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Esclavitud y sociedad romana (Bradley ñ Ediciones PenÌnsula)

La sociedad esclavista romana

En el aÒo 2 a. C. se aprobÛ una ley que regulaba el n˙mero de esclavos que un propietario podÌa liberar en su testamento, la lex fufia caninia, era una legislaciÛn de Augusto. El objetivo era obligar a los propietarios de esclavos usarlos con prudencia y liberar solo a aquellos que hubieran demostrado que merecÌan la libertad. Si alguien poseÌa de 2 a 10 esclavos podÌa liberar la mitad, si tenia de 10 a 30, una tercera parte, etc. Entre las clases altas, el hecho de poseer solo tres esclavos era un indicio de pobreza. La tenencia de esclavos se caracterizaba por una gran variaciÛn numÈrica y no se limitaba a una clase social. Hay tres mÈtodos para saber si una sociedad es esclavista o no: 1) an·lisis demogr·fico y sirve para distinguir a la sociedad de otra en la que existe unos pocos esclavos. Una sociedad asÌ, es una sociedad donde los esclavos ejercen un importante papel en la producciÛn y representan una alta proporciÛn de la poblaciÛn. Existieron 5 sociedades de este tipo: Brasil, el Caribe, EEUU, Atenas y la Italia romana. 2) mÈtodo cualitativo. Es importante determinar su ubicaciÛn, o sea quienes son sus dueÒos, cu·l era su papel en la economÌa. En la Roma it·lica cl·sica la razÛn es que loa esclavos dominaban e incluso llegaban a monopolizar la producciÛn a gran escala tanto en el campo como en la ciudad, por lo que proporcionaban la mayor parte de los ingresos de sus dueÒos. Los elementos clave son la tenencia masiva de esclavos de la clase alta. 3) se dice que la esclavitud es sÛlo una de las m˙ltiples variantes de trabajo dependiente de que se disponen las clases altas al explotar a sus semejantes. VÌnculos de esclavitud o de servidumbre se engloban en el tÈrmino de mano de obra no libre. Todos estos mÈtodos apuntan abordar el tema desde el punto de vista econÛmico. Si el planteamiento se centra sÛlo en la Italia romana, la definiciÛn de Roma como sociedad esclavista debe restringirse regionalmente y cronolÛgicamente. Seg˙n la primera opciÛn, Roma no se puede considerar esclavista hasta mediados del siglo III a. C, cuando iniciÛ la conquista de un imperio m·s all· de sus fronteras. SÛlo se cumple el an·lisis demogr·fico, cuando Roma trasladaba grandes cantidades de prisioneros de guerra a Italia y Sicilia. Es menos rÌgida en el mÈtodo de la ubicaciÛn: Roma se convirtiÛ en una sociedad esclavista hacia el siglo III a. C. TambiÈn existe una restricciÛn en el extremo opuesto de la escala temporal: Roma no fue esclavista a finales del periodo imperial (Època de Diocleciano) ya que la esclavitud ya no dominaba la producciÛn rural a gran escala y los esclavos no producÌan la mayor parte de los ingresos de las elites. Seg˙n el tercer mÈtodo, corremos el riego de que la esclavitud pierda significado a causa de la vaguedad de la nociÛn de mano de obra no libre. El objetivo de la producciÛn era obtener alimentos para las necesidades familiares y locales, no producir cosechas para venderlas. HabÌa muchos esclavos que no se dedicaban a la cosecha. Los sirvientes domÈsticos y los que contribuÌan a la obtenciÛn de rentas se distinguÌan de los dem·s. Dos definiciones de esclavitud: 1) establecida por la Liga de las Naciones en 1926: estatus o condiciÛn de una persona sobre la que se ejercer alguno o todos los poderes relacionados con el derecho de posesiÛn. Pone de relieve el derecho de posesiÛn, o sea la esclavitud es una instituciÛn econÛmica. 2) sociologÌa: dominaciÛn violenta y permanente de personas alienadas y deshonradas desde su nacimiento. Es una relaciÛn social basada en el ejercicio de la autoridad de un grupo superior sobre un grupo inferior. En las Doce Tablas se establecÌa que si un ex esclavo, un liberto, morÌa intestado y no tenÌa heredero, su antiguo propietario, podÌa heredar su patrimonio. La posibilidad de que un esclavo fuera liberado y formara parte de una comunidad de ciudadanos existiÛ desde la Època muy temprana. Una segunda disposiciÛn estipula que cuando un testamento dispone la manumisiÛn de un esclavo a cambio del pago de una suma de dinero al heredero, Èste ser· liberado incluso si el heredero lo enajena, a condiciÛn que el dinero sea pagado al tercer. Las disposiciones relativas a los ladrones que eran descubiertos establecen que los delincuentes libres debÌan ser azotados y entregados, mientras que los esclavos debÌan ser azotados y ejecutados. La norma que les prohÌbe ungir a sus muertos parece revelar una especie de tab˙ religioso contra los esclavos. La institucionalizaciÛn jurÌdica del comportamiento presupone la existencia de un elemento servil relevante en la comunidad primitiva. La forma legal de compraventa (mancipatio) era una venta imaginaria realizada ante testigos mediante el equilibrado de una balanza con una moneda de bronce. El Digesto es una guÌa pr·ctica de citas que demuestran la legislaciÛn sobre la esclavitud, entre otras cosas. Cuando un testamento establece la liberaciÛn de un esclavo a los 30 aÒos y Èste es condenado a trabajos forzados antes de alcanzar esta edad, la herencia que obtiene junto a su libertad le pertenece y su derecho no se ve alterado por sentencia penal. El colonato es una forma de trabajo dependiente que rebaja la condiciÛn social del campesinado a la categorÌa del esclavo. A principios del siglo II a. C. Roma era tan sÛlo una de las numerosas potencias polÌticas del Mediterr·neo. HabÌa adquirido control polÌtico sobre la mayor parte de la Italia peninsular y tras dos largas guerras p˙nicas, habÌa empezado a construir un imperio de ultramar. En tiempos de Amiano Marcelino el mundo romano habÌa vuelto a cambiar. Con una guerra endÈmica y sometida a grandes presiones en sus fronteras, Roma dedicaba m·s esfuerzos a conservar que a ampliar. T·cito: la esclavitud en las tribus germ·nicas del norte: a los esclavos no se les asignan tareas especÌficas en la casa o en la finca como a nuestros esclavos. Todos poseÌan tierras y una casa. El propietario les exige el pago de una cantidad fija de granos, ganados o ropa. No solÌan azotarlos. TenÌan buena disposiciÛn de los germ·nicos a venderse como esclavos para pagar deudas de juego y adem·s habÌa diferencia en los peinados. Un esclavo podÌa ser trasladado como prisionero de una regiÛn a otra, pudiendo escapar de la detenciÛn y volver a Roma por iniciativa propia. Muchos pueblos solÌan esclavizar a sus prisioneros, lo que sugiere que la esclavitud era universal. El triunfo romano era una ceremonia espectacular que honraba a un gral victorioso en una batalla librada. La procesiÛn estaba integrada por el senado y los magistrados. El desfile incluÌa prisioneros de guerra. Estos eran esclavos y simbolizaban el poder y la invencibilidad de los romanos. Los esclavos reciÈn liberados solÌan desfilar en las procesiones funerarias que precedÌan al entierro o a la incineraciÛn del difunto. Eran esclavos a los que se habÌa concedido la libertad.

El poder del propietario de esclavos romano era el poder de la vida y muerte. Justiniano dictÛ una resoluciÛn que establece que el matrimonio de una persona liberada se da por terminado si se la vuelve a esclavizar. Los dueÒos de esclavos aprendÌan a transmitir su autoridad a una edad temprana. Los esclavos no tenÌan vÌnculos de parentesco ni les estaba permitido tener familia legalmente. Algunos tenÌan descendencias, a veces animados por sus amos. Muchos poseÌan un peculium, una propiedad en especie o en met·lico. Los prisioneros de guerra eran degradados, lo que era vergonzoso. La degradaciÛn y la privaciÛn de los derechos se ponen en manifiesto en la explotaciÛn sexual y el maltrato fÌsico. Galeano afirma que no es reprobable maltratar a un esclavo, sÛlo hacerlo de modo indisciplinado e irreflexivo. Plutarco mantenÌa que los golpes fÌsicos eran m·s convenientes para los esclavos que para los hombres libres. El hecho de poseer esclavos servÌa para validar y reforzar el estatus de los hombres libres.

El abastecimiento romano de esclavos

SÈneca hace referencia que existÌa un lugar para comprar y vender esclavos. En las tiendas de los comerciantes del foro lo que habÌa eran esclavos. La reducciÛn a la esclavitud de los enemigos vencidos en la guerra fue uno de los principales mecanismos mediante los que Roma se abasteciÛ de esclavos. Bajo el Principado, el espÌritu militar de Roma ya no se podÌa expresar a travÈs de la guerra expansionista ilimitada porque las oportunidades para la conquista ya se habÌan terminado. A principios del siglo IV, se dice que los romanos redujeron a la esclavitud a toda la poblaciÛn de la ciudad etrusca de Veyes. A veces, las autoridades permitÌan que los prisioneros fueran rescatados. Otro mecanismo para el abastecimiento fue la reproducciÛn natural entre la misma poblaciÛn. Los esclavos nacidos de mujeres esclavas adquirÌan su condiciÛn de sus madres y se conocÌan como vernae, que a veces, adquirÌan fama. Era normal que los esclavos fuesen dejados como herencia. Las esclavas tenÌan que ser recompensadas cuando tuvieran embarazadas y se decÌa que si tenÌan tres hijos le concedÌan la libertad. El abandono de niÒos fue otro mecanismo de abastecimiento, al igual que comercio a larga distancia. La piraterÌa dentro de los lÌmites de la influencia romana debe ser reconocida como uno de los medios m·s importantes para conseguir nuevos esclavos. San AgustÌn decÌa que era costumbre de la comunidad cristiana usar sus fondos para rescatar a todas las vÌctimas secuestradas. El bandolerismo fue virulento de modo que Augusto tomÛ medidas para acabar con Èl. En los ˙ltimos tiempos de la Rep˙blica una serie de guerras en el extranjero y de guerras civiles proporcionaron una gran provisiÛn de esclavos baratos para los mercados del Mediterr·neo. Las mujeres y niÒos no fueron usados. El incremento en el siglo II a. C. de los esclavos se debe a un crecimiento natural. Roma entraba en guerra, muchas veces, para obtener nuevos esclavos. Una de las normas del Principado era declarar la nacionalidad del esclavo a la hora de la compraventa. Cuando Roma redujo a tribus hisp·nicas, cantabras a la esclavitud, Èstos prefirieron la muerte. La ley reconocÌa que los esclavos podÌan ser agredidos sexualmente por un tercero y ofrecÌa a los amos diferentes mecanismos para asegurarse la compensaciÛn si algo de su propiedad sufrÌa un desperfecto. La venta de esclavos estaba regulada por un edicto de los ediles, los magistrados que supervisaban el mercado. Como los ediles sÛlo ocupaban el cargo durante un aÒo, el edicto se tenÌa que renovar anualmente. Su objetivo era proteger al comprador contra el fraude del vendedor. Las transacciones se registraban mediante documentos de venta. La informaciÛn de un esclavo estaba escrita en una etiqueta que se colgaba en el cuello del esclavo. Los esclavos eran simples mercancÌas.

El trabajo de los esclavos

En flias acomodadas, se solÌa asignar a los esclavos tareas especÌficas, lo que refleja la obsesiÛn por la clasificaciÛn y la jerarquÌa de los romanos. Estos dividÌan a los esclavos en dos categorÌas, aquellos que pertenecÌan a casas urbanas y los que formaban parte de las rurales. Una secciÛn del Digesto ilustra la variedad de tareas que realizaban los esclavos que vivÌan en el campo. Las esclavas solÌan eran en las granjas. En el ·mbito urbano, la lista de tareas muestra la gran variedad de ocupaciones asÌ como las especializaciones. Algunas tareas las realizaba esclavos ya libertos. Los esclavos podÌan ser expertos artesanos, por lo que no es de extraÒar que algunos sirvientes trabajaran en los talleres que producÌan objetos de Aretina, la cer·mica vidriada de alta calidad. Bajo el Principado la construcciÛn de obras impulsada por emperadores proporcionÛ trabajo ocasional a hombres libres. La vida era tan dura que los hombres estaban preparados para tomarse la justicia por su mano en cualquier momento y no vacilar en asaltar fÌsicamente a los viajeros. Su falta de seguridad era tan que al morir su propietaria, se vieron obligaron a huir. Todos los esclavos romanos compartÌan un mismo estatus jurÌdico, aunque se encontraban fragmentados. Era necesario establecer una gran diferencia entre el labrador y el viÒador y entre Èstos y los simples obreros. Durante el Principado y hasta el reinado de Septimio Severo, a los legionarios no les estaba permitido casarse y tener descendencia legÌtima.

Calidad de vida

Los amos de los esclavos debÌan satisfacer sus necesidades b·sicas. Las raciones de comida eran funcionales. Cibara quiere decir pan de m·s baja calidad, que era el elemento principal de la dieta de los esclavos, pero tambiÈn significaba otro tipo de alimento. En tiempos de escasez, las provisiones b·sicas de pan se podÌan reemplazar por hijos secos. El encargado de la alimentaciÛn era el vilicus. Los esclavos domÈsticos de las casas ricas podÌan tomar todo aquello que ni el amo ni la familia querÌan. Los esclavos rurales solÌan tener animales propios, con los que complementaban sus raciones y la mano de obra del campo que sÛlo recibÌa pan y aceitunas podÌa recoger verduras.

El esclavo domÈstico solÌa alojarse en una de las pequeÒas habitaciones llamadas celdas que se usaban como almacenes. La costumbre de los esclavos de M. Antonio era cubrir sus camas con colchas de color p˙rpura que las robaban de la casa de Cn. Pompeyo. En las ·reas rurales los esclavos se podÌan alijar en las celdas de una villa. Algunos vivÌan en simples cabaÒas o casitas muy modestas. La vestimenta estaba determinada por los trabajos que realizaban y por la generosidad de sus amos. Los pastores rebeldes en Sicilia usaban pieles de lobo y de oso salvaje. Los que trabajaban en los molinos solo usaban harapos rotos. El vestido tÌpico de las esclavas domÈsticas fue una sencilla t˙nica de lino. Los camareros trabajaban descalzos al igual que los mensajeros. En los contratos de aprendizaje, a los jÛvenes aprendices, que podÌa ser esclavos o libres, se les asignaba una t˙nica al aÒo. La esclava que recibÌan os vestidos del marido de su ama se podÌa ver obligada a devolverlos, si marido y mujer se divorciaban. Las leyes romanas dejan bien claro que las vidas materiales de los antiguos esclavos no se podÌan mejorar de una manera significativa despuÈs de la manumisiÛn si Èstos continuaban viviendo en las mismas casas que antes. Los esclavos debieron tener algunas ventajas materiales. DebÌan disfrutar de una seguridad en sus vidas que los pobres libres jam·s debieron conocer. La seguridad tenÌa precio. Los romanos eran muy sensibles a las diferencias en la indumentaria y a las asociaciones de los vestidos. Un signo de afeminamiento en un hombre era lucir una t˙nica con mangas largas y apropiadas para que la mujer escondiera los brazos y las piernas. Para un hombre lo correcto era llevar la t˙nica por debajo de la rodilla y para un centuriÛn, por encima, pero para una mujer lo correcto era que le cubriera la rodilla entera. La toga de adulto era la prenda m·s caracterÌstica, un sÌmbolo de ciudadanÌa y la participaciÛn en los asuntos de la comunidad cÌvica en quien la llevaba. Si se trataba de una toga de un cÛnsul o pretor, llevaba una cenefa p˙rpura, si era la de un censor era toda p˙rpura, y si era dorada era un triumphator. No habÌa ropas que se asociaban ˙nicamente a los esclavos. S·banas de cama, no eran ropa de vestir. El sagum era una prenda ancha de lana gruesa que se llevaba abrochada en el cuello (muletero y basurero) y la paenula era un abrigo que quedaba m·s ajustado, m·s pesado y con capucha (esclavos rurales). Aquellos que pertenecÌan a la elite social y polÌtica romana no era probable que pasaran hambre o se quedaran sin ropa y un techo.

Resistencia a la esclavitud

Cualquier injuria de un esclavo contra su propietario era un delito. La huida no era un delito sino un acto de autoconservaciÛn y supervivencia que era preferible a una vida de servidumbre contin˙a. Los prisioneros de guerra preferÌan suicidarse que someterce a los horrores de la captura. Hubo sublevaciones: el gladiador Espartaco liderÛ una revuelta de unos 70 esclavos de una escuela de gladiadores de Capua. Las revueltas fueron muy escasas despuÈs de Espartaco. La resistencia no era revolucionaria, ya que la mayorÌa no estaba casi nunca motivados por imperativos ideolÛgicos que hicieran referencia a cambios polÌticos y sociales, sino que sÛlo trataban de protestar contra el sufrimiento y vengarse de sus propietarios. La resistencia se daba entre individuo y pequeÒos grupos. Los esclavos se podÌan autodestruir. Cuando se vendÌa a un esclavo, el edicto edilicio exigÌa que el vendedor declarara si Èste se habÌa intentado quitar la vida en alg˙n momento. ExistÌan fundamentos para cancelar la venta si el esclavo tenÌa predisposiciÛn al suicidio. Los esclavos tenÌan la obligaciÛn de proteger a su amo cuando alguien lo agredÌa y merecÌan ser ejecutados si no acudÌan a su ayuda. CalÌstrato observa que los esclavos que conspiraban contra la seguridad de sus amos eran quemados vivos como castigo. Los esclavos se causaban daÒo a sÌ mismo para fingir que habÌan socorrido a un propietario agredido. Antes de Constantino, los cristianos evadÌan la persecuciÛn huyendo de sus torturadores y refugi·ndose en ciudades donde podÌan perderse entre la gente o en zonas rurales alejadas, bosques y desiertos. En el Egipto romano solÌan abandonar sus casas cuando eran capaces de satisfacer las exigencias de los recaudadores de impuestos o las obligaciones lit˙rgicas que se les imponÌan, prefiriendo huir a grandes ciudades. Los papiros hacen referencia a la costumbre de dar publicidad de los fugitivos en lugares p˙blicos, como templos, donde los propietarios colgaban carteles con la apariencia fÌsica de sus esclavos y ofrecÌan recompensa. La literatura de ficciÛn incluye numerosos ejemplos de esclavos fugitivos. El digesto habla de que los esclavos fugitivos, igual que los cristianos, debÌan de esconderse en zonas rurales aisladas, o llegar a alg˙n puerto, ayudados por granjeros. La ley reconocÌa como responsabilidad del propietario la recuperaciÛn de sus posesiones, pero Èste solÌa disponer de ciertos mecanismos de ayuda. La esclavitud romana no se asociaba al color de la piel. Se perdonaba el hurto si el esclavo poseÌa ciertos dones apreciados por su amo. La huida y los pequeÒos sabotajes eran los mÈtodos m·s usados de resistencia. El objetivo de los esclavos era obtener su independencia personal y no grupal.

Cambio y continuidad

En AmÈrica, la esclavitud fue abolida con una sorprendente rapidez. En Roma, nunca se produjo la aboliciÛn. La famosa concesiÛn de libertad que hizo Claudio en el 47 a los esclavos enfermos suele tomarse como un caso que ejemplifica. CicerÛn se propuso instruir a la elite educadora de Roma en escuelas de filosofÌa griega. Pero nunca levantÛ el entusiasmo en Roma. Los miembros cultos conocÌan la doctrina de la esclavitud natural de AristÛteles: el esclavo era un ser ˙nico, un instrumento inanimado que no poseÌa ni podÌa ejercer la razÛn pero que la podÌa percibir. El sofista Alcidamas, un alumno de Gorgias dijo que la libertad era com˙n a todos y que nadie habÌa nacido para ser esclavo. FilemÛn dijo que esclavos y libres tenÌan la misma carne, que nadie era esclavo por naturaleza y que era un puro azar que el cuerpo de alguien fuera esclavizado. Los estoicos creÌan que tanto los esclavos como los libres podÌan cultivar la virtud y que los hombres sabios podÌan ser verdaderamente libres. La idea de que el esclavo era parte de una humanidad com˙n se manifestÛ en Roma en el siglo I a. C. SÈneca confesÛ que los esclavos debÌan ser reconocidos como seres humanos igual que los hombres

libres. La esclavitud era una condiciÛn del cuerpo, no de la mente. Quintillano creÌa que los esclavos tenÌan el acceso bloqueado a ciertas ·reas del esfuerzo humano. El cristianismo ofrecÌa a sus adeptos una igualdad de oportunidades religiosas hasta entonces desconocidas. La nueva religiÛn prometÌa una nueva conciencia social ya que no estaba permitido tener esclavos. El cristianismo introdujo cambios para peor. En el pasado los romanos habÌan considerado la esclavitud como un mal moral. Ahora aÒadÌan una peligrosa dimensiÛn teolÛgica igualando la esclavitud al pecado. San Pablo pensaba en todos los cristianos como esclavos de Cristo.

Esclavitud y progreso

En Roma la manumisiÛn podÌa ser formal, donde se liberaba al esclavo y se le concedÌa la ciudadanÌa romana e informal donde el esclavo liberado disfrutaba solamente de una libertad de facto a gusto del amo y que no tenÌa ning˙n derecho cÌvico. Durante el reinado de Augusto, los esclavos liberados informalmente fueron legalmente clasificados como latinos junianos, con lo que podÌan llegar a obtener la ciudadanÌa si cumplÌan ciertas condiciones. La manumisiÛn informal se concedÌa mediante una carta del amo al esclavo u oralmente en presencia de amigos que actuaban como testigos; la formal, era diferente: El propietario tenÌa tres opciones: podÌa conceder la libertad ante el censor, con lo que su nombre se introducÌa en el registro de ciudadanos y finalizaba su condiciÛn de esclavo; podÌa presentarse ante un magistrado o un gob pcial con el esclavo y un tercero que declaraba ante el oficial que el esclavo era en realidad libre y se le mantenÌa en la esclavitud por error; o el amo podÌa conceder la libertad en su testamento. Las leyes en la Època de Augusto fueron una respuesta reformista a las pr·cticas caprichosas de manumisiÛn de la Època preimperial. La lex Fufia Caninia del aÒo 2 a. C. establecÌa ciertos lÌmites al n˙mero de esclavos que un dueÒo podÌa liberar en su testamento. La lex Aelia Sentia del aÒo 4 disponÌa que el propietario debiera tener como mÌnimo 20 aÒos y el esclavo por lo menos 30 antes de que aquÈl lo liberara formalmente en vida. Le lex Iunia creÛ un nuevo status de latinidad Junia para los esclavos liberados informalmente, pero no les daban el derecho de disponer de sus propiedades por testamento. El objetivo era reducir el n˙mero de esclavos liberados y proteger la ciudadanÌa romana haciÈndola ˙nicamente accesible a aquellos que estaban calificados. La manumisiÛn en las iglesias cristianas fue una innovaciÛn de Constantino en el siglo IV. La nueva ceremonia debÌa celebrarse ante una congregaciÛn cristiana con obispos. La manumisiÛn eclesi·stica otorgaba la ciudadanÌa. Constantito autorizÛ a los sacerdotes cristianos liberar a sus esclavos mediante una simple indicaciÛn de su voluntad en el lecho de muerte. En cada generaciÛn hubo dueÒos que liberaron por motivos verdaderos de afecto, gratitud y buena voluntad. Seg˙n el Digesto, los propietarios recompensaban algunas veces a sus esclavos con la libertad por actos meritorios de lealtad. La manumisiÛn era el resultado de un acuerdo entre esclavo y amo seg˙n el cual el esclavo compraba su libertad y compensaba al dueÒo por la pÈrdida de la propiedad que implicaba la liberaciÛn. Los juicios legales favorecÌan a los esclavos cuya manumisiÛn hubiera sido obstruÌa por factores adversos. El principio operativo era el favor libertatis que daba al esclavo el beneficio de la duda cuando la demanda de libertad no quedaba clara. La lex Iunia establece que se debe favorecer la libertad cuando el veredicto se divide en partes iguales. Un esclavo no tenÌa nunca el derecho autom·tico a la libertad y el dueÒo, si era su intenciÛn, podÌa acabar con sus esperanzas. Se usaba el l·tigo para infligir profundas heridas en la carne. Al recibir azotes, el esclavo estaba colgado con pesas en los pies, o permanecÌa de pie con los brazos atados a un trozo de madera entre los hombros. Para quemar a los esclavos, se les daba sobre el cuerpo brea caliente, placas met·licas candentes o antorchas, mientras que para torturarlos se utilizaban el potro o las cuerdas de lita para separar una extremidad de la otra. Estos procedimientos tenÌan lugar en p˙blico. Algunos emperadores tomaron iniciativas para desaconsejar su uso indiscriminado. Augusto aunque aprobaba la tortura en casos graves, desaconsejaba en cualquier cirncunstancia; esta posiciÛn es refrendado por Adriano que establece la obligaciÛn de escuchar la reclamaciÛn antes de torturarlo. Septimio Severo prohÌbe torturar a ning˙n esclavo para que testifique contra su amo. Trajano estableciÛ que los esclavos de un propietario que ya habÌa sido condenado podÌan ser torturados para obtener pruebas contra Èl. Tanto Marco Aurelio como Septimio Severo permitieron la tortura contra un propietario en caso de adulterio. En Època de Constantito cuando se aprobaron las leyes que introducÌan ciertas mejoras, se produjeron los mayores cambios de actitud, se prohibiÛ marcar con hierro candente la cara. En ning˙n momento del perÌodo central de la historia romana existiÛ ninguna mejora de la instituciÛn ni ninguna muestra de voluntad reformista o revolucionaria.

Ser esclavo

Hubo un esclavo llamado EpÌcteto que llegÛ a ser filÛsofo gracias a ser esclavo del liberto Epafrodito que era a la vez secretario del emperador NerÛn. Una caracterÌstica de sus enseÒanzas era la preocupaciÛn por la libertad, la libertad del espÌritu, no la condiciÛn terrenal de libertad en el mundo real. Para los libertos era difÌcil olvidar de una vez por todas que habÌan sido esclavos: la alta sociedad los veÌa a˙n como siervos. EpÌcteto decÌa que el esclavo era un sÌmbolo de sometimiento, ignorancia y cobardÌa. Lo que se pedÌa de un esclavo era abominable, pero si Èste era capaz de responder y respondÌa bien, por lo menos tenÌa comida y se veÌa libre de represalias.

TRABAJO REALIZADO POR LAURA AVILA celesteyblanca@hotmail.com