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Capítulo 3

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

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3.1 La Profesión del Psicólogo en la Argentina

I.) Desarrollo Académico

A) Período preprofesional de la Psicología

Gabriela De Georgi

Antes del Período profesional, que se inicia con la creación de las carreras de Psicología en la Argentina, la disciplina ya tenía varias décadas de historia.

Podemos mencionar los finales del siglo XIX y los comienzos del XX en Argentina como períodos de una "Psicología sin Psicólogos" (Vezzetti, 1988), el de una disciplina presente en los desarrollos de otras disciplinas y prácticas.

Progresivamente la Psicología procura institucionalizarse, comenzando por la creación de las primeras cátedras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, primeros movimientos dentro del marco del positivismo imperante, que fueron evolucionando en su tarea. A la vez, se creaban los primeros laboratorios de Psicología experimental.

En 1908 se crea la Sociedad de Psicología de Buenos Aires, la primera de América Latina, que reunió a todos aquellos que entonces publicaban trabajos sobre Psicología o que contribuían a su enseñanza en la universidad. Los estatutos de la Sociedad, así como los tres volúmenes publicados de sus Anales de Psicología 1 , muestran que quienes la conformaban tenían un claro concepto de la Psicología como disciplina independiente y propugnaban su desarrollo en Argentina. La concepción de la Psicología como profesión autónoma aún estaba ausente en estos tiempos. Lo que se procuraba era producir saberes psicológicos científicos para aplicarlos a la resolución de problemas en campos profesionales ya conformados, tales como la clínica médica, la educación y la criminología (Ríos y Talak, 1999).

La década del treinta ha sido caracterizada en términos de retroceso o decadencia de los modelos experimentales, dándose un repliegue de la psicología académica hacia la “filosofía” (Klappenbach, 1996).

A partir de la década de 1940, bajo la influencia de las necesidades vinculadas con los cambios productivos derivados de la Segunda Guerra Mundial y de otros cambios sociales, aparecieron carreras cortas o especializaciones en Psicotecnia y Orientación Profesional (Klappenbach, 1996).

En estos años previos a la creación de las carreras de Psicología, aunque los institutos y especializaciones en Psicología se organizaron en ámbitos estatales y en las áreas de educación y trabajo, las cátedras universitarias de Psicología se mantuvieron

1 Primera publicación dedicada específicamente a la Psicología.

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alejadas de estas orientaciones prácticas preservando un perfil más teórico y filosófico (Dagfal, 1997).

Si se considera la proliferación de cátedras e instituciones psicológicas que se produjo en esos años, no es de extrañar que, como corolario, en 1954 tuviera lugar el Primer Congreso Argentino de Psicología organizado por la Universidad Nacional de Tucumán, con un gran apoyo del Gobierno Nacional. Ese congreso fue un evento académico de envergadura, que contó con la participación de renombrados invitados extranjeros y de profesores de Psicología, filósofos, psiquiatras, psicotécnicos y psicoanalistas que, desde sus inscripciones en diversas instituciones, advirtieron la necesidad de legitimar los estudios de Psicología como carrera universitaria mayor. De ahí que de ese congreso surgiera una declaración sobre la necesidad de crear "la carrera universitaria del psicólogo profesional" a escala nacional, con un plan de estudios de cinco años de duración (Anónimo, 1954; citado por Dagfal, 1997).

El impacto institucional de este congreso fue casi inmediato: pocas semanas después ya habían sido presentados proyectos de creación de carreras de Psicología en las universidades de Buenos Aires, de La Plata y del Litoral.

B) Período profesional de la Psicología

En el año 1956, se concreta la creación de la primera carrera de Psicología del país en la ciudad de Rosario. En el año 1958 es creada en la Universidad Nacional de Córdoba, dentro de la Facultad de Filosofía y Humanidades (1 er Plan de estudios), y entre los años 1956 y 1959 fueron creadas en las Universidades de Buenos Aires, San Luis, Tucumán y La Plata.

Los planes de estudio de estas primeras carreras tenían una perspectiva acentuadamente humanística, que se combinaban con enfoques provenientes de la medicina junto con otros de perfil filosófico.

Dentro de las orientaciones profesionales, la clínica se impuso rápidamente, pasando a ser la más demandada por los alumnos. Esto era acorde con la popularidad que adquiría la clínica como ocupación privilegiada del psicólogo a nivel internacional. En Argentina este predominio vino de la mano de una rápida expansión del psicoanálisis, que a mediados de la década de los 60 se instaló como matriz teórica fundamental (Courel,

1999b).

Hasta 1960, el psicoanálisis competía con la psiquiatría tradicional en la comprensión y tratamiento de la enfermedad mental, pero rápidamente su demanda se extendió en la sociedad, como parte de las renovaciones culturales de esa época. En este marco, las recién creadas carreras de Psicología se prestaban como vías para su difusión (Talak, 2000).

Hacia principios de la década del sesenta, surgen los primeros profesionales de la Psicología en nuestro país. Comienza la etapa de la Psicología Profesional (Klappenbach,

1995).

A esta primera generación de profesionales, les tocó una tarea muy particular:

construir la identidad profesional, en un trabajo que abarcaba tanto el campo interno (para

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los propios psicólogos) como el externo (en los distintos espacios en que empezaba a insertarse).

Progresivamente fueron incorporándose en diversas instituciones, construyendo el rol profesional, y la docencia de la Psicología fue pasando lentamente a manos de los psicólogos.

Cuando se estaban obteniendo los primeros logros (la carrera estaba en vías de consolidación, su primer instituto de investigación ya estaba armado), la “Noche de los bastones largos” del año 1966 interrumpe todo al expulsar y desaparecer a docentes e investigadores.

La crisis política, social y económica vivida en las décadas que fueron desde los sesenta a los ochenta, determinadas por sucesivos golpes de estado y gobiernos de diferentes dictaduras, incidió directamente en el desarrollo de nuestra profesión.

La persecución ideológica en aquellos tiempos estaba dirigida a todos los sectores sociales, pero en especial a los intelectuales y en particular a nuestra disciplina, ya que en este contexto aparecíamos como amenazantes, estimuladores de reflexión, promovedores de teorías y acciones de cambio social.

A su vez, la actividad clínica de los psicólogos en el campo de la salud se fue acentuando, apareciendo conflictos de competencias con el médico. La puja no era sólo por derechos laborales. El tipo de psicoanálisis en expansión, más próximo a las humanidades que a las ciencias naturales, inspiraba la diferenciación de la Psicología respecto de la Medicina, más asentada en las segundas. Al mismo tiempo, los psicodiagnósticos, las psicoterapias, la psicoprofilaxis y diversos saberes que se inscribían en la Psicología influían en las características de las prácticas médicas- psiquiátricas, de la pediatría y de la obstetricia, contrarrestando también el organicismo tradicional que impregnaba los sistemas de salud (Courel, 1999b).

Otras áreas de la Psicología, como la laboral, la organizacional, la socio- comunitaria y la forense, más necesitadas de soportes institucionales que la clínica, no lograban desarrollarse con la misma fuerza.

la

Universidad Nacional de Córdoba (2.º Plan de estudios).

En el año 1976, se cierra el Ingreso a la carrera de Psicología en la Universidad Nacional de Córdoba, mientras que en otras universidades del país se cierra la carrera.

Dos años más tarde, se reabre el ingreso a la carrera, con un nuevo plan de estudios (3 er Plan de estudios) y con un cupo limitado de 50 alumnos.

Recién con el advenimiento de la Democracia en la década del ochenta, las universidades recuperaron su autonomía y avanzaron hacia su normalización.

Se eliminaron los cupos de ingreso, donde los había, y la matrícula en todas las carreras del país pasó a ser masiva.

En 1986, se aprueba la modificación del plan de estudios en la carrera de Psicología, en la Universidad Nacional de Córdoba (4.º Plan de estudio, vigente en la actualidad).

En 1969, se modifica el plan de estudios

de la carrera de Psicología

en

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Progresivamente, las carreras de Psicología pasaron a tener importancia dentro de las universidades y a buscar autonomía, logrando el estatuto de “facultades” (Toro y Villegas, 2001).

En el caso de la Universidad Nacional de Córdoba, en 1998, por Asamblea Universitaria se aprueba la creación de la Facultad de Psicología 2 .

de Psicología

independencia

institucional y académica de los estudios.

La creación

de Facultades

implicó

una mayor

II.) Desarrollo Legal

A) Período de restricción legal del ejercicio profesional del psicólogo

El vacío de leyes que reglamentaran el ejercicio de la práctica profesional del psicólogo, ya era un tema de preocupación de los primeros egresados.

Si bien progresivamente iban logrando abrir camino en distintos campos instituciones, con un especial desarrollo en el ámbito clínico, aparecían en el mercado de trabajo como un grupo nuevo y debían competir con profesiones ya consolidadas como los psicoanalistas médicos y los psiquiatras, quienes contaban con mayor legitimidad social y con habilitación legal para ejercer sus prácticas. Es por esta razón que los psicólogos debían avanzar tanto en la búsqueda de aceptación y reconocimiento social, como también en el terreno legal que les era adverso.

Estrategias de legitimación basadas en intervenciones concretas, ofreciendo una serie de competencias ligadas a la evaluación y al diagnóstico de la personalidad les permitieron incorporarse al terreno de las psicoterapias de manera gradual; buscaban demostrar la efectividad de las mismas y, al mismo tiempo, insistir sobre el valor diferencial de una intervención estrictamente psicológica.

Resulta evidente, que esta búsqueda de un perfil clínico por parte de los psicólogos encontró resistencias importantes del lado de las profesiones ya constituidas en este terreno, a lo que se suma el controvertido momento socio-político y la persecución ideológica dirigida a los sectores intelectuales, en especial a nuestra disciplina, los cuales fueron factores que derivaron en medidas oficiales francamente restrictivas hacia la práctica profesional del psicólogo.

Es así que en 1967, se promulga la Ley Nacional 17.132, ley que regula el ejercicio de la Medicina, Odontología y actividades de colaboración 3 , en la cual se les prohibía a los psicólogos el ejercicio de la Psicoterapia, el Psicoanálisis y la prescripción de drogas psicotrópicas.

Esta ley impedía a los psicólogos ejercer la práctica clínica y lo subordinaba a la supervisión del médico colocándolo como su auxiliar.

2 Hasta aquí la carrera de Psicología estaba inmersa dentro de la Facultad de Filosofía y Humanidades, como Escuela de Psicología. 3 Conocida también como Ley de Holmberg o Ley de “los tres No”

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Como señala la Lic. Adela Duarte (una de las primeras egresadas del país), con la promulgación de esta ley los psicólogos son, por primera vez y al mismo tiempo, reconocidos e ignorados. "Digo esto porque hasta ese momento no aparecíamos mencionados en ninguna reglamentación profesional y nosotros buscábamos el reconocimiento legal. Con esta ley, en un solo acto, se nos denominaba psicólogos y simultáneamente se restringe y cercena nuestra actividad profesional" (Duarte, 1992).

Pero las restricciones no terminaron acá, en el caso de Córdoba, en 1978 se dicta la Ley Provincial 6.222, que prohíbe el ejercicio liberal de la profesión a los psicólogos y subordina su práctica a la del médico (contenía básicamente lo mismo que la Ley Nacional 17.132).

En julio de 1980, se nos notifica desde el Ministerio de Bienestar Social de la Nación su intención de modificar la Ley 17.132. Además, se nos solicita que preparemos un memorándum expresando cuáles debían ser las reformas que entendíamos como pertinentes, en lo que respecta al ejercicio de la Psicología, reforma ésta que se efectivizaría al año siguiente.

Aparentemente parecía que empezaban a reconocernos, pero las ilusiones duraron poco, porque en septiembre de ese mismo año el Ministerio de Cultura y Educación dicta la Resolución 1560/80 sobre Incumbencias de psicólogos y licenciados en Psicología. La misma dice que a los psicólogos les incumbe la obtención de test psicológicos y la colaboración en tareas de investigación psicológica únicamente por indicación y bajo supervisión del médico psiquiatra. Al final, refuerza: No les incumbe la práctica del psicoanálisis, de la psicoterapia, ni la prescripción de drogas psicotrópicas.

Dicha resolución se propone:

Reforzar nuestro lugar como auxiliares de la Medicina, en franca contradicción

con el reconocimiento de la Psicología como ciencia autónoma.

Restringir el alcance del título otorgado por las Universidades a los psicólogos.

Invalidar nuestro derecho al trabajo, desautorizando nuestra capacitación

profesional.

La lucha de los psicólogos empieza a ser ardua e intensa y, progresivamente, viendo que nuestros reclamos son justos, empiezan a apoyarnos desde la Confederación de Profesionales de la República Argentina, la Asociación Dominicana de Psicología, la Convención Nacional de Entidades Universitarias y hasta la propia Asociación de Psiquiatras de Capital Federal, la cual reconoce la idoneidad de nuestro trabajo y la eficacia de nuestra preparación universitaria.

Finalmente, en diciembre del mismo año, el Consejo de Rectores de Universidades Nacionales dictamina la Resolución 2350/80 que intenta corregir la anterior: habla de la habilitación de los psicólogos en las áreas educacional, laboral y jurídica, pero es insuficiente en el área clínica.

Se podría decir que el triunfo era parcial, porque si bien lográbamos el reconocimiento de tres áreas de ejercicio profesional, nada expresa esta resolución sobre

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la psicoterapia, quedando en el área clínica subordinados a lo establecido en la resolución anterior (1560/80).

B) Período de reconocimiento legal del ejercicio profesional del psicólogo

Recién con el advenimiento de la democracia en la década del ochenta, logramos reivindicar nuestros derechos. En este período, denominado por Klappenbach “Período de la plena institucionalización”, “se crean determinadas condiciones que favorecen el pleno ejercicio público de la profesión del psicólogo.” (Klappenbach, 1996).

“En tal sentido, un primer rasgo que se destaca en el período, en lo relacionado con la profesionalización, es la legalización del ejercicio profesional de la Psicología, que consolidaría en todo el territorio de la República” (Avelluto, 1983; citado en Klappenbach,

1996).

Las leyes sancionadas en este período, todas vigentes en la actualidad, que rigen el ejercicio profesional del psicólogo, son las siguientes:

Ley provincial 7.106, sobre Disposiciones para el ejercicio de la Psicología

en la provincia de Córdoba (1984).

Resolución Nacional 2.447 sobre Incumbencias de los Títulos de

psicólogos y de licenciados en Psicología, dictada por el Ministerio de Educación de la Nación. Dicha resolución reconoce el accionar de los psicólogos en el área clínica, derogando las resoluciones y leyes anteriores que lo prohibían (1985) 4 .

Resolución N.º 5 Código de Ética de la Provincia de Córdoba, uno de los

primeros Códigos de Ética en el país (1987) 5 .

Ley Provincial 7.601, donde se incluye a los psicólogos en la Caja de Previsión

Social para Profesionales de la Salud (1987).

Ley Provincial 7.625, sobre el Régimen para el equipo de Salud Humana. Se

incorpora a los psicólogos en la carrera Hospitalaria (1987).

Resolución N.º 21, donde se establece la creación del Área de la Psicología

Sanitaria (1989) 6 .

En 1999, la Federación de Psicólogos de la República Argentina dicta su propio Código de Ética para todos los psicólogos del país. Cabe destacar que dicho Código no tiene fuerza de Ley (aunque se procura lograrlo), pero sirve como Código de referencia.

4 Las Incumbencias determinan el alcance del título. 5 Código sancionado por el Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba 6 Resolución sancionada por el Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba.

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III.) Desarrollo gremial e institucional

Debido a las dificultades y restricciones con las que nos enfrentábamos en el campo de lo académico y, fundamentalmente, de lo legal, los psicólogos emprenden su lucha gremial en defensa de sus legítimos derechos.

Es por esta razón, que comienzan a nuclearse, buscando concentrar fuerzas a través de instituciones (regionales, provinciales o nacionales) que los represente para enfrentar difíciles desafíos y alcanzar sus objetivos.

Dicho proceso de institucionalización es relevante, pues no sólo confiere nominación a los sujetos, sino que les impone un lugar y constituye un espacio que favorece, a la vez, una definición frente a otros.

Es así que en el año 1971, se constituye la Confederación de Psicólogos de la República Argentina (COPRA), cuyo objetivo principal era el de cubrir la falta de Legislación que protegiera a los psicólogos e impulsar la creación de entidades provinciales. El funcionamiento de esta institución dura pocos años, debido a que fue limitado por el gobierno de facto.

El 13 y 14 de Octubre de 1974, el Centro de Estudiantes de la Escuela de Psicología y la Escuela de Psicología de Córdoba, con el apoyo de COPRA, organizan el primer Encuentro Nacional de estudiantes y profesionales de la Psicología en Córdoba, siendo sede la Facultad de Filosofía y Humanidades, con el objetivo de reivindicar a la profesión ante decisiones del Gobierno, como la exclusión del Sistema Nacional Integrado de Salud (sistema al que pertenecían las diversas profesiones de la salud), sentándose las bases para la creación del Colegio de Psicólogos. Como reconocimiento de este encuentro como hito, queda establecido el 13 de octubre, como el “Día del psicólogo”.

En el caso de la provincia de Córdoba las instituciones que se constituyen son:

La Asociación de Psicólogos de Río IV (1976) 7 .

La Asociación de Psicólogos de Villa María (1977) 8 .

El Colegio de Psicólogos de la Ciudad de Córdoba (1979) 9 .

A nivel nacional, se constituye en 1977, la Federación de Psicólogos de la República Argentina (FEPRA), institución que viene a reemplazar y a desempeñar las funciones que ejercía COPRA. Esta institución permanece en vigencia hasta la fecha.

A través de distintas acciones, el gobierno militar intenta limitar la participación de psicólogos y estudiantes de Psicología en las entidades profesionales, logrando en muchos casos el cierre de asociaciones o colegios en algunas provincias.

7 Fusionada en la actualidad por Ley Provincial N.º 8312.

8 Institución que cesa en sus funciones en 1986.

9 Fusionado en la actualidad por Ley Provincial N.º 8.312.

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No obstante, la conciencia gremial de los psicólogos en esos tiempos, que era de destacar, no permitió que la fuerza decayera, logrando, a pesar de las circunstancias, el reestablecimiento de nuevas instituciones, la apertura de algunos espacios laborales y la continuación de la búsqueda del reconocimiento legal.

Con el advenimiento de la democracia, y a partir de la legalización de nuestra práctica profesional, logramos establecer instituciones colegiadoras, que en este caso eran sancionadas con fuerza de ley.

Dichas instituciones pasan a tener otras funciones además de las gremiales, que tienen que ver con la regulación de la práctica y con el control deontológico de la profesión.

Así, en 1984, se constituye el Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba 10 , que años más tarde se fusiona con el Colegio de Psicólogos de la ciudad de Córdoba (1979) y con la Asociación de Psicólogos de Río IV (1976), en una única institución que es el actual Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba 11 . Dicha institución establece Delegaciones Regionales en las ciudades de Villa María, Río IV y San Francisco.

Consideraciones finales

“En la actualidad, la Psicología se encuentra en un momento de fuerte consolidación profesional: leyes de ejercicio profesional sancionadas en casi la totalidad de las provincias, institucionalización a través de los Colegios y Asociaciones, sólida representación por medio de la Federación de Psicólogos de la República Argentina en el proceso de integración al Mercosur.” (Calo, 2000).

Pero la situación actual está lejos de ser fruto de un progreso tranquilo. Dos décadas nos llevó legalizar lo que legítiamente nos correspondía desde lo científico, desde lo jurídico y desde la función social. Fue una lucha ardua, permanente, en medio de un contexto socio-político de represión ejercida por parte del Gobierno de facto, con intervenciones constantes del sector médico que intentaba subordinar nuestra práctica profesional a la suya, fundamentalmente en el ámbito de la salud, el que tradicionalmente era considerado patrimonio propio por este sector.

La restitución de la democracia en la década del ochenta, nos abrió las puertas para el planteo de nuestras reivindicaciones y para el reconocimiento de nuestros derechos.

Pudimos consolidar una tradición académica hasta aquí siempre interrumpida, fortalecer y afianzar aquellas instituciones que nos nuclean, regulan y procuran por nuestro progreso.

Logramos darle un marco legal y deontológico a la profesión del psicólogo. La totalidad de las leyes sancionadas, tanto en el orden nacional como en el provincial, coinciden en cuatro puntos fundamentales:

10 Por Ley N.º 7156, fusionado en la actualidad por Ley Provincial N.º 8312.

11 Constituido en 1993, por medio de la Ley Provincial N.º 8312.

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Plena autonomía profesional del psicólogo.

Validez del título de psicólogo otorgado por Universidad nacional o privada

reconocida, como única condición para el ejercicio profesional.

Reconocimiento de los diferentes campos del ejercicio profesional, clínico,

educacional, laboral, institucional y forense.

Reconocimiento de la práctica de la psicoterapia, a cargo del psicólogo, en el

área clínica” (FEPRA, 1985, julio-agosto).

Hoy la identidad profesional no es una idea a generarse, sino que ya está, se irá modificando, ampliando, construyendo y enriqueciendo, pero no nos encontramos con los problemas que teníamos antes respecto de qué era esto de ser psicólogos (Ares, 1985).

No obstante, así como a toda una generación de profesionales les tocó luchar por nuestro reconocimiento legal, hoy la tarea continúa. El reconocimiento social es una cuestión que aún nos convoca.

La nuestra es una profesión relativamente joven, en comparación con aquellas disciplinas ya definitivamente asentadas y conformadas. Nos tocó recorrer un camino sin huellas, con un saber y una práctica a la que se buscó relegar y desvalorizar. Estos aspectos no dejaron de incidir en el imaginario social, tornando en nuestro gran desafío el esclarecer y definir en este ámbito nuestro quehacer profesional, nuestros campos de actuación, como así también la autonomía de nuestra disciplina.

Reivindicar derechos que, a pesar de ser legales, todavía en algunos casos no nos son otorgados, conquistar nuevos espacios que le son pertinentes a nuestra práctica profesional, así como desarrollar nuevas áreas de ejercicio, son también algunas de las metas que todavía nos quedan por alcanzar.

Es a partir de una reflexión constante sobre nuestra práctica profesional, de una evaluación permanente del lugar que ocupamos en los distintos ámbitos, que vamos a poder identificar sobre la marcha aquellas debilidades que aún nos quedan por fortalecer.

Todo esto, acompañado de un ejercicio responsable, idóneo y ético de nuestro desempeño profesional, es lo que nos permitirá continuar en el camino del crecimiento y desarrollo de nuestra profesión.

Bibliografía

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Leyes y resoluciones

Ley N.º 17.132 del Ministerio de Salud y Acción Social. Regulación del ejercicio de la Medicina, odontología y actividades de colaboración, (1967). Ley Provincial 7106/84. Disposiciones para el ejercicio de la Psicología. Pcia. de Córdoba,

(1984).

Ley Provincial 7156/84. Constitución del Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, (1984). Ley Provincial 7601/84. Inclusión de los psicólogos en la Caja de Previsión social para Profesionales de la Salud de la Pcia de Córdoba, (1984). Ley Provincial 7625/84. Régimen para el Equipo de Salud Humana de la Pcia de Córdoba,

(1987).

Ley Provincial 8312/93. Constitución del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba,

(1993).

Resolución N.º 1560/80 del Ministerio de Cultura y Educación de la Nación. Incumbencias de los títulos de psicólogos y licenciados en Psicología, (1980). Resolución N.º 2350/80 del Consejo de Rectores de Universidades Nacionales. Incumbencias de los títulos de psicólogos y licenciados en Psicología, (1980). Resolución N.º 2447/85 del Ministerio de Educación de la Nación. Incumbencias de los títulos de psicólogos y licenciados en Psicología, (1985). Resolución N.º 5 del Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. Código de Ética de la provincia de Córdoba, (1987). Resolución N.º 21 del Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. Creación del Área de la Psicología Sanitaria, (1989).

Acerca del Autor:

Gabriela Maricel Degiorgi es Licenciada en Psicología, egresada de la U.N.C. Posgraduada en Teoría y Técnica de Psicoterapias Psicoanalíticas en el Centro de Estudios en Psicoterapias. Se desempeña desde 1997 a la fecha como Jefe de Trabajos Prácticos en la Cátedra de Deontología y Legislación Profesional (Facultad de Psicología, U.N.C.) y es actual Miembro del Gabinete Psicopedagógico del Colegio Nacional de Monserrat, dependiente de la U.N.C.

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3.2 Investigación en Psicología en la República Argentina

Introducción

Orígenes de la Psicología científica

Juan Carlos Godoy

En general, se acepta como hito fundacional de la Psicología científica la creación del primer laboratorio de Psicología experimental por parte de Wundt (1832-1920) en la Universidad de Leipzig, Alemania, en 1879 (véase, por ejemplo: Gondra, 1997; Tortosa y cols., 1998; Brennan, 1999; Hergenhahn, 2001). No obstante, hay quienes sostienen que la Psicología científica ha tenido múltiples orígenes. Por ejemplo, Leahey (1997) afirma que la Psicología se funda tres veces a finales del siglo XIX: con la Psicología de la Conciencia de Wundt y otros, con el Psicoanálisis de Freud (1856-1939), y con la Psicología de la Adaptación de James (1842-1910) y otros. Sin embargo, de manera curiosa, la investigación en Psicología o sobre temas psicológicos antecede al establecimiento de la Psicología como una disciplina científica. Diversos autores concuerdan en destacar, como primer programa de investigación psicológica, las investigaciones en psicofísica desarrolladas antes de 1870 por parte de Weber (1795- 1878), Fechner (1801-1887) y von Helmholtz (1821-1894). De hecho, muchos señalan como padre de la Psicología experimental a Fechner (Leahey, 1997; Ato, 1998; Dehue, 2001). En síntesis, queda claro que la Psicología existe como ciencia autónoma desde fines del siglo XIX.

Orígenes de la Psicología científica en la República Argentina

Ahora bien, ¿cuáles son los orígenes de la Psicología científica en Latinoamérica? Y, más específicamente, ¿cuáles son sus orígenes en la República Argentina? Como veremos, la Psicología científica en nuestro país comienza a desarrollarse poco tiempo después de la creación del primer laboratorio de Psicología experimental, en 1879, por parte de Wundt. Específicamente, se sostiene que Víctor Mercante (1870-1934) crea en 1891 el primer laboratorio de Psicología en la ciudad de San Juan (Papini, 1976; Cortada de Kohan, 1978; Klappenbach y Pavesi, 1994). Al respecto, cabe señalar que en 1904 Víctor Mercante se convierte en el primer psicólogo en recibir un premio internacional por su contribución a la ciencia en idioma español por su obra “Psicología de la aptitud matemática en el niño” (Vilanova, 1994).

Por otro lado, en 1898, Horacio Piñero (1869-1919) crea un laboratorio de Psicología experimental en el Colegio Nacional de Buenos Aires y, en 1901, crea un laboratorio de psicofisiología en la Universidad de Buenos Aires (Papini, 1976; Cortada de Kohan, 1978; Sánchez-Sosa y Valderrama-Iturbe, 2001). En este último laboratorio, Piñero exigía de sus alumnos la realización de diversos experimentos y, para complementar la formación de los estudiantes, presentaba enfermos que eran estudiados

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desde una perspectiva clínica. Su visión de la Psicología surgía a partir de los trabajos de Charcot, Wundt, Ribot y Janet (Cortada de Kohan, 1978). Unos años después, en 1906, se crearían dos laboratorios de investigación psicológica más. Félix Krueger, discípulo de Wundt, fundaría uno en el Instituto Nacional de Profesorado Secundario, mientras que Víctor Mercante crearía otro en la Sección Pedagógica de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de la Plata (Talak y García, 2004).

La investigación científica en Psicología en la Argentina, entonces, comienza casi de la mano con la actividad científica de la disciplina en los principales centros académicos del mundo (Europa y Estados Unidos). Sin embargo, este comienzo “tan promisorio”, al decir de Cortada de Kohan, comenzó a frustrarse con la llegada de Coriolano Alberini (1886-1960) a la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. El Dr. Alberini, debido a su fuerte formación filosófica, se inclina por una Psicología filosófica o “Psicología de sillón” con lo que, poco a poco, la Psicología científica pierde espacio en el ámbito de la Universidad de Buenos Aires (Cortada de Kohan, 1978). Finalmente, antes de 1930, la “reacción antipositivista” produjo el cierre de la mayoría de los laboratorios de investigación psicológica en la República Argentina (Vilanova, 1994). Comienza así un período en el cual la Psicología argentina se aleja de los desarrollos que se daban en los principales centros académicos del mundo. En los años siguientes la Psicología argentina irá adquiriendo cada vez más un perfil profesionalista con lo que la investigación quedará decididamente en segundo plano.

Desarrollo de las carreras de Psicología en la República Argentina: Impacto sobre la formación en investigación

A partir de 1950 comienzan a desarrollarse las diversas carreras de Psicología que hoy se encuentran consolidadas en la mayoría de las universidades públicas argentinas. Es posible que las políticas universitarias de la época hayan contribuido al desarrollo de estas carreras. Sin embargo, el impulso no se acompañó de inversiones adecuadas en términos de presupuestos ni tampoco contó con psicólogos capacitados en la docencia e investigación de los temas psicológicos que se desarrollaban en Europa y Estados Unidos (Cortada de Kohan, 1978; Ardila, 1986; Vilanova, 1994). Debe tenerse presente que la mayoría de los docentes de las flamantes carreras de Psicología eran médicos o filósofos

y, buena parte de ellos, clínicos sin experiencia en investigación y formados en el campo

del psicoanálisis (Vilanova, 1994). Este período de la historia de la Psicología en la

República Argentina es conocido como el período profesional o etapa de la Psicología profesional (Cortada de Kohan, 1978; Klappenbach, 1995; Alonso y Nicenboim, 1997). Sin embargo hubo algunas excepciones, de tal manera que psicólogos como Horacio Rimoldi

y Nuria Cortada de Kohan no sólo contribuyeron a mejorar la calidad de la docencia

universitaria en Psicología sino que también promovieron el desarrollo de diversas líneas de investigación, particularmente en el campo de la medición psicológica o psicometría (Cortada de Kohan, 1997; Moreno, 1997; Rimoldi, 2001; Saforcada, 2001).

Otro aspecto que afectó la formación general y la formación en investigación de los primeros psicólogos argentinos surgidos de las incipientes carreras de Psicología, además de la falta de recursos materiales y humanos, fue el hecho de que el diseño curricular de las carreras no siguió el modelo de formación propuesto y consensuado unos años antes en Estados Unidos. Nos estamos refiriendo al modelo de formación científico-

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practicante que surgiera de la discusión, por primera vez, entre psicólogos, agencias gubernamentales e instituciones de educación superior sobre el tipo de formación que los psicólogos deberían recibir. Esta discusión tuvo lugar en Boulder (Colorado, EE.UU.) en 1949 y dejó como resultado un modelo de formación que comprende dos ciclos, uno científico y otro profesional, y que aún hoy se aplica en casi todo el mundo y que es comúnmente denominado Modelo Boulder (Baker y Benjamin, 2000; Leahey, 1997). El diseño curricular propuesto por el modelo procuraba acortar la distancia entre los psicólogos investigadores o académicos y aquellos dedicados a las prácticas profesionales como, por ejemplo, los psicólogos clínicos. Al respecto, cabe señalar que Latinoamérica recién tuvo su espacio de debate y reflexión sobre la formación de psicólogos con motivo de la I Conferencia Latinoamericana sobre Entrenamiento en Psicología en Bogotá (Colombia) en 1974. En esa ocasión, especialistas de toda Latinoamérica (por nuestro país, por ejemplo, participaron Nuria Cortada de Kohan y Horacio Rimoldi, entre otros) se refrendó el modelo científico-practicante que rápidamente comenzó a consolidarse en las principales universidades latinoamericanas (Ardila, 1978 y

1986).

En conjunto todos estos factores que se pusieron de manifiesto durante el período 1950-1960 (falta de recursos materiales y de recursos humanos adecuados y dificultades en la implementación de un modelo curricular como el Modelo Boulder) contribuyeron a debilitar el desarrollo de la investigación psicológica en este país. Al respecto, Vilanova señala:

“Cuando en los ’50 es creada la carrera de pregrado, sin presupuesto y sin concursos internacionales, que pudiesen proveer investigadores de carrera, termina de consolidarse esa tradición verbalista y reacia a la indagación empírica que perdura en nuestros días, como caso único en el mundo.” (Vilanova, 1994).

Actualmente, en el mundo todavía coexisten tanto el psicólogo que se dedica a la investigación básica o aplicada cuanto el psicólogo que sólo se dedica al ejercicio profesional, con sus respectivos intereses y recursos metodológicos y técnicos (Baker & Benjamin Jr., 2000). La evidencia acumulada parece señalar que esta separación es insalvable (Hothersall, 1997; Leahey, 1997; Hergenhahn, 2001). Para graficar esta escisión basta señalar que el conjunto de psicólogos de Estados Unidos no se siente totalmente representado por la organización que agrupa a psicólogos de todas las áreas y que se considera la más importante del mundo: la American Psychological Association (APA). Una parte importante de la comunidad psicológica norteamericana ha creado su propia organización de perfil netamente académico: la American Psychological Society (APS) (Leahey, 1997; Vilanova, 2001). Sin llegar a tener la dimensión de la discusión entre psicólogos investigadores y psicólogos profesionales de Estados Unidos, en la República Argentina existe una situación similar. Típicamente los psicólogos profesionales se sienten mejor representados por entidades como los Colegios de Psicólogos existentes en cada provincia o por entidades nacionales como la Federación Argentina de Psicólogos de la República Argentina (FEPRA). Por su parte, los psicólogos investigadores argentinos, además de pertenecer a los Colegios de Psicólogos, se agrupan en entidades nacionales más vinculadas con la investigación, como la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento (AACC) o asociaciones internacionales como la International Union of Psychological Science (IUPsyS), la Asociación Iberoamericana

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de Diagnóstico y Evaluación Psicológica (AIDEP), o la Research Society on Alcoholism (RSA).

Más allá del esfuerzo de cada psicólogo en particular, resulta evidente que en nuestro país el perfil profesionalista de los programas de formación así como la pobre inserción de teorías psicológicas modernas con sus respectivos métodos y técnicas de investigación (tales como la Psicología cognitiva), han contribuido a obstaculizar la articulación entre investigación y práctica necesaria para una adecuada formación del estudiante de grado (AUAPSI, 2001; Fernández Acevedo, 2001; Godoy y Pautassi, 2003; Vilanova, 2001). Cabe destacar que algunas unidades académicas ya han comenzado a analizar sistemáticamente la formación científica y profesional que sus graduados reciben. En este sentido, se puede mencionar la experiencia del Departamento de Psicología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata (ver, por ejemplo: Piacente, Compagnucci, Schwartz & Talou, 1999).

Más recientemente, la discusión se ha centrado en evaluar la formación en investigación de los futuros psicólogos argentinos (Di Doménico y Vilanova, 2000; Fernández Acevedo, 2001). Este aspecto ha sido ya analizado por algunos países, por ejemplo España, en orden a ajustar los planes de formación de psicólogos (Blanco, 1998). En la República Argentina, entidades gubernamentales (tales como la CONEAU y el Ministerio de Salud y Ambiente de la Nación) y entidades universitarias (tales como la AUAPsi) han venido destacando la necesidad de revisar críticamente la formación científica de los futuros graduados en Psicología.

Estado actual de la investigación psicológica en la República Argentina

Contra todo pronóstico, y aún cuando en la mayoría de las universidades los docentes de Psicología son herederos y promotores de la formación profesionalista, es posible detectar aquí y allá grupos de investigación en Psicología. Algunos consolidados desde hace muchos años y con proyección internacional como: el Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental (CIIPME) ubicado en la ciudad de Buenos Aires, originalmente fundado por el Dr. Horacio Rimoldi, y actualmente dirigido por la Dra. María Cristina Richaud (recientemente galardonada con el Premio Bernardo Houssay de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación); o como el Laboratorio de Alcohol, Aprendizaje y Ontogenia Temprana creado y dirigido por el Dr. Juan Carlos Molina en el Instituto de Investigaciones Médicas Mercedes y Martín Ferreyra de la ciudad de Córdoba.

Afortunadamente, existen grupos de investigación psicológica en universidades e institutos independientes de todo el país. El nivel es bastante heterogéneo y al respecto se debe considerar que la investigación en general nunca ha recibido demasiado apoyo en términos de subsidios y becas por parte del gobierno nacional. Es posible tener una idea aproximada del tipo y calidad de las investigaciones realizadas revisando la página web de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento (www.mdp.edu.ar/psicologia/aacc/), de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica (www.agencia.secyt.gov.ar), o del Consejo de Investigaciones Científicas y Técnicas (www.conicet.gov.ar). Un rápido repaso pone de manifiesto que la investigación psicológica en este país, al menos la evaluada por organismos científicos pertinentes, es:

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variada; básica y aplicada; evidencia correspondencia con la investigación desarrollada en el resto del mundo; trata de responder a las demandas concretas de la sociedad; cuenta con apoyo económico moderado en términos de subsidios y becas; y se somete a la evaluación de la comunidad científica nacional e internacional a través de las publicaciones en revistas del área y de presentaciones en congresos y jornadas.

La investigación psicológica en Córdoba

La ciudad de Córdoba reúne grupos de investigación consolidados y otros de reciente formación. En general, ambos tipos de grupos se encuentran en la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba o en centros independientes. Por ejemplo, ya se ha mencionado el Laboratorio de Alcohol, Aprendizaje y Ontogenia Temprana creado y dirigido por el Dr. Juan Carlos Molina en el Instituto de Investigaciones Médicas Mercedes y Martín Ferreyra. Otro grupo de investigación de larga trayectoria lo constituye el Centro de Investigación y Transferencia en Acústica compuesto por, entre otros, la Dra. Ana Verzini, la Dra. Cristina Biassoni y la Lic. Claudia Arias. Este centro se encuentra en Universidad Tecnológica Nacional – Facultad Regional Córdoba. Por otro lado, en la Facultad de Psicología se encuentran: el Laboratorio de Evaluación Psicológica y Educativa (LEPE) que reúne a diversos investigadores, becarios y tesistas, su director es el Dr. Edgardo Pérez; el Laboratorio de Psicología Cognitiva (uno de los últimos laboratorios creados y uno que presenta muy buenas perspectivas de desarrollo), este laboratorio tiene la particularidad de ser dirigido por el Dr. Juan Carlos Seguí, una de los referentes mundiales en psicolingüística y Psicología cognitiva (el Dr. Seguí reside en Francia en donde tiene su laboratorio principal).

Una mención especial merece el Laboratorio de Psicología dedicado a la investigación sobre alcohol, aprendizaje y adolescencia, creado inicialmente como un espacio para prácticas de psicobiología, pronto fue reorganizado por el Dr. Juan Carlos Molina y transformado en un espacio de formación de jóvenes recursos humanos en el campo de la investigación científica. Cabe señalar que este grupo pronto cumplirá veinte años de existencia, lo que lo transforma en uno de los centros de investigación más antiguos de la Facultad de Psicología. Es co-dirigido por el Dr. Molina (quien reside actualmente en Estados Unidos y se encuentra trabajando en el Centro de Psicobiología del Desarrollo de la Universidad de Binghamton) y por uno de sus ex-alumno, el autor de este escrito.

Existen otros grupos de investigación psicológica en la Facultad de Psicología, el lector interesado puede dirigirse a la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Facultad de Psicología para solicitar más información. Entre otros aspectos, se puede tener una idea aproximada de todos los grupos de investigación, sus integrantes; también es posible preguntar si cuentan con evaluación y acreditación y con fuentes de financiamiento, y su plan de formación de recursos humanos jóvenes, entre otros aspectos.

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Consideraciones Finales

La investigación en Psicología en la República Argentina ha crecido bastante a pesar de la serie de obstáculos internos y externos que se mencionaran. No obstante, aún queda mucho por hacer. Existen áreas de vacancia que necesitan ser desarrolladas rápidamente; se debe alentar la formación en investigación desde el grado y también en el cuerpo docente (se necesita un equilibrio entre psicólogos investigadores y psicólogos profesionales); se deben incrementar los montos destinados a subsidios y becas de investigación; se deben actualizar las bibliotecas y las hemerotecas, y garantizar el acceso a las principales bases de datos de la especialidad; también se debe priorizar la inversión en investigación al interior de cada unidad académica y el diseño y ejecución de políticas científicas pertinentes; además, se deben generar respuestas empíricamente fundadas para solucionar los problemas de la sociedad. Esto, evidentemente, no constituye un listado exhaustivo de cosas por hacer para mejorar el nivel de la investigación en Psicología en nuestro país. Deseo hacer notar también que esta discusión no es reciente y que cada vez queda menos tiempo para intentar mejorar. Al respecto y para terminar, cabe citar a Alberto Vilanova (alguien que durante toda su vida académica puso sobre la mesa las debilidades y mezquindades de la Psicología argentina):

“En los últimos años se ha registrado una inaudita expansión de la Psicología científica y se han tornado anacrónicos los textos, los conceptos y los métodos que tradicionalmente instrumenta el psicólogo argentino, lo que pone de relieve la necesidad de un cambio de actitud en dirección a la novedad y a la rigurosidad científica.

En la medida en que la Psicología pueda definirse como incesante producción de conocimientos sobre los procesos mentales y sobre el comportamiento, es la investigación empírica y no el repaso de los textos sacros el manantial del que deben abrevar las nuevas promociones de estudiantes.” (Vilanova, A., 1994)

Bibliografía:

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)

Una historia de la Psicología moderna. Madrid: McGraw Hill.

Acerca del Autor:

El

Mgter.

Juan

Carlos

Godoy

es

Director

del

Laboratorio

de

Psicología

y

desempeña actividades docentes en la cátedra de Escuelas, Corrientes y Sistemas de la Psicología Contemporánea y asimismo en la de Metodología de la Investigación Psicológica (Facultad de Psicología – Universidad Nacional de Córdoba). Actualmente esta finalizando sus estudios para optar al título de Doctor en Psicología.

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3.3 Áreas de Ejercicio de la Psicología

3.3.1 Psicología Clínica

Cristina González

La Psicología Clínica tiene un origen relativamente reciente si consideramos, como lo hace la mayor parte de los autores (Garfield 1974, Bellack y Hersen 1989, Buendía 1999,) a la 2° guerra mundial -con sus demandas de selección y asistencia a problemas de salud mental- el momento histórico donde la Psicología Clínica adquiere protagonismo.

Su intervención ha sido desde entonces en tan variados campos y entrecruzándose en el camino con tan diferentes profesiones, que se torna todo un tema de discusión el determinar su campo y función. Por ello, los límites con otras disciplinas y aún con otras áreas de la misma disciplina, pueden prestarse a confusiones tales como pensar que todo Psicólogo es por definición Psicólogo Clínico, o por el contrario reducir su función a la asistencia del padecimiento emocional y su campo al del hospital.

Por ello recordar la reglamentación vigente en nuestro país puede ser un referente de utilidad. La Ley Nº 7106 del Senado de la Provincia de Córdoba sobre las disposiciones para el ejercicio de la Psicología, promulgada en 1984, dice lo siguiente:

“Se considerará ejercicio de la profesión en el área de la Psicología Clínica: la exploración psicológica de la estructura, dinámica y desarrollo de la personalidad, la orientación psicológica para la promoción y prevención del equilibrio de la personalidad, la investigación y formulación de diseños experimentales, el diagnóstico y tratamiento de los conflictos y tensiones de la personalidad mediante psicoterapia, otras actividades que con el mismo objetivo requieran el uso de instrumentos y técnicas estrictamente psicológicas”.

Si subrayamos las acciones que en sus verbos se mencionan, es el área que intenta: explorar, promover (la salud), prevenir, investigar, diagnosticar, y tratar los conflictos emocionales. Podría decirse entonces que Psicólogo clínico es aquel que se especializa en el análisis, predicción, tratamiento y comprensión de la conducta humana y de la red multicausal que la determina. Por lo tanto debería estar capacitado para las funciones de Psicodiagnóstico, tratamiento por medio de las distintas teorías y técnicas psicoterapéuticas, para la investigación y para la prevención de la enfermedad y promoción de la salud emocional.

Como se desprende de la lectura, su campo de acción sería tan amplio como lugares donde se requiera de alguna de éstas funciones; sin embargo la ley mencionada al señalar la esfera de acción indica solo a hospitales generales, psiquiátricos, neuropsiquiátricos, centros de salud mental, clínicas e instituciones privadas de la misma índole y a la práctica privada de la profesión.

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En el Reglamento de Especialidades, publicado por el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba, en la revisión realizada en noviembre de 1995, se amplía su esfera de acción diciendo:

“Se considera área de la Psicología clínica a la esfera de acción que se desarrolla en Hospitales generales Psiquiátricos, Centros de Salud Clínicas , Consultorios y otras Organizaciones e Instituciones Públicas o Privadas en las que se desarrollen acciones de Promoción, Prevención, Asistencia y Rehabilitación de la Salud”.

Con referencia a las actividades propias al Psicólogo clínico también modifica significativamente algunas de las funciones al decir:

“Se considera ejercicio de la Psicología Clínica:

a) la exploración de la estructura y dinámica de la personalidad

mediante métodos y técnicas específicamente psicológicas.

b) La intervención psicológica para la promoción de la salud en el

ámbito: individual, de pareja, familiar, grupo y/o instituciones.

c) El diagnóstico y tratamiento del individuo, pareja familia, grupo y/o

instituciones.

d) La investigación de los instrumentos y/o técnicas que posibiliten el

abordaje clínico de acuerdo a las demandas actuales.

e) investigación y docencia.

Agrega:

“Será necesario para su formación: - Psicología Clínica: teorías, técnicas y/o abordajes psicoterapéuticos individual, pareja, familia grupo, instituciones.

Métodos y técnicas de investigación.

e

instituciones).

Psicodiagnóstico

(individual

y/o

pareja,

familiar,

grupal,

Psicopatología general y especial.

Etica profesional.

Práctica institucional oficial y/o privada en Instituciones específicas.

En el Plan de Estudios de la Carrera de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba, encargado de la formación disciplinar, se enuncia además de la asignatura obligatoria “Psicología Clínica”, una nómina de materias electivas permanentes como pertenecientes al área: “Estrategias de intervención comunitaria”, “Psicopatología”, “Clínica psicológica y psicoterapia”, “Neuropsicología”, “Psicoterapia”, e “Interconsulta” (que de hecho no se ofrece). Aunque no aparecen en el plan de estudios por ser materias y/o seminarios electivos no permanentes, se continúa con la formación en el área con una

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serie de asignaturas hacia final de la carrera entre las que los estudiantes pueden optar de acuerdo a sus intereses ya mas delineados a esa altura del cursado.

Sin embargo, la reflexión sobre qué materias debieran pertenecer al área no es de fácil respuesta. A modo de ejemplo, si se define que una de las funciones básicas del Psicólogo Clínico es el diagnóstico ¿porque no incluir Técnicas Proyectivas como pertenecientes al área? Todo dependería de cómo se defina el concepto de área, si se trata del campo de su aplicación y las técnicas que para ello se requerirían quizás incluiría distintas asignaturas, a si se define desde su objeto de estudio, o desde sus concepciones epistemológicas.

Seguramente en la revisiones del Plan de Estudio que deberán realizarse bajo el marco de los lineamientos de la innovación curricular actual, esta discusión académica volverá a ser planteada, sin embargo lo importante en el campo de trabajo es poder intervenir interdisciplinariamente con todas las herramientas que el psicólogo tiene, en el común interés de promover la salud emocional de la comunidad.

Esto significa, poder accionar más allá del tradicional trabajo en hospitales, clínicas psiquiátricas, o consultorio privado y de ampliar el eje de la patología para incluir también el campo de la salud. Inclusive cuando definimos al método clínico como el estudio a profundidad del caso individual, nos referimos al caso singular, porque, como dice Vilanova (1990), éste como todo método tiene la intencionalidad de servir para ampliar sus observaciones a terrenos mas amplios que la individualidad. Subrayo esta obviedad porque lo que se observa es que, a pesar de la concordancia con una definición como la dada, de la lectura de teóricos que afirman y trabajan desde esta concepción y de los decires curriculares en los planes de estudio de la Carrera, lo que se observa en la práctica es que la gran mayoría sigue asociando psicología clínica con patología y trabajo asistencial. Es poco lo que encontramos de desarrollo en investigación y promoción de salud.

Por eso es que se ha puesto mayor énfasis en lo hasta aquí mencionado en la función del clínico como promotor de salud, dado que a la fecha, la función asistencial es aceptada sin mayores inquietudes.

Otra función que en su desarrollo sigue produciendo resquemores es la del Psicólogo Clínico como investigador. Aunque todos admiten (Torninbeni,S.-Gonzalez,C. Salvetti,M. 2000) que la investigación es indispensable para el avance de una disciplina, existen algunas discrepancias en qué se entiende por investigar y los métodos que se avalarían como apropiados para un Psicólogo Clínico.

Si pensamos que en la medida que la disciplina continúe profundizando y ampliando los márgenes de su conocimiento, podrá realizar mayores aportes teóricos y técnicos para el mejoramiento de la calidad de vida del ser humano, tendríamos que pasar de la preocupación sobre el estado de la investigación a la ocupación en la investigación para modificar ese estado. Podría decirse que investigar es un acto de prevención al estancamiento de nuestra disciplina.

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Bibliografía:

Bellack,A. y Hersen,M. (1989) Métodos de investigación en Psicología Clínica. Ed. Descleé de Oruwer, S.A.- Bilbao. Buendía, J. (1999) Psicología Clínica. Perspectivas actuales. Ed. Pirámide. Madrid. Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. (2000) Reglamento de Especialidades . Garfield, S.L. (1979) Psicología Clínica. El Estudio de la personaliad y la conducta. Ed. El Manual Moderno. Mexico D.F. González,C. Torninbeni,S. (2002) Aportes para la innovación curricular. Concepciones sobre investigación de estudiantes universitarios de Psicología. Rev. Investigaciones en Psicologa. U.B.A. Año 7-Nº 1.

Acerca de la Autor:

La Dra. Cristina González es profesora titular de la cátedra de Psicología Clìnica, especialista en la especialidad en dicha área de la Psicología. Asimismo es investigadora de excelente nivel y en tal carácter dirige proyectos de investigación subsidiados por organismos de promoción científica provinciales y nacionales.

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3.3.2 Psicología Educacional

María Angélica Möller

La educación es una de las maneras de no discriminar, de respetar a los niños y de que los mayores puedan transmitir lo que saben.

Yehudi MenuhYin (músico)

¿Creen que la ciencia y la educación superior son caras? Prueben con la ignorancia.

Ignacio Reggi (investigador)

Frente a las perspectivas unilaterales hay que propiciar enfoques múltiples. Eso implica romper con la ideología del mercado, porque el mercado nos induce a pensar la evolución de la sociedad en términos de adaptación neodarwiniana, con lo cual la noción de resistencia pierde todo sentido.

Armand Mattelart (semiólogo)

El área educacional de la Licenciatura en Psicología se ocupa de un proceso esencialmente humano, y por lo mismo social y simbólico: la educación. Todo proceso educativo consiste, en una primera definición muy básica, en procesos de transmisión y recreación de la cultura. En toda comunidad humana existen actividades dirigidas a la transmisión que permitirá a sus miembros, a la par que desarrollarse, incorporarse y participar de la vida social, así como en el mejor de los casos recrear y/o modificar la propia cultura.

Estos procesos educativos tienen lugar, con distintos grados de organización y formalización, en diversos ámbitos de interacción social tales como la familia, la escuela y otras instituciones. Por otra parte, en la sociedad contemporánea los medios masivos de comunicación cumplen un papel decisivo para el acceso y la participación en la cultura; ellos son, mencionándolos en el orden de su desarrollo en la historia humana: los libros, la prensa escrita, la radio, la televisión y las nuevas tecnologías de la información y la micro- electrónica, que permitieron una enorme expansión; a su vez, cada uno de ellos incorpora, no sin tensiones, a los anteriores. Así hoy es posible acceder a una computadora personal y navegar por internet empleando nuevos productos multimedia.

La familia y la escuela han sufrido en las últimas décadas profundas transformaciones; intentan educar en un ambiente social caracterizado por un significativo aumento de la desigualdad social. Hoy existe consenso en admitir que así como “uno de los factores fundamentales asociados al aumento de la desigualdad es la transformación en la organización del trabajo” (Tedesco, 2000:16) las instituciones públicas, entre ellas el sistema educativo, recibieron el fuerte impacto que produjo en todo nuestro continente el neo-liberalismo económico.

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Es entonces entre la complejidad de los procesos sociales y la velocidad de los cambios tecnológicos que tiene lugar la educación. La cátedra de Psicología Educacional elige anualmente algunos problemas que considera representativos del área (concebida precisamente como campo de problemas que nos desafían) y que tienen que ver con los logros, los fracasos y las situaciones conflictivas de los procesos educativos.

Los hechos y los procesos educativos responden a un complejo entramado de factores de distinta índole; podemos distinguir en ellos aspectos históricos, pedagógicos, sociales, biológicos, filosóficos, políticos, económicos, jurídicos, etc., así como aspectos psicológicos. Podemos decir, por lo tanto, que la Psicología en tanto disciplina científica es necesaria pero no suficiente para la explicación y el tratamiento de los problemas educativos. O bien, que la Psicología que pretenda aportar a este campo no puede dejar de considerar, cuanto menos, los aspectos históricos, biológicos y socio-culturales constituyentes del sujeto humano.

Lo anterior nos permite sostener que, en determinados niveles de complejidad, es necesaria una aproximación interdisciplinaria. Cuando diferentes disciplinas se articulan para el tratamiento de un problema, cada una de ellas realiza sus aportes específicos. Llevado esto a la integración de un equipo de trabajo, significa que un psicólogo/a podrá co-operar con otros profesionales (por ejemplo, pedagogos, sociólogos, biólogos, etc.) en tanto y en cuanto sea un experto en su propia disciplina, lo que le permitirá establecer relaciones adecuadas de intercambio, enriqueciendo el análisis y contribuyendo a generar transformaciones.

Vemos entonces que determinados aspectos de los problemas educativos pueden ser analizados e investigados desde teorías psicológicas, y eventualmente modificados desde sus desarrollos conceptuales, metodológicos y técnicos. Las relaciones entre las teorías psicológicas y las prácticas educativas merecen otro capítulo, pero podemos adelantar que

“es preciso analizar las principales categorías de la teoría psicológica que son utilizadas para formular las propuestas educativas. Sobre todo, hay que indagar las relaciones entre los ensayos educativos y las condiciones teóricas y epistemológicas…” de las propias teorías (Castorina y Dubrovsky, 2004:81).

Se trata entonces de disponer, para los problemas educativos, de marcos psicológicos con potencial explicativo y con posibilidades de ser útiles para la resolución práctica. Esto no es sencillo. A continuación se presentan las reflexiones de los autores de tres teorías psicológicas que revolucionaron las concepciones del siglo XX: Freud, Piaget y Vygotski, quienes elaboraron teorías abiertas aún hoy en desarrollo, de una enorme riqueza en cuanto a sus posibilidades de interpretación y modificación de las prácticas educativas.

“grandes

posibilidades de desarrollo” las relaciones entre Psicoanálisis y Pedagogía, y proponía:

Sigmund

Freud

consideraba

de

“extraordinaria

importancia”

y

con

“…la educación tiene que buscar su camino entre el escollo del dejar hacer y el escollo de la prohibición. Y si el problema no es insoluble, será posible hallar para la educación un camino óptimo,

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siguiendo el cual pueda procurar al niño un máximo de beneficio causándole un mínimo de daños” (1932:3186).

Freud mostraba, en un decisivo trabajo acerca de estos problemas, cómo “la cultura es la vía ineludible que lleva de la familia a la humanidad” (1929:3059) y señalaba con agudeza:

“El hecho de que se oculte a los jóvenes el papel que la sexualidad habrá de desempeñar en su vida, no es el único reproche que se puede aducir contra la educación actual. Además, peca por no prepararlos para las agresiones cuyo objeto están destinados a ser. Al entrar la juventud a la vida con tan errónea orientación psicológica, la educación se conduce como si se enviara a una expedición polar a gente vestida con ropa de verano y equipada con mapas de los lagos italianos.” (1929:3060, pie de página).

Liev Vygotski aproximadamente en la misma época consideraba que el problema educativo ocupaba “un lugar central en la nueva manera de enfocar la psique del hombre” y demostraba una gran confianza en el desarrollo de la Psicología:

“Puede decirse que, por primera vez, la ciencia permite desvelar la verdadera naturaleza de la educación, que por primera vez el educador encuentra una base para hablar del significado exacto de la tarea educativa y de las leyes científicas que la rigen, en lugar de hablar sobre conjeturas y metáforas.” (1926:144).

A su turno, Jean Piaget se preocupaba por

“las enseñanzas desprovistas hasta la evidencia de todo valor formativo y que se siguen impartiendo, sin saber si alcanzan o no el propósito utilitario que se les atribuye.” (1968:14),

Más aún:

“…la pedagogía experimental todavía permanece muda y da testimonio, así, de la espantosa desproporción que sigue subsistiendo entre la amplitud o la importancia de los problemas y los medios empleados para resolverlos” (1968:16).

Compara la Pedagogía con la Medicina, ya que en ambas interviene cierta dosis de empirismo y de arte, pero debería basarse en conocimientos científicos más precisos.

Ya Piaget había planteado, en el contexto de Europa de entre guerras, otras cuestiones de fondo:

“El hecho es que no estamos adaptados psicológicamente a nuestro estado social. Los acontecimientos han superado a los hombres y se han sucedido demasiado rápidamente para nuestras mentes individuales o colectivas. Ya no los seguimos. Estamos a lo

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sumo adaptados a nuestra vida local, a la vida de nuestra ciudad, a la vida de nuestro país, pero no comprendemos el estado actual del mundo, de este universo de relaciones complejas y solidarias. (…) … el hombre de Estado contemporáneo prácticamente juega a los dados en política internacional. (…) ya que no puede dominar el conjunto de los problemas.” (1932:102-103).

En el orden de las propuestas, Piaget, en un homenaje que UNESCO rindió al pedagogo checo del siglo XVII Juan Amós Comenius, destacaba:

“…Comenius planteó una serie de problemas nuevos para su siglo: el del desarrollo mental, el de los fundamentos psicológicos de los métodos didácticos, el de las relaciones entre la escuela y la sociedad, y el de la necesidad de organizar o incluso reglamentar los programas y los marcos administrativos de la enseñanza; finalmente, el de una organización internacional de la investigación y la educación. Haber tomado conciencia de la existencia de estas cuestiones, y haber subrayado incansablemente su importancia vital para el devenir de la humanidad, siguen siendo los mayores títulos de gloria del célebre educador.” (1957:224).

Tal vez sorprenda la actualidad del pensamiento de estos grandes científicos del siglo XX; queda en evidencia que, aunque hoy disponemos de mayores conocimientos y mejores instrumentos, aún no hemos solucionado aquellos problemas.

Los límites de este artículo impiden otros desarrollos, pero el objetivo de estas citas es incitar a los estudiantes a comenzar sus búsquedas intelectuales en esta apasionante disciplina. Cabe aquí señalar algunas cuestiones fundamentales: el trabajo científico es esencialmente co-operativo y requiere de un diálogo, intercambio y debate permanente de ideas, de informaciones y de procedimientos; y la universidad pública constituye el mejor contexto para desarrollarlo.

En cuanto a la definición del rol profesional del psicólogo/a que trabaje en relación a procesos educativos, pensamos que es un quehacer que debe ser construído en el interjuego de las demandas sociales y las posibilidades de intervención, desde las posiciones teóricas, técnicas y éticas que sustente.

Finalmente, recordamos que en el programa de la asignatura se puede encontrar bibliografía básica relativa a las cuestiones aquí presentadas.

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Bibliografía:

Castorina J.A. y Dubrovsky S. (2004) La enseñanza y la teoría psicológica socio-histórica en Castorina J.A. y Dubrovsky S. (2004) Psicología, cultura y educación. Perspectivas desde la obra de Vigotski, Buenos Aires: Novedades Educativas. Freud S. (1929) El malestar en la cultura en Freud S. (1974) Obras completas Tomo VIII, Madrid: Biblioteca Nueva. Freud S. (1932) Nuevas lecciones introductorias al psicoanálisis en Freud S. (1974) Obras completas Tomo VIII, Madrid: Biblioteca Nueva. Piaget J. (1932) La evolución social y la nueva pedagogía en Piaget J. (1998) De la pedagogía, Buenos Aires: Paidós Educador. Piaget J. (1957) La actualidad de Juan Amós Comenius en Piaget J. (1998) De la pedagogía, Buenos Aires: Paidós Educador. Piaget J. (1968) Educación e instrucción, Buenos Aires: Proteo. Tedesco J.C. (2000) Educar en la sociedad del conocimiento, Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica. Vygotski L. (1926) Principios de enseñanza basados en la Psicología en Vygotski L. (1991) Obras Escogidas Tomo I, Madrid: Visor – Ministerio de Educación y Ciencia.

Acerca del Autor:

Es Licenciada y Profesora en Pedagogía (UNC). Actualmente se encuentra cursando el Doctorado en Psicología (UNC). Es profesora adjunta por concurso a cargo de Psicología Educacional. Asimismo es investigadora en procesos de aprendizaje y directora de proyectos de investigación en la órbita de la Secretaria de Ciencia y Técnica de la UNC. Se ha desempeñado como docente en distintos niveles del sistema educativo. Asimismo ha coordinado programas de apoyo a los procesos de enseñanza y aprendizaje en organismos dependientes del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba.

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3.3.3 Psicología Jurídica

Olga Puente de Camaño

Al adentrarnos al campo de la Psicología llamada Jurídica, es necesario que precisemos en primer lugar que no se trata de pensar una Psicología diferente en sus basamentos teóricos y metodológicos, sino entenderla como una delimitación dada principalmente por los problemas que aborda y por los ámbitos en los que desarrolla sus intervenciones. Trataremos de mostrar entonces los principales temas a los que intenta dar respuesta la Psicología Jurídica y los espacios en los que se realizan sus prácticas, los que como veremos no han permanecidos inmóviles desde los comienzos de su desarrollo, sino por el contrario han ido ampliándose a lo largo del devenir histórico.

Tal crecimiento de la Psicología Jurídica se ha ido manifestando a medida que el saber psicológico estuvo presente en aquellas circunstancias que por su naturaleza compleja requirieron del aporte de diversos enfoques científicos, tal como sucede por ejemplo cuando se trata de comprender las cuestiones referidas a los procesos de violencia, que mantienen vigentes aún hoy innumerables interrogantes para el conjunto de las ciencias que se ocupan de su estudio, la Psicología, las Ciencias Jurídicas, la Criminología, la Sociología, entre otras. Estos problemas representan para todas ellas un compromiso permanente en la búsqueda de respuestas científicas, que mancomunadamente aporten a la prevención.

La denominación Psicología Jurídica alude en primer término a una interrelación, a una suerte de encuentro, de entrecruzamiento de dos ciencias, de dos saberes, de la ciencia psicológica por una parte y la ciencia jurídica, el derecho, por la otra, cada una de ellas con sus propios cuerpos teóricos y metodológicos, con capacidad para aportar desde la especificidad de su saber una perspectiva de análisis propia. Para el caso de la Psicología significa trabajar en la comprensión de los complejos fenómenos de la vida psíquica, presentes en las conductas que por alguna circunstancia, por tratarse de acciones antijurídicas, como es el caso de los delitos y de sus autores, o de quienes sufren las consecuencias de los mismos, las victimas, importan a lo jurídico.

El Derecho por su parte, como conjunto de normas, principios, leyes y reglas a cuya observancia son comprometidos los individuos en toda sociedad jurídicamente organizada, interviene en la regulación de las relaciones humanas.

Este encuentro al que hacemos mención, se manifiesta por un lado en articulaciones a nivel de teorías y en el desarrollo de una práctica concreta, lo que debe entenderse con un sentido de complementariedad, donde cada una de las disciplinas aportara desde la especificidad de su saber a la comprensión de la complejidad de los problemas que tratan en común.

Hablamos de complementariedad, de enriquecimiento mutuo, y no de subordinación de una ciencia a otra, aclaración que importa señalar, en tanto algunos autores le confieren a la Psicología Jurídica un carácter de auxiliar del Derecho, encargada, sin más, de responder a los requerimientos unidireccionales provenientes de lo jurídico. Pensar en complementariedad implica una consideración interdisciplinaria, abierta a otros conocimientos, sin supremacía de unos sobre otros.

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Al respecto de su definición, el autor de la obra Psicología Judicial, Juan Del Popolo, la define como

“el estudio desde la perspectiva psicológica de conductas complejas y significativas en forma actual o potencial para lo jurídico, a los efectos de su descripción, análisis, comprensión, critica y eventual actuación sobre ellos en función de lo jurídico.”

El autor habla de perspectiva, en tanto existen distintas manera de observar un fenómeno de conducta y como modo de evitar reduccionismos o determinismos al momento de analizar hechos que por su complejidad son abarcados por varias disciplinas.

A modo de ejemplo, el delito -como hecho jurídico- puede ser analizado desde la Ciencia Jurídica, desde la Antropología, la Biología, la Sociología, la Psicología, la Criminología, por nombrar sólo algunas de las disciplinas que se ocupan de su estudio.

La interdisciplinariedad se fundamenta entonces principalmente en la naturaleza compleja de los hechos estudiados, hechos que no admiten explicaciones simples ni unilaterales, sino por el contrario se hace necesaria la consideración de múltiples dimensiones de análisis.

También cabe aclarar que esta especificidad de la Psicología ha sido designada de distintas maneras, respondiendo a distintas concepciones y por sobre todo haciendo referencia al ámbito de desarrollo de las prácticas, así por ejemplo con la denominación Psicología Forense se hace referencia al área de la Psicología vinculada específicamente a la práctica de los tribunales, mientras que con la denominación Psicología Jurídica se alude a la multiplicidad de áreas, prácticas, tareas, roles, que el psicólogo realiza en interacción con el derecho, con la criminología, y que por cierto exceden a un ámbito particular.

Al respecto resulta importante destacar la interrelación existente entre la Psicología y la Criminología, entendida esta última como la ciencia que, desde una perspectiva esencialmente interdisciplinaria, se ocupa del estudio del delito, de la pena, del delincuente, de la victima, como también de los distintos modos de reacción institucional frente al problema del delito, llámense penas, medidas de seguridad, de tratamiento o medidas de prevención.

En referencia a la Criminología, la Dra. Hilda Marchiori expresa en su libro “Criminología”, luego de mostrar el camino histórico recorrido por esta ciencia, que los conceptos actuales implican la consideración de los múltiples y complejos aspectos que abarcan los procesos de la violencia.

Si bien la Criminología recibió desde sus comienzos los aportes de la Psicología, centrados por entonces en el estudio de los procesos psicológicos del delincuente, los aspectos de personalidad del autor, la Psicología hoy se interesa y realiza sus aportes a esta dimensión amplia e interdisciplinaria de la Criminología.

Por otra parte la naturaleza compleja y dinámica que caracteriza a los problemas con los que trabaja la Psicología Jurídica, se hace evidente cuando intentamos el análisis de los mismos, con el objeto de poder intervenir sobre ellos, así a modo de ejemplo en la tarea de comprender por qué alguien comete un delito, por qué este sujeto roba o mata, serán relevantes los aportes que realice la Psicología a través de la explicación de los

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psicodinamismos presentes en la conducta, los aspectos de la personalidad del autor, las motivaciones de la conducta delictiva, del tratamiento del autor como de la victima, pero resultan insuficientes para dar cuenta de toda la complejidad que encierra el delito.

Las maneras en como las sociedades reaccionan ante la criminalidad han ido cambiando a lo largo de la historia, no sólo en sus métodos, en sus formas concretas de hacerlo, sino también en sus fundamentos. Al respecto, la Psicología ha aportado el concepto de tratamiento, uno de los aspectos esenciales en el desarrollo de la Criminología contemporánea.

Resulta igualmente compleja la consideración de los daños que ocasiona el delito en la víctima, que es quien sufre las consecuencias directas del mismo, como en la sociedad en su conjunto, que resulta destinataria aunque sea de manera indirecta del conjunto de la criminalidad. La Psicología desde su especifico saber aporta al estudio de las consecuencias psicológicas y al tratamiento de quienes son objeto de los distintos procesos de victimización, como también a la interacción del autor y la victima, presentes en la dinámica del delito, a las características psicoevolutivas de los sujetos involucrados.

Podemos entonces en relación a la Psicología Jurídica entenderla como el conjunto de articulaciones a nivel teórico y entrecruzamiento a nivel de las prácticas que se reflejan en el accionar interdisciplinario, practicas del psicólogo que operan sobre el sujeto, sujeto de la medida procesal, penal, institucional.

Todo esto constituye para la Psicología una práctica específica, habilitadas a partir de una demanda, en principio social, institucional, en un ámbito institucional determinado que requieren de algunas conceptualizaciones propias de otros campos, como por ejemplo de aquellas provenientes del campo de las ciencias jurídicas.

Hoy la Psicología aporta a la Ciencia Jurídica y Criminológica aspectos fundamentales sobre una amplia variedad de problemas de interés común, atendiendo fundamentalmente al interés por la prevención, con el objeto de intervenir para disminuir la emergencia de comportamientos violentos, como también disminuir el impacto que produce en la victima y en la sociedad en su conjunto.

La Psicología Jurídica así entendida es algo más que el dar respuesta a las demandas provenientes del campo jurídico, al introducir nuevos interrogantes, complejizando el nivel de análisis, al abrir y desplegar el conflicto sobre aquello que lo jurídico “desde el deber ser”, debe resolver. Este crecimiento paulatino del campo de la Psicología Jurídica ha ido acompañado de importantes desarrollos teóricos a través de los cuales se intenta dar respuesta a los principales interrogantes del área, interrogantes que han ido cambiando a la par de los nuevos problemas. Desde la personalidad del autor, a los psicodinamismos presentes en la conducta delictiva, al tratamiento del autor, y más tardíamente a las cuestiones referidas a la victimología con el objeto fundamentalmente de la prevención, asesoramiento y o tratamiento de aquellos fenómenos psicológicos conductuales y relacionales que tuvieran incidencia en el comportamiento legal de las personas. Como medio para lograr dicho fin utiliza métodos que son propios de la Psicología científica.

Son innumerables los antecedentes históricos en relación al desarrollo de la interacción de la Psicología y lo jurídico, cuya mención excede las posibilidades de esta introducción. La Psicología desde sus diversas escuelas psicológicas, conductismo,

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cognitivismo, psicoanálisis, psicología experimental, ha venido realizando importantes aportes.

El Dr. Juan H. Del Popolo en su obra “Psicología judicial”, presenta este recorrido histórico remontándose al año 1835 donde Friedrich escribe su “Manual Sistemático de Psicología Judicial”, luego cita a Claparede, quien trabaja en el área de la Psicología del testimonio y escribió diversas obras, entre ellas “La Psicología judicial”, en 1908. Cesar Lombroso, médico italiano, realizó aportes sobre el estudio de la personalidad del delincuente, publicó numerosos trabajos, entre ellos “El Hombre Delincuente”, obra editada en 1871; y en 1906 escribe “Psicología del Testimonio en el proceso penal” y también estudió el testimonio de los niños y el hipnotismo aplicado al proceso penal. Altavilla en 1925 publica su obra “Psicología Judicial” en la que analiza temas tales como el proceso psicológico y la verdad judicial; el proceso psicológico en la normalidad; teniendo en cuenta la edad y el sexo, las emociones y las pasiones, las diferencias individuales, las perturbaciones del proceso psíquico, las situaciones de los deficientes o enfermos mentales, de los que simulan, de la psicología del acusado, del abogado, del ministerio público del juez y sus diferentes funcionarios.

En el marco del Psicoanálisis, Sigmund Freud escribió una serie de artículos que hacen referencia a temas estudiados por la Psicología Jurídica, entre ellos se pueden mencionar la “Indagatoria Forense y el Psicoanálisis” (1906); “El dictamen de la Facultad en el proceso Halsmann” (1930-1931); “El delincuente por sentimiento de culpa” (1916), así como otros escritos que contienen importantes aportes teóricos en relación al tema como “El malestar en la cultura” (1930), “Totem y Tabú”, “Dostoyevsky y el parricidio”(1928), “El porque de la guerra”, (1932). Por su parte Alfred Adler realiza aportes a través de su Psicología Individual en referencia a la estructura y prevención de la delincuencia. Theodor. Reik con su obra “Psicoanálisis del Crimen “ (1942), Alexander y Staub “El delincuente y sus jueces desde el punto de vista psicoanalítico” (1961). Melanie Klein realizó aportes, especialmente en relación a los niños “Sobre la Criminalidad” (1934) y “Tendencias criminales en los niños normales”. Jacques Lacan, entre otros aportes al área, escribió “Una introducción teórica a las funciones del Psicoanálisis en Criminología”. Winicott en su obra “Deprivación y Delincuencia” (1990), aporta a la comprensión de la génesis del delito a partir de trabajar con niños institucionalizados y que habían sufrido deprivaciones maternas. Luis Jiménez de Asúa (1947) escribe su obra Psicoanálisis Criminal.

Hans von Hentig, en su Tratado de “Psicología Criminal”, describe las características de la criminalidad atendiendo a las especificas modalidades delictivas, estafadores, ladrones, homicidas…. Jean Pinatel aporta al estudio de la personalidad criminal en su obra “La sociedad criminógena”( 1979) Franco Ferracuti, el examen de la personalidad del condenado en el instituto de observación y diagnóstico de Revivía.

Hilda Marchiori, en su obra ”Delito y personalidad” (1984), analiza los aspectos psicológicos presentes en la conducta delictiva, considerando que desde un nivel esta expresa el fracaso de los mecanismos psíquicos que controlan los impulsos agresivos.

De acuerdo con lo manifestado por el Profesor Juan Del Popolo, en nuestro país se coincide en situar los comienzos del desarrollo de la Psicología Jurídica en la década de 1960 a 1970, reflejado en investigaciones, con importantes publicaciones en distintos temas relevantes para la Psicología Jurídica.

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A nivel de la enseñanza de la Psicología Jurídica, en los ámbitos universitarios, en nuestro país, se reconocen los aportes de Emilio Mira y López y Plácido Horas en las universidades de Buenos aires y de San Luis.

En Córdoba, la Psicología Jurídica ha tenido un gran desarrollo, incorporada a los planes de estudio de la Carrera de Psicología, se comienza a enseñar en el año 1986, con la asignatura Psicología Criminológica, y posteriormente se suman otras materias al área Jurídica, con el objeto de continuar profundizando en la temática.

La enseñanza en la Universidad de los problemas relacionado a la violencia representa una importante prevención, preparando a los futuros profesionales para el tratamiento de temas tan graves y preocupantes para toda la sociedad.

En la Provincia de Córdoba en 1984 se sanciona la Ley de Ejercicio de la Psicología, Ley Nº 7106,m en la que entre otros temas se especifican las disposiciones para el ejercicio de la Psicología en el área jurídica.

Se considera ejercicio de la profesión de psicólogo en el área de la Psicología Jurídica:

“el estudio de la personalidad del sujeto que delinque, la rehabilitación del penado, la orientación psicológica del liberado y de sus familiares, la actuación sobre las tensiones grupales en institutos penales, con tareas de psicohigiene, la colaboración en peritajes, empleando los instrumentos específicos, la realización de peritajes psicológicos, y estudio de adopción y de conflictos familiares.”

Cabe advertir que otros grandes temas, como los referentes a la victimología están por cierto incorporados a la Psicología jurídica, aunque no lo estén expresamente en la ley, como consecuencia de su desarrollo más tardío en el país.

En síntesis, son campos de aplicación de la Psicología Jurídica:

- El ámbito de Tribunales: Fuero Penal, Fuero de Menores, Fuero de Familia.

- Las Instituciones Penitenciarias

- Las Instituciones encargadas del Tratamiento de Jóvenes en Conflicto con la Ley Penal.

- Pabellones o sectores judiciales de hospitales psiquiátricos

- Centros de Atención a victimas de delitos

Las tareas propias de la Psicología Jurídica comprenden:

a) Promoción, b) Prevención, c) Asesoramiento, d) Diagnóstico, e) Asistencia f) Peritajes, g) Tratamiento y seguimiento, h)) Investigación, i) Trabajos institucionales e interinstitucionales

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La complejidad de los temas de los que se ocupa la Psicología Jurídica, su dimensión de análisis interdisciplinario, la interrelación con otras disciplinas a la que hemos hecho mención, el encuentro en una práctica concreta, en ámbitos institucionales comunes a distintas disciplinas, hacen necesario la formación y capacitación especifica.

Finalmente desde la especificidad de nuestro saber, dentro de un contexto institucional determinado, los tribunales, las cárceles, los institutos de jóvenes, los centros de asistencia a victimas, contextos que significan además a nuestras prácticas, a partir de la escucha y la observación, intervenimos la mayoría de las veces habilitados a través de una demanda en principio social, institucional, orientados al estudio, la investigación, la asistencia y prevención del delito, delincuente y víctima.

Bibliografía:

Del Popolo J. H. Psicología Judicial. Ed. Ediciones Juridicas Cuyo. 1996. Marchiori H. Criminología Ed. Marcos Lerner (1999). Ley de Ejercicio Profesional del Psicólogo, Ley Provincial Nº 7106.

Acerca del Autor:

La Lic. Olga Puente egresó de la Facultad Psicología (UNC) en 1974 y en 1979 comenzó a desempeñarse en el área de la Psicología juridica, como psicóloga del Servicio Penitenciario de Córdoba, donde llegó a ocupar la conducción del mismo en su carácter de Directora General de Técnica Penitenciaria y Criminológica. Asimismo, integró el grupo de primeras especialistas en el área de la Psicología Juridica otorgado por el Consejo de Psicólogos de Córdoba.

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3.3.4 Psicología Laboral

PROBLEMAS Y AMBITOS DE INTERVENCION

Andrea Pujol

"Hay manos capaces de fabricar herramientas con las que se hacen máquinas para hacer ordenadores que a su vez diseñan máquinas que hacen herramientas para que las use la mano."

1.1.1.1.

Introducción

Jorge Drexler Guitarra y vos

A través de este escrito pretendemos presentar algunas ideas sobre la psicología del

trabajo y de las organizaciones 12 , una breve referencia al desarrollo de la disciplina y los principales problemas que busca resolver la práctica profesional en los diversos ámbitos en los que se ejerce.

Dar a conocer de manera sencilla y acotada un campo de actividad profesional tan vasto y complejo entraña muchas dificultades, por lo que se pretende ofrecer una visión panorámica y estilizada de los “pilares” de la actividad profesional actual, con algunos ejemplos que –a modo de recursos didácticos- posibiliten una posterior exploración o investigación más profunda de algunos aspectos.

En la primera parte se ofrece una definición general del campo disciplinar y se sintetizan algunas ideas acerca del contexto actual que fundamentan el uso de la expresión “problemas del mundo del trabajo” para referirnos a las cuestiones sobre las que interviene esta psicología.

La segunda parte constituye el cuerpo conceptual más complejo del artículo, ya que allí se narra de manera sintética el desarrollo de la disciplina. Para facilitar su comprensión, se muestra cómo fueron evolucionando los modos de producir en la sociedad y con ello las concepciones acerca del trabajo y de las personas en el trabajo. Se evidencia allí cómo cada modo de producir de la sociedad contribuyó al desarrollo de un cuerpo de conocimientos que conocemos hoy como “psicología” del trabajo.

En la tercera parte, se describen concretamente los ámbitos en los que actúa el psicólogo

y qué actividades desarrolla, ilustrando a través de ejemplos concretos el quehacer

profesional. Aunque de manera sintética, el apartado hace referencia también a los temas más preocupantes de la actualidad profesional.

12 Si bien actualmente la psicología del trabajo y la psicología de las organizaciones constituyen dos disciplinas, cada una de ellas con un conjunto propio de desarrollos teóricos y metodológicos, se presentan aquí de manera conjunta con el fin de que el lector se forme una primera idea de las problemáticas que abarcan.

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Por último, hacemos referencia a algunos saberes básicos que requiere el ejercicio profesional y a la conexión significativa que tiene el desarrollo de esta especialidad con las tradiciones centrales del desarrollo de la psicología.

1.1.1.2. La importancia actual de la psicología del trabajo y las organizaciones

Nos interesa aquí compartir algunas ideas en torno al quehacer de la psicología del trabajo y de las organizaciones. Tratándose de una psicología, este quehacer pone en foco a las personas organizándose y desplegando prácticas de trabajo, a los sujetos en situación de trabajo, a las organizaciones y particularmente a los procesos de construcción de subjetividad que tienen lugar en el trabajo y en los diversos modos en que se organiza.

Nos referimos al trabajo no sólo como “empleo” (el empleo puede considerarse un modo de trabajo pero no el único), sino también al trabajo independiente, a la actividad emprendedora, al trabajo voluntario y a las diversas “ocupaciones” que posibilitan el despliegue de la actividad humana y a las organizaciones (empresas, organizaciones no gubernamentales, instituciones, etc.) a través de las cuáles dichas actividades se organizan y dotan de utilidad social al quehacer humano.

Desde esta perspectiva, el trabajo constituye una práctica social que cumple un papel esencial. Es un escenario de interacciones significativas entre las personas (entre compañeros de trabajo, jefes y empleados, etc.), un ámbito de aprendizaje y desarrollo personal y social y también, desde la perspectiva de la salud, un espacio en el que se despliegan dinámicas de cooperación y conflicto grupal y con ello placer y sufrimiento personal. Por su parte, las organizaciones operan como contextos o ámbitos donde transcurren las acciones de los sujetos y cumplen un papel esencial en los procesos de cambio social y de transformación de las subjetividades de los trabajadores.

Resulta imposible asimilar la realidad del mundo del trabajo y su organización, sin comprender el contexto social, económico y político en el cual se encuentra. De este modo, ciertos aspectos como la dinámica de los intercambios económicos, el desarrollo del conocimiento humano y la organización política que se dan a sí mismos los hombres en la sociedad, se encuentran estrechamente vinculados a las prácticas de trabajo.

Si bien la preocupación de las ciencias sociales y humanas por la problemática del trabajo y de las organizaciones es muy antigua, actualmente este interés se intensifica en virtud de los cambios que han sufrido las prácticas laborales y organizacionales en las últimas décadas del siglo pasado.

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Las prácticas de trabajo han cambiado profundamente. No se trabaja actualmente como hace cincuenta años o incluso treinta años: las empresas, las técnicas, las profesiones, las relaciones sociales, las legislaciones laborales han cambiado. Estos cambios se relacionan directamente con lo que actualmente llamamos la “nueva economía”. Una economía globalizada, centrada en el conocimiento, la información y las nuevas tecnologías como bases del desarrollo, tanto de las empresas como de las regiones, ciudades y países.

Así, a partir del desarrollo de nuevas tecnologías de información y comunicación (NTIC), se produce una modificación importante de las actividades laborales y los procesos productivos y emergen nuevas formas de organizar el trabajo, que constituyen realidades muy distintas de las que caracterizaron a las organizaciones clásicas que implantó la revolución industrial.

Esta nueva economía puede ser pensada como una “economía del conocimiento”, donde el saber y el saber-hacer de las personas resultan sumamente importantes y constituyen factores decisivos en el desarrollo de las organizaciones. Al valorizarse el saber podría pensarse que se revaloriza el trabajo, sin embargo, el desarrollo de la nueva economía y los cambios en la organización del trabajo, también han venido acompañados de una importante tasa de desempleo y de precarización del trabajo, haciendo que las actuales relaciones laborales y condiciones de trabajo se vean empeoradas y sean portadoras de sufrimiento para muchos trabajadores. Las actuales condiciones laborales podrían caracterizarse por un aumento en la carga de trabajo, amplia flexibilidad horaria, contratos precarios y por tiempo determinado, salarios reducidos y pérdida de beneficios sociales, entre otros.

Por otra parte, al interior de las empresas, se transforman progresivamente las relaciones de poder y autoridad y se promueve una mayor autonomía de los trabajadores, el desarrollo del trabajo en equipo y la búsqueda de prácticas de trabajo más coordinadas grupalmente. Desde el punto de vista de la subjetividad, la incertidumbre de estas

punto de vista de la subjetividad, la incertidumbre de estas Nueva economía, sociedad de la información,

Nueva economía, sociedad de la información, economía del conocimiento, son términos vinculados entre sí que permiten comprender algunos fenómen ¿De qué trata todo esto?

transformaciones implica un alto componente emotivo que desestabiliza a los sujetos y a los colectivos de trabajo. Así, a partir de esta evolución de la economía, es posible deducir que el trabajo no se ha vuelto más inteligente, más rico y más respetuoso de la autonomía de las personas. Angustia, miedo, sufrimiento y frustración constituyen una parte de las consecuencias que surgen de estos cambios. Sin embargo, el empleo sigue constituyendo hoy el principal medio de inserción social, lo que impulsa a que las personas deban desplegar estrategias individuales y colectivas que les permitan afrontar estas realidades, con el fin de adaptarse a los cambios o resistirlos.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

NUEVAS TENDENCIAS EN EL MERCADO LABORAL ¿Cuál es el futuro de los trabajadores? TENDENCIAS DEL CAMBIO

es el futuro de los trabajadores? TENDENCIAS DEL CAMBIO En este sentido, la importancia creciente del

En este sentido, la importancia creciente del factor humano en el desarrollo económico conlleva una importante presión individual sobre los trabajadores, lo que deriva en una fuerte competencia por oportunidades de empleo escasas.

En lo que respecta a la formación del psicólogo, puede afirmarse que el estudio de la problemática del trabajo adquiere un carácter extremadamente complejo. Como puede verse, la comprensión de las prácticas del trabajo y de la vida organizacional, debe ser abordada con los aportes de varias disciplinas: es en las zonas en que diversas disciplinas se entrecruzan en donde se construyen los nuevos conocimientos acerca del trabajo, denominamos a esta zona como “campo de los estudios del trabajo”.

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Es importante entonces, no colocar a las distintas disciplinas (economía, antropología, sociología, psicología, lingüística, etc.) una al lado de otra, sino de intentar comprender cómo cada una tiene áreas inexploradas y aportes sustantivos que es preciso poner en tensión, articular, confrontar. Si se convoca a las distintas disciplinas, es posible restituir la pluralidad de miradas que exige la problemática del trabajo.

2. Los campos de intervención y las prácticas profesionales del psicólogo

¿Pero qué problemas resuelven o intentan resolver profesionalmente los psicólogos laborales? El desarrollo actual de la disciplina es considerablemente más amplio y abierto que hace unas décadas, por lo cual el campo de actuación de los psicólogos se ha enriquecido notablemente y ofrece un conjunto importante de oportunidades y desafíos profesionales.

En principio, nos referiremos brevemente a cuatro campos donde puede intervenir profesionalmente el psicólogo laboral, cada uno de ellos conformado por un conjunto de problemas afines entre sí.

conformado por un conjunto de problemas afines entre sí. a) Un primer y natural ámbito de

a) Un primer y natural ámbito de intervención profesional refiere al estudio y abordaje de las condiciones de trabajo y la salud ocupacional. En este ámbito, las prácticas se orientan al abordaje de problemas relativos al impacto de las condiciones objetivas y subjetivas de trabajo en los sujetos. Nos referimos a las condiciones objetivas, cuando

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

consideramos el salario, los beneficios sociales, el ambiente físico, etc., mientras que las condiciones subjetivas refieren al bienestar psicológico del trabajador, a la satisfacción que provee la ocupación en relación con sus expectativas de desarrollo personal.

La intervención del psicólogo en este campo abarca la planificación, implantación, actualización, gestión y seguimiento de programas de prevención de accidentes y

En una empresa industrial del interior de la provincia se produjo un incendio en una zona de la planta muy vulnerable desde el punto de

La empresa encargada de la seguridad realizó una investigación interna y llegó a la conclusión que se

No obstante, a la vez que se analizan las disconformidades del personal que dieron origen al problema, la empresa se plantea que la si Para esto último, la empresa contrató un equipo de psicólogos para que realicen un plan de sensibilización y reflexión sobre la problem

trataba de un atentado interno en

enfermedades en el ámbito de trabajo, a la rehabilitación y la reinserción post-traumática y también al estudio de cuestiones relativas a la legislación laboral en materia de salud ocupacional. Se integra también a este campo todo lo relativo al estudio y abordaje de la satisfacción laboral y el bienestar psicológico del sujeto en el trabajo.

En relación a este tema, la modernización de las empresas ha permitido una importante evolución en lo relativo al ambiente de trabajo y las condiciones de salud que posibilita la introducción de las modernas técnicas de seguridad e higiene laboral. No obstante, las inequidades y desigualdades entre las distintas categorías socioprofesionales se amplifican y generan nichos de ocupación con condiciones altamente desfavorables. Se suma a esto que se ha intensificado la carga emocional del trabajo (por oposición a la carga física) y esto acarrea importantes problemas sobre los que resulta necesario intervenir.

El movimiento actual de precarización del empleo impacta sensiblemente sobre la salud. Hay una relación altamente significativa entre las exigencias del empleo y las consecuencias sobre la salud, a partir de la sobrecarga que puede derivarse de dichas exigencias.

Actualmente, el modelo del empleo estable, permanente y de duración indeterminada, tiende a ser reemplazado por trabajos precarios y de corta duración y este cambio afecta sustantivamente la salud ocupacional, produciendo nuevos emergentes en materia de salud mental.

b) La cuestión del trabajo y del empleo constituye actualmente otro tema de intervención muy importante para los profesionales. Este campo de problemas involucra actividades en torno al análisis de la evolución del trabajo y del empleo en la sociedad, los problemas de inserción profesional y de desarrollo ocupacional, la evaluación de las capacidades de los

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

trabajadores –en los procesos de selección de personal o dentro de las empresas-, la orientación profesional y todo lo relativo a los aprendizajes y desarrollo personal que surgen de la relación que los trabajadores establecen con su tarea y con su profesión en sentido amplio.

El empleo puede ser definido como la relación que vincula al trabajador a una organización productiva. Para que haya empleo es necesario que la actividad se inscriba en una relación colectiva y que sea objetivo de intercambio contra un salario.

El ritmo de creación de empleos estables en los últimos años se ha desacelerado notablemente y a su vez, paralelamente, se amplía y diversifica el repertorio de estrategias que los sujetos adoptan frente a la crisis, por lo que aumenta la presencia de lo que se denomina actualmente “alternativas al empleo”, como el autoempleo o la generación de microemprendimientos.

La emergencia de nuevas formas de organización y gestión de los empleos y de nuevas expresiones de trabajo de carácter más autogestivo (autoempleo, microempresa), introducen cambios en el mercado de trabajo generando nuevos desafíos para las prácticas profesionales, especialmente lo que refiere al desarrollo de las capacidades (conocimientos, habilidades y actitudes) que cada ámbito de actividad exige a los sujetos.

c) Por otra parte, la relación entre trabajo y formación resulta cada vez más significativa. Este campo abarca el diagnóstico de necesidades de formación de los trabajadores, el planeamiento de la formación profesional y la evaluación de sus impactos directos e indirectos.

En principio, la formación es un criterio de selección y un índice de la productividad probable del trabajo. Los diplomas y las titulaciones educativas son cada vez más importantes en los ámbitos de desempeño, y a su vez la ausencia de formación inicial opera como un criterio de discriminación que explica la exclusión de un número importante de trabajadores.

El lugar que ocupa la formación en el problema del acceso al empleo es cada vez más importante. En los últimos años, se produce una situación contradictoria. Por una parte, es cada vez más difícil y complejo acceder al empleo y por otra parte, quienes acceden

Un colegio privado del medio convoca a psicólogos laborales cada vez que requiere incorporar personas nuevas a los cargos docentes y directivos. Para ello, antes del "concurso académico", los psicólogos realizan un proceso de selección de postulantes a través de diversas instancias:

confeccionan los perfiles de los cargos a cubrir, reclutan currículums vitae de postulantes y preseleccionan los más adecuados, realizan diversas evaluaciones a los postulantes preseleccionados y elaboran informes de los perfiles que finalmente accederán a la instancia de concurso académico.

preseleccionados y elaboran informes de los perfiles que finalmente accederán a la instancia de concurso académico.

disponen cada vez de más capacidades y formación. Así, las relaciones entre trabajo y formación resultan complejas y evidencian la influencia de los cambios en el mundo del trabajo sobre las capacidades exigidas a los sujetos.

En este marco, la psicología del trabajo se preocupa por las acciones que la organización realiza para desarrollar a sus recursos humanos y también las estrategias compensatorias

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

que construyen los mismos trabajadores con el fin de preservar su empleo o mantener la dinámica propia del puesto de trabajo que ocupan.

La problemática de la formación profesional, obviamente está asociada a los cambios en la concepción de organización que imponen las nuevas formas de producción. Los procesos de formación continua producen siempre algún nivel de impacto en el desarrollo de las profesiones por lo cual, la formación o capacitación laboral y el desarrollo de las organizaciones son fenómenos íntimamente vinculados.

d) Finalmente, uno de los campos de intervención que tiene mayor desarrollo en la actualidad, refiere a la problemática del desarrollo y el cambio organizacional. En este marco, el psicólogo interviene actualmente acompañando a las organizaciones en la implementación de cambios tecnológicos, organizativos y sociales, facilitando los procesos de toma de decisión que suponen y potenciando la participación de los miembros de la organización en la implementación y consolidación de las innovaciones.

Las intervenciones incluyen la implementación de cambios en la organización del trabajo, el análisis del clima organizacional, de los índices de satisfacción y de las relaciones entre clima organizacional, cultura, satisfacción y otras variables psicosociales, incluyendo la gestión de recursos humanos, es decir, el planeamiento y acompañamiento de procesos de desarrollo de las personas en las organizaciones.

En una importante empresa de servicios públicos de la provincia, un grupo de capacitadores psicólogos diseña e implementa un progra

Desde la teoría de la organización, los cambios en la concepción de los procesos de trabajo antes mencionados hacen necesario pensar a las organizaciones como entidades capaces de aprender y de desarrollarse a partir de las contribuciones de sus miembros.

En este marco, una organización que aprende es aquella capaz de crear, adquirir y transferir conocimiento, modificando su comportamiento en función de ese aprendizaje.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Una Organización No Gubernamental dedicada a la formación cultural de jóvenes, decide convocar a psicólogos organizacionales para

Es decir, el conocimiento es “algo” que detentan los individuos, el cual no se desarrolla en forma aislada, sino que se genera en un contexto de interdependencia con otros actores.

La función del psicólogo en este ámbito consiste esencialmente en contribuir al aprendizaje y al desarrollo de las organizaciones facilitando todos aquellos procesos que permiten a los miembros optimizar su propio quehacer, como por ejemplo el diseño de dispositivos grupales que se constituyan en espacios de participación, cooperación y transmisión de conocimientos de los individuos al resto de la organización.

3. Los saberes esenciales del quehacer profesional

a) Como ha podido verse en este breve desarrollo, los desafíos profesionales del psicólogo laboral son múltiples y muy complejos, lo que exige una actualización permanente en la formación de grado y posgrado.

b) Hemos destacado la importancia del trabajo en la construcción de la identidad personal y social, por lo que los aportes de la psicología social pueden iluminarnos también la comprensión de los procesos sociales que permiten la construcción de la subjetividad.

c) Los aportes de la psicología clínica y sanitaria, constituyen un conocimiento muy significativo para explorar los procesos de salud en el trabajo y también para comprender los recursos personales con los que las personas afrontan condiciones de trabajo adversas o fenómenos como el desempleo y la precarización laboral.

d) También las prácticas profesionales se apoyan en el dominio o habilidad de los psicólogos para el uso de herramientas y técnicas propias de la disciplina como la entrevista, las técnicas grupales, la utilización de técnicas de psicodiagnóstico,

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

etc., que progresivamente, a partir de la formación específica van complementándose con técnicas propias del campo de la psicología laboral.

e) Decimos entonces, que un psicólogo laboral es antes un buen psicólogo clínico y social, ya que son los aportes de estas dos tradiciones los que han posibilitado la construcción de un conjunto de desarrollos teóricos y técnicos específicos para intervenir en los problemas propios del mundo del trabajo. No obstante, y a la luz del análisis contextual realizado al principio de este escrito, entendemos que la formación de posgrado exige del contacto con los desarrollos de otras disciplinas más distantes de la formación básica de un psicólogo como lo son la economía, la sociología, la teoría política, las ciencias de la administración y particularmente las ciencias del diseño.

Bibliografía

Para este desarrollo se han tomado como bibliografía básica los siguientes textos:

Argyris, C. y Schon, D. Organizational Learning: A theory of action perspective. Adisson Wesley. 1978 Coriat, B. Pensar al Revés. Trabajo y organización en la empresa japonesa. Siglo XXI. 1992 De La Garza Toledo, E. & Neffa, J. (comps). El trabajo del futuro, el futuro del trabajo. Clacso. Buenos Aires. 2001. Dejours, C. El factor humano. Piette del Conicet. Ed. Lumen. Buenos Aires. 1998. Linhart, D. La modernización en las empresas. CEIL-PIETTE. Buenos Aires. 1997. Munduate Jaca, Lourdes. Psicología Social de la Organización. Pirámide. Madrid. 1997. Nonaka, I. y Takeuchi, H. La organización creadora de conocimiento. Oxford University Press. México. 1999. Rojas, E. El saber obrero y la innovación en la empresa. Serie Herramientas para la transformación. Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional (CINTERFOR). Montevideo. 1999. Schein, Edgar. Psicología de la Organización. Prentice-Hall Hispanoamericana. México.

1982.

Zarifian, P. La compétence, mythe, construction ou réalité. L´Harmattan, París. 1994. Zarifian, P. Travail et comunication. Essai sociologique sur le travail dans la grande entreprise industrielle, París, PUF. 1996

Acerca del Autor:

Andrea Pujol 13 es Licenciada y Profesora de Psicología, egresada de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la UNC. Se desempeña desde 1990 como docente e investigadora en la UNC. Ha sido docente de Metodología, Observación y Práctica de la Enseñanza, Psicología Social, Psicología Organizacional y, actualmente, Psicología Laboral. Así mismo, se ha desempeñado como Investigador Jefe en la Facultad de

13 Colaboraron en el procesamiento didáctico Viviana Jara Roldán (Profesora Adscripta de la Cátedra de Psicología Laboral), Natalia Bartolini (Profesora Adscripta de la Cátedra de Psicología Laboral y Docente del Curso de Nivelación 2006 y 2007) y Eugenia Olivera (Profesora Adscripta de la Cátedra de Psicología Laboral). Se agradece especialmente la corrección de estilo realizada por la Lic. Silvia Scarafía.

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Ciencias Económicas durante 10 años. Actualmente es Profesor Titular de la Cátedra de Psicología Laboral de la Facultad de Psicología y responsable académico de las asignaturas Comportamiento Organizacional y Metodología de Investigación, en la Maestría en Ciencias de la Ingeniería de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC y de la asignatura Gestión de Pymes II en la Maestría en Desarrollo

Económico de la Universidad Nacional de General Sarmiento, integrando el equipo de

investigación del Instituto de Industria y la Red PyME Mercosur. En este marco, posee publicaciones en libros, artículos de investigación en revistas nacionales e internacionales y un número importante de ponencias en eventos científicos. Poniendo en foco las relaciones entre economía del conocimiento, trabajo y aprendizaje, dirige proyectos de investigación, becarios, tesistas e investigadores.

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3.3.5. Psicología Sanitaria

3.3.5.1

Introducción

Angélica Dávila

La Psicología Sanitaria surge como asignatura de la Carrera de Psicología (Plan l986) y como Especialidad de los Psicólogos en el campo del ejercicio profesional (Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba - l989) en el contexto del advenimiento de la democracia, luego de varios años de dictadura militar. En ambos casos el objetivo apunta a un perfil de psicólogo que integre la problemática global de la salud en sus concepciones y prácticas, rompiendo las dicotomías de mente-cuerpo, teoría-práctica, psique-contexto social.

El objeto de estudio e intervención, o conjunto de problemas a los cuales intentamos dar respuestas desde la Psicología Sanitaria, es la salud humana en tanto proceso colectivo en sus diferentes ámbitos de expresión.

El campo de trabajo del Psicólogo Sanitario es la vida cotidiana, ya que los diversos aspectos de la realidad humana en sus dimensiones materiales y simbólicas están relacionados con el proceso salud-enfermedad.

El proceso salud enfermedad

Existen muchas definiciones acerca de la salud y la enfermedad, algunas toman unas dimensiones como lo biológico, lo social o lo mental y otras intentan integrar estos aspectos. El paradigma científico al cual adscriben determina estas perspectivas.

Nos encontramos ante un problema teórico-epistemológico cuando queremos encontrar una definición de salud. El filósofo francés Canguillhem la describió como “la libertad de elegir el modo de andar por la vida”, ya que la enfermedad es una limitación a la libertad del ser humano. En esta definición prevalece la idea de salud como valor o bien social asociado al valor supremo de la libertad.

Desde nuestra perspectiva consideraremos a la salud como un fenómeno complejo de la realidad vital humana que solo puede ser comprendido desde el paradigma de la complejidad. A modo de aproximación, e intentando integrar los diversos aspectos, podríamos definirla como:

“un estado de relativo equilibrio, un punto de encuentro donde confluyen lo biológico, lo social y lo subjetivo, el individuo y la comunidad, la política social y la económica. La salud es un medio para la realización personal y colectiva. Estar sano es poder evolucionar en el tiempo, crecer, madurar y morir en la dinámica de los movimientos de la vida. La salud tiene características dinámicas, ya que implica una

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

búsqueda incesante de la sociedad, como un movimiento constante hacia la solución de los conflictos que plantea la existencia”.

Desde esta concepción, no es el conflicto lo que define lo patológico, sino su bloqueo e imposibilidad de resolución, sea éste de índole biológico, social o subjetivo. De modo que la enfermedad sería el polo opuesto a la salud desde una perspectiva dialéctica, lo que implica la pérdida de esta última por algún desequilibrio surgido en alguno de sus ámbitos.

En la relación del sujeto con el medio interactúan factores protectores y destructores que producen las situaciones de salud o enfermedad en cada organización

social humana. Por ello decimos que salud/enfermedad es un proceso dialéctico sometido

a múltiples determinaciones (macro-estructurales/sociales, económicas, políticas,

culturales) y condicionamientos (micro-biopsicosociales). El proceso salud/enfermedad deberá enfocarse desde una perspectiva sincrónica (interacciones actuales) y diacrónica (como construcción social inmersa en un proceso histórico).

Dimensiones psicosociales del proceso salud enfermedad

Desde la Psicología Sanitaria efectuamos un aporte generando otro nivel de análisis de los procesos de salud colectiva, desde una teoría psicosocial que trascienda el orden médico tradicional de explicación de la producción y distribución de la salud y la enfermedad. La salud tanto individual como colectiva es el resultado de un proceso social,

por lo tanto emerge del interjuego dialéctico entre las estructuras objetivas y los procesos

subjetivos. Desde esta perspectiva pensamos que las estructuras objetivas están interiorizadas en los sujetos a través de la socialización, y las mismas aparecen naturalizadas en la vida cotidiana. Esta naturalización de las condiciones objetivas oculta la distribución diferencial de la salud y la enfermedad en el colectivo social, impidiendo la visualización de las determinaciones y condicionantes profundos del proceso salud- enfermedad.

Como psicólogos abordamos un conjunto de problemas que podríamos denominar procesos o fenómenos subjetivos, pero aquí aparecen algunas diferencias en relación a la concepción de sujeto que cada uno propone y sostiene para el análisis y la intervención en el campo de la Psicología. Por esta razón es que resulta necesario introducir algunas explicaciones al respecto.

La existencia humana es indisociablemente psíquica y social. La sociedad no constituye algo exterior al sujeto –que lo “influye”– sino que tiene implicancias decisivas

en la organización y en los contenidos de la vida psíquica. A través del proceso de

socialización que ocurre en el entramado social se construyen las subjetividades. La

persona transita inmersa en las interacciones sociales instituidas.

Ser socializado significa investir la institución existente de la sociedad y las

significaciones imaginarias insertas en ella –“contrato narcisista”– (Castoriadis, C Cornelius). El lazo entre lo psíquico y lo social se produce porque el ser humano es un ser

de necesidades que se satisfacen socialmente, como lo enunciara E. Pichón Riviere, y

estas necesidades son materiales y simbólicas, fundamentalmente la necesidad psíquica

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

de sentido. Esta necesidad psíquica de sentido debe ser satisfecha por el medio social en que el niño se encuentra.

El medio social está conformado por individuos ya socializados que transmitirán las significaciones absorbidas por ellos mismos. De esta manera es como las instituciones sociales tienden a reproducirse.

La familia y la escuela son en nuestra sociedad las principales instituciones de socialización. En el seno de la familia comienza a formarse la subjetividad, esto es la adquisición del lenguaje, los modos de ver el mundo, los criterios de apreciación, de percepción, de valoración, los criterios éticos y estéticos. Y más tarde se continúa en la escuela, que constituye un esfuerzo organizado para construir el sentido y las significaciones sociales.

El Estado moderno se constituyó como aparato en base a tres pilares: la creación de un ejército, un sistema de recaudación impositiva y la escuela. Eso le sirvió para garantizar el monopolio de la violencia física en un territorio y el monopolio de la violencia simbólica (Bourdieu, P.) ,esto es la capacidad que necesitaba el Estado para imponer una serie de significados en la sociedad que le permitieran darle una forma a las relaciones sociales necesarias para el desarrollo del capitalismo.

Así también hoy aparecen los medios de comunicación como agentes socializadores que disputan el otorgamiento de sentido con las otras instituciones sociales. El fenómeno de la globalización conducido por la concepción neoliberal capitalista ha llevado a la hegemonía de lo que se ha denominado “pensamiento único”, máximo exponente de la violencia simbólica de imposición de significados y de creación de sentido común.

Dentro de este contexto y desde el marco de la Psicología enfocamos a la salud como un campo social inserto en un espacio social más amplio. En este campo circulan concepciones y discursos acerca del proceso salud enfermedad que orientarán las prácticas de los distintos actores, produciéndose una lucha por las hegemonías (ver gráfico No.1).

En la sociedad capitalista postindustrial el discurso hegemónico es el biologista- individual-mecanicista, en cuya concepción se oculta el carácter social de la distribución de la salud y la enfermedad. Allí el campo de la salud se presenta como un mercado y la salud como una mercancía, tornándose en un espacio de la guerra competitiva de grupos profesionales, laboratorios, industrias de equipos médicos, consultoras y administradoras de salud, etc. La medicina se ha utilizado para "medicalizar" la sociedad, constituyéndose en el discurso científico predominante sobre la salud, o más bien sobre la enfermedad. Entendemos por discurso, siguiendo a Foucault, un régimen de producción de verdad o política de enunciados.

Los discursos hegemónicos generan las representaciones sociales que dominan en el imaginario social, y por lo tanto, como ya lo señalé, orientará las prácticas de los sujetos sociales. Por ello propongo desde la Psicología considerada como ciencia social, el análisis de los distintos discursos sociales sobre el cuerpo, la salud, la enfermedad, la atención sanitaria y las prácticas curativas. Nuestra tarea será develar y desmitificar los paradigmas que generan las distintas prácticas discursivas, en una actitud crítica que lleve a la reflexión en los actores tanto individuales como grupales o colectivos. Esto deviene del análisis que vengo sosteniendo, ya que después de lo planteado me

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

pregunto: - ¿ Cuál es el papel de la Psicología dentro de este contexto?, ¿Cómo construir subjetividades autónomas y reflexivas que posibiliten una crítica de los procesos sociales que conducen a una desigualdad en la salud?, y aún más ¿Cómo aportar a la construcción de ciudadanos plenos que luchen por la salud entendida como un bien social en el marco de la creación de espacios públicos democráticos y equitativos?. ¿Cómo aportar a la libertad de “elegir el modo de andar por la vida”?.

Gastao de Sousa Campos, sanitarista brasileño, define al profesional sanitarista como “un agente formado con una perspectiva de salud integral, que pueda constituírse en líder de procesos de cambio (instituyentes)”. Campos sostiene que los problemas de salud solo pueden ser abordados y resueltos desde la interdisciplinariedad, donde cada disciplina aportará desde su saber al equipo.

Acerca del lugar del psicólogo sanitario

El Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba define como área de la Psicología Sanitaria a "la esfera de acción que comprende el sector salud, cuyos efectores se sitúen en instituciones estatales, privadas o no gubernamentales". Considera como ejercicio de la profesión de psicólogo en el área de la Psicología Sanitaria a:

1) El conocimiento, estudio e investigación del proceso salud-enfermedad desde el campo teórico de la Psicología. Deberá utilizar para dichos propósitos, instrumentos y metodologías pertinentes a su saber científico.

2) La consideración, para su accionar, de los determinantes psicológicos, sociales, culturales e histórico políticos y/o económicos del proceso salud-enfermedad.

3) La intervención, a través de las instituciones del sector salud, desde su campo específico en todas las actividades de gestión (planificar, programar, organizar, ejecutar, controlar, supervisar, coordinar y/o evaluar), con el objeto de contribuir a la eficiencia de la respuesta particularizada que cada organización aporte al sector poblacional demandante.

En consecuencia, el Psicólogo ejercerá sus funciones incorporando al saber psicológico las metodologías y técnicas de la Demografía, Planificación, Administración, Epidemiología, Ecología, Sociología, Antropología, sobre un sector poblacional determinado. Su obrar será pertinente en cualquier momento del proceso salud- enfermedad (Córdoba, noviembre de 1992).

Luego del marco que brinda el Colegio de Psicólogos para esta Especialidad del ejercicio profesional, hemos realizado otros desarrollos que avanzan en la construcción de nuestras especificidades disciplinarias.

Nuestras aptitudes y saberes como psicólogos nos permiten diseñar dispositivos grupales y colectivos para operar en el interior de los mismos, colaborando en producir un trabajo psíquico e intersubjetivo entre sus integrantes. Esto significa favorecer la gestación de espacios de transición (Winicott, D.) que funcionen como soporte para que los sujetos realicen el análisis crítico de sus necesidades y deseos. Facilitaremos el ejercicio de operaciones en las que las situaciones preocupantes de una comunidad puedan ser formuladas como problemas, y agenciarse de las mismas de manera protagónica. Cada ámbito precisará de un dispositivo diferenciado, el psicólogo estará allí

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

para propiciarlo y colaborar en que los sujetos restauren y potencien su creatividad y productividad para elaborar proyectos de acción. En la medida que las necesidades comprometen y movilizan a las personas son potencialidades y pueden llegar a ser recursos. La suspensión de una respuesta inmediata a la demanda, abrirá el espacio hacia la participación. En estos aspectos nos apoyamos en la teoría de Lev Vigotsky y su concepto de Zona de Desarrollo Próxima (ZDP).

La ZDP es la distancia entre el nivel de desarrollo real , determinado por la solución individual de los problemas y el nivel de desarrollo potencial, determinado por la solución de los problemas con la guía de alguien más desarrollado en sus procesos psicológicos superiores, e interesado en el desarrollo del otro.

En los últimos años va cobrando importancia el estudio de los factores psicosociales que influyen en el proceso salud-enfermedad. Así, encontramos investigaciones que incluyen variables sociales en la múltiple determinación causal de las patologías, como así también en las respuestas a los mismos y en el pronóstico. Esta orientación ha llevado a considerar la necesidad afrontar los problemas de salud desde un punto de vista multidisciplinario. El equipo Interdisciplinario surge como el dispositivo adecuado para afrontar el proceso salud enfermedad en toda su complejidad.

Entiendo al equipo interdisciplinario como un dispositivo que permite el tratamiento y la comprensión de los problemas de salud desde un intercambio de saberes entre profesionales de distintas disciplinas que comparten el objeto de estudio y persiguen el mismo objetivo en un tiempo y espacio determinados. Conceptualmente se encuentra ligado a la idea de salud integral.

Aunque el equipo interdisciplinario aún es una utopía, considero que todas las problemáticas de salud deben abordarse desde varias disciplinas, por todo lo enunciado anteriormente. Las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo como los accidentes, violencia, enfermedades cardiovasculares, cáncer y sida, reconocen en el modo de vida un elemento condicionante de su producción y desarrollo. Solo enfocando estos problemas desde la interdisciplinariedad se podrá lograr una intervención eficaz tanto a niveles preventivos cuanto terapéuticos.

La formación del Especialista en Psicología Sanitaria deberá comprender los aspectos señalados por el Consejo de Psicólogos (hoy Colegio de Psicólogos).

Luego de las consideraciones precedentes, podríamos esquematizar las posibles intervenciones del Psicólogo de la siguiente manera:

Niveles generales

- Reconocer las estructuras sociales y culturales generadoras de enfermedad para posibilitar una intervención sobre ellas.

- Analizar los discursos sociales sobre el cuerpo, la salud, la enfermedad, los modelos de atención sanitaria y las prácticas curativas.

- Develar y desmitificar las concepciones y representaciones sociales que generan las distintas prácticas discursivas, para la producción de un discurso contrahegemónico.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

- Reflexionar sobre el carácter social de la subjetividad y restaurar el lugar de la subjetividad en las problemáticas de salud.

- Actuar en los sectores del tejido social donde se producen las fracturas de la relación humana, para colaborar en la recuperación de lo que entendemos como condición necesaria de un desarrollo pleno: el lazo social, la solidaridad y la participación en la resolución de los problemas.

Niveles particulares y/o locales

- Diseñar dispositivos grupales y colectivos y operar en el interior de los mismos, colaborando en producir un trabajo psíquico e intersubjetivo en sus integrantes.

- Favorecer la gestación de espacios de transición que funcionen como soporte para que los sujetos realicen el análisis crítico de sus necesidades de salud.

- Interpelar a los hechos sociales para su desmitificación, rompiendo con la familiaridad del sistema de representaciones que los muestran como lo real y autoevidente.

- Facilitar el ejercicio de operaciones en las que las situaciones preocupantes de una comunidad puedan ser formuladas como problemas para agenciarse colectivamente de manera protagónica.

- Integrar los equipos de salud promoviendo su funcionamiento interdisciplinario.

de manera protagónica. - Integrar los equipos de salud promoviendo su funcionamiento interdisciplinario. 89

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Acerca del autor:

Licenciada y Profesora en Psicología, especialista en Psicología Clínica y en Psicología Sanitaria. Ha obtenido el título de posgrado de Magíster en Ciencias Sociales. Actualmente se desempeña como profesora Adjunta a cargo de la cátedra de Psicología Sanitaria "A", y a su vez como profesora de Psicología Institucional en la Universidad Blas Pascal.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

3.3.5. Psicología Sanitaria

3.3.5.2

Elba Mosso

La Psicología sanitaria es una de las especialidades más nuevas en el campo que nos ocupa. Fue creada como área de la Psicología por la Resolución N° 21 del Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba (hoy desaparecido) del 18 de abril de 1989. Recién en 1995 el Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires reglamenta los títulos de especialistas, entre los cuales figura el de Psicólogo Sanitarista, pero fue en septiembre de 1996 el primer exámen correspondiente a una postulación para tal especialidad (Saforcada 1998).

En la Resolución mencionada se define el área como:

"la esfera de acción que comprende el sector público de la atención de Salud Mental, cuyos efectores se sitúen en las instituciones de salud estatales y/o No gubernamentales (organizaciones intermedias de carácter comunitario que brinden un servicio de salud, tales como fundaciones, cooperativas, etc)".

En la misma Resolución se considera como quehacer específico del psicólogo sanitario el estudio de problemas de salud mental, adaptando los conocimientos, instrumentos y estrategias de intervención a una nueva modalidad que se imponía en el mundo, llamada Atención Primaria de la Salud, que proponía salir a la búsqueda de los problemas en los lugares donde vive la población, en lugar de esperar en el centro de salud la demanda. El plan incluía una modificación del sistema de atención médica y la integración de equipos de salud interdisciplinarios.

El plan a que hacemos referencia tuvo centro en la ciudad de Córdoba, donde, específicamente en la Escuela de Salud Pública de la UNC se dictaron cursos por niveles para profesionales de las distintas especialidades ligadas a la salud mental que provenían de las distintas provincias del país. En estos encuentros periódicos se producían intercambios riquísimos dada las diferentes experiencias que se vivían en los distintos lugares, se alcanzaron aprendizajes intensos sobre el tema, se generaron relaciones amistosas, en definitiva, emergió un amplio movimiento de salud mental con alcance nacional. El concepto de salud con el cual se empezó a operar en el campo abandonó su exclusiva pertenencia a la biología y se empezó a comprender como objeto complejo de carácter simultáneamente biológico y psicológico profundamente imbricado con el mundo social. Por lo tanto exigía un tratamiento complejo: la interdisciplinariedad.

Como se puede apreciar, el cambio esperado era paradigmático, exigía una concepción totalmente diferente del enfermo mental, de las condiciones de posibilidad para la enfermedad y de las instituciones para su atención. El psicólogo debía interpretar los dichos y los hechos de los sujetos, entonces organizados colectivamente, apelando a los instrumentos provistos por la ciencia psicológica, para promover dispositivos que fueran aceptados por dichos sujetos para desarrollar acciones colectivas que permitieran recuperar, conservar o mejorar la salud del conjunto social. El escenario cambia, ya no es el consultorio sino la comunidad; la relación profesional-paciente toma otra modalidad,

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

fundamentalmente pierde la asimetría producida por "el lugar del que sabe" y se abandona la idea de la reclusión como única posibilidad terapéutica. Por todo lo expresado, ser psicólogo sanitario implica un posicionamiento teórico y profesional novedoso, una consideración innovadora de la práctica y la incorporación a sus conocimientos de teorías, conceptos, instrumentos de otras disciplinas. Por ejemplo planificación, usos de la epidemiología, estrategias para el trabajo en terreno, administración de sistemas de atención, sin olvidar el apoyo importante que significa la antropología. Habida cuenta de la magnitud del cambio que se proponía, un grupo de profesionales cordobeses, médicos y psicólogos, pensaron que no era suficiente un programa de capacitación en el ámbito de la Salud Pública, es decir, el Ministerio de Salud de la Provincia y sus dependencias. La trascendencia del proyecto podía asegurarse si éste se incorporaba al plan de estudios de la carrera de Psicología. Así se hizo en la Escuela de Psicología (hoy Facultad) de la Universidad Nacional de Córdoba, cuando se creó la cátedra de Psicología Sanitaria y en la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires con la instalación de la cátedra de Salud Pública / Salud Mental, ambas en 1986.

Bibliografía

Saforcada y otros (1998) El factor humano en salud pública. Una mirada psicológica dirigida hacia la salud. Proa XXI Editores. Buenos Aires. Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. (1989) Anexo 1. Resolución No. 21. Abril . Creación del Área de Psicología sanitaria.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

2.6 Psicología Social

Introducción al campo de la Psicología Social

Ana M. Correa

En el sentido común, esta arraigada la idea que la Psicología Social estudia la influencia y/o las interacciones que definen los comportamientos del individuo en la sociedad. Si bien, la influencia y las interacciones conciernen a los estudios de Psicología Social no explican la complejidad de los procesos psicosociales implicados en la relaciones entre individuo – sociedad. Entonces, cabe preguntarnos por esos procesos psicosociales, encontrando en Herbert G. Mead, Pichón Riviere y Moscovici algunas propuestas que problematizan la definición de objeto de estudio.

En efecto, el problema de la definición de objeto en esta disciplina siempre ha constituido una aporía, que nos remite a una interesante e inacabada discusión y debate sobre teorías, modelos y paradigmas, acerca de la producción de conocimiento en procesos sociales históricos mostrando la búsqueda de marcos teóricos que son al mismo tiempo un ejercicio de formación para el psicólogo. Es de central importancia, para desarrollar un profesional autónomo, con sentido crítico y ético de su accionar concreto el reconocer la incertidumbre y la complejidad de aquello que se propone estudiar y que, como dice la canción “caminante no hay caminos se hace camino al andar” y agrego con “otros” construyendo algunas premisas claves para orientar la marcha reflexiva.

En esta presentación me propongo abordar de manera introductoria, algunas de las dificultades más recurrentes en el proceso de enseñanza –aprendizaje para pensar el objeto de estudio como campo de problemáticas, es decir como un objeto complejo, contradictorio, provisorio. Para ello les proponemos hacer un ejercicio reconociendo, relacionando y trabajando teoría – práctica – teoría, en la construcción del campo de la Psicología Social como objeto de conocimiento y de intervención, a través de un fragmento del guión de una Obra de títere – que fuera presentada al inicio de clases de la asignatura en la carrera de psicología- que casualmente se llama “Lo social en el campo” 14 .

La obra de títeres a manera de metáfora, pone de manifiesto con los artilugios propios de la herramienta teatral, algunas de las dificultades para pensar y analizar la situación del campo de la psicología mostrando a través de un personaje llamado Cipriano la visión mas generalizada y legitimada por el sentido de común, de la concepción de un orden social, estable y sin conflicto y, como los alambrados de su campo operan de manera similar que las demarcaciones de las disciplinas en el campo científico, como cercos cognitivos que reducen y restringen el análisis de los fenómenos y crean

14 La Obra de títere fue presentada en forma completa con los alumnos de Psicología durante el 2005. Es de la autoría del Escondite dirigida por el psicólogo Carlos Szulkin y la participación de la Lic. en Lenguas Bibiana Amado.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

obstáculos para pensar la diferencia, la alteridad. Mediante lo grotesco, característico de este género teatral se hace visible en la obra como en el uso del lenguaje cotidiano, se incorporan conceptos teóricos, se configuran representaciones sociales y de que manera estas, cuando forman parte del sentido común, caen en usos estereotipados para justificar los procesos sociales (de inclusión – exclusión). Asimismo y por la magia del títere refuerza la una posición ética como premisa de la reflexión política en las acciones de los sujetos concretos en la situación que viven.

Una premisa de base que tomamos para iniciar el ejercicio es la importancia de comprender el sentido de las cosas y de los eventos que la gente vive. Dicho de otra manera como los sujetos elaboran su espacio psíquico e intersubjetivo para construir en

un momento dado una representación de si mismo, de los otros y de la realidad en una historia individual y colectiva.(De Gaulejac. 2003). No se trata de simplificar ni de reducir

la complejidad donde estos fenómenos acontecen sino sustancialmente de pensarla a

modo de campo de “trama o entramado de relaciones sociales y vinculares”

(Correa.2003).

En efecto, esta manera de pensar presupone críticas a las teorías de Psicología social conductuales y positivistas, sostenidas por distintos aportes teóricos provenientes, por una parte, de George Mead (1982) con su crítica al conductismo social cuando subraya la importancia de lo simbólico como dimensión clave de articulación psicosocial entre pensamiento y el acto social; por otra, de Enrique Pichón Riviere (1985) quien

mediante la crítica a la vida cotidiana como ámbito vincular, problematiza, interroga, revisa

y reconstruye la noción freudiana de vínculo en la constitución del sujeto social, como

sujeto de necesidad, de conocimiento y de la representación, de la norma y la cultura y finalmente de la teoría de la representación social de Serge Moscovici (1984) como construcción psicosocial en procesos ideológicos y comunicativos.

De esta manera y resumidamente tomando estos tres aportes para pensar lo social / simbólico, el sujeto y las representaciones sociales, tres ejes teóricos de la psicología social para la construcción del objeto de estudio en tensión con una realidad concreta. La posición epistemológica es crítica e interpretativa- de búsqueda de sentido- y nos lleva mediante el desarrollo de investigaciones e intervenciones a pensar el objeto de estudio como un campo de problemáticas de las tramas relacionales entre sujetos en un contexto histórico y cultural determinado.

A continuación el fragmento de la obra de títeres “lo social en el campo” del teatro del Escondite dirigido por Carlos Szulkin, psicólogo de nuestro equipo de trabajo, me ayuda para señalar tres dificultades recurrentes que se presentan en la practica docente, referidas a lo que Pichón Riviere llamaría obstáculos epistemofílicos: Primera dificultad, querer tomar la teoría como dogma y no instrumento para pensar; segunda dificultad, usar la teoría para clasificar y tercera dificultad no escuchar, mirar ni sentir o dificultad ética.

94

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

La obra de títeres:

“Lo social en el campo”

Me siento un

poco analizado

tantos estudiantes de psicología) Damas y caballeros, aquí estamos otra vez, el Teatro de Títeres “El escondite”

que hoy se complace en presentar una pequeña historia que sucedió en un campo como en tanto de esos. Allí vivía un hombre que se enfrentaba a algunos problemas, problemas propios del campo. La historia se llama “Lo Social en el Campo” si,

señor

(balbucea un poco intimidado ante

Presentador (títere)

bueno,

A la flauta, que hay psicólogos juntos acá

habrá que comenzar

una

historia telúrica que Uds. compartirán con nosotros

queridos

amigos.

Que comience el espectáculo No van a aplaudir? (aplausos).

muchísimas

gracias, muchísimas gracias…….

- Buen…

yo

soy

Cipriano

del

campo

de

lo

social

que

está

muy

organizado. Tengo las vacas con las vacas, las ovejas con las ovejas

el otro día, una gallina, que sé yo

Pero, mire Ud.

empecé a tener problemas con la gallina

- No me diga

- Es una gallina que es sujeto de la diferencia, así nomás se la ve

- No me diga

cuénteme.

que lo veo complicado don Cipriano

Ud. me dice que el

animal no siente, no ha reconocido su ser avícola?

-

Exactamente, no se reconoce en los otros, dice que no quiere estar ahí

-

Veamos y vamos por parte. ¿El animal tiene plumas, y tiene pico ?

-

Por supuesto

-

Y tiene cresta ?

-

-

Pero Cipriano!!!! es una gallina, no le dé mas vueltas

-

Pero, claro que es una gallina

¿y sabe lo que quiere hacer, la muy

desgraciada?

Se quiere ir a vivir con los chanchos, no le gusta el gallinero. Dice, que

el gallinero es aburrido, que el gallo no sé cuanto

Ud. no sabe las cosas que me ha dicho en su idioma avícola.

que el otro es guaso y que sé yo.

- Ya no mas, le doy el diagnóstico

- Ahhhh, Ya sé

- No,

la gallina cayó en la droga

no

es

eso, ni tampoco me venga con que tiene problemas

síndrome atencional

de

- Sabe lo que le pasa a esa gallina?

quiere que le diga.

Es una verdadera mal educada, que

-

Y ahora que voy a hacer con esa gallina? Yo no me voy a poner a

educarla .

-

Pero claro que si, hay que educarla en valores

en valores, que esta muy

de moda

-

Y que hago?

-

aplicarle

la teoría de la manzana en mal estado, vio

95

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

- Y como es esa teoría?

- Lo que tiene que hacer es sacarla del cajón, sino le va podrir las otras

- Pero eso, no me parece que vaya por ahí la bocha

- Pero sino, imagínese, hoy se va con el chancho y mañana la cabra se va a querer ir con la gata

- Pero no tiene otro camino, otra cosa?

- La otra posibilidad es que apliquemos la teoría centrípeta que hace es poner al animal en el centro de su grupo

lo que tiene

- En el centro? Y como se hace eso?

- Busca el gallinero y le hace como un montículo y ahí pone a la gallina para

que se sienta el centro y elevada sobre las demás

gustarle ese lugar y reconoce su esencia avícola, Cipriano.

la privilegia y al animal empieza a

- No se

Voy a ver si pruebo con eso

no sé

muchísimo, señora la ayuda que me ha dado

Pero desde ya le agradezco

- Pero si para eso estamos, si somos vecinos en el campo

Así que, es la teoría de la manzana podrida: que ponga el

todas

salidas medias individuales esas

verdad que pensándolo bien, voy a agarrar todos los alambrados que tengo y los voy a

la

animal que lo eleve, que se piensa. No me parece que pase por ahí el asunto

- Adiós, señora

que voy a hacer con esa gallina? Que problema

sacar uno por uno, cosa que los animales se junten con quien quieran, que hagan

pareja con quien quieran, que busquen ellos sus intereses, sus cosas

me parece que

todos estos grupos los tengo solamente yo adentro de la cabeza, ya mismo me voy y los

libero a los animales

ya mismo

Adiós, amigos

adiós

Colorín colorado, esta historia del campo se ha terminado

1ª. Dificultad en la construcción del campo Psicología social: pregnancia del modelo positivista de pensamiento.

Una de las primeras dificultades para pensar el objeto de estudio como campo de problemáticas es la formulación misma de interrogantes acerca de la posición teórica y epistemológica desde donde se formula el problema a estudiar, analizar, abordar. ¿Cual es el ámbito vincular cotidiano donde emerge una situación que se define como problema? ¿Porqué se hacen visibles ahora los problemas? ¿Qué aporta la/s teoría/s elegida/s? ¿Cuándo y donde fue formulada y para qué? En definitiva, como se define “la trama” de relaciones sociales y vinculares donde están insertos o des- insertados los sujetos, para pensar el problema, que hace visible y que no hace visible?

Por lo tanto un primer paso hacia el campo de la Psicología Social, es un proceso de de-construcción de los marcos teóricos que se usan para entender los fenómenos considerando los distintos puntos de vistas-proporcionados por diversos enfoques y perspectivas teóricas y disciplinarias. Por ejemplo ¿Qué concepción de orden social y conflicto tiene el “paisano” llamado Cipriano que vive en el campo? ¿Cuál es la visión de Cipriano de la constitución del campo, de la organización y de la conducta y de la “mala

96

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

conducta”? ¿Porque su preocupación, ansiedad, incertidumbre, etc.? ¿Cómo analizar y dar sentido a esta experiencia? Es decir ¿Cómo se construye la “realidad” en un proceso histórico y cultural? ¿Es posible el cambio?

De esta forma el guión de la obra pone en evidencia el predominio en el uso de teorías de corte positivista y objetivista donde se sostiene una lógica lineal, binaria disyuntiva que opone y define que es el individuo y que es la sociedad. Manteniendo respuestas en dos vías, una más psicologista para abordar las conductas como expresión positiva del individuo, y otra más sociologista con una visión del orden social y del conflicto; tendencias en Psicología Social que aun perviven creando dificultades para pensar la complejidad del campo de la Psicología social pues produce un conocimiento “sin sujeto” (Stolkiner.2005).

2da. Dificultad en la construcción del campo transdisciplina?

Psicología social: ¿interdisciplina o

Otra de las dificultades para pensar el objeto de estudio como campo de problemáticas son las luchas o batallas en el campo científico-institucional respecto a ciertos conceptos, fenómenos y problemas, para lograr la hegemonía teórica o metodológica de ciertas disciplinas sobre otras. En la obra esto se advierte en el efecto de lectura que tiene el diagnóstico de la maestra al decir, “es una mal educada” y propone su cura.

Recorriendo más de medio siglo de producción teórica se destaca una variedad de enfoques y perspectivas (fenomenología, el materialismo histórico, la lingüística, el interaccionismo simbólico, el constructivismo y el constructivismo social, etc.) que entran en crisis en los años sesenta pues se reconoce que no se incorporaban la cultura y el poder en la definición misma del problema.

La llamada “crisis de la Psicología Social” surge entonces como una desconfianza de teorías que provenían de otros contextos sociales, políticos, culturales, enmascarando o fortaleciendo fenómenos, como la opresión, la desigualdad, la dominación y sumisión, el maltrato. Se plantea entonces la imperiosa necesidad de nuevos modos de construir conocimiento en la articulación de la historia social e individual en matrices culturales. (Montero, M.1994;Correa de Jesús; MuchinicK, E.2003)

En efecto, fueron las luchas reivindicativas sociales, culturales y científicas en América Latina que dieron emergencia a saberes y prácticas sociales, particulares regionales y locales permitiendo afirmar que el objeto de estudio es un campo en construcción, de carácter interdisciplinario y/o transdisciplinario(psicología, sociología, sociología clínica, antropología, lingüística, política, arte, entre otras). Lo cual implica un modo de hacer y pensar que pone en juego la transversalidad del saber y el no saber, entre los sujetos, grupos, instituciones y entre las disciplinas, complementándose para la comprensión y aprehensión de los problemas.(Ibáñez, T.1992; Doménech e Ibáñez.1998)

De esta manera la metáfora del campo de Cipriano con alambrados (materiales y simbólicos) instituyen la diferencia creando dificultades para pensar la resolución de problemas emergentes y produciendo malestar y sufrimiento como obstáculos para el pensamiento reflexivo.

97

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

3ra.

relacionar

Dificultad

en

la

construcción

del

campo

Psicología

social:

escuchar

y

La perspectiva crítica de una Psicología Social interpretativa procura entonces, abandonar en primer lugar el criterio de verdad que subyace a las dicotomías individuo- sociedad; mente-cuerpo; interior-exterior; subjetivismo-objetivismo y para ello es central la noción de proceso en la producción del conocimiento desde la perspectiva de los sujetos, puesto que si nos quedamos con que las ciencias permiten clasificar, reduciríamos nuestra practica a “separar” en vez de “relacionar” lo cual simplifica y establece una noción de diferencia a manera de exclusión.

En este sentido es necesario reconocer, referenciar y dilucidar la posición y actitudes de los sujetos manifestadas en demandas sociales como asimismo la de los sujetos investigadores, escuchando en esas voces de que manera se enuncian nuevos problemas, reclamos y denuncias pronunciadas por un colectivo social como nuevas demandas sociales.

Aproximarse al campo implica por lo tanto reconocer, referenciar y dilucidar el proceso socio-histórico-cultural, tanto de las producciones teóricas, como del momento en que los sujetos que participan en el juego de las demandas sociales y nos ponen alerta sobre las operaciones que podrán tender a una reproducción de formas de dominación/sumisión, o bien, a la invención, creación con creciente autonomía y resistencia. (Correa de Jesús y otros; Loureau, R.1985)

Alerta en la escucha donde el investigador que analiza e interviene, se encuentra también implicado, “en pleno proceso de complejización participativa, pues demanda del otro la misma actitud sin consuelos hacia él, y cuando alza la voz, sea para explicitar, explicar y confrontar, para cuestionar y relavitizar lo que el sujeto afirma siempre busca un efecto problematizador en la continuidad de la acción, en el proceso errante del movimiento entre las diferencias, pasando por experiencias compartidas, por cálidos parajes de lo tácito, pero para no quedarse en ellos” (Alvarez Pedrosian.2003:83)

Reflexiones finales

La construcción del objeto de estudio de la Psicología Social como campo de problemáticas, a partir de lo expuesto, implica una posición epistemológica- teórica y ética basada en una autocrítica en la producción de conocimiento y de los efectos que esta produce en la subjetividad. Una posición crítica respecto de los supuestos y aprioris desde donde se parte y hacia donde se pretende avanzar. Es en definitiva una practica científica y al mismo tiempo una practica política puesto que como profesionales psicólogos siempre estamos ubicados “en el centro mismo de la democracia, de la ciudadanía, de la aparición del sujeto”.(Enriquez, E. 1994: 10).

El modo de constitución del campo de la Psicología Social parte de la premisa de la búsqueda de sentido y entra en las tramas de relaciones de poder dando lugar a dos maneras de entender las prácticas en dicho campo, una apolítica y supuestamente neutral y otra, que marcha al ritmo de las luchas populares. Practica y conocimiento, pensamiento

98

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

y acción son instancias que en todo proceso de conocimiento no han de estar disociadas o encubiertas, “Más los individuos están predispuestos a interrogar, mas los grupos y las naciones (de las que forman parte) estarán exigidos a aceptar la interpelación y el debate y Moscovici ha subrayado con énfasis el rol de las minorías activas en la toma de conciencia del disenso; puesto que si el mismo se instala es porque existen y se oponen distintas convicciones y concepciones de la responsabilidad social” (Enriquez, 2003).

Por ello, la ética (de ethos, costumbre) se refiere a una reflexión de la practica de si, de la convicción, de la responsabilidad, en definitiva aquello que nos hace pensar en nosotros como hombres ubicados en el espacio público productor de prácticas y de sentido.

Finalmente y no con la intención de concluir, la complejidad de campo de la Psicología Social analiza, comprende e interviene en una trama de significaciones en imbricaciones, sociales, culturales y políticas, sean éstas de conformismo como de resistencia donde no hay normalidad sino que existen disparidades. Ello fortalece el carácter generativo del campo que a la vez origina “el nacimiento de nuevas disciplinas que brotan de su seno y emprenden una existencia autónoma: como por ejemplo la psicología política, la psicología ambiental, la organizacional, la jurídica, etc” (Ibáñez, T.

1992:27).

Bibliografía

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Enriquez Eugene (1994) La Psychosociologie au

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Psychosociologie.Vol1, Nº1. Paris. ESKA. Las nuevas perspectivas de la Psicosociologia: Aporte para la construcción del rol”. En Cuadernos del Campo Psicosocial Nº 1 . Traducción Ana Correa. Ed. Brujas. Córdoba. De Gaulejac.(2003) Entre el inconsciente y los determinismos sociales. En Sociología Clinica.comp. Barceló Universidad de la República. Facultad de Psicología Montevideo. IBAÑEZ T Y DOMENECH M. (1998). La Psicología Social como crítica .Barcelona: Revista Anthropos, Nº 177. Ibañez Tomas.(1992) Teoría y Método en Psicología Social. Introducción. Barcelona.:Anthropos. Loureau, R.(1985) Análisis institucional. Ed. Amorrortu. Mead G. (1982) Espíritu, persona y sociedad. Paidos. Barcelona. Moscovici S.(1984) Psicología Social Vol. 2. "Introducción al campo de la Psicología social".Paidos Montero M.(comp) (1994). Un Paradigma para la Psicología Social. Reflexiones desde el quehacer en América Latina”, en Construcción y Crítica de la Psicología Social. Barcelona:

Anthropos, Muchinick, E.2003. Historia de la Psicología Social. En Morales, Paez, Kornblit, Asun. Psicología Social. Ed. McGraw-Hill

carrefour.

99

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Paez, Dario y otros.(1992) Teoría y Método en Psicología Social. Barcelona Anthropos. Pichon Riviere, Enrique (1985) El proceso grupal. Del psicoanálisis a la Psicología Social. Bs. As. Argentina. Editorial Nueva Visión. Quiroga Ana. (1986) Enfoques y perspectivas en Psicología Social “Psicología Social y crítica a la Vida Cotidiana” BA. Argentina: Ed. Cinco. Stolkiner, A. (2005) Ponencia. La Psicología y las estrategias de abordaje interdisciplinario. Congreso Regional de Psicología. Rosario.

Acerca del Autor:

Ana M. Correa es Licenciada en Psicología de la UNC (1971) Master Psicología social. U. Louis Pasteur. (1978) Fr. Profesor Titular Cátedra de Psicología Social en Facultad de Psicología (1987 a la fecha) y Dto. De Cine. Facultad de Filosofía y Humanidades. Docente de Posgrado “Maestría Psicología Social” U. N. Tucumán y UBA; en “Maestría Docencia Universitaria” Universidad Tecnológica Regional Córdoba, Resistencia y Tucumán.

Director de Investigación: Representaciones sociales y subjetividad en sectores vulnerables. Secyt; Coordinador de Programa de Extensión: Director de Becas Comité Editorial. “Cuadernos del Campo Psicosocial”; Comité Científico:“Nouvelle Revue Internacional de Psychosociologie”. Francia. Principales Publicaciones: libro “Notas para una Psicología Social como critica a la vida cotidiana”; Cuadernos del campo psicosocial I “Quehaceres en psicología Social” –II “La intervención psicosocial”; Rev. Marginalidades CIFFyh; Rev. Cuadernos de Educación CIFFYH. Ponencias en Congresos y Reuniones científicas Internacionales, Brasil, México, Francia.

100

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

3.4 Áreas Emergentes en el Ejercicio de la Psicología

Fernando Bermejo, Santiago Redondo y Federico Scabuzzo

Introducción

A partir del nacimiento de la Psicología, acordado hacia fines del siglo XIX, vemos que ésta es una línea de trabajo científico reciente en comparación con otras disciplinas

como la medicina, la física o la biología. Es así que el desarrollo científico, el avance y la acumulación de conocimientos en esta disciplina tiene una trayectoria de poco más de un siglo. Durante el cual la Psicología se desarrolló de una manera sumamente acelerada y heterogénea, traduciéndose en una multiplicidad de campos de intervención del psicólogo que llevó a la necesidad de lograr un reconocimiento legal en la segunda mitad del siglo

XX.

En la República Argentina en particular, la Psicología se profesionalizó en 1956 con el surgimiento de la carrera en la Universidad del Litoral, tras el impulso del 1º Congreso de Psicología celebrado dos años antes en Tucumán. En años posteriores, a pesar de gozar del reconocimiento social de su práctica, gobiernos dictatoriales subordinaron el ejercicio legal de la Psicología a la práctica médica. Fue recién en la década del 80, con la restauración del gobierno democrático, cuando se le devuelve al psicólogo su autonomía de trabajo (Klappenbach, 1996). Es entonces cuando el Ministerio de Educación y Justicia de la Nación promulga la Resolución Nº2447 “De las Incumbencias de los Títulos de Psicólogo y Licenciado en Psicología” y desde entonces los colegios de psicólogos de cada provincia legislan sobre el ejercicio profesional en su jurisdicción. En 1985 en Córdoba, bajo la Ley 7106, “De las disposiciones para el ejercicio de la Psicología”, se reconocen las siguientes áreas de ejercicio profesional: clínica, educacional, criminológica, social y laboral. La ley menciona que: “la enumeración de las áreas no limita la promoción de nuevas especialidades, que requieren su formación particular y aplicación específica para un mejor servicio a la comunidad determinando así otras áreas ocupacionales”. Esto permite que en 1989, mediante la Resolución Nº21 del Consejo de Psicólogos de la Provincia de Córdoba se suma a estas cinco la Psicología sanitaria como nueva área.

La imprecisión de este término nos lleva a la necesidad de establecer ciertos parámetros que permitan delimitar el concepto de área de ejercicio profesional del psicólogo. Las fuentes consultadas muestran grandes discrepancias al respecto. Por ejemplo, mientras que la Asociación Americana de Psicología (APA - USA) conforma 55 subdivisiones en la práctica psicológica y el Colegio Oficial de Psicólogos de España presenta 7 perfiles del profesional psicólogo, en Buenos Aires las áreas de la Psicología se equiparan a los ámbitos de acción del psicólogo, sin definir explícitamente cuáles son, ni las actividades que competen.

A pesar de que en Córdoba la legislación no especifique el significado del término “área”, a través de lo que se expone en la Ley Nº7106 se puede considerar como tal a la esfera de acción específica que responde a un cúmulo suficiente de conocimientos, con

101

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

una demanda social instaurada que la legitima, delimitando objetivos y población específicos, y que no pueda ser abarcada por una esfera de acción mayor.

De esta definición se desprende que:

Un área implica la existencia de un cúmulo suficiente de conocimientos, o la posibilidad de construirlo, que le permita ser merecedora del reconocimiento científico y profesional de la comunidad en la que se desarrolla.

Debe responder a una demanda social, es decir que se debe ocupar de una situación que resulta problemática para la comunidad, o bien que maximice el funcionamiento de un contexto determinado.

Con respecto a la relación entre las áreas, aunque en algunos casos los límites de un campo no son claros, lo que define, lo que comprende un área y no permite la superposición de acciones, son los objetivo y la población específicos a la que responden. Dicho de otra forma, el trabajo de un psicólogo responde a un objetivo y una población particular, de los cuales, en última instancia, se desprende su producción actual.

Por otra parte la esfera de acción debe ser lo suficientemente exclusiva para que no pueda ser abarcada por una esfera de acción distinta y para que la práctica no se superponga con otras esferas de acción.

Cabe destacar que existen complejas variables que determinan el reconocimiento de un área. Por ejemplo, además de las ya mencionadas, las políticas gubernamentales que alienten o no a tal desarrollo, los paradigmas científicos que marquen el ritmo de la investigación y contingencias referidas a la asociación formal de los psicólogos (colegios, federaciones, consejos, etc.).

Cuando el desarrollo de un tópico específico dentro de un campo general crece o se moviliza independientemente de su contexto y se aleja de los fines que lo unían al área, estamos en presencia del nacimiento de un campo de ejercicio. Este es el caso de los desarrollos que a continuación presentaremos.

De este modo, al realizar una exploración de diferentes áreas del ejercicio profesional que no son reconocidas explícitamente como tales por el marco legal que rige la práctica en nuestro medio, se plantea como objetivo de este trabajo ampliar la representación que tiene el lector novel acerca de la práctica del psicólogo. Cabe aclarar que no se realizará una revisión exhaustiva acerca de estas prácticas. Lo que se intentará es dar un panorama de algunas áreas que cuentan con un corpus científico sólido y una amplia demanda social que las sostienen.

Psicología del Deporte

Los estudios en esta rama han hecho que, aunque se trate de un área relativamente joven, la Psicología de la Actividad Física y del Deporte esté ampliamente reconocida y representada por asociaciones y organizaciones de nivel nacional e internacional. La Psicología del Deporte es considerada un área de la Psicología Aplicada cuyo objeto de estudio es el comportamiento en el ámbito de la actividad física y el deporte (Colegio Oficial de Psicólogos, 1998).

102

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Explica Garzarelli (2005) que el juego es tan antiguo como la misma humanidad. Cuando se analizan usos, costumbres, leyes, religiones, etc., en la historia de los hombres, el juego emerge como una actividad conectada a su cultura, no solo entre los niños sino también entre los adultos, y se registra casi siempre una neta división entre juegos de hombres y juegos de mujeres y por supuesto entre juegos de niños y juegos de adultos. Sin embargo, ajustándonos a un concepto de disciplina científica formalizada, podríamos establecer las raíces de esta rama en los mismos comienzos de la Psicología experimental de Wundt y sus trabajos de laboratorio, centrados en el estudio de los

tiempos de reacción y las respuestas motrices. Por otra parte, hacia comienzos del siglo

XX encontramos las primeras reseñas documentadas que explícitamente se refieren a la

Psicología aplicada a la actividad física y el deporte.

Los investigadores alemanes C. Diem y L. Diem toman la posta y fundan el primer laboratorio de Psicología del deporte en Berlín hacia el 1920, y en 1925 Griffith funda el similar en EEUU. La Unión Soviética hace su entrada en el campo entre los años 1945 y 1957. Roudick, Punin y Hanin, desarrollan trabajos valiosos en las universidades de Moscú y Leningrado que insertan la disciplina en el nivel universitario (Linares, 2001).

Podría aseverarse que el momento crucial para la formalización de esta disciplina

fue

la celebración del I Congreso Mundial de Psicología del Deporte, realizado en Roma

en

1965. Tras la celebración de este congreso y la constitución de organizaciones

científicas especializadas a nivel europeo e internacional se consolida la disciplina mediante la participación en diversos encuentros científicos y la difusión de los trabajos en publicaciones especializadas.

Para el Colegio Oficial de Psicólogos de España (1998) el psicólogo que se desenvuelve dentro de esta área tiene por funciones específicas las de:

• Evaluación y Diagnóstico.

• Planificación y Asesoramiento.

• Intervención.

• Educación y/o Formación.

• Investigación.

Por otra parte, el rol que desempeña el psicólogo que trabaja en la actividad física se resume en los siguientes puntos:

Deporte de rendimiento: se desempeña en el deporte profesional y de alto

rendimiento, promoviendo como principal objetivo la consecución de resultados óptimos

en la competición deportiva. El Deporte de Rendimiento se enmarca en una institución,

organización o entidad, regulándose por una disposición normativa de carácter institucional. Este tipo de deporte implica una práctica relativamente continuada (no esporádica), planificada y realizada habitualmente dentro de unos márgenes de edad, en función de la modalidad deportiva practicada, ya sea amateur o profesional.

Deporte de Base e Iniciación: Algunos aspectos son la actividad física y deporte escolar y universitario, y el deporte comunitario. El Deporte de Base e Iniciación se refiere a la fase de inicio de la actividad físico-deportiva especialmente en edades tempranas. Hay que matizar que el deporte contemplado desde esta perspectiva debe entenderse no tanto como actividad competitiva, sino como actividad lúdica y de desarrollo personal. El

103

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

aprendizaje, la motivación, la interacción social y el disfrute con la actividad son, entre otros, aspectos prioritarios en esta etapa.

Deporte de Ocio, Salud y Tiempo Libre: Deporte para todos; Deporte para poblaciones con necesidades especiales. En esta área la intervención profesional de los

psicólogos incluye las tareas destinadas a optimizar el desarrollo psicosocial de los niños

y adolescentes a través de dos métodos globales: la mejora de la formación de los

agentes psicosociales (padres y entrenadores fundamentalmente), y la adquisición por parte de niños y jóvenes de las estrategias más adecuadas para la valoración de sus logros, de acuerdo con la etapa evolutiva en que se encuentren.

Además, es necesario saber que el psicólogo de la actividad física y del deporte, en el desempeño de sus funciones, ha de tener en cuenta a todas aquellas personas e instituciones que intervienen e interactúan en el contexto deportivo, como son los deportistas, técnicos deportivos (de base, elemental y superior), directivos, espectadores, familiares, medios de comunicación, asociaciones, organizaciones e instituciones deportivas y otros profesionales de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

Se puede concluir diciendo que la Psicología de la actividad física y el deporte es un área consolidada, caracterizada por una creciente elevación del nivel de calidad y cantidad de los trabajos e investigaciones y una configuración académica y profesional (Colegio Oficial de Psicólogos, 1998).

Para mayor consulta, el lector puede remitirse a las direcciones de revistas digitales de Psicología del deporte siguientes:

http://www.efdeportes.com/psicologia/

http://www.psicodeportes.com/

Psicología del Tránsito

Los accidentes de tránsito se han convertido en uno de los problemas de salud pública más graves. En la República Argentina, en 2003 se produjeron 3124 muertes y 56669 personas resultaron heridas a causa de accidentes de tránsito (INDEC, 2004).

El estudio de las variables que intervienen en los accidentes da como resultado la implicancia de factores de naturaleza física, técnica, meteorológica, deficiencia de la

calidad de la red vial, aspectos comportamentales, cognitivos y de formación cívico/vial. Siguiendo a esto, se llevan a cabo distintas estrategias de investigación y prevención, con

el fin de reducir el gran costo que generan.

Uno de los agentes fundamentales que inciden en la seguridad vial es el denominado "factor humano" (Colegio Oficial de Psicólogos, 1998), en el que la Psicología tiene un amplio espacio de intervención, ya que su objeto de estudio es el comportamiento humano (entendiéndolo en su forma más amplia). Por otro lado, "el factor humano" es un aspecto que hay que tener en cuenta en otro tipo de actividades que pueden implicar riesgo y donde también hay un alto grado de accidentalidad. En síntesis, podemos decir que el objeto de estudio de ésta área es cualquier actividad de riesgo en la

104

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

que estén en juego las características personales, y dada la gran demanda social que provocan los accidentes de tránsito, avocada al tratamiento del factor humano en situaciones de tránsito.

Por su parte, Rothengatter (1991) define a los factores más importantes que influencian el comportamiento en tránsito de la siguiente manera:

(a)

factores del entorno físico.

(b)

factores cognitivos.

(c)

factores motivacionales.

(d)

factores socio-culturales.

(e)

factores legales.

Y concluye señalando que en la Psicología aplicada y, particularmente, en la Psicología de tránsito se han realizado innumerables investigaciones dirigidas a clarificar la influencia de estos factores, y a la búsqueda de medidas para cambiar el comportamiento del conductor y de los otros usuarios de la carretera, con el objetivo de aumentar la eficiencia y la seguridad viales. Las investigaciones se han reducido a varios temas específicos (1991).

En sus orígenes, la Psicología del tránsito y el transporte recibió un impulso decisivo durante las dos guerras mundiales; también debido al avance del propio transporte, de las políticas de seguridad públicas y de las medidas técnicas y preventivas tomadas por las grandes compañías de transporte y la industria automovilística. Esta Psicología se encuentra íntimamente unida al desarrollo de medidas de seguridad respecto de los conductores profesionales, y sólo recientemente al de todos los conductores (Tortosa,

2003).

En relación a la historia de la Psicología de tránsito, Rothengatter (1991) reconoce dos tendencias mundiales, las investigaciones en los Estados Unidos que se concentran todavía en los temas tradicionales, como el de la percepción o el de la ergonomía; y la de Europa, donde las investigaciones trabajan más sobre los factores cognitivos y motivadores.

En nuestro país el antecedente más significativo relacionado a las tareas del psicólogo del tránsito lo forma la Primer Jornada Nacional del Psicólogo del Tránsito, organizada por la Federación de Psicólogos de la República Argentina, celebrada en septiembre de 2004. A continuación se presenta un cuadro con las principales conclusiones.

FEDERACIÓN DE PSICÓLOGOS DE LA REPÚBLICA ARGENTINA

PRIMERA JORNADA NACIONAL DE PSICOLOGÍA DEL TRÁNSITO

17 y 18 DE SETIEMBRE DE 2004, ROSARIO

PRINCIPALES CONCLUSIONES

- Se logró darle identidad propia a la Psicología del tránsito como campo y espacio de aplicación de la Psicología.

105

El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

- Confirmamos que la presencia y participación de los psicólogos en las políticas de

seguridad vial que implementan los responsables del área en las distintas jurisdicciones

se torna de vital importancia para la efectividad de las mismas.

- El accidente no es únicamente un hecho casual o fortuito, sino que intervienen en él factores humanos, mecánicos y ambientales y según la OMS, es uno de los problemas de salud pública más graves.

- El tránsito es un fenómeno complejo e interdisciplinario y la participación de la

Psicología en él no es solo para definir aptitudes para el carnet de conducir sino que

también debe abordar, desde la intersectorialidad y la epidemiología, acciones preventivas tendientes a la promoción de la salud.

- La pertinencia del trabajo del psicólogo en el área deviene de la idoneidad en el

entendimiento de la conducta humana que tiene. Por lo tanto resta consensuar y definir el perfil y las competencias profesionales del psicólogo en esta especialidad que aún es nueva en el país.

- Se hace necesaria una formación de grado y capacitación específica de postgrado del psicólogo en Psicología del tránsito, atravesada ésta por lo clínico,

jurídico, educacional, organizacional y sanitario.

- Las técnicas de evaluación psicológicas, recurso específico e indiscutible de la práctica profesional del psicólogo, concurren y aportan a la intervención idónea de la problemática del tránsito. Este aspecto requiere del encuadre de todo proceso de evaluación, y se hace necesaria la búsqueda de consensos en cuáles son las técnicas indispensables para el ejercicio de la Psicología del tránsito.

- Se propone trabajar en la modificación de las leyes provinciales y nacionales de

tránsito y sus reglamentaciones, a fin de lograr la inclusión del profesional psicólogo en

el proceso de la administración y evaluación psicológica del aspirante a conductor.

- Promover la responsabilidad de conductores, peatones, fabricantes de autos, y funcionarios, todos actores involucrados en la problemática del tránsito, es otro de los ejes de intervención del psicólogo en esta especialidad.

- Los recursos informáticos y mecánicos en la evaluación de aptitudes del conductor no deben ser los únicos recursos para ello ni deben ser sustitutos de la intervención profesional de un psicólogo especializado en Psicología del tránsito.

- El contexto en la sociedad actual de aumento y vigencia de las conductas de riesgo entre las cuales los accidentes ocupan un lugar importante no debe ser omitido al momento de diseñar las estrategias de intervención del psicólogo.

- Desde la Federación de Psicólogos se propone rescatar las experiencias prácticas y de investigación y los desarrollos teóricos existentes, para conformar

una red tendiente al trabajo en común de los psicólogos del país, interesados en la problemática de la Psicología del tránsito.

A pesar de lo que pudimos desarrollar, no se encuentran definiciones claras sobre cuáles son las funciones y competencias profesionales, y cuáles las relaciones con otras áreas de la Psicología. Esta falta de definición del rol profesional en la Psicología del Tránsito y

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

de la Seguridad, y concretamente en los Centros de reconocimiento, ha hecho que tenga muy poco peso como colectivo en el ejercicio profesional, cercenando la capacidad de influencia en la elaboración de los desarrollos de las disposiciones normativas.

Psicología Económica

El objeto de estudio de la Psicología económica son las conductas de adquisición, consumo y uso de bienes, servicios e ideas, el comportamiento económico, las variables que inciden en la toma de decisiones económicas individuales y colectivas, y las formas como las personas comprenden el mundo de la economía y sus variaciones. Según Lea y Tarpy (1987, citado en Denegri Coria, 2004) un psicólogo economista es aquel que reconoce que el problema que está estudiando es tanto psicológico como económico y está preparado para utilizar tanto los métodos psicológicos cuanto los económicos para investigarlo. De esta forma, la Psicología económica se ocupa de estudiar y analizar las interrelaciones entre la economía y el comportamiento de los individuos.

Los estudios de la economía del hombre tienen una amplia variedad de aspectos a abordar. Las investigaciones en esta especialidad se desarrollan tanto desde cómo se va gestando la formación de conceptos, actitudes, valoraciones y manejo del dinero hasta las conductas que responden a la alta complejidad de las sociedades, como puede ser la economía mundial. Es por eso que dentro de esta disciplina existen muchas investigaciones que intentan dar cuenta de estos distintos aspectos del hombre económico.

Se piensa que el estudio del dinero es importante debido a múltiples razones. Entre ellas encontramos tres principales (Denegri Coria, 2004):

1. El dinero permite que las personas puedan comprar y por lo tanto cubrir sus

necesidades vitales.

de

diferenciación social y de pertenencia a grupos actuando como un símbolo social.

3. En nuestra sociedad actual, la posesión de dinero se asocia con sentimientos de

satisfacción y felicidad personal.

Dentro de los procedimientos más usados en investigación en ésta área se encuentran "Surveys", test coyunturales, escalas de actitudes y hábitos de consumo y entrevistas semi estructuradas (2004).

Por estas consideraciones, esta área se proyecta como un campo de interés y de trabajo para futuros psicólogos, ofreciendo posibilidades de intervenciones novedosas.

2. Su posesión

se relaciona

con la calidad

de

vida y

con los símbolos

Psicología Política

A grandes rasgos podemos decir que la Psicología política es un conjunto de conocimientos científicos, desarrollados y transmitidos por psicólogos que pretenden describir y explicar el comportamiento político humano (Dávila y cols. 1998).

Los primeros antecedentes de la Psicología política aparecen a principios del siglo XX, precisamente, el término Psicología política aparece en el libro "La Psychologie

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Politique et la défense sociale” de Gustavo Le Bon, publicado en 1910 (Jiménez Busrillo, 1986). Sucesivas trabajos e investigaciones le siguieron en el marco de la Psicología y la Ciencias Política. Y, en 1973, termina formalizándose la constitución de la disciplina con la publicación del primer manual de Psicología Política. La fundación en enero de 1978 de la Sociedad Internacional de Psicología Política (ISPP) constituye un hecho institucional clave, formalizando la creación de una comunidad que se identifica y es identificada como de psicólogos políticos. En 1979 fundan la revista Political Psychology, órgano oficial de la sociedad. Por otra parte, en nuestro país en 2003 se comienza a publicar la Revista Electrónica de Psicología Política, dependiente de la Universidad Nacional de San Luís.

El objeto de estudio de este área es el comportamiento político, el cual estará formado por aquellas acciones de las personas (fisiológicas, emocionales, cognitivas y conductuales) que estén enmarcadas dentro de situaciones referentes a lo político. Así, siguiendo a Dávila y cols. (1998), la Psicología Política es un conjunto de conocimientos científicos que intenta explicar el comportamiento humano en las situaciones que:

1. Influyen en un colectivo amplio de personas, en asuntos de intereses públicos o

colectivos (sin que los intereses se definan exclusivamente por una de las partes),

acciones que traten de impactar o impacten en el orden social.

2. Ordenan, regulan o prohíben algo vinculante para toda la sociedad, esté situado

ese algo en el terreno de lo social, lo económico, lo ideológico o lo cultural o en cualquier otra esfera. Se trata de fijar normas, de reglar.

3. Distribuyan, asignen, movilicen o extraigan recursos, o produzcan bienes y servicios generales.

4. Tengan comportamientos alternativos, distintas opciones o planteamientos sobre

los que se debe hacer.

Los fines de la Psicología Política se desprenden de su objetivo principal, conocer el comportamiento político. En relación a esto se puede decir desde el plano político que es importante conocer al individuo tanto en su funcionamiento como tal como cuando forma parte de un grupo. De ahí la importancia de estudios como los de minorías, fenómenos de masas, factores que influyen en la intención de voto, cómo promover la participación

política, liderazgo, opinión pública

Así como conocer las dinámicas y variables que

pueden dificultar o mejorar el funcionamiento en política, estudios sobre autoritarismo, discurso político, conducta política, estudios heurísticos empleados en la toma de decisiones, procesos de pacto y negociación. Y por otro lado, para el individuo normal sería bueno tener un mayor conocimiento de las cuestiones políticas desde la óptica de la Psicología Política, lo que le permitiría mejorar su participación, ya que tendría una mayor comprensión de los procesos subyacentes a los hechos políticos que acontecen en su vida cotidiana.

Sin poder agotar el catálogo de temas, Jiménez Burillo (1986) muestra desordenadamente algunos de los asuntos de los que trata la Psicología política, extraídos de las Actas de los Congresos, las Revistas y Manuales de la especialidad.

- Papel de la familia en la identificación del niño con los partidos

políticos.

- La Psicohistoria y el Holocausto.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

- Estudio psicológico de las elites.

- Causas de la guerra.

- Salud y participación política.

- Aspectos psicológicos del paro.

- Psicología social del terrorismo.

- El concepto de eficacia política.

- Sobre la utilidad de la Teoría de los Rasgos en Ciencia Política.

- La televisión y el aprendizaje político

- Barreras psicológicas en las negociaciones árabe-israelíes

- La Psicología del burócrata.

- La Psicología política de Alejandro Magno.

- Aspectos psicológicos de la revolución iraní.

- El Fascismo contemporáneo.

- Teoría de la Atribución y Relaciones Internacionales.

- Implicaciones psicológicas del desarrollo infantil en la Era Nuclear.

Si el lector desea conocer más sobre este campo puede dirigirse a los

siguientes sitios:

• http://ispp.org/ (Sociedad Internacional de Psicologia Politica)

• http://www.psicopol.unsl.edu.ar/ Revista Electrónica de Psicología Política.

Psicología de las Catástrofes

Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX aparecen en la literatura estudios sobre el impacto psicológico de las guerras, los cuales se incrementaron con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la calidad de las intervenciones de los psicólogos en estas situaciones extremas se puso en duda por los mismo profesionales (Berdullas Temes, 2005). Así es como la Asamblea General de la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos y a petición de un elevado número de psicólogos que habían intervenido en situaciones de emergencia, decidió poner en funcionamiento un grupo de trabajo sobre intervención en crisis y desastres. El núcleo inicial comenzó la actividad en 1998 (Berdullas Temes, 2005), decidiendo que las tareas prioritarias a realizar fuesen:

• Recopilar las experiencias de los psicólogos que habían participado e intervenido en situaciones de emergencia.

• Revisar el tipo de formación y entrenamiento de los psicólogos que prestaron ayuda voluntaria.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

• Proponer un perfil del profesional de la Psicología situaciones y

• Profundizar en el conocimiento de los factores de riesgo que pueden hacer que las conductas de las personas y grupos inmersos en las crisis no desemboquen en reacciones de pánico que multipliquen los efectos negativos de aquéllas.

Desde esta disciplina se define desastre como “la interrupción de un acontecimiento súbito, intenso y traumático con gran número de víctimas que sobrepasa los recursos de la comunidad y que, además de la destrucción material y la desorganización social que provoca, produce una seria afectación psicológica a quien la padece, ya que fallan las estrategias de afrontamiento habituales para la resolución de problemas” (Montoso y Carbonell, 1992).

Ante esto, quizás la principal actividad del psicólogo es la primera ayuda psicológica, la cual para Yagüe (2002) se caracteriza por realizarse en un contexto sin estructurar, generalmente en un espacio público y en forma grupal, en un tiempo limitado, con una persona que se ve por primera vez y en coordinación con el resto de los servicios de intervención.

Una intervención psicológica temprana adecuada tiene diversas consecuencias tales como: una influencia positiva en las reacciones psíquicas de la víctima, ayudándola a recuperar el equilibrio perdido por la situación que está viviendo, favorece la resolución de secuelas psicológicas que quedan tras el acontecimiento traumático y repercute en el personal que interviene en la catástrofe, facilitando la sensación de control de la situación y, por lo tanto, de sus propias reacciones (Campillo Cascales, Rivas Molina, Luna Maldonado y Llor Esteban, 2004).

Además de esto, durante el desastre el psicólogo observa los comportamientos individuales para detectar necesidades de intervención, realiza entrevistas a víctimas, familiares y personal encargado de intervenir en el desastre, colabora con las familias de víctimas, las acompaña en el reconocimiento de cadáveres, en los trámites necesarios y ayuda a comenzar a elaborar el duelo y organiza centros de recepción de víctimas y de información al resto de la comunidad (Campillo Cascales y cols., 2004).

Si bien la mayoría de los psicólogos que se dedican a estas actividades trabaja en grupos que se activan ante estas emergencias y que son dependientes de colegios de psicólogos, direcciones de defensa civil, instituciones internacionales como la Cruz Roja u organizaciones no gubernamentales como Médicos sin Fronteras; las tareas desarrolladas por ellos no se limitan al periodo que dura el desastre sino que después del mismo se realizan seguimientos de las víctimas y sus familiares y evaluaciones de las intervenciones. Además, en base a éstas últimas, se llevan a cabo campañas de información, realización de simulacros, realización de programas de formación para los demás profesionales que participan ante una emergencia, tales como médicos, enfermeros, bomberos, etc., y diseño de planes de emergencia y protocolos de actuación, además de realizar investigaciones sobre el comportamiento humano durante los desastres (2004).

En conclusión, puede decirse que si bien las investigaciones relacionadas a esta temática se remontan a un siglo atrás, esos conocimientos se han estructurado en una práctica sólo recientemente, pero aún siendo un área joven, tiene una función y marco de actuación bien definidos y una importante demanda social que atender.

a esas

que se adecue

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Consideraciones Finales

Hasta aquí se efectuamos una revisión sobre algunas áreas emergentes del ejercicio del psicólogo. A partir de esto vemos la existencia de diversos campos donde se desempeña el profesional. Los campos enunciados, en la República Argentina, no son reconocidos como tales por las reglamentaciones vigentes. Si bien algunos de estos no tienen un marcado desarrollo en nuestro país, sí existen esfuerzos por lograr el reconocimiento de su práctica.

Si bien las áreas trabajadas en los párrafos precedentes podrían enmarcarse dentro

de las vigentes actualmente según las disposiciones legales, la demanda social específica

desde la cual se desarrollaron y los avances posteriores exigen una formación profesional determinada para cada una de ellas. Cabe preguntarse a esta altura acerca de los motivos por los cuales no se ha reconocido en nuestra provincia ningún área nueva desde 1989, cuando se agregó la Psicología sanitaria al ejercicio legal.

Podemos afirmar que existe una especificidad en los marcos conceptuales trabajados por cada área, lo que puede observarse también en la proliferación de cursos

de postgrado y de manuales específicos para el estudio de cada una de ellas. En relación

a ello, es factible plantear que un potencial reconocimiento explícito implicaría la dedicación de mayores recursos para el desarrollo del área y la posibilidad de una formación profesional más idónea.

Para concluir, podemos postular que desde la heterogeneidad de la disciplina se arribaría a dos desenlaces contrapuestos: Por un lado existe la posibilidad de que la

Psicología se fragmente en partes inconexas de trabajo, perdiendo de esta forma la unidad disciplinar y desdibujando su objeto de estudio. Por otra parte, seguramente se observará un conocimiento más profundo y valioso de los distintos aspectos abarcados. Será el desafío para futuros profesionales el lograr un equilibrio entre éstas dos posturas,

un avance en la particularidad sin perder cierta integridad.

Bibliografía:

Berdullas Temes, M. (2005) Psicología de la intervención en desastres y en situaciones de emergencia. Recuperado en http://www.cop.es/infocop/infocop76/info-76- 8.htm. El 21 de octubre de 2005. Campillo Cascales, M. J., Rivas Molina, A., Luna Maldonado, A., y Llor Esteban, B. (2004). ¿Qué pueden hacer los psicólogos en una situación de desastre?. Enfermaría Global, 4, 1-15. Colegio Oficial de Psicólogos de España. Perfiles profesionales del psicólogo. Psicología de la Actividad física y del Deporte. Recuperado en:

http://www.cop.es/perfiles/contenido/drogodependencias.htm. El 1 de octubre de 2005. Colegio Oficial de Psicólogos de España. Perfiles profesionales del psicólogo. Psicología del Tráfico y la Seguridad Vial. Recuperado en:

http://www.cop.es/perfiles/contenido/drogodependencias.htm. El 1 de octubre de 2005.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Dávila J. M., Fouce J.G., Gutiérrez L., Lillo A. y Martín E. La Psicología Política Contemporánea. Extracto del artículo publicado en la revista Psicología política, Número 17, Nov. 1998 Pág. 21-43. Recuperado en: http://www.copmadrid.org/pspolitica/Completo.htm. El 7 de octubre de 2005. Denegri Coria, M. Introducción a la Psicología Económica. Recuperado en:

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21/10/2005.

Tortosa F, Barjonet P. Civera C. y Montoro L. (2003) Una historia de la Psicología del tráfico y el transporte en Europa. Anuario de Psicología. nº3, vol. 24. Recuperado en http://www.ub.es/psicolog/anuari/343_6es.html, el día 21/10/2005. Yagüe Cabrerizo, M. (2002) El contexto de intervención en situaciones de emergencias o catástrofes. Información Psicológica, 80, 19-24.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Acerca de los Autores:

Fernando Bermejo es Licenciado en Psicología, egresado de la Facultad de Psicología de la UNC. Se desempeña como ayudante alumno en la cátedra de Neurofisiología y Psicofisiología de la Facultad de Psicología. Actualmente trabaja en el CINTRA (Centro de Investigación y Transferencia Acústica UA-CONICET FRC-UTN) en la línea de investigación “Ecolocación Humana”. En este marco posee publicaciones en capítulos, artículos y presentaciones en congresos.

Santiago Redondo es Licenciado en Psicología egresado en la Facultad de Psicología de la UNC. Se desempeña desde 2007 como docente Adscripto en la Cátedra de Neurofisiología y Psicofisiología y en la Cátedra de Psicología Clínica. Actualmente se desempeña como Alumno Tutor en el servicio de Orientación al ingresante, al mismo tiempo que trabaja en investigación en el Centro de Estudios Avanzados y en el Área de Educación del Centro de Investigaciones de la Facultad de Filosofía y Humanidades. En este marco posee publicaciones en capítulos del manual del ciclo de nivelación y presentaciones en congresos y jornadas.

Federico Scabuzzo es Licenciado en Psicología egresado en la UNC en el año 2006. Se desempeña desde 2007 como Adscripto a la Docencia en la cátedra Metodología de la Investigación Psicológica y en el curso de extensión Formulación de Proyectos de Investigación. Como estudiante participó durante cuatro años en actividades de investigación del Laboratorio de Neurofisiología Celular (INIMEC – UE CONICET). En ese marco posee algunas publicaciones en presentaciones a congresos y en una revista internacional especializada. Actualmente trabaja en la línea de investigación en Ecolocación Humana (CINTRA – UA CONICET), donde se encuentra preparando su proyecto de doctorado.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

3.5 La Ética en la Práctica Profesional del Psicólogo

Introducción

Eliana Jaime Bacile y Lucas Luque

La Deontología es la Ética Profesional, es decir, el tratado de los deberes y la descripción de las normas que rigen una profesión. Ésta determina los límites y los alcances del quehacer profesional. En ese sentido, la Psicología como práctica posee sus propios códigos deontológicos.

El campo legislativo es de suma importancia para el quehacer profesional del psicólogo, ya sea que desarrolle su actividad a nivel privado o que la realice en el ámbito de alguna institución: hospital, dispensario del ámbito educativo, jurídico o sanitario.

En su ejercicio, el psicólogo debe tener siempre en consideración las legislaciones presentes y vigentes a nivel deontológico. Esto implica conocer que posee derechos y deberes propios del rol y que ambos son soportes de la ética propia de cada uno.

Siendo que en el ejercicio de la práctica profesional de la Psicología se encuentran involucradas cuestiones relativas a la Deontología y la Ética Profesional, como así también aspectos subjetivos propios, el psicólogo, confrontado a estas tensiones inherentes a su campo de acción, deberá posicionarse critica y reflexivamente, utilizando su propio bagaje teórico y ético.

en

Estos

elementos

que

forman

parte

del

ejercicio

profesional

conllevan,

determinadas circunstancias, ciertos obstáculos y dificultades para este desempeño.

Se plantean, entonces, permanentes preguntas y cuestionamientos en cuanto al quehacer profesional que competen a toda la comunidad de psicólogos, quienes deben no sólo identificar los principales dilemas éticos que recaen en su accionar, sino también comprometerse a intentar alcanzar un cierto esclarecimiento.

Para lo antedicho, se hace necesario, por una parte, un amplio estudio y conocimiento de los alcances, incumbencias y límites de nuestra profesión previstos por leyes y códigos normativos. Por otra parte, atender con especial dedicación aquellas situaciones que, no estando contempladas y previstas en los códigos, ponen en jaque lo establecido, puesto que, dada la complejidad de nuestro campo, no podrían resolverse atendiendo a una sola dimensión.

Estos motivos son suficientes para introducir y comenzar a reflexionar sobre la importancia del estudio de la Deontología, atendiendo a las discusiones que giran en torno a las controversias que se ponen en juego.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

La Ética y la Deontología Profesional

La Deontología, en principio, alude a la Ética Profesional, siendo entendida como el tratado de los deberes y la descripción de las normas, determinando los límites del quehacer profesional. El creador de este término fue Jeremy Bentham, quien lo utilizó para designar una ciencia de “lo conveniente”.

La Deontología contempla las obligaciones, deberes y derechos dentro de un

campo de acción profesional. “(

como una serie de principios morales consensuados por un grupo profesional en determinado período epocal” 15 .

Las teorías que se denominan deontológicas (del griego, Deon=deber) establecen que es bueno hacer lo que se debe. “Una teoría es deontológica si y sólo si algunos actos se juzgan correctos (incorrectos) aun cuando sus consecuencias son en balance malas (buenas)” 16 .

La Deontología, como acaba de expresarse, cumple su función normativa y legisladora en el ámbito de una determinada profesión explicitando e imponiendo aquellos límites a los cuales tienen que ajustarse los profesionales (incumbencias), como así también detalla los puntos a los que se ven obligados aquéllos en el ejercicio de su práctica profesional. Esta regulación encuentra su establecimiento en leyes y códigos normativos vigentes, y es ejercida y sustentada por instituciones que las amparan, como organismos de control y supervisión de su cumplimiento, entre otras funciones que cumplen; éste es el caso del Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba.

No es más que la moral profesional, entendida ésta

)

Diremos, en principio y sólo como una primera aproximación, que entender la Ética Profesional sólo como Deontología, que como dijimos se limita al tratado de los deberes y obligaciones de los psicólogos, pierde de vista factores importantes que se juegan en la práctica. En tanto el campo normativo se asienta en una lógica de lo general, el riesgo es sustraer la reflexión sobre la dimensión que introduce la variable de lo singular.

Considerar al sujeto en su singularidad. Pensar en términos de singularidad implica tener en cuenta todo aquello que queda fuera de la norma, todo aquello que no pudiendo generalizarse cae fuera de los códigos normativos. Ese margen de lo no estipulado, en el orden de la imprevisión, de la imprecisión, hace singular al caso con el que nos enfrentamos, el cual, por no estar contemplado en los códigos, posiciona al psicólogo ante el desafío de guiarse en su práctica por su propia formación ética.

La Ética Profesional en el campo de la salud mental comporta este importante punto de complejidad. Involucra cuestiones relativas a las regulaciones deontológicas pero, por otra parte, no podría desconocer las exigencias a las que la dimensión de lo singular compromete al profesional. Como lo refiere Salomone, G. :“La ética convoca al sujeto a responder singularmente; pero no en el sentido de una ética individual, sino que nos referimos a una ética sustentada en la lógica de lo singular” 17 .

15 Hermosilla, A. M.: (2002, Septiembre). “Mala Praxis y Secreto Profesional. Responsabilidad y Ética profesional”, en Primeras Jornadas Nacionales de Psicología Jurídica, San Juan, Argentina.

16 Mainetti, J. A. (1991). Bioética Sistemática, Editorial Quirón, La Plata, pág. 38.

17 Salomone, G. Z. y Domínguez, M. E. (2006). “La transmisión de la ética. Clínica y deontología”, en. Letra Viva, Buenos Aires, pág. 42.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

En términos generales expresaremos que la Deontología se asienta en una idea de sujeto en tanto autónomo, por lo tanto autogobernado, responsable, responsable de sí mismo, sujeto de la voluntad y la intención. Juzgado en estos términos, se impone la inequívoca correspondencia con el sujeto de derecho, con el sujeto del campo normativo que, por definición, es aquel ente susceptible de adquirir derechos y obligaciones, partiendo de una concepción de hombre que lo reduce al orden racional.

En este sentido, el punto fundamental a destacar es que la noción de sujeto autónomo, fundamento del campo normativo, se diferencia de la noción de sujeto que la Psicología propone y que, como intentamos transmitir, es nodal respecto de su accionar:

“Allí donde se juega la ética del psicólogo es en su capacidad para reconocer y respetar la singularidad de ese o esos sujetos con los que esta trabajando (…)” 18 . Reconociendo también en ese otro “un cierto grado de autonomía, es decir, capacidad para actuar en función de su propia ley (autónomos) y no ubicarse como aquél que va a dictaminar la ley para el otro (…)” 19 .

Desde esta perspectiva, la propuesta y el desafío radican en la interpretación de aquello establecido por las normas y los códigos deontológicos ya consensuados a la luz de la dimensión del sujeto. “(…) Tal articulación no cobra importancia exclusiva con relación al trabajo clínico, sino también con relación a la posición del profesional mismo frente al campo normativo” 20 . Entonces, incluir la dimensión del sujeto en el campo de la Ética Profesional lleva por una parte a considerar las implicancias clínicas del campo normativo y, por otra, insta a la propia reflexión ética sobre nuestras decisiones.

Es menester del profesional psicólogo, entonces, confrontado a las singularidades con que su práctica lo enfrenta, atender la dimensión deontológica que lo regula sin perder de vista la dimensión subjetiva.

¿Cuál es la importancia de los códigos?

Es incuestionable que, para lograr lo que se propone, es necesario que el profesional se vea interesado y preocupado por aquellas responsabilidades sobre las que en él recaen, a saber: la responsabilidad de estudiar y tener un amplio conocimiento de los códigos normativos a los que se encuentra obligado a responder, siendo esto imprescindible para su desempeño. Esto último supone el conocimiento de los códigos de ética, leyes de ejercicio profesional y otras herramientas deontológicas de las que dispone.

El amplio y riguroso conocimiento por parte del profesional psicólogo da cuenta de un compromiso, por una parte, con su práctica, con los sujetos con los que trabaja y se desempeña, como así también del respeto a su identidad, tanto personal como profesional.

18 Czar, Maria T. (1997, Mayo). “La Ética del psicólogo: Entre la dependencia y la autonomía”, en

el Manual de la Cátedra de Deontología y Legislación Profesional, Facultad de Psicología, U.N.C.,

2004.

19 Op. Cit.

20 Salomone, G. Z. y Domínguez, M. E., Op. Cit., pág. 41.

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

La atención que presta a los códigos creados por la comunidad a la cual pertenece es equivalente a entender que, de acuerdo con las necesidades presentes en la práctica, éstos han pensado, previo estudio y experiencia, aquello que entienden conveniente para

el ejercicio de una práctica.

Entonces, los códigos normativos alertan a los profesionales sobre los límites de su práctica, enfatizan los principios por los que deben regirse, orientan, sirven de guía, resguardan al profesional responsable, promueven la identidad y respeto profesional, jerarquizando su rol social, garantizando ciertos derechos, etc. Se trata de un cuerpo normativo que tiene el propósito de resguardar tanto a los sujetos que demandan la pericia del profesional, como a los profesionales mismos; que aspira a la excelencia y al respeto por los derechos humanos, y tienen como última referencia a la Constitución Nacional.

Destacamos, entonces, la importancia fundamental que reviste el estudio exhaustivo de los textos legales de manera regular, responsabilidad ineludible en la

formación del profesional psicólogo, puesto que para el logro de los cometidos apuntados,

y advertidos ya, de los dilemas que encierran el quehacer, toman la dimensión de

necesariedad, porque, como ya señalamos, le corresponde llevar a la práctica un ejercicio comprometido con las instituciones que lo respaldan, con sus deberes y obligaciones.

Este compromiso con relación al conocimiento de las normativas que regulan su práctica profesional le dará la posibilidad de generar un espacio de reflexión y discusión para el análisis ético-deontológico del quehacer profesional, otorgándole los fundamentos teóricos de las implicancias éticas de la práctica psicológica

Resaltamos, de este modo, la propuesta del conocimiento de las normativas, dando prioridad a la importancia de los planteos permanentemente críticos acerca de las implicancias éticas que recubren su práctica. Esta postura tiene la característica particular, y que creemos de suma importancia, de ser desafiante y comprometida.

Consideraciones finales

De acuerdo con nuestras aproximaciones y elucidaciones, estamos en condiciones de decir que la Deontología moderna considera que actuar moralmente es respetar las

obligaciones o reglas de carácter universal, concepción basada en las normas que facilita

la vida en comunidad, independientemente de las consecuencias.

Hicimos mención también de la existencia del encuentro problemático entre dos instancias: la dimensión singular y la dimensión deontológica. Este encuentro reafirma la importancia del conocimiento riguroso en materia de ética profesional, conocimiento de los códigos de ética que es teórico e histórico, y de otras herramientas deontológicas y jurídicas, dado que es esto lo que permite y posibilita la conciencia crítica, la postura reflexiva y fundamentalmente responsable, que mediante su consecución generará una articulación pertinente que sea respetuosa y que dé por resultado un marco adecuado para el debido abordaje de los dilemas éticos que se presentan en la práctica psicológica.

Entonces, puede verse cómo el profesional se ve enmarcado por la deontología y las legislaciones vigentes, y la ética individual en su campo de acción. Omitir algunas de estas dos dimensiones excluye toda posibilidad del ejercicio profesional, pues el

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resguardo de la integridad de la salud del sujeto debe ser la prioridad que motive a cada profesional de la Psicología a formarse con sustento ético.

El profesional que pretenda actuar responsablemente se verá preocupado por todo aquello que incida en su práctica y estará inclinado a intentar resolver disyuntivas, despejar dudas, indagar, profundizar y formarse en aspectos éticos de su quehacer.

Bibliografía

Código de Ética del Consejo de Psicólogos de Córdoba. Resolución 5. Czar, María Teresa (1997, Mayo). “La Ética del psicólogo: Entre la dependencia y la autonomía”, en Manual de la Cátedra de Deontología y Legislación Profesional, Facultad de Psicología, U.N.C., 2004. Gómez, Mariana E. (2003, Junio). “Práctica del Psicoanálisis y Posición Ética”, en Manual de la Cátedra de Deontología y Legislación Profesional, Facultad de Psicología, U.N.C. 2004. Hermosilla, A. M. (2002, Septiembre). “Mala Praxis y Secreto Profesional. Responsabilidad y Ética profesional”, en Primeras Jornadas Nacionales de Psicología Jurídica, San Juan, Argentina. Mainetti, J. A. (1991). Bioética Sistemática, La Plata, Editorial Quirón. Salomone, G. Z. y Domínguez, M. E. (2006). “Testimonios de la experiencia”, en La transmisión de la ética. Clínica y deontología, Buenos Aires, Letra Viva.

Acerca de los Autores:

Eliana Jaime Bacile es estudiante de la Licenciatura en Psicología y del Profesorado de Psicología en la U.N.C. Se encuentra realizando el trabajo final de la carrera y se desempeña desde el año 2005 como colaboradora alumna de la Cátedra de Semiótica, Psicoanálisis y subjetividad actual, y desde el año 2007 en el Seminario Momentos y Herramientas de la cura psicoanalítica, Facultad de Psicología, U.N.C. Actualmente, y desde el año 2006, es responsable administrativa del Curso de posgrado “Efectos del discurso social. La clínica psicoanalítica frente a las nuevas demandas”, U.N.C., al mismo tiempo que trabaja en investigación en el Centro de Estudios Avanzados, U.N.C. en el programa de Psicoanálisis “Ciencia y Época”.

Lucas Luque es estudiante de la Licenciatura y del Profesorado en la Facultad de Psicología, U.N.C. Se encuentra actualmente realizando la Tesina de Grado. Se desempeña como Ayudante Alumno de la cátedra de Psicología Clínica y de la Cátedra de Psicología General de la Licenciatura en Producción de Bioimágenes, Escuela de Tecnología Médica, Facultad de Ciencias Médicas, U.N.C. Al mismo tiempo investiga en el Departamento de Estudios de Psicoanálisis y Cuerpo, perteneciente a la Fundación "Centro de Investigaciones y Estudios Clínicos" (CIEC).

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

Actividades

1. En el texto de la Lic. Ana Correa “Introducción al campo de la Psicología

Social” se mencionan “tres escuelas” que aportan definiciones al objeto de estudio de la

Psicología Social: la fenomenología, el interaccionismo simbólico y el constructivismo:

1.1. Buscar de qué se trata cada una de ellas, en que época surgieron, cuáles son sus principales postulados.

1.2. Averiguar quién fue Enrique Pichón Riviere, en qué época vivió, cuál fue su principal actividad y cuáles fueron sus obras.

1.3. ¿Cuáles son las diferentes definiciones de Psicología Social que pueden rastrearse en el texto: con cuál se queda la autora y a partir de qué fundamentos…?

2. Realice una línea de tiempo ubicando a los siguientes autores, mencionados

en los textos, y coloque debajo en el país principal en que desarrollaron su actividad. En

la misma línea marque hitos fundamentales de la historia mundial: SIGMUND FREUD- JEAN PIAGET- LEV VYGOTSKY- ENRIQUE PICHON RIVIERE- ALFRED ADLER- THEODOR REIK- VICTOR FRANKL- ARISTOTELES- PLATON- RENE DESCARTES- DAVID HUME- EMANUEL KANT

Por ejemplo, si tuviese que hacer lo mismo con grandes autores de la literatura mundial, procedería de esta forma:

Paul Auster, EEUU, 1947- Fernando Pessoa, Portugal, 1888- 1935 Raymond Carver, EEUU, 1939- 1988 Franz
Paul Auster, EEUU,
1947-
Fernando Pessoa,
Portugal, 1888- 1935
Raymond Carver,
EEUU, 1939- 1988
Franz Kafka, Rep.
Checa, 1883- 1924
Julio Cortázar,
Argentina, 1914- 1986
1914-1918
1922
1939-1945
1957
1969
1991
Primera Guerra URSS
mundial
2º Guerra Mundial
Sputnik I
Llegada a la
Luna
Fin URSS

3. Realizar un cuadro comparativo tomando como unidad de análisis cada una

de las áreas de la Psicología según ley 7102 y res. 21 del Consejo de Psicólogos y como

variables a: INSTITUCIONES DONDE PUEDE DESARROLLAR SUS TAREAS-

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PRINCIPALES ACCIONES QUE LLEVA A CABO- POSIBLE DEFINICION DE SU CAMPO VARIABLES
PRINCIPALES
ACCIONES
QUE
LLEVA
A
CABO-
POSIBLE
DEFINICION
DE
SU
CAMPO
VARIABLES
 

INSTITUCIONES

ACCIONES

DEFINICIÓN

SANITARIA

     

SOCIAL

     

JURÍDICA

     

LABORAL

     

CLINICA

     

EDUCACIONAL

     

4. Confeccione una línea de tiempo marcando los hitos señalados por Juan

Carlos Godoy en su artículo sobre la investigación en Argentina y por debajo indique quien era el presidente de nuestro país

5. Realice un cuadro comparativo donde las unidades de análisis sean: AREA

LABORAL- AREA SANITARIA y las variables a comparar: PRINCIPALES ANTECEDENTES- PRINCIPALES AUTORES- FUNDAMENTOS DEL ACCIONAR

 

LABORAL

SANITARIA

Principales

   

antecedentes

Principales autores

   

Fundamentos del accionar

   

6. Busque en un diccionario de Etimología (p.e. Joan Corominas “Diccionario de

Etimología Abreviado”) el origen de las palabras: CLINICA- EDUCACION- PEDAGOGIA- TRABAJO- SALUD- SOCIEDAD- COMUNIDAD

7. ¿Qué significa la expresión “apriorístico…”? ¿De dónde proviene? ¿A cuál se

opone tradicionalmente y cómo se relacionan estas dos expresiones con las corrientes filosóficas citadas por Duero?

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El Ejercicio de la Profesión del Psicólogo

8. ¿Qué criterios deben tenerse en cuenta para considerar que hay una nueva

área en Psicología? ¿Conoces alguna “nueva área” que no haya sido incluida en el texto:

bajo que criterio la incluyes?

9. PREGUNTA PARA REFLEXION PERSONAL: Luego de leído el Bloque 2 y el

Bloque 3, ¿Cambió tu representación de qué estudia la Psicología? Si tu respuesta es

afirmativa, ¿puedes redactar qué es lo que más novedades te aportó?

10. REFLEXION PERSONAL: inspeccionando el artículo sobre Psicología Social:

¿qué cambios en tu concepción de “Vida Cotidiana” puedes advertir?

11. Hay conceptos de los cuáles es bueno ir formándose una idea clara de su

definición. Estos son: ESTRUCTURA- SISTEMA- COMPRENSION- EXPLICACION- ENTENDIMIENTO Busque sus definiciones en diccionarios especializados en ciencias sociales, y compare las mismas con definiciones otorgadas por diccionarios comunes.

12. Hay palabras claves que sirven para formar las representaciones más típicas

de cada una de las Areas de la Psicología: señale a cuál pertenece cada una y agregue

otras que formen una red semántica:

LISTA 1: PREVENCION- DELITO- APRENDIZAJE- PATOLOGIA- GRUPO- TRABAJO

LISTA

EPIDEMIOLOGIA

2:

ERGONOMIA-

TERAPIA- VICTIMA- ALUMNO- VIDA COTIDIANA-

13. Actividades para el artículo “Código de Ética del Colegio de Psicólogos de la provincia de Córdoba”:

12.1 ¿Qué se entiende por Deontología y Legislación Profesional?

12.2 Identifique las dos dimensiones éticas propuestas, que atraviesan la práctica del profesional psicólogo.

13.3 Elabore una pregunta a partir de lo desarrollado en el apartado titulado: ¿Cuál es la importancia de los códigos?

14. Actividades para el artículo “Código de Ética del Colegio de Psicólogos de la

provincia de Córdoba”:

13.1 ¿Qué se entiende por Deontología y Legislación Profesional?

13.2 Identifique las dos dimensiones éticas propuestas, que atraviesan la práctica del profesional psicólogo.

13.3 Elabore una pregunta a partir de lo desarrollado en el apartado titulado: ¿Cuál es la importancia de los códigos?

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