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José Pedro Juárez Sánchez Benito Ramírez Valverde

Coordinadores

TURISMO RURAL EN MÉXICO

Complemento o exClusión en el Desarrollo territorial rural

COLEGIO DE POSTGRADUADOS, CAMPUS PUEBLA ALTRES COSTA-AMIC EDITORES

Comité editorial:

Benito Ramírez Valverde José Pedro Juárez Sánchez Ramón Díaz Ruiz Nestor G. Estrella Chulim

Revisión y diseño editorial, diseño de portada: Bartomeu Costa-Amic Leonardo

Fotografía de portada: Camino a la sobrevivencia, José Zamora Romero

«josezamora07@yahoo.com.mx»

Coordinador de impresos: José Alejandro Madariaga Vázquez

Se autoriza el uso de la información contenida en este libro para fi- nes de enseñanza, investigación y difusión del conocimiento, siempre y cuando se haga referencia a la publicación y se den los créditos corres- pondientes a cada autor consultado. Las ideas, datos y opiniones expresadas en cada uno de los capítulos, son responsabilidad exclusiva de cada autor.

© 2011, D. R. Derechos Reservados Colegio de Postgraduados, Campus Puebla. Km. 125.5 Carretera Federal México-Puebla, C.P. 72760 Tels. (222) 285-0013; 285-14-42: 45 y 47 Puebla, Puebla.

Altres Costa-Amic Editores, S.A. de C.V. Calle 3 Sur núm 905, Altos; Centro histórico Telfax (222) 289-7927; telcel 222 200 3349 altrescostaamic@prodigy.net.mx Miembro de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana. Registro 3199

Primera edición, agosto de 2011

ISBN:978-968-839-589-9

Impreso en México

Presentación

En las últimas décadas el turismo a escala mundial se ha desarro- llado vertiginosamente, de 2004 a 2007 tuvo un crecimiento anual del 7% y se registraron 924 millones de llegadas internaciona- les en 2008 (omt, 2009: 4). Sin embargo, el comportamiento de la actividad turística no es homogéneo en las diversas regiones del mun- do, en 2008 el continente europeo captó el mayor número de tu- ristas con el 52.8% de las llegadas internacionales, le siguió Asia y el Pacífico con el 20.3%, América con el 15.9% y África con el 11%. Entre los países que recibieron la mayor cantidad de turistas, en orden de importancia, destacan Francia, España, Estados Uni- dos, China, Italia, Reino Unido, Alemania, Ucrania, Turquía y México. Lo cual señala que existen nuevos espacios emergentes en la recepción de turistas internacionales, como Ucrania y Tur- quía que desplazaron a México. De acuerdo a estos datos, México descendió de la séptima posición en 2005 a la décima en 2007 con un total de 21.424 millones de personas, que significaron, 491 mil llegadas menos que en el 2005. A pesar de la pérdida de competiti- vidad, los ingresos por esta actividad ascendieron a 12 901 dólares en el 2007 (omt, 2007), estas cifras nos ubican entre los principa- les destinos turísticos en el mundo, por lo que este sector represen- ta una importante fuente de ingresos para nuestro país. El éxito de estar entre los países con una mayor recepción de turistas internacionales, es resultado de la aplicación de una políti- ca turística basada en la atención de la demanda de productos es- tandarizados bajo el impulso de un turismo convencional y ello ha llevado a que tomen importancia a escala mundial los espacios

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basados en el binomio sol y playa. La política turística correspon- de a una concepción desarrollista de la economía y a un enfoque de una planificación normativa que fundamentalmente ha centrado sus objetivos en incrementar el número de visitantes y los ingresos de esta actividad para contribuir a mejorar el Producto Interno Bruto (pib). En las últimas décadas ha cobrado auge una nueva forma de hacer turismo conocida como turismo alternativo, —entre ellos el turismo rural— como una alternativa o complemento al turismo convencional, y adquiere relevancia en la economía de los espacios rurales y discrepa del turismo de sol y playa; Vera et ál (1997: 55) subrayan el carácter activo y no masivo del turismo alternativo, lo que conduce a hablar de un turismo postfordista. Tanto es así que ac- tualmente no resulta suficiente realizar un itinerario o una estancia en un espacio turístico para satisfacer las expectativas de los turis- tas, es necesario implementar iniciativas específicas que puedan diferenciarlo del turismo de masas o tradicional (Anton, 1998: 33). El turismo rural se fundamenta en el aprovechamiento del es- pacio geográfico y en sus productos, representados por su paisaje, grutas, templos y sitios arqueológicos, así como en el conoci- miento de la cultura campesina, de las actividades agropecuarias, de sus tradiciones, gastronomía y estilo de vida. En donde el turis- ta convive e interacciona con los habitantes de una comunidad. En el contexto de la diversificación de las actividades agrícolas y el empleo no agrícola, el turismo rural representa una oportu- nidad para mejorar las condiciones de vida de los agricultores de los espacios rurales con potencial turístico. Ante esta propuesta de desarrollo del territorio rural, en algu- nos espacios rurales de México se han emprendido diversos es- fuerzos que buscan transformar la economía local a través del impulso de proyectos turísticos que, se reflejan en un conjun- to de apoyos en estudios y propuestas de desarrollo turísticos tanto de actores locales como externos, que tienen por objetivo aprove- char su potencial. Ello ha implicado que estos espacios se hayan sometido a un proceso de transformación tanto en su aspecto físico como económico, es decir, que se ha impulsado la diversificación de las actividades económicas de los espacios rurales a través del turis-

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mo y ello ha implicado convertirlos en lugares agradables a la vista de los visitantes para contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de sus habitantes. En este libro se presentan los resultados de diversos investiga- dores mexicanos, los cuales laboran fundamentalmente en institu- ciones de educación superior vinculadas con la actividad turística. Es el caso del Colegio de Postgraduados Campus Puebla, Univer- sidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac-Puebla, Fa- cultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México, Centro Universitario de los Altos de la Universidad de Guadalajara, Centro Universitario de la Costa Sur de la Uni- versidad de Guadalajara, Universidad del Caribe en el estado de Quintaba Roo, Facultad de Administración de la Benemérita Uni- versidad Autónoma de Puebla, Instituto Tecnológico de Oaxaca, Departamento de Economía de la Universidad de Jaén, España, De- partamento de Turismo de la Universidad Autónoma de Aguasca- lientes, Universidad Autónoma de Baja California y Universidad Autónoma Indígena de México. Ello significa que existe una di- versidad geográfica y que las experiencias presentadas permiten tener un amplio panorama del turismo rural en México, ya que se presentan investigaciones del norte, centro y sur del país, además hace posible abordar diversos temas que envuelven a esta práctica turística bajo distintos enfoques, tanto teóricos como metodoló- gicos, con la finalidad de mostrar un panorama integral de los logros, retos y problemas, tanto socioeconómicos como técnicos, rela- cionados con el turismo rural de México. El libro inicia con un ensayo de Raúl Valdez, quien plantea un panorama general del turismo de naturaleza en el país, además ana- liza los principales productos turísticos que se ofrecen a lo largo y ancho de México y para ello divide el territorio nacional en nue- ve zonas regionales, al mismo tiempo propone el tipo de turis- mo de naturaleza que se puede practicar en cada una. También aborda la importancia del turismo de naturaleza en la política turística en México. En el trabajo de Ismael Manuel Rodríguez y Juan Ignacio Pulido, se analiza el papel que el turismo rural, a tra- vés del programa de Pueblos Mágicos, puede adoptar en determi- nadas situaciones y circunstancias, como una dimensión estratégica

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del desarrollo local. Para ello analizaron los espacios que integran este programa con el objetivo de evaluar su eficacia en el desarro- llo de un modelo turístico alternativo al tradicional en México, es- tableciendo una categorización en función del grado de desarrollo turístico que alcanzaron. Si bien es cierto que el turismo rural puede ser un complemen- to a las actividades tradicionales en el medio rural, también es cierto que no todos los espacios reúnen las condiciones mínimas para fo- mentar este tipo de actividades económicas. En este sentido, José Pedro Juárez y Benito Ramírez hacen un importante análisis de un espacio con significativos atractivos naturales y culturales para dar a conocer que bajo las condiciones en las que se encuentran —tanto físicas como de ordenamiento las casas rurales y los tras- patios de los habitantes de una región indígena— no pueden ser utilizadas por sus propietarios en actividades agroturísticas y en la prestación de servicios turísticos como el hospedaje. Por su par- te, Ricardo Jimeno y Oliver Cruz analizan el potencial turístico de un espacio rural con la finalidad de desarrollar nuevos produc- tos turísticos, para complementar y diversificar la oferta en destinos consolidados como los de sol y playa, pero sobre todo para generar empleos y mejorar las condiciones de vida de sus habitantes. En otro estudio realizado en una delegación del Distrito Federal, Claudia Higuera indaga las alternativas y limitantes del ordena- miento y planificación territorial y su contribución al desarrollo del turismo rural. La investigación analiza la relevancia del uso y pre- servación del suelo así como el tipo de propiedad, con la finalidad de evaluar la viabilidad económica y el tipo del turismo rural que podría implementarse en esa zona. Por su parte, Martha Verónica Guerrero y Jesús D. Medina tratan el tema del turismo rural co- munitario a partir de la vinculación y experiencias que han esta- blecido las instancias universitarias y las mujeres indígenas de una comunidad. Consideran que este tipo de proyectos son una opción para mejorar sus condiciones de vida. En otro estudio, Ricardo Verján Quiñones y colaboradores trabajan el tema del campis- mo como una alternativa de turismo rural para los microempre- sarios de zonas campestres de bajo desarrollo en el estado de Baja California; plantean el desarrollo de áreas agrícolas en donde los

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turistas participen de la vida cotidiana de una granja o rancho y se les integre en actividades tradicionales de esta zona. Al mis-

mo tiempo, denuncian la pobre difusión de la actividad turística, jun-

to con el esporádico e incipiente apoyo gubernamental. Proponen

que éste se desarrolle en áreas agrícolas en donde los turistas par- ticipan de la vida común y rutinaria de una granja o rancho y se les integre en actividades tradicionales de esa zona. Recientemente en México, el turismo cultural y religioso ha adquirido importancia por su impacto económico, tanto a nivel nacional como local, por la riqueza que tiene nuestro país en es- tos rubros y porque representa una oportunidad para diversificar la oferta turística nacional. Bajo esta perspectiva, Consepción Escalo- na y Ventura Enrique Mota hacen un importante análisis del potencial turístico que tiene una comunidad indígena del es- tado de Quintana Roo respecto a las expresiones del patri- monio cultural inmaterial que practican y que relacionan con el proceso productivo y los rendimientos que obtienen del cultivo

del maíz de temporal, a partir del cual se establece una relación en- tre lo divino y la agricultura. Por su parte, Rogelio Martínez exa- mina las implicaciones del turismo religioso y su importancia en la derrama económica, al mismo tiempo hace una revisión de los diferentes motivos de viaje a los santuarios; la investigación se realizó principalmente en San Juan de los Lagos y en diferentes espacios religiosos del estado de Jalisco que emergieron a partir de la canonización de algunos mártires cristeros. En otro estudio, Rosa Martínez Ruiz, Gustavo E. Rojo Mar- tínez y Wendoli Adriana González Armenta exploran la riqueza del turismo étnico a partir de la descripción de las tradiciones

y costumbres de los Yaquis en Sonora. Dentro de estas destaca la

danza del Venado, que es una tradición religiosa de alta cohesión sociocultural, en la que se revive el sentimiento del pasado histórico

de este grupo a partir de una dramática representación con colorido y fuerza plástica de gran estética. Por su parte Luz Idolina Velázquez y Lirio Azahalia González revisan la política del Fondo Nacional de Fomento al Turismo y

el papel de la organización local, además discuten que hoy en día

las comunidades indígenas se enfrentan a una adversa legislación

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que impide lograr su desarrollo ecoturístico y que difícilmente así sus habitantes mejorarán sus condiciones de vida. Proponen llevar

a cabo un turismo con identidad. Finalmente, María del Carmen

Morfín y Evelinda Santiago realizan un estudio donde manifies- tan que la animación turística es la herramienta que tiene todas y cada una de las características para alfabetizar socioecológica- mente a las comunidades y sociedades cuando se recrean, viven

y disfrutan de la paradisiaca complejidad de los destinos turísticos.

Alfredo César Dachary

Autores

Cruz Milán, Oliver (unicaribe) Escalona Hernández, Consepción (unicaribe) González-Armenta, Wendoli Adriana (uaim) González Luna, Lirio Azahalia (Ecoturismo tap, ac) Guerrero Aranda, Martha Verónica (cuc-sur u de g) Higuera Meneses, Claudia (uman) Jimeno Espadas, Ricardo (unicaribe) Juárez Sánchez, José Pedro (colpos campus Puebla) Martínez Cárdenas, Rogelio (cuc-sur u de g) Martínez Moreno, Omaira C. (uabc) Martínez Ruiz, Rosa (uaim) Medina García, Jesús D. (cuc-sur u de g) Morfín Herrera, María del Carmen (udla Puebla) Mota Flores, Ventura Enrique (unicaribe) Pulido Fernández, Juan Ignacio (uja) Ramírez Valverde, Benito (colpos campus Puebla) Rodríguez Herrera, Ismael (uaa) Rojo-Martínez, Gustavo E. (uaim) Ruiz Andrade, José Gabriel (uabc) Santiago Jiménez, Evelinda (it Puebla) Valderrama Martínez, Jorge (uabc) Valdez Muñoz, Raúl (udla Puebla) Velázquez Romero, María Guadalupe (uabc) Velázquez Soto, Luz Idolina (buap) Verján Quiñones, Ricardo (uabc)

Coordinadores

José Pedro Juárez Sánchez, «pjuarez@colpos.mx» Benito Ramírez Valverde, «bramirez@colpos.mx»

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Índice

Presentación.

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I. El turismo de naturaleza en México. Realidades y re-

tos, Valdez Muñoz, Raúl.

. II. El programa pueblos mágicos de México como pro- motor del desarrollo local. Una revisión de la políti- ca pública de impulso al desarrollo turístico, Pulido

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Fernández, Juan Ignacio y Rodríguez Herrera, Ismael.

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III. Casas rurales y agroturismo en la sierra nororiente del estado de Puebla, México, Juárez Sánchez, José Pe-

dro y Ramírez Valverde, Benito.

 

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IV. El potencial turístico en el Ejido de Nuevo Xcan, Mu- nicipio de Lázaro Cárdenas, Quintana Roo, Jimeno

Espadas, Ricardo y Cruz Milán, Oliver.

 

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V. Alternativas y limitantes del ordenamiento y planifi- cación territorial para el desarrollo del turismo rural en la Ciudad de México. El caso de la delegación Mil-

pa Alta, Higuera Meneses, Claudia.

 

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VI.

Cambio de rol social a partir del turismo comunita- rio en las mujeres indígenas de Cuzalapa, Jalisco, México, del grupo denominado «Color de la tierra», Guerrero Aranda, Martha Verónica y Medina Gar-

cía, Jesús D.

. VII. El campismo como alternativa de turismo rural: ac- tividad económica sustentable para microempresa-

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rios de zonas campestres de bajo desarrollo en Baja California, Verján Quiñones, Ricardo; Valderrama Martínez, Jorge; Ruiz Andrade, José Gabriel; Mar- tínez Moreno, Omaira C. y Velázquez Romero, María

Guadalupe.

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VIII. Ceremonias agrícolas en un comunidad maya. Expre- siones del patrimonio cultural inmaterial de X-Pichil Quintana Roo, Escalona Hernández, Consepción y

Mota Flores, Ventura Enrique.

 

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IX. Los Altos de Jalisco: un enclave turístico religioso,

Martínez Cárdenas, Rogelio.

 

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X. Tradiciones y costumbres de los Yaquis de Sonora, Mé- xico como atractivo turístico, Martínez Ruiz, Rosa; Rojo-Martínez, Gustavo E. y González-Armenta, Wen-

doli Adriana.

. XI. La política de fonatur y la organización autónoma:

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El caso de la Coordinadora Regional de Desarrollo con Identidad (cordesi) de la Sierra Nororiental de Puebla, Velázquez Soto, Luz Idolina y González Luna,

Lirio Azahalia.

. XII. Turismo, animación, cultura y naturaleza, Morfín Herrera, María del Carmen y Santiago Jiménez, Eve-

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linda.

. Índice de cuadros, figuras, gráficas y

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I. El turismo de naturaleza en México. Realidades y retos

Valdez Muñoz, Raúl 1

1.1 Introducción

Después de la Segunda Guerra Mundial y como consecuencia directa de la democratización del turismo, el turismo denominado de masas dominó la escena mundial de los viajes de ocio y de placer hacia los principales sitios de veraneo de la Europa meridional en principio, y posteriormente hacia los destinos de sol y playa del mar Caribe y de algunos otros lugares de África, del sureste asiático y las islas del Pacífico sur. Sin embargo, a mediados de la década de 1950, la monótona experiencia turística en los diversos destinos inició la búsqueda de una mayor diversidad en los modos y formas de descanso, de di- versión y placer buscados por los viajeros, quienes deseaban un cambio respecto al turismo de masas. Así, nació una nueva pers- pectiva, tanto de destinos de viaje como de sensaciones y experien- cias, que tenía por propósito reafirmar la legítima evasión de sus rutinas cotidianas en sus lugares de residencia. Esta legítima búsqueda por el cambio en las experiencias de via- je dio paso a una amplia gama de formas de hacer turismo que, en sus inicios, se agruparon bajo la denominación común de turismo

1 Profesor Titular del Departamento de Turismo de la Escuela de Negocios y Econo- mía, Universidad de las Américas Puebla, «raul.valdez@udlap.mx».

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alternativo, cuyo objetivo era el contacto con las nuevas realida- des geográficas, políticas y económicas del mundo hacia finales de la década de 1960. De esta manera, mediante el turismo alter- nativo, el viajero sería capaz de relacionarse más estrechamente con las culturas y las poblaciones de los lugares visitados, alejándo- lo de las prácticas tradicionales del turismo de masas que lo obli- gaban a concentrarse casi de manera exclusiva alrededor de los sitios de hospedaje y de los atractivos turísticos más relevantes (De- lisle y Jolin, 2008: 41). Sin embargo, la noción de turismo alternativo es extrema- damente amplia y por lo tanto difícil de definir de manera uní- voca porque, al amparo de esta tipología, se han incorporado sucesivamente nuevas y variadas formas de emplear el tiempo de ocio que pueden clasificarse desde diferentes ángulos y que, pau- latinamente, han confluido hacia dos característica esenciales:

a) la necesidad de realizarse sin deteriorar el medio ambiente, y b) la de producir beneficios económicos y sociales perdurables para los sitios visitados, características que se sintetizan con el tér- mino sostenibilidad o sustentabilidad. En este contexto, se puede establecer que la práctica del turismo alternativo se orienta esen- cialmente hacia la búsqueda de valores éticos relacionados con la protección de la naturaleza y con la satisfacción del turista, con- juntamente con el logro de objetivos económicos y sociales que mejoren el nivel de vida de las poblaciones residentes en los si- tios visitados. Este doble propósito del turismo alternativo se expresa claramente en el contenido de diversas declaraciones y acciones de carácter glo- bal, entre las que destacan el reporte Notre avenir à tous, emiti- do en 1987 por la Comisión Mundial para el Medio Ambiente y el Desarrollo; la Agenda 21, surgida en la Cumbre de Río de 1992, en la que 182 países firmaron un compromiso para poner en práctica estrategias encaminadas al logro del desarrollo sostenible; la crea- ción, por parte del Consejo Mundial para los Viajes y el Turismo, The World Travel & Tourism Council (wttc, por sus siglas en in- glés), de un programa para certificar bajo normas ambientales la operación de las grandes empresas organizadoras y comerciali- zadoras de viajes turísticos posteriormente denominado Green

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Globe 21; y, finalmente, en la Cumbre Mundial para el Desarro- llo Sostenible de Johannesbourg celebrada en 2002, el com- promiso mundial para la práctica de un turismo ecológico, de carácter sostenible y no depredador, cuyos beneficios económicos, sociales y culturales redunden principalmente en beneficio de las comunidades receptoras.

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1.2 Del Turismo Alternativo al Turismo Rural

Actualmente el turismo rural, como una manifestación par- ticular del turismo alternativo, ha logrado una gran aceptación. Pérez de las Heras (2004: 106) define el turismo rural como el conjunto de actividades turísticas que se desarrollan en contac- to con la naturaleza, la vida en el campo, en pequeñas poblacio- nes rurales. El ecoturismo o turismo de naturaleza —entendido como una manifestación particular del turismo rural— se ha defini- do como un comportamiento de viaje en espacios naturales que contribuye a la protección y preservación del ambiente natu- ral. Para Héctor Ceballos-Lascurain, precursor del turismo de naturaleza, el ecoturismo comprende —en sus orígenes— todo tipo de turismo que depende del uso de recursos naturales en naciones relativamente subdesarrolladas y que incluye paisa- jes, atractivos acuáticos, vegetación y vida salvaje (Ceballos- Lascurain, 1996: 19-20). La Organización Mundial del Turismo incluye bajo la denomi- nación de ecoturismo a todas aquellas formas de hacer turismo que están basadas en el disfrute de la naturaleza y de las culturas tradicionales. En general, este tipo de turismo es organizado por operadores turísticos de alcance nacional o internacional con al- guna intervención de pequeñas empresas locales para ser ofreci- do a grupos restringidos de viajeros especializados. En opinión de Lequin (2004: 13) el ecoturismo debe considerarse fundamental- mente como una actividad de observación pura de la naturaleza en la que los turistas no intentan incidir de manera alguna en ella, di- ferente del turismo de aventura en el que el participante trata de ir en su conquista.

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1.3 El Turismo como Factor de Preservación Natural y Desarrollo Sostenible en el Medio Rural

El turismo rural tiene sus orígenes en Europa, como una op- ción para incrementar el ingreso familiar de las poblaciones que no pudieron incorporarse a la nueva vida industrial de las grandes urbes al término de la Segunda Guerra Mundial. Así, el turismo rural se contempla en sus inicios como una fórmula de revitaliza- ción económica para las zonas rurales mediante el otorgamiento de créditos de origen estatal destinados a la rehabilitación de casas y fincas para convertirlas en alojamientos turísticos y para la crea- ción de pequeñas industrias artesanales. A pesar de sus beneficios, el turismo en el medio rural implica siempre impactos ambientales negativos cuando no se determi- na claramente una simbiosis entre la actividad turística y los re- cursos naturales. La creación de obras de infraestructura para vías de acceso y servicios de alojamiento y alimentación en espacios vír- genes repercuten per se en los ecosistemas frágiles que pueden su- frir cambios drásticos causados por la contaminación de desechos sólidos, aguas residuales, polución del aire, infiltraciones de resi- duos tóxicos en los niveles freáticos y otros tipos de daños como

la polución arquitectónica causada por la edificación de construc-

ciones realizadas con cemento, acero y otros materiales sintéticos que degradan la calidad y armonía de los paisajes naturales. Desde una perspectiva cultural, el turismo practicado en áreas rurales también puede causar efectos dañinos cuando la interre- lación entre visitantes y visitados no es adecuadamente controlada. En los últimos años, el turismo mal enfocado ha hecho de la cul-

tura la mercancía más apreciada para la industria del turismo. La visita de monumentos históricos, zonas naturales protegidas, po- blados pintorescos y zonas arqueológicas, así como la asistencia

a festivales y celebraciones religiosas, carnavales, y otros tipos

de festividades han generado derramas económicas importan- tes para la población residente en esos sitios, sin embargo ha pro- ducido resultados nefastos como los procesos de aculturación, la banalización de las culturas regionales, la mercantilización de los atractivos turísticos y la commoditización de las expresiones

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y manifestaciones culturales de los sitios visitados (Salvá-Tomàs, 2000: 108). En la actualidad, después de varias décadas de experiencias

positivas y negativas, ya es posible distinguir diversos grados de consolidación en el funcionamiento exitoso de proyectos de turis- mo rural en países como Alemania, Francia, Italia, el Reino Unido

y más recientemente, en España y Portugal. A lo largo de todo su

proceso de desarrollo, es posible concluir que el turismo rural en- frenta el desafío de conciliar dos elementos que en principio pare- cen ser contrapuestos: la autenticidad de la experiencia turística y el empleo de la tecnología moderna para ello. En su dimensión ecológica, el turismo rural también enfren- ta un conflicto dialéctico entre la protección y preservación de las áreas naturales visitadas y su puesta en valor turístico (Gag- non y Gagnon, 2007: 3), a fin de hacerlas productivas como me- dio viable de crecimiento económico para las comunidades que las habitan. Este conflicto supone una serie de desafíos difíciles de afrontar, entre los cuales, el principal es el de descubrir cómo mini- mizar los impactos negativos del turismo, maximizando al mismo tiempo los beneficios de un desarrollo productivo y durable. La realidad señala, sin embargo, que a pesar de la gran can- tidad de argumentos en favor de la puesta en marcha de proyectos de turismo ecológico, éste tiene repercusiones sociales, econó- micas y ambientales importantes que se traducen tanto en bene- ficios como costos para las comunidades donde se implementan (L’Écotourisme, 2002: 1). El turismo rural, bajo sus muy diversas acepciones, ha tenido una evolución marcada tanto por éxitos como por fracasos. Indu- dablemente, uno de los principales factores de éxito en los proyec- tos ecoturísticos es, sin lugar a dudas, el proceso de planeación seguido para su elaboración y puesta en marcha. El rigor meto- dológico empleado, el horizonte de planeación visualizado y la utilización de técnicas de investigación apropiadas son elementos esenciales para disminuir el factor de riesgo en la puesta en marcha de proyectos turísticos. Complementariamente, la solidez organi- zacional y administrativa de los gobiernos, la cooperación deci- dida de las organizaciones no gubernamentales, la intervención

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profesional de las universidades e instituciones de enseñan- za superior, la participación decidida de los sectores industriales del turismo y, finalmente, la participación activa de las poblacio- nes receptoras del turismo completan el conjunto de fuerzas que coadyuvan hacia el grado de éxito de los proyectos turísticos. En este contexto, son los países desarrollados quienes han lo- grado implantar la mayor cantidad de proyectos turísticos exitosos en prácticamente todos los campos del turismo. Sin embargo, en naciones con menores grados de avance tecnológico y social, la

planeación integral y debidamente concertada entre todos los actores del fenómeno turístico ha logrado resultados productivos en la puesta en marcha de proyectos de turismo rural. Son numerosos los analistas, investigadores, académicos, funcio- narios públicos y empresarios turísticos que se cuestionan sobre si el turismo rural puede ser realmente compatible con la lógica de rentabilidad financiera de los mecanismos de mercado que im- ponen las condiciones competitivas entre los destinos y, además,

si esta lógica económica puede ser aplicada para la práctica de un

turismo auténtico, responsable y solidario sin menoscabo del me- dio ambiente y respetuoso de las culturas nativas de los destinos frecuentados. Ante estos cuestionamientos, sobre la compatibilidad/incom-

patibilidad entre la conservación del ambiente versus desarrollo sostenible del territorio, es posible distinguir cuatro aspectos fun- damentales a analizar: las relaciones entre visitantes y visitados, el vínculo entre los territorios que son objeto de la visita turística

y los individuos —tanto residentes como turistas— , el potencial

ecoturístico como mecanismo viable para la puesta en valor de los recursos territoriales, y, finalmente, la satisfacción de las nece- sidades de ocio de un mercado verdaderamente existente y diferen- ciable de los sectores turísticos ya constituidos. En cuanto a la relación entre visitantes y visitados, múltiples estudios han concluido que el desarrollo y la puesta en marcha de proyectos de ecoturismo basados en la protección del ambiente y el impacto que los turistas ejercen sobre él, aunque absolutamente pertinentes, no cumplen satisfactoriamente los objetivos de desarrollo económico sostenible de las comunidades residentes porque sus

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necesidades no son integradas a los parámetros que definen la generación de una experiencia turística nueva y genuina para los turistas (Dowling, 2007; Gagnon y Lapointe, 2007; Aguirre, 2007; Breton, 2007; Proulx, 2007). Respecto al análisis del vínculo entre turistas-territorio, pare- ce existir un conceso generalizado de los resultados benéficos de protección ambiental que se obtienen cuando las comunidades residentes de las regiones visitadas participan de manera activa en los procesos de la planeación e implantación de los proyec- tos de turismo rural en cualquiera de sus múltiples modalidades (Dowling, 2007). Asimismo, a partir de los resultados de un estu- dio sobre el turismo rural que se practica en el Parque Nacional de los Pirineos en Francia, Lahaye (2007) señala que la multiplicidad de usos turísticos que ofrecen la mayoría de lugares de montaña puede constituirse en una fuente de conflicto cuando estos usos generan proyectos turísticos incompatibles. En lo concerniente a la relación ecoturismo-puesta en valor económico de los territorios visitados, la bipolaridad de intere- ses entre la preservación ecológica de los territorios y su puesta en valor turístico para fines de incrementar el nivel de desarrollo eco- nómico de las poblaciones residentes representa en sí mismo un problema de difícil solución. Sobre este aspecto, diversos estudios concluyen que sólo bajo los parámetros del turismo sostenible es posible conciliar el beneficio económico con el turismo rural en regiones donde los ecosistemas son frágiles (Jaffuel y Pin, 2007; Joseph, 2007; Koussoula-Bonneton, 2007; Augustin, 2007). Finalmente, investigaciones sobre la relación turismo rural- satisfacción del turista demuestran que muchos mayoristas de via- jes y pequeñas empresas locales comercializan gran variedad de productos turísticos que pretenden clasificar bajo las etiquetas de eco- turismo, turismo de naturaleza, agroturismo o turismo de aventura sin que verdaderamente lleguen a serlo. Por ello, es indispensable la intervención de los organismos internacionales, de los gobiernos nacionales y de los organismos sociales públicos y privados para regular y controlar la creación y comercialización de productos de turismo alternativo que garanticen su legitimidad y validez como objetos de consumo (Turcotte y Gendron, 2007; Perret, 2007).

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1.4 El Turismo de Naturaleza en México

El auge del turismo alternativo alrededor del mundo, en sus muy diversas modalidades durante los últimos veinte años, no ha pasado desapercibido por parte del gobierno mexicano que ha impul- sado distintos proyectos de turismo de naturaleza a través de la Se- cretaría de Turismo (sectur), el organismo oficial encargado de la regulación y promoción de todas las actividades turísticas en el país. La implementación del Programa Nacional de Turismo 2001-2006 evidenció la existencia de un marcado incremento de turistas —tanto nacionales como extranjeros— cada vez más inclina- dos hacia la práctica del turismo de naturaleza, que generó un in- cremento en la demanda de mayoristas y minoristas de viajes que ofrecieran productos de turismo rural, ecoturismo y turismo de aventura. En consecuencia, la actual política turística guber- namental se centran en torno a tres ejes: la promoción de empre- sas turísticas económicamente competitivas, la consolidación de destinos turísticos sustentables que funcionan con éxito y el logro de la satisfacción total de los turistas que visitan destinos mexicanos (Palomino y López, 2008: 155-156). En México, para efectos conceptuales, las diferentes acepcio- nes del turismo alternativo se agrupan bajo la denominación de turismo de naturaleza, definido por la sectur como:

Los viajes que tienen como fin realizar actividades recreativas en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales que le envuelven con una actividad y compromiso de conocer, respetar, disfrutar y participar en la conservación de los recursos naturales y culturales (Desarrollo de productos turísticos, 2010).

Así, en México el turismo de naturaleza comprende tres grandes maneras de hacer turismo: el ecoturismo, el turismo de aventura y el turismo rural. El ecoturismo es definido por la sectur como los viajes que tienen como fin el realizar actividades recreativas de apreciación y conocimientos de la naturaleza a través del contac- to con la misma (Desarrollo de productos turísticos, 2010). Esta definición, formulada desde una perspectiva mercadoló- gica de los productos turísticos, considera como objetivo central de la visita turística la observación de la fauna, la flora, los ecosis-

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temas y la geología, en combinación con actividades de senderis- mo interpretativo que tendrían por objetivo propiciar la conciencia del rescate de la flora y la fauna tanto en los visitantes como en las poblaciones residentes en los sitios visitados. El turismo de aventura es definido por la sectur como los viajes que tienen como fin realizar actividades recreativas, aso- ciadas a desafíos impuestos por la naturaleza (Desarrollo de productos, 2010). El turismo de aventura comprende actividades clasificadas se- gún la tipología de los espacios naturales en los que se desarrollan, de manera que en sitios de tierra incluye actividades como cami- nata, cabalgata, ciclismo, escalada, montañismo y espeleísmo; en espacios aéreos comprendería paracaidismo, vuelos en globo, en parapente o en alas delta; mientras que en el medio acuático abar- caría descenso de ríos, kayakismo, pesca recreativa, buceo y es- peleobuceo. Finalmente, la sectur define el turismo rural como:

Los viajes que tienen como fin realizar actividades de convi- vencia e interacción con una comunidad rural, en todas aquellas expresiones sociales, culturales y productivas cotidianas de la misma (Desarrollo de productos turísticos, 2010).

Es así como el turismo rural tendría como fundamento el con- tacto directo entre visitantes y visitados, en él se incluirían activi- dades de etnoturismo, ecoarqueología, agroturismo, enoturismo y fotografía rural entre otras. Como respuesta a la importancia concedida por la sectur a los proyectos de turismo de naturaleza, prácticamente todos los es- tados de la república mexicana ofrecen productos turísticos que pueden clasificarse en los rubros de turismo rural, ecoturismo y turismo de aventura. Resulta importante aclarar que la variedad de productos difiere en cada estado en función de sus características geográficas particulares en primer lugar, y además por la influen- cia de factores como la importancia que sus gobiernos estatales o municipales otorguen al turismo como factor de desarrollo económi- co, la capacidad de inversión de sus empresas turísticas locales, el estado de sus infraestructuras de comunicación, de alojamiento y

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de alimentación y, sobre todo, de su capacidad para planear, orga- nizar e implantar programas de turismo de naturaleza que ofrezcan productos de calidad eficientemente promocionados en sus ámbi- tos territoriales. Con la finalidad de mostrar un panorama global de los produc- tos de turismo de naturaleza que se ofrecen en México, se ha divi- dido el territorio del país en nueve zonas regionales:

1) Zona Noroeste: Baja California Norte, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa. 2) Zona Norte: Chihuahua, Coahuila y Nuevo León. 3) Zona del Altiplano Norte: Durango, Zacatecas, Aguasca- lientes y San Luis Potosí. 4) Zona Occidente: Nayarit, Jalisco y Colima. 5) Zona del Golfo de México: Tamaulipas, Veracruz y Ta- basco. 6) Zona del Bajío: Michoacán, Guanajuato y Querétaro. 7) Zona Centro: Hidalgo, Estado de México, Puebla, Tlax- cala y Morelos. 8) Zona Sur: Guerrero, Oaxaca y Chiapas. 9) Zona Sureste: Campeche, Yucatán y Quintana Roo (véase tablas 1 a 9 en el anexo).

En los estados de Baja California Norte, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Coahuila y Nuevo León las condicio- nes extremosas del clima y el predominio de grandes extensiones territoriales semiáridas no aptas para la agricultura de temporal desmotivaron la fundación de urbes durante la época colonial, tal y como sucedió en las regiones del centro y del sur y sureste de México. En contraste, las dificultades en la producción agrícola impulsaron el desarrollo del sector minero, basado en la explo- tación intensiva de metales como el oro y la plata (véase tablas 1.1 y 1.2 en el anexo). En los estados de Durango, Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes, los mayores grados de humedad y de altitud sobre el nivel del mar determinan la presencia de una vegetación más abundante y de corrientes de agua más caudalosas en comparación con las regiones del norte y noroeste del país. Indudablemente, es-

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tas condiciones geográficas ofrecen mayores posibilidades para la práctica del turismo de naturaleza en prácticamente todas sus acep- ciones. Sin embargo, sus territorios semiáridos limitan la variedad en la oferta de productos de turismo de naturaleza si se les com- para con las regiones menos extremosas del centro y sur del país (véase tabla 1.3 en el anexo). A diferencia de los estados del noreste, del norte y del altipla- no norte, los estados de Nayarit, Jalisco y Colima gozan de mayor variedad de climas y, en consecuencia, de una gran diversidad de flora y fauna en sus territorios. Esta bonanza ecológica influye no- toriamente en una oferta turística más abundante y variada para el ecoturismo (véase tabla 1.4 en el anexo). En los estados de Tamaulipas y Veracruz existen múltiples op- ciones para el turismo de aventura y el ecoturismo, como lo son la práctica del senderismo y el recorrido por rutas turísticas que ofre- cen al viajero una gran diversidad de experiencias folclóricas, gas- tronómicas y culturales. En virtud de poseer las mayores reservas de agua dulce del país, el estado de Tabasco basa sus productos turísticos de naturale- za en su gran riqueza fluvial. Los numerosos afluentes que nutren los ríos Grijalva y Usumacinta forman una red de canales, lagu- nas y manglares propicios para el turismo de aventura mediante la práctica del kayak y el descenso por ríos y cañones. Asimismo, el ecoturismo ofrece enormes posibilidades para el avistamiento de aves y un gran número de especies acuáticas. En lo que respecta al turismo rural, los incontables recorridos permiten al viajero la ob- servación de hermosos paisajes de sierra y selva y, además, el con- tacto con la población residente de pueblos típicos (véase tabla 1.5 en el anexo). La región del Bajío constituye una de las zonas en las que, durante la época colonial, se edificaron importantes ciudades enclavadas entre los núcleos poblacionales prehispánicos que dinamizaron la actividad agrícola e instauraron las actividades ganadera y pecuaria. Siendo una de las zonas más ricas en pai- sajes naturales, la región posee una gran cantidad de poblados donde el mestizaje cultural se refleja en la arquitectura, la gas-

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tronomía y el folclore popular, lo cual redunda en una amplia gama de opciones para el ecoturismo, el turismo rural y el turis- mo de aventura. En términos culturales, los estados de Michoacán y de Gua-

najuato pueden considerarse entre los más ricos de México. Prácti- camente en todas sus regiones es posible la práctica del ecoturismo,

el turismo de aventura y el turismo rural. En el estado de Queré-

taro es posible realizar turismo de aventura y turismo rural hacien- do hermosos recorridos por los conventos, misiones franciscanas

y «pueblos mágicos» con que cuenta el estado (véase tabla 1.6

en el anexo). Por razones históricas, los estados de la zona central de Méxi- co fueron los más fuertemente influenciados por la presencia es- pañola como resultado de la Conquista. Por ello, la arquitectura, el folclore, las tradiciones, y prácticamente todas las manifestaciones culturales que se pueden apreciar en los estados de Hidalgo, México, Puebla, Tlaxcala y Morelos reflejan un mayor grado de mestizaje entre las culturas prehispánicas y española. En el terreno del turismo de naturaleza, todos estos estados cuentan con una amplia variedad de sitios para practicar el eco- turismo, el turismo de aventura, haciendo cañonismo, sende- rismo, espeleología o rápel; de igual forma, para entrar en contacto

con el folclore popular, se pueden realizar recorridos por innumera- bles conventos, haciendas y poblados pintorescos, históricos en mu- chos casos, llenos de colorido. En particular, en el estado de Puebla es posible practicar todas las modalidades del turismo de naturaleza, porque cuenta con regiones boscosas, selváticas y semiáridas que ofrecen una gran diversidad de paisajes. Así, en la reserva de la biosfe- ra del Valle de Tehuacán, el parque nacional Ixta-Popo, el par- que nacional La Malinche, el valle de Piedras Encimadas y la Sierra Norte de Puebla se puede practicar senderismo, turismo de montaña, rápel y vuelos en parapente. En turismo de aventura

el vuelo en globo aerostático y parapente en el valle de Apulco y el

cerro de San Bernardino, el KiteBuggy en la laguna de Totolcin- go, la pesca deportiva en la laguna de Epatlán y el rápel en Pie-

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dras Encimadas, los Ostogues y el perico, por mencionar solo algunos sitios. Finalmente, las opciones de turismo rural cuen- tan con visitas a poblados típicos de la Sierra Norte a través de la Ruta de la Flor, Ruta Inter-Serrana, Ruta del Huipil y El Café, Ruta Perla Norte y de la Sierra Mixteca Ruta del Aguaca- te, Ruta del Onix, Ruta del Maíz, Ruta Paleontológica, además de los poblados de la región turística de Huejotzingo y Cholula (véase tabla 1.7 en el anexo). Como consecuencia de su extraordinaria riqueza natural, en los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas la oferta de productos para el turismo de naturaleza es verdaderamente amplia. Por la gran di- versidad de paisajes, flora y fauna de que disponen estas entida- des se pueden llevar a cabo todas las modalidades del turismo de aventura, así como una gran variedad de recorridos por poblados de diferentes etnias y culturas que permiten el contacto y convi- vencia directa con infinidad de comunidades indígenas (véase ta- bla 1.8 en el anexo). Finalmente, los estados localizados en la Península de Yuca- tán poseen reservas ecológicas y lugares ideales para la prácti- ca del turismo de naturaleza. Campeche, Yucatán y Quintana Roo ofrecen múltiples centros de turismo alternativo en los que la be- lleza de los paisajes, el avistamiento de aves, de mamíferos y de especies acuáticas favorecen experiencias enriquecedoras e inol- vidables. Para el turismo de aventura, la internación en grutas, la exploración de cenotes y los recorridos por senderos arqueológicos, conventos, haciendas y poblados típicos impulsan prácticas grati- ficantes para el viajero que busca el escape de lo cotidiano (véase tabla 1.9 en el anexo).

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1.5 La Importancia del Turismo de Naturaleza en la Política Turística en México

El interés por el turismo de naturaleza en México se remon- ta hacia finales de la década de 1980. En un primer momento la creación de proyectos de ecoturismo estuvo a cargo del Institu- to Nacional Indigenista cuyo meta era mejorar las condiciones de

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vida de pueblos indígenas pobres enclavados en las regiones eco- nómicamente más deprimidas del país; actualmente es responsa- bilidad del Programa para el Desarrollo Sustentable de Regiones Marginadas e Indígenas (proders) y también de la Comisión Na- cional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (cdi). De esta manera el turismo de naturaleza ha tomado importancia en los planes estratégicos para el desarrollo económico del país de ma- nera paulatina pero sostenida, ejemplo de ello es la vinculación de la sectur con otras catorce dependencias gubernamentales en la planeación, implantación y coordinación de programas de turismo de naturaleza (sectur, 2007). Actualmente el turismo de naturaleza representa uno de los elementos centrales de los programas estratégicos del gobierno federal, como lo evidencia la creación de la Agenda 21 para el Turismo Mexicano 2001-2006 por parte de la Secretaría de Turismo, cuya finalidad es guiar las acciones e instrumentos que propicien el desarrollo sustentable del turismo consolidando el bienestar hu- mano, respetando el medio ambiente y optimizando los beneficios económicos y sociales de las comunidades (Betanzos y Palomi- no, 2008: 373). En términos presupuestales, para el año 2005, el gobierno fe- deral había asignado más de mil millones de pesos para el de- sarrollo de proyectos de ecoturismo, que, si bien significan una cantidad ínfima respecto al presupuesto global para los progra- mas de desarrollo económico del país, al menos reflejan el inte- rés gubernamental por este sector productivo dentro del contexto de la actividad turística global. Hoy por hoy, los presupuestos asignados a los diferentes rubros del turismo de naturaleza cre- cen constantemente, lo que permite vislumbrar un futuro promi- sorio. En cuanto al aspecto operativo del turismo de naturaleza, el panorama general en el país muestra que tanto la comerciali- zación como la gestión de los productos destinados a la prác- tica del turismo de aventura y del ecoturismo se realizan en su gran mayoría por algo más de mil trescientas empresas priva- das de inversión nacional y extranjera. En este contexto, es de

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señalar que la inversión gubernamental se ha canalizado funda- mentalmente a la edificación de infraestructuras de alojamien- to y comunicación, así como al financiamiento para la creación de pequeñas empresas comunitarias que administren proyectos de ecoturismo.

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1.6 El Turismo de Naturaleza en México: Reflexiones y Perspectivas

A partir del panorama general de productos de turismo de natura- leza que se ofrecen al viajero en todas las entidades federativas del país, resulta necesario un análisis reflexivo sobre los resultados del turismo en términos de preservación ambiental y de desarro- llo económico y social sostenible para las regiones y poblaciones donde la visita turística tiene sus efectos. Es pertinente advertir que, actualmente en México, son es- casos los estudios descriptivos o explicativos que permitan de- terminar con precisión el impacto que la práctica del turismo de naturaleza ha logrado en la mejora del nivel de vida y en la preservación de los ambientes naturales donde se practica. No obstante, trabajos realizados por algunos investigadores han arrojado valiosas conclusiones sobre diversos aspectos del tu- rismo rural y del ecoturismo: la efectividad de los proyectos ecoturísticos para la promoción económica y social de las comu- nidades indígenas (Palomino y López, 2008; Moncada, 2008), las implicaciones sociales del ecoturismo (Carballo y Guillén, 2008), la sostenibilidad de las actividades económicas derivadas del tu- rismo (Gámez, Bárcenas y Amador, 2008; Betanzos y Palomi- no, 2008; González, 2008), y los efectos sostenibles del turismo en áreas naturales protegidas (Menares y Juárez, 2008) y en los parques marinos (Gámez, 2008). En el presente trabajo, la reflexión sobre los resultados positi- vos o negativos que produce el turismo de naturaleza en México se centra en dos aspectos fundamentales:

a) el turismo de naturaleza (bajo sus acepciones de ecoturis- mo, turismo de aventura y turismo rural) como motor del

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desarrollo económico y social sostenible de las comu- nidades rurales donde se practica; y b) el turismo de naturaleza como mecanismo de protección y preservación de los ambientes naturales.

1.6.1 El Turismo de Naturaleza como Motor del Desarrollo Económico y Social Sostenible

Desde hace muchos años, el turismo se ha considerado como uno de los factores estratégicos para el desarrollo económico y so- cial del país debido a la captación de divisas, generación de em- pleos y el impulso en la creación de nuevas empresas de servicios. En este contexto, uno de los objetivos primordiales de la política turística de los últimos veinte años es la creación e implementación de proyectos de ecoturismo en comunidades indígenas económi- camente deprimidas con el objeto de impulsar su desarrollo eco- nómico y social. Con el impulso del Instituto Nacional Indigenista (ini), en 1989 fue puesto en marcha el Proyecto Pueblos Indígenas, Ecología y Producción para el Desarrollo Sustentable con el fin de mejorar las condiciones de vida de poblaciones indígenas en medios rura- les y preservar la biodiversidad ambiental. En 1995, se llevaron a cabo los primeros ocho proyectos de ecoturismo en comunida- des indígenas de Oaxaca sierra (Chinanteca), Michoacán (San Juan Parangaricutiro), Nayarit (Wirrarika), Jalisco (Manantlán), Veracruz (Papantla) y Quintana Roo (zona maya) (Palomino y López, 2008). En los años posteriores, el número de proyectos de turismo de naturaleza han aumentado gradualmente en todo el país hasta alcanzar una cifra cercana a los 700 proyectos, de los cuales, alrededor del 45% son de ecoturismo, 35% de turismo de aventura y 20% de turismo rural. A pesar de estos datos alentadores, los resultados obtenidos no han sido del todo positivos. En efecto, el turismo de naturaleza se está convirtiendo paulatinamente en una actividad que puede compensar la depresión económica de varios sectores productivos (agrario, pesquero y ganadero principalmente), generando nuevos y más productivos empleos para las comunidades residentes (Car-

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ballo y Guillén, 2008:186; Gámez; Bárcenas y Amador, 2008), pero, por otra parte, los más beneficiados han sido los operadores turísticos mayoristas y minoristas de viajes que comercializan buena parte de los productos de ecoturismo y turismo de aventura que se ofrecen en todos los estados de la república. Entre las razones del bajo impacto económico que el eco- turismo produce en las economías locales se encuentran la ausen- cia de estudios profundos de la demanda turística por parte de los desarrolladores de los proyectos ecoturísticos, la falta de organiza- ción productiva de las comunidades receptoras, la falta de habili- dades específicas por parte de los residentes para ofertar productos o servicios turísticos a los visitantes (Palomino y López, 2008), la sensación de «invasión del territorio propio» percibida por las po- blaciones residentes, así como la falta de participación comunitaria en la planeación y ejecución de los proyectos ecoturísticos (Gon- zález, 2008: 424), la creación de pequeños «enclaves» y el sur- gimiento de «externalidades» de tipo social (Gámez, Bárcenas y Amador, 2008: 296) o incluso los esquemas de intervención guber- namental para crear y poner en funcionamiento los proyectos de turismo de naturaleza (Palomino y López, 2008). En lo que respecta a la sostenibilidad económica del turismo de naturaleza, la atención de los investigadores se ha centrado en la vinculación de los proyectos ecoturísticos con las actividades productivas tradicionales de los lugares visitados. En este ámbito, los resultados de algunos estudios (Gámez, Bárcenas y Ama- dor, 2008), indican que los proyectos ecoturísticos están desvincu- lados con los sectores productivos tradicionales de las regiones y lugares donde operan, lo cual ocasiona el uso ineficiente de los re- cursos naturales y humanos necesarios para su adecuado funcio- namiento.

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1.6.2 El Turismo de Naturaleza como Mecanismo de Protección y Preservación de los Ambientes Naturales

En cuanto a la preservación de los ambientes naturales como uno de los objetivos medulares del turismo alternativo, los resul- tados obtenidos por diversos investigadores indican que la pla-

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neación y la implementación de los proyectos de ecoturismo y de turismo de aventura adolecen de defectos substanciales. Efecti- vamente, en México, la mayoría de los proyectos de ecoturismo muestran una marcada tendencia a concentrarse en la construc- ción de equipamientos turísticos para acoger la demanda, sin tomar en cuenta el manejo adecuado y eficiente de los recursos naturales de los territorios visitados. Fundamentalmente, esta falta de atención es resultado de la au- sencia de estudios de impacto ambiental antes de desarrollar los proyectos, de la ignorancia de las normatividades ecológicas que deben observarse, del desconocimiento de la capacidad de carga turística que pueden soportar los destinos, de la falta de aplicación de metodologías y técnicas para la protección de los ecosistemas generalmente frágiles donde se desarrollan las actividades turísti- cas y de la total carencia de educación ambiental tanto de las po- blaciones residentes como de los visitantes (Palomino y López, 2008; Menares y Juárez, 2008). Otro problema que enfrentan es el nulo «empoderamiento» de las comunidades locales en términos de vigilancia, protección y conservación de los recursos de vegetación, flora y fauna que po- seen las regiones, zonas y sitios visitados (Gámez, 2008). Uno de los supuestos fundamentales sobre los que descansa el ecoturismo es la creencia de que ante la belleza de los paisajes na- turales y de los animales que en ellos habitan, los visitantes ten- drán una reacción de asombro despertando en ellos sentimientos de protección y conservación. A su vez, el disfrute de la belleza de los entornos naturales vírgenes motiva de manera incremental la visita turística que, al rebasar un cierto límite, de inofensiva e in- cluso proteccionista, se torna en agresiva y depredadora de los si- tios visitados. Es preciso establecer que, en buena medida, el daño ambiental causado a los destinos de naturaleza en México —aun en reservas naturales y zonas «protegidas»— surge de la fal- ta de educación ambiental de los visitantes, quienes, de manera involuntaria, aunque no en todos los casos, contaminan los sitios con deshechos naturales y no naturales o depredan las especies ve- getales y naturales sin tener consciencia clara de los daños oca- sionados. Por su parte, compartiendo la misma falta de educación

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ambiental de los visitantes, los guías de turistas y las poblacio- nes anfitrionas permiten estas acciones depredadores e incluso las promueven a cambio de magras retribuciones monetarias. Desafortunadamente, este proceso depredador continuará pre- sentándose si la visita turística a sitios y regiones naturales no es regulada y controlada con normas estrictas de protección de im- pacto ambiental, bajo la perspectiva de la sostenibilidad natural. En este momento, desgraciadamente, la mayoría de los destinos de naturaleza en México adolecen de controles ambientales estric- tos a pesar de que la normatividad existe, por ello están propensos a sufrir daños irreversibles.

A Manera de Conclusión

No existe ninguna duda del auge que el turismo alternativo —en sus diferentes versiones— ha tenido en el mundo a lo lar-

go de las últimas tres décadas. Actualmente representa un sector económicamente importante de la industria del turismo, que

al incorporar la sostenibilidad o sustentabilidad como uno de sus

componentes funcionales, le confiere aún una mayor relevancia. En este contexto, al considerarse como una opción concreta para lograr la protección ambiental a nivel mundial, el turismo alter-

nativo, llámese turismo de naturaleza, turismo rural, ecoturismo

o turismo verde, se convierte en el mecanismo privilegiado para

lograr el uso óptimo de los recursos ambientales con fines de di- versión y esparcimiento, manteniendo los procesos ecológicos, el patrimonio natural y la biodiversidad para el disfrute de las genera- ciones futuras (omt, 1999). En México, desde la década de 1980, bajo las acepciones de ecoturismo, turismo de aventura y turismo rural, el turismo de na- turaleza ha experimentado un importante crecimiento en todos los ámbitos geográficos del territorio nacional, aunque con diferen- tes niveles de éxito económico, social y cultural. Los resultados del análisis realizado en este trabajo en relación con el impacto turismo de naturaleza en México, en términos de preservación ambiental y de desarrollo económico y social para

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las regiones y poblaciones donde se practica, nos permiten con- cluir lo siguiente:

1) El turismo de naturaleza puede ser un factor promotor del desarrollo económico, social y cultural de comunidades rurales siempre que su gestión se realice mediante tecno- logías administrativas apropiadas que aseguren su pla- neación, puesta en práctica y control bajo normativas rigurosas tanto de carácter administrativo como de carác- ter ambiental. 2) La derrama económica que genera el turismo de naturale- za sólo puede redundar en beneficio de las comunidades residentes en la medida que éstas participen en el proce- so de planeación, implantación y control de los productos turísticos a ofrecer a los visitantes, los cuales, a su vez, deben ser adecuadamente identificados y atraídos a los des- tinos turísticos mediante técnicas apropiadas de merca- dotecnia (marketing) y de análisis económico. 3) En los destinos turísticos de naturaleza, el éxito en la par- ticipación de los residentes como prestadores de servicios se logra únicamente si son previamente capacitados para estas funciones —a todas luces diferentes de sus ocu- paciones cotidianas—. La actitud positiva hacia los turistas y la simple disposición a participar como prestadores de servicios, si bien son requisitos necesarios, no son su- ficientes para lograr la satisfacción de los visitantes y, en consecuencia, el éxito operativo y económico buscado. Esto conlleva a la necesidad de diseñar y poner en opera- ción programas adecuados de capacitación y calidad en los servicios entre los residentes de los destinos de naturaleza en todo el territorio nacional. 4) Pareciera ser que en todas las regiones del país y con re- lativa frecuencia, la oferta de productos turísticos de na- turaleza no está adecuadamente vinculada a los procesos productivos tradicionales, lo cual ocasiona a su vez el uso ineficiente de los recursos naturales y humanos dis- ponibles.

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5) Hasta hoy, la mayoría de los proyectos de ecoturismo y turismo de aventura existentes en el país han concentrado sus esfuerzos en la creación de infraestructuras de comuni- cación y alojamiento, dejando en un segundo término el manejo adecuado de los recursos naturales que, en esen- cia, constituyen el elemento medular de los productos turísticos ofrecidos. 6) Aunque no haya alcanzado aún proporciones alarmantes, la práctica del ecoturismo y del turismo de aventura em- pieza a causar algunos daños a los entornos naturales donde se practica. Esto puede deberse al desconocimiento de la carga turística que los sitios o regiones pueden soportar, al desconocimiento del tipo de actividades que pueden de- sarrollarse en función de las características geográficas, topográficas y morfológicas del terreno, a la carencia de edu- cación ambiental de los visitantes y las poblaciones re- sidentes, o a la falta de aplicación de técnicas, normas y reglamentos para la protección ambiental de los ecosis- temas por parte de quienes los administran como desti- nos turísticos. 7) A pesar del lugar importante que ocupa actualmente el turismo de naturaleza en la política turística de México, se deben destinar más recursos financieros, técnicos y huma- nos al impulso y consolidación de este ramo de la indus- tria turística, porque representa una opción factible para incrementar el desarrollo económico y social de regiones que poseen recursos naturales importantes y que, a través del turismo, pueden ser racionalmente explotados con inver- siones de menor cuantía que las requeridas por otros sec- tores de la actividad industrial.

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Anexo

(Las nueve tablas que constituyen el anexo de este capítulo van de la página 34 a la 43)

Turismo rural Tijuana: Ranchos Casián, el Rinconcito y Los colorines Parques arbolados de La Amistad y Morelos Rosarito: Parques recreativos Las Delicias, Las Palmas y Loma del Gato Tecate: Centros recreativos Cañada del Sol y Ciénega Redonda Ensenada: Centro Recreativo Ejido Uruapan, Ruta del Vino por el Valle de Guadalupe http://www.descubrebajacalifornia.com/ruta-rural-introduccion.php http://www.visitmexico.com/wb/Visitmexico/Visi_ensenada_rutas_y_

Tabla 1.1 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona noroeste

http://www.sonoraturismo.gob.mx/boletines/boletin24.html

Rutas Río Sonora, Yécora, Sierra del Mar y Sierra Alta http://sonoraturismo.gob.mx/destinos-sonora/rutas.html

Productos de turismo de naturaleza

alrededores/_aid/13590

Turismo de aventura Rosarito: El Gran Cañón Mexicali: Rancho Las truchas

Ecoturismo Mexicali: Cañón de Guadalupe, Cañón del Sainz Campo Turístico la Piocha Ensenada: Rancho Agua Caliente, Parque Las Liebres, Parque Nacional Sierra de San Pedro Mártir Santuario de los cactus, Cañón Costa Azul, Observación de aves en el Estuario de San José del Cabo Reservas ecológicas Isla del Tiburón, El Pinacate, Mesa del Campanero, Arroyo El Reparo, Alto Golfo y Delta y Bahía e Islas de San Jorge

Fuente: Elaboración propia

California

Estado

Sonora

Norte

Baja

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Recorridos por los poblados de sierra de Santiago y Sierra de La Laguna http://www.canopycostaazul.com http://www.clubcantamar.com http://www.bajaoutback.com

Pozas y caídas de agua en Sierra de Santiago y Sierra La Laguna, Rancho La Verdad, Isla Gaviota, Bahía Balandra

California

Baja

Sur

R EALIDADES Y RETOS

Llanitos, Villa Unión, El Quelite, La Noria y Puerta de Canoas, Pueblo Mágico de Cosalá. http://www.vivesinaloa.com/publico/plantillas/pl1.aspx?sec=167

Juego de pelota Ulama, en los poblados de La Sábila, La Mora Escarbada, Los

Barranca del Cobre, lagunas y esteros de Teacapan, Playa Ceuta

Sinaloa

Aguas termales de Agua Caliente-Guachochi. Cabañas de Ahichique, Comunidad Indígena de San Ignacio Arareko, Centro de turismo alternativo de Bacabureachi, Cabañas Chomachi

Poblado de villa de Santiago-Presa de la Boca http://turismo.monterrey.gob.mx/ecoturismo.

Tabla 1.2 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona norte

Turismo rural

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

html

Cañón de Potrero Chico, Cañón de San Cristóbal, Cañón de la Huasteca, Pozo del

Otachique-Uruachi

Barrancas de

Gavilán

Ruta de las Barrancas del Cobre, Pueblo de Guitaivo, Zona Tarahumara http://www.cdi.gob.mx/ ecoturismo/chihuahua.html

Parque Ecológico de Chipinque, Parque natural La Estanzuela, Cascadas del Cielo, Cascada Cola de Caballo, Cascada de Chipitín, Grutas de Bustamante, Grutas de García

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Chihuahua

Estado

Nuevo

León

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Rancho Ecoturístico Tío Tacho, Rancho La Joyita http://www.secturcoahuila.gob.mx/ alternativo.htm http://www.visitingmexico.com.mx/coahuila/

destinos-coahuila-torreon-ecoturismo.php

Presa Don Martín, Parque nacional Boquillas del Carmen, Sierra de Arteaga, Ski en el Resort Monterreal

Sierra de Jimulco, Zona del Silencio, Dunas de Bilbao, Valle de Cuatro Ciénegas

Coahuila

35

Cabañas y campamentos de Alisos, Ejido ecoturístico El Ocote http://www.aguascalientes.gob.mx/temas/

Tour a Villa del Oeste, Campamento Mexiquilo http://www.durangoxtremo.com/ dgopagina/espanol/dgoindex.htm

Tabla 1.3 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona del altiplano norte

turismo/ecoturismo/default.aspx

Turismo rural

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

Rafting en Rio Nazas, paseos y campamentos en la Sierra Madre y en la zona de Mapimí

Presas de Alamitos y San Blas, Sierra del Laurel, Sierra Fría

Excusiones en la Sierra Madre, Presa Bayacora, Paraje del Huacal y Presa Santiago, excursiones al Peñón Blanco.

Cañón de Huijolotes, Cerro del Muerto, Barranca de Santiago

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Aguascalientes

Estado

Durango

36

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Recorridos por las exhaciendas de Jesús María, Gogorrón, Ventanilla de Bledos, Calderón; Recorridos por la Sierra Oriental Sierra de la Huasteca y poblados de Xilitla, Axtla de Terrazas y Ahuacatitla http://www.visitasanluispotosi.com/Unico/ DescansoEcotur.html

Cascada de Tamul, Sótano de las Golondrinas, Cueva del la Luz y el Sol, Sótano de las Huahuas, Cascadas de Micos, Cascadas de Minas Viejas

Desarrollo ecoturístico La Malanca, Ex hacienda La Boquilla, Cascadas de Temasopo

San Luis Potosí

Comunidad náhuatl de La Nogalera, pueblo

Ruta del Jaguar en la Sierra de Vallejo, Ruta de los Pueblos Cora y Huichol, Ruta del Café en la Sierra de San Juan, Ruta de las Aves y Manglares en Marismas Nacionales, Ruta de las Lagunas y los Pueblos Prehispánicos y Coloniales.

de Suchitlán, Comunidad del Mixcoate, Centro Ecológico de Cuyutlán (El Tortugario) http://www.visitacolima.com.mx/ mapacolima.html

Tabla 1.4 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona occidente

Turismo rural

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

Aguamilpa (pesca deportiva y buceo), Los Ayala y El Anclote (observación de Ballenas)

Centro turístico Ejidal Carrizalillo, Centro turístico

Laguna María, La Gloria Escondida, Natura Camp, Canal de las Ventanas, La Fundición

Sierra de San Juan (observación de aves), de Guayabitos y Presa de

Isla Isabel, El Borrego, Las Islitas, La Peñita, Islas Marietas, Rincón

Parque nacional de la Tobara, Parque nacional Isla Isabel, Isla de Mexcaltitán, Arroyo Hondo. Pimientillo, Singayta y

Parque nacional Nevado de Colima, Centro turístico Montes Azules, La Yerbabuena, Campo Cuatro, Gruta de San Gabriel, Centro turístico Tapumachay, Reserva de la Biósfera de Manantlán, Parque ecológico El Palapo

Arroyo de Caramota y Laguna de San Pedro Lagunillas. http://www.visitnayarit.com/

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Estado

Nayarit

Colima

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Recorridos por los “Pueblos Mágicos» de Tequila, Tapalpa y Mazamitla y por las haciendas de Lomajim, Casa de los Patios, Casona del Manzano, Hacienda del Carmen, Hacienda de la Magdalena y Hacienda Sepúlveda.

Recorridos de turismo de aventura por el Bosque de la Primavera, la Sierra de Mazamitla. http://www.cdi.gob.mx/ ecoturismo/jalisco.html

Recorridos ecoturísticos de la Sierra del Tigre, Ruta del Tequila, Ruta de la Sierra

Occidental, Ruta Guachimontones y la Ruta Ribera de Chapala http://visita.jalisco.gob.mx/espanol/ productos-turisticos/recorridos.html

Jalisco

37

Rutas Biji Yokot’An, del Chocola- te, Villahermosa, de los Pantanos, de

los Ríos, de Aventura en la Sierra, y Olmeca-Zoque, visitas a los pueblos de Oxolotán y Tapijulapa. http://sectur.tabasco.gob.mx/index. html

Recorridos por el Ejido Benavides,

El Chorrito, Jaumave http://turismo.tamaulipas.gob.mx/

actividades/ecoturismo2.htm

Tabla 1.5 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona del golfo de México

Turismo rural

Laguna de las Ilusiones, Laguna del Camarón, Mean- dros del río Grijalva, Pantanos de Centla, Canales de La Esperanza, Punta Manglar, Arroyo Tabasquillo, Cañón del río Usumacinta, Río Oxolotán, Río Ama- tán, Río Teapa, Río San Pedro, Grutas del Coconá, Grutas Ixta-Ja’.

Cenotes de Aldama, Playa Miramar y Barra del Tor- do (buceo), Los Troncones, Cerro Bola (ciclismo de montaña), Río Guayalejo y Río Frío (descenso y ka- yak), Farallón del Diablo, Salto de Palmitas, Cañón

de la Servilleta, El Cielo (rápel), Cueva del Abra, Grutas de Quintero, de Los Laureles del Tigre y de las Calaveras, Cuevas del Salvador, Cueva de Las Animas (espeleología), Los Janambres (tirolesa).

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

Reserva ecológica El Cielo, Cañón del Novillo, Miquihuana, Hacienda de San- ta Engracia, Salto del Tigre (senderismo),

Río San Pedro, Cascadas Reforma, Río Teapa, observación de nutrias) desarrollo ecoturístico Río y Cielo, Río Chacamax (observación de aves), Laguna de Nue- va Esperanza, Río Puyacatengo, Reserva ecológica Villaluz, Centros ecoturísticos Kolem-Jaa’ y Kolem’Chen.

cañón de La Peregrina, Ruta de las Gua- camayas (observación de aves), Laguna Madre de Matamoros

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Estado

Tabasco

Tamau- lipas

38

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

Recorridos por Coatepec, Naolinco, Chachalacas, el «pueblo mágico» de Tlacotalpan, La Antigua, Villa Rica, Papantla, Tlapacoyan y Misantla. http://www.rutadelaniebla.com.mx/ paginas/viajes.htm

Jacomulco, cuenca del Río Nautla, Santa Elena, Vega de la Peña, Río Filobobos, Sierra de los Tuxtlas (tiro- lesa rápel y kayak).

Rutas de la Niebla, de las Altas Monta- ñas, de Cortés, de la Vainilla y del Son, Reserva ecológica de Nanciyaga y lagu- na de Catemaco.

Veracruz

R EALIDADES Y RETOS

Recorridos por las misiones Franciscanas de Santiago de Jalpan, San Miguel Concá, San Francisco de Tilaco, Nuestra Señora del Valle de la Luz. Misión de Bucarelli, Santa María de las Aguas de Landa, Pueblo de San Joaquín, «pueblo mágico« de Bernal. http://queretaro.travel/espanol

Fiestas populares en la Región de Uruapan, Recorridos por la Región de Patzcuaro, Tzintzuntzan, Santa Clara del Cobre y Quiroga, Recorridos por los poblados de la Meseta Purépecha, Pueblos de la Cañada de los Once Pueblos, Festival de la Raza Purépecha en Zacán, pueblos de Aporo y Angangueo http://www.michoacan.gob.mx/Visita_Michoacan

Tabla 1.6 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona del Bajío

Turismo rural

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

presa de Zimapán

Isla de Tzibanzá en

Pascuato, Sabaneta

Grutas de Tziranda

Gruta Los Herrera,

Cascadas los Chorros del Varal

El Salto, Presas

Mata de Pinos,

la

y

y

Campamentos ecoturísticos El Jabalí y Río Escanela y La Tortuga, Ruta Queretana del queso y el vino, recorridos por la reserva de la biosfera de Sierra Gorda

Ruta de la Salud Huandacareo- Qureréndaro), Presa de Santa Catarina, Cascada la Tzaráracua, Lago de Zirahuén, Isla de Tecuena, Lagos de Camécuaro y Orandiro, Parque nacional de Camécuaro, el Santuario de la Mariposa Monarca, Balnearios termales de Los Azufres.

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Michoacán

Querétaro

Estado

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Hacienda de Corralejo y recorridos turísticos por Pénjamo y Cuerámarohttp://www. vamosaguanajuato.com/index.php/index.php/ french/san-luis-de-la-paz/index.php?option=com_

content&task=view&id=363&Itemid=156

Parque ecoturístico

Gotcha, Poza del

Sierra del Cubo,

El Perol, Peña

Diablo

Vergel de Bernalejo, Paseo del Chorro, Parque de Yuriria, Presa Jesús María, Parque ecoturístico Tres Villas, Comanjilla

Guanajuato

39

«Pueblo mágico» de Huesca, Parque ecológico EcoAlberto, Recorridos por los poblados, Conventos y haciendas de los municipios del estado http://www.hidalgo.travel/de_visita/ que_hacer/Ecoturismo.aspx

Turismo rural

Tabla 1.7 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona centro

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

Acaxochitlán, Ecovertical, Circuito La Muela (cañonismo, espeleología, senderismo, rápel, tirolesa), Ranchos cinegéticos de Agua Bendita, Santa Ana, San Carlos (caza de venado, jabalí, cabra montés, borrego muflón, perdiz, antílope cuello negro)

Campamento Mapache Santa Elena, Haciendas de Apulco, Caltengo y Casa Grande, Complejo turístico La Gotera, Parque nacional El Chico, Barranca de Metztitlán, El Hueriche, Granja ecológica Tepeololco, y Campamentos ecológicos La gran Compaña, Conejos, Los Cedros y Dos Aguas, grutas de Tolantongo, La Gloria, Xoxafi,

Ecoturismo

Estado

Hidalgo

40

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Poblados de Aculco, Acambay, Amecameca, Atlacomulco, El Oro, poblados mazahuas de Ixtapan del Oro, Ocuilán, Tenancingo, Valle de Bravo, Malinalco

http://www1.edomexico.gob.mx/turismo/

esp/index.html#edomex

La Peña (vuelos en parapente Valle de Bravo), Ixtapan de la Sal

Presa Ñadó, Cascada de La Concep- ción, Salto de Tixhiñú, Valle de los Espejos, Parque Las Fuentes, Isla de la presa José Trinidad Fabela, par- ques El Llano y Las Peñas, Lagunas de Zempoala, Parque El Ahuehuete, Parque Hermenegildo Galeana, Salto de Santana, Parque nacional Desierto del Carmen, Villa del Carbón.

Estado de

México

Recorridos por Cuernavaca, Tepoztlán, Haciendas azucareras de Santa Clara, Tenango,

San Ignacio Chinameca y San José de Vista Hermosa San Carlos, Temixco, Casasano, San Gabriel de Las Palmas, Chiconcuac, la Hacienda de Cocoyoc y la Hacienda de Cortés entre otras.

Mágica, Ruta de la Flor, Ruta Interserrana, Ruta del Huipil y El Café, Ruta Perla Norte. http://www.puebla.gob.mx/index. php?option=com_content&view=article

Rutas de la Sierra Mixteca, Ruta del Aguacate, Ruta del Onix, Ruta del Maíz, Ruta (paleontológica), Ruta turística Sierra

Turismo rural

&id=337&Itemid=3

Valle de Apulco (vuelos en globo), Cerro de San Bernardino Chalchihuapan (parapen- te), Laguna de Totolcingo (KiteBuggy), Ex Hacienda San Antonio Chautla, Laguna de San Bernardino, Laguna de Epatlan (pesca deportiva), Grutas Karmidas (espeleología) Valle de piedras Encimadas (rápel), Presa Necaxa, Los Ostogues y el Perico Valsequi- llo), Cola de Caballo y Puente de Dios Mol-

Tepoztlán y Chontalcoatlan (espeleología) Río Amacuzac y Tequesquitengo (rafting y cañonismo), Pozas de Agua Azul (rápel).

Turismo de aventura

caxac/Zacapoaxtla.

Tehuacán, Parque nacional Ixta- Popo, Parque nacional La Malinche, Valle de Piedras Encimadas, Sierra Norte (senderismo), Laguna de Totolcingo, Laguna de San Bernardino, Ruta Interserrana (senderismo).

com.mx/notas/6897-Las-haciendas- azucareras-de-Morelos

Reserva de la biosfera del Valle de

Reserva de la biosfera de la Sierra de Huautla http://www.morelostravel.com/ http://www.mexicodesconocido.

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Estado

Morelos

Puebla

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Recorridos por las haciendas de San José de la Laguna, Rancho Seco, García Méndez, Coyoyepec, San Pedro Tenexac, San José Atlanga, Piedras Negras, Santa Agueda, Santa María Xalostoc, Soltepec, San Miguel Tepalca, San Bartolomé del Monte, Santa Teresa Ixtafiayuca, San Diego Xochiuca y San Buenaventura, además del «pueblo mágico» de Huamantla.

Campamento La Esperanza, Rancho cinegético Cruz Verde, Laguna de Atlanga.

Centro vacacional Malintzi, Centro turístico ejidal Zacatelco, Centro ecoturístico Al final de la Senda, Rancho El Pardo, Campamento La Esperanza. http://www.descubretlaxcala.com/ espanol/naturaleza.htm

Tlaxcala

41

Recorridos por Taxco y los pueblos de la Tierra Caliente http://www.guerrero.gob.mx/?P =readart&ArtOrder=ReadArt&

Recorridos por los poblados de Nueva Betania, San Cristóbal de las Casas, Comitán, Osu- macinta. Coapilla, Tejenapa. http://www.cdi.gob.mx/ ecoturismo/chiapas.html

Turismo rural

Tabla 1.8 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona sur

Article=18

Cañón del Sumidero, Cascada El Chiflón Velo de Novia) Tzimol, Cañón del Río La Venta, Ladera de Monos, Laguna Verde de Coapilla, Sima de las Cotorras, Lago de Tziscao, Tres Lagunas (Sierra Lacandona)

Río Balsas, Río Papagayo kayak), Grutas Dos Arroyos, Piedras Largas Ixcateopan (montañismo), Río Papagayo u Omitlán (cañonismo), Iguala (vuelo en parapente)

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura

Centros ecoturísticos de Bajlum Pakal, Las Guacamayas, Las Nubes, Nueva Alianza, Puente

Cañón del Río Papagayo, Recorridos por Pueblo Bravo, Coyuca, Ocotito, Santa Fe, Tierra Colorada, Acapulco (liberación de tortugas), Coyuca, Ixtapa, San Marcos Tenexapa y Zihuatanejo.

Chiapas, Parque nacional de las lagunas de Montebello, Cascadas de Agua Azul.

Ecoturismo

Fuente: Elaboración propia

Guerrero

Chiapas

Estado

42

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

Pueblo mágico de Calpulalpam de Méndez, recorrido por la comunidad El carrizal, pueblos mancomunados Benito Juárez, pueblos del Valle Cen- tral, Comunidad Las Animas, pueblos mancomunados de la Sierra Norte.

http://www.oaxaca.travel/index.php?te=TE0007

&st=TE0001&at=AT0341&pagina=1&lang=es

Piedra de Moros y Río Copalita (Huatulco), Centro recreativo Los Molinos, Grutas El Arco y la Cascada, Cerro de Los Pozuelos, Peña Piedra Prieta, Ixtepeji-Las Animas

Zapoteca d la Sierra Norte de Oaxa-

previva, Las Truchas, Parque nacio- nal de Huatulco, Cueva del Arroyo,

Rutas ecoturísticas de La Cascada, Golpe de Agua, El Portillo la Siem-

Cruz), Área

Colotepec,

ca, Cerro de Cuachirindoo.

(Salina

Navidad

Conejos

Bahía de

Barra

Oaxaca

Recorridos turísticos por Hacienda Mundaca, Poblados de Tihosuco, Sacaleca, Sabán, Tepich o el Santuario de la Cruz Parlante http://campeche.alcubo.com/es/pagina/

Turismo rural Recorridos por las haciendas de Blanca Flor, Santa Cruz, San José Carpizo, San Luis Carpizo, Uayamón y Tankuché www.campeche.travel/ecologico http://campeche.alcubo.com/es/pagina/

Tabla 1.9 Productos turísticos de naturaleza ofrecidos por los estados de la zona sureste

haciendas/13

haciendas/13

Productos de turismo de naturaleza Turismo de aventura Champotón-SihoPlaya, Grutas de Edzná, Isla de Jaina, Candelaria, Rutas Chen y Kalkmul (ciclismo) www.campeche.travel/ecologico www.cdi.gob.mx/ecoturismo/ campeche.html

Cueva de los Tiburones Dormidos, Los Cuevones, La media Luna, Valle de las Barracudas, Circuito Biomaya, Recorridos por la Riviera Maya http://www.cdi.gob.mx/ecoturismo/ quintanaroo_kantemo.html http://www.caribemexicano.gob.mx/

Colombia, Isla Mujeres, Isla Contoy, Reserva

Ecológica Punta Sur, Punta Celarain, Laguna

de la biosfera de Sian-Ka’ an, Isla de Holbox

Cueva de las Serpientes Katembó, Reserva

Centros de turismo alternativo de Buena Vista, Isla Morena, Miramar y Uchben Kah

de los tiburones, Recorridos por la Bahía

de Chetumal, Ribera del Río Hondo y la

Arena, Centros de turismo alternativo Kan Balam y Ojo de Agua, Recorridos turísticos por Champotón-SihoPlaya, Grutas de Edzná, Xpuhil

Campeche Cabañas de Carey en los Petenes, Isla

Ecoturismo

Laguna de los Siete Colores

Fuente: Elaboración propia

y

o

Quintana

Estado

Roo

I.

E L TURISMO D E NATURALEZA E N M é XICO.

R EALIDADES Y RETOS

los Conventos, Rutas de cenotes Aguas Mági- cas, Ruta de los Flamingos, Ruta Puuc, Ruta de los Itzaes, Ruta Centro, «pueblo mágico» de Izamal, Recorridos por gran cantidad de los municipios turísticos yucatecos como Acanceh, Cuzamá, Tecoh, Temozon y Tinun, Maxcanú, Maní, Oxkutzcab y Xcambó

Rutas turísticas de la Costa Esmeralda, Ruta de

Cenote X’Canché ( rápel y tirolesa), Senderos ecológicos de Oxwatz tirolesa kayak ( rápel), Chuburná, Tour

Peten Dzulá, Isla del Amor http://www.cdi.gob.mx/ecoturismo/ yucatan_senderos_oxwatz.html

Exploración del Cenote X’Canche, Cabañas ecológicas de Ek Balam, los senderos arqueológicos de Oxwatz, Río de Celestun, Río Lagartos, San Felipe, Dzilam de Bravo, El Palmar, Yalahau y Tabi (avistamiento de aves) http://www.yucatan.travel/es/

Yucatán

43

44

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II. El Programa Pueblos Mágicos de México. Una revisión de la política pública de impulso al desarrollo turístico rural

Pulido Fernández, Juan Ignacio 1 Rodríguez Herrera, Ismael Manuel 2

2.1 Introducción

A lo largo de la historia contemporánea de México, el turis- mo se ha convertido en un motor de impulso para el desarrollo del país (Jiménez, 1993). Desde 1945, año en que inició el primer perio- do del turismo moderno en México, se reconoció el potencial de este sector para aportar las divisas que podrían financiar la indus- trialización del país. 3 Desde entonces, numerosas instituciones, programas y proyectos fueron creados con el objetivo de hacer del turismo la palanca de desarrollo de regiones y entidades. 4 Los Centros Integralmente Pla-

1 Director del Laboratorio de Análisis e Innovación Turística (LAInnTUR), Departa- mento de Economía, Universidad de Jaén, España, «jipulido@ujaen.es».

2 Profesor Investigador adscrito al Departamento de Turismo, Universidad Autónoma de Aguascalientes, México, «imrodri@correo.uaa.mx».

3 Jiménez (1993) propone una separación por periodos de la evolución del turismo, tanto a nivel mundial como para México, en los que establece y analiza los principales su- cesos que han marcado el avance en el desarrollo turístico. En el caso de México, a lo largo de las distintas administraciones federales, el desarrollo de la actividad turística siempre ha estado dentro de la agenda de trabajo gubernamental, gracias a que es una actividad gene- radora de divisas que impulsa el crecimiento productivo del país.

4 Como ejemplo, se puede citar el trabajo de Palomino y López (2009), quienes, en in- vestigaciones sobre turismo en comunidades indígenas en México, han detectado que, sólo

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neados (cip), promovidos por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (fonatur), son el ejemplo más claro de este propósito, y tal vez el más renombrado a nivel nacional e internacional, que se sintetiza en el establecimiento del modelo de turismo de sol y pla- ya que por muchos años ha predominado en México, como es el caso del Caribe mexicano y particularmente Cancún. Sin embargo, las actuales tendencias internacionales impulsan el establecimiento de diferentes modelos de desarrollo turístico, en los que, además de modificar la dimensión y escala de los proyectos, se persigue el desarrollo integral y sostenible de las pequeñas pobla- ciones que cuentan con potencial turístico. La muestra más clara de esta transformación en la perspectiva turística la encontramos en el Programa Pueblos Mágicos de México. Las implicaciones de este de programa federal repercuten de manera importante en las zonas donde se pone en marcha, pues incentivan el desarrollo turístico en espacios ambientalmente frá- giles y socialmente vulnerables, de ahí la necesidad de analizar sus resultados. Con este objetivo, el presente trabajo se compone de dos mo- mentos fundamentales: el primero es la identificación del papel que el turismo puede adoptar, en determinadas situaciones y cir- cunstancias, como una dimensión estratégica del desarrollo local. El segundo momento es la revisión de la metodología utilizada para la realización del estudio, así como para el tratamiento de los datos obtenidos y la validación científica de los resultados y el apartado cuarto incluye el análisis y discusión de los resultados obtenidos.

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2.2 El Turismo Como una Dimensión Estratégica del Desarrollo Local en el Ámbito Rural

La literatura económica reconoce, generalmente, que los proyectos turísticos representan una buena opción para el desarro-

en el caso del turismo alternativo indígena, se han impulsado en los últimos años treinta y un distintos programas de apoyo por diversas dependencias federales, estatales y munici- pales, así como por otras instancias no gubernamentales, lo que en muchas ocasiones implica una duplicidad de funciones y desperdicio de recursos.

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llo económico de un territorio, siempre que éstos reúnan una serie de condiciones y que su implementación responda a un modelo diseñado a sus necesidades particulares (Sáez, 2008). En este sen- tido, los rendimientos de la actividad turística dependen, en buena medida, como señala Goded (2002), de la capacidad para multipli- car los efectos en cadena sobre el conjunto de la economía a través del gasto turístico. Y ello, a su vez, es consecuencia de la dimen- sión, el nivel de desarrollo y el grado de diversificación productiva del territorio en cuestión. Numerosos estudios señalan la importancia del turismo como fuente de transformación social y de desarrollo sostenible. Entre las principales aportaciones económicas del turismo internacio- nal podemos destacar la provisión de divisas, su contribución al equilibrio del déficit comercial de la balanza de pagos, su capa- cidad para generar empleos e incrementar los ingresos fiscales, facilitando la intervención pública para mejorar el bienestar de los ciudadanos, (entre otros, véase Pearce, 1989; Lanza y Pigliaru, 1994; Sinclair y Stabler, 1997; Sinclair, 1998; Lickorish

y Jenkins, 2000; Goded, 2002; Lanza et ál, 2003; Cortés-Jiménez y

Artís, 2005; Tribe, 2005; Vanhove, 2005; Cooper et ál, 2007; Pu- lido et ál, 2008). En este sentido, organismos y agencias internacionales de coo- peración para el desarrollo y organizaciones no gubernamentales (ong) han implementado estrategias de fomento turístico como herramienta para el combate a la pobreza en zonas marginadas. Algunos ejemplos de estos esfuerzos mundiales son el Programa Turismo Sostenible para la Eliminación de la Pobreza (st-ep) de la Organización Mundial de Turismo (omt), las actuaciones de la Netherlands Development Organisation, los acciones de la Agen- cia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (aecid)

a través del Programa araucaria xxi, o la financiación de proyec- tos de turismo rural a través de microcréditos por parte de la Agen- cia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (usaid) o

fondep 5 (omt, 2005).

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5 fondep es una ong sin fines de lucro, creada en 1996. Contribuye al desarrollo sosteni- ble orientado, en primer lugar, a los grupos más desfavorecidos de la sociedad en las regiones marcadas por problemas evidentes; sequía, éxodo rural y diversas dificultades económi-

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La adecuada gestión turística puede generar una serie de efec- tos positivos en el crecimiento económico de cualquier territorio (Sharpley y Telfer, 2002; Martín y Sáez, 2006). En cualquier caso, para aprovechar esta oportunidad debe aplicarse una adecua- da política de gestión turística, que asegure que el incremento de la actividad turística se convierta en desarrollo turístico, y que éste favorezca el progreso económico de los territorios involucrados. Sin embargo, cuando no existe una planeación concreta y defi- nida, el turismo también puede generar riesgos y amenazas que afecten negativamente el proceso de desarrollo, pues, como toda actividad económica, el turismo no está exento de costos (Go- ded, 1999). Las estrategias turísticas de carácter regional presentan carac- terísticas propias del contexto geográfico y social en el que se des- envuelven (Telfer, 2002). Algunas particularidades que podemos destacar de este tipo de proyectos son la pequeña escala, un mayor control local de las inversiones turísticas, la mayor implicación local en los procesos de toma de decisiones, una tasa de desarrollo incremental, la puesta en valor de los recursos y capacidades comu- nitarias, los bajos requerimientos de inversión para la puesta en marcha de los negocios, el vínculo cercano entre los distintos sec- tores que participan en la conformación de la oferta turística —lo que facilita una mayor incidencia del efecto multiplicador— y un mayor grado de compatibilidad entre turistas residentes, consecuen- cia, precisamente, de la menor escala de los procesos de desarrollo. En cualquier caso, es importante recordar que una oferta com- petitiva de turismo en el ámbito local, como en cualquier otro ámbi- to territorial, requiere de un proceso productivo complejo, que va mucho más allá de la mera disposición de recursos y alojamiento, y que exige, además de la creación de un producto atractivo para el potencial cliente, de un nivel de capacitación y profesionalización tan alto, o más, que el que exigen tipologías ya muy consolidadas, como el turismo de litoral o el turismo urbano (Pardellas, 2008). Este hecho puede explicar que el turismo, a pesar de los esfuerzos

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cas. El principal objetivo de fondep es contribuir a la lucha contra la marginación, integrando a las personas económicamente débiles en la estructura productiva.

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políticos y empresariales realizados en muchos territorios con po- tencial, aún no haya generado la dinámica económica que se le re- conoce en la mayoría de la literatura consultada. El destino turístico se define como un conjunto de recursos que generan una capacidad de atracción suficiente para inducir a un viajero a realizar un desplazamiento hasta el lugar en el que se ubi- can (Solsona, 2008). Pero, para ello, además de disponer de recur- sos, es indispensable que los recursos o atractivos estén integrados con los servicios (Ejarque, 2005) y dotados de las infraestruc- turas necesarias para que puedan darse todas las condiciones nece- sarias para ofrecer una experiencia turística. En consecuencia, para que un territorio pueda ser considerado un destino turístico, de- berá contar con recursos capaces de atraer a la demanda y una ofer- ta de servicios que pueda dar respuesta a todas sus necesidades. En años recientes, el turismo rural ha captado el interés de muchos investigadores a nivel mundial gracias a los beneficios económicos que produce en los territorios en los que se pone en marcha. A nivel internacional, cabría citar, en otros, los trabajos “Rural recreation and tourism” de Butler (1998), Tourism and Recreation in Rural Areas de Butler, Hall y Jenkins (1998), New directions in rural tourism de Hall, Roberts y Mitchell (2003), Rural Tourism and Sustainable Business de Hall, Kirkpatrick y Mitchell (2005), “The restructuring of rural economies: rural tour- ism and recreation as a government response” de Jenkins, Hall y Troughton (1998), Indicadores de desarrollo sostenible para los destinos turísticos: guía práctica de omt (2004), Rural Tourism and Recreation: Principles to Practice de Roberts y Hall (2001), Rural tourism: An introduction de Sharpley y Sharpley (1997). En todas estas investigaciones hay una especial preocupación por los factores que condicionan el potencial del turismo rural para el aprovechamiento de las capacidades locales en la lucha por la re- vitalización de las economías rurales. También suele ser muy co- mún el análisis de los pros y contras de la introducción de una estrategia de desarrollo que dé protagonismo al turismo en los terri- torios rurales. Igualmente, hay un especial interés por los impactos económicos, sociales, ambientales y culturales derivados de un de- sarrollo no sostenible del turismo rural. La conclusión común a todas

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las aportaciones es que, en efecto, el turismo puede ser un instru- mento eficaz de desarrollo económico en el mundo rural, pero no en cualquier lugar y con independencia de las circunstancias, sino que requiere de las condiciones mínimas para alcanzar sus metas. En España, país en el que el desarrollo del turismo rural ha sido un fenómeno relativamente reciente, y en muchas regiones, podría considerarse una tipología aún emergente, por ejemplo, los traba- jos pioneros Planificación económica del turismo de una estrate- gia masiva a una artesanal y Turismo en espacio rural de Bote Gómez (1988, 1990), El turismo en el desarrollo rural de España de Cals, Capellà y Vaquer (1995), El turismo rural en España. Es- pecial referencia al análisis de la demanda de Fuentes (1995), o “El turismo rural en España” de Valdés (1996), en los que la prin- cipal preocupación se enfocaba a la difusión de los extraordina- rios valores del turismo rural como fuente de riqueza alternativa, o complementaria, a un sector agrario con serias dificultades de sub- sistencia, y en el conocimiento de los principales aspectos que caracterizaban la oferta y la demanda de esta tipología. En una eta- pa posterior han aparecido ya otras investigaciones, que centraban su interés en aspectos mucho más concretos, como la eficiencia de las políticas públicas de desarrollo rural (Canovés, Herrera y Blan- co, 2005; Canovés, Villarino y Herrera, 2006), la inexistencia de un marco de planificación estratégica que asegurara un mejor apro- vechamiento de los recursos dedicados al desarrollo del turismo rural (Pulido, 2005, 2008), el papel del turismo rural como instru- mento de desarrollo local (Sáez, 2008), el conocimiento de la es- tructura empresarial (Valdés, 2004), o el papel de las tecnologías de la información y las comunicaciones en la gestión de las empre- sas turísticas rurales (Blanco y Canovés, 2005; Polo y Frías, 2010). En México, sólo por citar algunas aportaciones, encontramos los trabajos de “Del saqueo a la conservación: turismo, ex-pesca- dores y ballenas en la Laguna San Ignacio, Baja California Sur, México” de Cariño et ál (2009), “Turismo rural sustentable en la comunidad indígena de Cuzalapa, municipio de Cuautitlán, Jalisco” de Gutiérrez et ál (2008), “Experiencia en turismo comunitario en Chiapas: Escudo Jaguar” de Gómez y Farrera (2008), “Turismo rural en el Bosque de La Primavera: una experiencia de capaci-

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tación y diagnóstico participativo” de Delgado y Téllez (2008), “La participación de las mujeres en los proyectos de turismo rural en San Jerónimo Acazulco, México” de Villanueva (2008), “Par- ticipación de la población en el turismo rural de la Sierra Tarahu- mara” de Pérez y Cardoso (2008), “Holbox: una experiencia de turismo rural en Quintana Roo” de Palafox et ál (2008) y “El ca- pital social, base para el desarrollo local de las comunidades ru- rales. El caso de San Pedro Atlapulco, Estado de México” de Zizumbo y Pérez (2006), que dan cuenta de que el desarrollo de poblaciones rurales a través del turismo es posible, aun cuando se reconocen los retos y obstáculos que se encuentran en la prácti- ca cuando se promueve el turismo como alternativa de ingresos a las comunidades rurales. Existen también trabajos como Políticas Públicas para el Desarrollo Integral, el caso del Turismo Alter- nativo en Regiones Indígenas de Palomino y López (2009), “Po- líticas públicas, turismo y desarrollo local” de Castro y Fonseca (2008), “Hacia una política turística para el desarrollo rural” de Velázquez (2008) o “Políticas públicas y turismo rural: la partici- pación municipal en el Parque Sabanillas de Lerma, México”, de Vilchis (2008), que analizan las políticas públicas que en materia de turismo se vinculan con el desarrollo local y específicamente con el turismo rural. Por tanto, es de suma importancia valorar en qué medida determi- nadas actuaciones en el ámbito local contribuyen al fortalecimiento de su actividad turística, mejorando su posicionamiento en los mer- cados, lo que justifica el análisis de estos procesos, que facilitará un mejor conocimiento sobre los elementos que condicionan el poten- cial del turismo como una dimensión estratégica de desarrollo local.

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2.3 El Programa Pueblos Mágicos de México 6

Lanzado en 2001, el Programa Pueblos Mágicos forma parte de las acciones estratégicas de la Secretaría de Turismo de México

6 La información presentada en este apartado fue obtenida de las normas de operación del propio Programa Pueblos Mágicos (sectur, 2009), así como del material presentado por el personal de la Secretaría de Turismo durante el Taller de Introducción al Programa Pueblos Mágicos, celebrado en junio de 2007 en Calvillo, Aguascalientes, México (sectur, 2007a).

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(sectur). Surge con el propósito de diversificar la oferta turística e incorporar a las propias comunidades a los beneficios del de- sarrollo económico y social del país. Es un programa cuyo objetivo es contribuir al fortalecimiento de la competitividad turística, es- pecialmente en aquellas localidades susceptibles de consolidar o acrecentar los flujos turísticos. Esto es, que tengan atributos turís- ticos diferenciadores, o valores destacables, histórico-culturales, naturales o excepcionales para la práctica turística y que exista, además, la voluntad de la sociedad y los tres niveles de gobierno. Está, además, orientado al desarrollo turístico integral para la localidad principal y los sitios de interés turísticos aledaños, con- virtiéndose en un programa de apoyo a estados y municipios para la diversificación o consolidación del producto turístico. 7 Los objetivos del programa se centran en estructurar una oferta turística complementaria y diversificada hacía el interior del país; aprovechar la singularidad de las comunidades para la generación de productos turísticos basados en las diferentes expresiones de la cultura local; generar otros productos turísticos alternativos; po- ner en valor, consolidar o reforzar los atractivos de las zonas con potencial turístico, fomentando así la afluencia de visitantes, generando mayor gasto y la creación o modernización de nego- cios turísticos locales; que el turismo local se constituya como una herramienta del desarrollo sustentable, así como en un programa de apoyo a la gestión municipal; y que las comunidades receptoras aprovechen y se beneficien del turismo como actividad redituable, como opción de negocio, de trabajo y de forma de vida. Para alcanzar el reconocimiento como «Pueblo Mágico» y be- neficiarse de las actuaciones del programa, las localidades can- didatas deben cumplir con una serie de criterios previamente establecidos. El expediente es analizado por el Comité Interinsti- tucional de Evaluación y Selección (cies), y junto con las visitas que se realizan a la localidad se determina si la localidad puede ser

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7 Las líneas de acción estratégicas que establece el programa son: infraestructura, ser- vicios e imagen urbana; equipamiento turístico; creación, mejoramiento y rehabilitación de sitios de interés turístico; creación, desarrollo e innovación de productos turísticos; ex- celencia y calidad de los servicios; profesionalización, capacitación y cultura turística; modernización mipymes; agenda 21; certificación ambiental; fomento a la inversión; y mer- cadotecnia integral.

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Figura 2.1 Destinos integrantes del programa

D E M é XICO Figura 2.1 Destinos integrantes del programa Fuente: sectur . candidata a

Fuente: sectur.

candidata a incorporarse al programa. Los criterios que se consi- deran en la evaluación son:

1) involucramiento de la sociedad y autoridades locales; 2) instrumentos de planeación y regulación; 3) impulso al desarrollo regional; 4) oferta de servicios y atractivos; 5) valor singular «Magia» de la localidad; 6) condiciones espacio-territoriales; 7) impacto del turismo en la localidad y área de influencia; y 8) desarrollo de capacidades locales.

Según establece la propia sectur, algunos de los principales beneficios que el Programa Pueblos Mágicos genera en las locali- dades integrantes son, desde el punto de vista económico, la reconversión de la actividad económica de la comunidad y áreas de influencia; la generación de empleo; la plusvalía de fincas y terre-

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nos; y el incremento de turistas, lo que genera mayor gasto per cá- pita e incremento en el porcentaje de ocupación. En relación a los aspectos sociales, según la Secretaría de Turismo, se propiciará una comunidad unida, un mayor sentimiento de pertenencia y or- gullo, además de que se impulsará el valor del Patrimonio Cultu- ral y la distinción de la localidad. En cuanto a los beneficios sobre los elementos físicos se señalan la creación o mejoramiento de imagen urbana, infraestructura, servicios y equipamiento turís- tico y el mayor valor de sitios de interés turísticos. Por último, vale la pena enfatizar el papel protagónico y la par- ticipación que se pretende tenga la comunidad receptora, tanto la directamente relacionada con la actividad turística y negocios afi- nes, como la sociedad civil en general. En este sentido, el programa prevé la integración de un Comité Turístico Pueblo Mágico y, deri- vado de éste, la creación de grupos de trabajo que induzcan la rea- lización de programas de acción específicos.

2.4 Metodología

Según se ha referido, el objetivo de la investigación es analizar el grado de desarrollo turístico en los diversos destinos integrantes del Programa Pueblos Mágicos que permita llegar a una categori- zación de los mismos en función del crecimiento alcanzado. Ello permitirá, a su vez, conocer el éxito alcanzado en la consecución de los objetivos del programa y, en consecuencia, valorar la efica- cia del mismo en el desarrollo de un modelo turístico alternativo al tradicional en México.

2.4.1 Semáforo para Categorización de las Localidades Turísticas en Base al Grado de Desarrollo Turístico

Para la obtención de los datos necesarios se diseñó un instrumen- to, mediante la adaptación de una metodología integral de evaluación propuesta por la Secretaría de Turismo de México, tomando como base el fascículo 8 de la serie de documentos técnicos sobre competi- tividad publicados por la sectur, que se refiere a la «Identificación de Potencialidades Turísticas en Regiones y Municipios».

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Además de una presentación, en la que se explica de manera ge- neral el objetivo de la investigación y del instrumento, la con- formación del documento, las indicaciones generales para su cumplimentación, etcétera, el instrumento, en forma de cuestio- nario, recoge ciento veinte aspectos a evaluar, organizados en seis secciones: “indicadores turísticos”, “infraestructura general y de servicios”, “infraestructura turística”, “equipamiento turístico”, “instalaciones turísticas” y “mercado turístico”. Como su propio nombre indica, el cuestionario ofrecía tres op- ciones de respuesta, marcadas con los colores rojo, si se carecía del aspecto; amarillo, si el elemento existía, pero de manera de- ficiente o precaria; y verde, cuando el aspecto se encontraba en óptimas condiciones en el destino. De manera simultánea con la asig- nación del color, cada respuesta tenía un valor numérico: 1 para rojo, 2 para amarillo y 3 para verde. Esto permitió asignar un valor nu- mérico general para cada uno de los ámbitos de análisis y con ello poder tabular, examinar y graficar los resultados para determinar los distintos niveles o categorías de desarrollo turístico de los mu- nicipios examinados. El cuestionario se envió a las dependencias de turismo en cada uno de los veinticinco estados de la república que cuen- tan con al menos un destino integrado al programa y se obtuvo información sobre veinte destinos ubicados en diecisiete esta- dos, lo que representa un 62.5% de los destinos integrantes, y muestra una distribución y variedad interesante que se consi- deró suficiente para poder iniciar el análisis y establecer la ca- tegorización. Al enviar el cuestionario, se pidió a los técnicos 8 de cada esta- do que respondieran marcando aquella opción que reflejara la si- tuación actual del destino, y no aquella que resultara ideal, con lo que se pretendía obtener una imagen los más cercana a la realidad sobre el grado de desarrollo que en ese momento presentaban cada uno de los destinos que se incluyen en el programa.

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8 Las personas que respondieron al instrumento fueron funcionarios públicos de primer o segundo nivel, directamente involucrados con los destinos integrantes del programa. En la mayoría de los casos pertenecían a los departamentos de planificación o de desarrollo de productos turísticos en las dependencias estatales de turismo.

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2.4.2 Tratamiento de los Datos

Como ya se ha señalado, la asignación de valores numéricos a las opciones de respuesta que presentaba el cuestionario permitió transformar la valoración cualitativa de cada destino en una va- loración cuantitativa, con la cual fue posible obtener diferentes estadísticas, así como los promedios por sección, concretando

los resultados del análisis a través de diversas matrices. Para ello se utilizó el paquete estadístico spss (versión 17.0). Para tener una visión más completa del desarrollo turístico de cada destino, el instrumento comprendía una valoración desde una perspectiva tanto de oferta como de demanda. La primera, a través de las secciones “infraestructura general y de servicio”, “infraes- tructura turística”, “equipamiento turístico e instalaciones turísti- cas”. Respecto a la demanda, la valoración se realizó mediante el último apartado denominado “mercado turístico”. El tratamiento por separado de ambos componentes permitió trabajar en una representación gráfica a manera de un cuadrante que representaba la posición de cada uno de los destinos en relación

a los demás (véase gráfico 2.1). La categorización sugerida consi-

dera tres niveles de desarrollo turístico: bajo, medio y alto. Para asignar dicha categorización se establecieron tres estratos, en fun-

ción de los rangos obtenidos entre el valor de la respuesta más bajo y el más elevado.

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P UEBLOS

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M é XICO

2.4.3 La Validación de Resultados

Con la finalidad de validar el instrumento utilizado, los ítems

y secciones consideradas, y, sobre todo, los resultados obtenidos, se recurrió a un procedimiento de consulta a expertos, para lo cual se desarrolló un documento que explicaba la técnica de recolec- ción de datos utilizada y el procesamiento de la información que permitió la categorización de los destinos. El documento fue en- tregado a quince prestigiados investigadores especializados en temas turísticos a nivel nacional, todos con grado de doctor y colaboradores en las universidades con mayor prestigio en México. Posteriormente a la evaluación del documento, los expertos con-

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sultados emitieron sus juicios y comentarios sobre el mismo, lo que permite confirmar la validez de la información que se presenta en este trabajo, toda vez que los autores cuentan con la garantía de que la comunidad científica mexicana avala los datos obtenidos.

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P UEBLOS

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2.5 Resultados y Discusión

A manera de resumen, se presenta la tabla 2.1, en la que se muestran los promedios por sección para cada uno de los destinos, así como un promedio general para el apartado de oferta y el correspondiente para la demanda (“mercado turístico”).

Tabla 2.1 Resultados generales de la aplicación

 

Oferta

Demanda

 

I.

 

III.

   

Pueblos

Mágicos

Infraestructura general y de servicios

II.

Infraestructura

tturística

Equipamiento

y servicios

turísticos

IV.

Instalaciones

turísticas

Promedio

general

V.

Mercado

turístico

Álamos

1.3

2.0

2.3

2.4

2.0

2.8

Bacalar

2.3

2.0

1.8

2.1

2.0

2.4

Bernal

2.0

2.3

1.6

1.9

2.0

2.4

Capulálpam

2.3

2.3

2.5

2.5

2.4

2.6

Coatepec

2.4

1.8

2.0

2.3

2.1

2.6

Comala

2.3

1.8

1.7

2.1

2.0

2.3

Cosalá

2.2

2.3

1.8

1.8

2.0

2.4

Cuetzalan

1.8

1.7

1.9

2.2

1.9

2.3

Cuitzeo

2.3

2.3

2.6

2.4

2.4

2.2

El Fuerte

2.6

2.5

2.1

1.8

2.2

2.8

Huamantla

2.5

1.8

1.8

1.6

1.9

2.4

Izamal

2.3

2.2

2.2

2.4

2.3

2.6

Jerez

2.6

2.0

1.8

2.0

2.1

2.3

Parras de

la Fuente

2.4

1.7

1.8

1.9

1.9

2.6

Pátzcuaro

2.5

2.7

2.8

2.9

2.7

3.0

Real de

Asientos

1.8

1.5

1.2

1.5

1.5

2.0

Real de

Catorce

San Cristóbal de las Casas Santiago Tlalpujahua

1.8

2.0

1.9

1.8

1.9

2.9

2.5

2.0

2.3

2.0

2.2

2.9

2.3

2.0

1.7

1.4

1.8

2.5

2.3

2.3

2.6

2.1

2.3

3.0

Fuente: Elaboración propia.

65

Estos datos son tomados como base para elaborar la figura 2.2, en la que se presenta la posición de los diferentes destinos y se hace una propuesta de categorización del desarrollo turístico al- canzado. Los destinos de «alto grado de desempeño turístico» son Páztcuaro y Tlalpujahua, siendo el primero de ellos él que obtuvo la puntuación más alta entre todos los destinos analizados. Mien- tras que en la categoría de «bajo desarrollo turístico» encontramos solo a Real de Asientos, debido a que presenta graves carencias en todos los ámbitos de análisis. Los diecisiete destinos restantes que fueron analizados son considerados destinos con grado de desarro- llo turístico medio.

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P ROGRAMA

P UEBLOS

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Figura 2.2 Categorización de los destinos en base a su grado de desarrollo turístico

de los destinos en base a su grado de desarrollo turístico Fuente: Elaboración propia. Como indica

Fuente: Elaboración propia.

Como indica la figura 2.2, los resultados muestran una gran disparidad entre las diferentes localidades analizadas, por lo que es necesario hacer un examen detallado de cada una de las seccio- nes que se incluyeron en el instrumento, antes de llegar a establecer conclusiones generales. En relación a la primera sección (véase ta- bla 2.2), relativa a la infraestructura general y de servicios, se detectó que las carreteras son la principal vía de acceso a los destinos turís- ticos, las cuales, en su mayoría, están en buen estado, aunque los

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Tabla 2.2 Resultados respecto a la infraestructura general y de servicios

I. Infraestructura general y de servicios

 

Transporte terrestre

Transporte

Comuni-

Salud

Servicios

Energía

 
 

aéreo

 

caciones

urbanos

Pueblos

Mágicos

Vías carreteras Vías de ferrocarril Red de calles Terminales ferroviarias Terminales de autobuses Señalización

de combustible,

abasto

(transporte,

Servicios

auxilio vial)

sanitarios,

cafeterías,

mecánicos,

talleres

Aeropuertos

Aeródromos