Sei sulla pagina 1di 1

BECCARIA.

Mezcla principios contractualistas y utlitaristas. No admite que las leyes nuevas puedan ser
obra inmediata de la voluntad general. El prncipe es el que hace realidad la voluntad
colectiva. Otorga un poder casi ilimitado al legislador para el logro de la mayor felicidad del
mayor nmero.
Asigna un peculiar sentido al contrato social: encuentra en el soberano-legislador el punto de
convergencia entre la vieja idea del contrato y la nueva moral de lo til. Se dedica a arremeter
contra las leyes oscuras, los jueces arbitrarios, las penas duras, largas o innecesarias.
Defiende la necesidad de que las penas y los delitos guarden proporcin.
LARDIZABAL.
Las penas solo pueden imponerse al hombre por el acto propio y moralmente imputable. Se
acerca a la tesis contractualista de Beccaria admitiendo que las penas se explican porque los
hombres cedieron parte de su libertad para constituirse en sociedad. Adems el derecho a
establecer penas corresponde exclusivamente al prncipe. Tambin se acerca creyendo en la
necesidad de que las penas son proporcionadas a los delitos. Se aleja de Beccaria admitiendo
que ese poder del prncipe es de origen divino y admitiendo cierta arbitrariedad por parte de
los jueces en esos casos no descritos por la voluntad del legislador.
Para Lardizabal el fin de las penas es la intimidacin general. Es partidario de la pena de
muerte, aplicndose lo menos posible, y cuando no exista otro remedio para restablecer el
orden social.