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El autor y su obra

Por Daniel Ruiz

Clarice Lispector, más allá de los límites del cuento

Su vida

La que ha sido proclamada renovadora de las letras brasileñas nace, paradójicamente, en Tchetchelnik, Ucrania, el 10 de diciembre de 1920. Su familia, una familia judía rusa que

diciembre de 1920. Su familia, una familia judía rusa que buscaba la acogida de Ucrania, emigra

buscaba la acogida de Ucrania, emigra a los dos meses de su nacimiento a Recife, Brasil, iniciando así una serie de peregrinaciones que le llevarían también a Río de Janeiro y Sau Paulo y, más tarde, ya casada, a diversas ciudades de Europa (Nápoles y Berna) y Estados Unidos. Su padre hablaba y leía yídish y en su casa se respetaban las enseñanzas de la Torah y el Antiguo Testamento, pese a lo cual, además de estudiar en varias escuelas judías, ella nunca hizo referencia a sus orígenes ni a la religión. De vocación temprana (escribía cuentos desde los 7 años), se traslada en 1937 a Río, donde estudia Derecho, carrera que no llegaría a ejercer. De su matrimonio con un diplomático en 1943 son consecuencia dos hechos muy significativos en su vida: sus dos hijos y su estancia fuera de Brasil. Adoraba a sus hijos, llegando a declarar que había nacido para tres cosas, de las cuales fue tomando conciencia a medida que transcurría su existencia: amar a los otros, escribir y criar a sus hijos. Su matrimonio duró el mismo tiempo que pasó en el extranjero: dieciséis años, durante los cuales, y debido precisamente a su “destierro” y a su condición de esposa de un hombre público, profundizó en la búsqueda de una expresión propia en la lengua que sentía como suya, el portugués de Brasil, y se empeñó en transgredir la palabra elegante y el falso

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discurso de la mujer pasiva. Imaginemos a Clarice sobrellevando la rutina de la vida diplomática, acompañando a su marido en los compromisos derivados de su trabajo, forzando la sonrisa y las buenas maneras, mientras en su interior se revolvía una escritora llena de angustia existencial. Se divorcia en 1959. Fue una mujer reservada, poco amiga de conceder entrevistas (admitía que las preguntas le constreñían y le costaba responder, y aseguraba que el entrevistador iba a deformar fatalmente sus palabras), con un defecto en el habla, el mismo que sufría Julio Cortázar: tenía el frenillo muy desarrollado y pronunciaba mal las erres, por lo que muchos lectores suyos pensaban que era rusa o francesa. Es autora de varios libros de cuentos y novelas que son actualmente objeto de estudio y admiración. Murió en 1977, llevándosela un irreparable cáncer, en el transcurso del cual dejó escrito su epitafio:

“Muero y renazco. Incluso yo ya morí la muerte de otros. Pero ahora muero de embriaguez de vida”.

Influencias y confluencias

Sus influencias reconocidas fueron Machado de Assis, Monteiro Lobato, Dostoievsky, Flaubert, Herman Hesse, Katherine Mansfield y Julien Green, y a su obra se le atribuyen paralelismos con la de Virginia Woolf, coincidiendo con ella en el desarrollo de la complejidad psicológica, la profunda sensibilidad y la aguda percepción del sexo femenino. Pero a Clarice Lispector no le gustaba tal comparación, su postura feminista tiene una expresión más objetiva que la de Virginia Woolf y sus personajes femeninos buscan su definición personal en un contexto propio, encuadrándose en otra realidad y sin reivindicar expresamente la independencia moral y económica de la mujer. Pero sí es cierto que, como sucede con Virginia Woolf, Clarice Lispector ha contribuido y contribuye al cambio de una

visión excluyente de la especie humana, en la

que el hombre, tanto en la vida como en la

literatura, ha impuesto su modelo sobre el de la mujer, siendo la literatura de Clarice esencialmente femenina, alejándonos de todo debate sobre género en las letras. Ella misma

declaraba que no sólo trataban de imitarla las mujeres, sino los escritores jóvenes en general (añadiendo: “Ellos toman todos mis defectos”). Debido a la sorpresa que supuso la aparición, en 1943, de su primera novela, Cerca del corazón salvaje, la crítica quiso encontrarle diversas influencias, entre ellas la de James Joyce, puesto que el título estaba tomado de

una cita suya. Sin embargo Miguel Cossío

Woodward afirma que ella no había leído antes a Joyce, era una coincidencia, un misterioso encuentro que trascendía el espacio, la lengua y el tiempo. Según Cossío, en lugar de influencias, habría que hablar de confluencias de visiones artísticas “igual que se descubre el rastro de una melodía familiar en el primer movimiento de una sinfonía”.

familiar en el primer movimiento de una sinfonía”. Una voz propia La obra de Clarice Lispector

Una voz propia

La obra de Clarice Lispector y, en concreto, sus cuentos, supone un ahondamiento en la investigación del lenguaje por medio de figuras poéticas enclavadas en atmósferas cotidianas, en chejovianos trozos de vida, dando como resultado una profunda sensación de zozobra existencial en la búsqueda de la condición del ser humano. Exploró terrenos entonces vírgenes en las letras brasileñas, adentrándose con

profundidad en la indagación filosófica y en el sutil retrato psicológico de los personajes, situando a sus mujeres en situaciones límite,

y haciéndolo con una tranquilidad

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asombrosa. Porque Clarice Lispector intentaba desdramatizar al máximo la acción de sus historias, mostrando simplemente el comienzo de un hilo del que nos invita a tirar para envolvernos en la madeja del caos que trasciende a sus páginas, en el tumulto de pasiones vertiginosas que conlleva el simple hecho de vivir. Sus personajes son seres humanos comunes, de perspectivas mediocres muchas veces, son madres y esposas a las que acechan peligros cotidianos como la frigidez, la incomprensión sexual, el amor enfrentado a la incomunicación y a la indiferencia. Muchas veces los utiliza para romper las convenciones sociales, explorando el erotismo femenino para cortar con las formas tradicionales de las relaciones sexuales y amorosas. Habla de amor a varias bandas, de amor homosexual y de amor onanista construyendo universos tan cercanos a la realidad que muchas veces nos hace levantar la cabeza del libro y mirar a nuestro alrededor, porque del texto ha brotado la chispa desencadenante de un flujo de imágenes que nos hace tomar conciencia de ciertos hechos de los que hasta entonces sólo habíamos llegado a sospechar vagamente, pero que sin embargo forman parte de la esencia de nuestra condición humana. Y lo hace con una prosa despojada de adornos y de vacua retórica, con un estilo sencillo y cercano en el que muchas veces está presente la conexión con la voz de la autora, que se permite intervenir subjetivamente en las historias que escribe. Es esa intervención de la voz de la escritora (para corregir, confesarse o hablar con los personajes, unificando la palabra de quien escribe y quien mira), juntamente con los universos femeninos que retrata, lo que hace de la suya una literatura singular y original. Sus textos son a menudo herméticos, exigentes con el lector, que ha de colaborar activamente en la lectura; muchos de esos textos no podrían denominarse cuentos al uso, hay en Clarice Lispector un afán de ruptura de las fronteras del género, a la vez que de investigación y experimentación literaria, dotando a sus relatos de las particularidades de la crónica periodística, del ensayo o de la composición poética.

Algunas obras de Clarice Lispector

La aparición de los cuentos casi completos traducidos al español de la autora en 2002, reunidos en un único volumen por Alfaguara (Cuentos reunidos), ha constituido, sin duda, el justo saldo de una deuda que el mundo editorial había contraído con Clarice Lispector, cuya obra siempre ha sido escasamente distribuída. En vida publicó al menos cinco libros de cuentos: Algunos

cuentos, 1952; Lazos de familia, 1960; La legión extranjera, 1964; ¿Dónde estuviste de noche?, 1974 (publicado también con el título Silencio) y El vía crucis del cuerpo, 1974. A estos cinco hay que añadir La bella y la bestia, editado póstumamente en 1979. Siruela ha publicado, también en español, sus novelas: Cerca del corazón salvaje, La hora de la estrella, Aprendizaje o el libro de los placeres y Un soplo de vida.

Cerca del corazón salvaje , La hora de la estrella , Aprendizaje o el libro de

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