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ESCUELA NACIONAL PREPARATORIA “GABINO BARREDA”

PLANTEL No. 1

AL FILO DEL AGUA: ANÁLISIS

MATERIA: LITERATURA
MEXICANA E IBEROAMERICANA
MAESTRA: TINOCO MAZARIEGOS
ALUMNA: BARROSO RAMOS A.
FRANCO HERNÁNDEZ
SOLANO MARTÍNEZ F.
GRUPO: 612 TURNO MATUTINO

MÉXICO, DF. UNAM ENERO-2008


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LA NARRATIVA DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

La narrativa de la Revolución Mexicana sirvió como instrumento de denuncia.


Ésta ha sido clasificada de acuerdo con dos tendencias: por un lado, la tendencia
épica a través de la cual podemos ver cómo la clase campesina se levantó en
contra del régimen porfirista en busca de la justicia social, y por otro, la literatura
que se burla de los acontecimientos pues describe a los ambiciosos, a los
arribistas o a los sedientos de poder que hicieron de este movimiento histórico el
medio para alcanzar un “hueso” en el ámbito político. Los autores de esta
narrativa se enfrentan a una serie de acontecimientos sociales que originarán que
se transformé la temática literaria en relación con los movimientos precedentes:
realismo, modernismo, criollismo. Lo que pretenden estos escritores es enfrentar
al hombre con la realidad, motivo por el cual se dieron a la tarea de mostrar su
visión de los acontecimientos, pero conforme a diferentes posturas ideológicas.
En esta literatura el tema más frecuente es la lucha armada y sus
consecuencias en la vida político-social de México, desde la dictadura porfirista
hasta la consolidación de nuevos regímenes democráticos; esto es, cuando la
Revolución Mexicana se institucionalizó, los novelistas que se ocuparon de este
tema mostraron el rostro del desencanto revolucionario.
La narrativa de la Revolución Mexicana, según la clasificación del crítico
Antonio Castro Leal, se limita a dos grandes etapas: la primera comprende a los
escritores que vivieron la lucha, como Martín Luis Guzmán, Mariano Azuela y
José Vasconcelos; la segunda abarca a los autores que eran muy pequeños y
apenas presenciaron el movimiento o lo conocieron por sus parientes, como José
Revueltas. "Podría situar a autores como Agustín Yañez, con Al filo del agua. En
esta novela, la Revolución prácticamente no aparece, pero subyace, está latente.
Es importante señalar este hecho. Hubo lugares en donde, a pesar de la magnitud
de la Revolución, el pueblo siguió igual, como en tiempos de don Porfirio. Son
aspectos asombrosos.” 1

1
De León, Jesús, La Revolución Mexicana y sus resultados son temas
que seguirán aportando a la literatura: René Avilés Fabila, Sala de
P r e n s a C O N A C U LTA
2

AGUSTÍN YÁÑEZ: BIOGRAFÍA

Nació en la Ciudad de Guadalajara, Jalisco, el 4 de Mayo de 1904. Su infancia y


juventud transcurrieron en su ciudad natal y en el pueblo de Yahualica, de donde
era originaria su familia.
En esa ciudad hizo sus estudios primarios, preparatorios y profesionales de
abogado.
En la Universidad Nacional de México se graduó de maestro y Doctor en
Filosofía.
Fue profesor en varios planteles escolares de Guadalajara, Director de
Educación Pública y Rector del Instituto en el Estado de Nayarit (1930-1931); en
la Ciudad de México fue profesor en la Escuela Nacional Preparatoria, en la
Facultad de Filosofía y Letras (enseñando letras clásicas) y en el Colegio de
México. También fue Director de la Oficina de Radio de la Secretaría de Hacienda
(a partir de 1935) y Coordinador de Humanidades en la Universidad Nacional de
México (1945).
Fue miembro del Seminario de Cultura Mexicana y presidente del mismo,
miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y del Colegio Nacional. Electo
Gobernador del Estado de Jalisco para el periodo (1953-1959).
Es un humanista distinguido. En 1929 inicia sus actividades literarias en la
revista llamada Bandera de provincias, que él mismo fundó.
Estas actividades académicas se acompañan por otras de tipo cultural, en el
orden publico. Así, en 1946 realiza un viaje a la ciudad de Lima, Perú, como
enviado del gobierno de México, para entregar el acervo bibliográfico que se
destinó a la biblioteca nacional de Lima. En 1947 asiste a la 2° asamblea de la
UNESCO con el carácter de asesor de la delegación de México. Es nombrado
representante metropolitano del gobierno de Jalisco en asuntos culturales. El día
22 de septiembre de 1952 Agustín Yáñez lanza su propuesta como candidato del
Partido Revolucionario Institucional al gobierno de Jalisco. Un día antes dirige la
palabra a los campesinos para hablar de su candidatura al gobierno del estado.
En su obra literaria sobresale, junto a la ficción narrativa una abundante
producción de ensayos y estudios que se remonta a la época de Bandera de
Provincias, que continúa ininterrumpidamente a lo largo de toda su carrera de
escritor y se muestra vigorosamente hasta los últimos años. La biografía no
resulta un campo ajeno para un creador de mundos novelescos donde se hace
actuar a los personajes y se desarrolla la trama de sus vidas. De la obra literaria
de Yáñez han separado algunas por sus características y las han agrupado bajo
el título general de crónicas.

3
Con la publicación del libro Al filo del agua (1947), inspirada en el fanatismo
religioso de los habitantes de un pueblo de Jalisco que ven con horror los cambios
que traerá la Revolución, introduce en la narrativa mexicana técnicas novedosas
como el monólogo interior o la alteración en los planos temporales. A diferencia de
los narradores de la Revolución Mexicana, Yáñez ya maneja el concepto del
escritor a distancia. Esta novela ha sido situada entre las obras maestras de la
literatura mexicana contemporánea viéndose el inicio de una nueva forma de
novelar y de tratar la realidad.
Tanto sus novelas como sus relatos se inscriben dentro de la gran corriente
realista que caracterizó a la narrativa mexicana a finales del siglo XIX y principios
del XX, y que incluye a figuras como José Tomás de Cuéllar, M. Payno, Heriberto
Frías y M. Azuela. Sin embargo, Yáñez supo enriquecer esta corriente al integrar
muchos de los recursos técnicos y estilísticos de la vanguardia europea y
estadounidense de su época.
Murió en la Ciudad de México el día 17 de Enero de 1980 y descansa en la
Rotonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores (México, D. F.).

NOVELAS, CUENTOS, RELATOS Y CRÓNICAS


Baralipton, 1931.
Espejismo de Juchitán, 1940.
Genios y figuras de Guadalajara, 1941.
Flor de juegos antiguos, 1941.
Pasión y convalecencia, 1943.
Archipiélago de mujeres, 1943.
Alfonso Gutiérrez Hermosillo y algunos amigos, 1945.
Esta es mala suerte, 1945.
Yahualica, 1946
Al filo del agua, 1947.
La creación, 1959.
La tierra pródiga, 1960.
Las tierras flacas, 1962.
Proyección universal de México, 1963.
Los sentidos al aire, 1964.
Tres cuentos, 1964.
Días de Bali, 1964.
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AL FILO DEL AGUA: RESUMEN

“Al filo del agua es una expresión


campesina que significa el momento de
iniciarse la lluvia, y —en sentido figurado,
muy común— la inminencia o el principio
de un suceso.
Quienes prefieran, pueden intitular este
libro En un lugar del Arzobispado, El
antiguo régimen, o de cualquier modo
semejante. Sus páginas no tienen
argumento previo; se trata de vidas —
canicas las llama uno de los protagonistas
— que ruedan, que son dejadas rodar en
estrecho límite de tiempo y espacio, en un
lugar del Arzobispado, cuyo nombre no
importa recordar.”

ACTO PREPARATORIO
Pueblo de mujeres enlutadas. Viejecitas, mujeres maduras, muchachas de
lozanía, párvulas; en los atrios de las iglesias, en la soledad callejera, en los
interiores de tiendas y de algunas casas cuan pocas furtivamente abiertas.
Gentes y calles absortas. Puertas y ventanas como trabajadas por uno y el
mismo artífice rudo y exacto. Pátina del tiempo en los portones. Casas de las que
no escapan rumores, risas, gritos, llantos.
En el corazón y en los aledaños, hermetismo. Y cruces al remate de la
fachada más humilde.
Pueblo sin fiestas, sin otras músicas más que cuando clamorean las
campanas.
Pueblo seco, sin árboles ni huertos, sin alameda, pueblo cerrado. Pueblo de
mujeres enlutadas. Solemne.
La limpieza pone una nota de vida y de frescura.
En cada casa un brocal, oculto a las miradas forasteras. Muy más adentro la
cocina, centro del claustro familiar. Luego las recamaras. Imágenes. Salas que
son por las sillas y algún canapé. No falta la cama del señor.
De las casas emana el aire de misterio y hermetismo que sombrea las calles
del pueblo. De las torres bajan las órdenes que rigen el andar de la casa.
Pueblo conventual. Cantinas vergonzantes. Pueblo de mujeres enlutadas.
Los deseos disimulan su respiración. Y hay que pararse un poco para oírla
tras las puertas atrancadas, en los rezos y cantos eclesiásticos en donde se
refugia. Respiración de fiebre a fuerzas contenidas.

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Cuando llevan al santísimo un acólito toca la campanilla y el pueblo se postra;
en las calles, en la plaza. Cuando las campanas anuncian la elevación, el pueblo
se postra en las calles y en la plaza. Cuando a campanadas toca se quitan el
sombrero los hombres, en las calles y en la plaza.
Los matrimonios son en las primeras misas, como si hubiera un cierto género
de vergüenza.
Las campanas sólo son alegres cuando repican a horas de sol, disimulada
alegría como los afectos, como los deseos, como los instintos, y como éstos, el
miedo.
En las noches de luna escapan nidos y deseos. Y a la madrugada
recomienza el brincar de los deseos jugando con los miedos.
Nunca las pilas han oído un diálogo de amor, nunca se sienten más que
deseos en soledad.
Pueblo de perpetua cuaresma. Primavera y verano atemperados por una
lluvia de cenizas.
Pueblo de ánimas.
No hay dolencia en el pueblo como la del honor mancillado.
Pueblo de templadas voces. Pueblo sin estridencias.
La comodidad es un concepto extraño. La vida no merece regalos.
Viven de la agricultura. Panaderos, carpinteros, herreros y curtidores,
canteros, cuatro zapateros, un obrajero, tres talabarteros, dos sastres, muchos
huizacheros, peluqueros, muchos usureros.
La conformidad es la mejor virtud en estas gentes.
Para las grandes fiestas las flores rompen su clausura y salen hacia la iglesia.
Y transcurrido el motivo, las manos y las almas vuelven a cerrarse.
Muchas congregaciones encausan las piadosas actividades, pero las más
importantes son la de la buena muerte y la de las Hijas de María.
La separación de sexos es rigurosa. En la iglesia, del lado del Evangelio para
hombres y el de la Epístola para las mujeres.
Caras de ayuno y manos de abstinencia.
Don Timoteo Limón, hombre rico, prestamista, a quien acosan imágenes
femeninas, padre de Damián Limón; el señor cura, don Dionisio María Martínez,
sacerdote severo, recto y riguroso; el padre Abundio Reyes, cuyos deseos de
acción y renovación quedaron sepultados en el pueblo; el presbítero don José
María Islas, fiero vigilante contra las acechanzas del sexo, a cuyo cargo está la
dirección de la Asociación de Hijas de María y cuya santidad es indiscutible para
buena parte del vecindario; Marta y María, sobrinas del señor cura don Dionisio,
introvertida la primera, inquieta y soñadora la segunda; Mercedes, amiga de
Marta, víctima del clima de terror que ha impuesto el padre Islas, como lo es
también el seminarista Luis Gonzaga Pérez, que desembocará en la locura;
Micaela Rodríguez, cuyo viaje a Guadalajara y México hace que la vida en el
pueblo “rascuache” le resulte insoportable y concibe acciones que la llevarán a su
destrucción; Damián Limón, recién llegado del Norte, a quien no pasa
desapercibida la opresión reinante después de haber viajado, y protagonista de la
6
tragedia que sacudirá al pueblo; Lucas Macías, viejo analfabeto y cronista de la
localidad, “registro civil y público de personas, familias, cosas y contratos”; por
último, el campanero Gabriel, cuyo origen se desconoce en el pueblo dándose por
hecho su matrimonio con María, aunque uno y otro desconocen sus afinidades, y
Victoria, la hermosa viuda de Guadalajara que trastorna la vida del pueblo y altera
el mundo tranquilo de Gabriel.
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ESQUEMA DEL PERSONAJE PRINCIPAL

PUEBLO
CARACTERÍSTICAS: Pueblo sin rostro, cuyo nombre no importa recordar. La vida
en ese pueblo es sumisa, inspeccionada por la religión, basada en el temor a
Dios. En apariencia el pueblo vive en calma, pero en la mente de cada uno de sus
habitantes anida el rencor, la discordia, la hipocresía y la envidia.
Pueblo seco, sin árboles ni huertos, sin alameda.
Pueblo de ánimas. Pueblo de templadas voces, sin estridencias. Pueblo de
mujeres enlutadas.
Pueblo sin fiestas.
Pueblo conventual, donde los deseos disimulan su respiración; pueblo de
animas; pueblo de templadas voces; pueblo sin estridencias.
Uno de tantos pueblos perdidos en los valles y las serranías de la República,
en donde la inercia, los prejuicios, una religión hecha de superstición y una moral
erizada de tabúes no han dejado entrar ni la cultura ni la verdad, ni siquiera la vida
con su limpia y gozosa alegría.
FUNCIONES: Como personaje principal se integra, precisamente, en las historias
de los personajes que le dan vida: cada característica que le da forma al pueblo,
se va ejemplificando en las actitudes, pensamientos y sentimientos de los
habitantes.
Un pueblo que, como todos los de su clase, ahoga o expulsa a los que a los
que quisieran marcarle un camino hacia el progreso o a los que piensan que
deben de ser otras las normas de la existencia en común. Ahoga a sus habitantes
porque coarta su deseo de mejorar su condición de vida, impidiéndole a los seres
que adopten su rol de seres humanos.
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ESQUEMAS DE LOS PERSONAJES SECUNDARIOS

TIMOTEO LIMÓN
CARACTERÍSTICAS: Hombre rico y viudo. Es supersticioso.
FUNCIONES: Tiene un romance con Micaela. Pone barreras entre él y su hijo
Damián. Muere al tener una riña con su hijo, por un paro cardiaco.

DAMIÁN LIMÓN
CARACTERÍSTICAS: Primogénito de Timoteo Limón, hermoso, maduro,
emprendedor, sin vicios, entero en trabajos y fatigas. Se fue al Norte.
FUNCIONES: Al irse al Norte regresó con ideas que los habitantes del pueblo
califican como liberales y socialistas. Se enamora de Micaela y la mata porque
ella lo traicionó con su padre.

MICAELA RODRÍGUEZ
CARACTERÍSTICAS: La califican como desvergonzada, un mal ejemplo para las
muchachas del pueblo. Odia la vida pueblerina y es coqueta.
FUNCIONES: Debido a su inconformidad de vivir en ese pueblo, busca vengarse
de los habitantes a través de sus coqueterías.

DIONISIO MARÍA MARTÍNEZ


CARACTERÍSTICAS: Cura de conciencia estricta, habitualmente humilde,
retraído, enérgico, celosísimo de su responsabilidad y autoridad, se transfigura
severo y solemne. Indiferente a cuanto no sea cumplir sus deberes apostólicos.
Es exigente, violento, escrupuloso, maníaco.
Envejecido conserva los ojos azules y el color encendido de las mejillas,
típicos del alteño.
Es tío de Marta y María.
FUNCIONES: Como cura, su trabajo es dirigir todo lo que tenga que ver con los
asuntos de la iglesia: los ejercicios de encierro, las misas, da los santos oleos,
organiza las “festividades”.

ABUNDIO REYES
CARACTERÍSTICAS: Propenso a la infición liberal y a disipaciones profanas.
Tiene aptitudes de organizador. Lo llaman Inquisidor Postal.
FUNCIONES: Es ministro presbítero. Organiza las “festividades”, excursiones y
conciertos religiosos. A su cargo está el reparto del correo postal. Va en contra de
las ideas de enseñanza espiritual del Padre Islas.
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MARTA
CARACTERÍSTICAS: Tiene 27 años, con alma de penumbra. Pálida, esbelta,
cara ovalada, cejas nutridas, grandes pestañas, ojos hondos, boca exangüe, nariz
afilada, sin relieve los pechos, andar silencioso y lenta voz, serena.
Es hermana de María.
FUNCIONES: Se resigna a ser soltera, pero le gustaría tener o cuidar niños.
Posteriormente cuida a Pedrito.

MARÍA
CARACTERÍSTICAS: De 21 años de edad, alma radiante. Es morena, de cara
redonda y sanguínea, la boca carnosa y coronada de ligerísimo bozo, ojos
grandes y glaucos, de rápidos movimientos, el timbre de la voz grave y juguetón.
Impaciente, le gusta leer; es imaginativa y caprichosa. Le gustaría que su pueblo
fuera diferente. Se enamora de Gabriel.
FUNCIONES: No le parece la actitud que toma el Padre Islas ante ciertas cosas.
Va en contra de la ideología que rige al pueblo, al ser así toma un papel de
malvada ante los demás. No puede más y huye junto a las fuerzas armadas de la
Revolución.

LUIS GONZAGA
CARACTERÍSTICAS: Hijo único, caprichoso, muchacho leve, alegre, sin los
escrúpulos, como a los temores, decaimientos, orgullos, insatisfacciones de todos
lo días. Fue seminarista.
FUNCIONES: Ha asistido a una junta de espiritistas, está en contra de las
actividades tradicionalistas del pueblo. Al ser reprimidos sus instintos carnales,
comienza a desvariar recordando a todas las mujeres que conoce y las pone
como protagonistas de los textos bíblicos.

JOSÉ MARÍA ISLAS


CARACTERÍSTICAS: Le tiemblan los párpados y los labios. De nariz fina y de voz
chillona y volumen escaso. Es hermético, su vida privada es impenetrable; tiene
misantropía espiritual, además de problemas con la sexualidad.
FUNCIONES: Presbítero. Ministro de la parroquia y director de la Asociación de
las Hijas de María Inmaculada. Da una enseñanza que reprime completamente
los instintos.

VICTORIA
CARACTERÍSTICAS: Es viuda. Es hermosa y rica. Usa ropa “atrevida”.
FUNCIONES: Al aparecer en el pueblo, hace que los hombres despierten
pensamientos “maliciosos” y deseos pasionales. Descubre el talento musical en
Gabriel.

GABRIEL
CARACTERÍSTICAS: Es muy moreno, de cutis delicado, de ojos y continente
triste, ajenos a juegos y amigos, vergonzoso, huraño, arisco. Es imaginativo y
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caprichoso. Comprende que nada busca ni encontrará en la tierra; sus anhelos
desconocen los puertos a la realidad; quizá lo vislumbra en el rumbo del sonido.
Le gusta leer pero no vorazmente. Silencioso. Ama a María
FUNCIONES: Campanero de la parroquia y familiar del párroco.
11

ANÁLISIS

En sus novelas, Yáñez, describe sus escenarios con mágicos colores y se siente
en algunos de sus paisajes la rebeldía del campesino contra los
convencionalismos sociales. Su estilo es impecable, noble y brillante; sus temas
son originales y tratados con maestría. Escritor por vocación y naturaleza, Agustín
Yáñez otorga a la palabra papel preponderante en toda acción humana. “La
palabra —dice—rige el acto del nuevo mundo. Está en su origen y es el medio
por el cual se erige el ser de América, producto más que de la destrucción, de la
comunicación”2
La realidad reflejada en Al filo del agua es común a muchos pueblos de
determinadas regiones del país. El ambiente de la provincia cobrará vida en su
obra narrativa, a la que lleva sus recuerdos infantiles y ámbito de su niñez, los
tipos humanos, el habla, la sensibilidad y el modo de ser de los pueblos del
estado de Jalisco, así en el Acto Preparatorio enuncia:

“La conformidad es la mejor virtud en éstas gentes que, por lo general, no


ambicionan más que ir viviendo, mientras llega la hora de una buena muerte.”

En una ocasión se preguntó a Yáñez si el pueblo de Al filo del agua podía


identificarse con su hogar, y contestó: “Es probable. En mi casa dominaron
siempre el ambiente, la gente y las tradiciones de Yahualica.”3
Al filo del agua fue publicada, como ya se ha dicho, por vez primera en 1947
y no recibió de la crítica el reconocimiento que le correspondía dentro de la nueva
novela mexicana; está construida a partir de una preocupación nueva por
incorporar variados elementos a la narración que permiten, más que retratar
folklorismo, habla popular, o costumbres y tipos humanos como cuadros aislados
que muestran un trozo de la realidad nacional, recrear todo esto desde dentro, en
las propias raíces que lo originan.
En la novela, los personajes van adquiriendo sus propios perfiles e
integrándose al paso de las páginas, en que la narración modifica sus propios
miradores para ubicarse en distintos planos, al igual que sus acciones y sus
ambientes. Influenciado por escritores de vanguardia, Yáñez incorpora en la
novela historias de personajes que se entrelazan, en el transcurso de los
capítulos, hundiéndose y profundizando en éstos dándoles la imagen colectiva del
pueblo, integrada por sus mundos interiores que configuran el rostro de una
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2
Guerra, Rancel. Agustín Yáñez y su obra, Empresas Editoriales, S. A., México, 1969, pp. 105
3
Guerra, Rancel. Agustín Yáñez y su obra, Empresas Editoriales, S. A., México, 1969, pp. 115
comunidad sometida, atemorizada y dispuesta a clausurar las vías en que se
puede expresar la existencia, particularmente la del amor y éste apegado al sexo.
Los instintos humanos son sustituidos por el miedo a Dios; así algunas
personas van contra sus instintos para no ser castigados. En el caso de Mercedes
se observa que ella cambia el amor por la abstinencia para no ser castigada.

“—Lo quería, lo quería; ¿y por eso iba a desoír el aviso de Dios?”

Actitud criticista que predomina en la narrativa hispanoamericana, está


presente en Al filo del agua, en ninguna novela mexicana se había presentado tan
profundamente la trama de la vida provinciana y pueblerina en los albores de la
Revolución; y ninguna había ofrecido las características de estilo, composición y
escritura narrativa de la novela de Yáñez, que hacen posible alcanzar la imagen
interior y secreta de un pueblo y sus gentes.
La novela narra sucesos que ocurren entre el mes de Marzo de 1909 y los
últimos días de 1910, en un pueblo del estado de Jalisco. El incendio del teatro
Degollado en Guadalajara, la entrevista de los presidentes de México y los
Estados Unidos, el paso del cometa Halley, el Plan de San Luis y la noticia,
llegada al pueblo el 23 de Noviembre de 1910, de los sucesos de Puebla del
levantamiento de Madero en el Norte, integran el marco real e histórico al que
corresponden los acontecimientos, como indicadores del paso del tiempo que
desembocarán inevitablemente en el estallido de la Revolución.
En la novela, el pueblo ve la Revolución como un acontecimiento lejano que
no tiene nada que ver con ellos.

“Los muchachos vienen mentando a un Francisco Madero, que anda por el


Norte diciendo discursos antirreeleccionistas; unos dicen que está loco: nada
menos quiere figurar como vicepresidente al lado de don Porfirio; otros, que es
espiritista y masón, que llegado el tiempo contará con la ayuda de los gringos;
otros que carece de toda importancia, cuando ni el general Reyes ha podido con
la situación; éste si que nos llevaría al anarquismo; pero no hay caso: no es
general, ni siquiera licenciado: un ranchero de Coahuila; ¿cuándo han venido del
Norte la revoluciones?”

Cuando la gente del pueblo comienza a enterarse, por medio de periódicos,


de los levantamientos revolucionarios en los pueblos cercanos, comienza a
alterarse, pero el director trata de apaciguarlos.

“Hacia el 23 de Noviembre comenzaron a recibirse los periódicos relativos a


los sucesos de Puebla, resistencia de los Serdán y muerte de Aquiles.
Luego ¡la revolución en el Norte! ¡la revolución encabezada por don
Francisco I. Madero!
—Pronto el Supremo Gobierno los pondrá en orden. Desde luego por acá
nada tenemos que temer. Todo se mantendrá en paz. ¿Qué motivos hay acá para
una revolución? — insinúa el director político, tratando de serenar la insipiente
13
alarma de los que procuraban hacerse de provisiones, ocultar bienes,
transladarse a la ciudad.”

La composición narrativa de Yáñez es un resultado directo de la participación


de todos los elementos en juego, no solo el asunto y el lenguaje, sino también la
propia sensibilidad e intuiciones del escritor. Hay pasajes en la novela en los que
la prosa se libera de la monotonía para adquirir una tonalidad y una riqueza que
conjuga los valores del lenguaje; es una prosa musical, preocupación constante
par Yáñez en la creación literaria.
En el capítulo Victoria y Gabriel, se narran los sentimientos de Victoria al
darse cuenta de la sensibilidad con que son tocadas las campanas por Gabriel:

“Cada toque, por insignificante o rutinario que fuese, poseía vibraciones


punzantes, que conturbaban, cada vez más hondamente, las entrañas de la
dama. ¿No era éste el secreto de su afición al pueblo? Gozo y tortura.
Profundísimos. Con signo contrario, placenteros: gozo de la tortura, tortura del
gozo, inextricables.”

“Profundísimo. A través de la muerte. Inefable placer no imaginado. A través


de la muerte. No imaginado siquiera en sueños o en los muchos placeres del
espíritu y de la carne: viajes, fiestas, intimidades; no, nunca imaginado deleite. Y
dolor. Dolor capaz de matar en un instante, de hacer venir por tierra la fortaleza
insigne. Dolor de vacío. A través de la muerte. Como si al golpe de las campanas
fúnebres, musicales, hubiérase comenzado a caer, a caer, a caer sin término, en
el doloroso vacío.”

De cierta forma, se le podría considerar a la novela como una crítica al


fanatismo religioso, porque las personas llegan al punto de temerle a Dios y así
ser hipócritas e ignorantes; e inclusive algunos personajes, al hartarse de esa
forma de vida, tratan de ser diferentes, pero toman ciertas medidas desesperadas
y extremistas. De hecho, la mayor parte de la novela es narrada cuando hay
celebraciones religiosas: la historia de Damián y Micaela, la de María, la de
Gabriel y Victoria, la de Luis Gonzaga, en la que opera el signo de la destrucción,
pues son fruto directo de las fuerzas que oprimen y someten la vida del poblado
(María y Gabriel se salvarán).
Luis Gonzaga:

“—Pueblo mío, amargo y sordo. Ingrato. Incomprensivo. Te quiero y me


desprecias. Quiero tu gloria y tu me humillas. Lucho por tu esplendor y me
combates. Tu esfuerzo es por tu nombre y te burlas de mí. (…) En verdad te
compararon con Jerusalén. Día llegará en que tu dureza se convierta en
asombro, tu desamor en blandura. Cuando escuches legar mi nombre por
trompetas de fama. Entonces te arrepentirás por las vergüenzas que me diste y
querrás atraerme a tu regazo, ahora hosco, pueblo mío hermético.”

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En la novela se mencionan libros que se prohíben en el pueblo por las ideas


que éstos contienen y que llevarán por un “mal” camino a los habitantes:
El Judío Errante y Los misterios de París de Eugène Sue: Estuvo fuertemente
influenciado de las ideas socialistas que emergían en aquella época, dejándolas
plasmadas en su gran obra Los misterios de París y también en El Judío Errante
(1845); estos dos libros fueron dramatizados por el propio Sue. Los misterios de
París influenciaron posteriormente en Léo Malet para su obra Los nuevos
misterios de París.
Los Miserables de Victor Hugo: Publicada en 1862, es probablemente una de
las novelas de crítica social más logradas de la historia de la literatura. Los
miserables comienza con la condena a prisión a Jean Valjean por robar una
hogaza de pan. A partir de entonces, el relato se centra en distintos personajes,
que Hugo toma como perspectivas, para describir la realidad desesperanzada de
los sectores bajos del París de mediados de siglo XIX.
El conde de Montecristo de Alexandre Dumas padre: es una novela de
aventuras clásica. Se suele considerar como el mejor trabajo de Dumas, y a
menudo se incluye en las listas de las mejores novelas de todos los tiempos. El
libro se terminó de escribir en 1844, y fue publicado en una serie de 18 partes
durante los dos años siguientes. Dumas colaboró con otros autores para
escribirlo. La historia tiene lugar en Francia, Italia y varias islas del Mediterráneo
durante los hechos históricos de 1814–1838 (el final del mandato de Carlos X de
Francia y el reinado de Luis Felipe I de Francia). Trata sobre todo los temas de la
justicia, la venganza, la piedad y el perdón y está contada en el estilo de una
historia de aventuras.

Don Dionisio María Martínez, cura, es uno de los personajes más


interesantes de la novela. Hacía el confluyen las historias personales de los
habitantes del pueblo; él es el conductor, director y guía de la vida espiritual,
moral, social e individual de sus feligreses. No es un hombre poderoso, quizá es
el más desvalido el pueblo. Éste podría representar el poder bajo el cual se
encuentran todos por igual en el pueblo; creando un personaje prototipo en el que
se identifiquen las causas de todos los males y conflictos que padece el lugar. En
él se nos revela una naturaleza humana contradictoria, débil y voluntariosa al
mismo tiempo, sufre las flaquezas humanas.

“El confesionario es el centro de sus actividades, el punto desde donde dirige


la vida —las vidas— de la comarca.”

El padre Islas es en cierto sentido el extremo opuesto al señor cura: hombre


de fanatismo profundo, radical en sus ideas sobre el sexo, cerrado a cualquier
forma de diálogo. Es un terreno vedado en el que nadie puede penetrar. El ataque
que sufre al oficiar misa es una expresión de los conflictos agudos de su
personalidad.

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“… lo que a las gentes impresiona más es la ida obsesionante del padre


Islas contra todo lo sexual, que raya en ojeriza contra el mismo matrimonio, lo que
a vigorizado una vieja prevención, un celo ancestral por las doncellas, y ha valido
al rígido varón las solicitud entusiasta de los llamados a guardar la honra de las
familias.”
El autor compara la situación que están por vivir los residentes del pueblo con
el Apocalipsis.: Un acontecimiento profetizado que llegará a cambiar la vida a la
que está acostumbrada esa gente. El pueblo, incitado por su devoción
exacerbada a Dios, teme que las recientes desgracias son señales de que el fin
está por llegar.
En el Apocalipsis se habla de los consejos que Jesús da a sus seguidores, de
mantenerse en la fe para soportar las angustias, poniendo la esperanza final de la
nueva Jerusalén como premio seguro para los que fueran firmes. En la novela
ponen a la Revolución Mexicana como un signo de la Apocalipsis, la cual será el
estallido que renovará la vida y deberá inscribir únicamente a aquellos que tengan
merecida la salvación.
La interpretación Futurista del libro bíblico es la que lleva a los aldeanos a
hacer la comparación entre los personajes de la Revolución y los temibles Jinetes.
Las representaciones que se les han dado a los cuatro Jinetes coinciden con las
desgracias y desventuras que la Revolución traerá consigo:

• El caballo rojo representa la sangre y la guerra.


• El caballo negro representa el hambre.
• El caballo verde representa la enfermedad.
• El caballo blanco representa la muerte o al mismo Cristo.

“Después de esto vi cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la


tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra para que no soplara viento alguno
sobre la tierra ni sobre el mar ni sobre árbol alguno.”

“Vi también otro ángel, que subía desde donde sale el sol y que tenía el sello
del Dios vivo. Clamó a gran voz a los cuatro ángeles a quienes se les había dado
el poder de hacer daño a la tierra y al mar…”

“…diciendo: «No hagáis daño a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que
hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios»”

Con todas éstas vidas va integrándose el personaje colectivo, la sociedad


sometida que se escinde al momento de desatarse la lucha. Cada uno aporta sus
caracteres propios para establecer la atmósfera social y moral de éste pueblo.
El trabajo que realizó Agustín Yáñez se refiere en forma sobresaliente a la
cultura, la historia y las letras mexicanas; los problemas de la educación; la
cultura y las letras de Hispanoamérica; el carácter nacional de la literatura, etc. En
su obra no solo se testimonia la preocupación de Yáñez por las ideas como su
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valoración y claro ejercicio en las tareas del pensamiento, sino también su interés
e inquietudes por investigar y conocer lo mexicano a través de sus más altas
expresiones en el arte y las letras, desentrañar su significado en el suceder
histórico y perfilar sus figuras más representativas.

“En 1959, en la entrevista de Arturo Adame Rodríguez, Agustín Yáñez


expone: “Mi idea es escribir distintas obras, cada una de las cuales vaya
recogiendo un distinto ángulo de la vida mexicana —como en Al filo del agua, en
que pinto un poblado incomunicado, sin agua, sin sanidad— e integrar un ciclo
que nos de una vida total de México: su vida política, la artística, la universitaria,
la obrera, la científica, etc. “
“En ésta novela se presenta la vida en una circunstancia en la que las
posibilidades de acción de los personajes son muy raquíticas: en ese pueblo todo
es monotonía. Esa profusión y las formas mediante las cuales se expresa,
obedece la monotonía misma del ambiente que se describe… La respiración de Al
filo del agua es fatigosa, monótona, el aire en ella está enrarecido.” Afirmó Yáñez
refiriéndose al estilo.4

4
Guerra, Rancel. Agustín Yáñez y su obra, Empresas Editoriales, S. A., México, 1969, pp. 63
17

CONCLUSIONES

Durante la lectura de Al filo del agua, hallamos un pensamiento bastante crítico,


no sólo por el énfasis que Yáñez hace acerca de la vida hermética y conventual
de aquel pueblo, sino por sus ideas acerca de “¿por qué hay quien se obceca en
desconocer la virtud vital e histórica de la pasión?”5
Es extraño cómo los humanos no siguen sus instintos por temor, en éste
caso, a Dios “todopoderoso”. En la actualidad se siguen evitando los instintos
pero ahora no sólo es por el temor a Dios, sino por el temor a la misma”
zoociedad” que te ve mal cuando piensas y actúas conforme a tus instintos. En la
novela se podría interpretar que Yáñez critica a la religión en este aspecto, ya que
es un pueblo en donde los instintos son degradados, donde van en contra de la
naturaleza del hombre, en contra de esa parte animal que no debería de ser
considerada pecado y al ser alterada la naturaleza por esta gente, algunos se
vuelven locos, otros que tratan de escapar de esta realidad toman medidas
drásticas y desesperadas… la naturaleza toma venganza.
Al filo del agua es el producto del compromiso y la preocupación de Yañez
hacia su patria. El haber resumido la historia de nuestro país es muestra del
deseo de progreso y justicia que México sigue necesitando. La Revolución
Mexicana se convirtió en un acontecimiento que a través del tiempo llevó a sus
representantes, que fueron victimas de abusos, a abusar.
La obra da testimonio exacto de lo que México vivió antes de la lucha por el
cambio, lucha que no puede terminar, siendo que el país sigue estancado en
muchas de las condiciones que tenían entonces.
No podemos dejar de un lado que ésta lectura fue bastante grata. No es
indiferente a la idea de la politización en México, pero llega hasta pensar en lo
que nos hace ser seres humanos, por lo que nos ha dejado admiración ante sus
letras, y no sólo a nosotras, sino también a grandes escritores como Gabriela
Mistral, Rubén Bonifaz Nuño, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Carlos Pellicer, entre
otros.
Este hombre en el papel, maravillosa
hace vivir la letra. Sus caudales
lo empobrecen en dar. Bienes y males
levantan su estatua poderosa.

Carlos Pellicer

5
De Peralta, Juan Suárez. Prólogo de Agustín Yáñez en La Conjuración de Martín Cortés,
Editorial UNAM, México, 1945, pp. VIII
18

BIBLIOGRAFÍA

Ruiz García, María Teresa. Literatura Mexicana e Iberoamericana, Ed. Esfinge,


Estado de México, 2004, pp. 384

Guerra, Rancel. Agustín Yáñez y su obra, Empresas Editoriales, S. A., México,


1969, pp. 320

Howland Bustamante, Sergio. Historia de la literatura Mexicana, Ed. Trillas,


México, 1970

Yáñez, agustín. Al filo del agua, Ed. Porrúa, México, 1982, pp. 387