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Por Francc¡is Curand

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¿i!)

Un grupo de niños vieron

inexplicablemenle una seile de globos

luminosos mientros

jugaban en el

bosque. Uno de

éslos se acercá al grupo a una

dislancia de diez metros. Los globos

parecíon tener

inteligencia y

conducirse como si

olguien los maviero d conlrol remola.

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"CIobcls ILrnritrosos" que descienclen has-

ta un grupo cle niños en el bosqlre; motoci- cletas que se apagan inexplicablemente ante

la proximidacl de un OVNI

-entre

otras

cosas- son cletalles que los investigadores

belgas no deian pasar.

Un casr-r les ilamó poderosamente la aten-

ción, todo sucedió en un lugar cie Bélgica

llarrado Aische en Retail.

La investigación, cutyos resultacios van a

leerse a continuación ha siclo la más larga y

rnás lenta realizada hasta aquí por los

SOBEPS sobre encuentros con Objetos Vola- dores No lclentificaclos.

Tal lentitr-¡d fr-¡e necesaria porque si los

hechos que se tratan en este informe son rea-

les y auténticos, lo que yo creo, después de

todos los controles directos e indirectos a

que me atengo, es que acaso hemos obteni-

do la indicación de que ciertos lugares son

más privileg,iaclos que otros en la maniiersta-

ción del ienómeno OVNI en Bélgica.

Dos cle estos lrechos sucedieron exacta- mente en una bancla cie terretro rr-lral que

mide una decena de metros cle ancho por

aproximadamente cien de larg,o con algu-

nos años de diferencia.

Siempre es posil.:le, en casos parecidos, el invocar la cc¡ir¡cidencia y, aún mejor, como

lo veremos comparanclo dos incidentes, la

extraordinaria acumulación de coincirjen-

cias conconritantes. Como no disponemos del un método en

la materia, no podríamos decir dónde se

detiene el paoel del azar y dónrJe com ienza el de una realidad iuncional que nos es des- conocida; el juicio finai del acontecimiento dependerá, como siempre, de la subjetivi-

dad de cada quie.n.

Por eso me contentaré con informar de los hechos que me ocurrieron y que

me he esforzado en comprobar antes

de escribir este informe.

UNA CONFERENCIA EN

PERWEZ

En la segunda mitad del año de

1974, uno de nuestros miembros, Pie-

rre Soliá, decidió organizar en Perwez

una conferencia consagrada a los

OVNIS.

Junto con su amigo Gérd Gréde,

reunió documentos, redactó un texto y se procuró una sala disponible.

Para aumentar el impacto se pre-

guntó ¿porqué no añadir a los grandes

clásicos que formaban el núcleo de la

exposición

neth Arnold,

por ejemplo Ken-

-como

sobrevolando el monte Rai,

nier Mantell, de Fort Knox, los huma-

noides de Iavanda de Valensoleo- algu-

nas investigaciones inéditas del terreno?

Soliá reconoce actualmente que

entonces Ie faltaba la percepción ínti-

ma de la increíble complejidad del asun- to, lo que representa, a mi juicio, el cri-

terio que permite distinguir al ufólogo

primerizo de aquel que posee expe-

riencia. Mas esto no le importaba. Car- gado de una grabadora portátil y de un

buen mapa de la región, se dedicó a

recopilar las declaraciones de los testi-

gos de los alrededores, solicitados a tra-

vés de una discreta publicidad.

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Tal trabajo, que ocupó sus horas

,libres durante muchos meses/ s con. signó en una cinta magnetofónica de

unos 120 metros, que representaba el

contenido de una decena de investiga-

EL CA§O G.P.

, (Testigo que prefirió permanecer en

el anonimato)

"Dentro de eso" encontramos el

habitual párrafo de incongruencias de

donde despuntaban las materias que había fijado como objetivos por estu-

diar.

Las luces erráticas en el cielo podí-

an ser cualquier cosa, cuyos testigos,

acaso presionados, estimaban "miste- riosas" y las "cosas" vistas a kilómetros

de distancia y otras a menos de tres- cientos metros, con un testigo único,

eran muy numerosas. Pero desde la pri- mera audición de la cinta, dos de entre ellas me parecieron dignas de una aten-

ción particular. La primera concernería

a un grupo de niños ocupados en sus

juegos y que se vieron inexplicablemente confrontados en el bosque con una serie

de globos luminosos, uno de ellos acer- cándose hasta unos .l 0 metros como si

tuvieran intel igencia.

La segunda era un caso de testigo

único, acompañada de una descom-

postura de una motocicleta.

EL INCIDENTE

c.P. un testigo que vio un oVNl

Cuando acababa de pasar un cami-

nito terrero y abordaba una cuesta con

curva en "s" , percibió que el cielo se

enrojecía ante é1. A la vez, su motor

comenzó a retrasarse y, a pesar de ace-

lerarlo, las luces se debilitaron, lanzan- do sobre el camino un débil resplandor amarillento. Sorprendido , el muchacho pasó de

tercera a segunda, y después a primera

velocídad sin conseguir reanimar el

motor. El cielo se iluminaba cada vez

más y una cosa se acercaba al camino

desde las alturas. He aquí lo que él dijo:

"Vi aproximarse por mi izquierda un

objeto circular del que provenía laluz.

No era muy grande. Yo diría que de entre

tres a cuatro metros de alto, por cuatro a cinco de base. Su forma era la de un

disco plano con una cúpula alargada

sobrepuesta, que hacía pensar en una

colmena de abejas. La cúpula se mos-

traba sombría, en tanto que la base esta-

ba iluminada con una mezcla de luces

de colores rojo, amarillo y blanco, for- mando un halo donde dominaba el roji-

zo y ante el que se destacaba una silue- t?,

Venía en mi dirección emitiendo un ruido sordo. El objeto permanecía muy

bajo, tanto que C.P. creyó que

iba a cho-

car con é1, lo que le hizo bajar instinti-

estaba cumpliendo su servicio militar en

el cuartel en Liege, de donde salía el fin de semana a su casa. EI incidente ocu- rrió en uno de esos fines de semana. Pre-

cisamente era el fin del año 1966;tenía los campos que iluminaba af pasar.

vamente la cabeza. pero,

sin desviar su

trayectoria, ni disminuir su velocidad,

pasó a unos 10 ó 15 metros sobre el sue-

lo, continuando, hacia la derecha, sobre

19 años y, en una fría noche de noviem-

"Cuando pasó muy cerca de mí,

bre', regresaba de visitar a su pror.netída. pude distinguir una base plana de color,

Todo había transcurrido muy rápi-

damente; apenas en unos 1 5 segundos.

Cuando aquel objeto se alejó como á unos 50 metros, el velomotor de C.P.

se puso de repente en marcha y el faro

volvió a encenderse al respecto añade:

"Recibí como un choque, una sacudi- da. Mi máquina saltó y me costó tra-

bajo dominarla. Enfilé en dirección a

Perwez, sin querer saber más de aque-

llo".

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P.S. ¿Qué impresión recibió en el

instante en que el objeto pasó tan cer-

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' 'Una Í¡ía

19óó,

noche de noviembre de

un joven soldodo mililar belga

ifle,giesobo

''

ctiando

de visitor d su novia

de pronlo empezó o notar

que su velomolor morcd Flondria

1949 perdn velocidad. Percibió

enlonces que el cielo se enroiecío iluminándose cado vez más. De

pronlo vio aproximorce

un obieto

circulor del que provenío la luz. 5u

forma era la de un disco Plano.

Venío en dirección delioven sin

hocer ruido.

ca de usted?

C.P. La reacción inmediata iue de miedo, sobre todo porque el motor se

había detenido. Después, al apagarse el faro y percibir el ruido sordo del apa-

rato que pasaba sobre y viendo que

se me venía encima algo como la altu- ra cle una casa, me aterrorizó enorme- mente. Por ello, al verle desaparecer en el campo me apresuré a marcharme

a Perwez.

P.S. ¿Qué

C.P.

hizo usted al regresar?

Evidentemente, la primera

reacción fue al enfrentarme con mi

madre. Me dijo: "Estás palidísimo. ¿Qué te ocurre?". Le respondí: "No que es

lo que he visto". Después se lo conté todo, pero no

me serenaba y tuve que tomarme una taza de café. Pasé una mala noche. Al

día siguiente regresé al lugar preciso, mas no vi nada y decidí olvidarlo.

P.S. Arrtes de este tipo de observa-

ción, ¿había visto algo parecido?

G.P. No. Hasta entonces no vi nada.

P.S. Y

¿más tarde?

C.P. No, ni antes, ni después.

P.S. En su opinión, ¿qué podía

ser aquel objeto? C.P. AIgo totalmente desconocido. No creo que pudiese ser un globo son-

da o un meteoro, ni helicóptero, ni

avión. No, verdaderamente no puedo

deducir que era. Aunque no certiliqué que era un Objeto Volador No ldenti-

ficado, de todos modos era algo miste- rioso. P.S. Por el tiernpo en que le ocurrió,

¿usted

creía en platillos voladores?

C.P. No, en realidad. Era muy joven

tenía l9 años, y no hablaba de ello. Había oído, como todos, de los mar-

cianos, pero aquello no me daba nifrío

ni calor, mientras que ahora

cree-

¡x6,r-,e¡

ría con rnás facilidad.

I ;'.¡'.r ":j:S'iif;ii,a'i :tl',1 AH':-.4

'fr.,.:iS,rH,#§

El trabajo de Soliá estaba n1ur,r l¡ig¡-r. pero le faltaba la investigación típica que

ha adoptado la SOBEPS para catalogar

todas nuestras historias. Precisamente,

el plano cle los lugares que faltaba en este caso. Yo creo que fa técnica que segr-rimos es efectiva y gue, si Soliá la

hr-rbiese segr"rido, no habría dejado de

asombrarse, sabiendo cuanto sabía en aquella época, por lo que me intrigó en la cirrta magnética y que el lector que

nos sigue desde nuestros comienzos

habrá percibido asimismo en la lectura

de cuanto precede.

Sería increíble pero

¿no resultaba

sorprenderrte que Soliá, por sí mismo,

no hubiese buscado la aproximación? Con todos esos interrogantes pre-

sentes en mi espíritu, tomé contacto con

eltestigo y fui a visitarle a fines del mes

de septiembre de 1975. Me acompaña-

ba una colaboradora de la SOBEPS que ha preferido más tarde independizarse.

C.P. nos recibió nruy amablemente y

nos repitió los detalles que había pro-

porcionado a Soliá un año antes, sin que

su nuevo relato presentase alteraciones comparado con sus declaraciones ini-

ciales; nos trazó un diseño de lo que

recordaba haber visto y agregó algo más

preciso, como el hecho de que su velo- motor siguió comportándose bien en los

meses que siguieron al asunto, como

cualquier otro aparato semejante, hasta

morir de vejez y que é1, C.P. no había

padecido ningírn transton-to anormal en los días subsiguientes al encuentro.

Entonces, le pedí que nos conduje- se al lugar, repitiendo el mismo trayec- to que siguió aquella tarde de noviem-

bre de 1966.

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n'{i.*,i,f:

Salimos en dirección de Liernu, don-

de dimos la media vuelta para regresar a Perwez. Yo manejaba

lentamente y muy atento a

las indicacrones de mi

pasajero.

En un momento dado

C.P. me señaló:

fue aquí.

seguro?

-Pare,

-¿Está

-Sí.

Fue al comenzar

la vuelta, sobre una leve

pendiente; desde luego

que fue aquí.

Mi estupefacción e

incredulidad se hallaban

al máximo. Estát¡amos

"Posó por encimo de sin hacer ruido", dijo

finalmenle el

¡oven

militdr, quien sólo deseó

identificarse en ese

r::iili!¡

:!:t'ia

,iir

liempo como G.P.

"Llegué pálido a mi

coso

notó y me prcgunló qué

me sucedío. Finolmente

pude contoile lodo. No

erct un globo sondo, no

mi mddrc lo

era helicóplero ni avión,

peto sinceromenle no podía explicarle de qué se lrataba. Simplemenle supe que no eru un

vehícula normol

"

exactamente en el lugar donde, el 24 cle

enero de 1974,|a señora N.D. dijo haber sufrido la parada de su motor por la pr,e- sencia de un OVNI, de escasas dimen-

siones, que hal:ía visto posado en tierra. Recobrado de mi sorpresa, empecé

a sospechar si existiría una maquinaciór.r

sombría que debería yo detectar.

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i.1, i\ ü'*

Porque veamos/ entre todos los casos

de OVNIS posibles y en todos los luga-

res posibles, ¿cómo admitir que d«:s

máquinas que presentaban similitudes

indiscutibles (de tamaño, de aspecto

¡;eneral, de color) hubiesen podido mani-

festarse con siete años de internredio, en circunstancias parecidísimas (deten- ción cJel motor, nueva puesta en mar-

cha sin intervención del conductor) y

exactamente en el mismo sítio?

Comenzaba a contemplar con cir-

cunspección ese trozo de camino como

si estuvíese embrujado. Primero apare- cieron las dudas, como es de sana lógi- ca en cualquier investigador preparado.

La joven que me acompañaba me hizo

notar que C.P. se había turbado un tan-

to cuando yo le pregunté si tenía cono- cimiento del incidente ocurrido el24 de

enero de 1974, antes de admitir que sí

había oído hablar de ello, pero sin cono- cer la identidad del testigo y de las cir-

cunstancias exactas.

Pero C.P. ¿no había asistido a la con-

ferencia de Soliá donde éste había inves-

tigado el caso N.D. a grandes rasgos? Volví a interrogarle sobre ello el 11

de noviembre de 1976; su respuesta fue:

"Yo no me interesó/ como usted, en

semejantes cuestiones. Mi pasión es el deporte". ¿No recordaba que, durante nues-

tra primera entrevista, mi compañera de

investígación halría comentado que, en

su biblioteca a la cual yo daba la espal-

da, había obras de la colección tales

como: AVENTURAS MISTERIOSAS, LAF-

FONT, LIBRO NECRO, y entre estos

libros, el celebérrimo "LOS PLATILLOS

VOLANTES HAN ATERRIZADO", dC

Teslie y Adamski

Al respecto añadió:

. "Mi cuñado me regaló todo esto des-

pués de que le conté el incidente", repli-

có. Y era cierto que las lechas cle

-l966.

Cr¡mo

edir:ión eran ¡:osteriores a

siempre, en este género del investiga-

ciones, los puntos de interrogación y las

dudas aparecían más nunrerosas a ¡redi-

cla que uno creía que se iba res<¡lvien-

cJo. Por ello, clejé el asunto en refrigera-

ción durante todo un ario.

Al finalizar octubre tle 1976, tttdo

qLredó paraliz;rdo. Yo no había recibi- do IlamacJas telefónicas misteriosas, ni

avisos sibilinos y, tanto colr respecto a

G.P. como a la señora N.D. y a Soliá

nada nuevo apareció. Resolví entonces clecJicarme a los protagonistas secunda-

rios siguiendo la cacJena de lcls aconte- cimienlos.

ii ilr,',.rir:ti

i.,il ,Írr":1."-r'ii, ji.l

:l:

La esposa de C.P. se encontraba

fuera del juego desde el comienzo.

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Había asistido a nLiestra entrevista de septiembre de 1975 y confirnraba sin

r6:serva las cleclaracic¡nes del que era su

prornetido cuando ocurrió el inciden-

te.

En los clías que siguieron, me con-

lo que le había ocurrido. Después

hal"rló c{e ello con muy pocas perso- nas, porqLre todo el nrundo se reía de

él cu¿ndo narraba su experiencia. Cnmencé por Cerard Crede. ¿For-

maba parte de la nraquinación?

no conocÍa en absoluto a C.P.

en la

-Yr:

época en que le ocurrió el rnci-

dente

-dijo.

En realidad, cuando Pierre y yo

decidimos organizar esa coníerencia, publicanros dos anuncios para hacer-

le publicidad. C.P. se presentó r:n día en nuestra revista y nos dijo que tenía

algo que contar. Lo mandé con Soliá,

que le interrogó. Por entonces, nuestra

conferencia era inminente y no querí-

i¡:'iiiir':' ir:

arrros canrbiar c-l texto 11r: la mlsr.na, ya

nruy recarSacJo" llero sí, Pierre. v yo

tt-rvit-lrr¡s Ia inrpresión de c¡r-rct contah;r

l.r ve¡rclarJ.

L,rn ¡rnrig,o clel cu¿ll nos habí¿r dic.lro

C.P. c¡ue le había rclalado slr avenlu-

ra en la ép<.lc;r c¡ue ocurriir, iue en«::r¡n-

trado iácilmente por nos()tros, pes que C.P. hallía rJelarJo rio verle por

.rñr-¡s. Le llanré ¡:c,r teléiono. Eril un

nrae'stro dr: la región.

Se sorprr:nditi cle la ll;tnr;rda y nre

clijo:

"l-le oíclo habl.¡r de la SOBEPS.

Rt¡cuerr-lo ¡:errir:clanrentt: que C.P. con-

td¡, en 1,c)66 lraber visto un «pl;rlillo volacior, en el c:anrino cle Aische, en

Retail. in<-:luso, iue el tr:r-¡ra cle nuestras

frecuentes conversacir¡nes en las senra* nas quL. siguir:ror-r al suceso".

En c-rtsa rle los paclres de C.P., ocu-

rrió lo nrismo. l-lablé con su pacl re,

nrientras es¡reraba a C.P. v c<¡rrrr-r.rl

¿rzar, abordé: el lema.

"Mer acuerdo hien. Cuando regre- só, r¡ri hijcl", clijo su paclre; "se halla-

ba evidenten'rente conn"iocionado. Nunca le había visto así. No conse-

guía recuperarse. Tr:nía el rostro páli-

ckt" .

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Nos quedaha el otro lado cle la barrera: La señora N.D. Si alguien plrdiera haberse dejado llevar por la

imaginación, sería elia. Err un pueblo

pequeño, en que uno se aburre, ¿no

podía haber conocido "el caso C.P." de años atrás y haherlo adaptado por su cuenta, enrbelleciéndolo, por quién

sabe curál oscuro motivo? Volví a verla, haciérrdole saber nris

dudas y vacilaciones. Nn conseguí sino

herirla y molestarla. Furiosa, declaró

que yo podía pensar lo que se me anto-

jase, que jamás había cruzado palabra con C.P., pero que sabía que su obser- vación era real. Además, ¿no había teni- do ella que cambiar su coche poco des-

pués del incidente por los repetidos

trastornos mecánicos del misnro? Sería llevar demasiado lejos su gusto por ei engaño. [staba dispuesta a jurar sobre la Biblia, si se hacía precíso.

Pero hizo algo mejor; me condujo

a casa de sus padres, fueron los pri- meros en constatar el tremendo esta-

do en que se hallaba su hija pocos minutos después de su encuentro

con el OVNI , el 24 de enero de 1974

y que, por circunstancias familiares

que no tenemos por qué señalar

aquí, habíamos omitido, por acuer-

do común, cuando la interrogamos

prilneramente. Encontramos idéntico escenario que en casa de los padres de C.P.,

aquel par de hermosos ancianos, más bien asombrados de nuestra interrupción repentina en su hogar,

recordaban muy bien aquel atarde-

cer de invierno en que su hija les

había relatado la historia inverosímil

de un platillo volador que subía y

volvía a descender sobre el cami- no; del motor de su automóvil que se paraba y de la radio sin funcio- nar. Cuando lo contó, se encontra-

ba pálida y temblorosa.

¿LINEA DIRECTA AISCHE EN RETAIL, CON ZETA

RETICUL}?

Hay testimonios de que Zeta

Reticuli es el lugar de donde vienen

Ios extraterrestres. ¿Qué ocurre en

ese pequeño trrroiu la ruta Valo-

na?

¿Cuántas

veces OVNIS furtivos

.: e improbables han seguído ef mis-

rno trayecto en aquel lugar? ¿Cuán-

a '

tos son los automovilistas que han

i, v¡sto su presencia €qtrívoca,y se han apresurado a regresar a su hogar,

imponiéndose el pensar en otra co6a/

para que no les tachen de desequi-

librados? Y si aquello fue cierto, ¿las

[[HIR§ [U

rü§ rB,Ir0

il8S

Los felicito de nuero por hoblor especiol-

mente del fenómeno OVNI.'Lo síouiente.trto poro norrorles mis ovistomientol en Acopulco,

",

Guerrero y "olgo" que no me deio konquilo. En Acopulco vivío en lo ovenido del Tonque, llomo-

do osí porque en lo cimo del cerro hoy un tonque de oguo que obostece o los hoteles y un poco mós

oboio estobo mi coso. Todo empezó uno noche de I 993 cuondo cursobo el 20 oño de secundorio, no recuerdo exoclomente los fechos. Dero eso noche uno luz

dobo vueltr¡s ool. urciro de uno nube. Pensé inme-

diotomente que se kotobo de un OVNI, llomé o mis hermonos y lodos osentimos oue si ero un

obieto; duró tonto tiempo que nos con'ro.o, d" r"r- lo y nos fuimos o dormir. Lo noche siguiente mi hermono gritobo: otro vez esló el OVNI, solimos pero olgo me decío que

no ero un OVNI y decidí investigor qué ero eso

ollí

luz. Me subí o lo porte más olio del cerro

-de

se veío todo lo bohío de Acopulco-, enionces

logré ver lq luz de un reflectoi que solío de uno

de los hoteles y que iluminobo los nubes.

Pero no todo terminó ohí, posoron los díos y con frecuencio mirobo ol cielo en busco de olgo,

¿pero qué? No lo sé. Uno de esos noches oor orimero vez vi oue

olgo se movío en el cielo)

,no pequeño luz

como del tomoño de uno estrello, que empezó o

"ro

moverse lenlomente hoslo oculiorse en los nubes. Así podrío llenor uno holo entero de fechos exoc- tos, pero no tiene imporloncio, yo que esios peque-

ños luces si no se oculton en los nubes, se des-

plozon de un lugor o otro o simplemente se deso-

porecen o se pierden en el infinito. Hosto oquí todos los ovistomientos que poro yo no son

'o'otr".o un domingo muy temprono, mi modre y yo solíomos o vender merconcío en uno corre- tillo (mi modre ero tionguisto), boióbomos lo ove- nido cuondo noté que en el cielo estobo uno luz muy brillonte y de iepente ésto se hizo muy chi-

quilo como uno estrello y volvió o su tomoño nor- mol. De inmedioto le diie o mí modre v volteomos

o verlo; se opogó y volrió o su formo, t, do, qru- domos muy impresionodos. Posoron los díos y

uno modrugodo mi momó boiobo como todos los

díos o tomor un toxi poro ir o vender, pero esto

vez ibo con mi hermonilo Abel. En esos momen- tos coyó uno lluvio inesperodo por lo cuol tuvie- ron que regresor, de pronto uno luz los olumbró

por fioccioñes de segundos

sin dorse cuento de

dónde venío. Cuondo me contoron oensé: ;Olro

Cuondo me contoron

¿Olro

dónde venío.

vvrrus

Ysrru.

uuur¡u9

ilrE LUilrqr9rr

pensé:

PErl§E. ¿vrrq

vez eso luz?

subir lo ovenido poro llegor o mi coso y poco

ontes de llegor, encontré o mi hermono Jorge que tombién ibo ooro mi coso. Miré el cielo v venlo uno

luz hocio násoiros ,olondo mós obJlo que los

oviones y ol posor orribo de nosotros se iluminó

todovío mós y sin ruido olguno. ¿Acoso este obie-

to nos soludó? ¿Porqué después volvió o su tomo- ño normol? Nuevomente volví o ver "eso luz" uno

moñono cuondo me dirigio o lo secundorio pero

estobo muy leios de mí, sobre un cerro que llomon

Los Brisos (lugor donde hobiton los turistos), pero

Posoron los díos y uno noche, ol

volvió o hocer exoctomente lo mismo. ¿Acoso queríon evitor lo muerte de mis dos

seres queridos?, porque como verón:

Lo modrugodo del 7 de ¡ulio de 1993, en

époco de lluvios, mi coso fue horrorosomenie

oplostodo por un muro de piedro que sostenío lo

colle, ollí nos encontrábomos mi modre, mis her- monos Fidencio de 22 oños, Abel de l 1 oñoJ y yo. Eromos cuotro los que estóbomos boio los escombros del muro, o uno profundidod de mós

de metro y medio. Mi hermono Fidencio fue ol

primero que rescotoron con tremendos golpes en

el cuerpo y yo, que me encontrobo en medio de

mi momó y mi hermonito Abel, quienes desgro-

ciodomente murieron. Abel con lo boco lleno de tierro, morodo y con los oios obiertos; mi modre sin ningún golpe, ni lierro, pero tombién murió; poro inexplicoblemente, poro los médicos por

osfixio y yo sólo con un golpe en lo pierno izquier-

do. Fue horrible. Pero ohí no terminoron mis ovistomientos,

poco después de este occidente, estobomos vivien-

do en uno cosiio de cortón mieniros reconstruio-

mos nuestro coso orruinodo. Fidencio, mi hermo- no. sus hiios y yo. Como todos los díos yo me ibo o troboior y cuondo regresé mi sobrino me diio que

hobío visto un OVNI orribo de nuestro coso -

ero de color ploto, redondo, muy pequeño y estó- tico- pero enseguido como fue o un mondodo o su regreso yo no estobo dicho objeto.

Pero olgo me ocurre y no sé qué es. En mis sueños veo noves exiroterreslres que me llevon, en uno ocosión soñé oue estobon metiendo oloo en mi espoldo .oro ,n tornillo, ero olgo ton rál

que cuondo desperté oún tenío el doloi. Otro vez desperté de esos pesodillos y vi entre los reios de

lo ventono olgo que se elevó pero no pude iden- tí[icorlo.

Después de este occidenb no fi¡rdomos mucho

en mudornos o lo colonio El Coloso (unidod hobi- tocionol), yo estóbomos en los primeros meses de1994, yo cursobo el tercer grodo de secundo- rio y seguío (no muy frecuente) soñondo o los

OVNIS. Así terminé el oño escolor y en los voco- ciones de iulio y ogosto decidimos venirmos o vivir

oquí en Cuernovoco, iunto con mi otro hermono.

Pero poco ontes de que hiciéromos el vioie me

encontrobo iugondo futbol y en esos momentos observé cruzor el cielo dos luces como del tomo-

ño de uno estrello, sin ningún ruido y lenlomente.

Lo modrugodo del 30 de iunio de 1994, por-

timos o Cuernovoco, Morelos, llegomos duronte el

dío y mós torde fuimos por mi hérmono o su tro-

boio y nos posomos o conocer un poco lo ciudod;

nos dieron los diez de lo noche. A nuestro reore-

¡demonios!,

ofro vez "esoluz" hizo lo miJmo.

;Acoso este srtefocto nos ho seouido? ;Nos ho ásrodo soludondo? ¿Ho sido el"culpoble de lo muede de mis dos seres queridos? ¿Por qué esos

sueños que porecen reoles? ¿Por qué precisomente

oquí el OVNI de Cocoyoc? ¿Por qué ohoro en

Morelos lo próximo oleodo? ¿Ácoso me eston bus-

¿G)uieren contoctor conmígo? ¿Por qué

condo?

condo?

¿Quieren

qué?

¿Por qué? ¿por

¿por

contoctor conmigo?

qué?

qué?

¿Por

qué

desde que empecé o ver "eso luz" todo morcho

mol?

mol? ¿Por

¡Qué olguien me oyude por fovorl

Atentomente

Dovid Podillo Aborco. Temixco Morelos.

*Su corto seró contestodo personolmente

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egún las crónicas, mientras en

Estados Unidos se recogían

OVNIS siniestrados, Ios extrate- rrestres aterrizaban en Canadá

el año de 1957:

El 30 de julio, un joven de nombre Jack Stephens, que había salido a cazar

con su perro Tex rumbo a las colinas,

descubrió a lo lejos una nave espacial

plateada que medía aproximadamen-

te 10 metros de diámetro y que des-

cendió girando sobre los árboles.

Poco después, cuando llamó a sus

familiares y amigos, lo único que había

quedado de aquel aterrizaje eran dos

huellas, que como pisadas, había deja-

do el artefacto volador.

Desde que vio el primer plato vola-

dor circunvolando el firmamento, sin

duda se pensó que alguna inteligencia

lo conducía.

Los extraterrestres han dejado una secuela de facetas que el hombre no

cognita en la actualidad.

No sólo se han visto descender en

plano consciente estas naves.

Cientos de personas sueñan que

contactan con extraterrestres y duran-

te sus experiencias oníricas observan cómo descienden las naves y la forma en que son introducidos a ellas.

Niños pequeños inician contactos

que no saben describir a sus padres, que no creen en sus "fantasías". Un

hecho de la vida real ocurrió a una

niña de ocho años que empezó a con- tactar desde pequeña y que a lo largo

de su vida siguió en contacto aparen- te. Dijo que ella sospecha que le colo-

caron. un implante monitor en algún

lugar de su cuerpo. Durante años no

pudo externar aquello que le sucedía.

Fue hasta que conoció al grupo

MUFON de El Paso, Texas, cuando

empezó a descubrir que no era la úni-

ca que estaba viviendo este tipo de

encuentros.

En épocas de guerras y en sitios arqueológicos como en Teotihuacán,

en oceános, en apartados lugares, ríos

o lagos, la presencia de OVNIS se

reporta.

En la guerra de Iraq

ejem-

plo- se reportaron objetos

-por

voladores

que pasaron también sobre la petrole-

ra ciudad de Kuwait, motivo de dis-

cordia en la guerra mencionada.

La prensa habló extensivamente sobre el OVNI que cayó en el Golfo Pérsico, asegurando que este mismo

ob.leto se abatió sobre lsrael durante la

guerra. Las oleadas en México pare- cen ya interminables, al grado de que se ha reportado que algunos aviones han estado a punto de chocar con un plato volador como el que sucedió en

el año de 1967. ¿A qué vienen? Se dice que despiertan gran atrac- ción las mujeres humanas en los extra- terrestres, esto derivado de los casos

e