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Pirdete confiado/a ciegamente en ese Dios que te quiere Y que llegar hasta ti aunque no lo veas.

Que nada te altere. Que nada sea capaz de quitarte tu paz, Ni la fatiga psquica, ni los fallos morales.

Recuerda: Cuanto te deprimas o te inquietes, es falso.


Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida y de las promesas de Dios.