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estudigs human stico ffilo olga s988 (0) facultad de filosofia y letras GaLechiee) FORMAS DE TRATAMIENTO EN EL SIGLO XVII por M Dolores MARTINEZ GAVILAN La sociedad espafiola del siglo XVI, tan rica en ceremonial como rigida en costumbres, contaba con un amplio sistema de formas de tratamiento que se distribuian en funcion de la actitud del hablante hacia el interlocutor y de Ja relacién social establecida entre uno y otro. De la conjuncién de ambos factores resulta un estructurado repertorio con el que quedaban cubiertas las necesidades que cada situacién de habla concreta exigira. La eleccién de una 1 otra formula dependia de condicionamientos de tipo Social y cultural. Fl deseo 6 la necesidad del hablante de distinguir al interlocutor otorgindole un trato de favor produce una primera escisién del sistema organizindolo en formas de respeto 0 cortesia y formas para el trato de confianza, Al mismo tiempo habia que tener en cuenta el lugar ocupado por el interlocutor dentro de la escala social: éste podia ser superior, inferior o igual al hablante, lo cual determinaba una distribucién de los tratamientos en correspondencia directa ‘con cl estatus de la persona a la que iban dirigidos. Se exigia una observancia perfecta de este cédigo, en el que cada formula tenia asignado un valor fio, sin que le fucra posible al hablantesalirse de los limites establecidos conven- cionalmente, No utilizar la expresion adecuada podia ser una grave afrenta para el interlocutor, que de este modo veia menguada su categoria social e incluso en ocasiones se producian altercados, a veces de tipo sangriento, por este motivo. Nuestra literatura esta plagada de multtud de episodios que re- fejan la imporiancia concedida a estas cuestiones en la Epoca. El uso correc- to de los tratamientos era fundamental, pues, en la escrupulosa sociedad es- paiiola de entonces y, en consecuencia, su inclusion era obligada dentro del Conjunto de conocimientos que debia adquirir cualquier persona interesada por aprender el idioma. No es de extrafiar, por lo tanto, el extenso espacio coneedido a estos temas en las graméticas publicadas a lo largo del siglo, es- pecialmente en aquellas destinadas ala ensetanza del espanol a extranjeros. El objetivo de estas paginas es analizar el sistema de los tratamientos en el sislo XVIT a la luz de la amplia informacién aportada por los tratadistas gra ‘maticales, para lo cual consideramos no s6lo las formas empleadas en el tra- to con el interlocutor, sino también las que el propio hablante utiliza para designarse & si mismo, ya que ambos, primera y segunda persona del discur- 50, son los protagonistas del acto comunicativo. Finalmente, consideramos el fendmeno de los tratamientos desde el punto de vista linglistico, observando 85 los rasgos gramaticales que caracterizan a estas formas y que permiten dlfe- Tenciarlas del resto del sistema pronominal 1; FORMAS QUE DESIGNAN AL HABLANTE, Et empleo por parte de un solo hablante del pronombre plural nos para designarse a si mismo como medio de resaltar su grandeza o dignidad -plural mayestatico~ arranca de ia cancilleria imperial romana, Documentado en castellano desde muy antigue (Poema de Mio Ci), se hace general a partir del sigio XIII en la formutacién de la palabra regia, prolongandose su uso lo largo del siglo XVI! En el XVIL, si bien comenz6 a decaer en favor del Singular, todavia el plural mayestitica era formula comin usada por altas personalidades en situaciones locutivas formales, a juzgar por los testimonios {que nos brindan nuestros gramiiticos Nox, quelques se prend par grandeur & digit: & los il signifi vne personne toute seule, comme le Roy. "Empereu. le Pape, & autres Seizneurs eclesiat- ‘ues, ow ecules qui parlent par nos, dans leurs esert & de bouch La pertenencia a ta realeza y a la nobleza, el desempefar alga importan- te cargo piblico o ser una alta dignidad eclesistica permiten este uso trasla- tivio de nos, cuya aparicién en el sistema pronominal vino a producit cierto desajuste. Tengamos en cuenta que bajo la misma forma confluian dos fun= ciones distintas: referencia a un solo individuo y a varios. Esta situacidn de ambigtiedad observada durante la Edad Media se resolvié cuando se generali- 26 para la designacion a varias personas el pronombre nosotros, en un proce so paralelo al experimentado por vos, usado para la referencia a un interlocu- tor, y vosotros. En el siglo XVII hacia ya mucho tiempo que el caricter equi- voco de 10s se habia eliminado. Por eso nuestros gramiiticos distinguen per fectamente los valores asignados a las formas compuestas, que son las que constituyen el paradigma pronominal plural, frente a las formas simples, nos em este caso, que, despojada ya de su valor originario, se utiliza solamente en contextos o situaciones especiales para hacer referencia a un Unico hablante. [Asi se expresa a este respecto Lancelot: Noy & vos son ifferens de nosotros & vases, Car es deux deriers se dsent (1) Vid R, Lapess, «Personas aramaticales y tratamientos en espaiioln, Revi de a LUnrwersida de Maid XIX. 1930 9p 141-183. 2) D. de'la Encarnacion, Grammaire espagnolle explguée en Francis, Dovay 1624, p.i83. Vid tambien la pinign de). de Teneda: «A se Ge advertr que aun que ht palabra nos significa multe. fos Reyes, Obispon 9 otros muchos particulars a husan ‘muy ondinariamente». Gramdiea de la Loma paola, Pars, 1619. ey eatuio de IM, Lope Blanch, México, UNAM, 1979; $8. Enesacamos ets dos eitas a mond de ‘emplo, pero es un uso setalado por todas fos autores eas sin excepCion, 86 ans wage commun: de mesme que nous dsions en Frangais. nous & sos. Ets ‘ee sont des femmes. elles diront nosotras& vovaras, Mais nox ne sie presaue ‘que pour vn seul, & encore par les Princes & Souuerains Asi como el plural mayestitico es comentado sin excepeién por todos los tratadistas, sin embargo no se encuentra en las gramaticas alusin alguna al plural de modestia ni al plural sociativo, usados eon abundancia en la época. También son eseasos los comentarios recogidos a propésito del empleo del \érmino servidor, utilizado por el hablante por modestia o cortesia para la re- ferencia a si mismo en respuesta a la estereotipada formula de saludo «Beso las manos de Vuestra merced», a la que correspondia el también estereotipa- do «Servidor de Vuestra mercedy + 1L.- FORMAS PARA DESIGNAR AL INTERLOCUTOR 1. Expresin de Ia confianza: TU, VOS. El sistema pronominal castellano utiliza para la referencia a ta segunda ‘persona las formas 1 (singular) y vos (plural), herederas directas del nomina- tivo latino, La necesidad de diriginse de manera respetuosa al interlocutor se resuelve por medio del desplazamiento de vos del campo de designacién del plural al reducirsu referencia a un solo destinatario. La introduecién del componente acortesia» tuvo, pues, importantes reper ccsiones en el sistema pronominal: Ia oposicién singular/plural realizada por ‘medio de 1i’vos desembocs en la oposicién confianza’respeto, caracterizada esde el punto de vista gramatical por la inadecuacién entre forma y funcién ue se da en el término marcado: la forma que en el cédigo leva la marca de pluralidad se utiliza para designar al interlocutor singular. De ello se sigue la confluencia en vos de dos valores diferentes: «varios individuos» en un estilo ‘eutro‘«un individuow en el estilo reverencial, que dio a esta forma un carie- ter equivoco mantenido hasta la generalizacion de la forma compuesta vos0- tres, muy Frecuente junto a vos desde el siglo XIV e inequivoca, pues siempre (Lancelot, obcit.,p.69)- se reser- vaban titulos mis ali cuya complicada distribucion obligaba a nuestros au- {ores a una caposicién minuciosa. Véanse, a modo de ejemplo, las palabras de J, de Luna’ Aduiertase qu los Espatioes ordnariamente habla de tercera persona por Gon de los titlos, Vuesa M. que se daa todo genera de personas; V. Seria alos Gbispos, Margucses, 5 Condes: Vuesa Excelencia alos Dugues Vireyes, Gene (24) Vie. A. Doppagne, «La expresiin de a conesian, tetas del 1H Congreso Iver rionl de pans xc 1970, p288-91, analiza el enomeno dese punto de vista socie-cultaral 9 Tales de Armadas; Vuesa Altea a ls principales soueranos: Vesa Magestad los Reyes ‘obeir, p30)" Coincidencia fundamental encontramos en la formulacién de D, de la En- ‘camacion (pp. 25-26). Correas (p.213) y Salazar, si bien éstos amplian la lista incluyendo los ttulos otorgados a las jerarquias eclesiisicas, también cn este aso distrbuidos seguin el rango: ‘A. Papa Vues Santidad(.). An Cardenal vuessa Eminencia, An Argobi o vues Seri llustnssima (A vn Guanian 6 Prog, Revi. 6 otras tak, ess Patermidad 1°" Aunque los autores coineiden en lo esencial, observamos pequetias dife- rencias en la distribucidn de los tratamientos debidas, quizis, al conocimien- to incompleto o inexacto del complicado protocolo, Precisamente para evitar fuctuaciones, frecuentes en el siglo XVI, en el uso de estas formulas, Felipe I dicté una pragmatica en 1586. que corrobord siete afios despuuts. a peticion de los procuradores de ciudades villas", y a la que parece aludir Correas Sollase usar sin onéen de otras adulazionessencaregimientos: Manifc Hate ustisinoiase gutta abuso por prematic rel, se reser pas los se res prelados ett. p23). De todas estas formulas, las mais usadas fueron suesira merced, suesira se fioria y ruesira excelencia, que, al experimentar un proceso de desgaste Toné- lico, desembocaron en las actuales usicd, asia, y vueeenedt, pasande por una serie de formas intermedias que coexistieron durante algiin tiempo y que re- AIejaban Ia diferente condicién social del hablamte Algunas de estas variantes estin presentes en nuestras gramticas, espe- cialmente las que proceden de la evolucion de suevsra merced”, sobre ctya valoracién social, cambiante a lo largo del siglo XVII, los tratadistas nos offecen escasa pero valiosa informacién . Veamos, en primer lugar ls for- ‘mas recogidas por Franciosini 25) Vid. también Lancelot, abit, pp.69-70 F, Sobrino, Naw Grammaire ex pagnolleBruslle, 1697.68, (G6) A, Ue Salazar, Seereras de la Gramdtica espaol abreviain dela, Rowen 1632, del que Morel-Fatio comenta su ignorance compete Ju protocolen ent bravia de Salazar et ude de espagnol en France sus Lous XU, Pats, 1901-13, (27) Vid. Lapesa. «Personas gramaticales», pp. 146-197, n.2 (28) Vie bi, p18 e Historia de la lengua exparola, pp.392-393. También S. Fer inde Ramizez i, pp.69-6, (29) 1 tema ha sido estudiado por 3. Pia Cieels, eLa cvolucién del tratamiento senna merce. RFE, X, 192%, pp245-280 5 «Fuesiea merce.» iste, tik, p.d02-405, (30) No ocure as con e resto de las formas de tratamiento, de cuya evolucgn silose ‘cups D. dela Encarnacion, abt, pp 25-26 96 pid oxo si semte Vuesaneéd, che Vuestra, & Vuessa Merce ¢ cos! ancont nel ‘numero pluale Vuessanzédes. Alte po for ogni douere la dicono in ques‘ tro modo Vuesunze, 0 Vuewansé nel numero del meno, e Vucssanzedes. 0 Vuestansedes nel numero de pi: ma dicono corrente, ecamunemente nen ‘mero singulre, Vosed nel plate Vostedes. it. p26). El inventario se amplia con las que aporta D. de la Encarnacién: estes, ou courtises, dont on vse en parlant sont aussi fort abbregées de plu- Sieurs fags, comme pour Fuestra Merced. nousdisons Fuessa Merced. & rues Fe, 8 ees este, sess, Se suessance suse, Use, 8 HUES ces trois derminesfagons soat Hs plus communes & ondinives la Cour foci p25) [Notese que ambos testimonias. de 1624. coinciden en afirmar la generali- zacién de las variantes wosted. en el primer caso. y vusté. en el segundo. ante- cedentes inmediatos de usted. Si damos crédito a estas opiniones debemos alirmar que tales formas, consideradas vulgares por ser ~segin palabras de Lapesa- «propias de valentones. eriadas y lacayos»”’. ya en el primer cuarto Gel siglo XVII se estaban difundiendo a través de todas las capas sociales, !o auc les Hevaria a perder el matiz que originariamente las caracteriz6 © En cuanto a used, resultado final del proceso de evolucién fonética, es es- asa la informacion aportada por los tratados gramaticales. Pla Céreeles exa- ‘mina una larga serie de diccionarios publicados en el siglo XVII _y no en: ‘euentra ninguna alusién a este vocablo. No obstante, el autor lo halla docu- mentado en nuestra literatura desde 1620. por lo que coneluye que su caric- ter excesivamente vulgar hizo que «los lexicografos extranjeros no la conside- rasen, por lo tanto, con dignidad suficiente para incorporarla a sus coleccio~ Por lo que a nosotros respecta, hemos de decir que de todas las gramaticas ‘consultadas s6lo una, la Nowselle Grammaire Espagnolle de F. Sobrino, pu- blicada en 1697, hace mencidn explicita al término en cuestion: ‘Les Espagnols(..) parlant a quelq’un, soit homme. soit femme ou ile, is sent teed qui vautautant que, sous, & parlan & plusieurs personnes is disen uste= des foi. pO (31) «Personas gramaticales», p.147. See er Ze macomin prion 64. 183 1) eee 13} A tarde Sin sma co ite Gramma sta Se ne aN Bale ATR ore era pt AE sa ran es RT Lota Sen aa nS ea el seed gat tle ic ake Cas ae at i saitaas Spl pact ade 2 Ce tear Seat eee er ine cand au ahs SES eT ee ” Exia afirmacién nos lleva a coneluir que en los tltimos aftos del siglo XVII ya se habia producido (tengamos en cuenta que los gramaticos suelen it fen sus observaciones por detris del uso) el proceso de extension y difusion de la variante usted, que. considerada originariamente vulgar y chabacama, paso a convertise en Ta forma usual para el trato respetuoso general. Este hecho Tue motivado por la tendencia, observada en la sociedad ospaitola entre fina les del XVII y principios del XVITI de las clases altas 2 adoptar los modos de comportamiento de la plebe, movidas por un deseo de nivelacién que antes se habia intentado evitar, Fue un proceso contrario al que habia propiciado en el siglo anterior la generalizacion de rwesira merced como tratamiento cortesano. Si antes se abandond el vos por haberse avulgarado al estar ya en ‘boca de las clases populares, ahora se adopta usted por la misma raza, Otro procedimiento para designar al interiocuter, utlizada también para la referencia a la tercera persona, es la anteposicin al nombre propio de un sustantivo que concuerda con el verbo ¢ indica la profesién o categoria social dl hablante. De nuevo Correas, con el lujo de detalles a que nos tiene acos- tumbrados, hace una detallada exposicion de este proceder. que merece la pena transcribir a pesar de su extension: A los eeligiwos files se les antepone Frat, cota derail.) lesanzianes. uma todos, ase les ate Padre l Padre Fr Dicyo(.)Envalgunas partes as ‘mon\as se llaman Sir, cortado Sur (..)Sor Antonia, Sor Menzis. Dr. cor do de dorninus(.)anteponen los cavalleros nobles por sefal de hidalghia. no bea: Don las damas (Lo hombes de letras en Esta usm trestles de tres grado, ef primero es Bachilr}-el segunda es Lceusiad, mucho mas e- timado que el primero (kel erero, supremo es Dotare Maen. a todos estos se antepone el artculo vl het! 211-213) Estas formulas, originariamente propias de la tercera persona, se podian usar para el trato cortés con la segunda por medio de la anteposicién de se- For, que venia asia realzar el matiz respetuoso A todos estos por eosesia ponemos Sir. quand los hablamos: Sefox Don Pe 0 (1. Seior Maestro (iid .p213). Proceso semejante es el de las formulas con los sustantivos absteactos ser ced, senoria y exevlencia, que, precedidos del posesiva su se utilizaron en principio para designar a la tereera persona del discurso, pero que compartie- rom con las que Hevaban el posesivo vuevtra la referencia respetuosa al inter- locutor. Correas observa perTectamente este hecho: Hablando del ausente i terzera persona dezimos su merced,ien plural sus merce des, pero afade a continuacién: ‘A cste mode dizen los aldeanos sw mersed por sna mersed obi. P36. 98 Quizis era un uso restringido a un ambiente rural, como se deduce de lo afirmado por el autor, pero lo cierto es que, frente a la reduecién experimen- tada por estas formulas cuando les precedia vuestra, los tratamientos con su se han mantenide hasta nuestros dias, si bien en circunstancias muy limitas das y siempre que el interlocutor ocupe un alto cargo eclesiastico 0 politico, El caso de su merced es diferente, pues, documentado en Espaiia hasta el si- alo XIX, sélo se registra en la actualidad en algunos paises de Hispanoaméri- ‘2 como forma de tratamiento del inferior al superior ™. 2.2.- Por medio det pronombre «él Junto a westra merced coexistié como forma de tratamiento respetuoso para la segunda persona el pronombre éi, con sus cortespondientes variacio res de género y niimero, que todavia hoy perdura con este valor en el judeo- espaitol de oriente y en algunas comarcas del antiguo reino leonés ™, '\ pesar de que ha habido opiniones que han puesto en tela de juicio la existencia real de esta formula debido a su uso ocasional y no muy’ claro en |a Titeratura de los Siglos de Oro, el testimonio de nuestros gramaticos es contundente a este respecto. Son varios los autores que en el siglo XVII in- cluyen él con valor de segunda persona dentro de las formas de tratamien- {to ®, Sus observaciones suelen apuntar en la misma direccion: si bien é! com- parte con suesira merced la expresin de la cortesia. no eran formas equiva Tentes. #/ debié de tener un matiz quiza mas familiar o mas cercano que el que implicaba vuesira merced, lo que supone acortar el distanciamiento que comportaba esta formula, Asi, Salazar. que aplica ywesira merced «a gente de calidad, reserva él a gente amigos familiares» (Espexo. p.1 71), observacién corroborada afos después por Lancelot: [Aux personnes plus familicres is mettent seulement Mal ohett, p70) cle el au ude! Estos matices desembocaron en una clara delimitacién de los mbitos de aplicacion de ambas formulas: mientras que ruesira merced era utilizada ‘como tratamiento respetuoso entre iguales © de un inferior a'un superior. cf (35) lo corroboraen otro lugar: «Tanbien por reverenza i respeto ponemos antes de odo weirs p2TI. Vid tambien D. de la Encamacion, ob cit. pp25.26. Doerzanak la fon ubien venido sta el Senor Fulanan, ob ci PAG, ' Feminder Ramirez het np. 70-79, (37) Mia Zamora Vicente. whit p.203-204 y 361 {8} Sobre este tema vid el anticulo de WE. Wikon, «£7 and ella as pronouns of adres. Hisparia. XXII. 1940. pp 336-340, (39) Sanford sin entrance 10 he spanish tongue, London. 1611, The Scolar Press Li- mite, Mension, England, 1970.17 Sarat. Expevo aeneral pp. 71-172: Texeda. oh (ir. p64: Encarnacion, whit, pp.25-26: Corteas, ob cl. 366: Lancelot, oi P0: Howell. oheit-p.103 y Simth. ober. pH 99 ‘quedaba restringido para la referencia al interlocutor cuando éste era inferior al hablante en la escala social, pero no tanto como para utilizar el peyorativo 9s, ni tampoco se le queria manifestar la confianza expresada por el tuteo, Este caricter de frmula intermedia es puesto de manifiesto por algunos de nuestros tratadistas. Veamos en primer lugar el testimonio de Franciost {al modo dire sv dali Spagnoli per ereanzae per non dae del Vos.) € 10 £ysato dali Spagnolt ben creati, quando parlano eon qualche persona, che non ‘menita tant, che se i possa dare di vuestra merced: ne si poco, che dandoli del ‘Vos, nom gis facia toro, che se non fusse per questo rispetio ditebbono, Que se os ba v0s? obit 25) Esta observacién, publicada en 1624, esti inspirada, 0 mejor dicho. copia dda literalmente de Miranda, razén por la cual debemos anticiparla a 1568. aio en que salen a la luz las Osservation’ della lingua castighiana®. Pero to- davia en el siglo XVI debian de tener validez a juzgar por la opinién de Co- reas, que corrobora lo afirmado por el italiano: El usan los maiores con el que no quieren dae mersed ni ratare de ws, que es ‘misbaxo. propio de amos erados. la xente vulgar de aldea, que no tiene Uso ‘de hablar com merzed, lama de eal que quiere ontrar de los de Su aero ct 363) De estas tan aclaradoras palabras se desprende que é/ como formula de cortesia habia quedado relegada a ambientes rurales 0 excesivamente ple- bbeyos y vulgares. En otros mbitos mas elevados, y fuera del trato a inferio- Fes, no era tratamiento apropiado, ya que su aplicacién implicaba ~como afirma Correas- la negacion de la merced y esto, en la escrupulosa sociedad espafola de esta época, se consideraba ofensivo, pues supania rebajar la cale- goria social del interlocutor. De ahi deriva su caricter peyorative, que hari de ¢f formula apropiada para la expresidn del desprecio 0 del enojo con- fluyendo de este modo con vo: {quando nos enoxzmes i rehimos con alguno fe tratamos de ide ws por des- (en (Coreeas ois P.363) La baja estima social que habia aleanzado en el siglo XVI esta forma de tratamiento arranea ya del siglo anterior, pues, si bien las palabras de Fran- ciosini, que transcribimos a continuacién y que ilustran perfectamente este hecho, son de 1624, sin embargo siguen muy de cerca lo opinado en 1593 por Giuflredi, en quien se inspird: ‘sa parimenteseriuere dal Spagnoli na terza persona con la voce El, mata ‘mado e tanto abort che 6 quas per dire, che aleuni i contenterebbone pit 40) Vid. B, Perifin, «La Grammatica de Loren20 Francosiin, Prohemio, 1 2, 1970, pp. 227-228, 100 tostod'sn semplice Vos. per euitare quest abominazione hanno conuertto Elin Letebeit. 261i! Sentida como cortesiaristica y chabacana o insuficientemente respetuosa, él dgjaa de ser usado como forma de tratamiento. perviviendo en la actuali- dad Slo en reproches de tipo familiar, ademas de en los lugares menciona- dos anteriormente, donde aiin conserva su primitivo valor respetuoso. Ya en 1619 Texeda se siente en la obligacion de advertira los franceses que querian aprender espanol que este pronombre nunca fo huss el Espaol en presencia de na persona ni cn carta ‘gue lecserive sino en agar dec none suestra merce. oh i. Pd) La utlizacion de ¢/ como forma de tratamiento para designas al interlocu- tor no debid de entrar en colisién con et pronombre personal ef de tercera persona, ya que éste,seguin indican Alvar y Potter, aun no se habia generali- zado como tal+. Y. en efecto. esto es lo que se desprende del anliss de fos ‘ratados gramaticales de la época, en los que se suele coincidir en considerar aque. y no a el, junto a vo y Mh, las personas de la conjugacién , Es muy significativo a este respecto el testimonio de D. de la Encamacion, que del rita con claridad las funeiones de ambas formas pronominales £51 & aguel. ont vestecifeence, que ese met souuent pour signs Ia personne seconde 3 qui on parle, ou gui pare au lieu der, ou ws, comme nous venons de dire: & aussi pour signifier la tosiesme absene, ou celle de qut on parle, ce ‘au'on pourra recognossire de la Suite & consequence de Ferison. Mats age ‘ert tousiours pour la penonne Waisiesme de qu on parle (oh cit, p. 157) La rotundidad de estas palabras, sumada a Jos abundantes testimonios de nuestros tratadistas, nos asegura en la idea de que él con valor de segunda persona fue utilizado, si bien en un imbilo muy reducido, como forma de Lratamiento, a pesar de la dificultad manifestada por algunos estudiosos de ‘encontrar ejemplos en las obras lterarias que confirmen los signiticados do- ‘cumentados en las pramiticas (41) Cf. con el texto de Giufredi: | tanto abornto questo el che sto. quasi per ire che alcunoscontenterebe piu tstod'vn toon apod E Mele, urtcit p18. 142) Vid. Lapsa, «Personas gramatcalesm 9.160, (43) M. Alvary Bt Potter, Morfologia Historica del espaol, Madrid, Gredos, 1983, pp. 119-130. (44) Por ejemplo, Corres: eL.as personas verbales son tres.) Dizense personas, to rman este nonbre de as tes personas interlocutores dela Tengu, j habla, 1. te aes hei p.242), Cir. con himenee Paton, dnsttuciones de la Gramatea espaol. Baesa, 1614 caida junto eon el Epvome de lr oroxrata fain} eatelana por 8. Quale 5 JM, Rozas, Maded CS:LC:, 1965, p99, con Texeda, obit, p.76 y con Luna. ob it 30, 1) Por sjempl, Wilson, artcit, p.340 arma que a! and ela appear occasionally as pronouns of adressin the Golden Age drama, The) are used chilly asan abil sta. ge tsice ower and only rely do they sf the comntations genby Corea and ther grammanars» lol II]. REPERCUSIONES GRAMATICALES DE LAS FORMAS DE TRATAMIENTO. La ereaeién de las formas de tratamiento responde a la necesidad del ha blante de expresar en el trato con el interlocutor una serie de actitudes (res- peto. confianza, desdén, alecto) en funcién del estatus social ocupado por uno y otro y de la relacién contraida entre ambos. Son factores soci cculturales y, por tanto, extralingisticos los que motivan la aparicion de este sistema, que se superpone al sistema pronominal de la lengua enriqueciéndo- lo y ampliando sus posibilidades. El procedimiento lingiistico por medio del eval se elaboran las formas de tratamiento consiste basicamente en a ubibacién de formas pronominales ya existentes a las que se modifica su valor referencial origisario, A ello hay {Que sumar Ja ereacién de formulas nuevas, especticamente romances, cons- truidas con un posesivo seguido de un sustantivo femenino de caricter abs- ‘acto, cuyo significado positivo, y 8 veces ciertamente ampuioso, implica de por si un matiz reverencial En ambos casos, la inadecuacién entre las caractersticas formales de estas cexpresiones y el referente para el que se utlizan lleva consigo desplazamien- tos que desembocan en una alteracion de las reglas de la concordancia. Es precisamente la falta de congruencia gramatical, esencial a estas formulas. lo {que les otorga desde el punto de vista lingtistico una funcién especial dentro del sistema pronominal de la lengua, diferencindolas del resto, en donde se da una observancia perfecta de las reyias gramaticales. Asi, un interlocutor singular puede ser designado mediante la forma vo, originariamente plural, y de este modo se produce una falta de congruencia, cen cuanto al imero. El uso del plural se explica como un medio de halagar al interlocutor aumentando su importancia. (Recordemos que vos eta en principio forma de cortesia). Esta justificacion es vilida tambien para el ox mayestitico, EI empleo de las formulas con sustantivos abstractos y del pronombre ¢ implican un desplazamiento de persona. Pensemos que son formas ditigidas al interlocutor pero que exigen una concordancia con el verbo en tercera per sona. Con este procedimiento se consigue un distanciamiento del que carece Ja relarencia en segunda persona, siempre mas directa, que lo hace apto para Ja expresién del respeto. Finalmente, el hecho de que el sustantivo sea siempre femenino tiene re percusiones en cuanto al género, ya que, en el caso de que el interlocutor sea varén, se produce, sin excepcién, concordancia ad sensu, (46) Doppagne,arcit. p.286 prefer este argumento, de tipo pscolépico, a la expli- «acho histone sen lac se use plural ene! momento en que hub dos emperado 47) En teminos similares se expresan Doereangk, obs. pp, 144-145: Franciosini, obeit, pp.26264, Dou oheitpp.142-148,C. Rodriguey hci, p12; Sith, ob: {it p98 Sabri, obit, pp 248-290 102 Este hecho ha sido observado por gran parte de los gramiticos consulta- das, Sirvan como muestra las palabras de Lancelot (Or dans ces fags de parler Tadjectif suiuant a todjous rappon a la personne & {qu on parle, &non pas av mot de mer ainsi sion pase vn homame, on dia esr merce sea bien sonido Eta plus vvetas meres sean Bienvenidos ‘obit, p69) Pero de nuevo Corteas, con la perspicacia que lo caracteriza, destaca so- bre los demas, ya que no sélo alude a este fenémeno de manera aislada, sino {que lo situa en un marco més general: él es el tinico que capta en su global dad las alteraciones gramaticales conllevadas por las formulas de tratamien- to, La cita es ciertamente extensa, pero merece li pens transeribirla por la exactitud con que se express [Ai mucho gue notar una discordant conconia, que ntroduzido el ws9 contra I orden natural dels tes pesonas 1 xenefos | numros..) EM ls tes deren is de mrad. on, e comete solziso eh ka gramatica, els lenguas Uh ‘es fa nuestra: porque con vr, que en nutsro animes segunéa persona pot la palabra vveracon qu bablamos, augue mers de por ses teres, poe MO Se Joni nde rene femenino,ponemos verbo deterzera | adsctivo masculino st ces varon, como diziendo vuestra merzedschor mio ze mal.) Cam el. que es "reative de terzera persona siniicamos segunda. ponyue es con quien blames. ‘ damosle verbo de terzera Ve» que significa segunda persona plural le dams ‘segunda Singular con verbo de plural eee El fenémeno de los tratamientos recibe en cada época una organizaciin distinta, dependiente de las necesidades de los hablantes que los utilizan En él imprimen su huella factores de tipo socio-cultural yen ét repercuten forzosamente las transformaciones operadas en el seno de la sociedad. Sujeto a modas es, pues, un hecho cambiante y en evolucién. En el siglo XVII se acentian procesos que ya estaban en marcha en el siglo anterior: '2) Decadencia definitiva de vos, forma originariamente de cortesia, cuyo proceso de desvalorizacién, que le Hevé a ser utilizada para el trato de con- fianza, se inicia en el XVLy culmina en el XVII. Ello implica su exclusin, no sélo del trato entre amigos, sino tambien de las relaciones familiares 3 queda relegadla a Is expresion del enojo, razén por la cual se consolida ‘1 ‘como forma exclusiva det trato de confianza, (48) att Kusiellana, 1627. inte ey nots por M. Taboas Ci. Sania de Com postla, 1984, pp 194.195. Enel fit ela erena espa castellana: BpaeS 36 se Expres modo se, pro elo mis expo este espe en fa Sr de a Ge ecg cia 103 b) Generatizacién de vuesira merced. habitual en el XVI como tratamien- to respetuoso sélo entre contesanos. ©) Difusidn de la forma reducida usted, que, considerada antes variante vulgar y chabacana, es ya a finales de siglo adoptada por todos los estamen- 10s dela sociedad, {4} Exclusion, por sltimo, del insuficientemente respetuoso éf, que, conser vvado durante mas tiempo en las zonas rurales, qued6 relegado por su caric- ter ofensivo a expresiones de tipo recriminatorio, Siel siglo XVI es un periodo crucial en la historia de nuestro idioma por- aque en él se liende a una fijacién de fos usos y se camina hacia la configura cidn del espaol modemo. esto se puede observar claramente en las formas de tratamiento, donde, sin lugar a dudas, af Finalizar el siglo, la situacién que tnos deseriben nuestros tratadistas gramaticales es en lo esencial basicamente similar la actual FORMAS DE TRATAMIENTO EN EL SIGLO XVII ‘The system of rules of address has a diferent organization in every age depending on social structure. Changes in society have their correspondance within that system. It is a phenomenon subject to fashion and, therefore a changing one. We have to look for the reasons of these changes not exclusive ly im linguistic factors but in the action of collective tendencies of a social character, as well. These are the ones that trigger off the changes and make the system adapt itself 10 the needs of the society of which are but an instru ‘The fact of choosing one pronoun of address in every speech act is also de- termined by pragmatic factors, such asthe attitudes ofthe speaker towars the listener, their social status or the relationship established between both of them. ‘By assuming these premises we analyse the rules of address in the 17h century, a crucial moment in the history of our language in the process to- wards the shaping of modern Spanish. With this aim we make use of the abundant information provided by the grammarians, in particular those who ‘worked in the field ofthe teaching of Spanish asa foreign language, being all, cof them well aware of the importance attributed to these matters by the tick= lish society of the time, PALABRAS CLAVE, ~Expresién de la cortesia ~Expresién de la confianza, ~Gramiticas para extranjeros, “Espaiol del siglo XVI. ~Fenémeno lingtistico y socio-cultural 104 RESUMEN El sistema de las formas de tratamiento recibe en cada época una organi zacién distina, dependiente de la estructura social. En é} imprimen su huella las transformaciones operadas en el seno de la sociedad. Es un fenémeno su- jeto a modas y, por tanto, cambiante, Las causas de estos cambios debemos buscarlas no en factores linguisticos exclusivamente, sino en la accién de ten-