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Artes Útiles

Artes Útiles denominadas también artes industriales se caracterizan tanto por su


intención estética como por su utilidad o su intención ornamental.
Estas artes que quedan alejadas de las tradicionales han recibido muchos nombres y
han sido clasificadas de muchas maneras. Por ejemplo, se les han llamado artes
útiles, pues tenían una utilidad inmediata; artes industriales, si en ellas intervenía un
proceso industrial, o artes manuales, si sus obras eran completamente artesanales (es
decir, "hechas a mano"). También se habló de artes aplicadas, pues se usaba una
técnica que se podía aprender sobre un objeto que iba a tener una utilidad (de hecho,
aún se conserva el nombre de Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos para
muchas instituciones). Hoy, a pesar de que se sigue discutiendo cuál es el término
correcto, se utilizan dos nombres para definir estas "otras artes": artes decorativas
para denominar a las pinturas y esculturas que acompañan a la arquitectura (tanto en
el interior como en el exterior del edificio) simplemente como decoración, y no como
una obra de arte o todas aquellas artes que están directamente relacionadas con los
enseres, vestidos, viviendas y utensilios que utiliza el hombre, ya sean hechas
mediante un proceso industrial o un proceso manual. (Copia)

Arte Antiguo

Arte antiguo o Arte de la Antigüedad es el arte de la Edad Antigua. La historia del arte
antiguo es la división de la historia del arte que se centra en su estudio e interpretación
formal, técnica, estructural, e ideológica (iconográfica, iconológica) y en su explicación
histórica; aunque la arqueología es la ciencia histórica cuyo objeto es la cultura
material de la que las obras de arte son la manifestación más valiosa, y es la
encargada de su descubrimiento y análisis contextual.
Su delimitación cronológica va desde el comienzo de la Historia (aproximadamente el
IV milenio a. C. en Próximo Oriente y Egipto) hasta la caída del Imperio Romano de
Occidente (siglo V). La extensión geográfica del desarrollo de las primeras
civilizaciones –definidas por la aparición de la escritura y el poder político y religioso–
impone dónde pueden localizarse (civilizaciones mediterráneas, de la India, de
Extremo Oriente, de América Precolombina y del resto de Europa y de África) y
cuándo puede hablarse en cada una de un periodo histórico (Historia) o de un periodo
prehistórico (Prehistoria), que determinaría que su producción artística fuese objeto de
la historia del arte prehistórico; aunque realmente la metodología para su estudio es en
gran parte común, hay una diferencia fundamental, y es la posibilidad de utilizar las
fuentes escritas para los periodos históricos. Este recurso es insustituible, puesto que
no sólo permite la identificación en su caso de los autores o patrocinadores de la obra
artística y reconstruir el contexto en el que se produjo, sino que posibilita la
interpretación del Arte en su relación con la producción intelectual en otros ámbitos del
pensamiento, sobre todo la religión y la filosofía. De esta manera se puede efectuar
una lectura del arte que lo entienda a través la visión del mundo (Weltanschauung) o
ideología dominante en épocas y lugares tan lejanos a nosotros como las
civilizaciones de la Edad Antigua, y del que el Arte es la plasmación material y visual.
Al contrario que la civilización occidental, las civilizaciones africanas, extremo-
orientales y americanas no experimentaron la marcada discontinuidad que el arte
occidental presenta entre el arte antiguo y el arte medieval; con lo que éste último
concepto no suele aplicarse a estas civilizaciones.
También existe un concepto comercial y coleccionista del Arte antiguo, entendido como
antigüedades; es decir, como el término usado para englobar todo tipo de objetos
artísticos que no se consideran Arte moderno, pertenezcan a la Edad Antigua o a
periodos posteriores (arte medieval, arte de la Edad Moderna e incluso buena parte
del arte contemporáneo si este no se entiende sólo como el más actual sino como todo
el arte de la Edad Contemporánea -desde mediados del siglo
Períodos de la historia de la música

Como en las artes plásticas, dentro de la música se habla también del Renacimiento,
el Barroco o el Impresionismo. Sin embargo, la historia de la música académica tiene
sus propias fechas de comienzo y fin que no coinciden, necesariamente, con las de las
otras artes. Para poner alguna precisión, convendría recordar la sucesión cronológica
de los períodos esenciales de la historia de la música y cuáles son los hechos que
determinan las segmentaciones.

Después del largo y lento período de acumulaciones, asentamientos y


transformaciones que se dio a lo largo de la Edad Media, llegó el Renacimiento. En
1477, en el prólogo de su Liber de arte contrapuncti , Johannes Tinctoris, uno de los
más brillantes teóricos de la música de todos los tiempos, habla de las nuevas obras
que cambiaron el panorama sonoro de su época. El músico flamenco indica que eso
había ocurrido hacía unos cuarenta años gracias a los aportes de John Dunstable,
Gilles Binchois y Guillaume Dufay. Así, Tinctoris mediante, el inicio del Renacimiento
se establece hacia 1435.

El Barroco es la única era musical que tiene fechas simbólicas de principio y fin. Se
toma como apertura el 1600 porque, en el Palazzo Pitti de Florencia, en los festejos
por la boda de Enrique IV de Francia con María de Medici, tuvo lugar la representación
de Euridice , de Jacopo Peri, la primera ópera completa que se ha conservado. En el
otro extremo, 1750 es la fecha alegórica del cierre del Barroco en coincidencia con el
fallecimiento de Bach. A su vez, este año es tomado, un tanto etéreamente, como el
comienzo del Clasicismo.

Si bien las primeras obras románticas aparecieron con anterioridad, es la Sinfonía


fantástica , de Berlioz, de 1830, la que puede emitir la partida de nacimiento del
Romanticismo. Donde no hay consenso posible porque la diversidad es mucha es con
el punto de partida de la música del siglo XX, que, por lo demás, es un período que
todavía no tiene un rótulo comprensivo que englobe a todos los movimientos que en él
han tenido lugar. En 1894 se inaugura el impresionismo con el estreno del Preludio a
la siesta de un fauno , de Debussy; en 1909, Schönberg dio a conocer sus Tres piezas
Op. 11 , la primera obra completamente atonal; en 1910, Stravinsky sacudió a París
con el antirromanticismo de El pájaro de fuego . Sea como fuere, en música, el siglo
XX no comenzó en 1901.

Por supuesto, las fechas consignadas son sólo aproximadas y en ellas se dan
superposiciones ocasionadas por transiciones lentas que incluyen desde
prolegómenos audaces hasta posludios gloriosos. Pero esto no descalifica que la
sucesión Renacimiento-Barroco-Clasicismo-Romanticismo-Siglo XX sea una
taxonomía válida, más allá de las críticas que algunos estudiosos extienden más sobre
la terminología que por sobre los componentes que las caracterizan. De ellos nos
ocuparemos en los próximos encuentros