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Zygmunt Bauman, el concepto de la ambivalencia y la metodología de las

distinciones[1]

Prof. Dr. phil. habil. Rodrigo JOKISCH i

Aus: / en: Acta Sociológica, no. 35, pp. 15-30, 2002, UNAM, Mexico D.F., México.

All contents copyright (C) 2002, Rodrigo Jokisch. All rights reserved

Abstract

We accept the concept of ambivalence in the sense of Zygmunt Bauman as a most important concept for the observation and understanding of our modern and postmodern societies. At the same time we stress the fact that Bauman does not posses an adequate social theory to integrate the concept of ambivalence in his theory of society. We try to underline the relevance of the concept of ambivalence first observing the evolution of society from his oral to his literal status, second, observing the paradigm change in science from the simple to the complex object, and third observing the process of individualization of modern and postmodern societies.

Resumen

Aceptamos el concepto de la ambivalencia de Zygmunt Bauman como uno de los conceptos más relevantes para una observación y un entendimiento más adecuado de nuestra sociedades moderna y posmoderna. Al mismo tiempo se hace hincapié en que Bauman no posee una teoría social adecuada para manejar dicho concepto a nivel de su teoría de la sociedad. La relevancia del concepto de la ambivalencia se ejemplifica con base a la evolución de la sociedad oral en dirección a la sociedad literal basada en la escritura, con base al cambio del paradigma en las ciencias sociales de observar lo simple como complejo y con base al proceso de la individualización de la sociedad moderna y posmoderna.

1. Zygmunt Bauman, sociólogo de profesión, nació en 1925, en Poznan, Polonia. Ha enseñado especialmente en las Universidades de Varsovia en Polonia, de Tel-Aviv en Israel y de Leeds en Inglaterra. Es en esta última Universidad donde Bauman realiza su actividad académica más importante. Bauman comparte con el sociólogo Norbert Elias el mutuo destino de ganar una cierta reputación académica internacional cuando ya prácticamente esta por abandonar la Universidad como miembro activo para tomar el estatus de profesor emérito. En 1989 recibe el premio Amalfi de Sociología y Ciencias Sociales por su obra Modernity and the Holocaust; en 1990 aparece su obra central en el campo de la teoría social Thinking Sociologically; en 1991 se edita su obra maestra Modernity and Ambivalence. Es en esta última donde Bauman expone su concepto de la ambivalencia como concepto central para poder observar más adecuadamente la sociedad moderna y posmoderna. Aquí partimos del supuesto de que con el entendimiento del concepto de la ambivalencia proporcionado por Bauman podemos en primer lugar entender los rasgos más importantes de su pensamiento sociológico. Segundo, y esto es tan relevante como lo primero, por medio del concepto de la ambivalencia propuesto por Bauman para observar la sociedad moderna y posmoderna, podemos comprender más a fondo los problemas que nuestra sociedad esta vive hoy día.

2. Tratemos de observar qué es lo que Bauman entiende por ambivalencia y porqué para él este concepto es tan central cuando se trata de observar nuestra sociedad actual. Bauman nos describe la semántica de la ambivalencia de la siguiente manera: “La ambivalencia, la posibilidad de referir un objeto o suceso a más de una categoría, es el correlato lingüístico específico del desorden: es el fracaso del lenguaje en su dimensión denotativa (separadora). El principal síntoma del desorden es el agudo malestar que sentimos cuando somos incapaces de interpretar correctamente la situación y elegir entre las

acciones alternativas.[2] ¿Y de dónde proviene la mencionada ambivalencia? Bauman nos dice que la ambivalencia no es producto de una supuesta patología del lenguaje o discurso sino que se trata “de un aspecto normal que surge a cada momento en la práctica lingüística. Resulta de una de las principales funciones del lenguaje: la del nombrar y clasificar.[3] ¿Y qué entiende Bauman por clasificar? “Clasificar supone poner aparte, separar. En

primer lugar, el acto de clasificar postula que el mundo consiste en entidades

Por lo tanto clasificar es “dotar al mundo de

consistentes y distintivas

una estructura: manipular sus probabilidades; hacer algunos sucesos más verosímiles que otros; comportarse como si los sucesos no fueran causales o limitar o eliminar la arbitrariedad de los acontecimientos.[5]

3. ¿Pero dónde está el problema que Bauman trata de observar con ayuda del concepto de la ambivalencia? Si toda ambivalencia es un producto colateral que surge del acto clasificatorio de nuestra lengua, si la ambivalencia es, por así decirlo, un producto normal del uso de nuestra lengua, entonces por ende toda ambivalencia es también parte del uso normal de nuestra lengua y por lo tanto no es posible evitarla. Volvemos a preguntar: ¿cuál es el problema que Bauman trata de observar si la ambivalencia es en realidad un producto colateral que surge del acto asertórico de nuestra lengua?

4. El pensamiento de Bauman posee en este contexto la siguiente lógica: a) una de las funciones más relevantes del lenguaje es nombrar y clasificar: “Su realización (la función clasificatoria del lenguaje – Rodrigo Jokisch) es

verificada en virtud de las

univocidad con la que los objetos pueden ser

distribuidos por clases.[6]; b) esta función denotativa del lenguaje lleva

nítidas la
nítidas
la

divisiones en clases, de la precisión de sus

límites definitorios

y

de

consigo

actos de inclusión y exclusión: “Cada acto de designación divide el

c) la parte inclusiva de la función denotativa del lenguaje constituye

colateralmente el orden social, la parte exclusiva señala hacia el desorden,

hacia el caos social: clasificar – desde el punto de vista inclusivo del lenguaje

– permite “dotar al mundo de una estructura el “lenguaje se esmera en

mantener el orden y negar la arbitrariedad inesperada y la contingencia.”[9];

d)

mundo en dos: entidades que corresponden al nombre y el resto que no.

la ambivalencia se da cuando surge la conciencia social de que en toda

designación de nuestro lenguaje se constituyen inclusiones y exclusiones, se

constituye estructura y desorden, se constituye orden y cao

s[10]; e) por último

el propósito más relevante de la modernidad – y con ella de la sociedad

moderna – es caracterizada por Bauman de la siguiente manera: “

Entre la
Entre la

multitud de propósitos imposibles que la modernidad se propone a sí misma y

que hicieron de ella lo que es, el propósito del orden (más en concreto y más

importante, del orden como propósito) es el que destaca

como

el arquetipo

de todos los demás propósitos, propósito que interpreta al resto como simples

metáforas

de

mismo.

de

modernidad de Bauman se refiere a la función denotativa de nuestro lenguaje

que prácticamente oculta todas aquellas exclusiones lingüísticas que señalan

hacia lo no estructurado, hacia el caos social:

En

resumidas

cuentas:

la

definición

“El orden refiere a lo que no es

caos; el caos

a

lo

que no está

ordenado. Orden y caos

son los gemelos

modernos

podemos decir que la existencia es moderna en la medida en que

se bifurca en orden y caos. La existencia es moderna en la medida en que

contiene la alternativa orden y caos.

5. La sociedad moderna que observa Bauman es una sociedad en la cual – con

base a la función denotativa de nuestra lengua – la parte inclusiva de lo

denotado posee prioridad, en la cual la parte exclusiva da la función

denotativa de nuestro lenguaje es combatida explícitamente, ya que ella nos

lleva al caos social, a la ambigüedad social: en nuestra sociedad moderna “se trata de un combate de la determinación frente a la ambigüedad, de la precisión semántica frente a la ambivalencia, de la transparencia frente a la

oscuridad, de la claridad frente a lo difuso.[13] Por lo tanto la “

práctica
práctica

típicamente moderna, la sustancia de la política moderna, del intelecto

moderno, de la vida moderna, es el esfuerzo por exterminar la ambivalencia:

un esfuerzo por definir precisamente –y por ahogar o eliminar algo que podría

o debería ser definido-.

6. Hasta aquí el aspecto teórico-social de la propuesta de Bauman. Nosotros preguntamos: ¿lo expuesto arriba como la posición de Bauman de observar la sociedad moderna con base al concepto de la ambivalencia, es todo lo que resta decir respecto a dicha categoría? En el campo de la teoría social Bauman hace poco uso de sutilezas teóricas. Más bien construye sus supuestos teóricos de forma tajante, probablemente para poder ilustrar su punto de vista más

probablemente para poder ilustrar su punto de vista más acentuadamente. Nosotros somos de la opinión que

acentuadamente. Nosotros somos de la opinión que el observar nuestra

sociedad por medio de la categoría de la ambivalencia implica otros aspectos

relevantes que Bauman no toma en cuenta y que son esenciales para un

entendimiento más adecuado de la sociedad moderna y posmoderna.

Ilustraremos nuestra posición basados en los siguientes enunciados: primero:

ambivalencia es un producto social colateral que se da con la evolución de la sociedades orales hacia las sociedades en base a la escritura (sociedad literal); segundo: ambivalencia como concepto teórico es absorbido e integrado en la

paradigma científico de lo simple a lo complejo en

el siglo XX, ya que

ambivalencia como “realidad social” es un producto también colateral de la individualización de nuestras sociedades modernas y posmodernas, las cuales tienen que proveer un espacio amplio para la acción social, la cual sólo es

ciencia con el cambio del

para la acción social, la cual sólo es ciencia con el cambio del lo simple es

lo simple es ahora entendido como complejo

; tercero:

posible con base a construcciones sociales ambivalentes, con base a posibilidades, en las cuales el actor puede decidir entre “esto y/o aquello” etcétera.

7. Empecemos con el primer enunciado de que la ambivalencia es un producto social colateral que se da con la evolución de la sociedades orales hacia las sociedades en base a la escritura. De trabajos históricos sobre la evolución de la escritura especialmente hechos por autores como Jack Goody (La lógica de

la escritura y la evolución de la sociedad)[15], Eric A. Havelock (The Muse

Learns to Write. Reflections on Orality and Literacy from Antiquity to the Present)[16] y otros poseemos hoy en día información relevante sobre este cambio tan importante de la sociedad oral hacia la sociedad literal basada en

la escritura. Uno de los aspectos centrales de este cambio es el hecho de que

con el advenimiento de la sociedad literal basada en la escritura aumenta

enormemente la capacidad de memoria individual y colectiva, lo que le posibilita a esta clase de sociedades de evolucionar “historicamente”. Pero lo más relevante es una peculiaridad especifica de toda forma escrita: lo escrito “congela” todo pensamiento, lo hace aparecer como denotado “para siempre”.

Y es paradójicamente este congelamiento de la semántica de toda lengua

escrita lo que lleva consigo el cambio de lo que ya esta escrito. Si escribimos “Dios esta en todas partes” y otras personas leen nuestro supuesto en forma escrita “congelada”, ello hace que esta aserción la puedan desenvolver en sentido contrario y que el lector de nuestra aserción tome su pluma y escriba:

“Dios no se encuentra en todas partes”. Sociedades basadas en el lenguaje oral no están en condiciones de congelar el sentido semántico del habla por el hecho de que “lo que se dice no se escribe” y por ende no se puede “congelar”, para después poderlo corroborar. En sociedades orales los contratos entre los ciudadanos eran problemáticos ya que si el uno decía que

se había hecho un acuerdo de “esta y no de otra manera” el otro podía

contestar que el “lo entendió de la otra manera”, produciendo un conflicto social difícil de solucionar, ya que no hay posibilidad de corroborar mencionado acuerdo. Por lo tanto cuando se da la posibilidad de hacer contratos y acuerdos basados en la escritura, esto lleva consigo la posibilidad de producir menos conflictos ya que el contrato “esta escrito y lo podemos revisar en cualquier momento”. De aquí parte también la importancia de todo ámbito jurídico y político escrito de las sociedades literales: las leyes y la

en cierto modo los anteriores desacuerdos de los

ciudadanos obligados a confiar en la memoria personal no escrita. Naturalmente que nuevos conflictos resultan del hecho de que ahora “se puede interpretar lo escrito de diferentes modos”. El conflicto clásico de sociedades literales basadas en la lengua escrita es la verdad de la “Sagrada Escritura”, ya que ahora a lo escrito se le puede dar una interpretación diferente. Este conflicto “de si y de cómo interpretar la Sagrada Escritura” es la base para la separación de los cristianos en católicos y protestantes en la Europa de la edad media.

constitución escrita

pacifican

8. La conclusión es que en sociedades basadas en la escritura todo escrito produce su contrasentido precisamente porque ha sido escrito, porque su sentido semántico ha sido “congelado”. Y es esta paradoja de toda forma escrita – que lo escrito produce su contrasentido precisamente porque ha sido escrito – lo que lleva a una enorme evolución de la escritura, pero que al mismo tiempo produce un sinnúmero de ambigüedades, de indeterminaciones, de incoherencias, de incompatibilidades, las cuales son consecuencias de todo contrasentido basado en el sentido semántico denotado y “congelado” anteriormente. La experiencia de que todo lo escrito “posee dos lados” se vuelve una experiencia habitual.

9. Un segundo enunciado que enfatiza la relevancia del concepto de la ambivalencia y que Bauman no toma en cuenta es que la ambivalencia como concepto teórico es absorbido e integrado en la ciencia con el cambio del paradigma científico de lo simple a lo complejo en el siglo XX. Respecto a las ciencias sociales y en especial a la sociología se puede argumentar de la siguiente manera: con el cambio del paradigma dentro de la sociología, se describe la circunstancia de que cada vez son más los programas de investigación epistemológicos como el ‘constructivismo’, la ‘teoría de los sistemas’ o la ‘teoría de las distinciones’, los cuales dominan la formación de la teoría de la materia en el campo de las ciencias sociales. Esto no parece ser una casualidad, sino una reacción ‘teórica’ a la estructura de la ‘sociedad’, misma que es cada vez más compleja. Como uno de los aspectos esenciales de este desarrollo puede designarse el ‘fin de la inequivocidad’[17] tan resaltado por Bauman cuando se refiere al concepto de la ambivalencia, ya que toda ambivalencia pone fin a cualquier supuesto inequívoco.

10. De acuerdo a nuestra opinión solamente se puede reaccionar adecuadamente a esta ‘ambigüedad’ del mundo social postulada por Bauman cuando se observa con la ayuda de una teoría que corresponda más o menos a la complejidad de la sociedad actual. En este contexto, consideramos la teoría de las distinciones como una propuesta teórica adecuada a la complejidad de nuestras sociedades actuales. Por un lado, con ella se puede demostrar - por medio de su teorema de la información - que cualquier información social es solamente posible sobre la base de una distinción. Con ello, esta hipótesis toma en cuenta la ambivalencia postulada por Bauman respecto a la Modernidad, ya que puede demostrar que ‘todo tiene siempre dos lados’. Por otra parte, la teoría de las distinciones también posee un aspecto pragmático. Por medio de su teorema de la acción que expresa que las acciones presuponen implícita o explícitamente decisiones que por su parte, presuponen

comunicaciones ( =diferenciaciones), puede formularse desde esta perspectiva: el ‘trazado del mundo’ con la ayuda de las distinciones y por ende con base a formas de semántica ambiguas, es la condición de la posibilidad de la ‘capacidad de actuar’. Pero regresemos primero al enunciado sobre el cambio de paradigma en las ciencias.

11. Desde hace largo tiempo, dentro de la institución de la ciencia, tiene lugar un proceso que se podría designar como la ‘elevación del nivel de la abstracción’ frente a su producto - o sea, frente al conocimiento científico. Dicho de manera simplificada, se trata de que este conocimiento es sometido a un tratamiento ‘desde lo concreto hacia lo abstracto’[18], con la consecuencia de la generación del así llamado conocimiento de alto rendimiento. Por lo pronto, esta afirmación no es novedosa dentro de la institución de la ciencia. Sin embargo, es nuevo el hecho de que la presión de la abstracción ha aumentado enormemente con referencia a este conocimiento. Sin pretender una integridad total, queremos mencionar cuatro razones que se entrelazan parcialmente y son responsables del desarrollo arriba mencionado. Primero, existe a) el desarrollo de la ciencia desde una institución antiguamente limitada por la región o la nación hacia la ‘ciencia global[19]. Este carácter global y universal de la ciencia está relacionado con su código funcional de la ‘verdad’: Por medio de un código de esta naturaleza, las investigaciones ya no se pueden relacionar inmediatamente con determinados hombres, grupos de hombres o con determinados países en forma ‘directa’, sino primero a la distinción altamente abstracta entre ‘cierto’ y ‘falso’. Como otra razón debe destacarse b) el diferenciamiento y, con ello, la especialización de las disciplinas individuales del sistema de la ciencia, mismo que se hace cada vez más patente. Como ejemplo, obsérvese solamente el grado de diferenciación de las áreas individuales dentro de la Internationale Soziologische Gesellschaft (ISA)[20].

12. Otra razón c) de la elevación arriba mencionada del nivel de la abstracción del conocimiento científico está relacionada con las otras dos razones ya mencionadas. El desarrollo de la ciencia hacia una ‘ciencia global’ por un lado, el diferenciamiento de las disciplinas por el otro, conducen hacia un enorme crecimiento del conocimiento de alto rendimiento, como ya lo habíamos dicho. Para poder organizar de manera consistente un conocimiento de esta índole, la ciencia moderna aplica la estrategia de investigación de la referencia del problema: Se formulan problemas - que frecuentemente trascienden los límites de la disciplina - alrededor de los cuales trepan luego

diferentes soluciones hipotéticamente orientadas. Mientras que

en el pasado

se

invertía

mucha

fuerza

intelectual,

argumentación

y

tiempo,

en

las

cuestiones de la delimitación de la propia disciplina frente a las otras

disciplinas - piénsese solamente en el intento de delimitación de la sociología

frente a la psicología

de Émile Durkheim, en la delimitación de la

sociología frente a la economía[22]

sociología frente a la economí a [22] de Talcott Parsons o en el intento de

de Talcott Parsons o en el intento de

delimitación de la teoría de la ciencia frente a la filosofía clásica

de Karl R.

Popper -,

la mirada actual se dirige hacia los problemas generales para los

cuales pueden encontrarse planteamientos de soluciones no solamente dentro de la propia disciplina. ¿Pero cuales ventajas exactamente ofrece la orientación científica hacia las referencias del problema? Los problemas orientados hacia la ciencia conducen, entre otros, al hecho de que las disciplinas se ‘desprenden de la realidad inmediata’, o sea, ya no están ‘pegadas’ a ella, lo que es una circunstancia que debe pagarse precisamente con una enorme elevación del nivel de la abstracción del conocimiento científico. No obstante, precisamente la referencia al problema del conocimiento científico posibilita involucrar las teorías alternativas que compiten por la solución del respectivo problema. Luego, la consecuencia es que cada vez más disciplinas y complejos de disciplinas forman su identidad

por medio de la interpretación de los problemas y de las soluciones para los problemas. En este contexto, la función de la teoría podría ser ubicada en el hecho de que - como forma científica - sirve para la interpretación de los problemas. Dicho de manera simple: “Las teorías van y vienen, los problemas

perduran[24].

13. Por lo pronto, como una última razón d) para la elevación inusitada del nivel de la abstracción del ‘conocimiento’ científico debe considerarse el enorme aumento de las capacidades de almacenamiento de la información. A ello pertenecen los así llamados disquetes, discos duros, cintas magnéticas, etcétera. Tan sólo la marea de información o el excedente de la información que se genera por medio de estos bancos modernos de datos, obligan a la aplicación de estrategias especiales para su organización, misma que en general solamente puede ser dominada con la ayuda de un instrumental conceptual exacto que se distingue[25] por su capacidad altamente abstracta de organizar estas ‘mareas de información’. Con referencia al concepto de la sociedad de la sociología - y aquí, sobre todo, a la teoría de la sociedad - el desarrollo desde las sociedades regionales y nacionales anteriores hacia la dirección de una ‘sociedad global’ única, no por último, se ha vuelto muy problemático con respecto a la técnica de construcción de la información. Se requiere de un rendimiento conceptual altamente abstracto, para poder organizar y comprender adecuadamente los procesos y estructuras de una extensión semejante a la dimensión del mundo. Hoy en día, los aspectos de una sociedad semejante ya casi no se pueden registrar con los medios acostumbrados de la técnica de la teoría como aquellos que se acostumbraban aún para las sociedades de los siglos XVIII y XIX. Dentro del ámbito de la teoría sociológica, incluso a los planteamientos individuales como la ‘sociología individualista’, ‘teoría de los roles’, ‘estructuralismo’, ‘marxismo’, ‘funcionalismo’, ‘fenomenología’, ‘teoría crítica’ o ‘etnometodología’ - para

mencionar solamente algunos - parecen faltarles recursos frente al desarrollo de las sociedades de la actualidad en dirección hacia una forma global única de la sociedad.

14. Lo que una metodología de las distinciones puede acentuar es que “todo tiene también otro lado”, que todo “posee dos lados”. Por lo tanto, teorías que

tratan de observar la sociedad moderna por medio de c

onceptos mono-

causales

como riesgo,

comunicación,

acción,

rational choice,

estructura,

economía

política

etcétera,

no

están

en

condiciones

de

observar

la

complejidad actual de nuestras sociedades modernas.

En el sentido de que

todo “posee dos o más lados” debemos decir: una observación de la sociedad basada únicamente en el concepto del riesgo es inadecuada, ya que solamente existe el riesgo si existe cierta seguridad social; una observación de la sociedad únicamente basada en el concepto de la comunicación como lo propone Niklas Luhmann es también inadecuada, ya que en sociedades no sólo se comunica sino que también se actúa; una observación de la sociedad únicamente con base en el concepto de la decisión como lo sugieren adeptos del rational choice es también inadecuada ya que las sociedades no sólo se constituyen sobre decisiones, sino también sobre comunicaciones y acciones; una observación de la sociedad basada únicamente en su aspecto económico y/o político como las diferentes versiones de una sociología marxista o una sociología política también son inadecuadas ya que nuestras sociedades poseen áreas como la religión, la educación, la academia, el arte, la técnica, la moral, el deporte etcétera, áreas que desde un punto de vista mono-causal marxista y/o político son observadas como marginales o no existentes.

15.

Finalmente queremos explicar porque somos de la opinión de que el

concepto de la ambivalencia tiene que ver con la “realidad social” como un producto también colateral de la individualización de nuestras sociedades modernas y posmodernas. Partimos del hecho social de que en nuestra sociedad moderna el auge en dirección hacia la individualidad social se esta difundiendo con increíble rapidez. En el campo de la política podemos observar la evolución de reinados y latifundios de gran escala en dirección a la formación del llamado estado-nación – esta es una individualización política altamente relevante. En el área de la familia la evolución de la “familia grande” en dirección a la familia pequeña e individualizada con solo uno o dos hijos/as es también un hecho social observable. Pero más que todo en el área cultural de la persona podemos observar que el valor de lo individual proveniente de los siglos XI, XII y XIII de la edad medieval europea se ha

expandido por todo el globo. El punto de partida teórico es el siguiente:

el
el

proceso

de

individualización

social

de

la

sociedad

moderna

implica

el

concepto de la decisión: entre más individualizada la persona más aguda se

hace la necesidad de poder y tener que decidir por su propia cuenta.

Pero la

construcción de una situación en la cual el individuo, la familia o una nación están en condiciones de decidir lleva consigo el concepto de la acción social. Estos supuestos están integrados en lo que nosotros llamamos el teorema de la distinción en relación a la acción. Tratemos de observar este teorema[26].

16. Se trata del postulado de una estrecha correlación entre la acción y la

distinción. El teorema puede ser formulado de la siguiente manera: ‘Si quieres

actuar, primero debes decidir ; pero si quieres decidir, primero debes

distinguir’. De ello se deduce:

Las acciones son posibles solamente sobre la base de las decisiones. Las decisiones, por su parte, son posibles solamente sobre la base de las distinciones. Por lo tanto, para poder realizarse operativamente, las acciones

‘Si quieres actuar, debes primero distinguir’

.

requieren formas que designamos generalmente como distinciones. La conclusión es: no es posible la realización de la acción sin la formación de las distinciones.

17. Se habla mucho de diferenciaciones, diferencias, es decir, en general de

distinciones (sobre todo en el contexto de los planteamientos constructivistas)[27], sin embargo no se puede indicar exactamente porqué deben ser precisamente distinciones las que son procesadas aquí, y no por ejemplo ‘acciones’, ‘estructuras’, ‘instituciones’, etcétera. Una explicación acerca de esta circunstancia resulta de la observación de la sociedad de manera operacional con ayuda de concepto de la acción. Por ello preguntamos: ¿qué sucede cuando se actúa? Si se observa a la sociedad con ayuda de la categoría de la acción, entonces se puede determinar la siguiente cadena de conclusiones operacionalmente condicionadas ya mencionadas:[28] una acción solamente se puede realizar cuando se construye una situación (explícita o implícita) de decisión del estilo ‘esto o aquello’. Por ello las decisiones son indispensables para la realización de acciones. Una decisión presupone, por su parte y para poder ‘materializarse’, de una distinción del estilo ‘esto o aquello’. Es decir, en última instancia, cualquier acción requiere de una distinción para poder realizarse como acción[29].

18. Desde la perspectiva de la teoría de la acción obtuvimos una justificación

operativa de la circunstancia de que lo decisivo dentro del contexto de la sociedad son las distinciones, ya que: sin distinción no hay acción. Por ello, las distinciones representan las condiciones de la posibilidad de la realización de las acciones. ‘Trazamos’ nuestro mundo ‘social’ con las distinciones y, precisamente por medio de ello, lo convertimos en un mundo social ya que

solamente de esta manera parece ser posible una realización social (de lo que sea) con referencia a la acción. Con ello hemos delegado la carga de la explicación de la formación de las distinciones a la operación de la acción. Aquí entra en juego el concepto de la comunicación.

19. Una acción no es realizable sin comunicación – por lo menos desde la

perspectiva de la teoría de las distinciones. Por ello, la siguiente pregunta: En este contexto de la teoría de las distinciones, ¿qué es una acción y qué es una

comunicación? Esta pregunta puede ser respondida desde una perspectiva de la forma y desde una perspectiva de la operación. Desde la perspectiva del concepto de la forma aquí representado[30], debe decirse que una comunicación está compuesta por las distinciones información y transmisión de dicha infromación e interpretación y comprensión[31]. La acción, en cambio, representa una forma que también está compuesta de dos distinciones, de medios y fines y de causa y efecto[32]. No obstante, en este contexto lo que nos interesa sobre todo es la dimensión operativa de la acción y de la comunicación. Con ello nos referimos a lo siguiente: ¿Cuáles son los pasos operativos necesarios para que se pueda efectuar una acción y/o una comunicación?

20. Como ya lo explicamos arriba, una acción es posible operativamente, sólo

cuando implica una decisión que, por su parte, presupone una distinción: La actividad se desarrolla sobre la base de una decisión la cual elabora una distinción del ‘esto o aquello’. Para poder tener lugar operativamente, una comunicación requiere, por su parte, de una transmisión de la información y que ‘llega’ a su destino a través de la comprensión y de la interpretación. En última instancia, una acción produce ‘inequivocidad’ por medio de la

operación de la decisión, mientras que una comunicación genera ‘ambivalencia’ a través de la operación de la ‘interpretación’[33]. Aquí describimos en forma altamente estilizada los requerimientos operativos de toda acción y de toda comunicación. De ello resulta que para poder realizarse, las acciones requieren formas del sentido ambivalentes. Las comunicaciones, también para poder realizarse, requieren formas del sentido que procesan un carácter inequívoco para someterlo, a continuación, a la interpretación. Ahora podemos formular: las acciones necesitan formas ambivalentes y producen colateralmente inequivocidades en forma de informaciones; las comunicaciones requieren inequivocidades (informaciones) y producen colateralmente ambivalencias. Existe incluso una relación complementaria entre la acción y la comunicación de modo tal que ambas se necesitan recíprocamente, pero que no se presentan conjuntamente[34]. En otras palabras, las acciones ocasionan determinaciones de selección y, con ello, inequivocidades, las comunicaciones conducen hacia las ofertas de selección e implican, por ello, ambivalencias.

Conclusión

El concepto de la ambivalencia – como el núcleo de la teoría social de Zygmunt Bauman – posee más facetas que las ofrecidas por Bauman. Por un lado opinamos con Bauman que el mencionado concepto es de relevancia central para la observación de nuestras sociedades modernas y posmodernas. Por el otro lado Bauman no “explota” adecuadamente este concepto, es más, lo define con base a la función denotativa de nuestra lengua y a nuestro parecer no explica más ampliamente porqué la ambigüedad es un suceso social tan importante en nuestras sociedades. Nosotros tratamos de ahondar

más a fondo dicho concepto con los supuestos de que primero la ambivalencia

es un producto social colateral que se da con la evolución de la sociedades

orales hacia las sociedades basadas en la escritura; segundo que la

ambivalencia como concepto teórico es absorbido e integrado en la ciencia

con el cambio del paradigma científico de lo simple a lo complejo en el siglo

XX; tercero que la ambivalencia como “realidad social” es un producto

también colateral de la individualización de nuestras sociedades modernas y

posmodernas, las cuales tienen que proveer un espacio amplio para la acción

social, ya que ésta sólo es posible en base a ofertas comunicativas

ambivalentes, a posibilidades de “esto y/o aquello” etcétera.

[1] Agradezco a Amelia Coria Farfán y a Makoto Noda sus diferentes sugerencias respecto a este trabajo.

[2] Zigmunt Bauman, en: Para comprender la teoría sociológica, Josetxo Beriain, José Luis Iturrate (Editores), Editorial Verbo Divino, Navarra, España, 1998, p. 541

[3] Ibid.

[4] Ibid.

[5] Ibid.

[6] Ibid., p. 541

[7] Ibid., p. 542

[8] Ibid., p. 541

[9] Ibid.

[10] Ibid., p. 542

[11] Ibid.

[12] Ibid., p. 542 y 543

[13] Ibid., p. 543

[14] Ibid., p. 544

[15] Jack Goody, Die Logik der Schrift und die Organisation von Gesellschaft, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1990

[16] Eric A. Havelock, The Muse Lerns to Write, Yale University Press, New Haven and London, 1986

[17] Zigmunt Bauman, en: Para comprender la teoría sociológica, Josetxo Beriain, José Luis Iturrate (Editores), Editorial Verbo Divino, Navarra, España, 1998, p. 546

[18]. Ver como clásico acerca de ello Dieter Claessens, Das Konkrete und das Abstrakte, Frankf. A.M.: Suhrkamp, 1980.

[19]. Acerca de ello, Luhmann dice lo necesario en: Die Wissenschaft der Gesellschaft, Frankf. A.M., Suhrkamp, 1990.

[20]. Actualmente (1998), la International Sociological Association (ISA) está compuesta por 50 Research Commitees, 6 Working Groups y 6 Thematic Groups. Ver el ISA bulletin 75/76, Spring 1998 (http://www.ucm.es/info/isa), Faculty of Political Sciences and Sociology, Universidad Complutense, 28223 Madrid, Spain.

[21]. Así, también en las 'Regeln der soziologischen Methode' de Emile Durkheim se puede ver el intento de delimitar la sociología como ciencia autónoma frente a las corrientes psicológicas y, con ello, ayudar a establecerla. Ver Emil Durkheim, Regeln de soziologischen Methode, Darmstadt/Neuwied, Luchterhand, 1976.

[22]. Así,

Hans Joas observa: “De hecho, con respecto a su formación,

Parsons era economista, y todas sus publicaciones antiguas aparecían en esta disciplina. Después, él mismo observa que la relación entre la teoría económica y la sociológica fue el verdadero problema clave de su gran libro.“ Ver Hans Joas, Die Kreativitaet des Handelns, Frankf. A.M., Suhrkamp, 1992, p. 46.

[23]. Sobre todo en su trabajo clásico Karl R. Popper, 'Logik der Forschung', Tuebingen, J.C.B. Mohr, 1969, p. 8.

[24]. Ver Rodrigo Jokisch, Logik der Distinktionen, Westdeutscher Verlag, Opladen, 1996, p. 302. Naturalmente, esta posición solamente puede ser formulada dentro del marco de una ‘teoría del problema’.

[25]. Un trabajo demasiado desconocido en este contexto es Karl E. Weick, Der Prozeß des Organisierens, Frankf. A.M., Suhrkamp, 1995. Aquí, se trata

de la ‘formación del dominio de la mayoría’, como observa muy acertadamente Weick (en el mismo lugar, 27 ss.).

[26]. Ver (Jokisch '96:105 y ss.).

[27]. Así, p. ej., Siegfried J. Schmidt “En las ciencias cognoscitivas se intenta desde hace tiempo la conceptualización de la percepción y del conocimiento como la introducción, el procesamiento y la designación de las diferenciaciones”. Ver Siegfried J. Schmidt, Kognition und Gesellschaft, Frankf. a.M., 1995, p. 29.

[28]. Ver ,p. ej. , Cap.V. Acción del trabajo sobre la Metodología de las Distinciones. A salir en 2002 editado por la UNAM y Juan

[29]. Y ello independientemente de si la acción es interpretada desde la perspectiva de la teoría de la operación o de la adjudicación, ya que una adjudicación hace emerger la pregunta: Cuando se actuó, ¿quién/cómo fue?

[30]. El requerimiento mínimo para la construcción de la forma son dos distinciones, de las cuales una es asimétrica por regla general y la otra opera sin embargo, simétricamente. Ya que solamente en la combinación de simetría y asimetría se puede constituir la decidibilidad . Si no existieran estas decidibilidades, tampoco existiría ninguna evolución social. Ver más detalladamente acerca de ello, (Jokisch ’96, p. 24 y ss.).

[31]. Ver capítulo VI. Comunicación, del trabajo: Observaciones Sociológicas. A editarse en español en 2003.

[32]. Ver capítulo V. Acción, del trabajo: Observaciones Sociológicas. A editarse en español en 2003.

[33]. En relación con el concepto de la comunicación optamos por la integración de la interpretación. Conforme a nuestra opinión, la selección triple de información, transmisión y comprensión- esa es la propuesta de Luhmann- no explica suficientemente el fenómeno de la comunicación.

[34]. Conforme a Carl Friedrich von Weizsäcker como complementariedad se designan las situaciones, en las cuales una determinada dirección de la mirada nos impide mirar simultáneamente hacia otra dirección, y ello ciertamente no

por azar, sino por factores inherentes a la cosa (

nombre de la complementariedad sería idóneo para una categoría trascendente.“. Ver Weizsäcker, C.F.v., Zum Weltbild der Physik, Stuttgard, Hirzel, 1976, p. 331. Ver también Rodrigo Jokisch, Logik der Distinktionen, Westdeutscher Verlan, Opladen, 1996, pp.163-168.

Bajo ese aspecto, en

)

i

Prof. Dr. phil. habil. Rodrigo JOKISCH

Chair for Social Theory and Social History

Center for Basic Studies in Social Theory Center for Public Opinion

Dept. of Political and Social Sciences Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM) Circuito Mario de la Cueva S/N, Edificio E, 2o. Piso Ciudad Universitaria, 04510 Mexico D.F. Mexico

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