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PRESENTACIÓN

PARTE GENERAL

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CONTENIDO

I.- Concepto romano de contrato

II.- Clases de Contratos

1.- Por su regulación legal

A.- Contratos nominados

B.- Contratos innominados

2.- Por la forma de constituirse

A.- Contratos formados verbis

B.- Contratos formados litteris

3.-Por la manera de perfeccionarse

A.- Contratos reales

B.- Contratos consensuales

III.- Requisitos generales de los contratos

1.- El consentimiento de las partes contratantes

2.- La capacidad de las partes contratantes

3.- El objeto del contrato

IV.- Los vicios de la voluntad

1.- El error

2.- El Dolo

3.- La Violencia

4.- Discordancia entre la voluntad interna y la declaración de voluntad

PARTE ESPECIAL

2

1.- Contrato de compraventa

2.- Contrato de permuta

3.- Contrato estimatorio

4.- Contrato precarium

5.- La transactio

6.- Contrato de locatio conductio

A.- Locatio conductio rerum (locación o arrendamiento de cosas)

B.- Locatio conductio opererum (locación o arrendamiento de trabajo)

C.- Locatio conductio operis (locación o arrendamiento de obra)

D.- Contrato de aparcería

7.- Contrato de mandatum (mandato)

8.- Contrato de donación

9.- Contrato de mutuo (mutuum)

10.- Contrato de comodato (comodatum)

11.- Contrato de depósito (depósitum)

12.- Contrato de prenda (pignus)

13.- El precontrato

BIBLIOGRAFÍA

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PRESENTACIÓN

En el presente trabajo nos hemos propuesto como objetivo estudiar los elementos esenciales de la doctrina jurídica romana relativa a los contratos. Para ello hemos dividido nuestra exposición en dos partes:

En la primera (Parte General) hemos abordado los aspectos comunes a todos los contratos romanos, es decir, su concepto, su clasificación, los requisitos generales para su validez y los vicios de la voluntad que pueden afectarlos.

En la segunda (Parte Especial) estudiamos de manera concreta algunos de los contratos romanos más comunes, haciendo un poco más de énfasis en la compraventa, el arrendamiento y el mandato, en vista de la importancia que tienen esos contratos en el tráfico jurídico moderno.

Consideramos importante relacionar estos contenidos de Derecho romano con las regulaciones de la legislación civil nicaragüense, lo que hemos hecho mediante notas al pie, a fin de no interrumpir demasiado el orden sistemático de la exposición.

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PARTE GENERAL

I.- Concepto romano de contrato

Para los juristas clásicos el contrato consiste en una convención o acuerdo y no en una declaración unilateral. Por ello, Gayo expone una excepción a su misma clasificación, cuando dice a propósito del pago de lo que no se debe (indebiti solutio) y que ha sido entregado por error, que “esta clase de

obligación no parece nacer del contrato, porque el que entrega con intención de pagar, más bien quiere disolver un negocio que contraerlo”.

La noción romana de contrato difiere profundamente de la noción moderna 1 . Hoy día se utilizan frecuentemente como sinónimos los términos “contrato”,

partes

encaminado a crear obligaciones. En cambio en Roma estos tres términos se separan netamente:

“convención”

y

“pacto”,

para

referirse

a

cualquier

acuerdo

entre las

a.- El pactum es primariamente, un acuerdo de voluntades, que no genera acción, pero que puede resultar protegido por el pretor por vía de excepción; pactos son también las cláusulas accesorias que se añaden a los contratos de buena fe.

b.- La conventio es el acuerdo de voluntades que subyace en todo contrato.

c.- El contractus, en sentido técnico, es el acuerdo de voluntades, reconocido expresamente por el Ius Civile como fuente de obligaciones y dotado, como tal, de una acción civil. Por tanto, más que de "el contrato" habría que hablar de "los contratos", pues la tipicidad de los contratos, no es más que un reflejo del sistema romano de acciones típicas.

II.- Clases de Contratos

Los contratos se clasifican: a) Atendiendo a su regulación legal, en contratos nominados y contratos innominados; b) Por la forma de constituirse, en contratos verbis y contratos litteris; c) por la forma de perfeccionarse, en contratos reales y contratos consensuales.

1.- Por su regulación legal

A.- Contratos nominados

Son aquellos que tienen como característica el objeto mismo y se considera que están reglamentadas en leyes generales además tiene la característica de lo que son obligaciones de dar.

1 Art. 2435 C.: “Contrato es un acuerdo de dos o más personas para constituir, regular o aclarar entre las mismas un vínculo jurídico”.

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B.- Contratos innominados

Tiene como características un hacer, una prestación de servicios y se considera que están reglamentados en leyes específicas. Se les conoce también como contratos atípicos porque carecen de alguna legislación. Entre ellas están la permuta, el contrato estimatorio, el precarium, la transactio, la locatio conductio (arrendamiento) en sus cuatro modalidades (la locatio conductio

rerum, la locatio conductio opererum, la locatio conductio operis y el contrato

de aparcería), el mandatum (mandato) y la donatio (donación).

2.- Por la forma de constituirse

A.- Contratos formados verbis

Es un contrato nominado que se celebraba de manera verbal mediante la figura de la estipulatio, la cual era considerada como el nervio puntual de la doctrina clásica de las obligaciones. Se hacía verbalmente mediante una pregunta del acreedor y una respuesta congruente del deudor, es decir la estipulatio era una promesa que se daba de manera “estipulada” o manera de pregunta y respuesta. De acuerdo al Ius Civile se representaba mediante la figura de spondeo, spondes. La spondeo era una institución de raigambre, sello religioso- jurídico, y que solo era válida para los ciudadanos romanos (es decir, para quienes gozaban del commercium). Su objetivo era otorgar fuerza obligatoria a toda clase de contratos. En cuanto a sus efectos, no se limitaba a proporcionar eficacia a los contratos que carecían de ella, sino también a dar nacimiento a cualquier clase de contrato o acto jurídico.

Los requisitos de la estipulatio eran:

a.- Oralidad: Las palabras solemnes que daban valor jurídico al contrato, consagradas por la estipulatio, debían ser pronunciadas por las partes; por esta razón, en el Derecho clásico no era permitido a sordomudos e infantes contratar de esta manera. Sin embargo durante el Derecho posclásico se permitió la intervención de un tutor o representante.

b.- La unidad del acto: Seguido de la pregunta de una parte, debía venir inmediatamente la respuesta de la otra parte, de acuerdo al principio que se afirmó durante el período clásico.

c.- Congruencia entre pregunta y respuesta: Debía mediar correspondencia entre ambas, porque no es valida la estipulatio en la que se interroga sin condición o se responde con condición.

d.- Presencia de las partes: debido a la estructura formal de la estipulatio se requiere siempre de la presencia física de las partes.

La estipulatio puede ser de dos clases: certa o incerta. Era certa cuando de las mismas palabras de desprenda el quid, quale, quantum (qué, cómo, cuánto) de

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la obligación. Era incerta cuando falta dicha determinación o bien cuando la obligación consiste en una mera obligatio facendi (obligación de hacer).

B.- Contratos formados litteris

época

clásica de las obligaciones. Se

de

ingresos y egresos), en el cual el paterfamilias, a la manera de los comerciantes actuales, anotaba las cantidades que sus deudores le pagaban y las cantidades que él pagaba a sus acreedores.

paterfamilias en su libro de cuentas o

La

transcriptio

o

nomen transcripticium

fundaba

era

en

el

contrato

literal

de

que

la

las

anotaciones

et

hacía

(libro

el

códex

accepti

expensi

Una vez que se tiene la anotación literal esta se deberá registrar como un hecho actual y de ahí que se decía que la transcriptio trata sobre una certa pecunio (cierto patrimonio) porque engendra deudas abstractas que deberán cumplirse mediante el pago. La transcriptio no podía estar sujeta a término.

Según Gayo la transcriptio, podría ser de dos clases:

a.- A res in personam (de una cosa a una persona): Significa la transformación de una obligación real en literal: el paterfamilias anotaba en su accepti como si uno de sus deudores realmente le hubiese pagado y no era así.

b.- A personam in personam (de personas a persona): Significa la sustitución de un deudor por otro: el paterfamilias anotaba en su accepti el nombre de otro deudor.

3.- Por la manera de perfeccionarse

A.- Contratos reales

Para los clásicos, eran una obligatio quae re contra hitar (obligación que se contrae mediante la entrega de la cosa).

Obligatio re significa que la obligación nace o se perfecciona por la transmisión física de la cosa objeto del contrato para que al cabo de cierto tiempo se restituya la misma cosa u otra del mismo género, calidad y cantidad.

En relación a las obligatio re, Gayo expresa que re contrahitur obligativo veluti

mutui datione (las obligaciones reales solo se transmitían por la dación de un mutuo).

Sin embargo el Digesto y las Instituciones de Justiniano señalan que existen como contratos reales, además del mutuo y del comodato, que eran los únicos para el Derecho clásico, el depósito y la prenda.

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B.- Contratos consensuales

Un asentimiento más otro asentimiento originan la consensualidad, llamada por los romanos “aquiesencia”. El ejemplo mas común de un contrato consensual es la compraventa (emptio venditi).

El origen de la compraventa romana está en la permutas-permutatum, ya que acontecía que a alguien le sobrara lo que a otro le faltaba, pero como era frecuente tener que intercambiar cosas útiles por cosas inútiles, se creó un común denominador que llegó a tener cierto valor abstracto entre los romanos, es decir ya no tenían que acudir al intercambio de una cosa por otra, sino más bien pagar un precio para adquirir una cosa llamada mercancía.

Otras

estimatorio.

formas

de

contrato

consensual

son

el

precontrato

y

el

contrato

III.- Requisitos generales de los contratos

Además de las condiciones especiales de validez de cada contrato, el Derecho romano señala ciertos elementos comunes a todos ellos, esenciales para su existencia: el consentimiento de las partes, la capacidad de las partes y el objeto válido del contrato 2 .

1.- El consentimiento de las partes contratantes

El consentimiento es el acuerdo de dos o más personas que se entienden para producir un efecto jurídico determinado. Este acuerdo forma la conventio, base de todo contrato 3 .

El consentimiento debe darse por todas las partes contratantes, pues una persona no puede obligarse por su sola voluntad. Si ha ofrecido o prometido un contrato, pero la contraparte no ha aceptado es una simple pollicitation, no un contrato 4 .

El consentimiento debe ser real. Por eso no pueden consentir el loco o el infante. Tampoco hay consentimiento cuando está presente un error que afecte la esencia del negocio que se quiso concluir: error sobre la naturaleza del contrato (Máximas cree recibir una cantidad de monedas en calidad de mutuo y en realidad se le entregan en calidad de depósito) o error sobre el objeto del

2 Art. 2447 C.: “No hay contrato sino cuando concurran los reqisitos siguientes: 1° Consentimiento de los contratantes. 2° Objeto cierto que sea materia del contrato”.

3 Art. 2436 C.: “Además de las condiciones indispensables para la validez de las obligaciones en general, se requiere, para las que nacen de contrato, el consentimiento, y que se cumplan las solemnidades que la ley exija”.

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contrato (Salustio cree comprar al esclavo Primus, y Mencio cree vender el esclavo Secundus) 5 .

2.- La capacidad de las partes contratantes

Solo las personas capaces pueden contratar 6 . No debe confundirse la incapacidad con la imposibilidad de consentir. El loco y el infante no pueden contratar porque les falta voluntad y por tanto no pueden consentir. Los incapaces, en cambio, gozan de libre albedrío y pueden manifestar seriamente su voluntad, pero el Ius Civile anula su consentimiento por razones de protección al incapaz (por falta de edad, por la prodigalidad o por razones de sexo) y por la esclavitud 7 .

Los menores impúberos sui iuris estaban bajo tutela, y sólo podían contratar con la auctoritas de su tutor en negocios que lo convirtieran en deudor o que disminuyeran su patrimonio, pero podía contratar por sí mismo en lo ventajoso. Los impúberos alieni iuris estaban bajo la potestad del paterfamilias. Los hombres sui iuris menores de veinticinco años eran considerados legalmente incapaces y se les asimiló a los pupilos salidos de la infancia. Por ello sólo podían contratar con la auctoritas de su curator en negocios que lo convirtieran en deudor o que disminuyeran su patrimonio, pero podía contratar por sí mismo en lo ventajoso.

El pródigo (es decir, quien disipaba irresponsablemente sus bienes) fue declarado incapaz para protegerle tanto a él mismo como a los derechos de sus herederos agnados. Era declarado en estado de interdicción y puesto bajo curatela. Podía adquirir y ser acreedor en contratos, pero no obligarse.

En el caso de las mujeres, los romanos consideraban que su ligereza y debilidad le hacían merecedora de protección, por lo que fuese sui iuris o alieni iuris, era declarada incapaz por el Ius Civile. La mujer sui iuris estaba bajo tutela perpetua, en situación similar a la del pupilo. La mujer alieni iuris (esposas in

5 Art. 2455 C.: “Esa anulable el contrato en que consiente por error, cuando éste recae: 1° Sobre la especie del acto o contrato que se celebra. 2° Sobre la identidad de la cosa especificada de que se trata, o sobre su sustancia o calidad esencial”.

6 Art. 2471 C.: “Para que el consentimiento sea válido se necesita que el que lo m anifiesta sea legalmente capaz”. Art. 2472 C.

7 En el Derecho Civil nicaragüense son incapaces: 1.- Los privados judicialmente de la administración de sus bienes por causas legales: Por ejemplo, los concursados o quebrados. 2.- Los menores de veintiún años, salvo que hayan sido declarados mayores, o estén en los casos de los arts. 249 y 272 C. y del art. 7 C.C. 3.- Los dementes (art. 2472 C.). 4.- Los sordomudos que no pueden darse a entender por escrito o de otro modo claro e indubitable. 5.- Los suspendidos judicialmente de sus derechos civiles. La interdicción civil es una pena accesoria que priva al penado durante la condena del derecho de patria potestad, de la administración de sus bienes y del derecho de disponer de ellos por acto intervivos, salvo e n los casos en que la ley limite estos efectos. Para la administración de sus bienes se le nombrará un guardador (arts. 55, 58 y 70 Pr.).

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manu e hijas de familia púberes) son incapaces totalmente de obligarse civilmente por contrato.

Los esclavos, siendo jurídicamente cosas (res) dentro del patrimonio de su dueño, no tiene capacidad alguna y no puede llegar a ser deudor ni acreedor. Sin embargo se reconocía que podía contratar en representación de su dueño para hacerlo acreedor, pero no deudor, a menos que en este último caso actuara con autorización de aquel.

3.- El objeto del contrato

El objeto del contrato consiste en la creación de una o más obligaciones, pero si una de esa obligaciones es nula, el contrato mismo es nulo por falta de objeto válido.

Para que el objeto del contrato sea válido debe ser posible, lícito, evaluable en dinero y determinado.

El objeto debe ser posible en el momento de contratar 8 . La imposibilidad puede ser natural (no puede darse lo que no existe) o puede ser jurídica (es imposible la venta de un hombre libre o de una cosa divini iuris). Sin embargo, puede contratarse una cosa futura, con tal que exista al momento de la ejecución de la obligación 9 .

El objeto del contrato debe ser lícito. Es nulo el contrato que recae sobre un acto contrario a la ley, la moral o las buenas costumbres 10 .

El objeto del contrato debe constituir para el acreedor una ventaja apreciable en dinero, pues siendo la obligación una restricción de la libertad del deudor, no puede ser creada por puro capricho, sino únicamente si otorga un beneficio al acreedor. Si el deudor no cumple voluntariamente la obligación, el acreedor podrá pedir indemnización por daños y perjuicios, por lo que es preciso que el objeto sea evaluable en dinero 11 .

8 Art. 2474 C.: “No podrán ser objeto de contrato las cosas o servicios imposibles”. Art. 2476 C.: “Es nulo el contrato cuyo objeto no sea física o legalmente posible”. Art. 2477 C.:

“En los contratos sólo se considera físicamente imposible lo que lo sea con relación absoluta al objeto del contrato, pero no a la persona que se obliga”.

9 Art. 2473 párr. 1 C.: “Pueden ser objeto de contrato todas las cosas que no están fuera del comercio de los hombres, aun las futuras”.

10 Art. 2437 C.: “Los contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que no sean contrarios a las leyes, a la moral, ni al orden público”. Art. 2473 párr. 3 C.: “Pueden ser igualmente objeto de contrato todos los servicios que no sean contrarios a las leyes o a las buenas costumbres”.

11

Art. 2478 C.: “Tampoco pueden ser objeto de contrato las cosas o actos que no se puedan

reducir a un valor exigible

11

El objeto del contrato debe estar determinado. No es necesario que la determinación sea absoluta, pero tampoco puede ser demasiado incierta 12 . La determinación del objeto puede ser genérica (quince barricas de vino, cien medidas de trigo, mil sextercios) o en especie o cuerpo cierto (el esclavo Mencio, el caballo Bucéfalo).

IV.- Los vicios de la voluntad

El consentimiento de los contratantes puede estar afectado por vicios: El error, la violencia y el dolo.

1.- El error

En el Derecho romano arcaico y clásico se admitía el respeto a la voluntad interna como principio, incluso en contra de la voluntad declarada. En el Ius Civile el error no se consideraba como causa de nulidad con carácter general. En estudios posteriores se fue admitiendo que el error, en determinadas circunstancias, fuese aceptado como causa de nulidad tras analizar el caso concreto.

El error puede ser de dos clases:

Error en sentido propio: Error o ignorancia que vicia nuestra voluntad interna, de tal forma que nosotros erróneamente realizamos un negocio jurídico por creer sobre lo que creemos de ese negocio jurídico, o algún aspecto de él. El error está en nuestra voluntad interna. Ej. cuando yo voy a hacer un negocio jurídico de compraventa y lo que estoy haciendo es una donación hay un error

propio. Error in negotio / in persona.

El error que vicie la voluntad interna dará invalidez al negocio jurídico. No todo error afecta a la validez del negocio jurídico.

Error en sentido impropio: Es el que recae sobre la declaración de voluntad, (es más bien un vicio de la declaración de voluntad).

En el Ius Civile del Derecho arcaico, era difícil que se produjese un error impropio. Cuando el pretor empieza a intervenir, abre cauces de posibilidad de que sea apreciado el error en los negocios jurídicos.

El Derecho romano no establecía consideraciones de carácter general, sino que actuaba sobre casos concretos, con soluciones diferentes a cada caso. De esta manera distinguían diversos tipos de errores:

12 Art. 2475 C.: “El objeto de todo contrato debe ser una cosa determinada en cuanto a su especie. La indeterminación en la cantidad no será obstáculo para la existencia del contrato, siempre que sea posible determinarla sin necesidad de nuevo convenio entre los contratantes”.

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Error in negotio: Es el que recae sobre la naturaleza misma del negocio que se esté realizando y provoca la nulidad del mismo, (es el caso de una supuesta compraventa que en realidad encubre una donación) 13 .

Error in personan: No siempre provoca la nulidad, sólo en los casos en que la cualidad o identidad de la persona es esencial para la validez del negocio, como en el contrato de donación, donde no es indiferente quien es el donatario 14 .

Error in corpore: Es el que recae sobre la individualidad concreta del objeto del negocio, (identificación del objeto), y provoca la nulidad del negocio, por ejemplo, creo comprar el fundo A y resulta que en realidad compré el fundo B 15 .

Error in nómine: Es el que recae sobre el nombre del objeto del negocio. El negocio es válido siempre que se pueda identificar el objeto del mismo, por ejemplo, compro el fundo A que está situado en tal parte, tiene una extensión de tanto y tiene tales linderos, pero resulta que en realidad es el fundo B.

Error in sustancia: Es el que se refiere a la composición del objeto del

negocio, (oro en vez de latón), puede producir la nulidad identificación del objeto 16 .

la

solo si afecta

a

Error in quantitate: Supone vicio de la voluntad y unos casos produce la nulidad y en otros no; por ejemplo, en la estipulatio el error en la cantidad acordada produce nulidad, en cambio en el arrendamiento si la cantidad abonada es superior a la acordada no produce nulidad.

2.- El dolo

Se entiende por dolo los manejos fraudulentos empleados para engañar a una persona y hacerle dar su consentimiento en un negocio jurídico, que de no mediar dicha maquinación no hubiera celebrado 17 .

13 Art. 2463 C.: “El error de derecho produce la nulidad del contrato, sólo cuando él mismo es la causa única o principal”. Art. 2455 inc. 1° C.

14 Art. 2467 C.: “El error sobre la persona sólo invalidará el contrato cuando la consideración a ella hubiere sido la causa principal del mismo”.

15 Art. 2455 inc

2° C.

16 Art. 2462 C.: “El error de hecho no produce la nulidad del contrato sino cuando recae sobre la sustancia de la cosa que contituye su objeto”.

17 Art. 2469 C.: “Hay dolo, cuando con palabras o maquinaciones insidiosas de parte de uno de los contratantes, es inducido el otro a celebrar un contrato que, sin ellas, no hubiera hecho”. Art. 2470 párr. 1 C.: “Para que el dolo produzca la nulidad de los contratos, deberá ser grave y no haber sido empleado por las dos partes contratantes”.

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La parte perjudicada por el dolo podía intentar judicialmente una acción especial (actio doli) para obtener reparación de los daños cuando la obligación había sido ejecutada (con una nota de infamia para el demandado condenado) o ejecutar la acción in integrum restitutio, por la cual las cosas regresaban al estado en que se encontraban antes del contrato. También se concedía una defensa (exceptio doli) al deudor víctima del dolo del acreedor, que podía oponer cuando aun no se había ejecutado la obligación 18 .

3.- La violencia

La violencia consiste en actos de fuerza material (coacción) o moral (amenaza) que de ordinario hacen impresión en una persona razonable 19 y que inspiran a quien los sufre un temor suficiente para obligarla a dar su consentimiento 20 . Los romanos no consideraban pues a la violencia en sí misma, sino en sus efectos, (el metus o miedo que producía la violencia).

El Ius Civile clásico no considera al metus como vicio que invalide un negocio jurídico, pero al final de la República, el pretor comienza a establecer medidas para que los negocios afectados por metus puedan ser impugnados 21 , así:

Cuando el afectado por metus era demandado para obligarle a cumplir con el negocio pactado bajo dichas circunstancias, éste (la víctima) podía ejercer contra el demandante una excepción (exceptio metus causa) y paralizaba la demanda.

También, sin necesidad de ser demandado, podía el afectado iniciar una actio

metus causa o solicitar la restitutio in integrum.

18 Art. 2460 C.: “El dolo no vicia el consentimiento, sino cuando es obra de una de las partes y cuando además aparece claramente que sin él no hubiera habido contrato. En los demás casos, el dolo da lugar solamente a la acción de daños y perjuicios contra la persona o personas que lo han fraguado o se han aprovechado de él: contra los primeros, por el valor total de los perjuicios; y contra los segundos, hasta por el monto del provecho que han reportado”.

19 Art. 2458 C.: “Para calificar la fuerza o intimidación debe atenderse a la edad, sexo y condición de quien las sufra”. Art. 2465 C.: “El temor solamente respetuoso, sin que haya intervenido violencia, no es bastante para anular el contrato”.

20 Art. 2468 C.: “Hay violencia cuando para arrancar el consentimiento se emplea una fuerza irresistible. Hay intimidación cuando se inspira en uno de los contratantes el temor racional y fundado de sufrir un mal inminente y grave en su persona o bienes o en la persona o bienes de los individuos designados en el artículo 2464”. Art. 2464 C.: “La violencia es causa también de nulidad del contrato, cuando el mal se dirija a la persona o bienes del c ónyuge, ascendiente o descendiente del contratante. Tratándose de otras personas, corresponde al juez fallar sobre la nulidad según las circunstancias”.

21 Art. 2457 C.: “También es anulable el contrato en que se ha consentido por fuerza o miedo grave”.

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4.- Discordancia entre la voluntad interna y la declaración de voluntad

Los romanos no se ocupan de la discrepancia entre la voluntad interna del contratante y su declaración de voluntad, sino entre la verdad de lo actuado y la apariencia del negocio jurídico, es decir, la discrepancia entre lo que se quiso hacer y lo que efectivamente se hizo.

Dentro de este apartado tenemos: el negocio simulado, la reserva mental y las

declaraciones iocandi causa y docendi causa.

El negocio simulado entraña una divergencia entre la apariencia de negocio que crean las partes, y la realidad que es la inexistencia de negocio u otro distinto del simulado 22 . La simulación puede ser absoluta 23 (cuando se aparenta estar celebrando un negocio cuando en realidad no se está celebrando ninguno, por ejemplo una simular venta para ocultar los bienes de cara a los acreedores 24 ) o relativa 25 (cuando no se desea celebrar el negocio que se aparenta sino otro distinto, por ejemplo una compraventa que encubre una donación). El Derecho romano se basa en la veritas actio, se da valor a lo que se hace realmente y no a lo que se aparenta, siempre que ello no atente contra el ordenamiento jurídico.

La reserva mental consiste en que una persona, consciente de lo que quiere, no manifiesta expresamente su voluntad, sino que la calla y manifiesta otra cosa intencionadamente. No es causa de nulidad, se da validez a lo manifestado. No tiene relevancia para el ordenamiento jurídico.

Las declaraciones iocandi causa son declaraciones que se hacen con el ánimo de bromear. No existe el negocio jurídico, aunque si alguien se considera perjudicado por una declaración de este tipo tiene derecho a reclamar por los perjuicios que haya podido sufrir.

Las declaraciones docendi causa son declaraciones que se producen con el ánimo de enseñar, como cuando un docente propone durante una clases un negocio a un alumno para demostrar un punto que está exponiendo. Tienen pues una finalidad docente.

22 Art. 2220 C.: “La simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un acto bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas interpuestas que no son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten”.

23 Art. 2221 C.: “La simulación es absoluta cuando se celebra un acto jurídico que nada tiene de real, y relativa cuando se emplea para dar a un acto jurídico una apariencia que oculta su verdadero carácter”.

24 Fraude de acreedores (art. 2226 C.).

25 Art. 2223 C.: “Cuando en la simulación relativa se descubriere un acto serio, oculto bajo falsas apariencias, no podrá ser éste anulado desde que no haya en él la violación de una ley, ni perjuicio a tercero”.

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PARTE ESPECIAL

1.- Contrato de compraventa

La compraventa es un contrato consensual bilateral perfecto y bona fidei (de buena fe) por el cual una persona llamada vendedor (vendit) transmite la propiedad de una cosa llamada mercancía (merx) a un comprador (emptor) que tenía que hacer un pago cierto y en dinero llamado precio 26 .

En el Derecho romano arcaico se imponía la obligación al vendedor de transmitir in iure la propiedad de la cosa vendida, y según Ulpiano en la hipótesis de que la venta fuera de algo ajeno solo que podía serle quitada al comprador si había adquirido de mala fe. Surge entonces la figura jurídica de la evicción que es el desposeimiento jurídico que alguien sufre en virtud de un anterior y mejor derecho.

Al promulgarse la Ley de las XII Tablas, la compraventa pasó a verificarse mediante la simple tradito (la entrega física de la cosa). En éste período la compraventa tenía tres características:

a.- No era un contrato traslativo de dominio, ya que el vendedor sólo se obligaba a transmitir la propiedad mediante la mancipatio in iure cesio, y la simple tradito, es decir, la compraventa, no era traslativa de dominio sino una mera obligación de entregar.

b.- El vendedor respondía por el saneamiento por evicción, ya que en el Derecho romano arcaico el hecho de vender algo ajeno no quitaba validez al contrato, pero con la evicción la cosa comprada podía ser quitada al comprador de buena fe, y el vendedor debería sanear por todos los vicios.

c.- El precio debía consistir en dinero, ser fijado y determinado y ser verdadero.

El Derecho justinianeo abolió la diferencia entre las res mancipi y las res nec mancipi. Todas las cosas pudieron ya trasmitirse por simple traditio, sin necesidad de manciparlas. Consecuentemente, en la compraventa justinianea, el vendedor está obligado a transferir la propiedad y responder de la pérdida de la cosa (siempre y cuando haya actuado con culpa o dolo). El comprador, por su lado, esta obligado a pagar el precio y a transferir la propiedad de las monedas, y respondía por el riesgo de la cosa solo si se estipula en el contrato. Las acciones y excepciones que tenían el comprador y el vendedor, respectivamente, eran la actio empti y la actio venditi.

26 Art. 2530 C.: “La compraventa es un contrato por el cual una de las partes trasfiere a otra el dominio de cosas determinadas por un precio cierto”.

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2.- Contrato de permuta 27

Contrato innominado “doy para que des” y al respecto los sabinianos consideraban que eran varias las diferencias entre la compraventa y la permuta, razón por la cual prefirieron denominar a la permuta como un contrato innominado.

3.- Contrato estimatorio

Llamado datio in aestimatum (dar en estimación), era un contrato innominado “hago para que des” por el cual un comerciante recibía un cierto número de mercancías para venderlas al precio que quisiera, con la facultad de elegir entre restituir las mercancías no vendidas o pagar el precio que se hubiese estimado

por

ellas 28 .

4.-

Contrato precarium 29

Contrato innominado consistente en un préstamo de uso a petición especial llamada preces (suplica), generalmente a favor del beneficiario, quien se comprometía a devolver las cosas en cuanto se les pidiera.

5.- La transactio 30

Contrato innominado “hago para que hagas” por el cual las partes se hacían concesiones recíprocas a efecto de evitar la controversias o bien terminar un litigio pendiente. Debía versar sobre un derecho incierto sobre el cual las partes no están de acuerdo y ambas partes debían hacerse concesiones recíprocas.

6.- Contrato de locatio conductio

Contrato de carácter muy especial entre los romanos ya que en él un locator (o arrendador) contrataba a un conductor (llamado así porque el era quien se encargaba de conducir la obra) para que realizara una obra o prestara un

27 Art. 2748 C.:

dar una cosa para recibir otra”.

“La permuta es un contrato

por

el cual cada una

de

las partes se obliga a

28 Es lo que en el Derecho Mercantil actual se denomina “venta en consignación”.

29 Art. 3446 C.: “Si el préstamo fuere precario, es decir, si no se pacta la duración del comodato ni el uso de la cosa, y éste no resulta determinado por la costumbre del pueblo, puede el comodante pedir la restitución de la cosa cuando quisiere. En caso de duda, incumbe la prueba al comodatario. Constituye también precario la tenecia de una cosa ajena, sin previo contrato y por ignorancia o mera tolerancia del dueño.

30 Arto. 2176 C.: “Toda cuestión, esté o no pendiente ante los tribunales, puede terminarse por transacción.”

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servicio 31 . Este contrato romano no tiene semejanza alguna en el Derecho nicaragüense, ya que equivale a cuatro contratos modernos:

A.- Locatio conductio rerum (locación o arrendamiento de cosas 32 )

Contrato por el cual el locator (arrendador) transmite el uso, goce y disfrute de una cosa inmueble a otra persona llamada conductor (arrendatario) mediante el pago de un precio en este caso llamado renta. El Derecho romano contempló el perdón parcial de la renta únicamente en caso de catástrofes en zonas urbanas

o bien de esterilidad de la tierra en los arrendamientos rústicos. En este caso

se volvería a cobrar la renta cuando el terreno volviera a ser fértil. Operaba también la relocatio tácita (tácita conducción) es decir, si el arrendador recibe

pago del canon luego de finalizado el contrato, se sobrentiende prorrogado éste aun cuando las partes no lo hayan estipulado. La relocatio tácita no puede operar por más de dos años.

B.- Locatio conductio opererum (locación o arrendamiento de trabajo 33 )

Contrato por el cual hay un locator (patrón) que se compromete a pagar un cierto precio (salario) a un conductor (empleado) quien rentará su fuerza de trabajo.

C.- Locatio conductio operis (locación o arrendamiento de obra 34 )

Contrato de obra por el un conductor se compromete a realizar una cierta obra

a favor de un locator a cambio de un determinado precio. Es decir, este

contrato tiene como objeto la realización de una cierta obra, y a diferencia de la locatio conductio operarum, en la cual hay una prestación de energía humana

a cambio de un salario, en el contrato operis tiene que haber la realización y culminación de una determinada obra.

31 Art. 2810 C.: “Se llama arrendamiento o locación el contrato por cual dos partes se obligan recíprocamente, la una a conceder el uso o goce de una cosa, o a ejecu tar una obra o a prestar un servicio; y la otra a pagar por este uso, goce, obra o servicio un precio determina - do y cierto. Se llama arrendador o locador el que da la cosa en arrendamiento, y locatario, arrendatario o inquilino el que la recibe”.

32 Art. 2812 C.: “Las cosas muebles no fungibles y no consumibles, y las raíces sin excepción, pueden ser objeto de arrendamiento”.

33 Art. 2994 C: “Se llama servicio doméstico el que se presta temporalmente a cualquier individuo, por otro que vive con él y mediante cierta retribución”. Art. 3022 C.: “Servicio por jornal es el que presta cualquier individuo a otro, día por día, meiante cierta retribución diar ia que se llama jornal”. (Ambos derogados por el Código del Trabajo de 1945).

34 Art. 3034 C.: “El contrato de obras a destajo puede celebrarse: 1º Encargándose el empresario por un precio determinado de la dirección de la obra, y poniendo los materiales. 2º Poniendo el empresario sólo su trabajo o industria por un honorario fijo”.

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D.- Contrato de aparcería 35

Contrato por el cual el locator se compromete a entregar a otra persona llamada colonus portiarius el goce temporal sobre un terreno agrícola prometiéndole además de los frutos adquiridos en dicha parcela.

7.- Contrato de mandatum (mandato)

La expresión mandatum tiene su origen en las palabras latinas manum dare, que significa dar la mano en señal de confianza y, por extensión, dar poder. El contrato de mandato era de gran utilidad practica cuando una persona estaba imposibilitada, por enfermedad o por ausencia, de vigilar lo referente a la gestión de sus bienes.

Es un contrato por el cual una persona llamada mandante encomienda a una persona llamada mandatario la realización de ciertos actos civiles en interés del mandante o, en dado caso, de un tercero.

Los elementos constitutivos del mandato son: Primero, que la declaración del mandato puede ser expresa o tácita y no forzosamente requiere de manera simultanea la bilateralidad del acto ya que la voluntad tanto del mandante como mandativo pueden ser de manera posterior, el mandato se puede aceptar por mensajero o por carta; y segundo, que el objeto del mandato en su determinación debe ser lícito pues de lo contrario sería nulo y podrá ser objeto de mandato cualquier actividad personal aunque no sea negocio jurídico siempre y cuando sus actos sean evidentemente civiles.

Son obligaciones del mandante: Reparar con intereses los gastos y perjuicios que el mandatario hubiese hecho para la gestión de los negocios del mandante, y aceptar en su patrimonio los resultados negativos que surgieran durante el mandato por ejemplo, daños causados por el esclavo que había solo comprado por el mandatario al ruego del mandante.

Son obligaciones del mandatario: Ejecutar el mandato de acuerdo a las reales pretensiones del mandante y de faltar el instrucciones del mandante se ejecutará de acuerdo a la naturaleza jurídica del contrato civil que se desea obtener, y rendir las cuentas de la gestión al mandante, así como de responder de culpa y dolo, aun si el mandatario no cobra por su gestión.

El mandato se extingue: Por el cumplimiento de la obligación; por imposibilidad total de cumplirlo 36 ; por mutuo consentimiento; por revocación del mandante o renuncia del mandatario siempre y cuando no se hiciere en un momento

35 Art. 3123 C.: “El que cultiva un predio, pactando dividir los frutos con el arrendador, se llama colono o aparcero, y el contrato que de esto resulta aparcería o colonia”.

36 “A lo imposible nadie esta obligado” (Celso).

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inoportuno; por muerte o capitis deminutio de una de las partes; por vencimiento del término para su ejecución.

8.- Contrato de donación

Contrato por el cual una persona llamada donante se empobrece voluntariamente y con cierto ánimo de generosidad (ánimus donandis) a favor de otra persona llamada donatario quien se enriquecía 37 .

La donación podía ser propter nuptias (la que hacía el marido a la mujer desde el momento de contraer nupcias pero no daba lugar a la transmisión inmediata de valores patrimoniales es decir el marido se quedaba con los objetos de la donación y no podía venderlos o hipotecarlos y se entregarían a su mujer al morir su marido como premio de supervivencia) y peligro mortis causa (esta solía hacerse en miras a un peligro evidente, pero se revocaba inmediatamente si el donatario escapaba del peligro en cuestión).

La donación era en principio definitiva, pero podía revocarse en los casos siguientes: Por ingratitud del donatario; por incumplimiento del donatario de alguna estipulación; en donaciones entre patrones y libertos, si le sobrevenía un hijo al patrón.

9.- Contrato de mutuo (mutuum)

El contrato de mutuo (o préstamo de consumo) consiste en la entrega que una parte, llamada mutuante, hace a otra, llamada mutuario, de una cantidad de cosas que esta última está autorizada a consumir, devolviéndole en el plazo convenido igual cantidad de cosas de la misma especie y calidad 38 .

En el Derecho romano era un contrato unilateral, stricti iuris, traslativo de propiedad. El mutuario puede hacer con la cosa lo que quiera. La perdida de la cosa por caso fortuito o fuerza mayor perjudica al mutuario y no al mutuante. El mutuario debe devolver al mutuante bienes de la misma calidad de los entregados. Puede ser gratuito o pactarse el pago de intereses.

10.- Contrato de comodato (comodatum)

El contrato de comandato (o préstamo de uso) es un contrato por el cual una parte, llamada comodante, entrega gratuitamente a otra, llamada comodatario, una cosa no fungible, mueble o inmueble, con facultad de usarla 39 .

37 Art. 2756 C.: “La donación entre vivos es un acto por el cual una persona transfiere de su libre voluntad gratuitamente la propiedad de una cosa a otra persona que la acepta”.

38 Art. 3390 C.

39 Art. 3416 C.

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En el Derecho romano el comodato es un contrato bilateral, bonae fidei (de buena fe), y gratuito, que transmite una simple detención de la cosa (no da posesión). El comodatario debe usar la cosa dada en comandato de acuerdo a las intenciones del dueño. La pérdida de la cosa por caso fortuito o fuerza mayor perjudica al comandante y no al comodatario. El comodatario debe restituir al comodante la misma cosa que le entregó.

11.- Contrato de depósito (depósitum)

El contrato de depósito es un contrato real, bilateral imperfecto (dominio) y de bona fidei (buena fe) por el cual una persona, llamada deponente, entrega a otra, llamada depositario, una cosa mueble con el fin de que la guarde y la

custodie: “depondré, commedare, salvadorum, custudindum, dare” (el deposito

se da para encomendar, guardar y custodiar) 40 . Sólo pueden dase en depósito bienes muebles.

El objeto del depósito era precisamente la datio, pero en este caso no significa transmisión de una cosa, ni convierte al depositario en posesor, únicamente le confiere la tenencia de la cosa.

Existían formas especiales de depósito:

Depósito miserable o necesario: tenía caso en calamidad pública o privada. Tal es el caso de un naufragium o incendium, ya que en estos dos casos de catástrofes no daba lugar a elegir libremente a la persona que guardara o custodiara la cosa.

Depósito irregular: trata sobre cantidades de dinero o bien sobre cosas fungibles siempre y cuando fuera factible su identificación, es decir, que pudiera restituirse una cosa del mismo género, cantidad y calidad. Este tipo de depósito únicamente se aplicó durante el Derecho posclásico.

Secuestro: “las cosas se secuestran por ser depositadas” dicho secuestro tiene como efecto que la tenencia real se va a dar a través de una posesión interdictal la cual puede llevarse a convertir en propiedad una vez que dos o más personas encomiendan a otra, llamada secuestre, una cosa mueble para que la guarde y custodie y al cabo de cierto tiempo deberá de restituirla a aquella persona que se encuentre en una situación especial ya sea al vencedor de una apuesta o al vencedor de un juicio o litigio 41 .

40 Art. 3449 C.: “El depósito en

obligación de custodiarla y restituirla en especie, sin facultad de usarla ni aprovecharse de

ella”.

se recibe la cosa ajena con la

general es un acto por

el cual

41 Art. 3450 C.: “Se llama simplemente depósito el que hace el dueño de la cosa; el que hace la autoridad pública o los litigantes de acuerdo, se llama secuestro. El primero también se llama depósito necesario”.

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12.- Contrato de prenda (pignus)

El contrato de prenda consiste en la entrega que de una cosa mueble hace un deudor a su acreedor, para que le sirva de garantía a su crédito 42 .

En el Derecho romano, la prenda era un derecho real sobre cosa ajena, en calidad de garantía del cumplimiento de una obligación. Era una transmisión que se hacia de una cosa mueble al acreedor de una obligación y dicho acreedor tenía la facultad de conservar la cosa hasta que fuera satisfecha la obligación.

13.- El precontrato

Se daba para examinar la conveniencia de una cosa antes de comprarla. Los romanos le llamaban datio ad inspeccindum (dar en inspección).

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BIBLIOGRAFÍA

Tratado Elemental de Derecho Romano. Eugene Petit, Edit. HISPAMER, 1994, 674 págs.

Compendio de Derecho Romano. Autor desconocido, lafacu.edu.mx, 350 págs.

Instituciones del Derecho Romano. Autor desconocido, monografías.com.ar

Código Civil de la República de Nicaragua, anotado y concordado por los doctores Carlos A. Morales, Joaquín Cuadra Zavala y Mariano Argüello. Casa Editorial Carlos Heuberger, 1933, 946 págs.

Teoría General del Proceso II. Aníbal Ruiz Armijo, folleto, 80 págs.