sus hombres quedó bien equipado, no con la seguridad que dan los escudos y
las lanzas, sino con el vigor que aportan buenas palabras. Para terminar les contó un sueño digno de fe o,
mejor dicho, una visión que los llenó de alegría.
12 Esto fue lo que había visto: El sumo sacerdote Onías, que había sido un hombre recto, humilde y
delicado en sus modales, distinguido en su lenguaje y dedicado a practicar la virtud desde su infancia, ese
Onías pues, oraba con las manos alzadas al cielo por todo el pueblo judío.
13 Luego había aparecido en la misma actitud un hombre que se distinguía por sus cabellos blancos y por
su dignidad, revestido de una majestuosidad portentosa y prodigiosa.
14 Onías tomó luego la palabra y dijo: «Ese hombre preocupado de sus hermanos es Jeremías, el profeta
de Dios; él reza mucho por el pueblo y por la Ciudad Santa».
15 Jeremías había extendido entonces la mano derecha, le había entregado a Judas una espada de oro y al
pasársela había pronunciado estas palabras:
16 «¡Toma esta espada santa que es un don de Dios! Con ella destrozarás a los enemigos».
17 Reanimados con esas hermosas palabras de Judas, capaces de estimular el coraje y de dar a los
jóvenes un alma viril, decidieron no defender el campamento sino tomar valientemente la ofensiva.
Querían obtener una decisión lanzándose a la batalla con toda valentía por la ciudad, el Lugar Santo y el
Templo que estaban en peligro.
18 Su preocupación por sus mujeres y sus hijos, por sus hermanos y sus padres pasaba a un segundo
plano; su principal y mayor aprehensión era por el Santuario sagrado.
19 En cuanto a aquellos que se habían quedado en la ciudad, su ansiedad no era pequeña, pues temían por
el resultado de ese enfrentamiento en descampado.
20 Todos esperaban el próximo desenlace. Los enemigos estaban reunidos y ordenados en filas para la
batalla; habían colocado a los elefantes en la mejor ubicación y la caballería estaba por los costados.
21 Macabeo vio delante de sí a esa muchedumbre, la variedad de sus armas y el terrible aspecto de sus
elefantes. Entonces alzó sus manos al Cielo e invocó al Señor que realiza prodigios, pues sabía muy bien
que no son las armas, sino su voluntad, la que consigue la victoria a los que son dignos.
22 Pronunció esta oración: «Tú, Soberano, enviaste a tu ángel en tiempos de Ezequías, rey de Judá, e hizo
perecer a más de ciento ochenta y cinco mil hombres en el ejército de Senaquerib.
23 Ahora, pues, Soberano de los Cielos, envía a tu buen ángel delante de nosotros para que siembre el
pánico y el terror.
24 ¡Que tus poderosos golpes dejen aterrorizados a los que atacan a tu pueblo santo profiriendo
blasfemias!». Así acabó su oración.
25 La gente de Nicanor avanzó al son de trompetas y cuernos;
26 Judas y sus hombres, por su parte, entraron al combate con invocaciones y plegarias.
27 Combatían con sus manos, pero con todo su corazón oraban a Dios; entusiasmados por la
manifestación de Dios, derribaron a no menos de treinta y cinco mil hombres.
28 Cuando terminó la batalla y volvían todos felices, reconocieron a Nicanor que estaba caído con su
armadura.
29 En medio de los gritos y de la confusión general, bendijeron al Soberano en la lengua de sus padres.
30 Entonces, aquel que había combatido en primera fila por sus conciudadanos con todo su corazón y con
todas sus fuerzas, aquel que había entregado a su nación los buenos sentimientos de su juventud, ordenó
que cortaran la cabeza de Nicanor y su brazo hasta el hombro y que los llevaran a Jerusalén.
31 Cuando llegó allá, reunió a todo el pueblo, puso a los sacerdotes delante del altar y mandó avisar a los
hombres de la ciudadela.
32 Les mostró la cabeza del infame Nicanor y la mano que ese blasfemo había alzado con orgullo contra el
Santo Templo del Todopoderoso.
33 En seguida, después de haber cercenado la lengua del impío Nicanor, ordenó que se la dieran en
pedacitos a los pájaros y que colgaran frente al Templo el brazo que había extendido en un gesto
insensato.
34 Todos hicieron subir al Cielo una alabanza al Señor que acababa de manifestarse: «Bendito sea, decían,
El que no dejó que profanaran su Lugar santo».
85
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

35 Judas mandó colgar en la ciudadela la cabeza de Nicanor como una prueba evidente para todos de la
ayuda del Señor.
36 Todos decidieron por un voto público no dejar pasar ese día sin conmemorarlo; se lo celebraría el día
trece del duodécimo mes, que en arameo se llama el mes de Adar, la víspera del día llamado de
Mardoqueo.
37 Así fue como sucedieron los acontecimientos relativos a Nicanor. Como a partir de entonces la ciudad ha
permanecido en manos de los hebreos, yo suspenderé aquí mi relato.
38 Si la composición ha sido buena y acertada, eso era lo que quería. Si ha sido pobre y mediocre, era todo
lo que pude hacer.
39 Así como no es bueno tomar vino solo o agua pura, siendo que el vino mezclado con agua es agradable
y da mucho gusto, así también la bella disposición del relato encanta a los oídos de los que leen la obra.
Aquí pongo punto final.

ECLESIASTICO
86
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

Origen divino de la Sabiduría


01 Toda sabiduría viene del Señor, y está con él para siempre.
02 ¿Quién puede contar la arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad?
03 ¿Quién puede medir la altura del cielo, la extensión de la tierra, el abismo y la sabiduría?
04 Antes que todas las cosas fue creada la sabiduría y la inteligencia previsora, desde la eternidad.
05 El manantial de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas, y sus canales son los mandamientos
eternos.
06 ¿A quién fue revelada la raíz de la sabiduría y quién conoció sus secretos designios?
07 ¿A quién se le manifestó la ciencia de la sabiduría y quién comprendió la diversidad de sus caminos?
08 Sólo uno es sabio, temible en extremo: el Señor, que está sentado en su trono.
09 El mismo la creó, la vio y la midió, y la derramó sobre todas sus obras:
10 la dio a todos los hombres, según su generosidad, y la infundió abundantemente en aquellos que lo
aman.
11 El temor del Señor es gloria y motivo de orgullo, es gozo y corona de alegría.
12 El temor del Señor deleita el corazón, da gozo, alegría y larga vida.
13 Todo terminará bien para el que teme al Señor, él será bendecido en el día de su muerte.
14 El principio de la sabiduría es el temor del Señor: ella es creada junto con los fieles en el seno materno.
15 Anidó entre los hombres para siempre y permanecerá fielmente con su descendencia.
16 La plenitud de la sabiduría es el temor del Señor y ella los embriaga con sus frutos:
17 les colma la casa de bienes preciosos y con sus productos llena sus graneros.
18 La corona de la sabiduría es el temor del Señor: ella hace florecer el bienestar y la buena salud.
19 El Señor la vio y la midió, hizo llover la ciencia y el conocimiento, y exaltó la gloria de los que la poseen.
20 La raíz de la sabiduría es el temor del Señor y sus ramas son una larga vida.
21 El temor del Señor aleja los pecados: el que persevera en él aparta la ira divina.
22 Un arrebato indebido no puede justificarse, porque el ímpetu de la pasión lleva a la propia ruina.
23 El hombre paciente soporta hasta el momento oportuno, pero al fin se llenará de gozo:
24 él reserva sus palabras hasta el momento oportuno, y los sabios de muchos proclamarán su
inteligencia.
25 En los tesoros de la sabiduría están los enigmas de la ciencia, pero el pecador aborrece la religiosidad.
26 Si deseas la sabiduría, observa los mandamientos, y el Señor te la dará abundantemente.
27 Porque el temor del Señor es sabiduría e instrucción: a él le agradan la fidelidad y la mansedumbre.
28 No seas reacio al temor del Señor ni te acerques a él con doblez de corazón.
29 No seas hipócrita delante de los hombres y presta atención a tus palabras.
30 No te exaltes a ti mismo, no sea que caigas y atraigas sobre ti el deshonor: el Señor revelará tus
secretos y te humillará en medio de la asamblea, por no haberte acercado al temor del Señor y porque tu
corazón está lleno de falsedad.

Paciencia y fidelidad
01 Hijo, si te decides a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba.
02 Endereza tu corazón, sé firme, y no te inquietes en el momento de la desgracia.
03 Unete al Señor y no se separes, para que al final de tus días seas enaltecido.
04 Acepta de buen grado todo lo que te suceda, y sé paciente en las vicisitudes de tu humillación.
05 Porque el oro se purifica en el fuego, y los que agradan a Dios, en el crisol de la humillación.
06 Confía en él, y él vendrá en tu ayuda, endereza tus caminos y espera en él.
07 Los que temen al Señor, esperen su misericordia, y no se desvíen, para no caer.
08 Los que temen al Señor, tengan confianza en él, y no les faltará su recompensa.
09 Los que temen al Señor, esperen sus beneficios, el gozo duradero y la misericordia.
10 Fíjense en las generaciones pasadas y vean: ¿Quién confió en el Señor y quedó confundido? ¿Quién
perseveró en su temor y fue abandonado? ¿Quién lo invocó y no fue tenido en cuenta?
11 Porque el Señor es misericordioso y compasivo, perdona los pecados y salva en el momento de la
aflicción.
12 ¡Ay de los corazones cobardes y de las manos que desfallecen, y del pecador que va por dos caminos!
13 ¡Ay del corazón que desfallece, porque no tiene confianza! A causa de eso no será protegido.
14 ¡Ay de ustedes, los que perdieron la constancia! ¿Qué van a hacer cuando el Señor los visite?
15 Los que temen al Señor no desobedecen sus palabras y los que lo aman siguen fielmente sus caminos.
16 Los que temen al Señor tratan de complacerlo y los que lo aman se sacian de su Ley.
17 Los que temen al Señor tienen el corazón bien dispuesto y se humillan delante de él:
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18 «Abandonémonos en las manos del Señor y no en las manos de los hombres, porque así como es su
grandeza es también su misericordia».

Respeto a los padres


01 Hijos, escúchenme a mí, que soy su padre; hagan lo que les digo, y así se salvarán.
02 Porque el Señor quiere que el padre sea respetado por sus hijos y confirmó el derecho de la madre
sobre ellos.
03 El que honra a su padre expía sus pecados
04 y el que respeta a su madre es como quien acumula un tesoro.
05 El que honra a su padre encontrará alegría en sus hijos y cuando ore, será escuchado.
06 El que respeta a su padre tendrá larga vida y el que obedece al Señor da tranquilidad a su madre.
07 El que teme al Señor honra a su padre y sirve como a sus dueños a quienes le dieron la vida.
08 Honra a tu padre con obras y de palabra, para que su bendición descienda sobre ti,
09 porque la bendición de un padre afianza la cada de sus hijos, pero la maldición de una madre arranca
sus cimientos.
10 No busques tu gloria a costa del deshonor de tu padre, porque su deshonor no es una gloria para ti:
11 la gloria de un hombre proviene del honor de su padre y una madre despreciada es un oprobio para los
hijos.
12 Hijo mío, socorre a tu padre en su vejez y no le causes tristeza mientras viva.
13 Aunque pierda su lucidez, sé indulgente con él; no lo desprecies, tú que estás en pleno vigor.
14 La ayuda prestada a un padre no caerá en el olvido y te servirá de reparación por tus pecados.
15 Cuando estés en la aflicción, el Señor se acordará de ti, y se disolverán tus pecados como la escarcha
con el calor.
16 El que abandona a su padre es como un blasfemo y el que irrita a su madre es maldecido por el Señor.
17 Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios.
18 Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor,
19 [Son muchos los hombres altivos y gloriosos, pero el Señor revela sus secretos a los humildes.]
20 porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes.
21 No pretendas lo que es demasiado difícil para ti, ni trates de indagar lo que supera tus fuerzas:
22 reflexiona sobre lo que te ha sido mandado, porque a ti no te conciernen las cosas secretas.
23 No te ocupes de cosas que están por encima de ti: lo que te ha sido revelado ya es demasiado para la
inteligencia.
24 Porque muchos se extraviaron por sus especulaciones y su imaginación perversa falseó sus
pensamientos.
25 Si no tienes pupilas, te faltará la luz; si careces de ciencia, no afirmes nada.
26 El hombre obstinado termina mal, y el que ama el peligro perecerá en él.
27 El corazón obstinado soportará muchos males, y el pecador acumula un pecado sobre otro.
28 No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él.
29 El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.
30 El agua apaga las llamas del fuego y la limosna expía los pecados.
31 El que devuelve los favores piensa en lo que vendrá después, y cuando esté por caer, encontrará un
apoyo.

Justicia con el necesitado


01 Hijo mío, no prives al pobre de su sustento ni hagas languidecer los ojos del indigente.
02 No hagas sufrir al que tiene hambre ni irrites al que está en la miseria.
03 No exasperes más aún al que está irritado ni hagas esperar tu don al que lo necesita.
04 No rechaces la súplica del afligido ni apartes tu rostro del pobre.
05 No apartes tus ojos del indigente ni des lugar a que alguien te maldiga:
06 porque si te maldice con amargura en el alma, su Creador escuchará su plegaria.
07 Procura hacerte amar de la asamblea y ante un poderoso, inclina la cabeza.
08 Vuelve tu oído hacia el pobre y devuélvele el saludo con dulzura.
09 Arranca al oprimido de las manos del opresor y no te acobardes al hacer justicia.
10 Sé un padre para los huérfanos y como un marido para su madre: así serás como un hijo del Altísimo y
él te amará más que tu propia madre.
11 La sabiduría encumbra a sus hijos y cuida de aquellos que la buscan.
12 El que la ama, ama la vida, y los que la buscan ardientemente serán colmados de gozo.
13 El que la posee heredará la gloria, y dondequiera que vaya, el Señor lo bendecirá.
14 Los que la sirven rinden culto al Santo y los que la aman son amados por el Señor.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

15 El que la escucha juzgará a las naciones y el que le presta atención habitará seguro.
16 El que confía en ella la recibirá en herencia y sus descendientes también la poseerán.
17 Al comienzo, ella lo conducirá por un camino sinuoso, le infundirá temor y estremecimiento y lo hará
sufrir con su disciplina, hasta que tenga confianza en él y lo haya probado con sus exigencias.
18 Después, volverá a él por el camino recto, lo alegrará y le revelará sus secretos.
19 Si él se desvía, ella lo abandonará y lo dejará librado a su propia caída.
20 Ten en cuenta el momento y cuídate del mal, y no te avergüences de ti mismo.
21 Porque hay una vergüenza que lleva al pecado, y hay otra vergüenza que es gloria y gracia.
22 No te perjudiques por tener en cuenta a los demás, y que la vergüenza no provoque tu caída.
23 No dejes de hablar cuando sea necesario, ni escondas tu sabiduría.
24 Porque la sabiduría se reconoce en las palabras, y la instrucción, en la manera de hablar.
25 No digas nada contrario a la verdad y avergüénzate de tu falta de instrucción.
26 No tengas vergüenza de confesar tus pecados ni pretendas oponerte a la corriente de un río.
27 No te rebajes ante un hombre necio ni seas parcial en favor del poderoso.
28 Lucha hasta la muerte por la verdad, y el Señor Dios luchará por ti.
29 No seas atrevido con la lengua, ni perezoso y descuidado en tus acciones.
30 No seas como un león dentro de tu casa, y cobarde entre tus servidores.
31 No tengas la mano abierta para recibir y cerrada cuando hay que dar.

Las falsas seguridades


01 No te fíes de tus riquezas ni digas: «Con esto me basta».
02 No dejes que tu deseo y tu fuerza te lleven a obrar según tus caprichos.
03 No digas: «¿Quién podrá dominarme?», porque el Señor da a cada uno su merecido.
04 No digas: «Pequé, ¿y qué me sucedió?, porque el Señor es paciente.
05 No estés tan seguro del perdón, mientras cometes un pecado tras otro.
06 No digas: «Su compasión es grande; él perdonará la multitud de mis pecados», porque en él está la
misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores.
07 No tardes en volver al Señor, dejando pasar un día tras otro, porque la ira del Señor irrumpirá
súbitamente y perecerás en el momento del castigo.
08 No te fíes de las riquezas adquiridas injustamente: de nada te servirán en el día de la desgracia.
09 No te dejes llevar por todos los vientos ni vayas por cualquier camino: así obra el pecador que habla
con doblez.
10 Sé firme en tus convicciones y que tu palabra sea una sola.
11 Está siempre dispuesto a escuchar y sé lento para responder.
12 Si sabes, responde a tu prójimo; de lo contrario, quédate callado.
13 Las palabras traen gloria o deshonor, y la lengua del hombre puede provocar su caída.
14 Que no tengan que llamarte chismoso, y no seas insidioso al hablar, porque la vergüenza pesa sobre el
ladrón y una severa condena sobre el que habla con doblez.
15 No faltes ni en lo grande ni en lo pequeño, y de amigo, no te vuelvas enemigo,

Los arrebatos de la pasión


01 porque la mala fama heredará vergüenza y oprobio: esta es la suerte del pecador que habla con doblez
02 No te dejes arrastrar por el capricho de tu pasión, para no ser despedazado como un toro:
03 devorarías tus ramas, perderías tus frutos y de convertirías en un tronco seco.
04 Una pasión violenta pierde al que la tiene y hace que sus enemigos se rían de él.
05 Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones.
06 Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
07 Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto.
08 Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de aflicción.
09 Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.
10 Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.
11 Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores;
12 pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
13 Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
14 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
15 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
16 Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor.
17 El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.
18 Hijo mío, desde tu juventud, busca la instrucción, y hasta en tu vejez, encontrarás la sabiduría.
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19 Acércate a ella como el que ara y el que siembra, y espera pacientemente sus buenos frutos: al
cultivarla, te fatigarás un poco, pero muy pronto comerás de sus productos.
20 ¡Qué dura les parece a los ignorantes! El insensato no se mantiene fiel a ella:
21 ella lo oprime como una piedra pesada y no tarda en sacársela de encima.
22 Porque la sabiduría hace honor a su nombre y no se manifiesta a muchos.
23 Escucha, hijo mío, acepta mi doctrina y no rechaces mi consejo.
24 Mete tus pies en sus cepos y tu cuello en su collar.
25 Doblega tus espaldas y carga con ella, y no te irrites por sus cadenas.
26 Acércate a ella con toda tu alma y permanece en sus camino con todas tus fuerzas.
27 Sigue sus huellas y búscala: la sabiduría se te dará a conocer, y una vez que la poseas, no la dejes,
28 porque al fin encontrarás en ella el descanso y ella se convertirá en tu alegría.
29 Sus cepos serán un refugio poderoso y sus collares, un manto de gloria.
30 Su yugo será un adorno de oro y sus cadenas, un tejido de jacinto.
31 Te revestirás de ella como de un manto de gloria y te la ceñirás como una corona de júbilo.
32 Si quieres, hijo mío, serás instruido, y si pones empeño, sabrás desenvolverte.
33 Si te gusta escuchar, aprenderás, y si prestas atención, llegarás a ser sabio.
34 Frecuenta las reuniones de los ancianos y si hay algún sabio, adhiérete a él.
35 Procura escuchar todo lo que se refiera a Dios y que no se te escapen las máximas profundas.
36 Si ves a un hombre inteligente, ve en seguida hacia él y que tus pies gasten el umbral de su puerta.
37 Examina detenidamente los preceptos del Señor y medita sin cesar sus mandamientos: él mismo
afirmará tu corazón y te dará la sabiduría que deseas.

Consejos para la vida social


01 No hagas el mal, y el mal no se apoderará de ti;
02 apártate de la injusticia, y ella se apartará de ti.
03 No siembres, hijo mío, en los surcos de la injusticia, no sea que coseches siete veces más.
04 No pidas al Señor un puesto importante ni al rey un sitial de honor.
05 No quieras pasar por justo delante del Señor ni te hagas el sabio delante del rey.
06 No aspires al cargo de juez, no sea que no puedas extirpar las injusticias o te dejes intimidar por un
poderoso, y así pongas en peligro tu rectitud.
07 No ofendas a la asamblea de la ciudad ni te degrades delante de la multitud.
08 No incurras dos veces en pecado, porque ni uno solo quedará impune.
09 No digas: «El Señor apreciará la multitud de mis dones; cuando los presente al Dios Altísimo, él los
aceptará».
10 No dejes de orar confiadamente ni te olvides de dar limosna.
11 No te burles del hombre que está amargado, porque hay Alguien que humilla y también exalta.
12 No urdas mentiras contra tu hermano ni lo hagas tampoco contra un amigo.
13 No digas nunca una mentira, porque esa costumbre no conduce a nada bueno.
14 No hables demasiado en la asamblea de los ancianos ni repitas las palabras en tu oración.
15 No detestes los trabajos penosos ni el trabajo del campo, creado por el Altísimo.
16 No te agregues a la multitud de los pecadores: recuerda que la ira del Señor no tardará.
17 Sé profundamente humilde, porque fuego y gusanos son el castigo del impío.
18 No cambies a un amigo por dinero ni a un verdadero hermano por el oro de Ofir.
19 No te apartes de una mujer sabia y buena, porque su encanto vale más que el oro.
20 No maltrates al servidor que trabaja fielmente ni al jornalero que se da por entero.
21 Ama de corazón a un servidor inteligente y no lo prives de su libertad.
22 Si tienes ganado, cuídalo bien, y si te da ganancia, consérvalo.
23 Si tienes hijos, edúcalos y exígeles obediencia desde su niñez.
24 Si tienes hijas, cuídalas para que sean castas y no te muestres demasiado blando con ellas.
25 Casa a tu hija, y habrás hecho una gran obra, pero dásela a un hombre inteligente.
26 Si quieres a tu mujer, no la repudies, pero si no la amas, no te fíes de ella.
27 Glorifica a tu padre de todo corazón y no olvides los dolores de tu madre;
28 acuérdate que les debes la vida: ¿cómo les retribuirás lo que hicieron por ti?
29 Reverencia al Señor con toda tu alma y venera a sus sacerdotes.
30 Ama a tu Creador con todas tus fuerzas y no abandones a sus ministros.
31 Teme al Señor y glorifica al sacerdote, dale su parte, como se te ha mandado: las primicias, el sacrificio
de reparación y el lomo de las víctimas, las ofrendas consagradas y la primicia de las cosas santas.
32 Tiende la mano también al pobre, y serás plenamente bendecido;
33 sé generoso con todos los vivientes y no niegues tu piedad a los muertos;
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34 no des la espalda a los que lloran y comparte la aflicción de los que sufren;
35 no dejes de visitar al enfermo: con tales obras te harás amar.
36 En todas tus acciones, acuérdate de tu fin y no pecarás jamás.

Actitudes erróneas en las relaciones


01 No disputes con un hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos.
02 No entres en pleito con un hombre rico, no sea que oponga todo su peso contra ti: porque el oro fue la
ruina de muchos e hizo desviar el corazón de los reyes.
03 No disputes con un charlatán, no eches más leña a su fuego.
04 No bromees con un hombre grosero, para que tus antepasados no sean injuriados.
05 No reproches el pecador que se arrepiente: recuerda que todo somos culpables.
06 No desprecies a un hombre en su vejez porque también nosotros envejecemos.
07 No te alegres por la muerte de nadie: recuerda que todos tenemos un fin.
08 No menosprecies la conversación de los sabios: vuelve sobre sus máximas una y otra vez, porque de
ellos recibirás la instrucción y el arte de servir a los grandes.
09 No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de
ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo.
10 No remuevas las brasas del pecador, no sea que te quemes con sus lamas.
11 No cedas en presencia de un insolente, porque él sería como una trampa tendida ante tu boca.
12 No prestes a un hombre más fuerte que tú, y si prestas, dalo por perdido.
13 No ofrezcas garantía más allá de tus medios, y si lo haces, prepárate a pagar.
14 No entres en pleito con un juez: en razón de su dignidad, fallarán a su favor.
15 No te pongas en camino con un aventurero, no sea que se convierta en una carga para ti, porque él
obrará según su capricho y su locura te hará perecer junto con él.
16 No te pelees con un hombre iracundo, ni atravieses el desierto con él, porque la sangre no vale nada a
sus ojos y cuando estés indefenso, te derribará.
17 No consultes tus asuntos con un necio, porque es incapaz de mantener el secreto.
18 No hagas un extraño lo que debe quedar oculto, porque no sabes con qué puede salir.
19 No abras tu corazón a cualquiera ni dejes que cualquiera te haga un favor.

Mujeres peligrosas
01 No seas celoso de la mujer que amas, para no incitarla a comportarse mal contigo.
02 Note entregues ciegamente a una mujer, hasta el punto que llegue a dominarte.
03 No te acerques a una prostituta, no sea que caigas en sus redes.
04 No te entretengas con una cantante, para no ser atrapado por sus artimañas.
05 No mires demasiado a una joven, para no incurrir en su misma condena.
06 No te entregues a las prostitutas, para no arruinar tu patrimonio.
07 No vayas mirando por las calles de la ciudad ni rondes por sus lugares solitarios.
08 Aparta tu vista de la mujer hermosa y no fijes los ojos en la belleza ajena: muchos se extraviaron por la
belleza de una mujer, y por su causa el deseo arde como fuego.
09 Nunca te sientes junto a una mujer casada ni bebas vino con ella en los banquetes, no sea que tu
corazón se incline hacia ella y por tu pasión te precipites en la ruina.
10 No abandones a un viejo amigo, porque uno nuevo no vale tanto como él. Amigo nuevo es como vino
nuevo: que se ponga añejo, y lo beberás con placer.
11 No envidies la gloria del pecador, porque no sabes cuál será su suerte.
12 No te deleites en lo que deleita a los impíos: recuerda que bajarán al Abismo sin ser justificados.
13 Aléjate del que tiene poder para matar y no experimentarás el temor a la muerte. Si te acercas a él, no
cometas ninguna falta, no sea que te quite la vida: ten en cuenta que avanzas entre lazos y que caminas
por las almenas de la ciudad.
14 Dentro de lo posible, recurre a tus vecinos y busca el consejo de los sabios.
15 Frecuenta el trato de las personas inteligentes y conversa siempre sobre la Ley del Altísimo.
16 Que los hombres justos sean tus comensales y que tu orgullo esté en el temor del Señor.
17 Por la mano del artista, la obra es digna de elogio, y el jefe del pueblo se muestra sabio por sus
palabras.
18 El charlatán es el terror de su ciudad y el desmedido al hablar se hace odioso.

Los gobernantes
01 Un gobernante sabio educa a su pueblo y la autoridad del hombre inteligente se ejerce con orden.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

02 Como el gobernante de un pueblo, así son sus ministros, y como el jefe de la ciudad, así son sus
habitantes.
03 Un rey ignorante es la ruina de su pueblo y una ciudad prospera por la inteligencia de los príncipes.
04 En manos del Señor está el dominio de la tierra y, en el momento preciso, le envía el hombre que
conviene.
05 En manos del Señor está el éxito de un hombre y él infundirá su gloria a la persona del legislador.
06 No guardes rencor a tu prójimo por ninguna injuria ni hagas nada en un arrebato de violencia.
07 La soberbia es odiosa al Señor y a los hombres y la injusticia es ofensiva para ambos.
08 La realeza pasa de una nación a otra, a causa de la injusticia, la prepotencia y la codicia.
09 ¿De qué se ensoberbece el que es polvo y ceniza, si aún en vida sus entrañas están llenas de
podredumbre?
10 Una larga enfermedad desconcierta al médico, y el que hoy es rey, mañana morirá.
11 Cuando un hombre muere, recibe como herencia larvas, fieras y gusanos.
12 El orgullo comienza cuando el hombre se aparta del Señor y su corazón se aleja de aquel que lo creó.
13 Porque el comienzo del orgullo es el pecado y el que persiste en él, hace llover la abominación: por eso
el Señor envió calamidad imprevistas y arrasó a los soberbios hasta aniquilarlos.
14 El Señor derribó los tronos de los poderosos y entronizó a los mansos en lugar de ellos.
15 El Señor arrancó de raíz a las naciones y plantó a los humildes en lugar de ellos.
16 El Señor arrasó los territorios de las naciones y las destruyó hasta los cimientos de la tierra.
17 A Algunos las arrasó y las hizo desaparecer, y borró hasta su recuerdo de la tierra.
18 El orgullo no fue creado para el hombre ni el arrebato de la ira para los nacidos de mujer.
19 ¿Qué raza es digna de honor? La raza humana. ¿Qué raza es digna de honor? Los que temen al Señor.
¿Qué raza es despreciable? La raza humana. ¿Qué raza es despreciable? Los que no cumplen la Ley.
20 Entre los hermanos se honra al que es su jefe, pero el Señor honra a los que lo temen.
21 [El comienzo de la aceptación es el temor del Señor, y el comienzo del rechazo es el endurecimiento y
el orgullo.]
22 Para el rico, el ilustre o el pobre la única gloria es el temor del Señor.
23 No es justo despreciar a un pobre inteligente ni está bien glorificar a un hombre pecador.
24 El grande, el magistrado y el poderoso son dignos de honra, pero el que teme al Señor es superior a
todos ellos.
25 Hombres libres servirán a un esclavo sabio y el hombre que entiende no lo tomará a mal.
26 No te hagas el sabio cuando realizas tu tarea ni te gloríes en el momento de la penuria.
27 Mas vale el que trabaja y vive en la abundancia que el que anda gloriándose y no tiene qué comer.
28 Hijo mío, gloríate con la debida modestia y estímate según tu justo valor.
29 ¿Quién justificará al que se daña a sí mismo y quién glorificará al que se desprecia?
30 Al pobre se lo honra por su saber y al rico por sus riquezas.
31 El que es glorificado en la pobreza, ¡cuánto más lo será en la riqueza! El que es menospreciado en la
riqueza, ¡cuánto más lo será en la pobreza!

Ser uno mismo sin pretensiones


01 La sabiduría del humilde le hace erguir la frente, y lo hace sentar en medio de los poderosos.
02 No alabes a un hombre por su buena presencia ni desprecies a nadie por su aspecto.
03 La abeja es pequeña entre los animales que vuelan, pero lo que produce es más dulce que todo.
04 No te gloríes de la ropa que te cubre ni te enorgullezcas en los días de gloria, porque las obras del
Señor son admirables y están ocultas a los ojos de los hombres.
05 Muchos tiranos se sentaron en el suelo y el que menos lo pensaba se ciñó la diadema.
06 Muchos potentados se hundieron en el deshonor y hombres ilustres cayeron en manos de otros.
07 No censures antes de averiguar: reflexiona primero, y luego reprocha.
08 No respondas antes de escuchar y no interrumpas cuando otro habla.
09 No discutas sobre lo que no te corresponde ni te entrometas en las disputas de los pecadores.
10 Hijo mío, no pretendas hacer demasiadas cosas: si lo haces, no quedarás libre de culpa. Si pretendes
demasiado, no lo alcanzarás y aunque quieras huir, no escaparás.
11 Hay quien se esfuerza, se fatiga y se apura, y tanto más desprovisto se ve.
12 Otro es débil, necesitado de ayuda, falto de fuerza y lleno de privaciones; pero el Señor lo mira con
bondad y lo levanta de su humillación;
13 el Señor le hace erguir la frente y muchos quedan maravillados a causa de él.
14 Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor.
15 [La sabiduría, la ciencia y el conocimiento de la Ley vienen del Señor; el amor y el camino de las buenas
obras proceden de él.]
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16 [La necedad y la oscuridad han sido creadas para los pecadores; los que se complacen en el mal
envejecen en él.]
17 el don del Señor permanece con los buenos y su benevolencia les asegura el éxito para siempre.
18 Un hombre se enriquece a fuerza de empeño y ahorro, ¿y qué recompensa le toca?
19 Cuando dice: Ya puedo descansar, ahora voy a disfrutar de mis bienes», él no sabe cuánto tiempo
pasará hasta que muera y deje sus bienes a otros.
20 Sé fiel a tu obligación, entrégate a ella, y envejece en tu oficio.
21 No admires las obras del pecador: confía en el Señor y persevera en tu trabajo, porque es cosa fácil a
los ojos del Señor enriquecer de un solo golpe al indigente.
22 La bendición del Señor es la recompensa de los buenos, y en un instante él hace florecer su bendición.
23 No digas: «¿Qué me hace falta? ¿Qué bienes puedo esperar todavía?».
24 No digas: «Ya tengo bastante; ¿qué males pueden sobrevenirme aún?».
25 En los días buenos se olvidan los malos, y en los malos, se olvidan los buenos.
26 Porque es fácil para el Señor, en el día de la muerte, retribuir a cada hombre según su conducta.
27 Una hora de infortunio hace olvidar la dicha, y las obras de un hombre se revelan al fin de su vida.
28 No proclames feliz a nadie antes que llegue su fin, porque sólo al final se conoce bien a un hombre.
29 No hagas entrar a cualquiera en tu casa, porque el falso tiende muchas emboscadas.
30 El corazón del soberbio es como una carnada, igual que un espía, espera que des un mal paso.
31 Está al acecho para deformar el bien en mal y es capaz de manchar las cosas más limpias.
32 Una chispa enciende muchos carbones y el pecador tiende emboscadas sangrientas.
33 Cuídate del malhechor, porque él engendra maldades, no sea que te deje manchado para siempre.
34 Alberga a un extraño, y te traerá complicaciones, y hará de ti un extraño para tus propios parientes.

Favores y dones
01 Si haces el bien, mira a quién lo haces, y te darán las gracias por tus beneficios.
02 Haz el bien al hombre bueno, y tendrás tu recompensa, si no de él, ciertamente del Altísimo.
03 No recibe bienes el que persiste en el mal y el que no agradece la limosna.
04 Da al hombre bueno, pero no ayudes al pecador.
05 Sé bueno con el humilde, pero no des el impío: rehúsale su pan, no se lo des, no sea que así llegue a
dominarte, y entonces recibirás un doble mal por todo el bien que le hayas hecho.
06 Porque también el Altísimo detesta a los pecadores y dará su merecido a los impíos.
07 Da al hombre bueno, pero no ayudes al pecador.
08 No es en las buenas cuando se conoce al amigo, ni en las malas se oculta el enemigo.
09 En las buenas, los enemigos se entristecen, y en las malas, hasta el amigo se aleja.
10 Nunca te fíes de tu enemigo, porque la maldad lo corroe como la herrumbre al metal:
11 aunque se haga el humilde y camine encorvado, ten mucho cuidado y está alerta contra él; trátalo
como quien pule un espejo, a ver si la herrumbre no terminó de corroerlo.
12 No lo pongas junto a ti, no sea que te derribe para ocupar tu puesto; no lo hagas sentar a tu derecha,
no sea que pretenda tu mismo sitial, y al fin comprendas mis palabras y sientas pesar al recordarlas.
13 ¿Quién compadece al encantador mordido por la serpiente o al domador de animales salvajes?
14 Lo mismo pasa con el que se acerca a un pecador y se entremezcla en sus pecados.
15 El permanecerá una hora contigo, pero si vacilas, no te dará una mano.
16 El enemigo tiene miel en los labios, pero por dentro piensa cómo arrojarte en la fosa. El enemigo tiene
lágrimas en los ojos, pero, llegada la ocasión, no habrá sangre que lo sacie.
17 Si te pasa algo malo, lo encontrarás allí antes que a ti mismo; simulando ayudarte, te hará una
zancadilla:
18 moverá la cabeza y aplaudirá, hablará entre dientes y pondrá otra cara.

Ricos
01 El que toca el betún se queda manchado, y el que trata con el orgulloso se vuelve igual a él.
02 No levantes una carga demasiado pesada, ni trates con uno más fuerte y más rico que tú: ¿puede el
vaso de arcilla juntarse con la olla? Esta lo golpeará y aquel se romperá.
03 El rico agravia, y encima se envalentona; el pobre es agraviado, y encima pide disculpas.
04 Mientras le seas útil, te explotará, pero si no tienes nada, te abandonará
05 Si posees algo, vivirá contigo y te despojará sin lástima.
06 Cuando te necesite, tratará de engañarte, te sonreirá y te dará esperanzas; te dirigirá hermosas
palabras y te preguntará: «¿Qué te hace falta?».
07 Te comprometerá con sus festejos hasta despojarte dos y tres veces, y al final se burlará de ti;
después, cuando te vez, pasará de largo y meneará la cabeza delante de ti.
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08 Presta atención, para no dejarte engañar ni ser humillado por tu insensatez.


09 Cuando te invite un poderoso, quédate a distancia, y te invitará con más insistencia.
10 No te precipites, para no ser rechazado, ni te quedes muy lejos, para no ser olvidado.
11 No pretendas hablarle de igual a igual ni te fíes si conversa demasiado: él te pone a prueba con su
locuacidad y te examina entre risa y risa.
12 El que no se modera al hablar, es un despiadado, y no te ahorrará ni los golpes ni las cadenas.
13 Observa bien y presta mucha atención, porque estás caminando al borde de tu ruina.
14 [Cuando oigas esto en tu sueño, despiértate; ama al Señor toda tu vida e invócalo para tu salvación.]
15 Todo animal quiere a su semejante y todo hombre, al de su misma condición;
16 todo ser viviente se une a los de su especie y el hombre, a uno semejante a él.
17 ¿Qué tienen de común el lobo y el cordero? Así pasa con el pecador y el hombre bueno.
18 ¿Qué paz puede haber entre la hiena y el perro? ¿Y qué paz entre el rico y el pobre?
19 Los asnos salvajes en el desierto son presa de los leones: así los pobres son pasto de los ricos.
20 La humillación es abominable para el soberbio: así el rico abomina del pobre.
21 Cuando un rico da un mal paso, sus amigos lo sostienen; cuando un pobre cae, sus amigos lo rechazan.
22 Si un rico resbala, muchos corren en su ayuda; dice cosas irrepetibles, y le dan la razón. Resbala el
humilde, y lo critican; se expresa con sensatez, y nadie le hace caso.
23 Si el rico habla, todos se callan y ponen sus palabras por las nubes; habla el pobre, y preguntan:
«¿Quién es este?», y si tropieza, le dan un empujón.
24 Buena es la riqueza, si está libre de pecado, y mala es la pobreza a juicio del impío.
25 El corazón de un hombre lo hace cambiar de semblante, tanto para bien como para mal:
26 un rostro alegre refleja la dicha del corazón, y la invención de proverbios exige penosas reflexiones.
26 un rostro alegre refleja la dicha del corazón, y la invención de proverbios exige penosas reflexiones.

Tacaños
01 ¡Feliz el hombre que no ha faltado con su lengua ni es atormentado por el remordimiento!
02 ¡Feliz el que no tiene que reprocharse a sí mismo y no ve desvanecerse su esperanza!
03 ¿De qué le sirve la riqueza al mezquino y para qué tiene el avaro su fortuna.
04 El que acumula, privándose de todo, acumula para otros, y otros se darán buena vida con sus bienes.
05 El que es malo consigo mismo ¿con quién será bueno? Ni él mismo disfruta de su fortuna.
06 No hay nadie peor que el avaro consigo mismo, y ese es el justo pago de su maldad.
07 Si hace algún bien, lo hace por descuido, y termina por revelar su malicia.
08 Es un malvado el que mira con envidia, el que da vuelta la cara y menosprecia a los demás.
09 El ojo del ambicioso no está satisfecho con su parte y la ruindad reseca el alma.
10 El miserable mezquina el pan y tiene su mesa siempre vacía.
11 En la medida de tus recursos, vive bien, hijo mío, y presenta al Señor ofrendas dignas.
12 Recuerda que la muerte no tardará y que el pacto del Abismo no te ha sido revelado.
13 Antes de morir, haz el bien a tu amigo y dale con largueza, en la medida de tus fuerzas.
14 No te prives de un día agradable ni desaproveches tu parte de gozo legítimo.
15 ¿Acaso no dejarás a otro el fruto de tus trabajos, y el de tus fatigas, para que lo repartan en herencia?
16 Da y recibe, olvida tus preocupaciones, porque no hay que buscar delicias en el Abismo.
17 Todo ser viviente envejece como un vestido, porque está en pie la antigua sentencia: «Tienes que
morir».
18 En el follaje de un árbol tupido, unas hojas caen y otras brotan: así son las generaciones de carne y de
sangre, una muere y otra nace.
19 Toda obra corruptible desaparece y el que la hizo se irá con ella.
20 ¡Feliz el hombre que se ocupa de la sabiduría y el que razona con inteligencia,
21 el que reflexiona sobre los caminos de la sabiduría y penetra en sus secretos!
22 El la sigue como un rastreador y se queda al acecho de sus pasos;
23 espía por sus ventanas y escucha atentamente a sus puertas;
24 busca albergue cerca de su casa y clava una estaca en sus muros;
25 instala su carpa cerca de ella y se alberga en la mejor de las moradas;
26 pone a sus hijos bajo el abrigo de ella y vive a la sombre de sus ramas:
27 ella lo protege del calor y él habita en su gloria.

Salmo sobre la sabiduría


01 El que teme al Señor hace todo esto y el que se aferra a la Ley logrará la sabiduría.
02 Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una joven esposa,
03 lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el agua de la sabiduría.
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05 Ella lo exaltará por encima de sus compañeros y le abrirá la boca en medio de la asamblea.
04 El se apoyará en ella, y no vacilará, se unirá a ella, y no quedará confundido.
06 El encontrará el gozo y la corona de la alegría y recibirá en herencia un nombre perdurable.
07 Nunca la poseerán los que carecen de inteligencia, ni los hombres pecadores la verán jamás.
08 Ella se mantiene alejada del orgullo, y los mentirosos no piensan en ella.
09 No cabe la alabanza en labios del pecador, porque el Señor no se la envía:
10 sin sabiduría no hay alabanza, y es el Señor el que la inspira.
11 No digas: «Fue el Señor el que me hizo claudicar», porque él no hace nunca lo que detesta.
12 No digas: «El me hizo extraviar», porque él no necesita de un hombre pecador.
13 El Señor detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que lo temen.
14 El hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío.
15 Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada.
16 El puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.
17 Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
18 Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
19 Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.
20 A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.

Errores que Dios castiga


01 No desees un gran número de hijos inútiles ni se alegres de los hijos impíos.
02 Por muchos que sean, no te alegres de ellos, si les falta el temor del Señor.
03 No esperes que vivan mucho tiempo ni te sientas seguro porque son numerosos: vale más uno solo que
mil y es mejor morir sin hijos que tenerlos impíos.
04 Con uno solo inteligente se puebla una ciudad, pero la estirpe de los hombres sin ley es arrasada.
05 Mis ojos han visto muchas cosas semejantes y cosas peores aún escucharon mis oídos.
06 En la reunión de los pecadores arde el fuego y contra la nación rebelde se enciende la ira.
07 El Señor no perdonó a los antiguos gigantes que se rebelaron con toda su fuerza.
08 No dejó sin castigo a la ciudad donde vivía Lot, a los que abominaba a causa de su orgullo.
09 No se apiadó de la nación condenada al exterminio. de los que fueron expulsado a causa de sus
pecados.
10 Así trató también a los seiscientos mil soldados que se amotinaron por la dureza de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el hombre obstinado, sería un milagro que quedara impune, porque en él está la
misericordia, pero también la ira, es tan fuera para el perdón como pródigo para la ira.
12 Tan grande como su misericordia es su reprobación: él juzga a cada uno según sus obras.
13 El pecador no escapará con su presa ni será defraudada la constancia de los buenos.
14 El tiene en cuenta cada limosna y cada uno recibirá conforme a sus obras.
15 [El Señor endureció al Faraón para que no lo reconociera a fin de dar a conocer sus obras bajo el cielo.]
16 [Su misericordia se manifiesta a toda la creación; su luz y su oscuridad las repartió a los hijos de Adán
17 No digas: «Me ocultaré del Señor, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí? Entre tanta gente pasaré
inadvertido: ¿quién soy yo en la inmensa creación?».
18 Mira: el cielo y lo más alto del cielo, el Abismo y la tierra se conmueven cuando él los visita:
19 las montañas junto con los cimientos de la tierra tiemblan de espanto bajo su mirada.
20 Pero no se reflexiona en estas cosas ¿y quién presta atención a sus designio?
21 Como una tempestad que se desata sin que el hombre se dé cuenta, así la mayoría de sus obras
permanecen ocultas.
22 «¿Quién anuncia las obras de justicia? ¿Quién las espera? Porque la alianza está lejos»:
23 así razona el que no tiene entendimiento; el insensato, el extraviado, sólo piensa necedades.
24 Escucha, hijo mío, e instrúyete, presta mucha atención a mis palabras.
25 Revelaré mi enseñanza con mesura y expondré la ciencia con exactitud.
26 Por decisión del Señor existen sus obras desde el principio: desde que fueron hechas, él fijó sus límites.
27 El ordenó sus obras para siempre, y su gobierno por todas las generaciones. Ellas no sufren hambre ni
se fatigan y nunca interrumpen su actividad.
28 No se chocan unas contra otras y jamás desobedecen a su palabra.
29 Luego el Señor fijó sus ojos en la tierra y la colmó de sus bienes.
30 La cubrió con toda clase de vivientes y todos volverán a ella.

Dios gobierna la creación


01 El Señor creó al hombre de la tierra y lo hace volver de nuevo a ella.
02 Le señaló un número de días y un tiempo determinado, y puso bajo su dominio las cosas de la tierra.
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03 Lo revistió de una fuerza semejante a la suya y lo hizo según su propia imagen.


04 Hizo que todos los vivientes lo temieran, para que él dominara las fieras y los pájaros.
05 [Ellos recibieron el uso de las cinco operaciones del Señor; como sexto don, les concedió la inteligencia;
y como séptimo, el lenguaje que interpreta las obras de Dios.]
06 Le dio una lengua, ojos y oídos, el poder de discernir y un corazón para pensar.
07 El colmó a los hombres de saber y entendimiento, y les mostró el bien y el mal.
08 Les infundió su propia luz, para manifestarles la grandeza de sus obras,
09 y les permitió gloriarse eternamente de sus maravillas:
10 así alabarán su Nombre santo, proclamando la grandeza de sus obras.
11 Les concedió además la ciencia y les dio como herencia una Ley de vida;
12 estableció con ellos una alianza eterna y les hizo conocer sus decretos.
13 Ellos vieron con sus ojos la grandeza de su gloria y oyeron con sus oídos la gloria de su voz.
14 El les dijo: «Cuídense de toda injusticia», y dio a cada uno preceptos acerca del prójimo.
15 Los caminos de los hombres están siempre ante él y no pueden ocultarse a sus ojos.
16 [Sus caminos van hacia el mal desde la juventud, y no son capaces de transformar en corazones de
carne sus corazones de piedra.]
17 El asignó un jefe a cada nación, pero Israel es la parte del Señor.
18 El es su primogénito, al que nutrió con su instrucción, y cuando dispensa la luz del amor, no lo
abandona.
19 Todas sus obras son para él claras como el sol y él tiene los ojos fijos en sus caminos.
20 Sus injusticias no están ocultas para el Señor y todos sus pecados están delante de él.
21 [Pero el Señor es bondadoso y conoce a su criatura; no las deja ni abandona, sino que las perdona.]
22 La limosna de un hombre es para él como un sello, y tiene en cuenta un favor como la pupila de sus
ojos.
23 Después, él se levantará para retribuirles y pondrá sobre sus cabezas la recompensa merecida.
24 A los que se arrepienten, les permite volver y reconforta a los que perdieron la constancia.
25 Vuelve al Señor y deja de pecar, suplica ante su rostro y deja de ofenderlo.
26 Vuelve al Altísimo, apártate de la injusticia y odia profundamente toda abominación.
27 ¿Quién alabará al Altísimo en el Abismo, si los vivientes no le rinden homenaje?
28 el muerto, el que ya no existe, deja de alabarlo: el que está vivo y sano debe alabar al Señor.
29 ¡Qué grande es la generosidad del Señor y su perdón para los que vuelven a él!
30 Un hombre no puede tenerlo todo, porque el ser humano no es inmortal.
31 ¿Hay algo más luminoso que el sol? ¡Y sin embargo, también él se eclipsa! ¡Cuánto más la carne y la
sangre, que sólo conciben el mal!
32 El Señor pasa revista al ejército de los cielos, ¡cuánto más a los hombres, que son tierra y ceniza!

Compasiónde Dios por la debilidad humana


01 El que vive para siempre creó todas las cosas por igual;
02 sólo el Señor será hallado justo y no hay otro fuera de él.
03 El gobierna el mundo con la palma de la mano y todo obedece a su voluntad, ya que él, por su poder,
es el Rey de todas las cosas y separa las sagradas de las profanas.
04 A nadie le dio el poder de anunciar sus obras: ¿quién rastreará su grandeza?
05 ¿Quién podrá medir la magnitud de su fuerza y quién pretenderá narrar sus misericordias?
06 No hay nada que quitar, nada que añadir, y es imposible rastrear las maravillas del Señor.
07 Cuando el hombre llega al fin, está sólo al comienzo; cuando se detiene, no sale de su estupor.
08 ¿Qué es el hombre? ¿Para qué sirve? ¿Cuál es su bien y cuál es su mal?
09 La vida de un hombre dura cien años a lo más:
10 como una gota del mar y como un grano de arena, son sus pocos años frente a la eternidad.
11 Por eso el Señor es paciente con ellos y derrama sobre ellos su misericordia.
12 El ve y conoce qué miserable es su fin, y por eso multiplica su perdón.
13 El hombre sólo tiene misericordia de su prójimo, pero el Señor es misericordioso con todos los vivientes.
El reprende, corrige y enseña, y los hace volver como el pastor a su rebaño.
14 El tiene misericordia con los que aceptan la instrucción y está siempre dispuestos a cumplir sus
decretos.
15 Hijo mío, no eches en cara los beneficios que haces ni acompañes tus dones con palabras ofensivas.
16 ¿No calma el rocío el calor ardiente? Así, una buena palabra puede más que un regalo.
17 ¿Acaso no vale más una palabra que un obsequio? Pero el hombre caritativo sabe unir las dos cosas.
18 El necio reprende sin ningún miramiento y el don del avaro hace correr las lágrimas.
19 Antes de hablar, instrúyete, y cuídate antes de caer enfermo.
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20 Antes de juzgar, examínate a ti mismo, y hallarás perdón cuando el Señor te visite.


21 Humíllate antes de caer enfermo y arrepiéntete apenas hayas pecado.
22 Que nada te impida cumplir tus votos en el momento debido, y no esperes hasta la muerte para estar
en regla.
23 Antes de hacer un voto, prepárate a cumplirlo, y no seas como un hombre que tienta al Señor.
24 Recuerda la ira de los últimos días y el tiempo del castigo, cuando el Señor apartará su rostro.
25 En tiempo de abundancia, recuerda el tiempo de hambre, y en los días de riqueza, la pobreza y la
penuria.
26 De la mañana a la tarde, el tiempo cambia, y todo pasa rápidamente delante del Señor.
27 El hombre sabio está siempre alerta, y en la ocasión de pecado, se cuida para no faltar.
28 Todo hombre prudente conoce la sabiduría y rinde homenaje al que la encuentra.
29 Los que hablan con sensatez son sabios ellos mismos y derraman como lluvia proverbios acertados
30 No te dejes guiar por tus pasiones, sino refrena tus deseos.
31 Si cedes a los impulsos de la pasión, ella hará de ti la irrisión de tus enemigos.
32 Que tu alegría no consista en darte todos los gustos ni te endeudes para pagar lo que ellos cuestan.
33 No te empobrezcas yendo de fiesta con dinero prestado, cuando no tienes nada en el bolsillo.

Autodominio
01 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, y el que se descuida en lo pequeño, caerá poco a poco.
02 Vino y mujeres extravían a los inteligentes, y el que anda con prostitutas es más temerario aún:
03 la podredumbre y los gusanos se adueñarán de él, y el hombre temerario será extirpado.
04 El que se confía demasiado pronto, es un espíritu frívolo, y el que peca, se perjudica a sí mismo.
05 El que se complace en el mal será condenado,
06 y el que detesta la locuacidad se libra del mal.
07 No repitas jamás lo que has oído, y no perderás nada.
08 No se lo digas a nadie, sea amigo o enemigo, y a no ser que incurras en pecado, no lo reveles:
09 te escucharían, pero se pondrían en guardia contra ti y, llegado el momento, te odiarían.
10 ¿Has oído algo? Que muera contigo; no tengas miedo, no te hará reventar.
11 El necio sufre cuando guarda un secreto, como la parturienta por su criatura.
12 Como una flecha clavada en el muslo es el secreto en el pecho del necio.
13 Aclara las cosas con tu amigo: a lo mejor no hizo nada, y si lo hizo, para que no lo vuelva a hacer.
14 Aclara las cosas con tu prójimo: a lo mejor no dijo nada, y si lo dijo, para que no lo repita.
15 Aclara las cosas con tu amigo: con frecuencia se calumnia, y no debes fiarte de todo lo que se dice.
16 Se puede cometer un desliz sin querer, ¿y quién no ha pecado con su lengua?
17 Aclara las cosas con tu prójimo antes de amenazarlo, y luego da lugar a la Ley del Altísimo.
18 [Comienza por temer al Señor, y él te aceptará; si tienes sabiduría, él te amará.]
19 [El conocimiento de los mandamientos del Señor es una instrucción que da vida; los que hacen lo que le
agrada recogerán los frutos del árbol de la inmortalidad.]
20 Toda sabiduría es temor del Señor y toda sabiduría entraña la práctica de la Ley.
21 [El servidor que dice a su señor: «No haré lo que te agrada», incluso si después lo hace, irrita a aquel
que lo alimenta.]
22 No es sabiduría saber hacer el mal y no hay prudencia en el consejo de los pecadores.
23 Hay una astucia que resulta abominable, y el que carece de sabiduría es insensato.
24 Es preferible el poco inteligente que teme al Señor, al muy inteligente que quebranta la Ley.
25 Hay una astucia sutil, pero injusta, y hay quien usa de artimañas para hacer valer su derecho.
26 Hay un malvado que va encorvado por la tristeza, pero su interior está lleno de falsedad:
27 se cubre el rostro y aparenta no oír, pero si nadie lo ve, te saca ventaja.
28 Si le falta fuerza para pecar, cuando encuentre una ocasión, te perjudicará.
29 Por la mirada se reconoce a un hombre, y por su aspecto, al hombre sabio.
30 La vestimenta del hombre, su manera de reír y todo su porte revelan lo que él es.

Disciplina en el lenguaje
01 Hay reprensiones que son inoportunas, y hay silencios que revelan al hombre prudente.
02 Más vale reprender que guardarse el enojo,
03 y el que confiesa su falta se libra de la desgracia.
04 Como un castrado que ansía desflorar a una joven, así es el que quiere hacer justicia por la fuerza.
05 Uno se calla, y es tenido por sabio, y otro se hace odioso por su locuacidad.
06 Uno se calla porque no tiene qué responder y otro, porque espera la oportunidad.
07 El sabio guarda silencio hasta el momento oportuno, pero el petulante y necio no se fija en el tiempo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

08 El que habla demasiado se vuelve abominable y el que pretende imponerse se hace odioso.
09 A veces se saca provecho de la adversidad, y oras veces, la suerte acaba en desgracia.
10 Hay regalos que no te dan provecho, y hay otros, que reditúan el doble.
11 Hay desgracias que provienen de los honores, y hay gente humilde que pudo levantar cabeza.
12 Hay quien compra mucho a bajo precio, y después lo paga siete veces más.
13 El sabio se hace amar por sus palabras, pero los cumplidos del necio caen en el vacío.
14 El regalo del insensato no te aprovechará, porque él espera que le devuelvan mucho más:
15 de poco y echa en cara mucho, abre la boca como un pregonero, presta hoy y mañana exige. ¡Qué
detestable es un hombre así!
16 El necio dice: «No tengo ni un amigo; nadie agradece mis beneficios;
17 los que comen mi pan tienen la lengua olvidadiza». ¡Cuántos y cuántas veces se reirán de él!
18 Más vale resbalar en el piso que con la lengua; así es como de repente caen los malvados.
19 Un hombre grosero es como un cuento inoportuno, que siempre está en boca de los mal educados.
20 Nadie aprueba el proverbio dicho por un necio, porque nunca lo dice en el momento oportuno.
21 A algunos la indigencia los preserva del pecado y, cuando descansan, no sienten remordimientos.
22 Hay quien se pierde por timidez, y se pierde por temor a un insensato.
23 Hay quien por timidez hace promesas a un amigo y se gana un enemigo inútilmente.
24 La mentira es para el hombre una mancha infamante: siempre está en boca de los ignorantes.
25 Es preferible un ladrón a un mentiroso inveterado, aunque uno y otro heredarán la perdición.
26 El que se acostumbra a mentir cae en la deshonra y su ignominia lo acompaña constantemente.
27 El sabio se abre camino con sus palabras y el hombre prudente agrada a los poderosos.
28 El que cultiva la tierra levanta bien alto su parva, y el que agrada a los grandes se hace perdonar la
injusticia.
29 Dones y regalos ciegan a los sabios y son como un bozal que acalla las críticas.
30 Sabiduría escondida y tesoro oculto: ¿de qué sirven una cosa y la otra?
31 Es preferible el hombre que disimula su necedad al que oculta su sabiduría.

Control del pecado


01 ¿Has pecado, hijo mío? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus faltas pasadas.
02 Huye del pecado como de una serpiente, porque si te acercas,, te morderá; sus dientes son dientes de
león, que arrebatan la vida de los hombres.
03 Toda transgresión es como espada de dos filos: no hay remedio para su herida.
04 La violencia y la soberbia hacen perder las riquezas: así será arrasada la casa del orgulloso.
05 La oración del pobre va de su boca a los oídos del Señor, y la sentencia divina no se hace esperar.
06 El que odia la reprensión sigue las huella del pecador, pero el que teme al Señor se arrepiente de
corazón.
07 Al charlatán se lo reconoce desde lejos, el hombre reflexivo le descubre sus deslices.
08 El que edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para el invierno.
09 Una banda de malhechores es como un montón de estopa, y su fin es la llama del fuego.
10 El camino de los pecadores está despejado de piedras, pero desemboca en lo profundo del Abismo.
11 El que observa la Ley domina sus inclinaciones, y el temor del Señor es la culminación de la sabiduría.
12 El que no es habilidoso no puede aprender, pero hay una habilidad que produce amargura.
13 La ciencia del sabio crece como una inundación y su consejo es como fuente de vida.
14 La mente del necio es como un vaso roto: no retiene ningún conocimiento.
15 Si un hombre instruido oye una palabra sabia, la aprueba y le añade algo de lo suyo; si la oye un
alocado, le desagrada, y la echa detrás de sus espaldas.
16 La conversación del necio es como una carga para el viajero, pero los labios del inteligente causan
deleite.
17 La opinión del prudente es requerida en la asamblea, y todos reflexionan sobre sus palabras.
18 Como una casa derruida es la sabiduría para el necio, y la ciencia del insensato es una serie de
incoherencias.
19 La instrucción es para el tonto como un cepo en los pies y como esposas en su mano derecha.
20 El necio se ríe a carcajadas, pero el hombre sagaz sonríe apenas y sin estrépito.
21 La instrucción es para el prudente como un adorno de oro y como un brazalete en el brazo derecho.
22 El pie del necio entra rápido en la casa, pero el hombre experimentado se acerca con vergüenza.
23 El necio curiosea la casa desde la puerta, pero el bien educado se queda afuera.
24 Es falta de educación escuchar junto a la puerta: al prudente se le caería la cara de vergüenza.
25 Los labios de los charlatanes hablan sólo de oídas, pero los prudentes pesan bien sus palabras.
26 Los necios hablan siempre sin pensar; los sabios piensan, y luego hablan.
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27 Cuando el impío maldice al adversario, se maldice a sí mismo.


28 El chismoso se mancha a sí mismo, y es detestado por lo que lo rodean.

Tres tipos de mala conducta


04 La hija prudente tendrá como herencia un marido, pero la desvergonzada será la tristeza de su padre.
05 La hija insolente avergüenza al padre y al marido, y es despreciada por los dos.
10 Razonar con un necio es razonar con un somnoliento: al final dirá: «¿De qué se trata?».
11 Llora por un muerto, porque ha perdido la luz; llora por un necio, porque ha perdido la inteligencia: llora
serenamente por un muerto, porque él reposa; la vida del necio, en cambio, es peor que la muerte.
01 El perezoso se parece a una piedra ensuciada: todos silban despectivamente por su deshonra.
02 El perezoso se parece a un montón de excrementos: el que los levanta se sacude las manos.
03 La vergüenza de un padre es tener un hijo mal educado, y si es una hija, viene al mundo para su
desgracia.
06 Música en un duelo son las palabras inoportunas, pero el castigo y la disciplina son sabiduría en todo
tiempo.
07 Los hijos que llevan una vida honesta y tienen con qué alimentarse ocultan el origen humilde sus
padres.
08 Los hijos jactanciosos y mal educados deshonran el noble origen de su familia.
09 Enseñar a un necio es reparar una vasija rota o despertar a alguien de un sueño profundo.
12 El duelo por un muerto dura siete días; por el necio y el impío, todos los días de su vida.
13 No hables demasiado con un insensato ni vayas con el que no tiene inteligencia; cuídate de él, para no
tener molestias y no salpicarte cuando él se sacuda; apártate de él: estarás tranquilo y su estupidez no te
fastidiará.
14 ¿Qué cosa es más pesada que el plomo, y cómo llamarlo sino «necio»?
15 La arena, la sal y una masa de hierro pesan menos que un hombre sin inteligencia.
16 Construcción trabada con vigas de madera no se desmorona por un terremoto: así, un corazón afirmado
en una convicción madura no se acobardará llegado el momento.
17 Un corazón apoyado en una reflexión inteligente es como el estuco que adorna un muro bien pulido.
18 Una empalizada puesta sobre una altura no puede resistir los embates del viento: así, un corazón
acobardado por ideas necias es incapaz de resistir el miedo.
19 El que lastima un ojo, hace brotar las lágrimas; el que lastima el corazón, hace aparecer los
sentimientos.
20 El que tira una piedra a los pájaros, los espanta; el que afrenta a un amigo, rompe la amistad.
21 Si has sacado la espada contra un amigo, no desesperes: es posible volver atrás;
22 si has abierto la boca contra un amigo, no te inquietes: es posible la reconciliación. Pero ante la afrenta,
el orgullo, la revelación de un secreto y el golpe traicionero, ante esas cosas, huirá cualquier amigo.
23 Gánate la confianza de tu prójimo en su pobreza, para saciarte con él en su prosperidad; permanece
con él en el momento de la aflicción y, si él hereda, compartirás su herencia.
24 Antes del fuego, hay en el horno vapor y humo: así preceden los insultos a la sangre derramada.
25 No me avergonzaré de proteger a un amigo ni me ocultaré de su presencia;
26 y si por su culpa me sucede algún mal, todo el que se entere se cuidará de él.
27 ¡Quién le pusiera a mi boca un centinela y a mis labios un sello de discreción, para que yo no caiga a
causa de ellos y mi lengua no me lleve a la ruina!

Avisos sobre la autodisciplina


01 ¡Señor, Padre y Dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios ni me dejes caer por
culpa de ellos!
02 ¿Quién aplicará el látigo a mi pensamiento, y a mi corazón, la disciplina de la sabiduría, para que no se
perdonen mis errores ni se pasen por alto mis pecados?
03 Así no se multiplicarán mis errores ni se sobreabundarán mis pecados, ni caeré ante mis adversarios, ni
mi enemigo se burlará de mí.
04 Señor. Padre y Dios de mi vida, no me des unos ojos altaneros
05 y aparta de mí los malos deseos.
06 ¡Que la sensualidad y la lujuria no me dominen, no me entregues a las pasiones vergonzosas!
07 Escuchen, hijos, cómo se educa la lengua: el que observe esto no caerá en el lazo.
08 El pecador se enreda en sus propias palabras, el maldiciente y el soberbio caen a causa de ellas.
09 No acostumbres tu boca a jurar ni te habitúes a pronunciar el nombre del Santo.
10 Así como el servidor vigilado constantemente nunca se libra de algún golpe, así el que jura y pronuncia
el Nombre en todo momento no quedará limpio de pecado.
99
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 El que jura constantemente está lleno de iniquidad y el flagelo no se apartará de su casa. Si falta a su
juramento, incurre en pecado; si lo menosprecia, peca doblemente; si juró en vano, no tendrá justificación
y su casa se llenará de desgracias.
12 Hay un lenguaje comparable a la muerte: ¡que no se lo encuentre en la herencia de Jacob! Los hombres
buenos están alejados de todas esas cosas: ¡que ellos no se revuelquen en los pecados!
13 No acostumbres tu boca a decir groserías, porque al decirlas se peca con la palabra.
14 Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuando te sientes en medio de los grandes, no sea que los olvides
en presencia de ellos y te comportes como un necio. Porque entonces preferirías no haber nacido y
maldecirías el día de tu nacimiento.
15 Un hombre habituado a las palabras injuriosas no podrá ser corregido en toda su vida.
16 Dos clases de hombres multiplican los pecados y una tercera atrae la ira:
17 una pasión encendida como el fuego ardiente no cesará hasta que el fuego lo abrase; para el lujurioso
toda comida es dulce, y no se calmará hasta que haya muerto.
18 El hombre que peca contra su propio lecho dice en su corazón: «¿Quién me ve? La oscuridad me rodea
y los muros me cubren nadie me ve: ¿qué puedo temer? El Altísimo no se acordará de mis pecados».
19 Lo que él teme son los ojos de los hombres, y no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más
luminosos que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran en los rincones más
ocultos.
20 Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y lo son asimismo una vez acabadas.
21 Ese hombre será castigo en las plazas de la ciudad, será apresado donde menos lo esperaba.
22 Así también, la mujer que abandona a su marido y le da un heredero nacido de un extraño.
23 Porque, primero, ha desobedecido la Ley del Señor; segundo, ha faltado contra su marido; tercero, se
ha prostituido con su adulterio, teniendo hijos con un hombre extraño
24 Ella será llevada a la asamblea y el castigo recaerá sobre sus hijos.
25 Sus hijos no echarán raíces y sus ramas no producirán fruto.
26 Ella dejará su recuerdo para una maldición y su infamia no se borrará.
27 Así sabrán los que vengan después que no hay nada mejor que el temor del Señor ni nada más dulce
que obedecer sus mandamientos.

La sabiduría en Israel y sus frutos


01 La sabiduría hace el elogio de sí misma y se gloría en medio de su pueblo,
02 abra la boca en al asamblea del Altísimo y se gloría delante de su Poder:
03 «Yo salí de la boca del Altísimo y cubrí la tierra como una neblina.
04 Levanté mi carpa en las alturas, y mi trono estaba en una columna de nube.
05 Yo sola recorrí el circuito del cielo y anduve por la profundidad de los abismos.
06 Sobre las olas del mar y sobre toda la tierra, sobre todo pueblo y nación, ejercí mi dominio.
07 Entre todos ellos busqué un lugar de reposo, me pregunté en qué herencia podría residir.
08 Entonces, el Creador de todas las cosas me dio una orden, el que me creó me hizo instalar mi carpa, él
me dijo: «Levanta tu carpa en Jacob y fija tu herencia en Israel».
09 El me creó antes de los siglos, desde el principio, y por todos los siglos no dejaré de existir.
10 Ante él, ejercí el ministerio en la Morada santa, y así me he establecido en Sión;
11 él me hizo reposar asimismo en la Ciudad predilecta, y en Jerusalén se ejerce mi autoridad.
12 Yo eché raíces en un Pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su herencia.
13 Crecí como un cedro en el Líbano y como un ciprés en los montes del Hermón;
14 crecí como una palmera en Engadí y como los rosales en Jericó; como un hermoso olivo en el valle, y
como los rosales en Jericó; como un hermosos olivo en el valle, y como un plátano, me elevé hacia lo alto.
15 Yo exhalé perfume como el cinamomo, como el aspálato fragante y la mirra selecta, como el gálbano, la
uña aromática y el estacte, y como el humo del incienso en la Morada.
16 Extendí mis ramas como un terebinto, y ellas son ramas de gloria y de gracia.
17 Yo, como una vid, hice germinar la gracia, y mis flores son un fruto de gloria y de riqueza.
18 (Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. Yo, que
permanezco para siempre, soy dada a todos mis hijos, a los que han sido elegidos por Dios.) (traducción
hebrea)
19 ¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos!
20 Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal.
21 Los que me coman, tendrán hambre todavía, los que me beban, tendrán más sed.
22 El que me obedezca, no se avergonzará, y los que me sirvan, no pecarán».
23 Todo esto es el libro de la Alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia
para las asambleas de Jacob.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

24 (No dejen de buscar su fuerza en el Señor; permanezcan unidos a él, para que él los fortalezca. El
Señor todopoderoso es el único Dios y, fuera de él, no hay otro salvador.) (traducción hebrea)
25 Ella hace desbordar la Sabiduría como el Pisón y como el Tigris en los días de los primero frutos;
26 inunda de inteligencia como el Eufrates y como el Jordán en los tiempos de la cosecha;
27 prodiga la instrucción como el Nilo, como el Guijón en los días de la vendimia.
28 El primero no terminó de conocerla y el último ni siquiera la vislumbra.
29 Porque su pensamiento es más vasto que el océano y su designio, más profundo que el gran Abismo.
30 En cuanto a mí, como un canal que brota de un río, como una acequia, salí a un jardín
31 y dije: «Regaré mi huerta y empaparé mis canteros». ¡De pronto, mi canal se convirtió en un río, y mi
río se transformó en un mar!
32 Aún haré brillar la instrucción como la aurora e irradiaré su luz lo más lejos posible;
33 aún derramaré la enseñanza como una profecía y la dejaré para las generaciones futuras.
34 Porque yo no he trabajado sólo para mí, sino para todos los que buscan la sabiduría.

Proverbios numéricos y reflexión sobre vejez


01 Con tres cosas me adorno y me presento embellecida delante del Señor y de los hombres: la concordia
entre hermanos, la amistad entre vecinos y una mujer y un marido que se llevan bien.
02 Pero hay tres clases de gente que aborrezco y que me irritan por su manera de vivir: un pobre
soberbio, un rico mentiroso y un viejo adúltero que ha perdido el juicio.
03 Si no has ahorrado en la juventud, ¿cómo vas a encontrar algo en tu vejez?
04 ¡Qué bello adorno para las canas es saber juzgar y para los ancianos, ser hombres de consejo!
05 ¡Qué hermosa es la sabiduría de los ancianos, la reflexión y el consejo en la gente respetable!
06 Corona de los ancianos es una rica experiencia, y su orgullo, el temor del Señor.
07 Hay nueve cosas imaginables, que considero felices, y la décima, también las voy a mencionar: un
hombre que está contento de sus hijos y uno que ve en vida la caída de sus enemigos.
08 ¡Feliz el que vive con una esposa inteligente, el que no ha incurrido en falta con su lengua y el que no
ha servido a un patrón indigno de él!
09 ¡Feliz el que ha encontrado la prudencia y el que la expone ante un auditorio atento!
10 ¡Qué grande es aquel que encontró la sabiduría! Pero nadie aventaja al que teme al Señor:
11 el temor del Señor supera a todos lo demás, y el que lo posee ¿a quién se puede comparar?
12 El temor del Señor es el comienzo de su amor, y es por la fe que uno empieza a unirse a él.
13 ¡Cualquier herida, menos la del corazón! ¡Cualquier maldad, menos la de una mujer!
14 ¡Cualquier desgracia, menos la causada por el odio! ¡Cualquier venganza, menos la de un enemigo!
15 No hay peor veneno que el de la serpiente, ni peor furia que la de la mujer.
16 Preferiría habitar con un león o un dragón antes que vivir con una mala mujer.
17 La maldad de una mujer desfigura su semblante y vuelve su rostro huraño como un oso.
18 Su marido se va a sentar en medio de sus vecinos y no puede reprimir sus amargos gemidos.
19 Toda maldad es pequeña comparada con la de la mujer: ¡que caiga sobre ella la suerte del pecador!
20 Cuesta arenosa para los pies de un anciano es la mujer charlatana para un esposo apacible.
21 No te dejes cautivar por los encantos de una mujer ni te apasiones por ella.
22 Estallido de enojo, infamia y una gran vergüenza esperan al hombre que es mantenido por su mujer.
23 Corazón abatido, rostro sombrío y pena del alma es una mala mujer. Manos inertes y rodillas
paralizadas es la mujer que no hace feliz al marido.
24 Por una mujer tuvo comienzo el pecado, y a causa de ella, todos morimos.
25 No dejes correr el agua ni des libertad a una mala mujer.
26 Si no camina como tú le indicas, arráncala de tu propia carne.

Buenas mujeres
01 ¡Feliz el marido de una buena esposa: se duplicará el número de sus días!
02 La mujer hacendosa es la alegría de su marido y él vivirá en paz hasta el último de sus días.
03 Una buena esposa es una gran fortuna, reservada en suerte a los que temen al Señor:
04 sea rico o pobre, su corazón será dichosos y su rostro estará radiante en todo momento.
05 Hay tres cosas que me inspiran temor, y por la cuarta imploro misericordia: ciudad dividida, multitud
amotinada y falsa acusación son más penosas que la muerte.
06 Pero pesadumbre y duelo es la mujer celosa de su rival, y en todo está presente el flagelo de la lengua.
07 Un yugo mal ajustado es una mala mujer: tratar de sujetarla es agarrar un escorpión.
08 Una mujer bebedora provoca indignación: ella no podrá ocultar si ignominia.
09 en el descaro de la mirada y en sus pupilas se reconoce la procacidad de una mujer.
10 Redobla la guardia ante una joven atrevida, no sea que descubra una ocasión se aproveche.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 Cuídate de las miradas provocativas y no te sorprendas si te incitan al mal.


12 Ella abre la boca como un viajero sediento y bebe toda el agua que se le ofrece; se sienta ante
cualquier estaca y abre su aljaba a todas las flechas.
13 La gracia de una mujer deleita a su marido y su buen juicio lo llena de vigor.
14 Una mujer discreta es un don del Señor y no tiene precio la esposa bien educada.
15 Una mujer pudorosa es la mayor de las gracias y no hay escala para medir a la que es dueña de sí
misma.
16 Como el sol que se eleva por las alturas del Señor, así es el encanto de la buena esposa es una casa
ordenada.
17 Como una lámpara que brilla sobre el candelabro sagrado, así es la belleza del rostro sobre un cuerpo
esbelto.
18 Columnas de oro sobre un zócalo de plata son las piernas hermosas sobres talones firmes.
28 Hay dos cosas que me entristecen y por una tercera se enciende mi enojo: un guerrero sumido en la
indigencia, los hombres inteligentes tratados con desprecio y el que vuelve de la justicia al pecado: a este,
el Señor lo destina a la espada.
29 Difícilmente un comerciante se libra de incurrir en falta, y un negociante no estará exento de pecado.

Peligros de la mala lengua


01 Muchos han pecado por amor a las ganancias y el que busca enriquecerse hace como quien no ve.
02 Entre la juntura de las piedras se clava la estaca, y entre la compra y la venta se desliza el pecado.
03 El que no se aferra resueltamente al temor del Señor verá muy pronto su casa en ruinas.
04 Cuando se zarandea la criba, quedan los residuos: así los desechos de un hombre aparecen en sus
palabras.
05 El horno pone a prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en sus conversación.
06 El árbol bien cultivado se manifiesta en sus frutos; así la palabra expresa la índole de cada uno.
07 No elogies a nadie antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres.
08 Si buscas la justicia, la alcanzarás, y te revestirás de ella como de una túnica gloriosa.
09 Los pájaros buscan la compañía de sus semejantes y la verdad retorna a aquellos que la practican.
10 El león está al acecho de su presa y el pecado, de los que practican la injusticia.
11 La conversación del hombre bueno es siempre sabia, pero el insensato es variable como la luna.
12 Mide tu tiempo cuando estés entre los necios, pero quédate largo rato entre la gente de criterio.
13 La conversación de los necios es odiosa y sólo les causa gracia el vicio desenfrenado.
14 Los que juran constantemente hacen erizar los cabellos y cuando discuten, hay que taparse los oídos.
15 Las disputas de los orgullosos hacen correr la sangre y es lamentable escuchar sus invectivas.
16 El que revela los secretos hace que le pierdan la confianza y no encontrará jamás un amigo íntimo.
17 Sé afectuoso y confiado con tu amigo, pero si has revelado sus secretos, no corras tras él,
18 porque como el asesino destruye a su víctima, así has destruido la amistad de tu prójimo:
19 como un pájaro que has dejado escapar de tu mano, así has perdido a tu amigo, y ya no lo recobrarás.
20 No corras detrás de él, porque está muy lejos, huyó como una gacela de la red.
21 Porque una herida puede ser vendada, y para la injuria puede haber reconciliación, pero el que revela
los secretos nada puede esperar.
22 Algo malo trama el que guiña un ojo, y nadie logrará disuadirlo.
23 Delante de tus ojos, su boca es toda dulzura y se extasía con tus palabras, pero por detrás cambia de
lenguaje y tiende una trampa con tus mismas palabras.
24 Yo detesto muchas cosas, pero más que nada a él, y el Señor también lo detesta. En el pecado, el
castigo
25 El que tira una piedra hacia arriba, la tira sobre su cabeza, y un golpe traicionero hiere también al que
lo da.
26 El que cava una fosa caerá en ella y el que tiende una red quedará enredado.
28 Sarcasmos e insultos son propios de los soberbios, pero el castigo los acecha como un león.
27 El mal que se comete recae sobre uno mismo, sin que se sepa siquiera de dónde proviene.
29 Caerán en la red los que se alegran de la caída de los buenos y el dolor los consumirá antes de su
muerte.
30 También el rencor y la ira son abominables, y ambas cosas son patrimonio de pecador.

La venganza
01 El hombre vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados.
02 Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados.
03 Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane?
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

04 No tiene piedad de un hombre semejante a él ¡y se atreve a implorar por sus pecados!


05 El, un simple mortal, guarda rencor: ¿quién le perdonará sus pecados?
06 Acuérdate del fin, y deja de odiar; piensa en la corrupción y en la muerte, y sé fiel a los mandamientos;
07 acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y
pasa por alto la ofensa.
08 Evita los altercados y pecarás mucho menos, porque el hombre iracundo enciende las disputas.
09 El pecador siembra la confusión entre los amigos y crea división entre los que vivían en paz.
10 El fuego arde según el combustible, y la disputa se enciende en la medida del empecinamiento; según
sea su fuerza, será la furia de un hombre, y según su riqueza, dará libre curso a su ira.
11 Una discordia repentina enciende un fuego, y una disputa precipitada hace correr la sangre.
12 Si soplas una chispa, se inflama; si le escupes encima, se extingue, y ambas cosas salen de tu boca.
13 Maldice al murmurador y al de lengua doble: ellos han arruinado a mucha gente que vivía en paz.
14 La lengua triple ha hecho tambalear a muchos y los dispersó de nación en nación; ella arrasó ciudades
fortificadas y echó por tierra casas de potentados;
15 hizo repudiar a mujeres valerosas y las privó del fruto de sus trabajos.
16 El que le presta atención, no encuentra más descanso y ya no puede vivir en paz.
17 Un golpe de látigo deja una marca, pero un golpe de lengua quiebra los huesos.
18 Muchos han caído al filo de la espada, pero son menos que los caídos a causa de la lengua.
19 ¡Feliz el que está al resguardo de ella y no ha quedado expuesto a su furor, el que no ha tirado de su
yugo ni ha sido atado a tus cadenas!
20 Porque su yugo es un yugo de hierro y sus cadenas son cadenas de bronce.
21 ¡Muerte funesta es la que inflige y es preferible el Abismo a una lengua así!
22 Pero ella no tiene poder sobre los hombres buenos y ellos no se quemarán en sus llamas.
23 Los que abandonan al Señor serán sus víctimas: ella los abrasará sin extinguirse, se lanzará sobre ellos
como un león y los destrozará como una pantera.
24 Por eso, rodea tu posesión con un cerco de espinas, guarda bien tu plata y tu oro;
25 fabrícate una balanza y una pesa para tus palabras, y una puerta y un cerrojo para tu boca.
26 Presta atención, se sea que resbales a causa de la lengua y caigas ante los que acechan.

Préstamos
01 El que practica la misericordia presta a su prójimo, y el que acude en su ayuda observa los
mandamientos.
02 Presta a tu prójimo cuando esté necesitado, y restitúyele a tu vez en el momento convenido.
03 Cumple tu palabra y sé leal con él, y encontrarás en todo momento lo que necesites.
04 Muchos consideran el préstamo como una ganga y ponen en aprietos a quienes los han ayudado.
05 Hasta que reciben, besan las manos de la gente y hablan con humildad de las riquezas del prójimo,
pero en el momento de restituir, piden prórroga, sólo devuelven con palabras quejumbrosas y echan la
culpa a las circunstancias.
06 Si llegan a pagar, el acreedor recibe apenas la mitad y tiene que aceptarlo como un favor. Si no, lo
despojan de sus riquezas, y él se gana inútilmente un enemigo que le paga con maldiciones e insultos y le
devuelve desprecio en vez de honrarlo.
07 Así, muchos se niegan a prestar, no por maldad, sino por temor a ser despojados sin razón.
08 Pero tú sé indulgente con el humilde y no le hagas esperar tu limosna.
09 Socorre al pobre para cumplir el mandamiento y, en su indigencia, no lo despidas con las manos vacías.
10 Pierde tu dinero por un hermano y un amigo: que no se herrumbre bajo una piedra y lo pierdas.
11 Deposita tu tesoro según los mandamientos del Altísimo y te reportará más provecho que el oro;
12 que el tesoro encerrado en tus graneros sea la limosna, y ella te preservará de todo mal:
13 mejor que un fuerte escudo y una lanza pesada combatirá a tu favor frente al enemigo.
14 El hombre de bien sale fiador de su prójimo, pero el que perdió la vergüenza lo deja abandonado.
15 No olvides los favores de tu fiador, porque él ha expuesto su vida por ti.
16 El pecador dilapida los bienes de su fiador y el desagradecido abandona al que lo salvó.
17 La fianza perdió a muchos que vivían prósperamente, los sacudió como una ola del mar;
18 obligó a expatriarse a hombres poderosos, que anduvieron fugitivos por países extraños.
19 El pecador que se ofrece como fiador y busca ventaja, se expone a ser procesado.
20 Socorre a tu prójimo en la medida de tus recursos, pero ten cuidado de no arruinarte.
21 Lo esencial para la vida es el agua, el pan, la ropa, y una casa para albergarse dignamente.
22 Más vale vida de pobre en una cabaña que comida exquisita en casa ajena.
23 Conténtate con lo que tienes, sea poco o mucho, y no oirás que te reprochan por ser un extraño.
24 Triste vida es andar de casa en casa: donde eres un extraño, no puedes abrir la boca.
103
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

25 Sirves de comer y beber a gente desagradecida, y encima tienes que oír cosas amargas:
26 Ven aquí, forastero, prepara la mesa, y si tienes algo a mano, dame de comer».
27 »Deja el lugar para alguien más importante; mi hermano viene a hospedarse, y necesito la casa».
28 ¡Qué duro es para un hombre sensible que le reprochen la hospitalidad y le echen en cara una deuda!

Corrección de los hijos


01 El que ama a su hijo lo castiga asiduamente, para poder alegrarse de él en el futuro.
02 El que educa bien a su hijo encontrará satisfacción en él y se sentirá orgulloso entre sus conocidos.
03 El que instruye a su hijo dará envidia a su enemigo y se sentirá dichoso delante de sus amigos,
04 Muere el padre, y es como si no muriera, porque deja detrás de sí a uno igual a él.
05 Mientras vive, se alegra de verlo, y a su muerte, no siente ningún pesar:
06 deja a alguien que lo vengará de sus enemigos y devolverá los favores a sus amigos.
07 El que mima a su hijo vendará sus heridas y a cada grito que dé, se le conmoverán las entrañas.
08 Un caballo sin domar se vuelve reacio, y un hijo consentido se vuelve insolente.
09 Malcría a tu hijo, y te hará temblar; juega con él, y te llenará de tristeza.
10 No hagas bromas con él, para no sufrir con él ni rechinar tus dientes al final.
11 No les des rienda suelta en su juventud,
12 pégale sin temor mientras es niño, no sea que se vuelva rebelde y te desobedezca.
13 Educa a tu hijo y fórmalo bien, para que no tengas que soportar su desvergüenza.
14 Más vale pobre sano y vigoroso que rico lleno de achaques.
15 La salud y el vigor valen más que todo el oro y el cuerpo robusto, más que una inmensa fortuna.
16 No hay mejor riqueza que la salud del cuerpo ni mayor felicidad que la alegría del corazón.
17 Es preferible la muerte a una vida amarga y el descanso eterno a una enfermedad incurable.
18 Manjares derramados sobre una boca cerrada son los alimentos depositados sobre una tumba:
19 ¿de qué le sirve al ídolo la ofrenda si no puede comer ni gustar? Así pasa con el hombre perseguido por
el Señor:
20 mira con sus ojos y lanza un suspiro, como un eunuco cuando abraza a una virgen.
21 No dejes que la tristeza se apodere de ti ni te atormentes con tus cavilaciones.
22 Un corazón alegre es la vida del hombre y el gozo alarga el número de sus días.
23 Vive ilusionado y consuela tu corazón, y aparta lejos de ti la tristeza, porque la tristeza fue la perdición
de muchos y no se saca de ella ningún provecho.
24 La envidia y la ira acortan la vida y las preocupaciones hacen envejecer antes de tiempo.
25 Un hombre de corazón alegre tiene buen apetito y lo que come le hace provecho.

Desventajas de la riqueza
01 Los desvelos del rico terminan por consumirlo y el afán de riquezas hace perder el sueño.
02 La preocupación por el sustento no deja dormir, y priva del sueño más que una grave enfermedad.
03 El rico se fatiga por amontonar una fortuna, y si descansa, es para hartarse de placeres;
04 el pobre se fatiga por amontonar una fortuna, y si descansa, cae en la indigencia.
05 El que ama el oro nunca podrá ser justo, y el afán de lucro hace extraviar a un hombre.
06 Muchos acabaron en la ruina por culpa del oro y se enfrentaron con su propia perdición,
07 porque el oro es una trampa para los que se enloquecen por él, y todos los insensatos se dejan atrapar.
08 ¡Feliz el rico que se conserva íntegro y no corre detrás del oro!
09 ¿Quién es él? Y lo felicitaremos porque ha hecho maravillas en su pueblo.
10 ¿Quién pasó por esta prueba y demostró ser perfecto? Tiene un buen motivo para gloriarse. ¿Quién
pudo transgredir y no transgredió, hacer el mal y no lo hizo?
11 Sus bienes estarán asegurados y la asamblea publicará sus beneficios.
12 ¿Estás sentado a la mesa de un grande? No digas, relamiéndote los labios: «¡Cuántas cosas hay aquí!».
13 Acuérdate que está mal tener un ojo ávido: ¿ha sido creado algo peor que el ojo? Por eso derrama
lágrimas por cualquier cosas.
14 No extiendas la mano a todo lo que veas, para no tropezar con tu vecino en el plato.
15 Juzga al prójimo por lo que tú mismo sientes y reflexiona siempre que hagas algo.
16 Come como persona educada lo que pongan delante y no mastiques ruidosamente, para no hacer
odioso.
17 Sé el primero en dejar de comer, por buena educación, y no seas insaciable, para no chocar.
18 Si estás sentado entre muchos comensales, no extiendas tu mano antes que los demás.
19 ¡Qué poco le basta a un hombre bien educado! Por eso no se sofoca cuando está en su lecho.
20 A estómago sobrio, sueño saludable: uno se levanta temprano, y está bien despierto. Insomnio penoso,
náuseas y cólicos: eso le espera al hombre insaciable.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

21 Y si te han forzado a excedente en la comida, levántate, ve lejos a vomitar y sentirás alivio.


22 Escúchame, hijo mío, no me desprecies, y al final comprenderás mis palabras: sé moderado en todas
tus acciones y nunca caerás enfermo.
23 Los labios bendicen al que sirve bien de comer y el testimonio de su generosidad es digno de fe.
24 La ciudad murmura del que mezquina el pan y el testimonio de su mezquindad es exacto.
25 No te hagas el valiente con el vino, porque el vino ha sido la perdición de muchos.
26 Como la fragua pone a prueba el temple del acero, el vino prueba al hombre en las disputas de los
prepotentes.
27 El vino es como la vida para el hombre, siempre que se lo beba con moderación. ¿Qué es la vida cuando
falta el vino? Porque él fue creado para alegría de los hombres.
28 Gozo del corazón y alegría del alma es el vino bebido a su tiempo y en la medida conveniente.
29 Amargura del alma es el vino bebido en exceso, con ánimo de desafiar y provocar.
30 La embriaguez enfurece al necio hasta el escándalo, disminuye sus fuerzas y le provoca heridas.
31 Mientras se bebe vino, no reprendas a tu prójimo ni lo humilles si se pone alegre; no le dirijas palabras
injuriosas ni lo importunes con reclamos.

Los banquetes
01 ¿Te toca presidir la mesa? No te envanezcas: compórtate con los demás como uno de ellos y atiéndelos
bien antes de sentarte.
02 Una vez cumplido todo tu oficio, ocupa tu puesto para alegrarte a causa de los comensales y verte
coronado porque todo está en orden.
03 Habla, anciano, porque te corresponde hacerlo, pero con discreción y sin interrumpir la música.
04 Mientras se escucha, no te pongas a charlar ni te hagas el sabio fuera de tiempo
05 Sello de rubí en una alhaja de oro es un concierto musical mientras se bebe vino;
06 sello de esmeralda en un engaste de oro es la música melodiosa sobre la dulzura del vino.
07 Habla, joven, cuando sea necesario, pero dos veces a lo más, y si te preguntan.
08 Habla concisamente, di mucho en pocas palabras: sé como uno que sabe y sin embargo se calla.
09 En medio de los grandes, no pretendas igualarlos, y si otro habla, sé parco en tus palabras.
10 El relámpago brilla antes del trueno y el encanto precede al hombre modesto.
11 Levántate a tiempo, se seas el último en irte, ve derecho a tu casa, sin entretenerte por el camino.
12 Diviértete allí como más te guste, pero sin pecar con palabras arrogantes.
13 Y por todo eso, bendice a tu Creador, que te embriaga con sus bienes.
14 El que teme al Señor acepta ser instruido y los que lo buscan ardientemente alcanzarán su favor.
15 El que busca la Ley se saciará de ella, pero al que finge observarla le sirve de tropiezo.
16 Los que temen al Señor descubren lo que es recto y hacen brillar sus preceptos como una lámpara.
17 El hombre pecador no tolera ningún reproche y encuentra pretextos para hacer lo que quiere.
18 El hombre de consejo no descuida la reflexión; el impío y el arrogante proceden temerariamente.
19 No hagas nada sin el debido consejo y no te arrepentirás de tus acciones.
20 No vayas por un camino lleno de obstáculos y no tropezarás contra las piedras.
21 No te fíes del camino despejado
22 y cuídate hasta de tus hijos.
23 En todo lo que hagas, sé fiel a ti mismo, porque también eso es observar los mandamientos.
24 El que confía en la Ley presta atención a los mandamientos y el que confía en el Señor no sufrirá
menoscabo.

Confianza en la palabra de Dios


01 El que teme al Señor no sufrirá ningún mal y en la prueba será librado una y otra vez.
02 Un hombre sabio nunca detesta la Ley, pero el que finge observarla es como un barco en la tempestad.
03 Un hombre inteligente confía en la Ley y la tiene tanta fe como a un oráculo divino.
04 Prepara lo que vas a decir, y así serás escuchado, resume lo que sabes, y luego responde.
05 Los sentimientos del necio son una rueda de carro y su conversación, como un eje que da vueltas.
06 Un amigo burlón es como un caballo en celo: relincha bajo cualquier jinete.
07 ¿Por qué un día es más importantes que otro, si a todos los días del año la luz les viene del sol?
08 Es la ciencia del Señor la que los hizo diferentes, y él diversificó los tiempos y las fiestas:
09 a unos días los exaltó y consagró, y a otros los computó entre los días ordinarios.
10 Todos los hombres provienen del suelo, y Adán fue creado de la tierra;
11 pero, en su gran sabiduría, el Señor los distinguió y los hizo marchar por caminos diversos:
12 a unos los bendijo y exaltó, los consagró y los acercó a él; a otros los maldijo y humilló, y los derribó de
sus puestos.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

13 Como está la arcilla en las manos del alfarero, que dispone de ella según su voluntad, así están los
hombres en las manos de su Creador, y él les retribuirá según su decisión.
14 Frente al mal, está el bien y frente a la muerte, la vida: así, frente al hombre bueno, está el pecador.
15 Considera asimismo todas las obras del Altísimo: están de dos en dos, una frente a otra.
16 Yo, el último en llegar, me mantuve alerta como quien recoge detrás de los viñadores.
17 Por la bendición del Señor, he llegado a tiempo, y como un viñador, he llenado el lagar.
18 Sepan que no me fatigué para mí solamente, sino para todos los que buscan la instrucción.
19 Escúchenme, grandes del pueblo, y ustedes, jefes de la asamblea, préstenme atención.
20 Sea hijo o mujer, hermano o amigo, a nadie des autoridad sobre ti mientras vivas. Tampoco entregues
tus bienes a otro, no sea que te arrepientas y los tengas que reclamar.
21 Mientras vivas y tengas aliento, no te dejes enajenar por nadie:
22 es mejor que tus hijos te pidan que tener tus ojos fijos en sus manos.
23 En todo lo que hagas, sé tú el que dirige, y no manches con nada tu reputación.
24 Cuando lleguen a su término los días de tu vida, a la hora de la muerte, reparte tu herencia.
25 Al asno el forraje, el bastón y la carga; al servidor el pan, la disciplina y el trabajo.
26 Obliga a trabajar a tu esclavo, y encontrarás descanso; déjalo desocupado, y buscará la libertad.
27 El yugo y las riendas doblegan la nuca, y para el servidor perverso, están la tortura y el tormento.
28 Fuérzalo a trabajar, para que no se quede ocioso, porque el ocio enseña muchas cosas malas.
29 Oblígalo a trabajar como le corresponde, y si no obedece, ata sus pies con cadenas.
30 Pero a nadie le exijas más de la cuenta, y no hagas nada sin justicia.
31 Si no tienes más que un servidor, considéralo como a ti mismo, porque lo has adquirido con sangre;
32 si no tienes más que un servidor, trátalo como a un hermano, porque lo necesitas tanto como a ti
mismo.
33 Si tú lo maltratas y él termina por escaparse, ¿por qué camino lo irás a buscar?

Inutilidad de los sueños


01 Vanas y engañosas son las esperanzas del insensato, y los sueños dan alas a los necios.
02 Tratar de asir una sombra o correr detrás del viento es dar crédito a los sueños.
03 Las visiones de los sueños no son más que un espejismo: un rostro ante el reflejo de su propia imagen.
04 ¿Puede sacarse algo puro de lo impuro o de la mentira puede salir la verdad?
05 Adivinaciones, augurios y sueños son cosas vanas, puras fantasías, como las de una parturienta.
06 A no ser que los envíe el Altísimo en una visita, no les prestes ninguna atención.
07 Porque los sueños han extraviado a muchos que cayeron por esperar en ellos.
08 La Ley debe cumplirse sin falsedad, y la sabiduría expresada fielmente es perfecta.
09 El que ha viajado mucho sabe muchas cosas, y el hombre de experiencia habla inteligentemente.
10 El que no ha sido probado sabe pocas cosas, pero el que ha andado mucho adquiere gran habilidad.
11 Yo he visto muchas cosas en el curo de mis viajes, y sé mucho más de lo que podría expresar.
12 Muchas veces estuve en peligro de muerte, y gracias a todo eso escapé sano y salvo.
13 El espíritu de los que temen al Señor vivirá, porque han puesto su esperanza en aquel que los salva.
14 El que teme al Señor no se intimida por nada, y no se acobarda, porque él es su esperanza.
15 ¡Feliz el alma del que teme al Señor! ¿En quién se sostiene y cuál es su apoyo?
16 Los ojos del Señor miran a aquellos que lo aman: él es escudo poderoso y apoyo seguro, refugio contra
el viento abrasador y el ardor del mediodías, salvaguardia contra el tropiezo y auxilio contra la caída.
17 El levanta el ánimo e ilumina los ojos, da salud, vida y bendición.
18 Ofrecer en sacrificio el fruto de la injusticia es presentar una ofrenda defectuosa, y los dones de los
impíos no son aceptados.
19 El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos, y no es por el número de víctimas que perdona los
pecados.
20 Como inmolar a un hijo ante los ojos de su padre, es presentar una víctima con bienes quitados a los
pobres.
21 Un mendrugo de pan es la vida de los indigentes: el que los priva de él es un sanguinario.
22 Mata a su prójimo el que lo priva del sustento, derrama sangre el que retiene el salario del jornalero.
23 Si uno edifica y otro destruye, ¿qué ganan con eso sino fatigas?
24 Si uno suplica y otro maldice, ¿qué voz escuchará el Dueño de todo?
25 El que vuelve a toca a un muerte después de haberse lavado, ¿qué ha ganado con purificarse?
26 Así es el hombre que ayuda por sus pecados y luego vuelve a cometerlos ¿quién escuchará su plegaria y
qué ha ganado con humillarse?

Verdaderos sacrificios
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

01 Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas y ser fiel a los mandamientos es ofrecer un
sacrificio de comunión;
02 devolver un favor es hacer una oblación de harina y hacer limosna es ofrecer un sacrifico de alabanza.
03 La manera de agradar al Señor es apartarse del mal, y apartarse de la injusticia es un sacrificio de
expiación.
04 No te presentes ante el Señor con las manos vacías, porque todo esto lo prescriben los mandamientos.
05 Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar, su fragancia llega a la presencia del Altísimo.
06 El sacrificio del justo es aceptado y su memorial no caerá en el olvido.
07 Glorifica al Señor con generosidad y no mezquines las primicias de tus manos.
08 Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.
09 Da al Altísimo según lo que él te dio, y con generosidad, conforme a tus recursos,
10 porque el Señor sabe retribuir y te dará siete veces más.
11 No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría, y no te apoyes en un sacrificio injusto.
12 Porque el Señor es juez y no hace distinción de personas:
13 no se muestra parcial contra el pobre y escucha la súplica del oprimido;
14 no desoye la plegaria del huérfano, ni a la viuda, cuando expone su queja.
15 ¿No corren las lágrimas por las mejillas de la viuda y su clamor no acusa al que las hace derramar?
16 El que rinde el culto que agrada al Señor, es aceptado, y su plegaria llega hasta las nubes.
17 La súplica del humilde atraviesa las nubes y mientras no llega a su destino, él no se consuela:
18 no desiste hasta que el Altísimo interviene, para juzgar a los justos y hacerles justicia.
19 El Señor no tardará y no tendrá paciencia con los impíos,
20 hasta quebrar el poderío de los despiadados y dar su merecido a las naciones;
21 hasta extirpar la multitud de los prepotentes y quebrar el cetro de los injustos;
22 hasta retribuir a cada hombre según sus acciones, remunerando las obras de los hombres según sus
intenciones;
23 hasta juzgar la causa de su pueblo y alegrarlo con su misericordia.
24 ¡Qué hermosa es la misericordia en le momento de la aflicción, como las nubes de lluvia en tiempo de
sequía!

Plegaria por Israel


01 Ten piedad de nosotros, Dueño soberano, Dios de todas las cosas, y mira, infunde tu temor a todas las
naciones.
02 Levanta tu mano contra las naciones extranjeras y que ellas vean tu dominio.
03 Así como les manifestaste tu santidad al castigarnos, manifiéstanos también tu grandeza castigándolas
a ellas;
04 y que ellas te reconozcan, como hemos reconocido nosotros que no hay otro Dios fuera de ti, Señor.
05 Renueva los signos y repite las maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho.
06 Despierta tu furor y derrama tu ira, suprime al adversario y extermina al enemigo.
07 Apresura la hora y acuérdate del juramento, para que se narren tus hazañas.
08 Que el fugitivo sea devorado por el ardor del fuego, y que encuentren su perdición los que maltratan a
tu pueblo.
09 Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: «¡No hay nadie fuera de nosotros!».
10 Congrega a todas las tribus de Jacob, y entrégales su herencia, como al comienzo.
11 Ten piedad, Señor, del pueblo que es llamado con tu Nombre, de Israel, a quien trataste como a un
primogénito.
12 Ten compasión de Ciudad santa, de Jerusalén, el lugar de reposo.
13 Llena a Sión de alabanzas por tu triunfo, y a tu pueblo, cólmalo de tu gloria.
14 Da testimonio a favor de los que tú creaste en el principio, y cumple las profecías anunciadas en tu
Nombre.
15 Dales la recompensa a los que te aguardan, y que se compruebe la veracidad de tus profetas.
16 Escucha, Señor, la oración de los que te suplican, conforme a la bendición de Aarón sobre tu pueblo,
17 para que todos los que viven en la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
18 El estómago asimila toda clase de alimentos, pero hay unos mejores que otros.
19 El paladar distingue los manjares y el corazón inteligente descubre las mentiras.
20 Un corazón tortuoso provoca contrariedades, pero el hombre de experiencia le da su merecido.
21 Una mujer acepta cualquier marido, pero unas jóvenes son mejores que otras.
22 La hermosura de la mujer alegra el rostro y supera todos los deseos del hombre.
23 Si en sus labios hay bondad y dulzura, su marido ya no es más uno de tantos hombres.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

24 El que adquiere una mujer tiene el comienzo de la fortuna, una ayuda adecuada a él y una columna
donde apoyarse.
25 Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, y donde no hay mujer, el hombre gime y va a la deriva.
26 ¿Quién puede fiarse de un salteador que va rápidamente de ciudad en ciudad?
27 Así sucede con el hombre sin nido, que se alberga donde lo sorprende la noche.

Más sobre los amigos


01 Todo amigo dice: «También yo soy tu amigo», pero hay amigos que lo son sólo de nombre.
02 ¿No entristece acaso hasta la muerte ver a un amigo querido transformarse en enemigo?
03 ¡Perversa inclinación! ¿De dónde te han hecho rodar para cubrir la tierra de falsedad?
04 ¡Un compañero comparte las alegrías del amigo y en el momento de la aflicción, se vuelve contra él!
05 ¡Otro sufre con el amigo para llenarse su vientre, y a la hora del combate, empuña el escudo!
06 Nunca te olvides de un buen amigo, y acuérdate de él cuando tengas riquezas.
07 Todo el que aconseja recomienda su consejo, pero hay quien aconseja pensando sólo en sí mismo.
08 Sé precavido con el que da consejos y averigua primero qué le hace falta, porque entonces aconsejará
lo que le convenga a él; no sea que le dé lo mismo una cosa que otra
09 y te diga: «Vas por el buen camino», mientras se pone enfrente a ver qué te pasa.
10 No consultes al que te subestima, y al que tiene celos de ti, ocúltale tus designios.
11 No pidas consejo a una mujer sobre su rival, ni a un cobarde sobre la guerra, ni a un comerciante sobre
un negocio, ni a un comprador sobre una venta, ni a un envidiosos sobre la gratitud, ni a un despiadado
sobre un beneficio, ni a un perezoso sobre cualquier trabajo, ni al que trabaja por horas sobre la conclusión
de una obra, ni a un servidor holgazán sobre un trabajo difícil: no cuentes con estos para ningún consejo.
12 Pero recurre asiduamente a un hombre piadoso, de quien te consta que cumple los mandamientos,
capaz de sentir lo que tú mismo sientes, y que sufrirá contigo si das un traspié.
13 Déjate llevar por lo que te dicta el corazón, porque nadie te será más fiel que él:
14 el alma de un hombre suele advertir a menudo mejor que siete vigías apostados sobre una altura.
15 Y por encima de todo ruego al Altísimo, para que dirija tus pasos en la verdad.
16 Principio de toda obra es la conversación, y antes de toda acción, está el consejo.
17 Raíz de los pensamientos es el corazón, y él hace brotar cuatro ramas:
18 el bien y el mal, la vida y la muerte, y la que decide siempre en todo esto es la lengua.
19 Un hombre puede ser hábil para instruir a muchos y, sin embargo, ser inútil para sí mismo.
20 El que es sabio de labios para afuera, se hace odioso y acabará sin tener qué comer:
21 no se le ha concedido el favor del Señor, porque estaba desprovisto de toda sabiduría.
22 Si un hombre es sabio para sí mismo, los frutos de su inteligencia están en su boca y son dignos de fe.
23 Un hombre sabio instruye a su propio pueblo y los frutos de su inteligencia son dignos de fe.
24 Un hombre sabio es colmado de bendiciones y, al verlo, todos lo felicitan.
25 El hombre tiene sus días contados, pero los días de Israel son incontables.
26 Un hombre sabio se gana la confianza de su pueblo y su nombre sobrevive para siempre.
27 Hijo mío, para tu régimen de comida, pruébate a ti mismo: mira qué te hace mal y prívate de ello.
28 Porque no todo es conveniente para todos ni a todos les gusta lo mismo.
29 No seas insaciable de placeres ni te excedas en las comidas.
30 Porque el exceso en las comidas acarrea enfermedades y la glotonería provoca cólicos.
31 La glotonería causó la muerte de muchos, pero el que se cuida prolongará su vida.

Médicos y medicinas
01 Honra al médico por sus servicios, como corresponde, porque también a él lo ha creado el Señor.
02 La curación procede del Altísimo, y el médico recibe presentes del rey.
03 La ciencia del médico afianza su prestigio y él se gana la admiración de los grandes.
04 El Señor hizo brotar las plantas medicinales, y el hombre prudente no las desprecia.
05 ¿Acaso una rama no endulzó el agua, a fin de que se conocieran sus propiedades?
06 El Señor dio a los hombres la ciencia, para ser glorificado por sus maravillas.
07 Con esos remedios el médico cura y quita el dolor, y el farmacéutico prepara sus ungüentos.
08 Así, las obras del Señor no tienen fin, y de él viene la salud a la superficie de la tierra.
09 Si estás enfermo, hijo mío, no seas negligentes, ruega al Señor, y él te sanará.
10 No incurras en falta, enmienda tu conducta y purifica tu corazón de todo pecado.
11 Ofrece el suave aroma y el memorial de harina, presenta una rica ofrenda, como si fuera la última.
12 Después, deja actuar al médico, porque el Señor lo creó; que no se aparte de ti, porque lo necesitas.
13 En algunos casos, tu mejoría está en sus manos,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

14 y ellos mismos rogarán al Señor que les permita dar una alivio y curar al enfermo, para que se
restablezca.
15 El hombre que peca delante de su Creador, ¡que caiga en manos del médico!
16 Hijo mío, por un muerto, derrama lágrimas, y entona un lamento, como quien sufre terriblemente.
Entierra su cadáver en la forma establecida y no descuides su sepultura.
17 Llora amargamente, golpéate el pecho, y observa el duelo que él se merece, uno o dos días, para evitar
comentarios, y luego consuélate de tu tristeza.
18 Porque la tristeza lleva a la muerte y un corazón abatido quita las fuerzas.
19 En la desgracia la tristeza es permanente, y el corazón maldice una vida miserable.
20 No te dejes llevar por la tristeza, aléjala, acordándote de tu fin.
21 Nunca lo olvides: ¡no hay camino de retorno! Al muerto, no podrás serle útil y te harás mal a ti.
22 «Recuerda mi destino, que será también el tuyo: ayer a mí y hoy a ti».
23 Ya que el muerto descansa, deja en paz su memoria, y trata de consolarte, porque ha partido su
espíritu.
24 La sabiduría del escriba exige tiempo y dedicación, y el que no está absorbido por otras tareas, se hará
sabio.
25 ¿Cómo se hará sabio el que maneja el arado y se enorgullece de empuñar la picana, el que guía los
bueyes, trabaja con ellos, y no sabe hablar más que de novillos?
26 El pone todo su empeño en abrir los surcos y se desvela por dar forraje a las terneras.
27 Lo mismo pasa con el artesano y el constructor, que trabajan día y noche; con los que graban las efigies
de los sellos y modifican pacientemente los diseños: ellos se dedican a reproducir el modelo y trabajan
hasta tarde para acabar la obra.
28 Lo mismo pasa con el herrero, sentado junto al yunque, con la atención fija en el hierro que forja: el
vaho del fuego derrite su carne y él se debate con el calor de la fragua; el ruido del martillo ensordece sus
oídos y sus ojos están fijos en el modelo del objeto; pone todo su empeño en acabar sus obras y se
desvela por dejarlas bien terminadas.
29 Lo mismo pasa con el alfarero, sentado junto a su obra, mientras hace girar el torno con sus pies: está
concentrado exclusivamente en su tarea y apremiado por completar la cantidad;
30 con su brazo modela la arcilla y con los pies vence su resistencia; pone todo su empeño en acabar el
barnizado y se desvela por limpiar el horno.
31 Todos ellos confían en sus manos, y cada uno se muestra sabio en su oficio.
32 Sin ellos no se levantaría ninguna ciudad, nadie la habitaría ni circularía por ella.
33 Pero no se los buscará para el consejo del pueblo ni tendrán preeminencia en la asamblea; no se
sentarán en el tribunal del juez ni estarán versados en los decretos de la Alianza.
34 No harán brillar la instrucción ni el derecho, ni se los encontrará entre los autores de proverbios. Sin
embargo, ellos afianzan la creación eterna y el objeto de su plegaria son los trabajos de su oficio.

Ideal del sabio


01 No pasa lo mismo con el que consagra su vida a reflexionar sobre la Ley del Altísimo. El busca la
sabiduría de todos los antiguos y dedica su tiempo a estudiar las profecías;
02 conserva los dichos de los hombres famosos y penetra en las sutilezas de las parábolas;
03 indaga el sentido oculto de los proverbios y estudia sin cesar las sentencias enigmáticas.
04 Presta servicio entre los grandes y se lo ve en la presencia de los jefes; viaja por países extranjero,
porque conoce por experiencia lo bueno y lo malo de los hombres.
05 De todo corazón, muy de madrugada, se dirige al Señor, su Creador, y suplica en la presencia del
Altísimo; abre sus labios para orar y pide perdón por sus pecados.
06 Si el gran Señor así lo desea, será colmado del espíritu de inteligencia: derramará como lluvia sus
sabias palabras y celebrará al Señor con su plegaria;
07 dirigirá rectamente su conejo y su ciencia y reflexionará sobre los secretos de Dios;
08 con su enseñanza hará brillar la doctrina y se gloriará en la Ley de Alianza del Señor.
09 Muchos alabarán su inteligencia, que nunca caerá en el olvido; su recuerdo no se borrará jamás y su
nombre vivirá para siempre.
10 Las naciones hablarán de su sabiduría y la asamblea proclamará su alabanza.
11 Si vive largo tiempo, tendrá más renombre que otros mil; si entra en el reposo, eso le bastará.
12 Voy a seguir exponiendo mis reflexiones, porque estoy colmado como la luna llena.
13 Escúchenme, hijos santos, y crezcan como rosal que brota junto a la corriente de agua.
14 Exhalen suave fragancia como el incienso y florezcan como el lirio; derramen aroma y entonen un
canto, bendigan al Señor por todas sus obras.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

15 Reconozcan que su Nombre es grande, denle gracias, proclamando su alabanza, con cantos en los
labios y con arpas, y digan en la acción de gracias:
16 ¡Qué hermosas son todas las obras del Señor, y todo lo que él ordena se cumple a su tiempo! No hay
por qué decir: «¿Qué es esto? ¿Para qué está?». Porque todo será comprendido en su momento.
17 Por su palabra, las aguas se detuvieron como una masa; por una de sus órdenes, se formaron los
depósitos de agua.
18 El lo ordena, y se cumple su voluntad, y nadie puede menoscabar su obra salvadora.
19 Las obras de todo ser viviente están ante él y nada puede ocultarse a sus ojos.
20 El abarca con la mira los límites del tiempo y no hay nada extraordinario para él.
21 No hay por qué decir: «¿Qué es esto? ¿Para qué está?». Porque todo ha sido creado con un fin.
22 Su bendición desborda como un río y como un diluvio, empapa la tierra.
23 Pero su ira será la herencia de las naciones, igual que cuando él cambió las aguas en sal.
24 Sus caminos son rectos para los santos, pero están llenos de obstáculos para los impíos.
25 Los bienes fueron creados desde el principio para los buenos, así como los males para los pecadores.
26 Lo más indispensable para la vida del hombre es el agua y el fuego, el hierro y la sal, la harina de trigo,
la leche y la miel, la sangre de la vid, el aceite y la ropa:
27 todo esto es beneficioso para los buenos, y se vuelve perjudicial para los pecadores.
28 Hay vientos que fueron creados para el castigo, y en sus furor, él los hace más impetuosos: en el
momento de la destrucción, desencadenan su violencia y apaciguan el furor de aquel que los hizo.
29 Fuego, granizo, hambre y peste: todo esto fue creado para el castigo.
30 Los dientes de las fieras, los escorpiones y las víboras, y la espada vengadora que destruye al impío,
31 todos ellos se alegran de sus órdenes y están sobre la tierra dispuestos a servirlo: llegado el momento,
no transgredirán su palabra.
32 Por eso, desde el principio, convencí de esto, reflexioné, y lo puse por escrito:
33 Las obras del Señor son todas buenas, y a su debido tiempo, él provee a toda necesidad.
34 No hay por qué decir: «Esto es peor que aquello», porque a su tiempo todo será reconocido como
bueno.
35 Y ahora, de todo corazón y en alta voz, canten himnos y bendigan el nombre del Señor».

El destino del hombre


01 Una penosa tarea ha sido impuesta a todo hombre y un yugo pesado agobia a los hijos de Adán, desde
el día que salen del vientre materno, hasta el día que retornan a la madre común.
02 Les da mucho que pensar y los llena de temor la ansiosa expectativa del día de la muerte.
03 Desde el que está sentado en un trono gloriosos hasta el humillado en el polvo y la ceniza;
04 desde el que lleva púrpura y corona hasta el que va vestido miserablemente, sólo sienten rabia y
envidia, turbación e inquietud, miedo a la muerte, resentimiento y rivalidad;
05 y a la hora en que cada uno descansa en su lecho, el sueño de la noche perturba sus pensamientos.
06 Descansa un poco, casi nada, y empieza a debatirse como en pleno día, agitado por sus propias
pesadillas, como quien huye de un campo de batalla.
07 En el momento de sentirse a salvo, se despierta y ve con sorpresa que su temor era infundado.
08 Esto le toca a todo ser viviente, sea hombre o animal, pero a los pecadores, siete veces más:
09 muerte, sangre, rivalidad y espada, adversidad, hambre, destrucción y flagelo.
10 Todo esto fue creado para los impíos, y a causa de ellos sobrevino el diluvio.
11 Todo lo que sale de la tierra, retorna a la tierra, y lo que sale de las aguas, vuelve al mar.
12 El soborno y la injusticia desaparecerán, pero la fidelidad permanece para siempre.
13 La riqueza de los injustos se secará como un torrente, es como el fragor de un trueno que estalla en la
tormenta.
14 Cuando uno de ellos se apodera de algo, se alegra, pero los transgresores desaparecerán por completo.
15 Los retoños de los impíos no multiplican sus ramas, y las raíces impuras están sobre una roca
escarpada.
16 Caña que brota en cualquier agua y al borde de un río será arrancada antes que toda otra hierba.
17 La generosidad es como un vergel exuberante y la limosna permanece para siempre.
18 Dulce es la vida del que se basta a sí mismo y del que trabaja, pero más todavía la del que encuentra
un tesoro.
19 Tener hijos y fundar una ciudad perpetúan el nombre, pero más se estima a una mujer irreprochable.
20 El vino y la música alegran el corazón, pero más todavía el amor a la sabiduría.
21 La flauta y el arpa emiten sonidos melodiosos, pero más todavía una lengua dulce.
22 La gracia y la belleza atraen la mirada, pero más todavía el verdor de los campos.
23 El amigo y el compañero se ayudan oportunamente, pero más todavía la mujer y el marido.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

24 Los hermanos y los bienhechores son útiles en la adversidad, pero más todavía salva la limosna.
25 El oro y la plata hacen marchar con paso firme, pero más todavía se aprecia un consejo.
26 La riqueza y la fuerza reconfortan el corazón, pero más todavía el temor del Señor. Con el temor del
Señor, nada falta, y ya no es necesario buscar otra ayuda.
27 El temor del Señor es como un vergel exuberante, y protege más que cualquier gloria.
28 Hijo mío, no vivas de la mendicidad, porque más vale morir que mendigar.
29 No merece llamarse vida la del que está pendiente de la mesa de otro. El mancha su boca con comida
ajena, y el hombre instruido y bien educado se cuida de hacerlo.
30 En boca del desvergonzado la mendicidad es dulce, pero en sus entrañas será fuego ardiente.

La muerte
01 ¡Muerte, qué amargo es tu recuerdo para el que vive tranquilo en medio de sus bienes, para el hombre
despreocupado, a quien todo le va bien y aún tiene vigor para disfrutar de la vida!
02 ¡Muerte, tu sentencia es bienvenida para el hombre necesitado y sin fuerzas, gastado por los años y
lleno de ansiedades, que se rebela y ha agotado su paciencia!
03 No temas a tu sentencia de muerte, recuerda a los que te precedieron y te seguirán.
04 Esta es la sentencia del Señor para todo ser viviente: ¿por qué oponerse a la voluntad del Altísimo?
Aunque vivas diez, cien o mil años, en el Abismo no te echarán en cara lo que hayas vivido.
05 Los hijos de los pecadores son gente abominable que frecuentan las casas de los impíos.
06 La herencia de los hijos de los pecadores va a la ruina, con su descendencia se perpetúa su infamia.
07 Un padre impío se atrae los reproches de sus hijos, porque es a él a quien deben su infamia.
08 ¡Ay de ustedes, hombres impíos, que han abandonado la Ley del Dios Altísimo!
09 Si ustedes nacen, nacen para la maldición, y si mueren, les tocará en suerte la maldición.
10 Todo lo que sale de la tierra, vuelve a la tierra: así pasan los impíos, de la maldición a la ruina.
11 Los hombres se lamentan porque perece su cuerpo. y en cuanto a los pecadores, hasta su mal nombre
se borrará..
12 Cuida tu buen nombre, porque eso te quedará mucho más que mil tesoros de oro.
13 Una vida feliz tiene sus días contados, pero el buen nombre permanece para siempre.
14 Hijos míos, observen en paz mi enseñanza. Sabiduría escondida y tesoro invisible: ¿de qué sirven una
cosa y la otra?
15 Es preferible el hombre que disimula su necedad al que oculta su sabiduría.
16 Por lo tanto, sientan vergüenza de lo que les voy a indicar, porque no está bien avergonzarse por
cualquier cosa ni toda vergüenza merece ser igualmente aprobada.
17 Tengan vergüenza de la fornicación ante su padre y su madre, y de la mentira, ante un jefe y un
poderoso;
18 del delito ante un juez y un magistrado, y de la iniquidad ante la asamblea del pueblo
19 de la injusticia ante un compañero y un amigo, y del robo ante su vecindario;
20 de violar un juramento y un pacto, y de apoyar los codos en la mesa;
21 de dar o recibir con desdén, y de no devolver el saludo;
22 de mirar a una prostituta, y de dar vuelta la cara a un pariente;
23 de quitar a otro su parte o el regalo que recibió, y de mirar a una mujer casada;
24 de tener intimidades con tu sirvienta, ¡no te acerques a su lecho!
25 de decir palabras hirientes a tus amigos ¡lo que les des no se lo eches en cara!
26 de repetir lo que has oído y de revelar los secretos.
27 Entonces sentirás una auténtica vergüenza, y serás bien visto por todos lo hombres.

Verdadera y falsa vergüenza


01 Pero no te avergüences de lo siguiente y no peques por temor a los que pensarán de ti:
02 no te avergüences de la Ley del Altísimo y de la Alianza, ni de la sentencia que hace justicia al impío;
03 de hacer las cuentas con los compañeros de vieja, ni compartir una herencia con otros;
04 de usar pesas y medidas exactas, ni de obtener ganancias grandes o pequeñas;
05 de lograr beneficios en el comercio, de corregir frecuentemente a tus hijos, ni de hacer sangrar las
espaldas de un mal servidor.
06 Conviene poner bajo sello a una mujer infiel, y donde hay muchas manos tener las cosas bajo llave.
07 Cuenta y pesa bien lo que depositas, y lo que das y recibes, que esté todo por escrito.
08 No te avergüences de corregir el insensato y al necio, ni al anciano decrépito que rivaliza con los
jóvenes. Así demostrarás que estás verdaderamente instruido y serás estimado por todo el mundo.
09 Una hija es para su padre causa secreta de insomnio, y la preocupación por ella le quita el sueño:
cuando es joven, se le puede pasar la edad, y si está casada, puede ser aborrecida.
111
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

10 Mientras es virgen, puede ser violada y quedar embarazada en la casa paterna. Si tiene marido, puede
ser infiel, si ya convive, puede ser estéril.
11 Si tu hija es atrevida, vigílala bien, no sea que te convierta en la burla de tus enemigos, en la
habladuría de la ciudad y el comentario de la gente, y te cubra de vergüenza a los ojos de todos.
12 No fijes tus ojos en la belleza de nadie ni trates con familiaridad a las mujeres.
13 Porque de la ropa sale la polilla y de la mujer, una malicia de mujer.
14 Más vale malicia de hombre que bondad de mujer: una mujer avergüenza hasta la ignominia.
15 Ahora voy a recordar las obras del Señor, lo que yo he visto, lo voy a relatar: por las palabras del Señor
existen sus obras.
16 El sol resplandeciente contempla todas las cosas, y la obra del Señor está llena de su gloria.
17 No ha sido posible a los santos del Señor relatar todas sus maravillas, las que el Señor todopoderoso
estableció sólidamente para que el universo quedara afirmado en su gloria.
18 El sondea el abismo y el corazón, y penetra en sus secretos designios, porque el Altísimo posee todo el
conocimiento y observa los signos de los tiempos.
19 El anuncia el pasado y el futuro, y revela las huellas de las cosas ocultas:
20 ningún pensamiento se le escapa, ninguna palabra se le oculta.
21 El dispuso ordenadamente las grandes obras de su sabiduría, porque existe desde siempre y siempre;
nada ha sido añadido, nada ha sido quitado, y él no tuvo necesidad de ningún consejero.
22 ¡Qué deseables son todas sus obras! Y lo que vemos es apenas una chispa!
23 Todo tiene vida y permanece para siempre, y todo obedece a un fin determinado.
24 Todas las cosas van en pareja, una frente a otra, y él no ha hecho nada incompleto:
25 una cosa asegura el bien de la otra. ¿Quién se saciará de ver su gloria?

Maravillas de la creación
01 Orgullo del cielo es la limpidez del firmamento, y la bóveda celeste es un magnífico espectáculo.
02 El sol, cuando aparece, proclama a su salida qué admirable es la obra del Altísimo.
03 Al mediodía reseca la tierra, ¿y quién puede resistir su ardor?
04 Se atiza el horno para la forja, pero tres veces más abrasa el sol las montañas; él exhala los vapores
ardientes y con el brillo de sus rayos enceguece los ojos.
05 ¡Qué grande es el Señor que lo ha creado! A una orden suya, él emprende su rápida carrera.
06 También la luna, siempre en el momento preciso, marca las épocas y señala los tiempos.
07 Su curso determina las fiestas: es un astro que decrece después de su plenilunio.
08 De ella recibe su nombre el mes; ella crece admirablemente en sus ciclos, es la insignia de los ejércitos
acampados en las alturas, que brilla en el firmamento del cielo.
09 La gloria de los astros es la hermosura del cielo, un adorno luminoso en las alturas del Señor:
10 por la palabra del Santo, se mantienen en orden y no defeccionan de sus puestos de guardia.
11 Mira el arco iris y bendice al que lo hizo: ¡qué magnífico esplendor!
12 El traza en el cielo una aureola de gloria; lo han tendido las manos del Altísimo.
13 A una orden suya cae la nieve, y él lanza los rayos que ejecutan sus decretos;
14 es así como se abren las reservas y las nubes vuelan como pájaros.
15 Con su gran poder, condensa las nubes, que se pulverizan en granizo.
16a A su vista, se conmueven las montañas,
17a el fragor de su trueno sacude la tierra;
16b por su voluntad sopla el viento sur,
17b el huracán del norte y los ciclones.
18 Como bandada de pájaros, él esparce la nieve y, al bajar, ella se posa como la langosta; el resplandor
de su blancura deslumbra los ojos y el espíritu se embelesa al verla caer.
19 Como sal sobre la tierra, él derrama la escarcha y, al congelarse, ella se convierte en espinas
punzantes.
20 Sopla el viento frío del norte y el hielo se congela sobre el agua, se posa sobre toda masa de agua y la
reviste como de una coraza,
21 Otro viento devora las montañas, abrasa el desierto y consume la hierba como un fuego.
22 Una niebla repentina pone remedio a todo eso, y el rocío refresca después del viento abrasador.
23 Conforme a su designio, él dominó el Abismo, y allí plantó las islas.
24 Los que navegan por el mar cuentan sus peligros y sus relatos nos parecen increíbles:
25 allí hay cosas extrañas y maravillosas, animales de todas clases y monstruos marinos.
26 Gracias a él, su mensajero llega a buen puerto, y por su palabra se ordenan todas las cosas.
27 Por mucho que digamos, nunca acabaremos; en una sola palabra: él lo es todo.
28 ¿Dónde hallar la fuerza para glorificarlo? Porque él es el Grande, superior a todas sus obras,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

29 Señor temible y soberanamente grande: su poder es admirable.


30 ¡Glorifiquen al Señor, exáltenlo cuanto puedan, y él siempre estará por encima! Para exaltarlo, redoblen
sus fuerzas, no se cansen, porque nunca acabarán.
31 ¿Quién lo ha visto, para poder describirlo? ¿Quién la alabará conforme a lo que es?
32 Hay muchas cosas ocultas más grandes todavía, porque sólo hemos visto algunas de sus obras.
33 El Señor ha hecho todas las cosas y a los hombres buenos les dio la sabiduría.

Elogio del pasado


01 Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza.
02 El Señor los colmó de gloria, manifestó su grandeza desde tiempos remotos.
03 Algunos ejercieron la autoridad real y se hicieron famosos por sus proezas; otros fueron consejeros por
su inteligencia, transmitieron oráculos proféticos,
04 guiaron al pueblo con sus consejos, con sus inteligencia para instruirlo y con las sabias palabras de su
enseñanza;
05 otros compusieron cantos melodiosos y escribieron relatos poéticos;
06 otros fueron hombres ricos, llenos de poder, que vivían en paz en sus moradas.
07 Todos ellos fueron honrados por sus contemporáneos y constituyeron el orgullo de su época.
08 Algunos de ellos dejaron un nombre y se los menciona todavía con elogios.
09 Pero hay otros que cayeron en el olvido y desaparecieron como si no hubieran existido; pasaron como si
no hubieran nacido, igual que sus hijos después de ellos.
10 No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas.
11 Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos.
12 Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos.
13 Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.
14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones.
15 Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.
16 Henoc agradó al Señor y fue trasladado, él es modelo de conversión para las generaciones futuras.
17 Noé fue hallado perfectamente justo, en el tiempo de la ira sirvió de renovación: gracias a él, quedó un
resto en la tierra, cuando se desencadenó el diluvio.
18 Alianzas eternas fueron selladas con él, para que nunca más un diluvio destruyera a los vivientes.
19 Abraham es padre insigne de una multitud de naciones, y no hubo nadie que lo igualara en su gloria.
20 El observó la Ley del Altísimo y entró en alianza con él; puso en sus carne la señal de esta alianza y en
la prueba fue hallado fiel.
21 Por eso, Dios le aseguró con un juramento que las naciones serían bendecidas en sus descendencia, que
lo multiplicaría como el polvo de la tierra, que exaltaría a sus descendientes como las estrellas, y les daría
en herencia el país, desde un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.
22 A Isaac, le hizo la misma promesa, a causa de su padre Abraham.
23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo descansar sobre la cabeza de Jacob; lo confirmó
en las bendiciones recibidas y le dio la tierra en herencia; dividió el país en partes y las distribuyó entre las
doce tribus.

Moisés
01 De él, hizo nacer a un hombre de bien, que halló gracia a los ojos de todos y fue amado por Dios y por
los hombres: Moisés, de bendita memoria.
10 Le dio la vestidura sagrada ?obra de un bordador tejida en oro, jacinto y púrpura; el pectoral del juicio,
con el Urím y el Tumím, hecho de hilo escarlata ?obra de un artesano?
02 Le concedió una gloria igual a la de los santos y lo hizo poderoso, temido por sus enemigos.
03 Por sus palabras, hizo cesar los prodigios, y lo glorificó delante de los reyes; le dio mandamientos para
su pueblo y le hizo ver galo de su gloria
04 Por su fidelidad y mansedumbre, lo consagró y lo eligió entre todos sus mortales.
05 A él le hizo oír su voz, lo introdujo en la nube oscura y le dio cara a cara los mandamientos, una Ley de
vida y de entendimiento, para enseñar la Alianza a Jacob, y sus decretos a Israel.
06 Exaltó a Aarón, un santo semejante a Moisés, su hermano, de la tribu de Leví.
07 Lo estableció en virtud de un pacto irrevocable y le confirió el sacerdocio del pueblo. Lo atavió con
espléndidos ornamentos y lo ciñó con una vestidura gloriosa.
08 Lo revistió con toda magnificencia y lo confirmó con las insignias del poder: los pantalones, la túnica y
el efod;
09 puso granadas alrededor de su manto y lo rodeó de numerosas campanillas de oro, para que tintinearan
a cada uno de sus pasos, haciendo oír su sonido en el Templo, como memorial para los hijos de su pueblo.
113
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 con piedras preciosas, grabadas en forma de sellos y engarzadas en oro ?obra de un joyero? para servir
de memorial, por la inscripción grabada, según el número de las tribus de Israel;
12 la diadema de oro encima del turbante, grabada con la señal de su consagración: insignia de honor,
trabajo magnífico, ornamento que es un placer para la vista.
13 Antes de él, no se vio nada tan hermoso, y nunca un extranjero se vistió de esa manera, sino
únicamente sus hijos y sus descendientes para siempre.
14 Sus sacrificios se consumen enteramente, dos veces por día, en forma continua.
15 Moisés le confirió la investidura y lo ungió con el óleo santo. Esta fue una alianza eterna para él y para
sus descendientes, mientras dure el cielo, para que sirvan a Dios como sacerdotes y bendigan al pueblo en
su nombre.
16 El lo eligió entre todos los vivientes para presentar al Señor la ofrenda, el incienso y el perfume como
memorial, y para hacer la expiación en favor de su pueblo.
17 El confió sus mandamientos y le dio autoridad sobre los decretos de la Alianza, a fin de enseñar sus
preceptos a Jacob e iluminar a Israel acerca de su Ley.
18 Unos intrusos se confabularon contra él y le tuvieron celos en el desierto: los secuaces de Datán y
Abirón y la banda de Coré, ardiendo de furor.
19 Al ver esto, el Señor se disgustó y fueron exterminados por el ardor de su ira: él obró prodigios contra
ellos, consumiéndolos con su fuego ardiente.
20 Aumentó más todavía la gloria de Aarón, y le concedió una herencia: le asignó como parte las primicias
de los primeros frutos y le aseguró, en primer lugar, el alimento en abundancia,
21 porque ellos se alimentan de los sacrificios del Señor, que él concedió a Aarón y a su descendencia.
22 Pero en la tierra del pueblo, él no tiene herencia, ni hay parte para él en medio del pueblo, porque «Yo
mismo soy tu parte y tu herencia».
23 Pinjás, hijo de Eleazar, fue el tercero en gloria, a causa de su celo en el temor del Señor, y porque se
mantuvo firme frente a la rebelión del pueblo, con el generoso ardor de su espíritu: fue así como expió el
pecado de Israel.
24 Por eso fue sellada en su favor una alianza de paz, que los hizo jefe del santuario y de su pueblo, de
manera que a él y a su descendencia pertenece para siempre la dignidad de Sumo Sacerdote.
25 Hubo también una alianza con David, hijo de Jesé, de la tribu de Judá; pero esa herencia real pasa del
padre a uno solo de sus hijos, mientras que la de Aarón pasa a toda su descendencia.
26 Que el Señor ponga sabiduría en sus corazones para juzgar a su pueblo con justicia, a fin de que no
desaparezca su felicidad ni su gloria por todas las generaciones.

Josué y Caleb
01 Josué, hijo de Nun, fue valiente en la guerra y sucesor de Moisés en el oficio profético. Haciendo honor
a su nombre, se mostró grande para salvar a los elegidos, para castigar a los enemigos sublevados y poner
a Israel en posesión de su herencia.
02 ¡Qué glorioso era cuando alzaba su brazo y blandía la espada contra las ciudades!
03 ¿Quién antes de él demostró tanta firmeza? ¡El mismo llevó adelante los combates del Señor!
04 ¿No fue por orden suya que se detuvo el sol y un solo día duró tanto como dos?
05 El invocó al Altísimo, el Poderoso, cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes; y el gran Señor
respondió a su plegaria, arrojando granizo de una fuerza inusitada.
06 El se lanzó contra la nación enemiga y en la pendiente aniquiló a los adversarios, para que las naciones
reconocieran la fuerza de sus armas, porque hacía la guerra de parte del Señor.
07 El siguió los pasos del Poderoso y, en tiempos de Moisés, dio prueba de fidelidad, lo mismo que Caleb,
hijo de Iefuné: ellos se opusieron a toda la asamblea, impidiendo que el pueblo pecara y acallando las
murmuraciones perversas.
08 Solamente ellos dos fueron salvados, entre seiscientos mil hombres de a pie, para ser introducidos en la
herencia, en la tierra que mana leche y miel.
09 Y el Señor dio a Caleb la fuerza que le duró hasta su vejez, y lo hizo subir a las alturas del país, que sus
descendientes retuvieron como herencia,
10 para que vieran todos los israelitas qué bueno es seguir al Señor.
11 También los Jueces, casa uno por su nombre, fueron hombres que no cayeron en la idolatría ni se
apartaron del Señor: ¡que sea bendita su memoria!
12 ¡Que sus huesos reflorezcan de sus tumbas, y sus nombres se renueven en los hijos de esos hombres
ilustres!
13 Samuel fue amado por su Señor; como profeta del Señor, estableció la realeza y ungió jefes para que
gobernaran a su pueblo.
14 Según la Ley del Señor, juzgó a la asamblea, y el Señor intervino en favor de Jacob.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

15 Por su fidelidad se acreditó como auténtico profeta, por sus oráculos, fue reconocido como un vidente
digno de fe.
16 Cuando sus enemigos lo asediaban por todas partes, él invocó al Señor, el Poderoso, y le ofreció un
cordero recién nacido.
17 El Señor tronó desde el cielo y con gran estruendo hizo oír su voz;
18 él aniquiló a los jefes enemigos y a todos los príncipes de los filisteos.
19 Antes de la hora de su descanso eterno, dio testimonio ante el Señor y su Ungido: «Yo no he despojado
a nadie de sus bienes, ni siquiera de sus sandalias»; y nadie lo acusó.
20 Después de su muerte, todavía profetizó y anunció su fin al rey; alzó su voz desde el seno de la tierra, y
profetizó para borrar la iniquidad del pueblo.

David
01 Después de él surgió Natán, para profetizar en tiempos de David.
02 Como se aparta la grasa del sacrificio de comunión, así fue elegido David entre los israelitas.
03 El jugó con leones como si fueran cabritos y con osos como si fueran corderos.
04 ¿Acaso, siendo joven, no mató a un gigante y extirpo el oprobio del pueblo, cuando lanzó una piedra
con la honda y abatió la arrogancia de Goliat?
05 Porque él invocó al Señor, el Altísimo, que fortaleció su brazo para exterminar a un guerrero poderoso y
mantener erguida la frente de su pueblo.
06 Por eso, lo glorificaron por los diez mil, y lo alabaron por las bendiciones del Señor, ofreciéndole una
diadema de gloria.
07 Porque él destruyó a los enemigos de alrededor y aniquiló a sus adversarios, los filisteos, quebrando su
poderío hasta el día de hoy.
08 En todas sus obras rindió homenaje al Santo Altísimo, con palabras de gloria; cantó himnos de todo
corazón, mostrando su amor por su Creador.
09 Estableció cantores delante del altar, para que entonaran cantos melodiosos;
10 dio esplendor a las fiestas, y ordenó perfectamente las solemnidades, haciendo que se alabara el santo
nombre del Señor y que resonara el Santuario desde el alba.
11 El Señor borró sus pecados y exaltó su poderío para siempre, le otorgó una alianza real y un trono de
gloria en Israel.
12 Después de él surgió un hijo lleno de saber que, gracias a David, vivió desahogadamente.
13 Salomón reinó en tiempos de paz y Dios le concedió tranquilidad en sus fronteras, a fin de que edificara
una Casa a su Nombre y erigiera un Santuario eterno.
14 ¡Qué sabio eras en tu juventud, desbordabas de inteligencia como un río!
15 Tu reputación cubrió la tierra, la llenaste de sentencias enigmáticas;
16 tu renombre llegó hasta las costas lejanas y fuiste amado por haber afianzado la paz.
17 Por tus cantos, tus proverbios y tus sentencias, y por tus interpretaciones, fuiste la admiración del
mundo.
18 En nombre del Señor Dios, de aquel que es llamado Dios de Israel, amontonaste el oro como estaño, y
como plomo acumulaste la plata.
19 Pero tuviste debilidad por las mujeres y dejaste que dominaran tu cuerpo.
20 Pusiste una mancha sobre tu gloria y profanaste tu estirpe, atrayendo la ira sobre tus hijos, y
haciéndoles deplorar tu locura:
21 así la realeza se dividió en dos, y de Efraím surgió un reino rebelde.
22 Pero el Señor no renuncia jamás a su misericordia ni deja que se pierda ninguna de sus palabras: él no
hará desaparecer la posteridad de su elegido, ni exterminará la estirpe de aquel que lo amó. Por eso, le dio
un resto a Jacob, y a David una raíz nacida de él.
23 Salomón fue a descansar con sus padres, dejando después de él a uno de su estirpe, al más insensato
del pueblo, un hombre sin inteligencia: a Roboam, que arrastró al pueblo a la rebelión.
24 Jeroboam, hijo de Nebat, hizo pecar a Israel y llevó a Efraím por el camino del mal. El pueblo cometió
tantos pecados que fue expulsado de su país:
25 se entregaron a toda clase de maldades hasta que el castigo cayó sobre ellos.

Elías
01 Después surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha.
02 El atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó.
03 Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto.
04 ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti?
05 Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra de Altísimo.
115
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

06 Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes:


07 tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación;
08 tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores
09 tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego.
10 De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el
corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob.
11 ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la
vida!
12 Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Eliseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe
lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo.
13 Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo.
14 En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.
15 A pesar de todo esto, el pueblo no se convirtió ni se apartó de sus pecados. hasta que fue deportado
lejos de su país, y dispersado por toda la tierra.
16 No quedó nada más que un pueblo muy pequeño, con un jefe de la casa de David. Algunos de ellos
hicieron lo que agrada a Dios, pero otros multiplicaron sus pecados.
17 Ezequías fortificó su ciudad e hizo llegar el agua dentro de sus muros, con el hierro horadó la roca y
construyó cisternas para las aguas.
18 En su tiempo, atacó Senaquerib y envió delante de él a Rabsaqués, que levantó la mano contra Sión y
se jactó con arrogancia.
19 Temblaron entonces los corazones y las manos y sufrieron como mujeres en el parto,
20 pero invocaron al Señor misericordioso, tendiendo sus manos hacia él. El Santo los escuchó en seguida
desde el cielo y los libró por medio de Isaías,
21 hirió el campamento de los asirios y su Angel los exterminó.
22 Porque Ezequías hizo lo que agrada al Señor y se mantuvo firme en el camino de David, su padre, como
se lo ordenó el profeta Isaías, el grande y digno de fe en sus visiones.
23 En su tiempo, el sol retrocedió, para prolongar la vida del rey.
24 Con gran espíritu, vio el fin de los tiempos, consoló a los afligidos de Sión,
25 y anunció el porvenir hasta la eternidad y las cosas ocultas antes que sucedieran.

Josías
01 El recuerdo de Josías es una mezcla de aromas preparada por el arte de un perfumista; es dulce como
la miel al paladar, como música en medio de un banquete.
02 El siguió el buen caminoconvirtiendo al pueblo, y extirpó las abominaciones impías;
03 dirigió su corazón hacia el Señor, y en tiempos impíos afianzó la piedad.
04 A excepción de David, Ezequías y Josías, todos no hicieron más que prevaricar; por haber abandonado
la Ley del Altísimo, los reyes de Judá fueron abandonados.
05 Tuvieron que entregar su poder a otros, y su gloria a una nación extranjera.
06 Los enemigos incendiaron la ciudad elegida del Santuario y dejaron desiertas sus calles,
07 a causa de los malos tratos infligidos a Jeremías: a él, que fue consagrado profeta desde el seno
materno para desarraigar, destruir y hacer perecer, pero también para edificar y plantar.
08 Ezequiel tuvo una visión de la Gloria, que Dios le mostró sobre el carro de los Querubines,
09 porque se acordó de los enemigos en la tempestad y favoreció a los que siguen el camino recto.
10 En cuanto a los doce Profetas, que sus huesos reflorezcan desde su tumba, porque ellos consolaron a
Jacob y lo libraron por la fidelidad y la esperanza.
11 ¿Cómo enaltecer a Zorobabel, que fue como un anillo en la mano derecha,
12 y a Josué, hijo de Josedec? En sus días, ellos reconstruyeron la Casa y levantaron el Templo consagrado
al Señor, destinado a una gloria eterna.
13 También es grande el recuerdo de Nehemías él fue quien levantó nuestros muros en ruinas, el puso
puertas y cerrojos y reconstruyó nuestras casas.
14 Nadie en la tierra fue creado igual a Henoc, porque él fue arrebatado de la tierra.
15 Tampoco nació ningún hombre como José, jefe de sus hermanos, sostén de su pueblo; sus huesos
fueron tratados con respeto.
16 Sem y Set fueron glorificados entre los hombres, pero por encima de toda criatura viviente está Adán.

El sumo sacerdote Simón


01 Simón, hijo de Onías, fue el Sumo Sacerdote que durante su vida restauró la Casa y en sus días
consolidó el Santuario.
02 El puso los cimientos de las torres de refuerzo, del alto contrafuerte que rodea al Templo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

03 En sus días fue excavado el depósito de las aguas, un estanque amplio como el mar
04 Preocupado por preservar a su pueblo de la caída, fortificó la ciudad contra el asedio.
05 ¡Qué glorioso era, rodeado de su pueblo, cuando salía detrás del velo!
06 Como lucero del alba en medio de nubes, como luna en su plenilunio,
07 como sol resplandeciente sobre el Templo del Altísimo, como arco iris que brilla entre nubes de gloria,
08 como rosa en los días de primavera, como lirio junto a un manantial, como brote del Líbano en los días
de verano,
09 como fuego e incienso en el incensario, como vaso de oro macizo adornado con toda clase de piedras
preciosas,
10 como olivo cargado de frutos, como ciprés que se eleva hasta las nubes.
11 Cuando se ponía la vestidura de fiesta y se revestía de sus espléndidos ornamentos, cuando subía al
santo altar, él llenaba de gloria el recinto del Santuario.
12 Cuando recibía las porciones de manos de los sacerdotes y estaba él mismo de pie, junto al fuego del
altar, con una corona de hermanos a su alrededor como retoños de cedro en el Líbano lo rodeaban como
troncos de palmera
13 todos los hijos de Aarón en su esplendor, con la ofrenda del Señor en sus manos, delante de toda la
asamblea de Israel.
14 Mientras oficiaba en los altares y disponía la ofrenda para el Altísimo todopoderoso,
15 él extendía la mano sobre la copa, derramaba la libación la sangre de la uva y la vertía al pie del altar,
como perfume agradable al Altísimo, Rey del universo.
16 entonces, los hijos de Aarón prorrumpían en aclamaciones, tocaban sus trompetas de metal batido y
hacían oír un sonido imponente, como memorial delante del Altísimo.
17 En seguida, todo el pueblo, unánimemente, caía con el rostro en tierra para adorar a su Señor, el
Todopoderoso, el Dios Altísimo.
18 También los cantones entonaban sus alabanzas: en medio del estruendo se oía una dulce melodía.
19 El pueblo suplicaba al Señor Altísimo, dirigía sus plegarias ante el Misericordioso, hasta que terminaba
el culto del Señor y se ponía fin a la liturgia.
20 Entonces, él descendía y elevaba las manos sobre toda la asamblea de los israelitas, para dar con sus
labios la bendición del Señor y tener el honor de pronunciar su Nombre.
21 Y por segunda vez, el pueblo se postraba para recibir la bendición del Altísimo.
22 Y ahora bendigan al Dios del universo que hace grandes cosas por todas partes, al que nos exaltó desde
el seno materno y nos trató según su misericordia.
23 Que él nos dé la alegría del corazón, y conceda la paz en nuestros días, a Israel, por los siglos de los
siglos.
24 Que su misericordia permanezca fielmente con nosotros y que nos libre en nuestros días.
25 Hay dos naciones que detesta mi alma, y la tercera, no es una nación:
26 los que habitan en la montaña de Seír, los filisteos, y el pueblo necio que habita en Siquem.
27 Una instrucción de sabiduría y de ciencia es la que dejó grabada en este libro Jesús, hijo de Sirá, hijo de
Eleazar, de Jerusalén, que derramó como lluvia la sabiduría de su corazón.
28 ¡Feliz el que vuelve continuamente sobre estas palabras! El que las ponga en su corazón, será sabio.
29 Si las practica, será capaz de afrontarlo todo, porque la luz del Señor marca su huella.

Salmo de acción de gracia


01 Quiero darte gracias, Señor y Rey, y alabarte, Dios, mi salvador. Yo doy gracias a tu Nombre,
02 porque tú has sido mi protector y mi ayuda, y has librado mi cuerpo de la perdición, del lazo de la
lengua calumniadora y de los labios que traman mentiras. Frente a mis adversarios, tú has sido mi ayuda y
mes has librado,
03 según la grandeza de tu misericordia y de tu Nombre, de las mordeduras de los que iban a devorarme,
de la mano de los que querían quitarme la vida, de las muchas aflicciones que padecía,
04 del fuego sofocante que me cercaba, de las llamas que yo no había encendido,
05 de las entrañas profundas del Abismo, de la lengua impura, de la palabra mentirosa,
06 y de las flechas de una lengua maligna. Mi alma estaba al borde de la muerte, mi vida había descendido
cerca del Abismo.
07 Me cercaban por todas partes y nadie me socorrías, busqué el apoyo de los hombres y no lo encontré.
08 Entonces, me acordé de tu misericordia, Señor, y de tus acciones desde los tiempos remotos, porque tú
libras a los que esperan en ti y los salvas de las manos de sus enemigos.
09 Yo hice subir desde la tierra mi oración, rogué para ser preservado de la muerte.
10 Invoqué al Señor, padre de mi Señor: «No me abandones en el día de la aflicción, en el tiempo de los
orgullosos, cuando estoy desamparado. Alabaré tu Nombre sin cesar y te cantaré en acción de gracias».
117
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

11 Y mi plegaria fue escuchada: tú me salvaste de la perdición y me libraste del trance difícil.


12 Por eso te daré gracias y te alabaré, y bendeciré el nombre del Señor. (a) Den gracias al Señor, porque
es bueno, porque es eterno su amor. (b) Den gracias al Dios de las alabanzas, porque es eterno su amor.
(c) Den gracias al Guardián de Israel, porque es eterno su amor. (d) Den gracias al Creador del universo,
porque es eterno su amor. (e) Den gracias al Redentor de Israel, porque es eterno su amor. (f) Den gracias
al que congrega a los dispersos de Israel, porque es eterno su amor. (g) Den gracias al que construye su
Ciudad y su Santuario, porque es eterno su amor. (h) Den gracias al que hace florecer el poderío de la casa
de David. porque es eterno su amor. (i) Den gracias al que eligió como sacerdotes a los hijos de Sadoc,
porque es eterno su amor. (j) Den gracias al Escudo de Abraham, porque es eterno su amor. (k) Den
gracias a la Roca de Isaac, porque es eterno su amor. (l) Den gracias al Fuerte de Jacob, porque es eterno
su amor. (m) Den gracias al que eligió a Sión, porque es eterno su amor. (n) Den gracias al Rey de todos
los reyes, porque es eterno su amor. (o) El exaltará el poder de su pueblo, para que lo alaben todos sus
fieles, los hijos de Israel, el pueblo que está cerca de él. ¡Aleluya!
13 En mi juventud, antes de andar por el mundo, busqué abiertamente la sabiduría en la oración;
14 a la entrada del Templo, pedí obtenerla y la seguiré buscando hasta el fin.
15 Cuando floreció como un racimo que madura, mi corazón puso en ella su alegría; mi pie avanzó por el
camino recto y desde mi juventud seguí sus huellas.
16 Apenas le presté un poco de atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza.
17 Yo he progresado gracias a ella: al que me dio la sabiduría, le daré la gloria.
18 Porque resolví ponerla en práctica, tuve celo por el bien y no me avergonzaré de ello.
19 Mi alma luchó para alcanzarla, fui minucioso en la práctica de la Ley, extendí mis manos hacia el cielo y
deploré lo que ignoraba de ella.
20 Hacia ella dirigí mi alma y, conservándome puro, la encontré. Con ella adquirí inteligencia desde el
comienzo, por eso no seré abandonado.
21 Yo la busqué apasionadamente, por eso adquirí un bien de sumo valor.
22 El Señor me ha dado en recompensa una lengua, y con ella lo alabaré.
23 Acérquense a mí los que no están instruidos y albérguense en la casa de la instrucción.
24 ¿Por qué andan diciendo que no la tienen a pesar de estar tan sedientos de ella?
25 Yo abrí la boca para hablar: adquiéranla sin dinero;
26 pongan el cuello bajo su yugo, y que sus almas reciban la instrucción: ella está tan cerca que se la
puede alcanzar.
27 Vean con sus propios ojos con qué poco esfuerzo he llegado a encontrar un descanso tan grande.
28 Participen de la instrucción, aun a costa de mucho dinero, y gracias a ella adquirirán oro en abundancia.
29 Alégrense en la misericordia del Señor, no se avergüencen de alabarlo.
30 Lleven a cabo su obra antes del tiempo fijado, y él les dará la recompensa a su debido tiempo.
Sabiduría de Jesús, hijo de Sirá.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

SABIDURIA

Exhortacíon a practicar justicia


01 Amen la justicia, ustedes, los que gobiernan la tierra, piensen rectamente acerca del Señor y búsquenlo
con sencillez de corazón.
02 Porque él se deja encontrar por los que no lo tientan, y se manifiesta a los que no desconfían de él.
03 Los pensamientos tortuosos apartan de Dios, y el Poder puesto a prueba, confunde a los insensatos.
04 La Sabiduría no entra en un alma que hace el mal ni habita en un cuerpo sometido al pecado.
05 Porque el santo espíritu, el educador, huye de la falsedad, se aparta de los razonamientos insensatos, y
se siente rechazado cuando sobreviene la injusticia.
06 La Sabiduría es un espíritu amigo de los hombres, pero no dejará sin castigo las palabras del blasfemo,
porque Dios es el testigo de sus sentimientos, el observador veraz de su corazón, y escucha todo lo que
dice su lengua.
07 Porque el espíritu del Señor llena la tierra, y él, que mantiene unidas todas las cosas, sabe todo lo que
se dice.
08 Por eso no podrá ocultarse el que habla perversamente, la justicia acusadora no pasará de largo junto a
él.
09 Los designios del impío serán examinados: el eco de sus palabras llegará hasta el Señor, como prueba
acusadora de sus iniquidades.
10 Un oído celoso lo escucha todo, no se le escapa ni el más lleve murmullo.
11 Cuídense, entonces, de las murmuraciones inútiles y preserven su lengua de la maledicencia; porque la
palabra más secreta no se pronuncia en vano, y una boca mentirosa da muerte al alma.
12 No busquen la muerte viviendo extraviadamente, ni se atraigan la ruina con las obras de sus manos.
13 Porque Dios no ha hecho la muerte ni se complace en el perdición de los vivientes.
14 El ha creado todas las cosas para que subsistan; las criaturas del mundo son saludables, no hay en ellas
ningún veneno mortal y la muerte no ejerce su dominio sobre la tierra.
15 Porque la justicia es inmortal.
16 Pero los impíos llaman a la muerte con gestos y palabras: teniéndola por amiga, se desviven por ella y
han hecho con ella un pacto, porque son dignos de pertenecerle.

Vida segun los ímpios


01 Ellos se dicen entre sí, razonando equivocadamente: «Breve y triste es nuestra vida, no hay remedio
cuando el hombre llega a su fin ni se sabe de nadie que haya vuelto del Abismo.
02 Hemos nacido por obra del azar, y después será como si no hubiéramos existido. Nuestra respiración no
es más que humo, y el pensamiento, una chispa que brota de los latidos del corazón;
03 cuando esta se extinga, el cuerpo se reducirá a ceniza y el aliento se dispersará como una ráfaga de
viento.
04 Nuestro nombre será olvidado con el tiempo y nadie se acordará de nuestras obras; nuestra vida habrá
pasado como una nube, sin dejar rastro, se disipará como la bruma, evaporada por los rayos del sol y
agobiada por su calor.
05 El tiempo de nuestra vida es una sombra fugaz y nuestro fin no puede ser retrasado: una vez puesto el
sello, nadie vuelve sobre sus pasos.
06 Vengan, entonces, y disfrutemos de los bienes presentes, gocemos de las criaturas con el ardor de la
juventud.
07 ¡Embriaguémonos con vinos exquisitos y perfumes, que no se nos escape ninguna flor primaveral,
08 coronémonos con capullos de rosas antes que se marchiten;
09 que ninguno de nosotros falte a nuestra orgía, dejemos por todas partes señales de nuestra euforia,
porque eso es lo que nos toca y esa es nuestra herencia!
10 Oprimamos al pobre, a pesar de que es justo, no tengamos compasión de la viuda ni respetemos al
anciano encanecido por los años.
11 Que nuestra fuerza sea la norma de la justicia, porque está visto que la debilidad no sirve para nada.
12 Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en
cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida.
13 El se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor.
14 Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable,
15 porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes.
16 Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. El proclama
dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios.
17 Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

18 Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos.
19 Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia.
20 Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará».
21 Así razonan ellos, pero se equivocan, porque su malicia los ha enceguecido.
22 No conocen los secretos de Dios, no esperan retribución por la santidad, ni valoran la recompensa de las
almas puras.
23 Dios creó al hombre para que fuera incorruptible y lo hizo a imagen de su propia naturaleza,
24 pero por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo, y los que pertenecen a él tienen que
padecerla.

Premio de justos y castigo de impíos


01 Las almas de los justos están en las manos de Dios, y no los afectará ningún tormento.
02 A los ojos de los insensatos parecían muertos; su partida de este mundo fue considerada una desgracia
03 y su alejamiento de nosotros, una completa destrucción; pero ellos están en paz.
04 A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad.
05 Por una leve corrección, recibirán grandes beneficios, porque Dios los puso a prueba y los encontró
dignos de él.
06 Los probó como oro en el crisol y los aceptó como un holocausto.
07 Por eso brillarán cuando Dios los visite, y se extenderán como chispas por los rastrojos.
08 Juzgarán a las naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
09 Los que confían en él comprenderán la verdad y los que le son fieles permanecerán junto a él en el
amor. Porque la gracia y la misericordia son para sus elegidos.
10 Pero los impíos tendrán un castigo conforme a sus razonamientos, porque desdeñaron al justo y se
apartaron del Señor.
11 El que desprecia la sabiduría y la enseñanza es un desdichado: ¡vana es su esperanza, inútiles sus
esfuerzos, infructuosas sus obras!
12 ¡Sus mujeres son insensatas, sus hijos perversos y su descendencia maldita!
13 ¡Feliz, en cambio, la mujer estéril que no se ha manchado, la que no tuvo relaciones ilícitas! Ella dará
frutos cuando Dios visite las almas.
14 Feliz también el eunuco que no cometió ninguna iniquidad ni tuvo pensamientos perversos contra el
Señor. por su fidelidad se le dará una gracia especial, una herencia muy deseable en el Templo del Señor.
15 Porque es glorioso el fruto de los trabajos honestos, e indefectible la raíz de la Sabiduría.
16 Pero los hijos de los adúlteros no llegarán a su madurez y la descendencia de una unión ilegítima
desaparecerá.
17 Aunque vivan mucho tiempo, serán tenidos por nada, y al fin su vejez será deshonrosa;
18 si mueren pronto, no tendrán esperanza ni consuelo en el día del Discernimiento,
19 porque es penoso el fin de una raza injusta.

Esterilidad con virtud,fecundidad con pecado


01 Es mejor no tener hijos y poseer la virtud, porque ella deja un recuerdo inmortal, ya que es reconocida
por Dios y por los hombres.
02 Cuando está presente, se la imita, cuando está ausente, se la echa de menos; en la eternidad, triunfa
ceñida de una corona, vencedora en una lucha por premios intachables.
03 En cambio, la numerosa descendencia de los impíos no servirá de nada: nacida de brotes bastardos, no
echará raíces profundas ni se establecerá sobre un suelo firme.
04 Aunque por un tiempo crezcan sus ramas, al no estar bien arraigada, será sacudida por el viento y
arrancada de raíz por la violencia del vendaval;
05 sus ramas serán quebradas cuando todavía estén tiernas, sus frutos serán inservibles; no estarán
maduros para ser comidos ni prestarán ninguna utilidad.
06 Porque los hijos nacidos de uniones culpables atestiguan contra la maldad de sus padres, cuando se los
examina.
07 El justo, aunque tenga un fin prematuro, gozará del reposo.
08 La vejez honorable no consiste en vivir mucho tiempo ni se mide por el número de años:
09 los cabellos blancos del hombre son la prudencia, y la edad madura, una vida intachable.
10 Porque se hizo agradable a Dios, el justo fue amado por él, y como vivía entre los pecadores, fue
trasladado de este mundo.
11 Fue arrebatado para que la maldad no pervirtiera su inteligencia ni el engaño sedujera su alma.
12 Porque el atractivo del mal oscurece el bien y el torbellino de la pasión altera una mente sin malicia.
13 Llegado a la perfección en poco tiempo, alcanzó la plenitud de una larga vida.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

14 Su alma era agradable al Señor, por eso, él se apresuró a sacarlo de en medio de la maldad. La gente
ve esto y no lo comprende; ni siquiera se les pasa por la mente
15 que los elegidos del Señor encuentran gracia y misericordia, y que él interviene en favor de sus santos.
16 El justo que muere condena a los impíos que viven, y una juventud que alcanza pronto la perfección
reprueba la larga vejez del injusto.
17 Ellos verán el fin del sabio, pero por qué lo han puesto en lugar seguro;
18 lo verán y sentirán desprecio, pero el Señor se reirá de ellos.
19 Después se convertirán en un cadáver infame, objeto del oprobio eterno entre los muertos. El Señor los
precipitará de cabeza, sin que puedan hablar, los arrancará de sus cimientos, y serán completamente
exterminados: quedarán sumidos en el dolor, y desaparecerá hasta su recuerdo.
20 Cuando se haga el recuento de sus pecados, llegarán atemorizados, y sus iniquidades se levantarán
contra ellos para acusarlos.

Reflexiones de impíos ante suerte del justo


01 Entonces el justo se mantendrá de pie, completamente seguro frente a aquellos que lo oprimieron y
despreciaron sus padecimientos.
02 Ellos, al verlo, serán presa de un terrible temor y quedarán desconcertados por lo imprevisto de su
salvación.
03 Llenos de remordimiento y lanzando gemidos se dirán unos a otros, con el espíritu angustiado:
04 «Este es el que antes poníamos en ridículo y convertíamos en objeto de escarnio. ¡Insensatos de
nosotros! Su vida nos parecía una locura y su fin una ignominia.
05 ¿Cómo ha sido incluido entre los hijos de Dios y participa de la herencia de los santos?
06 ¡Qué lejos nos apartamos del camino de la verdad! La luz de la justicia nunca nos ha iluminado ni el sol
ha salido para nosotros.
07 Nos hemos hartado de los senderos del mal y la perdición, hemos atravesado desiertos sin caminos,
¡pero no hemos conocido el camino del Señor!
08 ¿De qué nos sirvió nuestra arrogancia? ¿De qué nos valió jactarnos de las riquezas?
09 Todo eso se desvaneció como una sombra, como una noticia fugaz;
10 como una nave que surca el mar agitado, sin que pueda descubrirse la huella de su paso ni la estela de
su quilla entre las olas;
11 o como un pájaro que vuela por el aire sin dejar rastros de su trayecto: él golpea la brisa con el látigo
de sus plumas y la corta con un agudo silbido, se abre camino batiendo las alas y después no queda ni una
señal de su paso;
12 o como una flecha arrojada hacia el blanco: el aire desplazado vuelve en seguida a su lugar, y se ignora
el camino que ella siguió.
13 Así también nosotros, desaparecimos apenas nacidos y no tenemos para mostrar ninguna señal de
virtud, porque nos hemos consumido en nuestra maldad».
14 Sí, la esperanza del impío es como brizna llevada por el viento, como espuma ligera arrastrada por el
huracán: ella se disipa como el humo por el viento, se desvanece como el recuerdo del huésped de un día.
15 Pero los justos viven para siempre; su recompensa está en el Señor y el Altísimo se preocupa de ellos.
16 Por eso, recibirán la espléndida realeza y la hermosa diadema de las manos del Señor; porque él nos
protegerá con su mano derecha y los defenderá con su brazo.
17 Tomará su celo por armadura y armará a la creación para vengarse de sus enemigos;
18 vestirá como coraza la justicia, ceñirá como casco un juicio inapelable;
19 tomará como escudo su santidad invencible,
20 afilará como una espada su ira inexorable, y el universo luchará a su lado contra los insensatos.
21 Los rayos partirán como disparos certeros: de las nubes, como de un arco bien tenso, volarán hacia el
blanco;
22 una ballesta arrojará una furiosa granizada, las olas del mar se encresparán contra ellos y los ríos los
sumergirán sin piedad;
23 un viento impetuoso se levantará contra ellos y los aventará como un huracán. Así la iniquidad
devastará toda la tierra y la maldad derribará los tronos de los poderosos.

Responsabilidad de gobernantes
01 ¡Escuchen, reyes, y comprendan! ¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra!
02 ¡Presten atención, los que dominan multitudes y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
03 Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo: él examinará las obras de
ustedes y juzgará sus designios,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

04 Ya que ustedes, siendo ministros de su reino, no han gobernado con rectitud ni han respetado la Ley ni
han obrado según la voluntad de Dios
05 él caerá sobre ustedes en forma terrible y repentina, ya que un juicio inexorable espera a los que están
arriba.
06 Al pequeño, por piedad, se le perdona, pero los poderosos serán examinados con rigor.
07 Porque el Señor de todos no retrocede ante nadie, ni lo intimida la grandeza: él hizo al pequeño y al
grande, y cuida de todos por igual,
08 Pero los poderosos serán severamente examinados.
09 A ustedes, soberanos, se dirigen mis palabras, para que aprendan la Sabiduría y no incurran en falta;
10 porque los que observen santamente las leyes santas serán reconocidos como santos, y los que se
dejen instruir por ellas, también en ellas encontrarán su defensa.
11 Deseen, entonces, mis palabras; búsquenlas ardientemente, y serán instruidos. Encuentro con la
Sabiduría
12 La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y
encontrar por los que la buscan.
13 Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
14 El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta.
15 Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre
de inquietudes.
16 La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los
caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.
17 El comienzo de la Sabiduría es el verdadero deseo de instruirse, querer instruirse, es amarla;
18 amarla, es cumplir sus leyes, observar sus leyes, es garantía de incorruptibilidad,
19 y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios:
20 así, el deseo de la Sabiduría conduce a la realeza.
21 Si a ustedes, entonces, soberanos de los pueblos, les agradan los tronos y los cetros, honren a la
Sabiduría y reinarán para siempre.
22 ¿Pero qué es la Sabiduría y cuál es su origen? Yo lo voy a anunciar, sin ocultarles sus misterios: me
remontaré hasta sus orígenes más remotos, pondré al descubierto su conocimiento, y no me apartaré de la
verdad.
23 No me acompañará en el camino la envidia corrosiva, porque ella no tiene nada en común con la
Sabiduría.
24 Una multitud de sabios es la salvación del mundo, y un rey sensato asegura la estabilidad de su pueblo.
25 Por lo tanto, déjense instruir por mis palabras, y esto les resultará provechoso.

Valoracion de la sabiduria
01 Yo también soy un hombre mortal, igual que todos, nacido del primer hombre, que fue formado de la
tierra: en el seno de una madre fue modelada mi carne;
02 durante diez meses tomé consistencia en su sangre, gracias al semen paterno y al placer que va
acompañado del sueño.
03 Yo también, al nacer, respiré el aire común, caí sobre la tierra que nos recibe a todos por igual, y mi
primer grito, como el de todos, fue el llanto.
04 Fui criado entre pañales y en medio de cuidados,
05 porque ningún rey comenzó a vivir de otra manera:
06 la entrada en la vida es la misma para todos, y también es igual la salida.
07 Por eso oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría.
08 La preferí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella.
09 No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la
plata, a su lado, será considerada como barro.
10 La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor
no tiene ocaso.
11 Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable.
12 Yo gocé de todos esos bienes, porque la Sabiduría es la que los dirige, aunque ignoraba que ella era su
madre.
13 La aprendí con sinceridad y la comunico sin envidia, y a nadie le oculto sus riquezas.
14 Porque ella es para los hombres un tesoro inagotable: los que la adquieren se ganan la amistad de Dios,
ya que son recomendados a él por los dones de la instrucción.
15 Que Dios me conceda hablar con inteligencia, y que mis pensamientos sean dignos de los dones
recibidos, porque él mismo es el guía de la Sabiduría y el que dirige a los sabios.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

16 En sus manos estamos nosotros y nuestras palabras, y también todo el saber y la destreza para obrar.
17 El me dio un conocimiento exacto de todo lo que existe, para comprender la estructura del mundo y la
actividad de los elementos;
18 el comienzo, el fin y el medio de los tiempos, la alternancia de los solsticios y el cambio de las
estaciones,
19 los ciclos del año y las posiciones de los astros;
20 la naturaleza de los animales y los instintos de las fieras, el poder de los espíritus y los pensamientos de
los hombres; las variedades de las plantas y las propiedades de las raíces.
21 Conocí todo lo que está oculto o manifiesto, porque me instruyó la Sabiduría, la artífice de todas las
cosas.
22 En ella hay un espíritu inteligente, santo, único, multiforme, sutil, ágil, perspicaz, sin mancha, diáfano,
inalterable, amante del bien, agudo,
23 libre, bienhechor, amigo de los hombres, firme, seguro, sereno, que todo lo puede, lo observa todo y
penetra en todos los espíritus: en los puros y hasta los más sutiles.
24 La Sabiduría es más ágil que cualquier movimiento; a causa de su pureza, lo atraviesa y penetra todo.
25 Ella es exhalación del poder de Dios, una emanación pura de la gloria del Todopoderoso: por eso, nada
manchado puede alcanzarla.
26 Ella es el resplandor de la luz eterna, un espejo sin mancha de la actividad de Dios y una imagen de su
bondad.
27 Aunque es una sola, lo puede todo; permaneciendo en sí misma, renueva el universo; de generación en
generación, entra en las almas santas, para hacer amigos de Dios y profetas.
28 Porque Dios ama únicamente a los que conviven con la Sabiduría.
29 Ella, en efecto, es más radiante que el sol y supera a todas las constelaciones; es más luminosa que la
misma luz,
30 Ya que la luz cede su lugar a la noche, pero contra la Sabiduría no prevalece el mal.

La sabiduria , esposa perfecta


01 Ella despliega su fuerza de un extremo hasta el otro, y todo lo administra de la mejor manera.
02 Yo la amé y la busqué desde mi juventud, traté de tomarla por esposa y me enamoré de su hermosura.
03 Su intimidad con Dios hace resaltar la nobleza de su origen, porque la amó el Señor de todas las cosas.
04 Está iniciada en la ciencia de Dios y es ella la que elige sus obras.
05 Si la riqueza es un bien deseable en la vida, ¿qué cosa es más rica que la Sabiduría que todo lo hace?
06 Si la prudencia es la que obra, ¿quién más que ella es artífice de todo lo que existe?
07 ¿Amas la justicia? El fruto de sus esfuerzos son las virtudes, porque ella enseña la templanza y la
prudencia, la justicia y la fortaleza, y nada es más útil que esto para los hombres en la vida.
08 ¿Deseas, además, tener mucha experiencia? Ella conoce el pasado y puede prever el porvenir,
interpreta las máximas y descifra los enigmas, conoce de antemano las señales y los prodigios, la sucesión
de las épocas y de los tiempos.
09 Yo decidí tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que ella sería mi consejera para el bien y mi
aliento en las preocupaciones y la tristeza.
10 Gracias a ella, alcanzaré gloria entre la gente, y aun siendo joven, seré honrado por los ancianos.
11 Me encontrarán perspicaz en el ejercicio de la justicia, y seré admirado en presencia de los grandes.
12 Si me callo, estarán a la expectativa, si hablo, me prestarán atención, si mi discurso se prolonga,
permanecerán en silencio.
13 Gracias a ella, alcanzaré la inmortalidad y dejaré a la posteridad un recuerdo eterno;
14 gobernaré a los pueblos, y las naciones me estarán sometidas;
15 terribles tiranos quedarán aterrados al oír hablar de mí; me mostraré bondadoso con mi pueblo y
valiente en la guerra.
16 Al volver a mi casa, descansaré junto a ella, porque su compañía no causa amargura, ni dolor su
intimidad, sino sólo placer y alegría.
17 Al reflexionar sobre estas cosas, y considerando en mi corazón que en la familiaridad con la Sabiduría
está la inmortalidad,
18 en su amistad, un gozo honesto, en los trabajos de sus manos, inagotables riquezas, en su trato asiduo,
la prudencia, y en la comunicación con ella, la celebridad, yo iba por todas partes, tratando de poseerla.
19 Yo era un muchacho naturalmente bueno y había recibido un alma bondadosa,
20 o más bien, siendo bueno, vine a un cuerpo sin mancha;
21 pero comprendiendo que no podía obtener la Sabiduría si Dios no me la concedía, y ya era un signo de
prudencia saber de quién viene esta gracia, me dirigí al Señor y le supliqué, diciéndole de todo corazón:
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

Pleagria para alcanzar sabiduría


01 «Dios de los Padres y Señor misericordioso, que hiciste todas las cosas con tu palabra,
02 y con tu Sabiduría formaste al hombre, para que dominara a los seres que tú creaste,
03 para que gobernara el mundo con santidad y justicia e hiciera justicia con rectitud de espíritu:
04 dame la Sabiduría, que comparte tu trono, y no me excluyas del número de tus hijos.
05 Porque yo soy tu servidor y el hijo de tu servidora, un hombre débil y de vida efímera, de poca
capacidad para comprender el derecho y las leyes;
06 y aunque alguien sea perfecto entre los hombres, sin la Sabiduría que proviene de ti, será tenido por
nada.
07 Tú me preferiste para que fuera rey de tu pueblo y juez de tus hijos y de tus hijas.
08 Tú me ordenaste construir un Templo sobre tu santa montaña y un altar en la ciudad donde habitas,
réplica del santo Tabernáculo que habías preparado desde el principio.
09 Contigo está la Sabiduría, que conoce tus obras y que estaba presente cuando tú hacías el mundo; ella
sabe lo que es agradable a tus ojos y lo que es conforme a tus mandamientos.
10 Envíala desde los santos cielos, mándala desde tu trono glorioso, para que ella trabaje a mi lado y yo
conozca lo que es de tu agrado:
11 así ella, que lo sabe y lo comprende todo, me guiará atinadamente en mis empresas y me protegerá
con su gloria.
12 Entonces, mis obras te agradarán, yo gobernaré a tu pueblo con justicia y seré digno del trono de mi
padre.
13 ¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?
14 Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones, precarias,
15 porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla oprime a la mente con
muchas preocupaciones.
16 Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con el
esfuerzo; pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?
17 ¿Y quién habría conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto
tu santo espíritu?
18 Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te
agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados».

Protectora de los patriarcas


01 Ella protegió al primero que fue formado, al padre del mundo, que estaba solo cuando fue creado. Lo
liberó de su propia caída
02 y le dio la fuerza para dominar todas las cosas.
03 Pero un injusto que por su ira se apartó de ella pereció a causa de su furia fratricida.
04 Y cuando, por culpa de él, las aguas anegaron la tierra, de nuevo la salvó la Sabiduría, guiando al justo
sobre una simple madera.
05 Cuando las naciones, por su perversión unánime, fueron confundidas, ella reconoció al justo, lo
conservó irreprochable delante de Dios y lo hizo más fuerte que la ternura hacia su hijo.
06 Cuando eran exterminados los impíos, ella libró a un justo, escapado del fuego que caía sobre las Cinco
Ciudades.
07 En testimonio de semejante perversidad, humea allí todavía una tierra desolada, los arbustos dan frutos
que no llegan a madurar y, como recuerdo de un alma incrédula, se alza una columna de sal.
08 Por haberse apartado del camino de la Sabiduría, no sólo tuvieron la desgracia de no conocer el bien,
sino que, además, dejaron a los vivientes un momento de su locura, para que sus faltas no quedaran
ocultas.
09 La Sabiduría, en cambio, libró de las fatigas a sus servidores.
10 Al justo que huía de la ira de su hermano, ella lo guió por senderos rectos; le mostró la realeza de Dios,
y le dio el conocimiento de las cosas santas; lo hizo prosperar en sus duros trabajos y multiplicó el fruto de
sus esfuerzos;
11 lo asistió contra la codicia de sus exploradores, y lo colmó de riquezas;
12 lo protegió contra sus enemigos y lo defendió de los que acechaban contra él; y le otorgó la palma en
un rudo combate, para que supiera que la piedad es más poderosa que todo.
13 Ella no abandonó al justo que fue vendido, sino que lo libró del pecado;
14 descendió con él a la cisterna, y no lo abandonó en la prisión hasta entregarle el cetro de la realeza y la
autoridad sobre los que lo sojuzgaban; así puso en evidencia la mentira de sus calumniadores y le dio una
gloria eterna.
15 Ella liberó de una nación opresora a un pueblo santo, a una raza irreprochable.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

16 Entró en el alma de un servidor del Señor y enfrentó a reyes temibles con prodigios y señales.
17 Otorgó a los santos la recompensa de sus trabajos y los condujo por un camino admirable; fue para
ellos una sombra protectora durante el día y un fulgor de estrellas durante la noche.
18 Los hizo pasar a pie por el Mar Rojo y los condujo a través de las aguas caudalosas.
19 A sus enemigos, en cambio, los sumergió y después los despidió a borbotones desde el fondo del
Abismo.
20 Así, los justos despojaron a los impíos y celebraron, Señor, tu santo Nombre, alabando unánimemente
tu mano protectora.
21 Porque la Sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los más pequeños.

Guía a Moisés e Israel


01 Ella hizo prosperar sus empresas gracias a un santo profeta.
02 Ellos atravesaron un desierto inhabitable y levantaron sus carpas en lugares intransitados;
03 enfrentaron a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
04 Cuando estaban sedientos, te invocaron, y una roca escarpada les dio agua, una dura piedra les calmó
la sed.
05 Así, lo mismo que sirvió de castigo a sus enemigos fue para ellos un beneficio en sus dificultades.
06 En lugar de la vertiente perenne de un río, enturbiado por una mezcla de sangre y barro,
07 como castigo por un decreto infanticida, les diste, contra toda esperanza, un agua abundante,
08 mostrándoles por la sed que soportaron entonces cómo habías castigado a sus adversarios.
09 Por la prueba a que fueron sometidos, aunque eran corregidos con misericordia, comprendieron los
tormentos que soportaban los impíos, al ser juzgados con ira.
10 Porque a ellos los probaste como un padre que reprende, pero a los otros los sentenciaste como un rey
implacable que condena.
11 Y tanto lejos como cerca de los tuyos, estaban igualmente atribulados,
12 ya que una doble tristeza se apoderó de ellos y gimieron al recordar el pasado:
13 cuando comprendieron que lo que a ellos los castigaba había sido un beneficio para los otros, sintieron
la mano del Señor.
14 Al que antes habían hecho exponer al peligro, y luego rechazaron con desprecio, lo admiraron al final de
los acontecimientos, admiraron al que antes habían abandonado en las aguas después de sufrir una sed
muy diferente a la de los justos.
15 A causa de sus insensatos e injustos pensamientos, que los extraviaban hasta hacerles rendir culto a
reptiles irracionales y a insectos despreciables, tú les enviaste como castigo una multitud de animales
irracionales,
16 para que comprendieran que uno es castigado con lo mismo que le sirve para pecar.
17 Ya que tu mano omnipotente, aquella que creó el mundo de una materia informe bien podía enviar
contra ellos una multitud de osos o de leones feroces,
18 o fieras desconocidas creadas expresamente, llenas de furor, que exhalaran un aliento de fuego,
despidieran un humo nauseabundo, o lanzaran de sus ojos terribles rayos:
19 animales capaces, no sólo de destruirlos de un zarpazo, sino de hacerlos perecer con su aspecto
terrorífico.
20 Aún sin esto, ellos podían ser derribados de un soplo, perseguidos por la Justicia, barridos por el soplo
de tu poder. Pero tú lo has dispuesto todo con medida, número y peso.
21 Tu inmenso poder está siempre a tu disposición, ¿y quién puede resistir a la fuerza de tu brazo?
22 El mundo entero es delante de ti como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota
de rocío matinal que cae sobre la tierra.
23 Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres
para que ellos se conviertan.
24 Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo,
no lo habrías creado.
25 ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?
26 Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida,

Castigo de los cananeos


01 porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
02 Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas recordándoles sus pecados, para que se
aparten del mal y crean en ti, Señor.
03 A los antiguos habitantes de tu Tierra santa
04 los aborreciste por sus prácticas detestables, actos de hechicería y ritos impíos.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

05 A esos crueles asesinos de niños, a esos devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de
sangre, a esos iniciados en ritos sangrientos,
06 a esos padres asesinos de seres indefensos, decidiste hacerlos perecer por las manos de nuestros
padres,
07 para que esta tierra, la más querida por ti entre todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios.
08 Pero aun a ellos, por ser hombres, los trataste con indulgencia, y enviaste avispas como precursores de
tu ejército, para que los exterminaran gradualmente.
09 Ciertamente, tú hubieras podido, en una batalla campal, entregar a los impíos en manos de los justos, o
bien aniquilarlos de un solo golpe por medio de animales feroces o por una sentencia inexorable.
10 En cambio, ejecutando poco a poco tu sentencia, les dabas oportunidad de arrepentirse, aunque no
ignorabas que su origen era perverso y su malicia innata y que jamás cambiarían su manera de pensar,
11 porque una maldición pesaba sobre esa raza desde el principio. Y no fue por temor de nadie que les
ofrecías dejar impunes sus pecados.
12 ¿Quién podrá decirte: «¿Qué has hecho?». ¿Quién se opondrá a tu sentencia? ¿Quién te hará algún
cargo por destruir a las naciones que tú creaste? ¿Quién se levantará contra ti como vengador de los
injustos?
13 Porque, fuera de ti, no hay otro Dios que cuide de todos, a quien tengas que probar que tus juicios no
son injustos;
14 ni tampoco hay rey ni soberano que pueda enfrentarse contigo para defender a los que tú has
castigado.
15 Como eres justo, riges el universo con justicia, y consideras incompatible con tu poder condenar a quien
no merece ser castigado.
16 Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con
todos.
17 Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de
aquellos que la conocen.
18 Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran
indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder.
19 Al obrar así, tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos
de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.
20 Si a los enemigos de tus hijos, que eran reos de muerte, los castigaste con tanta consideración y
miramiento, dándoles el tiempo y el lugar para apartarse de su maldad,
21 ¡con cuántas más precauciones habrás juzgado a tus hijos, tú que con juramentos y alianzas, hiciste a
sus padres tan magníficas promesas!
22 Así, cuando castigas a nuestros enemigos con moderación, nos instruyes a fin de que, al juzgar a los
otros, recordemos tu bondad y, al ser juzgados, contemos con tu misericordia.;
23 Por eso, a los que en su locura habían llevado una vida injusta, los atormentaste con sus propias
abominaciones,
24 porque se habían extraviado demasiado lejos, por los caminos del error, tomando por dioses a los
animales más viles y despreciables y dejándose engañar como niños sin juicio.
25 Entonces, como a niños que no razonan, les enviaste un castigo irrisorio.
26 Pero aquellos que no se enmendaron con esa corrección irrisoria soportarán un juicio digno de Dios.
27 Exasperados por los animales que los hacían sufrir y viéndose castigados por aquellos a quienes tenían
por dioses, reconocieron como Dios verdadero al que antes se negaban a conocer. Por eso se abatió sobre
ellos todo el rigor de la condena. Es así, que cayó sobre ellos el peor de los castigos.

Las criaturas debieron llevarles a Dios


01 Sí, vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas
visibles, no fueron capaces de conocer a «Aquel que es»., al considerar sus obras, no reconocieron al
Artífice.
02 En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda
estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo.
03 Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen
cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó.
04 Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más
poderoso es el que las formó.
05 Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, si llega, por analogía, a contemplar a su
Autor,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

06 Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a
Dios y queriendo encontrarlo;
07 como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el
espectáculo del mundo!
08 Pero ni aún así son excusables:
09 si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no
encontraron más rápidamente al Señor de todo?
10 ¡Desgraciados, porque han puesto su esperanza en cosas muertas, los que llamaron dioses a obras
fabricadas por las manos del hombre, al oro y la plata trabajados con arte, a figuras de animales, o a una
piedra sin valor esculpida por una mano antigua!
11 Tomemos por ejemplo un leñador: él derriba con la sierra un árbol fácil de voltear, le quita hábilmente
toda la corteza, lo trabaja con maestría y hace con él un objeto útil para el uso común.
12 Con las astillas que sobran calienta su comida y sacia su apetito.
13 Pero queda todavía un resto que no sirve para nada, un tronco retorcido y lleno de nudos: él lo toma, lo
esculpe para llenar sus ratos de ocio, lo talla con habilidad en sus momentos libres, y le da forma humana
14 o lo hace semejante a un vil animal. Después, lo recubre de minio, colorea la superficie de rojo, y
disimula todos sus efectos con un enduido;
15 le prepara un sitio adecuado, lo coloca en la pared y lo asegura con un clavo.
16 De esa manera, toma precauciones para que no se caiga, sabiendo que no puede valerse por sí mismo,
porque no es más que una imagen y tiene necesidad de ayuda.
17 Sin embargo, cuando ruega por sus bienes, por su hogar o sus hijos, no se avergüenza de dirigir la
palabra a ese objeto sin vida: ¡reclama salud a un inválido,
18 implora vida a un muerto, pide socorro al más inexperto; al emprender un viaje, ruega al que es
incapaz de dar un paso;
19 para sus ganancias, sus empresas y el éxito de sus trabajos, pide vigor al que no tiene en sus manos
ningún vigor!

A ellos invoca el navegante


01 Otro se embarca dispuesto a surcar las olas bravías e invoca a una madera más carcomida que la nave
que lo lleva.
02 Porque esa nave fue concebida por el afán de lucro y construida por la sabiduría artesanal,
03 pero es tu Providencia, Padre, la que dirige el timón. Sí, tú has abierto un camino en el mar y un
sendero seguro entre las olas,
04 mostrando así que puedes salvar de todo peligro, incluso si uno se embarca sin ninguna experiencia.
05 Tú no quieres que las obras de tu Sabiduría sean estériles: por eso los hombres confían su vida a una
simple madera, y atraviesan a salvo las olas sobre una frágil embarcación.
06 Así, en el principio, mientras perecían los gigantes orgullosos, la esperanza del mundo se refugió en una
débil embarcación, que, dirigida por tu mano, dejó al futuro el germen de nuevas generaciones.
07 Bendita la madera convertida en instrumento de justicia,
08 pero maldito el ídolo hecho por manos humanas, tanto él como su autor: este por haberlo fabricado y
aquel porque, siendo corruptible, fue llamado dios.
09 Porque Dios detesta igualmente al impío y su impiedad,
10 y el objeto fabricado será castigado junto con su autor.
11 Por eso también serán juzgados los ídolos de las naciones, ya que, entre las criaturas de Dios, se
convirtieron en una abominación, en motivo de escándalo para las almas de los hombres y en una trampa
para los pies de los insensatos.
12 La invención de los ídolos es el origen de la fornicación, y su descubrimiento, la corrupción de la vida.
13 Ellos no existían al principio ni existirán para siempre,
14 sino que entraron en el mundo por la superstición humana: por eso les está reservado un rápido fin.
15 Un padre, afligido por un duelo prematuro, encarga una imagen de su hijo tan pronto arrebatado, y al
que antes no era más que un cadáver, ahora lo honra como a un dios y transmite a los suyos misterios y
ritos,
16 Luego, con el tiempo, esta impía costumbre es observada como ley.
17 Asimismo, por orden de los soberanos, se rendía culto a las estatuas: como no se los podía honrar en
persona, a causa de la distancia, reprodujeron esa figura lejana, fabricando una imagen visible del rey que
veneraban; así se adulaba con fervor al ausente como si estuviera presente.
18 La ambición del artista contribuyó a extender este culto, atrayendo incluso a los que ni siquiera
conocían al rey,
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

19 porque aquel, deseoso sin duda de complacer al soberano, empleó todo su arte para hacerlo más
hermoso de lo que era;
20 y la gente, seducida por el encanto de la obra, convirtió en objeto de adoración al que poco antes
honraba como a un hombre.
21 Y esto resultó una acechanza para los vivientes, ya que los hombres, víctimas del infortunio o de la
tiranía, atribuyeron a piedras y maderas el Nombre incomunicable.
22 Pero no les bastó equivocarse en el conocimiento de Dios, sino que, debatiéndose en la tremenda lucha
provocada por la ignorancia, ellos dan a tantos males el nombre de paz.
23 Con sus ritos infanticidas, sus misterios ocultos y sus frenéticas orgías de costumbres extravagantes,
24 ya no conservan puros, ni la vida ni el matrimonio; uno elimina al otro a traición o lo aflige por el
adulterio.
25 En todas partes reina el caos: sangre y muerte, robo y fraude, corrupción, deslealtad, agitación,
perjurio,
26 vejación de los buenos, olvido de los beneficios, contaminación de las almas, perversión sexual,
desorden en el matrimonio, adulterio y libertinaje.
27 Porque el culto de los ídolos sin nombre es principio, causa y fin de todo mal,
28 sea que se diviertan hasta el delirio o pronuncien falsos vaticinios, sea que vivan en la injusticia o
perjuren con toda tranquilidad;
29 y como ellos ponen su confianza en ídolos sin vida, no esperan ningún daño de sus falsos juramentos.
30 Pero recibirán su merecido por un doble motivo: porque, al entregarse a los ídolos, se han hecho una
falsa idea de Dios, y porque han jurado injusta y falsamente, menospreciando la santidad.
31 Porque no es el poder de aquellos por quienes se jura, sino el justo castigo reservado a los pecadores,
lo que recae siempre sobre la transgresión de los injustos.

La fe preserva a Israel de la Idolatría


01 Pero tú, Dios nuestro, eres bondadoso y fiel, eres paciente y todo lo administras con misericordia.
02 Aun cuando pecamos, pertenecemos a ti, ya que reconocemos tu soberanía; pero no pecaremos,
sabiendo que nos has contado como tuyos.
03 Porque conocerte a ti es la perfecta justicia y reconocer tu soberanía es la raíz de la inmortalidad.
04 No nos han extraviado las invenciones de un arte humano perverso ni el esfuerzo estéril de los pintores
de quimeras: esas figuras embadurnadas de colores abigarrados,
05 cuya contemplación excita la pasión de los necios y les hace desear la figura inanimada de una imagen
sin vida.
06 ¡Amantes del mal y dignos de tales esperanzas son los que las fabrican, las desean y las adoran!
07 Así un alfarero amasa laboriosamente la tierra blanda y modela cada uno de los objetos que usamos.
Con la misma arcilla modela indistintamente objetos destinados a un uso noble y otros que tendrán un
destino contrario; pero es el alfarero el que decide cuál será la función de cada uno de ellos.
08 Después, con un esfuerzo mal empleado, utiliza la misma arcilla para modelar un falso dios, y el que
hace eso es un hombre que poco antes nació de la tierra y dentro de poco volverá a la tierra de donde fue
sacado, cuando se le pida que devuelva su alma.
09 Sin embargo, en vez de preocuparse de que pronto va a morir y de la brevedad de su vida, rivaliza con
los orfebres y plateros, imita a los forjadores de bronce y se enorgullece de fabricar lo que es falso.
10 Su corazón no es más que ceniza, su esperanza es más vil que la tierra, y su vida más despreciable que
la arcilla.
11 Porque desconoce a aquel que lo modeló, al que le infundió un alma capaz de actuar y le transmitió un
soplo vital.
12 El piensa que nuestra vida es un juego y la existencia, una feria para obtener ganancias: «Es necesario,
dice, ganar por todos los medios, aunque sean malos».
13 Porque él sabe bien que peca más que cualquier otro cuando de una materia terrestre fabrica objetos
frágiles y estatuas.
14 Pero los más insensatos de todos, y más infelices que el alma de un niño, son los enemigos que
oprimieron a tu pueblo,
15 ya que tuvieron por dioses a todos los ídolos de las naciones, que no pueden valerse de los ojos para
ver, ni de las narices para respirar, ni de los oídos para oír, ni de los dedos de las manos para tocar, y
cuyos pies no sirven para caminar.
16 Porque es un hombre el que hizo esos ídolos, uno que recibió en préstamo el aliento, el que los modeló,
pero ningún hombre puede modelar un dios semejante a sí mismo:
17 siendo mortal, con sus manos impías, sólo puede producir una obra muerta. El vale más que los objetos
que adora, ya que él tiene vida, pero aquellos no la tendrán jamás.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

18 Ellos adoran incluso a los animales más repugnantes, que superan en estupidez a todos los demás,
19 a los que ni siquiera tienen la belleza que hace atrayentes a otros animales, y están excluidos del elogio
y la bendición de Dios.

Codornices para Israel , ranas para egipcios


02 En lugar de ese castigo, fuiste benévolo con tu pueblo, y para satisfacer su voraz apetito, le preparaste
como alimento un manjar exquisito: ¡las codornices!
01 Por eso, con toda justicia fueron castigados con seres semejantes y atormentados con una infinidad de
bichos.
03 Así los egipcios, a pesar de su deseo de comer, perdieron el apetito natural, ante el aspecto repugnante
de los animales enviados contra ellos; tu pueblo, en cambio, sometido a privación por poco tiempo,
participó de un manjar exquisito.
04 Porque era necesario que a aquellos opresores les sobreviniera una penuria inevitable y que a estos sólo
se les hiciera ver cómo eran atormentados sus enemigos.
05 Incluso cuando se desencadenó sobre tu pueblo el furor terrible de animales feroces, y ellos perecían
por la mordedura de serpientes huidizas, tu ira no duró hasta el extremo.
06 A manera de advertencia, fueron atribulados por poco tiempo, teniendo ya una prenda de salvación
para que recordaran el mandamiento de tu Ley;
07 en efecto, aquel que se volvía hacia ella era salvado, no por lo que contemplaba, sino por ti, el Salvador
de todos.
08 Así demostraste a nuestros enemigos que eres tú el que libra de todo mal:
09 ellos murieron por la picadura de langostas y moscas, y no se podía encontrar un remedio para sus
vidas, porque merecían ser castigados por esos animales.
10 Pero contra tus hijos, ni siquiera pudieron los dientes de las serpientes venenosas, porque tu
misericordia vino a su encuentro y los sanó.
11 Para que se acordaran de tus palabras, eran aguijoneados y se curaban rápidamente, no sea que
cayeran en un profundo olvido y así quedaran excluidos de tu acción bienhechora.
12 Y no los sanaron las hierbas ni los ungüentos sino tu palabra, Señor, que todo lo cura.
13 Porque tú tienes poder sobre la vida y la muerte, haces bajar a las puertas del Abismo y haces subir de
allí.
14 El hombre, en su malicia, puede matar, pero no hace volver el espíritu una vez que se fue, ni libera al
alma recibida por el Abismo.
15 Es imposible escapar de tu mano.
16 Los impíos que rehusaban conocerte fueron golpeados por la fuerza de tu brazo: los acosaron lluvias
insólitas, granizadas, aguaceros implacables, y el fuego los consumió.
17 Pero lo más extraño era que en el agua, que todo lo apaga, el fuego se encendía más, porque el
universo combate en defensa de los justos.
18 Unas veces, las llamas se apaciguaban para no abrasar a los animales enviados contra los impíos, y
para que, al verlas, estos se sintieran perseguidos por un juicio de Dios.
19 Otras veces, dentro mismo del agua, las llamas ardían con una fuerza superior a la del fuego, para
destruir las cosechas de una tierra injusta.
20 En lugar de esto, nutriste a tu pueblo con un alimento de ángeles, y sin que ellos se fatigaran, les
enviaste desde el cielo un pan ya preparado, capaz de brindar todas las delicias y adaptado a todos los
gustos.
21 Y el sustento que les dabas manifestaba tu dulzura hacia tus hijos, porque, adaptándose al gusto del
que lo comía, se transformaba según el deseo de cada uno.
22 La nieve y el hielo resistían al fuego sin derretirse, a fin de que supieran que solamente los frutos de los
enemigos eran destruidos por el fuego que ardía en medio del granizo y fulguraba bajo la lluvia;
23 mientras que, por el contrario, ese mismo fuego olvidaba hasta su propio poder, para respetar el
alimento de los justo.
24 Porque la creación, que está al servicio de ti, su Creador, se pone en tensión para castigar a los injustos
y se distiende para beneficiar a los que confían en ti.
25 Por eso también entonces, transformándose completamente, ella estaba al servicio de tu generosidad,
que a todos alimenta, de acuerdo con el deseo de los que te suplicaban.
26 Así los hijos que tú has amado, Señor, debían aprender que no son las diversas clases de frutos los que
alimentan al hombre, sino que es tu palabra la que sostiene a los que creen en ti.
27 Porque lo que el fuego no lograba destruir se derretía al simple calor de un tenue rayo de sol,
28 para que se pusiera bien de manifiesto que hay que anticiparse al sol para darte gracias y encontrarse
contigo al despuntar el día.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

29 Pero la esperanza del ingrato se diluirá como la escarcha invernal y correrá como agua inservible.

Las tinieblas y la columna de fuego


01 Grandes e inenarrables son tus juicios, por eso, las almas ignorantes se extraviaron.
02 Porque cuando los impíos pensaban que podían oprimir a una nación santa, yacían encadenados en las
tinieblas, prisioneros de una larga noche, encerrados bajo sus techos, excluidos de la providencia eterna.
03 Ellos pensaban mantenerse ocultos con sus pecados secretos, bajo el oscuro velo del olvido, pero fueron
dispersados, presa de terrible espanto, y aterrorizados por fantasmas.
04 Porque el reducto que los protegía no los preservaba del miedo; ruidos estremecedores resonaban a su
alrededor y se les aparecían espectros lúgubres, de rostro sombrío.
05 Ningún fuego tenía fuerza suficiente para alumbrar, ni el resplandor brillante de las estrellas lograba
iluminar aquella horrible noche.
06 Solamente brillaba para ellos una masa de fuego que se encendía por sí misma, sembrando el terror, y
una vez desaparecida aquella visión, quedaban aterrados y consideraban lo que habían visto peor de lo que
era.
07 Los artificios de la magia resultaban ineficaces, y su pretendida ciencia quedaba vergonzosamente
desmentida,
08 porque los que prometían liberar las almas enfermas de temores y sobresaltos, estaban, ellos mismos,
enfermos de un temor ridículo.
09 Aunque nada terrorífico les infundiera temor, horrorizados por el paso de los bichos y el silbido de los
reptiles,
10 se morían de miedo, y hasta rehusaban mirar el aire, del que nadie puede escapar.
11 Porque la maldad es cobarde y su propio testimonio la condena: acosada por la conciencia, imagina
siempre lo peor.
12 El miedo, en efecto, no es sino el abandono de la ayuda que da la reflexión:
13 cuanto menos se cuenta con esa seguridad interior, tanto más grave se considera ignorar la causa del
tormento.
14 Durante esa noche verdaderamente impotente, salida de las profundidades del Abismo impotente,
sumergidos en un mismo sueño,
15 eran perseguidos a la vez por espectros monstruosos y paralizados por el desfallecimiento de su alma,
porque un terror repentino e inesperado los había invadido.
16 Así, cualquiera que caía en ese estado quedaba prisionero, encerrado en esa prisión sin hierros.
17 Ya fuera labrador o pastor, o trabajara en lugares solitarios, al ser sorprendido, tenía que soportar la
ineludible necesidad,
18 porque todos estaban atados por una misma cadena de tinieblas. El silbido del viento, el canto
melodioso de los pájaros en la arboleda, el ruido cadencioso de las aguas en su impetuoso correr,
19 el violento estruendo de las rocas cayendo en avalanchas, la invisible carrera de animales encabritados,
el rugido de las fieras más salvajes, el eco que retumba en los huecos de las montañas, todo los llenaba de
terror y los paralizaba.
20 Porque el mundo entero estaba iluminado por una luz resplandeciente y se dedicaba libremente a sus
trabajos;
21 solamente sobre ellos se extendía una pesada noche, imagen de las tinieblas que les estaban
reservadas. Pero más que de las tinieblas, ellos sentían el peso de sí mismos.

Muerte de primogénitos,liberación israelita


02 les daban gracias porque no se vengaban de los daños recibidos, y les pedían perdón por su actitud
hostil.
01 Para tus santos, en cambio, brillaba una intensa luz. Los egipcios, que oían sus voces, sin distinguir su
figura, los consideraban dichosos porque no tenían que sufrir como ellos,
03 En lugar de esas tinieblas, diste a los tuyos una columna de fuego, para que les sirviera de guía en un
camino desconocido y del sol inofensivo en su gloriosa emigración.
04 Pero merecían estar privados de la luz y prisioneros de las tinieblas los que habían retenido cautivos a
tus hijos, por quienes debía transmitirse al mundo la luz incorruptible de la Ley.
05 Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos y de los niños expuestos al
peligro, uno solo se salvó para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste
perecer a todos juntos en las aguas impetuosas.
06 Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en
qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.
07 Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos;
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

08 porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti.
09 Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común
acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros;
y ya entonces entonaron los cantos de los Padres.
10 Le hacía eco el clamor confuso de sus enemigos, y se propagaban los gritos lastimeros de los que
lloraban a sus hijos.
11 Un mismo castigo hería al esclavo y al dueño, el hombre del pueblo sufría lo mismo que el rey.
12 Todos por igual tenían innumerables cadáveres, abatidos por el mismo género de muerte. Los
sobrevivientes no daban abasto para sepultarlos, porque en un instante había sido destruido lo mejor de su
estirpe.
13 Así, aquellos que a causa de los sortilegios se habían vuelto totalmente incrédulos, ante la pérdida de
sus primogénitos, confesaron que ese pueblo era hijo de Dios.
14 Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida
carrera,
15 tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en
medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable,
16 se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra.
17 Entonces, bruscamente, las visiones de horribles pesadillas los sobresaltaron, y los invadieron terrores
inesperados.
18 Tendidos medio muertos por todas partes, hacían saber cuál era la causa de su muerte,
19 porque los sueños que los habían agitado se lo habían advertido de antemano, para que no perecieran
sin saber por qué padecían esos males.
20 También los justos experimentaron la muerte, y una multitud fue masacrada en el desierto. Pero la ira
divina no duró mucho tiempo,
21 porque muy pronto un hombre irreprochable salió en su defensa, con las armas de su propio ministerio:
la oración y el incienso expiatorio. El afrontó la cólera divina y puso fin a la calamidad, demostrando así
que era tu servidor.
22 El venció la animosidad divina, no con la fuerza del cuerpo ni con el poder de las armas, sino que, por
medio de la palabra, hizo entrar en razón al que infligía el castigo, recordándole las alianzas y los
juramentos hechos a los Padres.
23 Cuando los cadáveres yacían amontonados unos sobre otros, él se interpuso, contuvo la cólera divina y
le cerró el camino hacia los que aún vivían.
24 Porque sobre sus vestiduras sacerdotales estaba el mundo entero, sobre las cuatro hileras de piedras
preciosas estaban grabados los nombres gloriosos de los Padres, y sobre la diadema de su cabeza estaba
tu Majestad.
25 Ante esto, el Exterminador retrocedió lleno de temor, ya que bastaba con una sola prueba de tu ira.

Israelitas y egipcios en mar Rojo


01 Pero sobre los impíos se abatió hasta el fin una ira despiadada, porque Dios tenía previsto lo que ellos
harían:
02 después de dejar que el pueblo se fuera, y de ungirlos a partir apresuradamente, ellos, cambiando de
idea, saldrían a perseguirlos.
03 En efecto, cuando todavía celebraban sus ritos fúnebres y se lamentaban junto a las tumbas de sus
muertos, concibieron otro proyecto descabellado: a los que ellos mismos habían rogado que se fueran los
comenzaron a perseguir como fugitivos.
05 así, mientras tu pueblo emprendía una maravillosa travesía, ellos encontrarían una muerte insólita.
04 La fuerza de las cosas los arrastraba con toda justicia a ese extremo y les hacía olvidar lo que había
sucedido, para que terminaran de sufrir el castigo que aún faltaba a sus tormentos:
06 Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza,
para que tus hijos fueran preservados incólumes.
07 Se vio a la nuble cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era
agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas:
08 por allí paso todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables.
09 Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.
10 Todavía recordaban lo que había sucedido en su destierro: cómo los mosquitos, en lugar de
reproducirse naturalmente, fueron producidos por la tierra, y cómo las ranas, en lugar de nacer de otros
animales acuáticos, fueron vomitadas por el Río en gran cantidad.
11 Más tarde, vieron también un nuevo modo de nacer las aves: cuando, excitados por la gula, ellos
reclamaron manjares delicados,
131
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

12 para reconfortarlos, subieron codornices desde el mar.


13 Pero sobre los pecadores se abatieron los castigos, no sin antes ser preanunciados por la furia de los
rayos: con toda justicia, ellos sufrían a causa de su maldad, ya que habían llevado al extremo su odio
contra el extranjero.
14 Porque otros no recibieron a los desconocidos que llegaban, pero estos redujeron a servidumbre a
huéspedes bienhechores.
15 Más aún, aquellos ?y eso se les tendrá en cuenta? mostraron desde el principio hostilidad ante el
extranjero;
16 pero estos, en cambio, después de recibir a tu pueblo con fiestas, y de hacerlo participar de sus mismos
derechos, lo maltrataron con terribles trabajos.
17 Por eso fueron castigados con la ceguera, como aquellos otros a las puertas del justo cuando rodeados
de profundas tinieblas, cada uno buscaba el acceso de su puerta.
18 Así, los elementos intercambiaban entre sí sus propiedades, como en un instrumento de cuerdas los
sonidos cambian su ritmo, permaneciendo siempre la misma tonalidad. Esto es lo que se infiere claramente
al examinar lo sucedido:
19 seres terrestres se volvían acuáticos, los que nadan se desplazaban sobre la tierra;
20 el fuego superaba en el agua su propia fuerza y el agua olvidaba su poder de apagar;
21 las llamas, por el contrario, no consumían la carne de los seres corruptibles que pasaban por ellas, ni
tampoco derretían aquel alimento divino, parecido a la escarcha y tan fácil de disolverse.
22 Por todos los medios, Señor, tú has engrandecido y glorificado a tu pueblo, y no has dejado de asistirlo
en todo tiempo y lugar.
132
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

BARUC

Introducción histórica
01 Texto del escrito que Baruc, hijo de Nerías, hijo de Maasías, hijo de Sedecías, hijo de Asadías, hijo de
Jilquías, escribió en Babilonia,
02 en el año quinto, el séptimo día del mes, en la época en que los caldeos habían tomado Jerusalén y la
habían incendiado.
03 Baruc leyó el texto de este escrito en presencia de Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, y de todo el
pueblo que había venido para escuchar esta lectura;
04 en presencia de las autoridades y de los príncipes reales, de los ancianos y de todo el pueblo ?desde el
más pequeño hasta el más grande? de todos los que habitaban en Babilonia junto al río Sud.
05 Se derramaron lágrimas, se ayunó y se oró delante del Señor .
06 También se recogió dinero según las posibilidades de cada uno,
07 y se lo envió a Jerusalén, al sacerdote Joaquím, hijo de Jilquías, hijo de Salóm, y a los otros sacerdotes
y a todo el pueblo que se encontraba con él en Jerusalén.
08 Baruc ya había recuperado, el décimo día del mes de Siván, los vasos de la Casa del Señor sacados del
Templo, a fin de devolverlos a la tierra de Judá. Eran objetos de plata que había hecho Sedecías, hijo de
Josías, rey de Judá,
09 después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó desde Jerusalén y llevó a Babilonia a Jeconías, a
los príncipes, a los rehenes, a los nobles y a la gente del país.
10 Les escribieron lo siguiente: Aquí les enviamos dinero; compren con él víctimas para los holocaustos y
los sacrificios por el pecado, y también incienso; hagan ofrendas y preséntenlas sobre el altar del Señor,
nuestro Dios.
11 Rueguen por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la de su hijo Baltasar, para que sus días
sean sobre la tierra como los días del cielo.
12 Que el Señor nos dé fuerza e ilumine nuestros ojos, para que vivamos a la sombra de Nabucodonosor,
rey de Babilonia, y a la sombra de su hijo Baltasar, y lo sirvamos mucho tiempo, gozando de su favor.
13 Rueguen también por nosotros al Señor, nuestro Dios, porque hemos pecado contra él, y la ira del
Señor y su indignación no se han alejado de nosotros hasta el día de hoy.
14 Lean este libro, que nosotros les enviamos para que se haga confesión de los pecados en la Casa del
Señor, en el día de la Fiesta y en los días de la Asamblea.
15 Ustedes dirán: Al Señor, nuestro Dios, pertenece la justicia; a nosotros, en cambio, la vergüenza
reflejada en el rostro, como sucede en el día de hoy; vergüenza para los hombres de Judá y los habitantes
de Jerusalén,
16 para nuestros reyes y nuestros jefes, para nuestros sacerdotes, nuestros profetas y nuestros padres.
17 Porque hemos pecado contra el Señor,
18 le hemos sido infieles y no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, que nos mandaba seguir
los preceptos que él puso delante de nosotros.
19 Desde el día en que el Señor hizo salir a nuestros padres del país de Egipto, hasta el día de hoy, hemos
sido infieles al Señor, nuestro Dios, y no nos hemos preocupado por escuchar su voz.
20 Por eso han caído sobre nosotros tantas calamidades, así como también la maldición que el Señor
profirió por medio de Moisés, tu servidor, el día en que hizo salir a nuestros padres del país de Egipto, para
darnos una tierra que mana leche y miel. Esto es lo que nos sucede en el día de hoy.
21 Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, conforme a todas las palabras de los
profetas que él nos envió.
22 Cada uno se dejó llevar por los caprichos de su corazón perverso, sirviendo a otros dioses y haciendo el
mal a los ojos del Señor, nuestro Dios.

Oración penitencial de los desterrados


01 Por eso el Señor ha cumplido la amenaza que había pronunciado contra nosotros, contra los jueces que
gobernaron a Israel, contra nuestros reyes, contra nuestros jefes y contra los hombres de Israel y de Judá.
02 Nunca se hizo bajo el cielo nada semejante a lo que él hizo en Jerusalén, conforme a lo que está escrito
en la Ley de Moisés,
03 a tal punto que llegamos a comer, uno la carne de su hijo, y otro la carne de su hija.
04 El los entregó en manos de todos los reinos que nos rodean, para que cayeran en el oprobio y la
desolación, entre todos los pueblos de los alrededores donde el Señor los dispersó.
05 Así quedaron sometidos, en lugar de prevalecer, porque nosotros hemos pecado contra el Señor,
nuestro Dios, al no escuchar su voz.
133
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

06 Al Señor, nuestro Dios, pertenece la justicia; a nosotros, en cambio, y a nuestros padres la vergüenza
reflejada en el rostro, como sucede en el día de hoy.
07 Todo lo que el Señor había anunciado contra nosotros, todas esas desgracias nos han sobrevenido.
08 Nosotros no hemos aplacado con nuestras súplicas el rostro del Señor, apartándonos cada uno de los
pensamientos de su corazón perverso.
09 Por eso el Señor estuvo atento a estas calamidades y las descargó sobre nosotros, porque él es justo en
todo lo que nos manda hacer.
10 Pero nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, que nos mandaba seguir los preceptos que él puso
delante de nosotros.
11 Y ahora, Señor, Dios de Israel, que hiciste salir a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano fuerte, con
signos y portentos, con gran poder y con el brazo en alto, haciéndote así un Nombre famoso hasta el día
de hoy,
12 nosotros hemos pecado, nos hemos hecho impíos, hemos incurrido en la injusticia, Señor, Dios nuestro,
desobedeciendo todas tus prescripciones.
13 Que tu furor se aparte de nosotros, porque hemos quedado muy pocos entre las naciones donde nos
has dispersado.
14 Escucha, Señor, nuestra oración y nuestra súplica, y por tu honor, líbranos y concédenos el favor de
aquellos que nos han deportado,
15 para que toda la tierra conozca que tú eres el Señor, nuestro Dios, porque tu Nombre ha sido invocado
sobre Israel y sobre su raza.
16 Mira, Señor, desde tu santa morada y piensa en nosotros; inclina tu oído y escucha;
17 abre, Señor, tus ojos y mira; porque no son los muertos que están en el Abismo, aquellos cuyo espíritu
ha sido arrancado de sus entrañas, los que tributan gloria y justicia al Señor ;
18 sino que es el alma llena de aflicción, y son los que caminan encorvados y sin fuerzas, los ojos
debilitados y el alma hambrienta los que te tributan, Señor, gloria y justicia.
19 No es por las obras de justicia de nuestros padres y de nuestros reyes, que nosotros presentamos
nuestra súplica delante de tu rostro, Señor, Dios nuestro.
20 Porque tú has enviado sobre nosotros tu furor y tu indignación, como lo habías anunciado por medio de
tus servidores, los profetas, diciendo:
21 Así habla el Señor: Dobleguen sus espaldas y sirvan al rey de Babilonia, y permanecerán en la tierra
que yo he dado a sus padres.
22 Pero si ustedes no escuchan la voz del Señor, sirviendo al rey de Babilonia,
23 yo haré cesar en las ciudades de Judá y dentro de Jerusalén el grito de gozo y el grito de alegría, el
canto del esposo y el canto de la esposa, y todo el país se convertirá en un desierto sin habitantes.
24 Y nosotros no hemos escuchado tu voz, que nos mandaba servir al rey de Babilonia; por eso, tú has
cumplido la amenaza que habías pronunciado por medio de tus servidores, los profetas, a saber, que serían
sacados de su sitio los huesos de nuestros reyes y los huesos de nuestros padres.
25 Y ahora han sido arrojados al calor del día y al frío de la noche, después de haber muerto en medio de
crueles sufrimientos, por el hambre, la espada y la peste.
26 Tú has reducido Esta Casa sobre la que había sido invocado tu Nombre, a lo que es en el día de hoy, a
causa de la maldad de la casa de Israel y de la casa de Judá.
27 Sin embargo, tú nos has tratado, Señor, Dios nuestro, conforme a toda tu benignidad y a tu gran
compasión,
28 como lo habías anunciado por medio de Moisés, tu servidor, el día en que le ordenaste escribir tu Ley en
presencia de los israelitas, diciendo:
29 «Si ustedes no escuchan mi voz, esta grande, esta inmensa muchedumbre será reducida a un pequeño
número entre las naciones adonde los dispersaré.
30 Yo sé, en efecto, que ellos no me escucharán, porque son un pueblo obstinado y rebelde, pero en la
tierra de su exilio, volverán sobre sí mismos
31 y conocerán que yo soy el Señor, su Dios. Les daré un corazón y oídos dóciles,
32 y ellos me alabarán en la tierra de su exilio y se acordarán de mi Nombre.
33 Se arrepentirán de su obstinación y de sus malas acciones, porque se acordarán de la suerte de sus
padres que pecaron contra el Señor .
34 Entonces los haré volver a la tierra que juré dar a sus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob, y se
adueñarán de ella. Los multiplicaré y ya no disminuirán.
35 Estableceré para ellos una alianza eterna, para que yo sea su Dios y ellos sean mi Pueblo, y ya no
arrojaré más a mi pueblo Israel de la tierra que les he dado».

Elogio de la sabiduría
134
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

01 Señor todopoderoso, Dios de Israel, es un alma angustiada y un espíritu acongojado el que grita hacia
ti.
02 Escucha, Señor, y ten piedad, porque hemos pecado contra ti.
03 Tú permaneces para siempre, mientras que nosotros perecemos para siempre.
04 Señor todopoderoso, Dios de Israel, escucha la plegaria de los muertos de Israel, de los hijos de
aquellos que han pecado contra ti y no han escuchado la voz del Señor, su Dios, por lo que han caído sobre
nosotros estas calamidades.
05 No te acuerdes de las injusticias de nuestros padres, sino acuérdate en este momento de tu mano y de
tu Nombre.
06 Porque tú eres el Señor, nuestro Dios, y nosotros te alabaremos, Señor .
07 Sí, tú has infundido tu temor en nuestro corazón, para que invocáramos tu Nombre, y nosotros te
alabaremos en nuestro exilio, porque hemos arrojado de nuestro corazón toda la injusticia de nuestros
padres que pecaron contra ti.
08 Aquí estamos hoy en la tierra de nuestro exilio donde tú nos has dispersado, soportando el oprobio, la
maldición y la condena, por todas las injusticias de nuestros padres, que se apartaron del Señor, nuestro
Dios.
09 Escucha, Israel, los mandamientos de vida; presta atención para aprender a discernir.
10 ¿Por qué, Israel, estás en un país de enemigos y has envejecido en una tierra extranjera?
11 ¿Por qué te has contaminado con los muertos, contándote entre los que bajan al Abismo?
12 ¡Tú has abandonado la fuente de la sabiduría!
13 Si hubieras seguido el camino de Dios, vivirías en paz para siempre.
14 Aprende dónde está el discernimiento, dónde está la fuerza y dónde la inteligencia, para conocer al
mismo tiempo dónde está la longevidad y la vida, dónde la luz de los ojos y la paz.
15 ¿Quién ha encontrado el lugar de la Sabiduría, quién ha penetrado en sus tesoros?
16 ¿Dónde están los jefes de las naciones, los que dominaban las bestias de la tierra
17 y se divertían con las aves del cielo; los que atesoraban la plata y el oro, en los que los hombres ponen
su confianza, y cuyas posesiones no tenían límite;
18 los que trabajaban la plata con tanto cuidado, que sus obras sobrepasan la imaginación?
19 Ellos han desaparecido, han bajado al Abismo, y han surgido otros en su lugar.
20 Otros más jóvenes han visto la luz y han habitado sobre la tierra, pero no han conocido el camino de la
ciencia,
21 no han comprendido sus senderos. Tampoco sus hijos la han alcanzado y se han alejado de sus
caminos.
22 No se oyó nada de ella en Canaán, ni se la vio en Temán.
23 Ni siquiera los hijos de Agar, que buscan la ciencia sobre la tierra, ni los mercaderes de Merrán y de
Temán, inventores de fábulas y buscadores de inteligencia, han conocido el camino de la sabiduría, ni se
han acordado de sus senderos.
24 ¡Qué grande, Israel, es la morada de Dios, qué extenso es el lugar de su dominio!
25 ¡Es grande y no tiene fin, excelso y sin medida!
26 Allí nacieron los famosos gigantes de los primeros tiempos, de gran estatura y expertos en la guerra.
27 Pero no fue a ellos a quienes Dios eligió y les dio el camino de la ciencia;
28 ellos perecieron por su falta de discernimiento, perecieron por su insensatez.
29 ¿Quién subió al cielo para tomarla y hacerla bajar de las nubes?
30 ¿Quién atravesó el mar para encontrarla y traerla a precio de oro fino?
31 Nadie conoce su camino, ni puede comprender su sendero.
32 Pero el que todo lo sabe, la conoce, la penetró con su inteligencia; el que formó la tierra para siempre,
y la llenó de animales cuadrúpedos;
33 el que envía la luz, y ella sale, la llama, y ella obedece temblando.
34 Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia:
35 él las llama, y ellas responden: «Aquí estamos», y brillan alegremente para aquel que las creó.
36 ¡Este es nuestro Dios, ningún otro cuenta al lado de él!
37 El penetró todos los caminos de la ciencia y se la dio a Jacob, su servidor, y a Israel, su predilecto.
38 Después de esto apareció sobre la tierra, y vivió entre los hombres.

Oráculo de restauración
01 La Sabiduría es el libro de los preceptos de Dios, y la Ley que subsiste eternamente: los que la retienen,
alcanzarán la vida, pero los que la abandona, morirán.
02 Vuélvete, Jacob, y tómala, camina hacia el resplandor, atraído por su luz.
03 No cedas a otro tu gloria, ni tus privilegios a un pueblo extranjero.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

04 Felices de nosotros, Israel, porque se nos dio a conocer lo que agrada a Dios.
05 ¡Animo, pueblo mío, memorial viviente de Israel!
06 Ustedes fueron vendidos a las naciones, pero no para ser aniquilados; es por haber excitado la ira de
Dios, que fueron entregados a sus enemigos.
07 Ustedes irritaron a su Creador, ofreciendo sacrificios a los demonios y no a Dios;
08 olvidaron al Dios, eterno, el que los sustenta, y entristecieron a Jerusalén, la que los crió.
09 Porque ella, al ver que la ira del Señor se desencadenaba contra ustedes, exclamó: «Escuchen,
ciudades vecinas de Sión: Dios me ha enviado un gran dolor.
10 Yo he visto el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis hijas.
11 Yo los había criado gozosamente y los dejé partir con lágrimas y dolor.
12 Que nadie se alegre al verme viuda y abandonada por muchos. Estoy desolada por los pecados de mis
hijos, porque se desviaron de la Ley de Dios:
13 ellos no conocieron sus preceptos, no siguieron los caminos de sus mandamientos ni anduvieron por las
sendas de la instrucción, conforme a su justicia.
14 ¡Que vengan las vecinas de Sión, y recuerden el cautiverio que el Eterno infligió a mis hijos y a mis
hijas!
15 Porque él hizo venir contra ellos a una nación lejana, una nación insolente, de lengua desconocida, que
no respetó al anciano ni tuvo compasión del niño;
16 que se llevó a los hijos queridos de la viuda y la dejó desolada, privándola de sus hijas.
17 Y yo ¿cómo podré socorrerlos?
18 El mismo que les infligió esos males los librará de las manos de sus enemigos.
19 ¡Vayan, hijos, vayan, mientras yo me quedo desolada!
20 Yo me quité el vestido de fiesta, me puse ropa de suplicante y clamaré al Eterno mientras viva.
21 ¡Animo, hijos, clamen a Dios, y él los librará de la tiranía y del poder de sus enemigos!
22 Porque yo espero que el Eterno les dará la salvación, y el Santo me ha llenado de alegría por la
misericordia que pronto les llegará del Eterno, su Salvador.
23 Yo los dejé partir con dolor y lágrimas, pero Dios los hará volver a mí, con gozo y alegría para siempre.
24 Así como ahora las ciudades vecinas de Sión están viendo el cautiverio de ustedes, así verán pronto la
salvación que les llegará de Dios, con la gran gloria y el esplendor del Eterno.
25 Hijos, soporten con paciencia la ira que les ha sobrevenido de parte de Dios. Tu enemigo te ha
perseguido, pero pronto verás su ruina y pondrás tu pie sobre su cuello.
26 Mis tiernos hijos han recorrido ásperos caminos, fueron llevados como un rebaño arrebatado por el
enemigo.
27 ¡Animo, hijos, clamen a Dios, porque aquel que los castigó se acordará de ustedes!
28 Ya que el único pensamiento de ustedes ha sido apartarse de Dios, una vez convertidos, búsquenlo con
un empeño diez veces mayor.
29 Porque el que atrajo sobre ustedes estos males les traerá, junto con su salvación, la eterna alegría».
30 ¡Animo, Jerusalén! El que te dio un nombre te consolará.
31 ¡Ay de los que te maltrataron y se alegraron de tu caída!
32 ¡Ay de las ciudades que esclavizaron a tus hijos, ay de aquella que recibió a tus hijos!
33 Porque así como ella se alegró de tu caída y se regocijó por tu ruina, así se afligirá por su propia
desolación.
34 Yo le quitaré su alegría de ciudad populosa, y su jactancia se convertirá en duelo.
35 Caerá fuego sobre ella de parte del Eterno durante muchos días, y será morada de los demonios por
muy largo tiempo.
36 Mira hacia el Oriente, Jerusalén, y contempla la alegría que te viene de Dios.
37 Ahí llegan tus hijos, los que habías visto partir; llegan reunidos desde el oriente al occidente por la
palabra del Santo, llenos de gozo por la gloria de Dios.

5
01 Quítate tu ropa de duelo y de aflicción, Jerusalén, vístete para siempre con el esplendor de la gloria de
Dios,
02 cúbrete con el manto de la justicia de Dios, coloca sobre tu cabeza la diadema de gloria del Eterno.
03 Porque Dios mostrará tu resplandor a todo lo que existe bajo el cielo.
04 Porque recibirás de Dios para siempre este nombre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
05 Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y dirige tu mirada hacia el Oriente: mira a tus hijos reunidos desde
el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos.
06 Ellos salieron de ti a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos gloriosamente como
en un trono real.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

07 Porque Dios dispuso que sean aplanadas las altas montañas y las colinas seculares, y que se rellenen
los valles hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios.
08 También los bosques y todas las plantas aromáticas darán sombra a Israel por orden de Dios,
09 porque Dios conducirá a Israel en la alegría, a la luz de su gloria, acompañándolo con su misericordia y
su justicia.

CARTA DE JEREMÍAS

Esta es una copia de la carta enviada por Jeremías a los israelitas que el rey de Babilonia iba a llevarse
cautivos a Babilonia, en la que les comunicaba un mensaje recibido de Dios.

6
1 “Vosotros habéis pecado contra Dios. Por eso el rey Nabucodonosor de Babilonia os llevará cautivos a
su país.
2 En Babilonia tendréis que vivir muchos años, un tiempo muy largo, siete generaciones; pero después
yo os sacaré de allí en paz.
3 En Babilonia veréis dioses de plata, de oro y de madera, que la gente lleva a cuestas sobre los
hombros y que dan miedo a los paganos.
4 ¡Mucho cuidado! No seáis como los paganos; no tengáis miedo a esos dioses.
5 Cuando los veáis entre una multitud de gente que los adora, decíos interiormente: ‘Tan solo a ti,
Señor, hay que adorar.’
6 Porque mi ángel estará con vosotros y os protegerá.
7 “Esos ídolos están recubiertos de oro y plata, y tienen lengua modelada por un artesano, pero son
falsos y no pueden hablar.
8 La gente toma oro y hace coronas para ponérselas en la cabeza a sus dioses, como si ellos fueran
muchachas que gustan de adornarse mucho.
9 A veces los sacerdotes roban a sus dioses el oro y la plata para gastarlo en provecho propio, o dan una
parte a las prostitutas que viven junto al templo.
10 Adornan con ropa a esos dioses de oro, de plata y de madera, como si fueran hombres; pero los
dioses son incapaces de protegerse a sí mismos del moho y la carcoma.
11 A pesar de estar vestidos con mantos de púrpura, el polvo del templo se amontona sobre ellos, y es
necesario limpiarles la cara.
12 Uno de ellos tiene cetro, como si fuera juez de un país; pero si alguien le ofende, no puede matarle.
13 Otro tiene en la mano una espada y un hacha, pero no puede defenderse en caso de guerra o de
ataque de bandidos.
14 Así se puede ver que en realidad no son dioses. Por consiguiente, no les tengáis miedo.
15 “Esos dioses, colocados allá en sus templos, son tan inútiles como un cacharro roto. 16 Los ojos se
les llenan del polvo levantado por la gente que entra en el templo. 17 Cuando alguien ha cometido una
ofensa contra el rey y está a punto de ser ejecutado, se le cierran muy bien las puertas; así también los
sacerdotes aseguran los templos con puertas, cerraduras y trancas, para que no entren ladrones a robar a
los dioses.
18 “Les encienden lámparas, más de las que ellos mismos usan, pero los dioses no pueden ver ninguna.
19 Son como las vigas del templo: se dice que por dentro están todas carcomidas. Salen de la tierra los
gusanos y se comen los ídolos y sus ropas, y ellos no sienten nada.
20 Tienen la cara ennegrecida por el humo que hay en el templo.
21 Sobre su cabeza y su cuerpo van a pararse los murciélagos, y las golondrinas y otras aves, y hasta
los gatos.
22 Así podéis ver que en realidad no son dioses. Por consiguiente, no les tengáis miedo.
23 “Aunque están cubiertos de oro para que aparezcan hermosos, si alguien no pule el oro, ellos no
pueden darle brillo. Ellos mismos no sintieron nada cuando los estaban fundiendo.
24 Fueron comprados a un precio muy alto, y sin embargo no tienen vida.
25 Como en realidad no tienen pies, tienen que ser llevados a hombros, mostrando a los hombres sus
vergüenzas. Y los mismos que les dan culto se llenan de bochorno cuando ven que, si un ídolo se cae, ellos
tienen que levantarlo.
26 Si lo dejan de pie, no puede moverse por sí mismo, y si se ladea, no puede enderezarse. Llevarles
ofrendas a ellos es como llevar ofrendas a los muertos.
27 Lo que la gente ofrece a los ídolos, los sacerdotes lo venden para su propio provecho. Y las mujeres
de los sacerdotes hacen otro tanto: toman una parte de la carne y la salan para usarla después, pero no
137
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

dan nada a los pobres ni a los necesitados. Esas ofrendas las tocan mujeres que están en su periodo de
menstruación, o que acaban de dar a luz.
28 Por estas cosas podéis daros cuenta de que en realidad no son dioses. Por consiguiente, no les
tengáis miedo.
29 “¿Cómo puede alguien decir que son dioses? Son mujeres las que presentan las ofrendas a esos
dioses de oro, de plata y de madera.
30 En los templos se sientan los sacerdotes con las túnicas desgarradas, con el cabello y la barba
rapados, con la cabeza descubierta,
31 y lanzan gritos y alaridos como si estuvieran en un banquete en honor de un muerto.
32 Los sacerdotes toman las ropas de los ídolos y hacen vestidos para sus esposas y sus hijos.
33 A quienes les hacen algún mal o algún bien, esos dioses no pueden darles nada en pago; no pueden
poner ni quitar un rey.
34 Tampoco pueden dar a nadie riqueza ni dinero. Si alguien les hace una promesa y no la cumple, no
pueden reclamársela.
35 No pueden librar a nadie de la muerte ni salvar al débil del poder del violento.
36 No pueden devolver la vista al ciego, ni ayudar al necesitado,
37 ni tener compasión de la viuda, ni auxiliar al huérfano.
38 Esos dioses de madera cubiertos de oro y de plata son como bloques de piedra sacados de una
cantera. ¡Los que les dan culto quedarán en ridículo!
39 ¿Cómo puede alguien pensar y decir que son dioses?
40 “Los mismos babilonios desacreditan a sus dioses, pues cuando ven un sordomudo, van y traen al
dios Bel y le piden que le haga hablar, como si el ídolo pudiera oírles;
41 pero están tan faltos de inteligencia que no son capaces de reflexionar y abandonar esos ídolos.
42 Las mujeres se atan una cuerda a la cintura, y se sientan en las calles a quemar salvado como si
fuera incienso.
43 Y si un hombre pasa y se lleva a una de ellas para pasar la noche juntos, ella desprecia a sus
compañeras porque no tuvieron el honor de ser invitadas y de que les desataran la cuerda.
44 Todo lo que tiene relación con los ídolos es engaño. ¿Entonces, cómo puede alguien pensar y decir
que son dioses?
45 “Los ídolos son hechos por artesanos y orfebres, y no son sino aquello que el artista quiere que sean.
46 Los hombres que los hacen no viven mucho tiempo: ¿cómo pueden ser dioses cosas hechas por esos
hombres?
47 Estos no dejan a sus descendientes más que un engaño vergonzoso.
48 En caso de guerra o de desastre, los sacerdotes se reúnen para ver dónde esconderse juntamente
con sus dioses.
49 ¿Cómo no se dan cuenta de que no son dioses esos que no pueden salvarse a sí mismos de la guerra
y del desastre?
50 No son más que trozos de madera recubiertos de oro y plata; por eso, tarde o temprano se verá que
son un puro engaño. Todas las naciones y sus reyes reconocerán que no son dioses, sino cosas hechas por
los hombres, y que en ellos no hay ningún poder divino.
51 ¿Quién no se da cuenta, pues, de que no son dioses?
52 “No pueden nombrar a nadie rey de un país ni pueden dar la lluvia a los hombres.
53 No pueden hacer valer en un juicio sus derechos ni pueden salvar al oprimido, porque no tienen
poder alguno. Son como cuervos en el aire.
54 Y si se incendia el templo de esos dioses de madera recubiertos de oro y plata, los sacerdotes salen
corriendo para salvarse, y los dioses, como troncos, se quedan allí dentro y se queman. 55 No pueden
resistir a un rey que los ataque, o a otros enemigos.
56 Entonces, ¿cómo es posible aceptar o pensar que son dioses?
57 “Esos dioses de madera recubiertos de oro y plata tampoco pueden escapar de los ladrones y los
bandidos. Estos llegan y les quitan a la fuerza el oro, la plata y la ropa con que están cubiertos, y se van, y
los dioses no pueden defenderse.
58 Por eso, un rey que demuestra su valor, o un utensilio que presta algún servicio en una casa y que el
dueño usa como quiere, son preferibles a uno de esos dioses falsos. Más vale una puerta en una casa, que
proteja lo que hay dentro, o una columna de madera en un palacio, que uno de esos dioses falsos.
59 El sol, la luna y las estrellas brillan, cumplen una misión útil y obedecen.
60 Lo mismo el rayo: cuando brilla, es un espectáculo hermoso. El viento sopla en todas partes.
61 Y cuando Dios manda a las nubes que recorran toda la tierra, cumplen lo que les ordena. El fuego
que cae del cielo para quemar montañas y bosques, cumple la orden que recibe.
62 Pero esos dioses no pueden compararse a ninguna de estas cosas ni en belleza ni en poder.
138
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

63 Por consiguiente, no es posible pensar ni decir que sean dioses, pues no tienen poder alguno ni
pueden hacer justicia ni ningún bien a los hombres.
64 Sabiendo, pues, que no son dioses, no les tengáis miedo.
65 “Ellos no pueden maldecir ni bendecir a los reyes;
66 no pueden mostrar a las naciones prodigios en el cielo, ni brillan como el sol ni alumbran como la
luna.
67 Mejores que ellos son las fieras, pues se pueden defender escondiéndose.
68 No hay, pues, la menor prueba de que sean dioses. Por consiguiente, no les tengáis miedo.
69 “Esos dioses de madera recubiertos de oro y plata son como espantajos en un campo de melones,
que no protegen nada,
70 o como un espino en un jardín, sobre el que se posan pájaros de todas clases, o como un cadáver
abandonado en la oscuridad.
71 Al ver cómo se pudren la púrpura y el lino de que están vestidos, podéis daros cuenta de que no son
dioses. Por último, ellos mismos acabarán pudriéndose y quedarán en ridículo en todo el país.
72 Más vale un hombre honrado que no tiene ídolos, pues no hay peligro de que quede en ridículo.”
139
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

DANIEL(ADICIONES DEUTEROCANÓNICAS)

INTRODUCCIÓN
Las antiguas traducciones griegas del libro de Daniel (=Dn) contienen tres pasajes (=Dn [dc]) que no se
encuentran en el texto hebreo-arameo tradicional.
En Dn 3.19-23 se narra cómo los tres jóvenes judíos Sadrac, Mesac y Abed-negó fueron arrojados al
horno encendido por no querer adorar la estatua de oro que había mandado hacer el rey Nabucodonosor.
El texto griego inserta, después del v. 23, un pasaje litúrgico formado por una oración en la que Azarías
confiesa los pecados del pueblo de Israel, merecidamente castigados, y pide misericordia a Dios, seguida
de un canto de alabanza al Señor entonado por los tres jóvenes.
El segundo pasaje contiene la historia de Susana, una virtuosa mujer que dos jueces perversos,
acusándola falsamente de adulterio, hacen que sea sentenciada a muerte. Daniel demuestra la inocencia
de Susana y le salva la vida. En algunas ediciones, este relato se coloca al comienzo del libro; en otras al
final, como cap. 13, que es el orden seguido en la presente edición.
El tercer pasaje se compone de dos relatos en los que se ridiculiza el culto a los falsos dioses. En el
primero se cuenta cómo Daniel destruyó el ídolo del dios Bel; y en el segundo, cómo mató a una serpiente
monstruosa. Estos pasajes forman el cap. 14.
Dichos relatos, faltos de un auténtico interés histórico, tan sólo se proponían la edificación en la vida de
piedad y la instrucción religiosa o moral.
Es posible que los mismos fueran redactados originalmente en hebreo (o arameo) y luego traducidos al
griego. Algunos piensan, sin embargo, que el relato de Susana fue escrito desde el principio en griego.
El texto griego de estos pasajes se conserva en dos versiones que difieren en muchos detalles. En la
presente edición se ha tomado como base la versión llamada de Teodoción.

3 LOS TRES JÓVENES EN EL HORNO


Oración de Azarías
24 Sadrac, Mesac y Abed-negó andaban en medio de las llamas cantando himnos y alabando a Dios, el
Señor.
25 Entonces Azarías, en medio del fuego, se puso a orar, diciendo:
26 “Bendito eres, Señor, Dios de nuestros antepasados. Tú mereces alabanza, tu nombre es glorioso por
siempre.
27 Tú has sido justo en todo lo que has hecho con nosotros. En todo lo que haces eres sincero; tu
proceder es recto; tú siempre juzgas según la verdad.
28 Tú juzgaste según la verdad al enviar todos estos castigos sobre nosotros y sobre Jerusalén, la
ciudad santa de nuestros antepasados. En castigo verdaderamente justo por nuestros pecados, nos has
enviado todo esto.
29 Pecando y faltando a nuestra ley nos hemos apartado de ti. En todo hemos pecado. No hemos
obedecido tus mandamientos;
30 no los hemos cumplido ni practicado, como tú nos habías mandado que hiciéramos para que
fuéramos felices.
31 Así, todos los males que nos has enviado, todo lo que has hecho con nosotros, es un castigo
verdaderamente justo.
32 Nos entregaste a enemigos malvados, a gente sin Dios y sin ley, a un rey perverso, el peor de toda la
tierra.
33 Ahora ni siquiera podemos abrir la boca. Los que te sirven y adoran están cubiertos de deshonra y
vergüenza.
34 Por tu mismo honor, no nos abandones del todo, no deshagas tu pacto con nosotros,
35 no retires de nosotros tu misericordia. Hazlo por Abraham tu amigo, por Isaac tu siervo y por Israel,
consagrado a ti.
36 Tú les prometiste que harías su descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo y como los
granos de arena a la orilla del mar.
37 Pero, Señor, hemos venido a ser más pequeños que cualquier otra nación; por nuestros pecados
estamos humillados en toda la tierra.
38 Actualmente no tenemos ni rey ni profetal ni jefe, ni holocausto ni sacrificio ni ofrenda, ni incienso ni
lugar donde ofrecerte los primeros frutos y encontrar tu misericordia.
39-40 Pero este sacrificio que te ofrecemos hoy, con corazón afligido y espíritu humillado, acéptalo tú
como si fuera un holocausto de carneros y novillos, y de miles y miles de corderos cebados, para que te
podamos seguir íntegramente, porque los que confían en ti no quedarán en ridículo.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

41 Ahora queremos seguirte de todo corazón, te reverenciamos, queremos agradarte; no nos hagas
quedar en ridículo.
42 Trátanos según tu bondad y tu gran misericordia.
43 ¡Líbranos, Señor, por tu maravilloso poder; muestra qué glorioso es tu nombre!
44 Haz que queden avergonzados y humillados los que maltratan a tus siervos. ¡Arrebátales el poder y
destruye su fuerza!
45 Y reconozcan así que tú eres el Señor, el único Dios, glorioso en toda la tierra.”
46 Los hombres al servicio del rey que habían arrojado a los jóvenes al horno, no dejaban de alimentar
el fuego con petróleo, brea, trapos y ramas.
47 Y las llamas, que se elevaban hasta más de veintidós metros por encima del horno,
48 salieron y quemaron a los caldeos que estaban alrededor del horno.
49 Pero el ángel del Señor bajó al horno para estar con Azarías y sus compañeros, y echó fuera del
horno las llamas de fuego,
50 haciendo que el horno quedara por dentro como si soplara un viento fresco. El fuego no los tocó en
absoluto, ni les causó ningún daño ni molestia.

Canto de los tres jóvenes


51 Entonces los tres, dentro del horno, empezaron a cantar a una voz un himno de alabanza a Dios.
Decían:

52 “Bendito eres, Señor, Dios de nuestros antepasados,


digno de honor y de toda alabanza por siempre.
Bendito tu nombre santo y glorioso,
digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
53 Bendito eres en tu santo y glorioso templo,
digno de todo honor y de toda gloria por siempre.
54 Bendito eres tú, que te sientas en trono de rey,
digno de todo honor y de toda alabanza por siempre.
55 Bendito eres tú, que estás sentado sobre querubines
y con tu mirada penetras los abismos,
digno de honor y de toda alabanza por siempre.
56 Bendito eres en la bóveda del cielo,
digno de alabanza y de gloria por siempre.

57 “Bendecid al Señor, todas sus obras,


cantad en su honor eternamente.
58 Bendecidle, ángeles del Señor,
cantad en su honor eternamente.
59 Bendice, cielo, al Señor,
canta en su honor eternamente.
60 Bendice al Señor, agua que estás encima del cielo,
canta en su honor eternamente.
61 Bendecid al Señor, todos sus astros,
cantad en su honor eternamente.
62 Bendecid al Señor, sol y luna,
cantad en su honor eternamente.
63 Bendecid al Señor, estrellas del cielo,
cantad en su honor eternamente.
64 Bendecid al Señor, todas las lluvias y el rocío,
cantad en su honor eternamente.
65 Bendecid al Señor, todos los vientos,
cantad en su honor eternamente.
66 Bendecid al Señor, fuego y calor,
cantad en su honor eternamente.
67 Bendecid al Señor, frío y calor,
cantad en su honor eternamente.
68 Bendecid al Señor, rocío y escarcha,
cantad en su honor eternamente.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

69 Bendecid al Señor, hielo y frío,


cantad en su honor eternamente.
70 Bendecid al Señor, heladas y nieve,
cantad en su honor eternamente.
71 Bendecid al Señor, días y noches,
cantad en su honor eternamente.
72 Bendecid al Señor, luz y oscuridad,
cantad en su honor eternamente.
73 Bendecid al Señor, relámpagos y nubes,
cantad en su honor eternamente.

74 “Bendice, tierra, al Señor,


canta en su honor eternamente.
75 Bendecid al Señor, montañas y colinas,
cantad en su honor eternamente.
76 Bendecid al Señor, todas las cosas que crecen en la tierra,
cantad en su honor eternamente.
77 Bendecid, manantiales, al Señor,
cantad en su honor eternamente.
78 Bendecid al Señor, mares y ríos,
cantad en su honor eternamente.
79 Bendecid al Señor, ballenas y demás animales del agua,
cantad en su honor eternamente.
80 Bendecid al Señor, todas las aves del cielo,
cantad en su honor eternamente.
81 Bendecid al Señor, todos los animales domésticos y salvajes,
cantad en su honor eternamente.

82 “Bendecid al Señor, seres humanos,


cantad en su honor eternamente.
83 Bendice, Israel, al Señor,
canta en su honor eternamente.
84 Sacerdotes del Señor, bendecidle,
cantad en su honor eternamente.
85 Siervos del Señor, bendecidle,
cantad en su honor eternamente.
86 Bendecid al Señor, hombres de espíritu recto,
cantad en su honor eternamente.
87 Bendecid al Señor, santos y humildes de corazón,
cantad en su honor eternamente.
88 Bendigamos al Señor, Ananías, Azarías y Misael,
cantemos en su honor eternamente,
porque él nos libró del sepulcro,
nos salvó de la muerte,
nos libró del fuego del horno encendido,
nos libró de las llamas.
89 Dad gracias al Señor, porque él es bueno,
porque su amor es eterno.
90 Alábenle todos los que adoran al Señor, el Dios de los dioses,
canten en su honor, denle gracias,
porque su amor es eterno.”

13 SUSANA
Susana, condenada a muerte
1 Vivía en Babilonia un hombre que se llamaba Joaquín.
2 Estaba casado con una mujer llamada Susana, hija de Hilcías, que era muy bonita y respetuosa del
Señor.
3 Sus padres eran rectos y la habían educado de acuerdo con la ley de Moisés.
142
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

4 Joaquín era muy rico, y junto a su casa tenía un jardín con árboles. Y como era el hombre más
importante de todos, los judíos tenían la costumbre de reunirse en su casa.
5 Aquel año habían sido nombrados jueces dos ancianos del pueblo. Pero eran de aquellos de quienes
dijo el Señor: “La maldad apareció en Babilonia por obra de ancianos y jueces que solo en apariencia
guiaban al pueblo.”
6 Estos hombres iban con frecuencia a la casa de Joaquín, y todos los que tenían algún pleito acudían a
ellos.
7 A mediodía, cuando la gente se iba, Susana acostumbraba a salir de paseo al jardín de su esposo.
8 Los dos ancianos, que todos los días la veían salir a pasear, se llenaron de pasión por ella
9 y tuvieron pensamientos perversos; no volvieron a tener en cuenta a Dios ni se acordaron de lo que es
la rectitud.
10 Ambos estaban llenos de pasión por Susana, pero no se manifestaron el uno al otro su tormento,
11 porque les daba vergüenza descubrir sus deseos de tener relaciones con ella.
12 Y todos los días buscaban impacientes la ocasión de verla.
13 Una vez se dijeron el uno al otro: “Vámonos a casa, que ya es hora de comer.” Y cada uno se fue por
su lado.
14 Pero ambos regresaron y se encontraron de nuevo en el mismo sitio. Se preguntaron uno a otro por
qué lo habían hecho, y mutuamente se confesaron los malos deseos que tenían. Entonces se pusieron de
acuerdo para buscar un momento en que pudieran encontrar sola a Susana.
15 En cierta ocasión, mientras esperaban el día oportuno, Susana fue al jardín, como de costumbre,
acompañada solamente de dos muchachas. Y tuvo deseos de bañarse en el jardín, porque hacía mucho
calor.
16 Fuera de los dos ancianos que estaban escondidos espiándola, nadie más había allí.
17 Susana dijo a las muchachas: “Traedme aceite y perfumes, y cerrad las puertas del jardín, porque
voy a bañarme.”
18 Ellas hicieron lo que les mandó; cerraron las puertas del jardín y salieron por una puerta lateral para
traer lo que les había encargado. Como los ancianos estaban escondidos, no los vieron.
19 Apenas salieron las muchachas, fueron corriendo los dos viejos hacia ella
20 y le dijeron:
–Mira, las puertas del jardín están cerradas; nadie nos ve. Estamos llenos de pasión por ti; acepta y
entrégate a nosotros.
21 De lo contrario, te acusaremos de que un joven estaba contigo y que por eso mandaste salir a las
muchachas.
22 Susana se echó a llorar y dijo:
–¡No tengo elección! Si hago lo que vosotros me proponéis, seré condenada a muerte, y si me resisto,
no podré escapar de vuestros manos.
23 Pero prefiero resistirme y caer en vuestras manos, antes que pecar contra el Señor.
24 Entonces Susana gritó con todas sus fuerzas, y también los dos viejos gritaron.
25 Uno de los dos corrió y abrió las puertas del jardín.
26 Al oír que gritaban en el jardín, la gente de la casa vino corriendo por la puerta lateral para ver qué
sucedía.
27 Y cuando los viejos contaron su historia, la gente del servicio se llenó de vergüenza, porque nunca
habían oído decir cosa semejante de Susana.
28 Al día siguiente, cuando el pueblo se reunió en la casa de Joaquín, el esposo de Susana, vinieron los
dos viejos con el malvado plan de hacer que la mataran.
29 Y dijeron delante del pueblo: “Mandad traer a Susana, la hija de Hilcías y esposa de Joaquín.” Y la
hicieron venir.
30 Ella se presentó acompañada de sus padres, de sus hijos y de todos sus parientes.
31 Susana era una mujer muy delicada y bonita.
32 Como estaba cubierta con un velo, aquellos malvados le ordenaron que se lo quitara, para poder
darse el gusto de contemplar su belleza.
33 Pero todos los de su familia, y sus amigos, y todos los que la veían, lloraban.
34 Entonces los dos viejos, de pie en medio de la gente, pusieron las manos sobre la cabeza de Susana.
35 Ella, llorando, levantó los ojos al cielo, porque en su corazón confiaba en el Señor.
36 Los viejos dijeron: “Mientras estábamos solos, paseando por el jardín, llegó esta mujer con dos
muchachas, hizo cerrar las puertas del jardín y despidió a las muchachas.
37 Inmediatamente se acercó un joven que había estado escondido, y ella se le entregó.
38 Nosotros estábamos en un rincón del jardín, y cuando vimos esta maldad fuimos corriendo a donde
ellos estaban.
143
LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

39 Los vimos abrazados, pero no pudimos atrapar al joven, porque era más fuerte que nosotros y abrió
las puertas y se escapó.
40 Entonces la agarramos a ella y le preguntamos quién era ese joven,
41 pero no nos lo quiso decir. Esto lo declaramos como testigos.”
El pueblo que estaba reunido les creyó, pues eran ancianos del pueblo y además jueces. Así que la
condenaron a muerte.

Intervención de Daniel
42 Entonces Susana gritó con todas sus fuerzas: “¡Dios eterno, que conoces las cosas ocultas, que sabes
todo antes de que suceda,
43 tú sabes que estos hombres han declarado falsamente contra mí! ¡Mira que voy a morir, a pesar de
no haber hecho ninguna de las cosas que han inventado contra mí estos malvados!”
44 El Señor escuchó los gritos de Susana.
45 Y mientras la llevaban para matarla, Dios despertó el espíritu santo de un joven que se llamaba
Daniel,
46 el cual gritó con todas sus fuerzas:
–¡Yo no me hago responsable de la muerte de esta mujer!
47 Todos se volvieron hacia él, y le preguntaron:
–¿Qué significa eso que acabas de decir?
48 Él se puso en medio de ellos y les dijo:
–¿Tan tontos sois, israelitas, que condenáis a una mujer de nuestro pueblo sin averiguar ni examinar
bien el asunto?
49 Volved al juzgado, porque lo que estos hombres han declarado contra ella es mentira.
50 Entonces todo el pueblo volvió rápidamente. Y los otros ancianos dijeron a Daniel:
–Ven, siéntate con nosotros e infórmanos, pues Dios te ha dado el mismo derecho que a los ancianos.
51 Daniel les dijo:
–Separad a buena distancia a los dos viejos, y yo les haré un interrogatorio.
52 Los separaron, y entonces mandó llamar a uno y le dijo:
–Viejo en años y en maldad, ahora van a recaer sobre ti los pecados que cometiste en otro tiempo,
53 cuando dictabas sentencias injustas condenando a los inocentes y absolviendo a los culpables, a
pesar de que el Señor ha dicho: ‘No condenes a muerte al hombre inocente y sin culpa.’
54 Bueno, si de veras la viste pecar, dinos debajo de qué árbol los viste juntos.
Él respondió:
–Debajo de un castaño.
55 Daniel le dijo:
– ¡Muy bien! Dijiste una mentira que va ser tu perdición. ¿Conque debajo de un *castaño*? ¡Pues el
ángel de Dios ya recibió de él la orden de *castigarte* partiéndote en dos!
56 Entonces mandó que se llevaran a este y trajeran al otro viejo. Y le dijo:
–¡Hombre de la raza de Canaán, y no de Judá; la belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón!
57 Así es como veníais haciendo con las mujeres de Israel, y ellas, por miedo, se os entregaban. Pero
esta mujer de la tribu de Judá no quiso consentir en vuestra maldad.
58 Ahora dime, ¿debajo de qué árbol los sorprendiste juntos?
–Debajo de una encina –respondió él.
59 Y Daniel dijo:
–¡Muy bien! Tú también dijiste una mentira que va a ser tu perdición. ¿Conque debajo de una *encina*?
¡Pues el ángel de Dios está esperando, con la espada lista, para dejártela caer *encima* y rajarte por la
mitad! ¡Así va a mataros a los dos!
60 Entonces todo el pueblo reunido alzó la voz y bendijo a Dios, que salva a los que confían en él.
61 Y como Daniel hizo que los dos viejos mostraran por su propia boca que habían declarado
falsamente, todos se volvieron contra ellos y les aplicaron el mismo castigo que ellos, en su maldad,
pensaban aplicar a Susana:
62 de acuerdo con la ley de Moisés, los mataron. Y así aquel día se salvó la vida de una persona
inocente.
63 Hilcías y su mujer dieron gracias a Dios por su hija Susana, y lo mismo hicieron Joaquín, su esposo, y
todos sus parientes, porque no se descubrió nada deshonroso en ella.
64 Y desde aquel día en adelante, Daniel fue muy estimado por el pueblo.

14 DANIEL, EL DIOS BEL Y LA SERPIENTE


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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

Daniel y el dios Bel


1 Cuando el rey Astiages murió y se reunió con sus antepasados, le sucedió Ciro, rey de Persia.
2 Daniel era uno de los hombres de confianza del rey, que le estimaba más que a cualquier otro de sus
amigos.
3 Los babilonios tenían un ídolo llamado Bel, al que cada día llevaban seiscientos sesenta litros de la
mejor harina, cuarenta ovejas y ciento treinta litros de vino.
4 El rey le daba culto, y todos los días iba a adorarlo. Pero Daniel adoraba a su Dios.
5 Un día le preguntó el rey:
–¿Por qué no adoras a Bel?
Daniel respondió:
–Yo no doy culto a ídolos hechos por los hombres, sino al Dios viviente que creó el cielo y la tierra, y que
es el Señor de todos los hombres.
6 El rey le preguntó:
–¿De manera que no crees que Bel sea un dios viviente? ¿Acaso no has visto todo lo que come y bebe
cada día?
7 Daniel se echó a reír y respondió:
–¡No se deje engañar Su Majestad! Por dentro, ese ídolo es de barro; y por fuera es de cobre. ¡Jamás ha
comido ni bebido nada!
8 El rey se enojó mucho, mandó llamar a los sacerdotes de Bel y les dijo:
–Si no me decís quién es el que se come esos alimentos, moriréis. Pero si demostráis que Bel es quien
se los come, morirá Daniel por haber dicho palabras ofensivas contra Bel.
9 Daniel dijo al rey:
–Está bien; que se haga tal como Su Majestad ha dicho.
Los sacerdotes de Bel eran setenta, sin contar las mujeres ni los niños.
10 El rey, acompañado de Daniel, se dirigió entonces al templo de Bel.
11 Los sacerdotes le dijeron:
–Vea Su Majestad cómo nosotros nos vamos de aquí en seguida; y ponga Su Majestad mismo los
alimentos, y prepare el vino; luego cierre con llave la puerta y séllela con su sello. Si al volver Su Majestad
por la mañana encuentra que Bel no se lo ha comido todo, moriremos; pero si las acusaciones de Daniel
contra nosotros resultan falsas, será él quien deba morir.
12 Los sacerdotes no daban importancia al asunto, porque debajo de la mesa habían hecho una entrada
secreta y por ella entraban siempre para comerse los alimentos.
13 Apenas salieron los sacerdotes, el rey puso los alimentos delante de Bel. 14 Daniel, por su parte,
mandó a sus criados que le trajeran ceniza y la regaran por todo el templo. Todo esto lo presenció
solamente el rey. Luego salieron, cerraron con llave la puerta, la sellaron con el sello del rey y se fueron.
15 Por la noche llegaron los sacerdotes, como de costumbre, con sus mujeres y sus hijos, y se comieron
todos los alimentos y se bebieron el vino. 16 El rey se levantó muy temprano, y lo mismo hizo Daniel.
17 Entonces le preguntó el rey:
–Daniel, ¿están intactos los sellos?
–Sí, Majestad, están intactos –respondió Daniel.
18 Apenas abrió la puerta y vio la mesa, gritó el rey:
–¡Qué grande eres, oh Bel! ¡En ti no hay ninguna clase de engaño!
19 Daniel se echó a reír y no dejó que el rey entrara en el templo. Entonces dijo:
–Fíjese Su Majestad en el suelo, y vea de quién son estas huellas.
20 –Por lo que veo, son huellas de hombres, mujeres y niños –dijo el rey.
21 Y se puso furioso, y mandó arrestar a los sacerdotes con sus mujeres e hijos.
Entonces ellos le mostraron la puerta secreta por donde entraban a comerse las cosas que había sobre
la mesa.
22 El rey los mandó matar, y entregó el ídolo a Daniel, quien lo destruyó, lo mismo que su templo.

Daniel mata a la serpiente y se salva de la muerte


23 También había en Babilonia una enorme serpiente, y la gente de la ciudad le daba culto.
24 El rey dijo a Daniel:
–¡No puedes decir que este no es un dios viviente! ¡Tienes que adorarlo!
25 Pero Daniel respondió:
–Yo adoro al Señor mi Dios, que es el Dios viviente. Si Su Majestad me da permiso, mataré a esa
serpiente sin espada ni palo alguno.
26 El rey le dijo:
–Te doy permiso.
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LIBROS DEUTEROCANONICOS DE LA BIBLIA

27 Daniel tomó un poco de brea, grasa y unos pelos, lo puso todo junto a cocer, hizo unas tortas y se
las echó en la boca a la serpiente; ella se las comió y reventó. Entonces dijo Daniel:
–¡Ved qué es lo que adoráis!
28 Cuando los babilonios se enteraron de esto, se pusieron furiosos, se rebelaron contra el rey y
empezaron a decir:
– ¡El rey se ha hecho judío! ¡Ha derribado a Bel, ha matado a la serpiente y ha acuchillado a los
sacerdotes!
29 En seguida se fueron al rey y le dijeron:
–¡Entréganos a Daniel! Si no, te mataremos a ti y a tu familia.
30 Al ver el rey que le amenazaban tan seriamente, no tuvo más remedio que entregarles a Daniel.
31 Ellos lo arrojaron a un foso lleno de leones, donde permaneció seis días.
32 En el foso había siete leones, a los que cada día les echaban dos hombres muertos y dos ovejas; pero
aquel día no les echaron nada, para que se comieran a Daniel.
33 Por aquel mismo tiempo se encontraba en Judea el profeta Habacuc. Acababa de preparar la comida
y de echar unos panes en un canasto, e iba al campo a llevar la comida a los segadores,
34 cuando se le apareció un ángel del Señor y le dijo:
–Llévale esa comida que tienes ahí a Daniel, que está en Babilonia, en el foso de los leones.
35 Habacuc respondió:
– ¡Señor, jamás he estado en Babilonia ni conozco ese foso!
36 Entonces el ángel del Señor lo agarró por el pelo de la cabeza, y con el ímpetu de su soplo se lo llevó
a Babilonia y lo dejó junto al foso de los leones.
37 Habacuc gritó:
– ¡Daniel, Daniel! ¡Toma esta comida que Dios te ha mandado!
38 Daniel respondió:
– ¡Te acordaste de mí, oh Dios! ¡Tú no abandonas a los que te aman!
39 Y se levantó y comió, mientras el ángel de Dios se llevaba inmediatamente a Habacuc al lugar donde
antes estaba.
40 A los siete días fue el rey a hacer lamentación por la muerte de Daniel, pero al llegar al foso de los
leones vio que allí estaba sentado Daniel.
41 Entonces dio un grito y dijo:
–¡Qué grande eres, Señor, Dios de Daniel! ¡Fuera de ti no hay ningún otro dios!
42 El rey mandó que lo sacaran, y arrojó al foso a los que habían querido matar a Daniel, y los leones se
los comieron en un momento, en presencia del rey.