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Daniel Medvedov

El Des – Empleo de los Maestros

Época superficial y prepotente: la sociedad contemporánea

Medvedov El Des – Empleo de los Maestros Época superficial y prepotente: la sociedad contemporánea Madrilati

Madrilati

2013

No es que los maestros sean unos “desempleados” pues siempre tienen algo por hacer, el no-hacer. El problema es que nadie los está buscando pues la mayoría ya cree firmemente que encontrará en Internet todo y cualquier cosa que desean saber. Se dejan convencer por juglares y manipuladores de la imagen y de las palabras y acuden en masa a las reuniones de los famosos. Asisto con poco asombro a sus actividades. Rodeados de cacharros electrónicos, teclean desfigurados la tecla ENTER para ver que hay de nuevo en el mundo. No tienen idea de la energía y de la búsqueda de integridad. Ciertamente, no es la WWW lo que les va a traer luz en sus vidas. El “conocimiento” no es saber. En Madrid, la situación es curiosa: todos los así llamaos “alumnos” que yo enseñaba, poco a poco se han esfumado, perdido, alejado, y hoy día, luego de unos 33 años de trabajo en la enseñanza y la educación de niños , jóvenes y adultos, este que escribe no tiene ni siquiera un solo estudiante de la Gran Vía. Contemplo sin asombro ese estado de las cosas y cierro mi mano, pues esta es la expresión de la actitud de los que enseñan frente a tal situación. Si no buscas a los maestros, los maestros no te buscarán: el I Ching, el libro más antiguo de la humanidad habla de ello: “No soy yo quien busca al joven necio, es el joven necio quien me busca a mi” – Hexagrama llamado “La Necedad Juvenil”, el número 4.:

al joven necio, es el joven necio quien me busca a mi” – Hexagrama llamado “La

4.- MENG – LA NECEDAD JUVENIL

EL JUICIO:

"La locura juvenil triunfa. No hay que pedir ayuda al joven inexperto. El debe buscar mi ayuda. En el primer oráculo lo pondré al corriente. Si él pregunta dos o tres veces, importuna. Si importuna, no le daré información. La perseverancia rinde". En la juventud la locura, la inexperiencia, no es un peligro. Se puede triunfar a pesar de ella, siempre que se encuentre un maestro experimentado y se mantenga una actitud correcta a su respecto. Esto significa, en primer lugar, que el joven debe estar muy consciente de su falta de experiencia y respetar a su maestro. Sin esta modestia y este interés, no puede garantizarse que tenga la receptividad necesaria que se expresa solamente en su respetuosa atención al maestro. Por ello, éste debe esperar ser llamado en lugar de ofrecerse. Sólo de esta manera la instrucción puede llegar en la época y el modo correctos. El maestro contesta la pregunta de su pupilo que debe ser aceptada tan clara y definitivamente como la de un oráculo; como una llave para las resoluciones de las dudas y base de decisión. Si se le plantean preguntas poco inteligentes o que demuestren desconfianza, sólo molestará al maestro. Debe ignorarlas en silencio, tal como lo hace el oráculo. Sólo con enorme perseverancia se asegura el triunfo.

LA IMAGEN:

"Un manantial al pie de la montaña: imagen de la juventud. El hombre superior cultiva su carácter por la escrupulosidad en todo lo que hace". Un manantial corre y escapa de la estagnación moviéndose, llenando los huecos y limando los obstáculos que encuentra en su trayecto. En la misma forma el carácter se desarrolla no esquivando los obstáculos, sino sabiéndolos vencer.

LAS LINEAS:

Seis en la base significa: "Para hacer que se desarrolle un niño es

necesaria la disciplina. Hay que sacar los grilletes. Seguir en ese camino acarrea humillación”. La ley es el comienzo de la educación. La juventud en su inexperiencia se encuentra inclinada a tomar todo con despreocupación. Hay que mostrarle la seriedad de la vida. Un poco de control a través de la disciplina es bueno. El que juega con la vida nunca llega a nada. La disciplina no debe degenerar en tiranía, que tiene un efecto humillante y estropea las facultades del hombre.

Nueve en el segundo lugar significa: "Soportar a los inexpertos con dulzura trae buena fortuna. Saber como tomar a una mujer, trae buena fortuna. El hijo es capaz de tornar a su cargo la familia". Estas líneas pintan a un hombre que no tiene poder externo pero que posee fuerza suficiente para asumir sus responsabilidades. Tiene la fuerza y superioridad del que es capaz de tolerar con dulzura los defectos de la inexperiencia humana. Tiene la misma actitud con la mujer, el sexo más débil. La combinación de estas cualidades lo capacita para tomar la responsabilidad de dirigir un amplio grupo social con éxito real.

Seis en el tercer lugar significa: "No tomar a una doncella cuando ella ya vio a un hombre de bronce. Dejarlo tomar posesión de ella. No poner obstáculos". Un hombre débil, sin experiencia, pugnando por surgir, fácilmente pierde su individualidad cuando trata e imitar a un individuo que ocupa una posición más elevada. Es como una muchacha tratando de destacarse cuando encuentra a un hombre fuerte. Una aproximación servil no debe ser estimulada, resulta mala para joven y maestro. Una muchacha gana en dignidad cuando es cortejada. No es bueno aceptar cualquier cosa que se ofrezca.

Seis en el cuarto lugar significa: "Complicarse con un loco (inexperto) trae humillación". Para los jóvenes inexpertos, una de sus entretenciones preferidas es lanzarse en imaginaciones vacías. Los más obstinados persisten y lo más seguro es que la humillación los persiga. A menudo

el maestro, cuanto se encuentra enfrentado a tanta obstinación juvenil, no tiene otro recurso que dejar entregado al obstinado al curso de los acontecimientos, no pudiendo protegerlo de la humillación que resultará. A menudo es la única manera de salvarlo.

Seis en el quinto lugar significa: "La inexperiencia similar a la de los niños trae buena fortuna". Una persona inexperta que sigue las instrucciones de la misma manera que los niños está en la senda correcta; el hombre que es capaz de subordinarse a la autoridad del maestro debe ser ayudado.

Nueve en la cima significa: "Castigar la locura no impide a nadie cometer transgresiones. Lo único benéfico es prevenirlas". En algunas ocasiones un loco incorregible debe ser castigado, pero nunca el castigo debe imponerse con enojo; su objetivo fundamental es impedir los excesos injustificados. El castigo no es nunca un fin en sí mismo sino un medio de restablecer el orden. Esto se aplica no sólo a las personas sino también en el caso de las medidas que toma un gobierno respecto a su pueblo. La intervención gubernamental debe ser siempre preventiva y tender a la manutención de la seguridad pública y la paz.

Hala !